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A LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES SANTA ISABEL DE HUNGRÍA DE SEVILLA.

Sra. Presidenta de la Real Academia :

Ante el próximo nombramiento como académico del torero Curro Romero por parte
de la Institución que representa, la Asociación ASA (Asociación de subvenciones y
ayudas a todos los animales) le hacemos llegar nuestro rechazo absoluto y
profundo repudio por su decisión.

Declaraciones de este tipo dejan perpleja a una gran parte de la sociedad, al ver
que una Institución de reconocido prestigio como es la que Vd. preside y que
expresa como uno de sus fines principales difundir las Bellas Artes en todas sus
manifestaciones, se atreva a avalar ese tipo de nombramientos, que a no pocos nos
parecen fuera de lugar y no sólo eso, también fuera de toda ética.

Desde hace ya tiempo existe en la sociedad actual una corriente de opinión, que es
mayoritaria y contraria a considerar la tauromaquia como una manifestación
artística, y menos, como expresión de cultura con la que tenga que identificarse un
pueblo. Muy al contrario, ese porcentaje mayoritario consideramos la tauromaquia
como otro gran episodio de maltrato animal, que se pretende enmascarar mediante
herramientas como la puesta en escena de un montaje perfectamente ideado con
despliegue de música, color, vestuario, caballerías, envolviendo la masacre animal
en una parafernalia de medios, para, en definitiva, poder ser asumido y digerido
por el público tan horrendo espectáculo de sufrimiento y agonía de caballos y toro.

Sra. Presidenta, ¿pero qué mentes retorcidas y despiadadas pueden albergar la


idea de que ese espectáculo dantesco puede constituir una manifestación de las
Bellas Artes?¿Van a seguir también las Academias de B. Artes alimentando y
perpetuando en la España del siglo XXI- donde se denuncian y amparan ya todo
tipo de violencia y vejaciones- este reducto de barbarie trasnochada, impropio de
los tiempos que corren; esta idea que nos quieren vender con el único fin de
fomentar un negocio que mueve cantidades astronómicas de dinero, del que se
benefician sólo unos pocos elegidos?

¿Por qué no se aduce y se presenta como prueba de esa manifestación artística


todo lo que ocurre para llegar al producto y resultado de poner a un toro en la
plaza, y, especialmente, lo que ocurre en la trastienda de una plaza de toros, en la
sala de despiece, y se filman los últimos y largos estertores de agonía del toro,
cuando se le descuartiza y despelleja aún vivo todavía y se le cortan orejas y rabo?
¿Por qué a los espectadores no se les muestra el principio y el final de la obra?

¿Qué elevación del espíritu humano,- es decir Arte- puede haber en torturar hasta
la muerte a un animal que en toda la plenitud física se le obliga a salir a la plaza y
en veinte minutos muere destripado y acribillado? (hay estudios publicados por
veterinarios que así lo reconocen y lo avalan) Y no sólo eso, también en la plaza
son martirizados otros animales, que son los caballos, a los que se destina
exclusivamente para su uso en plazas de toros porque, para poder soportar el
tormento del miedo, se le inflingen heridas en su vientre, se le cortan las cuerdas
vocales para que no se oigan sus relinchos y podríamos seguir.

Una Institución como la que Vd. representa debería ser acorde con el espíritu de la
sociedad democrática en la que vivimos y no ser partícipe de ese segmento de
población fanática, que para enriquecerse y divertirse, teje continuamente telas de
araña , con el objetivo de tapar el espectáculo tan deplorable y horrendo de
maltrato animal, que se nos quiere presentar ante nuestra vista para seguir
justificando lo injustificable.

Por todo lo cual, desde la Asociación ASA pensamos que la Academia debería
reconsiderar su postura, y con todos nuestros respetos, la exhortamos a abstenerse
del nombramiento como académico al sr. Curro Romero, al mismo tiempo que la
invitamos a considerar el de días pasados hacia el torero Enrique Ponce, en su
homóloga de Córdoba, como algo meramente anecdótico.

Atentamente,

Carmen de Bock Cano


Asociación ASAT