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MODELO EDUCATIVO SUSTENTADO EN EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO

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Modelo educativo sustentado en el pensamiento filosófico de Juan Pablo Duarte
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MODELO FILOSÓFICO-EDUCATIVO SUSTENTADO EN EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO DUARTE

Por: Juan de la Cruz Gómez Pérez
Duarte: “Empezó a dar clases de filosofía en unión de sus copartidarios con el Pbro. Dr. Gaspar Hernández, cuya clase de filosofía más era una junta revolucionaria que clase de estudios filosóficos… era muy activo, por lo que para todo tenía tiempo, no ocupándose tan sólo de su patria y sus estudios, para lo que hacía de la noche día; consagrado a estudiar nunca dejó sus libros antes de la una o las dos de la mañana; él llevaba los libros en el almacén de su padre y daba en el mismo almacén clases gratis…a los que demostraban deseos de aprender; los enseñaba con gusto sin hacer distinción de clases ni de colores, lo que le traía una popularidad incontrastable, pues estaba fundada en la gratitud…” Diario de Rosa Duarte

El presente trabajo trata sobre la elaboración de un Modelo Educativo a partir del pensamiento filosófico y educativo de Juan Pablo Duarte con la finalidad de escrutar y analizar la realidad educativa actual y qué elementos le afectan en su proceso de avance y deterioro, por lo que se busca en el pensamiento Duartiano las ideas, sus concepciones, sus conductas, sus sacrificios que conduzcan a un modelo nuevo o al mejoramiento del actual que permita enrumbar la educación de la República Dominicana por nuevos senderos de progreso y desarrollo sostenido sustentado en un pensamiento liberador y de identidad nacional en respuestas a las exigencias de un mundo globalizado. Juan de la Cruz Gómez Pérez En la búsqueda de elementos filosóficos educativos que den respuestas a las dificultades y limitaciones que ha caracterizado a la Educación Dominicana, se pensó en el ideólogo de nuestra nacionalidad como el mejor instrumento, como la mejor estrategia para proyectar una nueva educación frente a las amenazas de la pérdida virtual de la soberanía por efectos de la globalización, que parece estar delante de la vida sociopolítica de los países pobres de nuestra América. Lo que significa que se necesita poseer las herramientas patrióticas y filosóficoeducativas, para el desarrollo de las competencias en general, lo que a su vez permitirá a todos los ciudadanos y ciudadanas, hacerle frente a las situaciones del mundo actual en término teórico y práctico para una mejor y más provechosa vida. Además, para que la misma educación presente y futura de nuestro país tenga entre sus fines preservar la identidad nacional, colocarnos verdaderamente en una línea de progreso sostenido o sostenible, de tal suerte que, las generaciones del porvenir tengan aseguradas un mundo de libertad, justicia, decencia, organización, disciplina consciente y compartidas. Así como una formación y preparación científica que le permita tomar decisiones con conocimientos de causas y con conciencia que vayan dirigida al desarrollo material, espiritual e intelectual de todos los dominicanos y dominicanas. Esta educación ha de ser fundamentalmente laica, científica, plural, democrática, respetuosa de los credos diversos, y de un nuevo ordenamiento social dominicano a la luz de la revolución científica-tecnológica que vive el mundo actual, considerado como la época de la sociedad del conocimiento o sociedad postcapitalista. Pero sí impregnada de toda una visión

En el pensamiento Duartiano se buscan elementos del proyecto ideológico-educativo-filosófico que permitan perfeccionar o transformar el actual Modelo Educativo, con el propósito de preparar y formar a las generaciones del presente y del futuro para que puedan completar su obra inconclusa y revolucionaria.

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científica de la vida y del universo. Ya que el Modelo Educativo Vigente presenta debilidades e ineficiencias en la formación de un sujeto patriótico y revolucionario, que sea cuestionador del orden establecido tanto en el ámbito nacional como en el internacional, desde una óptica operspectiva eminentemente científica. En definitiva se intenta elaborar a partir del pensamiento filosófico y educativo de Juan Pablo Duarte un Modelo Educativo a partir de sus concepciones como pensador y hombre de acción, para que pueda ser implementado en la República Dominicana como respuestas a las deficiencias y a la poca eficacia que han presentado los diversos modelos educativos que ha tenido en el discurrir histórico la República Dominicana. Preocupado por esas deficiencias del Modelo Educativo actual, se ha decidido realizar este estudio, para determinar las causas reales de su infuncionalidad, de tal forma que se pueda descubrir los orígenes de los problemas presentado en su elaboración y las dificultades que impiden su aplicación con eficiencia y eficacia para ofrecer soluciones a la problemática en estudio. Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria de la República Dominicana Para la proposición de este modelo se consultó una diversidad de obras históricas, filosóficas, educativas y pedagógicas que analizan los distintos aspectos de la vida de Juan Pablo Duarte en interacción con su medio social y natural. Esto permitió que se revisara su pensamiento filosófico-educativo, el cual fue sometido aún análisis e interpretación a la luz del contexto histórico en que actúo y se produjeron sus ideas, para encontrar elementos de tipo filosófico y educativo que permita esclarecer la difícil situación de la educación actual, y crear los nuevos lineamientos para enrumbar el desarrollo económico, social, político y educativo del país por mejores caminos, por nuevos senderos de progreso material, espiritual e intelectual del pueblo dominicano. Esta realidad presentada ha sido investigada desde un punto de vista documentalexplicativo, y al mismo tiempo haciendo uso de la inducción y la deducción como métodos de análisis, en cuanto se presenta la problemática investigada, aplicando las técnicas de indagación bibliográficas, las cuales facilitaron la tarea de recopilar información, analizarla y evaluarla utilizando las fuentes históricas; pero a la vez haciendo un análisis e interpretación de las informaciones a la luz de la metodología científica a fin de comprobar o refutar, por vía teórica, si el pensamiento filosófico-educativo de Duarte, puede servir como modelo para mejorar, reformular o cambiar el actual. Ante esta problemática se buscan elementos del proyecto ideológico-educativo-filosófico de Duarte que permitan perfeccionar o transformar el actual Modelo Educativo, sustentándose un pensamiento liberador y científico, ideal que todavía no se ha materializado, porque aún no somos una nación libre, independiente y soberana tal como la soñó el patricio, y mucho menos un sistema educativo que este fundamentado en principios científicos. Es un deber patriótico el de crear y fomentar un Modelo Educativo sustentado en los ideales del Padre de la Patria, con el propósito de preparar y formar a las generaciones del presente y del futuro para que puedan completar su obra, iniciada desde 1833 al regresar de Europa, obra que pareció cristalizarse el 27 de febrero de 1844. Pero ocurrió que su lucha política concluyó en el contragolpe de Estado de los anexionistas encabezado por Pedro Santana el 12 de julio del año de 1844. Contragolpe que desplazó a los trinitarios del poder. En ese contexto se define la dirección política del Estado y la orientación de la educación formal, quedando truncada las ejecutorias educativas iniciadas por Duarte, ya que la filosofía y políticas educativas a partir de entonces es dirigida por los anexionistas. Fuerza conservadora que toma la dirección de la Junta Central Gubernativa y el poder político en la naciente República Dominicana. Debido a la realidad social dominicana de entonces se hizo imposible, elaborar un Modelo Educativo Duartiano y a pesar de haberse llevado a cabo la Guerra de la Restauración del 18631865, y la Revolución de Abril del año 1965. La obra de Duarte esta inconclusa, por ende, debe ser completada tomando en cuenta la nueva realidad tanto nacional como internacional que vive actualmente la humanidad.

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Una de las posibles causas de las deficiencias del Modelo Educativo Nacional radica en que los principios y fines educativos que lo sustentan están cimentados en los principios cristianos de los tiempos medievales, y no en una educación laica, científica, plural, democrática, que propenda a la conformación una visión desprovista de dogmas, simples creencias, y en cambio que este matizada por elementos científicos, acorde con los avances de la ciencia y la tecnología que vive nuestro mundo actual.

En ese contexto, se cree que una de las posibles causas de las deficiencias del Modelo Educativo Nacional radica en que los principios y fines educativos (Filosofía) que lo sustentan están cimentados en los principios cristianos (escolasticismo) de los tiempos medievales, y no en una educación laica, científica, plural, democrática y que propenda a la conformación definitiva de nuestra identidad, bajo un proyecto real de nación, dentro de una visión desprovista de dogmas, simples creencias, y en cambio matizada por elementos científicos, acorde con los avances de la ciencia y la tecnología que vive nuestro mundo. Por lo tanto, se requiere de un Modelo Educativo que propicie una educación que sea científica y coherente que favorezca el desarrollo nacional en esta 3era. Ola en que se encuentran ya los seres del planeta: la era del conocimiento. El conocimiento es un factor determinante para la producción de riquezas, del confort, la seguridad, el Participantes de lo que asistieron a la conferencia del modelo educativo Duartiano posando con Juan progreso y el ocio positivo para la creatividad y la libertad. de la Cruz Gómez Pérez. Esto significa que como nación desde las instituciones educativas se deben adherir a nuevos paradigmas que liberen al pueblo dominicano de las ataduras del pasado, especialmente del fatalismo, el pesimismo casi innato, el atraso, la explotación y el oscurantismo. La nación, el pueblo necesita explorar nuevos horizontes, se necesita que la educación alcance un laicismo científico, sin que necesariamente se contravenga con la tradición religiosa. Es que la educación debe estar fuera y desligada, no en dependencia directa de la religión, lo que no significa que sea una educación atea, ni sin Dios, sino simplemente, laica, racional, no confesional, pero sobre todo científica y revolucionaria. En ese orden de ideas, se debe preguntar los siguientes: ¿Por qué no se ha tomado el pensamiento Duartiano en los planes y macro proyectos educativos de la nación?, ¿Por qué el pensamiento ideológico, filosófico y educativo Duartiano no aparece en términos dominante en la elaboración de esos planes, ni como modelo?, ¿Qué sectores se han opuesto históricamente para que se implemente el pensamiento filosófico y educativo de Duarte?, ¿Qué debe hacerse para implementar el pensamiento Duartiano en la escuela dominicana sin que se postergue más en el tiempo?. ¿Si Duarte existiera en este momento, sería admirado por sus acciones educativas, y en especial por su filosofía y políticas educativas como las que realizó desde el almacén del comercio de su padre?, ¿Por qué se oculta que la educación llevada a cabo por Juan Pablo Duarte a la juventud de su época, no era sino un pretexto para conquistar y mantener la soberanía y la autodeterminación nacionales?, y ¿hasta cuando seguirá la atadura de la enseñanza a la fe, el dogma y la religión en detrimento de una educación científica?. Estas interrogantes serán esclarecidas en la presente investigación.
Duarte como figura histórica es un producto del contexto histórico nacional e internacional en su pensamiento liberador.

Veamos, sin más preámbulos el contexto histórico en que Duarte desarrolla su vida. Al consultar diferentes obras históricas que tratan sobre los distintos aspectos de la vida de Juan Pablo Duarte como sujeto que interaccionó con su medio social y natural, así como los diferentes hechos ocurridos en su vida, se colige que Duarte fue un producto del contexto histórico en que vivió. Fue un producto de su época y de la realidad social en que vivió y a la clase social a la que perteneció. Duarte nace en la época llamada la España Boba. Período en que la clase hatera se encontraba en un proceso de declinación, pero aún así toma las riendas del país. En cambio, comienza a surgir y a desarrollarse una pequeña burguesía comercial en la medida que declinaba la clase hatera.

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En ese contexto histórico de declinación de la clase hatera y surgimiento y desarrollo de la pequeña burguesía comercial a la que Duarte, su familia y sus acólitos en lucha formaban parte es que se forma el joven Duarte; esa clase social, recibe el nombre de clase media en la actualidad. En ese momento histórico en que se expresa ese fenómeno sociológico, nace Juan Pablo Duarte, según lo afirma el profesor Juan Bosch en su obra titulada, Composición Social Dominicana (Págs. 217-218). Decimosexta Edición, 1988. Este período de la España Boba se caracterizó por ser una época donde se tomaron decisiones sin sentido, pues nos liberamos del poder francés para pasar a ser parte de España; pero sucede que España estaba bajo el dominio de Francia, según sostienen Valentina Peguero y Danilo de los Santos en su obra, Visión General de la Historia Dominicana (Pág. 145). En una época así, caracterizada por la incongruencia Momento en que Juan de la Cruz Gómez Pérez disertaba sobre el Modelo política, es que crece el joven Juan Pablo Educativo Duartiano Duarte. Es una época que en el ámbito educativo se enseña a los niños y niñas el catecismo y algunas ideas rudimentarias en el área de las ciencias según sostiene el Dr. Joaquín Balaguer, en su obra, El Cristo de la Libertad. Edición 1997 de la Editora Corripio C. Por A. Asimismo, expresa que los historiadores opinan que el niño Duarte a los siete años de edad, mostraba actitudes superiores a los niños de su edad, poseedor de una inteligencia asombrosa, siendo capaz de recitar el catecismo y el abecedario de memoria. La personalidad del Padre de la Patria se forma entre los años 1813 y 1827 haciéndose consciente de que su País ha sido ocupado por Haití, lo cual rechaza profundamente desde su misma juventud. Es decir, en el proceso de formación y adquisición de su personalidad la obtiene en medio de la dominación Haitiana. En el año de 1827 Duarte viaja a Estados Unidos y a Europa con el propósito de terminar sus estudios superiores porque en nuestro país la universidad había sido cerrada por falta de recursos en el gobierno haitiano. En esa época, Duarte entra en contacto con ideas liberales en los fueros de Cataluña. Este viaje lo transforma. Por tanto, se puede afirmar que Duarte es un producto nacional e internacional en su pensamiento liberador. Cuando regresa a la Patria en el año de 1833 inicia un proyecto educativo-ideológico-político constituyéndose en un educador, al principio formal y más tarde no formal, pues el mismo impartió docencia para despertar la conciencia de la juventud de la época. Duarte no cesaba de meditar en la ocupación en que se encontraba su país por fuerzas extranjeras, por lo que desde que regresó al país después de haber estudiado en Europa, toma la decisión de redimir a su pueblo de la miseria moral en que se encontraba. Los conocimientos que adquirió en España y la gran acogida de la que fue objeto le permitieron convertirse en el mentor o maestro de aquella juventud ansiosa de enseñanza y libertad. Fue en el almacén de su Padre, Don Juan José Duarte, ubicado en la calle La Atarazana, donde Juan Pablo inicio la docencia con los jóvenes, convirtiéndose ese almacén en una escuela en la cual planeaba la autonomía política de la parte oriental de la isla, siendo esto el verdadero fin de la educación que impartió, así lo afirman cuatro autores: Pablo María Hernández, Joaquín Balaguer, Valentina Peguero y Danilo de los Santos y Rosa Duarte lo afirma en el diario que escribió de su hermano Juan Pablo Duarte. Por tanto, se puede afirmar que Duarte fue un maestro revolucionario, pues utilizó la educación como un medio y un fin, para influir y transformar el sistema político imperante y alcanzar nobles ideales como la liberación del pueblo dominicano. Pero sobre todo comprende que el mejor camino es el de la educación. Eso es lo que explica que desde el año de 1834 hasta el 1838, no dejó de ofrecer sus servicios docentes a un grupo de jóvenes que acudía todas las tardes al almacén de la familia Duarte y Díez. Duarte motivado por su bondad, capacidad, honestidad y vocación de servicio inició su proyecto impartiendo esas clases gratuitamente en diferentes ramas del saber: idiomas,

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matemática, filosofía, música, literatura y arte militar. Muchos de sus jóvenes alumnos oscilaban entre los 19 a 23 años de edad, Duarte tenía 25 años. Esos jóvenes salieron bien preparados en la filosofía y otras ramas de las humanidades. En ese orden de idea, Don Mariano Lebrón Saviñón en su obra intitulada, Juan Pablo Duarte, Publicaciones Onap, Santo Domingo, República Dominicana, 1982. Primera Edición, cita a su vez al gran escritor español Menéndez y Pelayo que sobre Duarte afirma: "Don Juan Pablo Duarte fundó en 1844, la República Dominicana. Duarte que había recibido su educación en España, antes de ser el salvador y el reconquistador de su pueblo, fue maestro de sus conciudadanos. Cuando no había escuela, ni bibliotecas, ni medio alguno de cultura, el hacía venir anualmente de Barcelona colección de libros que repartía entre sus amigos y dedicándose privada y gratuitamente a la enseñanza de las matemáticas, al mismo tiempo que a la esgrima y tiro; educaba en silencio a una generación que había de reconquistar virilmente en los campos de batalla la independencia Momento en que Juan de la Cruz Gómez Pérez se dirige a los asistentes de la conferencia sobre el Modelo Educativo Duartiano. de su patria." Duarte, como maestro revolucionario, que utiliza la educación como un medio y un fin para producir cambios profundos en las estructuras políticas de poder se encargó de orientar a gran parte de la juventud en los aspectos ideológicos, políticos y educativos, contribuyendo así, al desarrollo definitivo de la conciencia nacional y al ideal de una patria independiente. Por consiguiente, todo su tiempo libre lo dedicó a la gran obra la de preparar a la juventud que había de lograr la independencia nacional. De esos encuentros de carácter educativo en el almacén comercial de su padre, surgieron ideas de organización grupal para llevar a cabo las acciones libertarias. En ese proceso de labor educativa y de tarea revolucionaria en contra del gobierno haitiano en lo político y lo social y de acontecimientos ocurridos en el orden nacional como internacional que afectaron la economía del país es que Juan Pablo Duarte conforma, el 16 de julio de 1838 la sociedad secreta La Trinitaria. La Trinitaria es el instrumento político encargado de protagonizar e impulsar el movimiento liberador. Esta estructura organizativa formada por nueve hombres, estos se dividieron en tres grupos de tres, y cada uno de los integrantes de estos tres grupos tenían la misión de promover las ideas libertarias, así como la de seleccionar nuevos adeptos sin comprometer con la causa a los demás integrantes. Observen, amigos lectores y lectoras, que en Duarte se conjugan el maestro, el estratega y el táctico. Como maestro educa, forma y prepara a la generación que motorizará la autonomía política de la parte oriental de la isla. Como estratega es el que concibe y elabora los planes generales de cómo obtener la independencia nacional, y como táctico, junto a sus seguidores, aplican todas las medidas que son necesarias para alcanzar o hacer realidad la independencia nacional. Es él teórico y él práctico. Es un hombre de ideas, pero también es un hombre de acción. Concibe la educación como un medio y un fin para lograr su propósito político. Es en ese sentido que surgen los trinitarios expresando con claridad los sentimientos nacionalistas, puesto que Duarte les había inculcado la idea de la independencia, la cual es la fuente y garantía de las libertades patrias estableciendo que es la ley suprema del pueblo dominicano, que es y será la razón de su existencia política. Esa ardua labor educativa Duartiana, siempre la realizó con gusto y sin distinción de clases ni colores. Su vida fue un apostolado al servicio de la patria. Es un modelo paradigmático a seguir en este momento de crisis moral, social, económica y política por el que atraviesa la

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sociedad dominicana. El pensamiento Duartiano se hace más imperioso e indispensable, en este momento histórico, que cualquier otro período desde la fundación de la República Dominicana. Así que, Duarte educa y organiza a aquellos jóvenes que entiende poseían las condiciones para llevar a cabo la gran tarea de la independencia nacional. Pero sucede que en la medida que a lo interno de su organización ocurre esta realidad descrita, también implementa planes de índoles educativa y financiera hacia el exterior de esta organización, por lo que utiliza la Sociedad Dramática y La Filantrópica con la finalidad de promover las ideas separatistas y recaudar fondos para su proyecto político. Duarte concibe la educación como un ente liberador para transformar la sociedad que le ha tocado vivir, no ve la educación como algo alienante o domesticadora, sino una educación de libertad para Parte del público asistente en la presentación del Modelo Educativo Duartiano transformar y construir una nueva sociedad, una sociedad ideal en ese momento y que a la luz del presente aún esta inconclusa, por lo que en los principios y fines de la educación dominicana debería estar presente, la concepción de la liberación de toda dominación extranjera, como lo concebía el Padre de la Patria, pues todavía no somos un pueblo libre e independiente de toda potencia extranjera. Además, porque permitiría el rescate moral de la sociedad dominicana, y Duarte como ejemplo de vida, de principios y de moralidad, es un modelo que debería guiar las acciones de los hombres y mujeres que conforman al pueblo y a la sociedad dominicana en sentido general, y de manera especial a los hombres y mujeres públicos, puesto que, es un clamor generalizado del pueblo y de las fuerzas vivas de la nación, de que las instituciones no funcionan, pues están corroídas por el fenómeno de la corrupción y del peculado. Un Modelo Educativo como el que se propone fundamentado en la teoría política, filosófica, educativa y su ejemplo de vida, de Duarte, debe ser descentralizado, democrático y educativo-participativo a la luz del pensamiento científico moderno. Hay que retomar seriamente esa propuesta del patricio que tuvo la visión hace 174 años atrás, de concebir el concepto de descentralización a la que en los nuevos planes educativos del presente se aspira. Un modelo en que sus actores cuestionen toda la sociedad en su orden político, económico, social, cultural, a la luz de un enfoque nacionalista, patriótico, liberador y científico acorde con los cambios mundiales de cada momento histórico. Duarte tiene una concepción clara en sus fines y metas para el logro de la libertad y la soberanía de una sociedad como la nuestra que tiene su modo y manera de ser, de vivir, de construir los hechos, de concebir la realidad desde este lado de la isla. No obstante confiesa que admira el pueblo haitiano en su amor a la libertad y el valor de luchar por la independencia de su país contra "poderes excesivamente superiores y veo como los vence y como sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente." Por eso, según decía Duarte "los dominicanos que tantas veces han vertido gloriosamente su sangre deben salir de la dominación de otros países. No más humillación, no más vergüenza, si los españoles tienen monarquía y los franceses la suya; si hasta los haitianos han constituido la República Haitiana, por qué han de estar los dominicanos sometidos ya a Francia, ya a España, ya a los mismos haitianos, sin pensar en constituirse como los demás. No mil veces, no más dominación, ¡Viva la República Dominicana!". Así se manifestaba Duarte sobre el destino de la República Dominicana. En estos profundos pensamientos queda en alta la identidad nacional, pues el pueblo dominicano reúne todas las condiciones para permanecer libre hoy día, para preservar esa libertad sin necesidad de amparo, protectorado u otra forma de dominación sobre el país como pueblo libre y

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soberano. Un pueblo que no debe renunciar a la solidaridad internacional, a la independencia entre Estados, presto a la integración regional de sus pueblos hermanos. Visto el contexto histórico de Duarte, su concepción Filosófica, Religiosa, Educativa, ideológico-política, pensamiento liberador y modelo educativo, así como su concepción social, cultural y la identidad nacional, se pueden responder las interrogantes hechas al inicio de este trabajo.
Dificultades en la implementación del pensamiento filosófico-educativo de Duarte.

El pensamiento educativo de Duarte, no se ha incorporado en toda su extensión debido a que el patricio fue un educador cuestionador del orden existente, pues utilizó la educación como un medio y un fin de difusión de sus ideas políticas para la liberación total, llámese separación o como se quiera. Lo que indica que su pensamiento es altamente revolucionario e inigualado en estos tiempos. Así no se ha incorporado su pensamiento y no aparece en términos dominantes en la concepción y elaboración de los macro planes educativos de reciente cuña. Esto obedece a que históricamente han existido sectores y capas sociales que se han opuesto al progreso y a todo tipo de cambio que no favorezcan sus intereses de clases, desde Santana, Báez, Lilís, Trujillo, Balaguer; entre otros, del ayer y hoy, que aunque hablan de reformas educativas, en un lenguaje hermoso, adornado con términos como vivimos en la sociedad Vista de los participantes en la conferencia del Modelo Educativo Duartiano del conocimiento, y el conocimiento es lo primero, o mejor dicho, en primer lugar está la postmodernidad, la cual se expresa en el conocimiento, así como una educación de calidad, no son capaces de cuestionar ni hacer variar la filosofía educativa que persiste en los planes actuales de la educación dominicana. Hablan en un lenguaje hermoso sobre la educación, pero en la práctica mantienen el estatus quo educativo, así como el sociopolítico, y actúan en su accionar político para que se mantengan el orden imperante en detrimento de una educación laica, científica, democrática, plural y progresista acorde con los avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo. No toman en cuenta las raíces históricas del pueblo dominicano y de los pensadores brillantes que en el mundo de las letras, las ciencias y la pedagogía ha dado el pueblo dominicano. Los cuales coadyuvarían con sus ideas para la elaboración de un auténtico modelo educativo dominicano y latinoamericano. Hablan de la sociedad del conocimiento, pero no plantean que el camino fundamental es la producción de conocimientos, no el ensamblaje y el manejo de los artefactos y equipos producidos en otras naciones desarrolladas, hay que tener cuidado, pues es un discurso interpretativo, bien expresado y cohesionado como hombres defensores del capitalismo salvaje a nivel mundial. Es un discurso que deben tenerlos los que dirigen el imperio del norte y no un líder o un presidente que pertenezca al tercer mundo o países de capitalismo tardío. Estos personajes se constituyen en los mejores interpretes del discurso teórico que manejan los poderosos de la tierra, los dueños del mundo, lo que controlan la estructura de poder en lo ideológico, cultural, científico, económico, político y social a nivel planetario. Es un discurso para mantener la dominación en función del conocimiento. Entonces, por qué no plantean la necesidad de formar y preparar a las presentes y futuras generaciones para la investigación, la producción de conocimientos, sin detrimentos de los conocimientos logrados en otras naciones. Son personajes que no les interesan la suerte de los oprimidos, de lo que sufren y experimentan la explotación de unos hombres por otros muy poderosos. Lo único que les interesan es la gloria personal, pues el camino de la redención les resultan de muchos sacrificios, donde existe la posibilidad incluso de dar la vida por causa de

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liberar a los pueblos de la ignorancia, del atraso y los vicios que los mantienen en total adormecimiento y oscurantismo. Es en ese orden de ideas que el pensamiento Duartiano se hace indispensable en este momento histórico que vive el pueblo dominicano. Eso es lo que explica que todavía se mantiene vigente en el sistema educativo de la República Dominicana que la educación este sustentada en los principios cristianos, tal como se establece en la Ley General de Educación No. 66-97, en lo referente a los principios y fines en su Art. 4 Acápite E sostiene que: "Todo el Sistema Educativo Dominicano se fundamenta en los principios cristianos evidenciados por el libro del Evangelio que aparece en el Escudo Nacional y en el lema "Dios, Patria y Libertad". El artículo y acápite citados de nuestra Ley Educativa, constituyen una evidencia tangible de los vestigios de la educación escolástica (confesional), la cual predominó más de tres siglos en forma absoluta y predominante, y hoy, en pleno siglo XXI, perduran como fundamento de la educación los principios cristianos. Por lo que debemos preguntarnos, ¿Cuánto hemos avanzado en materia de Filosofía Educativa? Parece que muy poco, pues estos principios cristianos y religiosos permean todavía nuestra educación, mientras otras sociedades como la norteamericana, las europeas y varias Latinoamericanas han cambiado en términos de Filosofía Educativa en el devenir histórico, en los siglos transcurridos. Esta concepción filosófica, escolástica de tipo confesional, fundamentada en los principios cristianos nos recuerda las escuelas dogmáticas medievales, donde el dogmatismo religioso, producto de una filosofía inspirada en principios cristianos, originó una educación donde ligaba al hombre a la creencia de la vida después de la muerte, por tanto, se debía preparar a la juventud para la divinidad con el propósito que cuando murieran su alma alcanzara la gloria o el reino de los cielos, por lo que debían aceptarse por fe los dogmas de la iglesia, como verdades indiscutibles, no sujeto por tanto, a críticas, además de obligatorio para todos los creyentes. Mientras se preparaba a la juventud para la otra vida, la cual la consideraban la verdadera, la auténtica, la genuina; los poderosos o dueños de este mundo, se preparaban y se preparan en la actualidad, para disfrutar el reino de los cielos en el presente, pero en este mundo y en esta vida. Esa es nuestra triste realidad histórica, y todavía hoy pesa sobre el presente y futuro educativo, en el plano ideológico y filosófico de nuestro país. Eso es lo que explica que en el plano filosófico educativo se haya mantenido la educación en un letargo invernal, por lo que se plantea una reforma educativa nacional para actualizar los principios y fines que sustentan nuestro sistema educativo en función de los avances sociales, científicos, tecnológicos y de conocimiento del mundo actual, puesto que cualquier cambio que se quiera introducir en nuestro sistema se debe empezar cuestionando el fundamento filosófico sobre el cual descansa la educación dominicana o de cualquier país. Pero, ocurre que hablan en un lenguaje elegante sobre educación, pero no son capaces de cuestionar la parte filosófica, pues esta es la que indica el tipo de ser humano que se quiere formar, lo que genera compromiso que no están dispuestos a pagar en pos de una educación moderna, laica, científica, progresista y patriótica. Eso ocurre porque tal como expresaba Juan Bosch "las cosas no son siempre tales como se ven,…en política, como en la vida, hay cosas que se ven y cosas que no se ven, y a veces las que no se ven son más importantes que las que se ven," y lo que no se ve en educación, en lo práctico, en lo tangible que no creen en ella, porque no son capaces de hacer la inversión de lugar y modificar la Filosofía Educativa, para impulsar en forma definitiva su desarrollo lo cual coadyuvaría al desarrollo nacional de la República Dominicana. El precio conlleva sacrificios enormes incluyendo la pérdida de la paz, la tranquilidad e incluso la vida, lo más preciado del universo. Pues, dependiendo de la concepción filosófica que se adopte, derivará el Modelo Educativo y su estructura que hará operativa los principios y fines de la educación. Para así comenzar a formar un dominicano o dominicana consciente, patriótico, democrático y con actitudes científicas acorde con los avances científicos y tecnológicos actuales. Esos personajes, en sus discursos escritos y verbales de tipo programático, en campaña proselitista, o siendo presidente de la República Dominicana, expresan la necesidad urgente de invertir cuantiosos recursos financieros en educación. Pues, consideran que sin una gran inversión en educación no es ni será posible alcanzar una educación de calidad basada en

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competencias. Lo que significa que tampoco será posible lograr el desarrollo económico, social, político, cultural y científico del pueblo dominicano de manera sostenido y sostenible. Entienden, que para impulsar la educación dominicana a niveles de mayor calidad se hace necesario dedicar del Presupuesto de la Nación una asignación presupuestal que no sea inferior al 16% y un 4% del Producto Interno Bruto PIB, (el PIB es un concepto económico que se refiere al valor total de la producción de los bienes y servicios de un país durante un tiempo determinado, generalmente un año, con independencia de la propiedad de los activos productivos), tal como lo establece la Ley de Educación No. 66'97 en su artículo 197. En ese orden de ideas, todos y todas, o la inmensa mayoría de lo que conforman la sociedad dominicana, están conscientes, entre ellos, políticos, empresarios, profesionales, intelectuales, estudiantes, padres de familias, Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Organizaciones Gubernamentales (OGs), Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), iglesias, sindicatos, partidos políticos; entre otros sectores de la vida nacional, que la inversión que se está realizando en educación no es suficiente para impulsar el desarrollo de la educación dominicana. Esto constituye una de las razones fundamentales que frenan su avance. Lo que obstaculiza el desarrollo económico de la sociedad dominicana en sentido general. Pero, lo que resulta preocupante o alarmante, es que para la aprobación de la Ley de Educación Vigente, se llegó a un acuerdo entre las diversas fuerzas políticas, sectores religiosos, empresarios, ADP; entre otros, de Otra vista panorámica de los asistentes a la conferencia del Modelo que el mínimo del gasto público Duartiano total debe ser de un 16% y un 4% del PIB, tal como lo consigna la propia Ley de Educación. Sin embargo, actualmente el congreso de la República Dominicana acaba de recibir y aprobar el presupuesto que le fuera sometido por el poder ejecutivo para el año 2006. Ese presupuesto alcanza la suma de $238,550.4 millones de pesos dominicanos. A la Secretaría de Estado de Educación (SEE) se le asigna $19,329.2 millones, millones, lo que representa un 8.1% del gasto público total y menos de un 3% del PIB. Decisión que viola La Ley de Educación de la República Dominicana, la cual establece, como ya se ha dicho, un mínimo de un 16% del Presupuesto de la Nación y un 4% del PIB. Es decir, hablan en un lenguaje refinado y sublime de la educación, pero en la práctica, donde se comprueba la verdad de las ideas, actúan en sentido opuesto de lo que dicen propugnar. Son sujetos de la historia que carecen de autenticidad, pues en ellos se manifiesta la hipocresía, la falsedad y la doble moral. Porque en su accionar, en su pragmatismo proceden a favor de los poderosos de la República Dominicana en el orden económico, ideológico-religioso y Político. Son personajes que representan todo lo opuesto de lo que representó el patricio, el cual se entregó en sacrificio vivo en pos de la dominicanidad. Estos actores que se muestran como los abanderados de la educación, en conversaciones privadas, expresan que son partidarios de la "Teoría del Manejo". No del compromiso con las causas nacionales. Es decir, expresan que hay que saber manejarse en el accionar político, pues hay que llegar a acuerdos, consensos, arreglos con sectores corroídos, corrompidos, enemigos de la patria, no importando los principios ético-morales que debe regir a los hombres y mujeres públicos. Enfatizan que una cosa es lo ideal y otra es la realidad en que se actúa. Que una cosa es con guitarra y otra es con violín.

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Lo que significa que sus acciones tienen que estar más acorde con la conveniencia de la política que fundamentado en la honestidad y moral pública. Por tanto, actúan no en función de los principios que rigen a sus organizaciones sino basado en la conveniencia o en el arte de lo posible, pues fundamentan sus explicaciones en que la política es eso: el arte de lo posible o de lo conveniente. Definición que carece de todo principio de moralidad y contradice la posición que al respecto tenía el Padre de la Patria. Para ellos la política como arte de lo conveniente carece de moral. Para Duarte la política no es una especulación; es la ciencia más pura y la más digna después de la filosofía, de ocupar las inteligencias nobles. Qué diferencia se percibe respecto a las ideas del patricio en lo relativo a la Política y la que poseen la mayoría de los políticos actuales en su accionar en la sociedad. Duarte nos enseñó que la política no puede estar desligada de principios ético-morales, por consiguiente, jamás podrá ser el arte de los posibles o de los convenientes. Jamás se puede actuar en contra de los intereses nacionales, a menos de que sea un enemigo de la patria, lo que siempre hemos tenidos, tanto dentro como fuera de ella. Concebir la política desligada de la moral es ser partidario de la inmoralidad. En consecuencia, responden a los intereses oscuros y conservadores que siempre han vivido de la patria y la han entregado a sus enemigos imperiales, lo que siempre la han saqueado y explotado; y la inmensa mayoría nacionales han vivido en la miseria espantosa. Así que, en teoría consideran a la educación como un factor determinante para el desarrollo social y económico de los pueblos. Además, consideran que contribuyen a desarrollar en los sujetos todas sus potencialidades, sociales, intelectuales, morales, ética y estética en un contexto determinado buscando en forma permanente la equidad y la justicia social. No obstante, un análisis frío con respecto a las cuotas que le dedican al presupuesto de educación revela todo lo contrario de lo que expresan, pues en su accionar no creen en la educación. Veamos, la inversión en educación en el año de 1970 fue de 2.8% del PIB. En 1991 de 1% del PIB. En 1992 el 0.9% del PIB. En 1993 1.1% del PIB. En 1982 se dedicó del presupuesto nacional el 15% y para 1991 fue de 5.1%. En 1994 fue de un 12.2% del presupuesto nacional y el PIB de 1.3%. En el año de 1999 fue de cerca de un 16% y el PIB de 2.5%. En 2003 y 2004 menos el 1.8% del PIB, y el año 2006 es de un 8.1% del presupuesto nacional y el PIB menos del 3%. En el momento en que se revisa este material año 2007 el presupuesto nacional sigue siendo de un 8% y el producto interno bruto no llega al 2%. Lo que significa que el amor que profesan por la educación se aleja cada día más. Estas cifras porcentuales sugiere la idea de que no existe una política educativa sostenible y seria al respecto. Pues se considera en el ámbito internacional que se necesita como mínimo dedicar a educación un (8%) del PIB y un 25% del presupuesto nacional. Pero expresan que creen en la educación como única vía del desarrollo sustentable. Reafirman constantemente que hay que invertir en educación y están dispuestos desde sus funciones públicas de hacer las inversiones que sean necesarias para el desarrollo de la educación. Pero las cifras precedentes los desmienten. Son poses para exhibirse ante la nación como político moderno o de la postmodernidad, partidario de una República Dominicana más productiva, competitiva, moderna y equitativa en lo teórico, en lo ideal. Pero en la praxis no existen correspondencias algunas entre sus planteamientos teóricos y su accionar a favor de una política educativa sostenida en el tiempo que favorezca al desarrollo nacional. Es decir, proceden contrarios a los que pregonan, sus conductas los describe muy bien la expresión bíblica que indica que este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí, o aquella que expresa, por sus frutos los conoceréis. Esto significa, que los adversarios de la libertad, la paz, la justicia, el orden social y la equidad se presentan como los salvadores de la educación; explican que la misma se constituye como componente o eje fundamental del desarrollo sostenible, pero en su accionar en la sociedad están muy lejos de lo que dicen sustentar, pues siempre se conducen contrario a los sagrados intereses de la patria. Entonces, surge una interesante pregunta, ¿cómo puede funcionar un sistema educativo con calidad sin una sustentación económica adecuada que le permita su normal funcionamiento? Sencillamente, esto significa, que no creen en la educación porque no son capaces de realizar la inversión correspondiente para que nuestra educación se desarrolle y coadyuve al desarrollo sustentable de la República Dominicana. Pues bien, para implementar el pensamiento Duartiano

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y que no desaparezca, se debe reasumir el compromiso sagrado con la patria tal como él mismo lo hizo. Una tarea de esa magnitud, claro está, exige que sus interpretes, sus actores, los nuevos docentes y los sectores más sanos de nuestra sociedad, se organicen, difundan y ejerzan la presión suficiente a los demás sectores de nuestra nación, para que se inserte en los principios y fines su pensamiento liberador en consonancia con una concepción laica y científica de la vida y del universo. Si Duarte estuviera vivo en estos momentos sería combatido por los adversarios naturales de la libertad, la justicia, el orden social y el progreso. Así como sucedió en su época, la clase hatera fue la encargada de perseguirlo, desacreditarlo, humillarlo y enviarlo al exilio por ser un traidor a la patria, hoy los sectores oscuros de nuestra sociedad actuarían de la misma manera de cómo lo hizo Pedro Santana y sus seguidores en su tiempo. El Padre de la Patria afirma que siempre ha existido una fracción miserable que se ha pronunciado en contra de ese anhelo del pueblo dominicano, el de la libertad. Veamos, en palabras del propio Duarte manifestar su opinión respecto a esa fracción que la considera no dominicana y que continuamente se ha opuesto a la emancipación del pueblo dominicano. "En Santo Domingo no hay más que un pueblo que desea ser y se ha proclamado independiente de toda potencia extranjera, y una fracción miserable que siempre se ha pronunciado contra esa ley, contra ese querer del pueblo dominicano, logrando siempre por medio de sus intrigas y sórdidos manejos adueñarse de la situación y hacer aparecer al pueblo dominicano de un modo distinto de cómo es en realidad; esa fracción, o mejor diremos, esa fracción, es y será siempre todo, menos dominicana; así se le ve en nuestra historia, representante de todo partido antinacional y enemigo nato por tanto de todas nuestras revoluciones; y sino, véase: ministeriales en tiempo de Boyer y luego rivieristas, y aún no había sido el 27 de febrero, cuando se le vio proteccionistas franceses y más tarde anexionistas americanos y después españoles". A la sociedad actual se le oculta que la educación llevada a cabo por Juan Pablo Duarte a la juventud de la época era un pretexto, un medio y un fin para conquistar y mantener la soberanía y la autodeterminación nacionales, la educación la concebía como un instrumento transformador y liberador de la sociedad con la finalidad de conseguir o hacer realidad su proyecto político. Intención política que en un momento difícil de su existencia, para hacer realidad sus ideas, encabezó un golpe de Estado revolucionario en contra de los anexionistas o enemigos de la patria, pues era capaz de hacer lo que fuera necesario con tal de alcanzar la independencia nacional. Con relación a su concepción religiosa, aunque era católico, utilizó la religión porque la consideraba importante, dentro de un eclecticismo utilitario para el proyecto político que se planteaba, sin embargo, bien se sabe que fue educado en esa religión y desarrolló su fe, pero no hacía depender su concepción de la realidad y la enseñanza, de ese credo o de los dogmas. En su práctica educativa y política actuó con un nivel de objetividad y de análisis de los fenómenos sociales, tal como lo hace un profesional de la educación, de la ciencia política o un cientista de las Ciencias Sociales. Su modo de actuar se parece aun positivista, pues tomas medidas que sólo pueden ser elaboradas como resultado de un análisis e interpretación de los hechos a la luz de la metodología científica, como fueron los casos de entrar en contacto, tanto Mella como Duarte, con los reformistas haitianos y con los hateros, los cuales consideraban imprescindibles para obtención de alianzas políticas, lo que les permitirían lograr la independencia nacional. Es decir, la teoría política y educativa de Duarte, estaba fundamentada en una concepción operativa de la realidad social e histórica que le tocó vivir. Su accionar educativo y político se fundamentaba en el análisis objetivo de los hechos que ocurrían en la realidad social e histórica de su patria, comparándolo con los acontecimientos que estaban sucediendo en el resto del mundo, o mejor dicho, partía de una realidad objetiva y actuaba sobre la misma con objetividad, lo que le permitió elaborar sus concepciones educativas, filosóficas y políticas, que le permitiría promover y alcanzar la independencia nacional. La atadura de la enseñanza a la fe, el dogma y la religión ha ido disminuyendo en el discurrir histórico, debido a los avances científicos y a los aportes de Eugenio María de Hostos, el cual introdujo una concepción positivista y científica de la educación, al igual que Juan Pablo

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Duarte, ambos pensadores sustentaban una educación fundamentada en los valores éticos, estéticos y científicos. Así que, un análisis del pensamiento filosófico-educativo Duartiano arroja como resultados que sí se puede elaborar un proyecto paradigmático para ser aplicado o implementado en la educación dominicana, en interés de completar la obra que se inicio con un proyecto educativo fundamentado en sus ideas patrióticas, separatistas y nacionalista, tomando en cuenta la diversidad. Este paradigma presenta un pensamiento de carácter social, patriótico y revolucionario, es decir, un modelo educativo cuestionador del orden social y político existente para el establecimiento de uno nuevo que responda a los intereses nacionales. Esta visión filosófica-educativa Duartiana, podrá parecer puritana y también utópica, pues se sabe que los valores negativos que campean en nuestra sociedad, donde los valores de carácter espiritual y patrióticos parecen haber desaparecido, demandará una reconquista del pensamiento Duartiano en su totalidad y enriqueciéndolo con los avances tecnológicos y científicos que nos ofrece esta época considerada como la sociedad del conocimiento; implicará esto desenterrar la literatura y hechos históricos, los hombres y mujeres modelo de sacrificio por la patria para presentarlo en el Modelo Educativo Nacional. La idea de independencia pura, completa y perfecta debe ser punto nodal en la reelaboración de los fines y principios de nuestra educación. Significa esto, que nuestros educadores básicos y medios, las universidades e institutos que los formen harán revisión de su curriculum, su didáctica, su filosofía y su ideología política, para formar docentes capaces de fomentar de un modo natural y convincente la ideología patriótica-filosófica de Juan Pablo Duarte.
El Modelo Educativo Duartiano al que se aspira o anhela en la presente obra.

El modelo que se presenta aspira a que a través de la escuela, la sociedad dominicana reasuma la idea libertaria en el marco de un mundo globalizado, para que produzcamos representantes de los intereses nacionales en el ámbito local y de la diplomacia en el internacional, defendiendo la soberanía nacional de la República Dominicana y su derecho de autodeterminación, pues sería la mejor manera de "concluir" la obra que Juan Pablo Duarte y los Trinitarios, idearon desde un almacén de la familia, según lo registra nuestra historia. Por tanto, nuestra educación deberá asumir nuevos principios y ejes transversales que al menos se identifiquen con los siguientes postulados:
1. Una educación que persista en cuestionar en forma permanente el orden socioeconómico y político existente. 2. Una educación nacionalista, patriótica y liberadora acorde con los cambios mundiales de cada momento histórico. 3. Una educación donde la sociedad comparta con el Estado la filosofía y política educativa nacional amparada en el marco de una democracia real. 4. Una educación que tenga un control y autofinanciamiento en su comunidad municipal, con el respaldo moral y económico de los organismos centrales del Estado. 5. Una educación que fortalezca la dominicanidad frente a las demás naciones, sin caer en la xenofobia ni en la xenofilia que ha caracterizado a la gente dominicana. 6. Una educación que produzca sujetos justos, honestos y laboriosos como nos lo enseñó el padre de la patria. 7. La educación debe constituirse en un medio y un fin para la liberación individual y la persona moral de la nación. 8. La educación debe asumir la ciencia y su metodología, los avances científicos y tecnológicos, didácticos y pedagógicos recientes, para la formación de ciudadanos y ciudadanas integrales, acorde con lo nuevo tiempo sin renunciar a nuestra identidad y soberanía nacional. 9. Una educación en que los egresados actúen en la sociedad desde una óptica científica, patriótica, con equidad, vocación de servicios y de sacrificios, a la luz de principios ético-morales tal como actuó y nos enseño el patricio.

Al finiquitar con esta propuesta educativa, fundamentada en el pensamiento liberador de Duarte, se puede establecer con suficiente claridad que las ideas separatistas, educativas, sociales y filosóficas de Duarte poseen los elementos necesarios para la construcción de un modelo educativo estrictamente dominicano, que enriquecido con el pensamiento hostosiano, el científico y los avances de la didáctica y la pedagogía, se constituyen en las herramientas teórica metodológica indispensable para la construcción de un modelo educativo con profundas raíces dominicanas y latinoamericanas.

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Lo que evidencia la necesidad de que todo el sistema educativo dominicano en su conjunto, debe ser regido en forma preponderante por el pensamiento liberador de Juan Pablo Duarte, tal como se presentó en los postulados anteriores, y en toda la exposición e interpretación de las ideas Duartiana que se ha venido exponiendo en este trabajo. Eso sí, pero enriquecido, fusionado o mancomunado, con el pensamiento científico moderno, porque la ciencia tal como lo plantea Mario Bunge en su obra, La Ciencia, su Método y su Filosofía, es útil porque permite constituir el fundamento de la tecnología, empleándosele además en la edificación de concepciones del mundo, las cuales concuerdan con los hechos o datos, creando el hábito de adoptar una actitud libre y valiente, acostumbrando a la gente a poner a pruebas sus afirmaciones, y en capacidad de argumentar o discutir correctamente. Lo que significa que la ciencia es una manera de explicar, entender, de comprender, de pensar, de reflexionar en forma objetiva y racional sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, constituyéndose en un modelo para la investigación y la comprensión de los fenómenos que ocurren en el universo, con el propósito de presentar soluciones que vayan en beneficios de la humanidad y de todos los seres vivientes que forman parte de nuestro añorado planeta Tierra. Pues, para la ciencia las ideas tienen validez cuando son sustentadas o confirmadas en la practicidad, o mejor dicho, son verificadas y demostradas, pues el conocimiento científico de la realidad es objetivo. Esto significa, que forma parte de su naturaleza la racionalidad y la objetividad, las cuales se fusionan en un todo inseparable constituyendo la esencia de lo que se conoce como conocimiento científico. Principio que debe sustentar, propugnar o estar presente en un auténtico Modelo Educativo como el que se propone a la luz del pensamiento Duartiano. Pero sobretodo, se debe integrar al modelo educativo propuesto, porque según afirma Mario Bunge, ideas con las cuales se identifica el autor del presente trabajo y la considero fundamental en el modelo propuesto es que "la ciencia es valiosa como herramienta para domar la naturaleza y remodelar la sociedad; es valiosa en sí misma, como clave para la inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de nuestra mente." Mario Bunge Filósofo y Físico Argentino Es decir, la ciencia como sistema teóricometodológico libera al ser humano de la ignorancia, del atraso, del oscurantismo, del dogmatismo, de lo irracional y lo sitúa en condiciones de comprender la realidad, dominarla y ponerla a sus servicios, para un mejor bienestar material, espiritual e intelectual de todos los seres humanos, y por ende, de todos los seres vivientes.
Recomendaciones para hacer realidad el modelo propuesto.

Por lo que se proponen las siguientes medidas para que este Modelo Educativo se haga realidad. Veamos, legislar a favor de una modificación o reformulación en los principios y fines de nuestra educación para implementar el pensamiento filosófico-educativo Duartiano. Reformar el currículum con la finalidad de establecer una educación laica, científica, plural y democrática, que fortalezca nuestra dominicanidad, sustentado en un proyecto real de nación, y que respete los diversos credos. Incluyendo una modificación constitucional para la introducción de una educación laica, científica y patriótica, tal como lo establecía la constitución del año 1963. La formación de un docente que asuma el pensamiento Duartiano, el hostosiano, los avances de la pedagogía, la didáctica y la ciencia para formar un ser humano que responda a la realidad actual, de un mundo globalizado, evitando que se erosione la identidad nacional. Que se considere la educación como patrimonio de todos y todas (descentralización) de manera que toda la sociedad se sienta comprometida con su desarrollo. Y que la Secretaría de Estado de Educación y la Secretaría de Estado de Educación Superior Ciencia y Tecnología incorporen a la filosofía educativa, el pensamiento filosófico-educativo Duartiano, acompañado

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de los avances científicos recientes, así como la visión científica de como focalizar o visualizar la realidad social, natural y psicológica. En este sentido, se ha encontrado que sí se puede, a partir de las ideas de Duarte y del pensamiento científico, elaborar con carácter paradigmático un Modelo Educativo que salvaguarde, como una misión sacrosanta, la soberanía y la autodeterminación nacionales, haciendo que sea la escuela el laboratorio ideal de una nueva sociedad, motorizada por las fuerzas vivas, progresistas y patrióticas que conforman la sociedad dominicana. En el mismo tenor, es un paradigma educativo que implicará desenterrar la literatura, los hechos históricos, los nombres y acciones de los hombres y mujeres modelos de sacrificio por la patria, para colocarlos en el sitial que se han ganado y que debe ser una herencia del pueblo dominicano. Se forjarán nuevas conciencias para una nueva libertad ante la mundialización o globalización de la economía, los hábitos de vida y los valores. No podemos ser indiferentes ante la realidad educativa que vive nuestra patria, tal como lo expresó el general Gregorio Luperón, cuando explicó que "los indiferentes, tratándose de la suerte de la patria son imbéciles y cobardes. Por eso es que los hombres influyentes y buenos son sin saberlo los médicos de la humanidad y los malvados son los envenenadores públicos; porque sus maldades son un contagio". Por tanto, los verdaderos dominicanos y dominicanas cumplirán con su deber patriótico, sus sueños se impondrán tarde o temprano, pues el futuro le pertenece a los pueblos, ya que, el porvenir le concierne, puesto que, los malvados pronto tendrán su paga y será el lloro y el crujir de dientes…Adelante dominicanos y dominicanas con esta propuesta educativa, patriótica, científica y revolucionaria. Vamos al encuentro y a la materialización de las ideas del patricio a la luz de los avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo. Vamos a operacionalizar el pensamiento Duartiano haciéndolo realidad. El futuro está del lado de los pueblos y los pueblos son inmortales… Febrero del 2006.

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