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RICARDO CASTRO PINTO

(07/02/1916 – 01/09/2011)

Ricardo Castro Pinto, músico, actor y bailarín popular cusqueño, nació en el barrio de Toqocachi (San Blas) el 7 de febrero de 1916 y desde muy niño su entorno cotidiano lo formó con un espíritu artístico y amante de la cultura cusqueña. Aún muy joven aprendió a cantar escuchando a los “senses” (niños cantores) en la Basílica Catedral y a tocar el órgano. Con estos conocimientos se aventuró al mundo llegando a ser organista de la Parroquia de la Virgen del Rosario de Paucartambo y bailarín de la danza de Qapaq Qolla en la fiesta de la “Mamacha del Carmen” (1938), además fue organista en Quiquijana (Quispicanchis, 1940), fundador del Conjunto Folklórico Cusco de la Corporación Turismo (1941), organista de la Catedral (1942) y miembro de la Asociación Orquestal Cusco y de la Escuela Regional de Música (1945-1946). En 1950, fue testigo del terremoto que cambiaría para siempre al Cusco y a sus habitantes. Por esos años, se abrió el espacio para que su trabajo artístico y el de otros cusqueños comiencen a expandirse y hacerse conocido más allá de la ciudad gracias al espíritu indigenista de la época. En ésta década compuso y ejecutó la música típica incidental para la película Kukuli de Luis Figueroa y Eulogio Nishiyama y fue actor en el Inti Raymi como Willaq Uma, llegando incluso a interpretar el papel de Inka en 1959. Fue fundador y director de la Orquesta Típica del Centro Qosqo de Arte Nativo (1958), el Coro Polifónico Municipal Cusco (1965) y la Orquesta Típica de Danzas del Tawantisuyo (1961) con la que realizó giras a nivel nacional y de Sudamérica. En la década de los 60 fue parte de la Academia de la Lengua Quechua, hoy Academia Mayor de la cual es Miembro Emérito. En la década de los 70 participó de la fundación de la Confraternidad del Señor de los Temblores, institución que caló en su vida que estuvo motivada por una gran devoción hacia el “Taytacha de los Temblores”. A la llegada del Papa Juan Pablo II, compuso la Misa en Quechua que sería ejecutada por el Coro Polifónico Municipal Cusco bajo la dirección de su hijo Samuel Castro Yrrarazábal en la explanada de Sacsayhuamán (1985). Hasta sus últimos días hizo esfuerzos por cumplir con sus responsabilidades como organista de la Catedral así como de la Basílica de La Merced. Su conocimiento de estos dos espacios históricos alcanzaba dimensiones enciclopédicas, lo cual otorgaba a sus interpretaciones un espíritu particular y bastante emotivo. Toda esta experiencia se encuentra plasmada en sus producciones musicales que incluyen música folklórica, villancicos navideños y canciones religiosas andinas, destacando “Noche Buena Imperial” (Iempsa, Lima 1947) y “Navidad en Cusco” (Arion, Canada - 1998). La dimensión más importante del trabajo de Ricardo Castro Pinto radica en la captación de las múltiples melodías que el mundo andino contiene y que se han transmitido generacionalmente sólo a través del medio oral y colectivo como es el caso del “Apuyaya Jesucristo”, y que puso en partitura escritas difundiéndolas en publicaciones como: “Llaqtanchispa Takin”, “Cantares de mi Escuela”, y “Villancicos Cusqueños”. Esta trayectoria ya ha sido reconocida en numerosas ocasiones, recibiendo la Medalla del Consejo Provincial del Cusco de manos del entonces alcalde Dr. Daniel Estrada Pérez (1992) y como centro de homenajes a cusqueños ejemplares dentro de los que destacan los realizados por el diario “El Sol” (2003) y la Asociación Educativa “Kiphu” (2005) que le otorgó el título de “Kiphukamayoq”. En el año 2006, fue declarado “Patrimonio Cultural Vivo de la Región” por el Instituto Nacional de Cultura – Cusco, otorgándole la Medalla Garcilaso en reconocimiento a su trayectoria artística.

A finales del año 2006, luego de infructuosas negociaciones con instituciones y organizaciones locales, tras de ser escuchado tocando en la catedral fue contactado por el Embajador Bernardino Osio, en ese entonces Secretario General de la Unión Latina, institución cultural con sede en París, quien le manifiesta su voluntad y de la institución que representaba para publicar su trabajo. Es así que el año 2008, luego de 2 años de recopilaciones y ajustes, publicó el libro “Willka Taki”, compuesto de 2 tomos: Taytanchisman Takikuna (Cantos al Taytacha) y Mamanchisman Takikunan (Cantos a la Virgen) obra que recopila la lírica original y traducida, así como partituras y grabaciones de las principales piezas de la música popular religiosa que registró directamente en sus viajes por los pueblos más recónditos del sur andino. En sus últimos días, recibió homenajes de instituciones y organizaciones, entre los que destacan el de la Municipalidad Provincial del Cusco y Mundo 21 reconociéndolo como “Qosqoruna Notable” y el Homenaje a su Trayectoria del Centro Qosqo de Arte Nativo. Ricardo Castro Pinto murió a los 95 años la madrugada del 01 de septiembre de 2011. Su experiencia de vida lo convierte en un personaje notable que fue testigo de la evolución social y cultural del Cusco desde la perspectiva del arte popular. Recopilación biográfica por Crayla Alfaro y dako