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Travesía oceánica del Shipping Aurora Canessa –con su laptop en el cockpit del Pandora 320

Travesía oceánica del Shipping

Aurora Canessa –con su laptop en el cockpit del Pandora 320 amarrado en el Caribe– habló con Bab vía Skype durante más de media hora sobre los preparativos, tanto personales como del barco, para realizar el cruce del Atlántico en solitario. Al cierre de la edición, Canessa había arribado a las Islas Bermudas y se preparaba para poner proa rumbo a Azores.

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estar

sola

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F altaban solo tres días para emprender el cruce del Atlántico y Canessa confesó que todavía tenía una lista interminable de pendientes. “El barco es un caos, navegar es toda una ciencia, es peor que hacer una carrera

universitaria”. Así comenzaba la entrevista, que ya pintaba franca y espontánea, como es ella.

Bab –¿Dónde estás y cuándo zarpás?

Aurora Canessa Estoy en Saint Marteen, la isla más al norte y más al este del Caribe. Pero te voy a contar la verdad: no estoy de vacaciones, estoy trabajando como loca y con mucho estrés. Aún me falta terminar de instalar el sistema Antal, para bajar y subir la mayor aún con viento de popa. Ya saqué el barco del agua y le pinté el fondo. Justamente en un rato tengo que ir a cargar 200 litros de gasoil. Creo que voy a zarpar extenuada. Salgo el lunes 2 de mayo a las 11, porque a las 11.30 se abre el puente para salir de la laguna. Estoy en Lagoon Marina, dentro de la Simpson Bay, en la isla de Saint Marteen.

Bab –¿Cuál es tu derrota?

A. C. –Haré rumbo directo a Bermuda, que son 900 millas de distancia y diez días de navegación. Mi plan es recorrer de 90 a 100 millas por día. Quiero ir tranquila, cuidando el barco y cuidándome mucho a mí misma. No voy a na- vegar “a lo loco”. En Bermuda descansaré cuatro días y cuando el pronóstico sea

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favorable y Carlos “Pato” Duperrón me lo indique, zarparé nuevamente. Duperrón está ploteando todo los partes meteorológicos, y estamos en cons- tante comunicación vía satelital y telefónica. De Bermudas a Azores, la dis- tancia a recorrer es de 1900 millas y serán entre dieciocho y veinte días de navegación en solitario. Este tramo será el verdadero cruce. En Azores iré a la Isla de Faial y por supuesto, pintaré la bandera argentina con el Shipping en el muro. En Bermuda y Azores me reabasteceré de gasoil y comida fresca. El siguiente tramo será desdeAzores hasta Cascais, Portugal, mi destino final. Otras 900 millas, es decir, diez días más. En total, serán dos meses hasta con- cluir el cruce del Atlántico, con cuarenta días de navegación y quince días de descanso, en dos paradas.

Bab –¿Cómo estás de ánimo en los días previos al gran cruce?

A. C. Estoy bárbara pero un poco ciclotímica. A veces con un entusiasmo

feroz y a continuación con mucho agotamiento, cansancio, dolor de estómago, insomnio. Me preocupa que todavía me falten resolver dos temas importan- tes de equipamiento para estar lista para zarpar, y por el otro, lógicamente, estoy por realizar una navegación larga. Estoy largándome a algo totalmente desconocido, no sé lo que me espera allá afuera. Cada tanto siento que es como tirarte al abismo sin ver si hay fondo. Pero al mismo tiempo, estoy tranquila:

sé que me van a tocar temporales, que habrá vientos muy fuertes, olas muy grandes, calmas, y que todo eso ya lo viví, ya lo pasé.

Bab –¿Qué estás buscando con este reto?

A. C. No voy a buscar algo, voy a cumplir un sueño. Este es uno de mis

sueños, no es el único. Soñé con pescar un marlin y ya lo pesqué. Quise ir a Malvinas y lo logré. Pero cuando logro objetivos o sueños surge la pre- gunta que me acompaña toda la vida: ¿Y ahora, qué? Ésa es la pregunta que me define. El sueño de cruzar el Atlántico sola surgió volviendo de Malvinas, mientras timoneaba el Malavar en 1992. Imaginate lo que fue pre- parar este proyecto económica y espiritualmente. Hace cinco años que me estoy preparando para navegar dos meses sola. No creo que yo hubiera lo- grado este proyecto sin antes alcanzar un gran equilibrio conmigo misma.

Bab –¿Cómo te preparaste interiormente para navegar en solitario tanto tiempo?

A. C. –Desde hace cinco años que estoy practicando reiki; soy segundo nivel

de reiki. Si no hacés una navegación interior no podés emprender una na- vegación exterior con éxito, o al menos, con felicidad. Eso es lo que creo. Todos los días practico una hora de reiki. En el cruce voy a rezar muchí- simo, en cada momento de peligro o cuando sienta temor.

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en cada momento de peligro o cuando sienta temor. 3 I I 1 9 4 El

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El track de Aurora

Se puede seguir la navegación desde la página www.shippingsrl.com. El barco está equipado con un posicionador sa- telital de Tesacom que tira las coordena- das del viaje y Roberto Garro habla por teléfono satelital con Aurora y trans- cribe diariamente sus comentarios.

con Aurora y trans- cribe diariamente sus comentarios. Bab –¿Qué fue lo que más disfrutaste del

Bab –¿Qué fue lo que más disfrutaste del viaje hasta ahora?

A. C. –El encuentro con gente maravillosa y especial. La gente que navega,

que vive a bordo y está hace mucho tiempo en el mar se relaciona de otra manera. Nadie sabe nada del otro, nadie sabe qué tenés. En esas circuns- tancias te conectás desde lo que sos realmente. La gente del mar es muy so- lidaria y se une desde la emoción, desde el pecho, no desde la mente.

Bab –En la navegación desde Buenos Aires hasta el Caribe debiste haber vivido momentos inolvidables. ¿Cuál es el mejor recuerdo y cuál el peor momento vivido en lo que va del viaje?

A. C.–Hubo dos momentos complicados. El primero fue durante el tramo

que hicimos con Ximena Bustamante (su tripulante en parte de la travesía) desde Natal hasta Trinidad Tobago, de unas 2 mil millas de distancia, cuando se nos rompió el timón automático y el motor. Estuvimos veinte

días timoneando, en guardias de dos horas cada una. Fue terrible, agotador. El otro recuerdo difícil fue durante el trecho que hicimos desde Salvador de Bahía hasta Recife (Brasil). Zarpamos junto a una flota de treinta y dos bar- cos (integrantes del Crucero de la Amistad y del Costa Leste) y llegamos tres: el brasileño Firulete y los argentinos El Amigo y Shipping. Todos los demás se volvieron. Fue “de terror”, me enfermé, tuve fiebre y Ximena tuvo que sostenerme. Arribamos a Recife una semana antes de lo previsto. Sen-

tir un cansancio letal y sueño son mis dos grandes preocupaciones. El mejor

momento de la travesía hasta ahora fue cuando me enamoré de la persona

con la que emprenderé mi próxima aventura. Nos conocimos en Río y nos

confesamos nuestro amor en Bahía. Ya me visitó tres veces. Volverá para

mi partida. El próximo paso será un desafío para los dos.

Bab –¿Por qué elegiste cruzar el Atlántico en solitario?

A. C. –Es una necesidad, nace desde mi interior. Quiero estar sola en el mar.

Este sentimiento surgió en un navegación desde Mar del Plata. Era en so- litario, la noche estaba cerrada y la visibilidad era nula. Miré todo eso y me pregunté: ¿Qué estoy haciendo acá? En vez de estar en una casa conforta- ble, con un marido que me proteja, mirando la televisión o cocinando, estoy sola en medio del mar, cansada y con sueño. Y sentí miedo. Pero de pronto,

me bajó una paz, una tranquilidad y me identifiqué totalmente con todo lo

que me rodeaba. Sentí que yo me deshacía, que me fundía con la naturaleza. Ese sentimiento alejó al miedo, fue como una alucinación. Los hindúes lo llaman un momento de iluminación. Quiero volver a sentir eso. Tal vez por eso emprendí esta travesía en solitario. Para vivir estos momentos tan pro- fundos, tan íntimos con la naturaleza y estar en contacto con todo lo que te rodea, tenés que estar solo. No lo lográs estando con otra persona.

El S h i p p i n g

El Pandora 320 es un velero de crucero con un inusual volumen in- terior y una altura interna de 1.90 m. Posee un enorme y cómodo ca- marote independiente en proa, una muy amplia cocina en U y una dinette para siete personas. A proa tiene otro camarote independi- ente. El cockpit de generosas dimensiones y muchos detalles hacen a la comodidad de los usuarios. La cubierta tiene una muy estudiada carroza con pasamanos a ras y cabos escondidos que le dan una gran simplicidad y belleza de líneas.

que le dan una gran simplicidad y belleza de líneas. Bab –Dijiste que tus máximas preocupaciones

Bab –Dijiste que tus máximas preocupaciones son el cansancio y sueño. ¿Cómo pensás lidiar con ello?

A. C. –Omar Sánchez, tripulante del Shipping y médico cardiólogo espe-

cialista en superviviencia, me aconsejó dormir veinte minutos por cada veinte minutos despierta. No sé si lograré esa coordinación; creo que ne- cesitaré dormir más. Me compré un temporizador (de los que se usan para cocinar) y estableceré la alarma para que suene cada treinta minu- tos durante la noche, que no se ve nada, que las distancias y las sombras engañan sobre la ruta de los barcos. Me despertaré al escuchar la alarma que indica que la torta está lista, y controlaré todo durante cinco minutos:

las velas, el instrumental, la batería. Luego me aseguraré de que en el ho- rizonte no haya ninguna luz, y recién entonces, volveré a dormir. De noche, por cada media hora de sueño, estaré de cinco a diez minutos des- pierta.

Bab –¿Cómo es la maniobra del Shipping para navegar en solitario?

A. C. –La maniobra está impecable, en esto me tengo que felicitar y agrade-

cer a Roberto Rovere y su equipo, que diseñaron todos los refuerzos. Toda la maniobra es al cockpit. No tengo ni pienso ir al palo para nada. Tengo cla- rísimo que caerme al agua significa la muerte. Ni pienso en cómo realizar la maniobra de hombre al agua ni en cómo subir al barco. No me puedo caer al agua, porque estaré en el medio del Atlántico y sin tripulación. Voy a ex- tremar los cuidados, no voy a arriesgarme.

Bab –¿Y el pañol?

A. C. –Me hiciste acordar que tengo que conseguir un tangón para “tango-

near” las velas con viento de popa o por la aleta. Llevo un Genoa 3 con en- rollador, trinquetilla pequeña con enrollador, vela mayor de North Sails y un asímétrico que no lo pienso usar. Si hay calma encenderé el motor.

Bab –.¿Este viaje te cambió en algo?

A. C. –Me di cuenta de cuánto necesito a mis amigos y a la familia. La amis-

tad es una de las cosas más importantes en mi vida. Registré lo mucho que extraño a Buenos Aires, aunque cueste creerlo. En la vida, todo pasa y los amigos quedan. Cambió mi percepción de los afectos

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