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Cantares Populares Febres Cordero

Cantares Populares Febres Cordero

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Recopilación de textos poéticos de tradición oral en los Andes venezolanos. Fines del siglo XIX
Recopilación de textos poéticos de tradición oral en los Andes venezolanos. Fines del siglo XIX

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Cantares Populares

Tulio Febres Cordero
[Araque, Belis (comp.). 2005 {1889}. Mérida: Gobierno Revolucionario Bolivariano de Mérida / Instituto Merideño de Cultura / Biblioteca Nacional – Biblioteca Febres Cordero. 134 pp.]

Ojos negros y serenos, serenos y celestiales son los que me están matando pero nadie sabe cuáles. Si el casarme fuera un año una semanita o dos pero por toda la vida, ésa no la aguanto yo. De mi casa me he venido pisando espinas y abrojos sólo por venirte a ver lucerito de mis ojos. Por aquella calle abajo tengo de formar un puente con las canillas de un guapo y los brazos de un valiente. De las peñas sale el agua de los páramos el viento, malhaya quien se enamora de mozo sin fundamento. Yo no canto porque sé ni porque mi voz es buena, yo canto porque se olvidan así cantando las penas. Las canto porque caiga la culpa sobre la pena. Yo no canto porque sé ni porque canto bonito

yo canto por consolar la madre del angelito. Echa que yo te echaré ramilletitos de flores, que conmigo son las fiestas y con otros los amores. Mi vida, si me queréis no se lo digas a nadie que los secretos de amor andan siempre por el aire. Mi vida, si me queréis no me subáis tan arriba, que las hojas en el aire no duran toda la vida. Me quisiste, me olvidaste y me volviste a querer zapato que yo deshecho no me lo vuelvo a poner. Me queréis cuando me veis, me olvidáis estando ausente, porque tus caricias son misa de cuerpo presente. Carita de papel fino, nariz de pluma tajada, ojos de letra menuda boca de carta cerrada. Dices que no me quieres, ya me has querido ya no tienen remedio

lo sucedido. Ayer tarde te fui a ver y esta mañana también ahorita vengo de allá y ya me quisiera volver. Debajo de un limo verde donde todo se llovía le entregué mi corazón a quien no lo merecía. Dame la mano, mi vida, la mano del corazón, y con la otra te queda decime adiós me voy. Si porque te di la mano pensabas que te quería pregúntale a los de casa la burla que yo te hacía. Desde aquí te estoy mirando como que te estáis sonriendo boquita de haber besado ojitos de estar queriendo. Las pestañas de tus ojos son lancetas de sangrar, que a mí me quitan la vida y a otro se la van a dar. Decile a la vida mía que aquí la estoy aguardando debajo de este arbolito, que todo me estoy mojando. Una piedra en una loma qué sombra te puede dar; un desaire de tu pecho ¡cuándo se me va a olvidar! Un desaire me habéis hecho que no ha de llegar a dos, porque ya mis ojos vieron lo que esperaban de vos. Suspirando me aniquilo triste me voy acabando, lágrimas de hilo en hilo

de cuando en cuando llorando. Los aleros de tu casa, mi vida, muy altos son: no me alcanzan los suspiros para llegar hasta vos. Desde que nos apartamos no nos hemos vuelto a ver como si tanto costara medio pliego de papel. Medio pliego de papel no cuesta de millón de plata pero a ti te costará si la voluntad te falta. Aguardo que presto voy por esos cerros volando que estoy al perder la vida entre suspiros y llantos. En tu puerta sembré un pino y en tu ventana una palma, para que te tape el sol claro lucero del alba. Anoche a la media noche me vinieron a avisar que tenías amores nuevos ¡Dios te los deje gozar! Desde aquí te estoy mirando y no te puedo conocer morenita de ojos negros de los propios de querer. En tu puerta sembré un pino y en tu ventana un cerezo cada ramita un abrazo cada florecita un beso. Pasé ayer por el romero cinco hojitas le cogí: cinco sentidos que tengo los tengo puestos en ti. Dame un besito mi vida que tengo dolor de muela pues el que me diste ayer

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me supo a clavo y canela. Allá mandé una carta sellada con un diamante para que sepas y entiendas que soy muchacha constante. Allá te mandé un pañuelo en cada punta una flor; en el centro va una rosa que es la prenda de mi amor. Una rosita blanca y otra rosada, una mirada tuya sabe a empanada. Bomba.- Ven acá, vidita mía, bello encanto de mi amor, agáchame tú la rama que quiero coger la flor. Resp.- Yo no soy vidita tuya ni el encanto de tu amor, que te agache otra la rama si quiere coger la flor. Dame un besito mi vida, por vida de San Gregorio, que yo pasaré por ti las penas del purgatorio. ROMANCE Ingrato y desconocido recordá tu pensamiento mira que yo soy la misma que adorabas en un tiempo. En un tiempo me adorabas y era tu prenda querida ahora por nuevos amores me tienes aborrecida. Aborrecida me tienes muy bien te lo echo de ver que si conmigo lo has hecho contigo otra lo ha de hacer. ---Esperanza tengo en Dios y en el año venidero que me he de ver en tus brazos mi vida si no me muero. Adiós, Catedral de Mérida, adiós, campana mayor, adiós muchachas bonitas que desterrado me voy. La sortija que me diste aquí la tengo guardada en el dedo me viene floja y en el amor apretada. Si los suspiros volaran como vuela el pensamiento no serían tantas mis penas ni tan grandes mis tormentos. No eres mi vida, Rosa ni eres clavo de comer pero eres la más hermosa que en el mundo puede haber. Ausente mi bien que adoro ningún placer me divierte, porque ausente de tu vista en todo miro la muerte. Sólo un consuelo me tengo para no desesperar que soy mocita y soltera y enemiga de rogar. Asómate a la ventana y verás que van vendiendo un corazón dibujado que está por ti padeciendo. Me puse a contar estrellas y entre todas una vi que es la estrella más hermosa porque se parece a ti. Llorando cogí la pluma, llorando cogí el papel para ver si te apiadabas de mi largo padecer.

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Entre todas las estrellas yo conozco mi lucero en el modito de andar y en el ponerse el sombrero. Adiós, sierrita nevada, adiós picachos de nieve: yo no me quiero ausentar pero mi suerte lo quiere. Qué bonitos son tus ojos, qué bonitos, prenda mía, si los cierras, se oscurece; si los abres, me encandilas. Pensando me estoy pensando pensando paso las horas no me preguntes qué pienso que tú lo sabes de sobra. Claveles me regalan los que me quieren, ellos quieren clavarme pero claveles. Mañana como a estas horas junto de ella pienso estar, contándole mis trabajos hasta que la haga llorar. Si el curito no amargara yo te lo diera a beber: yo te enseñaría a ser hombre y a querer a una mujer. Si el curito no amargara yo te lo diera por agua yo te enseñara a ser hombre y a cumplir una palabra. Allá arriba, en aquel alto tengo una casita de oro, donde guardo mis suspiros y las lágrimas que lloro. Por ahí pasó el perejil preguntando por culantro: ¿qué hacemos, vidita mía, para no querernos tanto?

¿Pensáis que por tus enojos me he sentar a llorar? Yo no sé quitar enojos y así te podéis quedar. ¿Quién será este capa rota que me viene a pretender? Anda remienda tu capa y no pretendas mujer. Una flor entre un jardín que tenga mucha codicia yo le digo a mi malicia que debe tener mal fin. Allá te mandé un suspiro por sobre de un arbolito, porque tengo mi amor puesto en un cuerpo morenito. Morenita soy, señora, yo no niego mi color que entre rosas y azucena lo moreno es lo mejor. Del otro lado del río tengo toda mi ambición en una mata de rosa principiando a echar botón. Entre los primos y hermanos tengo el amor repartido queriendo yo al más bonito y echando al otro en olvido. Nació la naranja verde y el tiempo la maduró: vos decís que me queréis, mucho más te quiero yo. Las estrellas en el cielo caminan de dos en dos, y así caminan mis ojos cuando van detrás de vos. Yo sembré una siempreviva a orilla de un higuerón: siempreviva yo en tu pecho y vos en mi corazón.

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Mírame el blanco del ojo y el negro de la pestaña, mira que estoy maginado (sic) y picado de la araña. Hoy se ausenta mi fino amante aunque es tormento y dolor, pero deja por fiador un corazón que es constante. Desde que te vi te amé mira que grande prodigio: no supe qué fue primero si amarte o haberte visto. Palito verde de flor colorada ¡qué fuera de ti si yo te olvidara! En los campos brotan flores, en los ríos, agua clara; brotan de tu boca y cara las bellezas por montones. Tengo de pasar el río tenga puente o tenga vado por ver unos ojos negros que están en el otro lado. El galán que está bailando báileme bien esa niña que es hermana de la rosa prima de la manzanilla. Ayer te mandé un pañuelo con el fondo colorado para que veas que te quiero y no te tengo olvidado. Préstame tu caja de oro y tu llave de marfil para encerrar este amor que no me deja vivir. En las copas de un laurel vide volar un lucero: lo comparo con tus ojos mi vida, porque te quiero.

Clavelito colorado nacido en la raíz de tuna, muchachas habrán bonitas pero como vos ninguna. Ramita verde de morada flor lo más imposible lo vence el amor. Toma estos cinco claveles que ayer tarde los cogí que son los cinco sentidos que tengo puestos en ti. Toma este ramo de flores cogido por la mañana despierta si estás dormida que mi corazón te llama. Bonita la casa de teja, bonita la varazón qué bonitos son tus ojos prenda de mi corazón. Ayer pasé por tu casa me dio un olor a jazmín: era que tú estabas riendo boquita de serafín. La rosa entre los rosales con el tiempo reverdece, según sean las voluntades así los amores crecen. Bomba.- Bella niña tan hermosa tan pura, tan hechicera ¿quieres ser dueña de mi alma si yo te lo propusiera? Resp.- Atienda, señor galán, que aunque huérfana de madre no han nacido mis lechugas para tan simple vinagre. La de los ojitos crespos y el pelo encaracolado me tiene robada el alma y el corazón traspasado.

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Clavelito caraqueño medio botón sin abrir échame tus brazos, mi alma, que me vengo a despedir. De tus desprecios me río tu amor no me da cuidado sin yo te hubiera querido qué bien hubiera quedado. Son tus manos para guantes y tus dedos para anillos qué preciosa esta muchacha si se casara conmigo. Bonitas son las mujeres bonitas como el diamante pero pobre de la bolsa que cogieren por delante. Ninguno puede decir de esta agua no beberé porque puede caer al pozo el día que menos cree. En esta calle de noche me salieron a matar, por unos ojitos negros que me alzaron a mirar. Eres linda pero cruel a la muerte me condenas señálame, pues, la tumba donde terminan mis penas. Empréstame tus ojitos para ajustar los dos pares porque con unos no tengo para llorar mis pesares. Anoche estaba soñando que unos negros me cogían los negros eran tus ojos prisioneros me tenían. Si oyes doblar las campanas no preguntes quién murió, porque ausente de tu vista quién puede ser sino yo.

Ayer mandé un pañuelo y en la punta un medio real para que sepas y entiendas que con vos me he de casar. Una palomita blanca muy alta la vi volar y después la vi venir muy humilde a su lugar. Palomita voladora que en el pico llevas flores llévamele esta cartica al ángel de mis amores. A vos solita te quiero a vos solita te adoro a vos solita te entrego las llaves de mi tesoro. Jacinta me dio una cinta Isabel me dio un cordón Jacinta me rompe el alma Isabel el corazón. Carita de mal semblante hombre de mal proceder que si no supisteis amar a quien te supo querer. Qué bonita mata de rosa con los gajos extendidos qué bonitos ojos negros si no fueran tan hundidos. Del otro lado del río tengo todo mi pensar tengo una hacienda bonita y otro que iré a fundar. Ensilla tu burro negro y anda vete a la labranza porque me veis cariñosa no creas que me muero de ansia. Tírame una lima tírame un limón tírame las llaves de tu corazón.

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Eres un granito de oro, eres un coral partido eres donde tengo puestos todos mis cinco sentidos. Lucerito de la mañana claridad de todo el día ¿por qué no me despertaste cuando se fue el alma mía? Calla la boca, fullero, patas de lora chontal mira que tengo puestas jáquima, freno y bozal. Me puse a sembrar corales para ver cómo nacían y nacieron tan bonitos que tus labios parecían. Si la piedra desmorona y el calicanto falsea como tu amor sea firme ¿qué puede ser que no sea? No le hace que no nos veamos un año ni dos ni tres como tu amor sea firme como la primera vez. Para qué te quiero yo tan sucio y tan remendado calzones de saco roto botones de maíz tostado. Metí las manos al agua y no me mojé los dedos porque vos no me queráis no me han de comer los perros. Dame un besito, mi vida, que tu madre no lo sabe y si acaso lo supiere los montes no tienen llave. No me mates con puñal que tenga el acero fuerte mátame con un besito y te perdono la muerte.

Te quiero más que a mí mismo más que a mi taita y su mama y si no fuera pecado más que la Virgen del Carmen. Yo me fui para los llanos a aprender a jinetear: me monté en un burro muerto y no me pudo tumbar. Ayer pasé por tu casa y te encontré muy diferente las gallinas se asustaron y el gallo arrugó la frente. Las faldas son el demonio y una las faldas el hombre; humilde y glorioso Antonio rogá por los pecadores. A escape se va las horas estando cerca de ti, pero las horas de ausencia ¡ésas no pasan así! ¿Para qué pondrán farol en la puerta de tu casa? Si es para alumbrar la calle con sólo tus ojos basta. No te cases con viejo por la moneda: la moneda se acaba y el viejo queda. Eso de tener amores es una condenación; no vuelvo a dormir con gusto ni rezo con devoción. Ven acá, prenda querida, a contarme tus pesares que yo te daré un consuelo y remediaré tus males. Domingo lunes y martes yo me la paso de balde miércoles, jueves y viernes hasta el sábado.

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Mi vida si me queréis no se lo digáis al cura que los secretos de amor son para la sepultura. Dame un besito, mi vida que me voy a confesar, que si el cura me regaña yo te lo volveré a dar. El Padre Santo de Roma me dijo que no te amara, y yo le dije al Padre Santo que aunque me recondenara. Ese lunar que tienes junto a la boca no se lo deis a nadie que a mí me toca. Eres un granito de oro ensartado en un cordón que me atas y me desatas las llaves del corazón. Decime, vidita mía, decime por vida tuya si para amarrar a los hombres se necesita cabuya. Una paloma blanca y otra celeste; una mirada tuya más que me cueste. Unos dicen que las Juanas y otras que las Ysabeles yo digo que las Marías son la flor de las mujeres. Yo quiero mucho a las negras porque son mis hermanitas porque a falta de pan blanco buenas son las acemitas. Corazón de palo santo hojas de verde laurel hombre que no tiene plata para qué quiere mujer.

Si quieres que yo te quiera quítate el luto, pues que el amor enlutado huele a difunto. Hasta aquí llegamos juntos conversandito los dos, aquí fueron mis desmayos cuando yo te dije adiós. Hasta la cama en que duermo se compadece de mí de ver lo que gimo y lloro cuando me acuerdo de ti. Ven acá, vidita mía, siéntate junto a mí: no traigas a la memoria el mal pago que te di. Linda cara, lindos ojos lindo modo de mirar linda boca para un beso quién te lo pudiera dar. Anoche tuve un sueñito: fue sueñito de alegría: que tu boquita besaba y en tus brazos me dormía. Me dicen que no la quiero porque es pobre y morenita ¡cómo no la he de querer si es tan buena mi negrita! Una morena puede con un suspiro resucitar a un muerto y matar un vivo. ¡Bonitas las muchachas! Si su madre me las diera para darle un besito sin que nadie lo supiera. Quien tuviera una tafetán tan ancho como la luna para pintar a María y a Jesús en la Columna.

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Adiós, vidita de mi vida adiós, vida de los dos adiós, corazón amado adiós, mis ojos, adiós. Una vez que te di la mano doscientas me arrepentí: no estaría yo en mi juicio cuando la mano te di. Te vestiste de amarillo porque no te conociera lo amarillo es lo que vale lo verde nace ´onde quiera. Muchachas habrá bonitas pero no como la mía que la tengo comparada con el lucero del día. Para muchachas bonitas lástima que yo me muera, que muchachas como yo no se encuentran donde quiera. Toda la tarde me estuve sentado en tu lavadero hasta que el agua me dijo: "quita de allí, majadero". Debajo del lavadero tengo el corazón penando por esos tus ojos negros y esa boquita que ¡cuándo! Subiendo la cuesta arriba me tocaron la guarura yo pensaba que era gente y era una vieja cotuda. Para arriba van mis ojos atajalos si podéis y si no dejalos ir que nada tuyo perdéis. Adiós, matica de albahaca, adiós, arrayán florido, adiós, chatica de mi alma que aunque me voy no te olvido.

De la raíz sale la rama de la rama sale la hoja de ese tu pulido pecho un clavel que se deshoja. Arbolito, te secaste teniendo el agua en el pie en el tronco la firmeza y en el cogollo la fe. Todo el mundo yo lo he andado en busca de una granada y onde la vine a encontrar fue en tu boca colorada. Por aquí me voy entrando como la raíz de higuerón a ver si puedo sacar de tu boca la razón. Por aquella calle abajo me dieron un par de besos y aquí los tengo en los labios porque voy a devolverlos. Tanta naranja madura tanto limón por el suelo tanta muchacha bonita tanto galán sin dinero. ¡Ah, malhaya la agua verde que venden en la Botica! Que se quieren comparar las feas con las bonitas. Palomita blanca de piquito verde no hay otra paloma que de mí se acuerde. Palomita blanca de pico encarnado, qué ingrata paloma la que me ha olvidado. ¿Qué quieres que te traiga, morena, de Puerto Rico? Si un pañuelo de seda, morena, o un abanico.

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¿Qué quiere que le traiga, morena, de la sabana? Si un ramito de flores, morena, o una manzana. Corazón de palo seco cogollito de laurel, no te quiero por bonito sino por hombre de bien. No me mates con puñal que el puñal es muy ardiente, mátame con tus ojitos que así quiero yo la muerte. Allá te mandé un pañuelo y en cada punta un retrato ven acá, vidita mía, sigamos bailando el pato. ¡Ah, malhaya un pico de oro y la garganta de un gallo y las voces de mi jilguero para cantar todo un año! Esta noche hemos de ver quien se gana la bandera si los amos de la casa o los que vienen de afuera. Adiós, quebradita de agua, adiós, mata de café, adiós, lucerito mío, que hasta aquí te acompañé. Ramilletito de flores, cogido por la mañana despierta si estás dormida que mi corazón te llama. Ya se fue la vida mía ya se fue y no me llevó el consuelo que me tengo que en su corazón voy yo. Un corazón a la muerte triste, afligido, llorando te viene a decir adiós ¡adiós, mi vida! ¿hasta cuándo?

No importa que estemos lejos para querernos los dos hacé memorias de mí que yo las haré de vos. Allá te mandé un pañuelo todo cubierto de flores una clavellina tierna y una azucena de amores. Eras mi primera matica donde yo flores cogí, donde iba todas las tardes a sólo pensar en ti. Allá arriba en aquel alto tengo un palo colorado donde cuelgo mi chaqueta cuando estoy enamorado. Hasta del sol tengo celos cuando te viene alumbrando me parece que sus rayos te vienen enamorando. Blanca flor de la albahaca, rica flor de la canela que para que otro le quiera es preciso que me muera. Mi corazón llorará de lo infeliz de mi suerte que triste dolor será quererte tanto y no verte. Quitame de que la vea eso sí podrán hacer; pero dejar de quererlo sólo Dios con su poder. Decime, lucero hermoso, si tenéis a quien querer, sirviéndole cariñoso yo tu amante quiero ser. Yo te quisiera decir pero vergüenza me da: yo quisiera ser tu amante quién sabe cómo será.

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Echa que yo te echaré ramilletitos de albricias que conmigo son las chanzas y con otros las caricias. Tomá este puñal sangriento y abríme por un costado y veréis mi corazón con el tuyo retratado. Tus ojos son dos espejos donde se mira mi amor, por eso al tenerlo lejos se aflige mi corazón. Te fuiste y me dejaste no lo hiciera yo con vos, sabiendo que no tenía más que a ti después de Dios. Tu boquita está espirando (sic) el amor más verdadero yo como soy sensible por tu boquita me muero. Dicen que no nos queremos porque no nos ven hablar, a tu corazón y al mío se lo pueden preguntar. Qué haremos, mi bien, q´ haremos que nos quieren separar como si la ausencia fuera remedio para olvidar. En las puertas de tu casa hay sembrada una arboleda, tapando unos ojos negros que abrasan como canela. Calla la boca, fullero, que ese pico no te ayuda cara de petaca vieja hasta de botar basura. Calla la boca, fullero, patas de gallina loca pues si no puedes hablar quien te manda abrir la boca.

En las puertas de tu casa me tienen corrido un velo ya me voy, ya me despido voy a salir y no puedo. Qué haremos, mi bien, q´ haremos qué haremos con tanto amor beber agua de linaza por si el mal es de calor. El que enamora de feo a título de buen mozo lo llaman los andaluces la carabina de Ambrosio. Una tarde lloviendo yo-viendo estaba como estaba yo-viendo no me mojaba. Una tarde lloviendo pensé olvidarte porque estaba yo-viendo segundo amante. La mujer que quiere a dos, no es loca sino entendida cuando se apaga una vela le queda la otra encendida. Vida de dos amantes vida penosa vida desesperada pero sabrosa. Cuatro cosas hay en Mérida que causan admiración las flores y las muchachas el agua y el papelón. Te vi la primera vez en medio del cafetal ¡cuándo vendrá la cosecha para volverte a mirar! Guarapo te di a beber sólo por beber tus sobras; pero era bueno el guarapo y no me dejaste gota.

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Si tu boquita fuera terrón de azúcar prendido estuviera chupa que chupa. Éste es el suelo éste es el techo nunca esperé de ti nada de provecho. Esos tus ojos con que me miras son dos pistolas con que me tiras. La mujer que no ha tenido amores con estudiante no sabe lo que es canela ni tampoco chocolate. En el remolino de ondas se ahogó la vidita mía andá, remolino, andá que puede ser que algún día. Dicen que el águila real dueña es de todas las aves y así quisiera ser yo de tu corazón las llaves. Clavelito colorado nacido en el mes de abril echáme tus brazos mi alma que me vengo a despedir. Adiós, clavel; adiós, rosa adiós pulido azahar hasta el sábado en la tarde que nos volvamos a hablar. Ni es clavel, ni eres rosa ni eres clavo de comer eres aquel lucerito que sale al amanecer. Qué bueno es el chocolate molido de mi negrita aliñado con azúcar, nuez moscada pan de tunja y guayabita.

Hasta los palos del monte lloran por mí su poquito, lo digo porque ayer tarde vi llorar un arbolito. Las muchachas de mi tierra me llaman el adivino porque cuando van por agua me encuentran en el camino. Las muchachas de mi tierra cuando me ven, me regañan me tienen tan aburrido como el chigüiro a la caña. Las viejas son como yo cuando no tienen tabaco, se sientan en la cocina a darle palo a los gatos. El oficio e´ mecatero vale más que otro trabajo: siempre el mecatero arriba y los otros por debajo. El comer sin trabajar es una cosa galana, pero es más bueno comer lo que sudando se gana. Tengo la camisa rota y los calzones también mi mujer sabe bordar pero no sabe coser. Qué bueno es el chocolate que de rodilla se muele: alabando a Dios se bate mirando al cielo se bebe. Palito verde de flor colorada qué fuera de ti si yo te olvidara. Yo no soy de por aquí yo vengo del otro lado; muchas manos en un plato ponen el caldo morado.

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Dicen que de espanto muere aquel que visiones ve, yo he visto unos ojos negros no sé si me moriré. Todo sastre es embustero todo pulpero es ladrón todo negro pelo liso es de mala condición. Todo el que tiene dinero salva s reputación; a palo que no florea ni le baja el cigarrón. Ninguna mujer tetona sirve para molendera porque con las mismas tetas bota la masa pa´ fuera. Toda la mujer chiquita tiene un pelito en la nalga, cuando le aprieta la cincha corcovea y tumba la carga. Anoche a la media noche al ruido de una cadena salió mi amante a buscar alivio para su pena. Yo soy como el maromero cuando coge la balanza; donde yo tiro sin fuerza muchos tiran y no alcanzan. Señora la alumbradora alúmbreme con su vela y me verá la rodilla pegada a la chocozuela. Ah, gusto que me da a mí ver besarse dos cotuz: antes de juntar las bocas ya están juntos los dos ñus. Toda la mujer chiquita tiene grande la empanada todo el hombre largo y seco tiene grande la verada.

Dele duro a las maracas recórrame el diapasón que voy a cantar sabroso las tonadas de este son. Ah, sus manos para guantes y sus dedos para anillos qué preciosa esta muchacha si se casara conmigo. De los cerros sale el agua de los árboles el viento de su boquita y la mía todo el fundamento. Bonitas son las mujeres bonitas como el diamante pero pobre de la bolsa que cogieren por delante. Una muchacha me dijo que ella me lo daría un pañuelo colorado que en su cintura tenía. Desde que te vi te amé todo fue de un improviso. No sé qué sería primero si amarte o haberte visto. Tienes ojos de azabache tienes boquita de clavel eres un botón de rosa nacida al amanecer. Eres linda pero cruel a la muerte me condenas señálame pues la tumba donde terminan mis penas. Empréstame tus ojitos para ajustar los dos pares por que con los míos no puedo llorar tantas soledades. En una cárcel de piedra y en un calabozo de cal se experimenta el que es amigo y la dama que es formal.

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Déjame reconciliar que el enamorar no lo hace déjamele dar un beso para ver si la trampa lo hace. Ven acá, vidita mía, recostate en estos brazos ahí te quiero preguntar si por mí pasas trabajo. Es cierto que sí los paso cada día con más tormento porque no puedo aguantar con tanto demonio de cuento. A la mar me tirarán que me embargarán la muerte ¿qué posibles me pondrán que no los tenga por verte? En el otro lado del mar que la vayan a poner yo paso la mar a nado sólo por irte a ver. Por aquella loma abajo bajas tres de camisón San Bárbara bendita si será mi corazón. Allá te mandé un pañuelo y en la punta una medalla para que te acordés de mí mañana cuando me vaya. Por las orillas de un río por la falda de una loma adonde va el gavilancillo a tirar la bella paloma. Clavel colorado clavelito blanco y bello el amor que yo te puse fue hasta el último cabello. Clavelito colorado nacido en el mes de enero parecés jardín de España y un clavel maracaibero.

Maracaibo es muy bonito pero no para vivir Puerto Cabello y La Guaira para entrar y salir. Esos tus ojitos negros son negros y son azules se parecen a los cielos cuando se apartan las nubes. Ayer te mandé un pañuelo con el fondo colorado el amor de los solteros es amor desesperado. Las estrellas en el cielo caminan de una en una que así caminan mis ojos cuando van detrás de alguna. Las estrellas en el cielo la luna en el carrizal boquita de caña dulce quién te pudiera besar. Las estrellas en el cielo caminan de tres en tres que así caminan mis ojos cuando van por interés. Agacha tu sombrerito y por debajo miráme que esos tus ojitos negros lo que quieren es hablarme. Mi esposa se está peinando y el viento le lleva un pelo quién fuera gavilancillo para volar y cogerlo. Tu nombre es mi desayuno tu apellido mi comida cuando me acuerdo de ti ni duermo ni tengo vida. Si yo fuera basilisco y que con mirar matara yo diera la sentencia para que otro no te gozara.

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La vela cuando se enciende se enciende para el servicio acabándose la vela se acaban los beneficios. Ni eras clavel, ni eras rosa ni era perla de bujada eras aquel lucerito que sale a la madrugada. Lucerito de la mañana claridad de todo el día como no me recordasteis cuando se fue el alma mía. Lucero de la mañana de la mañana lucero ahora me habéis de decir ¿quién fue tu amante primero? Sois hermosa que ni el sol bonita que ni la luna que para mí, vida mía no tenéis falla ninguna. Ayer pasé por tu casa no te vide en tu ventana me consolé con cogerte de tu naranjo una rama. Enamore y no enamore una turra me dio pena una cautiva persona por eso me trae en cadena. Los gallos me merodeaban y yo que me despedía échame los brazos mi alma mirá que me coge el día. Si el gallo negro supiera lo que contiene el querer no cantara tan alegre al tiempo de amanecer. Hermoso lucero, hermoso hermosos rayos del sol si me has de olvidar mañana para que me querés hoy.

ROMANCE Yo vide a mi Dios paseando por el cuerpo de una iglesia; mas del altar a la mesa un Dios otro consagrando. Vide un acompañamiento y unos que iban comulgando y vide a mi Dios paseando por el cuerpo de una iglesia. Al salir la procesión del Santo Sagrado templo se manifestó el ejemplo para la consagración. Luego allí puse atención que un ministro con gran gloria que bajó con la custodia por el cuerpo de una iglesia. Al salir la procesión vi un sacerdote bendito con alma, historia y almito y canilla singular. Comenzó a manifestar que cuando la misión empieza y vide a mi Dios paseando por el cuerpo de una iglesia. Por una adornada calle vide un sacerdote andando mas del altar a la mesa yo vide a mi Dios paseando. Fin. OTRO ROMANCE Nació Jesús en Belén se bautizó en el Jordán desde el oriente han venido los tres Reyes al Portal

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a solamente adorar el mismo Dios que nació. Gran contento han recibido porque hallaron a quien los ángeles entonaban nació Jesús en Belén. La más reluciente aurora y el más pulida clavel visitó a Santa Isabel la más decente Señora y se arrodilló en la hora a visitarla San Juan. Y San Juan junto con Dios se bautizó en el Jordán con la bendición del padre que ya se la había cumplido arrastrado y escupido se halló sin saber de quién. Como inocente cordero pereció en Jerusalén y los ángeles le cantan de grande alegría y consuelo. De ver que perseveraban en su santo sacramento ya se acabó el sentimiento las campanas tañerán antes de subir al cielo visitó el seno de Abrahán. Fin.

pierde el corazón la calma y siempre palpitante está. Ayer te mandé un pañuelo con el fondo colorado para que veas que te quiero y no te tengo olvidado. Préstamo tu caja de oro y tu llave de marfil para encerrar este amor que no me deja vivir. En las copas de un laurel vide volar un lucero la campana con tus ojos mi vida porque te quiero. Clavelito colorado nacido en el mes de enero que me he de ver en tus brazos, mi vida, si no me muero. Clavelito colorado nacido en la raíz de tunas muchachas habrá bonitas pero como vos ninguna. Ayer pasé por tu casa me vino olor a cacao y era que estabas moliendo boquita de clavel rosado. Romerito verde de morada flor lo más imposible lo vence el amor. Desde aquí te estoy mirando no te acabo de conocer morenita de ojos negros de las propias de querer. En el medio de las estrellas yo conozco mi lucero tiene un modo de mirar y de ponerse el sombrero. En el otro lado del río tengo puesta mi afición

Clavelito colorado no te vais a enajenar porque soy muchacho tierno y aquí estoy a tu mandar. Clavelito colorado que del cielo se cayó todo lleno de rocío como te apañara yo. Que triste que es la ausencia cuado hay amor en el alma

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tengo una matica de rosa comenzando a abrir botón. Eres el águila imperial que en el Pinal se paró eres más linda que el oro cuando va rayando el sol. En los campos brotan flores en los ríos, agua clara brotan de tu boca y cara jardines tan superiores. Y en sus plantas sus colores eres rosa en general y en el jardín y en el rosal eres blanca y generosa además de ser hermosa eres el águila imperial. La plata en ti se paró en vista de tu decoro cuando mi amor te encontró eras más bella que el oro. Eres según yo te imploro clavel que se marchitó mi corazón te adoró con un crecido esmero pienso que eres el silguero que en Pinal se paró. Dime mi bien si me quieres mostráme tu fiel decoro ya sabéis que por vos lloro muero y peno por ti ya sabéis que para mí eres más bella que el oro.

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