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La Plastica en Venezuela Pintura

La Plastica en Venezuela Pintura

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Republica Bolivariana de Venezuela Ministerio del Poder Popular Para la Educación ETC Colegio “María Auxiliadora” San Cristóbal

Edo Táchira

Integrantes: Leslie A. Cáceres O. Nº 5 Andrea M. González C. Nº 17 Anyeli M. González C. Nº 18 Grado: 8vo “A”

San Cristóbal, 20 de Junio del 2008. Es el arte de plasmar o modelar una materia para moldearla de una determinada forma. Es la correcta y adecuada forma que da el artista a los materiales puesto a su disposición y las cuales va a utilizar en su obra. La plástica corresponde ala belleza. Podemos decir que todo edificio o monumento tiene: La plástica propia de los materiales que forman los volúmenes o estructuras. La plástica o belleza que obtiene con materiales aplicados posteriormente, o sea, superpuestos a esas estructuras.

La Plástica:

Elementos de la Plástica:
 Forma: Es la concepción espacial del espacio o envolvente, capaz de crear una sensación determinada.  Material: Es lo que determina la posibilidad de realización de una idea. Presenta características propias de textura y color que pueden aprovecharse o no, según se convenga.  Color: Es un elemento de la plástica que permite crear sensaciones rápidas de percepción visual mediante la pintura aplicada o no a una forma o espacio determinado. La plástica (estética) y el Pintor: La palabra estética fue creada en el siglo XVIII para designar el estudio de lo bello. La plástica en las artes busca jugar o satisfacer con los principios estéticos básicos en sus composiciones para crear emociones y sensaciones. El pintor, consiente de eso principios, genera formas y espacios que, de la misma manera que las demás artes, causan efecto en el hombre que las usa y observa, utilizando todos los elementos de la plástica que le ayuden a su fin.

La Pintura:
El punto, la línea, la forma, el volumen, el espacio, el color, la textura, conforman el alfabeto visual. Por su parte el equilibrio, la simetría, el ritmo, son los que organizan la

composición en tridimensionales.

representaciones

bidimensionales

o

El volumen es el espacio ocupado por un cuerpo al conocimiento del cual llegamos por medio de la luz y de las sombras, y que nos permite tener una percepción tridimensional de ese cuerpo o de ese objeto que deseamos representar en un dibujo o en una pintura El volumen constituye un conjunto amplio de contenidos que tienen en común el estudio de los enunciados o signos visuales en tres dimensiones, posibilitando el conocimiento de los diversos procedimientos y medios expresivos propios de las manifestaciones plásticas que emplean la tercera dimensión. La pintura es bidimensional y actúa en las dimensiones de alto y ancho, extendiéndose en superficie; pero este carácter esencial del lenguaje pictórico no le ha privado a lo largo de la historia de poder sugerir o representar, mediante ilusiones ópticas, la tercera dimensión, lo profundo, creando así apariencia volumétrica. Esta posibilidad expresiva de la pintura por la que rompe el plano y penetra la superficie del cuadro, representando valores volumétricos que son propios de la escultura (del bulto redondo y del relieve), ha sido denominada con términos diferentes que pueden ocasionar confusiones, ya que se alude con distinta terminología a una misma cualidad pictórica. Al logro de la representación del volumen en pintura contribuyen, entre otros medios, el modelado y el escorzo. Se ha comprobado que al dibujar utilizando la escala del gris, las partes más salientes de la figura representada, aquellas más próximas al ojo, se aclaran, se hacen más evidentes quedando en zona de luz, mientras que allí donde gradualmente se acentúan las sombras y la vista se adentra en la penumbra, las masas dan sensación de alejarse. De este modo, mediante la gradación de luz y de sombra se consigue que los cuerpos destaquen en relieve sobre la superficie plana del cuadro, que las masas se vayan torneando gracias a este continuo paso de la luz a la sombra, pareciéndonos estatuas en el espacio, cobrando bulto y corporeidad. Es el recurso técnico del modelado pictórico, en el que los contrastes o gradaciones de luz pueden oscilar desde el claroscuro más intenso hasta la suavidad y dulzura del

"sfumato" o difuminado. Esta acepción del modelado en pintura no debe confundirse con la ya analizada del modelado en escultura, como acepción contrapuesta a la de talla. Cuando el modelado pictórico recurre al color y no al dibujo, los colores actúan y se comportan de acuerdo con los mismos principios para sugerir el volumen, aclarándose y trasparentándose en las zonas salientes y oscureciéndose en las más alejadas y entrantes, es decir, recurriendo a los distintos valores de cada color en relación con la luz. En efecto, se puede constatar que los colores cambian o se modifican a merced de las variaciones en la intensidad luminosa; cada color (rojo, verde, etc.) ofrece diferentes grados de luminosidad desde el blanco al negro (que no se consideran colores, sino límites extremos del claroscuro en la escala del gris) y aunque en tales cambios el rojo o el verde subsistan, cambia su intensidad luminosa, es decir, su relación con la escala de lo claro a lo oscuro; cada color tiene, pues, distintos valores en relación con la luz y puede presentar distintos grados de saturación o intensidad. Mediante los valores se logra, pues, la representación del relieve o de la intensidad. Este recurso del modelado en color fue muy utilizado por los pintores impresionistas, y singularmente por los neoimpresionistas, a los que corresponde mejor la denominación de "cromoluministas", es decir, que representaban los contrastes de luz y de sombra mediante el color, sustituyendo en este caso la función del sombreado por el contraste que proporcionan en el mismo sentido los colores complementarios. Por otra parte, el escorzo es un recurso plástico que presenta a los objetos en posición perpendicular u oblicua al plano del cuadro con el fin de adentrar al espectador en profundidad; es decir, se trata de un recurso cuyo efecto primordial es lograr perspectiva, aunque en ocasiones refuerza los valores escultóricos de la pintura.

Volumen y la luz
Para tener una concepción objetiva de la obra que deseamos ejecutar debemos considerar que al reflejarse la luz en los objetos en diferentes formas y en distintas cantidades (en las que intervienen tanto las texturas como las calidades físicas

de esos objetos) es fundamental la relación entre la luz y la forma que modela los espacios haciendo visible al espectador sobre un solo plano la concepción de la forma en sus tres dimensiones. Es fundamental haber realizado pruebas con focos de luz y tener un conocimiento profundo de como actúa la luz sobre los objetos que queremos representar y tener un conocimiento del comportamiento de los objetos y de las personas ante las leyes físicas que actúan sobre los cuerpos y que hacen que estos se manifiesten de forma real ante nuestros ojos En las pinturas al óleo, la idea de volumen en muchas ocasiones se representa no tan solo con el juego de luces, sombras, penumbras, se hace jugar también la cantidad de materia que colocamos sobre el lienzo o sobre el soporte, manifestando de forma surrealista la idea de ese volumen, mas que intentar representar de forma híper realista o realista esas figuras humanas o esos objetos. En el cubismo se expresa la idea de volumen utilizando la descomposición de esos objetos y dotándolos a cada uno de ellos de forma individual de su propia luz y sus propias sombras, sean éstas propias o arrojadas, e incluso en muchos casos intentamos suprimir el concepto de sombra en muchos objetos de forma voluntaria y de forma voluntaria utilizamos la deformación de los objetos o de las sobras para expresar o representar una idea más o menos cubista o surrealista.

• Pintura mitad del siglo XIX
Como la guerra emancipadota marco una ruptura con el estilo de vida colonial, del mismo modo en la inspiración del arte hay un cambio Ya los temas de los artistas no son de asunto predominante religioso, ni de influencia española; se busca, en cambio, exaltar los héroes y episodios de la independencia. Por eso cobra importancia el género del retrato y la pintura histórica. La figura mas representativa de este periodo de transición entre la Colonia y la independencia es el pintor Juan Lovera.

 Juan Lovera (1778- 1851)
Sus comienzos son los de un pintor artesanal colonial. Inicio estudios de pintura guiado por los frailes del convento de los Dominicos San Jacinto, y mas tarde tuvo como maestro el pintor colonial Antonio José Landaeta. En 1814, huyendo del sanguinario Boves, se une a los patriotas que emigraron a Oriente y vive por un tiempo en Cumana. Luego estuvo en Puerto Rico, y tal vez, en Cuba, para regresar a Venezuela después del triunfo de Carabobo. Las obras que le dieron fama fueron: “El 19 de Abril de 1810” y “El 5 de Julio de 1811”, las que, si fue testigo presencial, pinto varios años después de los acontecimientos: en 1835 y 1838, respectivamente. Juan Lovera realizo también varios retratos de patriotas y personajes importantes de su época; de modo que se puede decir que, de no ser por sus pinturas y retratos, no conoceríamos el rostro de los próceres que nos dieron la independencia.

Segunda mitad del siglo XIX

Después de Juan Lovera las figuras señeras de la siguiente generación de pintores venezolanos son: Martín Tovar y Tovar, Antonio Herrera Toro, Arturo Michelena y Cristóbal Rojas.

 Martín Tovar y Tovar

Nacido en Caracas. Fue el más destacado intérprete y quien llevo a su progreso la pintura de historia de Venezuela. Muy joven marcho a España donde fue alumno de José Madrazo, pintor de asuntos históricos y retratos de estilo neoclásico; y de Federico Madrazo (hijo del anterior), gran retratista de estilo romántico. Posteriormente se traslada a Paris y estudia en la Academia de León Cogniet. Al regresar a Venezuela inicia su carrera de famoso retratista. Cuando Guzmán Blanco empieza su gobierno progresista aprovecha el talento de Tovar y le encarga una galería de

retratos de los principales próceres de la independencia. Son 25 retratos de medio cuerpo que realiza el pintor en Paris tanto en estos retratos como en los anteriores. Tovar idealiza el personaje simplificando detalles y estudiando la pose más expresiva de la figura. El siguiente encargo de Guzmán Blanco fue el cuadro (6 x 4,56 m) de “La Firma del Acta de la Independencia”. Tovar lo pinta también en Paris y lo representa en la exposición organizada como parte de los festejos del centenario del nacimiento del Libertador (1883). Es una pintura concebida para dar importancia especial a la esbelta figura de Francisco de Miranda. La composición es grandiosa y, a la vez, solemne, aunque menos fiel a la verdad histórica y la fisonomía de los personajes si la comparamos con la que había pintado Juan Lovera con anterioridad sobre el mismo tema. El éxito de este lienzo le valió a Tovar otro importante encargo por parte de Guzmán Blanco: los cuadros de las batallas que sellaron la independencia de los países bolivarianos: “Carabobo, Boyacá, Junín y Ayacucho” para decorar el recién construido Palacio Legislativo de Caracas. El cuadro mas relevante es el de la Batalla de Carabobo cuya vasta escena ocupa el plafón abovedado del Salón Elíptico. En esta extensa pintura Tovar resuelve complicados problemas de escorzo y perspectiva, imprime a la composición y a las figuras el movimiento vertiginoso propio de la batalla; y. al mismo tiempo, destaca las formas con precisión y nitidez de contornos. Acerca de esa obra se expreso el famoso muralista mexicano David Alfaro Siqueiros: “Tovar y Tovar en su mural de la bóveda del salón elíptico muestra, sin duda alguna, al mas grande muralista latinoamericano del siglo XIX y uno de los mas brillantes del mundo”.

 Antonio Herrera Toro (1857-1914)
Pintor valenciano, fue discípulo y ayudanta de Tovar y Tovar. Guzmán Blanco le asigno una beca para estudiar en Europa. Permaneció tres años en Paris y dos en Italia donde estudio decoración mural. Al llegar a Caracas le encargan una pintura para el presbiterio de la catedral: “La Asunción de la Virgen”. Este es su primer trabajo de decoración importante. Es una obra religiosa de figuras en escorzo (vistas de abajo hacia arriba) algo convencionales al estilo de las pinturas barrocas. Luego pinta en la misma catedral “La Fe, La Esperanza y La Caridad”. En estos trabajos le sirvió como ayudante el Joven pintor Cristóbal Rojas. En el Baptisterio de la iglesia de Altagracia de Caracas pinta “El Bautismo del Salvador” y “La Inmaculada Concepción”. Herrera fue el continuador de la pintura histórica de Tovar; pero fueron obras espaciadas a lo largo de su carrera. Hizo los estudios de la sabana de Carabobo que Tovar utilizaría en su famoso lienzo; viajo a Perú a documentarse sobre el paisaje de la batalla de Junín y ejecuto ese lienzo y el de la batalla de Ayacucho según los bocetos originales dejados por Tovar. Para el salón del centenario del natalicio del Libertador donde Tovar expuso él “La Firma del Acta de la Independencia”, Herrera concurrió con el cuadro: “La muerte de Bolívar” y obtuvo un segundo premio. Pero el género en el cual obtiene mejores resultados es en El retrato. Pinto muchísimos y excelentes retratos (mas de 70), de gran calidad artística y donde supo captar e interpretar el carácter de cada uno de los modelos. A demás de sus 3 autorretratos, se destacan los del Gral. Cipriano Castro, Eduardo Blanco y Arístides Rojas. Herrera Toro fue también escritor, grabador en litografía, tipógrafo y director de un periódico llamado “El Granuja”. En sus últimos años sucedió al pintor Emilio Maury como director de la Academia de Bellas Artes, lamentablemente en un momento crítico cuando el alumnado protestaba tanto por la indeferencia del gobierno por las artes como por la enseñanza tradicional que se impartía en la

Academia. Varios alumnos se retiraron y fueron los fundadores del Círculo de Bellas Artes y, si bien algunos reconocieron la labor artística de Herrera Toro, otros la desacreditaron o silenciaron injustamente en sus escritos.

 Cristóbal Rojas (1857-1890)
Nació en la población de Cúa, Estado Miranda. Se traslado a Caracas a raíz del terremoto que dejo en ruinas su pueblo natal. Herrera Toro lo recibe como ayudante en la decoración de la Catedral de Caracas y le confía las pinturas de las columnas y de los arcos de la cúpula central. Su cuadro “La Muerte de Girardot”, presentado en el centenario del natalicio del Libertador y merecedor del premio único, le valió una beca para estudiar en Paris. Llegado a Paris, se inscribe en la Academia Julián dirigida por Juan Paúl Laurens. Dos años más tarde, llegara a esa misma academia otro pintor venezolano: Arturo Michelena, con quien compartía dificultades y triunfos, En vía sus primeras obras al salón Anual de artistas Franceses y obtiene una Mención de honor con su cuadro: “La Miseria”. Más tarde con “La primera y Última Comunión” y “El Bautizo” no recibe ningún premio, pero resuelve cada vez mejor los efectos plásticos y lumínicos que se plantea. Pero cambio mas notable en su estilo se percibe en su obra “Dante y Beatriz”, y en algunos cuadros de pequeñas dimensiones como la “Naturaleza Muerta con Faisán”. Allí aparecen, ya superadas las limitaciones impuestas por el tema, y se libera del academicismo. Algunos autores ven en ellas preanuncios del impresionismo. Al mismo tiempo trabaja en cuadro de gran formato que le había encargado el párroco de la Iglesia de La Pastora en Caracas: “El Purgatorio”. Al terminarlo, con mucha dificultad, aquejado por la tuberculosis que lo debilita cada día más, lo manda al Salón y finalmente obtiene el tan ansiado premio: la medalla de oro. Cristóbal Rojas regresa a Caracas enfermo, y fallece a la temprana edad de 35 años, tronchando la muerte las

posibles nuevas y variadas vislumbrarse en su obra.

direcciones

que

parecían

 Arturo Michelena
Arturo Michelena tiene mucho en común con Cristóbal Rojas: ambos presentan obras para el Centenario del natalicio del Libertador, se inscribe en la misma Academia Julián de Paris, viven en una misma casa, los liga una estrecha amistad y mueren en plena juventud. Sin embargo, sus temperamentos son completamente opuestos: el de Rojas es atormentado y patético; el de Michelena es jovial y sereno. Arturo Michelena nació en Valencia (Edo. Carabobo) de padres relacionados con el mundo de las artes, puesto que su padre Juan Antonia Michelena era pintor, y su madre socorro, hija del pintor Pedro Castillo, era autora de trabajos de bordados famosos en toda Valencia. Esto explica, en parte, la temprana incursión de Michelena en la labor artística. Tenia solo 12 años de edad cuando realiza con extraordinaria perecía 10 ilustraciones para el libro “costumbres venezolanas” del escritor Francisco de Sales Pérez. Cuando cumple 22 años viaja a Paris y entra en la Academia de Jean Paúl Laurens. Allí se encuentra con Cristóbal Rojas y alquilan un segundo piso de una casa. Con mas suerte que Rojas, ya desde el primer cuadro que envía al salón anual de Artistas Franceses titulado: “El Niño Enfermo”, obtiene un premio: la medalla de segunda clase; la mas alta distinción que se confería en el Salón de Artistas Franceses a un extranjero. Dos años más tarde recibe el premio máximo, la medalla de oro la primera clase en otra exposición de más categorías, en la Gran Exposición Universal de 1889, con su obra “Carlota Corday”. Después de este triunfo Michelena regresa a Caracas donde lo reciben con grandes demostraciones de admiración. El gobierno le encarga una obra en honor al General Páez y el pinta uno de sus lienzos mas famosos:”Vuelvan Caras” que representa momento culminante de la batalla de las Queseras

del Medio cuando el llanero Páez lanza el imperioso grito a sus jinetes que, según un previo acuerdo, fingían huir. Michelena, después de contraer matrimonio con Doña Lastenia Tello, vuelve a Paris. Allí en años sucesivos las dos ultimas obras exhibidas en las exposiciones francesas: “Pentesilea” y “La vara rota”. Pentesilea es un cuadro mitológico que representa una lucha contra las amazonas. El “La Vara Rota”, se autorretrata entre el publico que presencia la tragedia corrida plena de emoción y dramatismo. Después de estos últimos grandes éxitos en Francia, Michelena enferma de tuberculosis y regresa a Venezuela. A pesar de su agotadora enfermedad, se entrega a un trabajo creador infatigable. Entre sus ultimas obras, después de “Miranda en la Carraca”, sobresalen dos de sus obras religiosas:”La multiplicación de los planes”, para la Santa Capilla, y “La Ultima Cena”, para la Catedral de Caracas. En esta última logra terminar la figura de Cristo que bendice el pan, San Juan y San Pedro a su lado, y algunos apóstoles. De los demás solo puede delinear el dibujo previo. Lo sorprende la muerte, quedando la obra inconclusa. Murió el 29 de Julio de 1898 a la temprana edad de 35 años.

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