Historia del siglo XX hasta 1955

UNIDAD I LAS PRESIDENCIAS RADICALES Y LA POSTERIOR RUPTURA DEL REGIMEN CONSTITUCIONAL 1910-1930
Presidencia de Roque Sáenz peña y Victorino de la Plaza Las elecciones presidenciales de 1910 dieron el triunfo a la fórmula Roque Sáenz Peña-Victorino de la Plaza, candidatos de una agrupación de partidos, conocida como "Unión Nacional", que no eran otros que los continuadores del régimen oficialista. No obstante, por sus ideas, Sáenz Peña propiciará profundos cambios en los organismos institucionales, sobre todo en lo relativo al funcionamiento de las elecciones constitucionales. Las primeras declaraciones del presidente fueron afirmar su decisión de reformar el "sistema electoral vigente" y a establecer otro que asegurara realmente el ejercicio de la democracia representativa, que evidentemente, no había ocurrido hasta entonces. Así es que tuvo varias reuniones con personalidades de las diferentes corrientes políticas, en especial con Hipólito Yrigoyen, jefe del radicalismo que, justamente, era quien más reclamaba la adopción de un sistema que garantizara la transparencia del acto eleccionario. Realmente, el sistema electoral argentino era totalmente inadecuado. Las elecciones nunca fueron un modelo de democracia, por lo cual, la ciudadanía no mostraba entusiasmo casi para participar en ellas. Hubo casos en que el candidato presidencial ganó las elecciones con apenas el 5% de la cantidad de votantes que debería haberse presentado a votar. Por décadas se utilizó el "voto cantado", que debía emitirse verbalmente en público, por lo cual el votante se exponía a las represalias del partido oficialista si votaba en su contra. Además, las prácticas de fraude llevaban a que se votara varias veces en distintas parroquias, o incluso, se hacía votar a los muertos, utilizando las libretas de los difuntos. Para terminar con este sistema que definía invariablemente la sucesión presidencial a través del fraude, el doctor Roque Sáenz Peña (hijo del también presidente Luis Sáenz Peña), presentó una nueva Ley Electoral, que finalmente llevó su nombre y permitió modificar la realidad política del país. Un paso previo logró darse en julio de 1911, cuando el presidente obtuvo del Poder Legislativo la aprobación de las leyes de Enrolamiento y de Padrón Electoral. A partir de entonces, el Padrón Electoral comenzó a confeccionarse en base a las listas de enrolamiento militar (que abarcaba a todos los ciudadanos aptos para votar), y al mismo tiempo, comenzó a utilizarse la "libreta de enrolamiento", como documento habilitante para el acto eleccionario. Finalmente, en febrero de 1912 fue sancionada la nueva Ley Electoral, que determinó la siguiente reglamentación: se establecía que el voto sería "secreto, libre, individual y obligatorio":

Secreto y libre: Para su cumplimiento se imponía el "cuarto oscuro", donde el ciudadano podía elegir la boleta partidaria, sin vigilancia ni coacciones. Individual y obligatorio: Cada votante tendría que identificarse por medio de la libreta de enrolamiento ante la mesa electoral antes de emitir su voto; la obligatoriedad de sufragar comprendía a los ciudadanos desde los 18 hasta los 70 años. El voto pasó a convertirse de un mero derecho a una obligación ineludible. o Todos los ciudadanos habilitados para votar, serían inscriptos en el padrón militar de acuerdo a los documentos de identidad y enrolamiento, en la mesa electoral correspondiente a sus respectivos domicilios. o Quedaban exceptuados del voto: las mujeres, los enfermos e insanos mentales, los que estuvieran cumpliendo servicio de armas y los presos. o Se establecía el sistema de lista incompleta; así, el partido que obtuviera más votos, lograría los dos tercios de los cargos en disputa; el partido que le siguiera en cantidad de sufragios, el tercio restante. Esto aseguraba una mayoría y una minoría en los debates parlamentarios. Parecía lo más indicado para aquella época, donde sólo había, en realidad, dos agrupaciones políticas importantes. Las primeras elecciones En marzo de 1912 se realizó en la provincia de Santa Fe, una elección piloto en base al padrón militar, aunque sin todas las garantías de la ley. La fórmula radical se impuso sobre la de sus adversarios. En abril se realizaron elecciones para diputados nacionales, y los candidatos de la UCR volvieron a triunfar en Santa Fe y en la Capital Federal, donde se presentaron oficialmente. En cambio, en varias provincias no hicieron lo mismo, pues todavía subsistía la tendencia abstencionista que había sido, hasta entonces, la bandera de lucha durante los primeros años del “yrigoyenismo”. Asunción de Victorino de la Plaza En agosto de 1914 falleció el doctor Roque Sáenz Peña, por lo que el vicepresidente Victorino de la Plaza asumió la presidencia de la Nación, para completar el período constitucional. Las primeras medidas del presidente fueron tendientes a solucionar los graves problemas que se presentaron cuando en Europa estalló la "Gran Guerra", ya que ésta tuvo una repercusión inmediata en nuestro país. Ante todo, de la Plaza declaró la neutralidad de la Argentina en el conflicto. Luego, para evitar una evidente corrida financiera, decretó una feria bancaria por un mes, suspendiendo las operaciones de la Caja de Conversión. Disposiciones posteriores prohibieron la exportación de oro y el pago de deudas exteriores en oro, debiendo el Estado abonar las mismas en pesos argentinos, para evitar la fuga de metálico. A pesar de la guerra, y ya

casi finalizando su mandato, de la Plaza propició el festejo del Centenario de la Declaración de la Independencia (1816-1916), invitando a los representantes de todas las naciones del mundo, con las que nuestro país mantenía relaciones, aunque la mayoría de estas países, estaban enfrentados entre sí por el conflicto bélico. Sus escasos dos años de gobierno, quedaron sellados por la enérgica posición del presidente, en no dejarse envolver en la conflagración mundial, a pesar de las crecientes presiones externas para que nuestro país participara en la guerra. Presidencia de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) El clima electoral de la Nación, en vísperas de las elecciones nacionales de 1916 con la flamante Ley Sáenz Peña, se había complicado. En efecto, parecía que con su disposición de lista incompleta, la ley estaba concebida para un país donde hubiera solamente dos fuerzas políticas. Así había sido hasta entonces: Por un lado los partidarios del PAN, y por el otro, los radicales. Sin embargo, otra agrupación política comenzaba a perfilarse con posibilidades, al menos en la Capital Federal: el partido Socialista, que había logrado incorporar nuevos diputados a la Cámara Baja. Con todo, las elecciones se realizaron el 2 de Abril de 1916, y los candidatos radicales obtuvieron la victoria por sobre sus rivales del oficialismo, ahora denominados "conservadores", socialistas y demócratas progresistas, aunque no lograron contar con la mayoría absoluta. De esta manera, fue consagrada por el Colegio Electoral, la fórmula Hipólito Yrigoyen-Pelagio Luna, quienes juraron constitucionalmente el 12 de Octubre del mismo año. La mayor dificultad que debió sobrellevar Yrigoyen, fue la minoría radical en la Cámara de Senadores, que obstaculizó durante su mandato, gran parte de los proyectos presidenciales. Al no contar con el apoyo mayoritario del Congreso, Yrigoyen tomó a menudo, decisiones personales, sin la consulta de las Cámaras, y sobre todo, aprovechó el período de receso de los congresales, para decretar medidas, como la intervención a las provincias. El nuevo presidente ejercía un singular liderazgo en la población, su partido era "él", sin adoctrinamientos complejos y con una honda repercusión nacional. Su elección significaba la quiebra de la línea política que durante décadas había manejado el país, como una propiedad exclusiva de la elite. La nueva orientación del gobierno se manifestó incluso, en la elección de los colaboradores presidenciales, que recayó en hombres de la clase media, en gran parte, hijos de inmigrantes. La situación económica Se podría afirmar que el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, favoreció a la Argentina, especialmente a los grupos agro-exportadores y a aquellos, que de una u otra forma, estaban relacionados con la

exportación en general. En esta etapa, se produjo un doble fenómeno en el ámbito económico: los artículos manufacturados que se importaban de Europa, comenzaron a escasear, lo cual permitió el desarrollo de una incipiente industrialización nacional; por otra parte, el aumento del costo de vida, produjo una importante inflación. En realidad, la guerra tuvo un doble efecto en el sector agrícola. Por un lado, los precios de los granos se elevaran como resultado de las magras cosechas mundiales de 1916-1917, debido especialmente a las malas condiciones climáticas y de la desaparición de Rusia y de los países danubianos, del mercado internacional. Por otro lado, las pesadas primas sobre los fletes, originadas por la situación internacional de la guerra, pusieron a la Argentina en situación de desventaja, con respecto a Canadá y EE.UU., que se convirtieron en los principales proveedores de cereales de Europa, pues sus puertos estaban más cerca. No obstante, por la misma razón (las altas tazas de los fletes) la guerra tuvo un efecto favorable sobre nuestra ganadería. El comercio argentino de carnes se vio grandemente beneficiado, porque la Argentina estaba más próxima a Europa que Australia, su tradicional competidor. El resultado de esta situación, fue el traslado de las tierras marginales de la ganadería, y el vuelco acelerado de la inversión hacia el sector ganadero, factor que agravó la crisis de 1920, cuando los países beligerantes volvieron a la normalidad, luego de concluir la guerra en 1918. Fueron varios los efectos de la guerra sobre la industria. La industria textil experimentó un desarrollo importante, al sustituir importaciones y los frigoríficos se beneficiaron con el alza de los precios internacionales de la carne. Por otra parte, tanto la industria metalúrgica como la de la construcción, sufrieron contrastes según el grado en que dependían del proceso de la expansión horizontal del sector agrícola, y se vieron, por consiguiente, directamente perjudicadas por la interrupción de este proceso y la reducción de la importación de insumos indispensables durante la guerra. El desarrollo de la industria estuvo acompañado en general, por un proceso que fue sustancialmente de concentración. Nuevas e importantes industrias, iniciaron sus operaciones, y muchas compañías ya establecidas, se expandieron notablemente. Por otra parte, muchos pequeños empresarios de carácter casi artesanal, desaparecieron. El total de la producción industrial no aumentó en forma pareja. El total de la producción contempló la expansión de las empresas grandes y la contracción de las pequeñas. Pese a estos factores, es correcto considerar este período como de sustancial desarrollo industrial. Los índices estadísticos subestiman el real crecimiento de la industria porque promedian el desarrollo de grandes y pequeñas industrias, las cuales, como se vio, siguieron rumbos divergentes. La posición internacional argentina, mejoró durante la guerra, a pesar de la completa cesación de la afluencia de capitales, que fuera esencial para balancear las cuentas durante el período inmediato de preguerra. Las exportaciones se mantuvieron en alto nivel debido a la fuerte demanda europea y las importaciones se vieron reducidas tanto por

falta de disponibilidad, como por las dificultades de embarque. La reserva de oro alcanzó niveles sin precedentes, aunque la redistribución social de las riquezas siguió siendo insuficiente. La función del Estado En varias de sus iniciativas, Yrigoyen se separó de los carriles clásicos del liberalismo y en cambio propició la intervención del Estado en ciertos asuntos políticos, económicos y sociales. Así defendió los derechos del Estado Argentino de imponer una legislación que le devolviera el contralor de los ferrocarriles, cedidos durante la presidencia de Juárez Celman. Por tal motivo, el 2 de mayo de 1917 se retomaron 10.000 km de vías férreas cuya concesión había caducado. En 1919 fijó el capital de las empresas particulares, evitando así que fuera "aguado" para elevar la ganancia proveniente del porcentaje asegurado a dichas empresas por leyes anteriores. También anuló algunos aumentos de tarifas hechas por éstas, sin la autorización del gobierno. Por otra parte, declaró la intervención estatal en la comercialización de las cosechas, con la cual, defendió a los productores nacionales, frente a las compradores extranjeros, que imponían el precio de las mismas. De esta manera, el Estado aseguraba la venta de cereales a un precio mínimo compensatorio de los gastos de producción y con un adecuado margen de ganancia. Cuando dicho precio no quisiera ser pagado por los compradores europeos, el Estado no les vendía nada, convidando a estos países a comprar en otros mercados, cosa que resultaba prácticamente imposible. Yrigoyen el su política petrolera El descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia en 1907, planteó la necesidad de una inmediata acción oficial para proteger a esta venturosa fuente de energía. Los intereses de empresas extranjeras, se movilizaron de inmediato para participar en su extracción y refinamiento. El presidente Roque Sáenz Peña, creó en 1910, la Dirección Nacional de Explotación del Petróleo, que puso bajo la dirección del Ingeniero Huergo. Este debió afrontar graves dificultades, en especial durante la presidencia de De la Plaza, quien parecía inclinado a conceder la explotación a firmas extranjeras. En junio de 1922, a pesar de la oposición sufrida desde el Congreso, Yrigoyen creó la Dirección Nacional de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que puso bajo la titularidad del Coronel Enrique Mosconi, quien delineó los rasgos principales de esta empresa estatal. Mosconi logró llevar a cabo la tarea de hacer de YPF una gran empresa, y para esto debió enfrentar las dificultades impuestas por aquellos que tenían intereses en que la explotación del petróleo estuviera en manos privadas.

El impulso a la Marina Mercante Nacional Yrigoyen impulsó la creación de una Marina Mercante Nacional a pesar de la consecuente interposición del Congreso, que prefería dejar esta actividad del comercio, a la exclusiva participación de firmas privadas, mayoritariamente extranjeras. A pesar de las agudas críticas sufridas, Yrigoyen logró que el Estado comprara por decreto, algunos barcos y rehabilitara otros. En poco tiempo, la incipiente Flota Mercante Argentina, adquirió una capacidad operativa de 100.000 toneladas. La intervención a las provincias El caudillo radical había expresado, en varias oportunidades, la posibilidad de intervenir las provincias cuyos gobiernos no fueran representativos del pueblo y que no cumplieran correctamente con la administración pública. Llegado al poder, puso en práctica este principio repetidas veces, interpretando de manera personal, el concepto de intervención que autorizaba la Constitución. Así intervino la provincia de Buenos Aires en abril de 1917, y la de Corrientes, Jujuy, Tucumán y Mendoza, a fines del mismo año. En abril de 1918, hizo lo mismo con La Rioja, Catamarca y Salta; y en octubre de 1919, con Santiago del Estero y San Juan. Todas estas intervenciones se realizaron por decreto, durante el receso de las cámaras, pues como se dijo antes, el radicalismo no contaba en ellas, con la amplia mayoría. Las intervenciones posibilitaron la pacificación y la buena administración de las provincias, al mismo tiempo que facilitaron en parte, la acción general del gobierno nacional. La política exterior y la defensa de la soberanía argentina Tal como lo había hecha Victorino De la Plaza, Yrigoyen continuó con la neutralidad argentina, respecto de las potencias beligerantes. Por tal motivo, debió enfrentar la presión de las naciones aliadas (en especial de los EE.UU.), de gran parte de la opinión pública y aún de algunos políticos de su propio partido. Con todo, se negó a romper relaciones con Alemania, aunque ésta última nación había hundido un par de buques mercantes argentinos, que llevaban sus cargas a los países aliados. Con la enérgica decisión de Yrigoyen, se logró felizmente evitar que nuestro país entrara en guerra, como sí lo hicieron otros países latinoamericanos, y permitió la defensa soberana de la autodeterminación de la República, frente a las presiones imperialistas. Posteriormente, concluido el conflicto, quedó organizada la "Sociedad de las Naciones" (antecedente de la ONU) y la Argentina intervino en este organismo internacional, a través de su representante Honorio Pueyrredón, que desarrolló ponderable labor, defendiendo la igualdad de derechos de todos los países, especialmente de los vencidos en el gran conflicto.

Política interna A lo señalado anteriormente, Yrigoyen desarrolló una importante cantidad de proyectos en favor de las clases menos beneficiadas. En primer lugar, intentó dar solución a diversos conflictos de la clase obrera, estableciendo leyes de contrato de trabajo, de jubilación, de alquileres, prohibió el embargo de sueldos, jubilaciones y pensiones; propuso salarios mínimos y exigió la obligación de pagar a los obreros en moneda nacional, y no con bonos. Desafortunadamente el gobierno no contaba con los suficientes medios oficiales para hacer observar éstas y otras disposiciones legales. La condición de los trabajadores, continuó siendo paupérrima y abusiva. Conflictos sociales En la última etapa del gobierno de Yrigoyen la incipiente industrialización que se apoyaba en la falta de importaciones de manufacturas debido a la guerra, se vio prácticamente paralizada, cuando el conflicto llegó a su fin y los países intervinientes volvieron a normalizar su producción y comercio. El recorte de la producción nacional y la consecuente baja salarial produjo movimientos huelguísticos en casi todo el país. Los más importantes, fueron la huelga de los Talleres Vasena en 1919 (recordada coma la "Semana Trágica") y el levantamiento de los peones y obreros en Santa Cruz en 1921. En ambas oportunidades, Yrigoyen mandó reprimir a los huelguistas con la policía y el ejército, que cumplieron su misión, dejando un tendal de muertos y heridos, todos ellos trabajadores. Estas represiones fueron sangrientas y causaron el repudio generalizado de la población, recordando al presidente, que ni en los anteriores regímenes conservadores, se había llegado a tal extremo. Sin duda Yrigoyen perdió una parte importante de su popularidad, pues quedó demostrado que titubeó entre las necesidades del sector que había sido su apoyo electoral para favorecer a los grupos económicos dominantes. Todo esto aumentó el malestar político que encontró eco, inclusive en el seno mismo del Partido Radical; es así que algunos de sus representantes acusaron a Yrigoyen de “personalista”, es decir, de realizar una demagogia popular para exaltar su imagen de "caudillo". Estos grupos opositores internos, serían los elementos de contacto entre el radicalismo y el partido conservador que formaron la corriente "antipersonalista", guiada por Marcelo T. de Alvear. Así se formaron 2 tendencias radicales, que se agruparon en torno de intereses y representantes diversos: 1- la tendencia "antipersonalista", con Alvear a la cabeza, que representaba los intereses de los invernadores, es decir, los terratenientes ligados al capital norteamericano que comenzaba a monopolizar el comercio de las carnes, y que estaban relacionados en gran parte, con el conservadurismo.

2- la tendencia "personalista", aglutinada por la figura de Yrigoyen, representaba los intereses económicos ganaderos, relacionadas con el mercado nacional y los intereses británicos. Esta situación se fue agravando, de acuerdo a la inmediatez de la conclusión del período presidencial de Hipólito Yrigoyen, y la eventual elección de un sucesor para la candidatura de la Unión Cívica Radical. Presidencia de Marcelo T. de Alvear (1922-1928) En las elecciones para presidente de 1922, Yrigoyen permitió como candidato a Alvear como alternativa política, para neutralizar las diferencias que se daban dentro de su partido, y como posibilidad para el propio Yrigoyen de influenciar aún, en el nuevo gobierno. Pero por otra parte, Alvear estaba apoyado por cierto grupo de conservadores y había sido elegido como cabeza visible del "antipersonalismo". Proveniente de una de las familias más ricas y tradicionales de nuestro país, Alvear (era nieto de Carlos de Alvear -Director Supremo del Río de la Plata- e hijo de Torcuato de Alvear -primer Intendente de la ciudad de Buenos Aires-) no era, lógicamente, la imagen del radicalismo de la clase media, más bien representaba, el ala derecha de la UCR. Realizadas las elecciones, el triunfo fue para la fórmula radical Marcelo T. de Alvear-Elpidio González (fiel a Yrigoyen) que logró interponer el control de los "antipersonalistas”, aunque se permitió una tibia influencia "personalista" a través del vicepresidente. Con todo, durante el gobierno de Alvear, se observó un ejemplar orden administrativo y hasta un cierto bienestar generalizado. Las reformas que había introducido Yrigoyen, se retardaron o se dejaron sin efecto, con lo cual, la protección de la clase obrera, continuó de todas formas. En el orden económico de la Nación, y como una consecuencia directa de la nueva configuración del mapa del mundo, producto de la Gran Guerra, apareció el aumento de las inversiones norteamericanas en el país, en detrimento de la influencia que Gran Bretaña había siempre detentado. En lo político se agudizaron las diferencias del Partido Radical, que llevó en 1924, a la división abierta y la formación del Partido Radical Antipersonalista. En las elecciones para diputados de 1926, el "Alvearismo", se presentó en forma independiente, aunque no tuvo mayor éxito. La Argentina en la década del `20 Entre 1921 y fines de 1923, los países industrializados (Europa Occidental y EE.UU.), sufrieron una crisis que los economistas llaman de "reconversión", que repercutió sobre la economía argentina bajo la reducción de los precios pagados por nuestras carnes y cosechas, y la reducción de los volúmenes exportados. Pero terminado este período, es

decir, desde 1924, se inició para la Argentina, una época de significativo desarrollo, que durará hasta 1929, y que fue provocada por: * los altos precios de los productos agropecuarios. * la gran demanda de los mismos en el mercado mundial. En general, el esquema económico de los gobiernos radicales fue similar al de los gobiernos conservadores: exportación de bienes primarios e importación de bienes manufacturados, sólo que durante la presidencia de Yrigoyen, esta regla se modificó un tanto por la Gran Guerra. En la década del '20, Argentina aumentó el número de hectáreas dedicadas al cultivo y a la ganadería. El total cultivado, que era de 17.519.635 ha., en 1914, se elevó a 26.161.652 ha., en 1929-30, registrándose el mayor incremento en los cultivos cerealeros. Paralelamente se lograron máximos históricos en la exportación de carnes. Puede afirmarse que entre 1924-1929, la producción y exportación de productos agropecuarios, llegó al máximo de su esplendor, acompañado por precios que nunca más se volverían a repetir. En esos cinco años, Argentina abasteció el 66% de la exportación mundial de maíz; el 72% de la de lino; el 20% de la de trigo y más del 50% de la de carne. En esta década, se nota un cambio en el comercio internacional de nuestro país, en lo que hace a la fuente de importaciones: los EE.UU., que habían surgido como gran potencial mundial luego de la guerra, se convirtió en el principal proveedor de artículos manufacturados, desalojando a Gran Bretaña del primer lugar, que no obstante se mantiene como nuestra principal compradora de bienes primarios. En resumen, la economía argentina presentó en aquellos años, una solidez e inserción en el esquema de división internacional del trabajo, nunca visto antes ni después de esa fecha. Alvear y el poder militar El presidente Alvear logró llevar una política de entendimiento y ayuda con las Fuerzas Armadas. Algunos oficiales que compartían una antigua amistad con el presidente, fueron los encargados de estrechar el diálogo entre el poder político y el poder militar. Alvear propició el aumento del presupuesto militar, lo que permitió que las Fuerzas Armadas, renovaran su poderío, tanto con la compra de equipamiento en el exterior, como con la producción nacional. En Mar del Plata se instaló el apostadero de submarinos y en Córdoba se concretó la primera fábrica argentina destinada a la fabricación de aviones. Además, el orden administrativo y el cumplimiento estricto de la Constitución, que se transmitió en una permanente paz social interna, hizo que el ejército se dedicara exclusivamente a sus funciones y no interviniera en cuestiones políticas, como sucedería posteriormente. Sucesión de Alvear Hacia la finalización de su mandato, el Partido Radical, se había dividido definitivamente en grupos opuestos. La mayor parte de la masa

partidaria, continuó fiel a Hipólito Yrigoyen, en quien reconocían al Jefe nato de la UCR, e inspirador de su acción política. Por tal razón, la minoría "antipersonalista" de Alvear, se unió en las elecciones de 1928, al sector conservador, y juntos presentaron la fórmula Leopoldo MeloVicente Gallo. En cambio, los "personalistas" propusieron nuevamente la candidatura de Hipólito Yrigoyen, quien triunfó finalmente, sobre sus opositores. Segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen (1928-1930) El 12/10/1928, Yrigoyen prestó por segunda vez, el juramento constitucional. Llegaba nuevamente a la presidencia de la Nación, aunque las circunstancias no eran las mismas que en 1916, ni el caudillo radical tenía la edad y la capacidad para adecuarse a ellas. Su salud estaba algo quebrantada por su vejez; su partido se había dividido y por sobre todo, la crisis mundial se insinuaba ya con evidencia. A pesar de todo, el presidente trató de mantener los principios básicos delineados en su primer gobierno, en especial, la total nacionalización del petróleo en perjuicio de empresas norteamericanas e inglesas. Sin embargo, el descontento se hizo presente rápidamente, cuando la Argentina comenzó a sufrir las consecuencias de la crisis económica mundial. La oposición aprovechó las circunstancias y desarrolló una campaña política de desprestigio contra el presidente, acusándolo de descuidar la administración pública, de crear y repartir nuevos empleos bien pagos –la mayoría inexistentes- y de dilatar la solución de los problemas inmediatos. A sus colaboradores, se les inculpaba de mantener al Presidente alejado y engañado de la realidad política y económica del país; inclusive se denunció que los secretarios de Yrigoyen le entregaban periódicos apócrifos, aprovechando la vejez del mandatario, donde las noticias falsas le hacían creer que la Argentina estaba atravesando un período de bonanza y tranquilidad. La crisis mundial de 1929 En 1929, se produjo una crisis internacional que afectó los esquemas económicos, financieros y comerciales, sin precedentes. Así disminuyó la producción mundial, aumentó la desocupación y por consiguiente, decreció la capacidad de consumo de la población en general. Los países industrializados tuvieran que restringir sus importaciones de materia prima y de productos agropecuarios. Si bien la crisis fue universal, no todos los países compartieron las mismas causas. En EE.UU., la crisis se debió a la conclusión de un período del capitalismo que había concentrado el dinero en pocas manos, lo que produjo la disminución de la capacidad adquisitiva de la gran masa de la población. En países como la Argentina, con una economía dependiente, la crisis tuvo causas diferentes. En primer lugar porque muchas naciones comenzaron a retirar sus capitales que habían

invertido en nuestro país, para dedicarlos en otras opciones económicas-financieras. En segundo lugar, dejaron de comprar nuestros productos agropecuarios, reduciendo significativamente nuestras exportaciones. Repercusión de la crisis mundial en la Argentina La situación de crisis que se desarrolló a nivel internacional, coincide con la segunda presidencia de Yrigoyen y por lo tanto, dificultó la realización de la plataforma partidaria. El impacto de la crisis en la sociedad se manifestó en continuos paros y huelgas, y en un malestar que, continuamente plantearon los trabajadores afectados a la industria y al agro. La Argentina estaba todavía, íntimamente ligada a Europa a través de las exportaciones agropecuarias. Nuestro país acusó el impacto a través de un triple sistema conductor: - la reducción en los volúmenes físicos de las exportaciones. - la reducción en los precios obtenidos por las mismas, en el mercado mundial. - la interrupción del flujo de nuevas inversiones provenientes del exterior. En suma, un descenso brusco en el valor de la exportación y en los mantos de radicaciones de capital extranjero. El espectro económicosocial existente durante la segunda presidencia de Yrigoyen, era inquietante: la economía afectada por un grave déficit de recursos, a causa del descenso de exportaciones y disminuciones de las reservas de oro. crisis en la producción, con el consiguiente malestar social. desocupación de trabajadores rurales, que impulsó a grandes grupos humanos a tentar suerte en las ciudades, añadiendo una presión más a la baja de los salarios urbanos, derivado de la misma crisis. crisis financiera en el área del gobierno nacional. contracción de la demanda de trabajo. Por lo tanto, el descontento fue en aumento, provocando la agitación política. Las tensiones obreras aumentaron y el gobierno no dudó en reprimirlas. A esta altura, el gobierno de Yrigoyen y su partido se fueron desgastando y disminuyendo el margen, para poder dar soluciones a los graves problemas del país. Por otra parte, en el seno del Congreso de la Nación, los sectores anti-yrigoyenistas, fueron adquiriendo mayor fuerza y obstaculizando continuamente el accionar gubernamental. Se llevaron a cabo actos políticos de la oposición y proliferaron las asambleas y conspiraciones con total impunidad. Yrigoyen fue acusado de intervenir arbitrariamente las provincias y de ser inoperante para manejar los efectos de la crisis mundial. Por entonces, en el marco político internacional, dos acontecimientos llamaban la atención: el desarrollo cada vez mayor de la “dictadura del proletariado” en la Unión Soviética, expandiendo el comunismo en

varios países; y la revolución “fascista” italiana de Mussolini, que conmovieron profundamente a los gobiernos democráticos, abriendo en Europa una fluctuación entre estas dos alternativas. La revolución de 1930 Todo pareció complicarse para Yrigoyen: inclusive había tomado algunas medidas afectando la organización del ejército con el retiro Y remoción de muchos de sus miembros, provocando así un enfrentamiento entre grupos a facciones que estaban de acuerdo con sus actitudes, y aquellos que, abiertamente, se manifestaban antiyrigoyenistas. Este malestar en las Fuerzas Armadas, creó un clima propicio para un golpe de Estado. Se manifestaran entonces, dos posiciones: una liderada por Agustín P. Justo y otra que respondía al general José Félix Uriburu, la que finalmente prevaleció. En tales circunstancias, un grupo de civiles y militares organizaron definitivamente un movimiento para derrocar al presidente Yrigoyen. El 6 de septiembre de 1930 estalló el levantamiento que inauguraría una larga tradición de golpes de Estado y la suspensión del orden constitucional. El general José Félix Uriburu, que comandaba los efectivos del Colegio Militar, el Regimiento 1º de Caballería y otras fuerzas, avanzó hacia la Casa de Gobierno, casi sin encontrar resistencia. Yrigoyen, que ya había sido prevenido con antelación, había abandonado su casa y se dirigió a La Plata, delegando el mando en el vicepresidente Martínez. Sin más por hacer, presentó su renuncia redactada en el Palacio de Gobierno de la provincia, ante el jefe militar del Regimiento 7º de Infantería. Uriburu, como jefe revolucionario, prestó juramento como Presidente del Gobierno Provisional, dos días después. De esta forma, casi sin disparar un sola tiro, la revolución cívicomilitar, derrocó al presidente más popular hasta entonces, y vulneró el sistema democrático argentino.

UNIDAD I ACTIVIDADES
Presidencia de Roque Sáenz Peña y Victorino de la Plaza 1. ¿Explique detalladamente la Ley Sáenz Peña. 2. ¿Cómo se realizaban los comicios anteriormente a la sanción de dicha ley? 3. Explique la acción de gobierno de Victorino de la Plaza. 4. ¿Qué posición tomó el presidente respecto de la Gran Guerra? Presidencia de Hipólito Yrigoyen 1. ¿Cómo era el clima electoral en las elecciones de 1916? 2. Explique la acción de gobierno con respecto al enfrentamiento con las Cámaras. 3. Explique la situación económica de la Nación, relacionándola con la influencia de la Primera Guerra Mundial. 4. ¿Cuál era la función que debía tener el Estado para Yrigoyen? 5. Explique la política petrolera implementada por Yrigoyen. 6. Explique el impulso dado a la Marina Mercante Nacional. 7. ¿Por qué razones el presidente intervino las provincias? 8. ¿Cuál era la posición del Congreso al respecto? 9. Explique la política exterior del gobierno. 10. ¿Cuáles fueron las leyes a favor de la clase obrera que se dictaron y cuál fue la suerte de las mismas? 11. Explique los conflictos sociales ocurridos durante este gobierno. 12. ¿De qué manera fueron sofocadas las huelgas? 13. ¿Cómo se fue dividiendo internamente la UCR? 14. Explique la actitud de los “anti-personalistas” ante la sucesión de Yrigoyen. Presidencia de Marcelo T. de Alvear 1. ¿Cuál era el apoyo político de Alvear para llegar al gobierno? 2. ¿Cuáles fueron los rasgos característicos de su gobierno? 3. Explique los puntos principales de la economía argentina en la década del `20. 4. Explique la relación del presidente Alvear con las Fuerzas Armadas. 5. ¿Cómo aumentaron su poderío las Fuerzas Armadas? 6. Explique la sucesión de Alvear, en especial, el sistema de alianzas electorales producidas. 7. Explique la situación política entre Yrigoyen y Alvear. Segunda presidencia de Yrigoyen 1. Explique la llegada al poder de Yrigoyen por segunda vez. 2. ¿Cuáles son las principales características de la crisis de 1929? 3. ¿Cómo repercutió especialmente en la Argentina?

4. ¿Qué sectores comenzaron a complotar contra el gobierno? 5. ¿Cómo se produjo el derrocamiento de Yrigoyen? 6. ¿Qué consecuencias tuvo para la vida institucional del país?

UNIDAD II AMERICA LATINA EN LA ENCRUCIJADA 1914 - 1945 Un siglo después... Al comenzar el siglo XX, las transformaciones que sacudían al mundo, también se hacían notar en el continente americano. Este fenómeno era particularmente evidente en los Estados Unidos, país convertido en una nueva potencia mundial en expansión que desplegaba una industria poderosa y que vería a la ciudad de Nueva York convertida en el nuevo centro financiero del mundo. El ritmo de las transformaciones era vertiginoso e impregnaba la vida cotidiana de los habitantes de esta ciudad. Así, en 1903 los hermanos Wright pilotearon por primera vez una aeronave, y poco después, en 1911, comenzó a utilizarse el correo aéreo al mismo tiempo que un vuelo lograba unir las ciudades de Nueva York y California; además, en 1919 tuvo lugar el primer vuelo transoceánico que unió a los Estados Unidos con Gran Bretaña. La industria generalizó el uso del acero y ello permitió la construcción de los primeros rascacielos; mientras tanto, Henry Ford iniciaba la fabricación en serie de automóviles y el nuevo medio de transporte (que simbolizaba el individualismo y el vértigo que impregnaban la vida social norteamericana) se extendió con suma rapidez. En las ciudades latinoamericanas, el cambio también era notable, aunque de menor envergadura y profundidad. Estas ciudades eran cada vez más populosas y además la vida cotidiana cobraba el ritmo que imponía la modernización y las novedades se sucedían unas a otras: en pocas décadas el alumbrado de las calles abandonó la grasa y el aceite que se habían usado por siglos y los sustituyó por el gas y, muy poco después, hizo su aparición (para la admiración de todos) el alumbrado eléctrico. También cambiaba el transporte urbano: los tranvías tirados por caballos dejaron su lugar a los eléctricos y hacia 1930 comenzó a difundirse el transporte automotor de pasajeros; sin embargo, las novedades más espectaculares en algunas ciudades estaban bajo tierra: así, en 1913 Buenos Aires comenzó a contar con su primer subterráneo. A diferencia de los Estados Unidos, en América Latina esta transformación espectacular afectó mucho más a las ciudades que al campo y fue más evidente en las capitales y los puertos, y en las nuevas ciudades que se formaban en torno a la red ferroviaria; en cambio, muchas ciudades antiguas y menores entraron en una fase de decadencia. Las sociedades latinoamericanas Pese a los cambios, en las primeras décadas del siglo XX casi todas las sociedades latinoamericanas seguían siendo sociedades agrarias y la mayor parte de su población era campesina. La instalación de las grandes empresas agropecuarias, muchas de ellas extranjeras,

modificaba los modos de vida y las formas de trabajo. De esta manera, mientras que en el Chaco argentino las compañías inglesas organizaban la explotación sistemática de los recursos forestales hasta agotarlos, en América Central y en las islas del Caribe las compañías norteamericanas, como por ejemplo la United Fruit, organizaban inmensas plantaciones de frutas tropicales para la exportación. Como el desarrollo industrial europeo requería materias primas minerales, también se conformaron grandes concentraciones de trabajadores en los yacimientos mineros y miles de campesinos que habían perdido sus tierras ingresaron como trabajadores asalariados a esas empresas. Lo cierto es que la continuidad de los antiguos modos de vida campesinos estaba cada vez más amenazada y en diversas regiones comenzó a producirse un fenómeno que fue cobrando cada vez mayor fuerza: la migración de parte de la población campesina hacia las ciudades en expansión. A principios de siglo, la proporción de la población urbana era reducida salvo en algunos países, entre ellos la Argentina, y unas pocas ciudades (como Buenos Aires, Río de Janeiro o Ciudad de México)lograban superar los 100.000 habitantes; en cambio, hacia la década de 1940 el panorama era radicalmente distinto: las tres ciudades mencionadas y San Pablo superaban con creces el millón de habitantes, varias (como Lima, Rosario, La Habana o Santiago de Chile) pasaban del medio millón y más de una decena había superado los 200.000 habitantes. El cambio obedecía a múltiples factores entre los que cabe destacar: 1) Los movimientos de población, porque la inmigración europea, que fue muy intensa hasta 1930, estuvo acompañada y fue seguida por una fuerte migración interna de origen rural provocada por la transformación agraria que modificaba las formas de propiedad y mecanizaba el trabajo rural, y los efectos de la crisis de 1929 en el campo. 2) El crecimiento de la producción industrial que se desarrollaba en algunas ciudades. Este proceso ya había comenzado en 1880 pero se había circunscripto a algunas ciudades (Buenos Aires, San Pablo y Monterrey) y había abarcado la industria textil y alimenticia al mismo tiempo que generaba un aumento del número y el tamaño de los talleres artesanales. Después de la Primera Guerra Mundial la industria se extendió, abarcó nuevas ciudades, permitió la aparición de fábricas de mayor escala de producción e incluyó el desarrollo de nuevas industrias cada vez más mecanizadas. Una vez superados los efectos de la crisis económica mundial de 1929, desde mediados de la década de 1930 el crecimiento industrial adquirió un ritmo cada vez más intenso y abarcó mayor número de ciudades y de países. Si bien esta expansión fue posible gracias al desarrollo previo de la infraestructura de transportes y comunicaciones, también influyeron nuevos factores. Por un lado deben considerarse los efectos de la situación internacional: la Primera Guerra Mundial dificultó las importaciones de productos manufacturados y esto fue aprovechado por los empresarios locales para fabricar los productos que antes se

importaban; luego la crisis mundial alteró el sistema mundial de comercio y las economías se cerraron sobre sí mismas mediante la imposición de altas tarifas aduaneras; por último, cuado estalló la Segunda Guerra Mundial, las exportaciones crecieron porque las potencias necesitaban estaño o cobre para la industria armamentista y alimentos para sus poblaciones y al mismo tiempo se redujeron las importaciones. Estas situaciones contribuyeron a una forma de crecimiento industrial que se conoce como “sustitución de importaciones”, pues la industria crecía abasteciendo un mercado que antes era provisto por productos extranjeros; esto también fue aprovechado por empresas extranjeras que dejaron de importar productos para armarlos o producirlos localmente. Sin embargo, este tipo de crecimiento no era sólo el resultado de la situación internacional: también fue decisivo que los Estados lo favorecieran protegiendo a las industrias de la competencia externa y apoyándolas con créditos y facilidades impositivas. Aún así, las economías latinoamericanas seguían manteniendo un rasgo básico: sus exportaciones continuaban proviniendo de las actividades mineras, ganaderas y agrícolas. Pese a ello, el impacto sobre la vida social fue decisivo y la fisonomía de muchas ciudades experimentó una gran transformación. En algunas de ellas (Río de Janeiro, San Pablo o Buenos Aires) se formaron barriadas populares en las que se concentraban los habitantes de un mismo origen migratorio y en todos los casos el problema de la vivienda fue uno de los más importantes: las familias vivían hacinadas (tanto que en Lima, en 1920, casi un 50% de ellas vivía en casas de una sola habitación) y los alquileres de las piezas de los conventillos y los inquilinatos consumían buena parte de sus ingresos. Por otra parte, con la llegada de un número creciente de campesinos a las ciudades, la periferia urbana se fue poblando de barriadas de viviendas precarias carentes de toda infraestructura de servicios. Una de las novedades más significativas fue la ampliación de las clases medias, cuyos integrantes desarrollaban una amplia gama de actividades que incluían desde profesiones liberales hasta el pequeño comercio, el magisterio o el empleo público; se trataba de grupos de muy diverso origen y condición social, pero que en general buscaban ascender socialmente a través de la prosperidad económica y la educación. Mucho más amplio aún fue el proceso de formación de una clase trabajadora urbana. En las ciudades de inmigración masiva la mayor parte de los trabajadores eran de muy diverso origen; en otras, en cambio, eran antiguos artesanos o campesinos mulatos o mestizos. En todos los casos la nueva clase trabajadora estaba conformada por un conglomerado de gran diversidad étnica y con experiencias sociales y laborales muy distintas, y ello se acentuó con la migración rural interna que transformó a miles de campesinos en trabajadores urbanos.

Sociedades y regímenes políticos Al comenzar el siglo XX casi todas las sociedades latinoamericanas contaban con un Estado centralizado y un orden institucional. Sin embargo, pese a que habían proclamado la vigencia de un régimen constitucional republicano y liberal, en muchos países el poder era ejercido, durante muchos años, por verdaderos dictadores o por grupos minoritarios. En consecuencia, las decisiones estaban restringidas a pequeños grupos de la sociedad y la participación se limitaba a quienes los seguían y los apoyaban. Los gobernantes se sucedían unos a otros dentro del mismo círculo social y a veces dentro de la misma red familiar. De esta forma, los grupos dominantes fueron abandonando o limitando su adhesión a los principios del liberalismo y trataron de cerrarse sobre sí mismos y de impedir el ascenso social y la participación en el poder de los grupos ascendentes, que en su mayor parte provenían de las nuevas clases medias. Por ese motivo, muchos historiadores han calificado a la mayor parte de los regímenes políticos latinoamericanos de principios del siglo XX, como “conservadores” u “oligárquicos”. Contra estas situaciones surgieron diferentes movimientos de crítica y protesta. En su mayor parte, los protagonistas de estos movimientos pertenecían a grupos provenientes de las clases medias que reclamaban la posibilidad de participar en la vida política y en los beneficios de la expansión económica, a la vez que cuestionaban los métodos, mediante los cuales se ejercía el poder. Estos grupos, en los que se desarrolló una concepción diferente del liberalismo que incluía reclamos de democratización de la sociedad y la política, en varios casos adoptaron la denominación de “radicales”. El objetivo de sus integrantes era obtener democracias verdaderas y por ese motivo bregaban por la ampliación del derecho de sufragio y por la transparencia en las elecciones y se oponían a la perpetuación de los mismos grupos en el gobierno. Los nuevos movimientos de opinión que surgieron en las ciudades conformaron verdaderos partidos políticos, porque a diferencia de los grupos políticos conservadores (que en general eran alianzas más o menos estables de grupos gobernantes) los nuevos partidos se organizaban desde la oposición y sobre la base de una extensa red de grupos locales que buscaban atraer la participación ciudadana. En general estos grupos enarbolaron programas de reforma política e impulsaron una legislación social, y entre los años 10 y 20 llegaron al poder en varios países, como por ejemplo la Argentina, Chile y Uruguay. En otros casos, la oposición a los gobiernos oligárquicos también provenía de las movilizaciones campesinas que cuestionaban el poder de los empresarios y los terratenientes locales y el orden rural que se había impuesto en nombre del liberalismo. Estos conflictos no eran nuevos en la historia latinoamericana, pero en las primeras décadas del siglo XX, se volvieron mucho más frecuentes, masivos y generalizados; por ejemplo, la tensión social rural fue muy intensa en Perú y en Bolivia, donde en general los conflictos fueron protagonizados por las comunidades nativas frente a una transformación económica y un

sistema político que amenazaba su autonomía. Sin embargo, la mayor tensión social se vivió en México, donde en 1910 la amplia variedad de sectores opuestos al régimen imperante devino en una revolución social masiva con participación decisiva del campesinado. También cobraron fuerza los movimientos sindicales. Las experiencias de organización obrera se habían desarrollado desde mediados del siglo XIX pero recién adquirieron fuerza a comienzos del XX. Si bien en un principio los sindicatos agrupaban a trabajadores de una misma profesión, muchas veces artesanos o trabajadores calificados de actividades tales como el transporte ferroviario, posteriormente ampliaron su influencia y su capacidad de acción cuando lograron agrupar a los trabajadores de una misma industria y comenzaron a organizar federaciones sindicales por ciudad y por provincia y, a veces, de alcance nacional. En algunos casos, como en las llamadas “mancomunidades” en los pueblos mineros del norte de Chile, estas asociaciones agrupaban a los trabajadores de una misma zona independientemente de su actividad laboral. En otros casos, se trataba de agrupaciones que nucleaban a trabajadores que compartían un mismo idioma o un mismo origen nacional. En general, estas formas de asociación obrera no sólo se encargaban de representar a los trabajadores frente a los empresarios y el Estado y de organizar sus reclamos, sino que también se convertían en centros desde los cuales se organizaba la ayuda mutua entre las familias de los trabajadores; desarrollaban una intensa vida cultural que iba desde la edición de periódicos hasta la organización de bibliotecas o grupos teatrales. La trama de las organizaciones obreras fue más densa y compleja en algunas ciudades más industrializadas, entre los trabajadores de los puertos y los ferrocarriles y en los grandes centros mineros. Estas organizaciones, en gran parte, eran el resultado de la actividad de miles de obreros que habían integrado las corrientes inmigratorias y que una vez llegados a América Latina habían difundido las ideas del anarquismo y del socialismo. Estas actividades sindicales, en general, eran rechazadas y perseguidas por los Estados, que se resistían a aceptar la existencia de organizaciones sindicales y por eso, hasta comienzos del la década del `20, la represión (muchas veces sangrienta) fue la respuesta más frecuente. En consecuencia, los años de la Primera Guerra Mundial y los inmediatamente posteriores fueron tensos y difíciles para los países latinoamericanos, no sólo a causa de las dificultades económicas, sino también debido a la multiplicación de los reclamos, la agitación social en las ciudades y los campos, y el creciente cuestionamiento a los regímenes políticos que se habían consolidado a fines del siglo XIX. Una de las principales manifestaciones de este descontento estuvo dada por los movimientos estudiantiles que reclamaban cambios educativos, sociales y políticos y que se extendieron desde la Argentina a partir de 1918.

La Revolución Mexicana La situación del campesinado, la inmensa mayoría de la población mexicana, empeoraba aceleradamente. En el centro del país, una región densamente poblada por campesinos mestizos y nativos, la expansión de haciendas azucareras despojó a gran parte de la población campesina de sus tierras y en particular de los ejidos (que eran las tierras de uso comunal de las aldeas) y de sus derechos tradicionales de acceso al agua y los montes de árboles; muchos pequeños y medianos productores, los “rancheros” (a veces propietarios, otras arrendatarios), fueron convertidos en aparceros de las haciendas y los más desfavorecidos, directamente en sus peones. En el sur, una región donde pervivían las comunidades nativas, se expandieron las plantaciones de henequén, lo que motivó que las comunidades fueran despojadas de sus tierras y que los habitantes de éstas se convirtieran en trabajadores forzados. En el norte, la región del país con una economía más moderna, las compañías ferroviarias y de tierras desplazaron a muchos rancheros criadores de ganado hacia las montañas y serranías en donde muchos sobrevivían transformados en bandoleros. En todas las zonas se fue generalizando un sistema de trabajo conocido como “peonaje por deudas”: los trabajadores eran contratados por un salario y la tienda de la hacienda les suministraba a cuenta lo necesario para vivir; sin embargo, con el transcurrir del tiempo las deudas acumuladas determinaban que los trabajadores quedaran atados de por vida a las haciendas. Estos cambios eran posibles porque el Porfiriato había impuesto un orden rígido en los campos a través de una policía especial, conocida como “los rurales”, que imponía la obediencia y la disciplina a la población campesina que se sentía agraviada por los terratenientes, los empresarios y las autoridades. Mientras tanto, se enriquecía una clase dominante de empresarios y terratenientes y en las ciudades se ampliaban los sectores medios que, pese a su prosperidad, se hallaban marginados del ejercicio del poder político. El grupo gobernante estaba conformado por una reducida elite adicta a Díaz y aliada con él; entre los miembros de esa elite se destacaba los antiguos oficiales del ejército liberal que lo habían llevado al poder, los “caciques” (jefes locales que controlaban a la población rural) y los “científicos” (un grupo de empresarios modernizadores); una intrincada red de lazos de parentesco, amistad y lealtad personal unía a estos grupos. El régimen constitucional era una ficción más que una realidad. A partir de 1907 una aguda crisis económica que comenzó en los Estados Unidos golpeó muy fuertemente a la economía mexicana. Y con la crisis afloró el descontento. En 1910 Porfirio Díaz (que ya tenía 79 años) fue electo presidente por séptima vez en elecciones fraudulentas. La oposición, conformada por grupos de empresarios, profesionales e intelectuales que antes habían apoyado al Profiriato y ahora reclamaban un cambio político, fue encabezada por un rico terrateniente norteño llamado Francisco Madero que, bajo el lema

“Sufragio efectivo. No reelección”, inició la insurrección contra Díaz. Al año siguiente los rebeldes lograron su renuncia y Madero llegó a la presidencia tras nuevas elecciones. Sin embargo, cada uno de los grupos que los apoyaban, tenía objetivos diferentes. El Estado central comenzó a desmoronarse, lo que no pudo ser evitado por Madero; en 1913 el jefe del ejército federal, Victoriano Huerta, depuso a Madero, lo asesinó y se transformó en dictador. La guerra civil se propagó por el país: el gobierno de Huerta fue rechazado por los líderes campesinos y los Estados norteños formaron con sus milicias, el llamado Ejército Constitucionalista, cuyo jefe era Venustiano Carranza. Mientras esta convulsión política sacudía a México, la rebelión campesina se extendía y se transformaba en una revolución agraria que en muchas zonas acabó con la antigua clase terrateniente. En el centro del país, en el Estado de Morelos, los campesinos se alzaron bajo el liderazgo de Emiliano Zapata y reclamaron la restitución de las tierras a los pueblos. Sus lemas “Tierra y libertad” y “Justicia y ley” sintetizaban las aspiraciones de los campesinos: la recuperación de las tierras usurpadas, el respeto por sus derechos tradicionales y la autonomía de los pueblos frente al Estado. Muchas haciendas fueron ocupadas por los campesinos y sus tierras, repartidas. Cada pueblo se armaba, elegía sus propios jefes y pasaba a formar parte del “Ejército Libertador del Sur”, que sólo reconocía el liderazgo de Zapata. A su vez, en el norte del país, los rancheros iniciaron la rebelión contra las grandes compañías de tierras y unidos a los grupos de bandoleros guiados por Francisco “Pancho” Villa, se convirtieron en un ejército rebelde, la “División del Norte”. Este ejército confiscaba las haciendas y con su producto se sustentaba. El triunfo de los constitucionalistas liderados por Carranza en 1914 no significó la paz porque fue resistido por Zapata y Villa, que se rehusaban a obedecer al poder central y esperaban una transformación radical del sistema agrario. Luego de derrotarlos, Carranza se propuso institucionalizar la revolución y en 1917 se proclamó una nueva Constitución que consagraba la vigencia de un poder ejecutivo muy fuerte pero prohibía la reelección presidencial; la constitución también introdujo profundos cambios en la sociedad mexicana, entre ellos la estricta separación del Estado y la Iglesia, la restitución de las tierras ejidales a los pueblos, los derechos de los trabajadores y las restricciones a la presencia extranjera en la minería y la propiedad de la tierra. El nuevo Estado mexicano Sin embargo, el poder de Carranza se basaba en el apoyo de los caudillos militares, caudillos que en 1920, encabezados por Álvaro Obregón, eligieron presidente a éste y asesinaron a Carranza. Los líderes campesinos, primero Zapata y luego Villa, fueron vencidos y ejecutados. Durante la década del `20 la Revolución fue completando su etapa más violenta y comenzó a conformar una nueva manera de ejercer el poder y

reorganizar el Estado. El viejo régimen conservador había sucumbido y la organización del apoyo popular se convirtió en un rasgo distintivo de un régimen político que se proclamaba heredero y continuador de la Revolución. El poder era ejercido por una alianza de grupos políticos y sociales forjada en torno a un presidente dotado de plenos poderes durante su mandato, pero que no podía ser reelecto; el apoyo popular se canalizó a través de organizaciones masivas que estaban bajo la tutela del Estado. Para ello, el gobierno de Plutarco Calles (1924-1928) comenzó a implementar un programa de reformas sociales y, sobre todo, de reducción de la influencia de la Iglesia, lo que derivó en un intenso conflicto cuando una rebelión de rancheros (la llamada “Guerra de los Cristeros”) encabezada por curas y sacerdotes intentó oponerse a la política del gobierno; su derrota significó la consolidación definitiva del nuevo régimen político. A partir de entonces el gobierno implementó una política de crecimiento económico, de apoyo a la industria y de reformas sociales, especialmente durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940). Esta política estaba impregnada de un fuerte nacionalismo, en particular, frente a la influencia norteamericana: Cárdenas nacionalizó las empresas ferroviarias y toda la explotación petrolera. Además, aceleró la reforma agraria y durante su gobierno, alrededor de 20 millones de hectáreas fueron expropiadas y repartidas entre los pueblos campesinos. También consolidó el apoyo popular al conformar un partido que, al mismo tiempo que controlaba el Estado, integraba en distintas organizaciones a todos los grupos sociales: obreros, campesinos, militares y vecinos de las ciudades. La Revolución Mexicana fue el movimiento social de mayor envergadura en el mundo occidental desde la Revolución Francesa de 1789 y comenzó antes de la era revolucionaria que desencadenó la Revolución Rusa en 1917. Esta revolución, que se había iniciado como una crisis política por la sucesión presidencial y un cuestionamiento al régimen conservador, se transformó en una guerra civil y en una revolución agraria protagonizada, principalmente, por campesinos. Tras ella, México reorganizó su estado y profundizó sus procesos de industrialización y urbanización. Como experiencia política, la Revolución Mexicana expresó algunos de los rasgos básicos de la época: el creciente protagonismo popular en la política, la ampliación y el fortalecimiento del Estado y el nacionalismo como sentimiento generalizado. Estos rasgos no eran exclusivos de la sociedad mexicana, pero en ningún otro país de América Latina hubo una conmoción social de semejante magnitud y violencia. Estados Unidos y América Latina Los Estados Unidos comenzaron su expansión exterior a fines del siglo XIX y en América Latina adquirieron una influencia decisiva en México,

América Central y el Caribe, mientras que los británicos lograban mantener su poder en América del Sur. La competencia entre las empresas británicas y norteamericanas (dedicadas a la explotación del petróleo, el cobre o los frigoríficos, entre otras cosas) por los mercados latinoamericanos y sus recursos naturales fue cada vez más intensa, pero a nivel de los gobiernos tuvo manifestaciones muy distintas: mientras que los británicos trataron de mantener sus relaciones comerciales y financieras, los norteamericanos también desarrollaron una política de intervención, muchas veces, apelando a la fuerza militar. Desde la guerra con España en 1898, los Estados Unidos mantuvieron la ocupación de Puerto Rico y un control de la vida de Cuba. Esta política de intervención que en 1904 fue definida por el presidente Theodore Roosevelt (1858-1919) como la política del “big stick” (gran garrote) se resumía en una frase: “Hablad suavemente, pero tened siempre listo un garrote, y así iréis lejos”. Los Estados Unidos implementaron esta política de intervención abierta en los países de Latinoamérica en defensa de los llamados “intereses norteamericanos” y así, los Estados Unidos intervinieron militarmente en varios países del Caribe y Centroamérica. Los objetivos de estas intervenciones armadas consistían en promover la actividad de las empresas agrícolas y mineras y de los bancos estadounidenses, dificultar la acción de las potencias europeas y garantizar un orden político adicto en los países intervenidos. La Primera Guerra Mundial interrumpió un largo período de expansión de la economía mundial, cuyo epicentro había estado en Inglaterra, que se había convertido en la verdadera metrópoli económica de la mayor parte de los países latinoamericanos. Tras ella el lugar privilegiado comenzó a ser ocupado por los Estados Unidos, el nuevo motor de la economía mundial que desplazó a Gran Bretaña como principal centro financiero. Durante el lapso comprendido entre 1917 y 1922, la tensión social sacudió a las mayores ciudades latinoamericanas (San Pablo, Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile) y los conflictos obreros desembocaron en represiones y persecuciones violentas. Posteriormente la economía retomó su ritmo ascendente y durante los años `20 se difundió la esperanza generalizada de que la situación volvería a ser la anterior. Esta esperanza fue destruida por la crisis de 1929, cuyas repercusiones fueron tremendas en América Latina. El impacto de la crisis del `29 Las economías latinoamericanas, organizadas para exportar productos primarios, experimentaron una reducción de sus mercados, el comercio internacional disminuyó, los préstamos se tornaron más escasos y más caros y las inversiones extranjeras se redujeron. Las consecuencias sociales y políticas no fueron menores dado que la mayor parte de los gobiernos vigentes durante la crisis cayeron bajo golpes de Estado militares, como sucedió en la Argentina, Perú, República Dominicana o

Cuba. De esa forma se inició una nueva era de inestabilidad política. En países como El Salvador, la crisis fue el trasfondo de una rebelión nativa que en 1932 terminó en una sangrienta represión. En otros casos, las disputas por el control de los recursos estratégicos, condujeron a la guerra, como sucedió entre Bolivia y Paraguay por las tierras del Chaco durante ese mismo año. En todos los países latinoamericanos, la crisis determinó que las economías ingresaran en una nueva era en la que el Estado cobraba un protagonismo decisivo. Los Estados Unidos salieron de la crisis modificando su política interna (el “New Deal”) y su política hacia Latinoamérica. A partir de 1934, y hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la política del “garrote” fue sustituida por la llamada política “del buen vecino”. Las intervenciones militares cesaron, aunque no la defensa de los intereses económicos de las empresas norteamericanas. El gobierno estadounidense buscaba contrarrestar de este modo, el creciente nacionalismo de América Latina, donde era visto como el país imperialista por excelencia, y al mismo tiempo trataba de establecer una influencia completa sobre el continente reduciendo la de las potencias europeas. En estas condiciones se produjo un debilitamiento acelerado de la influencia europea en América Latina y por lo tanto un aumento de la influencia norteamericana. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de los países se declararon neutrales, lo que les permitió continuar con su comercio exterior; sin embargo, a partir del momento en que los Estados Unidos entraron en la guerra, casi todos se inclinaron abiertamente hacia su lado. Un tratado militar firmado en 1942 estableció una alianza que comprometía a los países latinoamericanos a ayudar a los Estados Unidos frente a un posible ataque. Así, la influencia estadounidense se extendió de la economía a la diplomacia y a la estrategia militar y fueron muy pocos los países, por ejemplo la Argentina, que no acompañaron esa política. De esta manera, cuando terminó la guerra en 1945, el continente quedó claramente inscripto en el área de influencia y predominio norteamericano. Poco después, en 1948, se conformó la Organización de Estados Americanos (OEA), donde el ascendiente estadounidense fue determinante. Durante la Guerra Fría, la preparación y el equipamiento de las fuerzas armadas latinoamericanas se transformaron debido a la influencia norteamericana y su principal objetivo pasó a ser la lucha contra el comunismo.

UNIDAD III TRANSFORMACIONES POLITICAS Y ECONOMICAS EN EL PERIODO DE ENTREGUERRAS CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL 1939-1945 Una de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial fue la transformación de las fronteras europeas y el nacimiento de nuevos sistema políticos. El fascismo en Italia A pocos años de concluir la Primera Guerra, advino en Italia un régimen dictatorial que gobernará a sangre y fuego el país por varios años. A este régimen se lo puede considerar como un movimiento nacionalista agresivo e imperialista de “ultraderecha”. La humillación de los tratados de paz firmados al concluir la guerra -que no habían tenido en cuenta las reivindicaciones territoriales italianas- llevó a que amplios sectores de la nación italiana adhiriera al movimiento nacionalista que entre sus proyectos, afirmaba la incorporación de nuevos territorios Y la formación de un sistema colonial como tenían las otras naciones europeas. La crisis económica de 1922 aceleró los acontecimientos para el advenimiento del fascismo al poder. En octubre de 1922, Benito Mussolini, el "Duce", organizó una "marcha hacia Roma", con unos 50.000 partidarios "camisas negras" (se los conocía así por el uso de camisas de ese color), para reclamar contra el gobierno. Los revoltosos llegaron a la capital italiana sin que las fuerzas armadas le opusieran resistencia. Presionado por las circunstancias y el desgobierno, el Rey Víctor Manuel III, se entrevistó con Mussolini y lo encargó a éste la formación de un nuevo gobierno nacional. Mussolini tomó el poder, atacó al Parlamento asesinando a su opositor Matteoti, y disolvió a los partidos políticos, con excepción del Partido Fascista. El Estado pasó a ser "todopoderoso". La frase "Nada para el individuo, todo para Italia” definió la verdadera situación política que emergió en la península. Mussolini manejó con amplios poderes los destinos de la nación, prohibiendo la oposición, persiguiendo y encarcelando a los antifascistas, creó un sistema totalitario. Entre sus primeras medidas de gobierno, estableció el sistema "corporativo", es decir, a través de su famosa “Carta del Lavoro” prohibió la lucha de clases y agrupó en un sólo organismo, a los representantes de obreros y patrones. A pesar de todo, en especial de la corrupción interna del gobierno, se lograron durante los primeros años de su gestión, ciertos logros como la disminución del analfabetismo, la unificación lingüística, el desecamiento de pantanos, la realización de importantes obras públicas y la persecución de organizaciones delictivas como la mafia.

Además, Mussolini encaró una política colonialista tratando de adueñarse de algunos territorios africanos, de los que quedaban sin repartirse por los demás países europeos. Así en 1935, tropas italianas invadieron Etiopia, llamada Abisinia por los italianos, apoderándose fácilmente del país. Al mismo tiempo, completaron la posesión de Tripolitania, actual Libia, y Eritrea. El gobierno de Mussolini, se mantuvo hasta bien entrada la Segunda Guerra Mundial y su caída se debió al resultado de la misma. El comunismo en la Unión Soviética Durante la Primera Guerra Mundial, Rusia vivió uno de sus peores períodos socio-económicos. En marzo de 1917, una revolución encabezada por el general Kerenski, que representaba al sector del socialismo moderado (los mencheviques), interrumpe la monarquía zarista de los Romanoff, que gobernaban Rusia desde el siglo XVII, y suspende las funciones del Zar Nicolás II. No obstante el ala ultra-izquierdista del socialismo, los comunistas o "bolcheviques" dirigidos por Lenín, promueven una nueva revolución en octubre, que logra separar al moderado Kerenski del poder. Acto seguido estalló una larga y cruenta guerra civil en todo el territorio ruso. El Ejército Rojo (comunista) organizado por León Trotski, segundo jefe revolucionario luego de Lenín, debió enfrentarse contra el Ejército Blanco (zarista) que contaba con el apoyo de Inglaterra y Francia. Esta lucha provocó miles de víctimas; inclusive el nuevo gobierno comunista, provocó la ejecución del Zar Nicolás II y de toda su familia, aumentando la crueldad propia de toda guerra civil. Finalmente los comunistas lograron imponerse y Lenín ocupó el poder de las nacientes Repúblicas Socialistas Soviéticas; de inmediato debió reconstruir la economía nacional, basándose en los principios del "marxismo" y llevar a cabo la “dictadura del proletariado". Al mismo tiempo debió someter algunas regiones del extenso territorio ruso, que no querían aceptar el régimen comunista o que querían formar estados libres e independientes del poder de Moscú. En 1924 Lenín murió en plena tarea de organización nacional; todo parecía prever que algunos de los camaradas más destacados, como Trotski lo reemplazarían en el gobierno, pero una jugada política inesperada, elevó al poder a un dirigente secundario: José Stalin. Stalin creó un régimen propio adaptando las ideas marxistas a su particular entender; así organizó un aparato burocrático desmesurado para asegurarse el dominio total del Estado y persiguió a los más destacados revolucionarios como Trotski quien debió abandonar el país. Para asegurarse el control del ejército, decretó sangrientas "purgas", asesinando a los oficiales de la “vieja guardia" y poniendo en su lugar a oficiales adictos a su persona. El comunismo de Stalin se convirtió en un totalitarismo aún mayor que los gobiernos de ultraderecha, inclusive no vaciló en pactar con el capitalismo de Occidente para llevar a cabo una acción imperialista sobre los países vecinos.

El nazismo en Alemania A fines de 1918, luego de la dimisión del Káiser Guillermo 11, se proclamó en Alemania la "República" y se nombró un presidente provisional. El presidente Ebert, debería convocar a elecciones libres para que el pueblo alemán, que salía vencido de la guerra, eligiera sus propias autoridades. Pero antes de concretarse los comicios, estalló una revolución en todo el país llevada a cabo por socialistas extremistas, que inclusive llegaron a ocupar Berlín. El gobierno provisorio, desbordado por la rebelión, encargó al ejército la represión del movimiento, lo cual se llevó a cabo de manera sangrienta. Se realizaron elecciones, y la Asamblea reunida en Weimar, confirmó en el cargo de presidente a Ebert, inaugurando un período conocido con el nombre de República de Weimar. La nueva República debió soportar una profunda crisis económica que se sumó a la humillación nacional de haber perdido la guerra. La inflación alcanzó niveles increíbles; los precios de los artículos aumentaban por hora, y el marco alemán, se desvalorizó de tal forma, que los obreros retiraban el pago de sus salarios en carretillas, pues el papel moneda tenía tan poco valor que hacían falta miles de billetes, para pagar un sueldo. Todo este caos económico-financiero, fue siendo aprovechado por los grupos nacionalistas de ultraderecha, de los cuales participaba Adolfo Hitler, que comenzaron una campaña contra el gobierno e intentaron llegar al poder mediante un golpe de Estado. En 1925 fue elegido presidente el mariscal Hindenburg, representante del militarismo Y de la clase oligárquica nacional. Desafortunadamente, la crisis del '29 truncó la recuperación económica alemana, que venía desarrollándose con el nuevo presidente, y otra vez el fantasma de la desocupación y de la recesión atacó a la sensible sociedad alemana. Esta nueva situación de crisis fue aprovechada, como ya se señaló, por los partidos nacionalistas, en especial por el “nacionalsocialismo" (partido nazi), liderado por Hitler que, a partir de esos momentos, comenzó a tener el apoyo de la alta burguesía y de sectores marginales. Hitler organizó las propias milicias del partido -dando un puesto "paramilitar" a cientos de desocupados- y logró aumentar el número de adherentes que, en 1932, superaba el millón. En 1933, el anciano Hindenburg, concedió la Cancillería (como si fuera la presidencia) a Adolfo Hitler, que se hizo cargo del gobierno alemán, inaugurando el "III Reich". Hitler organizó prontamente, un gobierno totalitario, influenciado en gran parte por el fascismo de Mussolini. Se convirtió en el "Führer" (caudillo o conductor); prohibió a los partidos opositores y suspendió las garantías constitucionales. Detuvo a todos los jefes comunistas y socialistas, que confinó a los "campos de concentración" e inició una campaña antisemita, acusando a los judíos, de los infortunios económicos por los que atravesaba Alemania.

Llevó a cabo una acción propagandística tendiente a despertar el nacionalismo alemán y prender en el pueblo, el espíritu patriótico para vengarse de las humillaciones sufridas por el Tratado de Versalles. Militarizó la nación y comenzó a organizar la producción bélica del país preparándose para la expansión territorial alemana sobre los países vecinos y para recuperar lo que Alemania había perdido en la Primera Guerra Mundial. Los países como Inglaterra, dejaron crecer el régimen nazi, pues veían en el, un freno contra el comunismo, pero la acción de Hitler, pronto se escapará de toda lógica y alcanzará niveles desestabilizadores en el "equilibrio europeo". El expansionismo alemán y su búsqueda del “espacio vital" como refería Hitler- fue una de las causas más importantes y, al mismo tiempo, el desencadenante de la Segunda Guerra Mundial. El ascenso de Estado Unidos Al mismo tiempo que en Europa se fueron sucediendo los cambios antes mencionados, EE.UU. realizó un proceso político-económico que elevó a esta nación, a la categoría de "superpotencia". La Primera Guerra Mundial le había dado la oportunidad de imponer su presencia en Europa y mediante una política agresiva, delineada en su “destino manifiesto”, fue implantando su sistema económico en los cinco continentes. Su desarrollo económico, basado en las riquezas naturales de su territorio y en los créditos producidos por las empresas capitalistas instaladas en el exterior, coadyudó a establecer su hegemonía política por sobre los países menos afortunados, como los de América Latina. Inteligentemente, formaron un círculo comercial, por el cual sus monopolios comerciales impusieron precios elevadísimos a los productos manufacturados que exportaban, al mismo tiempo que adquirían materias primas de los países subdesarrollados, a precios irrisorios. A pesar de la crisis iniciada con la quiebra de la bolsa de Wall Street en 1929, y que se prolongó en los primeros años de la década del "30, logró salir airoso de la misma con su aparato productivo casi intacto. Mientras tanto, y como medio para salir de la crisis, fue desplazando a Gran Bretaña como primera potencia comercial, al mismo tiempo que comenzó a ser el principal país de los considerados industrializados. Causas de la Segunda Guerra Mundial El reparto de las fronteras resultante de los tratados de paz de la Primera Guerra Mundial, la existencia del primer Estado comunista y los enfrentamientos entre los restantes regímenes políticos que tenían su origen en las distintas ideologías, Y especialmente, el problema del reparto de colonias y mercados por parte de las potencias, fueron las principales causas del conflicto bélico. Las continuas exigencias de Hitler que pretendían reivindicar las injusticias cometidas con Alemania por parte de los vencedores de la

Primera Guerra Mundial, no lograron ser contrarestadas por las democracias europeas y de Occidente. Algunos compromisos realizados con la intención de alejar un posible enfrentamiento, como el de Munich en septiembre de 1938, no evitaron que Alemania contraviniera lo pactado y anexara Austria y ocupara Checoslovaquia, ni que Italia se atribuyera el pequeño estado de Albania. La alianza con Italia y Japón, que originó la formación del "Eje" (Berlín-Roma) y el "Pacto Germánico-Soviético" en agosto de 1939 (con la neutralidad de la URSS), aseguraron la posibilidad de que Alemania se expandiera territorialmente. Sin previa declaración de guerra, Hitler ordenó el 12 de septiembre de 1939 la invasión de Polonia con la cual provocó el estallido de la guerra. Desarrollo del conflicto Detalle de los hechos más significativos de la Segunda Guerra Mundial. AÑO 1939 HECHOS MILITARES En septiembre, las divisiones alemanas, derrotan al ejército polaco y ocupan la parte occidental de Polonia. El 17 de septiembre los soviéticos invaden la parte oriental de Polonia, repartiéndose el país junto a los alemanes. Australia, Gran Bretaña, Francia, Nueva Zelanda y Canadá declaran la guerra a Alemania. ACONTECIMIENTOS INTERNOS EE.UU. declara su no beligerancia. AÑO 1940 HECHOS MILITARES Alemania invade exitosamente Dinamarca y Noruega. Alemania, Italia y Japón firman un pacto tripartito. Hungría se une a ellos. La ofensiva alemana contra Bélgica, Holanda y Luxemburgo comienza el 10 de Mayo y desarticula a las fuerzas de los tres países. El 5 de junio el ejército alemán invade Francia y toma París, el 14 del mismo mes. El 12 de julio, Hitler decide iniciar la ofensiva aérea contra Gran Bretaña. ACONTECIMIENTOS INTERNOS Churchill es el nuevo jefe del gobierno británico. Petaín, jefe del gobierno francés, pide el armisticio que se firma el 22 de junio con Alemania e Italia. De Gaulle, desde Londres, llama a los franceses a resistir y continuar la guerra. BALANCE DE 1940 Durante 1940 las tropas alemanas ocuparon fácilmente los países de Europa Occidental, mientras que se repartían Polonia con los rusos. Sólo Inglaterra logró evitar el asedio alemán a pesar de sufrir un intenso bombardeo. AÑO 1941 HECHOS MILITARES

Luego de una campaña relámpago que le permite ocupar Grecia, Yugoslavia y Bulgaria, Hitler decide romper relaciones con la URSS, e invadir su territorio el 22 de junio, llegando a fin de año, a 100 km de Moscú. Los japoneses atacan Pearl Harbour y provocan la entrada de EE.UU. en la guerra a favor de los aliados. El mariscal Rommel interviene en África con su "África Korps". ACONTECIMIENTOS INTERNOS Por un acuerdo entre EE.UU. y Gran Bretaña, la industria norteamericana facilita su apoyo a la inglesa. BALANCE DE 1941 Este año se caracterizó por la ampliación de los frentes que fueron más allá del escenario europeo. Los EE.UU., víctimas del bombardeo japonés a sus bases del Pacifico, se unieron definitivamente al campo aliado. Por otro lado, la URSS, invadida por la Alemania nazi, debió declararle la guerra y unirse a los regímenes capitalistas de Occidente. Los japoneses iniciaron las acciones, expandiendo su poderío por todo el extremo oriental, llegando a dominar hasta las Filipinas. AÑO 1942 HECHOS MILITARES Alemania, Italia y Japón siguen en su guerra contra los aliados. Japón conquista parte de China, Birmania. Filipinas, Malasia y Singapur. La contraofensiva aliada les produjo su primera derrota en la batalla del Mar del Coral. Los alemanes inician una nueva ofensiva en el frente ruso, pero son detenidos en Stalingrado; la contraofensiva del ejército soviético produce la retirada de los alemanes de la zona. ACONTECIMIENTOS INTERNOS Hitler establece el trabajo obligatorio en los países ocupados. Los judíos de estos países, continúan siendo campos de concentración. BALANCE DE 1942 Durante este año, los planes de los aliados les llevaron a realizar las primeras contraofensivas con resultados favorables frente a las fuerzas de Alemania y Japón. Los alemanes comenzaron a utilizar, en escala, el submarino, con lo cual, hundieron más de 14.000.000 de toneladas de barcos aliados. AÑO 1943 HECHOS MILITARES Desde febrero los soviéticos comienzan a hacer retroceder a los alemanes en varios frentes. Los aliados, luego de vencer a Rommel, conquistan Túnez y desembarcan en Sicilia. El 8 de septiembre Italia capitula pero en el norte, los alemanes aún oponen una dura resistencia. Incluso lograrán liberar a Mussolini que había sido tomado prisionero por los aliados, quien forma un estado fascista con lo que resta de Italia. ACONTECIMIENTOS INTERNOS Las reuniones de los aliados en Casablanca, Québec, Moscú y Teherán, sirven a los principales jefes aliados para coordinar los planes de guerra y sus posiciones para la paz.

BALANCE DE 1943 Durante este año, importantes posiciones de las potencias del Eje se van derrumbando. Italia es invadida, los alemanes se repliegan del frente ruso y del Extremo Oriente. Los aliados se disponen para la gran contraofensiva para derrotar a los japoneses. AÑO 1944 HECHOS MILITARES El ejército soviético en constante avance, libera los países del Este de Europa. En Italia los aliados conquistan Roma. El día "D" los aliados desembarcan en Normandía y el 25 de agosto llegan a Paris. En octubre las tropas aliadas llegan a la frontera alemana. ACONTECIMIENTOS INTERNOS El gobierno provisional de De Gaulle en Francia, es reconocido por los aliados. Entre agosto y octubre, la URSS, Gran Bretaña y EE.UU. preparan el proyecto de la futura Organización de las Naciones Unidas (ONU). BALANCE DE 1944 En todos los frentes, el avance aliado fue general. Además del aspecto militar la preocupación de los aliados fue el reparto de influencias y mercados una vez concluida la guerra. AÑO 1945 HECHOS MILITARES En el frente oriental, los soviéticos siguen avanzando y toman Hungría, liberándola de los alemanes. En el frente occidental, los aliados pasan el río Rhin y se encuentran con los soviéticos el 25 de abril, sobre el río Elba. Los aliados toman todo el norte de Italia. Las fuerzas aisladas alemanas se entregan en los primeros días de mayo, y el día 7 el general Joel firma la rendición alemana. En el Pacifico, los japoneses son desalojados de Filipinas, Borneo, Birmania y el resto de sus posesiones, hasta quedar reducidos a sus propias fronteras. El 6 y 9 de agosto, EE.UU. lanza la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki. El 14 de agosto se rinde japòn pero recién el 2 de septiembre se firma la rendición formalmente frente al Gral. Mac Arthur. ACONTECIMIENTOS INTERNOS Los aliados conferencian en Yalta y Potsdam preparando la organización de Europa y Oriente, para los años de posguerra. El 1º de Mayo, Hitler se suicida en Berlín. Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial La Segunda Guerra Mundial ocasionó la decadencia momentánea de las principales potencias beligerantes, excepto de los EE.UU., quien obtuvo los inmensos mercados de la Europa desvastada. El final de la guerra significó también, la caída de los imperios coloniales y la partición de Europa en dos áreas de influencia: - los países del bloque capitalista, liderados por EE.UU. (O) - los países del bloque comunista, liderados por la URSS (E.)

En pérdidas humanas, la guerra ocasionó 40.000.000 de víctimas, produciéndose crímenes aberrantes para la civilización, como el genocidio del pueblo judío y el lanzamiento de la bomba atómica El Tercer Reich -que duraría 1.000 años- fue ocupado por las potencias aliadas; Alemania no sólo perdió territorios en beneficio de sus vecinos, sino que además fue dividida en dos Estados: - República Federal Alemana, identificada con el bloque occidental. - República Democrática alemana, del bloque comunista. Proceso de descolonización Otra de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial fue el proceso de descolonización, especialmente en África y Asia. Los países colonialistas fueron dando gradualmente, la independencia a la mayoría de sus colonias. Así nacieron nuevos Estados como Zaire (ex Congo Belga), Nigeria (ex colonia inglesa). Etiopia (ex Abisinia italiana), y tantos otros en África, continente que quedó dividido en una cantidad enorme de pequeños Estados; el Estado de Israel (ex protectorado inglés de Palestina) en el Cercano Oriente y la India (ex colonia Inglesa), en Asia. Cabe señalar que todos estos países lograron la independencia política, pero sin embargo, no se les permitió desarrollar una independencia económica, ya que continuaron dependiendo de las grandes potencias industrializadas. Las organizaciones internacionales Al terminar la guerra, las naciones comprendieron la necesidad de organizarse a nivel internacional o regional, para mejorar sus relaciones y tratar de impedir un nuevo conflicto mundial, que como había avanzado la tecnología bélica, se correría el peligro de terminar con la vida humana en el planeta. La institución más importante, que engloba en la actualidad a la mayoría absoluta de las naciones, creada oficialmente en octubre de 1945, es la ONU. Los principios del organismo, fueron establecidos desde su fundación, sobresaliendo: - la igualdad soberana de todos sus miembros. - la obligación implícita de procurar solucionar todo litigio internacional por medios pacíficos. - impulsar la codificación del Derecho Internacional. - defender los derechos del Hombre. - fomentar la colaboración económica entre los países. Las Naciones Unidas, cuentan con seis organismos internos que son: la Asamblea General. el Consejo de Seguridad. el Consejo Económico y Social el Consejo de Administración Fiduciaria. la Corte Internacional de justicia (con sede en La Haya). la Secretaria.

Además tiene otros organismos dependientes; a saber: OIT: Organización internacional del Trabajo; FAO: Organización para la Agricultura y la Alimentación; UNESCO: Organización Para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Tal vez el organismo más discutido sea el FMI, es decir, el Fondo Monetario internacional, que si bien fue creado fomentar la cooperación financiera entre los países y regular el sistema de pagos en los créditos internacionales, se ha convertido en una herramienta de las potencias capitalistas para manejar la economía de los países en desarrollo. Por otra parte, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, también se formaron organismos regionales que agruparon a países en torno a fines políticos o económicos, como por ejemplo: OEA: Organización de Estados Americanos; OTAN: Organización del Tratado del Atlántico Norte; SEATO: Organización del Tratado de Asia Sudoriental; el Pacto de Varsovia y el Mercado Común Europeo.

UNIDAD IV LA DECADA INFAME (1930-1943) LA ARGENTINA Y LAS REPERCUCIONES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL 1930-1945 El gobierno de facto de José Félix Uriburu (1930-1932) Tras derrocar al presidente Yrigoyen, el general Uriburu asumió el gobierno de facto en la República Argentina, interrumpiendo el régimen democrático que asegura nuestra Constitución. Las primeras medidas del nuevo mandatario fueron: la disolución del Congreso, la intervención de las provincias, la formación de comisiones investigadoras para investigar el manejo de los fondos públicos administrados por las autoridades depuestas y la reclusión de Yrigoyen en la isla Martín García. Los partidos políticos, como el radicalismo y el socialismo, comenzaron rápidamente su acción opositora e inclusive algunas unidades militares se levantaron en armas, en Entre Ríos, Córdoba y la Capital Federal aunque no lograron contrarrestar el golpe de Estado de Uriburu. A pesar que el nuevo gobierno intentó resaltar las virtudes del régimen de facto, propiciando la iniciación de una renovación institucional acompañada de medidas supuestamente progresistas, el pueblo en general, se negó a brindar apoyo a Uriburu, especialmente cuando quedó demostrado que éste se había aliado al conservadurismo, que volvió de esta manera al poder político del país, luego de su derrota en las urnas en 1916. En 1931, se realizaran elecciones para autoridades en la provincia de Buenos Aires. Estas fueron ganadas por el radicalismo, por la cual Uriburu, anuló los comicios no aceptando la derrota de la fórmula conservadora. Este hecho aumentó el rechazo al régimen y provocó nuevas medidas de fuerza. Al comprender que su posición era insostenible, Uriburu permitió la convocatoria a elecciones generales, aunque restringió la participación del Partido Radical, debiendo entregar el mando sin haber cumplido con los objetivos enunciados al hacer la revolución. Presidencia del general Agustín P. Justo (1932-1938) La convocatoria a elecciones reactivó el accionar de los distintos grupos políticos que hincaron rápidamente sus campañas proselitistas. La UCR intentando recuperar el poder perdido, y los conservadores, para asegurar por las urnas, el golpe de septiembre de 1930. Para evitar la recuperación del gobierno por parte de los radicales, Uriburu vetó la fórmula radical que se presentaría en los comicios, Alvear-Güemes. Por otra parte, el oficialismo logró una coalición llamada "La Concordancia", integrada por los conservadores, los socialistas independientes y los radicales antipersonalistas que presentaron la candidatura a la

presidencia del general Agustín P. Justo, que había intervenido junto a Uriburu en el golpe del `30. Las elecciones fueron intencionalmente fraudulentas y dieron el triunfo al general Justo. El propio gobierno admitió públicamente el fraude electoral, pero se excusó que el mismo se realizó para asegurar el funcionamiento institucional a través de un "fraude patriótico". La implementación de este sistema corrupto durante el decenio que se prolongó hasta 1943, llevó a que estos años se recordaran con el nombre de "Década Infame", pues tras una aparente constitucionalidad, se fraguó la voluntad del pueblo argentino. La gestión gubernamental del presidente Justo se caracterizó por el retorno del conservadurismo tradicional y la instauración de un sistema económico dependiente establecido por un pacto neo-colonial con las potencias industrializadas, especialmente con Gran Bretaña. Para demostrar lo afirmado, basta ejemplificar el tratado "RocaRunciman" para comprender en qué medida, las potencias aumentaron el usufructo de la riqueza nacional, beneficiadas por la complicidad de la clase dirigente argentina. El tratado Roca-Runciman El curso tomado por el comercio argentino desde 1933, cuya principal característica fue pasar del comercio multilateral al bilateral, tiene sus raíces en la crisis mundial del `30, ya que las naciones industrializadas, comenzaron a reducir sus compras a nuestro país. Los intereses de los grupos ganaderos argentinos estaban estrechamente ligados a los intereses del sector de exportación a Gran Bretaña. El mercado inglés, era el principal mercado para la carne argentina, y cualquier tratativa para equilibrar el comercio bilateral con aquel país, afectaba a los intereses ganaderos nacionales. Gran Bretaña había realizado una conferencia en Ottawa, con la asistencia de los representantes de sus dominios ultramarinos, estipulando una serie de restricciones en la cuota de importaciones en el Reino Unido, de países que no fueran el de los dominios británicos, asegurando a éstas, el privilegio de las compras que necesitara la Metrópoli. Esta medida afectaba la compra de carnes en la Argentina, que serían sustituidas paulatinamente por carnes provenientes de países angloparlantes. La República Argentina, intentó salvaguardar sus exportaciones al Reino Unido, enviando una comisión oficial para tratar el tema. En 1933 dicha comisión, encabezada por el vicepresidente Julio Argentina Roca (h), fue a Londres para firmar uno de los convenios que tuvo consecuencias trascendentales, no solamente para la vida económica nacional, sino también para su vida política y social. El tratado que se logró, que lleva el nombre de sus firmantes RocaRunciman, estableció lo siguiente: se estipulaba que el Reino Unido reconocía la importancia de la carne enfriada en la vida económica argentina y garantizaba evitar restricciones en las importaciones por debajo del 90% correspondiente al año terminado en junio de 1932; se

favorecería el cambio de la libra esterlina, con respecto a la moneda argentina. Otros artículos afirmaban: el compromiso de la Argentina de tratar con benevolencia las inversiones británicas en nuestro país, el compromiso de no gravar con impuestos el carbón británico y otras importaciones libres de impuestos aduaneros; así como disminuir los ya existentes; facilitar el transporte de carnes por buques ingleses, etc. En resumen, este tratado dejaba en manos británicas la comercialización de las carnes argentinas, aumentando nuestra dependencia con aquel país, asegurándoles un buen precio y facilitándoles el pago de sus compras. Realizaciones del gobierno de Justo Las realizaciones del gobierno de Justo, fueron: - La creación de las Juntas Reguladoras de Carne, de Granos, de Vino. - La organización de la Dirección Nacional de Vialidad. - Se propició la realización del Congreso Eucarístico Internacional (Buenos Aires, 1934), que reunió una cantidad fabulosa de fieles que llegaron a la Capital para presenciar la Asamblea presidida por el Cardenal Eugenio Pacelli, quien luego fuera el Papa Pío XII. - En 1934, por la propuesta del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas (Premio Nobel), 19 países americanos firmaron un "Pacto Antibélico”. Por otra parte, al año siguiente, Bolivia y Paraguay, firmaran en Buenos Aires, el acuerdo de paz por el cual ponían fin a la sangrienta "Guerra del Chaco". - La posición internacional de la Argentina por aquellos años se vio reafirmada por la visita del presidente brasileño Getulio Vargas y el presidente de EE.UU., Franklin Delano Roosevelt. A pesar de estos acontecimientos que significaron una propaganda implícita para el gobierno de Justo, toda su acción de gobierno se vio disminuida por un escepticismo general de la población, con respecto a las autoridades. Presidencia de Roberto M. Ortiz (1938-1940) Al concluir la presidencia del general Justo, "La Concordancia" consagró la fórmula sucesoria compuesta por Roberto M. Ortiz - Ramón Castillo, que triunfó sobre la propiciada por el partido radical Alvear Mosca. Las nuevas autoridades asumieron sus funciones el 20 de Febrero de 1938. Fue público y notorio el fraude electoral realizado que alcanzó proporciones escandalosas, que inclusive llegó hasta el propio Colegio Electoral. En 1939, estalló la 2º Guerra Mundial, y nuestro país, declaró la neutralidad en el conflicto. La enfermedad que sufría Castillo, (una deabetes que lo llevó a la ceguera) hizo que no pudiera ejercer convenientemente sus funciones. Luego de varias licencias, debió delegar el mando en el vicepresidente

Castillo en 1940, renunciando formalmente ante el Congreso, en junio de 1942. El doctor Castillo, que venía ejerciendo la presidencia desde junio de 1940, se hizo cargo oficialmente de la misma en 1942, tras la renuncia de Ortiz. El presidente vio obstaculizada su gestión de gobierno por los problemas derivados de la guerra mundial, a pesar que mantuvo la neutralidad del país, declarada por su predecesor. Su gobierno, totalmente desprestigiado, comenzó a ser atacado por una oposición popular que pasó del descontento pacífico, a la crítica tenaz. Esta oposición, que inclusive se hizo presente en el propio gabinete ministerial del presidente, hizo pensar en la búsqueda de un cambio institucional a través de una revolución apoyada por sectores militares y una parte importante de la población. La revolución de 1943 El 4 de Junio de 1943 estalló en la Capital la revolución que terminaría con la llamada "Década Infame". El general Arturo Rawson, encabezando las fuerzas militares ganadas a la causa, avanzó hacia Casa de Gobierno, casi sin resistencia. Sólo al pasar frente a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), hubo un corto enfrentamiento que produjo algunas víctimas. Los principios establecidos por la revolución, fueron claras y contundentes. Se pretendía poner fin al fraude institucionalizado, a la corrupción del gobierno y al absurdo sistema que burlaba la voluntad de la ciudadanía. El golpe armado tuvo así inicialmente, una importante aceptación en numerosos sectores de la población, pues las nuevas autoridades aseguraban la reestructuración de la democracia argentina, en un tiempo prudentemente cercano. El derrocado presidente Castillo, debió abandonar la Capital Federal a bordo de un buque de la Marina, dirigiéndose a la Ciudad de La Plata, donde presentó su renuncia. Presidencia de Pedro Pablo Ramírez (1943-1944) Contrariamente a lo esperado, el general Arturo Rawson no asumió formalmente la presidencia de la Nación, a pesar de haber encabezado las fuerzas militares. Distintas discusiones entre los jefes militares que habían organizado el levantamiento, produjeron la separación de Rawson del poder. El 7 de Junio, el general Pedro Pablo Ramírez, que había sido Ministro de Guerra de Castillo, obtuvo la Primera Magistratura, acordada por sus pares. El nuevo gobierno presentó un plan de acción tendiente a: - reafirmar las relaciones de los pueblos americanos. - respetar los compromisos internacionales de la Argentina. - evitar la intromisión extranjera en asuntos internos. - revalorizar los valores patrióticos de la Nación Argentina.

En tales circunstancias, casi toda la población coincidía en la moralización de la función pública, y en organizar un Estado representativo del bien común. En el aspecto económico, se hizo presente la idea de iniciar un proceso de industrialización capaz de disminuir la dependencia argentina hacia los países ya industrializados, explotando al mismo tiempo, los recursos naturales de nuestra subsuelo. En el orden social, comenzó a comprenderse la necesidad de propiciar una legislación laboral lo suficientemente avanzada para beneficiar a la desprotegida clase obrera. Con todo, el principal problema con que se enfrentaba el nuevo gobierno, era el de proyectar a la Argentina a nivel internacional, especialmente en esos momentos que, en plena guerra mundial, se estaban jugando entre las potencias los futuros bloques políticoeconómicos. A Ramírez se le presentó el problema de definir oficialmente la postura de la Argentina frente al conflicto, eligiendo entre las doctrinas de cada bando. En la Argentina, los grupos de poder estaban divididos. Si bien era cierto que algunos oficiales del ejército simpatizaban con Alemania, la mayoría de ellos no estaban de acuerdo con los principios nazis, aunque también rechazaban la idea de declararle la guerra al Eje bajo presiones internacionales, especialmente de los EE.UU. Mientras tanto, se llegó a principios de 1944 sin dar solución al planteo. El 15 de enero de 1944, la ciudad de San Juan fue destruida por un violento terremoto, que causó más de 10.000 víctimas fatales. Esta difícil situación volvió a despertar en el pueblo argentino, su solidaridad proverbial. Se realizaron todos los esfuerzos posibles para componer los daños, reconstruir las casas y atender a los heridos y desamparados. El Estado brindó todo el apoyo necesario a los damnificados y la población entera del país se movilizó donando medicamentos, ropas, alimentos y todo lo que podía. El gobierno de Edelmiro J. Farell (1944-1946) En marzo de 1944 Ramírez presentó su renuncia al cargo presidencial; su vicepresidente, el general Edelmiro J. Farrell, asumió la Primera Magistratura de la Nación, apoyado por un grupo mayoritario de jefes militares. En los primeros anuncios del presidente, hizo hincapié que el ejército no había tomado el poder en 1943 para perpetuarse en el mando, sino que estaba guiado por su afán de combatir la inmoralidad pública y reorganizar la institucionalidad del país. Por lo tanto, consideraba a su gobierno, como un gobierno "transitorio" que concluiría cuando la paz social y el establecimiento del orden político, garantizaran el retorno a la Iegalidad constitucional. Para esto anunció la realización de un "Estatuto" destinado a los partidos políticos, para que en un futuro cercano, se realizaran las elecciones democráticas, como lo establecía la Constitución Nacional, y

la ciudadanía pudiera elegir a sus autoridades con total libertad, desterrando el fraude electoral. En el orden internacional, Farrell decidió romper relaciones con Alemania y Japón, el 27 de marzo de 1944, concluyendo con la neutralidad argentina en el conflicto. La medida fue puramente formal. La guerra estaba casi concluida y la Argentina no intervino bélicamente, pero esta medida sirvió para aliviar las relaciones con diversos países americanos y aliviar la tensión internacional que estaba aislando a la Argentina del resto de América, ya que las nuevas autoridades eran acusadas por los EE.UU de filo-nazis. Los EE.UU. aplaudieron la posición adoptada por el gobierno de Farrell, pero poco duraron las buenas relaciones con el país del norte, ya que éste intentó inmiscuirse en los asuntos internos locales, como lo venia haciendo en tantos países latinoamericanos, donde ponían y sacaban presidentes a su gusto. La convocatoria a elecciones generales Ya en 1945, algunos sectores industriales y empresarios, comenzaron a oponerse al gobierno de Farrell, especialmente al vicepresidente de éste, el coronel Juan Domingo Perón, quien además de acompañar al presidente, desempeñaba el cargo titular de la Secretaria de Trabajo. El coronel Perón comenzaba a destacarse por haber tomado numerosas medidas a favor de los trabajadores, y su figura empezaba a hacerse popular entre los sectores sindicales que hasta entonces, no tenían una organización importante para defender sus derechos. La creciente popularidad de Perón y las consecuentes presiones de los grupos empresariales, hicieron que el gobierno intentase quitar a Perón del medio y ordenaron su detención, confinándolo a la isla Martín García. El pueblo obrero, al comprender que sin Perón se esfumarían sus reivindicaciones laborales, realizó una concentración en Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945 y, pacíficamente, reclamó la libertad del coronel y la restitución de sus cargos. El gobierno de Farrell debió enfrentar una oposición popular inédita en la historia política del país. Por primera vez, las clases humildes trabajadoras, se presentaron para participar de la política nacional, haciendo público sus reclamos y su voluntad, que hasta entonces había sido burlada por el fraude electoral. Liberado Perón, renunció a sus cargos públicos al mismo tiempo que anunció su candidatura presidencial. Apoyado en la clase obrera, organizó su proyecto basándose en el pequeño Partido Laborista; un partido de trabajadores, hasta entonces reducido, iniciando una campaña proselitista exitosa por distintas provincias. Farrell convocó a elecciones generales, para el día 24 febrero de 1946, cumpliendo con su palabra de restituir sistema constitucional. La actividad política se dividió en 2 sectores: por una parte, los partidos políticos opuestos a Perón que se unieron en la alianza "Acción

Democrática” y por otra parte, los grupos sindicales y políticos que apoyaban la candidatura de Perón. El día determinado para las elecciones, que se realizaron pacíficamente y con una transparencia total, se congregó una gran cantidad de votantes para cumplir con su obligación electoral. Contados los votos, el Colegio Electoral confirmó el triunfo de la fórmula Perón-Quijano, con 1.479.517 votos, imponiéndose a la fórmula Tamburini-Mosca, que agrupaba a conservadores, radicales, comunistas, etc., que obtuvo 1.220.282 votos. La victoria de Perón se debió al amplio apoyo de la clase obrera, sectores de la clase media, parte del clero y del ejército, y de aquellos que vieron en su persona, el proyecto de una política marcadamente nacional. La llegada de Perón al poder inició un nuevo proceso en la vida política, económica y social en la República Argentina, desarrollando una labor, que con sus pros y sus contras, lograron indudablemente, modificar la realidad nacional. No cabe en esta oportunidad, alabar a desacreditar su gobierno, que desde un principio, polarizó al conjunto de la población en dos tendencias: peronistas y antiperonistas.

UNIDAD V 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. ¿Qué cargos ocupó Perón antes de ser presidente de la República? ¿Qué significa “justicia social”? Explique en qué consistía el proyecto de Perón. ¿Cuál era el objetivo del proyecto económico de Perón? ¿Qué era el IAPI y que función cumplía? ¿Cuál fue la importancia de Eva Perón en el peronismo? ¿Qué ocurrió el 17 de octubre de 1945? ¿Cómo llega Perón a la presidencia de la Nación? ¿En qué sector de la población Perón encontró apoyo? Describa las realizaciones de la Fundación Eva Perón. ¿Qué ley se sancionó en 1947? Explique la reforma constitucional de 1949. Encuentre similitudes y diferencias entre las opiniones de Romero, Gambini, Plotkin y Sampay. Explique las medidas económicas adoptadas en el régimen peronista con respecto a las nacionalizaciones, la promoción industrial y la política petrolera. ¿Por qué la Iglesia se puso en contra de Perón? Explique el levantamiento militar de junio de 1955. Señale las causas del golpe militar de 1955.

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