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Libro de Las Juventudes Sudamericanas - Portal Guarani

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LIBRO DE LAS

Sudamericanas

Libro de las Juventudes Sudamericanas
© Una publicación de Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas (Ibase) RIO DE JANEIRO, MAYO DE 2010 ISBN: 978-85-89447-22-5
APOYO

Centro de Investigaciones para el Desarollo Internacional (IDRC)
INSTITUICIONES RESPONSABLES

Equipo de la Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional
COORDINACIÓN GENERAL

Ibase y Pólis
ORGANIZACIÓN

Itamar Silva y Dulce Pandolfi
COORDINACIÓN GENERAL ADJUNTA

Regina Reyes Novaes Eliane Ribeiro
EDICIÓN

Anna Luiza Salles Souto y Pedro Pontual
CONSULTORÍA TEMÁTICA

Marina Ribeiro Patricia Lânes
REVISIÓN

Regina Reyes Novaes
EQUIPO TÉCNICO

Ana Bittencourt
TRADUCCIÓN

Eliane Ribeiro Marina Ribeiro Patrícia Lânes
SECRETARIAS

Margaret Cohen
COLABORACIÓN EN LAS TRADUCIONES INICIALES

Miguel Farah Neto
PROYETO GRÁFICO Y DIAGRAMACIÓN

Ana Cristina Xavier Inês Carvalho

Ana Dias
FOTOS

Mariana Viriato Patricia Lânes Samuel Tosta Vanor Correia Acervo de las instituiciones involucradas en la investigación (Ibase, Pólis, Fundación SES, CIDPA, U-PIEB, Base-IS, Cotidiano Mujer y FCS)
IMPRESIÓN

Ibase - Instituto Brasileño de Análises Sociales y Econômicas Av. Rio Branco, 124, 8º andar, Centro Rio de Janeiro - RJ - Brasil CEP: 20148-900 Fono: (55 21) 2178-9400 Fax: (55 21) 2178-9402 ibase@ibase.br | www.ibase.br Pólis - Instituto de Estudos, Formação e Assessoria em Políticas Sociais Rua Araújo, 124 Centro - São Paulo - SP - Brasil CEP: 01220-020 Fono: (55 11) 2174-6800 Fax: (55 11) 2174-6848 polis@polis.org.br | www.polis.org.br

J. Sholna Reproducciones Gráficas

INSTITUICIONES RESPONSABLES

APOYO

....porque en realidad nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Esta retificación era necesaria; por esto ahora sabemos dónde estamos.
Joaquín Torres García. Pintor, diseñador, escritor y profesor uruguayo. 1874-1949
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Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional
RED DE TRABAJO Equipos de investigación por país Isadora Lins França Anna Paula Vencato Maria Carla Corrochano Ana Karina Brenner Mônica Pereira do Sacramento Marjorie Botelho Cláudio Paolino Nilton Bueno Fischer Fernanda Lanhi Márcio Amaral Raquel Souza Renato Souza Marilena Cunha Erica Peçanha
ASESORÍA AL GRUPO DE DIÁLOGO BRASIL: ACCIÓN EDUCATIVA

URUGUAY
INSTITUICIONES RESPONSABLES

ARGENTINA
INSTITUICIÓN RESPONSABLE

Cotidiano Mujer y FCS Udelar
COORDINACIÓN GENERAL

Fundación SES
COORDINACIÓN GENERAL

Dana Borzese
INVESTIGADORES(AS)

Lilian Celiberti Verônica Filardo
INVESTIGADORES(AS)

Cecilia López Chapato Martín Ferrari Roberta Ruiz Cecilia Sleiman Yanina Millansky Alejandro Gaggero Florencia Cabrera BOLIVIA
INSTITUICIÓN RESPONSABLE

Ana Paula Corti Raquel de Souza Elias Evangelista

Mariana Fossatti Mariana Castaings Maximiliano Duarte Cecilia Tomassini Laura Noboa Gabriel Chouhy Sebastián Aguiar Leonard Mattioli Luis Alonzo Maite Burgueño Natalia Magnone ENCUESTA DE OPINIÓN IBOPE INTELIGÊNCIA Realización de campo, selección de la muestra y tabulación de los resultados
RESPONSABLE

U-PIEB
COORDINACIÓN GENERAL

CHILE
INSTITUICIÓN RESPONSABLE

Mario Yapu
INVESTIGADORES(AS)

CIDPA
COORDINACIÓN GENERAL

Erick Iñiguez Dunia Sandoval Donald Mamani Rolando Mamani Ana Evi Sulcata Liliana Segaline Santiago Ordóñez Margarita Palacios BRASIL
INSTITUICIÓN RESPONSABLE

Oscar Dávila León
INVESTIGADORES(AS)

Felipe Ghiardo Soto Jorge Inzunza Héctor Solórzano Andrea Lagos Raúl Irrazabal Paulina Mora Gonzalo Brito PARAGUAY
INSTITUICIÓN RESPONSABLE

Hélio Gastaldi OVERVIEW PESQUISA Diseño, planificación y seguimiento
RESPONSABLE

Marcelo Nascimento DIÁLOGOS: SER JOVEM EN SUDAMÉRICA (DOCUMENTAL)
DIRECCIÓN

Pólis
COORDINACIÓN GENERAL

Anna Luiza Salles Souto
COORDINACIÓN TÉCNICA

Base-IS
COORDINACIÓN GENERAL

Helena Wendel Abramo
COORDINACIÓN ADJUNTA

Luis Caputo
INVESTIGADORES(AS)

Beto Novaes y Cleisson Vidal
GUIÓN / ARGUMENTO

Pedro Pontual
INVESTIGADORES(AS)

Júlia Thaís Ribeiro de Oliveira Ana Paula Carvalho Fernanda Colaço Regina Facchini

Marielle Palau Diego Segovia Jaqueline Ortega Lea Schvartzman Manuel Cardenas Guillermo Ortega Jaquelina Ortega

Beto Novaes
FOTOGRAFÍA

Cleisson Vidal y Alex Araripe
MÚSICA

Thomas Saboga
LEYENDAS

Portugués, Inglés y Español – 2009

sumArio
7
Presentación

8
Para Comenzar

10
01 | ¿Qué sabe usted sobre sus vecinos de América del Sur?

24
02 | El Proyeto Juventudes Sudamericanas: procesos, tiempos y técnicas de investigación

36
03 | Juventud/es: imágenes contradictorias entre jóvenes y personas adultas

46
04 | Juventud/es: imágenes contradictorias entre jóvenes y personas adultas

56
05 | Distribuición, reconocimiento y participación: demandas construyen actores y agendas

66
06 | Participación juvenil: identidad/es, distancias y aproximaciones

80
07 | Los espacios de movilización, los(as) jóvenes como “sujetos de dereitos” y las Políticas Públicas de Juventud

96
08 | Imágenes y conexiones: ampliaciones del campo y del alcance de las investigaciones

110
09 | Juventud y integración regional: encuentros y desencuentros entre el mirar de la población y las iniciativas de la sociedad civil y de los gobiernos

124
10 | Repercusiones de una investigación en red: puntos destacados del balanço de los(as) investigadores(as)

146
Para Concluir Juventudes sudamericanas: reflexiones sobre una experiencia sudamericana de investigación

6|

PresentAción
Uno de los factores esenciales para el incremento social y humano de una región es, sin duda, la forma en que se invierte en la calidad de vida de los/las jóvenes. Siendo así, ampliar y calificar el menú de posibilidades y oportunidades de estos sujetos puede transformar no solamente las trayectorias de vida de cada uno (a), sino la propia historia de la región. En la confianza de que otro mundo es posible, nosotros, del Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicas (Ibase) y del Instituto de Estudios, Formación y Asesoría en Políticas Sociales (Pólis), tenemos el placer de presentar el Libro de las Juventudes Sudamericanas, resultado de una apuesta acordada en la producción de investigaciones y acciones que contribuyan para el conocimiento sobre el tema, señalando caminos más solidarios, democráticos y esperanzados, sobre todo para sectores juveniles que han sufrido de forma más dramática los procesos de exclusión. Para tanto, desde 2004, venimos invirtiendo en la construcción de estudios sobre juventud, buscando conocer características, problemas, demandas, formas de organización y participación, con la perspectiva de revelar otras miradas sobre este campo, capaces de calificar el enfrentamiento de estigmas y discriminaciones que inciden sobre la vida cotidiana de los/las jóvenes. El conocimiento sobre los procesos que atraviesa la población joven de América del Sur, hoy en día, es de gran importancia para las organizaciones internacionales – como es el caso del Mercado Común del Cono Sur (Mercosur) –, sectores gubernamentales, no gubernamentales, movimientos sociales, etc. Se espera, sobre todo, que el conjunto de aportes aquí reunido pueda incidir en políticas consecuentes y comprometidas. En fin, la diversidad de las informaciones brindadas por el Libro de las Juventudes Sudamericanas, fruto de distintos momentos de investigación, el tratamiento científico adoptado y las cuestiones levantadas ofrecen elementos importantes para pensarse en la construcción de nuevas perspectivas. Invitamos a todos y todas, por medio de la lectura, a compartir este trabajo.
dulce pandolfi (Ibase) itamar silva (Ibase) anna luiza salles souto (Pólis)

PArA comenzAr
Muchas son las diferencias que caracterizan la historia de los pueblos de América del Sur. En este momento, no obstante, cuando la región vive intensas transformaciones sociales, culturales, políticas y económicas, aparecen las semejanzas. Herencias desagregadoras de gobiernos autoritarios y de políticas neoliberales de décadas recientes, sumadas a los efectos del acelerado proceso de globalización, agudizan las desigualdades y los procesos de exclusión social que superan las fronteras de cada país. Al mismo tiempo, en contrapartida, múltiples formas de participación, asociacionismo y redes sociales se hacen presentes en el espacio público, impulsando iniciativas gubernamentales en dirección a la ampliación de derechos sociales y a la generación de oportunidades. En este escenario en el cual los desafíos socioeconómicos se ven acompañados de esfuerzos significativos en dirección a la construcción de la democracia, se observa la importancia de un segmento poblacional particular: la juventud. Vivimos el apogeo de la cantidad de jóvenes con relación al total de la población de la región, entre 20% y 25%, cuadro que debe permanecer por lo menos hasta 2015. Habitantes de un mundo caracterizado por la rapidez de los cambios tecnológicos, los(as) jóvenes sudamericanos(as) vivencian problemas e incertidumbres semejantes. ¿Cuál es el papel de la juventud en los cambios en curso en nuestro continente? ¿Como pueden contribuir para la renovación de la política y consolidación de la democracia? ¿Qué demandas, luchas políticas, formas de organización y de solidaridad han construido esos/as jóvenes al comienzo de este nuevo siglo? Sería posible hablar de la existencia de “identidad generacional” o al menos, de una agenda común para la acción de jóvenes sudamericanos(as)? El objetivo del Proyecto Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional ha sido el de buscar respuestas para estas cuestiones. El proyecto lo realizó el Ibase en Brasil, en sociedad con el Instituto Pólis, con apoyo del Centro de Investigaciones para el Desarrollo Internacional (IDRC), en conjunto con una red de entidades de otros cinco países involucrados, a saber: Fundación SES (Argentina), U-PIEB (Bolivia), CIDPA (Chile), Base-IS (Paraguay) y Cotidiano Mujer y Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Uruguay). Esta red fue ampliando sus interlocuciones en la proporción en que el proyecto se fue desarrollando, y hoy podemos decir que fueron aproximadamente 50 las organizaciones que contribuyeron para viabilizarlo. Durante dos años se realizaron investigaciones, intercambios entre investigadores (as), discusiones en el espacio académico; grupos de diálogo entre jóvenes en cada país y de diferentes países; se divulga-

ron informaciones de la investigación en los medios de comunicación, así como, en cada país, se utilizaron las mismas para cualificar a las acciones de incidencia de grupos, redes y movimientos juveniles en el espacio público. Al mismo tiempo, las informaciones acumuladas legitimaron la interlocución con los poderes públicos en los distintos países y con gestores(as) públicos(as) involucrados(as) en espacios de articulación regional. En conjunto, la producción de conocimiento y las acciones desarrolladas convergieron para un objetivo mayor: impulsar la participación juvenil para lograr el perfeccionamiento y la efectividad de las Políticas Públicas de Juventud. Durante el transcurso del proceso, de acuerdo con las distintas fases de la investigación, se produjeron informes nacionales y regional; cuadernos de diálogos nacionales y regional; publicaciones académicas, cuadernos para trabajo con jóvenes; dos libros colectivos y considerable material iconográfico. En ocasión del encuentro de jóvenes para el grupo de diálogo en cada país se produjeron también video-documentales, y en Río de Janeiro, donde se reunieron con la participación de los seis países. ¿Y cuál es el objetivo de la presente publicación? Este Libro de las Juventudes Sudamericanas está compuesta de partes independientes entre si, puede ser leído en secuencias diferentes, pretende traer informaciones útiles y provocar reflexiones. Se trate de un libro con múltiples usos para varios tipos de lectores(as). Es un libro para iniciados(as). Puede despertar el interés de jóvenes o personas adultas, investigadores(as) dedicados(as) al y/o que participan en causas de las juventudes sudamericanas (militantes-estudiosos(as) y/o estudiosos(as)-militantes); y de gestores(as) de Políticas Públicas de Juventud, pues divulga informaciones inéditas de las investigaciones comparativas anteriormente citadas. Pero también es un libro para iniciantes, pues reúne informaciones útiles para quien comienza a interesarse en el asunto. Acoger la diversidad de situaciones e interpretaciones es una de las características (y, a nuestro juicio, la mayor ventaja) de esta nuestra experiencia de investigación en red. Por otro lado, los contenidos vehiculados en este libro confirman nuestra apuesta común en las juventudes sudamericanas y en su potencial renovador para la democracia de la región. Nada de nuevo se hará sin ellos y sin ellas. El video-documental Diálogos, que acompaña al libro, nos permite ver imágenes y escuchar algunas de sus voces. ¡Buena lectura! (y buena audición!)
regina novaes e eliane ribeiro organizadoras

Para saber más sobre el Proyecto Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, basta consultar el DVD que acompaña a esta publicación, en el cual se encontrará, entre otras informaciones: en la opción “extra” del video– documental Diálogos, constan testimonios de investigadores(as) de los seis países sobre los impactos del proyecto; el Informe Final de cada país; las referencias bibliográficas utilizadas durante todo el proyecto.

¿QUé SABE USTEd SOBRE SUS VECINOS dE AméRICA dEL SUR?
¿Qué características presenta la región sudamericana? ¿Cuál es la situación de los(as) jóvenes en estos países?

01

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América del Sur abriga a doce países (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela) y una población total de 348 millones de habitantes, representando 6% de la población mundial. Su extensión es de 17 millones 819 mil 100 kilómetros, abarcando 12% de la superficie terrestre. Sus límites naturales son al norte con el mar del Caribe, al este, nordeste y sudeste con el océano Atlántico, y al oeste con el océano Pacífico. La población está básicamente formada por blancos (as), negros(as) e indígenas. Posee una expresiva integración lingüística: la población de todos los países habla español como lengua oficial, salvo Brasil que habla el portugués. Las lenguas indígenas más habladas en América del Sur son el quechua, el guaraní y el aimará. Al menos tres de esas lenguas indígenas (quechua, guaraní y aimará) son reconocidas, junto con el español, como lenguas oficiales en sus países. La región está experimentando en sus últimas décadas un proceso de democratización importante, luego de un largo período de régimen militar que atravesó básicamente a todos los países que forman parte de la investigación. Algunos(as) de los (as) jóvenes escuchados(as) en esta investigación nacieron durante los últimos años de los gobiernos militares y la mayor parte atravesó su infancia durante la década de 1990, etapa histórica de hegemonía de discursos y prácticas neoliberales en América Latina, lo que trajo aparejadas en transformaciones en la economía, ejerciendo impacto sobre los mercados de trabajo de la región – proceso que propicio el recrudecimiento de las desigualdades sociales. La retomada de la democracia y la elección de gobiernos identificados con los sectores más pobres de la población ha ejercido impacto en la imagen de América del Sur en el ámbito mundial, pudiéndose citar como ejemplo el gobierno Lula, en Brasil; Evo Morales, en Bolivia; y Fernando Lugo, en Paraguay. El proceso de retomada democrática ha sido fundamental para la construcción de una institucionalidad para las juventudes de los países sudamericanos.
TABLA 1 | Países participantes del Proyecto Juventudes Sudamericanas ARGENTINA Territorio (Km²) Población Población joven 3.761.274 36.260.130 9.082.984 BOLIVIA 1.098.580 8.274.325 2.265.214 BRASIL 8.514.215,30 183.987.291 48.000.000 CHILE 756.950 15.116.435 3.742.031 PARAGUAY 1.409.118 5.163.198 1.409.118 URUGUAY 176.220 3.241.003 741.906

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

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GRáFICO 1 | Territorio, población total y población joven de los países participantes en la investigación

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

Brasil posee el mayor índice poblacional y el mayor territorio entre los países de la región. No obstante, la proporción de jóvenes con relación al total de la población se equipara a los demás países. Obsérvese que para todos los países, la proporción de jóvenes se sitúa alrededor del 25%. Uruguay posee la menor proporción de jóvenes (22,9%) y Bolivia, la mayor (27,4%).

TABLA 2 | Proporción en porcentaje de jóvenes con relación al total de la población por país que participa en la investigación ARGENTINA Población Población joven 75,0% 25,0% BOLIVIA 72,6% 27,4% BRASIL 73,9% 26,1% CHILE 75,2% 24,8% PARAGUAY 72,7% 27,3% URUGUAY 77,1% 22,9%

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

GRáFICO 2 | Proporción en porcentaje de jóvenes con relación al total de la población por país participante en la investigación

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

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En el grupo de diálogo regional, cuando se reunieron, en Río de Janeiro, 40 jóvenes de colectivos juveniles de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, el grupo se deparó con el propio desconocimiento sobre la región. Países tan próximos e informaciones tan circunscritas.

“Aprendemos, marcados por un perverso proceso de colonización política, a mirar para el Norte del planeta como el gran ejemplo de sociedad, digo sobre Europa y América del Norte. De allí vendrían las ideas y prácticas que nos incluyeron en el mundo civilizado. Hoy en día, miramos y vemos que las posibilidades de cambio están siendo edificadas en otros mundos, especialmente en América Latina y África. Tenemos que reeducar nuestro mirar y nuestros sentimientos. Esa sería una gran tarea de nuestra generación, colocar a la América del Sur como un fin en sí misma, valorizar su experiencia y sus infinitas capacidades.”
Joven participante del grupo de diálogo regional, Rio Bonito (RJ), junho de 2009
| Patrícia Lânes / Archivo Ibase

foto

Jóvenes e investigadores(as) durante el Grupo de Diálogo Regional en RioBonito (RJ), en junio del 2009

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ARGENTINA
En 2008, los(as) jóvenes constituyen un grupo de edad heterogéneo, que engloba un cuarto de la población argentina: casi 10 millones de personas con edades de 15 a 29 años, 5 millones 31 mil 739 hombres y 4 millones 915 mil 778 mujeres, nacidos(as) y socializados(as) en contextos sociopolíticos de profundas transformaciones estructurales para el país y la región. Algunos(as) de esos(as) jóvenes, los de más edad, nacieron al final de la década de 1970 e inicio de la década de 1980, durante los últimos años de la dictadura militar y del terrorismo de Estado, y aquellos(as) que nacieron después, provienen de hogares cuyos padres y cuyas madres vivieron, en su propia juventud, esa fase de la historia argentina, de consecuencias traumáticas para la vida y para la participación política de amplios sectores de la población. A su vez, la mayoría de los(as) que hoy son jóvenes pasó la infancia durante la década de 1990, período histórico de hegemonía y de prácticas del discurso neoliberal en toda América Latina, que, en Argentina, implicó cambios estructurales en la economía y en el mercado de trabajo – procesos que llevaron a un fuerte deterioro de las condiciones de vida de la población y a la creciente desigualdad social en una sociedad que había alcanzado niveles elevados de cohesión social, a partir de la inclusión de la población en el mercado de trabajo formal. Transcurridas dos décadas desde 1990 y del inicio de las transformaciones referidas, son los(as) jóvenes, hombres y mujeres, los(as) que se ven afectados más fuertemente a raíz de sus consecuencias sociales: la falta de acceso a la educación de calidad, la falta de empleo o la disponibilidad tan sólo de trabajos de baja calificación, precarios y mal remunerados constituyen algunos de los problemas a que se ven sometidos(as), en mayor medida que el resto de la población (BORZESE; CHAPATO, 2008).

¿QUé ES LO QUE LOS(AS) JóVENES BRASILEñOS(AS), BOLIVIANOS(AS), CHILENOS(AS), PARAGUAYOS(AS) Y URUGUAYOS(AS) SABEm SOBRE LA ARGENTINA?

Un país grande, granadero, estado federal, multicultural (inmigrantes e pueblos originarios invisibilizados) Educacion, salud y prevision social garantidos por el estado Brecha social (urbano - campesino) Modelo neoliberal > agro-negocios (monocultivos) Violacion derechos humanos (dictadura Madres de Mayo) Fuerte organizacion social sin participacion política real (segmentación en la acción) Se relaciona con: El Che, Gardel, Maradona, Fito, Charly, Mercedes Los jovenes: - organizaciones civiles juveniles activas / fiesteros(as) / cultura machista - demandas > trabajo (desempleo juvenil) > participacion social de base > genero > diversidad sexual
Resultado de la dinámica inicial entre jóvenes participantes del Grupo de Diálogo Regional (Rio Bonito / RJ, junio del 2009)

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BOLIVIA
La población joven boliviana, de 15 a 24 años, alcanza un total de 2 millones de personas (Instituto Nacional de Estadísticas/INE, 2008) y se estima que será, en 2010, de aproximadamente 2,08 millones de personas (INE, 2005). Cifra que significa, en términos de porcentaje, 20% de la población total de Bolivia. La población joven está concentrada en más de 50% entre los departamentos de La Paz (28%) y Santa Cruz (26%) (INE, 2008). Las diferentes demandas juveniles en Bolivia están también vinculadas a la educación, al empleo y a la discriminación. Con relación a la educación, la preocupación juvenil reside en la baja calidad educacional del sistema de enseñanza, lo que dificulta el desarrollo de sus capacidades orientadas al desarrollo individual. La importancia para los(as) jóvenes (principalmente estudiantes) de contar con una educación de calidad se vincula a las consecuencias que ello implica para el futuro, en el sentido de que cuando se tiene acceso a una formación con base en principios de calidad educativa en ámbito escolar, ello acaba traduciéndose en mayores posibilidades de competitividad en niveles superiores y en abrir mayores oportunidades de empleo con el transcurso del tiempo. El problema del empleo, específicamente, preocupa a la sociedad boliviana en su conjunto. Las condiciones exigidas por el mercado en términos de “experiencia”, “apariencia” y “edad”, entre otros requisitos, frente a la “capacidad” y al “deseo de superación”, están aumentando las desigualdades en el trabajo entre los(as) jóvenes, en prejuicio de los(as) menos favorecidos(as) económicamente que, viendo limitadas sus posibilidades de acceso a los sistemas de educación formal, por problemas económicos, acaban renunciando a sus opciones de formación. La falta de oportunidades en la educación y en el empleo son dos factores causantes de altos índices de pobreza en el país, despertando sentimientos de marginación y discriminación, principalmente con relación a aquellos(as) que tuvieron la infelicidad de ser pobres. Tales limitaciones estructurales se expresan, también, en la ampliación de la exclusión digital, que deja a Bolivia en posición de desventaja en cuanto al goce de los beneficios de la nueva ola tecnológica en el sentido de desarrollarse en la dirección de una sociedad de la información (YAPU; IÑIGUEZ, 2008).

¿QUé ES LO QUE LOS(AS) JóVENES ARGENTINOS(AS), BRASILEñOS(AS), CHILENOS(AS), PARAGUAYOS(AS) Y URUGUAYOS(AS) SABEm SOBRE LA BOLIVIA?

60% población indígena | 1º gobierno indígena Mucho racismo (originarios x no originarios) | Mala educación (y poca) Proceso político intenso (Santa Cruz - El Alto) | Participación / oportunidades Riqueza natural fuerte Petei Ley Guasu Pyahu Tema ambiental (agua y plantación de coca) / Tema indígena Mucha migración por trabajo
Resultado de la dinámica inicial entre jóvenes participantes del Grupo de Diálogo Regional (Rio Bonito / RJ, junio del 2009)

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BRASIL
En la actualidad, según proyecciones de la Investigación Nacional por Muestreo de Domicilios del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Pnad/IBGE), de 2007, el país cuenta con una población de 183 millones 987 mil 291, siendo que 131 millones 251 mil con más de 18 años de edad (70% del total). El ritmo de crecimiento de la población viene declinando hace ya más de tres décadas, en virtud de la disminución del índice de fecundidad; pero el peso de la población juvenil, aunque menor que en otros períodos, es aún muy elevado: son 49,7 millones de brasileños(as) con edad de 15 a 29 años, lo que corresponde a 26,2% de la población total (PNAD, 2008); de éstos, 40 millones cuentan con 18 a 29 años, representando 21,1% de la población total. La juventud brasileña está impregnada de innumerables diferencias y desigualdades; no todas esas diferencias, no obstante, se manifiestan de la misma manera en la conformación de situaciones y modos de pensar y valorizar los temas que los afectan. Algunas diferencias pesan más que otras en la estructura de los distintos tipos de desigualdades. El género pesa significativamente en la conformación de la posición en la familia, en el momento de contraer matrimonio y tener hijos, así como en la situación de actividad: las jóvenes entran más tarde en el mercado de trabajo y, en gran medida, permanecen como amas de casa o en inactividad por desaliento; sufren desigualdad en el mundo ocupacional, principalmente con relación al ingreso obtenido. La escolaridad es también un factor importante de desigualdad, cerca de 50% de los(as) jóvenes brasileños(as) no consiguen concluir la enseñanza media. Las diferencias de ingreso y socioeconómicas interfieren profundamente en la condición educativa, tanto en la posibilidad de mantenerse como estudiante como en el nivel de escolaridad alcanzado. Evidentemente modula sobremanera el tipo de movilidad espacial que experimentan los (as) jóvenes: la migración en el período juvenil no es grande, pero la migración típica de lo rural para lo urbano

¿QUé ES LO QUE LOS(AS) JóVENES ARGENTINOS(AS), BOLIVIANOS(AS), CHILENOS(AS), PARAGUAYOS(AS) Y URUGUAYOS(AS) SABEm SOBRE EL BRASIL?

País con identidad cultural diferente, que lo distingue del resto de sudamérica (conquista por parte de portugueses, lengua) Identidad nacional muy forte (música, costumbres, bailes, etc) Posee un gran desarrollo de las organizaciones sociales > Movimiento de los Sin Tierra, Movimiento de las Mujeres Religión dominante católica Como el resto de latinoamérica tuvo uma dictadura militar muy fuerte En la actualidad, neoliberalista 8ª potencia a nivel económico y mundial Exclusión social, desigualdad y falta de oportunidades
Resultado de la dinámica inicial entre jóvenes participantes del Grupo de Diálogo Regional (Rio Bonito / RJ, junio del 2009)

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(o de retorno a lo rural) se produce prácticamente tan sólo entre los(as) más pobres, mientras que la movilidad entre países solamente se produce para jóvenes más ricos(as). El acceso a la internet y a los medios de información impresa aún está bloqueado, en gran escala, para los(as) más pobres, aunque esta sea la primera generación de jóvenes pobres con acceso a la internet (NOVAES, 2009). La situación de domicilio interfiere en varios aspectos: los(as) jóvenes del medio rural poseen menor escolaridad, menor ingreso y menores oportunidades de conexión y participación. Las diferencias de color y étnicas se manifiestan en los mayores índices de precariedad entre jóvenes negros(as), con relación al ingreso familiar, escolaridad, acceso al trabajo y a los medios impresos y cibernéticos de información. No obstante, los(as) jóvenes brasileños(as) viven un período de ampliación de sus derechos e institucionalidad (ABRAMO; SALLES SOUTO, 2009).

CHILE
La transición demográfica, ya citada anteriormente, ejerció efectos sobre la estructuración de la sociedad chilena, tanto así que la natalidad, la mortalidad y la migración interna, a su vez, “son consecuencias del impacto de los factores sociales, económicos y culturales sobre los modelos de comportamiento sociodemográficos en ámbito individual, de pareja, de familia y de la sociedad” (INE, 2003, p.12). Estos nuevos comportamientos se reflejan en algunas estadísticas, por ejemplo la edad con que se casan actualmente o la situación conyugal que mantienen, la edad con que esperan o tienen hijos(as) e inclusive la edad con que resuelven disolver el vínculo matrimonial, hecho sobre el cual también influyeron los cambios legislativos de los últimos años. Al situar a la población joven en el contexto chileno, a partir de una definición clásica que se construye tomando la edad de 15 a 29 años (DUARTE et al., 2004), las estadísticas oficiales del INE revelan que la misma constituye un grupo importante, no sólo cuantitativamente, sino por su papel estratégico en el desarrollo del país. Además de ello, las interpretaciones acerca del papel de la juventud han sido de varios tipos. Claro que, y ello se discutirá más adelante, representan hoy en día, una tarea a ser cumplida entre las acciones del Estado, porque la respuesta a necesidades como sector básicamente heterogéneo fue la del camino de la integración, no obstante, bajo enfoques no necesariamente integradores de su condición de jóvenes, sino en la condición de personas adultas jóvenes. Partiendo de lo más general, pero aludiendo, al mismo tiempo al marco de muestreo a partir de la investigación realizada en nuestro país, se revisaron algunas estadísticas sociodemográficas para contextualizar a la población joven chilena con relación a la población adulta. La población chilena ha mostrado, desde inicios del siglo 20, un crecimiento gradual, lo que posiciona a Chile entre los cuatro países de crecimiento más lento en América Latina (INE, 2003). Las proyecciones realizadas por el INE y por el Centro Demográfico Latinoamericano y del Caribe de la Comisión Económica para América Latina y Caribe (Celade/Cepal) prevén que, en 2010, la población superará los 17 millones de habitantes, tendencia compartida por todos los países latinoamericanos, ciertamente con ritmos distintos, y que se mantendrá hasta 2050. De la población total, estimada en 16 millones 598 mil 74 habitantes en 2007, los(as) jóvenes representan 24,3% (4 millones 33 mil 331), porcentaje bajo con relación al Censo de 1992, cuando respondían por 27,3%. Aunque el número absoluto de jóvenes haya aumentado entre una fecha y otra, dicha disminución relativa de su participación se explica por el envejecimiento progresivo de la población chilena (DÁVILA; GHIARDO, 2009).

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¿QUé ES LO QUE LOS(AS) JóVENES ARGENTINOS(AS), BRASILEñOS(AS), BOLIVIANOS(AS), PARAGUAYOS(AS) Y URUGUAYOS(AS) SABEm SOBRE EL CHILE?

Dictadura Pinochet > avance neoliberalismo > represión pueblos originarios (mapuches) > privatización servicios públicos - educación y salud > precarización laboral - género | jovenes / adultos Jovenes artistas Reivindicaciones educativas Problemas de urbanización > Santiago x Campo / Pueblos originarios (migración interna) Demandas > jovenes pobres > falta acesso equitativo(a) - educación / laboral / vivienda complexizadas por questões de gênero

Complejizado por questiones de género Reconocimiento de los(as) Mapuches como identidad autoctona Derechos / garantias (presos políticos - tierras - trabajo)
Resultado de la dinámica inicial entre jóvenes participantes del Grupo de Diálogo Regional (Rio Bonito / RJ, junio del 2009)

PARAGUAY
El país tiene una elevada proporción de jóvenes en la composición de su población, situación que no tiene correspondencia en lo que hace a la disponibilidad de espacios de realización personal, que son escasos, de la misma forma que las elecciones posibles para esos(as) jóvenes, en términos de estilo de vida. De los 5 millones 163 mil 198 habitantes, 1 millón 409 mil 118 son jóvenes. La primera cuestión a destacarse reside en la pobreza de la sociedad, en general y de la juventud, en particular. Se puede tener una idea de cuán difícil se presenta la condición social de la mayoría de la juventud y de las dificultades que se enfrentan para vivir plenamente la condición juvenil. La pobreza tiene muchos aspectos; además de la falta de atención a las necesidades básicas, presenta el cercenamiento de los derechos de los individuos, lo que se agrava por las condiciones precarias para ejercer el derecho a un trabajo digno. En este punto, emerge del estudio una de las diferencias más importantes entre el mundo adulto y el colectivo juvenil. El desempleo abierto y el subempleo afectan principalmente a las camadas más jóvenes de la población, principalmente las mujeres. No es una cuestión irrelevante. Se trata de una perversión presente, que puede ser entendida como una señal de miseria estructural. El esquema es el siguiente: existe una alta precocidad en la historia de trabajo de los(as) entrevistados(as), ya que el promedio
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de edad cuando se comienza a trabajar se sitúa en alrededor de los 15 años. En ello, más de 34% comienzan a los 13 años, o antes, mientras que casi 55% lo hacen antes de los 15 años. Al llegar a los 18 años, 80% de los paraguayos y de las paraguayas ya había comenzado a trabajar. A las experiencias y a los sentimientos de variadas discriminaciones que sufre una buena parte de la sociedad paraguaya, sobre todo por “ser pobre”, por el “lugar donde se vive” y por la “apariencia” y, en menor medida, por usar “el guaraní” como idioma, en el caso de los(as) jóvenes, se agrega un sentimiento de indiferencia y las lógicas negadoras de todo el protagonismo del presente, o directamente, un clima construido por un conjunto de imágenes peyorativas. Una de las razones que impide aún el desarrollo de la juventud en la primer década del siglo 21 es el hecho de que la sociedad paraguaya manifiesta fuertemente la vigencia de un criterio biológico, patriarcal y autoritario de valores de las personas adultas, que determina, en gran medida, los derechos generales y específicos de la juventud; situación que tiene efectos profundos en la autopercepción del sujeto joven. También se verificó que, en el medio rural – en especial para las mujeres –, entre aquellos con menor escolaridad y menor ingreso, las dificultades en apropiarse de la condición juvenil son más fuertes (CAPUTO; SEGOVIA).

¿QUé ES LO QUE LOS(AS) JóVENES ARGENTINOS(AS), BRASILEñOS(AS), BOLIVIANOS(AS), CHILENOS(AS) Y URUGUAYOS(AS) SABEm SOBRE EL PARAGUAY?

Mercosur Ubicación geográfica “Polemica presidencial” (medíos de comunicación) Problemas étnicos (inmigrantes y afrodescendentes) Ruta / corredor bioceánico Idioma guarani Emigrantes pierden cultura Canabis “paraguaya” Presupuesto k’ se destina a FFAA > educación / salud / difusión Servicio militar Reivindicaciones campesinas
Resultado de la dinámica inicial entre jóvenes participantes del Grupo de Diálogo Regional (Rio Bonito / RJ, junio del 2009)

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URUGUAY
Uruguay es el país de América del Sur con mayor proporción de población adulta. Vivencia en la región las consecuencias y el desafío del envejecimiento de la población. La población con edades de 15 a 29 años representa 22% del total. Ese fenómeno no es reciente y se explica por el proceso de transición demográfica, una dinámica que se observa más temprano que en el resto de la región, caracterizada por la baja natalidad y por elevadas expectativas de vida; una dinámica que afecta especialmente a las edades más jóvenes: la migración. Dos tercios de los inmigrantes recientes, de 2000 a 2006, tenían de 15 a 29 años. En la Investigación Nacional Ampliada de Domicilios (Enha), realizada por el INE, en 2006, se preguntó a los familiares de los(as) inmigrantes sobre los motivos alegados para salir. La mayoría apuntó dificultades de trabajo. Es visible que el desempleo afecta predominantemente a los(as) jóvenes. Existen cuatro veces más personas sin empleo (personas en condición de trabajar que declaran desear hacerlo) entre las personas de 15 a 25 años que en el resto de la población. No es solamente difícil conseguir trabajo: su calidad es también claramente diferenciada: 75% das personas empleadas en el sector privado de 15 a 19 años y 39% de las personas de 20 a 29 años no se encuentran registradas en la Previsión Social, proporción superada solamente por el primer grupo y por los mayores de 65 años. Esto resulta en una clara desigualdad de ingreso y acceso a servicios y cumplimiento de los derechos. Treinta por ciento de los (as) jóvenes de 15 a 29 años emigran (CELIBERTI; FILARDO, 2008).

¿QUé ES LO QUE LOS(AS) JóVENES ARGENTINOS(AS), BRASILEñOS(AS), BOLIVIANOS(AS), CHILENOS(AS) Y PARAGUAYOS(AS) SABEm SOBRE EL URUGUAY?

Calidad en la educación Trabajo Incidencia en políticas públicas Participación social Visibilización y equalidad de género, etnia y raza Neoliberalismo Laico Socio Mercosur Patriarcal Influencia europea Falta de conciencia de las demandas juvelines
Resultado de la dinámica inicial entre jóvenes participantes del Grupo de Diálogo Regional (Rio Bonito / RJ, junio del 2009)

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| Argentina / Archivo Fundación SES

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| Chile / Archivo CIDPA

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| Bolivia / Archivo U-PIEB

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| Uruguay / Archivo Cotidiano Mujer e FCS Udelar

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| Samuel Tosta / Archivo Ibase

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| Paraguay / Archivo Base-IS

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Eu sou apenas um rapaz latino-americano, sem dinheiro no banco, sem parentes importantes e vindo do interior.
Apenas um Rapaz Latino-Americano. Belchior, cantante y compositor brasileño de Ceará. 1946

Eu sou da América do Sul Eu sei, vocês não vão saber...
Para Lennon e McCartney. Lô Borges, cantante y compositor brasileño de Minas Gerais. 1952
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Cambia lo superficial Cambia también lo profundo Cambia el modo de pensar Cambia todo en este mundo Lo que cambió ayer Tendrá que cambiar mañana
Todo Cambia. Mercedes Sosa, cantante y compositora argentina de San Miguel de Tucumán. 1935-2009

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EL ProyETo JuvENTudES SudAmErICANAS: procesos, tiempos y técnicas de investigación

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El Proyecto Juventud e Integración Sudamericana: diálogos para construir la democracia regional se formó por medio de un conjunto de investigaciones realizadas durante el período de 2007 a 2009, bajo la coordinación de Ibase y Pólis, con el apoyo del IDRC y desarrollado por una red de aliados provenientes de los seis países que componen el espectro de la investigación: Fundación SES – Argentina; POLIS – Brasil; U-PIEB – Bolivia; CIDPA – Chile; BASE-IS – Paraguay; y Cotidiano Mujer y Universidad de la República – Uruguay. Las investigaciones del proyecto Juventud e Integración Sudamericana: diálogos para construir la democracia regional reunieron estrategias metodológicas diversas para permitir entender procesos y dinámicas sociales en curso. Incluida en los marcos de las investigaciones sobre la profundización de la democracia, la finalidad principal de la investigación consiste en comprender cómo están construyéndose y siendo reconocidas las demandas juveniles y cuáles son las posibilidades de su incorporación a la pauta de los derechos y de las políticas públicas en la región. La combinación entre diferentes técnicas de investigación en el estudio de un mismo fenómeno social, proporciona ciertamente mayor amplitud en su explicación y comprensión. Explorar la complementariedad entre diferentes abordajes cualitativos y entre investigaciones cualitativas y cuantitativas permite que los límites de una técnica sean contrabalanceados con el alcance de otras. Con esta perspectiva, el proyecto realizó investigaciones en diferentes etapas, de manera que una ejerciese influencia sobre la otra, subsecuentemente. Este recorrido se realizó por medio de investigaciones cualitativas: 19 situaciones-tipo (2008); 36 grupos focales (2008); una extensa encuesta cuantitativa (survey) que escuchó a 14 mil jóvenes y personas adultas en los seis países sudamericanos estudiados (2008); y seis grupos de diálogo nacionales y uno sudamericano (2009). La experiencia trató de alcanzar los objetivos siguientes: » la ampliación de conocimiento sobre la realidad de los(as) jóvenes sudamericanos(as), especialmente sobre sus percepciones sobre derechos, democracia e integración regional; » la aprehensión de los sentidos atribuidos por jóvenes, personas adultas y mediadores(as) de demandas juveniles de los términos “jóvenes como sujetos de derechos” y “políticas públicas de juventud”; » la sistematización y visibilidad de las demandas expresadas por grupos y organizaciones juveniles; » el levantamiento y el análisis de las percepciones de las sociedades estudiadas sobre los(as) jóvenes y sus demandas; » y la diseminación de informaciones sobre la juventud de América del Sur, con miras a contribuir para la construcción de una agenda de derechos para la población joven de la región.
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ABORdAJES CUALITATIVOS: ESTUdIO dE SITUACIONES TIPO, GRUPOS fOCALES Y GRUPOS dE dIáLOGO
Mirar de manera particular y, al mismo tiempo, relacional las experiencias sociales de diferentes colectivos juveniles se constituía en un desafío para investigadores(as). No había tiempo de hacer estudios de casos profundizados. Tampoco se trataba de hacer una tipología de los grupos, redes y movimientos juveniles o de construir “tipos ideales” para comprenderlos mejor. Recorrimos, entonces, a la idea de “situación-tipo”. ¿En qué consiste esta idea? Se parte de un guión común que orienta tanto la compilación de informaciones sobre las motivaciones y la dinámica de un espacio particular de movilización juvenil así como (y al mismo tiempo) indaga sobre las relaciones de dicho caso particular con dimensiones nacional, regional, continental y planetaria de la vida social. En este estudio, una premisa metodológica orientó la definición de la técnica de investigación: los grupos, las redes y los movimientos juveniles de hoy no se conforman aisladamente. Aunque exista gran diversidad entre ellos, sus demandas y sus formas de organización están históricamente relacionadas. Las conexiones (conscientes o inconscientes) se hacen tanto en el reconocimiento compartido sobre cuáles son los “problemas de la juventud de hoy” como por medio del repertorio de formas de organización y acción política que define la configuración del “espacio público” contemporáneo. Estudiar “situaciones-tipo” es buscar comprender particularidades e insertarlas en un campo de posibilidades socialmente construido. De esta manera, menos que inventariar todas las posibilidades, se trata de contextualizar e interrelacionar las posibilidades que conseguimos mapear. Se seleccionaron 19 situaciones que reflejasen demandas y consignas presentadas por las diversas juventudes en diferentes realidades (urbano y rural; hombres y mujeres, etc.): educación; trabajo; derechos humanos; protección al medio ambiente; cultura; circulación/movilidad territorial; políticas públicas; diversidad e igualdad.
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| Patrícia Lânes / Archivo Ibase

Jóvenes e investigadores(as) participantes del Grupo de Diálogo Regional después del evento público realizado en Rio de Janeiro, en junio del 2009 | 26 |

TABLA 3 | Grupos encuestados en la Etapa Situaciones-tipo País / Instituición aliada Segmento juvenil Organización o grupo investigado Demanda/Consigna

Hijos(as) de desaparecidos políticos de la dictadura militar 1976-1983 (sectores medios) Jóvenes de la ciudad de Gualeguaychú (sectores medios) ARGENTINA / Fundação SES Jóvenes sin empleo (sectores populares)

H.I.J.O.S./ Buenos Aires

Derechos Humanos (derecho a la verdad, justicia y memoria histórica) Protección al medio ambiente

Asamblea Juvenil Ambiental de Gualeguaychú Jóvenes de Pie (movimiento piquetero en la provincia de Buenos Aires) Movimiento Juvenil de Andresito (Provincia de Misiones)

Trabajo (oportunidad de empleo o inserción productiva) y educación Trabajo (capacitación para inserción productiva), educación

Jóvenes beneficiarios(as) de proyectos sociales (sectores populares)

Jóvenes do movimiento hip hop (barrios populares)

Grupos de hip hop aymará en El Alto

Cultura (reconocimiento etnocultural y condiciones para producción artística), educación y trabajo Educación (movimiento por la creación de una Escuela Normal en El Alto) Trabajo (derechos laborales/ equidad de género) y educación

BOLIVIA / U-PIEB

Jóvenes estudiantes Habitantes de barrio popular (sectores populares)

Movimientos estudiantiles en El Alto (Antonio Paredes Candía, Insea, Insthea) Federación Nacional de las Trabajadores del Hogar en La Paz

Jóvenes empleadas domésticas (sectores populares)
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País / Instituición aliada

Segmento juvenil

Organización o grupo investigado

Demanda/Consigna

Jóvenes migrantes que trabajan en el corte manual de la caña de azúcar (familias de agricultores pobres) Jóvenes estudiantes urbanos (Mayoría de clases populares, algunos de clase media)

Jóvenes del Nordeste (Maranhão y Piauí) que trabajan en el interior de San Pablo Movimiento por el pase libre– Revolta do Buzu – en Salvador/Bahia Sindicato de los Trabajadores en Empresas de Telecomunicaciones en el Estado de San Pablo y Sindicato de los Trabajadores en Telemarketing y empleados en Empresas de Telemarketing en la Gran San Pablo

Trabajo decente (mejores condiciones) y educación (calendario escolar adecuado) Circulación (locomoción para la escuela/transporte/ derecho a la ciudad) y educación de calidad

Jóvenes trabajadores(as) del sector de telemarketing (sobre todo, sectores populares, minoría de clase media) BRASIL / Pólis (a partir de red de investigadores/ instituciones en Brasil)

Trabajo decente (mejores condiciones)

Jóvenes del movimiento hip hop (barrios populares)

Grupo Familia MBJ, en Caruaru/ Pernambuco

Cultura (condiciones para producción artística y cultural, lucha por reconocimiento y combate al racismo) Políticas públicas de juventud (participación en la agenda, en la elaboración y en el seguimiento) Sustentabilidad, economía solidaria, derechos humanos, diversidad e igualdad: por otro mundo posible. (influenciar en la agenda y en las formas de participación del Foro Social Mundial y en las pautas de las juventudes)

Jóvenes de proyectos sociales y organizaciones volcadas a jóvenes (la mayoría, sectores populares)

Foro de Juventudes de Río de Janeiro

Segmentos juveniles diferenciados (movimientos culturales, pastorales, estudiantiles, jóvenes de ONG, de partidos políticos etc.)

Acampamento Intercontinental de la Juventud – Foro Social Mundial (ediciones realizadas en Porto Alegre)

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País / Instituición aliada

Segmento juvenil

Organización o grupo investigado

Demanda/Consigna

Jóvenes estudiantes del secundario (la mayoría, sectores populares, alguna participación de sectores medios) CHILE / CIDPA

Movimiento de protesta de los secundaristas “Rebelión de los Pingüinos”, en Valparaíso – Coordinadora de Estudiantes Secundaristas de Valparaíso Organizaciones juveniles que participan en el Departamento de Jóvenes de Concepción

Educación (demandas inmediatas y de proyecto educativo)

Segmentos juveniles diferenciados que participan en proyectos

Políticas públicas para la juventud (participación activa en la definición y gestión de dichas políticas)

Jóvenes campesinos en región de crecimiento del monocultivo de la soja

Asociación de Agricultores del Alto Paraná (Asagrapa)

Agroecología (tierra, educación, trabajo)

PARAGUAY / Base-IS

Jóvenes estudiantes secundaristas (la mayoría, sectores populares y parte de sectores medios)

Movimiento del pase libre Federación Nacional de Estudiantes Secundaristas (Fenaes) – Asunción

Educación, circulación/ transporte

URUGUAY / Cotidiano Mujer / Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República

Juventudes partidarias

Grupos jóvenes del Partido Colorado, Partido Nacional y del Frente Amplio (Montevideo)

Participación política (los énfasis en las agendas corresponden al perfil de los diferentes partidos)

Movimiento por la liberación de la marihuana

Plantá tu Planta, Prolegal, La Placita

Legalización de la marihuana (derecho de elegir, cultura, medio ambiente)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (situaciones-tipo)

GRUPOS fOCALES
Luego del estudio de las “situaciones-tipo”, se trataba de ampliar el alcance de la investigación escuchando otras voces juveniles y, al mismo tiempo, cotejar otras realidades con las conclusiones sobre las seis demandas juveniles principales. Con ese objetivo, se optó por los grupos de discusión (grupos focales). En líneas generales, los grupos focales son útiles para: (1) recoger las percepciones de los actores sociales, sin ideas preconcebidas. Las categorías de análisis se construyen a partir de las discusiones, no constituyéndose en un a priori de las mismas; (2) comprender y explicar los comportamientos sociales, cercando una cuestión, sus causas, sus efectos; (3) favorecer la inserción de los actores, dándoles la palabra y reconociendo que cada persona es la expert de su propia historia. Por medio de grupos focales, buscamos conocer los varios “por qué” y “cómo” de las prácticas sociales de jóvenes, sus estrategias y elecciones, el funcionamiento de sus organizaciones, las demandas prioritarias, su percepción sobre estilos de gestión, etc. Los grupos focales permitirán explicitar consensos, disensos, perplejidades, diferencias de percepción y de perspectivas de los individuos jóvenes. En total, se realizaron 36 grupos focales con jóvenes vinculados(as) a colectivos, grupos y movimientos juveniles de los seis países investigados. El listado de todos los grupos participantes de esta etapa se encuentra al final de este libro en el CD con los informes nacionales finales del Proyecto Juventudes Sudamericanas.

LA INVESTIGACIóN CUANTITATIVA
Además de dialogar con otras investigaciones sobre juventud, el cuestionario también incorporó indagaciones que surgieron en el estudio de las “situaciones-tipo” y en los grupos focales. Sus 50 cuestiones fueron resultado de encuentros de trabajo de equipos de los seis países. Posteriormente, se creó un grupo de trabajo específicamente para analizar los resultados que fueron publicados en el libro Sociedades Sudamericanas: lo que dicen jóvenes y adultos sobre las juventudes. La publicación fue lanzada en junio de 2009 y fue editada en Chile por el CIDPA (Centro de Estudios Sociales).

LA INVESTIGACIóN dE OPINIóN: BREVE NOTA mETOdOLóGICA
Estudio domiciliar con cobertura en las áreas urbanas y rurales de los países investigados, con jóvenes y personas adultas de 18 a 60 años de edad. En el extracto de 18 a 29 años, por su centralidad en la investigación, se definió por la súper-representación de dicho público – representándolo de manera desproporcionada respecto de las demás variables de edad. Con el objetivo de percibir la opinión de jóvenes y personas adultas sobre la juventud y buscando un mirar comparativo entre generaciones, 50% de los(as) entrevistados(as) por país pertenecía a la banda de 18 a 29 años y 50% de 30 a 60 años. El estudio se realizó en el segundo semestre de 2008.

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TABLA 4 Muestras ARGENTINA BOLIVIA BRASIL 2.500 2.000 3.500 CHILE PARAGUAY URUGUAY 2.000 2.000 2.000

TOTAL: 14 mil jóvenes y personas adultas
Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

El estudio obedeció a las características de una investigación de opinión pública por medio de un mismo cuestionario de 50 preguntas, versando sobre los temas siguientes: perfil del entrevistado(a); características del domicilio; información y medios; valores, sociabilidad y participación social; juventud; demandas: educación, trabajo, vida segura, cultura, transporte y medio ambiente; condiciones de trabajo; políticas públicas de juventud e integración sudamericana. Ibope Inteligencia fue responsable por la realización del campo, selección de la muestra y tabulado de los resultados. Overview Investigación participó en el diseño, planificación y seguimiento, produciendo cruzamientos y tabulados.

GRUPOS dE dIáLOGO
La metodología de los grupos de diálogo, conocida internacionalmente como Choice Work Dialogue Methodology, consiste en la organización de grupos formados por aproximadamente 40 personas cada uno, en los cuales los(as) participantes son invitados(as) a debatir un asunto de interés público. El tiempo de discusión varía de acuerdo con el tema y los objetivos de la investigación, pero la idea es que dure lo suficiente como para que se produzca diseminación de informaciones, ampliación de la comprensión y un diálogo calificado sobre una temática específica. El método se utiliza, sobre todo, en la investigación de nuevas cuestiones polémicas o, incluso, en la investigación de cuestiones ya familiares en las cuales una coyuntura específica crea desafíos que precisan ser (re)conocidos y debatidos. Como punto de partida, se considera, de un modo general, que las personas desarrollan sus opiniones y valores por medio de un proceso cotidiano y colectivo de intercambio de ideas, y no por medio de una evaluación deliberada e individual. O sea, las personas desarrollan sus opiniones compartiendo puntos de vista con aquellos con los cuales se identifican, sean amigos(as), familiares, vecinos(as), compañeros de escuela y de trabajo o formadores(as) de opinión. En ese recorrido, se involucran valores profundos y reacciones emocionales. En el proyecto Juventudes Sudamericanas, la opción por el uso de los grupos de diálogo se dio en el sentido de aproximar jóvenes con demandas y formas de organización diferenciadas, con el objetivo de comprender diálogos posibles para la construcción de una agenda común a los(as) jóvenes sudamericanos(as). Se realizaron seis grupos de diálogo nacionales (uno en cada país) y un grupo regional, que reunió a 40 jóvenes sudamericanos(as). Es importante resaltar que muchos de estos y estas jóvenes participantes del grupo de diálogo regional recorrieron parte del proceso de investigación, o sea, participaron de las situaciones-tipo y de los grupos focales, conforme expuesto en el Gráfico 3.
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GRáFICO 3 | Participación en etapas anteriores de la investigación (%)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

Cabe registrar que el Proyecto Juventudes Sudamericanas realizó una serie de adaptaciones en la matriz metodológica de los grupos de diálogo, teniendo en cuenta, sobre todo, las siguientes especificidades de este proceso: se reunían jóvenes de distintos países y culturas; todos(as) con alguna experiencia de participación social en grupos, redes y movimientos diversificados. » ¿Cómo estimular el diálogo entre jóvenes que tuviesen diferentes experiencias de participación y “opinión formada” sobre muchos asuntos? Ciertamente, el hecho de que los(as) involucrados(as) tuvieran experiencias de participación, confiere al grupo realizado una especificidad que no puede despreciarse, sobre todo si tenemos en cuenta el hecho de que el propio espacio de diálogo puede confundirse con otros espacios de participación. Y, a pesar de apostarse en la metodología, dado que se conforma como espacio de aprendizaje, fue preciso que todo el equipo involucrado tuviese bastante claro el objetivo de la investigación y de los parámetros metodológicos para que la disputa entre los(as) participantes no predominase frente a la posibilidad de diálogo. Como se sabe, en su origen, los grupos de diálogo pretenden reunir personas con perfiles diversos (socioeconómicos, edades, lugares de vivienda, etc.) En el ámbito de nuestro proyecto, trabajamos con un grupo más homogéneo, considerando la fase de edad (16 a 30 años) y el hecho de ser jóvenes militantes. Esto podría disminuir las posibilidades de uso de esta herramienta de investigación. No obstante, se trataba de un grupo de diálogo con la presencia de personas de diversos países, todos con experiencias de participación. Experiencias que, al mismo tiempo que aproximan, de cierto modo, a los(as) jóvenes involucrados(as), también eran muy distintas entre sí, relacionadas a las diferentes realidades nacionales y locales y también a la temática motivadora de la militancia para cada uno(a), así como a las muchas posibilidades y modos de participación. Por todo ello, se puede decir que – tratándose de jóvenes de seis países distintos, con orígenes socioeconómicos, lugares donde vivían, edades, identidades y trayectorias de participación muy diferentes entre si – tuvimos un grupo con una gran heterogeneidad. Dicha heterogeneidad se constituyó en un importante elemento para despertar interés de unos y otros y, así, convertir al encuentro en una oportunidad de intercambio de experiencias y saberes entre ellos(as). En el ámbito de este proyecto, se considera al proceso investigativo también como proceso de aprendizaje en el cual los(as) participantes tienen oportunidad de tener acceso a informaciones, hacer conexiones entre hechos y circunstancias, percibir conflictos y participar en un proceso colectivo. Si es verdad que no se esperaba que jóvenes de grupos, redes y movimientos juveniles modificasen las opiniones sobre cuestiones referidas a las realidades de las juventudes, podemos decir que tanto las informaciones sobre los países vecinos como aquellas sobre las causas y motivaciones de otros grupos
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juveniles, cambiaron posturas de unos y otros. Fue posible percibir también cómo los argumentos accionados por los diferentes actores involucrados fueron importantes para construir conjuntamente un camino para potenciar sus luchas en el ámbito de cada país y en América del Sur.

En resumen
Alcances metodológicos de los procesos de investigación recorridos: » ampliar la escucha sobre el campo de la juventud. El estudio escuchó a jóvenes y personas adultas sobre las juventudes y sus cuestiones; » aplicar las mismas estrategias metodológicas en los seis países; » construir instrumentos y procedimientos de investigación que tuviesen en cuenta la diversidad de la región; » aproximar a investigadores(as) al campo de la Juventud que actúan en los países del Cono Sur; » investigar a partir de una red que puso en diálogo a una gama de instituciones productoras de conocimiento, sobre todo, universidades y organizaciones de la sociedad civil; » calificar el debate sobre producción de conocimiento en el ámbito de la sociedad civil.
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| Patrícia Lânes / Archivo Ibase

Plenario del Grupo de Diálogo Regional que se llevó a cabo en Rio Bonito (RJ), en junio del 2009

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Investigación en red: compartiendo experiencias1
Trabajar en red es, sin duda, un gran desafío. Con base en la experiencia exitosa de la Investigación Juventud Brasileña y Democracia – Participación, Esferas y Políticas Públicas (2004-2005), que involucró a instituciones de diversas regiones de Brasil, Ibase y Pólis avanzaron en la producción de nuevos conocimientos sobre el universo juvenil, ahora con el mirar volcado hacia el continente sudamericano. Este estudio, realizado a partir de una red de organizaciones y de investigadores(as) de seis países de la región, refuerza nuestra convicción sobre lo acertado de este diseño organizativo. Aunando fuerzas en la articulación de aliados localizados en varios países y responsables por los estudios sobre distintas organizaciones y movimientos juveniles y afinando los enfoques analíticos con miras a la elaboración de producciones de conocimiento distintas. Dicha articulación, de por sí compleja, se constituyó en uno de los brazos de una red más amplia, integrada por instituciones de otros cinco países del continente. El desafío de ejecutar una investigación en red en el breve tiempo disponible exigió habilidad y sintonía de la coordinación y un fuerte compromiso de los(as) investigadores(as). La apuesta en la construcción colectiva de nuevos saberes, en el hecho de compartir reflexiones que transcienden a las dinámicas específicas de cada país y, sobre todo, en la articulación de instituciones sudamericanas comprometidas con la profundización de la democracia y con la transformación social de nuestra región generó resultados positivos y proporcionó un rico aprendizaje entre las partes. Dicho proceso, no obstante, solamente fue posible gracias al esfuerzo colectivo para vencer las barreras del idioma, a la existencia de un diálogo franco y abierto entre nosotros y al compromiso mutuo con los presupuestos técnicos y políticos del proyecto. En ese recorrido, fuimos capaces de flexibilizar sin perder el foco, crear sinergias sin aplacar la diversidad, sumar la acumulación de las distintas instituciones y, con ello, alimentar nuevas reflexiones e indagaciones que superan los límites de esta investigación. Concluimos esta trayectoria con la certidumbre de que las relaciones de confianza construidas en el transcurso de este período son valiosas y responden por el éxito de la tarea. La alianza entre ese conjunto diverso de entidades y organizaciones del Cono Sur se va afirmando como ejemplo de un feliz encuentro entre instituciones e investigadores(as) que comulgan en ideales, pero que poseen trayectorias distintas y algunos campos específicos de actuación. La suma de los resultados institucionales acumulados y la concepción y conducción compartida de las investigaciones sobre juventud revirtieron de manera positiva para los referidos proyectos. El rico intercambio de experiencias, el ejercicio de construcción colectiva y los lazos de amistad que nos unen vienen generando aprendizajes personales y para todas las organizaciones.

1 Con base en e texto de Anna Luiza Salles Souto – coordinadora ejecutiva del Instituto Pólis, coordinadora general de la investigación en Brasil y coordinadora adjunta de la investigación sudamericana – y de Pedro Pontual – investigador del Instituto Pólis, coordinador general de la investigación en Brasil y coordinador adjunto de la investigación sudamericana.

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| Patrícia Lânes / Archivo Ibase

Mapa de imágenes y fotos de los(as) jóvenes participantes del Grupo de Diálogo Regional

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JUVENTUd/ES: imágenes contradictorias entre jóvenes y personas adultas

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Con base en los resultados de las diferentes etapas del Proyecto Juventudes Sudamericanas, presentaremos, a seguir, varias dimensiones que permiten comprender mejor tanto las inconsistencias, ambigüedades y contradicciones presentes en la categoría “juventud” como los procesos históricos en curso, que contribuyen para una aproximación generacional y para la invención social de la juventud del siglo 21.

VENTAJAS Y dESVENTAJAS dE “SER JOVEN”
“Turbulencia”, “irrupción tempestuosa de las hormonas” forman parte de la percepción amenazadora de la juventud, pero estas representaciones conviven con las bellas imágenes del cuerpo joven y de la mente corajosa. En sociedades donde los medios de comunicación ejercen un papel activo, también se incorporan visiones contradictorias sobre la juventud por quien es joven. En los grupos focales, jóvenes participantes de colectivos juveniles hablaron sobre las ventajas y desventajas de “ser joven”.
TABLA 5 | Principales ventajas y desventajas de ser joven Ventajas Vitalidad (vigor, disposición, tesón, “salud”, energía, resistencia) Confianza (mente abierta, capacidad de adaptación y aprendizaje) Libertad (tiempo libre resultante de tener pocas responsabilidades) Oportunidad de elegir Experimentación (creatividad y curiosidad) Desventajas Vitalidad transformada en riesgos (turbulencias, delincuencia, violencia, alcoholismo, drogas, “libertinaje”) Desconfianza (temores e incomprensiones de parte de la sociedad) Responsabilidades anticipadas (accesos culturales restringidos) No saber decidir/ Inexperiencia/inseguridad Falta de espacios para participar y expresar sus opiniones

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (grupos focales)

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TESTImONIOS dE JóVENES EN GRUPOS dE dISCUSIóN (foCAL grouPS) REALIzAdOS EN LOS SEIS PAíSES
La cuestión de la “toma de decisiones” se cita tanto como ventaja como desventaja. En el ángulo positivo, implica la oportunidad de elegir, confirma la idea de que ser joven es tener toda la vida por delante. En el ángulo negativo, se manifiesta en la dificultad de tomar decisiones, por razones que van desde la poca experiencia hasta la falta de informaciones. Las ventajas surgen de las relativas pocas responsabilidades de la juventud, que permiten más tiempo libre – para el ocio, estudio o participación política. Pero en este aspecto también se manifiesta la resistencia en delegar responsabilidades y poder a los(as) jóvenes. En este imaginario, se destacan algunos pares de oposición que – según los(as) jóvenes entrevistados(as) – expresan expectativas contradictorias, tales como: ¿vivir el presente y/o prepararse para el futuro? ¿Despertar desconfianza y/o representar la esperanza del futuro de la sociedad? En verdad, las ventajas de “ser joven” se convierten en desventajas para la mayor parte de la juventud. De cierta manera, quien es joven también se apropia (con mayor o menor espíritu crítico) de las nociones de “moratoria vital” (“tener muchos años por adelante”) y de “moratoria social” (tiempo de espera, preparación y suspensión). Al mismo tiempo, sin embargo, al hablar de riesgos e inseguridades, surgen los(as) jóvenes que no se consideran y ni son considerados(as) jóvenes. Para aquellos(as) que ya tienen hijos(as); que precisan asumir tareas vinculadas a la manutención de la familia; que viven en áreas pobres y violentas; que son migrantes, sobran las desventajas. La dialéctica entre diferencias y desigualdades sociales se hace presente en el juego de las ventajas y desventajas de “ser joven”.

LAS CONTRAdICCIONES máS GENERALES dE LA SOCIEdAd SE AGUdIzAN ENTRE JóVENES
La pregunta “¿Qué es ser joven?” exige que se caracterice a la sociedad de clases donde viven diferentes juventudes alcanzadas por desigualdades de género y preconceptos étnico raciales. La pregunta “¿Qué es ser joven hoy?” exige que se hable de capitalismo globalizado, marcado por las nuevas tecnologías de comunicación e información. En varios países de América del Sur, formar parte de los “pueblos originarios” es traer consigo marcas históricas de la desigualdad social. En Brasil, para los(as) jóvenes militantes negros(as), es la desigualdad racial, que se vincula umbilicalmente con la condición social. En este contexto, se habla en “genocidio de la juventud negra” y, por eso mismo, esta condición les parece prioritaria con relación a todas las demás. Los(as) jóvenes del medio rural viven viejas y nuevas contradicciones. La dinámica conservadora de la modernización agrícola en nuestros países impone perversos circuitos migratorios anclados en disputas entre el agronegocio exportador y la producción ecológicamente sostenible. Por esto mismo, según jóvenes rurales brasileños(as), uruguayos(as) y paraguayos(as) escuchados(as) en los grupos de discusión, es preciso garantizar tierra y condiciones de producción agrícola y, también, ampliar la visibilidad social de las juventudes rurales.

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Ser joven?
“Depende del estrato social, depende del nível cultural, depende, yo que sé, del nível acadêmico, entonces depende de la escala, es que es ser joven hoy acá, yo te puedo dicer que es ser joven desde mi lugar (...) Claro, desde el lugar que tiene cada uno.”
Joven / Uruguay

“Me cuesta definirlo por fuera del contexto sociocultural. Ser joven para un pibe de la villa es distinto que para mi.”
Joven / Argentina

“Vivir en el capitalismo trae un estado de barbarie para los jóvenes.”
Joven / Brasil

“Te hacen trabajar porque estás lejos de tu familia. Si estás sola, no hay nadie que te defienda; las que se vienen a trabajar aquí son solas, son discriminadas o explotadas, ya sea en su casa o por los patrones, son maltratadas y discriminadas.”
Joven / Bolivia

“La gente que discrimina los jóvens es porque no conoce, el primer paso de la discriminación es la ignorancia.”
Joven / Chile

“Los jóvenes influyen mucho en el desarrollo comunitario. Nosotros planeamos el deporte, la cultura, el acceso a la guitarreada, al canto… la manifestción”
Joven / Paraguay

Trechos de enunciados de jóvenes participantes de grupos focales y grupos de diálogos de la Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional

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Juventud migrante
PARAGUAY
migración es condición para pasar de la juventud para la vida adulta “La migración impone a los jóvenes, tanto urbanos como rurales, roles de adultos, ya sea a los que se van como a los que se quedan, y se intensifica así la exigencia de la sociedad por ser adultos cada vez más temprano. La exigencia de migrar es mucho mayor para las personas jóvenes que viven en el campo ya que, como se explicaba, existen numerosas y grandes dificultades para trabajar en la agricultura. En la ciudad no existen menos dificultades pero, es como si la densidad de las interacciones sociales que allí se dan, abriesen, más oportunidades de inserción”. La visión de los aspectos negativos de la migración ha preponderado en los grupos focales: “desafiante, enriquecedor, emocionante, pero al mismo tiempo exige que se deje atrás a la familia, a los amigos, a la propia cultura, con todo el peso emotivo que esto comporta.” (Informe grupos focales / Paraguay)

BRASIL
Joven del Nordeste corta diez toneladas de caña por día en San Pablo Valdivan siempre trabajó con agricultura en su tierra natal, ayudaba a la familia a labrar la tierra propia, en Cajazeiras, Paraíba. Tiene 23 años, es soltero y solamente estudió hasta sexto grado. Estimulado por su sueño de construir una casa “bajó” a San Pablo para el trabajo en el corte de la caña. Valdivan dice que si tuviera donde trabajar y un buen sueldo en su tierra natal, no vendría a San Pablo. Fue entrevistado en el Sindicato de Cosmópolis, donde fue a interponer un reclamo sobre el monto de su salario y sobre la atención médica: “¡Incluso ayer, yo estaba mal, pasé por el médico allá y me dio un certificado para no trabajar durante media hora!”. Según dice, el médico “está comprado por la usina, no mira con atención la salud de los trabajadores”. Muchos sufren de calambres y existen varias noticias de muerte precoz en los cañaverales. Invitado a pensar sobre la juventud, Valdivan cree que cuando piense en casarse y constituir una familia, va a dejar de ser joven. Al mismo tiempo, anticipa: “Trabajar en la caña es perder la juventud.” (Informe situaciones-tipo /Brasil)

PERU
Jóvenes imigrantes buscan trabajo en Chile “En el grupo de jóvenes inmigrantes, la conversación sobre las ventajas de ser joven pasa por los mismos atributos físicos, anímicos y sociales —energía, sueños, metas, tiempo, libertad—, pero hay una diferencia y es que, para los jóvenes inmigrantes, la vitalidad y la energía no se entienden como

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instrumentos para una lucha por la transformación social, por el cambio de las bases que sostienen la estructura sociopolítica o de los principios culturales que facilitan la reproducción de un orden que no se quiere, sino más bien una disposición física, anímica y mental para trabajar, para salir adelante o para surgir”. Las cualidades “propias del ser joven facilitan la decisión de emigrar en busca de mejores oportunidades y entregan mayores capacidades para soportar condiciones de trabajo que un adulto quizás no consiga aguantar o no está dispuesto a tolerar”. “A su condición de jóvenes y pobres, se les agrega una condición de inmigrante que deja más expuesto a abusos laborales, perjuicios salariales, malos tratos policiales y discriminaciones raciales”. (Informe grupos focales / Chile)

PERCEPICIONES SOBRE JóVENES Y JUVENTUdES: lo que revela la encuesta de opinión
¿Hasta qué punto las opiniones de esos(as) jóvenes oídos(as) a partir de abordajes de investigación cualitativa, encuentran resonancia en la opinión de las juventudes en general? Tratando de percibir lo que los(as) aproxima y lo que los(as) distancia, se incluyeron en la encuesta de opinión indagaciones sobre el significado y los atributos de la “juventud”. ¿Cuál es la primera palabra que le viene a la cabeza cuando digo “ juventud”? ¿diversión, libertad, independencia, alegría, futuro, pérdida, esperanza, falta de esperanza, responsabilidad o irresponsabilidad? En total, fueron citadas 1.851 palabras por 14 mil jóvenes y personas adultas entrevistados(as) en una encuesta realizada en seis países sudamericanos. De un conjunto tan diferenciado de atributos, en el conjunto de países, se destacó una única conclusión: la importancia de la categoría “responsabilidad” y de dos eventos salientes en el ciclo de la vida, a saber: el casamiento y la llegada de hijos(as), no necesariamente en dicho orden. Los(as) entrevistados(as) solteros(as) tienen la opinión más positiva sobre la juventud y sobre los atributos de “ser joven” (libertad, alegría, esperanza). Quien asume responsabilidad con el casamiento o con hijos(as) se convierte en adulto (a) y se aproxima más a las percepciones negativas (irresponsabilidad, violencia, pérdida...). Ya en otra cuestión, se invitó a los(as) entrevistados(as) a comparar jóvenes y personas adultas. Los(as) jóvenes fueron considerados(as) más “consumistas”, más “peligrosos”, más “violentos” y más “individualistas” que las personas adultas. La opinión negativa sobre los jóvenes predomina. Por otro lado, también se los(as) considera más “creativos(as)” e “idealistas”. Los atributos en los cuales los(as) jóvenes son comparativamente más mal evaluados y más bien evaluados que las personas adultas son muy similares en la totalidad de los seis países, aunque existan diferencias de grado. Aunque existan pequeñas diferencias entre opiniones de jóvenes y personas adultas, en este rubro, ellas no son significativas. La mayoría de la juventud incorpora las imágenes que la sociedad proyecta sobre ella.
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Ser joven en siglo 21 es...

... ser menos católico que la geración anterior
La transmisión intergeneracional del catolicismo está en declive. Según las informaciones de la encuesta de opinión, los(as) católicos(as) componen aún la mayoría en la región, pero esta generación sigue menos la religión de los padres.
TABLA 6 Catolicismo ARGENTINA BOLIVIA BRASIL CHILE PARAGUAY URUGUAY Personas adultas % 81 81 67 65 87 51 Jóvenes % 73 77 62 59 91 38 Diferencia % -8 -4 -5 -6 -4 -12

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

... estar más conectado a la internet
TABLA 7 Uso de la internet CHILE URUGUAY ARGENTINA BRASIL BOLIVIA PARAGUAY Jóvenes % 61 57 53 50 39 29 Personas adultas % 24 23 26 21 12 6

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

Al detenernos en este cuadro, percibimos que la edad y la internet se potencian mutuamente: en Argentina y en Brasil, los(as) jóvenes utilizan la red dos veces más que las personas adultas; en Chile, Bolivia y Uruguay, tres veces más; en Paraguay, cuatro veces más.
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... tener más escolaridad que la geración anterior
En todos los países investigados – considerando desde el analfabetismo hasta la enseñanza universitaria – los (as) jóvenes presentan un grado de escolaridad superior a las personas adultas. El cuadro a seguir se refiere a la enseñanza media.
TABLA 8 Alcanzaron la enseñanza segundaria/media de educación (completa y/o incompleta) ARGENTINA URUGUAY CHILE BOLIVIA BRASIL PARAGUAY

Jóvenes %

Personas adultas %

56 54 46 45 43 41

34 30 30 25 16 12

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

Aunque el nivel de escolaridad entre los jóvenes sea hoy más elevado de lo que fue en las generaciones pasadas, es importante notar que es aún elevado el número de los que no llegaron a completar la enseñanza secundaria. Como veremos abajo “estudiar y tener un diploma” es aún una quimera en los países estudiados.

.... preocuparse con oportunidades para entrar en el mundo del trabajo
La cuestión del trabajo está presente de forma contundente. Esta centralidad en la vida de los(as) diversos(as) jóvenes sudamericanos(as) es igualmente percibida por jóvenes y personas adultas.
TABLA 9 | Lo más importante para la juventud hoy (respuesta única, en porcentaje) Categoria Tener más oportunidades de trabajo Estudiar y tener un diploma universitario ARGENTINA 48.2 BRASIL 61.4 CHILE 47.9 BOLIVIA 38.8 PARAGUAY URUGUAY 59.2 61.3

29.6

20.2

16.9

32.7

22.7

11.4

continúa en la página seguinte

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Categoria Ser escuchado y atendido por los gobernantes Garantía y seguridad de mejores salarios/ ganancias financieras Liderar/ participar en movimientos por la transformación política de Brasil Viajar y trabajar en el exterior Ninguna de las anteriores

ARGENTINA 10.2

BRASIL 5.7

CHILE 12.2

BOLIVIA 14.5

PARAGUAY URUGUAY 9.0 9.8

5.6

6.7

15.7

5.1

4.9

7.6

3.8

4.1

5.0

5.0

2.1

3.2

1.5

1.7

1.9

3.4

1.8

5.5

1.0

0.3

0.5

0.6

0.3

1.1

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

» En la totalidad de los seis países los (as) entrevistados(as) respondieron en primer lugar: tener más oportunidad de trabajo. » En Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, “ser escuchado por los gobernantes” aparece en tercer lugar. » En Chile y en Brasil, “ser atendido por los gobernantes” aparece en cuarto lugar, seguido luego por la “garantía por mejores salarios”. Que, a su vez, queda en cuarto lugar en los demás países.

En resumen
Las informaciones producidas en diferentes etapas de la investigación confirman la idea de que están presentes ambigüedades y ambivalencias en las representaciones que las sociedades construyen sobre sus juventudes. Con base en la encuesta de opinión, podemos decir que la mayoría de la juventud incorpora también las imágenes que la sociedad proyecta sobre ella. Personas adultas y jóvenes de todos los países afirmaron que los(as) jóvenes son más consumistas, peligrosos, violentos e individualistas que las personas adultas. Por otro lado, al definir ventajas y desventajas de “ser joven”, minorías juveniles participantes de grupos, redes y movimientos sociales también se apropian (con mayor o menor espíritu crítico) de las nociones de “moratoria vital” (“ser joven es tener muchos años por delante”) y de “moratoria social” (juventud es tiempo de preparación).
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En las sociedades sudamericanas, todos aquellos que tienen de 15 a 29 años se consideran (y son considerados) jóvenes: » el análisis de los resultados de la encuesta de opinión destacó la categoría “responsabilidad” – el casamiento y la llegada de los hijos(as) – no necesariamente en este orden – como un marco para el fin de la juventud. Los(as) solteros(as) enfatizan más los atributos positivos de “ser joven”, los(as) que asumen “responsabilidad” ven más negativamente a la juventud; » según los estudios cualitativos realizados, la pregunta “¿Qué es ser joven?” remite a las contradicciones más generales de la sociedad, que se agudizan entre los(as) jóvenes. Recortes de clase, género, pertenencias étnico-raciales, vivir en el campo o en la ciudad entran en el juego dialéctico de diferencias y desigualdades sociales que definen ventajas y desventajas de “ser joven”.

Al mismo tiempo, como lo revelaron las investigaciones, podemos definir lo que es “ser joven hoy en día” a partir de trazos generales comunes, presentes en los seis países estudiados. » los cambios en el campo religioso, que se torna cada vez más plural y competitivo, así como el rápido desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación son factores importantes que deben ser tenidos en cuenta en la caracterización de lo que es “ser joven hoy”. La elección religiosa personal y la tecnosociabilidad redefinen relaciones intergeneracionales y favorecen las vías de identificación entre pares de la misma generación; » con el aumento de la escolaridad, en todos los países estudiados, esta generación juvenil tiene más años de estudios que sus padres y madres. Pero estos años de estudios no garantizan la inserción en la vida activa, de acuerdo con el grado de escolaridad alcanzado. Las relaciones de trabajo se tornan más precarias y también las condiciones de ingreso a la vida activa. No por acaso jóvenes y personas adultas de los seis países eligieron “tener más oportunidad de trabajo” como el factor más importante para la juventud de hoy en día. Deben tenerse en cuenta estas últimas dos dimensiones a fin de comprender la invención social de la juventud del siglo 21.
foto

| Bolivia / Archivo U-PIEB

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JUVENTUd, VALORES Y NECESIdAdES: puntos de vista de jóvenes y personas adultas

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En este capítulo, vamos a retomar un conjunto de informaciones de la encuesta de opinión. Interesa aquí percibir tanto continuidades como discontinuidades entre lo que piensan jóvenes y personas adultas como así también evaluar hasta qué punto existen consensos y disensos entre los países y entre jóvenes y personas adultas – sobre características, problemas y necesidades de la juventud de hoy. También nos interesa explorar las semejanzas y diferencias entre esas respuestas y la agenda de las demandas de la juventud llevadas al espacio público.

IdEAS Y VALORES: JUVENTUd, ESPEJO RETROVISOR dE LA SOCIEdAd (EN mOVImIENTO)
Jóvenes y personas adultas de los seis países estudiados declararon que había un alto grado de concordancia con tres ideas: “todos deberían poder expresar libremente su opinión”; “los hombres deben ocuparse de los servicios domésticos” y “no hay problema con que los ricos vivan en condominios cerrados”.2 La cuestión sobre libertad de expresión, tomada como un indicador de convivencia democrática, fue la cuestión que recibió mayor grado de aceptación en todos los países. Cuanto mayor el ingreso, más escolaridad; mayor acceso y uso de la internet, más en la ciudad y menos en el campo (con excepción de Paraguay donde ese nivel se iguala), existe más concordancia con esta frase. Ya el recorte de edad no resultó en diferencia en esta cuestión. La premisa – actualmente diseminada como “políticamente correcta” – alcanza igualmente a jóvenes y personas adultas. En los días de hoy, declararse contra la “equidad de género” también no es fácil. Aunque persistan las brechas entre opiniones y prácticas, no es de extrañarse que el grado de concordancia en todos los países estuviera entre 94,5 (Brasil) y 84,1 (Argentina). En este caso, para las variaciones de opiniones, cuenta menos el nivel de ingreso y positivamente cuenta más “ser mujer” y tener más escolaridad. Los(as) habitantes de las ciudades se destacan en cuatro países, pero, en Paraguay, rurales y urbanos se equivalen y en Argentina los(as) habitantes del campo son los que más concuerdan con la frase.

2 Sobre características de la encuesta de opinión, consultar el Capítulo 2 de este libro.

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La idea de “igualdad entre hombres y mujeres” posee varias versiones y permite múltiples apropiaciones. En lo que hace al trabajo, por ejemplo, para las mujeres de las clases medias y altas, “salir para trabajar afuera” representó una conquista; ya para las mujeres de las clases populares, trabajar afuera en el servicio doméstico, en agricultura o en las fábricas fue siempre visto como necesidad. No por acaso, esta cuestión desalinea el trípode ingreso /educación/urbanidad. Tales factores acostumbran a funcionar juntos como indicadores de liberalidad o modernidad. Lo importante a subrayar aquí, no obstante, es que esta generación juvenil ya convive con el embarazo social producido no solamente por el ideario feminista, sino también con referencias legales contra la violencia doméstica y a favor de la igualdad de derechos de hombres y mujeres en la vida privada y en el mundo del trabajo. Así, se comprende por qué, en este caso, la edad de los(as) entrevistados(as) no hace diferencia. En cuanto a la afirmación “no hay problema en que los ricos vivan en condominios cerrados”, el grado de concordancia mayor alcanzó el nivel de los 70 (78,7 % Brasil y 71,3% en Argentina), Uruguay, Chile y Paraguay permanecieron en el nivel de los 60, y Bolivia expresó el menor índice: 47,4%. En Brasil y Argentina, que están en la cima del ranking, esta “solución” para cuestiones de violencia encabeza la lista. En los demás países, tal vez, la correlación entre desigualdades sociales/ violencia/ aceptación de la segregación socioespacial no sea tan obvia. De cualquier manera, en todos los países, el ingreso hizo diferencia, son los(as) más ricos(as) que concuerdan más. Sorprendentemente, no obstante, de manera general, el nivel de escolaridad contó menos y hubo un nivel mayor de acuerdo en el área rural. En este sentido, frente a correlaciones dispares, el hecho de que la cuestión de la edad no hubiese hecho diferencia en esta respuesta no puede ser alineado como un indicador de postura democrática o antidemocrática. En los tres casos anteriormente citados, podemos observar a las juventudes como espejos retrovisores de las sociedades en las cuales viven. En América del Sur, la libertad de expresión y la equidad de género ya son consideradas indicadores de cultura democrática. Ya la segregación socioespacial es aún un asunto tabú. Frente a los índices de violencia y el crecimiento de las periferias urbanas (muchas veces al amparo del tráfico de drogas), los condominios cerrados aparecen como el “mal necesario” y la dinámica espacial de las ciudades es vista a través de la óptica de la seguridad, y no de la democracia. Veamos, ahora, las respuestas dadas para cuestiones más controvertidas: “¿el aborto debería ser legal, o sea, no debería ser considerado crimen?”; “¿debe existir la pena de muerte?;” ¿el consumo de marihuana debe ser legal?; ¿no hay problema en que un profesor homosexual dicte clase para menores de edad? En estos casos, se pueden observar desplazamientos sutiles de opinión de los jóvenes con relación a las personas adultas.

Cuatro temas polémicos
TABLA 10 | ¿dEBE HABER PENA dE mUERTE?

CONCUERDAN en que debe haber pena de muerte:
CHILE ARGENTINA BRASIL URUGUAY BOLIVIA PARAGUAY Jóvenes % 56 45 46 44 43 30 Personas adultas % 61 48 45 38 48 32

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

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TABLA 11 | ¿dEBE LEGALIzARSE EL ABORTO?

CONCUERDAN con la legalización del aborto:
URUGUAY ARGENTINA CHILE BRASIL BOLIVIA PARAGUAY Jóvenes % 56 36 36 23,5 16 15 Personas adultas % 53 46 31 22 18 11

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

TABLA 12 | ¿dEBE LEGALIzARSE EL CONSUmO dE mARIHUANA?

CONCUERDAN con la legalización del consumo de marihuana:
URUGUAY CHILE ARGENTINA BRASIL BOLIVIA PARAGUAY Jóvenes % 45 37 23 22 7 6 Personas adultas % 27,5 22 17 15,5 7 7

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

TABLA 13 | ¿LOS HOmOSExUALES PUEdEN dARLES CLASES A LOS(AS) NIñOS?

CONCUERDAN que no hay problema que en que un homosexual dicte clase a niños:
URUGUAY CHILE ARGENTINA BRASIL BOLIVIA PARAGUAY Jóvenes % 84 56,3 62,8 80,3 42,8 53,4 Personas adultas % 71 43,7 57,6 74 35,4 36

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

En general la aceptación de la legalización del aborto fue baja. En un extremo está el Uruguay, con poco más de la mitad de la población (53,5%), y Argentina, con menos de la mitad (43,4%). Chile (32,5%) y Brasil (22,7%) quedan en situaciones intermediarias y en los límites inferiores están Bolivia (17,2%) y Paraguay (12,5%). En todos los países se observa que mayor ingreso y mayor nivel de escolaridad resultan en mayor aceptación (con excepción de Bolivia). Ya la pertenencia religiosa y el sexo femenino favorecen una aceptación menor. Con relación a la legalización del aborto ¿qué decir del recorte de edad? En Argentina y en Bolivia, las personas adultas son más favorables; en Brasil, no existe diferencia; mientras que en Paraguay, Chile y Uruguay los(as) jóvenes son los que más la aceptan. En este caso, en el cual estar en contra se justifica por aspectos morales y creencias religiosas, y ser a favor remite a cuestiones de salud y al “derecho de las mujeres al propio cuerpo”, los(as) jóvenes parecen tan divididos(as) cuanto las sociedades donde viven, pero llama la atención el hecho de que en tres países los(as) jóvenes son más favorables al aborto que las personas adultas.
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También el grado de concordancia con la “pena de muerte” revela sociedades divididas. Chile encabeza esta lista, con 56,3%. En el nivel del 40% están Brasil, Argentina, Uruguay y Bolivia. Siendo que Paraguay se destaca por el menor grado de aceptación (alrededor del 30%). Ser mujer o ser hombre ejercen poca influencia. Ya el nivel de escolaridad medio y alto aumenta la concordancia en Argentina, Brasil, Chile y Bolivia; pero no hace diferencia en Paraguay. En Uruguay, los(as) que estudiaron más son los(as) que más se oponen a la pena de muerte. El nivel de ingresos solamente es significativo en Paraguay, donde las respuestas indicaron: a mayor ingreso, mayor aceptación. El sector de residencia no hace diferencia en Argentina y en Bolivia. Ya en Brasil y en Uruguay, la pena de muerte se acepta más en el área rural y, al contrario, en Paraguay y en Chile, cuenta con mayor aceptación en el área urbana. Como se ve, este tema, que también remite a la problemática actual de la violencia y falta de seguridad, produce también correlaciones dispares. ¿La edad ejerce influencia? Todo indica que sí. Salvo en Uruguay, donde el nivel de aceptación permanece alrededor del 40% y la pena de muerte es rechazada por quien posee más escolaridad, en los cinco países restantes, la pena de muerte es más rechazada por los jóvenes que por las personas adultas. Por otro lado, de manera general, es bastante bajo el grado de concordancia con la legalización del consumo de marihuana en los seis países. Entre los(as) que más aceptan están Uruguay (32%) y Chile (26%). Argentina (con 18,8%) y Brasil (con 17,5%) quedan en posiciones intermedias. Paraguay (con 7,1%) y Bolivia (con 6,8%) revelan grados menores de aceptación. En el cómputo general, los hombres están más de acuerdo que las mujeres. Mayor escolaridad e ingreso juegan también a favor de mayor concordancia (excepto en Bolivia). En términos de lugar de vivienda, existen disparidades: en Paraguay, no hace diferencia; en Argentina, Chile y Uruguay, la población urbana es más favorable y en Brasil y Bolivia, la mayor concordancia se da en el área rural. Ya en lo que se refiere al recorte generacional, en todos los países, los(as) jóvenes concuerdan un poco más que las personas adultas con la legalización del consumo de la marihuana. En este caso, las diferencias menores se sitúan en Bolivia y en Paraguay; las intermediarias, en Brasil y Argentina; y las mayores en Chile y Uruguay. Como se sabe, la legalización del consumo de marihuana es bandera de grupos de jóvenes activistas en todos los países, destacándose el Uruguay (ver estudio de las situaciones-tipo). La concordancia entre los(as) jóvenes, no obstante, no puede ser atribuida directamente al trabajo de estos grupos. Puede devenir de situaciones contradictorias vivenciadas por los(as) jóvenes de hoy. La marihuana está presente en todos los espacios de socialización y sociabilidad juvenil (escuela, universidad, lugares de ocio) como nunca estuvo en otras generaciones. Ciertamente, la mayoría de los(as) jóvenes no puede ser clasificada como traficante y ni como consumidores(as). Incluso porque las investigaciones muestran que el uso del alcohol predomina entre los jóvenes. O porque hoy el paco (pasta base) se disemina entre jóvenes pobres y llega con rapidez a jóvenes de la clase media. De cualquier forma, sin embargo, para los(as) jóvenes de esta generación, el tema de las “drogas” es omnipresente: interfiere en la elección de amigos(as), de espacios de ocio, provoca muertes prematuras, impone estrategias de supervivencia. Por otro lado, la vida de los(as) jóvenes de hoy también está marcada por historias sobre humillaciones y extorsiones presentes en sus relaciones con las policías corruptas que sacan provecho de la legislación prohibitiva. Tal convivencia cotidiana, a nuestro modo de ver, contribuye para que los(as) jóvenes sean más realistas (¿y menos hipócritas?) que los(as) adultos en lo que hace a las tenues fronteras entre drogas legales e ilegales. En lo que se refiere a la concordancia sobre “no haber problemas con que un homosexual dicte clases a niños”, tenemos a Brasil (76%), Uruguay (74,9%) y Argentina (60,5%) encabezando el ranking de concordancia. Chile (47,8%) y Paraguay (42,4%) quedaron en posiciones intermediarias y Bolivia,
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con menor grado de aceptación (38,2%). En todos los países, a mayor ingreso y más educación general corresponde mayor aceptación. En cinco países (siendo Bolivia la excepción) la menor aceptación se encuentra en el medio rural. En cuatro países, las mujeres se revelan más tolerantes, pero en Chile sucede lo contrario. En Bolivia no se observa diferencia en las opiniones de hombres y mujeres sobre el tema. No obstante, en todos los países, la cuestión generacional hace la diferencia: existe mayor concordancia entre jóvenes de que no existe problema en que un homosexual dicte clases a niños. Las diferencias entre personas adultas y jóvenes que concuerdan llegan a 13% y a 12,6% en Uruguay y en Chile, respectivamente; alcanzan el nivel de los 6% a 7% en Brasil, Bolivia y Paraguay; y es de 5,2% en Argentina. O sea, por medio de las respuestas de los(as) jóvenes, es posible percibir que esta generación juvenil ya convive con la censura social a prejuicios contra diferentes orientaciones sexuales. Aún de manera no consolidada, como es el caso de la equidad entre hombres y mujeres, este desplazamiento en el interior de la ideología machista entre los(as) jóvenes puede también ser visto como resultado de conquistas más recientes de grupos activistas. Los(as) jóvenes de esta generación conviven cotidianamente con parejas homosexuales, son informados(as) sobre desfiles gay, se deparan con el comercio de artículos de consumo especializado para personas de diferentes orientaciones sexuales, etc. Además de ello, en el espacio público están presentes sanciones (legales y morales) que inhiben manifestaciones homofóbicas. Así la legislación y las organizaciones de Derechos Humanos interfieren en la selección de lo que se puede decir en público o no. No podemos decir que tal interferencia anule preconceptos. Sea, sin embargo, por la mayor convivencia, sea por el embarazo legal, existe la tendencia de que los(as) jóvenes (más que las personas adultas) incorporen la cuestión de la diversidad de orientaciones sexuales. Otro ejemplo de las relaciones entre los(as) jóvenes y las cuestiones de su tiempo puede ser dado en lo que se refiere a las cuestiones ecológicas. En otro bloque de cuestiones, se preguntaba: su mayor miedo en la actualidad es... Luego de presentar una lista con siete opciones, se solicitaba a los(as) entrevistados(as) que indicasen una opción. La violencia (contra la familia) fue indicada como el mayor temor, seguido de la violencia contra sí. En tercer lugar, sorprendentemente, se destacó el temor de “que falte agua en el planeta”, opción que suplantó incluso al miedo de quedarse sin trabajo. En la composición de este ranking, los(as) más jóvenes demostraron haber incorporado – en su discurso público – la preocupación ecológica.
foto

| Chile / Archivo CIDPA

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Jóvenes y personas adultas identifican obstáculos, problemas y demandas juvenis
TABLA 14 | mayores problemas para la juventude hoy (em %) PAÍS ARGENTINA EDAD II
joven % adulto %

BRASIL EDAD II
joven % adulto %

CHILE EDAD II
joven % adulto %

BOLIVIA EDAD II
joven % adulto %

PARAGUAY EDAD II
joven % adulto %

URUGUAY EDAD II
joven % adulto %

Transporte precario y caro Indiferencia y falta de acción de los jóvenes Conflictos políticos Violencia / falta de seguridad No respeto a sus derechos

6,40

5,30

6,90

8,00

16,9

15,0

10,8

12,0

13,5

14

13,5

9,30

16,3

17,5

12,3

12,7

12,9

17,3

18,1

16,8

14,1

12,5

15,1

20,3

9,30

7,20

9,00

8,10

9,10

7,10

17,1

13,7

14,8

13,9

6,20

6,80

42,5

43,6

45,6

47,4

27,8

33,4

30,0

31,3

45,2

45,3

42,5

39,1

12,9

11,4

10,3

11,6

14,8

14,1

19,8

17,7

12,6

13,9

15,0

14,3

Educación de 38,1 baja calidad Dificultades relativas al trabajo / empleo Prejuicio / discriminación racial y étnica Dificultad de acceder al arte y la cultura Pobreza Ninguna de ellas

47,9

36,1

38,4

45,8

45,1

36,4

40,7

36,0

35,2

29,2

37,8

25,8

27,9

31,6

33,2

28,2

26,1

17,4

19,8

27,1

31,3

30,7

37,0

12,4

7,90

18,0

10,3

9,20

6,30

16,6

12,7

3,50

2,60

10,6

6,5

2,90

2,30

7,60

6,50

5,20

3,60

3,80

4,00

3,50

3,30

3,50

3,00

29,9 0,10

24,9 0,20

20,4

20,7 0,10

26,9

27,6 0,30

24,2 0,30

24,9 0,40

28,8

26,6 0,20

30,7 0,30

22,6 0,20

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

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En Brasil, en Paraguay y en Uruguay, la violencia es más citada. En Argentina, en Chile y en Bolivia, la educación de baja calidad viene antes. A seguir aparecen las dificultades relativas al trabajo/empleo y a la pobreza, alternándose en los países en tercero y cuarto lugar. Para la pregunta “¿cuáles son los mayores obstáculos para que los jóvenes vivan mejor el presente y conquisten el futuro?”, en todos los países obtuvimos las siguientes respuestas: educación de baja calidad y violencia/seguridad. En Brasil, en Paraguay y en Uruguay, la violencia viene antes que la educación. En Argentina, en Chile y en Bolivia, la educación, en tercero y cuarto lugar, se alternan trabajo/empleo y pobreza. Cuando la pregunta es “¿qué es hoy más importante para un joven?”, en todos los países, los(as) entrevistados(as) eligieron “tener más oportunidad de trabajo”, seguido por “estudiar y tener un diploma universitario”.3 En las dos preguntas citadas anteriormente, no son significativas las diferencias entre las respuestas de jóvenes y personas adultas. Una diferencia generacional importante aparece, no obstante, cuando se pregunta sobre “la calidad más importante para que un joven consiga trabajo”. En este caso, experiencia y grado de escolaridad aparecen al tope en el ranking de todos los países. No obstante, las personas adultas apuestan más en la escolaridad y los jóvenes, más en la experiencia. Ello indica que los(as) jóvenes de esta generación saben – por observación de lo que sucede con otros jóvenes o por experiencia propia – que los diplomas son importantes, pero que no garantizan, necesariamente, un empleo a la altura del grado de escolaridad alcanzada.
TABLA 15 | Calidad más importante para que un(a) joven consiga trabajo (en %) Categoría Experiencia Grado de escolaridad Recomendación de personas influyentes Aparencia ARGENTINA 27.3 35.3 13.2 4.8 BRASIL 36.8 37.4 10.2 2.6 11.0 1.9 0.1 CHILE 23.5 38.5 14.9 6.4 12.6 3.5 0.5 BOLIVIA 50.6 12.9 10.2 2.2 20.0 3.2 0.8 PARAGUAY 33.9 26.6 19.3 2.6 16.2 1.0 0.5 URUGUAY 26.6 27.9 14.3 5.3 24,9 3.1 1.2

Conocimiento de 14.7 nuevas tecnologias Edad Ninguna de las anteriores 4.1 0.7

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

3 Ver conjunto de tablas sobre lo que es ser joven hoy, en el capítulo 3, pags. 42 a 44.

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Por otro lado, la encuesta de opinión nos permitió percibir que existe, en los seis países estudiados, un grado considerable de concordancia sobre cuáles son los principales problemas de los(as) jóvenes y sobre las prioridades que deberían ser consideradas en cada país. Cuando se solicitó que cada entrevistado(a) eligiese los proyectos y las acciones que deberían ser prioritarias para la juventud, se destacó el trípode educación, trabajo y salud (en particular, cuestiones vinculadas al embarazo adolescente y a las enfermedades sexualmente transmisibles). En general, estas áreas se citan tanto para personas adultas como para jóvenes. A no ser en Bolivia, donde las personas adultas apuestan más en la educación que los(as) jóvenes y en Uruguay, donde el área de Salud adquiere mayor importancia para los(as) jóvenes. Ya las cuestiones referentes a la inclusión de minorías, transporte gratuito y políticas de reeducación por drogas son mencionadas por más jóvenes que por personas adultas en tres países investigados. Otra pregunta buscó testar la misma jerarquía: “¿si usted fuera presidente, cuál sería su prioridad? Entre las siete alternativas presentadas se destacaron nuevamente educación, trabajo y salud, seguidas por seguridad con derechos humanos, transporte y cuidado para con el medio ambiente. Si en estas respuestas ingreso y grado de escolaridad pueden ejercer influencia sobre las respuestas con algunos cambios de orden entre educación y transporte, por ejemplo, la edad no acarrea diferencias en las respuestas. Por fin, nos interesa destacar aquí una cuestión adicional. Cada país eligió cuatro manifestaciones juveniles que tuvieron alguna repercusión en la prensa y se solicitó a los(as) entrevistados(as) que manifestasen su concordancia o discordancia. En las respuestas, se destacaron manifestaciones referentes a las demandas de educación (calidad, acceso, transparencia de los recursos invertidos). En seguida, se destaca la concordancia con movimientos en torno del transporte escolar (medio boleto y gratuidad). En Paraguay, particularmente, recibió gran adhesión la alternativa: “participación de jóvenes en protestas contra el uso de agrotóxicos”. En el cuadro presentado, las demandas clásicas son actualizadas y nuevas demandas de cultura, deporte, ocio y derechos humanos van siendo introducidas. Todos estos ejemplos vienen a corroborar una cierta continuidad entre lo que piensan sobre la juventud las mayorías y minorías estadísticas.

Percepción de las desigualdades y de distintas formas de discriminación
En todos los países, el sentimiento de discriminación es mayor entre jóvenes que entre personas adultas. Es posible decir que los jóvenes(as) son siempre más sensibles y acusan en mayor proporción la existencia de desigualdades y discriminaciones. Manifiestan opinión más homogénea que las personas adultas, estando sus respuestas menos impregnadas por diferencias de ingreso y escolaridad, factores que tienden a pesar bastante en el conjunto, en la percepción de la existencia de discriminaciones. Es importante puntualizar, en este sentido, que las discriminaciones más sentidas son las que se refieren a la pobreza y sus marcas, seguidas (y muchas veces combinadas) por las discriminaciones de cuño racial o regional. Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional. Ibase, Pólis, 2009. (encuesta)

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En resumen
Las juventudes de estos seis países sudamericanos se constituyen en el espejo retrovisor de las sociedades en que viven. Dicho espejo refleja marcas conservadoras, incoherencias y continuas transformaciones culturales. En este sentido, hablar sobre estas juventudes es hablar sobre procesos sociales en curso en estos países de América del Sur. Observadas en la perspectiva generacional comparativa, sin embargo, las respuestas indican que los(as) jóvenes de hoy – más que las personas adultas – están propensos(as) a absorber las cuestiones que forman parte de los choques actuales que conforman el espacio público en el tiempo presente. Al mismo tiempo, personas adultas y jóvenes demuestran tener considerable consenso sobre cuáles son los problemas y necesidades de los(as) jóvenes de hoy. Por otro lado, pensando en demandas juveniles, y considerando particularmente la respuesta de los(as) jóvenes entrevistados(as), la misma encuesta nos permitió constatar que las percepciones de la amplia mayoría de jóvenes de los seis países, sobre los problemas actuales que afectan sus vidas, guardan semejanzas significativas con la agenda pública que viene siendo construida por grupos, movimientos y redes que se constituyen hoy en “minorías juveniles activas”.
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| Uruguay / Archivo Cotidiano Mujer y FCS Udelar

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dISTRIBUICIóN, RECONOCImIENTO Y PARTICIPACIóN: demandas construyen actores y agendas

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No todas las desigualdades, discriminaciones e injusticias que envuelven a los(as) jóvenes en los seis países investigados se perciben actualmente como “problemas sociales”, así como ni todo lo que se clasifica como “problema social” llega a traducirse en demanda. Como se sabe, a palabra “demanda” se utiliza de diferentes maneras en el lenguaje cotidiano y en el ámbito de las Ciencias Sociales. En el proyecto Juventudes Sudamericanas, las cuestiones que – socialmente reconocidas como “problemas de la juventud” – se llevan al espacio público, en busca de respuestas de la sociedad y de los gobiernos, son pensadas como demandas. En los seis países estudiados, tanto mediadores(as) – educadores(as), políticos, representantes religiosos, agentes comunitarios, investigadores(as), agencias de cooperación internacional – como actores juveniles de diferentes tipos, se han presentado públicamente como portadores(as) de demandas juveniles, presentando problemas y proponiendo soluciones que buscan ser legitimadas como parte de la “cuestión social” actual.

dEmANdAS JUVENILES: dESdE EL PUNTO dE VISTA dE GRUPOS, REdES Y mOVImIENTOS
Aunque los(as) jóvenes que participan en acciones colectivas sean minorías estadísticas con relación al conjunto de la juventud, sus motivaciones guardan continuidades con los problemas y las necesidades de su generación. En el ámbito de los diferentes grupos, redes y movimientos juveniles, las demandas se traducen en “causas”, “reivindicaciones”, “banderas de lucha”. Es sobre esto que trataremos a continuación. Estudiamos 19 situaciones-tipo distribuidas en los seis países incluidos en el proyecto Juventudes Sudamericanas. Como ya se dijo al comienzo de este libro, por medio del estudio de una variedad de situaciones y espacios de participación juvenil, entre los problemas y contradicciones que alcanzan a diferentes juventudes, fue posible destacar puntos de intersección. Llegamos así a las seis demandas que favorecen la construcción de una agenda común.
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» Educación pública de calidad La demanda más presente en los segmentos juveniles estudiados fue la educativa. Se constataron prácticas discriminatorias, procesos de exclusión, mecanismos de reproducción de desigualdades que caracterizan al sistema educativo de los diferentes países. Ya no se trata tan sólo apenas del “derecho a la educación” o ampliación del “acceso a la escuela”. La búsqueda es por educación pública, gratuita y de calidad. Para esta generación, se trata de buscar: más calidad (mejores profesores/as, programas más acordes con la realidad actual y con las nuevas tecnologías que caracterizan a la sociedad del conocimiento); más flexibilidad (necesidad de calendarios adaptados para combinar trabajo y estudio en las ciudades y en el área rural); garantía de continuidad educativa (secundaria, técnico-profesional, universitaria). Educación de calidad es una demanda común a los(as) jóvenes de todos los niveles educativos. Para las jóvenes empleadas domésticas de Bolivia, acceso a la educación significa ser alfabetizada y completar el ciclo educativo básico. Para jóvenes negros(as) escuchado(as) en Brasil, “educación de calidad” significa la implementación de cupos raciales que les brinden acceso a las universidades públicas. Para jóvenes rurales o en situaciones de exclusión, la reformulación y ampliación de la enseñanza media (urgente en los seis países) significa la posibilidad de dar continuidad a los estudios y mejorar las condiciones de inserción productiva. » Trabajo digno e nuevas oportunidades de inserción productiva La cuestión del trabajo está presente de forma contundente en las preocupaciones de la actual generación juvenil. Ocupa un lugar central en su vida. Enfrentando la precariedad de las leyes laborales, el desempleo, la concentración inmobiliaria, la mecanización, los cambios tecnológicos y las discriminaciones dictadas por el hecho de ser jóvenes, los(as) entrevistados(as) buscan oportunidades para trabajar y emanciparse. No demandan simplemente trabajo, sino “trabajo digno” que asegure remuneración acorde y derechos laborales. Y, también, buscan incentivos públicos para el desarrollo de nuevas ocupaciones creativas en el área de la cultura, de la agroecología, de las ocupaciones sociales. Para ciertos grupos, el objetivo es aliar inserción productiva (individual o en grupo) y los valores de la economía solidaria. Trabajo digno y creativo es una búsqueda generacional común. Para los(as) jóvenes trabajadores(as) de las clases populares, significa encontrar mecanismos para cohibir la súper explotación de la fuerza física de los(as) jóvenes; la discriminación salarial; la ausencia de contratos. Para jóvenes estudiantes, la demanda trabajo digno remite tanto al deseo de encontrar un puesto de trabajo en el futuro como aquel, en el presente, de encontrar oportunidades de pasantías que realmente representen aprendizaje profesional. » Cultura: valores y acesos al disfrute y a la producción cultural Para la mayoría de las juventudes estudiadas, se trata de ampliar las posibilidades de acceso y elección de cómo usar el tiempo libre, disfrutar de los momentos de ocio y tener acceso al patrimonio cultural material e inmaterial de su país. En este escenario, el “acceso a la cultura” es visto como un derecho a ser demandado. Por otro lado, en esta generación se amplió significativamente el número de jóvenes volcados hacia las producciones artísticas generadoras de pertenencias, identidades e ingreso. Por medio de la demanda “cultura” se convocan los poderes públicos tanto para garantizar medios para el
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ocio y disfrute cultural para diferentes segmentos juveniles, como para el reconocimiento y el apoyo a las diferentes manifestaciones artísticas producidas y apreciadas por la juventud. El acceso a la cultura es una demanda de redistribución y de reconocimiento. Remite al hecho de que los equipamientos culturales están concentrados en áreas centrales y nobles de las ciudades y lejos de los(as) jóvenes del campo. Por otro lado, remite también a diferentes estilos y expresión cultural que han sido salientes entre jóvenes que se han transformado en vulnerables en virtud de preconceptos étnicos, raciales y por ser habitantes(as) de villas de emergencia y periferias. » Vida segura: valorización de la diversidad y direchos humanos Esta generación de jóvenes sudamericanos(as) se ve afectada por diferentes formas de violencia, física y simbólica. Una de las dimensiones estudiadas se relaciona al derecho a la memoria, negado por la violencia política del régimen militar. En otras situaciones estudiadas, segmentos juveniles socialmente vulnerables se dirigen al poder público para revertir preconceptos y discriminaciones (étnicas, de género, por local de vivienda). En parte de ellas, se menciona la opresión proveniente de las confrontaciones entre el tráfico de drogas y las policías que, en general, siempre tratan a quien es joven como principal sospechoso. La concepción de “vida segura” debe articular el combate a la violencia con los demás ejes de la agenda pública de juventud (educación, trabajo y cultura). No por acaso, en el combate a las distintas formas de violencia, se amplía la referencia a los derechos humanos ampliados (DESCA). Las políticas públicas de juventud en el área de seguridad deben contemplar: a) la búsqueda de justicia y de los derechos de ciudadanía; b) el combate a los prejuicios y a la valorización de la diversidad cultural juvenil. Recado de una joven negra para la Polícia Militar brasileña:

“Queremos la Juventud Negra VIVA. Por el fin del exterminio programado de los(as) jóvenes negros(as)”
Joven participante del grupo de diálogo regional, RJ, 2009

» Sustentabilidad socioambiental: cuidado com el medio ambiente y calidad de vida juvenil En las situaciones estudiadas, se registran evocaciones diferenciadas de la cuestión del medio ambiente y de la ecología. De ahí resultan tipos diversos de acciones colectivas e inéditas posibilidades de articulación intergeneracional y entre jóvenes de clases sociales diferentes, urbanas y rurales. La “educación ambiental”, formal y no formal, es vista como una importante vía para favorecer la circulación de informaciones y proporcionar elementos para negociación, elecciones y pactos societarios. Por el camino de la ecología, jóvenes de la ciudad y del campo se conectan con las cuestiones de su tiempo, haciendo dialogar viejos problemas con nuevas motivaciones. En un momento cuando se agotan oportunidades en las carreras tradicionales y existe tanta preocupación sobre el futuro del planeta, la perspectiva ecológica también hace señas para el fortalecimiento de nuevas áreas de profesionalización (agentes comunitarios ambientales, turismo ecológico, productos certificados etc.).
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» medios de transporte y locomoción (entre el campo y la ciudad, por los espacios urbanos) Distancias geográficas y segregación socioespacial transformaron, en las últimas décadas, la falta de transporte en un obstáculo para el acceso a otros derechos fundamentales, a la educación, al trabajo, a la salud. Tanto para jóvenes que viven en áreas rurales como para jóvenes que viven en las grandes ciudades, la falta de líneas de transporte o de dinero para pagar el transporte se convirtió en un punto definitorio de restricciones para continuar estudiando, para conciliar estudio y trabajo, para tener acceso al ocio y a la convivencia juvenil. Pensado desde la óptica del “derecho a la ciudad”, el transporte público debería asegurar a la juventud la posibilidad de circular y de apropiarse de los equipamientos urbanos. No por acaso, el acceso al transporte ha sido el eslogan de algunas de las más expresivas manifestaciones públicas de estudiantes de la enseñanza secundaria en la región. Movimientos conocidos como la “Revuelta de Buzú”, en Bahia, Brasil, y las campanas de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes), en Paraguay, son buenos ejemplos. Esas manifestaciones envuelven a los(as) jóvenes en negociaciones entre poderes públicos y empresarios del transporte y han sido ocasión de renovación del movimiento estudiantil. » Acceso a equipamientos de salud apropriados a las necesidades de los jóvenes de hoy Esta también es una demanda común con significados muy diferenciados. Mientras que para los grupos feministas remite a la sexualidad y a los derechos reproductivos, para los(as) jóvenes campesinos(as) paraguayos(as), esta demanda está íntimamente relacionada al cuidado con el medio ambiente y al control del uso de agrotóxicos, parte integrante del modelo productivo de agricultura mecanizada que amenaza a la salud. Para jóvenes dependientes químicos, significa acceso al sistema de salud en la perspectiva conocida como “reducción de daños”.
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| Paraguay / Archivo Base-IS

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Salud como demanda juvenil
Los(as) jóvenes poseen necesidades particulares en el campo de la salud, no solamente en el lenguaje, sino también en el contenido y en la forma de atención. En este momento del ciclo de vida particularmente saludable desde el punto de vista de constitución biológica, gran parte de los problemas de salud resulta de los modos de vivir la vida, de los hábitos y comportamientos en su búsqueda de definición de identidad y satisfacción personal. Así, la especificidad de la juventud en el campo de la salud está ligada a la particular inserción de los(as) jóvenes en el mundo social. Los(as) jóvenes aparecen, entonces, vinculados a temas como embarazo en la adolescencia, enfermedades sexualmente transmisibles y SIDA, abuso de drogas, accidentes de tránsito, homicidios y agresiones resultantes del envolvimiento en situaciones de violencia. No obstante, existen múltiples factores en la generación de la dolencia: precarias condiciones de vida, trabajo, cultura y ocio, etc.; exclusión social que niega el acceso a los derechos fundamentales de ciudadanía (educación, salud en general, asistencia social, cultura, deporte, diversión). Así, es preciso ampliar la comprensión de ese contexto peculiar de la vida juvenil para no limitar el abordaje de salud a las acciones de carácter preventivo que se proponen contra eventuales comportamientos de riesgo, en una perspectiva de control social. Es preciso abrir un nuevo horizonte de promoción de la salud, ofreciendo apoyo social a la realización de sus proyectos de vida. Tal comprensión amplía el papel de las políticas públicas de salud y de la acción de sus profesionales. Sugiere la demanda por políticas articuladas de promoción de la calidad de vida de los(as) jóvenes.

SEIS SUGERENCIAS
1. Creación de equipamientos múltiples, como los centros de juventud, espacios para convivencia de los(as) jóvenes, entre sí y con los(as) agentes públicos, por medio de los cuales pueden diseminarse informaciones, pueden expresarse y acogerse demandas, y pueden formularse, debatirse y programarse acciones. 2. Creación de un sistema de información sobre servicios destinados a jóvenes. 3. Formación de recursos humanos para el trabajo con juventud. Los agentes locales de las políticas públicas precisan tener una audición afinada y condiciones de acogida adecuada a la singularidad y pluralidad de la condición juvenil. 4. Educación en salud por medio del abordaje de jóvenes por otros(as) jóvenes (educación por pares/ jóvenes multiplicadores/as). 5. Creación de grupos de usuarios(as) que tengan participación activa en la elaboración, implementación y evaluación de las acciones de salud con la juventud. Reconocer, promover y fortalecer el protagonismo juvenil es, en sí mismo, una acción de salud. 6. Implementar las políticas de salud mental en estrecha vinculación con las políticas de cultura y de educación y rapidez en la acogida de las señales importantes de sufrimiento psíquico en la juventud (atención a la crisis).
Fuente: entrevistas con profesionales del área de Salud y con jóvenes que participaron en grupos destinados a salud reproductiva o que demandan “políticas de redución de daños”. 4 4 Ver también documento de Conclusión Proyeto Juventud. Instituto Cidadania, Brasil, 2004.

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Posteriormente, los grupos de diálogo nacionales, realizados en cada país, y el grupo de diálogo regional, realizado en Río de Janeiro, retomaron la reflexión sobre las demandas juveniles. Las siete demandas fueron ratificadas y, por sugerencia de una parte de los(as) participantes, se agregó también una nueva demanda: la vivienda. » Acceso al crédito joven para vivienda de jóvenes en las ciudades y en el campo

“Las demandas son transversales a todas las edades porque si una se beneficia, acaba beneficiando, también, al resto de la población. Pero existen demandas, que, incluso siendo generales, alcanzan más a los jóvenes que a los adultos y a los ancianos. Por ejemplo, en Uruguay, el mayor problema es con la vivienda. Yo ya había hablado sobre el Diálogo en Uruguay. Hoy en día, usted no tiene la posibilidad de salir de casa porque no tiene como pagar el alquiler. El primer trabajo generalmente es precario.”
Joven participante del grupo de diálogo regional, RJ, 2009 En otros momentos de la investigación, esta demanda ya había aparecido pero, sobre todo, se refería a la agenda de jóvenes europeos. De cierta forma, ella fue traída al debate por intermedio de personas y grupos que frecuentan espacios internacionales de juventud. Fue incorporada por algunos grupos de diálogo realizados en ámbito nacional y, enseguida, introducida en el Diálogo Regional. En los países estudiados, la demanda por vivienda está siendo reapropiada de acuerdo con situaciones concretas de diferentes grupos de jóvenes. » En las ciudades, ella se refiere a la búsqueda de subsidios y créditos especiales para adquisición de viviendas para jóvenes, considerando la inestabilidad de las nuevas condiciones en el mercado de trabajo. Al mismo tiempo, es retomada en el ámbito de las llamadas políticas territoriales, que tienen en mira la mejora de las condiciones de vida, en las villas de emergencia, periferias y conjuntos habitacionales. » En el área rural, la demanda por habitación contempla jóvenes pequeños(as) productores(as) que ya reivindican acceso a la tierra y créditos para trabajar y, ahora, para construir sus casas. Pero contemplaría, también, a los(as) jóvenes que viven del trabajo agrícola asalariado, y la vivienda propia podría darles mayor poder de negociación, evitando así situaciones de súper explotación de su fuerza de trabajo. También en los grupos de diálogo, en el ámbito nacional y regional, se retomó una cuestión clásica: ¿sería la participación una demanda más entre otras? O, antes bien, ¿es una condición necesaria e indispensable para direccionar todas las demandas? ¿Para cuáles grupos, redes y movimientos juveniles sería una demanda específica?

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Participación: ¿condición indispensable y/o una demanda especifica?
La reivindicación por espacios de participación apareció con bastante fuerza en el transcurso de la investigación, sobre todo en dos contextos: » entre jóvenes que participaban de movimientos, grupos, colectivos y entidades volcadas no solamente a demandas juveniles (por ejemplo: los partidos políticos y los sindicatos). En estos casos, más “participación” significa más posibilidades para que los(as) jóvenes consigan ocupar espacios de decisión y de representación en el interior de sus organizaciones; » entre jóvenes que participan de colectivos, grupos, entidades y movimientos directamente involucrados en la construcción de la “juventud” como sujeto/actor político. En este caso, la participación está asociada a la apertura de espacios que les posibiliten interferir en dinámicas de presión e interlocución con instancias gubernamentales. Participación aquí significa tener voz en la elaboración, ejecución o en el monitoreo de un programa o política pública específicamente dirigido a los(as) jóvenes. Las discusiones en el Grupo de Diálogo Regional tuvieron en cuenta estas dos dimensiones, y consideraron: » por un lado, la participación como una condición indispensable para direccionamiento de las otras 8 demandas. Es decir, para lograr respuestas a demandas de educación, trabajo, cultura, seguridad con derechos humanos, salud, transporte, sostenibilidad socioambiental y vivienda, la participación de diferentes, segmentos juveniles es fundamental. Sin dicha participación no es posible garantizar que – al reconocer derechos y promover accesos gobiernos y sociedades reconozcan las necesidades e identidades específicas de diferentes segmentos juveniles. Así como la participación es condición indispensable para renovar relaciones intergeneracionales y garantizar el tan necesario ejercicio de la democracia interna de las organizaciones sindicales y políticas donde conviven jóvenes y personas adultas. » por otro lado, la participación como demanda específica remite directamente a los espacios institucionales de construcción de políticas públicas de juventud. Si hoy está en juego un nuevo paradigma de políticas públicas de juventud en el cual los(as) jóvenes no sean solamente “beneficiarios(as)”, sino “sujetos de derechos”, corresponsables por programas y acciones destinados a ellos(as), la participación juvenil en estos espacios adquiere un nuevo sentido. Se trata de implementar canales y mecanismos estables de participación que garanticen la presencia de jóvenes en la validación, seguimiento y evaluación de políticas públicas destinadas a los jóvenes. De esta forma, después del Grupo de Diálogo Regional, la demanda para la “participación” pasó a integrar la lista de las demandas para la construcción de una agenda común.

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TABLA 16 NUEVE DEMANDAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA AGENDA DE LAS JUVENTUDES SUDAMERICANAS 1. Educación con calidad (acceso y continuidad en la trayectoria escolar). 2. Oportunidades de trabajo digno y creativo. 3. Acceso a los bienes culturales y condiciones para la producción artística juvenil. 4. Seguridad (con respeto a los derechos humanos y valorización de la diversidad juvenil). 5. Cuidado con el medio ambiente para garantizar calidad de vida juvenil en el campo y en las ciudades. 6. Gratuidad en el transporte público para jóvenes (en las ciudades, entre el campo y la ciudad). 7. Salud (acceso a servicios de salud que tengan en cuenta la condición juvenil actual, contemplando derechos reproductivos: prevención de enfermedades sexualmente transmisibles/ SIDA: programas y acciones de reducción de daños). 8. Vivienda (acceso a crédito específico para vivienda juvenil, en el campo y en la ciudad, favoreciendo su emancipación). 9. Consolidación de canales que garanticen la participación de grupos, redes y movimientos de jóvenes en la elaboración, validación y seguimiento de programas y acciones públicas destinadas a la juventud.
Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (situaciones-tipo, grupos focales, grupos de diálogo)

Y EL dEBATE CONTINúA
Arribar a consensos potencia el diálogo, pero ello no significa que todas as dudas e interpretaciones divergentes desaparezcan para siempre. Incluso concordando sobre las nueve demandas, en el transcurso del grupo de diálogo regional, permanecieron cuestiones referentes al carácter de las demandas juveniles. ¿Hasta qué punto ellas se confunden con las demandas de otros sujetos sociales? ¿Hasta qué punto ellas son específicas? Ciertamente, tal como lo enfatizaron los(as) jóvenes participantes del grupo de diálogo regional, las demandas de trabajo, educación, cultura, salud, transporte, seguridad, cuidado con el ambiente, no se refieren solamente a los(as) jóvenes. Estos temas se refieren a las luchas más amplias de la sociedad para contraponerse al modelo de desarrollo vigente hoy en día. Se produjo aquí un consenso de que las demandas son de toda la sociedad (generales o universales), pero visto que alcanzan de manera más contundente a los(as) jóvenes, ellas adquieren especificidades justificando una pauta particular. ¿Está resuelta la cuestión? No. Si las demandas juveniles forman parte de luchas más amplias, ¿cuál es el sentido de fortalecer las organizaciones juveniles? ¿No sería más eficaz y más importante fortalecer a los(as) jóvenes en el interior de organizaciones de la sociedad civil abocadas hacia estos temas y sectores?

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Como contraargumento para esta posibilidad, surgió otra indagación: si los efectos del modelo de desarrollo vigente alcanzan de manera particular a la juventud, ¿Cómo garantizar que organizaciones sin recorte de edad incorporen las especificidades juveniles en las demandas generales para contemplar las necesidades de los(as) jóvenes de hoy? La conclusión: los grupos, redes y movimientos juveniles deben fortalecerse para lograr el reconocimiento de las demandas juveniles, sea en el interior de organizaciones más amplias, sea al lado de ellas.

PARA NO ECONOmIzAR REfLExIóN: dos cuestiones que permanecen y merecen nuevos diálogos
“¿Articular diferentes movimientos juveniles podría llevar a una jerarquía de demandas? En este caso, ¿los grupos y redes con demandas menos generales quedan sin voz?” O entonces: “¿Cómo garantizar que las organizaciones más estructuradas no dominen la pauta y dejen invisibles ciertas demandas de grupos minoritarios? “ “¿Cómo articular demandas de diferentes movimientos juveniles considerando que existen diferencias ideológicas, de carácter religioso y moral entre las organizaciones juveniles que forman parte de la sociedad civil?”
| Patrícia Lânes / Archivo Ibase

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Trabajo en pequeño grupo durante el Grupo de Diálogo Regional, en Rio Bonito (RJ), en junio del 2009

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PARTICIPACIóN JUVENIL: identidad/es, distancias y aproximaciones

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Ser joven y participante
ALGUNAS HISTORIAS dE JóVENES SUdAmERICANOS(AS) (dOCUmENTAL dIáLogoS)

iván melillán, chile
“Mi nombre es Iván Melillán Raimi, Mapuche Pehuenche, por parte de padre, y Mapuche Huillinche, por parte de madre. La problemática indígena, sobre todo de mi pueblo, que es Mapuche, se encuentra lamentablemente en una situación caótica, producto de leyes que se aplican en mi pueblo por manifestarse que, en otras circunstancias, no se aplicaría, que es la ley terrorista. Estamos catalogados como tales. El conflicto está militarizado. Las personas acusan al Mapuche de incendiario, ebrio, perezoso, opositor y lo ven desde el punto de vista extremista. Es lamentable. Las cosas no son así. Ya no importa si ellos son futbolistas, si son del rap, si son del hip hop, si poseen una ideología política partidaria determinada, eso no nos interesa. Algo nos une: somos todos indígenas. Somos personas que vivimos en esta tierra y que, por lo tanto, tenemos que recuperar nuestra sabiduría y riqueza ancestral.”

JohnAthAn rolAndo AriPe Portillo, boliviA
“La discriminación que sufrimos es de la policía, de la sociedad, por vestir ropas anchas, por el modismo que tenemos de decir la verdad cruda. A veces nos censuran y no nos permiten, nos dan límites para que podamos expresarnos. Piensan que el ambiente que nos rodea debería ser censurado, que el hip-hop es muy violento para los niños, pero no se dan cuenta que expresarnos es una manera de hacer poesía. Escribir letras es realmente una forma de desahogo con un lápiz y un papel. Amanecer pensando como hacer un nuevo tema, hacer una rima perfecta para que nos entiendan y que realmente dejen de discriminarnos, como decíamos, especialmente la policía.”
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elyo ulisses AyAlA yAhAri, PArAguAy
“Hace cinco años que estoy dentro del subcomité juvenil. Me parece que lo que más me motiva es poder mostrar a los jóvenes que ellos pueden generar cambios. Prácticamente, llevamos un poco de los valores que trabajamos en dos subcomités, pudiendo enseñarles alguna profesión y talleres. Son tres las cosas importantes: trabajo, salud y educación, son esas las grandes prioridades que nos motivan, incluyéndome a mí, para seguir trabajando con ellos. No obstante, prácticamente yo me coloco en el lugar de ellos, es muy difícil. En mi caso, por ejemplo, mis padres son de escasos recursos y yo, con toda la limitación, pude seguir una carrera, conseguí estudiar, haciendo sacrificio: estudiar, y además de ello, trabajar.”

rodrigo Funes, uruguAy
“Tengo 27 años, soy de Montevideo, formo parte del movimiento por la liberación del cannabis. También soy músico, toco en dos bandas, “El timbre de la tierra” y “Códigos Pirén”. Con “El timbre de la tierra”, el mensaje central es el respeto entre los seres vivos de este planeta, respeto al medio ambiente, el mensaje de paz y, sobre todo, el tema de revolucionar, mudar, criticar y proponer. También la idea es transmitir el mensaje, dar información sobre el cannabis. No pretendemos hacer apología de las drogas.”

leonArdo tolentino, brAsil
“Mi trayectoria como militante de la diversidad sexual surge cuando yo paso, en mi historia de vida, a identificarme como gay, como homosexual. Como gays, lesbianas, travestís, transexuales y bisexuales, nosotros también nos identificamos como jóvenes, como negros, como pobres, ricos, una serie de otras identidades que nos determinan. Porque si pensamos, por ejemplo, en políticas públicas de trabajo, o más oportunidades de trabajo, la pregunta es: ¿para quién? El trabajo es una demanda de la juventud, pero es necesario pensar para quién es ese trabajo también. ¿Por qué las travestís están fuera del mercado de trabajo y solamente sobra para ellas la prostitución, sin juicio moral de prostituirse o no? Tener eso como única forma de supervivencia es un problema. No se pueden desconsiderar los aspectos raciales, de orientación sexual, de ruralidad o urbanidad para pensar en esas transformaciones”.

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cíntiA monAco, ArgentinA
“Mi situación personal comenzó cuando empecé a estudiar en la Facultad de Ciencias Sociales. Allí comencé a percibir la falta de envolvimiento de la universidad con la sociedad, con las necesidades más sentidas de la sociedad. Entonces, en un momento de crisis con la profesión, dije: O la dejo o busco alguna forma de ir canalizando toda esa voluntad de hacer algo. Vine para otra cosa a la universidad, no para estudiar Platón, Marx, Weber, etc., y nada más. Eso también, pero no solamente eso. Ahí me aproximé a un grupo universitario llamado “Venceremos” y, rápidamente, comenzamos a trabajar en las villas de emergencia, jornadas de solidaridad y alfabetización. Y cuanto más participábamos, más datos de la realidad se van incorporando. Yo siempre digo, terminé mis estudios, soy licenciada en Ciencias Políticas, pero la mayor parte del conocimiento lo aprendí en la militancia. Estar en el trabajo de campo, con las necesidades del pueblo, permite ver mucho más allá de los textos. Los textos son necesarios, pero deben estar articulados con la práctica. No existe otra manera. Mi familia es totalmente opositora ideológicamente a lo que hago. Más bien, es un proceso que cada uno tiene que ir tratando de manejar también por que la familia es importante para todos pero, en el proyecto político, cada uno decide donde tiene que estar”.

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Participación: distancias y aproximaciones entre jóvenes y personas adultas
¿En qué participan o les gustaría participar a los(as) jóvenes en general? ¿Existen diferencias de valores y maneras de personas adultas y jóvenes poder participar? ¿Cuáles son las relaciones de distancia y/o proximidad entre jóvenes “en general” y jóvenes que participan? ¿Qué significa ser un o una joven participante? Estas son algunas preguntas a las que se procuro responder a lo largo de la investigación, por medio de diferentes técnicas de investigación.

PARTICIPACIóN: mIRAdAS Y ExPERIENCIAS dE dIfERENTES GERACIONES
En una investigación que compara seis países, llegar a una conclusión sobre cambios generacionales de valores y “modelos de participación” no es simple. Por un lado, puede decirse que, en general, en estas dimensiones de la vida social, las diferencias generacionales influyen menos que la historia y la cultura política del país de residencia. De lo que se puede desprender de las informaciones recogidas, la pertenencia a una determinada sociedad – así como grados de escolaridad y ingreso – ejercen mayor influencia en las opiniones y prácticas de que el recorte generacional tomado de manera aislada. Sin embargo, al entrevistar al mismo tiempo jóvenes y personas adultas, la investigación puede detectar desplazamientos sutiles de valores y de opiniones que apuntan para nuevas prácticas y experiencias que aproximan a jóvenes de los distintos países. Tales percepciones no son sin consecuencias para las posibilidades de comunicación entre jóvenes organizados(as) y la juventud “en general”. Retomando algunos datos de la encuesta de opinión, realizada entre jóvenes y personas adultas de los seis países, podemos decir que: » religión y deporte son espacios de agregación social. En todos los países, se destaca la participación en grupos religiosos católicos y evangélicos, sobre todo en el área rural. Cuando separamos las respuestas por banda de edad, no obstante, entre los(las) jóvenes, la participación en grupos deportivos y recreativos supera la de los grupos religiosos; » en las organizaciones que buscan directamente incidencia política (asociaciones de barrio, partidos y sindicatos), la participación de adultos(las) es mayor que la de los(as) jóvenes; » por otro lado, los(as) jóvenes conocen más y tienen más participación en grupos culturales (música, teatro, baile, medias alternativos); » más que las personas adultas, en todos los países, las personas jóvenes demostraron mayor interés de participar en alguna organización (salvo en organizaciones religiosas y rurales donde las intenciones son similares o inferiores a las de las personas adultas. Entre las organizaciones en las cuales los(as) jóvenes les gustaría participar, se destacan las de defensa del medio ambiente y de los derechos humanos. Incluso con el objetivo de comparar las opiniones de jóvenes y personas adultas sobre espacios de participación juvenil, así como de producir aportes para comprender distancias y proximidades entre jóvenes que poseen y no poseen experiencias de participación social, cada país presentó cuatro ejem| 70 |

plos de movilizaciones conocidas por la opinión pública, solicitando que las mismas fuesen evaluadas por los(as) entrevistados(as). En análisis del conjunto de respuestas destaca: » de las 25 movilizaciones evaluadas, 11 se refieren a educación. En este contexto, obtuvieron alto grado de concordancia en todos los países las siguientes reivindicaciones: mejoras en la infraestructura de las escuelas; subsidios al transporte escolar; transparencia en el uso del presupuesto público destinado a educación; acceso (cupos) para afrodescendientes en las universidades; » las manifestaciones asociadas a demandas de la juventud rural (acceso a la tierra y condiciones de producción agrícola) aparecen en cuatro casos (dos en Paraguay, uno en Argentina, y otro en Brasil) poseen un nivel de adhesión mucho menor cuando comparadas a los(as) ejemplos de educación, con excepción de la cuestión de la utilización en el uso de agrotóxicos que aparece en Paraguay con alto grado de concordancia; » entre las manifestaciones evaluadas, solamente una está directamente relacionada con el mundo del trabajo. Se trata de la Marcha de los Motoboys (que realizan entregas en grandes centros urbanos) en Buenos Aires, recibiendo 47,7% de aprobación. En 2001, la Marcha, que tuvo el objetivo de presionar por el reconocimiento de la nueva categoría y su representación (Sindicato Independiente de Mensajeros y Cadetes), enfrentó represión policial; » en Chile y Uruguay, se evaluaron demandas ligadas a los(as) derechos reproductivos que se refieren respectivamente a las manifestaciones por la distribución de la “píldora del día siguiente” y “por la despenalización del aborto”. En ambos casos, el grado de concordancia (59% y 54%) fue mayor que el de discordancia, pero las cifras expresan que la sociedad está dividida sobre el asunto; » el mayor grado de concordancia se dio en Brasil, con las movilizaciones de jóvenes por espacios de deporte y ocio (93,3%) y, en términos de discordancia, las “manifestaciones por la legalización de la marihuana” en Uruguay (que recibió 64,6% de discordancia); » también bastante significativo es el grado de concordancia (63,8%) de la población Argentina – joven y adulta – con los escraches (manifestaciones teatrales públicas para denunciar torturadores), realizados por el grupo HIJOS, formado por hijos(as) de desaparecidos(as) políticos(as). Ciertamente, en estas evaluaciones, tenemos que considerar que, además de la causa en sí, también la manera de manifestarse puede acarrear críticas de la sociedad. En los(as) casos de las ocupaciones de tierra en Brasil y en Paraguay y de los motoboys en la Argentina, la represión policial parece haber pesado en contra. En resumen: se reafirma la legitimidad de la demanda educación. Se introduce el recorte juvenil en demandas de trabajo y salud. E, incluso, entre las movilizaciones realizadas por jóvenes, dos “banderas” adicionales ganan espacio: combate al uso de agrotóxicos y movilizaciones por espacios de deportes y ocio.

SER JOVEN Y SER PARTICIPANTE: UN RECORTE máS EN EL INTERIOR dE LA SEGmENTACIóN dE LA JUVENTUd?
Como se sabe, a partir de la década de 1970, la literatura sobre movimientos sociales reconoció y legitimó movilizaciones que se daban “en la esfera de la reproducción” (sobre todo, de habitantes urbanos(as), así como ganaron espacio los(as) movimientos de identidad, ecológicos, de derechos
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humanos. A este legado histórico, sobre todo en la década de 1990, la juventud introduce los grupos artístico-culturales, las redes y la posibilidad de participación/solidaridad individual (virtual o presencial) en el inventario de las “formas de participación”. En síntesis, estamos viviendo el desafío de encontrar medios para articular viejos, nuevos y novísimos espacios de participación. Observando los resultados de la encuesta de opinión, podemos decir que, en los seis países estudiados, en las organizaciones tradicionales, como asociaciones comunitarias, sindicatos y partidos, la participación de los(as) jóvenes es un poco menor que entre personas adultas, no obstante, hay jóvenes en las asociaciones, sindicatos y partidos. Para evaluar la participación en el movimiento estudiantil, se consideró solamente la parte de la muestra que declaró estar estudiando. Se llegó, entonces a las cifras siguientes: Paraguay 18,2%; Bolivia 17,9%; Uruguay 10,7; Chile 6,5%, Brasil 6,5%, Argentina 5,9%. La investigación demuestra también que, en todos los(as) países, los grupos de defensa del medio ambiente solamente alcanzan, como máximo, 6% de la población consultada, predominando entre estos los(as) jóvenes. Considerando el promedio de los países, en el conjunto de la sociedad, cerca de 5% de la populación investigada participa en grupos de derechos de minorías (mujeres, homosexuales, indígenas, afrodescendientes) – entre estos y también en las ONG y grupos de derechos humanos, se destacan los(as) más jóvenes. Por fin, es mayor que las personas adultas y bastante significativa (entre 40% a 50% de jóvenes del conjunto entrevistado) la cantidad jóvenes que participa de grupos culturales. Ciertamente, a partir de estas respuestas, no podemos ir mucho más adelante en lo que se refiere a lo que es “ser joven participante”. Podemos relacionarlas, no obstante, con las informaciones recogidas durante las etapas de abordaje cualitativo (situaciones-tipo y grupos focales), cuando escuchamos justamente a tales minorías activas. De esa escucha, pudimos aprender dos aspectos: a) para más allá de los recortes de clase, género, color/etnia, lugar de vivienda, en el seno de las juventudes de hoy, existe otra “minoría”: los(as) jóvenes que se movilizan accionando la identidad “juventud”; b) no obstante, esa identidad (anclada en un “recorte por edad”) no exige exclusividad y ni siempre prevalece. Se trata de poderoso aglutinador de demandas accionado como una amalgama para interconectar los(as) diferentes tipos de participación. “La identidad juvenil que opera en ciertos espacios y situaciones sociales no es, ella misma, ‘natural’, referida a una esencia; ella tiene que ser descubierta, accionada” “Los jóvenes tienen consciencia que estos trazos los diferencian “de la juventud en general” (que puede, sí, ser tan individualista y pragmática como “la sociedad en general”): ser militante también constituye su identidad, y, en cierta medida, los identifica en un segmento aparte”. Informe grupos focales / Brasil

De hecho, las discusiones en grupo brindaron muchos aportes para pensar sobre lo que significa hoy ser “joven participante”. Según los datos obtenidos, ni todos los(as) jóvenes que participan accionan el atributo “ser joven”. Así, la identidad juvenil ni siempre se revela necesaria para la constitución de su posición y actuación social y política. La identidad “joven” puede convivir y acoplarse a otros recortes de identidad.
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“Lo más importante es eso de construirse como sujeto, me parece que es fundamental, desde donde vos te ubicás. Entender las demandas de discriminaciones. (...) esta cosa de la puja de lealtades ¿no? Bueno ¿qué sos primero?, ¿sos Mujer?, ¿Qué sos?, ¿Afro?, ¿Qué sos? ¿Joven?, ¡No! Entonces bueno, soy las tres cosas… Y en esas tres cosas sufro violencia, y discriminación, desde esas tres identidades”.
Participante de grupo focal con jóvenes feministas / Uruguay

“Ser joven es una búsqueda de solución de nuestros problemas (...) yo me descubrí joven hace más o menos cuatro años”.
Participante de grupo focal com jóvenes de movimiento rural / Brasil Los testimonios de los(as) jóvenes en los grupos focales mostraron que es preciso dejar de lado la idea de una identidad juvenil como una esencia. La visión culturalista de identidad – pensada como comunidad de valores a priori compartidos – no es apropiada para pensar la invención/construcción social de la juventud como sujeto político que reivindica políticas públicas. En verdad, no existe una identidad exclusiva y lista a la espera del momento correcto para manifestar un consistente ethos juvenil. Lo que existen son identidades juveniles que se construyen en procesos de enfrentamiento, oposición, dominación, sumisión y resistencia. Existen momentos y situaciones en las cuales los(as) jóvenes se ven y actúan como “nosotros colectivo”: nosotros jóvenes versus la sociedad (que nos excluye sea por medio de las disputas societarias intergeneracionales, sea por medio de la invisibilidad de la juventud en los programas y acciones gubernamentales). Esos momentos colectivos confirman pertenencias previas y/o resultan en múltiples pertenencias. Durante el grupo de diálogo regional, jóvenes ligados a movimientos sectoriales (sin cortes generacionales), dijeron haber percibido que, actualmente, accionar la “identidad juvenil” es un medio de dar más peso a las demandas de su categoría. Por ejemplo, así se expresó un joven que participa en luchas en la zona rural. “Mi colectivo debería incorporar más las demandas de los jóvenes con relación a la lucha en el campo, ganaríamos más con relación a los gobiernos, pues los jóvenes de hoy son los que van a ser responsables por la vida en el campo en los próximos años”. El énfasis en la “discriminación por recorte de edad” es un camino, un ángulo, una elección posible que presupone intencionalidad. Esto es, no está dada, presupone la participación activa de sujetos jóvenes en su construcción. La única novedad es que para esta generación juvenil “ser joven” se presenta como una fluida identidad aglutinadora de demandas. Su finalidad es ganar tránsito para disputar legitimidad y recursos en el espacio público. En sociedades estructuradas a partir de contradicciones de clases sociales, retroalimentadas por desigualdades de género, raza, etnia, local de vivienda, entre otras, las representaciones sociales de la juventud se producen por el mercado, por los medios de comunicación y por el Estado. En este contexto, “ser joven participante” evoca una nueva combinación entre las clásicas demandas de educación, trabajo, salud y cultura que alcanzan más fuertemente este contingente poblacional, con causas de identidad y miedos contemporáneos. Siendo así, la participación puede ser vista como un vector más de diferenciación interna de la juventud y se torna fundamental para el reconocimiento de sus demandas en el espacio público.
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En resumen
Ser “joven participante” es una identidad construida, implica intencionalidad y funciona como pasaporte para actuar en el campo de las Políticas Públicas de Juventud.

NOTICIAS dE UN dIáLOGO INTRAGERACIONAL SOBRE “PARTICIPACIóN”
RECAdOS De una joven militante brasileña para los(as) “jóvenes no organizados”:

Precisamos caminar juntos. Queremos aprender con ustedes y escuchar lo que tienen para decir. ¡Queremos conocer sus formas alternativas de participación!

De un militante gay de Brasil para los(as) jóvenes universitarios(as) de los grupos de diversidad sexual:

Amigos, precisamos pe nsar una lucha por la transformación social cada vez más amplia , que nos permita ir más allá de nuestras ba nderas. Entrar en contacto y dejarse afectar es una buena iniciati va.
De un joven boliviano para los(as) jóvenes de su país:

spectador y b ut a c a d e e Dejar la ticipación. enario de par ocupar el esc

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De un joven chileno para las juventudes:

Que nuestra lucha no decaiga; que no nos ciegue la intolerancia, abramos los ojos y el alma para escuchar, articularnos. No perdamos el objetivo y el enemigo común que tenemos, “el sistema”. Coloquemos nuestras demandas sobre la mesa.

Mensajes de jóvenes suldamericanos(as) revelan disposición para dialogar con los(as) jóvenes de su geración
De los 30 mensajes recogidos al final del encuentro que reunió a 40 jóvenes en Río de Janeiro, 17 se destinaron a sus pares: jóvenes en general, jóvenes de cada país, jóvenes de América del Sur. Los otros 13 recados se dividieron en: cuatro para gobernantes (siendo uno para el presidente Fernando Lugo, de Paraguay, y dos recados para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil), uno para el gobierno de Bolivia, sin especificar a quién; tres para el viceministerio de Juventud de Paraguay; cinco para las organizaciones sociales que promovieron el Grupo de Diálogo Regional; uno para la Policía Militar brasileña y uno para la sociedad como un todo.

(Participantes del grupo de diálogo regional)

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En el grupo de diálogo regional, realizado en Rio de Janeiro, se retomaron los datos de la encuesta cuantitativa sobre la participación de los(as) jóvenes. Los números causaram preocupación. “¿Cómo resolver la desmovilización general de la población y de los jóvenes en particular?” “No somos lo suficientemente seductores para incorporar a otros jóvenes. ¿Qué se puede hacer, como jóvenes organizados, para atraer jóvenes?” “¡Ir más allá de los que son militantes!” “Participación es consecuencia del reconocimiento. ¿Cómo hacer para que las personas jóvenes se reconozcan como parte de un sector, de la juventud?”

A partir de allí, se preguntaron sobre las estrategias para ampliar esa participación. Se enfatizó la necesidad de recursos materiales para crear medios alternativos y canales de comunicación tanto para ampliar como para calificar a la participación. Entre los temas discutidos, vale la pena destacar tres vinculados a las relaciones intergeneracionales; como la combinación entre viejas y nuevas formas de participación y con relación entre “minorías activas” y el conjunto de la juventud. a) ¿Jóvenes y personas adultas conviven en los espacios de participación social, como lidiar con las relaciones de cooperación y conflicto entre distintas generaciones? “¿Transmitir conocimientos significa dirigir ideológicamente la juventud?”; “Los adultos no quieren ceder espacios en organizaciones donde se milita juntos”. “La militancia adulta debe formar a las juveniles”; “Transmitir conocimientos a nuevas camadas”; “No se dirige ideológicamente sino que se pasan experiencias”; “No se puede desechar la experiencia acumulada, pero no se puede transmitir la experiencia pensando que no hay otra realidad”.

Los(as) jóvenes perciben las resistencias de los(as) más viejos, que temen perder espacios y poder. Pero, al mismo tiempo, reconocen también la importancia de la “experiencia” de los conocimientos acumulados. En este contexto, para minimizar conflictos y ampliar espacios de cooperación intergeneracional, es preciso que las personas adultas traigan su experiencia, pero que miren a la “realidad de hoy” y se abran a novas formas de participación.

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b) La idea de participación juvenil ¿presupone la pertenencia a grupos organizados y bien estructurados? Si es que es verdad que la “juventud” puede ser pensada como un nuevo mecanismo agregador de demandas, hay que tomar en cuenta sus características y potencialidades. Por lo tanto, la eficacia de esta identidad agregadora, será mayor respecto de la proporción que logre incorporar distintas possibilidades y dimensiones de participación, a saber: individual y coletiva; ideológica y solidaria; política, asociativa, cultural y religiosa; virtual y presencial. c) ¿Cuál es el papel de las minorías activas en los procesos de transformación social? Mientras algunos(as) participantes insistieron en la necesidad del “trabajo de base”; otros(as) argumentaron que no se puede esperar la participación de todos los jóvenes como requisito para la ocupación de espacios políticos. Si para las generaciones anteriores, accionar el papel de “vanguardia” era una forma para conciliar la distancia entre las llamadas bases y sus representaciones, hoy, en el ámbito de la juventud, las minorías están siendo desafiadas a demostrar que pueden congregar una parte significativa de la diversidad juvenil. En la imposibilidad de pensar en una única e iluminada vanguardia, los movimientos juveniles están siendo llamados a desarrollar un nutrido diálogo intrageneracional entre las diferentes “minorías activas” – lo que puede ser una práctica democrática renovadora.

Y EL dEBATE CONTINúA
El debate sobre “participación” nunca se agota, es constitutivo del “campo de la juventud”. En principio, todos los(as) concuerdan que es preciso ampliar y cualificar la participación. Pero, enseguida, ciertas polémicas se evidencian trayendo indagaciones instigadoras: » ¿cómo hacer frente a la transitoriedad inherente a la participación juvenil, que produce discontinuidad en los grupos, redes y movimientos juveniles? » ¿cómo articular acciones que involucran organizaciones formales y espacios políticamente institucionalizados (que se basan en criterios de representación o representatividad) con otras formas de participación juvenil basadas en pertenencias religiosas, culturales, territoriales o en iniciativas individuales? » ¿puede hablarse en “participación” de jóvenes cuyas reacciones de “resistencia” a la sociedad excluyente se hace por medios ilícitos (como robo, uso de armas, envolvimiento con tráfico de drogas, rebeliones en los presidios)? ¿Cómo aproximarse de este segmento juvenil? » ¿participar para qué? ¿La idea de “participación” está ligada al cambio social? ¿Cómo relacionar cambios estructurales con intereses inmediatos de los(as) jóvenes?

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TABLA 17 GRUPO DE DIÁLOGO REGIONAL | Rio de Janeiro, 2009

Diez puntos destacados
1. Reconocer que las llamadas demandas juveniles no están desconectadas de otros sectores de la sociedad y de los movimientos sociales. Las demandas juveniles articulan cuestiones estructurales de distribución y acceso, con la necesidad de reconocimiento de lo que es específico de esta generación juvenil y presuponen participación de jóvenes en la validación y evaluación de políticas públicas. 2. Considerar a los “Jóvenes como sujetos de derechos”. Superar la concepción “de protección y prevención para jóvenes en situación de riesgo”. Considerar la cuestión juvenil a partir de la fusión entre derechos de ciudadanía y derechos humanos (DESCA). 3. Articular en torno de demandas comunes las organizaciones formales, los(as) jóvenes que participan de espacios informales, los(as) jóvenes que participan individualmente, los(as) jóvenes que participan por medios virtuales. 4. Ampliar el “trabajo de base” y el ejercicio de la democracia en el interior de las redes, movimientos y organizaciones abocadas a las demandas juveniles. Las informaciones de las investigaciones cualitativas indican esta necesidad. 5. Encontrar medios para ampliar la participación juvenil. Las informaciones de la investigación cuantitativa evidencian que los(as) jóvenes reconocen problemas comunes y la necesidad de involucrar a la mayoría de la juventud que no participa. 6. Hacer uso creativo de las tecnologías de la información y comunicación y de los nuevos medios para el fortalecimiento de los colectivos ya existentes; para motivar la ampliación de la participación juvenil y para sensibilizar a la sociedad y a los gobiernos hacia la atención a las demandas juveniles. 7. Establecer diálogos entre personas adultas y jóvenes en la sociedad, en el interior de los grupos, redes y movimientos. Favorecer aprendizajes mutuos sin tutelas. 8. La solidaridad – como valor y motivación para la participación – debe ser la amalgama en la construcción del “campo de la juventud”. La solidaridad que puede ser la amalgama para que las demandas comunes se fortalezcan. 9. Crear agenda de urgencias en el ámbito nacional. Los(as) jóvenes de los seis países reconocieron la necesidad de construir (o, en algunos casos, reconstruir) una agenda de urgencia que movilice a diferentes segmentos juveniles de cada país. 10. Reafirmar la importancia de la articulación regional sudamericana para fortalecimiento mutuo y mayor incidencia en el espacio público regional. Participar en espacios regionales convocados por la sociedad civil, buscar ampliar la participación de grupos, redes y movimientos en los espacios gubernamentales del Mercosur.

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| Patrícia Lânes / Archivo Ibase

Momentos de debate en plenario durante el Grupo de Diálogo Regional en Rio Bonito (RJ), en junio del 2009

LOS ESPACIOS dE mOVILIzACIóN, los(as) jóvenes como “sujetos de derechos” y las Políticas Públicas de Juventud

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Si fueras presidente, ¿que harías en primer lugar por los jóvenes de tu país? En la Investigación Juventudes Sudamericanas, la mayoría ratificó las áreas de educación y trabajo. Después se situaron: transporte gratuito o con descuento para jóvenes; inclusión de minorías; programas de reducción de daños para usuarios de drogas. “El desarrollo del campo de la juventud debe partir de las luchas que las organizaciones libran por posicionarse en el espacio público y en el imaginario social y deben servir como marco, tanto para teorizar como para desarrollar políticas públicas de juventud”. Informe grupos focales / Paraguay En este capítulo, vamos a presentar un diseño de la actual configuración del “campo de las políticas públicas de juventud”. Menos que un campo estructurado, con un sistema bien definido de posiciones y oposiciones, tal como propuesto en la teoría del sociólogo francés Pierre Bourdieu, se trata de un espacio con poca visibilidad, con fronteras porosas y muchas superposiciones. Para demostrar esto, echaremos mano de informaciones recogidas durante diferentes momentos y abordajes de investigación que constituyeron el Proyecto Juventudes Sudamericanas.

EL CAmPO dE LAS POLíTICAS PúBLICAS dE JUVENTUd: UNA CONJUGACIóN dE ACTORES E INTERESES COmUNS
¿Como está constituido este campo? » En primer lugar, presupone el reconocimiento de problemas sociales que se transforman en demandas juveniles y son llevadas por actores diferentes al espacio público. » En este campo, el principal binomio de oposición no es adultos versus jóvenes. Para los actores presentes en este campo, la sociedad no es vista como si estuviese atravesada por la oposición entre jóvenes y personas adultas. La alianza entre jóvenes y personas adultas en la sociedad civil es imprescindible para la visibilidad y el fortalecimiento de las demandas juveniles en el espacio público.

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» El Estado – en todos sus ámbitos y esferas – es el “otro” de esta interlocución. Tiene sentido para los poderes públicos exigir los “derechos de la juventud”. » El “campo de juventud” no engloba a la “juventud en general”. Son actores de este campo los(as) jóvenes que intencionalmente actúan en él. Por la óptica de los marcos generacionales comunes y de las contradicciones subjetivas, es de esperar y es legítimo que los(as) “organizados(as)” busquen entenderse entre sí y sensibilizar al resto de la juventud. Los(as) jóvenes que participaron en los grupos focales no consideran que la diferencia de edad o generacional constituya un cribado central. En ese sentido, el “campo de la juventud” es intergeneracional y presupone intencionalidad de los(as) jóvenes y de las personas adultas que se presentan en el espacio público como actores de la sociedad civil interesados(as) en los problemas, demandas y derechos de los(as) jóvenes. Ello no quiere decir que no existan contradicciones entre jóvenes y personas adultas. En el ámbito de militancia, se explicitan críticas sobre las relaciones entre jóvenes y personas adultas en el interior de las organizaciones y movimientos sociales.

“Lo que pasa cuando llegás a un sindicato, las puertas no están del todo abiertas para lo jóvenes, no se trata de integrar, de formar, de trasmitir experiencias. (…) Creo más bien que tiene que ser el joven el que va a pelear su espacio (…) te usan más para la propaganda, el mandado. Lo que los viejos no pueden hacer. Pintar carteles. Claro, y no te dan lugar para los espacios de decisión, es una tarea que como jóvenes tenemos que exigir y conquistar por que no te lo van a regalar, está visto eso.”
Participante del grupo focal con jóvenes sindicalistas / Uruguay

También en Brasil, entre militantes, existen críticas más veladas o más abiertas a ciertos expedientes adultocéntricos presentes en las organizaciones a las cuales pertenecen. Para estos segmentos, se vuelve importante conseguir la ampliación de espacios de “participación” y de toma de decisión en el interior de las organizaciones. No obstante, en lo que respecta al espacio público, la articulación entre jóvenes y personas adultas es imprescindible. “Lo que parece más adecuado es interpretar la asociación y alianzas entre organizaciones de adultos y de jóvenes, que en el caso de la Educación, por ejemplo, hayan unido fuerzas profesores, apoderados y estudiantes en un movimiento por la educación pública, que lleva a la práctica esa demanda por un diálogo intergeneracional del que se habla en un minuto, esa unión entre ‘la voz de la experiencia’ y la ‘energía transformadora’”. Informe grupos focales / Chile

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Por otro lado, para los poderes públicos tiene sentido exigir los “derechos de la juventud”. Del Estado (gobiernos y agencias gubernamentales) del cual se esperan respuestas para las demandas y fortalecimiento de los espacios institucionales adecuados para a implementación de las políticas públicas de juventud. Los ministerios, secretarias, coordinaciones, consejos y conferencias de juventud son criaturas y criadores del “campo de juventud”. Las políticas públicas se sitúan en el campo de conflictos entre actores que disputan orientaciones en la esfera pública y los recursos destinados a su implantación. Como recuerda la investigadora brasileña Maria das Graças Ruas, la idea de políticas públicas – en su acepción más genérica – está asociada a un conjunto de acciones articuladas con recursos propios (financieros y humanos), involucrando una dimensión temporal (duración) y alguna capacidad de impacto. Un trazo definidor característico es la presencia del aparato estatal (poderes ejecutivo, legislativo y judicial) en la definición de políticas, en el seguimiento y en la evaluación, asegurando su carácter público, incluso que en su realización ocurran algunas alianzas. O sea, la dinámica de las políticas públicas está profundamente relacionada con el contexto social y con las demandas que emanan de allí. Las demandas nuevas son aquellas que resultan del surgimiento de nuevos actores políticos o de nuevos problemas. Si bien que a lo largo de la historia, los(as) jóvenes siempre hayan participado de movilizaciones sociales, ¿pueden ellos y ellas ser considerados “nuevos actores”? La respuesta positiva a esta cuestión no está ligada al recorte de edad y sí a la “condición juvenil”. Los(as) estudiantes de la década de 1960 se hicieron presentes en el espacio público para presionar al sistema político por educación o por cambios en la sociedad en general. Hoy, este reciente “actor juvenil” está referido a problemas socioeconómicos que alcanzan a toda la juventud (en sus desigualdades y diversidad) y también incorpora nuevos problemas que o no existían efectivamente antes (como el Sida, drogas etc.) o que existían solamente como “estados de cosas”, pues no llegaban a presionar al sistema (como la cuestión ambiental).

El campo de las Políticas Públicas de Juventud presupone:
> identificación de demandas juveniles; > articulaciones intrageracionales; > pactos intergeracionales; > relaciones con los poderes públicos; > fortalecimiento de las institucionalidades a juventud.

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¿Qué se entiende por “institucionalidad de juventud”? “La institucionalidad pública de juventud es aquel componente de la política de juventud que define el soporte organizativo, sea un organismo o red de organismos operando en intersectorialidad, organizados o coordinados en función de una misión derivada de un mandato legal y dotados de recursos materiales, humanos y financieros provenientes del erario público”.
Yuri Chillán, ex-presidente de la Organización Ibero-americana de Juventud (OIJ) En los procesos de industrialización, los sistemas de protección social reposaban en la capacidad contributiva de los(as) asalariados(as), vinculados al mercado formal de trabajo. Cuando los(as) jóvenes se insertaban en el mercado formal de trabajo, contaban con el sistema de solidariedad de la Previsión Social, que se daba exactamente en una especie de pacto entre las generaciones (trabajadores/as activos/as contribuyendo para inactivos/as). En este contexto, la inversión en educación fue una respuesta que los Estados nacionales de los seis países – con mayor o menor éxito – ofrecieron para incorporación de nuevas generaciones. La preocupación con los(as) jóvenes se circunscribía a la educación: se trataba de desarrollar las aptitudes exigidas por el proceso de habilitación de la fuerza de trabajo. Surgieron de allí dos juventudes: aquella a la cual preparar para la vida adulta por medio de la educación y la otra que no, como parte de la clase trabajadora, ni siquiera era considerada “joven”. Con el agotamiento de este modelo desarrollista en la década de 1980, las reformas sociales de carácter liberal trataron de flexibilizar derechos sociales. En grados diferenciados en los seis países, se debilitaron los mecanismos corporativistas basados en la solidaridad laboral y se fortalecieron criterios relacionados con la competencia en el mercado y a la individualización de los riesgos y, por otro, las políticas sociales se redujeron a la focalización para alivio inmediato de la pobreza, sobre todo, entre los niños y en las familias. Una vez más, los(as) jóvenes no encontraron su lugar y quedaron invisibles. A no ser aquellos(as) que eran tenidos como en “situación de riesgo”, para los cuales se reservaron proyectos específicos, los cuales ni de lejos se configuraban como “derechos”. No obstante las diferencias que caracterizan la formación social de nuestros países, en estas circunstancias, restan semejanzas evidentes marcadas por la combinación de historias recién pasadas, comunes de gobiernos autoritarios, dificultades de procesar transiciones democráticas, efectos perversos de políticas neoliberales económica y socialmente desagregadoras, un persistente cuadro de precariedades y desigualdades sociales. En verdad, la década de 1980 fue marcada por el inicio de la recesión y de la expansión de la pobreza en América Latina. Se sumaron entonces desafíos de la transición política, con un conjunto considerable de demandas postergadas. La crisis de la deuda externa eclosiona y los gobiernos adoptan políticas de ajuste económico en un cuadro de reestructuración de las economías nacionales. Al mismo tiempo, adoptan, también, las políticas compensatorias de transferencia de ingresos para los(as) más empobrecidos(as), por medio de programas alimenticios y empleos temporarios. En los seis países, tales iniciativas involucraron organismos internacionales; gestores(as) y políticos nacionales, organizaciones no gubernamentales, organizaciones empresarias, sectores de iglesias y también un delimitado conjunto de grupos, redes y movimientos juveniles. O sea, en un proceso de doble mano (de arriba para abajo y de abajo para arriba), diferentes actores políticos tomaron para sí la iniciativa de anunciar públicamente la existencia de “problemas de juventud” y proponer soluciones. Entre las ideas para “salir de la crisis”, gestadas en organismos oficiales y agencias de cooperación internacional, reservaron un papel a la población juvenil, como
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“agente para el desarrollo”. Esta propuesta buscaba: enfrentar la pobreza por medio de las llamadas políticas focalizadas; enfrentar la violencia por medio de la prevención de delitos; enfrentar el desempleo juvenil por medio de proyectos de capacitación ocupacional e inserción productiva con énfasis en el emprendedorismo juvenil. Teniendo como referencia la década perdida y la necesidad de crecimiento económico, prevalece el enfoque de los(as) jóvenes como “capital humano” y las políticas de capacitación pasan a un lugar prioritario en la agenda pública. Así, surge una serie de programas promovidos por organismos internacionales. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apoya el Programa de Capacitación Laboral para Jóvenes – el Chile Joven –, iniciado en 1990, que, enseguida, inspiró programas semejantes en Argentina y Uruguay. No por acaso, a partir de 1985, justamente cuando aumenta la preocupación con la incorporación de los(as) jóvenes excluidos(as) en el mercado de trabajo, surgen espacios institucionales de juventud en la Argentina (1989), en Uruguay (1990) y en Paraguay (1994). Brasil no creó un espacio institucional de juventud en esa ocasión, pero creó varios programas para adolescentes y jóvenes. Entre los cuales, el Planfor, que tiene como público trabajadores(as) de 15 a 30 años, y los programas Joven Emprendedor y el Programa Nacional de Educación Profesional de Jóvenes en Situación de Riesgo Social, más focalizados en el Ministerio del Trabajo. Más tarde, el Consejo da Comunidad Solidaria, creado por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, tuvo un papel importante en promover alianzas entre el Estado y la sociedad civil, para poner en práctica acciones de “capacitación solidaria” entre jóvenes.

INSTITUCIONALIdAdES (NACIONALES) dE JUVENTUd EN LOS PAíSES ESTUdIAdOS
De manera general, se puede decir que las primeras institucionalidades nacionales de juventud fueron creadas en un clima de preocupación con el cumplimiento de algunos acuerdos de reforma del Estado, provenientes del Consenso de Washington. Hoy, de manera acorde con la llamada “onda democrática’ presente en la región y con acontecimientos internacionales que ponen de relieve nuevamente cuestiones acerca del “papel del Estado”, se disemina la perspectiva para pensar los problemas/necesidades y demandas juveniles por la óptica de los “derechos”. Como consta en documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de 2008: el enfoque de los “derechos” es una herramienta jurídica que se instala en la estructura genética del Estado para asegurar que los derechos de la juventud sirvan de brújula en el diseño de políticas públicas.
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| Paraguay / Archivo Base-IS

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TABLA 18 País Fecha de creación Franja etaria Institucionalidad / Actual Directorio Nacional de Juventud subordinada al Ministerio de Desarrollo Social Viceministerio de Asuntos de la Juventud, Infancia y Tercera Edad subordinado al Ministerio de Desarrollo Sostenible y Planificación Secretaría Nacional de Juventud, vinculada a la Secretaría General de la Presidencia Mandato

ARGENTINA

1987

14 a 29 años

Coordinar, articular y ejecutar PPJs

BOLIVIA

1997

15 a 24 años

Desarrollar normas y PPJs

BRASIL

2005

15 a 29 años

Integrar programas y acciones del gobierno federal en el área de PPJs Generar y sistematizar informaciones sobre juventud, colaborar con el Ejecutivo en el desarrollo, planificación y coordinación de PPJs

CHILE

1991

15 a 29 años

Instituto Nacional de la Juventud, subordinado al Ministerio de Planificación y Cooperación

PARAGUAY

1994

15 a 29 años

Viceministerio de la Juventud, instancia dependiente del Ministerio de Educación y Cultura

Orientar y desarrollar PPJs

URUGUAY

1991

14 a 29 años

Instituto Nacional de la Juventud, vinculado al Ministerio de Desarrollo Social

Planificar, desarrollar, asesorar, articular, supervisar y ejecutar PPJs

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

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Jóvenes como “sujetos de derechos”
En la cultura política moderna, la noción de “Derecho” ha sido la construcción social que ha personificado y sintetizado la promoción de la igualdad. En la disputa entre dominadores y dominados, en sus diferentes momentos y contextos históricos, el derecho ha emergido – especialmente a partir de la Revolución Francesa – como la expresión de un contrapoder político simbólico y práctico. Todo ser humano reconocido como ciudadano o ciudadana ha pasado a ser un portador de derechos. Eso ha servido para asegurar formalmente la igualdad social y ha llevado a la disminución de la distancia entre la elite y las clases populares, al promover oportunidades iguales de acceso a las experiencias, conocimientos y patrimonios económicos producidos y acumulados por las sociedades. Cada generación de derechos ha propiciado la emergencia de una nueva generación de derechos, en un juego dinámico donde la consolidación de cada etapa abrió espacio para que la siguiente pueda trascender: derechos civiles y políticos (primera generación de derechos): este grupo lo van a conformar los derechos que hablan de la participación en la toma de decisiones, de las libertades individuales la igualdad entre las personas, el derecho a la propiedad, a la resistencia a la opresión y a la seguridad. El fundamento para este grupo es la Libertad. derechos económicos sociales y culturales (segunda generación de derechos): aquí hablamos de que junto con una democracia política las personas necesitamos una democracia social y económica. Estos derechos incluyen los derechos de las personas trabajadoras, seguridad social, derecho al trabajo, salario justo, descanso, educación, garantías sociales, libertad de sindicalización. Aquí el Estado tiene el rol de crear y garantizar las condiciones para que estos derechos puedan ser ejercidos. Este grupo de derechos le suma a los derechos individuales del primer grupo una dimensión social y comunitaria. Aquí el fundamento es la Igualdad. derechos de tercera generación: este último grupo contiene los derechos de los pueblos, aquí entendemos el derecho a la paz, al desarrollo, al medio ambiente, y al respeto al patrimonio común de la humanidad. Son principios que interesan a todos los Estados, son producto del acuerdo de la comunidad internacional para preservar a la humanidad. El valor que fundamenta este grupo es la Solidaridad. Esta tercera generación de derechos es conquista de la acción de varios movimientos sociales en las últimas décadas del siglo XX y reconocida hace cierto tiempo. Se caracteriza por la consagración de derechos de incidencia colectiva. Es importante recalcar que es exactamente por el hecho de que los tenedores de estos derechos son grupos sociales, la violación de los mismos compromete a toda la sociedad. Por ejemplo, no se puede hablar de una sociedad justa si mujeres, niños(as), negros(as), homosexuales o jóvenes se encuentran discriminados o sometidos en el seno de la sociedad. Con la consagración de los derechos colectivos, el mundo político ha sufrido un cambio importante en su orientación pública. Si los tiempos modernos se caracterizaron por la búsqueda de la igualdad al consagrar los derechos individuales, en el mundo contemporáneo la matriz política se define por el reconocimiento y valorización de la diferencia y de las identidades colectivas.

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En el caso de las juventudes, la necesidad de articular la búsqueda de la igualdad individual de condiciones con la valorización de la diferencia es un atributo esencial para afirmar los derechos y, consecuentemente, para elaborar y implementar políticas públicas. En ese sentido, el primer paso es evitar el uso de un binomio de oposición (bastante común e inadecuado): igualdad vs. diferencia. El opuesto de igualdad es desigualdad y no diversidad. Subyace en esa premisa el desafío de hacer que la sociedad comprenda que los(as) jóvenes – sujetos de derechos y promotores/destinatarios de políticas públicas – no aceptan participar de programas y proyectos que presupongan y/o produzcan la estandarización de las prácticas sociales, modos de ser e identidades, que los subordinen a una cultura dominante.

INVESTIGACIóN: LA OPINIóN dE LOS(AS) ENTREVISTAdOS(AS) SOBRE LAS POLíTICAS dE JUVENTUd EN CAdA PAíS
TABLA 19 | Porcentaje de personas por país que responden: “Hoy en día, el gobierno (de mi país)…” 5 ARGENTINA No conoce ni se preocupa de las necesidades de los(as) jóvenes Conoce las necesidades de los(as) jóvenes pero no hace nada Apoya y promueve programas y acciones dirigidas para la juventud Ninguna de ellas TOTAL BOLIVIA BRASIL CHILE PARAGUAY URUGUAY

17%

24%

10%

18%

13%

8%

74%

46%

69%

64%

79%

45%

8%

26%

20%

18%

7%

43%

2%

5%

1%

1%

1%

3%

100%

100%

100%

100%

100%

100%

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

5 Sobre respuestas válidas (excluye sin dato y no contesta).

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¿Qué hacen los gobiernos por la juventud? En el cuadro anterior, podemos ver que las respuestas se concentraron más en la afirmación de que los gobiernos conocen los problemas de la juventud, pero poco hacen para resolverlos. Enseguida, los(as) entrevistados(as) de todos los países se dividen en: no conocen y no se preocupan o apoyan y promueven programas y acciones dirigidas a la juventud. En ese ámbito: en Argentina, gana la primera alternativa (17%); en Bolivia, existe poca diferencia entre las dos alternativas, quedando el apoyo de los gobiernos en una posición un poco mejor; en Brasil, aquellos(as) que consideran que el gobierno apoya son exactamente el doble (20%) de aquellos(as) que optaron por la primera alternativa (10%); en Chile, las dos alternativas empatan; en Paraguay, se cree más que no exista conocimiento ni preocupación con los problemas de la juventud; y, finalmente, en Uruguay, tenemos el mayor índice de reconocimiento de los programas y acciones gubernamentales volcados hacia la juventud (43%). En los seis países, ingreso, escolaridad y vivienda rural tienden a conjugarse con evaluación más positiva. Pero es importante registrar dos excepciones. En Uruguay, los(as) habitantes(as) de las ciudades evalúan más positivamente que los(as) que viven en el campo, lo que puede ser reflejo de las específicas relaciones campo/ciudad de aquel país. En Bolivia, son precisamente los(as) entrevistados(as) de menores ingresos que evalúan más positivamente las políticas, lo que parece estar directamente relacionado con el apoyo que el actual gobierno tiene en la base de la sociedad. Resulta interesante notar, incluso, que en todos los países se observa una menor proporción de jóvenes con relación a las personas adultas en lo que se refiere a la evaluación positiva. Esta diferencia de edad es más relevante en Chile, Brasil y Uruguay. Para explicar tal diferencia, podemos recorrer tanto a un posible mayor espíritu crítico entre los(as) jóvenes o a problemas de difusión o de legitimidad de los programas y acciones entre sus destinatarios(as). Las dos hipótesis parecen ser plausibles y no excluyentes. O sea, las evaluaciones de las políticas no se hacen en espacios vacíos de relaciones sociales. Es preciso contextualizar las respuestas de encuestas de opinión en escenarios históricos y coyunturales. Esa premisa es también importante para analizar respuestas al pedido de que los(as) entrevistados(as) citasen espontáneamente programas y acciones gubernamentales volcados hacia la juventud. Las respuestas a esta cuestión abierta indicaron un grado bajo de visibilidad de los programas gubernamentales para jóvenes: cuatro quintos de la muestra dijo no saber responder o no conocer ningún proyecto. A continuación constan los aspectos relevantes de las respuestas obtenidas. » Los niveles de conocimiento alcanzan, como máximo, 20% de recuerdos espontáneos de, por lo menos, un proyecto o acción gubernamental dirigido a la juventud. » Los(as) entrevistados(as) de Uruguay (20%), Brasil (19%) y Chile (13%) poseen recuerdo moderado de proyectos y acciones volcados a la juventud. » Los(as) entrevistados(as) de Argentina (7%), Bolivia (5%) y Paraguay (3%) poseen bajo nivel de recuerdo sobre proyectos y acciones volcados a la juventud. » Uruguay y Brasil se destacan como países con entrevistados(as) más informados(as) acerca de las políticas para jóvenes que están en curso: uno de cada cinco entrevistados(as) dicen conocer por lo menos una. » En Chile, poco más de un(a) entrevistado(a) de cada siete responden conocer algún proyecto volcado a los(as) jóvenes. » Brasil es el único país donde más jóvenes que personas adultas recuerdan políticas públicas dirigidas a la juventud.
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» En todos los países, algunas veces, las acciones recordadas son realizadas por organismos no gubernamentales (legos o religiosos) en alianza o no con organismos gubernamentales. » También se mencionan programas y acciones volcados para niños y para las familias, no distinguiendo a la juventud como público meta específico. En resumen, si es verdad que la expresión “Políticas Públicas de Juventud” entró en el vocabulario de los movimientos sociales y en las pautas gubernamentales, la encuesta de opinión indica que ella no es conocida del gran público. Ello no significa que se desconozcan los problemas y las necesidades de los(as) jóvenes de esta generación; ni significa que la población no vea la necesidad de programas y acciones destinados a la juventud. Pero significa que conocen poquísimo sobre los programas en curso. Por un lado, no se distingue bien lo que los gobiernos realizan de lo que es realizado por organizaciones del llamado Tercer Sector. Por otro, se citan programas y acciones dirigidos a niños o a familias. Estas informaciones indican cuánto el “campo de juventud” posee fronteras porosas y cuánto la idea de juventud como sujeto de derechos y específico destinatario de políticas está circunscrita a especialistas, militantes y gestores(as) de espacios institucionales de juventud.

LAS “mINORíAS JUVENILES ACTIVAS” Y EL CAmPO dE LA JUVENTUd: RELACIONES dIfERENCIAdAS
“Ser joven participante” es una identidad construida, implica intencionalidad y funciona como pasaporte para actuar en el campo de las políticas públicas de juventud. El uso de este pasaporte, no obstante, se da por medio de diferentes lógicas, intensidades y oportunidades. Las respuestas de los(as) 40 “jóvenes participantes” del grupo de diálogo regional pueden demostrar tales virtualidades. El cuestionario respondido traía una cuestión sobre participación en espacios (red, foro, consejos, comisiones) dedicados a la elaboración de políticas públicas de juventud.
GRáFICO 4 | Participación en espacio dedicado a la elaboración de Políticas Públicas de Juventud (en %)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (grupo de diálogo regional)

Fueron 47,5% de los(as) jóvenes que declararon participar, mientras que 45% no participan en estos espacios de diálogo sobre políticas públicas destinadas a la juventud. Una observación por país posibilita diferenciar las nacionalidades de los(as) jóvenes incluidos(as) en los espacios de diálogo y demandas de políticas públicas para la juventud.

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GRáFICO 5 | Participación en espacio dedicado a la elaboracion de Políticas Públicas de Juventud, por país (en %)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (grupo de diálogo regional)

Brasil se destaca en cuanto al porcentaje de los(as) jóvenes incluidos(as) en estos espacios: son 87,5% las respuestas positivas de los(as) jóvenes participantes del grupo de diálogo regional, seguido de Argentina (62,5%). Ya Uruguay se destaca con 100% de los(as) jóvenes participantes del GDR que declararon no participar en ningún espacio, cuyo tema trate de políticas públicas para juventud. De los 47,5% que declararon participar de espacios (red, foro, consejos, comisiones) dedicados a la elaboración de políticas públicas de juventud, 15% son del ámbito estadual y 12,5% del ámbito nacional y municipal, respectivamente.
GRáFICO 6 | En qué ámbito (en %)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (grupo de diálogo regional)

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Cuando abordada la participación de los(as) jóvenes en foros/ espacios de articulación juvenil en su barrio o ciudad, 52,5% declararon que “sí”.
GRáFICO 7 | Participación en algún foro/espacio de articulación juvenil del barrio/ciudad (en %)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (grupo de diálogo regional)

El gráfico 23 muestra que – entre los(as) participantes del grupo de diálogo regional – Chile y Bolivia poseen el mayor porcentaje de jóvenes que participan en foros/espacios de articulación juvenil, con 66,7% de las respuestas, seguidos de Brasil y Argentina, con 62,7% de los(as) jóvenes.

En resumen
Estas informaciones demuestran que casi la mitad de los(as) jóvenes – que poseen participación social – no se envuelven directamente en espacios de demandas específicas “de juventud”. Lo que ratifica otras dos conclusiones del Proyecto Juventudes Sudamericanas: 1) “ser joven participante” no es una identidad única que abrigue todas las formas de movilización juvenil; y 2) el campo de las políticas públicas de juventud está en conformación, aún poco consolidado en los seis países estudiados.

GRUPOS, REdES Y mOVImIENTOS JUVENILES vErSuS GOBIERNOS E INSTITUCIONALIdAdES dE JUVENTUd: CONTROVERSIAS
Uno de los puntos que más controversia suscitó en el grupo de diálogo regional fue la relación entre sociedad civil y Estado, pensada a partir de la relación de los movimientos sociales en los cuales los(as) jóvenes participan y los gobiernos de sus países, como se puede observar en el trecho de la discusión transcrita a continuación:

“Estado produce inequidad, pues es una relación de poder. Por eso la alternativa es construir un Estado diferente”. “La cooptación de los Movimientos Sociales es un riesgo”. “No sólo enfrentarse con el Estado. Depende del contexto de la relación”.
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“No se puede separar del Estado los movimientos sociales. Depende de cómo estemos parados la posibilidad de cooptar. Es necesario inmiscuirse para funcionar con su lógica hasta transformarlo.”
Las argumentaciones trajeron a la luz discusiones clásicas sobre cómo lidar y transformar el “Estado burgués”. Para unos, para evitar “cooptación”, es preciso evitar la relación. Para otros, relacionarse significa exigir que el Estado implante políticas públicas y los gobiernos incorporen demandas juveniles. ¿Qué se entiende por Estado, gobiernos, instituciones públicas? ¿Cómo relacionarse con los gobiernos? ¿Cómo distinguir cuestiones de gobiernos (que pasan) y del Estado (que permanece)? ¿Cómo fortalecer las organizaciones sociales para relacionarse con los gobiernos sin perder la autonomía y la identidad? Cuestiones como éstas ocuparon buena parte del plenario. Algunos manifestaron discordancia total o parcial de la orientación de sus gobiernos cuestionando, así, la posibilidad de participar de ese tipo de espacio. En verdad, no se logró un consenso sobre este punto. En un encuentro que reunió a jóvenes de distintos países, entre participantes del movimiento estudiantil, movimientos agrarios, grupos de identidad y religiosos y partidos políticos, no se esperaba llegar a una estrategia única para la transformación social. De cierta manera, el grupo de diálogo regional mostró que entre los(as) “jóvenes participantes” – que actúan en grupos, redes y movimientos de un mismo país y de distintos países – existen diferencias que pueden denominarse “ideológicas”. Próximos en términos de franjas etarias y compromiso social con las juventudes de sus países, muchas veces, se distancian en términos de visión de mundo y de caminos para la transformación social. Esto se manifiesta en las diferentes concepciones sobre el papel del Estado y la constitución de la sociedad civil. No por acaso, en las discusiones, surgieron referencias a utopías socialistas; utopías ambientalistas; así como posiciones más prácticas que apuntan para demandas democráticas de corto plazo.
foto | Vanor Correia / Archivo Ibase

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No obstante, a partir de la caracterización de la juventud como “sujeto de derechos”, los gobiernos (por otra puerta de entrada) volvieron a escena. Si los(as) participantes concordaban tanto con la necesidad de construir una agenda de demandas comunes a diferentes segmentos juveniles como con la necesidad de potenciar diferentes formas de participación, restaba explicitar: ¿a quién deberían ser dirigidas sus demandas? ¿Cuál es el objetivo de la participación? Las dos últimas preguntas generaron un consenso: para incidir en el espacio público, es preciso reconocer las instancias gubernamentales a las cuales se deben dirigir las demandas. Ciertamente, no se puede dejar de considerar la complejidad del funcionamiento de las instituciones gubernamentales y el peligro de perderse en las prioridades de los gobiernos. Se relataron experiencias de los distintos países durante la discusión.6 En general, los(as) jóvenes de los diferentes países reconocen que, en sus países, las denominadas “institucionalidades de juventud” no son suficientemente fuertes y legitimadas, ni para promover la efectiva participación de jóvenes, ni para destinar las demandas de los(as) jóvenes al interior de los gobiernos. Sin embargo, no se trata de prescindir de secretarías, coordinaciones, directorios, viceministerio o institutos de juventud. Las relaciones con los poderes públicos dependen de la historia y de las coyunturas políticas de cada país. Para situarse y actuar en el interior del “campo de juventud”, se torna necesario tener en cuenta el respaldo social de cada demanda que compone la agenda; considerar el perfil de las diferentes organizaciones que son portadoras de estas demandas; analizar coyunturas políticas y el grado de sintonía (mayor o menor) de los gobiernos con los movimientos sociales en general y, en particular, con las organizaciones juveniles. O sea, aunque los(as) jóvenes de los seis países puedan dialogar sobre estrategias comunes, no hay cómo llegar a un consenso en términos de las acciones concretas que deben realizarse en cada país. Existen diferencias históricas que se reflejan en la formación económica y social de cada país y, también, especificidades de coyunturas y correlaciones de fuerzas sociales.

Y EL dEBATE CONTINúA: dE AmBOS LAdOS, PRáCTICAS A REVER
Este trecho del informe de los grupos focales del Chile debe ser leído con atención porque apunta tanto para la necesidad de reflexiones sobre la fragilidad de las institucionalidades gubernamentales de juventud como la necesidad de reflexionar sobre las prácticas de movimientos juveniles que solamente se preocupan en obtener recursos de los gobiernos para sus proyectos y acciones. “Instituciones encargadas de las políticas de juventud que han buscado acomodar forzosamente a los jóvenes a sus lineamientos de políticas y mecanismos de participación formalizados no siempre se ajustan a las formas de organización juvenil y que no siempre interpretan el sentido de sus intereses. Por el otro lado, las organizaciones juveniles suelen mantener una relación meramente instrumental con las instituciones — obtener algunos recursos financieros vía proyectos concursables —, por lo demás, no siempre efectiva, sin que eso reduzca la reivindicación que se hace a la autogestión”. Informe grupos focales / Chile

6 Por ejemplo: la Federación de Jóvenes de Argentina, el Consejo Nacional de la Juventud de Brasil (Conjuve).

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La juventud es vista como tiempo “de preparación” cuando los individuos inician su emancipación y procesan su inserción en las diversas dimensiones sociales de la vida adulta (productiva, sexual, familiar, política). La mayoría de los(as) jóvenes sudamericanos(as), sin embargo, ya ejerce actividades de total inmersión social (estudio, trabajo, sexualidad, responsabilidades familiares). Las dificultades para vivenciar la condición juvenil alcanzan, sobre todo, a los(as) más pobres, los(as) que son estigmatizados(as) por su origen social, relaciones de género, etnia, raza y lugar de vivienda. A partir de la década de 1990, viejas contradicciones de la sociedad capitalista aguzadas por rápidos cambios tecnológicos – que alcanzaron al mundo del trabajo y fragilizaron las fronteras nacionales – produjeron demandas juveniles. Llevada al espacio público, la perspectiva “jóvenes como sujetos de derechos” exigirá respuestas de la sociedad y de los gobiernos. En este contexto histórico, la expresión “políticas públicas de juventud” entra en el vocabulario político y en la agenda ciudadana.

foto

| Patrícia Lânes / Archivo Ibase

Trabajo en pequeño grupo durante el Grupo de Diálogo Regional, en Rio Bonito (RJ), en junio del 2009

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ImáGENES Y CONExIONES: ampliaciones del campo y del alcance de las investigaciones

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Esta sección brinda informaciones sobre el uso de diferentes tecnologías de información y comunicación (TICs) por jóvenes de los seis países estudiados. Su objetivo es reflexionar sobre los(as) efectos de estas tecnologías en la socialización, en la sociabilidad e en las formas de participación social de estos(as) jóvenes. En un primer momento, siempre en el ámbito del Proyecto Juventudes Sudamericanas, enfocaremos un conjunto de jóvenes que participan en grupos, redes y movimientos. Los estudios cualitativos con jóvenes que participan en movilizaciones juveniles (situaciones-tipo y grupos focales), evidenciaron la importancia de la producción de imágenes y de la comunicación virtual en espacios de participación social. En el actual contexto histórico, se vuelve cada vez más importante analizar las relaciones entre los medios alternativos y los grandes medios de comunicación. En un segundo momento, enfocaremos los(as) “jóvenes en general”, esto es, una muestra representativa, en cada país, de un contingente poblacional cuya edad oscila entre los 18 a 29 años y, por ese prisma, puede ser comparado con las personas adultas que tienen de 30 a 60 años. La encuesta de opinión realizada en el ámbito del Proyecto Juventudes Sudamericanas trajo informaciones sobre niveles de “exclusión digital” en los diferentes países, pero también demostró el mayor acceso de los(as) jóvenes de la actual generación juvenil a las redes virtuales – lo que, sin duda, se refleja en los niveles de socialización y sociabilidad de la juventud contemporánea. En un tercer momento, enfocaremos el video documental Diálogos, que acompaña a este libro. Producido durante un encuentro de jóvenes de los seis países (grupo de diálogo regional), este documental ofrece una oportunidad para indagar cómo las películas pueden producir conocimiento; pueden ofrecer una vía particular (lenguaje cinematográfico) para presentar el conocimiento producido y, finalmente, pueden ser útiles para suscitar debate y reflexión sobre el tema investigado. Si es verdad que esta generación convive con una vasta proliferación de imágenes, el nuevo espacio comunicativo que caracteriza al mundo contemporáneo debe también ser considerado cuando se trata de presentar y disputar imágenes y concepciones de juventud.

COmUNICACIóN Y TECNOLOGíAS: COmPLEmENTARIEdAdES
Esta es la primera generación juvenil que convive con la profunda intersección entre relaciones presenciales y relaciones virtuales. Pensar los modelos de socialización y sociabilidad de la actual generación juvenil exige que se haga referencia a la internet – lo cual, en general, despierta temores y preocupaciones. Se acostumbra a decir que las soluciones virtuales, vinculadas a las nuevas tecnologías de información, alejan a los(as) jóvenes del mundo real, exacerban el aislamiento y el individualismo. Ciertamente, estas “nuevas formas de estar en el mundo” pueden alejar a los(as) jóvenes entre sí y de la realidad social en que viven. Pero también no se puede negar que las TICs abren nuevas posibilidades de aproximación entre jóvenes de diferentes sectores sociales e, incluso, producen nuevas formas de incidencia en el espacio público.
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El sociólogo catalán Manuel Castells, en su libro Comunicación móvil y sociedad. Una perspectiva global, publicado en 2007 en Madrid por la Ariel-Fundación Telefónica, utiliza la noción de “tecnosociabilidad” para pensar “las tecnologías de comunicación, no como herramientas, sino como contextos, condiciones ambientales que hacen posible nuevas maneras de ser, nuevas corrientes de valores y nuevas sensibilidades sobre el tiempo, el espacio y los acontecimientos culturales”. ¡Pero vamos! también la política forma parte de estos “contextos y condiciones ambientales”. Siendo así, la participación política no está hoy necesariamente restricta a las relaciones presenciales. De hecho, las nuevas tecnologías de información y comunicación (tales como teléfono celular, Internet – blogs, fotologs, páginas personales, foros de discusión, entre otras) surgen como importantes instrumentos de convocación, de registro de actividades, de diseminación de las demandas y movilización entre los(as) jóvenes organizados(as).

Imágenes y conexiones en las acciones colectivas de jóvenes paraguayos(as)
Además del boletín impreso denominado en guaraní Ere Era (“decí lo que sea”) y de los grafittis y letreros que se colocan en lugares estratégicos de las ciudades, la telefonía celular ejerce un importante papel en las luchas de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes) por transporte y mejores condiciones de enseñanza. Estudiantes de la escuela secundaria, la mayoría de escuelas públicas, la casi totalidad de estos(as) jóvenes posee teléfono celular y lo utiliza para organizar reuniones, marchas y otras actividades. Por medio de mensajes de texto en el celular, los(as) jóvenes convocan reuniones, avisan el lugar donde se realizarán encuentros. Así como avisan si hubiera algún cambio de planes. Esa forma ágil y fluida de comunicación permite un contacto casi permanente entre los miembros. En los celulares, registran también películas cortas (“testimonios oculares”) de sus manifestaciones, de sus experiencias en el espacio público. El sitio <www.fenaes.org.py> es también muy utilizado para obtener informaciones sobre la organización, artículos de análisis y coleccionar fotos. Como el acceso a la internet en los domicilios es bastante restringido, los(as) jóvenes tienen acceso desde el lugar donde trabajan, en centros de estudios o en los cibercafés. (Extraído del Informe situaciones-tipo / Paraguay)

Hip hop aymará – Circuitos alternativos bolivianos
La grabación y comercialización de CDs forman parte de la dinámica de los grupos juveniles que trabajan con música. Los colectivos de hip hop aymará, en la ciudad de El Alto, en Bolivia, se involucran en redes sociales que permiten desde la preproducción de los temas musicales hasta la distribución de los CDs para venta. Esta dinámica – común en la cultura hip-hop – moviliza interlocutores(as) y mediadores(as). Las radios comunitarias son fundamentales para divulgar temas musicales, agendas de eventos y los debates en los cuales participan. Pero es también por medio de la internet que sus imágenes y temas musicales circulan dentro y fuera de Bolivia. Esta conjugación (local y global) de medios resulta en un buen camino para denunciar y revertir los estigmas y condiciones de vida denunciadas por medio de las letras que componen.
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La web está presente en varios movimientos políticos e interfiere en el modo por el cual la política se ha transformado. Los estudios de grupos, redes y movimientos juveniles realizados en el ámbito del proyecto Juventudes Sudamericanas traen ejemplos de usos de estas nuevas tecnologías de comunicación. E-mails, blogs, fotologs y foros de debate están presentes entre diferentes grupos, tal como el Foro de Juventudes de Río de Janeiro, que tienen como causa “la implantación de políticas públicas para jóvenes”. Así como se hacen presentes en otros espacios de agregación juvenil, tales como: en el Sindicato de Telemarketing de San Pablo, conocido como “el sindicato más joven de Brasil”; en los grupos de hip hop aymará formados en el populoso “Barrio de El Alto”, en Bolivia; entre los “Jóvenes de Pie”, como se llaman aquellos que reivindican oportunidades de empleo en la Argentina. En Chile, son fuertes las referencias a las TICs tanto entre jóvenes que se vinculan al Departamento de Juventud, en la ciudad de Concepción, como entre aquellos que participaron del “movimiento de los Pingüinos”, como quedaron conocidos(as) estudiantes secundarios que lucharon por transporte y por mejora en las condiciones de enseñanza en el país. O sea, tanto grupos y colectivos de estudiantes como jóvenes de barrios y clases populares se valen de estos medios para comunicarse con sus pares, para darse a conocer, para incidir en el espacio público. Es preciso subrayar, no obstante, dos aspectos más sobre el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, en el contexto de las estrategias que forman parte del esfuerzo de los grupos para mantenerse movilizados y ampliar el debate acerca de sus demandas. Por un lado, el uso de nuevas tecnologías no hace con que otros medios dejen la escena. Muchos grupos siguen divulgando sus acciones y demandas por medio de materiales impresos, como folders, boletines, cartillas y también por comentarios hechos de boca en boca. La tendencia es hacer combinaciones, lo que instituye localmente la llamada “convergencia de medios”. En los casos del movimiento hip hop aymará (Bolivia) y de la Asamblea Juvenil Ambiental (Argentina), por ejemplo, el sitio en internet no disminuye la importancia del espacio en la radio local. Por otro lado, los creados o utilizados directamente por los grupos como forma de expresión y comunicación también pueden ser importantes para pautar los medios de comunicación de masa y/o comerciales que juegan un papel importante en el proceso de dar mayor visibilidad a las demandas y a sus actores. En el caso de los(as) jóvenes de hip hop de la Familia Morro do Bom Jesus, en Caruaru, Brasil, aparecer en los medios contribuyó para reconfigurar la relación entre ellos(as) y sus familiares, que pasaron a valorizarlos(as) más. También, según el relato de estudiantes secundarios de la Fenaes, en Paraguay, gracias a los medios de comunicación, que acabaron por difundir una “imagen positiva” de la lucha por el “boleto libre”, padres, madres y familiares comenzaron a comprender y a valorizar sus acciones. En la llamada “Revuelta del Buzu”, como quedó conocida la lucha por transporte de estudiantes secundarios, en Salvador, Brasil, los grandes medios tuvieron también un papel relevante. Al comunicar sus manifestaciones, los noticieros televisivos acabaron contribuyendo para agregar otras escuelas y estudiantes al movimiento, así como contribuyeron para insertar la cuestión en la agenda de los(as) gobernantes. En otros casos, como el del Movimiento Estudiantil Secundario, en Chile, los medios de comunicación – al entrevistar jóvenes “pingüinos” involucrados(as) – también se convirtieron en espacios de legitimación de las demandas. De manera general, por los grandes medios de comunicación transitan imágenes estigmatizantes de los(as) jóvenes, reforzando la idea que ellos(as) serían sujetos “incapaces” o “incompletos”, peligrosos(as) o revoltosos(as). Con el objetivo de agregar otras imágenes y disputar sentidos sociales, los grupos, redes y movimientos juveniles establecen relaciones con la prensa oral, escrita y televisiva, buscando estrategias tanto para evitar la tendencia dominante de reforzar estigmas (y favorecer su incriminación) como para pasar sus mensajes.
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Para la Coordinadora por la Legalización de la Marihuana, del Uruguay (que reúne a varios movimientos y actúa básicamente vía internet), los medios de comunicación eran vistos como “enemigos” visto que – en general – apoyan una postura represora. No obstante, después del evento organizado por el grupo, que reunió a más de 6 mil personas, el 5 de mayo de 2007, la Coordinadora, por su capacidad de movilización, fue legitimada por los propios medios de comunicación y se convirtió en una interlocutora sobre el tema. Sin duda alguna, los medios buscan acontecimientos que produzcan noticias. Por eso mismo, puede decirse hoy en día que las nuevas tecnologías de información y comunicación a las cuales los(as) jóvenes tienen acceso, se convierten también en instrumentos para pautar a los medios. Entre el Movimiento de Jóvenes Campesinos (Asagrapa), del Paraguay, los acampamentos juveniles se convirtieron en estrategia no solamente para intercambio entre jóvenes del campo, movilización de nuevos jóvenes y ampliación del movimiento, sino también de mayor visibilidad pública para el colectivo. En este caso, evalúan los involucrados, fue el carácter innovador de la acción que atrajo la atención de los medios y acabó contribuyendo para atraer a otros (as) jóvenes. Interesante es, no obstante, notar cómo esas relaciones son dinámicas. En coyunturas diferentes, los llamados grandes medios pueden ganar o perder importancia. En Argentina, los escraches – un tipo de dramatización teatral que se hace en puntos de la ciudad donde viven o trabajan torturadores – fueron creados por la organización HIJOS. Como hijos e hijas de personas muertas y/o desaparecidas durante la dictadura militar en Argentina, esos(as) jóvenes luchan por el rescate de la memoria y por derechos humanos. Los escraches comenzaron a organizarse en días de la semana y en horarios tales, justamente para garantizar noticias en los grandes medios, sobre todo, la cobertura de redes de televisión, ya que las imágenes tienen un papel fundamental en ese tipo de desempeño político. En determinado momento, no obstante, los(as) organizadores evaluaron que – incluso perdiendo la repercusión en los noticiarios – era importante cambiar horarios y días para favorecer la presencia de personas del vecindario en las calles. En ese momento, el tradicional boca a boca y los medios virtuales cumplieron la función de convocar a participantes y repercutir los acontecimientos. De esta forma, se puede decir que la relación de los movimientos con los medios de comunicación de masa es ambivalente. Tal ambivalencia se revela ejemplarmente en el caso del Acampamento Intercontinental de la Juventud (AIJ), que se organiza a cada edición del Foro Social Mundial. Los medios de comunicación, sobre todo aquellos de la ciudad sede de diversas ediciones del encuentro, Porto Alegre, divulgan noticias polares sobre el acampamento. Ora lo tratan como el lugar de lo exótico, de la revuelta, de la desorganización, del consumo de drogas, del desvío; ora llaman la atención para la convivencia entre diferentes expresiones de foto | Bolivia / Archivo U-PIEB la juventud mundial y la opción de aquellos(as) jóvenes en poner en práctica las cuestiones debatidas durante el FSM (autogestión, economía solidaria, diversidad cultural, sexual y religiosa etc.). A su vez, el Comité Organizador del Acampamento busca influenciar y monitorear la cobertura de los medios y, al mismo tiempo, crea una estructura dentro del acampamento para producción de contenidos propios durante el encuentro (para radio, para Internet, etc.).
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En síntesis, en todas las situaciones estudiadas, se comprueban influencias mutuas entre el uso de tecnologías virtuales y los medios de comunicación de masa. La repercusión periodística – en principio encarada con desconfianza por los(as) jóvenes investigados(as) – es también vista como necesaria para conquistar visibilidad y respuestas para sus demandas. Al mismo tiempo, la internet y los teléfonos celulares se suman, como las radios alternativas/comunitarias, a los panfletos y grafittis, tanto para producir comunicación innovadora como para provocar renovación de los grandes medios.

RESULTAdOS dE LA ENCUESTA dE OPINIóN: NOTíCIAS SOBRE USOS Y ACCESOS A INTERNET
Según la encuesta de opinión realizada en el ámbito del Proyecto Juventudes Sudamericanas, los seis países presentan diferentes niveles de exclusión digital, a saber: la utilización habitual del computador en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay corresponde a cerca de 30% de los(as) entrevistados(as), mientras Bolivia y Paraguay llegan a 22,6% y 14,5%, respectivamente. Por otro lado, en los seis países estudiados, los(as) entrevistados(as) con grados más elevados de escolaridad y de ingresos alcanzaron niveles más altos de utilización de la internet. El uso de la internet en las áreas urbanas llega al doble (o incluso al triple, en algunos países) con relación a las áreas rurales. O sea, “exclusión digital” continúa siendo una realidad que refleja desigualdades sociales preexistentes. Sin embargo, en los seis países existe una tendencia común: la internet juega a favor de las poblaciones más jóvenes. Ciertamente, entre jóvenes también existen diferencias de la frecuencia y calidad de acceso, pero ésta es la primera generación juvenil en que las nuevas tecnologías de información y comunicación tienen alguna presencia en la vida de jóvenes de todas las clases sociales.
TABLA 20 | Uso de la internet en los seis países investigados Jóvenes % CHILE URUGUAY ARGENTINA BRASIL BOLIVIA PARAGUAY 61 57 53 50 39 29 Personas adultas % 24 23 26 21 12 6

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

Las nuevas tecnologías están en aspectos relevantes de la socialización, de la construcción de subjetividad y de identidad, de las formas de estar en el mundo de esta generación. La internet forma parte del proceso educativo, de la capacitación para entrar en el mundo del trabajo, del ocio, de las maneras de hacer amigos (as), de las relaciones afectivas, de la elección de religiones. Esta es la primera generación en que jóvenes con poca escolaridad tienen acceso a la internet. Las computadoras están más baratas y son vendidas a crédito. Al mismo tiempo, también hubo ampliación en la presencia de computadoras en las escuelas, el aumento de los espacios de conexión subsidiados por organismos gubernamentales; la proliferación de espacios comerciales en villas de emergencia, barrios y periferias con precios accesibles (cibercafés, lanhouses etc.). Todo ello permite que jóvenes de diferentes clases sociales utilicen redes sociales, como Facebook, Orkut, Twitter etc.
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Viviendo en seis países diferentes de América del Sur, los(as) jóvenes del grupo de diálogo regional se encuentran en el Facebook
Facebook es una red social creada en los Estados Unidos en 2004. Al principio se restringía a los(as) estudiantes de Harvard; después se expandió por todo el mundo. Hoy posee más de 120 millones de usuarios(as) que se comunican en diferentes idiomas. Su objetivo expreso es: “ayudar a que te comuniques con tus amigos en todo el mundo y a compartir los momentos especiales de tu vida”. La casi totalidad de jóvenes que participaron del grupo de dialogo regional, realizado por el proyecto Juventudes Sudamericanas, se conectan actualmente por medio del Facebook. Para recordar aquel “momento especial de sus vidas”, compartieron sus (¡muchas!) fotos. Son imágenes de los caminos por los cuales pasaron, de las actividades en las cuales participaron, de los momentos descontraccionados entre las actividades de los paseos por Río de Janeiro. En ese espacio cibernético, por lo tanto, se puede tener acceso a un considerable acervo fotográfico que documenta un inédito encuentro de 40 jóvenes, de seis países de América del Sur. Al mismo tiempo, quien haya sido invitado(a), podrá leer instigadoras evaluaciones sobre temas que formaron parte del grupo de diálogo. Las discusiones sobre las necesidades, demandas y sueños de esta generación juvenil continúan. Pero no es solamente eso. En la actualidad, los(as) jóvenes también utilizan esa herramienta para divulgar la “agenda de juventud en sus países”, para contar sobre otras articulaciones de las cuales participan e, incluso, para intercambiar informaciones prácticas de cómo organizar un evento cultural o una protesta política. También existe espacio para comentar acontecimientos de diferentes países (por ejemplo, elecciones en Uruguay, en Bolivia, en Chile, Conferencia de Copenhague, marcha de campesinos/as en Paraguay, etc.). Pero ni por eso, se deja de comentar sobre fútbol: entre los(as) jóvenes del grupo de diálogo del Río de Janeiro siempre hay bromas con hinchas de un equipo que perdió un partido, así como son muchas las expresiones de alegría de los(as) hinchas de equipos vencedores. Nuevas fotos, pensamiento y textos son constantemente colocados, se aguardan comentarios. Así, son muchas las oportunidades para que uno(as) dejen mensajes en los “cuadernos” de los(as) demás. Por todo ello, el Facebook también puede ser considerado parte del campo de investigación. Esto nos remite a una cuestión sumamente actual: la urgencia en encontrar técnicas apropiadas para comprender las especificidades de este “campo de investigación” y para aprender las repercusiones de redes virtuales, como ésta, sobre el repertorio de prácticas que producen incidencia en el espacio público contemporáneo.

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Mientras tanto, si es verdad que esta es la generación de la “tecnosociabilidad”, es preciso no minimizar la convivencia de las nuevas tecnologías con diferentes agencias de socialización, tales como familia, barrio, escuela, las iglesias. La sociabilidad de determinado segmento juvenil es siempre fruto de diferentes combinaciones de espacios de socialización. Ello es así porque lo “actual” está compuesto por una variedad de arreglos, entre tradición e innovación, presentes en la vida de diferentes segmentos juveniles. Sin tener en cuenta estos aspectos, se corre, una vez más, el riesgo de homogeneizar a la juventud. Comprender la existencia de diferentes dinámicas en el uso de las tecnologías es también una forma de transponer obstáculos para que las llamadas “minorías activas” (jóvenes que participan en grupos, redes y movimientos) se aproximen más a la realidad de la mayoría de la juventud de cada país. Por fin, otro aspecto importante a ser mencionado son los “sitios de juventud”, que ofrecen resultados de investigaciones, artículos de especialistas y noticias sobre grupos, redes y movimientos juveniles abocados a diferentes causas y pertenencias. El Proyecto Juventudes Sudamericanas tiene su sitio y por su intermedio, es posible hacer enlaces para otros tantos sitios “de juventud”.

ESTA ES LA PáGINA dA INvESTIgACIóN JuvENTudES SudAmErICANAS EN LA INTERNET

http://www.juventudesudamericanas.org/

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dIáLogoS: UN VIdEO dOCUmENTAL PARA INVESTIGAR, CONTAR Y PROVOCAR EL dEBATE
Las filmaciones del documental Diálogos se realizaron durante un encuentro en Río de Janeiro (grupo de diálogo regional), promovido por el Proyecto Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, coordinado por Ibase y Pólis, con el apoyo del IDRC. Con 30 minutos de duración, presenta un panel diversificado de rostros, trayectorias, demandas y reflexiones de jóvenes de seis países de América del Sur. Sus protagonistas participan en distintos grupos, redes y movimientos juveniles. Son jóvenes que narran sus experiencias de vida, marcadas por los rápidos cambios en el mercado de trabajo y por el defasaje de los currículos escolares. Describen las distintas formas de violencia física y simbólica que los(as) afectan como jóvenes, mujeres, negros(as), indígenas, habitantes de áreas rurales y de periferias urbanas. Cuestiones tales como diferentes orientaciones sexuales y legalización de la marihuana forman también parte de un rico debate entre jóvenes que buscan caminos para hacer valer sus derechos frente a la sociedad y el Estado. En el ámbito del Proyecto Juventudes Sudamericanas, este documental fue útil para descubrir (aprehender detalles y ángulos del tema investigado), para contar (socializar, por medio del lenguaje cinematográfico, los principales hallazgos de la investigación) y para discutir (provocar el debate en diferentes espacios sociales).

Para descubrir...
El antropólogo brasileño Milton Guran, en su texto “Fotografar para descobrir, fotografar para contar”, analiza el lugar de la fotografía en el ámbito de la investigación antropológica, destacando dos finalidades distintas: la fotografía hecha con el objetivo de obtener informaciones; y la fotografía hecha para demostrar o enunciar conclusiones. Discurriendo sobre la contribución de la fotografía para la investigación, el autor enfatiza la especificidad de las informaciones obtenidas por medio de imágenes. Su papel no es tan sólo exponer lo que es visible, sino, sobre todo, hacer visible lo que ni siempre es visto. En ese sentido, fotografiar es, antes de nada, atribuir (o reconocer) valor a un aspecto determinado de una escena. El “buen resultado” – además de los prerrequisitos técnicos – depende de una fracción de segundo y un momento de intuición. En el caso del video documental, diferentemente de la fracción de segundo que caracteriza a la fotografía, las tomas se hacen por tiempos continuos. En este sentido, los hallazgos son menos intencionales. Incluso cuando la edición final sea siempre resultado de selección, el proceso de montaje no depende sólo de lo que se desea enfatizar. El stock de imágenes y de expresiones verbales disponibles puede venir a sorprender, ampliando o limitando la edición. En el caso de Diálogos, desde el principio, la intención no era ni hacer un producto didáctico (para “formar” jóvenes liderazgos) ni usar el lenguaje cinematográfico para traducir un informe de investigación. Se trataba de usar otro recurso de comunicación, con sus posibilidades y sus límites. El uso de imágenes permite obtener nuevas informaciones sobre formas de interacción juvenil, sobre trazos comunes y también sobre las diferencias culturales y personales de jóvenes de un mismo país y entre jóvenes de diferentes países. Silencios, intercambio de miradas, expresiones faciales, mímicas, gestos, lenguaje corporal no son detalles, son informaciones cruciales, sobre todo cuando los(as) protagonistas (de la investigación y del documental) son jóvenes. De esa forma, las filmaciones son también útiles para el proceso de investigación porque traen informaciones que, difícilmente, podrían ser obtenidas por otros medios.
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Mirar proprio
En el encuentro de jóvenes sudamericanos(as), retratado en el documental Diálogos, llamó la atención la presencia de un joven boliviano que – con su pequeña cámara – filmó el encuentro en su totalidad. Su imagen (produciendo imágenes) evidencia una peculiar combinación entre la afirmación de la tradición étnica y las potencialidades de las nuevas tecnologías. Con su cámara, lo que él pudo llevar de vuelta a su grupo no es solamente un relato o un informe, son imágenes que él mismo produjo sobre la experiencia vivenciada en Río de Janeiro. De esta manera, culturas territoriales locales y el uso de nuevas tecnologías no sólo conviven, sino que se influencian. Cuando se le preguntó sobre la importancia de “estar filmando”, el joven boliviano de Potosí, respondió: “El uso de este equipamiento y de esta tecnología no existía en aquel tiempo por causa de nuestros usos y costumbres indígenas originarios. Ahora, el avance de la tecnología modificó eso bastante. Sucedió lo mismo con la máquina fotográfica. Esto es importante para llevar información”.

En rigor, todo vídeo documental es producto tanto de la intención/preparación como de acasos. En otras palabras, no obstante la existencia de guiones y guías preparados con antecedencia, las filmaciones permitirán traer a la superficie otras dimensiones que no se pretendía enfatizar. Siendo así, el proceso de montaje de un documental depende tanto de lo que se desea enfatizar como de la existencia de imágenes y dichos disponibles para editar. En el documental Diálogos, por ejemplo, era importante retratar a todos os segmentos juveniles presentes en el evento. Aunque haya existido intención y preparación para incluir tal diversidad – de nacionalidades, géneros, causas y pertenencias – ello, no obstante, no se realizó. En realidad, ni todos los(as) jóvenes que participaron en el diálogo regional se dispusieron (ciertamente, por motivos diversos) a ser filmados y a hablar sobre sus trayectorias personales. Y, entre los(as) que se dispusieron, algunos(as) no se sentían lo suficientemente cómodos para hacerse comprender. En principio, esta selección de testimonios podría ser contrabalanceada por la participación de otros(as) jóvenes durante el encuentro. Reforzando, no obstante, aún, la dificultad de dar visibilidad a todos los segmentos juveniles, la participación en los grupos y en los momentos colectivos también no fue homogénea. En resumen, a pesar de las intenciones del guión, la diversidad juvenil retratada en el documental quedó menos extensa que lo planificado. En la investigación sociológica, las diferencias de participación son datos que deben ser tenidos en cuenta en los análisis. Los silencios son también reveladores. En las filmaciones, además de los silencios, pueden también ser tenidos en cuenta los gestos, las expresiones, los cuchicheos. Además de aquellos que son testimonios o que discuten con vehemencia, otros(as) jóvenes son protagonistas del documental Diálogos. Imágenes de los momentos más fogosos de la discusión muestra jóvenes que hablan al mismo tiempo, se miran, confabulan, se muestran agitados(as), dejan trasparecer expresiones de duda, concordancias y discordancias. En este caso, son las imágenes que, por sí mismas, evidencian la participación de un conjunto más amplio de jóvenes con las cuestiones en pauta. De la misma forma, las imágenes de la Playa de Copacabana – con baños de mar y partido de fútbol – permiten también descubrir otras facetas de los(as) “jóvenes participativos(as)” que, muchas veces, solamente se presentan y son vistos(as) por la óptica militante.
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En fin, en este contexto, las fronteras entre el “tiempo de la investigación” y el “tiempo de la filmación” se tornan frágiles. Eso no quiere decir que todas las informaciones obtenidas deban o puedan ser transformadas en texto. En efecto, la conjugación entre imágenes y expresiones habladas en un documental produce emociones que ni siempre se prestan a ser encuadradas en la lógica del discurso científico. Son modos diferentes de aproximarse a la realidad, pero que pueden sumarse como vías complementarias.

Contar...
Cada documental busca un casamiento peculiar entre imágenes y dichos para tratar un tema. En el caso del documental en cuestión, relacionado con el Proyecto Juventudes Sudamericanas, el objetivo era sondear las posibilidades y los obstáculos para establecer un diálogo entre jóvenes de los seis países estudiados. Como se sabe, un conjunto razonable de resultados de otras etapas del proyecto – de los estudios de caso (situaciones-tipo), de los grupos focales y de la encuesta de opinión – fue divulgado en libros, artículos en revistas especializadas, folletos y videos producidos por los equipos nacionales. Esos resultados, sin duda, fueron importantes para viabilizar a los grupos de diálogo nacionales y al propio regional. Se trataba, ahora, no obstante, de hacer un nuevo producto que no sustituyese libros y vídeos ya realizados, sino que pudiese complementarlos. Ello tanto en lo que concierne a nuevas informaciones como en lo que se refiere a la especificidad relativa al uso de imágenes para comunicar resultados de investigación. Siendo así, el objetivo no era enfatizar la técnica de investigación utilizada (choicework dialogue), sino retratar lo que sucedió en un determinado espacio y tiempo, de manera de generar interés de otros(as) a generar interés de otros(as) jóvenes y, al mismo tiempo, de ofrecer a estudiosos(as) del tema algún material y hallazgos de investigación. En el documental se destacan algunas trayectorias personales de jóvenes. Son ellos y ellas que cuentan cómo se relacionan con sus padres y madres, cómo se sensibilizaron por cuestiones sociales, cómo se sienten y lo que quieren como jóvenes. Sus rostros y expresiones abren posibilidades de ampliar el conocimiento sobre juventud, pero también emocionan. Esos testimonios puntualizan una estructura narrativa que busca – por medio de escenas de trabajo en grupo y de reuniones plenarias – destacar los puntos de consenso, las controversias y las dudas presentes en el proceso de construcción de una identidad política entre jóvenes sudamericanos(as). Tal narrativa está compuesta de tres bloques: 1) ¿qué se entienden por “demandas juveniles?; 2) ¿qué significa hoy hablar de “participación juvenil”?; 3) ¿cómo deben relacionarse con los gobiernos y con el Estado los grupos, redes y movimientos juveniles?. En fin, ¿qué nos cuenta este documental? Por medio de una articulación particular entre imágenes y dichos, el documental se ocupa de explicitar las tensiones constitutivas del “campo de la juventud” que se construyen en esta primera década del siglo 21. Es a partir de la aprehensión de las controversias en curso que el documental puede ser útil para provocar reflexión académica y debate en espacios de participación social.
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Provocar el debate...
Problemas específicos en las áreas de educación, trabajo y violencias físicas y simbólicas alcanzan particularmente hoy a la juventud. La transformación de esos problemas sociales en demandas socialmente reconocidas exige pactos intergeneracionales; alianzas entre segmentos juveniles y un nuevo paradigma para formulación e implementación de políticas públicas de juventud. El documental Diálogos puede ser un instrumento para cualificar al debate en curso. Puede ser utilizado como un disparador de discusión en diferentes espacios, con objetivos diversos, sea por inmediata identificación o aproximación; sea por extrañamiento u oposición. Veamos algunos ejemplos. 1. Presentación del documental para otros grupos y movimientos sociales (no demarcados por la identidad juvenil) Como ya se dijo, el documental registra las tensiones y las controversias que los grupos, redes y movimientos juveniles enfrentan para caracterizar sus “demandas”, para ensanchar las definiciones de “participación” y para establecer relaciones con los gobiernos y con el Estado. Esos puntos aproximan el “campo de la juventud” de otros movimientos sociales que no están recortados por la cuestión de edad. En ese sentido, presentar el documental en espacios de participación social no caracterizados como “de juventud” puede ser útil tanto para diseminar informaciones sobre la actual “condición juvenil” como para provocar la reflexión (y, en algunos casos, incluso para renovar concepciones) sobre las actuales y diferentes formas de participación social, provocando un necesario diálogo intergeneracional. 2. Presentación del documental para diferentes colectivos de jóvenes El documental registra formas bien diversas de participación. Están presentes los(as) jóvenes de organizaciones tradicionales, como partidos políticos, sindicatos y movimiento estudiantil. También están presentes jóvenes de movimientos de identidad, como los étnicorraciales, de género y orientación sexual. Entre los grupos culturales, se destacan jóvenes de teatro, hip hop y de comunicación. También estaban presentes jóvenes católicos(as), evangélicos(as), de tradición indígena y africana, aunque el recorte religioso no haya quedado evidente en el documental. Sin buscar anular o subestimar diferencias, el propio encuentro fue una oportunidad para provocar miradas y escuchas mutuas. En este sentido, la misma experiencia puede multiplicarse y potenciarse por medio de la exhibición del documental. Cada exhibición puede ser vista como una oportunidad de entender las razones del otro sin, necesariamente, darles razón. Por ejemplo, en determinado momento de la película, una joven brasileña – participante del movimiento negro – clasifica como una forma de “participación” (reacción al status quo) las acciones ilícitas practicadas por jóvenes “excluidos del sistema”. Un joven uruguayo, vinculado a un partido político, reacciona ante esta formulación. Después de argumentos y contraargumentos, queda la cuestión: ¿cómo las llamadas “juventudes organizadas” se relacionan (o no) con segmentos excluidos de la juventud? Otro ejemplo: Luego de la presentación del documental en un gran Festival de Juventud, en Argentina, los(as) jóvenes de colectivos juveniles – sobre todo, ligados (as) a proyectos sociales – allí reunidos(as), se manifestaron contra la postura de ciertos protagonistas del documental considerados como “dueños de la verdad” que quieren “enseñar caminos” a otros(as) jóvenes. En ese caso, el documental parece haber contribuido para la explicitación de la crítica de los modos tradicionales de hacer política (que también se reproducen entre los(as) jóvenes).
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Veamos, también, un último ejemplo. Las cuestiones de los(as) jóvenes del medio rural están menos presentes en el documental que, por ejemplo, las cuestiones que afectan a los (as) jóvenes urbanos(as) y las causas étnicorraciales, de orientación sexual, etc. No obstante, invitar a jóvenes rurales para debatir su propia situación a partir de esta cierta “ausencia” puede ser estimulante. Además de ellos, la comparación – por medio del establecimiento de semejanzas y diferencias – entre lo que sucede con otros segmentos juveniles, puede convertirse en una oportunidad para enriquecer la pauta de los(as) jóvenes rurales. De cierta forma, fue eso lo que sucedió en diciembre de 2009, durante el encuentro de jóvenes que participaron en la Reunión Especializada sobre Agricultura Familiar de Mercosur (Reaf). En dicha ocasión, los(as) participantes se apropiaron de dos cuestiones presentes en el documental, a saber: ¿Cómo sería posible ampliar la participación de los(as) jóvenes rurales? ¿Cómo relacionarse con las agencias gubernamentales y con el Estado? Esas cuestiones fueron la pauta del trabajo en grupo que siguió a la exhibición. De esta manera, el video documental motiva la ampliación de la discusión y provoca la conexión de demandas específicas con problemas comunes a la actual condición juvenil. En efecto, la presentación del documental para segmentos juveniles específicos puede ser tanto ocasión para la afirmación de los aspectos particulares de cada segmento juvenil, como ocasión para establecerse una dinámica de identificación de trazos generacionales comunes. De esta manera, el documental puede contribuir para el desarrollo del diálogo intrageneracional, condición indispensable para construir una pauta común y hacerse presente en el espacio público. 3. Presentación del documental para autoridades y gestores de Políticas Públicas de Juventud El documental Diálogos presenta a las juventudes sudamericanas en sus múltiplos segmentos. Esto es, no particularizada, los(as) jóvenes son reconocidos(as) como “público-meta” o como “interlocutores” de uno u otro ministerio, secretaría o espacio institucional de juventud. No por acaso, en una exhibición realizada para autoridades en Argentina, el representante de un programa destinado a los(as) “jóvenes excluidos(as)” afirmó que aquellos que estaban en el documental no eran “sus jóvenes”. En efecto, lo que se presenta es un conjunto peculiar de jóvenes a partir del cual se produce un nuevo “sujeto político” (o, por lo menos, un nuevo “público meta”). Hablar de “juventud como sujeto de derechos” cuestiona recortes de políticas sectoriales. Si es verdad que este sujeto/público-meta fue la motivación para la creación de “espacios institucionales de juventud” en los seis países estudiados, también es verdad que permanece la dificultad de diseminar la visión de “desarrollo integral” de la juventud, con sus desigualdades y diversidades. Se trata, ahora, de superar las concepciones de “prevención” o de “contención” que, desde la década de 1990, balizan programas y acciones destinados a la juventud. En efecto, las imágenes y los dichos del documental presentan, con contundencia, demandas juveniles que ultrapasan las fronteras que separan sectores del Estado (Educación, Trabajo, Cultura, Seguridad, Salud, Medio Ambiente, Transporte, etc.). De hecho, ellas confirman la necesidad de que el tema de la juventud se encuentre presente en diferentes ministerios y secretarias (evocan transversalidad), así como confirman la necesidad de integración de programas y acciones dirigidos a diferentes segmentos juveniles. En este sentido, sin ser una tesis o un informe político, el documental Diálogos – presentando imágenes y manifestaciones verbales jóvenes – puede contribuir para sensibilizar a las autoridades en dirección a la innovación de concepciones y prácticas en lo que se refiere a las políticas públicas de juventud. Finalmente, es importante recordar que una copia del documental Diálogos acompaña a este libro y puede ser proyectada en diferentes espacios y situaciones. Dirigido a un segmento poblacional marcado por la “tecnosociabilidad” y por la ampliación del acceso a la internet y a los celulares, el documental tendrá usos, sentidos y apropiaciones diversas por grupos, redes y movimientos juveni| 108 |

les. Se obtendrán copias y sus usos no son totalmente previsibles y controlables. Su lugar se definirá al lado de tantas otras filmaciones que, ciertamente, serán realizadas por otros(as) investigadores(as) y por los(as) propios(as) jóvenes, como ya es el caso del joven boliviano de Potosí.

PARA máS ALLá dEL dETERmINISmO TECNOLóGICO Y dEL PESSImISmO CULTURAL

“El pensamiento actual acerca de las relaciones entre cultura y tecnología se detiene al llegar, mayoritariamente, a conclusiones desesperanzadas. Para los conservadores culturales, la televisión por cable es la última ofrenda de la caja de Pandora y la transmisión por satélite coronará a la torre de Babel. Al mismo tiempo, una nueva clase de intelectuales, que dirige los centros en los cuales opera las nuevas tecnologías culturales y de informática, habla con seguridad de su “producto”. Ninguna de estas posturas puede ser considerada suelo firme. Lo que tenemos es una pésima combinación de determinismo tecnológico y pesimismo cultural”.
Raymond William, Cultura, Ed. Paz e Terra, 1992 Cuestionando la propagación del “pesimismo cultural”, Jesús Martín-Barbero, antropólogo colombiano, muestra cómo las nuevas tecnologías de comunicación e información empujan a las sociedades hacia una intensificación de sus contactos y conflictos, exponiendo todas las culturas unas versus otras, como nunca se produjo antes. En este sentido, es fundamental llamar la atención para la velocidad con que “las mayorías” – o sea, los(as) jóvenes de los estratos sociales más pobres – están teniendo acceso al teléfono celular y a la internet, como los ya mencionados resultados de la encuesta de opinión. Por medio de este nuevo espacio comunicativo, intercambian e-mails, temas musicales, fotos e vídeos. En este nuevo espacio, renuevan también las formas de actuar en el espacio público, como ocurre en las movilizaciones juveniles estudiadas. Las relaciones entre cultura y comunicación se acentúan para la actual generación juvenil justamente porque, en los días de hoy, las transformaciones culturales más decisivas provienen de mutaciones tecnológicas. Es en este escenario histórico que la “edad” o el “ser joven” puede convertirse en un recorte productor de demandas de reconocimiento. Y, de esa manera, dejar de ser tan sólo un “recorte” para – en determinados espacios y ocasiones – expresar una identidad/ un nuevo sujeto que se construye en la búsqueda de respuestas para sus necesidades ciudadanas. Además de ello, las redes digitales tejen un potencial estratégico para la integración sociocultural de los(as) jóvenes sudamericanos(as). Como era de esperarse, no obstante, también el espacio de comunicación virtual es disputado por valores distintos y fuerzas antagónicas. En el futuro, marcos regulatorios más generales deberán ser producto de negociaciones de actores públicos. En el presente, cabe a los estudiosos, a los grupos, a las redes y a los movimientos juveniles – con su conocimiento, sus valores y sus causas – disputar también el ciberespacio y los mensajes e imágenes que circulan en él. Para tanto, es preciso apropiarse de las nuevas tecnologías para producir contrainformación, divulgar informaciones cualificadas, movilizar la imaginación y participar de la construcción del espacio público ampliado. En vez de oponerse (o de someter un polo al otro), es preciso combinar razón e imaginación, ciencia y arte, o libro y medios audiovisuales. Tener en cuenta la especificidad del lenguaje es hacerlos convergir en la dirección de las demandas de emancipación de los(as) jóvenes de hoy, sobre todo, de aquellos(as) más afectados (as) por procesos de exclusión social.
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JUVENTUdES Y INTEGRACIóN REGIONAL: encuentros y desencuentros entre el mirar de la población y las iniciativas de la sociedad civil y de los gobiernos

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RECAdOS dE JóVENES CHILENOS(AS) Y BRASILEñOS(AS) PARTICIPANTES dEL GRUPO dE dIáLOGO REGIONAL (JUNIO dE 2009, RíO dE JANEIRO, BRASIL)

ión latinoa“Es importante intentar la unión. La integrac ho en común, mericana es posible y necesaria; tenemos muc emos nuesconstruyamos un movimiento regional y transform r manera tros países, democraticemos, repartamos de mejo los recursos, etc.” con otras “Es hora de despertar a fin de unir fuerzas peculiar del juventudes del mundo y movidos por la rebeldía sformación “Ser joven” avanzamos para la tan soñada tran esperanza!” social. ¡Globalicemos la lucha! ¡Globalicemos la as tan serios “Discutir con jóvenes de otros países sobre tem sudamericano. e importantes hizo que me sintiera un joven latinoameriPrecisamos reconocernos como una gran nación cana.”

Los testimonios citados fueron vertidos durante un encuentro de 40 jóvenes que participan en grupos, redes y movimientos sociales. En estos tiempos de globalización, entre los(as) jóvenes participantes, comienza a delinearse una pertenencia militante que extrapola fronteras nacionales y va llegando a América del Sur, a América Latina, a Iberoamérica, a las luchas por otra globalización (no necesariamente en este orden linear y progresivo). Para tanto, ciertamente, cuentan tanto iniciativas no gubernamentales – como aquellas que se congregan hace casi una década en torno del Foro Social Mundial – como iniciativas gubernamentales – tal como las que se refieren a las actividades que enfocan los países del Mercosur o iberoamericanos.
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No obstante, existe un defasaje entre esas minorías juveniles movilizadas y el conjunto de esta generación. Los resultados de la encuesta de opinión ratifican esta constatación pero, al mismo tiempo, traen informaciones intrigantes que diferencian un poco las relaciones entre vecinos y entre los países vecinos con países iberoamericanos, sobre todo España. En este capítulo vamos a tratar de este asunto, comenzaremos por los resultados da encuesta de opinión para mirar a la “integración sudamericana” desde el punto de vista de ciudadanos(as) jóvenes y personas adultas de los seis países. A continuación ofreceremos al público lector un glosario de siglas y temas que precisan ser conocidos por quien está investigando o actuando en los espacios de juventud. Y, por fin, traeremos una contribución más de la investigación cuantitativa, cotejando algunas respuestas con la visión de los(as) jóvenes participantes del grupo de Diálogo, lo que nos da una medida de cómo los(as) jóvenes de los seis países investigados encaran su propio futuro, el de su país y de América del Sur.

REALIdAdES Y dESEOS dE JóVENES SUdAmERICANOS(AS): APORTES PARA PENSAR LA INTEGRACIóN REGIONAL
Uno de los objetivos de la investigación fue analizar las potencialidades de las juventudes de los seis países estudiados en reconocer los problemas comunes y construir una pauta regional. Por este motivo, se buscó conocer para dónde miran y por dónde circulan los(as) jóvenes de la región, así como la percepción de la población con relación a las principales iniciativas de integración regional. Cómo y por dónde circulan los(as) jóvenes de la región En general, las investigaciones han evidenciado que la migración entre los(as) jóvenes está signada, por un lado, por un conjunto de oportunidades y, por el otro, por un conjunto de riesgos. A partir de los resultados de los índices construidos en la encuesta de opinión, se puede afirmar que la población joven circula de forma bastante limitada entre los países de la región. » El país que trae el mayor índice global de circulación, entre otros países de América del Sur y de otros continentes, es Uruguay, y Brasil presenta el menor índice de circulación. En lo que se refiere a América del Norte y Europa, encontramos los siguientes índices: 6,54% de argentinos(as); 5,1% de bolivianos(as); 3% de brasileños(as); 3,4% de chilenos(as); 2,2% de paraguayos(as) y 11,7% de uruguayos(as). » Si se considera globalmente, la mayoría de los(as) que respondieron afirma no tener viajado a otros países, siendo que Uruguay (56,3%) y Paraguay (55,2%) representan las excepciones. Argentina (41,9%), Chile (23,5%) y Bolivia (22,8%) ocupan posiciones intermediarias, mientras que el menor índice de movilidad general puede observarse en Brasil (13,9%). » La diferenciación de Brasil con relación a los demás países en el campo de la movilidad, entre los países de América del Sur, puede explicarse en virtud de sus dimensiones continentales, por la diferencia de idioma e historia de colonización. Pero incluso así, sorprende el bajo grado de contacto que la población brasileña mantiene con sus “países hermanos”. » Para todos los países investigados, las personas adultas presentan mayores índices de movilidad que los(as) jóvenes, excepto Chile, que presenta básicamente los mismos índices entre jóvenes y personas adultas – 23,1% y 23,6%.
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GRáFICO 8 | movilidade global entre los países, segundo jóvenes y personas adultas (en porcentaje)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

¿Y cuáles son los motivos principales para la circulación?
TABLA 21 | índice de movilidad global entre los países de la región, por turismo, trabajo y estudio, según jóvenes y personas adultas (en porcentaje) ARGENTINA BRASIL CHILE BOLIVIA
Adulto Joven 18,1 7,1 0,3 15,3 4,5 1,5

Motivación

PARAGUAY

URUGUAY
Adulto 51,8 17,6 4,2

Joven Adulto Joven Adulto Joven

Adulto Joven 16,3 9,9 1,5 33,0 15,7 3,0

Adulto Joven 36,5 30,1 3,1 43,4 6,3 2,5

Por turismo Por trabajo Por estudios

20,9 3,4 1,8

42,4 8,1 2,0

7,7 2,1 0,3

12,7 4,9 0,6

20,0 2,7 2,2

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

» Cuando se les preguntó si ya visitaron otro país de América del Sur, con excepción de los países de la investigación, el país apuntado con mayor frecuencia es Perú. Ya en lo que respecta a países de otro continente que piensan visitar, los países más frecuentemente apuntados son España y Estados Unidos. Cuando se les pregunta si tendrían algún familiar o amigo(a) viviendo en otro país de América del Sur, se observa el gran contingente de paraguayos(as) – 71% – y bolivianos(as) – 44,7% – en esa condición.

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TABLA 22 | índice de movilidad de familiares y amigos(as), según países de la región (porcentaje) Familiar Amigo(a) ARGENTINA 11,5 6,8 BOLIVIA 44,7 7,8 BRASIL 3,4 3,2 CHILE 16,4 7,8 PARAGUAY 71,0 18,3 URUGUAY 31,5 16,0

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

La misma pregunta, dirigida a los países de América del Norte y Europa, de un modo general, eleva las diferenciaciones y la situación de circulación para la región.
TABLA 23 | índice de movilidade de familiares y amigos(as) para países de América del Norte o Europa, según países de la región (porcentaje) Familiar Amigo(a) ARGENTINA 21,8 13,3 BOLIVIA 38,8 10,6 BRASIL 13,8 11,4 CHILE 18,9 9,7 PARAGUAY 40,4 16,3 URUGUAY 35,7 22,7

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

¿Qué dicen sobre la integración? Sobre las iniciativas importantes para aproximar los países de América del Sur, jóvenes y personas adultas de todos los países, en sus respuestas, siguieron una misma tendencia: inversión en comercio, infraestructura, trabajo y programas de estudio. » De manera recurrente, los mayores índices en términos de porcentaje (arriba del 80%), se refieren a la construcción que obras que conecten los países del continente a las iniciativas de integración más solidaria entre los pueblos. » La propuesta de iniciativas que promuevan una integración más solidaria entre los pueblos de la región quedó representada así: 81,7% de argentinos(as), 86,2% de bolivianos(as), 87% de brasileños(as), 75,3% de chilenos(as), 80,6% de paraguayos(as) y 82,5% de uruguayos(as). » Se consideró relevante para la mayoría la inversión en programas que puedan facilitar a los(as) jóvenes sudamericanos(as) a estudiar y/o trabajar en otros países de la región: en la Argentina, 80,5%; en Bolivia, 86,3%; en Brasil, 80,5%; en Chile, 80,2%; en Paraguay, 83,3%; y en Uruguay, 81,6%.

Em resumen
La cuestión de la integración regional aún no llegó a la mayoría de la población y, especialmente, a las diversas juventudes. La propia idea de región aún no está consolidada. Las informaciones presentadas aquí fotografían un tiempo en el cual las opiniones y percepciones sobre la cuestión aparecen aún en forma fragmentada y poco establecida, reflejando los procesos históricos, políticos y culturales vivenciados, durante siglos, por los países sudamericanos, profundamente alejados unos de los otros. La mayoría de los(as) jóvenes de estos países percibe a “la región” como un lugar de pocas oportunidades, no vislumbrando aún una ciudadanía que supere las fronteras nacionales. Al mismo tiempo, los porcentajes de concordancia con inversiones en comercio, infraestructura, trabajo y programas
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de estudio en la región son elevados. Esta incongruencia puede revelar un momento histórico específico en el cual los países dejan de estar totalmente volcados hacia Europa y Estados Unidos, en términos comerciales y culturales, y comienzan a verse como países vecinos – pero aún se sitúan entre los preconceptos y la identificación de oportunidades.

fECHAS, SIGLAS Y CONVENCIONES: LA JUVENTUd ENTRA EN LAS PAUTAS INTERNACIONALES dE LA SOCIEdAd CIVIL Y dE LOS GOBIERNOS
Son muchos los desafíos para la construcción de una integración política y social de América del Sur. Esa integración también viene siendo pensada como estrategia importante para impulsar conquistas para las juventudes de los diversos países, y viceversa. Ella también puede ser una fuerza motriz para impulsar avances democráticos en la región. Desde el punto de vista de las demandas juveniles, se espera que una relación más próxima y establecida entre países pueda ejercer influencia en el perfeccionamiento de organismos nacionales y, también, en instancias regionales de incentivo y control mutuo volcadas hacia la mejora de la calidad de vida de las Juventudes Sudamericanas. A partir de 1985, justamente el ano de la Juventud en el ámbito de las Naciones Unidas, entre las recomendaciones gestadas en los organismos bilaterales y en las agencias de cooperación internacional, para que los países latinoamericanos saliesen de la crisis económica y combatiesen la pobreza, se destacó la preocupación sobre la inserción social de los jóvenes. La juventud pensada como “agente para el desarrollo”, parte importante del “capital social” de cada país y de la región, debería ser encarada “no como problema, sino como solución”, incluso porque a favor de ese segmento de edad existía una bonificación demográfica bastante favorable. A partir de allí, varias iniciativas marcaron el escenario internacional, como puede verse en la cronología presentada aquí. Llegamos al año 2000, con varios espacios internacionales y regionales, sectores de los gobiernos y parcelas organizadas de las sociedades civiles preocupados con cuestiones generales de esta generación, con su desarrollo integral y con la necesidad de promover aproximaciones entre diferentes segmentos juveniles. Por medio de la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), se inician, entonces, las negociaciones para la aprobación de la “Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud”. A partir de 2005, el desafío se transforma en hacer valer esa Convención para tener fuerza de tratado internacional tanto para cohibir abusos como para generar oportunidades para los(as) jóvenes de cada país y en la región.
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| Argentina / Archivo Fundación SES

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Acontecimientos y documentos internacionales que repercutieron en la configuración de la “cuestión juvenil” en América del Sur
Año Internacional de la Juventud – ONU Creación del mercosur fundación de la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) Creación del foro Latinoamericano de Juventud (flaj)

Lanzamiento del Programa de Acción mundial para Jóvenes (PAmJ/ONU)

Creación de mercociudades, iniciativa de alcaldes de la región

Plan de Acción de Braga I Conferencia mundial de ministros de la Juventud

declaración de Lisboa foro mundial de Juventud del Sistema de las Naciones Unidas

“Estrategia de dakar para el Empoderamiento de la Juventud”, documento elaborado en evento en Senegal

Creación del foro de Juventudes Políticas del mercosur (fJP)

finalizado el texto de la “Convención Iberoamericana de los derechos de la Juventud” por la OIJ

Creación del Programa mercosur Social y Solidario (PmSS) foco en jóvenes y mujeres, rurales y urbanos

I Encuentro por un mercosur Social y Productivo, Córdoba / Argentina

Creación de la Reunión Especializada de Juventud del mercosur, Córdoba / Argentina
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Creación de la Unidad Temática Juventud / mercociudades

¿Y qué viene a ser el Proyecto “Mercosur Social”?
La República Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay suscribieron, el 26 de marzo de 1991, el Tratado de Asunción, creando el Mercosur, que constituye el proyecto internacional más relevante con el cual están comprometidos estos países. Los primeros años estuvieron marcados por una óptica economicista signada por la perspectiva restricta de integración de mercados. A principios del 2000, no obstante, reuniones especializadas fueron ampliando sus objetivos. Buscando una nueva institucionalidad y una participación más efectiva de la sociedad civil, surgió el I Encuentro por un Mercosur Social y Productivo, en ocasión de la XXX Conferencia de Jefes de Estado del Mercosur (en julio de 2006, Córdoba). Como fruto más inmediato, se produjo la realización de la Cumbre del Mercosur Social, en Brasilia, los días 13 y 14 de diciembre de 2006. De la misma, vale resaltar los llamados Objetivos Macrorregionales: constituir un espacio de discusión de políticas regionales con respecto a la participación social y a la agenda social del Mercosur. Y el Tema Transversal, “Desarrollo regional y participación social: del Mercosur que tenemos al Mercosur que queremos”. La convocación del evento cupo al Foro Consultivo Económico y Social del Mercosur, a la Comisión Parlamentaria Conjunta del Mercosur y a la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur. Y entre los organizadores constaban: ONG, movimientos sociales, centrales sindicales, asociaciones, campañas, etc7. En esa conjunción, los(as) jóvenes, como sujetos de derechos, vienen ganando espacio, culminando, en el año 2006, en la creación, en el ámbito del Mercosur, de la Reunión Especializada en Juventud (REJ), que se ha mostrado con potencial para tornarse un foro relevante para la acción de la sociedad civil, especialmente en el ámbito de construcción y monitoreo de políticas públicas. Incluso así, el espacio reservado a la juventud en la estructura del Mercosur es aún pequeño. Los límites del proceso de integración del Mercosur están puestos, sobre todo, por contemplar, básicamente, aspectos económicos y comerciales, dejando visiblemente en segundo lugar a las demandas y políticas sociales. Potenciar el lado social y solidario del Mercosur es aún un reto para los pueblos de la región.

7 Ver también Declaración de Asunción “Rumbo a un Mercosur Social como instancia articuladora de las políticas sociales en la región”; Asunción, 1º de junio de 2005, y Declaración de Buenos Aires, “Por un Mercosur con rostro humano y perspectiva social”, Buenos Aires, 14 de julio de 2006

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| Uruguay / Archivo Cotidiano Mujer y FCS Udelar

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Vocabulario
Para comprender las principales iniciativas que envuelven las Juventudes Sudamericanas Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) | fue fundada en 1992, es un organismo multigubernamental, que reúne a órganos de juventud de los gobiernos nacionales. Además de los países incluidos en esta investigación – Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay – son miembros Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Portugal, República Dominicana y Venezuela. Entre sus objetivos centrales se destacan: el político, que busca promover la generación de políticas públicas de juventud en los distintos países; el técnico, que tiene en mira investigar las diferentes realidades de los(as) jóvenes y capacitar a empleados(as) y representantes juveniles; o de cooperación, que busca promover proyectos de integración para jóvenes en ámbito nacional y regional. La Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes deberá cumplir un papel de integración y de promoción de esos tres objetivos. La Secretaría General de la OIJ funciona en Madrid, en España, y la oficina regional del Cono Sur en Buenos Aires, Argentina <oijconosul@oij.org>. Para saber más, consulte: <www.oij.org>. Convención Iberoamericana de los derechos de los Jóvenes | documento que fue elaborado con la participación de representantes de todos los países que forman parte de la OIJ y suscripto, en 2005, por la mayoría de esos países. Ese documento define un conjunto de derechos de los individuos que tienen de 15 a 24 años y son ciudadanos(as) o residentes de los países iberoamericanos (América Latina, España y Portugal). Es el primer documento de esa naturaleza en tratar específicamente de juventud. Se trata de un marco jurídico que deberá ser ratificado por los poderes legislativo y ejecutivo de cada país. Con sus 44 artículos, la convención busca tener fuerza de tratado internacional, que pode ser accionada para proteger y exigir los derechos de los(as) jóvenes. Para conocer el contenido de la convención, acceda a: <www.oij.org>. Reunión Especializada de Juventud (REJ)/ mercosur Social | en la misma Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur de Córdoba, en julio de 2006, se instituyó la Reunión Especializada de Juventud (REJ). Técnicamente, se trata de un órgano de asesoría del Grupo del Mercado Común (GMC) para los temas relativos a la juventud. La sesión inaugural de la REJ se produjo en Brasil, en enero de 2007, durante la Cumbre de los Jefes de Estado de Río de Janeiro. La segunda tuvo lugar en Uruguay. Según el acta de la Tercera Reunión de la REJ, realizada en Buenos Aires, en junio de 2008, “los participantes acordaron definir los siguientes temas como prioritarios dentro de la Agenda Política Estratégica de la REJ, sobre la base de la investigación “Juventud e Integración Sudamericana”: Trabajo Decente; Educación; Movilidad Urbana (transporte público); Cultura (Acceso y producción); Diversidad; Ambiente sustentable; Salud y Voluntariado”. Negociaciones posteriores, realizadas en el ámbito da REJ, resultaron en un acuerdo para que cada país indicase hasta tres organismos de la sociedad civil para participar de las discusiones, en carácter consultivo. Participaron en el Encuentro de Salvador, Bahía, en diciembre de 2008, organizaciones de la sociedad civil. En la actualidad se articulan para ampliar esa participación, movimientos juveniles y organizaciones de la sociedad civil. La coordinación de la REJ, actualmente, corresponde al Paraguay, como la Presidencia Pro-Tempore, y el próximo encuentro está previsto para el mes de noviembre de 2009, en la ciudad de Montevideo.

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Reunión Especializada de Agricultura familiar (Reaf) | durante los debates del seminario previo a la realización de la Reaf, en 2006, surgió como línea prioritaria a ser trabajada la cuestión de la juventud rural vinculada a la agricultura familiar, en cuya instancia se creó el Grupo Temático de Jóvenes Rurales, como forma de incorporar las demandas de la juventud rural del Mercosur, con énfasis especial en las cuestiones de género. A partir de dicha instancia, se está realizando un curso de formación de jóvenes rurales, en el cual se incorporó la socialización y el debate de la publicación “6 demandas para construir una agenda común”, primera publicación del Proyecto Juventudes Sudamericanas, a través de su aliada en Paraguay Base-IS. Reunión Especializada de mujeres (REm) | desde 2000, também discute questões referentes a relações de gênero entre jovens. foro de Juventudes Políticas (fJP) | articulación entre juventudes partidarias en el ámbito del Mercosur, iniciada en 2003, en Asunción, Paraguay. En 2007, el Foro de Juventudes Políticas del Mercosur (FJPM) se reunió, en su cuarto encuentro, para profundizar dos ejes: la integración regional y la cuestión específica de la juventud. En el documento de ese encuentro, de acuerdo con el relato de los talleres, se concluyó “que las juventudes políticas tienen mucho que contribuir en la profundización de este proyecto de integración regional, intentando ampliar sus dimensiones a partir de todas las expresiones de las luchas de los y de las jóvenes (trabajadores, feministas, estudiantiles, de la lucha ambiental, libre orientación sexual, indígena, campesina y del movimiento negro)”. Programa mercosur Social y Solidario (PmSS) | es una plataforma de trabajo que envuelve a 17 organizaciones no gubernamentales (siete en la Argentina, tres en Brasil, dos en Chile, tres en Paraguay y dos en Uruguay) que actúan en el campo del desarrollo local, de la educación y comunicación popular, de la ciudadanía y de la participación y cerca de 200 organizaciones sociales de base (LOS’s) de estos países (jóvenes, mujeres, rurales y urbanos). mercociudades | fue fundada en 1995, por iniciativa de los principales intendentes y alcaldes de la región con el objetivo de favorecer la participación de los municipios en el proceso de integración regional, promover la creación de un ámbito institucional para las ciudades en el seno del Mercosur y desarrollar el intercambio y la cooperación horizontal entre las municipalidades de la región, según lo estipulan sus Estatutos. Las ciudades fundadoras fueron doce: Asunción (Paraguay), Rosario, La Plata , Córdoba, Buenos Aires (Argentina), Florianópolis, Porto Alegre, Curitiba, Río de Janeiro, Brasilia, Salvador (Brasil), y Montevideo (Uruguay). Desde entonces, la red ha venido ampliándose e incorporando nuevos miembros. Actualmente cuenta con 198 ciudades asociadas de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Chile, Bolivia y Perú, donde viven más de 80 millones de personas.

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Unidad temática Juventud/mercociudades | creada en marzo de 2006, en Montevideo, La Unidad Temática de Juventud tiene como objetivo general contribuir con el desarrollo de las políticas locales de juventud en las ciudades del Mercosur, promoviendo la participación de los(as) jóvenes en su formulación y ejecución mediante el fortalecimiento de los procesos de descentralización e integración regional. Como objetivos específicos se propone: a) reflexionar acerca de los avances y dificultades en los procesos de descentralización e integración regional – proponer acciones en esa dirección; b) potenciar la red existente de organismos locales de juventud con la finalidad de fomentar el intercambio de experiencias en políticas locales de juventud y participación juvenil; c) comparar mecanismos de funcionamiento de las secretarías y oficinas de juventud con el objetivo de integrarlas, a través de la Unidad Temática de Juventud, al desarrollo de la red Mercociudades. Incorporar la perspectiva juvenil al debate de las diferentes Unidades Temáticas de la Red. foro Latinoamericano de Juventud (flaj) | es una asociación no gubernamental que representa a movimientos juveniles y organizaciones de toda la región. El Foro nació en 1994, a partir de otras experiencias de articulación de colectivos juveniles apoyadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), de 1987 a 1994. Según sus documentos, nació con una amplia e irrevocable vocación de pluralidad (...) con la finalidad de transformarse en un lugar de presentación, coordinación y cooperación con todas las organizaciones latinoamericanas de juventud, a fin de reforzar sus capacidades y sus valores, tales como la democracia, la libertad, la justicia, defensa de los derechos humanos, defensa de la vida y del ambiente, de la solidaridad y promoción de América Latina. El Flaj se presenta como “la coordinación continental de jóvenes de entidades no gubernamentales organizadas; vinculación con las plataformas nacionales e internacionales que trabajan en el continente”. Los objetivos de la organización son: 1) constituirse como un lugar que reúne consejos nacionales e internacionales de organizaciones juveniles y aquellas con un carácter técnico especializado; 2) desarrollar y reforzar la asociación de la juventud como un instrumento de participación en las estrategias de “desarrollo y mejora de la calidad de vida de la juventud”; 3) constituirse en instancia de debate y consulta entre jóvenes, organizaciones no gubernamentales, organismos y agencias de cooperación internacional, estructuras nacionales y órganos gubernamentales; 4) motivar y coordinar trabajos de investigación y de proyectos comunes entre las organizaciones afiliadas; 5) reforzar las capacidades técnicas de las organizaciones afiliadas a la Flaj. El sitio del Flaj es www.flaj.org.

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mAYORíAS Y mINORíAS JUVENILES: OPTImISmO QUE PREVALECE CON RELACIóN AL fUTURO
¿Como piensan que van a estar sus vidas dentro de diez años, teniéndose en cuenta aspectos de la vida personal, familiar, ciudad, país y continente? Brasil es el país que presenta los mayores índices de optimismo con relación al futuro de la situación de las personas entrevistadas, de la situación de su familia, de su ciudad, de su país y de América del Sur, tanto de parte de jóvenes como personas adultas. Los(as) jóvenes, sin duda, son los más optimistas en cualquier situación abordada.
TABLA 24 | Grado de optimismo comparando jóvens y personas adultas Jóvenes (en %) BRASIL PARAGUAY URUGUAY BOLIVIA CHILE ARGENTINA 83 81 70 66 66 61 Personas adultas (en %) 79 84 63 61 55 56

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009

En todos los países, con excepción del Paraguay, los(as) jóvenes confían más que las personas adultas que estarán mejores de aquí a diez años. ¿Y cómo los(as) jóvenes analizan sus países con relación al futuro? ¿Cuántos(as) consideran que estará mejor? En 2008, brasileños(as) y paraguayos(as) eran los más optimistas.

 Jóvenes argentinos(as) – 47,8%  Jóvenes bolivianos(as) – 55%  Jóvenes brasileños(as) – 75,9%  Jóvenes chilenos(as) – 54,7%  Jóvenes paraguayos(as) – 76,5%  Jóvenes uruguayos(as) – 64,7%

Veamos, ahora, como los(as) jóvenes que participaron en el grupo de diálogo regional, en 2009, respondieran a las mismas cuestiones. En lo que respecta a la situación personal, 72,5% confían que en los próximos diez anos estarán mejor que ahora. Los(as) jóvenes brasileños(as) se destacan con 100% de las respuestas en el ítem “mejor que ahora”. ¿Y en lo que se refiere a su país? 41% creen que estará mejor en diez años.

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En cuanto a América del Sur, 37,5% respondieron de forma optimista. Brasil (75%) y Bolivia (50%) son los más optimistas y Chile (33,3%), el más pesimista en cuanto al futuro de América del Sur.
GRáFICO 9 | Perspectivas para el(la) joven en diez años: en cuanto a América del Sur, por país (en %)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (grupo de diálogo regional)

30 % de los(as) jóvenes militantes creen que el mundo en que vivimos estará mejor de aquí a diez años y 25%, peor que ahora. Por país, encontramos en los(as) brasileños(as) los mayores índices positivos con relación al futuro del mundo (62,5%).
GRáFICO 10 | Perspectivas para el(la) joven en diez años: en cuanto al mundo en que vivimos, por país (en %)

Fuente: Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional, Ibase, Pólis, 2009 (grupo de diálogo regional)

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Comparando los(as) jóvenes entrevistados(as) en la encuesta de opinión, en 2008, con los(as) jóvenes participantes de colectivos juveniles que formaron parte de la última etapa de la investigación en grupo, se observa poca diferencia entre ellos con relación a la perspectiva de futuro.

PARA QUE EL dEBATE CONTINúE, UNA NUEVA AGENdA dE INVESTIGACIONES
América del Sur vive hoy la profundización de procesos económicos, sociales y culturales que superan el control democrático de cualquier país. El Proyecto Juventudes Sudamericanas retrató un momento de este proceso en el cual se tornó – merced a una conjugación de factores ligados a la nueva geopolítica mundial – necesario y oportuno construir condiciones para ampliar la “integración regional”. Constatamos que existe un considerable desencuentro entre lo que piensan y lo que hacen los actores (de la sociedad civil y de los gobiernos) que están volcados a esta posibilidad y lo que es pensado y conocido por la población en general. Entre jóvenes, sin embargo, organizados(as) o no, notamos un punto de encuentro: con relación a los(as) adultos, existe mayor optimismo, no solamente sobre sí propios y sobre sus países, sino también sobre el “continente”. ¿Sería solamente un optimismo propio de la edad? ¿Optimismo propio de quien vivió (y se decepcionó) menos? ¿O, en este optimismo de la juventud – clasificado ora como ingenuidad; ora como disposición para enfrentar obstáculos – es que estaría la energía vital necesaria para asegurar el futuro de la democracia? ¿O, en el escenario actual, se trataría más directamente de un indicio de la existencia de mayores posibilidades objetivas (predominantemente foto | Bolivia / Archivo U-PIEB mercadológicas, sino también de comunicación virtual de estilos) para que los(as) jóvenes de estos países se vean mutuamente? Siendo así, ¿habría una manera de investigar y comprender mejor, por que existe tanta diferencia de grados de optimismos entre países que están viviendo procesos semejantes? El tema es muy reciente, merece nuevas investigaciones. Entre los temas a investigar, destacamos uno: ¿cómo pensar la “integración sudamericana” a partir de jóvenes que viven justamente en los espacios fronterizos entre los diferentes países estudiados? La idea es mirar a la “integración desde abajo”, revelando el punto de vista de jóvenes que expresan tanto conflictos de intereses de países vecinos y situaciones de gran inseguridad y carencia económica así como vivencias y ayudas mutuas entre jóvenes de grupos populares de diferentes países que hacen que se produzca una “integración” impulsada por necesidades inmediatas y por la solidaridad.
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REPERCUSIONES dE UNA INVESTIGACIóN EN REd: puntos destacados del balanço de los(as) investigadores(as)

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Las conclusiones de los(as) investigadores(as) responsables por el Proyecto Juventudes Sudamericanas en los diferentes países están reunidas en el CD que acompaña a este libro. Estas conclusiones constituyen un mosaico de interpretaciones que reflejan diferentes realidades históricas, políticas y culturales de estos seis países de nuestro continente. Así como revelan diferentes procesos de construcción de la “juventud” como categoría de análisis y como identidad política y social presente en el espacio público. En este capítulo, conservando los estilos y abordajes teóricos, daremos destaque a algunos trechos de estos Informes. La aproximación de algunos de los énfasis de los análisis contenidos en los Informes, permite no sólo localizar los avances y las repercusiones de estos dos años de trabajo conjunto, sino también identificar cuestiones y líneas de trabajo que permanecen aún inexploradas.

ARGENTINA: VISIONES HEGEmóNICAS Y ALTERNATIVAS
En el transcurso de las diferentes etapas de la investigación, pudimos observar una diversidad de visiones coexistentes acerca de lo que es ser joven. No obstante, algunas aparecen con más frecuencia que otras. De esta forma, fue posible detectar que, tanto la población argentina de modo general como los y las jóvenes organizados(as) con algún tipo de participación política y social, ven a la juventud de la misma forma, a través de tres grandes categorías: como una moratoria social, como una moratoria vital y/o como un actor político de transformación social. Como pudimos percibir, esas categorías también atraviesan nuestra historia. Es importante tener en cuenta que las imágenes que coexisten acerca de lo que significa ser joven se mezclan en un contexto general caracterizado por la reclusión en respuestas individuales y del ámbito privado como solución para los problemas sociales. Soluciones éstas que relegan las acciones colectivas que contengan la participación social como componente principal. En este contexto, las representaciones con mayor presencia tanto entre jóvenes como entre adultos son aquellas que identifican a la juventud con su cronología y materialidad, asociando el ser joven a la energía particular existente en ese período de la vida (moratoria vital). Esta visión es más presente entre los(as) propios(as) jóvenes y cuenta con el apoyo de 25% de la población en general. A
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partir de dicha concepción, la juventud se asocia a un grupo de edad que comparte el potencial físicobiológico que brinda la edad. Esta primacía en asociar juventud con vitalidad nos da a entender que, en la población, prevalece la idea de que ser joven es formar parte de una etapa caracterizada por la energía y por el excedente vital. La asociación de juventud a la idea de moratoria social, esto es, a una etapa de preparación y formación para la vida adulta, es apoyada por casi 20% de la población y también, en mayor grado, por los(as) jóvenes. La prevalencia de esa visión sobre la juventud se refuerza por la primacía que adquiere la visión acerca de que el “deber” de los(as) jóvenes consiste en “prepararse para el futuro” (casi la mitad de la población joven y adulta piensa así), como también por el hecho de que 56% de la población defiende que los(as) jóvenes deben solamente estudiar y no trabajar. Esa visión tiene su origen en nuestro país, con la formación y consolidación precoz de un sistema educativo nacional. Debemos resaltar que, a pesar de que la visión de juventud como etapa de transición es hegemónica, se juntan a ella, y con la misma fuerza, otros sentidos: por un lado, los que vierten esperanzas en los(as) jóvenes y continúan vislumbrándolos como actores de cambios y, por otro lado, las visiones defensivas, articuladas en torno del temor a los(as) jóvenes y las visiones que muestran preocupación por ellos y también la visión que registra las dificultades de que padecen en la actualidad para proyectar su futuro. Nos interesa, entonces, profundizar esas visiones que están presentes tanto entre la población adulta como entre los(as) propios(as) jóvenes. En primer lugar, se levanta aquella que vislumbra al (a la) joven como portador de aspiraciones y ideales de transformación social, como un actor de cambios. Entre aquellos(as) que defienden esta visión, la juventud conforma un grupo social que, en virtud de su edad, resultaría más sensible que las personas adultas con relación a las problemáticas que afectan a la sociedad, surgiendo, a partir de ello, una “promesa” de cambio en las situaciones de injusticia y desigualdad. Esa concepción adquiere fuerza en nuestro país a partir de la participación política apoyada en la universalización del sistema educacional y en la extensión de los procesos de ciudadanía social. Tales procesos permitieron una corriente de movilización política y social que tuvo en la juventud a su protagonista principal, en especial a partir y durante las décadas de 1960 y 1970. A pesar de los procesos represivos vividos en nuestro país durante la última dictadura militar, sumados a la consecuente retracción de los niveles de politización de la población en general (y da población joven, en particular), que trajeron incorporadas las políticas neoliberales de las últimas décadas, se destaca que la asociación de la juventud con la acción política continúa presente en el imaginario social. La década de 1990, escenario de la mencionada retracción, vio surgir, también en nuestro país, diferentes manifestaciones políticas juveniles, tales como la Agremiación HIJOS, que hizo su aparición en la escena pública, exigiendo el juicio y castigo para los crímenes cometidos por la última dictadura, así como grupos estudiantiles de defensa de la gratuidad de la educación, entre otros. Con relación a la representación de la juventud como grupo que presenta serias dificultades para proyectar su futuro (jóvenes con problemas), podemos decir que esta visión parece surgir como novedad en nuestra historia, como reflejo de la sensibilidad de ciertos sectores de la población respecto de las posibilidades de inclusión de nuestros jóvenes. En otro sentido, aquellos(as) que postulan a la juventud como un sector que genera problemas para la sociedad (jóvenes problemáticos/as) parecen expresar una visión construida en torno del temor a los(as) jóvenes, de su asociación con el delito y la violencia, una visión que los(as) culpa en parte por los problemas enfrentados por nuestra sociedad y exige medidas punitivas para ellos(as). En síntesis, jóvenes y personas adultas articulan diferentes visiones y representaciones sobre la juventud, visiones que conviven y disputan sentido, que se reflejan y contrastan con la realidad de una sociedad
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atravesada por las desigualdades en el acceso a bienes económicos, sociales, culturales y simbólicos, desigualdades que se reproducen y profundizan entre los(as) jóvenes. A pesar de ello, son escasas las diferencias expresadas, no solamente entre las visiones y opiniones de jóvenes y personas adultas, sino también, entre diferentes sectores sociales. Esto nos hace pensar y prever que, en ciertas ocasiones, las visiones histórica y políticamente construidas como hegemónicas impregnan los imaginarios sociales para más allá de las experiencias concretas. En efecto, la realidad sociodemográfica de la juventud argentina demuestra que gran parte de los(as) jóvenes se encuentra distanciada de las posibilidades materiales de vivir la juventud como una etapa de irresponsabilidad provisoria, tanto que se ven imposibilitados de postergar sus responsabilidades adultas. Esa situación, tal cual se observó en la Consulta Nacional, se vislumbra en el hecho de que una proporción importante no se asume como joven. A pesar de esa falta de variedad en las representaciones de jóvenes y personas adultas sobre las juventudes, la situación socioeconómica es una variable fundamental que permite vislumbrar las desigualdades por las cuales atraviesan los y las jóvenes, dejando de lado las representaciones hegemónicas que, como tales, alcanzan nítidamente un sector reducido de la población. Actualmente, las brechas y desigualdades en el acceso a bienes básicos, tales como educación, salud o trabajo, alertan sobre la vulnerabilidad de los derechos fundamentales de que padece gran parte de la juventud en el país. Significa que, incluso no percibiéndose diferencias con relación a lo que se piensa sobre las juventudes, ellas existen en lo que se refiere a lo que pueden hacer y ser los(as) jóvenes en función de su sector social de procedencia. Diferentes situaciones históricas, estructuraciones económicas y climas políticos pautaron un tipo de movimiento pendular que osciló entre una imagen de esperanza con relación a la juventud y que vertía sobre ella los sueños y deseos de cambio social (en contextos en los cuales las circunstancias políticas eran suficientemente permeables para considerar posible la transformación da sociedad) y una imagen temerosa, que materializa en los(as) jóvenes las problemáticas sociales de las cuales padece nuestra sociedad y los culpa por ellas – reflejando, así, un modelo de sociedad excluyente que responde con opciones punitivas a los(a las) jóvenes, sin visualizar que los mismos son emergentes del proceso de pauperización y exclusión social resultantes de las transformaciones políticas y estructurales pautadas por el modelo neoliberal. Sin embargo, las promesas de transformación y de acción protagonista de la juventud parecen fortalecerse con a emergencia de la postura que apunta los problemas de los(as) jóvenes y las imposibilidades de habitar la moratoria social, señalando la exclusión social en la cual se encuentran inmersos y llamando al compromiso político y social que torne posible revertir esa situación. Sujetos de direchos: la visión de los(as) jóvenes organizados(as) Al analizar las visiones y percepciones de jóvenes organizados(as), podemos observar coincidencias y diferencias con relación a las visiones expuestas por el conjunto de la población. Por un lado, las categorías de moratoria vital, social y de actuación política se hacen presentes en las subjetividades de los(as) jóvenes participantes de organizaciones sociales, políticas y/o comunitarias.

“Uno de los rasgos de la juventud es la creatividad: en las diversas expresiones, los jóvenes agregan su vivencia, su innovación, tienen un espíritu de hacer algo loco en lo que hacen.”
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“Ser joven es estar inmerso en un proceso de toma de decisiones importantes para el futuro. Ser joven es también estar perdido por no tener conocimiento y experiencia, a partir de los cuales podemos aprender con los errores.”
Jóvenes participantes de los grupos focales De acuerdo con el tipo de inserción que los(as) jóvenes protagonicen, así como el carácter de la organización a la cual pertenezcan, prevalecerán unas u otras posturas. De ese modo, los(as) jóvenes pertenecientes a organizaciones articuladas en torno de intereses particulares, tales como la influencia en políticas públicas y/o temas ambientales y ecológicos, tienden a reproducir visiones que describen a la juventud como moratoria social y/o vital. Ya aquellas organizaciones con objetivos políticos vinculados a luchas sociales más amplias (feministas, sindicales, comunitarias) dan prioridad a las visiones de la juventud como actor político de transformación. En ese sentido, se puede decir que ser joven es: “Comenzar a comprometernos con cambiar nuestra realidad para mejorar el presente y el futuro. Es poder encarar nuevos retos de manera original y más creativa. Es tener derechos y responsabilidades” (grupos focales). Vale la pena resaltar que una visión sustentada de forma exclusiva por los y por las jóvenes organizados(as) es la de que los(as) jóvenes son sujetos de derechos y que las diversas problemáticas de las cuales padece la juventud actual tornan vulnerables los derechos de los(as) jóvenes y, por ello, les impiden ejercer su ciudadanía. En este sentido, las diferentes situaciones económicas vividas por los(as) jóvenes serían determinantes, según los(as) jóvenes organizados(as), para el modo de vivenciar y definir qué es ser joven hoy: “Me cuesta definirlo fuera del contexto sociocultural. Ser joven para un muchacho de los barrios pobres es diferente de lo que es para mí.” (destacado en los grupos focales). Con frecuencia, los(as) jóvenes organizados(as) también sugieren que las problemáticas actuales consisten no solamente en la vulnerabilidad, sino, también, en la falta de asimilación de los derechos por parte de los(as) jóvenes: “Los muchachos que no estudian y son pobres... Cuanto mayor fuera la responsabilidad, menor será la rebeldía, no porque se quiere más, sino porque existen condicionantes” (grupos focales). Por otro lado y no por acaso, está ausente entre los(as) jóvenes organizados(as) la visión que asocia juventud con amenaza a la sociedad. Aquí, no solamente la juventud no aparece como un problema que afecta a la sociedad con sus acciones (potencialmente delictivas) que perjudican la “convivencia social”, sino, al contrario, los(as) jóvenes organizados(as) visualizan esa situación como emergente frente a la marginalidad, el abandono y la vulnerabilidad de derechos que sufren jóvenes con menos recursos. Mediante tal situación, transfieren esa responsabilidad a la sociedad, en su conjunto, y al Estado, por no realizar acciones que reviertan y garanticen los derechos de los(as) jóvenes. Por otro lado, como decíamos, también está presente la responsabilidad de los(as) propios(as) jóvenes que, por desconocimiento de sus derechos, no exigen su respeto y cumplimiento. Estas percepciones de los(as) jóvenes organizados(as) son reforzadas por el discurso de especialistas en el tema sobre el cual fueron entrevistados en el ámbito de la investigación y que postulan que los(as) jóvenes sean vistos(as), esencialmente, como sujetos de derecho. Las personas adultas referentes cuestionan, en términos generales, la idea de moratoria social ya que: “Cada edad tiene su particularidad, cada etapa tiene su particularidad. (...) el gran cambio que tiene de ocurrir en la sociedad es entender que los jóvenes son jóvenes y que, a partir de allí, tienen que ejercer sus derechos”. Las particularidades relacionadas a los modos de ser joven en la actualidad se refieren a aspectos ligados a lo vital, a la flexibilidad y a la posibilidad de aprender; en lo que se refiere a la generación
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a la cual pertenecen, en la condición de la época que posibilita el ejercicio de libertades y el acceso a nuevas tecnologías, pero también propicia la imagen del(de la) joven como objeto de consumo o asociado al delito y a la marginalidad y, fundamentalmente, a aspectos transversales, a los modos en los cuales las apropiaciones socioeconómicas, culturales, de género o de etnia permiten al sujeto transitar por esa etapa de su vida, ejercer sus derechos o exponer sus inquietudes: “La brecha de la desigualdad que existe hoy en todos los sectores, jóvenes o no jóvenes, se repite en este sector. [...] Ser joven en muchos lugares es un problema. Es un problema por la falta de oportunidades, por los derechos vulnerables, por no tener un horizonte inspirador, no haber visto a sus padres trabajar, estar en un contexto familiar desintegrado. Ser joven en otros ámbitos, dentro de otros sectores económicos, es ser un diamante bruto con todas las posibilidades inherentes al poder estudiar, tener más facilidad para comprender los cambios permanentes que existen, la época en que se tienen más deseos de hacer cosas, se tienen más proyectos, más fuerza”. Jóvenes como sujetos de derecho: del discurso a su cumplimiento Al confrontar las representaciones de jóvenes y personas adultas de la población general con los puntos de vista y sentidos manifestados por jóvenes organizados(as), podemos notar que las definiciones acerca de juventud no difieren mucho. No obstante, también se observa que entre jóvenes organizados(as) prevalece la visión que los postula como sujetos de derechos y como actores de transformación social. En la población en general, a pesar de que dicha visión no se manifiesta de manera tan clara, podemos pensar que el hecho de surgir de la representación que enuncia que los(as) jóvenes padecen de problemas, puede estar relacionada – o incluso ser potencialmente asimilada – a la visión de los(as) jóvenes como sujetos de derechos. La contraposición son las definiciones que los postulan como una amenaza social. En este sentido, consideramos que, en las asimilaciones de unas u otras posturas, no existen posiciones intermediarias y reflejan nítidamente las concepciones acerca de la sociedad, los temores, las esperanzas y los deseos. Pensando a partir del campo de la juventud, nuestras esperanzas, deseos (y compromisos) se vuelven primordialmente en pensar a los(as) jóvenes como sujetos de derechos, enfocando las acciones que tienden a alcanzar su inclusión, teniendo en cuenta especialmente los derechos de los y de las jóvenes de los sectores más desfavorecidos. Jóvenes que, como decíamos, se encuentran invisibles frente a las pautas hegemónicas que capturan la definición (y el deber de ser) de la juventud, dejándolos de lado y, así, dejando de lado a la mayoría de nuestra juventud en la Argentina de hoy. De todos modos, consideramos que el reconocimiento de los(as) jóvenes como sujetos de derechos configura una especie de puntapié inicial para que la juventud consiga verse como “promesa” de transformación social. Esto es, como un grupo con un papel político significativo en la manifestación de demandas y la influencia en el rumbo de las políticas que se articulen en torno de sus derechos. Para que ello ocurra, no obstante, es preciso que todos los sectores de nuestra sociedad nos comprometamos. Docentes y profesores(as), peritos de las organizaciones sociales, patrones y empleadores(as), agentes de seguridad, empleados(as), legisladores(as) y formadores(as) de opinión, familias y la sociedad en su conjunto ocupan un lugar clave para conseguir tornar eficaces los derechos de la juventud. En esa perspectiva, nuestra sociedad y nuestros(as) propios(as) jóvenes proclaman la amenaza a nuestra democracia implicada en los niveles de desigualdad de que padecemos, así como reclaman mayor participación, atención y acción en su vida y en su comunidad. Es necesario asumirlo. Es necesario revertir el presente y asentar las bases que nos permitan visualizar un futuro que incluya a todos(as): jóvenes, niños, adultos, ancianos. Se trata de derrotar temores y amenazas. Se trata de hacer triunfar los sueños, deseos y esperanzas.
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BOLIVIA: JUVENTUd, CATEGORíA SOCIAL Y dE ANáLISIS mUTABLE Y NAdA fáCIL dE APRENdER
Los temas centrales de la investigación fueron las demandas juveniles y las políticas públicas. Esto es, por un lado conocer: ¿cuáles son las demandas de los(as) jóvenes y cómo las construyen y traducen en derechos? Y, por otro, ¿qué hace el Estado, por medio de las políticas públicas, para satisfacer las demandas juveniles? Estas cuestiones, no obstante, no pueden ser respondidas satisfactoriamente sin tener en consideración las características y los puntos de vista de la propia juventud en la sociedad en que vive. Por ello, en el proceso de investigación, fue importante conocer lo que es ser joven o cómo se construye la identidad. Los resultados parciales fueron presentados en la medida en que el proyecto avanzaba, desde 2007, de tal manera que aquí solamente resaltamos algunos aspectos generales de esos resultados. Visiones del “ser joven” Para mucha gente que tal vez busque encontrar elementos de identidad en los criterios etéreos (la edad de la libertad, la imaginación, la fuerza, la ausencia de miedo, etc., ligada a una etapa en el transcurso del tiempo) o en los ideales de alguna “esencia” juvenil (se habla de una “cultura juvenil” o “lo juvenil”), una investigación empírica como ésta – que combina informaciones cualitativas y cuantitativas – trae resultados un tanto desalentadores porque cuanto más se busca el significado singular de juventud, más difícil resulta encontrar atributos que definan el ser joven. En algún momento de la investigación, los datos cualitativos de las entrevistas o de los grupos focales parecían inducir a ese atolladero, pero luego, y por suerte, aquellos ideales se debilitaron. Esto es, rápidamente el valor dado a la libertad, fuerza, autonomía, necesidades y demandas etc., tuvo que penetrar en la historia social de cada uno(a) de los(as) jóvenes, de sus grupos y sus redes sociales. Era necesario saber quiénes ellos son, de qué barrio provienen, a qué clase social (sabemos que este concepto es discutible) pertenecen, qué nivel educativo poseen, si trabajan o no y, en el caso de que así lo hagan, en qué trabajan, etc. A partir de allí, el análisis sugiere que los contenidos de aquellos valores de ser joven pasan a tener tonalidades diferentes, los cuales ya fueron sospechados en los resultados de los grupos focales, se ratificaron en la entrevista y se fortalecieron en los grupos de diálogo, en la proporción en que la juventud se da cuenta de que no puede proyectarse en sus retos y en el alcance de demandas y derechos de manera aislada, pensando tan sólo en su fortaleza interna (además de ellos, ¿cuál sería su fortaleza interna?) como grupo, pero que, siendo parte constitutiva de la sociedad en que vive, trabaja o estudia para “superarse”, como dicen los(as) jóvenes de medios sociales populares etc., debe entrar en contactos, encuentros y, a veces, alianzas, que no están exentas de riesgos tales como corrupción, alienación, cooptación etc. El aprendizaje y la sugerencia, por consiguiente, es que el conocimiento de la juventud y de su identidad es muy importante, pero no para pensar y mucho menos para hacer alguna metafísica de lo ideal de la juventud y actuar en función de ello, y sí para mejor integrar el análisis, reflexión y acción de las propias estructuras sociales de los países, esto es, problemas educativos que sufren los(as) jóvenes – pero también otros grupos sociales –, laborales, de salud, culturales, seguridad, discriminación etc. Necesidades y demandas, fuentes múltiples de movilización. Estamos sugiriendo que ni las necesidades o las demandas de los(as) jóvenes deben ser analizadas y atendidas solamente bajo el principio de la categoría “juventud”. Al contrario, y simultáneamente, deben analizarse en las condiciones sociales, económicas y culturales de los(as) jóvenes, por un lado, y del carácter social y político del Estado y de las políticas públicas por el otro, pues, así como la juventud es diversa y desigual y no puede
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traducirse con simplismo en sus valores y principios teleológicos hegemónicos, el Estado también no tiene un principio universal que garantice a toda la sociedad bajo el principio de igualdad (históricamente se demostró lo contrario), incluso cuando, en las ideologías sociales de cada gobernante, existe la magia de la universalización de lo particular. Dejando de lado el componente Estado por un momento, conviene señalar lo siguiente acerca de la juventud y de sus demandas. En primer lugar, según la investigación, el único componente en que la juventud aparece como algo singular con relación a las personas adultas – hablando de relaciones generales – es en el uso de las nuevas tecnologías, sobre lo cual ya fue escrito bastante (ver, por ejemplo, Ciberculturas, libro de Marcelo Urresti, publicado en 2008). En segundo lugar, las fuentes de las necesidades y demandas juveniles están condicionadas por las variables sociales, económicas y culturales ya mencionadas; lo que no excluye, obviamente, que jóvenes de la clase media alta, por convicciones ideológicas u otras razones, “piensen” también en las necesidades y demandas de jóvenes pobres; posiciones que no son nada nuevas en la historia política de nuestros países. En tercer lugar, los tipos y las especificidades de las demandas difieren de acuerdo con el perfil social de jóvenes y personas adultas. Por ejemplo, con respecto a la demanda por educación: ésta no tiene el contenido ni el alcance similar entre la joven trabajadora del hogar, el joven de origen indígena y el joven que está concluyendo la universidad, etc. En cada caso, existen expectativas, pero también limitaciones diferentes. Otros ejemplos pueden ser mencionados, como la concepción de la “calidad en educación”, donde unos valorizan más el acceso y las condiciones de infraestructura, mientras otros invocan el trabajo docente y la calidad de los currículos; podemos así continuar citando el significado del trabajo, de la seguridad, la salud o la discriminación. Trayectos y caminos sociales diversos Los caminos y las estrategias de la acción social pueden ser múltiples, pero no sabemos si son infinitos. Tal vez se relacionen con las condiciones sociales e históricas a las cuales estamos haciendo referencia y a las potencialidades y capacidades creativas de los actores. En ese marco, ciertamente, existen muchos caminos explorables y utilizables, tal como se describió en el estudio de caso (situación tipo) de Máximo Quisbert (2007) acerca de la lucha por la demanda de creación de una escuela normal en la ciudad de El Alto. Idea que fue confirmada en los resultados de los grupos de diálogo, donde aparece con los otros. Pero en ese proceso de trabajo con los otros (social y de generación diferentes) intervienen una serie de factores y condiciones que los(as) jóvenes deben vigilar: por ejemplo, la calidad de participación (mientras se participe), los acuerdos (sobre lo qué y cuál es el beneficio para los(as) jóvenes), la firmeza de convicciones (conciencia o concienciación como grupo), la visibilidad (estar ahí para algo), la influencia en las políticas públicas (tener impacto y eficacia) etc. En resumen, existen diversos caminos de acción de los(as) jóvenes para conseguir sus demandas y sus derechos, pero su calidad está determinada considerándose los impactos sobre sí mismos y sobre los demás. El Estado y la juventud: las políticas públicas La investigación no trae la voz oficial de lo que el Estado hace, sino la percepción y valorización de la sociedad civil, tan diversa como compleja. No obstante, vale la pena recordar algunos datos de las políticas estatales: 1) La Nueva Política Constitucional del Estado de Bolivia (NCPE), aprobada en el Congreso Nacional y en el referéndum de enero de 2009, cuenta con aproximadamente siete artículos (14, 15, 23, 58, 59, 61 y 66) que se refieren a la adolescencia y juventud;

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2) la ratificación, por parte del Estado boliviano, del Convenio Internacional sobre derechos de la juventud, el día 2 de mayo de 2008, por medio de la Ley nº 3.845; 3) existen políticas sociales en educación, como el programa de alfabetización “Yo puedo” y el abono “Juancito Pinto”; en salud, el Seguro Universal Materno Infantil (Sumi), vigente desde 2003; en el sector laboral, el programa “Mi primer empleo”; 4) por último, se realiza la investigación de Adolescencia y Juventud iniciada en noviembre de 2008, promovida por diversas instituciones, entre las cuales se encuentra el Viceministerio de Género y Asuntos de las Generaciones (VGAG). Suponemos que los(as) investigados(as) reciben algún impacto de dichas políticas y, tal vez, de otras políticas más locales de los municipios. Sin embargo las respuestas a tres preguntas sobre la acción del Estado (si el Estado conoce sus demandas no obstante no actúa; si no conoce ni actúa y, por fin, si apoya y promueve acciones para la juventud) son bastante variadas de acuerdo con las características sociales de los informantes. Frente a esa realidad, se concluye que: 1) las políticas públicas deben ser pensadas con un sentido de aproximación entre Estado y juventud, mediante procesos sociales que consideren como base la participación de jóvenes en todas sus esferas, de tal manera que se fortalezcan las organizaciones juveniles, se desarrollen alianzas interinstitucionales, capacitación etc.; 2) por otro lado, independientemente de los marcos jurídicos nacionales e internacionales sobre la juventud, las políticas públicas deben evitar esbozos generales que engloben a la juventud en su conjunto sin considerar sus particularidades. Aquí, la participación de jóvenes en la construcción de ideas y acciones para solución de sus propios problemas debe ser un principio fundamental para el diseño de políticas que consigan mayor impacto; 3) las políticas públicas de juventud deben tener como base las demandas identificadas, como la calidad de la educación, garantía de acceso a empleo digno, apoyo a actividades culturales, mejora en la seguridad ciudadana, disminución de la discriminación etc. Sin embargo, este diseño de las políticas públicas debe considerar las particularidades sociales, culturales y económicas de la sociedad civil regional y local, así como las capacidades de las estructuras políticas e institucionales de los departamentos y de las municipalidades; 4) por último, detallando nuestro análisis anterior sobre la poca singularidad juvenil en sus comportamientos respecto de los otros grupos sociales, no está demás decir (y parece obvio) que el Estado haga de la temática juvenil el eje estratégico de su desarrollo, porque su destino está sujeto a la calidad de sus recursos humanos y ciudadanos.

BRASIL: JUVENTUd, IdENTIdAdES Y mILITANCIAS, REfLExIONES A PARTIR dEL GRUPO dE dIáLOGO NACIONAL
Considerando el Grupo de Diálogo Nacional como una importante etapa del Proyecto Juventudes Sudamericanas, presentamos a seguir los resultados de los principales debates surgidos en aquella ocasión que reunió a jóvenes brasileños(as) participantes de diferentes colectivos juveniles.
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La militancia y los espacios de participación Entre los(as) jóvenes que participaron en el Grupo de Diálogo Nacional, fue posible verificar que estos(as) militantes no participan solamente en sus propios grupos. La actuación vinculada a redes y foros es usual: 77% dicen que participan de otras articulaciones juveniles. Una porción casi tan grande (73%) afirma que participa de “espacios (foros, redes, consejos, comisiones) abocados a demandar o participar en la elaboración de políticas públicas de juventud”. No obstante, los espacios citados no son necesariamente consejos o foros creados para incidir en las políticas públicas dirigidas a los(as) jóvenes. Muchos citaron los colectivos o redes de sus propias organizaciones (como el Colectivo Nacional de Juventud de la CUT); los foros y redes de que participan relativos a otros “temas”, como el Foro Estadual de Entidades en la Lucha contra a Homofobia. En total, cinco jóvenes participan en “espacios institucionales”: tres de consejos de juventud (uno municipal, uno estadual y uno nacional); y dos consejos temáticos más: Consejo Municipal de Educación de Curitiba y Consejo Municipal de la Comunidad Negra de Salvador. La mayoría participó en la I Conferencia Nacional de Juventud, realizada en marzo de 2008, lo que revela un elevado grado de presencia en ese espacio recién abierto de debate sobre las políticas públicas de juventud. Valores y preocupaciones Resulta interesante notar que, cuando instados a responder sobre cuál es su mayor miedo, la mitad de los(as) jóvenes brasileños(as) participantes en el Grupo de Diálogo Nacional brinda respuestas referidas al plano personal, básicamente en dos sentidos: muerte/pérdida de familiares y violencia; y futuro/perspectiva de vida o quedarse sin ingreso o trabajo. Por otro lado, poco más de un tercio hace referencias a aprehensiones en el plan sociopolítico o ambiental: el capitalismo, las desigualdades e injusticias sociales, la catástrofe atómica, la coyuntura política. La mayoría (22 de 26 jóvenes) señala a la desigualdad entre ricos y pobres como una de las principales amenazas a la democracia. La corrupción también es vista como amenaza a la democracia por jóvenes militantes (10 jóvenes de 26 señalan esa alternativa). Comparando los resultados de la investigación cuantitativa, podemos verificar proporciones intercambiadas: mientras en los resultados referentes a la población en general corrupción viene en primer lugar y desigualdad en segundo, entre jóvenes militantes desigualdad gana por mucho. También se nota un número significativo de los(as) que citan al sistema judicial y a la falta de perspectiva profesional para los jóvenes como amenaza a la democracia, lo que también en la investigación cuantitativa había sido más citado por jóvenes que por personas adultas, reforzando la interpretación de que son dos temas que afectan mucho a esta generación. Vale la pena reparar que el consumismo estimulado por el modelo económico genera más preocupación que el narcotráfico. Cabe notar que la preocupación con la desigualdad también aparece destacada en las respuestas dadas a la pregunta sobre lo que más preocupa en el país: 10 entre 26 integrantes del GD (38,5%) explicitaron esa preocupación y cuatro jóvenes más citaron términos correlacionados, como “falta de distribución da riqueza”, “exclusión”, “desempleo”. La desigualdad se va afirmando como un tema de preocupación central para la juventud, confirmando tendencias ya verificadas en la investigación cuantitativa y en la etapa de los grupos focales. Percepciones sobre la juventud, derechos y demandas juveniles De manera general, las palabras asociadas a la juventud tienen contenido positivo y, en la mayoría de los casos, están conectadas a ideas de innovación y cambio, de fuerza y esperanza. Analizando el
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conjunto, es posible percibir un sentido de postura de lucha presente y proyección para la construcción de un futuro mejor/transformación social (cambio, revolución y transformación se combinan con lucha, participación y construcción para formar ese sentido). Libertad y esperanza son los términos que, solos, se repiten más, tres veces cada uno. Tres integrantes citan también fuerza y energía. Son ideas y términos encontrados también en la investigación cuantitativa y, sobre todo, en los grupos focales, pero vale notar que aquí es aún más condensada la presencia de sentidos volcados hacia la postura de lucha y de cambio. También en congruencia con las etapas anteriores de la investigación, las respuestas dadas al ejercicio de escribir “en tres palabras, todo joven tiene derecho a...”, revela la consolidación de la idea del derecho a la educación: 12 entre 26 jóvenes definen que este es uno de los derechos juveniles. Se citan muchos otros derechos, pero ninguno, salvo la educación, llega a ser mencionado por cinco jóvenes más. Existe, no obstante, una novedad con relación a las etapas anteriores de la investigación: si juntamos el término libertad con libertad de expresión, tenemos ocho citaciones, lo que demuestra que se trata también de un derecho sumamente valorizado por jóvenes militantes. Es interesante reparar que la mayoría de los términos se refiere a derechos “sociales”, tales como educación, trabajo, salud, cultura, ocio, seguridad, deporte, ingreso o, de modo más genérico, calidad de vida, políticas públicas, ciudadanía, totalizando 36 entre 75 términos. En una proporción bastante menor están aquellos que podríamos incluir en la clasificación de derechos “políticos” (participación, libertad, libertad de expresión), que suman 13 citaciones. Otros se refieren también a derechos más abstractos o subjetivos (como autonomía, dignidad, respeto, realización, valorización), totalizando 20 citaciones. Desde el punto de vista de los resultados generales del Proyecto Juventudes Sudamericanas, emerge más claramente la noción de que la juventud se constituye como una categoría fuerte en el campo de las movilizaciones sociales, en la lucha contra la desigualdad, y que los actores juveniles en escena tienen mucho que decir y contribuir para el enriquecimiento de la pauta de los derechos y para los dilemas apuntados por distintas estrategias asumidas por quien lucha por la radicalización de la democracia y de la justicia social. Se propuso a los(as) participantes dividirse en pequeños grupos para que debatiesen las siete demandas originadas en las etapas anteriores de la investigación (educación, trabajo, cultura, transporte, seguridad, medio ambiente y salud), y una más, de libre elección (la octava demanda elegida fue comunicación), respondiendo, en cada caso, a las siguientes preguntas: ¿esa demanda se refiere a un derecho? ¿Se trata de un derecho de los(as) jóvenes? ¿En qué medida está siendo garantizado? Los resultados de dicho ejercicio suministran elementos interesantes, principalmente para comprender de qué modo jóvenes militantes entienden a la singularidad de las demandas y derechos juveniles. Todas las demandas se definieron como derechos y, de modo general, se puede decir que el sentido del término remite a una necesidad que debe ser atendida por políticas públicas. Todas fueron definidas también como derechos al mismo tempo universales y pertinentes a los(as) jóvenes. La frase “es un derecho de todos y de la juventud también” fue la más común. Eso remite al entendimiento de que no existen derechos “exclusivos” de la juventud, sino derechos que, siendo universales, afectan de modo peculiar a la juventud. ¿En qué consiste esa peculiaridad? Las elaboraciones de los(as) participantes revelan más de un sentido: la necesidad se impone de forma más aguda o de un modo diferencial para los(as) jóvenes en función del momento del ciclo de
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vida en que se encuentran o de las características de la coyuntura histórica, que produce situaciones que afectan especialmente a esa generación. También aparece la explicación de que los(as) jóvenes se relacionan de forma especial e intensa con algunos temas, encontrando potencias especiales en la afirmación de ciertos derechos, transformando a su demanda en bandera de lucha especialmente importante para los actores juveniles. En todos los casos, se concluyó por la evaluación de que tales derechos no están siendo suficientemente atendidos y es necesario el desarrollo de políticas públicas específicas o que presenten un “recorte de juventud” o un abordaje en la óptica de la juventud. Cabe resaltar el impacto de percibir la profundidad con que los(as) jóvenes brasileños(as) desarrollaron y se involucraron en los debates: por el conocimiento de las cuestiones, por la propiedad de los temas presentados y por la profundidad de la reflexión que demostraron tener sobre cuestiones cruciales, no solamente para los movimientos juveniles, sino para todos los movimientos y actores sociales brasileños preocupados con las cuestiones de la superación de las desigualdades y de la profundización de la democracia. Fue muy impresionante también la postura de seriedad y respeto que unos demostraron respecto de otros durante todo el proceso, con disponibilidad para exponer, de manera clara, sus argumentos y también para escuchar los de los demás, pero sin obstruir las opiniones discordantes y sin forzar consensos artificiales. En ese sentido, la apuesta de que un momento especial de diálogo pudiese agregar niveles de explicitación de opinión política parece haber sido alcanzada. Como se sabe, los(as) jóvenes que pertenecen a organizaciones juveniles brasileñas han tenido, más que nunca, oportunidades de encontrarse y confrontar sus reivindicaciones y demandas en los diferentes encuentros, foros, coloquios y conferencias que se realizaron en los últimos años. Pero el debate que tuvo lugar en ese grupo de diálogo, tal vez por no estar en juego deliberaciones de ningún orden, pudo alcanzar un grado de explicitación y profundidad singular, que mucho contribuyó para aclarar las distintas posiciones en el “campo de la juventud”. En fin, desde el punto de vista de los resultados de la investigación, emerge, por lo tanto, más claramente, la noción de que la juventud se constituyó como una categoría fuerte en el campo de las movilizaciones sociales, en la lucha contra la desigualdad, y que los actores juveniles en escena tienen mucho a decir y a contribuir para el enriquecimiento de la pauta de los derechos y para los dilemas apuntados por las distintas estrategias asumidas por quien lucha por la radicalización de la democracia y de la justicia social.

CHILE: LA CONSTRUCCIóN INSTITUCIONAL dE LO QUE SIGNIfICA “SER JOVEN”
La construcción institucional de lo que significa ser joven marcó profundamente las políticas sociales vinculadas a la juventud. El amplio programa de visiones sobre la juventud que tienen las instituciones de gobierno puede resumirse en dos discursos o puntos de vista. El primero, que concibe al (a la) joven como gestor de su proyecto de vida. Un(a) joven que acude a los servicios del Estado para pedir información y capacitación y conseguir los recursos disponibles para su desarrollo, en la condición de sujeto político, es un(a) joven al cual el mundo adulto propone repetir las mismas acciones del pasado, en otras palabras, que organice y actúe – cabalmente – en función de demandas históricas, como educación y trabajo. A este(a) joven, estratega de su propio desarrollo, están dirigidas las políticas del ramo, un(a) joven emprendedor que debe saber «utilizar las tecnologías y entender al mundo globalizado», porque solamente de esa manera podrá integrarse de forma eficaz a una sociedad competitiva.
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La segunda visión es menos recurrente y consiste en abordar al (a la) joven de hoy a partir de su subjetividad. Indagar, por ejemplo, qué piensan, recoger las nuevas demandas en su quehacer cotidiano, contribuir para reconocer lo que significa ser joven hoy. Abordar a los(as) jóvenes de hoy a partir del segundo punto de vista es algo muy complejo; muchas actividades realizadas por jóvenes están «lejos de la comprensión», haciendo con que el panorama se presente aún más difuso. En los grupos de jóvenes, se discuten temas éticos, de valores y formas de relaciones que las personas adultas no son capaces de traducir, principalmente porque la «socialización que los jóvenes desarrollan es al margen de los adultos y, por consiguiente, también de la institucionalidad pública». Las relaciones de jóvenes con el mundo adulto son, en general, tensas, selectivas y aparentemente muy instrumentales. Una aproximación a partir de la subjetividad juvenil, en el sentido que tiene la vinculación con su entorno, permite visualizar un tránsito entre dos espacios de acción: un espacio interpersonal y de resistencia, y un espacio de integración funcional marcado por el mundo del trabajo. Esta separación parece no generar conflicto para los(as) jóvenes, al contrario, el primero constituye el espacio de reserva para que el segundo pueda funcionar. De la misma manera, los aprendizajes realizados en el mundo del trabajo se capitalizan en las negociaciones en el campo del ocio. Muchos de las y de los jóvenes de hoy participan en grupos juveniles que no necesariamente responden a formas reconocidas. Viven el día, pues tienden a manifestar pocas esperanzas en el futuro, a pesar de que ello puede, en verdad, significar que ocultan sus aspiraciones si no consiguen verbalizarlas o si temen que sus sueños se transformen en las pesadillas de sus padres y madres. Como jóvenes, tienen mucho que hacer y, a veces, lo que hacen ocupa todo su tiempo libre. Otras veces, se torna en una actividad más a la cual dan atención. Incluso así, es un estilo de vida y lo que hacen diseña el trayecto de cómo se es joven en la época en que les corresponde vivir. Están convencidos de la idea de que la sociedad en que vivimos no está bien, creen que el gobierno del país no los considera y los ve como niños que no reflexionan sobre lo que sucede, no es común que sean involucrados en las decisiones sobre la sociedad que deseamos. Las políticas sectoriales dirigidas a la juventud responden, esporádicamente, a sus necesidades, mientras que, para la sociedad civil en general, los(as) jóvenes buscan siempre su bienestar egoísta y son terriblemente vulnerables y enfermos de juventud. Sus demandas, por lo tanto, son una evidencia de aquel estado de euforia y locura propio de la edad. Así, insisten en agruparse, no con afán derrotista, mas ocupándose de sus intereses y se juntan a otras personas para compartirlos. Cuando quieren organizar algo mayor, y pueden adecuar sus objetivos a los buscados por alguna institución pública que otorgue la financiación, lo hacen sin dilemas. Saben hasta qué punto las instituciones del Estado pueden dar y no piden mucho más. Muchos(as) se ajustan. Su meta es hacer lo que les gusta. Las opciones políticas generalmente los dividen, mientras la cultura los relaciona. Otros(as) ya se dieron cuenta que pueden aprovechar las circunstancias cuando se organizan bien. Solamente así pueden expresar sus demandas al gobierno y a la sociedad. Saben que sus demandas son legítimas porque recibieron el apoyo adulto, no obstante, ese apoyo es retirado después, y es algo muy desconcertante. De todas formas, saben que si pudieron movilizarse una vez, podrían hacerlo nuevamente, aunque no sea ahora. Critican mucho al gobierno por ser burocrático. Perciben que los políticos se aprovechan de sus demandas. Los tiempos de las personas adultas no coinciden con los suyos.

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La política de juventud y el diálogo con los actores La política de juventud en Chile hace señas para su propio fracaso permanentemente. Con excepción de aquellas experiencias locales que efectivamente entienden su trabajo bajo el concepto de joven como sujeto de derechos, y no como beneficiario de políticas, el contenido de la política de juventud es un síntoma de la permanente invisibilidad de la demanda de grupos juveniles, así como de la reiterada ausencia de espacios para la construcción colectiva de políticas. Entre los contenidos más criticados de la política de juventud está la individualización, pero no una personificación del vínculo con el poder político. Se observó que, entre jóvenes y otros actores vinculados a la juventud, la forma más recurrente de encontrarse es individual, con una mediación fuertemente burocratizada o totalmente despersonificada, sin posibilidades de diálogo o discusión. ¿Cuáles son los efectos sociales de una política de juventud con esas características? El primero: los grupos juveniles fuertemente atomizados, que no se conocen entre sí y compiten por los mismos beneficios y recursos. Al mismo tempo, no obstante, jóvenes pragmáticos que generan nuevas formas de resistencia, nuevas condiciones de uso, movilidad, posibilidad y proyección. Acciones juveniles en las cuales el desencanto no explica los espacios de interacción que los grupos están generando últimamente. La acción a ser emprendida debería, por lo tanto, contener la abertura al debate entre jóvenes, de forma que ellos y ellas pudiesen – sin la presión de un aparato organizado o corporativo y a partir de la multiplicidad de papeles definidos por la incorporación de ellos(as) como sujetos sociales – dar visibilidad a aquellas áreas que precisan del impulso de una política social, y no compensatoria, que les permita ascender en la sociedad en mejores condiciones para enfrentar la vida. El objetivo que proponemos deriva de una premisa tácita. Para que exista una integración efectiva de la demanda juvenil en la política pública, deberían existir jóvenes capaces de ejercer la ciudadanía plena, y este es el gran desafío. El contexto social no permite ni garantiza, aún, el respeto a los derechos de los(as) jóvenes. Vivimos en un contexto social frágil que contiene serias exclusiones de los grupos más desfavorecidos de la política, entre ellos, los(as) jóvenes del país. Creemos que la política de juventud será legitimada como el instrumento cartográfico preciso para implementar «la diversidad de los universos juveniles [reuniendo], de manera respetuosa, la capacidad de los propios jóvenes de representar sus demandas». Es muy posible que su intervención no transforme radicalmente a los mapas cognitivos elaborados hasta hoy, frente a los desafíos presentados por la política democrática actual (sistemáticamente despojada de expectativas de mejora a medio y largo plazos y obligada a obtener resultados inmediatos). Podrá incluir, sin embargo, complejidad positiva en la relación de los(as) jóvenes organizados con el poder público y las políticas sectoriales, la sociedad civil y los medios de comunicación. Las demandas juveniles se vuelven cautivas, es decir, aprisionadas a las ofertas del poder público Los grupos y colectivos de jóvenes perciben que no hay mucho que hacer en el campo político, pero cuando vislumbran algún recurso que pueda servir al funcionamiento de sus organizaciones, buscan los canales y se movilizan para alcanzarlo. Esto tiene un previsible efecto social: la demanda de ciertos grupos se estructura a partir de aquello que la política pública les puede ofrecer. Se constituyen así demandas que se tornan cautivas del poder público, pues se ajustan fácilmente a los objetivos propuestos. Y, con ello, se convierten en demandas aprisionadas a la oferta.

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Las demandas cautivas son demandas concretas y factibles. Son funcionales con relación a las políticas de gestión que construyen y organizan, dando prioridad, para cada actividad, un espacio. Los grupos y colectivos comulgan con la percepción de que su acción es problemática y, por consiguiente, se constituyen en prioridad para la política local. Los(as) jóvenes que emprenden ese tipo de demanda constituyen la correlación visible entre los discursos de identidad presentes en la acción juvenil de proyecto y el discurso preconcebido por el poder público del (de la) joven de hoy. En ese camino, los(as) jóvenes desarrollaron estrategias particulares para enfrentar al mundo que les es presentado. Algunos de sus itinerarios parecen responder a los estereotipos elaborados por el poder público, por la sociedad civil y por los medios de comunicación. Tanto es así que muchas acciones juveniles reproducen – en grado importante – tales visiones. Esos(as) mismos(as) jóvenes tienen, hoy, otras vivencias, lo que los lleva también a abrir nuevos espacios de participación en el mundo en que viven y, en consecuencia, se agrupan bajo otros estandartes. Conectados fuertemente a la industria cultural, la juventud de hoy imprime en sus itinerarios otra ética, estética y política, a pesar de parecer que los conflictos que viven no son muy diferentes de los vividos por generaciones anteriores, aunque, posiblemente, estos sean más radicales. La reflexión toma el sentido de problema cuando la intención es imaginar caminos donde coincidan los mapas cognitivos de los diversos actores con los itinerarios juveniles, para, así, construir una política pública adecuada a las vivencias y al tránsito del joven de hoy. Es menester contar con una política de juventud que responda a las necesidades, a los intereses y, sobre todo, a los tiempos juveniles. Un punto son los mapas elaborados, otro punto son los itinerarios juveniles. La política de juventud debería ser un tercer elemento, actuar como mediador, un instrumento que ayude a construir un mapa más fidedigno de la geografía y que ayude a no naufragar en la tentativa.

PARAGUAY: dE LA SUmA CERO AL dIáLOGO EmANCIPAdOR
En un país cuya cultura política está regida por la percepción estereotipada del juego de suma cero (que implica en una actitud de oposición cuidadosa a actores diferentes, considerando que cuando el otro aumenta su poder, el propio disminuye), ¿hasta qué punto puede pensarse en posibilidades de cooperación en el interior de la sociedad civil y en posicionamientos sensibles frente a las diferentes agendas (juvenil, social, económica, rural, internacional etc.)? En efecto, los modos autoritarios de dominación vigentes en Paraguay, bajo el convencimiento de que solamente un actor es aquello que, definitivamente, impone su liderazgo, hacen suponer que el Grupo de Diálogo Nacional realizado en Paraguay, puede ser visto como un instrumento superador de otros modos improvisados de planificación que, muchas veces, dejan para los grupos particulares, con mayor poder político o económico, las decisiones que son muy resistentes al consenso democrático. De hecho, la experiencia del Diálogo Nacional fue altamente satisfactoria para el caso paraguayo. El Proyecto Juventudes Sudamericanas utilizó el término y la metodología del diálogo para referirse a un encuentro donde varias personas jóvenes conversan y trabajan a partir de sus diversos puntos de vista para descubrir nuevas posibilidades. Este es el punto que destacaremos a seguir. La juventud en el mapa del poder La juventud es un sector mayoritario en Paraguay y no está insertado en el mapa dinámico del poder. No tiene recursos políticos y sus recursos argumentativos se disipan por fragmentación mientras
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otros sectores – como el del agronegocio, liderado por las corporaciones transnacionales, o de los partidos políticos, tallados de nacionalismo populista, social democracia o neoliberalismo, enemigos de los movimientos sociales y grupos de interés – precisamente por tener más cohesión, consiguen incluir sus propias agendas y su modelo de políticas públicas. Durante el Grupo de Diálogo Nacional, varias de las más importantes organizaciones expresaron la falta de condiciones materiales y las dificultades prácticas de contar con dirigentes que trabajen de modo exclusivo para acciones de coordinación del mundo asociativo juvenil al ser muy exigidos por las tareas de sus propias organizaciones. En Paraguay, la juventud sólo es reconocida durante eventos y procesos específicos, por ejemplo, en el momento de la caída del General Stroessner, en febrero de 1989, en las elecciones municipales y en apoyo al movimiento Asunción para Todos, en 1991, durante el frustrado golpe de Estado de abril de 1996, así como en la semana trágica del Marzo Paraguayo de 1999, con el alto impacto participativo de la rica experiencia del Parlamento Joven o, más recientemente, con la llegada a la presidencia de Fernando Lugo, entre otros momentos de enorme visibilidad. Por otro lado, más allá de la tradicional desconfianza de las personas jóvenes con relación a formadores(as) de opinión, es preciso también reconocer que los movimientos y organizaciones juveniles no están libres de conflicto o de desavenencias frente a la posibilidad de construir las agendas del aparato estatal. O sea, es preciso reconocer que existen intereses divergentes, por ejemplo, entre jóvenes de clases medias urbanas y jóvenes del campo. Sin embargo, durante el diálogo, se llegó a una conciliación de intereses superando esas diferencias y se alcanzaron puntos comunes muy interesantes. De ese modo, cada participante tuvo una oportunidad de llegar a una comprensión más integral de las demandas de los(as) jóvenes – como sujetos de derechos – y de visualizar la capacidad de construir colectivamente ideas nuevas para, si así fuera decidido, comprometerse con una ruta compartida, de acuerdo con ciertas reglas básicas de juego. ¿Qué reglas son éstas? Por ejemplo, al adoptar la metodología de los grupos de diálogo para construir agendas políticas de juventud, es posible superar la creencia de que solamente un actor debe ganar en una discusión, de que existen determinadas certidumbres unilaterales siempre válidas para todas las circunstancias. De acuerdo con la experiencia del Diálogo Nacional (y posteriormente sudamericano), es altamente factible la convergencia de la sinergia de diferentes organizaciones juveniles en ciertas líneas de prioridades, perfectamente compatibles con una agenda abierta, por ejemplo, de las nuevas autoridades del Viceministerio de la Juventud, que, por medio de su organismo rector, el Estado, puede enriquecer e influir positivamente, siempre con flexibilidad. Con efecto, en el Diálogo Nacional fue posible constatar que, más allá de las esperanzas y hasta de ciertas tensiones que pueden ser analizadas por los actores involucrados, sus posiciones pueden ser flexibilizadas, los acuerdos son posibles, incluso vivenciaron la experiencia de ser factible diseñar un camino compartido para satisfacer las demandas de la juventud, a partir del cual sean reconocidos como sujetos de derechos. Recordemos el consenso final al cual llegó el grupo de diálogo en Paraguay: “Fomentar el fortalecimiento de organizaciones y movimientos juveniles, manteniendo colaboración conjunta (coordinación) entre las organizaciones y movimientos juveniles y adultos con el fin de luchar por objetivos concretos relacionados al cumplimiento de los derechos de todos los sectores” (Informe del Grupo de Diálogo del Paraguay, 2009 b, p. 88). Con la experiencia del diálogo nacional de organizaciones juveniles, fue posible apreciar la necesidad de espacios de diálogo en Paraguay. Fue posible observar, también, que a diferencia de otros sectores adultos, en la juventud – más allá de la diversidad de posiciones ideológicas, trayectorias,
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banderas de lucha, valores y particularidades – pueden mostrarse de acuerdo y compartir sus sueños, animarse a exigir con más fuerza sus derechos, sintiendo que tienen más coraje cuando saben que existen otros movimientos u otras organizaciones juveniles que también poseen aspiraciones y luchan para conseguir sus demandas. En ese marco, el Grupo de Diálogo es una técnica superadora, no apenas para conciliar los grupos juveniles, sino también para aplicarlos en otras escalas. Por todas esas razones, la utilización de ese tipo de metodología será una herramienta sumamente apropiada para planificar e implementar políticas públicas de juventud, aún más cuando muchas otras metodologías fueron experimentadas con eficacia frente a los resultados propuestos, por ejemplo, a las aplicadas en las tentativas de lanzar una Ley de Juventud, fruto de problemas, foros etc. En ese sentido, puede aspirarse a que las mismas se encuentren, mediante grupos de diálogo, en un proceso de laboratorio, provocación, intercambio de pareceres e informaciones, enriquecimiento a partir de la diversidad de la condición juvenil, discusión democrática de prioridades, en suma, de invención de caminos estratégicos para que las juventudes del país puedan garantizar sus derechos. del Estado: se espera un papel más activo El Proyecto Juventudes Sudamericanas, desarrollado a partir de la sociedad civil, reveló un proceso dinámico en el interior de las organizaciones y de los movimientos juveniles participantes; de la misma forma demostró que el Estado tiene posibilidad de desempeñar el papel del actor que puede generar las condiciones para organizar espacios de diálogo, donde se legitimen reglas de juego para contribuir con conocimiento e información al citado laboratorio de construcción de nuevas posibilidades. En este sentido, el Estado puede reconocer posicionamientos diferentes, tiene la capacidad de desnaturalizar la percepción de que indiscutiblemente se debe ganar en los resultados. Esto significa, en tanto poder público, predisponerse a construir políticas públicas democráticas, codefinir con los propios grupos juveniles cuáles y cómo deben ser las bases comunes de las políticas de juventud. De todo modo, otro desafío es estimular y movilizar las capacidades asociativas de la juventud no organizada, lo que implica una serie de competencias innovadoras de aquellos que las promueven y cuyo apoyo mantienen. Conforme ya se indicó más arriba, la respuesta estatal a ese cuadro, en el período del presidente Fernando Lugo, comenzó con la ampliación de la cobertura de servicios básicos de salud y programas más eficientes de transferencias, condicionados a los sectores más pobres. Ahora, al conseguirse recursos para políticas de juventud, los mismos deben orientarse directamente a los(as) jóvenes con demandas urgentes y legítimas, a los segmentos más distanciados, para los cuales debe existir intervención en las decisiones políticas e implementación. Por otro lado, el proceso de cambio democrático en curso en el país creó espacios favorables para la asimilación de los requerimientos individuales y de demandas de los grupos juveniles, posibilitando las condiciones para un intenso diálogo. Están dadas las condiciones para comenzar. Parece innegable que, en las actuales circunstancias, existe un momento de inflexión. Es preciso aprovecharlo, asumiendo el desafío de tener como aliados a los(as) jóvenes, pero teniendo como objetivo caminar en dirección a formas más avanzadas de democracia, incorporando la participación juvenil en la mayor parte das decisiones con relación a todo aquello que tiene implicaciones en su presente y futuro. Para cerrar… y abrir caminos En el presente momento, existen señales que preocupan en lo que hace a las juventudes del Paraguay. Estamos frente a escenarios mundial y nacional graves – crisis económica global –, con efectos agu| 140 |

dos en la vida cotidiana de la mayor parte de la juventud paraguaya. Las conclusiones de los estudios expuestos constituyen poderosos señales que, a su vez, se convierten en desafíos. La concertación de esfuerzos entre el sector público y la sociedad civil es, en ese sentido, impostergable. El Viceministerio de la Juventud es poco conocido en el mundo joven, lo que puede ser explicado por no formar parte del núcleo de agencias que tiene capacidad decisoria. Con un presupuesto reducido, tal vez sea una de las agencias más pobres de la esfera estatal. Si bien que, durante el año 2009, comenzó a mostrar su perfil, a pesar del año de gobierno, del bajo aporte de recursos y de no tener condiciones de enfrentar semejantes demandas ni tener asistencia de los otros ministerios, del parlamento y del empresariado. Por otro lado, un frente constante por la densidad del problema es erradicar las imágenes estereotipadas e idílicas del sujeto joven. Esto implica llevar el problema al debate público, donde no debe faltar, hacerlo en el interior de las comunidades educativas, de modo de reflejar con seriedad sobre los velados preconceptos fatalistas y las opiniones desfavorables apuntados a la juventud. En ese sentido, es necesario hacer un enorme esfuerzo en Paraguay para comprometer en ese desafío a los medios de comunicación, en especial los periodistas. El desafío es modificar el ángulo de las percepciones de los hechos que envuelven las personas jóvenes, mediante una fuerte especialización del periodismo en la legislación que ampara sus derechos. Ese nuevo ángulo permitirá suministrar a la sociedad informaciones útiles, procurando enriquecer las noticias y discusiones con la participación de las juventudes, en especial, de aquellos que están muy lejos de los grandes centros de formación de opinión pública. El desafío es profundizar la democracia. El tipo de políticas públicas de una sociedad es expresión de la distribución del poder de la sociedad que, a su vez, está fuertemente asociada a los niveles de inequidad. Cuanto mayor fuera la organización del sector juvenil, sus demandas fueren fortalecidas, sus derechos, defendidos, y lleven adelante estrategias de influencia política, la correlación históricamente desfavorable de fuerza de la juventud puede cambiar favorablemente. Se podrá pasar de una visión predominantemente negativa, de su marginalidad en términos de poder, a un esquema más participativo y legítimo. Finalmente, la política de juventud deberá estar inscrita en una política sudamericana de juventud, que se encamine mediante una profusa disponibilidad de las tecnologías de información y comunicación (TICs), diálogos e intercambios para fortalecer las democracias y las negociaciones con los países desarrollados, con base en los valores propios de la juventud: la paz, el respeto al medio ambiente y al desarrollo con justicia. Formar a las juventudes sudamericanas para la ciudadanía nacional, regional y mundial implicará una ciudadanía vigorosa que podrá ser vinculada con una influencia decisiva de nuestros países subdesarrollados en el mundo.

URUGUAY: dISCUSIONES Y dESAfíOS PARA LA COmPRENSIóN dEL CONTENIdO (SIGNIfICAdO) dE LO QUE ES SER JOVEN
“¿Soy joven? ¿Soy mujer? ¿Soy afrodescendiente? Soy todo eso.” Esta frase fue dicha por una de las participantes de los Grupos Focales realizados en el ámbito del Proyecto Juventudes Sudamericanas. A través de ella, una joven feminista dice que no puede ser definida por una determinada identidad por arriba de las demás, también atribuidas a ella. Posiblemente, entre las tres mencionadas (aludiendo a sexo, raza y edad), la última es la menos permanente. ¿Cuándo y cómo el recorte generacional hace la diferencia? Es lo que vamos a tratar a continuación.
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La ilusión de la singularidad Amartya Sen (2007), en su aguda crítica a la idea del choque de las civilizaciones de Huntington, argumenta sobre la falacia de la identidad singular ocultada en esa construcción de las civilizaciones, a partir de la religión. “La ilusión de la singularidad se basa en la suposición de que una persona no debe ser vista como un individuo con muchas filiaciones ni como alguien que pertenece a muchos grupos diferentes, sino solamente como un miembro de una colectividad particular que le confiere una identidad singularmente importante. La idea implícita en el poder amplio de una clasificación única no es solamente grosera como enfoque para la descripción y la previsión, sino que también es sumamente polémica en lo que se refiere a su forma y a sus implicaciones. Una visión singularmente desagregadora de la población mundial va contra la antigua creencia de que “las personas son iguales en todo el mundo” y va más allá del entendimiento relevante e informado de que somos diferentes de muchas maneras. Nuestras diferencias no descansan en una única dimensión”. (Sen, 2007) No obstante que las clases de edad – producto de la clasificación en función de la edad cronológica de los individuos – no son objeto explícito del argumento de Sen, son perfectamente extensivas a ese caso. Su texto es altamente pertinente para argumentar contra la singularidad de la “identidad juvenil” (o de “identidad adulta” o “identidad infantil”), si esto significa que todo aquél que tuviera una determinada edad, comparte con sus semejantes de la misma edad, la misma identidad. Lógicamente que lo anterior no impide reconocer (y eventualmente defender y hasta estudiar) la existencia de identidades juveniles. Todos los individuos comparten muchos grupos de referencia, y variadas filiaciones. No existe ninguna justificativa fundamentada para suponer que la singularidad de la edad suponga una primacía sobre otras clasificaciones posibles, y en consecuencia, que esa identidad (aunque existiese) fuese más importante sobre otras. Vale la pena mencionar un “toque” que Sen otorga al argumento. “La búsqueda de solamente una forma de clasificar a las personas para un análisis social no es nueva. Hasta el agrupamiento político de las personas en trabajadoras y no trabajadoras, tan usado en la bibliografía clásica socialista, tuvo esta característica simplista. Actualmente, es ampliamente reconocido que esa división en dos clases podría ser muy engañosa para el análisis social y económico (también para aquellos con un compromiso con los desamparados de la sociedad), tal vez valga la pena recordar en este contexto que el propio Karl Marx sometió esta identificación única a una severa crítica en su Crítica del Programa de Gotha, en 1875 (25 años después del Manifiesto Comunista) […] y cita: “[… ]los individuos desiguales (y no serían individuos diferentes si no fuesen desiguales) solamente son mensurables con la misma escala de medida cuando son considerados a partir del mismo punto de vista, únicamente cuando comprendidos a partir de un determinado aspecto, por ejemplo, en el caso dado, considerarlos solamente como trabajadores, no ver en ellos otra cosa y prescindir de todo el resto”. (Marx, 1875, in Sen 2007). Foucault, al señalar el pasaje de la noción de individuo (súbdito) para la de población, para la administración y gestión del bienestar colectivo, del pasaje de la norma a la normalidad, ilumina esa necesidad clasificatoria del Estado en “poblaciones” y “subpoblaciones” requeridas para la administración. La definición de poblaciones dada la edad de los individuos y, en consecuencia, la clasificación que viene de la cronológica, opera en ese sentido y adquiere legitimidad a partir de ese procedimiento estatal. Las instancias de control político, jurídico y social transfieren la clasificación de los sujetos a la vida cotidiana, materializando esas construcciones de tal forma de evitar el cuestionamiento acerca de la sustancia o del contenido atribuido a esa clasificación (estrictamente funcional).
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Aún así, hay ocasiones en que esas “clases” acaban por priorizarse frente a las otras construcciones posibles, de tal forma de ocultar no solamente la preponderancia que pueden eventualmente adquirir en la comprensión de fenómenos de desigualdad social, pero que también desplaza el sentido de la desigualdad a formas que eventual (y políticamente) resultan más convenientes para la percepción y el tratamiento de la gestión social y política. Ese hecho se apoya sobre la base de que las clases construidas (en este caso de edad) son homogéneas en su interior y, al final, se encuentran enfrentadas entre ellas (conflictos entre viejos y jóvenes, por ejemplo, o entre adolescentes y adultos), dificultando visualizar situaciones que pueden determinar, en gran medida, no solamente las propias definiciones de las clases de edad, pero también otros posibles conflictos. Ese movimiento rectificador, entonces, también “coloca un velo” sobre otros procesos sociales, más difíciles de detectar o de digerir, y lleva a un “descubrimiento” de ciertas desigualdades que “ocultan” (¿deliberadamente?) otras, por ejemplo, las de clase social. El riesgo derivado de esta ambición de hacer de la juventud una totalidad, puede ser entendido a partir de lo que manifiesta Grüner en la introducción al trabajo de Zizek: “Esta tensión entre los particularismos y la universalidad es también el fondo de esa ‘nostalgia de la Totalidad’ que está en la base del fenómeno más enigmático de la posmodernidad ‘globalizada’, el síntoma más cabal de que las categorías apresadamente abandonadas (o mejor, excluidas) en lo simbólico acaban retornando en lo real: los así llamados ‘neofundamentalismos’. La falsa totalidad de los neofundamentalismos que son, es necesario recordar, una búsqueda de ‘identidades’ nuevas, a pesar de aparecer como en una búsqueda de una identidad previa perdida – resulta, como explicado por Zizek, de una fractura constitutiva en la cual la negación de un identidad particular transforma esta identidad en el símbolo de la Identidad y la Compleción como tal”. (Grünter, Y, 1998) discusión y desafíos Las premisas básicas que sustentan los argumentos anteriores son: 1) el contenido (significado) de lo que es ser joven depende del contexto socio-histórico, así como entre “campos” y varía entre ellos, del mismo modo varía la duración atribuida al ser joven (se encuentran, entonces, actitudes naturalistas, relativistas y construccionistas para definir las clases según edad); 2) el concepto de “población” de Foucault ilumina la necesidad de administración del Estado y de la norma a la normalidad, y de los parámetros aceptables de desvío. En la construcción de poblaciones, la clasificación opera como requisito. La edad es un dispositivo rígido capaz y óptimo de clasificación de los sujetos. La legitimidad que adquiere la edad como criterio clasificador de los sujetos no es suficiente para construir la “identidad” entre los clasificados; 3) utilizar a las clases de edad como el elemento que prima en la construcción de identidad de los sujetos parece, por consiguiente, un procedimiento forzado y erróneo, en el caso de ser utilizado como singular. No existe ninguna evidencia de que la edad prime sobre otros elementos en la constitución de identidad de los sujetos. De hecho, está implícito e inherente el movimiento (transitorio en el propio sujeto) que dificulta por sí solo esta pretensión de singularidad. Por otro lado, no constituye un concepto único, estable ni homogéneo, incluso entre las personas de la misma edad (punto 1); 4) la mera clasificación de infancia, adolescencia, juventud, vida adulta o vejez, por consiguiente, no es suficiente para constituir ni identidad juvenil o identidad adulta o identidad infantil. También no lo es para constituir actores sociales, con “consciencia de clase de edad”.
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Otrosí, pueden presentarse las siguientes condiciones para la utilización de la clasificación en clases de edad: » existe numerosa evidencia de la “vulnerabilidad social” y de la situación desventajosa de los(as) jóvenes – índices de desempleo más elevados que los de las personas adultas, escasos reconocimientos para la toma de decisiones, mayores índices de pobreza etc. –, lo que torna necesario atender a esa población de manera particular; » siguiendo la línea de las clasificaciones, puede presentarse la analogía con el sexo, que constituye un criterio clasificatorio que permitió dar fuerza y crear identidad de género para las mujeres que eran la “categoría” más vulnerable de dicha clasificación. Las conquistas de los derechos de las mujeres son indiscutibles y permiten defender la posibilidad de insertar en la agenda internacional como elemento fundamental y prioritario la equidad de género. ¿Cuál es la diferencia sustantiva en defender a la “equidad de edad”? En el caso de las mujeres – para responder a la pregunta anterior –, se parte de la noción de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres. Surge, no obstante, en este trayecto conceptual la noción de género, que cultural, simbólica y socialmente connota el ser mujer, abandonando, de ese modo, el ancla exclusivamente biológica (el sexo). La distribución diferenciada del poder y los mecanismos de dominación existentes no se explican ni se entienden por las diferencias biológicas, pero por esa conceptualización de la noción de género que no solamente la produce, sino que la reproduce. Para ello, fue necesaria una teorización de los mecanismos de dicha reproducción de papeles de género, que, a partir de la noción de sistema patriarcal, permitió develar tanto la constitución de los papeles de género como a su socialización por los individuos y los múltiples agentes y sistemas que los refuerzan y reproducen. El equivalente funcional a la idea de sistema patriarcal, responsable por la producción y reproducción de los papeles de género, para el caso de las clases de edad, sería la noción de “adultocentrismo”. Tal vez sea una de las nociones de uso más intuitivo y menos conceptualizado encontradas en la teoría sociológica. No solamente esa noción no presenta definición precisa y rigurosa, como no existe desarrollo teórico suficiente sobre cómo opera, cómo se mide, lo que relaciona y qué implicancias se derivan de ella. Si la noción de adultocentrismo alude a una distribución no equitativa del poder entre clases de edad (en cualquier esfera), debe, por consiguiente, estar consustanciada y especificada a la forma con que ese poder se expresa, cómo son los mecanismos para generar esa distribución y, particularmente, cómo se reproducen. Se trata de un reto significativo para las Ciencias Sociales, para conseguir avanzar realmente en dirección a una equidad de edad, deben ser revelados los mecanismos puestos en juego para producir y reproducir esa dominación. Aún no existen avances conceptuales y teóricos suficientes sobre lo que constituye un mecanismo necesario para conseguirlo.

TRES NOTAS PARA CONCLUIR EL CAPíTULO 10

Nota 1: para leer los informes en su integridad
Como se dijo al inicio de este Capítulo, el CD con los informes finales completos de cada país acompaña a este libro. Para quien desee saber más sobre los saldos que cada etapa del proyecto dejó en cada país, la lectura de los informes completos será de gran utilidad. En estos informes, están las referencias bibliográficas completas para quien desee profundizar la reflexión.
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Nota 2: para saber más
Si hubiera interés en conocer mejor lo que piensan los principales autores de estos informes, así como en entender mejor las diferentes etapas de la investigación, sugerimos dirigirse al menú del DVD del documental Diálogos – que acompaña a este libro – y pulsar en el “extra” Antecedentes del Proyecto Juventudes Sudamericanas. Allí, los(as) investigadores(as) de los seis países fueron motivados a resumir (en minutos) cuáles han sido los principales impactos y repercusiones del proyecto, tanto en el avance del conocimiento como en la incidencia en el espacio público. ¡Vale la pena verlo!

Nota 3: para renovar teorías y prácticas
Podemos comparar los seis países en cuestión por sus semejanzas, sobre todo en lo que se refiere a las deudas históricas y a los procesos socioeconómicos recientes que hacen vulnerables a sus juventudes. La investigación también demostró que cada país posee una historia singular que se revela en términos de la producción académica disponible sobre el tema; en términos de acumulación de los grupos, redes y movimientos juveniles que actúan en el espacio público, así como se revela en las experiencias institucionales (más antiguas, más recientes o aún incipientes) con organismos gubernamentales de juventud. O sea, al final del Proyecto Juventudes Sudamericanas, quedó claro que “comparar a partir de las diferencias” también es un expediente enriquecedor que hace avanzar el conocimiento. Por otro lado, considerando las semejanzas y diferencias explicitadas en cada uno de los puntos de este Capítulo, podemos prever que las repercusiones del Proyecto Juventudes Sudamericanas en los seis países no serán homogéneas: dependerán de correlaciones de fuerzas, características de la cultura política, negociaciones posibles y coyunturas nacionales. En común, sin embargo, quedan para los seis países aportes para aprehensión de mapas cognitivos que operan en el campo de la juventud. Esto porque, en diferentes etapas de la investigación, se explicitaron conexiones entre los estereotipos corrientes y concepciones teóricas sobre los “problemas de la juventud” vehiculados por los medios de comunicación, elaborados por el poder público y que, muchas veces, son también incorporados por organizaciones juveniles de la sociedad civil. Tal explicitación, de por sí, afecta el repertorio de preguntas y respuestas más corrientes en cada país. Los campos de conflictos dejan de ser pensados de manera estática – con aliados y antagonistas bien definidos – y revelan la necesidad de investigaciones comparativas que renueven teorías y prácticas. Para que ello sea así, el debate precisa continuar.
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| Chile / Archivo CIDPA

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PArA concluir
Juventudes en foco: reflexiones sobre una experiencia sudamericana de investigación
En estos últimos dos años, realizamos varios estudios sobre las juventudes de seis países sudamericanos. La intención era enterarnos sobre sus características, sus problemas, sus demandas, sus formas de organización y participación. ¿Cuáles los principales aprendizajes, hallazgos y repercusiones de este conjunto de estudios realizados? Respuestas para ésta pregunta ciertamente vendrán de a poco, a lo largo del tiempo y no se agotarán en un primer intento de hacer un balance. Sin embargo, para terminar este libro, siempre anhelando que surjan nuevas apropiaciones de este rico conjunto de informaciones que fueron producidas en cada país, compartiremos aquí las principales reflexiones que hicimos hasta ahora.

SEIS PAíSES SUdAmERICANOS: UN POCO dE HISTORIA PARA CONSTRUIR UNA NUEVA PROPUESTA dE INVESTIGACIóN

“¡Sabemos muy poco sobre nuestros vecinos sudamericanos!”
Joven participante del grupo de diálogo regional, RJ, 2009 Seis países sudamericanos, ¿qué es lo qué tenemos en común y qué es lo que nos diferencia? ¿Estos países se parecen? ¿Pedazos de estos países se parecen? ¿Elites y clases trabajadora de estos países se distinguen? En lo que se refiere a la formación histórica, la colonización ibérica – con sus violencias, contrastes y dominación católica – nos aproxima. Sin embargo la conquista de territorios, las características de las oligarquías e incluso el peso político del catolicismo – religión oficial y dominante – nos diferencian. La historia y memoria social de cada país son productos de diferentes embates. Combinaciones entre aspectos culturales, formas de dominación e intereses económicos produjeron cada población “nacional”. Desigualdades de clase, retroalimentadas por prejuicios y discriminaciones, determinaron el lugar social que habría de ser ocupada por los descendientes de esclavos(as) africanos(as) en Brasil y por la mayoría de los “pueblos originarios” expoliados en los países investigados, sobretodo en Bolivia y en Paraguay. En lo atañe a la juventud, se puede hablar sobre un “pacto intergeneracional” – gestado a lo largo de los procesos de industrialización – que reposaba sobre la capacidad contributiva de los(as) asalariados(as), vinculados(as) al mercado formal de trabajo. En aquélla época, cuando los(as) jóvenes de las clases populares se inserían en el mercado laboral formal, contaban con el sistema de solidaridad de la Previsión Social. Al mismo compás, la inversión en educación garantizaba – con mayor o menor éxito – la incorporación de jóvenes de estratos medios y altos que no necesitaban entrar precozmente al mundo laboral. Para estos(as), se trataba de desarrollar las aptitudes que el proceso de calificación de la fuerza laboral exigía. De esta forma, se configuraban ahí dos juventudes: aquélla a la cual se le prepara
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para la vida adulta a través de la educación y la otra que, como parte de la clase trabajadora, ni siquiera era vista como “joven”. En la década de los años 80, sin embargo, toda América del Sur sufrió el impacto de la crisis económica y por el credo de las reformas neoliberales. En los seis países estudiados, los gobiernos fueron los principales agentes de vinculación de la región a los procesos de globalización de la economía, impulsando las privatizaciones al tono de las llamadas “reformas estructurales”. Aunque si comparamos, lo que sucedió en Chile y en la Argentina a lo que pasó en el Uruguay, como ejemplo, podemos observar situaciones polares. Los primeros se destacaron respecto de las privatizaciones, ya Uruguay es el país que más preservó las características de un Estado de Bienestar Social. No por casualidad, el Uruguay es un país cada vez más afectado por la migración de los(as) jóvenes más escolarizados(as). Hoy, es casi imposible hablar sobre Políticas Públicas de Juventud sin ahondar en la cuestión sobre cuales serían los efectos que estas políticas engendran sobre el sistema de jubilación de los(as) mayores. Ya Brasil, Bolivia y Paraguay instituyeron – cada cual a su modo – iniciativas de modernización del aparato del Estado con el mantenimiento de un juego de intereses de grupos dominantes nacionales e internacionales. En fin, las experiencias de cada país fueron muy diferentes en lo que concierne al achicamiento del Estado en la economía, la liberalización de los mercados, la privatización de sectores y servicios y la pérdida de derechos laborales. Al mismo tiempo, por otro lado, en lo que se refiere a los saldos del período de “reformas estructurales”, hay bastantes puntos en común. Los seis países entraron al nuevo milenio asistiendo a la profundización de las desigualdades sociales afectando, sobretodo, a las juventudes, sobre las cuales recaen fuertemente las consecuencias de las mutaciones del mercado laboral y del crecimiento de las diferentes formas de violencia física y simbólica que se encuentran en las sociedades sudamericanas. Bajo este nuevo contexto, las demandas de las juventudes de Sudamérica se presentan como una peculiar combinación entre antiguas deudas sociales (tales como, acceso a la educación, salud y vivienda) con temas renovados en lo que al mundo del trabajo, transporte, cultura y medio ambiente se refiere. Además, al mismo tiempo, se ponía de manifiesto una “bonificación demográfica” a favor de la juventud y los países de Sudamérica fueron llamados, por agencias bilaterales dedicadas al desarrollo y la reducción de la pobreza, a observar las potencialidades de sus jóvenes. El año 1985 fue el Año Internacional de la Juventud y, a partir de allí, surgieron los organismos de juventud. De esta forma, comienzan a surgir agendas de Políticas Públicas de Juventud construidas en la intersección entre grupos, redes y movimientos juveniles, mediadores (locales, nacionales e internacionales) y el accionar de gobiernos y poderes públicos. En los espacios universitarios, en la década de los 90, surgieron estudios que – muchas veces enfatizando la apatía y la falta de participación de la juventud en los espacios usuales de la política – ya comenzaban a reconocer las nuevas formas de participación juvenil. Comparadas a la idealizada generación de 1968, las organizaciones juveniles se presentaban como más horizontales, más abocadas a la afirmación de identidades de género, étnicas y raciales, más locales y comunitarias. Despuntaban igualmente, nuevas áreas temáticas que motivaban a los(as) jóvenes, tales como el cuidado con el medio ambiente, los derechos humanos, la cultura de paz, la busca de otras formas de globalización. La ampliación del espacio público se ponía de relieve a través de los movimientos localizados, con causas específicas y busca de respuestas en el “aquí y ahora” y se enriquecía gracias a la presencia de los llamados “grupos culturales”. En esta misma época, los estudios de casos y análisis cualitativos dieron cuenta de grupos que, a través de diferentes lenguajes artísticos (teatro, radios comunitarias, graffiti, baile y música, con especial destaque para el rap), se expresaban y traían demandas hacia el espacio público. Como se sabe, parte de estos grupos nació de forma espontánea entre jóvenes
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vecinos(as) de territorios urbanos pobres y considerados violentos; pero otra parte resultó de actividades desarrolladas por proyectos sociales realizados por iglesias y organizaciones no gubernamentales, en alianza o sin esta con los gobiernos. En estos años, en la literatura que abordaba el tema de juventud, parecía que los grupos locales, de causas bien delimitadas, y los grupos de expresión artística y cultural habían llegado para ocupar definitivamente el lugar del movimiento estudiantil, de las juventudes partidarias y sindicales. Sin embargo, sobretodo a comienzos del 2000, surgió la necesidad de otra corriente de investigación: los sondeos cuantitativos para trazar “el perfil de la juventud”. Se revisaron los datos de censos y encuestas domiciliarias. Así es como surgieron las encuestas de opinión que entrevistaban solamente a los(as) jóvenes para comprender más sobre sus trayectoria y anhelos. En general, estos sondeos llamaron la atención respecto de la evasión escolar, el descalce entre los niveles de escolaridad y el desempleo juvenil, llegando finalmente a la primera mitad del 2000 con un significativo repertorio de informaciones sobre las condiciones y la situación de las juventudes en varios países de Sudamérica.

“La condición juvenil se refiere al modo como una sociedad constituye y le atribuye significado a ese momento del ciclo de vida, alcanza un enfoque social más amplio, se refiere a una dimensión histórico generacional, mientras que la situación de los jóvenes revela el modo como tal condición es vivida desde los diversos recortes referidos a las diferencias sociales – clase, género, etnia etc.” Helena Abramo / Proyecto Juventudes Sudamericanas

En los días de hoy, luego de algunos años de gobiernos democráticos en la región, se puede constatar que ha habido un aumento de iniciativas de organismos gubernamentales y de instancias internacionales dedicadas a la juventud y ya no se trata tanto de presentar el perfil de la juventud y diagnósticos sobre su problemas. Se perfilan nuevas indagaciones, entre estas: » ¿cómo es que la sociedad como un todo – compuesta tanto por jóvenes cómo por personas adultas – identifica y jerarquiza los problemas sociales que afectan a diferentes segmentos juveniles? ¿Cómo se procesan hoy las continuidades y rupturas intergeneracionales?; » ¿hasta que punto los movimientos horizontales y localizados de la década de 1990 se mantienen como total o si ya se han involucrado en nuevos procesos que combinan las luchas del “aquí y ahora” con preocupaciones más generales con la construcción democrática del país y de la región? ¿Cómo es que lo movimientos de búsqueda de identidad y organizaciones tradicionales incorporaron las pautas de juventud?; » ¿cuál es el peso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICs) sobre la sociabilidad juvenil, en las articulaciones de la sociedad civil y en las políticas propuestas por entes gubernamentales? ¿Las nuevas tecnologías de información y comunicación aportan para las aproximaciones entre jóvenes sudamericanos(as)?; » ¿cómo es que la juventud en general ve (o no ve) las demandas (tipo antiguo o nuevo) qué son llevadas por las “minorías activas” al espacio público? ¿Existen posibilidades de diálogo entre los(as) jóvenes militantes y entre éstos(as) y el conjunto de su generación?
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Formular y buscar respuestas para nuevas indagaciones significa identificar dinámicas societarias y producir informaciones que puedan subvencionar e incentivar la corresponsabilidad entre la sociedad civil y los gobiernos respecto de la implantación de Políticas Públicas de Juventud en cada país. En este contexto, en el 2007, nació el Proyecto Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional.

¿CómO HACER? EL USO dE méTOdOS Y TéCNICAS Y LAS POSIBILIdAdES dE COmPARAR
El primer paso para renovar el conocimiento ya acumulado sobre un tema es establecer nuevas comparaciones, buscando distancias y proximidades. No es por casualidad que el uso del método comparativo es fundamental para producir nuevos conocimientos en el campo de las Ciencias Sociales. El apoyo del IDRC para que pudiésemos investigar más allá de las fronteras nacionales, abarcando la región ampliada del Mercosur, fue estimulante. Se trataba, de este modo, de encontrar caminos, evaluar posibilidades y límites. Como sabemos, la elección de técnicas de investigación y sondeo debe responder a las exigencias de las cuestiones dirigidas a cada objeto de estudio propiamente dicho. Bajo nuestro punto de vista, cuando se busca comprender las fronteras y conexiones entre generaciones y entre segmentos juveniles de una misma generación, se imponen dos elecciones: la complementariedad entre abordajes cuantitativos y cualitativos; oír también a las personas adultas. Estas dos vías fueron escogidas con el objetivo de renovar el conocimiento ya acumulado sobre el tema de la juventud. Los abordajes cualitativos resultan más adecuados para conocer a los(as) jóvenes movilizados(as) respecto de grupos, redes y movimientos. Pero para saber cuales son las percepciones de la “juventud en general” y de las personas adultas de seis países sobre la problemática juvenil, se debe contar con muestras representativas y producir porcentajes, lo cual redunda en la necesidad del survey. Por otro lado, recordando que las concepciones de “juventud” se construyen en una relación de oposición complementaria al llamado “mundo adulto”, retomar este eje de las relaciones intergeneracionales nos pareció fundamental: » en los momentos de abordajes cualitativos, los equipos entrevistaron y dialogaron con jóvenes participantes de diferentes grupos, redes y movimientos, pero asimismo con estudiosos(as) del tema, educadores(as), movilizadores(as) sociales, gestores(as) de políticas públicas que (siendo jóvenes o personas adultas) trabajan con jóvenes; » al hacer la encuesta cuantitativa, se consideraron distintas “franjas de edad” o “grupos de edad”, jóvenes de 18 a 29 años y personas adultas de 30 a 60 años. Ciertamente, la comparación de los resultados de dichos abordajes debe ser cautelosa. Al final, entrevistas abiertas, grupos de discusión, grupos de diálogo y cuestionarios producen informaciones de índoles diferentes. Sin embargo, huyendo de los veredictos o de las conclusiones simplificadoras, se pueden hilvanar explicaciones que busquen continuidades y discontinuidades entre lo que declaran en entrevistas aquellos(as) jóvenes que forman parte de grupos, redes y movimientos juveniles (las llamadas “minorías juveniles activas”) y el conjunto de su generación, abordada por medio de un cuestionario de preguntas cerradas. Principalmente, cuando la preparación del cuestionario tomó en cuenta preguntas efectuadas en las etapas de la investigación que lo precedieron.
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Además, como ya fue dicho, también enfrentamos el reto de comparar respuestas recogidas en seis países sudamericanos. Es obvio que una investigación comparativa sobre las condiciones y la situación juvenil en distintos países debe tomar en cuenta tanto los procesos más generales que inciden sobre todos(as) como los arreglos y efectos de estos mismos procesos en el ámbito de cada nación. Esta constatación refuerza la necesidad de construir una red de investigación. Contar con equipos de trabajo en cada país a ser investigado es la mejor manera de garantizar que la interpretación de las informaciones recabadas se haga desde la contextualización histórica y de los conflictos y obstáculos del espacio público de cada país. Sin embargo, esto no significa, un mero reparto del trabajo: “cada equipo local analiza su propio país”. En el proyecto que desarrollamos, comenzamos a aprender los unos sobre los otros antes de comenzar el estudio. Los momentos de definición de instrumentos y técnicas de colecta de informaciones y de elección de referenciales teóricos y metodológicos a ser utilizados fueron ricos y reveladores. Cada argumentación (a favor o en contra) sobre un punto de un guión de entrevistas o sobre una pregunta para el survey produjo efectos sobre las certezas que cada equipo de investigadores traía sobre los(as) jóvenes de su país. De esta manera, si es verdad que el análisis de datos no puede prescindir del conocimiento previo que encuestadores(as) de cada país tengan sobre las sociedades en las que viven los(as) jóvenes, dicho conocimiento se amplía y se modifica a lo largo del propio proceso de colecta conjunta de informaciones. Al final, los resultados obtenidos reafirman la importancia de la investigación/entrevista comparativa internacional. No solo de lo que fue posible explicar, comparar por semejanza o diferencia, sino también, de lo que no se pudo explicar. Las informaciones recogidas en los seis países traen consigo incoherencias y correlaciones disímiles que resisten a las explicaciones usuales que, en general, en sociedades marcadas por las desigualdades sociales, alinean escolaridad / ingreso / mundo urbano. Suele suceder que la zona rural no conteste de la manera considerada más conservadora. Por ejemplo, algunas respuestas del mundo rural paraguayo fueron sorprendentemente más abiertas a nuevos procesos ecológicos. Bolivia sorprendió por el nivel de “participación social”. Brasil, que se mostró tan abierto para temas raciales, sorprendió por la más alta aprobación a los condominios cerrados donde viven los ricos. Respuestas que causan extrañeza exigen más reflexión. Estas dificultades pueden ser vistas no solo como una importante advertencia sobre la necesidad de evitar toda tentación de atribuirle una índole o una “esencia cultural” a cada país, sino igualmente, como un cuestionamiento a pares clásicos de oposición como conservador/ liberal; moderno /tradicional. A veces un país considerado por todos como el “más politizado” no responde de la forma que consideraríamos menos conservadora, fue el caso de Chile en lo que respecta al 51% de aprobación que le dio a la pena de muerte. Así como causó una cierta sorpresa el hecho de que los(as) jóvenes argentinos(as) sean – en comparación a los otros cinco países – los(as) que menos creen que “la mayor participación de los estudiantes en los establecimientos de enseñanza” puede ser importante para tener una educación de buena calidad. Pero lo más importante es que estos números nos hicieron pensar juntos, comparar países vecinos, formular nuevas indagaciones. O sea, para producir conocimiento siempre prevalece la necesidad de innovar en técnicas de investigación y abordajes de temas y también la de desnaturalizar su argot explicativo disponible.

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JUVENTUdES SUdAmERICANAS: INfORmACIONES PARA INCIdENCIAS EN EL ESPACIO PúBLICO
a) Jóvenes y personas adultas: conexiones y pactos posibles Las juventudes de estos seis países sudamericanos representan el espejo retrovisor de las sociedades en las que viven, con sus marcas conservadoras, incoherencias y continuas transformaciones culturales. Al comparar generaciones, utilizando diferentes abordajes, la investigación puso de manifiesto el hecho de que las juventudes de cada país reflejan y revelan características y procesos históricos de las sociedades en las que viven. Tomadas en su totalidad, no son más conservadoras ni tampoco necesariamente más abiertas o progresistas. Con una mirada más atenta a las respuestas obtenidas en el sondeo de opinión, sin embargo, se pueden identificar en las respuestas de los(as) jóvenes sutiles traslados de opinión que se remiten al momento histórico en que ellos y ellas viven su juventud. Informados por su propia vivencia generacional, los(as) jóvenes tienden a tratar con más fluidez y naturalidad temas polémicos (tales como la libre orientación sexual y el uso de la marihuana) y son más permeables a las preocupaciones para con el medio ambiente. Como se sabe, estas cuestiones producen pugnas en el espacio público democrático contemporáneo y forman parte de la pauta de ciertos grupos, redes y movimientos juveniles. Por ende, se puede observar, que hay algunas posibilidades de conexión entre los individuos que se socializan como jóvenes en un mismo período histórico. En este sentido, se abren perspectivas para que las llamadas “minorías juveniles activas” amplíen el alcance de la participación juvenil. Por otro lado, la investigación cuantitativa asimismo constató aproximaciones entre las percepciones de personas adultas y jóvenes sobre los actuales problemas que afectan a la juventud y los rubros que conforman la agenda pública que está siendo construida por grupos, movimientos y redes. Igualmente, los resultados de la encuesta de opinión mostraron que, en los seis países, los(as) entrevistados – jóvenes y personas adultas – tienen una percepción análoga sobre los problemas comunes a los(as) jóvenes de hoy. Las esferas de Trabajo, Educación, Salud son recurrentes y se turnan en el ranking de las respuestas dadas a las diferentes preguntas que contiene el cuestionario.

PROYECTOS Y ACCIONES dEL GOBIERNO dIRIGIdOS A LOS(AS) JóVENES. ¿CUáLES SON LOS máS ImPORTANTES?
> Las prioridades en los seis países están relacionadas a temas básicos de ciudadanía: educación, trabajo y salud. > Acciones de cara a que los(as) jóvenes reingresen al sistema educativo y para evitar la evasión ocupan el primer lugar en Argentina, Chile y Bolivia; el segundo lugar en Brasil, Paraguay y Uruguay. > El apoyo a la inclusión de los(as) jóvenes en el mundo laboral constituye la primera prioridad para los(as) ciudadanos(as) brasileños(as). > Los servicios de salud (en particular, embarazo en la adolescencia y programas de enfermedades sexualmente transmisibles) ocupan el primer lugar en Paraguay y Uruguay; el segundo en Argentina y Bolivia; el tercero en Brasil y Chile.

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En estas respuestas, podemos identificar el potencial de legitimidad de la pauta de la juventud. La percepción e identificación de los “problemas de la juventud” puede ser un poderoso punto de partida para llegar a reconocer las demandas juveniles y legitimar las políticas dirigidas a los(as) jóvenes. La educación es vista como una demanda incuestionable, en ella radicaría la solución de los problemas de la juventud. Las respuestas de los(as) entrevistados(as) evalúan positivamente las manifestaciones juveniles que reclaman de la pérdida de calidad, de la violencia que circunda las escuelas, de la falta de acceso o del precio del transporte y del uso indebido del dinero público destinado a la educación. Al mismo tiempo, tanto en la encuesta cuantitativa como en las etapas cualitativas del Proyecto Juventudes Sudamericanas, el trabajo fue puesto como el tema más importante para los(as) jóvenes y se turna con la educación en el primer y segundo lugares de las demandas juveniles. Datos etnográficos y entrevistas hechas durante los estudios cualitativos demuestran que la actual generación juvenil busca alternativas de inserción productiva a través del apoyo a la producción cultural, a grupos o cooperativas de producción, a las nuevas profesiones en los campos de la ecología, del turismo, de la cultura, la Internet, así como las categorías de trabajadores(as) predominantemente jóvenes también renuevan las modalidades de llevar sus reivindicaciones al espacio público. Buenos ejemplos en este sentido son las ruidosas Marcha de las Motociclistas (motoboys) por las calles de Buenos Aires, en Argentina, o las “Asambleas Baladas” del Sindicato de Telemercadeo en São Paulo. Sin embargo, desde ya sabemos que identificar problemas que afectan a los(as) jóvenes no significa automáticamente compartir soluciones. La encuesta de opinión reveló asimismo sociedades divididas en lo que respecta al binomio educación/ trabajo. En las entrevistas con especialistas y gestores(as) de Políticas Públicas de Juventud, se denota una tensión cuando se analizan datos de empleo/ desempleo de jóvenes. Para algunos(as), hay que conmemorar si el desempleo juvenil disminuye; para otros(as), el aumento de los puestos de trabajo juveniles es una señal contundente de que la “moratoria social” solo se realiza para los más ricos. La otra faz de la misma cuestión mostró ser polémica en la investigación cuantitativa. No hay consenso sobre la preponderancia del derecho a la educación con relación al trabajo. Chile presentó un 54% de concordancia con la frase “Los jóvenes deben apenas estudiar y no trabajar”. En Argentina y en Uruguay, los(as) que avalan esta frase se sitúan alrededor del 41% y 43%, respectivamente. Ya en Brasil (24%), Paraguay (26%) y Bolivia (31%), se reconoce más fuertemente la posibilidad de que los(as) jóvenes concilien trabajo y estudio. Este tema se vincula estrechamente a los cambios en los patrones de transición de la juventud a la vida adulta. En el idealizado patrón lineal y previsible, la educación antecede el trabajo y a la constitución de una nueva familia. Sin embargo, en las sociedades en cuestión, la mayoría de los(as) jóvenes tiene o ya tuvo experiencias con el mundo laboral. Cada vez menos, las trayectorias juveniles obedecen a secuencias lineales y poseen lógicas diferentes. Tales incongruencias reverberan directamente sobre la concepción y el dibujo de Políticas Públicas destinadas a la Juventud. Se trata de priorizar programas y acciones que retengan a los(as) jóvenes en el sistema educativo (y, con ello, también aportar para con la disminución de la presión sobre el mercado laboral) ¿o se trata de priorizar programas y acciones que permitan conciliar trabajo y estudio? O aún, si son variadas las trayectorias, ¿por qué no ofrecerles a los(as) jóvenes diferentes combinaciones entre elevación de la escolaridad, formación profesional e inserción productiva? Estas alternativas muestran la necesidad de ampliar el debate público sobre este asunto y los datos de la investigación pueden ser útiles para iniciar la discusión.
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b) Ser joven, ser joven participante: ambivalencias, identidades fluidas e “invención social” de la juventud como público-meta de las políticas públicas En nuestra encuesta, 14 mil entrevistados(as) usaron 1.851 expresiones para contestar a una solo pregunta: ¿cuál es la primera palabra que se le ocurre cuando digo “juventud”? Son ambiguas y ambivalentes las representaciones que las sociedades hacen de sus juventudes. Las ventajas y desventajas de “ser joven” revelan un complejo juego donde entran aspectos biológicos, desigualdades sociales y aspectos culturales. Al mismo tiempo, los abordajes cualitativos permitieron que nos diésemos cuenta de que, más allá de los recortes de clase, género, color/ etnia, lugar de vivienda que diferencian a los(as) jóvenes de cada país, en el seno de las juventudes de hoy, “ser militante” igualmente, hasta cierto punto, identifica un segmento de la misma. Sin embargo, examinando a este segmento más de cerca podemos denotar que hay varias modalidades de ser joven y participante. Registros etnográficos y grupos de discusión aluden que, incluso entre las llamadas “minorías juveniles activas”, ser joven” no representa una identidad homogénea, sólida, excluyente. La identidad “joven” convive y se acopla a otros recortes identitarios proveedores de causas y demandas. Por ejemplo, los(as) jóvenes que trabajan en movimientos rurales, de género, raza o etnia, no exclusivamente juveniles, al introducir recortes de edad en estos espacios intergeneracionales, desencadenan un rejuvenecimiento de las pautas de acción, de lenguaje y de formas de hacer política. Asistiendo (o comenzando a asistir) a “espacios de juventud” hacia donde llevan sus banderas, estos(as) jóvenes si enriquecen de argumentos y pertenencias. En realidad, las demandas juveniles no están desconectadas de otros grupos y movimientos sociales. Articulan cuestiones estructurales de distribución y acceso, con la necesidad de que se reconozca lo que es específico de esta generación juvenil y, en este sentido, implican en un incremento de la participación de los(as) jóvenes. Por otro lado, en los seis países hay “espacios de juventud” fomentados y/o auspiciados por la sociedad civil y por los poderes públicos donde “ser joven” funciona como un atributo principal. Si estudiamos lo que ha pasado en los últimos 25 años, podemos percatarnos de algunos factores que determinan la convivencia y la construcción de identidades entre jóvenes de los distintos países. Como ya ha sido dicho, desde 1985, con el beneplácito de los organismos internacionales que trataban de aprovecharse del bono demográfico a favor de la juventud, así como, salidas para el desempleo y la violencia sufrida por los(as) jóvenes de América Latina, se crearon “espacios de juventud” (gubernamentales y no gubernamentales) con el propósito de promover la capacitación profesional, la inserción productiva, el estímulo a la autoestima, el desarrollo cultural, sus proyectos y acciones buscaban estimular el protagonismo juvenil. Con el transcurso del tiempo, sin embargo, hubo una conjugación de factores económicos y sociales que llevó al reencuadre de la cuestión juvenil, que dejó de ser anunciada bajo la óptica de la protección y prevención para ser pensada bajo la óptica de los “derechos”. Se superaba la designación “jóvenes en situación de riesgo” que, al principio, inspiró a gobiernos e iniciativas de la sociedad civil, para considerar a los(as) “jóvenes como sujetos de derechos”, lo cual no significa que los riesgos no se tomen en cuenta. Pero quiere decir que el enfoque cambia, en vez de centrarse en los desvíos, lo incompleto y en la llamada vulnerabilidad juvenil, se dirige a sus especificidades y necesidades que deben ser reconocidas en el espacio público como demandas ciudadanas.
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Tal desplazamiento entre designaciones reverberó en las relaciones entre los “espacios de juventud no gubernamentales” y organismos de juventud. La idea de “derechos” alude directamente al Estado y a los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Por supuesto que, los grupos, redes y movimientos sociales ocuparon y continúan ocupando un lugar decisivo en los rumbos del proceso, pero es al Estado al que se le exigen derechos y oportunidades. Bajo la óptica de los derechos, el Estado se ha vuelto el principal artífice de la reciente invención social de la juventud como un sector social con demandas de políticas públicas específicas. No es por casualidad que el poder Legislativo de los seis países estudiados, desde el 2005, está siendo convocado a ratificar la Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud propuesta por la OIJ (Organización Iberoamericana de Juventud que abriga a países de América Latina más Andorra, España y Portugal). Observando los 44 artículos de la Convención, vemos la intersección entre derechos de ciudadanía y derechos humanos. No es por casualidad tampoco, que incluso antes de referirse a los derechos civiles, políticos, económicos, culturales y ambientales, ya al comienzo, las disposiciones generales de la Convención, plasman el derecho a la paz y el principio de la no discriminación ( ya sea por raza, color, origen nacional, o por pertenecer a una minoría nacional, étnica o cultural, orientación sexual, lengua, religión; o por discapacidades físicas o por el lugar donde se vive). Este énfasis dado al principio de la no discriminación funciona como un mecanismo aglutinador de las diferencias entre segmentos juveniles y hace que la “diversidad juvenil” se convierta en un medio para construir la legitimidad de Programas, acciones, Conferencias, Consejos. La idea es “cuanto más distinto el conjunto, más representativo de la juventud de una ciudad, estado, país o región”. Bajo este contexto, al poder público se le exige que haga lo que le corresponde convocando a “todas las juventudes”. Tal llamamiento (pese a sus vicios y conocidas inoperancias) “inventa” un públicometa, la juventud, pues conlleva al encuentro de segmentos juveniles que – separados por distancias sociales o por recortes ideológicos – nunca se habían encontrado antes. Sin la hegemonía que tuvieron en la década de 1960 y sin poder hablar en nombre de los(as) jóvenes de su generación, los(as) jóvenes del movimiento estudiantil se encuentran en los espacios de juventud, no solo con representantes de juventudes partidarias y de sindicatos, sino con “jóvenes de Proyectos”, del movimiento de tugurios, cooperativas rurales, del hip hop, del movimiento gay, de cooperativas agrícolas, etc. Sin embargo, hay que subrayar que, los “espacios gubernamentales de juventud” no lograron tener una gran visibilidad social. Como salió a relucir en la encuesta de opinión, en los seis países, el nivel de conocimiento sobre lo que son y hacen los gobiernos por sus juventudes es bajo. Asimismo cuando se les pide que citen programas y medidas tomadas, las respuestas muestran que no se perciben con claridad ni las fronteras entre los gobiernos y las ONGs, ni entre los(as) jóvenes, los niños y las familias, “público-meta” se confunden. Este desconocimiento puede deberse, en parte, a las dificultades que los gobiernos tienen en divulgar sus acciones y en parte al hecho de que la sociedad (jóvenes y personas adultas) priorizan su mirada hacia los niños y las familias. No solo no hay visibilidad para el público en general sino que, recurriendo a las entrevistas hechas con especialistas de los seis países, manifiestan dudas sobre la eficacia de las políticas dirigidas a la juventud, sobretodo en el campo de la inserción productiva. Sabemos que la implantación de políticas públicas depende tanto de disputas respecto de fondos como de presión social que redunda en el reconocimiento de las demandas. A continuación identificamos algunos elementos que pueden ser obstáculos o en su defecto, pueden aportar hacia un mayor reconocimiento y legitimidad de las demandas juveniles.
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c) La juventud movilizada y la nueva configuración del espacio público La última década trajo aparejada una evidencia: el espacio público – como lugar de conflicto, negociación y acuerdo entre gobiernos y sociedad civil – se ampliaron y diversificaron actores, pautas y centros de negociación. Por un lado, la reestructuración productiva y los cambios del mundo laboral produjeron pautas diferenciadas que no se dirigen a un centro único de representación anclado en intereses comunes, corporativos o de clase. Desempleo, flexibilización, subcontratación, autoempleo desembocaron en la descentralización de las negociaciones entre trabajadores(as), empresarios(as) y gobiernos. Por el otro, gran parte de los temas sociales actuales se expresan en términos de lucha contra los prejuicios y discriminaciones. Actitudes, sentimientos y sufrimientos conforman la pauta pública, provocando un debilitamiento de fronteras entre lo público y lo privado, reconstruyendo relaciones entre la dimensión individual y el accionar colectivo, introduciendo el tema de la solidaridad en pautas que antes giraban alrededor de la busca de libertad e igualdad sobre todo. Durante nuestra investigación, pudimos observar hasta que punto el lenguaje de los derechos humanos no solo creó nuevos grupos, redes y movimientos, sino que se adentró en viejas organizaciones políticas, inhibiendo la manifestación de prejuicios. No hay duda de que existen hiatos entre tales premisas y las prácticas corrientes, sin embargo, tampoco resulta impune el hecho de que la sociedad inhiba dichas manifestaciones en el espacio público. Así como estas dos características multiplican representaciones de intereses y modifican el lenguaje para denunciar injusticias e inhibir discriminaciones, la conformación actual del espacio público también le da un lugar preponderante a la publicidad y a los performances. El uso de los símbolos forma parte de la política y están en las campañas publicitarias, en el marketing social, los eventos culturales, performances teatrales que pueblan el espacio público. Es importante recordar el peso del otro “actor” respecto de la conformación del espacio público ampliado: los medios de comunicación. Además de los diarios y tele noticiosos, las noticias transmitidas en las estaciones de radio, también otros medios de comunicación (por ejemplo, blogs de periodistas, de políticos, de movimientos) tienen un peso considerable en el desentrañar de los embates en el espacio público. Finalmente, ¿cómo no hablar de las imágenes (fotografiadas y filmadas) cuya repercusión está garantizada y pueden cambiar los rumbos de contiendas políticas? Los grupos, movimientos y redes juveniles actuales son piedras angulares del espacio público ampliado. Según registros cualitativos realizados en los seis países, se constataron nuevas conexiones entre pequeños grupos que sostienen demandas puntuales y que vienen “de abajo hacia arriba”, con otros que se reconocen a partir de pertenencias estudiantiles, partidarias y sindicales, que se articulan en grupos culturales de varios estilos y tamaños, así como, jóvenes ambientalistas que reinventan utopías y anhelan una ciudadanía planetaria. El Campamento Internacional de la Juventud – una de las situaciones estudiadas en nuestro proyecto – ejemplifica muy bien esta diversidad las conexiones que tiene. ¿Qué peso tienen las nuevas tecnologías de la información y comunicación en estos procesos? Las nuevas tecnologías si entrelazan con aspectos relevantes de la socialización, de la construcción de la subjetividad y de la identidad, de las formas de estar en el mundo de esta generación. La Internet forma parte del proceso educativo, de la capacitación para entrar en el mundo laboral, del esparcimiento, de los modos de hacer amigos, de entablar relaciones afectivas, de escoger religiones. Como mostró nuestro sondeo de opinión, en todos los países, los(as) jóvenes usan más la Internet que las personas
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adultas y ésta es la primera generación en que jóvenes con poca escolaridad tienen acceso a la nueva tecnología de la red virtual. Las computadoras se abarataron y se venden en cuotas. Al unísono, se ha extendido la presencia de las computadoras en las escuelas, han aumentado los espacios de conexión subvencionados por organismos gubernamentales y la proliferación de los espacios comerciales en tugurios, barrios y periferias a precios más módicos (cafés Internet, etc.), permiten que los(as) jóvenes de diferentes clases sociales utilicen redes sociales como Facebook, Orkut, Twitter etc. Por otro lado, los estudios de colectivos juveniles, realizados en los seis países, mostraron como los(as) jóvenes usan móviles, sitios Internet, e-mails en las manifestaciones y en el cotidiano de sus grupos, redes y organizaciones. La Internet no es tan solo una herramienta para el mundo del trabajo y estudio, sino que es un poderoso medio de comunicación – sin un solo dueño o un centro – que puede subvertir lógicas de reproducción de distancias sociales, por eso mismo, tan intensamente disputada por fuerzas sociales antagónicas. En los grupos de diálogo, los(as) jóvenes hicieron observaciones sobre las virtualidades de la gran red: así como por medio de la Internet se pueden potenciar valores consumistas, individualistas y las distintas formas de violencia presentes en nuestras sociedades, asimismo por medio de esta red se pueden disputar valores y adhesiones a causas democráticas. Al analizar las informaciones de la encuesta cuantitativa – que mostraban la rapidez con la que la Internet está llegando a los espacios más excluidos de la sociedad –, subrayaron la necesidad de hacer un uso creativo de este medio para sensibilizar a otros(as) jóvenes, sobretodo aquellos(as) que tuvieron menos oportunidades de conocer espacios de participación colectiva. Fuera de esto, las redes digitales tejen un potencial estratégico en aras de la integración sociocultural de los(as) jóvenes sudamericanos(as). Para hacer uso creativo de la grande red, hay que buscar temas que despierten un interés. En este sentido, la encuesta de opinión también vierte informaciones sobre los espacios en los cuales los(as) jóvenes querrían participar. Entre las alternativas ofrecidas, en casi todos los seis países, los(as) jóvenes dijeron que quisieran participar más en grupos de defensa del medio ambiente y de derechos humanos. Estos temas, como ya ha sido dicho, son igualmente altamente valorados por los(as) jóvenes que están en grupos, redes y movimientos juveniles: tenemos ahí un link... Finalmente, aún tenemos que hablar sobre la diferencias entre aquellos(as) que participan. El tamaño, el nivel de organicidad, las motivaciones son heterogéneas, a veces hasta dispares (solo recordar las opiniones divergentes entre grupos religiosos y grupos feministas en el tema de la descriminalización del aborto). No hay como negar competiciones y tensiones. Sin embargo, en foros y conferencias de juventud ha habido inusuales ejercicios de convivencia democrática. Determinadas características de la actual configuración del espacio público contribuyen a este cometido: por un lado, el principio de valoración de la diversidad y, por el otro, la idea de que los gobiernos o el Estado prestarán oídos solamente si cada grupo presenta demandas comunes. Oyendo y observando lo que pasa actualmente en determinados “espacios de juventud”, se percibe que ahí se suman las formas de participación, tales como individual y colectiva; solidaria e ideológica; virtual y presencial; política, asociativa, cultural o religiosa. Por ende, los actuales grupos, movimientos y redes juveniles se conforman y están conformados a raíz de una nueva configuración del espacio público. Sin duda, esto no garantiza que haya eficacia en su accionar para que se satisfagan las demandas. Las estrategias para construir y presentar esta agenda en el espacio público dependen de acuerdos negociados entre los diferentes grupos, redes y organizaciones juveniles concernidos. Pero, sin lugar a dudas, la valoración de la diversidad de los actores y la busca de demandas comunes representan la principal fuerza motriz creadora del “sujeto-joven” y la fuente de su constante y necesaria renovación.
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d) Una red de investigación: interlocuciones múltiples y simultáneas Describiendo todavía la actual configuración del espacio público, vale observar cuanto ha crecido en los últimos años el lugar y el papel de las investigaciones y sondeos. Constantemente se consulta a los voceros de grandes agencias de sondeos de opinión. Se presentan datos, informan y conforman la opinión pública. Por medio de ellos, se gana o se pierde credibilidad. La encuesta se convierte cada vez más en un comodín que puede hacer mella en un juego político. Desde el comienzo, nuestra intención era que nuestra investigación tuviese algún tipo de repercusión en los medios de comunicación de manera a influir sobre el debate público. No existía la pretensión de que hubiere tanta repercusión como tienen las encuestas electorales, que ocupan los titulares de los diarios pero tampoco quisiéramos darle seguimiento a ciertos análisis realizados en el medio académico que no se preocupan por la falta de incidencia en el espacio público. La responsabilidad para con nuestras instituciones y el Instituto que nos apoya, hizo que cada paso fuese pensado de cara a hacer una diferencia, lo cual tuvimos en mente cuando se armó la red. Para desarrollar un proyecto de investigación regional hay que articular intereses y competencias. De arranque, significa comprender que, aunque el espacio académico sea, por excelencia, el lugar de producción de conocimiento, no es el único. Como se sabe, en varios países de América del Sur, hay centros de investigación y organizaciones no gubernamentales que hermanan producción de conocimiento a incidencia en el espacio público e intervención entre grupos sociales que viven situaciones de vulnerabilidad. El primer paso, por lo tanto, era poder contar con investigadores(as) que se interesasen por el tema y que estuviesen bien situados en diferentes espacios sociales de producción de conocimiento. Fue lo que pasó en nuestra red de investigación, que reunió a entidades con historias e inserciones bastantes diferenciadas.

INSTITUCIONES QUE PARTICIPARON EN LA REd JUVENTUdES SUdAmERICANAS

ARGENTINA > Fundación SES
Organización no gubernamental dedicada a temas juveniles donde trabajan jóvenes que hacen pos graduación en el campo de las Ciencias Sociales.

BOLIVIA > U-PIEB
Universidad instituida como centro de apoyo a los movimientos populares, hoy dirigida a la producción de investigación y análisis estadísticos en Bolivia.

BRASIL > Pólis
Organización no gubernamental dedicada a temas urbanos aliando investigación e intervención social.

> Ibase
Organización no gubernamental que se dedica a la producción de informaciones para fortalecer la democracia.
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CHILE > CIDPA
Centro de estudios sociales dedicado a temas de educación y juventud.

PARAGUAY > Base-IS
Centro de investigación dirigido a los movimientos sociales en Paraguay.

URUGUAY > Cotidiano Mujer + Faculdad de Ciencias Sociales Universidade de la República
Organización no gubernamental dedicada a los temas de género en asociación con un grupo académico de investigación dedicado a temas de generación.

La flexibilidad de los equipos también cuenta respecto de las relaciones con los medios de comunicación. Recordando el papel activo de los medios de comunicación diseminando imágenes contradictorias, ambiguas y ambivalentes sobre la juventud, reforzando estereotipos presentes en el imaginario social, buscamos espacios para divulgar resultados. En cada etapa, hubo una preocupación en diseminar las informaciones de la investigación en la prensa hablada, escrita y televisada. Hay temas que interesan más y hay temas que no interesan. Conseguimos espacios para hablar sobre “los valores de jóvenes y personas adultas” y los “temas para la juventud de hoy” – que rindieron noticias y tablillas (construidas con base en las encuestas de opinión) – en varios periódicos y tele noticiosos (ver repercusiones en los medios en el sitio Internet de la investigación). Las informaciones sobre las pautas y actividades de los grupos, redes y movimientos juveniles despertaron mucho menos interés. Frente a esta constatación, desarrollamos una estrategia para divulgar los resultados de la encuesta de opinión y, durante las entrevistas, para comentar las tablas, los(as) encuestadores(as) introducían informaciones oriundas de los estudios cualitativos y de los grupos de diálogo. Para nosotros(as), este también fue un ejercicio que sirvió para explorar las conexiones y complementariedad entre los resultados de las encuestas cuantitativas y cualitativas. Esto fue posible gracias a que formamos una red diversificada, compuesta por investigadores(as) que – de diferentes modos – enlazan producción de conocimiento y compromiso social. De hecho, el resultado de esta combinación garantizó interlocuciones simultáneas y sucesivas con los diversos actores que conforman hoy el campo de la juventud, a saber: a) participamos en espacios de militancia juvenil, llevando informaciones útiles para justificar demandas, ampliar espacios de participación y calificar el debate político; b) asistimos a reuniones de consejos, grupos de trabajo, secretarías y otros espacios gubernamentales nacionales o del Mercosur, llevando igualmente las informaciones de la investigación a los(as) formuladores(as) y gestores(as) de Políticas Públicas de Juventud; c) participamos en eventos académicos organizadas por asociaciones nacionales e internacionales de pesquisas, en los cuales las informaciones producidas se volvieron parte del repertorio científico de las investigaciones sobre el tema; d) nos llamaron para que colaborásemos con agencias de las Naciones Unidas, llevando los resultados de nuestras encuestas en el Informe del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), o ya sea con actividades de UNESCO (fondo de las Naciones Unidas que apoya la educación y la cultura).
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Hoy, se citan las informaciones producidas en el ámbito del Proyecto Juventudes Sudamericanas en disertaciones y tesis de doctorado defendidas en los seis países. Igualmente, encontramos referencias y tablillas producidas dentro del ámbito del proyecto en documentos de instancias gubernamentales en los seis países. Las actas de las reuniones de la Reunión Especializada de Juventud del Mercosur y del sector juvenil de la Reunión Especializada de Agricultura Familiar del Mercosur citan la investigación y, con base en esta, toman decisiones y construyen pautas. El hecho de que se citen nuestros sondeos en documentos sobre juventud, elaborados en el 2009, por agencias de las Naciones Unidas – como Pnud/Mercosur y Unesco atestan asimismo la confiabilidad de la que gozan las informaciones producidas. Al fin de este juego delicado entre reconocer las diferencias de perfiles de los equipos locales y, al mismo tiempo, proponer una unidad para no perder el hilo conductor común, podemos decir que obtuvimos un gran provecho de las diferentes competencias personales y de las vocaciones institucionales que compusieron la red. La manera como se conformó favoreció múltiples y nuevas interlocuciones en cada país y entre los países. Equipos nacionales que estaban más lejos de la universidad o de los espacios gubernamentales acabaron aproximándose más y viceversa, un equipo predominantemente académica amplió su interlocución con la sociedad civil. En resumen, de todo el trayecto recorrido, podemos llegar a dos constataciones complementarias. Por un lado, sin prescindir de la postura crítica inherente a la interlocución académica, puede llevarse a cabo una investigación científica fuera de los espacios exclusivamente universitarios. Por otro lado, para incidir sobre el espacio público, hay que contar con investigadores(as) que sepan hacer mediaciones entre diferentes lenguajes y/o códigos institucionales, sin perder el enfoque sobre el objetivo de estar siempre calificando el debate. En nuestra experiencia, se han tendido muchos puentes, entre el lenguaje de la academia, de la militancia; de la gestión pública; de los Informes de Agencias de las Naciones Unidas, de la medios de comunicación etc. Definitivamente, existen otros aspectos que hacen viable este proyecto. Sin duda, una conjugación de factores coyunturales (la predominancia de gobiernos democráticos en los seis países y la reconquista de las discusiones sobre Mercosur) hicieron que cada etapa de la investigación pudiese repercutir sobre la conformación del espacio público regional. En el presente momento, tomando en cuenta los distintos abordajes que permitieron sucesivas aproximaciones de una realidad compleja y mutante, la pregunta inicial (¿qué es lo que tenemos en común y qué nos diferencia?) fue progresivamente dando lugar a la otra: ¿qué es lo que, jóvenes y personas adultas de países vecinos podemos hacer juntos(as) para enfrentar los problemas comunes que aquejan a las juventudes de la región? ¿O, qué puedo yo hacer con mi vecino? En este sentido, se puede decir que esta red de investigación regional se ha vuelto una manera de valorar la cooperación Sur-Sur, más allá de la integración de los mercados. La circulación de informaciones e ideas entre los seis países amplifica voces y debe contar con la suma de esfuerzos para democratizar la democracia en la región.

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Investigación Juventudes Sudamericanas: diálogos para construir la democracia regional
RED DE INVESTIGACIÓN

Argentina

Chile

Bolivia

Paraguay

Brasil

Uruguay

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