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Mi propia ética . Carlos Pérez.

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Trabajo realizado por el alumno Carlos pérez Blanco del IES La Rosaleda de Málaga
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Published by: mariabrunettivargas on Aug 22, 2011
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MI PROPIA ÉTICA.

El hombre para mí, como hombre: No hay ningún ser humano igual que otro , desde mi perspectiva, coincido en parte con la teoría del Superhombre de Nietzsche pero solo en algunos aspectos, puesto que pienso que la moral establecida no puede servir para todos igual. También pienso que la vida se debe disfrutar habiendo superado la idea de rebaño o colectividad , aunque necesitemos para ello aprender en colectividad, y, de esta manera, sacar nuestro propio juicio de las influencias que recibamos. Yo veo al hombre como un ser muy incompleto. Por otro lado, he de rechazar también el concepto de absoluto, al igual que Nietzsche. Sí pienso que la moral establecida no puede servir para todos, no puedo considerar mi moral como una verdad absoluta; por lo tanto, tengo como conclusión clara que el hombre es un ser muy incompleto.

Empiezo definiendo para mí que es el bien, puesto que me servirá para posteriormente responder a ¿cómo orientar la conducta? y ¿por qué?, y también hacer mi elección sobre Intelectualismo o Emotivismo. Para mí el bien propiamente, no consiste en ayudar a los demás, ser caritativo o ser bueno con las personas, yo considero como bien alguna acción o hecho que nos resulta deseable y, por lo tanto, transfiere un estado positivo para el individuo o, lo que es lo mismo: para cada ser humano el bien será aquello que le reporte encontrarse felizk con lo que hace y con lo que vive. Las dificultades aparecen a la hora de concretar el bien para todos. Sigo rechazando lo absoluto y no creo que sea posible alcanzar el bien en su totalidad de cara a una sociedad, puesto que en cada individuo puede verse como una sensación distinta, pero sí acotar un registro

básico que permita juzgar lo que está bien. Aun así, sigo manteniendo que cada persona puede apreciar las cosas a su manera y de forma muy diferente.

Nuestra conducta debe estar dividida en varios criterios, lo cuales Pienso que pueden ser: El placer y los instintos:

En este criterio el hombre busca lo agradable, "El bien" y evita lo desagradable , es decir , busca evitar el dolor. Las normas inconscientes que nos han inculcado:

Este criterio tiene como fin orientar de forma estipulada ciertas normas o valores que las autoridades nos han inculcado desde la infancia y que por ello ya forman parte de nosotros. Muchas de estas normas y valores influenciarán directamente sobre nuestra percepción del bien. Tienen un carácter autoritario y rígido. La presión social o las influencias que recibimos:

Pienso que también puede ser un criterio, puesto que, tanto el medio

Ambiente, como la sociedad cargada de normas y valores, ejerce e influye en el individuo en forma de “presión social” . Nuestras normas morales y las normas civiles.

En estas pasa algo muy curioso, puesto que puede darse una situación de completa contraposición, y con esto quiero decir, que a lo mejor existe una ley civil que no esté permitida en el código moral que yo tenga , por ejemplo: Puede existir una ley que permita el aborto, pero yo éticamente no lo permito. Los valores apreciados por mí mismo:

Serian los valores internamente percibidos y apreciados, “actuar por propio convencimiento” Con este criterio una persona puede descubrir otros valores, apreciarlos y, en función de estos valores, podrá juzgar y orientar su conducta para: .Tener una conciencia más clara de nosotros y de nuestra conducta. .Y para actuar con otros valores más profundos, elevados y comunitarios.

El intelectualismo moral se basa en el conocimiento del bien. Y yo pienso: mi experiencia moral se limita solo a aquello que conozco, pero no me quedo ahí, puesto que por ejemplo: "para ser buenos, es necesario el conocimiento de la bondad" y eso sí lo considero cierto. Pero pierde muchísima objetividad, o eso creo, puesto que se guía en gran parte de la importancia que le profesan los sentimientos y las emociones. -El Intelectualismo moral nos dice que, la experiencia moral se basa

en el conocimiento del bien. Sólo si se conoce qué es el bien y la justicia se puede realizar el bien y la justicia. Sin mencionar a Sócrates, me permito decir que el Intelectualismo nos dice abiertamente que los asuntos morales tienen que ser cosa de expertos. Puedo aceptar esto, aunque no lo comparta en su totalidad; pero me surgen dudas sobre el tipo de conocimiento que he de tener en mi experiencia moral. Y no creo que podamos definir concretamente qué conocimientos son los necesarios para considerar algo como "El bien". Por lo tanto elijo: El Intelectualismo, puesto que pienso que debemos tener conocimiento aunque no sea en su totalidad. Es decir, si yo me pongo malo, me gustaría que me atendiera un buen médico y no mis padres que no son médicos; pero no reniego íntegramente del Emotivismo, puesto que pienso que los juicios de valor que podemos encontrar en el Emotivismo también los tiene que hacer ese médico para curarme, dejándose influenciar claramente por sus sentimientos y emociones , además de usar sus conocimientos. Pienso que sí, pienso que somos libres, dentro de los límites que nos impone nuestra propia conciencia y moral. En ella somos libres, fuera de ella no, y con esto me refiero que estamos exentos en libertad de cara a leyes políticas que, evidentemente, nos coartan por temor a sus consecuencias; pero, aun así ,seguimos siendo libres, de infringirlas o no, lo que no podemos es esperar que no tengan consecuencias, eso sería

libertinaje a mi modo de ver. Nace ahora el concepto de castigo: El 'castigo' es el que nos acota nuestra libertad de actuar como nos venga en gana. Dentro de ese aspecto el temor al castigo, que se desarrolla en nuestra propia conciencia, nos impone un límite que nos quita cierta libertad, aunque es relativo, porque se podría decir que en nuestra libertad de acción optamos por no hacer algo por miedo o por otra causa. Somos libres, pero es verdad que a veces nos detenemos por nuestras decisiones, pues tenemos miedo a lo que pueda pasar y también por nuestra inseguridad que influye a la hora de actuar con libertad. En resumen, somos libres de decidir y una vez lo hemos hecho, estamos atados a esa decisión , por lo que volvemos a perder libertad, teniendo en cuenta de que no podemos vivir nuestro ansiado libertinaje en estado puro, ni moral ni legítimamente. Pienso que sí somos libres, pero solo en ocasiones, puesto que nosotros mismos y otros factores nos delimitan nuestra propia libertad. Seriamos libres tan solo en ocasiones.

- TRABAJO REALIZADO POR : CARLOS PÉREZ BLANCO . - CURSO : 1BS2. - ASIGNATURA : FILOSOFÍA. - PROFESORA : ANA VARGAS YÁÑEZ. NOTA: 9

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