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MANUAL DEL TRENCADÍS

Y DEL
MOSAICO
Maestro Sri Deva Fénix
(Prof. Félix E. Díaz)

MADRE
(Mosaico aplicado sobre una escultura).
CONTENIDO

EL MOSAICO, ARTE CLÁSICO


Orígenes y época romana
Época bizantina
Edad Media y época contemporánea

EL MOSAICO Y SUS MATERIALES


Las piedras para mosaicos
La base del mosaico
Los aglomerantes
Accesorios y útiles de trabajo
EL TRABAJO PRÁCTICO
Preparación de la base y el marco
Uso de los aglomerantes
Preparación del cemento
Aplicación de las piedras

TÉCNICAS DE UNIÓN Y COMPOSICIÓN


El método indirecto
La retícula como elemento auxiliar
Cómo obtener un diseño invertido
Corte de las piedras
Relleno de las juntas
El método directo
Importancia de los fondos
Efecto decorativo de las juntas coloreadas y cóncavas
Aplicación sobre paredes exteriores
Trabajos prácticos para principiantes
Mosaicos para la cocina
Decoración en la puerta de un mueble
Mosaico en el vestíbulo
Base decorativa para chimenea
Repisa de mosaico
Mesita con tabla de mosaico
Mesas con revestimientos de mosaico
Incrustación en la tabla de una mesa
Mosaico en un antepecho de ventana
Mosaicos diversos
Sobre floreros, platos, botellones y otros recipientes
Reproducción de retratos en mosaico
El mosaico y las artes aplicadas
Reproducción de obras de arte
Mosaico con diversos materiales
El niño y los mosaicos
Mosaico con piedritas
Mosaico con carozos, pepitas y granos
Mosaico con papel
Mosaico con piedras de yeso coloreadas
Fabricación de las piedras
Confección del mosaico
Orígenes y época romana

Resulta muy difícil, casi imposible, determinar con exactitud la época


en la que et mosaico dejó de considerarse decoración accesoria -adorno
de grandes objetos de madera, hueso o marfil- para convertirse en
materia principal de revestimientos, murales y otras obras de arte.
Los mosaicos más antiguos, realizados por los sumerios, datan de 3 500
años antes de J.C. También de Babilonia se conocen obras de alto
valor artístico confeccionadas con mosaicos de gres rosado y lazulita.
De la edad de oro de Egipto se han conservado magníficos mosaicos de
dimensiones imponentes, aunque los soberanos de las últimas
dinastías, mostraron una marcada predilección por los mosaicos en
miniatura: joyas decoradas con piedrecillas, de calidad insuperable.
En Grecia el mosaico alcanzó su máximo apogeo hacia los siglos II y III
de nuestra era; es a los griegos a quienes corresponde el mérito de haber
introducido en este arte los motivos florales y el rostro humano, pues
hasta ese momento los trabajos se limitaban a representar figuras
geométricas.
Pero sólo los romanos dieron verdadera expansión al arte del mosaico;
crearon formas casi perfectas, como lo atestiguan los numerosos
revestimientos hallados en las ruinas de palacios, mansiones
patriarcales, baños termales y templos. En estas obras es donde el arte
del mosaico se ofrece en la mayor perfección en cuanto a colorido
incomparable, exactitud de diseño, acabado de la técnica de unión y
de la incrustación. Algunas de estas obras muestran tan sólo figuras
geométricas; otras, en cambio, están trabajadas en forma tan com-
pacta que se asemejan a verdaderas alfombras de piedra. Un ejemplo
sorprendente de inapreciable valor artístico lo constituye el
pavimento de mosaico de Pompeya, de 5 x 2,7 m, compuesto por un
millón y medio de trocitos de mármol de color.
Los romanos también utilizaban el mosaico para revestimientos de
paredes y arcos. La única obra conocida de ese tipo data de la época de
Constantino el Grande, descubierta bajo los muros de Roma en un
mausoleo construido en el año 325.
Época Bizantina

Después de un largo período de transición, hacia el siglo V, se nota un


nuevo resurgimiento del arte del mosaico en los trabajos realizados en
las iglesias. Con la decadencia de Roma es Constantinopla el centro
de esta actividad artística y donde se desarrolla el célebre estilo
bizantino. Por esta época, el interés de los artistas se dirige a la
decoración de los interiores de iglesias y mausoleos. Cada metro
cuadrado de la superficie de los muros se hallaba recubierta por un
sinnúmero de policromas piedrecillas, que" ofrecen al visitante un
juego imprevisto y maravilloso de cambiantes reflejos. El mosaico
típicamente bizantino se caracteriza por su brillantez, colorido y
fuerza expresiva, y por el juego misterioso de luces y sombras que se
despliega sobre millares de superficies brillantes. Por otra parte, las
piedras están dispuestas en forma irregular, de manera que dan
relieve a la superficie; el fondo azul o dorado, permite destacar más
claramente los detalles. La influencia del arte bizantino llega más
tarde a reflejarse en el norte de Italia y resplandece, sobre todo, en la
ciudad de Ravena.

Edad Media y época contemporánea

Los trabajos con mosaico mantuvieron su trascendencia durante la Edad


Media; pero con el advenimiento del Renacimiento comienza un período
de decadencia, para dar lugar a otras expresiones artísticas, con más am-
plias posibilidades, como los frescos, por ejemplo. Luego de varios siglos
de un eclipsamiento casi total, resurgen, a partir del año 1850.
Y esta etapa aún no ha llegado a su culminación, a pesar de que en el
último cuarto de siglo han surgido una serie de obras maestras, completas
en cuanto a su estructura, forma y color. Y por primera vez en la historia
del mosaico, la ejecución ya no se limita a la artesanía del experto y del
artista, sino que comienza la etapa de fabricación industrial del material,
que permite al aficionado disponer de mosaicos en profusión para poder
dedicarse en las horas libres a una actividad útil y creadora.
Detalle de uno ¡de los célebres mosaicos de Ravena, compuesto con millares de plaquitas
brillantes de vidrio y esmalte. (El mosaico, que data del siglo VI y representa a San
Maximino, se encuentra en la iglesia de San Vítale.)

Con el objeto de alcanzar otros fines, la pedagogía moderna ha reconocido


los valores artísticos y decorativos del mosaico, adoptándolo para las
clases de trabajo manual. De tal modo ha desarrollado una serie de téc-
nicas educativas con diversos materiales accesibles hasta para los niños
más pequeños. Es necesario aclarar que en este pequeño manual se exponen
claramente las técnicas empleadas por los profesionales en la decoración
con mosaico, pero con el objeto de divulgarlas entre los que, atraídos por la
belleza de los trabajos, deseen desarrollar sus dotes naturales para la
creación artística. Por todo ello, el lector sabrá distinguir entre la
exposición de los procedimientos que sigue el artista y aquellos válidos
para el aficionado y los que intenten aprender cómo se hacen los mosaicos
en casa.

Mosaico moderno, según un cuadro de Paul Gauguin.

El mosaico y sus materiales


El mosaico es la reproducción de un diseño con la disposición de
pequeños cubos o plaquitas de piedra, mármol, barro cocido, vidrio
o esmaltes multicolores (teselas o abáculos) sobre una base
(superficie sólida), afianzados en una capa de mortero, cemento,
yeso o argamasa. Estas plaquitas están separadas entre sí por
pequeños espacios angostos, denominados juntas.

Para la confección de mosaicos se requiere:


a) un diseño para reproducir;
b) plaquitas multicolores o trocitos de piedras diversas;
c) una base (superficie sólida);
d) una sustancia aglutinante.

Las piedras para mosaicos


Se utilizan los materiales más diversos, ante todo la piedra,
especialmente la de mármol, ágata y ónix. A pesar de que muchos
artesanos eligen todavía piedras naturales para sus composiciones, en
la actualidad la mayoría de los mosaicos se realizan con piedras ela-
boradas por la industria. Existen tres variedades: piedras de cerámica
(arcilla colorada y cocida), de esmalte y de vidrio. Italia es el centro
mundial de la fabricación del mosaico de vidrio.
Los productos de su industria tienen amplia aplicación en los
mosaicos modernos. Las dimensiones más corrientes de estas
plaquitas o báculos son de 30x30mm, 25x25mm y 20x20mm. Se
fabrican vertiendo la pasta de vidrio fundido en moldes, por lo cual
resultan muy regulares en cuanto a tamaño y espesor. Pueden tallarse o
cortarse a la medida deseada con 'unas tenazas cortantes. Esta po-
sibilidad facilita sobremanera el trabajo del artífice. De esta forma,
de una plaquita de 2 x 2 cm. no sólo podrán cortarse cuatro de 1x1,
sino también triángulos, rectángulos y otras formas geométricas
necesarias para terminar un mosaico. Los bordes de las plaquitas
cortadas a mano resultan irregulares, pero este detalle puede contribuir
a realzar Sun más la estética de la obra.

La base del mosaico


Prácticamente no importa qué tipo de superficie se utiliza como base
de sustentación para el mosaico, con tal que ésta sea lisa y firme. Para
ciertos trabajos la base ya está determinada (muro, zaguán, florero de
cerámica, etc.); por ello aquí únicamente se mencionarán bases que
puedan .escogerse libremente. Conviene considerar en primer lugar que
un mosaico de 1 metro cuadrado de superficie pesa aproximadamente
10 kilogramos, al cual se suman el de la sustancia adhesiva y el de la base.
Por ello, la elección de la base dependerá en primer término de las dimen-
siones de la obra proyectada.
Pueden servir como base: cartón rígido y resistente, una chapa de hojalata,
un trozo de madera terciada (bastante grueso), una hoja de madera
aglomerada o de fibrocemento y, por supuesto, de madera. La mayoría de
los profesionales prefieren los paneles de madera aglomerada por tener la
ventaja de no combarse. Para la confección en mosaico de la tabla de una
mesa, u otros trabajos similares, es aconsejable utilizar como base una
placa de madera de 12 a 15 mm de espesor. Una base más delgada tendría
tendencia a combarse y en tal caso las plaquitas se desprenderían, siendo
necesario rehacer el trabajo.

Los aglomerantes
El cemento es el aglomerante más conocido para fijar las placas de mosaico
sobre su base; este material confiere a la obra solidez y resistencia
perdurables. Pero el cemento no puede utilizarse en las bases lisas y en
aquejas que. no pueden humedecerse abundantemente antes de aplicar las
plaquitas. Por éstas y otras razones resulta desagradable y difícil cuando
no se está acostumbrado a trabajar con él. Para los mosaicos que no se
exponen a la intemperie ni están destinados a durar muchos años, se podrán
utilizar otras sustancias aglomerantes, más fáciles de emplear.
La cola fabricada con base de resina sintética sirve perfectamente para los
trabajos decorativos que se realizarán en los interiores de una casa. En
estos casos se cubre la superficie con una capa de cola; se yuxtaponen las
plaquitas y se termina el trabajo llenando las juntas de cemento blanco
fluido.

Mujer esquimal. La
vestimenta multicolor se
destaca sobre un fondo azul,
realizado con piedras de 2 x 2
cm. El marco está hecho con
dos hileras de piedras de 1
cm. de lacto. En el rostro no
se han destacado los rasgos.

Para los principiantes, particularmente, el aglomerante más


recomendado es el yeso, pese a que no resiste la humedad y por el
contrario absorbe fácilmente cualquier líquido. Sin embargo, resultará
ventajoso en el caso de malograrse la obra, pues se puede sumergir en
agua para recobrar las plaquitas. Esto resultaría imposible si se
utilizase un adhesivo de cemento o cola no solubles en agua.

Accesorios y útiles de trabajo


Se conocen dos métodos para construir los paneles de mosaico: el
directo y el indirecto. El método directo se emplea
primordialmente pare trabajos puramente artísticos; consiste en
revestir la superficie del muro o de la pared con una capa delgada de
yeso, y dibujar el diseño sobre ella. Luego se recortan pedacitos de yeso
y se reemplazan por trozos de igual forma y color del materia! elegido.
Para el método indirecto, que es el más comúnmente utilizado por los
profesionales y aficionados, se requieren dos accesorios importantes:
papel o cartón y la cuadrícula. Pero sirven tan sólo si se utilizan piezas
fundidas (moldeadas) de forma geométrica exacta. Con las plaquitas
talladas a mano se obtienen juntas con demasiado realce, lo que
perjudica la estética del conjunto.
Cuando se proyecta un mosaico según el método indirecto, se dibuja
primero la cuadrícula sobre una hoja de papel madera, estraza o satinado,
o sobre cartón, dejando entre los cuadrados el espacio para las juntas. Más
adelante se explicará prácticamente el empleo de estos accesorios.

Retícula para la composición


de mosaicos con plaquitas de 2
x 2 cm, con un motivo
geométrico empezado. La
retícula es un valioso
implemento para la
construcción de mosaicos
conforme al método indirecto.
Accesorios y útiles para los trabajos de mosaico: esponja, pinza de bordes
cortantes, tenaza, pinzas, pincel para cola (su tamaño varia según las
dimensiones del trabajo), paletas de distintos tamaños, cuchara de albañil,
rasqueta. Con referencia a las herramientas de trabajo, la foto Superior
muestra los útiles que componen el equipo de un profesional. El
aficionado podrá trabajar con un equipo más reducido. Son indispensa-
bles: pinza para cortar, bien afilada; una esponja; un cepillo; un pincel
para cola o pega y una cuchara de albañil.
Esta ilustración
muestra el hermoso
efecto obtenido
alternando
simplemente la
composición de los
cuadrados. Cada
cuadrado se compone
de 9 piedras. Los
cuadrados lisos están
combinados con otros
formados por dos
tonos contrastantes.
El trabajo práctico
Preparación de la base y el marco
Para que el soporte base retenga la capa de aglomerante, es preciso que
tenga un marco. Desde un principio se puede colocar el marco definitivo
(listones de madera en general) aunque en esta primera fase del trabajo
deberá fijarse provisoriamente con unos clavitos o cinta adhesiva. Sin
embargo, es preferible colocar un marco provisorio que sirva tan sólo para
el montaje y sustituirlo por el definitivo, una vez terminado el trabajo. No
es necesario proteger .este marco provisorio contra posibles deterioros, sea
por contacto de la suciedad con la sustancia aglomerante o por la humedad
del enjuague. Es preciso tener en cuenta que la humedad es enemiga del
mosaico, y suele penetrar más fácilmente por los costados del trabajo. Por
precaución es aconsejable colocar dos capas aislantes.
La altura del marco debe sobrepasar el nivel de la base, siendo equivalente
al espesor de la sustancia aglutinante más las plaquitas. Si se emplea
cemento, el marco será de 8 mm (3 mm para el cemento y 5 mm para las
plaquitas).
SÍ se utiliza una plancha de madera como base, es imprescindible cubrirla,
un día antes, con una capa aisladora de laca o barniz (o con un producto
similar a base de alquitrán), para evitar que la madera absorba
Rápidamente la humedad, y por lo tanto el aglomerante no se adhiera
y la base comience a combarse. Siempre es importante tener en cuenta
la tonalidad del marco definitivo, pues completa el aspecto estético de
un mosaico destinado a un ambiente interior. Si se desea un tono
neutro se elegirá un marco negro o de color natural; pero si debe
armonizar o contrastar con el moblaje es preferible utilizar un marco
de color, barnizado o esmaltado.
Nota: La humedad es enemiga del mosaico. Penetra más fácilmente
por sus bordes. Por esta razón es recomendable aplicar dos capas
aislantes sobre los mismos.

Uso de los aglomerantes


Ya se han mencionado los inconvenientes que acarrea la aplicación de
cemento sobre la base. Afortunadamente su uso no es imprescindible.
En la mayor parte de los casos pueden fijarse las plaquitas con cola no
soluble en agua, que se adhiere prácticamente sobre cualquier
superficie; presenta el inconveniente de no permitir la formación de
una capa espesa, por lo cual es difícil lograr una superficie
perfectamente lisa a! colocar las plaquitas. Éstas, frecuentemente
ofrecen ligeras diferencias de espesor, que raramente sobrepasan la
fracción de 1 mm. Para compensar esa diferencia y obtener una superficie
plana se debe reforzar la capa de aglomerante debajo de las piedras más
delgadas.
Todas esas dificultades se evitarán utilizando (para el fondo y las
juntas) un aglomerante especial para mosaicos, que suele ser una
combinación de cemento y cola no hidrosolubles, de fácil empleo y uso
práctico para todas las bases.
En tanto que para fijar los trocitos se puede elegir el aglomerante, para
llenar las juntas siempre debe utilizarse uno especial para mosaico o
cemento blanco. Como e! cemento fragua, se seca rápidamente y, ade-
más se agrieta, debido a la gran presión, se recomienda mezclarlo con
arena fina en proporción 1:1.

Preparación del cemento


Al polvo de cemento debe agregársele la cantidad de agua exacta para
obtener una pasta espesa. Es preferible añadir poca agua; si la mezcla
resulta demasiado líquida, las plaquitas flotan y se hunden. Si la masa es
demasiado espesa es fácil agregar agua, mientras que es siempre riesgoso
agregar cemento a una mezcla ya preparada. La mezcla se revuelve bien con
la cuchara de albañil (paleta).
Para un peso determinado de plaquitas se precisará la misma cantidad de
sustancias aglomerantes, ambas en "kilogramos, lo que dará una capa de
cemento de 3 a 4 mm de espesor. Se entiende que el cemento se prepara
cuando las piedrecillas se han ubicado en el papel.
.

El sembrador de cañas. En esta imagen se ha logrado representar


acertadamente la idea de fuerza, movimiento y trabajo. Es notable el efecto
cinético, obtenido con la distinta disposición de las piedrecillas en
determinadas partes del cuadro. La fuerza que traducen los brazos y el cuello
se consiguió gracias al empleo de piedras oscuras

Aplicación de las piedras


Sobre la base con marco se aplica una capa de mezcla de 3 mm. Se
distribuye y alisa con la paleta de albañil para obtener una superficie
perfectamente plana. El marco provisorio debe sacarse fácilmente una
vez que el cemento se halle seco. Los bordes deben enrasarse. Una vez
preparado el cemento se espera media hora para colocar las plaquitas de
mosaico. Luego con un martillo se golpea toda la superficie, a fin de
que las plaquitas penetren bien en la sustancia aglomerante. El papel o
cartón donde se hallan adheridas las plaquitas puede quitarse
fácilmente si se procede con precaución. Primero se deja secar el
cemento otra media hora; luego, con una esponja mojada, se humedece
bien el papel, se lo toma por una punta y se tira en sentido oblicuo,
deslizando la mano a ras de la superficie para evitar que se despeguen
las plaquitas. Lo ideal es poder arrancar todo el papel de una vez,, a fin
de evitar el uso de un cortaplumas para raspar ¡os restos de papel. A
esta altura del trabajo debe verificarse que la superficie haya quedado
perfectamente lisa. Si algunas piedras hubiesen quedado más hundidas
que otras, deberán ser extraídas cuidadosamente sin desplazar las
placas circundantes, agregando un poco de mezcla en los lugares vacíos,
y volviendo a colocarlas, con la paleta, a la altura deseada. Las
plaquitas que se hayan desplazado se ubican en su lugar con la punta
de un cortaplumas. Si alguna plaquita no armonizara por su color con
el conjunto, se la extrae deslizando cuidadosamente la punta de un
cuchillo en las juntas contiguas y se reemplaza por otra de color
adecuado.
Una vez que se han hecho las correcciones necesarias y se tiene la
seguridad que el cemento ha fraguado bien, se llenan las juntas.
La superficie del mosaico se limpia con una esponja -no muy mojada-
pasada suavemente, en sentido oblicuo, por sobre las plaquitas. Se
debe enjuagar varias veces esta esponja mientras se limpia el mosaico.

NOTAS: Las juntas desempeñan un papel importantísimo. Rellenas de


cemento aseguran la fijación de las piedras sobre la base y contribuyen a
incrementar el efecto estético del conjunto.
Técnicas de unión y composición
Como ya se mencionó anteriormente, existen dos métodos distintos para
confeccionar un mosaico: el método indirecto y el método directo.

El método indirecto
Se llama indirecto porque las plaquitas o los trocitos se fijan primero
pegándolos sobre un papel resistente '(generalmente papel madera);
después se traslada a la base. La ventaja de este método consiste en que el
trabajo completo, siempre que no fuese demasiado grande, puede
ejecutarse sobre una mesa. Hay que tener presente que el trabajo de
ejecución de un panel o de un fresco es generalmente muy largo; muchas
composiciones con mosaicos están destinadas a decorar fachadas y muros
exteriores. En esos casos sería poco menos que imposible componer la obra
en el mismo lugar, exponiéndose el artesano a los embates de la
intemperie. Por el método indirecto, la obra se prepara en el taller,
pegándola sobre una base de papel o cartón, y luego se la traslada al lugar
destinado, donde se coloca.
El mosaico, por lo tanto, se confecciona pegando las plaquitas sobre papel;
para lograrlo hay dos métodos:
A) Imagen invertida, con el anverso de las piedras hacia abajo. Este
método se emplea cuando se trata de grandes composiciones cuyo
montaje requiere varias planchas de papel.
Las dos caras de los abáculos de vidrio, son diferentes: el anverso es liso;
el reverso, estriado, para que se adhiera mejor el cemento. La imagen
se esboza primeramente en tamaño natural sobre papel cuadriculado.
Se marcan los colores elegidos. Si se decide conservar el bosquejo, se
pegan los abáculos (con el anverso hacia abajo) mediante cola
hidrosoluble sobre papel madera o estraza: así se obtendrá la imagen
invertida del mosaico. Las piedras no deben colocarse demasiado
juntas, pues la cola encoge un poco el papel. Este detalle será
importante recordarlo en el caso de los mosaicos de grandes
dimensiones. En este caso, debe descomponerse toda la obra en varias
hojas de papel que se sujetarán sucesivamente sobre la base. El ángulo
derecho del papel se coloca sobre el ángulo izquierdo de la base, y así
sucesivamente. El papel que cubre la superficie de las plaquitas será
eliminado con una esponja humedecida.

Izquierda: Descomposición del papel cuadriculado de una obra de grandes


proporciones en varias hojas; el corte nunca es recto. Las hojas estén
numeradas. Derecha; Disposición de las hojas sobre la base.

NOTAS: Como el panel se compone de muchas hojas (las dimensiones ideales


de las mismas son 30 x 30 cm.) el encolado de las piedras sobre cada papel debe
efectuarse antes de proceder a la disposición final de las distintas hojas.

Técnica de colocación de las piedras


A B
A: Las piedras se pegan sobre un papel cuadriculado. La cola utilizada debe ser
hidrosoluble.
B: Siempre resulta interesante ensayar distintas combinaciones de colores antes
de pegar las piedras. Los efectos de relieve se obtienen colocando algunas
piedras en posición vertical.

C: Para obtener un aglutinante adecuado se vierte un poco de agua sobre el


cemento y se mezcla bien con la cuchara. El aglutinante se aplica sobre la base
formando una cepa de 3 mm de espesor. A la izquierda, en le ilustración, se
puede observar el mosaico pegado sobre papel; la cara estriada de las piedras
hacia arriba.

D: Se aplica una delgada capa del aglutinante sobre las piedras. Luego se da
vuelta la composición y se aprieta firmemente sobre la base para que las piedras
no sobresalgan del borde, los rastros de humedad que aparecen en las juntas
prueban que las piedras penetraron bien en el aglutinante.
C D

E: Media hora después puede quitarse el pape!. Primeramente se humedece con


una esponja; luego se toma por una punta y se tira en sentido oblicuo, haciendo
deslizar la mano sobre la superficie de la placa.
F: Luego de sacar el papel, se alisa la superficie con la cuchara de albañil. Con
una esponja húmeda se quita el excedente de cemento. Pero la esponja debe
pasarse con sumo cuidado para no desplazar las piedrecillas.

E F
G: El trabajo se deja reposar durante un día o dos, después se llenan las juntas
con la ayuda de la rasqueta. Media hora más tarde se limpia la superficie de la
placa con la esponja humedecida. La esponja se pasa en sentido oblicuo.

H: Luego de varios días, cuando el aglutinante está completamente seco, se


puede pulir la superficie. Ésta se limpia finalmente con un trapo y jabón. Para
superficies mayores se utiliza un cepillo.

G H

b) imagen no invertida, con la parte lisa de los abáculos hacia


arriba. Éste es el método más recomendable, pero también el más
delicado.
Los trocitos se disponen del derecho sobre el papel cuadriculado; en este
caso la superficie lisa es la visible. La plancha se presenta en la
disposición definitiva. Esa primera composición deberá transportarse
a una segunda hoja de papel. Para tal fin se aplica una capa de cola
(hidrosoluble) sobre una hoja de papel resistente, un poco más pequeña
que la composición, y se coloca cuidadosamente sobre el mosaico. Para
que las piedras se adhieran firmemente al papel encolado, se debe
colocar encima un objeto pesado (una tabla de planchar, por ejemplo),
dejando reposar de esta manera hasta que la cola seque completamente.
La última operación consiste en transferir este conjunto sobre su base.
Para ello es necesario darlo vuelta totalmente. Se procede de la
siguiente manera: se colocan dos cartones resistentes en ambas
superficies del mosaico; tomando los cartones entre ambas manos se da
vuelta con un movimiento rápido. Este método de trabajo ofrece
muchas ventajas desde el punto de vista artístico, pero también
presenta un gran inconveniente: partes enteras del mosaico pueden
estropearse o desplazarse a causa del manipuleo. Por esta causa resulta
imposible aplicarlo en todos los trabajos que requieren una gran
precisión, si no se dispone de una cuadrícula auxiliar para componer'
rápida y exactamente los fondos y los motivos. Cabe mencionar otros,
dos métodos: El dibujo invertido se coloca debajo de una placa de vidrio
y sobre ésta se compone el mosaico. Para que las plaquitas no se
desplacen, se unta levemente el vidrio con jabón blando. Se puede
colocar un marco provisorio de madera, el cual se podrá quitar
fácilmente si se lo unta, previamente, con aceite de lino. Colocadas
las piedras, se aplica el cemento. Si se trata de mosaicos grandes se
pone un trozo de metal, desplegado sobre la primera capa delgada de
cemento; sobre el metal se vierte otra mezcla de cemento y arena en
proporción de 1:3. Para los murales se emplea el siguiente método:

NOTAS: En el papel se observará humedad en los lugares donde se


efectuaron las juntas. Esto prueba que las piedras penetraron bien en
el aglutinante.
Para el principiante no es fácil dar vuelta al mosaico pegado sobre
papel y sostenido entre dos cartones. Exige un movimiento rápido de
las manos que no se domina en el primer intento. Existe siempre el
peligro de que las piedras se desplacen.

El cartón extendido sobre el piso se divide en sectores de 50 x 50 cm.


con tiras de cartón encerado. En los cuadrados así formados se colocan
los mosaicos, con la parte estriada hacia arriba. Después se vierte el
cemento. Las tiras de cartón encerado son fáciles de quitar. Los
sectores se transportan separadamente a la pared donde se compone el
mosaico. Las juntas serán poco visibles.

La retícula como elemento auxiliar


Se trata de una especie de rejilla rectangular de caucho o de plexiglás
con cuadrados d e 2 x 2 y 1 x 1 cm. y cavidades donde se introducen las
plaquitas para formar el diseño.
Sólidamente fijas en su lugar no se desplazarán al aplicar la hoja de
papel encolado, lo que permitirá trabajar con la precisión y exactitud
requeridas por el diseño.
La forma estrictamente geométrica de las cavidades demuestra que la
retícula puede utilizarse únicamente con abáculos prensados.
Si se trata de un diseño sencillo que se repite varias veces o de un
motivo abstracto, pueden disponerse las plaquitas según el gusto
personal, sin utilizar ningún modelo. Más si se trata de reproducir un
motivo o un cuadro elegido, es indispensable componer la obra sobre
un diseño realizado previamente. Este bosquejo preliminar se
denomina cartón y se hará calcando el modelo con papel carbónico.

Cómo obtener un diseño invertido


Si se utiliza el método indirecto, tas plaquitas se colocan sobre un
diseño invertido (imagen reflejada). La manera más simple de obtener
una imagen invertida de dicho dibujo es aprovechando la
transparencia del papel. Se coloca el dibujo sobre el cristal de la
ventana, y en el dorso del papel se trazan los contornos nítidamente
visibles del dibujo. Se obtendrá así el dibujo invertido sobre el cual se
debe trabajar. Si el modelo no es transparente, so debe usar papel de
calcar o papel carbónico. Primeramente se pasa el motivo al papel
transparente sobrepuesto; luego se da vuelta el papel de calcar y se
calcan, con un lápiz, los contornos del diseño sobre una hoja de papel
cuadriculado, colocando entremedio una hoja de papel carbónico.
También se puede proceder de la siguiente manera: se colocan una o
varias hojas de papel carbónico sobre la mesa, la superficie pigmentada
hacia arriba. Sobre el carbónico se pone una hoja de papel
cuadriculado, con la cara impresa hacia abajo, y arriba se coloca,
finalmente, la hoja de papel con el dibujo hacia arriba. Es suficiente
seguir con un lápiz los contornos del diseño para obtener la imagen
invertida en el papel cuadriculado.
La manera indicada en primer término es, por cierto, la más sencilla, y
con ella se obtendrán los mejores resultados. No hay que olvidar sin
embargo que el mosaico no reproduce fielmente los trazos del diseño,
y que éste sirve de guía auxiliar.

Corte de las piedras


Si se necesitaran piedras de tamaño y forma distintos a los abáculos
de forma regular, deberán recortarse los trocitos de acuerdo con las
proporciones deseadas. Para ello se emplea una pinza de bordes bien
afilados para cortar con exactitud los trozos. No siempre se consigue
lograr de primer intento el tamaño requerido y en ciertos casos habrá
que morder la piedra con la pinza varias veces.
Con una pinza de bordes cortantes las piedras se cortan sin dificultad. La
pinza debe tomar sólo una pequeña parte de la piedra, apenas 1 /3 de la
superficie.

NOTA: Es aconsejable guardar en una bolsita los desperdicios a


fin de utilizarlos en otra oportunidad.

Relleno de las junta


Antes de realizar esta operación, es conveniente dejar el mosaico en
reposo uno o dos días. Para el relleno se emplea la misma sustancia
utilizada para fijar las plaquitas, pero en este caso debe ser más
diluida. Luego de haber aplicado el cemento, se pasa la rasqueta en
sentido oblicuo por toda la superficie del mosaico para asegurarse de
que todas las juntas hayan quedado cubiertas al ras. Después de media
hora, se lava bien toda la superficie de! mosaico con una esponja hume-
decida, pasándola oblicuamente para no quitar el cemento de los
bordes de las juntas. Después de algunos días se procederá a limpiar
definitivamente la superficie del mosaico, con cepillo y jabón.
Previamente debe tenerse la seguridad de que el relleno de las juntas
se halle completamente seco. Después de la última limpieza se debe
dejar reposar e! mosaico por algunos días antes de considerarlo ter-
minado, y entonces podrá ser trasladado al lugar de colocación elegido.
El secado completo dura de dos a tres semanas; durante ese lapso e!
trabajo debe protegerse contra golpes y trepidaciones fuertes.

El método directo
El método directo indudablemente presenta una infinidad de
ventajas. Sencillamente se introducen las plaquitas multicolores
directamente sobre una capa de aglomerante. Por este método surgirá
la imagen directa y definitiva.
Este mismo método se emplea ante todo para la composición de
pequeños cuadros y motivos decorativos, para adornar objetos tales
como floreros y botellones, trabajos taraceados, tableros de mesitas,
es decir, para trabajos artísticos y de dimensiones reducidas.
Cualquiera fuere el aglomerante que se utilice, cola o cemento, sólo
se debe cubrir inmediatamente la superficie que va a revestirse con
plaquitas, para que aquél no se seque antes de terminar el trabajo. Se
debe tener siempre presente que al aplicar el método directo, la imagen
se forma colocando una piedra por vez sobre el aglomerante. Antes de
comenzar debe calcularse el tiempo necesario que se empleará. Se
empezará pues aplicando el aglomerante a una parte reducida de la
superficie, a fin de que se pueda cubrir con plaquitas sin dificultad,
mientras aquél se halle en condiciones. Se procederá de esta manera
hasta completar la obra.
Los artistas tienen la predilección por el método directo; algunos lo
aplican para trabajos delicados: primero cubren la base con una capa de
cemento; cuando está seco, graban con el punzón los contornos del
dibujo; luego aplican una nueva capa delgada de cemento y sin pérdida
de tiempo colocan las plaquitas, una por una, buscando armonía en los
colores y alterando, a veces, el orden de algunas plaquitas. En este
método al hacerse las modificaciones necesarias y corregir las
imperfecciones debe procederse con suma rapidez, pues una vez que el
cemento haya fraguado será imposible retocar el trabajo.
La obra quedará terminada, finalmente, rellenando las juntas con
cemento en fusión.

Importancia de los fondos


En todas las obras pictóricas, el fondo desempeña un papel muy
importante; puede surtir un efecto tranquilizador o confuso, dar realce
o atenuar al motivo central de la obra. En los mosaicos, los fondos
deben ser muy sencillos, generalmente de un color uniforme para
destacar mejor el motivo y a fin de que los detalles se perciban con
nitidez.
El fondo, en efecto, debe dar la impresión de ocupar un segundo plano
con relación al motivo principal. Los dibujos de las planchas A y B
muestran varias posibilidades de composiciones de fondos con
plaquitas de mosaico cuadradas o recortadas. La elección del fondo
depende del gusto personal del artífice y del efecto que se desee conferir
al motivo.

NOTA: El fondo está compuesto por hileras de piedras color azul


pálido. Así se destaca vigorosamente el tema central. La Jirafa
está compuesta por piedrecitas recortadas de diferentes tamaños
y formas. El fondo discreto y el contraste con las figuras
estilizadas surten un hermoso efecto.
MODELOS DE CORTE Y ENSAMBLE
Si se disponen las locitas cuadradas en líneas simétricas se obtendrá
un fondo sereno y discreto. Si se desea un fondo más expresivo y
original, se dispondrán las plaquitas en líneas divergentes,
convergentes o interrumpidas.
Si para el fondo se utilizan locitas cuadradas, como sucede
generalmente, se recortarán o tallarán las que conforman los bordes
para obtener la forma adecuada. Los dibujos C y D muestran dos
formas distintas de concebir un mural. El motivo es el mismo en
ambos casos: un pájaro posado en una rama. Sin embargo, la
distribución de las plaquitas de fondo cambia fundamentalmente el
carácter de la composición. Los dos fondos están compuestos por
piedras de 2 x 2cm.
En la plancha C las piedras se han ordenado oblicuamente,
observando una simetría estricta. Para la realización de este cuadro se
comenzará por el motivo. Las piedras se recortarán con sumo cuidado,
especialmente aquellas que deberán representar el plumaje del ave; las
alas y la cola se destacarán con piedrecillas de variados colores. Una
vez elaborado el motivo, se procederá a componer el fondo recortando
esmeradamente las piedras que rodean al motivo principal.
En la plancha D se puede observar una hojita, abajo a la derecha, con
el objeto de indicar cómo debe pro-cederse para recortar una plaquita
( 2 x 2 ) en forma ovalada.
La plancha E representa un pez sobre un fondo compuesto por locitas
de I x l cm. La composición de fondo es realmente notable: las
juntas verticales son rectas y simétricas, mientras que las jumas
horizontales son onduladas. Esta disposición confiere al fondo un
cierto movimiento, particularmente indicado para este caso, que
representa el fluir de! agua. Si las dimensiones del cuadro permiten que
el pez tenga aproximadamente 25 cm. de largo, se logrará un efecto
especialmente hermoso recortando en forma de escamas las piedras
que lo conforman. Si el pez fuera más pequeño, resultaría casi
imposible recortar y colocar exactamente trocitos tan minúsculos.
B C

D E
Efecto decorativo de las juntas coloreadas y cóncavas

Las juntas, es decir los espacios rellenos con cemento que separan las
plaquitas de mosaico unas de otras, otorgan, según su color y forma, una
característica especial a la composición del mosaico. Se obtendrá un
efecto completamente distinto si al color original del cemento blanco o
gris, se incorpora un colorante soluble en agua, el cual debe mezclarse no
solamente con el cemento para las juntas, sino también con el aglomerante
para la base. Tanto uno como otro deben ser de la misma tonalidad, para
no correr el riesgo de una mezcla de colores en la superficie misma de las
juntas. En-resumen, es indispensable dar color a toda la cantidad de
sustancia aglomerante que se deba utilizar.
El colorante se disuelve en agua y luego se utiliza el líquido obtenido para
mezclar con el cemento. Las plaquitas se colocan en su lugar mientras el
aglomerante está aún fluido, pues antes que éste se solidifique deben
profundizarse las juntas con un pincel para poder rellenarlas con el
cemento coloreado, que varía según las distintas partes que componen el
mosaico.
Con las juntas cóncavas (ahuecadas) se presenta un Inconveniente: una vez
terminado el mosaico, las piedras no quedan sólidamente fijas. Por ello un
trabajo con estas características debe manipularse con precaución.
El mosaico confeccionado según esta técnica servirá para un hermoso
motivo mural.
A B

Aplicación sobre paredes exteriores


A: La parte superior del panel ya está colocada- En la parte inferior del muro se
aplica una capa aglutinante para colocar el resto del mosaico. Obsérvese a la
izquierda el estado del muro después de haberse nivelado.

B: El mosaico pegado sobre papel se cubre cuidadosamente con


aglutinante para que el mismo penetre en las ¡untas.

C D

C: Las hojas con las placas de mosaico se colocan una al lado de la otra.
En los traba/os grandes este procedimiento lleva mucho tiempo.
En tal caso el cemento aplicado a la pared se mantiene fresco rodándolo
con agua.
D: Se quita el papel después de mojarlo abundantemente.
Obsérvese la posición de la mano que quita el papel: casi se
desliza sobre la superficie de las piedras. A la izquierda: el papel
mojado se ha vuelto casi transparente, permitiendo contar las
piedras y comprobar si todas están en su lugar.

NOTA: Para la colocación de un mosaico en paredes o muros exteriores


se emplea el método indirecto. Las planchas se componen en el taller,
pegándolas sobre el papel, y luego se transportan al lugar elegido. Allí el
mosaico se aplica de arriba hacia abajo y se termina el trabajo sin
interrupciones.

La plancha se prolija utilizando la


cuchara de albañil. Así se corrigen
pequeñas fallas, se alisa la
superficie y se rellenan las ¡untas.
El motivo de este mosaico -parte del
cual puede observarse en la
ilustración- se compone de piedras
particularmente grandes de
superficie redonda. El motivo parece
estar en relieve.

Trabajos prácticos para principiantes


Una vez que el aficionado haya adquirido las nociones elementales y
las distintas técnicas de! trabajo con mosaico, ya puede iniciarse en la
etapa práctica, siempre teniendo presente que debe proceder con
precaución, trabajando metódicamente.
Por lo tanto no debe arriesgarse con obras grandes sin haber ensayado
previamente con algunas composiciones sencillas, que por otra parte
resultan muy fáciles ya que el mosaico -en oposición a otros trabajos
artísticos- no ofrece mayores dificultades, permitiendo familiarizarse
rápidamente con el material y útiles requeridos.
Para iniciar los trabajos prácticos se confeccionarán "algunas obras
muy sencillas; por ejemplo, los tableros que pueden inspirarse en los
modelos reproducidos en la página siguientes. Éstos podrán utilizarse
como posaplatos, bases para floreros o maceteros, etc. Un excelente
ejercicio para todo principiante, sobre todo para los niños, consistirá en
ejecutar un motivo de mosaico sobre vistosos cuadrados de plástico,
que pueden adquirirse en el comercio.
La unión de los cubitos multicolores resultará una tarea muy sencilla,
dando lugar a la formación de un cuadrado de 10 cubos por 10, ideal
para los primeros ensayos, porque las baldositas pueden combinarse de
distintas maneras.
En las próximas páginas podrán encontrarse modelos que estimularán,
seguramente, la iniciativa creadora.
Los ocho mosaicos son pequeños cuadrados de composición sencilla y
fácil, de gran efecto decorativo. Se comenzará la ejercitación con
trabajos simples como los representados en la parte inferior de la
ilustración. Cuando se adquiera mayor práctica, se podrán abordar
composiciones más complicadas, como la paleta y el pájaro, en la parte
superior.

Con un buen mosaico se consiguen: estilización de formas, esplendor del


colorido y un efecto de relieve. Esto puede observarse claramente en esta
obra.
Mosaicos para la cocina
La cocina ofrece numerosas posibilidades de decoración con mosaicos:
murales, trabajos de taracea, azulejos para la pileta, etc.
Se comenzará, por ejemplo, con un alegre motivo mural para
interrumpir la monotonía de una pared lisa. Se elegirán motivos
apropiados: utensilios, frutas y verduras de formas estilizadas.

Ejemplo de mural para realizar en la cocina. Se compone de 9 cuadrados. Los 5


cuadrados con motivos decorativos están hechos con piedras de 1 x 1 cm; los 4
oscuros, de piedras de 2 x 2 cm, con 4 piedras de 1 x 1 cm colocadas en el centro.
Todo el mosaico mide 30 x 30 cm.

El bosquejo se realizará sobre papel, según e! método indirecto, y si eí


trabajo es de dimensiones considerables, se procederá a colocarlos por
secciones sucesivas.
Primero se debe preparar la pared: hay que eliminar el revoque y el yeso
del lugar escogido, dejando las piedras o ladrillos a la vista. El muro
desnudo se limpia muy bien con agua y cepillo. Luego se aplica una
capa uniforme de aglomerante, que deje un espacio de 8mm entre la
misma y la superficie externa de la pared. Se debe dejar secar la capa
de aglomerante durante un día antes de colocar el mosaico. Para la
aplicación se procede de la siguiente manera: media hora antes de fijar
las plaquitas se aplica sobre la capa de cemento seca, una capa de
aglomerante de 3mm de espesor. El mosaico (o sección de mosaico)
compuesto sobre papel se cubre con una capa de aglomerante y se fija en
el muro. Para ejercer la presión necesaria sobre el mosaico conviene
utilizar una placa de madera terciada, empezando por la parte superior
y continuando progresivamente hacia abajo. El fratás de albañil es
ideal para alisar toda la superficie una vez terminado. Después de
media hora, se quita el papel adherido a las plaquitas, con una esponja
y agua; se rellenan las juntas, y por último se lava y pule siguiendo e!
proceso acostumbrado. El piso de hormigón de la cocina o terraza
también puede revestirse con mosaico. Se limpia a fondo el piso y se
aplica primero una capa de cemento para que la de aglomerante pueda
adherirse fácilmente. En cambio si se desea colocar un mosaico en un
piso de madera, éste debe hallarse en perfecto estado; bajo la presión de
los pies, la menor falla causaría la rotura del mosaico.
El lugar indicado para un revestimiento de mosaico es el piso que rodea
a la chimenea, pues rara vez se camina sobre él.
"La clase de canto". En la actualidad son numerosos los pintores
que ejecutan mosaicos inspirados en sus propias obras; éstos están
destinados a decorar grandes superficies.
A El "Ponte Vecchio" de Florencia. El mosaico reproduce perfectamente y
de una forma singular el famoso puente florentino, bajo el cual fluyen las
aguas verdes del Amo. Se logró un efecto particular utilizando
alternadamente piedras cuadradas y otras rectangulares de 1 x 2 cm. Estas
últimas forman casi exclusivamente el cielo y el agua del río (el fondo del
cuadro) confiriendo relieve al puente que constituye el motivo central.
Decoración en la puerta de un mueble
Se puede renovar o embellecer el aspecto de un mueble viejo con
la aplicación de un mosaico. En la ilustración puede observarse la
puerta de un aparador. El motivo geométrico, compuesto con
varios colores, está dispuesto en diagonal, rodeado por un borde
de piedras blancas triangulares. Se utilizó el método directo. Las
piedras han sido pegadas una por una con cola no soluble en
agua. Las ¡untas rellenas con aglutinante constituyen el
principal elemento de sostén de este mosaico.

Mosaico en el vestíbulo
Para la confección de este tipo de mosaico se requieren buen gusto y
habilidad. El que reproduce la figura cubre todo el piso de entrada que
da al vestíbulo. Está realizado sobre un piso de cemento fuerte de 10
mm de espesor; éste se prepara con una mezcla de cemento común y dos
partes de arena fina (en proporción 2 : 5).
El mosaico se realiza según el método indirecto. Luego de fijar las
piedras sobre papel, se divide en varias secciones numeradas, que luego
se trasladan y colocan una tras otra sobre la base de cemento fuerte. El
artista que realizó el trabajo aquí presentado nunca había trabajado con
mosaico, lo que prueba que un principiante puede intentar trabajos de
envergadura y obtener hermosos efectos decorativos. Para cada metro
cuadrado de este trabajo se calculan 2500 piedras de 2 x 2 c m . o sean
10 kilogramos.

Mosaico en un zaguán. Se ha formado con piedras blancas de *2 x 2 cm,


entre las que se han intercalado algunas de color oscuro, para lograr un
contraste. La base es de hormigón. Un amplio rectángulo de piedras negras
sirve de marco al motivo circular.
De esta manera se ofrece una serie de motivos que muestran cómo
embellecer los interiores con mosaicos, haciendo hincapié
particularmente en la posibilidad de emplear los mismos para cubrir
desperfectos o imperfecciones. En algunos ambientes, sobre todo en los
grandes espacios, los arquitectos suelen distribuir columnas de apoyo.
Estas columnas tienen un aspecto desagradable y poco decorativo, pero
revestidas con mosaicos darán un efecto de originalidad y buen gusto a
todo el ambiente.

La botella revestida con mosaico puede ser utilizada como pie (base) de una
lámpara. El vidrio de la botella constituía una base muy frágil, por lo tanto se
vertió pasta de cemento en su interior. Una vez endurecido se rompe el vidrio de
la botella y el mosaico se aplica sobre la base de cemento, que ha adoptado,
según el procedimiento anterior, la forma de la botella.

Base decorativa para chimenea


Ya se han señalado los riesgos que entraña la colocación del mosaico
sobre un piso de madera. El peligro es menor si se coloca al pie de la
chimenea, sobre todo si la placa de mosaico no se incrusta, sino que se
coloca sobre el piso.
Para realizar este mosaico se confecciona un marco de madera de roble
de 8mm de espesor con las dimensiones de la plancha proyectada y se
clava en el piso. Dentro del recuadro del marco se vierte una capa de
cemento, que servirá al mismo tiempo para nivelar las irregularidades
del piso y corregir las fallas, agujeros, grietas, etc.
Una vez que la capa de cemento se halle perfectamente seca, se podrá
colocar el panel Para la composición puede elegirse el método que se
prefiera, o en todo caso combinar ambos, el indirecto para el fondo y el
directo para el motivo.
Este mosaico, al pie de la chimenea, no sólo desempeña una función
decorativa, sino que además cumple un fin práctico.

El mosaico colocado adelante de la chimenea o estufa sirve al mismo


tiempo como elemento decorativo y protector contra e! fuego.

Repisa de mosaico
A pesar de que la confección de este mosaico no ofrece ninguna
dificultad, debe tenerse mucho cuidado al confeccionar el soporte o
marco de madera, el que deberá tener por lo menos 16 mm de espesor, ya
que debe incorporarse el mosaico de aproximadamente 8mm. El
borde será, por lo tanto, relativamente alto. Para la repisa de la
figura (colocada encima del radiador), la tabla de la base ha sido
totalmente reforzada con un sólido fleje metálico que sirve de marco; el
borde está constituido por un cuadrado metálico (de hierro cortado en
ángulo, con el cual se ha rodeado la plancha que sirve de soporte). El
cuadro está fijo sobre pequeñas piezas de hierro blanco remachadas.
Sobre toda la superficie del soporte se ha aplicado una capa de pasta de
cemento; luego se procedió a la colocación propiamente dicha de las
secciones del mosaico, previamente pegados sobre papel (método
indirecto). Para lograr mayor armonía entre mosaico y ambiente, el
marco se pintó de un solo color.
Mesita con tabla de mosaico

Esta repisa ha sido emplazada encima de un radiador. El motivo


representa un paisaje egipcio con pirámides y una palmera.

Mesita con tabla de mosaico


Cuatro patas y un tablero rectangular, de 16 mm de espesor,
constituyen la armazón de la mesita que muestra la figura. El
rectángulo debe ser bastante grande corno para poder cubrirlo con
plaquitas de 2 x 2 cm (o 2 x 2 y 1x1 cm. alternadas o mezcladas). Sin
embargo no debe ser muy ancho, pues resultaría, difícil encontrar un diseño
que pueda disponerse estéticamente; es preciso tener en cuenta que son
escasos os motivos en mosaico que armonizan con las formas alargadas.
Motivos apropiados pueden ser: un perro o un automóvil, dos
posibilidades que decorarían ventajosamente la parte superior de una
mesa.
Pero si la mayor parte de la superficie deberá quedar cubierta por macetas
u otros objetos de adorno, se podrá prescindir perfectamente de un tema
figurativo, y en este caso un diseño geométrico o puramente abstracto
corresponderá perfectamente a su finalidad. Es igualmente adecuado,
para una decoración de este tipo, elegir un conjunto de tonalidades más o
menos uniformes matizado con algunas plaquitas de colores vivos para
crear un contraste muy original.
La tabla de mosaico de esta mesita está compuesta por piedras de
2 x 2 cm. en dos tonalidades de verde. La base de 20 x 7 cm. es una
plancha de madera de 16mm de espesor. Las panchas y el marco
realizado con varillas de 6 x 24 mm, son de roble.

Mesa ovalada (detalle), de mosaico. El motivo -formado por tres hojas


unidas a dos tallos- armoniza con la forma ovalada. El fondo está
compuesto por piedras de un solo color claro; sólo de vez en cuando
interrumpido por incrustaciones de algunas piedras oscuras.
El mosaico de esta mesa redonda de metal impresiona por su composición
radial realizada con piedras de distintos colores. Los sectores gravitan
alrededor de la estrella unicolor del centro.

Mesita rectangular, recubierta con una plancha de mosaico compuesta por


motivos abstractos y de colores intensos (fuertes).

Mesas con revestimientos de mosaico


También resulta útil el revestimiento con mosaico para renovar una
vieja mesita en desuso o dar nueva fisonomía a otras que se hallen en
mal estado. La tabla de la mesa debe ser fuerte y resistente ya que sirve
como base del mosaico. El motivo que se elija estará condicionado en
gran parte por la forma de la mesa. Por ello antes de comenzar a
trabajar conviene hacer sobre la tabla un bosquejo a lápiz, pues resul-
taría decepcionante recortar un círculo para comprobar después que
una forma cuadrada o rectangular hubiera armonizado mejor con e!
estilo del mueble. Fueren nuevas o viejas, rectangulares, ovaladas,
redondas o cuadradas, para cada tipo de mesa puede disponerse de una
gran variedad de motivos de decoración figurativos o abstractos, con
amplia variedad de colores. Las reproducciones de distintas formas de
mesas presentadas en el libro, servirán de guía de inspiración a todo
principiante.
La realización no presenta ninguna dificultad. No es necesario cubrir
toda la superficie de la mesa con una plancha de mosaico; por el
contrario, se puede dejar una parte de la superficie de la madera libre.
De esta manera la incrustación del mosaico surtirá un efecto hermoso y
original cumpliendo, al mismo tiempo, un fin práctico como placa
térmica. Si no se desea recortar las plaquitas, se puede emplear un
diseño muy parecido o similar al punto cruz de los bordados. Las
lositas de 1 x 1 cm. se utilizarán para el diseño, y las de 2 x 2 cm. para el
fondo. Con este motivo se podrán desarrollar un sinnúmero de
variantes.
Incrustación en la tabla de una mesa
NOTA: Los dibujos indican las medidas de las distintas secciones de la mesa.
La tabla de 1,25 m de largo, está formada por una plancha de 20 mm de espesor,
re-cubierta en uno de los lados con una placa de madera terciada encolada. Las
patas terminan en virolas de bronce. Los travesaños son de madera de 2 x 7
cm., los largueros de 2 x 3 cm. Estos últimos estén fijados a las patas por
medio de clavijas encastradas. El dibujo inferior muestra la mesa vista desde
abajo. El mosaico para esta clase de trabajo debe armonizar con la forma del
mueble. En este caso, un mosaico redondo es el más indicado. En una mesa
perfectamente rectangular, un tablero de ajedrez, por ejemplo, hecho de
mosaico, surtiría un buen efecto.

En el siguiente ejemplo, las piedras de la plancha circular del mosaico se


pegan primeramente sobre papel cuadriculado. Esta plancha se incrustará
en la cavidad correspondiente, abierta en la tabla de la mesa. El motivo
representa un mapa estilizado del continente americano.

Mosaico en el antepecho de una ventana

El antepecho de la ventana está generalmente constituido por una


pieza de madera aplicada directamente en el jambaje. Si no está
expuesta a las variaciones de la temperatura, se podrá aplicar el
mosaico sobre la misma madera que forma el antepecho. Se evitará que
se deforme aplicando sobre la madera una plancha de fibrocemento que
servirá al mismo tiempo de base para el mosaico.

Sección de un antepecho de ventana común, encajado en el jambaje.


Como la madera es muy sensible a los cambios de temperatura y gene-
ralmente su superficie presenta irregularidades, para solucionar esto
se coloca sobre la misma una plancha de fibrocemento.

Colocación de una plancha de fibrocemento sobre un antepecho irregular.


La superficie se nivela previamente con masilla. L: masilla, E: plancha de
fibrocemento, S: ídem, T: borde de la madera aplicado contra el
antepecho y la placa.

La composición del mosaico (método indirecto) realizada sobre una hoja


de papel cuadriculado de /as dimensiones y forma del antepecho de la
ventana. Se debe realizar previamente un bosquejo de decoración
disponiendo las piedras antes de pegarlas. Si e! bosquejo resulta
satisfactorio se pegan las piedras, el anverso hacia abajo. Las lineas del
cuadriculado permitirán comprobar la regularidad del montaje. Las
juntas deben ser muy estrechas. La disposición sobre papel se realizaré por
secciones (ver Técnicas de unión y composición).

Este tipo de protección de fibrocemento ofrece dos ventajas: permite


disponer de una superficie rigurosamente lisa y aumenta la altura del
antepecho hasta la base del jambaje. La plancha de fibrocemento, re-
cortada según las dimensiones correspondientes, será ajustada sobre el
antepecho de madera por medio de tornillos de cabeza plana, en toda su
extensión y distanciados de 10 a 15 cm. Antes de colocar la plancha
protectora, se debe tener la precaución de acepillar la superficie de la
madera para que quede plana y lisa. Una vez que la plancha ha sido
fijada en su lugar, se encola alrededor del borde una varilla angosta de
madera, que rebase el largo y tenga la misma altura que el reborde de la
ventana denominado antepecho. De esta manera se obtiene el área
destinada para el mosaico, que se ejecutará según el método indirecto.
Para terminar el trabajo, se podrá pintar todo el marco con un color
que armonice con el tono preponderante del mosaico y con el de los
muebles que lo rodean.
Para que el aglutinante se adhiera bien a la plancha de fibrocemento, se
aplicará una capa delgada de pasta de cemento. Una vez que esté bien
seco, se colocará el aglutinante por secciones sucesivas correspondientes a
las secciones de papel sobre las cuales se ha dispuesto el mosaico.

Quedara muy decorativo un trabajo en mosaico realizado en el rellano de


una ventana o en un antepecho donde generalmente se colocan macetas o
floreros. El reborde de la ventana ha ganado desde el punto de vista
estético con la decoración realizada en mosaico.

Diversos Tipos de Mosaicos

Sobre floreros, platos, botellones y otros recipientes


La decoración con mosaicos sobre platos, floreros, botellones y otros
recipientes, ya sea exterior o interior, depende de la forma del objeto
elegido. Los botellones y otros recipientes de bocas estrechas se decoran
por fuera, mientras que los objetos de formas abiertas y amplias serán
revestidos por dentro. De esta manera, una pieza de arcilla revestida de
mosaico puede convertirse en un verdadero objeto de arte. Elegido el
motivo decorativo, conviene realizar previamente el bosquejo sobre el
objeto con un lápiz graso para juzgar el efecto antes de comenzar el
trabajo de aplicación de los mosaicos.
La arcilla generalmente absorbe la humedad del aglomerante; por ello
se tomará la precaución de humedecer el objeto antes de aplicar la
capa de cemento. La colocación de las plaquitas de mosaicos se
efectuará por secciones sucesivas, colocando una piedra tras otra lo
más rápidamente posible.
En este tipo de trabajo las formas irregulares o combadas de los
recipientes requieren la utilización de fragmentos de mosaicos, así
como otras exigencias propias de la decoración.
Además, sobre una superficie combada las plaquitas no se adhieren
bien hasta que el aglutinante no se halle completamente seco. Estas
piedrecillas no caerán, pero es muy probable que se desplacen
formando grietas y juntas desproporcionadas entre diversos grupos de
piedras, lo que resulta perjudicial para el diseño. En los epígrafes de las
ilustraciones en color se habrá observado cómo el florero y el botellón se
convierten en bases firmes y sólidas, sobre las cuates se puede
trabajar con absoluta seguridad. Para solucionar los problemas que se
vayan presentando se hace uso de ciertos ardides que se irán
aprendiendo a medida que se trabaja.
NOTA: Para todos los trabajos descritos hasta aquí, las bases firmes,
sólidas y de superficies perfectamente planas son indispensables. Este
nuevo capítulo trata sobre el revestimiento de objetos tales como fuentes,
floreros, etc., sobre bases de diversas formas. Los trabajos sobre estas
superficies no resultan tan sólidos como los anteriores.
Al disponer las piedrecillas sobre la capa de aglomerante deben
presionarse de tanto en tanto con la palma de la mano, a fin de que
queden firmemente adheridas en el aglomerante.
Sobre una superficie plana este procedimiento es suficiente; pero en
una superficie combada, por el contrario, la presión ejercida con la
palma de la mano desplazaría a las piedrecillas. Será necesario, por lo
tanto, mantener el mosaico en su lugar por medio de una ligadura. La
sección de la decoración, así sujeta, quedará firmemente adherida
cuando el aglomerante esté completamente seco, luego de algunas
horas.
La fuente y el florero han sido trabajados según el método directo. La ejecución
se realiza por etapas sucesivas: se aplica una porción de aglutinante sobre una
pequeña parte de la superficie, se colocan las piedras; luego se aplica
nuevamente aglutinante en el sector siguiente, y se prosigue según las
indicaciones anteriores.
La ilustración muestra una de las caras de un florero de cerámica revestido
con mosaico. La oirá cara del florero ha sido reproducida en color en la
página 50. El florero mide 37 cm de altura. Los motivos -flores en una cara,
un pavo real en la otra- pueden ejecutarse en su mayor parte con piedras
enteras. Antes de colocar el revestimiento de mosaico, el interior se
retuerza con una capa de cemento. Para los motivos se ha empleado el
método directo; las grandes secciones del fondo se pegaron primeramente
sobre papel.

Una vez que esto suceda podrá quitarse la ligadura y proseguir


colocando la sección siguiente. Cada vez que se aplique una nueva
sección de la decoración deben rellenarse las juntas, que cubrirán las
imperfecciones y darán consistencia a la obra. La disposición del
mosaico sobre un recipiente playo es muy sencilla. Se procederá como
si se tratara de una superficie plana. En cambio la colocación de los
mosaicos en floreros, fuentes, potes y otros objetos similares, será
mucho más complicada, porque los diseños del fondo, costados y borde
deberán realizarse por separado.

Fuente de cerámica, revestida por dentro con mosaico en distribución


circular. El centro del fondo está formado por un círculo; la hilera del
medio, es decir, el diámetro, comprende 9 piedras enteras; hacia un lado y
el otro, las otras hileras están constituidas por un número decreciente de
piedras, algunas cortadas particularmente para obtener la forma circular.
Seis hileras circulares rodean progresivamente el círculo central hasta
llegar exactamente al borde, que se compone de dos filas.

Un trabajo de esta índole se comienza revistiendo el fondo. Para


facilitar el trabajo se colocará e! objeto por decorar en posición vertical
(sobre el borde) apoyándolo en algo sólido. De esta manera no será ne-
cesario que la persona que trabaja se incline sobre el objeto para decorar
los costados y el borde, que generalmente se forma con 2 ó 3 hileras de
plaquitas. El revestimiento interior de un objeto de abertura amplia
no permitirá más que un motivo geométrico, con excepción del fondo,
donde se podrá realizar un motivo apropiado.
Sin embargo, la ingeniosa disposición de los mosaicos y la adecuada
elección de los colores serán suficientes para conferir un carácter
distintivo y original a la obra.

Reproducción de retratos en mosaico


Al examinar las ilustraciones de este Manual se podrán observar
varias reproducciones de retratos; estilizados por completo o tan sólo
insinuados con unas pocas plaquitas de mosaico ("Mujer esquimal",
"Sembrador"); otros delicadamente trabajados ("San Maximino",
"Mujeres tahitianas", según una tela de Gauguin,; "La lección de
canto".
Existen, por cierto, diferentes estilos para reproducir el rostro
humano en mosaico, pero ninguno de ellos logra captar la semejanza o
parecido con la veracidad del pintor.
La reproducción de un retrato es considerada, en efecto, una de las
tareas más ingratas dentro del trabajo con mosaico. En este caso, la
finalidad no consiste en producir una imagen que coincida con la
realidad, sino interpretarla y estilizarla, de tal modo que se destaquen
los rasgos esenciales del carácter, pues la delicadeza de los mismos no
puede reproducirse.
El siguiente retrato podrá parecer pesado, serio y hasta feo. En realidad es
un buen ejemplo de lo que puede ser un retrato en mosaico. Obra de un
artista escandinavo, representa el rostro de un atleta. Expresa fuerza y
voluntad. Las facciones reflejan el estado de tensión permanente.
El Trencadíz y el Mosaico y las artes aplicadas
Los creadores de obras artísticas buscan incansablemente nuevos
medios y formas de expresión. En esta búsqueda, pintores, escultores y
decoradores conocieron y usaron el Trencadíz y el mosaico,
desarrollando un nuevo campo de aplicación para un material que se
había considerado útil únicamente para revestimientos de pisos y
paredes.
En la actualidad se puede dividir el mosaico en dos grandes categorías:
El mosaico compuesto por elementos geométricos regulares, aplicado
en las decoraciones de gran des proporciones, utilizado por arquitectos
y especialistas.„
El mosaico de formas irregulares.
Este último, también denominado "mosaico artístico", entra en el
dominio del artista quien, sin embargo, no deja de aprovechar las
ventajas ofrecidas por el de la primera categoría, especialmente para la
conformación de fondos.
Muchas de las ilustraciones de este libro atestiguan la calidad de las
obras realizadas con mosaico, el que se ha convertido en un medio
artístico de expresión por su riqueza de colores luminosos y su
transparencia. En la actualidad, la publicidad se ha convertido en
otro de los campos donde la creación artística puede expresarse con
todo vigor y libertad. En realidad, la publicidad exige día tras día
nuevas formas de expresión y diversos centros de interés. Las
ilustraciones de las páginas siguientes así lo demuestran.

Este mosaico ha sido elegido por el artista


para dar vida a la marca de una fábrica de
lápices.
Logotipo para una Tienda Botánica

Logotipo para un Parque de Eco-Turismo


Logotipo para un mini centro Comercial

Logotipo para un Campamento Vacacional.


Composición con mosaicos sobre un plato utilizando como elemento
decorativo un tema precolombino.

Bailarina. Una silueta ha servido


como modelo para este mosaico.
Compuesto únicamente con
piedras blancas y negras,
mantiene e! estilo de la silueta. El
fondo negro está formado por
piedras de 2 x 2 c m ; el fondo
blanco, por piedras de 1 x 1 cm.
Para la silueta se utilizaron
piedras de 1 x 2 cm.
Distintos Mosaicos para la decoración de un
Restaurante.
Para la elaboración de estos Diseños se emplearon diferentes tipos de
piedras (baldositas) cortadas a mano y calzadas según el modelo,
véase la interpretación libre de los distintos motivos y la combinación
de colores para lograr una armonía que combine con el mosaico y que
a su vez lo haga llamativo y agradable a la vista.
El payaso. En la composición de este mosaico se han utilizado piedras de
distintos tamaños; se realizó con colores fuertes y contrastantes. Este
mosaico de práctica es reproducción de una pintura.

Reproducción de obras de arte


Es grande el grupo de pintores y jóvenes artistas que con el fin de
perfeccionar su propio estilo se inspiran en las obras de los grandes
maestros. Es muy lógico que el plástico que trabaja en mosaico se
sienta a menudo tentado de copiar una obra que admire
profundamente. Pero esta tarea no será sencilla ya que no se trata de
reproducir los trazos como en la pintura, sino de traducir en las piedras
de mosaico su propia interpretación.
Pero a estos trabajos, inspirados en una obra maestra, no se les puede
negar la técnica empleada que pone de relieve su peculiaridad y una
profunda originalidad. Ahora bien, la obra pictórica destinada a ser
reproducida sobre la forma de un mosaico debe ser reconsiderada como
una creación nueva, ya que la técnica del mosaico desempeña el papel
principal. En el mosaico es imposible reproducir la precisión de los
trazos del pincel y los matices de los colores de la pintura original. En
cambio, al disponer las plaquitas de mosaico es posible obtener un
relieve que no existe en la tela. Esta circunstancia debe ser
aprovechada por el artista. Nuevas formas y líneas originales, plenas
de efectos, surgirán espontáneamente. Antes de emprender la rea-
lización puramente técnica del mosaico, el artista debe" captar la
imagen e interiorizarse con ella. Antes de iniciar el trabajo
propiamente dicho, los esbozos, dibujos y esquemas serán esenciales.
Sólo la práctica puede llevar al dominio del material, a la combinación
de los colores, al juego de luz y sombra para destacar una u otra parte
del motivo, o realzar una que otra forma.

Mosaico con diversos materiales


Son escasos los materiales, sólidos y de colores variados, que no
puedan ser utilizados para la composición de mosaicos, siempre que por
mosaico se entienda la reunión de una multitud de piezas en un todo.
Tanto las piedras naturales como los ladrillos (el rojo le confiere un
efecto particularmente hermoso), fragmentos de jarrones rotos,
pedazos de vidrios de color y una gran cantidad de otros materiales
pueden servir de inspiración para la creación de trabajos curiosos y
originales.
Este mosaico ha sido realizado con piedras de mármol y granito. Esta obra mide
tan sólo 40 x 45 centímetros. Todas las piedrecillas son de tamaño reducido,
algunas miden 2 x 4 mm.
NOTA: Para poder trabajar con trocitos tan pequeños, se emplea una técnica
útil y práctica: Se coloca una lámina de vidrio sobre el diseño realizado
previamente. De esta manera se obtiene una base perfectamente plana y
transparente, sobre la cual se puede trabajar con máxima precisión. Luego se
colocan las piedras directamente sobre la lámina de vidrio con cola sintética. La
transparencia de la lámina de vidrio permite trabajar con seguridad, siguiendo
las fases progresivas del trabajo. Una vez terminada la aplicación, se rodea con
un marco chato de madera, el que se fija sobre la lámina de vidrio con el mismo
aglomerante.

No existe ninguna regla que sirva de guía para la realización de esta


tarea. Todo depende del material que se posea y de la imaginación del
artesano. La ilustración siguiente muestra un gallo, realizado con
fragmentos de un recipiente de cerámica roto aplicados sobre base de
cemento.
El mosaico formado con la combinación de diversos materiales
constituye un entretenimiento que da lugar a la obtención de
resultados muy originales. En cambio dentro del campo puramente
educativo, el empleo de fragmentos y materia! diverso tiene una fina-
lidad completamente distinta. Con estos materiales., el niño de poca
edad aprende a componer pequeños cuadros experimentando con líneas
y formas, hasta que" adquiere la habilidad y comprensión necesarias
para trabajar con auténticas piedras de mosaico, y aglomerante.

Los niños y los mosaicos


Las técnicas que en este tipo de trabajos utilizan toda variedad de
materiales, entusiasman al niño y tienen un alto valor pedagógico. Por
esto es natural que se encuentren incluidos en programas escolares de
algunos países Europeos. En este capítulo se describen, para padres y
maestros, labores técnicas muy interesantes.
Se debe tener en cuenta que a pesar del empleo de materiales distintos,
las técnicas son comunes a las utilizadas habitualmente en todo
trabajo con mosaico.

Paisaje realizado por un niño, con piedritas coloreadas. Las líneas negras
han sido trazadas con un pincel.
Mosaico con piedritas

La confección de un mosaico con piedritas se puede comparar a la


coloración de un dibujo: los minúsculos piedritas, de distintos colores,
reemplazan a los lápices de color y a la caja de acuarelas. Con las
piedritas el niño debe recubrir los espacios reservados en un diseño trazado
sobre un rectángulo de cartón o madera terciada. Los espacios que corres-
ponden a cada color deben ser bastante amplios y se evitarán los ángulos
demasiado agudos.
El niño realizará su propio diseño y elegirá los colores; luego encolará uno
de los espacios, sobre el cual distribuirá las piedritas del color elegido.
Cubrirá, siguiendo el mismo procedimiento, toda la superficie del dibujo,
y así logrará un mosaico cuyo valor residirá más en la combinación de los
colores que en la precisión de las formas.

Cabeza de hombre. Mosaico compuesto únicamente con piedras naturales.


Clasificadas de acuerdo con los colores y según lo requería la composición, las
piedras se rompieron y desmenuzaron para obtener las formas apropiadas.
Mosaico con carozos, pepitas y granos
Con granos, carozos y pepitas de todo tipo y tamaño pueden realizarse
mosaicos particularmente originales. También pueden utilizarse caraotas
negras y blancas, arvejas secas, granos de café, lentejas, de distintas
formas y de colores variados.
Los trabajos hechos con estos pequeños elementos nunca podrán ser de
grandes dimensiones, porque se necesita una gran cantidad para cubrir una
pequeña superficie; pero, precisamente, el tamaño reducido del material
empleado confiere al mosaico un aspecto de miniatura.
Por esto, la elección del motivo es muy importante. Se debe trazar un
bosquejo sobre el cartón que servirá de base, elegir los distintos granos o
carozos que más convienen al diseño y determinar el lugar para cada uno de
ellos antes de componer e! mosaico definitivamente. Una vez elegido el
motivo y establecida la repartición de los elementos se encola la base y se
esparce el material, aunque en algunos casos el motivo exige pegar los
elementos cuidadosamente, uno por uno.
Pese a no ser indispensable, pues el material presenta variado colorido,
una vez terminado el mosaico, pueden destacarse ciertas partes con
pintura a la acuarela.

Este trabajo ha sido compuesto con toda clase de legumbres secas y granos
de caté. Como los elementos son relativamente grandes, conviene encolar
un grano por vez y luego colocarlos en su lugar.

Mosaico con papel


Preferentemente se utiliza pape) engomado de todos los colores;
humedecido, este material se adhiere fácil y prolijamente. Pero como
algunos colores suelen ser muy fuertes, conviene utilizarlos,
únicamente, en los primeros trabajos. A medida que el pequeño
artista adquiera habilidad y práctica en la tarea, podrá pintar el papel
blanco engomado con los colores que más le agraden.
Para trabajar se necesita gran variedad de papeles engomados, papel
blanco, pinturas (a la aguada o acuarelas), toda clase de papeles,
cartulina (para3 dar relieve a ciertas partes del motivo), papel de
estraza, cola, uno o varios pinceles, un par de tijeras y una base de
cartón.
Se traza el bosquejo del motivo elegido sobre la base de cartón; luego, a
grandes rasgos, se procede a la repartición de los colores principales. Se
corta el papel en tiras, luego en cuadrados de 1 cm de lado. Más adelante
podrán agregarse otras formas geométricas, pero como iniciación conviene
limitarse a los cuadritos.
El papel engomado se pega fácilmente, siempre que no se moje demasiado.
El papel común se pega con cola líquida. Se colocan los cuadraditos con la
cara blanca hacia arriba sobre una hoja de papel de diario o papel secante.
Se aplica cola con un pincel y se fijan fuertemente en el sitio asignado en el
papel o cartón que sirve de base.
Se humedece levemente con un trapo o una esponjita ligeramente
humedecida, para eliminar los excesos de cola.
Se comienza la composición del mosaico de papel por las líneas principales
del motivo; es decir, trazando primero los contornos de las partes
principales y luego pegando los trocitos de papel correspondientes una vez
hecha la elección de los colores. Los otros pedacitos de papel se disponen
alrededor de esas líneas principales. Se obtendrá un hermoso efecto
pegando trocitos de papel sobre un fondo gris o de color oscuro. Se re-
comienda especialmente no pegar los papeles exactamente unos al lado de
los otros. Como sucede en el caso de! mosaico auténtico, se debe dejar un
espacio de I ó 2 mm entre los trocitos de papel. Con las formas
geométricas nuevas, el niño aprenderá rápidamente a descubrir los
distintos y variados efectos cromáticos. Aprenderá asimismo a realzar
uno que otro detalle, utilizando una tonalidad apropiada, haciendo
contraste con los colores circundantes o con el color del conjunto. Para
conseguir efecto de relieve se introducen pedacitos de cartón pintados.

NOTA: En este método los pequeños trocitos de papel reemplazan a las


"piedras" del mosaico. Al principio, se realizarán motivos simples, combinando los
colores primarios. Se debe tener siempre presente que en las escuelas los más
pequeños realizan primero el trenzado simple con tiras de papeles de color antes
de pasar a las tareas más complicadas del coloreado y recortado.
Este método comprende dos operaciones distintas: confección de piedras con
yeso; realización del mosaico, una vez obtenidas las piedras.

Mosaico con piedras de yeso coloreadas

Fabricación de las piedras


Primero se preparan dos recipientes sólidos (latas de conserva, por
ejemplo). En uno de ellos se disuelve el colorante en polvo con un poco de
agua. Luego se cubre una lámina de vidrio o un pedazo de linóleo con agua
jabonosa, utilizando un trapo o esponja: así se obtendrá una capa
aisladora.
El segundo recipiente se llena con agua hasta la mitad y se agrega el yeso
por cucharadas, revolviendo constantemente para evitar la formación de
grumos. La proporción es: 1 cucharada de yeso por cada cucharada de
agua. Se agrega el colorante, en pequeñas proporciones, hasta obtener el
matiz deseado. Hay que mezclar rápidamente, pues el yeso se endurece
en el término de 10 minutos. Puede conservarse por más tiempo la
plasticidad del yeso agregando al agua una gotita de jugo de limón o
bórax (una parte de bórax por cada 12 cucharadas de agua demora 15
minutos el endurecimiento del yeso). En la proporción 1:8 tardará
media hora; y en proporciones iguales (1/2 agua y l/2 bórax) tardará en
fraguar de 7 a 10 horas. Se vierte el yeso fresco sobre la lámina aisladora
y con la cuchara de albañil u otro objeto similar se alisa formando una
capa de 5 a 8 mm de espesor. La plancha de yeso se corta con un
cuchillo en cuadrados de 1 x 1 cm, que una vez fraguado el yeso se
separan con la cuchara. Se repite el procedimiento utilizando los
colores deseados hasta obtener la cantidad de cubos del color necesario.

NOTA: El material que se utilizará será el siguiente: yeso para modelar (una
gran cantidad); colorante en polvo hidrosoluble; cola de almidón (engrudo);
una plancha de vidrio o linóleo,- varillas de madera; una brocha de pintor o un
cepillo; una cuchara vieja para revolver o un cucharón (de cocina); dos reci-
pientes para hacer las mezclas; un pequeño serrucho,- un cortaplumas; una
cuchara de albañil; un martillo y clavos para unir las varillas y formar un
cuadrado.

Confección del mosaico


Como en el caso anterior, se prepara una lámina de vidrio cubriéndola
con una solución jabonosa. Sobre la placa se coloca una hoja de papel con
el bosquejo del motivo elegido; luego se pegan, con cola soluble, los
cuadraditos de yeso, uno por uno, con la cara lisa hacia abajo; no se debe
usar cola celulósica. Se puede cubrir toda la superficie o limitarse al
motivo solamente. Entre las piedrecillas queda una junta de 1 mm. El
yeso que más tarde llenará estas juntas mantiene unida la obra y puede
servir de fondo a las partes que rodean al motivo.
Para evitar que el yeso líquido se derrame, se prepara un marco de
madera; por ejemplo un cuadrado de 30 x 30 cm de lado y
aproximadamente 2 cm de altura. Después de haber vertido el yeso
para llenar las juntas, hay que esperar por lo menos 1 hora antes de
quitar el marco y desprender el mosaico de la placa de vidrio.

La fabricación de los cubos de yeso se realizará fácilmente si se utiliza, a ese


efecto, un molde dividido especialmente en pequeños cuadrados que se rellenan
con yeso, y que permite obtener cuadrados de formas perfectas. La ilustración
muestra dos moldes para fabricar cubos de 2 x 2 , 1 X 1 cm y, asimismo, "piedras"
triangulares.
Conviene proceder con cierto cuidado, porque el yeso es muy delicado y
tarda varios días en fraguar completamente; cuando esté perfectamente
seco, se pinta la superficie con barniz incoloro, que devuelve a los colores
apagados por el yeso su luminosidad y matices cálidos. Los poros del yeso
se tapan con un producto adecuado y luego se pasa una mano de barniz
aceitoso o celulósico.
Esta técnica ofrece muchas variantes: por ejemplo, puede ejecutarse un
motivo en yeso blanco y llenar el resto del cuadro con yeso oscuro o negro.
El motivo blanco sobre fondo negro o verde oscuro surte un efecto muy
decorativo y particularmente hermoso.

ALGUNOS TRABAJOS REALIZADOS:


Galería de imágenes del Maestro Sri Deva Fenix y sus Ayudantes.
Realizados en PHYSIS Taller del Fénix, Caracas y
En los Talleres de la Ciudadela del Fénix, La Azulita, Edo Mérida.
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ÍCONOS
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LOGOTIPOS Y SELLOS PSICO-RADIALES

Estos son algunos ejemplos que ilustran las posibilidades


creativas que se pueden desarrollar con esta útil Técnica.