PINOCHO CON BOTAS (Adaptación) Al final del cuento Pinocho, este personaje de madera estaba nadando en el mar, remolcando

en sus hombros a su papá Gepeto . El mar estaba tranquilo, la luna brillaba, el Tiburón dormía y Pinocho nadaba. Y pensó, mientras nadaba, que no quería entrar en el capítulo siguiente del cuento. Cuando llegó con la ayuda del Delfín a la playa junto con Gepeto, se alojó en la choza de P epe Grillo. Esa noche, mientras dormía se le apareció el Hada de los Deseos, que le soltó un largo discurso para que dejara de ser travieso y se volviera un muchacho bueno. Y Pinocho se echó a correr, dejando plantados al Hada y al sueño. -A mi me encanta ser un títere se dijo Pinocho mientras caminaba por el campo con sus piernas de madera que hacían tric trac. Pero ahora no sabía adónde ir. Le hubiera gustado actuar, cantar y bailar, como le corresponde a un títere, y entonces se le ocurrió que lo mejo r era buscar un lugar en otro cuento, puesto que acababa de abandonar el suyo. A fuerza de caminar con sus piernas de madera que hacían tric trac, Pinocho llegó al molino justo mientras el hijo menor del molinero se quejaba de haber heredado solo un Gato. Y el Gato estaba diciendo en ese momento: -No os aflijáis, querido amo. Solo debéis hallar un saco y mandarme hacer un par de botas para caminar por el bosque, y veréis que la suerte, que hasta ahora os ha tratado mal, se tornará propicia. Pinocho irrumpió en el diálogo. -Si estás triste por haber heredado un Gato, ¿no te gustaría heredar un títere que sabe cantar y bailar y puede ir contigo por todo el mundo para dar espectáculos en las plazas? ¡Imagínate, dinero a montones! El hijo del molinero miró a Pinocho con aire de suficiencia. -¿Pero es que no sabes cómo termina nuestro cuento? En este momento yo estoy desesperado y no tengo un centavo, pero dentro de poco me volveré riquísimo gracias precisamente a este Gato. Pinocho se acercó y le habló al oído. -¡Pero gracias a mí te puedes volver cien veces más rico! El hijo del molinero que, como todos los ricos, nunca se sentía lo bastante rico, se mostró interesado en la propuesta de Pinocho. -¿Y cómo lo vas a hacer? -Este es asunto mío. Que te baste saber que vas a volverte rico y archirrico, cien veces más que en el cuento del Gato con botas. -¿Y qué es lo que debería hacer? preguntó en voz baja el hijo del molinero para que no lo oyera el Gato que dormitaba en un rincón. -Tienes que ponerme a mí en el lugar del Gato y al Gato en el lugar del conejo dijo Pinocho. El hijo del molinero volvió a acercarse y dijo de nuevo en voz baja: -Si entendí bien, tendría que poner al Gato dentro del saco. -Exactamente. Y darme a mí un par de botas.

El hijo del molinero lo agarró por el cuello y lo puso rápidamente en un costal de lino. Fondo de Cultura Económica. que cerraron con una cuerda gruesa. -Dile a tu amo contestó el Rey. que luego amarró con una cuerda.que le doy las gracias y que acepto con gusto su obsequio. y arañó a todo el mundo. estornudaba y maullaba. -He aquí. bufab a. Pinocho le pidió al hijo del molinero un par de botas. se las puso. los guardias del rey no qu erían dejarlo entrar. Agarra ron de inmediato a Pinocho por los pies y la nariz y lo metieron en el costal. Dos guardias montados a caballo lo llevaron al galope hasta el capítulo del que se había escapado. a los ministros y a los guardias. México. Llegado al palacio.El hijo del molinero le hizo dos caricias al Gato y el Gato empezó a estirarse y cerró los ojos. Salió el gato desgreñado. Al fin decidieron todos juntos dejar entrar al títere. . Dentro del costal el Gato blasfemaba. Extraído y adaptado de: Pinocho con botas . El Rey mandó abrir el costal porque así estaba escrito en el cuento. enfurecido. Sabían que tenía que llegar un Gato con botas y con un costal en el hombre y en cambio había llegado un títere de madera: sin embargo él también traía botas y un costal en el hombro. 1996. un gato de gatera que el señor Marqués de Carabás me encargó obsequiarle de su parte. El Rey se enojó muchísimo porque nada de esto estaba escrito en el cuento. cargó el costal en el hombro y se marchó rumbo al palacio del Rey con sus piernas de madera que hacían tric trac. Majestad dijo Pinocho. Luigi Malerba. que se había aprendido de memoria las palabras de la fábula. al Rey. El Rey consultó con sus ministros y los ministros consultaron entre ellos.