“LA ENCARNACIÓN DIVINA”.

AMILIUS

F.R.C. S.I.
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TAPA DEL LIBRO

Titulo de la obra: “LA ENCARNACION DIVINA” AMILIUS amilius.frc@gmail.com PRIMERA EDICION: NOVIEMBRE DE 2007 Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 PRINTED IN ARGENTINA

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“Dedicamos éste libro a nuestro amado swami BHAGAVAN SRI SATHYA SAI BABA”.

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PRÓLOGO
Este libro nos fue inspirado, en principio, por la devoción hacia “Sai Baba” de la mujer que amo, y por la transformación que produjo el hecho de que uniera nuestras vidas con un milagro. La conocimos gracias a un retrato de swami, que ella devolvió a una amiga y devoto, y que en el preciso instante que salía de su casa para consumar el acto, causalmente pasáramos por allí. Al ver tan gran retrato de nuestro querido swami, frenamos el vehículo abruptamente, y preguntamos de quien era ese hermoso cuadro… a la distancia llevamos gravado en la retina y en el corazón la alegría que nos produjo encontrar en una ciudad donde no conocíamos a nadie -por estar recién llegados- a una devoto de “Sai Baba”. También nos impactó el amor que le profesaba, y su experiencia personal con “Baba”. El salvó su vida antes de ni siquiera conocerlo. Devotos habían pedido por ella por que tenía una grave afección cardiaca, originándose un gran milagro al sanarse definitivamente. Nuestras vidas se componen de grandes y pequeños milagros de nuestro amado swami, este libro también es uno de ellos. Viajamos a la India y personalmente le entregamos en sus manos una copia del mismo, pero, las restricciones ya conocidas en cuanto a la manera de entrevistar a “Baba”, por su avanzada edad y su seguridad -debido a la gran cantidad de devotos que lo visitan de todo el mundo- no tuvimos repuesta alguna para su publicación, hasta después de siete meses exactamente, momento en el que recibimos su autorización personal a difundirlo -a través de un sueño-. Y fue el mismo día en que “Baba” dio su “Darshan Cósmico” para todo el mundo (“Darshan” significa la visión de un personaje espiritual que confiere inmensos beneficios espirituales al observador); el 4 de octubre de 2007; manifestaciones en los cielos que vieron mas de 50.000 personas reunidas en el aeropuerto de Puttaparthi, haciéndose eco de este suceso diarios de la

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zona (Chenai) decían que claramente se veía la figura de swami reflejada en la luna. Vivir en esta época, siendo contemporáneo de “Bhagavan Sri Sathya Sai Baba”, es un gran privilegio, ya que su voz es la auténtica voz del señor mismo. Sin ostentación alguna, proclama su divinidad a través de una continua manifestación de milagros que van más allá de cualquier clasificación científica. “Sathya Sai Baba” dio principio a la misión para la que llegó a este mundo, el 23 de mayo de 1940, en el pueblo de Puttaparthi, mientras ponía regalos en las palmas extendidas de todos los que llegaban, Sathyanarayana a la temprana edad de catorce años, cuando se anunció a sí mismo como el santo de Shirdi, o sea, “Sri Sai Baba” encarnado nuevamente, cumpliendo la promesa que ese santo había hecho de que aparecería de nuevo ocho años después de su muerte física para completar su obra… “Sai Baba” nos aconseja, consuela y otorga gracias, y por encima de todo, infunde ánimo en los aspirantes que vacilan, para que continúen su camino hacia El, porque El es lo absoluto, El es la meta. Cada una de sus palabras, ya sean habladas o escritas, son un juicio que es una verdad universal; El posee la autoridad para que así sean. Queridos hermanos, este planeta es muy afortunado, y nosotros los habitantes también, ya que gozamos de la gracia infinita de tenerlo a swami hace 82 años. ¡Junto a él todo se puede!. AMILIUS

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INDICE
PRÓLOGO CAPITULO I. “LA ENCARNACIÓN DIVINA” CAPITULO II. “EL MAESTRO” CAPITULO III. “EL GAYATRI MANTRAM” CAPITULO IV. “LA VERDAD” CAPITULO V. “EL AMOR” CAPITULO VI. “LA RECTITUD” CAPITULO VII. “LA PAZ” CAPITULO VIII. “LA NO VIOLENCIA” CAPITULO IX. “LA OPCIÓN DE LA FELICIDAD” CAPITULO X. “EL ARTE DE LA MEDITACIÓN” CONCLUSIÓN

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“El señor tiene que venir en forma humana y actuar entre los hombres, de modo que se le pueda escuchar, tocar, amar, reverenciar y obedecer. Tiene que hablar la lengua de los seres humanos y comportarse como ellos, como un miembro de la especie. De lo contrario, se le negará, despreciará, se le temerá o evitará”. S.S. SAI BABA

CAPITULO I “LA ENCARNACIÓN DIVINA”.
Este es un gran momento en la historia mundial, tuvimos en Aurobindo (1872-1950) a un ser realizado, a un hombre transformado, biológicamente diferente, fue uno de los intelectuales más activos del nacionalismo hindú, combinando el periodismo la poesía, la política y la espiritualidad. Durante el tiempo que pasa en la cárcel se entrega plenamente al yoga y a la meditación, iniciando una fascinante revolución espiritual que, aunque rodeado por discípulos, proseguirá en soledad, hasta su muerte. Se manifiesta la divinidad, y en Aurobindo ocurre una enorme transformación, anuncia públicamente el 26 de noviembre de 1926 que: "ha descendido a la tierra la divinidad, ha descendido a la tierra la shakti". Este hecho es muy importante por que lo vincula con el 23 de noviembre de 1926, que es el día en que nace en el sur de la India, en Puttaparthi, SATHYANARAYANA RAJU que toma el nombre de “SAI BABA”, por ser la reencarnación del santo mahometano “Sai Baba de Shirdi", que había muerto ocho años antes.
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En una de sus famosas profecías “Sai Baba” predijo que dejará su cuerpo físico a la edad de noventa y cinco años; y ocho años mas tarde, como anteriormente, volverá a reencarnar y tomará el nombre de “Prema Sai Baba” (prema=amor). El tercer Sai nacerá en Gunaparthi, un pueblo en el distrito de Mandya en Karnataka (en el viejo estado de Mysore, entre Bangalore y la ciudad de Mysore). “Baba” dijo que el padre de su próxima reencarnación -como Prema Sai- había nacido en el sur de la India en el estado de Karnataka. Él también dijo que el cuerpo de Prema Sai estaba en el proceso de ser formado. Continúa diciendo: Ellos no están separados. Yo he mencionado la completa unidad de los tres en el objetivo final de la misión... Sus requisitos de tareas y poderes para ellos difieren de acuerdo al tiempo, la situación y el ámbito. Pero ellos pertenecen y provienen desde el mismo cuerpo divino (dharma swarupa). ...El Avatar anterior, “Shirdi Baba”, dispuso la base para la integración secular y dio al género humano el mensaje de deber como trabajo. La misión del presente avatar es hacer que todos se den cuenta de que el mismo Dios o divinidad reside en cada uno. La gente debería respetarse, amarse y ayudarse los unos a los otros independientemente del color o credo. Así, todo trabajo puede volverse una forma de adoración. Finalmente, “Prema Sai”, el tercer avatar, promoverá la noticia evangélica de que no solo Dios reside en todos, sino de que todo es Dios. Este será el saber final que habilitará a todos los hombres y mujeres ir a Dios. El tercer avatar trae de hecho el triple mensaje: trabajo, adoración y sabiduría. Esta realización es la confirmación de la alianza entre el hombre y Dios, para vencer lo negativo. “Sai Baba” subraya su relación con “Sai Baba de Shirdi” al materializar vibhuti, o ceniza sagrada (semejante
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al agua bendita de los católicos, en su significado espiritual); se supone que el vibhuti posee también grandes virtudes curativas, y lo ha prescrito para toda clase de enfermedades y lesiones internas o externas y lo crea de continuo para sus seguidores. El vibhuti es también un nexo entre “Sai Baba” y Shiva (una de las tres deidades centrales de la religión Hindú). El Dios destructor y su instrumento el fuego. Ayudando a consumir nuestros deseos y apegos al cuerpo y al mundo de la sensación. Shiva nos hace aptos para ver aquella parte eterna que existe en nuestro ser. El encuentro del hombre con Dios debe significar siempre una penetración, una entrada de lo divino en lo humano y una inmersión del hombre en la divinidad. Pero ésta inmersión no tiene la naturaleza de una aniquilación. La alegría es el secreto. Aprendamos la alegría pura y aprenderemos a Dios. Los mundos y los universos tuvieron nacimiento por que el infinito concibió en sí mismo una alegría inmensurable. Dios no puede cesar de inclinarse hacia la naturaleza ni el hombre de aspirar a la divinidad. Esta es la relación eterna entre lo finito y lo infinito. Cuando parecen apartarse el uno del otro, retroceden para preparar un encuentro mas intimo. En el momento actual el Avatar dice: “Dios está con ustedes” tomemos consciencia de esto, de manera tal que podamos convertirnos. En la religión hindú un avatar es un ser extraordinario, la personificación de lo divino, manifestando dieciséis cualidades especiales. Las más profundas que lo distinguen del hombre mortal, son su completo dominio y trascendencia del mundo físico, incluyendo la facultad de materializar objetos a voluntad; otras son las cualidades de omnisciencia, omnipresencia y omnipotencia.

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El despertar cósmico de un individuo ocurre cuando la monada reconoce su núcleo central, el verdadero hombre cósmico, que, al realizarse, asciende al estado de avatar, y se puede decir que en el transcurso de la evolución, el ego humano es absorbido por el alma, el alma por la monada, y ésta por el regente monádico. Cuando esto sucede, el regente alcanza la consciencia de avatar e ingresa en la esencia de la energía divina. El avatar elige descender a la tierra, pudiendo actuar en los mundos materiales y expresar con perfección uno de los aspectos divinos. El nivel de existencia del avatar es superior al monádico. En el avatar se sintetizaron las polaridades masculinas y femeninas. Es un grado de realización alcanzado después de finalizadas las etapas de experiencia del ser en el universo físico cósmico. A partir de entonces en él apenas existirá la esencia de la energía: neutra, asexuada, ya no la unión de polaridades. El avatar se encuentra en estado original, trascendiendo las leyes materiales. La consciencia de avatar representa la unidad; es el portal de la omnipresencia y de la omnisciencia y el medio de contacto con las fraternidades cósmicas. Un avatar se manifiesta en el mundo concreto, cuando, es necesario para servir y ésta es la misión que hoy en día lleva a cabo “Sri Sathya Sai Baba”; él nos dice: “El servicio es la mejor forma de adoración”,”Ama a todos y sirve a todos”. La enseñanza de su filosofía de vida es el legado que regala a toda la humanidad y que podría sintetizarse en cinco postulados fundamentales: Los valores humanos básicos de: “LA VERDAD, LA RECTITUD, LA PAZ, EL AMOR, LA NO VIOLENCIA”, y el sacrificio para contrarrestar los enemigos internos de la lujuria, la ira, la codicia, el deseo, el orgullo y los celos.

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Su ashram, “Prashanti Nilayam”, (La morada de la paz suprema) en el pueblo de Puttaparthi, en el sur de la India, es su sede principal en la cual miles de devotos de diferentes partes del mundo se agolpan cada día. Dondequiera que se encuentra, da discursos sobre asuntos espirituales dirigidos directamente a la vida de cada ser humano, sin importar la nación o la religión a la cual pertenezca. Decimos que estamos entrando en la edad de acuario, terminando así una gran era y empezamos otra, es nuestro mundo el que también entra en una nueva era propiciando un nuevo comienzo por el auténtico sendero espiritual, se presenta una nueva actitud hacia la vida que percibimos como una búsqueda interna de un mayor conocimiento y entendimiento del propio ser y externamente, como un nuevo sentido y una nueva consciencia de la responsabilidad personal y racial hacia el mundo que habitamos. Y nos preguntamos ¿Qué mensaje divulga: “Sai Baba” en lo que respecta a la India?: sobre todo la abolición de las castas “La humanidad es una -dice- y las castas deben ser eliminadas; hay una sola casta, la de la humanidad”. Este mensaje no es de mucha simpatía en la India, ya que hay implantado un verdadero sistema de castas y un poder de las mismas. En un discurso dijo: “El hombre nace solo, pero vive con otros; en consecuencia vive en sociedad, por lo que es necesario una obra social; y la obra social está representada por las escuelas, hospitales y todas aquellas estructuras necesarias para una mejor vida”. El aspecto más importante en “Sai Baba”, a nuestro modo de entender, es su DARSHAN, Su Persona por que da a cada individuo un impulso que puede seguirse o dejarse de lado, el impulso llega y uno puede seguirlo o descartarlo. Él es una manifestación y demuestra con
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extrema claridad como se obra, el primer escalón en la sabiduría de un hombre; es comprender el porqué de su vida y su enseñanza fundamental, nos invita a una forma de consciencia. Nosotros sabemos que significa consciencia. No es un hecho mental, consciencia significa vivir en cierta dimensión, en cierto nivel. Es un estado de existencia. Afirma la existencia de un Dios único, nos propone una “religión universal”, donde exista como punto de referencia un único centro de luz. Las religiones son muchas pero la senda es una y necesitamos descubrirla. Ninguna religión es mala para aquel que tiene un buen sentido de comprensión."No es correcto ver diferencias entre las religiones”. Las diferentes religiones han existido para conducir al hombre hacia la divinidad, no para crearle conflictos y tribulaciones. “Sai Baba” a menudo es mal interpretado cuando dice "Yo soy Dios…” La diferencia está en que él es consciente de ser Dios y nosotros no. Cristo también fue acusado de blasfemo cuando dijo: “¿No está escrito en vuestra ley, yo digo, vosotros sois dioses?”. Y el salmista cita a Dios mismo diciendo: “Sois dioses y todos vosotros sois hijos del altísimo”. “Baba” nos dice: “que el pecado más grande que comete el hombre es olvidarse de su divinidad”. Sin reconocer su verdadera naturaleza, se considera a sí mismo como un individuo separado y llena su mente de deseo y odio. No debemos ver la existencia humana como algo lamentable o débil e impotente. El hombre es la encarnación de la divinidad; él es Sath – Chith - Ananda (Ser – Conocimiento - Dicha). La divinidad en él está siempre irradiando luz y dicha. Sin embargo, debido al velo de los malos pensamientos que cubren su mente, él no es capaz de experimentar esta dicha.
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Se cuentan innumerables fenómenos respecto de “Sai Baba", se habla de resurrecciones, de curaciones, de bilocaciones, mas no quisiera detenerme en éstos aspectos fenomenológicos, porque creo que está sobreentendido y no nos conduce a un mayor conocimiento, a una mayor consciencia. Pero si hacer hincapié en el “servicio”, por que no se trata de un hacer por hacer si no de un servicio consciente, dice swami: “Sirvan, hagan obras”. Obrar es un término profundo; no quiere decir como en occidente, abrir escuelas. En occidente ya existen, lo que quiere decir, es que debemos contribuir a que funcionen, no quiere decir construir hospitales, hagamos que también éstos funcionen. Hemos de trabajar sobre la consciencia de los individuos y esto es mucho más difícil que abrir escuelas u hospitales. La consciencia humana es solo una fase de la consciencia divina, pero nosotros producimos consciencia divina en cuanto conocemos la creación, estamos unidos a las leyes de la creación, a las leyes de la tierra. La consciencia divina ha existido siempre, como siempre ha existido el tema de la creación. Por esto el hombre es Dios, por esto el hombre tiene a Dios dentro de sí. Queriéndolo o no, ésta fuerza divina que está en el hombre - el alma, el ser - actúa produce. El hecho de que en éste momento haya tomado forma humana, no quiere decir que no haya actuado antes, y no ha dicho que actuará igualmente después, cuando no tenga ya una forma humana, es un hecho momentáneo de ésta situación. Y el ser producirá igualmente una situación - la forma humana, el hombre así como es, como ha sido, como será - en cualquier parte del universo. Donde sea, será siempre para la producción de consciencia divina. Porque él es consciencia divina. Lo divino es una cualidad. En 1972, en un mensaje a los devotos norte americanos expresó “Sai Baba”: “Ustedes como el cuerpo, mente o alma son un sueño; lo que en realidad son existencia, conocimiento, bienaventuranza. Ustedes son el

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Dios de éste universo. Están creando todo el universo y atrayéndolo hacia ustedes”. ¿Cuándo tienes consciencia de ti mismo? ¡Cuándo tomas consciencia de quién eres! Y ¿Cuándo tendrás consciencia divina? ¡Cuándo tomes consciencia de ser Dios! Este es el motor de la creación. La divinidad es plenamente inmanente a cada uno; eso es patente para los ojos que puedan ver con claridad y profundidad. Por consiguiente, es el deber del hombre ver en la sociedad la expresión de la divinidad y usar toda su habilidad y esfuerzo para promover el bienestar y la prosperidad de la sociedad. El hombre debe cultivar éste sentimiento expansivo. Todos los hombres son de un mismo linaje, “el linaje divino”. Cada paso en el tránsito del avatar está predeterminado, “Rama” vino a nutrir las raíces de sathya (verdad), y de dharma (rectitud), “Krishna” vino para fomentar shanti (paz), y prema (amor). Ahora estas cuatro virtudes están en peligro de extinguirse. Por ello es que ha venido el presente avatar. Los avatares no tienen una etiqueta, o un cartel, ellos inician un recorrido y a lo largo de éste se dejan reconocer sólo por aquellos que son buscadores de la verdad. Dice “Sai Baba”: “mis actos son los cimientos donde estoy construyendo mi obra, la tarea para lo cual he venido. Todos los actos milagrosos que ustedes observan deben interpretarse así, y no tengo ninguna intención de hacerme propaganda”. Un avatar no necesita publicidad, por eso “Baba” donde se recauda, acumula o exhibe dinero no se presenta. Solamente va donde la sinceridad, la fe y la entrega son estimadas. Solo las mentes inferiores se regodean en la publicidad del autoengrandecimiento. Esto no tiene razón de ser en el caso de los avatares, no precisan propaganda.

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Quizás han oído decir que lo que swami hace es pura magia…Los aprendices de mago tratan a través de los medios masivos de comunicación, a ridiculizarlo e imitarlo, pero la manifestación de poderes divinos no debe interpretarse en términos de magia. Los prestidigitadores o magos hacen sus trucos para ganarse la subsistencia, la fama y las riquezas mundanas. Ellos se basan en la falsedad y medran en el engaño, pero jamás un avatar descendería a niveles tan bajos. Nuestro amado avatar solo acepta de las personas que constantemente lo visitan, las riquezas de su fe, de su devoción y de su amor, nunca pidió riquezas materiales. El correr en pos de las cosas externas produce toda clase de descontentos. Este género de deseo no tiene fin. Una vez que nos convertimos en esclavo de los sentidos éstos no nos dejaran libre hasta la muerte. Dice “Baba”: “Aun cuando no te sea posible servir a los demás o no estés dispuesto a hacerlo, al menos evita causar daño; esto es una forma de buen servicio”. -0-0-0-0-0-0-0-

“Tu eres maestro, tu eres la esencia, tu eres el alma, tu conoces tu acción” S.S. SAI BABA

CAPITULO II “EL MAESTRO”
La presencia del maestro, del nuevo avatar, afirma lo que sentimos lo que ha sido mantenido vivo por las
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antiguas tradiciones y por los antiguos maestros, debemos vivirlo, o sea llevarlo a la vida misma, llevarlo a la realidad a toda costa, fuera y contra nosotros mismos, por que la tierra tiene necesidad de grandes energías y de gran calor puesto que está gestándose a si misma. Sin esta tierra, sin este mundo, no nos queda ninguna posibilidad, en el momento actual, de entrar en contacto con la gran entidad celeste. Cada avatar tiene la función del desarrollo y de la evolución física y espiritual; transmuta y transforma la biología humana. Si esto no es comprendido, nosotros transformamos la vida de un avatar o de un maestro en algo cotidiano, demasiado humano y muchas veces hasta incomprensible en su enorme grandeza. Dice nuestro amado swami: “Cuando estoy solo soy Dios”, está procediendo con las leyes de la transmutación. Lo que está sucediendo es algo grandioso: la transmutación del pensamiento divino que se corporiza y diviniza toda la creación. Dios es todo, es la totalidad, pero en este momento, nuestro esfuerzo debe ser orientado hacia esta profunda transmutación de la tierra y del hombre, para que finalmente se produzca el contacto entre nosotros y Dios. Sabemos que la consciencia del maestro es aquella que trascendió las leyes del mundo material, forma parte de la jerarquía planetaria o de la solar. Las enseñanzas transmitidas por las jerarquías en el pasado definían al maestro como un ser que podía actuar libremente en el nivel intuitivo y por su magnetismo, ejercer control sobre el mundo material, sin embargo hoy en día los maestros actúan en el nivel mas profundo (el monádico), como consecuencia de la elevación de la jerarquía planetaria y de los grupos internos, y de las modificaciones realizadas en el proceso iniciático.

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Es difícil entender que el concepto de niveles de enseñanza del curso universal esté tan desprovisto de significado en la realidad como lo está el concepto de tiempo. Los niveles de enseñanza no pueden existir ya que es parte del plan de Dios para la expiación, y su plan no puede tener niveles, por ser un reflejo de su voluntad. La salvación está siempre lista y siempre presente. Los maestros operan en diferentes niveles, pero el resultado es siempre el mismo. Entonces es lógico que nos preguntemos ¿Cuántos maestros se necesitan para salvar al mundo? La repuesta a ésta pregunta es: “uno solo”. Un maestro absolutamente perfecto que haya completado su aprendizaje es suficiente, este ya no se verá a si mismo como un cuerpo, por lo tanto es ilimitado. La lección fundamental es: que el cuerpo se convertirá para ti en aquello para lo que lo uses, al usarlo para llevar la palabra de Dios se convertirá en santo, al ser santo no puede enfermar. Los maestros no sienten ningún pesar al renunciar a los placeres del mundo. La unicidad y la enfermedad no pueden coexistir. Para que la curación pueda tener lugar es necesario que se entienda el propósito de la ilusión de la enfermedad. Sin ese entendimiento la curación es imposible. La curación se logra en el instante en que el enfermo deja de atribuirle valor al dolor. La enfermedad es una elección, una decisión que es propia de la mente y no del cuerpo, el paciente que acepta esto se recupera. ¿Quién es el médico entonces? La mente del propio paciente, entonces lo que se necesita para que se produzca la curación es simplemente: el reconocimiento de que la enfermedad es algo propio de la mente y que no tiene nada que ver con el cuerpo. Si el paciente tiene que cambiar de mentalidad para poderse curar ¿Qué puede hacer el maestro? ¿Puede cambiar la mentalidad del paciente por él? Desde luego que no. Para aquellos que ya están dispuestos a cambiar de mentalidad, la función del maestro no es otra que la de regocijarse con

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ellos, pues se han convertido en maestros junto con él. Convirtiendo la separación en algo irreal. Los maestros tienen confianza en el mundo por que han aprendido que no está regido por las leyes que el mundo invento. Está regido por un poder que se encuentra en ellos, pero que no es de ellos. Este poder es el que mantiene todas las cosas a salvo. Mediante este poder los maestros contemplan un mundo perdonado. Es el precio que se paga por creer en las ilusiones. Es el precio que hay que pagar por negar la verdad. “Los maestros son símbolos de la de la salvación”. Con la palabra de Dios en sus mentes, vienen con una bendición, no para curar a los enfermos, sino para recordarles que hay un remedio que Dios les ha dado ya. No son sus manos las que curan. No son sus voces las que pronuncian la palabra de Dios, sino que dan sencillamente lo que se les ha dado y exhortan dulcemente a sus hermanos a que se aparten de la muerte. Los maestros no toman en consideración ni por un instante, las formas de enfermedad en la que sus hermanos creen, tratan de oír la voz de Dios en ese hermano que se engaña a si mismo, y le recuerdan que el no se hizo a sí mismo y que aún es tal como Dios lo creó. Los maestros reconocen que las ilusiones no pueden tener efectos. La verdad que se encuentra en sus mentes se extiende hasta la verdad que se encuentra en las mentes de sus hermanos y de este modo no refuerzan sus ilusiones. Es la función de los maestros: No ver voluntad alguna separada de la suya, ni la suya separada de la de Dios. Confundimos nuestras interpretaciones con la verdad, y nos equivocamos, mas un error no es pecado ni nuestros errores han derrocado a la realidad de su trono. Dios reina para siempre, y solo sus leyes imperan sobre nosotros y sobre el mundo. Su amor sigue siendo lo único que existe.

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El miedo es una ilusión, pues somos Dios. La verdad demuestra que las ilusiones no tienen ningún valor. El Maestro ha visto la corrección de sus propios errores en la mente del hermano, al reconocerlo como lo que es. Al haber aceptado la expiación para si mismo, también la ha aceptado para el hermano. La separación de Dios ocurre: 1. Cuando creemos que nuestra mente puede cambiar lo que Dios creó. 2. Cuando creemos que lo que es perfecto puede volverse imperfecto o deficiente. 3. Cuando creemos que podemos distorsionar las creaciones de Dios incluido nosotros. 4. Cuando creemos que podemos ser nuestro propio creador y que estamos a cargo de la dirección de nuestra propia creación. Todo lo que Dios creó es semejante a él, su verdadera fuente se encuentra en su interior. No obstante la capacidad de extender tal como Dios nos extendió su espíritu permanece todavía dentro de nosotros. En realidad, esta es nuestra única alternativa, pues se nos dio el libre albedrío para que nos deleitáramos creando lo perfecto. Todo miedo se reduce, en última instancia a la básica percepción errónea de que tenemos la capacidad de usurpar el poder de Dios. Por supuesto no podemos hacer eso, ni jamás pudimos haberlo hecho. En esto se basa el que podamos escaparnos del miedo. Nos liberamos cuando aceptamos la expiación, lo cual nos permite darnos cuenta que nuestros errores nunca ocurrieron. La enfermedad es una forma de búsqueda externa. La salud es paz interior. La paz nos permite mantenernos ecuánime ante cualquier falta de amor procedente de afuera, y nos capacita, para corregir esas condiciones.
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Toda curación es esencialmente una liberación del miedo. Para poder llevarla a cabo nosotros mismo debemos estar libres de todo miedo. El cuerpo es la morada de la vida, la energía su fundamento, el espíritu su controlador, si se pierde su respectiva posición, los 3 son perjudicados. Por ello, cuando el espíritu es el que conduce, el cuerpo le sigue, produciéndose resultados beneficiosos; cuando el cuerpo es el que conduce, el espíritu le sigue, produciéndose resultados dañinos. Las personas que viven para la glotonería y la lujuria son hundidas y cegadas por el poder y el beneficio, seducidas y encantadas por la posición social, casi mas allá de toda concepción humana. Cuando tu rango es elevado en el mundo, tu vitalidad y tu espíritu se agotan diariamente, posteriormente se disipan y no regresan al cuerpo. Si internamente cerramos y los conservamos afuera, no tienen ninguna manera de entrar. Por esta razón, existen a veces problemas con la actitud de distracción y de olvido del trabajo. Cuando la vitalidad, el espíritu, la voluntad, y la energía están en paz, nos llenan día a día y nos fortalecen, cuando son hiperactivas, disminuyen día a día, haciéndonos envejecer. Por consiguiente los sabios continúan nutriendo sus espíritus, hacen que su energía sea suave, hacen sus cuerpos normales, y fluctúan con el camino. De esta manera, acompañan la evolución de todas las cosas y responden a los cambios de todos los acontecimientos. Como corolario de las enseñanzas del “Divino Maestro”, el estudio y meditación de sus Máximas hará que abarquemos una nueva dimensión espiritual: 1. Prema (el Amor) debe considerarse como el aliento mismo de la vida.

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2. Más que todas las otras formas de prema, el principal esfuerzo del hombre debe ser fijar su amor en el señor. 3. Ese amor dirigido a Dios debe ser bhakti (la devoción); esa es la prueba fundamental: la adquisición de bhakti. 4. Los que buscan la bienaventuranza del atma (del alma, la chispa de Dios en nosotros) no deben ir en pos de los goces que producen los objetos de los sentidos. 5. Sathya (la verdad) debe tratarse como a la dadora de vida, como a la respiración misma. 6. Así como un cuerpo que no tiene aliento es inútil y empieza a pudrirse y heder en poco tiempo, de manera semejante la vida sin la verdad es inútil y se convierte en la morada maloliente de la disputa y la pesadumbre. 7. Cree que no hay nada más grande que la verdad, nada más precioso, nada más dulce y nada más duradero. 8. La verdad es el Dios omniprotector. No hay un guardián más poderoso que la verdad. 9. El señor, que es sathyaswarupa (la personificación de la verdad), concede su darshan (bendición de estar ante la presencia del Señor) a los de discurso verídico y corazón amoroso. 10. Ten bondad ilimitada para todos los seres; ten también el espíritu de auto sacrificio. 11. También debes poseer control de los sentidos, carácter sereno y desapego. 12. Mantente siempre alerta contra los cuatro pecados que la lengua propende a cometer: la falsedad, el hablar mal de los demás, la difamación y la charla excesiva. Es mejor esforzarse por controlar estas tendencias.
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13. Trata de impedir los cinco pecados que comete el cuerpo: el matar, el adulterio, el robo, el beber intoxicantes y el comer carne. Será una gran ayuda para la vida mas elevada el que también se mantenga a estos pecados tan alejados como sea posible. 14. Uno siempre debe ser cauto con los ocho pecados que la mente perpetra: el deseo vehemente, la ira, la codicia, el apego, la impaciencia, el odio, el egoísmo, el orgullo. El deber primario del hombre es mantener todas éstas cosas a una distancia conveniente. 15. La mente del hombre corre con rapidez persiguiendo acciones erróneas. Sin dejarla que se apresure así, recuerda el nombre del señor en ese momento o intenta hacer una obra buena. Los que hagan así sin duda llegarán a ser aptos para recibir la gracia del señor. 16. Primero abandona la tendencia a sentirte impaciente por la prosperidad de otros y a desear perjudicarlos. Se feliz de que otros sean felices. Simpatiza con los que están en situación adversa y haz votos por su prosperidad. Ese es el camino para cultivar el amor de Dios. 17. Paciencia es toda la fuerza que el hombre necesita. 18. Los que deseen vivir en alegría deben estar siempre haciendo el bien. 19. Es fácil vencer la ira con el amor, el apego con el razonamiento, la falsedad con la verdad, los malos pensamientos con los buenos y la codicia con la caridad. 20. Ninguna réplica debe darse a las palabras de los malvados. Mantente a gran distancia de ellos; eso es por tu bien. Rompe toda relación con esa gente.

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21. Busca la compañía de los hombres buenos, aun con sacrificio de tu honor y vida. Pero ruega a Dios que te bendiga con el discernimiento que se necesita para distinguir entre los hombres buenos y los malos. Para ese discernimiento usa también el intelecto que se te ha otorgado. 22. Los que conquistan estados y ganan fama en el mundo son saludados como héroes, no cabe duda; pero los que han conquistado los sentidos son héroes que deben ser aclamados como conquistadores de lo universal. 23. Cualesquiera de los actos que un hombre bueno o malo lleve a cabo, las consecuencias de ellos irán detrás de él y nunca dejarán de perseguirlo (karma). 24. La codicia sólo produce tristeza; el contento es lo mejor. No hay felicidad mayor que el contento. 25. La tendencia de maquinar agravios debe arrancarse de raíz y tirarla. Si se le deja subsistir minará la vida misma. 26. Soporta con fortaleza tanto las pérdidas como el pesar; trata de hacer planes para lograr alegría y ganancia. 27. Guarda silencio cuando te invada la ira o recuerda el nombre del señor. No recuerdes cosas que aumentarán más tu ira. Eso te hará un daño incalculable. 28. Desde éste momento evita los malos hábitos. No difieras ni pospongas; no contribuyen con la menor alegría. 29. Trata tanto como sea posible dentro de tus recursos, de satisfacer las necesidades de los pobres, que son en realidad (los pobres de Dios). Comparte con ellos cualquier alimento que tengas y hazlos felices al menos esa vez. 30. Cualquier cosa que consideres que los demás no te deben hacer debes evitar hacerla a otros.
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31. Por las faltas y pecados cometidos en la ignorancia, arrepiéntete con sinceridad; trata de no repetirlos. Ruega a Dios que te bendiga con la fuerza y el valor que son necesarios para perseverar en el sendero de la rectitud. 32. No cedas a la cobardía; no abandones la ananda (bienaventuranza) 33. No permitas que se te acerque nada que destruya tu anhelo y entusiasmo por Dios. La falta de anhelo causará la ruina de la fuerza del hombre. 34. No te envanezcas cuando la gente te alabe y no te abatas cuando te censure. 35. Si tus amigos se odian mutuamente y empiezan a querellar, no intentes enardecerlos y hacer que se odien mas uno al otro; por el contrario, con amor y simpatía trata de restaurar su amistad anterior. 36. En lugar de buscar las faltas de los demás, busca las tuyas, arráncalas de raíz y tíralas. Descubrir una falta tuya es mejor que encontrar decenas de cientos de faltas en los demás. 37. Aún cuando no puedas hacer o no hagas ningún acto bueno, no concibas ni lleves a cabo ningún acto malo. 38. Aunque las personas aleguen lo que quieran de las faltas que tu sabes que están en ti, no te duelas de ello; en cuanto a las faltas que están en ti, trata de corregirlas tu mismo, antes que otros te la señalen. No albergues ira o venganza contra las personas que señalan tus errores; no repliques indicando los errores de esas mismas personas, sino muéstrales tu gratitud. Tratar de descubrir sus errores es una gran equivocación tuya. Es conveniente que conozcas tus faltas; pero es inconveniente que conozcas las faltas de otros.

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39. Siempre que te hayas ganado un pequeño descanso, no lo pases hablando innecesariamente; utilízalo en meditar en Dios o en prestar servicio a los demás. 40. Sólo el bhakta (devoto) entiende al señor; sólo el señor entiende al bhakta. Los demás no pueden entenderlos. Así pues, no discutas con los que no tienen bhakti (devoción) las cosas referentes al señor. Por causa de esas discusiones tu devoción disminuirá. 41. Si alguien habla de cualquier tema y lo has entendido erróneamente no pienses en otras nociones equivocadas que apoyen esa posición; capta solo lo bueno y lo dulce en lo que el dice. Hay que apreciar como deseable el significado verdadero, no el significado erróneo o los significados contradictorios que no aclaran nada en absoluto y sólo causarán estorbos para la ananda (bienaventuranza). 42. Si deseas cultivar la concentración en una sola idea, cuando estés en una multitud no disperses tu vista a los cuatro vientos y sobre todas las cosas: ve únicamente el camino frente a ti tan sólo lo suficiente para evitarte accidentes. La concentración en una sola idea se hará mas firme si uno camina sin quitar su atención del camino, evitando los peligros y no poniendo cuidado en los demás. 43. Abandona todas las dudas respecto al gurú y a Dios. Si tus deseos mundanos no se realizan, no culpes de eso a tu devoción; no hay relación alguna entre esos deseos y la devoción a Dios. Estos deseos mundanos tienen que ser abandonados algún día; los sentimientos de bhakti tienen que ser adquiridos un día u otro. Siéntete firmemente convencido de esto. 44. Si tu dhyanam (meditación) o japam (recitación del nombre de Dios) no progresan de manera apropiada, o si los deseos que has abrigado no llegan a dar fruto, no te desalientes con respecto a Dios; eso te desalentaría aún más y perderías las paz, poca o mucha, que pudieras haber ganado. Durante la dhyanam y la japam no debes estar
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desanimado, desesperado o desalentado. Cuando esos sentimientos vienen piensa que se deben a las faltas en tu sadhana (trabajo espiritual) y esfuérzate por hacerlo correctamente. 45. Sólo si en tu conducta diaria y en todas tus acciones te comportas y actúas auténticamente de esta manera y según estas líneas, puedes alcanzar el principio divino con mucha facilidad. Por eso adhiérete a estas máximas con firmeza. La lección de un maestro es siempre muy dura pero está siempre llena de amor, y es una situación iluminada de grandeza… -0-0-0-0-0-0-0-

"El intelecto florecerá y brillará con todo su esplendor luego de la iniciación en el Mantra Gayatri". S.S. SAI BABA

CAPITULO III “EL GAYATRI MANTRAM”
Es la semilla que dio origen al mundo manifiesto, el sonido primordial del cual todo emerge. "Un mantra es una fórmula mística, palabras de poder. Literalmente Ma: manana - reflexión; Tra: salvar, luego mantra es: “la salvación mediante la reflexión". El sonido de los mantras (himnos védicos) tiene el poder de transformar los malos impulsos y tendencias. Hagan girar siempre el mantra en la mente; eso mantendrá a raya a los desvaríos, la conversación ociosa, los chismes y el
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“Om”

escándalo. Hablen sólo cuando sea absolutamente necesario. Hablen lo menos posible. ”Sai Baba” Mantra es el manejo científico del sonido, en la cultura hindú, ya que mediante la combinación erudita del sonido, éste logrará develar la consciencia (despertar - correr el velo de la ignorancia) y asociará, al que lo practica, con el poder de la entidad divina invocada. Nuestro amado swami nos pide que repitamos: “El Mantram Gayatri” ya que este protegerá nuestros cuerpos, mejorará nuestra inteligencia y el poder de las palabras. Es considerado la madre de todos los mantras. Indudablemente, una verdadera fortaleza que resguarda y protege a sus seguidores, que lo transforma hacia lo divino y lo bendice con la brillante luz de la más alta iluminación espiritual. La postura corporal, como la concentración mental, durante la recitación del gayatri mantram (como la de cualquier mantra), es de suma importancia. Se debe adoptar un posición cómoda (postura de loto, sería la ideal), con la espalda muy recta, cabeza alineada con la columna, mano izquierda sobre la derecha, antebrazos apoyados sobre el regazo. En esta postura se comenzará a aflojar la tensión de los músculos del cuerpo hasta lograr una sensación de cómoda relajación, donde la mente pueda concentrase en un solo punto, que será en este momento, la respiración. Los ojos entrecerrados, deben estar dirigidos hacia arriba, enfocados hacia el entrecejo. Se efectuarán tres inspiraciones profundas, para comenzar con la entonación del bijamantra Om, y acto seguido la repetición por tres, seis, nueve, veintiún...ciento ocho veces el gayatri mantram. Se debe estar consciente de la traducción de cada estrofa para poder internalizar su significado y enfocar la mente hacia su representación.
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Como el texto se refiere a la luz del sol, se puede imaginar que la brillante y cálida luz del sol baña y penetra todo el cuerpo, despertando en el interior la consciencia superior. A partir de allí se podrá establecer la unión con Dios, y a través de Él lograr el pleno desarrollo. El sonido de un mantra es tan valioso como lo es su significado. Hay cuatro mantram. pausas en la repetición del gayatri

Luego de pronunciar el OM...se debe hacer la primera pausa; después decir BHUR BHUVA SUVAHA... se debe hacer la segunda pausa, luego se pronuncia TAT SAVITUR VARENYAM...se deja un tercer intervalo, a continuación se dice BHARGO DEVASYA DHIMAHI... y se hace la cuarta pausa y luego se pronuncia DHIYO YO NAH PRACHODAYAT. No debemos apresurarnos al repetirlo, ya que el sonido debe internalizarse al igual que su significado y ello es posible en el silencio de las pausas. Para terminar se deja una pausa final y se entona el mantra Om seguido de la repetición por tres veces de “Shanti” con un breve intermedio entre una y otra repetición. Esto asegurará que la paz sea con cada uno, a nivel de los tres cuerpos, el físico, el mental y el espiritual. Pues el pronunciarlo es un llamado al glorioso poder que penetra al sol y los tres mundos: el superior, el intermedio y el inferior; a fin de que incite, despierte y fortalezca la inteligencia de manera que lleve a una intensa práctica espiritual y que esa práctica espiritual tenga éxito". Muchas y variadas son las formas que existen para la recitación de este mantra, de acuerdo con las diferentes corrientes religiosas de la India. Por ello se sugiere aprender y repetir este sagrado mantra de la forma en que lo enseña “Bhagavan S. S. Sai Baba”. Para ello existe una grabación donde Swami les entrega la enseñanza correcta
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del gayatri mantram a una gran cantidad de niños en la ceremonia del Upanayam realizada en el ashram de Puttaparthi. Se conoce como Panchamukhi, lo que significa que tiene cinco caras: OM, es la primera cara. BUR BHUVAH SUVAH, la segunda. THAT SAVITUR VARENYAM, la tercera; BARGO DEVASYA DHEEMAHI, la cuarta; DHIYO YO NA PRACHODAYAT. es la quinta. El gayatri mantra puede maneras, una de ellas podría ser: OM: om. DEEMAHI: meditamos. BHARGO: en el esplendor espiritual. VARENYAM DEVASYA: de aquella realidad suprema y divina. SAVITUR: fuente. BHUR, BHUVA, SVAHA: de las esferas físicas astrales y celestes de la existencia. TAT: permite a aquel divino ser supremo YO: que PRACHODAYAT: ilumine. NAH: nuestro
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traducirse

de

muchas

DHI YO: intelecto, (para que podamos hacer realidad la suprema verdad). El mantram gayatri tiene tres partes: alabanza, meditación y oración. Primero es alabada la divinidad. Luego se medita en ella con reverencia y por último se ofrece la oración a la divinidad para que disipe la oscuridad de la ignorancia, despierte y fortalezca el intelecto. Dheemahi se relaciona con el aspecto de meditación. Dhiyo Yo Na Prachodayat se relaciona con la oración. Swami nos dice que cantar el mantra gayatri purifica la mente y confiere devoción, desapego y sabiduría. Los jóvenes deben indefectiblemente cantar el mantram gayatri. Aquel que es iniciado en el mantram gayatri a una edad temprana, será sumamente inteligente. En India existe una muy importante ceremonia religiosa (Upanayam o imposición del cordel) realizada a niños varones a partir de los ocho años, donde es iniciado en el conocimiento del gayatri mantram por parte de un maestro espiritual (gurú), esto es considerado como el segundo nacimiento, reafirmando su fe en Dios y en la religión. La indicación del comienzo a edad temprana para el canto del gayatri mantram es que los beneficios a esa edad son aún mayores, convirtiendo a los niños en seres muy inteligentes y entusiastas, asegurándoles un brillante y auspicioso futuro. En la actualidad son iniciados en el mantram gayatri en una etapa avanzada de su juventud. El intelecto florecerá y brillará con todo su esplendor luego de la iniciación en el mantram gayatri. El canto del mantram santifica la vida del hombre. El mantram gayatri es sumamente sagrado y contiene la esencia de todos los mantras. Gayatri es la encarnación de todos los dioses y diosas. Así como un solo hilo de la guirnalda atraviesa todas las flores, la misma fuerza divina existe en todas las formas de Dios, quien haya entendido esta unidad no sufrirá jamás. Desarrollemos la fe en Dios.

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Este mantra fue revelado por el sabio Sri Vishwamitra, el mismo sabio que iniciara a Sri Rama dentro de los misterios de la adoración del sol a través del mantra Aadity. El gayatri mantram está dirigido a la energía del sol como Dios sol (surya), a su inmanente y trascendente divinidad. Este mantra tiene infinita potencialidad. Es una fórmula llena de vitalidad y vibración. Tiene un inmenso poder, el del sol, que es la deidad que lo preside y le otorga una energía y poder extraordinario que realmente asombra. Conviene destacar que gayatri es un mantra (fórmula mística) prescripto en los vedas (Rg Veda 3.62.10). Posee a su vez una métrica, compuesta por veinticuatro sílabas en tres partes de ocho sílabas cada una. La repetición de este mantra 108 veces al amanecer, 32 veces al mediodía y 64 veces al atardecer da como resultado una valiosa protección para que todas nuestras acciones se encuentren en el camino correcto (dharma). Así también, este mantra produce la revelación de que entre Ishvara, el señor, y el individuo existe la misma identidad. Gayatri tiene tres nombres: Gayatri, Saavitri y Saraswathi. Estos tres están presentes en cada uno de nosotros: “Gayatri”: es la rectora de los sentidos. “Saavitri”: es la rectora del prana, (La fuerza de la vida). Saavitri significa verdad. “Saraswathi”: es la deidad que preside el verbo (vaak). Estas tres representan pureza en pensamiento, palabra y acción (trikarana suddhi). Quien practica pureza y armonía de pensamiento, palabra y acción, tendrá a gayatri, saavitriy y saraswathi residiendo en el.

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El gayatri mantra nos dice “Baba” ha sido dado como el tercer ojo (el ajna chakra) para revelarnos la visión interior. Desarrollando nuestra visión interior. El gayatri mantra nos protegerá de cualquier daño dondequiera que vayamos: En bus, metro, auto, tren, avión, en un almacén o en una carretera etc. Los occidentales descubrieron que si el gayatri mantra es cantado con el acento correcto como se ha consignado en los vedas, la atmósfera alrededor es visiblemente iluminada por las vibraciones que produce. Quienes han tomado el canto del gayatri mantra como su sadhana personal pueden cantarlo 3 o preferiblemente 5 malas cada mañana y un número igual o menor de malas en la noche. Cantar 10 malas los domingos y festivos en la mañana no está más allá de las posibilidades de cualquier sadhaka principiante. Gayatri purascharana consiste en cantar 10 malas cada mañana durante 24 o 40 días sin faltar. Para absorber la fuerza del mantra son esenciales una vida pura y una dieta abstemia. Si cantamos mientras nos bañamos, nuestro baño resulta santificado. Si cantamos antes de comer, nuestro alimento se convierte en ofrenda a la divinidad. Debemos desarrollar una devoción sincera a Dios. Gayatri es la divina madre. La fuerza divina que anima toda vida. En la tradición, cada deidad ha tenido un gayatri particular. Es decir, un mantra realizado en la misma métrica que invoque y comunique al individuo con la deidad de su devoción, protegiéndolo y revelando el conocimiento y naturaleza de la verdadera identidad. En el propicio atardecer del 24 de diciembre de 1977, en el ashram de Whitefield, ante un grupo de estudiantes y devotos, “Sai Baba” se dispuso a iluminarlos y solicitó al pandit (erudito) Sri Gandhikota Subramanian Shastri que comentara y explicara algunos contenidos de los vedas. Dicho directamente por “Sai Baba”, este pandit era una de
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las pocas personas encarnadas que no sólo conocía a la perfección los cuatro vedas, sino que los practicaba en todos los actos de su vida. El pandit se dispuso a hacerlo. En un momento, y por la voluntad divina de “Sathya Sai”, en su presencia, interrumpió la enseñanza a devotos y estudiantes, y solicitó permiso a swami para revelar un mantra. Swami otorgó el permiso y así comenzó su recitación. El pandit recitó el mantra “Sai Gayatri” bajo la métrica y forma puramente védica. Luego explicó la esencia del mantra. Años más tarde, alrededor de 1980, en Prashanti Nilayam (La morada de la paz suprema) el hijo de este pandit (su padre había desencarnado para fundirse en Sai) dio la traducción correcta de ese mantra. Om Sai Ishvaraia vidmahe Sathya devaya dhimahi Tannasarva Prachodaiath La primera estrofa significa: Yo sé a través de los gurúes, de las sagradas escrituras o sastras y por mi experiencia directa, que Sai es Dios mismo, El es bhagavan, el señor, Ishvara, la divinidad. La segunda estrofa significa: Yo medito en esta forma en mi corazón con todas mis facultades mentales, medito en El como la encarnación de la verdad, la divinidad, la consciencia universal y el que interpenetra todos los mundos. La tercera estrofa significa: Yo ruego al divino Sai que dirija toda mi mente e intelecto para realizar acciones auspiciosas y rectas, y medito en su grandiosa forma. La esencia del mantra y la actitud con la que uno lo debe repetir, dicho por el pandit, es la siguiente: "Es el que permite que la refulgente energía de “Sathya Sai”, que
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existe siempre en mi corazón como consciencia pura, envuelta por el cuerpo, dirija o influya mi mente o intelecto para que tome el camino del dharma o virtud, de shanti o paz, de sathya o verdad, de prema o amor". Esta es otra vía para conectarnos con El. Este sathya sai gayatri, como otros gayatris, está a la par con los mantras védicos. Tiene 24 letras; consta de tres líneas de 8 sílabas cada una. Este tipo de composición tiene propiedades únicas. De acuerdo con el Maharishi Vararuchi, la numerología de todas las letras suma 108. Es por esto que la recitación debe hacerse 108 veces para obtener el pleno efecto de los poderes que son representados por el número 108, el merú o la borla en el rosario o japamala. El cantar 108 veces (llamado ashtottara shata nama) lleva a la realización de Dios que es la meta. El hombre no piensa en Dios con devoción y sinceridad por eso el miedo y el cansancio están a la orden del día. Solamente cantando el nombre de Dios se puede perder el miedo. A Dios se lo conoce como hiranyagarbha. Hiranya significa oro. Solamente cuando instalamos este oro en el corazón se puede lograr la joya de sathya, dharma, santhi y prema. Una vez que Dios esté instalado en su corazón, sólo producirá pensamientos divinos. Cuando llenamos nuestros corazones de divinidad, todas las acciones se volverán divinas, el hombre que no tiene fe en la divinidad, tiene una vida vacía que no sirve. -0-0-0-0-0-0-0-

“La verdad libera, la verdad es poder, la verdad es libertad”. S.S. SAI BABA

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CAPÍTULO IV “LA VERDAD” (SATHYA)
La verdad debe entrar en nuestra vida, de lo contrario no tiene significado. La vida es la realidad y cuando encontramos el preciso recorrido entre verdad y vida, ese es el camino... La luz y la vida nueva no llegan para empobrecer si no para enriquecer, y, ningún daño podrá sobrevenirle a la naturaleza de lo que es eternamente verdadero. Tres son los estadios: realidad, verdad y llegar a convertirnos nosotros mismos en una verdad. El despertar les llega a todos los que buscan en el espíritu correcto, a ellos le es dada la luz que es vida. Por eso el mundo que vemos es una ilusión (maya) los ojos del cuerpo, no nos permiten ver lo real, la percepción verdadera la conocemos con diferentes nombres. “El Perdón”, “La Salvación”, “La Expiación”, son el comienzo de un proceso cuyo fin es conducirnos a la “unicidad” que es la única “verdad”. “El Perdón”: es una ilusión, a diferencia de las demás ilusiones, nos aleja del error en vez de acercarnos a él. El perdón es el medio que nos lleva a Dios y que nos permite alcanzarle, mas ese algo ajeno a él, es imposible concebir que algo creado por él pueda necesitar perdón. El hijo de Dios no necesita ser perdonado sino despertado, solo así se libera. Lo que usamos en beneficio de las fantasías, se lo negamos a la verdad. Más lo que entregamos a la verdad para que ésta lo use en nuestro beneficio, se encuentra a salvo de las fantasías.

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La verdad no tiene significado dentro de la ilusión, llevar las fantasías ante la verdad, no obstante, es permitir que la verdad nos muestre que las ilusiones son irreales, lo cual nos permite liberarnos de ellas. El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado. El mundo real, en toda su belleza, es algo que se aprende a alcanzar, y una vez que lo alcanzamos, y estamos listo para recibir a Dios, el dará de inmediato el último paso. Recordemos que con cada paso nos estamos acercando a Dios. “Dios también, cuando damos un paso hacia Él, da diez hacia Nosotros” ”Sai Baba”. El mundo real se alcanza simplemente mediante el completo perdón del viejo mundo, aquel que contemplamos sin perdonar. La belleza brotará para bendecir todo cuanto veamos, conforme contemplemos al mundo con los ojos del perdón. Pues el perdón transforma literalmente la visión, y nos permite ver el mundo real alzarse por encima del caos, eliminando todas las ilusiones que había tergiversado nuestra percepción y que manteníamos atada al pasado. En nuestras manos está elegir unirse a la verdad o a la ilusión. Pero elegir una es abandonar otra. Pues no podemos elegir más que entre Dios o el ego. Todo sistema de pensamiento o bien es verdadero o bien es falso, y todos sus atributos se derivan naturalmente de lo que es. Únicamente los pensamientos de Dios son verdaderos. Dios estableció su relación con nosotros para hacernos felices, y ninguna cosa que hagamos que no comparta su propósito puede ser real. En el perdón reside nuestra paz, pues en el radica el fin de la separación y del sueño de peligro y destrucción de
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pecado y muerte, de locura y asesinato, así como de aflicción y pérdida. Este es el “sacrificio” que pide la salvación, y, a cambio de todo ello, gustosamente ofrece paz. “La Salvación”: es la promesa que Dios nos hizo de que al final encontraremos el camino que conduce a él. Lo único que es inmutable es la voluntad de Dios. Lo que no tiene sentido ni significado es demente, y lo que es demente no puede ser verdad. Justificar uno solo de los valores que el mundo apoya es negar la cordura del padre y la nuestra. Pues Dios y su hijo no piensan diferente y es esta concordancia en el pensamiento lo que hace que el hijo sea un co-creador con su padre, de modo que si elegimos creer en un solo pensamiento que se oponga a la verdad nos separaremos del padre. El pecado no es real por que ni el padre ni el hijo son dementes. Este mundo que cree en el pecado no tiene sentido, no es real. El amor es la base de un mundo que los pecadores perciben como completamente demente. La salvación es un deshacer en el sentido de que no hace nada, al no apoyar al mundo de sueños y de malicia. De ésta manera, las ilusiones desaparecen. La salvación no es mas que un recordatorio de que éste mundo no es nuestro lugar, no se imponen sus leyes, ni sus valores son los nuestros. Y nada de lo que creemos ver en el se encuentra realmente ahí. La salvación es el renacimiento de la idea de que nadie tiene que perder para que otro gane.

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La salvación afirma que lo que nunca fue verdad, no es verdad ahora ni lo será nunca, la salvación enseña lo que es extremadamente obvio. Aprender significa cambiar. La salvación no intenta valerse de medios que todavía sean ajenos a nuestro modo de pensar que no nos sirvan de nada, ni tampoco es su intensión producir cambios que nosotros no podamos reconocer. Mientras perdure la percepción habrá necesidad de conceptos, y la tarea de la salvación es cambiarlos. Pues tiene que lidiar valiéndose de contrastes, no de la verdad, la cual no tiene opuestos ni puede cambiar. Nada puede cambiar mientras percibamos lo malo en nosotros, mientras le atribuyamos valor al ataque no podremos ver nuestros malos pensamientos. Puede que algunas veces los percibamos, pero no nos daremos cuenta de que no significan nada. No podemos concedernos a nosotros mismos nuestra inocencia, pues estamos demasiados confundidos con respecto a quienes somos. Mas solo con que considerásemos a un solo hermano como completamente digno de perdón nuestro concepto de nosotros mismo cambiaría por completo. Nuestros malos pensamientos quedarían perdonados juntos con los suyos, al no haber permitido que ninguno de ellos nos afectase. Abandonaríamos el empeño de querer ser símbolo de su maldad y culpabilidad. Y al depositar nuestra confianza en lo que es bueno en el, la depositaríamos en lo que es bueno en nosotros. Desde un punto de vista conceptual, esta manera de ver a nuestro hermano es verlo como algo más que un cuerpo. Y cuando lleguemos al mundo que se encuentra mas allá de lo que solo se puede ver con los ojos del cuerpo ese será el concepto que tendremos de nosotros mismos. Pues no interpretaremos nada de lo que veamos sin la ayuda de la que Dios nos proveyó, y en su visión yace otro mundo.

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Tengamos fe en aquel que camina a nuestro lado, para que nuestro temeroso concepto de nosotros mismo pueda cambiar. Importante es el papel que se nos ha encomendado en el universo, el de salvar a todo el mundo, y a cada uno se le ha encomendado el papel de ser el salvador de los demás hermanos. Pero ¿Cómo podríamos ser el salvador si todavía deseamos permanecer en el infierno? ¿Cómo podríamos ser conscientes de la santidad de nuestro hermano mientras la veamos separada de la nuestra? La visión del salvador es ver su inocencia en todos los que contempla. De este modo, lleva la luz a todo lo que contempla para así poderlo ver como realmente es. No dejemos que la luz del mundo, la cual nos ha sido concedida, permanezca oculta del mundo. El mundo necesita la luz. “La Expiación”: Un paso importante en el plan de expiación es deshacer el error en todos los niveles. La enfermedad o “mentalidad no recta” es el resultado de una confusión de niveles, he aquí la importancia de la “rectitud” principio fundamental que “Baba” nos enseña. Todos los errores deben corregirse en el nivel que se originaron. Cuando aceptamos la inocencia de un hermano vemos la expiación en él. Su inocencia es nuestra expiación concedámosela y nos daremos cuenta de la verdad de lo que hemos reconocido, pues al proclamarla en él, hacemos que sea nuestra y vemos lo que buscábamos. Cuando hayamos permitido que todo lo que empaña a la verdad en nuestra mente sea deshecho y, consecuentemente, nos alcemos en gracia ante nuestro padre, él se dará a si mismo a nosotros como siempre lo ha hecho. Darse a si mismo es lo único que él sabe, y así, todo conocimiento consiste en eso. Pues lo que el desconoce no existe, y, por consiguiente, no se puede dar. No pidamos ser perdonados, pues eso ya se nos concedió. Pidamos, más bien, como aprender a perdonar y a restituir en
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nuestra mente lo que siempre ha sido. Esa es nuestra única función en la tierra y debemos aprender que eso es lo único que nos interesa aprender. Hasta que no aprendamos nos sentiremos culpable. Nuestra culpabilidad procede de no llevar a cabo nuestra función en la mente de Dios con toda nuestra mente. Dios no rompe barreras pues no las creó, cuando las abandonamos desaparecen, Dios no puede fracasar, jamás ha fracasado. Decidamos que Dios está en lo cierto respecto a nosotros que nosotros estamos equivocados. El nos creó de sí mismo. El sabe lo que somos. No puede haber nadie que no merezca su perfecto amor. No dejemos de llevar a cabo nuestra función de amar en un lugar falto de amor que fue engendrado de las tinieblas y el engaño, pues así es como se deshacen las tinieblas y el engaño. No nos fallemos a nosotros mismos. No dotemos a Dios de atributos que nosotros comprendemos, nosotros no lo creamos, y cualquier cosa que comprendamos no forma parte de él. Dios no puede ser reconocido por el mero ejercicio intelectual. Nosotros podemos beneficiarnos de Dios, pero no podemos explicarlo, las explicaciones son simples suposiciones. La única parte de nuestra mente que es real es la parte que aún nos vincula con Dios. La comunicación con Dios es vida, sin ella nada puede existir en absoluto. Todo el mundo tiene un papel especial en la expiación, pero el mensaje que se le da a cada uno es siempre el mismo: El hijo de Dios es inocente. Cada uno enseña éste mensaje de modo diferente, y lo aprendemos de forma diferente. Pero hasta que no lo enseñemos y lo aprendamos, tendremos la vaga consciencia de que no estamos llevando a cabo nuestra verdadera función, y no podremos por menos que sufrir por ello. La carga de la culpabilidad es pesada, pero Dios no quiere que sigamos
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atado a ella, su plan para despertar es tan perfecto como el nuestro es falible. Nuestra única misión aquí es dedicarnos plenamente, y de buena voluntad, a la negación de todas las manifestaciones de la culpabilidad. Acusar es no entender. Los felices aprendices de la expiación se convierten en los maestros de la inocencia, la cual es el derecho de todo lo que Dios creó. No le neguemos lo que les corresponde, pues no se lo estaríamos negando sólo a ellos. Llevemos la inocencia a la luz, en repuesta a la llamada de la expiación. Nunca permitamos que la pureza permanezca oculta. Estando unidos en la expiación, desaparecerá el mundo de la separación y se restablecerá la comunicación con la unidad. Neguémonos a aceptar que alguien pueda estar exento de la expiación, conduzcámoslos a ella, la santidad tiene que ser compartida, en ello radica lo que la hace santa. La jornada que juntos emprendemos es el intercambio de la oscuridad por la luz, y de la ignorancia por el entendimiento. Sólo podemos aceptar la expiación dentro de nosotros liberando la luz interior. Desde la separación, las defensas se han usado casi exclusivamente para defenderse contra la expiación y mantener así vigente la separación. -0-0-0-0-0-0-0-

“El amor es la llave maestra que puede lograrlo todo. Es por eso que digo: inicien el día con amor, vivan el día con amor, llenen el día con amor
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y terminen el día con amor, este es el camino hacia Dios”. S.S. SAI BABA

CAPÍTULO V “EL AMOR”. (PREMA)
El amor es un hecho real no una ley poética o conceptual. Es una ley entre los otros y yo, entre Dios y yo. Amamos de acuerdo a como nos acercamos, en la medida en como entramos en contacto con la situación. ¿Cuándo es que amamos una situación? Cuando la conocemos, cuando nos acercamos a esa situación, sin esperar nada a cambio. Cuando las almas lleguen a vivir una vida perfecta de amor al prójimo se restablecerá la comunión con la unidad. Nuestro amado “swami” nos enseña, que los nueve pasos en la peregrinación del hombre desde el amor, hacia Dios, por el sendero de la dedicación y la entrega son: Primero: Forjar el deseo de escuchar cuanto se dice de la gloria y grandeza de la obra de Dios y de las diversas manifestaciones de la divinidad que inspiran una reverencia profunda. Este es el punto de partida. Oyendo sin cesar acerca del señor es como podemos convertirnos nosotros mismos en la divinidad. Segundo: Cantar uno mismo las acciones del señor en alabanza a su magnificencia y múltiples hazañas. Tercero: Mantener al señor en la mente gozándonos en la contemplación de su belleza, majestad y compasión. Cuarto: Indicar la adoración del concentrándonos en honrar sus pies y sus huellas. señor

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Quinto: Lo anterior se transforma en una propiciación total del señor y una adoración ritual sistemática en la cual el aspirante obtiene satisfacción e inspiración internas. Sexto: El aspirante empieza a ver la forma favorita de Dios (aquella en que le agrada mas adorarlo) en todos los seres y todos los objetos y donde quiera que se vuelve, y así adopta una actitud de reverencia hacia la naturaleza y hacia toda manifestación de vida. Octavo: Colocado en esta disposición mental se convierte en el devoto servidor de todos, pero sin ningún sentimiento de superioridad o inferioridad. Este es un paso vital que alcanzado presagia gran éxito espiritual. Noveno: Esto lleva al buscador tan cerca del señor, que siente que es el confidente y camarada, el compañero y amigo, el que comparte el poder y la piedad de Dios; siente que es amigo, como lo había llegado a ser Arjuna. Como se puede inferir, este es el preludio al paso final de la entrega total o “atmanivedam”: rendirse por completo a la voluntad del señor, que el buscador conoce por su propia intuición purificada. El encuentro del hombre con Dios sabe significar siempre una penetración, una entrada de lo divino en lo humano y una inmersión del hombre en la divinidad. Pero ésta inmersión no tiene la naturaleza de una aniquilación. La extinción no es el resultado de toda esta búsqueda, esta pasión, este sufrimiento y este éxtasis. El juego no habría comenzado jamás si tal debiera ser el fin. La alegría es el secreto. Aprendamos la alegría pura y aprenderemos a Dios. Una comprensión de la naturaleza impersonal del funcionamiento de la totalidad trae consigo un curioso fenómeno: No la demolición del ego sino la demolición del miedo al ego.

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El ego no es otra cosa que idolatría; el símbolo de un yo limitado y separado. El ego es demente, lleno de miedo. Podemos hablar desde el espíritu o desde el ego, y si hablamos desde el ego estaremos renegando del conocimiento. Para tratar con el ego el único camino es comprender qué es y de dónde surge. Todo lo que existe es consciencia. Desde nuestro ego no podemos hacer nada para salvarnos o para salvar a otros, pero desde nuestro espíritu sí. El ego trata de explotar todas las situaciones para vanagloriarse, a fin de superar sus propias dudas. Seguirá lleno de dudas mientras nosotros sigamos creyendo en su existencia. Nosotros que lo inventamos no podemos tener confianza en el, por que cuando estamos en nuestra “mente recta” nos damos cuenta que no es real. Dios no es el autor del miedo. El autor del miedo somos nosotros. Hemos elegido crear en forma diferente a como crea él, y, por lo tanto, hemos hecho posible el que podamos tener miedo. El ego tiene miedo del gozo del espíritu por que una vez que lo hayamos experimentado dejaremos de proteger y atribuirle valor al miedo. “La salvación” no es otra cosa que “mentalidad recta” que se debe alcanzar antes de la “mentalidad-uno” pueda ser reinstaurada. “La mentalidad recta” conduce automáticamente al siguiente paso, ya que la percepción correcta está completamente exenta de cualquier forma de ataque, y, por lo tanto, “la mentalidad errada” desaparece. El ego es la identificación del alma con el cuerpo, surgió como resultado de la separación, y la continuidad de su existencia es que sigamos creyendo en la separación. El ego fabrica mediante la proyección, Dios crea mediante la extensión.

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Cuando nos sintamos abrumados, recordemos que nos hemos hecho daño a nosotros mismos, nuestro consolador nos proveerá descanso, pues nosotros no podemos proveérnoslo a nosotros mismos. No sabemos como hacerlo por que si supiéramos nunca habríamos podido sentirnos abrumados. Si no nos hiciéramos daño a nosotros mismos no podríamos sufrir en absoluto, pues esa no es la voluntad de Dios para su hijo. El dolor es algo ajeno a él, ya que él no sabe de ataques y su paz nos rodea silenciosamente. Nuestro camino es el dolor, del cual Dios no sabe nada, el miedo y la aflicción son nuestros invitados y moran en nosotros. Caminemos en la luz; y no veamos a los siniestros invitados; no perderemos el rumbo, pues Dios nos guía. Podemos aceptar en nuestra mente a la filiación en su totalidad y bendecirla. Seremos entonces dignos de morar en el templo con Dios, puesto que nuestra voluntad no es estar solo. Nunca olvidemos que la filiación es nuestra salvación, pues la filiación es nuestro ser. Al ser la creación de Dios, es nuestra, y al pertenecernos, es suya. Nuestro ser no necesita salvación, pero nuestra mente necesita aprender lo que es la salvación. Durante nuestro viaje en busca de la perfección hay diferentes estadios. La transformación del egoísmo en altruismo, del descontento en satisfacción, de la división en unidad, no puede acontecer en un breve momento sino a través de una evolución paulatina y constante, debiendo superar un escalón tras otro mientras avanzamos. Algunos son facilísimos de superar, otros extraordinariamente difíciles y, entonces, puede ser que aparezca la enfermedad, el conflicto. La causa de la enfermedad pretende provocar que acabemos con una errónea manera de proceder. Es el método más eficaz para poner nuestra personalidad en armonía con nuestra alma, a decir verdad, deberíamos
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aprender nuestras lecciones a nivel espiritual para, así, ahorrarnos el sufrimiento corporal, pero a muchos de nosotros nos sería imposible. Y por éste motivo por lo que se nos ha otorgado la enfermedad, para acelerar nuestra evolución, aún cuando al considerarla superficialmente, ésta pueda, parecer cruel, es en esencia beneficiosa. Es el método aplicado por nuestra propia alma fraternal para conducirnos al camino del entendimiento. Es evidente que el ego surgió como resultado de la separación, y la continuidad de su existencia depende de que sigamos creyendo en la separación, lo único que puede ofrecernos es una sensación de existencia temporal a cambio de la existencia eterna que Dios nos ofrece. El ego fue engendrado como resultado de nosotros haber negado al Padre. Proyectamos sobre el ego nuestra decisión de estar separados, y esto entra en conflicto con el amor que, por ser sus hacedores, sentimos por él. No hay amor en este mundo que esté exento de esta ambivalencia, “el amor”, es un concepto que está más allá del entendimiento. “El amor” aflorará de inmediato en cualquier mente que de verdad lo desee, pero tiene que desearlo de verdad. Esto quiere decir desearlo sin ninguna ambivalencia. “Ninguna fuerza excepto nuestra propia voluntad es lo suficientemente fuerte o digna como para poder guiarnos, en esto somos tan libre como Dios, y así será eternamente“. Renunciemos a todas las ideas que se oponen al conocimiento, pues la luz no puede filtrarse a través de los muros que levantamos para destruir su paso. Si no podemos oír la voz de Dios es por que estamos eligiendo no escucharla. Examinemos honestamente tanto lo que hemos hecho como lo que hemos dejado sin hacer, y cambiemos
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entonces de mentalidad para que así podamos pensar con la mente de Dios. Esto puede parecer difícil, pero es mucho mas difícil que intentar pensar al revés de como piensa él. Nuestra mente y la de Dios son una. Cuando nos sintamos tristes o deprimidos recordemos que éstas provienen de una sensación de que carecemos de algo que deseamos y no tenemos. Recordemos que no carecemos de nada, excepto si así lo decidimos. Cuando sintamos ansiedad, demos nos cuenta que ella proviene de los caprichos del ego. Reconozcamos que eso no tiene por que ser así. Cuando nos sintamos culpables, recordemos que el ego ciertamente ha violado las leyes de Dios, pero nosotros no. Pero hasta que no cambiemos de parecer con respecto a aquellos a quienes nuestro ego ha herido, la expiación no podrá liberarnos. Si nos seguimos sintiendo culpables es por que nuestro ego sigue al mando, ya que sólo puede sentir culpa. Vigilemos la mente contra las tentaciones del ego, y no nos dejemos engañar por él. No tiene nada que ofrecernos. El hábito de colaborar con Dios y sus creaciones se adquiere fácilmente, negándonos a que nuestra mente divague. No es un problema de falta de concentración, sino de que la creencia de que nadie, incluido nosotros, somos digno de un esfuerzo continuo, que es lo que nos hace creer nuestro ego. Somos un espejo de la verdad, en el que Dios mismo brilla en perfecta luz. Nosotros somos tal como Dios nos creó, al igual como también lo es toda cosa viviente que contemplamos, independientemente de las imágenes que veamos. Lo que percibimos como enfermedad, dolor, debilidad, sufrimiento y pérdida, no es sino la tentación de percibirnos a nosotros mismos indefensos y en el infierno. No sucumbamos a esta tentación, y veremos desaparecer toda clase de dolor.
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“El amor” es esencial para la vida de ésta galaxia, posee una capacidad de cohesión de infinita potencia integradora y dinamiza el desarrollo de la consciencia en todos los grados de expresión, pero hoy se encuentra polarizado en el nivel sentimental e instintivo. “El amor atrae y unifica”; “la sabiduría” indica la dirección que se ha de seguir. “El amor” universal es la ley máxima de éste sistema solar, su actuación no se circunscribe al nivel humano. Pues tiene como meta transfigurar todo cuanto toca, así, lo que está limitado, se expande y se integra a lo superior a lo que es su esencia, su manifestación es pura, es una energía profunda y misteriosa, es un grado evolutivo que la humanidad de la superficie de la tierra debemos alcanzar y expresar, para eso, ella deberá transponer el umbral de la condición humana y cruzar los portales de la evolución superior. “Ama a todos y sirve a todos”. “Sai Baba”. -0-0-0-0-0-0-0-

“Donde haya rectitud, la victoria esta asegurada” S.S. SAI BABA

CAPITULO VI “LA RECTlTUD”. (DHARMA)
Cada hombre o mujer tiene el derecho de ser lo que realmente es o completar su destino, sin temer que al
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hacerlo interfiera con los demás, pues si el o ella se encuentra en su lugar y en orden divino o armonía con su destino (rectitud) es falta de los demás no estarlo. El establecimiento del dharma -dice “Sai Baba”- es mi meta y mi objetivo. Los principios de la vida recta son: 1.Silencio, 2 Limpieza espiritual, 3. El deber es Dios: El trabajo es adoración. Dios nos dio el mundo real en amoroso intercambio por el mundo que construimos y que vemos, por eso nuestro querido “Swami” nos pide “La rectitud de pensamiento”, nuestra realidad hará que todo lo demás sea invisible y por fin habremos visto verdaderamente. Una percepción redimida se convierte fácilmente en conocimiento, pues, al ser corregida da paso al conocimiento que es la única realidad. Lo que pensamos de nosotros mismos llega a ser verdad para nosotros, lo mejor y lo peor. Cada cosa que pensamos está creando nuestro futuro. Nos convertimos en lo que pensamos, cuando creamos paz armonía y equilibrio en nuestra mente, los encontramos en nuestra vida y el universo nos apoya totalmente en todo lo que decidimos pensar y creer, o sea, que nuestra mente subconsciente acepta cualquier cosa que decidamos creer. El poder universal jamás nos juzga ni nos critica, lo que deseo creer será lo que encuentre en mi mundo. La diferencia entre “percepción” y “conocimiento” resulta evidente. No hay nada parcial con respecto al conocimiento. Cada uno de sus aspectos es total, y, por lo tanto, ningún aspecto del conocimiento, al estar en la mente de Dios, todo conocimiento nos pertenece, pues en nosotros reside todo conocimiento. La percepción, aún en su expresión mas elevada, nunca es completa.

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La percepción perfecta tiene muchos elementos en común con el conocimiento, haciendo posible su transferencia a él. Cuando nos hayamos visto nosotros mismos en nuestros hermanos nos liberaremos y gozaremos de perfecto conocimiento. Nuestra batalla es siempre con las ilusiones, la verdad no puede ser atacada. La realidad obedece las leyes de Dios y no las reglas que nosotros mismos establecemos. El conocimiento genuino se basa en vivir las leyes de la evolución, no se limita a lo que es lógico y explicable, el conocimiento se revela a quienes se entregan a él. En éste plano se piensa que el entendimiento se consigue mediante el ataque. En el mundo real es evidente que atacando es como se pierde, y se reconoce claramente la insensatez de tener como objetivo a la culpabilidad, que es la única causa del dolor. El mundo real es el estado mental en el que el único propósito del mundo real es perdonar. El miedo ha dejado de ser el objetivo, pues escapar de la culpabilidad se ha convertido ahora en la meta. Y se reconoce que todas las cosas tienen que ser primero perdonadas, y luego comprendidas. El mundo real es el símbolo de que al sueño de pecado y culpabilidad le ha llegado su fin y de que nosotros hemos despertado. El mundo real representa el final del tiempo, cuando se percibe, el tiempo deja de tener objeto. Dios no crea este mundo ilusorio, pues lo que crea es tan eterno como él. Los ojos del cuerpo no son el medio a través del cual se puede ver el mundo real. El conocimiento no es remedio para la percepción falsa puesto que al proceder de distintos niveles, jamás pueden encontrarse. La única corrección posible para la percepción falsa es la percepción verdadera que se conoce con muchos nombres
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por ejemplo, el perdón, la salvación, la expiación. Y ahora el conocimiento de Dios, inmutable, puro y completamente comprensible, entra en su reino. Ya no hay percepción, ni falsa ni verdadera. Ya no hay perdón, pues su tarea ha finalizado, no hay cuerpos. Y la sombría atracción de la culpabilidad y de la muerte se extingue para siempre, liberándonos de la ilusión y devolviéndonos al amor. El universo es influenciado por nuestra consciencia; nosotros, con nuestros pensamientos, hacemos el mundo. Somos uno con el todo, e aquí la importancia del recto pensar. Nosotros mismos hemos destruido el planeta con nuestros pensamientos egoístas, por eso, la única y efectiva manera de ayudar es sencillamente tener buenos pensamientos, altruistas, amorosos; con eso solo, podemos hacer mucho bien, sin obrar, sin actuar. ¿Por qué la tierra está considerada como un planeta inhóspito y kármicamente inferior?, pues, porque en verdad es un planeta poco evolucionado y solo apto para humanos atrasados en su evolución espiritual, por eso tenemos cuerpo físico, venimos a sufrir, pagar culpas de vidas anteriores, cuya finalidad es purificadora, es un orbe de naturaleza física inestable: - sujeto a inundaciones, huracanes, tornados, sequías, temperaturas extremas, plagado de reptiles y animales salvajes y peligrosos, mientras que el medio está corrompido por gérmenes patógenos, en las zonas pantanosas o bien provocados por los residuos, y desechos humanos, que provocan el envenenamiento químico del aire, por la evasión de los gases nauseabundos en consecuencia es un ambiente apto para toda clase de plagas y enfermedades - además de los imprevistos accidentes geográficos, que no permiten una vida estable y prolongada. Un planeta como la tierra sirve para pulir las aristas groseras de los espíritus encarnados y prepararlos para otra vida mas evolucionadas. Es un planeta primario donde los adultos terrícolas, semejante a los niños, pero mucho
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más peligrosos, cuya irresponsabilidad los vuelve muy dañinos, puesto que en su locura desenfrenada, arrasan ciudades enteras con bombas y misiles destruyen bibliotecas, iglesias, templos, escuelas, hospitales: arrojan bombas incendiarias y queman campos con sembrados, destinados a alimentar la humanidad. Son tipos de almas primarias tan insensatas, que se emborrachan y se drogan hasta la muerte, padeciendo en los hospitales psiquiátricos, hasta la hora de desencarnar, locos e imbéciles arrojan sus automóviles a gran velocidad, despeñándose cuesta abajo donde mueren calcinados. Pretendemos ser civilizados, cuando todavía aspiramos el humo fétido y carbonizado de los cigarros. A pesar de la prodigalidad de las verduras y cereales que Dios derramó sobre la tierra, se devoran riñones, nervios, hígados, tripas, embutidos manufacturados con la sangre de los animales. Abusan de sus esposas, hijos etc. Los más imprudentes se vician, con el uso de bebidas alcohólicas y degradan la sensibilidad del cuerpo bajo la acción de las alucinógenas drogas, y los más imbéciles se matan en medio de batallas sangrientas por defender trozos de paños de color que simbolizan las patrias, situadas entre los límites de tierras que sólo pertenecen a Dios. Los más fanatizados se eliminan violentamente bajo el rótulo de musulmanes, católicos, judíos, protestantes, hindúes, o budistas, etc. y hacen correr profusamente la sangre por el suelo del planeta en defensa de “su Dios”. Los más astutos engañan a los incautos vendiéndoles bienes inexistentes, joyas falsas o automóviles robados, o extienden cheques sin fondo. Los más hábiles y elocuentes engañan a sus electores en campañas políticas interesadas. Los atrevidos y avezados llegaban a construir edificios, cuyo material empleado además de ser deficiente, no guarda las proporciones requeridas, cuyos desastrosos resultados se comprueban por las muertes ocasionadas por derrumbes, otros industrializan el dolor humano, mutilando y traficando órganos, etc..

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Los espíritus de la tierra no se convertirán en pacíficos y bienhechores porque la ciencia y la técnica transformen el orbe en un mundo confortable y agradable, no se terminará con la estulticia, la rebeldía o la maldad de los espíritus ignorantes. Aunque el hombre haya caminado sobre la luna todavía no consiguió penetrar un solo centímetro dentro de sí mismo. Con sólo ser, podemos recuperar la paz del mundo. Sólo ser auténticos, sin mentiras ni hipocresías. Así es como se va modificando la consciencia colectiva y sólo así puede cambiar el mundo. El hombre posee la fuerza cósmica, la energía necesaria para curarse a sí mismo, usando el pensamiento. Debemos volver a la naturaleza, no existe otra alternativa, nuestra verdadera y gran madre; que sienta que la amamos y de esa manera nos sentiremos partícipes del orden cósmico. Este olvido, esta separación, es la causa de todos los males que está sufriendo el hombre -karma- ansiedad, temores, guerras, etc. El pensamiento es el que cura. Para curarnos debemos modificar nuestra manera de pensar, de actuar, etc. que es lo único que puede volver a sanar nuestra consciencia, y por ende el cuerpo. Es un error tratar al cuerpo, él, es sólo el reflejo de nuestro estado de consciencia. Nosotros tratamos el síntoma, pero no la causa. En la naturaleza no existe el Doctor. Existe la curación, nosotros mismos nos curamos con nuestros pensamientos, así como también nos destruimos. Se trata de devolver a la consciencia cósmica, el estado amoroso que le es propio, su estado de felicidad.

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Una sola conmoción en emitimos uno nuestro futuro

hoja al desprenderse del árbol provoca una todo el universo ¿Qué no producirá cuando solo de nuestros pensamientos?, entonces depende de nuestros pensamientos.

El hombre nace para vivir en perfecta armonía y salud hasta el último día de su vida. Pero hemos cometido, tal cantidad de despropósitos desatinados, barbaridades en nuestro comportamiento con nuestros congéneres, con nosotros mismos, depredando, contaminando, asesinando, con un empecinamiento alucinado, increíble para una mente lúcida y que sin duda creyó impunemente, que terminó por enfermar gravemente, tanto que se teme irreversible, por que no hay tal impunidad, debemos pagarlo, no podemos eludir las leyes que rigen el cosmos... En este mismo instante estamos haciendo nuestro futuro, nuestros pensamientos moldean nuestro futuro, permanentemente, y la calidad depende que tu vida sea feliz y amorosa o un infierno. Cuando emitimos un pensamiento, éste circunda el universo y vuelve hacia nosotros, en el mismo instante, nos enriquece o nos destruye según sea. Somos nosotros mismo los que debemos hacer el camino, porque nosotros somos el camino. Es muy común escuchar a los intelectuales de nuestra cultura hacer alarde de conocimiento, información, erudición, intelecto y hasta filosofía, confundiendo todo esto con sabiduría. Si un hombre de ciencia no menciona para nada las leyes que gobiernan el universo, como la reencarnación, las leyes de causa y efecto (karma) y sobre todo la suprema ley del amor universal, como condición inevitable e imprescindible para nuestra evolución del alma, único valor que perdura eternamente, y de ese modo trascender esta etapa física materialista. Ese científico no posee la sabiduría, todavía sigue aferrado a la etapa intelectiva
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filosófica, que si bien fueron necesarias como trampolín para evolucionar en esta vida física, ya son obsoletas y debieran ser totalmente superadas. Sólo los pensamientos altruistas, amorosos, pueden ayudar eficazmente a recuperar el planeta tierra, con nuestro recto pensar hacemos el mundo. Ya comenzamos un nuevo ciclo cósmico, y este será menos egoísta, menos materialista, más amoroso, más altruista, que incluye la recuperación de la armonía en la naturaleza, nuestra verdadera madre. Entre todos lo lograremos, nosotros hacemos el mundo que tenemos con nuestros pensamientos. Somos lo que nuestros pensamientos quieren. Eso somos, el hombre se convierte en lo que piensa. Estamos dando vueltas y mas vueltas en círculo, buscando una salida, que tal vez muy pronto la encontremos (si nos empeñamos en ello). El hombre repite vida tras vida, siempre lo mismo, materialismo, más materialismo y el alma queda siempre postergada. En este momento la educación ha sido declarada en crisis. Porque sencillamente es una utopía, una ilusión mas de nuestra mente condicionada. Nadie puede educar a nadie. El niño ya viene con la sabiduría que le pertenece de acuerdo a su evolución que ha adquirido a través de muchas vidas: de modo que no necesita nadie que lo eduque, sólo pueden educarlo para ganar dinero y hacer mucho daño a la sociedad, a sus hermanos. Lo que en realidad necesitan es quien los despierte y reconocer el mundo real, además de recordar quienes son. Cursar estudios superiores no nos hace mejor que nadie; la evolución del alma no pasa por ahí. Esto lo
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tenemos que hacer nosotros mismos con nuestros amorosos pensamientos, con deseo de ayudar, de cooperar, de servir, porque de esa manera estamos sirviendo a Dios, respetando todo lo que Él ha creado. Los hombres que están evolucionando en un alto grado, ya no se detienen en los placeres mundanos, desdeñan de las riquezas materiales. Practican el desapego. La verdad absoluta que está mas allá de nuestros sentidos físicos: se adquiere a través de sucesivas reencarnaciones y si nos empeñamos en ello. Debemos trabajar para enriquecer el alma que es eterna y divina. Si amamos a la naturaleza y trabajamos con ella, seremos considerados como uno de sus creadores, y ella nos prestará obediencia. La consciencia, el alma, puede prescindir de lo material, del cuerpo. Cuando soñamos vivimos la realidad con plena consciencia, el contacto con éstos cuerpos materiales se hizo necesario por que el hombre perdió su pureza espiritual, su primigenia inocencia, y que en este nuevo ciclo ya hemos comenzado a recuperar. Mientras estemos apegados a los bienes materiales, a los placeres temporales, volveremos a reencarnar cientos de veces sin cambio, sin evolución. En nuestra alma está todo lo que necesitamos - fuera no hay nada que valga la pena, el alma es superior a todo, todo lo que llamamos sentido, mente, inteligencia, todo es ilusión (maya) -. Sai Baba nos dice siempre que si de veras deseas liberarte de todas esas fantasías y purificar tus sentidos, existe un solo camino: “servir”. Cuando servimos a nuestros hermanos, a todo lo que existe, estamos sirviendo a Dios, al universo, a la naturaleza, a todo lo que ha sido creado. Por que en cada átomo está la suprema personalidad de Dios.
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Somos parte integral del cosmos. Nosotros no somos este cuerpo, nosotros estamos al servicio de todo, y esto significa la autorrealización. No existe otro camino, en verdad somos el principio activo de este cuerpo. Nuestra alma, ese será el principio de trascender, realizarse, por que entonces comprenderemos que somos inmortal, que no podemos morir, y ya no tendremos temor a la muerte. Para el alma no existe nacimiento ni la muerte. Es eterna y divina. El pensamiento provoca una reacción positiva o negativa. La ley del karma significa que para cada acción hay una reacción. Una de las formas en que actúa es restringiendo los recursos naturales cuando la población de la tierra se hace demasiada materialista, la escasez resultante aumenta la pobreza, que produce un terreno fértil para las ideologías políticas radicales y todos los ismos... Una vez en este estado caótico las almas demoníacas que están pérdidas y no tiene inteligencia ni escrúpulos, se dedican a destruir para saciar su ambición y eso nos lleva a la destrucción del planeta. Las armas nucleares, químicas, biológicas etc. son el fruto final de la civilización moderna materialista que está mal usando profundamente su progreso tecnológico, y si no atacamos la raíz de éste árbol, el concepto materialista de la vida, no podremos liberarnos de sus amargos frutos. Los pacifistas ignoran las verdaderas causas de las guerras, y por eso sus intentos fracasan siempre. Son como los médicos que solo tratan los síntomas externos, de una enfermedad, haciendo caso omiso de la causa real. Solo trabajando sobre el concepto materialista del hombre se podrá mejorar y tener esperanzas de paz. Cuando entendemos que el yo real es el alma, surgen algunos resultados prácticos, por que recién se comprende,
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que el afán de tener conduce a la codicia y a la lucha por tener mas ganancias materiales. Y entonces se vuelve pacífica y feliz. La verdadera educación, sería inculcar, tener una mente recta, despertar a los jóvenes, el amor universal, el respeto por los valores humanos y todo lo que Dios ha creado. Esto sí llevará a la autorrealización que es la meta apetecible en el hombre: émulo de Dios. El afán de riquezas, de bienes materiales producen en el hombre, la verdadera causa y única de todas las enfermedades, que ha hecho presa del hombre moderno, y que la ciencia le ha puesto nombres: ansiedad, estrés, neurosis, fobias etc., todas las enfermedades tienen como única causa nuestros pensamientos egoístas. De ésta o de anteriores vidas, heredamos ese karma lo cual hace su efecto, en forma de enfermedades y sufrimiento en general. Nosotros mismos provocamos la causa y el karma hace su efecto. Yo no soy mi cuerpo, solo habito en él, lo único que puede dar sentido a la vida es trabajar para evolucionar, o sea vivir, estamos aquí para cooperar y pensar menos en nosotros mismos; es importante que le demos a nuestro cuerpo la atención que se merece, alimento natural, aire puro etc., pero si desestimamos el alimento del alma, todo será inútil volveremos a éste planeta tanta veces... y siempre nos ocurrirán las mismas cosas, la misma vida absurda. La meta es “servir” ante los superiores del universo. O sea servir a Dios. La sabiduría que poseemos es la consecuencia creada por recuerdos del alma aumentadas de anteriores vidas, esto no se enseña en ninguna escuela, ni en las páginas de ningún libro. Luchemos para desterrar los pensamientos impuros, por que ellos nos destruirán, no permitamos que nos dominen, dominémoslos nosotros, el secreto de nuestra paz y felicidad consiste en ayudar al prójimo y a todo lo creado.
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Amor sin discreción, no nos irritemos por el karma, ni contra las leyes inmutables de la naturaleza, trabajemos con ellas y seremos considerados como uno de sus creadores, y ella nos prestará obediencia. -0-0-0-0-0-0-0-

“Aprendan la realidad; solo entonces se podrá establecer la paz en vuestra personalidad. La paz es poseerlo todo”. S.S. SAI BABA

CAPÍTULO VII “LA PAZ”. (SHANTl)
Cuando la situación se ha dedicado completamente a la verdad, la paz es inevitable, sin fe no se puede alcanzar la paz, se llega a la verdad mediante la fe. Cuando aceptamos la verdad como objetivo, nos convertimos en un dador de paz irremediablemente como que nuestro padre nos dio paz. Nuestro propósito no ha cambiado ni cambiará jamás, pues aceptamos lo que nunca puede cambiar. La paz es el reconocimiento de la pureza perfecta, de la que nadie está excluido. En el perdón reside nuestra paz. Para tener paz, enseñemos paz para así aprender lo que es, somos lo que enseñamos.

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La manera de escapar del conflicto que surge de dos sistemas de pensamientos que se oponen entre sí, consiste en escoger uno y abandonar otro. Si nos identificamos con nuestro sistema de pensamiento, lo cual es inevitable, y aceptamos dos sistemas de pensamientos que están en total desacuerdo, es imposible gozar de paz mental. Si enseñamos ambos sistemas, estaremos enseñando conflicto y también aprendiéndolo. Entre la cordura y la demencia no puede haber conflicto. Sólo una de ellas es verdad y es real. Es imposible alcanzar la paz sin tener fe, pues se le entrega a la verdad para que ésta sea su único objetivo, se llega a la verdad mediante la fe. La fe es lo opuesto al miedo, y forma parte del amor. A medida que la paz comience a extenderse desde nuestro ser hacia toda la filiación, se topará con algunos obstáculos. Algunos los impondremos nosotros, otros parecerán provenir de nuestros hermanos, o de diversos aspectos del mundo externo. La paz, no obstante, los envolverá dulcemente a todos, extendiéndose más allá sin obstrucción alguna. El 1º obstáculo que la paz debe salvar es: “nuestro deseo de deshacernos de ella”. Pues no puede extenderse a menos que la conservemos, nosotros somos el centro desde donde ella irradia hacia afuera. La atracción de la culpabilidad hace que se le tenga miedo al amor. La naturaleza del amor es contemplar la verdad y en el amor reside el fin de la culpabilidad, al pasar por alto la culpabilidad no ve el miedo. El miedo contempla la culpabilidad con la misma devoción con la que el amor se contempla a sí mismo. El amor pasa por alto lo que el miedo ve, y lo que el amor contempla no significa nada para el miedo y es completamente invisible. Las relaciones que se entablan en éste mundo son el resultado de como se ve el mundo.
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Allí donde la atracción de la culpabilidad impera, no se desea la paz. El 2º obstáculo que la paz tiene que superar, el cual está estrechamente vinculado al primero es: “la creencia de que el cuerpo es valioso” por razón de lo que ofrece, pues aquí la atracción de la culpabilidad se pone de manifiesto en el cuerpo que se ve en él. Este es el tesoro que creemos que la paz nos arrestaría, por eso nos negamos a ella. La paz se extiende desde nosotros únicamente hasta lo eterno, y lo hace desde lo eterno a nosotros. Fluye a través de todo lo demás. La paz no tiene hogar. Tener fe en lo eterno está siempre justificado, pues lo eterno es siempre benévolo, infinitamente paciente y totalmente amoroso. Nos aceptará totalmente y nos colmará de paz. Pero sólo se puede unir a lo que ya está en paz dentro de nosotros, lo cual es tan inmortal como lo es lo eterno. El cuerpo no puede proporcionarnos ni paz ni desasosiego, ni alegría ni dolor. Es un medio, no un fin. El cuerpo parecerá ser aquello que constituya el medio para alcanzar el objetivo que nosotros le asignemos, sólo la mente puede fijar propósitos como discernir los medios necesarios para su logro, así como justificar su uso. Tanto la paz como la culpabilidad mentales que se pueden alcanzar. son estados

El 3º obstáculo que la paz debe superar es: “La atracción a la muerte”. Nadie puede morir a menos que elija la muerte. Lo que parece ser el miedo a la muerte es realmente su atracción, concebida por el ego, su tenebrosa sombra se extiende sobre toda cosa viviente por que el ego es el enemigo de la vida que es el resultado del pensamiento de Dios.

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El pecado, la culpabilidad y la muerte se originaron en el ego, en clara oposición a la vida, a la inocencia y a la voluntad de Dios. El cuerpo no puede hacer otra cosa que servir a nuestro propósito, eso es lo que nos parecerá que es. La muerte de ser real, supondría la ruptura final y absoluta de la comunicación, lo cual es el objetivo del ego. El miedo a la muerte desaparecerá a medida que la atracción que ésta ejerce ceda ante la verdadera atracción del amor. El amor protege celosamente los primeros pasos de la salvación. El 4º obstáculo a superar es: “El temor a Dios”, cada obstáculo que la paz debe superar se salva de la misma manera, el miedo que lo originó cede ante el amor que se encuentra detrás, y así desaparece el miedo. El deseo de deshacernos de la paz se desvanece en el reconocimiento de que amamos a Dios. Nadie puede enfrentarse al temor a Dios sin experimentar terror, a menos que haya aceptado la expiación y haya aprendido que las ilusiones no son reales. Hacerle frente al temor a Dios requiere cierta preparación. Sólo los cuerdos pueden mirar de frente a la absoluta demencia y a la locura delirante con piedad y compasión, pero sin miedo. Mientras no perdonemos completamente, nosotros seguimos sin ser perdonados. Tenemos miedo de Dios porque tenemos miedo de nuestro hermano. Tememos a los que no perdonamos. Y nadie alcanza el amor con el miedo a su lado. Todas las entidades vivientes están buscando la paz. En eso consiste la lucha por la existencia desde los seres acuáticos hasta los seres humanos superiores. Sólo una

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persona consciente de Dios puede ser pacífica, debido a que no tiene demandas personales y son autosuficientes. Paz significa comprender a Dios, uno no puede tener paz a menos que esté en contacto con Dios. La verdadera fórmula para la paz consiste en que uno tiene que saber que Dios es el propietario de todo el universo y nosotros somos solamente invitados en este mundo durante unos años. Venimos y nos vamos. Ni siquiera somos propietarios del cuerpo que poseemos por eso hacemos hincapié en que no somos este cuerpo. Es posible tener paz cuando uno comprende que Dios es propietario de todo, que Dios es el único amigo. El bien siempre triunfa y al final llega la paz… Siendo el bien la base de todo lo creado por Dios, jamás la cizaña de la maldad logrará infestar la buena siembra esparcida por el mundo. Los injustos, malos, vengativos y belicosos serán conducidos hacia un nuevo curso, de redención y promoción para el bien. Dios jamás condena a muerte o promueve la desaparición de los inicuos y pecadores, sino que los conduce hacia su redención espiritual proporcionado circunstancias y situaciones adecuadas: mas tarde, les apresura la contextura embrutecida y primaria, puliéndole los impulsos destructores de la animalidad a fin de que puedan catalizar la luz íntima del espíritu inmortal en la síntesis de la redención. En base a los insólitos acontecimientos que suceden día a día en este mundo, no quepa la menor duda de que estamos viviendo en la actualidad los eventos profetizados por los más renombrados profetas antiguos y modernos. Los espíritus que están en el camino del bien tendrán en el futuro una vida física mejor en concomitancia con su naturaleza espiritual y tendrán derecho a un curso
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educativo superior, con nuevos y bellos caminos de perfeccionamiento. Mientras que para los espíritus que están alejados de Dios, el actual “inicio final” alcanzará a todas las almas rebeldes e indisciplinadas contra las leyes de la vida espiritual y serán exiliadas hacia un mundo equivalente a su índole inferior, en cuyas encarnaciones futuras podrán recapacitar sobre las lecciones que despreciaron en la tierra. En base a la verticalización del eje de la tierra, que en la actualidad se está produciendo lentamente, comprobado por la variación de los climas tradicionales, de las alteraciones de los ambientes físicos y del fuerte deshielo en los polos, en el próximo milenio nuestra tierra presentará mejores condiciones de habitabilidad. El tema escatológico, del “fin de los tiempos”, está lógicamente previsto en la cronología sideral de nuestra constelación solar, que además de prever y preparar una mejoría geofísica y geodinámico del orbe terráqueo actuará concomitante con la necesaria selección y clasificación espiritual de la humanidad. Hasta el presente, la tierra todavía se encuentra clasificada en el magisterio sideral como un mundo físico de educación espiritual primaria, por cuyo motivo está habitada por espíritus rebeldes, sensuales, ambiciosos, perversos, agresivos y fuertemente apegados a las necesidades animales. En la nueva tierra del próximo milenio, con su eje definitivamente verticalizado y por lo mismo mejor estabilizada climáticamente, disminuirán las enfermedades. Es sabido que si mejora el ambiente también mejora la morada o el planeta. Por lo tanto al mundo lo hacemos entre todos, con nuestros pensamientos; en el próximo milenio la tierra

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pasará a ser hábitat para una civilización más avanzada, y no un planeta para seres primarios. Los alumnos que se niegan a aprender la lección, serán transferidos hacia otra escuela primaria y planetaria, a fin de que puedan recapitular las mismas lecciones que han subestimado por ignorancia o rebeldía en la tierra. Aunque la tierra del tercer milenio no les ofrezca una vida absolutamente feliz, por que es un planeta todavía sujeto a las transformaciones climáticas, sin embargo, en el futuro, no serán tan variables; después de las actuales e importantes reformas geofísicas, será un ambiente saludable compatible con las almas pacíficas, fraternas, serviciales y respetuosas a las leyes universales. El deshielo en los polos que se acentúa con la verticalización del eje terráqueo, descubrirá una región fértil, que se encuentra protegida por la gran extensión de hielo, a fin de compensar las tierras áridas y esterilizadas por las bombas que son estúpidamente arrojadas por los actuales alumnos primarios cuya irresponsabilidad no tiene límites. Los futuros habitantes de la tierra, promovidos en el actual “juicio final” en base a su contextura psíquica más sensibilizada y espíritu creador han de cooperar en la modificación de su nuevo ambiente y solucionar todos los problemas difíciles y gravosos que aún pesan en la vida terrícola, muchos de estos espíritus buenos ya se están dedicando efectivamente para solucionar varios de los problemas que atentan contra la salud y la vida de los terrícolas como son la insalubridad del ambiente, la contaminación del aire, el vicio de los tóxicos y el alcoholismo. Cuando las almas amenazan el equilibrio colectivo de un mundo, debido a sus pasiones, vicios y capacidad para la destrucción, en un total sentido inverso de la vida, entonces necesitan emigrar hacia ambientes inferiores

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donde la terapéutica del dinero y el sufrimiento funcionan como un medicamento saludable y seductor. “El hombre nuevo” será universalista como lo es nuestro amado swami, por que no tiene particularidades religiosas ni se somete a liderazgos doctrinarios. Todo esto sucede por que la tierra se ensamblará debidamente reformada y ajustada geológicamente pasando a ser un planeta donde no habrá más guerras ni odios, y predominará la búsqueda de la sabiduría y el orden de actividades creadoras a través del arte y las ciencias, las que serán sublimadas por la fraternidad. El mundo sigue danzando y riendo a pesar de todas las señales de que estamos en “el final de los tiempos”. Se tuvo la oportunidad y no se supo aprovechar. La corrupción moral, administrativa, la insania criminal de nuestros dirigentes, que se aprovechan de los patrimonios públicos, de la colectividad; olvidan esos hombres, que sus actos serán castigados por la suprema ley, que los lanzará a los mundos inferiores, si no fueran tan ciegos e ignorantes y alcanzaran a entrever una centésima parte de lo que les espera, con seguridad que se apresurarían a devolver todo lo que robaron. Porque la suprema ley tiene muy en cuenta que semejantes desvíos contra los patrimonios del pueblo, constituyen siempre un asalto a las reservas sagradas, tan necesarias para vestir a los que no tienen ropas, alimentos para los hambrientos, socorro a los enfermos, etc. Nuestros pensamientos, y nuestro comportamiento en este planeta, son deplorables, no podrían ser peores y se está haciendo tanto daño al universo... El poder increíble que tiene nuestro pensamiento, y la tremenda influencia que ejercen en nosotros mismos, en nuestro entorno y en todo el universo, es hasta milagroso. Somos lo que nosotros mismos, con nuestros pensamientos, nos forjamos. Nos damos formas físicas y por supuesto moral, espiritual, y sobre todo la evolución de nuestra alma depende de la calidad de esos pensamientos.

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En este momento la humanidad del planeta está sumida en el caos más espantoso, lo peor no ha ocurrido todavía, en los próximos años, el hombre tendrá que terminar de pagar sus deudas que ha venido acumulando desde hace miles de años. Quedarán en éste planeta un pequeño porcentaje de almas, las demás pasarán a habitar planetas muy atrasados, para pagar sus culpas, y a la vez podrán ser útiles a esos seres que necesitan evolución. Desaparecerá el dios dinero, el egoísmo, los falsos profetas. Por fin una sola raza; una sola razón para vivir, cooperar, servir al todo a todos. Desaparecerá la matanza de animales, nos alimentaremos con vegetales, para que no exista la gula, y sobre todo, respeto por todo lo creado. Sin armas, sin violencia. Será una era de paz, amor, después de la depuración (año 2012); lo dicen todas las profecías y en especial las profecías mayas; Argentina será tierra de bendición, paz, y amor, pero primero tendremos que pasar la prueba. El demonio será al fin encadenado. El amor al prójimo será verdad, vendrán seres amorosos y de mucha luz a poblar el cono sur de Argentina. -0-0-0-0-0-0-0-

“Evita hacerle a los demás todo aquello que tu pienses que ellos no deberían hacerte”. S.S. SAI BABA

CAPÍTULO VIII “LA NO VIOLENCIA”.
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El ser humano que hace la voluntad de su ser interno, tiene toda la energía a su favor. En la actualidad a pesar del impresionante progreso de la ciencia y de la tecnología, el mundo se enfrenta a una crisis de incesante violencia bajo el aspecto de guerras, terrorismo, asesinatos, vandalismo, violaciones, abuso de niños etc. En un ambiente en que las soluciones políticas y sociales brillan por su ausencia quizás sea necesario analizar el problema desde una perspectiva diferente: “La ley de causa y efecto o ley del karma”. Cuando se produce un desviamiento del curso normal del hombre, causa un conflicto con el orden universal que se manifiesta como karma. El propósito de la ley del karma es el restablecimiento y mantenimiento del orden y de la armonía en la tierra. Cuando la humanidad opta por el libre albedrío el aspecto material de ésta ley fue instaurado en el planeta, tiene como campo básico de actuación los tres subniveles mas densos del nivel físico cósmico (el mental, el emocional y el etérico físico) se extiende a otros niveles como ley evolutiva superior y como ley del equilibrio. La ley del karma rige al hombre común. El karma, se encuentra íntimamente relacionado con el principio de la reencarnación. El alma es la fuente de la consciencia y el principio activo que anima el cuerpo de todo ser vivo. Esta fuerza vital, la cual es la misma naturaleza espiritual en todos los seres, es distinta a la materia temporal, al momento de la muerte, el alma indestructible transmigra a otro cuerpo físico, dentro de una interminable cadena de nacimientos y muertes. Es la acción de la mente la fuerza primordial que compele a la entidad viviente a trasmigrar de un cuerpo a
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otro, de ésta manera, el cuerpo físico que ahora ocupamos es una proyección física exacta de nuestro estado mental al momento de nuestra última muerte. A medida que el ser humano evoluciona y despierta, deja de considerar ésta ley como una forma de compensación de los errores cometidos en el pasado, para reconocer su utilidad en la consumación de la mente cósmica de la vida. Comienza a percibirla en muchos niveles del universo y a vivir inteligentemente en consonancia con ella. En ésta época, la predisposición a la misericordia es casi nula. En consecuencia, hay siempre luchas y guerras entre los hombres y entre las naciones, los hombres no comprenden que cuando se altera la armonía del universo se debe volver a reparar el mal que se ha cometido, al matar un ser vivo, por ejemplo, simplemente estamos obstaculizando su sendero e impidiendo que se complete su evolución y por ello y todos los actos que están en contra de las leyes universales, tendremos tarde o temprano que dar cuentas al cósmico y esto o cualquier clase de violencia devenga en que nunca podremos romper con la cadena de encarnaciones y tendremos que volver a reparar todas las inarmonías que hemos creado en éste plano tantas veces como sea necesario, hasta comprender esta verdad. Alguien que lleva una vida materialista no puede controlar sus sentidos o su mente. Así uno se dedica a disfrutar con sus sentidos la vida materialista, nosotros decimos que es la vida de complacencia sensual y este proceso de complacencia sensual continúa vida tras vida. Toda la gente de éste mundo material está dedicada a todo tipo de actividades políticas, filantrópicas y humanitarias con intención de hacer feliz y próspera la vida material, pero esto es imposible, por que todos somos almas espirituales, y no podemos ser felices a menos que llevemos una vida espiritual o que estemos en el mundo espiritual.

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Todos estamos buscando esa iluminación espiritual, pero es debido a la ignorancia que estamos tratando de ser felices en medio de las condiciones materiales, y por lo tanto nos frustramos y nos confundimos. Todas las partículas que evolucionan en el universo físico cósmico están regidas por ésta ley. Cuando la consciencia humana está enfocada en el mundo concreto, al relacionarse con ésta crea situaciones que deben ser equilibradas por otras, de carácter opuesto. Si prevalece la inercia, uno de los atributos de la materia, la ley del karma le limita el acceso a los planos suprafísicos donde los ritmos son más dinámicos y los fuegos, más potentes. Sin embargo, si la llama interior se eleva y yergue consigo la consciencia, la ley del karma abre caminos y le revela al ser los portales de mundos superiores. Las actividades materiales de la manifestación cósmica están sucediendo únicamente para llevar las almas rebeldes a Dios. En síntesis el karma solo se extingue cuando la consciencia se une a la fuente única de vida. El karma es el resultado de los mecanismos de estímulos - repuesta (acción - reacción). El ser humano va construyendo la trama de su propia vida, está siempre creando karma y transformándolo según sus actitudes, deseos y aspiraciones, el trabajo de equilibrar el karma es, un trabajo que tiene que realizar durante toda su vida sobre la tierra. A veces, parte de la deuda kármica de un individuo, de un grupo o de núcleos mayores puede quedar temporariamente archivada, aguardando el momento adecuado para emerger y ser saldada, o puede ser redimensionada, según el desarrollo interior adquirido.

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El karma existe en diferentes ámbitos: en la interacción del ser con la vida planetaria, es el resultado de la ley de acción y reacción. Las escrituras védicas de la India, las cuales son anteriores al budismo, también hacen énfasis en la “no violencia” como el fundamento ético del vegetarianismo. El manu - samhita, el antiguo código de las leyes de la India, afirma: “La carne nunca puede obtenerse sin causar daño a las criaturas vivientes, y dañar a los seres conscientes es algo perjudicial para la conducción de las bendiciones celestiales; desechemos, por consiguiente, el uso de la carne”. De acuerdo a las leyes de Dios, el matar a un animal es tan punible como matar a un hombre. Esta es una ley perfecta, pero al hacer discriminaciones y especular, los hombres la tergiversan, la gente se engaña a si misma, causa su propio sufrimiento y se lo inflinge a otros. La misma instrucción se encuentra presente en todas las enseñanzas religiosas. Las sutiles leyes del karma nos dicen que las cualidades característicamente negativas de la personalidad tales como la hostilidad, la crueldad, la depresión, la arrogancia, la apatía, la insensibilidad, la ansiedad, la envidia, constituyen la cosecha psicológica que obtienen aquellos que, directa o indirectamente, hacen del matar un aspecto regular de sus vidas. Albert Einstein dijo: “El modo vegetariano de vida, por sus efectos puramente físico sobre el temperamento humano, tendría una influencia muy benéfica para la totalidad del género humano”. Mas cuando la consciencia humana se contamina con los efectos del karma negativo, que aparecen como resultados de las acciones destructivas y dañinas, sus buenas cualidades quedan cubiertas. Más allá de las consideraciones concernientes a la salud, la psicología, la economía, la ética y aún el karma, el
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vegetarianismo tiene una dimensión más elevada y espiritual que pueden ayudarnos a desarrollar nuestro aprecio y amor naturales por Dios. La permanencia en el círculo material impide al individuo desprenderse de la rueda de encarnaciones e ingresar en universos más vastos. Envuelto en el juego de las fuerzas del destino que él mismo trazó, durante muchos ciclos, sigue patrones vibratorios limitados, sin embargo, cuando sus núcleos internos despierten y atraigan la consciencia externa, comienza la superación del libre albedrío, requisito para que el hombre trascienda la ley del karma material. Esa trascendencia fue lograda en todos los tiempos por seres que pudieron elevarse por encima del nivel en que se encuentra la mayoría e ingresar en la senda de las iniciaciones. -0-0-0-0-0-0-0-

“Estén en el mundo pero no sean del mundo, Ese es e secreto de una vida exitosa”. S.S. SAI BABA

CAPITULO IX “LA OPCIÓN DE LA FELICIDAD”
“¡OH señor!, cuando la felicidad que nos invada sea producto de los objetivos de éste mundo, haz que nos olvidemos de esos objetivos irreales y muéstranos el camino hacia la felicidad perenne”. Si somos tan sagaces, ¿por que no somos felices?. Por que aún no hemos fabricado la visión que apoye una realidad tan maravillosa. “La felicidad se elige”.

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En la actualidad encontramos todo tipo de comodidades y atavíos para deleitar cada uno de nuestros antojos. Nuestra consciente inventiva no tiene límites, sin embargo, la visión interna que nos impulsa parece ser muy anticuada. Vivimos con una turbación diaria mientras canalizamos nuestros temores a través de las enfermedades, las drogas, el alcohol, el suicidio, las violaciones y el asesinato. Todo cambió; no obstante, nada es diferente, sólo hacemos mejor la guerra y nos hemos vuelto mas sofisticados en el arte de embotar los sentidos ante lo que no deseamos ver. “¿Que quiere decir felicidad?”. Algunos llaman felicidad a un sentimiento de satisfacción, comodidad, realización y paz interior. Otros se refieren a la alegría, el entusiasmo o la comunión. La sensación de felicidad puede ser única para cada uno de nosotros; sin embargo, sabemos cuando la alcanzamos. Podemos observar ciertas características habituales por ejemplo, no juzgamos. La felicidad nos acerca en vez de apartarnos, pero, por encima de todo, la felicidad convierte al amor en algo tangible. La desdicha nos dispersa, disminuye el vigor, desgasta las energías y nos hace llevar a cabo una interminable variedad de actos contraproducentes. La guerra, el terrorismo, las violaciones, la adicción a las drogas, el abuso de los niños y las úlceras de estómago son un fiel testimonio de la desdicha. Ninguna otra energía puede tener mayor impacto sobre el planeta que la alegría y el bienestar que emanan de una persona verdaderamente feliz y afectuosa. Cuando tomamos el compromiso de crear un nuevo mundo en paz, por dentro y por fuera, la información se vuelve irrelevante. Pero tenemos que comenzar por algún lugar...con alguien, ¿por qué no contigo, conmigo, y con todo aquel que decida buscar la felicidad con fuerza y pasión?. Podemos facilitar la búsqueda de la felicidad y tener acceso a atajos al tomar decisiones sencillas e implementarlas como una práctica diaria. Tales decisiones
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favorecen nuestra actitud en cada situación... cada día de nuestra vida. ¡No es un proceso mágico!, al dejar de idolatrar a la felicidad y al amor, los convertimos en opciones alcanzables. Podemos empezar por reconocer que ya tenemos práctica en crear felicidad personal. Lo hacemos todo el tiempo con pequeños y significativos detalles. Lo llamamos “la felicidad a través de la música, la lectura de un buen libro, el visitar a alguien a quien queremos”. Nos otorgamos a nosotros mismos esa sensación de felicidad. Sin embargo, lo que generamos y sentimos no tiene nada que ver de forma directa con el estímulo exterior y si tiene que ver con la opción de la felicidad que provocamos dentro de nosotros. Lo que descubrimos es que podemos acceder a ese mecanismo interno como si fuera una elección o como una decisión completamente autogenerada, sin requerir un apoyo externo como la música, la lectura o el visitar a alguien. Podemos ser felices sin ninguna razón... La felicidad es una razón suficiente en sí misma. No nacimos desdichados, aprendimos a ser desdichados. Y por añadidura nos convertimos en expertos de la enseñanza y el refuerzo de la desdicha. Salvamos la situación con detalles aparentemente insignificantes, pero perdemos otra vida en beneficio de la desdicha. La desdicha resulta de algunas opiniones y criterios que elegimos y que podemos cambiar. Si tenemos el poder de hacernos sentir incómodos y furiosos a nosotros mismos, entonces también debemos tener el poder de darnos a nosotros mismos la experiencia del alivio y la paz mental. En vez de ser víctimas emocionales de las circunstancias o de culpar a otras personas por lo que hacemos y sentimos, podemos tomar el mando. Nosotros elegimos nuestro estado mental. Los pequeños detalles que nos hacen sentir bien no nos proporcionan la felicidad. Nosotros mismos nos otorgamos esa felicidad al provocarla en nuestro interior.

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Hemos comprobado que las personas felices, son mucho más afectuosas, solidarias y abiertas consigo mismas y con los demás. Ser feliz podría ser, en verdad, la receta más pertinente para tratar las cosas que nos preocupan a la mayoría de nosotros, en un entorno global, familiar o personal. Muy a menudo nos esforzamos por cambiar el mundo cambiando a los demás. Nos concentramos en soluciones externas a problemas que pueden parecer tan abrumadores y complejos que cualquier esperanza razonable parece remota. “¿Qué puedo hacer?”, nos preguntamos desesperanzados. “Sólo soy una persona”. Basta que una persona cambie, se vuelva más feliz, toque a otra en un gesto de amor y de paz, para que el mundo se convierta en un lugar más pacífico. Si cada uno de nosotros se reconoce como una entidad en una red entrelazada de interacciones (como amante, padre, amigo, hijo, hermano, compañero, ciudadano, etc.) entonces nuestra evolución va a causar innumerables ondas, como la piedra que se arroja a un estanque. Nuestra capacidad de cambio nos permite crear una diferencia verdaderamente profunda en el mundo. Cuando una persona se vuelve más feliz, el cambio de actitud altera la dinámica de cada interacción que esa persona tiene con los demás y por lo tanto hace impacto en una vasta trama de relaciones humanas entrecruzadas. En vez de descartar esa fuente de poder en ti, en mi o en cualquier otro individuo, ¿podemos aprovecharla para crear una diferencia?. Cuando somos desdichados y contemplamos la felicidad, al mismo tiempo nos inspira deseo y temor. Aunque la mayoría experimentamos la felicidad como un fugaz acontecimiento, vemos con recelo la posibilidad de la felicidad permanente. De alguna manera, en nuestra imaginación, la felicidad continua y una mente aturdida van juntas, irónicamente, es la desdicha, y no la felicidad, la que limita la percepción y nubla la visión. Prescindir de la
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desdicha es la única y más significativa actividad que podemos emprender en el esfuerzo por agudizar la mente e intensificar la habilidad del pensamiento. Aunque podamos buscar la felicidad por sí misma, también podemos observar que cuando estamos sosegados y cómodos, nuestra claridad aumenta profundamente y nos mantenemos flexibles y valerosos. "¿Si fuéramos felices todo el tiempo, seríamos blando de carácter?". Este es otro mito falaz acerca de la felicidad. El término “blando de carácter” describe a alguien a quien le falta iniciativa, energía y convicción; alguien que puede ser fácilmente empujado y presionado por los demás. Una persona así podría reprimirse con temor, obnubilar las sensaciones y vivir la vida sin una visión clara que las guíe. Estas características conforman el retraso de alguien dominado por el malestar. En contraste, la felicidad bulle con una visión optimista y esperanzada del universo. Libres del ancla de la desdicha, las personas más felices actúan con mayor decisión y energía. Incluso el abrazo suave, la sonrisa dulce y la plegaria susurrada pueden tener gran poder. La felicidad es el poder, es la autofacultación. “¿Si fuéramos felices todo el tiempo, probablemente nunca nos moveríamos?“. A algunas personas les preocupa que la felicidad y el letargo vayan de la mano, como si las personas felices no tuvieran motivaciones para iniciar o participar en emprendimientos humanos. Según ellos, si la copa de la felicidad estuviera colmada, no tendrían ninguna motivación para hacer algo más. Las personas felices no dejan de moverse o de participar. Por el contrario, la felicidad acrecienta la versatilidad y la eficiencia. En vez de luchar contra los miedos y huir del dolor, reconocen con mayor claridad sus deseos y se mueven hacia ellos con facilidad. "¿Si fuéramos felices todo el tiempo, seríamos insensibles?”. Con frecuencia hemos aprendido a asociar la felicidad con la superficialidad y la insensibilidad. Creemos que la desdicha es un signo de preocupación. Si alguien a quien amamos se siente triste, a menudo intentamos
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"hacernos cargo”, compartir su tristeza en nosotros para demostrar nuestra camaradería. Entonces lo que tenemos son dos personas tristes. Si alguien que amamos expresa la ira acerca de alguna injusticia, podríamos, de manera similar, exteriorizar ira para demostrar solidaridad. Entonces lo que tenemos son dos personas furiosas. Tal vez, si permanecemos felices podríamos intentar otras maneras de ayudar a alguien a moverse en su pesar. El compadecerse sólo apoya y amplifica la desdicha. De hecho, la felicidad podría ser la herramienta más sensible y útil con la cual ayudar a alguien que amamos en medio de una circunstancia difícil. Emitir un juicio catastrofista y responder con desdicha puede frustrar los esfuerzos y la actitud de muchas personas que se preocupan en serio. Por el contrario, una repuesta desde la felicidad (sentirse cómodo y libre de juicios) puede resultar una herramienta muy facultativa, útil y compasiva. La felicidad, tanto como las convicciones y visiones que la apoyan, tiene tanta sustancia como cualquier otra realidad física existente en el universo. El organismo humano no es simplemente un pedazo de carne inanimado al cual da vida el alma. Podemos hacer a un lado la visión antigua del cuerpo separado de la mente y remplazarla con una percepción más válida cuerpo-mente. Aunque se puso de moda ver al organismo humano como una serie de sistemas interrelacionados, recientes revelaciones científicas sugieren una relación cuerpo-mente más comprensivo y poderoso que cualquier otra que se haya concebido con anterioridad. Los pensamientos, y también los sentimientos asociados a ellos, tienen un componente material inmediato que cobra vida en todo el cuerpo y crea una red celular instantánea mucho más intrincada y completa que el duro alambrado del sistema neurológico. El acto de pensar tiene sustancia física y química visible que no están confinadas al cerebro sino que operan en todo el cuerpo. El cerebro no es la única morada del pensamiento, sino todo el cuerpo. Al crear pensamientos o al revisar los antiguos, cambiamos la fisiología del sistema total del
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cuerpo en un instante. La mente está en todos lados (ley hermética) y puede efectuar cambios drásticos y profundos con solo cambiarla. Una semilla contiene la promesa de cientos de bosques. Del mismo modo, cada momento de nuestra vida está lleno de múltiples posibilidades que se proyectan en ese espacio-tiempo virtual que llamamos futuro. El que se conviertan o no en realidad depende de múltiples factores: algunos escapan a nuestro control, pero otros dependen muy directamente de nosotros. Somos el resultado de lo que fuimos y de las ideas que alimentamos acerca de lo que seremos. El futuro se empieza a construir desde el presente. Una forma de medir los resultados de una vida es la capacidad de poner los propios valores al servicio de los demás. La energía sigue al pensamiento. La imaginación se encarga de crear las formas y las corrientes de la vida las materializa. Lo que ahora nos parece bueno para nuestro futuro, puede que a la larga no lo sea. Cuidado con lo que le pedimos al futuro, por que nos lo puede dar… No es posible crearse un futuro a la medida, siempre hay factores que escapan al propio control. Para que siempre suceda lo mejor, permitamos que las cosas ocurran sin tratar de forzarlas en nuestro propio beneficio. Las experiencias más difíciles suelen encerrar provechosas lecciones. El poder creador está en nosotros, pero no es nuestro. Somos responsables de cómo y para qué lo usamos.
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Nada ni nadie en éste mundo puede privarnos ni interferir en nuestra libertad interior. Y en ese espacio íntimo es donde se proyecta el futuro, mediante la elección de los pensamientos y los deseos que, sostenidos en el tiempo, acabarán por convertirse, finalmente, en realidad. Construir el futuro es una tarea de todos. La realidad se construye desde dentro hacia fuera, y para que el cambio se produzca y se oriente en la mejor dirección para todos, primero debe operarse una transformación en nuestro propio y personal mundo interior. Una crónica de los argumentos más comunes en torno al proceso de cambio que estamos experimentando globalmente refleja lo siguiente: “Hay una necesidad compulsiva de ponerle la etiqueta de nuevo a todo”: “nueva era”, “nuevos paradigmas”, “nueva mentalidad “, “nuevas alternativas...” Lo nuevo vende y, quizá por eso, el uso y abuso del término. En realidad todas las grandes verdades están expresadas desde tiempos inmemorables. El valor real de lo “nuevo” radica en la capacidad de transformar lo viejo. Eso es renacer, renovarse, fluir. Si los seres humanos renacemos cíclicamente a lo largo de nuestras vidas, ¿Por qué no impregnamos conscientemente de la idea de renacimiento en cada una de las nuevas etapas que tenemos que afrontar, en lugar de aferrarnos a lo viejo?. “El concepto clave es transformación”. Y la base de éste proceso es la consciencia. El cambio no puede producirse sin la evolución de la consciencia. -hablamos de evolución y no de revolución por que en lo espiritual las cosas se dan por evolución- Cuando el nivel de consciencia aumenta en un individuo o en una sociedad, se reorganizan todas las partes y el sistema entra en un orden mas elevado, llamado “despertar”. Y quien lo ha vivido, cambia radicalmente su actitud ante la vida e incorpora una nueva y más amplia visión de la realidad. Entra en un orden interno nuevo.
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“El valor de la solidaridad”. Algo obvio en el plano material, si queremos contribuir a la construcción de un mundo mejor, pero que también tiene su contrapartida en las esferas espirituales. Las antiguas escuelas esotéricas enseñaban que una persona solo puede subir un peldaño de la escala del conocimiento si ayuda a otro a alcanzarlo, y lo hace sin imposiciones, y sin fomentar ninguna relación de dependencia. “Se necesita una urgente revisión de los patrones de pensamiento y de lenguaje” para que cristalicen en formas positivas de comportamiento. ¿Qué tal si renovamos nuestros viejos esquemas mentales y probamos a ver que sucede cambiando algunos conceptos y llevándolos a la práctica en la vida cotidiana? Probemos de ver que sucede si efectuamos los siguientes cambios: - Cooperar en vez de competir. - Aceptar en vez de rechazar. - Comprender en vez de juzgar. - Respetar en vez de agredir. Creamos lo que creamos de nosotros mismo y de nuestras limitaciones, y por mucho tiempo que hayamos sostenido estas ideas, no importa. Ya es tiempo de renovarlas. Y recordemos que nosotros somos la promesa. Por que en nuestro interior está la semilla de un mundo mejor que puede empezar a crecer y a dar frutos en el espacio de nuestra propia vida. Recordemos que todo depende de la actitud interior. Estamos en un momento apasionante de la historia, tal vez en un punto de giro decisivo. Ahora, todo puede ser de otra manera. Las estructuras personales, sociales, económicas y políticas sobre las que gira la organización de nuestro mundo piden a gritos una renovación; después de cumplir su papel durante siglos. El viejo modelo se está quedando inservible, por que ya no es capaz de ofrecer las repuestas que la
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humanidad necesita. Pero las soluciones no vienen de fuera si nosotros cambiamos, el mundo cambia. En todas las religiones y tradiciones espirituales han existido principios que, sin ser formulados de un método categórico ni estar recogidos, en muchas ocasiones, de manera sistemática, diseñaron unas corrientes de conducta que han orientado a muchos buscadores de lo trascendente, por cuanto sirven como una guía altamente eficaz para la correcta gestión de lo cotidiano. Hemos recogido una muestra de estas reglas adaptadas de distintas tradiciones y que han conformado a lo largo del tiempo un código que poco a poco fue asimilado como un cuerpo completo y que han sido tomadas como propias por distintas personas y movimientos, una vez experimentada su indudable utilidad práctica. Ellas son: 1. Necesita poco. “Por buscar la demasía es todo el mal que padecemos; por lo necesario nunca hemos de penar mucho”. Es bien sabido que todo aquello que no es fundamental en la vida de una persona acaba volviéndose su enemigo. Por este motivo, la sabiduría popular convirtió el principio de caminar ligeros de equipaje en casi un precepto obligatorio para todos aquellos que aspiraban a vivir la vida como una oportunidad constante de crecimiento interior. Es evidente que no estamos en una época donde una escudilla y una manta sean suficientes para vivir, como lo fueron los viejos monjes del pasado, pero no es menos cierto que hoy mas que nunca la presencia de lo superfluo y el afán de disfrazarlo de necesidad se ha convertido en una trampa obsesiva para muchas personas comprometidas con su desarrollo interno. Un consejo dado por los maestros a lo largo del tiempo ha sido el de valorar sinceramente los factores de necesidad antes de tomar ninguna decisión. Este recurso permite no solo darse cuenta de lo que es superfluo, sino que, además, allana mucho cualquier iniciativa de acción. Por ello, también aplicaron una fórmula: lo superfluo e inútil se
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caracteriza por su complicación; lo verdaderamente necesario siempre tiene que ver con lo sencillo. 2. No compitas. “En cualquier batalla vencedores como vencido”. resultan derrotados tanto

Nuestra cultura ha logrado convertir cada jornada en una batalla. Nos han inculcado el miedo a no triunfar. Quien no dispone de las señales externas de la victoria - coche caro, vivienda de alto estándar, celulares costosos, artículos y ropa de marca...etc. - queda sometido al síndrome del perdedor, uno de cuyos síntomas, la baja autoestima, hace estragos entre nosotros. Esta atmósfera de perenne competencia es un poderoso veneno en las relaciones humanas: si yo soy mejor, más capaz o más competente, tú, inevitablemente, eres peor, menos valioso y más inútil. Así, parecen relaciones enfermizas basadas en las jerarquías artificiales. Pero la vida no es una batalla donde inevitablemente ganas o pierdes. De hecho, el concepto de guerrero espiritual se refiere a alguien capaz de discernir cuándo, dónde y sobre todo cuáles son las batallas que merece la pena entablar. Desde esta perspectiva, los maestros siempre aconsejan no desperdiciar energías, tiempo ni recursos en esfuerzos innecesarios que luego pasan factura en términos de insatisfacción. Asimismo, advertían que la aspiración a lo más alto era la única batalla que merecía la pena emprender. 3. Cambia la excitación por el fluir. “No hagas, y sin embargo nada queda sin hacer”. El ser humano es una criatura reactiva. Se mueve a través de una dinámica de acción y reacción y, desde esta perspectiva, genera la mayoría de sus actos. En realidad reaccionamos, no accionamos, por eso necesitamos el estímulo de la excitación que provoque respuestas en nosotros. A diario, reaccionamos con cólera ante una
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ofensa, con miedo ante una amenaza, con alegría ante una buena noticia o con tristeza ante un desengaño. No obstante, este proceso reactivo apenas pasa a través de la consciencia, por lo que seguimos buscando experiencias nuevas que nos hagan reaccionar y nos saquen del monótono aburrimiento de la rutina. El problema es, sin embargo, evidente: la caída en una dependencia cuando no en la esclavitud. Si nuestra tristeza depende de los que ensombrecen la vida, si nuestra alegría depende de que nuestro entorno se comporte como creemos adecuado, si necesitamos experiencias fuertes para sentirnos vivos, habremos dejado nuestra vida en quién sabe que relaciones, experiencias o medios. La propuesta de los maestros va justo en dirección contraria. Se trata de percibir la vida como un fluir, como una corriente armónica cuyo discurrir es capaz de llevarnos a cualquier lugar y aportamos todo lo que necesitamos. Los taoístas lo llamaron “no hacer”. Nosotros lo llamamos “yacer bajo”, términos cuyo significado se refiere a una acción no reactiva y enormemente operativa a pesar de su aparente sutilidad, y muy poderosa, ya que uno es soberano de sus acciones y cuenta a su favor con el flujo de la vida. 4. Pon tu las Reglas. “No se hizo el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre”. Esta contundente frase pone de manifiesto la necesidad de incorporar unas cuotas suficientes de libertad interior para que la mayoría de las reglas y preceptos existentes se subordinen a nuestro desarrollo espiritual, asumiendo la responsabilidad que tal acto conlleva. Dicho de otro modo: hay que evitar que lo accesorio prime sobre lo fundamental, que lo válido gobierne sobre lo verdadero, que lo que separa venza a lo que une, que lo que destruye prime sobre lo que construye, que la ignorancia triunfe sobre el conocimiento. Un hombre una mujer que aspiran a lo mas alto no pueden reducirse a la estrechez de unos preceptos que no contemplen esa aspiración. Pero el reto es la creación de un código de honor personal propio que, si
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bien es cierto, precisa de un nivel de madurez elevado, muchas veces se torna imprescindible ante situaciones como la que describe la iluminadora frase de Jesús que señala una reveladora inversión de conceptos: nunca el sábado (lo limitado y sin vida) puede constreñir al hombre (vivo y sin límites). 5. Vive solo el presente. “Sabes que no tienes poder sobre tu destino ¿Por que la incertidumbre del mañana ha de causarte inquietud? Si eres sabio, goza del momento presente”. Es casi una obviedad el enfatizar que el pasado ya no existe y que el futuro aún no tiene lugar. Sin embargo, gran parte de nuestra vida gira subordinada a las proyecciones hacia el futuro y permanece encadenada a acontecimientos del pasado. Mientras, suele quedar entre ambos el vacío de un presente que nos dedicamos a vivir sin prestarle la mas mínima atención, considerándolo como un mero puente que va desde ese pasado muerto hacia un futuro que solo existe en nuestra imaginación, y que cruzamos de un modo rutinario e indiferente. Este grave problema tiene su origen, desarrollo y fin en la mente, según los más grandes maestros. Solo ahí subsiste el recuerdo del pasado, la fantasía o el miedo a una mañana que todavía no ha amanecido: ambos son irreales. Las doctrinas de oriente nos hablan de ese maya o ilusión que envuelve al ser humano y que hay que desvelar. ¿Hay mayor ilusión que esos pasados y futuros que sólo habitan en nuestra mente? ¿Hay algo mas real que lo que aquí y ahora ocurre?. 6. Se consciente del tipo de relaciones que tienes. “Las mejores personas alimentan lo bueno en los demás, no lo malo. Las peores personas alimentan lo malo en los demás, no lo bueno”. Cada vez tenemos más cuidado con lo que comemos, salimos al campo a respirar aire puro y hacemos ejercicio
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físico para mantenernos en forma. Sin duda, en todo esto hemos ganado calidad de vida pero muchas veces somos extremadamente descuidados en el campo de las relaciones personales. La reveladora frase de Confucio ejemplifica la necesidad tanto de rodearse de buenas personas como de evitar a la gente que nos hace la vida mas ingrata y oscura. Todos sabemos que existen desde vampiros de energía (no saben hacer nada solos), hasta chantajistas emocionales, especialistas en hacer que todo sea siempre mas difícil, y personas que hacen del exabrupto y la cólera en un modus vivendi. Y eso, sin entrar en terrenos mas peligrosos donde habitan los envidiosos, egoístas, vengativos y otras especies dañinas. Todos somos portadores de estos venenos, pero la mayoría en dosis tolerables para nuestros semejantes y que solo empleamos en casos aislados ¿Por qué mantener ese tipo de relaciones dañinas? ¿Por qué a veces dejamos morir relaciones con personas que son realmente benéficas y nos hacen mejores? En una repuesta adecuada a estas preguntas reside gran parte de nuestra salud psíquica y emocional. 7. Tu eres mejor que el personaje que has creado. “Todo se resume en esto: yo soy el ser en sí, sin forma e inmanente en todo, lo que el tiempo no encadena ni el espacio limita, aquello que es esencialmente pura serenidad, eso soy yo: eterno, sin partes, infinito”. Todos hemos construido a lo largo de nuestra existencia un personaje necesario para afrontar el día a día. Le hemos dotado de unos recursos, de unas señas de identidad, le hemos implantado creencias, ideologías y opiniones, filias y fobias; le hemos provisto de unos mecanismos de defensa tanto psicológicos como afectivos, de seguridad y de control. La experiencias vitales, tanto placenteras como dolorosas, nos han permitido rectificar y corregir nuestra obra para hacerla cada vez más perfecta. Pero hemos cometido un tremendo error: le hemos dado el poder que debía haber quedado siempre en nuestras manos. ¿La razón? Ese personaje tiene una dimensión exclusivamente instintiva y psicológica, pero carece de una
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dimensión espiritual. En realidad, es la diferenciación entre el yo - persona (no olvidemos que persona en latín significa máscara de actor) y el ser real. Pero, detrás de esa máscara (la llamamos personalidad) está el rostro de nuestra autentica naturaleza. Bien es cierto que es tarea de una vida el llegar a descubrirla, pero no es menos cierto que, a poco que nos situemos en paz con nosotros mismos, intuiremos que esa naturaleza tiene un perfume de realidad y verdad que nos hará estremecer de alegría e inocencia. Tal vez por que al ser real le son inútiles las máscaras, los maestros siempre aconsejaron la sabia estrategia de alimentar lo menos posible la personalidad y, desde luego, tratar a esa máscara con el menor nivel de importancia posible y con muchísimo humor. -0-0-0-0-0-0-0-

“El fijar la concentración en un solo punto incrementa el Poder de la voluntad y conduce al buen éxito en todas las empresas”. S. S. SAI BABA

CAPITULO X “EL ARTE DE LA MEDITACIÓN”
La meditación es la forma específica de concentración que se aplica únicamente con la finalidad de unificarse conscientemente con la consciencia cósmica. La meditación levanta todas las cubiertas de la consciencia y hace brotar la fuente del gozo eternamente renovado de Dios. Es la única forma de conocer a Dios. Es una dicha que constantemente nos guiará a la acción correcta en toda situación y responderá a nuestras plegarias. Una vez que se ha encontrado el gozo de Dios, se extinguirán todos los

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deseos por lograr otras cosas al compararlas con el gozo divino, nuestra consciencia se expandirá, seremos capaces de permanecer imperturbable en medio de las más terribles dificultades. Nos recomienda “Sai Baba” una practica a seguir: 1. Nosotros estamos en la luz. 2. Luego la luz está en nosotros. 3. Finalmente, la luz y nosotros somos uno. El enseña que se puede empezar a experimentar la luz de la energía divina, primero como algo aparte y fuera de nosotros, luego penetrando en nosotros y aunque separada, originándose dentro de nosotros. El último estado - la luz y nosotros somos uno, sentirse luz - refleja el estado de ir mas allá de la dualidad, fundirse con el atma o ser universal, el Dios que tenemos dentro. Dedicar la vida integra a Dios de ninguna manera significa negar la vida ordinaria y sus responsabilidades y alegrías; encontrar a Dios es un logro positivo que eleva y embellece la vida. El gozo que se presenta en la meditación es una demostración de la existencia del gozo eternamente renovado que es Dios. Nuestro cuerpo se transforma al practicar la meditación frecuentemente, por que cuando verdaderamente establecemos contacto con Dios, todo es armonía, todo se funde en el océano de la paz, y adquirimos plena consciencia de tal fuerza suprema. Este gozo creciente que percibimos después de la meditación es la prueba única de que Dios ha respondido a través de la radio de nuestro corazón, sintonizada mediante la devoción. Durante la meditación profunda, cuando la respiración se calma, se produce un agradable estado de paz; pero debido a la poderosa conciencia del ego, el pensamiento del cuerpo regresa y el inestable y estruendoso aliento revive,
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despertando los deseos materiales y las distracciones sensorias. Lo expresamos gráficamente como: “atar al mono”. Nuestro desafío es aprender a calmar la respiración y los sentidos por un mayor período de tiempo, mediante la meditación profunda. La meditación es la verdadera panacea con la cual podremos sanar permanentemente de la ilusión de la materia y todos sus males, y realizarnos como espíritu puro. Hasta que no construyamos un templo de silencio dentro de nosotros mismo y derrumbado las murallas de los hábitos con los que el medio ambiente nos ha rodeado, no veremos la gloria de Dios o tendremos verdadera paz y dicha perdurable. Cuando conozcamos a Dios, la oscuridad se desvanecerá por siempre. En síntesis la meditación es volverse uno con el alma, es abandonar nuestra relación con los músculos y las limitaciones humanas, y es recordar que somos alma. Cuando comencemos a relacionarnos con el alma, estaremos entonces conscientes de mas, de nuestras experiencias pretéritas, y sabremos que hemos descendido del seno de Dios. Colmemos nuestro corazón con la paz de la meditación. La técnica de la meditación en la luz se Comienza pronunciando tres veces el Om (o múltiplos de 3) lentamente. El Om es el sonido primordial, fundamental, símbolo del absoluto universal. Si Om está compuesto de las letras A U M. La A emerge de la garganta, la U vibra sobre la lengua y la M termina en los labios. Le pedimos a swami su guía y protección en esta práctica y nos encomendamos a El con nuestras propias palabras o con una plegaria. Si no amamos una forma de Dios en especial, podemos sentir su presencia imaginando una luz potente, limpia y clara.

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Comenzamos a repetir mentalmente el mantra SOHAM (la h suena como una j muy suave) de 3 a 5 minutos de la siguiente manera: inhalamos SO y exhalamos HAM. SOHAM significa Yo soy El, Yo soy uno con El, Yo soy el Uno, Yo soy Dios. Además es un mantra inherente al ser humano, que al respirar lo repetimos inconscientemente veintiún mil seiscientas veces por día, afirmando de esa manera su unidad con Dios. Llevamos la atención al entrecejo donde visualizamos la luz, con la forma de la llama de la vela. Si acostumbramos a adorar a Dios bajo una forma en especial (Cristo, Krishna, Buda, Sai Baba) o con una forma de la naturaleza (flor, sol, paisaje) podemos visualizar esa forma radiante de luz en el entrecejo. Hagamos descender esa luz hasta el centro de nuestro corazón espiritual iluminando el camino. Cuando la luz entre en nuestro corazón, en el centro del pecho, imaginamos una flor de loto. Los pétalos se abren uno por uno, inundando de luz cada pensamiento y sentimiento, cada emoción e impulso y disipando la oscuridad. Imaginamos que la luz se vuelve más grande, más brillante y que ilumina las piernas, brazos y tronco. Visualicemos la luz en nuestro corazón, como si tuviera millones de rayos, como un sol que irradia su luz hacia todo el cuerpo. Esa luz purifica nuestra mente para que pensemos el bien, nuestros ojos para que veamos el bien, nuestros oídos para escuchar el bien, nuestra nariz para oler el bien y nuestra boca para hablar el bien. Ahora nos hemos convertido en instrumentos de Luz, es decir de amor, e imaginamos que la luz brilla en nosotros cada vez más intensamente. Dejemos que esta luz de amor brille a nuestro alrededor envolviéndonos, y que irradie de nosotros en círculos cada vez más grandes, envolviendo a nuestros familiares, a quienes amamos, a nuestros amigos,
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compañeros, a los extraños y aun a quien por error consideramos como enemigos, pues ellos tienen la misma luz en sus corazones. Seguimos irradiando la luz a toda la humanidad, a todos los seres vivos, a toda la creación. Nosotros somos uno con la luz que lo contiene todo, con la luz que lo compenetra todo, con la luz que abarca toda la creación. Nosotros nadamos en esa inmensidad que es el océano de luz de Dios. Agradecemos a Dios por habernos guiado en esta práctica, con nuestras propias palabras o con una plegaria. Repetimos Om Shanti, Shanti, Shanti sintiendo la paz dentro de nosotros. Dios es la luz, la luz es Dios. No hay fronteras entre la luz de Dios y la luz que somos nosotros, éstas se funden, se complementan. Nos dice “Baba” "El aspirante espiritual debe entender claramente que todos los sufrimientos y preocupaciones mundanos son temporales y transitorios, y que la repetición del nombre de Dios y la meditación son para superar tales penas. Tiene que entender que el sufrimiento y las preocupaciones son externos, que pertenecen a este mundo y que la repetición del nombre de Dios y la meditación pertenecen al reino del señor". "Su progreso debe manifestarse por su carácter y su comportamiento. La meditación debe transformar su actitud hacia los seres y hacia las cosas, de otro modo es un engaño.” La técnica de la repetición del nombre de dios es una técnica que consiste en la repetición del nombre, al tiempo

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que pasamos las cuentas de un rosario y visualizamos a nuestro maestro espiritual. La repetición puede hacerse mentalmente, susurrada o en voz alta. Puede realizarse antes de la meditación en la luz o en cualquier momento del día. “Sai Baba” dice: "Tienen ustedes toda la libertad para escoger el nombre y la forma que les dará el suficiente aliento. Mientras meditan, la mente fácilmente se ocupa de otro asunto, toma otro camino. Tienen ustedes que tapar esa salida por medio del nombre y de la forma de Dios y vigilar que el flujo uniforme de sus pensamientos hacia el señor no sea interrumpido; si se vuelve a interrumpir usen rápidamente el nombre y la forma otra vez, sin permitir que su mente se salga más allá de estos dos límites, nombre por un lado y forma por el otro; entonces la mente no podrá extraviarse en un tercer lado". Además: "Esta práctica debe hacerse repitiendo el nombre de Dios sin importar el número de veces que nos propusimos (repetir), pero deteniéndonos profundamente en la forma que representa el nombre y en los atributos divinos que connota. Saboreándolo, deleitándonos en El. Siempre que hagamos esta práctica debemos tratar de mantener la conciencia en el nombre" ("Dhyana Yoga"). El gran maestro rosacruz Santiago Aranegui, nos dice: “No hay una filosofía si no enseña como desenvolverse en el mundo; cualquiera es bueno encerrado en una cueva y meditando”. “La consciencia cósmica” no está en ser totalmente espiritual o intelectual, está en el centro. El que funciona con el intelecto va a llegar el momento de catarsis a una transmutación del intelecto al espíritu, y después el espíritu, volverá al intelecto; el resultado será el balance perfecto. ”La consciencia cósmica” es la experiencia ultérrima que puede tener el ser humano; es un estado de iluminación. No ocurre a grandes niveles, no es una explosión... Es un proceso interno, y nos damos cuenta que solo existe una luz y que cuando llegamos a ese conocimiento, comprendemos y funcionamos en la vida
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física... vemos que ésta es una manifestación de esa luz que es Dios”. Súbitamente y sin prevención alguna, la persona tiene la impresión de hallarse sumergida en una llama o en una nube o tal vez experimenta la impresión de que la mente misma se ve invadida por dicha nube de niebla. En el mismo momento sentimos como si nos bañara una emoción de alegría, seguridad, triunfo, “salvación”, simultáneamente o inmediatamente después de la sensación y experiencia emocionales descritas anteriormente, el individuo experimenta una iluminación intelectual imposible de describir. Como un relámpago una clara concepción en rasgos generales del significado e intención del universo se presenta a su consciencia, una presencia viva de la verdad. Con la iluminación, el miedo a la muerte que inquieta a tantos hombres y mujeres durante diferentes períodos de su vida se derrumba como una vieja excusa y simplemente se desvanece. La intensidad de la iluminación es uno de sus rasgos sobresalientes. Con nada puede compararse mejor que con un relámpago deslumbrante durante una noche oscura. Cuando el individuo que solo posee consciencia individual cae dentro del campo de la consciencia cósmica: a)Sabe, sin necesidad de aprendizaje, ciertas cosas como: Que el universo no es una máquina inerte, sino una presencia viviente. Que su esencia y tendencia es infinitamente buena. Que la existencia individual prosigue mas allá de lo que llamamos muerte.

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b) Obtiene una capacidad mucho mayor tanto para aprender como para emprender. Existen tres formas o vías a seguir para obtener la consciencia cósmica: 1. El sendero social: consiste en expandir el germen del amor divino que yace dentro del alma. Consiste en amar a tu familia, vecinos, país, y al mundo entero como a ti mismo. 2. El sendero de la disciplina: Por medio de la disciplina mental y física, debe trascenderse la consciencia de casta, color, dogmatismo religioso, familia, raza, nacionalidad y pobreza. 3. El sendero espiritual: controlando los sentidos. Dice “Sai Baba” “que la forma de conocer al señor es el observar las leyes de la rectitud y de la contemplación profunda, hasta unificarse con el”. -0-0-0-0-0-0-0

“La finalidad de la cultura es la perfección”. “La finalidad del conocimiento es el Amor”. “La finalidad de la sabiduría es la libertad”. “La finalidad de la educación es el carácter”. S. S. SAI BABA

CONCLUSIÓN
“Señor. Condúcenos de lo irreal a lo real, de la oscuridad a luz, de la muerte a la inmortalidad".

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El sistema educativo moderno pone énfasis en la riqueza, la fuerza y amistad. Entonces ¿qué hay acerca del carácter? El carácter representa las tres cuartas partes de la vida. Por lo tanto, hay que desarrollar el carácter. Sin carácter, ¿de qué sirven la riqueza, la fuerza y la amistad? Ellas van y vienen como nubes pasajeras. La educación debe transformarse en acción. ¿Cuál es la esencia de la educación? La concentración es la esencia de la educación. ¿Cuál es el objetivo de la educación? Su objetivo no es únicamente la adquisición de conocimientos y el cultivo de cualidades humanas, sino también alcanzar la divinidad. La educación es para la vida, no para ganarse la vida. Si la educación fuera para ganarse la vida, ¿acaso no observamos a los pájaros y las bestias, que carecen absolutamente de educación, haciendo lo mismo? Entonces, la educación debe ser para la vida. Ante todo, deberíamos comprender esta verdad. Muchas cosas debemos aprender. Hay diversas formas de promover los valores humanos...La verdadera educación es la que fomenta sentimientos puros. Poseer virtudes es el verdadero significado del aprendizaje. Sólo cuando el hombre cultiva el sentimiento de amor, puede haber igualdad. La buena conducta es el sello distintivo de un verdadero ser humano. Se ha hecho mención de la educación y los valores humanos, debe comprenderse el verdadero significado de estas dos palabras, educación y valores humanos. La educación tiene dos aspectos: El primero está relacionado con la educación externa y mundana, la cual no es nada más que adquirir conocimiento libresco. En el mundo moderno, hallamos mucha gente muy versada y altamente calificada en este aspecto. El segundo aspecto, está relacionado con los valores humanos. Extraer aquello que está adentro. Los valores humanos, a saber: Verdad, Rectitud, Paz, Amor y No
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violencia, están ocultos en cada ser humano. No podemos adquirirlos del exterior; tienen que ser extraídos de nuestro interior. Pero como el hombre ha olvidado sus valores humanos innatos, es incapaz de manifestarlos. Sin este poder de la verdad el hombre no puede existir. La verdad es la manifestación directa de Dios en cada ser humano. La verdad es una y la misma en todos y eso es Dios. Tomemos consciencia de que la verdad es el principio de la vida humana. De la verdad emana la rectitud. El primer hijo de la rectitud es la paz. El segundo, es el amor; eso dicen. Sin embargo, el más grande de todos es el Amor. Una vez que adquirimos este poder del amor, los demás poderes le siguen. Todo surge de la verdad. Cuando la verdad es puesta en práctica, se convierte en rectitud. La verdad se expresa en palabras, mientras que la rectitud se expresa en acción. Por consiguiente, la rectitud está basada en la verdad. Sin verdad, no hay rectitud. Sin el cimiento de la verdad, la mansión de la rectitud no puede ser construida. El hombre reza por la paz y lleva a cabo diversas prácticas espirituales aspirando a la paz. Pero en la medida en que tengamos deseos, jamás alcanzaremos la paz, la mente es la base de los deseos. Por lo tanto, debemos controlar la mente para alcanzar la paz. Cuando la mente es controlada, ésta permanece en silencio. Tal estado de ausencia de pensamientos es la verdadera paz. El amor es la manifestación estable, radiante, sin atributos, eterno, inmortal y nectarino. cualidades del amor. El amor no todo. de la verdad. Es puro, sin forma, ancestral, Éstas son las nueve odia a nadie, unifica a

Dice “Baba” “desarrollen amor, abandonen el odio, reduzcan los deseos. Cultiven el espíritu de sacrificio”.

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“El amor como acción es rectitud, el amor como palabra es verdad, el amor como pensamiento es paz, el amor como comprensión es no violencia”. “Una vez que hayan saboreado el amor, verán al mundo en su forma verdadera. Por lo tanto, háganse encarnaciones del amor. Que el amor fluya incesante de sus corazones”. Lo que conduce a la violencia no puede ser verdad, rectitud, amor o paz. Estos cinco valores son verdaderamente los cinco aires vitales del hombre. Sólo aquel que considera a los valores humanos como sus alientos vitales es un verdadero ser humano. Estos cinco valores son los poderes fundamentales de la vida humana. Olvidando estos poderes fundamentales, el hombre confía más en el poder terrenal. Nuestros ancestros comprendieron que estos cinco valores están destinados a lograr la paz y la prosperidad del mundo. Las cualidades divinas innatas como la verdad, la rectitud, la paz, la paciencia, la tolerancia y el amor no pueden ser percibidos con la vista. La educación moderna está dando origen a los deseos. Es necesario desarrollar el desapego para controlar los deseos. El apego conduce a la esclavitud y el desasosiego. Sólo los valores innatos pueden controlar los deseos. La voz interior conduce al desapego. La verdad y la rectitud son los dos pilares sobre los que descansa la mansión de la vida humana. El que hace surgir estos dos principios es el amor. No hay conocimiento más grande que el conocimiento del amor. Podemos leer una gran cantidad de libros, pero de esos libros no se puede adquirir amor. La acción correcta (dharma) purifica la mente y nos conduce a Dios. Cuando amemos el nombre y la forma de Dios, naturalmente respetaremos y obedeceremos la autoridad de Dios. Tengamos el nombre en la lengua y la forma en los ojos; y el demonio del deseo sin fin volará de
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nuestras mentes, dejando alegría y contento. Este tipo de contemplación constante en el Dios que mora en nuestro interior, promoverá el amor por todos los seres, y procuraremos hacer el bien a los demás. Dice “Sai Baba”: “Mi vida es mi mensaje”. A través de éste pequeño libro, hemos querido hacer especial énfasis en su mensaje, en su obra fundamental que es su filosofía de vida y enseñanza. Tomamos de El, todo lo que nos pareció más importante, y créanme que es muy difícil ya que swami es una fuente inagotable de sabiduría, y con esta obra no le hacemos justicia para nada, ya que su grandeza es infinita. En mi humilde opinión ser escritor no tiene ningún mérito y sentido, si ello no va dirigido a cooperar, ayudar al prójimo, pero si ayudamos a la gran causa, a la causa divina, todo comienza a tener un sentido… Si nos hemos apropiado de algunas frases o pensamientos de swami, pedimos disculpas, no podemos ser neutrales y evitar nuestra absoluta e incondicional devoción hacia El. Ya su vida y su obra, se ha hecho un lugar muy importante en nuestro ser. “No eres dueño de nadie, no eres dueño de nada, inútil empeño el querer apropiarse, es columna de humo que en el cielo se esparce, y es tener en las manos la luna apresada…” Dice nuestro amado swami: “Tal vez hayan oído decir a la gente que tomo esto y doy aquello, que satisfago todas sus necesidades, etc. que curo sus enfermedades. Pero estas cosas no son tan importantes como la satvaguna, (cualidad espiritual de firmeza, pureza y desinterés) que promuevo e infundo. Por supuesto, les confiero estas gracias de salud y prosperidad para que puedan, con un entusiasmo mayor y menor interrupción, proceder con el sadhana espiritual (trabajo espiritual)”.

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La verdadera “felicidad” no se encuentra en las cosas relativas, por que al momento de obtenerlas, desaparecen como cenizas al viento y el resultado es siempre el mismo: el desaliento, la tristeza y frustración. Solo los valores absolutos permanecen inalterables y sobreviven a la muerte del cuerpo físico. Cuando aprendamos que lo que deseamos de veras se encuentra dentro de nosotros mismo y no fuera. Cuando percibamos ésta verdad aunque sea en parte, principiamos saber con mayor lucidez, y allí, comienza la transformación. Eso sería lo que llamamos evolución, comenzamos a ver que tenemos un alma. Ahora vemos el alma en los demás, el primer paso sería usar el dinero, el poder etc. para ayudar a los más necesitados y de inmediato percibiremos los efectos en nosotros mismos, tenemos en la justa medida que damos y somos, en la justa medida que nos necesitan, cuanto más nos necesitan, mas somos. El miedo es el enemigo ancestral de la evolución. Paraliza y detiene. Transforma en rígido todo lo que toca. El miedo es la enfermedad crónica de la libertad. Endurece, detiene y tapona. En el extremo opuesto está la luz. La luz es una expresión de la ley cósmica del amor. Luz es consciencia. Y la luz disuelve, instantáneamente, todas las sombras. Expande, multiplica e integra. El miedo se nutre de la ignorancia. Es la herramienta básica que utilizan, desde siempre, los que quieren dominar, sojuzgar y manipular. No demos nada por sentado y experimentemos por nosotros mismos. La naturaleza de la luz es iluminar y permitir el acceso: da información, devuelve la libertad, alumbra las posibilidades infinitas que aguardan en los territorios internos de cada ser humano. La luz ofrece el pasaporte para fluir con la vida y aprender de sus experiencias. Es la clave para crecer internamente.
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El miedo es una hidra con mil cabezas. Es tan antiguo como el mundo y del miedo proviene la idea de separación. El miedo es lo que refuerza el ego: la agresividad, la prepotencia, el odio, el rencor y la envidia, sumado a la mentira y al engaño son algunos de sus más poderosos aliados. La preocupación es la imaginación mal empleada. Observemos sus miedos: nunca son reales. La proyección hacia el futuro -o hacia el pasado- es la trampa que nos hace caer en un círculo vicioso del que se hace difícil escapar. El binomio tiempo mas pensamiento ayuda a crear las cárceles mentales. Permitamos que el recuerdo aflore en nosotros. El recuerdo olvidado de quienes somos realmente, de cual es nuestra auténtica naturaleza, del lugar sin tiempo ni espacio al que pertenecemos. Tu futuro, nuestro futuro, depende de la evocación de muchos como tu que sean capaces de rescatar de las sombras del olvido la experiencia de estar unidos con el Poder que nos ha creado y al que aspiramos a regresar. Seamos nuestro propio alquimista. El espacio interno que ocupa el miedo puede ser sustituido, transformado, alquimizado por el amor y la luz. Observemos, en nuestra vida, alguna situación que dispare las reacciones oscuras del miedo. Probemos transformarlas. Situemos paz en lugar de angustia. Observemos, sin apegos. Nada es permanente, a excepción del cambio. Si queremos fluir con la vida, no nos aferremos a nada, no intentemos detener nada, no pretendamos establecer nada. Neutralicemos el veneno del miedo y recordemos que su antídoto es el amor. La atención nos ayudará a reconocer que hay detrás de los problemas con los que tenemos que enfrentarnos. A la hora de actuar, la intención correcta cargará nuestras baterías.

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Sanemos al “niño interior”. Casi todos los miedos psicológicos se forman en los primeros años. Sanar la propia infancia es sanar la vida entera, porque el extremo del hilo de nuestra vida está siempre atado allí. No importa la edad que tengamos, ahora podemos devolver la confianza y el amor que necesita nuestro “niño interno”. Nos aconseja “Sai Baba” practicar “el silencio”, porque la voz de Dios se puede oír en la intimidad del corazón solo cuando la lengua está acallada... El silencio es el habla del buscador espiritual. El habla suave y dulce es la expresión del amor genuino. El odio aúlla, el miedo chilla, la presunción pregona; mas el amor arrulla, apacigua, aplica bálsamo. Aceptemos al mundo tal como es. Jamás esperemos que éste se amolde a nuestras necesidades o normas. La firmeza del carácter es poder. Templemos nuestro carácter y empleémoslo para alcanzar la visión de Dios; después aferrémosnos a tal realización. La gracia de Dios es la riqueza más grande. Es erróneo considerar que el principal objetivo de la vida es amasar una fortuna, acumular oro u otros objetos materiales. El objetivo de la vida debe ser, en cambio, la adquisición de la divina riqueza que es la gracia de Dios. Tratemos de ganar su gracia reformando nuestros hábitos, reduciendo nuestros deseos y refinando nuestra naturaleza. Cada paso hace más fácil el siguiente; ésa es la característica tan especial del camino espiritual. Con cada paso, nuestra confianza y nuestra fuerza aumentan, y sentimos cada vez más la gracia del Señor. “Por cada paso que damos hacia el Señor, el da diez hacia nosotros”. Shanti, Shanti, Shanti. AMILIUS

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