José Gervasio Artigas

A don Marco Morales, en Venezuela

Soñaba el Uruguay ser como un río de calandrias y arrullos, todo un vuelo, de patria y libertad, fiel desafío. Cuando Artigas nació bajo su cielo desnudando en coraje una leyenda y trenzando laureles, sin un ruego. Le digo Protector, como uno ofrenda, de esta América indómita y sencilla que fue chuza y tacuara en la contienda. José Gervasio Artigas, tu semilla, reverdeció en la luz de los hogares y rumoreó entre ponchos y cuchillas. Las Piedras te dio honor y en sus panales libaron de la gloria el sacro fuego los indios y los gauchos ejemplares. Con clemencia supiste del acero y de la autoridad fuiste paloma sin someter los hijos de este suelo. Nos duele tu memoria si se asoma el triste bordonear de la nostalgia en la grupa de tu alma cimarrona. pues se murió de sed y de distancia tu corazón gigante que en su fuego abrió como uno flor todo su audacia.

en el pulso y la voz que yo levanto por la patria templada en tu lucero. de dalia y fuego. de nísperos dorados y palmeras. Protector de un pueblo entero. Su linaje es de ceibo y de lancero. América te vive en triunfal canto. Un territorio azul. Silvia Puentes de Oyenard Mi pequeño país Sylvia Puentes de Oyenard "Hay países pequeños. el de luna y tambor en sus hogueras. un pequeño país. Aquí el indio fue puma y no . desde el rocío. de coraje y amor. donde los ríos.Artigas. surtidor de colmenas y viajero de un secreto rumor de caracolas. abren surcos de luz entre los cuarzos. El que ha nacido aquí se siente aurora. continuo de gaviotas y un ir izando el sol. pero no hay naciones pequeñas" Clemente Estable He nacido en la tierra de los pájaros. donde el estío es un pulso. En la piel de sus hijos escarcea el misterio del hombre prisionero.

Uruguay territorio de nácar Sylvia Puentes de Oyenard . poblada de azahares y de horneros. y voz crecida. un territorio azul. Luego el tiempo me trajo a esta bahía. donde fulgura un pequeño país que es mi bandera. Y es este mi Uruguay el que inaugura un ala y un jazmín como frontera. me dio hijos y un poema que se arraiga en mi voz y que la anida. Esta tierra que a mí me dio la vida. guerrero corazón. como diadema.jilguero. donde asisto a la sed y a la aventura de ser y de vencerme cada día. Me dio el pan. Y fue Tacuarembó la primera gema que a mi pecho mostró su geografía y ha crecido en fulgor.