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Historia del horno microondas Los hornos microondas se han vuelto indispensables para la vida de algunos mortales, esto

se debe a que nos ahorran tiempo al cocinar y calentar líquidos, lo que implica que es muy probable que nuestra comida esté lista en dos minutos como mucho, y no en 30 o 40 minutos. La historia cuenta que los hornos microondas son más antiguos de lo que nosotros pensamos, en 1945, un ingeniero llamado Percy Spencer notó que un magnetrón que estaba probando comenzó a derretir un chocolate que tenía guardado en una bolsa; es así como dedujo en su cabeza que las microondas generadas por dicho magnetrón, no eran más que un tipo especial y enfocado de ondas de radio que podían generar calor. Antes de continuar, decimos que un magnetrón es un tubo de vacío que produce microondas coherentes, es decir, no ocasiona interferencia entre las mismas; hubo un efecto que no fue previsto por este ingeniero: al concentrar las ondas de cierta manera hacia un objeto, era posible elevar su temperatura significativamente de manera rápida y eficaz. Raytheon, la empresa en donde trabajaba Percy Spencer, patentó el invento y en 1954 comenzaron a venderse los primeros microondas de 2 metros de alto y 750 libras de peso; costaban USD$ 5.000, una fortuna para ese entonces; el mercado que más los adquiría era el de los restaurantes y hoteles donde el tiempo de calentamiento era vital para mantener contentos a sus clientes. Recién en 1970, comenzó a fabricarse una versión reducida de los hornos microondas que empezó a expandirse dramáticamente; para 1975, ya había más de un millón de hornos microondas en el mercado