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MAS ALLA DE MENTE Y CONDUCTA José Del Grosso

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Si la Psicología es o no una ciencia, es algo que aún se debate y debatirá si
continuamos utilizando criterios rígidos, estrechos, racionales, lógico-
aristotélicos y unilaterales para establecer su cientificidad. La cientificidad de
una disciplina no deriva de criterios objetivos que se apoyan sobre bases
sólidas. La cientificidad de una disciplina se establece sobre la base de criterios
que, si bien son el resultado de una larga reflexión, someter a prueba y
discusión, no por ello dejan de ser subjetivos, arbitrarios y producto del
consenso de los profesionales que integran las diversas comunidades
científicas. De ello resulta que mientras desde cierta perspectiva, la Psicología sí
es una ciencia, desde otra no lo es.
Si, por ejemplo, siguiéramos apegados a los criterios de cientificidad
impuestos por el positivismo durante la década de los 30 y 40 del siglo XX,
indudablemente, ni la Psicología ni ninguna otra disciplina vinculada a la
conducta del Hombre podría ser considerada como una ciencia. Incluso la

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misma Física posmoderna sería considerada peyorativamente como una suerte
de Metafísica elaborada con mucha imaginación, entre otras razones, porque
no hay manera de manipular y comprobar directamente la existencia de
muchos de los fenómenos que se están estudiando, y porque, a la luz de los
principios cognitivos del paradigma cartesiano-newtoniano, dichos fenómenos
son ilógicos e irracionales: quantas, mundos paralelos, agujeros negros, el
tiempo en reversa.
En sí, criterios de cientificidad como los del positivismo suponen la negación
de un amplio espectro de la realidad y un dogmatismo que es contrario a la
concepción de la ciencia. De hecho, el gran salto epistemológico de las últimas
décadas ha sido aceptar, entre otras cosas, la subjetividad involucrada en todo
proceso de investigación y elaboración de conocimientos, superar la
acumulación de datos obtenidos directamente a través del método
experimental y tratar de comprender los fenómenos, tanto de manera
cuantitativa como cualitativa, a través de la proposición de teorías e hipótesis
contrastables. Una parte significativa de los mecanismos responsables de las
apariencias están ocultos, de allí que en lugar de tratar de verlos, hay que
imaginarlos. La ciencia se construye:

“planteando preguntas claras, imaginando modelos conceptuales de las
cosas, a veces teorías generales, e intentando siempre justificar lo que se
piensa y lo que se hace, ya sea por lógica, ya por otras teorías, ya por
experiencias iluminadas por teorías (Bunge, 1985, p. 11).

En contraste al positivismo, podemos hallar criterios de cientificidad más
recientes y flexibles como los desarrollados por Thomas Kuhn en 1962. Ellos
nos permiten considerar a la Psicología como una ciencia que aún no ha
logrado alcanzar su “período normal”, es decir, que no ha logrado desarrollar
una «investigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas
pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica reconoce, durante
cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior» (Kuhn, 1971, p.
33).

Desde el punto de vista de Kuhn, la Psicología sería una ciencia que aún está
en sus primeras etapas de desarrollo, ya que como lo revela su historia, todavía
no existe un acuerdo dominante sobre la naturaleza de su objeto de estudio, los
métodos a emplear, la forma de elaborar la teoría y sus fines. Sin embargo, este
punto de vista es criticable, ya que crea la falsa impresión de que mientras en el
ámbito de la Psicología sus estudiosos siguen en desacuerdo sobre la
naturaleza de su objeto de estudio, métodos, forma de elaborar sus teorías y
sus fines, en las llamadas ciencias naturales no está ocurriendo lo mismo. Más
aún, se ha creado el mito de que mientras en general, en las ciencias del
Hombre los profesionales no sabemos hacia dónde vamos, los físicos, químicos
sí tienen muy claro todo ello, e inexorablemente siguen dirigiéndose hacia el
encuentro con la verdad.
Si bien es cierto que en las ciencias fácticas se observa una mayor estabilidad
en el comportamiento de los fenómenos tradicionalmente estudiados por ellas,

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como la gravedad, la masa, la aceleración, las reacciones químicas que en la
observable en el comportamiento humano, también es cierto que ellas
comparten con la Psicología y las ciencias del Hombre en general, grandes
divergencias en cuanto a enfoques, métodos de investigación, formas de
elaborar las teorías, áreas sin explorar y carencia de métodos apropiados para
investigar determinados aspectos de la realidad. Ello sin contar las
controversias, prejuicios, dogmatismos, observaciones erróneas, formulaciones
equivocadas, ambigüedad y otros obstáculos que forman parte intrínseca de
toda la actividad científica.
Un conjunto de criterios que nos permiten aseverar que la Psicología sí es una
ciencia, es el proporcionado por John Bernal (1981b) quien afirma que las
disciplinas dedicadas al estudio del Hombre pueden ser consideradas como
tales, ya que se apoyan en una base material, sus conocimientos pueden ser
contrastados, usan métodos que se adaptan a la naturaleza del objeto de
estudio y logran hacer predicciones bastante precisas.
Aparte de otros posibles criterios de cientificidad que puedan existir, yo
pienso que la misma concepción actual de la ciencia nos confirma dentro de sus
límites que la Psicología sí puede ser considerada una ciencia, pues se
caracteriza por ser un cuerpo de conocimientos y un modo de conocer al Ser
Humano, producto de la actividad de Seres Humanos debidamente entrenados
en el método científico, los cuales realizan actividades específicas que, en la
medida de lo posible, realizan con una actitud crítica, con el fin de conocer y
entender quiénes somos, cómo evolucionamos, cómo nos afectan y afectamos
las relaciones, qué hacemos con nosotros mismos y con los demás en este
mundo cambiante, cuyo mayor reto es la indeterminación y las apariencias de
la realidad.

En favor de la Psicología como ciencia, también se puede decir que sus
profesionales comparten los rasgos esenciales que caracterizan a todo científico:
los psicólogos tratan de establecer un objeto de estudio y definir su naturaleza,
se esfuerzan por desarrollar métodos de investigación cónsonos con la
naturaleza de su objeto de estudio, buscan la manera de desarrollar un cuerpo
sistematizado de conocimientos e intentan redefinir nuestra esencia y relación
con nosotros mismos y con el Universo, y ¿por qué no? nuestra relación con
Dios y la realidad espiritual.
Como cualquier otra ciencia, la Psicología cambia, crece y atraviesa períodos
de inestabilidad, confusión y ambigüedad, en el sentido de que sus
conocimientos son verdades relativas. Asimismo, comparte con las demás
ciencias el poseer gran cantidad de problemas teóricos y prácticos que se
debaten y aún no tienen solución y poseer áreas que han sido extensamente
estudiadas y áreas que pueden considerarse en etapa de exploración.
Como afirman Lindgren y Byrman (1977) el hecho de que las llamadas
ciencias naturales posean como tales una historia más larga y posean un objeto
de estudio relativamente más estable en comparación al comportamiento, no es
óbice para que la Psicología sea considerada menos científica.

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