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ABUELOS ESCRITORES

ABUELOS ESCRITORES

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Abuelos escritores es el nombre de un taller de escritura realizado en el Centro de Mayores Municipal de Catarroja.
Abuelos escritores es el nombre de un taller de escritura realizado en el Centro de Mayores Municipal de Catarroja.

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Catarroja

Catarroja es un municipio español de la Comunidad Valenciana perteneciente a la provincia de Valencia, en la comarca de l´Horta Sud. Se encuentra a 8 km de Valencia capital, y a orillas del lago valenciano por excelencia, la Albufera. Catarroja tiene el puerto más importante de la Albufera. La huerta y la marjal son los elementos más definitorios del paisaje, donde la Albufera con sus barcas, la pesca, el puerto y el cultivo del arroz configuran su esencia. Los campos de arroz con las pequeñas construcciones que albergan los motores de agua y los huertos de naranjos conforman el paisaje agrario en la actualidad. El clima es mediterráneo.

Barrios y pedanías
Antiguamente Catarroja estaba formada por tres barrios: • • • Barrio de les Barraques, habitado por agricultores Barrio del Centro, formado por pescadores de la Albufera Barrio del Raval, habitado por traperos y arrieros.

Actualmente, Catarroja se ha ido expandiendo y cuenta con más barrios: • • • • Barrio de la Rambleta. Barrio del Charco Barrio de Horteta - Región. Barrio de los Tranviarios

Localidades limítrofes

El término municipal de Catarroja limita con las siguientes localidades: Torrente, Picaña, Paiporta, Massanassa, Albal, y Valencia.

Historia
Sus restos más antiguos proceden del “Port”(puerto) de Catarroja. como consecuencia de un dragado del canal, apareció una amplia colección de fósiles de moluscos que se remontan alrededor de 8000 años atrás en el tiempo, hasta la actualidad, pasando desde el momento en que la Albufera era agua salada, por tanto parte del mar, hasta que fue mezclándose con el agua dulce, formando una fauna salobre, hasta llegar al agua dulce, y de cañizo, siendo el último nivel, el arrozal. Hoy puede ser visitada esta colección en el Parque Natural de la Albufera, Rincón de la Olla, el Palmar,

Destaca la villa romana “del Huerto del “Tío Acólic”, también llamado “El Huerto de Pepica”, detrás del actual ambulatorio. Cuando aún no estaba señalada en los libros, un rico acaudalado local, con pocos escrúpulos, "el Tío Colic", compró unos campos, sabiendo que había restos y los excavó allá por el 1930, vendiendo todo lo excavado a coleccionistas de fuera de la localidad, ya que cargaba en el ferrocarril todo lo que encontraba y lo llevaba a Valencia. Años después el cronista local Pelegrí Llorenç, cita este lugar, aunque con un error de localización, lo que hace dudar que supiera con exactitud su localización, ya que lo confunde con el Salt del llop. Lo que sí es evidente es que tuvo en sus manos algunas monedas romanas que cita en su libro. Es curioso que su libro sobre Catarroja: "La villa de Catarroja", ha sido confundido pensándose que su título era la "Villa romana" pero villa debe entenderse como localidad, pueblo.

La Plaza de la Llotgeta, en el centro histórico del pueblo, contiene restos cerámicos desde la época musulmana hasta la época actual. La Iglesia de San Miguel, construida en el 1700, En el interior de la Casa Abadía, excavada en 1993, apareció una fosa con restos humanos del siglo XIV, posiblemente de la peste de 1348. El primer señor de Catarroja fue Pelegri d'Atrossillo, aragonés, vendió el pueblo a otro señor, y así llegó a manos de Berenguer Dalmau, de origen catalán que ha dado nombre al instituto local. Bajo su señoría, y apoyado por la ayuda del pueblo, tuvo lugar el enfrentamiento con la iglesia de Valencia por negarse a pagar el Delmo correspondiente, por lo que sería excomulgado. A su muerte su hijo Berenguer Dalmau restituirá los Delmos a la iglesia. De esta señoría destaca la división de los términos de Torrent y Catarroja (el año 1315) y sobre todo la “Carta Pobla” otorgada el 28 de mayo de 1355. El tercer Berenguer Dalmau obtendría el Privilegio de Franquicias otorgado por Juan II de Aragón. En el siglo XV la señoría pasa al linaje de los Sangonera al fusionarse éstos a los Dalmau y, posteriormente, en el siglo XVI a los Calatayud convirtiéndose también en Condes del Real por alianza matrimonial. De este siglo data el proyecto de construcción del “Camí del Port”. Un siglo más tarde, concretamente el año 1631, tuvo lugar un importante enfrentamiento entre el pueblo y el señor (ahora Ximén Pérez de Calatayud) al serle otorgado a éste por Felipe IV el Privilegio del Mero y Mixto Imperio, aunque finalmente el proceso se decantaría a favor del primero. El 17 de septiembre de 1801 se inicia en Catarroja un motín que tenía posiblemente como motivo el pago de los derechos señoriales, y que después se extenderá rápidamente para concluir por fin el 2 de octubre. Las alquerías situadas en la huerta, son llamadas El Huerto de Vivanco, El Huerto de “Les Mestres”, El Huerto de San José', El Huerto de “l´Estrel.la”, el Huerto de “Les Monges”, el Hort del Groc o El Huerto de Ferris, por este orden de la más antigua a la más moderna, siendo El Huerto de Vivanco casa señorial de Catarroja del siglo XVIII, actual sede del Ayuntamiento.

Economía
Tradicionalmente la pesca y la agricultura fueron los dos referentes económicos de Catarroja. En 1965, la agricultura se mecaniza y por ello sobra mano de obra. Es entonces cuando empieza el auge de la industria. Se crean talleres de muebles y tapizados, y en algunas casas se realizan muebles auxiliares. Todo esto mejoró notablemente la economía y calidad de vida de Catarroja. En 1975, el 21% de la población activa trabaja en la agricultrura ( arroz y hortalizas), el 48% en la industria y el 31% en el sector servicios. Hace unos años se creó el Polígono Industrial de Catarroja, el cual actualmente es de los más importantes de la comarca. Actualmente el sector de la hostelería ha adquirido mayor importancia.

Monumentos de Catarroja

Iglesia de San Miguel. Sita en el “Barri de les Barraques”. Iglesia arciprestal. El inicio de las obras de su restauración (sufragadas por los pescadores) finalizaría el año 1701. Esta iglesia fue declarada monumento de interés local el año 1967. Villa romana. El Puente de piedra, del siglo XVIII que une Catarroja y Massanasa, en la actualidad con una barandilla de aluminio, habiéndose eliminada la original y tallada de piedra. Fue construída originalmente por Don Vicente Gascó a cambio de 250.000 reales. Casa “Palau de Vivanco”. Antiguo edificio de mediados del siglo XVIII, que conjuga en la fachada principal el estilo neoclásico con elementos ornamentales del Barroco tardío. Su construcción tenía como finalidad la comercialización agrícola y sedera, especialmente aceite y vino, y estaba adaptada para estas funciones. Se trata de un exponente de la burguesía comercial fuertemente influida por las costumbres nobiliarias. Actualmente, sede del Ayuntamiento. Mercado Municipal. Edificio de especial interés que data de 1926 con planta rectangular y esquinas achaflanadas, al que se accede a través de seis puertas. El Puerto de Catarroja junto al lago de la Albufera, en el que se conservan edificios como Casa Sulema, Casa Baina y Casa Primitiva, salvadas de la especulación, de las cuales la única que conserva su singularidad es casa Sulema. Colegio público Esteban Paluzie. Edificio construido en 1927 del que actualmente se conserva el bloque principal y está situado en la Avenida de la Rambleta. En la actualidad funciona como Escuela de Adultos. Las chimeneas conservadas en la actualidad, tanto en la “Plaça del Fumeral” como la situada en l´Horteta, muestran la importante producción de “rajoles” (ladrillos) que hubo en Catarroja.

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Fiestas locales
• San Antonio Abad. El 17 de enero, cuando comienza el solsticio del invierno, Catarroja celebra esta fiesta en honor de San Antonio Abad. La procesión, la venta ambulante de "porrat" y las hogueras que enciende el pueblo por la noche, marcan las horas de la víspera y del día del santo. Esta conmemoración incluye, asimismo, la tradicional bendición de los animales y el desfile de caballos y carruajes en el que participan gentes de toda la comarca. La venta

de los típicos "panes de San Antonio", panecillos bendecidos elaborados con "semillas" atrae a miles de vecinos a la Parroquia de San Antonio. • • • Fallas. Esta festividad del 14 al 19 de marzo, tiene un gran arraigo en la localidad. San Antonio de Padua. Tradicional festejo del Barrio del Raval, se celebra el 13 de junio. San Pere. Se celebra el 29 de junio. Fiesta en honor a San Pedro en Les Barraques, con gran ambiente festivo, especialmente el día 30 de junio, en que todo el barrio disfruta del "día del Perro", con paelladas y disfraces. Virgen de Agosto. Se celebra el 15 de agosto. San Miguel. Se celebra el 29 de septiembre, coincidiendo con el fin de la siega del arroz. Dentro de este evento se celebra la Entrada de Moros y Cristianos con una participación ciudadana cada vez mayor. Santísimo Cristo de la Piedad. Estas fiestas, trasladadas a la semana anterior a las Fiestas Mayores, han recuperado una tradición antigua: la "Carxofa". Un bellísimo espectáculo que vale la pena admirar. Fiestas a la Virgen del Pilar. Tradicional festejo de Barrio, que se celebra el 12 de octubre, haciendo el primer domingo de octubre, el tradicional concurso de paellas en la calle del empastre y ayacentes(donde se encontraron los azulejos con la imagen, y como consecuencia cuando hicieron la iglesia le pusieron "Nuestra Señora del Pilar").

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Gastronomía
El plato típico por excelencia es el "all i pebre" guiso hecho a base de anguila y patatas, pero destacan otros platos como la “Olleta de Catarroja”, la “Torrà de llisa” y el “Arros en carabassa”.

RECETA ALL I PEBRE Ingredientes para 4 personas - 1 kg de anguilas - ½ kg de patatas - 2 dl de aceite de oliva - 3 dientes de ajo - 1 guindilla - 1 cucharada de pimentón - ½ l de agua

PREPARACIÓN En una cazuela de barro ponemos el aceite a calentar. Cuando esté muy caliente, freímos los ajos y la guindilla. A continuación, añadimos el pimentón y, rápidamente, para que no se pegue, un poco de agua. Después, se ponen las patatas cortadas y se deja todo hasta que empiece a hervir. Salteamos las anguilas, limpias y troceadas, y añadimos un poco de agua fría hasta que queden cubiertos todos los condimentos. Se deja hervir durante 20 minutos para que el caldo quede cuajado.

Otros datos de interés
Cabe destacar como parte de Catarroja la creación de la banda de música “El Empastre”, la cual desde principios de siglo XX surgió amenizando las fiestas populares del pueblo pero que llegó a recorrer medio mundo dando a conocer así al pueblo de Catarroja. Así mismo, no debemos olvidar citar la primera banda de música municipal “La Artesana” la cual surgió ya en el siglo XIX, participando en diversos certámenes provinciales y de la cual se derivaron otras bandas en el pueblo, otorgando su pasión por la música en la actualidad.

ABUELOS ESCRITORES

Agradecimientos: Este libro mancomunado surge del taller de escritura, realizado en el CEAM de Catarroja, financiado por el programa estrella de la Fundación la Caixa. La idea innovadora de la directora del centro y su empuje, han sido el motor de esta vivencia, por ello este libro va dedicado con cariño a Conchi Martinez. Introducción: Hemos ido realizando diversos talleres introductorios a la escritura, utilizamos diferentes recursos y herramientas para incentivar la creatividad y hacer aflorar las emociones. Este libro es una conclusión final. Un relato elaborado por cada alumno sobre sus vivencias. Una escritura guiada, debido a la heterogeneidad del taller, algunos alumnos habían experimentado con la escritura y otros no. La riqueza de las experiencias queda reflejada, en cada historia contada a lo largo de este libro. La consigna: Describe TU VIDA Un suceso importante en cada etapa, un sentimiento que haya marcado y dejado huellas en la memoria. Un final que resume quienes somos, que perseguimos, que dejamos como legado a través de la experiencia de vivir. 1. Mis padres, mi familia 2. Mi infancia 3. Mi juventud, amigos que hayan dejado su impronta 4. Mi primer amor. Mi boda 5. Mis nietos

De: Conchi Gradoli
1. Mis padres, mi familia.
Mis padres se conocieron en el trabajo. Trabajaban en una fábrica de muebles. padre era tapinero de oficio y mi madre pulimentadora. Se casaron muy jóvenes y querían mucho. Tuvieron tres hijos, dos mujeres y un varón. Yo soy la menor. mayor se llamaba Conchín y falleció a los trece años y 8 días después nací yo. hermano tenía 6 años entonces. Mi se La Mi

En su larga vida tuvieron que luchar mucho porque vivieron una guerra y la post guerra. Nos enseñaron a ser buenas personas. Los quise y los querré hasta que me muera. Todos los días los echo de menos. Me dieron amor incondicional. Sin pedir nada a cambio, sin quejas ni reproches. Durante mi enfermedad, me demostraron en cada momento que podía contar con ellos. Cuando murieron me sentí muy sola.

2. Mi infancia
Durante mi infancia he sido una niña muy feliz, iba al colegio encantada, con ansias de aprender. Los domingos eran los mejores días de la semana. A mi padre le gustaba ir a la Albufera y yo recuerdo los momentos que pasaba con él. Cuando volvía a casa le decía a mi madre: -A esta niña no me la llevo más, me espanta todos los peces. Lo decía de broma. Recuerdo que mi madre me hacia unos sweaters y vestidos de ganchillo que me encantaban. Mis padres han sido lo más hermoso que he tenido, me hicieron vivir una infancia feliz, era una hija muy querida.

3. Mi juventud
Durante mi juventud y a lo largo de toda mi vida, he disfrutado de la amistad. Cuando he llegado a mi madurez, mis amigas Juli y sobre todo Ma Carmen, han estado a mi lado en cada situación de mi vida.

Cuando padecí cáncer, Mari Carmen sufrió conmigo, me dio su energía y su dedicación. En momentos duros es cuando descubres el valor de la amistad. Hoy en día comparto con ellas mi vida, las quiero mucho y son el motor de mi vida.

4. Mi primer amor
No me casé, pero no por ello puedo negar que conocí el amor y lo vivencié con pasión. No casarme ha sido una decisión personal, por mi salud y aconsejada por un especialista. A Pepe lo conocí con 20 años, salimos juntos como amigos. Después el se fue a la mili y nos dejamos de ver. Yo seguí con mi vida. Tenía una pandilla de amigos y amigas, viajamos mucho y nos divertíamos. Pasaron 10 años y nunca supe de Pepe. Un día del mes de mayo, yo estaba con la panda de amigos en la plaza de la virgen, eran las fiestas y sentí que alguien me cogía del brazo, era Pepe.

5. Mis hijos
No tuve hijos por el mismo motivo que no me casé: Mi salud Sigo creyendo que he tomado las mejores decisiones en cuanto a mi saludenfermedad. Hoy puedo presumir de disfrutar de mis sobrinos y de los hijos de mis amigos. El tiempo que debía haber dedicado a mis hijos, lo he pasado cuidando mi salud. También tenía un trabajo que me encantaba, era peluquera y trabajé 40 años en mi salón, con mi clientela de la cual he aprendido mucho y me la he pasado de maravillas. No he tenido hijos, pero he sido y soy feliz sin ellos.

6. Mis nietos, mi segunda juventud
Lógicamente al no tener hijos, no tengo nietos. Pero por ello no soy menos feliz. A mis 64 años vivencio mi segunda juventud. Lleno mi vida con muchas cosas que ahora puedo hacer y que me habían quedado pendientes. Voy al CEAM y hago muchas actividades y he conocido a micha gente de las cuales sigo aprendiendo mucho. Las profesoras son únicas, cariñosas. Nos enseñan y escuchan con cariño. Estoy encantada con mi vida, que en estos momentos es tranquila.

De: Salvador Raga Ramón
1-Mis padres: Andrés Raga Sandemetrio (1893-1957) y Natalia Ramón Giner (18971964). Mis padres cumplieron con nota alta, su compromiso y obligación de criarme y me han dado la mejor educación posible. Tengo 3 hermanos, Andrés que ha fallecido, Carmelo y Natalia. Siempre hemos sido muy unidos.

2-Mi infancia
Mi infancia fue muy parecida a la de la mayoría de los niños de mi edad. Juegos en la “plasa Nova”, chicos y chicas con pelotas de trapo, canicas. Jugábamos al “pic y pala”, a la “trompa”, al “tello” o “parat” las chicas. Tuve la gran suerte de poder asistir a la escuela, recuerdo que muchos niños no podían asistir, debido a que sus padres los necesitaban en casa, siendo aprendices de algún oficio. Recuerdo como algo maravilloso los veranos, los baños que nos dabamos en el puerto o en el motor de Naga con los caballos. También recuerdo mi primera comunión, porque era la primera vez que estrenaba traje y zapatos.

3-Mi juventud
La juventud la pasé trabajando, solo un porcentaje pequeño de chicos de mi edad estudió una carrera Universitaria. Los amigos solíamos reunirnos los sabados y domingo. Algún sábado por la noche cenábamos juntos en algún bar o taberna. La cena era de sobaquillo y después de la cena salíamos a pasear por la carretera hasta la “plasa nova”. Los domingos por las tardes, en el paseo, solíamos hacer tertulias con las chicas y entonces se armaban los planes para las pascuas. Son varios los amigos de los cuales guardo un bue recuerdo, por desgracia algunos han fallecido. Quizás los más sencillos, han sido los que nos han dejado algunas grandes lecciones de solidaridad.

4-Mi primer amor. Mi boda

Mi primer amor surgió de los paseos y de la cuadrilla de pascua. Mi primer amor falleció muy pronto, con tan solo 41 años y me dejó dos hijos. A los dos años de mi viudedad me volví a casar, dentro de la gran desgracia me considero una persona con fortuna, mis hijos aceptaron mi matrimonio y continúan llamando a mi segunda mujer mamá. A mis hijos he procurado darles la mejor educación posible y enseñado a que sean responsables consigo mismos y para con los demás.

5-Mis hijos, Salvador Raga y Oscar José. Salvador es Abogado y tiene una novia,
Ma. Amparo y Oscar José es Licenciado en Económicas y está casado con Elena, una chica de Venecia. De momento y espero que así sea siempre, mis hijos, no han tenido problemas serios, ni me los han dado. Me han regalado más alegrías que tristezas.

6-Mis nietos
Se llaman Allegra de seis años y Albise de tres años. Viven en Valencia y debido a este motivo, mi papel de abuelo no ha sido muy intenso. Los domingos suelen venir a comer y pasar el día con nosotros, ellos lo pasan muy bien jugando, se les ve muy alegres y vivaces. Por mi parte los espero con mucha ilusión y cuando se van deseo que vuelva a ser domingo para volver a disfrutarlos.

De Salvador Puchart. El Corona
1. Mis padres, mi familia
Mis padres han luchado para que fuese alguien en la vida, todas las enseñanzas por parte de ambos, han sido muchas, ricas y muy valiosas. Recuerdo el carácter fuerte y dominante de mi madre y el respetuoso, atento y solidario de mi padre. Han sido unos maravillosos padres.

2. Mi infancia
Mi infancia, como la mayoría de los niños de la época, ha estado marcada por una contienda que nos llevó a la escasez de todo, alimentos, calzado, ropa. Se podría resumir que la infancia de los niños de la postguerra, separando los pudientes, se caracterizó por una España rota y dividida. Pero a pesar de lo poco que teníamos, éramos felices. Escuela, juegos, amiguetes de clase y algún dolor de cabeza para nuestros queridos padres.

3. Mi juventud
Ya esto es otra cosa, mi juventud se puede resumir en una sola frase que lo abarca todo. “Fue en todos los sentidos maravillosa”. He tenido amigos y amigas, muchos compañeros de clase, los amigos del barrio, las cuadrillas. Juventud y amigos, que han dejado huellas muy grandes que nunca se podrán olvidar. Amigos a los que ya no puedo ver, ni oír, pero sí recordar. En mi juventud vivíamos épocas de muchas prohibiciones, pero también en muchos aspectos éramos libres, puedo recordar la satisfacción de ir y venir a todos sitios con tranquilidad, sin contratiempos, excepto las peleas de esas edades; en la que nos creíamos unos machotes. Ahora al recordar esos tiempos, puedo evaluar las tonterías que hacíamos y que no conlleva a nada positivo, pero es la juventud y ella lo arrolla todo.

4. Mi primer amor. Mi boda
Mi primer amor era el amor de todos los campamentos de la tropa, de la cuadrilla. Todos estábamos enamorados de la misma chica: Tonta, creída. Nadie de la peña se casó con ella. Mi primer amor verdadero, ha sido y es mi actual esposa, con la que compartí 9 años de noviazgo. Nos casamos y es la mujer a la que sigo queriendo, no solo por ser madre de mis dos hijos, sino porque durante más de 50 años con ella, se puede decir que pertenece a parte de mi cuerpo y de mi alma, con ella he compartido penas y alegrías.

5. Mis hijos.
Creo, que para todos los padres, los hijos son el fruto de ese amor que tienes al lado, al que quieres y deseas tener toda la vida. Son la semilla que enraíza y cultivas en tu huerto y son quienes se encargaran de continuar tu descendencia. Los hijos son el fruto de ese amor.

6. Mis nietos
Aún no tengo el privilegio de tenerlos. La vida sigue, quien sabe, quizás pueden llegar.

De Domingo Raga
LA FAMILIA Mi juventud fue muy larga pues no tuve novia formal hasta cerca de los treinta, después de rodar con los amigos y las vespa encontré a Paqui en Massanassa que era amiga de unos amigos comunes, nos juntamos un grupo por pascua (pero no cuadrilla porque ya éramos demasiado mayores). Nos juntábamos para cenar en alguna casa, hacíamos alguna excursión e íbamos a bailar a la piscina. En pascua no estaba mal visto que las chicas fueran a la piscina porque el resto del año no estaba bien ir al baile (era pecado), y surgió que nos encontráramos. Teníamos diferencias de vida, yo trabajaba en el campo y ella era profesora de piano, no sé cómo, pero nos casamos a finales de los sesenta y hasta hoy. Después vinieron los hijos, el mayor se llama Josep Lluís, hubo que elegir colegio y escogimos uno democrático que estaba gestionado por una cooperativa de padres; era bastante caro para nuestros ingresos pero salimos adelante con alguna privación. En la actualidad es periodista. La pequeña se llama Eva, como es normal fue al mismo colegio que su hermano, después eligió arquitectura y ahora es arquitecta. No tengo nietos, pues tampoco es un trauma, ya vendrán si tienen que venir, en definitiva estoy muy contento con la familia que tengo.

VIVENCIAS TORMENTOSAS De Pepa Alapont
No os voy a contar mis memorias de toda una vida donde, para penas y alegrías, mis padres se casaron muy enamorados pero, por desgracia, la vida les tenía reservado mucho dolor. Cuando llevaban tres años casados, nació mi hermana Rosa, y al año siguiente nací yo, en la primavera de 1936. Ese fue el último año que bautizaban en Catarroja, ya que empezaba la guerra y quemaban las Iglesias. Hasta aquí todo marcha bien, pero empezó a empeorar cuando llamaron a mi padre para ir a la guerra. Mi madre se quedó sola con dos niñas pequeñas, sin dinero y sin mi padre. Trabajó muy duro para podernos criar. En el año 1938, mi padre moría en Villafranca del Penedés (Barcelona). A pesar de la ilusión de mi madre de traerlo a Catarroja para enterrarlo aquí, no se pudo porque desapareció en una batalla. Con el tiempo, me enteré de que había dos personas que habían encontrado fosas por aquella zona, así que envié toda la documentación a las asociaciones que trabajan con las víctimas de personas desaparecidas durante la guerra, para saber si con mi ADN podían encontrar a mi padre. Al faltar mi padre, nos fuimos a vivir con mi abuelo materno, que se convirtió en un padre para nosotras. Recuerdo que nos llevaba a una casita que tenía en el campo y allí jugábamos y lo pasábamos muy bien. Este es uno de los recuerdos que acompañan a mi niñez, pero hay otros también felices. Era una niña muy espabilada, me gustaba jugar mucho y disfrazarme. Al colegio fui poco, debido a la situación que vivíamos, así es que, con tan sólo 12 años me quedaba en casa ayudando a mi madre y haciendo la comida. Recuerdo otro día muy feliz, mi comunión. Lo celebramos de casa con la familia y amigos y lo pasamos muy bien. También recuerdo las fiestas de pascua, entonces se acostumbraba a formar cuadrillas entres chicos y chicas, la mía era la Peña Brasil y así pasamos cinco días maravillosos. En el año 1950 murió mi abuelo y nos quedamos muy solas. Entonces nos fuimos a Casablanca dónde teníamos tíos y tías. Allí se ganaba más dinero para poder pagar la casa, y allí nos fuimos en busca de trabajo, mi hermana cosía pantalones y yo bordaba a máquina. La vida en Casablanca era bastante agradable, conocimos gente española que hacía guateques los domingos, y así conocí al que es hoy mi marido. A los dos años, mi hermana y yo celebrábamos nuestras respectivas bodas en la Iglesia de Nueva Ventura. Al año de casados, nació mi primer hijo, Pepito, lo que me dio una gran alegría y felicidad.

La vida allí era bastante fácil y se ganaba mucho dinero. Yo tenía un pequeño taller donde se hacían modelos para bebes, y esa ropa se vendía en las tiendas diciendo que era ropa de Francia. Cuatro años más tarde, nacía nuestra hija Rosa Mari. Para nosotros fue una dicha completa. En el año 1965 nos tuvimos que trasladar a Catarroja, ya que la situación en Casablanca empezó a empeorar por el terrorismo, y por la intranquilidad que esto nos provocaba, decidimos marcharnos. Mi marido empezó a trabajar en Valencia pero ganaba muy poco, así es que se tuvo que marchar a Francia, pero esta vez solo, ya que yo me quede aquí con nuestros dos hijos. Fue un tiempo en el que lo pasamos muy mal, estaba sola con los niños y al cargo de una pequeña tienda. Al tiempo, Diego volvió a España porque no le renovaban la carta de extranjería, y una vez aquí, fue como empezar de nuevo, otra vez teníamos que luchar y buscar la manera de poder estar bien. Diego hizo unos cursos que logró aprobar y eso le permitió entrar a trabajar en la Ford, y gracias al sueldo que recibía allí, las cosas empezaron a ir un poco mejor. Y entre tanto, vino al mundo nuestra tercera alegría, que se llamó Alicia. En el año 1973 la vida nos jugó una mala pasada, el destino nos hizo pasar un momento tremendamente difícil, el fallecimiento de mi hijo Pepito cuando tenía tan sólo 14 años. Fue a causa de un accidente, todavía hoy no sabemos como pudimos soportarlo, en aquel momento creíamos morir de dolor. Es un golpe tan duro que únicamente lo pueden comprender las personas que han pasado por ello. Yo era algo así como un alma sin vida, me encerré en mi pena y no sabía ver nada más, menos mal que en ese momento tan difícil, conté con la ayuda de mi madre que se hizo cargo de todo. Al tiempo, me puse en tratamiento para tener otro hijo y así fue como vino al mundo, José, un niño muy querido que nos llenó de felicidad. Entre tanto, monté una tienda de fallera en la que se confeccionaban trajes y fue bien, ya que venían de otros pueblos para comprar. Entre penas y alegrías fueron pasando los días, al lado de mi familia y mi marido. Hace muy poquito, el 2 de agosto de 2008, celebrábamos Diego y yo nuestras Bodas de Oro, y en compañía de familia y amigos, y rodeados de las personas más importantes para nosotros, nuestros y hijos y cinco personitas que nos dan toda la felicidad que se puede tener, ellos son: Sergio, David, Alicia, Víctor y Rubén, y son, para nosotros, lo más grande del mundo. Ahora tengo que ir terminando, porque sino acabaré escribiendo un libro...

VIVENCIAS DE TODA UNA VIDA De Pepa Alapont
Catarroja, 3 de marzo de 2010 Queridos hijos y nietos, quiero contaros un poco de mi vida y mis orígenes. Hoy os voy a relatar la vida de mi madre. Mi madre nació en Catarroja en 1909 en una familia de trabajadores de nivel medio. En total eran en casa 6 hermanos y ella era la más pequeña. Nunca fue a trabajar porque eran muchos hermanos y en casa ya tenía ella bastante trabajo. Su padre, mi abuelo, compraba campos de naranjas para luego ir al Mercado Central de Valencia con el carro y venderlas. Como en aquellos tiempos no había coches, tenían que ir en carro y salir de casa de noche para llegar a tiempo a Valencia. Tuvo que luchar mucho para poder criar a sus hijos. Tengo muchos recuerdos bonitos de mi abuelo cuando en invierno encendía la chimenea y asaba moniatos y castañas, se sentaba a mi lado y quería que le contase lo que pasaba en el pueblo. Yo, de pequeña me enteraba de todo lo que pasaba, y él, disfrutaba escuchándome. Mi madre lavaba a mano, porque eran muchos y en aquellos tiempos no había lavadoras para hacer el trabajo Las mujeres, que se encargaban de las labores de la casa, tenían la costumbre de ir a la Rambleta a lavar al río. Tenían que ir muy temprano para coger el mejor sitio. Una noche, mi madre se levantó estando dormida, cogió la ropa y se fue a lavarla al rio y al poner las manos en el agua, fue cuando se despertó. Ella se asustó mucho y el sereno, que la vio sola tan temprano, la acompañó a casa. Mis abuelos también estaban asustados, porque pensaban que le había pasado algo. Mi abuelo era una persona muy cariñosa, particularmente conmigo, donde él iba, siempre me llevaba, y lo recuerdo mucho. Ahora os hablaré de mi padre, al que recuerdo como una persona muy cariñosa también. Mi abuela tuvo 17 hijos, 14 bautizados y 9 casados. Era una familia de labradores, y cuando llovía, como no se podía trabajar en el campo, iba a visitar a la familia, a los hermanos que se iban casando, y él se quedaba solo con su padre y no estaban bien cuidados. Cuando conoció a mi madre, los dos se enamoraron y se casaron pronto. Vivían en casa de mi abuelo paterno para que no se quedara solo. No fue una vida fácil, ya que mi abuelo era mayor y eso les quitaba la intimidad que necesitaban, pero lo fueron sobrellevando.

A los dos años de casados, nació mi hermana Rosita, el 17 de noviembre de 1933, y eso les hizo muy felices. El 6 de abril de 1936 nací yo, y para ellos significó la felicidad completa. Pero el destino les jugó una mala pasada, ya que llamaron a mi padre a filas al empezar la Guerra Civil. En 1939, mi padre moría en una batalla. Mi madre estaba desesperada, con 27 años y dos niñas pequeñas, sin marido y sin dinero en el bolsillo. Tuvo que luchar mucho para sacarnos adelante. Mi madre criaba animales, y cuando las gallinas ponían huevos, iba al cuartel para cambiárselo a los soldados por chuscos, chocolate y otros alimentos que necesitáramos. Ella quería conservar la tierra que dejo mi padre, pero al final lo tuvo que abandonar, porque era una ocupación agotadora. Mientras tanto, nosotras íbamos creciendo, mi hermana cosía pantalones y yo bordaba desde los 12 años. Al lado de casa, vivía un matrimonio, Paco y Amparo, con sus dos hijos, Paco y Amparín. Nos criamos juntos, como si fuéramos familia, eran muy buenos con nosotros. Paco vendía especias por las casas, y Amparo, para ayudar a su marido, vendía horchata que hacía ella misma. Años después, su hijo siguió con el negocio familiar y montó una horchatería, sin duda la mejor de Catarroja. Quiero que estas palabras sean un homenaje para mi madre y la tía Amparo, dos personas muy importantes en mi vida, aparte de mi familia.

DE DIEGO VALLE
Voy a contaros algo de la familia Valle que a lo mejor os interesa. Me llamo Diego y soy hijo de José Valle Gamero y María Gutiérrez Rivero. Mis abuelos paternos se llamaban Manuel Valle Mariscal y María Gamero Valiente. Por parte materna mis abuelos fueron Manuel Gutiérrez Matas y Carmen Rivero Tordillo. Éramos una familia humilde. Nos criamos juntos ocho hermanos, que debido a las circunstancias de la vida mis padres trabajaban las tierras en Moron de la Frontera (Sevilla), hasta que en 1936 nos trasladamos a Ceuta. Por medio de mis tíos, que fueron quienes les dijeron a mis padres que en esta localidad había trabajo, se marcharon a encontrar otras oportunidades para sacar a Ia familia adelante. Allí, en Ceuta, empezó una nueva vida para mis padres, a la que les costó mucho acomodarse, ya que con cinco hijos y para darles de comer había que pensarlo. Yo entonces tenía ocho y años y no me daba cuenta de nada. Hoy, si miro atrás, me doy cuenta de lo que han sufrido ellos. Compraron dos autobuses de línea con un poco de dinero de las tierras que habían vendido en Morón, aquí la familia aumento. Éramos ya ocho hermanos; los mayores empezaban a trabajar y ayudábamos a llevar la familia adelante, En aquella época, la vida era muy dura, tanto mi padre como mi madre. Los dos trabajaban fuera de casa, por eso, por orden de mis padres teníamos el deber de colaborar todos. Yo empecé a trabajar como botones en un casino con nueve años. Y los más mayores también empezaron bastantes jóvenes, porque no había tiempo para ir a la escuela. AI poco tiempo empezó la guerra y a mis padres les requisaron los autobuses, para desplazar a los militares de falange, y cuando se los devolvieron se habían convertido en un montón de chatarra que no se podía utilizar. Con miles de dificultades empezamos a arreglarlos, ya que en aquel tiempo no había repuestos de nada en plena guerra, así que ya éramos mayores. Yo aprendí el oficio de tornero mecánico y los dos hermanos más mayores que yo aprendieron el de mecánico de automóviles, así que ayudamos a nuestros padres económicamente. Ya empezaban los años para el servicio militar. AI mayor de los hermanos lo destinaron a un destacamento. Allí los soldados pasaban más hambre que un caracol en un espejo. Una vez superado el tiempo de la mili, tuvo la desgracia

de que se puso enfermo cuando lo licenciaron, y con la enfermedad que había contraído falleció al poco tiempo. Era el mayor de nuestros hermanos. Para toda la familia fue un golpe muy fuerte. Entonces yo me encontraba haciendo el servicio militar en la ciudad de Ceuta. Yo lo pasé mejor, pues toda la mili fue en la localidad y cuando terminé la mili trabajaba en un taller de tornero mecánico dedicado a los barcos. Con aquel trabajo no ganaba lo suficiente y me marché a Casablanca a probar fortuna, así que me presenté allí, en un país desconocido y sin conocer idioma francés. Allí en Casablanca conocí a mi novia, a la que hoy es mi mujer, Pepita. Juntos hemos tenido cuatro hijos, aunque uno falleció, con mucha pena que nos dio. Poco a poco fui aprendiendo, ya que llevaba el oficio de tornero y me ayudó mucho; me coloque muy pronto. AI poco tiempo mi hermana Carmen se casó con un cabo de la legión con el que tuvo cinco hijos; a él lo destinaron a El Aaiún, un pueblo del Sahara y allí se puso enferma y falleció. Mis padres se hicieron cargo de criar a sus nietos. Años más tarde fallecieron mis padres y pasamos una temporada muy mala también. Mis hermanos Antonio y Abelardo también fallecieron y su ausencia significó dos varapalos. Pero no todo es tristeza. En la vida hay tiempo para todo, y en estos momentos toca vivir días de felicidad. Vivimos en Catarroja. Pepita y yo tenemos tres hijos que son la alegría de la casa cuando vienen, y cinco nietos.

MI INFANCIA D. Nuño
Me llamo Demetrio Nuño Mascuñano, mi nacimiento fue el día 5 de marzo del 1935, coincidió con el segundo día de Carnaval en aquel año según me contaron después, en un pueblo manchego que se llama Viso del Marqués, calle de Almagro nº 22 junto a sierra Morena concretamente entre Valdepeñas y despeña-perros, Mi formación y educación en aquel pueblo terminada la guerra es como sigue Preescolar; curso 39-40 con doña Valentina, mujer soltera muy dura, Infantil; cursos 40 – 41, 41 - 42 con don Gerardo Chuscas, tenía un enorme bigote, se podía decir que era un bigote con un hombre detrás. Primaria; desde el 42 al 47, con don Leopoldo Maldonado Marcos, hijo de un militar por lo que en aquellos tiempos era excesivamente patriótico. Nos obligaba a asistir a misa mayor todos los domingos. Los lunes era tema obligatorio el sermón de la misa. Con este maestro recé muchas veces el rosario y canté Cara al sol. Tanto que en este periodo de mi vida se gestó mi repulsión al Cara al sol el rosario y la misa. Termine la primaria con doce años recién cumplidos. Mi infancia, quince años en un páramo de la meseta manchega con algunas cosas que cuando más quiero olvidar más las recuerdo, El Viso del Marqués no es una aldea pero es un pueblo pequeño seis o siete mil habitantes en aquella época, tierra de poco y de pocos, las casas de construcción similar casi todas, piedras, tierra y adobes, pobre entre pobres. El primer recuerdo de mi infancia en este pueblo se encuadra en un día de mediados de septiembre del 1936, si nací en marzo del 35 a septiembre del 36 yo tenía año y medio no más. Pues recuerdo la escena como si hubiera sido hace unos días. Los hombres del pueblo se iban a la guerra como en toda España, por decreto gubernamental. Por supuesto que todos lo familiares acudieron para despedirlos. ¡Que día tan fatídico! ¡Que marcha tan dramática! .María, mi madre, quedaba sola por primera vez en su vida con un hijo al brazo y el futuro bastante oscuro. El segundo acontecimiento con relevancia fue el nacimiento de mi hermano Victoriano el día 21 de enero del 1937 en la misma calle de Almagro que yo pero en el nº 30.

El tercer y último acontecimiento por hoy es el traslado de mi familia a Ciudad Real (capital) Después de dos años de guerra en primeras línea de fuego, a mi padre lo retiraron a la retaguardia con destino en el hospital militar como jefe de los servicios de Intendencia y hasta que terminó la guerra en que mi familia hubo de regresar al pueblo en condiciones muy poco ortodoxa. En este pueblo hay un hermoso y grande palacio propiedad de .los marqueses de Santa Cruz. De forma simultánea este palacio servía como cuartel, escuela, cárcel y servicios de Auxilio Social. En el aula de este palacio es donde estudié la primaria, Los compañeros de clase aprovechábamos el tiempo libre para corretear y jugar por las dependencias y buhardillas de aquel palacio practicando fugas y asaltos y de paso espantábamos las ratas que lo invadían todo. Mil travesuras todas a un tiempo, llegan a mi memoria recuerdos, incluido el viejo y arisco cascarrabias del vigilante y portero llamado Juan Bautista, nunca aceptó los desafíos que le hacíamos los chavales desde las alturas para que subiera a perseguirnos, lo que sí hacía era lanzar insultos y blasfemias de mal tono contra nuestros familiares en un idioma que desde arriba casi no se entendía. Hoy en día aquel palacio de mi infancia está desconocido, está triste, sin agujeros, sin pájaros, como revestido de silencio y olvido. ¿Dónde están los enjambres de pájaros negros, rápidos y gritadores? Llegué a tener con ellos una parca relación. ¿A dónde se han ido? ¿En qué colina del horizonte se han escondido? Me gustaría buscarlos y obligarlos a levantarse para verlos volar como flechas rectas hacia arriba y después bajar como rayos hacia abajo para dispersarse a la altura de los tejados y por la tarde mirar como vuelan rodando el palacio mientras cantan con un chirriar de pernos oxidados. Se llaman vencejos – me dijeron un día – no los confundas con golondrinas. .

CARNAVAL

D. NUÑO

El próximo domingo comienza la fiesta de Carnaval. Comparsas, murgas, chirigotas y mascaras de todos los colores y marcas paseando la crítica y el buen humor. Se le podía llamar la fiesta de la libertad donde cada cual se libera por tres días de la miserable obligación social. Este pueblo manchego llamado Viso del Marqués, está enamorado de Sierra Morena, mira más al sur que al norte. Por eso, la influencia andaluza se palpa en el ambiente, en sus calles, sus costumbres y hasta en sus fiestas. Vestidos de volantes con lunares rojos, guitarras, panderetas, castañuelas y el baile por sevillanas son el principal condimento de estas fiestas Durante el Carnaval todo el pueblo está envuelto de fiesta y en casi todas las calles suena la música chillona y melancólica acompañada por coros desafinados. De esta estas fiestas, me acompaña un recuerdo que no he podido olvidar en el transcurso de mi existencia. “Es media tarde y el sol casi llena la calle Almagro cuando sube una gitanita, vestidito blanco con muchos volantes y lunares rojos, zapatitos rojos de tacón, castañuelas en ristre y un clavel reventón en la cabeza sujeto por un pañuelo de seda a juego con el vestido. Camina pizpireta y decidida y la siguen curiosos y embelesados distraídos que siempre los hay. Llega al cruce de la calle donde hay cuatro esquinas, allí se detiene, la gente se agolpa para contemplar su arte. “¡Baila que te veamos!” Grita una voz de mujer. La gitanita vuelve su cara y regala una sonrisa, con un gesto suyo, la gente se aparta y hace ruedo y ella baila en medio de la calle con sobriedad y buen gusto. Un “tanguillo por sevillanas” lo titula ella que se acompaña con el ritmo de sus castañuelas y la música de su canción... Es tan niña que cuando canta aún no puede pronunciar la erre, pero con su arte a hecho silencio y arranca un caluroso aplauso de todos. Algunas monedas de gratitud vuelan y caen junto a sus pies, ella gozosa recoge su premio y vuelve a bailar sin que se lo pidan, sólo un amago, un apunte de lo mismo que pronto termina, después, con un gesto de dulzura infantil se despide y sigue caminando calle arriba”

Maravillosa conjunción de aquel momento. Con doce años recién cumplidos yo, empecé a darme cuenta de que me estaba encontrando a mi mismo. Descubría la vida con un alcance diferente al limitado horizonte de salsa rosa que hasta ese momento había tenido. Ahora todo era distinto. Sentí el deseo de irme detrás de aquella gitanita y acompañarla con su gente por todas las calles de pueblo llegando a todos los rincones del Carnaval. En mi interior estrenaba sentimientos, ya no era el mismo de unas horas antes ni lo sería nunca más La fiesta pagana sigue girando y cambiando de escenario. Llegan otras máscaras de apariencia femenil que hacen exhibiciones obscenas y de poca catadura moral que provocan risotadas en los mozos y pensamientos poco decentes. En ser de noche la fantasía carnavalera alcanza su cenit, y es entonces cuando se palpa la aventura fácil. El salón de baile abre sus puertas de par en par y entran y salen máscaras sin recato en las sombras ni misterio fatídico. ¡Qué noches aquellas! Muchos amores tuvieron por nacimiento el escenario de aquellos bailes donde se bailaba con música de pueblo. La música y el vino ofuscaba y confundía los sentimientos y despertaba los deseos en quién sólo buscaba la aventura de amores poco legales, como el “Gallo de la Pascual” tan traído y llevado en coplas de Carnaval, o aquel otro fulano que tan falto de amor estaba en aquel día, que confundió la belleza fingida por la real y hubo de poner a salvo su dignidad de varón “corriendo más que una mona”. El Carnaval cobra vida por tres días en las gentes sencillas que con una simple mascara ocultan sus miserias y se convierten en payasos de leyenda representando el Gran Teatro de Calderón invadiendo el escenario callejero de un pueblo que llora mientras ríe cantando. La imaginación vuela por el curso de los cielos y pueden rozarse las almas para después marchar unidas y fundirse en el amor como el astro rojizo y la estrella errante.

De Juan
Yo vivo en Catarroja, cerca del ambulatorio, El Consum, Mercadona y la farmacia Vigner. Estoy muy contento y a gusto porque lo tengo todo muy cerca y así puedo ayudar a mi mujer. Tengo dos parques muy cerca donde llevo a mis nietos a jugar. Cuando vine a vivir a Catarroja, me puse a vivir frente a la cochera de tranvías y los amigos y yo jugabamos allí, un día al subir al tranvía que iba en marcha me escucrrí porque me tropecé, la zapatilla se puso entre las ruedas, si no hubiera sido por mi hermano que me ayudó, no se que me hubiera ocurrido. Siguiendo con el tranvía, allá por el año 1954, dejaron de funcionar. Entonces los autobuses iban de Catarroja a Valencia y poco a poco fueron quitando las vías. Van pasando los años de mi niñez y empiezo a salir con las cuadrillas por pascuas, todavía recuerdo a una chica y muchas veces sueño con ella, entoces tenía 14 años. Siguen pasando los años y en la última cuadrilla en el año 1962 conocí a quien hoy es mi querdida esposa. Tenemos dos hijas, y un hijo. Todos están casados y tengo nietos de 17 años el mayor y 3 meses el más pequeño. Mi hija Silvia que es la segunda es profesora de ballet y mi hijo está sacando la carrera de doctorado en productos de alimentación. Hoy en día estoy muy ocupado porque vengo al Centro para mayores martes y jueves por la mañana a clase de prevención de la dependencia, miércoles por la tarde a reforzar la memoria y a continuación acompaño a mi señora a clase de baile y el viernes por la mañana otra vez a baile.

De ANA MORELLÀ
Mis padres Desde mi punto de vista voy a describir a mis padres. Mi madre era una persona muy culta para su tiempo, aseada, honesta y hacendosa a mi me enseño muchas cosas. Mi padre también tengo muy buenos recuerdos porque era una persona trabajadora y honrado sobre todo en el negocio que se monto, se gano la confianza de sus amistades y de los agricultores de Catarroja y pueblos vecinos, pues le confiaban su cosecha hasta que les hacia falta bien en genero o en dinero. MI INFANCIA Recuerdo a mis abuelos con cariño pues me querían mucho y me llevaban a muchos sitios con ellos, mi padre siempre que podía me llevaba con el, hasta que se puso un asiento en el cuadrado de la bicicleta, me llevaba a la feria de Valencia por navidad, y en el verano algunas veces fue a ver carreras de motos que hacían en la Alameda. MI ADOLESCENCIA Tuve que hacerme mayor muy pronto como casi toda la gente de mi edad, a los 9 años empecé a ir a la academia, recuerdo a mi maestro con cariño, era D. Francisco Enrique y aunque era un maestro que muchos alumnos le tenían miedo, porque cuando se enfadaba en verdad daba miedo, a mi nunca me riño y me enseño muchas cosas. Pues al finalizar las clases algunos compañeros nos quedábamos para aprender, mecanografía y calculo mercantil. Con 10 o 11 años ya ayudaba en casa y a mi padre, pero a las 8 de la mañana ya me iba a la academia, cuando llegaba a casa ayudaba en todo lo que podía, comíamos y volvía a la academia hasta las 5:30 de la tarde, pero en mis horas libres tenia amigos. MI JUVENTUD Como ya he dicho antes tenia muchos amigos y formábamos una peña que llamo Texas, todos los domingos hacíamos baile en casa de los que íbamos, fue una etapa muy bonita éramos buena gente no había maldad y nos divertíamos mucho. MI PRIMER AMOR

Con 16 años me comprometí con el que es mi marido a los 23 años me case y como estaba acostumbrada ayudar a mi madre en la casa pude llevar la mía sin ninguna dificultad, he tenido tres hijos, me llevo muy bien con ellos siempre que nos hemos necesitado nos hemos ayudado mutuamente. EN LA ACTUALIDAD El tiempo pasa y a cada época de tu vida la debes vivir como viene, en estos momentos tengo ratos y días que no me encuentro muy bien, pero siempre que e tenido estos baches he sabido reponerme y remontarlos, tengo amigas desde que era pequeña, ahora también he hecho nuevas amistades, ahora tengo unas amigas que están bastante mal y me duele verlas sufrir. En este momento que estoy escribiendo esto me encuentro muy bien y contenta de estar con este grupo de personas, las cuales conozco de toda la vida aunque con algunas nunca había tenido una relación pero si que nos conocíamos del pueblo, pues antes todo el mundo se conocía en el pueblo, estoy encantada y espero seguir en este grupo durante mucho tiempo.

De Lola Llop Moreno
MIS PADRES MI FAMILIA He tenido la gran suerte, de pertenecer a unos padres con grandes cualidades. Eran buena gente, trabajadores y bastante estimados por todos los que les conocieron. Consideró que esto es sumamente importante a la hora de valorar a una persona. Tengo una hermana más joven que yo, hay gente que dice que nos parecemos mucho, yo no lo creo, ya que somos completamente distintas. Una de las cosas que siempre me ha preocupado han sido las enfermedades. Recuerdo que siendo ya muy pequeña, mi madre estuvo bastante enferma, fue ingresada en un hospital, mi hermana y yo nos tuvimos que quedaron con una señora para que nos atendiera, ya que mi padre tenía que acudir al trabajo. Aquel tiempo lo pasé muy mal, no sabía si mi madre iba a volver. Por suerte todo salió bien, y pudimos tener a mi madre de nuevo en casa. MI INFANCIA Mi infancia transcurrió como la mayoría de los niños de aquella época. Nací en plena guerra y después pasé la posguerra, este tiempo fue bastante duro, se carecía de bastantes cosas, vivíamos con muchas necesidades y con mínimos recursos económicos. Una anécdota graciosa que yo recuerdo con tristeza, fue de mis padres con gran esfuerzo me compraron para el día de reyes una muñeca de cartón, que entonces las había. Yo estaba muy contenta, toda la mañana estuve jugando con ella, pero llegó la tarde y se me ocurrió bañarla.¡Cómo se quedó mi muñeca! Directamente fue al cubo de la basura. Este hecho terminó con un gran disgusto que después de haber pasado los años no he podido olvidar. MI JUVENTUD MIS AMIGOS A muy temprana edad fui a aprender a coser y cuatro años después me establecí con mi nuevo oficio, así es que mi juventud la he pasado trabajando. No he sido persona de tener muchos amigos, ya que mis horas de ocio eran muy escasas, pero los pocos que tuve, los recuerdo con cariño, eran gente fabulosa y excelentes personas. En ese aspecto me siento afortunada haberlas

conocido. Algunos ya fallecieron y los sigo recordando y con todos los demás sigo teniendo una bonita amistad. MI PRIMER AMOR MI BODA Por azares de la vida aquel joven encontré Y sin pensarlo dos veces es del que me enamoré Nuestros genios congeniaron y felices nos sentimos Terminamos siendo novios y decidimos unirnos Algo sucedió aquel día bastante me emocioné Cuando entramos al salón la gente se puso en pie Nuestra llegada aplaudieron siempre lo recordaré Aunque pasen muchos años yo nunca lo olvidaré Yo me sentí muy feliz el día de nuestra boda Tengo bonitos recuerdos de toda mi trayectoria Nos hemos hecho mayores nuestros gustos compartimos Hemos tenido dos hijos fruto de nuestro destino MIS HIJOS Mis hijos, que puedo decir, es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Por mucho que diga no llegaré a expresar todo lo que siento por ellos. Jamás me dieron problemas, han sido niños modelo. En bastantes ocasiones cuando los necesito siempre están ahí, eso es muy importante. Cuando operaron a mi marido de un tumor cerebral nos lo pasamos muy mal y ellos nunca me dejaron. Cuando pasa algo tan fuerte como es todo, me doy cuenta de la clase de hijos que tengo. Estoy muy orgullosa de haber traído al mundo a dos seres tan maravillosos como son mis hijos. Daría mi vida por ellos. MIS NIETOS Según va pasando el tiempo se va apagando la vida. Se acabó mi juventud y con ella toda la alegría que en su tiempo me aportaban mis hijos, con sus risas, caricias y juegos que tantas veces hemos compartido. Después de haber pasado algún tiempo, la llegada de mis nietos ha hecho que mi vida florezca de nuevo, ellos me aportan ilusión y necesidad de tenerlos

cerca. Cuando vienen a casa y se juntan disfrutó al verlos jugar y me siento feliz. Me gustaría que se me concediera un deseo, en el pediría tener menos edad para poder disfrutar más tiempo de su compañía, sería un placer verlos crecer, saber que va a ser de ellos en un futuro y es que... les quiero tanto. EL LEGADO El legado que yo dejaría por mis años de experiencia es que las nuevas generaciones fueran menos interesados, más humanos y sobre todo que en el futuro evitarán las guerras, con ellas todos somos perdedores. Que ese trocito de corazón que es el que nos mantiene en vida les sirva para saber convivir y querer al prójimo. Y voy a terminar con una frase que a mí me ha dado mucho que pensar y que es: “La corriente de la historia es la que arrastra la vida”

De Asunción Agustí Machado
Yo nací en la posguerra, mis padres eran pobres y no tuve una buena infancia, no tuve casi juguetes y solo pude ir un año a la escuela porque a los 7 años me puse a trabajar cuidando a un niño. A mis abuelos no los conocí, el padre de mi madre se murió cuando yo era muy pequeña, y las abuelas (la de mi padre) falleció cuando yo tenía 4 años y la de mi madre es la única que conocí y murió cuando yo tenía 15 años. Cuando cumplí mis 16 años fui a una maestra que daba repaso, iba por las tardes noches para aprender a leer y escribir. A mi me hubiera gustado estudiar, porque se me daba bien, en especial las matemáticas, pero no se podía y tenía que trabajar. En mi juventud el ocio era ir al cine y los paseos, ir al baile estaba mal visto, solo íbamos a las fiestas del pueblo. Luego me casé y a mi marido no le gustaba salir, no compartía mis ilusiones, yo quería viajar y ver cosas diferentes a las mías. Pero como mi marido era un machista, se tenía que hacer lo que él quería. Luego vinieron los hijos, trabajaba dentro y fuera de casa. Luego vino el cáncer de mi marido y no lo superó y se murió con 40 años. Yo seguí trabajando más que antes, pero estocen empecé a realizar mis sueños de viajar, todos los años por semana santa cogía a mis hijos y me iba con mi coche a recorrer España. También cada tres años hacia un viaje al extranjero. Yo siempre he sido una persona adelantada a mis tiempos, preparé sola a mis hijas para la vida, no escatimé en gastos, pero ellos no querían estudiar, eran bastante inteligentes. La que no es gemela de mis cinco hijos iba a estudiar filología inglesa, sacó una puntuación alta para entrar a la Universidad, pero me dijo que no valía para profesora. Con este relato no quiero decir que soy la mejor madre, ni tampoco la mejor persona. Tengo defectos y lo malo es que soy rencorosa, pero no tengo envidia ni soy mentirosa o lianta, que eso sí para mí es de malas personas. Como no quisieron estudiar, yo trabajando tanto les deje un piso a cada uno. Pero el trabajar tanto me ha pasado factura, porque estoy echa polvo y hoy en día tengo 6 nietos, el mayor de 8 años y el pequeño de dos meses, también tengo mucho stress.

De Josefa Alapont Verdeguer
Las niñas de entonces éramos muy diferentes a las de ahora, pero teníamos algo en común: queríamos crecer jugando. Recuerdo algunos de los juegos más populares, como El Piquet, el Tres en raya, la Gallinita ciega y la comba. A veces también nos juntábamos en parejas para ir juntos a las eras. Llevábamos el acordeón, bailábamos y nos comíamos la mona de Pascua. Por la noche volvíamos a cenar, cada vez en una casa. En esos tiempos teníamos muchos pretendientes, y también los chichos de la cuadrilla tenían sus ligues. Entre ellos había uno que se llamaba Vicente, y una amiga que se llamaba Agustina y tenía una vaquería, donde recogíamos por la tarde la leche en un cántaro para llevarla a la horchatería. Vivíamos en la calle San Antonio. Había una era frente a la iglesia, por allí pasaban para celebrar la Entrà de la murta, las cabalgatas y las procesiones. Todas las calles estaban engalanadas durante los días de fiesta, aunque las casas no eran tan bonitas. La mayoría tenían la vivienda en la planta baja, y una andana en el piso de arriba. Al fondo solía haber un establo para guardar los caballos y para guardar víveres. Algunas casas también tenían un pozo y un refugio. Al lado de casa vivía otra de mis amigas, Vicenta, que falleció hace dos semanas. De pequeñas siempre estábamos juntas, porque íbamos a la misma clase en el colegio Larrodé. Cuando pienso ahora en aquellos tiempos me entristezco, por eso prefiero recordar otras cosas más alegres, como el día que tomé la comunión. Lo celebramos en casa, porque de otra manera no se podía, y acudieron muchos amigos y muchos familiares. Comimos todos chocolate con ensaimadas después de la ceremonia, que se hizo en la Iglesia de San Antonio. Yo llevaba un traje que cosió mi tía Carmen. Ella era muy buena modista. De lo que pasó antes de la guerra tengo muy pocos recuerdos, porque era muy pequeña, pero algo os podré contar. Había un sereno que despertaba a la gente. Para indicárselo había que rayar en un cartón la hora a la que querías levantarte, entonces él, cuando lo veía, llamaba a la puerta para avisarte. Me vienen a la memoria unas Navidades en las que los Reyes Magos nos dejaron una gran maleta llena de juguetes. Nos alegramos muchísimo, porque eso no era lo normal. Ese día íbamos a la vaquería para llevar la leche a casa y encontramos el bulto. Debió de ser de algún estraperlista que la dejó allí tirada, porque de otra manera no se podía explicar. A los ocho años, en plena Guerra Civil, mi padre, Casimiro, murió. Mi madre tuvo que asumir el papel de padre y de madre al mismo tiempo. Nos quedamos las dos en casa con mi hermana, Rosa. Ella sola, con su esfuerzo, nos dio una

educación, aunque sé que padeció mucho y le costó sacarnos adelante. Pero por todo eso estoy hoy aquí, con la gente a la que quiero: mi marido Diego, con el que llevo 55 años juntos y cada día quiero más; mis tres hijos, Rosa, Alicia y Jose; y todos mis nietos. Cuando vienen todos, los cinco, dan un poco de trabajo, pero nos gusta recibirlos y nos hacen felices. La semana pasada vinieron todos para celebrar el cumpleaños de Diego. Cumplió 82.

Vivencias De Amparo Xirivella Gradoli.
._Yo viví con mis padres y mis hermanos cinco años, tenia unos tíos que no

tenían hijos. Un DIA me fui a casa de mis tíos y me quede allí como si fuera su hija. ._ Mi tío, salía muchas noches a por serrín y leña y mi tía se quedaba sola y yo le hacia compañía. ._ Cuando yo tenia doce años mi tía se fue con unas señoras a Madrid, a traer a su hijo que estaba muy enfermo. ._ El padre del niño me vio muy seria y me dijo que quieres, que te traiga de Madrid y yo le conteste que quería una muñeca . ._ Cuando yo me quede en casa con mi tío y se iba me quedaba en casa de los abuelos del niño. ._ En casa mis tíos hacían paella de gallo y gallina, un dia que vino mi tío, le dije que quieres que mate una gallina para hacerte la comida. ._Cuando vino mi tío le conté lo que había hecho, y me dijo as dicho la verdad , lo mataras tu…… ._ Me trajeron la muñeca y me puse muy contenta luego jugué mucho con ella.Despues de mayor me recordaba muchos recuerdos de la infancia. ._ En Mi pueblo había muchas personas que iban a la albufera, a pescar y las mujeres salían a la calle a vender el pescado, pero con el tiempo todo esto de la venta del pescado se acabo.Ahora solo van unos cuantos, porque sus padres eran pescadores y a si no se perdían las tradiciones.
._Mi hermano, tiene una barca y todos los sábados que es tiempo de pesca van

a pescar alguna vez traen muchos peces y lo reparten para todos los compañeros.

Este escrito pertenece a Antonio Puertas. Su relato que, nos dejo antes de
fallecer, lo dejo en puertas sin poder terminar (relatar nuestras experiencias), tengo el gusto de redactarlo conforme el lo dejo……..

De Antonio Puertes ( parreta).
._Hoy vengo a clase de Flor,, es una chica la mar de salada y se explica la mar

de bien, es Argentina pero eso es igual de donde sea es de guapa un munton. ._Hoy DIA de clase hace un frió que pela pero da igual yo vengo siempre llueva o nieva , estoy cerca de casa y me viene bien como a veces me falta mucho que aprender a escribir, porque yo antes lo hacia mejor pero los años no perdonan y si no lo practico, se va perdiendo mas y mas. Es igual que cuando vas al medico, porque te hace mal un hueso; mal o mas mal lo principal es aguantar resistir, lo mejor que se pueda y si es con humor mejor, igual como lo que dice el chiste; con el tiempo y una caña algo se pesca. ._Yo me guió por m hace unos veinte años tuve una angina de pecho que me estuve tratando con oxigeno pero en fin paciencia y buen humor…… ……

Desenlace, conclusión y deseos de cumplir la promesa a los abuelos: editar este libro mancomunado. El objetivo de la creación del taller y la gran motivación para los abuelos, ha sido el dejar legado de sus vidas, de su paso...una huella, una impronta. El taller sufrió cambios, pero nunca se perdió el objetivo, la meta:....el editar sus vivencias.... Por desgracia, el taller se ha ido diluyendo poco a poco, hasta desconocer su continuidad en el futuro, cosa contradictoria porque se ha visto incrementado la cantidad de abuelos inscriptos y participativos, con deseos y esperanzas de editar su libro mancomunado. Proyecto innovador llevado a cabo por la dirección del Ceam, a cargo de Conxi Martinez Conalo, que creó este taller respondiendo a las necesidades de comunicación que los usuarios del centro transmitían.. Los voluntarios del C.E.A.M Catarroja, familiares de los abuelos y los propios abuelos fueron enviando sus relatos vía e-mail, para que no se perdiera “su proyecto”. La monitora María Escribano López ha sido la responsable de cohesionar a todos los integrantes. Una labor excelente. Faltan relatos, faltan abuelos e historias como la de Salvador Raga Sandemtrio.

Final abierto para un proyecto abierto, es la voluntad de todos los que hemos demostrado compromiso con nuestros abuelos.

Florencia Moragas

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