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Y aqu estamos los dos, mirando al suelo de nuestra habitacin, con un ojo puesto en el infinito y la mano sobre el corazn,

y qu pas, que todo lo que era nuestro acab en un grito y se inund, de manchas de sangre y alcohol, ahora remos y no puedo ni pensar, qu ser, de m y de lo nuestro cuando acabe esta cancin, y qu ms da, entregar mi alma al pajarito que me cont, que entre los dos, surgiran lemas de discordia y de amor, ya slo lamento