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La presa

ricardo granados

En un espacio abierto, buscamos. Cavo y mi compaero, que no tiene miedo pero tampoco entiende, parece que ha dado con algo. Me acerco a mirar y me estremezco. Son placas de mrmol dispuestas en crculo. Entiendo que cada una contiene un fretro. Este hombre ya saca tierra de otro pasillo. Sern unos veinticinco. Una verdadera comunidad. (Comprendo ahora que mi muerte es inevitable y me abato). No s si debemos continuar con la excavacin. Todo est de ms. Ya dije que estos hallazgos ocurrieron cerca del anochecer? Cavilo un poco pero es suficiente para que l encuentre un cuerpo expuesto en una urna de cristal. La piel se distingue lozana y tersa. Semeja un ordinario hombre dormido. Mi compaero, sin conciencia alguna, cincela. Descubre otro cuerpo. Es una mujer. O eso se percibe. Ruego haber imaginado el movimiento. Dios Poderoso, ha parpadeado. Abre los ojos. Mi compaero contina martilleando contra el cristal. Salgo a toda prisa de la zanja. Oscurece. Corro hacia el vehculo. Escucho huesos que crujen al quebrarse. Acelero el motor. La adrenalina me incendia de angustia. Distingo a la distancia una figura en la carretera. Espera por m.