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Encuentro de Jesus Con La Samaritana

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DOCUMENTO 4 DE 6

:
PARA ORAR EN LA 3RA SEMANA DE CUARESMA 2008
ENCUENTRO DE JESÚS CON LA SAMARITANA



1
Iucntc 4c A¡ua quc sa|ta para |a vi4a Ltcrna
[3ra Semana de Cuaresma: del domingo 24 de febrero al sábado 1 de marzo]

PRESENTACIÓN

Para un auténtico encuentro de conversión con el Señor, se requiere el profundo deseo de saciar la sed
interior de la que está provisto lo humano: sed de respeto, de afecto, de amistad, sed de ternura, de cosas materiales,
de dignidad y sed de Dios.
Pero querer saciar la sed interior en cualquier pozo puede poner en riesgo el camino. Incluso, puede ahondar
la sed, hasta el punto de convertir la propia vida en cisterna agrietada que se nutre de los charcos que aumentan la
desesperanza.
También, a lo largo de la historia de tantos hombres y mujeres, hemos descubierto, que en muchas ocasiones,
la sed interior, ha mantenido una pequeña chispa de vida en el sediento, debido a que la misma fuerza de la sed va
empujando a ir más allá de los muros de sí mismo y más allá de la desesperanza. Porque en la misma sed, late la
vida, late la búsqueda. Aquella búsqueda a tientas por la existencia que hace clamar: “Nos hiciste para ti y nuestro
corazón andará inquieto hasta que descanse en ti”





El modo de orar ignaciano favorece una triple experiencia profunda:
el encuentro interior con uno mismo, con la realidad y con Dios.





0° Paso: “Preparación de la Oración”. Prever lo que se crea conveniente para la Oración, lo cual puede
incluir la escogencia de un pasaje bíblico, un acontecimiento vital, etc.

1° Paso: “A lo que vengo”. Se trata de aperturar el encuentro.

2° Paso: “Pacificación”. Es una metodología para lograr concentrarme-descentrarme-centrarme.

3° Paso: “Oración Preparatoria”. Es una jaculatoria que ayuda a centrar los afectos y razonamientos.

4° Paso: “Composición del Lugar”. Un modo de trabajar la imaginación y los imaginarios.

5° Paso: “Petición”. Se trata de pedir lo que deseo.

6° Paso: “Contenido o Materia”. Es el tema, temática o asunto sobre el que se basa la oración.

7° Paso: “Coloquio”. Es un diálogo tierno y fecundo entre el Orante y el Orado.

8° Paso: “Cierre de la Oración”. Es un modo de ayudar a cualificar lo vivido en el encuentro.


DOCUMENTO 4 DE 6:
PARA ORAR EN LA 3RA SEMANA DE CUARESMA 2008
ENCUENTRO DE JESÚS CON LA SAMARITANA



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0.- PA8O PREPARATOR¡O: LECTURA DE LA PALABRA DE D¡O8 {AMB¡ENTAC¡ON}

ENCUENTRO DE JESÚS CON LA SAMARITANA (Juan 4, 5-42)

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José: allí estaba
el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega
una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: — Dame de beber. (Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar
comida). La Samaritana le dice: — ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (porque los judíos no
se tratan con los samaritanos). Jesús le contesto: — Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le
pedirías tú, y él te daría agua viva. La mujer le dice: — Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua
viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados? Jesús le
contesta: — El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el
agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. La mujer le dice: — Señor,
dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. El le dice: — Anda, llama a tu marido y vuelve. La
mujer le contesta: — No tengo marido. Jesús le dice: — Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco y el de ahora
no es tu marido. En eso has dicho la verdad. La mujer le dice: — Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron
culto en este monte, y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén... Jesús le dice: — Créeme, mujer:
se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén darán culto al Padre. Ustedes los Samaritanos dan culto a uno que
no conocen; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya
está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le
den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad. La mujer le dice: — Sé que va a venir
el Mesías, el Cristo; cuando venga él nos lo dirá todo. Jesús le dice: — Soy yo: el que habla contigo. En esto llegaron sus
discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le
hablas?.» La mujer, entonces, dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: — Vengan a ver un hombre que me ha dicho
todo lo que he hecho: ¿será éste el Mesías? Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus
discípulos le insistían: — Maestro, come. El les dijo: — Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen. Los
discípulos comentaban entre ellos: — ¿Le habrá traído alguien de comer? Jesús les dijo: — Mi alimento es hacer la voluntad
del que me envió y llevar a término su obra. ¿No dicen ustedes que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo les digo
esto: Levanten los ojos y contemplen los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y
almacenando fruto para la vida eterna: y así se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio
«Uno siembra y otro cosecha.» Yo les envié a segar lo que no han sudado. Otros sudaron y ustedes recogen el fruto de sus
sudores. En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo
que he hecho.» Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó dos días.
Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: — Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos
lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo. Palabra del Señor.

1ER. PA8O: A LO OUE VENGO

Inicio mi encuentro con el Señor, escogiendo un sitio apropiado para mi oración.
Al llegar al sitio escogido, me digo a mi mismo:
¿A QUÉ VENGO?: VENGO A ENCONTRARME CON EL SEÑOR.
Al final, rezo el Padrenuestro, saboreando cada palabra,
repitiendo la frase del Padrenuestro que más ha tenido resonancia.


2DO. PA8O: PAC¡F¡CAC¡ON

• Ya sea sentado, paseando, acostado o reposado; tanto en casa, como en el parque o la Iglesia me
sereno para que esta cita con Dios tenga lugar.
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ENCUENTRO DE JESÚS CON LA SAMARITANA



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• Me acomodo con una posición que me ayude a concentrarme-descentrarme-centrarme, implicando
todo mi ser.
• Por espacio de unos 10 minutos, al ritmo de la respiración, voy saboreando aquella palabra o aquella
frase del Padrenuestro que se me quedó fija en la apertura de este encuentro. Una y otra vez repito
este ejercicio.


3ER. PA8O: ORAC¡ON PREPARATOR¡A

NOTA: La oración preparatoria siguiente me ayuda a experimentar libertad de apegos. La repito
tantas veces como quiera, dejando que resuene en mi mente y en mi corazón.

Digo la Oración Preparatoria:

5cñer, quc te4as mis intcnciencs, acciencs u preccses intcriercs,
cstín teta|mcntc er4cna4es a cump|ir tu ve|unta4.


4TO. PA8O: COMPO8¡C¡ON DEL LUGAR

NOTA: Este paso es muy especial y merece realizarse con esmero. Le dedico unos 10 minutos.

1°) Centro mi pensamiento en el contenido de la Oración.
2°) Revivo con la imaginación las escenas indicadas en el contenido de la Oración, sin perder detalles.
3°) Me hago presente en cada momento de dichas escenas.
4°) Dejo que cada escena revivida irradie su luz sobre mí.

5TO. PA8O: PET¡C¡ON

En forma sencilla formulo mi petición.
Dejo que mi petición salga de dentro. Que nazca de lo más hondo de mi vida.
(Si me ayuda, puedo decir varias veces la petición)


6TO. PA8O: CONTEN¡DO O MATER¡A DE LA ORAC¡ON

[ LEO – REFLEXIONO – MEDITO Y CONTEMPLO LA PALABRA ]

6.1.- LEO EN FORMA REPO8ADA LA PALABRA

ENCUENTRO DE JESÚS CON LA SAMARITANA (Juan 4, 5-42)

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José: allí
estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: — Dame de beber. (Sus discípulos se habían ido al pueblo a
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ENCUENTRO DE JESÚS CON LA SAMARITANA



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comprar comida). La Samaritana le dice: — ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (porque los
judíos no se tratan con los samaritanos).
Jesús le contesto: — Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua
viva. La mujer le dice: — Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que
nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados? Jesús le contesta: — El que bebe
de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se
convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. La mujer le dice: — Señor, dame esa agua: así no
tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.
El le dice: — Anda, llama a tu marido y vuelve. La mujer le contesta: — No tengo marido. Jesús le dice: — Tienes razón,
que no tienes marido: has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad. La mujer le dice: —
Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar
culto está en Jerusalén.
Jesús le dice: — Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén darán culto al Padre.
Ustedes los Samaritanos dan culto a uno que no conocen; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación
viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en
espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu
y verdad. La mujer le dice: — Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga él nos lo dirá todo. Jesús le dice: — Soy yo:
el que habla contigo.
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo:
«¿Qué le preguntas o de qué le hablas?.»
La mujer, entonces, dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: — Vengan a ver un hombre que me ha dicho todo
lo que he hecho: ¿será éste el Mesías? Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él.
Mientras tanto sus discípulos le insistían: — Maestro, come. El les dijo: — Yo tengo por comida un alimento que ustedes
no conocen. Los discípulos comentaban entre ellos: — ¿Le habrá traído alguien de comer? Jesús les dijo: — Mi alimento es
hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No dicen ustedes que faltan todavía cuatro meses para la
cosecha? Yo les digo esto: Levanten los ojos y contemplen los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está
recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene
razón el proverbio «Uno siembra y otro cosecha.» Yo les envié a segar lo que no han sudado. Otros sudaron y ustedes
recogen el fruto de sus sudores.
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo
que he hecho.» Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó dos días.
Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: — Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos
lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo. Palabra del Señor.

6.2.- MED¡TO LA PALABRA DE D¡O8. GUSTANDO ¡NTERNAMENTE

Jesús le pide de beber, incluso, a la que parecía que no podía dar nada de sí debido a su cansancio de tanto
buscar y nada encontrar. Y la que se consideraba incapaz de dar, se sintió descolocada porque ya no esperaba que
alguien pudiera pedirle algo a ella.
Lo que comenzó como un encuentro fortuito entre Jesús y la Samaritana dio paso a un coloquio cargado de
crudeza sobre la propia vida de la Samaritana. Pero una vez abierta la herida que dejó al descubierto un corazón
golpeado, indefenso y ansioso, comenzó a cicatrizar con el ungüento de la ternura, del cobijo y de la libertad.
La mujer, no sólo quedó libre de todo lo que la ataba a su pasado, o la exponía en su presente, o la
desquiciaba hacia el futuro, sino que se convirtió en mensajera del perdón, del amor y de la esperanza.
La transformación interior a la que nos invita el encuentro entre Jesús y la Samaritana, puede
paralizarnos si nos asalta un temor desmedido. Por eso conviene recordar aquí, que el temor sano, tiene su
dosis medicinal como lo ha enseñado la tradición cristiana:

«Comience primero el temor... Y cuanto más crezca la caridad más disminuirá el temor...
Pero si no existe el temor no hay por donde penetre la caridad...
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El temor ocupa primero la mente, pero no permanece en ella, porque para eso entró, para introducir la caridad...
¿Te atormenta el corazón la conciencia de tus pecados? Eso es que no estás todavía justificado.
Hay en él algo que todavía le punza y hiere. No temas, porque lo que el temor vulnera lo sana el amor.
El temor de Dios hiere lo mismo que el hierro medicinal del cauterio,
extirpa la podredumbre, y por ello da la impresión como si aumentara la herida.
Ocupe, pues el temor tu corazón, para que introduzca la caridad;
suceda la cicatriz al cauterio... Porque si no temes, no puedes quedar justificado...
Por consiguiente, es necesario que entre primero el temor, para que por él venga la caridad.
Pues, el temor es la medicina, la caridad en cambio la salud».
[S. AGUSTIN, Comentario a la Carta de Juan (1 Jn 4, 18a), IX, 4]

El encuentro entre Jesús y la Samaritana, presenta 3 aspectos centrales del Itinerario de la Salvación:
• 1) Exponerse al encuentro desnudo con Jesús.
• 2) Permitirle a Jesús que entre en los más interno de uno mismo para que cure desde dentro toda
herida, todo desamor y toda desesperanza.
• 3) Experimentar la alegría de haber saciado la sed interior, comunicándola con libertad, con
generosidad y con humildad.

6.3.- CONTEMPLO LA PALABRA DE D¡O8.

Para la CONTEMPLACIÓN, Ignacio propone tres aspectos dinámicos.
Así, el que contempla, se implica a fondo en la centralidad del Evangelio y de la Vida.

Primero. Ver las personas: a Jesús, a la Samaritana, a los Discípulos y a los Samaritanos;
y después reflexiono para sacar algún provecho.

Segundo. Mirar, advertir y contemplar lo que hablan las personas: Jesús, la Samaritana, los Discípulos, los Samaritanos;
y después reflexiono para sacar algún provecho.

Tercero. Mirar y considerar lo que hacen las personas: Jesús, la Samaritana, los Discípulos, los Samaritanos;
y después reflexiono para sacar algún provecho.


7mo. Paso: COLOOU¡O

Parafraseando EL 8almo ºY D¡JO D¡O8"

Si nadie te ama, mi alegría es amarte.
Si lloras, estoy deseando consolarte.
Si eres débil, te daré mi fuerza y energía.
Si nadie te necesita, yo te estoy buscando.
Si estás vacío, mi llenura te colmará.
Si tienes miedo, te llevo sobre mis hombros.
Si me llamas, vengo siempre.
Si te pierdes, no duermo hasta encontrarte.
Si estás cansado, soy tu descanso.
Si pecas, soy tu perdón.
Si me hablas, trátame de tú.
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Si me necesitas, te digo: estoy aquí; dentro de ti.
Si te resistes, no quiero que me hagas nada a la fuerza.
Si estás a oscuras, soy lámpara para tus pasos.
Si me miras, verás la verdad de tu corazón.
Si te quiebras, te curo todas las fracturas.
Si te manchas, no quiero que salves las apariencias.
Si piensas que soy tu rival, yo no quiero quedar por encima de ti.
Si quieres ver mi rostro, búscame entre los débiles.
Si estás solitario, tú eres mi compañía.
Si te olvidan, mis entrañas se estremecen recordándote.
Si eres silencio, mi palabra habitará en tu corazón.
Si no encuentras sentido a la vida, yo te doy el mejor regalo; ILUSIÓN.
Si quieres ser alguien nuevo, vente conmigo y caminemos juntos.


8vo. Paso: C¡ERRE DE LA ORAC¡ON {Examen}

Nota: Las siguientes interrogantes ayudan a centrar la experiencia vivida en la Oración.

1°) ¿Qué pasó en mí durante esta Oración?
2°) ¿A través de cuáles señales me habló Dios?
3°) ¿Qué quiero cambiar en mi vida?
4°) ¿Qué me distrajo en la Oración?
5°) ¿Cuáles deseos surgieron en mí?

TERM¡NO LA ORAC¡ON CON LA S¡GU¡ENTE OFRENDA


1ema, 5cñer, u rcci|c,
te4a mi |i|crta4, mi mcmeria, mi cntcn4imicnte u te4a mi ve|unta4:
te4e mi na|cr u mi pesccr.
1u mc |e 4istc, a ti, 5cñer |e 4cvuc|ve.
1e4e cs tuue. Dispén 4c mí sc¡un tu ve|unta4.
Damc tu amer u ¡racia quc c||e mc |asta. Amín.

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