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Mar del Sud. Historia y Vivencias.

Mar del Sud. Historia y Vivencias.

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Publicado porMariana Boh
Relato de las vivencias del autor Don Osvaldo Aramendi quien nos brinda una semblanza de la pequeña villa balnearia.
Relato de las vivencias del autor Don Osvaldo Aramendi quien nos brinda una semblanza de la pequeña villa balnearia.

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Vista de la Escuela de Mar del Sud

El primer edificio estuvo ubicado en terrenos de la Estancia “El
Carmen” de Don Claudio Allende y Cabeza habiendo sido su Directora
la Srta. Maria Luisa Pereyra.
Recién en la década del 50 se inaugura el edificio en su ubicación
actual, en calle 27 (Ruta 11) a la entrada del pueblo, bajo la Dirección
de la Sra. Nelly Teresa Iriat de Pérez Núñez,
Hoy el pueblo ya tiene su jardín de infantes, los tres niveles de EGB
(por lo menos hasta la fecha de edición de este libro así se llama) y
Escuela de Adultos.

EL CINE

En el salón que años atrás se había dejado libre en el edificio de
ECAN, se instaló, precariamente, el primer cine de Mar del Sud, que
vino a llenar una necesidad especialmente de los días de lluvia o frío
de plena temporada veraniega.
Cine éste en el cual la mitad de los espectadores que no llegaban
suficientemente temprano, veían las películas parados o sentados en

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Mar del Sud - Historia y vivencias

el suelo.

Posteriormente se instaló en lo que fuera el salón de música y jue-

gos del Hotel

Facsímil de un programa de cine

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El hecho de no existir una sala de proyección con las comodidades
acostumbradas en otros lugares, daba lugar a anécdotas tales como el
hecho de que parte de las películas se vieran proyectadas en las pare-
des laterales a la pantalla, dado lo angosto del salón para estos fines.
También se daba la risueña circunstancia de ver a los “indios y solda-
dos” peleando al lado de los espectadores.
Con Eduardo Gamba siempre tuvimos cine en Mar del Sud, ya
fuera en ECAN o luego en el Hotel Boulevard Atlántico, lugar donde
hasta hoy se sostiene.

Pero decir “cine” de Mar del Sud no era solamente un lugar para
mirar películas, siempre fue una aventura, la aventura ofrecida cada
noche y con una proyección distinta.
Todo era un espectáculo y la especial modalidad de atención o
“autoservicio” transformaba la película en apenas una parte de la emo-
ción. Así Gamba se subía a un banquito para manipular un proyector
colocado en una pared lateral del salón, desde el que, antes de la pro-
yección, difundía las postales de un Mar del Sud creciente, propagan-
das de los comercios (auspiciantes) que se silenciaban por el griterío
de los chicos ya que, los que aparecían en las fotos gigantescas sobre
la pantalla, estaban presentes en la sala casi todas las veces junto a
sus amigos turistas con los que salían en grandes barras.
Para espantar a los mosquitos en noches de mucho calor se bus-
caba la mejor manera para no interrumpir el espectáculo; así al primer
grito, Gamba o su señora, colocaban “espirales” en el piso y listo. Na-
die se hacía problema por lo que en otro lugar debía serlo. Si se llega-
ba tarde y el cine estaba lleno, claro que por aquellos años del 1970,
casi siempre lo estaba, se encontraba a mano la solución: junto a la
compra de la entrada se pedía una silla o un banco para ubicarla atrás
donde sobraba espacio.
Muchas veces la proyección de la películas se hacían en forma
simultanea con Miramar y así se debía comenzar más tarde para con-
tar con, por lo menos, una parte del rollo y cuando estaba por finalizar,
una moto iba –rauda- a buscar la otra parte. Una remaque de “Cinema
Paradiso”. Claro que hubo veces en que el rollo vino cambiado o no
llegó a tiempo y, así, nos quedamos sin saber el final o vimos el otra
película. Pero siempre había alguien dispuesto a contarnos como ter-

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minaba. Sino volvíamos otro día, ya para ese había sido suficiente di-
versión.

Interior del salón donde se proyectaba cine en el hotel

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XI.- LA ÉPOCA DE GRAN PROGRESO
Y VIDA SOCIAL

Aun antes que Mar del Sud contara con radio F.M “PARAÍSO”, Ruta,
Escollera o con el Micro de Miguel, aun antes de tantas cosas que hoy
posee, allá por la década del 1950, más de medio sigo atrás, en Mar
del Sud amaneció una época de auge en lo edilicio, comercial y social.
La construcción se torna ya, un síntoma de la importancia que los
turistas dan al lugar edificándose casas cada vez de mejor calidad, las
otras de renuevan y las ventas de lotes y contratos de construcción de
nuevas viviendas turísticas es un elemento a destacar.
Ya Mario Napolitano con su “inmobiliaria”, la única por aquellos,
años anunciaba la “venta de lotes” .
Las residencias destacadas de aquella época resultaban ser, la
nueva construcción de las familias Cazalá realizada en la Avda Costa-
nera y 98, con vista a la amplia playa, la de Alberto Novi, la de la Flia de
J.J. Garcia, de Perez Pillado que luego fuera adquirida por Don Pero
Blanco y donde funcionara durante años el Bar Micky y luego la Inmo-
biliaria Blanco, la que persiste hasta estos días aunque don Pedro nos
ha dejado.

Una de las mas destacadas edificaciones era “Sumalao” de Don
Carlos Ayarragaray ubicada en calle 13 y 98, también hay que mencio-
nar la del Ingeniero Ernesto Hammer quien fuera luego Intendente
Municipal, la de las familias de Ismael Castro, Rodofo Aramendi, Ma-
nuel Rivas, flia. Mato, Henderson ( hoy de la Flia. Pan) la de Castrro y
García, Bongiorno y Giaccino (“Birá Retá”) y la de Nino Actis entre
tantas otras.

El proyecto Mar del Sud estaba en marcha aun sin ferrocarril ni
posibilidad de ser lo que se proyectara por parte del Gobierno Provin-
cial tiempo atrás, pero era un proyecto nuevo. Así empresas y comer-
cios de todo tipo y ramo que este progreso requería también se hicie-
ron presentes.

La Empresa de Construcción “STEMAR” cuya sede central estaba
en Capital Federal, fue una organización puesta le servicio de Mar del
Sud, junto a la Empresa Constructora de Jacinto Pacenza en calle

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23 esquina 96; la ya tradicional y tantas veces nombrada ECAN, y la
Carpintería Mecánica y fabrica de Muebles rústicos y de estilo “LA
PROA”
que proveía tanto a la gente del pueblo como a clientes ocasio-
nales de Muramar.

Aún de esta última, ubicada en Bolulevard 27 (calle que es conti-
nuación de la hoy ruta 11 ) se pueden vislumbrar sus restos en cual-
quier caminata hacia el Camping. Ya fuera de uso especifico, denota la
importancia que significó para el pueblo.
Hubo también Fábrica de Elásticos para camas y camas turcas,
para breves espacios y sofas camas: F.A.D.E.L.
El Departamento Construcciones de la Empresa “Mar del Sud S.A.”
ofertaba todo tipo de edificación de cualquier clase de casas de vera-
neo, especializándose en casas económicas en dos modelos y se ocu-
paba de amueblarlas, decorarlas, alquilarlas, mantenerlas y adminis-
trarlas. Todo un servicio para solucionar los problemas de obtener la
casa propia de veraneo.
Don Pedro Basile construyó la mayor cantidad de casas de Mar del
Sud y los albañiles a los que se solía recurrir para arreglos en general
y reparaciones eran Bartolo Fanetti, Gregorio Benvidez o José Guerra.
Para las instalaciones y arreglos de electricidad y plomería, allí
estaba Alberto Del Matto y para la perforación de pozos artesianos,
don Santiago Calzia.

No tenían temor aquellos que por ese entonces llegaban en auto-
móvil propio a Mar del Sud ya que, ante cualquier inconveniente, Don
Froilán González, con su taller mecánico
solucionaba el problema y
en Mar del Sud no faltaba el combustible que se proveía en “EL ANGE-
LITO”, o en lo del mismo Froilan, luego en el surtidor de la puerta de
Don Pedro Blanco y más adelante en la Estación de Servicios a la
entrada del pueblo por el camino viejo.

Aun desde Miramar y la Capital Federal se anunciaban y promocio-
naban comercios en las publicaciones locales hecho que da cuenta del
impulso sostenido desde 1935 hasta esos años.

El aumento del turismo y su característica no ser un mero visitante
anual sino un rotundo interesado en volver cada vez que se podía –

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particularidad que aun perdura-hizo que se comenzaran a instalar y
difundir mayores locales comerciales.
Para aumentar los lugares de hospedajes, se instala la “PENSION
SANTA TERESITA”
de Alberto Del Matto que funcionaba por la zona
de la Iglesia y el hotel “IVANKA”, nombre de la esposa de don Rodolfo
Bostiansic, persona muy apreciada en la comunidad y quien tuvo ese
hospedaje por años y años hasta hace muy poquito.
Llegaron también.la Proveeduría RIV-OLI de Rivas e hijos con pro-
visiones de todo tipo de fiambres, vinos de mesa y bebidas espirituo-
sas y champagne y heladeria; la famosa “TIENDA CAPOTONDO” (lue-
go Tienda Italia)
mercería y anexo zapatería, el “BAZAR EL PRO-
GRESO”
de Francisco Petrone con ferretería incluida; frente al mar, el
bar y restaurante “SALON AZUL”.EL CHINO” de José Martinoli ya
funcionaba en la Avda. 100, frente a la Hosteria; la frutería y verdulería
LUJAN” de Gregorio Chinella aún en funcionamiento.
La ancestral Quinta San Blas también difundía sus actividades
comerciales, como asi Miguel Malmoria con su mercadito y carnicería
en la 27 (Hoy ruta 11) a la entrada del pueblo, construcción que aun
hoy nos saluda cuando llegamos.

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Mar del Sud - Historia y vivencias

Don Foilán Gonzalez, su esposa, Ivanka de Bostiansic, Graciela y
Carlos Bostiansic, Don Pedro Blanco y sus hijas Elsa y Liliana Blanco
en fiesta familiar.

LAS CHICAS DE ENTONCES

En la playa y haciendo sus paseos y disfrutes estaban entre mu-
chas, Maria T. Rivas(“Titina”), Tamara Todoró, las hermanas Granhoff,
Licia Aliara (quien es hoy la esposa del “tanque” Rojas), Violeta Rodul-
fo (quien era mi novia y luego mi esposa), Gladys Cazalá que, cuando
no vestía sus breches y cabalgaba junto a los paisanos, bailaba folcko-
re y pintaba. Las barra de las chicas “Panera” en la playa era otro dis-
tingo de la alegría en el lugar.
Bicicleteadas, jineteadas o cabalgatas con caballos alquilados en
lo de Don Néstor Villalba y las infaltables caminatas por la amplia pla-
ya, daban pie a la conversación, el encuentro y la vida social de enton-
ces.

Los pasos por el amplio pueblo hizo que se instalara la casa “JA-
MES”
de alquiler de bicicletas, (cerca de donde hoy esta el Restauran-
te “Mi Pituca” de Ricardito Blanco) y la siempre famosa y aun exis-
tente bicicletería de don ISMAEL MARTINEZ Y FLIA.

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Grupos de amigos y diversión en la playa (el autor, su esposa Violeta
y la “chicas” de Panera)

Equitación y pasos en sulky
por la playa y el campo

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Desde esa época y hasta mucho tiempo después, recorriendo la
playa y las actividades sociales, para llevar o dejar un hermoso recuer-
do del veraneo, don Roman y luego su hijo, dejaban grabada con sus
fotos la memoria de esos momentos.

DESDE ENTONCES TE DECIAN....
Mar del Sud no tiene término medio y esto es algo que nos identifica
y compartimos: “o se lo ama o no se lo ama” . Pero para el que se
enamora del lugar, no hay límites y se compromete con él. Así ya des-
de 1951, Marisa Vernengo, escribe para la Revista Mar del Sud un
poema de nombre homónimo que en uno de sus estrofas expresa “
...Paz de playas tendidas,/ y de ancho horizonte, / y de noches y
días rescatados al tiempo.../ Mar del Sud, que teniendo / como lo
tiene todo, / luces la cruz más bella que tiene el firmamento.”

Que no decir de las publicación que efectuó la Sociedad de Fomen-
to, a través de la edición de dos ejemplares de la REVISTA “MAR DEL
SUD” con fotos y artículos que dan cuenta justamente de todo este
progreso. Esta publicación fue difundida durante los años 1951 y 1952.

Tapas de los dos ejemplares de la Revista “Mar del Sud” (años 1951

y 1952)

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XII.- LA RUTA PROMETIDA:

En un de las publicaciones de la Sociedad de Fomento, se da cuenta
, con copia de los artículos periodísticos correspondientes, que ya en
esos años 1951 se “avizoraba” la realización de la ruta Miramar- Mar
dle Sud, claro está que tardó bastante en concretarse ya que la misma
fue inaugurada en el año 1987, treinta y seis años después.
Vale la pena señalar que cuando se realizó el pavimentado de la
ruta, dicho asfalto se extendió por la calle principal Avda 100 desde la
intersección de la ruta, en la Plaza hasta la playa cubriendo el ancho
camino que hasta entonces había sido de tierra, y con un boulevard
central forestado con palmera.

En los diarios capitalinos “La Razón “ y “La Nación”, ediciones del
16 y 20 de octubre de 1951, respectivamente, apareció una noticia

Avda.100 antes de ser
asfaltada
(al fondo la Hostería y
el mar)

Avda 100 asllatada y
con el Boulevard de
palmeras actual

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Mar del Sud - Historia y vivencias

referida al proyecto y cercana concreción del asfalto de la ruta que
uniría Mar del Sud con Miramar.
Eran temas de actualidad que trascendían el lugar ya que la lucha
por la obtención de mejoras se intentaba en forma comunitaria y articu-
lada a las fuentes. Por aquel entonces la Sociedad Anónima “Mar del
Sud” ofrecía a la Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires
hacerse cargo de la construcción del camino pavimentado que uniría
el pueblo con el de Miramar.
La Sociedad de Fomento había realizado y elevado notas en tal
sentido y no perdía oportunidad para bregar por tal proyecto, llegando
incluso al Sr. Gobernador en ocasión de su visita a Miramar y en todo
tiempo y ocasión de reclamar por esa necesidad y su proyecciones en
caso de alcanzar con éxito ese logro.
El Intendente local no solo apoyaba la obra sino que solicitó su
inclusión en el Segundo Plan Quinquenal para obras con principio de
ejecución en el año 1952.
Con la conjunción de esfuerzos entre la Sociedad de Fomento y la
Empresa Mar del Sud parecía asomar una mayor posibilidad de éxito.
Pero en eso no hubo mucha suerte, y como dijera recién en 1997 fue
inaugurada la Ruta Nº 11, que no es el asfalto de la viaja ruta sino la
extensión del trazado de la interbalnearia que concluye en nuestro pue-
blo.

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