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ANTOLOGIAS DE LECTURAS LEEMOS MEJOR CADA DIA QUINTO GRADO

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LECTURAS PARA QUINTO GRADO
LECTURAS PARA QUINTO GRADO

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Published by: Jose Luis Martinez Mendez on Jul 31, 2011
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Al principio, las aves no tenían plumas. Revoloteaban por el mundo desnudas y eso les
daba mucha vergüenza. Además de la vergüenza, en el invierno pasaban frío. Cuando ya no
pudieron más, se reunieron en consejo y decidieron suplicarles a los dioses que les
concediesen unos vestidos.
Los dioses escucharon la suplica y respondieron:
–Hace tiempo que sus vestidos están listos. Se encuentran
amontonados en la cima de una montaña y sólo falta que cada una
vaya a recogerlos por su cuenta.
Las aves se miraron unas a otras en silencio, porque nadie se atrevía a emprender un
viaje tan largo. El único que no tenía miedo era el cóndor.
–Iré yo –exclamó altanero, y se puso en marcha.
Viajó mucho tiempo. Consumió todas las provisiones que llevaba consigo y, por ello,
tuvo que alimentarse con lo que encontraba. Más de una vez se vio obligado a comer
carne en mal estado, carroña. Desde aquella época, no ha perdido ese hábito. Finalmente,
llegó a la montaña donde estaban amontonadas las ropas destinadas a las aves. Las había
de todo tipo: de un solo color, multicolores, blancas y negras. El cóndor eligió el traje que
le pareció más bonito y se lo puso. Pero le quedaba estrecho. Entonces eligió otro, del
mismo color. Pero tampoco éste era lo bastante grande. Uno tras otro, el cóndor se
probó todos los plumajes de colores, hasta que encontró uno totalmente negro. Éste le
iba bien, pero era un poco corto: no le cubría ni la cabeza ni el cuello.
–No hay nada que hacer –se dijo el cóndor–. Cuando vea a los dioses, les pediré que
me den algo para cubrirme la cabeza.
Así pues, se puso las plumas negras que aún lleva hoy. Después de vestirse, el cóndor
tomó todos los demás plumajes, batió las alas y emprendió el viaje de retorno. Durante el
trayecto, a cada minuto se le caían al suelo algunos vestidos y el cóndor debía volver a
recogerlos. Dando amplios giros se acercaba a la tierra y volvía a alzarse entre las nubes.
Este es también su modo actual de volar.

LEEMOS MEJOR DÍA A DÍA

QUINTO GRADO

El viaje del cóndor de ida y vuelta a la montaña duró tanto que las aves se cansaron de
esperar, disolvieron el consejo y volvieron a casa. Cuando el cóndor llegó al lugar de la
reunión, no encontró ni un alma. Tuvo que volar buscando de nuevo a todas las aves,
hasta que las reunió de nuevo y repartió entre ellas los vestidos. Desde aquel día, las aves
tienen plumas. Pero el cóndor no volvió a ver a los dioses, por lo que no pudo pedirles
que le diesen algo para cubrirse la cabeza y el cuello. Esta es la razón de que el cóndor
tenga, aun hoy, la cabeza y el cuello sin plumas, como su hermano el buitre.

Gianni Rodari, Biblioteca de los cuentos. Barcelona, Edebé, 2006.

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