Está en la página 1de 108

Gina Arnillas Traverso

Este libro ha sido elaborado en el marco del proyecto “Cerros seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”, ejecutado por Asociación Solidaridad Países Emergentes (ASPEm) y la Municipalidad de El Agustino, con el financiamiento del Fondo Ítalo Peruano (FIP).

Investigación cualitativa sobre la relación entre hacinamiento y factores de riesgo para el abuso sexual de niñas Proyecto: “Cerros seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas” Asociación Solidaridad Países Emergentes, ASPEm Calle Coronel Zegarra 270, Lima 11-Perú Teléfonos: (511) 266 0504 / 265 9448 e-mail: aspem@infonegocio.net.pe Sede Central: Associazione Solidarietà Paesi Emergenti Via Dalmazia 2,22063 Cantù (Como) Italia Teléfonos: (0039) 031 711394 / Fax: (0039) 031 713411 Autora: María Gina Arnillas Traverso Cuidado de edición: Hernando A. Burgos Cabanillas Revisión de contenido temático / Aportes: María Julia Oyague y Cecilia Miranda Prieto Fotografía: Walter Silvera Diseño de carátula e interiores: Maritza Correa Álamo Diagramación: Sinco Editores SAC Impreso en: Sinco Editores SAC Jr. Huaraz 449 - Breña Teléfono: 433-5974 sincoeditores@yahoo.com. Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2011-08233 Primera edición: Junio 2011 Tiraje: 500 ejemplares Impreso en Perú

Índice
Prólogo Presentación I – Marco de referencia • Abuso sexual infantil • Dimensiones n l nálisis e os actores e iesgo e ea d l f d r • Tugurio y hacinamiento II – Los cerros de El Agustino • Breve historia del distrito • ugurio y hacinamiento en los cerros de El T Agustino • lgunos datos actuales de los cerros de A El Agustino 5 9 15 15 18 19 27 27 30 34 51 51 55 57

III – Factores de riesgo de la ocurrencia de abuso sexual infantil en los AAHH de El Agustino • Definición de las variables • actores que se relacionan con la posibilidad F de la ocurrencia de abuso sexual infantil en los cerros de El Agustino • Percepciones y prácticas para cada tipo de factor - Factores sociales - Factores familiares - Factores individuales Conclusiones y Recomendaciones • Conclusiones • Recomendaciones

85 85 87 90 95

Bibliografía Anexos

Prólogo
El estudio que tenemos entre manos constituye un valioso aporte al entendimiento de los factores que permiten comprender no sólo la complejidad del abuso de los niños y niñas, muy en particular el abuso sexual, sino el abrir pistas muy concretas para encarar con eficacia la ocurrencia de dicho fenómeno en contextos de tugurización y de hacinamiento. La investigación se ha valido de treinta factores identificados que conforman una valiosa guía para quienes busquen aplicar programas de desarrollo más integrales y en zonas similares a las estudiadas en este estimulante trabajo. Los cerros: un monumento a la acumulación de riesgos múltiples En la historia antigua de lo que hoy constituye parte de la costa de Lima capital, las elevaciones de terreno fueron hábilmente habitadas para un mejor aprovechamiento de las zonas planas dedicadas a la agricultura. El tiempo nos coloca hoy ante la paradoja de un fenómeno de desordenada ocupación de los cerros limeños, expresión material y simbólica de las precariedades que aquejan a importantes poblaciones forzadamente migrantes en busca de oportunidades negadas en sus lugares de origen. El estudio, desde el ángulo específico que lo motiva, nos abre a cuestiones tan centrales como la migración y la explosión demográfica limeña, el escándalo de las desigualdades en la sociedad capitalina y el enervante con-centralismo que domina al imaginario social y a la administración del Estado. Cerros tugurizados y de pronunciado hacinamiento son la imagen viva de un Estado escasamente proveedor y nulamente cuidador. Poner luz, algo de agua y unas cuantas escaleras, repartir un vaso de leche o llevar algo para alicaídos comedores populares, no equivale a una presencia real y reconocible de un Estado que respete los derechos humanos fundamentales de sus ciudadanos y ciudadanas. En esos cerros no entra regularmente la policía, no se ve presencia de serenazgo, todo debe arreglarse abajo, en la “ciudad”. Es decir, esos cerros son la no-ciudad, apenas como una especie de tumor de la ciudad. Se trata de una tugurización de la vida y de un hacinamiento de riesgos que crea vulnerabilidad porque vulnera la vida cotidiana del poblador. El hacinamiento como sentimiento Dos entre otros aportes merecen ser destacados de este estudio. En primer lugar, su permanente atención por recordar que no se trata de establecer una relación causal inevitable entre pobreza, precariedad, desinformación, tugurización, hacinamiento y la ocurrencia de abuso sexual, en las distintas expresiones en que éste pueda darse. Esta perspectiva de pensamiento no-determi-

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

nista es una clara expresión no sólo de calidad académica, sino también de la ética que debe siempre hilvanar toda búsqueda de la verdad en su complejidad y en su incertidumbre. En segundo lugar, el señalamiento de la insoslayable relación entre condiciones materiales y la subjetividad. La tugurización como el hacinamiento son factores que desprotegen el mundo interior, que inhiben dimensiones de la propia identidad, que crean referentes no deseables de identificación y de autoreconocimiento. En otras palabras, la estigmatización del contexto arrastra la de la autopercepción como una especie de self deception. Es lo que autores, como el sociólogo peruano Aníbal Quijano, señalan como la ocupación de la conciencia como condición necesaria para el sometimiento, la resignación, la aceptación silenciosa del propio debilitamiento y naturalización de situaciones de agresión, de humillación, de maltrato, de castigo físico. Y si a ello añadimos conflictos y violencias intrafamiliares silenciosas y silenciadas, privación de cariño y de estimulación emocional y una cultura afectiva en porosidad con pautas autoritarias y correccionalistas en el ámbito de la familia y de la escuela, podemos comprender la incidencia desfavorable de estos factores frente a toda forma de abuso de niños y niñas. Los cerros tugurizados y en hacinamiento, como los de El Agustino, no sólo constituyen una ruptura del paisaje, sino una ruptura del equilibrio en la interacción a diversos niveles de la vida de sus habitantes y la emergencia de sentimientos de abandono, de desamparo e impotencia, de insignificancia, de legitimación de los eventos que padecen. Ello contribuye a la conformación de escenarios en los que se tiende a asumir como necesario mecanismo de protección el abandonar aspiraciones mayores, clausurar intentos de hacerse planes ambiciosos, mirar el futuro personal y familiar como una superación radical del presente. El cuerpo como biología de la dignidad Como declara de forma descarnada una pobladora de Villa Carmen, “…ni son propietarios de nada, sólo de lo que tienen en el cuerpo y su humanidad, es decir, con una mano adelante y otra atrás”, el cuerpo viene a ser el lugar en el que se descargan todos los infortunios, desde el hambre, la desnutrición, las enfermedades curables no atendidas, el castigo físico, los asaltos, las violaciones, hasta la discriminación por ser mujer, niña, la falta de trabajo que asegure sobrevivencia, etc. Los problemas de sexualidad activa e incluso prematura de púberes, adolescentes y jóvenes, manifiestan no sólo la falta de adecuada orientación a la salud reproductiva y la provisión de instrumentos que contribuyan a evitar males mayores como embarazos prematuros y sus secuelas personales como sociales, sino que en el caso de abuso sexual de menores de edad, se acentúa el círculo pernicioso que los factores de ocurrencia del riesgo de abuso sexual propician. Tendríamos además que incluir lo que el estudio señala con pertinencia. Vivir apretaditos, es una constricción también percibida desde el cuerpo. Escasos

6

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

y nulos espacios públicos para el juego, para el descanso, son una privación global y no sólo de estética urbana. Se desdibuja la distinción entre lo público, lo privado y la privacidad. Las cifras que muestra el estudio en relación a contar con baños, con privacidad para el descanso, o las cifras que refieren al colecho, pueden bien mostrar cómo se configuran relaciones físicas, formas de apego de lo que Wallon llama la primera y la segunda piel, o relativización de los derechos referidos al propio cuerpo, cómo se constituye el sentido del pudor, etc. Ello guarda relación con la complejidad de lo que subyace a los actos de abuso sexual de los y las menores de edad. Finalmente, queremos apuntar las recomendaciones que plantea el estudio. Entre ellas, las referidas al ámbito de la escuela y de los docentes, directores y padres de familia. En relación a la gestión de desarrollo que compete al Estado y de forma directa a los gobiernos locales como regionales, la urgencia no sólo de escuchar a los urbanistas, arquitectos, sino la urgencia de una reforma urbana. Ciertamente que frente a la ocurrencia de abuso sexual, las Demunas y Defensorías vecinales, comunitarias como escolares, están llamadas a dar un aporte insustituible. La debilidad de las organizaciones de los pobladores de los cerros estudiados, hace difícil que en el presupuesto participativo de sus gobiernos locales, logre colocar de forma fundamentada sus requerimientos y que éstos puedan ser realmente tomados en cuenta. El proyecto que ASPEm sostiene, merece reconocimiento. Esperarnos que el estudio que nos privilegia prologar, merezca una amplia difusión más allá del ámbito de los cerros de El Agustino.

Alejandro Cussianovich 26 de Junio 2011

7

Presentación
ASPEm (Asociación Solidaridad Países Emergentes), organización italiana de cooperación internacional, orienta su trabajo hacia los países más necesitados, como una opción de solidaridad y justicia con los más pobres. Desde 1987 desarrolla su labor en el Perú, en donde asentó su intervención en las zonas más excluidas y tugurizadas de los distritos de El Agustino y La Victoria, ámbito que amplió luego a otras zonas de Lima y del interior del país. Por más de seis años desarrolló una exitosa experiencia encaminada a reducir la vulnerabilidad física y social de los barrios de El Agustino y la Victoria. Experiencia que involucró a la misma población en la construcción de las obras de su propio barrio (escaleras y muros de contención), capacitó a jóvenes y adultos en oficios técnicos de albañilería, desarrolló programas educativos lúdicos con niños y niñas y promovió el funcionamiento de redes de soporte social para enfrentar situaciones de violencia familiar. Sobre esta base, se propuso desarrollar una nueva experiencia orientada esta vez a intervenir sobre las situaciones de riesgo extremo a las que están expuestas principalmente las niñas que moran en los cerros de El Agustino. El proyecto «Cerros seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas» es una propuesta concertada que tiene como finalidad contribuir al bienestar de la población infantil del distrito, mejorando las capacidades de protección y seguridad contra el abuso sexual. Para ello se plantea como objetivo central que niñas y niños que habitan en zonas hacinadas de los asentamientos humanos (AAHH) 7 de Octubre, Amauta I, Amauta II, El Independiente, Santa Isabel, Las Terrazas de Catalina Huanca, Bello Horizonte y Virgen del Carmen, ubicados en los cerros del distrito de El Agustino, reduzcan su vulnerabilidad frente al abuso sexual. Para comprender mejor esta propuesta, cabe resaltar que la ocurrencia del abuso sexual infantil está relacionada con una serie de factores vinculados a elementos sociales, culturales, familiares e individuales que, actuando de manera independiente o en conjunto, configuran condiciones de riesgo para niñas, niños y adolescentes. Para los fines de este estudio, entendemos que en la configuración de las condiciones de riesgo intervienen tanto factores individuales -relacionados con la predisposición genética y la construcción de personalidades poco integradas e impulsivas-, como elementos que responden a determinadas percepciones y prácticas asumidas en torno a la relación entre los hombres y las mujeres, entre las personas adultas y los niños, niñas y adolescentes y, en torno a la sexualidad como vínculo afectivo y forma de expresión e intercambio entre los seres humanos. Estas percepciones y prácticas son el fruto de patrones o modelos de socialización y de pautas de conducta habituales que se transmiten en el entorno cultural. Es por ello que una efectiva protección de las niñas

9

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

y niños pasa necesariamente por tener un acercamiento a los factores que configuran el riesgo de la ocurrencia del abuso sexual infantil en contextos culturales específicos. Si bien el abuso sexual infantil se da en todos los estratos socioeconómicos, en cada contexto algunos de los factores que propician las condiciones de riesgo para su ocurrencia se expresan de manera distinta. Los que recogemos en este trabajo corresponden a los que se conforman en un contexto de tugurio y hacinamiento como el de los cerros de El Agustino. No son todos ni son privativos de contextos de pobreza y marginación, pero son los factores que se reconocen desde las percepciones y prácticas de la población y que, si logran ser modificados, redundarían en la disminución del riesgo de ocurrencia. Por eso, en el marco del proyecto y con el objetivo de aportar al conocimiento sobre la problemática en cuestión, ASPEm desarrolló una indagación respecto a los factores mencionados, en el entendido de que un conocimiento más acotado a la cotidianidad actual de barrios con estas características permitirá tener intervenciones más efectivas. La hipótesis que está a la base del estudio es que en torno a la vida en hacinamiento se estructuran una serie de percepciones y concepciones que minimizan, justifican y propician relaciones familiares y sociales que colocan a las niñas y niños en situaciones de riesgo frente al abuso sexual. Los resultados obtenidos permiten visibilizar situaciones ocultas, y por ende no abordadas, que configuran los contextos de riesgo frente al abuso sexual y sobre las que se debiera intervenir de forma prioritaria. Permiten además contar con nuevos insumos y conocimientos para mejorar las políticas locales y los programas de protección a las niñas y niños. El estudio, cualitativo y de carácter exploratorio, se planteó las siguientes preguntas de investigación: • ¿Cómo las percepciones y las prácticas de las personas que habitan en los asentamientos humanos de El Agustino aportan a la configuración de factores de riesgo para la ocurrencia de situaciones de abuso sexual? • ¿Cómo estos factores de riesgo son percibidos por los pobladores y qué valor les atribuyen en su cotidianidad? Se realizaron grupos focales y entrevistas a profundidad a dirigentes/as, pobladores y pobladoras de los asentamientos humanos de Virgen del Carmen, Bello Horizonte, Santa Isabel y Amauta I1, así como a algunas profesoras de
1

Los AAHH tomados en este estudio son los cuatro primeros en los que el Proyecto trabajó. La indagación cualitativa se hizo de manera paralela a la ejecución de las actividades promocionales en Virgen del Carmen y Santa Isabel y es por ello que las y los entrevistados son principalmente de dichos sectores. Las fichas disponibles para las estimaciones cuantitativas en el estudio son las que habían sido aplicadas hasta el momento de hacer el procesamiento. Si bien los AAHH no fueron seleccionados como muestra siguiendo pautas de representación estadística, son más de la mitad de los del ámbito del proyecto y su conformación tiene todas las características presentes en los demás AAHH, por lo que los consideramos representativos del conjunto.

10

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

primaria con varios años de trabajo en la zona. Igualmente se utilizó la información recogida en la ficha social, aplicada por el equipo ejecutor del proyecto al inicio de las actividades en cada barrio, que proporcionó datos para ilustrar el nivel de hacinamiento de las viviendas. El documento consta de cuatro partes: en la primera se desarrolla el marco teórico sobre los principales temas y conceptos; en la segunda, se presenta el ámbito de trabajo haciendo una explicación del contexto histórico, social y demográfico del distrito de El Agustino y en particular de los cerros allí ubicados; en la tercera, recogiendo las percepciones y prácticas de las personas, se presentan y discuten los factores que configuran situaciones de riesgo de abuso sexual infantil en los cerros de El Agustino; y, en la cuarta parte, se presentan conclusiones de cara a los retos que un abordaje integral de prevención del abuso sexual plantea y a las instancias desde las que debieran asumirse como política pública. Finalmente, se presenta la relación de las fuentes consultadas y en una sección de anexos, información complementaria de interés. Este trabajo no hubiera sido posible si los pobladores y pobladoras de los AAHH de El Agustino que consultamos, no hubieran abierto sus puertas y corazones para compartir con nosotros sus vidas, sus creencias, sus miedos y esperanzas. A todos ellos les damos las gracias. El estudio estuvo a cargo de Gina Arnillas y contó con la valiosa colaboración de Yuly Hinostroza en el trabajo de campo y la revisión de las fichas técnicas, y de Graciela De la Cruz en la revisión de las entrevistas y en los cálculos a partir de las fichas. El equipo todo del Proyecto Cerros Seguros estuvo siempre solícito a dialogar sobre la zona y las situaciones encontradas, lo que nos permitió un mejor y mayor entendimiento del contexto y de las situaciones. Un agradecimiento especial a Cecilia Miranda, coordinadora del Proyecto, y a María Zevallos, directora de ASPEm, desde cuyo compromiso con el tema motivaron y facilitaron la realización de este trabajo. El proyecto es ejecutado con el aporte financiero del Fondo Ítalo Peruano, tiene como socio principal a la Municipalidad Distrital de El Agustino y compromete la participación de diversas instituciones públicas y privadas como el Programa Nacional contra la Violencia Familiar del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), la Comisión de la Mujer del Congreso de la República, el Centro de Emergencia Mujer (CEM) – El Agustino, el Ministerio Público del Módulo Básico de El Agustino, la Adjuntía de la Niñez y Adolescencia de la Defensoría del Pueblo, la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) 05, redes locales y organizaciones vecinales.

11

I. Marco de referencia

I. Marco de referencia
Abordar una acción promocional para enfrentar la problemática del abuso sexual a niños y niñas es un asunto complejo. El abordaje que se ha dado a la problemática del abuso sexual a niños y niñas en el país busca ser cada vez más integral, con un peso importante en el trabajo de prevención. Para ello se parte, muchas veces, desde el conocimiento y las teorías desarrolladas en términos generales y tomando como base las hipótesis allí planteadas respecto a los factores de riesgo y vulnerabilidad que condicionarían la ocurrencia del abuso. Si bien esta información es valiosa porque recoge experiencias y aprendizajes diversos, no se cuenta con investigaciones respecto a la especificidad de los factores en contextos definidos, limitación que justamente queremos aminorar con este estudio. No obstante, existen algunos acercamientos teóricos que pueden ayudar a analizar los factores de riesgo de la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños desde la perspectiva planteada para esta investigación. Estudios desde disciplinas como la antropología y la sociología urbana, la psicología ambiental, la psicología del desarrollo, los enfoques sobre la infancia y la familia y la historia social, aportan a construir un marco conceptual de referencia para un objeto de estudio complejo que trasciende los paradigmas de una sola disciplina, y que a continuación presentamos de manera sucinta.

Abuso sexual infantil
Para los niños y niñas de los asentamientos humanos de los cerros de El Agustino, y en particular para las niñas, son muchos los factores internos y externos en sus localidades que afectan sus posibilidades de desarrollo pleno, entre ellos, el abuso sexual. Una situación de abuso sexual infantil2 puede identificarse como tal si en ella se encuentran tres elementos: a) Una situación de desventaja o de desequilibrio de poder entre quien abusa y quien sufre el abuso. Es decir, una posición dominante del agente abusador sobre la víctima del abuso, debida a diversos aspectos que se configuran como ejes de poder tales como su edad, fuerza física, autoridad, entre otros, que son utilizados para abusar, aprovechando la situación de indefensión y falta de libertad en la que, por su edad y desarrollo, se encuentra el niño o niña víctima.

2

El marco de referencia que asumimos para esta investigación sobre el tema de abuso sexual infantil ha sido tomado principalmente de las exposiciones realizadas por María Elena Iglesias para el equipo de ASPEm encargado de la ejecución del Proyecto.

15

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

b) La actividad realizada es de naturaleza sexual, es decir, involucra acciones (físicas o verbales) o partes del cuerpo vinculados al ejercicio de la actividad sexual. c) La actividad sexual es impuesta a las víctimas, sea de forma física o bajo la modalidad de presión, amenaza o chantaje emocional. Ambas formas son violentas porque imponen un acto desconociendo las necesidades infantiles y trasgrediendo los derechos de las niñas y los niños. La ocurrencia de abuso se da pues independientemente de que se haya o no utilizado violencia física, de que se haya producido contacto físico o de que de por medio exista un aparente “consentimiento” del niño o niña. Podemos encontrar casos de: - niño/niña víctima - abusador adulto - niño/niña víctima - abusador adolescente (por lo menos 5 años mayor) - adolescente víctima - abusador adulto. El abuso sexual no se limita necesariamente a estas relaciones, sino que puede extenderse a la relación entre niños/as -aunque estos casos son menos frecuentes- o entre adolescentes. Tomando como eje la relación del agente abusador con la víctima del abuso, se tiene la siguiente clasificación: a) El abusador es parte del sistema de convivencia familiar (vive con la víctima). b) El abusador es parte de la red familiar o de conocidos. c) El abusador es un desconocido. En la mayor parte de los casos, el autor del abuso proviene del entorno social del niño o niña abusada y no es un extraño. El abuso sexual generalmente no se produce de manera aislada sino que se prolonga durante años sin ser descubierto por la familia, por lo cual muchos niños y niñas abusados recién lo cuentan cuando llegan a la adolescencia o juventud y son más conscientes de lo que les ha ocurrido. De acuerdo a la actividad abusiva, tomando como eje el tipo de acción ejecutada, se tiene la siguiente clasificación: a) El abuso se realiza sin contacto físico. b) El abuso involucra contacto físico a excepción del coito (penetración). c) El abuso involucra coito (penetración) en cuyo caso se considera violación3. La existencia de violencia o no, no se considera para la clasificación del abuso
3

La penetración puede ser vaginal, anal u oral, las tres formas constituyen una violación; de la misma forma, la penetración puede ser realizada utilizando el miembro masculino, los dedos u otros objetos intrusivos.

16

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

en la medida en que, como ya hemos mencionado, la violencia siempre está presente por la misma naturaleza abusiva de la acción. Como señala A. Castañeda, “El abuso sexual siempre constituye una forma de violencia física o mental, por la cual el adulto se aprovecha tanto de la confianza del niño como de su superioridad, teniendo como consecuencia que el niño/a no comprenda la gravedad del hecho debido a su inmadurez psicosexual, por lo cual no está en disposición de dar consentimiento o negarse libremente”4. Todos los tipos de abuso sexual infantil, sin excepción, son traumáticos. M.E. Iglesias explica que “Un trauma es una experiencia que por su intensidad, su ocurrencia imprevista, su naturaleza no adecuada a las condiciones de quien la vive, no puede ser elaborada (entendida, incorporada) convenientemente y queda como una «herida» en el mundo afectivo del sujeto. Mientras esa herida no se cure, las consecuencias de la misma seguirán haciéndose presentes. Es más, tal como sucede con una herida no atendida -o mal atendida-, aquella puede agravarse y tener consecuencias impredecibles”5. La experiencia de abuso sexual provoca formas de reacción física y/o emocional negativas, originando en las víctimas: evolución inadecuada de la sexualidad (por haber sido el niño o niña abusada obligados a vivir situaciones para las cuales aún no están preparados); estigmatización (porque reciben y atribuyen significados negativos a los hechos, sintiéndose culpables y avergonzados); traición (por descubrir que alguien en quien confiaban, especialmente si es de la familia, es capaz de hacerle daño), e indefensión (por el sentimiento de ineficacia e impotencia de las víctimas para evitar situaciones no deseadas y de estar sometidos al control de otro). Así, en el nivel de la expresión emocional, toda experiencia de abuso sexual daña la autoimagen de la víctima y muchas veces su sentido de identidad, provoca sentimientos de desconfianza, de culpa, de odio hacia sí misma, de vergüenza, de haber sido invadida y traicionada. Como ya se ha dicho, podría ser causa de la aparición de disfunciones en la vida sexual y de quiebres en el equilibrio interno de las víctimas y en su conducta (miedo, ansiedad, depresión, perturbaciones en la autoestima, entre otros). En el nivel cognitivo podría provocar alucinaciones, ilusiones, despersonalización y disociación. En el nivel del funcionamiento orgánico, la experiencia de abuso sexual provoca en la víctima exceso de actividad fisiológica (sudoración, taquicardia, etc.) y trastornos a nivel del cuerpo. En el nivel de la conducta, agresividad, conducta suicida, abuso de sustancias adictivas, funcionamiento social limitado y trastornos de personalidad. Y en el nivel de la relación interpersonal: problemas en las relaciones afectivas; mayor riesgo de sufrir algún tipo de violencia, incluido el abuso sexual; posibilidades de convertirse, a su vez, en abusador;

CASTAÑEDA CHANG, Ana María. “Niñas y adolescentes con historia de abuso sexual infantil”. El portal del mundo de la psicología. <http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s. asp?texto=art45001> 5 IGLESIAS, María Elena. Presentación para el equipo de ASPEm encargado de la ejecución del Proyecto.
4

17

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

problemas en el funcionamiento sexual (autoestima sexual baja, dificultad para encontrar satisfacción en las relaciones sexuales), que generalmente conduce a dos tipos de reacciones opuestas: evitar la sexualidad o conducta sexual promiscua y compulsiva. Además, si el abuso se da con penetración, puede darse como consecuencia un embarazo precoz y no deseado, enfermedades de transmisión sexual, daño en orificio anal o vaginal y daño al esfínter (músculos responsables del control de la micción y la defecación).

Dimensiones en el análisis de los factores de riesgo
Como se ha mencionado en la presentación, el estudio que describimos tiene un enfoque multifactorial para la comprensión del abuso sexual, pero, la hipótesis básica que se plantea es que la variedad de factores intervinientes pueden ser mirados y analizados a la luz del entorno específico de los cerros de El Agustino, cual es la vida en hacinamiento. En ese contexto se estructuran percepciones y prácticas de la población sobre sus propias vidas y también sobre los factores de riesgo con los que conviven. Esas percepciones y prácticas constituyen dos dimensiones esenciales del análisis realizado. Comprender cómo opera cada uno de los factores y su articulación entre ellos, posibilitará el mejor diseño de estrategias para una prevención efectiva. A continuación definiremos estas dimensiones: • Percepciones Las percepciones son las formas de pensamiento que las personas tienen sobre diferentes aspectos relacionados a sus vidas, y que pautan sus comportamientos individuales y colectivos. Se van configurando y resignificando en un proceso acumulativo en el que las experiencias personales, los aprendizajes y las motivaciones, van sumando y modificando los elementos que marcan las creencias y sentimientos que sustentan las percepciones. Es pues el final de una cadena, en la que la experiencia presente del sujeto se confronta con la del pasado. • Prácticas Las prácticas son expresiones evidentes de las percepciones. Las percepciones tienen múltiples formas de expresarse en la vida cotidiana, tanto en aspectos actitudinales (posturas a favor o en contra frente determinados aspectos de la realidad, por ejemplo frente al castigo físico), como emocionales (la disposición interna frente a algo, de preferencia, rechazo o neutralidad) y de sociabilidad (costumbres). Las prácticas están pues asociadas a las creencias, emociones y conductas de las personas, teniendo como base el contexto socio cultural en el que se encuentran. Se expresan en las relaciones interpersonales, en los distintos ámbitos y niveles de realización de las personas. Pueden

18

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

modificarse si intervienen algunos factores que ponen en cuestión o permiten contrastar las percepciones que están a la base. En este trabajo se explora cómo es que las personas que habitan y trabajan en los asentamientos humanos de los cerros de El Agustino han ido estructurando sus percepciones respecto a diversas características de su vida, en especial sobre la niñez, sus necesidades, la responsabilidad que tienen con los niños y niñas, y cómo se expresan en sus prácticas cotidianas de cuidado, corrección, maltrato y abuso, entre otras. Esta identificación proporciona evidencias para el diseño de programas y políticas.

Tugurio y hacinamiento
Los estudios sobre las ciudades desde la sociología y la antropología urbana surgen de la necesidad de ordenar y explicar, desde distintos puntos de vista, las relaciones entre los seres humanos en un hábitat determinado: cómo viven la ciudad los distintos actores, el concepto de equipamiento que tienen, la actividad económica que realizan, entre otros, son los temas desde los cuales se pretende dar cuenta de todo el contenido de relaciones e intercambios que en ellas se tejen. Desde la historia social se explica cómo se han ido configurando estas relaciones y qué factores son los que han influido e influyen en el perfil que van asumiendo y que les permiten tener identidades distintivas. A. Signorelli6, trabajando sobre la historia de las ciudades, señala cómo éstas pueden dar cuenta no solamente de las particularidades que actualmente presentan, sino además de las semejanzas y de las constantes de la vida urbana, en el marco de una diversidad cuya percepción lleva a estructurar a su interior escalas de valoración. En la misma línea de reflexiones, M. Cátedra7 señala cómo la experiencia que proporciona a sus habitantes la vida en un medio dado, afecta a la cultura, percepciones, actitudes, creencias y valores de sus habitantes; en este sentido, el espacio de vida se constituye en un contexto inmediato en el que se agregan muchas subculturas y grupos que interactúan entre sí y con el contexto circundante y mayor (metropolitano y nacional). Cátedra releva la importancia del análisis de los aspectos simbólicos y políticos para sociedades complejas contemporáneas. Los estudios que sobre tugurios se han desarrollado están referidos principalmente a asentamientos humanos que habiéndose generado en los términos clásicos de urbanismo, por razones históricas diversas se van sobrepoblando. Es el caso de grandes casonas y huertas en barrios antaño residenciales que sufren sucesivos procesos de subdivisión, pasando gran parte de sus áreas a la condición de espacios arrendados con servicios precarios y compartidos para una gama vasta de población pauperizada que, en este medio, convive
SIGNORELLI, Amalia. Antropología Urbana: Un libro para repensar nuestras ciudades. B arcelona: Editorial Antrhropos-Rubí; Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa, 1999. 7 CÁTEDRA, María. Un santo para una ciudad. Ensayo de antropología urbana. Barcelona: Editorial Ariel, 1997
6

19

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

entablando relaciones densas y complejas, como las descritas para el contexto mejicano por O. Lewis en su obra Los Hijos de Sánchez8. E. Aréchiga9 refiriéndose a cómo se entiende el tugurio en México, señala que éste tiene connotaciones negativas de la forma de habitar en la ciudad: hacinamientos en los que se dan condiciones infrahumanas de vida con repercusiones en la promiscuidad, vicio y degeneración moral de sus habitantes. Son espacios en los que las áreas verdes son prácticamente inexistentes, con una densidad de construcción que abarca el 80% de los lotes, con o sin drenaje y con un promedio muy alto de habitantes por casa (56) y de excusados por casa (5)10; claramente el tugurio es el asentamiento que está “por debajo de la habitación decadente”. En la definición de los Objetivos del Milenio, la meta 7D establece “Para el 2020, haber logrado una mejora significativa en la vida de al menos 100 millones de habitantes de tugurios”; y como indicador para monitorear el progreso de ese objetivo la “Proporción de la población urbana que vive en barrios marginales”. La medición del indicador (proporción de personas que viven en barrios marginales) se calcularía como la población urbana que vive en hogares con al menos una de las cuatro siguientes características: (a) falta de acceso a abastecimiento de agua; (b) falta de acceso a mejores condiciones de saneamiento; (c) hacinamiento (3 o más personas por habitación); y, (d) viviendas construidas con materiales precarios. Sobre la base de estas reflexiones concluimos que el tugurio está referido a una alta densidad de construcción de viviendas precarias, en un espacio sin planificación urbana, con escasez o baja calidad de servicios y con pocas áreas verdes, de recreación, o de circulación pública. Ello propicia el hacinamiento, además de otras condiciones de vida compleja y complicada que sirven de marco para la generación de factores de riesgo también diversos, entre ellos los de la ocurrencia de abuso sexual infantil. Los barrios tugurizados ocupan, en cualquier clasificación de asentamientos humanos, la escala más baja; tienen una connotación altamente peyorativa y remiten a un imaginario de alta peligrosidad y degradación social. Muchas de las referencias que existen sobre hacinamiento y situaciones de hacinamiento, así como sobre políticas para enfrentar esta problemática, corresponden a preocupaciones centradas en la sobrepoblación de escenarios institucionales que cumplen funciones educativas, sanitarias o de rehabilitación, como penales y hospitales. El hacinamiento referido a las viviendas ha sido utilizado más bien por los países como indicador en la medición de Necesidades Básicas Insatisfechas, siguiendo orientaciones metodológicas similares referidas al número de personas por vivienda.

LEWIS, Oscar. Los Hijos de Sánchez. México: Fondo de Cultura Económica, 1964. ARÉCHIGA CÓRDOVA, Ernesto. “No es lo mismo vecindad que tugurio, vivencia versus discurso oficial en la ciudad de México de mediados del siglo XX.”. Estudios de Historia Cultural. Difusión y pensamiento. <http://www.economia.unam.mx/historiacultural/hist_rev_arechiga.htm> 10 Las referencias son a las casonas de vecindad de la ciudad de México catalogadas como tugurios.
8 9

20

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI)11 define que una vivienda es un local o recinto, separado e independiente, que ocupa un edificio o una parte de él, destinado a servir de habitación o morada de una o más personas con o sin vínculos familiares, donde desarrollan la intimidad de su existencia, constituyendo el hogar o sede de su vida doméstica; está conformado por una habitación o conjunto de habitaciones. Un hogar es el conjunto de personas, sean o no parientes, que ocupan en su totalidad o en parte una vivienda, comparten las comidas principales y atienden en común otras necesidades vitales. La separación de la vivienda se reconoce por límites que la aíslan de otras edificaciones con paredes, tabiques o divisiones; la independencia, por el acceso a ella sin pasar por cuartos o áreas de uso privado de otras viviendas, ya sea llegando directamente desde la vía pública o pasando por áreas de uso o circulación común como patios, corredores, ascensores, etc. La condición física de la vivienda para la habitación humana se mide con el indicador "Características físicas inadecuadas de la vivienda". Éste señala que una vivienda no se encuentra en condiciones físicas de habitar si es vivienda improvisada, vivienda con paredes de estera, vivienda con paredes interiores de quincha, piedra con barro, madera u otro material, y si tiene piso de tierra12. Para medir la calidad de la vivienda se utilizan dos variables: la primera se refiere a la calidad de los materiales de la vivienda y que señala que éstos deben ser resistentes y sólidos en pisos, paredes y techos y que deben incorporar todos los elementos de aislamiento y terminación (“Porcentaje de viviendas con calidad de materiales I, CALMAT I)”. La segunda se refiere a la disponibilidad de los hogares de baño de uso exclusivo (“Porcentaje de hogares con baño de uso exclusivo”). La calidad sanitaria se refiere a la posibilidad de acceso a servicios en el momento y lugar preciso, en suficiente cantidad y a un costo razonable; y a la provisión de agua de red y con inodoro con descarga de agua y desagüe a red pública. Generalmente se asocia el concepto de hacinamiento al de densidad poblacional (que es una medida física). Suele definirse el hacinamiento de la vivienda en función de la relación entre el número de personas en una vivienda o casa y el espacio o número de cuartos disponibles. Sin embargo, las características de las viviendas a las que pueden acceder personas de distinta condición varían por su ubicación, su infraestructura, su equipamiento y los servicios colectivos y de la misma vivienda. Es por ello que la idea del hacinamiento está referida más bien a un juicio normativo sobre los niveles apropiados de ocupación, densidad y privacidad13.

INEI. “Ficha Técnica”. En: Encuesta Nacional de Hogares sobre Condiciones de Vida y Pobreza – ENAHO. 2009 INEI. Cap. 7: Hogares en Viviendas con Características Físicas Inadecuadas y Hacinamiento. En: Características de las viviendas en el Perú 1997. <http://www1.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0050/cap7-1.htm> 13 SPICKER, Paúl, ALVAREZ LEGUIZAMÓN, Sonia y GORDON, David. Pobreza: un glosario internacional. Biblioteca Virtual de CLACSO. <http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/clacso/crop/glosario/h.pdf>
11 12

21

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

La ocupación está determinada por la relación entre el número de persona por unidad de alojamiento. A su vez, esta categoría tiene varias dimensiones: puede referirse al número de personas que comparten un ambiente de dormitorio, al número de personas que comparten los servicios de la vivienda, al número de personas de hogares diferentes que comparte los servicios de la vivienda, etc. Los caños, los baños y tendederos, así como el acceso a la vivienda, son algunos de los servicios comunes que, si representan altos niveles de ocupación, complican las relaciones entre las personas, además de llevar implícitos problemas relacionados con la higiene, la sanidad y con el riesgo de abuso sexual, especialmente a niñas y niños. La densidad está determinada por la relación entre el número de personas por espacio determinado. Este espacio puede estar referido a metros cuadrados ó a número de habitaciones. En el primer caso se define el espacio de vida media útil por persona, es decir, el espacio disponible para los residentes de una vivienda (un espacio mínimo aceptable es de 12 mts2/hab.); se entiende que los asentamientos informales y de bajos ingresos son propensos a tener espacios reducidos por persona y éstos se asocian a factores de riesgo para la salud y para el abuso sexual. El segundo caso se refiere a la relación personas por habitación; ésta es utilizada como indicador básico de hacinamiento en algunas estadísticas nacionales y en mediciones de estudios específicos; se calcula según la relación entre personas y recintos habitables y se define como vivienda hacinada si en ésta el número de habitantes por vivienda o por habitación supera un umbral determinado. La condición de hacinamiento de la vivienda es válida para todas las personas y hogares de dicha vivienda. Los criterios para establecer el umbral que marca una situación de hacinamiento en las viviendas varían según los diferentes países; no obstante a la base hay una consideración común: vivienda que está sobre-habitada y que con ello genera condiciones diversas de insalubridad. La densidad del hacinamiento se da a diferente nivel: persona por cama, personas por pieza, personas por vivienda, viviendas por lote de terreno. Desde la década de los 90 la Organización de las Naciones Unidas ha desarrollado indicadores de hacinamiento en asentamientos humanos de bajos ingresos, estableciendo para la medida de personas por habitación un mínimo aceptable de 1,5 ó 2 personas por habitación, calificando como vivienda hacinada la que tiene un promedio de tres o más personas por recinto habitable; para la medida de hogares por vivienda, califican como hacinadas las viviendas con más de un hogar. Algunos países desarrollados complementan el indicador de personas por habitación con estándares referidos al tamaño de las habitaciones14 y, en otros instrumentos, se precisan las características

14

Las Naciones Unidas toman en cuenta la superficie de las habitaciones para sus indicadores de desarrollo sustentable (ONU, 2001).

22

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

mínimas para que un ambiente califique como recinto habitable (por ejemplo paredes de por lo menos 2 metros de altura desde el suelo hasta la cubierta del techo, de un tamaño suficientemente grande para contener una cama para adultos, es decir, de por lo menos 4 metros cuadrados, etc.). En el Perú, el INEI calculó la magnitud del hacinamiento a nivel nacional con datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 1993, considerando como viviendas hacinadas a aquellas en las que habitan más de 3 personas por cuarto, excluyendo la cocina, baño y garaje15. La Oficina del Censo de los Estados Unidos calcula el índice de hacinamiento dividiendo el número total de personas que duermen en la vivienda entre el número total de cuartos (sin contar la cocina). Si hay más de una y media personas (1.5) por cuarto, se considera que la vivienda está en situación de hacinamiento extremo16. El Sistema de Indicadores Sociodemográficos de Poblaciones y Pueblos Indígenas (SISPPI)17, en un esfuerzo conjunto con el Fondo Indígena, presenta diversos indicadores sociodemográficos para identificar brechas étnicas, generacionales y por sexo calculadas a partir de la información de los censos de población y vivienda de los países18. Uno de estos indicadores es el de “Porcentaje de viviendas en situación de hacinamiento”, que mide el grado de hacinamiento de las viviendas particulares ocupadas. Define como estándar “Viviendas con más de 3 personas por dormitorio”; concluye que por encima de este mínimo las viviendas no tendrían habitaciones suficientes para el total de personas que residen en ellas. No obstante, hace la distinción entre áreas geográficas urbanas y rurales19, y señala que el indicador de hacinamiento en áreas urbanas tiene implicancias para la salud. El Instituto Nacional de Estadísticas de Chile aplicó el 2003 una encuesta nacional sobre actividades de niños y adolescentes, que pretendía cuantificar de manera fidedigna los alcances de la problemática del trabajo infantil y adolescente en Chile20. Uno de los indicadores trabajados es el de hacinamiento. En la encuesta es definido como la relación entre el número de personas del hogar y el número de recintos habitables que ocupan en una vivienda. En este instrumento se asume que existe hacinamiento medio cuando en un hogar hay tres personas por habitación utilizada como dormito-

INEI. Censos Nacionales 1993: IX de Población y IV de Vivienda. http:/www.indigenousfarmworkers.org/es/housing.shtml 17 El SISPPI se enmarca en el Proyecto “Sistema de Información para Pueblos Indígenas – (SIPI)”, del Fondo Indígena, que pretende contribuir al acceso y calidad de los recursos de información para y sobre los pueblos indígenas, como apoyo a la toma de decisiones de políticas públicas orientadas a disminuir las inequidades étnicas y fomentar el desarrollo de los pueblos indígenas. 18 Realizó los cálculos para aquellos países cuyas bases de datos están disponibles en el CELADE. 19 Señala que para los pueblos indígenas, y dependiendo del contexto territorial rural ó urbano, los resultados de este indicador en áreas rurales pueden ser más bien una constatación de sus formas de vida. 20 La encuesta fue encargada por el Ministerio de Trabajo y Previsión Social y la OIT.
15 16

23

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

rio, y hacinamiento crítico cuando hay más de tres personas en estas mismas condiciones. El Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) plantea medir el hacinamiento según el número de habitantes por dormitorio, haciendo así una precisión al tipo de recinto habitable válido; en función de ello propone la siguiente clasificación de las viviendas: sin hacinamiento, con hacinamiento recuperable y con hacinamiento irrecuperable. Señala que si bien los umbrales numéricos para cada categoría deben ser definidos por los países, están relativamente aceptados los niveles de menos 2.5 para viviendas sin hacinamiento, entre 2.5 y 5 para viviendas con hacinamiento recuperable y más de 5 para hacinamiento irrecuperable; asimismo, una vivienda sin dormitorios también adquiere una condición de deficiencia irrecuperable. La privacidad está referida al ámbito de la vida personal de un individuo que se desarrolla en un espacio reservado. Como en el caso anterior, los criterios y los estándares que definen la privacidad varían. No obstante el concepto se asocia fuertemente al derecho a la intimidad personal y familiar. Muchas normas incluyen en la definición de estándares sobre privacidad distinciones respecto a personas que no debieran compartir las mismas habitaciones: personas de diferente sexo, no casadas; personas adultas y menores de cierta edad, entre otras. Por ejemplo, la aplicación utilizada por el gobierno de Reino Unido para la distribución de viviendas define el estándar buscando impedir que compartan las mismas habitaciones hombres y mujeres mayores de diez años que no están casados. En otro nivel, la privacidad está referida a personas compartiendo la misma cama. Esta situación es conocida como colecho. En la mayoría de sociedades la práctica es aceptada si se refiere al descanso de bebes y niños pequeños con sus madres; además es calificada por algunos autores como beneficiosa para los niños y niñas menores de 5 años durmiendo con sus madres 21. No obstante, por encima de esta edad, la práctica es más bien percibida como factor de riesgo frente al abuso sexual por las reacciones que el contacto cercano de adultos y niños durante el sueño pudiera provocar. En viviendas hacinadas la práctica del colecho es frecuente, no por razones de cuidado infantil, sino porque las condiciones físicas de la vivienda unidas a las prácticas culturales de las personas así lo motivan (y obligan). Como ya señalamos, si bien generalmente se asocia el concepto de hacinamiento al de densidad poblacional, la idea de hacinamiento remite más bien a un senti21

Margot Sunderland, directora de educación del Centro para la Salud Mental Infantil de Londres, dice que la práctica conocida como colecho aumenta la probabilidad de que los niños crezcan sanos y tranquilos. Basa la recomendación de esta práctica en 800 estudios científicos. Argumenta que la práctica habitual en Inglaterra de adiestrar a los niños para que duerman solos desde las pocas semanas de edad es perjudicial, porque cualquier separación de los padres incrementa el flujo de hormonas del estrés como el cortisol. Esta posición es avalada por Jaak Panksepp, especialista en neurociencia de la Universidad Estatal de Washington, que señala que los argumentos de Sunderland son “una historia coherente consistente con la neurociencia”.

24

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

miento de hacinamiento, que se configura por una diversidad de aspectos subjetivos que traducen la molestia que causa el vivir apretado, las interferencias en las relaciones interpersonales, la invasión de los espacios vitales, las barreras que restringen y limitan la privacidad y los movimientos, entre otros; es decir, remite a una ruptura de equilibrio en la interacción. Esta interferencia social se ve influida por los factores de densidad espacial que, siendo condiciones externas, pueden también modular las reacciones de las personas que viven en contextos de hacinamiento. No obstante, siendo cierto que se da correlación entre espacios habitacionales reducidos y múltiples circuitos de agresividad, una alta densidad no produce inevitablemente patología social; la correlación no implica determinación. Paulus22, Santoyo y Anguera señalan que el principal impacto sobre la interacción social, derivado de la estimulación producida por el hacinamiento, está referido a rupturas de equilibrio con el medio ambiente, que pueden ser individuales o grupales, y que se expresan en tres elementos: I. Sobrecarga de la capacidad de respuesta de las personas, lo que produce efectos negativos (disminución de la ejecución, afecto negativo y aislamiento), que se “acarrean” a otras situaciones aún después de que la persona ha dejado la situación de estimulación original. II. Limita o interfiere a la persona para implicarse en varias tareas altamente valoradas, por lo que se producen reacciones emocionales e intentos para superar esos problemas. III. Amenaza la habilidad de control de sus propias interacciones sociales, lo que se asocia con desamparo, afecto negativo, disminución en su participación en la tarea y alteración de la salud. C. Santoyo y M.T. Anguera23 proponen un modelo para abordar estudios sobre hacinamiento como contexto de diferentes niveles de interacción social, que privilegia la variable interferencia social para la observación y el análisis de contextos de hacinamiento, en los que un conjunto de encuentros o situaciones agregadas sirven de marco para las interacciones sociales. El modelo permite observar el efecto diferencial que tienen las condiciones de alta y baja densidad de población sobre las interacciones sociales, centrando la atención en tres aspectos concurrentes: las relaciones de las personas con el medio ambiente en su aspecto dinámico, el ambiente físico que sirve de base al “entorno construido” y el contexto formado por sujetos en situación de hacinamiento.

PAULUS, P. B. Prision Crowding: A psychological perspective. New York: Springer-Verlag, 1988 1988. En: SANTOYO VELASCO, Carlos, ANGUERA ARGILAGA, María Teresa. “El hacinamiento como contexto: Estrategias metodológicas para su análisis”. En: Psicothema, 1992, vol. 4, No 2, p. 553. 23 Op.cit. Respecto a la forma de emprender estudios sobre hacinamiento, señalan que éste puede abordarse tanto conceptual como metodológicamente de dos maneras: como “objeto focal de estudio” o como “contexto”. De la primera forma el interés se centra en la densidad poblacional, que es una medida física. De la segunda forma, como contexto, permite el análisis de la interacción social.
22

25

II. Los cerros de El Agustino
Breve historia del distrito
El distrito de El Agustino es uno de los 43 que conforman la provincia de Lima. Se encuentra localizado en el área central de Lima Metropolitana y limita con el distrito de San Juan de Lurigancho por el norte, con Ate y Santa Anita por el este, con La Victoria y San Luis por el sur, y con tel Cercado de Lima por el oeste. Este distrito se configura sobre el fundo del mismo nombre que perteneció al abogado José Enrique de la Riva Agüero y que hasta 1925 se mantuvo como una sola unidad agropecuaria integral destinada al cultivo de frutales, panllevar (legumbres) y flores. A partir de ese año, la viuda y heredera de Riva Agüero, doña Isabel Panizo y Orbegozo, decide parcelar el fundo en varios potreros y huertas que arrienda a conductores asiáticos quienes a su vez los subarriendan a otros yanaconas; además, parte del fundo es vendido. El proceso coincide con el notorio crecimiento poblacional de Lima que desde inicios del siglo XX se daba principal- Fuente: http://www.munielagustino.gob.pe/somos/division-territorial mente por la migración del campo a la ciudad, y que ya en la década de los años 20 dio origen a las que se conoció como las primeras barriadas limeñas, cobrando vigencia el problema de la vivienda de los sectores populares en la capital. Los primeros habitantes de Virgen del Carmen fueron yanaconas y peones de los potreros y huertas cercanos. En 1945 se crean los Mercados Mayorista y Minorista en la zona de “La Parada”. Ello atrae a sectores migrantes de la sierra a habitar en las inmediaciones. Una invasión violenta en abril de 1947 ocupa el cerro San Pedro y meses después, en agosto y setiembre del mismo año, otras invasiones ocupan el cerro Santa Clara y el cerro El Agustino, respectivamente. En los primeros

29

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

años de la década del 50 se ocupan en los cerros las zonas de Santa Isabel e Independiente. En la segunda mitad de esta misma década empieza la ocupación de los terrenos planos del fundo, principalmente por el traspaso a los yanaconas residentes. A inicios de los años 60 se da la Ley 13517, que reconoce como zonas marginales tanto los asentamientos formados por ocupaciones violentas en la zona de los cerros como los originados por traspasos. Por la densidad poblacional que entonces ya se tenía (443 habitantes por hectárea), se inicia un proceso de remodelación y destugurización que en los años 70 lleva a expropiaciones para reubicar a la población en nuevos asentamientos. Asimismo, surgen en el distrito algunas urbanizaciones convencionales sobre terrenos agrícolas y, en la década de los 80, también algunas cooperativas de vivienda. El distrito de El Agustino se encuentra ubicado en el quintil 4 del mapa de pobreza del FONCODES. Tiene una superficie de 12,54 Km2 y una población de 165,425 habitantes24. Los asentamientos humanos de los cerros de El Agustino son las zonas de mayor pobreza en Lima Metropolitana y también las que presentan los niveles más altos de hacinamiento.

Tugurio y hacinamiento en los cerros de El Agustino
Las reflexiones teóricas sobre tugurio y hacinamiento presentadas en el capítulo anterior permiten utilizar estos dos conceptos que se relacionan, generalmente se piensan juntos. A pesar de corresponder a aspectos distintos de la realidad, ambos están referidos a la densidad de la construcción y la complejidad de las relaciones humanas (del barrio el primero y de las vivienCerros de El Agustino. das el segundo), para apoyar la comprensión y el análisis de la problemática social en los cerros de El Agustino25. Desde las primeras invasiones a mediados del siglo pasado hasta nuestros días, continúa el proceso de ocupación poblacional espontánea. Esta se va extendiendo hacia las partes altas y a lo largo de todas las laderas de fuerte
24

25

INEI. Censos Nacionales 2005: X de Población y V de Vivienda. El INEI, producto del Censo Nacional 2007: XI de Población y VI de Vivienda, indica que para el 2007 la población del distrito del Agustino ascendía a 170,672 habitantes. Fuente: Urban Dwelling Environments

30

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

pendiente, con viviendas de material deleble implantadas de forma precaria, configurando no sólo un conjunto de riesgos físicos y ambientales26, sino también sociales, por la condición de pobreza y marginalidad de la población27. Se reconoce en este desarrollo ciertas etapas que van perfilando su configuración actual. Los primeros habitantes ocuparon espacios cuyas características físicas demandaron de ellos un esfuerzo grande para nivelar los suelos en los que levantaron sus primeras viviendas, dando forma a un tipo de asentamiento sui géneris en el que caminos de herradura fungían de vías de acceso a los diferentes niveles que la ocupación habitacional iba alcanzando. Muchas de estas primeras viviendas pasan luego a ser edificaciones de material noble que permiten un crecimiento vertical. A la vez, intentos diversos de ordenamiento territorial logran marcar y allanar calles que permiten acceso vehicular a ciertos sectores y construir escaleras y muros que intentan aminorar los riesgos de deslizamientos y derrumbes. No obstante, la configuración física del espacio presenta serias limitaciones para un ordenamiento territorial en términos convencionales manteniéndose un complejo enjambre de vías de acceso a las viviendas. En los cerros, el crecimiento demográfico y las ventajas comparativas de la ubicación cercana al centro de la ciudad, hacen que los hijos y los nietos de los primeros ocupantes decidan permanecer en la zona, ejerciendo presión sobre las viviendas que se van subdividiendo de manera progresiva y desordenada.

Vista desde el AH Santa Isabel.

“Viviendo junto al cielo”. AH 7 de Octubre.

26

27

En el año 1996 se registraron hundimientos y derrumbes en algunos sectores de los cerros de El Agustino. El Agustino presenta grandes conglomerados de extrema pobreza, ocupando el tercer lugar en la jerarquía de pobreza entre los distritos de la provincia de Lima.

31

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Así, se van generando grandes tugurios hacinados en los que la vulnerabilidad física de viviendas precarias expuestas a amenazas diversas se conjuga con la vulnerabilidad económica, educativa y social de su población. La calidad de vida se va deteriorando. E. Congrains ubica como escenario para su cuento “El niño de Junto al cielo”28, uno de los márgenes físicos de la Lima de mediados del siglo XX: la barriada en el cerro, con “casas junto al cerro, casas en mitad del cerro, casas en la cumbre del cerro”. A través de los personajes del cuento: Esteban (un niño que llega al cerro El Agustino procedente de Tarma) y Pedro (un niño píAH Bello Horizonte. Mz I Lote 3. caro de 10 años, sin casa y sin padres), describe las penurias y tensiones de los habitantes de estos barrios marginales y explora e interpreta la opresión de la ciudad hacia los migrantes andinos y excluidos urbanos y las interacciones sociales que se establecen entre estos sujetos. El espacio literario que Congrains crea, funciona como un mapa que registra los efectos de la transformación espacial de la ciudad en la década de los 50, explicitando la heterogeneidad de una ciudad percibida hasta entonces como normalizada, pero ya integrada por lo no criollo, lo informal, lo cholo y lo suburbano. Para finales de la década de los 70, E. Palacios y N. Rottier29, en el marco de un proceso de remodelación urbana de la entonces denominada barriada Pro Vivienda El Agustino, correspondiente a la zona VI y ubicada en la parte plana del distrito, refieren algunos indicadores de hacinamiento que ya entonces se daba en la población de dicho sector: la mitad de la población carente de servicios básicos (49% de lotes sin instalaciones de agua, 51% sin instalaciones de desagüe y 66% sin instalación eléctrica), 70% de familias habitando en viviendas de material precario (adobe y esteras), 19% en viviendas a medio construir y sólo un 11% en viviendas de ladrillos y con techo aligerado. El 65% de la población vivía en condiciones de hacinamiento, con menos de 12 m2 por habitante30; el 34% disponía sólo de hasta 8m2.

CONGRAINS, Enrique. “El niño junto al cielo”. En: Lima hora cero. Lima: Editorial Círculo de Novelistas Peruanos. 1954. Congrains pertenece al movimiento literario Narrativa Urbana. PALACIOS, Eduardo y ROTTIER, Norma. “Trabajo Social en el campo barrial”. En: Acción Crítica, Nº 6. diciembre 1979. Lima, Perú. Publicación del Centro Latinoamericano de Trabajo Social y de la Asociación Latinoamericana de Escuelas de Trabajo Social. 30 El número de metros cuadrados por habitante es indicador de hacinamiento; 12 metros cuadrados es el umbral que define condición de hacinamiento.
28 29

32

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Tomando como base los resultados del Censo Nacional de 1993, el INEI calculó para el distrito de El Agustino que el 8.3% de los hogares habitaba en viviendas con características físicas inadecuadas y el 16.8% de los hogares en viviendas con hacinamiento. Si éstas eran las condiciones de las viviendas de la parte baja y plana del distrito, salta a la vista que las condiciones de tugurización y hacinamiento de las viviendas que paulatinamente se fueron asentando en las laderas y hacia las cumbres de los cerros son mucho más dramáticas. Según el Plano de zonificación de Lima Metropolitana – El Agustino, los cerros de El Agustino corresponden a una “Zona de riesgo geotécnico sujeto a reglamentación especial”. Un equipo de estudiantes de la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería (FAUA-UNI) ubica tres categorías de viviendas en los cerros: I. Viviendas consolidadas, ubicadas principalmente en la parte baja de los cerros, de material noble y generalmente de techo aligerado, de más de un piso y con servicios.

Vivienda no consolidada. AH Virgen del Carmen.

II. Viviendas no consolidadas, en la parte media, caracterizadas por tener signos claros de estar a medio construir, en algunos casos sobre el terreno mismo y en otras en las azoteas ó patios de viviendas consolidadas. Este tipo de viviendas están destinadas principalmente para familiares (hijos, nietos o allegados recién llegados) de los propietarios de los lotes. Comparten servicios.

Viviendas de “recién llegados”. AH Bello Horizonte.

III. Viviendas de recién llegados, en las cumbres de los cerros, ganando a la pendiente los espacios todavía no ocupados, o en las azoteas de los otros tipos de viviendas, armadas con material simple o de desecho (triplay, madera, cartón, lata, plástico o ladrillo de reciclaje), con la intención de ser provisionales pero sin plazo de recambio. No cuentan con servicio alguno.

33

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Este mismo equipo de la FAUA-UNI propone los siguientes hitos en el desarrollo urbano del Cerro El Agustino:
Año ‘96-‘98 ‘90s ‘90 ‘88 ‘83-‘86 ‘73 ‘71 ‘65 ‘47 Hito Titulación de tierra y propiedad Banco de Materiales, construcción de escaleras Tercer tanque de agua (tope del cerro) Construcción Av. Mártir Olaya Segundo tanque de agua (medio del cerro) Replanificación del área plana Agua y electricidad Distrito independiente Comienza el asentamiento

Algunos datos actuales de los cerros de El Agustino
Al inicio de las actividades del proyecto en cada asentamiento humano, el equipo ejecutor aplicó una Ficha Social-Técnica, cuya información cuantitativa permite trabajar indicadores que grafican el nivel de hacinamiento que las viviendas presentan. Los cuatro AAHH trabajados durante el 2010 fueron: Virgen del Carmen; Bello Horizonte, Santa Isabel y Amauta 1; en ellos se aplicó la Ficha a un total de 130 familias, distribuidas de la manera31 como muestra la tabla 1.

Tabla Nº 1 Hogares consultados, por AAHH
Nº 1 2 3 4 AAHH Virgen del Carmen Bello Horizonte Santa Isabel Amauta-1 Total Nº de hogares 37 14 55 24 130

Fuente: Elaboración propia, tomando información de la Ficha Social-Técnica.

31

La ficha fue aplicada a las familias de las zonas en las que, desde la información brindada por las directivas vecinales de los AAHH, habrían más potenciales beneficiarios para la adecuación/ mejora de las viviendas. Se adjunta esta Ficha en el Anexo Nº 1.

34

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

La distribución por sexo en los AAHH es más o menos pareja, con ligeras variaciones, como se muestra en el gráfico 1.

Gráfico Nº 1 Distribución de la población por sexo, por AAHH
Varones
60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Virgen del Carmen Bello Horizonte Santa Isabel Amauta 1 TOTAL

Mujeres 56% 50% 50% 44% 52%

49%

51%

52%

48%

48%

Fuente: Elaboración propia, tomando información de la Ficha Social-Técnica.

Respecto a la distribución por edad, como puede apreciarse en el gráfico 2, más de la mitad (52%) de la población que integra estas familias tiene menos de 18 años, y solamente un 4% tiene más de 50 años.

Gráfico Nº 2 Distribución de la población por grupo de edad
4% 25% 52% 19% 0-17 18-30 31-50 Más de 50

Fuente: Elaboración propia, con información de la Ficha Social-Técnica.

35

36
Tabla Nº 2
18-25 V 8 4 10 6 28 66 17.9 17.7 20.1 13.6 65 74 50 50 13.6 38 29 36 39 35 23 27 32 18 6 5 6 8 7 5 4 6 3 3 14 27 7.3 17 16 19 13 16 9 10 13 7 7 5 3 13 6 2 2 4 3 1 4 4 4 2 1 68 143 60 365 9 6 9 14 9 8 9 9 4 2 4 94 M V M V M V M V M V M V M 97 64 112 60 333 698 26-30 31-35 36-40 41-50 Más de 50 TOTAL TOTAL 191 132 255 120 698

Población de hogares censados por el Proyecto, por asentamiento humano, grupo de edad y sexo

0-17

AAHH

V

M

1

Virgen del Carmen

47

53

2

Bello Horizonte

51

44

3

Santa Isabel

75

38

4

Amauta-1

27

31

TOTAL

200

166

TOTAL

366

%

52.4

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información cuantitativa de la Ficha Social-Técnica aplicada en el marco del Proyecto.

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Cada una de las familias registradas en la Ficha tiene en promedio 5 miembros, siendo ligeramente menor en Bello Horizonte32, asentamiento de más reciente conformación y con un promedio menor de años de las familias viviendo en el lote que actualmente ocupan (8.7 años promedio versus 12.3 del promedio). Respecto a la condición de las viviendas, la mayoría declara que su vivienda es propia, salvo en el AH Virgen del Carmen, en el que la condición de cedida es mayoritaria, tal como se aprecia en el gráfico 3.

Gráfico Nº 3 Condición de la vivienda, por AAHH
Guardianía Total Amauta 1 Santa Isabel Bello Horizonte Virgen del Carmen 0% Cedida Propia

1% 21%

38%

62% 79%

38%

62% 100%

3% 35%
20% 40% 60%

62%
80% 100%

Fuente: Elaboración propia, tomando la información de la Ficha Social-Técnica.

El AH Virgen del Carmen es el más antiguo y consolidado; el porcentaje de viviendas cedidas por familiares se explica precisamente por ello, pues los hijos y nietos de los primeros propietarios se acomodan y asientan con sus familias en ampliaciones progresivas de las viviendas iniciales, sin por ello adquirir la propiedad de las mismas. Respecto a las características físicas de las viviendas, los materiales utilizados en las paredes, pisos y techos de las viviendas muestran no sólo la precariedad física de las viviendas, sino también la precariedad en la que discurre la vida de sus habitantes. En los gráficos 4,5 y 6 se puede apreciar, de manera comparativa entre los cuatro AAHH, cuáles son los materiales predominantes en la construcción de las viviendas. Así, tenemos que en Virgen del Carmen el 81% de las viviendas tiene paredes de ladrillo, mientras que en Bello Horizonte, pueblo contiguo al anterior hacia la parte alta, solamente un 12% las tiene de este material, siendo mayoritario el porcentaje de viviendas con paredes de madera, considerando en este rubro también materiales como triplay y otros similares.

32

El AH Bello Horizonte es la ampliación mas reciente del AH Virgen del Carmen.

37

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Gráfico No 4 Material de las paredes en las viviendas, por AAHH

Ladrillo 100% 80% 60% 40% 20% 0% Virgen del Carmen

Madera

Estera

Bello Horizonte

Santa Isabel

Amauta 1

Fuente: Elaboración propia, tomando como base información de la Ficha Social-Técnica.

Gráfico No 5 Material de los pisos en las viviendas, por AAHH

Cemento 100% 80% 60% 40% 20% 0% Virgen del Carmen Bello Horizonte

Tierra

Otro

Santa Isabel

Amauta 1

Fuente: Elaboración propia, tomando como base información de la Ficha Social-Técnica.

En Virgen del Carmen y Santa Isabel el material predominante de los pisos es cemento, mientras que en la mayoría de las viviendas de Bello Horizonte y Amauta 1 el piso todavía es de tierra. Es significativo el porcentaje de viviendas que en Santa Isabel y Amauta 1 tienen techos de estera (58% y 30% respectivamente). Con referencia al hacinamiento de las viviendas, tenemos para los AAHH de El Agustino la información que resume la tabla 3.

38

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Gráfico Nº 6 Material de los techos en las viviendas, por AAHH
Calamina 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Virgen del Carmen Bello Horizonte Santa Isabel Amauta 1 Estera, plástico y otros Cemento

Fuente: Elaboración propia, tomando como base información de la Ficha Social-Técnica.

Tomando como indicador de ocupación el número de familias que viven en un mismo lote y como umbral de aceptabilidad una familia por lote33, tenemos que el promedio de familias por lote entre las consultadas es de 1,6. Así, en tres de los cuatro AAHH es más de una familia la que en promedio se alberga en cada lote. Si seguimos la pauta de considerar como vivienda hacinada a aquella que comparte con otra o con otras un mismo lote, tenemos que el promedio arroja para cada AAHH una situación generalizada de hacinamiento. Es Bello Horizonte el único AH que no sobrepasa el umbral; no obstante es importante aclarar que su configuración física impide mayor densidad en la construcción de las viviendas; esta misma razón hace que sean viviendas de muy pequeña extensión y precarias en su edificación, indicadores que las colocan igualmente en condición de hacinamiento.
33

AH Bello Horizonte.

AH Virgen del Carmen.

Se entiende que dicho indicador no incluye a los edificios de departamentos, cuya construcción sigue pautas arquitectónicas y constructivas que hacen de ellos espacios seguros y cuya distribución favorece que las relaciones interpersonales y grupales entre las personas que comparten un departamento, aunque sea éste de área pequeña, se den en términos positivos, es decir, ni el tamaño ni el compartir algunas áreas comunes del condominio resultan ser factores que complican y enturbian la interacción.

39

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Tabla Nº 3 Familias por lote, antigüedad en el lote y promedio de personas por familia, por AAHH
Nº 1 2 3 4 AAHH Virgen del Carmen Bello Horizonte Santa Isabel Amauta 1 Total Nº familias 37 14 55 24 130 Promedio de personas por familia 4.9 4.7 5.0 5.0 5.0 Promedio de familias por lote 2.0 1.0 1.5 1.3 1.6 Años promedio viviendo en el lote 12.1 8.7 13.4 12.4 12.3

Fuente: Elaboración propia, tomando información de la Ficha Social-Técnica.

Continuando los cálculos para este mismo indicador de hacinamiento (número de familias que viven en un mismo lote, considerando como umbral de aceptabilidad una familia por lote), tenemos -más allá de los promedios- que el 42.4% de las viviendas está en condición de hacinamiento pues comparte con otra u otras familias el mismo lote. Cabe resaltar cómo existen lotes que albergan hasta 4 y 5 familias; estos casos hacen que el promedio coloque al AAHH en la situación generalizada de hacinamiento ya mencionada. En el gráfico Nº 7 se presenta una mayor desagregación al respecto.

Gráfico Nº 7 Situación de hacinamiento de las viviendas: Número de familias por lote
1 familia 4 familias 2 familias 5 a más familias 3 familias

Viviendas hacinadas (42.4%)
7% 7%

5%

23%

58%

Viviendas no hacinadas (57.6%)

Fuente: Elaboración propia, tomando información de la Ficha Social-Técnica.

40

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Es importante aclarar que los múltiples hogares instalados en un mismo lote comparten todos o gran parte de los servicios, como el baño, el caño para acceder a agua potable, el patio o azotea para tender la ropa, para criar animales menores o para guardar enseres. Muchas veces los hogares instalados en un mismo lote comparten también la puerta y las rutas de acceso, siendo incluso frecuente que los integrantes de un hogar deban pasar por los espacios de habitación de otro para acceder a los suyos, afectando así la privacidad y la densidad de las relaciones interpersonales. Además, las divisiones entre ambientes que corresponden a hogares distintos suelen ser muy débiles, lo que no permite independencia auditiva alguna. En los AAHH de El Agustino, cada familia dispone de tan sólo 1.6 ambientes en promedio; no hay diferencias significativas entre los cuatro AAHH.

AH Bello Horizonte, Vivienda multihogar en hacinamiento, con un solo acceso no independiente

41

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

El promedio de personas por ambiente es de tres, cifra que corresponde al de un hacinamiento medio34. En el caso de Bello Horizonte nuevamente el indicador está una décima por debajo del umbral, sin embargo, como ya señalamos, el tamaño de los ambientes hace que el espacio disponible por persona sea igualmente reducido.

Tabla Nº 4 Personas por familia y por ambiente, por AAHH
Nº 1 2 3 4 AAHH Virgen del Carmen Bello Horizonte Santa Isabel Amauta 1 Total Número de familias 37 14 55 24 130 Promedio de personas por familia 4.9 4.7 5.0 5.0 5.0 Promedio de ambientes por familia 1.65 1.64 1.62 1.67 1.64 Promedio de personas por ambiente 3.0 2.9 3.1 3.0 3.0

Fuente: Elaboración propia, tomando información de la Ficha Social-Técnica.

Calculando para este mismo indicador (personas por ambiente) el gráfico 9 expone los niveles de hacinamiento en los que se encuentran los AAHH, considerando como vivienda en hacinamiento la que tiene 3 o más personas por ambiente habitable y como vivienda en hacinamiento crítico la que tiene más de 3 personas por ambiente habitable.

Gráfico Nº 8 Nivel de hacinamiento de las viviendas, por AAHH (en porcentajes)
Viviendas en hacinamiento
80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Virgen del Carmen Belo Horizonte Santa Isabel Amauta 1

Viviendas en hacinamiento crítico 64% 65% 43% 43% 71% 63%

70% 54%

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información cuantitativa de la Ficha Social Técnica.

34

Asumiendo como hacinamiento medio un hogar donde hay tres personas por habitación utilizada como dormitorio, y hacinamiento crítico cuando hay más de tres personas en estas mismas condiciones (Indicador definido así por el INEI, para el estudio sobre las Características de las Viviendas en el Perú, 1997).

42

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Un nivel mayor de hacinamiento es el que se conoce como hacinamiento crónico. Se refiere a las viviendas que tienen 5 a más habitantes por ambiente habitable. A esta condición suele denominársele también de “hacinamiento irrecuperable”. El gráfico 9 muestra la significativa proporción de viviendas irrecuperables, en promedio y por asentamiento humano.

Gráfico Nº 9 Hacinamiento irrecuperable por AAHH
(%)
25.0 20.0 15.0 10.0 5.0 0.0 Virgen del Carmen Belo Horizonte Santa Isabel Amauta 1 Promedio

18.9 14.3 7.3

20.8 13.8

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información cuantitativa de la Ficha Social-Técnica.

Otro indicador de hacinamiento irrecuperable (también conocido como hacinamiento crónico) contabiliza las viviendas que tienen un solo ambiente que utiliza tanto para dormir como para todas las otras necesidades de la vida cotidiana familiar. En el gráfico 10 se muestra cómo, en promedio, la mitad de las familias registradas tiene un solo ambiente que utiliza para todo. Se muestra además cómo, en promedio, sólo el 15% de las familias cuenta con ambientes habitables que utiliza sólo como dormitorios. Es notorio que esta condición no la tiene ninguna de las familias de Bello Horizonte.

Gráfico No 10 Ambientes utilizados para dormir en las viviendas, por AAHH
Un solo ambiente multifuncional Sala y dos o más dormitorios 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Virgen del Carmen 24% 14% 8% 0% Belo Horizonte Santa Isabel Amauta 1 Promedio 29% 22% 14% 16% 13% 21% 21% 17% 19% 15% 15% 54% 57% 49% 42% 50% Sala y un dormitorio Sólo dormitorios

Fuente: Elaboración propia, tomando como base información de la Ficha Social-Técnica.

43

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Viviendas hacinadas en los cerros de El Agustino

AH Amauta II Vivienda en hacimiento

AH Santa Isabel

AH 7 de Octubre Viviendas en hacinamiento crítico

AH Santa Isabel

AH Santa Isabel Vivienda en hacinamiento crónico

44

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

En las viviendas de los cerros de El Agustino es significativo el porcentaje de niños, niñas y adolescentes: 52% en promedio. En el gráfico 11 se aprecia la distribución de este segmento de población por grupos de edad.

Gráfico Nº 11 Población de niños/as y adolescentes, por AAHH

Virgen del Carmen
9% 34% 28%

Bello Horizonte

23%

34%

30%

29%

13%

0 a 5 años 11 a 14 años

06 a 10 años 15 a 17 años

0 a 5 años 11 a 14 años

06 a 10 años 15 a 17 años

Amauta 1
14%

Santa Isabel
7%

26%

23%

38%

24% 36%
32%

0 a 5 años 11 a 14 años

06 a 10 años 15 a 17 años

0 a 5 años 11 a 14 años

06 a 10 años 15 a 17 años

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información de la Ficha Social-Técnica.

45

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

En tres de los AAHH los niños y niñas menores de 10 años superan el 60%; asimismo, en tres de los cuatro AAHH, los niños y niñas menores de 5 años superan el 30%. Estos altos porcentajes de niños y niñas de corta edad no guardan correspondencia con la cantidad de cunas que disponen las familias para el descanso de los niños y niñas. En el gráfico 12, que presenta la dotación de muebles que disponen las familias para dormir, cabe observar que, a pesar de haber un porcentaje significativo de niños y niñas pequeñas, el porcentaje de cunas disponibles para dormir, es muy pequeño.

Gráfico No 12 Tipo de mueble en el que descansan los miembros de la familia
1% 2% 4% 3% 32% 59% 10% 20% 30% 40% 50% 60%

Mueble Comodoy Cunas Colchón Camarote Camas 0%

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información de la Ficha Social-Técnica.

Esta situación se relaciona con el colecho en las viviendas. Entendiendo por colecho situaciones en las cuales personas adultas o adolescentes comparten la cama en la que duermen con niños y/ó niñas, tenemos que en los cuatro AAHH es muy alto el porcentaje de viviendas en las cuales se da el colecho, tal como puede apreciarse en el gráfico13.

46

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Gráfico Nº 13 Colecho en las viviendas, por AAHH
Viviendas con colecho (considerando niños/as) y adolescentes de 0 a 17 años) Viviendas con colecho (sin considerar niños/as) de 0 a 5 años)

80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Virgen del Carmen Bello Horizonte

73% 62% 64% 43% 32%

79% 70% 58% 40% 42%

Santa Isabel

Amauta 1

Total

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información de la Ficha Social-Técnica.

Tomando como indicador de colecho toda situación en la que personas adultas o adolescentes comparten la cama donde duermen con niños y niñas de toda edad tenemos que, en promedio, en el 70% de las viviendas se estaría dando dicha situación. No obstante, si descontamos del cálculo aquellas situaciones en las que adultos la comparten con niños y niñas menores de 5 años, el porcentaje sigue siendo alto: 40% en promedio, con rangos que van de 32% en Virgen del Carmen a 58% en Amauta 1. Las personas que duermen en colecho en las viviendas registradas son casi la mitad, tal como se muestra en el gráfico 14, notándose cómo es el AH Amauta 1 el que detenta el porcentaje mayor.

Gráfico No 14 Personas que duermen en colecho, por AAHH
Total Amauta 1 Santa Isabel Bello Horizonte Virgen del Carmen 0% 10% 20% 30% 41% 39% 40% 50% 60% 53% 1% 49% 59%

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información de la Ficha Social-Técnica.

47

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Distinguiendo qué combinaciones se dan en las situaciones en colecho, hemos agrupado los casos registrados en cuatro grupos: personas adultas que comparten lecho con niños y niñas de 0 a 5 años; personas adultas que comparten lecho con niños y/o niñas de 6 a 14 años; personas adultas que comparten lecho con adolescentes de 15 a 17 años y, adolescentes que comparten lecho con niños y/o niñas. En el gráfico 15 se pueden apreciar los porcentajes que la casuística encontrada reporta. Se ve claramente cómo si bien el porcentaje de viviendas en las que el colecho se da con niños y niñas de tierna edad, y que corresponde mayoritariamente a madres y padres durmiendo con sus niños pequeños, los porcentajes de viviendas con otro tipo de colecho, en especial el de personas adultas con niños y niñas, es también alto.

Gráfico No 15 Tipo de colecho en las familias, por AAHH
Adulto/a con niño/a de 0 a 5 Adulto/a con adolescente de 15 a 17 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% 17% 9% 0% Virgen del Belo 35% 33% 22% 26% 13% 10% Santa 9% Amauta 1 16% 10% Total 65% 67% 73% Adulto/a con niño/a de 6 a 14 Adolescente con niño/a

68% 63% 50%

69%

46%

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información de la Ficha Social-Técnica. Carmen Horizonte Isabel

Cabe señalar que son numerosos los casos en los que la pareja no comparte lecho: la madre duerme con las hijas y el padre duerme con los hijos. Asimismo, son varios los casos en los que abuelos o abuelas comparten cama con niños y niñas de distintas edades. Son más niñas y adolescentes mujeres las que están en situación de colecho que niños y adolescentes varones de su misma edad y condición. Estimando el número promedio de personas por cama en la que se da colecho, tenemos que éste es de 2.72. Las diferencias por AAHH no son significativas; la tabla 5 presenta el desagregado correspondiente.

48

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Tabla No 5 Camas y personas en colecho, por AAHH
Nº de camas con colecho 25 11 52 27 115 Personas que duermen en colecho No 71 27 144 71 313 % 39% 41% 53% 59% 49% Promedio de personas por cama en colecho 2.84 2.45 2.77 2.63 2.72 Número de personas 183 66 274 121 644

AAHH

Virgen del Carmen Bello Horizonte Santa Isabel Amauta 1 Total

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información de la Ficha Social-Técnica.

Respecto a la dotación de servicios higiénicos en las viviendas, la situación es irregular entre los AAHH en estudio: mientras que el 97% de las familias de Virgen del Carmen, el 82% de las de Santa Isabel y el 71% de las de Amauta 1 declaran contar con baños, solamente el 14% de las de Bello Horizonte declara que los tiene. Solamente un 23% de las familias cuenta con baños que ofrecen seguridad para las personas, garantizando un mínimo de privacidad. Esta situación es mejor en Virgen del Carmen (el AH más consolidado); no obstante aun así llega apenas al 41%. En Santa Isabel y Amauta 1 la seguridad en los baños es muy poca (16% y 25% respectivamente), mientras que en Bello Horizonte es nula. En promedio, menos de la mitad de las familias cuenta con servicios higiénicos dentro de la vivienda. Otra vez la situación en Virgen del Carmen es un poco mejor que en la de los otros barrios. En el gráfico 16 se pueden apreciar estos indicadores.

AH Santa Isabel – Sector 9. Baño ubicado fuera de la vivienda.

49

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Gráfico No 16 Condición de los baños en las viviendas, por AAHH
100% 90% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% 97% 82% 62% 53% 42% 41% 14% 0% 0% Virgen del Carmen Bello Horizonte 16% Santa Isabel 25% 23% 71% 77% 48%
La vivienda cuenta con servicios higiénicos El espacio del servicio higiénico es seguro Los servicios higiénicos se encuentran dentro de la vivienda

Amauta 1

Total

Fuente: Elaboración propia, tomando como base la información de la Ficha Social-Técnica.

A la precariedad y a las limitaciones físicas de las viviendas, se suman otros factores que inciden en la salubridad, la habitabilidad y el confort. Tienen que ver principalmente con el mantenimiento y la organización interna de la vivienda: desorden, falta de limpieza, residuos contaminantes expuestos, basura extendida, plagas, artefactos (radio, TV) prendidos permanentemente a volumen alto, entre otros. Estos aspectos son observables siendo vasta la evidencia empírica en las viviendas de los cerros. Son más difíciles de cuantificar y estandarizar. Se constituyen también en características inadecuadas de una vivienda. Si bien hay recurrencia en la asociación de viviendas con estas características y viviendas hacinadas y carentes de servicios, no todas las viviendas con hacinamiento las presentan y algunas viviendas no hacinadas las tienen. Esto hace suponer que se debe más AH Bello Horizonte. Vivienda en hacinamiento crítico. a factores culturales y probablemente psicológicos de la familia, que ante la situación crítica en que se encuentra anula sus expectativas de progreso y bienestar y entonces tiene aspiraciones muy limitadas y se esfuerza poco por procurar para sus integrantes un entorno limpio y agradable para una mejor calidad de vida. En este marco, el desarrollo de las actividades individuales y familiares se complica, y se incrementan los riesgos, especialmente para niños, niñas y adolescentes.

50

III. Factores de riesgo de la ocurrencia de abuso sexual infantil en los AAHH de el Agustino
Como ya señalamos, el abordaje de la problemática del abuso sexual a niños y niñas es complejo y conjuga una serie de elementos que actúan de manera integrada, algunos de ellos más visibles a la observación y otros ocultos. No obstante es necesario aclarar que si bien la presencia de estos factores, sobre todo los familiares e individuales, es un elemento que potencia la posibilidad de ocurrencia de abuso, ello no indica que en esas familias y en esas personas esté dándose alguna situación de abuso sexual. Es necesario aclarar también que ninguno de estos elementos es suficiente por sí mismo y que individualmente no explican la ocurrencia del abuso; lo más probable es que sea necesario el inter juego de los diversos tipos de elementos considerados para que el abuso suceda. Tomando la óptica sistémica como pauta de organización de los factores causales de problemas sociales, distinguiremos tres niveles: el de factores sociales, factores familiares y factores individuales. En cada uno de los niveles se ubican variables de distinto tipo que presentamos en las tablas siguientes.

Definición de las variables
Factores sociales
Elementos del entorno físico que sirven de soporte a un entorno social marcado por interacciones condicionadas por las características de los grupos, sus atributos, sus capacidades, sus jerarquías y diferencias, sus actuaciones y los valores y símbolos que las sustentan.

53

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Variables Variables socioestructurales

Definición de la variable Se refieren a las condiciones físicas y sociales que marcan características particulares en ese contexto. Incluyen situaciones relacionadas con los recursos económicos de una sociedad, la distribución de los mismos, las crisis económicas, las tasas de desempleo, etc. Aspectos de organización y funcionamiento de la sociedad que afectan el acceso a los recursos de asistencia y a la protección en los momentos de necesidad. Valores y actitudes predominantes, que influyen en la forma en que los individuos de un determinado grupo social se relaciona entre si, la forma de educar a los niños y niñas, de satisfacer sus necesidades, de comprender el papel de cada miembro de la familia, etc.

Variables socioeconómicas

Variables socioambientales

Variables culturales

Factores familiares
Reproducen los aspectos dominantes del grupo social en que se desenvuelve la familia e incorporan las características propias del tipo de familia específico.

Variables

Definición de la variable Características físicas de la vivienda que inciden en la forma de organización y en las relaciones entre los integrantes del hogar. Se refiere a la organización y funcionamiento familiar (presencia o no de los dos padres, otros miembros que conviven al interior de la familia, dinámica de relaciones, etc.). Calidad de las relaciones que se establecen entre los integrantes de la familia: entre la pareja, de la pareja con los hijos y de cada uno de los miembros de aquella con cada uno de los hijos e hijas. Alude al tejido de relaciones sociales con las que cuenta la familia.

Estructura de la vivienda

Estructura familiar

Estabilidad y calidad de las relaciones

Redes de apoyo

54

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Factores individuales
Elementos que pueden estar condicionando, para las personas, el riesgo de convertirse en víctima del abuso o la posibilidad de convertirse en abusador (agente del abuso). De manera aislada, no determinan; conjugados con otros elementos, condicionan la posibilidad de convertirse en víctima o abusador.35
Variables Elementos de la historia personal Definición de la variable Relación con los propios padres, tipo de cuidados y atención recibidos en la infancia, experiencias traumáticas, etc. Condiciones que rodean la experiencia de vida de los sujetos Contexto relacional y discursivo que mistifica el carácter abusivo (…) o, en el peor de los casos, niega su existencia Características (tendencias de la conducta, como por ejemplo mayor impulsividad) que cada individuo trae al nacer y que son estimuladas o no por el ambiente que le rodea y sus experiencias de vida.

Elementos ambientales

Elementos constitutivos35

Factores que se relacionan con la posibilidad de la ocurrencia de abuso sexual infantil en los cerros de El Agustino
Reiterando que el abuso no es privativo de contextos de pobreza y marginación, y, tomando como contexto la situación de tugurización y de hacinamiento descrita en el capítulo anterior para los cerros de El Agustino, presentamos los factores de riesgo que en este marco se configuran a partir de las percepciones que las personas consultadas tienen respecto a determinados aspectos de la vida y de las prácticas que asumen en correspondencia con estas percepciones.

35

Las variables relacionadas a los elementos constitutivos de la personalidad de los individuos, no son abordadas en este estudio en tanto ha sido difícil reconocerlas desde las percepciones de las personas consultadas, sobre sí mismas y sobre las de sus entornos. No obstante, ello no significa que estas variables no estén presentes y operando en la configuración de las situaciones que propician la ocurrencia de abuso sexual infantil en los cerros de El Agustino.

55

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Niveles Variables socioestructurales Variables socioeconómicas Factores sociales Variables socioambientales

Factores
Estrechos y escasos espacios públicos Poco espacio para el juego y la recreación Precarización del empleo y de los ingresos Pobreza Inseguridad ciudadana Instituciones educativas poco amigables Limitada conciencia y ejercicio de los derechos Violencia como forma de relación aceptada

Variables culturales

Crianza sexista Concepciones machistas Ejercicio de poder adulto indiscriminado Hacinamiento y precariedad física en las viviendas Competencia por espacios y servicios comunes Desorden y poco confort en las viviendas Desarticulación de lazos parentales Madres solas sin redes familiares de soporte Abuelas criando nietos Madres desapegadas

Estructura de la vivienda

Factores familiares

Estructura familiar

Estabilidad y calidad de las relaciones

Padres proveedores, no cuidadores Referentes de peligro fuera del contexto Violencia familiar Fragilidad de las organizaciones Aislamiento de la familia Desarraigo familiar temprano y escaso afecto Necesidades infantiles no atendidas

Redes de apoyo

Factores individuales (Riesgo de ser víctima o abusador)

Elementos de la historia personal

Maltrato infantil Abandono escolar temprano Desinformación sobre el cuerpo y sexualidad

Elementos ambientales

Información insuficiente sobre abuso sexual Referentes cercanos de delincuentes “exitosos”

56

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Percepciones y prácticas para cada tipo de factor
Factores sociales
Estrechos y escasos espacios públicos
La manera en que se avanza en la ocupación de los cerros se hace sin ningún tipo de planificación urbana asistida, tratando de seguir los cortes horizontales que pueden dar la pauta para cavar las explanadas angostas sobre las que se van levantando las viviendas. Es por ello que las vías secundarias de acceso a las viviendas son, en muchos casos, pasajes sinuosos que impiden la visibilidad. El acceso mismo a las viviendas suele ser compartido y estar sin seguridad ni control. “Subidita, bajadita, vueltita… no sabes con quién te puedes chocar a la vuelta” (MQ-SI). Los estrechos y escasos espacios públicos de los AAHH (pasajes, calles y escaleras), se convierten con frecuencia en la extensión de las viviendas. Celebraciones diversas con la consiguiente música en alto volumen, los grupos libando licor y las discusiones y peleas que se derivan de esta situación, son escenarios frecuentes en los barrios. La presencia de niños y niñas no inhibe ni incomoda para que estas prácticas se den, simplemente no se les toma en cuenta. “Aquí en la esquina hay un vecino que cada nada está tomando con sus amigos, con su equipo a todo dar, hablando y gritando con palabras soeces, terminan en peleas, en correteos…Todo un laberinto. Y no se le puede decir nada, porque una se expone a que le falte el respeto. El otro día bonito le digo: «vecino, tenga consideración, mi nieto está con fiebre…»Y él me dice: «qué, ¿acaso estoy yo dentro de su casa?»” (IRC-VC). “Ya no hay respeto. Ahora los muchachos están ahí en la calle, timbeando, tomando, como si fuera la sala de su casa. Y pobre si por casualidad al pasar uno le roza, son capaces de írsele a uno encima”

En un contexto en el que los espacios públicos son, no solamente limitados, sino también físicamente inseguros y riesgosos, se dificulta, se enturbia o se nubla la capacidad de los adultos responsables del cuidado y bienestar de los niños y niñas, para prestarles atención, protección y cuidado.

57

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

AH Virgen del Carmen. Niño volando cometa.

Poco espacio para el juego y la recreación
Los espacios públicos para el juego y la recreación de los niños y las niñas son escasos, pequeños, con características físicas que ponen en riesgo su seguridad. “No hay campo. Los chicos están andando hasta abajo para poder jugar pelota, están trepando al techo para poder volar cometa…” (MRM-SI) “Es común encontrar niños muy pequeños en la calle y jugando en las motos y con la basura” (FVR-7O)

Los niños y las niñas tienen pocas oportunidades de jugar con tranquilidad, con seguridad y con protección.

Precarización del empleo y de los ingresos
Los trabajos -estables- de los primeros pobladores de los cerros (peones y yanaconas de las huertas cercanas) han desaparecido; aquellos a los que acceden ahora son principalmente independientes ó temporales.

58

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

“Con respecto al mundo del trabajo. Eran albañiles, en los establos, en la municipalidad. Había trabajo como peones agropecuarios. Los trabajos ahora son, comerciantes, albañiles, empleos temporales, barriendo”. (AChG-VC) En las ocupaciones independientes, se gana menos por el mismo trabajo. “Yo siempre trabajé como estibador, siempre de la misma manera. Antes me alcanzaba para más cosas, incluso para irme de vacaciones con mi familia… Ahora no, ahora es sólo se saca para el día…” (SSH-SI). “Antes, yo (vendiendo lechugas) me ganaba 12, 20; ahora llego a 8, a veces sólo a 5…” (CGCh-SI) Para quienes tienen trabajo dependiente, las condiciones laborales ya no son las mismas

Los padres, y cada vez más también las madres, se ven obligados a dedicar cada vez más tiempo y esfuerzo al trabajo. Ello tiene como correlato menos tiempo de permanencia en casa, menor tiempo y calidad en la relación con los hijos. La posibilidad de hacer un acompañamiento efectivo en el desarrollo de sus hijos e hijas prácticamente es nula.

Pobreza
Los habitantes de los cerros del El Agustino reconocen que existen sectores de población que están en una situación de mayor precariedad. Entre ellos ubican a las personas que tienen menos escolaridad y preparación para el trabajo, a las madres solteras, a los recién llegados. Si bien no es el sector que se reconoce como mayoritario, en todos los casos las estimaciones van entre el 10 y el 20% de la población. “En extrema (pobreza), puede haber un 15%, allí ponemos a las madres solteras, con un hijo a dos. Son muy jóvenes. El vaso de leche no llega a las partes más necesitadas, se queda muchas veces en las partes bajas” (JVO-SI). “Aquí sigue llegando gente de provincia, hay casas alquiladas, ni son propietarios de nada, solo de lo que tienen en el cuerpo y su humanidad, es decir con una mano adelante y otra atrás” (AChG-VC).

Los niños y niñas de las familias más pobres están en mayor exposición al riesgo.

59

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Inseguridad ciudadana
La percepción que tienen las y los pobladores de los AAHH de los cerros de El Agustino es que la inseguridad ciudadana es mucha y está en aumento, a pesar de algunos intentos frustrados vecinales y municipales por disminuirla. Además los vecinos y vecinas de los cerros sostienen que está aumentando el contingente de muchachos de los mismos barrios y de las propias familias que incursionan en actividades delictivas y se integran a bandas. Entonces para ellos el problema es doble. “Ahora hay más inseguridad, aumentó la drogadicción, antes no teníamos ese flagelo, fumones son más que los pandilleros. Los de Nocheto vienen por la parte alta o de otras zonas. Vienen a fumar en los lugares oscuros. En la vecindad se vende drogas y esto causa inseguridad” (AChG-VC). “Aquí no hay mucha seguridad. Hay muchos drogadictos. Vivo en el comité 8, cerca a la canchita. A partir de las 8 de la noche, ya la cosa se pone horrible, los adolescentes se malogran muy pronto y no quiero eso para mis hijos. Bastante influye el medio en los planes de futuro de los chicos” (MQ-SI) “El servicio militar obligatorio debería ser repuesto. Antes con la leva todo lo que es vagabundeo por la calle se acababa. Ahora como no hay ese servicio obligatorio, los jóvenes hacen lo que les da la gana” (JMA-SI). “Yo andaba espantando a los fumones. Incluso los amenazaba. Una vez que nos robaron la ropa, mi hija los delató. Los vecinos hacían justicia o los denunciaban con la policía. Lo malo es que algunos de sus hijos están metidos en las malas andanzas. Yo los mantenía a raya. Hay muchachos abandonados. Ellos se hacen delincuentes…” (CGCh-SI). “El joven de la vecina ya está en las andanzas. Muchas veces no regresa a dormir. Roba es lo seguro. Trata, pero se pica cuando no le pagan lo justo. Se echa a la calle a «cachinear»” (IRC-VC).

La inseguridad es una amenaza permanente para todas las personas, pero en particular para las niñas y adolescentes que circulan en este medio. Como efecto subjetivo, el clima generalizado de inseguridad, hace que los muchachos y muchachas tengan dificultades para proyectarse en relaciones positivas en el barrio.

60

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Instituciones educativas poco amigables
Por un sentido autoritario de concebir el orden y la disciplina, se ponen normas y castigos rígidos que terminan promoviendo la deserción en los escolares Como ejemplo, referimos el caso de colegios que imponen castigos severos a los “tardones” (como permanecer expuestos al sol por períodos largos). Los muchachos que llegan tarde prefieren no ingresar y evitar así el castigo. Los colegios no mantienen comunicación alguna con la familia de los escolares que llegan tarde, que inasisten o son expulsados. “Hay niños que se matriculan, pero no van al colegio; han empezado con mis hijos, pero no continúan” (CPP-VC). Los que llegan tarde son principalmente los y las escolares que viven en las partes altas de los cerros. Ellos/as, por las jornadas extensas y extrañas de sus padres y madres (en actividades generalmente vinculadas a la dinámica de “La Parada”) quedan a cargo de sus hermanos menores. Por la carga doméstica que asumen y por la distancia y dificultades en el desplazamiento (a pie), no logran llegar puntuales a la hora de entrada. Esta situación se da especialmente entre los escolares del horario de la tarde, que generalmente son adolescentes de secundaria. “Como la mamá trabaja, ellas tienen que responder (por los hermanos menores), a veces no se hacen alcanzar el tiempo, a veces algo puede pasar, y ya no llegan...” (CGCh-SI). Las medidas que los colegios toman para controlar la “indisciplina” (que incluye un abanico amplio de situaciones, más allá del comportamiento de los escolares en el plantel) son generalmente suspensiones y expulsiones que no se comunican ni explican a la familia. “A los meses nos hemos enterado, por un vecino” señala MF, poblador de SI, refiriéndose a la suspensión de la que su hijo fue objeto “porque le achacaron una mochila que unos pandilleros tiraron por la pared”. El muchacho, suspendido temporalmente, no quiso retornar al colegio. Existen colegios particulares en la parte baja de la zona; no obstante son muy pocas las familias que logran acceder a ellos por el costo de las pensiones y las exigencias de útiles y otros que también demandan gastos. “Yo me he suplicado al padre para pagar solamente la mitad. Pagas la mitad, 35 soles, y ayudas barriendo la iglesia, me ha dicho. Así nomás he logrado que le reciba a mi hijo. Ya un año había perdido, no quería regresar al Basadre…” (CGCh-SI). Exigencias en el colegio: excluyen a los más carentes. Solamente el colegio Fe y Alegría tiene medidas para proteger a sus alumnos y alumnas, pero éstas exigen gran participación de los padres y madres de familia (por ejemplo hacer turnos de vigilancia en las inmediaciones del plantel antes y después

61

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

del horario de clases); exigencias que no pueden ser cubiertas por los padres de precaria economía que deben trabajar todos los días por el sustento diario. “Sólo hay unos dos o tres niños que tienen problemas económicos y que se les dificulta cumplir; los demás tienen sus puestos o sus tiendas, pueden venir” (AR-FA).

Los adolescentes que dejan de asistir al colegio pululan por las calles, con el riesgo de incorporarse a pandillas callejeras e incurrir en prácticas nocivas (alcohol, droga, timba) y delictivas. Las adolescentes mujeres y niños pululan también por las calles, buscando las rutas y espacios poco visibles para no ser notados por vecinos o parientes. Con ello se colocan en situaciones de mayor exposición al riesgo de abuso. Además, la recurrencia en la inasistencia hace que los chicos y chicas vayan incorporando otras rutinas para las horas que les quedan libres. Si se sienten más cómodos con éstas, pierden el interés por los estudios y el empeño de cumplir con las obligaciones escolares; derivando en el abandono del sistema escolar. Las recurrentes faltas interrumpen los procesos académicos de los “faltones”: no se enteran de las tareas y entonces no las cumplen; pierden explicaciones, etc., lo que incrementa las posibilidades de que sean “jalados”, es decir, de no ser promovidos. La repitencia escolar deriva también en el abandono del sistema escolar.

Limitada conciencia y ejercicio de los derechos
“No, no hemos reclamado; ¿podemos reclamar nosotros?” (D-SI). Es el comentario de los dirigentes de uno de los pueblos de los cerros respecto a las medidas disciplinarias de una institución educativa, que ellos consideran inadecuadas y que perjudican a los muchachos del sector al que ellos representan. A pesar que son líderes y representantes de la población, identifican la institución pública como un espacio totalmente ajeno, sobre el cual no tienen competencia ni incumbencia alguna. “Mi cuñada le va a suplicar a su vecina que le acompañe (a mi hija), ella tiene una conocida en el hospital” (CGCh-SI). Así refiere esta señora parte de los esfuerzos que su familia está haciendo para ayudar a su hija que necesita atención médica por depresión. Antes no la ha demandado; piensa que si no va con alguien que personalmente le facilite el acceso, no lo logrará. La percepción de la propia marginalidad social, económica, cultural, se extiende a la percepción de ser también marginales a la atención de los servicios

62

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

públicos; entonces no se vinculan a ellos y quedan, en la práctica, fuera de su cobertura. Así, se establece una distancia grande (no física, sino simbólica) entre la población y la institucionalidad estatal. El sentido de servicio público no es entendido y, por tanto, no es demandado, menos si, como ya referimos, hay una limitada conciencia de ciudadanía y de derecho. Ello es reforzado por las prácticas institucionales que refuerzan las distancias. El sistema de protección no es reconocido ni percibido como tal. “«¿Y si te chapa la policía? », así le pregunto a un vecinito, muchachito nomás, que está andando en malas cosas. Y él me dice: «si mis amigos tienen plata, me sacarán, si no, me iré nomás a la “cana”, así será mi destino»” (CGCh-SI). Esta referencia llama la atención sobre la percepción que tienen los jóvenes respecto al sistema de administración de justicia.

El concepto y el sentido del derecho a acceder a servicios públicos, ser atendidos y ser protegidos en los momentos de necesidad, no es parte de la formación de los niños y las niñas. Crecen sin referentes de ejercicio de derechos y aprenden que para tener beneficios -incluso de instituciones públicas- se requiere de la intermediación de terceros. Los niños y las niñas, quedan sin la atención ni la protección que la institucionalidad estatal está obligada a darle. Crecen con una imagen distorsionada de lo que es el marco de los derechos y de las obligaciones ciudadanas.

Violencia como forma de relación socialmente aceptada
La violencia física es el recurso del que se echa mano para saldar cuentas, ajustar diferencias y afirmar primacía. El ejercicio de violencia es entendido como castigo. Y se procura que el castigo sea lo más explícito posible, público y visible, porque de esta manera quien lo ejerce reafirma su sentido de poder y de dominio. Se ejerce contra otros adultos, contra las mujeres y contra los niños y niñas. “El vecino nos acompañaba siempre (en las rondas vecinales), pero por ahí le han reconocido y todo su cara le han dañado… desde entonces ya no quiere participar, ya no viene ya” (JVO-SI). La forma validada de disciplinar a los niños, niñas y adolescentes es también el castigo físico. Éste no sólo se da en el interior de las viviendas, sino que con frecuencia hay una exposición pública de dicho ejercicio.

63

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

“¡Ah!... de si encuentran (los padres) a las jóvenes (sus hijas) en las fiestas, las atacan a golpes y con eso piensan que están educando a las chicas” (MQ-SI). La definición de agresión o de situación violenta está librada al libre albedrío: cada quien reconoce los límites y características de la manera que más le conviene o interesa. “Yo no le maltrato… sólo cuando me saca de mis casillas le doy unos cuantos, pero no le maltrato” (FVR-7O). Las consecuencias de los actos violentos, por lo general, quedan en la impunidad aunque hayan ocasionado daño. La impunidad es un elemento que también legitima la violencia como forma de relación. “No pasa nada…” (SPP-VC). “Hay un niño que siempre viene golpeado. Se conversó con los padres, y dicen que el niño es un poco torpe y se tropieza y golpea… Entonces no se puede hacer nada…” (AR-FA). Se reconoce que existen muchos estímulos para motivar comportamientos violentos, especialmente en los niños. “Los niños paran mucho en la internet; hay uso y abuso de juegos violentos, matanzas, los video juegos están al alcance de ellos…, por eso será que las niñas no son tan violentas” (MCS-7O). “Los niños mismos, no perciben el peligro, aunque se cuidan de las balas, de las peleas” (SSH-SI).

En un entorno de violencia socialmente legitimada, los niños y las niñas pueden llegar a aceptar la violencia física, sexual y psicológica como algo inevitable y normal. Los niños reciben modelos de conducta estereotipada, que los hacen más susceptibles a asumir conductas violentas o a verse inmiscuidos en situaciones violentas. La disciplina ejercida mediante castigos físicos y humillantes, intimidación y acoso sexual con frecuencia se percibe como algo normal, especialmente cuando no produce daños físicos “visibles” o duraderos36.

36

Informe del experto independiente para el estudio de la violencia contra los niños, de las Naciones Unidas. Agosto 2006.

64

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Crianza sexista
Persiste la desigualdad en la forma de crianza de los niños y las niñas de acuerdo al sexo. Si bien en el discurso formal de los pobladores y pobladoras en los AAHH de los cerros hay un reconocimiento de igualdad de derechos y de oportunidades, en la práctica ésta no se da. La mayor carga de responsabilidades y encargos domésticos sigue dándose a las niñas, que son así más retenidas que los niños, “Yo aconsejo a mis vecinas que no se vayan todo el día. Por ejemplo hay una madre de familia que vive al costado de la antena. Su hija mayor es la que cocina, el hijo menor estudia y el último va y viene al PRONOEI, solito de su alma” (CPP-SI). Así mismo, se reconoce para las hijas mujeres muchos riesgos, por lo que se ejerce sobre ellas mayor control “De grande aprendí a leer y escribir, venían las charlas. Así aprendí a cuidar a mi hija. A mi hijo no tanto. Por eso andaba con mi hija de arriba para abajo” (CGCh-SI). En la crianza, se reconocen menos riesgos para los hijos varones, se pone menos empeño en su cuidado y por eso es a ellos a quienes se da mayor libertad. “Todos los que no son cuidados o no se les delega responsabilidades, están usualmente en la calle. ( ) Como no tienen nada que hacer (los niños a partir de los 11 a 12 años), se ponen a perder el tiempo, trepando los cerros” (AChG-VC). “Los hijos en la calle, comen en la calle, hablan lisuras a pesar de ser pequeños. Se les da mucha libertad a los chicos, se van a la calle, amanecen y anochecen en la calle, van a internet sin ningún control. Se salen de cuadro constantemente y van creciendo con otra mentalidad. Se empieza desde niño, y ya llegan drogadictos desde jóvenes. Desde cualquier edad, unos 4 años ya están en la calle” (RSP-VC). En relación al colecho son más niñas y adolescentes las que comparten la cama con otras personas; las familias, por tenerlas más “protegidas”, no se esfuerzan por procurar lecho independiente para ellas. En la distribución de los limitados recursos de la familia, los niños resultan en cierto modo favorecidos. “Es que a las niñas se les cuida más” (SPP-VC). Derivada de esta mayor vigilancia que se ejerce sobre ellas, se forman niñas más tímidas, que no se quieren a sí mismas, que están ávidas de reconocimiento y afecto. La libertad sin acompañamiento representa para los niños un riesgo.

65

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Concepciones machistas
El sentimiento de superioridad basado en la sola condición masculina37 es muy marcado entre los pobladores de los cerros de El Agustino. Por ello hay la preocupación de que los hijos hombres afirmen esta masculinidad. “Con el servicio (militar) ahora que es voluntario, nadie atiende el llamado de la patria. Salían hechos unos hombrecitos, no como ahora que crecen débiles, sin disciplina, sin costumbre de trabajar” (JMA-SI). Existe doble moral sexual reconocida y legitimada para los varones. Las parejas paralelas se celebran, los incumplimientos con las familias formales se justifican. Se celebra el uso del cuerpo y la sexualidad de las mujeres como objetos de consumo. “Hay algunos que se sienten machos, bien machos, sólo por estar con una y con otra” (IRC-VC). El consumo excesivo de drogas o alcohol es un elemento que, en el contexto cultural local, constituye atributo de masculinidad. Es por tanto una práctica muy extendida en la que se enrolan tempranamente muchos adolescentes y hasta niños. En especial en la etapa adolescente y no sólo para los varones, el consumo es entendido como una manera de demostrar que se ha alcanzado independencia en las decisiones, que se es “maduro” y que se es capaz de decidir sin la tutela adulta. “Están en las esquinas, tomando, como si fueran viejos…” (CGCh-SI).

Las niñas interiorizan la discriminación de género como natural. Los niños incorporan modelos machistas que replican las conductas violentas de los adultos hacia las mujeres, ejerciéndolas hacia las niñas (hermanas, vecinas, compañeras de escuela). Las niñas y niños aprenden que es legítimo un comportamiento moral y sexual de relaciones diversas con personas que no son la pareja formal. Asumen que el consumo de alcohol o de drogas es una muestra de “masculinidad” y de “madurez” o “valentía”. Consumiendo, se colocan en mayor riesgo (tanto de ser abusado, como de abusar).

37

Este sentimiento de superioridad se extiende a una percepción de tenencia de derecho de tutelaje y control de las mujeres (parejas, hijas, hermanas, etc.), y se expresa en relaciones de dominación masculina /subordinación femenina, de discriminación y exclusión de las mujeres. Así, se recrea y realimenta la cultura machista que impera en el medio.

66

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Ejercicio de poder adulto indiscriminado
En el medio impera también una cultura que otorga mayor valor a las personas adultas, legitimando su poder sobre los niños y niñas. Una expresión cotidiana de esta cultura es la práctica legitimada de que cualquier persona puede mandar sobre un niño o niña, aunque no tenga con éste un vínculo directo, y puede también sancionar la desobediencia a los mandatos. El reconocimiento de menor valía para los niños y niñas lleva a una concepción de que no es importante invertir en los niños y las niñas. Entonces, en la distribución de los precarios ingresos familiares, ni las necesidades, ni menos los intereses de los niños y niñas son priorizados. Es frecuente que las inversiones familiares se enfoquen en el equipamiento de la vivienda, y no en la atención de las necesidades personales de los niños y niñas. “Priorizan la vivienda y los artefactos y menos en la alimentación. Quizás muchas de estas cosas primarias por cosas no tan importantes. Los que ponen el mayor esfuerzo y compromiso que demanda que los chicos acaben sus estudios, son una minoría. La buena mayoría no se preocupan tanto, prefieren las cosas a la educación de sus hijos. Son casos de irresponsabilidad” (AChG-VC). Lleva también a una concepción de que el confort de los adultos, y su diversión, está por encima de la seguridad de los niños y niñas, y por eso no se cuestionan decisiones en beneficio propio que ponen en riesgo a sus hijos. “Los mandan a la calle para que ellos (los padres) descansen” (AChGVC). “Los fines de semana los adultos son pura fiesta y los padres prefieren eso y descuidan a los hijos e hijas” (MQ-SI). “Incluso las madres, no trabajan, y se dedican al deporte, prefieren su diversión a controlar a sus hijos” (CPP-VC). La lógica adultocéntrica del poder se instala también entre menores de edad: adolescentes que discriminan y agreden a niños, que los expulsan de los espacios públicos (por ejemplo de la cancha de fútbol). “Como el perro al gato y el gato al ratón, así los chicos se están arriando: «ya, saliendo, saliendo», los más grandes les botan” (MRM-SI).

Los niños y niñas interiorizan el poder adulto indiscriminado como natural. Aceptan -y sufren- la discriminación y la exclusión por su condición, y la replican con los niños y niñas más pequeños, reforzando con su propia práctica esta cadena de abuso de poder.

67

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Aprenden que valen menos, y que por eso no es extraño no recibir cuidado y protección.

Factores familiares
Hacinamiento y precariedad física en las viviendas
La presión demográfica referida en el capítulo anterior está llevando a un proceso de tugurización progresiva de las viviendas. Estas se subdividen y los pocos espacios libres (patios y azoteas) se usan para construir o acondicionar habitaciones. “Mi suegra nos entregó un pedazo de su lotecito. Hice primero una tolderita, empecé a trabajar y fuimos comprando el cemento de bolsita en bolsita y así hemos hecho; tuvimos entre todos que pampearlo, todo esto era bien paradito… No teníamos ni puerta. Con mi cuñado nos hemos resentido por el espacio. Mi suegra sigue viva, estamos todos rodeados de familia, por ejemplo mi cuñado. Mi hija ya tiene su familia. He compartido con mi hija y se ha hecho un cuartito” (CGCh-SI). "Hay lotes en que se pueden encontrar varias familias, es decir unos 8 a 9. En mi zona, tenemos unos vecinos, en los cuales se puede encontrar unas dos o tres familias por lote. En la parte de abajo, hay un poco más de familias por lotes. Los hijos se quedan a vivir con los padres y forman su propia familia, en la misma casa” (MF-SI). “Las viviendas ahora son en condominio, esto es más actual” (MT-FyA). “Vivimos como una gran familia, todos juntos, aunque como las familias han crecido, las casas están un poco chicas, digamos que han quedado estrechas” (AAA-VC). De este modo, las actuales son viviendas en las que sus habitantes no tienen privacidad ni tranquilidad para el descanso. “El espacio se vuelve muy reducido, no hay privacidad, mucha discusión y familias enteras enfrentadas entre sí. No hay espacio para nada. Es más problema, los cuñados y los hijos no se entienden. Por ejemplo a la hora de pagar los servicios se hace siempre un lio” (JVO-SI). “Todos dormimos juntos, no hay espacio para que puedan dormir solos” (KG-VC). “No pido lujo, sino comodidad, privacidad. Yo he tenido nueve hermanos, en una cama dormíamos juntos. Para cambiarnos de ropa, no teníamos privacidad, no teníamos espacio" (MQ-SI).

68

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Asimismo, la condición ya descrita de la situación de los baños en las viviendas, su uso compartido, su inseguridad, su falta de reserva y de comodidad, atentan contra la privacidad de las personas y se constituyen en sí mismos en factor de riesgo. “Con respecto a los espacios comunes, los cuartos, cada quien (cada familia) tiene su cuarto, la ducha y los lavaderos son comunes, usualmente la cocina no se comparte… ¡Es incómodo compartir el baño!” (CPP-VC). “No siempre se puede tener los baños que se necesitan. En la parte baja son lotes más grandes; en la parte alta, la cosa es diferente” (JVO-SI).

La densidad rompe el equilibrio de las interacciones, las enturbia, las complica. Al estar mezcladas las relaciones de la propia familia y las de las otras que comparten espacios familiares, los y las niñas no tienen referentes claros de comportamiento familiar; se confunden los límites. Eso dificulta que las niñas y niños tengan el espacio social para que sus propios procesos de desarrollo personal y formativo discurran con tranquilidad. Igualmente, impide que las niñas y niños desarrollen un sentido de privacidad para sí mismos: la exposición pública de partes privadas no es algo extraño, no lo sienten así. Las condiciones sanitarias del entorno también afectan la autonomía e intimidad.

Competencia por espacios y servicios comunes en las viviendas
El hacinamiento en las viviendas trae consigo un sinnúmero de problemas de convivencia, que cargan las relaciones interpersonales y generan frecuentes episodios de discusión y conflicto entre las familias y al interior de ellas. La vida en condominio en condiciones de hacinamiento hace que entre las familias que comparten -y compiten- por servicios comunes, se armen y desarmen alianzas y coaliciones que varían en su composición según la coyuntura. Esta dinámica compleja arrastra a todos los miembros de la familia, incluidos los niños y niñas. “Las otras familias en el barrio, muy juntos, la infidelidad, otros problemas de pareja. La convivencia de todos mezclados, trae algunas consecuencias; uno de los más frecuentes vienen por los hijos, el cordel, el lavadero, las responsabilidades con la limpieza, se pueden ir de boca y de manos, golpearse y faltarse el respeto” (MQ-SI). “Los problemas de vivir entre todos: cuando son hermanos y hermanos, la discusión con los niños, la nuera con la concuñada, la suegra se mete mucho y a la nuera no le gusta” (ZPP-VC).

69

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Al estar mezcladas relaciones de la propia familia y de las otras que comparten espacios familiares, los y las niñas no tienen referentes claros de comportamiento familiar; se confunden los límites. La dinámica que se genera alrededor de los servicios comunes, interrumpe y complica los sentimientos afectivos, de solidaridad o compañerismo que se entablan entre los niños y niñas de las distintas familias.

Desorden y poco confort en las viviendas
Las personas no reconocen que la forma de organización de su ambiente y la distribución del mobiliario y otros bienes que poseen (falta de higiene, desorden, descuido), afectan las posibilidades de que los integrantes del hogar tengan más comodidad, más privacidad, y puedan entablar relaciones más fluidas. El desorden en muchos casos hace que se inutilicen espacios para el descanso de los niños y niñas (por ejemplo las tarimas superiores de los camarotes). “A la vista se observan muchas limitaciones, que no siempre tienen que ver con carencias y pobreza” (HAM). Niños y niñas sin referentes de organización, adoptan estos patrones para sus propios asuntos.

Desarticulación de lazos parentales
Los casos de separación entre padres, o de hijos que nacen fuera de una unión formal, son recurrentes. “Casi no hay familia donde no haya alguien con eso” (AChG-VC). “La edad en que empiezan a tener relaciones sexuales, de lo que se escucha es a la edad de 13 a 14 años, las niñas, también. El problema son las consecuencias, como salir embarazadas todavía con la mentalidad adolescente, no coincide con la responsabilidad de tener familia. Hay dudas sobre quién es el padre de la criatura. Las mamás de esas adolescentes, también son madres solteras, esas muchachas no tienen estabilidad. No duran mucho esas relaciones, en el momento piensan que es amor, y como es una ilusión, la convivencia, no es igual que estar enamorados. La convivencia, acelera la descomposición de una relación efímera. Más que todo en las obligaciones y deberes, tanto él como ella, no soportan la convivencia, porque todavía están con la mentalidad de hijos de papa y mamá, no logran” (CPP-VC).

70

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

“Esto pasa mucho y los perjudicados son los hijos. Esas relaciones no se logran, son poquísimos los que llegan a lograr una familia como se debe. Ha habido cambios entre el pasado y el presente. Antes las personas están más conservadas, muchos de los antiguas tienen relaciones más estables, las mujeres antiguas, decían el único y primer hombre de su vida. Las separaciones son muy frecuentes actualmente, este es uno de los principales cambios” (RSP-VC). En muchos de estos casos el padre suele no aparecer, o no es habido. Queda entonces una figura paterna sin contenido claro, de la que el entorno familiar materno se expresa generalmente muy mal. “La segunda de mis hijas que tiene 3 hijos. Uno de ellos es del vecino de al lado, y como es vecino lo ha tapado; recién que la criatura es grande, me avisa quien es el padre. Ahora ese hombre se niega. La segunda hija a mucha presión recién la van a reconocer” (KG-VC). En otros casos, niños y niñas de padres separados pasan de uno a otro al margen de su voluntad y sin pautas que representen líneas de continuidad en su formación. “No son hogares constituidos, en su gran mayoría, son padres con otros compromisos o madres solas, no figuran parejas. Hay niños que son hijos de otros compromisos” (AR-FA). Hay dificultades para identificar grupos de referencia positivos. Una niña o un niño que es abandonado, aprende que nadie lo protege; de adulto no tiene la capacidad de proteger a otros y se generan así condiciones de riesgo para los niños y niñas bajo su responsabilidad.

AH Virgen del Carmen. Vivienda con características físicas y organización inadecuadas.

71

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Madres solas sin redes familiares de soporte
Patrones andinos que marcan la patrilocalidad, hacen que parejas de migrantes o de hijos de migrantes recién constituidas se instalen en las viviendas o en los lotes de la familia del varón. En muchos casos las mujeres no son aceptadas por las familias de sus maridos y no logran así armar redes familiares cercanas, ni para ellas ni para sus hijas. “Siempre que se reniega mi suegra le dice a mi marido: «Yo no he querido esa mujer para mi nuera, yo hubiera querido una mujer de Carapongo, que tenga chacra, que tenga ganado, no una pelada»” (CGCh-SI, migrante puneña). En otros casos, es el comportamiento de la mujer, que no se ajusta a las expectativas o a los requerimientos de la familia política, el que hace que “caiga en mal” en la vecindad familiar que comparte. Es el caso de KL, pobladora de VC, que a pesar del pedido de sus cuñados, denunció a su marido por haber abusado de su hija mayor, entonces niña; el marido purgó pena y ella quedó con sus cinco hijos a cuestas. “Desde entonces la guerra me han hecho, y nunca más me han ayudado”, señala KL. El estado de precariedad de su vivienda contrasta con el desarrollo alcanzado por las de sus cuñados-vecinos. El embarazo adolescente y el embarazo sin pareja “firme” suelen ser otras situaciones que hacen que las mujeres sean rechazadas por sus familiares. Este rechazo no significa siempre la expulsión de la vivienda, pero sí una pérdida de estatus, valor y respaldo. “Como hay muchas madres solteras, los chicos crecen a su cuenta. Hay un 15% de madres adolescentes. Hay un 30% de madres solteras” (AChG-VC). “En mi barrio hay varias madres adolescentes de 14 años, un 25% del barrio. Otro grupo grande hay muchas madres solteras, las menos son casadas, o convivientes” (MRM-SI).

Las mujeres, y sus hijos e hijas, viven con una sensación de ser menos y por tanto deben aguantar las limitaciones y también las agresiones de su entorno inmediato, que muchas veces es el de su familia política.

Abuelas criando nietos
En muchas de las familias, mientras las madres trabajan o cuando éstas forman nuevas parejas, son las abuelas las que quedan al cuidado de los niños. “Hay algunas abuelas que apoyan en la crianza y mandan a la adolescente a ganarse la vida” (AChG-VC).

72

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

“Ella (su hija) ha trabajado duro, como ayudante de combi. Con eso pagaba la leche, no dejaba abandonada. Como abuela, la he cuidado. Traté de educarla a mi manera. Esa fue una fuente de discusión. Todos me aconsejaron que le diera su responsabilidad” (CGCh-SI). La condición de las abuelas, muchas veces percibida como de poco valor (por su vejez, su baja escolaridad y también por su origen provinciano), influye en el respeto de sus nietos hacia ellas, y en el valor y consideración de las normas de comportamiento que intentan establecer y en los consejos y sugerencias que les dan. “No me hacen caso”; “por mi encima pasan”, son expresiones que se escuchan de las abuelas que se sienten impotentes frente al comportamiento inadecuado que a pesar de sus esfuerzos los nietos van asumiendo. La situación es más grave si las madres y padres no respaldan a las abuelas cuidadoras. “Yo les exijo a mis nietos que estén aquí a las cinco; a veces se tardan, se quedan por ahí con los amigos, y mi hija, en vez de apoyarme, me dice: «qué tiene pues que se demore un poco»” (IRC-VC). Los niños y niñas sienten tenues los lazos familiares. Las diferencias generacionales provocan rupturas de comunicación; las abuelas no son reconocidas como personas de referencia.

Madres desapegadas
Madres jóvenes, con peculiares criterios de crianza, centran el cuidado de sus hijos en la provisión de alimento y vestido, pero no en la atención ni en el cuidado afectivo. Este aspecto es entendido como un comportamiento “moderno” por muchas madres jóvenes, que afirman su propia autonomía en desmedro de la atención de los niños y niñas de corta edad. “Con dejar cocinado, creen que han cumplido”; “Cocinan y se van a jugar vóley, no importa si el hijo comió o no”; “Si una les reclama, te dicen: «tiene que aprender, ¿acaso siempre va a tener quien le haga sus cosas? »”; ”Ellas van delante y el chiquito atrás, si se cae o se lastima, encima lo resondran”. Estas son algunas de las expresiones que dirigentes tanto de SI como de VC refieren del comportamiento de madres jóvenes. “Las que vienen de la sierra no, ellas en lo posible cargan con el hijo”, señalan marcando la diferencia. Esta es una conducta recurrente en mujeres que se convierten en madres siendo adolescentes, y que se distancian del hijo y se resisten a cumplir roles de madre, retrocediendo a comportamientos adolescentes.

73

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

“Hay un porcentaje aproximado de 80% de madres adolescentes en la zona, quienes no saben cómo criar a los menores, dejándolos muchas veces solos, sin preocuparse de su estado, para poder seguir con sus vidas de adolescentes” (FVR-7O). “Hay mujeres madres buenas. Las más descuidadas por el tiempo y la necesidad son las mujeres jóvenes que están solas. Muchas veces se preocupan más por conseguir un hombre que en los propios hijos” (CGCh-SI).

Los niños y niñas pequeñas tienen que resolver solos su atención y sus dificultades; no comunican lo que les pasa, no es parte de la relación con la madre o cuidadores. No desarrollan apego seguro. La investigación en neurociencia muestra que la carencia afectiva y el estrés en la primera infancia provocan una desorganización del cerebro emocional o una atrofia que hace que se reduzcan las capacidades de ser empático38.

Padres proveedores, no cuidadores
Muchos de los padres se consideran a sí mismos buenos padres, y se sienten satisfechos por ello, si cumplen con el rol proveedor: así “cumplen” con su familia. El elemento afectivo no entra en esta relación. Los padres se distancian de su rol de educadores y guías en la formación de sus hijos e hijas. “Lo que pasa es que los tratan mal y no les prestan casi ninguna atención. Por ejemplo la preocupación por su vida, por sus estudios. Ante esta problemática, pocos son lo que reaccionan con interés por la vida de los hijos. La mayor parte es indiferente y no se comprometen por la solución de sus problemas” (AChG-VC). La tenue relación se complica cuando por la provisión procurada por los padres, éstos esperan de sus hijos e hijas una devolución (en éxito escolar, en buena conducta, etc.). O peor aún, cuando la provisión es condicionada. “Si me avanza (cavando el cerro para ampliar el espacio de vivienda), tranquilo, normal le doy” (SSH-SI). Esta lógica de actuación deriva fácilmente en episodios de violencia cuando el padre siente que el hijo o la hija no se esfuerzan por retribuir o por merecer la provisión que ellos dan.

38

BARUDY, Jorge. "Al niño se le hace creer que sus deseos son sus derechos". Criando a mi manera. <http://criandoamimanera.blogspot.com/2010/07/entrevista-en-la-contra-de-la.html>

74

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Los niños y niñas crecen sin referentes de buen desempeño de paternidad. No tienen experiencia de disciplina afirmativa no violenta de la figura paterna.

Referentes de peligro fuera del contexto
Los referentes de peligro están localizados fuera del contexto cotidiano de los niños y niñas Madres y abuelas expresan preocupación y temor por los peligros a los que están expuestos los niños. No obstante, los referentes desde los que construyen estos miedos los obtienen principalmente a través de los noticieros de radio o TV que dan cuenta de niños o niñas accidentadas, muertas o vejadas. La noticia en el otro y la percepción de que las condiciones del medio podrían ser parecidas, generan el miedo. Pero carecer de información certera de casos cercanos y de la capacidad de reconocer los factores de riesgo en el propio contexto, hacen que los miedos sean difusos y se transmitan de la misma manera. “Mi temor, son las violaciones, las muertes, mucho nos enteramos por los medios. También los accidentes, no respetan los niños, los semáforos. Por eso me da miedo, que se vengan derechito a la casa, siempre les digo, que se cuiden, que no acepten nada a extraños” (MQ-SI). “De tantas cosas horribles nos enteramos en los noticieros” (CI-SI). Las recomendaciones sobre el cuidado y autocuidado son imprecisas, no hacen referencia a las condiciones del entorno. El “lobo feroz” que se teme es el de un bosque ajeno, no del propio. Es este un mecanismo de defensa: la negación frente a un peligro que los puede sobrepasar… A la par, está el tema de la proyección: lo malo existe, no lo niegan, pero está fuera, está lejos de… (para protegerse a sí misma).

Violencia familiar
Distintas expresiones de violencia familiar son recurrentes en los relatos de las y los entrevistados, aunque se ponen en situación de terceros, reconociéndolas más para “otros” que para la propia situación. Son también recurrentes las referencias a que los niños y niños son testigos de la violencia en el hogar. "Mi esposo, no quería que se juntara su hija. Ha soportado los maltratos. No le pasa mantención. El hombre no lo ha firmado y por eso no les pasa la mantención. La familia de él se quería llevar a la criatura. A mi hija le chocaron los nervios, se volvió como loca. Tenía malos sueños.

75

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Se descontroló totalmente. Ella es muy alterada. Se nos perdía, quería abandonar a su hija. Estábamos muy desesperadas con ella” (CGCh-SI). “Le aconsejo a mi hija que trate bien a su hija, que no la maltrate. Yo trato de no meterme. Mi yerno me dice que él se va ha hacer cargo y que no desconfié. Mi yerno es tranquilo, es dedicado. Reniega con sus hijos cuando se le pasa la cólera y tiene su alteración, pero después se tranquiliza” (SPP-VC). “Me gustaría que mis hijos conocieran otro tipo de vida. En este cerro, los niños son un poco quedados, son víctimas de golpes” (MRM-SI). El hecho de ser niña, púber y pertenecer a una familia con conflictos, aumenta la posibilidad de sufrir abusos durante la infancia y la adolescencia.

Los niveles de confianza entre padres e hijos se resquebrajan; frente a las dificultades, prima el miedo. No se logra un marco de vínculos empáticos en la familia. Los niños y niñas no logran un buen desarrollo de sus capacidades básicas: la violencia hacia ellos y en su entorno más cercano, se lo impiden39. Presenciar escenas de violencia afecta no solamente su bienestar en el presente, sino también sus interacciones a lo largo de la infancia y en la edad adulta también.

Fragilidad de las organizaciones
Son muchas las referencias a la debilidad que en la actualidad tienen las organizaciones de mujeres, que podrían servir como redes de soporte de sus integrantes. “Medio torcido andaban las cosas, solo cocinaban cuando iba a haber supervisión de PRONAA. Esto de la Directiva, había sido un conjunto de “pases” y la verdad que ya no me gustaba los manejos poco claros. Ha habido discusiones y traslados. Nos ha costado mucho esfuerzo, recuperar el comedor, porque hay gente que realmente necesita” (CGCh-SI). "Yo pertenecía al (comedor) de la vuelta, pero mucho laberinto había, las señoras ya no querían… por eso me he decidido formar aquí; pero
39

Una de las barreras más grandes para que los niños y niñas desarrollen sus capacidades básicas es la violencia doméstica y el maltrato infantil. Para la construcción de resiliencia se considera imprescindible la existencia de un marco de relaciones empáticas que permita la transmisión de habilidades necesarias y pertinentes para transformar las adversidades en capitalizaciones del desarrollo personal Los vínculos humanos empáticos en la familia son la base sobre la cual se estructuran los factores protectores internos de las personas. La violencia doméstica impide que este marco empático necesario exista. (Panez y Silva, Resiliencia en el Ande: 44)

76

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

hay veces poco apoyo, me canso, así lo quiero dejar… Fuimos un grupo de 5 personas que nos hemos volteado a este comité” (MRM-SI). Son varias las explicaciones: cada vez es mayor la aspiración de las mujeres a un trabajo u ocupación que reporte ingresos monetarios; entonces, los comedores por ejemplo, son valorados por el beneficio que representa para las familias, pero cada vez es menor la cantidad de mujeres que acepta participar en la elaboración de los alimentos, poniendo en riesgo su continuidad. Siendo cada vez menor el número de socias “activas”, las posibilidades de actuación comunitaria y pública, más allá del servicio funcional mismo, son limitadas. “Aquí hay varias jóvenes que bien podrían trabajar (en el comedor), pero no quieren, prefieren estar por ahí, jugando, conversando… Pocas ya son las que activan…” (IRC-VC). También a nivel de las organizaciones vecinales hay referencias que denotan fragilidad. “En los dirigentes se ve de todo. Por un lado hay voluntad de servicio, otros por la debilidad de lucrar y otros por el “figuretismo” político, es decir les gusta los medios, sacar pecho, la peliculina” (SSH-SI). “Hablando de las personas, han cambiado, antes era más unida. Desde que se cuenta con los servicios la población ha decaído en la participación comunitaria, solo salen a colaborar el 15%, la razón para ello es que se ve, como ya no hay mayor necesidad, la gente ya no se preocupa más. Se han vuelto conformistas. Sólo se espera por parte de la municipalidad algunos trabajos, solo a eso se espera” (JMO-SI). Los niños y niñas tienen menos oportunidades de encontrar espacios y redes de soporte efectivos en la comunidad.

Aislamiento de la familia
Existen diferencias y distancias que se crean por características particulares y especiales de algunas familias. Si bien no son numerosas, existen algunas familias con características distintivas especiales que, para afirmarlas y protegerlas, optan por relacionarse lo menos posible con las otras de su barrio. Estas características pueden corresponder a la pertenencia a alguna secta religiosa nueva, al origen de un contexto cultural con rasgos muy distintos (por ejemplo de culturas amazónicas), o a prácticas delictivas. “Se creen distintos”, “Son raros”, son expresiones que hacen referencia a este tipo de familias. “Los de esa familia son todos maleados, como tienen plata, no se quieren juntar contigo” (NBA-A2).

77

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

“No se juntan con los otros; entre ellos nomás se juntan” (CGCh-SI).

Los miembros de la familia no se relacionan con otras personas, se auto-aíslan y son aislados por los otros. Hay un pobre manejo de habilidades sociales y comunicación asertiva de los niños y niñas que se aíslan.

Factores individuales
Desarraigo familiar temprano y escaso afecto
El sentimiento de abandono y las carencias afectivas marcan la vida de muchas personas en los cerros. Entre las pobladoras encontramos varias mujeres “entregadas” para el trabajo doméstico a temprana edad, con ruptura de los lazos familiares de origen y con una colocación subordinada y discriminada en los nuevos contextos en los que se insertan. Este es el caso de KL, de VC, y de CGCh, de SI, cuyas historias de vida tienen en este aspecto similitud: fueron entregadas por sus familiares (padres en un caso, tíos en el otro) a personas que las llevaron a localidades cercanas a Lima, para “ayudar” en el trabajo agrícola la primera y en el trabajo doméstico la segunda. En ninguno de los dos casos sus parientes cumplieron con el ofrecimiento que justificó el desarraigo: darles educación. La condición de ayudante (trabajador infantil no remunerado) las colocó en posición de servilismo y, más allá de la precariedad de vida que eso representó, marcó la forma en que aprendieron a relacionarse con los demás. Para ambas resulta muy difícil pedir, reclamar y menos exigir algo, en especial si es para ellas. Asumen que su “destino” es el sufrimiento; perciben y aceptan que las demás personas las traten como inferiores. “Tengo miedo. A mí me trajeron de 8 años. Yo me escape. Sus hijos de esa señora que me trajo, me querían meter a su cuarto; presintiendo, me he apartado. Yo trabajaba en la chacra, incluso ha pasado con otra chica, le han abusado. De ese temor y con miedo, de esa mala experiencia he aprendido. He estado con ellos hasta los 18 años” (CGCh-SI). “Mi mamá me dejó y fui entregada; he crecido de mano en mano. Vine a Lima a los 16 años, llegué a trabajar en una casa, como no tenía mi mayoría de edad, no me dejaban salir nada. Un día me encontré con una paisana y me explicó que me estaban pagando muy poco: 1.50; a ella le pagaban 8 soles. Entonces me salí. Pasé trabajando de casa en casa, hasta que un día me choqué con mis familias, allí recién conocí a mi mamá: con 20 años llego a conocer a mi mamá. No hubo emoción, sólo un «hola»,«hola». Fue un encuentro frío. Me sentía dolida con mi

78

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

mamá. ¿Por qué no me recogió? Mi mamá no me contestaba nada, no dio explicación, ni sobre mi papá…” (KG-VC).

La vivencia de desarraigo marca la vida de las personas. Recibir cuidados es fundamental para aprender a cuidarse y a cuidar. Las personas que han sufrido abandono y carencias afectivas en la infancia, tienen luego dificultades para manejar asertivamente la familia, para cumplir con su rol protector y para entablar relaciones positivas con sus hijas e hijos.

Necesidades infantiles no atendidas
En la dinámica familiar cotidiana son muchos los hogares en los que los niños y niñas no son tomados en cuenta, ni escuchados, y cuyos intereses y necesidades no son atendidos adecuadamente por la familia. “La moda es dejar los chicos encargados a los vecinos. Los dejan solos todo el día. Los niños andan solos por allí, abandonados, sucios, sin comer” (CGCh-SI). “Muchas veces están solos todo el día mientras los padres trabajan, y son ellos mismos quienes se atienden y cuidan todo el día” (NBA-A2). Por diferentes razones, “en unas por la necesidad y en otras por la comodidad” (así lo refiere IRC, de VC), es frecuente que niños y niñas incluso de tierna edad sean dejados solos en sus viviendas. Quedarse solos por mucho tiempo no solamente los expone a riesgos físicos y externos, sino que los enfrenta a sentimientos de soledad, de miedo e incertidumbre. “Hay un abandono, ya que los niños paran mucho en la calle solos mientras que las mamás están trabajando o simplemente están conversando con las vecinas sin fijarse en los niños” (MCS-7O). “Los chicos crecen a su cuenta. La mayoría de padres y madres, ni cuentan para el permiso, ni los atienden, y ni les preguntan que van a hacer y a qué hora van a regresar” (AChG-VC).

Los niños y niñas tienen dificultades para expresar sus necesidades. Su manejo del miedo es poco adecuado: no remite a la comunicación.

79

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Maltrato infantil
“El riesgo mayor de los niños es el maltrato ya que los padres desconocen como corregir adecuadamente a los hijos” (MCA-A1). Padres y madres, cuyo único referente de “buena crianza” ha sido el maltrato físico que ellos mismos sufrieron, consideran que ello es bueno para los fines formativos y de protección de sus hijos e hijas. Una cultura familiar que perpetúa comportamientos maltratadores e ideologías que las sustentan, se transmite a través de las generaciones. “Yo a mi hijo duro le doy, con el tres puntas, porque no quiero que se pierda, como los hijos de mi vecino” (CGCh-SI). Según los entrevistados, muchos padres y madres castigan a los niños y niñas sin indagar las razones o circunstancias en las que se produce la falta, y sin mostrar rutas alternativas de comportamiento o de actuación. “Se abusan con los hijos”, dice ZC, de VC, refiriéndose a la práctica de muchos padres y madres de golpear a los niños y niñas en forma desproporcionada o incoherente con el hecho que supuestamente motiva la intervención sancionadora. Desde su percepción, si bien no generalizada, ésta es una práctica recurrente.

Niños y niñas viven con miedo a las personas cercanas. El maltrato hace que los niños y niñas incorporen el entendimiento de que si mi padre me agrede, cualquier persona me puede agredir; legitima la violencia hacia ellos y con ello están en mayor exposición al riesgo de abuso. El maltrato naturaliza el carácter abusivo de las prácticas violentas hacia los niños y niñas: los gestos violentos y abusivos se perciben como “normales”.

Abandono escolar temprano
No son pocos los casos de niños y niñas que abandonan el sistema escolar. Anteriormente hemos hecho referencia a la cultura represiva y poco inclusiva de las instituciones educativas, que deviene en promotora de la deserción escolar. Además, operan otros factores, entre los cuales está la precaria economía, que tiene un peso importante desde la percepción local. “Las malas juntas le han influenciado, se ha puesto a trabajar a escondidas. Tuvo un problema en el mismo colegio con la pérdida de una mochila. A él lo han amenazado para que robe. Ese ha sido uno de los motivos que lo he tenido que retirar del colegio. Me decía que venía a estudiar y se quedaba viendo televisión en el vecindario… Algunos centros educativos son un poco maleados, a mi hijo casi lo han fichado, lo iban a perjudicar de por vida” (CGCh-SI).

80

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

“Parece que también es la falta de economía. Han empezado con mis hijos, pero no continúan” (CPP-VC).

Hay dificultades para encontrar personas de confianza en el entorno. Los niños y niñas que abandonan el sistema quedan fuera de la posibilidad de ser protegidos en este marco.

Desinformación sobre el cuerpo y sobre sexualidad
Los padres y madres tienen dificultad para hablar de sexualidad con sus hijos e hijas. En la comunicación cotidiana se reemplazan los términos que tienen que ver con el cuerpo y la sexualidad, con vocablos de jerga a los que se atribuye además connotaciones peyorativas y groseras. “En la calle se aprende de manera vulgar. Por ejemplo, la vulgaridad sobre las relaciones sexuales” (CPP-VC). Niños y niñas reciben de sus familiares y del entorno mensajes confusos sobre sexualidad. “Allí tenemos un buen grupo de jóvenes de ambos sexos que no han sido bien orientados por sus padres. Se han abandonado, son viciosos, flojos, homosexuales y prostitutas, es decir lo fácil” (JMA-SI). “El inicio de la vida sexual se da a los 13, a los 14, hasta de 12 ya hay chicas que se embarazan debido a la mala información, al deseo de experimentar y al no contar con la información sobre las consecuencias como el embarazo y enfermedades” (FVR-7O). “Los lugares de intimidad…, hay la posibilidad en el hostal, en la casa cuando no hay nadie… El papá se pone orgulloso de que sus hijos usen la casa, les alientan, las madres dicen que los hijos no importa, porque no tienen nada que perder” (CPP-VC). “Muchas veces la sexualidad viene entrando con el juego, o con los tocamientos en los juegos de manos, entre otros. Ya se evidencia en el lenguaje” (MTF-FA). Los niños y niñas aprenden de sexualidad por su propia cuenta. Los niños y niñas se inician tempranamente en relaciones sexuales y de pareja, cuando todavía no han logrado una madurez suficiente. Ello provoca inestabilidad en las relaciones interpersonales a lo largo de toda la vida

81

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Información limitada, insuficiente ó equivocada sobre abuso sexual
Las personas responsables del cuidado, protección y formación de los niños y niñas (padres, madres y docentes), tienen información limitada, insuficiente o equivocada sobre abuso sexual. “Es que no hubo penetración” señala MT, docente de primaria, justificando la confusión de un padre de familia y la suya misma, para reconocer y reportar el trauma de una niña de siete años a raíz de un hecho de abuso perpetrado por un vecino mayor. Igualmente, la información sobre los riesgos y sobre los indicadores de abuso sexual, es limitada, insuficiente o equivocada. “No sabemos reconocer signos de abuso” -refiere la misma docente“yo no sabía que las poses de agrandada de mi niña me decían que algo le estaba pasando, yo la castigaba por malcriada”.(MT-FA)

Las personas que debieran proteger a los niños y niñas, reaccionan poco, reaccionan mal o no reaccionan frente al riesgo o la ocurrencia de abuso sexual. En algunos casos, expresiones de los niños que son indicadores de situaciones de abuso, son catalogadas y reprimidas como malacrianzas.

Referentes cercanos de delincuentes “exitosos”
La socialización se da en un medio ambiente carente de valores que se muestra como el de la “vida buena”. Hay una percepción de impunidad basada en el poder. “En mi zona hay unos patas, conocidos son del «trabajo» que hacen. Todos de esa familia están en eso. Y como tienen, están siempre ahí, tomando, enseñando sus aparatos, haciendo ver fajo de billete… Los muchachos miran eso. Pueden pensar que es mejor ser así, que se la llevan fácil…” (MF-SI). “Los chicos no piensan proyectarse; los planes son el robo y la drogadicción. No hay futuro para los chicos” (MQ-SI). “Aquí hay bastantes pandillas, algunos son ex alumnos de este CE. Se van jalando unos a otros, así sean menores” (AR-FA). “Allí tenemos, un buen grupo de jóvenes de ambos sexos que no han sido bien orientados por sus padres. Se han abandonado, son viciosos, flojos, homosexuales y prostitutas, es decir lo fácil” (JMA-SI).

82

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Los niños van identificando pautas de actuación en función de referentes negativos. Entre ellos el referido al poder: se entiende el abuso como mecanismo válido de controlar y ejercer poder. Los muchachos y muchachas tienen dificultades para proyectarse a futuro. Bajo el efecto de alcohol y drogas, muchachos y muchachas tienen reacciones no controladas.

83

Conclusiones y Recomendaciones

Conclusiones
Una efectiva protección de las niñas y niños pasa necesariamente por tener un acercamiento a los factores que configuran el riesgo de la ocurrencia del abuso sexual infantil en contextos específicos. Si bien el abuso se da en todos los estratos socioeconómicos, en cada contexto los factores que propician las condiciones de riesgo para su ocurrencia se expresan de manera distinta. En este trabajo se han identificado aquellos que se configuran en un contexto de tugurio y hacinamiento como el de los cerros de El Agustino. No son todos ni son privativos de contextos de pobreza y marginación, pero son los que se reconocen desde las percepciones y prácticas de la población. Su erradicación o, por lo menos, su atenuación, redundaría en la disminución del riesgo de su ocurrencia. Los factores que configuran el riesgo son de diverso tipo y se evidencian en distintos niveles de las interacciones sociales de la población. Por ello resulta de utilidad valerse de un enfoque sistémico para lograr una comprensión integral de la problemática, identificando los múltiples factores que configuran los riesgos y también las múltiples responsabilidades en ello, superando así la visión sesgada que limita la responsabilidad de la ocurrencia al agresor o a los padres. El enfoque sistémico permite identificar diversas rutas de acción con la participación de diferentes actores y permite también orientar el diseño de políticas públicas. Algunos de estos factores están en el contexto social, comunal y familiar, operando en la configuración de los riesgos como amenazas a la seguridad de los niños y niñas. Otros se evidencian más bien en las personas, limitando sus recursos y limitando por tanto sus posibilidades de proteger y de protegerse, es decir, haciéndolas vulnerables. Respecto al contexto social, observamos que los asentamientos humanos ubicados en los cerros de El Agustino, que se han formado a lo largo de todo el siglo pasado, continúan incrementando su densidad poblacional y extendiéndose hacia las partes altas, configurándose un contexto de viviendas precarias, inseguras e insalubres en un espacio con alta densidad de construcción, con vías de acceso sinuosas y con muy pocos espacios públicos, adquiriendo así el perfil de barrios tugurizados. Las características físicas y sanitarias de las viviendas las hacen inadecuadas para vivir bien; la presión demográfica que se da en los asentamientos propicia el hacinamiento, supera todos

85

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

los umbrales mínimos aceptables de ocupación, densidad poblacional y privacidad en las viviendas e incrementa los factores de riesgo para la ocurrencia del abuso sexual. Este contexto de barrios tugurizados y viviendas hacinadas enmarca las experiencias, percepciones y prácticas de los habitantes de los cerros de El Agustino. La pobreza, la marginalidad, la precariedad física en la que discurre la vida de las personas que habitan los cerros, configura un entorno “pesado” que deja pocos márgenes a los esfuerzos individuales o familiares por hacer que las relaciones interpersonales que entablan fluyan de manera libre y positiva. A todas estas condiciones de tugurio y hacinamiento se añaden una serie de otros factores y circunstancias que se constituyen también en amenazas para la seguridad física de las personas, especialmente de las niñas, niños y adolescentes. Nos referimos a factores familiares y personales que afectan la calidad del vínculo de respeto y seguridad entre las personas, y que propician la formación de personalidades agresivas o sumisas, facilitando la continuidad de diversas formas de violencia así como del abuso transgeneracional. Entre otros factores personales tienen un peso importante las historias de los abusadores: cuando sus propias vivencias de maltrato y abuso no han sido tratadas, se “almacenan” y en la vida adulta impiden un desarrollo libre y sano, constituyendo por ello un factor de riesgo, pues es probable que “salgan” y se expresen tomando forma de violencia y abuso hacia las personas que en su entorno están en una condición de indefensión y bajo su dominio. Así, en la perspectiva de romper el círculo vicioso que hace que persista el maltrato y el abuso a niños y niñas de generación en generación, se requieren programas recuperativos de salud mental, para que los niños y niñas maltratadas y abusadas puedan expresar y procesar el sufrimiento, y para que los adultos que arrastran traumas desde la infancia puedan manejarlos adecuadamente -o mejor- y estén en condiciones de entablar relaciones interpersonales y afectivas positivas y de brindar a sus hijos e hijas protección y afecto. El conocimiento de la relación entre “adulto maltratado o abusado en la niñez” y “adulto maltratador y abusador” en el presente, lleva el riesgo de convertir esta asociación en un signo de fatalidad que señala a todo niño abusado como un potencial abusador y a todo abusador como un ser irrecuperable. Esa visión fatalista no considera que estos factores, para que desencadenen la ocurrencia de un nuevo ciclo de violencia, requieren del apalancamiento de otros factores de tipo ambiental y estructural, que son también en sí mismos factores de riesgo y sobre los que la responsabilidad es múltiple. Un estudio como éste nos hace plantear la importancia de trabajar preventivamente tanto sobre los factores específicos del contexto social y estructural como sobre las percepciones y prácticas de la población, en un interjuego, esta vez, de factores protectores o positivos. Así, apostar desde ASPEm por

86

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

el mejoramiento de las condiciones físicas de las viviendas (ambientes seguros para el descanso de las niñas y niños), es tan importante y necesario como abordar, a la par, las percepciones y prácticas de la población (sistemas de crianza, vínculos protectores, fortalecimiento de capacidades personales, conciencia de derechos). Cabe resaltar, sin embargo, que los procesos de tugurización y hacinamiento, dadas las características geográficas y de espacio físico en la zona, si bien son “mejorables”, son a la vez, un “factor duro”, pues tienen un límite real de mejoramiento más allá del cual se requieren soluciones de otro nivel, como la reubicación poblacional. Los treinta factores identificados constituyen una guía valiosa para el desarrollo de programas de desarrollo más integrales en zonas como las de los cerros de El Agustino. Para cada uno de ellos pueden establecerse objetivos y metas, contribuyendo de esta manera a aminorar los riesgos de abuso sexual contra la población, especialmente infantil y adolescente. Estas propuestas, diseñadas y ejecutadas con un enfoque intersectorial y comunitario, permitirán el planteamiento de una serie de políticas de acción para el Estado y la sociedad civil como las que a continuación esbozamos de manera inicial.

Recomendaciones
Para el Sector Educación
Incluir en la formación de las y los docentes tutores y de todos los docentes de primaria y secundaria, el reconocimiento de los signos de alerta respecto a situaciones de riesgo y ocurrencia de abuso, así como un marco de comprensión del problema que erradique los mitos y falsas creencias que funcionan como trabas para la defensa de la infancia. Trabajar con las y los directores de las instituciones educativas de la zona una propuesta de buen trato en la escuela, así como la revisión de los estilos disciplinarios, de modo que éstos no devengan en factores de riesgo frente a la ocurrencia del abuso. Trabajar campañas de inducción y reinserción en el sistema escolar. Ello pasa por revisar experiencias de consideración de situaciones particulares que demandan del sistema una atención especial. Trabajar con las y los docentes (motivación, conocimientos, estrategias) para que tengan la disposición y apertura suficientes como para instituirse en “personas de referencia” o en lo que, en el enfoque de resiliencia, se denominan “tutores de resiliencia” (existen experiencias que podrían dar pistas al respecto).

87

Factores de Riesgo. Frente a la ocurrencia de abuso sexual a niñas y niños en barrios tugurizados de Lima

Trabajar con docentes de educación inicial, wawawasis y primaria para que éstos a su vez trabajen con niños, niñas y adolescentes de ambos sexos el fortalecimiento de capacidades de acuerdo a la edad y a la fase de desarrollo en la que se encuentran. Trabajar con las y los docentes la importancia de la relación afectiva, que permite percibir en los niños y niñas situaciones difíciles (problemas de violencia, abuso y otros). Propiciar un registro de adultos violadores, acosadores, pedófilos, como lo ha hecho el sector Educación en su página web. Motivar para que cada institución educativa trabaje con un enfoque de red comunitaria, identifique y construya su tejido de recursos comunitarios tanto para la prevención como para la atención de los casos que lo requieran.

Para la Gerencia de Desarrollo Social de los gobiernos regionales, gobiernos locales y provinciales
Identificar mecanismos para informar y motivar a los padres, en especial a las madres de familia, respecto a la importancia de la prevención y protección a los niños, niñas y adolescentes frente a los riesgos de la ocurrencia de abuso sexual. Estos mecanismos pueden ser las actividades en torno a los programas sociales a cargo de las municipalidades, así como programas o proyectos especiales que son dirigidos en particular a la población femenina, para que traten temas de prevención y protección frente a los riesgos de ocurrencia de abuso sexual. Hacer campañas para relativizar la validez cultural del maltrato y abuso hacia los niños y niñas, así como para erradicar la cultura del silencio dentro de las familias respecto al abuso sexual en menores.

Para la Gerencia de Desarrollo Urbano de los gobiernos regionales, gobiernos locales y provinciales
La implementación de una oficina de asesoría permanente a las familias que decidan adecuar sus viviendas para procurar a sus niños, niñas y adolescentes, espacios seguros de descanso. Establecer convenios con universidades que tengan escuelas de Arquitectura, para realizar tesis, prácticas, seguimiento, entre otros. Esta oficina se encargaría además de realizar campañas para disminuir el hacinamiento y para reducir el colecho. Así mismo, realizar campañas públicas -en el marco de las campañas de seguridad ciudadana-, para incluir el concepto de seguridad de niños, niñas y adolescentes frente al riesgo de ocurrencia de abuso sexual.

88

Proyecto: “Cerros Seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas”

Establecer estándares mínimos de vivienda saludable en asentamientos humanos de los cerros, que permitan sentar las bases para programas de destugurización.

Para la Dirección o Unidad de Participación Ciudadana de los gobiernos regionales, gobiernos locales y provinciales
Organizar redes comunitarias de vigilancia y alerta de riesgos de abuso, antes y después del hecho.

Para el MIMDES, CEM, PNLCVFS
Incluir en las actividades de promoción el tema de la prevención del abuso sexual a niños, niñas y adolescentes. Fortalecer todos los circuitos de atención, prevención y rehabilitación a las víctimas, los agresores y sus familias.

Para el Sector Salud
Programas de recuperación para las familias en situación de maltrato crónico o en riesgo del mismo. Programas de recuperación para agresores/abusadores que están en carcelería, con especial énfasis en adolescentes abusadores.

89

Bibliografía
 Referencias sobre infancia y sobre abuso sexual infantil:
• BARUDY LABRIN, Jorge, “Los buenos tratos a la infancia: un desafío, una esperanza”. <http://es.scribd.com/doc/323998/CLASE-MAGISTRAL-DR-JORGE-BARUDY> • CARMEN MANRIQUE, Ricardo. “Acerca del abuso y la violencia sexual”. En: Actualidad Psicológica. <http://www.angelfire.com/pe/actualidadpsi/abuso.html> • CASTAÑEDA CHANG, Ana María. “Niñas y adolescentes con historia de abuso sexual infantil”. El portal del mundo de la psicología. <http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art45001> • CESIP. Módulo Podemos: ¡Podemos prevenir el abuso sexual infantil! Módulo auto instructivo para la ejecución de acciones comunitarias de prevención del abuso sexual infantil. Lima: CESIP; Movimiento de Acción Comunitaria para la prevención del abuso sexual infantil, 1998. • GONZALES, José Manuel. "Abuso sexual infantil. Un estudio de sus consecuencias en mujeres alcohólicas y fármaco dependientes en Barranquilla, Colombia”. En: Revista Electrónica Psicología Científica. <http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-195-1-abuso-sexual-infantil-un-estudio-de-susconsecuencias-en-muj.html> • MINEDU. Guía Para la Promoción del Buen Trato, Prevención y Denuncia del Abuso Sexual. Campaña de sensibilización y promoción “Tengo derecho al buen trato”. 2a ed. Lima: MINEDU, 2008 • PANEZ, Rosario; SILVA, Giselle; SILVA PANEZ, Max. Resiliencia en el Ande. Lima: Panez & Silva Ediciones, 2000. • PANTIN Jorge. “Abuso sexual infantil: Reconocimiento y denuncia”. En: Cuadernos de Medicina Forense. Año 2, Nº 1, pp. 13-18, mayo 2003. <http:// www.csjn.gov.ar/cmf/cuadernos/1_2_59.html> • Cedapp, Cesip, Unicef. Proyecto "Sistema de Capacitación y Formación para Operadores y Operadoras de Servicios" como parte del Proyecto Intersectorial "El Estado y la Sociedad contra la violencia, abuso sexual infantil y explotación sexual infantil". Lima, 2007-2008. Material Inédito.

 Referencias sobre vivienda y sobre historia, antropología y sociología urbana:
• ABANTO ROJAS Luis. “Migrantes, cerros y barriadas, o la metamorfosis de la ciudad. Acerca de dos cuentos de Enrique Congrains”. <http://www.andes. missouri.edu/andes/Especiales/LA_Congrains.html> • ACUÑA VIGIL, Percy. Las barriadas: la tarea actual del urbanismo y de los planes de vivienda en el Perú. En: Hatun Llaqta. Revista electrónica de urbanismo. <http://www.urbanoperu.com/filesitos/barriadas.pdf> • ARÉCHIGA CÓRDOVA Ernesto “No es lo mismo vecindad que tugurio, vivencia versus discurso oficial en la ciudad de México de mediados del siglo XX”. Estudios de Historia Cultural. Difusión y pensamiento. <http://www.economia.unam.mx/historiacultural/hist_rev_arechiga.htm> (Este ensayo formó parte del encuentro que llevo por nombre “La Otra Ciudad”, realizado en el mes de septiembre del 2006 en el Centro Cultural “Casa Talavera” de la UACM.). • ARENAS SOSA, Mónica María. Actitudes, percepciones y prácticas corporales de los usuarios adultos de programas de actividad física en las subregiones de la Amazonía. Tesis de grado para aspirar al título de Magister en Motricidad y Desarrollo Humano. Universidad de Antioquía. Medellín 2008. <http://viref.udea.edu.co/contenido/pdf/145-actitudes.pdf> • CANDIA BAEZA David. Metas del Milenio y tugurios: una metodología utilizando datos censales. Santiago de Chile: Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) – División de Población; CEPAL; UNFPA, 2005. Serie Población y Desarrollo No 63. <http://www.eclac.org/publicaciones/ xml/2/25972/lcl2456-P_1.pdf> • Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE).Tugurios, migración y Objetivos de Desarrollo del Milenio. Santiago de Chile: – División de Población; CEPAL; UNFPA, 2007. Serie Población y Desarrollo No 74. <http://www.eclac.org/publicaciones/xml/5/29675/lcl2654-p.pdf> • CÁTEDRA, María. Un santo para una ciudad. Ensayo de antropología urbana. Barcelona: Editorial Ariel, 1997 • CELEMIN, Juan Pablo y ZULAICA, Laura. “Análisis territorial de las condiciones de habitabilidad en el periurbano de la ciudad de Mar del Plata (Argentina), a partir de la construcción de un índice y de la aplicación de métodos de asociación espacial”. Revista de Geografía Norte Grande, 41: 129-146. Santiago, diciembre 2008. <http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S071834022008000300007&script=sci_arttext#1> • CONGRAINS, Enrique. “El niño de junto al cielo”. En: Lima hora cero. Lima: Editorial Círculo de Novelistas Peruanos, 1954

• CRUCES, Francisco. Símbolos en la ciudad. Lecturas de antropología urbana. 2ª ed. Madrid: UNED, 2007. • CRUCES, Francisco y DÍAZ DE RADA, Ángel. La ciudad emergente. Transformaciones urbanas, campo político y campo asociativo en un contexto local. Madrid: UNED; Aula Abierta, 1996. Monografía • CUCÓ GINER, Josepa. Antropología urbana. Barcelona: Ariel, 2004. • DE LOS RÍOS, Sonia. “Cifras de tugurización en viviendas en Lima metropolitana”. Centro de investigación, documentación y asesoría poblacional (CIDAP). <http://www.scribd.com/doc/15024059/Cifras-de-Tugurizacion-enViviendas-en-Lima-Metropolitana> • FERRARO, R. y ZULAICA, L. “Sectorización del sistema periurbano de Mar del Plata, siguiendo criterios ambientales”. En: U. MAYOR DE SAN SIMÓN. Congreso Internacional sobre desarrollo, medio ambiente y recursos naturales, sostenibilidad a múltiples niveles y escalas. Cochabamba: Universidad Mayor de San Simón, 2007. • INEI. “Ficha técnica”. En: Encuesta Nacional de Hogares sobre Condiciones de Vida y Pobreza 2009. Lima: INEI, 2010. • INEI. “Cap. 7: Hogares en Viviendas con Características Físicas Inadecuadas y Hacinamiento”. En: INEI. Características de las viviendas en el Perú 1997. Lima: INEI: 1998. <http://www1.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/ Lib0050/cap7-1.htm> • IÑIGUEZ RUEDA, Lupicinio. Modelos teóricos del hacinamiento. Barcelona: Universidad Autónoma de Barcelona – Bellaterra, 1987. Documentos de Psicología Social U.A.B. Serie monografías Nº 3. Área de Psicología Social. <http://antalya.uab.es/liniguez/Materiales/hacinamiento.pdf> • LENTINI Mercedes y PALERO. Delia. “Las transformaciones en la política habitacional y su papel en la generación de espacios de vida”. 1er Congreso Internacional «Pobres y Pobreza en la Sociedad Argentina». Universidad Nacional de Quilmes, Argentina. Noviembre 1997. <http://www.naya.org.ar/congresos/contenido/quilmes/P1/22.htm> • LEWIS, Oscar. 1959. “La cultura de vecindad en la ciudad de México”. En: Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, año V, nº 17, jul-sept., pp. 349-364. • LEWIS, Oscar. Los hijos de Sánchez. México: Fondo de Cultura Económica, 1964. • MANNARELLI, María Emma. “La infancia y la configuración de los vínculos en el Perú. Un enfoque histórico”. En: Políticas Públicas e Infancia en el Perú. Lima: Save the Children – UK, 2002.

• Flora Tristán. Pecados públicos. La ilegitimidad en Lima en el siglo XVII. Lima. 1993. • Flora Tristán. Limpias y modernas. Género, higiene y cultura en la Lima del novecientos. Lima.1999. • LÓPEZ MAGUIÑA, S., PORTOCARRERO, G. “Sexualidad y cultura pública. Los poderes domésticos y el desarrollo de la ciudadanía”. En: Estudios culturales. Discursos, poderes, pulsiones. Lima: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú, 2001. • RODRIGUEZ, Pablo “Vínculos familiares y fronteras de lo público y lo privado en Perú”. En: La familia en Iberoamérica 1550-1980. Bogotá. Universidad Externado de Colombia. Convenio Andrés Bello. 2004. • MILLONES, Luis. Tugurio: La cultura de los marginados. Lima: Instituto Nacional de Cultura, 1978. • ESTACIO, Jairo, RODRÍGUEZ, Gabriela y SALAZAR Diana. “Comentarios de la salida a los sectores de El Agustino y Lurigancho Chosica”. El blog de los jóvenes investigadores del Programa PACIVUR (Bolivia-Ecuador-Perú). <http://pacivur.blogspot.com/2009/11/comentarios-de-la-salida-los-sectores_25.html> Taller de Jóvenes Investigadores del Área Andina (Ecuador, Perú y Bolivia) organizado por el Programa Andino de Capacitación e Investigación de la Vulnerabilidad Urbana (PACIVUR) del IRD en Lima-Perú. • PALACIOS, Eduardo y ROTTIER, Norma. “Trabajo Social en el campo barrial”. En: Acción Crítica, Nº 6. diciembre 1979, Lima. Publicación del Centro Latinoamericano de Trabajo Social y de la Asociación Latinoamericana de Escuelas de Trabajo Social. • SANTOYO VELAZCO, Carlos y ANGUERA ARCILAGA, María Teresa. “El hacinamiento como contexto: Estrategias metodológicas para su análisis”. Psicothema, 1992, vol. 4, No 2, pp. 551-569 Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de México. Facultad de Psicología, Universidad de Barcelona. Psicothema 1992. <http://www.psicothema.com/pdf/851.pdf> • SIGNORELLI, Amalia. Antropología Urbana: Un libro para repensar nuestras ciudades. Barcelona: Antrhropos Editorial; Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa, 1999. • SPICKER, Paúl, ALVAREZ LEGUIZAMÓN, Sonia y GORDON, David. Pobreza: un glosario internacional. Biblioteca Virtual de CLACSO. <http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/clacso/crop/glosario/h.pd>

Anexos

ANEXO 1
Ficha Social - Técnica
Ejecutan: Financia:

Codigo:

En el marco del proyecto Cerros Seguros: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas, se desarrollará el programa de protección a las niñas en las viviendas tugurizadas. Este programa, plantea la intervención en 500 viviendas para la adecuación de los dormitorios de las niñas, con el objetivo de tener espacios de descanso diferenciados entre los adultos y las niñas. Objetivo: Identificar a las familias en situación de riesgo y colecho dentro de sus viviendas.

I. Aspectos generales de la familia
La familia tiene interés en participar del proceso de evaluación y selección para la adecuación del espacio destinado al dormitorio de las niñas (os)
SÍ NO

Tiempo que habitan en el lote: Años:…………. Meses:….………. Número de familias que viven en el lote actualmente:…………………………...

Composición familiar
Nombre y apellidos Sexo Grado de F M instrucción Ocupación Parentesco con actual el titular Partida Edad DNI Caract.

Descripción de la característica de los integrantes de la familia: P/S: Padre Soltero M/S: Madre Soltera P/Sp: Padre Separado Enf. Cro: Enfermo crónico Vdo: Viudo Vda: Viuda Disc.: Discapacitado (a)

M/Sp: Madre Separada Gs: Gestante

97

En el caso de presencia de personas con discapacidad o enfermedades crónicas, detallar la situación: ................................................................................... ............................................................................................................................. ............................................................................................................................. .............................................................................................................................

Consolidado:
Adultos 18 - 59 Hombre Mujer Adultos 60-más Hombre Mujer Menores 0 – 5 años Hombre Mujer Menores 6 – 10 años Hombre Mujer Menores 11 – 14 años Hombre Mujer Menores 15 – 17 años Hombre NO NO Mujer Total SÍ SÍ

Total

Total

Total

Total

Total

Nº total de adultos en la familia

II. Vulnerabilidad social
En la familia, se han dado situaciones de:
Episodios de violencia dentro de la familia con denuncia y/o atención : Padre a madre Madre a padre Padre a hijos Madre a hijos Padres a hijos Hermano a hermano

Otro: De………………………… A…………………………….

Observaciones: .................................................................................................. ............................................................................................................................. .............................................................................................................................
Antecedentes de abuso sexual en la familia Intento de abuso sexual SÍ NO Delito contra la libertad sexual

En el caso de la existencia de víctimas
Temporalidad Niño Niña Edad Edad Referencias de la víctima Victimario/parentesco Victimario/parentesco

98

En la vivienda, se da la presencia de personas que: Tienen problemas con el consumo de DROGA Tienen problemas con el consumo de ALCOHOL (diario/ semanal) Presencia de personas con antecedentes penales (por delito contra la libertad sexual) Presencia de personas con antecedentes penales (otros)

NO SÍ Nº

Vive en Visita la Relación casa casa con titular

Observaciones: .................................................................................................. ............................................................................................................................. .............................................................................................................................

III.- Vulnerabilidad física
Aspectos generales de la vivienda:
La vivienda en la que habita actualmente es:
Propia Alquilada Otro:

¿Posee otra propiedad dentro o fuera del distrito (Lima)?
SÍ NO

Donde:………………………………………………………………..…………..........
Terreno sin construir Vivienda construida Uso

El material de la vivienda en la que habita la familia es:
Material predominante en las paredes exteriores Ladrillo Madera Esteras Otro Material predominante en pisos Cemento Tierra Otro Material predominante en el techo Eternit /Calamina Esteras y plástico Concreto Otro

¿Cuántas habitaciones hay en la vivienda (sin considerar la cocina y baño)?
Multiuso: Otro: Nº

Uso:……………………………………………………………..……………………...

Con respecto a los servicios higiénicos:
La vivienda cuenta con servicios higiénicos:
SÍ NO

99

El espacio del servicio higiénico es seguro:
SÍ (tiene puerta con seguro, paredes altas, etc) NO (expuesto y no permite privacidad)

Los servicios higiénicos se encuentran:
Dentro de la vivienda Fuera de la vivienda

Material de construcción predominante del servicio higiénico:
Material noble Madera Precario (madera, plástico, etc.)

Aspectos generales del dormitorio:
Para el descanso de la familia, ¿la vivienda cuenta con división de dormitorios (en material liviano o noble)?
SÍ NO

¿Por qué?: ………..………………………………….…..………..……………….....
¿Cómo es la distribución del dormitorio para el descanso de la familia? Adultos Nº ambientes Nº camas Ambos padres Hermanos H M Otros H M H 0-5 M Niños 6 - 10 H M 11 - 14 H M Adolescentes 15 - 17 H M

100

Madre

Padre

Para la adecuación del dormitorio de niñas(os):
Área total de la vivienda construida L: A: Ladrillo Madera Esteras Cortina L: A: Total Total

Material predominante en las paredes del dormitorio Hay algún ambiente dentro de la vivienda, disponible para habilitar como dormitorio Hay espacio dentro del terreno para poder ampliar

Área

L: SÍ NO Área A: L: SÍ NO Área A: Está aledaño al dormitorio

Sí No Sí No

............................................................................................................................. .............................................................................................................................

IV. Aspectos económicos de la familia
Miembros de la familia que aportan económicamente Actividad/ lugar de trabajo Ingreso mensual promedio Actividades adicionales Ingreso mensual promedio Total ingreso mensual

TOTAL ingresos:

Egresos económicos de la familia (mensual)

S./

101

V. Aspectos de salud de la familia
¿Los integrantes de la familia están inscritos en algún tipo de seguro?
SÍ NO EsSALUD Padre Madre Hijos SIS Seguro Particular Otro

¿En el caso de presentarse algún problema de salud dentro de la familia, a donde se dirige?
Posta medica local Hospital MINSA Hospital EsSALUD Consultorio particular

Otro:.....................................................................................................................

VI. Participación
Se compromete a: Participar de las sesiones educativas Facilitar el trabajo de adecuación del dormitorio de niñas Apoyar en la adecuación del dormitorio de niñas (valorizado en S/ 200.0 nuevos soles) ¿Cómo? Mano de obra no calificada Entrega de materiales Aporte económico SÍ NO

En cualquiera de las modalidades de aporte, el o los titulares de la vivienda firmarán un acta o declaración jurada donde conste este aporte valorizado en doscientos nuevos soles. Observaciones: .................................................................................................. ............................................................................................................................. ............................................................................................................................. .............................................................................................................................

________________________ Entrevistado
D.N.I. ......................................

________________________ Entrevistador
D.N.I. ......................................

102

ANEXO 2
Relación de personas entrevistadas
AAHH Tipo de informante Dirigente Nombre y referencia personal Alcibíades Chuchón Guerrero (AChG) Isabel Rodríguez Cueva (IRC) Cenaida Pizarro Paquillauri (CPP) Virgen del Carmen (VC) Poblador/a Raúl Silva Palomino (RSP) Sonia Pizarro Paquillauri (SPP) Andrés Alarcón Abad (AAA) Karina Garriazo (KG) Jesús Vásquez Orosco (JVO) Dirigente Moisés Flores (MF) José Miguel Alarcón (JMA) Segundo Samán Huamán (SSH) Santa Isabel (SI) Poblador/a Óscar Almonacid (OA) Cecilia Ilizarbe (CI) Marleni Rivera Mantari (MRM) Maritza Quispe (MQ) Catalina Gallegos Challco (CGCh) 7 de Octubre (7O) Amauta 1 (A1) C.E. Fe y Alegría (FA) Poblador/a Poblador/a Profesoras Fausta Rufina Ventura Rua (FRV) María Cueva Sulcarayme (MCS) Nathaly Benavides Albinagorta (NBA) Marisol Torres (MT) Ángela Ramos (AR)

103

El proyecto “Cerros seguros en el distrito de El Agustino: Una respuesta social frente al abuso sexual de niñas” es ejecutado por Asociación Solidaridad Países Emergentes (ASPEm) con el financiamiento del Fondo Ítalo Peruano (FIP). Su zona de trabajo la comprenden los AAHH 07 de Octubre, Amauta I, Amauta II, Los Independientes, Santa Isabel, Las Terrazas de Catalina Huanca y Virgen del Carmen, ubicados en los cerros del lado Este de El Agustino, distrito del mismo nombre, en la provincia y departamento de Lima, Perú. El distrito de El Agustino se encuentra ubicado en el quintil 4 del mapa de pobreza del FONCODES. Los AAHH de los cerros de El Agustino son las zonas de mayor pobreza en Lima Metropolitana y también las que presentan los niveles más altos de hacinamiento. Además de la pobreza, en ella se conjugan una serie de circunstancias que se constituyen en amenazas para la seguridad física de las personas, especialmente de las niñas, los niños y adolescentes, expuestos a riesgos de abuso sexual. De hecho los niveles de afectación por este delito, especialmente de las niñas y adolescentes mujeres, son muy altos, dando cuenta de una serie de factores de vulnerabilidad y de riesgo a los que están expuestas. Es éste el problema central que el Proyecto pretende abordar, constituyéndose así en una respuesta social frente a la problemática del abuso sexual de niñas en zonas hacinadas. Por ello, en el marco del proyecto y con el objetivo de aportar al conocimiento sobre la problemática en cuestión, ASPEm desarrolló una indagación respecto a los factores mencionados, en el entendido de que un conocimiento más acotado a la cotidianidad actual de barrios con estas características permitirá tener intervenciones más efectivas.