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La Técnica Jurídica del Derecho Romano Clásico y su Perenne Actualidad

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En el ámbito jurídico, el humanismo se refleja en la aversión y desprecio por la obra y
metodología de los glosadores y comentaristas (mos italicus). Se configura una nueva escuela
jurídica, conocida como mos gallicus, cultivada principalmente por pensadores franceses, que se
presenta como rival del mos italicus. Los centros más destacados de esta nueva escuela fueron las
universidades de Bourges y Valence. Como sus iniciadores se suele señalar a Alciatus, Budaeus y
Zasius, culminando con Cuyacio y Donelo.

Los humanistas reprochan a los juristas medievales no sólo su latín poco elegante, sino además su
ignorancia de la historia y del entorno cultural de la antigüedad mediterránea. Así, el mos gallicus
se ocupa en estudiar el derecho justinianeo desde la perspectiva del desarrollo y contexto
histórico, a la vez que se enfocan sobre el Derecho Romano Pre-clásico y Clásico, es decir, el
derecho republicano y clásico-imperial, etapas que consideraban más interesantes que el período
de Justiniano. Para ello se valieron del estudio de fuentes extra-jurídicas que permitieran conocer
mejor el entorno y desarrollo histórico de la antigua Roma. Esto conduce a una compenetración
entre el estudio de la historia y del Derecho Romano, materias que hasta la fecha son en muchas
maneras inseparables, como se observa incluso en el presente estudio y las obras que nos sirven
de base y referencia.

Importante contribución del humanismo jurídico para nuestra materia es su labor de crítica y
reconstrucción de textos, en la cual pusieron en práctica su cultivo lingüístico, filológico e
histórico, logrando no sólo restaurar y hacer ediciones más fidedignas de la compilación
justinianea (“se puede decir que su ideal era el de crear un texto que hubiera sido el del Corpus
Iuris
, si Triboniano y sus colegas hubiesen trabajado con más cuidado”501

), sino además de textos
romanos extra-jurídicos que hasta el momento no se habían atendido, tales como las obras de
historiadores y pensadores antiguos (Cicerón, Tito Livio, etc.), al igual que textos jurídicos
posclásicos (Breviario de Alarico, Código Teodosiano, etc.), y textos orientales posteriores a
Justiniano (Basílicas, Hexábiblos, Paráfrasis de Teófilo, etc). Destacan las ediciones de textos
justinianeos realizadas por autores como Dionisio Godofredo (1583), Cuyacio (1562, 1585),
Scrimgerus (1558). Como parte de este esfuerzo, tuvo gran auge en esta escuela la llamada ‘caza
de interpolaciones’, que desde esa época es una de las ocupaciones específicas de la ciencia
iusromanista, mediante la cual buscaban restaurar el pensamiento de los juristas romanos
clásicos, librándolo de las añadiduras y deformaciones introducidas por Triboniano, a quien
miraban despectivamente como un hombre de poco carácter y lacayo intelectual de Justiniano,
quien a su vez no era más que un dictador a los ojos de los humanistas: más elocuente que toda
explicación es el título de la obra cumbre de uno de los más destacados cazadores de
interpolaciones: el Antitribonianus de Francisco Hotomanus (1567).

498

Margadant. Ob. Cit. página 195.

499

Cfr. Gambra. Ob. Cit. Páginas 144 y 148.

500

Cfr. Margadant. Ob. Cit. Páginas 195 a 207.

501

Ibid. Página 197.

PANORAMA HISTÓRICO DEL DERECHO ROMANO

101

También a los humanistas se debe un marcado interés por la sistematización del Derecho y sus
materias, partiendo de críticas de la sistemática adoptada en la compilación justinianea. Su
preocupación por la sistematización configura a esta escuela como un eslabón con el
iusnaturalismo racionalista, que posteriormente dará gran impulso a la sistemática jurídica y, con
ello, al movimiento codificador.

La rivalidad entre mos gallicus y mos italicus desembocó finalmente en lo que podría
considerarse como el triunfo del mos italicus en la práctica forense, pues muchos criticaron al
mos gallicus por ocuparse demasiado en cuestiones de erudición histórica y filológica, viendo en
ello esfuerzos estériles para la aplicación práctica del Derecho, la cual se veía más favorecida por
la sólida tradición doctrinal e interpretativa de los juristas medievales. Con la reforma protestante
se desataron muchas persecuciones y guerras religiosas en Europa, ya que en aquel tiempo se
seguía el principio de que la religión del rey o gobernante debía ser la religión de los súbditos, de
tal forma que en algunos países se perseguía a quienes no tuvieran la religión del rey, sea que éste
permaneciera católico o se convirtiera al protestantismo. Por este motivo, muchos intelectuales de
la escuela del mos gallicus huyeron de Francia, refugiándose en países protestantes o de
tolerancia, lo cual contribuyó a la difusión internacional de esta escuela. Sin embargo, no debe
pensarse que a partir de entonces la línea divisoria entre mos italicus y mos gallicus fuera la
misma que entre catolicismo y protestantismo, pues el mos gallicus floreció también en
establecimientos católicos como las universidades de Lovaina y Douai. Otro diciente ejemplo es
el mismo Cuyacio, quien permaneció católico y se mantuvo al margen de las discusiones
teológicas de su época, cortando las conversaciones que gravitaban hacia cuestiones de fe con su
frase “nihil hoc ad Edictum Praetoris” (que significa algo como “esto nada tiene que ver con el
Derecho Romano” o “esto nada atañe al edicto del pretor”).

La escuela del humanismo jurídico también tuvo repercusión fuera de Francia: en
Friburgo/Breisgau, Basilea, Ginebra, Pisa (caso aislado entre las universidades italianas, cuna del
rival mos italicus), algunos partidarios en la Regius Chair de Oxford. Como se mencionó
anteriormente al tratar de la recepción, el mos gallicus arraigó profundamente en Holanda, donde
sus criticadas tendencias eruditas fueron exitosamente matizadas con el sentido práctico para dar
lugar a la nueva escuela de la iurisprudentia elegans, a través de la cual se prolongó hacia
Guayana, Sri Lanka (Ceilán), Escocia y Sudáfrica.

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