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Promoción y Prevención en la salud mental

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PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN EN LA SALUD MENTAL Salud: “Estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia”

(OMS, 2001). Salud Mental: “Estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad” (OMS, 2001) La salud mental está determinada por factores socioeconómicos y ambientales La salud mental y las enfermedades mentales están determinadas por muchos factores de interacción social, psicológica y biológica, de la misma forma en que lo están la salud y enfermedad en general. El riesgo de enfermedades mentales se relaciona en el mundo desarrollado y en vías de desarrollo con indicadores de pobreza, bajos niveles de educación, con malas condiciones habitacionales y bajos ingresos. La mayor vulnerabilidad de las personas en desventaja, en cada comunidad, se explica mediante factores tales como la experiencia de vivir en inseguridad y desesperanza, el rápido cambio social y los riesgos de violencia y problemas de salud física. La salud mental está vinculada a la conducta Los problemas mentales, sociales y de conducta pueden interactuar en forma tal que intensifican sus efectos sobre la conducta y el bienestar. El abuso de sustancias, la violencia y los abusos de mujeres y niños por una parte y los problemas de salud tales como enfermedad cardiaca, depresión y ansiedad por la otra, tienen mayor prevalencia y son más difíciles de afrontar cuando existen condiciones de altos niveles de desempleo, bajo ingreso, educación limitada, condiciones estresantes de trabajo, discriminación de género, estilo de vida no saludable y violaciones a los derechos humanos. La salud mental de cada persona puede verse afectada por factores y experiencias individuales, la interacción social, las estructuras y recursos de la sociedad, y los valores culturales. Está influenciada por experiencias de la vida diaria, experiencias en la familia y la escuela, en las calles y el trabajo. La salud mental de cada persona afecta a su vez cada uno de estos dominios, y por lo tanto, la salud de una comunidad o población. Ni la salud física ni la mental pueden existir solas. El funcionamiento de las áreas mentales, físicas y sociales son interdependientes. Además, la salud y la enfermedad pueden existir simultáneamente. Al reconocer que la salud es un estado de balance incluyendo el propio ser, los otros y el ambiente, estaremos ayudando a que las comunidades e individuos entiendan como buscar su mejoramiento. Las enfermedades mentales son comunes y universales. A nivel mundial, los trastornos mentales y de conducta representaban en 1990 el 11% de la carga total de enfermedad, expresado en términos de años de vida ajustados por discapacidad. Se predice que para el 2020 esto va a aumentar a un 15%. Los problemas de salud mental resultan en una serie de otros costos para la sociedad (OMS, 2003). La depresión fue la cuarta más importante de aportación a la carga de enfermedad en 1990 y se espera que para el 2020 sea la segunda causa de importancia después de la enfermedad cardiaca isquémica. Aun así, la mayoría de los gobiernos y sociedades no le han brindado la debida atención a los temas de enfermedades mentales y la salud mental. Datos recopilados por la OMS demuestran la gran diferencia que existe entre los recursos que están disponibles en los países para salud mental y la carga causada por los problemas de salud mental (OMS, 2001). En las últimas décadas, la carga de

la enfermedad mental ha aumentado en comparación con las ganancias globales en salud de las poblaciones a nivel mundial (Eisenberg, 1998; Desjarlais y otros, 1995). Los objetivos de mejorar la salud mental y disminuir los costos personales y sociales de los problemas de salud, sólo se pueden lograr con un enfoque de salud pública. Dentro del marco de salud pública, las actividades que pueden mejorar la salud incluyen la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y la discapacidad, y el tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas. Estos difieren entre sí, aunque las acciones y resultados se superponen. Todos son necesarios, son complementarios y ninguno es sustituto del otro. Promoción de la Salud Mental: La promoción de la salud debe tener enfoques tanto en el individuo como en el ambiente. Esto exige la participación de una gama mucho más amplia de intervenciones y actores que la que conlleva el modelo tradicional de la medicina que se centra en capacitar a los especialistas para que devuelvan la función a los individuos. La promoción de la salud ha sido definida como acción y abogacía para abordar el rango completo de los determinantes de la salud que son potencialmente modificables (OMS, 1998). La promoción de la salud y la prevención son actividades que necesariamente se relacionan y superponen. Debido a que la promoción se ocupa de los determinantes de la salud y la prevención se concentra en las causas de la enfermedad, la promoción, algunas veces, se utiliza como un concepto paraguas que abarca también las actividades más específicas de la prevención. Determinantes de salud: Factores que mejoran o amenazan el estado de salud de un individuo o una comunidad. Estos pueden ser asuntos de opción individual, tales como fumar o no fumar, o pueden estar relacionados con características sociales, económicas y ambientales más allá del control de los individuos. Los ejemplos incluyen la clase social de la persona, así como el género, etnicidad, acceso a la educación, calidad de la vivienda y presencia de relaciones de apoyo; y en la comunidad incluye el nivel de participación social y cívica, la disponibilidad de trabajo, calidad de aire y diseño de construcción. La promoción de la salud mental se refiere con frecuencia a la salud mental positiva, considerando la salud mental como un recurso, como un valor por sí mismo y como un derecho humano básico que es esencial para el desarrollo social y económico. La promoción de la salud mental tiene el objeto de ejercer un impacto sobre los determinantes de la salud mental con el fin de aumentar la salud mental positiva, reducir desigualdades, construir capital social, crear ganancia de salud y reducir la diferencia en la expectativa de salud entre los países y grupos (Declaración de Yakarta para la Promoción de la Salud, OMS, 1997). Las intervenciones de promoción de la salud mental varían en su alcance e incluyen estrategias para promover el bienestar mental de aquellos que no están en riesgo, aquellos que están en alto riesgo y aquellos que están padeciendo o recuperándose de problemas relacionados con la salud mental (cuadro 1). Se puede obtener mayor información en Promoción de la Salud Mental: Conceptos, Evidencia Emergente, Práctica (Herrman, Saxena & Moodie 2004; OMS 2004b).

Cuadro 1: Definición de la promoción de salud mental "Las actividades de promoción de salud mental implican la creación de condiciones individuales, sociales y ambientales que permitan el óptimo desarrollo psicológico y psicofisiológico. Dichas iniciativas involucran a individuos en el proceso de lograr una salud mental positiva, mejorar la calidad de vida y reducir la diferencia en expectativa de salud entre países y grupos. Es un proceso habilitador que se realiza con y para las personas. La prevención de los trastornos mentales puede ser considerada como uno de los objetivos y resultados de una estrategia más amplia de promoción de salud mental (Hosman & Jané-Llopis 1999)."

Prevención de la Salud Mental: Las afecciones de salud mental se refieren a los problemas, síntomas y trastornos de salud mental, incluyendo la tendencia y síntomas de salud mental relacionados con un padecimiento temporal o continuo. Las intervenciones preventivas funcionan enfocándose en la reducción de los factores de riesgo y aumentando los factores de protección relacionados con los problemas de salud mental. Aunque hay diferentes matices de definiciones en el campo, la prevención de los trastornos mentales es ampliamente entendida de acuerdo a la definición en el cuadro 2. Cuadro 2. Definición de salud pública en relación con la prevención de los trastornos mentales La prevención de los trastornos mentales tiene el objeto de "reducir la incidencia, prevalencia, recurrencia de los trastornos mentales, el tiempo en que las personas permanecen con los síntomas o la condición de riesgo para desarrollar una enfermedad mental, previniendo o retardando las recurrencias y disminuyendo también el impacto que ejerce la enfermedad en la persona afectada, sus familias y la sociedad " (Mrazek & Haggerty, 1994). El enfoque para la prevención de los trastornos mentales radica en el concepto de salud pública, definido como “el proceso de la movilización de recursos locales, estatales, nacionales e internacionales para resolver problemas importantes de salud que afectan a las comunidades” (Detels y otros, 2002). La prevención de los trastornos mentales se enfoca en aquellos determinantes que ejercen una influencia causal, predisponiendo la aparición de los trastornos mentales. Factores Protectores y de Riesgo: Los factores de riesgo están asociados con una mayor probabilidad de aparición de la enfermedad, mayor gravedad y mayor duración de los principales problemas de salud. Los factores de protección se refieren a las condiciones que mejoran la resistencia de las personas a los factores de riesgo y trastornos. Han sido definidos como aquellos factores que modifican, aminoran o alteran la respuesta de una persona a algunos peligros ambientales que predisponen a una consecuencia de inadaptación (Rutter, 1985). En su mayoría, los factores individuales de protección son idénticos a las características de salud mental positiva, tales como la autoestima, fortaleza

emocional, pensamiento positivo, destrezas sociales y de resolución de problemas, habilidades para el manejo del estrés y sentimientos de control. Por esta razón, las intervenciones preventivas dirigidas a fortalecer los factores de protección se superponen en gran medida con la promoción de la salud mental. Existe sólida evidencia acerca de los factores de riesgo y de protección y sus vínculos con el desarrollo de los trastornos mentales (por ej., Coie y otros., 1993; Ingram & Price, 2000). Tanto los factores de riesgo como los de protección pueden ser de carácter individual, relacionados con la familia, sociales, económicos y ambientales. Generalmente, es el efecto acumulado de la presencia de múltiples factores de riesgo, la falta de factores de protección y la interacción de situaciones de riesgo y protección, lo que predispone a los individuos a cambiar de una condición mentalmente saludable a una mayor vulnerabilidad, pasar luego a un problema mental y finalmente a un trastorno mental con todas las características. Las intervenciones para prevenir los problemas de salud mental pretenden contraatacar los factores de riesgo y reforzar los factores de protección a lo largo de la vida de la persona con el fin de interrumpir esos procesos que contribuyen a la disfunción mental humana. Mientras mayor influencia tengan los factores individuales sobre el desarrollo de los trastornos mentales y la salud mental, mayor será el efecto preventivo que se puede esperar cuando se implementen exitosamente. Resulta imperativo que los determinantes abordados en las intervenciones preventivas sean maleables y abarquen factores específicos de la enfermedad, así como también los factores genéricos de riesgo y protección. Los factores genéricos de riesgo y protección son aquellos que son comunes a varios problemas y trastornos de salud mental. Las intervenciones que abordan exitosamente dichos factores genéricos pueden producir un amplio espectro de efectos preventivos. Por ejemplo, la pobreza y el abuso de menores son comunes en la depresión, la ansiedad y el abuso de sustancias. Se puede esperar que las intervenciones que abordan exitosamente la pobreza y el abuso de menores tengan un impacto en todos estos trastornos. Los factores de riesgo y de protección específicos de la enfermedad son aquellos que están principalmente relacionados con el desarrollo de un trastorno en particular. Por ejemplo, el pensamiento negativo está específicamente relacionado con la depresión, mientras que la depresión mayor está específicamente relacionada con el suicidio. Existen también interrelaciones entre la salud mental y física. Por ejemplo, la enfermedad cardiovascular puede producir depresión y viceversa. La salud mental y física también pueden estar relacionadas a través de factores comunes de riesgo, por ejemplo las malas condiciones habitacionales pueden producir una salud mental y física deficiente. Se necesita un mayor entendimiento de las relaciones entre los diferentes trastornos mentales, entre la salud mental y física, y las rutas evolutivas de los factores genéricos y de riesgos específicos de la enfermedad que producen problemas de salud mental. Actualmente, existe suficiente conocimiento disponible, basado en evidencia, acerca de los factores de riesgo y de protección para garantizar las inversiones gubernamentales y no gubernamentales en el desarrollo, diseminación e implementación de programas y políticas basadas en evidencia. Estas intervenciones que abordan los factores de riesgo y protección que tienen un amplio impacto o que son comunes a una variedad de problemas relacionados, incluyendo problemas sociales y económicos, serán las más rentables y atractivas para los diseñadores de políticas y partes interesadas.

Los diseñadores de políticas y programas necesitan tener en cuenta que un trastorno mental específico puede ser el resultado de trayectorias causales bastante diferentes que funcionan para las diversas poblaciones en riesgo. Por lo tanto, las políticas de salud pública efectivas deben abarcar múltiples intervenciones preventivas que aborden múltiples trayectorias causales para las respectivas poblaciones en riesgo. Determinantes sociales, ambientales y económicos de salud mental Factores de Riesgo Factores de Protección Acceso a drogas y alcohol Fortalecimiento Desplazamiento Integración de minorías étnicas Aislamiento y enajenamiento Interacciones interpersonales positivas Falta de educación, transporte, vivienda Participación social Desorganización de la vecindad Responsabilidad social y tolerancia Rechazo de compañeros Servicios sociales Circunstancias sociales deficientes Apoyo social y redes comunitarias Nutrición deficiente Pobreza Injusticia racial y discriminación Desventaja social Migración a áreas urbanas Violencia y delincuencia Guerra Estrés laboral Desempleo

Factores de riesgo y de protección para trastornos mentales Factores de riesgo Factores de Protección Fracaso académico y desmoralización Capacidad para afrontar el estrés estudiantil Capacidad para enfrentar la adversidad Déficits de atención Adaptabilidad Cuidar a pacientes crónicamente enfermos Autonomía o dementes Estimulación cognitiva temprana Abuso y abandono de menores Ejercicio Insomnio crónico Sentimientos de seguridad Dolor crónico Sentimientos de dominio y control Comunicación anormal Buena crianza Embarazos tempranos Alfabetización Abuso a ancianos Apego positivo y lazos afectivos tempranos Inmadurez y descontrol emocional Interacción positiva entre padres e hijos Uso excesivo de sustancias Habilidades de resolución de problemas Exposición a la agresión, violencia y Conducta prosocial trauma Autoestima Conflicto familiar o desorganización familiar Destrezas vitales Soledad Destrezas sociales y de manejo de Bajo peso al nacer conflictos Clase social baja Crecimiento socioemocional Enfermedad médica Manejo del estrés Desbalance neuroquímico Apoyo social de la familia y amigos

Enfermedad mental de los padres Abuso de sustancias por parte de los padres Complicaciones perinatales Pérdida personal — duelo Habilidades y hábitos de trabajo deficientes Discapacidades de lectura Discapacidades sensoriales e impedimentos orgánicos Incompetencia social Eventos de mucha tensión Consumo de sustancias durante el embarazo

PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN DE LA SALUD MENTAL EN CHILE (Documento Técnico MINSAL) I. ANTECEDENTES:

1. La promoción y prevención representan, en los últimos años, una estrategia sanitaria orientada a la modificación de los determinantes de la salud, principalmente focalizados en el mejoramiento de las condiciones materiales de la vida (reducir la pobreza) y el fomento de los hábitos de vida saludable (alimentación, actividad física) Sin embargo, estudios recientes de salud pública demuestran que controlando la variable ingreso económico, las conductas no saludables, como el sedentarismo, el tabaquismo y la alta ingesta calórica sólo explican el 50 % del riesgo de enfermar, persistiendo las diferencias de nivel de salud entre las personas. Es posible postular que existen nuevos determinantes de la salud, tan poderosos como los tradicionales. La baja cohesión social, la mala distribución del ingreso o bajo capital social serían fuertes determinantes del nivel de salud de las poblaciones. Ambos conceptos están ligados a la participación comunitaria, a la confianza existente entre las personas, y entre éstas y las instituciones sociales, a la fortaleza de las redes sociales de apoyo y a las normas y costumbres de la comunidad. Estos nuevos determinantes son capaces de generar alteraciones del sistema neuroendocrino, inmunitario y el funcionamiento biológico general. Las alteraciones psicobiológicas - inducidas por condiciones sociales - incidirían en la capacidad de responder fisiológica, conductual y emocionalmente frente a las situaciones de demanda o exigencia a que están sometidas las personas. El nivel de estrés y la baja tolerancia a éste, aumentan la vulnerabilidad de enfermar o morir. Un ambiente social poco cohesionado, donde el individuo sufre faltas de respeto a lo largo de su desarrollo biológico, parece deteriorar su capacidad de respuesta psicobiológica frente a los agresores de la vida: menor capacidad adrenérgica, mayor facilidad para la angustia y la depresión, menor respuesta inmune, estilos de vida compensatorios como tabaco, alcohol, alimentación excesiva. 2. El sector salud tiene la oportunidad de actuar en cuatro momentos en que esta vulnerabilidad podría ser disminuida: en el período perinatal, la crianza temprana, las redes de apoyo social y las condiciones laborales. Mientras mejor sea la experiencia de las personas en estas cuatro áreas, menor será la posibilidad de enfermar o morir prematuramente. Así, lograr mejor peso al nacer, un fuerte

apego temprano, evitar la violencia en la familia, estimular relaciones significativas de afecto, evitar el aislamiento social, facilitar el acceso y estimular la participación en redes sociales desde el inicio de la escolaridad, además de influir en los entornos de trabajo, estimulando la creatividad y el control sobre la propia actividad laboral, son estrategias que permiten disminuir la vulnerabilidad de personas y grupos. 3. La promoción de la salud es una estrategia de reciente desarrollo. Sólo diez años después de la Declaración de Alma Ata sobre la Atención Primaria, en 1989, se realizó la primera Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud en Otawa, Canadá. En la tercera Conferencia, realizada en Yakarta y titulada “Nuevos actores para una nueva era: llevar la promoción de la salud al siglo XXI” se dio participación al sector privado y se señaló que los requisitos para un buen nivel de salud son condiciones tan globales como la paz, la vivienda, la educación, la seguridad, el ingreso, el empoderamiento de la mujer, un ecosistema estable, los derechos humanos y la equidad. En dicha conferencia se reconoció también que la pobreza, el envejecimiento de la población, la concentración de la población en grandes centros urbanos, el sedentarismo, la alimentación inadecuada, las enfermedades crónicas, la violencia civil y doméstica y el abuso de drogas, son condiciones que amenazan y deterioran la salud. 1 4. A pesar de los grandes avances de los últimos años, la promoción y prevención en salud mental continúan siendo un ámbito de acumulación de experiencia en pleno desarrollo. Recién en el último Congreso Mundial de la Federación Mundial de Salud Mental realizado en Chile el año 1999 se acordó realizar, en el curso del año 2000, la primera Conferencia Mundial de Promoción y Prevención en Salud Mental. 5. La promoción de la salud mental ha desarrollado un instrumental conceptual y metodológico para analizar y actuar sobre una gama muy amplia de condiciones sociales que son críticas para mejorar las condiciones de salud y calidad de vida. Busca convocar a la sociedad en su conjunto a desarrollar e implementar políticas, planes y programas de acción para lograr un desarrollo humano y social más equitativo. 1 II. OBJETIVOS Y ESTRATEGIAS PARA LA PROMOCION Y PREVENCION EN SALUD MENTAL

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Existe consenso de que el propósito de las acciones de promoción y prevención en salud mental, es la disminución del impacto negativo que el estrés psicosocial tiene en el bienestar individual y colectivo, o nivel de salud mental. Este objetivo se logra favoreciendo el desarrollo de factores protectores, modificando los de riesgo y disminuyendo las inequidades mediante la priorización de las acciones en los grupos más vulnerables y con menos recursos. 1. Una de las estrategias fundamentales para proteger la salud mental es el desarrollo de habilidades para el fortalecimiento de las personas, familias y grupos, que les permita una comunicación efectiva con los otros y una mayor capacidad de enfrentamiento al estrés. Esta estrategia considera las distintas etapas de la vida, incluyendo acciones desde el embarazo, para enfrentar los cambios físicos, sociales y psicológicos del desarrollo. En la práctica, es necesario aumentar la capacidad de: 1 • Comunicación interpersonal / habilidades sociales positivas 2 • Reconocer y expresar sentimientos y emociones 3 • Establecer y mantener vínculos afectivos

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• Resolver conflictos • Dedicar tiempo libre a actividades recreativas / deportivas / artísticas • Tener una actividad sexual responsable • Ser capaz de resistir la oferta de drogas y exceso de alcohol Así mismo, la acción preventiva en salud mental se orienta a disminuir: • El comportamiento violento • El abuso de alcohol / consumo de drogas • El aislamiento social / afectivo • Los sentimientos de baja autoestima • La dedicación absorbente y competitiva a la actividad laboral / ausencia de intereses vinculados al esparcimiento.

El conjunto e interacción entre estas capacidades ha sido definido como un estilo de vida favorecedor de la salud mental. El estilo de vida es un sistema de respuestas que expresa el modo habitual en que una persona interactúa con su propio cuerpo y el ambiente social y físico, definiendo estrategias para hacer frente a las demandas y desafíos que se presentan durante esta interacción. Estas demandas y desafíos son concebidos como situaciones a resolver – capaces, por lo tanto, de generar estrés - para lo cual la persona realiza esfuerzos cognitivos y comportamentales con el fin de modificarlos, reducirlos o tolerarlos. De esta manera, el desarrollo o reintegración al repertorio de una persona de las capacidades mencionadas, permite mantener o recuperar el nivel de bienestar, así como contribuir al bienestar de las personas con quienes ella se relaciona. El estilo de vida se aprende en la interacción con los demás y con el ambiente, en los entornos naturales en los que transcurren las distintas etapas vitales de las personas. 2. Otra estrategia, vinculada más directamente a aspectos sistémicos de la participación y organización es aumentar el grado de cohesión social, creando un tejido social protector y favorecedor del desarrollo humano, disminuyendo la intensidad y complejidad de las demandas y desafíos de la vida. Esto se logra construyendo redes de apoyo social a nivel familiar, social y comunitario, sin exclusiones, aportando así a la superación de las desigualdades que favorecen la marginación de personas y grupos. La mayor cohesión social permite a las personas y grupos ejercer un mayor control, tomar e implementar decisiones de acuerdo a los proyectos de vida, sobre los asuntos de la vida personal y comunitaria. La existencia y calidad del tejido social depende y también se expresa en los entornos naturales de interacción entre las personas. III. EFECTIVIDAD DE LAS ACCIONES DE PROMOCION Y PREVENCION En la ultima década se ha desarrollado un importante proceso de reflexión, sistematización conceptual y análisis de experiencias, principalmente en países como Canadá y Australia, orientado a operativizar estrategias integrales para la promoción y prevención efectiva de la salud de sus poblaciones. La evidencia acumulada ha permitido fundamentar la efectividad de intervenciones en cuanto a determinantes de la salud como la alimentación, la actividad física, el tabaquismo, el uso riesgoso de alcohol.

Existe evidencia también de que es posible reducir los accidentes y la incidencia del maltrato con intervenciones realizadas durante el embarazo. Es posible disminuir el fracaso escolar y la necesidad de ayuda social mediante intervenciones realizadas con niños de edad pre escolar, así como la conducta impulsiva e inhibida en escolares, a través del aumento de sus habilidades sociales y de resolución de problemas. En adultos, se pueden favorecer conductas de reiniciar estudios y búsqueda de trabajo mediante programas de manejo de estrés y control de los sentimientos de ansiedad y depresión. En adultos mayores puede disminuirse la aparición de síntomas físicos, ansiosos y depresivos y aumentar las actividades y relaciones psicoafectivas en viudas, realizando intervenciones los meses siguientes al duelo. Existe mayor evidencia de la efectividad de intervenciones preventivas, más específicas respecto a un tipo de riesgo y a una población determinada, como por ejemplo para reducir o retrasar el consumo de drogas y abuso de alcohol, los embarazos no deseados en adolescentes y los problemas psicosociales en hijos de personas con enfermedades mentales severas. La efectividad de las acciones para la promoción y prevención de riesgos depende, en gran medida, de la coherencia de los contenidos y acciones intersectoriales entre sí, de la pertinencia de la intervención, de su integración en la vida cotidiana, de la reordenación real de los servicios para realizarlas, de la masividad de llegada de los mensajes educativos, de la participación y compromiso de las personas sanas y de las figuras de prestigio, de autoridad o de identificación colectiva. La efectividad de las acciones de prevención, dependen, además, de la especificidad de la intervención en relación al tipo de riesgo y al grupo destinatario de ellas. 1 2 3 IV. ACCIONES PARA LA PROMOCION Y PREVENCION EN SALUD MENTAL Aunque, conceptualmente, la promoción y la prevención tienen objetivos específicos distintos, en la realidad, las estrategias de intervención de los sistemas de salud se expresan en actividades que los integran y potencian. No sólo los destinatarios de la comunicación social masiva representan personas y grupos con una amplia gama de capacidades personales y condiciones de riesgo, sino también en los espacios o entornos naturales confluyen personas con distinto grado de vulnerabilidad, conductas de riesgo y acceso a redes de apoyo. 1. El nivel de acciones relacionadas con políticas nacionales y regionales son principalmente responsabilidad de Ministerios Sociales y Subsecretarías Regionales

(SEREMIS). Contribuir a modificar los factores socioeconómicos, políticos, culturales de esta carga, especialmente para los grupos menos favorecidos de la población, es responsabilidad del Estado y de todas las instituciones y organizaciones, públicas y privadas. Valores como la dignidad de las personas, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la sensibilidad cultural y la participación son elementos orientadores de las acciones de promoción de la salud mental. Un elemento importante para fundamentar la urgencia de estas acciones es reconocer que Chile está superando los 5.000 dólares de ingreso per cápita, pero está empeorando la distribución del mismo. La relación entre esperanza de vida y nivel de ingreso per cápita es directa, pero más allá de los 5.000 dólares se pierde y depende de cómo está distribuido el ingreso en el país. Esta situación de la sociedad chilena se expresa en problemas de seguridad humana (entendida como capacidad de

ejercer opciones confiando en que las oportunidades de hoy no desaparecerán mañana) y el alto grado de desconfianza en las relaciones interpersonales y con los sistemas de salud, educación, previsión y trabajo que detecta en Informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de 1998. 2. Las acciones de promoción propias de los prestadores de salud - además de la intencionalidad educativa y de la entrega permanente de habilidades al usuario y su familia en todo tipo de atención se realizan en el marco de las iniciativas comunales de salud y salud mental, espacio en el que confluyen las acciones de todos los servicios, sectores y organizaciones, para ser realizadas por los equipos de salud con la asesoría y apoyo de los Equipos de Salud Mental y Psiquiatría Ambulatorios, con : a) organizaciones comunitarias, profesionales de otros sectores, autoridades y medios de comunicación locales como una forma de participación regular en acciones intersectoriales en los entornos naturales que concentran la permanencia e interacción de las personas: escuelas, lugares de trabajo, barrios y poblaciones. usuarios o consultantes y sus familias de mayor riesgo, actividades para la prevención de los problemas prioritarios de salud mental, de acuerdo a su edad y género y a la especificidad de los factores condicionantes o desencadenantes:

b)

1 • Lactantes y pre escolares expuestos a estresores tales como: muchos hermanos, familia disgregada o disfuncional, condiciones de vida difíciles por pobreza y aislamiento. 2 3 • Escolares de primer ciclo básico con conductas desadaptativas, que viven sin su padre, en los que hay una persona con enfermedad mental o pertenecen a familias que no participan en redes comunitarias. 4 5 • Adolescentes que viven en entornos violentos, expuestos a oferta de alcohol y drogas, con fracaso escolar o deserción escolar. 6 7 • Embarazadas y mujeres adultas que viven violencia intra familiar, con muchos hijos, jefas de hogar, con enfermedades crónicas, en condiciones de vida difíciles por pobreza y aislamiento. 8 9 • Adultos con enfermedades crónicas, estrés laboral, bebedores problema de alcohol. 10 11 • Adultos mayores con insuficiente soporte familiar y social. 12 ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Bibliografía: Promoción de la Salud Mental: Conceptos, evidencia emergente, práctica. OMS, 2004. Prevención de los Trastornos Mentales: Intervenciones efectivas y opciones de políticas. OMS, 2004. Guía Técnica: Promoción y Prevención en Salud Mental. Ministerio de Salud, Chile.

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