12 – DIANNE CONTRA GOLIATH

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¿Boa Dianne? – repitió Jim.

El joven capitán pirata miró extrañado a la muchacha. ¿La mujer más fuerte de Amazon Lily? La verdad es que a parte de a Marguerite, no conocía a ninguna otra guerrera de las Kuja. Así que aquella especie de título no le decía mucho sobre la verdadera fuerza de Dianne. Pero los hechos hablaban por sí solos. Aquella mujer era más fuerte que él. Era algo que había probado en sus propias carnes en la taberna del pueblo. Y además, su fuerza parecía estar a la par con la de aquel gigante, pese a la diferencia de tamaño: Boa Dianne… – repitió de nuevo, pensativo.

Goliath Smallest lanzó un poderoso grito y volvió a atacar. La muchacha esquivó el puñetazo con rapidez. Se desplazaba alrededor del gigante, mareándole. El corsario golpeaba una y otra vez el suelo, errando el blanco. Dianne era como un borrón: ¡¡¡QUÉDATE QUIETA DE UNA VEZ, PERRA!!! – gritó indignado el pirata, mientras volvía a fallar el golpe. Es rápida – comentó Jim al ver aquello. No – respondió Marguerite, para su sorpresa – Es decir, – siguió – no es que no sea rápida. Sin embargo, no está esquivando sus golpes por su rapidez – el joven pirata la miró extrañado. ¿Entonces?

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Es su forma de desplazarse – aclaró la mujer – Está empleando una técnica de pies. Una que recibe el nombre de “Fotsporene av Tyr”*.

Jim volvió a fijarse en la muchacha. Intento “oír” sus movimientos, y gracias a ello fue capaz de percibirlo. Era como si el pie de la joven se deformara. No apoyaba toda la planta al desplazarse, sólo la punta, con las yemas de los dedos. Cargaba todo el peso de su cuerpo en ellos y rotaba sobre estos: Nunca había visto nada igual – comentó sorprendido – Tu amiguita sabe manejar su cuerpo a la perfección – Marguerite sonrió. Aunque por fuera lo parezca, Dianne no es simple fuerza bruta – dijo – No sólo tiene músculos. También sabe hacer un buen uso de ellos – Jim asintió. Debe de haberse sometido a un entrenamiento muy duro – miró a la mujer y esta le negó con la cabeza. El joven pirata arqueó una ceja extrañado. Para ella, es algo innato – dijo la anciana – Ha peleado desde que tenía uso de razón, sí, pero… – le miró fijamente – “Ha peleado desde que tenía uso de razón”. No entiendo – Marguerite sonrió con cierta nostalgia. Conocí a Dianne hace quince años, cuando no era más que una niña de tres – empezó – Cierto día, las Hermanas Gorgonas, mis señoras Boa Sandersonia y Boa Marigold, decidieron encabezar una expedición a la isla vecina de Rusukaina. Los informes de las patrullas apostadas allí, hablaban de que durante los últimos meses, la fauna del lugar había mostrado un comportamiento muy inusual – Jim la observó con interés.

*Fotsporene av Tyr: “Pasos de Tyr”, en noruego. O eso supongo (risas). Tyr era el dios nórdico de la guerra.

>>Bestias enormes, salvajes y temibles, contra las que sólo nuestras más poderosas guerreras eran capaces de lidiar, ahora parecían haber sido domesticadas. Caminaban por los alrededores tranquilas, sin atisbo de ira u hambre voraz. Pero, y esto quedó muy remarcado en los informes, con un profundo miedo que se reflejaba en sus ojos. ¿Miedo? – se extrañó Jim – ¿Hacia qué? “Hacia quién”, era la respuesta a aquel misterio – indicó Marguerite – En lo más profundo de aquella isla selvática, encontramos a una niña. O mejor dicho, a una criatura con aspecto de niña – el pirata la miró extrañado – Los animales la evitaban, temerosos. Y nosotras también sentimos temor ante aquella figura menuda que apenas levantaba unos palmos del suelo. ¿Haoushoku? – inquirió Jim. El más poderoso que había sentido nunca – asintió la anciana – A duras penas me mantuve en pie. La mayoría de nuestras guerreras perdieron la consciencia en el acto – se paró unos segundos, mientras ambos contemplaban como la niña de aquel relato mareaba a un inmenso gigante en la actualidad – Las Hermanas Gorgonas decidieron que una cría no podía seguir sola en aquel lugar, y nos pidieron que la lleváramos con nosotras – siguió. Una gota de sudor le resbaló por el rostro – No sé si fue porque se sintió amenazada, o por simple afán destructivo, pero aquella enana de tres años se revolvió como un animal salvaje y nos derrotó a todas. Yo perdí el conocimiento, como las demás. Cuando desperté más tarde, en palacio, pues en aquel entonces servía directamente a las hermanas, me enteré de que la muchacha había logrado ser reducida con los esfuerzos combinados de Sandersonia y Marigold, y que había sido llevada a Amazon Lily, y adoptada por ellas – sonrió divertida – Maldita mi suerte,

cuando mis señoras me encomendaron la tarea de ser la nodriza de aquella niña. Pero al final, y con mucho esfuerzo, entre las tres logramos convertir a una bestia salvaje que apenas sabía articular palabra, en toda una amazona, que con tan solo seis años, se había convertido en el orgullo de Kuja – miró a Jim – La llamamos Dianne*, pues era la única palabra que era capaz de vocalizar al principio. Y acabó adoptando el apellido de mis señoras – terminó. Jim volvió a mirar a aquella muchacha, y se llevó la mano al mentón, pensativo: Eso sólo me aclara un poco más los orígenes de tu amiguita, y su fuerza – comentó. Se giró de nuevo hacia Marguerite – ¿¡Pero de quién ha aprendido esa forma de combatir!? Ya te lo he dicho, es innata – indicó la mujer – Su estilo fue mejorando con los años, sí. Pero nadie la enseñó apropiadamente a pelear – señaló – A los cinco años, cuando ya había recibido la educación suficiente como para no ser un peligro para el resto de las Kuja, las Hermanas Gorgona decidieron llevar a palacio a una famosa maestra de armas. La niña había mostrado aptitudes para el combate, y ellas consideraron que refinar su estilo de lucha sería lo más apropiado. En la primera lección, la maestra le dio a elegir entre un montón de armas embotadas para el adiestramiento, y ella escogió un par de hachas. Le indicó que aquel día sólo se defendería de sus acometidas, que el ataque recaería en sus “jóvenes e inexpertas” manos – sonrió, y se giró hacia Jim – ¿Qué crees que pasó? Dianne la derrotó – indicó.

*Un pequeño apunte (tal vez algo tardío). El nombre de Dianne se pronuncia tal cual se lee, “Dianne”, no “Dayann”. No es el inglés de Daiana, si no una deformación mía de “Diana” (diosa romana de la caza).

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La humilló – apuntó Marguerite – Era la primera vez que la niña cogía unos aceros. Y aunque estos estuvieran desafilados, los manejaba con perfecta maestría. ¡La pobre mujer acabó pidiendo cuartel, aterrorizada! – comentó entre risas.

Jim era incapaz de tomarse aquello a broma. Comprendía perfectamente a aquella mujer. Él mismo había sentido en sus carnes el instinto asesino de aquella muchacha. Tragó saliva y se volvió hacia Marguerite: ¿Y qué pasó después? – preguntó. La anciana sonrió. En vista a sus aptitudes, las hermanas decidieron hacerla competir en la arena de combate, junto a otras guerreras – miró fijamente – Y como ya te he dicho, con tan solo seis años, se convirtió en la mejor luchadora de la competición. Fue entonces cuando adoptó el apellido de las hermanas, y empezó a ser tratada como otro miembro de la realeza de Kuja. Y todo gracias a ese talento innato suyo y a esa extraña forma de combatir – asintió Jim. No hay registros de ninguna otra persona que lo haya utilizado antes – indicó Marguerite – Ni en Amazon Lily ni fuera de ella. Al menos por lo que sabemos – miró con seriedad a su protegida – Ella la llama “De Ni Grener av Yggdrasil”. Jim miró a la joven con curiosidad: “Las Nueve Ramas de Yggdrasil”*, ¿eh?

*Yggdrasil: Un fresno perenne conocido por ser el “árbol de la vida”, o “fresno del universo” en la mitología nórdica. Sus raíces y ramas mantienen unidos entre sí los nueve mundos: Midgard, Asgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim.

Smallest jadeaba ante Dianne, con el cuerpo doblado por el cansancio. La chica sonrió: Qué, ¿te falta el aliento? – comentó. El corsario tomó aire y se alzó en toda su altura intentando recuperar la dignidad perdida. ¡¡¡TE VOY A APLASTAR, MICROBIO!!! – gritó, y asestó un puñetazo que hizo temblar la tierra. Dianne volvió a ser un borrón y reapareció unos metros atrás. ¡Tranquilo, grandullón! – dijo – ¡Sólo estaba jugando un poco al “pilla-pilla” contigo! Pero, si te has cansado de jugar, – agarró sus armas con firmeza – ¡termino con esto ahora y sanseacabó! – el gigante frunció el ceño. ¿¡¡TE ATREVES A BURLARTE DE MÍ!!?

El corsario lanzó un golpe con la izquierda, que Dianne esquivó saltando, para caer en el antebrazo del pirata: ¿Me tiendes un puente? – inquirió Dianne, divertida – ¡Qué amable!

La joven empezó a subir por el brazo izquierdo del gigante, mientras hacía girar las hachas con gran rapidez, a baja altura: ¡¡¡MALDITA MOCOSA!!! – Smallest intentó atraparla con el otro brazo, pero la muchacha aprovechó la ocasión para saltar y continuar la subida por este. Cuando Dianne llegó a la altura del hombre derecho, pegó un gran salto, varios metros por encima del gigante, y detuvo el giro de sus armas en pleno vuelo: ¡¡Bifröst!!* – gritó.

*Bifröst: “Camino oscilante”. Nombre dado al Arco Iris por los pueblos escandinavos. Según la mitología nórdica, une Midgard (la Tierra) con Asgard (el Reino de los Dioses), en el camino hacia el Valhalla.

Smallest soltó un grito desgarrador, cuando una multitud de cortes empezaron a abrírsele en ambos brazos, provocando una lluvia rojiza: ¡¡¡MALDITA ZORRA!!! – maldijo dolorido, llevándose las manos a los brazos, confuso, sin saber qué heridas tapar. ¡Y ahora la puntilla! – anunció Dianne, dispuesta a dar el golpe de gracia.

Smallest llevó a cabo un último esfuerzo, dispuesto a asestarle un golpe en el aire: ¡¡¡MUERE!!! – el gigante lanzó su brazo derecho, airado, pero los cortes se abrieron aún más, y el dolor le hizo bajarlo, errando el blanco. La amazona aprovechó la oportunidad para usar la extremidad como plataforma de apoyo, y se lanzó hacia el cuello del pirata, a gran velocidad: ¡¡Himinbjorg mjød!!* – gritó.

El filo de sus hachas cortó en profundidad a través de la garganta del gigante, y este soltó un grito ahogado. La sangre manó con fuerza del cuello. Dianne cayó con firmeza en tierra, pese a la altura, mientras Jim contemplaba asombrado como los más de setenta pies de altura de aquel pirata caían pesadamente, como una montaña que se derrumba. La amazona se incorporó, y agitó el par de hachas, dejando que la sangre salpicara. Se llevo una de las armas al hombro, y miró por encima de este al cadáver del gigante:

*Himinbjorg mjød: “Hidromiel de Himinbjorg”, en noruego. Según la mitología nórdica, Himinbjorg era el palacio en el que residía Heimdall, dios guardián del Bifröst. Se situaba en el punto más alto de este, y a veces era visitado por el resto de dioses, que disfrutaban del delicioso hidromiel de Heimdall.

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Dale recuerdos a Hela* de mi parte, engendro de Jötunheim** – dijo.

*Hela: En la mitología nórdica, diosa (o giganta) que reinaba desde su morada en Helheim, el Reino de los Muertos. **Jötunheim: Unos de los nueve reinos o mundos de Yggdrasil. Es el Reino de los Gigantes.

“One Place”, una obra de Andrés Jesús Jiménez Atahonero. Fanfic original basado en la obra “One Piece” del mangaka Eiichiro Oda. Hecho por fan para fans.

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