La participación en una escuela democrática

LA PARTICIPACIÓN EN UNA ESCUELA DEMOCRÁTICA

Cuadernillos de apoyo a la gestión escolar democrática

Silvia Conde

Cuadernillo 5

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La participación en una escuela democrática

CONTENIDO

Presentación institucional Educar para la democracia La participación democrática La participación en una escuela democrática ¿Para qué participar? El aprendizaje de la participación Para saber más... referencias bibliográficas

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La participación en una escuela democrática

PRESENTACIÓN INSTITUCIONAL

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La participación en una escuela democrática

EDUCAR PARA LA DEMOCRACIA

El Instituto Federal Electoral ha puesto en marcha un programa de apoyo curricular denominado Educar para la democracia. Este programa pretende promover en las escuelas de preescolar, primaria y secundaria, procesos de educación ciudadana centrados en el desarrollo de once competencias cívicas y éticas.1 También se busca propiciar la construcción de ambientes escolares democráticos mediante el apoyo a diversos procesos de gestión en los que intervienen: directivos, prefectos, personal de apoyo a la docencia, padres y madres de familia y la comunidad en la que se encuentran insertos los planteles educativos. Dentro del aula se promueve que el docente desarrolle situaciones didácticas problematizadoras, prácticas y relevantes en las cuales a partir de los contenidos curriculares presentes en los planes y programas oficiales y con el apoyo del material didáctico disponible. Como apoyo a esta actividad, se han elaborado doce ficheros para cada grado de la educación básica (tres para preescolar, seis para primaria y tres para secundaria). En ellos los docentes encontraran algunas referencias sobre el desarrollo de competencias cívicas y éticas así como orientaciones generales sobre la planeación de situaciones de aprendizaje en las que se correlacionen contenido de distintas asignaturas. Sabemos que la experiencia educativa o sólo ocurre dentro del salón de clases, sino que el ambiente escolar tiene un gran poder formativo. Por ello en esta serie

1 El contenido y los rasgos de las competencias se describen con detalle tanto en los ficheros de cada grado como en el capítulo dos del documento general “Educar para la democracia: La educación ciudadana basada en el desarrollo de competencias cívicas y éticas”.

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de 8 cuadernillos encontrará algunas sugerencias para desplegar una gestión escolar democrática. Los títulos de los cuadernillos son los siguientes: El apoyo al trabajo docente en un contexto democrático: El programa Educar para la democracia La definición de un proyecto educativo democrático La dirección democrática El trabajo colegiado: Corresponsabilidad para el logro de una meta en común. La participación en una escuela democrática Hacia un ambiente escolar justo y de legalidad: Reglas, disciplina y solución de conflictos. La construcción de un ambiente escolar sano, respetuoso y promotor de una autoestima equilibrada: el respeto a los derechos humanos La vinculación con las familias y con la comunidad

El propósito de esta serie es ofrecer al directivo y al colectivo docente algunas ideas generales sobre las implicaciones que tiene en la organización de la escuela y en la naturaleza de las interacciones humanas al interior de ella desarrollar una educación centrada en el desarrollo de competencias cívicas y éticas. La serie parte de una concepción de gestión escolar que va más allá del sentido habitual de administración y “se aproximan al de dirección, gobierno y más puntualmente a la idea de participación colectiva por parte de los miembros de una organización en los procesos de diseño, decisión y evaluación del funcionamiento de la misma”.2
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Furlán, Alfredo, Monique Landersman y Miguel Ángel Pasillas, (1992) “La gestión pedagógica. Polémicas y casos”, En Justa Ezpeleta y Alfredo Furlán, La gestión pedagógica de la escuela. Santiago de Chile: UNESCO/OREALC, pp. 141.

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Cada cuadernillo se centra en una dimensión de la gestión escolar. Inicia con una reflexión sobre las competencias cívicas y éticas que se fortalecen en la dimensión que se aborda en el cuadernillo, se analizan algunos rasgos de dicha dimensión así como su importancia para la formación ciudadana. Se incluyen algunas sugerencias concretas para el mejoramiento de los procesos de gestión, las cuales han sido tomadas de la experiencia de directivos, docentes, padres de familia, alumnos y comunidad en general de escuelas de educación básica de nuestro país. Al final se incluye una bibliografía para que el directivo o el colectivo docente profundicen su búsqueda, si así lo desean.

El uso de los cuadernillos Los cuadernillos son un apoyo a la gestión democrática de la escuela. Como se ha dicho, incluyen sugerencias para mejorar las relaciones entre la comunidad educativa y para fortalecer los procesos formativos. No son recetarios de actividades o pautas de acción que los directivos deban seguir. Si bien el primer cuadernillo contiene orientaciones generales sobre el programa Educar para la democracia, los cuadernillos de gestión no tienen una secuencia rígida, sino que pueden ser consultados en función de las necesidades de la escuela. Cada uno de ellos responde a una dimensión de la gestión escolar que ofrece posibilidades formativas y que, además, se relaciona con el mejoramiento de la calidad educativa. Por ello, esperamos que sea útiles tanto para fortalecer la democracia en las escuelas como para que los alumnos aprendan más, mejor y sean mas felices en la escuela.

Las competencias cívicas y éticas en el ambiente escolar Las competencias cívicas son el conjunto de comportamientos, actitudes y conocimientos que las personas aplican en su relación con otros así como en su 6

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actuación sobre el entorno social y político. En el caso de la ciudadanía democrática, estas competencias además de ser cívicas son éticas porque requieren estar fundadas en un código ético personal, construido de manera autónoma a partir de los principios y valores de la ciudadanía democrática. En el programa Educar para la democracia se ha definido un listado flexible de competencias cívicas y éticas considerando los rasgos que quisiéramos tuvieran los jóvenes que egresan de la secundaria en cuanto a su forma de relacionarse con las demás personas, su autoestima y capacidad de autorregularse, su compromiso con su entorno social y político, en cuanto a sus capacidades y valores de participación así como en sus conocimientos habilidades y actitudes relacionadas con la democracia. Es decir, para definir las competencias cívicas y éticas partimos de lo deseable, pero sabemos que esto no siempre es posible. Así que para hacer una propuesta realista, sometimos lo deseable a una serie de condiciones reales a fin de definir competencias cívicas y éticas posibles de alcanzar. La cultura política mexicana, las deficiencias educativas en algunos contextos socio políticos y económicos del país, así como por los niveles de desarrollo moral y cognitivo de las niñas y los niños de educación básica, la naturaleza de los procesos educativos de las escuelas básicas así como las condiciones materiales de las escuelas y del trabajo docente son algunos elementos que en marcaron la dimensión de lo posible en la definición de las competencias cívicas y éticas. Las once competencias resultantes son las siguientes:

Me conozco, me valoro y me regulo Me comprometo con mi comunidad, con mi país y con el mundo Respeto la diversidad Conozco, respeto y defiendo los derechos humanos Convivo de manera pacífica y democrática Me comunico y dialogo

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Participo Soy crítico Respeto y valoro la justicia y la legalidad Defiendo la democracia Valoro la autoridad democrática

En este cuadernillo se analizan las estructuras escolares y las condiciones del ambiente institucional que favorecen la participación democrática del alumnado. En el cuadernillo 4 se han abordado algunas recomendaciones para la participación democrática de los docentes mediante el trabajo colegiado y en el cuadernillo 8 se analizan los procesos y espacios de participación de los padres de familia y de la comunidad.

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LA PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA

Una de las funciones básicas de la escuela es preparar a los alumnos para pensar críticamente y para actuar democráticamente en una sociedad no democrática. Para lograrlo, es preciso fortalecer las experiencias que contribuyen al aprendizaje de la participación. Participar es tomar parte en decisiones y acciones que de alguna manera nos impactan, nos competen o nos interesan, ya sea que nos afecten directa o indirectamente. Existen muchas formas, tipos y grados de participación, las cuales van desde hacer acto de presencia, estar simplemente apuntado, estar informado, opinar, gestionar, ejecutar, ser miembro de, tomar decisiones o implicarse en algo en cuerpo y alma. Estos tipos de participación se pueden organizar en una escala que va de mayor a menor responsabilidad y compromiso, el siguiente esquema, elaborado por Samuel Gento Palacios3 es de gran ayuda para comprender los distintos niveles de participación.

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Gento Palacios, Samuel. Participación en la gestión educativa. Madrid: Santillana, aula XXI, 1994, pp. 13.

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+ DIRECCIÓN

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Información
Se transmite simplemente una decisión tomada por la autoridad correspondie nte para que los afectados la ejecuten o para que estén informados.

PARTICIPACIÓN + Consulta
Se pide opinión a los afectados, si bien la decisión la toma en cualquier caso la autoridad pertinente.

Propuesta
Los afectados aportan opiniones y argumentan a favor o en contra, pero la autoridad decide en todo caso aprobando o modificando propuestas o asumiendo otras diferentes.

Delegación
Un grupo o algunas personas son facultados para tomar decisiones de manera autónoma, aunque la responsabilidad última corresponde al delegante, quien mantiene la autoridad definitiva.

Codecisión
Se produce una decisión en común, tras la participación de los afectados.

Cogestión
La participación de los implicados se produce en la toma de decisiones y en la práctica de las mismas

Autogestión
La decisión corresponde a quienes la han de poner en práctica, por lo que actúan con total autonomía.

La participación es uno de los pilares de la democracia porque ésta se basa justamente en la amplia participación del pueblo en la elección de gobernantes, en la expresión libre de ideas y opiniones, en la toma de decisiones, en la defensa de los derechos, en la solución de los conflictos así como en la acción organizada para mejorar el entorno.

No toda participación es democrática La participación democrática es mucho más que simplemente formar parte de una comisión o estar apuntado en una lista de votantes. Implica la acción comprometida, consciente e informada mediante las formas institucionales establecidas y con apego a la ley y a los principios de la democracia y la dignidad humana. No es democrática: una reunión en la cual un pequeño grupo trata de imponer sus puntos de vista de un pequeño sector,

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cuando un grupo se organiza para agredir a los demás o para coartar sus derechos

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cuando se utiliza una supuesta libertad de expresión para difamar a alguien o para ofenderlo

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cuando se traspasan los límites impuestos por la ley, las normas y los principios.

La auténtica participación democrática se da cuando individuos o grupos de personas intervienen en la discusión y en la toma de las decisiones con el propósito de fijar y conseguir objetivos comunes y, además, cuando esta intervención ocurre mediante procedimientos basados en los principios de la democracia

Habilidades y actitudes para la participación democrática Para participar de manera efectiva es preciso contar con ciertas habilidades para involucrarse en asuntos de interés común, para tomar decisiones colectivas, para elegir autoridades y representantes así como para expresar sus puntos de vista. Además de habilidades, para participar se requiere tener el interés de hacerlo y comprender que en una sociedad democrática tenemos el derecho de intervenir e involucrarnos en los asuntos que nos interesan como individuos o como grupo. Este interés es el principal motor de la participación. En general quienes participan lo hacen para conseguir un objetivo individual, colectivo, público o privado, porque les preocupa colaborar en la resolución de un asunto o bien porque asumen el compromiso de la defensa de principios universales como la paz, la justicia o la conservación de la vida. Detrás de esta motivación se ubica la sensibilidad hacia los problemas sociales y la capacidad de indignarse y actuar. En este sentido, la escuela puede contribuir a fortalecer el sentido solidario de la participación y evitar que los alumnos participen sólo motivados por el interés personal. Cuando una persona desea participar, ha vencido la apatía y la desconfianza; sabe que puede influir en las decisiones, confía en que sus opiniones y

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sugerencias serán escuchadas y tomadas en cuenta o que, en caso contrario, recibirá un argumento sólido. Una participación democrática requiere considerar que no todas las propuestas son aceptables, sino que es preciso considerar los intereses de las mayorías y el apego a los principios de legalidad, justicia y dignidad humana. Responsabilidad, el respeto, la tolerancia y la libertad son algunos de los valores que dan sustento a la participación democrática, la cual también involucra aspectos emocionales. La responsabilidad es particularmente importante ya que quien participa activamente se hace cargo de un problema, de tomar una decisión, de mejorar una situación o de bien promover el interés personal o colectivo. Además, incluye el sentido de corresponsabilidad, basada en la unión de esfuerzos de las personas y grupos involucrados así como en el reconocimiento de los límites y atribuciones de cada uno de los actores.

Ventajas e inconvenientes de la participación En general la participación ofrece más ventajas que desventajas, no obstante, es un proceso complicado que implica esfuerzo, claridad de metas, puesta en práctica de habilidades y actitudes favorables y otras condiciones objetivas. A continuación presentamos un cuadro comparativo con algunas ventajas e inconvenientes inspirados en un texto de Samuel Gento Palacios4, a fin de que estimule su propio análisis al respecto.

Ventajas de la participación Los participantes se enriquecen mutuamente gracias a las aportaciones de todos. Se reducen los conflictos gracias a que éstos se discuten y se ha establecido una mayor cohesión entre el grupo. Se estimula la solidaridad y la responsabilidad a través de la aceptación de distintos roles en la participación.
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Inconvenientes de la participación La toma de decisiones lleva más tiempo Se pueden tomar decisiones poco viables pero muy populares Quienes tienen mayor capacidad de argumentación pueden manipular los procesos de toma de decisiones.

Gento Palacios, Samuel. Op. Cit, pp. 14.

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Se mejora la calidad del trabajo realizado Los planes de formulan más rápido Se impulsa el trabajo en equipo y el logro de objetivos comunes

El análisis de las ventajas y los inconvenientes es una herramienta útil para orientar el proceso de democratización de la escuela, puesto que no se parte de una visión unilateral de los procesos participativos, sino que se reconoce la dificultad y se coloca al colectivo docente en posición de valorar si las ventajas son mayores que los inconvenientes, o no.

ACTIVIDAD Reflexione sobre los siguientes aspectos 1. ¿Cuáles son los conceptos que se tienen en la escuela sobre la participación democrática? 2.- ¿Qué ventajas y qué inconvenientes ven a la participación? 3.- ¿Qué opina el colectivo docente sobre la participación en la escuela? ¿Quiénes deben participar? ¿En qué casos? ¿Mediante qué mecanismos? 4.- ¿Qué características consideran que debe tener la participación para ser democrática? 5.- ¿Qué tipos de participación prevalecen en la escuela? 6.- ¿Cómo cree que se puede propiciar una participación más autónoma y menos dirigida?

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LA PARTICIPACIÓN EN UNA ESCUELA DEMOCRÁTICA

Contrario a lo que algunas personas piensan, la promoción de la participación del alumnado en la escuela no es una moda, sino que tiene un carácter formativo por varias razones: Mediante la participación se ejerce el derecho al aprendizaje, al libre pensamiento y a la libre decisión. La participación es un valor tanto personal como social que da sentido y fuerza moral a la vida en sociedad. Es un método de trabajo que diversifica y respeta las diferentes perspectivas y realidades que enriquecen la formación. Es un contenido básico que problematiza la relación social y permite la construcción del conocimiento.5

Un ambiente escolar participativo se caracteriza por un conjunto de condiciones y características: Diálogo. En un contexto de participación democrática existen adecuados canales de comunicación y en el cual se reconoce el
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MARTÍNEZ Rodríguez, Juan Bautista (coord.) (1998). Evaluar la participación en los centros educativos. Colección Educación al día. Madrid: Editorial Escuela Española, pp 6-7

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derecho a expresar de manera responsable las opiniones, críticas, cuestionamientos y propuestas. Respeto. La participación democrática se funda en principios de legalidad y dignidad humana. Por ejemplo, se asume que el ejercicio de la libertad de expresión estará limitado por el respeto a la diversidad, a la honra, a la vida privada y a la veracidad. Ambiente regulado. No es posible una auténtica participación democrática en un contexto sin normas, sin límites y sin principios. Ambiente crítico: Un ambiente escolar democrático necesariamente es crítico, es decir, admite la expresión de diversos puntos de vista, de interpretaciones de los hechos distintas a las ofrecidas por la autoridad, del disenso, así como de cuestionamientos y propuestas. Una sociedad democrática se fortalece mediante el adecuado funcionamiento de las instituciones, de las leyes y de la organización social y política, pero también se vigoriza a través de las prácticas democráticas que se logran establecer en la familia, en la escuela, en los grupos de amigos, en la colonia, en los grupos sociales, etcétera. En ese sentido, la escuela puede configurarse como un ambiente escolar que favorezca la amplia participación de los alumnos, maestros y padres de familia en la toma de decisiones, en el gobierno escolar y en la conducción del proceso educativo. Olga Velázquez plantea una serie de características de una escuela que favorece la convivencia democrática. A continuación se incluye un fragmento de su texto:

El Centro educativo: un lugar para la convivencia de la democracia

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Sin duda, para dar línea a cualquier proyecto que trate de concretar la vivencia de procesos de educación democráticos, es esencial clarificar algunos de sus rasgos. A continuación se señalan los más significativos:

6 Velázquez de Hanón, Gloria. “El centro educativo: un lugar para la convivencia de la democracia. Guía didáctica. Educación para la democracia. Managua: Centro de educación para la democracia. 1994, pp. 24 30.

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La participación en una escuela democrática - Un centro democrático es un centro que organiza, como una ciudad, toda su labor hacia el logro de una verdadera vivencia democrática. Para ello debe concretar en su planteamiento institucional la filosofía de la escuela y los objetivos que permitirán englobar el trabajo institucional con un norte común: el desarrollo de procesos de enseñanza y aprendizaje democráticos y generadores de actitudes y valores que preparen a los alumnos para asumir, de forma efectiva, su rol democratizador en la familia y la comunidad. - Las relaciones que se establecen entre todos los actores (administradores, docentes, alumnos y los padres), se sustentan en los principios democráticos. Por tanto, serán relaciones de horizontalidad en las que se manifestarán en forma permanente el respeto, la libertad de expresión, la igualdad de oportunidades, la solidaridad y la justicia. - El director ejerce la autoridad mediante patrones de liderazgo democrático y estimula en alumnos y docentes su propia capacidad de ejercer acciones de liderazgo democrático al participar en el desarrollo de la acción educativa y pedagógica. - El centro educativo democrático asume permanentemente el reto de proyectarse e interactuar con la comunidad respetando los principios, las actitudes y los valores democráticos y contribuyendo al desarrollo de éstos en la vida cotidiana de las familias y la comunidad en general. - Propicia en cada una de sus aulas la vivencia de una práctica pedagógica democrática. - Ofrece a los docentes y los alumnos un alto grado de participación en la toma de decisiones institucionales. - Propicia una fuerte organización estudiantil mediante la instauración de directivas de grupo y de gobierno estudiantil institucional. - En estos centros se asume la búsqueda de la vivencia democrática como una responsabilidad compartida por todas las asignaturas y disciplinas y no se concentra, como tradicionalmente se ha hecho, en asignaturas como Cívica y Ciencias Sociales o Estudios Sociales. - En un centro educativo democrático se asume y respeta la existencia de diferencias entre los estudiantes, derivadas de la pertenencia a grupos culturalmente diversos: étnicos, religiosos, de sexo, ideológicos o de clase o condición social; a la vez que se destierra de ella todo tipo de acción discriminatoria con respecto a estos grupos. Así visualizado el perfil de un centro educativo democrático, es importante destacar que todo proyecto o acción educativa tendiente a consolidar la democracia debe orientar todo su esfuerzo a fortalecer el desarrollo de ese perfil institucional.

ACTIVIDAD Analice el texto “El centro educativo: un lugar para la convivencia de la democracia”. - En columna izquierda de la siguiente tabla sintetice los rasgos de una escuela en la que se vive la democracia.

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- En la columna de la derecha anote los avances que se han logrado en su escuela para concretar estos rasgos. En caso de que no se presenten avances, proponga acciones para lograrlo.

Rasgos de una escuela en la que se vive la democracia

Avances y propuestas concretas

Espacios para la participación en la escuela En las escuelas mexicanas existen diversos órganos y espacios para la participación de maestros, padres de familia y alumnado. Algunos de ellos están normados mediante reglamentos de observación general y otros son establecidos mediante el acuerdo de la comunidad escolar. En el caso de los maestros, como se señala en el cuadernillo 4, las principales estructuras de participación son el Consejo Técnico, las comisiones o las academias, a través de las cuales los docentes participan en la organización de distintas actividades académicas y de desarrollo, realizan proyectos de mejora o bien programas especiales. Por su parte, los padres y madres de familia así como la comunidad cuentan con las asociaciones de padres de familia y con el Consejo de Participación Social para involucrarse en la organización de actividades de apoyo a la función de la escuela, para la realización de proyectos de mejor y para cooperar en las tareas que los docentes les soliciten. Estas estructuras de participación se abordan en el cuadernillo de gestión 8.

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Se pueden distinguir dos tipos de estructuras que propician la participación del alumnado: las orientadas a la participación individual y las que promueven la participación colectiva y organizada.

La promoción de la participación estudiantil individual

Mediante la participación individual se reconoce que las personas como tales son un factor clave para la vida democrática. Un equívoco en la interpretación de la vida escolar democrática es asumir que la participación necesariamente debe ser colectiva y de manera organizada. Nada más lejos de la verdad. Sabemos que aun en el colectivo más solidario, quienes participan son personas, sujetos con una individualidad y con intereses personales, los cuales pueden estar encaminados a la búsqueda del bien común. Reconocer la dimensión individual de la participación implica crear un ambiente en el que cada persona se sienta comprendida, respetada, valorada y atendida en sus sentimientos, intereses, deseos y capacidades. Las estructuras y mecanismos para la participación individual tienen como propósito construir condiciones para que los alumnos expresen sus opiniones, propuestas, necesidades o cuestionamientos desde una perspectiva personal. Los buzones de sugerencias, el periódico escolar, la apertura en los canales de comunicación, la política de puertas abiertas, dirigir una queja al director, exponer una idea para mejorar la escuela o participar en un debate dentro del salón de clases son ejemplos de la participación individual del alumnado. De manera particular, los alumnos participan de manera individual cuando se enfrentan a una situación relacionada con la defensa de sus derechos. Esta participación será efectiva en la medida en que los alumnos desarrollen las capacidades de argumentación, se asuman como sujetos de derechos, posean las habilidades necesarias para dirigirse a la autoridad con respeto y con firmeza y utilicen los procedimientos institucionalmente establecidos. Asimismo, es preciso que la escuela fortalezca los mecanismos y espacios para la expresión individual 18

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del alumnado y de manera permanente se les oriente para asumir compromisos personales ante el grupo. Veamos algunos ejemplos.

Establecimiento de compromisos personales Una forma muy sencilla de promover la participación individual es mediante un diálogo abierto y respetuoso entre maestros y alumnos con el propósito de establecer compromisos personales o de expresar puntos de vista. El siguiente texto ilustra un diálogo en el cual una maestra de sexto grado de primaria fortalece la participación individual y el compromiso personal.

Alumno: Propongo avanzar en los trabajos que no hice antes y ya no faltar. Maestra: Fíjate bien lo que estás diciendo. Dijiste tres cosas fundamentales: mis problemas son que falto, que soy descuidado y que no pongo atención. Luego dijiste, lo que voy a hacer es ya no faltar, poner más atención y terminar los trabajos que tengo pendientes. Ahí te estás comprometiendo con todos, con tu equipo, con tu grupo y con tu escuela en general. ¿Sí? (El alumno se queda viendo a la maestra) Me interesa puntualizarlo para que realmente nos comprometamos a lo que sí podamos cumplir. Entonces ¿ratificas tu compromiso? Alumno: (Asiente con la cabeza) (6º A: RAS20).

El periódico escolar El periódico escolar es un buen espacio para proyectar la voz del alumnado. En él pueden expresar sus propuestas, sus preocupaciones o simplemente exponer sus ideas. En seguida se presenta un ejemplo del tipo de contribuciones que los alumnos pueden hacer al periódico escolar, desde una perspectiva crítica y propositiva.

En opinión de los jóvenes En los últimos años antes del 2000 surgió la pasión por el graffiti. Esto resalta mucho no sólo en las calles, sino en la
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escuela u lo peor de todo en las aulas, que se ven afectadas porque dan mala apariencia y las personas que nos visitan nos juzgan, no a uno, sino a todos como vulgares grafiteros en lugar de estudiantes, por lo que debemos armarnos de valor y no encubrir a los grafiteros. Hay que desenmascararlos porque nuestra escuela queremos que sea la mejor escuela.
Villalobos, Eduardo, 2do. H. Periódico escolar Condorito. Escuela secundaria federal ES-2 Rogelio Aranda, Parral Chihuahua, Volumen 1, 2000, pp 1.

Carta a mi maestro En algunas escuelas se promueve un clásico recurso de participación estudiantil que consiste en promover que los alumnos de manera individual escriban una carta a sus maestros en la cual expresen su gratitud por lo aprendido, señalen algunos aspectos con los que no están de acuerdo y hagan propuestas de mejora. Mediante esta actividad se fomenta la crítica y la autocrítica, la visión propositiva y responsable así cómo la expresión de las inconformidades y la cultura de la denuncia. En escuelas secundarias del estado de Chihuahua se realiza sistemáticamente esta actividad en el marco de un programa institucional denominado “Renovación pedagógica”. Se suele aplicar esta actividad en momentos clave del ciclo escolar, como una contribución al diagnóstico y como una forma de seguimiento de las actividades. Los alumnos elijen libremente a qué maestros escribir sus cartas y las firman si lo consideran conveniente. Los maestros reciben las cartas que les han enviado sus alumnos y reflexionan al respecto en una sesión de trabajo colegiado. A continuación se incluyen dos ejemplos de Carta a mi maestro.
Trabajo muy a gusto con todos los maestros porque me dan las clases muy bien. A veces pasamos a exponer, pero no me gusta una cosa: que los que pasan a exponer se equivocan y los compañeros se ríen de ellos y algunas veces hasta los maestros se ríen y los que se equivocan le agarran miedo y ya no participan por eso. Atentamente, un alumno que los quiere mucho. (Secundaria técnica, Guachochi, Chih)

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Me gusta la forma en que dan las clases todos los maestros pero no me gusta que tengan alumnos preferidos y que cuando pidamos participación no se la den sólo a los más inteligentes… Las clases del profe Manuel A. me gustan mucho porque él no tiene preferidos y a todos los trata igual, también porque él sí nos comprende. (Secundaria técnica, Chihuahua)

ACTIVIDAD

1.- Analice la forma como en su escuela se promueve la participación estudiantil individual. 2.- Proponga con el colectivo docente la realización de las actividades que considere más viables, por ejemplo un buzón de sugerencias o un periódico escolar.

Espacios para la participación colectiva y organizada

La mayoría de las escuelas del país tienen formalmente constituidos los órganos de participación colectiva del alumnado. Entre otros se encuentran las siguientes: Sociedades de alumnos Consejo Estudiantil Comisiones de alumnos. Asambleas escolares Cooperativas escolares

Es por todos sabido que estas estructuras suelen constituirse sólo para cubrir un requisito formal, pero con frecuencia no funcionan. En una escuela democrática es preciso que todos estos organismos tomen vida, que más allá de su dimensión

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burocrática, maestros, alumnos, directivos y padres de familia las hagan suyas, las conviertan en herramientas para el funcionamiento de la escuela. Fortalecer estos órganos de participación tiene un gran potencial educativo ya que no sólo posibilita que los alumnos vivan una experiencia democrática sino que además facilita la aplicación de principios y valores en la vida escolar. No obstante, en términos generales este recurso educativo es poco aprovechado. En la mayoría de las escuelas, las sociedades de alumnos no se presentan como auténticos espacios para la toma de decisiones o para la formación de una cultura de participación democrática, sino que formalizan una disposición normativa o en el mejor de los casos aprovechan al alumnado para tareas menores como la limpieza de las escuelas, el encalado de árboles, la colecta para damnificados o la organización de una fiesta. Analicemos el potencial formativo de algunos de los principales órganos de participación estudiantil, así como los desafíos que nos plantean y las sugerencias para fortalecerlos desde la gestión directiva.

La Sociedad de Alumnos La Sociedad de alumnos es un órgano de representación estudiantil que pretende fomentar que el alumnado participe en la realización de actividades culturales y recreativas, organice algunas actividades para la mejora de la escuela, contribuya a la integración del alumnado y a la realización de actividades con y para la comunidad. Existen distintas formas de integrar la sociedad de alumnos. En algunos casos se hacen planillas integradas por alumnos de distintos grupos, las cuales se someten a un proceso electoral por parte de toda a comunidad estudiantil. En otros casos se eligen a los alumnos con los mejores promedios, se integran con los representantes de cada grupo o bien son elegidos por los maestros. Con frecuencia en primaria sólo participan en la integración de esta sociedad los alumnos de quinto y sexto grados de primaria. Con el propósito de fortalecer la experiencia formativa que implica la integración de la Sociedad de alumnos y de la elección de la mesa directiva de la misma, el 22

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Instituto Federal Electoral colaboró con la Secretaría de Educación Pública para promover la realización de un proceso electoral similar a las elecciones del país, para velar por la transparencia del proceso electoral así como para promover la amplia participación del alumnado. Las actividades realizadas en el marco de dicho proceso incluyen la integración de plantillas o “partidos políticos”, la divulgación y discusión de sus propuestas entre la comunidad escolar, el ejercicio del voto, el conteo y la proclamación de la planilla ganadora. Asimismo, se integró un Consejo Estudiantil Electoral que tuvo como misión vigilar la transparencia y legalidad del proceso.

El Consejo Estudiantil El Consejo estudiantil es un órgano de representación de alumnos electos de manera libre y democrática. La creación del Consejo Estudiantil como órgano de participación y gobierno es una experiencia antigua que en algunas escuelas secundarias ha cobrado una especial relevancia. Esta figura de participación no está regulada por la normatividad oficial, sino que se ha desarrollado en algunas escuelas como alternativa a la sociedad de alumnos, con el propósito de que los alumnos comprendan y aprendan de manera vivencial un conjunto de nociones fundamentales para la vida democrática, tales como equidad de género, revocación del mandato, toma colectiva de decisiones, libertad y democracia. Se integra por alumnos de cada grupo quienes pueden ser removidos en cualquier momento a decisión del grupo que los eligió, en caso de que su desempeño no les sea satisfactorio. Puede organizarse en las comisiones que mejor les convenga. A través del Consejo Estudiantil los alumnos participan en las decisiones de la escuela, organizan actividades académicas, asumen responsabilidades del funcionamiento regular de la escuela, intervienen en la solución de conflictos así como en asuntos disciplinarios, realizan actividades para el mejoramiento de las relaciones, acciones hacia la comunidad o de beneficio para la escuela, organizan el periódico escolar y representan a la comunidad estudiantil ante la dirección y los

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órganos de participación en la escuela.7 En todo momento es conveniente que participe algún maestro dentro del consejo estudiantil, quienes cumplirán funciones de orientación y regulación, lo que implica asesorar a los alumnos en la elaboración de sus planes, en el desempeño de sus funciones y apoyarlos en la resolución de los conflictos y problemas. Como todos los órganos de participación, el Consejo Estudiantil no está exento de desafíos. La auténtica participación del alumnado y la aceptación de las propuestas de los jóvenes por parte de los docentes son dos de los desafíos más claros, ya que en general las opiniones de los profesores son consideradas de mayor peso que las de los alumnos. Un grupo de estudiantes de escuelas secundarias técnicas de Chihuahua propone los siguientes aspectos para mejorar el funcionamiento del Consejo Estudiantil.8 Mantener siempre un buen ánimo Trabajar todos como el equipo que somos Entender que estar en el consejo es trabajar por un cambio en la escuela. No sólo hacer planes, sino llevarlos a cabo Estar seguros de cuáles son nuestros objetivos No sólo decir “yo estoy en el consejo”, sino trabajar y esforzarse para lograr el cambio. Informar a toda la escuela sobre los planes que se tienen, buscando un mayor apoyo por parte de todos.

Dueñas Moreno, Gabriel. El proyecto de renovación pedagógica y la gestión escolar democrática. I Congreso de renovación pedagógica, documento base para el análisis y la discusión en las mesas de trabajo, Cuauhtémoc, Chih. 3 y 4 de julio de 2001, Departamento de Investigación Educativa 8 Escuela secundaria Técnica 77, V Congreso estatal estudiantil “Voces desde el aula”, Secretaría de Educación y cultura, Servicios educativos del Estado de Chihuahua, Departamento de Investigación Educativa, 23 de mayo del 2003.

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Las comisiones de alumnos Las comisiones de alumnos tienen el propósito de que los alumnos asuman responsabilidades concretas en el trabajo colectivo cotidiano. Se utilizan tanto para organizar las tareas a realizar en el grupo o en la escuela y para hacer operativos los acuerdos de las asambleas, el consejo estudiantil o la sociedad de alumnos. En la siguiente tabla se resumen las características de algunas comisiones de alumnos que se despliegan tanto en el aula como en la escuela. Éstas han sido identificadas en diversas escuelas primarias y secundarias del país. Su descripción obedece a lo que se realiza en la práctica, ya que no están reguladas por ningún documento normativo.

Comisión Formación Puntualidad y asistencia Noticias o de diario vivo

Funcionamiento Ordena la entrada al salón y organiza al grupo en los actos cívicos Pasa lista cuando se requiere o cuando el maestro lo solicita. Al inicio de la jornada promueve la lectura de noticias relevantes de los periódicos o de los diarios elaborados por los alumnos. Colabora con el docente en la elaboración de un registro del cumplimiento diario de las tareas por alumno Se encarga de prestar y recoger los libros y mantener ordenada la biblioteca del salón, así como hacer las solicitudes y devoluciones de libros a la biblioteca escolar. Asimismo, se hace cargo de la distribución, mantenimiento y cuidado de los materiales comunes Vigila el cumplimiento del reglamento de cada grupo, llama la atención a quienes “hacen desorden” y, en algunos casos, sanciona a los alumnos infractores aplicando el reglamento. Cuida la limpieza personal y de las áreas de trabajo y establece los mecanismos para salir al baño por turnos sin solicitar permiso cada vez Cuida que no se consuman alimentos fuera del horario establecido, que se distribuyan los desayunos escolares y que nadie se quede sin comer Funciona en casos de siniestros como sismos o incendios. Los comisionados se preparan para informar a sus compañeros acerca de las medidas de seguridad en estos eventos y participan en la coordinación de los simulacros del grupo Promueve la realización de eventos culturales y deportivos, además de que apoya a los docentes en la atención a algunos

Tareas Biblioteca y material

Orden

Aseo y baños

Comidas

Seguridad

Organización

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La participación en una escuela democrática concursos y convocatorias. Académica Lectura Acción social y ecología Detecta a los alumnos con más bajo rendimiento académico para analizar con los maestros las alternativas de apoyo Promueve la lectura recreativa en la comunidad escolar Coordina acciones de vinculación con la comunidad y de atención de problemas en ella.

Algunas comisiones pueden tener horarios más o menos fijos, como la de puntualidad o la de formación. Hay comisiones que funcionan durante toda la jornada mientras que otras tienen un carácter contingente y entran en acción en cualquier momento ya sea por iniciativa propia o a petición del maestro. Ese es el caso de la comisión de orden y la de materiales. Las comisiones varían de una escuela a otra tanto en sus funciones como en su forma de organización. Para ejercer las tareas asignadas a la comisión, los alumnos necesitan claridad en lo que se espera que hagan, cuándo y cómo lo deben hacer. Cuando se asignan por primera vez las comisiones, los maestros requieren explicar a los alumnos sus responsabilidades y de manera permanente orientarles en el ejercicio de las facultades que la misma comisión les confiere. El resto del grupo tiene una participación importante en esta orientación y, de manera especial, en la evaluación de su desempeño.

ACTIVIDAD Para el fortalecer las habilidades, actitudes y valores relacionados con la representatividad y la corresponsabilidad en actividades que benefician a todos, promueva que se organicen en los grupos comisiones de salud, de limpieza, de orden o de actividades recreativas. Observe el funcionamiento de estas comisiones, oriente a los docentes para generar una experiencia formativa cuando sea necesario. Es recomendable que comente con docentes y padres de familia sobre la contribución que estas comisiones hacen a la construcción de un ambiente democrático. 26

La participación en una escuela democrática

Las asambleas escolares Las asambleas son el espacio en el cual los alumnos y el maestro organizan el trabajo, toman decisiones y resuelven los problemas. Son un clásico recurso para fortalecer la participación democrática. Celestín Freinet ya hacía referencia a ellas, las concebía como una pequeña sociedad de alumnos, organizada por ellos mismos, con la ayuda de los maestros, de cara a actividades comunes. En el reto de imprimir a un proceso grupal un sentido de colectivo el docente tiene mucho que hacer, ante lo cual señala Freinet lo siguiente:
...El maestro debe contentarse con ofrecer posibilidades de actividad, con colocar a los alumnos en una atmósfera de trabajo y organizar en la escuela un embrión de la sociedad, con sus reglas, leyes y costumbres, en íntima relación con los procesos sociales actuales... el papel del maestro es esencialmente antiautoritario, su esfuerzo debe tender a dar al niño conciencia de su fuerza y a convertirlo en actor de su propio porvenir en el seno 9 de la gran acción colectiva.

Como estrategia de organización y de cogestión, las asambleas son el espacio para: - Distribuir tareas administrativas - Organizar el trabajo cotidiano - Establecer normas de aplicación general. - Evaluar el cumplimiento de las responsabilidades individuales y colectivas que cada miembro del grupo ha asumido - Atender y analizar los problemas y conflictos (interpersonales, de disciplina, discusión sobre cuestiones de aprendizaje, entre otros).

A lo largo del ciclo escolar, las asambleas de grupo van cambiando de propósito y contenidos. En las que se realizan al inicio del ciclo escolar, se nombran las comisiones y se acuerda el reglamento del grupo, el cual se revisa en las asambleas mensuales.

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Freinet, Celestín citado en Jesús Palacios, La cuestión escolar. Crítica y alternativas. Barcelona: Laia, 1984, pp. 112.

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La participación en una escuela democrática

Cooperativas escolares Son organizaciones en las cuales los alumnos y las alumnas se agrupan para cumplir un objetivo común, generalmente vinculado con la producción o comercialización de productos. En algunas escuelas, las cooperativas son una alternativa para desarrollar en los alumnos competencias de empleabilidad, ya que además de aprender a trabajar en equipo, elaboran y venden artesanías, productos agropecuarios o agroindustriales.

ACTIVIDAD

Comente con el colectivo docente los siguientes aspectos.

1.- ¿Qué problemas se enfrentan en la escuela para desarrollar experiencias de participación estudiantil? 2.- ¿Cómo contribuyen los espacios de trabajo colegiado a la construcción de prácticas democráticas en las escuelas? 3.- En el siguiente cuadro, se señalan algunos espacios de participación estudiantil. Comente con sus colegas cómo funcionan éstos en sus escuelas. 4.- Propongan algunas ideas para mejorar su funcionamiento a fin de propiciar una mayor y mejor participación del alumnado en la toma de decisiones, la resolución de conflictos y la corresponsabilidad en algunas tareas.

¿Funciona como espacio de participación democrática? Sociedad de alumnos

¿Qué le falta para ser un auténtico ámbito formativo?

Ideas para mejorar su funcionamiento

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La participación en una escuela democrática

Consejo estudiantil

Comisiones alumnos

de

Asambleas escolares

Cooperativa escolar

La participación en el proceso de aprendizaje

La participación de los alumnos en su proceso de aprendizaje es una condición necesaria de la formación ciudadana, ya que además de las responsabilidades individuales y del compromiso que cada cual asuma con su propio proceso de aprendizaje se fomenta la responsabilidad ante el aprendizaje grupal. Esta participación incluye distintas actividades: elección de la organización del trabajo, elección de los materiales, establecimiento de los mecanismos para tomar decisiones, organización con su grupo de trabajo, exposición de algún tema y realización de una tarea mediante el trabajo por equipo. Diversas investigaciones muestran que en general las decisiones son tomadas por el profesor de forma unilateral.10 Sin embargo, aun en un salón de clase tradicional, sin aspiraciones de participación democrática, los alumnos tienen oportunidad de participar en ciertas decisiones básicas, aunque sean los maestros quienes deciden cómo organizar el salón o cómo se van a realizar las actividades.

10 Anguita Martínez, Rocío, “La participación del alumnado varía en función de las áreas y el tipo de centro”. En Juan Bautista Martínez Rodríguez (Coord.) Evaluar la participación en los centros educativos, Madrid. 1998, pp 31.

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La participación en una escuela democrática

Los alumnos eligen con qué compañeros trabajar, pueden pedir al profesor que repita lo que no entendieron, pueden elegir participar voluntariamente en las tareas de la clase e intervenir en las clases. Las investigaciones también señalan que en las escuelas rurales parece ser más fácil establecer contextos de aula participativos debido a que en general los grupos son más pequeños, el ambiente suele ser más cordial y relajado en parte porque los alumnos se conocen y suelen jugar juntos durante la tarde. La forma de organizar la experiencia educativa puede favorecer la participación de los alumnos en el proceso de aprendizaje. En el cuadernillo 1 se abordan algunas sugerencias para propiciar que el trabajo en el salón de clases sea significativo, basado en el enfoque socio afectivo, favorecedor de la comunicación el diálogo y la cooperación, entre otros aspectos. Sabemos que el enfoque algunas asignaturas genera condiciones favorables para la participación en clase, pero no podríamos decir que de antemano será más participativa una clase de Formación Cívica y Ética que una de matemáticas, aunque con frecuencia esta última se desarrolle de manera altamente estructurada y deje pocas posibilidades para la intervención, las preguntas o la participación, no obstante que el enfoque vigente de su enseñanza plantea la importancia de la exploración de distintos procedimientos para lograr un resultado, procedimientos que los alumnos pueden exponer, discutir y analizar en el grupo. Detrás de la poca participación del alumnado en el desarrollo de las clases, se ubica la concepción docente de que las materias “importantes” requieren una gran estructuración y un alto grado de control por parte del maestro. Es quizá por ello que las asignaturas en las que se brinda más oportunidades de participar son aquéllas consideradas “de relleno” o complementarias. Cada maestro puede desarrollar, con el apoyo de sus colegas y de la dirección, una experiencia educativa basada en el compromiso de los alumnos frente a su propio proceso de aprendizaje, en el proceso de construcción de conocimientos y en el aprendizaje grupal.

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La participación en una escuela democrática

Organización del grupo La forma como se organiza el grupo escolar y las relaciones que en éste se establecen son fuente de aprendizaje para el alumnado. Un punto de partida para conseguir que el grupo escolar sea un espacio para el aprendizaje vivencial de la democracia es precisamente construir un grupo. Como sabemos, un grupo es mucho más que el conjunto de personas que se encuentran reunidas para asistir a una función de cine o porque forman parte de una lista integrada al azar. El siguiente texto aborda este asunto.

GRUPOS DE APRENDIZAJE Si se habla en términos administrativos, un grupo de clase es un conjunto de alumnos al que, por razones prácticas y organizativas, se le asignó un mismo salón para llevar determinada clase con tal maestro. En sentido estricto, éste no es un grupo sino un conjunto o conglomerado de personas. Una de las tareas prioritarias del profesor que desea trabajar grupalmente con sus alumnos es convertir a este conglomerado de personas en un auténtico grupo de aprendizaje. Para que un grupo de personas se convierta en un grupo real, se deben dar una serie de condiciones: Debe existir un objetivo común que supere los intereses particulares y que sea asumido como objetivo por todos los participantes. Este es un aspecto que se procura lograr desde las primeras sesiones del encuadre y a lo largo de todo el curso. La disposición de todos los participantes o el deseo de trabajar cooperativamente, de integrar un grupo de trabajo. Esta voluntad inicial se transformará, conforme avance el curso, en un sentido de pertenencia al grupo. La existencia de redes de comunicación fluidas, libres, en todos los sentidos y en todos los niveles. Esta es una condición indispensable para que se den las dos siguientes. La existencia o construcción de un esquema referencial grupal, es decir, un lenguaje y un código comunes que se construyen a través del estudio común, de las discusiones grupales, del análisis y elaboración de conceptos. Que los participantes se conozcan, de tal forma que cada uno pueda hacer aportaciones para la tarea, en la medida de sus conocimientos, capacidades y habilidades. Es decir, que los roles y funciones ejercidos por cada participante sean operativos y estén orientados hacia la tarea grupal. Que el grupo se corresponsabilice de su proceso de aprendizaje. Esto implica por un lado, un sentimiento de responsabilidad, de que los resultados obtenidos dependerán de los esfuerzos del grupo para lograrlos; pero, por otro lado, exige que el grupo participe, de hecho y desde el principio del curso, en la toma de decisiones importantes para el desarrollo del mismo.

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Será preocupación constante del profesor el procurar que se construyan en su

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La participación en una escuela democrática grupo otras condiciones básicas.
Zarzar Charur, Carlos (1995). Habilidades básicas para la docencia. Curso taller: coordinación de grupos de aprendizaje. Torreón: Instituto Didaxis de Estudios Superiores.

ACTIVIDAD Considerando las ideas propuestas por el autor en el texto “Los grupos de aprendizaje”, analice la manera como están constituidos los grupos en su escuela. ¿En qué tareas de la organización cotidiana del salón se hacen corresponsables las alumnas y alumnos? ¿Cómo fortalecen los docentes diálogo? ¿Cómo fortalecen las capacidades de trabajo en equipo? ¿Cómo fortalecen los valores de tolerancia, respeto, responsabilidad, solidaridad, cooperación y compromiso en sus grupos? ¿Cómo enseñan a sus alumnos a participar, a tomar decisiones y a resolver conflictos? Analice con el colectivo docente los aspectos que le parezca que es preciso fortalecer para mejorar la organización de los grupos. Identifiquen en los libros de texto algunas actividades que favorezcan la integración de los grupos, que propicien una mejoría en la comunicación y un mayor sentido de pertenencia al grupo. las capacidades de comunicación y

El trabajo en equipos El trabajo en equipos, favorece las relaciones entre compañeros y contribuye a su vez a la afirmación de la individualidad de los alumnos. Esta forma de trabajo se ha incorporado desde hace años a las prácticas de enseñanza, sin embargo resulta necesario aclarar que trabajar por equipos no significa solamente sentar a unos alumnos junto a otros para que se distribuyan el trabajo, sino que supone 32

La participación en una escuela democrática

una experiencia de aprendizaje colectivo en el que pondrán en juego sus capacidades de organización, de confianza, de comunicación, así como las disposiciones a trabajar con otros, a enseñar y a aprender de los iguales. De manera especial nos detendremos a analizar el aporte del trabajo en equipo para la construcción de un clima de clase democrático, ya que esta forma de organizar al grupo es una oportunidad para poner en marcha la capacidad de trabajar con otros, ejercer un liderazgo democrático, escuchar, dialogar, actuar de manera responsable y compartir el compromiso. Además, permite consolidar los procesos de aprendizaje grupal, en los cuales los alumnos valoran la importancia de exponer diferentes puntos de vista para comprender temas controversiales o bien para desarrollar una particular sensibilidad con respecto a una situación que les es lejana. Sin embargo, esta práctica no esta exenta de problemas o de malos entendidos. Algunos sostienen que trabajan por equipos porque sus alumnos se sientan en corrillos, aunque sólo se repartan el trabajo o lean una página cada uno; también hay equipos en los que unos pocos trabajan y los demás juegan; o bien se delega a los equipos la responsabilidad de exponer todos y cada uno de los temas del programa, aunque no lo hagan bien. El siguiente fragmento de un diálogo entre maestros y alumnos ilustra este problema.
En un grupo de sexto grado se analiza el punto de autoevaluaciones y compromisos personales. Alumna 1: Yo digo que en el trabajo de equipo les puede ayudar a los que... o sea, no darle los resultados de los problemas, a hacerle todo el trabajo, sino ayudarle a los que no lo entiendan y apoyarlos con los trabajos que no entiendan. Alumna 2: Así como dice ella, pero también que hicieras cambios en los equipos (algunos dicen nooo, nooo, como reprobando la propuesta) que pusieras a los que sí saben con los más desordenados, para que trabajen y se desarrollen tantito. Alumna 3: Yo pienso que si te entregamos un trabajo individual, que los que no han entendido o no han terminado, los que sí entendieron vuelvan explicar en el pizarrón y que en los equipos se haga lo mismo. Alumno 1: Yo creo que está bien dos que den y dos que reciban (se refiere a que los equipos estén formados por dos alumnos/as que aporten

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La participación en una escuela democrática

algo a los demás y otros dos que requieran apoyo de sus compañeros). Después de un tiempo de discusión, Daniela anota en el pizarrón “formar los equipos con dos que den y dos que reciban”. (Grupo de 6º A: RAS20).

Se puede advertir que estos alumnos han comprendido que el trabajo en equipo está estrechamente vinculado con el aprendizaje y no sólo con una forma particular de sentarse y, particularmente, que implica la corresponsabilidad en el aprendizaje asumido como una responsabilidad individual anclada en el trabajo colectivo.

ACTIVIDAD 1.- Analice con el colectivo docente la manera como se desarrolla el trabajo en equipo en los grupos. Los siguientes puntos pueden orientar la discusión. ¿Cuál es la relación entre el trabajo individual y el trabajo en equipos? ¿En qué casos conviene utilizar cada uno? ¿Cuál es la importancia del trabajo colectivo para cada asignatura? ¿Cómo favorece el trabajo en equipo a la formación democrática? ¿Qué aprendizajes adquieren los alumnos al trabajar en equipos? ¿Cómo se realiza el trabajo en equipo en la escuela? ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan en la escuela para lograr que efectivamente se realice un trabajo de equipo en los grupos? Al organizar el trabajo en equipos, ¿se toman en cuenta lo que opinan los alumnos? 2.- Elaboren un plan para fortalecer el trabajo en equipo. 3.- Apliquen las acciones propuestas. Registren la manera como se desarrolla el trabajo de los equipos, de tal manera que constantemente evalúen su funcionamiento y orienten cuando sea necesario.

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La participación en una escuela democrática

La realización de investigaciones y proyectos El grupo de iguales es para los niños, niñas y jóvenes una experiencia placentera. Prefieren estar con sus compañeros que con adultos, tal vez porque su grupo les ofrece seguridad, protección, se pueden comunicar entre sí, hay confianza y comparten intereses. Esta es una situación que se puede aprovechar para generar un proceso participativo y un mayor compromiso en la construcción del conocimiento y en la vinculación con la comunidad ya que la participación social en la solución de problemas es más productiva cuando, además de un objetivo común, se cuenta con un grupo entusiasta en el que pueda haber comunicación, confianza y capacidad de trabajo colectivo. Por ello es conveniente que en la escuela se favorezca la participación de los alumnos en la realización de investigaciones y proyectos académicos que, además de contribuir al desarrollo de los contenidos curriculares, se convierta en una experiencia de formación democrática y de desarrollo de un compromiso con la comunidad. En todos los grados de la educación básica existen contenidos que propician la participación de los alumnos en actividades vinculadas con su entorno, desde el conocimiento de la comunidad en preescolar y los primeros grados de primaria, hasta la realización de proyectos de participación social en secundaria. Un ejemplo de esta actividad la constituye el programa “Nosotros los jóvenes”, Nosotros los Jóvenes... Proyecto Ciudadano”, el cual pretende desarrollar en los alumnos de secundaria interés por las problemáticas de sus comunidades, y posteriormente, a través de una metodología específica, dotarlos de las habilidades y destrezas necesarias para discutir racionalmente y proponer alternativas. También pretende que los alumnos comprendan que pueden incidir en la definición de las políticas públicas e influir en las autoridades gubernamentales en favor de beneficios sociales.11 Esta actividad fortalece el trabajo que se realiza en la asignatura de Formación Cívica y Ética de secundaria, en las cuales al finalizar cada grado se requiere
11

IFE. Nosotros los jóvenes, proyecto ciudadano. Manual del maestro, México: Instituto Federal Electoral.

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elaborar de manera colectiva un proyecto de participación social vinculado con alguna de las temáticas del programa: medio ambiente, género, derechos de los jóvenes, entre otras. ACTIVIDAD 1.- Promueva que los docentes identifiquen en el programa contenidos y actividades que posibilitan la participación de los alumnos en actividades de beneficio comunitario: campañas, proyectos de participación social, proyectos ecológicos, elaboración de periódicos murales dirigidos a los padres de familia, organización de eventos culturales o recreativos. 2.- Oriente a los docentes para que elaboren con los alumnos un plan de acción en el que: • Se identifiquen los problemas del entorno en los que quieren y pueden intervenir • Se establezcan los propósitos y estrategias para llevarlas a cabo • Se asignen responsabilidades a todos y cada uno de los integrantes • Se señalen las condiciones de aplicación. • Se incluyan elementos para evaluar la actividad

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La participación en una escuela democrática

¿PARA QUÉ PARTICIPAR?

“Todos los alumnos de mi clase participaron con muchísimo ánimo en la organización de la fiesta del patrono del colegio. Fue muy fácil, es que ellos son tan entusiastas con tanta juventud y energía que es sencillo lograr que participen. Las tareas que tenía que cumplir cada curso estaban claras. Además, los que mejor participaban en todos los preparativos, tenían su pequeña recompensa: cinco puntitos más en el área que tuvieran con más bajo puntaje. Participaron que era un gusto”.12

La participación no se puede ni se debe imponer. Tampoco se debe promover de manera artificial otorgando puntos o premios para quien interviene en una actividad. En el fondo este tipo de transacciones otorga poco valor real a la participación. En un contexto escolar, los alumnos requieren asumir la participación como un derecho que se expresa de distintas maneras.

APRENDAMOS DE LOS COLEGAS Un grupo de niños y niñas de Costa Rica que se han involucrado en distintas experiencias de participación y protagonismo infantil elaboraron el siguiente texto relativo al derecho a la participación.
Derecho a la participación de los niños, niñas y adolescentes - Los niños y las niñas debemos tener derecho a la participación en los diferentes eventos políticos y sociales. - Nosotros creemos que los niños y niñas deben tener derecho a ser escuchados cuando no nos parece algo o nos inquieta y nos está afectando. Que seamos escuchados como personas que forman parte de la sociedad, porque nosotros
12 Lizarazu Nesly y Diego Pólit. En la ruta del buen trato: disponiéndonos para la revisión y el cambio. Programa de formación de educadores sociales, módulo 1. Ecuador: Instituto Nacional de la Niñez y la Familia, CACAFEC, s/f, pp. 77

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La participación en una escuela democrática niños, niñas y adolescentes somos parte de ella y podemos aportar soluciones que nos beneficien a todos. Tomar nuestras propias decisiones en nuestro presente y futuro y así poder llegar a realizarnos como verdaderas personas. Debemos ser tomados en cuenta como parte de la sociedad y poder tener la libertad de expresar lo que creemos, pensamos y sentimos. - Los niños y las niñas tienen derecho a poder opinar en lo que pasa en la escuela y en lo que pasa en la comunidad en la que viven. - Los niños y las niñas tenemos derecho a poder decidir las cosas que queremos hacer, siempre que no sean cosas malas para otras personas. - Todos los niños y niñas tenemos derecho a participar en la escuela y en la familia y a ser escuchados. - Los niños y las niñas tenemos derecho a que se nos oiga, a poder expresar y participar como los adultos, a participar en las actividades de la escuela y en la casa. A veces no sabemos porque no estamos acostumbrados ni siquiera a hacer trabajos en equipo.
DNI. “Voces de Esperanza. Los niños y las niñas de la región Huctar Atlántico”. Costa Rica, 1997.

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¿Qué opina de lo dicho por esos niños, niñas y adolescentes? Además de las razones dadas por estos niños, ¿Por qué y para qué cree usted que deben participar los alumnos en la escuela y en su sociedad?

Existen diversas razones para participar en la escuela. A continuación se analizan cada una de ellas y se brindan ejemplos prácticos para promover su aplicación.

Participar para tomar decisiones Con frecuencia se aplica la participación democrática para tomar decisiones, particularmente decisiones colectivas. Decidir implica optar entre dos o más opciones. Como grupo, se decide mediante distintos mecanismos, entre los que se incluye la votación, el consenso o la aclamación. En un contexto democrático se espera que esta decisión sea informada, razonada, responsable y autónoma y se sustente en la tolerancia, el respeto, la solidaridad, la perspectiva social y la capacidad empática.

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Tomar una decisión informada y razonada. Para tomar una decisión de manera informada, es necesario analizar las distintas opciones, buscar información en diversas fuentes, analizarla, configurar un criterio propio, reconocer y distinguir los hechos de las opiniones.

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Responsabilidad en la toma de decisiones. Implica prever las posibles consecuencias de cada decisión y asumir el compromiso de enfrentar los efectos de la misma. Esta responsabilidad es particularmente importante cuando se trata de decisiones colectivas que serán acatadas por todos los involucrados, pues como éstas se toman generalmente por el principio de mayoría o por consenso cada opinión cuenta para inclinar la decisión hacia un lado u otro.

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Toma de decisiones de manera autónoma. Al tomar una decisión, es importante hacerlo de manera autónoma, es decir, considerando criterios, valores e intereses propios y evitando la manipulación.

Tomar decisiones implica poder y autoridad. Para que los alumnos comprendan esta forma de ejercer y compartir la autoridad, en la que su palabra vale, no es suficiente que se relacionen con maestros que se digan abiertos al diálogo y a la crítica o que tengan actitudes democráticas, sino que es preciso vivir un largo proceso de participación en espacios escolares que posibiliten la construcción de prácticas congruentes con los principios de la democracia. La experiencia de las asambleas, de las comisiones o del trabajo en equipo puede favorecer este aprendizaje. Para que los alumnos participen de manera efectiva en las decisiones colectivas es preciso que estén convencidos de que sus aportaciones serán tomadas en cuenta y que efectivamente influirán en las decisiones tomadas. Una decisión colectiva inicia desde que se define lo que se va a discutir o sobre lo que se piensa decidir y termina al momento de evaluar la decisión tomada. Por supuesto, el momento central es cuando se toman los acuerdos, ya sea mediante una votación o por medio del consenso, por lo que es importante considerar todo el proceso de argumentación, análisis y deliberación, el cual justamente hace posible la decisión razonada, responsable y consensuada. En términos generales,

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el proceso de toma de decisiones de manera colectiva implica los siguientes pasos:13

1.- Definición del problema

- Definición - Recolección de datos - Evaluación de la información

2.- Selección de alternativas

- Presentación de alternativas - Análisis y discusión de ideas - Selección de ideas

3.- Toma de decisiones

- Decisión - Comunicación de las ideas - Atribución de responsabilidades - Plazo de realización

4.- Ejecución

- Realización - Seguimiento - Comunicación de resultados

5.- Evaluación

- Del proceso - De los resultados

Cuando participan docentes en un proceso de decisiones estudiantiles, es preciso evitar que éstos controlen la discusión y la toma de acuerdos; no obstante, como se puede ver en el siguiente apartado, es fundamental que el docente oriente a los alumnos para que no se monopolice la palabra, para que reflexionen sobre los aspectos que están en discusión y para que efectivamente lleguen a acuerdos viables. En el proceso de toma de decisiones es necesario desarrollar y aplicar un conjunto de habilidades, tales como establecer acuerdos, construir consensos, plantear el disenso, inconformase por una decisión que no refleja el sentir de la mayoría, argumentar y contra-argumentar, comprender la responsabilidad de tomar una decisión que afecta al grupo y desarrollar la noción de justicia.

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Gento Palacios, Samuel, op cit. Pp. 42

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APRENDAMOS DE LOS COLEGAS
Los alumnos pueden ir aprendiendo a tomar decisiones colectivas durante la realización de una asamblea o en una sesión de Consejo Estudiantil. En la escuela primaria del Sindicato de Trabajadores de la UNAM se organizan asambleas para tomar decisiones sobre diversos aspectos de la vida escolar. En el siguiente fragmento se puede advertir el proceso que sigue la moderadora para ir identificando los puntos de acuerdo.
Caso 1 Se discute el punto “compromisos con mi equipo, con mi grupo y con mi escuela” Alumno: En nuestro equipo a veces no trabajábamos porque cuando estaba en el equipo con Carolina a veces ella no quería o no dejaba que nos integráramos al trabajo por eso no trabajábamos. Yo propongo poner más atención. Daniela anota en el pizarrón, “tratar de que los compañeros que no trabajan se integren al equipo y al grupo”. Continúa la asamblea sin que se discuta lo escrito por Daniela. (Grupo de 6º A: RAS20) Caso 2 En la asamblea están presentes los alumnos, la maestra titular y Chely, la maestra de música. Uno de los puntos de la asamblea es evaluar a la comisión de materiales. Pamela, la alumna encargada de llevar la asamblea, da la palabra. Alumna1: Para que las flautas ya no se pierdan, propongo que les ponga una marca que no se quite y que los compañeros de material las revisen a ver cuál tiene la marca. Alumna 2 a alumna 1: Nosotros no podemos revisar todo el material porque perderíamos todo el tiempo de la clase. (La alumna 2 es comisionada de material) Alumno 1 a alumna 2: Si nos ponemos en la puerta a revisar en lugar de ponernos a bailar, sí podemos, porque cuando vayan entrando les vamos revisando las flautas. (El alumno 1 también forma parte de la comisión de material) Alumna 2 a alumno 1: No tiene caso poner las marcas, porque se supone que todo el material tiene que estar abajo y no tienen por qué sacar las flautas. Otros piden la palabra y Pamela se las da. Discuten sobre otras situaciones de la clase de música y una vez que los alumnos han terminado de hacer sus observaciones interviene Chely. Chely: ...Respecto de las flautas, me parece buena idea ponerles una marca que quede grabada, no sólo pintada (desde atrás la maestra titular sugiere que con un pirógrafo)... ... Maestra titular: Chely ya estuvo de acuerdo en marcar las flautas, pero la comisión 14 va a tener que tener mucho cuidado. (Asamblea de 6º B: RAS16)

CONDE, Silvia, La construcción de prácticas democráticas en una escuela de la ciudad de México. Estudio de caso. Tesis DIE. México: Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. CENEDIC – Universidad de Colima, 2002.

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En el primer caso la alumna va anotando a la derecha de cada punto del orden del día, las conclusiones que se derivan de cada discusión. Estas conclusiones no son enunciadas por el grupo, sino que son una síntesis personal. Al parecer el grupo va revisando lo que se anota en el pizarrón como conclusiones y sólo cuando hay algún desacuerdo se discute la anotación y se corrige. Si hay acuerdo, el grupo la avala con su silencio. Sintetizar y centrar las discusiones no es tarea sencilla, hay que seguir cada una de las participaciones, definir el hilo argumentativo y tener capacidad de síntesis para concretar en una línea las ideas vertidas en la discusión, la cual no siempre es congruente con lo debatido. En el segundo caso, la comisión de material no está de acuerdo con marcar las flautas, ponen en cuestión la propuesta porque esto puede significar que pierdan parte de la clase. A pesar de los argumentos de algunos de los comisionados en contra de la propuesta, se toma el acuerdo con la aceptación explícita por parte de la maestra de música. Implícitamente se pone en discusión la facultad que tienen los comisionados para aceptar o no las propuestas de la asamblea, aunque en el momento de llegar al acuerdo, la comisión de material no se inconforma y asume el acuerdo.

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¿Qué opina del proceso seguido en ambos casos? Si usted fuera director de esa escuela ¿qué acciones realizaría para mejorar el proceso de toma de decisiones colectivas?

Participar para elaborar el reglamento escolar y vigilar su cumplimiento Para lograr la convivencia democrática en la escuela es importante que existan buenas reglas, que éstas sean conocidas, comprendidas y respetadas, y que existan mecanismos que garanticen la participación de los alumnos en su definición, evaluación y aplicación. En el cuadernillo de gestión 6 se plantean algunas sugerencias para fomentar la participación del alumnado en la definición y discusión de las reglas escolares. En este cuaderno se enfatiza en la importancia de que los alumnos participen también en la vigilancia del cumplimiento de las normas a fin de desarrollar en ellos el sentido de justicia y el aprecio por la legalidad. En algunas escuelas, los alumnos tienen la facultad de convocar a una reunión de evaluación del reglamento tanto a compañeros que han incumplido alguna norma o han cometido una falta grave, como a maestros que están en la misma situación o los padres de algún alumno infractor. Incluso cuando la escuela está organizada mediante

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comisiones, la comisión de orden tiene la facultad de aplicar una sanción – con la debida orientación de algún docente – con apego al reglamento. Esta facultad proporciona a los alumnos la posibilidad de comprender algunos componentes del ejercicio de la justicia. La asamblea, el consejo escolar o el consejo técnico se erige como tribunal: acusa, aporta pruebas y testimonios y sanciona; escucha los argumentos de la defensa y solicita la presencia del padre o madre del acusado como forma de co-responsabilizar al infractor y a el adulto; pone en juego la denuncia, la honestidad, el manejo de las leyes internas (reglamentos), el manejo de la jurisprudencia (decisiones con precedente), los aspectos formales de una acusación y la lucha contra la impunidad, entre otros elementos. Compartir la responsabilidad y la autoridad en la observancia del reglamento y en la aplicación de sanciones es parte de una estrategia formativa y de gestión, pero requiere de la permanente orientación por parte del docente, ya que los niños son a veces muy crueles y exigen demasiado a sus mismos compañeros, les hacen críticas severas, les proponen hasta sanciones. La presión del grupo y la sanción social tienen un peso mayor que el castigo impuesto por el docente. La sanción social es particularmente importante para la pedagogía de los derechos humanos, ya que justamente este uno de los mecanismos que la humanidad ha encontrado para hacer justicia ante las violaciones a los derechos humanos. Es decir, a veces las prácticas sociales atentatorias a la dignidad humana no tienen un castigo legalmente aplicable o ningún castigo hará a la víctima sentir que se hizo justicia. En algunos de estos casos se aplica la sanción social, el descrédito, el señalamiento de la culpa, el reconocimiento del error, la solicitud de perdón. Sin embargo, el señalamiento público de un error y el rechazo por parte del grupo no siempre va acompañado del reconocimiento de la culpa, por lo que es necesario un trabajo permanente para fortalecer el sentido de justicia, incluso en lo relativo a la legalidad, el delito o la corrupción. El siguiente fragmento ilustra el tipo de desafíos que se nos pueden presentar en la construcción del sentido de justicia en un proceso participativo.

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En una sesión de la evaluación del trabajo de la comisión de comidas, los alumnos comentan lo siguiente: Alumno 1: Yo sí como. Los de comidas nos dicen “coman pero que no los vean”. (Se ríen) Alumno 2: Sofía dice hoy es día libre, pero que no los vean. (Todos se ríen, inclusive la maestra) Alumno 3: Janeth se la pasa comiendo. A ella no le dicen nada porque Sofía es su amiga. Alumna 1: Es un mentiroso, lo que tiene es envidia porque a él se lo quitan. Sofía me llama la atención, siempre me anda quitando los dulces. (Contesta Janeth directamente al que la cuestionó) Alumno 3: Yo siempre te veo comiendo. Alumna 1: Yo estaba comiendo y me dijo Abraham “si me das, te dejo comer”. Le di y me dejó. (Contesta nuevamente Janeth y el grupo se ríe) Varios: Eso es soborno. Alumna 1: No es cierto. (Asamblea de 6º: RAS16)

Participar para elegir representantes y expresar una opinión

Una de las formas clásicas de la participación democrática es la votación universal para elegir representantes y autoridades, así como la participación en un plebiscito, referéndum o una consulta. En las escuelas, los niños y jóvenes se forman como electores a través de ejercicios educativos que permiten replicar los procedimientos electorales como preparación de los futuros votantes. En ellos adquieren hábitos electorales, comprenden la mecánica de los comicios, la importancia de las campañas y aprenden a analizar la plataforma electoral de los candidatos. Estas actividades incluyen la participación en ejercicios electorales en el salón de clases, de la escuela e incluso en relación con las elecciones políticas, ya sea dando seguimiento de las campañas políticas, simulando procesos electorales, formando partidos políticos o reproduciendo el proceso electoral en las elecciones estudiantiles.

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En estos procesos de participación se genera un vínculo de corresponsabilidad, ya que implica elegir conscientemente a una persona o un grupo que representará sus intereses y posteriormente dar seguimiento al ejercicio del poder depositado quienes han resultado elegidos, ya sea para aplaudirles o para exigirles el cumplimiento de sus compromisos sociales expuestos durante su campaña. La elección de representantes, además de replicar procesos de la democracia política, es una experiencia formativa porque implica el conocimiento de los derechos políticos, la comprensión de los procesos electorales, así como el desarrollo de habilidades para elegir y expresar su opinión mediante mecanismos basados en una amplia consulta. Para los electores implica desarrollar el sentido de confianza en quienes les representarán, aprender a analizar las cualidades de los candidatos, tomar una decisión autónoma y ejercer su voto sin presión. En el caso de los procesos de consulta, requiere configurar una postura ante las situaciones que son objeto de consulta así como valorar las implicaciones que tienen las opciones consultadas. Por su parte, quienes aspiran a ser representantes requieren desarrollar la capacidad de comprender los problemas comunes, de plantear programas de acción que satisfagan los derechos de sus representados, aprender a comunicar claramente sus ideas, fortalecer sus valores como honestidad, confianza y veracidad, además de asumir una responsabilidad y un compromiso frente a su grupo porque se enfrentan al desafío de representar adecuadamente la voluntad de otros y tomar decisiones de forma honesta y responsable. Para lograr la amplia participación del alumnado en la elección de representantes es preciso que los electores valoren a esta figura, es decir, que reconozcan en los representantes una forma de participar de manera clara en la toma de decisiones o en la solución de conflictos. APRENDAMOS DE LOS COLEGAS 1.- Las siguientes opiniones de alumnos de 2º de secundaria son las respuestas a una pregunta de su maestro de civismo: ¿cuáles son los beneficios de la elección de un representante?

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- Que no se presenten problemas. - Que se resuelvan los problemas. - Que sirva como medio de comunicación... - Se designa para estar más unidos. - Para solicitar salidas... muchas cosas - Para organizar el salón - Para organizar actividades escolares - Cuando el grupo no está conforme el jefe de grupo lo trata con el asesor. - Cuando alguien del grupo está enfermo o cualquier otro problema lo trata con el asesor. Para comprar material

2.- Por el tipo de respuestas que han dado estos alumnos ¿qué organismos de representación estudiantil cree usted que funcionan en esa escuela? 3.- Realice un sondeo entre los alumnos de su escuela para identificar las ideas que los alumnos tienen respecto de la utilidad de elegir representantes de grupo. 4.- Promueva la realización de una consulta entre el alumnado sobre los asuntos en los que creen que deben participar más los estudiantes.

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APRENDER APRENDER A PARTICIPAR

Con frecuencia la estructura formal de la escuela limita las posibilidades de una participación real y la circunscribe a una participación restringida al ejercicio eventual del voto para la elección de jefe de grupo o a la colaboración de actividades secundarias como limpiar los salones de clase, encalar árboles o vender alimentos en una kermés escolar. Al respecto señala Juan Bautista Martínez:15 “[…] acostumbrar a los jóvenes a callar hasta que se les conceda la palabra, entrar o salir, trabajar o reír, sólo cuando está permitido, es un duro entrenamiento cuya difícil misión está adjudicada al profesorado como funcionario que vela por el orden social establecido”. Una escuela organizada de esta forma sólo favorece el establecimiento de relaciones verticales, no comunicativas y asimétricas, lo que convierte a la participación en un juego formal con poca validez real como forma de expresión de los puntos de vista, ideas y sentimientos. En una escuela democrática la misión debe ser otra: es preciso fomentar la cultura de la participación. ACTIVIDAD Comente con el colectivo docente la siguiente “carta a mi maestro”.
Maestro:
Martínez Rodríguez, Juan bautista “Conflicto, colaboración y negociación: consideraciones de una nueva cultura de la democracia en la escuela”. Kikiriki (37) pp. 43 - 50
15

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Siempre pensé que cuando tuviera la oportunidad de decirte mi sentir tendrá tanto que decirte y ahora que la tengo no sé cómo iniciar… Durante años me han enseñado a obedecer, a sacar mis cuadernos y mis plumas y escribir y a leer, pero lamentablemente nunca me han enseñado a opinar, a decir mi sentir. Si en algún momento creyeron ilusamente que lo estaban haciendo, mi respuesta era sólo mecánica y sólo respondía lo que tú querías que respondiera. Si me portaba bien, me premiabas con una buena calificación, pero si no hacía lo que te voluntad, amenazabas, castigabas y reprobabas. ¿Por qué nos has enseñado a obedecer y no nos has enseñado a tener voz y voto en las decisiones? ¿Por qué sólo te conformas con que memorice lo que crees que me has enseñado y con que deposite esos conocimientos en un examen para después quedarme más ignorante que al principio? (Sonia Hernández Sáenz, 3° A, Carta a mi maestro – fragmento- Escuela secundaria técnica # 9, Guachochi)

¿Qué opinan de lo que dice la alumna? ¿Creen que en su escuela ocurre lo que cuestiona la alumna? ¿Qué se puede hacer ante los eventuales casos de represión y de falsa participación?

Sabemos que la participación democrática tiene cualidades especiales: ha de ser responsable, informada, respetuosa y con apego a los canales legítimos y legales destinados para ello. El aula y toda la escuela ofrecen un sinfín de oportunidades para aprender a participar de manera democrática. Por ejemplo, para aprender a participar compartiendo responsabilidades, los alumnos pueden colaborar en la organización del trabajo del grupo: pasar lista, encargarse del borrador o coordinar la entrega de materiales; para aprender a participar usando los canales legales, los alumnos cuentan con los representantes de grupo, las comisiones y las asociaciones de alumnos. Promover la participación real del alumnado a través de comisiones, asambleas, consejo escolar u otro organismo implica desplegar un proceso de aprendizaje de la participación, puesto que para compartir responsablemente las tareas cotidianas del proceso educativo, para resolver los conflictos de forma no violenta, para tomar decisiones colectivas, no basta con la existencia de estructuras organizativas en las que los alumnos vivan estos procesos, sino que se requiere 48

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docentes y alumnos desarrollen paralelamente estrategias, saberes y prácticas especiales, tal como se aprecia en el siguiente comentario de una maestra de una escuela primaria en la que promueven la participación del alumnado.
Nos costó mucho trabajo hacer las asambleas en primero. Me enfrenté con problemas como la indiferencia de los niños, el desinterés, el que no asimilaban la importancia del trabajo de las comisiones y cuando lo asumían se pasaban de listos, agredían a los demás, fórmate, cállate...así, Yo le atribuía que el 50% de los alumnos vienen de otras escuela pero ya al llegar al 6° año, yo digo bueno pero estos chavos ya van en la línea y están en la fase terminal, cinco años de haber trabajado con esta forma organizativa ya lo llevan bien. Para mí fue sorpresivo encontrarme con que los niños ni siquiera saben cómo se hacía una asamblea, las funciones que debían de tomar cada uno, a quiénes deberían de nombrar, qué deberían de hacer.... (EM12)

La complejidad del proceso participativo y democrático deja claro que no se trata de cumplir un requisito o de simular un trabajo participativo, sino que entraña todo un proceso formativo. Es importante que en la escuela las niñas, los niños y los jóvenes aprendan a participar pues si una persona tuvo la oportunidad de participar en distintos ámbitos de la vida social es más probable que se considere a sí mismo más competente para influir en el gobierno de su país. Para la vida democrática, este aprendizaje es relevante porque se requiere que los ciudadanos elijan de manera autónoma, responsable e informada a sus gobernantes y que desplieguen habilidades y conocimientos para la intervención directa en la solución de un problema o en la planeación de una actividad de beneficio colectivo. El proceso educativo para fomentar el aprendizaje de la participación implica los siguientes aprendizajes: fortalecer la capacidad de decidir de manera autónoma e informada en asuntos de interés personal y colectivo; desplegar su capacidad para analizar críticamente diversas opciones; aplicar la información que poseen respecto del asunto en el que están participando;

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-

la capacidad de comprender un problema y configurar una posición al respecto con el propósito de optar conscientemente;

-

asumir las consecuencias de las decisiones así como desarrollar la capacidad de decidir junto con otras personas, ya sea en pequeños grupos o en colectivo;

-

fortalecer el desarrollo de valores que propicien la búsqueda del bien común;

-

construir consensos o respetar la decisión de la mayoría, expresada mediante una votación.

En seguida se desarrollan algunos de los aspectos básicos del aprendizaje de la participación estudiantil.

Comprender las reglas, normas, principios y valores de la escuela Un conocimiento previo al desarrollo de las habilidades para la participación democrática se ubica en la comprensión de la vida escolar. Este es un conocimiento elemental, el docente requiere acompañar al alumnado en el aprendizaje de lo que significa estar en una escuela. Los niños y niñas más pequeños desconocen el mundo escolar y probablemente les desconcierte que las relaciones no se establecen de la misma manera que en casa. La mayoría van comprendiendo en el día a día de qué se trata eso de permanecer varias horas con otros niños y con un adulto al que no conocen. Cada vez se reconoce más la importancia de que este aprendizaje se realice de manera consciente y sistemática, por ello en preescolar así como en los primeros grados de primaria y secundaria algunos docentes despliegan todo un proceso de inducción, de construcción de confianza, de comprensión de los roles que a cada quien le corresponden así como de identificación de las reglas, los límites, las rutinas y las prácticas del trabajo escolar. Alumnos y padres de familia requieren conocer las pautas de interacción, participación y acción para comprender cabalmente la experiencia social que 50

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están viviendo, cómo se espera que se comporten y qué se espera que logren. Es conveniente que el maestro realice este acompañamiento en todos los grados a fin de que el alumnado comprenda lo que significa ser alumno en esa escuela.

Aprender a participar a través de los canales y las formas legalmente establecidas Los maestros comunican a los alumnos el sistema de usos y costumbres de la escuela - cómo participar, qué hacer para aprender, cómo resolver los problemas, cómo establecer la disciplina, cómo compartir el poder - de dos maneras: corrigiendo sobre la marcha o explicitando las reglas correspondientes durante la elaboración del reglamento. Además dan sentido democrático a estas pautas de interacción, por ejemplo expresan el sentido de esperar turno para hablar cuando se trata de resolver conflictos en un clima de equidad en la participación. Una buena parte del aprendizaje de la participación en las asambleas esta centrado en el componente formal, es decir, levantar la mano para pedir la palabra y no gritar, hacer un planteamiento claro y conciso, no pedir la palabra a cada momento o evitar hacer una participación muy larga. Los otros componentes de la participación democrática - la toma de postura y la argumentación - quedan subordinados al manejo formal de la asamblea. La necesidad de promover este aprendizaje en los niños más pequeños es muy claro, tal como se muestra en el siguiente fragmento de clase.
Durante la elaboración del reglamento, algunos alumnos piden la palabra a gritos. Maestra: No voy a aceptar que no levanten la mano, no quiero que me griten porque se hace mucho ruido... A ver, el equipo uva (Un niño de este equipo tiene la mano levantada). Alumno: ¿Qué horas son? ¿ya vamos a comer? Maestra: No, son las once y diez, cuando sean las once y media vamos a comer. (Hay gritos de júbilo) Ahorita estamos con el reglamento, quién más (gritan sin levantar la mano) Alumnos: ¡Hay que jugar! (Gritan algunos niños y niñas) Maestra: ... guarden silencio, para que yo cuente tres y todos callados. (Cuenta hasta tres y sólo unos cuantos hablan) ¿A quién sí le gustan los juegos que hemos hecho? (levantan la mano). A quién

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no le gusta este salón. (Nadie levanta la mano) A quién sí le gusta (todos levantan la mano)... vamos a jugar un juego (Se entusiasman) Tranquilitos, tranquilitos, acabamos de decir que no hay que gritar. Alumna: Interrumpe ¿Ya es hora de comer? Maestra: Ya casi, todavía falta. Hablan todos al mismo tiempo. (Grupo de 2º: RAS04)

Es muy importante garantizar que la participación ocurra de manera organizada, ya que de lo contrario la interacción se vuelve un diálogo de sordos. Como se puede ver en el siguiente fragmento, en conatos de discusiones los alumnos que argumentan fuera de las normas establecidas para hacerlo, cancelan la posibilidad de expresarse y la intervención de la maestra fortalece la idea del respeto a los mecanismos para tomar la palabra y se pierde el disenso como potencialidad argumentativa.
Alumna: En el examen este equipo comparó respuestas y cuando tú te fuiste una vez Ruth se cambió de ese equipo y yo pienso que fue por culpa de ellos. Alumno: (interrumpe) No es cierto. Maestra: ¡Lalo! se está dando la crítica, estás sancionando la participación de la compañera, si tú tienes una participación diferente participa, escuchen. Tenemos que aprender a ser tolerantes, escuchando todos aunque no estemos de acuerdo. (Indica a la alumna que estaba hablando que continúe) (Grupo de 6º A: RAS20)

APRENDAMOS DE LOS COLEGAS

En una escuela primaria, aunque los alumnos de 6º ya han participado en asambleas durante 5 años, la orientación parece ser todavía necesaria para que no se focalice la discusión en aspectos personales, no se monopolice la palabra, o se le quite a quien está hablando, o bien para que intervenga con un planteamiento claro. Estos señalamientos tendría que hacerlos el moderador pero constituyen parte de la función orientadora de la maestra.
Maestra: ...Hago una observación, hay compañeras que participan terminan de hablar y luego luego piden otra vez participar, vamos a tratar de que en una sola participación tratemos todos los puntos.

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Alumna: Es que luego cuando dicen algo se me ocurre una cosa que no se me había ocurrido, por eso. Maestra: Bueno, en la medida de lo posible... (Grupo de 6º B: RAS16)

- ¿Cómo orientaría a esta maestra para que sus alumnos aprendan los aspectos formales de la participación? - ¿Cómo establecer un equilibrio entre el aprendizaje de los aspectos formales y el aprendizaje de la argumentación?

Aprender los procedimientos y funciones democráticas En los órganos de participación del alumnado como las asambleas, el consejo estudiantil o la sociedad de alumnos, se despliegan diversos procedimientos democráticos y se cumplen ciertas funciones. Los alumnos requieren de la orientación de los docentes para aprender a conducir estos procesos y para realizar dichas funciones con responsabilidad. Particularmente es preciso consolidar el carácter democrático de estos espacios de participación, de tal manera que el alumnado los distinga claramente de las reuniones espontáneas. Los docentes enseñan a quienes conducen algún micro proceso democrático lo que cada cual debe hacer, cómo hacerlo así como sus límites y responsabilidades; orientan la argumentación, la toma de acuerdos, la manifestación de compromisos y la expresión de disenso; orientan sobre la pertinencia de los diferentes procedimientos de toma de decisiones - consenso, votación, aclamación - en cada caso e influyen para que se tomen decisiones pertinentes en el tiempo disponible. El acompañamiento del docente proporciona al alumnado una sensación de seguridad. Saben que no están solos, que si una discusión se les va de las manos el profesor o la profesora les ayudará a reestablecer el diálogo democrático o a retomar el rumbo del debate.

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Aprender a coordinar una discusión o una reunión La asamblea, órgano máximo de decisión en el grupo, es coordinada por una mesa de debates formada por un presidente, un moderador y un secretario. Los alumnos requieren de la orientación del docente para desarrollar este aprendizaje. Desde luego que en preescolar y en los primeros grados, se requiere una mayor intervención del docente, al extremo que en algunos casos el maestro llega a presidir la mesa. Sin embargo, esta intervención va disminuyendo en aras de una mayor autonomía del alumnado, por lo que se espera que en los últimos grados los alumnos asuman todas las funciones de la mesa. El aprendizaje de los aspectos formales de una asamblea o una reunión en la que se pretenden tomar acuerdos implica aprender a nombrar la mesa de debates puesto que la mesa en turno es la que da seguimiento a los acuerdos tomados por la asamblea. En algunos casos ésta se nombra en cada ocasión con propuestas y auto propuestas de los alumnos, las cuales luego se discuten y en todo caso se votan.
La mesa se elige con auto propuestas y cuando no hay, pues ya salen las propuestas y de ahí elegimos. A veces sucede que hay dos o tres propuestas y alguno del grupo dice “cómo que quieres ser secretario si tú no escribes bien, ni escribes rápido”, “pero si yo quiero ser”. Depende quién sea, entonces a veces logran convencerlo y retira su propuesta. Cuando tenemos dos niños que sí la hacen para el cargo lo sometemos a votación y gana el que tenga más amigos en el grupo. (Se ríe) (RAS20)

Cada miembro de la mesa vive un proceso de aprendizaje en el que pone en juego sus saberes, estrategias, estilos de liderazgo así como un conjunto de habilidades socio afectivas y capacidades cognitivas para comprender cuál es su trabajo y su responsabilidad en una asamblea y hacerlo bien. En este proceso, los maestros asumen una función orientadora, más o menos directiva según las necesidades del grupo o de los alumnos.
Nos cuesta mucho trabajo determinar las funciones del presidente. Se supone que ve que el secretario esté tomando nota y que revisa las notas. Se deben de juntar los tres para sacar la relatoría al final de la asamblea, pero nunca es funcional, a la mejor porque no se da el espacio, siempre terminamos las asambleas corriendo o a veces ni las terminamos y ya no les da tiempo. Entonces se queda lo que el secretario dice. Yo les he manejado que el presidente da fe de que lo que se dice en el acta realmente se dijo, y el moderador se supone que da la palabra y conduce la discusión, pero a lo que se ha concretado es a dar la palabra y no

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modera. De repente se sale la discusión y si le señalo a alguien que se está saliendo del tema me dice, “pues que le digo”, tú dile - le digo -. (RAS20)

Para que la asamblea, las reuniones de Consejo Estudiantil o de la Sociedad de Alumnos dejen de ser un espacio formal y se conviertan en un espacio de discusión, es importante que los docentes permanentemente orienten a quienes conducen estas reuniones respecto de lo que deben hacer y cómo lo deben hacer; precisar algunos puntos en discusión, recordar los límites de las funciones de coordinación y compartir responsabilidades. Los ritmos de una reunión para tomar decisiones o para hacer un plan de trabajo suelen ser más lentos que el ritmo normal de una clase y esto exige un esfuerzo colectivo para que pueda continuar. El autocontrol ante la impaciencia que provoca en los alumnos esperar que le den la palabra y la colaboración para lograr buenos resultados son dos actitudes favorables al desarrollo de la actividad. Al dirigir una asamblea, dar la palabra, centrar la discusión, redactar los acuerdos y darles seguimiento, los alumnos tienen que organizar al grupo, coordinarse entre sí y concretar los puntos de una discusión. Este es un aprendizaje social y afectivo que implica, entre otras cosas el poseer una autoestima y la confianza personal para ejercer un papel de autoridad. En algunos casos los alumnos buscan elementos simbólicos de la autoridad del docente para tomar asumir su papel como figura de autoridad: tomar posesión de la silla de la maestra, pararse frente al pizarrón, marcar los llamados de atención con el plumón en la mano, pasearse entre las hileras o hablar con tono firme, casi gritando.

Aprender a argumentar y expresar opiniones Al participar en un proceso de toma de decisiones colectivas, de expresión de los puntos de vista o en la elaboración de un plan de trabajo conjunto, los alumnos requieren tener algo que decir, saber cómo decirlo y hacerlo de manera respetuosa y responsable. Les exige aportar elementos críticos y autocríticos para

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analizar los problemas y resolver los conflictos, lo que supone una participación responsable que incluye por lo menos la toma de postura, la capacidad de argumentación y el conocimiento de los mecanismo formales de participación. Para participar de manera efectiva en estos procesos es necesario: Estar informado. Analizar el hecho que se está discutiendo o analizando a fin de configurar su propia postura. Desarrollar su capacidad de argumentación y deliberación, lo que implica construir un argumento, defenderlo y contra-argumentar cuando sea necesario; Desarrollar su visión crítica y la autocrítica Desplegar la capacidad de diálogo y escucha Conocer los mecanismos y ritmos de la asamblea, Incorporar la paciencia y la tolerancia ante los largos silencios, las discusiones o los juicios ante los que no se está de acuerdo. Estas habilidades comunicativas son resultado de un proceso educativo intencionado, en el que el profesor no sólo pone los medios para que los alumnos las desarrollen de manera intuitiva, sino que los guía para facilitar el aprendizaje mediante experiencias dialógicas y con el respeto a las nociones elaboradas por los alumnos. La exigencia de hacer planteamientos claros, fundamentar las opiniones, emplear información fidedigna, defender lo que se piensa y contraargumentar una postura contribuyen a dar contenido a la participación. Frente al disenso, el maestro democrático no corrige a ultranza, sino que problematiza y ofrece información que ayude a precisar los argumentos, favorece el debate y la confrontación de puntos de vista en el marco de un diálogo respetuoso. La tarea del docente en este aspecto no se reduce a la habilidad de argumentar, sino que implica desarrollar actitudes de respeto a la diversidad de opiniones, a expresar sin temor sus ideas, a exponer sus libremente sus puntos de vista, a exigir respuestas a sus maestros así como a controlar sus emociones ante el disenso. Por su parte, el docente también requiere aprender a escuchar, a 56

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responder a preguntas inesperadas, a argumentar claramente y a volver a exponer sus planteamientos cuando el alumnado dice no comprender.

ACTIVIDAD Junto con los docentes, identifique en los libros de texto y en los programas de estudio algunas actividades que favorezcan la construcción de argumentos y la capacidad de deliberación. Propicie en la escuela actividades en este sentido, por ejemplo, concursos de oratoria, ciclos de video debate, participación de los alumnos en el periódico escolar con artículos de fondo.

Aprender a tomar decisiones colectivas Como hemos visto, uno de los procedimientos más empleados en una escuela democrática es el de la toma de decisiones colectivas. A lo largo de una discusión colectiva, los alumnos se familiarizan con los procesos formales de toma de decisiones, aprenden a seguir el hilo argumentativo de las participaciones, a concretar en acuerdos las ideas vertidas en la discusión -la cual no siempre es congruente-, a anticipar los compromisos que los acuerdos significan y a expresar su inconformidad con una decisión, conocen la relevancia de los acuerdos como reguladores de las interacciones en el aula, porque son resultado de la discusión de problemas que les afectan y adquieren el compromiso de cumplirlos. Los alumnos requieren comprender las características de los procedimientos de toma de decisiones, identificar cuál es el más adecuado en cada caso y a reconocer cuando están en condiciones de llegar a un acuerdo, ya sea porque la discusión se ha agotado, porque quienes más discuten están de acuerdo, porque los argumentos apoyan una propuesta o bien porque algún miembro del grupo hace una propuesta y los demás la aceptan. El propósito formativo es que el alumnado tome las decisiones sin la intervención docente (que argumentan, decidan y se comprometen), que conduzcan solos la 57

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discusión y la concreten en posibles acuerdos, los cuales deberán ser avalados o rechazados por el grupo. No obstante este propósito, algunos procedimientos de toma de decisiones involucran de manera más directa a los maestros, particularmente aquellas que implican decisiones sobre el proceso de aprendizaje o las que pueden poner en riesgo la seguridad del alumnado.

Aprendizaje de la corresponsabilidad Los principios de trabajo cooperativo y de dirección democrática, encuentran su concreción en las aulas a través de la realización de esfuerzos comunes y de una responsabilidad compartida. Distintas formas de organización del trabajo cotidiano alientan en los alumnos la conciencia y la práctica de la corresponsabilidad. El sentido de comunidad se va construyendo a la par de la comprensión de que las acciones individuales afectan a los demás y que el bienestar común es responsabilidad de todos, por lo que a todos corresponde velar por que las tareas que implican metas comunes se realicen de manera adecuada. Esta vigilancia es una forma de participar, de asumir el compromiso compartido y de hacerse corresponsable. En este punto, el docente tiene mucho trabajo que realizar, ya que la corresponsabilidad implica compromiso, capacidad de trabajar con otros y capacidad organizativa. Algunos alumnos necesitan mayor orientación que otros, porque están aprendiendo a participar y a asumir responsabilidades concretas frente al grupo. En el caso de las comisiones, como éstas comisiones son rotativas, en cada cambio es pertinente cierta orientación sobre lo que el grupo espera y necesita que haga, aunque en algunos casos las funciones de la comisión parezcan claras. Por ejemplo, los maestros orientan a los comisionados en el momento que se haga necesario, ya sea durante el desarrollo de las clases o en las asambleas de evaluación. Recordarles lo que tienen que hacer y cuáles son sus límites, son algunas prácticas orientadoras dirigidas a los comisionados. A fin de ganar en

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congruencia, los docentes requieren corresponsabilizarse de las tareas colectivas y aceptar las críticas de los alumnos.

Ejercicio democrático de la autoridad El maestro comparte su autoridad con los alumnos cuando éstos participan en la vida escolar. Si los alumnos no tienen autoridad, no pueden cumplir con sus tareas de responsabilidad y representación. La autoridad que ejercen los alumnos en estas dos funciones debe ser legítima, sustentada en el compromiso libremente asumido, al ser elegidos o designados por el grupo. Legitimidad formal no es sinónimo de legitimidad moral. Los alumnos tienen que ganarse el respeto del grupo y el reconocimiento de su autoridad, ya que no pretendemos la obediencia ciega a las figuras de autoridad formal. Los alumnos saben que deben obedecer a sus compañeros comisionados en alguna tarea, pero, de alguna manera, los ponen a prueba y tienen que dar muestras de sus habilidades para desempeñar su encargo con calidad y apego a los criterios morales de justicia, honestidad y responsabilidad. El docente debe orientar al alumnado para que legitime su autoridad frente al grupo, por ejemplo sustentando sus decisiones en el reglamento como criterio de objetividad o bien llevando un control transparente de los procesos (como tablas de actividades o control del material). Como veremos en seguida, el docente con frecuencia tiene que desplegar sus tareas de regulación para establecer límites al poder del alumnado. Cuestionar a la autoridad con fundamento, respeto y mediante los canales legítimos es un aprendizaje muy importante en el desarrollo de esta propuesta. Los alumnos deberían gozar de la facultad de cuestionar al docente o a sus compañeros cuando se extralimitan o cuando no cumplen de manera adecuada con su función, sancionar las conductas reprobables desde la perspectiva del grupo y convocar a una asamblea a un maestro o padre de familia, en caso necesario. Compartir con los alumnos este tipo de facultades parece ser parte de las estrategias de formación democrática.

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El ejercicio de estas facultades no está exento de dificultades, muy al contrario, los alumnos pasan por un proceso formativo que incluye el manejo de información, el desarrollo de la autoestima y la confianza; así como de ciertas destrezas y habilidades tales como el dominio de los aspectos formales de la crítica y la acusación, el adecuado empleo del reglamento como criterio de objetividad y legalidad. En el proceso de aprender a ejercer la facultad de cuestionar y sancionar, los alumnos van desarrollando ciertas estrategias frente a la autoridad del maestro que, en algunas ocasiones, les permiten fortalecer su capacidad de crítica y en otras, contener las amonestaciones de los docentes. En algunos casos los alumnos requieren de ciertos elementos simbólicos de autoridad -que “toman prestados” del estilo de sus maestros- para ejercer estas facultades; por ello, toman posesión de la silla de la maestra, se paran frente al pizarrón, llaman la atención con el plumón en la mano, se pasean entre las hileras o hablan con tono firme, casi gritando. Los alumnos que asumen su facultad de criticar y sancionar, han aprendido a cuestionar a sus maestros como figuras de autoridad, así como a responder a los llamados de atención. En una asamblea de auto evaluación, se observan las estrategias de los alumnos para remontar la exigencia de autocrítica por parte del maestro y colocarlo a él en el centro de la crítica. Estas asambleas pretenden valorar el desempeño y las actitudes de maestros y alumnos, a partir de un autoanálisis inicial enriquecido por los comentarios del grupo y una toma de compromiso personal. El grupo sabe que tiene la facultad de cuestionar a su maestra, como sabe también que será escuchado y que tendrá una respuesta, con lo que da un giro a la discusión, aunque en ocasiones el docente no está preparado para aceptar la crítica. Este tipo de deficiencias formativas y actitudinales requieren ser identificadas por el directivo y el colectivo docente a fin de ayudar a los profesores que requieren para sí mismos orientación en su proceso formativo.

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Aceptar la crítica resulta relevante porque con ello se manda el poderoso mensaje de que la autoridad no es intocable. Los maestros no sólo deben aceptar ser cuestionados, sino que, además, requieren explicar sus conductas cuando se les demande. El proceso de aceptación de la crítica supone varios aspectos: permitir que se cuestione la figura de autoridad sin molestarse o tomar represalias contra quien lo ha cuestionado; promover la participación de todo el grupo en el cuestionamiento; fundamentar las conductas que se ven como errores; reconocer cuando se ha equivocado y asumir compromisos. La manera como los maestros responden a la crítica impacta en la concepción que los alumnos se van formando acerca de la autoridad formal y de las posibilidades reales de la facultad de cuestionamiento, por parte de quienes no tienen la autoridad formal. Algunos maestros pueden escuchar la crítica y luego tomar represalias, asumir una táctica de “oídos sordos” y pretender ignorar lo que se dice, justificar todas sus conductas y devolver la crítica; en fin, los maestros pueden asumir una actitud autoritaria frente a la crítica y no contribuir al proceso formativo de los alumnos. APRENDAMOS DE LOS COLEGAS

Un grupo de tercer año, se ha quedado sin recreo por un problema de disciplina. El grupo está inquieto y distraído. Ma: Cómo se sienten de haberse quedado sin recreo. As: Bien (Varios lo dicen, no como coro sino como en forma escalonada) Ma: No estamos jugando. El niño que quiera participar que levante la mano, ya saben por qué. No estamos cotorreando, sus compañeros hicieron favor de quedarse. (Parece que se dirige a los alumnos por los cuales se fijó la sanción) Aa: Algunos no trabajan y a veces nos gritas y nos dices cosas muy feas que nos duelen. Yo sé que nos gritas porque no obedecemos. Ma: ¿Y después de que les grito que les digo? Aa: Después de gritar nos dices que te perdonemos. Levantan la mano y la maestra va dando la palabra. Ao: A veces cuando tú no vienes yo me siento mal, como nadie nos da clases, como no trabajamos a veces me siento como un tonto, porque no trabajamos.

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Ao: Sí, cómo no, sí trabajamos... Ao: Se siente feo que no te hagan caso, te sientes inútil y tonto. (Grupo de tercero: RAS19) Este grupo fue sancionado por un problema de disciplina, sanción que fijo la maestra en una discusión similar a la anterior. La maestra interrumpe la actividad que están haciendo para cuestionar la inquietud de algunos y recibe por respuesta un cuestionamiento a sus inasistencias, al manejo de los espacios de juego y sobre las formas de establecer la disciplina. Aunque en esta discusión no se llega a ningún acuerdo, es importante el espacio del diálogo, el poner en común lo que a cada cual inquieta así como escuchar las críticas. Pasar de ser cuestionado a ser el cuestionador, parece ser una estrategia de los alumnos para con sus maestros.

- ¿Cómo reaccionaría usted ante el cuestionamiento de los alumnos? - ¿Cómo fortalecería en los maestros de su escuela la capacidad de aceptar las críticas de los alumnos?

Las asambleas por grupo, la elaboración de reglamentos, la organización del trabajo en comisiones de alumnos y el trabajo académico por equipos y las situaciones de aprendizaje basado en la problematización, la investigación, la crítica y la aplicación favorecen esta tarea: los alumnos participan, se relacionan de manera más o menos horizontal con la autoridad, ejercen poder, toman decisiones, legislan, sancionan, evalúan, resuelven asuntos de interés común y asumen responsabilidades en el trabajo cotidiano.

Ejercicio responsable de la libertad de expresión En un ambiente escolar democrático se espera que los alumnos ejerzan de manera responsable sus libertades de pensamiento y expresión. Al usar la palabra en un proceso de toma de decisiones los alumnos comprenden que ésta tiene poder, un poder que no es naturalmente democrático, ya que se puede utilizar para resolver cuentas personales, juzgar indebidamente a alguien o entorpecer un proceso justo de toma de decisiones. La orientación docente y la autorregulación del grupo matizan el poder de la palabra, porque destacan que ésta también entraña un compromiso y una responsabilidad. La palabra tiene fuerza, pero lo

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que se dice, compromete y los maestros exigen este compromiso. Por ejemplo, una tarea sistemática de regulación docente es solicitar fundamentos y pruebas al alumnado en caso de acusaciones.

Hacer un uso racional del tiempo En los procesos de toma de decisiones colectivas, el docente debe procurar que se decida en el tiempo disponible para ello. Si transcurre toda la mañana en discusiones que no llevan a ningún lado, los alumnos pueden considerar que las asambleas o las reuniones de Consejo Escolar son una forma de perder el tiempo. Esto impacta en su formación cívica y devalúa los procesos participativos de toma de decisiones. Insistir con quien modera, marcar el tiempo constantemente, proponer una nueva reunión fuera del horario escolar cuando ya se agotó el tiempo destinado para tomar la decisión, son algunas acciones vinculadas con la regulación del uso del tiempo.

Asumir compromisos individuales. Los maestros promueven de diversas maneras la toma de compromisos tanto en la realización de actividades de beneficio colectivo como respecto de su propio proceso de aprendizaje. Los niños tienen libertad pero también tienen responsabilidad. Para que aprendan a comprometerse, es importante que el docente confíe en que cumplirán con una obligación contraída y que les ayuden a hacerlo. En esta tarea es particularmente importante la coordinación escuela-familia, ya que a algunos niños les cuesta trabajo comprometerse porque en la casa no les dan la oportunidad de opinar, de decidir y de asumir las consecuencias de sus actos. Así, promover el compromiso individual entre los alumnos pasa por un trabajo inicial de sensibilización, de convencimiento de que pueden ejercer libertades y derechos con responsabilidad y respeto hacia los otros. Esta sensibilización inicial,

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es fortalecida con distintos eventos que confrontan al alumno con la necesidad de asumir distintos niveles de compromiso.

Aprender a cooperar La cooperación es fundamental para la participación democrática. Cooperar supone trabajar con otros y ayudarnos mutuamente, definir metas comunes y encontrar de manera conjunta estrategias para lograrlo. Es posible orientar a los alumnos para que aprendan a cooperar mediante la realización de actividades en equipo, mediante la realización de proyectos que requieran – necesariamente – la unión de esfuerzos, ya sea por su complejidad o por la magnitud de la tarea.
APRENDAMOS DE LOS COLEGAS

La realización de un programa de radio estudiantil es una tarea que favorece el aprendizaje de la cooperación, ya que por su complejidad sólo puede realizarse mediante la unión de esfuerzos. Un grupo de alumnos de la secundaria federal “Constituyentes de 1875” de Santa Bárbara, Chihuahua desarrolla un programa de radio estudiantil que se transmite una vez a la semana, durante una hora, a través de una radiodifusora local. Para impulsar este proyecto fue necesario unir esfuerzos de padres de familia, alumnos, maestros, miembros de la comunidad y autoridades locales. La realización de cada programa de radio también implica una gran capacidad de colaboración, puesto que es preciso hacer un guión consensuado, realizar investigaciones y entrevistas, seleccionar música y coordinar la participación de todos durante la transmisión.

¿Qué proyectos considera que se pueden realizar en su escuela para favorecer el aprendizaje de la cooperación?

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Aprender a autorregularse de manera individual y colectiva Al elaborar el reglamento, el alumno se compromete consigo mismo y ante los demás al tiempo que se corresponsabiliza en la construcción de relaciones interpersonales respetuosas. Desde esta perspectiva, ante la violación a una norma socialmente definida, el grupo es el que sanciona, no el docente. En ese sentido, las reglas se convierten en criterios para la autorregulación, basadas en el compromiso individual y colectivo. Sin embargo, este proceso no es automático. Sabemos que el desarrollo moral del alumnado pasa por distintos momentos y estadios, en algunos de los cuales se requiere de una mayor intervención de los adultos a fin fortalecer su capacidad reguladora. Algunos indicadores de bajos niveles de desarrollo en alumnos más pequeños son el llanto, el sentir agresión ante la llamada de atención o agredir en respuesta al cuestionamiento. La evaluación de las comisiones constituye uno de los momentos en los que se expresa la potencialidad autorreguladora del grupo. El mismo grupo hace críticas propositivas a la forma como los comisionados han realizado su trabajo, éstos pueden argumentar a su favor, aportar pruebas, apelan al testimonio de algún compañero o contraatacar. En este proceso, el docente facilita el proceso grupal, evita que la denuncia y la defensa se usen para arreglar cuentas personales o se pervierta el proceso con arreglos ilegítimos: si me cuestionas te cuestiono, si me defiendes te defiendo. Durante los procesos de autorregulación colectiva, el docente requiere proteger emocionalmente al alumno o grupo de alumnos sujetos de sanción pública, descrédito o señalamiento del error. Por una parte, precisa evitar que el proceso le cause un daño al alumno en su autoestima, pero también requiere acompañarlo en el reconocimiento de la culpa o en la solicitud de perdón, en caso necesario. Aprender a regularse entre pares es una de las estrategias privilegiadas para el fortalecimiento de varias disposiciones democráticas y de trabajo colectivo. Las asambleas, las comisiones y el reglamento se sustentan en la convicción de que los alumnos pueden participar de manera activa en la regulación del grupo. Por

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ejemplo, la comisión de orden regula los niveles de ruido tanto en presencia del maestro como cuando está fuera y la asamblea pone sanciones a quienes han incurrido en alguna falta. En el trabajo académico, se advierten situaciones en las que los alumnos pueden organizarse sin la ayuda del maestro. Para llegar a ese punto, es claro que el maestro realizó un sistemático proceso de orientación y regulación externa ante de alcanzar niveles notables de autonomía y regulación entre pares. Otra estrategia de autorregulación es la mediación en el manejo y resolución de conflictos, la cual hemos analizado a fondo en varios apartados de este documento. Destacaremos aquí la importancia de esta actividad en la formación de una autodisciplina “entendida como el desarrollo de la responsabilidad en relación con las actividades para el logro de los objetivos tanto individuales como colectivos”. En la construcción de condiciones de autorregulación, se pone en juego el trabajo de orientación previamente realizado por el docente, la corresponsabilidad del grupo así como la presencia de ciertos mecanismos de regulación externa y de autorregulación colectiva, de tal manera que si el grupo no asume su responsabilidad de auto controlarse, tanto el maestro como algunos alumnos en particular (los mediadores, los negociadores, los miembros de la comisión de orden) pueden intervenir como agentes de regulación. En suma, un contexto educativo democrático enfrenta a los maestros al desafío de configurar estrategias para un trabajo docente democrático, en el cual se atienda tanto a las exigencias de su tarea sustantiva, como al desarrollo de disposiciones morales y sociales para que sus alumnos aprendan a vivir en democracia de manera responsable. Los valores que se vislumbran en estas estrategias apuntan algunas líneas del horizonte ético de la educación para la democracia, entre ellos la libertad, valor que condensa una de las tensiones constitutivas de la educación democrática: la autonomía reviste la capacidad de identificar los límites de la libertad.

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ACTIVIDAD 1.- Promueva que el colectivo docente analice los elementos relacionados con el aprendizaje de la participación En reuniones de Consejo Técnico, planee junto con el colectivo docente actividades para promover en las aulas y en la escuela el aprendizaje de la participación democrática. Es importante que las actividades y estrategias propuestas gocen del consenso general, ya que se realizarán como escuela.
ASPECTO Comprender las reglas, normas, principios y valores de la escuela. Aprender a participar a través de los canales y las formas legalmente establecidas. Aprender los procedimientos funciones democráticas. Aprender a coordinar discusión o una reunión y ACTIVIDADES

una

Aprender a argumentar y expresar opiniones Aprender a colectivas tomar de de decisiones la la

Aprendizaje corresponsabilidad Ejercicio autoridad

democrático

Ejercicio responsable de la libertad de expresión Uso racional del tiempo Asumir compromisos individuales Aprender a autorregularse manera individual y colectiva Aprender a cooperar de

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PARA SABER MÁS

BIBLIOGRAFÍA

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