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CAPITULO 1 Las selvas del oriente

El monte Tungurahua, de hermosa figura y de cumbre siempre blanca, arrojado por la mano de Dios sobre la cadena oriental de los Andes, su situación, mide 5,087 metros de altura sobre el mar, se forma el río Pastaza de unión del Patate y del Chambo que, después de recorrer la provincia de Chimborazo, se precipita furiosos por si cauce de lava y micaesquista. El Chambo causa vértigo a quienes por primera vez lo contemplan, salta convertido en espuma, se hunde en sombríos vórtices, vuelve a surgir a borbotones como tempestad hasta que da el famoso salto de Agoyán, cuyo estruendo se oye distante. Desde aquí comienza a recibir mayor número de tributarios, siendo lo más notables, antes del cero Abitahua El Pastaza, uno de los reyes del sistema fluvial de los desiertos orientales de los ríos del mundo, tiene las orillas más groseramente bellas que se puede imaginar, la sucesión de cuadros que ellas presentan, cambian de aspecto, en especial pasado el Abitahua hasta el gran Amazonas. En la parte en la que nos ocupamos, agria y salvaje, por extremo, parece que los Andes. A derecha e izquierda la secular vegetación ha llegado a cubrir los estrechos planos. Podría decirse que todos ellos buscan con desesperación el término de su carrera seducidos y alucinados pro las voces de su soberano que escucharon allá entre las breñas de la montaña El viajero no acostumbrado a penetrar pro estas selvas, a saltar esos arroyos, bajar y subir por las pendientes de esos abismos andan de sorpresa en sorpresa Estos peligros y sorpresas, entre las cuales hay no pocas agradables, contribuyen a hacerle sentir el cansancio y la fatiga. Se resbala por el descortezado tronco de un árbol caído, se hunde en el cieno, mirando a sus pies por entre las roturas del follaje las agitadas aguas del Pastaza, a más de doscientos metros de profundidad. En tales caminos todo el mundo tiene que ser acróbata por fuerza. El paso del Topo es de lo más medroso, piedras bruñidas por las ondas que golpean y despedazan contra ellas; son los manchones centrales del pu ente más extraordinario que se puede forjar con la imaginación, y se lo pone, por manos de hombres en los momentos en que es preciso trasladarse a las faldas del Abitahua. Consiste fábrica en tres guaduas de algunos metros de longitud tendidas de la orilla a la primera piedra de esta a la segunda y de aquí a la orilla opuesta Desde las faldas orientales del Abitahua cambia el espectáculo: está el viejo bajo las olas del extraño y pasmoso golfo que hemos bosquejado.

La tribu según se costumbre en esas naciones que tienen por patria los desiertos. Se había propuesto no salir jamás del rincón de la tierra que escogió para su morada y prohibió a sus hijos hasta los escasos viajes que hacían a la reducción de Andoas para cambiar cera y pota por algunas herramientas. corta familia Tongana. casi exterminados en un asalto nocturno de la tribu guamboya. el Bobonaza. Estos y otros despojos. El tipo de Cumandá era de todo en todo diverso de sus hermanos. nombre que significa patillo blanco. moraba la tribu. bendecidas por Dios como testimonios de la santa verdad y del amor al hombre. tomó el nombre del río a cuya margen acampó. de más de setenta años y cabeza tan cana. los curas misioneros gobernaban aún en lo temporal El curaca yahuarmaqui contaba el número de sus victorias por el de las cabezas de los jefes enemigos que había degollado. de sus dos hijos y sus mujeres. Componíase del jefe. y al sur de aquel. Cuando tales empelados faltaban. CAPITULO 3 La familia Tongana En el extenso y abierto ángulo que se forma de la unión delpalora con el Pastaza. Pacayacu y Zarayacu. o más bien. Durante largos días. hay tribus que se distinguen por la mansedumbre del ánimo y la hospitalidad para con cualquier viajero que viene la norte del Pastaza ya las márgenes del Curaray. y la joven Cumandá. su belleza superior a cuantas bellezas había producido las tribus del oriente. dos niños. llevaban tendemasy otros adornos de brillantes y plumas de color de oro en la cabeza. A los pueblos antedichos se enviaron religiosos domínicos en sustitución de los jesuitas. Entre los pueblos más florecientes canelos. que mostraba más edad de la que tenía. antiguos habitantes de las orillas del Lluchin. el cinto y las armas. La nueva del arribó de los paloras se divulgó rápidamente por las demás tribus y pueblos. Ha mas de un siglo había comenzado a hacer brillar algunas ráfagas de civilización entre esa bárbara gente. Cada cruz plantada por el sacerdote católico en aquellas soledades era un centro donde obraba un misterioso. el Pinudo y otros ríos. del Veleno.CAPITULO 2 Las tribus jibaras y zaparas Numerosas tribus de indios habitan las orillas de los ríos del Oriente. Yahuarmaqui se ocupó de recibir mensajeros que. hijos de setos. además de las primorosas armas eran los adornos de su aposento. La sangre del martirio tiño muchas veces las aguas de los silenciosos ríos de aquellas regiones. Deciase queeran de sangre zápara y últimasreliquias de los chirapas. que a esta causa su esposa. a las orillas septentrional del Bobonaza. Todos sus habitantes pertenecen a la familia zápara. Predominada en us limpia tez la pálida blancura de marfil . en señal de paz y amistad.

tierna y bella Con el vate que por ella Siente al fin venturoso La hija del a Tonga cree escuchar las melodías de los buenos genios de las aguas que saludan al nuevo día y se llenan de vehemente alborozo. La tiraban plátano y yuca picados y de verlos disputarse la sabrosa golosina se llenaba infantil contento y batía las palmas CAPITULO 4 Junto a las palmeras Entre el palomar y él Upiayacu. vuela. Del suave declive septentrional Palmas de la onda queridas Que exhala aquí dulce queja. o bien se entretenía a la margen del río contemplando el juego de los pececillos que. Burlando las corrientes del Palora. No seáis imagen vana De nuestra futura suerte: Junte así lazo amoroso A Cumandá. cierto. Cantaba el joven Vuela. -Ya ves hermana. más sin saber todavía que cosa fuese amor. Y al pasar besándonos deja Las palmas humedecidas. vuela. que en lazo fuerte Os ha unido la liana. La que en viva pasión mi ser agita«. que allá junto a la palma Del bosque la deidad me ha dado cita. rompía las dormidas aguas en distintas direcciones a veces. Allá me espera la mitad de mi alma. e hice muy mal de soltar palabras amargas. Vuela. Tendida al viento de mi amor la vela Al remo vencedor se añade ahora. que yo tengo razón y tú eres injusta . vuela. como ella.Cierto. Palmas queridas del ave Que posada en vuestras flores En canto de sus amores Os digne en voz suave. perdóname y siéntate a mi lado porque mi lengua quiere decirte cosas importantes .Habíase hecho la joven amiga del retiro y la soledad y gustaba de errar largos horas entre la sombra de la selva. se levanta una colina de tendidas faldas que rematan en corte perpendicular sobre las ordenanzas de este antes del estrecho del Tayo. dueños de sí mismo. canoa mía. hermano blanco. ¡Oh palmas!. río de corto caudal que muere como aquel en el Pastaza. acabas de vencerme.

como bases primordiales de la vida social. y del cual. pero como su plano era un suave declive. -Hermano extranjero. Cumandá! ±replicole Orozco-. . Y al pasar besándoos deja Las plantas humedecidas« CAPITULO 5 Andoas Andoas. Hermana. higuerones.que soy actualmente una de las vírgenes de la fiesta? -Ni lo se ni lo comprendo. De norte a Sur. hablas un lenguaje parecido al que deben hablar l s buenos genios y o capaz de hacerte querer hasta que las aves ariscas y las bestias bravas -¿No sabes ±replicó ella en tono áspero. y ni habiendo en él sino algunas palmeras y canelos. a causa de que la corriente fatiga a los remeros y matan sus fuerzas -Parto mañana con toda mi familia. una vez paladeadas las delicias de ésta. bello y pintoresco pueblo. ¡ay! No quedan ya ni los vestigios Levantabase la población acosa de cien metros de la orilla. cuyos penachos se movían al aire como arrancados de la masa principal Los sacerdotes que evangelizaron en esas tribus nómadas les enseñaron la estabilidad y el amor a la tierra nativa. a celebrar la famosa fiesta de las canoas. Cumandá al hablar de esta manera dejaba irradiar en su espacioso la luz del amor en que ardía su corazón. Hace ya algunas tardes que comenzó a mostrarse la luna como un arca de plata a punto de despedir la flecha. vuelve como irradia en el cielo limpio de nubes la luz del sol oculto tras la blanca montaña. vergel cultivad por los misioneros en el corazón de las selvas. ¿de que me hablas? -De la fiesta de las canoas. vas prendiéndome. y yo hace algún tiempo se lo que res.llamaban a todas las tribus del contorno y aún de las lejanas. gustaban ya de proporcionarse las cosas necesarias para la mayor comodidad del hogar. dentro de las otras pocas tardes vendrá como una hermosa rodela por el lado en que nace el sol. Allá se van en dos soles desde Andoas.¡Oh. y entonces celebramos la fiesta. y se vuelven en cuatro o seis. Palmas de la onda Que exhala aquí dulce queja. y en regular semicírculo. se alzaba al cielo un gigante muro de verdura. cuyo día se acerca -Las voces de tunduli ±continúa la india. . formado de matapalos. ceibas y otros reyes de la vegetación.-Amigo blanco ±dijo la joven en tono de inocente orgullo-. alegre esperanza de la patria en otros tiempos. lo que vales. entre los cuales sobresalían las palmeras.

lo pasó más retraído y triste que de costumbre. Con frecuencia hacían los indios estos levantamientos con los de la raza conquistadora.aprendan algunas artes y criaban con afán varios animales domésticos. sin contar gran número que perecieron a las de los blancos. si no era uno de los genios probablemente le encarneció de uno de aquellos espíritus que los cristianos llaman ángeles. llegó a Riobamba la noticia del suceso. pues. Al fin. La venganza de los indios no podía. entrando a vuelo tendido en las regiones de una felicidad desconocida en la tierra. dominicano que servía de cura de Andoas. la atroz conspiración envolvió a los inocentes con los culpados y los hirió con la misma cuchilla Tubón. de aquellos sin los cuales falta toda animación en las aldeas y casas campestres. aun llegó a decir que durante la que celebró esa mañana le había visto derramar lágrimas Ya muy avanzada la tarde. cierta misteriosa grandeza que le rodea por todas partes y una libertad de que el estudio de sí mismo de la naturaleza en relación con su divino autor se hace más bien donde en más hondo sosiego se medita. Cumandá se preguntaba muchas veces. alegraba la choza del buen salvaje. y se llenaba de recelosa confusión. que penetró al punto el peligro de su familia. dejar desadvertido a don José Domingo en el memorado levantamiento. CAPITULO 7 Un poeta El joven Carlos cuando se halló en el corazón de la selva. montó acaballo y voló a su hacienda. CAPITULO 6 Años Antes Era un día del mes de diciembre de 180. silencio. tenía soledad. que en el despique no fueron menos crueles que los sublevados ni mintieron su instinto de opresores y tiranos. fray Domingo de Orozco. y frecuentemente. engrosadas sus fuerzas con los auxilios de otros pueblos. El balido de las ovejas y cabras pastoreadas por robustos muchachos casi desnudos y el cacareo de las gallinas que escarbaban debajo de los plátanos. Orozco. cayó hallarse en su elemento. asi misma cómo y por qué había llegado a ser objeto de amor apasionado de un ser. durante su largo cautiverio en el obraje. la fiscalizó conforme a las máximas evangélicas y descubrió todo lo que había de verdadero en punto de la conducta que observaba con los infelices indios. . Solo algunos días después y cuando se conceptuaron fuertes los vecinos de la ciudad. asimismo la culpa estaba de parte de los segundo por lo inhumano de su proceder con los primeros. y como ella venda siempre los ojos de quienes la invocan. y un inédito que le ayudaba a misa. En el silencio del claustro habían recorrido el padre Orozco la historia de su vida. hacía cosa de seis meses. muchos de ellos vinieron a manos de la justicia. El joven Orozco tuvo porseguro que la Providencia le había permitido realizar sus sueños de poeta. había podido trabar amorosas.

conoció el vivísimo interés que el joven ponía a término su designio. tendido de Este a Oeste. Sin embargo. agregó al punto: -Te dejo: he venido venciendo grandes dificultades. querida madre luna Ven. indigna. como tenía la costumbre. por algunos costados. temía. Orillas de la laguna CUMANDÁ ¡Oh luna!. mal su grado. que no obstante formar por entonces un solo pueblo. con razón. de que un cristiano la presenciara. y el bravo cuya venganza Sabe como el rayo herir. Y el de la terrible lanza. o bien. Abrece el Chimano en elíptica Figura y. En algunas partes se puede saltar fácilmente a una canoa CAPITULO 10 La noche de fiesta ¡Quizá el canto de salutación a la luna sea su propio canto fúnebre! ¡quién sabe lo que después de la fiesta decida el adusto viejo de las manos sangrientas! CORO Ven. no se mezclaban ni confundían.CAPITULO 8 Del Pastaza abajo A fray domingo le desagradó bastante el proyecto de Carlos de concurrir a la fiesta de las canoas. pues a más de ser una solemnidad eternamente pagana. y hubo de ceder. el temido arquero. cuando tal vez nos atisben y poniéndose de pie y dando al joven un pequeño lío de hojas CAPITULO 9 En el Lago Chimano Mucho antes del alba estuvo el campo alzado y las tribus moviéndose en sus ligeros vehículos sobre las majestuosas olas del Pastaza Con la aurora siguiente se despertó el afán de todas esas tribus. los peligros de la ferocidad de los jíbaros excitada por la embriaguez a que en tales ocasiones se daban. . que tenemos dispuesta La gran lumbre de la fiesta. Carlos iba a contestar a la hija del desierto. van a chocar con trozos de rocas o árboles seculares y se rompen sonantes y espimosas. a su juicio. y es imprudencia estarme más tiempo contigo. las desarrolla sobre hermosas playas. pero ella. cuando el viento agitaba sus ondas.

dirigiéndose con calma al viejo de la cabeza de nieve-. que tenemos dispuesta La gran lumbre de la fiesta. Como eres tan linda y buena Y las amas. toma del suelo una rama. Estrepitosos aplausos arrancan estas palabras a los concurrentes. veo que tu hija no esta en este momento para escuchar promesas ni para convencerse de lo que la conviene. ellas te aman. de nuevo también. mira. Y al placer de verte aspiran A su fiesta concurrir CORO Ven. y arrancando dos hojas unidas por los pedículos. no podrá escapar la otra y amabas se harán ceniza. -Veo ±dice el anciano guerrero. Orillas de la laguna CUMANDA ¡Oh. que tenemos dispuesta La gran lumbre de la fiesta. Las mujeres tan solo guardan silencio.Viéndote tan hechicera De ti prendados suspiran. . con respeto escucho tus palabras. luna la madre anciana Que hijos a la guerra ha dado. el extranjero y yo somos estas dos hojas: al caer la una en las brasas. querida madre luna Ven. Y única reina te aclaman De esta sagrada función! CORO Ven. la cual. Orillas de la laguna CAPITULO 11 Fatal Arbitro La ira del viejo de la cabeza de nieve estalló de nuevo contra Cumandá por haber mostrado. El genio malo ha soplado sobre ella y le ha extraviado el juicio y el corazón. pero. dice: -Curaca de los paloras. Del guerrero el corazón. Cumandá contuvo el lloro por atender y observar. sin inmutarse. porque simpatizaron con la bella y tierna Cumandá. Y la esposa que ha encantado. su afecto al extranjero que él detestaba. querida madre luna Ven.

allá se va a dar porque ninguna arma ha de librarte de caer hoy tendido a mis pies como una pobre liebre. se danzaban. se levantó y se fue ver al joven de quien esperaba que la reflexión le hubiese resuelto a obrar con prudencia y emprender la marcha.CAPÍTULO 12 La Fuga Era medianoche. que la víspera había tratado de convencer a Carlos de la necesidad de volver a su reducción. cruzándose y dando viradas y giros violentos que las ponían a punto de zozobrar. Acércate y tira. como el último aliento de la vida en cuerpo agonizante. ocultos primero entre los matorrales. que iban apartir esa madrugada -Pica o masa ±repone el otro-. y caen. caminaban con dirección al canal que une al Chimano con el Pastaza. en el anormal estado de su ánimo. de seguro. luego se ocuparon de buscar el cadáver de la virgen de las flores. obedeciendo al mandado de Yahuarmaqui. se movía trémula. y solo tal cual llamarada. aunque las recorran en medio de las sombras de la noche. faltas de lastre y de quienes las gobernasen. al contemplar la sangrienta cabeza de este retrocedieron hasta la selva vecina. Uno de los záparos de Andoas. que se llaman selvas. asida al tronco que la produjo. ¡Qué contraste tan espantoso! El campo de la fiesta de ayer es hoy campo de desolación: pocas horas antes donde hoy se llora se reía. y examinaban los cuerpos . si yerras el golpe. se deslizaban a la ventura chocando entre si. puesta la abierta mano en la mejilla. Carlos. en el punto a donde dirigen sus pasos. Ambos amantes. no sacaba de ese espectáculo ningún pensamiento moral o filosófico. a quien suponían quemada. presta a desaparecer al menor soplo del viento. encrucijadas y enredados de esas desiertas y misteriosas ciudades de troncos y hojas. viejo. pero la consideración sólo en su suerte actual. guiados por no seque brújula mágica. La hoguera presentaba un gran conjunto de brasas ceñido de un marco de cenizas y ramas a medio quemar. mi enemigo! Aterrados los invasores al verse sin jefe. Los indios poseen un conocimiento instintivo de todas las vueltas. CAPÍTULO 14 El cange Todos los salvajes aliados ocuparon en matar al fuego y reparar en lo posible sus estragos. donde hoy se retuerce los agonizantes. la cual debía hacerla en compañía de aquellos buenos salvajes sus amigos. tras cuyos árboles y matas hallaron abrigo. -¡Ea! ¡Este fue Mayariaga. y después en el alto bosque. las cuales. la ardiente mirada en ellas. los cantares se han trocado en gritos de dolor Cabeza de tizón apagado. y jamás se pierden en ellas. CAPITULO 13 Combate Inesperado Falataba una hora para que rayase el alba. La canoa de los amantes iba a principio confundida entre las demás.

flores u frutas. CAPITULO 17 Angustias y heroísmo ¡Salve virgen maría reina del santo amor! ¡salve!. Y ella vio reverente Tu nombre pronunció: Que el despertar es grato Con voz filial llamarte Y a ruegos empañarte De todo el mundo en pro ¡Salve virgen maría . que vagan mansamente en las superficies de las aguas. Los fragmentos de madera. ¡y que el nuevo día! Brille con tu favor! Antes del alba el sueño Se alzó de nuestra frente. o que adentellan las frutas y las sumergen hasta el fondo. pero al verlas inofensivas les pierden al fin el miedo y terminan por familiarizarse con ellas: peces hay que persiguen las flores. cuando el cielo esta limpio de nubes las estrellas despiden tanta luz que reemplazan la de la luna. El Chimanoa quedado desierto y silencioso como antes de la fiesta. alza la cabeza y la vuelve inquieta por todas partes. donde desparecen en un ínstate devoradas por un enjambre de chicuelos CAPITULO 16 Solo a y fugitiva en la selva. La culebra ondula lentamente por entre la hierba hollada y marchita. jugueteando alegres. merced de ella Cumandá pudo guiarse fácilmente en su fuga Esta manera de aminar alargaba el trayecto. En nuestra zona. se detiene de cuando en cuando. pues le parecía escuchar las pisadas de sus perseguidores que se acercaban. las hojas. per con ella pretendía la joven desorientar a los jíbaros que luego se lanzarían en su persecución y que tienen el instinto del galgo para seguir una pista Dejaba entonces le grato arrimo y se echaba andar con nuevo vigor. reliquias de la pasada fiesta.CAPITULO 15 A orillas del Palora. sobresaltan a veces a los peces y patos y ls obligan a huir.

a esta. El padre se pone de pies. La partida más numerosa guiada por el nuevo jefe. Quien a esta selva triste Al pobre infiel trajiste La luz del salvador Y cual en este instante La sombre huye siniestra Así del alma nuestra Huyó el funesto error ¡Salve virgen maría reina del santo amor! ¡salve!. todos sus recuerdo y nada nada! Ni un solo arbitrio. ¡y que el nuevo día! Brille con tu favor! CAPITULO 18 Ultima entrevista en la tierra Reunidos en el acto en torno del cadáver los más distinguidos guerreros eligieron por sucesor en el cargo de curaca a Sinchirigra. vacila vuelve a caer de rodillas y alza ojos y manos el crucifijo que tiene delante Ha escudriñado sus pensamientos. que pueda salvar a Cumandá sin sacrificar a Carlos el infeliz religioso halla en si mismo un inmenso y desesperante desierto . piadosa Madre. Muy poco falta ya para la hora terrible. ¡y que el nuevo día! Brille con tu favor! Tú eres. mitad por tierra y mitad por agua llevándose consigo a Tongana. ni un viso de esperanza Nada en la cabeza! Nada en el corazón!. Nada en las reminiscencias que pueda salvar a Carlos sin sacrificar a Cumandá. si bien lo bien lo había designado ya la voluntad de su padre que podía más que los votos de sus hermanos de armas. Habíase cumplido el plazo fatal que el mensajero señalo al padre domingo era poco más de la media noche. tomó el camino de Andoas. ya Pona. enfermo y débil. además de considerarla cómplice en la fuga como a su esposo con el interes de obligarla a emplearla sus hechicerías en el descubrimiento de la ruta que siguiera la prófuga Los hemos visto y a sobre la Peña del remolino. CAPITULO 19 La bolsita de piel de ardilla El cielo había dispuesto que apurase sus ultimas gotas. se ha hundido en las sombras del pasado y atraído a la memoria uno a uno. ha consultado todos sus afectos.reina del santo amor! ¡salve!.

la corona de la austera y larga penitencia vacila en la frene de su alma. descorren un velo ante la memoria del padre domingo y la espantosa historia de 18 años antes se representa como se le presentó la víspera: ver arder su casa. sin una ligera brisa que indiquen esperan de vida ¡solo siente rugir el huracán por todas partes. -¡Tubón! ¿Me conoces? ±pregunta en tono que revela la tempestad de ira que hincha su pecho -Tu eres uno de los tiranos de mi raza« tú« tu martirizaste y mataste a mis padres. percibe el chirriar de sus carnes abrazadas: los desentierra luego de entre escombros y cenizas El mérito de 18 años de virtud está a punto de desaparecer.sin una gota de agua sin una hoja verde. hoye los gemidos de su esposa e hijos. -Mo marido se muere-dice Pona al misionero. El padre se acerca a losdos ancianos salvajes. ese nombre. . y el diablo se ríe. Esa mirada sombría. le sostiene la cabeza y le habla en voz baja entre sollozos. esa voz.! CAPITULO 20 Diligencias inútiles Pero la anciana se ha postrado junto a su moribundo esposo.

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