Sonrisa y Palabra © Aurelio González Ovies

Voz y realización de audios: María García Esperón sonrisaypalabra.blogspot.com México, 2011

Producto cultural sin fines comerciales

Todo tiene vida, sonrisa y palabra.

Aurelio González Ovies

Todo tiene v ida,
el cero y la rana. Se ríe una tiza, y llora una goma, una porque escribe, otra porque borra. Todo tiene vida, sonrisa y palabra. Y a todo tenemos que decirle: ¡hola! ¿cómo estás?, ¿qué tal?, que duermas muy bien, ¡hala..., hasta mañana! A todos, al lápiz, a las zapatillas, al libro de cuentos, al pez, al pijama... Todos tienen vida, silla, luna, mesa..., y todos nos hablan.

Nunca tengas prisa
ni para una risa. Nunca te aceleres por ser lo que no eres. Nunca te apresures si bajas o subes. Nunca le hagas daño al poco tamaño. Guarda siempre un sueño aunque sea pequeño. Todo lo consigues si sigues y sigues.

Todo lo serás con sólo esperar. Llegarás muy alto con pequeños saltos. Y el tamaño es nada: está en tu mirada. Y un sueño es muy guay: da lo que no hay. Nunca tengas prisa. Las cosas hermosas son muy despaciosas.

En una palabra
a veces hay dos, mira: en soledad: los años del sol. Otras veces una dentro de la otra: Jacoba, en el medio, esconde una boca. La palabra hoy -¡qué letras más listas!-, boca arriba o boca abajo, es hoy, ... y distinta. Y reconocer, ¿te fijaste en él?, se lee al derechas y se lee al revés. El lenguaje es mágico, cógele los trucos y podrás cambiar las leyes del mundo.

Llevo un calcetín
con un agujero y no sabes cuánto, cuánto lo agradezco, pues tengo algún dedo que es un protestón y me dice a diario que quiere un balcón. - Pues ahora asómate, cada vez que quieras, que le pedí a mami que no lo cosiera. (Menos mal que sólo usamos dos pies... ¡Cuántos caprichosos habrá en un ciempiés...!)

En bicicleta llega
la primavera y trae un mandilón y una pamela. Azul el canesú como los lirios, y los bolsillos rojos como las fresas. En la pamela tiene un lazo y una cinta, amarillo con blanco de margarita. En bicicleta viene la primavera y su bici es tan verde como la hierba. Como los girasoles son las dos ruedas y por donde ella pasa saldrán violetas.

La Ratita Mariola
ya no es la misma, ya no teje poemas... y olvidó a su pandilla... ya no quiere ni entrar en queserías, ni meterse en las bolsas de peladillas. Dice que tiene amigos en internet, y que habla a todas horas y no sabe con quién. El caso es que nos miente o se ha vuelto tarumba, porque de noche está más sola que la una. Qué más da que le digan: ¡¡¡¡ holaaaa Mariolaaaa, muchos besos y abrazos desde Colombia!!!! Y sigue ensimismada -habla que hablacon ratón, con teclado, pero nadie la mima ni está a su lado. Ya se lo repetimos: ¡venga, Mariola...!, vuelve con tus amigos, que estás muy sola... Siempre se lo decimos: ¡Anda, Mariola! olvida la pantalla, suelta el ratón, deja esas sombras. Vuelve a juntarte con las ratonas.

A estas tres vo ces
que me recitan, les debo un verso o una ramita de sol de Asturias. Para que brille en sus pupilas y en sus armarios y en su sonrisa. A esas tres voces que me 'poesían' les mando cielo y unas hojitas de la hora bruja que hoy florecía. Y unos frasquitos de salud líquida que no caduca y es infinita... Para que vivan vivan y vivan...

La so ledad es algo
que tiene cura; y se quita más fácil que la pintura. Si están solos los árboles, mueven los brazos, y enseguida se posan cientos de pájaros. Si están solos los ríos, van a la fuente, y enseguida se bañan en la corriente. Si están solos los campos, telefonean a mayo, y grillos a montones vienen pitando. Yo nunca estaré solo porque soy listo, y quiero a mi familia y a mis amigos.

Una gatita mía
ya tiene pena antes que bigotitos y antes que orejas. Gatita, si algo te duele no le hagas caso, para el dolor hay hierbas que son payaso. Gatita, eres muy joven para estar triste, la tristeza es más ancha que una gripe. Venga, gatita, anímate, abre los ojos, que hace día precioso para ir de topos. Venga, gatita mía, que eres pequeña, para estar enroscada entre la pena. Ay, mi gatita, anímate, que todo pasa, te prometo encontrar dos musarañas.

A Rizo s le cuesta
subir la escalera arrastra y le duelen las patas traseras y cuando le falta casi ya el aliento se queda parado mirando a su dueño. -Anda, por favor, cógeme en el cuelloY el dueño le coge y acaricia a Rizos que es una madeja de pelo y cariño, y menea la cola, le lame la cara que es como los perros suelen dar las gracias.

A Rizos le cuesta bajar a la vida, prefiere quedarse tumbado en la silla. Prefiere acabar el hueso del tiempo junto a un peluche que es como él de viejo.

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