Superpollo

Mi tío Paco tiene una granja. Un día , en su granja nacieron pollitos. Mi tío me regaló uno. Parecía una bolita de algodón amarillo. Le eché agua por la cabeza y lo bauticé con el precioso nombre de :Superpollo de las galaxias infinitas. Mi madre me dijo que era mucho nombre para un pollo tan pequeño, así que volví a remojarlo y dije muy serio: - Te llamarás Minuto. Porque un minuto era tan poca cosa como mi pollo

Todo iba bien con Minuto : comía, píaba, dormía, píaba, hacia caca, comía y comía… Minuto me seguía por toda la casa como si yo fuera su mamá. Un día me di cuenta de que Minuto tenía un bulto en la cabeza. Me asusté un poco. - No te asustes – dijo mamá-. A Minuto le está saliendo la cresta. Se está haciendo mayor. - Desde ese momento todo empezó a ir mál con el pollo. Crecía tanto que tuve que volver a cambiarle el nombre. - Ahora se llamaba 20 Minutos.
20 Minutos se volvió peleón y travieso. Picoteaba las piernas de mi padre. Destrozaba los periódicos de mi madre. Perseguía a mi hermana y le robaba sus lazos el pelo.

Cuando le cambié el nombre para ponerle 90 Minutos, ya se había convertido en un gallo que todos los días nos despertaba a las seis de la mañana con su kikirikí.

- !Yo lo mato y me lo como! –decía papá. Mi madre dijo que ya el pollo no podía seguir en casa. Yo no quería dejarlo marchar. Mi tío Paco, el de la granja, vino a salvarnos al gallo y a mí. ¿Quieres que me lleve a 90 Minutos a la granja? Será el rey del corral. Me despedí llorando de mi gallo y le até una cinta roja en el cuello en la que había escrito su nuevo nombre. Porque por fin pude llamarlo…

!!Superpollo de las galaxias infinitas!!

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