LOS CIPRESES CREEN EN DIOS

JOSÉ M. GIRONELLA

Los cipreses creen en Dios

Jose María Gironella

EDITORIAL PLANETA BARCELONA
1.a edición: 2.a edición: 3.a edición: 4.a edición: 5.a edición: 6.a edición: 7.a edición: 8.a edición: 9.a edición: 10.a edición: 11.a edición: 12.a edición: 13.a edición: 14." edición: 15.a edición: 16.a edición: 17.a edició_n: 18.a edición: 19.a edición: 20.a edición: 21.a edición: 22.a edición: 23.» edición: 24.a edición: 25.a edición: 26.a edición: 27.a edición: 28.» edición: 29.a edición: 30.a edición: 31.a edición: 32.a edición: 33.° edición: 34.a edición: 35.a edición: 36.a edición: 37.a edición: 38.a edición: 39.a edición: 40.a edición: 41.a edición: Marzo de 1953. Mayo de 1953. Septiembre de 1953. Diciembre de 1053. Abril de 1954. Septiembre de 1354. Marzo de 1955. Julio de 1955. Diciembre de 1955. Julio de 1956. Diciembre de 195S. Abril de 1957. Julio de 1957. Marzo de 1958. Junio de 1958. Noviembre de 1358. Junio de 1959. Diciembre de 1959. Abril de 1960. Agosto de 1960. Diciembre de 1960. Enero de 1961. Febrero de 1961. Marzo de 1961. Abril de 1961. Mayo de 1961. Mayo de 1961. Junio de 1961. Junio de 1961. Junio de 1961. Septiembre de 1961. Octubre de 1961. Enero de 1962. Marzo de 1962. Marzo de 1962. Octubre de 1962. Diciembre de 1962. Junio de 1963. Septiembre de 1963. Marzo de 1964. Junio de 1964. 18-8 © JOSÉ MARÍA GIRONELLA, 1964 DEPÓSITO LEGAL,: B. 16134 — 1964 N.° BEGISTRO 5339 - 51 PRINTED IN SPAIN Talleres Gráficos «Dúplex». - Fontova, 6. - Barcelona

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ACLARACIÓN INDISPENSABLE
La empresa en que ando metido consiste en escribir una novela sobre España que abrace los veinticinco últimos años de su historia. Dividida en tres partes: anteguerra civil, guerra civil en los dos bandos, posguerra. En la posguerra incluyendo la odisea de los exiliados, odisea de altísimo interés humano. Este libro que sale ahora, titulado Los CIPRESES CREEN EN Dios, constituye el primer volumen de la trilogía. Abarca, por lo tanto, el período inmediatamente anterior a la contienda, desde 1931 hasta fines de julio de 1936. Es decir, la época de la República, en que las fuerzas se alinearon. El segundo volumen abarcará el período 1936-1939, en que las fuerzas se combatieron; el tercero, partiendo de 1939, alcanzará nuestros días. Se trata, como queda dicho, de una novela y no de un ensayo histórico, filosófico o político. Vaya por delante esta declaración, justificativa de mil libertades que me he tomado. En efecto, lo que he intentado ha sido la creación de una novela, y en consecuencia, aun manejando en la posible hechos verídicos, me he reservado en todo momento el derecho de apelar a la fantasía. Así que me he valido, como medio de penetración en el recentísimo drama de España, de los recursos propios de un novelista: invención de personajes, de circunstancias ambientales, elaboración de un tejido de situaciones, etc. He inventado, sobre todo, una familia, la familia Alvear, que cruzará las tres etapas históricas antedichas, nutriéndolas proporcionalmente con su presencia al tiempo que recibiendo en su carne los correspondientes cascotes de metralla. Entendí que debía eludir el peligro de la elefantiasis geográfica, de la novela de área ilimitada. Por ello he centrado la acción en una pequeña capital de provincia. Tal ha sido mi preocupación en este terreno —apoderarme de un centro inamovible—, que decidí que la ciudad elegida fuera una ciudad amurallada; y después de muchas dudas opté por Gerona. Varias razones me inclinaron a ello. Gerona, en el ámbito nacional, es una de las ciudades de más musculosa representación. Por su origen remoto, por su ficha guerrera, por las características de su religiosidad, por las sucesivas influencias recibidas. Su arquitectura es nobilísima —pétrea— en el barrio antiguo, horrible en lo contemporáneo. Un menguado río la cruza, sus habitantes perpetúan formas estancadas de vida. Preside una provincia tan completa como la de Guipúzcoa, y en ella se dan cita tres elementos constitutivos de belleza: montañas —el Pirineo—, llanura —el Ampurdán—, mar —el Mediterráneo—. Por si esto fuera poco, está emplazada en una zona clave para participar del problema separatista. Es, por último, población fronteriza, por lo que recibe de Francia, y no sólo meteorológicamente, insistentes ráfagas más o menos huracanadas. Tal vez sea Gerona demasiado rica para representar a España, y el paisaje que la circunda demasiado armonioso y equilibrado; sin embargo, dado que, a pesar de ello, los corazones de los gerundenses, por causas inexplicables, han latido siempre a un ritmo tan sincopado como los corazones de Ronda, Cuenca o los que cuelgan sangrantes de los picos asturianos, el conflicto subyacente resulta por ley de contraste más intenso y dramático todavía. Un motivo de tipo personal ha sido, también, determinante de la elección. En Gerona han transcurrido importantes años de mi vida adolescente y juvenil, por lo que su temperatura ha marcado indeleblemente mi espíritu. En el seminario de Gerona me pelaron al rape y me calzaron medias negras; en Gerona se afincaron mis padres, nació mi esposa, fue bautizada una de mis hermanas; a la sombra de sus cipreses creen definitivamente en Dios personas que he querido. Por lo demás, en Gerona —y esto es básico— vi estallar la revolución. Ahora bien, no se trata, repito, de redactar los anales de una ciudad. Las exigencias del relato me han obligado con frecuencia a situar en Gerona acontecimientos que ocurrieron en otras partes. Gerona representa, en el libro, la indispensable

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localización en el espacio, nada más. De modo que cuando en sus calles se produzca una huelga, ello no significa que dicha huelga se produjera forzosamente en la realidad. Y lo mismo cabe decir respecto a los partidos políticos que se citen, a las actividades masónicas, a los generales, administradores de orfanatos, curas, maestros, barberos, limpiabotas, etc., que se describen o que surjan en la narración. Que nadie se de, pues, por aludido personalmente; que nadie me culpe de falseamiento «localista» por exceso u omisión. Ni siquiera las nomenclaturas se adaptan rigurosamente a las que existieron. Sólo he respetado el orden cronológico y, desde luego, la significación de aquellos sucesos de índole nacional que repercutieron de una manera directa en la ciudad, y la evolución de las costumbres y tradiciones. En los casos en que la precisión se imponía, se citan nombres y apellidos. Creo que todo ello indica bien a las claras hasta qué punto lo que me ha importado no es el inventario, sino la vida. Ahí sí desearía no haber errado. Consecución de una atmósfera y creación de unos personajes. Que una y otros sean auténticos: esto es lo que primordialmente me interesa. Que la familia Alvear vaya poco a poco cobrando cuerpo y alma, que ella y las personas de su trato e influencia no formen una comunidad fantasmal; que bajo los campanarios de Gerona se sucedan, año tras año, con realismo incluso olfativo y táctil, la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Y que al llegar al final de este libro —julio de 1936—, el lector admita que sí, que los españoles caímos un buen día unos sobre otros, ocasionando un millón de muertos, no por capricho o azar, sino porque en todo el territorio se dieron circunstancias análogas o equivalentes a las relatadas a lo largo de estas páginas. Lo más difícil, casi astral, de mi cometido consiste en esto; en discriminar, en toda su complejidad, las fuerzas psicológicas que, fruto de una elaboración lenta y fatal, fueron alineándose en uno y otro bando. Para avanzar hacia este objetivo desde el principio, sentí la imperiosa necesidad de que el protagonista del libro, Ignacio Alvear, llevara en sí mismo la guerra civil. Sólo me falta añadir que cuantos esfuerzos he hecho para acortar el original del libro, han resultado vanos. JOSÉ MARÍA GIRONELLA Gerona, verano de 1952.

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PRIMERA PARTE De Abril de 1931 a Noviembre de 1933

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CAPÍTULO PRIMERO
En una de las casas más antiguas de la orilla derecha del río, primer piso, vivían los Alvear. Los balcones de la fachada daban a la Rambla, frente por frente del café Neutral, situado en el centro de la más acogedora hilera de arcos de la ciudad; ventana y balcón traseros colgaban sobre el río, el Oñar. La casa, pues, comunicaba entre sí dos vidas, al igual que las restantes a lo largo de la Rambla. De ahí que en el piso el misterio fuese alegre y que para crear intimidad fuera preciso cerrar todas las puertas. Si por descuido quedaba abierta alguna, se oían todos los relojes de la población; no obstante, los Alvear sabían que en un puñado de metros podían crear un mundo íntimo y aun infranqueable. En aquellos pisos era posible porque las casas eran antiguas. Por lo demás, la mayor parte de las puertas no sólo cerraban, sino que a veces se cerraban por sí solas, lo cual era un encanto teniendo en cuenta la proximidad del río y que éste a veces olía mal. En efecto, el lugar era tenido por insalubre. Tal vez el trecho en que vivían los Alvear fuera el menos afectado, pues el agua del Oñar alcanzaba allí, casi siempre, ambas orillas. En cambio, quinientos metros más abajo, cercana su confluencia con el río Ter, la corriente se encharcaba, formando pequeños remansos pantanosos. Otro inconveniente lo constituían las periódicas inundaciones. Tampoco éstas afectaban a los Alvear, dada la altura de la ventana y el balcón; en cambio, los inquilinos de la planta baja, cuando el Oñar llegaba crecido, no tenían remedio. El Ter no le admitía el caudal y entonces el pequeño río se hinchaba y se introducía por todas las brechas y agujeros de la casa, cruzaba con furia cocina, comedor y pasillo, y salía en tromba por la puerta de la fachada, vertiendo, en la Rambla, frente por frente del Neutral, mil secretos familiares. El piso de los Alvear era más bien pequeño —pasillo y tres habitaciones, comedor y cocina—, pero mucho mejor que los que habían ocupado en Madrid, Jaén y Málaga, en las temporadas que residieron en estas ciudades. El cabeza de familia, Matías Alvear, estaba encantado con él, especialmente porque el sol le rondaba todo el día, por la calidad y tono discreto de los mosaicos y por la estratégica situación de ambos balcones. El de la Rambla lo utilizaba después de comer para controlar la entrada en el café de las componentes de su peña de dominó; el del río lo utilizaba a la caída de la tarde, para pescar. Pescar desde el propio hogar, recordando a menudo la penosa esterilidad del Manzanares, en Madrid. En el dominó era un as, una suerte de seis doble; como pescador, cero. Tan raramente era mordido su anzuelo, que cuando ello ocurría, en algún verano bochornoso, el hombre se ponía a horcajadas, izaba sigilosamente la caña, entraba con ella en el comedor y haciendo bailotear el pececillo, lo restregaba con sorna por las narices de sus hijos. En una ocasión la presa fue de tal tamaño que, algo asustado, entró caña en alto en la mismísima cocina y depositó el pescado directamente en la sartén, ante los atónitos ojos de su esposa, Carmen Elgazu, recia mujer que cuando le llamaba loco lo hacía en vascuence. Matías Alvear tenía cuarenta y seis años, era funcionario de Telégrafos y en Gerona formaba entre los forasteros. Era madrileño. Llevaba cinco años en la ciudad y parecía haberse aclimatado a ella. En Madrid dejó un hermano, Santiago, anarquista militante, que no vivía feliz sino rodeado de mujeres y folletos clandestinos. En Burgos otro hermano, casado, también empleado de Telégrafos, de ideas avanzadas pero algo más teórico que Santiago, y con el que Matías sólo se ponía en contacto por Navidad, felicitándose a través de sus respectivos aparatos telegráficos. Toda la familia de Matías Alvear fue siempre extremista, y sobre todo anticlerical. El padre, muerto joven, proponía fundir todas las custodias de la nación y repartir el oro entre los pobres de Almería y Alicante. Ahora Santiago, en Madrid, encorajinado con

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la República, repetía por los tranvías la propuesta, si bien Carmen Elgazu, que se preciaba de conocerle bien, decía siempre que le veía capaz de fundir las custodias de la nación, pero no de emplear el oro en lo que su padre propuso. Matías fue siempre el más reposado. Republicano toda la vida, y también anticlerical, hasta el punto que cuando se casó con Carmen Elgazu apenas si sabía cómo se dobla, ante el Señor, una rodilla; pero Carmen Elgazu había heredado del Norte el tipo de fe que «mueve las montañas», y en este caso la montaña movida fue Matías Alvear. El funcionario de Telégrafos amaba tanto a su mujer, que de pronto la idea de que con la muerte todo termina le horrorizó. Le parecía imposible que Carmen Elgazu no fuera eterna y a su vez deseó vivamente disponer de toda una eternidad para continuar viviendo junto a ella. A los diez años de matrimonio, su deseo era convicción. Creía en todo lo que negaban sus hermanos y se sorprendió persignándose con respeto. Halló gran consuelo en este nuevo orden de pensamientos y acabó escuchando la historia del gallo de San Pedro con una naturalidad que él mismo, pensando en su juventud, no acertaba a explicarse. La familia de Carmen Elgazu era, ciertamente, lo opuesto. Vasca, tradicional y católica hasta la medula. El padre murió abrazado a un crucifijo, y al morir dijo a sus hijos: «No os caséis con personas que no crean en Dios». La madre vivía aún en un pueblo de Vasconia, erguida a pesar de sus ochenta y tantos años, escribiendo sin cesar cartas y más cartas a sus ocho hijos, en tinta violeta y letra increíblemente enérgica dada su edad; cartas apostólicas que sólo Carmen Elgazu leía enteras, pero que ninguno se atrevía a tirar o quemar. Carmen Elgazu llevaba en el cuerpo el sello de esta reciedumbre. De mediana estatura, cabellos negrísimos, recogidos en moño, cabeza bien sentada entre los hombros. Cuando, arremangada, lavaba ropa se veía hasta qué punto tenía los brazos bien torneados. En la cintura se le notaba que había tenido hijos. Sus piernas eran las dos columnas del hogar. Lo que más destacaba de su persona eran las cejas, pobladas y también muy negras. Matías Alvear las comparaba, riendo, a los arcos de la Rambla. Carmen Elgazu consideraba aquello un piropo, pues para ella una mujer sin cejas no era nada. Y luego los ojos. Imposible imaginar ojos más opuestos a los de un ciego. Brillantes, expresivos, sin rodar como los de los locos, sin permanecer extáticos como el de Dios. Ojos humanos, cambiantes, auténticas ventanas del alma. A causa de los ojos, las cejas y el alma, le bastaba con ponerse un vestido negro y unos tacones altos para parecer una reina. Una reina con gran ternura en su porte, especialmente cuando se hablaba de alguien que sufría o cuando, terminado el trabajo en la cocina o en los dormitorios, se quitaba el delantal y se sentaba en el comedor a repasar la ropa, bajo un precioso calendario de corcho que representaba una tempestad. Matías Alvear, seco, tenía más distinción; pero era menos impresionante. Llevar bata gris en Telégrafos, y sobre todo lápiz en la oreja, acaso le restara cierta autoridad. Sin embargo, era un hombre. El sentido del humor se le manifestaba en el bigote, ameno siempre, en un sinnúmero de expresiones irónicas, en la manera de llevar el sombrero. Sus ojos eran más pequeños que los de Carmen Elgazu, pero también negros. La energía se le concentraba en la nariz, pegada a su cara como un impacto. Sus manos eran de funcionario, pero cuando escuchaba tonterías les imprimía unos espasmos de duda muy sutiles, de gran expresividad. Era cuidadoso, vestía preferentemente de gris corbatas discretas excepto en las fiestas onomásticas de sus hijos. Le gustaba el dominó porque decía que era un juego limpio, que las fichas eran limpias y agradables al tacto. Sin una peña de amigos para cambiar impresiones, hubiera muerto. Sus querellas con Carmen Elgazu se limitaban a temas religiosos relacionados con la educación de los hijos, y a comparar Madrid y Bilbao. Para Matías Alvear, Madrid; para Carmen Elgazu, Bilbao. Cuan do estaban de buen humor, Carmen Elgazu comparaba el Oñar con el Cantábrico y Matías Alvear el edificio de Telégrafos de Gerona con la Telefónica de Madrid, pero luego uno y otro se arrepentían de ello y admitían que Gerona, sobre todo en la parte antigua y la Dehesa, era muy hermosa.

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Carmen Elgazu decía a veces que Matías Alvear no era nada sabio, pero que tenía mucho sentido común. Los componentes de la peña de Matías Alvear corroboraban lo segundo y le rebatían lo primero. Creían que Matías era conocedor de más cosas de las que Carmen Elgazu sospechaba, porque sabía leer el periódico y porque los telegramas le habían enseñado a comprender el cruce de los acontecimientos y a sintetizar. De todos modos, lo que más amaba en él Carmen Elgazu eran los sentimientos. Le quería tanto que era evidente que sólo consentiría en parecer reina a condición de que el rey fuera Matías Alvear. Matías Alvear, después de ganar oposiciones en Madrid, había sido destinado sucesivamente a Jaén, Málaga y Gerona. Todos sus hijos Ignacio, César y Pilar, habían nacido en Málaga, lo cual se prestaba a muchas bromas. «Los aires del Sur — decía Matías—; los aires del Sur.» Cuando les llegó el traslado de Málaga a Cataluña, Ignacio, el mayor, tenía diez años. Había nacido el 31 de diciembre de 1916, a las doce de la noche, o sea en un instante solemne y trascendental. Carmen Elgazu, que siempre había prometido a Dios ofrecerle el primero de sus hijos, dio a aquella circunstancia una interpretación profética. Varias vecinas malagueñas, entre ellas una gitana, entendieron que, según los astros, su hijo sería un talentazo, probablemente obispo y sin duda alguna un gran predicador. Matías Alvear arrugó el entrecejo; pero, en efecto, Ignacio a los pocos meses discurseaba de lo lindo: «¡Ya lo ves! —gritaba Carmen Elgazu, alborozada—. ¡Es un ángel y en un santiamén convertirá a la gente!» César tenía, al llegar a Gerona, ocho años, y era mucho más tímido que Ignacio. Dotado de grandes orejas, miraba a los que le rodeaban y al mundo como si todo fuese un milagro. Matías siempre contaba que, al bajar del tren y ver la Catedral y a su lado el campanario de San Félix, había dicho que aquello le gustaba más que el mar de Málaga» Luego las vecinas le informaron: «Pues, chico, por campanarios aquí no te vas a quejar». Pilar tenía un año menos que César: siete. A ella todo lo que fuera viajar le encantaba. Al darse cuenta de que bajaban las maletas, exclamó, mirando a todo lo ancho de la estación: «¡Oh...! ¿Ya se ha terminado?» La instalación de la familia en Gerona —en el piso colgando sobre el río— coincidió con un inefable triunfo de Carmen Elgazu y de la gitana malagueña: Ignacio accedió a entrar en el Seminario. Carmen Elgazu no había cejado un solo instante en inculcar a su hijo la vocación. Cualquier detalle le servía de trampolín. Si Ignacio se quedaba inmóvil contemplando el paso de un entierro, le decía: «¿Qué, te gustaría rociar con agua bendita, verdad?» Si pintaba en un cuaderno un hombre con una corona alrededor de la cabeza, le decía a Matías Alvear: «Ya lo ves: todo lo de la Iglesia le tira». Ignacio fue adaptando sus ojos a aquella manera de mirar. Sin querer reprimía su temperamento revoltoso. Había sentido sobre su cabeza la mano de varios curas que le preguntaban: «¿De modo, pequeño, que quieres entrar en el Seminario?» Por la noche, al arrodillarse ante la cama para rezar, Carmen Elgazu le señalaba como ejemplo a la atención de César y la pequeña, y aun a la de Matías Alvear. Cuando, llegados a Gerona, el ambiente eclesiástico de la ciudad facilitó tanto las cosas que Ignacio dijo: «Sí, madre, quiero ser sacerdote», la alegría de Carmen Elgazu fue una especie de inundación que llegó también de una a otra orilla. Las propias vecinas se contagiaron. «¡Mi chico al Seminario, mi chico al Seminario!» Le besó veinte veces; hubiera querido sentarle en la falda del Sagrado Corazón que presidía majestuoso, el comedor, frente al reloj de pared. Los preparativos duraron una semana, la semana que faltaba para principiar el curso. Mosén Alberto, importante autoridad eclesiástica, les aconsejó que, visto el temperamento díscolo del chico, le tuvieran interno. A Matías le dolió desprenderse de su hijo, pero Carmen Elgazu le tiraba de la nariz: «¡Tendrías que estar orgulloso, más que tonto!» Iniciales rojas, «LA.», brotaron en toda la ropa interior del muchacho. El día en que Ignacio desapareció tras los imponentes muros del Seminario, que se

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erguían en la parte alta de la ciudad, coronando las escalinatas de Santo Domingo, en el piso de la Rambla hubo gran jolgorio. Carmen Elgazu preparó un bizcocho vasco, cruzado de parte a parte por el nombre de pila de su hijo y debajo una raya ondulada, blanca. Pilar se reía mirando vacía la silla de su hermano, y quería sentarse en ella. Matías dijo: «¡No, que está ocupada por el Espíritu Santo!» Carmen Elgazu también se rió y se dirigió a Matías. «¿Sabes lo que podríamos hacer? Luego voy a buscarte al Neutral y me llevas a la Dehesa a dar una vuelta.» Así se hizo. Pilar se fue a las monjas del Corazón de María, César, a los Hermanos de la Doctrina Cristiana. También empezaba el curso. En cuanto a Matías, a las tres en punto tuvo que abandonar las sillas del café y trasladarse a los bancos de piedra de la Dehesa. —¿No te gustan más estos plátanos que las fichas de dominó? —ironizaba Carmen Elgazu. Matías Alvear se ladeaba el sombrero, pero disfrutaba lo suyo. Porque su mujer era feliz y porque, en efecto, los plátanos de la Dehesa, altísimos y alineados en cantidad incalculable, estaban muy hermosos a la luz del otoño. De regreso, la madre de Ignacio entendió que era preciso perpetuar la jornada. Detuvo a su marido y le preguntó: —¿No me tienes prometido un regalo? —Sí. —¡Pues ésta es la ocasión! Matías sonrió, aunque aquello iba a alterar con exceso el presupuesto familiar. Miraron escaparates y por fin se decidieron por algo práctico, que les hacía mucha falta: un perchero. Lo instalaron sin pérdida de tiempo en el vestíbulo, y abrieron dos o tres veces la puerta para comprobar que el efecto era sorprendente.

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CAPÍTULO II
Ignacio quería mucho a sus padres, sin saber por qué. Acaso por el ambiente de paz que había creado en torno suyo. Su madre le parecía el centro de su vida. Su padre la persona que más le había hecho reír en el mundo, sin necesidad de hablar mucho, con sólo guiños y gestos. A veces se había esforzado, a su manera infantil, en pensar en cosas serias, y entonces creía que los amaba por el esfuerzo que hacían para que no les faltara nada ni a él, Ignacio, ni a César ni a Pilar, a pesar de ser pobres, a pesar del sueldo ínfimo que le daban en Telégrafos, según oía decir. Era un chico más bien alto, moreno, de cara estirada. La forma del cráneo, alargada, y la nariz eran de su padre, así como la manía de ir bien calzado; de su madre había heredado las cejas, negras, el sólido emplazamiento del cuello entre los hombros y la fuerza en los brazos. Cuando hablaba, tenía a la vez la gracia de Carmen Elgazu y la capacidad de síntesis de su padre, pero a veces se tornaba taciturno y se pasaba una semana sin abrir la boca. La entrada en el Seminario le afectó mucho. La primera noche no podía dormir. En el techo, altísimo, leía su pasado. Todo se le aparecía con relieve poderoso, especialmente las escenas que de un modo directo o indirecto se relacionaban con la pobreza. En su casa, el pensamiento de que en el cuarto contiguo estaban sus padres, amortiguaba esta preocupación, innata en él; en aquel edificio, las manchas húmedas de las paredes le acuciaban. Ésta era la herencia moral que la familia Alvear había introducido en las venas del muchacho: una precocísima preocupación por los problemas de la miseria. Por ejemplo, el viaje de Málaga a Gerona no lo olvidaría jamás. Lo hicieron en tercera clase, en un tren lento, agotador, que cruzó España entera, repleto de viajeros que no cesaron en todo el trayecto de escupir y de pelar naranjas. Había varios enfermos y una niña bizca, de su edad, que continuamente sacaba el brazo por la ventanilla. En el inmenso dormitorio le pareció que aquella niña bizca se paseaba por entre las camas de los seminaristas pidiendo: «¡Una gracia de caridad por el amor de Dios!» Por fortuna, la herencia moral de la familia Elgazu acudió en su ayuda diciéndole que el objetivo de la religión era precisamente mitigar la pobreza. Y que por ello él se encontraba en el Seminario, bajo aquel techo inalcanzable, para llegar a ser un día vicario —no obispo, como insinuó la gitana—, simple vicario de pueblo, para llamar a las puertas de los ricos y llenar de monedas las manos de aquella niña bizca y de todas las personas de la parroquia que viajaran en tercera mondando naranjas. Al día siguiente, al levantarse, se colocó en la fila con la mejor voluntad. Llevaba aún pantalón corto y le ordenaron: «Di que te traigan unas medias. Negras». —¿Medias...? —Sí. No vas a andar por ahí enseñando esos muslos. Luego, en el patio, se instaló un barbero con una máquina y unas tijeras, y fue cortando al rape el pelo de todos los nuevos ingresados. Ignacio quedó estupefacto; no había pensado en aquello. Quería seguir el curso de los cabellos que le iban cayendo en el pantalón, en las mangas, en el suelo, pero unos y otros no tardaban en confundirse con los de los seminaristas que le habían precedido. Todo lo aceptó. Que la inmensidad del edificio le diera vértigo, no le sorprendía. Era tan inmenso, que de repente parecía solitario, a pesar de cobijar a trescientos doce seminaristas y estar bajo la advocación de la Sagrada Familia. Pero tenía muchas ventajas. Estaba situado en el centro del barrio gótico. Todos los edificios circundantes eran nobles y su solidez le recordaba, sin saber por qué, la que a veces se desprendía del cuerpo de Carmen Elgazu. Por otra parte, y para que la ilusión fuera completa, se divisaba la cúpula de Correos y Telégrafos, donde trabajaba Matías Alvear. Era muy niño. Se le escapaba el sentido de la palabra «trágico». Por ello no acertaba a definir la impresión que, de pronto, a las cuarenta y ocho horas, le causó el

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César miró un momento al patio y dijo: «¡Qué bien debes de estar ahí!». pero no daba tiempo. Pensó en el mechón de pelo que caía sobre la frente de César. a muchos otros seminaristas les ocurría lo mismo. todo se le pasó. alegrándolas. Menos mal que sus trescientos condiscípulos iban de idéntica suerte. Y de este modo se ponía a leer.» A su madre se le caería la baba oyéndole: «¡Hijo mío. Su vecino le dijo: «Yo. Luego vio la forma de su cráneo pelado. «¡Ya lo creo que me gusta!» Carmen Elgazu le llevó butifarra. Un hambre atroz. ¡Criticón! Falta de obediencia. el queso y el chocolate. Ignacio pensaba: «Tal vez sea su voz». pero a la hora de la cena era otro cantar. contaba aventuras de Madrid. a pesar suyo. ni lo noto». durante el almuerzo. en la capilla miraba con fijeza el Sagrario. no se http://quedecosas-mg17. ¡Vicario. Estudia mucho. Se repetía mil veces por día: «Soy feliz.» El chico le miró inquisitivamente y aquello selló sus labios por una semana. las únicas permitidas.. ¡Pensó incluso en las trenzas de Pilar! En el moño de su madre. los ayos le tenían obsesionado. fueran tan lúgubres. Pero le invadía el desasosiego. Se pasó la mano por él. «Si pusieran una pantalla. queso. Rezaba mucho.» En el patio. La tristeza de la noche había ganado los muros. se dijo. que se sentía capaz de soportarlo todo. Carmen Elgazu hablaba con el padre rector: «Muy bien. temblando por dentro como viejos gusanos. ¡Qué hermoso el latín. Comprendía que trescientas bocas eran muchas y que el Seminario era pobre. Menos mal que. Cien veces. Y en las plateadas sienes de su padre. Terminadas las provisiones. Las bombillas pendían del techo desnudas. Le preguntó a otro chico: «¿No te parece que en este patio hay demasiado polvo? Fíjate. Y además. del patio. le iluminaba entre sombras chinescas.» y se rió. Él lo atribuía a la brusca separación de la familia. muy bien. Aquella bombilla le causaba intenso dolor en las sienes.. fíjate.» La sola idea de que acaso no tuviera vocación le producía tal malestar. aunque en esto no estaba solo. Y en cuatro días se lo comió todo.. amarillentas. pegada a sus sienes. «Aunque seminarista. No había pantallas en ningún sitio. Pero le extrañaba que las voces de todos los ayos. Ignacio. y le parecía oír un zumbido. Le pareció grotesco. ¡No mirarlas y sanseacabó! Pero una de ellas pendía precisamente frente a sus ojos. pero tenía hambre. Todos los ayos llevaban lentes con montura metálica y al leer libros santos durante las comidas arrancaban de sus pechos el más lúgubre tono de voz de que eran capaces.com/ 11 . rayos de sol que brincaban en las cabezas redondas de los chicos. Una bombilla horrible con hilillos internos que temblaban como fuego. observaba. se plantó ante uno de los ventanales y vio su silueta. a la hora de recreo. poco espíritu de sacrificio. Cuando sus padres fueron a verle. estás hecho un predicador!» Pero no todo el mundo se parecía al profesor de Historia. Tal vez un poco criticón. pensó en repartir entre sus condiscípulos la butifarra. Se pasó las manos por las piernas. El ayo se sentaba en el pulpito y una de las bombillas amarillentas. era una auténtica furia pegándole patadas a una pelota de trapo. Pero tenía hambre. Durante el almuerzo llegaba luz de afuera. y Pilar le tiraba de las orejas. Le pareció que la comida era escasa. «¿Qué estaría haciendo César.. Los ayos. vicario del pueblo! Y las asignaturas le interesaban. aparte la familia. Y era verdad. porque las de goma saltaban la tapia y las invisibles niñas de un colegio vecino chillaban bromeando y se negaban a devolverlas. seguía el grave paso de los profesores pensando: «Cuando yo pueda llevar sotana. sin excepción. Diez minutos de conversación. ¡Medias! Llevaba medias.blogspot. qué estaría haciendo Pilar?» Pero. soy feliz». Hubiera querido abrazarlos a todos una y otra vez. «Musa.. un hambre atroz. qué hermosa la Historia! El profesor de Historia era un hombre magnífico. Matías Alvear echó un vistazo a las paredes y luego al chico. A los ocho días tenía hambre. musae.. aunque evidentemente la gula era un pecado...Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Seminario. Entonces enrojeció. Matías Alvear. en señal de penitencia. chocolate. ¡Qué bien le supo la visita de la familia! Le dieron a leer la última carta de la abuela: «Decidle a Ignacio que rezo por él todos los días». soy hombre». le dolían los ojos a causa de las bombillas. que hablaba de los cartagineses como su padre. en la sala de estudio.

Matías Alvear había comprado una radio galena. porque se nutría en el Sagrario todas las mañanas y porque había una docena de personas que rezaban por él. Por desgracia. por el contrario. la gente. con las catorce capillitas blancas que iban jalonando la colina. Alvear? ¿Juega al tenis? Y todo el mundo se rió. mole inmensa. El flamante perchero en el que Matías Alvear colocaba el sombrero. ¡con poca ropa! César. la humanidad. no ocupaba siempre idéntico banco en la misma capilla. Al parecer. pero al llegar las vacaciones estaba perdido. Pero. hasta llegar a la cima.blogspot. si verdaderamente deseas llevar el pelo largo». le estaba prohibido salir de paseo en horas de bullicio y más aún levantar la vista en dirección a paredes y carteleras. cuya sola fachada le enamoraba. pues César era http://quedecosas-mg17. siempre en el mismo gancho. por encima de la tapia. La hora más alegre para él continuaba siendo la de la clase de Historia. la Catedral. la familia. Espléndido palco al mediodía. y antes de cenar. y entonces el regocijo era el de César. y él mismo quedó sorprendido de su acto. Pero algo es algo y todo aquello era alegre. mañana a San Félix. que consiguió que su madre accediera a ponerle pantalones largos. pasado mañana a la Catedral. Y luego.. Luego. y fosos. en lo tocante al pelado al rape no había nada que hacer y mosén Alberto. donde una ermita presidía todos los alrededores de la ciudad. Podía variar de templo. yo prefiero las murallas. a la salida del trabajo. habida cuenta la manera de andar y los comentarios que los incidentes provocaban luego en uno y otro. le había dicho al muchacho: «Mala señal. sobre todo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella recibían visitas nunca. altares jamás iluminados. El piso era alegre. porque no quería ser visto con medias. Y. varia. con sus corredores. el perchero. En todo el Seminario se hizo un silencio aterrador. Claro está. Lo mismo que en los conventos. Y con todo. los dos hermanos discutían siempre durante el trayecto. Un ayo pasó por allí. ¡Las Catacumbas! César soñó noches enteras con esta palabra. hasta el punto que él. El combate duró tres años. y aun en forma vaga y lejanísima. sino que decía: «No. Porque para el pequeño la Catedral. la radio galena. Ignacio se veía obligado a acceder. el Camino del Calvario». a la hora en que toda la juventud de la población se daba cita bajo el sol.com/ 12 . Luego. si no de palabra. la de la pelota de trapo. era una granítica caja de sorpresas que le encandilaba y en la que hubiera pasado las vacaciones enteras. definitivamente César prefería esto al mar de allá abajo. Tanto. —¿Qué le ocurre. donde podían bañarse. y Pilar lo barría de arriba abajo a diario. en su casa había un balcón que daba a la Rambla. no se prestaba a tal complicidad.. Un día la tiró a propósito. las distintas iglesias. donde cantaban aguas y pájaros. El balcón de la Rambla turbaba el espíritu de Ignacio. el seminarista parecía éste y no Ignacio. El contraste se iniciaba en el momento de elegir itinerario. sí. ¡Sí. Ignacio proponía siempre correrías alegres: al valle de San Daniel. al mar de Málaga! Sobre todo desde que Ignacio le dijo un día: «Un seminarista me ha asegurado que por ahí. por su seriedad. salvo que en los paseos que daba con su hermano César. Lo mismo que el Camino del Calvario. al patio de las chicas del colegio vecino. El contacto con la ciudad traía el desconcierto a su espíritu. Luego. deben de encontrarse las Catacumbas». en los primeros veranos no le había ocurrido nada de particular. no. Durante el curso conseguía aclimatarse. por desgracia. pues Carmen Elgazu les sacaba brillo a todos los metales. En primer lugar. a un lejano recodo del Ter.. escalinatas —¿cómo llegar al campanario?—. por San Félix. Ver pasar gente distinta. sabio sacerdote que a través de las confesiones de la madre de Ignacio se había convertido en amigo de la familia. Matías Alvear oía los comentarios que hacían uno y otro. Hoy al Sagrado Corazón.. sólo se oía la emisora local. Éste era uno de los detalles que más habían llamado la atención de Matías Alvear. Luego. César y Pilar tenían una apuesta hecha para el día en que se equivocara.

al parecer César quería darle vueltas a ese milagro. brizna de hierba o reflejo mineral. en ocasión de aparecer en el cielo el arco iris. Riéndose. Ya no se trataba del hambre. «Nada.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella muy tímido y muy callado e Ignacio le quería mucho y además procuraba refrenar sus propios impulsos. los calcetines. donde todavía asomaban huesos de cuando la guerra con los franceses. montaña árida e impresionante. el de la vida discurriendo tranquila. de la que había en Gerona. cuando Carmen Elgazu le decía a la muchacha: «¡A ver si eres más devota. ¡Santos Dios! «Madre. de los corredores sombríos. Ignacio quería saltar entre las piedras y los huesos. Una docena de personas rezaba por su vocación.. chicos. algunas veces en que ésta le acompañaba a misa.blogspot. la gente que bailaba sardanas. y lo de César le resultó desagradable. César. Y. que parece que en la iglesia te pinchan!». Muchachos y muchachas mayores que él. Necesita expansionarse. el tercer verano fue decisivo. cuando saliera sacerdote. y en cada piedra. darlo por sabido y adelante. Iba para quince. aun sin mirarlas.unos y otras con brillante cabellera. en cambio. Y así como en las vacaciones anteriores contemplaba el ir y venir en abstracto. que hay carta de la abuela». y otra vez le tomó de la mano César. pero el balcón de la Rambla le atraía de una manera fatal. Aquel pensamiento se le clavó en la mente como los auriculares de la galena se clavaban en las orejas de su padre. César parece más respetuoso porque es más tímido. en la raya del corazón. en la de la cabeza y. casta. se mordía los labios y el alma.» Por ello.. Ignacio se contuvo más que nunca. Se detenía. de dieciséis. por el barrio de Pedret y la calle de la Barca? ¿Por qué aquella religión puramente defensiva? Tenía catorce años.. en cuanto la puerta se cerró tras él. cuchicheándose cosas al oído. Le parecía tener ante sí el Padre Superior señalándole con el índice: «¡Alvear! ¿Por qué has tira de otra vez la pelota de trapo al otro lado de la tapia?» Ignacio volvió al Seminario arrastrando los pies. Y en la manera de sentarse uno y otro para escuchar. para ayudar a las niñas bizcas y a la gente que viaja en tercera. no. echar a correr!» No. sin embargo. los calzoncillos. que no había rozado nada que no fuera sagrado. Sabía que al llegar septiembre el muchacho le diría: «Madre. había visto las carteleras de los cines. desarrolladas con la edad. ¿Por qué los profesores no le hablaban nunca de la pobreza. Carmen Elgazu no dudaba en absoluto respecto de Ignacio. en las diminutas estrías de la piel.» A veces se despertaba sobresaltado. de la miseria que sufría el mundo. los calzoncillos. cuando los veía regresar. en la de la vida. ¿Cómo entendérselas luego. de repente cogiéndose de la mano o del brazo. con las personas que pecaban en el mundo. los chicos que compraban mantecados.» Y. Matías Alvear contaba siempre lo que les ocurría al subir al castillo de Montjuich. respirar hondo. Sólo había llevado de la mano a Pilar. Pero Ignacio oye todo sin pestañear.com/ 13 . se dijo: «No hay nada que hacer».» «Vicario de pueblo. y meditarlo. Pilar. hay que preparar las camisas. Ponía objeciones tremebundas. disimuló. impecable. Carmen Elgazu se convencía de que estaba en lo cierto. A veces se contemplaba su palma derecha. Con lo cual la tarde corría de prisa y había que regresar a casa sin que Ignacio hubiera podido ver la mitad ni la cuarta parte de las cosas que se había propuesto.. no obstante. y golpearse el pecho de felicidad. Ésta contestaba: —¿Qué mal hay en ello? Ignacio está encerrado todo el año. entre ellas César. con los amigos de su padre que bromeaban al ver pasar la http://quedecosas-mg17. Pero su hermana era su hermana. les daba a uno y otro la merienda que se merecían y luego les decía. Al parecer. Y que las iniciales sean visibles. con la mayor naturalidad: «Sentaos. Sufría mucho por ello y se daba cuenta de que. del horario absurdo. ¡Cogerse de la mano! Ignacio no sabía lo que era. Y por más que hizo no consiguió arrancarlo. de catorce. Y notaba en ella un ligerísimo temblor. —¿Te parece lógico todo esto? —le decía Matías Alvear a Carmen Elgazu. ir de la mano con una chica de quince. al verano siguiente los ojos se le iban tras las parejas.. sobre todo. hay que preparar las camisas. por lo menos de obra. nada —pensaba—.. veía lo de siempre: el milagro. «¡Bien. los calcetines.

Trágicas.. Un seminarista le tiró. no acertó a explicárselo. Lloró quedamente y hubiera jurado que oía el llanto de Carmen Elgazu.com/ 14 . pero uno de sus hermanos. sonaba a algo nuevo. Luego. al toque de silencio. celdas individuales. Ignacio asentía con la cabeza. «Pues. Ella no entendía de política. presa de un sufrimiento inexplicable. Le habló de las pasiones. los seminaristas pobres. En silencio entró cada cual en su pequeña morada. El confesor le escuchó. Navidad se acercaba. Le aterró la pérdida de la gracia. La palabra república. reformador. Le aterrorizaba la confesión del día siguiente.. que había sido croupier en el casino de San Sebastián. Sufría ya que. Luego le hizo preguntas.blogspot. Porque en lo íntimo de su ser pensaba que lo que él necesitaba eran armas para defenderse. Y al no oír una sola respiración fatigosa. padre. Al parecer. una sola convulsión. De pronto. Por lo demás. en la capilla. consuelo. sobre todo. he pecado. Al toque de la campana fue a los lavabos. Entonces Ignacio. no sé.? A Ignacio le parecía que las trescientas cabezas que se educaban allí acabarían siendo trescientas cabezas trágicas.. «No sé. haciendo resbalar las manos a contrapelo en la barandilla de la escalera. Matías Alvear se alegró lo indecible. Combatió hasta que las imágenes entrevistas en el verano se acumularon de tal suerte en su cerebro que le mancharon.. Las caras de los profesores reflejaban una miedosa expectación.. ¡Era preciso salir de allí! De lo contrario.. Señor! Escuchó el silencio del dormitorio. sin contestarle como se merecía. estás perdido». entre las trescientas cabezas se contaría la suya. entendió que todos los demás seminaristas dormían un sueño santo y se sintió culpable único. Carmen Elgazu también se alegró. ¿cómo era posible que estuviera perdido? Salió del confesionario hipando. la pérdida de la blancura de su mano. —Padre. padre. Le pareció que acababa de verter su última probabilidad. hombre sin tacha. un paso al frente!» Y que por lo menos los alimentarían con abundancia durante un mes y que luego instalarían calefacción. le escribió que aquélla era la gran ocasión que tenían los vascos para hacer prevalecer sus derechos. corrió las blancas cortinas.. por esfuerzos que hiciera. ¡Qué misterio. No supo cómo ocurrió. Ignacio suponía que de un momento a otro llegaría un delegado de la autoridad y diría: «¡A ver. se alegró Gerona entera. porque pensó que es ley que en todo movimiento haya exaltados. incluyendo la suya. en vez de dar hostias. Bajo las sábanas.. no conseguía justificar la palabra estercolero. la cúpula de Correos resplandecía al sol invernal.» El padre Anselmo le habló de la pérdida de la vocación. se conmovió. A las pocas semanas se proclamó la República. Él frotaba. con los chicos que escamoteaban el dinero en sus casas para comprarse helados. oída desde el interior del Seminario. Ignacio. un compañero de trabajo le dijo al padre del seminarista: «¡A ver si tu hijo. Oyéronse los pasos del ayo. una extraña dulzura invadía su cuerpo. un poco sí. le preguntó si los muros del Seminario se le antojaban tristes. se arrodilló en el confesionario.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella procesión. después de rezar las oraciones en la capilla. ni la palabra infierno le causó el horror esperado. Y no obstante. la luz se apagó. las recibe antes de tiempo» Matías se quitó el lápiz de la oreja. todos los seminaristas subieron en fila a los dormitorios. al recibir la noticia. pantallas. y. Todo el día estudió y jugó como un jabato para agotarse. citó las palabras «estercolero» e «infierno».. Al cabo de diez minutos todas las camas habían crujido.. Le dijo: «Si no te dominas.. agua en la cara. él y Dios. Una llama tricolor iluminaba las casas a derecha y a izquierda del río.» ¡Natural! El pecado entristece los ojos del alma. http://quedecosas-mg17. bromeando. descubrió su cuerpo. Quedó inmóvil y aterrorizado. se desnudó. frotaba sin cesar. En Telégrafos.. sin saber cómo. El confesor era el padre Anselmo. la noche sería interminable. con las parejas cuya? manos temblaban al enlazarse.

Pero Pilar se retorcía las trenzas inquieta. sí. En realidad. pero en el Seminario. sin embargo. que el presidente de la República sea un hombre como los demás. éste sonrió: —No seas tonta. a Ignacio la noticia le había alegrado sin saber por qué. Cuando seas mayor comprenderás que lo bueno que tiene es precisamente eso. Todo eso lo harán en las escuelas laicas.blogspot. http://quedecosas-mg17. Y. Significaban fiestas. Y así era. acaso porque le constaba que su padre consideraría aquello un gran adelanto. sólo una persona en el piso de la Rambla lamentó la venida del nuevo régimen: Pilar. lo mismo que toda la familia.com/ 15 . Cuando se lo dijo a su padre. carrozas. coronas.. Para su mentalidad infantil las palabras rey y reina eran mágicas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Un chico le dijo: —Sí. las palabras «presidente de la República» dejaban su imaginación totalmente huera. por el contrario..

el aparato telegráfico a su cargo comunicó que en Madrid ardían iglesias y conventos. «¡Vamos a dar pal pelo a más de cuatro!». Luego añadía que su hijo José —que por entonces debía de rozar los veinte años— se había portado como un hombre. Y en efecto. en mayo de 1931. Ignacio sintió un gran consuelo en su corazón. Prefería hablar primero con su padre a solas. Faltaba un mes para terminar el curso. Quería dar un beso a su padre.. una bombilla. Vio en los balcones las banderas y los hombres fumando. izó lentamente la caña. pasado el primer estupor. Bajó las escalinatas de Santo Domingo. La preocupación de Matías Alvear fue escamotear periódicos y cartas para que Carmen Elgazu no se enterara de aquello. pensaba. pero temía la reacción de su madre.. Éste entró con lentitud en el comedor y dejó la caña en su rincón de siempre. Cuanto antes mejor. Su decisión estaba tomada.com/ 16 . Y mi tío.» Pero tampoco había visto la carta.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO III Al mes exacto de la proclamación de la República. No había comunicado a nadie.. no quiero volver al Seminario. Subió al piso de su casa. no erró. Había imaginado mil preámbulos. dos o tres hombres fumando. Y allá permaneció. Siguió las costumbres del Seminario como si tal cosa. El disgusto que se llevaría sería tan grande. solo y diminuto bajo la bóveda inmensa. que la idea le anonadaba. como recuerdo. Ignacio. ¡Gerona! Respiró. reaccionó como su padre: «Unos cuantos exaltados. orientarla en algún sentido concreto. Ardía en deseos de hacer los proyectos de su nueva vida. y lo consiguió. sobre todo en las esquinas y los puentes. que estaba pescando en el balcón. decían sin precisar. entre ellos el de los Padres jesuitas en la calle de la Flor. ni siquiera al padre Anselmo. Matías Alvear había notado el cambio en la barbería donde acostumbraba a servirse. Luego se fue a los lavabos y robó. El aspecto de la ciudad había cambiado. Luego dio media vuelta y miró a su hijo. Le pareció un deber desagraviar de algún modo a Dios. el rótulo había sido barnizado de nuevo. También pensó: «Quién sabe si mi primo de Madrid. estando Matías Alvear de servicio en la oficina. por lo que contestó a los profesores sin nerviosismo alguno. En los balcones de los partidos políticos que durante la Monarquía llevaban vida lánguida. Matías. se despidió afectuosamente de sus condiscípulos. ¡Iglesias quemadas! El chico quedó hipnotizado. Inmediatamente pensó que su hermano Santiago habría figurado entre los asaltantes.» César se enteró porque en los Hermanos de la Doctrina Cristiana no se hablaba de otra cosa. En el Neutral la radio tocaba todo el santo día La Marsellesa y el Himno de Riego. hasta que el sacristán salió de un muro haciendo tintinear sus gruesas llaves. que nunca había tenido. bajo el asta de la bandera. Todo fue más fácil de lo que cabía esperar. Escuchó los consejos para las vacaciones. Ello le valió las mejores notas. En el momento de la verdad dijo. Cruzó el umbral. No pueden soportar que no hable en catalán». su proyecto. y siempre se veían.blogspot. Su madre había salido a la función de las Cuarenta Horas y el muchacho se alegró de ello. simplemente: —Padre. «¡Con lo contenta que estaría mi madre si esto fuera de veras!». preparó la maleta. Aquel mes pasó de prisa e Ignacio se presentó a los exámenes finales. A los pocos días el propio Santiago se jactaba de ello en una carta. unos cuantos exaltados. —No te preocupes. En todas partes se formaban corros. Al salir del Colegio tomó automáticamente la dirección de la Catedral. Su padre era la única persona en el mundo que podía mitigar las cosas. en el Seminario se filtró la noticia. Ya lo esperaba. http://quedecosas-mg17. Carmen Elgazu regresó de la compra diciendo: «No sé qué les pasa.. En cambio. subió a los dormitorios.. en la que decía que ya era hora de acabar con tanto cuento..

contertulio antiliberal. yo creo que su hijo tiene vocación de santo. Supo que.. —Ya lo sé. Una noche Matías.. El reverendo.com/ 17 . Nunca había imaginado a Ignacio sacerdote y cuando llevaba medias se mofaba de él.. —¿Qué quieres decir... Que César era un santo.. Se lo comunicaron después de cenar. y otro santo Ignacio. Pero yo lo que querría saber es eso: si tiene vocación para cura o no. Ahora les había dicho a sus amigas del Colegio.. La cosa se reveló difícil. El sacerdote.? César esbozó una sonrisa. A Carmen Elgazu le parecía que. Matías soltó una imprecación.. Pero. Pilar miraba a su hermano con el rabillo del ojo.. ¿qué puedo hacer? No iba a seguir sin vocación. En efecto. y todos. —De acuerdo. http://quedecosas-mg17.. desde luego. Ignacio pasó unos días en un estado de angustia increíble. se había convertido en una mujer estéril. —Es un chico extraño. le llamó y le tiró de la oreja. ¿Quieres cantar misa tú. harto de esperar. Finalmente. O yo no soy tu padre. —Vamos a ver.. Carmen Elgazu reaccionó más dramáticamente aún de lo que se había supuesto. de acuerdo. ¡Acabáramos! Matías Alvear se fue al Museo Diocesano. Todos eran santos. sentenció: —Si en septiembre no le lleva usted al Seminario. —Vamos a ver si la consolamos.. Matías entró en la cocina a lavarse las manos. Resoplaba buscando soluciones. —¿Sabéis? ¡Mi hermano no será cura! Matías Alvear pasaba unos días que no se los deseaba a nadie. ¿tiene vocación o no la tiene? Mosén Alberto tomó arranque para contestar: —Señor Alvear. éste contestó: —Habla con mosén Alberto. Habló largamente con el sacerdote.muy sencillo. cuando Pilar ya se había acostado. llevaba muchos días estudiando a César.blogspot. o estás queriendo y no queriendo. por qué?» Ignacio optó por retirarse a su cuarto y Matías no sabía qué hacer. que al pronto su padre no comprendió. ¿Verdad o no? César se pasó la mano por el mechón de la frente. Matías Alvear se impacientó. hijo. Pero me había hecho tantas ilusiones. ¡Diablo de chico! Todo el día dirigía miradas furtivas. «Pero. o no. Es un alma sensible. mosén Alberto no había tenido nunca confianza en Ignacio. —No es fuerte como Ignacio. ni siquiera a don Agustín Santillana. ¿Por qué. El sacerdote hablaba del muchacho en tono reticente. ¡Era preciso consolar a su mujer! Su esperanza era César. pequeño —le dijo—. ya lo sé. ¡Por los clavos de Cristo! Matías se desabrochó el botón del cuello. Miró fijamente a Ignacio y estrujó el delantal.. cuyo conservador era mosén Alberto. —Madre. aun cuando consideraba a este hombre algo tortuoso. Tanto más cuanto que creo que no está muy bien de salud. el chico se muere. Las facciones todavía indefinidas del chico le traicionaban. El problema es delicado. Fue preciso pasar la noche prácticamente en vela y al día siguiente llamar a mosén Alberto para que tratara de hacerla comprender. por fin. cuando no se encerraba en su habitación como si escondiese un gran secreto. Y se enteró de muchas cosas.. impecablemente afeitado. en realidad. como si le inspirara graves temores. Levantó los brazos y estalló en un extraño sollozo. ¿verdad? —Ya lo sé.. Ella casi se alegraba. le dijo que aquella visita le alegraba.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Tu madre se llevará un gran disgusto. Miró a su padre con cara entre miedosa y esperanzada. de pronto. Tomó asiento. ¿quién mejor que su padre para saberlo? También era una santa Carmen Elgazu..? —Pues. pero éste no se decidía a hablar.

Tendría que continuar compartiéndola con César hasta septiembre. El instante más solemne de su victoria lo vivió en la barbería. Ignacio había estudiado unas materias básicas. No sabía qué hacer. De ahí sus ganas de saber. ¡Hijo! Ya no cabía duda. en tono grave: «Sólo patillas y cuello». parecieron tomarse todos aquellos manejos un poco a chacota. La conversación se dio por terminada. seglar. En realidad era demasiado sensible para enterrar con tanta facilidad un mundo que fue el suyo. Para lo que te va a durar». Ignacio para emprender su nueva vida..com/ 18 . —Madre. leer los periódicos. César preparándose para el Seminario. era libre. Enfrentado con la calle. de lo que me preguntó. sí! Él mismo va a elegir el otro perchero. exclamó: «Me vais a matar a emociones». quiero ser el sustituto de Ignacio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¿Quiere que le diga una cosa? —cortó Matías. pero Matías se le anticipó: —¡Sí. en cambio. que le daban cierto sedimento clásico. Hasta entonces siempre la http://quedecosas-mg17. mujer. y se daba cuenta de que su formación intelectual. Y el resto. se daba cuenta de que no entendía una palabra. Era preciso esperar hasta septiembre. fue coser y cantar. no sabía. En realidad. ya querría tener un hijo como Ignacio. Ignacio. En Madrid. para llamar a su mujer. sí. pues su madre volvía a ser dichosa. De repente le asaltó una duda. Le parecía que sus entrañas volvían a ser fecundas. fisgar las fachadas sin sensación de culpabilidad.». sí». Esperó a que César en persona le dijera: «Padre. ¿Cómo era el mundo? ¿Por qué unos hombres tenían coche y otros no? ¿Por qué las parejas? ¿Era bueno o malo que el presidente de la República fuera un hombre como los demás? Se daba cuenta de que no conocía ni su propia habitación. Se daba cuenta de ello al escuchar a Pilar y enterarse de las tonterías que explicaban las monjas. —Si fuera usted hombre casado. pues en el Seminario había muchas asignaturas importantes que no figuraban en el programa. Pero su vida cobraba ahora tal novedad que los pequeños obstáculos no contaban. De repente. nada. —¿Lo has consultado ya con mosén Alberto? César se disponía a contestar. Esperaba mucho de Ignacio. Esperó unos días aún. Miró a César y el muchacho asintió con la cabeza. Llamó a Ignacio y le comunicó: —Me parece que tu madre va a llevarse una sorpresa. negro. era muy superior a sus conocimientos «de la vida». Matías regresó a casa alegre como unas pascuas. sabiendo que podía mirar a la gente cara a cara. Muy pronto. Y se daba cuenta incluso escuchando a su padre y a sus contertulios del Neutral. llena de advertencias para el desertor y de parabienes para César. liar lentamente un cigarrillo y comunicarle la noticia. Ahora bien. sufre. en realidad. Ignacio empezó a experimentar una curiosa sensación. Carmen Elgazu comprendió en seguida. con la sociedad. con ser incompleta. ¡Libre! Lástima no poder disponer de la habitación entera. —Diga. En cuanto a él.. sus cuatro cursos del seminario le parecían una pesadilla vivida por otro ser. otras veces se presentaban a su memoria con relieve angustioso. Matías Alvear entendía que personalmente había ganado con el cambio. Por el momento sentía una infinita curiosidad. cuando al tomar asiento ante el espejo pidió una revista y ordenó. Tampoco creyó que la Iglesia española hubiera perdido nada: César valdría por dos. De pie bajo el calendario de corcho. —Ahí tienes. miradas como diciendo: «Sí. Porque le ocurría que en los cuatro años había crecido: ya un ligero bozo apuntaba. Ahí tienes el sustituto.blogspot. Otros muchos ex seminaristas lo hacían y pregonaban su prisa por vengarse de Dios. —Y hallándose con las manos ocupadas. pues llevaba días notando algo raro. De Vasconia se recibió una carta quilométrica. Ignacio miraba a su hermano con agradecimiento. con el mentón señaló a César. Carmen Elgazu recibió la noticia en pleno pecho. «de la vida. De modo que por este lado no había mucho que lamentar.

Le decía a su padre: «Pero esto ¿qué es?» Matías le contestaba: «Cubista.. sin embargo. Placer de mirar. los árboles trepando hasta la ermita de los Ángeles. de traperos. Mejor solo.blogspot. Le atraía. y. Con tabernas llenas de peones ferroviarios. ahora sabía que podía arreglarla a su modo. hacia la calle de la Barca.. Y la impresión que recibió fue profunda. del misterioso barrio que empezaba a los pies del campanario de San Félix y se extendía luego. en casas que parecían de barro. lugar de peregrinación. no se podía negar. la del Seminario y edificios nobles. Un pequeño valle. y eran como espejos del futuro. «¡Eh. Allí le llevaba su corazón.. Vio que se armaba un altercado. Cuando su padre decía: «Chico.. —Tú lo que eres. y menos aún del barrio de los pobres. Atardecía. con mujeres sentadas en la acera comiendo tomates y sandías y bebiendo en porrón. Los viejos tenían cierto aire de paralíticos. ¡con pelotas de trapo! Los nombres de los bares y tabernas eran significativos. Ignacio se exaltó lo indecible. La Alianza. cuidado. Empezó por el barrio moderno.com/ 19 . con gitanos. el ensanche. Pero no. Para no hablar del Casino de los señores. y dos estanterías de armario que Carmen Elgazu le destinó. Con escaleras oscuras.. de vagabundos. A veces pensaba: «Debería buscarme un amigo». Un día tomó la decisión. llegaría al mar. La ciudad. Salir de madrugada. No le satisfizo en absoluto. nada. Éste fue su gran descubrimiento: que en el fondo de una mirada humana pudiera concentrarse todo el rencor. personas! ¡Qué dilatado horizonte! Siguiendo la carretera. Luego empezaba el bosque. de balcones con ropa blanca y negra puesta a secar. Pero luego volvía a mirar el valle porque le parecía más a su medida. Aquello no era cubista ni el horizonte era dilatado. ¡Pronto pondría allí libros suyos! Luego. del Tinto.. Se tendía boca arriba para mirar. ¿Té parece poco?» A Ignacio se le antojaba que la alegría era allí artificial.. Y entró en la calle de la Barca. seres amontonados. Hizo como si se abrochara los zapatos para oír el diálogo. cuántos árboles. La Concordia. por lo menos la parte de ella que le correspondía. Ningún parangón con los nombres de la parte céntrica: café Neutral. taberna del Gordo. toda la tristeza y todos los colores sombríos de su mundo circundante. mujeres de mala nota. aunque las tiendas estaban llenas de cosas dignas de ser compradas. que tal vez fuera definitivo para él. y recorrer calles y mirar. Todo era un poco suyo. Le parecía que descubriría allí algo importantísimo. remontándolo hacia el cementerio. Bar «El Cocodrilo».. pero de todo el barrio moderno. Se paraba en las esquinas. en su casa había un mínimo asegurado. chaval!» Y echaban un cubo de agua.. verde. Pedret. Afectando indiferencia. bajo el puente del ferrocarril.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella había ocupado como algo provisional. o hacia el atardecer. No le impresionaron ni la basura ni el color de las fachadas ni los perros famélicos: le impresionaron los ojos. como si los ojos de un niño captaran mejor que los ojos de un seminarista. hembras de moño loco. Analizándolo bien. Conocer Gerona. Era una calle estrecha y otra y otra de empedrado desigual. http://quedecosas-mg17. su expresión era sombría. pero entrañable. por cuyo centro pasaba el tren chillando y despertando la vida. Hombres de boina torcida. y los campos que venían luego. Luego remontó el río y llegó hasta un pequeño montículo que llamaban Montilivi — monte del Olivo—. cuadriculado. Grabó su nombre en una piedra. casi no conocía sino la parte antigua. no sé cómo vamos a hacer para llegar a fin de mes». ¡Cuántas cosas se veían. tampoco conocía absolutamente nada de la ciudad. Aquello le atraía de manera irresistible. A veces creía que conocía mejor Málaga. Y tampoco de la parte del Oñar. en cambio. Aquella aglomeración de edificios húmedos. la Crehueta. trenes. «¿Por qué la gente de Gerona no subía a Montilivi a respirar?» Sin darse cuenta retardaba el momento de irse al barrio pobre. estudiaba los rostros. un hijo de p.. pero le inspiraba temor. Desde la cima descubrió un panorama menos grandioso que el que se divisaba desde Montjuich o el Calvario. Los niños jugaban.

gritos y arañazos y moño loco. Le pareció que muchos de ellos. De vez en cuando hacía una visita al Hermano Director. Los hombres tenían. no fueron sino un preludio. —Me dan ganas de preguntarte si eres hombre. a pesar de su miseria y de la exaltación que les producían los periódicos. Ignacio sabía que muchos de aquellos hombres habían llegado de provincias misérrimas. Las mujeres eran más vulgares que los hombres. que permanecía recostado en un farol. una misteriosa serenidad. No siempre. Así. Las mujeres de mala nota utilizaban los ojos para atraer clientes. fulminando con la mirada a los que se reían. César tenía trece años y en los Hermanos de la Doctrina Cristiana había recibido una excelente educación. Nunca le interesaron ni las matemáticas. muy hondo. no podían sustraerse a una innata y racial alegría. algunos de ellos. le espiaba divertido y Pilar le señalaba a la atención de César por medio de codazos. Ahora vivían allí. Y poco a poco le parecía que iba conociendo nuevos detalles de aquella humanidad. silencioso. En seguida chillaban. Entre eructos y blasfemias intercalaban refranes muy ajustados e imágenes sorprendentemente poéticas. Ignacio se irguió y echó a andar. Sus enormes orejas y sus grandes pies. que su alegría inexpresable al ver que el campanero de la Catedral era izado triunfalmente por las cuerdas al tocar a gloria. con bufanda de seda. —Anda y que te emplumen. Porque le parecía que éste. desde que su lucha interior. Ignacio regresaba a su casa con vértigo. Sólo se olvidaba de sí mismo y de su vocación para pensar en los demás. armar jolgorios u odiar. había cedido. Sin embargo. más hablador o más chulo. sentía cierto resquemor hacia él. a sus profesores o al Hermano Alfredo. iniciada el mismo día en que Ignacio había entrado en el Seminario. A pesar de sus esfuerzos. Como si meditaran algo muy hondo. no iba más que al Museo Diocesano o a la iglesia. el milagro era ya suyo y se detendría en él toda la vida. el Hermano Director había dicho a Matías: «Es el chico más educado del colegio». Se preguntaba si sería por las orejas. tal vez en el caso de César fuera cierto. había renunciado voluntariamente a la libertad de mirar y recorrer calles. Gritos. Lo que ocurría era que el humor de Ignacio era muy variable. Ahora. Matías suponía que a los eclesiásticos les bastaba que alguien fuera piadoso para considerarle educado. —Pregúntaselo al obispo. ídem.com/ 20 . y regresaba a leer o a hablar con su madre. que conocía sus correrías. Aquel léxico le reveló la ira de los corazones. especialmente en Ignacio. poniendo a secar ropa blanca y negra y comiendo sardinas en la acera. Corazones como los de la gente que mondaba naranjas en el tren. en busca del pan cotidiano. y de Albacete. Desde que su ingreso en el Seminario había quedado decidido. que él traspasaba luego a Pilar. estaba lejos de ser el primero de la clase. que le daban al andar un aire un tanto http://quedecosas-mg17. Tal vez porque las faenas más tristes y puercas les tocaban más de cerca. No obstante. porque utilizaban menos que éstos los ojos para increparse. También le parecía que su padre tenía a Ignacio en mayor estima. que siempre le daba regaliz. el más letrado. sacristán. Ignacio fue a la calle de la Barca y pasó bajo el puente del ferrocarril muchas tardes. —Eso tú. En estos casos se sentaba a la mesa con cara reflexiva. Matías Alvear. ni estudiar francés.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Y tú. Las reacciones de César eran muy distintas. Debía de sentirse aún un poco desplazado. o mirando afuera distraídamente. no hacía otra cosa que medir sus gestos. casi todas del Sur. que te tuteas con él. Con frecuencia quería engañarse a sí mismo y adoptaba aires de venir de quién sabe de dónde y de estar estudiando los más delicados problemas sociales. Comprendía que sus antiguos deseos de entrar en un templo y permanecer en él. pues. con quererle mucho. de Murcia. que pensar en su vocación. Con frecuencia bastaba que apareciera un organillo para que se formara un corro y sonasen las palmas. Entonces pensó: «Yo debo de ser terriblemente antipático». Nunca faltaba el profesional de la ira. ni jugar al fútbol.blogspot. Por de pronto. claro está. víctima de sentimientos opuestos.

Pero comprendía que. Al entrar. Ahora comprendía que éste tenía razón. era la suya una actitud familiar hacia la muerte. Temía que su padre considerara aquello enfermizo. Carmen Elgazu le interrogó con abrumadora severidad. dio la razón a Ignacio. Entonces el padre perdió los estribos y. De las fotografías de los nichos le impresionaban especialmente los hombres que aparecían con uniforme de la guerra de África. él obedece a mosén Alberto y bien está que lo haga». Contemplaba las cruces del suelo sin que le parecieran puñales. cogió la caña de pescar. los puentes y todos los monumentos de la población. Luego se pasó la mano por la cabeza y gritó: «¡Carmen!» Carmen Elgazu acudió y sonriendo se puso de parte de César. Su deseo hubiera sido pelarse al rape en seguida. frío!» ¿Era posible sentir hambre y frío en el Seminario? Carmen Elgazu dijo: —Todo esto es una locura. César se entretenía en minucias. Carmen Elgazu lo veía de otro modo: «Déjale. A César le gustaba porque en aquella montaña estaban las canteras de piedra con la que se habían construido la Catedral. Un detalle había que resolver: lo del Seminario. Matías Alvear se quitó los auriculares de la radio y miró a su hijo como se mira a un loco. Ello le planteó varios problemas.blogspot. César no lo soportaría. ¡El Collell! Ignacio puso una objeción. y no acertó a continuar. «¡Hambre.. que daba ideas de la raquitiquez de los esqueletos por más que intenten agruparse. les explicó. Visto desde las Pedreras era un rectángulo diminuto. no la que daba al río. a su entender. http://quedecosas-mg17. reaccionó en forma que los dejó perplejos a todos. y así lo hacía. que siempre les había ocultado lo que ocurría en el interior del edificio. sus orejas aumentarían aún de tamaño. Algo había barruntado la primera vez que visitó a Ignacio. El segundo problema era que su padre le intimidaba. Habló del régimen alimenticio.. Cuando Ignacio comprendió que la intención de sus padres era llevar a César a la Sagrada Familia. Lo cierto es que César entraba en el recinto de los muertos pisando levemente.. El cementerio. Nada concreto. del frío. pues? Mosén Alberto reflexionó un instante. de las cosas que le ocurrían? Por ejemplo. pero no era fuerte. déjale. —¿César allí? Se moriría. de la humedad.com/ 21 . el cementerio parecía enorme.. y un niño que había en un rincón con marinera blanca. Carmen Elgazu exclamó: —¿Qué hacer. ocupaba la vertiente sur de la montaña de las Pedreras. con la cabeza al rape. César iba allá para rezar. —Sí. la Sagrada Familia es algo duro. simplemente se sentía rodeado de hermanos. pues le hubiera parecido que. El médico les había dicho: «Sobre todo. en cierto modo. así como las tumbas y los panteones del cementerio. —Podría ir al Collell. Hay que consultar con mosén Alberto Mosén Alberto. ¿Cómo hablar con él de lo que sentía. Varias veces le habían sorprendido apoyándose con la mano en la pared. Por eso en el piso le habían destinado la habitación que daba a la Rambla. «recibía las primeras órdenes». por una vez. Aquél era el problema. pero tampoco quería engañarle.» —¿Tan mal estabas? —La verdad. Matías se mordió los labios. César no era fuerte. «Yo he aprendido a declinar tiritando. en un recodo de la carretera que venía de la costa. ocupando su puesto. prolongación de la de Montjuich. no sabía si confesarle o no que todos los días hacía una visita al cementerio. Su padre hubiera errado creyéndole morboso.». «Pero. dirigiéndose al rincón del comedor. Así que se lo dijo. César había escuchado a Ignacio estupefacto.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella desmazalado. Matías Alvear juzgaba que Ignacio picaba más alto. Entonces Ignacio. cuidado con la humedad». sosteniendo un pato de celuloide. que había descubierto Ignacio a los pies de Montilívi.

contentos. César hubiera querido quedarse. por un momento imaginó a su hijo con sotana y una raqueta en la mano. sino que se sentaba un rato en la cuneta a platicar con uno y otro. Luego intervino: —Si he hablado de Collell. el curso tardaría todavía tres semanas en empezar. y fueron advertidos de que a los seminaristas allí se los llamaba «fámulos». El Director pareció acogerle con simpatía. Sobre todo. Claro. cortar el pan. no perdemos nada. La naturaleza circundante. A César se le antojaba que entraban en un paraíso. luego rechazó el pensamiento por frívolo y se entretuvo recordando lo amable que había estado el Director con ellos. hacer las camas. por algo será —dijo—. A la salida del pueblo apareció el lago. Vamos a ver. porque veía que ésta no mencionaba nunca el tema: el Gobierno http://quedecosas-mg17. éste de color azul. se puede decir que son los Pirineos. Ésta. El viaje de Matías. —¡Bueno! Es un poco teórico. un hombre con el correo. porque no se nos ocurrió traerlo aquí». muchacho. con un reclinatorio que parecía hecho a su medida.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —En el Collell hay que pagar. El trabajo es escaso —hay muchas monjas— y están bien tratados. El paisaje iba adquiriendo gravedad. pero está entre montañas. Tomaron el autobús de línea. Matías. no tenía prisa. Pero. Yo no los iba a engañar. ¡Y el aire! En fin. Matías dijo que pagar una pensión crecida le era imposible. El trato quedó cerrado. Ahora construiremos otra pista de tenis. Sólo una sombra se cernía sobre los resultados del viaje. El Collell surgió inesperadamente. etcétera. entre colinas de un verde profundo y bosquecillos de salvaje aspecto. que se había tomado todo el día de vacaciones. se apeaba y no sólo los atendía a todos. Matías no quería hablar de ello con su mujer. Matías Alvear cortó: —Para hablar en plata. A Matías todo aquello le recordó ciertos aspectos del espíritu madrileño. a unos quinientos metros—. en el último piso. Mosén Alberto levantó los hombros. la dignidad del edificio. con esa fuerza telúrica de los monasterios erigidos lejos de la civilización.. A Carmen Elgazu la palabra criado la había levantado en vilo. les aconsejo que vayan a ver.. de acuerdo. el aspecto diligente de las monjas de la enfermería. Un neumático que hubiera reventado. A cada curva de la carretera esperaban mujeres con cestos. que los seminaristas son los que se encargan de los trabajos cotidianos: de barrer. Los profesores son muy competentes. Ignacio añadió: —¡Pues no es poco! Es un internado de ricos. liando un cigarrillo. ¿Ves allá abajo? —señaló un terreno llano. o simplemente la novia de un soldado con un paquete.. hay quince plazas gratis destinadas a seminaristas. y la gente habría alcanzado el límite de la felicidad. Le encantó su celda. Mosén Alberto dijo: —Sí. nutrición. Por ello gozaba de lo lindo. También pensaba: «A lo mejor Ignacio perdió la vocación por eso. Casi todos estudian comercio. El Colegio estaba casi deshabitado. Regresaron a Gerona.. Le dio un golpecito en la espalda y dijo: —Aquí no es como en la Sagrada Familia. El Collell es un internado de ricos. El conductor frenaba el carromato. En Bañólas hubo trasbordo. destartalado. Otro autobús.com/ 22 . la que quieran. Todo les gustó. Carmen Elgazu y César a Nuestra Señora del Collell fue un acontecimiento. los criados. César y Carmen Elgazu. especialmente al oír en el techo del vehículo el bailoteo de los que se habían instalado arriba y que armaban un jaleo de mil demonios. Cualquier incidente bastaba para que todos los viajeros estallaran en una risotada.blogspot. Luego empezaba la cuesta. La comarca era espléndida y pronto todo aquello adquirió un tono de inefable intimidad. sobre un promontorio. la campechanía del Director. Pero tenía confianza ciega en mosén Alberto. de indescriptible serenidad matinal. —Matías. mecida por el traqueteo del autobús. Mosén Alberto le dejó hablar.

Había entrado en la policía al regresar del servicio militar y se decía que en la Dirección General de Seguridad había obtenido éxitos espectaculares. Baleares y Canarias. en ocasiones. Galicia seguía el ejemplo. se pasó la boquilla de un extremo a otro de los labios. orden draconiana para el cultivo de tierras improductivas: ello proporcionaría trabajo a setenta mil obreros en paro. ¡Incluso Cádiz se disponía a pedir estatuó de ciudad libre! —Dentro de un mes —dijo Matías—. aunque los llamaran «fámulos». y que no tener hijos permite muchas cosas. ¡Y lo más grave era que su propia mujer acababa de recibir de Bilbao una boina de tamaño cinco veces superior al diámetro de su cráneo! ¡Ella. Azaña había dicho: «España ha dejado de ser católica». A César nunca le hizo el menor caso. que descendería de veinticinco mil a nueve mil. especialmente en Andalucía. daba la impresión de tener gran confianza en sí mismo. que hablaba con acento aragonés. también madrileño. Carmen Elgazu le tenía por hipócrita. Luego reglamentación del Trabajo. cerca de la Plaza del Ayuntamiento. Aquel asunto se estaba convirtiendo en un verdadero problema. en cambio demostraba un gran interés por Ignacio. la secularización de los cementerios y la separación de la Iglesia y el Estado. un telegrama dirigido desde el centro de Madrid a la Moncloa o Chamberí pagará tarifa del «Extranjero». el policía. —Blanca doble. a millones de españoles. y. y la creación de siete mil escuelas en el territorio nacional. Habitualmente hablaba en tono un tanto irónico. evidentemente dispuesto a no añadir una palabra más. no se presentaba demasiado brillante. El hombre no comprendía aquella situación. Moreno. por madrileño que http://quedecosas-mg17. Seguro de vejez. —¡Paso! Un camarero se acercó a la mesa: —¿No podrían ustedes hablar en catalán? Matías se quedó perplejo. que buena falta hacía. frente ligeramente abombada. con la diferencia de que se casó con una mujer muy distinta de Carmen Elgazu.com/ 23 . reducción del cuadro de oficiales del ejército. Matías se preciaba de conocer a sus compatriotas y suponía que el porvenir de los seminaristas. Lo cierto era que el policía resolvía siempre las situaciones con sutil precisión psicológica. El tercer jugador era un desconocido. aunque un poco más joven. Le parecía grotesco que la gente se arrodillara al oír tocar la Santa Espina. ahora esperaba los del Norte con impaciencia y nunca llegaba al final de la página sin soltar un «¡ene!». de repente se callaba. que le ponía a uno carne de gallina! Y el problema no era sólo catalán y vasco. Vivían en un piso espléndido. Por de pronto. pero que con aquel gesto de la boquilla inspiraba súbitamente cierto respeto. El problema de la hostilidad catalana no le afectaba. Se alegró enormemente de que el muchacho dejara la carrera sacerdotal.blogspot. andaluz o castellano iba suponiendo en Gerona. que nunca había leído el periódico. Aragón. que a él y a muchos como él les impedía saborear a gusto las órdenes draconianas. El empleado de Hacienda. Los gobernantes de la República parecían decididos a complicarle la vida a César. Extremadura. incluso para jugar al dominó en el Neutral. alegando que la vida a veces obliga a defenderse. don Agustín Santillana. Valencia. Navarra elaboraba también su estatuto. un auténtico problema. Con la proclamación de la República catalana los ánimos se habían exaltado hasta tal punto que ser manchego. Matías estaba convencido de que Julio había heredado algún dinero. Don Agustín Santillana no comprendía cómo podía sostener aquel tren y Carmen Elgazu veía en ello algo misterioso. en cambio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella de la República había anunciado una serie de proyectos que implicaban el laicismo en la enseñanza. se quitó las gafas. Toda la peña se echó a reír. Julio García. las limpió y volvió a ponérselas. pero Matías se ponía siempre de su parte. Era hombre con cara de pequeño crimen pasional. pero a mejorarla. Julio García era amigo de la infancia de Matías Alvear. Julio había recibido una educación religiosa parecida a la de Matías Alvear.

Permanecieron un rato callados.. Matías le tendió el librillo de papel de fumar.com/ 24 . tiene que empezar el Bachillerato. Ahora bien —añadió—. ya sabes que se cobra poco en todas partes. La noticia fue bien recibida. —Hay dos cosas —dijo Matías—. Se cobra poco. Pero. Julio preguntó: —¿Quién es mosén Alberto? —El conservador del Museo. Luego añadió.? —Sí. —Tiene un inconveniente —explicó Julio—.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella fuera. Julio sonrió.. Su mujer exclamó: «¡Un Banco! Buena cosa. por lo menos». y recordando varias quiebras http://quedecosas-mg17. —Bien. Luego el policía le preguntó por el bachillerato. —Y.. —Nada fácil. Un Banco. Sobre iodo. por lo tanto. Tendrás que echarme una mano. Banco Arús. sonriendo.pero sólida. de un corredor de fincas.. Me refiero a lo del empleo. yo necesito que trabaje. —¿Te parece. —¿Por lo tanto. no habrá otro remedio que emplearle en un Banco.. el del Banco Arús... —¿Por qué? —Nada fácil no siendo catalán. —¿Banco Arús. Julio añadió: —Especialmente uno. ¿por qué crees que hay una probabilidad? —Pues. en el despacho de un notario. Matías sólo tenía una duda: no sabía cómo sería acogido en casa lo del Banco. Esa Banca de la calle Ciudadanos.. además. Matías hizo un signo meditativo con la cabeza. Fue con Julio García con quien consultó Matías Alvear el último problema que quedaba pendiente: el porvenir de Ignacio. Matías replicó: —Ignacio lo habla perfectamente. En la Rambla bailaba sardanas hasta quedar exhausto y pronunciaba el nombre de Maciá en tono de visible emoción. Carmen Elgazu más bien había pensado en un empleo particular. Julio dijo: —Lo habla. Matías asintió con la cabeza.... Matías continuó: —Yo conozco aquí poca gente... Hay que buscarle un empleo y que estudie en una academia nocturna. bien.. Le examinarán el día quince. porque conozco a varios directores. Julio contestó: —Casi toda la gente que ha llegado a ser algo lo ha hecho así. se entiende. El muchacho quiere estudiar una carrera. Poco espectacular. Matías respondió: —La cuestión es que nos ayude en algo.. Tuvo suerte. Y. al empezar. de tres cursos a la vez. pero no perfectamente. no lo escribe. fumando. Julio se ladeó el sombrero y se echó para atrás en la silla. Mosén Alberto ha ido al Instituto.? —Por lo tanto.blogspot. Un Banco no estaba mal. Su actitud había sido radical: dárselas de más catalanista que los propios catalanes.. —¿No crees que los cuatro cursos del Seminario podrían valerle? Matías contestó: —Pues claro. Matías entendía que era un centro de experiencia. Un cura importante.. Del Museo Diocesano. La entrevista había sido positiva. que hay probabilidad? —Lo intentaré. Lo dejo en tus manos. Segura..

en un edificio «de los antiguos» se horrorice porque vea grandes ventanales. El día que Ignacio quisiera saber con exactitud qué diferencias existían entre radicales. —¿De veras? —preguntó Matías. Por algo era policía. Julio subiera y. Julio.. aceras limpias y calefacción. Esto lo gané yo»! O simplemente: «Tomad». no tendría más que acudir a Julio.. que pronto iban a ser ricos todos. recorriendo los lomos como si fueran las teclas de un piano: «Lo que te interese de aquí. Por lo menos podría pagarse los estudios. Por ejemplo. Estaba seguro de que el director del Banco Arús no podría negarle nada a Julio. podrá empezar el primero de octubre. ya lo sabes». a oír discos y a ver la biblioteca. Lo daba por hecho porque tenía en Julio tanta confianza como Carmen Algazu en mosén Alberto. Claro que de eso su padre también debía de saber lo suyo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella célebres en Bilbao: «Si los directores no son unos granujas. ya verás que la República te irá enseñando muchas cosas». Eso era lo que Ignacio había pensado: «que la República traería calefacción». ¿sabes? Naturalmente hay arquitectos malos. so pena de verse apabullado por un sinnúmero de acusaciones oficiales. En todo caso. —En realidad. Suponía que los policías con sus ficheros y olfato debían de estar enterados de terribles secretos individuales. después de pedir el cafetito a Carmen Elgazu.blogspot. para no hablar de los misterios de la ciudad y aun de la nación. que le llevarían a la cárcel.?» Incluso un par de veces fue el chico a casa de Julio invitado. Julio ha dicho que lo intentará. apenas transcurridas cuarenta y ocho horas de la conversación en el Neutral. Lo evidente era eso: que Julio sabía muchas cosas. radicales socialistas. Ignacio veía en el policía alguien muy a propósito para satisfacer su curiosidad. naturalmente». los libros y la academia nocturna. ole.. y por otra parte aquí copiamos de Alemania y demás. artículos de fondo y sesiones del Parlamento.. socialistas.. http://quedecosas-mg17. La confianza que Ignacio le tenía a Julio provenía de un hecho simple: del respeto que le inspiraba la profesión de policía.. Cualquier día le hacéis la visita de cortesía.. En fin. Pilar palmoteo. Al fin y al cabo. Ignacio correspondía al afecto que el policía le profesaba. no le sorprendió en absoluto que.. un Banco!» Le pareció que Ignacio iba a ser rico. sonriera como un bendito al leer: «Risas en la sala» y se moviera inquieto en la silla al leer: «Tumulto en los escaños». Pero no olvides esto: «arquitectura funcional». etc. y se alegraba porque. ¿un cafetito de aquellos que usted sabe. Ignacio lo daba por hecho. podría ayudar a sus padres. les comunicara que el director del Banco Anís estaría encantado de conocer al muchacho. Julio sabía no sólo lo que ocurría sino por qué. donde se provocaba por medios científicos la felicidad o la bancarrota de muchas familias. personalmente. de política sabía más que su padre. Especial mente desde que colgó los hábitos charlaba mucho con él. Por su parte. un Banco le parecía una especie de laboratorio secreto de la Economía. Claro que él no lo había enlazado con el resto.. Matías decía: —No os hagáis ilusiones. le causaba enorme impresión. Ya verás. te marchaste del Seminario asqueado. ¡Pues no era poco regresar a fin de mes con un sobre y decir: «Tomad. Julio era muy culto. «¡Ole. que vea la cara que tiene. ¿no es eso? —Le ponía un disco de flamenco—. tiritando. Por otra parte. Fue desde luego una gran alegría para todos y Carmen Elgazu se preguntó una vez más: «¿Cómo se las arregla ese hombre para tener tanta influencia?» A decir verdad. Por lo demás. y también se alegraba de ello. compleja y mundana. a pesar de que Matías Alvear se leyera de cabo a rabo La Vanguardia. y además hombre culto. mucho más desde luego que su padre. Es: curioso que un hombre que haya aprendido a declinar. Siempre empleaba la palabra «Europa» y hablaba sobre muchas cosas con la misma autoridad con que en el Seminario el catedrático de Historia hablaba de los cartagineses.. cuidado.com/ 25 . Con una experiencia de la vida más. Julio le ofreció. Muchas veces le decía: «Eso de que la parte moderna de Gerona no te gusta. cuando Julio subía al piso a hacerles una visita y le decía a Carmen Algazu: «Doña Carmen.

» Ignacio le preguntaba: «¿No podrías comunicar con el tío de Burgos y decirle que estoy aquí?» Matías se reía. Husmeaba aquí y allá. Cuando. En ser feliz.com/ 26 . léelos. En la cima de Montilivi. aunque muchas veces los tomos necesarios habían sido requisados antes de su llegada y veía cuatro cabezas de estudiantes concentradas sobre una página. captando misteriosos mensajes.» Ignacio. la bruma en que iba quedando envuelto el Seminario y la paz de su familia hicieron de él un hombre virtualmente feliz. Recordaba unas palabras de Carmen Elgazu: «No digas tonterías. Todos somos hijos de Dios». Porque pensaba que con aquel aparato su padre ganaba el sustento de todos. ¿Cuántos caracoles humanos habría en Gerona? ¿Cuántos en el Banco Arús?. en hacer rabiar a Pilar porque mojaba las plumillas con la lengua antes de estrenarlas. experimentaba una auténtica emoción. cuántos problemas hay!» Quedaba demostrado que el director de Nuestra Señora del Collell era un hombre irónico. estaba abierta y llena de estudiantes con un sentido del humor que. en ser feliz. ¡Los tres cursos de bachillerato los aprobaría en mayo. Cuando se cansaba de estar solo.. El Seminario estaba lleno de caracoles humanos. «Hay que pasar por Barcelona. sino a que en aquel curso los «fámulos». tendrían éste suplementario: construir dicha pista. pensando en los ayos del Seminario. Tal vez tuvieran que ser doblemente amados por eso. No comprendía por qué se le había despertado aquel interés por Ignacio. Los días que faltaban para llegar al primero de octubre los empleó en eso. por lo menos estando él allá.. pero la Biblioteca Municipal. ¡Cuántas cosas pasan. Matías Alvear no perdía su ironía mientras vigilaba el aparato.» Había algo muy noble en el acto de intercambiar esfuerzo y sustento. «En cuanto Ignacio se traiga algún libro suyo —se dijo—. sin dificultad! Tenía todo el invierno por delante. «Ta-ta-ta». El director estaba convencido de que la cifra de trece bastaba para servir http://quedecosas-mg17. «ta-ta-ta. Los rusos. el Quijote. le dijo a César que aquel año se iba a construir una pista de tenis. Los Julio García y los Matías Alvear no abundaban como sería menester. a César y a Pilar. También consultaba en el Diccionario Espasa palabras que le inquietaban.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio le daba un poco de miedo.» Con gusto hubiera leído Ignacio todo el montón de telegramas de la mesa. «Ya lo ves. o tal vez las cosas hubieran cambiado desde que él estuvo allá. y al ver a Matías Alvear con bata gris. en presencia de Matías Alvear y Carmen Elgazu. la seguridad de poderse pagar las matrículas del bachillerato. Era incapaz de leer nada completo.. por el contrario. en ir a la calle de la Barca y en leer. Refiriéndose a las personas sin ímpetu ni curiosidad leyó: «caracoles humanos».» Ignacio los leía. hoy no es Navidad. De vez en cuando se aprende algo. encontraba una frase que le penetraba como una bala. situada en la misma Rambla. dada la diferencia de edad. y si la cigüeña ha traído chico o chica. los había educado a él. Todavía no había osado pedirle libros a Julio. en el Neutral y aun en Telégrafos. Dante. «Léelos. se entregó sin reservas. le buscaba donde fuera: en el balcón. «Es verdad —decía—. y se veía que los demás funcionarios le querían mucho. no se refirió a que César podría jugar al tenis. sentado ante una máquina incomprensible. De repente. sintiendo el azote del viento. con cualquier pretexto. También seguía allí con el dedo los títulos de los libros imitando el ademán del policía. el paquete de la merienda sobre la mesa. La verdad era que mosen Alberto había pecado de optimista. en medio de un párrafo cualquiera. Debía de estar lleno de ellos el mundo.blogspot. ¡Caracoles humanos! Era cierto. ¿comprendes? Y además. además de sus trabajos habituales. excepción hecha de su padre. hijo. De todos modos. Los «fámulos» trabajaban de lo lindo. Comunicando horarios de llegada. le oxigenaban el pecho. llamo a mosén Alberto. Así le ocurrió con un libro de Unamuno. La seguridad del empleo. Estoy segura de que será materia prohibida.. se decía luego que por el hecho de ser caracoles los hombres no eran despreciables ni mucho menos. Varias veces se había presentado en Telégrafos. su felicidad era tan grande que no podía compartirla con nadie. Por lo demás. hijo.

todo iba a cargo de esos trece.. El aire era realmente sano. para César y otros dos chiquillos de la ciudad. luego ayudar a las monjas. cuarenta veces la escoba. se sentía dichoso y así se lo escribía a los suyos y a mosén Alberto. clase hasta mediodía. mientras otros despachaban el comedor y encendían las estufas. Desayuno y ayudar a misa hasta las nueve. En realidad.. http://quedecosas-mg17. Le habían elegido.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella holgadamente a ciento veinte estudiantes de pago. imitaba muchas cosas.. el más pequeño y enclenque de los cuales aquel año resultaba ser César Alvear. Pero el chico estaba contento. Ni que decir tiene que lo era especialmente con el latín. Estuvo mucho tiempo creyendo que Jesucristo hablaba en latín. pero apenas si les quedaba tiempo para estudiar. Estos dos chiquillos fueron retirados por sus padres a primeros de noviembre. un cubo de asa muy alta. Muchos vaciaban con cómica exactitud su silueta en el centro del colchón. reparar grifos. o barrer la capilla. en cambio. Porque lo cierto era que a César le costaba horrores seguir aquel ritmo. No consideraba que servir fuera ninguna humillación. A las doce. luego ponerse a las órdenes del director. barrer el monstruoso edificio. Cuarenta camas que hacer. por obediencia. Uno muy joven. empezando por los objetos. la cosa resultaba más seria. pero sobre todo la cortesía. Y puesto que los estudiantes durante la noche quedaban incomunicados sin poder siquiera ir a los waters. capilla a las seis. que le proporcionaba gran consuelo. Y así hasta las nueve de la noche. siempre mostraban con los «fámulos» una prisa exagerada. sino un campo de fútbol. En cuanto a los catedráticos. entonces César mataba. sin razón aparente. Era cortés con todo el mundo. Cuarenta celdas a su cargo. inconscientemente. pues con frecuencia lo sentía latir aterradoramente. Luego. excepto cuando le obligaban a matar ratas. retorcía siempre la almohada como un pingajo. porque su voz era dulce. o reparar fusibles. de otros que se peleaban con ella. lectura en el gran comedor. De los trece había diez que eran de la comarca. Sus compañeros campesinos mostraban estar en su elemento. De algunos internos se hubiera dicho que no la rozaban. matar ratas y hasta quitar el polvo al esqueleto de la clase de Historia Natural. con gran escándalo por parte de las monjas. Había noches extrañas. y por ello daba a las declinaciones un sentido de acercamiento a la divinidad. A las nueve. surgidos de los bosquecillos salvajes por los que el coche de línea cruzó. idioma de los papas. a las doce y media. si la metáfora fue angélica. César. acertó. Lo cierto es que César llegó a conocer las cuarenta celdas mucho mejor que la suya propia. Especialmente las camas revelaban mil tendencias. y no concebía que sus alpargatas se tiñeran de sangre. Llevaba consigo una estampa de San Francisco de Asís. El latín. Cada una llevaba un sello personal. Debía de tener un corazón muy grande. En estas ocasiones sufría horrores. y la comida abundante. pelirrojo. la jornada empezaba para él muy temprano: diana a las cinco y media. clase. y le situaban cubriendo la puerta del almacén. Este cálculo era erróneo si se tenía en cuenta que las monjas sólo cuidaban de la enfermería. a un lado. Y a través de ellas. César las buscaba y las evitaba a un tiempo. pues estaba prohibido pegar nada en las paredes. primer piso. Los campesinos conocían su flaqueza. y ellos desde el otro lado lanzaban contra él verdaderos ejércitos de animales despavoridos. poner la mesa y servirla. en diagonal. César a la mañana siguiente tenía que llevar consigo. a los "cuarenta internos. además de la escoba. la cocina y el lavado de ropa. De San Francisco de Asís.. Después de comer le situaban ante una enorme cuchilla con la que debía cortar doscientas cuarenta raciones de pan —merienda y cena—. almuerzo. en que los sueños dejaban por doquier humanos documentos. Cubo que a lo largo del pasillo iba pesando cada vez más. a causa del corazón. Todo lo demás cortar leña y cortar pan. A las once. si se refería a facilidad para volar.com/ 27 . Ésos lo resistían todo con facilidad pasmosa y hubieran allanado no una pista de tenis. Uno de los catedráticos dijo de César que era un pájaro. y las perseguían por entre las cajas y montones de leña pegándoles punterazos triunfales.blogspot.

Sobre todo desde un día en que la halló en el balcón riéndose como una boba porque abajo. alcanzó una compenetración muy directa con la naturaleza. Árboles duros. padre. Algunos de estos internos le tomaban por loco y le jugaban bromas pesadas. Porque aquello modificaba por completo su concepción de la muerte. Tierra apretada. Porque el mundo en los alrededores del Collell era impresionante. Un hecho le estaba resultando incomprensible: que Ignacio. Mucha tierra y muchos árboles y muchos pequeños abismos. ser sacerdote pudiera significar. Comprendía que la cabeza de San José merecía estar limpia y que dejar crecer telarañas entre las siete espadas de la Dolorosa era sacrílego. durante una semana. no pensaba sino en que podría levantar la Sagrada Forma y perdonar muchos pecados. Hablaba poco. sobre todo muchas jaculatorias. aun a riesgo de que el polvo regresara como un alud a sus ojos. empezando por su primo José. pero se acordaba especialmente de su hermana Pilar. La hojarasca era un gran elemento otoñal y día por día iba tomando el color rojizo y arrugado de la tierra. que él había rechazado con gesto entre enérgico y asombrado. Tenía una idea muy vaga de lo que. Su idea fija era convertir a mucha gente. Su impresión fue tan grande que retrocedió. en la acera.blogspot. César. Nadie halló inconveniente en satisfacer su deseo. por otra parte.com/ 28 . que se basaba en la inmovilidad. Había algo en Pilar que le daba miedo. Otra cosa le azoraba: quitar el polvo de las imágenes de la capilla. Siempre salía quien le defendía. a él le parecía un instrumento demasiado frívolo. pero. Prefería soplar. residente allí desde miles de años. éste le preguntó: —¿Te asustaste mucho? —Sí. por un agujero redondo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella A veces se asustaba. Le parecía ser muy poca cosa y que nunca llegaría a un buen sacerdote. como les ocurría a los hambres de la calle de la Barca. presididos por robles y alcornoques. Con el esqueleto de la clase de Historia Natural le sucedió algo extraño. y aun la del cielo. que se basaba en la contemplación extática. de figura gigantesca. el de Madrid. No sabía por qué. de la vitrina. se reía. y varios habían intentado ofrecerle un par de pesetas de propina. con lo cual su paisaje interior se iba enriqueciendo. tres chiquillos habían encendido un pitillo con derecho a dos chupadas por barba. Con los pies ponía buen cuidado en no hacer crujir con excesivo dolor la hojarasca. César obedecía siempre. hubiese preferido dejarse crecer el pelo y trabajar en un Banco. Tampoco un trapo le satisfacía. corte http://quedecosas-mg17. un barranco. Un día rogó a sus superiores que los domingos por la tarde le permitieran recorrer. desde el punto de vista humano. entonces. Fiel a su propósito de contrariar continuamente sus pequeños impulsos y deseos. teniendo todo aquello a su alcance. que nadie recogía. no hallaba el medio a propósito para impedirlo. al sentirse totalmente incapaz de trepar por ellos. Pasó muchas semanas intranquilo. y oía a los chóferes hablar de que pronto se iba a utilizar aquel Colegio para la formación de una nueva generación de maestros. había resistido siempre a la tentación de tirar del cordel que salía. César obedeció. pues a fuerza de frotar saltaba la purpurina. los alrededores del Collell. con cuidado. solo. Perdonarlos y convertir. Hacía pequeños sacrificios. De trecho en trecho. Una mañana tuvo un momento de flaqueza y tiró de él: y entonces el esqueleto se puso a bailar. especialmente la de las coronas y túnicas. asimilada en el cementerio. —Pues en penitencia tirarás del cordel una vez por día. César palpaba los troncos y. En realidad. y su tío Santiago. acertaba con imágenes extrañamente poéticas. César rezaba mucho. como dar el mejor pan al interno que le tratara peor. Banco significaba dinero y él no entendía qué cosas podían comprarse. durante un par de horas. El problema era insoluble. pero de repente. y generalmente se decidía por soplar. Y se azoraba lo indecible cuando de tarde en tarde subían camiones con víveres. Sus compañeros utilizaban simplemente el plumero. Cuando se confesó de su falta al profesor de latín. en estas excursiones.

había cierto desconcierto en la familia. La mayoría llevaban gafas. Ignacio experimentó vértigo y oscuras tentaciones cruzaron su mente. el chico cometía muchas excentricidades. pero sólido. Pero Carmen Elgazu asistía alborozada a aquel despliegue de entusiasmo.— y el gol que Alcántara metió en Burdeos. pronto advirtió que le habían empleado en calidad de botones. Por ello estaba delgado y sus ojos. En realidad. Había otro tan bajito que nunca se sabía si estaba sentado o de pie. tenían la tez amarillenta y sumaban a velocidades increíbles. Arroyos venidos de Dios sabe dónde se compadecían de vez en cuando de los barrancos. tal como estaba previsto. Ante aquellas montañas de billetes en cierto modo muertos. presidiéndola. pero él acababa por quemarlas y esparcir las cenizas al viento. Por su parte. Desde el punto de vista de cualquier estudiante comodón y bromista procedente de Barcelona. El Banco Anís era lo que dijo Julio: poco espectacular. Cuando el director se encerraba en su despacho. Todo el mundo le decía que podía hacerlo. Y le parecía hermoso que su madre rayara previamente a lápiz el pedazo de papel que le correspondía. por lo altísimo y tartamudo. ya entrado en años. que le humilló. doce mesas de escritorio y doce sillones que crujían. De todos modos. Los empleados le mandaban a buscar periódicos. como dando grandes saltos.com/ 29 . quien decía que ponerse cabeza abajo para ver el cielo puede ser un acto muy meritorio. y bajaban dulces o tumultuosos a arrancar de ellos profundas sonoridades. heredados de Carmen Elgazu. Ignacio había empezado a trabajar. Le emocionaban mucho las cartas de la familia. El director le dio órdenes como si fuese una simple prolongación del botones anterior. El chico era un gran elemento de serenidad. le ocupaban la mitad de la cara. Había un empleado que. inmediatamente iniciaban una gran conversación en voz alta. y algunas veces se quedaba dormido. En el fondo. Al otro lado de las ventanillas. sugería la idea de la Torre de Babel. todo aquello era una revelación. de serle permitido. sellos y bocadillos. en las que casi siempre firmaban todos. pero se estiraba. La marcha de César y la llegada del invierno habían alterado el ritmo de la casa. Había empezado el primero de octubre. pues tenía que dormir durante el día. Continuamente se metían clips en la boca. Un oscuro vestíbulo para el público. Mosén Alberto decía: «César llegará al altar».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella hecho por alguna cuchilla mucho mayor que la que él utilizaba para las raciones de pan. demostró acogerle con franca simpatía. Por lo menos le llamó y de un tirón y sonriendo abrió ante sus ojos la gran caja de caudales.G. Las semanas en que Matías Alvear hacía turno de noche en Telégrafos. a gusto hubiera cubierto con una boina. doce «caracoles humanos». ocupando estos sillones. Le echaban mucho de menos. y que por milagro llevaba siempre impecable. el hombre no faltaba nunca a la mesa. Ignacio fue recibido con perfecta indiferencia. En Gerona sólo se enteraban del aspecto positivo de su vida en el Collell. Cambiaban muy a menudo de plumilla y también muy a menudo se levantaban para estirarse o ir al lavabo. pues sentía frío. Para las faenas duras se ponía una bata amarilla que había encontrado en el almacén. que partió alegando que quería aprender un oficio. Los temas preferidos parecían ser las nuevas bases de trabajo que estaba redactando el Sindicato —U. Ahora andaba de prisa. César se sentaba y oía. Se preguntaba si podía guardar las cartas. Cínicamente el cajero. El saber que era seminarista había revelado en él mil disposiciones latentes. http://quedecosas-mg17.blogspot. igual que le ocurrió a Ignacio al saber que no lo era. pero este punto de vista era discutido por el profesor de latín.T. rodeados de un cutis muy fino. Crecía mucho. Varias de las monjas sentían adoración por él. El pelado al rape le había dejado al descubierto una cabeza minúscula que. Él no se daba cuenta. así como que su letra se pareciera grandemente a la de la abuela. mientras los demás «fámulos» andaban siempre con manchas de cloro. frente a una hilera de ventanillas bajas. Acaso Matías Alvear hubiera olido entre líneas que el trabajo no era tan escaso como se les dijera.

cobraba un volumen extraordinario. sin darse a sí mismo explicación aceptable. Hablaban de Dios con ironía de caracol resentido. le dijo: —¿Verdad que yo no te pregunto si crees en el diablo o no? Como vuelvas a molestarme en mis cosas te partiré la máquina de escribir en la cabeza. cuéntame cosas del Seminario. La sensibilidad le jugaba malas pasadas. ¿Qué os decían. Con sus tijeras en la mano hacía pequeños montoncitos de cupones trimestrales. de la Virgen? Ya os dirían que tuvo varios hijos. que escondía bajo la máquina de escribir. Él se indignó. Su virginidad corrió de escritorio en escritorio. Siempre miraba las paredes del Banco como si todo aquello fuera provisional para él. al ver que el empleado insistía metiéndose incluso en detalles íntimos de su conciencia. sino porque. provocaba el empleado bajito. Cosme Vila. en un cuarto-miniatura. al parecer.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella El encargado de los cupones parecía el más rico de la comunidad. Todos los sillones crujieron. muy sensato y muy calvo. Todos estos empleados sentían por el director una viva repugnancia. que tenían un pasado. —A ver. Por último. que se abrían brechas a su felicidad. no se sabía por qué.. a ver. y sin pensarlo mucho lanzó un discurso que le salió magistral. «¡Que convierta este tintero en un jamón!». pero fue inútil Se le imputaba un grave cargo: tener aire de señorito de Madrid. Imposible: el aire es uno mismo. adulaba a los clientes.com/ 30 . Se llamaba Vila. eran personas mayores que él. ¿no? Ignacio en varias ocasiones. que luego ataba con una gomilla y que contemplaba con una seguridad de rentista que anonadaba. Con frecuencia se inhibía por completo de las preocupaciones de los demás y se ponía a leer folletos. excepto el del subdirector. muerto de risa. precisamente a causa de la hostilidad que encontraba. Era una rata de sacristía. que a Ignacio le sentó mal desde el primer momento. en su casa procedía a la inversa. El subdirector era muy católico. Los más parecían ateos. Su brusca entrada en el mundo de los seres libres le había producido tal conmoción. Eran él.» Por añadidura. En su casa no quería confesar que su contacto con aquella gente constituía de momento una especie de fracaso. le suplicó que le dejara tranquilo. En sus diálogos usaban mucho la frase: «¿Os acordáis de. aunque todo el mundo le llamaba por su nombre y apellido. por ejemplo. Parecía incluso más rico que el cajero. El argumento rebotó en la risa de los empleados. A Ignacio le mandaron allá a pegar sellos y sobres.. Empleaban los más extraños argumentos: «¡Que venga y compruebe estas sumas con los ojos vendados!». El encargado de los cupones había advertido que la pipa que le pendía siempre de los labios humeaba en presencia de los empleados en tanto que se le apagaba automáticamente en cuanto se enfrentaba con un cuentacorrentista. el de los cupones confesó que la postura de Ignacio tenía cierta dignidad.?» Evidentemente. salía del Seminario. Ignacio hizo cuanto pudo para ganarse las simpatías de aquella sociedad. cuya cabeza. Un día le preguntaron si era virgen: él contestó que sí. Hablando de religión. Aquella gente proyectaba sobre muchas cosas un foco de luz muy violenta. El encargado de la correspondencia. Cada frase suya tenía tres o cuatro sentidos. decía uno cuando las cuentas no le salían. Por el contrario quería dar a http://quedecosas-mg17. que sacaba a flote su ángulo ridículo. mientras que con los inferiores era un déspota. era de una dureza inconcebible. sin embargo. un beato. De ahí que mientras en el Banco se dedicaba a defender con valentía y aun fanatismo sus convicciones. Éste era el doble juego del muchacho. siguiendo un sistema en cadena muy ingenioso. Parecía decir: «Éstos son mis poderes». Era un hombre de unos treinta y cinco años. su lámpara y su máquina de escribir. diciéndoles que era la primera vez que veía a unos seres humanos reírse de un hombre que lucha y vence.blogspot. El encargado de la correspondencia trabajaba aparte. El más consciente de los ateos tal vez fuera el de la correspondencia. a la luz de la lámpara de mesa. «¿Cómo cambiar mi aire? —pensaba Ignacio—. No sólo porque representaba al Amo. pulsó sin darse cuenta el botón de las mayúsculas. Ignacio se dio cuenta en seguida de que era muy inexperto. que siempre tenía hambre.

—A ver. en cambio. la madre. Después de mucho deliberar. No obstante. rodeado de pedestales de duros sevillanos.. En los últimos cuatro o cinco días de cada mes. pero su horizonte mental era tan limitado como su porvenir. Julio García le dijo: «Sólo los vencerás actuando. y eran muy directos y muy mordaces. Ignacio se inscribió. Ninguno de ellos era bachiller. dominando bien el léxico agresivo de la región. Un día. era difícil luchar contra quince. en voz baja. —Y el cajero. Tenían experiencia. que desde luego. nadie se atrevió a firmar. Se interesaba preferentemente por la filiación política de los empleados. rodeado de alumnos que sólo hablaban de bujías de radio y de que acababan de recibir los últimos números de las mejores revistas técnicas americanas.? Me parece que hay uno solo: el subdirector. Todo el mundo protestaba. preparaba sus cursos con voluntad indomable. Ignacio les contestó: —¡Bah! Son mejores republicanos que vosotros. Ignacio señaló que lo que no comprendía era la gran diversidad de sus tendencias y además que todos criticaran tan ferozmente a los jefes de su Sindicato.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella entender que estaba aprendiendo muchas cosas. Tendrás ocasión de demostrarles quién eres». y allí se debatía con las matemáticas.. Un pequeño éxito lo obtuvo con motivo del problema de las horas extraordinarias.com/ 31 . No se atrevía a soltar ningún exabrupto por miedo a perder el empleo. la ficha de los padres era fácil de establecer: el padre. de la Torre de Babel y de Cosme Vila. no tratándose de asuntos del trabajo. jefes que ellos mismos habían elegido. habida cuenta de la inclinación sacerdotal de los hijos. había estudiado mucho más. E Ignacio le informó de que todos. se sentó a la máquina y redactó una demanda en regla. uno de cuyos profesores era amigo de don Agustín Santillana. —¿Contigo. concluyendo que. muy valiente. Su teoría era muy simple: «Mucho chillar. se les obligaba a trabajar hasta las nueve de la noche so pretexto de balances y otras amenidades. él contestaba que sí. Se quedó con la protesta temblándole http://quedecosas-mg17. ¿Quiénes son los que se entenderían conmigo de todos tus compañeros de trabajo? Ignacio reflexionó un momento. Como fuere. de resultas de un diálogo con el cajero. vistos los sueldos miserables que percibían y las condiciones en que trabajaban. pues no podía ir a la academia. al fin y al cabo. Matías había decidido que a la salida del Banco Arús fuera a una academia nocturna. pero acabarán como yo mismo: comulgando por Pascua Florida». modelo en su clase y.blogspot. tal vez. pero que ahora veía claro que muchas cosas en el Seminario se las habían explicado de una manera somera. pertenecían a partidos izquierdistas. le hizo signo de asentimiento. No tengas prisa. él. sobre todo. presidenta del Ropero Parroquial y probablemente admiradora de Mussolini. monárquico recalcitrante. excepción hecha. Sin embargo. era el último de la fila y no le quedaba más remedio que aguantar. Una cosa le consolaba: siendo mucho más joven que todos ellos. A veces simulaban hablar entre sí. elemental.. Así que su mejor sistema de venganza era el estudio. eso era todo. Y entonces resultó que. A Ignacio le perjudicaba aquello. Carmen Elgazu empezó a sospechar que los empleados del Banco Arús se echaban como cuervos sobre su hijo. Al cajero le complacía que Ignacio demostrara carácter. excepto el subdirector. él era también víctima de aquel atraso social: el primer año cobraría sesenta pesetas mensuales. Y cuando su madre le advertía que a todo cuanto oyera opusiera su fe. Pero al muchacho le roía un gran malestar. la física y la química. Los empleados le gastaban bromas respecto a las ideas políticas que debía de profesar la familia Alvear. excepto Cosme Vila. En consecuencia. Fue un descubrimiento clave para Ignacio. Esperaba la ocasión con delirio.. Matías lo estimó muy lógico. Se eligió la Academia Cervantes. Matías les daba poca importancia a las opiniones religiosas flotantes en el Banco.

Pero aquí entre gente de clase media. al comienzo de la conversación. aunque fuera un día de tempestad. y yo. Cuando el grupo se dispersó. —¡Aquí lo que convendría sería un poco de trilita! —¡Tonterías! Cortando cabezas no se va a ninguna parte. y luego dedicó a la oficina en pleno una mirada mitad de asombro.. No le cabía en la cabeza que el director. Carmen Elgazu le contemplaba entre orgullosa y asustada. Cosme Vila. —Eso ya lo veríamos. exclamaba Ignacio. Ignacio no lo veía claro. —¿Ah. —¡Sí! Pero a pico y pala tú.? ¿Y la Revolución francesa? —¡Toma! ¿Es que vas a comparar? —¿Por qué no? Otra voz cortaba: —Hay otra solución. La Torre de Babel llamó a los demás y todos parecieron indignados.. «¿Y el Sindicato? —objetó Ignacio —. Y al que se muera que le parta un rayo. Ignacio comprendió dos cosas: primera. Otra vez la ira de los corazones. «¡Pues ir allá!». Discusión aparte. Le contó a su padre lo ocurrido. ocurrió lo que nunca hubiera podido prever: a las veinticuatro horas el director le llamó y le dijo que era muy jovencito para dedicarse a organizar motines y que a la próxima se encontraría de patitas en la calle. Cosme Vila. advirtiéndole que es muy difícil no ser cobarde cuando uno se encuentra sin protección. pudiera vencer a quince hombres de cuerpo entero que se presentaran en su despacho. como si la familia no le esperara para comer. ¿Y la República?» Matías le dijo que de momento los Sindicatos. sobre todo en provincias. —¿Cuál? —¡Entregar el país a Norteamérica! ¡En diez años transformaban a España! —¿Transformar. segunda. mitad de reto.com/ 32 . —Pues ¿qué creías? Aquí el que no corre. donde la conversación fue subiendo de tono hasta alcanzar una violencia inusitada. con su pipa. Lo que dije. —Nada.. —Ya lo hemos visto con los ingleses. carreteras.blogspot. que ninguno de ellos acertaba a disimular. Ignacio quedó perplejo. nada. El problema ya no era el de la protesta. Trilita. pero no lo consiguió. después de haber acordado que el soplón no podía ser otro que el subdirector. que en el Banco había un soplón. que era lógico que el que tuviera hijos reflexionara antes de firmar. Y no hizo otra cosa hasta el final. Estoy viendo que esos empleados son una pandilla de cretinos. Sin embargo. Matías comentó: —A mí me revienta esa gente que habla de trilita. sino que se generalizó hacia la situación de toda España. que se veía obligada a llevar corbata.. De regreso a su casa pensó que el de la correspondencia tenía razón. Su padre le aconsejó que tuviera más calma. pero sin preparación política. Le parecía que era un simple problema de decisión. tenían muy poca fuerza. se sentó en uno de los bancos de la Rambla y se puso a leer. y tu padre. Los empresarios eran muchos más poderosos y la República no había tenido tiempo material de equilibrar la situación. muchacho que vivía en las afueras y con el que iba haciendo buenas migas.. su acto de redactar la protesta le ganó entre los empleados una buena dosis de consideración. no. Ignacio subió a su casa.. en Riotinto.. Cosme Vila le dijo: «Pues ¿qué te creías? Son una pandilla de cobardes». Llevaba un libro bajo el brazo e Ignacio se esforzó en leer el título. A la salida le contó todo a la Torre de Babel. Los dirigentes eran unos cuantos hombres de buena fe.? ¿En qué? —Trenes.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella entre los dedos. había asentido con la cabeza.. que era un simple director de Sucursal y que aquellos asuntos —y ésta era la gran trampa— se ventilaban en los grandes centros económicos. http://quedecosas-mg17. vuela. De nada le servía a Matías explicarle que el director tampoco era nada. y demasiado pobres para que no les temblara la voz. El grupo no se disolvió y llegaron hasta la Rambla.

donde había dos tapetes viejos. sin contar con los detalles de tipo técnico que brincaban alegremente por los escritorios. entre los solteros. cada uno debía de tener su carácter y probablemente alguna gran ilusión. a resquebrajar las defensas de su espíritu. Parecían otros seres. pero se dijo que todo aquello no era tan sencillo. el tono le fue penetrando. muy compuestos. El oído de Ignacio. Estas estaciones de alegría y su intensidad de vida y trabajo le impulsaron a buscarse también un saber extra. contándoles anécdotas del Seminario. sino de mera cortesía. Y muchos tenían conocimientos extraprofesionales. La experiencia les aconsejó atacar por un flanco inesperado: el chiste subido. Por otra parte. antes de que otros le tomaran la delantera. pues en tiempos tuvo en él una pequeña cuenta corriente. como tocar el violín. tenedor en alto. en el Banco. sobre todo. como demostrando que no se trataba de claudicación. ante la sonrisa de Matías Alvear. Un invierno que tenía dos maneras precisas de manifestarse: la lluvia. Ignacio sorprendió a varios de ellos en misa.blogspot. quien pensó para sus adentros: «Tienen hule esas historietas. especialmente al Director. de la academia nocturna y detalles soberbios de la juventud de su padre. afirmando que Dios no existe. parecían decididos a humillarle y. Esta necesidad que a veces sentían de justificarse ante él indicaba otra cosa: que no tomaban al muchacho del todo en broma. Y entonces le entraba de nuevo aquella especie de alegría luminosa que se contagiaba. el juego era muy adecuado para aquellos meses de invierno. En el Banco había conseguido arrancar grandes carcajadas. y algún que otro domingo corriente. el sacerdote conocía al personal del Banco. Oriol de apellido. y luego de repente la tramontana. Y con sólo verlos al lado de la novia uno quedaba desconcertado. pronto las admitió como si fueran habituales. cruzaba los Pirineos y la llanura del Ampurdán como un caballo desbocado. Iniciaron conversaciones escalofriantes sobre mujeres. en su vida personal e intransferible. Por ejemplo. del que su madre se dio cuenta en seguida. las rechazó. inclinando pajares. postes y árboles. monótona. Encontró un compañero ideal para el juego. Esto constituía un evidente peligro. que transformaba a Gerona en pantano de humedad. ocurrían extraños sucesos: la gente se http://quedecosas-mg17. viento glacial que. Por otra parte. entonces ellos le pusieron la novia por delante. Era un invierno crudo. pero vistos a solas. hasta el punto que muchas imágenes que a su entrada en el Banco hubiera repelido de su mente con decisión. en tono francamente escandaloso. o jugar muy bien a las cartas. A veces Ignacio se cansaba de aquellos escarceos psicológicos. Un hecho le había llamado grandemente la atención: por Navidad. Mosén Alberto estaba alarmado con Ignacio. Ahora no podía. Iba pensando que tal vez lo fueran en colectividad. viniendo de Francia. Educados. y los domingos por la mañana los pasaba prácticamente con un taco en la mano. en el centro de los cuales el recuerdo de César actuaba siempre de censor. un muchacho de su edad. que llevaba trece años arrastrando monótonamente a la misma mujer sin decidirse a llevarla al altar. En los primeros días tal vez hubiera dado la razón a su padre.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio no contestó.com/ 33 . que invitaban a permanecer en locales cerrados. al principio. sin más. Comía de prisa para poder estar en el café Cataluña. y entraba en Gerona levantando en vilo la ciudad. pues algunos de aquellos chistes de repente brotaron en la mesa del comedor. sin darse cuenta. En Telégrafos caerán bien». embrutecidos por la rutina. que no podía ni estudiar ni trabajar porque estaba enfermo. pero. con los muros y la bóveda de todas las arcadas chorreando y el río de color rojizo a causa de la arena que arrastraba. casi todos tenían novia. con más amor propio que expresa voluntad de escándalo. a pesar de aquella conversación. con una dignidad formal y a la vez alegre. o cultivar tabaco. Algunos de los empleados no admitían esta situación y. excepto uno de la sección de Impagados. sobre todo enero y febrero. De pronto se aficionó al billar de una manera loca. A Ignacio le parecía que acaso él mismo se hubiera precipitado considerando mediocres a sus compañeros de trabajo. Cuando la tramontana llegaba. Esperaba que el día menos pensado se levantaría de la mesa. carcajadas nuevas de aquella comunidad. y los consideraba nefastos. que resultó ser el billar. Él los miró sonriendo.

blogspot. las Pedreras y Montjuich y. y a veces eran pescados entre gran jolgorio por algún atento Matías Alvear.com/ 34 . La tramontana era un viento seco. comprendiéndose que los antepasados eligieran la piedra sólida. Estrellas como los reflejos que surgían de los tejados. lejanísimo y contra el se recortaban las murallas de la ciudad. se caían al río. sobre todo. más cerca. tan hermosa que asustaba. Las barracas en el mercado se desplazaban solas con sorprendente facilidad. o se encontraba con que una persiana le caía en la cabeza. que se llevaba las nubes por el horizonte. Eran noches frías en que Pilar se ocultaba bajo las mantas. porque le parecía que de un momento a otro se iba a encontrar en medio del río. los altos campanarios de la Catedral y San Félix. sereno. rozando las barandillas de los puentes. El cielo aparecía claro.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella disponía a doblar una esquina y no podía. limpio. Todo ello desembocaba en una nitidez nocturna difícil de imaginar. Flamantes sombreros. Gerona se convertía en una ciudad sonámbula. el cielo alcanzaba su apoteosis de azul. http://quedecosas-mg17. En las noches de tramontana aparecían millones de estrellas rodeando una luna grande. pero.

después de múltiples tanteos. que de un momento a otro va a ser mujer y no quiero que se lleve un susto». Y más de una vez me saca de apuros». o a Ignacio. tarde y noche. por ejemplo. las tres mejores antenas de Matías.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO IV Entretanto. la barbería de Raimundo y. los habituales del establecimiento hacían honor a su nombre. Pesaban el pro y el contra. a quien en Telégrafos habían obligado a estudiar la gramática de aquel idioma nuevo para él. el clima era más que alegre. el Neutral. una de las internas empezó a llamarla Sor Beethoven. que huía de los fanáticos en la medida de lo posible. Esta monja era sorda y se paseaba por el convento con una trompetilla en la oreja.» Les censuraban la correspondencia y si una de ellas pasaba ocho días seguidos sin comulgar. Pilar iba creciendo. Carmen Elgazu le contestó: «Tú no te metas en cosas de mujeres. Por idénticas razones eligió Matías la barbería «Raimundo». Telégrafos eran los tres observatorios ideales para vivir al día. Matías se sentía bien allí. eligió. La atmósfera era de benignidad y al poner a secar el alma del prójimo contaba lo humano de las gentes. salvo excepciones. Este apode tuvo poco éxito entre las pequeñas.com/ 35 . porque Raimundo el barbero sentenciaba siempre: «Aquí lo mismo afeitamos a Alfonso XIII que a Largo Caballero». A las alumnas internas les prohibían totalmente pintarse los labios y depilarse las cejas. María y Asunción. Pilar contaba de las monjas del Corazón de María cosas que a Cosme Vila le hubieran puesto la carne de gallina. Su bigote se le sostenía increíblemente horizontal. el patrono. Tiene mejor vista que tú». que vivían también en la Rambla y que la llamaban todos los días a la misma hora pegando un aldabonazo escalofriante en la puerta de abajo. «Hay que respetar lo que Dios ha hecho. dirigía. la Superiora la llamaba y con discreción le preguntaba «si había incurrido en falta grave». Matías. no su filiación. cuando salía de las monjas. antes de elegir el café al que iría todos los días. Dejar de llamarle Madre Caridad a la monja sorda era un poco el diploma de mayoría de edad. En cuanto Matías Alvear se enteró de que su hija había conseguido este diploma. pues algunas de las monjas eran. Por ello. Pilar quería especialmente. Trece años. puros enormes y palmadas en la espalda. entre las monjas prefería a la Madre Caridad. las conversaciones. navaja en ristre. El Neutral. unas chiquillas. Matías era un hombre liberal. si se le pedían. De la familia era la que mejor hablaba catalán. datos de Madrid. a medida que crecían comprendían el significado y entonces la llamaban también Sor Beethoven. en cuanto al café. Por la trompetilla y porque tocaba el armonio. Porque. Los grandes espejos del Neutral multiplicaban a diario corros sonrientes. cuya fuerza motriz fuera el odio al adversario.blogspot. equilibrado. Pero. otra en la barbería y luego el trabajo bastaban para tomarle el pulso a la http://quedecosas-mg17. El barbero captaba sin olvido todo el rumor del barrio. y aquella línea era el símbolo del sosiego que reinaba en el establecimiento. No era cosa de pasarse media vida rodeado de cerebros unilaterales. Una hora en el café. Raimundo. advirtió a Carmen Elgazu: «Prepara a la chica. o metiendo baza si se terciaba. lo pensó mucho. que encuadraban con mucha gracia sus pómulos alegres y sonrosados. Las paredes estaban empapeladas con carteles de toros. Sin embargo. y la barbería en la que haría tertulia tres veces a la semana. Todavía llevaba trenzas. Los clientes tenían la seguridad de que serían avisados si algo ocurría que les afectara de algún modo. Era una barbería en que sólo era mal visto quien hablara en contra de los toros. y cuando alguien se encabritaba le rociaban con humor de buena ley. decía siempre: «La pequeña es la que me toma la lección. cuyos cuernos apuntaban al techo o a los ojos de los clientes. a Nuri. por supuesto. Por eso. Raimundo no dejaba nunca de advertirle si veía pasar por la calle a Pilar. hojeando revistas y escuchando. entre las amigas. de corazón.

El de Cupones alardeaba de que con su bicicleta siempre dejaba atrás a los coches en el casco urbano. o a los jugadores de bochas. pero que acaso un día sentaran plaza. Se había fundado un orfeón —moría el canto individual— y un enjambre de bicicletas había penetrado en la ciudad. Ignacio acabó por pensar que el policía tenía razón. apenas advertía estos cambios. iba haciéndosele difícil a Matías y a muchos matrimonios como el que éste y Carmen Elgazu formaban. Padrosa de apellido. Orfeón y Peña Ciclista. Por de pronto se decía que los ingleses consideraban el espectáculo cruel e inhumano. don Agustín Santillana asistía estupefacto a la irrupción del jazz.blogspot.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ciudad y al mundo. que delimitaban el campo con un cordel. El deporte. Según él. con la esposa del brazo. Y todo llegaba a través del cine y del prestigio de Norteamérica. y en vísperas de competición le pedía permiso para salir más temprano. y Matías había accedido a ello. cuidado. Nunca tuvo esa tendencia. no sin que por detrás se les acercaran hombres con visera y les gritaran: «¡Eh. rebelión que el nuevo clima político facilitaba. y Julio las aprovechaba para iniciarle en lo que él llamaba la sociología. Matías creía entender que en la ciudad se operaban grandes cambios. el jazz era el punto de evasión. y al oír hablar de ellos les concedía poca importancia. Julio entendía que aquellos desplazamientos obedecían a una rebelión instintiva de la masa. y amenazando incluso al vals. que todas las tardes quedaban abarrotadas de atletas. El empleado bajito. el deporte era una declaración de voluntad de poder que lanzaba la gente modesta —«fíjate en que la mayor parte de los que van al Ter son trabajadores»—. la Torre de Babel se especializaba en triple salto para impresionar al director. otras germinaban en su pecho. Según Julio —¡Raimundo estaba inconsolable!—. cuyos reglamentos Julio había visto aprobar en Comisaría. Matías no se imaginaba a sí mismo siguiendo aquellos nuevos ritmos con Carmen Elgazu pegada a su cintura. muy ocupado con el trabajo y los estudios. Moría definitivamente la posibilidad de juzgar de prisa y a rajatabla. En el Banco. Por su parte. dos flamantes instituciones. tomando como base la gimnasia. Siempre hablaba de ello con Julio y con don Agustín de Santillana. El jazz surgía en todas partes. el atletismo y la natación. Julio había pedido permiso a Matías para retener a Ignacio incluso dos noches a la semana. Moría —en ello todos estaban de acuerdo— el silencio en las orillas del Ter. moría la afición a los toros. estudiaba el trombón porque decía que el clavicémbalo había pasado de moda. todos de autores extranjeros. otras nacían a la vida con fuerza biológica. apártense! ¡Que llegan los corredores!» Ignacio. Ya el paseo dominguero por la Dehesa. por el contrario. Se decía que dos antiguos almacenes habían sido habilitados para gimnasios obreros y en los escaparates de las librerías había profusión de manuales de cultura física. Difícil sentarse en un banco. Las visitas de Ignacio al piso del policía eran periódicas. como podrían fundarse clubs de coleccionistas de cosas raras.com/ 36 . los cuerpos buscando posturas menos rígidas que las adoptadas en las ceremonias religiosas. sobre todo el boxeo. Gozaba sintiéndose comprendido por Ignacio. El resultado de este contacto era visible: a Ignacio le ocurría lo que a la ciudad: unas cosas morían en él. la bicicleta era la primera negativa rotunda que daba el pueblo a continuar marchando a pie. de momento en estado embrionario. Gracias a tales observaciones. que consideraba superficial la actitud del muchacho. Todo ello era notorio y cada cual lo interpretaba a su manera. eh. Tal vez fuera cierto. Minúsculos detalles que demostraban que unas cosas iban muriendo y que. procuraba abrirle los ojos. —Cometerías un grave error suponiendo que se fundan orfeones porque sí. Todo ello se lo contaba a Julio y éste lo gozaba. pues presentía que el corazón y las circunstancias son complejos: ahora el http://quedecosas-mg17. Son movimientos que tienen su ley. que penetraban en ella elementos nuevos. llevándose por delante las polcas y similares. mirando las ramas de los árboles. Julio.

según el policía —compraventa.» Y siempre le advertía a Julio: «¿Ves? Deberías llevar brillantes los zapatos como Ignacio». a colgarse media docena de brazaletes y a embadurnarse la cara con harinas de primera calidad. por otra parte Julio era un erudito en la materia y tocaba incluso las castañuelas. A estas reuniones en casa del policía asistía un tercer personaje: la mujer de Julio. A las doce.. ¡Los anuncios de los periódicos! Especialmente los económicos constituían. y se dedicaba a pensar en la ciudad en que le tocaba vivir. el cual invariablemente se lanzaba escaleras abajo con la sensación de haber aprendido algo. el bigote que apuntaba. Especulan sobre la evolución del pensamiento. Uno tenía la sensación de tocar la vida con la mano. creando un clima de sencillez y naturalidad. daba un bajón y le hablaba de cualquier cosa. «Hay que ver lo bien que te sienta el traje azul marino ese que tienes. bajo el sol. —¿Qué quieres oír? —le preguntaba. Ignacio cruzaba las calles. Una sesión de discos. su padre estaba allí. sabía que en cualquier momento Matías llamaría a su puerta. comprar. pero había asistido al proceso de su expansión.blogspot. de pronto. pero tampoco en una gran ciudad. y asomando en pijama y zapatillas. mucha guitarra y cantejondo. entreabriéndola. A veces el muchacho barría de su mente a Julio y el resto. No conocía al hombre ni a la mujer. Pensaba que Gerona le gustaba. los seres venían al mundo sin que se supiera de dónde ni de quién. la voz varonil que se le iba definiendo. el libro de texto se le caía de las manos y se quedaba pensando en la teoría de la evasión o en la influencia de Norteamérica. Con frecuencia. Cortaba sus peroratas y. y ahora habían creado un nuevo ser. En cambio. Y lo de siempre no era precisamente jazz. Por suerte. coplas. le diría: «Recuerdos a Newton». Es la desbandada. dada su edad. Algunas de las parejas que había visto desde el balcón cuando lo del Seminario. «Observa que muchas chicas de pueblo se ofrecen para servir en Gerona.» Nacían en Ignacio dudas y sentimientos. Nunca llegaría a explicarse cómo un hombre como Julio había elegido por compañera aquel ser fatuo —doña Amparo Campo— que se paseaba en bata roja por el piso. el triunfo de la curiosidad.» «Observa que los libreros de lance quieren comprar. cuando eran simples dedos entrelazados a mediodía. O: «Los ángulos de un triángulo. Regordeta. No concebía la vida en un pueblo más pequeño. Ignacio no le hacía el menor caso. Julio.. Era muy hermoso seguir la evolución de los seres. Ignacio parpadeaba como despertando de un sueño y contestaba: —Lo de siempre.. para con seguir esto. y su piel se llenaba de granos. Las sesiones no se prolongaban nunca hasta más allá de medianoche. Los había visto cuando no eran nada. Ignacio prefería mala güeñas. Sentado en la cama. Porque éste la aborrecía.. saetas. En una gran ciudad todo aquello no se vivía. porque su marido era policía. no le resultaba cómodo ni añadiría a su cuerpo un gramo de grasa. Y su presencia era lo único que molestaba a Ignacio. peticiones de empleo— una excelente piedra de toque para comprender la sociedad en que se vivía.com/ 37 . le interrogaba de nuevo sobre algo que le interesase. seguidillas. La población aumentaba. muchas cosas nacían y morían en Ignacio. Le alababa el pelo negro y encrespado. Guitarra. Aquella música le llegaba al alma. lo cual.ya tenían hijos. Muchas veces su excitación era tal que al llegar a su casa le resultaba imposible estudiar. utilizaba los discos. volviéndose hacia Julio. http://quedecosas-mg17. Saben que materias ahora corrientes serán muy pronto joyas arqueológicas. Además. doña Amparo Campo le tenía a él mucha simpatía. Porque Julio le decía que todo es síntoma. Ignacio quería a su padre cada día más y se sentía incapaz de defraudarle.» ¿Cómo no tener la luz encendida hasta una hora avanzada de la noche? Sí. Los veía llevándolo en brazos o paseándole por las aceras en un cochecito. le parecía tener derecho. miraba las banderas y leía los anuncios de los periódicos con la convicción de que unas y otros escondían mundos. Julio despedía al muchacho.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella sentido crítico del policía le llevaba a pesar y medir. acercándose al mueble del rincón. que nada existe pequeño ni gratuito.

los animales domésticos cobraban demasiada importancia y ello a Ignacio le causaba también verdadero espanto. Aquello le llevaba a pensar que nunca sería ingeniero ni químico. los pueblos pequeños ofrecían otras dificultades.blogspot.com/ 38 . Por desgracia. La idea de defender a alguien le atraía poderosamente. Estas cosas las echaba de menos en los libros de texto. don Agustín Santillana le dijo un día que en todos los pleitos defender a una de las partes implica atacar a la otra. especialmente en los de Ciencias. Gerona se le antojaba la medida exacta. Mucho Newton y demasiados ángulos y triángulos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella aumentaba como si en ello intervinieran las máquinas. En un pueblo. http://quedecosas-mg17. Y aquello le había desconcertado. Tal vez abogado.

manteo cayéndole con autoridad. servido por dos hermanas que parecían gemelas. pequeños propietarios. Su mayor riqueza consistía en unos retablos catalanes primitivos. Entre las familias que más frecuentaba se contaba la del notario Noguer. Las monjas sentían adoración por mosén Alberto. propietario. no obstante.. varias casullas venerables. Pero a última hora se decidía que continuara en el Museo y ocupándose en modernizar el sistema catequista de la Diócesis. solícitas hasta lo inverosímil. de matrimonio modesto y sólido. Era un hombre convencido de que Gerona era una fuente de Historia y que bastaría un poco de sentido común en las excavaciones para poner al descubierto muros sensacionales. Con frecuencia. Siempre hablaba «de los enemigos de la Iglesia». siempre se salía con la suya. en unas habitaciones inmensas. Distribuía el tiempo entre la misa. mosén. Fue vicario de Figueras. sobre la vida de los apóstoles y sobre las misiones. inspiraba súbita confianza. Torroella de Montgrí. A veces se iba a los Hermanos de la Doctrina Cristiana. cuello almidonado. que continuaba viviendo en el pueblo. San Félix o Catedral. Y. A mí lo de las misiones me inspira un gran respeto. Era él quien organizaba las grandes colectas de sellos para mandarlos a los negritos. Estaba al corriente de toda la vida religiosa de la población. Vivía en el mismo Museo. El Museo Diocesano era una institución en la localidad. Estaba instalado en la Plaza Municipal. El obispo tenía en él mucha confianza y más de una vez le había ofrecido una de las tres parroquias de la localidad: Mercadal. que fue el primero de la familia que entró en contacto con él. Él las deslumbraba con sus libracos. en el momento de la verdad. su tonsura eclipsaba las demás de la localidad. el Museo. persona muy solvente. Cuando sonreía. a pesar de contar con muchos adversarios dentro del mismo clero. Era muy intolerante. en un caserón histórico que había pertenecido a una familia de abolengo. y más de una persona que le tenía prevención. La única familia no rentista y no catalana con la que hacía buenas migas era la familia Alvear. y varias que guardaban pergaminos y papeles relacionados con la historia de la ciudad.com/ 39 . pues. Era la gloria de la familia. la de don Santiago Estrada. siempre impecable. Más bien alto. Porque siempre les explicaba algo nuevo sobre la Pasión. Lo más claro que había en él era la sonrisa. Mosén Alberto daba la impresión de sentirse más próximo a esta familia que a la suya propia. mujeres silenciosas. antes de atreverse a subir a Palacio. con todo http://quedecosas-mg17. cuyo estímulo alimentaba mostrándoles de vez en cuando algún secreto del Museo. que le trataban como si ya fuera canónigo.blogspot. al verle sonreír pensó que a lo mejor era más sencillo de lo que la gente andaba diciendo. las maderas de una gran colección de grabados al boj y una cama en la que había dormido el beato Padre Claret. le reconoció. Matías Alvear le decía: «Vea. zapatos de horma chata.. Debía de tener mucha personalidad. donde César. los adversarios se abstenían de perjudicarle y aun se ponían de su parte. Siempre tenía varios seminaristas a su servicio. Para celebrar misa no tenía iglesia fija. Su sensibilidad era muy aguda y a la tercera visita notaba que la mitad de los miembros de la casa le eran simpáticos y la otra mitad lo contrario. todo el mundo al evocar su imagen le veía con sombrero de pelo liso. Todos los conventos de monjas le consultaban sus dificultades.» En cambio Carmen Elgazu estimulaba a sus ocho hermanos a que le escribieran para poder dar sellos a mosén Alberto.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO V Mosén Alberto había nacido en un pueblo de la provincia. varios cálices. la redacción de catecismos y las visitas a diversas familias gerundenses. pero lo de los sellos. pero pronto obtuvo del Palacio Episcopal el nombramiento de conservador del Museo Diocesano. Ello le ocurría con las monjas.

pero le parecía que todo aquello hubiera podido llevarlo a cabo sin ser sacerdote. no le gustaba que fuera al café Cataluña a jugar al billar. es en el rezo del Credo. sobre todo los meñiques..» En cambio. Estaba seguro de que en sus últimos años de seminarista tenía que haber sido «ayo». Pilar pasaba inadvertida para él. Carmen Elgazu fue quien operó el milagro de que el sacerdote se interesara realmente por ellos. antes de servirlo a la mesa? La esposa del notario se mordió los labios. Está visto que los vascos pueden enseñarnos muchas cosas. después de la tercera entrevista. siempre le quedarán resabios». No le gustaba la barbería que había escogido. al verle. —Figúrese usted —le decía al notario Noguer—. acudía a besarle la mano. pero Ignacio decía que lo que necesitaban los fieles eran obras santas. Las visitas que no eran de puro trámite tenían la seguridad de que por una de las puertas disimuladas aparecerían las dos sirvientas llevando una bandeja con chocolate y otra con picatostes. y en Palacio se había hablado de ello con frecuencia. Probablemente era cierto que desde el punto de vista litúrgico cada genuflexión suya era una obra maestra. que en la única medida de tiempo en que cree para hacer un huevo pasado por agua. Era el sacerdote que con más naturalidad y prestancia bajaba las escalinatas de la Catedral. los cuales ejercían su ministerio calladamente. Y el serenarse dura exactamente lo que tres padrenuestros y una salve». Matías. No negaba que mosén Alberto fuera inteligente. Le bastaba saber que algo le molestaba para ponerlo sobre el tapete. hasta el punto que tardó poco en presentarla como modelo a las familias que visitaba. Separaba los dedos de la mano.blogspot. de la parroquia de San Félix.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella el mundo. Nada. consideraba excelente persona a don Emilio Santos. La familia Alvear no escapó a la ley de la clasificación. iniciando una genuflexión. A Ignacio le recriminaba mosén Alberto muchas cosas. desde su manera de hacer las camas —con respeto porque el crucifijo estaba presente— hasta cocinar. Tiene una cabeza venerable. Siempre citaba como ejemplo a uno muy joven. «Sí. ¿Qué hace usted. «No hay más que fijarse en él. bajito y con el sombrero calado hasta las cejas. A Matías le decía. como no había escapado a la del chocolate. —Nada. Mosén Alberto tuvo la impresión de que era una mujer de muchos arrestos y muy buena. Incluso su manera de celebrar misa le parecía afectada. —Carmen Elgazu dice: «Esperen un momento. Mosén Alberto no se arredró. Creo que lo huelo —añadió por último. Con Ignacio la cosa era más fuerte que él. «Mosén Alberto tenía que haber seguido la carrera diplomática».» Ignacio pagaba a mosén Alberto en la misma moneda. Mosén Alberto trasladó su manteo al brazo izquierdo. Pero el día que empiece. Y no le gustaba su manera de proceder. director de la Tabacalera. Mosén Alberto consideraba a Julio una de las más funestas importaciones de la ciudad. a la izquierda a Matías e Ignacio. —¡Eso también lo hago yo! —le interrumpió un día la esposa del notario. sonriendo: «A usted.» La consideraba una auténtica madre cristiana. se dio cuenta de que había situado a la derecha a Carmen Elgazu y a César.. Mosén Alberto.» http://quedecosas-mg17.com/ 40 . «Es un hombre que ahora está quieto. y probablemente muy entendido en lo suyo. decía. un ayo de voz más lúgubre que ninguno. —¿Y para el café? —le preguntó—. sí —decía—. Explicaba que toda su solidez giraba en torno de la religión. que las guarde en el Museo. y menos aún sus buenas migas con Julio García. Asimismo la altura de los techos le habían familiarizado con los grandes espacios. «Las obras maestras. a pesar de que la niña.. Prefería a otros sacerdotes más humildes que había en Gerona.. que se está "serenando". pero que no daba un paso que no fuera para prestar algún servicio. Habitar los grandes salones del Museo le había incitado a adoptar varias costumbres patriarcales. en forma espectacular. no le gustaban sus incursiones en la biblioteca municipal. Tal vez una suerte de repugnancia física.

los chicos acabarían no sabiendo lo que es una procesión». ahora temía que Ignacio. No era culpa suya si tenía facha de rico. Si apruebas. Le favoreció el brusco cese del frío. el trimestre mágico fue triste para mosén Alberto. se oían himnos. que Dios la oiga». por lo tanto. en el Banco Arús su ficha no figuraba desde hacía tiempo. no sé.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella En el Banco criticaban mucho al sacerdote y aseguraban que tenía mucho dinero. Inconcebible. En el Banco había cierta expectación para ver si Ignacio aprobaba. Para el día del Corpus. Cuando el 14 de Abril. El día en que se instaló el primer puesto de helados en la Rambla. se ponía nervioso. «Le colgaré los sobresalientes en las narices.blogspot. En cambio había dos sacerdotes que guardaban a su nombre un pliego considerable de láminas. que se acostumbró mal a causa de las dos sirvientas. A Ignacio le constaba que esto no era cierto. y que vamos proyectándolas por la Diócesis. antorchas y cruces y proclamar la vitalidad de la Iglesia en la rítmica sucesión de las estaciones. hombre de poca fe». Mosén Alberto estaba convencido de que Ignacio habla perdido bastante tiempo desde que entró en el Banco. De otro modo. El invierno era tan crudo en Gerona. alrededor de los diecisiete grados. En todo caso. Mosén Alberto no veía aquello claro. Ahora en vez de las campanas doblando a muerto o del silencio patético del Jueves y Viernes Santo. abril y mayo era maravilloso salir con palio. que al llegar marzo. especialmente la de Semana Santa y la de Corpus. Me parece que se lo toma un poco a la ligera». En aquel año. salida en autobús. en adquirir algún aparato de proyección para los colegios o en reparar algo del Museo. habrían sufrido un ataque. Cosme Vila esperaba el resultado con tanta impaciencia como mosén Alberto. cada vez que veía sus apellidos en algún papel del Banco. Lo que más lamentaba mosén Alberto era que hubieran sido prohibidas las procesiones. que no había estudiado lo debido. será la Virgen de Begoña. Carmen Elgazu replicó: «Valdría más que te callaras. en Bilbao todas tus tías hacen una novena a la Virgen de Begoña para que apruebes». comprendió que la cosa iba de verdad. bien. como remate de la Cuaresma.» No faltó ni un día más a la Academia. Mosén Alberto sufría por aquella relegación absoluta de las funciones religiosas al interior de los templos. Carmen Elgazu le contaba lo de la luz en la habitación a horas avanzadas. Porque en la Academia ocurría lo mismo que en el Seminario: no había estufas. A don Santiago Estrada le decía: «Menos mal que tengo placas de todo esto. sardanas y tremolaban muchas banderas. a un plano semiclandestino. ale. aquello era una gran responsabilidad! Matías le tranquilizó: «No lo creas. el sacerdote comentaba: «Bien.com/ 41 . si accionaba el manteo con aire palaciego. Las ideas de estudio y frío habían llegado a confundirse en la mente de Ignacio. Entonces su madre le dijo: «Mira. a pesar de que el ambiente de ésta le aburría. Y puesto que él había sido quien garantizó al muchacho cerca del director del Instituto para que éste accediera a examinarle de tres cursos a la vez. presenció la manifestación de júbilo popular —con representantes de Barcelona— añoró con toda su alma la procesión que por aquellos días salía en otros tiempos. triunfo de Cristo Rey. http://quedecosas-mg17. él aseguraba que antes no era así. Y referente a su pulcritud. precios moderados». El subdirector le animaba: «¡Ale. precisamente bajo el balcón de su casa. las cuales. al llegar mayo. De modo que le decía a Carmen Elgazu: «No sé. tres cursos a la vez eran muchos. que los exámenes estaban próximos. Porque estaba convencido de que en el Seminario no le habían enseñado nada práctico y que. primer aniversario de la República. en los cristales se había anunciado con mucha anticipación: «Excursión a Perpiñán. será porque no habrás estudiado». Ignacio no se tomaba la molestia de contestar. pero era así. quedara mal en los exámenes. de verle salir con arrugas en la sotana. Si te suspenden. Ignacio. Si ganaba algo con los catecismos lo empleaba inmediatamente en editar otras cosas. pues decía que los muros donde estaba instalada la Academia eran de idéntico espesor que los del Museo y que conservaban todo el año una temperatura razonable. ¡Santo Dios. Cuando Ignacio se enteró de los comentarios del sacerdote redobló sus esfuerzos.

para pasar las vacaciones. Mucha alegría en la familia.. Llegó la primavera.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella déjalos! Tú a lo tuyo y no te pongas nervioso». expresión de inocencia. en aquel año. Dejó la maleta en el suelo y se quitó las briznas más aparatosas. Llegó de Telégrafos convencido de que en casa encontraría a César. en dirección a Gerona. pues Ignacio lo aprobó todo en un abrir y cerrar de ojos. Ya tenía ganas de verte. Primero por Ignacio y luego porque en un momento dado temió que. http://quedecosas-mg17. más trabajo para Matías en Telégrafos. a causa de la proximidad del verano. Pilar cambió el uniforme azul marino de las monjas por unos vestidos floreados que le sentaban muy bien. En el centro de cada mesa. bizcocho vasco con tres velas encendidas. Nadie más que él sabía lo que sufría en estos casos. Su hijo había crecido increíblemente. «Vaya pase de muleta. alocada. A Carmen Elgazu le desaparecieron los sabañones. todo el mundo le felicitó.?» Julio se alegró de ello doblemente.com/ 42 . sintió que el corazón le daba un vuelco. Notable. le salía alfalfa por todos lados. Iba montado en la parte trasera del camión. El acontecimiento ocurrió el 15 de junio.» Matías fue quien afectó más naturalidad. una manera muy personal de estrechar entre los brazos. la alegría del mundo. primer curso. Todo. como en pequeñas sacudidas. Pilar decía siempre a sus amiguitas Nuri. Matías Alvear podía alcanzar tal grado de emoción que el corazón casi se le paralizaba. El 15 de junio César montó en un camión en el Collell. y sobre todo. soltó el molinillo del café y exclamó: «¡Dios mío!» Se arregló el moño rápidamente y se precipitó al comedor en el momento en que César entraba en él y se echaba en sus brazos.. «Bien venido. Hicieron el viaje en un santiamén. Con el traqueteo se iba hundiendo en ellas y llegó un momento en que se sintió a sí mismo vegetal.blogspot. Matías Alvear dijo en la tertulia: «Pues sí. uno de los cuales lo aprovechó para depositar los libros encima del armario. significaba el retorno del ausente entrañable. Las luces que caían de las fachadas arrancaban del duro cristal de los sifones reflejos de todos los colores. ocupando la mitad de la calzada.. Al descender en la Plaza de la Independencia. al aire libre. La Virgen de Begoña debía de tener mucha influencia. En la barbería de Raimundo. cuerpo de raíces verdes. siendo éste madrileño. sobre unas cargas de alfalfa. Cuan Pilar oyó el timbre de la puerta. Pilar contemplaba a su hermano pensando: «Pues claro que le quiero como a Ignacio. ¡César estaba allí! En cuanto Carmen Elgazu pudo verle detenidamente el rostro.. los catedráticos del Instituto le suspendieran. del otro examinando de la familia. así fue. hermano. En el Banco. ¡en latín sobresaliente! Mosén Alberto arrugó el entrecejo. pero al echar a andar los picores no le dejaban vivir. ¿Qué importaban las rodilleras en el pantalón? Se plancharían. Tal vez por culpa del viaje. María y Asunción: «El sifón tiene sabor de calambre en una pierna». los demás no leían en su semblante más que una ternura un poco irónica. observó que sus ojeras eran muy pronunciadas. un solitario sifón. en la ciudad y en los corazones. «¡Hijo mío!» Aire feliz. Él se sintió tan ligero que al entrar en su cuarto dio varios saltos increíbles. Los cafés de la Rambla vertían sus redondas mesas de mármol al exterior. al regresar del Banco. se ponía tan hermoso que la vida parecía deslizarse como los chicos del Instituto por la baranda. de César. La primavera significaba muchas cosas para los Alvear. El subdirector sentía que las circunstancias políticas no fueran otras para haberle buscado una recomendación. éste le dio la enhorabuena. La estufa barrida de¿ comedor. La hilera de sifones constituía una visión inédita para los forasteros. se encontró colgado del cuello de César sin darse cuenta. la alegría de la Rambla. ¿eh. ¡Primer curso. «¡Mamá. Mi chico se come las manzanas de Newton de tres en tres». ¿Quién dice que no?» Ignacio. Carmen Elgazu recibió una impresión profunda. es César!» Carmen Elgazu. es César. ¡Tres cursos de Bachillerato! Y en septiembre se examinaría del cuarto.

?» A Ignacio le ocurría una cosa extraña: a los pocos días advirtió que el resquemor hacia su hermano no había muerto. Le fatigaba el examen de conciencia a que la presencia de César le sometía. Aquel brusco cambio de ambiente le tenía algo desorientado. impecablemente. fue. o no. La voz de César le pareció una invitación a moderar el tono de la suya. aquella tierra amarillenta. que a veces le salía disparada con violencia. Ignacio pensó: «El latín se le nota». con César tendido en la cama contigua. Al regresar a casa y encontrar todo su equipaje cuidadosamente clasificado en el armario. La concisión del lenguaje de César. Luego permaneció fuera y por los ruidos fue siguiendo mentalmente las operaciones de César. Sonrió porque. la postura que le fuera más cómoda. No sólo aquel día. Finalmente. como siempre.. en la cama. No se atrevió a llamar porque le supuso desnudo y que aquello le azoraría más aún. la tromba de agua se calmó y César salió colorado y sonriente. se dio cuenta entonces de que era terriblemente distraído. se sintió repentinamente más adaptado. No se acordaba.com/ 43 . cuya originalidad consistía en que lo era sin saberlo. Carmen Elgazu se bajó las mangas hasta que éstas alcanzaron decentemente las muñecas. En resumen. Y al barrer la inmensa terraza había visto aún aquellos árboles. estaba un poco aturdido y aun asombrado de que se interesaran por los detalles más prolijos de su estancia en el Collell. los barrancos. Le abrió incluso la puerta del cuarto de baño. Ignacio. Matías más bien lo atribuía a herencia de estilo telegráfico. La cortesía de César le evidenciaba que él había adquirido varios gestos vulgares. y Carmen Elgazu dijo: —¿Sabes qué? Ignacio te acompañará a tomar un baño. Que con frecuencia le miraba y le sonreía: «¿Y pues. resolviendo los detalles administrativos con el encargado del establecimiento. ¿Cómo adoptar. «¿Habían salido o no habían salido manchas de humedad en su celda?» En cambio. «¿Qué tal la pista de tenis? ¿Qué tal el director? ¿No pasabas mucho frío? ¿Te gustaba leer en el comedor? ¿No te cortaste nunca los dedos con el cuchillo del pan? ¿No te ha invitado ninguno de los internos a ir a Barcelona?» Le obligaron a sentarse en el comedor. Ignacio le acompañó. sino en los siguientes. «¿No te han salido manchas de humedad en el techo de la celda? ¿A qué horas dices que os levantabais los domingos?» César. sin respirar http://quedecosas-mg17. Y en cuanto a Ignacio.. Muchas de las cosas que le preguntaban no podía contestarlas. Sin querer se encontró observando a César en forma casi enfermiza. Matías Alvear dudó mucho rato entre sentarse a la mesa en mangas de camisa. El muchacho contestaba a todas las preguntas como si cada una fuese la primera. No se le escapaba detalle de él. Por la mañana había ayudado aún la misa del padre Director.. presidiendo la reunión en torno a la mesa. ¡Su hermano constituía un mundo tan distinto al del Banco! Se halló como planchado entre los dos. Un hecho quedó patente a la hora de cenar: la presencia de César elevaba el tono de todos y cada uno. le descubrió que él intercalaba vocablos e interjecciones innecesarias. rodeado de los suyos. cuando una cosa le era conocida. Pilar adoptó posturas más correctas ante el plato y se dio cuenta de lo difícil que era sorber la sopa sin hacer ruido.blogspot. no se había fijado. —Limpio de cuerpo —dijo. que tenía una obsesión: «He subido el primer peldaño de la escalera». contestaba con rara precisión y con el menor número posible de palabras. ahora se encontraba en un pequeño comedor. Y dentro de poco se encontraría dentro de una bañera. En realidad.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Fueron días inolvidables. quien más se afectó. La alfalfa continuaba cosquilleándole. se encontró ante una especie de juez. César no vio ninguna razón para negarse. Finalmente no lo hizo: «Por un día tengamos paciencia». robustos. como todos los días. tal vez.? ¿Estás bien en el Banco? ¿Estás bien. Cada vez inclinaba todo el cuerpo hacia el interlocutor de turno.. a juzgar por la catarata de agua que se oía. además de recordarle el latín. debía de estar luchando a brazo partido con la ducha.

estando sentado entre una gigantesca armadura y la cama del beato Claret. que le llegaban al corazón. vamos a hacer una cosa. soplando también de vez en cuando. «¡Dios mío —rezaba. «Sí. excepción hecha de algunos arquitectos —un tal Massana. La manera de pasar el brazo por la ventanilla para que Ignacio pudiera alcanzar el paquete sin necesidad de levantarse del sillón. y le ponían en las manos una taza de chocolate y picatostes. enterándose de mil detalles que le apasionaban y que fortalecían el gran respeto que había sentido siempre por la parte antigua. que no sea un inglés o un francés con calzón corto!» A veces le entraba miedo al sentirse guardián de aquellos tesoros. Que el obispo manda a un pueblo y ale. Mira. Puesto que las mañanas. al oír que llamaban a la puerta—. con pan y una tortilla. César.... El resto eran. Por un momento había imaginado que haría cosas importantes. De momento. Vamos a ver si ponemos un poco de orden en tus vacaciones.? Y más con el bochorno de aquellas noches. un cuadro que representaba el martirio de San Esteban. «A partir del tercer año —decía—. claro. por su cabeza al rape. no. «¿Qué haría. Mosén Alberto estaba muy familiarizado con el ansia de perfección de los seminaristas en los primeros cursos de la carrera. por sus orejas. se las dejaba libres. «¿Es que no le gusta? ¿Quiere que le preparemos otra cosa?» César movió la cabeza. Fue al Museo. «Tu hermano es un tipo muy pintoresco —le decían a Ignacio—. La única diferencia con el Collell estribaba.com/ 44 . se opuso ¡No.. pobre de mí.. quitar polvo. si te parece. Volvió al cementerio. al principio. ya es otro cantar. todas las tardes te vienes aquí y me ayudas en el Museo. Luego veremos por las mañanas qué se puede hacer». aparecían ante él las dos sirvientas. gente extraña. ¡Cuánto podía dar de sí el estudio de un retablo! Pero la realidad se impuso pronto. en todo caso. en el chocolate.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella apenas. se dedicó a sus correrías de siempre. no faltaba más! Pero en seguida leyó en los ojos de las sirvientas una tal pena que con ademán de autómata tomó la taza. Y su reencuentro con los hombres retratados con el uniforme de la guerra de África y el niño del rincón sosteniendo un pato de celuloide. http://quedecosas-mg17. aparecer en el Banco inesperadamente. si Ignacio había olvidado tomarla en casa. Por suerte. la persona que menos se dio por enterada del ascetismo de César fue mosén Alberto.blogspot.. Se dio cuenta de que las dos sirvientas de mosén Alberto eran las únicas personas en el mundo que le trataban de usted. Muchas gracias. un tal Ribas—. Será de esos curas que no llegan nunca a canónigos. entre los que a veces se le enredaban los pies. de momento. Cuando menos lo esperaba. hasta que se pudran. los empleados del Banco tomaban al seminarista en broma. frotar metales y llevar muchos. y de equilibrio. En el fondo.. más o menos. el hallarlos a todos en el mismo sitio y en idéntica posición.» Mosén Alberto le dijo: «Bien.» Fuera de estos empleados.. a pesar de los bailoteos del esqueleto de la clase de Historia Natural. que le trataban con una deferencia que le abrumaba. muchos recados al Palacio Episcopal.» Algunas tardes. Claro. sí me gusta. era un prodigio de buenos deseos. barrer. si ocurriera algo?» Había tardes en que se entretenía leyendo crónicas antiguas sobre la ciudad. el seminarista tenía detalles entrañables. La Torre de Babel se preguntaba si César no era en potencia un campeón de alguna especialidad atlética que exigiera más destreza que fuerza. por los pantalones. por las piedras y los monumentos religiosos. Todo aquello no era para su edad. le recordó la cosa definitiva que había en la muerte. las sirvientas eran las únicas visitantes del Museo porque de la ciudad no iba casi nunca nadie. a media mañana. ¡Válgame Dios! ¿Qué otra cosa deseaba César? En el Museo había tallas de la Virgen. ¿Qué sabía el chaval de la transición del gótico o de la influencia bizantina en tal o cual cruz de cobre hallada en una ermita de la Diócesis? Lo que hizo fue. Por ejemplo. turistas extranjeros. César tenía orden de echar escaleras abajo al primero que se presentara con calzón corto. montar guardia por si llegaban visitantes.

En el Museo no hace calor». «Y si no. su hijo menor al lado. ¡Las catacumbas ! Esta palabra obsesionaba a César.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella De regreso a la ciudad. otras vulgares. ¿por qué no se construían ya catedrales?» Volvió al camino del Calvario. pues le habían dicho que albergaba dos monjas que llevaban más de cincuenta años sin salir de él. No hallaréis nada.. Se ha edificado encima. hizo un descubrimiento: el convento de clausura.. a la hora de comer. Don Jorge: mediana estatura. ¿aquel ya cerca del campanario. y de ahí el ex abrupto del muchacho en el santo almuerzo familiar. También pensaba en los claustros de la Catedral. La respuesta le salió en tono desorbitado.. ¿comprendes? La Catedral está encima de la antigua basílica. Sabía que éste.. ¡Hasta la muerte! Ignacio acababa de conocer a don Jorge.. Seguro. por ejemplo..com/ 45 . Pensaba en lo que le había dicho su profesor de latín. ¡Las catacumbas eran una pieza de seis metros de largo. extrañas rejas.? En el Collell. Había familias que guardaban en él sumas enormes. y el jefe de una de estas familias era don Jorge de Batlle. con el surtidor murmurando. tenéis casa hasta la muerte». dinero sobrante que permanecía allá años enteros sin convertirse en pan para nadie.. patrón de la ciudad. obedecía a algo maravilloso. el ataque tenía mucha amplitud en la mente del muchacho.blogspot. Y el origen era antiguo: se remontaba a los tiempos en que Ignacio hacía aquellas visitas a la calle de la Barca. con San Félix ocurre algo parecido. a ver. ¿y qué? Déjale. mientras arrancaba la hoja del calendario para leer la historieta del dorso. Pero. respiró hondo.. con brío insospechado.. Ello significaba que si les pusieran los auriculares de la galena en las orejas.. el grito espiritual que él simbolizaba. rentista del que se contaba que poseía ochenta masías en la provincia y que cuando las visitaba les decía a los colonos: «Si no me robáis. guantes. un interno le había dicho: «Pues no era difícil. inesperadamente: —En pensar en los pobres.. remontando el río Galligans hacia el valle de San Daniel. se dedicaba a estudiar el barrio antiguo de Gerona. pues se decía que San Narciso. respiró olor de santidad. Entonces se decía: «Es cierto. Con frecuencia. Sentía un poco de vértigo. sombrero hongo. o de las catacumbas. todo excitaba su imaginación. ¡Santo Dios! Toda la familia le miró. se llevarían un susto. Los de la base eran comprensibles. el comportamiento estúpido de un cliente del Banco y unas novelas de Baroja que le prestó Julio. ¿En qué mejor emplear las vacaciones? E Ignacio contestó. ahora su gran curiosidad por la miseria se había despertado en él de nuevo. estimulado por las crónicas antiguas que leía en el Museo. Un día.. ¿sabes? A base de esclavos». Se detuvo ante la tapia y acercándose a la yedra. sudaba. Ignacio no perdía detalle de las correrías de su hermano. y por mosén Alberto. La Catedral: subía a ella con frecuencia. el seminarista llegaba sudoroso y contaba que con la ayuda de unos compañeros estaba sobre la pista de tal o cual capilla. no más! Un día. El encuentro entre el propietario e http://quedecosas-mg17. comentó: —Bueno. En realidad. Ignacio era su aguafiestas. Carmen Elgazu. pues las cifras que arrojaban los libros de contabilidad daban que pensar al menos impresionable. que la religión era la única potencia que había creado edificios vencedores del clima: las iglesias.. ¿Cómo era posible que brazos humanos hubieran erigido aquel monumento? Aquellos bloques inmensos unos sobre otros. en protección simbólica.. César no lo creería jamás. —Es perder el tiempo —le decía—. Pero el arranque de aquel monumento. a las catorce capillas que jalonaban la colina. que hubo mano de obra. Cierto. las más recientes.. solo en la carretera bajo el sol que caía. había sido martirizado en ellas. Trozos de muralla. claro está. Tal vez hubiera intervención de manos humanas. Siempre había una mujer arrodillada ante la última estación. losas que retumbaban. convencido más que nunca de que ocultaba tesoros de todas clases. Las causas eran muchas.. en el Banco se hablaba mucho de la injusticia del mundo. ¡Santo Dios! Aquello le atrajo de una manera especial. algunas sutiles.

anarquistas. Entretanto. fugaces. Lo estaba porque desde el primer momento pensó que la acusación era justificada. Carmen Elgazu le salió al paso diciendo que censurar a César en el aspecto que fuere. cuando veía a mosén Alberto en su casa oliendo el café que le había preparado Carmen Elgazu. Aurora Roja. muchas familias comían arenques. la realidad era muy otra. llamó al director. en un establecimiento de azulejos blancos. Nadie se atrevió a mirar al seminarista. al llegar del Collell en el camión de alfalfa. y en cuanto a César. Le pareció estar en pecado. menos civilizaciones subterráneas y más acción. Tenía húmedos sus grandes ojos. El director. que el sacerdote haría mucho mejor. César se había dado cuenta de que todo aquello era cierto. Y el propio Matías recordó a Ignacio que su hermano estaba en el Collell haciendo trabajos bastante más duros y miserables que los que a él pudieran ordenarle en el Banco. enrojeció. Había caído un chaparrón enorme. mientras Gerona hervía. se remojaban en las pequeñas playas pantanosas del Oñar. y sin saber por qué se había sentido proyectado violentamente contra una serie de cosas en que creía.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio no pudo ser más desafortunado. Ocurrió en el Banco. pues no se inspiraba en la caridad. La Busca. entra en mi despacho. En sus sacrificios no buscaba otra cosa que la paz del alma. Ignacio no insistió. en vez de pasarse la tarde allí. en el http://quedecosas-mg17. Mala hierba. era un acto rastrero. trágicos. y de que en realidad el mundo estaba lleno de peces grandes que se comían a los chicos. aventureros. y la indignación contra éste aumentó. César se arrodillaba ante mosén Alberto. El director le dijo: —Cuando hayas terminado. Todo ello le llevó a pensar. cargadas de chiquillos que en vez de bañarse. Se levantó. Don Jorge abrió la puerta del Banco y al sortear los charcos que habían formado los paraguas al escurrir. sino para su satisfacción interior? Consideróse a sí mismo dominado por un egoísmo feroz. mujeres malolientes.. que permanecía inmóvil. Los personajes de Baroja le parecieron víctimas de don Jorge. como si le hubieran asestado un golpe. Su madre quería tocarle y él. Miró a don Jorge. había olvidado sembrar serrín en la entrada. Todos creyeron que estaba afectado por lo intempestivo de la acusación de Ignacio. invitando a hombres pobres a merendar en el Museo. Nadie sabía qué hacer. con la pipa apagada. No comprendía cómo podía buscar las catacumbas y aceptar chocolate y picatostes sentado al fresco en el Museo. de que su ansia de perfección hasta entonces carecía de valor. Todas las bromas anticlericales de los empleados del Banco le parecieron menos gratuitas.blogspot. sin Dios. Ignacio había leído tres libros consecutivos de Baroja. El segundo toque de alarma fue Baroja. indigno de él. o almas que se rebelaban contra él y sus semejantes. como si Baroja les hubiera proporcionado justificación psicológica.. y más recientemente en el barrio de Pedret. cruzando el pasillo. Ignacio enrojeció como la grana y la sonrisa de Cosme Vila le sulfuró más aún. Dio media vuelta. eso era todo. arañándola. la rechazaba. Intercambiaba buenas acciones por alegría. más obras de misericordia. llamó a Ignacio y le reprendió con hipócrita severidad. con un punto de crueldad. e Ignacio. cerebros sin esperanza. de índices que señalaban los charcos de agua. ¿Por qué olía la yedra de los conventos de clausura. y con el índice iracundo le fue señalando el curso del agua y las salpicaduras en sus botines. sintiendo que no fuera materia más resistente para hundir en ella las manos. abrumados de culpabilidad. y en ello pensaba y no en el prójimo cuando daba el mejor pan al interno que le tratara peor. Vagas intuiciones de que la vida era un desorden afloraban a su piel.com/ 46 . Golfos. miró un momento a todos y luego. y todos pensaban que sufría por Ignacio. como él. Recordó escenas de miserias entrevistas en su infancia. salió. Fue en busca del serrín y llenó un cubo. que continuaba siendo el último del escalafón. luego fue por otro cubo y luego por otro. Se encogió de hombros y se encerró en su cuarto. veraniego. sin darse cuenta. con la evidente intención de levantar un parapeto de serrín. Al oír la palabra «pobre». Regresó vaciando su contenido.

. los diablos. Decirle que obedeciera a mosén Alberto. Muchas veces estuvo a punto de parar a su hijo y hablarle. Decirle: «¿Ves. Carmen Elgazu vio la cosa clara. Todo un invierno con su hijo en el Collell. cortarles el pelo. Fueron días de prueba para el seminarista. Nadie le quitaría de la cabeza al seminarista que su obligación era darse entero a los necesitados. en el Collell. dar con la solución! ¡Y cómo se arquearon de alegría sus cejas al ver que César. Fueron días terribles para César..blogspot.. tenía que tranquilizar a César. a la postre.com/ 47 . pero siempre le estorbaba alguien: Ignacio. Matías o Pilar. que obedeciendo cumplía «como si visitara a diario a los muertos y como si acariciara las pústulas de los pobres de la ciudad». Y con su presencia tranquilizó a la familia. Varias veces estuvo a punto de pegarle un bofetón tremendo. pero siempre se contuvo. el cual le dijo que no era cierto que el espectáculo de la muerte no le afectara. Era preciso inyectarle una esperanza.. ya que no bajo las sábanas del beato Padre Claret. Pero las sirvientas de mosén Alberto cumplieron — ¡hasta qué punto!— el mandato. y había conseguido lo que nadie antes que él: hablar diez minutos con el sepulturero. Ambas cosas eran difíciles y urgentes. eso haré!» ¡Cuánta alegría aleteó en la casa! Y. ¡Y mosén Alberto no pensaba levantarle la condena hasta el verano próximo! Carmen Elgazu vio ante sí y ante César todo el invierno. la cual continuaba deslizándose por los pasillos. dar con algo que llenara su mente y saciara su hambre de misericordia. pues éste sufría demasiado. de acuerdo! ¡Eso haré!» Carmen Elgazu dio con algo inesperado y sencillo: le sugirió a César que durante el invierno. ¿Qué hacer? ¿Cómo dar con las palabras justas? Comprendió que lo más urgente era tranquilizar a César. ¡Viejos. le tiraba del delantal y le decía: «¡De acuerdo. y a partir de ahora daré orden de que te sirvan más chocolate! Te prohíbo incluso que vuelvas al cementerio. Todo gracias a ti».? Ahora me acuerdo de los pobres. Por obediencia llegó a casa sonriendo. aquello no era una solución. y se http://quedecosas-mg17.. sin embargo. lavarles luego la cabeza. que se hallaba en la rara situación del hombre que peca con sólo proponerse hacer el bien. «Te prohíbo que halagues ni una pulgada la vanidad de ese necio que es tu hermano. enfermos. En primer lugar. —Mosén Alberto me ha prometido que si para mayo llegas aquí sabiendo afeitar y cortar el pelo. en cambio. Carmen Elgazu no cantaba victoria aún. tomar entre las manos la cara y el cráneo de viejos y enfermos y afeitarlos. Siempre tuvo confianza en que lo de César se arreglaría. He hecho esto y aquello.. No iba por ti.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella despacho donde el sacerdote redactaba sus catecismos. roído aquél por los escrúpulos. Lo que más sentía era no poder demostrar a Ignacio que le agradecía el aviso. Mosén Alberto se lo había prohibido. A veces tenía ganas de decirle: «Bueno. en segundo lugar. A ella los ángeles no le daban miedo. ¡Qué fácil le resultó. Y el no poder ir al cementerio le angustiaba como quien ha de faltar a una cita. ¿Cómo darle a Ignacio su merecido sin herirle. mira. y cada vez él hubiera querido esconderse en el interior de la gigantesca armadura. Y además. aprendiera el oficio de barbero. que en este caso era con personas conocidas. tenía que dar una lección a Ignacio. te comprará un estuche con todo lo necesario y podrás hacer uso de él cuanto quieras en la calle de la Barca. La sutileza de la situación escapaba a Matías Alvear. Mosén Alberto le ordenó que se levantara: —¡Te prohíbo que tengas esos escrúpulos! ¡Te prohíbo que te tortures de esa forma.» Ignacio leyó en el semblante de César todo cuanto ocurría. vencida la primera perplejidad. pues se sabía de memoria las fechas de nacimiento y muerte de muchos antepasados gerundenses. pues bien claro se veía que se estaba arrepintiendo? ¿Y dejar sentada su autoridad? De momento había pasado dos días mirándole con extraña dureza. y besársela «¡De acuerdo. en cambio. ¿sabes?» Pero no lo hacía. de acuerdo.

que sería lo eficaz. Ésta fue la decisión que tomó..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella alegraba de ello. pues él sí ha pasado hambre. La misma noche en que convenció a César para que se hiciese barbero llevó a Ignacio. añadió: —Bueno. un tazón de leche humeante y le dijo: —Ignacio. lo único que cabe es salir a la puerta y darlo todo. a la cama. En todo caso. El instinto le decía que adivinaba. Pero tú has tenido siempre un tazón de leche. ¿Qué hacer? Tal vez lo más sutil fuera darle una lección de serenidad. http://quedecosas-mg17. lo mismo que sus hermanos. sabes mejor que yo lo que te mereces. sólo quería hacerte una advertencia. lo mismo que yo.blogspot.com/ 48 . En esta casa sólo hay una persona que pueda hablar de los pobres: tu padre. Así que hablar de ese asunto es tontería.... ¿verdad? Al ver que el chico tomaba la taza sin decir palabra.

Incluso con el director del Banco. con todo el mundo. Carmen Elgazu se asustaba porque sabía que la edad de Ignacio era crucial y porque entendía que sus ex abruptos eran fruto de los malos ejemplos. Llevaba seis pesetas. que el tiempo no conseguía mitigar. http://quedecosas-mg17. al efecto. con sus padres.» Pero luego el hombre se rió. ni que los empleados del Banco sean como son.. por lo menos. ta. En esta disposición de ánimo entró en agosto. A Ignacio le ocurría como a Matías Alvear: tenía sus costumbres. A no ser por el recuerdo del «ta. Y en todo caso. Porque. Siempre decía que los chicos que cambian de barbería es que no tienen estabilidad. fue la base de su reconciliación. Nada podría contra los cambios que se operaban en la ciudad. Carmen Elgazu se sintió satisfecha de su intervención. ¡Ah! Por ahí no había nada que hacer. El director del Banco. Carmen Elgazu hubiera querido hacer una cura radical. Y se dijo que. Quería mucho a Ignacio. y luego porque mosén Alberto se lo contó.» Cuando. El origen humilde de su padre le causaba siempre gran respeto. no podía disimularlo. y en cuanto al café Cataluña. de prisa. miró el monedero. le había dicho: «Puesto que no puedes impedir los movimientos comunistas libertarios de Andalucía. Desde entonces la República le daba un miedo inexplicable. terminó diciendo. salió de aquel incidente como César del baño después del viaje: limpio. en realidad. no me extraña». pero. que acaso no tuviera valor. no me extraña. lo que más le impresionó de la advertencia materna fue lo primero: «En esta casa sólo hay una persona que puede hablar de los pobres: tu padre». a la mañana siguiente. ¿comprendes?». por lo menos hazme un favor: obedece por una vez a mosén Alberto y no vayas ni a esa barbería ni al café Cataluña». en el fondo. otro a César. viendo que las vacaciones de César pasaban de prisa. Y se afectó extraordinariamente. a raíz del incidente con don Jorge.blogspot. sintió que algo le quemaba en el pecho. ella se enteraba de todo e iba pensando: «Mal asunto para Ignacio». que Matías no consiguió ocultar. Cuando leía que en Andalucía había estallado un movimiento comunista libertario decía: «No me extraña. De su reconciliación con César. hablando con mosén Alberto. los puros que encendía Matías Alvear le hubieran sabido amargos. que su madre debía de haberse referido a una acción periódica. ta» del aparato telegráfico.com/ 49 . sino una purga. Se desayunó sin decir nada y bajó las escaleras en dirección al Banco. A la corta o a la larga. «Lo único que cabe es salir afuera y darlo todo. «No me extraña. claro —contestó el sacerdote—. tanto como César. las seis pesetas tendrían valor para la vieja. Cuando veía los modelos de traje de baño que se exhibían en los escaparates se horrorizaba. Cuando ocurrían aquellas cosas se asustaba mucho. De la quema de iglesias y conventos en Madrid acabó enterándose primero por los periódicos de Bilbao.. Ignacio despertó. Cualquier gesto de su padre. Al llegar a la esquina de la Plaza Municipal. Suponía que su rasgo era ingenuo. «El cliente siempre tiene razón. Por un momento casi deseó ser rico: hubiera querido hacerle un regalo a su madre. se las dio íntegras a la vieja que formaba parte de aquellos muros. Por ahí se empieza.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO VI Las palabras de Carmen Elgazu fueron certeras. cualquier acto y el desarrollo de sus costumbres tenían para él un significado especial cuando pensaba en su origen humilde. otro a Pilar.» En cuanto a Ignacio.» Y siempre pensaba que aquello podía abrir brecha en Ignacio. Y.. ta. ta.. Ignacio se dijo: «Lo que tengo que hacer es llevar una vida normal y no complicar la de los míos». Que aquello no fuera un baño. con sólo el vago recuerdo del escozor de la alfalfa. ta. le dijo que era la segunda vez que le avisaba. «Ver quemar una iglesia es comprobar que una iglesia puede ser quemada». ni que sea como es Julio García. pero hecho estaba. que la familia se sostuviera intacta.. «Claro.. «A la tercera. te quedarás en la calle. Y para él. filosofó a su manera.

E Ignacio no acertaba con él. Oriol.. ellos hablaban lentamente. La primera era el billar. eficaces porque por su forma de expresión no parecían exageradas. con más sangre fría. Ignacio no conocía la filiación exacta de ninguno de ellos.. porque entendía que aquel café era un gran campo de experiencia. Los limpiabotas eran prácticamente el centro en torno al cual giraba la vida del bar Cataluña. qué tal su cuñada?. Continuaba jugando al billar. los limpiabotas fueron los que pidieron en el Cataluña.» Ignacio viendo aquellos obreros sentía por ellos una gran pena. el cual le permitía hacer retroceder su bola cuanto le daba la gana. Por lo menos. Encuentra muchos enemigos». cuando Sanjurjo se sublevó en Sevilla. tratantes de ganado que jugaban al julepe y por la noche al bacará. Y en cuanto al café Cataluña. Su padre siempre le decía: «En el billar. Todos los de la ciudad se reunían en él. Carmen Elgazu detestaba aquel café porque le parecía ordinario: futbolistas. Había algo en su cara —o tal vez en su faja y en sus pantalones de pana— que les confería autoridad. es http://quedecosas-mg17. El 10 de agosto. En opinión del compañero de billar de Ignacio. Entonces.blogspot. a cambio de que les oyeran lentas y complicadas segregaciones oratorias. Aquel detalle le fue simpático. había pensado que en el oficio de aquellos hombres. No encontraba nada especial en el establecimiento. Ignacio había notado que sus víctimas más fáciles eran los segundos seres motivo de su observación: los obreros en paro. le traía a la memoria mil recuerdos de infancia. poseía taco propio. excepción hecha de un tal Blasco. estaba el origen de su resentimiento. Ignacio. entre el pueblo.» Ignacio no tenía ninguna intención de cambiar. algunos futbolistas se habían convertido en desechos de hombre —bebiendo y jugando— a causa de los limpiabotas. Poco a poco el ambiente había ido penetrando en él. y los rodeaban como los muchachos jóvenes rodeaban a los ases del fútbol. pero ya le conocían. «Dile a tu mujer que vaya a ver al obispo para que te de trabajo. Si nosotros cobramos alguna prima.com/ 50 . En todo caso. la cabeza del general y de los demás militares comprometidos. para protegerse del sol. pero Ignacio tenía sus razones.. sacando la lengua y levantando la pierna derecha cuando la bola pasaba rozando. por turno. en tener que arrodillarse ante el cliente. hijo mío. que la República llevara a cabo. En cambio. mientras no se domina el «retroceso» no hay nada que hacer». Hasta el punto que. Obreros silenciosos muchos de ellos. Los futbolistas se lamentaban: Los ricos no vienen ni siquiera al fútbol. que se sentaban en la acera fumando o dejándose caer la gorra sobre los ojos. la cosa era más seria. la revolución. y. ¿qué cuenta de Málaga?». Poder entrar en la barbería y preguntar: «¿Qué. podrá sentarse en un buen sillón mientras espera. su compañero de juego.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella A Carmen Elgazu no le gustaba la barbería de Ignacio —tampoco le gustaba mucho la de Raimundo. especialmente los domingos. «Dios sabe lo que oirás mientras te cortan el pelo. incitando a uno y otro a esto o aquello y tratando de vender piedras de mechero y postales pornográficas. Aunque era evidente que eran mucho más extremistas que Raimundo y el barbero de Ignacio juntos. en efecto. Muchos clientes del café los escuchaban como a un oráculo. pero ¡qué hacer!— porque sabía que el patrón y los dependientes eran muy extremistas y estaban abonados a todas las revistas pornográficas. anarquista militante que alardeaba de serlo. Los limpiabotas les daban tabaco y aun les pagaban alguna copa de anís. y entre todos lo sabían todo e informaban de todo a todo el mundo. limpiabotas. Ignacio creía que había hecho en él dos descubrimientos claves: el de que los limpiabotas eran. Deseaba que las cosas se arreglaran para sus familias. lo cual le ocurría con machacona frecuencia. exaltaban sistemáticamente a todo el mundo. una institución tan importante como el clero entre la clase media y alta. Y luego le gustaba. además. y poco a poco iban vertiendo opiniones de una violencia inaudita. y el de que los obreros en paro eran seres muy desgraciados y fácilmente infalibles. sin gesticular. a veces. sino al contrario. uno de los dependientes tenía un hermano casado con una malagueña. Éstos siempre decían: «Hay que ayudar a la República a hacer la revolución.

y con ademán cortés invitaba a Matías a sentarse en ella.. encontrándose en el salón del billar. Su padre le había advertido muchas veces: «Lo que quieras. Su rostro expresaba la mayor felicidad. que no cesaba de observar a César. Detrás de César. ¡Tengo que aprender! Tal jolgorio se armó que Matías. se aficionaría a él como algunas personas que estaban allí día y noche. no teniendo él las cartas. veía que el seminarista estaba contento. exclamó: —¡Un momento! Me dejaré afeitar con una condición. pero las cartas no». María y Asunción. Sin embargo. especialmente los obreros parados. Nadie osaba respirar.! Se sentó. aun sin comprender los verdaderos motivos. que comprendió que aquello no era bueno.. en tanto que Ignacio retiraba el espejo y la propia Carmen Elgazu preparaba una silla de cara a la luz. De vez en cuando Matías estallaba en una carcajada y entonces salpicaba a todo el mundo. que Ignacio dirigió con arte consumado. horrorizado al ver la navaja en manos de su hijo—. el dinero ganado —once pesetas en menos de diez minutos— le produjo tal emoción. sonreían Pilar. por encima de su hombro. las orejas. Juega por mí». con un pequeño bache que se las http://quedecosas-mg17.. a Barcelona. —¿Te hago daño? —¡Adelante! —¡Espera! ¡Ponle un poco de jabón ahí! ¡Una maravilla! Sólo hacia al final. Contento primero por el cambio que estaba dando Ignacio. Luego la izquierda. se le acercaba Un limpiabotas y le decía: «Mira en aquella mesa. Llegó un momento en que le pareció que todo el mundo las oía. a juzgar por las muecas que hizo. no sólo pensó que las seis pesetas que dio a la vieja le eran devueltas con creces. Le pareció que. —¿A mí. el último domingo de agosto. dispuesto a afeitarse. no desobedecía tan gravemente a su padre. sino que no pudo resistir la tentación de decirle al limpiabotas : «Ahí van tres pesetas. tal desconcierto. según su costumbre. con aumento de sueldo. con la baraja en las manos. Sufría tanto como los propios jugadores. Apenas dio media vuelta en dirección a la cocina para recoger sus enseres.? —¡A ti. cuando César salió de ella triunfalmente blandiendo una navaja. A las diez. la navaja empezó a deslizarse por la mejilla derecha con sorprendente facilidad. jabón y brocha. Carmen Elgazu.. Los dos duros y la peseta le tintineaban en el bolsillo como si fuesen campanillas. Por eso le ocurrió lo que le ocurrió.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella gracias a la clase media y a los obreros». En cuanto al juego.. y luego porque había tenido una idea que.com/ 51 . fue otro descubrimiento del muchacho. luego el cuello.blogspot. ¿qué pasa? —barbotó Matías. —¡Hurra. ¿Qué complot es éste? —¡Nada. En seguida comprendió que. César le llenó de jabón la boca. los ojos. levantando los hombros. A Ignacio aquello le atraía cuando la apuesta era importante.. El día en que el director del Banco le comunicó que iba a proponer a la Central. Entonces salió del café incrustándose las monedas en el fondo de la mano cerrada. —Pero. expuesta a la familia —fue excluido Matías Alvear— mereció la aprobación más entusiasta. —¿Cuál? —Que por la tarde salgamos todos juntos a dar un paseo por la Dehesa. entre el labio inferior y el mentón. el barbero pareció tropezar. Matías. A veces. en pijama y silbando. entendió que no podía defraudar a aquel pequeño mundo y.Nuri. especialmente por parte de Pilar... nada! ¡Que César va a afeitarte! —explicó Pilar. próximas a su fin las vacaciones. A duro y a poner todos». sí! —rubricó César—. que le admitieran como meritorio. de tener dinero. Y no obstante. salió de su cuarto y colgó el espejo en la ventana que daba al río. Ocurrió un domingo por la mañana. Fue un pequeño complot.

— ¡Servidor ! — ¡Hurra ! César ni siquiera se dio cuenta de que todos le felicitaban.com/ 52 . invisible. — ¿Qué te ocurre? Le ocurría algo extraño. que no se atrevió a contar. de que todo el mundo se reía y de que Carmen Elgazu exclamaba: «¡Y pensar que él siempre se corta un par de veces!» El seminarista no cesaba de contemplar la navaja y luego su mano. http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella traía.blogspot. que estaba a su lado. le guiaba la mano. le había parecido que alguien. En el momento de empezar.

La CNT cobraba auge. no le noto nada. Julio. La Liga Catalana adquirió unos cuantos volúmenes para la biblioteca y renovó la Junta: presidente honorario. los hermanos Costa. en el Banco Arús se dijo: «Eso está bien. pero aquí somos unos borregos». El 15. Es su complexión. Carmen Elgazu hubiera preferido no leer las historietas del calendario con tal que los días se hubieran detenido. con un sueldo de cien pesetas mensuales. en virtud de la cual Ignacio pasaba a meritorio. y don Santiago Estrada. debían de estar desiertas. encontraría una capilla hermana de aquella que se cobijaba debajo de los campanarios. una docena de pañuelos con iniciales bordadas por Pilar. Cuando el seminarista subió al autobús y éste arrancó. propuso que las señoras tuvieran voz y voto en las decisiones internas. La CEDA adquirió dos pings-pongs. y aprobó. Las murallas. la ermita del Calvario. Los obreros en paro del bar Cataluña buscaron en el interior un sitio donde molestaran lo menos posible. Ignacio se examinó del cuarto curso de Bachillerato. gemelos e inseparables. El día 1 de octubre otro botones le sustituía. la pasta dentífrica. Apenas llevaba dos meses en su compañía y ya el autobús destartalado volvía a esperarle para conducirle al Collell. Apenas la maleta había sido colocada encima del armario. sin el sol. las camisas. Y fue pensando que en el Collell no encontraría otros padres de su sangre. y sin César.. Entonces los partidos políticos se alinearon. y la orden de mosén Alberto: «Si el director del Collell me dice que has terminado con tus escrúpulos. El partido socialista quedó prácticamente unificado con la UGT. dirigió una última mirada a los suyos y luego a los dos campanarios de San Félix y la Catedral.com/ 53 . otros hermanos de su sangre. no sé. te sientas». preparó su colosal estufa y celebró Asamblea General: presidentes. el Sindicato pita mucho. prácticamente. Carmen Elgazu puso en la mesa cuatro velas. el verano próximo te daremos menos chocolate». En los últimos días había hecho un notable esfuerzo. Izquierda Republicana.. el Misal Romano entre dos pijamas. el otoño llegó a la ciudad. César había dejado de pertenecerles. Era deseo de Matías que antes de marcharse fuera a despedirse de Julio García y doña Amparo Campo. Otra vez los calcetines. y él quedaba adscrito a la sección de Impagados. vicepresidente. como Matías Alvear y Carmen Elgazu. industriales importantes. para que diagnosticara sobre las ojeras del chico. Desde el Banco se oía llover fuera.. El otoño pareció reagrupar las fuerzas que con el verano se habían dispersado en playas y montañas. tenían que bajarla de nuevo. El 20 se recibió la noticia de que la Central del Banco Arús había aprobado la propuesta del director. al verle. reelegido. le puso la mano en la rapada cabeza y le preguntó: «¿Qué. el notario Noguer. Y con él la lluvia. don Jorge de Batlle. «No sé. César se llevaba consigo el afecto de todos. te ha dado buena propina mosén Alberto por tanto recado?» Doña Amparo Campo le contemplaba como si fuera un bicho raro. Que coma mucho. la juventud del Partido fue autorizada para organizar bailes los domingos y fiestas de guardar. Y el mismo Dios.» Carmen Elgazu le recomendó: «Ya lo oyes. y los http://quedecosas-mg17. frente por frente del empleado que no se decidía a llevar su novia al altar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO VII Todos se dieron cuenta de que. Partió el 10 de septiembre.. pero harían falta dirigentes jóvenes. el mejor local de la ciudad. En la barbería de Raimundo el agua era puesta a calentar antes de remojar con ella a los clientes. un amigo del director de la Tabacalera. En Barcelona. César le dio» satisfacción. Diles a las monjas que te den ración doble». la advertencia del médico: «En cuanto notes cansancio. como Ignacio y Pilar. misal que Ignacio le había comprado con aquellas once pesetas. monótonamente. En el salón del fondo. Matías le regaló una corbata. en cambio. Luego. montado en la tramontana.blogspot. Matías le había acompañado al doctor.

.. descendiente de grandes propietarios. con bigote. La explosión de entusiasmo fue tal en la región. Pero estaba ya harto de traslados.. Los militares se reunían en un café de la Rambla. Pero lo que pueda hacer este Gobierno. Le daba miedo presentarse en Telégrafos.. además de que en Gerona tenía un buen piso y había encauzado como Dios manda los estudios y la educación de sus hijos. prometer. Todo el mundo estaba de acuerdo: el problema del campo en España era pavoroso. «Hay que rezar en el idioma materno».!» Matías Alvear casi se indignó. Se le escuchaba con fervor. situado en la calle Platería. «¿Qué va a pasar?» —No te echarán del Cuerpo —le dijeron. que no sabían si eran de la FAI o de las Juventudes Libertarias. ¡cinturones y calcetines con las cuatro barras de sangre! El notario Noguer hizo un discurso desde el balcón de la Liga Catalana. ¿No se da cuenta de que se dedican a la demagogia? Prometer. canoso y aficionado a la fotografía. «Expropiar es muy bonito. Y. repuso: «¡Estaría bueno! Yo tendría que rezar en vascuence». «¡Tres doble! ¡Paso!» Se encogió de hombros porque sabía que nunca convencería a don Agustín. Víctor tenía una cabeza venerable y era muy respetado.. Pero te trasladarán. A mí me gusta estar en la mesa con mi mujer. La labor en este invierno tiene que consistir en eso: en agruparnos y encontrar un local». Don Agustín Santillana. discutió acaloradamente los términos de la Ley. Siempre decía: «Es lástima que seamos tan individualistas. sardanas lanzando al viento las notas de sus tenoras. el propio mosén Alberto dio orden a la imprenta de catecismo de que retiraran los textos castellanos y esperaran el envío inmediato de un Catecismo en catalán. Será un fracaso espantoso. El partido comunista era embrionario como agrupación. donde los partidarios de Alfonso XIII hacían buenas migas con los que todavía guardaban la boina roja. encuadernador en los talleres del Hospicio.. sentenció.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella limpiabotas se habían afiliado a ella en bloque. El arquitecto Ribas era el jefe. La Ley Agraria fue muy bien recibida. etcétera. con chimenea de ladrillos rojos y arcos decorativos. y mucho menos Madrid. y quien llevaba la batuta era el comandante Martínez de Soria. Matías.. «Es el primer esfuerzo serio que se hace desde muchos años. abonos.. Estat Cátala emitiendo por la radio local parabienes a Barcelona. conseguir maquinaria. Pilar. La Torre de Babel decía: «Todavía se trabaja como en tiempo de los romanos». Se reunían en el mayor de los tres gimnasios de la localidad. ¿comprende? A la sirvienta. Los partidos políticos se alinearon porque se esperaban acontecimientos. como empleado de Hacienda.. —¿No os parece grotesco llevar las cosas a ese extremo? ¿No somos de la misma http://quedecosas-mg17. hombre ya mayor. en efecto. Julia García se dirigió hacia el único establecimiento de música de la localidad. tendría que saberlo. al enterarse. Estat Cátala abrió un local coquetón. Usted.. y había conseguido reunir en una barbería unos cuantos admiradores de Rusia. No es que Soria le asustase. repartir la tierra. la cosa le pareció menos clara. era el jefe. muy cerca del Neutral.. y compró seis discos de canciones catalanas de Navidad.. Un tal Víctor. A Madrid. insignias en las solapas. Matías perdió la respiración.. apenas entró—. pero en la cocina. pagarla bien y hasta buscarle un novio soldado. Banderas por todas partes. desde luego. Los monárquicos se reunían en la redacción de El Tradicionalista. ¡Con las pocas ganas que hay de trabajar. Pero luego hay que conceder créditos. llegaron: en Madrid se promulgaron simultáneamente el Estatuto Catalán y la Ley de Reforma Agraria.. Matías Alvear no veía claro.com/ 54 . ¿comprende? Matías Alvear se encogió de hombros. Si todos los comunistas de corazón y de instinto vinieran. Tocante al Estatuto Catalán. o tal vez a Soria. La FAI estaba compuesta de menores de edad. pero que obedecían ciegamente al jefe de la CNT. No me va usted a decir que sea justo que Romanones posea casi toda la provincia de Guadalajara.. Lérida y Tarragona.» —Yo no digo eso.. que Matías le dijo a don Emilio Santos: «¿Qué cree usted que va a pasar?» En Gerona se hubiera dicho que lo que estaba pasando era un huracán.blogspot.

De diversas oficinas partieron hacia otras regiones muchos funcionarios. ¿por qué se hizo telegrafista? —Lo mismo digo. ¡andarán desnudos! —Bueno. No hacía más que hablarle en tono irónico de lo atrasadas que eran las gentes de Segovia. personalmente.. pero Matías pudo quedarse. «¡Perro http://quedecosas-mg17. Te quedarás.? Llegados aquí. Pero Matías quedó preocupado.. Julio le dijo: «Agradécelo a los seis discos de canciones navideñas».. —Yo no he pretendido nunca que mi tierra fuera Grecia. Por eso queremos separarnos. manera de vivir.. en. creo yo. más joven que él. Matías continuaba haciendo turno de noche. En todo.. ¡Se había puesto a escribir versos en catalán! Tenía un diccionario al lado. no se merecía aquello. y luego también en la provincia de Lérida. Tendrá una sorpresa.. Lo que pasa es que no admiten que tener unas cuantas fábricas de tejidos signifique ser más hombre.. —¿Y si los de Segovia y el resto les declaran el boicot y no les compran nada? —¿Con qué se vestirán? —Si tan salvajes son. —Usted lo cree. no. —A mucha honra. —Pues un castellano no se lo envidiaría. A gusto hubiera salido a la escalinata de Correos y gritado a Cataluña entera: «¡No tantos humos!» Pero al pensar en la boina vasca de su mujer se diluyeron los suyos. —¡Ya verá! Y en cuanto a atrasados. —¿Económicamente? —Y culturalmente. yo estuve unos días en Canet de Mar. para qué hablar! —¿Es que pretende comparar Cataluña al resto? —¿Comparar en qué? —En nivel social. a quien el Estatuto pareció transformar en un ser agresivo.. —¡Claro! Allí. Jaime volvería a las andadas. le aconsejo que si un día tiene ocasión. —Si tanto le interesa la cultura. Lo que me interesa es no deber nada a nadie. Jaime. —Ya.. jamás. —No creo.. somos distintos. su inspiración quedaba cortada. Julio García le dio esperanzas. —No. en producción..blogspot. Buscaba palabras nuevas. Badajoz o Cuenca. Jaime se dio cuenta de que Matías.. claro.. el mercado extranjero es algo. ni en este mundo ni en el otro. —¿Frase de los muchachos. De todos modos. vaya por esos sitios. ustedes se parecen mucho a Francia.. Cuando el aparato telegráfico se ponía de súbito en marcha. se lo aseguro. diciendo todo eso del Cid están más que satisfechos. Quería a Matías. Jaime. Se rió y le ofreció un cigarrillo.. Simplemente.. no sin antes haber demostrado que conocía al dedillo la gramática catalana.. —¡Vamos! —¡Natural! ¿A qué tanto Cuenca y Badajoz porque allí hay menos cuartos de baño que en Barcelona? ¿Es que creen ustedes que son más felices? —Ni más felices ni menos felices. pero ahora mucho menos. ¡El filósofo don Agustín Santillana fue uno de ellos!. ¡Imagínese que toda España fuera como Cataluña! Tendríamos una potencia mundial.com/ 55 . Nunca le gustó hacer turno de noche.. En cuanto a manera de vivir.» Y así fue.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella raza? Sus compañeros de trabajo se encogieron de hombros. Extraño éxodo en el interior de una misma nación. pero estaba exaltado. con sus familias. Su compañero habitual era un hombre pacífico. —Entonces ¿se lo han dicho? —Quizá. «No tengas miedo. ¡En fin. Matías no podía con aquello. —En nivel social. —¿Usted ha viajado por allí? —le preguntó Matías.

Julio. Si Maragall hubiese sido telegrafista. y por la puerta que ponía «Prohibido entrar». en los últimos tiempos daba a entender que sabía mucho referente al amigo de infancia de Matías Alvear. ¡No. especialmente a la propia mujer y a los hijos. veréis el árbol genealógico de la familia. Todo allí recuerda a todo el mundo. En su piso o en su casa de campo leeréis siempre. ¿Todos los policías reciben.. ¿Quiere usted que le recite el Cántico Espiritual.. al que juzgaba odioso: —Ignacio sabe algo de esos personajes —decía—. Y muchos de ellos —el notario Noguer. aunque no lo parezca. Consideraba al terrateniente español más responsable que los de naciones menos pobres y que no se considerasen católicas. Ahí el propio Jaime se convertía en su oyente. para citar un ejemplo— tienen dada orden a su guarda de disparar contra el primer intruso...? ¿Dónde habéis visto que un policía sepa tantas cosas. A veces. El policía era trasnochador de suyo y con frecuencia se acercaba a Correos y Telégrafos. compare el texto de este chotis con ese soneto pirenaico que está usted pergeñando. que en aquella casa hay que permanecer serios.. Entretanto. juego en que los tres eran maestros... ladearse el sombrero y canturrear flamenco o algún chotis. ¿eh. comentando la promulgación de la Ley de Reforma Agraria. tan despóticos como los primeros y por añadidura chabacanos. pero que era un hecho. Matías.. sino a Goethe en alemán. si no he terminado! ¿Queréis saber una cosa.. pues todas las semanas desfilan por el Banco un par de docenas a cortar el cupón. que a uno podía no gustarle. —¡Sí. La manzanilla ponía al alcance de Julio todo el léxico de que disponía. Eso es todo... en el vestíbulo. Es gente fanfarrona. inclusive del extranjero.. no. como siempre que se hablaba del policía. me obligaréis a desembuchar del todo. pues el hombre en cuanto había tomado parte en un par de rondas de manzanilla era capaz de recitar no sólo a Maragall. Carmen Elgazu. —¡Ya. imponía el tema del terrateniente español.. y que por ello despreciaba más aún a los industriales nuevos ricos.. estas sesiones terminaban en partida de dominó. a lo largo de la tapia de la finca. no hubiera escrito el Cántico Espiritual. —Y eso ¿qué tiene que ver? A Carmen Elgazu le parecía que tenía mucho que ver. Porque en esta provincia hay muchos suicidios.. guardar la compostura siempre. sí! Y también por eso se encuentra aquí. Julio tomaba asiento y se ponía a hablar del problema social. Matías gozaba de lo lindo oyéndole y diciéndole a Jaime: —Compare. y desde luego despótica. En este caso la discusión tomaba mayores vuelos.blogspot.. porque sus discusiones con Julio eran célebres en el Neutral. —Y además. http://quedecosas-mg17. Aunque prefería reclinarse en la ventana que daba a la Plaza. a la entrada: «Ave María Purísima». Matías le escuchaba doliéndose de que don Agustín Santillana se hubiera marchado. Matías?» A veces irrumpía en aquella tertulia de a dos el propio Julio García. al día siguiente.. —¿Especialista en. Matías admitía todo eso como cierto.. —Creéis que es simple policía.? —Varias voces repitieron la palabra. ¡Cómo no! Julio lo admitía. después de caricaturizar la labor poética de Jaime. terribles trozos de vidrio. entraba.? —Un día miró a todos en señal de reto y soltó—: Julio es especialista en suicidios. pero invitaba a Julio y a Jaime a admitir que muchos de ellos. capaces de descarnar a un crío. personalmente. tanta correspondencia como él recibe..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella oficio! —se lamentaba—. Luego.? Matías se reía.com/ 56 . repetía en la mesa su conversación con Julio.. En Madrid no mandan a las provincias fronterizas como ésta a un cualquiera. Todo eso y mucho más. eran unos aristócratas. ya! —insistía Carmen Elgazu—. ponía mala cara. Más aún. admitía que la aristocracia era un hecho natural. sea tan sabio? Ignacio replicaba: —Los policías no leen nada y él sí.

Aquel año faltaba don Agustín Santillana.com/ 57 . Ramón de nombre. Carmen Elgazu no dio su brazo a torcer e intensificó su labor informativa... Los belenes tienen que ser sencillos.. Pilar fue la encargada del belén. Matías colgó el sombrero en el perchero del café y dijo. basta ya. Un día en que Matías llegó celebrando los dichos de Julio más que de ordinario. Dijo que Julio era. mujer.. repuso: —¡No tantos vuelos. pues si bien la chica no entendía nada de política. con figuras de tamaño natural. los belenes y la lotería.. de continuar de aquella manera. fiel a la Biblia. el capitoste de los comunistas de la provincia. regio. si le tocara el gordo? Además de mandar a freír espárragos a los de Telégrafos se entiende. y fue mandado un paquete de dos kilos al Collell. Y aquella frase desarmó a Carmen Elgazu. Para el portal. Con ello los turrones. que guardaba en el cuarto de trastos de la azotea.la verdad.. o estar pescando en el Ter o en el balcón durante años. El director de la Tabacalera le miró sorprendido. cambiando de expresión. Luego. —¡Vaya! Segunda luna de miel.. pues. entre todos. no tantos vuelos. que si tenía un pasar era gracias a la lotería. se arregló el moño y soltó la gorda. Se eligió su habitación porque era la que ofrecía más espacio libre y donde sus amigas Nuri. Pilar protestó al igual que los demás. —Eso. Se acercaba Navidad y el cumpleaños de Ignacio. Julio. no sé. El camarero quedó un poco decepcionado... puso cara de circunstancias... Sabía que su madre no hablaba nunca porque sí. Pilar hubiera querido algo magnífico. Ignacio se encogió de hombros. ex profeso. y llamando al camarero— creo que iría a la barbería de Raimundo y me daría el gustazo de decirle: «Anda. Matías la miró y. Así. —Luego añadió—: Julio. que sus palabras arrancaban siempre de instintos muy profundos. plegable. El camarero del Neutral se detuvo a escucharle. Matías Alvear convencía todos los años a la tertulia del Neutral para comprar. Era un chico exaltado. El director de la Tabacalera. haz lo que te de la gana». Pilar comenzó el montaje utilizando una mesa espaciosa. pero le sustituyó el subdirector del Banco de Ignacio. Me gustaría comprobar cuánto subiría la cuenta.! Anda. lo primero cumplir una promesa que le tengo hecha a mi mujer: llevarla a Mallorca. ni más ni menos.. ¡Podría uno hacer tantas cosas! Quedarse aquí. con un río de papel de plata». sentándose y pasándose las manos por los muslos: —Pues. le preguntó a Matías: —Así. aun cuando le costaba suponer que su madre erraba.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Nadie comprendió. —¿Continuaría usted pescando en el balcón? Matías disolvió con parsimonia el azúcar en el café. y qué más? —Pues. Matías acabó diciendo que. ¿qué haría usted. —continuó.? —preguntó Ramón al policía al ver que se había hecho el silencio. —¿Por qué no? ¿Qué querría? ¿Que me fuera a pescar ballenas? Matías aseguraba que a él el dinero no le haría perder la cabeza jamás.. de la lotería se cuidó Matías. Ignacio les decía: «No seáis tontas.. se abstendría de contar en la mesa sus tertulias nocturnas en Telégrafos. http://quedecosas-mg17. María y Asunción podrían trabajar sin estorbar. sonriendo. —¿Y qué más.. es un pobre hombre. Julio se pasó también las manos por los muslos. nunca faltaba entre dos réplicas alguna agudeza. que luego le valía un éxito entre las amigas. que siempre soñaba con aventuras inverosímiles.. como yo. se guiaron por un plano que le había hecho César.blogspot. Matías. Pintaron un fondo de montañas y cielo azul. Todo el mundo se quedó estupefacto. lo mismo que Julio. —¿Y usted. De los turrones se encargó Carmen Elgazu. arrellanándose en el sillón. un billete.

y empezaremos el año oyendo misa. dijo. la chica le hubiera seguido a todas partes. María y Asunción se hallaban reunidas en el cuarto de Pilar. —¿Yo. Asunción. la chica salió al balcón del río.. Luego hubo pollo y champaña. me parece. le regalaron una participación de cinco pesetas. Rodó la Fortuna y a la tertulia del Neutral no le tocó nada. según mosén Alberto.» —¿Por qué fui a Bilbao. parloteando.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Yo. lo mismo que Matías.. En un viaje que él hizo allí. ¡Julio recordaba a Matías de pantalón corto —sin medias— correteando por Madrid!.» Todos protestaron enérgicamente. don Emilio Santos dijo: «Pues hoy hace quince años que murió mi mujer». Si Ignacio hubiese querido. «¿Qué cuentan de sus padres?» Le interesaban porque en el Banco se decía que los militares eran los verdaderos enemigos del progreso y de la República. Luego se habló de lo que cada uno haría aquella noche. «Nos conocimos en Bilbao. llamándole. «cuando lo que ahora era patio en la Sagrada Familia era entonces huerta con coles y nabos y una acequia de agua clara». deseaba que el ángulo visual comprendiera a Ignacio. dijo sonriendo: «Yo quiero casarme con tu hermano». Éste era el gran misterio.. se invitó a todas las amistades a tomar café. ni pedrea. Estaba muy orgullosa con ella. le hizo una seña a Nuri... ignoraba todo aquello. mosén Alberto sus años de Seminario. Sota el céí blau. se atreviera a estar en un baile y comer uvas. —¡Nada. Carmen Elgazu hizo canelones. nada! Ni siquiera sabías que yo existiera.. nunca he sabido por qué. Nuri le dijo: «Yo quiero que tu hermano me case».. el último día del año. monárquico recalcitrante. les gustaba mucho ser hijas de militar. A todos les dio pena y. Sin embargo. En el piso de la Rambla estaban el belén.... de nada sirvió. en el momento de empezar el nuevo año. ella continuaba prefiriéndole. Ignacio sostenía raramente una conversación larga con su hermana.blogspot. cambiando de sitio las ovejas del belén y mirando de vez en cuando al comedor por el ojo de la cerradura. Pilar se encogía de hombros. cumpleaños de Ignacio —diecisiete años—. Pilar estaba muy contenta viendo a tantos hombres en casa. Mosén Alberto tenía que terminar la Memoria anual de actividades del Museo. porque éstas eran hijas de militar. Julio y doña Amparo Campo se irían al baile de Izquierda Republicana y se tomarían las doce uvas.. Que las personas se cruzaran a mitad de camino. lo mismo que a otras chicas que conocía.? Pues como todos los años. Aquel día les decía a todas: «Diecisiete años. —¿Usted qué hará. En realidad.. Matías intervino. http://quedecosas-mg17.? —Matías soltó una carcajada—. y ya cobra cien pesetas». Se hablaba con particular agresividad del comandante Martínez de Soria. Se limitaba a decirle que a María y a Asunción.com/ 58 . pues? —le preguntó el policía. puedo recitaros un soneto de Jaime. que cada vez que se acercaba a la cerradura. A Carmen Elgazu la horrorizó que alguien. Excepto si le interesaba algo preciso... El 31 de diciembre. Luego Carmen Elgazu explicó que ella y Matías se conocían desde hacía veinticinco años.lo primero que haría es ocultarle a mi mujer que me había tocado un céntimo. que permanecía a la escucha tres balcones más arriba. El camarero torció la boca y se alejó.. Se interesaba especialmente por María y Asunción. Todo el mundo guardó silencio un instante. una carta de César dirigida especialmente a Pilar. Pilar ocultaba a sus amigas que Ignacio no le hacía caso. Don Emilio Santos a dormir. Cuando éste llegó.. Matías dijo: «Si queréis. Pero. Me llevaré a Ignacio y Pilar a la Catedral. Pilar les leyó la carta de César. Pues ha quedado claro. En el comedor se hablaba de lo importante que era aquella fecha. De que la vida pasaba de prisa. El único que le daba miedo era mosén Alberto. los turrones. y a la media hora ésta. a quien felicitaba por haber estrenado unas medias y a quien censuraba su proyecto de cortarse las trenzas. preguntarle detalles de las monjas o de sus amigas. Navidad llegaba para todos. «Son costumbres de quién sabe dónde».

pueda construir de nuevo el belén. Ignacio corrigió: —No es exactamente eso. ¡Ignacio cumplía los diecisiete! Madre e hijo arrodillados. De reojo miraba a su madre y pensaba: «Hace diecisiete años. El día 2 de enero. era un perfil que debía de tener también trescientos años.. —Naturalmente —dijo Ignacio. que en este año de 1933 apruebe el quinto de Bachillerato.? —Claro. Ignacio preguntó: http://quedecosas-mg17. las manos en los barrotes de la cama. Un coro cantaba. —¿Tú también lo harás?. la Torre de Babel. destacaba sobre los sillares de la Catedral. Es recordar que el tiempo pasa y que volveremos a ser polvo. en Bilbao.. Sí. se disculparon. sonó el reloj. cuando dan las campanadas. —¿Qué quieres decir? —No sé. —¡Ah. en el Banco. sí. cuéntalo todo.. Que Pilar. El subdirector fue al cine con su mujer. que en casa tengamos salud y continuemos todos tan unidos como ahora.. «¿Yo perfecta. sí... esta mujer en vez de estar boca abajo. —Matías sonrió—. «Me dolía el estómago de tanto reírme. —le preguntó el policía. —¿Besar el suelo. Haréis algo más. Carmen Elgazu rubricó: —En mi casa. También siento mis antipatías. Ignacio le preguntó: —¿Se puede saber qué es lo que lees? ¿O si es que estudias algo? Cosme Vila contestó: —Leo. En señal de humildad. estaba tendida panza arriba. Don Emilio Santos miró a la mujer de Matías con admiración..? —protestaba a veces Carmen Elgazu—. «Porque Blasco nos empujó». Se emborracharon de tal forma en el Cataluña. dentro de un año. «¿Por qué al señor obispo le rodeaban con tantos almohadones?» —Señor..com/ 59 . ayudándola a reincorporarse.blogspot. quiso enterarse de lo que habían hecho los empleados en la noche de San Silvestre.. con su cabeza mogólica y la nuez del cuello inmóvil. Carmen Elgazu e Ignacio se fueron a la Catedral. A Ignacio le gustaba demostrar a Julio que él continuaba estando al otro lado. Julio empequeñeció los ojos. también. —Yo hice como todos los días: me quedé en casa a leer. mosén Alberto se paseó solo por las inmensas salas del Museo catalogando objetos y mirando de vez en cuando las estrellas. Y mis celos y mi amor propio. Así se hizo. Me interesa lo social. El perfil de Carmen Elgazu era duro y noble. ¡ambos se doblaron y pegaron su frente y sus labios a las losas del templo! La sangre le subió a Ignacio a la cabeza.. abierto el vientre para darme la vida». Ceremonia de fin de año. Ignacio asió del brazo a su madre. Julio comió las uvas en Izquierda Republicana —su mujer hubiera preferido otro lugar de más postín—. Cosme Vila. claro! Besaremos el suelo doce veces. como en este instante. Sintió el tibio contacto de su antebrazo. de Cosme Vila. Cuando las doce campanadas se extinguieron. a ver un vaudeville que daban en el Teatro Municipal. Es imposible que una mujer casada sea perfecta.» En realidad.» Año Nuevo. libros sociales. supongo. con un río de papel de plata. Resultó que varios de ellos también habían besado el suelo: el de Impagados y Padrosa. escondió algo bajo la máquina de escribir.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Anda.. que al salir se cayeron a la acera.. mujer. Ignacio oyó resonar con magnificencia el órgano del templo. que parecía de ángeles. la familia lleva más de trescientos años besando el suelo a fin de año. a Ignacio le interesaba la actuación de uno de los empleados. ¿No haces nada al oír las doce campanadas? Carmen Algazu se arregló el moño que se le estaba cayendo.

blogspot. Quizá los muros de contención del Ter. para tratar de ellas en el seno del Gobierno. agradeciendo a los ciudadanos la confianza que habían depositado en ellas.. ¿Por qué no? Y Marx. Prefiero textos precisos.com/ 60 . Todos los Partidos organizaron mítines. casi siempre hubiera votado por los últimos que acababa de oír. En casa hay la gran juerga cuando llega mi cuñado. Y sobre todo. el calor y la sinceridad con que hablaban. Preparación de la campaña electoral. el nuevo año empezó bajo el signo de los mítines. no todo el mundo estaba de acuerdo con él. Ignacio. De tener voto. no seas idiota». salía de los mítines convencido. En los mítines le pareció que empezaba a conocer lo que cada Partido pretendía y en ellos oyó hablar y conoció a los diputados. La idea de unas personas elegidas por voto popular. Pero la tendré. —Luego añadió—: Quiero tener un hijo. del color que fueran. en esta ocasión había de acompañarle. Recordaba lo que a veces había oído sobre la Dictadura..? Cosme Vila se pasó la mano por su prematura calvicie. algo así como una gran conquista de la organización humana. tienes familia? —le preguntó. pulsó un poco de rapé como era su costumbre y le dijo: —¡Uf. Pero cuando quedamos solos me dice: «No sé. El Tradicionalista. Te puedo dar un detalle. Y. La del cajero. la verdad.. hombre ya maduro. se rascó la cabeza. recorriendo los escenarios de la capital y los pueblos. aun a riesgo de faltar a la Academia nocturna. Aquel día le dijo: —¿Y tú qué hiciste en la noche de San Silvestre? Ignacio se rascó con rapidez el negro y encrespado pelo. y el espectáculo iba a ser para él un gran descubrimiento. Ahora vivo solo. A Matías le gustaban mucho los mítines. y le parecía algo muy inferior. Pero no era así.. con zonas de la nación por las que ni siquiera había pasado nunca. —¿Tú. cuñado del diputado don Joaquín Santaló.. Ignacio se dio cuenta de que era muy sensible a aquel sistema de propaganda. Pero recogió otra opinión. le pregunta: «Esta vez. Por su parte. —No. hay mucho camelo. Luego. —¡Bah! —sonrió—. Ignacio había pensado a veces que estudiar quinto curso y haber redactado aquella protesta contra las horas extraordinarias le granjearían la consideración de Cosme Vila. ¡Qué quieres! Ignacio supuso que el subdirector hablaba en tal forma porque su partido era de derechas. —Pues sí. El empleado de Correspondencia los miraba a todos un poco como casos perdidos. El subdirector del Banco. órgano de las derechas.. como si se movieran en una órbita o en un mundo destinado a perecer. http://quedecosas-mg17.. Ignacio se mordió los labios. —¿Sorel.. Le gustaban las banderas cruzándose con hermandad. no.. la gravedad de los diputados. rogándoles que expusieran sus necesidades. Mi mujer. que un hombre solo decidía a rajatabla. que tantas veces citaban. de Izquierda Republicana. cerca de la caja de caudales—. En todo eso hay mucho teatro. Siempre guardaba cierta distancia.. sin embargo. ¿qué prometiste?» Mi cuñado le contesta: «Ale. No se perdía uno. para bien o para mal. Cosme Vila trataba a Ignacio como a los demás. y El Demócrata. que no tiene pelos en la lengua.. Tolstoi. Claro que hay algún diputado que habla de buena fe. le pareció un sistema perfecto de enlace.. Al oír la pregunta de Ignacio. sin contacto directo con la gente.? —Sí. —No. Todos. pero la mayoría. Pues mira. Lo mío no te interesa. —Atrajo a Ignacio hacia sí. Depende de lo que prometan los demás.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¿Zola. contra las inundaciones». chico! Yo soy de la CEDA. órgano de las izquierdas. las ovaciones. ya lo sabes.

perteneciendo a una misma clase social y teniendo. Matías Alvear.. pero no en la de los Costa.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio se indignó. Cosme Vila.» —Ya. Y las derechas lo mismo. daban el ejemplo tratando a sus obreros con verdadera esplendidez. La UGT si no hacía más. no decía nada. En fin. Ahora bien. no se sabía. hombres como los demás. como tampoco a la de los mítines. Que todos los sistemas políticos tenían sus puntos débiles.» Don Emilio Santos era más bien monárquico.» El de Cupones y el de Impagados.. a pesar de lo que le confesó el subdirector. muy campechanos desde luego y muy sencillos. La posibilidad de derribar del poder a los vividores —en cambio a un dictador o a un rey había que aguantarle—. por lo tanto. En pro de don Santiago Estrada. el sistema tenía muchas ventajas. insultos.com/ 61 . ya —admitió el cajero—. la libertad. Eso es verdad. ¿y no te amosca un poco que. pero el nombre de Marx era harto elocuente. El sistema democrático es el único en que una persona puede considerarse verdaderamente una persona. El director hablaba siempre de los radicales. El cajero le dijo que no debía darle demasiada importancia a aquel aspecto de la cuestión. Todos demostraban preocuparse del bienestar de la gente. A Ignacio le preocupaba precisamente lo contrario: creer que todos tenían razón. le sumía en la mayor confusión: que toda la gente que le rodeaba. todos empleen el mismo lenguaje? Un hecho inquietaba a Ignacio. «La Izquierda de aquí —decía— sólo piensa en Cataluña.. era porque no podía. siendo adversarios. si no gritaban «¡Viva Izquierda Republicana!» era porque estaban en casa ajena. Para ellos la UGT acabaría arreglándolo todo. http://quedecosas-mg17. se habría dejado matar. Porque apenas si veía diferencia entre un programa y otro. creía en Izquierda Republicana.. Su propio padre. «El día en que cuente con dirigentes jóvenes y preparados. el subdirector. militara con tanto fanatismo en partidos distintos. cuando veían entrar en el Banco a los Costa. que se hacían la guerra entre sí. Adoraban a los dos industriales. de la CEDA. Julio. excepción hecha del aspecto religioso. los industriales jefes de Izquierda Republicana. Ignacio estaba sumido en la mayor confusión. ya te irás convenciendo. Los Costa. Pero forma parte del caldo. El cajero le dijo: —Bien. «¿Cómo podían ser unos farsantes si exponían el pellejo por su idea? Porque él había presenciado muchos incidentes : interrupciones. y no digamos por Gil Robles. la prensa. sin tener la menor intención de transportar una piedra para ello. El democrático fallaba por ahí: no toda la gente era lo bastante responsable para votar. piedras a la salida. recuerda esta palabra —concluyó—... a veces prometían muros de contención de un río.blogspot. idénticas o muy parecidas necesidades. y los diputados. Padrosa y la Torre de Babel eran socialistas. —La libertad.

He estado leyendo y releyendo su felicitación de Navidad y revela un corazón bueno. Supongo que no os importará que vaya a Gerona a veros». También había conocido varias muchachas en la propia Academia y otras en la Rambla. empezando por Ignacio. que le hurgaba por dentro durante unos días. con razón. fue nombrado jefe de la UGT. porque eran muchachas y él estaba en la edad. en Santander y Élbar. pero sin hallar ninguna especial cuya imagen ocultara a todas las demás. ¡Eligió mejor número de lotería que la tertulia del Neutral! Le habían caído veinte mil duros. El de Burgos. empezando por los hermanos de Matías. pero por fin se sacrificó porque entendió que sería útil. Luego venían dos hermanas. Teresa. peor aún.. para él su primo era un ser fabuloso. El croupier avanzaba como el Ter ahora. contemplando el Ter. le pareció que tenía mucho paralelismo con el de la Naturaleza. Las cartas de la madre decían: «Teresa rezará por tus hijos. y moralmente estaban muy distanciados. turbulento. aunque la última.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO VIII Hubo noticias frescas de ambas familias (Alvear-Elgazu). sirvió la Comunión. parecía que le gustaban en bloque. enormemente. No tengas miedo. Febrero y marzo fueron meses extraños en los que ni siquiera las luces eran precisas. A veces recibía un impacto. Aquello fue un toque de clarín. casadas más bien que mal. Era una chica de cabellos larguísimos y cuello de cisne. Y si la madre. que http://quedecosas-mg17. hasta asustarlas. El hombre no hubiera querido aceptar. El mayor se iba a Asturias. Mil sentimientos le embargaban a diario. Hijo tuyo y de Matías.. hará un viaje a Barcelona por motivos políticos. que había sido siempre la preferida de Carmen Elgazu. Aquel despliegue de personajes por caminos tan diversos era muy impresionante y a Ignacio. sin embargo. Santiago. en mayo entraría de novicia en el convento de las Salesas. Y. La vida separaba a la madre y los ocho hermanos de Carmen Elgazu. el hermano de América sugería esa nube que de pronto se despega. que al parecer te inspira temores. que tenía una hija de la edad de Ignacio y un hijo algo más joven que Pilar. Además. inesperadamente. le faltaba también una chica en quien soñar. de la abuela de Bilbao— podía ser de otra manera. el de Madrid. con sus ochenta y siete años representaba el tronco inmóvil. Julio se lo había advertido varias veces. por azar. de Pamplona. los de la Academia. estaba cansado de no tener un amigo de su edad. en que ayudó misa en la parroquia. de encargado en una de las fábricas de armas de Trubia. Si se les hacía una broma parecían medir su área o la posibilidad de adaptarle corriente alterna. A Carmen Elgazu la anunciada visita no le hacía ninguna gracia.com/ 62 . hacía vida marital con una joven. En cambio. Tal vez el más durable fuera la imagen de una chica de unos quince años. demasiado estudiosos. De Vasconia las noticias eran varias. pero sabía que para Matías su familia era cosa sagrada y no se atrevió a rechistar. Las tres pequeñas eran solteras y las únicas que permanecían en Bilbao. El siguiente vivía en América desde hacía tiempo y no escribía. Luego el que fue croupier en San Sebastián. dentro de unas semanas. En la carta en que Santiago les anunciaba su nuevo «enlace» había una posdata que ponía: «Mi hijo José. que en Madrid se jugaba la vida cinco veces al día. las hermanas casadas eran valles tranquilos. sola. a la que un día.blogspot. cuidando de la madre. Matías se rió mucho con aquella noticia y a partir de aquel día las discusiones de los diputados tuvieron doble significado para él. Los del Banco eran mayores que él. ¡Ignacio más que intrigado!. mecanógrafa del Parlamento. pero nunca prosperaba. Y le gustaban mucho. La verdad es que se las comía con los ojos. que bajaba crecido. Al administrarle el sacerdote la Sagrada Forma cerró los párpados con tan maravillosa dulzura. Ignacio creía que todo el mundo —excepción hecha. en un momento en que se quedó solo en la Dehesa. Ignacio se daba cuenta de una cosa: le faltaba un amigo de su edad. no podía ser de otra manera». al parecer.

Vivían una serie ininterrumpida de momentos provisionales. tuvo muy poco éxito. y porque de ningún modo permitió que ni él ni Matías le llevaran la maleta. En primer lugar no se podía dar un paso. Desde entonces. El director del Banco. las chicas no ofrecían ningún interés. que no se sabía si era su hombre o no. pletórico de sangre joven.. al ver aquella maleta. Preguntó por ella en la Academia. aunque le tuviera en el concepto en que tenía a su sobrino. bastantes señoritos tengo en casa!» El 15 de abril. Una criada dijo. o sea diecinueve. un par de veces al de las modistillas. «No hay nada que hacer. pero ya era una mujer. Ignacio había ido. cuyos pies eran como sandalias. ¡Está usted más guapa que en las fotos! —La mujer sonrió lo mejor que pudo. Continuamente consultaban el carnet. abrazándola con familiaridad—. que danzaba al andar. Había uno cerca de la Dehesa. Por lo demás. Acudieron a la estación Matías e Ignacio. no hay nada que hacer —comentó la Torre de Babel—. cierra los párpados». atada por el centre con un cinturón. sin besarle en la mejilla.blogspot. —¿Qué tal. «¡Pilar. o «Estoy cansada». Pero se aburrió. de ojos tan misteriosos. Toda la casa se alteró. pareció hallar precisamente lo que buscaba. Al entrar en el comedor y ver la imagen del Sagrado Corazón presidiendo.» La Torre de Babel le decía siempre que un gran medio para alternar eran los bailes. que querían hacerle caso. Tenía ganas de decirle: «A ver. pelo negro y alborotado como el de la familia Pilón. Otro cerca del Teatro Municipal. Se veía que bailaban con éste. con una excitación especial y extraordinariamente distraídas. «¡Perdona un momento!».» Pero en Gerona había pocos. Era de las tribus establecidas en las orillas del Ter. Matías se rió de buena gana. que se llenaba de jóvenes mujeres de la vida. los cristales de tu cuarto. ninguno a su medida. En cuanto al Casino. pensó: «¡Dios mío. maleta extraña. Le miraban de arriba abajo y se excusaban: «Lo siento. le admiró. mirando a sus amigas: «¡Jolín. Las gitanas no van nunca con un blanco.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio quedó sin respiración. y tenía dos años más que él. Voz bien timbrada. de un color de piel tan aristocrático. decían. Debía de tener unos catorce años. E iban a murmurarle algo al oído. como no fuera en fiestas excepcionales. http://quedecosas-mg17. Carmen Elgazu. no vivía hasta que no quedaba una mota de polvo en el piso. que están hechos una porquería!» La entrada de José en Gerona fue triunfal. y luego porque le estrechó la mano con camaradería. Ignacio pensó. con sólo verle saltar del coche al andén.com/ 63 . tiene pinta de esconder un par de bombas!». llamada El Globo.» Veían pasar a alguien.. Le dijeron que era hija de un abogado. «Si quieres echarte una novia. que los conocía. cuando tenía que recibir a alguien. siempre siluetaba curvas en el aire. tía Carmen? —le dijo a Carmen Elgazu. Matías registró con su aparato un telegrama que le iba dirigido: «Llego mañana tren tarde. A menos que se consideraran bombas unas hojas de propaganda de la FAI y una cajita de preservativos. por curiosidad. José era más alto que Ignacio. que pertenecía a una gran familia. Corpulento. pero que al mismo tiempo pensaban en aquél. cada vez que la veía sentía un extraño cosquilleo. Y luego. «El próximo es con Ramón. Mujer joven. y no era verdad. de madera. y éste. José». no sé bailar». Despeinadas. Aquello no era bailar. O mejor dicho. Carmen Elgazu. vete a los bailes. Ignacio aseguraba que nunca había visto una joven tan hermosa. Le admiró por una especie de espontaneidad que se desprendió de su salto. Acostumbrado a hablar de mujeres. Iba con un gitano mucho mayor que ella. Aquello era un huracán. que formaban parte de la ciudad como el verde de la primavera. Ignacio se impresionó mucho al saberlo. que se componía de muchachas de la fábrica y modistillas. gestos poco refinados pero de impresionante eficacia expresiva. Su raza se lo prohíbe. en voz alta: «¿Por qué sólo tendrán cuello de cisne las hijas de buena familia?» En otro aspecto había una gitana que le sorbía el seso. dijo que dicho tipo era a la vez su hombre y su padre.

Vio la alcoba. —Es verdad. —Si quieres —propuso éste—. ahí tienes. Pero José se negó rotundamente a aquella combinación. A Carmen Elgazu le pareció de muy mala educación que se marcharan en seguida. ya charlaremos! Se peinaron en el cuarto de Ignacio. en la habitación de Ignacio. Cada ademán de José le recordaba a su hermano Santiago y su propia juventud. El forastero encontró aquello muy alegre. José levantó el brazo como dispuesto a darle unos golpes de desagravio en la espalda. Luego Matías le enseñó el piso. que empezaba a llenarse. Carmen Elgazu había dicho: «O si prefiere estar solo. Dormiría en la cama de César. Apenas hacía media hora que habían llegado de la estación. De repente. ¿quizá. Lo de siempre. José usaba brillantina. Así podremos charlar. un palco ideal. Vamos a estirar las piernas..blogspot. nada. Encantado de compartir el cuarto con Ignacio. pero no se atrevió. la gente que llega a Gerona pregunta por los monumentos. También se las puede llamar monumentos. —¡Caray.. la verdad —informó. con sorna: —Por regla general. por mí encantado. Matías los iba siguiendo. —No creo que estemos del todo mal. frotándose las manos—... Matías intervino. —Chico. La franqueza de su primo continuaba gustando a Ignacio. Se volvió y señaló la Rambla. —Aquí viene todo el mundo a presumir. al ver que Carmen Elgazu y Pilar se habían rezagado y que sólo quedaban hombres en el balcón.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¡Ya está armada! —exclamó. —¿Ganado. Las chicas.» Le abrieron la puerta para que lo viera. Al cruzar el pasillo y ver que Carmen Elgazu se disponía a abrir una puerta pequeña. —Lo mismo da —objetó José—. con una alfombra coquetona y una mesilla de noche a ambos lados de la cama. —¡Hasta luego! —¡Hasta luego! http://quedecosas-mg17. cortó: —Sí. El problema del alojamiento fue resuelto. José le miró. sacando su pitillera—. No vale la pena. José respiró hondo y miró a uno y otro lado de la Rambla.? —¡Pues claro! Ignacio se rió. ¿No sabes lo que es el ganado? Ignacio enrojeció. reclinándose en las paredes. José echó una ojeada rápida y dejó la maleta sobre la cama. empezando por la ventana que daba al río. no. —No sé. cualquiera se suicida ahí! A lo mejor tocas fondo y te matas. en tono malicioso: —¿Hay buen ganado en este pueblo? Ignacio quedó perplejo.com/ 64 . Matías consultó su reloj. le daremos la habitación de Pilar y que la niña duerma en el comedor». —Pues andando —dijo Ignacio—. ¡Aquí va a haber más lío que en Waterloo! Ignacio intervino: —Si quieres lavarte. —José le miró. ¡Eso! Eso fue lo que más le gustó. «¿Por qué? Nada. Y luego salieron al balcón que daba a la Rambla. ya sé. preguntó. Tenéis un par de horas. —No. ¿no es eso? —Exacto. —¡Ya charlaremos tía. creo que podemos dar una vuelta antes de cenar.? —Sí.

—¿Cuánto te echó? —Un mes. —A mi me arrestó porque me faltaba un botón de la guerrera. siguiendo la corriente de los grupos y las parejas. —No sé por qué lo dices. Los soldados hablaban de un sargento chusquero. En el barrio de la Barca no había más que chiquillos canturreando y viejas que regresaban a sus casas llevando una col en la mano. estando en filas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Apenas abierta la puerta. un anuncio del Anís del Mono y debajo de él un tipo algo torero. —Sí. —Yo también. Pero no hubo suerte.! ¡Que estoy cansado de pagar recargo de soltería!» A una le susurró. Ignacio volvió a quedar sin respiración. Continuaron andando. Ignacio observó muy pronto que los gustos de su primo diferían mucho de los suyos. esquelética. y luego silbaba o decía: «¡Niña. —¿De veras? ¿Por qué? —No sé. me metí un dedo en las narices! José soltó una carcajada. Era el clásico ambiente: soldados con un codo en el mostrador. —Hablas como un carcunda. Cuando pasaba «algo bueno» se quedaba plantado e iba virando en redondo. con bufanda de seda. Será mejor que vayamos por otro barrio. —¿Cómo estamos de calderilla? —preguntó José. —¡Nada! ¡Te invito a una copa! Entraron en el Bar Cocodrilo. intentando adaptarse a su léxico—. como una ráfaga de optimismo. Y recordando que la Torre de Babel decía siempre que «no había por dónde agarrarse». Ignacio se sintió contagiado de la vitalidad de José Fue el primero en bajar los peldaños de cuatro en cuatro. —Ya veo el género que te gusta —le dijo. De la lámpara pendía un papel matamoscas. un par de gitanos sentados uno frente a otro en un rincón. —¿Eres de Madrid? —le preguntó a uno de los soldados. —Habría que revolucionar esto —dijo José. Porque sí.blogspot. José se detuvo un momento y se rascó la nariz. ahora. La Rambla estaba ya abarrotada. Se le veía con ganas de meter baza en la conversación.. de sopetón. no hay donde agarrarse.. ¿De dónde? http://quedecosas-mg17.com/ 65 . con la República. José pidió coñac. inclinándose hacia su oído: —¿Te vienes conmigo. Cuando la Dictadura pegaba tortazos a granel. aquí y en Pekín. Tomaron la dirección de la calle de la Barca. Empezó a hacer gala de sus procedimientos habituales. exagerando por hallarse en terreno forastero. cruzándose con mucha gente que salía de las fábricas. Y apenas hubieron dado cincuenta pasos. al aire libre. En realidad desconocía la metáfora. e irrumpir en la Rambla. pero supuso a lo que se refería. José elegía más bien mujeres rellenitas. gruesos pendientes y risita de conejo. ¡Este pueblo huele! Ignacio contestó: —Pues a mí me gusta. que al parecer tenía más humos que un general. que por sus dibujos en los cristales siempre llamaba la atención. pero nunca conseguía llegar a las diez de la noche sin haber merecido que ¿e fusilasen. que se estaba impacientando—. Al final de la Rambla pasó una mujer rubia. Ignacio anís. que esto no es Madrid! —¡Bah! Todas las mujeres son lo mismo. —¡A mí me salieron ocho días porque. José se sintió a sus anchas. chachi? Ignacio le advirtió: —¡Vete con cuidado. andaba con más cuidado. de alto peinado. Sígueme. con naturalidad: —Mal. comentó.

.. —Ahora falta saber quiénes son los mangantes —intervino el patrón.? —Y del Estado.. —¿A que no sabéis lo que es el anarquismo? —les preguntó el primo de Ignacio. Todos estallaron en una carcajada. encendiendo su caliqueño. —Yo lo sé —intervino uno de los soldados. —¿No estáis hartos de llevar el caqui? —prosiguió José. Era el patrón. zampándose otro coñac—.. —Comprendido —cortó el de los dedos en la nariz.. —Toda España es así —le dijo José—. Los dos gitanos miraron a José. incluso Ignacio. —Me vas a tomar por imbécil.. —¡Anarquista! —Sí. Hablando de Rusia se dice: ¡Entrega de los hijos al Estado! Y se acabó. echándose con indolencia el gorro para atrás. —Yo de Arguelles.. —¿Ah.. Se oyó una risotada. Los dos gitanos levantaron los hombros.. —Conque ¿Moscú. Él había creído que hablaba en serio. —Tú dirás. —añadió el de Madrid. —No. Ignacio estaba pensativo. —¡Abajo los cuarteles! —¡Abajo el Estado! Salieron de allí... —Así. ¡Pues desde Azaña hasta el alcalde de este pueblo! —¡Bravo! —¡Y todos los curas! ¡Y todos los que tienen coche! ¡Y todos los que han puesto eso de las fronteras! —¡Abajo las fronteras! —gritó alguien. pues. —¿No te da vergüenza? —interpeló José. ¿Qué pasa? ¿Te da miedo? —¿Miedo? A mí no me da miedo ni la Siberia. tocándose el vientre. —¿Qué te pasa. Fue un camelo —explicó José—.? —desafió José.. el de los dedos en la nariz.? ¿Qué es? —¡La abolición de la moneda! —¿Tú crees. —La Patria. Se habla de la revolución como si fuera una corrida de toros. avanzando los labios—.. dirigiéndose a ellos.. ¡Abajo los mangantes!: esto es todo lo que se sabe del anarquismo. Pero todavía no ha hecho la «mili». Ignacio le miró con curiosidad. ¿tú seguías la broma? —¡Pues qué creías! Me gusta comprobar que esto es igual que Madrid. Las luces empezaban a encenderse. interesado. pero.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Carabanchel Bajo.? —añadió. —¿Y qué más? —¡Y de todos los mangantes! —rubricó. ¡Materialista! —¿Y tú qué eres? —le preguntó el del botón—. Yo soy anarquista. —¡Chócala! —exclamó José con entusiasmo.? Yo soy la Pasionaria... compadre? —¡La Patria! ¡Mirad! —rió el hombre. —Entonces... Se bebió otra ronda. ¿El Papa? —¿Yo. ¿cuál es tu base? —¿Base? ¡Hombre! ¿Te parece poca base la libertad? http://quedecosas-mg17.com/ 66 . sí. soltando una carcajada. Fraternizaron. haciéndose el tonto.¿tú eres anarquista de verdad? —Desde que me parieron. —Éste es un primo mío —dijo José. —¿Eh.blogspot. presentando a Ignacio—. Ignacio no supo lo que querían decir...

Catedrales. —Marcó una pausa—.! ¿Quiénes son para dictar leyes? Le hacen a uno morder el suelo y con los cirios le van haciendo cosquillas en los pies. esclavos de los caminos. Al parecer. Morder el suelo. Levantó la vista.com/ 67 . Le vinieron a la mente frases de pulpito: «Ser esclavo es precisamente ceder a las pasiones». no tendremos más remedio que echaros al infierno! —Y mientras tanto pasan la bandeja. uh. —Es un juego de palabras muy bonito. Como en Avila.? —Eso es —aceptó José. No era cierto. —Ahí está —dijo—. José torció la boca como si masticara algo. José se detuvo. De pronto ladeó la cabeza. Las viejas que habían hallado por la Barca. —¡Sí.. Era evidente que aquella súbita aparición le había impresionado. Subieron por las escalinatas. —¿Más allá qué hay? —preguntó.. mi capitán!» Ignacio temía que en http://quedecosas-mg17. José entornaba los ojos para contemplar la fachada de la Catedral.. ¿quién no lo era? El patrón del Cocodrilo. ¡Y su padre.. Discutir de hombre a hombre.. Los gitanos. sino salir. ¡Satanás. sin tanta estadística. confiando en la lotería para poder ir a Mallorca! Regresaron a casa.. como en Segovia. Ahí estaba su primo. lo cual no pasó inadvertido al hijo de los Alvear. como en Santiago.. de lo contrario.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Te diré. Libertad quiere decir libertad: eso es todo. —¡Pero llevan dos mil años pasando la bandeja!. esclavo de Telégrafos.. José le miró con cierto respeto.. esclavos de la vida en Carabanchel Bajo. Llegaba a Gerona hablando de libertad y en vez de tener el espíritu libre para contemplar la ciudad.. y entonces un marino se levantó muy serio y cuadrándose le dijo: «¡A sus órdenes. a un artillero le cayó encima un paquete de harina que le blanqueó el uniforme. César era tan libre que cuando obedecía pesaba menos..blogspot. La fachada ocultaba el cielo y precipitaba la llegada de la noche. Fue una cena animada. El sargento chusquero.. Él conocía eso. que se erguía ciclópea sobre las grandes escalinatas. Y luego no te las dan. donde iba Pilar. No estar ahí pendiente de las porras todo el día y con un Código más largo que la Castellana. ¿Sabes lo que dice mi padre. José puso cara de anarco-sindicalista. Por otra parte. —Yo no creo en estas cosas. y en cuanto a la esclavitud. ¿no es eso. Aquellos soldados.. —Marcó otra pausa—. Matías Alvear no podía ocultar que sentía por José el afecto que da la misma sangre. —¿Cómo compaginarás —le preguntó. —Ya esperaba eso —dijo—. murallas. La libertad. Ignacio se había animado. se ha hablado mucho. ¿comprendes? Dicen: ¡Obedeced... se interesaba por «el ganado». uh. esclavas de su columna vertebral. Ignacio se sintió algo decepcionado. Habían subido por San Félix y de pronto desembocado en la Plaza de la Catedral. ¡Hasta los socialistas hablan de libertad! Y luego expropian las tierras y para repartirlas te hacen firmar mil papeles.. No pudieron continuar la conversación. El primo de Ignacio contó anécdotas muy graciosas de su viaje de Madrid a Barcelona. Esclavo. A la derecha se erguía el convento de las Escolapias. Matías Alvear. ¿Me comprendes? Ignacio movió las cejas. ¿me entiendes? El hombre ha de ser «libre. esclavo de su vanidad.. Éstos —y señaló la Catedral— explotan el miedo. incisivo— la libertad de opinión con la quema de las iglesias? José sonrió. a la izquierda el del Corazón de María.. Ignacio repuso: —Empiezan las murallas. —Marcó una pausa—. ya sé! Tendrías que oír en Madrid. esclavo de su vientre. Quería mostrarse a la altura de su primo. Y muy madrileño..? Las murallas no impiden entrar.

No hay ninguna necesidad. ¡Qué curioso! José oyó algo sobre Salve Regina y sin saber por qué recordó su entrada violentísima en la Iglesia de la Flor. —¡Por favor! —intervino José—. pero no fue así. A Pilar.com/ 68 . y un compañero suyo. Y en cuanto hubo traspuesto el umbral de la habitación. algo cansada. oyó las voces monótonas atravesar la puerta e incrustarse en su cerebro. ¡Cuántos años hacía que no oía rezar! La voz de Carmen Elgazu se le hacía antipática. A Pilar le dio un tirón en la mejilla. ¿No decían que el fuego era purificación? Fue durmiéndose arrullado por los Ora pro nobis de su familia. los Alvear. desde la cama. a humo.! ¡Tengo algo que decirteeee. Yo me iré a acostar. a sacristía y a caciquismo. distinguirlas.. Cada uno puede rezarlo luego en la cama. Y de pronto los altares empezaron a ser pasto de las llamas. —¡Cómo! —cortó Matías—. El forastero.. apuntándole al corazón. Carmen Elgazu dijo: —José.. Su padre rociaba los altares. Se parecía mucho a la voz de Santiago.! A las diez y media. Cerraron el balcón y Carmen Elgazu inició el Rosario.blogspot. Llevaba una pistola y disparó contra un santo. espero que no te importará que sigamos nuestra costumbre le rezar el rosario. José sentía que se le colaba por entre las sábanas como un levísimo escalofrío. y al final lo consiguió. —¡Hasta mañana! Se despidió. Procuraba superar cada una de las voces. aunque fuera por sugestión. Martínez Guerra. Con una voz grave. no sabía cuál. pero que sin duda existía.. No hay por qué alterar la costumbre. Aquello olía a azufre. su padre. poco después de instaurada la República. José le pareció también un hombre guapo y desde el balcón le había gritado a Nuri: —¡Nuriiiii. Acaso disparase contra la «Salve Regina». iba echando por todos lados pedazos de algodón encendidos. quedaron en el comedor. algo apenas perceptible. —¿No te importa? —¿Por qué? Hasta mañana a todos. pero cuando los restantes de la familia contestaban a coro. Se contuvo y a su manera se comportó con corrección. solos. Su tío Matías era el que rezaba con más lentitud. http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cualquier momento José olvidaría que Pilar estaba delante y soltaría alguna inconveniencia. le parecía demasiado rotunda.

Tal vez jugara bien al billar. De buena gana.. —Me extraña... en cuanto se hubo tomado el café.. —Pues no. nada. Desde luego. después de consultar con sus padres.? ¿Roberto. un barrio extremo. http://quedecosas-mg17. desde luego al policía ese me lo traes. Y en cuanto al Museo Diocesano. Hecho. Sí. cuenta conmigo! ¡Plaza de toros! ¿Qué. esta mañana. Tal vez quisiera bañarse en el Ter. Porque aquí lo primero que se hace es esto. ejem! ¿Piscina?. Eso está pasados los cuarteles de Artillería. Ignacio iba pensando en el programa que podía ofrecer a su primo. ¡Canela fina una discusión entre ambos! Luego al campo de fútbol. Ignacio le hubiera acompañado. —¿Cómo? —Nada. Alberto. Traigo una dirección. ¡Anda! Divertíos mucho. aunque el agua estaría aún muy fría. sí. ¡El baile de las modistillas! José se haría el amo. tener un local. José fue escuchándole mientras se desayunaba: —¡No te preocupes! Habrá tiempo para todo..» —Pero. De este modo podría acompañar a José... hecho está. Pero los conoceré.? ¡Bien. O vamos allá. Ven. —¿Quién es ese primo tuyo? —le preguntaron los empleados—. no faltaba más! ¿Y dos para cuidarle? ¡Ejem. bien. «Ya que vas para allá. el teatro. una cosa se imponía: presentarle a Julio García. a deducir de los quince anuales que le correspondían. Ni chóferes ni panaderos ni nadie. la plaza de toros. levantándose—. comentó: «Tengo uno de mis sobrinos aquí.— era de suponer que no le interesarían. Y ahora me indicas esa calle... se fue al Banco con la idea de pedir al director que aquellos ocho días se los diera de vacaciones. ¿Qué es eso? ¿El local? —¿Local.. Los tres cines. El director no tuvo inconveniente.? ¿Es catalanista? ¡Vaya. —Rutila. —A ver. ¿Casino. —¡Bah! ¿Por qué? Cada uno tiene sus ideas. —Sacó un papel. Desde el río la verás. bien.. lo mismo da. si no les importaba..com/ 69 .. —Tú esperas aquí. etc. ¿También seminarista? —No por cierto —contestó Ignacio. —Bien. Siempre se mostraba amable con él.? ¡Ni hablar! ¿Ves? Eso de los Museos me gusta. Carmen Elgazu apareció en el marco de la puerta de la cocina.. ¿qué camaradas? ¿Conoces gente de la FAI aquí? —Nadie. Tocante a las instituciones de postín —Casino. —En realidad —dijo—. Por su parte. ¿irás ahora? —¡Toma! Primero el deber.. pues aprovecha!» ¿Qué diablos se le habría perdido a su primito en Gerona? En cuanto José hubo salido. Esta mañana he de entrevistarme con unos camaradas. lo que tú digas.. De todos modos —añadió Ignacio—. en Telégrafos. «¡Ya que vas para allá. —Desde luego. la piscina que se había empezado a construir al norte de la Dehesa. Estaba encantado con toda la familia y además tenía algo que hacer. Ignacio.blogspot.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO IX Al día siguiente José dijo que podría quedarse ocho días. Matías. ¿Mosén qué.. Un chico estupendo».. De regreso a casa. menos competencia para los turnos de verano. ¡Si hay sirenas. aunque no lo parezca. Es un encargo del Partido. Ignacio se quedó perplejo. —Esto no me gusta. pues aprovecha.? ¿Rutila? No creo. ochenta. lo que tú digas! —De todos modos —añadió. Y las bibliotecas tampoco.

Tenía algo. Algún viajante. Lucía un sol espléndido. ¡Doña Amparo Campo.? ¡Exacto. Pero por la política pierde la cabeza.. vas a ver la que se arma.. Celebra que César no esté aquí.. Los limpias se paseaban aburridos. no se puede negar. con el temperamento español! —¿Ves? Tú haces lo mismo. Me refiero a la CNT. —¡Al cuerno. lo de siempre! Supresión de las fuerzan armadas. —Pero. Siéntate.. ¿Quién es ese Responsable? —No sé.. —¡Claro. Se reúnen en un gimnasio. Tú no los conoces. —¿Qué ha pasado? José había hablado con el jefe de la CNT en Gerona... Ahora hablemos de otra cosa —prosiguió. —¡Toma! ¿Crees que en Madrid dan caramelos? —Claro. rubias? —Pues.blogspot. pero no hubo necesidad.. ya sé quién es! Sí. desde luego no sé si tendrán técnica. En el club de los oficiales se veía a un capitán joven coqueteando con una caña de bambú. «¿Nos traes armas?». pues recordó que su madre le había hablado precisamente del hambre que habían pasado los Alvear. —¿Sabes lo que diría Julio García? —¿El policía ese sabio? —Sí. Como José.. Diría que es el temperamento. ¡Sí. que al parecer lo era a la vez de la FAI. La Rambla estaba desierta a media mañana. día y noche. ¿mala impresión? —¡No tienen la menor técnica! Nada.com/ 70 . Se llama Agustín. molesto por todo aquello—. Ignacio se puso repentinamente serio.? «Nada. Le llamaban El Responsable. Pero no dijo nada. me ha preguntado en seguida.. vive en la Rutila. su sirvienta cargada como los viajantes! Le tintineaban los brazaletes. Unos fanfarrones. muy deportistas... Una especie de burgués. ¿Responsable de qué.. Además. Vista así. —Ignacio prosiguió—: Aquí. pero hay un sargento que antes que él. —Bueno. nada más.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Sí. Uno del Banco le conoce mucho. Carmen Elgazu se quedó pensativa... El español. —¿Agustín. no sé. Ignacio se interesó mucho. Trabaja en una fábrica de alpargatas. ¡Le temía a la posible influencia de José sobre Ignacio! Había llegado en un mal momento. y su hija dándole el pico a un sargento. pues. Ignacio pensó: «Si pasara el cuello de cisne.. a ti también te gustan las armas.. Este se cansó de estar en su cuarto y salió al balcón. —Se sentaron cada uno en una cama—. con los brazos tocando el suelo bajo el peso de los muestrarios. ¿Y tú? http://quedecosas-mg17. Así que. Pero ¡qué fardo de vanidad! Debía de ser terrible andar con tanta vanidad a cuestas.. parecía menos vulgar.. ¡Si conocieras a tu tío! Simpático. —Yo no. ¿Tú tienes novia? Ignacio se había puesto de buen humor. eso creo! He visto a dos rubias por allí.. le faltaban dos meses para los exámenes y lo que Ignacio tenía qué hacer era estudiar. José regresó a mediodía en punto.. —¿Sargento. a distancia. Pero no sabía que fuera. ¡Espera! ¿Es un hombre que tiene dos hijas.? —Reflexionó un momento—. —Ven a mi cuarto —le dijo— y hablaremos. Doña Amparo Campo saludó a Ignacio con una ancha sonrisa..» De anarquismo sabía menos que el soldado del Cocodrilo. desde luego. Son capaces de cualquier cosa... —¿Qué temperamento? —El nuestro. pero sé que el número de afiliados es bastante crecido.» Pero no. —¿Y qué dice? —¡Nada! Una de las dos chicas le gusta.? ¿Alpargatas. ya. Mujeres que regresaban de la compra. ya ves lo que te digo. Ignacio iba a preguntarle: «¿Qué tal la entrevista?». Y no creo que haya manejado una en su vida. —Cree que basta con echar pestes contra los santos. El muchacho regresaba hecho un basilisco.

Ignacio estaba impresionado. Pero en Madrid. o de los hospitales. —A todos nos ocurre —dijo—. quizá no tan rotundamente. Y es que —añadió—todavía no las conocemos lo bastante. ¿comprendes? —añadió José. —Es una tontería. que pasan delante de uno como si uno fuese una mosca. Ignacio había temido que le llamara snob y.? Imposible. —Pareció que el tema le iba gustando—. —¿Yo. Y por lo demás.. dijo. Éstas son las más peligrosas y las hay en todas partes: Barcelona. le explicó que a él también le gustaban todas. a José le pareció todo aquello muy normal.. Gerona.. en cambio.. con sus negros ojos relucientes y el espejo del armario repitiendo hasta el infinito sus gestos. por lo menos. pero debajo del hábito llevan un látigo por si se les acerca demasiado. que vendía cortes de traje tarados y que posaba para los pintores de la ciudad. y con el que podría desahogarse sin vergüenza.. Madrid. Y los proletarios. Si las conociéramos.. Figúrate —añadió— que me gusta hasta la mecanógrafa que vive con mi padre. ni radicales. José era el primer chico experimentado en la materia con que Ignacio se encontraba. «hija de gran familia». —¿Es verdad que con las gitanas no hay nada que hacer? —le preguntó Ignacio. José se lo jugaría a cara o cruz. Al cielo. desde luego. Son víboras. Más de doscientos años llevamos así. igual.. y las que lo disimulan bajo la capa de las Conferencias de San Vicente. —Se hubiera dicho que había olvidado por completo al Responsable—. ¿Qué hará tu hermano? Confesarlas.» Ignacios se reía y le habló de la gitana. Me gustan todas. que el proletario cree que son seres humanos. Andalucía. —Chico.. que nunca arrasarían a nadie si ello implicaba jugarse el pellejo. En cambio José. pero que no tenían nada en la cabeza. No hay ninguno de nosotros. puso la misma cara. Tenía el proyecto de preguntarle muchas cosas. Luego Ignacio se decidió a hablarle de lo que le había ocurrido con la chica de cabellos larguísimos. se veía que nunca la acción seguiría a la palabra. por el contrario. a pesar de que José por un lado se quejaba de que el Responsable le pidiese armas y por otro decía que había que arrasarlo todo.blogspot.. Los del Banco hablaban por hablar. mientras te estaba esperando pensaba: «Me gustaría verla pasar».. José era un exaltado.. porque yo soy como tú. Por de pronto.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella José se levantó. se habrían casado. Habló de otras que conocía. ¿qué? Tocándonos lo que tú sabes. un don nadie. desde el punto de vista postín. «Es. en el balcón. ni jurados mixtos ni los cuernos de Lenin! ¡Arrasar esas víboras como pulgas! ¿Crees que con gente como tu padre esto se iba a terminar? ¿Y con gente como tu hermano? ¿Qué hará tu padre toda la vida? Cursar telegramas que digan: «Princesa del Campo de Velasco de la madre que la parió: el partido de golf será el sábado a las tres». exaltándose inesperadamente—...? No. Pero ¡qué quieres! Ahora mismo. Ignacio pensaba que allí estaba la diferencia. —¡Contra esto luchamos!. Sonríen con tanta naturalidad. es igual —le interrumpía José—. A veces los del Banco hablaban en forma parecida. ¡Ni socialistas.. Le habló de las chicas de la Academia. ¿Tú qué opinas? Entonces José le demostró que entendía algo de la vida.. La corbata ponía sordina a muchas cosas. Iba en mangas de camisa. descendientes de Isabel la Católica. las de aquí no sé. Los tirantes http://quedecosas-mg17. «Son más feas que yo». Si yo te contara. ningún pobre. o de la Cruz Roja. Y tú trabajando en un Banco por veinte duros al mes. Pareció que volvía a pensar en el Responsable o. pero que echaba de menos una novia. Seis ora pro nobis y se acabó. Ahora parecía un tigre enjaulado. Quiso cambiar de conversación. era de una espontaneidad escalofriante.com/ 71 . En la cabeza es igual. ya no nos tomaríamos esa molestia. Una belleza. Verdaderamente.. si abres la cartera. había una diferencia: si ellos hubieran podido casarse con una princesa sin temor a hacer el ridículo. ¿José no. En España las hay de dos clases: las que declaran francamente que lo son. que andan por el mundo restregando su vanidad por las narices de los pobres. que en un momento dado no sueñe con la hija de un abogado o en una princesa.

tosiendo con impaciencia. a querer figurar y humillar a su criada? Había nacido en un pueblo de Ciudad Real. José preguntó: —¿Me da tiempo de escribir una carta antes de comer? Una carta.. eran muy populares y llamativas.. —¡Entiéndeme! Desde luego no sería de la FAI.. —Pues verás. lo lamento.. —Así.. —Bueno. A mí siempre me ha parecido que yo lo llevaba en la sangre. con los pies plantados en el suelo—. Ya lo creo que sabía quien era.. Decía que no http://quedecosas-mg17.. Ignacio asintió con la cabeza. bueno. Pero luego se quedó pensativo de nuevo. a mi modo de ver. aunque su primo no lo viese... —¡Caray. tal vez — había llegado a querer ser una señora. ¡Así que el Responsable era a un mismo tiempo jefe de la CNT y de la FAI.. ¿Por qué extraños caminos —de sangre. Ignacio pensó en la última que se había recibido del Collell. —Sí.. ¿Qué culpa tienen las señoras de las Conferencias de San Vicente de Paúl? José encogió las piernas y las cruzó una sobre otra.. —Pero si fueras rey. Para que mañana la sangre sea otra. que tú crees que las ideas políticas se llevan en la sangre.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella le subían o bajaban según hablase de Isabel la Católica o de los jurados mixtos. Las llamaban «las vegetarianas» y siempre andaban por el Ter. Consideraba burgueses incluso a los obreros en paro del bar Cataluña. eran los de la FAI. ¿Es que de pequeño viste algo que te quedó grabado? José se tumbó en la cama y se puso a fumar en esta posición. pegados a sus pantalones. Eso del Palacio es verdad a medias. ahí lo tiene.. Era más profunda que la que acostumbraba a dejar César.. todo estaba lleno de él.. sin aliento de asno y buey... ¿comprendes? Hay que arrasar lo que sea. especialmente aquella habitación..blogspot. Claro. Un ansia de justicia que. Nunca te has preguntado. para el bien de la humanidad. sería rey. primito.. Te lo preguntaré de otra forma. pero con más años a la espalda. en la forma. Lo mismo que José. Los internos jugaban y él recogía las pelotas. José guardó silencio un momento. Si tiene la culpa él. Ignacio oyó que la puerta del piso se abría y reconoció el ruido característico que hacía su padre con las llaves. ¡Qué sé yo! A lo mejor me cargaría a los ministros uno tras otro. en una especie de pesebre.. ¿qué responsabilidad hay? —Marcó una pausa—. Varios muchachos jóvenes le escoltaban siempre. No vamos a andar con microscopios para ver si los glóbulos tal y si los glóbulos cual. ¿Por qué el recuerdo de César le asaltaba cada dos por tres? Claro. Pero sería revolucionario de otra manera.. Si hubiese nacido en Palacio.. no tienes un pelo de tonto! Pero. ya sé por donde vas. —Todo se lleva en la sangre.. pero que en lo más hondo de lo que decía latía un punto luminoso de verdad. Eso es una frase.. Ignacio meditaba.. Ignacio se rió. y si la tenía su padre.... Ignacio dijo: —En ese caso. Eso no es una razón. y se acabó. cuándo empezaste a tener esa manera de ver las cosas. Ignacio le preguntó: —Dime una cosa. ¿Cómo era posible que su padre fuera tan distinto de José? Pensó en doña Amparo Campo. —¿Qué quieres decir? —Quiero decir... ¿por qué eres así? José le miró. Pensó en el Responsable. César escribía que todos los jueves por la tarde era el encargado de recoger las pelotas en las pistas de tenis..! Y sus hijas. claro. La del sargento era conocida por toda la ciudad. —Marcó una pausa—.. y pedía armas! ¡Bah.. las dos rubias del Responsable. balanceando el zapato. Se le antojaba que su primo era un exaltado. —de repente se incorporó y se sentó frente por frente de Ignacio. —Ya te dije que desde que me parieron. El que la hace la paga. Ignacio vio la huella que José había dejado en la cama. —Exacto..com/ 72 .

blogspot. ¿Hay otros. tunantes? ¿Es que no oléis el arroz? Ignacio y José se levantaron y abrieron la puerta. Estas amigas de Pilar quieren conocerte. Nuri. ¡Ah! Lo principal. Entonces recordó muchas otras cosas de César. pero era así. —Claro. —Miró a su madre e inclinó la cabeza— y a Navarra... contra la Enseñanza laica. —Todo en conjunto. evidentemente dispuesta a continuar ocupando el primer plano.. por lo que hacía en las monjas y por si la había imaginado tal como era o un poco más baja. el Estatuto Catalán. Matías intervino. Matías llamó a la puerta de la habitación. —¿El Gobierno? Pilar se ruborizó. es pedir la amnistía para los militares que se sublevaron en agosto. —También nos ha dicho que hoy hay un mitin para protestar contra eso. un poco molesta porque él prefirió hablar de Inglaterra —de la miseria de algunos barrios de Londres — y de Norteamérica —los linchamientos de negros— a interesarse por ella. —Hoy hay un mitin. —Movió la cabeza—. Un poco dura.com/ 73 . mirando a José—. oh. Pilar se refiere a la Ley sobre las Congregaciones. y tal vez en el fondo uno y otro persiguieran lo mismo.. Por ejemplo.. en efecto. Matías comprendió y dijo: —Mira. más importantes aún? Ignacio alzó los hombros. Y hablarán de esa Ley. —¿Esas cosas os cuenta la Madre? Pilar prosiguió. Quieren protestar. Hacía ejercicio al aire libre. con los auriculares de la galena. —Son muy guapas —dijo—. Y las concesiones a Vascongadas. desde luego. cuando recogía las pelotas de tenis! Todo aquello era un modo de expresión muy distinto del de José. Pero —añadió— no creo que sea el tema principal.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella conseguía entender una palabra de lo que hablaban. Esta vez fue Ignacio quien intervino. en vez de llamar a la puerta de abajo.. que a los postres la chica quiso dejar sentado que también entendía algo de aquellas discusiones. llamaron a la del piso.. que llevaba cilicio.. mejor dicho que no entendía su manera de contar por sets. Después de comer. treinta cuarenta. http://quedecosas-mg17. Sus padres lo ignoraban. De la CEDA. Contra. —dijo—. «¿Qué diablos querían decir?» De todos modos. claro —explicó. ¿en Madrid también persiguen a las monjas como aquí? —¿A las monjas? —Sí. aunque no tanto como Pilar —añadió. Les había puesto un cordón larguísimo para poder pasearse por todo el piso. Pilar se había pasado todo el almuerzo contemplando a su primo. —José.. De tal modo. Entraron en el comedor remoloneando. Matías preguntó: : —¿Dónde dan eso? Ignacio dijo: —En el Teatro Albéniz. —¿Quién persigue a las monjas? —El Gobierno. estaba contento. Un día Ignacio le vio en la cama: llevaba cilicio. La Madre nos ha dicho que ha salido una ley.. conducidas por Pilar y como dirigiéndose al cuarto de ésta. José.. no?. ¡Vaya por Dios! Ignacio vio que José se agachaba para recoger un papel. Treinta iguales. Los demás locales son pequeños. ¡Horrorizaba pensar que a lo mejor lo llevaba al agacharse. María y Asunción. —¿Un mitin?. José le preguntó: —¿Ah. Matías estaba allí. —Sí. José miró a las tres chiquillas sonriendo.. —¿Qué hacéis...! —Y todas entraron precipitadamente en la habitación. —¡Oh.

—¿Va a entrar aquí? —preguntó. Entró en el comedor sonriendo. —Todos se volvieron al oír su voz y ella sonrió con coquetería. Carmen Elgazu no sabía qué hacer ni qué decir. —¿Qué tal marchan aquí? —preguntó—. Pero entonces el timbre de la puerta volvió a sonar.. Matías dijo: —Es. —Y de repente añadió. —¿Por qué dices eso. ya lo sabemos.. Ignacio precisó: —Es anarquista.. En Madrid se gastan millones para propaganda. Era la primera vez que en aquella casa se desairaba a un sacerdote. Poco después entraron Nuri. pues ya abría la puerta del cuarto y se metía en él. es.. pero ante su asombro Matías asintió con la mayor naturalidad. ¿qué ideas tiene? —preguntó. —No lo dudo. seguido de Ignacio. Mosén Alberto quiso disimular. Carmen Elgazu abrió los ojos. —De eso.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella José se olvidó de Pilar y de que el fin de aquel mitin era tranquilizar a las monjas. hay gente que los sigue.. José meditó un momento. Pero no fue así. —Sí. Ignacio fue a abrir. —Ya.. Éste le miró e hizo una casi imperceptible inclinación de cabeza. Matías se volvió hacia Carmen Elgazu. —Por lo demás —dijo—.. María y Asunción. sí. al oír la palabra mosén. —Claro. pero en el acto comprendió que lo que buscaba José era evitarlo. y José se disponía a darles detalles sobre la familia de Burgos.. Ignacio se disponía a presentarlos. mujer. Si me permitís me iré a mi habitación a escribir unas cartas. mosén Alberto preguntó. —Pues. irrumpía en el pasillo. Tiene su manera de pensar. un chico alegre.. Pilar intervino. Matías? —intervino la mujer.. en tono de simple curiosidad.. Mosén Alberto se miró la sotana. por el asunto separatismo. mi sobrino. En aquel momento mosén Alberto. Exactamente. —Es mosén Alberto. ¿Quién era? Matías y Carmen Elgazu reconocieron en seguida la voz de mosén Alberto. y se cruzó con José. inesperadamente. arrugó el entrecejo. —Hizo un gesto de impotencia—. Y levantándose se dirigió al cuarto de Ignacio. Matías dijo: —Aquí.com/ 74 . —Ya sabréis que el Partido lo fundaron los jesuitas. Supuso que a José le divertiría tener un sacerdote tan cerca. como dispuesta a desahogarse—. —¿Miedo él. —Porque es lo cierto. José.. ¡Por desgracia! http://quedecosas-mg17. —Bueno.para ellos es un hueso. —Ya lo veo. ¡Vamos! Quiero decir amable y tal. dirigiéndose a Carmen Elgazu: —¿Es el que intervino en Madrid en la quema de las iglesias? Carmen Elgazu asintió con la cabeza. Después de un silencio.. —informó Matías a su sobrino. Se interesó por la CEDA. ya se lo puede figurar —contestó Matías.? —Iba a añadir algo pero Matías le hizo un signo invitándola a tranquilizarse. Se le veía dudar. —dijo. —Así es... no lo dudo —asintió mosén Alberto en gesto que daba por zanjado el asunto—. supongo.blogspot... la Madre no ha dicho nada. que se había quitado el manteo y el sombrero en el vestíbulo. ¡qué duda cabe! Gil Robles tiene prestigio. Los jesuitas son los que aconsejan a Gil Robles. Carmen Elgazu intervino. Parece que le damos miedo.... Todo el mundo presenció la escena. con brusquedad—. ¿comprendes? Pero en fin.

De modo que todo cuanto hacía por el Partido lo hacía con unción religiosa. éste era su gran drama: con aterradora frecuencia sentía repugnancia física por las personas. tía! Carmen Elgazu levantó la cabeza. Claro. de anchos hombros. que regresaba del colegio. es algo físico —se repetía a sí mismo.. Otras al dar la Comunión. ¡Me asusta pensar que van a salir ocho días juntos! —¡Ni una palabra! —exigió Matías repentinamente serio. el pelo brillante. brillante. Ignacio se lo notaba en algo indefinible al clavar la aguja. Ahora miraba a Gil Robles como a hijo suyo. ahora ya los he visto a ustedes»..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Me gustaría que le hablara usted delante de Ignacio! —prosiguió. Otro le enseñó un libro en el que se decía que el ejercicio prolongado de la castidad puede en ciertos casos producir estas reacciones. decidida—. CAPÍTULO X El subdirector del Banco de Ignacio estaba convencido de que la CEDA obtendría mayoría absoluta en las próximas elecciones. —Tú. Cuando salieron del cuarto fue en busca de Carmen Elgazu. —Voy en seguida.. María. Por suerte Nuri. al igual que el cajero. otras cuando en el confesionario el penitente se le acercaba demasiado. dos. gran nudo de corbata. ¿No tenéis ducha? —Lo siento. ya eres mayorcito. que es tarde. Un hijo que le hubiera salido precoz. Nada del muchacho le caía en gracia. Tenemos que ir al mitin. Era algo extraño que le recorría la piel. —Sea lo que sea. pero en fin. dos. Por ello aquel día sufrió horrores ante la actitud de Matías. ¿comprendes? —¿De veras? Uno. hay que ir. Sentía por él repugnancia física. uno. Ignacio llamó a la habitación de su primo y entró. abajo.blogspot. ¿no es eso? —No tanto.com/ 75 .. A veces lo notaba cuando le besaban la mano. Uno. —¿Por qué se ha encerrado en su cuarto de esa manera? —insistió Carmen. Su traje azul marino. arriba. —Cierto —admitió el sacerdote. abajo. haciendo gimnasia ante el espejo. —¿Me compráis un helado? http://quedecosas-mg17. Era un hombre tranquilo. Cuando estaba nerviosa.. Encontró a José medio desnudo. En realidad. Mosén Alberto se tomó la taza de café «sereno» y dijo: «Bueno. Carmen Elgazu zurcía calcetines junto al balcón. dos. Carmen Elgazu creía que era Ignacio quien le pinchaba. En diez minutos José estuvo preparado. no había conseguido tener hijos. —Eso. Arriba. Cuando salieron a la calle se cruzaron con Pilar. que. Asunción y Pilar entraron en tromba y despejaron la atmósfera. mosén ya conoce su oficio. —Estará lleno.. Ignacio añadió. —Es algo físico. Nada podía mosén Alberto contra aquel sentimiento: Ignacio le sacaba de quicio. —Id con Dios. —¡Hasta luego. de ojos bonachones. y discretamente se retiró. ¿por qué? Mosén Alberto le miró. Los empleados se mofaban de él. —Voy volando. en slip. por su parte: —Y hablarle delante de mí. quien le prohibía con la mirada empeorar las cosas. aunque en el fondo le querían porque en el trabajo les daba facilidades. A las seis y media Ignacio subió al piso en busca de José. Un médico lo atribuyó a disturbios gástricos. —Anda.

? —¡Sííííí. es no hacer nada. de pie. justa y cristiana. pero surtía efecto. Tuvieron que instalarse en el pasillo central. es cierto! Me he dado cuenta ahora. Se acercaron al carro con tres capuchas que se había instalado frente al Neutral. —¡Caray con los jesuitas! —comentó José. de pie en el pasillo lateral derecho. José dijo a su primo: —¿Sabes que Pilar empieza a ser de buen ver? Ignacio asintió. se prohíbe la enseñanza religiosa. —¡Sí. Burguesía y muchos jóvenes del Partido. lleno a rebosar. ¡Es para mí un honor. Muchos de ellos piden a sus antiguos propietarios volver a las condiciones de antes. ¡El primer orador! Dijo que el programa social del Partido se inspiraba en las encíclicas papales y que su fuerza residía en la moralidad de los dirigentes. De la influencia del oficio sobre la mentalidad.com/ 76 . como todo el mundo. que van contra lo tradicional en la Patria. Hasta el tercer orador no consiguió localizar a su padre. Debía de haber muchos curiosos como ellos... —¡Señoras y señores! —empezó de pronto el cuarto orador. No decía nada. Brillaban las banderas. sensación de juventud. y a Julio García. surgiendo un palmo más que los demás. «Han dejado a los colonos sin créditos. viéndola a lo lejos.. Se queman iglesias. Aumentar los salarios sin conseguir que los obreros amen su oficio. esta vez agitando las manos: —¿Queréis una Patria próspera.» Todo bien. —¡Un cucurucho para la señorita! —¿Vainilla o chocolate? —Mitad y mitad. con el mismo aire satisfecho de quien asiste a una revista con combinaciones de luces.. Grandes carteles. y hasta los salones de espera de ciertos abogados populares están llenos de revistas pornográficas.. En el camino. se implanta el divorcio. Entre el público se veía muy poca gente de la clase trabajadora. por algo indefinible en el optimismo de su rostro. y todavía la Plaza de la Independencia era un hormiguero de gente.! El orador era un hombre experimentado.. donde. efectivamente..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¡Hombre! —José echó mano a la cartera. —¿Queréis prestaros al juego de las fuerzas marxistas y extranjerizantes que invaden nuestro suelo. —Por eso estáis aquí en tan gran número. todo perfecto.. sin nada. don Santiago Estrada.! Luego preguntó. se persigue a las Congregaciones. que comunicaba. El silencio sepulcral que se hacía cuando el primer orador terminaba de sacar sus cuartillas y se disponía a hablar. El Teatro Albéniz estaba. El fracaso de la Reforma Agraria. Entraron dando codazos. Los preparativos era lo que más gustaba a Ignacio. presionados por la masa. con voz dispuesta a levantar a las masas—. pues vio a la Torre de Babel. simpatía a la multitud. Es curioso —añadió— lo que cambian las personas vistas de lejos.blogspot.? —¡Nooooo. «Un hombre sin oficio es un desgraciado —dijo—. la sonrisa optimista del jefe.» Luego habló de los obreros. El aspecto del escenario era impresionante. Hay que dar un oficio a cada hombre y hacer que lo ame. Luego describió la incalificable demagogia de los gobernantes de la República. «Estamos gobernados por gentes que creen más en París y Londres que en España.. las joyas de varias señoras de la presidencia y la calva del subdirector.. Las ovaciones se sucedían.. ¡Todo eso es progreso! Y los quioscos y las barberías. sin elementos.. Porque sabéis que los dirigentes de la CEDA son personas honradas.» Describió la terrible campaña antirreligiosa en todos los sectores de la sociedad. con brazaletes verdes en la manga. Ignacio recorría con la mirada toda la platea y los palcos en busca de gente conocida.! http://quedecosas-mg17.

! —¡Bravo. sin afeitar. eh? ¿Y vosotros qué? ¿Tocando el violón? —Un par de esas píldoras y van que chutan. abajo» de aquella tarde. Ignacio vio al agresor caerse desplomado: Hubo un gran barullo.! —¿Qué les daréis? —gritó. Por fin susurró. —¡Nosotros daremos a los ciudadanos. apretados. andando. abriéndose paso hacia ellos. ¿en la tripa. intentaba ver a través de sus gafas ahumadas.. La Torre de Babel.. Al llegar afuera. murmullos. pero lo suficiente para que el agresor recibiera una respuesta que justificaba el «uno... con el rostro ladeado: —Cuidado. como si hubiera reconocido la voz. qué?» Esta vez José no tenía nada que ver. Ahora. —¿O un pico y una pala? El escándalo fue fenomenal. —¡Qué tiene que ver! —La cosa estaba clara. y no los ha dado! ¡Es Azaña quien los ha prometido! ¡Para bombones. Silbidos. —¿Tú crees? —Y de repente le agarró por la solapa—. vivas. ¿Un bombón? Era la voz de José Alvear. que esto quema. Disimulando. José. —¡Mira! —exclamó José—. Y vosotros ¡qué! ¡Mutis como ratas! Si me cortan el pescuezo. No voy a meterme entre rejas para darte http://quedecosas-mg17. una voz rotunda. con la barbilla dio un golpe rápido y seco a los dedos y luego dijo. salió de un café un hombre bajito. arriba. que se impuso en la sala—. erguido en primera fila. ¿no es eso? ¡Si estuviéramos en Madrid hablaríamos con calma! —Y le soltó. El hombre bajito se irguió sobre sus pies.. moviendo la cabeza. yo ya me había jugado esto —y se pegó a sí mismo. guiñando un ojo a José y a Ignacio.. El orador no se había dado por vencido y agitaba sus brazos intentando reconquistar la atención. Sus ojos habían ido cobrando el color del acero. nene.. —Conque. No fue gran cosa. fuera! ¿Y Sanjurjo..! Un silbido escalofriante cruzó la sala. Armar camorra.. «¡Fuera. Matías Alvear miraba por todos lados.com/ 77 . ¿me oyes.. José se paró.. le infundían una extraña expresión de energía. ¿qué pasa? Mala suerte. Ignacio le siguió a distancia. nuevos gritos de ¡fuera.. ¡Nosotros no prometemos bombones! ¡Es Largo Caballero quien los ha prometido... José sintió que una mano poderosa se posaba en su hombro izquierdo. y se quedó mirándole. dos. y fue acelerando el paso hasta alcanzarlos y ponerse a su lado.. Habituado a aquellos lances. —¿Y qué? La CEDA no es peligro aquí.. en la mejilla—. —¡No! —gritaba—.? ¡Nada de ratas! Cuando tú mamabas. componiéndose el nudo de la corbata—. —Y dio media vuelta con los agentes. Sin embargo. con las manos en los bolsillos.blogspot. ¡Aquí sabías muy bien que nadie te cortaría el pescuezo! Conque ¡menos chillar! —Pero el mitin continúa. ¡Ahora aparece el Responsable! —Buen trabajo. todo el mundo se puso en pie. Mueras. seco. —Mañana le traes a tomar café. ¡En Madrid hubieran salido cincuenta en mi ayuda! —Aquí nadie te conoce. Julio dijo.. se dejó expulsar del local.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella La atmósfera se había caldeado. fue él quien recibió un puñetazo en la cabeza. camaradas —dijo éste. los de Casas Viejas. —¿Sí? ¿Te ha gustado? —Ese bombón lo llevarán en la tripa. de pronto. acompañado de dos agentes. y los labios. —¡Qué borregos! —comentó José.. dócilmente. arrastrando con lentitud las sílabas: —Nada de ratas. dirigiéndose a Ignacio: —¿Es tu primo? —Sí. fuera! De repente Ignacio distinguió a Julio.

José exclamó: «¡Aquí envejecería yo en menos de un mes!» Matías Alvear e Ignacio tenían idéntico temor: que Carmen Elgazu se enterara de lo ocurrido. Procure tener caridad. para ti y para ése. Un quinto. pues al día siguiente mucha gente hablaba de ello. doña Carmen? La mujer notó algo raro en varias de las vendedoras. en realidad. y luego se repitió la escena del rosario. no era la misma.. José se había levantado en plena forma.blogspot. aquello era vivir. un viejo canónigo de una paciencia infinita. Antes de las diez. pero ojalá le hubiera venido un calambre al tomar el billete en la estación. —¡Virgen Santísima! ¡Déme. Ignacio le había seguido. —continuó. déme la merluza! —Hace usted muy buena compra. Es del Cantábrico.. de la de Bilbao. doña Carmen. ridiculizando al orador. lo de José tuvo. Aquí os querría yo ver. una de ellas. El Tradicionalista juzgó un éxito que el único obstructor hubiera resultado «un forastero menor de edad». Contra esto. pues tomaba las decisiones más bruscas e inesperadas.. Pero a la mañana siguiente Carmen Elgazu lo supo todo de pe a pa. M. hijo». volviendo a arrastrar las sílabas— con tanto obispo y tanto obrero lamiendo al patrón. —Pero ¿qué pasa?. En fin. al parecer. Dios me perdone. ¡Aquí hay mucha confitería. Por desgracia. y le había propuesto a Ignacio ir a ver la parte moderna de Gerona. El Demócrata hizo varios comentarios jocosos. Sin embargo. Durante la cena hablaron de la familia de Burgos. en el piso ya no había nadie. Aunque. Matías se pondría furioso. se lo contó. Cuando los tenía cerca. Ignacio estaba sobre ascuas. Carmen Elgazu regresó a casa desorientada. aunque esta vez José se quedó dormido como un tronco nada más meterse en cama. sin acordarse en absoluto de lo ocurrido. http://quedecosas-mg17. Carmen Elgazu pensó incluso en ir a Telégrafos y comunicar a Matías lo que había decidido. ¡Si es que tomó el billete!». tal vez fuera él quien tuviese razón. —Yo querría verte a ti en Madrid —contestó José—. ¡Durante la cena se estuvo comiendo con los ojos a su sobrino! Cuan cierto era lo de los «resabios» de que hablaba mosén Alberto. La gente estaba acostumbrada a interrupciones de aquel tipo en los mítines. —Bonita excusa. Pero le pareció demasiado espectacular. «¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Y no me dijeron nada! ¡Y esto tiene que durar una semana!» Estaba decidida a provocar un escándalo.com/ 78 . hija mía. Cuatro gritos.. Ella había dudado menos que mosén Alberto y se lo había dicho al confesor habitual. comprendiendo que hay personas cuyos actos impiden pensar. —Y se fue. y por las noches todos jugáis juntos al dominó! —Dominó. «Señor.. José continuaba arreglándose el nudo de la corbata.. Estaba furioso porque no se había ofendido. Fue en la pescadería donde la informaron.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella gusto. y en Madrid ya os mandan de inspección. se sentía arrastrado por una carrera apasionante. A esto se refería cuando le decía a Ignacio: «¿Yo perfecta? También tengo mis celos y mis cosas. —Esta mañana ya te calé. y el canónigo le aconsejó: «No se torture. Señor —pensaba Carmen Elgazu—. Claro que. ¿eh? ¡Toma! —y escupió en el suelo—. Era preciso no aludir para nada a ello. Por lo demás. Sin embargo.. Carmen Elgazu tampoco lo podía remediar: sentía repugnancia por varias personas. no podemos nada». —¿Merluza. ¿qué pasaba? La postura de José no había quedado muy holgada. José era una de ellas. Si bien el otro parecía tener más experiencia. A su lado era imposible ordenar las ideas.. Toda la familia de su marido. Era la primera vez que le dedicaban «aquello». que le tenía gran simpatía. Abres la boca y te encuentras con un chupinazo dentro. una gracia especial. ¿por qué me miran así? —Finalmente. exclamó para sí.

tuvo mucha paciencia con sus hermanas.. al verlos entrar. en el fondo. que la CNT pita. yo todavía ni una postal. sobre todo.» Matías se despidió de ellos. que a José le pareció espantosa. Allí tuvieron la gran sorpresa. en Bilbao. No se sabe si huelga general. —¡Hombre! —exclamó José—. y además había habido varios despidos. Recordó que éste. Los Costa. El patrón. —Mándales un telegrama —propuso Ignacio. por la Sección de Correos. ¡Qué le voy a hacer!» La maleta de José estaba allí. sin afeitar. «¡Sí. Matías no pudo atenderlos como hubiera deseado. Pero desde luego el Responsable abría brecha.blogspot. Los ojos de acero del Responsable los tenía clavados en la memoria. «Ya lo viste. Lo mismo que Ignacio. cinco días que faltaban no eran mucho. A la de Ignacio. usted!» Ignacio soltó una carcajada. Las andanzas de Ignacio y José eran diversas. que en cierto modo le daba carta blanca. Al regresar al comedor vio que el Sagrado Corazón. Primero habían ido a la barbería. pero no debía disgustar a Matías. los jefes de Izquierda Catalana. echaron a andar hacia Telégrafos. A éste le había parecido que el gesto del jefe anarquista de pegarse. Bajito. al parecer. «Contra esto no podemos nada. «¡Nada! Cuando llegue.. Mientras hacía la cama de José. pero era de una tenacidad implacable. ya me verán. algunas de las cuales le ponían nervioso. Al hacer la cama de éste. CNT.. seco. Todavía no había digerido su encuentro rapidísimo con aquel personaje. situada en la arteria comercial de la ciudad. divertido. Lo mismo entre los camareros. Señor. —¿Cómo huelga? —Sí. porque en el Banco le habían afiliado a la UGT. Pero no lo hizo. le reconozco a usted del mitin.» Aquel pensamiento le envaneció tanto que decidió no mandar el telegrama. Y su gorra calada hasta las cejas. sentado en su trono. A José le hubiera gustado olfatear por Telégrafos y. a pesar de todo? Ignacio no estaba muy bien informado. pensando en Matías. Eso cuentan. Arrastraron a mucha gente y además impusieron la moda de las lociones y de las propinas crecidas. «Ya ves.. Ignacio ya había oído hablar de ello. —Habrá huelga —les dijo— y todo el mundo manda telegramas. Pero consideraba que para Ignacio todo aquello no era bueno. sintiendo que del de José se había desprendido lo antes posible. José quedó estupefacto. Le gustaba ver montones de cartas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ahora hubiera podido aprovecharse de esta última frase.» José le preguntó: —¿Y me dijiste que se reúnen en un gimnasio? —Sí. de repente: «Ahora me doy cuenta de que desde que salí de casa no les he mandado ni una postal». con mucho cuidado. Nunca había comprendido por qué la gente se escribía tanto. Todo aquello la tranquilizó. Tenía mucho trabajo. «¡Si Vos protegéis a mi hijo. al parecer injustificados. Es una idea. sostenía en la palma de la mano el globo que representaba el mundo. calle del Progreso. tuvo una gran dignidad.. la habían hecho prosperar. Recorrieron la Gerona moderna. iba pensando: «Caridad». José volvió a pensar en el Responsable. Tenía poca ayuda. en la mejilla. http://quedecosas-mg17. «Curioso —pensó — que un grito anticedista pueda valer un masaje. Sentía deseos de abrirla.. Había una gran quietud matinal en toda la casa. Luego fueron a la Rambla comentando lo de la huelga.com/ 79 . Pero los camareros eran menos decididos y por otra parte pertenecían a la Unión General de Trabajadores.. contempló un momento su pijama. sí. o sólo de la CNT. José le preguntó: —¿Así. A las doce dijo. lo reconoció en seguida: «Amigo. «¡Ignacio!» Lo dobló con cuidado. —Y alegres. Los ferroviarios cobraban un salario ínfimo. Pida usted el masaje que quiera». me río yo de la CEDA y de los mítines!» Luego pensó que.» Aquello puso definitivamente de buen humor a José.

—¿Sus hijas también asisten a las reuniones? —¡Cómo! No abandonan nunca a su padre. Ahora recuerdo que la Torre de Babel un día fue allá y se encontró en pleno jaleo. La Rambla estaba abarrotada de estudiantes. precisamente frente al café de los militares. —¿A broma? Chico. cuerdas con anillos. Pero no sé si está afiliado o no. Conozco uno. lo consideraba un acto inútil.. José continuó mirándole e insistió: —¿Tú conoces algún comunista? —Pues. —¡Vaya! Con el retrato de Stalin y demás.. no! También saben divertirse. Dividía los actos en útiles e inútiles. —¿Te vienes conmigo.. —¿Y la CEDA? —¡Uf! Es una especie de Balneario.. Se reúnen en una barbería. —Ignacio se echó a reír—. peor que la CNT. Sentarse en el coche del tren y desplegar el periódico como si uno estuviera solo. Ya te digo.? Ignacio reflexionó. —¿Y los comunistas? —¡Oh! Ésos... —¡Vamos! Ignacio añadió: —Desde luego. —Pero. http://quedecosas-mg17. José sonrió: —¿Más que el subdirector. hablando del policía decía siempre: «Sólo tiene un defecto: que es un fanfarrón». se acercó a una muchacha que pasaba sola. Se detuvo un momento en el centro de la Rambla. cuando quieren. José se volvió de repente. A José le entraron unas ganas inmensas de conocer todos los locales políticos de la ciudad. Al parecer a veces terminan como si todos fueran atletas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio le explicó entonces que el cajero del Banco Arús vivía enfrente y siempre les contaba el pintoresco efecto que hacía ver a unos hombres muy serios.. ¡Bueno... paralelas.. ¿no? Ignacio se detuvo a su vez. ¿y qué sabe el barbero de comunismo? —No sé. El sol caía vertical.com/ 80 . José no reaccionó como Ignacio había supuesto. Del Banco. chachi? Había algo que Julio García no podía soportar: la fanfarronería.blogspot.... que desde luego siempre lee a Marx y cosas por el estilo. —¿Y Liga Catalana? —¿Liga Catalana. El Responsable sentado en el potro y éste haciéndole dar tumbos. y le dijo: —Aquí tomáis a los comunistas un poco a broma. Según lo que entiendas por personalidad. —Ignacio se animó hablando de ello—. La fanfarronería la consideraba siempre inútil. —¡Caray! Como si dijéramos. A mí me parece que si peco por algo es por tomarlo todo demasiado en serio. no sé.. No lo he visto nunca. —No sé. Ello era tanto más sorprendente cuanto que Matías. —Es así. una familia modelo.. Miraban una revista antigua en que se veían unos oficiales rusos y el barbero decía: «¡Eso es pelo bien cortado y no lo que hacemos aquí!» Y todos los clientes asentían con la cabeza. que tenía fama de certero. no. discutiendo de salarios y demás. etc. rodeados de poleas. allí es el que tiene más personalidad.. y sus hijas rubias haciendo bíceps con dos bolas de hierro. —Si la sesión se prolonga —añadió— sin darse cuenta empiezan a Utilizar los objetos.? Un despacho de notario. —Entiéndeme... José también se divertía. Ignacio dijo: —¡Toma! Eso significa que es la hora de comer. —¿Y qué tal? —Es un compañero de trabajo. Creo que no.

Pero Matías. se levantó en seguida y por su actitud creó un clima de confianza. durante su infancia. en Madrid. Matías le preguntó: —¡Bah! ¿Por qué te interesa tanto este asunto? —¿Por qué? Pues porque sí. había dicho: «Te equivocas. Lo que yo daría para que fuera un auténtico teórico del anarquismo.. —¿No crees que hay anarquistas en todas partes? Julio hizo un gesto de desolación. Julio http://quedecosas-mg17. toda una licorería. De ahí que cuando.» Les abrió la criada y los hizo pasar a la sala de estar.. Me parece que es muy capaz de sostener una controversia». se dijo: «A ese mocito le doy yo una lección». José. El cigarro habano le daba un aspecto sorprendentemente burgués. «Ya sabes que sólo hay una verdad.? Tanto mejor. en el mitin de la CEDA. como Matías. Julio había exclamado: —¿De veras. no tuvo hermanos. Tuvo que arreglárselas solo. Julio apretó un botón de un mueble que tenía al lado y en el acto apareció. ¿Usted qué prefiere.. del que nunca se sabía si decía todo lo que pensaba o sólo la mitad. —José parecía enteramente un caballero. A Carmen Elgazu aquella visita no le había hecho ninguna gracia. José dijo. Se ha leído más de un libro. Estrechó la mano de José y al mismo tiempo el antebrazo de Ignacio. pensó que se parecía mucho al mueble-bar. Al verlos. hijo: ser bueno. cada vez que recibía un par de bofetadas injustas: «Ese hombre acaba de ejecutar un acto inútil». Y en cuanto entró doña Amparo Campo. junto con Ignacio. Estuvo mucho tiempo pensando.. del clásico mozalbete de la FAI dispuesto a tirar un petardo en un desfile o a pegar una paliza al primero que defendiera la conveniencia de las Aduanas. en el camino entró en un estanco y se compró un cigarro habano. con bata verde y encarnada. pensó.. ¿sabes? Quiero decir que los hechos. Cuando las cosas se ponen oscuras es cuando él tiene que dar su opinión.» «Sí. En seguida viene mi mujer y tomaremos una copa.com/ 81 . Y entonces decidió pegar el primero. Y por eso le invitó a tomar café. Sin que ello le reconciliara con la fanfarronería.. en el Neutral. Pero un día se dio cuenta de que a fuerza de actos inútiles el prójimo acabaría por aplastarle la nariz. bruscamente: —¡Vamos. —Señora. —¿Qué periódicos lee? —Chico.. Esta muy enterado. «Claro. los conoce al dedillo.» ¿Te das cuenta? José se había quedado inmóvil. vio a José con su aire de perdonavidas y supo que no sólo él había sido el primero en armar escándalo sino que había tumbado de un puñetazo a un pobre panadero que había perdido la calma. —¡Caramba! A eso se le llama puntualidad. Porque estamos en el país del anarquismo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio García. Las frases de trámite duraron poco. siento decírtelo. En cuanto todo el mundo estuvo servido. está muy documentado. Por el físico de José y sus métodos directos dedujo que se trataba de un ser primitivo. la República es siempre algo. rutilante. que le acompañaran en sus andanzas. —¡Sentaos. siempre habla en términos vagos. quién sabe. «Ignacio entre dos fuegos». claro. José? —Viendo que José se mordía los labios para reflexionar. pero anarquistas ya sólo quedan en España. —Especialmente en cuestiones políticas. vamos a conocer a esa fiera! —Y al saber que le daría un excelente coñac. sentaos! Encantado de teneros aquí. mirando a Ignacio. yo creo que los lee todos.blogspot. Y tú lo eres. —Matías. a su manera. Por su parte Ignacio había advertido a José de que Julio era un hombre bastante complicado. en la que Julio se hallaba esperando. Aquel mueble-bar encantó a José.. Una vez más le había advertido que a todas las teorías que oyera les hiciera poco caso. y en algunos países de la América del Sur. Por su colorido y exuberancia.

. —¡Ya. Había enrojecido un poco.. —¡Hombre. no he dicho nada. dirigiéndose a doña Amparo Campo—.. encantado. Julio preguntó. ¿Tengo yo cara de ser devoto de la CEDA? Doña Amparo Campo contestó: —No sé. al oír esto. —Claro. y que por lo tanto puede dársele libertad absoluta! —Exacto.. estupendo! —¿Por qué estupendo? —preguntó José.. Y citó como ejemplo lo que ocurría en su familia. Desde luego. —Sí. ¿Qué le parece.. Julio enarcó las cejas en expresión de sorpresa. sí. Les dije que vinieran para charlar un rato.! ¿Por qué? —Pues.. —Mi padre —dijo— es un fanático del anarquismo. es cierto. cortando el cono truncado de la ceniza en el cenicero añadió—: Desde luego. José afirmó que ellos ya conocían esta regla desde niños. no sé.? Pues.. ¡Cómo se lo explicaré! Ya lo sabe mi mujer. ya! Ya lo supongo.. http://quedecosas-mg17. soy jefe de grupo en mi barrio.. Ustedes han leído en algún sitio: «¡Hay que tener una mística!» Y la han comprado en la primera esquina. Julio se tomó el café de un sorbo.? —Al ver que José miraba con fijeza.. —Marcó una pausa—. ¿verdad? —¿De mi devoción? —A José la presencia del coñac le había producido un efecto saludable. —Luego añadió—: ¿Socialista. pues bien. no tiene usted cara de la CEDA. El primo de Ignacio levantó los hombros. recobró los ánimos. reincorporándose. Conque ¿le parecemos unos románticos? —¿Y a usted no? Julio se echó para atrás en el sillón y dijo. Por lo que vi —esbozó una sonrisa — los de la CEDA no son santos de su devoción. —¿Qué pasa. con calma.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella dijo: —José. En cambio yo. Pero. ¡pues se queda viudo! José añadió que no había que reparar en medios para conseguir la libertad. —¡Ah.com/ 82 . ¡nada! Que si el padre vive. y mata a su madre. intentando elevar el tono del adversario—. podría arrestarle por tenencia ilícita de pistola. sin inmutarse: —¿Cree usted que un hombre frío declara que es jefe de grupo a un policía que acaba de conocer. como si la polémica hubiera llegado ya a un punto de madurez lógica: —¡Parten ustedes de un principio magistral: que el individuo es perfecto. Destruir todo lo que la sociedad ha creado de ficción y coacción. todo lo romántico me gusta. que aunque usted no lo crea. me va a permitir una pregunta. nunca ha tenido cargo en la Federación. Todo Madrid le conoce.. prosiguió: —De todos modos.. claro —dijo. —¡Qué sé yo! Siempre me han gustado los anarquistas. que sean fríos. —Nada se consigue sin fanatismo. simplemente.. Luego.. Yo soy de la FAI. que no es perfecto. si le molesta hablar de eso. ¿Por qué no? —¡Vaya! Julio continuó: —No. —Porque usted me lo ha dicho. y de provincia fronteriza por más señas? —¡Bah! ¿En qué puede perjudicarme? —Por ejemplo.. —¿Cómo sabe usted que llevo pistola? —preguntó José.. —¡Vaya! —José se envolvió en humo—. A mí. no crea que esté usted aquí por lo del mitin. —¿Y qué pasa con ello? —preguntó José. a condición de contar con unos dirigentes.. y se veía que se hallaba a sus anchas—. madame? —añadió. —Luego viene el individuo. —¿Por qué? Por mí. soy hombre frío..blogspot.. Julio.

Doña Amparo Campo intervino. —¡Mira que tal! Le advierto que por mi barrio ya nadie cree en Sherlock Holmes. pero él añadió: —Da la casualidad de que esta huelga —que será exactamente el viernes—. en tono que le salió inesperadamente duro: —Usted es el clásico tipo que echa al ruedo a los demás y luego se come la liebre. —Perdone. Por ejemplo —reflexionó un momento—.. porque José.. para pedir aumento de sueldo.. la verdad. no queriendo dejar ningún cabo suelto: —Y en cuanto a obtener aumento de sueldo. Los ferroviarios lo merecen». Le dije: «Hazlo... ¿por qué diablos se mete en esas cosas?» Julio añadió. es el momento. —¿Y qué otra cosa estamos haciendo? Ignacio ladeó la cabeza.blogspot. ¿no es eso? Es muy amigo mío. en tono que no disimulaba el resentimiento. —Sí —continuó—. José aplastó de nuevo la ceniza en el cenicero. se aprovechará del caos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella José se mordió los labios. —añadió Julio—. lo mismo que Ignacio. que hable con franqueza? Doña Amparo Campo se sintió halagada.. pero él hubiera preferido ceñir el tema.. Sus palabras habían surtido efecto. yo tengo mi criterio: ganarse por méritos un ascenso. había parodiado con extrema gracia un pase de muleta. —De todos modos. ¿no es eso? Julio movió la cabeza. el día que se ha elegido... armará la de Dios es Cristo. A mí siempre me ha parecido que el oficio de ferroviario es muy duro. Doña Amparo Campo empezaba a sospechar que tendría que admirar a su marido. A Ignacio le pareció que en el fondo Julio perdía terreno. sobre todo en Ignacio. Conocen ustedes al Responsable. ¿Me permite usted que le de un dato? José no contestó. —Marcó una pausa—.. Ignacio pensaba: «¿Es cierto todo eso? Y si lo es... —¡Uy. Le hubiera gustado oír a Julio exponer sus propias ideas. si usted cree que soy así.. Julio le miró. —Hacen ustedes muy bien. —No creo que sea eso. hijo! Yo llevo doce años con él y todavía no sé lo que piensa. claro que sí! José añadió. Por nada del mundo me atrevería yo a dudar de la inteligencia de un anarquista.. Ignacio semicerró los ojos. en cambio. —¡Claro. Ignacio iba poniéndose nervioso.. pero hasta aquí sólo hay uno que ha expuesta las suyas: mi primo. —José se dirigió a doña Amparo—. —dijo—. Julio. ¿Me permite. Usted no dirá nunca: «¡Tienen razón. Doña Amparo Campo no pudo reprimir una carcajada. Pero José no se había dejado amedrentar.. —¿De veras? —Sí. Aunque tal vez el que ejerza José todavía lo sea más. Se calló. Julio hizo un gesto de asombro. Aquí lo interesante sería confrontar opiniones. —En fin.com/ 83 ... criticará la manera de hacer la huelga. al término de la frase. José se había echado para atrás y paladeaba de nuevo su coñac. Yo tampoco. sacó otra botella del mueble-bar y se sirvió.. —Pues yo creo que no tardaría tanto en saberlo —dijo. ¿Por qué será? ¿Le traen contrabando de Francia? http://quedecosas-mg17. —Espero que no van a discutir sobre eso —dijo—. Todo aquello era interesante. y si tiene que tomar el tren y resulta que el tren no funciona. Ahora bien. —Me sorprende que le interesen a usted los ferroviarios —dijo—. creo que uno de estos días va a haber huelga. lo que cobran los ferroviarios es una vergüenza!» Usted. la he aconsejado yo.. —Sí —prosiguió José—. debe de ser cierto.

La masa tiene un instinto revolucionario certero.. Doña Amparo se emocionó. José se sulfuró. y tantos policías como en tiempos de la Dictadura.. De pronto el policía dijo.? ¿Y usted qué es? —De pronto soltó—: ¿Un pillo redomado? —Váyase con cuidado. Es muy bonito contemplar a los demás como si fueran peces en un acuario. ahí se las den todas. Aquí. ya!. —Lo que interesaría.. pero ustedes lo desvían de una manera grotesca. —Individuo es el hombre que si no quiere votar.. Julio le interrumpió: —En cambio. Que hay señoras. Claro.. En Barcelona.. en estas elecciones ganarán las derechas. pero muchos miles. en Andalucía. para regar los terrenos... dirigiéndose a Ignacio: —Acompaña a tu primito a la puerta. hombre. ¿Qué es el individuo.. —¿Otra vez en las nubes? —prosiguió Julio—. muchos miles. Y lo que queremos ante todo es lo dicho. hablando de un viaje que pienso hacer a París. amigo. conteniéndose—.. Total. la emancipación del individuo. —¿De veras. —Ni por casualidad uno de ustedes razona una vez con lógica —respondió.) que no lleve al cuello cuatro o cinco medallas. ¿ve usted.. doblándose sobre la mesa en dirección» a Julio... y unos irresponsables. —¡Ah. anda. ¿comprende? ¡Ni pum! ¡Ni así! Ignacio se había levantado a su vez. Ayer se lo contaba al padre de Ignacio. sosteniendo cuarteles.. José resoplaba y miraba la botella de coñac.. Son ustedes niños de teta.. Julio se quitó la pipa. Lo perdió en el momento en que continuó haciendo pagar cédula a los ciudadanos. —¡Ya salió! Lo que el Responsable me dijo hace poco: «En las próximas elecciones CNT-FAI nos abstendremos de votar». —Pero a mí ni pum. La salida era inesperada.. dispuesto a http://quedecosas-mg17. como si nada ocurriera.? En Francia prácticamente no hay anarquistas. ¿Por qué no son anarquistas los franceses? Porque son gente de método.? Doña Amparo Campo palideció. en Madrid..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio se indignó.. Devuélvelo a tu padre. que si el individuo se emancipa. Esto en el momento en que la CEDA avanza que da gusto verla y en que por vez primera vota la mujer. tenemos que hacer pipí. pues.. es el ferroviario que si no quiere trabajar. Emancipación.. sería traer agua y no dedicarse al «terrorismo sistemático» como ordena el reglamento de la FAI. Ignacio miró a su primo.com/ 84 . Julio dijo: —Ustedes son unos insensatos.. ¡Muy bien. ¿no le parece? ¿Se da cuenta de lo equivocado que está en todo? José replicó: —Eso de equivocarse no se ve hasta el final. —¡Qué nos importa a nosotros que la República pierda esto o lo otro.. y qué significa la palabra emancipación? José estaba furioso. Cambio de expresión. Los franceses son gente de método porque tienen un suelo que da muchas coles. En un país en que no hay ninguna mujer (ni siquiera la mía.blogspot. Si yo utilizase a los ferroviarios como contrabandistas. con la uña del pulgar golpeaba uno de sus dientes. no vota. Con lógica o sin ella. José se había levantado y.. —¿Un Dick Turpín con bigote. Julio permanecía impasible. que ganen las derechas o las izquierdas! Para nosotros la República ya lo ha perdido todo. Pero no olvide una cosa: somos muchos miles. pero en todo aquello había algo que le gustaba. pero que muy bien! Ochocientos mil votos que la República perderá. José soltó una carcajada. ahí está. —Con barrenos a lo mejor aparece un peco. tendría interés en que ganaran poco sueldo.

Ésos no quieren a nadie. Ignacio no podía hablar. —¡Pilar! —amonestó Carmen Elgazu—... Ignacio le alcanzó de nuevo. Ha empleado todos sus argumentos.. sin dejar de andar.a nosotros nos ha hecho muchos favores. ya está bien. Francamente.. —¿O sea que lo que busca Julio es llevarse mi aparato de galena? —¡No te hagas el tonto! —intervino Carmen Elgazu—. Mi madre cree lo mismo. aun cuando por dentro se reía como el que más. Miedo a que fracase esta República. desde luego. entrar en la casa de al lado y llevarse la radio. ¿Qué tal la entrevista con Julio? Todavía no nos habéis explicado nada. y todo el discurso que había preparado se le borró de la memoria. Enemigo de CNT-FAI.. —¡Calla. ¡Qué barbaridad es ésa! José estalló en una risa convulsiva. a la hora de cenar. lo mismo que Ignacio. —¿Quién te lo ha dicho? ¿Otro sermón de la Madre? Matías quiso salvar la situación.... calla! ¿No te has dado cuenta? —¿De qué? —Ese marica es un comunista de marca mayor.. Y los brazaletes de su mujer. La cosa valía la pena.. Eres más niño aún que Pilar. —José. Es el retrato completo. que les sirve de trampolín. —Pero. ¿por qué crees que lo es? —No seas imbécil.. A Carmen Elgazu se le pasó el mal humor. Mil pensamientos le asaltaban. Echó a su marido una mirada que valía un Perú. Y sin esperar a Ignacio. chico. ¡Se entiende muy bien lo que http://quedecosas-mg17. Estadísticas.com/ 85 . sea como sea. Aquello era inesperado. Pero se contuvo.. ¿Qué quieres que busquen en España los comunistas? ¡Caray! ¡Buen país para la disciplina! —¿En España? Pues muy sencillo —dijo José—.....? Más de lo que te figuras. Ignacio le alcanzó ya a mitad de la calle. al cabo de un momento: —¿Y vosotros sí. y preguntó: —Bueno. —¡Ya lo creo! —Ignacio añadió—: Y. De nada servía que Carmen Elgazu pusiera cara cada vez más seria. que los rusos desnudan a las monjas y las tocan? —preguntó Pilar. ya está bien. —¡No digas tonterías! —cortó Matías—. Ignacio le preguntó. —¿ Comunista.. olvidando el resto—. papá. —¿Tu madre? —Sí. inesperadamente. —Es un tío listo. —¿Es verdad. ? Ignacio se quedó parado en seco.. hombre. Viendo la estúpida sonrisa de doña Amparo. —Pues id con cuidado.blogspot. desapareció. —Una vez calmado. Ellos a la reserva. José exclamó: —¡Ay! Hacía años que no me reía tanto. —¡Es curioso! —dijo por fin. José preguntó: —¿Desde cuándo está ahí el tipo? —Hace cuatro o cinco años. —¡Si los conoceré yo! —añadió José. pudo contestar—: ¿Julio... Lo que buscan en todas partes...? —¿Nosotros. barbotó: —¡Me asfixio! —Y dio media vuelta en dirección a la puerta. Lo único cierto que ha dicho ese hombre es que somos unos románticos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella derribarla de un puñetazo.? ¡Pues muy bien! —Luego añadió—: Tienen ustedes ahí un comunista de los de postín. ¿comprendes? El viaje a París...

—¿Cómo?. —¿Cómo te explicas que haya estrellas? —Pues. —Ya te dije que no entenderías. Más tarde Ignacio dijo: —¿Te pregunto una cosa? —Anda. —¿Por qué te interesa? —Pues. allá están. gente sentada con indolencia. Hoy estoy de buenas. —Ya.. si en mayo apruebo. afeitando a los criados. ¿no? —¿Qué quieres decir? —Se te come con los ojos.. Los pobres..blogspot.... después de un silencio. no lo sé.com/ 86 . como si cada uno midiera las palabras. José preguntó: —¿Así que. A Ignacio le gustaba el cariz que tornaba Gerona en un día de huelga.! —Es una pregunta.. Las tiendas http://quedecosas-mg17. con la cara vuelta hacia el firmamento: —¿Te impresiona a ti la noche.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella José quiere decir! Y creo que tiene razón.? Según. una de las noches dormidas de Gerona. Era una noche clara y dulce. verías que no. Entonces los dos muchachos quedaron solos.. En las mesas del paseo. por el Collell anda. cuánto te falta? —¿Para qué? —Para terminar el Bachi. Hablaron con lentitud... después de cenar. La víspera de la huelga.. a jugar limpio.. al ajedrez. ya has visto a la mujer de tu amigo..... —Y luego. ¿cómo han ido ahí? —Eso mismo digo yo: ¿cómo? Al cabo de un rato.. —Los hay de remate. —Lo que crea justo.. salieron al balcón con una silla cada uno y tomaron asiento. Luego José comentó: —Hablando de otra cosa. Pilar también salió un momento.. ¿qué harás? —Abogado. ya.... a Romanones? Por último añadió: —¿Por qué no me hablas de César? —¡Bah! No entenderías nada. pero.. Las luces de la Rambla estaban semiapagadas.. —Hoy sí. —¿Todavía se echa sal en el agua? —Todavía... —Pues.? —¿Pues a quién. —Si le miraras de frente. me faltará un año. pero luego su madre la mandó a la cama. debajo de un farol dos conocidos de Ignacio jugando. Ignacio preguntó.... —Habrá que mantener cierta posición social. —¿Has matado a alguien? —¡Tú. mira. Ignacio y José. —¡Yo no pretendo eso! —Ya me lo dirás por teléfono. —¡Abogado! ¿Pleitos de ricos? —¿Por qué? —¡Qué sé yo!. —¿A mí. absortos.. —Pues.? —¿La noche.

Don Jorge. En la mañana del viernes. el notario Noguer.. Ignacio se levantó más temprano que José. Los conductores. Se veían muchos en el Puente de Piedra. ¡Santo Dios! Pensó en el Responsable y en su séquito. diputados.» Carmen Elgazu cada vez que se cerraban las puertas de las fábricas. Y le entregaron las cajas. ¡Si en el Banco el día en que el botones estaba enfermo todo el mundo andaba de coronilla! Matías Alvear. Ignacio consideró aquello de mal gusto. El Demócrata informó que la UGT se había desinteresado de la cuestión. simplemente: —Hoy habrá tortas. Los trenes. la fábrica de Industrias Químicas. agentes de Bolsa. entró un momento en el Banco y allí la Torre de Babel le dijo. La gente de la Liga Catalana le parecía impermeable a todo lo que fuera popular. de modo que el servicio de trenes quedaba asegurado. Julio había dicho un día: «Se niegan a admitir que el rumor de las masas sea profundo». El subdirector dijo: «No creo que la Liga Catalana se atreva a hacer eso». tenemos mucha paciencia»). la maquinaria de las fábricas. Ignacio no comprendía que los socialistas no se adhirieran a la huelga.. Salió y. la más importante de la ciudad —botones. —¿Por qué? —La Liga Catalana ha organizado sardanas en la Rambla. ¿Qué pasaría? En los «limpias» había adivinado que aquello no iba a ser como en otras ocasiones. catedráticos a la antigua. no se solidarizaran con su causa todos los demás.. como si los comerciantes hubieran dicho: «¡Al diablo el trabajo! Nos vamos al campo y allí viviremos felices». parados. Ignacio supuso en seguida que se atreverían. a la pacífica clase media. —¡No es posible! —Ya lo verás. viernes..blogspot. entre otras razones porque la paralización de la industria que ello traía consigo. como siempre. presidente honorífico. era partidario del derecho de huelga. No comprendía que. y la fundición de los hermanos Costa. En estas tres empresas el porcentaje de anarquistas era muy crecido. a las doce. artículos de mercería—. el sistema de declararse en huelga le parecía un hallazgo comparable al de la elección provincial de diputados. y luego. Ignacio salió del Banco y regresó a la Rambla. El resto de huelguistas quedaba repartido entre talleres más pequeños. El jueves se confirmó la noticia dada por Julio: la huelga empezaría al día siguiente. que prevalecieran rencillas de Partido o Sindicato. que mañana no trabajamos ni por ésas». bien claro lo demostraba el aire de los limpiabotas. muda. situada en los arrabales. los cepillos. Lo anunció la radio y también El Demócrata. En cambio. económica e intelectual de la ciudad. esperaban la llegada de la prensa de Barcelona. cintas. http://quedecosas-mg17. revisores y personal administrativo de los ferrocarriles pertenecían a la UGT. aunque en Telégrafos no hubieran hecho huelga jamás («nosotros somos como los seminaristas —decía—. demostraba irrefutablemente que quienes llevaban el peso de la producción eran los obreros. los ferroviarios. Eran abogados. «Es una de las bases de la democracia. Sentados en las barandillas. Había un punto de violencia en el ambiente. accionistas de Sociedades Anónimas. si verdaderamente los ferroviarios y los obreros de las tres grandes fábricas cobraban jornales insuficientes. Ardía en deseos de ver el aspecto de las calles. la élite. vicepresidente. Lo más entusiastas eran los limpiabotas del bar Cataluña. Ello significaba que las Empresas más afectadas serían: la fábrica Soler.com/ 87 . tomando el sol. Los huelguistas habían empezado a hacer acto de presencia. A Ignacio. en fin. a causa de la intransigencia de los dirigentes de la CNT. así como Izquierda Republicana y demás partidos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cerradas tenían un encanto especial. especialmente del ramo de metalurgia. suficiente para paralizar el trabajo. El padre de la muchacha de cuello de cisne era de la Liga Catalana. en bloque. El jueves por la noche le dijeron al patrón del bar: «Guárdanos ese betún. decía que aquello perjudicaba a las gentes como ellos.

y regresado muy tarde. —¿Qué pasa?. acercándose por la orilla del río. llueve. muy joven. A las diez y media en punto. dos cocheros con sombrero de copa. Momentos después Ignacio sintió que le tocaban en el hombro: era José. El Responsable decía: «Tenemos que esperar». los mismos ojos de acero. Dos gitanas merodeaban por entre los grupos. al pasar el féretro. después de cenar. decidido. con la cruz en alto. perfectamente alineados. se habían puesto zapatos relucientes. algunos grupos se movían con agitación. había salido solo. Ignacio le vio andar con su paso menudo. al que seguía una larga comitiva. con eternas costras en los labios. le acribillaron a miradas amarillas. perdón! —se registró los bolsillos hasta dar con unas monedas. muchacho de la edad de Ignacio. yo querré una del Sindicato. Varios.com/ 88 . que siempre llevaba un pañuelo rojo en el cuello. El contacto directo entre el jefe y los suyos le pareció un detalle honrado. los huelguistas abrieron sus líneas y todos se quitaron la gorra o la boina. Ignacio no pudo resistir la tentación de acercarse al grupo que se formó en torno de aquél. Pasaban las monjas veladoras. Los más vestían su habitual indumentaria de trabajo. —¡Ah.blogspot. —A mí que no me vengan con coronas. o una gorra nueva. El monaguillo en vanguardia. el cojo. la misma gorra del día del mitin. José. levantaron el puño. más curas y más cocheros. el hijo del muerto. ¿cómo está eso? —preguntó. Ignacio odiaba con toda su alma «los organizadores de revoluciones desde un despacho». se acabó —contestó otro—. El personal de las tires grandes empresas se había concentrado allí. que se retiraban. pero mucho más alto que él. comitiva algo desordenada hacia el final. sin dar explicaciones. —Pero una vez en el hoyo. Movió de arriba abajo la http://quedecosas-mg17. pues en la huelga anterior hubo considerable rotura de cristales. así como todos los empleados menores del tren. Y de repente. pero varios se habían endomingado absurdamente. viniendo de la iglesia del Carmen. cojo. el mercado de legumbres y carne empezó a despejarse. nosotros lo que queremos es trabajar!» Los pequeños comerciantes sudaban la gota gorda. Tenía algo de pequeño general vestido de paisano y recordó que se decía de él que había aprendido a hipnotizar. vieron asomar un entierro por la plaza del Ayuntamiento. El Responsable acaba de llegar. Si pagas. Acudieron los barrenderos. con aire experimentado.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Charlaban animadamente. Detrás del monaguillo seis sacerdotes cantando. Y su sobrino. Luego los caballos engalanados. Los transportistas hacían sonar en mitad del puente la bocina como diciendo: «¡Paso libre. Por el número de sacerdotes y coronas y por la calidad de la madera del ataúd. aunque por fortuna él no lo advirtió. Tan ensimismado estaba. sin embargo. Le escoltaban sus dos hijas y un sobrino suyo. solo. Pero al hijo del muerto. junto con unos futbolistas. y detrás del féretro. allá vosotros. Pasado el entierro apareció. Cuando llueve. Eran las once de la mañana. que llegaba con cara de sueño. que no se dio cuenta de que una de las dos hijas del Responsable le había clavado una banderita en la solapa. —Hasta entre «fiambres» hay clases —barbotó alguien—. se reía frotándose las nalgas con las manos. —Yo sí. Ignacio le dijo: —No sé. Ignacio se había detenido en la acera del bar Cataluña. Algunos ponían: «¡El proletariado gerundense en huelga!» Aquello enardeció los ánimos. Las mujeres pasaban algo asustadas con sus cestos de compras. el Responsable. un poco más de prisa que de ordinario. hasta que la chica hizo tintinear por tercera vez ante él una bolsa llena de calderilla. ofreciéndose para leer la buenaventura. Llegaron los periódicos. resultaba evidente que se trataba del entierro de alguien de categoría. muy joven. José echó una mirada de conjunto.

blogspot. veremos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cabeza. —¡Salud. en la sección de embalaje. A la vista de los uniformes. Por fin el Responsable tomó una decisión. —¿Mujeres. Miró a su gente. —¿Y cómo es posible que la UGT no haya colaborado? El Responsable dijo: —A ésos un día habrá que arreglarles las cuentas. Exactamente frente al Club de los militares. Nadie convencería a José. —¡José. Ignacio le había seguido y pronto estuvo a su lado. En pocos segundos se plantó audazmente frente al Responsable.. —¡Quietos! —ordenó el Responsable.? En la fábrica Soler. los huelguistas se miraron sin decir nada. Pasaron unos chavales repartiendo prospectos: «¡Gran audición de sardanas. El Responsable. Quedó perplejo al ver que. El primo de Ignacio le sostuvo la mirada y le ofreció la mano. José se abría paso entre los grupos. dando con aquel ademán por liquidado el asunto del mitin. En cuanto veía costras en los labios de alguien. Mucha gente salía a los balcones y entraba de nuevo. despidiendo a la gente. José no perdió tiempo en explicaciones. El Responsable dudaba. ¿no es eso? El Responsable tomó un pitillo que llevaba entre la gorra y la oreja. empezaron a salir del Gobierno Civil patrullas de guardias de Asalto. —Sí. permaneció inmóvil.. también empezaba a frotarse las nalgas. unos empleados del municipio empezaron a instalar el tablado de los músicos. Ni siquiera en aquellos momentos. ¡Todo el mundo a la Rambla! La curiosidad los movía. que bifurcaron hacia su pies.com/ 89 . Y acto seguido se la estrechó a Ignacio. José miró a lo largo del puente. Pasaban cerca de los huelguistas como diciéndoles: «A ver. El Responsable se negaba a dar crédito al anuncio de las sardanas. Caía un sol aplastante. que daba vértigo. camaradas! —dijo. a ver si nos dais un espectáculo que valga la pena». El Cojo se lo encendió. —¡Dos cincuenta! —A Ignacio aquel dato le había dejado sin respiración. enarcando las cejas—. Trabajando de pie las ocho horas. aunque todos estaban pendientes de la escena y algunos murmuraban su nombre. sin preámbulos.! José no le oyó. incluso estando embarazadas. Pero muy pocos conocían a José. a pesar de ver que los músicos iban llegando. Se le veía con ganas de actuar.? —Entonces —contestó el Responsable. ¿Para qué? Hemos presentado nuestra propuesta. La gente ha respondido. Ignacio pensó en la absoluta inutilidad de aquella discusión con Julio. que se dirigían http://quedecosas-mg17. al ver a José. José dijo: —¿Y si no aceptan. Hacia las doce. —Parece que esto marcha —dijo. —Salarios de paria... cuatrocientos camaradas. —Hay ferroviarios padres de familia que cobran jornales de seis pesetas. a las doce!» Oyóse un rugido. —¿Y las mujeres? El Responsable lanzó por la nariz dos larguísimas columnas de humo. ¿Qué podría hacerse sin el apoyo de los demás sindicatos? Trescientos. —Salud —dijo.... Las sirenas de las fábricas que trabajaban dieron la hora.. las hay que cobran dos cincuenta y tres pesetas. Esperamos que nos llamen. y estrechó la mano a José. como consultándola. —¿A la Inspección de Trabajo? —Claro. —¿Hay una Comisión nombrada? —No. clavados en el suelo.

José recibió un porrazo en la cabeza. Al otro lado de la Rambla aparecieron los de asalto blandiendo sus porras. irguiéndose sobre sus pies—. podréis tocar. El Responsable miró al Cojo en forma al parecer convenida. se levantó. Los demás tocaremos. Los que permanecían cerca de los huelguistas. José no comprendía al Responsable. no comemos. —¿Hay compañerismo. —¡Fuera. fuera! —gritó un grupo de jóvenes. el del trombón. pataleando. pero fueron derribados. José no se podía contener. —Esperad la respuesta de la Inspección de Trabajo —dijo—. No hubo necesidad siquiera de dar la señal. que la haga. Somos músicos. El de la tenora no pudo aguantarse.blogspot. ¡Como si estuviéramos en. y los que se desentendían de ellos y se acercaban a los músicos dispuestos a bailar al primer soplo de la tenora. Llegados allí. Eran estudiantes. —Veintidós obreros de metalurgia despedidos. Algunos sardanistas empezaban a protestar. Hubo desbandada general. sin preámbulo: —¡Fuera! ¡Abajo! Uno de ellos. —Aquí de la CNT sólo hay ése —y señaló a uno de los triples—. —Nosotros no somos ferroviarios. —¡Ignacio. sube! De repente. dejadlos. Y a los cinco minutos se convenció de ello. Había permanecido sentado. Otros huelguistas le imitaron. derribó al músico más próximo y empezó a lanzar sillas a cinco metros de distancia. el viejo del trombón mostró a la multitud el instrumentó magullado y hecho trizas. Última tentativa. —Dejadlos. el Responsable ordenó a los músicos. —A nosotros lo que nos estáis tocando es otra cosa. Los curiosos iban dividiéndose en dos mitades. Saltó del tablado al suelo y se parapetó tras un árbol. Se puso a tocar. que lo que querían era bailar.. ¿Hay compañerismo o no lo hay? Por toda respuesta el del fiscorno hizo: bub. Pero si nosotros no soplamos. El café Neutral había instalado en un santiamén dos docenas de mesas que fueron materialmente asaltadas. Las hijas del Responsable vociferaban: http://quedecosas-mg17. con franca hostilidad hacia los anarquistas. Los acontecimientos se precipitaron. Madrid! Y de un salto subió al tablado. El del trombón se impacientó. bub. —¿Cómo que no se atreverán? Soplarán como demonios. Era un hombre de ojos beatíficos que cuando hacía un solo alcanzaban su plenitud. La mancha oscura de los monos azules eran tan intensa que la gente les abrió paso. Otro gritó: —¡Fuera esos de Murcia! ¡Boicotean las sardanas! Los de asalto acababan de llegar. José estimó que había comprendido la señal. El Responsable empezó a comprender que aquello iba en serio. —Comprendido. —¡Camaradas! —gritó de nuevo José—. No vamos a perder un jornal porque vosotros estéis de mal humor. evidentemente dispuesto a cortar. —¡Cantaradas! —gritó. no se atreverán —decía. —Tampoco comen los camaradas ferroviarios que cobran seis pesetas. mordiéndose las uñas.com/ 90 . Si quiere hacer huelga. Ignacio! —gritaba Carmen Elgazu desde el balcón—¡Sube. el diálogo. o no lo hay? El Responsable parecía dispuesto a agotar los argumentos. Si es favorable.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella hacia el tablado llevando sus instrumentos. Los huelguistas echaron a correr hacia el tablado capitaneados por José y el Responsable. La tenora tronaba en el espacio con alegría y fuerza desbordantes. Los músicos se defendieron.

Ignacio juzgó aquella visita intempestiva. —Te digo que te vayas. —¿Por qué? Ya está terminado. En todo caso fue una detonación seca.. pequeña. bueno. formaron un cordón impecable. subía a verlos. —¡Viva España! —contestó alguien. El muchacho obedeció. Carmen Elgazu.. Entonces se oyó un grito y. muchas gracias! No vale la pena. murmuraba: «Anarquistas. Ignacio vio en el comedor a José. Cruzó a grandes zancadas la desierta Rambla y se refugió también en su casa.! ¡Boicotean las sardanas! ¡Viva Cataluña! Un hondo rumor se extendió por la Rambla. Continuaba tras el árbol. resistían. abriendo las dos manos. Todo el mundo se refugió bajo los arcos. se incorporó.com/ 91 .. —¡Atrás! ¡Atrás! ¡Dispersarse! A José le dolía horriblemente la cabeza. pues el herido tenía la mejilla manchada y muy amoratada. Ignacio comprendió que la cosa tomaba derroteros imprevistos. Creo que ya estoy bien. Al Inspector del Trabajo le había pillado aquello camino de la Comisaría y tuvo que refugiarse también en un portal.. en magnífico estilo. —¡Cuidado. ¡Todo menos republicanos!» José rabiaba de dolor y el desconocido se miraba en el espejo que le presentaba Pilar. Otros. Un guardia se dirigía hacia él. —Pero se veía que le costaba esfuerzo mantenerse en pie. No hagas tonterías.. Entonces sonó de nuevo el timbre de la puerta. Matías estimó que era de agradecer. Era Julio García. http://quedecosas-mg17. De pie en la puerta del pasillo. no.blogspot. Pero se había formado otro altercado a pocos metros y la gente retrocedía en desorden. Ignacio había coincidido con el cajero del Banco bajo los arcos y no parecía estar nada asustado. músicos. No quiso que el policía le viera tendido sobre las sillas. Ignacio era menos optimista. apoyado en un farol. Cundió el pánico. de pronto. y los más próximos a las casas se introdujeron en ellas. Julio. al reconocer su voz. con expresión elocuente. —Gracias.. que habría seguido a José. Bueno. por lo que optó por dar media vuelta y meterse en la casa.ra! ¡Fuera. Pilar fue a abrir. Los que se dirigían hacia el teniente eran personas que hasta entonces habían quedado al margen. en cambio. —¡Viva Cataluña.. El Cojo salió vendado de una farmacia. Se habían levantado de las mesas. y a un desconocido con una enorme herida en el mentón.! El camarero del café Neutral se subió a una mesa. un disparo. O por lo menos lo pareció. Supuso que se trataba de uno de los huelguistas. La multitud cayó sobre el teniente.. —Descanse usted un rato y luego le acompañaremos —ofreció. y Pilar sostenía un espejo entre las manos. tendido sobre dos sillas. Varios se dirigieron a él. Liga Catalana. Era un teniente.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¡Viva la CNT! —¡Fue. después de cualquier suceso anormal en la ciudad. las levantó a la altura de los hombros. Al llegar arriba. Matías Alvear había encontrado todo aquello lamentable. derribándole. Entonces los de asalto. iba y venía con paños y agua caliente. El camarero había sido un imbécil gritando aquello. El teniente sonrió y. José. —¡No. que lleva armas! —gritó alguien. El cajero le dijo: —Vete a tu casa. Una vez allá subió al piso. por el contrario. —Se tocaba el tafetán que Carmen Elgazu le había pegado en la herida—.

tomó asiento. Pero lo que digo. —Ya sabe usted que soy el primero en admitir que la huelga era justa. —¡Si por lo menos supierais lo que queréis! —dijo. Se puso muy nervioso buscando un cigarrillo. José pegó un puñetazo en la mesa. —El policía se volvió hacia José—. —¿Hay detenidos? —No. —Queremos que se nos escuche. sí. eso es todo. antes de que pudiera preguntar nada. Entonces sintió sobre sí la mirada de Carmen Elgazu. Se dirigió a José. ¡en Cataluña! —¡Ah.? —le preguntó a Pilar al entrar. El trombón ha presentado una denuncia.. Matías no pudo reprimir una respuesta dura. pero el desconocido de la herida en el mentón intervino inesperadamente: —Eso hubiera sido humillante.. verlas de carne y hueso. Se disponía a barbotar algo. Era la primera vez que el hombre censuraba la conducta de su sobrino. Gorra en mano.blogspot. entonces. Julio entró en el comedor y.. —¿Ah. —Ante el asombro de todos explicó—: A la gente lo que la emociona es conocer directamente a las víctimas.. La sorpresa de éste fue total.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella para cerciorarse de que no les había ocurrido nada malo.. http://quedecosas-mg17. José se puso en pie —llevaba una toalla en la frente— y dijo que ellos no estaban dispuestos a pedir adeptos como quien pide limosna.! Los sardanistas les jurarán odio eterno.... José se mordió los labios. ¿Quieres decir que se habrán ganado antipatías? —¡Cómo antipatías.. a saludar a la multitud. Luego añadió.. de una manera pacífica. señalando con la cabeza en dirección a la Rambla: —Bueno. —¿De veras. Julio se dirigió de nuevo a Matías e hizo un ademán de impotencia. —¿Todo tranquilo. —Excepto José. se retiró a su cuarto. es que la habéis llevado con los pies. Con un esfuerzo sobrehumano consiguió dominarse y. claro! —admitió Matías—. y que siempre que se tratase de una huelga justa se llevarían por delante cuantas coblas de sardanas se opusieran.....? —Naturalmente. —¡Bah! Todo eso es corriente. —¿Qué se dice en la Policía? Julio se encogió de hombros.? —Atacar una cobla de sardanas.. cruzando el comedor en dos zancadas. —Pero eficaz. La toalla empapada en agua fría le bailoteaba en la cabeza. —Luego añadió—: Lo que teníais que haber hecho era mandar subir al tablado de los músicos. a pesar de todo. Julio.com/ 92 . —Por mí —hizo José— como si la presenta el Papa. a los veinte obreros despedidos. ¿Tú habías visto en tu vida algo tan insensato? —¿A qué te refieres.? ¿Qué le ha pasado? —Ha recibido un golpe. Matías salió a su encuentro. El policía hizo otro gesto de impotencia..

Pero era preciso marcharse. Sería necesario darle a leer mucho Bakunin y muchos Manuales Bergua. —Todo Burgos se hará socialista —rió José. —¡Si no fuera por tantos campanarios! —¡Déjalos en paz! Se oyó un silbido. y una extraña soberbia personal. Hubiera vuelto a bajar. con sorna: —Recuerdos a mi cuñada. Antes que el tren arrancara. Pero. Ignacio le gritó: —¡Escribe! ¡Cuenta cosas de Madrid! José estaba menos alegre que cuando llegó. el chico sentía que el mundo era injusto y esto era un gran paso. en su cuarto. —Sentiría haberte molestado ayer. —Pues. a la mañana siguiente tampoco. Esto les dijo a todos. Al arrancar el tren. Matías le dio varios puros para su hermano Santiago. A la hora de cenar no dijo nada.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XI Carmen Elgazu estaba indignada. Se estaba preguntando si podría resistir por más tiempo semejante situación... naturalmente.blogspot. Pero en cuanto vio que el chichón de la cabeza no era nada importante. —¿Y el chico? —preguntó Ignacio. —¿Trabajas en algo? —Lo que cae. Creía que había en él madera de anarquista. pero que su propio tío le dijera: «Si por lo menos supierais lo que queréis. Por fortuna. —¡Nada.. e Ignacio se enteró de que su prima. Con muchos resabios que pulir. Matías quedó perplejo..com/ 93 .. No podía salir sin que le dijeran: «Caramba. adiós. de madera —rebajado su contenido— volvió a salir del cuarto y fue llevada a la estación.» No fue posible convencerle.. El espectáculo que en la Rambla había dado José la había trastornado. Le dolía irse. La visible hostilidad de Carmen Elgazu no le importaba. Apenas entró de nuevo en su casa. era guapísima y que hacía de secretaria en el despacho de la UGT. Le había tomado afecto. Hablaron mucho. —¡Recuerdos a César! —¡De tu parte! —¡Salud. la mecanógrafa. Ignacio quedó solo. nada! ¡Ahora vente tú por Madrid! El tren salía a las cinco y media. «¿No quedamos que ocho días? Todavía faltan dos. Luego hablaron de la familia de Burgos. pero creí que era mi deber. Ignacio tampoco consiguió nada. Era un sentimental. La maleta extraña. decidió marcharse. a la hora de comer. y vio que la http://quedecosas-mg17. Carmen Elgazu le preparó una sólida merienda. Había comprendido que la cosa se ponía mal. salud! —¡Adiós.! —El tren arrancó y las manos se saludaron hasta perderse de vista. José pareció querer facilitar las cosas. Pilar salió de las monjas media hora antes para poder darle un beso de despedida. doña Carmen..» Una cosa sentía: separarse de Ignacio. Ignacio aprovechó aquellas tres horas para estar con su primo.. con gran cordialidad. Pero ya aprenderá. Ignacio preguntó: —¿Qué harás ahora en Madrid? —Como siempre. en fin. «hija de tío Dionisio».. —¡Te veo casado con la niña esa del abogado! —No lo creas. Y menos crucifijo en la cabecera de la cama. un poco tonto. se ve que su familia tiene el genio vivo».. Matías dijo.

Tenía un punto de enajenado en la mirada.com/ 94 . Sus costras en los labios. que todo el día iba de acá para allá. Blasco. la lana es oro». ¿Qué quieres. pensaba en el disparo que se oyó en la Rambla y en que la Torre de Babel aseguraba que la bala le rozó la cabeza. arreglar el mundo? ¿No ves que eres un mocoso? Merecerías un bofetón. Hubo gran revuelo en la familia. Cuando más intenso el tiroteo. con Pilar dormida al lado. Con cierto agradecimiento incluso. Se sintió situado de nuevo frente a la realidad de su vida: el Banco y la Academia. —Eso no. Pero se equivocó. ya mayor. Se evadía en la grupa de los caballos y deseaba con toda el alma el triunfo del sheriff. Gente limpia y sencilla. Comprendió que su soledad era grande cuando después de cenar pasó un rato agradable contemplando un cuaderno de dibujo en colores que guardaba de cuando era chico: el prado verde. le recibieron con sonrisas alusivas. Era alto. al encontrarle en el salón del billar. Carmen Elgazu el día de tumulto en la Rambla se había dado cuenta de una cosa: hubo un momento en que Ignacio se hubiera subido a gusto al tablado de los músicos. desgarbado. se contaban evidentemente el Responsable y su séquito. su soledad se hizo patente. le saludaban como amigo. ¿puede uno borrar de la memoria lo que le place? Su padre le dijo: —¿Te das cuenta de que tienes los exámenes encima? El contestó: —No te preocupes. En la tarde del domingo. si todo el mundo fuera como José. un golpe en la cabeza. parecían abrirse. era obsesionante. Especialmente Blasco. Un día le dijo a Ignacio: «Nos convendrían unos cuantos como tú. Lo que hace falta es gente como don Emilio Santos. Ya sé que era tu primo y que le acompañaste por obligación. yo tendría que curar un par de docenas de heridos diarios.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella maleta de José había desaparecido. uno de estos días te vemos entrando a sangre y fuego en el Palacio Episcopal. Entre las personas que le identificaban con José. Nuri. A veces le molestaba cierto tono suyo de excesiva seguridad. siempre con boina y un palillo entre los dientes. Los ferroviarios habían vuelto a sus martillos y las tres empresas habían vuelto a abrir sin que el Inspector de Trabajo hubiera accedido a las peticiones del personal. con sorna: «La lana es oro. María y http://quedecosas-mg17. los tejados rojos. o por lo menos lo parecía. Aprobaré. los codos sobre la mesa. Si todo el mundo fuera como él. Lee siento por tu padre. y el Cojo.» Le identificaban ex profeso con José. Y en cuanto al Cojo. Volvería al Banco. Su primo le había dejado huella. al sonreír. Ignacio admiraba mucho a su madre. «¿Por qué diablos pinté yo de amarillo todas las ovejas?». que no acertaba a explicarse su fracaso. Al encontrarle por la calle. así como la botella de brillantina del lavabo y sus enseres de afeitar. También a él le habían dado. Carmen Elgazu leía en los pensamientos de su hijo. De todos modos.. ¿comprendes? ¡Eso no! Te dejas llevar por el primer exaltado. Comprendió que la marcha de José significaba el término de aquellas vacaciones extemporáneas. el «limpia» del bar Cataluña. le invitó dos o tres veces a fumar. «Caray. aunque Ignacio rechazó. Algo había ocurrido. hijo. Al entrar en el Banco. pero no cabía duda de que era toda una mujer. le trataban como a un amigo. El subdirector no quería equívocos. Fue una velada lenta y magnífica.blogspot. Quería ver películas del Oeste. en cierto modo. no habría problema. se dio exacta cuenta de la realidad. Le suspendieron en Filosofía. nada.? ¿Te gustó el primer orador?» Le entró el sarampión del cine.» Luego añadía: «¿Y qué. Carmen Elgazu lo atribuía simplemente a que había trabajado poco y a que en las últimas semanas pensó en otras cosas. el lunes.. Ciencias Naturales y Física. y en la primera ocasión propicia le echó un sermón. sin embargo. comentó en voz alta. en cambio. Y aquello duró varios días. Matías le contestó. ni más ni menos. volvería a estudiar. porque la huelga había sido un fracaso. pero José es un desgraciado. «Nada. Él juró que había hecho un buen examen. Y ahora lo que tienes que hacer es no pensar más en él. Tanta tensión le había fatigado. que tuvieran letra».

«¡Os juro que hice un buen examen! ¡Os lo juro!» Dos días después de recibir las notas.. sus teorías no tenían pies ni cabeza. desviado por algún suceso imprevisto. Sobre todo. Ahí estaba. el de Filosofía. la actitud definida que había adoptado ante las papeletas en blanco. que se había preparado a conciencia. sucedía con Cosme Vila. de palabra. que a Ignacio le llamaba la atención mucho más que todas las bravatas y explicaciones de http://quedecosas-mg17. De tal modo que quería extender a todos los problemas que le planteara la existencia. No distraído. —¿Y eso qué significa? —Sencillamente —contestó Ignacio—. No tendrán más remedio que aprobarme. Matías le miró.. le parecía que era el policía quien tenía razón y no su madre... ¿cómo lo sabéis? —¡Uf! El director ha ido a protestar. porque con frecuencia pensaba una cosa y luego hacía otra. un signo más del tiempo en que se vivía. el hálito que emanaba de ella. La dificultad le estimuló. por otra parte.? Las monjas dicen siempre que pobres de nosotras si hiciéramos el bachillerato.blogspot. Según como Julio se tocara el sombrero. —Pues aprobaré en septiembre. pero será el último y no puedo exponerme a que me suspendan. Los tres catedráticos son nuevos. todas las noches se concentró en los libros. y han declarado el boicot a la Academia. entró en su casa con expresión agitada.» Le había gustado la espontaneidad con que le salió la frase. como decía su madre.. Sin embargo. Ignacio sabía que no era cierto. Que seguía a las personas.. El muchacho dio pruebas de energía. Cosme Vila no tenía ningún interés en catequizarle.. y además se dejaba influir. sentado en la cama hasta que el sueño le rendía.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Asunción apenas osaban subir al piso a ver a Pilar. Desde mayo.. Estudiaré como un negro todo el verano. Había en él algo religioso. —¿Quién es? —El catedrático Morales.. hubiera sentido necesidad imperiosa de pegar un salto y participar en la rotura del trombón? ¿Qué tenía él de anarquista para hacer una cosa así. Lo siento. —¿Boicot. Pilar rubricó: —¿Ése.. su insobornable aire distante. en efecto. no lo que decían. en un momento dado. su calvicie prematura. Le pareció que descubría un detalle muy importante: que en el fondo lo que a él le impresionaba no eran las ideas. como pretendía Padrosa.. —Sí. Le parecía que veía con mucha claridad sus defectos: era demasiado impulsivo. Ciencias Naturales y Física. Para hablar sin rodeos. veía abundancia de puntos débiles en la estructura mental de su primo. preguntó: —Y eso. ¿Cómo era posible que. en cambio.? Reflexionando. En fin. La cosa resultaba evidente pensando en José.com/ 95 . pero. junto a la lámpara y a su máquina de escribir. La noticia reconcilió a Ignacio con la familia. Sin embargo... Ignacio había recobrado los ánimos.. Matías comprendió que la explicación era verosímil. —Bueno.. Él no sabía nada de Marx. ¿y qué hacer ahora? —preguntó Matías. se lo han dicho claramente. sino las personas. con sólo verle subir al tablado. ello no resolvía nada.? ¿Por qué? —Porque el Director se niega a quitar el crucifijo de las clases. «Aprobaré en septiembre. No se le escapaba que ahí estaba lo difícil. la persona le había impresionado. Siempre solo en el diminuto cuarto de la correspondencia. Según como se tocara el sombrero. En seguida se ha visto qué ideas tenían. nombrados después del Estatuto. ya lo veréis. su poderosa frente.. Lo mismo que le ocurría con Julio.. —¿Veis? A todos los de la Academia Cervantes nos han suspendido de lo mismo: de Filosofía. sino lo contrario: concentrado.. Pero le atraía la persona de Cosme Vila. —Desde luego —añadió— el próximo curso ni hablar de la Academia Cervantes.

Y allí. arrostraba las bromas de los empleados y ahorraba durante cinco meses para poder regalar un ventilador al Partido. ¡Y la crueldad de los empleados! El de impagados. que le recordó las del Seminario y. inquietos y titilantes.com/ 96 . podía saber —y no don Jorge ni el Responsable— hasta qué punto es hermoso vivir en una familia como la suya —Alvear-Elgazu— con una madre que se sentía feliz si le salía bien un estofado y un padre que ponía cara de ángel el día que conseguía oír sin interrupción la radio. Y. Le pareció comprender por qué la presencia de mosén Alberto le desasosegaba.blogspot. había vuelto a la calle de la Barca. en efecto. En el fondo era verdad que el Banco constituía una gran experiencia. El desconocido se llamaba David Pol y era maestro. con ideas personales sobre la pedagogía. ni siquiera con verlo. Verás a mi mujer. Ignacio vio la escalera tan oscura y sórdida. Otro ejemplo lo tenía en la impresión que le había causado al entrar en el comedor el desconocido de la herida en el mentón. Ello tal vez le indujera a no poder penetrar el sentido de ninguna doctrina sin verla encarnada por alguien. sin saber por qué. a ceder otro que la mano se queda pegada con asco a la barandilla. Imposible concebir la existencia de otra manera. Todo convergía hacia el mismo centro: las personas. De ahí. Aquella escalera le penetró mucho más que todos los discursos. Ignacio. —Lo que hay allá sólo lo saben ellos —comentó. tampoco nadie podía saber lo que había allá arriba sin vivirlo. con una bombilla. la palabra-comunismo. porque debía de haber un desequilibrio entre las pláticas dominicales del sacerdote y sus actos. ¿Todo el equipo? En este caso el equipo era la tienda. Se iba a caer con toda la familia.. aun tratándose de un hombre modesto y de ojos beatíficos. a que por la CEDA aceptaba de buen grado crearse enemistades. Le sería necesario verle actuar. y respirarla. al parecer. porque le dijo: «¡Hola! Sube. un día comprobar que tal peldaño empieza a crujir. sin embargo. lo mismo que su mujer. A Ignacio le pareció comprender. entró en una taberna extraña. Ignacio se dijo que debía de ser la causa de esto por lo que sus simpatías y antipatías eran tan manifiestas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la Torre de Babel. un poco trágico. que le invitó a una copa. próxima al bar Cocodrilo. que todavía no se levanta». El domingo en que se quedó solo después de la marcha de José. probablemente. Por lo visto el patrón conocía al Cojo. Vivirla: ésa era la palabra.. Que al modo como sólo él. retrocedió y salió fuera. Aquellas montañas de plata del cajero. Que lo realmente terrible de aquella escalera debía de ser lo cotidiano: subirla y bajarla cientos de veces. Le pareció que. No.. que se le escapara el fondo de muchas palabras que brincaban sin cesar a su alrededor y que iban tomando cuerpo: por ejemplo. el hálito de la persona de Cosme Vila no le bastaba. Se dio cuenta de que se estaba examinando a sí mismo. decía: «Otro que se cae con todo el equipo». cuando diez minutos después el Cojo le alcanzó y le preguntó: «¿Por qué no subiste?» y él contestó: «¡Bah. en sus ojos. hablando de la huelga y de los metalúrgicos despedidos: «Lo impresionante hubiera sido verlos». El día en que vio a los obreros concentrados en el Puente de Piedra se dijo: «¿Qué pasaría si volcáramos ahí un par de sacos?» Bajo las gorras nuevas llevaban el signo de la vida dura.. su afecto por el subdirector del Banco. cuando leía los nombres de los comerciantes que no podían cumplir con sus pagos. Descubrió algo en su porte. ya me figuro lo que hay!» el Cojo le miró con una sonrisa de compasión indefinible. barojiano.. Y le gustaba que fuera así. lo directo. socialista e hijo de suicida. se debía seguramente a lo contrario: a que éste vivía sus ideas. En seguida sintió que no se trataba de un ser vulgar. Le pareció que sabía perfectamente lo que había arriba. Y he aquí que Julio se lo confirmó luego.. gracias al Cojo. El propio Julio se lo advirtió a José. Porque resultó que Julio le conocía. Hombre preocupado. En cambio. http://quedecosas-mg17. su vivir cotidiano. el Cojo tenía razón. era la familia. la entraña. Que no bastaba con figurárselo.

en efecto. Algo instintivo le impelía a creerlo. pero nunca se había atrevido a advertirle. Y cuando su amo le acariciaba o le contemplaba sonriendo. Se desmaya con frecuencia».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Tampoco le bastaban las suposiciones de su madre y de José respecto de Julio: también sería necesario verle actuar. Cada vez que Ignacio tenía un choque —una discusión en el Banco. Es decir. ahora pintaba las ovejas de color azul.com/ 97 . bordeando la alfombra. ello se debió a algo sencillo. el bicho cobraba vida de símbolo. Y en esta ocasión descubrió en su compañero de juego un ser nuevo. Carmen Elgazu tuvo una alegría infinita al verle.. Permaneció un cuarto de hora contemplando el animal. definitivamente alto! Con cara malucha. con los codos sobre la mesa. y se ponía a toser.. se lo dijo a Ignacio y éste repuso. y a afirmarlo. pobre! En un mes vas a engordar seis kilos. Cierto. siempre en el mismo sitio y a la vez un poco más allá. pues era la primera vez que tal cosa ocurría: «Cuiden a su hijo. a pesar de que doña Amparo sentía por él verdadero horror. un súbito cambio de decoración. Y. con su universo a cuestas. El mecanismo deductivo de Ignacio operaba siempre en terrenos más poéticos. «Pero vas a ver cómo te trata tu madre. Iba creyendo que. el fracaso de un proyecto— se refugiaba en el billar. Con motivo de no aprobar. después de cenar. al escuchar este relato le dijo: «Me gusta que tengas ese tipo de sensibilidad. Aunque. muy inteligente y de una gran distinción. Oriol. ¡Santo Dios! El muchacho se trajo del Collell un soplo de aire bienhechor. por entre las patas de la silla. en cuyo momento la bola roja parecía de sangre. Operó. viéndole ahora pensó: «No cabe duda de que la aristocracia es un hecho». E Ignacio. el muchacho pensaba: «Está preparando un gran salto». desde luego. Pero lo venció. Ignacio a veces. dirigida a Matías Alvear. en efecto. regular y humilde. respecto de Julio. A mí también me ocurren esas cosas». antes de meterse en cama con los libros de texto. Muchas veces había pensado que las torturas a que el billar obliga debían de perjudicar a su amigo. No el examen de la dialéctica del policía —método empleado por José—. pero antes no se había fijado mucho en él: su compañero de billar era un muchacho sutil. Le costó mucho darse cuenta de ello porque el chico era callado hasta lo inverosímil. ¡Pobre. como siempre. ¡Alto. el primer día en que Ignacio tuvo la íntima certeza de que Julio era comunista. En cambio. el billar es perder el tiempo». El compañero de billar de Ignacio. Julio hablando por teléfono.. Matías no se atrevió a hablar de ello con su mujer. con el taco inmóvil. a pujar. En este estado de ánimo le halló César. acaso fuera el mismo de siempre. Y entonces Ignacio comprendía que el chico jugaba porque su enfermedad le impedía hacer otra cosa más importante. volvió a él. ni los viajes de Julio a París ni los brazaletes de doña Amparo Campo. Éste la abrió muy intrigado.» César había traído una carta del Director. y pensó que Julio era comunista. le ocurría algo singular. llamaba a Pilar y entre los dos. le vio avanzar implacablemente. que consideraba metal más puro la alegría que el oro. La primavera era tan hermosa en la ciudad que el simple hecho de mirar era un gozo. chico tuberculoso. de repente éste quedaba tendido sobre el tapete verde. En todo caso. repentinamente indignado: «¡Natural! ¡Hace tonterías!» http://quedecosas-mg17. Cuando el animal permanecía horas y horas quieto. Y entonces volvió a sentir un inexplicable rencor. absurdo y probablemente grotesco: al hecho de que Julio tuviera en el piso una tortuga.. el policía era comunista. Desde los vestidos de las chicas hasta el matiz de los verdes de la Dehesa todo invitaba a la alegría. Sólo de vez en cuando decía. con desesperante tenacidad. Y desde entonces muchas veces pensó en ello. Ignacio estaba solo. a crecer. Pareció como si al entrar borrara del umbral de la puerta la imagen de José y devolviera a la familia su verdadera razón de ser. iban rellenando en colores las páginas de sus cuadernos de niño que habían quedado sin pintar.blogspot. sonriendo: «En el fondo.

.. papá.. con los ojos húmedos. sin decirle una palabra. descansar. El chico sacó fuerzas de flaqueza para hablar con el sacerdote. cruzado el comedor y echado al río el hierro de su hijo. El seminarista no sabía qué hacer. Le prometo también que no iré al cementerio ni me pondré sal en el agua... pero asintió con la cabeza. mudo y como alelado. el muchacho le había dado a la navaja.» Había llegado a la conclusión de que el ansia de César de perfeccionarse no era igual http://quedecosas-mg17.. Era evidente que su padre no quería cortarle todas las alas.blogspot. dame eso! Matías tomó el hierro en sus manos. sin que tal rutina impidiera que el milagro del Verbo hecho sangre se realizara. ¡Qué suspiro dio el muchacho al saber que todo su vértigo y su inestabilidad provenían de la vista! Mosén Alberto se puso en contra de César.. o por lo menos bienintencionado. Llamó al muchacho.. teniendo buen cuidado de ocultarle el incidente del cilicio. ¡Había debido de darle un gran disgusto a su padre para que se decidiera a pegarle! ¿Cómo era posible que un acto bueno.! Mosén Alberto estaba al corriente. ¡Afeitar. No acertaba a comprender: «¡Este verano harás lo que yo te diga! Menos mosén Alberto y más. Ya no llevo nada. Matías se enfureció hasta un punto indescriptible. Así se hizo y César apareció a las pocas horas llevando lentes con montura de plata.. cuando en los momentos más importantes de la misa se notaba a sí mismo distraído y hueco. padre. Con la yema de los dedos fue tocando las pequeñas púas. Pero. pudiera traer consecuencia tan graves? Matías no pudo soportar ver sufrir a César. todo aquello era durísimo e inesperado. Sólo una larga serie de comuniones fervorosas consiguieron devolverle la tranquilidad. César permaneció inmóvil. —¡Quítate eso en seguida! —César. quería pedirle una cosa: que me permitiera afeitar. De pronto. y le había inundado de tazas de chocolate. pero entró en su cuarto y le tiró de una oreja. —¡Pues por eso! Obediencia. —Ya sabes lo que te dije.com/ 98 . mosén Alberto pensaba de repente: «Si al pobre César le fuera dado celebrar. mosén Alberto tenía también este censor: César. Entonces le pegó una bofetada. —¡A ver.. Sabía que durante el invierno. fue a su cuarto y empezó a desnudarse. ¿ve? —Y se tocó la cintura—.. Faltaba convencer a mosén Alberto. pero.. ¿Qué sabes tú lo que te conviene? Hay quien lleva cilicio porque así se siente a cubierto. en el Collell. Ignacio entró a peinarse y salió. Este verano...! —Y el sacerdote miró cómo el seminarista se lanzaba escalera abajo y desaparecía. César dijo: —Muy bien. Llevaron el chico al médico. Apenas si Matías le oyó.... Seguía sin comprender. ¿Cómo negarle este permiso?. o porque le cuesta menos obedecer. que el verano anterior ya le había dicho: «¡Te prohíbo que tengas escrúpulos!». Mosén Alberto no sabía nada de esto. ¡De ningún modo quería contrariar a los suyos! Matías habló con su mujer. es que yo quiero perfeccionarme. Le prometo también que obedeceré a todos mis superiores. En sus épocas de sequedad espiritual. el bofetón le dolía como si los dedos hubieran sido también de hierro. En el fondo. César quedó desconcertado. Había salido del cuarto...» —Pero. Nada alarmante: «Llévenle al óptico».. murmurando sin emoción santas palabras ante el cáliz. —¡Pero!. —¡Pues anda y afeita a quien quieras.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¿Qué tonterías? Ignacio le contó lo del cilicio. Lo máximo que te permitiré será que vuelvas a afeitarme.. Fue un rayo de luz para César. —Padre —le dijo—.. Le dio órdenes severísimas de no tomar ninguna decisión de tipo corporal sin consultárselo antes. le tocó la cintura y leyó en su rostro una expresión de dolor.

baja y raquítica. para vencer a la competencia tendría a su favor varios factores: el esmera en el trabajo. oye. no se había desprendido de todo apego humano. le había clavado en una silla. —¡Déjate. ¿Cómo era posible que pudiera perdonar los pecados de su propia madre? Una cosa le consolaba: tal vez Carmen Elgazu experimentara frente a César impresiones similares. tenía más aspecto de barbero que él con sus lentes de montura de plata.. Y luego se confesaba en él... ligeramente encorvado y bamboleando la cabeza. ya verá. El patrón se entusiasmó. Y luego miraba el Museo con ojos de admiración. su caliqueño y su gran barriga. Así lo dijo Matías. reluciente.cre-cre-cre-cre-cre-crec. Recibir a media mañana un flamante estuche que contenía todo lo necesario para el oficio: brocha.. ¿tú estás loco o qué? César le miró sin pestañear y luego.. ni el barrio. Y le gustaba que le halagaran y ahora mismo se sentía feliz porque acaso le nombraran maestro de Ceremonias de la Catedral. Mosén Alberto se daba cuenta de que. ¡y maquinilla para cortar el pelo! Con una tarjeta de mosén Alberto. apunta! Ahí al lado. tan lisas y llanas quedaron las mejillas de éste. No pediría sino que la barba les creciera pronto. César.. El gitanillo se pasaba la mano por la mejilla. —¿Afeitar. colocando el estuche sobre el mostrador. Sus mismas aficiones artísticas tenían un punto de frivolidad. con su minúscula gorra. No le haré daño. Raimundo. Sin embargo. el trabajo a domicilio y el precio. Tenía unos ojos pequeñísimos. se dirigió a la calle de la Barca. http://quedecosas-mg17. ¡Y su madre! Su madre le trataba con un respeto infinito como si en vez de su hijo fuera auténticamente su rey. El patrón cambió de parecer súbitamente..com/ 99 . que siempre parecían reír aun cuando llorasen. Su madre. las señoras. por lo menos. casi siempre aprovechando la tartana de algún campesino que bajara al mercado.. poniéndose la sotana. déjate! César comprendió que allí se jugaba su destino. Éste fue el gran triunfo de César. Y ver que todo el mundo le consultaba cosas: las monjas. examinando la afiladísima hoja cerca de la ventana: «Más de una vez me afeitaré yo con ese cacharro». —Deje. con un inmenso pañuelo negro sobre los hombros. y empezó su tarea. navaja.. Pero Ignacio le había dicho: «Habla con el patrón del Cocodrilo». para poder afeitarlos de nuevo. pero si sabe que eres cura te echará a patadas. la diferencia estaba en que él no había pedido nunca a nadie permiso para afeitar.. que todo el bar Cocodrilo pareció llenarse de espejos de establecimiento de lujo.? Pero. César. —¡Eh. aquí hay un barbero espontáneo! Apareció un gitanillo joven... con su bigote horizontal... Pilar se adueñó de la maquinilla de cortar el pelo y se divirtió media hora persiguiendo a todos por el piso: «Cre. lo descubrió ante él. Ahí enfrente vive otro. Cierto. Grita: ¡Fermín! Fermín contestará y le afeitas.. César pidió luz al Señor. Y aquello le llevaba a besar el altar con vivos deseos de contrición y devoción. hacía algún viaje desde el pueblo a Gerona. Tan bien le remojó. Manolo!. Pero ya el patrón del Cocodrilo había dado la vuelta al mostrador y.. tercer piso. los vicarios jóvenes. El patrón. Su desgracia tal vez hubiera sido ésta: ser el primero en clase durante los catorce años de la carrera.? ¿Enfermos.» Y luego. —¡Lista de viejos. riéndose. A las tres de la tarde. por favor. Carmen Elgazu se emocionó lo indecible. tan fácilmente se llevó los escasos y arbitrarios pelos del gitano. levantaba la cabeza para mirarle y asirle las manos. Ego te absolvo in nomine Patris. a grandes zancadas. Sin embargo. fuerza a su muñeca. de frente hasta una cueva negra que verás al fondo. que a veces se le cansaba. jabón. cre-cre-cre-crec.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que la de los demás seminaristas en los primeros cursos de la carrera. Entra.? ¿Viejos. que le besaba. todo fue sencillo. con bufanda de seda.. soltó una carcajada al verle. No conocía a nadie en la Barca. Matías Alvear dijo. ¡Mira.blogspot. Y al llegar al Museo y ser recibida por su hijo. eh.. Y fue un acierto.

Para viejos y enfermos». ¡Ay. la tomaron con él. Los transeúntes le tomaban por un maestro de verdad. Orejas grandes. sin moverse. e. orejas grandes. César supuso que debía de haber alguna impureza en su acto. tú. El seminarista se abrió paso. Los chiquillos iban sucios. le dijo: «¿Por qué no enseña a leer a estos crios?» ¡Mosén Alberto también accedió! Y aquello fue coser y cantar.» En el barrio había millares de niños que aleteaban bajo los balcones. que se había sumado a la comitiva.. encontró a su padre sentado en la cama. Se sentó y depositó su cabeza sobre su barriga. —le decían—. Los pelos le entraron por la camisa y le escocieron durante una semana.blogspot. y los balcones de la calle de la Barca despedían vaharadas de fuego. Era una comunión simple y natural. «¡Adiós.. En algunas casas le recibieron con hostilidad.!» De pronto. sonriendo. ¡Largo de ahí! Pero los peores eran los que no le hablaban. cuando los alumnos se despidieron.. los chiquillos sentados en el suelo. Las vecinas se turnaban para limpiarlo. a. a retroceder hasta encontrarse bajando los peldaños de cuatro en cuatro. adiós. le lavaba él mismo. «B. ba. —¿Crees que aquí nos vendemos por un brochazo? ¡Anda a afeitar al obispo! —Aquí. El calor echaba a la calle a todo el mundo. acaso vanidad. La hija de Fermín fue la primera en propagar la nueva.. al reconocer a su hijo. pero estaba aprendiendo! El propio patrón ofreció su cogote como conejillo de Indias. Un día se hizo con champa y los llevó a una fuente más limpia. —¿Y cortar el pelo? ¿También corta el pelo? ¡Eso no sabía. pálido. se estaba fresco.. menos chulería... zarrapastrosos. y salió con inesperada calma.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Todo fue empezar. guapo. que aprovechaba las vacaciones para ganarse unas. la clase. más guapo y más joven que nunca.. y se habían unido al coro varios alumnos de más de veinte años. tampoco. y César los llevó a la orilla: del río para que se lavasen. con las paredes ennegrecidas. ¿qué ha pasado? —Un chico que ha venido. como moscas o como ángeles. sentado en el primer peldaño... que trabajaba en la fábrica de los Costa. Consuelos no le faltaban ni miradas de simpatía y aun de agradecimiento. —Pero. desnudos los brazos. Dos o tres niños sintieron celos. Muchas familias no sabían en absoluto de qué casa era y la mayoría de los alumnos ignoraban su nombre. Cerca del puente del ferrocarril existía un zaguán de grandes dimensiones.. los niños! «Dejad que los niños se acerquen a mí. con las piernas cruzadas.! ¿Crees que su madre es una puerca? ¡Deja en paz a mi hijo! Otro día. le obligaban a retroceder. El sol caía a plomo sobre la ciudad. Manolo el gitano también mostraba su rasurado rostro a los vecinos. B. Y fue allí donde una mujer.. A la salida de la fábrica. pesetillas. gratis. Más acá. «A ellos los afeita y por nosotros no hace nada. http://quedecosas-mg17. y redobló sus esfuerzos para recrear el clima original. 16. Si alguno se resistía. tú. Orejas grandes. Más allá de la Barca.» Días después se oyó 4x4. Hubiérase dicho que no ocurría nada.. El patrón del Cocodrilo colgó un cartel a la entrada: «Barbero a domicilio. el panorama cobró dimensión.. Otras hijas de otros Fermines reclamaron sus servicios. cubrió la puerta. «Tú. una mujer joven. que servirían de cartelera y pizarra. En él se improvisó la escuela. Entonces ella barbotó: «¡Vete ya. La hija de Fermín. 4 x 4!» Detrás del Cocodrilo empezaban las casas de mala nota. Pero todo iba a pedir de boca. ¿Por qué no hace algo por nosotros?» ¡Dios mío. ay! No importaba. nadie sabía nada... be. Los que le clavaban sus ojos de odio y.com/ 100 . como Blasco. Pero no importaba.. bromeando y distrayendo a los chiquillos. El suelo del zaguán era de ladrillos rojos. ¡Dame un caramelo!» Más tarde la cosa se complicó. frotando duro en las rodillas y las piernas. César. se puso a chillar: —¡Eh..

tirando piedras a los ventanales u orillándose en los muros. Varios de los pequeños le eran muy fieles. esa ropa tendida es la nuestra. Porque por un lado loaban todo cuanto fuera vanguardista —y ahí estaban en la Gerona moderna los edificios que daban testimonio de ello— y por otro se extasiaban ante la pintura costumbrista y hogareña —la vieja hilando. El arquitecto Ribas. El buen tiempo había traído consigo el florecimiento de las manifestaciones artísticas regionales. ¿Dónde vas? —le preguntó César. orientar a la opinión. y a veces le acompañaban hasta el extremo de la calle. presididos por un Ser bueno y omnipotente. Los crios siempre jugaban por las escaleras de las iglesias sin cuidado ninguno. y. hasta las escuelas modernas. una luna sonriente que el día anterior había dibujado con la tiza de la escuela. el payés bebiendo en porrón y el paisaje relamido.. dispuestos a captar la naturaleza con el máximo verismo posible. comentaba: «Yo creo que verdaderamente ya la tienen ustedes creada». en las exposiciones. Estat Cátala en pleno. con sus jefes al frente. Jefe de Estat Cátala. prestados por mosén Alberto otros. gitanos alrededor de un carro. sin conseguirlo. por medio de la crítica.com/ 101 . mientras mojaba su pincel: «Acabaremos creando una Escuela Gerundense». mira. letra y números! Lo demás. a la multitud de ejercicios de piano que se oían gracias a los balcones abiertos. —¡Aquí. El buen tiempo desencadenó un alud de imitadores. mutis. que adoraba a César. al día siguiente el seminarista recibió la visita de un peón ferroviario y dos o tres desconocidos. Fue allí donde una tarde les dijo: —¡Vamos a ver! Sentaos aquí. El chico no contestó. que le amenazaron con tirarle al río si tocaba aquel asunto. ¡Y la Catedral! La Catedral y San Félix reflejándose en el río. María y Asunción: «¡Mira. No había cuadro en que no apareciera el balcón desde el que Matías Alvear pescaba. En El Demócrata intentaban. Julio García. y más de una vez. traídos de Barcelona unos. pero de pronto uno de ellos. que tenía la casa llena de reproducciones impresionistas. quien continuaba buscando palabras nuevas durante la noche. el Oñar y todo.. se lanzó a la Dehesa y al valle de San Daniel todas las tardes después del trabajo y todos los domingos por la mañana. El arquitecto Ribas. prados frondosos. El paisaje era realmente hermoso.blogspot. Árboles altos. frotando con su camisa. Matías decía. «¡Mira. con una visera y un taburete portátil que se impusieron como prendas oficiales. Con ello no se refería solamente a los sonetos de Jaime. y lo tomó por la pintura costumbrista y el paisaje relamido. La opinión acabó tomando partido de acuerdo con su gusto personal. se refería a los conciertos al aire libre que daba el orfeón. Era el tema inevitable. mira ese vaso! ¡Se puede coger con la mano! ¡Mira esa vaca.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Intentó enseñar catecismo. Pedrito!. la combinación de http://quedecosas-mg17. primero le miraron con escepticismo. Pilar había dicho a Nuri. al regresar de Telégrafos: «No se puede negar que esto es un pueblo de artistas». que era el que había creado aquel cielo. una audición de sardanas. Desde retablos antiguos. suficientemente matizada para no matar el color. Cuando César les explicó que aquéllos eran lugares santos. que se paseaba mirando de caballete en caballete. Los más audaces pintaban figuras y escenas locales: el mercado. a la invasión de pintores aficionados. sobre todo. con los balcones y las ventanucas colgando. En las exposiciones se oían frases que ponían los pelos de punta a Julio García. se levantó y echó a correr. Sin embargo. y su íntimo colaborador el arquitecto Massana llevaban meses organizando en el salón anexo a la Biblioteca exposiciones de pintura regional. Al principio fue un éxito. qué bien está!» Las esposas de los arquitectos Ribas y Massana suponían que era imposible pintar mejor. cielo de luz pura y diáfana. decía. Pero fue a la fachada de San Félix y borró como pudo. —¡Eh. todo había desfilado por la ciudad.

—¿Y para qué va usted a París. París.. cartero socialista al que Matías siempre tomaba el pelo. tenía gran éxito. al terminar se acercaba siempre al tablado y ofrecía al director el mejor puro de la Tabacalera. La peña del Neutral no se perdía concierto del orfeón. guardó las partituras. Don Jorge se fue con su familia a una de sus propiedades de Arbucias.com/ 102 . Otras personas aprovecharon para hacer viajes que tenían pendientes. ¡Las vacaciones! Todo el mundo dejó el pincel. Matías Alvear tuvo. Empezó el éxodo en masa. que los anticlericales del «Gerunda» cantaban con sorprendente seriedad.? Eso de cantar. cuadrado y de gran melena. excepto el tenor. la montaña y el mar. Julio García aplaudía frenéticamente. o con los ojos fijos en la abierta boca de su amigo Raimundo. La base de la masa coral era el folklore. a quien el canto enternecía. Un pueblo que canta es un pueblo pacífico». Vivían para el orfeón. El dependiente de Raimundo les decía a los clientes: «¿Ven. decía a veces. Don Jorge siempre decía que los médicos que habían puesto de moda los baños de sol o eran unos ignorantes o era gente de mala fe. Convenció al notario Noguer y a su esposa para hacer el viaje conjuntamente. al llegar agosto la ciudad quedó desierta. sin excepción.» Los trenes hacia el mar. «Me dan ganas de hacerle cosquillas en la laringe». Los Sindicatos habían conseguido que todas las Empresas. abarrotados. chico. con los ojos húmedos. «Dejo la CEDA en sus manos. ¡y las caravanas de la Peña Ciclista! ofrecían poco atractivo para ellos. Una bendición para mí. la camisa de Ignacio!» El orfeón. El silencio del auditorio era también entrañable. con incursiones en motetes religiosos. Además de que consideraban que la montaña era mucho más sana. obreros en su mayor parte. El cartero utilizaba su poderosa voz para advertir a las vecinas que tenían carta. Era año jubilar en Roma.. En cambio. de un tirón. a ver las francesitas. cuyo retrato deseaban hacer todos los pintores. a ver al Santo Padre. la Costa Brava. partiendo hasta Génova en barco. Ninguno de ellos había estado nunca en Roma. recibieron las primeras oleadas de turismo popular. El director era un hombre salido del Hospicio. cuyos bigotes molestaban a los vecinos. La afición de aquellas sesenta y ocho voces y de su director —compositor al mismo tiempo— era ejemplar. —¡No lo olvide! —le pidió César—. entre las que se contaban personas como Raimundo el barbero. el patrón lo hace sintiéndolo. Pero los ocho días de vacaciones a que todavía tenía derecho no podría disfrutarlos hasta octubre. muchas de cuyas playas desde la creación del mundo eran privilegio de sus habitantes y de algún hacendado.. No es un embuste como su afición a los toros». para tenerlo a punto en el ensayo. la faz de la ciudad cambió.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mamá. ¡Julio tomó billete para París! Ignacio se dio cuenta una vez más de que el policía realizaba siempre cuanto prometía. Los pudientes de la localidad preferían la montaña. Mediado el concierto. los demás empleados tenían prioridad en la elección de turno. mosén Alberto le dijo: —A ver al Santo Padre. no puede morir. y varias voces de bajo. El Demócrata escribía: «Un pueblo que canta. si se puede saber? —A ver las francesitas. bien mirando al cielo o al techo. A Ignacio le hubiera gustado cualquiera de los itinerarios: Roma. Y ahí llegó lo http://quedecosas-mg17. chico. los quince reglamentarios..blogspot. Cuando César. A medida que el buen tiempo desembocaba en el implacable sol del verano. La masa coral se componía de sesenta y ocho voces. Matías escuchaba. Muchos obreros se pasaban la jornada de trabajo canturreando el repertorio. Don Emilio Santos. don Santiago Estrada se despidió del subdirector. por el contrario la costa. concedieran vacaciones retribuidas a sus obreros. le despidió en la estación. las chicas del orfeón clavaban banderitas catalanas en la solapa. mixtas. Se llamaba «Gerunda» en honor de los que estudiaban latín. Nos vamos a Puigcerdá. Mosén Alberto tuvo una idea más espectacular aún: el jubileo de Roma. Gracias a ello.

Le gustaba ver la unción con que César ejecutaba el más insignificante de sus actos: el de tomar el pan.. tenía gesto de hombre responsable de un batallón.» Pilar no se retiró al interior del coche hasta mitad del trayecto. se ponía a estornudar. Y movía la cabeza. el de plegar la servilleta. alzaba la vista y los ojos le lloraban. —¡Vamos! ¡La primera noticia! Matías añadió: —¿De dónde crees que han salido tus matrículas? ¿Y la montura de plata de César? ¿De las cuarenta pesetas que te han aumentado? —No. muy bien. Coincidiendo con una advertencia del médico con relación a Pilar.. sacando una silla cada uno. A esa hora. Pero unos estornudos breves. Ignacio no acertaba a comprender. deja.excepto cuando estornudaba. para hablar mucho y hacer incluso alguna excursión como antaño. especialmente comida y lavado de ropa.. Y soltaba cuatro. de repente. que andaba llena de granos y molestias. el sábado da usted un repaso a los metales y al suelo.? —Cuando le tocó la lotería.blogspot. «Cuidaos. —¿Pero. bajo el firmamento cálido de agosto. Carmen Elgazu había llegado a un acuerdo con una vecina para que en su ausencia cuidara de los dos chicos. pero casi nunca conseguía ser escuchado. raquíticos. «¡Jesús. cuyo primer tomo había empezado. Y tal vez para inspeccionarle mejor guardara silencio durante el día. —¿Cómo. no. Matías. en que las dos sirvientas le presentarían ¡imposible rehusar! el chocolate y los picatostes. César. Fue un acontecimiento.. Aquélla era una jocosa y muy frecuente escena.. A mí no me gusta marcharme sin vosotros. mosén Alberto le había encargado de la vigilancia del Museo y allá se iría. y el dinero? Carmen Elgazu tuvo entonces una sonrisa maliciosa: —Tu tío de San Sebastián —explicó. a barrer.? ¡Que los limpie Ignacio! A los dos hermanos se les hizo muy cuesta arriba comer y cenar solos.. Pilar saltaba de gozo. Jesús. doña Carmen? —¿Los cristales. ya lo haré yo.. y luego podría ir a la calle de la Barca a afeitar y dar clase. «¡Caramba con mi nariz!». ¡Nuri.. Salían los dos. «Las camas se las harán ellos mismos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella inesperado en la familia. Jesús. Tanto mejor. hijos. http://quedecosas-mg17. Ignacio tuvo que ponerse muy serio para que su hermano le permitiera limpiar los cristales. los veraneantes! Se decía que éstos organizaban carreras de balandros.. María y Asunción ya se habían marchado y ella temía ser la única que no pudiera hacerlo! Ignacio y César fueron a despedirlos a la estación. Matías decidió alquilar una casucha. en San Feliu de Guíxols. por dos semanas. no dejaba por ello de inspeccionar a su hermano. hasta las cinco de la tarde.» —¿Y los cristales. como no fuera en el balcón. Muy bien. cinco. César hubiera querido aprovechar aquella circunstancia para comulgar en ideas con su hermano. éxito exclusivo de la UGT. Ignacio y César quedaron solos. esperando turistas. sí.. Ignacio se ponía a leer el periódico o Crimen y Castigo. No hacía ruido.. Carmen Elgazu se había negado rotundamente a ponerse un pañuelo en la cabeza atado a la barbilla. cuidaos. Jornada intensiva. seis y hasta ocho estornudos seguidos. como cuando estaba José.. ¡qué caramba! En todo caso. después de cenar. Y que barran también el piso. «Tú. Ignacio. aun cuando el periódico y Crimen y Castigo le absorbieran. No hacía el menor ruido. Ignacio trabajaba en el Banco sólo de ocho a dos. y ante las semiapagadas luces de la Rambla. de manera que las tardes las tenía libres. hablaban de todo lo divino y humano.» Ignacio se negó rotundamente. frente a frente en la mesa... «Deja. nos mandó un pequeño regalo.com/ 103 . A César. en la ventanilla del tren. Se los secaba con el pañuelo. fracasados. entre tímido y extrañado. a las murallas o a Montjuich. se sonaba. ¡El mar. el de llevarse la cuchara a los labios.!» Al terminar. decía.

¿Cómo pudieron vivir? Aquel día se dijo que él también tendría probablemente hijos un día y que tampoco los conocía. pero habiendo utilizado el mismo aceite que Ignacio.» El de Ignacio quedó precioso. Pero también le hablaba de una mujer. Ignacio había experimentado aquella sensación. «Claro. a César. andando con los pies separados. La práctica adquirida en el Collell. Sobre todo de los chicos. orlada de oro. «¡Lo haremos a cara o cruz! No. «Si lo hace mejor que yo. Uno y otro querían freír los huevos.. Y luego. En cambio. pero en la de sus padres. no. y la yema amarilla. tras las montañas de Rocacorba... en pequeñas y rítmicas sacudidas. con algo irónico que había impreso en ellos la presión de sus dedos. Alguna vez. aun cuando a César le dio gran angustia. Le pareció que acababa de cometer una villanía. con el estuche de afeitar bajo el brazo. La hija de Fermín le pidió http://quedecosas-mg17. A Ignacio le encantaba ver cómo barría César. ¿Por qué diablos seré tan complicado?» Luego descubrió postales que Matías Alvear escribía a Carmen Elgazu cuando eran novios. Ignacio se subía a la azotea para verlo. Les parecía que habían zonas inexploradas. como si fuera sacrilegio. César peló las patatas.. Y con frecuencia. metió otra vez el diploma en el tubo de cartón y lo dejó en su sitio.. con las cuarenta celdas diarias. Y pensó en Cosme Vila: «Yo quiero tener un hijo». en letra redondilla. acostumbrado a barrer la terraza del Collell. Cuando el día moría. Avanzaba con rapidez increíble. riéndose como benditos al mojar en él el pan..» Y era cierto.. pero algo indefinible le impelía a privar a su hermano de aquel gusto. en el Seminario. Un día decidieron hacerse la comida. veía llegar. No sabía por qué. Asía la escoba por la parte más elevada del mango y apenas la levantaba del suelo. Entonces se atusó el naciente bigote. se le ennegrecieron el huevo y el plato. en una apoteosis de rosa y rojo y nubes áureas. se lo enseñaré. que representaba una niña vestida de blanco —Carmen Elgazu arrodillada en el altar. imposible. Sólo al decirlo sintieron como un nudo en la garganta. con su ilustración.. en el centro. desde siempre.» Ignacio recordó que cuando niño este pensamiento le había preocupado con frecuencia: que sus padres no los hubieran conocido ni a él. que tuvo que retroceder. El hijo de Cosme Vila.blogspot. Ignacio las freiría. 1914.» No. un pecado. diminuto. Nunca más le diría que debía pensar en los pobres. Al cerrar el armario se vio en el espejo llevando aún uno de los sombreros de su padre. Uno y otro pudieron dormir en la de Pilar. Un día Ignacio propuso: «¿Por qué no vamos durmiendo en camas distintas? Hoy duermes tú en la mía y yo duermo en la de Pilar. se sintió poseído de tal respeto.. Vio viejos sombreros de Matías Alvear. El nombre.. se le ensució.. el otro la patena. La soledad parecía conducir los pensamientos hacia algo hondo y secreto.... Pero lo comieron muy a gusto. de ladrillos rojos. todos con la forma de su cabeza. «Se lo enseñaré — se dijo—. Lo hizo para que Ignacio no le tildara de timorato o para que no le dijera como otras veces que los escrúpulos le volverían loco. en 1903.. 1913. al entrar Ignacio en la alcoba y encontrarse ante el robusto y tibio lecho matrimonial. Luego César le contaba. Ignacio supuso que César experimentaría una emoción fortísima al ver aquel diploma. el diploma de la Primera Comunión de Carmen Elgazu! Firmado en Bilbao. impecable.. una tarde en que se quedó solo pasó revista al armario de luna de la alcoba de sus padres. Fechadas en Madrid. El piso era ancho. al acercarse a la barandilla que daba a la Rambla.. con Jesús en persona dándole la comunión y dos ángeles sosteniendo uno la palmatoria. en un tubo de cartón.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que lo haces muy bien. no perceptible en medio de la agitación cotidiana. barrer aquella solería era lo más fácil del mundo. mejor que cada cual se fría el suyo. frente por frente. no había sido baldía.. claro. ¿tendría alguna vez diploma de Primera Comunión? Fueron jornadas de rara intensidad. Una aureola blanca. todavía yo no había nacido. les fue imposible. ¡Luego descubrió.com/ 104 .» César explicaba que. ni a César ni a Pilar. La vecina quedaba maravillada. enorme para los dos. Y sin embargo. A César no se le reventó el suyo. Mañana yo en la de Pilar y tú duermes en la.. todo con una pátina de comienzos de siglo que recordaba el estilo pictórico de la flamante Escuela Gerundense..

como si no sólo la fábrica. los faroles estaban soñolientos. todos se levantaron. —¡Pilar.. un panadero en camiseta. sus sienes. exclamaciones. ¡Y los del ajedrez.. Las primeras lluvias de septiembre barrieron playas y montañas. La huelga de la CNT había fracasado en Gerona. ¿verdad. se puso a llorar. para cumplir la orden paterna de dormir diez horas diarias. la hija del Responsable con su sargento.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que cortara el pelo al rape a una mujer joven que tenía el tifus. César barrió los cabellos con mucho cuidado. el realismo indescriptible de su cráneo.! —¡Seguro! —rubricó Pilar.. no. —¿Miedo yo? —¿Ah.. al mirarse en el espejo. Y después de cenar salían al balcón. CAPÍTULO XII Todo el mundo fue regresando.. hasta hacerle saltar lágrimas de enfado.com/ 105 . —¡Contad. sino las calles y los arcos y los sólidos edificios fueran cárceles. la rodearon y abrumaron a caricias. mamá? —Negro y muy decente —contestó ella. del brazo de su gruesa mujer. Pasaba gente extraña. De los peregrinos del jubileo. luego otro.. Pilar? —¡Precioso! Sobre todo. el ignoto abismo planetario. Los obreros contaban maravillas de la Costa Brava. César recibió una impresión profunda al descubrir su nuca.. Y viendo los aspavientos de Carmen Elgazu. que luego. Llamó mucho la atención.. inconmovibles! Y César despidiéndose de pronto para irse a la cama. La mujer exclamó: —¡Ay.blogspot. De la Rambla ascendían mil olores. amigos y desconocidos.. ¡de Matías Alvear. pero en otras ciudades se iban encadenando otras huelgas. —¡Oh. apertura de maletas. En el bar Cataluña había gran satisfacción. contad! ¡Mamá. Carmen Elgazu y Pilar! Hubo abrazos a granel. que los dos muchachos permanecían callados porque las palabras hubieran roto el encanto.? Escuchad bien. Nunca hubiera creído que vuestra madre tuviera tan buen tipo. Muchos habían instalado tiendas de campaña bajo los pinos y bailado en todos los entoldados de la comarca. pues se decía que a no tardar se anunciarían elecciones en España. y luego retrocedía con los dos. Aquello era vivir. Llegaban con el cutis y la espalda tostados. Era una mujer bonita. ya sabes que no me gustan esas bromas! —Pilar tiene razón —continuó Matías.. Al llegar a Gerona se encontraban desplazados. ¿qué traje de baño llevabas. a lo primero. Noches en que entre estrella y estrella se presentía la oscuridad insondable. Sobre todo cuando se puso aquel gorrito amarillo. Uno muy bonito. de emperador de la noche. Era la hora preferida por uno y otro. Metía un pie. de Julio García. El cajero del Banco. excediéndose—. dirigiéndose a Ignacio—. —Pues yo no la puedo imaginar de otra manera —opinó Matías. Julio García llegó también de París. las Fiestas Mayores se celebraban en verano. cuéntanos! Matías dijo: —¡No esperéis que abra la boca! Pasó demasiado miedo. oh. En la costa. En el Neutral. El bastón del vigilante tenía una sonoridad concreta. y sin un céntimo en e) bolsillo. —Pero. hijos! ¿Creéis que estoy para esos trotes? A Ignacio le entusiasmó la situación. besuqueándose.. con las dos calabazas en la cintura. —¡Matías! ¡Eres un sinvergüenza! —No me extrañaría que hubiese sido la causa de. —¡No me imagino a mamá con gorrito amarillo! —rió César.. de ternura y felicidad. El otoño se presentaba movido. Había noches en que el cielo se extendía tan rutilante y espléndido sobre los tejados. ¡Válgame Dios! Los últimos días de agosto señalaron el retorno de los desertores. simulando naturalidad—. se limitó a enseñar un http://quedecosas-mg17...

blogspot. pero tengo amigos. de las catacumbas.. Mosén Alberto. Y cuando le describió a Carmen Elgazu el fervor de millares de peregrinos apiñados en la plaza de San Pedro. El matrimonio Noguer contaba y no acababa en la Liga Catalana de todo cuanto vieron y de lo útil que les resultó la compañía del sacerdote. empezando por Ignacio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mechero muy original. No sólo por el manteo nuevo que el matrimonio Noguer le regaló en Génova y que dejó patidifusa a sus dos sirvientas. el Vaticano. «El Vaticano. de las grandes librerías de viejo del Barrio Latino. Habló del lujo de las tiendas. http://quedecosas-mg17. con el arco iris encuadrando la Basílica en el momento de aparecer Pío XI en el balcón. y a sentenciar: «París continúa siendo la capital del mundo». iremos a Roma. le parecía que sus intermitentes vanidades en el humilde Museo eran un poco más excusables. como no fuera hablando con los demás sacerdotes. estaba más pálido. que se paseaba por Montparnasse llevando en una mano un oso y en la otra una pantera. triunfante. Su capacidad admirativa divertía mucho a la tertulia. escuchaba como hipnotizado los relatos de viajes. Ignacio le preguntó a Julio: —Y sus asuntos. ante los cuales se hacía un poco el misterioso. El de Cupones contaba horrores del derroche de dinero de muchos veraneantes. con tres kilos menos en el cuerpo a causa de los baños de mar. la mujer comprendió que no se perdonaría nunca que mientras aquello ocurría. de la torre Eiffel. le decía a Matías. «¿Es que tiene familia allá?» «No. Por ello fue infinitamente más explícito que Julio. el camarero. con un traje de baño negro y dos calabazas en la cintura. —Y no explicó más. —Si mi mujer viera aquello. por su parte. ¡cualquiera la hacía regresar! Ignacio le oía encandilado. Si otro hermano tuyo saca a la lotería. si no fuera por ustedes y los viajantes. el seminarista se sintió transportado. de las revistas. aunque en audiencia colectiva. Cuando le explicó a César que vio al Padre Santo en persona. muy bien! ¡Muy bien! Todo ha salido bien. Era un chico al que bastaba oír la palabra Estambul o la palabra Vladivostok para poner los ojos en blanco. y al contrario que los veraneantes. En realidad aquello le hizo sentir una imperiosa necesidad de expansionarse. Traía también otra boquilla. que parecía de ámbar. Padrosa. hombre de una personalidad que ya querría para sí Julio García. Con lo cual su prestigio aumentó mucha entre el mundillo eclesiástico. No sólo por la presencia de César. Envidiaba muchos oficios. Pero todos le acuciaron. Y entonces los deslumbre. También los del Banco regresaron.com/ 106 . Pensando en la magnificencia de las ceremonias pontificias. de contar. ¡El de Julio no digamos! «Aquí.» Y se ponía la servilleta al brazo en ademán de gran resignación.» Cosme Vila no había ido a la costa. Luego mosén Alberto les dio a cada uno unos rosarios bendecidos por el Papa. Pero donde se expansionó más a sus anchas fue en casa de los Alvear. Ramón..» Cosme Vila explicó que había conocido a un ruso. sino por la de Carmen Elgazu. no me enteraría de nada de lo que hay por el mundo. del escultor español Mateo Hernández. sino por el espectáculo que ofrecía Roma con motivo del jubileo. Pero mucho más que él. Siempre suponía que los demás vivían aventuras extraordinarias.. No olvidaba detalle.. «¡Qué impresión más triste da Gerona viniendo de allá!». La Torre de Babel con la piel de la espalda hecha jirones. «Y luego se quejan si un obrero de su fábrica prende fuego a los almacenes. Vasiliev. ¡Y esos cretinos querrían destruir la religión!» El sacerdote llegaba transformado. el camarero. ¿qué? Julio le contestó: —¡Ah. —¡No te preocupes! —le dijo Matías—. dijo. que tenía la forma de un tapón de champaña. ella estuviera en San Feliu de Guíxols. regresó de Roma. lo mismo que soñaba en la lotería. quien al anuncio de su llegada acompañó a su padre al café. de los cabarets. Se fue a Barcelona. con el notario Noguer y su esposa. «¡Vaya cosas que debe usted de pillar en los telegramas!». de la impecable organización del Metro. especialmente entre las monjas.

Hubiera dado no sé qué para subir un día al piso en que vivía Cosme Vila. Bizcocho vasco con cinco velas encendidas. de todos modos.com/ 107 . hubo un revuelo de pena. Ya sólo faltaba uno. La niña tenía ya catorce años.. Decía que casi no tenía muebles. con qué gusto en todo... ya era una mujer. Se ganó la amistad del patrón del Cocodrilo. y el 13 de septiembre le llevaron a casa.. al oír le de Vasiliev. si le suspendieron en mayo por lo de la Academia?» Sin que el chico lo supiera. Pómulos redondos. Quinto curso completo. ¡zas. del gitano Manolo. anda. Hizo lo que pudo. delgada. sonrosados. que no tenía nada. todo eso está muy bien. Ignacio. al parecer.. tal como observó José. Al montar en el autobús. Al guardar las trenzas en una caja de zapatos que le dio su madre.. en cambio. Dejó las trenzas sobre la cama y se pasó las manos por los cabellos. hombre de una personalidad que ya querrían para sí.» A Ignacio todo aquello le sorprendió mucho.. sí.» Algo de cierto habría. Ignacio no quería preocuparse demasiado por ello. o con las elecciones cuya fecha se iba a anunciar? De todos modos. que ya nunca más ayudaría a Ignacio a pintar prados verdes y tejados rojos en los cuadernos. Y Julio exclamó: «¡Hombre! El catedrático Morales no me va a negar nada a mí.. de muchos chiquillos que continuaban recitando: «B. con las dos trenzas en la mano. pues Julio García le había contado hacía poco que en Barcelona había conocido a un alemán. para la calle de la Barca un hombre era poco.blogspot. estaba hecha una mujer. Estudió cuanto pudo tal como había prometido. Matías habló con Julio. el frío hubiera terminado por echarlos de la casa muy pronto. Parecido al de Ignacio cuando en la barbería ordenó: «Sólo patillas y cuello». Cómo vestían las chicas de Barcelona. fuera trenzas». cuatro por cuatro. todo había transcurrido en un abrir y cerrar de ojos. hasta el punto que la familia decidió que tenía que cortarse las trenzas. Pilar les dijo a María. doctor Relken. a: ba. La última visión de César que tuvieron los suyos fue ésta: sentado entre maletas y soldados en http://quedecosas-mg17.. pues Ignacio aprobó en un santiamén.... barbilla con un hoyuelo en el centro. Se preocupaban mucho de la cintura. El de Impagados lo conocía. algo más morenos ahora a causa del sol. la cintura era muy importante. Se quedó sola en su cuarto. Nuri y Asunción: «Ya veis. Dormía en un diván medio roto.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Cuando le conté lo que ganamos en el Banco me dijo. e: be. Anda.!» Tal vez fuera Pilar quien había llegado más transformada de las vacaciones. y a pesar de eso. todo desnudo excepto algunos libros y un canario en la cocina.. pero hubo dos mujeres que no querían que aquello quedara así. como aseguraba don Emilio Santos. Claro. puesto que se vio obligado a ir arriba. Pero ¿por qué los catedráticos van a aprobarle ahora. Pícara nariz arremangada. una bufanda amarilla y colorada. Sí. no pudo menos de sonreír. Algunas vecinas dijeron: «¿Qué más da? Para lo que les iba a servir saber de letra. El cuerpo desarrollado precozmente. se ganó amigos. Matías dijo: «Si un traje de baño parece una mujer. Matías Alvear veía luz en su cuarto a las tantas de la noche y pensaba. Al Museo fue muy poca gente. Ceñida. su cabeza era ahora más torneada.» Otras comprendían que.. ¿Qué diablos ocurría en Barcelona. Aquella bufanda a César le dio calórenlo en el corazón. con tanto alemán y tanto ruso? ¿Tenía algo que ver aquello con las huelgas.. quedaron estupefactos. emendólos. b. iba para quince y. «Sí. Catedráticos en contra. Fue un momento muy importante para la muchacha. atusándose la barba: «Exactamente lo que yo ganaba en Odesa en 1916. Cuando César e Ignacio la vieron bajar del tren. claro. le pareció que entraba en la vida. pues a Ignacio le daba horror oír hablar de recomendaciones.. de la hija de Fermín. y se miró al espejo.. con los disturbios.. sí.. desde los bolsos de playa hasta las alpargatas.. muy gracioso. Y en San Feliu había visto muchas cosas. se la puso alrededor del cuello. pero un día en que aquél estuvo enfermo había ido a visitarle. Los exámenes estaban al caer. tú! ¡Dame un caramelo!» Cuando por la calle corrió la noticia de que César se iba a marchar. En cuanto a César. Le dio un escalofrío pensar en la mujer del tifus de que habló César. como muestra de afecto. dieciséis» y gritándole: «¡Eh.

Y se los veía ajenos por completo a los auténticos problemas de las clases necesitadas. La moderación había desaparecido. amnistía para los militares condenados. de perseguir el mismo fin y se hablaba de una alianza. Los monárquicos rendían culto a sus convicciones. defensa de la religión. de captarse el gran número de anarquistas que tenían en sus propios talleres. deseosos. en el campo izquierdista las divergencias eran. los partidos derechistas tenían a su entender un punto antipático: se limitaban a atacar al adversario. del fútbol y otros deportes. Matías contó veintiún partidos izquierdistas que presentaban candidatura en España. Los industriales hermanos Costa representaban a Izquierda Republicana. estadísticas de «desaciertos» de la República desde su instauración. ¡Pero resultó protestante! El profesor de latín soltó una carcajada que aumentó la indescriptible confusión del seminarista. revisión de la Reforma Agraria. Los radicales socialistas. Ahora las dan muy baratas. muchacho de gran carácter. apenas daba la hora en el Banco. así como las señoras y jóvenes del Partido no se daban tregua repartiendo folletos y exponiendo por todos los medios su programa. pues sus nombres se anunciaban en tres locales a la vez. y sus colaboradores. no te preocupes —le explicó. Un momento se habló de un tipógrafo. «No te preocupes. por boca de su jefe. Otra candidatura de extrema izquierda presentaba a los Costa como disfrazados paladines del capitalismo.. En Gerona el partido socialista no dio entrada a dirigentes jóvenes. encuadernador del Hospicio. en cambio. Sus figuras eran un símbolo opuesto al que constituía don Jorge. Ignacio advirtió en seguida el cambio de tono con relación a los mítines de unos meses atrás. don Santiago Estrada. Cada uno con promesas que ponían la carne de gallina a la gente de espíritu conservador. etc. elecciones en España. Por boca de éstos hablaba la UGT y su programa se manifestó violentísimo. de momento. al parecer. junto al estuche de afeitar. Como una sacudida eléctrica recorrió la ciudad. Y por encima de todo. presentaron un candidato. El Tradicionalista. Antonio Casal. ¿comprendes?» Por fin los periódicos anunciaron la fecha exacta: el 19 de noviembre. reunió a los suyos en la barbería de siempre y decidieron no presentarse.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella el autobús. Los libreros lo hacen ex profeso. porque además.blogspot. Insistían en lo de siempre: mantenimiento del orden. sus grandes protestas de catalanismo les valían muchas simpatías. mecenas del orden. don Pedro Oriol. Todos los partidos se lanzaron al combate. Los candidatos y oradores parecían poseer el don de la ubicuidad. que consideraban un monstruoso aborto.. Coches de propaganda recorrían la ciudad y los pueblos. en el fondo de la maleta. César llegó al Collell satisfecho. según informes. Sin embargo. con alusiones al control obrero en las Empresas. que se reunían en un café donde jugaban al chapó. se cambiaba el chaleco y corría como un gamo al Partido. y el notario Noguer cuidaba de que fueran puestas en práctica. padre del amigo de Ignacio que jugaba con éste al billar. al ver que estaba a punto de llorar—. La CEDA desplegaba un gran aparato y el jefe. por lo cual la clase media se asustó y echó un poco marcha atrás. Demócratas por temperamento. Matías decía: «Si http://quedecosas-mg17. a poner de relieve la amenaza extremista que significaba la orientación de los Sindicatos. graves. en cambio. Don Jorge se había instalado en la Liga Catalana dando órdenes. Lo avanzado del programa socialista los obligó a excederse en sus promesas. dando con ello razón a las teorías del cajero.com/ 108 . anda. El Demócrata publicaba páginas extraordinarias. llevaba una Biblia. a ayudar en lo que fuera. el jefe comunista. con la minúscula cabeza al rape y una bufanda amarilla y colorada. Todos estos partidos daban la impresión de estar unidos. eran muy populares. y que se habían adherido a la huelga del Responsable. como hubiesen deseado los empleados del Banco Anís. en Barcelona el partido comunista entraba en liza con bríos. Los Costa se mantenían firmes. Víctor. además. No es culpa tuya. pero finalmente volvieron a los viejos de siempre. El subdirector.

. Julio dijo: —Puedo darte un detalle: todavía no les han suspendido ningún alumno.. —Y luego añadió—: Pilar sabría algo más de lo que sabe si hubiese ido con ellos. también le daba miedo su madre. ¿Es. —Ya. En el fondo. Más bien estaba predispuesta en favor del muchacho de la herida en el mentón. pues para enseñar Ciencias a Ignacio una hora diaria por la noche no hacía falta hablar de Largo Caballero.. no. de que en la clase mezclaba ex profeso chicos y chicas. Se informó en el Banco y todos coincidieron en que tenían fama de excelentes maestros. unidos a la curiosidad que Ignacio sintió por David desde el primer momento. A Ignacio toda aquella confusión no le asustaba. con David. Eso. el jefe de la CNT movilizó dos veteranos del anarquismo. Son muy inteligentes.. de la respiración rítmica. le preguntó: —El programa es muy duro. Como réplica a los mítines políticos.... —Pero ¿David enseña bachillerato? —¡Toma! ¿Crees que el sueldo de la escuela les basta? Él y su mujer dan clases particulares. pues le dio pena saber que él y su esposa eran hijos de suicidas. Sus conferencias y demostraciones llamaron mucho la atención.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ganan las derechas.. Su aspecto era de cuarenta y cinco años y se calculaba que tenían sesenta. Desde luego su mujer no sabía nada de cuanto Julio había contado. pero Carmen Elgazu. Estos informes.. Eran dos hombres muy conocidos por su austeridad de vida y por su desprecio absoluto de la civilización occidental. Iba contra unos y contra otros y se desentendía de las elecciones. ¿verdad? Matías contestó: —Eso dice el chico. A gusto hubiera seguido paso a paso el curso de los acontecimientos con el fin de llegar a tener un criterio definido. Ni un atleta de la ciudad dejó de asistir a ellas. Son muy buenos. le habrían hecho aceptar en el acto. Hablaban con familiaridad de los yogas. El de Cupones sentenció: «Es muy sencillo. de que la Física y el Cálculo integral tenían mucho que ver con http://quedecosas-mg17. que son muy buenos? —se interesó Matías. La Torre de Babel quedó muy impresionado y fue a consultarles algo con referencia a las posibles mejoras en su especialidad: triple salto.. —añadió el policía— a mí me parece que valdría la pena hacer un esfuerzo y que fuera a clase con el maestro que conocisteis. son capaces de rebajarnos el sueldo con la excusa de hacer economías». especialmente el que le planteaban los estudios.. después de la experiencia de la Academia Cervantes. de su sistema pedagógico.. —Bueno. A él todo eso le tenía sin cuidado. Recordó que Julio le había hablado a Ignacio del socialismo de David. Su mujer es casi mejor que él. Alguien aseguraba que dormían sentados y que podrían permanecer enterrados días sin daño alguno para su organismo. —No. que Matías vio en seguida: las ideas de los maestros. hombre. Los dos veteranos le contestaron que no había ninguna necesidad de saltar para ser feliz. Son los mejores de la ciudad».blogspot. ella estaba segura de que nada existía que fuera indiferente.com/ 109 ... A Ignacio la noticia de que David y su mujer enseñaban bachillerato le pilló de sorpresa. le hacía gracia la actitud del Responsable. pero no quería perder de vista sus problemas personales. que subieron a los escenarios a exponer sus doctrinas higiénicas. —Pues. Matías movió la cabeza repetidas veces. Matías alzó los hombros. Matías consultó con Julio el problema de Ignacio y el policía. Ahí estaba el inconveniente. pero. obligado a encontrar profesores aptos para el sexto curso de bachillerato. después de reflexionar. Ella no admitía distingos. —¿Y por qué dices que valdría la pena hacer un esfuerzo? —Porque creo que la mensualidad que cobran es bastante crecida.

la cuestión era situarla ante el hecho consumado. «Ya sé que es un poco insolente preguntar eso. Luego pensaremos si le decimos una pequeña mentira a tu madre. David le pareció a Ignacio mucho más tímido y serio que cuando le conoció en el piso de la Rambla.. si a vosotros os parece. Especialmente Olga pareció sentir un gran interés por Ignacio. David era un poco más alto.» Entonces Olga le contestó. —¿No es muy raro? ¿Y no tendrás que ir demasiado lejos. lo primero vete a ver. pero. hora a propósito para los que trabajaban. «En realidad —añadió—. hijos de familias humildes del barrio.. a pesar de que Julio García lo creía así. En cuanto a la información.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la Religión. de ocho a nueve de la noche.» —Si estos lazos se rompen aquí. Olga llevaba peinado corto y liso. lo que llamaban lazos perdurables. hubieran considerado humillante confiar a un tercero la misión de bendecir un amor que nació libremente. que cada uno podía pensar y preguntar lo que quisiera. hijo? Bien. Entonces Ignacio. Ignacio —concluyó. no http://quedecosas-mg17. Se limitaron a informarle de las referencias sobre su competencia. y tenía unos ojos muy grandes y muy hermosos. tendrás una sorpresa!» La entrevista fue cordialísima. ¡Al diablo los profesores autómatas de la Cervantes! La pequeña mentira. sin una alusión a nada que no fueran las materias del curso. les preguntó sin rodeos si la información que le habían dado sus compañeros era verídica. al reconocerle. según la manera como fueran enseñados. señalándose el corazón—.. efectivamente. que no había nada de insolente en ello. Curada su herida de la barba. Matías e Ignacio se confabularon para ocultar a Carmen Elgazu cuanto sabían sobre las ideas de David y Olga.. Hablaron largo rato y la simpatía fue recíproca.. Condiciones y demás. Dicho y hecho. lo terriblemente difícil del programa. que serían sus compañeros de curso.blogspot. de cabellos muy negros. Mejor que mentira fue omisión. y de establecer entre ambos. en virtud de unas frases en latín. Llamó a su mujer: «¡Olga. Éste salió de allá alegre como unas pascuas.. daba la impresión de tener un cuerpo muy bien equilibrado. Carmen Elgazu no sospechó ni por un momento. pero. veinte pesetas mensuales. Sabían que mosén Alberto pondría el grito en el cielo antes de una semana. sus nuevos profesores se salían de lo vulgar. día en que se quedó para pagarles la semana —preferían cobrar por semanas— y en que Olga le preparó un café. Los honorarios. Delgada. ya lo sabían. se creyó en la obligación de decir cosas como: «¡Quién me manda a mí bailar sardanas!» Las primeras lecciones transcurrieron con normalidad. ven. El muchacho visitó a los maestros sin pérdida de tiempo. pero su sueldo era exiguo —si se ganaban las elecciones les iban a aumentar — y entretanto tenían que vivir. ¡Encantados de tenerle por alumno! La clase de sexto curso. bien. Sin embargo. como si hubiera asimilado las lecciones de los dos veteranos del anarquismo.. Matías fue al Neutral a tomarse una copa de coñac por lo que acababa de hacer. No estaban casados por la Iglesia.com/ 110 . por un súbito e irresistible impulso y estimulado porque también ellos le habían hecho muchas preguntas. sus facciones parecían mucho más angulosas aún y desde luego aparentaba más edad de la que tenía. libros de texto en mano. Por lo visto. Y en cuanto a Ignacio. empezó las clases en seguida. diaria. pero de músculos desarrollados. Matías dijo a Ignacio: —Mira. Ignacio se enteró por sus compañeros de curso de que David y Olga no estaban casados por la Iglesia. Un poco crecidos. Y pronto se dio cuenta de que. David abrió de par en par sus ojos.. Los inconvenientes que veía eran muy otros. David y Olga le presentaron los tres muchachos. a explicarle. con toda naturalidad. era verídica. al hallarse entre una familia desconocida que le atendía con tanta amabilidad. Ignacio no habló a solas con ellos hasta el primer sábado.

efectivamente. frente al mar. De los tres compañeros de curso. cálmate. Pero. Sus teorías le atraían menos. —Pero ¿es que crees que sigo al primero que llega? Tengo mis ideas y se acabó. —Se levantó y añadió—: No se hable más del asunto.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella hay bendiciones que valgan. Carmen Elgazu comprendía que si dejaba avanzar el curso luego ya no habría remedio. y si no se rompen. y halló reparos a la teoría de Olga. y a lo máximo se ponía a acariciar la tortuga. no se sabía hasta qué punto resistiría una dura prueba de celos.. Oyéndolos. oyéndole. Somos cuatro en clase. su manera de vivir. era evidente que el matrimonio AlvearElgazu lo resistiría todo. Los maestros. aunque por dentro uno y otro sentían cierto remordimiento. Y además. las conocía muy poco. aunque cayeran sobre él las diez plagas de Egipto. sobre todo porque en el fondo tenía la sensación de que estaban jugando un poco sucio. Matías terminó por decirle que su fanatismo se hacía insoportable a veces. de nacimiento de un hijo anormal. la cosa no era como para dudar. pero Ignacio y Matías no cedieron. Las cuales estuvieron a punto de quebrarse en seco cuando Carmen Elgazu llegó una noche sofocada exclamando: «Pero. en cuyo momento Ignacio no podía menos de pensar en el padre de la muchacha cuando se voló a sí mismo. David y Olga parecían tomárselo muy en serio y muchas veces se miraban como indicando: «Ya ves hasta dónde puede conducir la educación que ha recibido. Matías e Ignacio fingieron una sorpresa absoluta. reaccionaban en forma distinta a la de Julio. —¡Pero ni siquiera están casados! Matías intervino: —Pero. la experiencia era importante e Ignacio no perdía detalle de cuanto le rodeaba.com/ 111 . Y por lo demás. y bastante trabajo hay.. El muchacho no se arredraba hablando con ellos y no negó que creía en todos los Misterios habidos y por haber. son las dos personas más nefastas de la ciudad». —Pero.. o es que os habéis prestado al juego?» Mosén Alberto acababa de decirle textualmente: «Después de Julio García. ¡Dios mío! ¿Es que no sabíais quiénes eran esos maestros. pero lo que sé es que tú y yo sí lo estamos y que somos nosotros los padres de Ignacio. Ignacio acabó por reaccionar en serio. ¡Caray con la caridad! Al que no piensa como vosotros le negaríais hasta el saludo. la gran seguridad de sus personas le influían poderosamente.. Aquel día fue el comienzo de periódicas conversaciones.» Con frecuencia Olga encendía un pitillo. De modo que gastó toda su pólvora en aquella ocasión. Presentía grandes catástrofes para la mentalidad de Ignacio.. te repito que nunca se habla de eso. dos llegaban siempre leyendo Claridad. la pervertirán. ¡Yo qué sé qué ideas tienen! Lo que puedo decirte es que con ellos he aprendido más en un semana que en la Cervantes en un mes. era cierto que David y Olga le atraían con fuerza. Carmen Elgazu no cedía y lloriqueaba. hubiera podido creerse que vivían muy exaltados con las elecciones y que acogían http://quedecosas-mg17. A Ignacio todo aquello le causó pena. hasta el empaque de varias gallinas que se paseaban como grandes señoras por el jardín anexo a la vivienda de que disponía la escuela. En cambio. Reconoció que. David acababa poniéndole la mano en el hombro y diciéndole: «En el fondo yo creo que estamos bastante próximos. de ausencia prolongada. Por de pronto. como siempre. Nos falta ponernos de acuerdo sobre el valor de las palabras». aquella unión parecía sólida. —No sé lo que quieres. con un petardo en los labios.. Me parece que querrías que hasta yo me fuera al Seminario.blogspot. El muchacho reflexionó mucho sobre ello. —Le pervertirán. por el contrario. no hay ninguna necesidad de bendiciones. Desde el tamaño de los mapas en la clase —el de Cataluña mucho mayor que el de la URSS—. Julio sonreía. francamente. Sin embargo.. mujer. Yo no sé si están casados o no. Sin embargo. o por mejor decirlo. mamá. No faltaba más que eso..

Los alumnos. Ignacio admiraba el esfuerzo de David y Olga para. Muchas veces le habían invitado a subir a ella y se había negado siempre. Los tres muchachos hablaban de socialismo por rebeldía oscura. como ejemplo vivo de la solidaridad humana que preconizaban. Las chicas del barrio imitaban a Olga y se ponían jersey alto y en verano sandalias. La escuela estaba situada casi en las afueras. le inspiraban gran recelo. y que con ello no se conseguiría sino unir a los adversarios. Olga añadió un día que las personas capaces de dejarla plantada a mitad de la conversación y empezar a elevarse del suelo con un círculo luminoso alrededor de la cabeza. bailaban un par de piezas. Sin embargo. Siempre iban juntos. y el jardín cuidado con esmero. pues iban y venían con suma facilidad. se paseaba de un extremo a otro de la clase con las manos a la espalda o cuando Olga le miraba con una sonrisa apretada. más facilidades para la vida desordenada y. David y Olga parecían preferir la amistad de la gente humilde a la de personas de importancia con las que sin duda alguna hubieran podido codearse. Por lo visto era su secreto. Y allá iban todos los sábados por la noche. cuando David. Debía de estar instalada muy cerca de la escuela. pero al salir a la calle se veía que todo había quedado lo mismo. hombre extraño que vivía solo en un quinto piso. entre lección y lección. a oír tocar el piano o a hablar de arquitectura o de libros.com/ 112 . Sus compañeros de curso se rieron de él. —Hay que vivir la vida —decían siempre. los maestros entraban a su casa. sobre todo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella con entusiasmo las noticias que llegaban de todas partes referentes al malestar reinante. más impunidad. elevar su entendimiento. su entorchado. sino que la vivía. todo lo hacían juntos. la gente que tiene defectos». Y le parecía entender que las raíces de su gozosa adhesión a la revolución proletaria estaban ahí: más conmoción sísmica. «A nosotros nos gusta la gente normal. A sus alumnos de enseñanza primaria —veinte niños y quince niñas— los tenían absolutamente embebidos. por http://quedecosas-mg17. pero que en sus labios perdía la mitad de la fuerza. Claro que Julio decía siempre: «Los jóvenes confundís la ingenuidad con la sinceridad». en Estat Cátala. David y Olga pertenecían a Estat Cátala. Algún domingo. No cesaban de hablar de las postales que vendían los «limpias». A veces empleaban un vocabulario parecido al de José. Era conocida por Escuela Libre. pero ellos opinaban de otra forma. se tomaban una gaseosa y se volvían a estudiar. y la respiraba. en el fondo se quedaban tan frescos cuando David les decía que aquel clima de inseguridad era fatal en época de elecciones. acudían a saludarlos. Para Ignacio vivir la vida era precisamente tomarse aquellas cosas en serio. no se separaban jamás. por lo menos durante las clases. Sólo de vez en cuando se relacionaban con el catedrático Morales. Continuamente los comparaba con Julio y le parecían mucho más sinceros. Los muros eran blancos lo mismo los de la escuela que los de la vivienda.blogspot. y luego con los arquitectos Massana y Ribas. porque se tomaba aquello en serio. —¡Tráeme una buena chavalina y te regalo la Diada! En la vida que llevaban aquellos chicos había algo que a Ignacio le había picado siempre la curiosidad: una llamada buhardilla a que siempre hacían referencia. al verlos por la calle. los maestros también encarnaban su doctrina. siguiendo la calle en que vivía el Responsable y remontando el Oñar. Ante ellos uno no sólo veía la escalera. Lo mismo que lo estaba Ignacio. A Ignacio no se le escapó la alusión a César y aquel día salió algo molesto. a la vez que por escalofriante frivolidad juvenil. aludían constantemente a la virilidad y aseguraban que nada hay tan poético como una buena chávala. A Ignacio le dieron un poco de pena porque los veía obsesionados por el problema sexual. En algunas ocasiones lo conseguían. alisándose lentamente los cortos cabellos. sin dejar de hablar. Al igual que el subdirector. le decía David a Ignacio. Pero era innegable que David y Olga adaptaron sus actos a sus convicciones. Los maestros se movían en su mundo con un aplomo que era muy difícil no admirar. o por lo menos más espontáneos.

Carmen Elgazu le miró inquisitivamente. Ignacio obedeció. síguenos. Por fin. Muchas veces había experimentado su intervención directa. rendida de sueño. De un tono dorado. La escalera crujía bajo sus pies. de sus regateos con las amigas y de que mirara también por el ojo de la cerradura. Afectó naturalidad. También podía ser algo digno de locos. se le habían ofrecido con fuerza casi irresistible. Eran fotografías de mujeres desnudas. Pensó en la noche en que en el Seminario cedió.. litográficamente bastante imperfecto. Además de que les tenía sincero aprecio. De pronto. Pero había vencido con sólo el pensamiento de que luego tendría que enfrentarse con su hermano. pero valía la pena haberme advertido. se oía el rumor del río. En un rincón. ahora que ya el verano había pasado? Al alcanzar el aire libre respiró hondo. Eso último era muy importante para él. César le había dicho un día que para él el Misterio más grande era el de la Resurrección. Sentía no tener tabaco para poder fumar. a pesar de su picardía. pensó en el padre Anselmo. no veía nada. el descubrimiento de la mujer desnuda le recorrió la columna vertebral. Ignacio creía en el Espíritu Santo. A ciencia cierta. ¿Qué ocurría en el cuerpo del hombre. los del Banco. Pero le pareció que se reirían de él toda la vida. Tentaciones las tenía por docenas y nunca olvidaría lo que tuvo que luchar aquel verano. se había quedado dormida. sin embargo. Por todos lados. La primera intención de éste fue huir. Hacían gran ruido. estalló la luz. Pilar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella instintivo temor. extemporánea. entraremos. podía ser macabro. Los tres muchachos eran capaces de cualquier cosa. Y salió. pues ya esperaban el desconcierto de Ignacio. ¿Por qué todo aquello. Y mientras bajaba la escalera sentía en su espíritu una gran turbación. sillas desvencijadas. continuaba acariciando en su interior varias reliquias: el amor a la familia. de Olga y de todo. Así te hará mayor efecto. Sin embargo. pues era de madera.. Y.. precisamente en los días en que quedó solo con César. Así que acabó aceptando la invitación de éstos a subir a la buhardilla. —Tú. esperándole. de esa edad en que la clandestinidad dispara la imaginación hacia mundos monstruosos. de sus compañeros. y la escalera estaba oscura. que tan imperiosamente tendía al exceso? ¿Por qué la gente se empeñaba en no dejar su cuerpo tranquilo? La barbería. Eran figuras de cuerpo entero en actitudes de falso pudor. Y. precisa. un ancho diván. ninguna pieza maestra de su edificio espiritual se vendría abajo. —Es aquí —dijeron. Una lengua de niego que http://quedecosas-mg17. El camino era largo. La casa se hallaba a doscientos metros escasos de la escuela. abarrotadas de láminas sin nombre. Su hermana era tan pura. de Julio García. Ignacio. y en cuando estemos todos dentro encenderemos la luz. la castidad.yo no discuto eso. sin tener la sensación de que a la chica le quedaba señal. Al llegar a su casa. todos habían cenado. plagadas de escenas de las playas. Y penetraron en ella. de todo lo bueno y de todo lo malo. Subiremos. Iba el último de los cuatro. a pesar del Banco. de David. dado que intentaban remontar el origen humilde de sus familias estudiando bachillerato. Ahora le ocurría lo mismo pensando en Pilar. que quería poder darle un beso cuando tuviera ganas de hacerlo. —le ordenaron—. la Torre de Babel. no tenía idea de lo que encontraría allá arriba. sobre su cabeza. Y casi lo que más dolorosamente resonaba en sus oídos era la carcajada estúpida.blogspot. A tientas dio con la puerta y en el acto tuvo la sensación de que se encontraba en una habitación inmensa. dijo: —Bueno.. Los tres muchachos soltaron una carcajada. diciéndole cada dos por tres: «El día que quieras yo te acompañaré. tampoco podía huir de sus compañeros de curso ni hacerse el salvaje. Las revistas en la barbería. Sentía que mientras esto se conservara incólume. Cuatro paredes blancas. sin embargo.com/ 113 .» David y Olga distinguiendo entre vicio y las exigencias de la naturaleza. arrancadas del semanario Crónica.. Podía ser humorístico. Y el muchacho recibió en la retina una impresión imborrable..

Algo no tocable. A mí también me ocurren esas cosas». Algo más hondo le había ocurrido a su amigo. En aquella ocasión el sirimiri estaba de acuerdo con su ánimo. Tan seco le parecía aquel cuerpo. tan muerto y como mineral. pero se hubiera dicho que flechas en el aire indicaban la habitación mortuoria. y una vez en ella echó a correr en dirección al domicilio de su amigo dando a aquella muerte un sentido de redención exclusiva para él.blogspot.. DE 18 AÑOS..?» Pero no fue nada de eso. El otoño montado sobre octubre. todo. ¿Qué había ocurrido? Nada.. silbando. Ignacio se preguntó: «¿La CEDA. mucho más vital que la sangre. Volvió a leer la esquela. El subdirector le quería mucho y siempre le enteraba de lo que suponía interesante para él.. Éste le sostuvo la mirada con una expresión comprensiva y dolorosa.y otro. cruzado de luces. miró al subdirector. en el Banco.». Debía de ser un aviso. en letras negras «entregado su alma al Señor». sin que.. y por ello se mecía en él. Cultivaría aquella tristeza como otra reliquia de las que no se confían a nadie. seco. un hecho corriente y elemental.? ¿Aumento de salario. Las lluvias habían llegado a Gerona. se sobrepusieron en su memoria a toda otra imagen o voz. sin pedir permiso a nadie.. Ahora le tenía delante. ¿Por qué no llorar? A Ignacio le había conmovido siempre la lluvia. no fisiológico. llegó el aviso. claro. Le invadió una gran tristeza y durante muchos días la voz de su amigo y la imagen del entierro. que a Ignacio no le bastó pensar que lo que le había ocurrido era simplemente que su corazón había dejado de latir. Ignacio. De su cuerpo —no de su alma— había huido —hasta la Resurrección— el Espíritu Santo. pensó en ello con más intensidad que nunca. Llegó junto a la cama de su compañero y la emoción le cortó en seco las lágrimas. bien claro lo decía la esquela: «ha entregado su alma al Señor».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella descendía sobre él salvándole de un peligro. Recordaba de su amigo la voz. A veces le parecía que podría andar entre abismos y que si pedía ayuda al Espíritu Santo. Y otro. El muchacho sutil y magnífico que pocos días antes le había dicho: «Me gusta que seas así. el aire de los pulmones o el cerebro. a media mañana. A ello le ayudaría un elemento de gran fuerza que acababa de llegar a la ciudad: el otoño. se abrió paso entre las mesas y salió a la calle. Siempre había oído con encanto los relatos de su madre sobre la lluvia en las montañas vascas. Ignacio llegó hasta el cementerio con los íntimos.. su peculiar manera de coger el taco. Nunca había estado allí. con la nariz apuntando al infinito.. Tanto como a los viejos el calor del fuego. Al día siguiente de la escena en la buhardilla. de rara riqueza interior. turbada de vez en cuando por el recuerdo de la buhardilla. sino cirios juntos a un amigo. Un octubre profundo. El subdirector extendió El Tradicionalista ante sus ojos e Ignacio vio en primera página una inmensa esquela: ERNESTO ORIOL. que terminaban por encrespar el Cantábrico. que el padre de éste presidió dignamente y al que él asistió. había muerto. sin acordarse de que era un empleado a sueldo. De pronto oyó a su espalda los pasos del subdirector. Porque las láminas de las paredes se mezclaban en su mesa —sección de Impagados— entre los nombres de los comerciantes que no podían pagar las mercancías. había huido de él. llegaría al otro lado con las manos en los bolsillos. sin título aparente para ello. no obstante. él iba pensando: «¡Quién sabe si esta vez seré yo quien se caiga con todo el equipo!» Y. La puerta estaba abierta... y al oír la voz de su compañero que iba canturreando: «Otro que se va a caer con todo el equipo. Él nunca había visto un muerto. ¡La escalera de la casa era distinta de la buhardilla! Arriba no habría carne en las paredes. tiñéndola de un color gris que daba a sus piedras una nobleza dulce. en caso de ser interrogado hubiera podido contestar otra cosa que: «Jugaba con él al billar». HA ENTREGADO SU ALMA AL SEÑOR ¡Su compañero de billar! Ignacio se levantó y quedó como yerto. El cadáver le pareció enormemente reducido de tamaño.com/ 114 . En el acto tuvo la impresión de que se le dirigía para comunicarle algo importante. como ebrio. que avanzaba entre mítines y cabalas. Entró. Allí estaba. http://quedecosas-mg17. El alma.

Con esta carga subió una tarde al piso de Julio. A la derecha.. Por ejemplo.. con tal que no fuera complicada. del río. O de las escalinatas de la Catedral... pero estás muy bien. —¿Por qué no te sientas aquí. no obstante. La lluvia arrancaba sonoridades del alma e Ignacio percibía este misterio con claridad perfecta.. Y. a mi lado? Estarás más cómodo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Sobre todo le conmovían las sonoridades insospechadas que en Gerona el agua arrancaba de las cosas. e incluso hallaba cierta gracia en aquellos pendientes que se le balanceaban. en el que las gotas se hundían como dedos o como si fueran de plata. Doña Amparo Campo le recibió: «Te encuentro raro. Doña Amparo. las láminas de Crónica parecían bajar por sí solas la escalera de la buhardilla y acercarse a él desplegadas sobre el fondo blanco de la pared.. enfundada en una bata roja le decía: «¡Estás hecho un hombrecito!» También era cierto. Su tamaño era enorme y llevaban escolta. las teorías de David y Olga. Contemplaba a aquella mujer y nada en ella le molestaba fundamentalmente. En cambio. Era imposible luchar contra su corriente. negro. Su amigo estaba ya enterrado. Y entonces sobrevino la revelación. También quería oír cualquier pieza de música. El bigote.com/ 115 . —¡Estoy muy contenta de tenerte aquí! Ignacio estaba muy nervioso. Julio no estaba en casa.blogspot. de la Torre de Babel. ya no era un simple esbozo y su voz había adquirido rotundidad. O del alma. las horas y la misma lluvia diluían su figura diminuta. ningún misterio bastaría para detener el río de su corazón. Y al instante recordó la frase de José: «¿No has visto que se te come con los ojos?» Era cierto..» Tuvo que sentarse y pedir coñac. a la izquierda el «Yo te acompañaré». cualquier cosa.. la criada tampoco. http://quedecosas-mg17. Todo ocurrió con sencillez abrumadora. Quería pedirle el segundo tomo de Crimen y Castigo.

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Entre las personas que irguieron la cabeza se contaban el redactor jefe de El Tradicionalista. papá. otra que irguió la cabeza.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XIII El pronóstico de mosén Alberto era claro: en la provincia de Gerona ganarían las izquierdas. en general. examinó los resultados. los borraba con su servilleta. órgano de los vencidos. un solo puesto en el Parlamento. Gente que pasó a zona oscura. a ver si el Ejército vuelve a http://quedecosas-mg17. por las derechas. El dentista era monárquico. y dentro del respeto a la libertad de opinión habían hecho lo posible para conseguir algún adepto en el barrio. mientras que en el café de los militares era un adulón. al comprobar de qué se trataba. entre las familias de sus alumnos. naturalmente. Y. uno al lado de otro. en España. De unos cuarenta y cinco años.com/ 117 . Se decía que en el Casino llevaba la voz cantante. publicó editoriales pomposos y amplió considerablemente la sección «Notas de Sociedad». la redacción del periódico. y prácticamente el brazo derecho de don Pedro Oriol. si vuestros padres tienen alguna discusión con el encargado de la fábrica donde trabajan. sin embargo. rotundamente las derechas. tendrán que callarse o. Vivía solo. Exhibía dos grandes sortijas en los dedos y la montura de sus lentes era de oro. Hubo una evidente inversión de valores en la ciudad. resentido e interesado.blogspot. Comunistas. Ramón suponía que eran relatos maravillosos. Todo el mundo se preguntaba: «¿Has leído lo que dice "La Voz de Alerta"?» Ante el triunfo derechista volvió a pasear por Gerona su sonrisita triunfal. comúnmente conocido por su seudónimo periodístico «La Voz de Alerta». mosén Alberto acertó con sorprendente precisión: las derechas ganaron en una proporción casi de cuatro a uno. órgano de los vencedores. En cuanto a los conventos. uno de ellos. contaba con pocas simpatías. y se pasaba la vida entre su clínica dental. El comandante Martínez de Soria le dijo: «Mi comandante.. Todo Gerona discutió. con una criada fiel.. el odontólogo Carlos Senillosa. Permiso especial. y el comandante Martínez de Soria. Los niños y las niñas. si no. —¡Nadie quedará sin votar! —le decía el sacerdote a Carmen Elgazu—. Sus editoriales y artículos de fondo tenían fama en la provincia por su agresividad.. David y Olga habían votado juntos. al llegar a casa. el señor David ha dicho que si discutes con tu encargado te despedirán. los católicos de la clase que fueran y buena parte de la burguesía— habían constituido un frente común y se lanzarían a votar en tromba. A Pilar le gustaban mucho las Notas de Sociedad y exclamó: «Gracias a Dios que los periódicos traen algo interesante». Matías Alvear y Carmen Elgazu votaron también uno al lado del otro. Y creyó que Matías también. El Tradicionalista. Las mesas de mármol del Neutral se llenaron de demostraciones a lápiz. director del periódico. Figúrese que los jóvenes de la CEDA se han ofrecido para acompañar en taxis incluso a los paralíticos. votarán hasta las monjas de clausura de San Daniel. serán despedidos. pero éste en la cola trocó con disimulo la papeleta por otra que llevaba escondida en la manga. pero fue una gota de agua en el mar. Exactamente el peligro que habían presentido David y Olga.. Al día siguiente les dijeron a los chicos de la clase: —Ya veréis que dentro de poco. amplió la sección de deportes. sino en que ante la amenaza extremista la gente de centro —que abarcaba buena parte de la clase media española. El subdirector del Banco Arús ni siquiera hacía números: tan seguro estaba de que ganarían los suyos. el café de los militares y el Casino. Se basaba no sólo en la división izquierdista de que había hablado Matías y en la abstención de la CNT. El Demócrata. Carmen Elgazu. repitió: —Papá. lo que querían era que llegara la hora del recreo.

Era evidente que la procesión andaba por dentro.com/ 118 . El comandante Martínez de Soria parecía menos mordaz. El hecho de que Julio se hubiera abstenido de toda participación en la propaganda electoral. http://quedecosas-mg17. murió en Barcelona el presidente de la Generalidad. El Responsable dijo. Y por lo demás.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ser lo que era». sólo se recibió una postal de José. La teoría del Responsable era simple: «Ahora las derechas abusarán. escribiendo en la mismísima comandancia de Estado Mayor. No obstante. o comprarnos un caballete e irnos a pintar. dirigida a Ignacio. Sus aficiones eran montar a caballo. como Sindicato. siempre era mejor convivir con las derechas que con los otros.. al Responsable le hurgaba en la cabeza que necesitaba alguien de cierto prestigio: ¡Si hubiera podido contar con Julio García! David y Olga reaccionaron en forma irónica ante el resultado. Lo demostró el hecho de las caravanas que se formaron cuando. que ejercitaba en la Sala de Armas.. lo que tenía que hacer era callarse. Con su sobrino el Cojo. lo cual hacía en la Dehesa. El comandante era un aristócrata. Pero comprendía que con el ambiente de la Peña ciclista y los limpiabotas. En su opinión lo que fallaba era el sistema. alto. a las siete y media de la mañana. El comandante era un apasionado de los toros. y la esgrima. bien. como Blasco. Con sus dos hijas rubias. que por ahora el Ejército no volverá a ser lo que era». que no perdía nunca el buen humor. Su único acto democrático consistía en ir a afeitarse de tarde en tarde en la barbería de Raimundo. de «La Voz de Alerta». en la que aquél parecía satisfecho del resultado. No sabía por qué. «Bien..» En cuanto a los Alvear. costras en los labios. su boina y sus mondadientes. de pronto. a causa de los carteles de toros. Según frase de «La Voz de Alerta» en el Casino. El subdirector del Banco estaba tan contento que erraba todas las sumas. al verle entrar le temblaban los bigotes. con otro al que llamaban el Grandullón. «La CNT. decía siempre. Con un muchacho de cara pecosa al que llamaban el Rubio. Maciá..blogspot. del que abusó cuando la guerra de África. Contaba con varios anarquistas veteranos. ligeramente encorvado. a Raimundo. Y es que el policía vio claramente que las derechas iban a ganar y quiso salvar la fachada... Otro que irguió la cabeza fue el subdirector. al verlos entrar puso en la gramola una Marcha Fúnebre. con nariz borbónica y cara enrojecida a causa del alcohol. Por ello era amigo del dentista. socialista y demás no podían quitarse de la cabeza que a los dos años de haberse proclamado la República hubieran perdido. Vivía con su esposa y su hija en un piso espléndido —otros dos hijos estudiaban en Valladolid— sin contacto con nadie que no comulgara con sus ideas. La compañía de autobuses Vila anunció: «Salida de Gerona para el entierro. el comandante «amaba apasionadamente a España». A «La Voz de Alerta» le dijo: «No se haga usted ilusiones. No obstante.» En Estat Cátala. Tenía poca confianza en la posible labor de los vencedores. «La religión ante todo. Ahora decía: «No sé lo que va a pasar». Ahora hay que dar impulso a la FAI». pero Carmen Elgazu se encogía de hombros.. símbolo de la región por sus años de exilio y por su cabeza venerable. «Una República en España es imposible». el arquitecto Ribas. en un momento dado las derechas podrían facilitar las cosas. pero el comandante le daba miedo. mientras por el contrario Izquierda Republicana.. con el sargento novio de una de ellas.. En Bilbao estaban tristes porque las aspiraciones vascas tropezarían sin duda con serias dificultades. decía. «Este año me ha tocado la lotería». Regreso a la una de la madrugada.. La CEDA había ocupado el primer plano de la actualidad. Nosotros seremos los primeros en dar la cara y nos ganaremos a las masas». se comentó mucho en el Neutral. No nos tocará más remedio que cantar en el Orfeón. poco podrá hacer por ahora. Esto era lo evidente en Gerona: el Responsable y los anarquistas en bloque estaban contentos. Los dos anarquistas-yogas volvieron a subir a los escenarios a hablar de la respiración rítmica y de las ventajas de dormir sentados.

«Militares. entre las que se contaron David y Olga. Los vendedores de turrones se vengaban atando los paquetes con estruendosas cintas republicanas.» El partido monárquico organizó aquellas Navidades una tómbola para la reconstrucción de varios edificios de Andalucía destruidos por los extremistas. financieros. lo que es ahora lo de la calefacción. al salir de paseo jueves y domingos tenían un aire más despreocupado y los seminaristas se beneficiaban de ello. Claro está.. que nunca podía tropezar con éstos sin emoción. Era la rueda del año que seguía su curso. Y luego le entró una extraña pereza y unas ganas de correr un telón sobre el asunto. Un jurado pasaría por los pisos a puntuar. Porque. Seis coches llenos. «¿Qué misterio era aquél que de repente uno perdía el derecho moral de estrecharle la mano a un hombre? Otra cosa resultaba evidente: no era cierto que los policías lo supieran todo. las monjas del convento del Pilar estaban contentas. Todo el mundo regresó emocionado. a su entender la intención de las derechas se vio clara desde el primer día. muchachos algo más jóvenes que Ignacio. especialmente al ver a los de su curso —de sesenta y dos que habían empezado sólo quedaban dieciocho—. pero volvían a todos los atrasos de antes. Los hermanos de la Doctrina Cristiana estaban contentos. estaba segura de sacar premio. Los dos hijos de don Santiago Estrada.com/ 119 . Al contemplar el suyo en su cuarto. como siempre. ¿Cómo arreglárselas para que su madre no se diera cuenta de que no iba a comulgar ni en la Misa del Gallo ni el día de su cumpleaños? El día de su cumpleaños —dieciocho— no tuvo otro remedio que acercarse al altar como todo el mundo. y altas jerarquías de la Iglesia. refiriéndose a la República. y unas quinientas personas en tren. con el cielo pintado nuevamente. Matías la desanimó. y una estrella colgando de unas rocas. El entierro constituyó una de las más grandes manifestaciones de duelo conocidas en Barcelona.. Los ayos del Seminario... pero Ignacio no podía ya verle sin enrojecer. pensaba: «Están contentos. La complicación del muchacho era todavía mayor en su casa. Sólo había que ver por la Rambla a los hijos de las familias pudientes de la localidad internos en algún colegio. El policía continuaba mostrándose amable con él. Rehuía la presencia de Julio. Los asistentes llevaban en la solapa temblorosas tiras con las cuatro barras de sangre. pequeña! ¿No comprendes que se llevará el premio alguien de la CEDA? A Ignacio. Al salir le había entrado tal vergüenza que quiso ir a confesar. que llamaban «tradiciones». En cambio doña Amparo Campo parecía tan campante.. pusieron de moda el estribillo: «Pobrecita. Lo que más le llamó la atención a Pilar fue el concurso de belenes.» Por lo pronto. Y. sin embargo. Alardeaban de republicanismo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella después de los espectáculos». La CEDA quiso estimular la construcción de belenes y anunció un concurso con premios.. Pero no lo hizo en seguida. —Al ver el disgusto de la chica añadió—: ¡No te lo tomes así. simular que se mezclaba entre la gente y regresar al banco con http://quedecosas-mg17. ceñida a las mismas costumbres. aquellas Navidades no serían tan alegres como las dos anteriores en casa de los que habían empleado con frecuencia la palabra revolución. es natural. su caída con la mujer de Julio le había desconcertado mucho más que las elecciones.. Llegaron a Gerona de vacaciones y prácticamente agotaron los vermuts. y Julio García. En el fondo el golpe había sido muy duro para cuantos habían confiado en que la República elevaría en pocos años la nación al nivel «de los otros países democráticos de Europa».» Ignacio inició un movimiento de huida. Ignacio.. —¿No ves que no ganarías? Lo que más cuenta es el portal y a ti te ha salido peor que el año pasado.blogspot. Era bonita y al año y medio se murió». Y resultaba evidente que el ataque había sido preparado concienzudamente. Por el contrario otras personas volverían a comerse el pollo sin miedo a que les atragantara un hueso. no podía a causa de la presencia de Julio. y lo mismo los vendedores de lotería. Quería inscribirse en él.

31 de diciembre. En el Banco habían hecho un préstamo a un comerciante de la calle de la Barca para que pudiera vender juguetes para Reyes. que era un hueco. disolvía el recuerdo con más rapidez que la tierra el cuerpo. con un frío intensísimo. Acabó inventando formas extrañas de humor.. se habían impresionado más que los demás con el revés político. Se constituyó en el contrapeso del pesimismo que sin él hubiera invadido el Banco. —Cierto —admitió Ignacio—. y no vio sino unas ojeras algo más pronunciadas que de ordinario. a David y Olga porque. y vendió un mecano y dos caballos de cartón.. —¡A ver! —preguntaba a Padrosa—. Nada más. Es por la efe. que a su entender. Pronunciaba frases sencillas y corrientes. La Torre de Babel exclamaba: «¡Rimbombante!» Es verdad.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella los ojos bajos.. chico —le decía el cajero—.. Por lo visto. También le sorprendió comprobar la facilidad con que aceptaba la muerte de su amigo Oriol. pero era así. A decir verdad. los doce besos a las losas de la Catedral no fueron tan fervorosos como el año anterior. en todas partes. Los tres compañeros de curso de Ignacio compartían la opinión de éste. — Reflexionaba. No acertaba a explicárselo. En el Banco.. de repente había adquirido gracia por arrobas. por lo visto. Y una nariz con gafas de alambre. Todos se reían. ¿no te das cuenta? ¿Gil Robles en el poder? Ignacio se daba cuenta. y veían que su interlocutor se quedaba mirándole y soltaba una carcajada. Fuma un puro.. ¡Una palabra que fume un puro! —¿Que fume puro.. Los hacía reír. qué bien te han sentado las elecciones!» Ignacio no comprendía. tal vez a causa de su aparente seriedad. Ignacio acabó mirándose en el espejo para ver qué diablos tenía en sus facciones que hiciera reír a los demás. hasta el punto que al oír la Marcha Fúnebre le habían dicho al arquitecto Ribas: «¡Hombre. a Vladivostok. ¡Rimbombante! —decía Ignacio. ocupado con el Museo —las nuevas autoridades municipales habían votado una subvención— siempre andaba atareado y con mil cosas en la cabeza. pues la jugada de la buhardilla no se la perdonaría jamás. ¿Qué les trajeron los Reyes a los demás niños? ¿A los que César enseñaba. A mosén Alberto porque. sino que luego le incitaba al arrepentimiento.blogspot. pero era así.. Y a pesar de todo. Porque no sólo intentó salvarle antes de la caída. Porque le ocurría algo singular: no podía abrir la boca sin que los demás se echaran a reír.com/ 120 .? —Sí. algo halagado. A los únicos que no conseguía divertir. en realidad. continuó creyendo en el Espíritu Santo. conseguirían pocas notas. le daban un poco de asco. representándose gráficamente la palabra—. por haber visto denegadas sus bases de trabajo. no comprendemos que toméis todo esto tan a la ligera!» A Ignacio le parecía que los maestros exageraban un poco y que la vida tenía otros recursos. Por un camino extraño: el de situarle ante la alegría. a los que chapoteaban en el río? ¿Qué les traerían el año próximo? Otro http://quedecosas-mg17. David y Olga le decían: —Pero. ¡Pobre camarero del Neutral! Adiós viaje a Estambul. bigote. porque a la larga acabó contagiándose. Sospechaba que uno y otro eran más vulnerables de lo que en momentos de euforia daban a entender. Cosme Vila no era insensible al humor de Ignacio. la ausencia. E intuía que el nuevo botones del Banco Arús tendría que poner mucho serrín a la entrada y que los viajantes que llegaban a Gerona abrumados bajo su muestrario.. había razones para preocuparse. con la sensación de no merecerla. llevaba bigote. En realidad. Incluso inventó alguna palabra. Se volvería a la rutina de siempre: el dinero estancado.. último día de 1933. Y por la noche. Continuaban diciendo: «Hay que vivir la vida». era a mosén Alberto y a David y Olga. como Raimundo: «Tufo». Por lo visto. Ni a la salida las estrellas tan hermosas. Pero a éstos Ignacio los escuchaba muy poco. «¡Caray.

colgándoles una campana en el cuello. Después de la jornada se sentaban ante la estufa comentando la evolución de los acontecimientos. La Torre de Babel le dijo: —Todavía te sorprendería más saber quién está en el manicomio. Y tanto como él le impresionaban su esposa y su hija. o perteneciente a un mundo aparte. También decían que el caballo del comandante Martínez de Soria parecía haberse adueñado de la Dehesa. tomando volumen. Pilar buscó en vano sus trenzas para tirar de ellas. sensual. las ganas de trabajar. «¡Caray. http://quedecosas-mg17. Ignacio se iba dando cuenta de que la gente proporcionaba sorpresas. ésta de la edad de Pilar. se aprovecha. Matías pareció que se tragaba algo.com/ 121 . Mosén Alberto explicó a la familia Alvear: —Pues sí.. Parecían tan inseparables como los campanarios de San Félix y la Catedral. Miraban escaparates. en Molokai. y que había dado cinco veces sangre en el Hospital Provincial. aun sin hablar nunca con él. en un pueblo llamado Salt.? —Así es. Las dos mujeres andaban siempre juntas. Una boca apretada. al apagar la luz e introducirse bajo las sábanas. Ignacio había oído hablar poco de la lepra. de momento. afilada.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mecano. Otra de las personas que le dio una gran sorpresa fue la Torre de Babel. que dirigía el doctor Rosselló. otro la palabra mujer o la palabra muerte. había hecho alusión a su escuela. que. Ignacio. desapareció de la ciudad. el vicario de San Félix. un día era la palabra comunismo.» Ignacio apenas conocía a los dos personajes. pero todo ello le había parecido siempre lejano. Ignacio se sintió abrumado por aquellas acciones que llevaba a cabo la gente. otros dos caballos de cartón. entraban en una iglesia. caray!». Así como por la naturalidad de sus movimientos. en vez de expulsar a los leprosos hacia algún bosque. pues había sido más o menos director espiritual del vicario. Mosén Alberto había dicho: —Llevaba mucho tiempo solicitándolo. El comandante siempre le había impresionado por su estatura y por su nariz borbónica. Nunca había dudado de ello porque. Y que aquel vicario bajito era una de esas personas. e Ignacio hizo lo de siempre en estos casos: se pasó la mano por el encrespado cabello.. silenciosas y aristocráticamente vestidas de negro. Censuraban especialmente el tono en que «La Voz de Alerta» escribía en El Tradicionalista.. —¿Cómo. se les acercaban y los cuidaban. Carmen Elgazu juntó las manos con admiración. —¿Quién? —La mujer del Responsable. ¡se daba tantas a sí mismo! No obstante. Y he aquí que ahora resultaba que a menos de seiscientos kilómetros de Gerona había una leprosería y personas que consagraban a ella sus vidas. llamándola centro experimental y cosas peores.. Si uno se ponía a pensar en aquello.. trap-trap. Era lo de siempre: una palabra que de pronto brincaba en la vida ante él.blogspot.» Al parecer.. aquel cura bajito y con el sombrero hasta las cejas al que tanto había admirado siempre. «Se aprovecha. otra nariz. de repente. repetía. Un día César le contó algo sobre unos misioneros en una isla. David y Olga habían perdido. por fin lo ha conseguido. ahora la palabra lepra. Se ha ido a la leprosería de Fontilles. cruzaban la Rambla. El dentista le era antipático por las sortijas y por algo indefinible que tenía en la sonrisa. Nunca hubiera prestado un céntimo a un comerciantes de la calle de la Barca para que vendiera juguetes... en aquel mes de enero tuvo menos motivos de reflexión. «Vayas a la hora que vayas. O como las palabras de Ignacio y el regocijo de los empleados del Banco.. se enteró de que su compañero de trabajo iba con mucha frecuencia al manicomio que había en las afueras de Gerona. oirás el trap-trap. En primer lugar.. — Y se veía que el sacerdote estaba verdaderamente impresionado.

La visita al manicomio se realizó. de repente. http://quedecosas-mg17. Aceptó en el acto. —Y ella. gritaba. Dijo: —Todos los domingos vienen su marido y sus dos hijas a verla. En general. En un rincón. pasa una cosa curiosa: el campo y el mar mandan más clientes que la ciudad. lo mismo que el comandante Martínez de Soria. Perdonadme. al patrón del Cocodrilo. Por cierto que David y Olga tenían fe ciega en el porvenir del psicoanálisis. alto. en. con gafas ahumadas y tartamudo.. se levantaban y empezaban a dar vueltas por el patio. le dio detalles.. Por lo menos. —Eso. Señor!» Pero el enfermero no les daba tiempo a reflexionar. cuando estudiaba este asunto. Todo aquello era inesperado. Ignacio no quería moverse de allí. con naturalidad: —En fin. Una mujer se pasaba las horas palpando los troncos y riendo. Volved cuando queráis. todavía no.. —Se dirigió a Ignacio—.blogspot. un pasillo.com/ 122 . rezando el Rosario. besaba la cruz y volvía a empezar. Si te interesa visitar aquello. mirando al techo. Ignacio descubrió al oír aquello que el enfermero quería a los reclusos más de lo que sus bromas pudieran dar a entender. es lo que he oído decir. sin parar.. AI doblar uno de los pasillos apareció una mujer que se tocaba la barriga. La Torre de Babel parecía dudar del sistema. Le dijo que el Responsable no dejaba de ir un solo domingo a ver a su mujer. tengo entendido que la costa y el Ampurdán.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella El empleado. Al entrar en el inmenso edificio del fondo. Dicen que se volvió loca un día en que su marido intentaba hipnotizarla. Conoció al amigo que la Torre de Babel tenía allí. lo mismo que sus hijas.» El enfermero les permitió ver a través de las mirillas de las puertas casos escalofriantes en celdas individuales. La Torre de Babel preguntó si tenían estadísticas sobre los pueblos que daban mayor contingente de locos. Sólo una vez se quedó mirándolos. la mayoría con un punto de raquitiquez. Pero los practicantes me contaron que no. otros permanecían sentados mirándose las manos con fijeza. bo. Ignacio aceptó. — De repente añadió—: No puedo atenderos más tiempo. bo. nuevas celdas. propuso.. en fin. Pero. tal vez algo abatida. que es un caso hereditario. Ignacio reconoció. Salió de ella muy satisfecho de haber visto todo aquello.. Por lo demás. El hombre tenía una hija allí que sólo sabía decir: «Bo. «¡Qué misterio.» Cuando veía a su padre cada domingo se arreglaba un poco el pelo y le llamaba «Bo. pero no los reconoce. Viendo el interés de Ignacio. Algunos. otros que hacían muecas continuamente. —contestó el acompañante— en la oficina te lo dirán. El comandante Martínez de Soria para curar complejos proponía la disciplina del cuartel. no has visto casi nada. precisamente la Psicología le tenía obsesionado. El enfermero les aseguró que al llegar tenía una cara horrible y que después le iba ganando una expresión de gran dulzura y beatitud. Y les explicaba que a veces era preciso pegarles y que tenían un médico joven que era un bárbaro. Al hablar de aquellas cosas parecía transformado.. otros. dando una monstruosa impresión de fuerza. Lo trágico era la familiaridad con que el practicante hablaba de ellos y los comentarios humorísticos que de paso iba haciendo. «¿Qué.. Cuando llegaba al final de las cuentas. pero en el acto continuó su rezo. una mujer prematuramente envejecida. Llevaba años preguntando lo mismo y nadie supo nunca a qué se refería. por el contrario. Recibió una impresión profunda. Y constituyó una gran experiencia para Ignacio. —Para ellos es tan sagrado como para ti ir a misa. Pasaba las cuentas incluso mientras dormía. que no hacía más que experimentar con los enfermos aplicándoles extraños aparatos de su invención. En realidad. Nuevos casos. A Ignacio le mordía la curiosidad... un enfermero que primero los acompañó por el jardín donde estaban los locos inofensivos: gente que parecía normal. me lo dices y un día vamos juntos. Hombres de cráneo infrahumano.¿los reconoce? —¡Ni hablar! —La Torre de Babel prosiguió—: Es un caso muy extraño.?».

echando a andar—: Luego me pareció bien continuar. Ignacio le preguntó: —Bueno.... ¿quiénes son? —Los enfermeros. Los había muy dichosos de poder ser útiles.blogspot. si no? ¿Sabes tú la fuerza que tienen? ¿Cómo era posible que tuvieran tanta fuerza. Pero algunos entraban en ella como si fuera tierra firme. —Aquí también había agua. Había locos que vivían completamente felices y que al pasar junto a Ignacio. Por ejemplo. http://quedecosas-mg17. ¿Quiénes van a ser? Ése que nos ha acompañado. la nota dominante era la raquitiquez. ya en la acera. Basta y sobra por hoy.... junto a la gran tapia que circundaba el edificio. Me interesan. La cocina y. los que les pegan. la Torre de Babel añadió—: ¿Qué van a hacer. chico. Creo que fue porque he tenido a mis dos hermanas siempre enfermas. Un estanque seco yacía en el lado norte. los trabajos subalternos del establecimiento. —Se apearon y. ¿Qué voy a decirte? Ignacio se refería más bien a lo del hospital... Ignacio no comprendía. Anduvieron en silencio en dirección al autobús que hacía el servicio Salt-Gerona. —Así es. E Ignacio vio montones de patatas echadas a perder. Ignacio le preguntó: —Pero. sentarse aquí y allá.. no sé.. —¿Se está haciendo tarde para qué? —Antes había aquí una fuente —le explicó la Torre de Babel. la primera vez que diste sangre. —Comprenderás —añadió Ignacio— que todo el mundo hace las cosas por algo. al cabo de unos segundos. chaval. natural. —Pues. ¿por qué te interesan estas cosas? La Torre de Babel se limpió las gafas ahumadas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Entonces la Torre de Babel. y de nabos y de carne maloliente. «Esto es lo que traen las familias». Sí.? La Torre de Babel le contestó: —No hay más remedio. Miraba a los locos rodar por el patio. añadió. ¿esas patatas y esa carne es lo que comen. Durante el trayecto.. claro! —La Torre de Babel añadió—: Pero no todo el mundo sirve. señalando una estatua —. sí. No tienen ninguna protección seria.. pero el resto son donativos. ¿comprendes? La Diputación contribuye con algo. —Pero. —Debe de causar mucha impresión. —No sé.. ¿comprendes? —Natural. Pero los había que pasaban el día bebiendo agua o mojándose la cabeza..y a ti. estaban a cargo de los propios reclusos. chico. le decían: «A ver.. separaba los hombres de las mujeres. alimentándose con aquellos nabos y de aquella carne maloliente? Finalmente. exquisitos dulces y platos de crema. —Viendo la expresión de Ignacio. Al cabo de esto. en general. informó la Torre de Babel. llevando un enorme cubo de agua.. La Torre de Babel le propuso. a ver.. a los motivos que le habían impulsado a inscribirse como donador de sangre. Luego el muchacho preguntó: —Y. La Torre de Babel tocó el botón del autobús pidiendo parada.. por su cuenta.. salieron del edificio. —¡Ah.com/ 123 . acompañó al muchacho a las cocinas. Ignacio iba pensando en lo inexplicable que resultaba que no tupieran protección seria.. Ignacio insistió. Una altísima tela metálica. sonriendo: —¿Quieres que vayamos al Hospital? —¡Ni hablar! —exclamó Ignacio—. lo suficientemente tupida para que no pudieran agarrarse a ella. — Marcó una pausa—. Que se está haciendo tarde». Antes hacen un análisis.

Muchas gracias. Es duro.. Rica ciudad.. En seguida se vio que los partidos izquierdistas http://quedecosas-mg17. Ahora recordaba que el subdirector le había contado: «¿Don Jorge. Él solo mantiene una de las salas de tuberculosas del Hospital. —¿Al Albéniz...? ¿Llegas del cine? —No. Era cierto que no faltaba nada en ella. «Rey de Reyes». —La Torre de Babel prosiguió sonriendo—. me voy... —De nada. Ignacio. dirigiéndose a Ignacio—. —¿Qué me dices? ¿Estoy guapa o no? Ignacio miró a su madre y la encontró más que guapa. anarquistas cuyas mujeres rezaban el Rosario todo el día. —Dame un nombre. ¡Otros habrían reaccionado al revés «Bastantes enfermos tengo en casa».. el espectáculo de dos hermanas enfermas sugiriendo a la Torre de Babel buenas acciones. Cada uno es bueno y malo a la vez». Pero no es nada. por ejemplo.. sí. Ignacio. Y algún trabajo. los ojos. El policía le preguntó: —¿Y pues... la Torre de Babel se despidió. claro. Ahí estaba lo difícil de asimilar. los contrastes no eran pocos. A ver «Rey de Reyes». Ni siquiera en don Jorge.? Mucho peor que el manicomio. ¡Rey de Reyes! La gran cabellera.. mira por donde —dijo..... los donativos son los que van manteniendo. ¿Mamá al cine. Todo aquello eran informes preciosos. Aquello era el remate. —Bueno. Claro. —Pues..? —Ignacio parpadeó—.. ¡qué sé yo! Bueno. Ignacio se encontraba aún dando vueltas por el patio del manicomio. la agitación continuaba. Otro día iremos al Hospital. Preparación de Cuaresma. Enfermos. ceñida atrás por el moño impecable.. La vida de Cristo.. —Se acercó y le pellizcó en la mejilla—.. —¡Ah! ¿Ves. sí —rubricó Matías—. a ver a San Pedro. Gente que no sospecharías nunca. ¿Y el hospital también carece de elementos? —¿El hospital. Sí. Mosén Alberto lo dijo un día.? —Sí. ¡Su madre no había visto jamás una película sonora! «Rey de Reyes». vicarios que se marchaban a Fontilles. En aquel instante Matías salía de su cuarto. Ignacio se dirigió a su casa repitiendo sin darse cuenta.. He dado una vuelta.... —¿También viven a base de donativos. Y otra vez enrojeció. Ignacio se quedó perplejo. tacones altos y un gran bolso. y en esto tuvo razón: «No existen hombres de una sola pieza. Sí. En realidad. hijo. ya puedes figurarte.. Y el mal absoluto no existía.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio le preguntó: —Bueno.. habrían dicho.. Hasta mañana..com/ 124 . Carmen Elgazu apareció en la puerta del cuarto. —¡Hasta mañana! Y muchas gracias. las negras cejas... ¡Hombre! El hospital y el hospicio son lo peor. Muchas gracias.. Y luego otro que te va a gustar: don Jorge. ¿entiendes? Es una ley de su casta». Don Jorge.. vivos y sonrientes.? —Hay una subvención de la Diputación.. —A ver a San Pedro. ¿De modo que don Jorge. Casta.blogspot. dadores de sangre. pero empieza siéndolo consigo mismo y con los suyos. chico..? Pero ¿qué te crees? En su casa lleva una vida más austera que tú. es lo normal.? Claro. los hermanos Costa. muy duro.. casta. ¿Por qué había castas? En todo caso. —¿Los jefes de Izquierda Republicana? —Sí.? En eso te llevarías sorpresas. —Pues. Al llegar a la Rambla. Al subir al piso encontró a Julio García. Tu madre y yo nos vamos al cine Albéniz. Se había vestido para ir al cine lo mismo que para ir a comulgar en la misa del Gallo... Ignacio preguntó: —¿Y quiénes son los donantes? La Torre de Babel se detuvo un momento.. locos. Aquello era un brusco cambio de decoración. con el traje de las grandes fiestas. con una piel alrededor del cuello. Y a Judas.

los Costa.» Las frases de aquel tipo provocaban la mayor indignación. Manifestaciones externas no las había sino de carácter regionalista. y a organizar sus magnos Juegos Florales para el 15 de mayo. En Gerona. —En Gerona ya se imprimían incunables —imprentas Oliva. La propia «Voz de Alerta» escribía irónicamente en su periódico: «Lamentamos que Gil Robles se niegue a bailar tantas sardanas como bailaba Maciá. en Andalucía todo el arte árabe. Y si nos ponemos a hablar de Séneca y de San Isidoro.. y si no nos movemos se nos van a merendar». Cosme Vila decía: «Ese hombre no es tonto. etc. como el notario Noguer. Matías. Porque una de las heridas más dolorosas entre las recibidas.. empleados de Banca. pero no estaba documentado para contestar. El número de autores crecía a diario. de Ausias March. Jaime. de todos los limpiabotas del Cataluña. —Pero tropezarían con las sonrisitas vengativas del Responsable.. Imita a Mussolini y más de cuatro se contagiarán. Tanto más cuanto que los periódicos derechistas se aprovechaban y Gil Robles organizaba mítines y desfiles monstruosos en todo el territorio nacional.. sabe usted. Mosén Alberto presentaba a Gerona como ejemplo vivo de lo que decía. A Matías aquello le parecía raro.. pero lo hacía Ignacio. que rodeaban a éste. etcétera. camareros.—. ¡claro! Para ustedes es difícil de comprender.. La gente tiene instinto de rebaño». Matías no se explicaba que el anuncio de unos Juegos Florales —unas cuantas poesías recitadas en el Teatro Municipal. de los dibujantes que pueda haber en Jaén y Málaga. Baró—.. Se aseguraba que en castellano no existía una traducción tan perfecta de los clásicos griegos y latinos. Gerona tenía que limitarse a pintar más que nunca en la Dehesa. Mosén Alberto explicaba a los Alvear: —Es la tradición. de los anarquistas veteranos. le habían situado frente a tantas obras de arte indígenas que estaba convencido de que pocos pueblos en la tierra se le podían comparar.com/ 125 . Pero Barcelona inundaba el mercado de literatura catalana.blogspot. como el doctor Rosselló y muchas familias de clase media. parecía medio loco.. David y Olga aseguraban que el movimiento poético y teatral http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella no admitían de buen grado la derrota.. a la Fundación Bernat Metge. pues el nuevo Inspector de Trabajo se hacía el sordo a toda reivindicación. decía. ¿comprende? Los Juegos Florales son. la economía de elementos. Mosén Alberto no lo podía remediar: era catalanista. antiquísimo condado y luego Gerona y el Museo. simplemente Amor». —No tendremos más remedio que ir a una huelga general. decían en Izquierda Republicana: «Hay que hacer algo. como don Jorge. En Gerona había una editorial importante pero dedicada exclusivamente a libros de texto.. Y peor aún: sin posibilidad inmediata de reaccionar en forma violenta. Matías no contestaba.. —Mosén. y les pagaron jornal íntegro. «Leyendo nuestra historia se queda uno boquiabierto». el rumor no pasaba de ser interno. le decía a Matías. su pueblo natal. su compañero de trabajo. Mosén Alberto preparaba también una monografía histórica sobre la ermita de los Angeles. y unos cuantos premios— despertaran tal entusiasmo. a cantar. «Amor. como saludo a la primavera. El Partido Socialista convocaba continuamente a los distintos oficios afiliados en bloque a la UGT —matarifes. repujado de hierro. Ríase usted. Y estaba abonado. Por de pronto. En la Edad Media.. Se pasaba días y semanas retocando y puliendo un poema que presentaría bajo el lema «Amor».. era la que afectaba a los sentimientos catalanistas. tratando de coordinar una acción común de protestas.. En primer lugar. más populares que nunca porque el día del entierro de Maciá pusieron tres autobuses a disposición de sus obreros para que asistieran al acto. Torroella. Sin que por ello el dentista dejara de tener clientes. No hay más que ver la colección de grabados al boj del Museo. hombres maduros. en gesto que significaba: Observe la austeridad. Pecamos de confiados.. Mosén Alberto se sabía de memoria trozos de Ramón Llull. cada casa era un taller de artesanos de gran calidad: orfebrería..

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en toda la región alcanzaba una altura extraordinaria. Matías tampoco conocía de ello más que los sonetos de Jaime, y estrofas sueltas de su poema «Amor». Por lo demás, Matías leía poco. En Madrid se había leído todo Dumas. Ahora, algún libro de Blasco Ibáñez. Los periódicos le absorbían. Y en cuanto a la poesía moderna, opinaba de ella lo mismo que del jazz. No llegaba a comprender el entusiasmo de Julio por García Lorca. «Para oír esto —sentenció un día—, prefiero escuchar directamente la guitarra.» A Pilar, lo de los Juegos Florales le encantó, porque supo que se elegiría Reina de la Fiesta y que ésta presidiría en el escenario rodeada de seis Damas de Honor. Las niñas en el colegio hacían cabalas sobre quién sería la Reina de la Fiesta. Se hablaba de una hermana del arquitecto Ribas, de una sobrina del notario Noguer. Nuri comentaba: «Sor Beethoven quedaría muy bien de Reina, con un vestido blanco y la trompetilla en la oreja». A Ignacio los Juegos Florales le divertían. El muchacho continuaba sintiéndose estimulado por las carcajadas que provocaban en los demás... Su alegría llevaba trazas de convertirse en hábito. Todavía no se había ido a confesar. El remordimiento le iba quedando sepultado bajo aquella suerte de traje nuevo que su espíritu había estrenado. Carmen Elgazu estaba encantada con su hijo, que en la mesa y alrededor de la entrañable estufa no hacía más que contar chistes. Casi llegó a pensar que verdaderamente había exagerado al suponer que David y Olga le envenenarían. A Carmen Elgazu lo que le interesaba eran los preparativos de Semana Santa, de la que «Rey de Reyes», que la hizo llorar, había sido un anticipo. Lerroux había vuelto a permitir las procesiones. Se celebraría la gran Procesión del Viernes Santo por la Gerona antigua. Mosén Alberto sería —¡el nombramiento había llegado por fin, prestigio del viaje a Roma!— maestro de ceremonias, y las dos sirvientas del Museo cosían filigranas en los ornamentos sagrados que el sacerdote debería llevar, y discutían qué par de zapatos le correspondían. —Mi tío me ha dado un recado para ti. Que si mañana, a las ocho de la noche, quieres ir a una reunión en su casa. ¡Válgame Dios! Ignacio, al oír la propuesta del Cojo, quedó patidifuso. ¿Qué diablos querría el Responsable? Ignacio sabía que continuaban identificándole con José, que los habían visto siempre juntos, primero en el mitin de la CEDA y luego en la huelga. Y también Blasco le veía siempre en el Cataluña jugando al billar o hablando con los parados; pero de eso a invitarle a una reunión... El Cojo le dijo: —¡Yo qué sé! Me parece que querría hacer algo con los estudiantes. Ignacio estuvo a punto de exclamar: —Pero... ¿es que suponéis en serio que soy de la FAI? —Pero le venció la curiosidad. Ya que la vida se mostraba generosa con él, ¿a qué despreciarla? Por lo demás, tal vez se sintiera más incómodo alrededor de una mesa con el notario Noguer, don Santiago Estrada y las señoras de la CEDA que con el Cojo y el Rubio y el Responsable. Lo mismo que en José, había en aquéllos algo de sinceridad. Ignacio recordó que la Torre de Babel le había dicho en el manicomio: «Uno de esos platos de crema debe de ser del Responsable. Siempre trae uno para su mujer». Rutila, 80... Todavía recordaba la dirección de cuando José sacó el papel y le preguntó por dónde había de ir a Rutila, 80. Advirtió a David y Olga que al día siguiente faltaría a clase. Llegada la hora, subió sonriendo la escalera de ladrillo rojo, sorprendentemente limpia. Llamó y le abrió la puerta una de las hijas del Responsable, la menor, que llevaba unos pendientes parecidos a los de doña Amparo Campo. —Entra. —En el perchero colgaban varias gabardinas y él dejó su abrigo. Entró en una habitación mal alumbrada, situada a la derecha del pasillo. En un rincón, una radio; en otro, una estufa al rojo vivo. Alrededor de la mesa, el Responsable y seis o siete personas más. Vio las costras del Cojo, la boina de Blasco, las pecas del Rubio. Dos o tres hombres serios, conocidos dirigentes de la CNT. Sólo un par de ellos le miraron con curiosidad. Los demás parecían acostumbrados a

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ver gente nueva. El Responsable le dijo: —Siéntate. Todavía no sé cómo te llamas. —Alvear. Y se sentó. Uno de los camaradas le preguntó: —¿En qué trabajas? —En un Banco. Se hizo un silencio, durante el cual la hija les sirvió ron y dirigió una larga mirada a Ignacio. El Responsable parecía dispuesto a no perder tiempo y comenzó a explicarse, demostrando con ello que trataba a Ignacio de igual a igual. Tenía enfrente un ejemplar de El Tradicionalista. Lo extendió sobre la mesa y señaló una columna como un general señala un punto en el mapa. —Supongo que estaréis de acuerdo en que hay que contestar a eso. Leyó en voz alta. Era un artículo corto. Leía con gran seguridad; siseando en las pausas y marcando con la cabeza un ritmo imaginario. El artículo empezaba con una sátira desmedida contra los que creían que en un país individualista y violento como España podía tener éxito un régimen parlamentario, que ha de basarse en la comprensión y la tolerancia. —De acuerdo —comentó un muchacho despeinado, el Grandullón—. El Parlamento es la reoca de los camelos. A renglón seguido se decía que era indispensable una investigación a fondo para saber de dónde procedía el dinero que derrochaban ciertas personas de la localidad, cuyos ingresos conocidos no sobrepasaban los de la humilde clase media. —Comunistas —sugirió Blasco, que se había colocado de espaldas para oír. Luego el cronista añadía que debía precederse sin piedad contra los destructores de trombones, que no podían ser ajenos al corte de la vía férrea descubierto el día anterior entre Gerona y Figueras, que precipitó al abismo tres coches que transportaban vigas de hierro, una de las cuales aplastó el cráneo a un empleado del tren. Daba una lista de nombre sospechosos, escritos con ortografía voluntariamente alterada. En vez de Responsable decía: «Incansable». —¡Cabrones! —juró el Cojo. El Responsable tomó aliento y soltó el periódico. —El Comité, decidido a que esa gente no se crea Dios porque ha ganado las elecciones, quiere contestar a esto. —Luego añadió, echándose para atrás—: Exponed un plan. Hubo un momento de silencio. —¿Conoce alguien al que ha escrito eso? —preguntó el Rubio. El Responsable volvió a desplegar el periódico. —Firma «La Voz de Alerta». Todos le conocían y dijeron: —El dentista tenía que ser. El Cojo propuso, simplemente: —Hay que ir por él. —¿Ir a qué? —inquirió el Responsable. El Cojo levantó los hombros. Su tío le hipnotizaba. —No sé —dijo—. A dibujarle otra cara, ¿no? Blasco negó con la cabeza. —Aquí el culpable es el director del periódico —afirmó. El Responsable pidió silencio. Llamó a su hija. Ésta abrió un armario y le entregó una libreta. Aquél la hojeó y fue resiguiendo nombres con el índice. Por último informó: —El director se llama Pedro Oriol. Es comerciante en maderas, monárquico. Vive en la calle de la Forsa, 180. Ignacio había palidecido desde que oyó a Blasco afirmar que el culpable era el director. Porque ya sabía que éste era don Pedro Oriol, el padre de su compañero de

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billar. No dijo nada, no sabía en qué pararía aquello. El Grandullón intervino: —Pues vamos por el director. —Cuenta conmigo —ofreció el Cojo. —Y conmigo. —Y conmigo. Ignacio sintió que le daban un codazo. Era su vecino el Grandullón, quien con las manos, hacía ademán de retroceder el pescuezo a alguien. Ignacio evocó la imagen de don Pedro Oriol en el entierro de su hijo. Le veía, alto, vestido de negro, mirando al suelo. Pero no se atrevía a intervenir. Y no comprendía que hablaran de todo aquello delante de él. Y, sin embargo, ahora varios le miraban, como extrañando su mutismo. Especialmente el Responsable. Al ver que, en efecto, esperaban que dijera algo, intervino: —Bueno... parece que tengo que decir algo... —Entonces añadió—: Antes que nada, ¿podría saber por qué he sido llamado? —¡Toma! —exclamó el Responsable—. Para que nos des tu opinión. Ignacio enarcó las cejas. —¿Mi opinión sobre lo que estáis hablando? —Sobre todo lo que se hable. Ignacio quedó un poco desconcertado. —Pues bien... —decidió—. Respecto a lo del director de El Tradicionalista, a mí me parece que os precipitáis un poco. —¿Cómo que nos precipitamos? —Sí. Hay que conocer a las personas, creo. —¿Conocer?... —En fin. Quiero decir que don Pedro Oriol... es una persona digna. —Viendo la perplejidad de todos, añadió—: ¡Bueno! Por de pronto, se le ha muerto un hijo. —¿Y eso qué tiene que ver? —preguntaron tres a la vez. —¿Es amigo tuyo...? —inquirió Blasco. —Lo era el chico. El Responsable le miró. —¿Sabías que su padre era uno de lo jefes monárquicos? Ignacio levantó los hombros. —Yo jugaba con él al billar. El despeinado dijo: —No sé... Te veo mucha corbata... —Eso no tiene nada que ver— cortó el Responsable. —¿Desde cuándo llevar corbata es pecado? —preguntó Ignacio, conteniéndose. —El muchacho tiene razón —sentenció el Responsable. —¡Basta ya! —interrumpió el Grandullón—. ¿Se zumba a ese Oriol., o no? —Por mí, sí —repitió el Cojo. —Por mí también. —Por mí también. Entonces el Responsable movió la cabeza: —Sois unos borregos. Todos le miraron. —¿Qué pasa? —¡Os he dicho mil veces que hay que hacer funcionar eso! — Y se pegó en la frente. —Nadie le quitará la gran paliza. —¿Y qué? El periódico continuará saliendo. Explotarán el asunto y venderán más ejemplares. —Se hizo el silencio. Todos comprendieron que el Responsable llevaba razón. Éste los miraba uno por uno, centelleando—. A veces me revienta que seáis tan ignorantes —les dijo—. Aquí lo que hay que hacer es algo más serio, de más fuste. —¿Cómo de más fuste? —Sí. Algo que impida que esto —señaló hacia El Tradicionalista— continúe infectando

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la provincia. El Cojo le interrumpió. Siempre miraba a su tío tan fijamente que a veces le adivinaba el pensamiento. —¡Ya está! Destruir la imprenta. Hubo un instante de perplejidad. Todo el mundo miró al Cojo y luego al Responsable. No se sabía si éste ordenaría tirar a su sobrino por la ventana o si aprobaría su plan. Aquello era inesperado y probablemente una barbaridad. Destruir la imprenta. ¿Cómo, con qué? ¿Y las autoridades? El Cojo debía de estar loco. Por fin el Responsable dijo, tomando de la oreja un pitillo según costumbre. —Eso... me parece mejor. —¡Hurra! —gritó el Cojo. Los demás se movieron en la silla. Ignacio no cesaba de parpadear. Porque El Tradicionalista se tiraba desde antiguo en la imprenta del Hospicio y, junto con su taller de encuadernación, era la principal fuente de ingreso del establecimiento. Así se lo había contado a Ignacio la Torre de Babel. Ignacio supuso que el Responsable desconocía aquel detalle, porque a la pregunta de Blasco: «¿Y dónde está la imprenta de esos burgueses?», el jefe de la CNT volvió a llamar a su hija para que le trajera del armario otra libreta. Entonces Ignacio cortó su gesto. —Yo puedo decíroslo —informó—. El Tradicionalista lo tiran en la imprenta del Hospicio. Supuso que aquella razón bastaría... Y se equivocó. —¡Magnífico! —exclamó el Grandullón, levantándose y encendiendo su cigarrillo en el hierro, al rojo vivo, de la estufa—. De noche no habrá vigilancia. Todos asintieron. Era evidente que tenían gran cantidad de energía disponible y que buscaban en qué emplearla. El Rubio, cuyo rostro expresaba generalmente una especial bonachería, añadió: —Hay otra ventaja. Se puede entrar en la imprenta por una puerta pequeña que hay que da a la calle del Pavo. No hay necesidad de atravesar el edificio. Ignacio se preguntó si el muchacho habría salido de aquel establecimiento... Pero no decía nada. Todo aquello era tan grotesco en su opinión que un sentimiento de superioridad le había invadido. Casi había adoptado un aire irónico. Pareció que el Responsable se daba cuenta de ello porque le sirvió más ron y le preguntó: —Bueno, la maquinaria se destroza, de acuerdo. Pero... ¿y el papel?, ¿qué se hace con el papel? Porque las balas de papel son así. —Y con la mano indicó una alzada enorme. El Grandullón, a quien el personal descubrimiento de que por la noche no habría guardia había animado, opinó: —Una cerilla y ¡ale!, ¡abur, mariposa! Los dirigentes de la CNT sonrieron, indicando que era un exaltado. El Responsable tiró al aire un cigarrillo que el Grandullón recogió. —Nada de incendios, idiota. A ver si vas a quemar el edificio. —Bueno... ¿y qué dice a todo esto el estudiante? Ignacio alzó los hombros. Reflexionó un momento. Dudaba entre varias preguntas que se le ocurrían. Finalmente, se decidió por dar un viraje. —Yo querría saber... antes que nada, si la acusación de El Tradicionalista es fundada. —¿Cómo...? La pregunta cayó como un martillazo. —Sí. Si fuisteis vosotros quienes saboteasteis la vía del tren. — Ignacio, de repente, había recordado la huelga de los peones ferroviarios. El Responsable le miró. —No. No fuimos nosotros. —Luego añadió—. Pero si lo hubiéramos sido, ¿qué? Ignacio vio todas las miradas fijas en él. —Pues... la cosa cambia, ¿no es cierto? Porque... destruir una imprenta... Blasco, que continuaba colocado de espaldas a la reunión, preguntó:

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—¿Qué pasa...? ¿También hay algún inconveniente? Ignacio entendió que debía hablar. Sobre todo porque el Responsable le había llamado por primera vez estudiante. Con la mayor naturalidad posible explicó su punto de vista. Que la imprenta del Hospicio era la fuente de ingresos del establecimiento. El Tradicionalista les pagaba un alquiler crecido y luego hacían otros trabajos. —Y les hace falta, ¿sabéis? El Hospicio... está peor aún que el Manicomio. El Responsable no alteró uno solo de sus músculos. Los demás continuaban escuchando sin reaccionar. —Por lo demás —prosiguió Ignacio, algo nervioso a fuerza de oír su propia voz—, en la imprenta es donde aprenden el oficio muchos de los hospicianos, que tienen también el taller de encuadernación allí. Si se destruye la maquinaria, ellos son los perjudicados. El Tradicionalista comprará otras máquinas y probablemente las instalará en otro local independiente. Así que... El Grandullón fue el primero en cortar. —Primero, un tío muerto —dijo fumando con la boca torcida y cerrando el ojo izquierdo a causa del humo—. Ahora, unos huérfanos. Ignacio no se arredró. —Lo siento —dijo—. Se me ha pedido la opinión, ¿no? El Responsable parecía dispuesto a concederle beligerancia. —¿Cuántos chicos aprenden el oficio en la imprenta? —preguntó. —Diez o doce. —¿Y cuántos hay en todo el Hospicio? —No lo sé. —Aproximadamente. —Pues... entre niños y niñas, unos trescientos. El jefe le sirvió más ron. —¿Te parece que por diez muchachos, que además podrán aprender lo mismo en otra parte, vamos a dejar de contestar a ese individuo —señaló el periódico de nuevo — que pide que nos ahorquen? Ignacio dijo: —Yo no sé si hay que contestar o no. En eso no me meto. El Grandullón tuvo entonces una intervención inesperada. —Oye una cosa —dijo—. Has dicho que en la imprenta había taller de encuadernación, ¿verdad? —Sí. El muchacho miró al Responsable y señaló a Ignacio con el mentón. —¿No será... de los de Víctor? Todos comprendieron la alusión. Supusieron que Ignacio era... comunista y que defendía la causa de Víctor, jefe del taller de encuadernador!, pues si se destruía el taller el jefe comunista se quedaría en la calle. Ignacio no pudo menos de sonreír con sarcasmo. —¿Comunista yo...? Ahora empiezo a divertirme. No obstante, el Responsable había empequeñecido sus ojos. La idea de perjudicar a Víctor le había penetrado certeramente, borrando todas las demás. En aquel momento la hija mayor del Responsable entró y entregó a éste un papel en que había algo escrito. El Responsable lo leyó para sí, ante el súbito asombro de todos. Inmediatamente levantó la cabeza y preguntó a Ignacio: —¿Tu padre es empleado de Telégrafos? —Sí. El hombre continuó: —¿Se llama Matías? —Sí. ¿Por qué? —Nada. Mi hija dice que está segura de conocerte y que tú estuviste en un seminario. —Sí, es cierto. Estuve cinco años.

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El Cojo se irguió. Se oyó un rumor general. —También dice que un hermano tuyo está aún allí. —Es exacto. Está en el Collell. El Responsable, que había dicho todo aquello en tono normal, de súbito se levantó y pegó un seco puñetazo sobre El Tradicionalista. —¡He sido un imbécil confiando en tu primo de Madrid! —¿Qué pasa? —preguntó Ignacio. —¿Qué pasa...? Nada. Eso me enseñará a quitarme de la cabeza la manía de los sabios. Blasco también se había levantado y todos parecían querer rodear a Ignacio. El muchacho había recobrado su sangre fría. Se levantó a su vez. Comprendió que, si no reaccionaba, iba a salir de allí mal parado. —A mí también esto me va a enseñar algo —dijo, sin saber a ciencia cierta a qué se refería. —¿Ah, sí...? ¿Qué? —¡Yo qué sé! —Se sintió molesto e indignado a la vez—. No meterme donde no me llaman. —Aquí te habíamos llamado. —Sí, pero suponía que se respetaban ciertas cosas. —Nosotros no creemos en el respeto, sino en la acción —contestó alguien. —¡Dejadle! —habló el Responsable—. ¡Que continúe! Ante la actitud provocadora de todos, Ignacio adoptó un aire que hubiera admirado a doña Amparo Campo. —No tengo por qué continuar. Ya lo he dicho todo. —¿Qué querías decir con eso de respetar ciertas cosas? —Hablaba en general. —Aquí hablamos siempre en particular. La hija intervino, inesperadamente: —Quieres decir que lo que sabes es escuchar y luego contarlo todo al obispo, ¿no es eso? Ignacio alzó los hombros. Recordó una frase de José y la repitió con automatismo que a él mismo le sorprendió. —Lo que no sabría es andar con papelitos y luego exhibir por las calles un sargento. —¡Animal! —gritó el Responsable. Y dominado por un furor súbito se le acercó—. ¡Los niños a beber leche!, ¿me oyes? ¡Leche! —gritó, siguiendo su costumbre de agarrar por las solapas. Ignacio le dio un empujón involuntario, que le hizo retroceder. Miró a todos como desafiándolos y al mismo tiempo buscando la salida. La hija del Responsable era la persona que más rabia le daba en aquellos instantes. Pero el Responsable, que casi se había quemado en la estufa, se había incorporado de nuevo. —¡Somos idiotas! —gritó el Cojo—. ¡Trabaja en un Banco! Ignacio se volvió hacia él. —Anda y que te zurzan —dijo. Entonces sintió un puñetazo en el rostro. Se llevó la mano a la mandíbula. Se abrió paso con fuerza. Avanzó sin darse cuenta. Se encontró frente al perchero. Tomó el abrigo. Intentó abrir una puerta, que no cedió. Finalmente halló la salida y se lanzó escalera abajo. Al aparecer en la calzada oyó la voz del Grandullón que le decía desde una ventana bruscamente abierta: —¡Y cuidado con hacer de soplón, mamarracho! Al cabo de un rato vio un grupo de personas que andaban medio ocultándose. La mandíbula le dolía, pero a pesar de ello vio un sombrero hongo. Luego reconoció al doctor Rosselló. Dos pasos más adelante descubrió a Julio García, del brazo de un coronel esquelético. Hizo un esfuerzo de memoria. ¿Qué significaba aquel grupo? Al cruzar el puente

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recordó que mucho tiempo atrás, cuando estaba en el Seminario, alguien le había dicho que, cerca de la calle de la Rutila, en la del Pavo, los masones tenían la Logia. Inventó una historia. Contó que un carro de los que hacían el servicio de la estación a las agencias, al virar bruscamente le había dado con un tablón de madera que salía más de la cuenta. La herida no tenía nada de particular, pero se le hinchaba por momentos y adquiría un tono violáceo parecido al de la bandera de la República. —No sé, no sé —decía su madre, mientras le aplicaba agua oxigenada—. ¿Dónde dices que te ha ocurrido eso, dónde? Matías le examinó la mandíbula de cerca y pensó: «Eso es un puñetazo como una catedral». Querido José: Te escribo con la mandíbula hecha un asco gracias a un directo de tu amigo el Responsable. Sois de una especie muy difícil de clasificar y no comprendo que conociendo a aquella pandilla, y conociéndome a mí, les aconsejaras que me invitaran a una reunión. Chico, el anarquismo no sé lo que será, pero los anarquistas... Claro que me lo merezco por meterme donde no me importa. Con lo bien que se está en casa, estudiando. En fin, que sois unos birrias. Recuerdos a tu padre, a pesar de todo. Tu primo IGNACIO. En cuanto hubo echado la carta al correo le pareció que todo lo veía de otro modo. Recordó que Olga le había contado detalles muy penosos de la infancia de los componentes de la pandilla, especialmente del Grandullón. Por lo visto, el chico quedó solo, sin nadie, y se dedicó a robar gallinas. Ignacio regresó a su casa pensando que evidentemente un hombre que de niño ha robado gallinas y otro cuya madre ha cocinado los huevos rezando el Credo han de juzgar de muy distinta manera las imprentas. Lo que con más fuerza le había quedado grabado de la reunión era el «No sé, te veo mucha corbata...» Lo asoció al «¡Jolín, bastantes señoritos tengo en casa!», de la criada en el baile. La verdad era que desde el primer momento, con sólo ver el aspecto de la habitación, se había sentido un extraño. En la calle le importaba poco andar con el Cojo, con quien fuera. Pero, por lo visto, alrededor de una mesa la cosa era distinta. Y luego, todo lo que ocurrió le pareció absurdo. La reacción de aquellos seres por el hecho de que hubiera estado en un Seminario no tenía ni pies ni cabeza. ¡Admitía la infancia del Grandullón! Pero ¿qué culpa tenía él? La infancia, la infancia... También había tenido una infancia penosa su padre, Matías Alvear. Y Julio García. Y lo terrible era pensar que El Tradicionalista tampoco tenía razón. No obstante, se confesó, a sí mismo, que si en lo de la imprenta hubiera protestado en cualquier caso, en lo de la agresión personal tal vez no hubiera dicho nada si la víctima elegida hubiese sido «La Voz de Alerta». Pero don Pedro Oriol... Don Pedro Oriol le inspiraba un gran respeto. Gran propietario de bosques, de acuerdo. Pero se lo había ganado con su trabajo. Los propios empleados del Banco conocían la historia y le trataban con deferencia. Era un hombre que había vencido a fuerza de tenacidad y altruismo. Siempre decía: «A mí me ha salvado el hacer favores». Su mujer llevaba una vida muy retraída y era más sencilla que la hija del Responsable. Tenían un coche anticuado, que traqueteaba por la ciudad, pero que, al parecer, subía como un demonio y en los bosques se internaba hasta donde trabajaban los carboneros. En fin, que hasta el coche era simpático. La única objeción era: ¿Por qué eligió a «La Voz de Alerta» como redactor jefe, y por qué permitía aquellos artículos con la «plebe» y demás? Según el subdirector, don Pedro Oriol se encontró con que «La Voz de Alerta» era la única persona en la ciudad que entendía algo de periodismo, y el dentista impuso como condición que en los editoriales tendría pluma libre... una vez por semana. Aquella semana habían elegido al Responsable. Y de resultas de esto él tenía la mandíbula hinchada. Y además le habían gritado: «¡Cuidado con hacer de soplón!» En compensación... había visto a Julio del brazo de un coronel esquelético, el coronel Muñoz. ¡Julio del

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brazo de un coronel! La curiosidad que sentía por el policía se renovó en él. ¿Y por qué no? Doña Amparo Campo era la primera en no dar importancia a lo ocurrido en el diván. Masones, masones... ¿Qué diablos ocultaba aquella palabra? Una cosa en contra de Julio. Se había encontrado por la calle con Pilar y en un tono, que al parecer había desconcertado a la chica, le había preguntado: «¿Qué pequeña...? Te gusta más la primavera que el invierno, ¿verdad?» Y la había mirado descaradamente al pecho. Habían entrado en Cuaresma y Carmen Elgazu prohibió muchas cosas, sobre las que ella empezaba dando ejemplo: no tomaría ni postre ni café. Había prohibido silbar y cantar. En resumen, todo cuanto fuera frívolo o extemporánea manifestación de alegría. Había prohibido ir al cine. Y Pilar volvería directamente de las monjas a casa. ¿Qué hacer los domingos sino ir al cine? Ignacio se fue a ver a Julio. Por lo demás, éste le andaba diciendo: «¿Qué te pasa, muchacho? ¿Te he ofendido en algo?» El primer domingo, Ignacio encontró a Julio en un estado que Carmen Elgazu hubiera juzgado poco cuaresmal. El mueble bar estaba abierto y todas las botellas en desorden sobre la mesa. Julio daba la impresión de que, de haber eructado, se sentiría más ligero. No obstante, tenía en los ojos la chispa especial de la cordialidad. —¡Siéntate! Tomaremos coñac. Ignacio se sentó, contento de que doña Amparo Campo estuviera ausente. Y Julio no perdió el tiempo. Le felicitó. Le sirvió coñac y le felicitó. —Te felicito, muchacho. Sé que has estado en el Manicomio... y que te has ofrecido en el Hospital para dar sangre. ¡Chisssst te digo! Anda, bebe. ¿Y qué? —añadió—. ¿Ya sabes lo del análisis? —No. —¡Anda, brindemos! Primera calidad. Tienes sangre de primera calidad. Julio tenía una expresión simpática, parecida a la que le conocía Matías Alvear las noches en que el policía iba a verle a Telégrafos. Y lo bueno de él era eso: siempre informaba de algo importante; por ejemplo, de que uno tenía sangre de primera calidad. Pero estaba completamente borracho. De pronto señaló la mandíbula de Ignacio y gritó: —¿Qué es eso? ¿Qué te ha pasado? Ignacio estaba tan cansado de mentir en casa, primero con lo de las comuniones y ahora con la historia del carro, que allí dijo la verdad. Por otra parte, el principal motivo de su visita, o uno de los principales, era explicarle a Julio el resultado de su experiencia anarquista. Quería saber su opinión. —Julio se puso más alegre aún. —Pero, hombre...¿por qué no me lo dijiste antes? No hay nada que hacer, ¿comprendes? Nada que hacer. —¿En qué no hay nada que hacer? Julio puso unas cuantas botellas en el suelo. Dejó cuatro solamente sobre la mesa, y las colocó una en cada esquina. —Separación de clases, ¿ves? El anís no será nunca coñac y el coñac no será nunca champaña. ¡Nada, nada! —prosiguió, viendo que Ignacio quería hablar—. Los de arriba —tocó el cuello de la botella de champaña— no creerán nunca en tu sinceridad, y los de abajo—tocó la base de la botella de anís—, tampoco. Tú, clase media como yo, ¿comprendes? Ignacio comprendía. —¿Verdaderamente no hay nada que hacer? —Brrrr... ¿Qué crees que ocurriría si fueras al notario Noguer y le dijeras: «Señor Notario, hace usted muy bien disparando en su finca contra los intrusos»? Nada. Ni te daría la mano. Ni hablar. Ignacio reflexionaba. Le parecía que aquélla era una magnífica ocasión para sacar algo en claro de Julio. Le seguía la broma y bebía para acompañarle.

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—Julio —le preguntó—, ¿es verdad que usted es comunista? —¿Yo...? —Julio, que había encendido un pitillo, abriendo los brazos reunió de un golpe las cuatro botellas, haciéndolas tintinear. Ignacio dijo: —Me alegro. Porque aquí se rumorea algo... —Idiotas, idiotas —repitió el policía—. Lo que pasa —se echó para atrás— es que a mí me interesa todo, ¿comprendes? —¿Todo...? —Sí. Todo lo que sea... ¿Qué te diré? Una gran transformación. —¡Hombre! —exclamó Ignacio—. ¿Y cree que el comunismo lo es? —¡Cómo! —Crujió los dedos—. ¡Caray si lo es! El otro día me contaban... —¿Qué le contaban? —Que en España no se atreven a... En fin, que se sirven del socialismo. —No entiendo. —Sí, hombre. Aquí no hay disciplina, ¿comprendes? Ya lo ves. Tú, individualista. Y el Komintern lo sabe. —¿El Komintern sabe que yo soy individualista? —¡No seas burro! Sabe que lo eres tú —le señaló—, que lo soy yo —se señaló—. Que todos somos individualistas. Por eso ha ordenado lo que te he dicho. —Con la diestra se dio un golpe en la otra muñeca, obligando a la mano izquierda a que se levantara —. El socialismo como trampolín. A Ignacio le había interesado lo de la transformación. —¿Así que le gustan las transformaciones? —Sí. —Julio continuaba alegre—. Por eso me gusta Pilar, ¿sabes? Se está transformando. Ignacio se puso repentinamente serio. —Dejemos a Pilar, ¿no le parece? —¡Bien, dejémosla! ¿Sabes qué...? Vamos a hablar de otro personaje. De Hitler. —¿Otro transformador? —Otro. También me interesa. ¿Qué? ¿No te han dicho si yo soy de Hitler? La verdad, no. —Pues...casi me interesa tanto como lo otro. A Ignacio le pareció que Julio continuaba bebiendo demasiado y que llegaría un momento en que no sacaría nada en claro de él. Así que quiso precipitar las cosas. —¿Qué sabe usted de la masonería, Julio?... —¡Uf...! —El policía hizo ademán de ahuyentar una mosca—. Nada. ¿Ves? Ahí, nada. Nunca he sabido absolutamente nada. —¿Nada, nada...? No lo creo. —¿Por qué no? —Usted siempre sabe algo. Julio pareció sentirse halagado. —¡Ah, claro! Lo de todo el mundo. Que si el rey de Inglaterra, que si Martínez Barrios... Son masones, ¿verdad? ¡Y me hace gracia —añadió riendo— que siempre se hable del grado treinta y tres! Ignacio quería estimularle. —Bien, pero... de los ritos. O de la... organización... Por ejemplo. ¿Hay logias en ciudades pequeñas? ¿En una capital como... Gerona por ejemplo? —Chico... —Julio ahuyentó otra mosca—. Pasa eso, ¿sabes? Los que no lo son, no saben nada; y los que lo son, no hablan. Así que... ¿Me entiendes? ¡Ah, a mí me gustaría más hablar de Pilar! Ignacio vio que no había nada que hacer. Julio se había levantado y se balanceaba sobre sus pies. —La ciencia... La ciencia... es otra gran... —Sí, ya sé. —Eso. —Julio añadió—: Cambiará el mundo. Una inyección a un vicario ¡y ale! —hizo crujir los dedos—, transformado en rector.

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Aquella salida extemporánea hizo reír a Ignacio. Pero de pronto le recordó lo del vicario de San Félix, que se había ido a Fontilles. Miró al policía. Tenía la cara roja y los labios algo hinchados. —Ya conoce usted la novedad, ¿no? —le dijo. —¿Qué novedad? —La del vicario de San Félix. —¿Qué ha hecho?... —Se rió—. ¿Se ha casado? —No. Se ha ido a curar leprosos. —¡Ja! —Julio hizo luego una expresión de asco—. La ciencia... arreglará eso. —¿Cómo que arreglará eso? —Una inyección... ¡y zas!... Holgarán los vicarios. Aquello desagradó a Ignacio. Que no hubiera tenido un gesto de admiración. Precisamente hallándose en aquel estado tenía que haberle salido espontáneamente. —Pero... usted admira al vicario, ¿no es eso? —No. —¿No? ¿Cómo que no? —Es un acto... tonto. Inyecciones, ¿comprendes? —repitió, apretando con el pulgar una jeringa imaginaria—. Sabios. ¡Sabios y no vicarios! Ignacio se ponía nervioso. Julio se daba cuenta de ello y le hacía ademán de que se calmara. —Quieto, quieto... No lo olvides: «Sangre de primera calidad». ¿Quieres que te diga —añadió, levantando súbitamente el índice— el mal de España? Ignacio no contestó. —Pues, escucha bien. En los partidos políticos no hay biblioteca. ¡Mentira! —añadió —. La hay, pero... no va nadie. —Se sentó para sentirse más seguro—. ¡Y miento aún! —añadió—. En muchos pueblos... van las gallinas. ¡Eso es! —Hizo un gesto de asombro—. El conserje no ve a nadie... y mete las gallinas. —¿Y qué pasa con eso? Tenemos gallinas sabias, ¿no? —¿Qué pasa?... Ya lo ves. —Señaló afuera con el índice extendido—. Otra vez Semana Santa. Ignacio le miró sin comprender. —¡La procesión! Oye... —añadió, mirándole con simpatía y guiñándole un ojo—. ¿Te puedo hacer una pregunta? —Hágala. —¿En qué mes estamos? —Pues... marzo. —¡Exacto! Marzo. Bien... En la procesión... ¿llevarás capucha? Ignacio hizo un gesto de repentina convicción. —Desde luego. Entonces Julio pareció serenarse. —Bien hecho, bien hecho... —Luego añadió—: Yo también la he llevado... algunas veces. David y Olga fueron más explícitos. Insistieron sobre la influencia que la niñez y el ambiente tenían sobre las personas. Del Cojo dijeron que las costras eran efecto de desnutrición. Su padre murió en las canteras de Montjuich. Le sepultó un bloque de piedra, con la cual luego le labraron la lápida, en la falda de la misma montaña, en el cementerio. Ahora vivía con su madre, vieja increíblemente alegre, porque estaba convencida de que su hijo era abogado. Al salir todas las mañanas, el Cojo le decía: «Hasta luego, madre, me voy a la Audiencia». Pero en realidad desde los tres años no había comido a su gusto ni siquiera cuando le invitaba su tío el Responsable. El odio que el chico sentía por los Costa, actuales dueños de las canteras de Montjuich, provenía del accidente de trabajo que sufrió su padre. El Grandullón, ya sabía; y en cuanto al Rubio, era, en efecto, hospiciano. Le recogió una mujer que le vio un día yendo al fútbol en fija con los demás chicos, pero a su lado, exceptuados un par de años de prosperidad, todo le fue malamente. Ahora el Rubio se ganaba la vida llevando maletas en la estación y se contaba que la vieja

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Se sacaba la gorra. papel de fumar. Y la Cuaresma avanzaba. que no es fácil juzgar.. Le dolió tanto el falso testimonio y temió hasta tal punto que la gente lo creyera. Todo aquello constituía una experiencia. pensando que al fin y al cabo Julio era amigo suyo y de la familia. y sin duda por ello había intentado ganarse a Ignacio. Cuando nació. quien se preguntaba si no sería hora de ir a confesar. Los vecinos la ayudaban porque el Rubio era bastante frívolo. Ahora trabajaba en el taller Corbera. color y grasa de sus cabellos y de su gorra. Todo estaba impregnado del olor. Los maestros desconocían la historia del manicomio. y que querían contrarrestarlas por medio de altavoces. Eran tantas las personas como Carmen Elgazu que habían prohibido a sus hijos silbar y cantar. Esta imagen le quedó tan grabada al Responsable que desde entonces. Las piedras parecían más grises.. En torno de la Catedral flotaba una aureola de recogimiento. por otra parte. desde Blasco hasta los serios dirigentes de la CNT. según les contaron en Estat Cátala. una goma. espectáculos picarescos o carreras ciclistas. «Cuando no tenga que estudiar tanto. que introducía en la mercancía folletos de propaganda. Ignacio quería confesar su caída con doña Amparo Campo. era un hombre que todo lo que poseía lo llevaba en el interior de la gorra. Pero ya su padre era un gran revolucionario.. que sabía que cuanto más revoluciones hubiera más de moda se pondrían las alpargatas. el Responsable. ¡Vente conmigo al Vía Crucis del Calvario. incluso en el Seminario. Y cuando su madre murió. Su padre acabó encantando serpientes. pero no a Ignacio. Abstinencia y ayunos abundaban como el bacalao en las tiendas. vendiendo pomadas en las ferias.com/ 136 . De pronto le producía verdadero horror. alguna vieja carta y un acta notarial. chico —dijeron—.. Y se llevaba la mano a la boca. éste era caso aparte. ¿Cómo quería Ignacio que al oír hablar del Seminario no se pusieran nerviosos? Ninguno de ellos había encontrada ayuda duradera en ninguna institución. al otro lado de las http://quedecosas-mg17. le causaba viva inquietud entrar en Semana Santa sin haberse reconciliado con Dios. ¿Qué decir? El padre de Blasco. el vegetarianismo y a hipnotizar. unas fotografías. Pero nunca se decidía. Y en cuanto al Responsable. A Ignacio le vencía la constancia de Carmen Elgazu y la cara de espanto de Pilar cuando se sorprendía a sí misma tarareando un vals. También era limpiabotas y fue quien enseñó a Blasco a hacer saltar con un estilete los tacones de los clientes. Pero de la prosperidad de su nacimiento le había quedado cierta manía admirativa por la gente instruida. Por ello hacía buenas migas con Julio García. tampoco le habría cabido en la gorra.» Pero. —¿No sabes adonde ir los domingos? —le decía Carmen Elgazu—. Todo aquello había terminado por impresionar a Ignacio. se ponía furioso. sus padres vivían holgadamente fabricando alpargatas. que el ambiente de la ciudad era silencioso.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella perdía la vista.blogspot. conseguían arrastrar a muchos. cuando oía que alguien había aplastado la cabeza de una serpiente. dándose pretextos y excusas. que cerró el taller. ¿Al padre de Blasco qué le hubiera importado imprenta más o menos? Total. una serpiente que dormía con ella se le enroscó al cuello amorosamente y no podían despegarla. Empezando por el Domingo de Ramos y terminando por la Pascua de Resurrección. De ahí le venía al Responsable su afición a la medicina empírica. no se sabía de qué. y hierbas. Desde entonces dio tumbos con su mujer y su hijo. exclamaba. Si el vicario de San Félix no se hubiera marchado a Fon tilles. La Semana Santa había impresionado siempre a Ignacio de una manera especial.. ya verás! El Vía Crucis en las capillas que ascendían Calvario arriba. ofrecía un marco único para conmemorar aquellos acontecimientos. —Pero ya ves. unas monedas. Y Gerona. Un día alguien le dijo que lo hacía para el negocio. la depositaba como cuenco entre las rodillas y de ella iba sacando todas sus riquezas lentamente: tabaco. Porque las personas a las que las manifestaciones cuaresmales molestaban. «¡Dios mío!». Todos tenían una historia parecida. desde luego.. fabricando alpargatas de nuevo e introduciendo idénticos folletos clandestinos que su padre.

Algunos se cansaban y se sentaban en el camino. con la vista baja. tacones altos a pesar del camino pedregoso... cuando le dieron a beber hiél y vinagre. a espaldas de la comitiva. que le dijo: «Vamos al Vía Crucis del Calvario». y entonces las mujeres descansaban en los bancos de piedra delante de la ermita y los más presurosos regresaban a la ciudad. un sol grandioso que se iba cayendo como una Hostia. hijo. La gente arrastraba los pies. barranco abajo. ¿De qué debía perdonar el Señor a su madre? A él. que coronaban toda la comarca. en dirección a una ermita. El Demócrata ridiculizaba aquel acto de pública penitencia. hijo. y entonces las voces de éste y el sacerdote que iba en cabeza se unían en el aire. Casi siempre era el sol el que presidía la ceremonia. Pero las demás se erguían ya entre los prados frondosos que se caían por la izquierda. En la duodécima estación Cristo moría. Señooooor!» La voz de Carmen Elgazu salió frenética. la tercera. que manchaba la amistad. El sacerdote que llevaba el Vía Crucis iba en cabeza y al llegar ante cada estación subía al pequeño estrado y. hacía viento y los olivos se unían al coro: «Señor.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella murallas. de propietario desconocido. puestos allí para esperar a que por Cuaresma se formara la gran comitiva del Vía Crucis hasta la ermita.» Así lo hicieron. Entendió que haría tan feliz a su madre acompañándola. Y luego hubo de aceptar muchos otros domingos. La comitiva era tan larga que cuando éste había llegado a la undécima estación... Pero a su madre. a http://quedecosas-mg17. detrás de la Catedral. restos de muralla. Un domingo Ignacio aceptó.» Al final se prolongaba como si cada ser tuviera escondido un eco en la garganta. haciendo una genuflexión ante la naturaleza y murmurando: «Señor. Pocas veces el cielo se cubría de tinieblas amenazando tempestad. entre unos prados verdes y un olivar. el súbito ensanchamiento del horizonte y la visión de la primera capilla le obsesionaban. Si Pilar los acompañaba. Seguían la Pasión con los brazos caídos. Los más rezagados apenas si oían al sacerdote. por un camino empinado y pedregoso parecido al que Carmen Elgazu vio en «Rey de Reyes» y que conducía al Gólgota. algo chillona. La Catedral surgía ciclópea. el cuello inclinado hacia el pecho. A veces. ellos todavía estaban en la cuarta.» «¡Perdonadnos. guardando aún el silencio. gritaba: «¡Quinta Estación!» Y se persignaba y la multitud le imitaba. con sencillez. abriendo el librillo. tras las montañas de Rocacorba. Señooor. A veces surgía un lector espontáneo. que con tu sangre redimiste al mundo. por lo visto. «Ahora sí puedes cantar. Catorce capillas blancas. «Perdonadnos. en el orfeón.. despedazaba las rocas. Ignacio se sentía en el acto prendido en el ambiente de religiosidad. Pronto cruzaban la antigua puerta de salida de la ciudad y atacaban en silencio la cuesta pedregosa. se congregaba siempre una considerable multitud que se ponía en marcha apenas el sacerdote que había de leer las Estaciones salía del Palacio Episcopal. con una flor del campo en los labios. era ridículamente frívola a su lado. pero con tal sinceridad que la de Raimundo. con la mantilla en la cabeza. avanzando a veces sobre la hierba que orillaba el camino y de pronto levantando la vista en dirección a la ermita que aparecía allá arriba. Todo terminaba de pronto. sí.blogspot. que con tu sangre redimiste al mundo. pero.com/ 137 . Olivares eternos. y se hubiera dicho que la voz del sacerdote abría también en canal el paisaje. que llegaba un momento en que oía sin pestañear que lo que hacía falta eran inyecciones y no mártires.» Las murallas abrían cuanto podían sus grandes boquetes para oír.» Y el texto describía la primera caída de Cristo. dos arcos. El lento avance de aquella multitud. había muchas personas que no le hacían el menor caso. Ignacio regresaba a su casa del brazo de su madre. Las tres primeras destacaban aún entre torreones y recuerdos bélicos. Otros más valientes continuaban subiendo hasta las dos Oes. «¿A qué hora es?» «A las tres. Saldremos juntos de aquí.. la segunda. el rosario colgándole de los dedos. escueta y solitaria. Porque en el lugar de concentración.. hasta el río Galligans y los olivares que trepaban por la derecha. Ignacio no olvidaría jamás la impresión que le produjo oír cantar a su madre al aire libre.. Y luego se cantaba. increíblemente lejana.

El dinero se escurría de las manos como algo pasajero. Había algo hermoso y oloroso en el ambiente y tenía gracia que los poco habituados hundieran las manos en las pilas de agua bendita sin acordarse de que en aquellos días estaban vacías. Las palmas de los niños. para que los que llevaran los Pasos no resbalaran.. que casi se olvidaba de que el camino por el que bajaban conducía al Gólgota. sustituto del órgano de la Catedral y del clavicémbalo. El silencio dominaba la ciudad. ¿Qué hacer ante aquel acoso de las fuerzas del alma? Incluso en el Banco. algunas con claveles rojos en el pecho y en el pelo. muchísimos detractores. La pequeña Virgen del Pilar del cuarto de la niña era cubierta también por una especie de capuchón morado. porque mejor que de penitencia le pareció un oasis de alegría en medio de las Estaciones. trágico sermón que hizo estremecer a Carmen Elgazu. http://quedecosas-mg17. inventado para dar miedo a los niños. Y mañana la Procesión.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Carmen Elgazu le invadían grandes escrúpulos. era lo de Simón Cirineo. Y Matías veía desaparecer su radio galena en el fondo del armario de la alcoba. Porque se sentía tan madre. en aquellos días. como en tiempos le ocurrió en el dormitorio del Seminario. la evocación de la entrada triunfal en Jerusalén. una de las cosas que más le impresionaban. Familias enteras entrando en la iglesia. lo mismo que los crucifijos de las cabeceras. subir al Calvario y sentir que se acercaba Semana Santa sin ir a confesar. Todos los años ocurría lo mismo. Sin ir a confesar. sino que de pronto Carmen Elgazu cubrió con un pedazo de tela morada el Sagrado Corazón del comedor. bajo la luna llena». El Viernes Santo llegó. la mano a la boca. Y en ese domingo se excusó aún. y todo ocurrió en él como desde siglos. De este modo llegó el Domingo de Ramos. La tela ocultaba la imagen. A Padrosa le resultaba difícil imaginar que al llegar a su casa se pondría a estudiar el trombón. ¡Ah! La procesión era distinto. sin saber por qué. a pesar de la palabra de Cristo a San Juan. asustado. se notaba como una tensión. ¿Cuántos de aquellos que cantaban entre los olivos estaban en pecado mortal? Tal vez él fuera el único. Y al llegar Jueves Santo. a Pilar le impresionaba lo de la Verónica. Pero los detractores no pudieron impedir nada. Y el de Cupones pasaba raudo con la bicicleta por las calles. Las tres horas de Agonía por la tarde. Incluso personas como los arquitectos Ribas y Massana admitían „ que nunca las piedras milenarias adquirían tan alto sentido como en aquella Semana. Era difícil. Aquella visión obsesionó a Ignacio. Pero luego vino el Lunes Santo. y el Martes y el Miércoles.. aquí tienes a tu Madre». porque todo el mundo sabía que Cristo estaba muerto. Y entonces hacía lo que Pilar: se llevaba. El Demócrata entendía que había algo dantesco en el conjunto. Pero se recobraba y decía: «Con qué devoción lee mosén Alberto. tan orgullosa entre los dos. desde cualquier balcón contemplaban el discurrir de la gente visitando monumentos. a las diez de la noche. Y a veces a la media hora escasa se sorprendía silbando. Unas horas de suspensión total de la vida. sin embargo. mujeres con peineta y mantilla. Y no sólo en las iglesias dieron comienzo los grandes sermones de meditación. pero tocaba el timbre lo menos posible. Y se ponía a estudiar. ¿verdad? ¿Habéis oído en la duodécima estación?» A Carmen Elgazu. Y. Ignacio se decía: «Todo el mundo está de acuerdo. al llegar a casa y entrar en su cuarto.blogspot. Y la Torre de Babel se iba al Ter. en cambio. En Ignacio imprimía huella especial la palabra de Cristo a San Juan: «Juan. y saliendo a poco. desde luego. convirtiéndola en fantasmal y nocturna. se distraía. Arena sembrada a lo largo de todo el itinerario que seguiría la procesión. vestidas de negro. Y yo sin confesar.com/ 138 . Cosme Vila sentenciaba: «Es el carnaval de la Iglesia». el de la cabeza e incluso el del globo terráqueo que llevaba en la mano. pero su triple salto era menguado. pareciéndole a la vez tenebrosa y dulce. pero silueteaba su contorno. La procesión de Viernes Santo tenía muchos.

y que al oír la señal la comitiva se pusiera en marcha. Un coro de monaguillos esperaba. Porque Ignacio era uno entre mil. El subdirector llevaba el pendón de la Adoración Nocturna con orlas y letras doradas. el director de la Tabacalera. Los detractores no pudieron impedir nada. don Emilio Santos. un dentista —«La Voz de Alerta»—. hacia las nueve de la noche.blogspot. además. Y. para que te conozcamos?» Pero Ignacio sabía que lo bueno era que nadie reconociera a nadie. si mi hijo vuelve al buen camino». lugar de concentración. hacia un valle místico y desconocido en el que se iba a celebrar el juicio de la ciudad. esperando la señal de partida. Capirotes blancos. pues al vestirse en su cuarto se miró al espejo del armario. Por lo menos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Luego. Ignacio llevaba capuchón y hábito negros.com/ 139 . Sería preciso ceñirse mucho: tantos eran los que tenían que caber. hábitos negros —luto—. Examinando con atención los pies descalzos. se descubría un crecido porcentaje de mujeres. Y aquella primera llama fue transmitiendo a las demás el fuego sagrado. Matías había contestado: «No seas así. Los que irían descalzos. http://quedecosas-mg17. todos hacen algo». los primeros penitentes subieron hacia la Catedral. Pero de pronto una se encendió. mujer. Las autoridades llevaban chaqué y sombrero de copa. los que llevarían una cruz a la espalda. el de la gran cabellera al que todo el mundo quería pintar. pegara tres golpes en las losas de la Catedral. en el fondo de los dos agujeros que se abrían en él desorbitadamente. cada una con su color. derramándose sobre los tejados. y un comerciante en maderas —don Pedro Oriol— sostenían sobre sus hombros el Paso de la Dolorosa. amarillos y rojos se mantenían enhiestos bajo la bóveda de la catedral. y lo dirigía el director del orfeón. Todo el mundo estaba en su lugar. Y era necesario calcular que en el momento de pasar el Santo Sepulcro tendrían que arrodillarse. Las Cofradías estaban alineadas. la Procesión se iba a celebrar. Todas estaban apagadas. o arrastrarían cadenas. Formaba parte de la Cofradía de la Buena Muerte. Todos habían hecho promesas: «Si se me cura el pecho. No pudieron impedir ni siquiera que de pronto la luna apareciera. con la doble hilera de cirios y antorchas. ocultando el rostro. tras la línea de Montjuich. había bastante. Bajo el capuchón. al compás del redoblar de los tambores. Hábitos blancos —redención —. Carmen Elgazu le había dicho a Matías: «¿No te das cuenta? Todos los hombres van a la procesión menos tú. El muchacho sabía perfectamente cuál era su aspecto de fantasma. esperando la señal de partida. Don Santiago Estrada llevaba otro que ponía: «Instituto de San Isidro». muy cerca del lugar en que Carmen Elgazu las había besado. Todo estaba preparado. parecía el descenso hacia un lugar ignoto. perdería su gracia». Matías entendía que con un representante de la familia Ignacio. las llamas de las antorchas temblarían más misteriosamente. afuera esperaban los penitentes. las mangas anchas. Y los capirotes. un notario —el notario Noguer —. partituras en la mano. El descenso de las escalinatas de la Catedral. Y la multitud abrió los balcones y empezó a situarse en ellos silenciosamente. negros. la faja. Su aparición fue saludada por miradas de agradecimiento. redonda y gigantesca. así se lo parecía a Ignacio. Pilar se había quedado pasmada y le dijo: «¿Por qué no te pones en el capuchón la estrella blanca del Belén. Los detractores no pudieron impedir que a las diez en punto mosén Alberto. Todo el mundo sabía que a la luz de la luna los colores serían más hermosos. Era uno más entre los dolorosos fantasmas. en efecto. Si no hubiera gente en los balcones. El hábito hasta los pies le impresionó enormemente. con una suerte de báculo de plata. la punta del capirote tocando el techo. sus ojos titilaban inquietos. Nacían las lenguas de fuego como nacen en la noche en los camposantos. la concentración de fieles era ingente. hábitos rojos —sangre derramada—. En la sacristía de la Catedral. hábitos amarillos. De cada hábito surgía una mano que sostenía un cirio o una antorcha.

se callaban los tambores y se hacía el silencio absoluto. se unieron a la procesión los caballos que abrirían la marcha. Entonces volvían a oírse los pasos arrastrándose y las llamas silueteaban en los muros conos fantásticos. en la plaza Municipal. con blusa azul. entre pajes que sostenían cojines morados. sentirse enfundado como las imágenes de los altares. La población no participaba aún de la ceremonia. De pronto comprendió Ignacio que. Se les veía la cabeza. de color de pergamino. Hombres forzudos. Prefirió descubrirlo. Ignacio no conocía el itinerario. hombre de sesenta y cinco años. Prefirió no saberlo. blancos y rojos y veían cerrando la comitiva un pelotón de soldados custodiando el Santo Sepulcro iras el cual el señor obispo caminaba lentamente. uno de los personajes más importantes de la procesión: un vejete. con mantilla. en vez de atacar la bajada de San Fermín. don Emilio Santos y don Pedro Oriol. En la Rambla. Ahora pensaba en el índice de Julio diciéndole: «¿Tú llevarás capucha negra?» «¿Qué rezaría en aquellos momentos la mujer del Responsable?» Probablemente. Pero ahora el Santo Sepulcro quedaba atrás. el desgarrado. y los tambores se callaban. el comandante Martínez de Soria en cabeza. Porque en cada ventana había dos de ellas. Y detrás de los animales. Las monjas del convento del Pilar. lo llevaban y se relevaban a cada momento. Ahora ya la multitud participaba de la ceremonia. Algunas guardaban su abanico cerrado y lo abrirían. en la calle de la Platería. el notario Noguer. mucho más aún que en el Vía Crucis del Calvario. con fajas transversales. en las aceras y balcones. enharinada. contemplaban aquella gran sinfonía de colores negros. El Santo Sepulcro. se bifurcaba hacia la Barca: era preciso. por lo tanto. ya baja los escalones de la Catedral». Era el más inmóvil de todos los Cristos que había contemplado. dos o tres campesinos.. hábitos de distintos colores. Daban ganas de rezar y de llorar. Ignacio ponía buen cuidado en no quemar con su antorcha al que tenía delante. y. cara ingenua. Pegaba un golpe en el suelo y los monaguillos se ponían a cantar: «Miserere nobis».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que sólo se vieran capuchas. cruzar de parte a parte el barrio de las mujeres de mala nota. dos matarifes. el Cristo enorme. ¿No sería la Torre de Babel? En el centro.. un capazo y una paleta. emocionadas. se percibía el esfuerzo de sus músculos. Él se hallaba entre el Gran Cristo y el Paso de la Dolorosa. Mosén Alberto lo dirigía todo y era evidente que servía para ello. ¿Quién era? Alto.com/ 140 . ojos inquietos y manos anónimas que surgieran sosteniendo un cirio o una antorcha. o tres. descendiendo las escalinatas. Ernesto. detrás. Ahora sabía la impresión que hacía llevar en la cabeza un gran capuchón erecto. No llevaban capucha. el ruido de los pies arrastrándose. altísimo. La arena sembrada crujía. Seis caballos montados por oficiales del Ejército. ¡Y todo era visible gracias a los dos agujeros a la altura de los ojos! ¡Cuánta importancia la de los ojos! Los ojos bastaban para ver y vivir el mundo. el que según El Demócrata llegaba a los balcones. no le veía. de la Coronación de Espinas. Tampoco veía los Pasos del Nazareno. ¡Santo Dios! Ésta fue la segunda gran impresión que recibió. se decía solamente: «Ya ha salido. los misterios dolorosos. ya debían de estar desembocando en la parte céntrica de la ciudad.blogspot. eran muchos centenares de pies. Cristo estaba muerto. Ignacio había visto muchas veces la imagen de aquel Cristo yacente. En el Banco se decía que cobraban por aquel trabajo. la mayoría con rosarios en las manos. sudando y respirando con fatiga.. Eran un panadero. Cruzaron la calle de la Barca. pues iban mucho más adelante. de la Flagelación. en http://quedecosas-mg17.. De pronto se callaba el coro. «La Voz de Alerta». además. tras las celosías. Hacía una señal. para ir recogiendo los excrementos. Todo el mundo apiñado en los balcones y ventanas. al pasar el Santo Sepulcro. el que llevaban. Al llegar al pie de la escalera. amarillos. Aquello era ya la ciudad. Impresionaba.

Carmen Elgazu decía: «Pero ¿qué más da? Le reconoceremos en seguida». tiendas mudas y avergonzadas. Las cadenas quedaban inmóviles un instante en el suelo. era imposible! Pilar había visto los caballos. ellas avanzaban en pequeñas sacudidas. a Pilar y a las dos sirvientas de mosén Alberto con expresión arrobada. «Para que mi pecho se cure. para abajo. no le reconocieron. mujeres de las que en verano comían arenques y sandías en las aceras. protegido tras de gafas ahumadas. Ya no eran gitanas. Los pies debían de sangrarles a causa de la arena. Ello significaba el regreso. Su vecino le dijo: «Hubieras debido atarte un pañuelo». abajo el de la cera de las antorchas derritiéndose. señalando a éste.blogspot. Ahora ya se encontraban frente al bar Cataluña. En las esquinas había gitanos. Ignacio no reconocía a nadie. a su madre.? También estaba allí la Torre de Babel. vio a su padre. semicerrado.com/ 141 . se disponía de espacio para maniobrar. el patrón del Cocodrilo! Se había quitado la minúscula gorra y se le veía la casi afeitada nuca. Arriba. ¿Cómo era posible? Debían de estar desconcertados por la luna. a Ernesto con la paleta y el capazo. papel de fumar. «Cuidada. ¿Escondería también en ella todo cuanto poseía. del brazo de Julio? La procesión daba la vuelta hacia la plaza Municipal. tabaco. ¡En la puerta de su establecimiento. Guardaba aquella caja de caudales para que no entraran allí hombres enmascarados y con capucha negra a robarlo todo. Porque todo ello quedaba a su espalda. Eran muchas caras con los ojos asombrados. niños.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella las esquinas. dentro había luz. ¡Válgame Dios. Los ojos miraban para arriba. los altos edificios. las calles ya no eran angostas. Y al cruzar bajo la http://quedecosas-mg17. pues.. Y la ciudad fue un abanico que se desplegaba. Le impresionaban más los que llevaban la cruz a la espalda que los que arrastraban cadenas. Era la ciudad que se abría. Y ello significaba que pronto entrarían en ella y vería a los suyos en el balcón de su casa. A veces la llama chisporroteaba. Era el regreso por la calle de Ciudadanos. Habían avanzado mucho. ¿Y si fuera el coronel esquelético que vio por la calle de la Rutila. Y luego la calle de la Forsa —el barrio gótico— y luego la Catedral. entraron en la Platería. Porque ya veía a lo lejos los árboles de la Rambla. Un murmullo de admiración corría a ras de las azoteas. Cuando veas una que se agita tres veces en el aire. A Ignacio le latía el corazón. cuando el pie avanzaba. en efecto. reclinadas en las barandas. ¿No veían sus ojos titilando como estrellas en el fondo de los agujeros del capuchón? Ahora ya no cabía hacer nada. con peineta y mantilla. agitó su antorcha. Doña Amparo Campo presidía el suyo. Se avanzaba lentamente. aquel acta notarial. sentado en un alféizar. para que mi hijo vuelva al buen camino. o por lo menos lo parecía. era preciso no quemar al que iba delante. Ahora se arrepentía de no haberse colgado la estrella en el capuchón. Un crío muy pequeño. por los tambores. soy yo».! Era la luz del guardián nocturno. mosén Alberto impedía con soberana maestría que se cortara la procesión. miró hacia arriba inclinando hacia atrás el capirote. Era el regreso. Menos mal que le había dicho a Pilar: «Tú mira las antorchas. el gran misterio de la noche. la altísima capucha que precedía a Ignacio no era la Torre de Babel. Así. las perspectivas eran majestuosas. ¡Por delante del Banco Arús! ¡Santo Dios. a aquél. llevaba una nariz de cartón con gafas de alambre. ¡Qué corto era aquello y qué largo a la vez! Algunos de los pies descalzos sangraban. ¡Los limpiabotas estaban allí! Blasco con la boina en la mano. La antorcha de Ignacio se había pegado a su mano.. había gente incluso en los faroles.» No. mirando para otro lado. El abanico volvía a cerrarse. a mosén Alberto. Se notaba en la mano una humedad caliente. Miraban a todos lados excepto a donde él se encontraba. Y veía docenas de antorchas que se agitaban tres veces en el aire. mujerucas. los Pasos.. Matías quedó estupefacto una vez más al ver los penitentes descalzos. Matías decía que no. Ignacio pasó justo bajo el balcón. Todas las muchachas hermosas estaban en los balcones. las familias volcadas al exterior sobre las tiendas. a todo el mundo.» Y de repente. Formaba estalactitas que de repente resbalaban y quedaban petrificadas. que era imposible pero también lo creía..

Y soñó. un ángel sentado a la puerta. Gerona entera soñó con cirios. —¿Pues cómo te íbamos a reconocer? Habíamos quedado en que una. —¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? —¡Sábado de Gloria! Resurréxit! Ignacio se incorporó en la cama y escuchó. Las de la Catedral dominaban. dejadme. Su madre había quedado inmóvil. ¿Qué había ocurrido? Entró el sol a raudales. Gerona era un mar de alegría y mil olas de color salpicaban las fachadas. Los cafés se llenaron. adquiriendo de pronto calidades de bronce. Ignacio se quitó el capuchón. mil novecientos treinta y cuatro años después Carmen Elgazu había abierto la ventana de su cuarto y la niña del cuello de cisne había estrenado un precioso sombrero juvenil. La gente andaba por las calles indefensas ante el gran júbilo que se había desencadenado en el cielo azul. Resurréxit! Como si desde años hubieran esperado aquel instante. La noticia era jubilosa. Le detuvieron y le preguntaron: «¿Por qué lo bis hecho?» Él contestó: «Dejadme. que anduviste sembrando terror con los curas para sugestionar a la gente sencilla!» Él quería huir. De repente. Echó a andar hacia su casa..blogspot. Luego Cristo penetró en el Cenáculo y dijo a los apóstoles: «Id y predicad el Evangelio por el mundo». Allá lejos se oía la de las monjas Veladoras. era preciso ir a dormir. Ignacio se vistió precipitadamente y salió. No causó ningún daño. yo quiero estar solo». Soñó toda la noche. Pero. Todas las campanas de la ciudad volteaban a un tiempo. prestando atención. ¿Qué diría http://quedecosas-mg17. Ya la madrugada se abría paso. Aquél fue. ¿Qué dirían ante todo aquello el Responsable.. Soñó que David y Olga le perseguían con cirios gritando: «¡Eh. Se encontraba fatigado. Por eso tañían las campanas. sus hijas. dos y tres. Todo el mundo olvidó al hombre pobre. porque aquello no resolvía el hambre de justicia de sus vidas. Sólo el pánico de aquellos que oyeron la detonación. Se hubiera dicho que eran las piedras las que chocaban entre sí. pero no contaba con otro vehículo que la tortuga de Julio García. a varios metros de altura. forastero. sin parar. los sonidos pudieran ser distinguidos. La de San Félix se hundía. Las sienes recibieron un soplo de aire fresco. Pensó: «Y todavía estoy en pecado mortal». Y entonces se quedó dormido en el acto. Ignacio entró en su cuarto. Se desnudó. sin excepción.com/ 142 . gravemente. pobre. despertando ecos de alegría en los patios y plazas de la ciudad. Las dos campanas gemelas del Sagrado Corazón repicaban frenéticamente. la medianoche. el de la Sagrada Familia de los Apóstoles. en el agua del río. el primer Seminario. el Grandullón? Continuarían conspirando. Ignacio pensó que el Cenáculo fue el primer Seminario. Por eso. huir. largamente.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella puerta sonó arriba. la Resurrección. hombre patético. al día siguiente hablarían. La del Hospital les contestaba con la pureza del oro. la niña del cuello de cisne estrenó un precioso sombrero juvenil. Entonces fue cuando empezó a correr el rumor: había estallado un petardo en el Palacio Episcopal. Sombras negras aleteaban aún. Carmen Elgazu abrió la ventana del cuarto de su hijo. Luego volvieron a salir las muchachas hermosas. respirando profundamente. Pilar pataleó. el Cojo. las de la Catedral sobrecogían el espíritu. minúsculo din-din que parecía de cristal.. Y colgó la capucha tras la puerta. Las mujeres habían ido al Sepulcro y lo habían encontrado vacío. gloriosamente. Y era curioso que. Allí estaba como muestra el hombre pobre que quería estar solo. ¡Cómo hubiera gozado César! Los campaneros eran izados todos. se metió en cama. Ignacio se encontraba deshecho. sobre todo. —¡Hijo mío! ¿Dónde te has metido? —¡Yo qué sé! He agitado la antorcha más de veinte veces. pues. La procesión de las horas seguía. Y respiró. La losa levantada. Era el Sábado de Gloria. Lo encendió un hombre solitario. se deslizaba con sabor amargo..

riéndose con los niños. La que con más frenesí tañía. Porque las campanas continuaban tocando. ¡y con el primer vendedor de mantecados! Iba a costar mucho esfuerzo volver a la realidad. que vio en grupo en la Plaza de la Independencia. Pero ahora se los veía verdes y ufanos. Carmen Elgazu creía que las monjas Veladoras eran las personas que mejor sabían que nunca.. ¿Qué dirían David y Olga? David y Olga estarían contentos porque ya se había terminado aquella Semana de sombras negras. Emborrachándose de colores. si no era Dios.com/ 143 .blogspot. era la de las monjas Veladoras. con más júbilo. ni se resucitaría a nadie. la del minúsculo din-din. jamás nadie podría resucitarse a sí mismo. Los árboles de la Rambla en la procesión le habían parecido maderos para crucificar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio? Nunca a base de inyecciones se conseguirían Sábados de Gloria. durante la mañana del sábado. Ignacio recorrió la ciudad. http://quedecosas-mg17. tenía algo de belleza resucitada! Y es que además de todo aquello estaban en el corazón de la primavera.. de muchachas hermosas. como ebrio. la más lejana. ¡Incluso las de la Academia Cervantes.

en segundo lugar. consiguió volver a la realidad. en la barbería comunista donde continuaba reuniéndose el Partido. Según los empleados. Víctor y el viejo Ernesto se decían ahora. En uno de los clisés se veía. Pero después todos querían justificarse. los anarquistas. Por el contrario. pero. Todo cuanto le ocurría lo convertía en su interior en una experiencia. las Cofradías. en el fondo. encorvado. Por fortuna. los del Banco. mamarracho!» Tal vez le preguntara por la mandíbula.blogspot. Ahora le impresionaría mucho el Cataluña. para no ser piedra de escándalo y porque el subdirector se expansionaba con él como con la única persona capaz de admirar el pendón de la Adoración nocturna que había llevado todo el rato. http://quedecosas-mg17. qué tal la capucha? ¿Ya tienes el cielo asegurado. En cuanto a Padrosa. los vencedores en las elecciones habían desencadenado aquella ofensiva de antorchas. camino de su casa. cuarenta y ocho horas después del repique de campanas. Pero le penetró cierto despecho. El Tradicionalista. guardaba en una carpeta todos aquellos documentos. siempre medio artista y aficionado a la fotografía. a Ignacio le había entrado el sarampión de las experiencias. porque un espectáculo es siempre un espectáculo. ya no vería en él. David y Olga. lo consiguió con sólo entrar en el Banco el martes por la mañana y encontrarse con un montón de Impagados. Y cuando Cosme Vila sacó uno de sus bocadillos del escritorio y le preguntó: «¿Qué tal. la multitud acudió a contemplar la procesión por mimetismo. contestó con violencia porque entendió que era su deber. mosén Alberto. lo cual le fue más fácil de lo que imaginaba. En primer lugar. la cifra hubiera dado mucho que pensar al señor obispo y a los redactores de El Tradicionalista. cuarenta y ocho horas después del Sábado de Gloria. Víctor. había sacado unos clisés. no?». y al comandante Martínez de Soria contemplándole desde lo alto de su caballo. Menos mal que los Juegos Florales estaban cerca —el fallo se iba a hacer público de un momento a otro— y que el buen tiempo iba a permitir bailar sardanas sin respiro. don Santiago Estrada con su pendón — pendón del Instituto de San Isidro. Víctor. Sólo su innato sentido del ridículo le impedía declararse a sí mismo: «¿Qué más da? Lo importante es que estoy viviendo intensamente». Izquierda Republicana. el número de obreros en paro frente al Bar Cataluña señalaba un cincuenta por ciento de aumento con relación a la primavera anterior. Menos mal que las derechas no podían presentar junto a las procesiones un balance de realizaciones prácticas referentes a los mil problemas sociales planteados. prodigiosamente detallados a pesar de la nocturnidad. En cuanto éste le viera entrar le diría: «¡Cuidado con hacer de soplón. la UGT. instituto que defendía los intereses de los propietarios de la provincia—. Se veía obligado a disimular. ahí estaba Blasco todo el día.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XIV La teoría de David y Olga era que si se hubieran levantado todas las capuchas de la procesión y contado los obreros que había debajo de ellas. «que si no reaccionaban se los iban a merendar». El Demócrata insistía en el tono supersticioso de todo aquello. el barbero de Ignacio. En cuanto a Ignacio. al evocar su imagen se sentía un poco absurdo. aseguró que pronto se cansó del desfile y que se fue a su casa a estudiar el trombón. La Torre de Babel decía: «Yo salí un momento porque quería ver al director del Orfeón dirigiendo el coro de monaguillos». Un hecho quedaba claro: la ciudad se iba dividiendo en dos bandos. el viejo Ernesto recogiendo excrementos. que consideraban el acto como una demostración inequívoca del fervor religioso de la ciudad. Ignacio vio a estos obreros al salir del Banco. el propio don Pedro Oriol y.com/ 144 . nunca más a su amigo Oriol. A Ignacio le ocurría algo singular: también sentía cierto despecho. en general. El Demócrata.

la ceremonia significó el triunfo de mosén Alberto. a mí no me importa ver lo que sea. «Digan lo que digan. pero eso de la lepra. Todavía pudo ir mejor. quien continuaba mirando a mosén Alberto como si éste llevara eternamente capucha negra. en primer término. Cuando vieron a éste en medio de la Procesión. ni hablaba para nada de las personas que servían a los enfermos. que Carmen Elgazu— fueron las dos sirvientas de mosén Alberto. donde. Y aquello le había devuelto a la realidad de sus vanidades humanas. creo que Gil Robles ha concedido una subvención importante a esa leprosería». El notario Noguer le dijo: «Vea usted. sentadas en dos taburetes a la puerta de la cocina. en el fondo. no levantaron la vista hasta mucho después que mosén Alberto hubo leído. hablaba exclusivamente de éstos. Matías prefería la austeridad de aquella procesión a lo que ocurría en la de Sevilla. Don Jorge alineó en el comedor a toda su familia. Un detalle le impedía saborear a sus anchas el triunfo: había recibido carta del vicario de San Félix que se había ido a Fontilles. en casa de los Alvear. Gracias a la carta confesó que la procesión se había roto un momento al llegar al Puente de Piedra. en ninguna de aquellas casas ocurrió nada de particular. En resumen decía que en Fontilles ocurría como en todas partes: había enfermos de todas clases. Sus siete hijos —cuatro varones y tres hembras— y las dos criadas. Porque la carta era ejemplar. era bonita y al año y medio se murió»— y a los siete de don Jorge — cuatro varones y tres hembras— les era imposible rechistar. Desde sus criadas hasta el señor obispo. no cupieron en sí de satisfacción. don Jorge y los Alvear. debido a la excesiva duración y al temperamento la gente tenía que salir de la fila a comer y beber. Y.blogspot. que la fue leyendo a todo el mundo. sin embargo. ahora bien. disolvió el azúcar en el café y luego leyó la carta... El sacerdote subió a su casa el miércoles.» Don Santiago Estrada. al final de la hoja que tenía en las manos: «Un abrazo en Cristo de su reverendo Luis. Y. Y en cuanto a éste en persona. en cualquier charco. les gustó. Y algunos terminaban completamente borrachos. ésa es la verdad. Él iba diciendo: «No crean. ex vicario de San Félix». lea! —le había rogado Carmen Elgazu—. Nos gustará mucho. con los zapatos que le relucían a la luz de los cirios. Julio García comentó: «No se puede negar que la Iglesia Católica sabe organizar estas cosas». no crean. incluida la esposa. situándolos. hombre alto. Le impresionó tanto. El notario no tenía hijos.com/ 145 . el espectáculo en Gerona es de aupa. porque anduvo oculto todo el rato bajo el paso. incluso. increíblemente inmóvil—. la cara o donde les mordiera la dolencia. visitas que inició el martes: el notario Noguer y esposa. con aquella especie de báculo de plata dirigiéndolo todo. Se rompió un momento cuando la Cofradía de la Purísima Sangre llegó al Puente de Piedra». después de comer. dijo: «Sí. y les obligó a escuchar la lectura de la carta del vicario. no recibió sino parabienes. acaso las dos personas que más habían gozado —más. mejor que manifestación de luto. En ella el ex vicario describía brevemente la vida de la leprosería de Fontilles. en efecto. don Santiago Estrada. En casa de los Alvear todo ocurrió de otro modo porque en ella había un exaltado: Ignacio.. En las visitas a sus amistades.. Ignacio. el pecho. No se detenía en detalles de horario ni arquitectónicos. —¡Lea. Por más que les prohibieran tener espejos. todo el mundo le felicitó. impecable toda su indumentaria. siempre hallaban donde contemplarse: en un vaso de agua —sosteniéndolo largo rato. los dos de don Santiago Estrada ya habían regresado al internado —«pobrecita. eternamente vestido de gris. «De aupa. su presentación como maestro de ceremonias le valió toda suerte de plácemes. pues el árbol genealógico de la pared habría agitado sus ramas lanzando sus frutos contra sus cabezas. Leprosos que vivían poco resignados. sin darse cuenta..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Por cierto.. según él. Para ellas. ¿en qué había parado el proyecto de la imprenta? Matías era el más ecuánime. Recibió los plácemes. contemplándose sin cesar las manos. como siempre. dando órdenes aquí y allá. y muchas veces he ido al Hospital. Pero.» En el Neutral no escatimó elogios.» Don Emilio Santos no podía opinar. o en http://quedecosas-mg17.

muchos de ellos se echaban a llorar. A Matías. se pasó la mano por el cabello negro y encrespado.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella los cristales de la ventana. Había uno de ellos. secarse con él los labios. en lo alto de una colina. ¿Por qué aquel hombre estaba tan asombrosamente seguro de sí mismo? Ignacio no supo lo que le ocurrió. a condenar a los descontentos. ¡Con qué entusiasmo y fe hablaban de la Resurrección de la Carne!. el más alegre de todos. el muchacho se cegó. los labios que acababan de decir: que se atrevieran a tirar un petardo al Palacio Episcopal. aunque se ría de lo de los sellos a los negritos. La infancia. Y al ver la expresión súbitamente dolorosa y un tanto sarcástica del sacerdote. En cuanto a Ignacio.blogspot. no hacían más que mirar afuera y acercarse a las rejas o palpar las puertas. Otros andaban siempre apartados de los demás. la enfermedad avanzaba lentamente y querían marcharse. yendo. entonces. así seremos un día todos nosotros!» Carmen Elgazu tenía los ojos húmedos. algo comparable a lo que debió de ocurrirle al Responsable cuando de pronto le agarró de la solapa gritando: «Los niños a beber leche ¿oyes?.. que despedían rayos de oro. que sin negar que había personas no religiosas que practicaban obras de misericordia. En otros.. Ignacio. y que no se podía condenar de aquella manera. Era viejo y siempre pintaba cuerpos magníficos. Resistió hasta el momento en que el pintor vasco se había subido a la colina. ¡Leche!» El caso es que al oír aquellas palabras del sacerdote. según mosén Luis. la del Cojo diciéndole a su madre: «Hasta luego. No supo por qué. pero entonces ya no pudo más y se había llevado el pañuelo a la nariz. La infancia de los seres. madre. sacarse el pañuelo.com/ 146 . Mosén Alberto explicó. Otras veces pensó que fue simplemente una demostración de la violencia de su carácter. Días después lo atribuyó a que no había ido a confesarse.. con muy buen sentido. Ignacio.. ¿Qué sabían en Palacio —qué sabía mosén Alberto— de la infancia de aquel hombre pobre que había tirado el petardo en el Palacio Episcopal? No supo lo que le ocurrió. vivir allí debe de ser.. le miró. Se había impresionado ¡cómo no! Y había pensado sin cesar en las teorías de Julio sobre las inyecciones. En realidad. que pintaba.. Incluso dijo: «Desde luego. pero el malestar que comúnmente sentía en presencia del sacerdote aumentó en su interior en proporciones y rapidez desconcertantes... marcharse al mundo y vivir. Decía: «¡Hermanos. los elegidos de la gracia. el porcentaje de grandes sacrificados era abrumadoramente mayoritario en el haber de la Iglesia Católica. como buscando por los rincones su identidad perdida.. De repente. como a veces le ocurría sin darse cuenta. Dirigiéndose a Matías añadió: «Usted mismo... un vasco. le había desagradado una cosa: que una carta así hubiera sido leída delante de Pilar. éstos eran. Y ante la estupefacción de Carmen Elgazu y el miedo de Pilar. Empezó hablando de eso. en ! http://quedecosas-mg17.. En realidad. diminuto. y cambiándose el manteo de brazo. había muchos. nervioso como siempre que oía demasiado su propia voz. todo desapareció de su entendimiento excepto una fulgurante sucesión de imágenes: la del Grandullón robando gallinas cuando era niño. admite que las misiones. pero de eso a lo dicho. sin dejar de mirar a los labios de mosén Alberto. ¿A qué insistir? Mosén Alberto insistía porque había algo que al parecer no le cabía en la cabeza: que siendo todo aquello así. en un tono que le salió inesperadamente duro. Eso dijo.» y no halló nada suficientemente admirativo con que terminar la frase. por ferias y mercados para vender pomadas. a los hombres solitarios. no sólo El Demócrata hiciera la campaña que estaba haciendo. Le vio tomarse el café de un sorbo. rendía homenaje a mosén Luis y le besaba la mano. le dijo a Mosén Alberto que era preciso distinguir. Se equivocaba mosén Alberto al extrañarse de que hubiera hombres así. Entendía que era admirable hacerse misionero y convencer con sellos a los negritos para que se dejaran bautizar. Y continuó hablando. me voy a la Audiencia» y la del Responsable. un crío aún.» Todo el mundo lo admitía. sino que hubiera exaltado que se atrevieran a tirar un petardo en el Palacio Episcopal. Él. Pero entonces ocurrió lo inesperado. de la mano de su padre. Otros estaban resignados y alegres. éste era el misterio que más impresión producía en los leprosos. Aceptaba el porcentaje de obras de misericordia en el haber de la Iglesia Católica.

estaban allí para hablar. repartir mucho tabaco y constituirse en una fuerza terrible contra los potentados y los orgullosos. porque entonces los que sufren creen que la religión está de acuerdo con los poderosos para que los obreros continúen dejándose explotar! Un cambio radical. —iba a decir una barbaridad— consiliarios de la CNT! ¿Qué? Parecía un disparate ¿no es eso? Pues no lo era. absoluto. convivir con ellos. ¿No sabía mesen Alberto lo que le había ocurrido a César en la calle de la Barca? En muchas casas le dijeron: «¡Cura! ¿Qué quieres? ¿Comprar nuestros votos?» Claro está. Convivir con ellos. ¿Cuántos obreros hubo bajo las capuchas? Desgraciadamente muy pocos. Se limitaban a eso. contra la ignorancia y determinados artículos de El Tradicionalista.. «Id y predicad el Evangelio por el mundo. nada. un ¡hurra! para muchos curas de pueblo que eran el sostén moral de muchas familias en caso de apuro.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella a procesión sumaron más de la cuenta las «Voces de Alerta».. Mosén Alberto debía comprender todo eso antes de sorprenderse y de condenar. ¡bueno! les consideraban pecadores.. al pueblo.. vio que era incapaz de hacer esto y colgó los hábitos.. de envanecerse o abusar de la gracia de estado que la ordenación les ha conferido.. para exponer opiniones y decir verdades. ¡Y menos hablar del infierno y más de las ventajas de la fidelidad y el amor! ¡Y no emplear sino muy raras veces la palabra resignación. Tabaco. o a las mujeres que cobraban tres pesetas en la fábrica Soler o en Industrias Químicas. había muchos sacerdotes asombrosamente seguros de sí mismos. Y no mezclarse en asuntos políticos ni arreglar bodas ni aconsejar financieramente a las viejas. si se podía.. Un ¡viva!. En el Seminario lo vio. Y nada de soberbia jerárquica. Claro que. no estaban acostumbrados a que un seminarista o un cura fueran a afeitarlos. Carmen Elgazu estaba completamente horrorizada. poco menos que casos perdidos. http://quedecosas-mg17. les decían cosas peores. La verdad era que ahora.. si sus propios hijos los miraban irónicamente? Tal vez la Iglesia debiera dirigirse directamente. A veces desde el pulpito... hombres necesitados. que en la práctica vivían totalmente desconectados de los hombres humildes. Nada de consejos tímidos a los ricos. ¿qué se les reservaba? ¿Cómo hablar de procesiones y catecismo a aquellos parados. Había permanecido sentada bajo el calendario de corcho del comedor. llevando mono azul.. pero lo que hacía falta era. a esos. se daba cuenta de que muchas palabras pasaban sin rozarlos. siervos de la gente.. ¡Era muy bonito predicar! Pero cuando uno trabajaba ocho horas diarias entre quince hombres y empezaba a leer en su interior. ¿Y todo por qué? Era lamentable decirlo. Tampoco los apóstoles le seguían a Cristo llevando cojines rojos o morados. Amistad: los curas debían ser amigos de la gente e invitarla a fumar y jugar a las cartas con ellos. no los conocían.blogspot..» No habló para nada de poner cartelitos en latín a los retablos.. los padres. por un César o un mosén Luis que hubiera. Poner en la puerta de la iglesia carteles que dijeran: «¡Prohibida la entrada a los que no consideren hermanos a los demás hombres!» ¡Llegar a ser. ¿por qué ocultar aquello? Al fin y al cabo. Su estupefacción era absoluta y su dolor tan intenso que no había acertado a levantarse a interrumpir el discurso de su hijo.. pero para otros sacerdotes. Precisamente le habían contado que en otros países había sacerdotes que incluso trabajaban en talleres. lo primero que hacía falta para eso era conocer a los obreros. Los sacerdotes. denunciarlos desde el pulpito con escándalo. a censurar su conducta y a profetizarles grandes males.. que prácticamente eran los hermanos de todo el pueblo. se imponía. Él. ¡Qué se le iba a hacer! Ya en el Seminario se había dado cuenta de que se les hablaba de todo menos de que los desahuciados eran los elegidos del Señor. El señor obispo no se preocupaba de ninguno de los problemas de aquellos hombres que lanzaban petardos. ¡Doloroso decirlo. sino denunciarlos.. pero. absolutamente nada.. quién sabe! Tal vez menos pendones con letras doradas y más mezclarse con los necesitados. ¿Por qué todo aquello? ¡Era muy fácil no pensar en petardos teniendo cuenta corriente en el Banco Arús! Pero al Cojo y al Grandullón y a los parados del Cataluña.. Ignacio.. por el momento. Hacer lo que algunos sacerdotes del campo..com/ 147 . que no se les satisfacía su sed. Ni sabían por qué eran así y no de otra manera. En cuanto los oían blasfemar o los veían salir de un local con la cara enrojecida... Los sacerdotes eran impopulares: ésta era la verdad.

Sentía que le tocaba defenderse so pena de hacer un papel lamentable. como padres. que de un tiempo a esta parte parecía tener varias caras. ¡Naturalmente que somos impopulares! Predicamos que el hombre debe dominar sus pasiones. Primero dices que no nos metamos en asuntos de familia y luego pides que seamos como hermanos. la lujuria.. no se explicaba el mundo. quizá fuera mejor no decir nada. que porque había nacido en treinta y uno de diciembre profetizaron que sería obispo. como ahora en Alemania... al cabo de un rato. y César también. que cada uno haga lo que quiera. Todo tu discurso está lleno de contradicciones. alto. Y por lo demás. —Muy bien.. ni que uniéndose él y Carmen hubieran nacido Ignacio. era creyente. Ni que Pilar fuera tan hermosa y tuviera aquellas mejillas sonrosadas. Sentía un respeto inmenso por su hijo. Impopulares. por todas partes. y él ya tenía tabaco! Mejor lo que decía Ignacio: que fuera por el barrio de la Barca. que por desgracia no faltan. ¡Nuri. que se llamaba Dios. La religión era indispensable. Si me ves jugando a las cartas. todos nosotros tenemos que pedir ayuda a la gente que tiene dinero. antes no era así! —interrumpió Carmen Elgazu. El Director de la Tabacalera se reiría mucho con aquello. sobre todo cuando las cosas marchaban medianamente. Ahora bien. Hacían lo que Julio. Él lo había comprendido gracias a Carmen Elgazu. Siempre tendría fe. como en el café. y otros acababan como los padres de David y Olga. sollozando. y tú mismo dices que nadie debe condenar. Y era cierto que existía Dios. Y se había encontrado en mitad de la vida como un imbécil. entendido como decía Ignacio. Fumaba. Pero si alguien va contra los ricos.. Matías. había una diferencia. Antes de casarse había tenido muchos amigos en Madrid. la avaricia. había enrojecido. ¡Prohibida la entrada! Ya sabrás que en la Iglesia no puede prohibirse la entrada a nadie. —Bueno. sin saber por qué estaba en Madrid y no en otro lugar y por qué las personas se enviaban tantos telegramas unas a otras.com/ 148 . y si te refieres a las reservas de los obispados ten en cuenta que son para el culto y en previsión de persecuciones. después de bautizado! Matías no decía nada. que se lo tomaban a chacota. pero voy a contestarte. Sin religión la gente no sabía qué hacer. Has aprovechado muy bien las lecciones de los maestros que te has escogido. estás hecho un mar de contradicciones. es precisamente la Iglesia la que les recuerda constantemente lo difícil que será para ellos salvarse. sus vicios. sería algo perfecto. http://quedecosas-mg17. no. ¿Cómo vamos a ser populares? Si dijéramos: ¡Ale. Si no. Pero de eso a defender a mosén Alberto. todo es válido: la gula.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mirándole y llorando. ¡Consiliario de la CNT! Tenía gracia. Ignacio. inteligente y con los ojos fuera de las órbitas. muy bien —le dijo. más gloria tendréis en el cielo. tabaleando en la mesa—. Él los había imitado. Te parece muy fácil. contra la riqueza mal adquirida o mal administrada. Vamos contra sus apetitos. César y Pilar. que era la madre de aquel ser. ¡Si su hijo fuera diputado votaría por él! Él. que juguemos a las cartas. ¿A qué iba cada semana a su casa? ¡Su mujer ya estaba convencida. Le pareció revivir los dolores del parto y recordaba con ironía las palabras de las vecinas de Málaga. Ignacio veía claro.. Pilar estaba desconcertada y una vez más buscaba en vano sus trenzas para tirar de ellas. Alguien total y único. ¡Que Dios la perdonara. tendríamos a todo el mundo con nosotros! ¡Ricos y pobres! En cuanto a lo del terror.. es decir. ¡Lástima que no seas Papa! ¿Qué quieres que te conteste? Ya de pequeño eras así. todo muy fácil. Las lágrimas le habían ido cayendo y le parecía imposible que aquel ser de dieciocho años que tenía delante. cuanto más comáis y robéis. pero ella. ¡qué quieres! Si hablamos del infierno es porque el infierno existe y hay que advertir de ello a la gente y no porque nos guste. María y Asunción no darían crédito a lo que acababa de suceder! En cuanto a mosén Alberto.. tenía razón y era un valiente. hubiera salido de sus entrañas. —¡No. El sacerdocio.blogspot. Su mujer lloraba porque era ignorante. Ignacio era un tío. Tenía fe. Que fumemos con la gente. Pero después de casarse había comprendido que alguien existía superior a los hombres. dirás que pierdo el tiempo y que lo que quiero es divertirme. hubiera preferido haberle perdido.

Somos más humildes de lo que crees. se casa como Dios manda y muy pocos son los que mueren sin arrepentirse. lo mismo se mata a sacerdotes como el vicario que cuida leprosos. ¡quién lo niega! ¡Cómo vas a exigir que la tonsura nos convierta automáticamente en santos! Pero conseguimos conservar la fe en el alma de muchos españoles. Puesto que hemos pasado la Cuaresma.. con timidez. —Y más aún.? —interrumpió Ignacio—. Pilar. examina su caso y verás que no disfruta de él personalmente.. que a sacerdotes como yo. sino que allí la degeneración es completa. le dijo: —No te irás a marchar. CAPÍTULO XV http://quedecosas-mg17. todavía con el pañuelo entre los dedos. —¡Basta.. reaccionó de una manera fulminante.. De estos sacrificios nadie se entera. en caso de revolución. ¡Y tú. mosén Alberto! —gritó Carmen Elgazu. gracias al aroma del Vaticano.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Pero te desafío a que en toda España me cites a cincuenta sacerdotes que no lleven una vida personal de acuerdo con sus votos! Si los semanarios como La Traca te han convencido de que comemos pollo todos los días y nos emborrachamos y tenemos secretos en casa. El muchacho se levantó sin prisa. Ya ves. según tu opinión no hacemos nada que valga la pena. es cierto. ante el ex abrupto de su hijo. tus ideas son protestantes y lo que ha traído el protestantismo es que cada cual campe por su gusto. Carmen y el sacerdote. tu sistema de que los sacerdotes salgan de las iglesias! Mira los resultados. otras lo va distribuyendo conforme a su manera de pensar y en la mayoría de los casos con acierto. como a los apóstoles. ¿Lavarme los pies. Finalmente.. Al quedar solos Matías. lo cual es muy raro. te compadezco de veras. y de esfuerzos íntimos para no reaccionar ante gente que nos es antipática como reaccionaríamos si fuésemos seglares. serían piedra de escándalo. ¡En otras naciones se ha ensayado. Si alguno de nosotros heredó algún dinero. Y la prueba está en que. confesarse y recibir la bendición. para sus gustos. Que somos hombres y tenemos flaquezas. Dio dos chupadas a su cigarrillo y se dirigió a su vez hacia la puerta.. El odio que muchos sienten hacia nosotros no se debe sino al extremismo de los corazones. aquél se levantó de visible mal humor. Pero la verdad es que la mayoría no poseemos sino una sotana nueva y otra estropeada. —¿Qué quiere. Podría citar docenas de ejemplos de humildad. En los países escandinavos no se da importancia a nada. En el fondo. Me has dicho cosas muy desagradables. en Alemania. —¡Por Dios. ya lo sabes. Si existe una reserva espiritual en el mundo es en Italia. Su mujer.? Matías. porque la Iglesia vela sin cesar y porque aquí no faltan nunca monaguillos que canten el Miserere. también hay mucho que hablar.. pues actualmente los seminaristas salen casi todos de familias muy pobres —y sobre ello también te invito a reflexionar—. de su cuarto. Matías. lo mismo! Hubo un cambio de decoración. Ignacio! —ordenó—. Se encogió de hombros y luego se dirigió al pasillo y abrió la puerta. y en España.blogspot. trasplantados aquí ante temperamentos como el tuyo. Tú mismo en el Seminario te lamentabas de la excesiva austeridad. En cuanto a la soberbia. hubo un instante de gran tensión. No sólo muchos sacerdotes. A veces se encuentra atado por cláusulas de testamento. delante de tus padres y de tu hermana. Pilar. en Inglaterra lo adoran a la chita callando. cruzó e) comedor y abrió la puerta del suyo. porque no es cierto. Pero yo estoy dispuesto a demostrarte que también soy capaz de hacerlos. en Francia han entronizado el placer. pues estoy dispuesto a humillarme delante de ti. lo cual no significa que nos dejemos pisotear sin ton ni son. —¿Por qué no? Me voy a jugar al dominó. La mayoría de gente se bautiza. Vete a tu habitación.com/ 149 .. que. Estoy dispuesto a pedirte incluso excusas por todo cuanto haya hecho o dicho que haya podido ofenderte. y sólo se comenta si la liturgia nos ordena ponernos un casquete con ribetes dorados.

geología. pero en un cuarto anexo. después de dos meses de mudez. —¡Santa palabra! Te advierto que yo tampoco se lo dejo pasar. No les contó una palabra de la borrasca que azotaba a la familia. se había decidido a funcionar de nuevo. fuera de sí. con un surtidor murmurando. Matías Alvear se negó a ello. —¿Qué le parecía el surtidor? Chorro puro de agua. de modo que ellos no tuvieron por qué disimular el buen humor de que disfrutaban. Al dar las buenas noches. ni una palabra sobre religión. al conocimiento del subsuelo: arqueología. Y nada de pizarras negras: los ojos necesitan alegría. y sobre todo de las de Olga. etc. Después del rosario. Entonces su madre le dio un beso y acto seguido. El mundo submarino es el botón mágico de la poesía. porque entendía que podía perjudicar sus estudios. Tenían respuesta para todo. Estimular la afición para todo cuanto tendiera de un lado a la conquista del espacio: cometas. Era el fruto de su experiencia y de interminables horas de diálogo.. porque el surtidor del jardín. presentarles en un tablero todas las concepciones.» ¿De qué color las pizarras? «Según el paisaje. La cena transcurrió en silencio. Y una vez por semana lavarse la cabeza bajo una fuente. uno tras otro.. Si había suerte Ignacio vería el librito impreso y adoptado por gran número de maestros catalanes. etc. todas centradas en la idea de la libertad del hombre. En cuanto al Manual de Pedagogía. Nada de imprimir en el cerebro de los niños huellas que luego pudieran perturbar su juicio. de quien todo el barrio de la Rutila decía que parecía un hombre y que en verano se la había visto en el jardín llevando pantalones. —¡Qué dices! —protestó Olga—. Jugaron a Analogías. Para juzgar las faltas cometidas en clase.. El francés.. un tribunal formado por los propios alumnos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Carmen Elgazu pedía sacar inmediatamente a Ignacio de las garras de David. ¿qué bebida sería? —¿«La Voz de Alerta». barbotó algo ininteligible y desapareció en su cuarto. que tu padre quiere hablarte. Cantar. http://quedecosas-mg17. Sostiene todo el jardín..com/ 150 . juego predilecto de Olga. del otro. Hablaban con gran aplomo.» Era consolador ver aquella unión. aviación. ¡Acabar pronto con el misterio del problema sexual! Insistir continuamente en la idea de solidaridad. Pero la mujer vio que su marido había desaparecido de nuevo. obligatorio. Ignacio pasó toda la velada del jueves en casa de los maestros. plenamente identificados. sobre la maldad de la gente o los grandes problemas de la conciencia.. reconocía que el muchacho había estado insolente con lo de lavar los pies y pensaba castigarle. Carmen Elgazu le llamó: —Acércate. Y adoptar en colectividad a una persona pobre. segundo. Primero. Es decir. planeadores.blogspot. Ahora bien. con premeditada violencia. Ignacio. Proponían muchas cosas. que ascendía como una flecha y que al final se curvaba como el puño de un bastón. una copia estaría ya en manos del Ponente de Cultura de la Generalidad. —Le obligaré a ir a pedir perdón a mosén Alberto. ante un mapamundi y unas estadísticas. —Bastón en el que no se apoya nadie —rió David. en la clase no porque el movimiento de los peces distrae. con absoluta objetividad. Antes de los diez años. especialmente a la luz del atardecer.¡Y sobre todo acuarios! Un gran acuario en la clase. Ignacio se levantó para irse a la cama. y que ellos eligieran poco a poco. pozos petrolíferos. Buen humor por dos motivos. A los diez. Y cultivar todos juntos un pequeño campo. Él obedeció. globos. un terrible bofetón. —Si «La Voz de Alerta» fuera bebida. porque en aquellas fiestas de Semana Santa habían conseguido terminar su Manual de Pedagogía.? Horchata. mirándola con fijeza. ¿Cómo solucionar lo del problema sexual? «Figuras anatómicas. —Y ahora espérate. Ignacio los oía con sumo interés. ¡Matías! —llamó Carmen.

éste se encontraba al acostarse con una carta de felicitación cosida en el pijama. Matías había dicho un día en el Neutral: «En cuestión de saber disgustarse. dos lejanísimas chimeneas de fábrica. estaba en el centro de la almohada. Porque lo estuviste. Ignacio supuso en seguida que era obra de Carmen Elgazu.. una nube tenue le puso en la cara un bigote blanco parecido al de Lerroux. los brazos en alto. jugó un momento con la estrella del belén. A pesar de que muchas de las cosas que dijiste me parecen acertadas. enteramente. —Después de un silencio terminó. ¿Me oyes? Le dices: Mosén. hasta que el peligro hubo pasado. vieron la puesta del sol. ¿qué animal sería? —¡Araña! —¡Pulpo! —¿Estáis seguros de que no es un centauro? Ignacio regresó a su casa con los nervios bastante templados. Tenía un aspecto obsesionante. su pecho. sus ojos. pero no le salió porque la expresión de su padre era también de estar muy disgustado. la boca. A Carmen Elgazu más de una vez le habían cosido los puños de las mangas de su camisón de dormir.. http://quedecosas-mg17. Su madre le quería con toda su alma y él le correspondía. además —añadió—. Recordó mil escenas de la niñez. cuando aquélla le subió a la Giralda. Ignacio sabía que la mayor demostración la tendría como siempre al entrar en su cuarto.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella -¡Sí. trágicamente reclinado. —Vas mañana. aquello no era todo. era nuestro huésped. su cintura e incluso las piernas se le hinchaban un poco. le miró intentando sonreír con los ojos. Todavía eres jovencito para que un hombre de la edad de mosén Alberto te lave los pies. mi mujer es un hacha». en aquella cena se le oía gotear sobre los platos con un punto de fatiga. Ignacio. el chorro del grifo salía con fuerza arrolladura. Y así fue. que Ignacio había arrancado y depositado en la mesilla de noche.blogspot. el disco. o al introducirse entre las sábanas sus pies tropezaban con una escalera de puros. la montaña. la cabeza. En jornadas triunfales. El crucifijo no estaba en la cabecera. Hubo un momento en que. sin embargo. La escena fue muy breve. eso está mejor. —Si Julio García fuera animal. al verle. puesto que su propio padre le dio una sorpresa en el cuarto. Ignacio le leía el disgusto en la manera de retirar los platos. Matías se sentó en la cama de César. En el santo de Matías. te portaste de una manera indigna. desde el jardín. Los rayos. Ignacio estaba seguro de que aquella noche tendría una sorpresa. Matías prefirió presentarse allí en persona. el astro pareció un ser humano.. Ignacio se desnudó desasosegado. las piernas. Pero la cena volvió a ser silenciosa. Cuando se disgustaba sufría todo su cuerpo. Carmen Elgazu tenía una manera entera de disgustarse. Y. ¿Qué hacer? Sentía lo ocurrido. y luego le dio la orden —sin excusa ni pretexto— de ir a pedir perdón a mosén Alberto. Ni siquiera tu primo de Madrid —que en estas cosas piensa más lejos que tú— se hubiera atrevido a decirle semejantes cosas. levantándose y dirigiéndose a la puerta—. porque la estrella del belén que bailoteaba sonriente entre los barrotes de la cama era evidentemente obra de Pilar.com/ 151 . No fue ningún objeto entre las sábanas. en la leve disminución de energía con que abría el grifo de la cocina. Se la dio cuando el muchacho estaba a punto de apagar la luz. Y. como un impacto en la blancura de la ropa. En otro instante.. el cuello. como la ducha el día en que César fue a bañarse. La frente. sí! —¡Agua de Carabaña! —Eso. Debía de ser muy importante lo ocurrido. cuando estuvo enfermo y ella le cuidó noches enteras sin dormir. Era la costumbre de los Alvear. la masa del cuerpo. en opinión de Olga. Sobre todo porque a última hora. estuve un poco grosero. Cualquier acontecimiento bueno o malo en la familia recibía su representación simbólica en algún objeto depositado sobre la cama o dentro de ésta.

Piensa siempre en lo que te ha enseñado tu madre.com/ 152 . —¿Qué dices.pero ya ves.. ¿No sería él abogado. le he pedido que me perdonara. Unos dedos como los de la chica de cuello de cisne. Fue. Iría al Museo y le diría: «Mosén.. en el Banco. Y luego. hijo! No me des estos disgustos.? ¿Qué has ido a ver. finos. de diecisiete.. Le entraron una ganas incontenibles de ordenar sus pensamientos. A buscar los periódicos.. ¡Ah. Ignacio no tuvo ánimos para analizar.y me hará un lavar. En ocasiones parecidas había encontrado un medio fácil para no sentir la punzada de la humillación: ir allí pensando en otra cosa. la reconciliación... Pero al día siguiente. Yo quería decírtelo luego... una chica de diecisiete años. ¡Bien. cambió de idea. créeme. —¿Tienes que salir? —Luego.. Sube al Museo Diocesano —ya sabes. La mujer se arregló el moño. de dieciséis.? Matías desde el balcón intervino: —Sí. pequeño.. Entonces tomó una súbita determinación.blogspot. no todo estaba perdido! El grifo de la cocina volvería a chorrear con fuerza. Era difícil vivir cuando la familia sufría por culpa de uno. sino ordenar sus pensamientos. De acuerdo. La figura de mosen Alberto se le apareció con relieve angustioso. sopesar. de terciopelo. Así lo hago. No. —Mamá. abogado. Hacerlo como un autómata. ya está hecho. pero. La frente de Carmen Elgazu rejuveneció. toma! Y cómprate un mantecado. Ignacio respiró hondo.. Claro que él no habló para nada de si los curas comían pollo o se emborrachaban.. Ellos creerán que he ido personalmente. como en otras ocasiones. Porque lo primero sin lo segundo. Como quien dice en la taquilla del cine: «Una entrada. Esfuerzo mucho más intenso que en los años anteriores. Pidió prestada un momento la máquina de escribir a Cosme Vita. No. en fin. sonriendo. Puso la nota en un sobre y llamó al botones. Bueno. Lo mismo que en Málaga...... cuando era pequeño. — IGNACIO. te daré un plato de crema. Su affmo. ¿Por qué un plato de crema podía comunicar tanta fuerza? Por fortuna. —Muchas gracias. he ido a ver a mosén Alberto. ¡Ahí sería nada llevarla a la Dehesa —ahora que todo estaba verde y oloroso— y enlazar ¡por fin! su dedo meñique con su dedo meñique. ¿comprendes? Anda. Pediría perdón a mosén Alberto.... se lo niego. de hacer cosas.. el tono que empleó.. Platea». sí. pero que aparentara diecisiete. no sólo había decidido hacer cosas. ya sobraban tanto futbolista y tanta capucha. Un plato de crema. al lado del Ayuntamiento— y entrega esto a la sirvienta que te abra la puerta.. —Se le acercó y le dio un beso.. cinco http://quedecosas-mg17. Y lo primero que admitió fue que debía hacer el gran esfuerzo de todos los años por aquella época: estudiar. Carmen Elgazu se lo devolvió en movimiento reflejo. —¡Ah. —De acuerdo. fofas. Estaba un poco fatigado en seriedad. búscate una novia». de dieciséis. Le pediría perdón. —Y cuando lo hayas hecho le das un beso a tu madre.! Al diablo el de Impagados arrastrando aquella mujer de manos redondas. tenía que buscarse la novia. dado que era el último del Bachillerato. Con este propósito se durmió. ya era un hombre. En fin.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ya en la puerta se volvió..estuve algo grosero». A veces pensaba que Julio tenía razón cuando le advertía: «Créeme. Llegó a pensar que la teoría de las vitaminas de que hablaba Julio debía de tener sus puntos débiles. porque los exámenes se acercaban. mujer. buscar argumentos. Todavía no había digerido aquellas palabras. hijo. que bien sabes que lo merece. Unos dedos alargados.. es el representante de Dios.. servidor.. Abogado. —Pues hazme un favor. En efecto. Un sacerdote. Se sentó y escribió: Distinguido mosén Alberto: Mis padres me han ordenado que le pida perdón por mi grosería. Ahora yo te perdono a ti el bofetón. Esto último le rindió. ¿oyes? No escuches a los demás.pero que no fuera hija de un abogado tan importante. Si lo aprobaba. Créalo usted también. Una novia.

Matías decía: «Lo son todo menos mujeres». en cambio. Pero entre las Damas de Honor había una muchacha que era la primavera en persona. Fue una fiesta magnífica para él. la belleza de las composiciones. frufrú de seda. «¿Pero no comprende usted. Aquello constituía una implícita protesta contra la política anticatalanista que Lerroux llevaba a cabo desde el Gobierno. ¡Válgame Dios. Fue un éxito que se apuntó el arquitecto Ribas: consiguió que aquella imponente masa de cantantes de Barcelona se trasladara. Las voces eran humanas y. para los que no eran Jaime. el escenario quedaba iluminado. júbilo. a los ensayos. Ahora dirán: Amor. al final de http://quedecosas-mg17. El pobre director del Orfeón Gerunda. El entusiasmo era extraordinario. sin acordarse de su sonrisa. en el escenario». Nada. Escondido en un palco iba siguiendo con el alma fuera de los ojos la apertura de los sobres por el Secretario del Jurado. Porque el resto del público. barcas de vela que se hacían a la mar. al director... ¿En qué balcón estaría cuando la procesión? En ninguno. No recordaba haberla visto nunca. en el Teatro Municipal! Una de las Damas de Honor. brisa. ¡Suerte de ella! Porque las poesías premiadas. en consecuencia. la cantidad de dificultades técnicas resueltas con la maestría con que mosén Alberto resolvía las de la procesión. contenían en sí toda la naturaleza.» Porque en las poesías premiadas las metáforas no faltaban. ni un accésit. Podían ser caballos al galope. Y por lo demás. ¡Pobre Jaime. Ignacio necesitaba una forma de mujer. Matías ya se lo había advertido. un mar interminable. campanas. La reina. humo. bajo la dirección del maestro Millet. Otras veces la masa arrancaba débil de la base e iba ascendiendo en olas sucesivas construyendo la gran pirámide. vio la que le convenía en la fiesta de los Juegos Florales.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella años después de haber terminado el Bachillerato? ¿Y no llegaría a serlo también importante? Pilar siempre le decía: «Asunción me ha dado recuerdos para ti». la habría visto.com/ 153 . Y la perfección armónica que aquel coro había alcanzado. Como la de la gitana que iba con aquel hombre que era a la vez su hombre y su padre. ¡Tantas noches de búsqueda. gorda y de mirada boba. La corona en la cabeza le sentaba como si se la hubieran puesto al patrón del Cocodrilo. Por demasiada economía de elementos. Cuando ésta sonreía. sin resultado! «Pecó usted por demasiada austeridad —le decía Matías—. Se decía que apenas si había grandes voces. si la sesión de los Juegos Florales pecó tal vez de sentimentaloide. al conjunto. Composiciones como La Mort de l'Escolá redujeron a la nada a los oyentes. al alma. No abren el sobre hasta última hora. fieles a la batuta del maestro Millet. aplastaron sus almas contra las sillas. la increíble matización de cada frase. nada. En el Teatro Municipal estaba presente Gerona entera. ¡Qué tontería! Asunción era una niña. al que habían reservado un palco. Suerte tuvo ella de él. transportaron a todo el mundo. al parecer. estaba absolutamente embebido con las poesías y las banderas catalanas. aire. Contempló a la muchacha durante todo el rato.. que una por una las voces eran corrientes.. el espectáculo de la noche fue de una calidad excepcional. ¡Qué aplausos y qué vivas y qué repeticiones! El poeta laureado recitaba como si de cada sílaba dependiera el porvenir de la raza. pobre Jaime empleado de Telégrafos!. luna.blogspot. el borrarse cada uno para servir al conjunto. Todavía no tenía nada. Las mujeres eran sirenas. todo se debía a la tenacidad.. Nada. La reina fue la hermana del arquitecto Ribas. cantó en Gerona el Orfeón Catalán. Pero no importaba. Otros poemas que no eran el suyo.. Jaime. no. Una de las poesías premiadas se titulaba: «El pueblo cautivo». Y de pronto. un mar de gargantas humanas en plena creación de arte. Había momentos en que las voces estallaban como un trueno súbito que rebotaba contra el techo y que luego descendía en modulaciones lentas hasta terminar en un austero lamento. No tenía. Porque de haber estado en uno. al llegar a la cima se desplegaba en una apoteosis de notas que era un mar. que si le hubieran premiado se lo habrían notificado ya?» Jaime contestaba: «Que no que no...

con el monte de Venus —una colina propicia al sueño de los enamorados. Por desgracia. que contenía hierro milagroso. algo grande y digno. De pronto Cataluña se le presentaba bajo otro aspecto. Como algo serio.» http://quedecosas-mg17. él eligió. el valle. recortadas. No sólo los verdes sino los azules. Matías salió murmurando: «¡Caray. Eran las líneas duras. ¡El valle de San Daniel! Era el valle que el riachuelo. Olmos graciosos. los amarillos. Lo abrupto no empezaba sino siguiendo hacia el norte. lo mismo que su padre. con la línea del corazón —los jugosos y fértiles prados—. Con la línea de la vida surcándola —el Galligans—. Con sus defectos como en todas partes. profundo. Y acacias y. excesivo. Era difícil substraerse al contagio y no creer. le hubiera regalado al maestro Millet no un puro sino toda la Tabacalera. No había plátanos milenarios.. El valle era como un reposo que se daba la tierra. altísimos. los rosas de que se cubrían el cielo y la tierra al atardecer. Don Emilio Santos. Por aquel valle no pasaba el tren. tenía la boca más abierta que cuando él mismo cantaba.. viril. En el entreacto. la paleta y los pinceles. como en la Dehesa. como El Demócrata. era tal el entusiasmo que todo el mundo quería hacer algo. aquel valle de San Martín habría sido su palma abierta. a su entender la mayor parte no veían en los troncos de los árboles sino las cuatro barras de sangre. la mano señalaba pocas.. sin matices. montaña arriba otra vez. en vez de aplaudir. al fondo de la platea. Y el barbero Raimundo. Tenía el valle algo escondido y remoto. muchos prados verdes y muchos ladridos de perros cerca o lejos. que temblaban por cualquier cosa. Por lo demás la primitiva orientación de la escuela pictórica había evolucionado. Los cuadros se llamaban fauve u otro nombre importante. ¿Quién se atrevería a cantar. el Galligans. cruzaba al fondo oeste de la vertiente del Calvario. nacidos tal vez del deseo de emulación. caray!» Por desgracia para el arquitecto Ribas y su acompañamiento. Ignacio se había quedado absolutamente estupefacto. cuya naturaleza no había sido sujeta aún a la vigilancia del hombre. al amor—. y de la soberbia que podía dar la superioridad conseguida por propio esfuerzo. En Málaga no pintaban así. Si la tierra hubiera tenido una mano. Enfermedades. lanzaban profecías sobre el triunfo —combinación Sol-Júpiter— o la derrota de sus vidas. Ya no era el paisaje relamido.. a tono con lo que acababan de oír. En la palma de aquella mano los enamorados —y el arquitecto Ribas— soñaban en los viajes que harían. hacia el arte o las matemáticas. Matías decía: «Hay que ver. Con una fuente en su desembocadura.blogspot. todo aquello ocurría en primavera y el concierto no duró más de dos horas. como todos los años en aquella estación. El arquitecto dio el ejemplo. los colores mezclados en torbellinos. que un pueblo que cantaba de aquella manera no podía morir. Al día siguiente. todo el mundo tenía la sensación de que aquello constituía un golpe mortal para el Orfeón Gerunda.. En aquel valle lo milenario era sólo eso. hay que ver. se quedaba mirando al escenario como hipnotizado. para pintarlo. el valle de San Daniel.. sobre todo. al terminar. y entonces los organizadores del acto volvieron a tomar. Era considerada pintura valiente. estudiaban sus inclinaciones.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cada pieza. Había olmos. como por el de la Crehueta. Ignacio husmeaba entre los caballetes. Tal vez gracias al agua ferruginosa. En opinión de Matías era una lástima que los pintores que habían inundado aquella maravilla no acertaran con los verdaderos colores de aquel valle. Y puesto que el maestro Millet le había dicho: «Yo me inspiro en la melodía popular y virgen». con su taburete portátil y su visera.com/ 154 . después de aquello? En varias revistas extranjeras se citaba al Orfeón Catalán como el mejor del mundo.

Había estallado una cadena de huelgas en todo el territorio nacional. con párpados caídos y esquinados que daban a sus ojos un aire cansado. le decía siempre: «¿Qué le vas a enseñar tú a un obrero? Y un obrero. con libracos. El Demócrata consideraba a todos los dirigentes derechistas de Gerona —Liga Catalana. En todo caso. los proyectos de reforma de la enseñanza detenidos. Y muchos disturbios. de roble. al mezclarse. Don Jorge poseía aproximadamente cuarenta fincas. Le molestaba que don Jorge fuera Presidente de Liga Catalana a título prácticamente honorífico. Era un hombre bajito. por lo cual parecía extraño que no se diferenciaran sus actos. Le gustaba todo cuanto era sólido y los muebles de su piso parecían una prolongación de los de Liga Catalana: vetustos. No los despreciaba. y procura que tus colonos tengan para vivir. Nunca quiso tener grandes propiedades porque estaba convencido de que los campesinos.. era verdad.» El notario Noguer era una persona distinta. pues a los pocos años el que lleva algo en las venas ha vuelto a subir unos peldaños. hasta que se precipitó contra un coche en la Gran Vía reduciéndolo a chatarra y envolviéndolo en llamas.com/ 155 . triangular.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XVI El malestar crecía como una oleada. En primer lugar. siempre decía que todo el mundo tenía derecho a ser respetado. los encogimientos de hombros. los ánimos se exaltaban con todo ello. Un frente común izquierdista se delineaba para hacer frente a aquel período. En Barcelona habían soltado. lanzaban piedras contra los que se negaban a abandonar su azada.blogspot. Creía que. si un día tienes que hablar con él. un palo que descendía y luego una serpiente que se le iba enroscando. y fuera cual fuera el tono de El Tradicionalista. Y el tono de El Tradicionalista no servía para atenuar las cosas. Por ahí estaba el paro obrero aumentando. que no actuara. de mentón enérgico. Estaba convencido de que en sus propiedades una huelga como la de los campesinos de Jaén era imposible. Hombre más bien raquítico. «Los propietarios andaluces debían de haber dado a sus colonos demasiada confianza. despliegue de fuerzas. ¿qué va a enseñarte a ti? Respétale. armados con hondas. El palo debía de ser él y la serpiente los obreros en paro y el malestar reinante. Al contrario. algo instintivo —por el ruido de los pasos. banquetes. ésa es una criada». práctico. Jorge. Su signo notarial era algo extrañísimo. Por ello quería vivir independiente y se atrincheraba tras su profesión. Ya no eran las tímidas protestas de los primeros días. Pero estimaba que el sistema patrimonial que ello implicaba era necesario para la conservación de la tierra. sin frenos. pero nada surgía. el mecanismo interno de estos dirigentes difería mucho uno de otro. y los huelguistas.. que no se creía en la necesidad de mirar enteramente a las personas para reconocerlas. Entendían que nada de lo proyectado por el Gobierno anterior era aceptable. no le respetarían jamás. sembrando el espanto entre los transeúntes. CEDA. Al andar por la calle. monárquicos— igualmente ineficaces y responsables. pero opinaba que las personas de distinta clase social no debían mezclarse unas con otras. cada una perdía lo mejor de sí misma sin adquirir nada en cambio. en substitución. los trenes marchando a la pata coja. lo mismo si se mezclaba con ellos como si no. Ya no se trataba solamente del problema regional. las zonas misérrimas en el campo. Componendas ministeriales. pero cada uno en su mundo». un tranvía que bajó por la calle Muntaner como un fantasma. don Jorge. los vencedores en las elecciones demostraban no tener ninguna prisa. Al no tener hijos se había ido introvertiendo. A su heredero. http://quedecosas-mg17. En Jaén se había declarado una tremenda huelga de campesinos. ¡Extraña muerte la de un agricultor encorvado sobre los surcos recibiendo una piedra en plena frente! En Gerona. Estaba absolutamente convencido de que la multitud lo echa todo a perder y que los repartos no sirven para nada. por la manera de entrar en una escalera— le iba diciendo: «Ése es un pequeño comerciante.

. añadidas a las que separaban entre sí a «La Voz de Alerta» y don Pedro Oriol. a la desunión de la propia gente. más limitada.» Pero hacía honor a ella. De un optimismo desconcertante. Le interesaba la tapia amurallada. En realidad.» Su despacho era el gran puesto de observación. Estas diferencias. incluso por las hijas del Responsable. Dirigía la CEDA como jugaba al tenis. en la sección «Dime con quién vas y te diré quién eres» escribió un día: «A don Jorge el miedo a la palabra revolución le ha impelido a tener siete hijos. uno de los personajes decorativos de la ciudad.» Los Costa eran bien vistos a pesar de su posición social. si en el campo faltaban abonos y la industria pesquera no recibía el apoyo necesario. si en Gerona las reivindicaciones obreras se habían visto paralizadas. piel en la que se notaba la diaria fricción de colonia. a pesar de haber aumentado los gastos de estos establecimientos. Lo único que los contenía era la evidencia de que el Gobierno de la Generalidad había empezado a tomar posiciones y a enfrentarse enérgicamente con el Gobierno de Madrid. El comandante Martínez de Soria le tenía por frívolo. La gente que le trataba veía en seguida que tras sus párpados caídos se ocultaba una gran energía. Consideraba su propiedad de Arbucias como su isla. El Demócrata. Siempre decía de él: «Es un hombre al que todo le sale bien». Tenía una mujer hermosa. don Santiago Estrada no cree en ella». Su coche no traqueteaba como el de don Pedro Oriol. En el fondo se encontraba a gusto entre señoras. desde luego. porque entendía que había llegado la hora de no dormirse. monárquicos —el dentista se mantenía fiel a Alfonso XIII. «Vamos a ver. Hay que ver cómo se van cayendo las grandes familias. en cambio. ni los petardos en el Palacio Episcopal ni los tranvías le imprimían la menor huella.. y ganó. en Izquierda Republicana.blogspot. vamos a ver. «Si nosotros no aguantáramos —decía. bromeando.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella «Ahora la responsabilidad cae enteramente sobre mí. le había propuesto comprar para guardarla en una urna como modelo. en parte. No tenía sentido productor del campo. en opinión de Matías ello se debía. del notario Noguer. era. Consideraba sus propiedades como un regalo que agradecer a su buena estrella y como un medio que le permitía dedicarse a la política y al tenis. al Manicomio y al Hospicio no había sido aumentada. que constituían su pasión. Todo lo hacía con la sonrisa en los labios. que todos los dirigentes derechistas tuvieran idéntica responsabilidad. Tenía una dentadura maravillosa. que «La Voz de Alerta». Por eso en la procesión se exhibió llevando un pendón alto y dorado. Alto y elegante.—.. En cambio los Costa. Pelo brillante. Su elegancia era reconocida por todas las mujeres. como don Jorge. Ahora estaba seguro de que la CEDA conduciría a España a buen puerto. a su entender. a la frivolidad de don Santiago Estrada. a la cobardía de algunos en el momento de plantar cara.. La responsabilidad de don Jorge. de ser dueños de las http://quedecosas-mg17. el subdirector del Banco Arús le adoraba. un ciprés plantado desde muchos años y observar como iba creciendo. Porque la CEDA era el único partido en situación de privilegio para arrancar de Madrid soluciones globales. mientras el notario Noguer se escondía bajo un catafalco. Y no sería extraño que un día el notario Noguer y don Santiago Estrada tuvieran que pedir ayuda a los siete hijos de don Jorge para defender sus propiedades». Julio García comentó: «Aquí el que demuestra más instinto es don Jorge. los radicales en el café en que jugaban al «chapó» y los socialistas hacían tabla rasa y repetían sin cesar: «Habrá que ir a una huelga general». el comerciante en maderas era carlista— imposibilitaban que la acusación de El Demócrata fuera cierta. a las envidias y. tener gruesas llaves cuyo destino sólo conocieran él y su mujer. Antes de las elecciones estaba seguro de ganar. y sus hijos rebosaban ingenio. si la subvención al Hospital. ojos algo aniñados. al notario Noguer le ha incapacitado para tener ninguno.com/ 156 . Por eso había elegido un partido político joven. Consideraba que don Jorge era demasiado unilateral y que el notario Noguer carecía de sentido del humor. del alcalde y demás autoridades. No nos precipitemos. Don Santiago Estrada era un poco el revés de la medalla.

arrasaron los caracteres de letras. eran demócratas por naturaleza. por sus maneras. por preferir temperamentalmente hablar con futbolistas que con personas distinguidas. Sin embargo. para que Víctor las encuadernara en pasta española. Y si había alegría popular —fiestas de barrio. enemigo de los anarquistas.com/ 157 . de la fundición más importante de la ciudad y de unos hornos de cal que acababan de adquirir. Pero el barbero de Ignacio. Para ellos el principal enemigo. La conmoción fue considerable en la ciudad. Se salvaban las inteligencias rectilíneas. paso! http://quedecosas-mg17. a ver cuando don Jorge o don Santiago Estrada pagan una orquesta para que se diviertan los chóferes o las criadas». señor. el Cojo. continuaba siendo el mismo: El Tradicionalista. De repente. porque pocos días antes había llevado al taller de encuadernación las Obras Completas de Pérez Galdós. inundaron hasta deshacerlas las balas de papel. Uno buscaba la G por entre los zapatos de los curiosos. Varios pequeñuelos jugaban con ellas a formar su nombre. Decía que hacían lo mismo que el sacristán del Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana. a media mañana. con eficacia absoluta. Y luego. Cuando el botones llevó la noticia al Banco Arús. Tenían autoridad moral para decir: «Sí. mis dependientes tendrían una casa suya y un huerto». siempre perfumados y con la punta del pañuelo saliéndoles del bolsillo. los pisotearon. Los empleados del Banco Arús. era gracias a sus cheques. ¿Cómo lograrlo? El Jefe de Policía en persona andaba por allí. Todos en comitiva se dirigieron hacia el Hospicio en cuanto terminaron el trabajo. Si todo el mundo fuera como ellos. Aquél era el primer incidente serio en Gerona. más odioso que los accionistas del periódico— destrozaron todos los utensilios del taller de encuadernación. Hermanos gemelos. astillas. Lo comentarios eran de todas clases. irrumpieron en la imprenta del Hospicio por la pequeña puerta indicada por el Rubio. la aglomeración era enorme. Ignacio se puso en pie. fundiciones y hornos de cal». desencajado. a pesar de los guardias de asalto. especialmente Padrosa y el cajero. Ignacio hasta la hora de la salida se mordió las uñas. llevado a cabo por pocos hombres. la que daba a la calle del Pavo. Todo aquello era complejo y la mentalidad general estaba un poco desconcertada. Por eso una noche más estrellada que las demás decidieron llevar a la práctica su proyecto. y armados de martillos y otros extraños instrumentos de golpear. Del Banco. excursiones. obsesionadas: por ejemplo. El taller daba la impresión de que había pasado por él un huracán. sólo Cosme Vila consideraba a los Costa unos burgueses más peligrosos que los demás. barbotaba: «¡Bah! Eso es buscar tres pies al gato. todos los empleados dejaron la pluma sobre la mesa y se interrogaron entre sí. les decían a Ignacio y al subdirector: «A ver. el que era preciso aniquilar inmediatamente.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella canteras. salió del local «La Voz de Alerta». Seguidnos y un día vosotros también poseeréis canteras. la primera protesta activa. Era difícil acercarse a la puerta. Sus finos labios le temblaban y su raya a la derecha prolongaba su cráneo. Fue un acto decisivo. el Responsable. la gran rotativa. pensando en Víctor —jefe comunista. los mordieron. Peña Ciclista y fútbol—. Llevaba entre las manos algo que brillaba: era la cajita de los panes de oro que se empleaban para el dorado en la encuadernación. En el fondo simbolizaban el triunfo posible. con su cicatriz en el labio. y destruyeron la linotipia. que contentaba a los chicos ingenuos dándoles un poco de regaliz. Ellos no habían variado un ápice porque los verdes fueran más intensos o porque hubiera cantado el Orfeón Catalán. Aquello no iba a beneficiar a nadie. Se hacían perdonar los enormes puros que fumaban porque repartían otros igualmente enormes a todo el mundo. —¡Paso. El Director palideció. La calle estaba llena de letras de plomo de todos los tamaños. pues. se veían dentro hilos eléctricos cortados. Macizos. ¡De modo que el Responsable se había decidido. daban la impresión de que deseaban que los demás vivieran como ellos vivían. Se le veía furioso. y en cambio perjudicaría a muchos.blogspot. Ignacio quería entrar. y el material allí preparado. el Grandullón. a pesar de todo! Le pareció grotesco.

Ignacio se preguntaba si los demás sabían como él. Adoptó aire decidido y puesto a su lado. frente combada.. —Sí. periodistas. Ignacio permanecía callado en la mesa. que cinco o seis hombres pudieran reunirse al lado de una estufa y al cabo de unos días destruir una imprenta. En la manera de jugar con la boquilla. Ignacio añadió: —Bueno.blogspot. Muy cerca de ellos estaba Julio García. Él no contestó. con blusa uniforme. Ignacio comprendió que le habían encargado de la investigación. Avanzó hacia el centro del local pisando un clisé de Alfonso XIII. Comió de prisa. Los empleados ya no estaban. todavía no?» Dio media vuelta. Cruzó la Rambla.. espigado. como cuando salía a pasear con su primes José. con aspecto apesadumbrado. y ante la estupefacción de Padrosa y el resto de los empleados. Su intención era ir al Cataluña para saber noticias. Uno de ellos. Reflexionaba. Uno de los chicos. una vez me robaron la cartera. La policía tiene ya sus listas.. con seguridad. El cajero comentó: «Ya lo veis. Todos le miraron. No tuvo ojos sino para el grupo que formaban diez o doce niños del Hospicio. ¿Dónde estaban los veinticuatro tomos de Pérez Galdós propiedad del Director? No tenía nada que hacer allí. El muchacho quedó perplejo. quiénes habían sido los autores. Lo mismo que en Barcelona. tenía la cara completamente tiznada. Y nada más entrar en el Cataluña oyó la voz de un limpiabotas que decía: —Desengañarse. Alguien le pidió detalles. Ignacio se dirigió al de la cara tiznada.. ¡Fiesta! —Y el tiznado se rió. Ante aquel silencio absurdo. Pero Ignacio dejó inmediatamente de ver policías. No pudo menos de acercárseles. Cuando yo vivía allí. mirándole con hueca curiosidad. me preguntaron en http://quedecosas-mg17. ¡Qué aire de competencia y sentido de la responsabilidad el suyo! Sombrero ladeado. pelados al rape como él en el Seminario. contestó: —¿Qué haremos?. esto va mal».¿y qué haréis ahora?.¿eres encuadernador? —le preguntó. ¿Y si se les ocurría hacer lo propio con algo más importante? Pilas lamentaba: «¡Adiós Notas de Sociedad!» Al parecer. -¡Qué le vamos a hacer! Ignacio salió. sin contestar. Pensó: desnutrición. Tiene cinco años de bachillerato». —Es una lástima. que aprendan un oficio».. pudo entrar en el taller con pasmosa inmunidad. Bajó la escalera saltando.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella En medio de la confusión. Dijo en seguida: «El Responsable». astillas.. Dentro no se podía dar un paso. menos concretamente de lo que hubiera deseado. las monjas estaban desoladas pues todos los impresos del Colegio se los servían a precios mínimos en la imprenta del Hospicio. señalando el aspecto desolado del taller. Los demás permanecían impasibles. en un rincón. como de presidiario. Aquellos de los que él había dicho en casa del Responsable: «Por lo menos. Fue a su casa a comer. Junto a las balas de papel inservibles. —Tú.. en conjunto. No supo por qué pensó en la vieja mujer del manicomio que preguntaba: «¿Qué. alto. Carmen Elgazu estaba desconcertada y Matías dijo: «Mal. Don Pedro Oriol había llegado y se había reclinado en el armazón de la linotipia. La Torre de Babel no había dudado un momento. «¿Dónde?». chicos. Se dirigió a todos. Le pareció un misterio que las cosas fueran como eran. ¿verdad? —dijo.. De pronto el muchacho se decidió a hablar con los aprendices. Sin querer adoptó un aire de enterado ante la gente que esperaba fuera. En seguida comprendió que eran los aprendices de la imprenta y del taller de encuadernación.com/ 158 . aunque de momento no se atrevió a decirles nada. bajito. escuchaba a unos y otros moviendo la cabeza. Claro que sí. Ignacio vio que por la calle del Pavo se acercaba Julio García. Los miró a los rostros.

¡Reíos! Es el acuerdo que han tomado. repitió: —No les harán nada. No les harán nada. ¿no sabe usted que Julio no puede ver a los anarquistas ni en pintura? —Claro que lo sé. —exclamó. El subdirector le agradeció que hubiera cambiado de lugar.. Sin embargo. ¿Por qué no? —añadió. sí.. —¿Julio. http://quedecosas-mg17. —¿Cómo que no? Todos se dirigieron a él. ¡Y caray si fue verdad! ¡A las dos horas me devolvieron la pasta! Era raro que aquel limpiabotas hablara así... Se había entretenido antes de comer y era tarde. insistió: —Pero. —¿Que Julio los protegerá?.? El subdirector ocultaba algo. a pesar de simular perfecto afecto por el Responsable— tenía a los anarquistas atragantados.. ¡El Tradicionalista! —comentaba con un matiz de fruición en el tono. contesté. Ignacio se dirigió a uno de los camareros: —¿Qué ha pasado? ¿Hay alguien detenido? —Todos. masticando: —¿Y pues. El Responsable. excepto el subdirector. dijo el policía.» «Entonces ha sido la banda de Fulano de Tal».. Ignacio respetaba al subdirector. excepto Ignacio. —¡Eh. no temáis. sentándose en el sillón frente al subdirector.. «En el Metro».. Ignacio se estaba preguntando si el subdirector se habría vuelto loco. Su comentario era absurdo. El subdirector llevaba mucho rato sin decir nada. pues era tan anarquista como Blasco.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Comisaría. Ahora podía mirarle mientras exponía su teoría. Padrosa intervino. Otros se hacían misteriosos signos: —¡Rito gerundense! —gritó Cosme Vila. y los masones ahora protegen a los anarquistas. Viendo la mirada de todos. Julio García —lo había dicho cien veces.? Cada vez comprendían menos. Se dirigió al Banco. Era lo normal. La Torre de Babel explicaba que la policía había mandado llamar al más joven de todos. Todos los empleados. para desprestigiar al Gobierno. no se vería obligado a dirigirse en abstracto al grupo que formaban los empleados.. «¿Qué trayecto?» «De Aragón a Urquinaona.. chicos! ¡Ya tenemos a los masones aquí! —Sí.. Todos. por fin. comiéndose ya el bocadillo destinado a la merienda.. La Torre de Babel se había colocado un pañuelo en el pecho a modo de mandil. Padrosa opinaba que la pandilla lo iba a pasar mal.. Julio los protegerá. —Es muy sencillo —dijo—. Julio García es masón. Ignacio miró el reloj. Por fin levantó la calva y dijo: —Nada. pero negando con la cabeza. soltaron una carcajada. Le gustaba llevar la contraria. al Rubio. o tal vez la indignación por haberse quedado sin periódico le hubiera sacado de sus casillas. —Sí. como siempre. todos opinaban que el Responsable y sus satélites lo iban a pasar mal. Aquello le daría ocasión de pasarles la factura. Lo que les interesa es que haya malestar.blogspot. Todos hacían gran juerga. pasado el primer estupor. Blasco. —Pronunció el «temáis» con visible ironía—. No acertaban ni siquiera a reírse. Pero. En realidad. —¿Pero qué? Por fin levantó los hombros. Todos. Y ensanchando increíblemente su cara. y que empleando alguno de los argumentos persuasivos de que disponían le habían hecho cantar en seguida.com/ 159 . —Lo sabemos todos —repetía—.

Fue exactamente esta actitud la que adoptó ante la destrucción de la maquinaria de la imprenta.. No pensaba sino en los agresores. Pedía para el Responsable y los demás culpables el máximo rigor de la Ley. en manos izquierdistas. que habiendo salido de madrugada a buscar pan de hostia a las Monjas Adoratrices. si te interesa. ni de carbonarismo. de persona que ha mentido. ¿Usted..? —¿Qué crees? ¿Que es una institución benéfica? —En Inglaterra. No les haga caso a esos palurdos. ¿no le parece? —¡Bueno! Ya hablaremos del asunto. Y.. —¡Déjate de pamplinas! Hay algunos afiliados de buena fe. en cuanto entró en el despacho de Julio. Ignacio puso cara de decepcionado. http://quedecosas-mg17. El Rubio. Opinaba que la propia caída de la Monarquía española se fraguó en las logias de París.. a pesar de que él estaba convencido de que era la masonería la que dirigía completamente la política universal.. y luego la confesión del Rubio. no aquí! Pero son los iniciados los que cuentan. simulando que escribía le preguntó: —Oiga una cosa. —¡Rito escocés! —rubricó La Torre de Babel.! CAPÍTULO XVII Siempre que don Pedro Oriol oía hablar de un accidente preguntaba. más moderna.blogspot.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella obtuvo una expresión horrible.. fuimos nosotros». ¡Por el Norte. antes que nada. ni sabía nada de símbolos. Sus coartadas tenían visos de verosimilitud. en efecto. armado éste de martillos. pues. sin embargo. Y en realidad no las había. Y encorvándose sobre sus gafas ahumadas recorrió los escritorios haciendo: ¡Uh. uh. Ignacio.. y de instalarse en otro local más conveniente.. Y el propio Rubio ahora había adoptado un aire malicioso. Pero por de prisa que ésta se llevara a cabo siempre se tardaría un mes en volver a imprimir el periódico. que había permanecido frente al subdirector. —¡Claro que me interesa! A la salida del Banco. y se limitaba a culpar también de todo a los masones. No pensó sino en la manera de adquirir otra nueva.com/ 160 . Gerona viviría. y la finalidad de éstos es el exterminio del cristianismo. La Ley exigía. pruebas. parecía algo difícil contentar a «La Voz de Alerta» con su petición del «máximo rigor de la Ley». uh.. consideraba que la importancia de lo ocurrido era escasa.. ¿exactamente la masonería. un mes lo menos sin El Tradicionalista. —Pero. se cruzó en la calle con un grupo anarquista. «¿Ha habido desgracias personales?» Si le decían que no. ¿quién lo sabría? —¿Por qué lo dice? —¿Por qué? ¡Llevo veinte años estudiando ese asunto de la masonería ! Era cierto. Y viendo que la pregunta iba en serio le contestó: —Si no lo supiera yo. ya lo sé. no había leído a Benoit ni a Ragon. Pero el Responsable y los demás lo negaban rotundamente y aseguraban que el Rubio estaba loco. dijo.! Cuando el sainete acabó.. los empleados todavía hacían: ¡Uh. En Gerona tenía un competidor: el portero de la Inspección de Trabajo. sin otro medio de información que El Demócrata y la emisora local. sin descuidar por ello el aspecto práctico de la reinstalación. según los vecinos. —Todo esto huele a leyenda. cómo sabe que Julio García es masón? El subdirector le miró con fijeza. porque se oyeron los pasos del director. «La Voz de Alerta» era otro cantar. El subdirector era un erudito en la materia y estaba desesperado porque contadas personas le hacían caso. Julio no contaba sino con la declaración de un niño del Hospicio. no se sabía si por miedo o chulería: «Sí.. si bien éste era un simple aficionado.

así como en el cine. A ver en qué para eso. En un santiamén la vivienda quedó convertida en laboratorio ideológico.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Sin pruebas no se podría mantener indefinidamente a los detenidos. La tristeza de esta habitación. Todo nuevo y joven. era preciso contar con ellos. el Responsable va a quedarse atrás! Si tarda en salir del calabozo.. «Vamos a esperar un poco. mientras la célula comunista. nada de mugre.. el Responsable había conseguido romper el hielo y la indiferencia. El motivo por el que Víctor le tenía la guerra declarada al Responsable era la envidia. Sus ideas le habían penetrado a través de la soledad. y los militares? En algunos cafés se hablaba de suscripción para llevar comida a los detenidos. Simultáneamente. Vivían en la calle de la Barca. En todo caso. Pero la sola idea les parecía grotesca. diminuta. anda. fuera aún embrionaria. También lo estaba Víctor. había dicho: «Vamos a hacer una cosa.com/ 161 . se llevará una sorpresa». Entrad. mientras me quede un rincón para dormir. El dentista no era el único en estar furioso. Para bien o para mal. y las viejas beatas.» Había algo en la imagen de aquellos anarquistas que desbordaba las posibilidades normales de lo jurídico. y una escupidera en un rincón. desnudo. se lo ruego. Los sillones giratorios fueron vendidos en subasta. Se pasaba el día en la barbería. Los espejos se conservaban porque los militantes acudían allí con sus mujeres. que estás ganando mucho terreno». Y si algunos consideraban su acto tan estúpido como el de interrumpir las sardanas cuando la huelga. Lenin y Stalin brotaron en las paredes. El jefe de policía y Julio rechazaron tal procedimiento con una mirada muy expresiva. Y atarle con cuerdas a los grifos. En las revistas soviéticas.» El ejemplo lo tenía en la fotografía.» Abierta aquella puerta todos se sintieron más importantes. se instaló un mueble que hizo las veces de biblioteca. «¡Bah! Se bastan para defenderse. al Responsable. Muchas veces se sentía orgulloso de lo que estaba creando y se decía: «¡Bah. Nada de masajes ni agua de colonia. Esto y la audiencia que se le concedió el primer día que había entrado en aquella barbería decidieron su destino. En la cocina. joven. «La Voz de Alerta» estaba furioso.. Por lo demás. el arte fotográfico ruso le http://quedecosas-mg17.» Otros proponían preocuparse de encontrar un abogado para que defendiera al Responsable. el comedor. ¿Cómo se las arreglarán los curas sin El Tradicionalista. «Nada de viejas gruñonas. Algunos camaradas le decían: «Anda. Él mismo se ofrecía para cumplir esta misión. Sillas escuetas. Una bañera de agua helada e introducir dentro. Y era verdad. en una habitación que había alquilado —¡veinticinco años hacía ya!— a una vieja gruñona. Hasta tal punto que el patrón. «¡Pero no me va usted a decir que no hay huellas digitales en el taller!» Julio abría los brazos. a pesar de haberse ensanchado considerablemente.blogspot. él era un hombre extraño. empezando por las de usted. muchos se reían viendo los traqueteos de «La Voz de Alerta» y otros iban teniendo la sensación de que en el fondo los anarquistas constituían la única fuerza predispuesta al combate. En la barbería se suprimió todo cuanto fue juzgado lujoso o no estrictamente necesario. «Total. no te quejes. «Sea usted inteligente. La barbería donde se reunían iba pareciendo un hormiguero. Y había abierto la puerta que comunicaba con el pasillo. el contacto con los niños del Hospicio en el taller y la mugre del barrio le habían llevado insensiblemente a creer que la sociedad en que vivía estaba en trance de descomposición. la cocina. Le molestaba que la CNT-FAI diera que hablar. un buen día. entrad».. En el taller de El Tradicionalista hay huellas de todo el mundo. Lo de la imprenta le tenía sin cuidado. pero el taller de encuadernación. Luego sentarse allí y esperar. manejando aparatos fotográficos y diciendo: «Algún día habrá que arreglarles las cuentas a esos hijos de Bakunin». Convirtamos todo el piso en local. Retratos de Marx. el eterno mal humor de la vieja. El comunismo le parecía una solución como sociedad nueva.» «La Voz de Alerta» sugería simplemente una bañera. una corriente de austeridad se había apoderado de todos. Víctor había asistido a todo aquello pasándose lentamente la mano por su cabeza plateada.

blogspot. a la logia gerundense y al papel que Julio desempeñara en ella. No. más http://quedecosas-mg17. En segundo lugar. y llegarás a la conclusión de que Felipe II era un gran rey. En realidad. Antonio Casal. Ignacio. se alegraban de la destrucción de El Tradicionalista. ¡Matías opinaba lo contrario. en el campo izquierdista. Pero ¿a qué fotografiar el campanario de la Catedral. sus manías artísticas empezaban a desconcertarlos. es gente nueva. les parecía asunto cómico. odiarás a los judíos y a los protestantes. en cuanto a la masonería.» —¡Estudia. y decir luego. pues Blasco entró en el Cataluña con aires de triunfador. ¡por fin!. Con igual técnica que los alemanes. aunque profetizaban que a primeros de junio el periódico volvería a salir «en mejores condiciones». Que retratara a Ernesto recogiendo excrementos en la procesión. David y Olga le decían a Ignacio: «Lo mejor que puedes hacer es olvidar todo eso y prepararte para los exámenes. lo habían puesto en práctica con resultados sorprendentes. se alegraban de que faltaran pruebas y de que el Responsable estuviera en libertad. porque el contacto más íntimo con Víctor descubrió al barbero y al grupo de fanáticos que en el fondo Víctor era un hombre débil. Yo aquel día me levanté a las nueve. Decía de él: «Tiene muchos hilos en la mano y me temo que al final se arme un lío». ¿qué os creíais? Todos dormíamos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella parecía de un realismo impresionante. de quien ya se había hablado cuando las elecciones.» La destrucción de la imprenta y el taller tuvo en la barbería gran repercusión. pensaba más que nunca que uno de estos hilos era la masonería. Y por lo demás. aquel librito no era letra muerta. Pero no se le ocultaba que David y Olga habían adoptado una actitud muy definida ante cada uno de aquellos acontecimientos. Dijo a los demás limpiabotas: «Pues. «Naturalmente. El subdirector dirigió a todos una sonrisa que ahorraba todo comentario. aunque sujeto a expediente. que lo que faltaba en el mundo era madurez y experiencia! Entendía que el propio Julio García era demasiado joven para ocupar el puesto que ocupaba. «Sí le haces caso al subdirector —le decían a Ignacio—. Por ello su curiosidad era grande para saber en qué pararía el asunto anarquista y si Julio verdaderamente protegería al Responsable o si el castigo sería duro. No se trataba de una lucubración en el aire. Ahora El Demócrata acababa de publicar. mostrando una ampliación: «¿Qué os parece? Se ve que la luna resbala por la fachada». con sólo comprobar lo que ocurría con su Manual Pedagógico. que los masones tienen la culpa de que en Gerona no haya ni siquiera mercado cubierto. Los maestros ejercían influencia sobre él.com/ 162 . el título de bachiller estaba ahí. Porque la teoría de inyectar juventud a las organizaciones sociales —adoptada ya por la CEDA— no era exclusiva. La actitud de los liberados empeoraba las cosas. en sus clases con los pequeños. En primer lugar. ya desde mucho tiempo antes. tenían gran sentido práctico. las sospechas de Ignacio se pusieron al rojo vivo y su consideración por el subdirector aumentó. desde las manifestaciones del subdirector. acabarás creyendo que nosotros también somos masones. La noticia de que faltaban pruebas para condenarlos fue recibida en el Banco con cierta perplejidad. Los chicos y las chicas salían de allí con aire más precoz. de acuerdo. ¿Te das cuenta de que falta escasamente un mes?» Ignacio comprendía que los maestros tenían razón. Lo mismo que ocurre con la fotografía ocurre allá con todo. David y Olga le conocían y siempre le habían dicho a Ignacio que Casal era un joven de gran calidad. eran partidarios de la inyección de juventud. de los comunistas. joven. ¿Es que los obreros y campesinos rusos permitirían que la luna le diera masaje a una catedral? Por lo visto la palabra «joven» era mágica. dos artículos firmados por el tipógrafo del propio periódico. Lo mismo ocurría en la UGT. Bien claro lo veía. y el Responsable a las diez». y contempla nuestro surtidor! —rubricaba Olga. pero con más pasión. Y cuando el grupo de asaltantes fue puesto en libertad provisional. Al diablo todo aquello. Ignacio acabó haciéndoles caso. En tercer lugar. era precisamente el propio Víctor. Estudiar. Ella suponía que todavía «La Voz de Alerta» no tenía poder para ahorcar a la gente. Aquellos meses de frecuentar la Escuela le habían demostrado que David y Olga. Y que si alguien había no joven allí.

encargado de una fábrica de armas de Trubia. Todos los días se hacía acompañar al mar por sus dos hijas solteras. para preparar no sé qué de fin de curso y una especie de homenaje a sor Beethoven. Porque los jóvenes serán algún día de otra manera. Cuando el aire del Cantábrico se ponía húmedo. —¿Del bolso de tu madre? http://quedecosas-mg17. Matías le había dicho aquello en ausencia de Carmen Elgazu. decía. ¡Descubierta! Su padre sabía que ella.com/ 163 . allí mismo. cogiendo la caña y examinando el anzuelo—.» Los de Bilbao se quejaban de que la primavera era lluviosa. Pero se veía que la preferida de la abuela era Pilar.. adquirir un acuario. regresaba a su casa. Las noticias que se recibían de las familias Alvear-Elgazu también acusaban malestar. Debía de ser cierto. Siempre tenía que permanecer en las monjas más de la cuenta. ¡Pozos petrolíferos. donde se ejecutarían trabajos manuales que permitirían. mientras David explicaba a los chicos las teorías de la velocidad del viento y toda suerte de fenómenos meteorológicos. al lado de Telégrafos. «trabajaba horas extraordinarias». Pilar andaba muy misteriosa aquellos días. Cada semana. con un enorme pañuelo negro sobre los hombros. Desde Burgos se anunciaba que la UGT se abría paso. y el hermano de Matías. El ex «croupier».. y era una lástima! Iniciación sexual. iba a casarse.¿y qué pasa? ¿Para ese homenaje tenéis que ir a documentaros al cine?» Pilar casi se desmayó. a tono con el campo ubérrimo que se divisaba desde los ventanales. y los niños tenían la sensación de ser útiles. Un día Matías le dijo: «Bueno. La abuela se mantenía tiesa. prolongándose hasta la falda de Montilivi y el río. Una posdata añadía que en Castilla unos estudiantes metían mucha bulla con un partido «fascista» que habían fundado unos meses antes. Planeadores. Para las vacaciones estaba prevista una estancia colectiva de un mes en algún pueblo de la costa. —Por eso creemos en la juventud. a las órdenes de un hijo de Primo de Rivera.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella emancipado que los alumnos de los Maristas o de la Doctrina Cristiana. y en el que se declaraban partidarios «de la dialéctica de los puños y las pistolas». Media docena de cometas cruzaban el cielo a la hora del recreo. en Madrid. decía «que actuaba de lo lindo» sin especificar en qué sentido. ¿comprendes? —le decía David—. ninguno descubierto por el momento. que luego venían los carretes y el revelado y las copias. En la última carta ponía: «Si Ignacio aprueba le mandaré como regalo una pluma estilográfica». más de uno había aterrizado en la calva de algún pacífico vecino del barrio. Pero ¿qué iba a pasar? —Una cosa me preocupa —continuó el padre de Pilar. ¿De dónde sacas el dinero? La muchacha se calló. Su popularidad era mucha gracias a ello. la mecanógrafa del Parlamento. Se había constituido un fondo económico y todos los sábados llevaban parte de él a una persona necesitada de los contornos. ¡Con las precauciones que había tomado! La culpa era de que los cines estuvieran instalados en la Plaza de la Independencia. un tribunal de alumnos deliberaba y dictaba sentencia contra los autores de desaguisados cometidos en clase. Santiago. Alguna noche se habían reunido para estudiar el firmamento y conocer los nombres de las estrellas. «Aunque sea de esas de doce pesetas». Pero Matías opinaba que el gasto de la compra era lo de menos. preveía «acontecimientos para otoño». esto había que reconocerlo. y que la sobrina de Matías tenía relaciones con un joven valor del Sindicato. «La mayoría de afiliados eran hijos de papá. El tío de Ignacio.blogspot. Nuri. pero en los mítines hablaban como Dios. El partido se llamaba Falange Española. en San Sebastián. José. para el curso próximo. Continuamente pedía retratos de ella pues decía que a la edad de la muchacha todos los días se cambia. parecido al que usaba la madre de mosén Alberto. ¿Cómo no renovarse ante aquellos procedimientos? Las pizarras en las paredes de la clase eran verdes. Los jueves y los domingos los alumnos cultivaban una huerta situada a un par de kilómetros. Por eso Pilar reclamaba siempre una máquina fotográfica. María y Asunción iban al cine dos veces por semana. ante el alborozo del propietario. junto con su compañera.

con interrogante. preguntara: «¿Catarros. dejó el bolso sobre la mesa y dijo: —¡Ay..¿y cuánto lleváis de ganancia?.com/ 164 .. —«Rey de Reyes» —gritó. —¡Ah. caray. Matías sonrió y aquello le perdió.. con los brazos de Pilar colgados a su cuello.. —El que más. —¿A la Bolsa. levantando el índice.? —De verdad. Matías calculó ayudándose de los dedos. ¿Y qué película te ha gustado más? Pilar. Ignacio sabe mucho y gana siempre. le empujó hacia el sillón. —Y. se oyó el ruido de la cerradura.... Pero Matías simuló no haberla oído y cuando su madre entraba en el pasillo preguntó: —Oye. sí. —Bueno.! ¿Y se han multiplicado. Pilar juntó las manos. lo cual hizo estallar a Matías en una risotada. porque padre e hija eran felices. Matías se hacía el serio. Lo pronunció en inglés. Les hizo tanta gracia y se rieron tanto que desde entonces bastaba que uno de ellos. obligándole a sentarse y en el acto cayó sobre sus rodillas. tirándose de la nariz para arriba. —¡Caray. —¡Sí... ¿qué papel representas tú ahí? Pilar se había recobrado enteramente.. Pilar hábilmente.? La muchacha estaba algo aturdida. Pero ellas sacan el dinero guardándoselo de la merienda....... a las tantas de la noche. Era Carmen Elgazu Fue una lástima. vocalizando—. Por fin se mordió los labios y. al oír aquello.. —Mis amigas me acompañan..? —Avanzó en dirección a Pilar—. —Bueno. Todos. leído de prisa.¿y por qué te gusta? —Porque trabaja muy bien. «Rey de Reyes»..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella La muchacha negó con la cabeza. A ver si me explicas eso.. habían visto en la carretera un poste con un anuncio de neumáticos. —Bueno. palmeteando para rubricar su explicación. dijo con gravedad: —Jugamos a la Bolsa. Y me da lo que me corresponde. y gana! Matías enarcó las cejas. http://quedecosas-mg17.. Carmen Elgazu estaba desesperada porque nunca habían querido explicarle el significado de las misteriosas palabras. Por desgracia. El año próximo volveremos a verla... Carmen Elgazu. chica! Es una preciosidad. —Yo le di tres pesetas hace un mes. yo unas seis pesetas cada semana. en el Banco! ¡Juega a la Bolsa. Matías quedó asombrado y apoyó en la pared la caña de pescar. de acuerdo... ¿qué artista te gusta más? —No sé..?» para que el otro soltara una carcajada y contestase: «Neumáticos Michelin». Pilar hizo un mohín. Un día en que Ignacio y Matías habían salido de paseo juntos. Así que ahora.. —¿O de mi monedero.blogspot.. A veces ni siquiera decía: «¿Catarros?» Con levantar el índice era suficiente. —Pues... al entreabrir la puerta del cuarto del muchacho y verle estudiando.. papá... Pilar se levantó y en voz baja rogó a su padre que desviara la conversación. Clark Gable. Apretaba los dientes. las cuentas salen.. el poste ponía: «¿Catarros. —No sé si le conocerás. Ésta era la pregunta que Matías hacía ahora a Ignacio.?» y debajo: «Neumáticos Michelin». por el lado de San Gregorio. Pero. sí! ¡Es Ignacio. viendo que la tocaba responder.! —Matías le dio un beso... —Desde luego. La lluvia había borrado la parte superior del texto y sacado a flote una palabra del anuncio que hubo anteriormente: la palabra «Catarros». tosió y se acercó a su madre para darle un beso..

no seas bobo! Echó a correr aturdido.. ¡Aprobado. La víspera de los exámenes le entró un gran desasosiego. el diálogo se hubiera desarrollado desde el balcón a la calle. —¡Anda. Se pasó la mano por la cabeza. la gestión de Julio García cerca del catedrático Morales y la de mosén Alberto cerca de otros catedráticos. vete a tu casa a decirlo. Carmen Elgazu y Pilar fueron al Sagrado Corazón a oír misa y comulgar en favor de los propósitos de Ignacio. CAPÍTULO XVIII http://quedecosas-mg17. «Neumáticos Michelin». la bombilla que se llevó como recuerdo del Seminario. Volvió a pensar en ir a confesar. también aprobaron. A las seis de la tarde salió del local con las papeletas en la mano. Sus plateadas sienes resplandecieron.! Pensó que eran masones. Ignacio temblaba de gozo.. Le escoltaron triunfalmente. Al medio minuto la puerta se entreabrió. Si los catedráticos no le jugaban una mala pasada. María y Asunción. —¡Tontas! Me habéis dado un susto. mordiéndose las uñas. ¡Papá. o La Torre de Babel. machacando. Eran Pilar. que le debían múltiples favores. Ignacio reconoció en seguida en el balcón a Matías Alvear. todavía perfectamente enlazados. la bombilla estalló en un ¡plaf! terrible. Matías agitaba en el aire una pluma estilográfica.. "A veces la levantaba y miraba a contraluz los hilos. Los tres compañeros de curso.com/ 165 . Y algo doloroso sería el sueño porque. Carmen Elgazu abrió sus brazos y obligó a su hijo dar dos o tres vueltas bailando. entre ellos el de Química. Matías le llevó al mediodía unos bocadillos y unas pastas. Había tomado una costumbre: estudiaba sentado en la cama y haciendo bailotear en la diestra. insistiendo. —Nada. Miraba la papeleta y temblaba. No sabía qué hacer.. La víspera de los exámenes se quedó dormido apretando la bombilla. ebrio de emoción. Vivían horas de extrema agitación intelectual. Al día siguiente. Repasándolo todo..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Y es que faltaban quince días para los exámenes. Ignacio se tragó la escalera. aprobaría. Nuri. y a la medida exacta de la mano cerrada. Miedo repentino ante la magnitud de la carta que se jugaba. la cosa fue un éxito rotundo. Se notaba bastante preparado. pero no tuvo más remedio que apelar a ellas. o aprisionándola. paseándose de arriba abajo y fumando con disimulada impaciencia. que ya conocían el resultado. sin salir del Instituto. Todas las asignaturas de un golpe. Salió Carmen Elgazu al balcón con los ojos fuera de las órbitas. aprobado! De no ser por miedo a los vecinos. La puerta del piso ya estaba abierta. David y Olga vivían íntegramente dedicados al muchacho y a sus tres compañeros de curso. Un día entero ante los tribunales. Olga le dio un beso en la mejilla. Al verle echaron a correr a su encuentro. Pero le pareció indigno el trueque con Dios. No era partidario de las pastillas contra el sueño. uh. ¡Aprobado! David y Olga le esperaban en la acera de enfrente. Era preciso aprobar. Asunción contemplaba a Ignacio pensando: «Me gusta más que Clark Cable». nada —dijo Ignacio. sonriendo—. Y al doblar la primera esquina vio unas sombras que le detenían haciendo: ¡Uh. ¡Aprobado! Los dos maestros le abrazaron.. Eran cuatro mujercitas. Ignacio tenía confianza. Clase de ocho a once si era necesario. Entre los rezos. Pilar se adelantó. que le despertó con los cabellos erizados. Cruzaron el puente de las Pescaderías y entraron en la Rambla. papá! ¡Aprobado!.blogspot. ¡aprobado! El bigote siempre ameno de Matías tembleteó de arriba abajo. La redondez del objeto le resultaba agradable al tacto. secándose las manos en la punta del delantal. a pesar de la buhardilla. la cual no era de esperar pues ya no iba a la Academia Cervantes. en una contracción.

Por ejemplo el de los niños. El Demócrata publicó una noticia inesperada. —Así.com/ 166 . Tarragona y Gerona. El comandante Martínez de Soria.. el Tribunal de Garantías Constitucionales había declarado ilegal la Ley de Contratos de Cultivo redactada por la Generalidad. váyase usted a Valladolid y encárguese de descubrir los culpables»? Luego Julio le contaba que. es célebre —decía. —¿Y qué han respondido los Sindicatos? —¡Ah! Ahí está la cosa.. era la propia existencia de Cataluña la que estaba en peligro. Pasaron en coche y le ametrallaron bonitamente. La trataba con gran corrección y ayudaba eficazmente a su familia. ¿Van a venir aquí niños de Zaragoza? —Si salen voluntarios. Y luego. —¿Gerona?. que voceaba Claridad en una esquina. En Zaragoza hay huelga.. además de que en todo aquello había gran parte de verdad.. de la que había hablado el hermano de Matías. al parecer. ley que los campesinos de la región consideraban de absoluta equidad. habían asesinado a un muchacho de las juventudes socialistas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella En el Neutral y en la barbería de Raimundo reinaba cierto nerviosismo. que al prolongarse crea curiosísimos problemas. cuyos dos hijos varones estudiaban en Valladolid. cuyo único atenuante consistía en que no había de ella confirmación oficial: En Valladolid. El camarero estaba impaciente. No sé. Ramón el camarero presentía que pronto todos vivirían aventuras sin cuento. Ramón sabía que podía contar con él. El camarero abrió los ojos. —De repente le preguntó—: ¿Quieres adoptar un niño? Ramón se rascó la cabeza. aunque el nombre de Falange Española no le hacía ninguna gracia. de quien mosén Alberto decía que su peor enemigo era él mismo y que sin su manía «antiproletaria» hubiera podido arrancar muchas muelas gratuitamente. tenía una persona en la que verter su capacidad de ternura. En el Neutral.. Porque. Habrá que repartirlos entre Lérida. Las Organizaciones Sindicales acaban de preguntar a los Sindicatos de las cuatro provincias catalanas si están dispuestos a recoger quinientos hijos de huelguistas. fa agitación se extendía a toda España. a causa de la pasividad del Gobierno. Había ocurrido algo que había aumentado la tensión de la gente. Pero otros han alegado que Cataluña está harta de hacer de nodriza. «La Voz de Alerta» no era excepción. también tenía una válvula sentimental de escape: su criada Dolores. contestó: «Pues yo he de enterarme y en cuanto saquemos El Tradicionalista pondremos las cosas en claro». En la ciudad todo el mundo. —Sí. Todo el mundo estaba de acuerdo en que de seguir aquello así. «La Voz de Alerta». y repartirlos entre afiliados mientras dure el conflicto.. Pero una huelga general.? —Pues. pues. Julio era quien alimentaba más sutilmente su imaginación.blogspot. El hombre. escalofriante. arrugó el entrecejo y le dijo a «La Voz de Alerta» en el café de los militares: «Eso no puede ser verdad». En Barcelona han salido trescientos voluntarios. incluso los secos de corazón como Julio. —¡Apúnteme para uno! —¿Rubio o moreno? Matías le reprochaba a Julio que le tomara el pelo a Ramón. —¿En Zaragoza?. «Señorito. inteligente y justa. unos afiliados a Falange Española. lo cierto era que el policía quería verdaderamente al camarero y le había prestado infinidad de pequeños servicios. —Lo que ocurre en Zaragoza.. —¿No te gustaría —le decía— recibir un aviso que pusiera: «Ramón. por ejemplo..¿los doscientos niños que faltan. En Madrid. y han recordado que en Aragón se los llama con más que excesiva frecuencia «perros catalanes»..... Pero el reproche parecía un poco injustificado. ha http://quedecosas-mg17.. Por ello gran número de familias se encuentran en la más absoluta miseria. Los huelguistas zaragozanos carecen de reservas. ya te lo puedes figurar..

ni a César ni a Pilar. De modo que aquí están las cuentas y a otra cosa.com/ 167 . Imposible trabajar y cuidar de la revolución. Siempre le decían: «Deberías contenerte un poco. Ignacio. De orejas tan grandes como las de César y píes enormes. Y lo mismo podía decirse de mosén Alberto. El señor Corbera era un vejete de mal genio que por menos de un real soltaba los peores insultos. La válvula de escape sentimental de otro personaje. en tres meses has faltado al trabajo cuarenta y dos días.. A quien sinceramente quería mosén Alberto era a sus dos sirvientas. Quería a su patrono. de otro modo en pocos años agotarás las posibilidades de rectificación que da la vida». A menudo la llevaba de paseo hacia el paso a nivel. Y sus comentarios al ver las fotografías de la luna resbalando por la catedral. Antes se pasaba semanas enteras sin ir a la barbería: ahora era puntual. salían de la garita y agitaban sonriendo la banderita roja. trabajo. La hija del guardabarrera en el paso a nivel del tren que iba a Barcelona. Los cuales. no lo podía remediar. ni a Ignacio. El otro ser por el que los maestros sentían afecto era uno de sus alumnos. Le hacía gracia ver los pelos del señor Corbera saliéndole como lanzas del fondo de las orejas. Entre unas cosas y otras. sonriendo por dentro. el sacerdote no vivía hasta que todo había pasado. había elegido la barbería de Víctor. el mayor y más desgarbado de la clase. Al parecer dijo: «Parecéis monaguillos y no obreros revolucionarios». se querían mutuamente. el señor Corbera le echó un sermón en que las palabras cretino y salvaje fueron las más suaves. fogoso. tímida. Por fin había encontrado novia. El Responsable tenía también una debilidad: el dueño de la fábrica de alpargatas en que trabajaba. lo cual era lógico. Un muchacho del barrio. Desde que tenía novia. Ni siquiera sintió rencor hacia él cuando dijo: —Bueno.. En primer lugar. como los campanarios y como la esposa y la hija del comandante Martínez de Soria. El Responsable lo tomó sin rechistar. desamparado de la familia. siempre dispuesto a cruzar el primero la pasarela del río. al que llamaban Santi. que no vería ni a Matías Alvear. Después de aprobar. ¡La imprenta del Hospicio! ¡La imprenta del Hospicio! El Responsable aguantó. a hincar la azada más hondo que nadie. Pero los maestros procuraban enderezar su http://quedecosas-mg17. El Responsable los soportaba con un estoicismo que dejaba perplejos a los demás obreros. que era evidente que le contemplaba como a un dios. Con escalofriantes detalles de crueldad para con los animales.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella venido mi hermana del pueblo y me ha pedido. En cuanto a David y Olga. Le querían de veras. al verlos llegar por la carretera. El día en que el Responsable salió del calabozo y se presentó al. tenían varios seres en quienes verter su capacidad de ternura. ¡Que te diviertas! —Y le entregó un sobre.blogspot. Continuaban inseparables. pero si una de ellas tenía que permanecer en cama por enfermedad. Cosme Vila llevaba el pelo mejor cortado. mira. había dejado de hacer alpargatas. un buen día. A pesar de que pertenecía a Liga Catalana. Toda la familia de la criada le consideraba un santo. Y según La Torre de Babel. su hambre de verdad y su vigor emocional habían ganado por entero el corazón de los dos maestros. De temperamento violentísimo. Otro tanto podía decirse del Responsable.. Pensó que también su padre. Los altibajos del muchacho. y a través de ella todo el pueblo. Luego. era su novia. habían levantado en vilo la célula comunista. el señor Corbera. para que no se volvieran locas de contento. y en la que se habló principalmente de Carmen Elgazu. le invitaron a una solemne merienda en la que hubo hasta discursos. He hablado con el Inspector de Trabajo y me ha dicho que tengo derecho a despedirte.. Los anchos hombros de Cosme Vila la sepultaban cuando éste la tomaba del brazo. Cosme Vila. del miedo que ésta sentía cuando le aseguraba que en el cielo le bastaría la contemplación de Dios. ¿Qué importaba? Aquello encajaba con sus planes. donde trabajaban los padres de la chica. Una mujer guapilla.» «La Voz de Alerta» cogía el teléfono o echaba mano a la cartera. Lo disimulaba un tanto.

de subordinar la solidez de la economía y la seguridad de la región a las exigencias de los partidos políticos.. y habiéndose puesto este tema sobre el tapete. algunos solistas del Orfeón u otros camaradas se dirigían inmediatamente al vivero y señalando una por una las ranas que con más brío se chapuzaban en el agua. y sin la resistencia que oponían las virtudes de cada cual la cosa iría de mal en peor. Y quedaba claro que lo que más había molestado y dividido a la gente era lo de la Ley de Contratos de Cultivo y la noticia de la acción de Falange Española en Valladolid. despechados por haber perdido las elecciones.. Don Santiago Estrada decía: «Antes de irnos a Mallorca.. La palabra «fascista» se había incorporado al léxico corriente de las tertulias. Los propios David y Olga. Suerte también que el sentimiento de familia estaba muy arraigado en muchas casas.. con lo que suponía de vacaciones y de Oxígeno. de su estado y evolución. El subdirector tenía listas.. uno de los muchachos aseguró que los obreros españoles «no permitirían de ningún modo que el fascismo arraigase en España». que en una visita que hicieron a David y Olga. de otro una necesidad de apurar los días antes de que esta tregua llegara. eran de otra índole. empedernidos lectores de este periódico. También en las conversaciones se notaba cierta prisa para pasar revista a los acontecimientos. Porque el clima de nerviosismo se iba apoderando de todos.. con unos ojos de ternura que emocionaban a los demás comensales.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella carácter.com/ 168 .Y ésta. En cambio. Cosme Vila decía en la barbería: «Antes de salir de vacaciones. periódico en mano. deberíamos organizar un desfile de nuestras juventudes en la Dehesa». y que daba miedo quebrar aquellos lazos que habían costado tantos años y que habían procurado goces tan simples y duraderos. «que ya los diputados socialistas habían advertido en el http://quedecosas-mg17. Acusaban al gobierno de la Generalidad de insensatez. extender los carnets. Y dado que el muchacho «asesinado» —el comandante Martínez de Soria continuaba desmintiendo la noticia— era un voceador de Claridad. que en cierto modo se consideraban agricultores por el cultivo de la huerta con los alumnos. No obstante. Los campesinos. de consolidar posiciones. deberíamos legalizar la constitución del Partido Comunista local. la noticia había afectado particularmente a los tres compañeros de curso de Ignacio. la indignación producida por lo ocurrido en Valladolid sepultaba aquellos balbuceos de protesta derechista. ahora el más destacado redactor de El Demócrata. día por día. Y cuando llegaban allí con los dirigentes de la Peña Ciclista. Estaban al corriente. ponía en los corazones. La inminencia del verano. La pasión de los Costa.» Y minutos después mordían en las ancas y patas de los animalitos. de repente se inscribían y se presentaban en la Armería Casabó por una escopeta de dos cañones. retiraban la licencia a unos cazadores y a otros no. En un merendero situado junto al puente largo del Ter había un vivero de ranas. Habían mandado telegramas de felicitación a Madrid. fijar una cuota». Y aseguraba que se había retirado la licencia a personas como don Pedro Oriol. aseguraban que la propuesta de la Generalidad era un alto ejemplo de sentido progresista. De forma que cazadores de tradición se veían privados de ella. serían capaces de repartir la tierra a los limpiabotas». Aseguraban que las Comisarías.blogspot. Don Jorge le decía a su heredero: «Para ganar adeptos. Los propietarios del Instituto Agrícola de San Isidro denunciaban otro hecho: lo que ocurría con las licencias de armas a los cazadores. Los Costa cuidaban de este vivero con mucho mayor cariño. los propietarios la consideraban pura demagogia. Hasta tal punto. Y añadió. decían al patrón: «Ésta. incluida la de Gerona. en tanto que gran número de personas que jamás habían pensado en matar un pájaro. rabassaires. aún que de sus obreros. Eran las ranas. continuaban desesperados por la denegación de esta Ley. Era gran fortuna para la ciudad que la gente tuviera tales detalles. de un lado una predisposición a conceder una tregua al adversario. y que se habían concedido a otras como el tipógrafo Antonio Casal. era hombre ordenado.

aunque a su entender la cosa era más seria de lo que a simple vista podía parecer. Menos mal que al salir de la escuela vio los campos verdes. tranquilo. http://quedecosas-mg17. que atacarían los puntos débiles de cada país. Ignacio no recordaba haberle visto tan serio jamás. de grandes realizaciones y fundamentalmente anticapitalista. Ignacio se quedó muy preocupado después de aquella conversación. Olga añadió que la doctrina era peligrosa porque disimulaba su despotismo bajo un programa social amplio. no un sombrero que se pudiera tirar. En Cataluña. que no por ser moderna perdía un ápice de su terrible significado. David. Lo mismo daba decir que se vigilaría la Geometría o la concepción materialista de la Historia. se puso serio. Menos mal que al llegar a su casa se encontró con que César había mandado un telegrama diciendo: «Llego mañana». era lo contrario de los derechos del hombre. porque Cataluña vive mucho más abierta a las grandes corrientes democráticas. desde luego. e implicaba un retorno a un tipo de esclavitud. Lo máximo que podía hacerse era vigilar a los militantes de esta doctrina. vio la cumbre de Montilivi. lo cual podía encandilar a un sector de buena fe. Sin embargo. el fascismo era toda una doctrina.com/ 169 . junto con el auge de Hitler en Alemania. constituían dos sutiles amenazas. Quisiérase o no. no tendrán nada que hacer. lo cual. desde la que se divisaba el valle de la Crehueta. oyéndole. Por ejemplo. El maestro contestó a su alumno que era una gran estupidez decir que se vigilaría al fascismo. era preciso reconocer que en Italia el Partido hacía progresos y que Mussolini era muy hábil. —Ya es significativo —concluyó— que en España el movimiento haya nacido en Castilla.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Parlamento que lo vigilarían con atención especial».blogspot.

éste tocó el timbre. o no hacían. que ya ves que no hay manera. supuso que el Director le felicitaría por lo del bachillerato. el botones avisó a Ignacio. verlos dudar y caerse por fin al suelo. de Julio García. ¿Por qué no hicieron. Había recibido felicitaciones de todo el mundo. Todo ocurrió con sencillez abrumadora. Pero la vida era así. blandiendo la pluma estilográfica que había mandado la abuela. abogado. Luego estas monedas iban regresando lentamente al Arús. masticando gomillas. como él? Todos habían soñado en hacerlo. Debía de ser alguien que quería sangre de un bachiller. Millones habían pasado por sus manos. ocho días antes de los exámenes. Suponía que en el Banco le recibirían también triunfalmente. ventanillas grasientas. La Torre de Babel elevó el clima gritando: «¡Nada. Acertó sólo a medias. de los vecinos.blogspot. de don Emilio Santos y del propio mosén Alberto. El Director ponía cara de desear que la gente necesitara sangre en horas que no fueran de trabajo. Aquella mañana. Ignacio se presentó. Padrosa y los demás lo sabían y sabían que ellos. Cuando el cajero ya no podía más. levantándose de vez en cuando para estirar las piernas. Una ola de deseo de ser útil le inundó el corazón. Apenas si lo sabía él. A esto podía oponer un argumento. Los cobradores se quejaban de que los sacos pesaban demasiado. pero le dijo: —¿Quieres que avise a tu casa? —¡No. Tan segura estaba la madre de Carmen Elgazu de que Ignacio aprobaría. Se iba repitiendo: «Sí. el cajero. para no ofender a Padrosa.» Y lo fue. Era hermoso ver volar los papeles. Las arterias de la vida. Y ¡qué monótono aquel trabajo! Los cobradores salían a primera hora a reclamar dinero a los comerciantes de la ciudad. Aquello le hizo daño. Todos los sábados llenaban unos sacos de monedas de plata y los transportaban a hombros al Banco de España.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XIX Ignacio había entrado en el Banco triunfalmente. pero luego pensó que era natural. El cajero comentó: —Te veo defendiendo nuestras bases. Todo ello ocurría cuatro días antes de recibir el telegrama de César. Cosme Vila. ¿Qué significaba para él ser bachiller? Que al cabo de cuatro años sería abogado. nada! Dentro de cuatro años. Ignacio había entrado eufórico en el Banco porque ya era bachiller. las arterias de la vida llegaban a Ignacio coloreadas de júbilo.. veo una placa en la Rambla: «Ignacio Alvear. Le felicitaron sinceramente el subdirector. al de Cupones. Llevaban una gorra azul con las iniciales del Banco Arús. por el contrario. tal vez llegue a ser útil. En el Banco funcionaban dos ventiladores que traían a intervalos soplos de aire fresco. no! No diga nada. La Torre de Babel. consultas de 3 a 7». Tal vez estuviera llamado a hacer algo importante. Sin esperar a terminar la carrera. Ignacio no dijo nada. cobrando cuarenta duros.com/ 170 . inscripción que efectuó a raíz de su visita al Manicomio en compañía de La Torre de Babel. el de Cupones... pero no había presupuesto para alquilar un taxi. continuarían hundidos en aquellos sillones. y el Director le dijo: —Chico. http://quedecosas-mg17. y quedaba sepultado bajo las monedas de plata. en cambio en otros empleados —Padrosa. ¡Dar sangre! ¡Qué curioso! Habían esperado aquel día.. de las chicas de la Academia Cervantes. volvían a llevarlas al Banco de España. Aquello le emocionó. te llaman del Hospital. Se habían dejado vencer por la rutina. al de Impagados. Regresaban fatigados. Una llamada telefónica al Director. ¡Qué destartalado era el Banco! Paredes negruzcas. probablemente. Lo fue gracias a su inscripción como donador de sangre en el Hospital Provincial. el de Impagados— vio un punto de recelo. De todos modos. pues lo cierto era que la mayoría le querían mucho. No sabía que te dedicaras a esas obras. a través de mil manos distintas. como siempre le ocurrían las grandes cosas. El verano había llegado.

mamá. La gente que he afeitado. consultas de 3 a 7». más reposado en sus movimientos. Carmen Elgazu le preguntó: —¿Qué tienes. Matías dijo: —Una indigestión de bachiller. Ojos profundos. que contar.. Tendido en una cama. en el río. dulce. La Torre de Babel le animó. Se hablaba por años. solo e independiente. o por su vecino.. Iba pensando: «Sangre de primera calidad. el día iba cayendo. largo rato. —¿La navaja. Ya a nadie se le ocurriría llamarle pájaro. le ayudaron. Tenía mejor aspecto. lo fue. por Dimas. Las miró y le pareció que volvía a hallarse en la procesión. De repente cortaron la comunicación entre su cuerpo y el de Dimas. no mejoraban las instalaciones del Hospital?» Su cama crujía. que su fuerza disminuía. Entonces él contestó. César en persona.. de lo heredado de Carmen Elgazu. más que Matías. todo el verano. parecía más fuerte.. que su presencia física. era más real que la de ahora. ¡Hijo! Tuvo que contar. Oía murmullos a su lado. Pusieron sus venas en comunicación. —¡Ya vuelvo a estar aquí! Gerona. Se lavó las manos.. Y las sienes y el bigote de Matías Alvear. Ahora.. ¿Era César. Y los ojos de Carmen Elgazu. En el plato de crema se encendieron seis velas.blogspot. este año no.» Y rezaba. Era eso. Era el lento fluir de lo que a él le sobraba. Ignacio sentía vértigo... Llegó un momento en que casi estaban a oscuras en el comedor y no se habían dado cuenta. Él no se movía en absoluto y.» Luego llegó el telegrama de César. Todo con sencillez. a partir de aquel momento.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella No habló con nadie. Y ya tengo cuatro cursos. La familia se sentía completa con él. por encima de la mesa. La familia le rodeó. los seis cursos de Bachillerato. Y al día siguiente del telegrama. el hermano? Alto. más alegres que antes. si era masón y la masonería era una institución benéfica. ¿Por qué. hazle un plato de crema. y las manos de ésta asiendo de vez en cuando las de César. Yo también he tenido buenas notas. El subdirector le había dicho: «Sí. Y sus ojos. Le pareció que su padre. el hijo. abogado. increíblemente alto. como si un enjambre de monjas hablara de él. —¿Qué tal el viaje? ¿En un camión de alfalfa? —No. nada.. Sintió que perdía peso. ¡Válgame Dios! El doctor Rosselló. hijo mío? ¿Te sientes mal? —Nada. —Luego añadió—: Y pon un poco para mí. Le pareció que oía campanas y que llevaba capucha. Se miró al espejo. del vecino pueblo de Salten otra cama contigua... de Matías Alvear. de su salud de hierro. ¡Cuánto tiempo sin verle! Su presencia espiritual. Verás que es una sensación.. No sabía si rezaba por él. Ignacio Alvear. al servirle. que a todos les había desconcertado. sólo con La Torre de Babel mientras se cambiaba el chaleco.? ¡Uy! Un éxito. crujía.com/ 171 . También había obtenido buenas notas.. El subdirector repetía siempre: «Lo que quieren es que todo funcione mal para desprestigiar al Gobierno». Al llegar a su casa. diciéndole en voz baja: —No tengas miedo. flotando durante todo el invierno por el piso. Se habló. a pesar de ello. Pensó: «Yo. con un hombre cadavérico —un tal Dimas. mientras afuera. La montura de plata de los lentes de César iluminaba la estancia. como siempre. Pilar intervino: —Mamá. Presidió la mesa. —¿Y qué talla navaja?.. es un masón de marca mayor». http://quedecosas-mg17. con aquel hombre? ¿Quién era? Los asistía el doctor Rosselló. ¡Santo Dios! No parecía el mismo. Volvía a ser él. En efecto.. con naturalidad: —«Neumáticos Michelin. Sentía vértigo. le miraba y levantaba el índice de la mano izquierda. ¿Qué tendría él de común. Se levantó. más que Ignacio..

partidario de la Ley de Contratos de Cultivo de la Generalidad. Pero no lo sabía seguro. chico. era capaz de disimular hasta tal extremo.. César abrió la puerta de la alcoba de sus padres. no. «¡Pero si estás hecha una mujer!» —Fue en San Feliu. acudiendo en su ayuda.. que desde la discusión con Ignacio había espaciado las visitas a la familia. No sabía por qué. —¡Jesús! —exclamó Pilar. Entró en el cuarto de Pilar.. gracias a aquellos baños. «Rey de Reyes». a Vladivostok. y con él la tregua. porque el verano estaba ahí. El cambio de Pilar le impresionó mucho. —Sí. César los miraba a todos. Su silla.com/ 172 . Carmen Elgazu la interrumpía: «Bien. César recorrió el piso. Pilar le dijo: —Ya sé dónde te la pondrás cuando lleves sotana. Y le tiró de las orejas a César diciéndole: «Bien. Como mosén Alberto. En Telégrafos había dicho: «Tengo al obispo aquí». te estás elevando. sin entrar. —Y se señaló el centro del pecho. Sin embargo. —Nada. admirador de los artículos de Casal en El Demócrata.? Ya me he despedido de las monjas.? Pero en cambio alteró el ritmo de la casa. volvió. ¡Con algo reclinado en la almohada! Una pluma estilográfica. ¿Qué. que César no es sordo». —Y esa revista. La llegada de César no alteró el ritmo de la ciudad. Pero no grites tanto. un poco más pálido. —Un día iremos todos a oír eso —intervino Matías. dejad los baños! —cortó Carmen Elgazu. que le invitaba a oírlos.. Pilar. experto en suicidios y hombre convencido de que el fascismo era uno de los mayores peligros de la era moderna. Pilar le decía: «¿Sabes. En cambio. El mes próximo empiezo el corte». César ya volvía a formar parte de él. chico! Has crecido. César quedó asombrado. al río. podrás ir a todas partes. Pilar... qué tal las pelotas de tenis? —Le dijo que había comprado varios discos de música religiosa. —¡Caramba.. Quería saber si llevaba cilicio. César le preguntó: —¿Podré ir al cementerio? Mosén Alberto le contestó: —Mientras no exageres. —¡Anda. sujeta con el clip.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —No me irás a decir que has afeitado a las monjas —dijo Matías. al río. Los reconocía con mayor precisión.. Me la dio Nuri.. le decía a Ramón. Julio también subió al piso a saludarle.. A Ignacio. César no había expresado dolor ninguno. Ahora ya le reconocía de nuevo. A sus padres los encontraba un poco envejecidos. Luego entró en su habitación. al pasar le había puesto como por casualidad la mano en la cintura. en ese año estaba más presente. Julio. entre botón y botón de vestido—.blogspot. ¿qué es?. Matías no decía de alguien o de algo «que lo tenía aquí» hasta que lo sentía moverse en el centro exacto de su pecho.. con dos anaqueles preparados para su ropa interior. Ahí.. Julio. idéntica a la de Ignacio. en la de Ignacio.. Presentía grandes caminatas. a pescar como en el verano anterior. sentía en presencia de César algo» especial. junto con César. El armario. Sí. La gente se dispersaba en playas y montañas. —¿De cine?. Le consideraba demasiado humilde... en el Neutral. Su cama intacta. riendo—.. Es de cine. —Sí. pero suponía que sólo era registrada en discos la música profana. —¿Ahí fue donde pusiste el belén?. Era el mismo. Entendía que http://quedecosas-mg17. Mosén Alberto. Matías se sentía feliz. Encontrarás novedades en el Museo». Que volveríais a hablarme de las calabazas. Varias veces. el camarero: —¿Y tú dónde te vas? ¿A Estambul. Miró afuera.

Los internos de pago habían acabado por rendirse a su sencillez. Había dado un gran salto. probablemente César habría desplegado ante él. Por cierto que la monja jugaba a las damas como nadie. ni empezaría a sonar la palabra «revolución». Se convencía cada vez más de que. Tuvo que vencer muchas repugnancias: los tumores daban náuseas. y excepto el pelirrojo. Rezaba y procedía a su cotidiano examen de conciencia. Más grande si cabe. dejando morir de sed al ganado en las cuadras. de parecerse todo el mundo a César. De repente. la sangre le mareaba y cuando alguien tosía de cierta manera le parecía que le iba a contagiar todos los microbios. pero exacto. sin haber llegado aún a los cursos de Filosofía. Resultó que un buen día —en noviembre creía que fue— las Hermanas le reclamaron para que las ayudara en la enfermería. Varios enfermos habían levantado la cabeza y le habían llamado «monstruo». Dieciocho. que empezarían con el quinto de la carrera. y algunos cínicos por costumbre. lo importante en César continuaba siendo no su cerebro.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la Religión creaba este tipo de ser. ni el campo entero andaluz se declararía en huelga. Probablemente Julio se hubiera llevado una sorpresa si le hubiera hablado del libre albedrío o de la legitimidad de la confesión. Y se decía que debía establecer su plan de acción para el verano. Aprendió a jugar a las damas para entretenerles. César hablaba lentamente. Mucho café. El cumpleaños de Pilar —quince. Poco a poco les fue contando su vida en aquel invierno.. jugando una partida de pelota a mano. que era más hombre. comiéndose un pastel magnífico que le preparó la directora de la «enfermería.com/ 173 . http://quedecosas-mg17. Bastante. —Sí. Carmen Elgazu le escuchaba viendo en cada una de sus palabras la gracia de Dios. fuertes. conversaciones oídas y alguna lectura. Empezaba a tener una visión precisa de la configuración del Universo y se había formado un cuadro sinóptico embrionario. Torció no sabía cuántas agujas. Perdió —21-18—. dejando pudrirse tos frutos al sol. en los planos físico y humano. parecía estar en condiciones de defenderse discretamente. que continuaba destrozando la almohada cada noche. Y si Cosme Vila le hubiera preguntado: «Bueno. de la historia de los cinco continentes. arrancó muchos ayes que hubieran podido ser evitados. por reflexión. Respecto al pensamiento. Pero el ejemplo de las monjas lo estimuló. con buenos puños y conociendo la técnica del jiu-jitsu. Hasta aquel curso tenía ideas muy vagas sobre las cosas. De todos modos. se hubiera dicho que el profesor de latín le había iluminado el cerebro.» Ignacio notaba que su hermano había cambiado. De Apologética andaba preparado. Todo lo que contaba era importante para la familia. Un detalle en contra suya: jamás aprendería a poner inyecciones. Le daban ganas de sentarse encima de su rapada cabeza y de dar varias vueltas sobre sí mismo. y de repente se retiraba a su cuarto a rezar.. «Dele café a su hijo —le decía a Carmen Elgazu—. Era cierto. y un poco al ajedrez.blogspot. Etcétera. con sorprendente facilidad. hablando del incremento del atletismo: «Vas a ver dentro de unos años. Un grupo de esos obreros morenos. todas le trataban con afecto. ¿cómo es posible que los ángeles se rebelaran si eran espíritus puros?». ¿no era eso?— lo celebró también. la lengua del Espíritu Santo. ¿Qué podrán en contra esos pálidos muchachos de la Congregación Mariana o los de Acción Católica?» En presencia de César se reía. Un día le había dicho a Ignacio. sino su corazón. En el Collell se había convertido en una institución. una teoría verosímil y ceñidamente ortodoxa. Las orejas de éste y sus movimientos de asombro le hacían tanta gracia como al Responsable los pelos como lanzas del señor Corbera. los años de Ignacio. Aquel año hubo muchos enfermos. Dos días por semana tuvo que ir. no ocurriría todo lo que estaba ocurriendo. El día del cumpleaños de Ignacio lo había celebrado con otro de los criados. —¿Es que has estudiado mucho? —le preguntó. previamente derrotado. no se celebrarían en Barcelona aquellas terribles manifestaciones de protesta.

¿Cómo no confiar en la plegaría? Era infalible. mucho cuidado con los ojos.. del mismísimo Cristo en la Cruz?» ¡Cuántas veces había pensado en ello! Sentíase incapaz de crear el original. http://quedecosas-mg17. y en otra lo nefasta que resultaba para él la influencia de David y Olga. pero sí a algo rigurosamente meditado. ¡Exacto! Esto era importante. siempre gran conocedor de las almas. Esto último era lo principal. secreto. Se había informado. a la calle de la Barca.. Ahí estaba Julio como ejemplo vivo. de mártires. que. pues destruir una teoría es siempre más fácil que construirla. agrupar de nuevo a los niños en aquel vestíbulo fresco. Además de que con Ignacio llevaría las de perder. Carmen Elgazu. ¡Atención a la Hagiografía y a la Liturgia! Se pueden interpretar simbólicamente la verdad.. Entrañable proyecto. Fácil todo eso. ¿qué cosa podía existir más hermosa que crear con las propias manos imágenes religiosas. cada caso es arte mayor! ¡Cuidado con aquellas imágenes del Niño Jesús tierno.. que no obedecía a impulso temperamental.. Pensaba en los consejos de su profesor de latín. al lado de modelos decorosos.. y proponer una reforma total. Hablar hablaría poco. a esperar algún turista inglés con pantalón corto. sobre todo cuando hay que erigirla en símbolo. Y luego. en Olot. Dar con las catacumbas. Era preciso sanear su corazón. cuidado. de ojos azules abiertos de par en par y una piernecita al aire! Mosén Alberto le ayudaría para que le admitieran en un taller de Gerona. La mayor parte de las imágenes que circulaban por el mercado eran indignas de lo que representaban.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Válgame Dios! Algunos de los proyectos que tenía eran fáciles de llevar a cabo: volver al cementerio. Él pensaba entrar en uno de los dos pequeños talleres existentes en Gerona. lanzaban series sin ningún respeto. rezaría.com/ 174 . En primer lugar. 16—. Su madre le había contado en una carta la tremenda escena que tuvo con mosén Alberto. de la propia Virgen.. en la que Ignacio dijo cosas tan graves. regordete. Y a Pilar.. En la provincia había grandes fábricas. Luego. «maestros que en vez de decir Dios decían no sé qué substancia cósmica o fuerza. ¡Pero. una substancia que ellos consideraban muy grande. pero que ella.blogspot. Ya casi se arrepentía de haber hablado tanto en el comedor. el proyecto íntimo. Los actos. Fácil ir al Museo. Ya vería. Pero llevar a cabo otro de sus proyectos. las sandalias de tal otro.. César se decía: «Aparte de consagrar. No bastaba con que Ignacio guardase su compostura y hubiera aprobado el último de Bachillerato. Había que cuidar de la familia. ¡Y pintar las copias luego. pero no de trabajar en su ejecución. Pero era preciso salvar a Ignacio. Porque aquella revista de cine. consideraba muy pequeña». Volver a Ignacio al buen camino. Luego. de ladrillos sojos —4 x 4.. de santos. daría ejemplo. la túnica de tal color. era lo básico.. durante las vacaciones.. por ejemplo.. no sabía. sobre el que todavía no se había confiado con nadie: aprender el oficio de imaginero. oro en la corona! Tenía ideas muy personales a este respecto.. porque ya rompió el hielo el año anterior.

. Son así. —Así. entre pinos. Ignacio habló de su proyecto con César. tunante! ¿Estás seguro de que no has pensado nunca en eso?» Luego se arrepintió de esta insolencia. algo de la autonomía.blogspot. a veces innecesarias.. —¿Y por qué la independencia? —Mira. —Sí. Muy importante teniendo en cuenta que la incorporación de César desequilibraba todos los veranos la economía familiar. eso decían en el Collell. Una especie de hotel deshabitado.» Ignacio se echó a reír.. Le habían propuesto a Ignacio: «¿Por qué no te vienes con nosotros? Si tus vacaciones coincidieran. Escucha.? Yo. te das cuenta de lo que puede significar? —Pues. Sonrió y se tocó las gafas. y en la tolerancia de Cristo Jesús. entraría en el presupuesto colectivo. se sentía poseído de una gran responsabilidad y medía mucho sus palabras.. —¿Sabes lo de Andalucía. Entonces César miraba a Ignacio con fijeza. sí! Quieren la independencia completa antes de fin de año.» Aquello tenía una ventaja: le saldría muy barato. ¿no? —Sí. Porque. no sabía. —¡No digas eso.. que Raimundo el barbero se desmayará! Luego Ignacio continuaba: —¿Y lo de Cataluña.com/ 175 . con dieciocho alumnos. —Y tomaba la Biblia de la mesilla de noche.. Incluso en las ganaderías de reses bravas se hace huelga. en estos casos. y como quien hace un descubrimiento decía: —Todo esto es lógico. —Pues.. El día en que Ignacio le comunicó que buscaba novia..no.. César. Finalmente la abría en las Lamentaciones de Jeremías o en el Apocalipsis de San Juan—. cuyo Ayuntamiento les había cedido generosamente un edificio situado en un promontorio al oeste de la bahía. si dura mucho no habrá ni siquiera corridas de toros. pues.. En realidad. y en el reino de los cielos. hojeándola con familiaridad. César movía la cabeza. ¿no te parece? Mira.. —¡Sí. Se están pudriendo hasta las azadas. «¡Ah. Le tiró de la oreja. de repente. Su pensamiento volaba. liberado de la preocupación del Bachillerato. Vas a ver. César... César se aturdió. «En eso. a él le resultaba más cómodo rezar y dar ejemplo. al ver a su hermano tan servicial y atento.? —Concretamente eso. estaba en la isla llamada Patmos por causa de la http://quedecosas-mg17. —Ya sabes que hay gran agitación. fíjate: «Yo. César parpadeaba. la huelga. y entonces le hacía confidencias de todas clases. ya llevan varias semanas.. Le decía que en Asturias y Madrid las organizaciones obreras repartían armas a todos sus afiliados. vuestro hermano y compañero en la tribulación. ¿Qué diferencia había en que las contribuciones fueran de un lugar o de otro? A veces a Ignacio le entraba un sentimiento de superioridad y se complacía anonadándole con datos y asustándole. junto a la Torre del Salvamento de Náufragos.. le entraba una ráfaga de cariño por él.. para ver hasta qué punto llegaba su incapacidad de adaptación en este terreno. Juan. se sentía libre y fuerte. Los maestros iban a partir de un momento a otro.. mira aquí. con David y Olga... a San Feliu de Guíxols. Otras veces le hablaba de los acontecimientos políticos y sociales. Se habla de revolución.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XX Ignacio. Verás cuando la gente regrese de las vacaciones. chicos y chicas. También él acariciaba un proyecto: pasar las vacaciones en el mar. Ahora piden el traspaso de las contribuciones territoriales a la Generalidad y que la policía sea de la Generalidad.. a la estrella del belén que pendía de los barrotes de la cama. ¿sabes.

y oí detrás de mí una gran voz. Y.. ilustrado. El notario Noguer se fue a Camallera.. y que Julio había intervenido de algún modo en su realización. Gran acontecimiento. Julio tampoco quería llevarla a ningún sitio. Que venga a verme alguna vez. Dígale que me aburro. escríbelo en un libro. por el contrario. don Santiago Estrada a Mallorca con la familia. los Pirineos a la izquierda. La muchacha quería armar una revolución en casa. trampolín y duchas.» David. Doña Amparo Campo. Don Jorge.? No le veo casi nunca. Y a la iglesia de Sardis: "Sé vigilante.. recibirá la corona de !a vida. porque yo no encuentro tus obras cabales en la presencia de Dios". se llevó un berrinche.. todo el verano? ¿Salir con la tortuga? Encontró a Carmen Elgazu en la pescadería y le dijo: —¿Qué hace Ignacio. que Dios ha prometido a los que le aman. en el llamado Campo de Marte. podrían hacerlo: el 30 de julio se inauguraría la Piscina Municipal. porque después que fuere probado. Mosén Alberto aceptó la invitación del notario Noguer y esposa y se fue también a Camallera.. esposa. a comprar hierro. en el que quedara muy claro el ejemplo dado para explicar la Trinidad: «Así como un árbol que tiene tres ramas. pero Ignacio le paró los pies. Los Costa cerraron sus establecimientos industriales.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella palabra de Dios. —¿Qué haré. sin embargo. con el pretexto de los granos y demás. al saber que el policía se hallaba http://quedecosas-mg17. fecha en que comenzaría las dos semanas de vacaciones que le correspondían. Y todo el barrio de la Barca en pleno. César entonces abría en las páginas de los Salmos o en la Carta Católica de Santiago el Menor: «Bienaventurado aquel hombre que sufre la tentación. que decía: "Lo que ves.. porque Ignacio se iba quince días al mar y ella no. o tribulación. «La Voz de Alerta» a Puigcerdá. hijos y criadas se instalaron en una propiedad a los pies de Nuestra Señora del Mont. pusieron autocares a la disposición de sus obreros y ellos se fueron al Norte. junto al ciprés del jardín. en el edificio entre pinos. Matías Alvear. «¿De qué te quejas? El año pasado estuviste tú. y remítelo a las siete iglesias de Asia. En el Banco se sabía que los Costa eran accionistas de la Piscina. Un día de domingo fui arrebatado en espíritu. en San Feliu de Guíxols. pues. Pilar. al fondo el mar.. ¿Por qué aquel lenguaje? Caballos bermejos. Había gente que consideraba aquello una profanación y la pérdida definitiva del silencio en la Dehesa. escribir un nuevo catecismo. ¡dispondrían de pista de baile. y así se le dio una grande espada. que en la playa hubiera podido exhibir la redondez de sus brazos..» Otra de las personas que se quejaban era doña Amparo Campo. Carmen Elgazu. los enfermos del Hospital. Porque la piscina. También por este motivo Pilar empleaba la palabra revolución. Julio le dijo: «No puedo abandonar Jefatura.. situada al norte.blogspot. Olga y sus alumnos se marcharon el 20 de julio. además de agua corriente. los centros deportivos de la localidad lo consideraban un gran adelanto.. sin recursos para viajar. y del testimonio que daba de Jesús. Díles que se verán en gran aflicción si no hicieran penitencia de sus obras". los chicos del Hospicio. espadas. pues. con altavoz! El Tradicionalista preveía un alud de escenas indecorosas. donde junto con unos amigos quería fundar un club de golf. desde la que se divisaba la inmensa llanura del Ampurdán. cómo salía otro caballo bermejo. el primero de agosto.» Ignacio se reuniría con David y Olga en San Feliu de Guíxols. César.com/ 176 .» Ignacio se sentía algo molesto. Vi. como de trompeta. los locos de Salí. En Gerona quedaría poca gente: Carmen Elgazu. Destituirán al Comisario de un momento a otro y he de permanecer aquí». Un mes en la playa. se le concedió el poder de desterrar la paz de la tierra y de hacer que los hombres se matasen unos a otros. doña Amparo Campo y todos los que se quedaran en Gerona y quisieran exhibir sus brazos. y al que lo montaba. donde pensaba.

Los propios alumnos cuidaban de todo. Los halló a todos muy bien instalados. en el edificio cedido por el Ayuntamiento a David y Olga. ya para siempre. pero sin dejar de mirar la mancha que el montoncito de su ropa hacía en la arena de la playa. de trabajo. aquel faro que giraba silenciosamente. Un miedo inexplicable le invadió. los maestros arriba. advirtió hasta qué punto era total su soledad. con el Banco. «Sus líneas recuerdan perfectamente los símbolos geométricos de la masonería. con una terraza que dominaba la bahía entera. a Ignacio todo esto le tenía sin cuidado. Si pudiera. hijo. como un calambre. Luego marchó con lentitud a la Colonia. Para servir la mesa. Por la mañana la comitiva. sino porque. Por su parte el subdirector la llamaba la piscina masónica. El orden interno de la Colonia —la colectividad había adoptado este nombre—. las niñas reclamaron la exclusiva. su única seguridad. un ritmo jubiloso en la sangre. Y apenas llegado a él. las niñas en la otra. y el cielo que se extendía de punta a punta sobre su cabeza. Matías. isla humana. No sólo porque sus autores eran los arquitectos Ribas y Massana. de repente. a lo lejos. se dirigió a tierra. reclinado en la barandilla. sin dejar lugar a dudas. bajar al pueblo a comprar. pensamiento. niños y niñas. con Gerona. aquella quietud. Lo primero que hizo Ignacio fue esperar a que llegara la noche para irse solo al rompeolas y contemplar el mar. en la estación. de dinero. Todo por turno riguroso: ayudar a la cocinera. y escucharlo hasta que su corazón se sintiera satisfecho. después de despedirse de todos y de oír mil consejos de Carmen Elgazu. le dio una pequeña suma de dinero diciéndole: «Tú mismo. de conciencia. aquel rompeolas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella vinculado a aquel asunto comentó: «Claro. junto a la torre del Salvamento de Náufragos. Y allá quedó al paso de las horas. bajaban a la playa. Un baño a medianoche es incomparable. El hotel era blanco. descendió a la playa y se echó al agua. La primera sensación al subir a la superficie y hallarse solo fue la de vivir un momento absoluto. le pareció tan hermosa el agua que le rodeaba por todas partes. sobre todo hoy que hay luna. era perfecto. El uno de agosto tomó el tren pequeño. Su vida iba a ser. de quienes aseguraba que formaban parte de la Logia de Gerona. Los niños en un ala del edificio. cuya bahía. Esta mancha era el único cordón que le enlazaba con el mundo. deslizándose sin hacer ruido. Siguió este último consejo. limpieza. Una de estas luces titilaba al viento junto a la Torre del Salvamento de Náufragos. que las sombras de las barcas ancladas a su alrededor cobraban vida. devuelve lo que puedas». Con la espuma que le llegaba se mojó la frente y las sienes. en compañía de los alumnos y sus maestros. cubista. Ya se encontraba en San Feliu. la propia arquitectura. a su entender. casi casi con su Bachillerato. Y al mismo tiempo un escalofrío en las piernas. Se dijo que ya nunca más tendría preocupaciones de sociedad. bajo el faro que giraba silencioso. Pero. Por dignidad dio unas brazadas aún. Y respiró hondo. de entera plenitud. David le había dicho: —Llévate el slip. excepto de la administración y la cocina. Sin dejar de sentirse feliz por todo ello resopló un instante y.blogspot. Al día siguiente entró en tromba en la vida de la Colonia y en la vida de San Feliu. pues por aquel lado el bosque de pinos clareaba. El agua en la noche le producía un inédito placer en la piel. una rara claridad intelectual que le capacitaba para recibir cualquier mensaje que viniera del mar. Lo que ocurriera en la Piscina no le interesaba para nada. Olga había replicado: —¿Para qué? Mejor aún bañarse desnudo. Sin hacer el ridículo. Entonces le pareció que la marea subía. A pesar de lo cual oyó. Así lo hizo. A las doce en punto regresó del puerto. volviendo de vez en cuando la mirada hacia el pueblo. que tuvo la impresión de que rompía con su pasado. la cuestión es pervertir la ciudad. precedidos en lo alto por http://quedecosas-mg17. lo revelaba.com/ 177 . resplandecía de luces porque era la Fiesta Mayor. que apenas había visto desde que se marchó de Málaga. extraños chasquidos emergentes de ignotas lenguas submarinas. bajo sus pies. pondría piscinas en cada iglesia». Era el faro del edificio en que él viviría aquellas dos semanas.» Y no obstante. Al toque de diana eran levantadas las camas y en su lugar se instalaban las mesas que luego servirían de comedor. y la quietud.

Ejercicios gimnásticos.. y especialmente la zona acotada por una valla —donde iba la gente de pago—. «¿Qué virtudes tendría ocultas? O tal vez le prefirieran por caridad. bordeando la costa. Por la tarde. Sería absurdo negar aquella evidencia. sin que nadie se preguntara por qué. salió un hombre con un inmenso balón azul. Tocaba la guitarra y aportaba un fondo sentimental al corcho y a las muñecas. del cromatismo de la Fiesta Mayor. Ninguna idea preconcebida. sobrecogido el ánimo ante la grandeza de la hora y el tono violento — morado y escarlata— en que se resolvía la inmensidad del cielo. centro veraniego de la región. Olga llevaba un maillot blanco y nadaba a la perfección. no sin que David se hubiera llevado un buen susto. Le habían dicho muchas veces que las mujeres en el mar no hacen ninguna impresión. Todavía era temprano para emitir un juicio sobre ellos. era un milagro de muchachas hermosas. que la excesiva desnudez atenúa el misterio. Se hizo el amo. asistía a su muerte con la mirada. bajar por su cuenta al pueblo de San Feliu. Era incomprensible que David y Olga le prefirieran. el chico de los enormes pies. o bien aire de languidez que atraía irresistiblemente. Unas muñecas de trapo muy expresivas. llevaban once días allí. Fumaba en un larga boquilla. Olga enseñaba a las niñas a hacer muñecas.. ¡Válgame Dios. pronto comprendió la expresión de los ojos de los chicos! Toda la playa. Cuadritos tallados en madera y. era muy grosero. Lo mejor era salir él solo a la buena de Dios. de esconderse entre las barcas. en corcho. se internó en el mar y luego. Hacia el atardecer. ningún plan concreto. «¿Por qué cubrían de arena las piernas y el vientre de las chicas? ¿Por qué empleaban un vocabulario superior al que les correspondía por la edad?» Debía de ser la distensión que creaban las vacaciones. ¡Qué se le iba a hacer! Como reconocía Julio. http://quedecosas-mg17. sentado. a todos les había tostado el sol. A media mañana. nadando. compañero de promoción. Ignacio se dijo: «He de bañarme en la zona de pago».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella constelaciones de cometas. A veces desaparecía bajo el agua y surgía al cabo de un rato mucho más lejos. lección de tema vario y luego trabajo manual. la elegancia era un hecho humano anterior a las teorías democráticas. Tal vez sus ademanes y su mirar revelaran cierto sensualismo. cortó en diagonal hacia el terreno acotado. Una vez allí nadie le pidió explicaciones y usó de todos los privilegios como los demás. Luego se encendía una hoguera y se cantaba. Cuando el sol se ponía. salpicándola de comentarios sobre la vida de los veraneantes en sus residencias.» De todos modos. que ejercía en el pueblo. de belleza y fuerza que encandilaba los ojos. Las chicas tenían. Aparte las consabidas deformidades y raquitiqueces.blogspot. sobre todo. Esperó a que se bajaran a la playa los niños de la Colonia. Ignacio no perdía detalle de las reacciones de los alumnos.com/ 178 . todo lo contrario. Cuerpo atlético. y luego el baño. excursión. escoltada por los mayores de la clase. Quería aquilatar de cerca los resultados del Manual. que por lo demás cuidaban muy bien de no exhibirse demasiado. Ignacio pensó que en San Feliu no ocurría nada de eso. Algunas de las niñas se tendían en la playa y los chicos las iban cubriendo de arena. pues reconoció en él al comandante Martínez de Soria. pintarrajeada de líneas blancas y verdes. por entre los pinos. Santi. Pronto comprobó un hecho: el nivel de belleza era muy superior entre la gente que se bañaba en la zona de pago. había ido a visitarlos. Mirar y gozar de la alegría del mar. se desnudó. Un amigo de David. aunque ya de hombre maduro. Ignacio movió la cabeza varias veces consecutivas. Era un hombre que se movía con sorprendente naturalidad. de una de las casetas. Por de pronto. se dijo que no se encontraba allí para escarceos psicológicos. Pero tenía presente la advertencia de su padre: «Gasta lo menos posible». Así que se decidió a usar de un ardid corriente para cruzar la valla sin pasar por la taquilla: la vía marítima. con el esqueleto de alambre. todo el mundo. balón que en seguida revoloteó por entre los bañistas levantando gran algazara. dejó la ropa al cuidado de uno de ellos. o bien daban una sensación de plenitud. que era lo peculiar del país.

le mandó el inmenso balón azul. lo cual sería grave. sin embargo.... Cada balandro llevaba un experto y una venus. dos.. Su proeza debió de ser algo verdaderamente fuera de serie. saludando a todos. tan inclinados que parecía que de un momento a otro se decidirían a tenderse horizontalmente en el agua. resbaladizo. su camisa... Uno.com/ 179 .Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Minutos después. Pero algo superior a él le retenía en la arena. —No habrás comido. Él se levantó y correspondió al saludo. tal vez un poco de soberbia. Se prolongaban durante kilómetros y kilómetros. tres. dándose cuenta de que hacía teatro. Alguna amiga le diría: «¡Ya ves! Debe de ser un pescador». pero sabían mal. refugiados en la terraza de su Casino habitual. casi desierta. le jugara una mala pasada. ella descubriría que había entrado fraudulentamente en las zonas de la elegancia. una gran multitud. claro. Crines rocosas de tono amarillento o rojizo. cafés rebosantes. se mojó la cara. Mujeres de color de rosa que cambiaban tranquilamente su piel. En un santiamén se encontró en el llano. a la derecha de la bahía. hasta Tossa de Mar. miles de pinos descendiendo en cabalgata hasta el agua. A medida que se acercaba al lugar iba mirando la playa.!» Los veraneantes de plantilla. Sin embargo. —¡Oh. Al pasar a su lado dijo: «Adiós». Temió que el balón.. Temprano. Miró al niño. —Pero. Salió del mar empapado de agua y Chorreando de vergüenza. En la orilla. Eran las cuatro y media en punto. Se peinó en su cuarto. La muchacha era de una belleza que barría todo cuanto había conocido antes.. Las tres y media. Por lo demás. creo. pobre chico! Lo siento de veras. un impulso más fuerte que él se le hacía irresistible.. viéndole algo apartado. ¿qué hora es? —No sé.. se secó. dio un enorme salto. ante un mar a la vez neto y profundo. El Paseo del Mar estaba abarrotado. ocho balandros doblaban la curva del rompeolas. un Circo. enormes. Por fin descubrió. La cordialidad de los alumnos le halagaba.? No veía a nadie. una muchacha de extraordinarios ojos verdes. pues todo el mundo le estaba contemplando. emergiendo del agua hasta medio cuerpo. con gorro de goma que le minimizaba la cabeza. en honor a aquellos ojos verdes que no se apartaban de su piel. de repente se erguían. En realidad no tenía idea del tiempo transcurrido. a la muchacha no la veía porque había quedado tras la masa azul del balón. Ya se oían las sardanas. contemplaban el bullicio con irónico agradecimiento. http://quedecosas-mg17. Pasó todo el resto de la mañana en estado febril. Ignacio se sintió avergonzado. Luego pegó un puñetazo. Tenía plena conciencia de lo mezquino que era aquello. no querían soltarle. sus alpargatas..blogspot. que en el Paseo del Mar adoptaban aires de venir de mucho más lejos. entoldado. ¿Y los alumnos? ¿Y su ropa. Ignacio quedó en suspenso. solo. avanzaban como flechas en dirección a la meta.. ¡Hermoso combate! Y los acantilados. al chico al que había confiado sus pantalones. inmensamente solo y aburrido. sentado en una barca. Se acercó: las regatas. muy tarde. Entonces le asaltó un pensamiento cómico: si se marchaba nadando. al rico helao. pues todo el mundo aplaudió. el Paseo de San Feliu tenía aspecto de parque familiar. ¡Qué grandiosidad! Reconoció a muchas personas de Gerona. la muchacha entró en una caseta y salió vestida. arriba. «¡Helao. Autobuses. Tenía expresión inteligente. se lanzó cuesta abajo. Pero él se moría de ganas de bajar a San Feliu. situada en zona de pago. salió de la Colonia y. se dirigió hacia Ignacio con ademanes coquetos y. Concentrando todas sus fuerzas. Minutos después volvía a sumergirse en el mar para cruzar la zona acotada. Al muchacho le parecía extraordinario que una cosa tan importante como cambiar la piel ocurriera de tan sencilla manera. —Empezaba a comerme las alpargatas. Ignacio se dejó ganar por el espectáculo. ambos destacándose contra los macizos acantilados de Garbí. Hasta que. A media tarde los chicos le rodeaban. pero no importaba.

levantándose—. el pantalón —azul marino. el pelo negro y rizado. uno a cada lado. Ignacio enarcó las cejas con asombro. —Se pegó una absurda palmada en la cabeza.. claro como la vela de un balandro. en los de Loli una terrible sospecha: la sospecha de que él era pescador. Llevaba un traje de hilo. Luego presentó. Ignacio leyó mensajes totalmente distintos en los ojos de las dos muchachas. ¡Al vuelo las campanas! La muchacha de ojos verdes estaba sentada con una amiga en el Casino llamado «de los señores».com/ 180 . Ella le contestó que sí. —Mi amiga «Loli». Loli sonrió. Era un encanto. en uno de los sillones de la calzada. —Me parece que no —rubricó ella sonriendo—. Luego el pecho. por el Paseo central. ajeno a los suyos. Cuando se reía. Ana María se quitaba algo de la solapa del vestido. «¡El único defecto que tienen —decía— es que cuando marcan las doce no se sabe si es mediodía o medianoche!» La tarde se encendía. Le parecía que todo el mundo le miraba. Acodada en el sillón. Un pensamiento divirtió a Ignacio. Ignacio. Yo me llamo Ana María. Luego escucharon un charlatán —limeño— que vendía relojes de pulsera por dos duros. Y ya de espaldas levantó la mano y la agitó—: Au revoir! —Y se alejó. se le acercó. e inclinándose ligeramente le mostró un exquisito corte que tenía sobre una ceja. La muchacha tenía una barbilla diminuta. No sabía lo que le diría. —Yo me llamo Ignacio. Al cabo de poco rato suspiró con absoluto aburrimiento. pómulos salientes. no obstante. Se detuvo ante ella y renunció a todo preámbulo: puso una mano sobre la mesa y le preguntó si le había hecho daño con el balón azul. Entraron en el teatro guigruol —un real cada uno— y se rieron como benditos con el intercambio de garrotazos entre la mujer buena y Lucifer. Se peinaba con un moño a cada lado. Ignacio pensaba: todo esto es un milagro. algo espontáneo. ¿Qué demonios hacía allá. pero Ana María cortó sus pensamientos. Ana María le dijo: «¡A ver. la muñeca sin reloj. la frente morena. y las cintas http://quedecosas-mg17. Y. En los de Ana María. Dos o tres comentarios de la chica le llamaron la atención. propicio a la amistad. muy correcto. Quería poner aquello en claro. pero es muy simpática. opinando sobre marcas de automóvil.blogspot. Era un momento hermosísimo. pero no importaba. se sentía satisfecho. Ana María debía de llamar la atención. Ignacio. cuando los altavoces dieron el resultado de las regatas. sin quitarse el meñique de los labios. —Tú no eres catalán. le pidió permiso para quedarse a su lado hasta que la herida hubiera cicatrizado.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Dio media vuelta y pasó frente a los cafés. remató el examen: —¿Qué estudias? —Ahora empezaré abogado.. la camisa no de seda. La muchacha le miraba con desconcertante insolencia las alpargatas —de trenzas. sin reflexionar un segundo. Primero. de veras. perdona un momento! —Y escuchó. con sus dos moños. no blanco—. nariz chata. ja! ¡Papá rabiará!» Luego. al lado de una muchacha cuyos pendientes bastarían para pagar su carrera y aun sobraría para que Carmen Elgazu y Matías Alvear hicieran su tan suspirado viaje a Mallorca? «¡Qué los débiles no vayan al mar. Hablaron de cosas neutras. entusiasmado. ¿verdad? Ignacio se volvió. y señaló un sillón a su izquierda.!» Ahí andaba él. —Me parece que no le he gustado —dijo Ignacio. que eran aquellos magníficos gerundenses que se volvían a la estación con la bolsa de la merienda vacía y la piel de la espalda arrancada a jirones. avanzaba la cabeza en actitud de gran cordialidad. Al oír el nombre del ganador exclamó—: ¡Ah. Está loca. un momento en que el sol se rodeó de rayos blancos observó: «¿A ti no te parece que el sol es poco humilde?» Se levantaron. Al tiempo de sentarse. —¡Bien chicos! —dijo. no de crep—. Ella hizo un mohín inteligente y gracioso. Ignacio se sentía molesto. Os dejo.

Llegó un balón azul. todos iguales. peor aún que la ciencia era el maquinismo..blogspot. Del sistema planetario y del Apocalipsis de San Juan. no sabía lo que le había ocurrido. aunque al parecer en el Santo Sepulcro ocurrían escenas deplorables con las parejas. El crepúsculo era grandioso. en cambio. Suspiró y dijo: —Cuéntame cosas. Tenía un amigo que decía que llegaría un momento en que las inyecciones.... Y luego.com/ 181 . sin más ilación que su voz. ¿Había oído hablar de Fontilles? ¿Conocía algún donador de sangre en los Hospitales? Y.... ¡Los rusos se parecían tanto a la gente que ha nacido en Málaga y. solitaria. ¡Qué bien se sentía en Gerona! ¿Por qué una gran ciudad? En una gran ciudad la población aumentaba sin que se supiera cómo.. no se podía vigilar.. ocurrían transformaciones: el comunismo. Avanzar era lo que él hacía. cuando fuera abogado. —Tienes una voz muy serena. Toda la ciencia acumulada en seis años de Bachillerato. riendo sin saber de qué. Toda la experiencia de hombre nacido en Málaga. Como si las madres parieran a los hijos una un brazo. Un pescador que pasaba oyó la frase. por vía marítima.. naturalmente. a viajar.. Ignacio se irguió y quedó frente a la muchacha. Aunque luego todas las piezas casaran. tomando la vida en serio! ¿No le parecía que la guitarra era más profunda que..... ¡En fin! «Prefería la intensidad a la dispersión... que ha llevado medias negras. Me gusta oírte. ¡Al diablo los escrúpulos! Tomaron asiento sobre una barca muerta en la arena. Pero lo que más miedo le daba era la ciencia. Si bien ahora... De que el mundo... En cuanto a él. Egipto y. Un cuello de cisne. ¿qué? Ya no sería el hijo.. los seres venían al mundo ignorándose de dónde ni de quién.. la verdad es que entendía muy poco. ¡El mar! El milagro que más impresión le causaba —aparte el de la autorresurrección— era el de Jesús caminando sobre el agua. una Dama de Honor. otro.? Olvidó decir que le gustaría ir a Palestina. con el subdirector y La Torre de Babel. cabellera venerable... En cuanto al fascismo. avanzar. sino piezas sueltas.. Adelante en la carrera. otra la pierna. Habló de la línea de los balandros. de repente. ¡Qué maravilla! Ana María debía de imaginar aquello: un hombre con túnica hasta los pies. ¡Al diablo el pescador si es que rondaba por allá y le oía! Habló de la Masonería. Nunca a nadie tan dispuesto a escuchar. otra la cabeza. otra vez la realidad. La ciencia avanzaba implacable y si no se hacía buen uso de ella. el trabajo en serie. ¡En fin! Todo aquello no importaba.. Pero no. sin embargo.. luego Grecia. Él conocía. Lo importante era ser hombre..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella de las alpargatas perfectamente entrecruzadas hasta media pierna. Luego. Ningún obrero ejecutaba una obra entera. ¡De veras! Pero los ganaría. mientras ella estaba sentada en aquella barca. De un tema al otro. Incluso Gerona. Rusia. en el fondo todo era milagroso. en conversaciones con Julio.. él se sintió mucho más alto. Le gustaría mucho Italia.. Sí. Nunca había hallado un ser tan expectante. Ana María balanceaba sus piernas. en Gerona. de César y del mar. luego. para la cual vale la pena volcar todo cuanto se lleva en el pecho? Se entusiasmó.? ¿Va. La barca era muy pequeña. deslizándose desde el rompeolas en dirección a donde ellos estaban. ¿Dónde había aprendido que de repente se encuentra uno con una alma gemela. otro. —¡Anda. no defendería sino pleitos perdidos... Y en cuanto al amor. ¿Cómo amar el trabajo en tales condiciones? Un tornillo. como no se podría vigilar la Geometría o la concepción materialista de la Historia. Salió todo. hombre. Ahora pasaría quince días soñando.. ¿No quería ambiente nuevo? Ahí lo tenía. —¿Ahora.» ¿Dónde estaba la victoria? No se sabía. de la calidad de las piedras de Gerona.. se tocaba la vida con la mano. Hitler. y http://quedecosas-mg17.? —Va. cuéntaselas! Y la hora avanzaba.. —¿De qué quieres que te hable? —De lo que quieras. con David y Olga.

Ignacio preguntó: —¿Al aire libre? —No. Pero te veré esta noche en el baile.. Por fin musitó: —Tengo que dejarte. que Ignacio la había elegido sin que ella se diera cuenta.. —¿A qué hora empieza? —A las once. Las barcas de pesca se hacían a la mar. Sus piernas habían quedado inmóviles. —¿Ya. Iba a decir algo y no podía. Cruzaron el paseo en diagonal sin hablar. Abandonó su asiento y rogó: —Vamonos.. ¿No quieres? Ahí en el Casino. La vio alejarse..blogspot. Además. acababa de darse cuenta de que la barca se llamaba también Ana María.. Al llegar a la Escuela.. espero. Ana María apenas podía respirar. A la chica le entró una especie de temor. sin oponer resistencia...com/ 182 ... —Y. El gran ojo del faro se encendió. Ana María se detuvo. —Muy bien. Allá estaré. —Yo más que tú...... pero.? —Sí. contó todo lo ocurrido. —¿Quién eres tú? ¿Quién eres? Nunca nadie me había hablado así. No podían separarse. —¿Baile.? ¿Por qué? —Es tarde. Él la siguió. Oscurecía. en el techo. sin embargo. ¿sabes que para entrar en el Casino es obligatorio llevar smoking? http://quedecosas-mg17. —Estoy muy contenta de haberte conocido. Le miró con fijeza. David comentó: —Todo eso está muy bien. De repente.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡zas! parecía que le había hinchado el corazón. tenía ganas de chillar y de dar saltos.. ¡Bueno! Creo que habrá estrellas. Una tras otra eran botadas espectacularmente. Sus pequeños motores estremecían al agua. ¡Era cierto! El corazón pedía paso. A Ignacio le parecía que se deslizaba sobre el agua. Se estrecharon las manos.

Olga dio orden de recoger las cometas. Ignacio. clara. Todos contaban más de diez años de edad. junto a un mapa que se había traído de la clase y que representaba el sistema planetario. César está bien. quién te ha escrito?» La letra de su padre era irónica. A partir de los once o doce años. En todo caso. y que el domingo por poco que puedas vayas a comulgar. Ignacio preguntó: —¿Crees que puedo quedarme? —¡Claro! Te conocen igual que a mí. que es lo que tu madre te ha enseñado. sujeto con pinzas de tender la ropa. de viejo lince. aprovéchate! ¡Ah. quedaron sentados. Olga debe de estar hecha una campeona de natación. acto seguido se llevó a los alumnos más jóvenes a dar un paseo por la costa. También podrías llegarte hasta Palomos. Sobre todo no escuches demasiado a los maestros.blogspot. ¡Pilar hubiera podido añadió algo! Tan charlatana. dicho. Ya conocéis el plato de hoy. aunque no estés acostado. no estés demasiado tiempo en el agua. te lo puedo asegurar. Yo quiero recordarte. Escribe cada tres o cuatro días. Además. reclinándose en un tronco. te lo juro. Ya conoces la fórmula. Otra posdata de Matías: Saluda a los maestros. la cena me espera.. ¿Necesitas algo? Adiós. nada más. si yo estuviera en tu lugar! Temo que perdáis el tiempo hablando de filosofías. Lo había colgado entre dos ramas de pino. alineados bajo unos pinos. no bebas después de las doce. A las seis de la tarde. La de Carmen Elgazu. Lo captan perfectamente. No te olvides de rezar todas las noches. Ale. Tu padre. sin novedad. de entre los mayores. hay que empezar a hablarles en serio. Luego preguntó: —Pero.. afeitando y tal. Lo dicho. hijo mío.com/ 183 . diviértete mucho. aunque añorando las calabazas del año pasado. CÉSAR. ¡Duro. Estoy un poco fastidiado porque se me ha estropeado la galena. Bueno. Tu madre te manda miles de besos. que dicen que es un paisaje formidable.¿Os interesa? http://quedecosas-mg17. Luego firmaba Pilar. que entre tantas diversiones no te olvides de Dios. Ignacio se sentó cerca del árbol donde estaban los alumnos. y cuando tenía que escribir no se le ocurría nada. algo temblorosa. Ocho. sienten por ti mucha simpatía. que supongo que sí. Cuídate mucho. Aquí. Querido Ignacio: No le hagas caso a tu padre. Es sorprendente. y David se acercó a ellos con una brizna en los labios. que ya sabes el miedo que me dan. Tu madre guapa como siempre. ¿No has oído a nadie que hablara de su tipo? ¡Ja. Te lo digo para que no te extrañe el lenguaje directo que uso con ellos. ¿entienden algo de eso? —¡Cómo! Son muy inteligentes. Vamos a hablar de religión. —Bien.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXI Querido hijo: Suponemos que estás bien y que te diviertes mucho. César ponía: Un abrazo de tu hermano en Cristo. Nada más. Escribe mucho. Sobre todo si está un tal limeño. que es un fanfarrón. hijo. CARMEN ELGAZU. No sé por qué me casé con él. A Ignacio le divirtió la perspectiva. No te pierdas el Circo. si lee esto me mata! Pilar dice que a ver si cuando vuelvas te acuerdas de que ella por tu santo te regaló unos gemelos. que tienen mucha gracia. Hoy —y no te rías— me oirás hacer una gran disquisición sobre materia religiosa. Las niñas le preguntaron: «¿Quién te ha escrito. MATÍAS. Pero en fin. Y párate alguna vez ante los charlatanes. David empezó su discurso de pie. Ignacio le preguntó al maestro: —¿Qué pasa hoy? ¿Hay sesión extraordinaria? —Sí.

en número de diez.. domina el protestantismo. Los católicos afirman que Cristo. o el de que los cuerpos resucitarán al toque de unas trompetas. —Y como siempre. porque no es nada fácil. existiendo el mal existe el pecado —mejor dicho el pecado es el mal— y existiendo el bien existen muchos grados de perfección. y cuyos campanarios no hay que decir son muy distintos también de los de San Feliu. Éstas son las creencias principales. salvará su alma y gozará de un cielo eterno. recoge al recién nacido.. esta vida es un simple período de prueba. Después de una pausa añadió: http://quedecosas-mg17. era hijo de Dios y que instituyó primer Papa a uno de sus discípulos. por ejemplo. algunas de ellas antiquísimas. pero las veremos más tarde. pues. Juicio. y representantes en todas partes. e infinidad de instituciones paganas se han basado en ella para organizarse.. que trajo al mundo una doctrina revolucionaria basada en la caridad.blogspot. que son los obispos.com/ 184 . como. Por cierto que católico significa universal. son también importantes. Esta imposición del misterio a muchos les ha parecido un método demasiado fácil. al que insufló lo que llaman alma.. después de la muerte. ¿Cuáles son las principales? Vamos a ver. ¿Estáis cómodos? —Sí. Los creyentes se rigen por los mandamientos de la Ley de Dios. con el bautismo. sí. »Primero. para los católicos. ¿cómo sabrían los fieles si obraban bien u obraban mal? Entonces se eligió el sistema de los mandamientos. «Para conseguir esta unidad —y juntó las palmas de sus manos— la Iglesia ha ido decretando los llamados dogmas. Como veis. Ya sabéis lo que significan. sacerdotes. cruzó las manos a la espalda y se levantó sobre la punta de los pies. fundador de nuestra era. que consiste en ingerir un pedazo de pan sin levadura en el que afirman que está Cristo en persona. —Mirando al pueblo veis varios campanarios. y le deja en el sepulcro con las ceremonias funerarias. le acompaña a lo largo de la vida con los mandamientos y los sacramentos. Como libro sagrado. modélica. varios otros sacramentos. ¿Qué hacer? Para borrar el primero han instituido la confesión. En todo el país los hay. Sólo os pido una cosa. »Ahora bien. En la práctica. «Nosotros empezaremos hablando del Catolicismo. Que este Dios creó también al primer hombre. Para ascender en la segunda. a Pedro. se condenará y sufrirá por toda la eternidad junto al Ángel Malo.. los católicos viven organizados en una comunidad llamada Iglesia —volvió a señalar los campanarios del pueblo— con un jefe que es el Papa. Primero: ¿Cuántos católicos hay? Según las últimas estadísticas. pues. Las demás: revelación. En consecuencia. que me interrumpáis lo menos posible. En otros lugares. adoptaron la Biblia. »Para llevar. Esto significa que en nuestra tierra mucha gente —incluso los padres de algunos de vosotros— son católicos. —Mejor.. al decirle: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi iglesia». en Asia encontramos infinidad de religiones. porque es la religión tradicional en Cataluña y España. y por los de la Iglesia. con la misión de conservar la unidad de la doctrina. pues. »El catolicismo. Hay que aceptarlos como profesiones de fe. Adán. «Naturalmente. especialmente el que llaman la comunión. en número de cinco. Estos dogmas no pueden ser discutidos. creen que el Universo —y señaló el sistema planetario— fue creado de la nada por un Ser omnipotente al que llaman Dios. Estamos muy bien. etcétera. etcétera. ¿no es eso? Bien. como si dijéramos la contabilidad de todo esto. Desde entonces ha habido Papas. quien peque y muera en pecado. unos trescientos millones.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Sí. en Roma.. la estructura es inteligente. —Pues adelante.. en cambio. Quien obre bien y muera en gracia de Dios.. se presentaba un problema. que consideran inmortal. Que el fin de este hombre en la tierra es amar a su Creador y unirse luego a Él. si bien su interpretación se reserva exclusivamente a la Iglesia. Mucho. sí. el de la infalibilidad del Padre Santo. trescientos millones de personas en el planeta que profesan una serie determinada de creencias.. Hay. en otros la fe mahometana.

hay algo de cierto.. en lo de las creencias.com/ 185 .. —Entonces. como dije. si no hay alma. »Otra objeción con la que han tropezado siempre ha sido ésta: si en principio sólo existía Dios. o lo ha hecho posible? Y siguiendo el argumento: Si Dios creó al hombre para que se salvara. Otro alumno insistió: —¿Qué es lo que no se ha podido demostrar? David repuso: —Ni siquiera lo primero: si fue verdaderamente un Ser omnipotente quien creó el universo. —Exacto. etc. en superstición. —Eso es lo más importante. ¿dónde queda lo del cielo y el infierno? —¡Ah! Eso entra de lleno en el terreno de lo fabuloso. Hubo un momento de silencio. ¿no? —¿Por qué lo dices? —Pues. —¿Y si el auténtico hijo de Dios fuera Cristo? —En este caso —insistió David— todavía faltaría demostrar si cuando dijo: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi iglesia».. El mayor de los alumnos preguntó: —¿Y lo del alma. ¿por qué lo somete a la prueba de la existencia terrenal. —Tampoco.. Todo esto ha sido motivo de grandes discusiones.? David se rascó la cabeza. Más bien las teorías modernas afirman que todo se desarrolla en el plano físico. pues no existen signos visibles de ella. Quería saber. abriendo los brazos—: ¡Lo cual no significa que no sea cierto! http://quedecosas-mg17. si usted considera que. ha creado el mal. existe el mal. Y actualmente va perdiendo más prestigio aún.blogspot. De ahí que cada religión pretende ser la verdadera. David contestó: —¡Ah! Chicos. Mahoma. como pretenden muchos científicos. Ya que en este caso Cristo tampoco era el hijo de Dios. —Entonces ¿si Dios existe todo queda perfectamente claro? —preguntó otro. incluso actos como el pensar. ¿quién sino Dios. pues se acusa a los Papas de haber desvirtuado la simplicidad primitiva del Cristianismo. y luego: «lo que tú atares en la tierra atado quedará en el cielo» dio verdaderamente carta blanca a Pedro para organizar dicha Iglesia como lo hizo. porque hasta la fecha nada de lo sobrenatural se ha podido demostrar. —Yo. poniéndole en peligro de que se condene por toda la eternidad? Los católicos responden a esto diciendo que lo creó libre porque el hombre libre es más perfecto que no forzado a realizar el bien. nada se sabe con certeza. En este caso falta saber si su hijo fue precisamente Cristo. El maestro se quitó la brizna de los labios. y parecía que se iba a extender por toda la tierra. a pesar de todas esas objeciones.. —¿Alguien quiere hacer alguna pregunta? Uno de los alumnos levantó la mano. para hacerse entender usaban metáforas y parábolas. señor maestro. —¿Por qué? —Pues. lo mismo que todos aquellos que en aquel tiempo hablaban en público. no une cuestión matemática. por lo tanto.. No en lo del bien y del mal. sino en lo primero que ha dicho. y. y todos sus sucesores y todo el culto y todos los templos se convierten en humo.creer o no creer es una cuestión de fe. y ahora. Empezó a quebrarse con los llamados cismas. porque si Dios no existe todo se viene abajo. —Luego añadió. pues ya sabéis que Cristo. y por lo tanto el primer Papa recibió unos poderes falsos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Esta religión tuvo un momento de gran auge en el mundo. además de que muchas de las fórmulas simbólicas que utilizaban han sido desplazadas por los avances de la ciencia. —Es otro de los campos de batalla.. o bien si. Dios no existe y es la materia misma la que lleva en sí las leyes de evolución y continuidad.. Porque muchos otros apóstoles o profetas han pretendido serlo: Buda.

También originó la creación de muchas órdenes religiosas que se han dedicado a la práctica del bien: como en Gerona las Hermanas de la Caridad. ¡En fin! parece que era gente http://quedecosas-mg17.. Entonces David volvió a reclinarse en el tronco del árbol. La momificación. Recuerdo que me impresionó mucho saber que hubo una época en que en Roma todos ellos tenían mujeres y que además. te diré. Viendo que nadie preguntaba nada.blogspot. aunque cabe decir que en realidad ya lo somos.. que llevaba la camisa completamente desabrochada.com/ 186 .. —Naturalmente.. desde pequeña orfebrería hasta inmensas moles de piedra.. Sin hablar de la música litúrgica —el gregoriano es muy sutil— de las campanas. desde luego.. Es curioso que todo sea tan complicado. Señalando la tierra en el mapa planetario contestó: —Históricamente encontramos. —¿Y lo de la inmortalidad? —Pues mira. Ha propagado incluso magníficos olores —como el del incienso—.. —Así.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Entonces el maestro se reclinó en el tronco de un árbol. Y en cuanto a inspirar leyes de justicia.. —Ahora pensaréis: ¿qué necesidad tiene el hombre de montar estos aparatos? ¿Veis. en las Bibliotecas y Universidades. la Inquisición. etc.. aboliendo la esclavitud... —prosiguió—. gusanos.. Uno de los alumnos preguntó: —¿El Catolicismo ha sido un bien. Más que positivos. con monasterios o con capillas de Vía Crucis. Pues bien.. Ha llegado incluso a convertir en arte montañas enteras.. propagó la doctrina de Cristo. Primero. dondequiera que se han hallado vestigios de vida humana se han hallado pruebas de que adoraban a Algo. La católica —ya que de ella hablamos— ha obtenido conquistas indiscutibles. parece algo exagerado atribuirse la exclusiva. América. pues. por ejemplo. Como inspiradora del arte. En primer lugar. Claro que el origen de ello puede radicar en el miedo que el hombre siente al enfrentarse con las fuerzas de la naturaleza. Ya sabéis.. ¿no? Pues la Iglesia no ha dudado en atravesar a la gente con espadas si le ha parecido necesario.— Y durante varios siglos los religiosos fueron los guardadores" de casi la totalidad del saber humano. como el de la cera. En primer lugar. —Pues. Esto prueba un hecho concreto: que existe en nosotros una tendencia a buscar lo Superior. Hubo un murmullo general. varias influencias que hablan en su favor. las Adoratrices. Creó misioneros que han ganado para la civilización muchas zonas distantes y difíciles —señaló Asia. aunque también los haya creado detestables. los Salesianos..? Este aspecto es más delicado. todas las doctrinas tienden a ser justas y universales.. sino el único que existe capaz de frenar sus pasiones y de inspirar leyes que permitan establecer una sociedad justa. o ha sido un mal? David se separó del tronco del árbol. las objeciones que se pueden presentar. las Cruzadas.. Todo lo cual es sorprendente si se piensa que su doctrina se basa en el amor y el perdón... los Papas. pues al morir nuestra materia se transforma en otra: ceniza. las habréis adivinado. Por ejemplo.. ¿la religión no es un atraso? —inquirió Santi. En el fondo. —Claro. los objetos funerarios. viento. lo cual constituyó un evidente progreso. es evidente que ha habido y hay personas sin religión que han frenado sus pasiones y han sido justas. aspectos negativos los hay. las mismas estatuas.. si hay algo sagrado es la vida humana. pues no esperaban premio eterno. continuó: —¿Ventajas que puede proporcionar la religión? Los católicos afirman no sólo que es el único medio eficaz para consolar al hombre. Los chicos parecían asombrados. todo demuestra que también deseamos ser inmortales. Luego. En realidad. en este terreno lo único que importa es la posibilidad de llevar la teoría a la práctica. supongo. Con más mérito por su parte. El Catolicismo. empezando por el anarquismo y terminando por la Sociedad de Naciones. hay otra cosa sagrada: cumplir una promesa.

—¿Lo de los milagros? —¡Oh! No es precisamente eso.. —De todos modos. dirigiéndose al interlocutor. —David. —¡Ah. que no es de la clase? —A ver. Uno insinuó: —¿Y de ser así. —Hay otro aspecto de la cuestión.Ignacio pidió. David inquirió. Parece ser que si se vendieran todos los tesoros que hay en el Vaticano.. dirigiéndose al maestro y levantándose: —¿Puedo yo contestar. repuso con dignidad —: Si nos hemos equivocado. El mayor de los chicos volvió a preguntar: —¿Cree usted que si ahora hay revolución se quemarán iglesias y se matarán sacerdotes? David hizo un gesto de ignorancia. castigo eterno». Iba a decir de los ricos. ¿El infierno? —¡Uuuhhh. —¿Por qué cree usted que lo hacen. Y desde luego cuando hay revolución el pueblo se levanta contra la Iglesia.. que nosotros no creamos no quiere decir que no estemos equivocados. la caridad. pero no.. —¡Señor maestro! ¿Me permite una cosa.. nosotros continuaremos cultivando nuestra huerta.! —hizo Santi sorprendentemente animado. —Es un hecho histórico.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella bastante animada..... señor maestro? —No sé.. es más preciso decir de los poderosos.. Porque son los que les pueden sostener.. El de las pecas levantó la mano.. Todos aconsejando la justicia. mirando el reloj: —¿Tal vez un poco trágico.. Nunca. aunque no sea de la clase? —Desde luego. echándose para atrás. En cambio.. —Eres un imbécil —rió David—. todo el mundo se va inhibiendo... aparte los ricos.? http://quedecosas-mg17..blogspot. —Sin contar con lo de los obispados.. En todo caso. —Pues creo que sí. —Basta.. ya lo veis. no. —Eso no lo sé. ¿no te parece? Hubo un silencio. supongo.. Varios se rieron. ¿no os parece? Todos sonrieron. Por ejemplo: encíclicas y sermones. Usted y Olga no creen en nada. Aunque a mí me parece que a la larga salen perdiendo. Ignacio le miró con simpatía. la religión exalta la pobreza. Hubo otro murmullo. en España podríamos vivir varios años sin trabajar. que mi hermano es un santo. —Pero. No hay mujer que resista a tal argumento.. Nada de bromas. en fin. Rafael. —¿Es cierto que tuvieron hijos? —preguntó uno de los chicos. claro. estamos en familia. —¿Veis? —añadió— el método es inteligente: «Si os equivocáis. desde luego! Ahí está. —¿Por qué? —Porque.? —¿Qué? —cortó David—. en la práctica no sé lo que les pasa: siempre se han colocado al lado de los. —¿Es cierto que el hermano de Ignacio es un santo? La cosa cayó bien. ¡qué se le va a hacer! Ya somos mayorcitos.. Hay muchas cosas que. Santi inquirió: —Señor maestro. Pero. De todos modos. —cortó David— que a mí me parece más negativo aún: el social.. ¿verdad? David contestó: —¡No! Nosotros.com/ 187 . ¿no? —interrogó uno. ¡en fin! que no vemos claras...

—¡Ole.com/ 188 . por la cuesta. ole! http://quedecosas-mg17. claro.blogspot. las faldas de las chicas revoloteaban. —Ignacio añadió..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —No creas.. Cantaban algo entre los pinos. reflexionando—.. apareció Olga. —Basta por hoy. Depende. Entonces.. con los menores.

La blancura de sus pañuelos tenía fama.. en la mayoría de las visitas que hizo sintió que le recibieron con hostilidad.com/ 189 . el menor acababa de obtener el título de bachiller. los anarquistas se habían apoderado de la Piscina. En otras casas fue bien recibido. sin smoking —¡allí no había forma de entrar por vía marítima!—. «¿No podría hacernos perdonar eso en el Ayuntamiento?» César se rascaba la cabeza. no sé. Quería mucho a los Alvear y estaba seguro de que su hijo Mateo sería el gran amigo que a Ignacio le faltaba. Las hijas del Responsable ocupaban prácticamente el trono. Varias mujeres parecieron olvidar que lo único que podía ofrecerles era una navaja y una maquinilla. del que decía que contenía en sí todo el sentido común acumulado por los hombres. Más espectacular fue su entrada en la calle de la Barca.. Ahora la mujer andaba liada con un limpiabotas. Don Emilio Santos era un hombre más sentimental de lo que su aspecto elegante podía dar a entender. Su hija le halló un día sentado en la cama y sonriente. «A ver si consigue un empleo para el chico. Por de pronto. andaba pensando que Ignacio en San Feliu debía de pasar mucho más calor que él. en Gerona se sucedían pequeños acontecimientos. Una serie de atletas pululaban a su alrededor. Algo había ocurrido que a la gente afeitarse o no afeitarse le importaba menos que antes. Hablaré con mi padre. él los tenía estudiando en Madrid. si se empeña. De modo que le mandaron sentar y charlaron con él. Debía de ser lo que decía Ignacio: el malestar político. Una llevaba un maillot azul. la otra amarillo y sus cuerpos eran sorprendentemente esculturales. El patrón del Cocodrilo le recibió de tal suerte que quería meterle en el cuerpo un cuarto de litro de anís. ante la decepción de Pilar y otras chicas que habían soñado en que se convertiría en un lugar más o menos elegante. Así como el comandante Martínez de Soria tenía dos hijos estudiando en Valladolid. Otro acontecimiento se desarrolló en el cerebro de un amigo de Matías Alvear: don Emilio Santos. con mejores notas aún que Ignacio. Carmen Elgazu le quería mucho por su corrección. Don Emilio Santos estaba cansado de vivir solo.» Sin embargo.. Entonces alquilaremos un piso y por fin podré disfrutar también un poco de la vida de familia». Director de la Tabacalera. En realidad gozaba dando buenas noticias. Era de la edad de éste y se llamaba Mateo. Pero era hombre sencillo. Y se veía que el verle tan crecido y tan hombre les inspiraba mayor confianza aún que en el año anterior. En el Museo no hubo contratiempo y mientras leía. Si Julio quisiera. en la que nunca tuvieron un huésped de su categoría. consideraba que su edad era impropia de aquellas cosas. Al verle tan fino suponían que tenía influencia.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXII Mientras en la Colonia de San Feliu Ignacio andaba pensando en cómo se las arreglaría para entrar en el baile del Casino. Al subir a casa del viejo Fermín se encontró con que éste había muerto. Ahora vivía en una pensión humilde. déme una gaseosa».. También quiere estudiar abogado. «Pues no sé. De sonrisa afable y peinado algo romántico. otras le salieron mal. Encontraba http://quedecosas-mg17. sin perder la seriedad se pasaban la mitad del día en el agua o saltando desde el trampolín. He decidido traerme a Mateo para acá. El patrón insistía en que ningún barbero que se apreciara tomaba gaseosa. César le decía: «¡No. Unas cosas le salieron a pedir de boca. Llevaba reloj de bolsillo con cadena de plata. César había empezado a poner en práctica sus proyectos. El Responsable no iba nunca.» «¡Dios mío! —pensaba—. los fáciles y los difíciles. lo cual sumió a César en gran perplejidad. todo esto se lo arreglaba yo a esta gente.» Le enseñaban avisos de multas que les habían impuesto. El mayor preparaba oposiciones a Hacienda. Ellas. no! En todo caso. por no llevar placa en la bicicleta. pero muerto. por haber tirado basura al río. Por último. Era un gran aficionado al refranero español. Don Emilio Santos le dijo a Matías: «Pues sí.blogspot. sentado al fresco cerca de un ventanal. Y se lamentaban de la miseria y de las dificultades que pasaban.

Le rodearon. —La mujer añadió—: Haz el favor de respetarle. un chico. —Pues. Andaban de aprendices o de Dios sabe qué.. En la casa había un hombre que en el año anterior no estaba. Algunos parecían exaltarse al ver un forastero en casa. Porque. enfermos. Ella le recibió cordialmente. Pronto pudo reunir de nuevo a un grupo de dos docenas. A ver si hablas con tu organización. —Le enseñaban la casa desmantelada—. —¿Seminarista. Yo con el señor obispo no he hablado nunca. Pero si el obispo quiere pagarnos un traje a cada uno y el viaje de novios. Déjale en paz.com/ 190 .. en tono de quien propone un negocio—. Se refugió en los pequeños. «Están excitados. le daban miedo. Ya Ignacio se lo había advertido. en alguna ilusión que elevara sus vidas. Entre unos y otros. —Oye una cosa —habló por fin. el Apocalipsis de San Juan! Todo el mundo hablaba de revolución. que uniera cada persona a su familia. y el zaguán fresco y de ladrillos rojos estaba aún allí. pero él preguntó: —¿Quién es ese crío? —Pues. —Ah.. que nos eche una mano. ¡Y era él quien les había enseñado a leer! Irían creciendo y se pondrían brillantina en el pelo. ya lo ves. que les diera resignación. ? El hombre le miró escrutadoramente. trepar a un balcón como si fuera un pulpito.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella a los hombres sentados en el balcón en actitudes rumiantes. legalizaremos la situación. los mayores pedían http://quedecosas-mg17. ahora que volvía a mirarlos con atención. que dio pruebas de una memoria prodigiosa. Se prepara una revolución. El patrón del Cocodrilo le aconsejó que tuviera paciencia. Esto fue más fácil. Una de las dos mujeres que le regalaron la bufanda parecía otro ser. ¡Lo habían olvidado todo! Excepto el nieto de Fermín. —¿Cómo que no has hablado nunca con el obispo? La mujer intervino.. César parpadeó. gitanos— y hablarles del Evangelio. César no sabía qué decir.» Revolución. de las palabras insertas en él: «Bienaventurados los que. no sé —dijo—. Y sin embargo.. Porque en algún lugar casi le insultaron. tú. que ahora leían con facilidad. patronos de bar.» ¿Qué hacer? A veces le daban ganas de abandonar la clase. mirando con fijeza el muro de enfrente. Ya le hablaré yo luego. Las cosas andan mal. fíjate cómo estamos.. A César aquellos chicos. —Marcó una pausa—. que de repente podía estallar. «¡Tú. pero todo el mundo empleaba esta palabra. Irían creciendo y absorberían todo el veneno que flotaba a ras del barrio. Luego había dos hermanos que el año anterior no daban una y ahora se hubiese dicho que les habían inyectado entendederas. —Anda. y nos echan una mano. y aquellas mujeres que rondaban sin pudor por la acera los tentarían. ¿Qué hacer? ¿Cómo ceñir todo el barrio de un golpe. Los pequeños crecían en insolencia... ¿Viene para el viejo. Algunos chicos del año anterior habían desaparecido del barrio. «¡Tío César!» Se reanudaron las clases. reunir abajo a todo el mundo —chicos. Nadie concretaba quiénes la harían ni contra quién. ferroviarios.. a las paredes de su casa aunque fueran pobres? «A ver si hablas con tu Organización. Todo aquello tomaba derroteros inesperados..? —le miraban de arriba abajo—. Un seminarista que da clases en el barrio. los encontró en una escalera hojeando un folleto que escondieron en la pechera cuando él se les acercó.» Pero no se atrevía. A los dos hermanos. Había envejecido increíblemente.. Otros le reconocieron en seguida. en las clases. el zaguán volvió a ser una alegre colmena todas las tardes. Ésta y yo no estamos casados. también en las miradas infantiles se notaba cierto desequilibrio. dame caramelos!» Uno gritó al verle: «¡Tío César!» El apodo hizo fortuna. la vida era allí como un líquido comprimido. se unieron otros niños que no sabían quién era. ¡Ah.. Había continuado estudiando todo el invierno. pues su Organización era él solo.. Se veía que hablaba en serio. Oye.blogspot..

. Su intención era siempre regalarlo al más humilde.» El día en que César los vio medio disfrazados. ¡Pero Dios mío. le tomarían por loco. como Fermín. El patrón del Cocodrilo le contestó: «Si les aseguras que hay algún tesoro escondido. sobre todo. estando en la cama. aplastados por el sol. aunque no enteramente nuevo. Ellos habían dicho: «De cualquier cosa. encorvados bajo el peso. tío César. al más enfermo. Pero siempre ocurría lo mismo. que murió solo mientras su hija trabajaba en una fábrica de lejía. como si él tuviera obligación precisa y casi administrativa de llevarlos a cabo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella justicia y trajes nuevos. de Julio. El día que conseguía arrancar del Director de la Tabacalera un gran cigarro habano.. ¡Consiguió trabajo para tres parados! Fue Julio García quien se encargó de ello. y los propios beneficiarios de sus actos los aceptaban sin darles mayor importancia. A veces. como no fuera para la eternidad. Pasearse por los sitios céntricos.. Les habían dado instrucciones. los viejos se iban marchando para la eternidad. no en su nacimiento. como si hubiera oído la advertencia de Ignacio a mosén Alberto.. durante un par de horas dejaban de hablar de revolución. César hubiera querido hacer algo. en las de las bicicletas no se pudo hacer nada. A medida que los días pasaban se daba cuenta de una cosa: sus acciones quedaban ahogadas en la inmensa mugre física y espiritual del barrio como gotas en el mar. Lo sacaba de todas partes. )o trituraban entre los dientes como comiéndose la ficción que aquello representaba. ¡Pero era tan poca cosa! ¡Y se sentía tan inhábil! ¡Qué tontería pensar en trepar a un balcón! En cuanto viera los ferroviarios y los gitanos abajo. Al poco rato llegaba el fuerte de la casa. Pero cuando de repente una mujer se levantaba la falda sin pudor ninguno y le decía: «Oye.. Quedaron sin efecto varias multas por tirar basura. Se consolaba pensando: «De todos http://quedecosas-mg17. úlceras.. ¡Tal vez hubiera cometido una falta! Cuando mosén Alberto regresara de Camallera.» César se preguntaba: «¿Sería falta de caridad decirles que hay un tesoro escondido?» Les regalaba tabaco. Su huida fue muy comentada. de los empleados de Telégrafos y. Eran tres carteles iguales y los tres hombres iban en fila.com/ 191 . Y en el caso de que consiguiera hablar. pero si sólo les hablas de San Narciso. y decía: «¿No comprendes que un puro así a los enfermos los marea?» Y lo sacaba de debajo de la almohada y lo encendía en el acto. El sitio más céntrico en aquellas semanas era la calle de la Barca.. A ver si me traes algo para esta urticaria. Muchos niños tenían tracoma. Gracias a su padre y a Julio García. Él se sentía desolado. de don Emilio Santos.. para curas de menor importancia. daba un tirón a la sábana y quedaba al descubierto. algunos éxitos. mal de ojo. César huyó por primera vez de la calle de la Barca.que los distrajera?» Un día pensó que acaso la palabra catacumbas surtiera efecto. con la colilla en los labios. el cabeza de familia..blogspot. Nadie del barrio había salido de veraneo. de su padre. paludismo y. Los demás allí estaban. sobre todo. entraba en el barrio como un rey. Y así lo hacía. sí. mirando con ironía los pedazos de cielo que se dignaban asomar por entre los tejados. Todo seguía su curso independientemente de él. César había observado que un simple puro transformaba a las personas. Pero le parecía que un seminarista podía acompañar a las personas en su muerte. se lo consultaría. Obtuvo. Probablemente no tenían idea de lo que decían los carteles. cada uno metido dentro de un artefacto del que arrancaba un cartel que anunciaba el establecimiento en la ciudad de una nueva tienda de óptica quedó estupefacto. ¡De la taberna a la que Ignacio fue con el Cojo le llamaron para ayudar en un parto! César huyó.. le bastaba descubrir el brillo de la curiosidad en la mirada de un niño para pensar de nuevo: «¿Y si pudiera ilusionar a esa gente en algo que no fuera lo cotidiano. nuevo empleo que el limpiabotas le procuró.. Hacia el final lo masticaban. Con los niños se iba arreglando. mucho tabaco. quedarla sin palabra. Un cigarro habano y se sentían optimistas. Consiguió algún traje gracias a su madre. no digo que no.» O. le tomaban por médico! Le consultaban casos dificilísimos.. La práctica adquirida en la enfermería del Coüell en aquel invierno le era útil ahora.

que yo te enseñaré el alfabeto.. un muro que sonara a hueco... rico. también en la Barca se vivía en compartimientos cerrados: los murcianos tenían una colonia y sus costumbres. Y cuando hacia el atardecer veía llegar los soldados y muchos obreros. bastante correctas. en clase. con una sola alma que se salvara. El patrón se avino a servir de intermediario.? Un día. «Por una que haya digna de lástima. lo sabe de sobra! ¡Un pozo! ¡Pilón lo sabe! —Pero.? ¿Es verdad que no tienes lo que tienen los hombres? Ven un momento.. los traperos sólo se interesaban por los demás si éstos tenían algo que vender a precio regalado. los gitanos tenían las suyas. la cueva del gran gitano! —¡Arriba. Su corazón lloraba al oírlas.com/ 192 . tú. En realidad. Al tiempo de pedirles algo.. Decía que las conocía demasiado. César pensaba siempre en las cejas poderosas de su madre y su compasión se acentuaba. El patrón del Cocodrilo le desengañaba: «Si no aprovechas ahora.. nos moriríamos de hambre!» También para él todo aquello era una revolución. ese algo prematuramente marchito en sus mejillas. Presentía que si se encontraban las catacumbas. Imposible. La Andaluza también lo sabe... Pero. Excepto la Andaluza.. tal vez su más difícil obstáculo. ¡Quién sabe. La gente le decía: «¡Caray. Porque las catacumbas debían de encontrarse forzosamente en aquel barrio. mientras con la otra mano se echaba la minúscula gorra para atrás. desde luego. se sacaba del bolsillo un duro y lo iba mirando y remirando. soñar en nada colectivo. en efecto. El patrón del Cocodrilo se mostraba duro con ellas. negra o marrón.. que se dirigían automáticamente hacia aquellas casas.» ¡Santo Dios.. con mitigar algún dolor bastaba. ¡Si eso cae debajo del campanario de San Félix! Los alumnos se encogieron de hombros. arriba hay un pozo. con algo de diabólico. y en cuanto a las mujeres de mala nota.. normal. la cosa era auténtica. los comerciantes se parapetaban tras sus sucios mostradores. Así lo hizo en aquella ocasión. ¿Quién no había visto por allí un pasadizo subterráneo. «¿Eh. Si él quiere. Pondría una flecha en la fachada que dijera: «Catacumbas.! —¡Muy hondo! —¡Pilón lo sabe. que vistes como yo. El gran gitano de millones de cabellos de azabache le http://quedecosas-mg17. con la ayuda de Dios!. si no fuera eso. Están en casa Pilón. —Nunca ha bajado nadie al pozo.... ¿cómo conseguir que Pilón le abriera la puerta de su casa? Los chicos le dijeron: «El patrón del Cocodrilo. ¡Sorprendente! Todos contestaron: «Oye. César olvidó por unas horas la necesidad en que se encontraba el barrio de que él trepara a un balcón con la Biblia en la mano. el patrón en el arte de tratar a los gitanos! Tenía un sistema muy simple...» El gran misterio para César era que hubiera seres humanos que hicieran del pecado su profesión. cinco están aquí por su culpa. la palidez de sus rostros. con cansancio. al ver sus ojos. No había abandonado por ello su proyecto de dar con las catacumbas. eran la pesadilla de César... y dos o tres de sus discípulas..blogspot. habló del asunto con los alumnos. una puerta nunca abierta. Por lo demás. De repente había una que acertaba con el arco exacto y cobraba aspecto de mujer hermosa.» Y aunque nada consiguiera. la mezcolanza era allí más aparente que real. Sí.» ¡Gran técnico. las demás le tomaban descaradamente el pelo.» César no se avenía a razones.el día que lleves sotana ya no podrás lograrlo». a cincuenta metros.. Casi todas se habían arrancado materialmente las cejas y se pintaban en su lugar una raya arbitraria.. tío César. su bar cobraría gran importancia.. Pilón te dejará entrar». patrona que se las daba de buena crianza.. A veces se curvaban hacia abajo. que tenía una hija interna en las monjas y que trataba a César con gran respeto.. Soñaba en terminar la carrera para dedicar íntegramente su vida a aquel barrio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella modos. A veces las rayas se prolongaban hacia arriba. brincaba por el barrio rezando jaculatorias..

. subiendo. Quitaron la madera que lo cubría y ataron a César como para un largo viaje.. con escamas que parecen de lagarto? Mosén Alberto le cortó las alas en lo de las catacumbas. En cambio. Pero en aquel taller. Más de doscientos años haciendo imágenes. Una piedra fue echada al fondo: tardó en retumbar. Uno de los seminaristas era experto en montañismo y conocía los trucos.. el tubo se estrechaba. Vestigio de aquella época gerundense que mosén Alberto amaba tanto. —Hay que bajar preparado —concluyó—. Uno estaba enclavado muy cerca de las escalinatas de la Catedral.le ayudó sin reservas en su deseo de entrar de aprendiz en un taller de imaginería. y dijo que eran lo más opuesto que darse pudiera. que bien sabes tú que está ahí. Esto indicaba lo que el taller era por dentro. Y mosén Alberto se ocupó en ello seguidamente. El muchacho se repuso y contó la aventura. Dios sabe a qué profundidad.. Un miedo sin palabras le atenazó la garganta. Es el lugar exacto. una lámpara de mano. Espantosos chillidos y batir de alas resonaron en una especie de gruta sin salida.. que algunos de aquellos hombres en un momento de borrachera podían jugarle una mala pasada. César le dijo: —Lo primero que hay que hacer es acabar con esos animaluchos. tradicional y serio. con un dedo ensangrentado. eh!».. El pozo estaba allá. Subieron. —¿Y pues. Los dos talleres que había en Gerona los conocía. Y cuando César le explicó la expedición que estaban preparando. Veremos. En sus proyectos de catequización del barrio le ordenó que anduviera con cuidado. tentáculos. Y sintió que le izaban con gran fatiga.? —Pilón. el sacerdote se pasó la mano por la mejilla. Por desgracia. Los chicos le seguían. agrupados alrededor de los conventos.com/ 193 . patrón de la ciudad. en la calle de la Forsa. resbaló. mientras el haz de luz de su linterna hacía visible un charco de agua del que surgían patas verdosas. con todas sus fuerzas. —Vendrá a las seis de la tarde por lo del pozo de arriba. —Desde luego. le gritaba arriba el patrón del Cocodrilo. La gran gitana apareció y preguntó: —¿Qué es eso? —Déjate —contestó el gitano. ojos fosforescentes. «¿Estás preparado?» El patrón del Cocodrilo se ofreció para ayudar a sostener la cuerda desde arriba. hasta que la luz diurna desapareció.. pequeños cuerpos zambulléndose. —Poco ruido —ordenó Pilón. que sembró el pánico entre los indescriptibles seres de la gruta. Una de las paredes ha de conducir a la nave. desde luego —le contestó el sacerdote—. Cuando yo era estudiante también fue lo que nos dio más miedo. en un rincón. fumaba. Intentó agarrarse a algún sitio y se le cayó el martillo. César dio un salto de alegría. Era un taller muy pequeño que ponía: «Casa fundada en 1720». ¿No has visto en aquella piedra de la derecha uno enorme. Le dijo: —Eso está bien pensado. —Ninguno. Y de pronto. El corazón se le paralizó. No perdió tiempo. Y se tocó la faja de una manera particular. No tema. subiendo. trabajando casi exclusivamente para éstos. César lo dejó en sus manos. y mostró un semblante divertido. Descendió en tijera.blogspot. y precisamente por su seriedad las gestiones del sacerdote http://quedecosas-mg17. la época de los artesanos. El sudor le caía a los abismos. «¡Eh.. Y César se introdujo en el negro agujero. —Que venga.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella dijo: «Bueno. al día siguiente llegó de Camallera mosén Alberto. su martillo y su linterna. Se halló solo. veremos. con su corazón. Le acompañaron a buscar otros dos seminaristas. Y se presentaron en la casa. Le pareció hallarse en un lugar sin Dios. quedó suspendido. Vio la luz diurna. Pronto se halló en el cono salvador. Descendió más aún. Necesitaban cuerdas. un martillo. que venga el crío». Tiró de la cuerda tres veces. La época en recuerdo de la cual le dijo a Matías Alvear que amaba los Juegos Florales. pensando en San Narciso. Todo con facilidad.

los tres operarios y los dos restantes aprendices eran peores aún. Miró al dueño. como siempre le ocurría. Gerona mordía sobre estas bases la llanura por el oeste. al que llamaban simplemente Bernat y al que los propios obreros tuteaban. ¡Trae aquel banderillero para acá! Hay que pintarle la sangre. que tenía los brazos muy altos y las manos ligeramente adelantadas. Se hablaba de un cine. Había escultor.. que daban paso a la luz. Uno de los mejores jugadores de bochas de la localidad. le importaba poco la procedencia de los obreros. Bernat?» Su aspecto era campechano. que era esencial en el negocio. a César. vaciador. se cuidaba del embalaje. acrecentada a medida que las imágenes aumentaban de tamaño. Él contestaba: —¡Bah! Palmo más o menos poco importa.blogspot. César no hubiera supuesto jamás tal lenguaje hablando de atributos religiosos. Y como César se ofreció para trabajar durante las vacaciones sin cobrar. En la zona moderna todo le parecía oler a clínica. transformándose en mil colores. pues adelante. de las compras. incluso el taller de paredes encaladas. sino incluso la corrección. le llamaban «el banderillero». —¡Eh. decorador. de aceras perfectas. Por lo visto. que ya le esperaba con un pincel mojado en rojo. La idea que se había hecho era la de que trabajaría en una especie de templo. que algún día serían Bancos. carpintero. obispo o confesor tenía un mote alusivo a alguno de sus símbolos. Por lo tanto. recibía a los viajantes. o qué? Enfrente había un garaje. Aquélla había sido la equivocación de César: suponer que entraría y ¡zas! empezaría a fabricar imágenes. le asustaron. en los rosetones de la Catedral. el dueño.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella fracasaron. Trabajaban en él el padre y los dos hijos. pero consiguió desplazarla. Murillo de nombre. más allá pondrían un cine. tú! —le gritaron a César—. cuando sus compañeros de juego le visitaban en la imaginería. Fue emocionante para César conocer de cerca la parte moderna de Gerona. unido al hecho de haber visto lo que las imágenes tienen por dentro de yeso y harpillera. tenía un remate que a César. a http://quedecosas-mg17. «¿Quién era aquel hombre. Aquella escalera de blasfemias. César entró de aprendiz.com/ 194 .» Fue un argumento que al parecer convenció al director del Banco al que fue a pedir crédito. se había instalado hacía un par de años en la planta baja de un inmueble del Ensanche. Al seminarista se le heló la suya en las venas. en plena ciudad moderna. El otro taller era reciente. Decían de ellos que eran higiénicos. Cada santo. habían matado en ellos no sólo el respeto. casi le hizo llorar: a un modelo de Cristo en la Cruz. lo cual hacía suponer que un día u otro las imágenes serían quemadas. los garajes florecían. Allá la tentativa tuvo éxito. Junto al taller había inmensos solares sin edificar. decía siempre que si había escogido aquella época para fabricar santos era precisamente porque era época anticlerical. Entonces el operario. Y ya el primer día se enteró de algo que le dejó estupefacto. pero sobre todo llevaba las cuentas. Pesaba horrores. otras veces a la actitud o el gesto.. se puso a silbar y empezó a rellenar las cinco llagas. y Bernat imprecó: —¡Anda! ¿No oyes? ¿Eres tonto. Bernat sabía un poco de cada cosa. Nunca lo hubieran consentido. ¡Válgame Dios! Si Bernat tenía esa mentalidad. y hablarles de alguien ajeno a la familia era hablarles en otro idioma. El dueño había puesto aquel negocio como pudo poner otro. al ver tantas figuras rotas por el suelo le preguntaban si utilizaba el taller para entrenarse. Hasta el punto que. Era un espectáculo que ponía la carne de gallina. en cambio. César asió la imagen de Cristo. «Y como a los seis meses todo el mundo se habrá arrepentido. Su trato cotidiano con santos y vírgenes. mártir. al oírlo por primera vez. Se gastaban bromas inauditas sobre los modelos que tenían en las manos. ¿A qué luz? César pensaba en la que chocaba. de ventanas todas iguales. una copia tras otra. Aquellos edificios enormes. En seguida se dio cuenta de que aquello era un verdadero oficio y que se necesitaba mucho tiempo antes de poner las manos en algo de una manera personal. le anonadó.

http://quedecosas-mg17. ¿cuántas Cármenes queréis? —Media docena de la talla B. dándole los consejos necesarios. llevar bloques de un lado para otro. arrancarla luego. la gelatina. Cuando Carmen Elgazu se enteró de las condiciones en que todo aquello se desarrollaba. quiso hablar inmediatamente con mosén Alberto. preparar la cola. Mosén Alberto le contestó: «Por desgracia. tirar de carretón... un San Ignacio de Loyola elaborado por sus propios dedos. por su santo. Él hubiera preferido colocarse en el otro taller. Le dijeron que al cabo de unas semanas podría empezar a frotar los moldes con papel de lija.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella los compradores. —Así. Sobre todo. por lo menos intentarlo. Y tal vez allá se lo hubieran permitido.com/ 195 . A César le destinaron a los trabajos subalternos: barrer.. ¿qué se le va a hacer? Por eso luego se las bendice».blogspot. porque su máxima ilusión hubiera sido regalar a su hermano. para que dieran orden en la diócesis de que nadie comprara imágenes a Bernat. en el fundado en 1720. en casi todas partes ocurre lo mismo. Además..

tenía algo de complicidad. Se tocó los moños. de sol. para bailar con él. También los ojos de Ana María tenían color de cielo mediterráneo. Con naturalidad le asió de la mano y se lo llevó aparte. El baile habrá terminado a las cuatro de la madrugada. déjala. Pero era tan grande su emoción que el pecho le latía y no sabía qué le iba a decir. En cuanto ella le vio se detuvo. Él en slip y ella vestida. En el fondo. Ignacio sentía tal odio hacia Loli.. —Déjala. Al rozar la arena y mirar hacia arriba y ver las piernas de Ana María pataleando como si estuviera en el aire tuvo ganas de asirle un pie.. «Claro. pero sin Ana María se le hacía odioso. Ana María. Ignacio desapareció hacia la zona de los pobres después de haber quedado con la muchacha en que se http://quedecosas-mg17.. llevando el albornoz enrollado. se puso aquel gorro que le minimizaba la cabeza y echando a correr entró en el agua como un delfín. aunque se lo había prometido a Ana María. Perdona. Ignacio se sentía en ridículo. Por fin la muchacha llegó. Era el encuentro con el alma gemela que despertaba las posibilidades latentes de la vida. el silencio creado les satisfacía. se había puesto un vestido largo. Es una nueva rica. Se le acercó sin perder tiempo. Que a medianoche incluso bebió champaña. Loli estaba allí y soltó una carcajada. En otras circunstancias se hubiera desmayado de felicidad. El agua parecía que le entraba por una oreja y le salía por la otra —como en las casas de Gerona cuando había inundación— barriendo todo orden posible en el pensamiento. que ello le impedía saborear la exquisitez de aquellas palabras. Era la alegría del mar. volvió a internarse en el mar y a cortar en diagonal hacia la zona de pago. inundándose de espuma. Las horas pasaban volando y llegó el momento de separarse.. Dejemos eso. Al llegar a la playa... —La verdad es que.. La muchacha empequeñeció sus verdes ojos. de tirar de él y ahogarse los dos juntos.. Ana María no estaba aún. Pero pronto se dio cuenta de lo difícil que es pensar mientras se nada. y quedó mirándole con ojos de infinito reproche. Imposible resolver lo del smoking. Y luego explicó que había sido una lástima. Y una flor en el pelo. claro —pensó—. Se había propuesto inventar en el camino la excusa que había de dar a Ana María por no haber asistido al baile. Surgió inesperadamente a la superficie. El balón azul del comandante Martínez de Soria flotaba entre las cabezas.blogspot. —Se levantó. por fin.. como una tonta. —Deja a ésa. Ignacio prefirió esperar a que saliera en traje de baño. Ana María dijo de pronto: —Anda. desistió de ir al baile del Casino. lo que no tenía era smoking. de verano. Ignacio llegó a su lado.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXIII Ignacio. pero Ana María salvó la situación. No tenías ninguna obligación. Al día siguiente volvió a dejar la ropa al cuidado de un chico.com/ 196 . pues ella. es una tonta. Vamos a bañarnos. de color de cielo mediterráneo. Ignacio la siguió. Se ocultó en el agua y a poco vio a Ana María aparecer en la puerta de su caseta alquilada. «para olvidar».» Se divirtió como pudo. con un malliot verde.. se hubiera sentido inferior. colgado a la espalda. o darle un beso de agua que no se terminara nunca. Y al encontrarse en el fondo del mar se sintió otro. —No tengo nada que perdonarte. de su juventud desbordante. Luego añadió que se había pasado la velada entera mirando a la puerta. frente por frente a la muchacha y entonces fue ella la que desapareció. más ceñido aún que el anterior. Ignacio se quedó mirando a la arena. David y Olga le habían dicho que el comandante daba lecciones de esgrima en el Casino. Y así anduvieron jugando.

Se decía a sí mismo que en San Feliu se había concentrado todo lo que el mundo podía dar de sí.? —Sí. como ocultando un secreto. en Málaga. y con una esponja le frotaba todo el cuerpo. Ignacio la admiraba. si. Y tan pronto descubrían. Y si se encontraban un conocido de Ana María decía ésta: «Es un amigo de casa». Lo más lejano que Ana María recordaba era un pulpo. en lo hondo. Ignacio le decía: «Ése es de Gerona». con los peces plateados y rojos coleando. Ana María en todos sus actos y movimientos era mujer. Al tropezarse con alguien de Gerona. hasta la serie ininterrumpida de mentiras que estaba contando en casa para que todo aquello le fuera permitido. Así lo hicieron y en cuanto las niñas. A veces se cruzaban con el grupo de veraneantes pertenecientes a la pandilla de la http://quedecosas-mg17. le ofreció a Ana María una muñeca de trapo con dos moños uno a cada lado. Era el maestro local. Dondequiera que se encontrase. Podía subirse a la ermita de Sant Elm.blogspot.. Nada hermoso faltaba ni en la bahía ni en su corazón. En el momento de despedirse. que se había escondido allí. después de cenar. y una de las alumnas. que estaban a la escucha. oyeron que de un matorral brotaban unos rasgueos de guitarra.. Les rodearon como si fueran dos novios. se preguntaban pocas cosas uno a otro. playas pequeñas y escondidas como se encaramaban cada uno a un árbol y desde arriba. Ana María se zafaba de sus padres y de su grupo de amigos y se iban al rompeolas. uno a cada lado. Desde el de sentarse en el suelo con la falda temblorosa rodeándole. que siendo ella muy niña vio. hacia el atardecer. Aquel día.. y con frecuencia de recuerdos infantiles. Y si puede ser. ella era el centro de sí misma. Era un momento inolvidable para Ignacio. Se asustó y huyó en busca de su niñera. en un recodo o tras unas rocas. los sábados. Era una criatura serena. hablaban de cosas grandes: cuando hallaban un abrigo. la mayor. sí. otras veces. Andaban juntos y les bastaba. bajaremos bordeando el Salvamento de Náufragos». Avisó a las alumnas de la Colonia y le dijo a Ana María: «Hoy vamos a ir por el lado de S'Agaró. con un horizonte lejanísimo. Un día añadió: «Sobre todo tu voz. por otro lado se detenía de repente y acercándose a Ignacio le decía: «¡Puedo confesarte una cosa! Me gustas».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella encontrarían «en la barca de siempre». Podía asomarse a un acantilado y ver la caída vertical de la piedra y la lengua de mar al fondo sin sentir vértigo. se las apretaban impidiendo la dispersión. En realidad. hablaban de trivialidades. ocultándose entre el follaje. «A mí llévame al aire libre. y el siguiente y todos los atardeceres. se levantaron como un enjambre de pájaros y salieron a su encuentro gritando y saltando. Un día Ignacio le preparó una sorpresa.com/ 197 . Tienes una voz —te lo digo en serio— que me vuelve algo loca». desde la que se divisaba un panorama inmenso de agua. —¿Te gustaba. andar en silencio y reírse y mirar con picardía. sin darse cuenta. Y así lo hicieron. Carmen Elgazu. le defendían las sienes. que les gustaba porque les daba un poco de miedo. Y si por un lado le gustaba andar. Recorrían todos los alrededores del pueblo. Me gustaba. los vieron aparecer. Ignacio lo más lejano que recordaba era cuando su madre. le sentaba dentro de una palangana. amigo de David y Olga. Se reían por cualquier tontería. Ana María se emocionó y dijo que la guardaría en su corazón. A veces se encontraban por la mañana y asistían a la llegada de las barcas de pesca. desde Francia hasta la costa barcelonesa. desnudo. Si el viento los azotaba. se llamaban y se hacían señas.. en la playa. Pero con frecuencia buscaban.» Era maravillosa la capacidad de Ana María para trepar por las rocas y luego enfrentarse con los grandes espacios sin sentir vértigo. subir a una montaña. sin sentir vértigo. Hubiérase dicho que los rodetes. Un pulpo. Luego el sol les dedicó una de las más hermosas agonías del año. a punto de salir del agua. Con asir el dedo meñique de Ana María le bastaba para ser feliz. la soledad. con las piernas fuera. Ana María gozaba lo suyo imaginando las gotas resbalando por la diminuta columna vertebral de Ignacio. Y echaba a correr.

. me dará una bendición especial. La madre. un as en el dominó. que se parecían a las que Jaime recitaba en Telégrafos a Matías Alvear..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella chica. un sentimental. y se despertaba soñando que también buscaba algo. —Pero cosas ciertas —pedía—. Gente que soñaba en sociedades universales. ¿No ves que se aburren?» Una de las cosas que les gustaba era asistir a las reuniones de los esperantistas.com/ 198 . con las manos en sus piernas entrelazadas por las tirillas de la alpargata.. la bahía. De noche.» En fin. Precisamente se lo había dicho a los maestros: era un santo. como los pájaros de la Atlántida. Eso es. A mí siempre me parece más interesante la verdad. sería cura y casaría a la gente. Ha empezado corte.. Eran muchachos vanidosos. que la camisa de Ignacio está sin planchar!» César.. que ahora estaba disgustado porque se le había roto la radio y que probablemente en aquellos momentos se encontraba sentado en un café llamado el Neutral. Allí Ana María le rogaba que le contara cosas de su familia. Al chico le ponía nervioso verlos. o en una barbería de un tal Raimundo pensando en cualquiera de sus tres hijos..! Trabajaba en un taller de imágenes.. —¿De veras. Miraban a Ignacio con cierta insolente curiosidad. ¡Tenía unas orejas.. Pero era una mujer magnífica. —¿Y tú. —¡Sí. Se encontraría en el fondo del mar rodeada de peces agresivos y pensaría: «¡Dios mío. pues les había secuestrado a Ana María. en la plaza de la iglesia.. Un poco trágica. con estudiado desgarbo.. O mejor. Pero ¿cómo sabe uno como es cuando es feliz? ¡Por Dios. Pero tiene mucha gracia.! Mi hermana. Eran tan maravillosos aquellos días —y pasaban tan de prisa— que había perdido la conciencia de sí mismo. que no le preguntara detalles! Por desgracia la realidad volvería pronto. ¿cómo Colón habría encontrado habitantes en América?» El hombre escribía un poema inmenso titulado «La Atlántida». Anarquistas sin saberlo. —¡Ah. y que consideraba prueba irrefutable de ello el hecho de que todos los años emigraban de las costas de África occidental unas bandadas de pájaros y que al llegar a un punto determinado del océano empezaban a buscar y a dar vueltas sobre sí mismos y chillar con desesperación.. el agua y el http://quedecosas-mg17. Me gustaría que conociera a una chica como tú. La hora de las confidencias era siempre la misma: el atardecer. pero mi padre me lo ha escrito. pero con mucha más sinceridad.... Uno de los taponeros le dijo un día a Ana María: «Y si no. Es un poco.. De momento allí estaba la barca. Ignacio descubrió otra sociedad: «Los amigos de la Atlántida».? —Desde luego. y les recitó gratis unas estrofas. era un santo.blogspot.. desde luego. demasiado sentimentales para ofrecer sus servicios al Responsable. —¿A la Bolsa?...... «Él cree que no lo sé. Un grupo de taponeros que creía en la existencia de la Atlántida... sí! Ya te he dicho que tiene mucha gracia.. Y se gana para sus gastos jugando a la Bolsa. Ana María le decía: «Déjales. Y el lugar siempre el mismo: la barca a la que fueron el primer día. ¡Si los viera andar solos por aquellos acantilados! Si viera a Ana María con aquel maillot verde. ¿Cómo eres en realidad? Ignacio no lo sabía. No me inventes nada. lo cual Julio ya había advertido... Había sobornado a uno de los operarios para que le fabricara una imagen de San Ignacio de Loyola.. Ana María se sentaba.. Hijos de fabricantes.. ¡Porque en el pueblo había muchos esperantistas! Era un pueblo de escondidas y escalofriantes imaginaciones... en la Colonia. que llevaban el jersey anudado al cuello a modo de bufanda. —¿Y Pilar?.. Ignacio?. Debía de ser un sentimental. Y supongo que a mí me hará un precio especial. dormía como un bendito. era otro cantar. Afeitaba y tal. ¿Qué tenía aquella mujer que hablaba de esta manera? Ignacio le decía que tenía un padre de cabellos ya canosos.

u otro— paseándose por San Feliu dispuesto a limpiar el blanco del calzado que la gente usaba en verano. por lo que contó de ella. —¿Y la inmortalidad. Y Ana María. eran un poco absurdos. Lo demás. Tú crees en la existencia del alma. Sin el alma nadie hubiera concebido jamás la vela de un balandro. Era una alegría ascendente. tiene tres smokings. aquella muñeca. le hizo un sermón de diecisiete minutos sobre la castidad. ¿comprendes? También sus amigos del jersey en el cuello a modo de bufanda van a veces a beberse un vaso de vino en una taberna. Mi padre.. tener un padre que pudiera disgustarse porque se le ha roto la radio de galena. ya era distinto. Pero sabía que lo que le ocurría era humano. que los días pasaban de prisa y que pronto tendría que regresar a Gerona.. sentada en la arena con la falda desplegada. Sin el alma Ignacio no tendría la voz que tenía. Ya antes de tener uso de razón —cuando de pequeña vio aquel pulpo en la playa— había sentido que la existencia del cielo era una verdad.. en el momento más impensado.. http://quedecosas-mg17. Ana María? ¡Cómo! ¿Cómo no creer en ella? ¿Qué sería de los pobres cuerpos sin el alma? Pobres ojos. No la besó nunca.» Su madre. aquella malagueña de un moño a cada lado. pobres ojos. no es para ti. de verdad..com/ 199 . todo aquello era hermoso! E incluso existían fotógrafos ambulantes dispuestos a inmortalizar la excelente pareja que ellos hacían. los cuerpos andarían por el mundo encorvados. Va contigo de buena fe. bajo el mismo cielo azul. de que su muerte sería aparente y transitoria. Ignacio no la besó. Todo se secaría. ahora noble.. Por ejemplo.. Tal vez se arrastrarían por el suelo. que no podían desaparecer? Ella no había dudado jamás de que llevaba en sí misma algo que sería inmortal. ¡Válgame Dios. Le dijo que cuando un hombre respetaba verdaderamente a una mujer.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella faro. decrépitos y horribles. era exactamente lo que sería doña Amparo Campo de haberse realizado sus ambiciones. ni ella al abrir por las noches la ventana del cuarto sentiría aquellas oleadas de ternura invadirle el pecho. Pobre frente. —A mí me gustaría. Todo se iría secando como el pequeño riachuelo que había delante de la iglesia. El propio José... Pobres labios.. qué granítico y eterno ! ¡Qué débiles parecían las piernecillas humanas! —¿Y el alma?. en la barca. pero es que a veces gusta cambiar de ambiente... Ana María era la tercera. tenía que hacer honor a su sermón y aguantarse. Suponiendo que sin el alma se pudiera vivir. que debía una gran parte de su intensidad a la naturaleza que los circundaba. Pero su divorcio con la realidad no era total. ¡quién sabe! Pero lo que ella quería era casarse un día y tener hijos... Pisoteaban fuerte la tierra y se reían de la impotencia de sus pies.blogspot. porque un ser humano era lo único que uno podía crear con la seguridad de que viviría siempre.» Ignacio no contestaba. se lo había dicho: «A todos nos ocurre. «Es una mujer rica. ahora rojos y llenos de vida. Ignacio tenía una ventaja: todo aquello ya lo sabía.. Había cometido una torpeza: el segundo día. su primo de Madrid.. a pesar de tener los labios de Ana María muy próximos a los suyos.» —¿Y tus padres?... hablando de hijos y de inmortalidad.. Y por eso. no la besaba nunca antes de casarse: por lo menos en los labios. los emborrachaba.. David y Olga le decían que se llevaría un disgusto. «Ya ves lo que son las cosas. ¿verdad. y los hombres y las mujeres se vieran obligados a hablar y comer y trabajar en esta postura. soñamos con una princesa».. por desgracia. Aunque. Cualquier detalle le recordaba... temblorosa a su alrededor. ¡Qué duro aquello. pero todavía no ha conseguido llevar uno con naturalidad. El pensar que aquellas rocas rojizas llevaban siglos allí. Por eso quería tener hijos. «Lo único qué puedo decirte es que quiero ser un hombre.: una carta de sus padres.. Claro que él ya había soñado con tres. ¿Por qué no me hablas de los tuyos? Los padres de Ana María. que Ana María no era para él. Es una aventurera. moriría un día.? —¿Creía Ana María en la inmortalidad? ¡Cómo no creer en ella! ¿Cómo no creer que había cosas que durarían siempre. un limpiabotas conocido —Blasco. contemplando el mismo mar.

embarrancado. que llegaban a la playa muertos. y había dicho: «Se está bien aquí... fue al faro y se ahorcó. recordándoles que eran hijos de suicida. ni siquiera los japoneses se quieren marchar.» Debía de ser una visión simplista del problema. que se llamaba Marta. de imaginaciones esperantistas. Trabajar y estudiar. Ignacio no podía hablarles de felicidad. Un día.. Un hombre extraño. Olga en el suyo. llevaba un flequillo hasta las cejas y los cabellos caídos a ambos lados de la cara. de hablar de fascismo y revolución? Él no tenía la culpa de que «Gil Robles fuera frívolo». En Barcelona había conocido un chico socialista que la apabulló a discursos. hacían una gran correría por el paseo para verlos a los dos. El comandante Martínez de Soria. Ignacio se mordió los labios y no supo qué comentario hacer. Porque la esposa y la hija del comandante estaban también allí. de que ellos creyeran que el socialismo conseguiría incluso pesca más abundante en el mar. Aquel suicidio había impresionado profundamente a los dos maestros.? Carmen Elgazu aseguraba que tenía un fichero particular de suicidas. por quince días aunque fuera. http://quedecosas-mg17.. San Feliu. Y llegar a ser abogado. Al día siguiente le encontraron con los pies balanceándose y una nota en el bolsillo que ponía: «Me voy porque me da la real gana». encendido a modo de cigarro. David pensó en su padre. La madre era alta. Algo menor que Ana María.. en el momento en que entraba en el puerto un barco japonés. Y se enteraron de que la madre leía «El Escándalo». La chica les pareció a todas preciosa y muy simpática. Era cierto que daba clases de esgrima en el Casino. Julio había acudido en el acto al saberse lo del suicidio. en San Feliu. Por otra parte... la hija. Pero ¡lo decía con una seguridad! Las alumnas. Vivía solo. de Alarcón y de que Marta leía el periódico de Falange Española. ni de que el artesano del corcho se hubiera colgado de un faro... que salía en Madrid. y de un perfil sereno y grave. en la playa.com/ 200 .. aunque vestidas de negro. Hubiera subido a la Colonia a verte. Ana María hablando de la «revolución» le había dicho que sí. ¿Sería verdad que era especialista. o pasarse uno al otro el balón azul del comandante Martínez de Soria. Ana María sentía una gran curiosidad por aquellas dos mujeres. o lo eran ellos escuchándole con una sonrisa de amarga indulgencia? ¿Y por qué no cesaban. Julio se había encontrado a Ignacio en el Paseo y le había saludado con su cordialidad de siempre.. Era otro de los detalles que devolvían a Ignacio a la realidad. su carpeta.añadió que el terreno era peligroso. le estimulaban a que fuera con Ana María. A Ana María pareció impresionarla mucho el detalle. Otra de las personas que se paseaban por San Feliu era Julio. Siempre se sentaban en uno de los bancos del Paseo a leer de cara al mar. Era muy original. petardo en los labios. de las que decía que tenían una gran personalidad. había mandado a los maestros una ráfaga de recuerdos violentos y tristes: se había suicidado un artesano del corcho que ellos conocían. y una noche. Pero. que ella presentía muchas injusticias en el mundo y que muchas veces se había preguntado si su padre en la fábrica no robaba el dinero de los que trabajaban para él. Ya lo ves. para verlos nadar en la zona de pago. y en cuya portada se veía el retrato de José Antonio Primo de Rivera. «Arriba». «¡Hombre! Tu padre me dijo ayer que te diera recuerdos. Y a veces.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Había algo inoportuno en su felicidad: David y Olga no podían compartirla. pero así me ahorro la caminata. que había construido en corcho una prodigiosa miniatura del monumento a Colón erigido en Barcelona. Ana María quiso acercárseles disimuladamente para ver lo que leían..» La hélice del barco decapitaba a los peces. «¿Por qué mucha gente no hace como tú? —concluyó—. Ignacio se preguntaba por qué su madre terminaba siempre por tener razón.. ¿Era él egoísta habiéndoles de Ana María a pesar de todo. Luego resultó que era un simple resentido. debía de tener la edad de Pilar.blogspot. Tal vez por eso David y Olga le dijeran: «Te llevarás un disgusto. Con su sombrero.. en cambio. balazo en la sien... pueblo de la costa.» Había señalado al barco japonés. Esto no es para ti». su boquilla.

Olga tenía que reprenderlas porque no se peinaban. a visitar la fosa del suicida. En cuanto a las chicas. nerviosos. sino observando a los alumnos. pegado al cráneo. tan bruscamente? Ana María se levantó y echó a andar. Tal vez ella fuera exagerada y aquello resultara lo normal. de acuerdo. Los chicos habían avanzado enormemente en insolencia durante aquellos días. aquello no estaba bien. con esos chicos vanidosos? Cada banco del Paseo me recordará tu persona. y su cuerpo en la playa era el punto de mira de los muchachos. Ignacio había sorprendido a algunos de ellos sentados en la misma cama. A Santi le hubiera gustado presenciar una autopsia. Por otra parte. Les horrorizaba la perspectiva de la Escuela. «¿Qué haremos.. pero sí el encuentro con la pasión. gesticulaban groseramente.. Les gustaba llevar el pelo mojado. las chicas miraban a Ignacio con descaro y en la cama éste se encontró varias cartas firmadas colectivamente por medio de garabatos. enervaba. Ahora al llegar la noche se reía de la gente que decía: «Me voy al mar a descansar». Una suerte de acto de desagravio porque el párroco del pueblo se había negado a darle sepultura cristiana... y varias veces.. Es experto en suicidios. y provocar. No. Lo cierto era que el mar era agotador. Ana María le decía que verdaderamente era muy triste tener que separarse. Y contar las horas que faltaban para regresar a Gerona le desazonaba. Miraba a Ignacio y le veía unos ojos un poco encendidos.blogspot. Ello resultaba evidente no sólo viendo a los maestros.. el aire salitre y el yodo que hacía temblar las ventanas de la nariz. —Pero. Ella quedó totalmente desconcertada y apenas si pudo recordar los diecisiete minutos de sermón sobre la castidad. —Luego añadía—: Tendremos que escribirnos.. De acuerdo. no era bueno. Todo aquello daba un poco de miedo. separados uno del otro? ¿Qué haré yo aquí. fumando y escondiendo revistas bajo la almohada al menor ruido. Ignacio comprendió que a Ana María no le daban vértigo los acantilados. Julio le había dicho a Ignacio: —Los del Banco te esperan. Compusieron un ramo de flores silvestres y lo depositaron sobre el montón de tierra. y una hermana del suicida. ¿Cómo podía un rostro cambiar de expresión de tal suerte.» Un día Ignacio no pudo más y la besó. ¡Pero es que él era un hombre! También el escote de Olga http://quedecosas-mg17. reservado a los no bautizados y a los suicidas. Querían exprimir cada instante que pasaba. Y aunque me maten no miraré esas barcas de la playa. «¿Dónde está la sala de autopsias? —preguntaban—.. El escote de Olga. A veces salían todas con los labios horriblemente pintados o con una raya negra que les prolongaba los ojos. con Loli. desplegando todos los días El Demócrata con una especial inquietud. sobre todo Santi. en un rectángulo adyacente al cementerio común. que había acudido a rezar un Padrenuestro. unos ojos que no eran los suyos habituales. ¿A qué ha venido aquí? —No sé.com/ 201 . Ignacio hubiera debido de contenerse. algunos de ellos parecidos al palo de la firma del notario Noguer. Los niños recorrieron luego el cementerio y terminaron por reírse ante las caprichosas inscripciones. del nuevo curso. Todo aquello le devolvía un poco a la realidad. Se llamaban unos a otros con frases alusivas.» Ignacio comprendía que el nerviosismo de los niños tenía un origen idéntico al suyo: el yodo del mar. el sol y la proximidad del regreso a Gerona.pero que no mirara de aquella manera. al cementerio. David y Olga habían tenido una peregrina idea: llevarlos a todos. Ignacio. el sol. Les han denegado la paga extraordinaria que habían pedido. aunque pudieran comprar un acuario. en comunidad. abandonado y triste. tendremos que escribirnos todos los días. se echó a llorar. después de cenar. tan grande fue su agradecimiento. David les hizo allí un pequeño discurso. La besó con una fuerza inaudita. Las imágenes que imprimía en la retina.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ana María había comentado: —Es inteligente ese hombre. Al despedirse. Se había roto algo.

hablando sinceramente. Ella estaba seria. con millones de incrustaciones en las cuerdas. tan pálido él. http://quedecosas-mg17. anda». Pasó el pescador. Con algo de duro animal humano. Difícil que alcanzara el grado de sequedad de su espíritu. a David. con sus verdes ojos. se había asustado. De todos modos. siempre sincero. al encontrarse con Ana María. Y se alejó... Ésta fue la despedida.. era lógico. De ahí que dos de los misterios católicos horroricen a los mahometanos: el de la Trinidad y el de la Encarnación. «¿Qué.. El barco japonés había conseguido salir del puerto. Ignacio la besó en la frente y dio media vuelta. Toda la tarde la pasó en el agua. Visitó por última vez. Comprendía a Ignacio... ya te lo ha contado todo?» Ignacio subió a la Colonia.. no tenían que enfadarse.» Sincero cuando le había dicho que nunca había encontrado una mujer como ella.. Y César aún más. había sido. como verdes eran sus ojos. en todas partes. Ningún vestigio en el agua. El agua del mar hacía tabla rasa siempre. no quería que ella fuera a la estación. Y se desnudó. el corazón dibujado y una flecha atravesándolo.» Ignacio apenas le oyó. no lo era. Su madre se asustaría al verle. Ha venido un hombre diciendo que era un hermano de un tal Dimas. Ana María se le acercó y le asió las dos manos y se las estrechó. casi negro. Todo aquello les ocurría porque estaban nerviosos. Ha traído esto para ti.. Pero ella tenía que prometerle que seguiría una y mil veces los itinerarios que ellos habían seguido. Pero.blogspot.» «¡Bah! También él era. Él notaba una gran sequedad. era natural. —¿Sabes que eres un tunante? Nunca nos habías dicho que diste sangre en el Hospital.!» En el momento de vestirse vio llegar. Se escribirían.. ¿por qué ella se había puesto aquel mediodía unos pendientes que brillaban como estrellas? No. uy. para tomar el último baño. Se emborrachó de mar. estréchame la mano. el vivero de moluscos. Camisa desabrochada. Se lo llevaría y lo dejaría secar. Él le escribiría en tinta verde.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella le ponía nervioso. de arena fina. En todas las rocas encontraría sus nombres. ¡Uy. al día siguiente. se despidió de todo el mundo y bajó a la playa con la maleta.. tras las gafas de montura de plata. le pidió perdón.com/ 202 . déjame. Ana María acabó por reírse. No.. Él le dijo: «No seas rencorosa. Cogió un puñado y lo asomó a la superficie. Odiaba las despedidas. Estaba moreno. sí. Ana María quedóse sentada en la barca con los ojos húmedos. «No. sumergiéndose. Comió. «El islamismo es mucho más intolerante que el cristianismo en lo que se refiere a la idea de un Dios único. ¡Cuántas veces se había echado al agua para serenarse! Al llegar a la Colonia encontró a David dando a los alumnos su segundo curso sobre el islamismo. una rabia insospechada por el hecho de tener que marcharse. Olga le había dicho: «¡Cómo has cambiado en quince días! Estás hecho un tigre. sudoroso. El fondo del mar era fino. y que también a la barca de su pecho le pondría el nombre que era su refugio: Ana María. porque a las seis de la tarde tenía que marcharse. A ver.

nada.. a ver. nada de lamentos! Que Pilar diga lo que quiera e Ignacio sale ahora mismo a comprarlo..com/ 203 . ¡Más de un kilo! ¡Y con lo que conocen el oficio en San Feliu. —Voto a favor. como dando a entender que habría sorpresa. no te preocupes. flamantes. especial. Carmen Elgazu intervino: —Le hubiera hecho ilusión algo de San Feliu. Camisas. —Ignacio sonrió y sacó el monedero.. —¡Ale.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXIV Cuando Carmen Elgazu vio la lata de anchoas que le llevaba Ignacio. Pero pensé: ¡Mejor que me diga ella misma lo que quiere! La chica tuvo una gran decepción. unas sandalias verdes. ¡Anzuelos de todos tamaños y formas. Por último dijo: —Pues mira.. —Entonces. la abrimos? Matías echó una bocanada de humo. Nuevos. mostrando su delgadez. lanzó gritos de admiración. Se mordió el índice. con las tapas sólidas. —¿De veras me lo compras? —¡Claro que sí.. Ignacio le miró. ¿Llegas?. entra en la habitación. —Lo que hay encima de la cama es de toda la familia. todos los libros de texto de primer curso de abogado.. para disimular. —¿Cuánto valen? Unas que me gustan. lo mismo da.. —¿Y lo mío. —¿Qué. —Nada.blogspot. con curiosidad. pañuelos... No creas que me he olvidado. «¡Vaya regalo. —¡No seas terca! Entonces la chica pareció dejarse vencer. sin saber qué decir. ésas son palabras mayores! Pilar permanecía a la expectativa. —Cerró la maleta—. de Pilar y mío.. doce cincuenta... ¿comprendes? Matías contemporizó. un rollito de hilo de pesca. chico. ¿Cuánto quieres gastar. Encogió los hombros en forma enternecedora. chico! —La sopesó—. de unos veinte centímetros de alto. Sobre la cama. seguido de todos. El muchacho se quedó mirándolos. —Pues manos a la obra.? —¡Ah! Eso. mirando a Ignacio: —Antes de salir. representaba a http://quedecosas-mg17. jabón. dando súbitamente media vuelta.. Ignacio replicó: —¡Esperad! Hay otras cosas. —Yo también.!» —Tenemos para todo el invierno. Carmen Elgazu le guiñó el ojo y entonces.. en dos zancadas alcanzó la habitación. más anzuelos. mujer! —Pues mira. La miró con picardía.. —Nada. —¿A ver.. —De acuerdo.. César intervino.? Ignacio se mordió los labios.? ¡Caray.. Lo de la mesilla de noche. No sabía si iba en serio. Abrió la maleta. y se acercó a la maleta. Ignacio se rascó la nariz. —Yo también. que era la manera que tenía de hacerles sonreír. —Reflexionó un momento—. recomendado por el patrón de la barca «Ana María»! Matías entornó los ojos. sin dejar de analizar el hilo. Luego se acercó a la mesilla de noche: una imagen pequeña.

eran un peinado completamente ridículo y pasado de moda. Vamos por las sandalias. Cuando lo lograra sería completamente feliz. los alumnos de la Colonia fumando en la cama. para decirle que era un hecho que su hijo. Además de la familia. pero el rencor por haber tenido que irse de San Feliu cuando tantos señoritos permanecían allí hasta quién sabe cuándo.. no recordaba sino imágenes que más bien turbaban su espíritu: el escote de Olga. Lo habían consultado con su cuñado el diputado de Izquierda Republicana Joaquín Santaló. los cobradores preparando sus hombros para llevar sacos de plata.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella San Ignacio de Loyola. De pronto creía hallarse aún en el mar.» —¿Amigos.. sin conseguirlo aún. la cara del subdirector.. que decidió irse a la piscina por las tardes. el cajero del Banco Arús. La noticia de los hijos de los huelguistas de Zaragoza repartidos entre familias barcelonesas les había sugerido algo a él y a su mujer. Las horas iban sepultando en su memoria todos los buenos ejemplos que hubiera podido recibir. Por fin no habían destituido al Comisario. de modo que la excusa que le dio Julio para no salir de veraneo debió de ser inventada. ¡Santo Dios! ¡Qué cambio de decoración! ¡Qué extraño resultaba todo aquello: las caras. seguía todas las fiestas Mayores. —Estudiar y rezar. al que llamaban «chivato».? —Sí. Fueron al Hospicio y eligieron un muchacho de once años al que llamaban Paco. Pilar —añadió—. Con el Cojo. para ayudarle en la Tabacalera y estudiar Derecho. ahora no iba con ellos. Ahora vienen con frecuencia el doctor Rosselló. no se la perdono. ¡Con qué facilidad mentía entonces Ignacio! Había regresado de San Feliu completamente desorientado. Luego. «Ésta. su mesa de trabajo. Mateo. El de Impagados se reía. Llegó de San Feliu el domingo por la noche. le quemaba cada vez más. Apenas si reconoció su sillón crujiente. Cosme Vila! Los ventiladores. Blasco estaba en San Feliu. la de La Torre de Babel. Anda. Ignacio hizo caso omiso de aquellas miradas. No sabía por qué. lo mismo que lo eran ya el cajero y su mujer. El Rubio. La hacía rabiar. el de Impagados. En segundo lugar. Se vengaba pellizcándole y diciéndole que los moños. que venís a verme de vez en cuando.com/ 204 .. y movía los brazos sobre el inmenso escritorio. y éste aprobó la idea y facilitó todos los trámites. que vivían solos: adoptar un chico del Hospicio.. otras varias personas habían esperado con impaciencia el regreso de Ignacio. le esperaba doña Amparo Campo.. Sin saber por qué. Ahora iría a Bellas Artes. Y allí se encontró con las hijas del Responsable. gracias a la UGT. En la mesa se mostraba irritable. El Responsable no se bañaba nunca. Se había pasado todo el verano prácticamente sola. él dijo en su casa que se bañaba en el Ter. chico. que les había gustado porque todo el mundo aseguraba de él que sería un gran dibujante. llegaría a Gerona en octubre. con Julio andando de acá para allá con carpetas bajo el brazo. aprovechando que haría jornada intensiva hasta el 15 de septiembre. en integrarse en su nuevo hogar. Ignacio. «Sí. Era conmovedor ver cómo se esforzaba. esperaba a Ignacio el Banco.blogspot. Ignacio le conocería. Ni siquiera había dado un vistazo amistoso a los campanarios de San Félix y la Catedral. ¡Cuántas manchas de tinta en su mesa! Nunca se había dado cuenta. con el Grandullón. llena de papeles. Menos mal que tengo amigos como tú. Y puesto que su madre le tenía prohibido que fuera a la piscina. Pero la chica no se quedaba atrás. Y el arquitecto Ribas. el lunes tuvo que reintegrarse al Banco.» Ignacio echaba tanto de menos el bañarse. Ignacio sólo dominaba sus nervios en los momentos en que conseguía pensar muy http://quedecosas-mg17. uno a cada lado. Lo bueno pasa pronto. que le miraron irónicamente. Se pasó la mano por la cabeza.. Personas muy educadas. los veraneantes abriéndose paso entre los esperantistas.. Se volvió hacia su familia. el del Hospital. Además de aquellas personas. En primer lugar don Emilio Santos.¿no es eso? —Hubo un silencio—. había elegido una víctima: Pilar.

. al entrar.. La ciudad estaba prácticamente indefensa. Ignacio se preguntaba si era por eso por lo que había esperantistas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella intensamente en su familia: en su padre. Los dignos esfuerzos de la dependencia para convencerlos de que estaban equivocados. y los días pasados juntos en todos sus pormenores. Le extrañó aquella familiaridad. ridiculizando un poco al dueño o a la dependencia.. varias siluetas se adueñaban de sus pensamientos: las de los coches de los veraneantes en San Feliu.. el dependiente malagueño se le acercó y le dio una palmada en la espalda... pues suministraría a los humildes medios de defensa. para improvisar. Las cloacas eran su principal alimento. A veces. y que sólo el socialismo era capaz de arreglar aquel estado de cosas. yendo a pescar en el Ter con el nuevo material que él le había regalado. sentada con las piernas al aire. en tanto que él tenía que medir sin cesar sus movimientos para no ser grosero.de acuerdo. empleado de Banca. Notaba un relajamiento de toda su persona. llevando en su interior hombres vestidos de blanco. Pensó: «¡Qué poco respeto inspiro!» Tan pronto intentaba borrar totalmente de su memoria el recuerdo de Ana María como se detenía en un banco de la Dehesa y evocaba su imagen. ante el contento de don Jorge y sus teorías. lo que costaban todos sus libros.com/ 205 . Poco a poco. ¿Por qué pensaba estas cosas. no seáis tontos. Todavía no le había escrito. regateaban. con gafas de sol. Entonces se construirían una piscina particular. Por eso en la piscina se encontraba a sus anchas. pagaban y salían mirando irónicamente la mercancía.¿qué significaba la palabra socialismo? ¡Había socialismo de tantas clases. le aseguraban que las lamentaciones no servían para nada. y tampoco el comandante Martínez de Soria. que ya habían regresado. Sin embargo. Nadie se mezclaría. Ello no impidió que Ana María quedara correctamente. Iba al bar Cataluña y nada de lo que decían los futbolistas o los taxistas — nueva colectividad que había invadido el café— le lastimaba los oídos. En la cama se tendía cuan largo era. todo el santo día fuera de casa. David y Olga. en el Casino. y en César. En la barbería. «Anda. Había algo que le gustaba en la situación que su silencio crearía. Entraban en las tiendas riéndose. con el cerebro embotado.blogspot. y bellezas morenas. entrando o saliendo del agua.. Todo el mundo caminaba con lentitud. Buscarían una de aquellas playas diminutas y escondidas que veían desde la ermita de Sant Elm.? Sí. Había familias que llevaban años veraneando en San Feliu y no conocían a nadie del pueblo. Matías. No le había escrito. los envanecían. En ningún caso se conseguiría la fusión. No vale la pena. A veces pensaba que tenía que evitar a toda costa volver a encontrarse a solas con doña Amparo Campo..! ¿Significaba derribar la valla de la zona de pago? Entonces Ana María no se bañaría allí. eran los ricos que gastaban en un día. como dando a entender que la habían comprado porque sí y que por menos de nada la romperían allí mismo. en Pilar con las sandalias verdes. porque también allí podía echarse al agua y ver escotes estimulantes. sus gestos excesivos. fuera cual fuera su gesto o actitud. pero ello no cambió las cosas. con extrañas viseras. Regateaban un céntimo y aseguraban que en la esquina se encontraba más barato. Los veía rodando majestuosamente descapotados.» Vivían completamente separados de la gente del pueblo. pero el Banco y su rutina le sulfuraban.. las mujeres les tocaban el brazo con muestras de cansancio. hecha unas pascuas con la lata de anchoas. Finalmente.. http://quedecosas-mg17. Su risa era intermitente. Eran ricos. alegando que por las noches había bochorno. El Oñar olía mal. como él hacía cuando tenía tres años. y si un día el agua corriente empezara a verter obreros a la piscina se encerrarían en la cocina y se bañarían en una palangana. El calor tenía a la gente pegada al suelo. También los echarían de allí. con las piernas separadas. en Carmen Elgazu. Los libros de texto los había amontonado en un rincón. corriendo. y si aquel taponero se habría suicidado de haber encontrado comprensión y calor humano en un par de fabricantes. si Ana María había consentido sin esfuerzo en mezclarse con él.

¡pero hubiera podido producirse en otros lugares! Resultaba algo incómodo pensar en los maillots azul y amarillo de las hijas del Responsable. La piel que trabajaba en el Banco era otra.. o en África.. Los suegros consintieron. Ésta era ahora su obsesión. como La Torre de Babel. De modo que la piel no era lo esencial. El único contrapeso de Ignacio. En el Banco se complacía en pedir a los de Contabilidad las cifras que tenían amontonadas en aquellas Cajas las familias pudientes. era obsesionante. a pesar de tenerlo prohibido. y a su estado de ánimo. y que desde la mesilla de noche presidía ahora su cuarto. el General de la Orden: en todas partes dejó huella militar. Un sentimiento de solidaridad se despertaba en él. Los de Contabilidad le informaban. Austeridad. Pero la gran historia era la de Cosme Vila: Cosme Vila había hecho el viaje de bodas con la hija de los guardabarreras. habían cambiado la piel. si quería. sometido a pruebas de aquel tipo. La llamaba su compañera. La órbita que describía el pensamiento de Ignacio durante la jornada. que a su compañera la volvía loca. ¿qué quería decir? Cada uno de los empleados tenía su historia veraniega que contar.. Cosme Vila ni eso siquiera. Y que César le mirara un poco asustado. Tú. Pero el ser era el mismo. Allí. Imposible entrar en el cuarto sin tropezar inmediatamente con los ojos del santo. Compañía de Jesús. la de Marx. vieron varios espectáculos en el Paralelo. le miraban incluso en la oscuridad.com/ 206 . Porque. Le gustaba pensar que todos aquellos seres y sus parientes tenían las mismas preocupaciones. le ocurría una cosa absurda: la historia del santo. ¿Cómo consiguió abrirlas? De repente. según Cosme Vila. Nada de regalos ni de comprar un comedor y un dormitorio y lámparas. en la que habían suprimido totalmente la separación de sexos. en San Feliu.. Lo llevaba todo anotado en un carnet. además. Cosme Vila pretendía saber incluso el valor de las joyas que las familias guardaban en las Cajas del Banco. A ti si te dicen que en China hay trescientos millones de hambrientos te quedas tan fresco. Ahora vivían los dos juntos y tendrían un hijo. a la barbería a que él iba.. En cambio. Pero no —añadía—. que César le había relatado con entusiasmo le puso más nervioso aún: «noble. Entre personas de la misma clase las palabras tenían el mismo significado. Unos y otros estaban seguros de comprender lo que se estaba hablando. o en la India. que ejercía cierta influencia sobre él. Cosme Vila lo sabía. —Vente un día por allí y verás —le decía Cosme Vila a Ignacio—.cuando uno de aquellos señoritos comentaba: «Esto es la monda. que continuaba sin escribir. Tú no comprendes que todo esto terminará un día u otro. David y Olga habían registrado en el Juzgado su unión. eres un burgués. Lenin y Stalin en las paredes. Era aquél un fenómeno óptico conocido. y que las exclamaciones por una lata de anchoas habrían sido las mismas en cada uno de aquellos hogares. El resultado iba siendo que no escribía a San Feliu. pero con más despotismo. maravillosa de expresión. en cambio.». cuyo modelo César consiguió gracias a un viajante de una fábrica de Olot que pasó por el taller Bernat. ella durmió mucho. él habló mucho con el camarada Vasiliev. Ningún detalle burgués en todo el piso. en compañía de personas de su misma clase social. La imagen. aquello recordaba las clases de esgrima del comandante http://quedecosas-mg17. Te parece que confesándote de vez en cuando esto se va a arreglar. militar.. o en América del Sur.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Los ricos. él y su compañera tomaron el tren y se fueron a Barcelona. bebieron mucha horchata..blogspot. llegó a constituir para Ignacio una auténtica pesadilla. para peinarse podría ir. A gusto Ignacio hubiera colocado la imagen cara a la pared. Sus palabras recordaban las de David y Olga. teniendo los ojos de San Ignacio fijos en los propios ojos. fundador de los jesuitas».. siempre inteligente —en el Partido Comunista— y habían regresado. Varios. aunque te esfuerces. sino que luego le seguían implacablemente dondequiera que se hallara de ella. Porque los ojos no se limitaban a mirarle cuando entraba en la habitación. Su compañera tenía prohibido pintarse.. Salvando las distancias. era la imagen de San Ignacio de Loyola que le había regalado su hermano. Ello debía de ser imposible. Ignacio se sintió trabajando.. los ricos.

que te den un poco de tila. María y Asunción no las había visto desde fin de curso. que siempre decían que no se habían casado porque los hombres les daban miedo.. Gozaba lo suyo en aquellas salidas campestres. ¡Suerte tuvo Pilar de haber hecho aquellas escapadas. según opinión unánime.. Porque César la adoraba y estaba enamorado del Santo. basó toda su labor en dos virtudes: obediencia y acción. —¡Los sátiros! —precisó Matías. Pilar. estaban presentes. Pero. pescando en el Ter.imposible tocar la imagen. Pero fue bien acogida. no conocería ninguna película y habría hecho el ridículo. de cuya educación monjil a veces se reían. pero en cuanto las dos daban media vuelta. las otras no. era de la provincia de Guipúzcoa ! Este último argumento impresionaba a Ignacio. A Nuri. Matías Alvear había pasado sus vacaciones en Gerona.. además. próximo a la subida de San Félix. A ver si me arreglas con tu hermano. los indescriptibles colores del cielo por el lado de Rocacorba y alrededor de la Catedral. Dos o tres de las chicas conocían a Ignacio de vista. todas cosían muy comedidas. El taller estaba situado encima de un herbolario. Sin olvidar que. que dirigían dos solteronas beatas —las Campistol—. Fue él quien escribió los Ejercicios Espirituales. A Pilar los pañuelos le importaban muy poco. se llamaría Ignacio en honor del santo de Loyola».. La encontraban muy mona y muy simpática.com/ 207 . ¡Y por si esto fuera poco.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Martínez de Soria. Ignacio. Por dos veces se había llevado a su mujer. «porque era mona». no. A varias de las chicas del taller les gustaban los hombres con pañuelos de cuatro nudos en la cabeza. Habían coincidido con las de Ignacio. —Eso. Pilar había sido bien acogida en el taller de costura... sonriendo. —Fíjate. Al encontrar en el taller chicas mayores que ella había descubierto mundos nuevos.. Además. le habían asignado tazas de tila media docena de veces lo menos. No. y a la caída de la tarde era costumbre rezar el rosario. Ignacio —le decía—. las jefas. a César y Pilar y habían cenado todos juntos en la orilla del río.. Aunque hubiera querido llevar con ella un par de sus nuevas amigas del corte. María y Asunción. mayores que Nuri. el agua que bajaba tumultuosa. la ausencia de Ignacio y la proximidad de los atletas. ¡Cuántas cosas aprendió. del santo vasco por excelencia. Porque. Se hablaba del cine y de baile. Y. Porque como estudia Derecho. sentados en el suelo.» A Pilar. «Bueno. gracias a la Bolsa! Porque si no. A Carmen Elgazu le horrorizaba que Pilar viera todo aquello. A las que tenían novio las interrogaba con un realismo impresionante sobre sus actividades.. Decía que daban aspecto de diablo o de esos malvados que corrían por los bosques. A Pilar le decían: «Bueno.. no sé.. Casi se sorprendía de lo poco que las echaba de menos. El segundo día llevó unas fotografías de Ignacio y aquello alborotó el taller. que deambulaban por allí prácticamente desnudos y con pañuelos de cuatro nudos en la cabeza.» Las conversaciones del taller influyeron sobre Pilar como las conversaciones del Banco habían operado sobre Ignacio. Ella se esforzaba en hacerse agradable. ya tenía nuevas amigas.! Cuando las dos solteronas. ante el escándalo de las pudorosas hermanas Campistol. «Anda.blogspot. Carmen Elgazu había lanzado mil exclamaciones admirativas ante el paisaje: los verdes de los árboles y de la hierba. y vosotras en las monjas.. pues éstas también se habían despedido de las monjas y además habían salido de veraneo en seguida. eran los jesuitas los que llevaban actualmente la política en España y a causa de ello se hablaba de revolución.. chica. Porque sabía que Carmen Elgazu le dio a él su nombre en cumplimiento de una promesa: «Si el primer hijo era varón.. Eso debe de ser. ¿qué? ¡No vas http://quedecosas-mg17. Por eso las chicas empleaban con frecuencia un léxico medicinal. En el fondo le interesaban más las cosas que ahora oía.. su madre a veces se equivocaba.. ¿eh?» «Chicas.. además de que no podía soportar los pañuelos de cuatro nudos en la cabeza. Sólo le habían molestado un poco los mosquitos.. pero lo cierto era que apenas si las echaba de menos.

Pilar mientras rompía el hilo entre los dientes. su sotana parecía ondear: tanto deseaba estar en varios sitios a la vez. de Torroellas.com/ 208 . le notó cuál era su estado de ánimo. y el ángel blanco esperando sobre el tejado del Collell?» César le veía estirado en la cama con los pies separados. pero no podía celebrar misa. y los rezos. «Magnífico —le dijo—. Con una máquina. Y procuraba no molestar. que él juzgaba entrañables: acercar la silla a la mesa. artículos.. El aspecto de mosén Alberto en camisón tenía algo femenino. En cuanto a César. su hermano y su padre eran «revolucionarios». ganador en el último concurso. en aquel mes de agosto se sintió mal y tuvo que guardar cama. que parecía sostenérsele sobre las aletas de las orejas. Otras chicas decían: «Pues mira lo que te digo. grandes zancadas. Por fortuna le salían masas de vello por el escote.» Podía afeitarse. Los sábados siempre iban a verle algunos «payeses» llevándole recados de su madre. En el Museo tenía mucho trabajo.» Lo que más le dolía era no poder celebrar misa. En cuanto éste regresó de San Feliu.» Cuando salía del cuarto. A César le conocía de haberle visto por la calle de la Barca. enfundado en un camisón blanco que le abombaba el pecho. y anunciaban que pronto habría «revolución». manos ennegrecidas. Ponía el alma en cada palabra. «No sabes lo que significa para un sacerdote no poder celebrar misa. el sustituto en la parroquia de San Félix del que se fue a Fontilles a cuidar leprosos. otros sacerdotes y gente de su pueblo. muy fuerte a la sazón gracias a los cuidados de Carmen Elgazu. especialmente a un tal teniente Martín. y que hablaban de las dientas del taller como Cosme Vila de los clientes del Banco. «En cuanto todo el mundo haya regresado de veraneo. A las sirvientas les había dado orden de no estar pendientes de él continuamente. Y era estando enfermo cuando el hombre demostraba lo que valía: en la cama no cesaba de trabajar. A mí un teniente no tendría que decírmelo dos veces».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella a decir que no ibais a las murallas con los chicos del Instituto!» El clima. al Museo y al taller Bernat. Al parecer. Las azules venas del cuello se le marcaban. Pilar tenía mucho cuidado de no herirles la sensibilidad en este aspecto. Sacerdote y sotana eran dos ideas inseparables en la mente del seminarista. También criticaban con frecuencia a los militares llamándoles chulos. que siempre llevaban la merienda envuelta en El Demócrata. que compraría por suscripción. Catecismos. continuaba yendo a la Barca. de una gran vitalidad. bajo y cuadrado. «¿Dios mío. pensaba por su cuenta que a ella los hombres con uniforme le gustaban mucho. Mosén Francisco se parecía a su antecesor. ¿eh? ¿Cataluña es lo mejor?. Pilar no sabía en que partido militaban pero. en la redondez de los hombros y en la línea del cuello. campo abonado para pensar en aquellas cosas. Enorme y ancho sombrero.. Mosén Alberto le decía a César que era preciso estar alerta. A Pilar le llamaban particularmente la atención dos hermanas. Su padre el primer día la había advertido severamente: «Nada de discusiones. Estaba en la cama. y luego tomarse de un sorbo la leche. Iban a verle el notario Noguer. que se acercaban grandes acontecimientos. Ya sé que haces muy buena labor. mosén Francisco. Era un apasionado. que ya había regresado. pasar http://quedecosas-mg17. para enseñar la Historia Sagrada por medio de proyecciones. Se ocupaba en preparar unas ilustraciones. Escribía todo el santo día. el calor sofocante. decía. Pues es lo mejor». A César le causó gran impresión ver a mosén Alberto en la cama. «Es preciso modernizar los métodos». Las otras formaban parte del grupo sardanístico «La Tramontana». y los ejemplos. como si les viera: mono azul. Al sacerdote le dolía el estómago a menudo. Dos de las muchachas cantaban en el Orfeón. morenas y con grandes pendientes. pasaría semanalmente por todos los Colegios y catequesis de la ciudad. gorra o boina calada hasta las cejas.. los olores de la tienda de hierbas medicinales y la quietud del taller a media tarde sumían a todas en un estado de lasitud especial. César conoció allí un vicario joven.. estudiaba pergaminos.. A César quien le preocupaba era Ignacio.. más tarde ejecutar en forma distraída y por rutina esas mil acciones diarias dentro del hogar.blogspot. pues mosén Alberto estaba enfermo.

de San Juan de la Cruz. incluso en el taller Bernat. le arrebató la revista... una sátira que a César le detuvo la sangre en las venas. En el verano yo no sé cómo contener las imaginaciones. Un día. procuraba pasar inadvertido... los peones ferroviarios.. de Fray Luis de Granada. ¡San Francisco de Asís! Sin darse cuenta de lo que hacía se acercó a la cama de Ignacio. Era una acusación monstruosa.. «¡Dios mío! —pensaba César—. que despreciaba las imágenes que pintaba. te darás cuenta». ¿no? César quedó estupefacto. «Señor. Entonces Ignacio se vio de soslayo en el espejo del armario y al instante su estado de ánimo cambió. Soltó a César. alegría.. César.? Ignacio volvió a tenderse en la cama. Ignacio se levantó de un salto e hizo ademán de agarrar a César de la solapa del pijama. ¿por qué no nevará. no seas tonto. El seminarista miró a Ignacio. excepto por lo que se refería al decorador Murillo. fíjate.. Se vistió rápidamente —la noche era calurosa— y salió dando un portazo... la despedazó y luego le dio una patada al borde del colchón sobre el que yacía su hermano. No hablarle ni de la Carta Católica de Santiago el Menor ni siquiera de lo que andaba leyendo: páginas escogidas de Santa Teresa de Ávila. Ignacio.. Pero en otras ocasiones no conseguía dominarse y soltaba un ex abrupto. los veranos son terribles. Le entró una rabia desconocida. Fue quien le gritó un día a César: «¡A ver.. con los objetos?» César era discreto.. Ocurría eso.» —Se acercó al seminarista y le dio a leer un comentario sobre las relaciones que sostuvieron San Francisco de Asís y Santa Clara. devolvedle aquella alegría de Navidad. chico! Los santos eran hombres. que había gente que oponía resistencia. de fin de Año.com/ 209 . que eres demasiado serio. Se pasó la mano por la cabeza... «Vete quince días a San Feliu o una tarde a la Piscina. El método le dio resultado en todas partes.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella al lado de la madre..! Era cierto. por qué no llegará una ola de frío de los Pirineos o de los Alpes?» El seminarista comulgaba todos los días en favor de su hermano. Pensad que ya es bachiller. «¡Fíjate.. César. borrad del pensamiento de Ignacio todo lo que no os sea agradable. tráeme esa Putísima!» Aunque Bernat dijo luego que aquel juego de letras no era de Murillo.blogspot. Le dijo que hacía falta un estado de ánimo muy particular para leer los místicos españoles. Se encogió de hombros... Era un muchacho serio. Y mosén Francisco le había dicho: «Chico. Que te falta alegría para que tu apostolado sea eficaz. —¡Yo qué sé. lo que pone aquí!. El seminarista parecía llorar. De repente pegó un brinco. Murillo. Ignacio le había cortado el pasó el primer día. http://quedecosas-mg17.» ¡Válgame Dios. —Anda. abrir la ventana.» Mosén Francisco le dijo un día: «A mí me parece.. Ignacio se hallaba tendido en la cama leyendo y fumando. que el contacto con las personas con que uno convive.» César había hablado de Ignacio con mosén Francisco. Si hubiese podido tomarse un baño de medianoche. que siempre despedía hiél. Cuando tengas un confesionario a tu cargo. No soy tan malo como te figuras —le decía a veces Ignacio. arrancar la hoja del calendario. el bigote de foca. uno de esos ex abruptos fue de tal magnitud que provocó en César el mayor llanto de su vida... qué cosa había más importante que lo inmediato. porque con mosén Alberto no podía contar. comprenderás lo que quiero decir. Se veía que odiaba su oficio. que un día lo había impreso en las Hojas Dominicales de la parroquia. —¿Pero tú. Si la Rambla fuera el mar. que tendrá una gran responsabilidad. sino de Casal. «¿En qué pensaba Ignacio. el nuevo vicario de San Félix. el tipógrafo de El Demócrata.

Todo el mundo había tenido tiempo de rumiar su represalia. He reseguido todos nuestros itinerarios. Antonio Casal.. Su puesto. al que cada tren.. se sintió una sacudida eléctrica. No quería escribirte. o a las canteras de Montjuich. luego en el corazón de las familias que le recobraban. Ignacio. como siempre. Y se habían reincorporado a la fundición —gafas de motorista y pistola en las manos que despedían chorros de fuego—. y entraron en Izquierda Republicana. Escríbeme. otros colgados de las anillas oyeron que el Jefe les decía: «Cuidado. Vale. con el corazón atravesado. La ciudad parecía un rompecabezas. desde la barca que tú conoces. Un saludo de «tu novia de vacaciones». el arquitecto Ribas.. CNT-FAI. Los Costa tenían una hermana soltera. pero lo hago para que veas que las chicas con brillantes en las orejas a veces no somos tan malas ni rencorosas como supones. El verano no había hecho más que calentar las cabezas... los vascos nos dan ejemplo. Visto desde lo alto habría sido un espectáculo maravilloso comprobar la precisión con que cada persona iba a ocupar su puesto. David y Olga iban a alcanzar la máxima violencia. que lo haces como si fueras un boxeador. Loli me.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXV Ignacio: Te escribo desde la playa.. En Estat Cátala. ¡La tregua había terminado! El Demócrata estaba ahí. los socialistas en Madrid y Asturias continúan repartiendo armas. la gente de playas y montañas y la devolvió a Gerona. con sus trajes grises y la punta del pañuelo saliéndoles del bolsillo del pecho y diciendo: «Amigos. 180. coche o bicicleta llevaba una nueva pieza hasta que quedase completa. Y aquello barrió. ¿Por qué no me has escrito? ¿He de pensar que no me escribirás? ¿Dónde está todo lo que dijiste? Yo he cumplido. ¿Es que estás enfermo? ¿Te ocurrió algo después de despedirnos? Me pregunto si te bañarías después de comer. y ahora los socialistas y demás ralea pretenderán que los verdaderos proletarios son ellos». El Responsable —su expediente por lo de la imprenta estaba en un punto muerto: faltaban pruebas— convocó reunión general en el Gimnasio. A veces voy a leer donde tú y yo nos sentábamos. Los obreros de los Costa habían regresado en sus autobuses. No me tengas con esa zozobra. luego en el despacho. ¡por fin!. y si te haría daño. Los partidos políticos. donde los martillos repiquetearon de nuevo. en los partidos políticos. ANA MARÍA.. no estaban: pero ahora sí están. Aquí parece que nos dejaremos pillar en traje de baño». y mirando el retrato de Largo Caballero que presidía el salón y señalando la puerta a la izquierda que ponía «Comité Directivo de la UGT» dijo: «Camaradas. que nosotros fuimos los primeros en zumbar. se había presentado. Nuestras iniciales en las rocas. en la punta de Garbí.blogspot. de comprar hierro y de bañarse en San Sebastián. Laura.com/ 210 . para http://quedecosas-mg17. da recuerdos para ti y me dice que a ver si aprendes a estrechar la mano con corrección. el arquitecto Massana. Barcelona—. no te lo mereces. por favor. Luego se habló de las primeras lluvias por el lado de Cadaqués. Mucha gente se va marchando. primero en el piso que le correspondía.. Valencia iba a ser declarada puerto franco. ha cambiado mucho en pocos días.. San Feliu. El Tradicionalista estaba ahí. en la fábrica. Al Partido Socialista. pues papá dice que la situación política no le gusta. Elecciones municipales por su cuenta y riesgo. Y unos sentados en los potros de madera. Los Costa regresaron del Norte. Hay que acabar con el Gobierno de Madrid. Nosotros también nos marcharemos pronto —Muntaner. Apenas los calendarios anunciaron septiembre. a última hora de la tarde. Vamos a celebrar Asamblea General». quien se asustó al verlos llegar tan excitados. acusar las diferencias....

. En la barbería comunista. Teo. Había un carretero.com/ 211 . el puerto de Odesa..» Mucha gente se iba acercando a la barbería. era imposible. Aseguraba que los dirigentes republicanos españoles obedecían las órdenes de los prohombres franceses. donde unos cuantos don Jorge pudieran ir de caza.. Aunque allí. En Puigcerdá alguien había querido casarle. Él no cruzaría la línea jamás. le esperaban sus amigos en el casino. la estrella de Víctor declinaba. para recogerla y llevarla en coche a Gerona. Y.blogspot. Había pasado unas vacaciones magníficas. ya lo ves... y porque llevaba mucho tiempo preparándose para ello. por donde la luna resbala es por las fábricas y por los aeródromos. Por cierto. que http://quedecosas-mg17. El sitio que hubiera ocupado en la mesa. Cuando la pelota de golf cruzaba la línea fronteriza.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella escamotearles el tráfico a los de Barcelona y Tarragona. habría sido respetado para siempre. Cosme Vila les decía a todos que lo mismo daba que el puerto franco en el Mediterráneo fuera Valencia. todo el mundo se alineaba para resistir la embestida. él sonrió. a la Dehesa. La criada parpadeó. Cosme Vila se hacía el remolón. le dijo a la criada: —Bien.. para protestar contra la imbécil política agraria que sigue la Generalidad. Sus bigotes de foca entusiasmaban al barbero.? —¡De toda Cataluña! Dolores ya estaba acostumbrada a recibir confidencias de este tipo. toda la familia salió. y a poco todo el pueblo. sobre todo. algún chaval se cuidaba de recogerla. Muchos monárquicos y mucho golf. La Dehesa le gustaba enormemente y no era cierto. Murillo... al regresar de Puigcerdá. Y además. Dolores quería que el señorito se quedara a comer con ellos. el decorador del taller Bernat. Decía que trabajar ocho horas y además ocuparse en serio del Partido... que Vasiliev me dio esas fotografías de Odesa.. Víctor —añadía. del brazo de su esposa.. Dolores. Barcelona o Tarragona. En Gerona le esperaba El Tradicionalista. Realizó misteriosas visitas a varios propietarios de la comarca. —¿Qué concentración? —Todos los propietarios del Instituto de San Isidro se concentrarán en Madrid. «Para nosotros —explicaba—. Querían levantar fábricas textiles en la provincia de León y en Andalucía para competir con Sabadell y Tarrasa. —Pero.» En el otro lado..» ¡Qué iba a ocurrir nada malo! Los de Estat Cátala creían que ellos dormían.. tijereteando. ¿los propietarios de Puigcerdá.. sus jefes. perfumista. le ofrecía. «Cuando todos los demás —describió un ademán que englobó a todos los partidos izquierdistas— se hayan estrellado entonces hablaremos. En cambio se negó rotundamente a poner un pie en Francia. El Tradicionalista sin él era papel muerto. que le dijo al empleado de Banca: «Se avecinan acontecimientos. A mí y a unos cuantos camaradas nos gustaría que el jefe fueras tú». «Un pequeño trabajo. en el café de los militares. Puedo asegurarle que la concentración será un éxito sin precedentes. Un tal Gorki. como si quisieran convertir el jardín que era Cataluña en un erial como Aragón. La prebenda de Cosme Vila le había asestado el golpe de gracia. al atardecer. de la corrupción de costumbres y del ateísmo. pero «La Voz de Alerta» no quiso molestar.... deferente con el Jefe—. camarada. especialmente de León Blum. Dolores. Mientras el coche iba dejando a su espalda los Pirineos. como aseguraba El Demócrata. Su veraneo consistió en ir a diario. Todo el mundo intuyó la diferencia que había entre un jefe que lo era por azar y otro que lo era por temperamento. Don Pedro Oriol se alegró del regreso de «La Voz de Alerta». salvo algún viaje que hizo con su carromato por necesidades de su negocio de bosques y madera. «La Voz de Alerta» atribuía a Francia el origen de todos los males. y te parecerás a Stalin». Contestó: «Mientras no ocurra nada malo. Cuando el automóvil del dentista se detuvo ante la puerta. que se dejaban asustar por sus bravatas. Don Pedro Oriol no se había movido de Gerona. el problema del campo. «La Voz de Alerta». que ya había quedado constituido. pasó por el pueblo de su criada. un gigante. tenía prisa...

Le enseñaban los vidrios de las tapias. con el taponero de San Feliu ciento sesenta y nueve. Ya te irás dando cuenta. si el Municipio se los vendiera. Era raquítico. la vergonzosa ofensiva contra Cataluña era un hecho.. que copiaba no sé qué fichas sobre masonería. Pero. el fresco y la sombra de los árboles. ahora eternamente de luto. Don Jorge regresó con su esposa. Una especie de milagro posaba de un golpe luz de plata en su cabellera. su cráneo noble y lo impecable de su cuello blanco. una vez talados. El notario Noguer le dijo a don Jorge que se encontraban entre dos fuegos. de otra los Sindicatos entregaban armas a los obreros no sólo en Madrid. Se la conferían su calvicie. Lo dejo en sus manos. Lo que pedían los campesinos y la Generalidad debía de afectar a algo vital. «Ahora ya no se trata de licencia de armas.com/ 212 . le decían éstos. Ciento sesenta y ocho fichas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cuando miraba sus plátanos milenarios calculara lo que podría sacar de ellos. porque tenemos una responsabilidad y hay que dar ejemplo. tenía autoridad. extendió ante sus ojos el último número de El Demócrata. se pasó el verano cuchicheando con los colonos. «Ya ves la vida que nosotros llevamos. Era cierto que se había pasado el verano yendo de acá para allá. mucho masón y mucho judío. Le dijo que los colonos estaban equivocados. desde la muerte de su hijo le gustaban la tranquilidad. También era cierto que cultivaba un fichero particular de suicidas. Por su parte. y entrar en el café que me apeteciera. pero dulce.. Era inaudito que don Jorge quisiera emprender aquel largo viaje.. por los mercados. «¿Qué pasa? ¿Vamos a tener un demagogo en la familia?» Don Jorge le echó un sermón que hizo reflexionar al chico. señora de expresión triste. Don Santiago Estrada. concentración del Instituto de San Isidro en Madrid». sus siete hijos y las dos criadas. Iba a la Dehesa porque.» Don Jorge le dijo: «Yo me encuentro muy fatigado. El subdirector. más encorvado que nunca. sin embargo. regresó de Mallorca. las rotas alpargatas de los chiquillos. Lérida y Gerona. Hay mucho masón. que era mucho más fácil ser buen colono que buen propietario. Yo. después de saludarle. que ahora se encontraba allí. junto a don Santiago Estrada». Ninguno de esos hombres con quienes has hablado resistiría un mes. personalmente. al centro de lo que don Jorge creía que convenía a la tierra. Estaba algo inquieto por su heredero. O pondría colonos y lo haría mucho peor que yo lo hago. Éste. A su paso mucha gente humilde saludaba a su esposa. Le dijo: —¡Hombre. y. En el centro de unos y otros se encontraba situado Julio García. El notario Noguer. Jorge..blogspot. muy duro. Alianza Obrera.. si usted supiera. con sus párpados caídos dando a sus ojos una forma triangular.. A Jorge todo aquello le impresionaba. ¿Crees que no me gustaría poder ir por ahí.. Muchos viajes a Barcelona. de donde siempre regresaba hablando de aquel doctor Relken de gran personalidad. Tener un patrimonio que defender es muy duro. La muerte del hijo había unido al matrimonio aún más..» Don Jorge al entrar en la Liga Catalana se encontró con el notario Noguer.. Tarragona. sino en Barcelona. aquí tenemos al hombre fiel! A Mallorca tendría usted que ir. a pesar de las advertencias de su padre. Su padre acabó prohibiéndole que saliera solo por los campos.. Él entró en la CEDA y saludó al subdirector del Banco Arús.. desde luego.. Ahora Julio tenía uno por uno todos los hilos del rompecabezas de la ciudad en la http://quedecosas-mg17.. De una parte. estaba sentado en el sillón presidencial. ocupando de él una parte mínima. y divertirme un poco y recorrer las Fiestas Mayores de los pueblos vecinos. quiero ir a Madrid y desfilar como el primero. las Casas del Pueblo. Se lo vendería todo y se iría a la ciudad.. nosotros nos adherimos al Instituto de San Isidro. don Pedro Oriol asistía al vertiginoso encanecimiento de su pelo. cuyo titular ponía: «Nuevo atentado de Gil Robles contra Cataluña». Lo hacen a la descarada.». como ellos hacen? Figúrate que ignoro lo que son estas alegrías. «Señorito. Sus dos hijos se fueron al Internado. Don Santiago Estrada comentó: «Nuestra respuesta es ésa.

arreglo». Por lo demás. que la tertulia del Neutral volvía a completarse. Era quien mejor sabía lo que iba a pasar.. el primo de Ignacio. desde luego. Habían dicho: «Vamos a ver si hacemos tragar un puro a alguno de esos propietarios». con una elasticidad que asombraba a Matías Alvear. Le gustaba porque siempre había mujeres. El Responsable no había olvidado a José. al doctor Rosselló y a los Costa. que en la barbería de Raimundo volvía a hablarse de corridas de toros. En las oficinas los codos se pegaban a las mesas con mala voluntad. En el bar Cataluña se lo habían dicho a Ignacio. a ellos. Hay que ver un cuerno de cerca para saber lo que es. el aspecto catalanista de la revolución de que se hablaba les interesaba poco. con quienes celebró una reunión: —No vamos a dejar que el Responsable nos de lecciones. pues corría la voz que aquel invierno sería particularmente lluvioso. que el Orfeón volvía a cantar.. En aquel comienzo de septiembre todo tomaba grandes proporciones. inmensa. ¡Cataluña. tijeraaaas. que en Madrid debía de actuar con gran eficacia. éste le preguntó: «¿Cómo te las arreglaste para llegar hasta Rusia?». doña Amparo Campo. A veces entraba en la barbería comunista a afeitarse. con el sombrero ladeado y acariciando la tortuga... talleres. Con frecuencia se iba al cuartel de Infantería a jugar una partida a las damas con el coronel esquelético. En la fábrica Soler. Tan pronto estaba en la redacción de El Demócrata como David y Olga le encontraban en el jardín de la Escuela contemplando el surtidor.com/ 213 . especialmente de las mujeres. Concedía suma importancia a la Asamblea de propietarios en Madrid y decía que había que tomar represalias contra todos los que asistieran a ella. A los extranjeros que critican las corridas querría yo verles allí».. el Cojo. «Caiga quien caiga. Querían hablar con los anarquistas de Barcelona. Los afiladores reaparecieron por las calles: «¡Cuchillos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mano.. que todos los agentes y guardias se incorporaban a sus puestos. Se iba a Telégrafos a ver a Matías y a Jaime...» Los remendones de paraguas. se van a Madrid. Julio tenía los hilos de Gerona en la mano. Cataluña! Cataluña rigiéndose por sí sola cambiaría aquel estado de cosas. fábricas. Tío y sobrino ya tenían los billetes. dispuestos a armar bulla en la manifestación.» Los arquitectos Ribas y Massana asentían.. la posibilidad entrevista por los obreros de mejorar su suerte y de vivir una vida libre les hacía más insoportables las naves de las fábricas. En el cementerio. les daba trabajo. Era un septiembre prematuramente frío. amigo del patrón del Cocodrilo. subían por los pisos pregonando: «Arreglo paraguas. Disfrutó mucho viendo que a Comisaría volvía a llegar el personal.. Ellos eran de la CNT-FAI. Cada persona ocupaba su lugar. y dijo: «Hay que ver. Julio hablaba con unos y otros. cuidaba de todo el mundo. Y la gente. Julio les dijo. que tenía fama de haber recorrido media Europa. pero también con los de Madrid. En la Rambla no faltaba nunca si se tocaban sardanas. porque él y su sobrino. los capataces de cada sección sentían rebotar en sus rostros las miradas agresivas. ésa es mi opinión. y él contestó: «Siguiendo la rueda. Raimundo había visto dos corridas de todos en el verano. te aseguro que me iría con otro hombre». las flores de los muertos con http://quedecosas-mg17. fumando. Era cierto. el coronel Muñoz. más le parecía que era un elemento de gran valor. El recuerdo del verano.!» A uno de ellos. de Voltaire. en Barcelona. Cuanto más tiempo pasaba. sin exceptuar Carmen Elgazu. Y sabía que una noticia dada en el Neutral pasaba inmediatamente a oficinas. pero les parecía todo aquello de mucha trascendencia.. Iba a todas partes. excepto de su esposa. Hasta el punto de que ésta le había dicho: «Si no fuera una mujer decente. se pasaba una hora en el balcón de su casa. gitanos en su mayor parte. de Kant. A Ramón el camarero le hablaba de Nietzsche.. En su casa oía música y cante flamenco y hasta canciones de Navidad.blogspot. Julio conocía la psicología de la ciudad. ¿verdad? —¿Por qué lo dice? —Pues.

Paco. la tramontana. http://quedecosas-mg17. con la ayuda de Julio. especialmente a las del taller de costura de Pilar. Los escaparates se iluminaban. En la Dehesa apuntaba el amarillo en las hojas. Ernesto.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella uniforme de la guerra de África se marchitaron con el viento. Los limpiabotas invadieron de nuevo el Cataluña y los cafés. De vez en cuando.. Pasaban. Las piedras del barrio antiguo permanecían inmóviles. los guardias urbanos sudaban la gota gorda. con un traje azul marino que dejó boquiabiertos a los niños del Hospicio. La Catedral. en la vía del tren. el vejete que recogía excrementos en las procesiones. A mediodía se oían las campanas. sin que nadie pudiera contenerle. la esposa y la hija del comandante Martínez de Soria habían asombrado a todas las mujeres de la ciudad. El número de bicicletas había aumentado.com/ 214 .. como era su deber: Mosén Alberto pudo liberarse de la cama y subió a leerles otra extraordinaria carta del vicario de Fontilles. los olivares de propietario desconocido. los tres hombres-anuncio que César. Los soldados se iban a ver a la Andaluza. El hijo adoptivo del cajero. en el Puente de Piedra. y fue llevado primero al Hospital y más tarde al Manicomio. el sol. fue hallado inerte en plena calle. en la escuela de Bellas Artes. sus antiguos compañeros.blogspot. al ponerse un elegantísimo sombrero para ir a misa. el Oñar recibía rejuvenecidos caudales que animaban la ciudad. al anochecer los cerrojos de las iglesias. De vez en cuando. entró por primera vez. pues al recobrar el conocimiento se puso a cantar interminables motetes de Viernes Santo. uno tras otro. consiguió colocar. carpeta bajo el brazo. las capillas del Calvario. Los viejos salían a tomarlo en los lugares de siempre: en la Gran Vía.

El subdirector. Ignacio había terminado por tomar en serio al subdirector. Ignacio entonces pegaba un brinco. Le dijo: —¡Hola! ¡Qué casualidad! ¿Vas hacia casa? Ignacio. bien vestidos. en el Banco Arús. Y emprendieron el regreso juntos. sin hablarse. administrativos. El seminarista disimuló. hombres de edad.. de orden público. la discípula predilecta de la Andaluza. contestó que sí. Y siguiendo su tradicional costumbre. mayor sería el triunfo de la CEDA. muerta de risa. pero especialmente por una nueva amistad que había contraído: una muchacha de dieciocho años. limpiándose los lentes de oro. pide Bilbao». no seas loca!» Pero Canela. Y por supuesto. los afiliados al Instituto de San Isidro. continuaba persiguiéndole. pero le decía a Ignacio: «A nosotros. pero que había fracasado antes de empezar. Los dos muchachos subieron a casa y Matías Alvear les comunicó. a Cuenca o Cáceres». «que llevaba camisa azul y unas flechas bordadas en el pecho». molesto por el encuentro.com/ 215 . se tocaba la Santa Espina. Se decía que en el mismo Barcelona funcionaban unas escuadras de Falange. Ignacio se encontró con César a boca de jarro. La agitación aumentaba y. estaba al corriente de todo. Y por su parte el Gobierno denunció. Y mientras leía lo que ocurría en el Norte dijo: «Si el traslado ha de llegar. se dirigió al Gobierno de Madrid exigiendo el reconocimiento inmediato de una serie de privilegios sociales. por medio de El Debate. La muchacha. El Responsable y el Cojo habían salido un par de días antes. en tono molesto: «En Telégrafos ya vuelven a las andadas. Eran propietarios. Un mequetrefe que ingresó el mes pasado me ha dicho sin rodeos que le gustaría que me trasladaran por ahí. Los periódicos hablaban sin cesar del fascismo.. la aceptación de la Ley de Contratos de Cultivo. y. —Ha refresco.. es espontáneo». Ignacio se enteraba de todo aquello en el Banco y por los periódicos. La respuesta fue negativa. Un día.. Cuanto más hicieran. que en un principio iban destinadas a dar un golpe de Estado en Portugal. Ignacio le decía: «A mí me parece que todo eso es popular. el subdirector se frotaba las manos. la gran adquisición de la patrona cara al invierno. hijo del Dictador». pero tal vez ser monomaníaco fuera el único sistema de enterarse en http://quedecosas-mg17. En el trayecto vieron gran cantidad de forasteros. Ahora las armas iban aumentando los depósitos de las Casas del Pueblo y muchas partían vía Asturias.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXVI Los periódicos catalanes se lanzaron a la ofensiva. al doblar la esquina de la Barca. en la Rambla. Los militares tomaban vermut. Llegaban del mismo barrio. Don Jorge y don Santiago Estrada presidían la comitiva. Carmen Elgazu abrió El Diario Vasco que Matías acababa de traerle de Correos. «de los crímenes que cometían los "fascistas" a las órdenes de José Antonio Primo de Rivera. por la habitación. entretanto. que se había abrogado.. La Generalidad. sin mirarle. ¡plin! ¿No te parece? Tanto valen los unos como los otros».. que recibía en su habitación a gente de todos los estamentos sociales de la ciudad. Banderas con las cuatro barras de sangre. Era un monomaníaco de la masonería. que unos misteriosos portugueses habían llegado a Madrid y vendido un arsenal de armas a los socialistas. que estaba abarrotada. sin embargo. como todo el mundo. —Sí. ¿Quién organizaba la ofensiva? Los masones. Más allá. Armas de procedencia danesa. al salir de casa de la Andaluza. que descendían de unos autobuses y se dirigían a la estación. desnuda. en términos solemnes. movía repetidas veces la cabeza. a la que llamaban Canela. «¡Canela. golpe que había sido planeado con pleno conocimiento de Azaña.blogspot. le hacía cosquillas en los costados. «La Voz de Alerta» estaba con ellos. que se concentraban para asistir a la Asamblea de Madrid.

.en Gerona los masones.. que tenía el grado de maestro. Ya conocía a Julio. los masones? ¿Por qué tendrían representantes en todas partes. el coronel Muñoz. en la ciencia. pretextando cualquier trabajo. acaso no fuera del todo inverosímil.. que tenía dinero. Quedaría satisfecho». ¿Más datos. no trajera consecuencias? ¿No era cierto que la elasticidad de Julio desbordaba los moldes de cualquier Partido. substituyéndolo por las frías vitaminas y los fríos instrumentos de cirugía. sentado en la mesa frente a Ignacio. que leía Carmen Elgazu. «¿Qué buscarían. Por eso se captaron a los arquitectos Ribas y Massana. y disminuir el poder del Ejército. tal como ya sabía.? Antonio Casal. aunque no http://quedecosas-mg17. porque quería revolucionar el sentido paternal de la medicina que siempre hubo en el país. «Pues sí. Pronto le señalarían su puesto. no habían querido nunca nada con la Logia. nos quedamos aquí. a pesar de los esfuerzos de Julio. Pero tenía un hijo que había descubierto sus andanzas y le trataba continuamente de inmoral. en definitiva. No perdamos tiempo. La teoría de que la campaña. Y observando que la petición era sincera. Julio García tenía el grado de compañero. que sus fines parecían más ambiciosos que los de Estat Cátala o Izquierda Republicana? Pero Ignacio no conseguía ordenar sus ideas. y sólo se oyó la intermitente tosecilla del director en su despacho. El coronel Muñoz.. hasta esas palabras tan sonoras como Gran Oriente... en cambio. y que muy bien podían haber sido redactados en un despacho. ¿No era inaudito que la destrucción de un periódico.? De acuerdo. y no le gustaba que las enfermeras del Hospital fueran monjas. repasando la prensa y oyendo las radios se llegaba a la conclusión de que los puntos básicos del malestar eran los mismos en todos los sectores de la opinión. para extirpar de Gerona su sentido religioso y tradicional. El mayor iniciado era aquel coronel esquelético que había visto. era personaje clave y acababa de ingresar en la Logia. tenían la Logia en la calle del Pavo. y hablamos.. ¿Quería saberlo todo? ¿Desde lo pequeño a lo grande? Mejor. tenía uno la seguridad de contar con una voz más en el coro. Por eso formaba parte de la Logia el doctor Rosselló. en la Rambla en las audiciones de sardanas. no conducía a nada. como se hacía en el Bachillerato.. era en realidad el empresario de todos los cines de la ciudad. Éste no olvidaba que por fin fue el subdirector quien tuvo razón al afirmar que Julio protegería al Responsable. contestó: «De acuerdo.. por múltiple que pareciera tenía una cabeza directora. Creían en el progreso. el subdirector. en lo funcional. se explicó.blogspot.. de ello no cabía dudar. !a de la calle del Pavo. cuando los demás se marchen.. ¡Era tan fácil conseguir adeptos! Con decirle al de Impagados: «Los propietarios van a Madrid para impedir que en el Banco te aumenten el sueldo».com/ 216 . En realidad. La insistencia del subdirector en que esa sola mano eran los masones. lo cual impedía al doctor Rosselló ser feliz. en el consejo de Redacción de El Pueblo Vasco.. pero ascendería a maestro pronto. tipógrafo de El Demócrata.. que eran muy sinceros y muy buenas personas. Le dijo que «lo mejor era que le hiciera las preguntas que quisiera y él le iría contestando. había conseguido preocupar a Ignacio.. Cuando todos los empleados se hubieron marchado. Fue un gran acontecimiento para Ignacio. entre los que en Madrid esperaban a don Jorge y a don Santiago Estrada para saldar cuentas?» Un día le dijo al subdirector: —Me gustaría que me explicara en serio lo que significa la Masonería. un día de éstos. Su objetivo local era detener el auge de los partidos derechistas. ¿Desde lo que significaba la Logia de Gerona. reflexionándolo bien. de la eutanasia. Hoy nos quedamos». por una sola mano. que eclipsara la sombra maléfica de la Catedral.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella serio de algo.. A Ignacio le parecía que espigar aquí y allá.. El subdirector le miró. Los Costa. con la luz de la lámpara iluminando su calvicie y su cajita de rapé. Si usted quiere. que ahora soñaban en construir un rascacielos en el centro de la ciudad. El doctor Rosselló era partidario del aborto. en un país de prensa libre. unir en un solo bloque todas las fuerzas izquierdistas.

Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella había conseguido serlo del Teatro Municipal.» «¿Qué significaba este grado? La explicación era poética. un dios inglés. En realidad.etc.El Gran Oriente de Francia se había declarado oficialmente ateo. el compás. la plomada. etc. Aquello no era muy ortodoxo. aunque fuera un dios a su manera. Gerona? ¡Bueno.. dogmas e incluso premios y castigos «¿Que dónde había mayor número de masones.. en cualquier caso.? En absoluto. Pero en realidad no hubo Logias disciplinadas. Martínez Barrios y demás formaban parte del Gran Oriente. http://quedecosas-mg17.. El obrero fundidor. citado en la Biblia.. —el padre del Responsable hubiera sido uno de ellos—. se trataba de la construcción de un Templo. En cuanto a los ritos. Un equipo de fútbol. Desde entonces se constituyeron en otra Iglesia. con sus obras filantrópicas. en fin. si bromeaba. Compañero —lo eran Julio y los arquitectos— y Maestro —lo eran el coronel Muñoz—... esa era la palabra. para no flotar sobre la nada. Claro que acaso fueran los peores. obedeciendo a Constituciones. su culto a la prudencia. Según los ritos. iluminados.. con el grado 33. tres: Aprendiz —lo eran Casal y el doctor Rosselló—. fuera un obrero fundidor del Templo de Salomón. albañil o jugador de cricket. el.. si no le gustaban!» «¿Origen de la Masonería? Los masones no se andaban con chiquitas. hasta el levantamiento de la Torre de Babel. liturgia. Hiram. Si un día iba al Hospital.blogspot... En cambio. Julio sabía algo de ello.. que trabajaban cada uno por su lado o en grupos dispersos. con mayúscula! Y la moral natural bastaba: David y Olga. aun cuando sus ataques contra la Iglesia Romana hubieran sido feroces..» «¿Si la antigüedad que se atribuían era verídica..com/ 217 . Los espectáculos eran también muy importantes y con sólo prestar atención a los títulos de las películas y revistas presentadas en la última temporada la trayectoria quedaba clara. En Gerona no eran más que once. que sabía distinguir y no veía lobos de mar en la montaña. Cosme Vila llamando a la esposa compañera. 1717 exactamente. ¡Tenía gracia el nombre... hasta. alquimistas.. el escocés. los franceses. Pero. pues siempre actuaron sin escrúpulos y apoyándose en el Imperio habían pretendido ser los amos de la tierra. que sus sesiones se llamaran Trabajos y los símbolos de sus rituales lo fueran de material de construcción o de albañilería: la escuadra. Los masones anglosajones habían conservado siempre cierto tono espiritual... vería que en todos los instrumentos del doctor Rosselló figuraba un pequeño triángulo. Más tarde fueron Corporaciones sueltas.. pensando en su compañero de oficina! En fin.. El Hombre era libre. El Gran Maestro de los masones de Gerona era Pérez Farras.. Había jurado el exterminio del cielo.. si en Inglaterra o en.» «Ah. de los cuales tres millones se reclutaban en las Islas Británicas y en América del Norte. la paleta. declarado la guerra a toda idea mística o simplemente espiritual. pero así lo había hecho. seis: el inglés. nacidas para protestar contra la disciplina social que imponía la Iglesia. Respecto de la religión. ahora. en su Constitución. Contra-Iglesia seglar. la práctica de la asistencia mutua. los principales eran... su mito principal... le iba a dejar plantado! El número de masones en el mundo se calculaba en tres millones y medio. con jerarquía. el comportamiento de los masones variaba. el martillo. ya le demostraría que no era un fanático. ¡Todos los acontecimientos de España tenían su origen en aquel vocabulario! Los gobernantes españoles se habían aliado a la Masonería francesa. en su ritual representaba el buen Republicano asesinado por la Reacción.» «¿Que cuántos grados había en la Masonería? Actualmente. Todos a las órdenes de un Gran Maestro.. iba a ver. El propio Julio se lo confesó al coronel Muñoz. con mayúscula. en la mayoría de Grandes Logias. ¿No le sonaba este tipo de literatura? El Demócrata andaba lleno de ella. de un Caballero RosaCruz. De ahí que el dios masónico se llamara Gran Arquitecto del Universo —lo cual encantaba a Ribas y Massana—. La cosa empezó en Inglaterra. el Absoluto no existía porque contradecía las ventajas de la evolución.. ¡En Gerona todo el mundo quería ser libre. ¡Bien. de Barcelona. fuera listas. Prieto. por lo menos no excluían la idea de Dios. Se la atribuían. Y que Hiram.. de un Caballero de Malta.. Lo remontaban a la construcción del Templo de Salomón y algunos retrocedían más aún. los llamados masones antiguamente eran simplemente teósofos.

... Julio era el personaje clave.» «Por ejemplo. valía la pena. No. ya estaba en Barcelona.. por la creencia en la Virginidad de María.. no hacían más que allanar el terreno al comunismo. Si algún día quería hacer abortar a una chica. Prieto— era. luego dos: 3-1-2. de buena fe. ¿Quién si no Julio había mandado a Madrid al Responsable y al Cojo? Podía cobrarse el haber enterrado su expediente por lo de la imprenta. etc. ya la Revolución americana había sido obra masónica..era masón. debía de haber masones idealistas. donde diez mil conciudadanos vivieran como hormigas. en alusión a la fecha 1312 después de Jesucristo. ¿no era cierto? Y un tesorero. En Inglaterra durante mucho tiempo. ¿Quería un nuevo dato. luego uno. Los comunistas estaban por encima de los masones. Y la inglesa.blogspot.. Y para demostrar que no tenían prisa. El director. Le conoció en París.com/ 218 . buscaron el apoyo de la nobleza. En Francia. utilizando desde el cine y la prensa. ya sabía: el doctor Rosselló.. Ese doctor Relken del que siempre hablaba era un agitador profesional. a veces sin que ellos lo advirtieran... ¡Faltaba un experto en materia financiera. social y política. de acuerdo.» «De acuerdo. Cada paso que daban era una desgracia para la humanidad. No podían soportar aquello de Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré. El elemento judío influía en ello. Caídas de regímenes se habían decretado en las Logias. Ahora veían la ocasión. La voz del http://quedecosas-mg17. no había más que estudiar su ritual! En las reuniones daban tres golpes. ahí estaba el coronel Muñoz: lo representaría en el Albéniz. el culto a Caín había sido muy popular en las Logias.. por odio contra el triunfo de la Iglesia.. los utilizaban como monigotes. año en que el Papa y el Rey destruyeron la Orden de los Templarios. La divisa Libertad. ¿Quería más datos? En la Logia de Gerona se había decretado la destitución del alcalde y en el Hotel Oriente de Barcelona la implantación del separatismo en Cataluña. Donde estallara una revolución.!» Ignacio se quedó preocupado.. en la Ciencia y en la Felicidad gracias al Progreso. sobre todo. que estaba en el despacho de al lado... Fraternidad era la de su ceremonial. fieles a la divisa Igualdad por abajo y queriendo emanciparse de la Gran Logia inglesa. España era para ellos una espina clavada. Todas las revoluciones las preparaban ellos. con lentes de sabio. nada de teorías. Los Grandes Maestros prepararon la Revolución francesa. por resentimiento contra el Dios Todopoderoso. Si escribía un sainete pornográfico. Y preparaban el levantamiento en Cataluña y la revolución en el resto del país. Pero con Cosme Vila perdería el tiempo. como la de Luis XVI. le invitaría a su casa a oír unos discos. Pero la mayor parte operaban por ansia de poder temporal. pues la República obedecía sus órdenes. el director del Banco Arús..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Incomprensible la pobreza de imaginación de la Masonería francesa! La misión de los grados 33 —Martínez Barrios..» «Por lo demás. allí estaban los masones. En fin. su director. Igualdad. Washington y Franklin fueron también Grandes Maestros. ¿no era eso? Y el día que se diera cuenta de quién era Cosme Vila. persiguieron la destrucción del Papa y del Rey.? ¡Bah. Mimaría mucho a Casal y no cejaría hasta que éste se hiciera cargo del partido socialista y de la UGT. pero. Si quería construir un rascacielos en Gerona.. ya sabía: los arquitectos Ribas y Massana. por la expulsión de los judíos. a costa de lo que fuera.? —El subdirector bajó la voz—. ¡La redacción de los Derechos del Hombre! ¡La edición de la Enciclopedia! Todos los amigos de Diderot eran masones. en Gerona habían elegido como mascota la tortuga. algún día se lo traería a Gerona. pues no perseguía sino el provecho económico. grande o pequeña. conducirían el mundo al desastre. En fin. ¡La hoja de la guillotina tenía forma de triángulo! Ellos prepararon la caída del Imperio ruso. hasta la asfixia de pequeños Bancos como el Anís. Todo aquello tenía visos de realidad. Podría dar mil detalles demostrando que ésta era la finalidad de la Logia Francesa. ¡por tantas cosas! Sobre todo por haber rechazado la Reforma. como la de la Monarquía española. ¿Qué cómo lo sabía. De ahí que su obra llevara una especie de estigma diabólico. pedía perdón por tanto detalle erudito. Sentencias contra Reyes habían sido decretadas en las Logias. para imponer su concepción del mundo basada en la Inteligencia sobre la Moral...

de todos los cargos públicos que ocuparan en la provincia. ¡Veinte años de especialización! Hay que ver las cosas que aquel hombre calvo sabía sobre Masonería. donde ya no había nadie. Don Jorge y don Santiago Estrada habían regresado. los dos yogas les dieron la mano. sin pérdida de tiempo. se puede esperar cualquier cosa. el Grandullón. y exhortándoles a organizar en Gerona. o a los arquitectos Ribas y Massana entrar y asomarse al balcón de Estat Cátala. una concentración que fuera la contrarréplica a la de Madrid. de momento. en los talleres los obreros decían: «Los campesinos nos dan el ejemplo. Se celebré una reunión de todos los dirigentes izquierdistas y se mandó un mensaje a la Generalidad. sobrepasaba todos los cálculos. nadie conocido. Todo el mundo se concentraba allí. La Torre de Babel destacaba siempre un palmo más que los demás. anunciándole que no se moviera de Gerona hasta nuevo aviso. Algunas de estas octavillas se posaban en el balcón de los Alvear y Matías las leía. «Han matado a un propietario de Lérida. entonces.blogspot. no mentían. Los atletas en el Ter hinchaban los pulmones.. al Responsable y el Cojo. Desde la Generalidad se enumeraban los atentados contra Cataluña. Pero el Responsable y el Cojo regresaron triunfalmente contando que un tipo gordo. La CNT de Madrid se había lanzado a la calle en señal de protesta. sin firma. Y todos juntos fueron a la Piscina. El diputado de Izquierda Republicana. en la fundición de los Costa. Verdaderamente. Madrid está en manos del populacho. La Asamblea de propietarios en la capital de España se había celebrado. Ya no eran las pacíficas parejas que Ignacio viera al salir del Seminario. y se veía al Cojo pasar corriendo. Joaquín Santalo. campesinos de Gerona. Los tejados y las azoteas lanzaban centenares de octavillas que iban cayendo lentamente. la exposición de trabajos manuales que los alumnos habían ejecutado en San Feliu. Y otros. heridos. recorrió los pueblos para demostrar a los campesinos que no estaban solos. pidiendo permiso para destituir a los asistentes a la Asamblea de Madrid. En la fábrica Soler. a demostrar vuestra voluntad de defenderos y de defender vuestras familias. el triunfo correspondía. Sólo desearía que no me interrumpieras. El «caiga quien caiga» de Julio se estaba convirtiendo en realidad. doña Amparo Campo estaba indignada porque... Huelga. Las muñecas y los paisajes de corcho eran una nota de paz en el ambiente. en colores rojo y amarillo. «Todos vosotros. con todo aquello «La Voz de Alerta» tenía coche y Julio no. seré muy breve. http://quedecosas-mg17. —No te asustes. la Rambla era un hormiguero. fuertes. sus ojos de buena persona. en la de Industrias Químicas. Esto es una calamidad. Ignacio negaba. César recibió una nota del Collell. Hubo muertos.com/ 219 . La violencia con que don Jorge. lo que sea». Lo que debía de saber aún. tenéis que acudir a la ciudad.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella subdirector.. comentando los acontecimientos. ¡Hurra! Blasco.» Mientras tanto David y Olga habían abierto. En el bar Cataluña los limpiabotas ponían en marcha la radio y el dueño había instalado un altavoz. don Santiago Estrada y los demás propietarios fueron recibidos. decía que no. en el salón anexo a la Biblioteca Municipal. Canela le había asegurado a Ignacio que Julio siempre nadaba y guardaba la ropa. de la que el mal tiempo había barrido los cuerpos desnudos. Hacia el atardecer. con vuestras manos callosas y vuestras alpargatas. Reconocía en el estilo la mano de Julio. el cielo se cubría de octavillas. Y cuando el clima subía como una ola. Anónimas. de su profesor de latín. Y pedían que El Demócrata publicara la lista de los industriales que pagaban salarios de miseria. de repente. Tenemos que hacer algo. Mientras tanto. las cuatro barras de sangre. soportaban el frío. ¡Gran triunfo! Ellos eran vegetarianos. ya no encendería ninguno más. afuera.» La agitación entre los campesinos y la actividad que éstos demostraban tuvieron una repercusión inmediata sobre la atmósfera reinante en las fábricas. Largo Caballero sigue las órdenes del Komintern. El subdirector acababa de obtener un gran triunfo sobre Ignacio. que en plena Puerta del Sol había encendido un puro con un billete de veinticinco pesetas. los timbres de las bicicletas sonaban. cuñado del cajero. un gran conocedor de la Agricultura. que actuaría sin dejar pruebas de ello. de Lérida. en el ambiente ciudadano.

.» Los ojos de San Ignacio continuaban fijos en él...luego verías que siempre es lo mismo. No era cierto que a su lado no se aprendiera nada. Además. Éstos estaban sin abrir. Al principio parece una gran experiencia y que esas mujeres saben la verdad de todo. tendré que tomar otra determinación..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Hablaremos como siempre hemos hablado tú y yo. Hombre de experiencia su padre. Me he informado sobre esa mujer.créeme.blogspot. ya sabes. te esperan cosas más importantes.me darás una gran alegría si no vuelves por allí. por ahí no aprenderás nada. hasta el papel de los telegramas. comprendo que no es lo corriente. en Telégrafos. se halló desnudo. De acuerdo.. Para ella un hijo cura es lo máximo. ¡Tomar otra determinación! ¿Por qué aquella amenaza? ¿Y qué sabía su padre de Canela? «Cualquier día te enterarás de que le está diciendo lo mismo a cualquier chulo imbécil. Sí. para tener experiencia y demás. Cuando los hombres van allí muestran lo peor y de esto ellas no pueden darse cuenta.. Sin embargo... que ya es decir. Si a veces te parece que prefiere a César.. Comprendió que era grave vivir tranquilamente varias vidas a un tiempo... Todas las excusas que puedas darme las conozco: que vas allá para conocer el ambiente. http://quedecosas-mg17. pienso que pierdo el tiempo. que te quiere. Cuando me acuerdo de ti. mucho mejor que él. pero no lo creas. Canela no era como las demás. a tu edad se va «para hacer el hombre». Eres el mayor y tienes una gran responsabilidad. ¿Me comprendes? Pero hay algo más.. Y tu madre lo mismo. Gran persona. Se sintió al descubierto.. Antes de levantarse añadió: —Si no me haces caso. Hijo mío. Ignacio se afectó. ¡ocurrían tantas cosas! ¿Qué hacer? «Eres mi gran orgullo de pobre hombre.. Pero. te equivocas. Y luego. Yo tengo una gran confianza en ti.com/ 220 .. »Por último. Cualquier día te enterarás de que le está diciendo lo mismo a cualquier chulo imbécil. y como yo entiendo las cosas. A veces. Pero te quiere tanto como yo. pero cuando me acuerdo de ti hasta el papel de los telegramas me parece de color de rosa. Pero vas a ver cómo te llevas la gran sorpresa. Claro que tal vez todo aquello le distrajera de los libros... Una confianza ciega y eres mi gran orgullo de pobre hombre. Su padre había hablado con gran dignidad.. Tú estás convencido de que no va contigo por dinero.» Un gran desasosiego le invadió. Lo que pasa es que... ¿Quién le habría dado la pista? Su madre llevaba varios días mirándole a los ojos. Pero yo quiero advertirte que las de su edad son las más peligrosas. ¡Bah!. Tenía un gran sentido común...

blogspot.com/ 221 .Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella TERCERA PARTE Del 6 de Octubre de 1934 al 16 de Febrero de 1936 http://quedecosas-mg17.

en las ventanas. Seis mil hombres. Por fin una gigantesca bandera catalana apareció en el balcón. esperaba las órdenes definitivas. los Costa y los directores de Estat Cátala y la UGT. asistía al ir y venir de la multitud. Por dos veces vio pasar a David y Olga. El golpe contra el Gobierno de Madrid era inminente. Ignacio. ¿Dónde estaban los representantes del Gobierno de Madrid? Se decía que el alcalde había huido. una y otra vez. los manifestantes se hundieron en ella afirmando su voluntad de que las raíces de la revolución fueran profundas. La masa movilizada era impresionante. El Comisario de la Generalidad. los retratos de la Presidencia. «La Voz de Alarma» se encontraba en el pueblo de su criada Dolores. El momento era histórico. Cada uno en su puesto. proclamó en Gerona el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. El Comisario arengó a los campesinos: «Regresad a vuestros hogares. Espero que.. levantando los brazos. llegado el momento. desde el balcón. formado ante el edificio del Ayuntamiento. Concentración agraria pasada por aguas». cada uno sabrá cumplir con su deber».com/ 222 . donde se decía que estaban reunidas las nuevas autoridades.. Los altavoces proclamaban la noticia de que Cataluña entera había respondido al llamamiento. llevando cada uno una bandera. la jovialidad de don Santiago Estrada y algunas carpetas del subdirector. ¡Cataluña independiente! El grito recorrió la plaza y las calles abarrotadas. Solemnes coches iban y venían con misterio. invadieron las calles de la ciudad gritando: «¡Viva Cataluña Libre!» Llovió mucho. la tierra se convirtió en barro.. En la provincia de Barcelona centenares de rabassaires se dirigían a la capital por carretera y caminos para ayudar a las fuerzas http://quedecosas-mg17. El día 3 de octubre. Distaba mucho de ser la ciudad entera. arquitecto Ribas—. Estado Catalán dentro de la República Federal Española. Y el himno antiguo y venerado tronaba por doquier.» Y habían doblado la bocacalle que conducía a Comisaría. Le habían hecho un gesto como diciendo: «Ya lo ves. ¡Cataluña independiente! Un pueblo alcanzaba su meta. Y simultáneamente la emisora anunció a los ciudadanos que el momento había llegado. y en el camino iban enlazando unas con otras formando la gran cadena.. al recibirlo. consciente de lo que aquello significaba. ocultando tras los visillos las cabezas rectoras del movimiento. y que debían abandonar sus casas y concentrarse todos en la Plaza Municipal y calles adyacentes. Banderas con las cuatro barras de sangre florecían en las manos. Familias cogidas de la mano se dirigieron hacia el lugar señalado. Gerona entera quedó paralizada. extendió en el acto la orden de destitución del Ayuntamiento y de ocupación del edificio. el nuevo alcalde —el Jefe de Estat Cátala. «La Voz de Alerta» reseñó el acto titulando la primera página de El Tradicionalista: «Campesinos convertidos en lobos de mar. capitaneados por el diputado Joaquín Santaló. descompuestos de emoción. asombrado de que todo ocurriera de tan sencilla manera.blogspot. Los gerundenses sabían lo que tenían que hacer. En las primeras horas de la mañana del día 6 llegó la esperada consigna de Barcelona. y lo cursó. Y un hombre vestido de negro. las gargantas no podían expresar lo que las almas sentían. con voz emocionada y rotunda. Las radios continuaban informando. El día 5 fue asaltado el centro de la CEDA y una hoguera redujo a cenizas sus muebles. una Comisión formada por representantes de todos los izquierdistas decretó la huelga general.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXVII El día 29 de septiembre se verificó la concentración de campesinos. Sus vivos colores flamearon ocupando la fachada. Las filas se iban apretando y todo el mundo. que el comandante Martínez de Soria había desaparecido del Cuartel. Matías fue quien recibió el despacho para el Comisario que confirmaba el aviso telefónico. pero era suficiente para imponer la opinión y para enardecer a los tímidos.

el espectáculo de Gerona.com/ 223 . Puigcerdá nuestro. En el Hospicio. Matías. y en el momento en que un camión en el que habían instalado un altavoz y una ametralladora cruzaba el Puente de Piedra conminando a la gente a que se concentrara ante Comisaría. su optimismo y el desfile de sus juventudes? Las rejas del café de los militares parecían haberse encogido. en el Neutral.. se estrechaba sin cesar el lazo del cuello. consciente del momento que vivía. la ciudad quedó a oscuras. el Responsable y sus monaguillos no se veían por ninguna parte. Era un redoble rítmico que se iba acercando. Matías ordenó a Ignacio: «¡Entra y cierra el balcón!» Pero el muchacho se resistía. no cesaba de pasarse el lápiz de una a otra oreja y de comunicar con su hermano de Burgos. Hasta mucho después los ojos no empezaron a acostumbrarse a aquella oscuridad. se oyó un redoble de tambores. mientras oficiales y números presentaban armas. Los hermanos Costa. nuestro. Carmen Elgazu propuso cerrar todas las ventanas y rezar las tres partes del Rosario.blogspot. Fue algo insólito y espectacular. Al frente de todos.» El seminarista se colgó los auriculares de la galena. ¿Dónde estaba don Santiago Estrada. A última hora de la tarde. En cuanto a Ignacio. Los faroles de la Rambla se apagaron. Detrás. perfectamente equipados. marcialmente. situados detrás del Seminario. Camallera. De súbito se oyó un toque de corneta. Al parecer. Matías llegó de Telégrafos y prohibió a Ignacio. por el lado de los cuarteles de Infantería. Gerona entera calló para oírlo. Entonces la gente pareció recobrarse. montado sobre un caballo blanco.. en perfecta formación. Eran dos columnas que iban a confluir en el Puente de Piedra. hacia la Plaza Municipal. le sacaba de quicio. agitados sin saber por qué. Bajaba por la Rambla. A lo largo del río. el Comandante Jefe de Estado Mayor.. entre las sombras. ¡Por lo visto no habían creído que la cosa fuera tan seria! En Asturias los mineros. ¿Qué pasaba? También de los cuarteles de Artillería iban saliendo soldados. clavó en él una bandera. Figueras nuestro. Se decía que iban a cortar la corriente eléctrica y aquello resultaría peligroso. http://quedecosas-mg17. Las horas transcurrían vertiginosamente. sus movimientos eran torpes. En el Manicomio. los locos se paseaban. que en aquellos momentos se dirigía también hacia Oviedo. Pero en aquel momento. El ejército tenía orden de disparar al menor conato de resistencia. Cuando los tambores callaban. En cambio. en Telégrafos. La gran iluminación del Ayuntamiento se eclipsó. El camarero Ramón. El patrón del Cocodrilo mandó un recado a César: «Si pasa algo. que descendía hacia la parte baja de la ciudad. Se decía que aquello era un sabotaje y era preciso no dejarse amedrentar. A ambos lados del Jefe de Estado Mayor. A las siete y media de la tarde en punto. Matías acertó. el comandante leyó el Bando declarando el estado de guerra en la ciudad. sin una sola voz que gritara «¡Españoles!». escoltados por sus canteros recorrían la ciudad. soldados con antorchas. San Feliu nuestro. Como un río se proclamó el rumor. ven aquí. como llevando un mensaje. Nadie sabía si aquellos piquetes de tropa eran amigos o enemigos. César y Pilar que salieran de casa. La multitud se dispersó con inaudita rapidez. Los oficiales en cabeza. Los manifestantes tropezaban unos con otros. a lo largo del río. acercándose al campanario. Alguien corrió Rambla abajo. el Gobierno de Madrid no sabía qué hacer. habían formado un verdadero ejército. ¡Enemigos! El ejército se había declarado enemigo. ¡Estado de guerra! Sin bajar de su caballo. todas las luces se hundieron en la nada. un hombre vendado apareció en el tejado y. se oían perfectamente los cascos del caballo blanco del comandante. Porque el redoble de los tambores se oía cada vez más claramente.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella de la Generalidad.. contra las sillas de los bares. abriéndose paso. Pasaban camiones y de los pueblos llegaban mensajeros que transmitían de un lado para otro la buena nueva. el comandante Martínez de Soria. Los alrededores de Comisaría quedaron también desiertos. cuando ya las sombras descendían sobre la ciudad.

Las familias se congregaron alrededor. salía al balcón.com/ 224 . Abarrotaban las celdas de la cárcel. a las seis y cinco minutos en punto. en efecto. Llegaron refuerzos. sabía que. en el edificio de la Comisaría de Gerona apareció la bandera blanca. con lentitud. En Gerona había un silencio como si la batalla se hubiera dado allí. sórdida revolución. Todos quedaron detenidos.única mujer era Olga.. dueños de la situación: todo el mundo sabía lo que aquello significaba. don Pedro Oriol deseó que todo se desarrollara pacíficamente. de vez en cuando. Por fin. Toda la noche fue transcurriendo de esta forma. Los piquetes de tropa se dirigieron allá y el comandante. Extraña revolución —opinó Matías—.. Y al instante la partida de ajedrez entre los dos jefes se interrumpió y comenzó el redoble de tambores.» Horas más tarde todo el mundo le dio la razón. la ocupación de la ciudad por la multitud? Todo el mundo daba la batalla por ganada. «¡A las armas!» «La Voz de Alerta» sonrió por fin. Ignacio. Aquello significaba la derrota. La apuesta es demasiado fuerte para que no intenten resistir. Las tropas ocuparon los sitios dominantes. El caballo relinchó y huyó. Las gentes entraban en las iglesias y salían de ellas silenciosamente. El Comisario se rindió al frente de sus doscientos hombres. En Barcelona..blogspot. encargado de sofocar el movimiento en la capital. El resultado. cuando la ciudad quedó a oscuras. oliendo a cuerpo humano. Tenían hambre y reclamaban tabaco. Entre las familias de los detenidos la situación era de terror. Bayonetas caladas escoltaban la Catedral. la batalla entre el Ejército y las fuerzas populares adictas a la Generalidad había sido encarnizada y las calles estaban sembradas de cadáveres. pero permanecieron vacíos. pero volvía a entrar al oír una patrulla de soldados. jugando al ajedrez con el comandante Martínez de Soria. Los oficiales lanzaron un alarido de indignación.. empezando por Telégrafos. que llegaba precisamente con la luz del alba. ocupaban las calles céntricas y los edificios públicos. las dos sirvientas de mosén Alberto se arrodillaron ante la cama del Beato Padre Claret. Las tropas entraron en tromba. Pocos minutos después. tanto más cuanto que hasta el momento en que se oyeron los tambores se hubiera dicho que a las autoridades se las había tragado la tierra! ¿Por qué nadie impidió el asalto al Ayuntamiento.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Al oír el toque de corneta. ávidas de noticias. calle abajo. y el sol y el otoño doraban los muros de la cárcel y de toda la ciudad. No se oían más que bailables que crispaban los nervios. Los cafés recibieron orden de abrir sus puertas. consideraron inútil toda resistencia. Todas las radios que no habían sido desconectadas lanzaron intempestivamente sus potentes voces. desencajados. Inmediatamente fue cercado el edificio.. Cada noticia tenía color de sangre. A las cinco y media de la madrugada la corriente eléctrica volvió. los hermanos Costa y David y Olga— se habían encerrado en el edificio gubernativo. solo. Era domingo. Corrían rumores de que el Gobierno de Madrid les dejaría las manos libres. todo dependía del desarrollo de los acontecimientos en Barcelona. Por último. Sobre todo en Barcelona. desbocado. alguien llegó a los Cuarteles. La . los dirigentes del movimiento se habían hecho cargo de la situación y unos doscientos hombres —entre ellos Julio García. El comandante Jefe de Estado Mayor. Los soldados se habían visto obligados a disparar contra sus hermanos civiles. deteniéndose ante la puerta. Los militares. con los brazos en cruz. leyó el Bando conminatorio. http://quedecosas-mg17. Al saber lo de Barcelona. de que serían implacables. ahora muerto. En el acto un disparo salió del interior y el Jefe cayó de su caballo con el corazón atravesado. detrás del Seminario. y que resultó ser uno de los taxistas del bar Cataluña. los micrófonos de Barcelona daban cuenta de que la Generalidad se rendía a las tropas del general Batet.. bajo los arcos. Varios altavoces cumplían su misión. Nadie pegó ojo. La tropa estaba acuartelada. húmeda y oscura. Un oficial quiso vengar al comandante muerto y disparó contra el primer amotinado que apareció en la escalera. Del interior de Comisaría apenas si salía de vez en cuando algún tiro. Sólo Cosme Vila le decía a su compañera: «Algo preparan los militares. De modo que pasó toda la jornada esperando órdenes. ahí estaba: Doscientos detenidos...

a última hora viró en redondo —en Gerona el Responsable había desaparecido— y se había opuesto a la huelga general.. Todo fue llevado con los pies y destinado al fracaso antes de empezar. La visión de la multitud. Pero. Sin posibilidad de escape o defensa. El muchacho había asistido al oleaje de la multitud con una especie de estupor. serenos.. enseñando a sus alumnos. Y la CNT. Veinte mil mineros se habían adueñado de la región. «¡Derecha. el infantilismo de los amotinados había sido. a España. recordó los tambores. lo delgado como un hilo era simplemente el corazón humano. la independencia de Cataluña fue el móvil de la Generalidad. se hallaba sumido en una gran perplejidad. Aquel contagio popular le dio pena porque entendió que era sincero. ¿Por qué la gente siempre quería más. Y sin embargo.. pues todos cuantos se habían encerrado en el edificio de Comisaría lo hicieron por propia voluntad. condenas a muerte! David y Olga se le aparecían como sus amigos más íntimos.. contenida aquí y allá por don Pedro Oriol.. Sólo de Burgos contestaron: «Alvear no está de servicio». Allí estaban impecables. Fue una mañana violenta. Ya Generalidad se había rendido oficialmente a las seis y cinco minutos de la mañana. Porque. ¿Qué diablos ocurría con los demócratas que no se ponían de acuerdo ni siquiera cuando se jugaban la cara? En cambio. a la salida. Y Julio García. ¡David. besándole en la mejilla. España habría recibido la herida. Varios ejemplares fueron llevados a la cárcel.com/ 225 . o dos. más. En opinión de Matías. ¿Quién ganaría el pan. César sentía una pena profunda. Sin embargo. que no se apartaba de la radio galena. con estupor. sin darse cuenta. la tarde se extendió interminable. los militares. mar!» Con una estrella. peor que los demás. algo indescriptible. como si estuviera de acuerdo con el propio general Batet. Pilar también había sido testigo de los acontecimientos. Aquello no le gustaba. La mordacidad de «La Voz de Alerta» chorreaba en cada línea.. Y aquello inquietó a Matías. conducidos más http://quedecosas-mg17. para aquellas familias de la calle de la Barca? ¿Quién pintaría las llagas de Cristo en el taller Bernat? A grandes zancadas se dirigió a la Catedral y entró en ella entre bayonetas. del taller Bernat.. sobre todo.. Ocupación de edificios sin asegurarse la adhesión de las piezas maestras del orden público. en Barcelona. Aquellas gentes amaban a Cataluña y querían organizar a su modo su destino. pero sin resultado. o tres. ello les llevaba a odiar. Ahora estaba detenido como los demás. las antorchas y se dijo que en el fondo los oficiales que ocupaban las calles eran unos valientes. en tanto que las organizaciones obreras. bajo el sol. de David y de Olga.? Fue a misa del brazo de su madre. queremos tabaco. varios cabezas de familia de la calle de la Barca. Entre los detenidos se hallaban Murillo.. ¡La cárcel. Algo había en la vida delgado como un hilo. ahora. Mentira que supiera nadar y guardar la ropa. ¿Cómo condenar un odio que el amor inspira? Claro. Las discrepancias entorpecieron los movimientos desde el primer instante. Permaneció en Comisaría.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella especialmente en un lugar como Gerona donde se había matado un jefe a sangre fría. Con el resto de España era imposible comunicar. Y la actuación del mismísimo Comisario de Defensa de Barcelona había sido confusa. afeitados.. En toda Cataluña la cosa no había durado ni siquiera veinticuatro horas..» A última hora apareció una edición especial de El Tradicionalista. Carmen Elgazu tenía una obsesión: saber lo ocurrido en Bilbao. En realidad. de todos gritando «¡Viva Cataluña libre!» desorbitados los ojos. anguloso. Matías intentó informarse desde Telégrafos. Ignacio se alegraba del fracaso separatista. cuya gravedad no se podía negar. en Asturias la cosa revestía otros caracteres.blogspot. sin ponerse previamente de acuerdo ni siquiera sobre los móviles de la Revolución. le revolvía el estómago. cuando se lanzaba a la calle sin un fin sobrenatural. Se hablaba de penas de muerte en masa.. «Tenemos hambre. dando la cara. realmente perseguían algo más: la revolución proletaria y social. cara al mar! Olga esperándole afuera —jersey de cuello alto— cuando terminó el Bachillerato. Condenas a muerte. como siempre. El periódico traía algunos detalles. pero nada tenía color de domingo en la ciudad.

También pensó: «¡Menuda papeleta se le presenta al subdirector!» Las calles estaban silenciosas. debía de considerar que había sido demasiado fácil. etc. contra los sistemas revolucionarios que empleaban los mineros de Asturias. el choque de los duros que el pagador iba amontonando.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella inteligentemente. No faltaba uno solo. excepto leves incidentes en Madrid. ya lo ves. Todos formaban parte de esa masa amorfa que sólo es capaz de matar a los muertos. En el fondo. comercios abiertos. algo oiría por la radio galena. Todos se habrían encerrado en su casa cuando la ciudad quedó a oscuras y se oyeron los tambores. Don Emilio tiene mucha razón hablando de los mineros como habla. y echó una ojeada. al parecer. Allá estaban todos. suficientemente equipadas para «acabar con ellos» pronto. con una fantástica puesta de sol presidida por los Pirineos... Desde que llegó de vacaciones no habían hecho más que hablar de que pronto todo cambiaría. muchas lágrimas. «¡Veinte mil hombres y acabar con ellos!» César no pudo dormir pensando en lo que aquello significaba.blogspot. ni siquiera Cosme Vila. ¿Qué sabes lo que han hecho? Yo lo que puedo decirte es que los sé capaces de todo. El subdirector estaba serio. Extraño atardecer de domingo de otoño. el local de la CEDA estaba destruido.. Sin embargo. ¡Sobre todo de matar curas! Esto que no falte. ¡Que te crees tú que la tierra no engaña! La tierra engaña muchas veces. ¡Cuántas desgracias! A las madres ya nadie les devuelve los hijos. la tierra no engaña».» Luego. sus carpetas fueron a parar al río. es que tiene razón. Ignacio salió de su casa y se dirigió al Banco algo inquieto. cosa inesperada en él.com/ 226 . pues la soltó y. Ahora. Primero lamentó lo de Cataluña porque entendía que el pueblo catalán tenía grandes virtudes. Si bien su suerte estaba echada: el Gobierno había mandado varias columnas desde Madrid. «Son auténticos salvajes». Pero tiempo habría de recuperarlo todo: en los partidos catalanistas no faltaban muebles. Escucha la radio. Las órdenes que habían para la jornada del lunes eran tajantes: todo el mundo al trabajo. pero ¡a qué precio! El director de la Tabacalera pasó la velada con ellos. de que tirarían el lastre al Oñar. ¡No es fácil condenar. sería el blanco del odio y del resentimiento. pensando en el estado de ánimo en que hallaría a los empleados. de que por fin los catalanes serían catalanes. sentenció. A veces me da miedo oírte. no habría revoluciones. Todo el mundo esperaba noticias del resto de España. Lo que les haría falta a los mineros sería que mucha gente rezara por ellos y no esos gobiernos que les prometen lo que no les pueden dar. lo que no engaña es la Ley de Dios. Tal vez Cosme Vila. por culpa de su acento madrileño y porque de sobra conocían sus ideas. disimulaba su satisfacción. «¡Que nadie salga de casa!» Matías sentía una tristeza tan grande como la que sentía César. Ignacio tomó asiento sin decir nada. Y temía por sus hermanos de Burgos y Madrid. El silencio era impresionante. Su empleo quedaba asegurado. En lo sucesivo. «Lástima que no se sientan nuestros hermanos. Ignacio intervino con decisión: «¡Qué fácil es condenar! Cuando un minero sale del fondo de la tierra gritando. Nada más empujar la puerta del Banco comprendió que su suposición era fundada. la escoba del botones barriendo. Ignoraba si alguno de ellos se encontraba en la cárcel.. todo el mundo estaba pendiente de una cosa: de la llegada del http://quedecosas-mg17. El resto de España tranquilo. Ninguno de ellos se había jugado el pellejo. En los cuarteles. terreno abonado para el pecado. colilla en los labios. ya lo sabemos! Pero si todo el mundo escuchara a la Iglesia... lanzó una terrible diatriba contra las Casas del Pueblo y. todo normal. En Bilbao los llaman «dinamiteros». Carmen Elgazu miró a su hijo con la intensidad que le era característica cuando alguien de los suyos desenfocaba alguna verdad que ella juzgaba fundamental. sobre todo. Sin hablarse. la capilla ardiente ante el cadáver del Comandante de Estado Mayor. por algo será. Se oía el rasgueo de las plumillas. él. Ignacio. Las cárceles llenas. —No seas descarado. Algo hay en tu voz que no marcha como es debido. hijo. que los separatistas catalanes.

Le dijo que no se hiciera demasiadas ilusiones sobre el heroísmo de los mineros. Familias que se interesaban por el mutuo paradero. El subdirector llamó a Ignacio. el edificio de la Universidad ardía por los cuatro costados.com/ 227 . Al parecer. ¿Quién podía saber lo que ocurría en Asturias? Las radios dirían lo que les viniera en gana... La Torre de Babel iba diciendo: —Otra vez los militares. Se había pasado la noche oyendo emisoras de onda corta. César. pensó en serio en la posibilidad de perder para siempre a David y Olga. Continuaba papeleando como si tal cosa. ninguna visita. todo el mundo se dispersó. Soldados en cada esquina. si los condenaban a muerte. Los vendedores sólo satisfacían a aquellos que no regateaban el precio: el botones dio el dinero de todos para obtener un ejemplar. sofocadísima. ¡Asaltada la fábrica de armas de Trubia! Ignacio pensó en su tío. consiguió quebrar la suerte de frialdad con que asistía a todo aquello. «¿Qué http://quedecosas-mg17. telegramas de pésame. Los brazaletes le tintineaban en forma alocada. La idea de los maestros desangrándose. Ignacio. —¿Y de Burgos? —preguntó Ignacio. unos héroes. Nadie sabía lo que pensaba. A la una en punto salieron.. —Tu tío está en la cárcel.. Ignacio se equivocó en lo del odio. Cientos de manos lo reclamaron. Sólo faltaban noticias de Trubia. ¡Por fin había podido comunicar con Bilbao! En Bilbao todos bien: la abuela escribiría una larga carta.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella periódico de Barcelona. Matías bajó la cabeza.. en aquellos momentos el socialismo estaría implantado en toda España. Los mineros de Asturias continuaban dueños de la región. órdenes recibidas de Madrid a Capitanía General de la Región. ¡Extraña actitud la del director! No mostraba ninguna curiosidad. El botones salió con el encargo de comprar una Hoja del Lunes para cada uno. en San Sebastián. Matías había trabajado infatigablemente en Telégrafos. —Si crees que esto es la ley. En Oviedo. hubiérase dicho que un auténtico cataclismo había destruido la vida de los quince empleados. sin poder comer. Veinte cabezas rodearon el periódico. César había ido al Museo. Pilar podía continuar admirando apuestos oficiales. abrazados. y sacerdotes y monárquicos y mujeres aparecían por las cunetas con los miembros destrozados. Naturalmente. defenderían su bandera contra todo aquel que se opusiera a su avance. Se dijo que.000 volúmenes. entonces no hay más que hablar. encargado en ella desde principios de año. Nadie le miró de forma especial. Si en las demás regiones les hubieran secundado. en una celda húmeda y oscura tras el Seminario.blogspot. que lo que hacían era cometer atrocidades sin cuento. Ignacio se resistía a creer. docenas de muertos. y también en Barcelona los militares habían disparado sin piedad. Se había presentado en el Gobierno Militar a protestar contra la detención de Julio y un alférez chulo la había echado escalera abajo. La derrota los había abrumado a todos. chico. Los mineros eran gente que había oído la voz de la tierra. en él fondo esto era la ley. Pero. Las sirvientas de mosén Alberto le habían preguntado: «¿Cree usted. pues su cuñado Joaquín Santaló estaba detenido. El cajero temía que a su hijo adoptivo le quitaran la beca de Bellas Artes. Quedó con la cuchara en alto. sin novedad. Inesperadamente llamó a la puerta. con su biblioteca de 300. nadie había salido al mar. de seguro harían lo que sus padres: se suicidarían antes que se ejecutara la sentencia. El anterior Ayuntamiento había sido repuesto con todos los honores.. La nota dominante era el descorazonamiento. por primera vez. Las noticias eran precisas: las cárceles de Cataluña llenas. Habían asaltado la fábrica de armas de Trubia y con el material requisado en ella arrasaban cuanto hallaban a su paso. que los fusilarán?» Carmen Elgazu contó que en la pescadería no pudo comprar nada. pero a los diez minutos regresó con un solo ejemplar. en la Rambla la llegada del periódico había originado un verdadero motín. doña Amparo.

blogspot.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ha hecho Julio? Comisaría era su sitio.com/ 228 . ¡Qué prueben a tocarle un pelo y va a salirles caro!» http://quedecosas-mg17.

algo sobre la suerte que les esperaba. e intentaban elevar la moral de unos y otros. por los rincones.. pero David le daba miedo. Confiaba en que su hermana. «¡Pobres hornos de cal. en tres enormes cacerolas hervía un líquido negro dos veces al día. levantaba los hombros.. las barbas habían crecido increíblemente. En dos días. pobres canteras!» Ambos. Había detenidos de todas clases. mezclándose con los delincuentes comunes. Ningún anarquista. Julio conservaba una calma admirable. con otras mujeres recluidas por delitos comunes: tres gitanas y una prostituta que gritaba: «¡Quiero vino. A ratos lo conseguían. Y se había convertido en el único confidente de Julio. podría salvar algo del naufragio». No fumaba. Cada vez que una vena le saltaba.. Los dientes y mirarse las venas de las muñecas. Varios tenores del orfeón local. Cuando los hermanos Costa los interrogaron respondieron: «Cataluña nos dio pan. Hablaba poco. Hasta el momento todos estaban incomunicados con el exterior. se llevaba las manos al cuello. Comunista. de los que no podrían esperar ninguna ayuda ni comida de fuera y les dijeron: «No os preocupéis. con sus bigotes de foca y una gabardina sucia. corre de nuestra cuenta». David no podía mirar su reloj. puesto que no sabía nada de Olga. Sin saber por qué. De la calle de la Barca había cinco hombres.blogspot. Pasaba el tiempo mirándose el reloj. esperaban con ansia el momento de poder afeitarse. vestidos de azul marino. Por el ojo de la cerradura fue el visor.. Honor a los muertos de Barcelona. en Barcelona falló! Otra vez será». Su única distracción era tocarse los dientes. En el patio. a veces se le hubiera tomado por mudo. dando lentas vueltas por el patio. http://quedecosas-mg17. El caballo blanco del comandante les daba miedo. David temía que le hubiera ocurrido algo a su mujer. quiero vino!».. con frecuencia todas las miradas se dirigían a Julio García. que los recibieron con vivas muestras de satisfacción.. Julio le dijo: «¿Qué haces?» Él ya había apretado el gatillo. Las contemplaba sin cesar. Comprendió que la línea era recta. pues aquí estamos». El diputado Joaquín Santaló. ¡Los mineros estaban tan lejos! Traidor el Comisario de Defensa de la Generalidad. Entre ciento noventa y nueve. Cuando alguien se dirigía a él. ¡qué misterio! Sangre también partida por la mitad. cuñado del cajero del Banco Anís. Era el camino azul de la sangre. Sustituyó el ojo por el cañón de la pistola. de todos los oficios. La muerte de un jefe bien valdría doscientas miserables vidas separatistas.» Olga había sido destinada al otro lado del edificio. un empleado de la Cruz Roja. porque quien había disparado había sido él. los hermanos Costa le parecían algo fanfarrones.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXVIII En el interior de la cárcel el espectáculo era deprimente. Inmediatamente oyeron los aullidos de los oficiales. En cambio. dando de pronto fantásticas sacudidas. Todos parecían esperar que Julio sabría algo más que ellos. ninguno de los cuales era catalán. «por ser tan religiosa. No había camastros para todos. porque se lo había prestado a Olga.com/ 229 .. Comentando la situación decían: «¡Qué le vamos a hacer. Los doscientos hombres habían invadido celdas y pasillos. sólo Murillo. abultadas. De modo que David había quedado como cercenado por la mitad.. En seguida habían organizado una lista de los más necesitados. Los hermanos Costa eran los amos de la situación. «Ellos son los amos. Conservaban su buen humor. masticando su boquilla. ¿no habría uno solo que llevara en el pecho la palabra DELATOR? No sabía por qué. recta al corazón del Comandante. Todo el mundo disimulaba por los pasillos. el herrero de un pueblo vecino. y que se tocaba el vientre como aquella loca del Manicomio. en los muros no veía nada interesante. prohibido recibir una sola línea o paquete. Los cuatro ejemplares de La Hoja del Lunes fueron devorados. La capacidad del edificio era de sesenta reclusos. la mayoría se hallaban tendidos por el suelo. los cascos del caballo blanco. Laura. Gente desconocida: el repartidor del café Debray. ¡El caballo blanco! Aquélla era la obsesión.

Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio le dijo al maestro: —Me pregunto qué estará haciendo mi mujer. cuando oscurecía completamente. Maruja se metería contigo. será por don Pedro Oriol». no siendo catalanes?... El único que reaccionó fue el propio Bernat.. repentinamente ganadas de esperanza. El empleado de la Cruz Roja dijo: «Si alguno se salva. la Andaluza. Nada de libros ni periódicos.. que quería hacer algo útil —había asistido al entierro del taxista— entró en tromba en el taller Bernat y propuso a sus compañeros de trabajo ocuparse entre todos del decorador.» Todos parecieron impenetrables moldes de yeso... «Estoy seguro de que aceptará que los del taller le ayudemos. Uno de los guardias preguntó: «¿Quién sabe tocar silencio y diana?» Nadie.? Pues habrá que espabilarse.. ésa no. ¿Qué dicen esos gilipollas? Tienen miedo... Eran los únicos que conocían la casa. «Yo ya le advertí que hacía una tontería. ¡Válgame Dios! La misma historia. Los vecinos le dijeron: «A lo mejor hacen listas de los que lleven los cestos. escribieron en una etiqueta el nombre del ausente. ellos opinaban que no. que no se habían inscrito en la lista.. pero nadie le ha enseñado nunca otra cosa. El Tradicionalista dio la noticia.. y la cárcel es dura. abierta por los hermanos Costa. —¿Crees que en tu casa aceptarán? —¿Por qué no? En la calle de la Barca le ocurrió algo parecido.. Las familias. Dos detenidos del barrio habían rehusado la ayuda de los Costa. Estos dos últimos no pertenecían a Izquierda Republicana y no aceptaron nada de los Costa. Los reos comunes —ladrones de gallinas.. Se admitiría comida. La mayor parte de los detenidos no se quitaban un nombre de la cabeza: «La Voz de Alerta». El gitano se ofreció para tocar diana. ¿Ah. quién quiere confesarse? A perra gorda el amén. han nombrado un cura para confesaros. dos de los cinco hombres de la calle de la Barca. David contestó: —Y yo me pregunto que estará haciendo la mía. David y Olga. Silencio. El anuncio produjo gran conmoción. dijo uno. ¡Canela.» http://quedecosas-mg17.. Cada uno pensaba: «Mi pecho será diana dentro de poco».. César.. El guardia no hizo caso. ¿no es eso? Y luego se llaman gente honrada.blogspot. A las 12 y a las 6.» Quedó perplejo viendo la indiferencia con que su propuesta era acogida. de bicicletas—.com/ 230 . y tabaco. no te quiero sofocar. En vano se les dijo que la cárcel iguala a todo el mundo. sin restricción. Yo me encargo de subirle el cesto. Guardia Civil con tricornio flamante. «Ven acá. ¿Qué hacer? Era preciso buscar un arreglo entre los propios vecinos. Mira. prepararon los cestos. César le dijo: —Pediré a mi madre que haga la comida. ¿Qué hacer con los desahuciados? Quedaban varios reclusos sin protección. tío César.! No. chaval. ¿Por qué se metieron en el bollo. ven acá! Bueno. Bernat se rascó la cabeza. ya llevas uno. a perra gorda el amén».» César pedía a unos y otros.. cómo hacer funcionar el retrete. usted paga la mitad. por razones personales o por susceptibilidad. el dueño. Entre ellos Murillo. «Yo no me meto en líos».. Por fin encontró un colaborador eficaz e inesperado: la patrona. ésa está hecha una señorita. Uno de los reos comunes trajo la última noticia: «¡Je.. mira. ¡Maruja. Vete y habla con el patrón del Coco. Un poco exaltado. «Murillo no tiene a nadie. ¡Qué escalofrío pensar en él!. comentaban entre sí: «¡Siempre los hay peores» Y jugaban a las cartas. en mi casa la otra mitad.» César convenció sin mayores dificultades a Matías Alvear. en la puerta de la cárcel. el tío ése de los Museos de no sé qué!» Y del brazo de otro ladrón de gallinas recorrió los pasillos gritando: «¿Quién quiere confesarse. Uno de ellos era gitano y se ofrecía para decir la buenaventura.. yo me encargo de uno y el patrón del Cocodrilo aceptará el otro. dónde se hallaba un poco de agua. De los cestos te encargas tú. quien bajo su cachaza estaba resultando ser un hombre sensible. tres guardianes irían recogiendo los cestos que las familias depositaran...

de cuyas asas pendía una etiqueta. —Cuesta mucho llegar a finales de mes.. «No quiero que luego diga que si patatín y que si patatán. llegando del Museo o del taller. Todos se rieron... El rasgo de la Andaluza emocionó a los dos detenidos de la calle de la Barca. Uno de ellos dijo: «Claro que cobrado se lo tiene.. Carmen Elgazu se arregló el moño... Los dos cestos diarios les llegaron al alma. llegó Ignacio. secándose las manos en una toalla. mujeres.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Pero es que es mucho gasto. ¿por quién me habéis tomado? Soy un funcionario de trescientas pesetas. lo destinado a Olga no estaría nunca en su punto. sofocado...com/ 231 . algún viejo. niñas que apenas podían soportar la carga. —No has pensado en una cosa. —¡Yo tampoco puedo hacer milagros! « Carmen Elgazu entró. Todas vuestras amistades están en la cárcel... Cinco canteros en fila india. con todos! ¡Corrían tantos rumores! Todo el mundo esperaba lo peor.. con los de la Barca. —¿En qué? —Me obligas a desear que los juzguen pronto. Ya sabes que en la cárcel. Y el último. ¡Caray. César estaba sobre ascuas. ale. Ignacio lo habrá propuesto.» El rasga de los Alvear emocionó aún mucho más a otros seres: a David y Olga. Las calles que desembocaban en la cárcel eran una hilera de personas con un gran cesto. ¿comprendes? —Ahora tienes el empleo asegurado. solo. y así se lo comunicó a Julio. Deberíamos tomarlos a nuestro cargo! —Pero. le miró. ¡Qué le vamos a hacer! Por mí. Tendréis que apretaros un poco el cinturón. —Ale. Su seriedad le hizo gracia. Maruja. pero de habérsele olvidado. El muchacho parecía pensativo.. Carmen Elgazu intervino: —¡Pero le dices a la maestra que no espere requisitos! ¡Qué gran mentira acababa de decir Carmen Elgazu! Sobre todo. Lo de los Costa no cuenta para ellos. ¡César siempre metiendo la pata. Y. hablar con Murillo. ¿comprendes? —Lo ahorramos de algún lado. —¿Qué pasa? —Ignacio me pide también para los maestros. Después de muchas dudas llamó a su padre a su cuarto y le dijo.. padre! Algo más tarde.... a quien doña Amparo Campo mandaba pollo a grandes dosis.. con una bata y un lápiz. Ignacio se le acercó y Matías le detuvo. en El Tradicionalista había aparecido un editorial que decía: «Es mejor dar un http://quedecosas-mg17. ¡Primero el decorador. en tono solemne: —Quería hablarte de una cosa. —¡Sí. «para que todo el mundo viera quienes eran los García». desde la mesilla de noche.! Ignacio se mordió los labios. San Ignacio. César. claro! Trescientas pesetas. Matías se rascó la nariz... o dos. Matías se levantó.. El maestro vio en todo ello la mano de Ignacio. estamos exagerando! —Se sentó en la cama—. Las escenas de este tipo le cansaban. —Habla con tu madre... antes que él! —¡De Burgos me piden ayuda. al alma por separado. lo habría propuesto el propio Matías».. son mis amigos. —¡Gracias. lo cual era una lástima.blogspot. ahora los maestros. de Madrid! Y yo aquí.. ¡Podríais elegir un poco mejor! Ignacio no decía nada. David y Olga no tienen a nadie.. ¡en fin.. algo le bailaba en la cabeza. El policía contestó a David: «Claro. ¡Si pudiera entrar en la cárcel. no hablemos más. Los brazos bien torneados.» Dos veces al día se formaba la caravana. —No puedo decirles que paguen. Miró alternativamente a los dos hombres.

. en el Museo. La palabra obediencia le detuvo en el umbral. Aquélla era Historia humana. Cuando el hombre se enteró del nombramiento. él y los demás tenían cara de asistir a su propio entierro.. intentó sonreír para ganar confianza. Ignacio hizo un gesto de desagrado. al capitular. patético. ya sabéis». pero comprendió en el acto que la papeleta sería dura. El subdirector añadió: «En realidad. al fin y al cabo. El cura adscrito oficialmente a la cárcel era un pobre hombre. Si las sentencias fueran de muerte... intentó dar nobleza a todo aquello y pidió para sí toda la responsabilidad. la noticia de que mosén Alberto visitaría a los detenidos causó gran revuelo. quería ir a Palacio. En la cárcel... Ahora.? ¡Ni hablar! No le admires tanto porque se dejó detener. sin embargo. tenía presentes los rostros de los detenidos. Mosén Alberto inundó las celdas de tabaco y dijo: «No forzaré a nadie. A perra gorda.. ¡Aquello no le gustaba nada! Más tranquilas las inscripciones latinas.. Su teoría era precisa: «Había muchos masones detenidos.. Y sobre todo.. en fin. y los reos comunes no consiguieron vender un solo amén. «Que nos deje en paz. al levantarse y mientras se afeitaba. Aquello era mucho más directo y complejo que ordenar ilustraciones para enseñar Historia Sagrada. —¿Por qué lo dices? La muchacha sonrió.. de los maestros.. Bien claro estaba que no podrían nada contra el Ejército». por necesidad. Ello y el rencor o la ironía con que intentaban superar la situación. Cuando el Tribunal empezara a actuar. era un simple funcionario de Comisaría. Asistía a una gran prueba personal. estaban de buen humor.» Para sotanas estaban. pronto su influencia se dejaría sentir. De seguro sería el portavoz en el Tribunal. Sólo una persona opinaba que no llegaría la sangre al río: el subdirector. les daba un aspecto desagradable. ¿Y qué? El ministro de la Guerra imposible que se dejara sorprender. Ahora ya era del dominio público que al entrar en el Salón de San Jorge después de proclamar la República Catalana desde el balcón. Luego. Pero. sin embargo. Sin embargo. de los tenores del orfeón local. Y. Canela le dijo a Ignacio: «¿Fusilar a Julio. En Barcelona el mismo Companys hizo la revolución llevado por las circunstancias y por la presión de unos y otros. La aventura les había despertado aptitudes latentes. y se reservan el as de triunfo para más tarde». ello comentando varias fotografías del entierro del Comandante Jefe de Estado Mayor.. pero sin ninguna confianza. Mosén Alberto admiraba esta disposición de ánimo. y además renunciaban a declararse vencidos. El obispo le había elegido porque le creía hábil y porque tenía fama de catalanista. Muchos de los reclusos le conocían. que se fatigaba con sólo subir la cuesta que conducía al edificio.com/ 232 . Sin embargo. Los había que silbaban todo el día. Y sobre todo. los dirigentes de la revolución no han hecho más que un ensayo general. de repente los ganaba el http://quedecosas-mg17... Ahora la incorporación de doscientos reclusos y los que continuamente iban llegando de los pueblos exigía una persona con recursos: esta persona era mosén Alberto.. todas las venas de las muñecas dieron una sacudida.. Mosén Alberto entró en la cárcel con la mejor de las voluntades.. Cualquier cosa. —A mí me lo cuenta todo. ya anciano. De ningún modo admitir que Julio había caído en la trampa con la buena fe de los Costa. El sacerdote sentía que su vida interior se había modificado.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella escarmiento que dejar crecer la bola de nieve». la partida estaba perdida antes de empezar! El pueblo contaba con armas. Muchos de éstos no querían afeitarse hasta que salieran.blogspot. ¡Cómo pensar que Julio ignoraba que. En Gerona empezaba a hablarse de que Julio. dadas las circunstancias. Y. él sabrá por qué.. Le consideraban un vanidoso. y de su tacto quizá dependieran muchas almas y algunas vidas. tenía tanta influencia. Con los muchos Martínez de Soria enseñando esgrima por los Casinos. aquello eran palabras. Lo ha hecho calculadamente.» Otra persona que tenía un punto de vista análogo era Canela.. el subdirector opinaba lo mismo que Canela.

Pero el sacerdote no quiso aceptarlo sin el consentimiento de don Jorge. Ramón. El sacerdote tenía la impresión de que los conocía uno por uno.. murmuraba. se sentía desamparado. David. de que para él no constituían una masa anónima. Cuando subía a casa de los Alvear.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella abatimiento. tendría usted que ver aquello!. ¡Doña Carmen. el arquitecto Ribas.. Había conseguido que les permitieran escribir cartas y recibirlas. director de la Tabacalera. decía: «Se lo merecen. le dio a mosén Alberto tabaco para ellos. el arquitecto Massana. sin Julio y sin dos o tres de los más asiduos clientes. el camarero del Neutral.. a escondidas de su padre. mirando afuera. Murillo. Joaquín Santaló. disculpando a los colonos. «que habían caído en la redada». «Dura papeleta.» Don Emilio Santos. previa censura. mosén Alberto se desahogaba un poco. «La cárcel». «Don Jorge.com/ 233 . http://quedecosas-mg17. siento decírselo.. Es gente que hunde a España».» El hijo del terrateniente adoptaba una actitud inquietante. Don Jorge se interesaba por la suerte de tres colonos suyos... Al notario Noguer le decía: «Algunos dan verdadero miedo». Varias veces. a la Rambla.. pero sus tres pupilos son de lo más reacio que hay.. Y pensaba conseguir otras cosas aún. a fe.blogspot.

No debería escribirte pues no te dignaste contestar a mi carta de San Feliu. pero Ignacio continuaba atribuyéndolo a propaganda. Mateo. he empezado el quinto curso de piano. saberlo). César observó que llevaba camisa azul. es mi única amiga. Ya no podía acusársele de espectador.. Posdata: Anda. el amor y entereza de ánimo con que cumplía esta misión. la operación militar fue planeada con extraordinaria pericia y las fuerzas marroquíes —de Regulares y La Legión al mando del teniente coronel Yagüe— habían hecho gala de una preparación de primera línea. ¡Qué extraordinaria batalla. que acababa de llegar de Madrid. que yo no soy separatista. como si nada pudiera sorprenderle. Tu novia de vacaciones. en el Sur. al decir eso Ignacio pensaba en lo que ocurría en Asturias. las clases se reanudaban. César se marchó al Collell. ¡cómo se les iba a olvidar! http://quedecosas-mg17. hombre. sin revoluciones. 182.. Sin embargo.. de frailes. Vive en Muntaner. hora y lugar..com/ 234 . La verdad es que Pilar se llenó de admiración oyéndole..»? Las separadas y rojas orejas de César se fueron al Collell. ¿Qué quieres que haga una chica como yo. Me he cambiado el peinado. Y sin embargo ¿hasta cuándo persistiría en su actitud? El Debate daba toda clase de detalles. Se diría que las interminables horas que Carmen Elgazu pasaba en la cocina cuidando de la familia y de los detenidos. Ignacio.blogspot. Rumores de hojas caídas. Además.. El Director de la Tabacalera le miraba con orgullo de padre. de arroyos que crecían. Explicó muchas cosas sobre la revolución en la capital de España... Con las consabidas fotografías. en medio de estas revoluciones? Creo que cumplo con mi deber siguiendo mi vida.mientras los mineros hacían frente a un Ejército cien veces más fuerte! Las primeras columnas de que había hablado El Tradicionalista. las cárceles están llenas. Llegó una postal urgente diciendo que.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXIX Ignacio: Sólo unas líneas para saber si no te ha ocurrido nada. Loli me da recuerdos. circunstancias. ¿Qué tal tu familia? ¿Tienes novia... ¿qué hacer? El Gobierno había llamado a las fuerzas de Marruecos. Los mineros habían sido ya cercados en Oviedo. Tenía el arte de elegir lo preciso para dar una visión de conjunto. Y éstas habían dado la vuelta a la situación en un santiamén. Algo mayor que Ignacio.? ¿Defiendes ya pleitos perdidos? ¿Eres feliz? Yo. fueron diezmadas por los mineros. qué curioso que las mujeres se entretuvieran cambiando de peinado. Le pareció un muchacho extrañamente seguro de sí mismo. Ignacio seguía atento a cuanto ocurría. la verdad es que casi no salgo. y en todas partes. citando nombres. Adiós. yo en el 180. Una cosa se resistía a creer: lo relativo al salvajismo de los mineros. ya anunciado por el subdirector. ¿Quién llevaría el cesto al decorador? ¿Quién velaría para que la Andaluza y el patrón del Cocodrilo fueran constantes? ¿Quién diría a Canela: «Deja en paz a mi hermano. pues aquí dicen que en Gerona. de la misma estatura.. escribe.. que conmovía. Mateo insistía en que había llegado a extremos inconcebibles. En realidad. Una sobre todo. le habían reconciliado con ciertos valores. la capital. vuelta la normalidad. que hablaba poco y con aplomo. de sacerdotes. y oyó muy bien cuando preguntaba a Ignacio: «¿De verdad crees en el Socialismo?» Ignacio le había contestado: «Aún no se ha hecho la prueba». sin novedad (si es que fe interesa. organizadas por el Gobierno de Madrid. en primera página —El Tradicionalista la reprodujo. pero ha podido más el buen concepto en que te tengo. ANA MARÍA.. Nada más. Mateo traía noticias frescas sobre el particular. César tuvo el tiempo justo para ser presentado al hijo del Director de la Tabacalera. Según él.. y que prefiero San Feliu a Barcelona. auscultando el otoño que había invadido la provincia. El lago de Bañolas en paz. que combatían con verdadero fanatismo. Contaba horrendos asesinatos de mujeres.

000 volúmenes y hundiendo la nave de la Catedral. por una carta que el Director recibió de un apoderado de un Banco de Gijón. lo cual estimaba lógico. y los que cantaban victoria. Y su desconcierto aumentó más aún cuando por fin se recibió la carta de Bilbao. ya ves qué extraño es todo esto. que parecía tener mando. pero fue lo suficiente para que Matías le dijera a Ignacio: «Hijo mío. También en el Banco se supieron detalles. sin exceptuar a Ignacio: en ella se veía a un cura abierto en canal y colgando en una carnicería de Oviedo. aun cuando los propios mineros no se dieran cuenta. precisamente por las razones que exponía mosén Alberto. eran unos ingenuos. qué doloroso.? El Director de la Tabacalera.. la teoría de Mateo. también. un tipo extranjero. simplemente porque era capataz. motivo de la capciosa pregunta de Mateo. Sólo Franco. Por ello el Gobierno no había conseguido nada definitivo mandando los moros a Oviedo. impidió que la acción de estas tropas igualara en ferocidad la de los mineros. con un letrero que ponía: «Se vende carne de cerdo». doctrina de David y Olga.. Los españoles somos así. Estos acontecimientos eran precisos: los mineros acababan de capitular. la arenga hecha a las fuerzas marroquíes antes del asalto consistió en contarles la ferocidad de los defensores de Oviedo. unos místicos. ¡Y el cementerio destruido!» Su combate fue de pronto más terrible aún porque los acontecimientos se sucedían vertiginosamente. Dijo que. quisieron disparar contra él. Ignacio quedó mudo. Este reverso de la medalla llegó a oídos de Ignacio gracias a Matías. Ignacio se quedó aterrado. doctrina motriz de la revolución.. con su prestigio. con aportaciones que volvían a inclinar la balanza sentimental. lo cual no llevaron a cabo gracias a que dos obreros que le estaban agradecidos tomaron su defensa. diezmados por los moros y legionarios al mando del general López Ochoa. se adelantara hacia él y con un hacha le cortara cuatro dedos de la mano izquierda. estos obreros no pudieron impedir que. como El Debate. al asaltar la fábrica. Y remediar las causas originales si no se quería volver a empezar unos meses o unos años más tarde. su padre. creía saber que en Asturias los socialistas habían sido absorbidos inmediatamente por cabecillas anarquistas y comunistas. Y entonces comenzó a conocerse el reverso de la medalla. yugoslavo o algo así. con las teorías que tiene. en el mejor de los casos. no podía servir sino de trampolín. y en darles libertad de acción y de botín.. que desde la llegada de su hijo se había vuelto sorprendentemente locuaz y teorizante.blogspot. Mosén Alberto rubricó la declaración del Director de la Tabacalera. ¿Y el socialismo. y lo mismo Pilar. Al parecer. ¡Qué más podían desear! Entraron a sangre y fuego. Carmen Elgazu se había llevado las manos a la cabeza horrorizada. A la carta de la abuela seguía una posdata del tío de Trubia.. Ignacio le dijo a mosén Alberto: —No comprendo cómo usted. siempre ecuánime e intentando ver las cosas con equilibrio y perspectiva. Era preciso estudiar los motivos humanos del descontento de los mineros y de España entera. Sin embargo. era un error creer que los mineros se habían levantado en armas para pedir dos pesetas más de jornal. pero los regulares. ¡Válgame Dios! Al parecer cuanto informaba El Debate era la pura realidad. pues opinaba que en un país extremista como España el socialismo. deseaba que en Cataluña http://quedecosas-mg17. —¡Qué se va a hacer! —dijo—. Las causas eran más profundas. amistosa a un invento mecánico que levante por sí la cabecera del lecho. eran espirituales. Aquélla pareció ser.. Los legionarios fueron controlados en parte por la oficialidad.com/ 235 .Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella — era algo pavoroso y conmovió a España entera. de pronto. «¿Qué diablos hacía aquel yugoslavo entre mineros de Asturias? Y el fuego destrozando la Biblioteca de 300. preferimos un rato de conversación. De qué cosas es capaz el hombre». En caso de enfermedad. quien tuvo una intervención que a Matías le pareció original. El hermano de Carmen Elgazu explicaba que los mineros. quien por fin había podido refugiarse en Bilbao.

y en el momento de la verdad se deja absorber con la misma facilidad que los socialistas en Asturias. Desgraciadamente. Aquí la gente es menos extremista. También aquí el catalanismo hubiera servido de trampolín. aquí se blasfema mucho. Pero lo que importa es la minoría. En Cataluña hay gran cantidad de personas con sentido común y muchas familias sólidas. —Cataluña es distinta —le contestó—. Además. —No son tan brutos como crees. porque es más culta y tiene un nivel de vida más elevado. El Gobierno de la Generalidad fue el primero en excitar los ánimos. sí. En Barcelona y en todas partes hay gentes aptas para gobernar y sostener las riendas. http://quedecosas-mg17.blogspot. Aquí hay una considerable minoría. me parece que aquí los revolucionarios han sido unos cobardes». Es cuestión de lenguaje. Hábleme de la cultura de los rabassaires y de la de las mujeres con que mi madre se encuentra en la pescadería. El sacerdote negó con la cabeza.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella tuviera éxito la revolución. aunque no lo quieras admitir.com/ 236 . —Sí. —Pues no lo han demostrado.

se habían ofrecido para llevar el cesto a David y Olga.. pues a veces tenía reuma. y que durarían una semana. Su intención era enterarse de lo que pudiera mientras sacaba brillo a las polainas. sus pequeñas preocupaciones volvieron a absorberlos. lavando ropa. en las barberías. vivir. Ignacio se dio cuenta una vez más de que los empleados. Ignacio comprendió. beata llena de escrúpulos. Blasco era el único que parecía consciente. Joaquín Santaló. ¡Ferias y fiestas! La vida no se detenía. El julepe dominaba en las mesas.. de quien sospechó que en camino de la cárcel aligeraba el peso del cesto. Los limpiabotas. de modo que Carmen Elgazu entregaba cada día la comida a un chaval distinto. Las estufas atraían a la gente hacia los interiores. Por un lado se anunció que las Ferias y Fiestas se celebrarían como siempre el 29 del mes. a los que presentó documentos que la acreditaban como poseedora de un tercio de las acciones. Eran las mujeres las que llevaban el peso de la ausencia. Las que carecían de reservas económicas tenían que espabilarse.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXX Más de veinte alumnos. y tal vez fuera eso lo que diera a la ciudad un aspecto de tristeza.. Las componentes del grupo sardanístico «La Tramontana» no sabían cuándo podrían actuar de nuevo. La hermana de los Costa. nadie se atrevía a correr los riesgos de una novillada por la Feria. Organizaron turnos. que tampoco él personalmente podía detenerse. demostró una energía inesperada defendiendo los negocios de sus hermanos. El día 15 de octubre hubo acontecimientos importantes. doña Amparo Campo hacía mil gestiones a la vez. que resultaron netamente desfavorables para los métodos pedagógicos de los maestros. descartados los Costa. Y entendió que lo más práctico era empezar a estudiar http://quedecosas-mg17. no habían tomado parte en la revolución. Visitó a los directores de Banco. Especialmente le desagradó Santi. todo marchaba viento en popa. advirtiéndole que si El Tradicionalista continuaba desorbitando las cosas y atacando el honor de sus hermanos. el cual empezaría a actuar inmediatamente. eran crueles. La esposa del arquitecto Ribas se pasaba el día visitando a la esposa del arquitecto Massana.. Los taxistas habían olvidado por completo a su compañero muerto y el taxi de éste tuvo en seguida comprador. de los treinta y cinco de la Escuela Laica. anarquistas. lo cual le permitió examinarlos uno por uno y sacar sus personales conclusiones. Aquellas familias formaban una especie de cadena en contacto continuo. El barbero de Ignacio había perdido la mitad de la clientela. Habían reanudado sus conversaciones habituales. festividad de San Narciso.. Ni siquiera las familias de los presos podrían pasarse las noches llorando. la esposa del cajero se preocupaba de su hermano. ¡Visitó incluso a «La Voz de Alerta». sabría defenderse! Pilar volvió al taller de costura. aceptando cualquier labor.. por otra parte se constituyó oficialmente el Tribunal Militar de Represión. El frío había llegado. viendo la marcha de la ciudad. Se habían cansado de compadecer y lamentarse. y ahora adoptaban aire de ladinos y sagaces. Ningún futbolista entre los presos. Coincidiendo con los informes de las modistillas en el taller de Pilar. Era necesario trabajar. El de Impagados refiriéndose a los comerciantes detenidos decía: «Esta vez sí que se han caído».com/ 237 . Las jefazas —hermanas Campistol— al término del Rosario añadían ahora un padrenuestro «para que la paz se restableciera en España». Raimundo estaba furioso porque. Se había trasladado al café de los militares. En el Banco. el oficial que consideraban «enemigo número uno» era un tal teniente Martín. En el Cataluña sucedía lo propio. La pasión del juego había sepultado el resto.blogspot. Las tertulias se prolongaban en los cafés. por lo menos durante las horas de trabajo. renqueando un poco.

los mismos aparatos telegráficos. Mateo. y lo mismo podía optar por aprovechar estos resortes y encaminar el país hacia una era de trabajo y solidez que por continuar con su clásica política de zancadilla. a condición de que no se dejara absorber por los militares. El balance en toda España era desolador. El director de la Tabacalera y Matías estaban muy tranquilos a este respecto. mosén Alberto. Algunos decían viendo llegar las atracciones de la Feria: «¡No ha pasado nada! ¡Todo está lo mismo!» No era cierto. al margen de los problemas vitales de la nación. pues se había decidido que el hijo de éste. Al parecer llevaba en casa gafas con un solo cristal. Todo continuaría lo mismo. pues prefería tener pocos alumnos. Los examinaba previamente.. ellos. sólo aumentar los odios. Si veía que su cerebro funcionaba con cierta lentitud. en la persona del comandante Martínez de Soria. Matías no tenía la menor confianza en el Gobierno.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella inmediatamente Derecho romano y Derecho Natural. Un hombre ya de edad. a la cabeza de los cuales. Los vencidos se retiraron a sus islas espirituales. Formados en todas partes los Tribunales Militares. y hacer inevitable la guerra un día u otro. Y entierros de primera.com/ 238 .. las mismas carreteras infernales. Tenía fama de algo excéntrico. y la derrota los unió en un sentimiento común. don Jorge en representación de Liga Catalana. el notario Noguer. ¿Con qué profesor? La elección debía ser tomada entre todos. aquel día. http://quedecosas-mg17. responsable de trescientas personas en la cárcel. los vencedores abombaron el pecho y la victoria los dividió. agotados los comerciantes e industriales de tanta inseguridad y malestar. Otra excentricidad : no aceptaba alumnos tontos. nombrado presidente del Tribunal Militar de Represión. figuraban el señor Obispo. y don Pedro Oriol. No harían nada. El número de personas detenidas era muy elevado. un hecho parecía evidente a personas como el director de la Tabacalera: escarmentada la gente de orden. Otros opinaban que Gil Robles haría algo.blogspot. en consonancia con el editorial de El Tradicionalista. les decía: «Tengo los horarios completos». En Madrid. entre su padre y el director de la Tabacalera.. en la ciudad. Los primeros alegaban que si se pronunciaban unas docenas de sentencias de muerte en las personas de los cabecillas —en el fondo siempre eran los mismos—. «cortar por lo sano». que vivía en la Plaza Municipal. y cuyos campeones eran en Gerona «La Voz de Alerta» y el teniente Martín. se imposibilitaría la gestación de una guerra civil. Santiago y José se habían salvado gracias a que la CNT dio orden de que en su barrio se abstuvieran de intervenir. Y era preciso impedir que se pusiera a teorizar. estudiara con él. en la persona del director del Museo Diocesano. perfectamente reconocibles: los que. Cobraba honorarios crecidos. Tenía su opinión sobre Lerroux y estimaba conocer las consignas que Gil Robles daría a los ministros de su partido. habían saltado de nuevo al primer plano de la actualidad. pero de muy competente. Porque entonces olvidaba por completo lo que interesaba a sus alumnos. primer curso de abogado. Y personalmente.. Después de mucho dialogar fue elegido el profesor don José Civil.. el Gobierno tenía gran cantidad de triunfos en la mano. Los mismos trenes para ir de Málaga a Gerona.. Los dividió en dos grupos. La Iglesia. en opinión de Matías el abismo entre vencedores y vencidos era diez veces más profundo que al comenzar la revolución. En tiempos había ejercido de abogado. pedían un escarmiento ejemplar. los segundos argumentaban que con la violencia no se conseguiría nada. Estaban seguros de que los cerebros de Ignacio y Mateo funcionaban a gran velocidad. que también había terminado el Bachillerato y tenía el título en el bolsillo. el Ejército y la Iglesia. En una ciudad como Gerona se veía claramente: había pasado que los dos pilares de siempre. Por lo que se refiere a la situación política. tuvieron pereza. segunda y tercera clase. decepcionados muchos socialistas de buena fe. el Ejército. y los que se inclinaban por la benevolencia y el perdón.

expresión o palabra. y ninguno de los dos personajes cobró fama de bienhechor. tal vez el manteo que el notario Noguer le regaló en Génova tuviera la culpa de ello. nombró a «La Voz de Alerta». su hija Marta —flequillo hasta las cejas. Las dos mujeres continuaban paseándose por Gerona vestidas de negro. y sin poder ver a nuestras mujeres! ¡Pues ahora que nos fusilen. Al parecer. lo que más perjudicaba a mosén Alberto era haber empleado la palabra «resignación» y frases como «los que sufren son los elegidos» o «el hombre puede sacar gran provecho espiritual de los contratiempos».. Jorge. Que éstos lo fueran por amor a Cataluña — desorbitado o no. podía imponer su criterio y en consecuencia absolver o condenar. La esposa del arquitecto Ribas y la hermana de éste. que fue reina en los Juegos Florales. Su heredero. superior en facultad jurídica y en personalidad a los demás miembros del Tribunal. Marta. defendía al sacerdote. donde los cascos sonaban opacos sobre los millares de hojas muertas. Don Jorge. al preguntar a un recluso si necesitaba algo del exterior. representando a la Liga Catalana. En vano las dos sirvientas aseguraban por doquier que mosén Alberto había abandonado virtualmente el Museo. En cuanto a don Pedro Oriol.blogspot. Tocante a mosén Alberto. la revolución volvió a ocupar el primer plano. Y además el espectáculo de la esposa del arquitecto Ribas. Y todas las miradas y todas las súplicas de la ciudad convergieron en mosen Alberto y en el comandante Martínez de Soria.. había que reconocerlo. cobraba entre las familias y amigos de los detenidos un significado singular y suspendía los ánimos. mentón enérgico y bastón negro con puño de plata. cualquier gesto de uno u otro. les temían a los militares.. En opinión de todo el mundo el comandante. y el de varias mujeres de clase mediana lavando ropa en el río. Por lo demás. Pronto la opinión tomó partido. si quería algún recado para la familia. la incomprensión que reinaba entre él y los detenidos era penosa. De nada le valían las sonrisas. Don Pedro seguía este consejo. en contacto continuo con él. para que se escribiera en la carpeta de cada expediente «persona honrada» o «indeseable». se supo que el Tribunal había empezado sus deliberaciones. sombrero hongo. recorría ahora las calles con intenciones altruistas. y lo cierto era que el comandante Martínez de Soria prestaba mucha atención a sus palabras. esos tíos van a cargarse a la mitad. pues la cárcel hubiera necesitado http://quedecosas-mg17. tras el caballo de su padre.. cabellos cayéndole a ambos lados de la cara— leyendo Arriba con la fotografía de José Antonio Primo de Rivera. Por ello.. no lo veía claro. De pronto. que sólo pensaba en los detenidos. diciendo que «por él no iba a quedar». célebre porque montaba una graciosa jaca. Bastaba que por la mañana el comandante entrara en la barbería con cara seria para que por la tarde dijera en el Cataluña: —La cosa no marcha. en el circuito de la Dehesa. Su esposa le recordaba continuamente: «Vete a dar una vuelta por el Tribunal». no era cosa de discutirlo—. El notario Noguer y don Jorge.. pero él no daba explicaciones. Y al instante. mosén Alberto. En vano Carmen Elgazu.com/ 239 . Un detalle bastó para clasificar al comandante : como asesor civil. con porte estatuario y magnífico. Las familias de los presos le temían. el sacerdote no daba con el tono y el gesto exactos al ofrecer el paquete de cigarrillos. los obligaba moralmente.. eternamente llorando. ponían toda su influencia al servicio de los detenidos. Ojos que antes le consideraban despótico ahora le miraban suplicantes y esperanzados. en la pescadería. los había conmovido. hacía lo que estaba en su mano. le suponían enemigo. «¡Elegidos. así podremos sacar más provecho todavía!» Todo aquello era una lástima. En opinión de mosén Francisco.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Santo Dios! La mujer del comandante leyendo El Escándalo. Lo mismo el notario Noguer que don Jorge eran antimilitaristas y opinaban que nadie que no fuera catalán podía juzgar con conocimiento de causa a los catalanes. podía servir de apaciguador. La reacción de todos los reclusos había sido instantánea.

las mujeres a la derecha. su soledad. Mosén Alberto habló de los sufrimientos de Cristo para redimir a la humanidad pecadora. Julio García se tocó un diente y sintió que también las venas de sus muñecas podían alterar su curso normal. dos guardias civiles hicieron de acólitos. pues se habían incorporado los de los pueblos. los detenidos vieron que cinco de sus compañeros —los cinco del Orfeón Local— salían de la fila.» Se oyó un murmullo. Y empezó diciendo: «Cuando en el Huerto de los Olivos se acercaron a detener a Cristo. terminada la plática y reanudada la misa. en el Calvario. Julio con una piedrecita trazó triángulos en la arena.. la afición pudo en ellos más que otras razones. Joaquín Santaló pensó en el cañón aplicado al ojo de la cerradura. No existía consuelo para aquellos reclusos. sin darse cuenta de lo que ocurría. Después del Evangelio. Los detenidos fueron llevados al patio a media mañana. para quien Ignacio había dado sangre. Mosén Alberto se lo había pedido. Después de la misa. en la última fila. incluyendo a Julio. inmóvil entre las otras cinco mujeres detenidas. su sed en la Cruz. Todos los reclusos hincaron la rodilla derecha.blogspot. su condena a muerte. desde luego. No había sido así.com/ 240 . Los demás. Y su culminación llegó el domingo en que mosén Alberto juzgó oportuno celebrar la misa en el patio. pero se desprendía una gran tristeza de su pecho y de sus manos caídas. Se improvisó un altar. Las escenas penosas menudearon. Todos se alinearon. La atmósfera estaba muy cargada. y se volvió hacia los asistentes para hacerles una plática. Éste continuó. mirando al maestro con amor infinito. David era. excepto los dos maestros y un tercero. A Olga. mosén Alberto se quitó la casulla. Eran unos trescientos. era que para los hombres tenía que ser jubilosa. Quería ser breve y conciso. de pie a la derecha del altar. Llevaba su jersey alto de siempre. lisa. Y se cargó más aún cuando. El guardia civil acólito tocó el Sanctus. http://quedecosas-mg17. el corneta —el gitano— preguntó a mosén Alberto si al otro domingo podría pasar la bandeja. luego el corneta —el gitano de las gallinas— indicó a los asistentes que había llegado el momento de la Consagración.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ciertamente un viento benéfico llégalo del exterior. ¡Un pensamiento había aterrorizado al maestro!: el de que hubieran podido cortar al rape el pelo de su mujer. Dimas. Los hermanos Costa apoyaron todo el peso de sus cuerpos sobre un solo pie. al suelo. En el fondo del patio. un privilegiado: podía ver a Olga. de Salí. para David. Dijo que aquel día. empezó una nueva era. se acercaban al altar y empezaban a cantar motetes religiosos. tal vez. Describió los interrogatorios a que fue sometido. Trescientos detenidos miraron a mosén Alberto. Se había pasado la velada del sábado preparándola. excepto. pegada a su cráneo tan amado.. Allá estaba su cabellera.

http://quedecosas-mg17. —¿Y a qué horas estudia? —De noche. porque ella y Pilar eran las dos muchachas no gerundenses. en la mesa se mostraba alegre. Pero Matías no dejaba de observarle.. que pronto volverían a estar permitidas.blogspot. cuando oía un vals mandaba callar a todo el mundo. —¡Ja. que más competencia hacían a las bellezas de la ciudad. —Decidme lo que pasa en esa buhardilla. y. Marta. Los calificativos que en la intimidad le daba a Ignacio ruborizaban al muchacho. Una de las muchachas que trabajaban con Pilar en el taller de costura había descubierto casualmente el ir y venir de la buhardilla y había dicho a la chica: «¡Caramba. —¿De Madrid? ¡Uf. vale más que las demás». ya me interesa a mí. Interesaban más la Feria. Para ganarse a Carmen Elgazu.com/ 241 . Sus sonrosadas mejillas se colorearon más aún. Sólo podría verla jueves y domingo. claro! Si ya te dijo ésa que no pierde el tiempo. También se hablaba de las mujeres de los detenidos... —¿En la cama.. la esposa y la hija del comandante Martínez de Soria. las sardanas. Es el tipo de mujer que. La Torre de Babel le decía: «Esa chica es una alhaja. —Anda.!» Todas se rieron.. igual lo sabremos! —Pero no este año. que acaba de llegar de Madrid. Una de las muchachas inquirió.? —Sí. dinos quién es. Llevaba seis o siete medallas. y de otras que habían pasado al primer plano de la actualidad: por ejemplo. Eligió la hipocresía como norma de conducta. —¡Claro. —¡Bah.. tu hermanito no pierde el tiempo. Canela obsesionaba a Ignacio. forasteras. Ignacio estaba desesperado porque no sabía cómo compaginar el horario. Por ello siempre tenía a sus compañeras al corriente de las novedades. Pilar. su amor era alegre. organizó su entrevista en un lugar menos vigilado que en casa de la Andaluza —la buhardilla de sus ex compañeros de bachillerato reunía todas las condiciones— y en su hogar procuraba que su mirada fuera clara y sobre todo no exteriorizaba su fatiga. Pilar quedó muy intrigada. y no las tenía todas consigo. Y vaya preguntita.. ¿Canela o el profesor de Derecho? Imposible faltar a clase. le eran seguidos todos los pasos. y con sus húmedos labios mojaba la punta del hilo. sobre todo. ja! En el taller se hablaba poco de la cárcel. Estaba muy orgullosa de su hermano. su cuarto está lleno de asignaturas.. Ignacio no había renunciado a ver a Canela. -Si vierais.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXI A pesar de la grave advertencia de Matías. con un amigo nuestro que se llama Mateo. La muchacha tenía algo inocente en el fondo de los ojos. Adoptó un aire de misterio y enarcó las cejas. —Será el otro. antes de cenar. enhebrando la aguja: —¿Quién es ese Mateo? Entonces fue Pilar la que jugó a intrigar a sus compañeras.. —Si os lo dijera. sabríais tanto como yo. y le gustaba que se hablara de él en el taller. —Ahora ha empezado abogado. A la hija del comandante. No blasfemaba como muchas otras y bebía muy poco. no nos interesa! —Bueno. casada. Todo cuanto se refiriera a Ignacio le interesaba mucho más que lo que se refiriera a César..

las casas colgando a uno y otro lado. por las tardes estudiaba y de noche iba a clase en compañía de Ignacio. Invariablemente usaba pañuelo azul. los puentes. Era muy serio. Pero en Madrid había dejado todos sus amigos. Pilar salió en su defensa. En fin. ¿cómo no? La política rinde mucho. Se lo estaban cortando otras modistas. Pero no como los de Aranjuez. «¡Qué maravillosa es España! —exclamó—. no. Mateo tenía unos ojos lentos. —Mucho presumir. en la plaza de la estación. y una muchacha. uno estaba seguro de que acudiría a su piel el pensamiento exacto. En todas partes hay bellezas así. saber la alegría que le daría a éste. Le avergonzó que Mateo viera la fonda en que él vivía. ya tenían piso alquilado. sintió que algo le daba en el pecho.. mirando el mapa. Cuando se daba una seca palmada en ella. Idéntica estatura.» Su padre le describió minuciosamente la provincia. hay de todo. Mateo había llegado a Gerona desorientado. Aquí hay montañas. Don Emilio Santos.blogspot. El padre es de Madrid. Desde Madrid.» Su hermano había sacado plaza en las oposiciones de Hacienda y fue destinado a Cartagena. «Hay que ver las bromas que gasta Hacienda.» Le consolaba reunirse con su padre. se sintió otro hombre. Cuando se pasaba por la frente el pañuelo azul..com/ 242 . También usaba mechero de pedernal. al recibir a su hijo en la estación. que no eran pocos. don Emilio Santos. Tenía una cabellera abundante. La frente despedía un halo de energía. http://quedecosas-mg17. —Hay que aprovechar y casarla. recomendada por Carmen Elgazu.? La que monte a caballo como ella que levante un dedo. le recordaba la de su difunta esposa. —Claro.. aunque a veces la criticaban. Orencia. Don Emilio Santos le habló en seguida de los Alvear. Pero Mateo se mostró escéptico. —Levántalo tú. pero ocho días después. su esposa es vasca. —¿Y qué pasa allí? —Mirad la muestra. perdida como en un destierro. —Hablad lo que queráis.. Tampoco se les había perdido nada en Cartagena. Ignacio. No conocía nada de la ciudad. Aquel detalle chocaba. la ciudad le impresionó. Era la cabellera que hubiera deseado el subdirector. «Es un jardín — dijo—. pero limpio. Quiso llevarle la maleta. su cabellera se oscurecía. Ahora se habían enterado de que en el baile que se celebraría en el Casino por las Ferias sería presentada en sociedad. con un modelo de traje de noche que ellas tenían en un figurín parisiense en el taller. que le aureolaba la cabeza. «Son mis amigos y el hijo mayor. Vestía con cierta indolencia. Gerona aparecía en el confín nordeste de la Península. oscura. cuando vio los campanarios y subió hacia la Catedral.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Marta gustaba mucho a todas. con el profesor don José Civil. estoy seguro de que te va a gustar. pero se nota de dónde es. Se preguntaba por qué su padre había sido destinado allí. De su persona destacaban la frente y la cabellera.. —Yo no la critico. —¿Algo especial? —De Valladolid. nunca brillante. Sin embargo. las más acreditadas de Gerona. Zapato negro. pues se había traído muchos libros. Cuando vio el río. «Hay que ver las bromas que gasta la Tabacalera..» Mateo se organizó en el piso su despacho. Ahora por las mañanas ayudaba a su padre en la Tabacalera. que los cuidaría. —¿Presumir.» Mateo se encogió de hombros. Mateo tenía un año más que Ignacio. Le pareció que revivía. ¿comprendes? Y un gran equilibrio.. —¿Son catalanes? —No. Gesticulaba con una precisión que a su padre. El color amarillo de la mecha era la única nota clara de su figura. parecido al de don Jorge. «tan variada como la de Guipúzcoa». Era la frente que hubiera deseado Ignacio.. mentón algo agresivo. «porque se las daba de original con su flequillo». No la imaginaba tal cual era.

«Guerra en Mieres o Almadén. Mateo dio la impresión de encontrarse a sus anchas. Era un hombre complicado de pensamiento. —Es lógico —intervino Mateo—. España es un pueblo cansado. el énfasis. uno arquitecto y el otro delineante. Bajito y feo. Todo lo que ocurre en España es profundo. Cuando vio el mechero de pedernal dijo: «Caramba. ni mejor ni peor que los demás. En realidad.blogspot. Esta carrera os ordenará el pensamiento. Cuando vio el pañuelo azul de Mateo se tocó las gafas de un solo cristal con ademán clásico de hombre que anda un poco encorvado. físicamente. Ahora gozaba de la recompensa. a veces llamaban a la puerta a mitad de la lección. El profesor Civil ofrecía ventajas como profesor: era minucioso. no —rectificó el profesor Civil—. Matías Alvear.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Cuando conoció a los Alvear. Eligió la barbería de Raimundo. Y Carmen Elgazu. «O es un pueblo de nerviosos. pues sus hijos les ayudaban en lo que les hacía falta. Le había costado mucho levantar los dos edificios. que se conocía al dedillo. son objetos más bien de montaña. La primera clase con el profesor Civil fue importante. Intelectualmente tenía varias obsesiones: los judíos. banquero inglés toma barco o tren. Les formuló muchas preguntas en torno a los conceptos de justicia y caridad. creer que la técnica haría infeliz al hombre. El profesor Civil vivía solo con su esposa. sin exceptuar la de los comunistas. Don Emilio Santos le dijo: «Un poco las dos cosas». o de filósofos». La prueba de inteligencia a que el profesor Civil los sometió antes de aceptarlos quedó virtualmente terminada en cuanto vio el aspecto de uno y otro. Por lo demás. http://quedecosas-mg17.» En la Tabacalera quedó patidifuso al ver las montañas de tabaco que se fumaba la provincia de Gerona. Tenía un solo vicio: levantar con frecuencia la tapa del piano y pulsar una tecla. bromeando.com/ 243 . que todos los días llamaban a la puerta. que acostumbraba a ser el sol. Pilar. y no consintió en que su mujer comprara una plancha eléctrica hasta que se convenció de que el artefacto no hacía el menor ruido. Una hora de charla le bastó para formarse una idea de Ignacio y Mateo. Les habló de la revolución. Por desgracia. Pero su intención era recorrer todas las de la ciudad. sus despejadas frentes y sus ojos. —De la sabiduría. Conocía la afición de su padre por los refranes y le trajo uno de Madrid. en cambio. Matías le pareció un tipo muy corriente en las tertulias madrileñas. «Lo único que no me habías dicho era que Pilar fuese de rechupete». Al cortar la primera hoja de los libros de Derecho. Con cuatro lecciones podían vivir. sin exceptuar el Cataluña y el de los radicales. Tenía dos hijos casados. una mujer que sabía preparar perfectamente el café.. ordenado y no se echaba para atrás en el sillón. sería la destrucción. en cambio de Ignacio ya tenía referencias. El profesor Civil estaba de acuerdo con Mateo en que las raíces de aquel movimiento eran profundas. empezarían las clases. ¿no?» Mateo comentó: —No comprendo que un chisme tan práctico llame tanto la atención. seguro de que le iba a gustar. Se había negado rotundamente a tener teléfono y radio. Al día siguiente. acariciándose la barbilla. andaba algo encorvado no por el peso de las culpas sino por el del Derecho Romano. a Mateo y a Ignacio les pareció que «rasgaban ante sus ojos el velo de la sabiduría». pero de vida modesta. de tendencia republicana. César le llamó mucho la atención. El profesor Civil hizo un mohín que denotaba escepticismo. le gustó desde el primer momento. Dijo de él: «Ese muchacho es auténtico». Ignacio le pareció un poco desorientado. sentenció. Y tenían nietos rubios. le gustaron. si de Mateo no sabía nada en absoluto.. era un hombre honrado. A Ignacio aquello pareció fatigarle. —Éste es nuestro defecto —cortó—. También opinaba que si la ciencia continuaba avanzando sin que paralelamente avanzara en humildad el espíritu del hombre. por lo de los toros. Y sabía que su padre. Pero sí del sentido común. Lo mismo que todos los cafés. le dijo a su padre. Charlaron de temas muy diversos. excelentes de todo punto.

—Bien.. estaba hecha una mujer. Ignacio continuaba acusándola de no interesarse por nada serio.. —Porque el pensamiento latino es. ocho de la noche. alfombras y quincalla. hasta mañana.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Mateo se estrechó el nudo de la corbata y dijo que ningún pueblo en el mundo contaba con las reservas de energía con que contaba el pueblo español. Debía de estar enferma. nada. Primera lección. etc. a estudiar. Luego. Pero ya lo ven ustedes. El profesor Civil repuso: —En Gerona hay un abogado que pierde todos los pleitos de poca monta — desahucios. multas. ella contestaba que elegir un peinado o un abrigo no era ninguna tontería. señalando Palestina en el mapa. me parece que usted y yo vamos a discutir bastante. desde España hasta Turquía.. y unos pendientes. en cambio. Si pudiera hacer un agujero en el tabique.. y una mujer espléndida.. exuberante.blogspot. parecía preocuparse algo más. Los dos moños de Ana María habían acudido a su mente. CAPÍTULO XXXII Pilar. quedamos agotados después de nuestro esfuerzo en América. En el taller de costura una de las chicas «se había puesto» con un alférez ayudante en la oficina del Tribunal Militar de http://quedecosas-mg17. le interesaban su ropero. De la revolución. Profesor —añadió riéndose—. El profesor les dijo que algo le hacía lamentar doblemente la decadencia de España: el hecho de que España fuera nación latina. Se levantaron. Les preguntó si tenían novia. había compuesto su cabellera a base de ondas o colinas —los ricitos le sentaban muy mal—. Son la manzana de la discordia. En el pasillo había un gigantesco grabado que representaba el Mediterráneo. La esposa del profesor salió de la cocina para saludarlos. Estos pendientes se los había comprado Matías Alvear a un árabe que pasó por Telégrafos cargado de tapices. Confío en ustedes. pero su rostro era noble y dulce. sino porque siempre dice que sólo le interesan los pleitos importantes. Y referente a lo de Asturias. pero eso pasó. no por falta de competencia. Él ha venido. se parecía cada vez más a Carmen Elgazu. Ahora ha sonado de nuevo nuestra hora y sólo nos falta recobrar nuestra conciencia de Imperio. Mateo replicó: —Por fortuna. Casi tan alta como Ignacio. en efecto. para Ferias. no le había impresionado sino el triunfo de los militares y el relato de la huida del caballo blanco. ahora. aunque estaba seguro de que Ignacio era más charlatán de lo que había demostrado. y a duras penas la imagen de San Ignacio. La sana nutrición y su naturaleza habían hecho de ella una muchacha precoz. pero. pues se movía con dificultad. Últimamente.—. respecto a su significado.. España no es un bufete de abogado. el único que puede conducir espiritualmente el mundo. el balcón que daba a la Rambla. Se estaba formando una idea de sus alumnos. Ignacio contestó: a medias. con los nombres en latín. Excuso decirle la miseria que pasan en su casa. Ignacio había observado que aparte el ¡qué horror! con motivo de la carta del tío de Trubia. —En realidad. También estrenaría un abrigo de entretiempo hecho en el taller. en efecto. En verano se había cortado el pelo. se limitó a preguntar naderías. Tiempo habría de cotejar los conceptos de cada uno. El profesor Civil no insistió. Mateo contestó que no. pero se ha encerrado en el cuarto de Ignacio. y un diario íntimo que había empezado: Día 30 de octubre.com/ 244 . acompañándolos a la puerta. como por ejemplo si era cierto que los moros podían tener tantas mujeres como quisieran. Cierto que de su casa no le interesaban ni el calendario de corcho ni la ventana que daba al río. estamos en la cola. añadió: —Aunque los grandes responsables del desconcierto son los judíos.

aparte de otros detalles que se iban conociendo. Los coches eléctricos dispusieron de espacio para maniobrar. sin embargo. El cuerpo incorrupto de San Narciso. Sólo funcionaban los sindicatos. destacaban por encima del resto: el comandante Martínez de Soria y su teniente ayudante. Cierre total de los partidos izquierdistas. Tal vez en lugares como Gerona la cosa continuara siendo dura. rehacía ahora su fichero masónico gracias a una «Underwood» propiedad del Partido Socialista. Ignacio dijo de ella que. Ni siquiera la orquesta del Ateneo Popular consiguió atraer la masa. pues el alférez era el encargado de preparar los expedientes de los detenidos comprendidos entre las letras A y G. Prohibidos los estacionamientos. no sabría nada. muy digno en su vestido de smoking. «Cuando un Tribunal amontona papeles.blogspot. expedientes que luego eran revisados por el comandante Martínez de Soria. los grupos. en vez de callar. se negó el permiso a las barracas de tiro. En Barcelona. pregunta a esa chica por los maestros».» La opinión pública era que en Madrid se habían movilizado grandes influencias en favor de los detenidos. y al parecer gozaban de bastantes comodidades. La severidad menguada. el mismísimo Azaña.. fue apoteósico. o no hay hombres».. Martín. las medidas adoptadas habían sido draconianas. ¿qué vamos a hacer?» Algunas atracciones. a pesar de que los músicos se habían puesto un gorro de papel en la cabeza. fue escasamente visitado. Los farolillos venecianos representaban lunas sonrientes. La misma Andaluza dijo al patrón del Cocodrilo: «O no hay humor. Las fiestas fueron pobrísimas en el aspecto popular. patrón de la ciudad. sobre todo por la absoluta prohibición de recibir visitas. organizado por los militares. pues cada pueblo tenía por lo menos un detenido. Cada tarde la chica llevaba a sui compañeras las últimas novedades. En el plano de la ciudad. los propietarios de las barracas decían: «Si se prohíben los grupos. los presos habían sido trasladados a un barco. declaración de tenencias de armas. fueron permitidas. la sopa era distinta. como. El subdirector. bastaba para descartar definitivamente la idea de que las sentencias serían de muerte. por ejemplo. Ya nadie dudaba de este hecho. imitaba el mal flamenco de algunos de los discos de la colección de Julio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Represión.. no sabría nada». Pilar contestó: «¿Los maestros. desde Izquierda Republicana hasta Estat Cátala. y aquello constituyó su fortuna. Parecía imposible que el joven oficial no fuera más discreto. Doña Amparo Campo había recibido una misteriosa nota que decía: «Esté tranquila». lo cual se atribuía a que entre éstos se contaban hombres de verdadera importancia.com/ 245 . A una mujer que domaba serpientes y que daba gritos para llamar la atención del público.. El propio don Pedro Oriol asistió. alardeó en todas partes. Contó incluso que «gente muy importante» se había interesado por Julio García. y al cual se acusaba formalmente de haber acudido a Cataluña para preparar el levantamiento. como las Grutas del Miedo. Desde los mejores tiempos de la Monarquía no se recordaba cosa igual. en la CEDA. «La Voz de Alerta» descorchaba champaña a troche y moche. e incautación de su mobiliario. Lo terrible es un fulminante Consejo sumarísimo. en cambio. La provincia carecía de ánimos para acudir a Gerona. Aquello había cambiado el rumbo de las conversaciones en el taller. En las clases elevadas. en lugar de imitar la prudencia de la tortuga.. Cuando Ignacio le rogó a Pilar: «A ver. la gente empezó a llamarla «La Voz de Alerta». Sólo la mujer de las Grutas del Miedo hizo su agosto. se desprendía del trato que se daba a los reclusos. Matías opinaba que la noticia sobre Julio. etc. Las autoridades lo presidieron. el teniente era un apuesto http://quedecosas-mg17. el Uruguay. No estando comprendidos entre las letras A y G. Otro síntoma que confirmaba la postura de clemencia adoptada por el Gobierno. Al llegar las fiestas.? ¡Uy. ¡El director del Banco Arús apareció ocupando una mesa con su familia y bailando con las mujeres de los amigos de Liga Catalana! Dos hombres. Entonces la mujer. El comandante se había puesto un clavel en la solapa.. de quien se decía había sido encontrado en Barcelona escondido en una alcantarilla. El baile del Casino.

entre las muchachas. anónimos y desconocidos. quien no los tenía. El teniente Martín era un incorrecto y apenas si permitía meter baza a los restantes del Tribunal. atlético y engomado. Mosén Alberto hacía cuanto podía para apaciguar. el comandante Martínez de Soria dio una gran sorpresa a sus detractores. ¡Fernando Gavaldá! Y el recluso en cuestión se levantaba.. Esto puso furioso al teniente. En Gerona. que sabía sacar humo formando anillos. Ello se supo en la cárcel. La cantidad de expedientes —trescientos aproximadamente— había asustado al comandante Martínez de Soria. al llegar a la cárcel. «¡Propaganda!».com/ 246 . A David le dijo: «¿Está usted seguro de que hará de sus treinta alumnos ciudadanos de provecho?» Aquel tipo de pregunta era inadmisible. en el Casino de los Señores.. El Tribunal se había instalado en la Caja de Reclutas. mosén! ¡Este anillo se lo dedico al señor obispo!» Pero la mayoría continuaban no comprendiendo las sonrisas del sacerdote. caserón húmedo de la calle de la Forsa. Los acusados. la otra. tenía a la gente en un puño. Por ejemplo. y a algunos el tabaco que les repartía les pareció menos amargo. lo pasaba mal. De todos modos. un día le dijo en tono afectuoso: «¡Mosén. para ahorrarse explicaciones enojosas. lo cual produjo entre la masa una gran decepción. ¡Válgame Dios! Toda la ciudad se dispuso a vivir al minuto los acontecimientos. cuyos resultados definitivos tardarían en conocerse. los demás miraban y esperaban con impaciencia su regreso. En el café de los militares dijo: «Es curioso lo que cuesta enfrentarse con un acusado». le dijo. A Olga la mantuvo cuatro horas de pie. En Barcelona anunciaron la conmutación de la pena de muerte de los cabecillas directores del movimiento como Pérez Farras. Y cada domingo. en efecto. Era quisquilloso. a los simples comparsas del movimiento. Más que por lo de Gerona. Con su uniforme http://quedecosas-mg17.. lo decía por lo que se iba sabiendo de otros Tribunales de España. El desfile de acusados comenzó. de la que formaba parte el teniente Martín. Su vestido se parecía al que Ana María estrenó en San Feliu. El Tribunal Militar anunció que iban a empezar los interrogatorios.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella galán. en la sala contigua. A la hora de la verdad influían más en él las palabras de don Pedro Oriol que las sugestiones de «La Voz de Alerta». se deshacían en comentarios: «Que deje en paz nuestra vida privada». De este modo todo quedaría en casa. sus sermones. Los interrogatorios eran larguísimos y casi siempre humillaba a los del banquillo. preguntándole. En seguida dejó entrever que era contrario a extremar el rigor. su entrada en sociedad. muchos de los cuales apenas si comprendían el castellano. quien solicitó dividir el Tribunal en dos sesiones. Llegado de Galicia. Informaba favorablemente. decían. la práctica de la esgrima y la equitación. La tónica era evidente: quien tenía padrinos se salvaba. Matías dijo en seguida: «Son unos arbitrarios». en las oficinas. aparecían en las listas de ejecutados. en tanto que en Asturias simples mineros. La mayor parte de los acusados que le tocaron en suerte eran campesinos. A su esposa le pareció que exageraba..blogspot. En seguida se supo que había gran diferencia entre el trato que se recibía en la sección del teniente Martín y en la del comandante Martínez de Soria. La suya interrogaría a los detenidos de más responsabilidad. interrogaría. uno del orfeón. en el patio. y se negaban a admitir que interviniera en su favor. cultivaba un odio especial contra los catalanes. Marta hizo. En lo único en que consintió fue en no ir al café de los militares. Al día siguiente hubo un brusco cambio de decoración. «Piensa que esa gente está inquieta». Ordenó que los juicios se celebraran a puerta cerrada. Pero el comandante no dio su sable a torcer. clavaban en sus ojos los ojos del rencor. Sin embargo. preguntándole. Por lo que establecía unos horarios propios de hombre que no tiene prisa. Los guardianes de la cárcel recorrían los pasillos con una lista. el comandante no quería alterar sus inveteradas costumbres. Pero luego pareció demasiado espectacular que los detenidos tuvieran que hacer el trayecto desde la cárcel y se decidió interrogarlos en el primer piso del edificio. no acababa nunca.

¿Por qué querían separar Cataluña del resto de España. y dio origen a muchos comentarios. En la puerta le esperaban los dos guardias civiles de turno. sin embargo. Precisamente a él Madrid y Sevilla y Valencia le gustaban mucho. ¡Julio García había tejido los hilos de todo aquello! Si cargaba sobre sí con la responsabilidad. gritó. —¡Retírese! —Los guardias civiles casi le dieron un empujón. señor». Los acusados se contaban unos a otros el interrogatorio. Y lamento lo ocurrido». preguntaba: «¿Conoce usted a este hombre?» La respuesta era invariablemente: «No. Al cruzar el umbral de las oficinas y encontrarse ante el Tribunal solemnemente formado tras la gran mesa de escritorio. oyó http://quedecosas-mg17. en la forma. Les hizo un discurso. que tenía sobre el colchón. fue repetido luego en los pasillos. No lo sabríamos decir. —¿Quién disparó por el ojo de la cerradura? —Eso. Demostraban que estarían dispuestos a repetir su gesto cuantas veces fuera necesario o se presentara la ocasión. Pero. Les dijo eran jefes de un Partido cuya acción antiespañola era constante. contestó que no sabía nada. le reconozco. correcto. todos los demás estaban salvados. en cuanto se halló frente a la fotografía del comandante Jefe de Estado Mayor contestó: «Sí. gracias a las elecciones? Todo aquello era sabotear los mismísimos principios de la República. A la décima negativa que el comandante oyó. Que favorecieran el fútbol. Y aquel «retírese». Una monumental fotografía del Comandante Jefe de Estado Mayor. Cuando el guardián apareció en el pasillo y llamó: ¡Julio García!. «¡Retírese!». ¿Es que el Gobierno de Madrid no había llegado al poder por vía legal. cuando de pronto el comandante Martínez de Soria tomaba en su mano derecha una fotografía del comandante Jefe del Estado Mayor muerto. mostrándola con calma al acusado. En cambio. Había detenidos que hacían gala de una gran dignidad y de un perfecto dominio. El Tribunal pronto advirtió que los reclusos obedecían a una consigna común: decir a todo trance que se encontraban en Comisaría por azar. Al ser preguntado por qué pretendía separar Cataluña del resto de España. Le habían dicho que todo el mundo estaba de acuerdo. no supieron adonde dirigirse.. el comandante Martínez de Soria se mostraba. todos esperaban el colofón. él y el arquitecto Ribas. montado en su caballo blanco. sin embargo. cuando dos hombres eran populares y ricos. Y. se puso nervioso. al Ejército y a la Patria les importaba muy poco. la declaración de Julio García. sus actos ejercían una gran influencia en una capital de provincia. En Gerona hubieran podido beneficiar a todo el mundo.blogspot. y. la condena sería colectiva probablemente. Sus canteras.com/ 247 .. con sus bigotes cayéndole lacios y su gabardina sucia. En cambio. hizo de sí mismo una defensa intempestiva... Los campesinos se desmoralizaban y optaban por callarse. excepción hecha de los componentes de aquel Ayuntamiento que había durado veinticuatro horas escasas. El Comisario no fue de los más dignos. Murillo desagradó a todo el mundo porque. y echó a andar. Otros se mostraban cobardes. su fundición estaban al servicio de la propaganda antiespañola. y sentimos lo ocurrido. sus hornos de cal. si no. que entraron allí porque al oír los tambores y al ver que la ciudad quedaba a oscuras. no hacían sino halagar instintos populacheros. con un crucifijo presidiendo en la pared. Y. Los Costa dijeron: «Estamos dispuestos a pagar una multa». Lo más duro del interrogatorio sobrevenía siempre al final. sabemos quién es. tomó el sombrero. que no sabía nada. pronunciado en tono de amenaza. En cuanto a participación directa en el movimiento subversivo. las diferencias humanas quedaban marcadas. la piscina y las colonias veraniegas..? Ante la fotografía del comandante de Estado Mayor contestaron: —Sí. con la cara del jefe enrojecida. presidía obsesionantemente las paredes.. El comandante perdió la serenidad. el policía se levantó.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella se sentía fuerte y poderoso ante los raquíticos acusados en el banquillo. Pegó un puñetazo en la mesa. con el miedo retratado en el semblante. nadie la confesaba.

Ni fue a Madrid a protestar. o recibir cartas de Praga. ¿Por qué no siendo catalán había tomado las riendas de aquel asunto? ¿A santo de qué las expropiaciones de la provincia le interesaban tanto? ¿A qué fue a París tiempo hacía.¿cómo saber quién disparó? Doscientos hombres encerrados. puesto que no escribía en absoluto el catalán. no sabía nada de la organización de aquello. que había solicitado defenderse por su cuenta.. y en aquel otro. En cuanto el fiscal hubo terminado. que iba dirigida a él. su tono se iba tornando irónico. El acusado obedeció. En cuanto a su interés por las expropiaciones.. pues aseguraba que.no tenía nada que ver con la recogida de las licencias de armas. Respecto al doctor Relken. por qué una carta de Praga. sin abogado. que se supone al acusado autor del disparo que mató al comandante Jefe de Estado Mayor. los folletos no podían ser suyos... La mesa llena de papeles. Un capitán del Cuerpo Jurídico. quién era un tal doctor Relken.. Ésta http://quedecosas-mg17. En realidad todo cuanto se relacionase con el campo le interesaba.... invitando a la ciudad a la rebelión? De pronto.blogspot. Se levantó y dijo: —Deseo recordar al Tribunal.. ni a la vuelta de los propiciaros había esperado con una escopeta a don Jorge y a don Santiago Estrada. ¿Es que estaba prohibido ir a París. y otra de Madrid empezaban diciendo: Distinguido hermano Julio García? ¿Qué había sido del expediente instruido contra los anarquistas con motivo de la destrucción de la imprenta del Hospicio? ¿Por qué presentó al Comisario... Y más difícil aún saber qué dedo apretó el gatillo. en Rosas debía de encontrarse la antigua colonia griega de Rodas.. con negativas idénticas a las de los demás acusados. Empezó hablando en tono normal.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la voz del comandante Martínez de Soria que le ordenaba: —Haga usted el favor de quitarse de los labios la boquilla. era un arqueólogo alemán..com/ 248 ..? ¿No podía uno ser llamado hermano. por un amigo? La amistad. no se inmutó. ¿Qué mano sostenía el revólver? Imposible saberlo.» Luego. No era hora de hablar de ella. a medida que iba recordando la lista presentada por el comandante. Ellos lo atribuían al poco salario que percibían... La lista de las personas derechistas dada al Comisario el 15 de mayo. dos manos cada hombre.. pero.imposible suponer que el señor fiscal hablara en serio al acusarle. ¡Cuántas veces les había advertido a los agentes de su despacho que prestaran atención! Eran unos distraídos. el 15 de mayo un lista de las personas derechistas a las que era oportuno retirar la licencia de armas? ¿Por qué diablos subía con frecuencia a echar un vistazo al Polvorín de las Pedreras? ¿Reconocía su letra en aquel documento. «Se encontraba en Comisaría como tal funcionario. Hacia el final del Canto VII. se decía: «y el pastor siente el gozo en su corazón. que se interesaba mucho por la provincia de Gerona. Porque. en efecto. aunque no en el lugar en que la situaban los eruditos locales. ¿Qué tenía aquello de particular? Tal vez el señor fiscal hubiera leído la Ilíada. actuaba de fiscal y dio lectura a la acusación. era otro asunto.. Había dejado el sombrero en la silla y permanecía en pie. se había extraviado. En cuanto al expediente de los anarquistas. y todo se extraviaba. Pero no por ello se insurreccionó. el comandante Martínez de Soria tomó la palabra y repitió las acusaciones en términos menos jurídicos. o de Madrid.. y en aquel otro? ¿Comprendía o no comprendía que muchos oficiales y soldados habían muerto en aquella revolución totalmente ilegal? ¿Reconocía que él había redactado los folletos lanzados desde las azoteas. los tambores le sorprendieron hablando por teléfono con.. El comandante Martínez de Soria invitó a Julio a contestar a todas aquellas preguntas.... Julio.» A él le hubiera gustado que los campesinos de la provincia sintieran el gozo en su corazón. el fiscal interrumpió al comandante.... situado a la derecha. Julio le escuchó con sumo interés. sus visitas a Montjuich no tenían nada que ver con el Polvorín. Y en cuanto a la muerte del comandante Jefe de Estado Mayor.

com/ 249 . desconocida aún en Occidente. merecía un hombre como el que tenía delante. Los demás miembros del Tribunal apenas podían contenerse. El fiscal no cesaba de sonarse estruendosamente. se beneficiará de una conmutación. y se le supone autor del disparo que mató al comandante Jefe de Estado Mayor. Luego dijo: —Como Presidente del Tribunal advierto al acusado que todos los cargos que se le imputaban quedan en pie. Sin embargo. Cuando David salió a su encuentro en el pasillo. http://quedecosas-mg17. —¿Eso es todo? —Eso es todo. tenía la boquilla entre los labios. uno a cada lado. se le considera responsable moral de la revolución. siempre guardaba la compostura. la acumulación de elementos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella era la gran desventaja de los movimientos democráticos: la mezcla de la gente. Las intermitentes manchas rojas de su rostro intensificaron su color. retírese. Ahora. Al levantarla. Los dos guardias le escoltaron. se aceptará la propuesta del fiscal y la sentencia de muerte será cumplida a las cuarenta y ocho horas. Sólo en el caso de que el acusado consiga probar que fue otra persona la que disparó. Si el examen de los expedientes y algunos nuevos interrogatorios no demuestran que estos cargos son infundados. El comandante Martínez de Soria había oído toda la perorata echado para atrás en el sillón. O sea. Lo mismo cuando en el Casino se ponía un clavel en la solapa que cuando reflexionaba qué extraña tortura. sonrió y comentó: —Gran tipo ese comandante.blogspot. Salió del despacho bajo la mirada de todos. El comandante Martínez de Soria guardó un momento de silencio. Julio García inclinó un momento la cabeza. Claro que era a la vez su gran ventaja: el anónimo.

Sus ojos.blogspot. llenos de libros. enero de 1933. además de un sillón. que su cuna era Castilla. en la presidencia del despacho. casi todos estudiantes. Concédenos un margen de confianza. pero el director de la Tabacalera se sentía largamente compensado teniendo al lado a su hijo. Tocante a Mateo. a la de colgar en la pared. Luego preguntó: —¿Y tu hermano. la palabra fascismo le http://quedecosas-mg17. no lo veía claro. que asesinaban a los obreros por las esquinas. es un movimiento sano.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXIII El piso amueblado que Mateo y el director de la Tabacalera habían alquilado —en la misma plaza de la Estación— era pequeño. Tenía el inconveniente de estar un poco lejos del Neutral. Ha sido providencial que me llamaras.? —También lo es. A lo mejor serán peones ferroviarios. pero confortable. y prohibió a la sirvienta que entrara en él. su sonrisa afable y su bigote blanquecino se inmovilizaron con él. estudiantes y obreros. y que se decía de todos ellos que copiaban de Mussolini y de Hitler. usando un lenguaje tajante. Con seis o siete camaradas me basta. una fotografía de José Antonio Primo de Rivera. no sé a quién acudir.. padre. Tal vez en el piso la falta de la esposa se le hiciera más patente. Pero habrá que descubrir la gente donde se encuentre. con el ¡Arriba España! de los primeros días. Le parecía intuir que bajo la mirada de su hijo latía una gran verdad. Silencioso en su parte trasera. A lo mejor algunos que ahora son comunistas. Provincia fronteriza. hizo de su despacho el eje de su vida. sobre todo. En todo este pedazo de tierra española se ignora por completo lo que es. Don Emilio Santos quedó inmóvil en una de las cinco sillas. Me va a ser difícil. Don Emilio Santos. y. José Antonio Primo de Rivera... No importa. Sin embargo. el muchacho instaló en ella su despacho. —Mateo añadió—: La diferencia estriba en que en Cartagena la cosa ya está en marcha desde hace tiempo.. que su jefe. Sin volver en sí asistió a diversas maniobras de Mateo: a la de escribir la palabra «CIRCULARES» en la cubierta de una carpeta. te lo juro. —No te inquietes. que los dos hijos que el comandante Martínez de Soria tenía en Valladolid eran falangistas. El hombre tenía una idea muy vaga de lo que Falange Española pudiera ser. noble. o mecánicos. Y como llevó allí cinco o seis sillas. padre. Los armarios. España lo necesita y es inevitable que algunos nos alineemos en vanguardia. ahora ya somos muchos. siempre un tanto húmedos. un pájaro disecado. su padre le preguntó: —¿Por qué tantos asientos? ¿Preparas ya tu bufete de abogado? Mateo le contestó: —Con tu permiso. Pronto todo el mundo sabrá de qué se trata. cara al mar.com/ 250 . La declaración de su hijo le dejó turulato. En un rincón. espero que te harás cargo. Empezamos siendo unos pocos. El director de la Tabacalera sintió que todos sus proyectos de tranquilidad se venían abajo. sobre un pedestal. No te arrepentirás de que tus hijos formen parte de él. Movió la cabeza. y. llegaban al techo. sabía que en Madrid bastantes estudiantes se habían afiliado a Falange. o qué sé yo. algo raro. —Y sonrió. director de la Tabacalera. tenía tanta confianza en él que en el acto pensó: «Entonces resulta que Falange debe de ser otra cosa de lo que yo pienso». Al pie de la fotografía la dedicatoria era clara: «Al camarada Mateo Santos. todo el mundo divaga. preparo las reuniones de Falange Española de Gerona. JOSÉ ANTONIO». Mateo no quiso verle sufrir. En el Escorial. intervenía con frecuencia en el Parlamento.. sobre todo los derechistas. Amaba entrañablemente a España. Pero ni un solo momento había pensado que Mateo pudiera militar en este Partido. Se acercó a su padre y le puso la mano en el hombro. La Falange. pero tenía otras muchas ventajas.. En muchos puntos estamos más cerca de éstos que de «La Voz de Alerta». y viviendo en un hogar suyo y no en una fonda. sobre todo. Si todo esto trae algún contratiempo.

no sé qué decirte. se vería en la necesidad de desobedecerle. No obstante. Un español de edad —cincuenta y cinco años— ¡había oído tantos discursos! Claro que era la primera vez que oía hablar de rosas y de flechas. por cada víctima que ellos habían ocasionado. familia. municipio. «Individuo. ¡Qué sé yo! Sin embargo. como figuraba en el emblema que iba a colocar bajo la fotografía del Jefe. y luego. Quiero decir que no sé si os bastará con cinco flechas. ni que os tomen el pelo. Falange no venía a prometer. Entonces Mateo contestó que no quería herirle. Y en cuanto a Gerona. so pena de milagro. Sobre todo porque Mateo. sobre todo concretando su número.com/ 251 .. http://quedecosas-mg17. con lentitud.. darles alguna gran ilusión colectiva en la vida. Todo esto me parece algo utópico. los cuales se limitaban a prometer mejoras económicas. España. No quiero que a ti y a tu hermano os peguen un balazo por una tontería. Falange creía. Falange había tenido diez. Tercero. sino a exigir.. ¡en fin! Tiempo habría de delimitar todo aquello. y que si la escisión se producía.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella venía a la mente. O. ¿qué diablos significaba no prometer sino exigir? Tampoco veía claro que ofreciendo sacrificios pudieran tener muchos adeptos. Y la noticia de lo ocurrido en Valladolid.blogspot. y que. No hay nada más triste que el heroísmo gratuito. al hablar casi se había puesto firme y luego había sacado un pañuelo azul y su chisquero. hacerles comprender lo que era la Patria. Cuarto. las cinco rosas. no sé. y era una mística. Sin embargo.. Mateo. Segundo. hay mil caminos espirituales por los que avanzar. al oírle. personas.. que había prestado juramento. que ni un solo tiro había salido de pistolas falangistas que no fuera en legítima defensa. estadística en mano. convencer a los productores de que no eran proletarios sino de que eran hombres. cortaré en seco. Falange pretendía. ¡Falange era una organización revolucionaria! Mucho más revolucionaria que cualquiera de los Sindicatos. una concepción total de la vida.. se dirigió a la puerta. Patria. hacer que amaran su familia y su trabajo. no sé. o. que había entregado la vida entera a aquel asunto. Reconocía que aquel lenguaje tenía algo de poético. ¡era tan complejo todo aquello! Que unos hombres de veinte a treinta años hubieran elaborado una concepción total de la vida. explicarles que lo económico no lo es todo. Y en cuanto a perseguir a los obreros. Don Emilio Santos le miró con fijeza un minuto largo y luego. se puso serio. como decía José Antonio. lo cual no era de prever.» He aquí los cinco puntos. a primera vista parecía imposible. primero. Tal vez los jóvenes tengáis razón. que no bastaría con que su padre juzgara aquello una chiquillada para que él compartiera tal opinión. las cinco flechas. Dios. sintiendo sobre sí los estúpidos ojos del pájaro disecado que se erguía en el pedestal. Y tantas otras. Y le juró por su honor que todo aquello eran calumnias. Don Emilio Santos no lo veía claro. en el sacrificio. Pronto verás lo que quiero decir. no era un programa sino una doctrina y en sus filas no tenían cabida ni los pedantes ni los cobardes. es un país muy difícil. que. —Hijo mío. y se había pasado la mano por la cabellera con la peculiar manera que tenía de hacer aquel ademán en los mementos importantes. satisfechas las necesidades.. desearía advertirte una cosa: si un día descubro que todo esto es una chiquillada. Quinto.. pero que también deseaba aclarar. desde el primer momento. por encima de todo.

había llegado a una conclusión: el trabajo de aquellos hombres era duro. y no por ella misma. los Costa se enteraron de lo que ocurría. Aquello le producía una emoción vivísima. subía a las canteras a dar un vistazo.. cargando sacos. la hermana de los Costa. Los hombres hundidos en pantanos de materia pegajosa. sobre los ojos. Hierros por todas partes. Por alguien que estaba cansado de que en la ciudad se hicieran las cosas a medias: un vicario joven. La piedra de los panteones había salido de las canteras lo mismo que la piedra de los puentes. la temperatura insoportable. El resultado había sido magnífico. Al levantarse. Los barrenos mordían la montaña. Personalmente. El incesante martilleo parecía una canción en la montaña.blogspot. El notario Noguer le aconsejaba que esperase. Le parecía que su vida tenía un sentido. la piel blanca. del vivir. Laura decidió aumentarles a todos el jornal. desconocida. Lo mismo ocurría en la fundición. que a la mujer le ha dado vergüenza!» La muchacha se entusiasmaba de tal modo oyendo aquellas cosas. Laura obraba de tal suerte de acuerdo con un plan perfectamente trazado. Al advertir que los derechistas se pavoneaban por su triunfo del 6 de octubre y creyendo que sus hermanos los sacerdotes no hacían nada eficaz. Desde arriba. Curiosa la reacción http://quedecosas-mg17. «La Voz de Alerta» decía: «Ahora será esa mujer la que organizará una revolución». En los hornos de cal. Esto ocasionó que algunos de los obreros se felicitaran. Antes que sus hermanos entraran en la cárcel. Sí. miraban el mundo como si llegaran de otro. distintos tamaños. hijo de ella. al quitarse las gafas. Más aún: que siempre será más generoso un buen católico que un buen librepensador. De ello a una clínica de maternidad había un paso. Pero a Laura acababa penetrándole en la cabeza.. Ahora se daba cuenta de hasta qué punto el contacto directo humanizaba las relaciones. Otros dijeron: «¡Imaginaos lo que debían de ganar.. tenía ideas nuevas y audaces sobre el apostolado. del fondo del mar. la muchacha dijo: «Inmediatamente». pues los obreros saludaban a Laura con devoción. con inmensas palas en las manos. Un cantero sentado tenía algo de oriental. rectangulares. o del fondo del fuego. se escupían en las manos. Los de la fundición.. Las gafas negras le daban miedo. sus hermanos teñían a los hombres del color que les venía en gana. de los arcos. Los inmensos bloques debían de ser transportados y luego los canteros les daban forma. Pagando.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXIV Cada vez que Laura. amigo de César y vicario de San Félix. que se posaba sobre todo en sus viseras y en sus pestañas. el carbón. conocedor del latín y hombre de tres horas de rezo diarias. El río la partía en dos. Y las chispas.. Luego volvían a martillear. de mandíbulas enérgicas. A su izquierda. Al los canteros. había dicho a Laura: «Demuestre que se puede ser católico y generoso. de que los Costa estuvieran en la cárcel.com/ 252 . los obreros interrumpían un momento su trabajo y echaban un trago. las calderas. de los beneficios que le correspondían. que en seguida habló de crear una guardería para los hijos de los obreros y obreras a su cargo. a veces mordían la carne. Lo mismo le ocurría en los hornos de cal. el polvillo de la montaña los teñía ligeramente de amarillo.. Demuestre que puede usted hacer mil veces más que sus hermanos». Sonrieron. Era el ritmo del trabajo. y quitándose la gorra. Ante tal espectáculo. Todos negros de la cabeza a los pies. que todos los obreros eran hijos suyos. negra en la fundición. mosén Francisco. de las iglesias. se limitaba a enterarse por un papel que recibía del Banco. en la falda de la montaña. Los obreros de la cal habían perdido la voz. fundador de una escuela de aprendices. respirando Dios sabe qué. con los campanarios presidiendo. enamorado de Gerona. la sacudían. el cementerio. Laura contemplaba la ciudad a sus pies. Formas cuadradas. En la cárcel. sino por un superior. Mosén Alberto estaba orgulloso de su obra. Laura estaba muy contenta.

cuando las razones de su encierro son políticas. era preciso revisar de arriba abajo la táctica empleada. reverendo. Mosén Francisco estaba convencido de que César era un santo. Un rato de angustia y un grave problema de conciencia. No consiguió ningún resultado positivo. lo que poseyeran los demás. hablaba a los detenidos en términos aptos para ser comprendidos por gente de vida espiritual muy intensa.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella de su hermana. Tengo algo que hacer». para que a las familias de los detenidos no les faltara nada. Los hermanos Costa confesaron que uno no tiene nunca bastante experiencia de la vida. pero entendían que. El vicario comprendió. y desde luego abandonar la restauración de retablos. de una fundición. profesional de la quincena. Primero trazó un esquema de la responsabilidad de un sacerdote que tiene a su cuidado trescientos detenidos. porque en el inesperado tratamiento de usted que le dio mosén Alberto.blogspot. actuar sin descanso en el exterior. Estamos bien gracias al cura. Mosén Francisco. Mosén Alberto se levantó y le dijo: —La suficiencia es grave pecado. De pie frente a él. Visitarlas una a una. La cosa había ocurrido de una manera lógica. se dirigió a la puerta. al parecer. tomó su inmenso sombrero. Mosén Alberto estaba más yerto que la armadura. Resuelto el asunto de Laura. ni uno ni otro habrían conseguido fundar. En seguida se le pasó. del que toda la ciudad hablaba. ahora el joven vicario. Los Costa eran partidarios de la justicia con los obreros. La iglesia estaba vacía. que también quiso darle lecciones. se sintió con ánimos para hacer otra sugestión más difícil aún. Tenía ganas de llorar y de arrodillarse a sus pies. acudía a la sacristía del vicario a pedirle un duro. Mosén Francisco quedó inmóvil. si hacía falta. Sin embargo. Les dice que si saben sufrir sacarán gran provecho». Siempre la habían considerado flacucha. tal vez con falta de respeto. Un pensamiento le consoló: César estaría de acuerdo con él. «¿Quiere un poco de chocolate?» Al bajar la escalera.. Le cayeron las lágrimas. Entró en la primera iglesia que halló a su paso y rezó. ateos y que se creían inocentes. http://quedecosas-mg17. en cambio. Le despidió. tales eran su empuje y su naturalidad. Probablemente. lo menos posible. sería el cuento de nunca acabar. Luego habló del estado de ánimo de los mismos. Las dos sirvientas le acompañaron. Cada mujer escribiría a su hombre detenido: «¿Sabes? No te preocupes por mí ni por tus hijos.. andando de espaldas. Subió al primer piso del venerable edificio y encontró a mosén Alberto absorto en su despacho. con el inmenso sombrero se ocultó la cabeza entera. Por exceso de celo o por lo que fuera. Pidió para sí y para el mundo. un sermón y una llamada al orden. Aquello les llegaría al alma mejor que todos los sermones. esta vez su fracaso fue rotundo. Invitó al hombre a un trago del vino que tenía para consagrar. Y resultaba que a la primera ocasión daba la gran sorpresa. a mosén Alberto». Apenas si dio tiempo a los saludos de rigor. A su entender. Entonces le dijo a su amigo: «Ahora vete. comprendió hasta qué punto le había herido. En consecuencia. que invariablemente. Mosén Francisco recibió la visita de un reo común. de la mañana a la noche. Pero fue un momento. que le conocía desde pequeño.. En aquella ocasión el sacerdote aprovechó para interrogarle sobre lo que ocurría en la cárcel. Ni un cantero. Inclinó la cabeza y salió. pero de ningún modo por hombres sin afeitar.com/ 253 . temían que exagerara. Sintió una pena honda y se dijo: «Acaso yo esté ofuscado». en la cárcel. según como. Le ruego que de por terminada esta conversación. ¡Sorprendente tipo el vicario! Sus gestiones acostumbraban a verse coronadas por el éxito. sin gran temperamento. Recordaba a Ignacio. se sentó a su lado y le preguntó: «¿Qué tal los presos? ¿Qué tal mosén Alberto?» El reo común contestó: «Mal. ni un obrero de un horno de cal. lo que un sacerdote debía hacer era dejarse ver poco por la cárcel. un orfeón. Por desgracia. había hablado con extrema agitación. y ofrecerles todo lo que uno poseyera e incluso. en cuanto salía en libertad. salió de la parroquia y se lanzó cuesta abajo en dirección al Museo Diocesano. Al contrario. y.. le planteó el problema a boca de jarro. Inmediatamente añadió que mosén Alberto.

Yo creo que existen minorías u hombres con sentido profético y es a éstos a los que hay que escuchar. no era el Código el que debía imponer su texto. lo democrático. Ignacio quedó estupefacto. que confundían al hombre. puede apostar a que ese hombre carece de autenticidad y del mínimo de seguridad en sí mismo exigible un Jefe... el profesor Civil opinaba que.. por lo común. no si se produce dentro o fuera de la ley. queda justificado implantarla por la fuerza. lo delictivo no radicó en que el intento separatista se hubiera producido ilegalmente —responsabilidad jurídica—. —En Cataluña. por ejemplo —dijo—. Por ejemplo. en cambio. Su personalidad. por pequeños que fueran. lo noble y. —Pero. perfectamente prevista por el Código. y a pesar de ello estaba al corriente de todos los acontecimientos del mundo y de Gerona. en cada caso. el alcance entrañable de su doctrina. —Pero. Con respecto a los responsables de la revolución. Mateo aceptó la versión del profesor. sobre todo. sacándose el pañuelo azul—. el Gobierno de la Generalidad hace lo que tiene que hacer y hará lo que sea necesario según las circunstancias de cada momento!». Es ley eterna. —En este sentido son culpables —sentenció—. Sabía también que el comandante Martínez de Soria había dicho a Julio: «A las cuarenta y ocho horas. si la doctrina es válida. ¿cómo saber. El profesor Civil pareció escandalizarse. dual y complejo. yo creo que el hombre es portador de valores eternos!».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXV Un hecho llamaba la atención de Ignacio y de Mateo: el profesor Civil no tenía radio. puede usted pedir una ficha de inscripción. Por aquellos días era forzoso comentar la labor de este Tribunal. cuando usted oiga a un diputado de treinta años que en el Parlamento se levanta contra unos y otros y grita: «¡Señores.¡Lo que es válido para unos es delictivo para otros! —¿Y eso qué importa? —contestó Mateo. sino el destino histórico para el que la Patria estuviera llamada. el castigo que se les impondría sería sin duda severo. de hecho pasa a serlo. Yo no concedo idéntica capacidad política y de criterio a todo el mundo. Esto hubiera sido lo sensato.com/ 254 . la ley será cumplida». y otro de los comprendidos entre la H y la Z. pues al profesor le interesaba mucho la interpretación jurídica que los jueces darían a los hechos. casi. de la labor del Tribunal Militar de Represión no se le escapaba detalle. El profesor Civil contestó que éste era un excelente sistema para justificar toda clase de levantamientos. Es la farsa de las urnas la que ha establecido esta igualdad. Cuando usted oiga a Companys diciendo en pleno 6 de octubre: «¡Catalanes. pero con una reserva. Dijo que en política y en el arte de conducir los pueblos. Sabía incluso que un alférez cuidaba de los expedientes entre las letras A y G. Lo grave es el contenido de la revolución —concluyó Mateo—. su sinceridad. —Según su teoría. y ello era grave falta. en ese momento casi. frío. sino en que el intento fuera separatista —responsabilidad patriótica—. con un ser automático. por una razón: los revolucionarios se habían levantado contra un Gobierno legítimamente constituido.blogspot. El profesor Civil opinaba que. Si estos hombres creen que una doctrina es válida. y salvo excepciones como la de Napoleón. ¿no es eso? —Desde luego.. los militares eran pésimos jueces. si la minoría o los hombres que se han pronunciado contra la ley son precisamente esos seres superiores a que usted alude? —Hay signos infalibles que lo demuestran —afirmó Mateo—. su mujer era muy callada. ¡Ficha de inscripción! En aquel instante lo comprendió http://quedecosas-mg17.. contrariamente a los rumores que circulaban. Los separatistas y los socialistas debían de haber esperado las próximas elecciones.

—En todo caso no olvide —inquirió Mateo— que el advenimiento de la democracia se debió también a la fuerza. Ignacio decidió que a partir de aquel día saldría de casa del profesor Civil en cuanto la lección hubiera terminado. parecía un tigre cansado recorriendo su jaula. —Desde siempre. Preguntó al señor Civil si cuando dijo: «Esto hubiera sido lo democrático». mientras en la misma hora.. Comprendió que Mateo aludía a José Antonio Primo de Rivera. pues los reyes y los zares. No se veía un centímetro de pared. Ignacio no acertaba a volver en sí. Mateo se había dado cuenta de que algo pasaba por la mente de su compañero. Desde la Revolución francesa hasta la Revolución rusa. habló en serio. Le había impresionado su aspecto serio y una rara precisión en el lenguaje.. recordándole que Cosme Vila había dicho que los fascistas en Barcelona llevaban camisa azul. Quiero decir que ya de pequeño deseaba formar parte de un grupo. a su vez. en tal ocasión.. Todo aquello le distraía. Ignacio guardó silencio. mejor. la estufa y el piano. —¿Hace mucho tiempo que piensas así?. Ignacio se sentía molesto. Unas viejas fotografías reclinadas en los libros.. El viejo profesor. Aunque se daba cuenta de que aquellos minutos de conversación al viejo profesor le sabían a gloria. —¿Qué te propones con todo eso? —preguntó Ignacio. Mateo sacó de su bolsillo el mechero de yesca.. La escalera estaba oscura. Ignacio pidió al profesor Civil permiso para fumar: el profesor se lo concedió. Automáticamente. ¡Camisa azul! ¡Pañuelo azul! «Levantarse contra unos y otros. Al ver a Mateo había pensado: «Ahí está». Pero resultaba que era de Falange y que llegaba de Madrid cargado de proyectos. con calma. en otro sitio. Mateo exclamó: —¡Se equivoca usted! ¡Llevaría hasta la rebelión de los Ángeles! En aquel instante.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella todo.. Era de suponer que con su mujer no podía hablar de aquellas cosas. ¡En Mateo había encontrado la horma de su zapato! Pero Ignacio se sentía molesto. Pero si conseguía provocar una discusión. cuanto antes fijar posiciones. Un extraño sentimiento de recelo le invadió.» La frase era retórica y no implicaba que quien la hubiera pronunciado tuviera dones proféticos y sirviera para gobernar un pueblo. Ignacio repuso: «El inconveniente del tuyo es que para encenderlo hay que soplar». resultara inoperante. Mateo le dijo: «El inconveniente de tu mechero es que se apaga con el viento».» La cosa estaba clara. un viejo reloj. Y sacó su mechero de gasolina. se habían impuesto por la fuerza. Abarrotada de libros hasta el techo. Él quería estudiar. que quisiera hacer algo extraordinario. mejor dicho si creía seriamente en la democracia.com/ 255 . Ignacio lió un cigarrillo. Ignacio reflexionó: http://quedecosas-mg17. de pronto. El profesor Civil entendió que tal planteamiento retrospectivo llevaría lejos. Al llegar a la Rambla las parejas se paseaban. mapas mediterráneos. Tal proceso conduciría hasta el mismísimo fratricidio de Caín. Tal vez la democracia fuera positiva en tal sitio. La luz se hizo en su cerebro. El profesor cerró el libro que tenía enfrente. Me hubiera embarcado para conquistar América. Ignacio declinó la oferta diciendo «Muchas gracias». No obstante. estudiar y tener un amigo. Los dos muchachos salieron. ¿no? He preferido que lo supieras cuánto antes. ¿Quién le había dado aquel sujeto por compañero? «El hombre. pasando por todas las demás. Y luego contestó que antes había que proceder a una serie de distinciones. Mateo contestó: —¡Bah! Ha quedado claro.blogspot. dieron unas vueltas. es válido imponer una doctrina por la fuerza. con ademán que le era peculiar. Mateo era de Falange. rejuvenecía. portador de valores eternos. Los demócratas no dudaron en cortar cabezas para imponerse. La habitación en que daban la clase era obsesionante. cuando se levantaba para buscar un volumen.

com/ 256 . Inmediatamente dos guardias civiles se acercaron a él y le esposaron las muñecas. se pongan en movimiento». situada en la planta baja de la cárcel.? Mateo negó con la cabeza. el rasgo de Julio. El único que no sabía nada de lo que ocurría era el propio Joaquín Santaló. Ahí estaba. ir al cine. En cualquier caso muchos veían en todo aquello el fracaso definitivo de la teoría según la cual Julio quedaba siempre cubierto.. En cambio. Ya veremos. ¿comprendes? Nosotros lo que queremos es infundir a la gente una ilusión que sea grande. se unía a última hora un oficio inserto en la valija que se cruzaba a diario con el Tribunal de Barcelona. El cuñado del cajero entró en la sala prácticamente vencido. —Todo eso es un espejismo. El reo fue conducido a una celda individual. será usted condenado a muerte. El comandante reunió el Tribunal sin pérdida de tiempo y fue llamado el recluso Joaquín Santaló. Crees que esas cosas se llevan en la sangre. era comentado con auténtica veneración. Cuando Ignacio se acercó a su mesa y le dijo: «Bien. aceptando su sacrificio antes que denunciar a Joaquín Santaló. se nos asegura que su autor fue el recluso Joaquín Santaló. —¿No te parece mejor llevar una vida normal. El Tribunal levantó la sesión. para evitar que cada tres días hagan una revolución por motivos mezquinos. a un paso de los fusiles apuntando a su cerebro. La silueta del colchón. tomaba la forma del desaparecido. Nadie osaba comunicárselo. Dijo: «Fui yo». «Si no sale el autor del disparo. doblado sobre la espalda de uno de los guardias. Este oficio decía: «Relativo al asesinato del comandante Jefe de Estado Mayor de esa plaza. hacerse un hombre. Estos compañeros acudieron inmediatamente a dar la noticia a Julio García. A los incesantes comunicados de Madrid y de Capitanía General aconsejando prudencia. Ignacio se levantó las solapas del abrigo.» Incluso en el Casino se produjo cierto silencio..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Ya. En cuanto oyó su nombre en el pasillo dijo a sus compañeros: «Ya está».blogspot. no sé. David le dijo a Julio: —Te has salvado. ¿no es eso? —Desde luego. —¿Por qué? —El temperamento. el comandante Martínez de Soria acababa de recibir el golpe de gracia. —Sin embargo.. sobre todo al hacérsele saber que iba en ello la cabeza de Julio García. en otras circunstancias. Un hombre se mantenía en sus trece: el subdirector. se le veía inquieto. Doña Amparo Campo empezó a alarmarse. Don Pedro Oriol luchaba a brazo partido con su conciencia.. no le habría disgustado. quien cada vez que se cruzaba con ella por la calle la miraba de arriba abajo con una insolencia que. diputado de Izquierda Republicana. El policía repitió: http://quedecosas-mg17. pues él no creía de ningún modo que el policía hubiese disparado. pues entonces el hombre se hubiera visto obligado a denunciarse a sí mismo. etcétera. Cuando unos guardianes subieron a buscar su colchón y sus utensilios personales.. Contestó: «Todo esto es una pena». ¡Han llamado a Joaquín Santaló! El policía no movió un solo músculo de su rostro. ahora es el momento de que las grandes Logias y los golpes 31-2. en toda la cárcel reinó un gran silencio. Excesiva capacidad de vida. el subdirector se pasó la mano por la calva reluciente: —No sé. El ultimátum que el comandante Martínez de Soria había dado a Julio García llegó pronto a conocimiento de toda la ciudad. El cuñado del cajero confesó sin grandes requisitos.. estudiar. Interróguele y comuníquenos el resultado. En la cárcel. «¿Quién le habría mandado el papelito: Esté usted tranquila?» A lo mejor el propio teniente Martín. En España es imposible inhibirse de ese modo. Matías pasaba momentos angustiosos y la propia Carmen Elgazu se daba cuenta de que sentía por el policía más piedad que otra cosa.

después de rebotar contra las tumbas. ¡Una cosa le resultaba imposible! Arrepentirse de haber disparado. La voluntad vale». se levantaron contra un Gobierno legítimamente constituido». En el café de los militares. en los terrenos de los Costa y de Laura.com/ 257 . La suerte estaba echada. Se llamaba Padilla. Toda la ciudad vivía el drama de la mujer del detenido. lamía el jugo de los muertos. El cajero movilizó cuantas personas pudo. Paco. con la esperanza de poder ver al condenado. No pensaba sino en su carpeta de Bellas Artes. no compasivo. exclamaba al ver al sacerdote. pies que se arrastraban. a la mujer del condenado? Por las calles voceaban El Tradicionalista. se oyó el ruido de un motor en marcha! El cementerio fue el lugar elegido. próximo. La casa hecha un mar de lágrimas. Y sólo dos personas le veían: el guardia civil encargado de su custodia y mosén Alberto. Apenas si el penitente sabía hacerlo. no importa. explicarlo todo. obtuvo un triunfo indiscutible en su carrera. con la fotografía de Joaquín Santaló en primera página. allá a media cuesta. sin ventilar. Pero no se puede matar a un hombre». lloró y con la mano mojada de lágrimas mosén Alberto le dio la absolución. Mosén Alberto argumentaba: «No se lo digo porque fuera militar.. Cuando el eco de la descarga se extinguió. y Paco permaneció insensible. como si el muchacho pudiera ayudarle de algún modo. Las esposas de los demás detenidos veían el indulto de los suyos tras todo aquello. La luz del alba se abrió paso en el mundo. Alegó que la muerte del taxista había vengado la del comandante Jefe de Estado Mayor. Aquello era una catástrofe. que se encontraba en un estado de extrema agitación.blogspot. Se le veía molesto por el ajetreo. ¡Sonó un manojo de llaves. «La Voz de Alerta» comentó: «El pueblo es siempre así. Se lo comunicaron en el Banco. Pero mosén Alberto recibió sus insultos con tanto estoicismo. contra Montjuich. El lugar que el reo había ocupado despedía cierto resplandor. ¿Qué hacer? Sus ojos se volvieron hacia Ignacio. El condenado en pie. Luego llegó la última noche. Mosén Alberto le decía: «No importa. llegando incluso a la ermita de los Angeles. estaba en el fondo de una celda pequeña. Él insistía. El río. La viuda del comandante Jefe de Estado Mayor rezaba para que todo ocurriera lo más rápidamente posible.. Su excelente corazón le dio un inusitado vuelco. El profesor Civil comentó: «Natural. se oyó http://quedecosas-mg17. Era un hombre gordo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Todo esto es una pena. Por tres veces había sido despedido violentamente por el condenado. Doña Amparo respiraba tranquila. en las canteras que presidían la ciudad. ¿Cómo prevenir a su mujer. Los portadores de los cestos rezongaron ante la cárcel. las mujeres arrodilladas como Dolorosas. El diputado mató al comandante a sangre fría. Pronto se supo en la ciudad. Mosén Alberto intentó algo por su parte: idéntico resultado. Un hombre quedó asombrado. «¡Ahora sí sacaré gran provecho de todo esto!». sin palabra: el cajero. quería decirlo todo. Mosén Alberto. La Andaluza y Canela ofrecieron cirios para que a última hora llegara el indulto. la cual corría de un lado para otro barbotando la palabra criminales. Mosén Alberto le confesó. El guardia civil cumplía su misión. A Mateo la sentencia le parecía justa. con don Jorge. Los cristales de la sala del Tribunal estaban helados. que de repente el diputado de Izquierda Republicana llamó al guardia y le dijo: —Que venga el cura. Imaginaba un grupo escultórico sobre la tumba. Fue el primer choque del cajero con su hijo adoptivo. En la cárcel nadie dormía. Volvería a hacerlo. Consiguió hablar con el notario Noguer.. pero de eso ya nadie se acuerda». Cuando se confirmó la sentencia de muerte. En cuanto a éste. No consiguió nada.. El cajero ignoraba en absoluto que su cuñado hubiera sido el autor. don Pedro Oriol se personó en la Sala del Tribunal. «Entonces ¿por qué me matan a mí?» Finalmente lloró. Las seis de la madrugada dieron en la Catedral. lo haría cien veces. Faltaban quince días para Navidad. la esposa del detenido acudió en seguida del pueblo. cuyos pasos resonaban demasiado en el pasillo. eso no tiene importancia.

blogspot. http://quedecosas-mg17. descendió vertiginosamente de la tapia del cementerio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella un ritmo de martillos. Los canteros iniciaron la canción de la montaña. llevando una carpeta debajo del brazo. Paco. y echó a correr por la carretera hacia la ciudad.com/ 258 . el hijo adoptivo del cajero.

que le había escuchado con mucha atención. El director de la Tabacalera imponía por su estatura y por sus canas. Mire ese retrato. lamentable error. a pesar de hallarse vivamente afectado. más humano. Carmen Elgazu se detuvo en la cocina con la sirvienta. Entretanto. tener dos hijos y una hija era verdaderamente un tesoro. ¿Qué mejor ocasión? «Matías. Lo cual no impedía que Matías continuara sintiendo por Julio una atracción especial. Habló a su amigo con toda franqueza. Cuando los domingos vestían traje de fiesta. director de la Tabacalera. el diario de Pilar. nuestra época es extraña.blogspot. Lo que Mateo debía hacer era estudiar Derecho y ayudar a su padre. con mucha vida sobre sus espaldas.». el hombre no había podido reprimir una casi imperceptible sacudida de gozo. en cambio. Gerona era peligroso. Lo demás. Don Emilio se había empeñado en que Carmen Elgazu y Matías fueran a visitar su piso. y Matías Alvear acabaron siendo grandes amigos. Toda su autoridad de padre debía oponerse a ello. de la que se sentía en cierto modo responsable.. Don Emilio Santos era un artesano de la vida. Era menos complicado. Amigo mío. y me miró de una manera distinta de otras veces. algo abrumado. comprendió.. Él.» La frase le había recordado a Matías que él tenía también algo que http://quedecosas-mg17. ¿Cómo no? Aquel género de visitas encantaba a la mujer. Sí. espero que te harás cargo. Pero el muchacho tenía un temperamento demasiado fuerte. Le dijo que debía impedir por todos los medios que Mateo cometiera aquella insensatez. a fe. sobre todo en manos de muchachos como Mateo! E introducirla en Gerona cuando lo que se necesitaba era apaciguar los ánimos le parecía una idea de loco.. Don Emilio Santos. Ayer le vi y me dijo: "¡Hola. Tener una Carmen Elgazu al lado. Hay momentos en que uno no sabe si es padre de un héroe o de un monstruo. Tal vez el director de la Tabacalera hubiera dejado ya un poco en el camino. Matías. Su esposa estaba enterrada. quería confiarle algo que me preocupa.» «Duro lenguaje..com/ 259 . y le hizo leer. En cuanto la cosa fuera tomando cuerpo. ¡Falange se parecía mucho a la dinamita.. los dos hombres se quedaron en el despacho de Mateo. Si me ocurre algo. «Héroe o monstruo. a veces. Matías concluyó: —Es curioso que al llegar a los veinte años los hijos nos coloquen ante problemas insolubles. que algo ocurría también en casa de los Alvear. hasta el punto que cuando Carmen Elgazu le trajo una noche. cerca de la estación. Nunca Mateo me había hablado así. ¡Y si su hijo de Cartagena pensaba lo mismo que Mateo. escribía de tarde en tarde. en Cartagena. Julio un científico. sonriendo: «30 de noviembre.. todo era más expresivo en él... y. debía arreglárselas para celebrar un consejo de familia y arrancar la promesa de uno y otro! Además. sobre todo. porque en el fondo se entendía mejor con él que con Julio García. Don Emilio Santos esperaba el momento para hablar con su amigo de un asunto que le quitaba el sueño. Don Emilio Santos le envidiaba a Matías algo muy importante: que su hogar fuera completo. Matías reaccionó tanto más fuerte cuanto que desde el primer día había sentido gran simpatía por el muchacho. Matías Alvear tenía los ojos más vivos. Y no erraba. Mateo quiere fundar la Falange en la ciudad. por el tono en que Matías pronunció estas últimas palabras. su consuelo era Mateo. Matías Alvear quería mucho a don Emilio Santos. Pilar!". antes de cenar.» Matías se sorprendió hasta tal extremo que al pronto no acertó a contestar nada. una retahíla de recetas vascas. la dedicatoria. No sabía si don Emilio se había dado cuenta exacta de la importancia de lo dicho.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXVI Don Emilio Santos. Él era antiguo en la ciudad y sabía cómo las gastaban. sobre todo. se sentía solo. dándole consejos caseros y. Después de recorrer pieza por pieza. cerca del pájaro disecado. era innegable que parecían dos auténticos señores.» «Si me pones obstáculos te desobedeceré. El hijo mayor.

Orencia les preparará algo. una taza de café. Los dos hombres.com/ 260 . Mateo era noble. Su cabellera y su moño la protegían del frío en la cabeza. imprimió a su rostro una extraña expresión de sorpresa y como de persona que ha visto confirmarse algo que suponía. otro día en casa de otros. —¡Pues mire por dónde! Orencia y yo ya nos lo hemos tomado en la cocina. vio el retrato de José Antonio Primo de Rivera. Y hasta rezaba el Rosario. Matías? —No se vayan. La despedida fue afectuosa. por lo menos que Matías Alvear aceptara un recuerdo de la visita: una caja de habanos. en el vestíbulo..» Ahora. Ahora su presencia disipó los pensamientos sombríos que le embargaban. la salud. Sí. estudiaba poco y mal! Pero lo peor era la hipocresía. Comer juntos.¡se le llevaba el dinero.. Nunca había hablado de ello con nadie. El director de la Tabacalera admiraba mucho a la esposa de Matías.» Don Emilio le miró... y eso no. cada uno llevaba su cruz.» http://quedecosas-mg17.blogspot. Bajaron la escalera despacio. que no se movía del umbral. ni siquiera con su mujer. «¡Adiós.. El director de la Tabacalera dijo: —¿Por qué ha empleado usted el plural. Carmen Elgazu se envolvió en su piel negra. Don Emilio interrumpió la escena. La mujer dijo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella comunicar a su amigo. En aquel momento apareció Carmen Elgazu en el umbral de la puerta. Su hijo era responsable de algo peor que de tener una idea loca. Carmen Elgazu. ahora seré más serio. «Tal vez pudieran organizar un periódico intercambio de visitas. Ignacio llegaba a casa. no se vayan aún —rogó don Emilio Santos—. retírese. —¿Quién es ese joven? —preguntó. Carmen Elgazu sonrió.. «Le advertí una vez. Carmen Elgazu exclamó: ¡Jesús! Y Orencia. o de andar por las calles con dinamita en las manos. un día en casa de unos. Una mujer de la vida. sonriendo: —Bueno. Por lo menos. que le rodeaba el cuello y le caía por la Espalda. la piel que vio «Rey de Reyes». puesto que no querían quedarse por más tiempo. Don Emilio Santos soltó una carcajada y la felicitó por la idea. ¿qué te parece que si nos fuéramos. besuqueaba a su madre como si tal cosa.? ¿Pasa algo con Ignacio? Matías asintió. Acabarán tomándonos el pelo. al verla. retírese! Y sentimos no haber podido saludar a Mateo. Por lo visto. daba las buenas noches.. —Es el jefe de Falange. De repente.. pero entonces era la ocasión. se levantaron. queremos demasiado a nuestros hijos. Canela. daba la cara. José Antonio Primo de Rivera. que rodaba sus ojos por el despacho.

Lo curioso era que todo el mundo hablaba de la viuda del diputado. Los dirigentes de la CNT que secundaban al Responsable. De momento se habían conseguido muchas cosas. hay veintiún generales masones.. Porvenir. que en adelante se llamaría Ideal. Riquelme. un camarada llamado Porvenir. Estaba convencido de que el 6 de Octubre no había sido más que un ensayo general. las etiquetas llevaban siempre los mismos nombres. donde permaneció un mes. a la izquierda del comandante Martínez de Soria. —Escucha con atención. Le escoltaban sus hijas. el propio López Ochoa. —Bueno.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXVII En el Banco. Los canteros de los Costa habían tallado una losa para su tumba. el fusilamiento del diputado Joaquín Santaló había provocado una gran indignación. habría nombres de leyenda como el de Joaquín Santaló en Gerona. En el propio Tribunal. Gómez Morato. Aunque sólo consiguió convencer al Grandullón. pues sabía que varías veces había dado sangre en el Hospital. Aquella rata de sacristía llamada Laura http://quedecosas-mg17. que dirigió lo de Asturias.. El Responsable había llegado enarbolando una flamante bandera revolucionaria: Joaquín Santaló.. se había traído de Barcelona.¿y las presiones oficiales de que habla? El subdirector tomó un poco de rapé. Llevaba gorra nueva.. Estimaba que Oviedo. acerados como siempre. pertenecían casi todos al ramo del transporte. ni siquiera paquetes. muchacho al parecer de gran temperamento y que quería cambiar los nombres de todos sus compañeros. De repente apareció en Gerona el Responsable. Ignacio se rascó la cabeza. Blasco. Todas las presiones oficiales que recibió se encaminaron a salvar a Julio García y a los arquitectos Ribas y Massana. Sus ojos. con la revolución en marcha. Y. En las estaciones y en los camiones.? —Como lo oyes. que firmar una sentencia de muerte en un despacho». el Grandullón y el sargento novio de su hija mayor.» Los argumentos corrientes eran: «No es lo mismo disparar el 6 de Octubre. Ahí estaba el mártir.. pensándolo bien. ni cajas... todo aquello gustaba mucho a las hijas del Responsable. Con grado de Maestro. El asalto final en todo el país se haría más tarde. Pero. al que el comandante Martínez de Soria había despedido de las oficinas.blogspot. La Torre de Babel sentía un especial respeto por el diputado. en la sublevación de Julio de 1917. «¿Qué habrán ganado con eso? Crearse más enemigos.. Miaja. se había sentado un masón: el comandante Campos. Pero. nadie de la viuda del taxista. la población civil estaba aterrorizada. el Cojo. su intención era dedicarse de lleno a la acción política. El subdirector le decía a Ignacio que el comandante Martínez de Soria no se había dado cuenta del juego de que había sido objeto. así como a evitar que el nombre del coronel Muñoz friera pronunciado. Los odios eran más profundos. sin embargo. habría «Asesinos» como el comandante Martínez de Soria.. Despedido de la fábrica de alpargatas. Ideal. Siempre decían que los pobres no recibían nunca nada.com/ 261 . En España.. A veces las ideas del subdirector le parecían folletinescas.. Ni vagones. El momento de locura que tuvo Joaquín Santaló al disparar facilitó las cosas. —No entiendo. —¿El comandante Campos. ¡Y vas a ver lo que ocurrirá ahora! Esos generales colocarán las piezas en el lugar pertinente.. en el plan de la revolución masónica-socialista española. el hombre daba detalles. había ocupado el mismo lugar que en Rusia ocupó Retrogrado. Te puedo dar los nombres: Cabanellas. El subdirector se explicó. bajándola de la montaña. además. ¿no eran tanto o más responsables los primeros? Ignacio no sabía qué pensar.

que azotaba a Gerona. que ir a su casa. escribir su diario en su cuarto. Todo el mundo fuera. Excepto el Comisario. Pero no consiguieron gran cosa. vecinos de la ciudad. A Berta. no osaban separarse y mirarse a los ojos. Mosén Alberto y la voz popular acertaron. porque cada uno tenía la sensación de que éstos expresaban algo superior a lo que el otro podría resistir. Las piernas les flaqueaban. precedidos por el vaho espeso que les salía de la boca. la enseñaba a leer. Porvenir. todos abrieron una suscripción a beneficio de la viuda de Joaquín Santaló. Permanecieron largo rato abrazados. Los trenes empezaron a traer viajeros que llegaban a pasar las Navidades con las respectivas familias. ¡Pobre Berta! Cuando Olga saliera. el empleado de la Cruz Roja. ¡nadie les reconoció!. los diputados y los que habían constituido el Ayuntamiento revolucionario. De repente. creo que sí». ¡Adiós cestos. Los anarquistas recorrían las calles. Murillo. Ciento ochenta reclusos. En la acera de la cárcel. el hombre que había dado su sangre en el Hospital. El Responsable. Tendrían que apostarse en las calles adyacentes. Se acercaba Navidad y los anarquistas querían obsequiar con un aguinaldo a la viuda de Joaquín Santaló y a sus hijos. libres». Y por lo demás. la cárcel vertió casi entero su contenido. Asidos de la cintura. Todo el mundo sabía que precisamente los anarquistas se habían abstenido de apoyar la revolución. Subían por los pisos.» Todos guardaban su dinero para poder pagar el billete en la estación. los hombres de la calle de la Barca. jubilosa por una vez. Olga dio un salto y se le echó al cuello. llegaron de Valladolid. De Auditoría General de Barcelona habían ordenado: «Julio García. el Cojo. para Matías. ¡Libres! En la cárcel también corría este rumor.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella había ordenado vaciar en ella una cruz. los dos hijos del comandante Martínez de Soria. Algunas barbas parecían llegar del Himalaya. ¡Qué importaba! Los primeros en salir fueron los del Orfeón. Al frío de diciembre. ¡Cuántas horas en la cocina Carmen Elgazu! ¡Cuánto tabaco —para Olga— Matías Alvear! ¡Cuántos cestos habían http://quedecosas-mg17. Luego se dio la salida a los de los pueblos. «La Voz de Alerta» denunció la maniobra. la nuez del cuello le subió y dos lágrimas como de escarcha cubrieron sus ojos. otros habían engordado. Prohibido estacionarse a la salida de la cárcel. una prostituía. Primero había salido David. caería de nuevo en la más burda ignorancia. Entre ellos. esqueléticos. Pronto volvería a encontrarse solo en el patio. El gitano de las gallinas lloriqueaba en un rincón. llenaron las calles con sus inmensas bufandas. los demás. «¡La viuda de Joaquín Santaló condenada al hambre!». ¡Válgame Dios! Las venas dieron una fantástica sacudida. abrir la ventana del comedor y pescar en el río! Imposible. La explanada de la Piscina sugería la idea de estepa. Gerona estaba gris. se encontraron por fin David y Olga. insensibles al frío. Al ver aparecer a su mujer en el marco de la puerta quedó yerto. el repartidor de los cafés «Debray». en la noche del 23 de diciembre recibieron la noticia: «A las ocho de la mañana. también».» Olga había hecho gran amistad con sus compañeras de celda. Mosén Alberto decía a unos y otros: «Creo que sí. Entre la nada que ocupaba sus cerebros se abrió paso una luz tímida.blogspot. Tres grados bajo cero. Joaquín Santaló. ahora desamparados. prueba de que continuaban siendo un solo hálito humano: David y Olga pensaron que antes que mirar el cielo libre. «Para la viuda de Joaquín Santaló. Las mujeres desanimaban a Olga. adiós gitano! Fue un tropel. para la viuda de Joaquín Santaló. La orden iba destinada a las familias. Ahora les remordía haber cantado. La querían mucho. que habrían organizado un espectáculo.. le contestaron. El frío alcanzó su máximo rigor. «¡Qué va! No os soltarán hasta después de las fiestas. bajaron las escalinatas de Santo Domingo.com/ 262 . ¡Imposible. Idéntica luz en cada uno de los dos. que cruzar el río tenían que ir a casa de los Alvear. con pequeñas bolsas.. otro hecho acaparaba entonces la atención: se decía que los detenidos iban a salir en libertad de un momento a otro. Varios. Sus propias mujeres se lo echarían en cara. para Pilar. Un vaho espeso salía de las bocas.

Entretanto Olga había alcanzado a Carmen Elgazu. Matías. como diciembre y el frío. caliente por el horno de un panadero vecino que comunicaba con ella. solos. el limbo. sobrecogido. tomó la escoba.. dejó la servilleta —estaban en la mesa. En el centro del pasillo. Fueron veinte minutos mortíferos. Y al instante. «De todos modos..? Bien. con expresión absolutamente desolada.. El río estaba casi helado.com/ 263 .. Imposible tomar el desayuno con ellos.claro... claro. el lecho frío.. que con la prisa había olvidado meter en el último cesto. tenía clase. al andar saltaban sin darse cuenta. sangre. Con Ignacio hablarían más tarde. Muerta. olvidó sus resabios pedagógicos.» ¿Qué significaba aquello? Adelante. «¿Qué ocurría?» Avanzaron hacia la cocina. David. Negras cucarachas que ante la presencia humana se precipitaron de un lado para otro. que odiaba las escenas... sólo un mapa caído: el de Europa. David vio una cucaracha. Como una maldición se había agostado el jardín.. Adelantaban a otros indultados. David quiso bromear y dijo: «¡Así entraron los moros en Oviedo!» A los veinte minutos estaban libres.. Los cadáveres. Y luego le tocó el turno a Ignacio.... como la revolución y la... flotante de cucarachas.. Llegaron a la Escuela cogidos del brazo.» La familia entera los acompañó a la puerta. qué sintió que continuaba queriendo de todo corazón a los maestros. Subieron la escalera y llamaron a la puerta. Matías avanzaba por el pasillo. Entonces David y Olga volvieron a abrazarse y se rieron como benditos. «¿Tal vez por la noche. Al terminar. en los rincones. sin articular una sílaba. La cocina. ¡Enhorabuena! David y Olga bajaron la escalera.. como los campanarios de San Félix y la Catedral. ¿Qué había pasado en aquellos dos meses y medio? ¿Cómo pensaba cada uno? Si la revolución hubiera triunfado.. Fue una escena muy difícil. le apretó la muñeca. ¡Adelante.. El jardín estaría raso como el patio de la cárcel. El miedo había pasado. danzando como los locos del Manicomio.?» «¿Quién era el profesor?.» ¿El señor Civil. inseparables otra vez. Tres cucarachas negras se dirigieron hacia él en el momento en que David las alcanzó.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella subido los propios Ignacio y Pilar.. Cruzaron el Puente de Piedra. no detenerse! La puerta crujió. David se separó de Pilar y se fue hacia él y le abrazó. David continuaba con los ojos húmedos. impresionada ante las ojeras de la maestra. para la escuela. Buscaban la calle. los pupitres de la clase sepultados bajo el polvo y las telarañas. bien. un refugio. http://quedecosas-mg17. negra. presintiendo el exterminio de la raza. tambaleante su caparazón. Olga devolvía un tenedor. Olga avanzó un pie.?» «¿Ah.. se cruzaban con seminaristas que se iban de vacaciones. La expresión de Olga impresionó a Pilar.. imposible pagarles cuanto habían hecho. desayunándose— y se levantó. ardían en deseos de ver qué había sido de ella. Salieron a la calle. desde que los alumnos tuvieron que ir a otras escuelas y Santi había desertado. Tal vez se hubieran caído los mapas. Las cucarachas se dirigieron hacia el comedor en guerrillas. Querían irse para casa.! Entraron en la Rambla. quien. Los maestros se miraban de vez en cuando.blogspot. «Para la viuda de Joaquín Santaló. cruzaron la valla. Se miraban a los ojos. Fue Pilar la que les abrió. David ante Pilar.. al verlos. ¡Varias alcanzaron la clase! En ésta.

muy emperifollada para recibirle. «Mi mujer. por el frío insoportable. Amistades contraídas en las celdas se visitaban mutuamente. Ahora esperaba la reunión con el comandante Campos. Todas las ventanas se abrieron. los discos. El asno y el buey. ajenos al lirismo del paisaje. Teatro. Julio había adelgazado en la cárcel. Mucha gente subió a las Pedreras para contemplar los blancos tejados y la llanura circundante. que. el mundo. En el Manicomio. Sin que nadie lo advirtiera. al ver por encima de los hombros de su esposa la lámpara de hierro forjado. continuaban subiendo a los pisos y pidiendo: «Para la viuda de Joaquín Santaló». http://quedecosas-mg17. El Rubio. Mientras estuvo en la cárcel pensó mucho en su mujer. la popularidad.. tez aceitunada. En su caso. Se puso el batín rojo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXVIII Una alegría humana invadió la ciudad. Sólo Porvenir. boicoteado por la pandilla. La Rambla quedó convertida en barro. desde Madrid. Ciento ochenta familias comieron turrón y bebieron champaña celebrando el regreso del ausente. su boquilla.. Navidad. la Dehesa permaneció pura. la tortuga en un rincón. Solo consigo mismo.» «¡Menudos platos de arroz le mandaba usted a ese tunante! Partíamos la ración. Le parecía de buen agüero que al ángel de la Catedral le faltara la cabeza.. fría cabeza redonda que presidía la ciudad. ahora exhibía una cabeza de nieve. las huellas del gitano y de Berta la prostituta. Muy tarde. En el cementerio quedaron uniformadas las tumbas del taxista.» La libertad infundía a los hombres una ansia desconocida de vivir. se había refugiado en el saxofón. cine. Y en cuanto doña Amparo Campo. del diputado. Por la mañana las gentes se levantaron y todo estaba blanco. Los presos libres se tiraban bolas de nieve de uno a otro balcón. En la noche del 28 de diciembre ocurrió algo mágico. Pero había vuelto a la vida. era el fuego de los corazones. La nieve le había alegrado como a un chiquillo. recorrió el piso canturreando: «. Ahora. con el coronel Muñoz. Si los estudiantes hacían vacaciones. recordándole algunas excursiones a la Sierra. por un momento. La silueta de Julio sobre el fondo de nieve hubiera sido africana. El miedo había pasado. guiados por una estrella. En el patio de la cárcel se veían. perfectas. la nieve se posó en la ciudad. en cambio. Cuando el rostro del comandante Martínez de Soria intensificó el color de sus manchas rojas. pero a los pocos segundos. en gesto triunfal. Rápidos. El ángel sin cabeza —un obús francés la arrancó— del campanario de la Catedral. la cultura. con los arquitectos Massana y Ribas. Ojos negros. Gerona tenía otro color. volvió a sentirse el amo.. la presión de los zapatos se delataba desigual.y el pastor siente el gozo en su corazón». Hasta después de Reyes. Cada hombre libre esperaba alcanzar algún milagro por el aire. sus conocimientos. levantaba en el Ateneo su instrumento hasta el techo. al regreso de los espectáculos.blogspot. los tres reyes —Melchor. el centro era él mismo. los chicos sacudían los árboles. de almendra. Inaudito espectáculo. mis hijos. Cada uno presentaba su familia. Los tres reyes avanzaban en su camino. ¡Todo había pasado! Hubo un momento en que temió. no pensar en nada. bajo el cielo nítido y estrellado.. Más de lo que nunca se habría figurado. el anarquista «chivato». De cada hogar salía humo por algún lado. el Responsable e Ideal. se conmovió. los libros. Incluso sus jardines giran alrededor de un centro». A Julio le ocurrió algo singular. seguro de sí. Hizo tintinear sus llaves. los tacones resonaban en las aceras. Tácito armisticio. se le echó en los brazos lloriqueando. del comandante. él.. Extrañas indumentarias salieron a la calle. Julio siempre decía: «La Cultura musulmana es centrípeta.. ¡Ohhh. el jardín era la Logia. la Logia.! Gerona bajo la nieve parecía una inmensa Hostia. lo mismo podían hacerlas los malos recuerdos y el espíritu de venganza. Las llaves. Gaspar y Baltasar— ya estaban en camino.. yo le daba una pata de conejo.com/ 264 . su mujer. con el director del Banco Arús. En las canteras de Laura —otra vez de los hermanos Costa— cada piedra llevaba capucha. con su sombrero ladeado.

Le dolía en las entrañas abandonar a sus obreros. con frecuencia. Por fin iba a poder reintegrarse de lleno a su labor. César me las había pedido..» De pronto vio el Sagrado Corazón presidiendo el comedor. y solo. Ignacio parecía de mal humor. en cambio. —¿César se las había pedido? —Sí. Navidad. preferían pasar las Navidades en la barbería? ¿Y qué diablos hacía Cosme Vila allí? Empleado de Banca. Escríbele una postal al Collell». premiar a tales perros e ir todos juntos. Incluso Cosme Vila le había dicho: «Camarada. sobre cuchillerías de Toledo en que los obreros trabajaban tumbados boca abajo. al oír aquellos dos nombres. Aquello era cosa de hombres. fue a dar las gracias a su patrón. el Ter hasta muy lejos. la inmensa llanura blanca hasta Rocacorba. qué lejos quedaban las cloacas? Todos tenían frío. —Les moldearé dos imágenes —dijo—. su seriedad y sus vestidos negros. —¡Se lo agradecemos mucho! —exclamó Carmen Elgazu. Murillo se fue. qué distinto el aire que se respiraba. Espero que las aceptarán. bueno. Pilar le oyó embobada y le pareció que comprendía muy bien a Castilla y lo que Mateo quería decir. sobre El Escorial. Mateo estuvo muy brillante.com/ 265 . Ignacio quedó ensimismado. Contó cosas interesantísimas sobre España. con un perro en la espalda para calentarse. Año nuevo. En el Museo mosén Alberto respiraba satisfecho. Bueno. cien metros! ¡Qué cerca se oían las campanas —qué miedo—. a afilar los cuchillos en las piedras de El Escorial. Luego fueron a sacar fotografías de la nevada. Mateo comentó riendo: «¡Algún día pondremos ahí la cabeza de un francés!» Carmen Elgazu se horrorizó. Te doy la enhorabuena en nombre de todos. En fin.» Pilar estaba encantada con las fiestas. sintió como si le dieran dos ¡golpes en el pecho. al salir. Carmen Elgazu e Ignacio le recibieron en el comedor. no sé qué hacer para corresponder. ¿Por qué no tendría él una familia como aquélla? ¿Por qué siempre solo? En la barbería comunista los camaradas le habían recibido como a un hermano. Nadie pudo encender su mechero. excepto Mateo. invitados por Matías Alvear y Carmen Elgazu. «¿No te basta con tu tercio? No te faltará. pero no era lo mismo. qué iba a ser de ellos!» Sus hermanos se oponían a la guardería infantil. Ahora le tendrían todo el día en casa otra vez. de momento tenía que modelar y pintar lo mejor posible un Francisco de Asís y una Clara.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Los hermanos Costa discutieron con Laura. precisamente el día de la nevada. a quienes tienes que dar las gracias es a los padres de César y al chico. ¡Había exagerado! Era una chiquilla. Matías.» http://quedecosas-mg17. y Bernat le dijo: «Chico. ¡Subieron al campanario de la Catedral. «¡Pobres. hacer que aquellos obreros trabajaran de pie. pertenecía a otra clase. allá está nuestra casa!» ¡Cómo cambiaba de sentido el mundo con sólo elevarse cincuenta metros. que había engordado. Un Francisco de Asís y una Clara.blogspot. suspirando: «¡Qué tristes serían las ciudades sin campanarios!» Matías añadió: «Y sin cúpulas de Correos». Era evidente que sus hermanos se opondrían a todo aquello en que ella pudiera tomar parte. extraño privilegio! ¡Qué grandiosidad! Gerona entera a sus pies. Mateo y su padre habían comido en su casa. teniendo hogar. Laura no sabía si alegrarse o no de la liberación de sus hermanos. vida antigua. luego dijo. mirad. Francamente. Dijo que había que arrancar las pezuñas de aquellos niños. Sus dos sirvientas se volvían locas de contento.. Ignacio. bien está lo que acaba bien. por los cestos de comida. sobre niños de Segovia que se ponían pezuñas de cerdo en la punta de los dedos. «Les agradezco mucho lo que han hecho por mí —les dijo el comunista de la gabardina sucia—. Bernat. «¿Y por qué aquellos camaradas. el Partido Comunista local considera tu reclusión como un acto de servicio que has prestado. serpenteando. Y en cuanto editemos nuestro periódico publicaremos tu nombre». «¡Mirad. Murillo. luego hacia el ángel decapitado. De vez en cuando volvía su mirada hacia la cárcel. «¡Que Dios se lo conservara!» Los Alvear recibieron una inesperada visita: Murillo. Le pareció que se explicaba mucho mejor que antes el flequillo de Marta Martínez de Soria. subió al piso de la Rambla.

A la legua se veía que eran hermanos. a lo largo del piso. el mayor. en cuanto la gente me ve se queda con la boca abierta!» «La Voz de Alerta» había llevado a la redacción de El Tradicionalista. sobre todo. recuerdos del 6 de octubre. Fernando y José Luis daban la impresión de hallar a los demás muy frívolos y preocupados por cosas que no tenían importancia. Al comandante le bailaba por la cabeza que tanta seriedad era un poco artificial..com/ 266 . El notario Noguer y su esposa sintieron no tener hijos. medicina.. Y además. repasaron álbumes familiares y hablaron de los años que llevaban juntos. La bala se incrustó en un árbol. de pronto.. Y. besos en la frente. Al ajedrez con el heredero. aniñados. agotado. en medio de los dos. Por la calle. a la oca con las tres hijas. Tocante al comandante Martínez de Soria. de pronto sonreía y les ponía la mano en el hombro. Don Santiago Estrada permitió que sus hijos le vertieran media botella de champaña en la cabeza. construyó una grúa con el mecano del benjamín de la familia. a su despacho. La esposa de don Jorge quería ponerse zapatillas para andar por el piso. mientras ellos. Sentados junto a la lumbre. Le bajaban clientes de toda la provincia. Sus ojos. estudiaba ingeniero. los hijos habían llegado de Valladolid. El día de la nevada tomaron todos juntos el tren y se fueron a La Molina a esquiar. hubo misa del Gallo. Falange le parecía un pequeño tigre que se había escapado de la jaula con pretensiones a la vez políticas y militares. En casa de don Jorge se siguieron ¡os ritos tradicionales. La gente los miraba. Llegados a un paraje solitario. paseándose de este modo.. Corrió a gatas por el piso. Eran los turrones. sentía sobre sí miradas de recelo. El comandante disimulaba su ternura y miraba a los dos muchachos con cierto aire inquisitivo. Marta quedó estupefacta. Fernando.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Era Navidad. «La Voz de Alerta» tuvo unas Navidades menos cómodas. ordenó que se respetara la nieve del balcón. se arreglaban el nudo de la corbata sobre la camisa azul. Marta iba muy orgullosa entre los dos. Ambos vestidos de azul marino.blogspot. su madre les dijo: «¡Chicos. Jugaron con la nieve como chiquillos. Al comandante le desagradaba el tono de exaltación con que hablaban sus hijos. «La Voz de Alerta» ensuciaba una ¡bata blanca por día y cuando llegaba al Casino. Su clínica dental se vio abarrotada. para contemplar la blancura del paisaje. Lo mismo le ocurrió a don Pedro Oriol. Se llevaron a Marta de paseo a las Pedreras.. Sólo el día de Navidad parecieron estar alegres. Tenían el cuello delgado y los dedos aristocráticos. Las sirvientas recibieron un soberbio obsequio. sacó su revólver y disparó. Y luego en el día de la nevada. se tumbaba en el sillón y exclamaba: «¡Ah. Extrañamente serios. alcanzando la época del noviazgo. El turrón despertaba dolor de muelas a los que tenían alguna pieza cariada. la bala que mató al comandante jefe de Estado Mayor. algo menos que el comandante. lloraban de felicidad.» A Marta le gustaba verlos así. ¡Por fin había terminado la labor del Tribunal! Había sido una pesadilla. La esposa del comandante y Marta no cabían en sí de gozo. Dolores no hacía más que lavar ropa blanca. José Luis. Se tocaba el flequillo y pensaba: Son dos hombres serios. se diría que andáis mal de amores!. pero lo tenía prohibido. Pero debiste condenar también a los cabecillas». Don Jorge jugó con sus hijos con camaradería excepcional. a veces. La nieve del inmenso balcón de don Jorge sería la última de la ciudad en derretirse. levantó los brazos como un orangután y persiguió a su esposa por el pasillo. A Fernando y José Luis.. Él era monárquico y pronosticaba que todos acabarían en la cárcel. de vez en cuando. Un pedazo de la bandera separatista que fue izada en el Ayuntamiento. Ningún remordimiento por la condena de Joaquín Santaló. Fernando. Hubo candelabros en la mesa. con un pañuelo en la cara. En la parte trasera del pantalón cada uno de ellos llevaba un revólver. su hogar rebosaba satisfacción. Sin embargo. Sus dos hijos le dijeron: «Hiciste muy bien. Algo más altos que Mateo. Lo había meditado mucho y creyó que era su deber. la monarquía concebida por su http://quedecosas-mg17. A menudo se dirigían uno al otro miradas de inteligencia como diciendo: «¿Ves? Lo que tantas veces hemos hablado». Al regresar hablaron de ello y el comandante les dijo: «¿Estáis seguros de no ser un par de comediantes?» El comandante estaba alegre. Jorge.

.? —continuó Ignacio—. —Sí.. a pesar de la festividad. sacó la conclusión de que el muchacho era un hombre casto. ante el entusiasmo de Marta. Se lo notó en los ojos y en los labios. como los demás transeúntes. hubiera pensado: «Mateo no está solo».com/ 267 . Ignacio les había dicho de él: «Tiene un admirable dominio de la voluntad. al jefe de Telégrafos. que el hombre es portador de valores eternos? David le miró con fijeza... La que va transmitiéndose ciertos valores. Salió y tomó la dirección de la buhardilla.blogspot. en efecto. solos. Carmen Elgazu y Matías salieron a hacer una visita de cortesía. Mateo se despidió muy pronto. Al separarse de los maestros. —De repente pensó—: ¿También Canela es portadora de valores eternos?» Mateo había dicho: «Todo el mundo.. Se sintió desasosegado y le dijo a Pilar: «¿Quieres prepararme otro café?» De pronto. en que las místicas brotan como setas». El maestro añadió: —Me parece que ya en San Feliu se habló del asunto. el hombre. —¿La sociedad? —Sí. La encontraba muy femenina. Olga se alisó los cabellos.. Te dejo con tu Diario. Olga levantó la vista. Ignacio se encogió de hombros. Poco después.. ¿Por qué los maestros hablaban siempre de la sociedad así. despedía por las narices el consabido vaho. Pero la entrevista fue cordial. los maestros se fueron. Hablaron del año que acababa de transcurrir. —¿Vas a dejarme sola? —preguntó Pilar. viendo que los maestros estaban silenciosos.. Durante las comidas. cumpleaños de Ignacio: veinte. incluso Julio García». aunque sea algo intempestiva. —¿Creéis. Pilar llegó con el café. Si el profesor Civil los hubiese oído. ¡Psé! Ahora le parecía que aquella idea tenía.. jugando con migas de pan que habían quedado en la mesa.. Volvió a pensar en que había transcurrido otro año y en que Canela le esperaba. —Habla. Olga se reía mucho con Pilar. les dio una tarjeta que los dejó estupefactos. con ademán habitual. David y Olga.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella padre les parecía corta de alcances. ¿Creéis. —¿Por qué preguntas eso? —dijo David. El vaho que en el establo de Dios.. Pero. En cuanto el sacerdote se despidió. Olga repuso: —Por desgracia. víctima del pecado original.. en abstracto? ¡Con el trabajo que le costaba a uno ser un hombre! «Canela. El día 31 de diciembre. tradicional. Ignacio entró en su cuarto y se peinó. no —contestó Ignacio—. cierta grandiosidad. ¡Cuánto frío! Ignacio. pues quería ir al cine con su padre. ¡Cuántas cosas habían ocurrido! ¿Qué les reservaría a todos el próximo 1935? Los maestros espiaban todos los movimientos de Mateo.» —Yo creía que los falangistas no tenían sentido del humor —comentó Olga. al respirar. acercándose a la puerta del cuarto. Olga.. comparable al de César». David había replicado: «Terrible época. como en la cárcel habéis tenido tanto tiempo para reflexionar. Pilar. según los http://quedecosas-mg17.. Gerona. «Mateo Santos. Canela.. En todo caso es la sociedad la que. que era lo único que a veces le temblaba de su figura.. Se habló de la nieve. el primero se puso repentinamente serio. Fin de año. les preguntó: —Perdonadme una pregunta. David y Olga fueron a visitarle a su casa y se encontraron con mosén Alberto. ya lo sé. entró Mateo y se vio a Pilar meterse azorada en su cuarto y salir al cabo de unos minutos con los labios ligeramente pintados. Estaba excitado. Ignacio. Conocía a Ignacio y esperaba algo fuera de lugar. quien se mostraba siempre muy amable con ellos. ¿Qué te pasa?. la palabra Imperio brincaba por entre los cubiertos. oyendo a Mateo. Y al quedar en el comedor. habla. —Sola.

.com/ 268 . Tres Reyes. Él caminaba hacia la buhardilla. como la del comandante Martínez de Soria. Una estrella los guiaba.. Uno. como la que él había dejado prendida en los barrotes de su cama. Los veía deslizarse por la superficie del agua del río. Los tres Reyes caminaban en dirección a este establo.blogspot. http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella villancicos. dos. despedían el asno y el buey. tres.

de menos a más: átomo. Aspecto preeminente de lo espiritual es lo religioso. Todas las demás concepciones de España son chatas. Si la doctrina es clara. descompusieron nuestro imperio geográfico —América. que las huellas que Grecia. las pugnas entre los partidos políticos. Falange no empleará nunca la violencia como medio de opresión. que la República acrecienta por todos los medios a su alcance.. el oficio o profesión. «Al principio era el Verbo. no militar como creéis. la lucha de clases. El mundo está lleno de trinidades. cree en la autoridad. célula viviente. sociedad. Judaismo. de Universalidad. »Al servicio de ellos. »El obstáculo con que tropieza España es su división. molécula. El 7 de diciembre de 1933 precisó su pensamiento. Ni el Estado asumirá directamente funciones religiosas. unir a todos los españoles y proyectar su luz espiritual al mundo. Los anglosajones. no sujetos a intereses opuestos. la Patria. separatismos regionales. Baltasar. que aspira a la unidad. ¡Cómo van a llenarte! Cuando Falange dice que no cree en los programas. Trinidades del bien: fe. «Yerras condenándonos por anticipado. el Estado. Melchor. la jerarquía y el orden. intenta unir a todas las regiones en un destino común. »Esto es lo que quiere Falange Española. Exige de ellos disciplina y peligro. En nombre de una civilización mecánica superior a la nuestra.» La doctrina de Colón era http://quedecosas-mg17. esperanza. España se encuentra dividida por: primero. Deberías meditar sobre nosotros. sino guerrero. Tercero.. y con ello se eleva por encima del más perfecto de los socialismos. Gibraltar—. a todos los ciudadanos españoles en un frente común. etcétera—. En el fondo tu drama consiste en que ningún programa de los que tienes a mano llena tu juventud. sino en las doctrinas. Lucano. espíritu. ni permitirá intromisiones de la Iglesia con daño posible para la dignidad del Estado. el Islam y el Cristianismo imprimieron en nuestro espíritu nos capacitaron para crear veintidós naciones. Séneca. Pero de una manera ciega y sin finalidad ultraterrena.blogspot. pretenden hacernos olvidar que suministramos al Imperio Romano un tercio de sus valores —Trajano. Siempre el número tres. que han elegido el camino fácil de la promesa. Roma. Por su sentido de Catolicidad. aunque ello horrorice al profesor Civil. nuestra filosofía y nuestra razón de ser radican en la Fe y en la creencia en el hombre. La Falange rechaza unos y otros y cree en Dios y en el cielo. caridad. Todo ello con alegría. no en destinos antagónicos. ganó España. a todos los productores españoles. la razón de ser de la raza serán defendidas por la violencia cuando por la violencia —o por la insidia— se las ataque. ahora pretenden hacer lo propio con nuestra herencia espiritual. Juvencio. pero no para lesionar los intereses de sus hermanos. al mar y a la barbarie. Segundo. el programa brota luego por sí solo. Falange cree en la supremacía de lo espiritual. En consecuencia. Los intermediarios entre el individuo y el Estado no serán los partidos políticos. Trinidades del mal: Masonería.. y el Verbo se hizo carne. Comunismo.. continentes desconocidos. primero. ni derechas ni izquierdas. hombre.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXIX —La teoría de José Antonio está clara. Marcial. Prudencio. y que nuestra fuerza. La justicia. ahora bien. creaciones artificiales. Para conseguir esta victoria llama a una cruzada a los españoles. Filipinas. en una labor común. otra Trinidad. Gaspar. Ser fiel a la tradición de España. planta. quiere decir que nada serio en la tierra ni en el mar se ha hecho con un programa preciso. el Municipio. «Falange considera que el hombre es libre. puesto que nadie nace miembro de un partido: serán las realidades implícitas en el nacimiento del hombre: la familia. Los soviets son más agudos y han condenado la cíclica teoría mecánica y pretenden imponernos la evolución de la Materia en sentido lineal. Adriano. Religión que considera verdadera: la Católica. legándoles una lengua y una religión.com/ 269 . «Falange. patronos y obreros. importadas de sociedades secretas enemigas. la considera lícita cuando el ideal lo justifique.

sino que contribuya a un fondo común de reserva. que en http://quedecosas-mg17. predestinada a mejores cosas que Francia. Es un socialismo. me ha parecido comprender que vosotros los concebís independientes. no hace falta tanta charanga. de modo que. Dio una gran chupada a su cigarrillo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que al otro lado del mar había tierra: el programa. Ignacio fumaba. más despótico que las luchas entre los demás. siempre las habrá. al contrario. El socialismo de que hablo. deteniéndose de vez en cuando y haciendo resonar sus zapatos. ¿qué puede ser sino invadir el país vecino? Porque. Hubiérase dicho que fumaba con fruición. una vez más. También yerras. Pilar los había entrevisto un momento y había pensado. Tú y yo seremos abogados. sólo él y Mateo los medían de una a otra punta. Clases. lo intelectual. Excelente sistema para que los obreros se encuentren solos frente a sus amos.. se contenta con aspirar a que a nadie le falte lo necesario. y me parece que es una de las trinidades que se te olvidó citar: egoísmo.com/ 270 . Ignacio sonrió. sobre todo.. las solapas levantadas. cree que España es una nación muy digna. lo religioso. Una vuelta entera bajo los porches. para lo interno. y. los del Banco y los canteros continuarán con sus plumillas y con sus barrenos. superior a la mismísima suma de los intereses de los ciudadanos. lo cual constituye su fuerza. Separatismo. El socialismo no rechaza la familia. Los partidos políticos ¿cómo eliminarlos? Sólo es posible creando uno solo. guerra. en silencio. ¿cómo lo diría yo?. así que no aspira al tipo de Unidad Nacional que proclamáis. Los amantes no redactan jamás un programa de los abrazos y besos que se darán: el amor es su doctrina. destronar a sus representantes. y en cuanto a la empresa común. a que todo el mundo encuentre un trabajo adecuado. ¿Puedo contestar? Imitaré tu estilo. De lo que se trata es de que los abogados no lo tengan todo y los canteros nada. —Bien. Me refiero al socialismo occidental. Inglaterra o Suecia. lo económico. imposición. Su impunidad los convierte inmediatamente en déspotas.blogspot. Hablas como los ángeles. pues. sobre todo en un país de tanta personalidad individual como el nuestro. A menos que tal empresa sea la creación de ese Estado-Dios de que hablas. Inglaterra o Suecia. pretende un tan perfecto aprovechamiento de sus recursos que no sólo se baste a sí mismo. Hay algo que falla en todo esto. La lluvia la había barrido. Al no poder los humildes elegir. pueda tener descendencia y la vejez asegurada. a que todo el mundo reciba una educación. La nieve había desaparecido. Pero. más humilde que tú y tus amigos. por tu parte. muy bien. lo estableció al desembarcar. condenándolo por las buenas. sin el apoyo de sus compañeros de otros oficios. protección tanto mayor cuanto mayor sea el número de descendientes. como muy bien demuestra David. Una gran claridad mental le invadía y al mismo tiempo ganas de hablar. niega que España sea algo excepcional. Ahora empiezo a pensar: tal vez ganes adeptos. para llamarlo de algún modo. ¿Qué propones? ¿Un dictador? Un error de éste es mucho más fatal. Los porches de la Rambla estaban solitarios. la clase privilegiada queda automáticamente creada. etc. aunque me parece algo pomposo. Tampoco rechaza el Municipio. ¡Pobre España. Y en cuanto a los Sindicatos. Pues bien. cansada de reyes sifilíticos! La idea central es que pretendéis abarcarlo todo. decapitando de nuevo el ángel de la Catedral. Esto os obliga a inmensas síntesis. pues el socialismo comunista es otro cantar. la Unidad será ficticia. Falange no concreta todavía los puentes que construirá: de momento llama a los españoles a la unión. y considera que de la exaltación nacional a la guerra hay un paso. ¡Todos sacrificados en nombre de una abstracción! Tampoco veo claro lo de los intermediarios. Todos los orgullosos le dan miedo. hacemos guardia con espadas. ahora bien. al contrario la protege de una manera especial. No todo el mundo que figure en él será sincero. La lluvia había barrido incluso el frío.. El Parlamento da vueltas sobre sí mismo. y que por otra parte no cree conseguir jamás que todos los habitantes de un territorio piensen de la misma manera. el socialismo también está claro.. Los diputados tienen defectos ¡cómo no! A veces incluso disparan desde el ojo de una cerradura. yo estoy en contra. como Marta de sus hermanos: «Son dos hombres serios». como cree que lo son Francia. por si alguien se opone.

es suicida.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la práctica se fundirían como las planchas eléctricas del profesor Civil..blogspot. ¡Válgame Dios.». no entiendo una palabra. desde luego. conseguir un nivel medio decoroso: luego se verá. Exigís disciplina. Esto sí podría llenar mi juventud. de Antonio Casal. Imposible hablar de Trajano y de Séneca a los estómagos vacíos. es cierto. Sobre la tradición hay mucho que hablar. el Partido.. de convencer a los hombres de las fábricas y de los campos de que si bien no habían entrado por los Pirineos tropas con cañones. no se opone a la libertad espiritual y religiosa que os de la gana. En fin. con «La Voz de Alerta» diciendo a los militares: «¡Duro con la plebe!» Evolución cíclica o lineal. El socialismo pretende de momento exterminar la miseria. una fraternal comunión? ¿Y quién le había dicho que la unidad era imposible de alcanzar? Cuando una trompeta anunciaba: «La independencia de la Patria está en peligro. lo cual equivale a aumentar la carga de pólvora del enemigo.. El comandante Martínez de Soria te dará lecciones. sobre todo ahora que sus hijos están aquí. la Producción Nacional. en tales condiciones que el triunfo de unos no se produciría sino a costa del aplastamiento de los otros? ¿Cómo convencerle de que la lucha de clases no era inevitable. ¡Zas! Porrazo. a mí me parece que nos armamos un taco. junto con los técnicos. no sé si nos queda algo. pero no se sabe adonde va ni a quién hay que rescatar. de dar este toque de trompeta. El socialismo. que en el preciso momento en que consideraba que los obreros debían