Los Cipreses Creen en Dios, De Jose Maria Gironella

LOS CIPRESES CREEN EN DIOS

JOSÉ M. GIRONELLA

Los cipreses creen en Dios

Jose María Gironella

EDITORIAL PLANETA BARCELONA
1.a edición: 2.a edición: 3.a edición: 4.a edición: 5.a edición: 6.a edición: 7.a edición: 8.a edición: 9.a edición: 10.a edición: 11.a edición: 12.a edición: 13.a edición: 14." edición: 15.a edición: 16.a edición: 17.a edició_n: 18.a edición: 19.a edición: 20.a edición: 21.a edición: 22.a edición: 23.» edición: 24.a edición: 25.a edición: 26.a edición: 27.a edición: 28.» edición: 29.a edición: 30.a edición: 31.a edición: 32.a edición: 33.° edición: 34.a edición: 35.a edición: 36.a edición: 37.a edición: 38.a edición: 39.a edición: 40.a edición: 41.a edición: Marzo de 1953. Mayo de 1953. Septiembre de 1953. Diciembre de 1053. Abril de 1954. Septiembre de 1354. Marzo de 1955. Julio de 1955. Diciembre de 1955. Julio de 1956. Diciembre de 195S. Abril de 1957. Julio de 1957. Marzo de 1958. Junio de 1958. Noviembre de 1358. Junio de 1959. Diciembre de 1959. Abril de 1960. Agosto de 1960. Diciembre de 1960. Enero de 1961. Febrero de 1961. Marzo de 1961. Abril de 1961. Mayo de 1961. Mayo de 1961. Junio de 1961. Junio de 1961. Junio de 1961. Septiembre de 1961. Octubre de 1961. Enero de 1962. Marzo de 1962. Marzo de 1962. Octubre de 1962. Diciembre de 1962. Junio de 1963. Septiembre de 1963. Marzo de 1964. Junio de 1964. 18-8 © JOSÉ MARÍA GIRONELLA, 1964 DEPÓSITO LEGAL,: B. 16134 — 1964 N.° BEGISTRO 5339 - 51 PRINTED IN SPAIN Talleres Gráficos «Dúplex». - Fontova, 6. - Barcelona

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ACLARACIÓN INDISPENSABLE
La empresa en que ando metido consiste en escribir una novela sobre España que abrace los veinticinco últimos años de su historia. Dividida en tres partes: anteguerra civil, guerra civil en los dos bandos, posguerra. En la posguerra incluyendo la odisea de los exiliados, odisea de altísimo interés humano. Este libro que sale ahora, titulado Los CIPRESES CREEN EN Dios, constituye el primer volumen de la trilogía. Abarca, por lo tanto, el período inmediatamente anterior a la contienda, desde 1931 hasta fines de julio de 1936. Es decir, la época de la República, en que las fuerzas se alinearon. El segundo volumen abarcará el período 1936-1939, en que las fuerzas se combatieron; el tercero, partiendo de 1939, alcanzará nuestros días. Se trata, como queda dicho, de una novela y no de un ensayo histórico, filosófico o político. Vaya por delante esta declaración, justificativa de mil libertades que me he tomado. En efecto, lo que he intentado ha sido la creación de una novela, y en consecuencia, aun manejando en la posible hechos verídicos, me he reservado en todo momento el derecho de apelar a la fantasía. Así que me he valido, como medio de penetración en el recentísimo drama de España, de los recursos propios de un novelista: invención de personajes, de circunstancias ambientales, elaboración de un tejido de situaciones, etc. He inventado, sobre todo, una familia, la familia Alvear, que cruzará las tres etapas históricas antedichas, nutriéndolas proporcionalmente con su presencia al tiempo que recibiendo en su carne los correspondientes cascotes de metralla. Entendí que debía eludir el peligro de la elefantiasis geográfica, de la novela de área ilimitada. Por ello he centrado la acción en una pequeña capital de provincia. Tal ha sido mi preocupación en este terreno —apoderarme de un centro inamovible—, que decidí que la ciudad elegida fuera una ciudad amurallada; y después de muchas dudas opté por Gerona. Varias razones me inclinaron a ello. Gerona, en el ámbito nacional, es una de las ciudades de más musculosa representación. Por su origen remoto, por su ficha guerrera, por las características de su religiosidad, por las sucesivas influencias recibidas. Su arquitectura es nobilísima —pétrea— en el barrio antiguo, horrible en lo contemporáneo. Un menguado río la cruza, sus habitantes perpetúan formas estancadas de vida. Preside una provincia tan completa como la de Guipúzcoa, y en ella se dan cita tres elementos constitutivos de belleza: montañas —el Pirineo—, llanura —el Ampurdán—, mar —el Mediterráneo—. Por si esto fuera poco, está emplazada en una zona clave para participar del problema separatista. Es, por último, población fronteriza, por lo que recibe de Francia, y no sólo meteorológicamente, insistentes ráfagas más o menos huracanadas. Tal vez sea Gerona demasiado rica para representar a España, y el paisaje que la circunda demasiado armonioso y equilibrado; sin embargo, dado que, a pesar de ello, los corazones de los gerundenses, por causas inexplicables, han latido siempre a un ritmo tan sincopado como los corazones de Ronda, Cuenca o los que cuelgan sangrantes de los picos asturianos, el conflicto subyacente resulta por ley de contraste más intenso y dramático todavía. Un motivo de tipo personal ha sido, también, determinante de la elección. En Gerona han transcurrido importantes años de mi vida adolescente y juvenil, por lo que su temperatura ha marcado indeleblemente mi espíritu. En el seminario de Gerona me pelaron al rape y me calzaron medias negras; en Gerona se afincaron mis padres, nació mi esposa, fue bautizada una de mis hermanas; a la sombra de sus cipreses creen definitivamente en Dios personas que he querido. Por lo demás, en Gerona —y esto es básico— vi estallar la revolución. Ahora bien, no se trata, repito, de redactar los anales de una ciudad. Las exigencias del relato me han obligado con frecuencia a situar en Gerona acontecimientos que ocurrieron en otras partes. Gerona representa, en el libro, la indispensable

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localización en el espacio, nada más. De modo que cuando en sus calles se produzca una huelga, ello no significa que dicha huelga se produjera forzosamente en la realidad. Y lo mismo cabe decir respecto a los partidos políticos que se citen, a las actividades masónicas, a los generales, administradores de orfanatos, curas, maestros, barberos, limpiabotas, etc., que se describen o que surjan en la narración. Que nadie se de, pues, por aludido personalmente; que nadie me culpe de falseamiento «localista» por exceso u omisión. Ni siquiera las nomenclaturas se adaptan rigurosamente a las que existieron. Sólo he respetado el orden cronológico y, desde luego, la significación de aquellos sucesos de índole nacional que repercutieron de una manera directa en la ciudad, y la evolución de las costumbres y tradiciones. En los casos en que la precisión se imponía, se citan nombres y apellidos. Creo que todo ello indica bien a las claras hasta qué punto lo que me ha importado no es el inventario, sino la vida. Ahí sí desearía no haber errado. Consecución de una atmósfera y creación de unos personajes. Que una y otros sean auténticos: esto es lo que primordialmente me interesa. Que la familia Alvear vaya poco a poco cobrando cuerpo y alma, que ella y las personas de su trato e influencia no formen una comunidad fantasmal; que bajo los campanarios de Gerona se sucedan, año tras año, con realismo incluso olfativo y táctil, la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Y que al llegar al final de este libro —julio de 1936—, el lector admita que sí, que los españoles caímos un buen día unos sobre otros, ocasionando un millón de muertos, no por capricho o azar, sino porque en todo el territorio se dieron circunstancias análogas o equivalentes a las relatadas a lo largo de estas páginas. Lo más difícil, casi astral, de mi cometido consiste en esto; en discriminar, en toda su complejidad, las fuerzas psicológicas que, fruto de una elaboración lenta y fatal, fueron alineándose en uno y otro bando. Para avanzar hacia este objetivo desde el principio, sentí la imperiosa necesidad de que el protagonista del libro, Ignacio Alvear, llevara en sí mismo la guerra civil. Sólo me falta añadir que cuantos esfuerzos he hecho para acortar el original del libro, han resultado vanos. JOSÉ MARÍA GIRONELLA Gerona, verano de 1952.

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PRIMERA PARTE De Abril de 1931 a Noviembre de 1933

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CAPÍTULO PRIMERO
En una de las casas más antiguas de la orilla derecha del río, primer piso, vivían los Alvear. Los balcones de la fachada daban a la Rambla, frente por frente del café Neutral, situado en el centro de la más acogedora hilera de arcos de la ciudad; ventana y balcón traseros colgaban sobre el río, el Oñar. La casa, pues, comunicaba entre sí dos vidas, al igual que las restantes a lo largo de la Rambla. De ahí que en el piso el misterio fuese alegre y que para crear intimidad fuera preciso cerrar todas las puertas. Si por descuido quedaba abierta alguna, se oían todos los relojes de la población; no obstante, los Alvear sabían que en un puñado de metros podían crear un mundo íntimo y aun infranqueable. En aquellos pisos era posible porque las casas eran antiguas. Por lo demás, la mayor parte de las puertas no sólo cerraban, sino que a veces se cerraban por sí solas, lo cual era un encanto teniendo en cuenta la proximidad del río y que éste a veces olía mal. En efecto, el lugar era tenido por insalubre. Tal vez el trecho en que vivían los Alvear fuera el menos afectado, pues el agua del Oñar alcanzaba allí, casi siempre, ambas orillas. En cambio, quinientos metros más abajo, cercana su confluencia con el río Ter, la corriente se encharcaba, formando pequeños remansos pantanosos. Otro inconveniente lo constituían las periódicas inundaciones. Tampoco éstas afectaban a los Alvear, dada la altura de la ventana y el balcón; en cambio, los inquilinos de la planta baja, cuando el Oñar llegaba crecido, no tenían remedio. El Ter no le admitía el caudal y entonces el pequeño río se hinchaba y se introducía por todas las brechas y agujeros de la casa, cruzaba con furia cocina, comedor y pasillo, y salía en tromba por la puerta de la fachada, vertiendo, en la Rambla, frente por frente del Neutral, mil secretos familiares. El piso de los Alvear era más bien pequeño —pasillo y tres habitaciones, comedor y cocina—, pero mucho mejor que los que habían ocupado en Madrid, Jaén y Málaga, en las temporadas que residieron en estas ciudades. El cabeza de familia, Matías Alvear, estaba encantado con él, especialmente porque el sol le rondaba todo el día, por la calidad y tono discreto de los mosaicos y por la estratégica situación de ambos balcones. El de la Rambla lo utilizaba después de comer para controlar la entrada en el café de las componentes de su peña de dominó; el del río lo utilizaba a la caída de la tarde, para pescar. Pescar desde el propio hogar, recordando a menudo la penosa esterilidad del Manzanares, en Madrid. En el dominó era un as, una suerte de seis doble; como pescador, cero. Tan raramente era mordido su anzuelo, que cuando ello ocurría, en algún verano bochornoso, el hombre se ponía a horcajadas, izaba sigilosamente la caña, entraba con ella en el comedor y haciendo bailotear el pececillo, lo restregaba con sorna por las narices de sus hijos. En una ocasión la presa fue de tal tamaño que, algo asustado, entró caña en alto en la mismísima cocina y depositó el pescado directamente en la sartén, ante los atónitos ojos de su esposa, Carmen Elgazu, recia mujer que cuando le llamaba loco lo hacía en vascuence. Matías Alvear tenía cuarenta y seis años, era funcionario de Telégrafos y en Gerona formaba entre los forasteros. Era madrileño. Llevaba cinco años en la ciudad y parecía haberse aclimatado a ella. En Madrid dejó un hermano, Santiago, anarquista militante, que no vivía feliz sino rodeado de mujeres y folletos clandestinos. En Burgos otro hermano, casado, también empleado de Telégrafos, de ideas avanzadas pero algo más teórico que Santiago, y con el que Matías sólo se ponía en contacto por Navidad, felicitándose a través de sus respectivos aparatos telegráficos. Toda la familia de Matías Alvear fue siempre extremista, y sobre todo anticlerical. El padre, muerto joven, proponía fundir todas las custodias de la nación y repartir el oro entre los pobres de Almería y Alicante. Ahora Santiago, en Madrid, encorajinado con

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la República, repetía por los tranvías la propuesta, si bien Carmen Elgazu, que se preciaba de conocerle bien, decía siempre que le veía capaz de fundir las custodias de la nación, pero no de emplear el oro en lo que su padre propuso. Matías fue siempre el más reposado. Republicano toda la vida, y también anticlerical, hasta el punto que cuando se casó con Carmen Elgazu apenas si sabía cómo se dobla, ante el Señor, una rodilla; pero Carmen Elgazu había heredado del Norte el tipo de fe que «mueve las montañas», y en este caso la montaña movida fue Matías Alvear. El funcionario de Telégrafos amaba tanto a su mujer, que de pronto la idea de que con la muerte todo termina le horrorizó. Le parecía imposible que Carmen Elgazu no fuera eterna y a su vez deseó vivamente disponer de toda una eternidad para continuar viviendo junto a ella. A los diez años de matrimonio, su deseo era convicción. Creía en todo lo que negaban sus hermanos y se sorprendió persignándose con respeto. Halló gran consuelo en este nuevo orden de pensamientos y acabó escuchando la historia del gallo de San Pedro con una naturalidad que él mismo, pensando en su juventud, no acertaba a explicarse. La familia de Carmen Elgazu era, ciertamente, lo opuesto. Vasca, tradicional y católica hasta la medula. El padre murió abrazado a un crucifijo, y al morir dijo a sus hijos: «No os caséis con personas que no crean en Dios». La madre vivía aún en un pueblo de Vasconia, erguida a pesar de sus ochenta y tantos años, escribiendo sin cesar cartas y más cartas a sus ocho hijos, en tinta violeta y letra increíblemente enérgica dada su edad; cartas apostólicas que sólo Carmen Elgazu leía enteras, pero que ninguno se atrevía a tirar o quemar. Carmen Elgazu llevaba en el cuerpo el sello de esta reciedumbre. De mediana estatura, cabellos negrísimos, recogidos en moño, cabeza bien sentada entre los hombros. Cuando, arremangada, lavaba ropa se veía hasta qué punto tenía los brazos bien torneados. En la cintura se le notaba que había tenido hijos. Sus piernas eran las dos columnas del hogar. Lo que más destacaba de su persona eran las cejas, pobladas y también muy negras. Matías Alvear las comparaba, riendo, a los arcos de la Rambla. Carmen Elgazu consideraba aquello un piropo, pues para ella una mujer sin cejas no era nada. Y luego los ojos. Imposible imaginar ojos más opuestos a los de un ciego. Brillantes, expresivos, sin rodar como los de los locos, sin permanecer extáticos como el de Dios. Ojos humanos, cambiantes, auténticas ventanas del alma. A causa de los ojos, las cejas y el alma, le bastaba con ponerse un vestido negro y unos tacones altos para parecer una reina. Una reina con gran ternura en su porte, especialmente cuando se hablaba de alguien que sufría o cuando, terminado el trabajo en la cocina o en los dormitorios, se quitaba el delantal y se sentaba en el comedor a repasar la ropa, bajo un precioso calendario de corcho que representaba una tempestad. Matías Alvear, seco, tenía más distinción; pero era menos impresionante. Llevar bata gris en Telégrafos, y sobre todo lápiz en la oreja, acaso le restara cierta autoridad. Sin embargo, era un hombre. El sentido del humor se le manifestaba en el bigote, ameno siempre, en un sinnúmero de expresiones irónicas, en la manera de llevar el sombrero. Sus ojos eran más pequeños que los de Carmen Elgazu, pero también negros. La energía se le concentraba en la nariz, pegada a su cara como un impacto. Sus manos eran de funcionario, pero cuando escuchaba tonterías les imprimía unos espasmos de duda muy sutiles, de gran expresividad. Era cuidadoso, vestía preferentemente de gris corbatas discretas excepto en las fiestas onomásticas de sus hijos. Le gustaba el dominó porque decía que era un juego limpio, que las fichas eran limpias y agradables al tacto. Sin una peña de amigos para cambiar impresiones, hubiera muerto. Sus querellas con Carmen Elgazu se limitaban a temas religiosos relacionados con la educación de los hijos, y a comparar Madrid y Bilbao. Para Matías Alvear, Madrid; para Carmen Elgazu, Bilbao. Cuan do estaban de buen humor, Carmen Elgazu comparaba el Oñar con el Cantábrico y Matías Alvear el edificio de Telégrafos de Gerona con la Telefónica de Madrid, pero luego uno y otro se arrepentían de ello y admitían que Gerona, sobre todo en la parte antigua y la Dehesa, era muy hermosa.

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Carmen Elgazu decía a veces que Matías Alvear no era nada sabio, pero que tenía mucho sentido común. Los componentes de la peña de Matías Alvear corroboraban lo segundo y le rebatían lo primero. Creían que Matías era conocedor de más cosas de las que Carmen Elgazu sospechaba, porque sabía leer el periódico y porque los telegramas le habían enseñado a comprender el cruce de los acontecimientos y a sintetizar. De todos modos, lo que más amaba en él Carmen Elgazu eran los sentimientos. Le quería tanto que era evidente que sólo consentiría en parecer reina a condición de que el rey fuera Matías Alvear. Matías Alvear, después de ganar oposiciones en Madrid, había sido destinado sucesivamente a Jaén, Málaga y Gerona. Todos sus hijos Ignacio, César y Pilar, habían nacido en Málaga, lo cual se prestaba a muchas bromas. «Los aires del Sur — decía Matías—; los aires del Sur.» Cuando les llegó el traslado de Málaga a Cataluña, Ignacio, el mayor, tenía diez años. Había nacido el 31 de diciembre de 1916, a las doce de la noche, o sea en un instante solemne y trascendental. Carmen Elgazu, que siempre había prometido a Dios ofrecerle el primero de sus hijos, dio a aquella circunstancia una interpretación profética. Varias vecinas malagueñas, entre ellas una gitana, entendieron que, según los astros, su hijo sería un talentazo, probablemente obispo y sin duda alguna un gran predicador. Matías Alvear arrugó el entrecejo; pero, en efecto, Ignacio a los pocos meses discurseaba de lo lindo: «¡Ya lo ves! —gritaba Carmen Elgazu, alborozada—. ¡Es un ángel y en un santiamén convertirá a la gente!» César tenía, al llegar a Gerona, ocho años, y era mucho más tímido que Ignacio. Dotado de grandes orejas, miraba a los que le rodeaban y al mundo como si todo fuese un milagro. Matías siempre contaba que, al bajar del tren y ver la Catedral y a su lado el campanario de San Félix, había dicho que aquello le gustaba más que el mar de Málaga» Luego las vecinas le informaron: «Pues, chico, por campanarios aquí no te vas a quejar». Pilar tenía un año menos que César: siete. A ella todo lo que fuera viajar le encantaba. Al darse cuenta de que bajaban las maletas, exclamó, mirando a todo lo ancho de la estación: «¡Oh...! ¿Ya se ha terminado?» La instalación de la familia en Gerona —en el piso colgando sobre el río— coincidió con un inefable triunfo de Carmen Elgazu y de la gitana malagueña: Ignacio accedió a entrar en el Seminario. Carmen Elgazu no había cejado un solo instante en inculcar a su hijo la vocación. Cualquier detalle le servía de trampolín. Si Ignacio se quedaba inmóvil contemplando el paso de un entierro, le decía: «¿Qué, te gustaría rociar con agua bendita, verdad?» Si pintaba en un cuaderno un hombre con una corona alrededor de la cabeza, le decía a Matías Alvear: «Ya lo ves: todo lo de la Iglesia le tira». Ignacio fue adaptando sus ojos a aquella manera de mirar. Sin querer reprimía su temperamento revoltoso. Había sentido sobre su cabeza la mano de varios curas que le preguntaban: «¿De modo, pequeño, que quieres entrar en el Seminario?» Por la noche, al arrodillarse ante la cama para rezar, Carmen Elgazu le señalaba como ejemplo a la atención de César y la pequeña, y aun a la de Matías Alvear. Cuando, llegados a Gerona, el ambiente eclesiástico de la ciudad facilitó tanto las cosas que Ignacio dijo: «Sí, madre, quiero ser sacerdote», la alegría de Carmen Elgazu fue una especie de inundación que llegó también de una a otra orilla. Las propias vecinas se contagiaron. «¡Mi chico al Seminario, mi chico al Seminario!» Le besó veinte veces; hubiera querido sentarle en la falda del Sagrado Corazón que presidía majestuoso, el comedor, frente al reloj de pared. Los preparativos duraron una semana, la semana que faltaba para principiar el curso. Mosén Alberto, importante autoridad eclesiástica, les aconsejó que, visto el temperamento díscolo del chico, le tuvieran interno. A Matías le dolió desprenderse de su hijo, pero Carmen Elgazu le tiraba de la nariz: «¡Tendrías que estar orgulloso, más que tonto!» Iniciales rojas, «LA.», brotaron en toda la ropa interior del muchacho. El día en que Ignacio desapareció tras los imponentes muros del Seminario, que se

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erguían en la parte alta de la ciudad, coronando las escalinatas de Santo Domingo, en el piso de la Rambla hubo gran jolgorio. Carmen Elgazu preparó un bizcocho vasco, cruzado de parte a parte por el nombre de pila de su hijo y debajo una raya ondulada, blanca. Pilar se reía mirando vacía la silla de su hermano, y quería sentarse en ella. Matías dijo: «¡No, que está ocupada por el Espíritu Santo!» Carmen Elgazu también se rió y se dirigió a Matías. «¿Sabes lo que podríamos hacer? Luego voy a buscarte al Neutral y me llevas a la Dehesa a dar una vuelta.» Así se hizo. Pilar se fue a las monjas del Corazón de María, César, a los Hermanos de la Doctrina Cristiana. También empezaba el curso. En cuanto a Matías, a las tres en punto tuvo que abandonar las sillas del café y trasladarse a los bancos de piedra de la Dehesa. —¿No te gustan más estos plátanos que las fichas de dominó? —ironizaba Carmen Elgazu. Matías Alvear se ladeaba el sombrero, pero disfrutaba lo suyo. Porque su mujer era feliz y porque, en efecto, los plátanos de la Dehesa, altísimos y alineados en cantidad incalculable, estaban muy hermosos a la luz del otoño. De regreso, la madre de Ignacio entendió que era preciso perpetuar la jornada. Detuvo a su marido y le preguntó: —¿No me tienes prometido un regalo? —Sí. —¡Pues ésta es la ocasión! Matías sonrió, aunque aquello iba a alterar con exceso el presupuesto familiar. Miraron escaparates y por fin se decidieron por algo práctico, que les hacía mucha falta: un perchero. Lo instalaron sin pérdida de tiempo en el vestíbulo, y abrieron dos o tres veces la puerta para comprobar que el efecto era sorprendente.

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CAPÍTULO II
Ignacio quería mucho a sus padres, sin saber por qué. Acaso por el ambiente de paz que había creado en torno suyo. Su madre le parecía el centro de su vida. Su padre la persona que más le había hecho reír en el mundo, sin necesidad de hablar mucho, con sólo guiños y gestos. A veces se había esforzado, a su manera infantil, en pensar en cosas serias, y entonces creía que los amaba por el esfuerzo que hacían para que no les faltara nada ni a él, Ignacio, ni a César ni a Pilar, a pesar de ser pobres, a pesar del sueldo ínfimo que le daban en Telégrafos, según oía decir. Era un chico más bien alto, moreno, de cara estirada. La forma del cráneo, alargada, y la nariz eran de su padre, así como la manía de ir bien calzado; de su madre había heredado las cejas, negras, el sólido emplazamiento del cuello entre los hombros y la fuerza en los brazos. Cuando hablaba, tenía a la vez la gracia de Carmen Elgazu y la capacidad de síntesis de su padre, pero a veces se tornaba taciturno y se pasaba una semana sin abrir la boca. La entrada en el Seminario le afectó mucho. La primera noche no podía dormir. En el techo, altísimo, leía su pasado. Todo se le aparecía con relieve poderoso, especialmente las escenas que de un modo directo o indirecto se relacionaban con la pobreza. En su casa, el pensamiento de que en el cuarto contiguo estaban sus padres, amortiguaba esta preocupación, innata en él; en aquel edificio, las manchas húmedas de las paredes le acuciaban. Ésta era la herencia moral que la familia Alvear había introducido en las venas del muchacho: una precocísima preocupación por los problemas de la miseria. Por ejemplo, el viaje de Málaga a Gerona no lo olvidaría jamás. Lo hicieron en tercera clase, en un tren lento, agotador, que cruzó España entera, repleto de viajeros que no cesaron en todo el trayecto de escupir y de pelar naranjas. Había varios enfermos y una niña bizca, de su edad, que continuamente sacaba el brazo por la ventanilla. En el inmenso dormitorio le pareció que aquella niña bizca se paseaba por entre las camas de los seminaristas pidiendo: «¡Una gracia de caridad por el amor de Dios!» Por fortuna, la herencia moral de la familia Elgazu acudió en su ayuda diciéndole que el objetivo de la religión era precisamente mitigar la pobreza. Y que por ello él se encontraba en el Seminario, bajo aquel techo inalcanzable, para llegar a ser un día vicario —no obispo, como insinuó la gitana—, simple vicario de pueblo, para llamar a las puertas de los ricos y llenar de monedas las manos de aquella niña bizca y de todas las personas de la parroquia que viajaran en tercera mondando naranjas. Al día siguiente, al levantarse, se colocó en la fila con la mejor voluntad. Llevaba aún pantalón corto y le ordenaron: «Di que te traigan unas medias. Negras». —¿Medias...? —Sí. No vas a andar por ahí enseñando esos muslos. Luego, en el patio, se instaló un barbero con una máquina y unas tijeras, y fue cortando al rape el pelo de todos los nuevos ingresados. Ignacio quedó estupefacto; no había pensado en aquello. Quería seguir el curso de los cabellos que le iban cayendo en el pantalón, en las mangas, en el suelo, pero unos y otros no tardaban en confundirse con los de los seminaristas que le habían precedido. Todo lo aceptó. Que la inmensidad del edificio le diera vértigo, no le sorprendía. Era tan inmenso, que de repente parecía solitario, a pesar de cobijar a trescientos doce seminaristas y estar bajo la advocación de la Sagrada Familia. Pero tenía muchas ventajas. Estaba situado en el centro del barrio gótico. Todos los edificios circundantes eran nobles y su solidez le recordaba, sin saber por qué, la que a veces se desprendía del cuerpo de Carmen Elgazu. Por otra parte, y para que la ilusión fuera completa, se divisaba la cúpula de Correos y Telégrafos, donde trabajaba Matías Alvear. Era muy niño. Se le escapaba el sentido de la palabra «trágico». Por ello no acertaba a definir la impresión que, de pronto, a las cuarenta y ocho horas, le causó el

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Se pasó la mano por él.com/ 11 . no se http://quedecosas-mg17. contaba aventuras de Madrid.. Y además. musae. Pero le invadía el desasosiego. Le pareció grotesco. pero a la hora de la cena era otro cantar. Le pareció que la comida era escasa. ¡Pensó incluso en las trenzas de Pilar! En el moño de su madre. Matías Alvear. aunque evidentemente la gula era un pecado. Entonces enrojeció. Durante el almuerzo llegaba luz de afuera. Él lo atribuía a la brusca separación de la familia. aunque en esto no estaba solo.. Luego vio la forma de su cráneo pelado. ¡Medias! Llevaba medias. ni lo noto». todo se le pasó.» y se rió. Rezaba mucho. queso.. en la sala de estudio.. Y de este modo se ponía a leer. sin excepción. Los ayos. Menos mal que.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Seminario. soy feliz». Tal vez un poco criticón. Carmen Elgazu hablaba con el padre rector: «Muy bien. era una auténtica furia pegándole patadas a una pelota de trapo. seguía el grave paso de los profesores pensando: «Cuando yo pueda llevar sotana. a pesar suyo. Hubiera querido abrazarlos a todos una y otra vez. rayos de sol que brincaban en las cabezas redondas de los chicos. amarillentas. Estudia mucho. le iluminaba entre sombras chinescas. «¡Ya lo creo que me gusta!» Carmen Elgazu le llevó butifarra. Y en las plateadas sienes de su padre. a la hora de recreo. pero tenía hambre. le dolían los ojos a causa de las bombillas. las únicas permitidas.» En el patio. Se pasó las manos por las piernas. temblando por dentro como viejos gusanos. durante el almuerzo. soy hombre». ¡No mirarlas y sanseacabó! Pero una de ellas pendía precisamente frente a sus ojos. porque las de goma saltaban la tapia y las invisibles niñas de un colegio vecino chillaban bromeando y se negaban a devolverlas. del patio. La tristeza de la noche había ganado los muros. fueran tan lúgubres. Se repetía mil veces por día: «Soy feliz. que hablaba de los cartagineses como su padre. Una bombilla horrible con hilillos internos que temblaban como fuego. Su vecino le dijo: «Yo.» El chico le miró inquisitivamente y aquello selló sus labios por una semana. aparte la familia.» La sola idea de que acaso no tuviera vocación le producía tal malestar. y le parecía oír un zumbido. Pero le extrañaba que las voces de todos los ayos. vicario del pueblo! Y las asignaturas le interesaban..blogspot. Diez minutos de conversación. César miró un momento al patio y dijo: «¡Qué bien debes de estar ahí!». ¡Criticón! Falta de obediencia. El ayo se sentaba en el pulpito y una de las bombillas amarillentas. a muchos otros seminaristas les ocurría lo mismo. Pensó en el mechón de pelo que caía sobre la frente de César. Ignacio.. un hambre atroz. en señal de penitencia. Y en cuatro días se lo comió todo. Menos mal que sus trescientos condiscípulos iban de idéntica suerte. Aquella bombilla le causaba intenso dolor en las sienes. se plantó ante uno de los ventanales y vio su silueta. el queso y el chocolate. alegrándolas. Pero tenía hambre. Un hambre atroz. observaba. Comprendía que trescientas bocas eran muchas y que el Seminario era pobre. Le preguntó a otro chico: «¿No te parece que en este patio hay demasiado polvo? Fíjate. Y era verdad. qué hermosa la Historia! El profesor de Historia era un hombre magnífico. Cuando sus padres fueron a verle. ¡Vicario. pegada a sus sienes. estás hecho un predicador!» Pero no todo el mundo se parecía al profesor de Historia. en la capilla miraba con fijeza el Sagrario. se dijo. los ayos le tenían obsesionado.. qué estaría haciendo Pilar?» Pero. y Pilar le tiraba de las orejas. fíjate. No había pantallas en ningún sitio. Cien veces. pero no daba tiempo. pensó en repartir entre sus condiscípulos la butifarra. «¿Qué estaría haciendo César. Las bombillas pendían del techo desnudas. muy bien. Ignacio pensaba: «Tal vez sea su voz». Matías Alvear echó un vistazo a las paredes y luego al chico. «Si pusieran una pantalla. ¡Qué hermoso el latín. poco espíritu de sacrificio. Terminadas las provisiones. «Musa. chocolate. A los ocho días tenía hambre. Todos los ayos llevaban lentes con montura metálica y al leer libros santos durante las comidas arrancaban de sus pechos el más lúgubre tono de voz de que eran capaces.» A su madre se le caería la baba oyéndole: «¡Hijo mío. que se sentía capaz de soportarlo todo.. ¡Qué bien le supo la visita de la familia! Le dieron a leer la última carta de la abuela: «Decidle a Ignacio que rezo por él todos los días». «Aunque seminarista.

pasado mañana a la Catedral. César y Pilar tenían una apuesta hecha para el día en que se equivocara. por el contrario. Matías Alvear había comprado una radio galena. y Pilar lo barría de arriba abajo a diario. varia. la radio galena. le estaba prohibido salir de paseo en horas de bullicio y más aún levantar la vista en dirección a paredes y carteleras. la familia. sí. Tanto. Lo mismo que el Camino del Calvario. En primer lugar. altares jamás iluminados.. El piso era alegre. El balcón de la Rambla turbaba el espíritu de Ignacio. si no de palabra. pues Carmen Elgazu les sacaba brillo a todos los metales. el Camino del Calvario». ¡Las Catacumbas! César soñó noches enteras con esta palabra. definitivamente César prefería esto al mar de allá abajo. ¡Sí. a la hora en que toda la juventud de la población se daba cita bajo el sol. si verdaderamente deseas llevar el pelo largo». y fosos. La hora más alegre para él continuaba siendo la de la clase de Historia. sobre todo. pues César era http://quedecosas-mg17. Éste era uno de los detalles que más habían llamado la atención de Matías Alvear. Luego.. Matías Alvear oía los comentarios que hacían uno y otro. sabio sacerdote que a través de las confesiones de la madre de Ignacio se había convertido en amigo de la familia. cuya sola fachada le enamoraba. hasta el punto que él. Alvear? ¿Juega al tenis? Y todo el mundo se rió. y él mismo quedó sorprendido de su acto. mole inmensa. el perchero. Lo mismo que en los conventos.blogspot. le había dicho al muchacho: «Mala señal. que consiguió que su madre accediera a ponerle pantalones largos. no ocupaba siempre idéntico banco en la misma capilla. hasta llegar a la cima. por encima de la tapia. la humanidad. El flamante perchero en el que Matías Alvear colocaba el sombrero. Luego. Y luego. donde cantaban aguas y pájaros. Podía variar de templo. salvo que en los paseos que daba con su hermano César. a un lejano recodo del Ter. sino que decía: «No. Y. habida cuenta la manera de andar y los comentarios que los incidentes provocaban luego en uno y otro. los dos hermanos discutían siempre durante el trayecto. yo prefiero las murallas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella recibían visitas nunca. Pero algo es algo y todo aquello era alegre. las distintas iglesias. En todo el Seminario se hizo un silencio aterrador. la gente. Luego. con las catorce capillitas blancas que iban jalonando la colina. a la salida del trabajo. y entonces el regocijo era el de César. la de la pelota de trapo. sólo se oía la emisora local. al patio de las chicas del colegio vecino. mañana a San Félix. en lo tocante al pelado al rape no había nada que hacer y mosén Alberto. Ignacio se veía obligado a acceder. por su seriedad. El combate duró tres años. en los primeros veranos no le había ocurrido nada de particular. y antes de cenar. porque no quería ser visto con medias. deben de encontrarse las Catacumbas». el seminarista parecía éste y no Ignacio. donde podían bañarse. no. Y con todo. y aun en forma vaga y lejanísima. Ver pasar gente distinta. la Catedral. donde una ermita presidía todos los alrededores de la ciudad. Un ayo pasó por allí. escalinatas —¿cómo llegar al campanario?—. El contraste se iniciaba en el momento de elegir itinerario. Pero. siempre en el mismo gancho. Ignacio proponía siempre correrías alegres: al valle de San Daniel.. Al parecer. Hoy al Sagrado Corazón. por desgracia. Claro está. Un día la tiró a propósito. Luego. no se prestaba a tal complicidad. Porque para el pequeño la Catedral. en su casa había un balcón que daba a la Rambla.com/ 12 . por San Félix. —¿Qué le ocurre. Espléndido palco al mediodía. ¡con poca ropa! César.. Durante el curso conseguía aclimatarse. con sus corredores. pero al llegar las vacaciones estaba perdido. era una granítica caja de sorpresas que le encandilaba y en la que hubiera pasado las vacaciones enteras. al mar de Málaga! Sobre todo desde que Ignacio le dijo un día: «Un seminarista me ha asegurado que por ahí. porque se nutría en el Sagrario todas las mañanas y porque había una docena de personas que rezaban por él. El contacto con la ciudad traía el desconcierto a su espíritu. Por desgracia.

el de la vida discurriendo tranquila. Sólo había llevado de la mano a Pilar.» Y. no obstante. «Nada. con las personas que pecaban en el mundo. que no había rozado nada que no fuera sagrado. hay que preparar las camisas. Sufría mucho por ello y se daba cuenta de que. desarrolladas con la edad.. Ignacio se contuvo más que nunca. se dijo: «No hay nada que hacer». Sabía que al llegar septiembre el muchacho le diría: «Madre. al parecer César quería darle vueltas a ese milagro. de dieciséis. y en cada piedra.» Por ello. Y por más que hizo no consiguió arrancarlo. en ocasión de aparecer en el cielo el arco iris.» A veces se despertaba sobresaltado. los calcetines. en la de la vida. y otra vez le tomó de la mano César. por lo menos de obra. Carmen Elgazu no dudaba en absoluto respecto de Ignacio. sin embargo. y lo de César le resultó desagradable. Y. Al parecer. Ésta contestaba: —¿Qué mal hay en ello? Ignacio está encerrado todo el año.» «Vicario de pueblo. de la miseria que sufría el mundo. les daba a uno y otro la merienda que se merecían y luego les decía. Pero su hermana era su hermana. Se detenía. ¡Santos Dios! «Madre. César parece más respetuoso porque es más tímido. de la que había en Gerona. «¡Bien. Y en la manera de sentarse uno y otro para escuchar. la gente que bailaba sardanas. disimuló. había visto las carteleras de los cines.. entre ellas César. en las diminutas estrías de la piel.com/ 13 . veía lo de siempre: el milagro. para ayudar a las niñas bizcas y a la gente que viaja en tercera. sobre todo. Riéndose. Aquel pensamiento se le clavó en la mente como los auriculares de la galena se clavaban en las orejas de su padre. se mordía los labios y el alma. Una docena de personas rezaba por su vocación. darlo por sabido y adelante. en la raya del corazón. aun sin mirarlas. César. ¿Cómo entendérselas luego. casta. cuando Carmen Elgazu le decía a la muchacha: «¡A ver si eres más devota. A veces se contemplaba su palma derecha. en la de la cabeza y. Ignacio quería saltar entre las piedras y los huesos. pero el balcón de la Rambla le atraía de una manera fatal. del horario absurdo. impecable. ¡Cogerse de la mano! Ignacio no sabía lo que era. montaña árida e impresionante. en cuanto la puerta se cerró tras él.. hay que preparar las camisas. en cambio. —¿Te parece lógico todo esto? —le decía Matías Alvear a Carmen Elgazu. los chicos que compraban mantecados. Carmen Elgazu se convencía de que estaba en lo cierto. chicos. Iba para quince.. los calcetines. Muchachos y muchachas mayores que él. los calzoncillos. nada —pensaba—. de catorce. y meditarlo.unos y otras con brillante cabellera. el tercer verano fue decisivo. por el barrio de Pedret y la calle de la Barca? ¿Por qué aquella religión puramente defensiva? Tenía catorce años. con los amigos de su padre que bromeaban al ver pasar la http://quedecosas-mg17. Y que las iniciales sean visibles. echar a correr!» No.. los calzoncillos. Le parecía tener ante sí el Padre Superior señalándole con el índice: «¡Alvear! ¿Por qué has tira de otra vez la pelota de trapo al otro lado de la tapia?» Ignacio volvió al Seminario arrastrando los pies. donde todavía asomaban huesos de cuando la guerra con los franceses. con la mayor naturalidad: «Sentaos. Ya no se trataba del hambre. respirar hondo. y golpearse el pecho de felicidad. ¿Por qué los profesores no le hablaban nunca de la pobreza. Pilar. que hay carta de la abuela». Con lo cual la tarde corría de prisa y había que regresar a casa sin que Ignacio hubiera podido ver la mitad ni la cuarta parte de las cosas que se había propuesto. cuando saliera sacerdote..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella muy tímido y muy callado e Ignacio le quería mucho y además procuraba refrenar sus propios impulsos. Y así como en las vacaciones anteriores contemplaba el ir y venir en abstracto. no. ir de la mano con una chica de quince. de repente cogiéndose de la mano o del brazo. algunas veces en que ésta le acompañaba a misa. de los corredores sombríos. al verano siguiente los ojos se le iban tras las parejas.blogspot. Y notaba en ella un ligerísimo temblor. cuchicheándose cosas al oído. brizna de hierba o reflejo mineral. cuando los veía regresar. Necesita expansionarse. Matías Alvear contaba siempre lo que les ocurría al subir al castillo de Montjuich. Ponía objeciones tremebundas. que parece que en la iglesia te pinchan!». Pero Ignacio oye todo sin pestañear.

no sé.. no conseguía justificar la palabra estercolero. con los chicos que escamoteaban el dinero en sus casas para comprarse helados. La palabra república. De pronto. No supo cómo ocurrió. al recibir la noticia. sin saber cómo.. Bajo las sábanas. Y al no oír una sola respiración fatigosa. Un seminarista le tiró.» El padre Anselmo le habló de la pérdida de la vocación. frotaba sin cesar. Le aterró la pérdida de la gracia. Por lo demás. se alegró Gerona entera. la pérdida de la blancura de su mano. descubrió su cuerpo.blogspot. oída desde el interior del Seminario. y.. Quedó inmóvil y aterrorizado. En silencio entró cada cual en su pequeña morada. Le aterrorizaba la confesión del día siguiente. «Pues. sobre todo. he pecado.. no acertó a explicárselo.. se arrodilló en el confesionario. corrió las blancas cortinas. en vez de dar hostias. que había sido croupier en el casino de San Sebastián. ¿cómo era posible que estuviera perdido? Salió del confesionario hipando. Sufría ya que. le preguntó si los muros del Seminario se le antojaban tristes. le escribió que aquélla era la gran ocasión que tenían los vascos para hacer prevalecer sus derechos. Trágicas. porque pensó que es ley que en todo movimiento haya exaltados. un paso al frente!» Y que por lo menos los alimentarían con abundancia durante un mes y que luego instalarían calefacción. ¡Qué misterio.» ¡Natural! El pecado entristece los ojos del alma. Y no obstante. en la capilla. por esfuerzos que hiciera. Luego. ¡Era preciso salir de allí! De lo contrario. Porque en lo íntimo de su ser pensaba que lo que él necesitaba eran armas para defenderse. Ignacio. la luz se apagó. hombre sin tacha. padre. —Padre.? A Ignacio le parecía que las trescientas cabezas que se educaban allí acabarían siendo trescientas cabezas trágicas. En Telégrafos. Ignacio asentía con la cabeza. El confesor era el padre Anselmo. Él frotaba. la noche sería interminable. presa de un sufrimiento inexplicable. Señor! Escuchó el silencio del dormitorio. incluyendo la suya.. entendió que todos los demás seminaristas dormían un sueño santo y se sintió culpable único. él y Dios.com/ 14 . El confesor le escuchó. pero uno de sus hermanos. Las caras de los profesores reflejaban una miedosa expectación. después de rezar las oraciones en la capilla.. http://quedecosas-mg17. celdas individuales. sonaba a algo nuevo. un compañero de trabajo le dijo al padre del seminarista: «¡A ver si tu hijo. Todo el día estudió y jugó como un jabato para agotarse. padre. Ella no entendía de política. sin contestarle como se merecía. los seminaristas pobres.. Luego le hizo preguntas. se desnudó. una sola convulsión. pantallas. Le dijo: «Si no te dominas. Oyéronse los pasos del ayo. reformador. Ignacio suponía que de un momento a otro llegaría un delegado de la autoridad y diría: «¡A ver. A las pocas semanas se proclamó la República. entre las trescientas cabezas se contaría la suya. «No sé. consuelo.. Una llama tricolor iluminaba las casas a derecha y a izquierda del río. se conmovió. una extraña dulzura invadía su cuerpo. Entonces Ignacio. Al parecer.. estás perdido». agua en la cara. Combatió hasta que las imágenes entrevistas en el verano se acumularon de tal suerte en su cerebro que le mancharon. las recibe antes de tiempo» Matías se quitó el lápiz de la oreja. Matías Alvear se alegró lo indecible. ni la palabra infierno le causó el horror esperado. haciendo resbalar las manos a contrapelo en la barandilla de la escalera. citó las palabras «estercolero» e «infierno».. Navidad se acercaba.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella procesión. Le pareció que acababa de verter su última probabilidad. Al toque de la campana fue a los lavabos. Carmen Elgazu también se alegró. todos los seminaristas subieron en fila a los dormitorios. bromeando. Le habló de las pasiones. con las parejas cuya? manos temblaban al enlazarse. Al cabo de diez minutos todas las camas habían crujido.. la cúpula de Correos resplandecía al sol invernal. Lloró quedamente y hubiera jurado que oía el llanto de Carmen Elgazu. al toque de silencio. un poco sí.

sí.com/ 15 . coronas. por el contrario. las palabras «presidente de la República» dejaban su imaginación totalmente huera. sin embargo. Pero Pilar se retorcía las trenzas inquieta. acaso porque le constaba que su padre consideraría aquello un gran adelanto. Y.. Significaban fiestas. éste sonrió: —No seas tonta.. En realidad.blogspot. Y así era. pero en el Seminario. que el presidente de la República sea un hombre como los demás. a Ignacio la noticia le había alegrado sin saber por qué. lo mismo que toda la familia. Cuando se lo dijo a su padre. Todo eso lo harán en las escuelas laicas. carrozas. http://quedecosas-mg17. sólo una persona en el piso de la Rambla lamentó la venida del nuevo régimen: Pilar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Un chico le dijo: —Sí. Cuando seas mayor comprenderás que lo bueno que tiene es precisamente eso. Para su mentalidad infantil las palabras rey y reina eran mágicas.

No había comunicado a nadie.com/ 16 . Escuchó los consejos para las vacaciones. decían sin precisar. su proyecto. y lo consiguió. Carmen Elgazu regresó de la compra diciendo: «No sé qué les pasa. no quiero volver al Seminario.blogspot.» Pero tampoco había visto la carta. Su madre había salido a la función de las Cuarenta Horas y el muchacho se alegró de ello. En cambio. en el Seminario se filtró la noticia. como recuerdo.. pensaba. ¡Iglesias quemadas! El chico quedó hipnotizado. Cruzó el umbral. http://quedecosas-mg17. Bajó las escalinatas de Santo Domingo. ni siquiera al padre Anselmo. una bombilla. izó lentamente la caña. unos cuantos exaltados. Faltaba un mes para terminar el curso. Vio en los balcones las banderas y los hombres fumando. Todo fue más fácil de lo que cabía esperar. preparó la maleta. en la que decía que ya era hora de acabar con tanto cuento. Al salir del Colegio tomó automáticamente la dirección de la Catedral. Ignacio sintió un gran consuelo en su corazón. que nunca había tenido. Ignacio. También pensó: «Quién sabe si mi primo de Madrid. en mayo de 1931. Ello le valió las mejores notas. ¡Gerona! Respiró. y siempre se veían. En el momento de la verdad dijo.. En los balcones de los partidos políticos que durante la Monarquía llevaban vida lánguida. A los pocos días el propio Santiago se jactaba de ello en una carta.» César se enteró porque en los Hermanos de la Doctrina Cristiana no se hablaba de otra cosa. En el Neutral la radio tocaba todo el santo día La Marsellesa y el Himno de Riego. que estaba pescando en el balcón. Matías. El aspecto de la ciudad había cambiado.. Prefería hablar primero con su padre a solas. reaccionó como su padre: «Unos cuantos exaltados. La preocupación de Matías Alvear fue escamotear periódicos y cartas para que Carmen Elgazu no se enterara de aquello. pero temía la reacción de su madre. que la idea le anonadaba. Ardía en deseos de hacer los proyectos de su nueva vida. Siguió las costumbres del Seminario como si tal cosa. hasta que el sacristán salió de un muro haciendo tintinear sus gruesas llaves.. «¡Vamos a dar pal pelo a más de cuatro!». solo y diminuto bajo la bóveda inmensa. Aquel mes pasó de prisa e Ignacio se presentó a los exámenes finales. bajo el asta de la bandera. Luego dio media vuelta y miró a su hijo. Le pareció un deber desagraviar de algún modo a Dios. Luego añadía que su hijo José —que por entonces debía de rozar los veinte años— se había portado como un hombre. se despidió afectuosamente de sus condiscípulos. no erró. Luego se fue a los lavabos y robó. Subió al piso de su casa. Inmediatamente pensó que su hermano Santiago habría figurado entre los asaltantes. el aparato telegráfico a su cargo comunicó que en Madrid ardían iglesias y conventos. pasado el primer estupor. dos o tres hombres fumando.. Quería dar un beso a su padre. Su decisión estaba tomada. Y allá permaneció.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO III Al mes exacto de la proclamación de la República.. subió a los dormitorios. Y mi tío. simplemente: —Padre. el rótulo había sido barnizado de nuevo. orientarla en algún sentido concreto. Y en efecto. No pueden soportar que no hable en catalán». «¡Con lo contenta que estaría mi madre si esto fuera de veras!». —No te preocupes. Había imaginado mil preámbulos. En todas partes se formaban corros. Matías Alvear había notado el cambio en la barbería donde acostumbraba a servirse. Ya lo esperaba. por lo que contestó a los profesores sin nerviosismo alguno. sobre todo en las esquinas y los puentes. El disgusto que se llevaría sería tan grande. Éste entró con lentitud en el comedor y dejó la caña en su rincón de siempre. estando Matías Alvear de servicio en la oficina. entre ellos el de los Padres jesuitas en la calle de la Flor. Su padre era la única persona en el mundo que podía mitigar las cosas. Cuanto antes mejor.

. Resoplaba buscando soluciones. por qué?» Ignacio optó por retirarse a su cuarto y Matías no sabía qué hacer. Todos eran santos. en realidad. ¿verdad? —Ya lo sé. Tomó asiento. Pero yo lo que querría saber es eso: si tiene vocación para cura o no. ¡Era preciso consolar a su mujer! Su esperanza era César. llevaba muchos días estudiando a César. ¿quién mejor que su padre para saberlo? También era una santa Carmen Elgazu.blogspot. le dijo que aquella visita le alegraba. Matías entró en la cocina a lavarse las manos. que al pronto su padre no comprendió.. Una noche Matías. —Vamos a ver si la consolamos. Carmen Elgazu reaccionó más dramáticamente aún de lo que se había supuesto. En efecto. Se lo comunicaron después de cenar. mosén Alberto no había tenido nunca confianza en Ignacio.. de acuerdo. Levantó los brazos y estalló en un extraño sollozo. ya lo sé. Miró a su padre con cara entre miedosa y esperanzada. Ella casi se alegraba..? —Pues. —Madre. éste contestó: —Habla con mosén Alberto. y otro santo Ignacio. El problema es delicado.. o no. desde luego. Nunca había imaginado a Ignacio sacerdote y cuando llevaba medias se mofaba de él. ni siquiera a don Agustín Santillana. Es un alma sensible.. pero éste no se decidía a hablar. —No es fuerte como Ignacio. Que César era un santo.. —Vamos a ver.. impecablemente afeitado. yo creo que su hijo tiene vocación de santo. El sacerdote. Fue preciso pasar la noche prácticamente en vela y al día siguiente llamar a mosén Alberto para que tratara de hacerla comprender. http://quedecosas-mg17. Supo que. ¿Quieres cantar misa tú.muy sencillo. sentenció: —Si en septiembre no le lleva usted al Seminario.. Ahora les había dicho a sus amigas del Colegio.. harto de esperar. aun cuando consideraba a este hombre algo tortuoso. —¿Qué quieres decir.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Tu madre se llevará un gran disgusto. Matías Alvear se impacientó. cuyo conservador era mosén Alberto.. —Es un chico extraño. se había convertido en una mujer estéril.com/ 17 . Matías soltó una imprecación. ¡Diablo de chico! Todo el día dirigía miradas furtivas. ¡Acabáramos! Matías Alvear se fue al Museo Diocesano.. ¿Por qué. El reverendo. —De acuerdo. Miró fijamente a Ignacio y estrujó el delantal. como si le inspirara graves temores. cuando no se encerraba en su habitación como si escondiese un gran secreto. Pilar miraba a su hermano con el rabillo del ojo.. ¿qué puedo hacer? No iba a seguir sin vocación.? César esbozó una sonrisa. Pero. ¡Por los clavos de Cristo! Matías se desabrochó el botón del cuello. cuando Pilar ya se había acostado. le llamó y le tiró de la oreja. Y se enteró de muchas cosas. contertulio antiliberal.. Finalmente. —¿Sabéis? ¡Mi hermano no será cura! Matías Alvear pasaba unos días que no se los deseaba a nadie.. Las facciones todavía indefinidas del chico le traicionaban. o estás queriendo y no queriendo. ¿Verdad o no? César se pasó la mano por el mechón de la frente. hijo. el chico se muere. Habló largamente con el sacerdote. —Ya lo sé. y todos.. Tanto más cuanto que creo que no está muy bien de salud. pequeño —le dijo—. «Pero. El sacerdote hablaba del muchacho en tono reticente. A Carmen Elgazu le parecía que. ¿tiene vocación o no la tiene? Mosén Alberto tomó arranque para contestar: —Señor Alvear. La cosa se reveló difícil. Pero me había hecho tantas ilusiones. Ignacio pasó unos días en un estado de angustia increíble. por fin. de pronto. O yo no soy tu padre.

de lo que me preguntó. para llamar a su mujer. con ser incompleta. —Madre. Otros muchos ex seminaristas lo hacían y pregonaban su prisa por vengarse de Dios. Llamó a Ignacio y le comunicó: —Me parece que tu madre va a llevarse una sorpresa. —Ahí tienes. Ahora bien. De modo que por este lado no había mucho que lamentar. Matías Alvear entendía que personalmente había ganado con el cambio. Por el momento sentía una infinita curiosidad. Enfrentado con la calle. Ignacio había estudiado unas materias básicas. otras veces se presentaban a su memoria con relieve angustioso.blogspot.. Era preciso esperar hasta septiembre. —¿Lo has consultado ya con mosén Alberto? César se disponía a contestar. pues llevaba días notando algo raro. Esperaba mucho de Ignacio. En Madrid.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¿Quiere que le diga una cosa? —cortó Matías. fue coser y cantar. Para lo que te va a durar». mujer. —Diga. Le parecía que sus entrañas volvían a ser fecundas. Tampoco creyó que la Iglesia española hubiera perdido nada: César valdría por dos. Muy pronto. en realidad. ¿Cómo era el mundo? ¿Por qué unos hombres tenían coche y otros no? ¿Por qué las parejas? ¿Era bueno o malo que el presidente de la República fuera un hombre como los demás? Se daba cuenta de que no conocía ni su propia habitación. Ignacio empezó a experimentar una curiosa sensación. Ignacio para emprender su nueva vida. Tendría que continuar compartiéndola con César hasta septiembre.». Porque le ocurría que en los cuatro años había crecido: ya un ligero bozo apuntaba.com/ 18 . En cuanto a él. seglar. Ahí tienes el sustituto. ¡Libre! Lástima no poder disponer de la habitación entera. quiero ser el sustituto de Ignacio. no sabía. «de la vida. El instante más solemne de su victoria lo vivió en la barbería. Hasta entonces siempre la http://quedecosas-mg17. Carmen Elgazu recibió la noticia en pleno pecho. se daba cuenta de que no entendía una palabra. era muy superior a sus conocimientos «de la vida». Matías regresó a casa alegre como unas pascuas. y se daba cuenta de que su formación intelectual. Y se daba cuenta incluso escuchando a su padre y a sus contertulios del Neutral. Se daba cuenta de ello al escuchar a Pilar y enterarse de las tonterías que explicaban las monjas. miradas como diciendo: «Sí. —Si fuera usted hombre casado. sí». llena de advertencias para el desertor y de parabienes para César. Ignacio miraba a su hermano con agradecimiento. De pie bajo el calendario de corcho. que le daban cierto sedimento clásico.. —Y hallándose con las manos ocupadas. fisgar las fachadas sin sensación de culpabilidad. en tono grave: «Sólo patillas y cuello». Y el resto. De ahí sus ganas de saber. Ignacio. La conversación se dio por terminada. sus cuatro cursos del seminario le parecían una pesadilla vivida por otro ser. De repente le asaltó una duda. liar lentamente un cigarrillo y comunicarle la noticia. César preparándose para el Seminario. ya querría tener un hijo como Ignacio. En realidad era demasiado sensible para enterrar con tanta facilidad un mundo que fue el suyo. parecieron tomarse todos aquellos manejos un poco a chacota. negro. Pero su vida cobraba ahora tal novedad que los pequeños obstáculos no contaban. con la sociedad. sufre. pues su madre volvía a ser dichosa. En realidad. nada. pero Matías se le anticipó: —¡Sí. Miró a César y el muchacho asintió con la cabeza. sabiendo que podía mirar a la gente cara a cara. ¡Hijo! Ya no cabía duda. sí. leer los periódicos. pues en el Seminario había muchas asignaturas importantes que no figuraban en el programa. sí! Él mismo va a elegir el otro perchero. era libre. exclamó: «Me vais a matar a emociones». Esperó a que César en persona le dijera: «Padre. con el mentón señaló a César. Carmen Elgazu comprendió en seguida. De Vasconia se recibió una carta quilométrica. No sabía qué hacer. De repente. cuando al tomar asiento ante el espejo pidió una revista y ordenó. Esperó unos días aún. en cambio.

Ningún parangón con los nombres de la parte céntrica: café Neutral.. llegaría al mar. pero le inspiraba temor. No le satisfizo en absoluto. ¡con pelotas de trapo! Los nombres de los bares y tabernas eran significativos. A veces creía que conocía mejor Málaga. los árboles trepando hasta la ermita de los Ángeles. en casas que parecían de barro. Era una calle estrecha y otra y otra de empedrado desigual. verde. hacia la calle de la Barca. No le impresionaron ni la basura ni el color de las fachadas ni los perros famélicos: le impresionaron los ojos. Empezó por el barrio moderno. no se podía negar. su expresión era sombría.. Bar «El Cocodrilo». http://quedecosas-mg17. de balcones con ropa blanca y negra puesta a secar. tampoco conocía absolutamente nada de la ciudad. Allí le llevaba su corazón. Un pequeño valle. toda la tristeza y todos los colores sombríos de su mundo circundante. que tal vez fuera definitivo para él. un hijo de p. sin embargo. Para no hablar del Casino de los señores. en cambio. nada. taberna del Gordo. Luego empezaba el bosque. Y entró en la calle de la Barca. ¿Té parece poco?» A Ignacio se le antojaba que la alegría era allí artificial.. Los niños jugaban. de traperos. la del Seminario y edificios nobles. y. Y tampoco de la parte del Oñar. de vagabundos.com/ 19 . estudiaba los rostros. el ensanche. Le atraía. no sé cómo vamos a hacer para llegar a fin de mes». Ignacio se exaltó lo indecible. del Tinto. casi no conocía sino la parte antigua. La Concordia. y los campos que venían luego. Vio que se armaba un altercado. Todo era un poco suyo. Pero luego volvía a mirar el valle porque le parecía más a su medida. hembras de moño loco. ¡Cuántas cosas se veían. A veces pensaba: «Debería buscarme un amigo». seres amontonados. ¡Pronto pondría allí libros suyos! Luego. remontándolo hacia el cementerio. Éste fue su gran descubrimiento: que en el fondo de una mirada humana pudiera concentrarse todo el rencor. Placer de mirar. Con tabernas llenas de peones ferroviarios. y eran como espejos del futuro. «¡Eh. Analizándolo bien. Hizo como si se abrochara los zapatos para oír el diálogo. cuidado. y menos aún del barrio de los pobres.. Cuando su padre decía: «Chico. bajo el puente del ferrocarril. pero entrañable. Salir de madrugada. en su casa había un mínimo asegurado. mujeres de mala nota. Un día tomó la decisión. Con escaleras oscuras. Conocer Gerona. Hombres de boina torcida. la Crehueta. cuántos árboles. del misterioso barrio que empezaba a los pies del campanario de San Félix y se extendía luego. Atardecía. —Tú lo que eres. Se tendía boca arriba para mirar. Aquella aglomeración de edificios húmedos. Luego remontó el río y llegó hasta un pequeño montículo que llamaban Montilivi — monte del Olivo—. lugar de peregrinación. por lo menos la parte de ella que le correspondía. por cuyo centro pasaba el tren chillando y despertando la vida... La Alianza. Le parecía que descubriría allí algo importantísimo. con mujeres sentadas en la acera comiendo tomates y sandías y bebiendo en porrón. Pero no. Aquello le atraía de manera irresistible. Pedret. Y la impresión que recibió fue profunda. Desde la cima descubrió un panorama menos grandioso que el que se divisaba desde Montjuich o el Calvario. y recorrer calles y mirar. personas! ¡Qué dilatado horizonte! Siguiendo la carretera.blogspot. chaval!» Y echaban un cubo de agua. Le decía a su padre: «Pero esto ¿qué es?» Matías le contestaba: «Cubista. o hacia el atardecer... ahora sabía que podía arreglarla a su modo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella había ocupado como algo provisional. Afectando indiferencia. Mejor solo. «¿Por qué la gente de Gerona no subía a Montilivi a respirar?» Sin darse cuenta retardaba el momento de irse al barrio pobre. con gitanos. y dos estanterías de armario que Carmen Elgazu le destinó. Los viejos tenían cierto aire de paralíticos.. cuadriculado. Grabó su nombre en una piedra. como si los ojos de un niño captaran mejor que los ojos de un seminarista. aunque las tiendas estaban llenas de cosas dignas de ser compradas. trenes. Aquello no era cubista ni el horizonte era dilatado. La ciudad. Se paraba en las esquinas. pero de todo el barrio moderno..

casi todas del Sur. Las mujeres eran más vulgares que los hombres. que él traspasaba luego a Pilar. No obstante. que siempre le daba regaliz. iniciada el mismo día en que Ignacio había entrado en el Seminario. —Me dan ganas de preguntarte si eres hombre. estaba lejos de ser el primero de la clase. desde que su lucha interior. Tal vez porque las faenas más tristes y puercas les tocaban más de cerca. Ahora. o mirando afuera distraídamente.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Y tú. César tenía trece años y en los Hermanos de la Doctrina Cristiana había recibido una excelente educación. gritos y arañazos y moño loco. sentía cierto resquemor hacia él. Gritos. porque utilizaban menos que éstos los ojos para increparse. ídem. —Anda y que te emplumen. Los hombres tenían. tal vez en el caso de César fuera cierto. Las reacciones de César eran muy distintas. ni estudiar francés. no podían sustraerse a una innata y racial alegría. Por de pronto. Ahora vivían allí. A pesar de sus esfuerzos. fulminando con la mirada a los que se reían. y regresaba a leer o a hablar con su madre. que le daban al andar un aire un tanto http://quedecosas-mg17. y de Albacete. armar jolgorios u odiar. En estos casos se sentaba a la mesa con cara reflexiva. pues. No siempre. Comprendía que sus antiguos deseos de entrar en un templo y permanecer en él. a pesar de su miseria y de la exaltación que les producían los periódicos. no hacía otra cosa que medir sus gestos. —Eso tú. Ignacio se irguió y echó a andar. Porque le parecía que éste. que conocía sus correrías. Lo que ocurría era que el humor de Ignacio era muy variable. ni jugar al fútbol. muy hondo. Con frecuencia bastaba que apareciera un organillo para que se formara un corro y sonasen las palmas. una misteriosa serenidad. Ignacio sabía que muchos de aquellos hombres habían llegado de provincias misérrimas. el Hermano Director había dicho a Matías: «Es el chico más educado del colegio». Con frecuencia quería engañarse a sí mismo y adoptaba aires de venir de quién sabe de dónde y de estar estudiando los más delicados problemas sociales. le espiaba divertido y Pilar le señalaba a la atención de César por medio de codazos. Sus enormes orejas y sus grandes pies. de Murcia. que su alegría inexpresable al ver que el campanero de la Catedral era izado triunfalmente por las cuerdas al tocar a gloria. algunos de ellos. sacristán. Nunca faltaba el profesional de la ira. Las mujeres de mala nota utilizaban los ojos para atraer clientes. que pensar en su vocación. En seguida chillaban. Ignacio regresaba a su casa con vértigo. Matías suponía que a los eclesiásticos les bastaba que alguien fuera piadoso para considerarle educado. Y poco a poco le parecía que iba conociendo nuevos detalles de aquella humanidad. Debía de sentirse aún un poco desplazado.com/ 20 . el más letrado. Matías Alvear. que te tuteas con él. a sus profesores o al Hermano Alfredo. También le parecía que su padre tenía a Ignacio en mayor estima. con bufanda de seda. había renunciado voluntariamente a la libertad de mirar y recorrer calles. silencioso. Como si meditaran algo muy hondo. Entonces pensó: «Yo debo de ser terriblemente antipático». De vez en cuando hacía una visita al Hermano Director. el milagro era ya suyo y se detendría en él toda la vida. que permanecía recostado en un farol. Así. Se preguntaba si sería por las orejas. poniendo a secar ropa blanca y negra y comiendo sardinas en la acera. en busca del pan cotidiano. no fueron sino un preludio. claro está. no iba más que al Museo Diocesano o a la iglesia. especialmente en Ignacio. Sin embargo. Corazones como los de la gente que mondaba naranjas en el tren.blogspot. Nunca le interesaron ni las matemáticas. víctima de sentimientos opuestos. había cedido. Le pareció que muchos de ellos. —Pregúntaselo al obispo. Ignacio fue a la calle de la Barca y pasó bajo el puente del ferrocarril muchas tardes. Desde que su ingreso en el Seminario había quedado decidido. más hablador o más chulo. Entre eructos y blasfemias intercalaban refranes muy ajustados e imágenes sorprendentemente poéticas. con quererle mucho. Sólo se olvidaba de sí mismo y de su vocación para pensar en los demás. Aquel léxico le reveló la ira de los corazones.

a su entender. déjale. ¡El Collell! Ignacio puso una objeción. César no lo soportaría. «Pero.» —¿Tan mal estabas? —La verdad. Aquél era el problema. que había descubierto Ignacio a los pies de Montilívi. Contemplaba las cruces del suelo sin que le parecieran puñales. les explicó.». que daba ideas de la raquitiquez de los esqueletos por más que intenten agruparse. así como las tumbas y los panteones del cementerio.. Carmen Elgazu exclamó: —¿Qué hacer. Matías se mordió los labios. Luego se pasó la mano por la cabeza y gritó: «¡Carmen!» Carmen Elgazu acudió y sonriendo se puso de parte de César. Carmen Elgazu lo veía de otro modo: «Déjale. ocupando su puesto. y un niño que había en un rincón con marinera blanca. no la que daba al río. —¿César allí? Se moriría. Matías Alvear juzgaba que Ignacio picaba más alto.. César había escuchado a Ignacio estupefacto. Así que se lo dijo. Hay que consultar con mosén Alberto Mosén Alberto. Habló del régimen alimenticio. cogió la caña de pescar. Entonces el padre perdió los estribos y. Por eso en el piso le habían destinado la habitación que daba a la Rambla. César iba allá para rezar. dirigiéndose al rincón del comedor.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella desmazalado. los puentes y todos los monumentos de la población. pues le hubiera parecido que. —Podría ir al Collell. Temía que su padre considerara aquello enfermizo. pues? Mosén Alberto reflexionó un instante. en un recodo de la carretera que venía de la costa. Cuando Ignacio comprendió que la intención de sus padres era llevar a César a la Sagrada Familia. la Sagrada Familia es algo duro. prolongación de la de Montjuich. con la cabeza al rape. Al entrar. Visto desde las Pedreras era un rectángulo diminuto. A César le gustaba porque en aquella montaña estaban las canteras de piedra con la que se habían construido la Catedral. dio la razón a Ignacio. y no acertó a continuar. Ello le planteó varios problemas. Matías Alvear se quitó los auriculares de la radio y miró a su hijo como se mira a un loco. reaccionó en forma que los dejó perplejos a todos. pero no era fuerte. sus orejas aumentarían aún de tamaño. http://quedecosas-mg17. «Yo he aprendido a declinar tiritando. «¡Hambre. no sabía si confesarle o no que todos los días hacía una visita al cementerio. Entonces Ignacio. de la humedad. Un detalle había que resolver: lo del Seminario. César no era fuerte. el cementerio parecía enorme. frío!» ¿Era posible sentir hambre y frío en el Seminario? Carmen Elgazu dijo: —Todo esto es una locura. era la suya una actitud familiar hacia la muerte. El médico les había dicho: «Sobre todo. Nada concreto. él obedece a mosén Alberto y bien está que lo haga». de las cosas que le ocurrían? Por ejemplo. cuidado con la humedad». Carmen Elgazu le interrogó con abrumadora severidad. simplemente se sentía rodeado de hermanos. sosteniendo un pato de celuloide. ¿Cómo hablar con él de lo que sentía. Varias veces le habían sorprendido apoyándose con la mano en la pared. Pero comprendía que. Ahora comprendía que éste tenía razón.com/ 21 . que siempre les había ocultado lo que ocurría en el interior del edificio. El segundo problema era que su padre le intimidaba.. Su padre hubiera errado creyéndole morboso. por una vez. «recibía las primeras órdenes». César se entretenía en minucias. ocupaba la vertiente sur de la montaña de las Pedreras. pero tampoco quería engañarle. del frío. De las fotografías de los nichos le impresionaban especialmente los hombres que aparecían con uniforme de la guerra de África. —Sí. Su deseo hubiera sido pelarse al rape en seguida.blogspot.. y así lo hacía. Lo cierto es que César entraba en el recinto de los muertos pisando levemente. Algo había barruntado la primera vez que visitó a Ignacio. El cementerio. en cierto modo.

y la gente habría alcanzado el límite de la felicidad. éste de color azul. Por ello gozaba de lo lindo. especialmente al oír en el techo del vehículo el bailoteo de los que se habían instalado arriba y que armaban un jaleo de mil demonios. A Carmen Elgazu la palabra criado la había levantado en vilo. en el último piso. Pero. El Colegio estaba casi deshabitado. Matías no quería hablar de ello con su mujer. o simplemente la novia de un soldado con un paquete. —¡Bueno! Es un poco teórico. César y Carmen Elgazu. Vamos a ver. sino que se sentaba un rato en la cuneta a platicar con uno y otro. Carmen Elgazu y César a Nuestra Señora del Collell fue un acontecimiento. ¿Ves allá abajo? —señaló un terreno llano.. el aspecto diligente de las monjas de la enfermería. les aconsejo que vayan a ver. Regresaron a Gerona. A cada curva de la carretera esperaban mujeres con cestos. Ignacio añadió: —¡Pues no es poco! Es un internado de ricos. ¡Y el aire! En fin.. Un neumático que hubiera reventado. hay quince plazas gratis destinadas a seminaristas. Matías Alvear cortó: —Para hablar en plata. que los seminaristas son los que se encargan de los trabajos cotidianos: de barrer. El Collell surgió inesperadamente. A César se le antojaba que entraban en un paraíso. el curso tardaría todavía tres semanas en empezar. La comarca era espléndida y pronto todo aquello adquirió un tono de inefable intimidad. Cualquier incidente bastaba para que todos los viajeros estallaran en una risotada. con esa fuerza telúrica de los monasterios erigidos lejos de la civilización. la que quieran. El viaje de Matías. Mosén Alberto levantó los hombros. Matías. entre colinas de un verde profundo y bosquecillos de salvaje aspecto. Sobre todo. la dignidad del edificio. El conductor frenaba el carromato. Sólo una sombra se cernía sobre los resultados del viaje. Mosén Alberto dijo: —Sí. de acuerdo.. etcétera. También pensaba: «A lo mejor Ignacio perdió la vocación por eso. cortar el pan. y fueron advertidos de que a los seminaristas allí se los llamaba «fámulos». se puede decir que son los Pirineos. la campechanía del Director. que se había tomado todo el día de vacaciones. El trato quedó cerrado. César hubiera querido quedarse. destartalado. Todo les gustó. Claro.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —En el Collell hay que pagar. A la salida del pueblo apareció el lago. con un reclinatorio que parecía hecho a su medida. liando un cigarrillo. El paisaje iba adquiriendo gravedad. El trabajo es escaso —hay muchas monjas— y están bien tratados. Tomaron el autobús de línea. por algo será —dijo—.. Ésta. El Director pareció acogerle con simpatía. —Matías.blogspot. mecida por el traqueteo del autobús. sobre un promontorio. La naturaleza circundante. contentos. Mosén Alberto le dejó hablar. El Collell es un internado de ricos. porque no se nos ocurrió traerlo aquí». Matías dijo que pagar una pensión crecida le era imposible. nutrición. A Matías todo aquello le recordó ciertos aspectos del espíritu madrileño. Otro autobús. no perdemos nada. los criados. Casi todos estudian comercio. por un momento imaginó a su hijo con sotana y una raqueta en la mano. Le dio un golpecito en la espalda y dijo: —Aquí no es como en la Sagrada Familia. Le encantó su celda. de indescriptible serenidad matinal. muchacho. Ahora construiremos otra pista de tenis. no tenía prisa. Yo no los iba a engañar. a unos quinientos metros—. Luego empezaba la cuesta. porque veía que ésta no mencionaba nunca el tema: el Gobierno http://quedecosas-mg17. hacer las camas. En Bañólas hubo trasbordo. Luego intervino: —Si he hablado de Collell. Pero tenía confianza ciega en mosén Alberto.com/ 22 . Los profesores son muy competentes. pero está entre montañas. luego rechazó el pensamiento por frívolo y se entretuvo recordando lo amable que había estado el Director con ellos. se apeaba y no sólo los atendía a todos. un hombre con el correo.

frente ligeramente abombada. un telegrama dirigido desde el centro de Madrid a la Moncloa o Chamberí pagará tarifa del «Extranjero». alegando que la vida a veces obliga a defenderse. también madrileño. don Agustín Santillana. y que no tener hijos permite muchas cosas. en cambio. que buena falta hacía.com/ 23 . El problema de la hostilidad catalana no le afectaba. orden draconiana para el cultivo de tierras improductivas: ello proporcionaría trabajo a setenta mil obreros en paro. Moreno. Luego reglamentación del Trabajo. por madrileño que http://quedecosas-mg17. ¡Incluso Cádiz se disponía a pedir estatuó de ciudad libre! —Dentro de un mes —dijo Matías—. Los gobernantes de la República parecían decididos a complicarle la vida a César. Navarra elaboraba también su estatuto. Galicia seguía el ejemplo. El tercer jugador era un desconocido. que nunca había leído el periódico. Lo cierto era que el policía resolvía siempre las situaciones con sutil precisión psicológica. no se presentaba demasiado brillante. Julio García. Vivían en un piso espléndido. Le parecía grotesco que la gente se arrodillara al oír tocar la Santa Espina. Julio García era amigo de la infancia de Matías Alvear. se pasó la boquilla de un extremo a otro de los labios. Aragón. evidentemente dispuesto a no añadir una palabra más. Valencia. ahora esperaba los del Norte con impaciencia y nunca llegaba al final de la página sin soltar un «¡ene!».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella de la República había anunciado una serie de proyectos que implicaban el laicismo en la enseñanza. El hombre no comprendía aquella situación. se quitó las gafas. pero Matías se ponía siempre de su parte. aunque los llamaran «fámulos». aunque un poco más joven. y. andaluz o castellano iba suponiendo en Gerona. —¡Paso! Un camarero se acercó a la mesa: —¿No podrían ustedes hablar en catalán? Matías se quedó perplejo. —Blanca doble. que descendería de veinticinco mil a nueve mil. con la diferencia de que se casó con una mujer muy distinta de Carmen Elgazu. El empleado de Hacienda. Era hombre con cara de pequeño crimen pasional. que le ponía a uno carne de gallina! Y el problema no era sólo catalán y vasco. Había entrado en la policía al regresar del servicio militar y se decía que en la Dirección General de Seguridad había obtenido éxitos espectaculares. Matías estaba convencido de que Julio había heredado algún dinero. Por de pronto. a millones de españoles.blogspot. Carmen Elgazu le tenía por hipócrita. Aquel asunto se estaba convirtiendo en un verdadero problema. un auténtico problema. daba la impresión de tener gran confianza en sí mismo. cerca de la Plaza del Ayuntamiento. en cambio demostraba un gran interés por Ignacio. Se alegró enormemente de que el muchacho dejara la carrera sacerdotal. Seguro de vejez. reducción del cuadro de oficiales del ejército. Julio había recibido una educación religiosa parecida a la de Matías Alvear. Azaña había dicho: «España ha dejado de ser católica». Matías se preciaba de conocer a sus compatriotas y suponía que el porvenir de los seminaristas. el policía. pero que con aquel gesto de la boquilla inspiraba súbitamente cierto respeto. especialmente en Andalucía. Con la proclamación de la República catalana los ánimos se habían exaltado hasta tal punto que ser manchego. Habitualmente hablaba en tono un tanto irónico. pero a mejorarla. de repente se callaba. que hablaba con acento aragonés. Baleares y Canarias. la secularización de los cementerios y la separación de la Iglesia y el Estado. las limpió y volvió a ponérselas. Extremadura. Don Agustín Santillana no comprendía cómo podía sostener aquel tren y Carmen Elgazu veía en ello algo misterioso. y la creación de siete mil escuelas en el territorio nacional. incluso para jugar al dominó en el Neutral. Toda la peña se echó a reír. en ocasiones. ¡Y lo más grave era que su propia mujer acababa de recibir de Bilbao una boina de tamaño cinco veces superior al diámetro de su cráneo! ¡Ella. que a él y a muchos como él les impedía saborear a gusto las órdenes draconianas. A César nunca le hizo el menor caso.

. al empezar. Sobre iodo. tiene que empezar el Bachillerato. Me refiero a lo del empleo. Tuvo suerte. Julio se ladeó el sombrero y se echó para atrás en la silla. Un Banco. y recordando varias quiebras http://quedecosas-mg17. además.. Poco espectacular.? —Sí. no habrá otro remedio que emplearle en un Banco. —Tiene un inconveniente —explicó Julio—. Matías replicó: —Ignacio lo habla perfectamente. Su actitud había sido radical: dárselas de más catalanista que los propios catalanes.. ya sabes que se cobra poco en todas partes. que hay probabilidad? —Lo intentaré.. por lo menos». se entiende. Pero.blogspot. Matías hizo un signo meditativo con la cabeza. La entrevista había sido positiva. de tres cursos a la vez. Tendrás que echarme una mano. Carmen Elgazu más bien había pensado en un empleo particular. Hay que buscarle un empleo y que estudie en una academia nocturna. —Bien.. ¿por qué crees que hay una probabilidad? —Pues. —Nada fácil.. de un corredor de fincas. Julio preguntó: —¿Quién es mosén Alberto? —El conservador del Museo. Julio añadió: —Especialmente uno. —¿Por qué? —Nada fácil no siendo catalán. —Y. Un Banco no estaba mal... Se cobra poco.. —¿Por lo tanto.? —Por lo tanto. Le examinarán el día quince. Matías sólo tenía una duda: no sabía cómo sería acogido en casa lo del Banco. —¿No crees que los cuatro cursos del Seminario podrían valerle? Matías contestó: —Pues claro. El muchacho quiere estudiar una carrera. yo necesito que trabaje. Y. Esa Banca de la calle Ciudadanos. fumando. sonriendo. Luego añadió. —¿Banco Arús. por lo tanto. Mosén Alberto ha ido al Instituto. En la Rambla bailaba sardanas hasta quedar exhausto y pronunciaba el nombre de Maciá en tono de visible emoción.. Fue con Julio García con quien consultó Matías Alvear el último problema que quedaba pendiente: el porvenir de Ignacio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella fuera. Lo dejo en tus manos. pero no perfectamente. —Hay dos cosas —dijo Matías—. Matías asintió con la cabeza. Permanecieron un rato callados. Del Museo Diocesano. Su mujer exclamó: «¡Un Banco! Buena cosa. Julio sonrió. el del Banco Arús. no lo escribe. Julio contestó: —Casi toda la gente que ha llegado a ser algo lo ha hecho así. —¿Te parece.. Julio dijo: —Lo habla. Matías entendía que era un centro de experiencia. Un cura importante..pero sólida. porque conozco a varios directores. Segura.com/ 24 .. Banco Arús.. Luego el policía le preguntó por el bachillerato. La noticia fue bien recibida.. en el despacho de un notario. Ahora bien —añadió—. bien. Matías respondió: —La cuestión es que nos ayude en algo. Matías le tendió el librillo de papel de fumar.. Matías continuó: —Yo conozco aquí poca gente...

en un edificio «de los antiguos» se horrorice porque vea grandes ventanales.?» Incluso un par de veces fue el chico a casa de Julio invitado.. les comunicara que el director del Banco Anís estaría encantado de conocer al muchacho.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella célebres en Bilbao: «Si los directores no son unos granujas. donde se provocaba por medios científicos la felicidad o la bancarrota de muchas familias. «¡Ole.blogspot. y también se alegraba de ello. después de pedir el cafetito a Carmen Elgazu. para no hablar de los misterios de la ciudad y aun de la nación. a pesar de que Matías Alvear se leyera de cabo a rabo La Vanguardia. Especial mente desde que colgó los hábitos charlaba mucho con él. Siempre empleaba la palabra «Europa» y hablaba sobre muchas cosas con la misma autoridad con que en el Seminario el catedrático de Historia hablaba de los cartagineses. artículos de fondo y sesiones del Parlamento. que pronto iban a ser ricos todos. ya verás que la República te irá enseñando muchas cosas». La confianza que Ignacio le tenía a Julio provenía de un hecho simple: del respeto que le inspiraba la profesión de policía. Lo evidente era eso: que Julio sabía muchas cosas. En fin. no tendría más que acudir a Julio.com/ 25 . personalmente. Matías decía: —No os hagáis ilusiones. Ignacio correspondía al afecto que el policía le profesaba. Pilar palmoteo. so pena de verse apabullado por un sinnúmero de acusaciones oficiales. Julio ha dicho que lo intentará. recorriendo los lomos como si fueran las teclas de un piano: «Lo que te interese de aquí. un Banco le parecía una especie de laboratorio secreto de la Economía. —En realidad. Eso era lo que Ignacio había pensado: «que la República traería calefacción». no le sorprendió en absoluto que. un Banco!» Le pareció que Ignacio iba a ser rico. los libros y la academia nocturna. Estaba seguro de que el director del Banco Arús no podría negarle nada a Julio. mucho más desde luego que su padre. ole. podrá empezar el primero de octubre. Pero no olvides esto: «arquitectura funcional». Lo daba por hecho porque tenía en Julio tanta confianza como Carmen Algazu en mosén Alberto. naturalmente». Por lo demás. El día que Ignacio quisiera saber con exactitud qué diferencias existían entre radicales.. Claro que de eso su padre también debía de saber lo suyo. apenas transcurridas cuarenta y ocho horas de la conversación en el Neutral. Fue desde luego una gran alegría para todos y Carmen Elgazu se preguntó una vez más: «¿Cómo se las arregla ese hombre para tener tanta influencia?» A decir verdad. Suponía que los policías con sus ficheros y olfato debían de estar enterados de terribles secretos individuales. Al fin y al cabo. Por su parte. Por algo era policía. sonriera como un bendito al leer: «Risas en la sala» y se moviera inquieto en la silla al leer: «Tumulto en los escaños». En todo caso. te marchaste del Seminario asqueado. cuando Julio subía al piso a hacerles una visita y le decía a Carmen Algazu: «Doña Carmen. y por otra parte aquí copiamos de Alemania y demás. Muchas veces le decía: «Eso de que la parte moderna de Gerona no te gusta. Julio era muy culto. podría ayudar a sus padres.. compleja y mundana. que vea la cara que tiene. Claro que él no lo había enlazado con el resto. radicales socialistas. de política sabía más que su padre. Julio. Por ejemplo. socialistas. ¡Pues no era poco regresar a fin de mes con un sobre y decir: «Tomad. Ignacio lo daba por hecho. ¿no es eso? —Le ponía un disco de flamenco—.. Por lo menos podría pagarse los estudios. ¿un cafetito de aquellos que usted sabe... Esto lo gané yo»! O simplemente: «Tomad». le causaba enorme impresión. http://quedecosas-mg17. etc.. Es: curioso que un hombre que haya aprendido a declinar. tiritando. Julio subiera y.. Julio sabía no sólo lo que ocurría sino por qué. Ya verás. a oír discos y a ver la biblioteca. y además hombre culto.. cuidado. Con una experiencia de la vida más. Ignacio veía en el policía alguien muy a propósito para satisfacer su curiosidad. Julio le ofreció. Por otra parte.. ya lo sabes». Cualquier día le hacéis la visita de cortesía. aceras limpias y calefacción. —¿De veras? —preguntó Matías. ¿sabes? Naturalmente hay arquitectos malos. y se alegraba porque. que le llevarían a la cárcel.

hijo. se entregó sin reservas. sino a que en aquel curso los «fámulos». le buscaba donde fuera: en el balcón. También seguía allí con el dedo los títulos de los libros imitando el ademán del policía. Varias veces se había presentado en Telégrafos. aunque muchas veces los tomos necesarios habían sido requisados antes de su llegada y veía cuatro cabezas de estudiantes concentradas sobre una página. Estoy segura de que será materia prohibida. y si la cigüeña ha traído chico o chica. Cuando se cansaba de estar solo. sintiendo el azote del viento. en presencia de Matías Alvear y Carmen Elgazu. su felicidad era tan grande que no podía compartirla con nadie. La verdad era que mosen Alberto había pecado de optimista. la bruma en que iba quedando envuelto el Seminario y la paz de su familia hicieron de él un hombre virtualmente feliz. Recordaba unas palabras de Carmen Elgazu: «No digas tonterías. le oxigenaban el pecho. en ir a la calle de la Barca y en leer. De todos modos. Porque pensaba que con aquel aparato su padre ganaba el sustento de todos.com/ 26 . sentado ante una máquina incomprensible. no se refirió a que César podría jugar al tenis. Los rusos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio le daba un poco de miedo. la seguridad de poderse pagar las matrículas del bachillerato. pero la Biblioteca Municipal. Los Julio García y los Matías Alvear no abundaban como sería menester. Dante. llamo a mosén Alberto. y al ver a Matías Alvear con bata gris. Los días que faltaban para llegar al primero de octubre los empleó en eso. estaba abierta y llena de estudiantes con un sentido del humor que. ¿Cuántos caracoles humanos habría en Gerona? ¿Cuántos en el Banco Arús?. o tal vez las cosas hubieran cambiado desde que él estuvo allá. en el Neutral y aun en Telégrafos... ¡Caracoles humanos! Era cierto. «Hay que pasar por Barcelona. Debía de estar lleno de ellos el mundo. y se veía que los demás funcionarios le querían mucho. cuántos problemas hay!» Quedaba demostrado que el director de Nuestra Señora del Collell era un hombre irónico. con cualquier pretexto. Refiriéndose a las personas sin ímpetu ni curiosidad leyó: «caracoles humanos». ¡Cuántas cosas pasan. en ser feliz. en hacer rabiar a Pilar porque mojaba las plumillas con la lengua antes de estrenarlas. Era incapaz de leer nada completo. Comunicando horarios de llegada. Así le ocurrió con un libro de Unamuno.» Con gusto hubiera leído Ignacio todo el montón de telegramas de la mesa. «ta-ta-ta. No comprendía por qué se le había despertado aquel interés por Ignacio. sin dificultad! Tenía todo el invierno por delante. el paquete de la merienda sobre la mesa. El Seminario estaba lleno de caracoles humanos. «En cuanto Ignacio se traiga algún libro suyo —se dijo—. captando misteriosos mensajes. ¡Los tres cursos de bachillerato los aprobaría en mayo. El director estaba convencido de que la cifra de trece bastaba para servir http://quedecosas-mg17. los había educado a él. por lo menos estando él allá. Husmeaba aquí y allá. excepción hecha de su padre. tendrían éste suplementario: construir dicha pista. se decía luego que por el hecho de ser caracoles los hombres no eran despreciables ni mucho menos. «Ta-ta-ta». situada en la misma Rambla. «Es verdad —decía—. De vez en cuando se aprende algo. Cuando. La seguridad del empleo. «Ya lo ves. léelos. ¿comprendes? Y además. También consultaba en el Diccionario Espasa palabras que le inquietaban. Todavía no había osado pedirle libros a Julio.» Ignacio le preguntaba: «¿No podrías comunicar con el tío de Burgos y decirle que estoy aquí?» Matías se reía. hijo. hoy no es Navidad. En la cima de Montilivi. le dijo a César que aquel año se iba a construir una pista de tenis.» Ignacio los leía. pensando en los ayos del Seminario.. además de sus trabajos habituales. Los «fámulos» trabajaban de lo lindo. encontraba una frase que le penetraba como una bala. En ser feliz. Tal vez tuvieran que ser doblemente amados por eso.» Ignacio.. el Quijote. De repente. Todos somos hijos de Dios».» Había algo muy noble en el acto de intercambiar esfuerzo y sustento. en medio de un párrafo cualquiera. dada la diferencia de edad. Por lo demás. por el contrario.blogspot. experimentaba una auténtica emoción. «Léelos. a César y a Pilar. Matías Alvear no perdía su ironía mientras vigilaba el aparato.

com/ 27 . Desayuno y ayudar a misa hasta las nueve. y las perseguían por entre las cajas y montones de leña pegándoles punterazos triunfales. Uno de los catedráticos dijo de César que era un pájaro. matar ratas y hasta quitar el polvo al esqueleto de la clase de Historia Natural. siempre mostraban con los «fámulos» una prisa exagerada. Era cortés con todo el mundo. luego ayudar a las monjas. No consideraba que servir fuera ninguna humillación. para César y otros dos chiquillos de la ciudad. acertó. entonces César mataba. pero apenas si les quedaba tiempo para estudiar. Lo cierto es que César llegó a conocer las cuarenta celdas mucho mejor que la suya propia. reparar grifos. y por ello daba a las declinaciones un sentido de acercamiento a la divinidad. idioma de los papas. http://quedecosas-mg17. empezando por los objetos. A las doce. Porque lo cierto era que a César le costaba horrores seguir aquel ritmo.blogspot. Cuarenta celdas a su cargo. De algunos internos se hubiera dicho que no la rozaban. o barrer la capilla. de otros que se peleaban con ella. y no concebía que sus alpargatas se tiñeran de sangre. El aire era realmente sano. en diagonal. César a la mañana siguiente tenía que llevar consigo. Estuvo mucho tiempo creyendo que Jesucristo hablaba en latín. y le situaban cubriendo la puerta del almacén. con gran escándalo por parte de las monjas. imitaba muchas cosas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella holgadamente a ciento veinte estudiantes de pago. Le habían elegido. Este cálculo era erróneo si se tenía en cuenta que las monjas sólo cuidaban de la enfermería. si se refería a facilidad para volar. En realidad. Todo lo demás cortar leña y cortar pan. Y puesto que los estudiantes durante la noche quedaban incomunicados sin poder siquiera ir a los waters. clase. pues con frecuencia lo sentía latir aterradoramente. sino un campo de fútbol. Había noches extrañas. que le proporcionaba gran consuelo. surgidos de los bosquecillos salvajes por los que el coche de línea cruzó. y la comida abundante. Luego. excepto cuando le obligaban a matar ratas. cuarenta veces la escoba. la cocina y el lavado de ropa. un cubo de asa muy alta. pelirrojo. a los "cuarenta internos. en cambio. De los trece había diez que eran de la comarca. y ellos desde el otro lado lanzaban contra él verdaderos ejércitos de animales despavoridos. Debía de tener un corazón muy grande. a las doce y media. primer piso. César. o reparar fusibles. Y así hasta las nueve de la noche. pues estaba prohibido pegar nada en las paredes. a causa del corazón. además de la escoba. capilla a las seis. Y a través de ellas. Sus compañeros campesinos mostraban estar en su elemento.. Cubo que a lo largo del pasillo iba pesando cada vez más. pero sobre todo la cortesía. almuerzo. barrer el monstruoso edificio. el más pequeño y enclenque de los cuales aquel año resultaba ser César Alvear. a un lado. De San Francisco de Asís. Ni que decir tiene que lo era especialmente con el latín. Cuarenta camas que hacer.. Cada una llevaba un sello personal. se sentía dichoso y así se lo escribía a los suyos y a mosén Alberto. clase hasta mediodía. En cuanto a los catedráticos. César las buscaba y las evitaba a un tiempo. El latín. lectura en el gran comedor.. todo iba a cargo de esos trece. Muchos vaciaban con cómica exactitud su silueta en el centro del colchón. Especialmente las camas revelaban mil tendencias. porque su voz era dulce. la cosa resultaba más seria. mientras otros despachaban el comedor y encendían las estufas. poner la mesa y servirla. A las nueve. por obediencia. la jornada empezaba para él muy temprano: diana a las cinco y media. Estos dos chiquillos fueron retirados por sus padres a primeros de noviembre. Uno muy joven. inconscientemente. luego ponerse a las órdenes del director. si la metáfora fue angélica. En estas ocasiones sufría horrores. Después de comer le situaban ante una enorme cuchilla con la que debía cortar doscientas cuarenta raciones de pan —merienda y cena—. Ésos lo resistían todo con facilidad pasmosa y hubieran allanado no una pista de tenis. A las once. sin razón aparente. Pero el chico estaba contento. en que los sueños dejaban por doquier humanos documentos. Llevaba consigo una estampa de San Francisco de Asís. retorcía siempre la almohada como un pingajo.. Los campesinos conocían su flaqueza.

pero. y varios habían intentado ofrecerle un par de pesetas de propina. El problema era insoluble. con lo cual su paisaje interior se iba enriqueciendo. Mucha tierra y muchos árboles y muchos pequeños abismos. y aun la del cielo. que se basaba en la contemplación extática. Su impresión fue tan grande que retrocedió. los alrededores del Collell. en la acera. que se basaba en la inmovilidad. pues a fuerza de frotar saltaba la purpurina. En realidad. La hojarasca era un gran elemento otoñal y día por día iba tomando el color rojizo y arrugado de la tierra. como les ocurría a los hambres de la calle de la Barca. acertaba con imágenes extrañamente poéticas. Perdonarlos y convertir. un barranco. —Pues en penitencia tirarás del cordel una vez por día. especialmente la de las coronas y túnicas. desde el punto de vista humano. Fiel a su propósito de contrariar continuamente sus pequeños impulsos y deseos. por otra parte. Banco significaba dinero y él no entendía qué cosas podían comprarse. sobre todo muchas jaculatorias. Tenía una idea muy vaga de lo que. tres chiquillos habían encendido un pitillo con derecho a dos chupadas por barba. César obedecía siempre. Hacía pequeños sacrificios. el de Madrid. con cuidado. había resistido siempre a la tentación de tirar del cordel que salía. alcanzó una compenetración muy directa con la naturaleza. entonces. Pasó muchas semanas intranquilo. Sobre todo desde un día en que la halló en el balcón riéndose como una boba porque abajo. Comprendía que la cabeza de San José merecía estar limpia y que dejar crecer telarañas entre las siete espadas de la Dolorosa era sacrílego. a él le parecía un instrumento demasiado frívolo. se reía. al sentirse totalmente incapaz de trepar por ellos. pero se acordaba especialmente de su hermana Pilar. corte http://quedecosas-mg17. Sus compañeros utilizaban simplemente el plumero. aun a riesgo de que el polvo regresara como un alud a sus ojos. solo. por un agujero redondo. durante un par de horas. César. éste le preguntó: —¿Te asustaste mucho? —Sí.blogspot. Hablaba poco. Y se azoraba lo indecible cuando de tarde en tarde subían camiones con víveres.com/ 28 . Había algo en Pilar que le daba miedo. ser sacerdote pudiera significar. Tampoco un trapo le satisfacía. Un hecho le estaba resultando incomprensible: que Ignacio. Árboles duros. Una mañana tuvo un momento de flaqueza y tiró de él: y entonces el esqueleto se puso a bailar. Prefería soplar. Con el esqueleto de la clase de Historia Natural le sucedió algo extraño. empezando por su primo José. teniendo todo aquello a su alcance. hubiese preferido dejarse crecer el pelo y trabajar en un Banco. De trecho en trecho. César rezaba mucho. Un día rogó a sus superiores que los domingos por la tarde le permitieran recorrer. Siempre salía quien le defendía. Otra cosa le azoraba: quitar el polvo de las imágenes de la capilla. no pensaba sino en que podría levantar la Sagrada Forma y perdonar muchos pecados. Porque aquello modificaba por completo su concepción de la muerte. de la vitrina. presididos por robles y alcornoques. asimilada en el cementerio. en estas excursiones. padre. pero de repente. Tierra apretada. que nadie recogía. que él había rechazado con gesto entre enérgico y asombrado. y su tío Santiago. Cuando se confesó de su falta al profesor de latín. durante una semana. no hallaba el medio a propósito para impedirlo. residente allí desde miles de años.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella A veces se asustaba. de figura gigantesca. César palpaba los troncos y. Porque el mundo en los alrededores del Collell era impresionante. César obedeció. Algunos de estos internos le tomaban por loco y le jugaban bromas pesadas. Con los pies ponía buen cuidado en no hacer crujir con excesivo dolor la hojarasca. No sabía por qué. Le parecía ser muy poca cosa y que nunca llegaría a un buen sacerdote. Su idea fija era convertir a mucha gente. y oía a los chóferes hablar de que pronto se iba a utilizar aquel Colegio para la formación de una nueva generación de maestros. como dar el mejor pan al interno que le tratara peor. Nadie halló inconveniente en satisfacer su deseo. y generalmente se decidía por soplar.

Los empleados le mandaban a buscar periódicos. Ignacio había empezado a trabajar. El chico era un gran elemento de serenidad. Mosén Alberto decía: «César llegará al altar».blogspot. Ante aquellas montañas de billetes en cierto modo muertos.G. El saber que era seminarista había revelado en él mil disposiciones latentes. pero él acababa por quemarlas y esparcir las cenizas al viento. sellos y bocadillos. demostró acogerle con franca simpatía. Las semanas en que Matías Alvear hacía turno de noche en Telégrafos. que le humilló. pero este punto de vista era discutido por el profesor de latín. Le echaban mucho de menos.— y el gol que Alcántara metió en Burdeos. Le emocionaban mucho las cartas de la familia.com/ 29 . Él no se daba cuenta. Por lo menos le llamó y de un tirón y sonriendo abrió ante sus ojos la gran caja de caudales. El Banco Anís era lo que dijo Julio: poco espectacular. Cambiaban muy a menudo de plumilla y también muy a menudo se levantaban para estirarse o ir al lavabo. mientras los demás «fámulos» andaban siempre con manchas de cloro. todo aquello era una revelación. y algunas veces se quedaba dormido. ocupando estos sillones. Por ello estaba delgado y sus ojos. Ignacio fue recibido con perfecta indiferencia. Continuamente se metían clips en la boca.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella hecho por alguna cuchilla mucho mayor que la que él utilizaba para las raciones de pan. Varias de las monjas sentían adoración por él. De todos modos. El pelado al rape le había dejado al descubierto una cabeza minúscula que. sugería la idea de la Torre de Babel. Ahora andaba de prisa. Había empezado el primero de octubre. Había otro tan bajito que nunca se sabía si estaba sentado o de pie. como dando grandes saltos. el chico cometía muchas excentricidades. tal como estaba previsto. Pero Carmen Elgazu asistía alborozada a aquel despliegue de entusiasmo. igual que le ocurrió a Ignacio al saber que no lo era. quien decía que ponerse cabeza abajo para ver el cielo puede ser un acto muy meritorio. La marcha de César y la llegada del invierno habían alterado el ritmo de la casa. Para las faenas duras se ponía una bata amarilla que había encontrado en el almacén. pero se estiraba. por lo altísimo y tartamudo. Todo el mundo le decía que podía hacerlo. La mayoría llevaban gafas. a gusto hubiera cubierto con una boina. Había un empleado que. Por su parte. de serle permitido. tenían la tez amarillenta y sumaban a velocidades increíbles. pues sentía frío. inmediatamente iniciaban una gran conversación en voz alta. ya entrado en años. Al otro lado de las ventanillas. Cínicamente el cajero. Arroyos venidos de Dios sabe dónde se compadecían de vez en cuando de los barrancos. pues tenía que dormir durante el día. doce «caracoles humanos». y bajaban dulces o tumultuosos a arrancar de ellos profundas sonoridades. Se preguntaba si podía guardar las cartas. el hombre no faltaba nunca a la mesa. había cierto desconcierto en la familia. doce mesas de escritorio y doce sillones que crujían. César se sentaba y oía. que partió alegando que quería aprender un oficio.T. le ocupaban la mitad de la cara. Acaso Matías Alvear hubiera olido entre líneas que el trabajo no era tan escaso como se les dijera. En realidad. En Gerona sólo se enteraban del aspecto positivo de su vida en el Collell. Cuando el director se encerraba en su despacho. Los temas preferidos parecían ser las nuevas bases de trabajo que estaba redactando el Sindicato —U. Y le parecía hermoso que su madre rayara previamente a lápiz el pedazo de papel que le correspondía. Un oscuro vestíbulo para el público. El director le dio órdenes como si fuese una simple prolongación del botones anterior. rodeados de un cutis muy fino. En el fondo. frente a una hilera de ventanillas bajas. pronto advirtió que le habían empleado en calidad de botones. Ignacio experimentó vértigo y oscuras tentaciones cruzaron su mente. Crecía mucho. y que por milagro llevaba siempre impecable. en las que casi siempre firmaban todos. http://quedecosas-mg17. así como que su letra se pareciera grandemente a la de la abuela. Desde el punto de vista de cualquier estudiante comodón y bromista procedente de Barcelona. pero sólido. heredados de Carmen Elgazu. presidiéndola.

Hablando de religión. pulsó sin darse cuenta el botón de las mayúsculas.» Por añadidura. decía uno cuando las cuentas no le salían. De ahí que mientras en el Banco se dedicaba a defender con valentía y aun fanatismo sus convicciones. siguiendo un sistema en cadena muy ingenioso. A Ignacio le mandaron allá a pegar sellos y sobres. que luego ataba con una gomilla y que contemplaba con una seguridad de rentista que anonadaba. Su virginidad corrió de escritorio en escritorio. le suplicó que le dejara tranquilo. Con frecuencia se inhibía por completo de las preocupaciones de los demás y se ponía a leer folletos. El más consciente de los ateos tal vez fuera el de la correspondencia. Ignacio hizo cuanto pudo para ganarse las simpatías de aquella sociedad. Hablaban de Dios con ironía de caracol resentido. cuya cabeza.. ¿Qué os decían..?» Evidentemente. y sin pensarlo mucho lanzó un discurso que le salió magistral. salía del Seminario. Era un hombre de unos treinta y cinco años. sino porque. ¿no? Ignacio en varias ocasiones. El encargado de la correspondencia trabajaba aparte. Por último. —A ver. Cada frase suya tenía tres o cuatro sentidos. de la Virgen? Ya os dirían que tuvo varios hijos. Siempre miraba las paredes del Banco como si todo aquello fuera provisional para él. un beato. El subdirector era muy católico. muy sensato y muy calvo. Todos estos empleados sentían por el director una viva repugnancia. Éste era el doble juego del muchacho. Los más parecían ateos. Su brusca entrada en el mundo de los seres libres le había producido tal conmoción. mientras que con los inferiores era un déspota. «¿Cómo cambiar mi aire? —pensaba Ignacio—. precisamente a causa de la hostilidad que encontraba. a la luz de la lámpara de mesa. Con sus tijeras en la mano hacía pequeños montoncitos de cupones trimestrales.com/ 30 .blogspot. en un cuarto-miniatura. Era una rata de sacristía. Un día le preguntaron si era virgen: él contestó que sí. Empleaban los más extraños argumentos: «¡Que venga y compruebe estas sumas con los ojos vendados!». cobraba un volumen extraordinario. muerto de risa. El argumento rebotó en la risa de los empleados. El encargado de los cupones había advertido que la pipa que le pendía siempre de los labios humeaba en presencia de los empleados en tanto que se le apagaba automáticamente en cuanto se enfrentaba con un cuentacorrentista. que se abrían brechas a su felicidad. Todos los sillones crujieron. El encargado de la correspondencia. por ejemplo. Por el contrario quería dar a http://quedecosas-mg17. excepto el del subdirector. era de una dureza inconcebible. Cosme Vila. que sacaba a flote su ángulo ridículo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella El encargado de los cupones parecía el más rico de la comunidad. pero fue inútil Se le imputaba un grave cargo: tener aire de señorito de Madrid. sin embargo. sin darse a sí mismo explicación aceptable. provocaba el empleado bajito. que siempre tenía hambre. En sus diálogos usaban mucho la frase: «¿Os acordáis de. La sensibilidad le jugaba malas pasadas. aunque todo el mundo le llamaba por su nombre y apellido. No sólo porque representaba al Amo. Parecía decir: «Éstos son mis poderes». al parecer. Ignacio se dio cuenta en seguida de que era muy inexperto. no se sabía por qué. Eran él. Se llamaba Vila. que tenían un pasado. Imposible: el aire es uno mismo. Aquella gente proyectaba sobre muchas cosas un foco de luz muy violenta. adulaba a los clientes. al ver que el empleado insistía metiéndose incluso en detalles íntimos de su conciencia. en su casa procedía a la inversa. diciéndoles que era la primera vez que veía a unos seres humanos reírse de un hombre que lucha y vence. Parecía incluso más rico que el cajero. que escondía bajo la máquina de escribir. le dijo: —¿Verdad que yo no te pregunto si crees en el diablo o no? Como vuelvas a molestarme en mis cosas te partiré la máquina de escribir en la cabeza. Él se indignó. En su casa no quería confesar que su contacto con aquella gente constituía de momento una especie de fracaso. a ver. su lámpara y su máquina de escribir. eran personas mayores que él. cuéntame cosas del Seminario. «¡Que convierta este tintero en un jamón!». el de los cupones confesó que la postura de Ignacio tenía cierta dignidad. que a Ignacio le sentó mal desde el primer momento.

nadie se atrevió a firmar. la física y la química. Así que su mejor sistema de venganza era el estudio. Una cosa le consolaba: siendo mucho más joven que todos ellos. eso era todo. No tengas prisa. elemental. y allí se debatía con las matemáticas. Un día. No se atrevía a soltar ningún exabrupto por miedo a perder el empleo. —¿Contigo. concluyendo que. Ninguno de ellos era bachiller. Tendrás ocasión de demostrarles quién eres». que desde luego. él era también víctima de aquel atraso social: el primer año cobraría sesenta pesetas mensuales. ¿Quiénes son los que se entenderían conmigo de todos tus compañeros de trabajo? Ignacio reflexionó un momento. Carmen Elgazu empezó a sospechar que los empleados del Banco Arús se echaban como cuervos sobre su hijo. presidenta del Ropero Parroquial y probablemente admiradora de Mussolini. modelo en su clase y. Se quedó con la protesta temblándole http://quedecosas-mg17. excepción hecha. excepto el subdirector. pues no podía ir a la academia. rodeado de alumnos que sólo hablaban de bujías de radio y de que acababan de recibir los últimos números de las mejores revistas técnicas americanas.blogspot. —Y el cajero.com/ 31 . monárquico recalcitrante. Y entonces resultó que. Y cuando su madre le advertía que a todo cuanto oyera opusiera su fe.. No obstante. A Ignacio le perjudicaba aquello. en voz baja. se les obligaba a trabajar hasta las nueve de la noche so pretexto de balances y otras amenidades. de resultas de un diálogo con el cajero. Ignacio les contestó: —¡Bah! Son mejores republicanos que vosotros. Ignacio se inscribió. dominando bien el léxico agresivo de la región. En los últimos cuatro o cinco días de cada mes. pero su horizonte mental era tan limitado como su porvenir. se sentó a la máquina y redactó una demanda en regla. muy valiente. habida cuenta de la inclinación sacerdotal de los hijos. Se eligió la Academia Cervantes. y eran muy directos y muy mordaces. Su teoría era muy simple: «Mucho chillar. rodeado de pedestales de duros sevillanos. preparaba sus cursos con voluntad indomable. pero acabarán como yo mismo: comulgando por Pascua Florida». le hizo signo de asentimiento. él contestaba que sí. Después de mucho deliberar. la ficha de los padres era fácil de establecer: el padre. En consecuencia. excepto Cosme Vila. Como fuere.? Me parece que hay uno solo: el subdirector. no tratándose de asuntos del trabajo. al fin y al cabo. Al cajero le complacía que Ignacio demostrara carácter. pertenecían a partidos izquierdistas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella entender que estaba aprendiendo muchas cosas. —A ver. pero que ahora veía claro que muchas cosas en el Seminario se las habían explicado de una manera somera. era el último de la fila y no le quedaba más remedio que aguantar. Ignacio señaló que lo que no comprendía era la gran diversidad de sus tendencias y además que todos criticaran tan ferozmente a los jefes de su Sindicato. Se interesaba preferentemente por la filiación política de los empleados. Sin embargo. Pero al muchacho le roía un gran malestar. Un pequeño éxito lo obtuvo con motivo del problema de las horas extraordinarias. sobre todo. tal vez. uno de cuyos profesores era amigo de don Agustín Santillana. Todo el mundo protestaba. Julio García le dijo: «Sólo los vencerás actuando.. Esperaba la ocasión con delirio. Fue un descubrimiento clave para Ignacio. vistos los sueldos miserables que percibían y las condiciones en que trabajaban. él. jefes que ellos mismos habían elegido. Matías había decidido que a la salida del Banco Arús fuera a una academia nocturna. era difícil luchar contra quince. la madre. E Ignacio le informó de que todos. Matías lo estimó muy lógico... de la Torre de Babel y de Cosme Vila. Los empleados le gastaban bromas respecto a las ideas políticas que debía de profesar la familia Alvear. en cambio. Tenían experiencia. Matías les daba poca importancia a las opiniones religiosas flotantes en el Banco. había estudiado mucho más. A veces simulaban hablar entre sí.

Lo que dije. nada. sino que se generalizó hacia la situación de toda España. con su pipa. que era un simple director de Sucursal y que aquellos asuntos —y ésta era la gran trampa— se ventilaban en los grandes centros económicos. Estoy viendo que esos empleados son una pandilla de cretinos. Y no hizo otra cosa hasta el final. —Pues ¿qué creías? Aquí el que no corre. Trilita.. mitad de reto. y tu padre. A la salida le contó todo a la Torre de Babel. vuela.. Ignacio no lo veía claro. El grupo no se disolvió y llegaron hasta la Rambla. «¿Y el Sindicato? —objetó Ignacio —. que ninguno de ellos acertaba a disimular. —Nada. había asentido con la cabeza. como si la familia no le esperara para comer. Matías comentó: —A mí me revienta esa gente que habla de trilita. pero no lo consiguió.. no. en Riotinto. Cosme Vila. La Torre de Babel llamó a los demás y todos parecieron indignados. aunque fuera un día de tempestad. se sentó en uno de los bancos de la Rambla y se puso a leer. su acto de redactar la protesta le ganó entre los empleados una buena dosis de consideración. —¡Sí! Pero a pico y pala tú. De regreso a su casa pensó que el de la correspondencia tenía razón.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella entre los dedos. muchacho que vivía en las afueras y con el que iba haciendo buenas migas. Discusión aparte.. Cuando el grupo se dispersó. Cosme Vila. Sin embargo.. Otra vez la ira de los corazones... que en el Banco había un soplón. El problema ya no era el de la protesta. carreteras. pudiera vencer a quince hombres de cuerpo entero que se presentaran en su despacho. y luego dedicó a la oficina en pleno una mirada mitad de asombro. Su padre le aconsejó que tuviera más calma. Los empresarios eran muchos más poderosos y la República no había tenido tiempo material de equilibrar la situación. segunda. http://quedecosas-mg17. ¿Y la República?» Matías le dijo que de momento los Sindicatos.com/ 32 . De nada le servía a Matías explicarle que el director tampoco era nada. «¡Pues ir allá!». —Ya lo hemos visto con los ingleses. que era lógico que el que tuviera hijos reflexionara antes de firmar. y yo. tenían muy poca fuerza. Carmen Elgazu le contemplaba entre orgullosa y asustada.? ¿Y la Revolución francesa? —¡Toma! ¿Es que vas a comparar? —¿Por qué no? Otra voz cortaba: —Hay otra solución. al comienzo de la conversación.? ¿En qué? —Trenes. sobre todo en provincias. pero sin preparación política. después de haber acordado que el soplón no podía ser otro que el subdirector. —¿Cuál? —¡Entregar el país a Norteamérica! ¡En diez años transformaban a España! —¿Transformar. —¡Aquí lo que convendría sería un poco de trilita! —¡Tonterías! Cortando cabezas no se va a ninguna parte. Pero aquí entre gente de clase media. Llevaba un libro bajo el brazo e Ignacio se esforzó en leer el título. donde la conversación fue subiendo de tono hasta alcanzar una violencia inusitada. —Eso ya lo veríamos. Cosme Vila le dijo: «Pues ¿qué te creías? Son una pandilla de cobardes». Le contó a su padre lo ocurrido. exclamaba Ignacio. Y al que se muera que le parta un rayo. Ignacio subió a su casa.. Los dirigentes eran unos cuantos hombres de buena fe. Le parecía que era un simple problema de decisión.blogspot. Ignacio quedó perplejo. —¿Ah. No le cabía en la cabeza que el director. Ignacio comprendió dos cosas: primera. y demasiado pobres para que no les temblara la voz. ocurrió lo que nunca hubiera podido prever: a las veinticuatro horas el director le llamó y le dijo que era muy jovencito para dedicarse a organizar motines y que a la próxima se encontraría de patitas en la calle. que se veía obligada a llevar corbata. advirtiéndole que es muy difícil no ser cobarde cuando uno se encuentra sin protección.

afirmando que Dios no existe. con una dignidad formal y a la vez alegre. el sacerdote conocía al personal del Banco. Parecían otros seres. donde había dos tapetes viejos. Comía de prisa para poder estar en el café Cataluña. el juego era muy adecuado para aquellos meses de invierno. Era un invierno crudo. contándoles anécdotas del Seminario. en tono francamente escandaloso. viniendo de Francia. Esto constituía un evidente peligro. el tono le fue penetrando. sobre todo. que llevaba trece años arrastrando monótonamente a la misma mujer sin decidirse a llevarla al altar. que no podía ni estudiar ni trabajar porque estaba enfermo. sin contar con los detalles de tipo técnico que brincaban alegremente por los escritorios. en el centro de los cuales el recuerdo de César actuaba siempre de censor. de la academia nocturna y detalles soberbios de la juventud de su padre. que transformaba a Gerona en pantano de humedad. sin más. tenedor en alto. especialmente al Director. entonces ellos le pusieron la novia por delante. ante la sonrisa de Matías Alvear. que invitaban a permanecer en locales cerrados. con más amor propio que expresa voluntad de escándalo. casi todos tenían novia. Algunos de los empleados no admitían esta situación y. Cuando la tramontana llegaba. a resquebrajar las defensas de su espíritu. Un invierno que tenía dos maneras precisas de manifestarse: la lluvia. cada uno debía de tener su carácter y probablemente alguna gran ilusión. Y con sólo verlos al lado de la novia uno quedaba desconcertado. viento glacial que. al principio. En los primeros días tal vez hubiera dado la razón a su padre. De pronto se aficionó al billar de una manera loca. pero. en su vida personal e intransferible. y los domingos por la mañana los pasaba prácticamente con un taco en la mano. La experiencia les aconsejó atacar por un flanco inesperado: el chiste subido. sino de mera cortesía. y algún que otro domingo corriente. Esta necesidad que a veces sentían de justificarse ante él indicaba otra cosa: que no tomaban al muchacho del todo en broma. o jugar muy bien a las cartas. muy compuestos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio no contestó. Ahora no podía. Él los miró sonriendo. del que su madre se dio cuenta en seguida. Educados. Por otra parte. El oído de Ignacio. A veces Ignacio se cansaba de aquellos escarceos psicológicos. pero se dijo que todo aquello no era tan sencillo. parecían decididos a humillarle y. Por otra parte. sin darse cuenta.blogspot. embrutecidos por la rutina. como tocar el violín. pues algunos de aquellos chistes de repente brotaron en la mesa del comedor. monótona. entre los solteros. postes y árboles. Encontró un compañero ideal para el juego. carcajadas nuevas de aquella comunidad. ocurrían extraños sucesos: la gente se http://quedecosas-mg17. Iba pensando que tal vez lo fueran en colectividad. Y muchos tenían conocimientos extraprofesionales. Oriol de apellido. excepto uno de la sección de Impagados. Por ejemplo. que resultó ser el billar. las rechazó. y luego de repente la tramontana. Mosén Alberto estaba alarmado con Ignacio. y entraba en Gerona levantando en vilo la ciudad. sobre todo enero y febrero. pues en tiempos tuvo en él una pequeña cuenta corriente. Esperaba que el día menos pensado se levantaría de la mesa. hasta el punto que muchas imágenes que a su entrada en el Banco hubiera repelido de su mente con decisión. Y entonces le entraba de nuevo aquella especie de alegría luminosa que se contagiaba. En el Banco había conseguido arrancar grandes carcajadas. pero vistos a solas. Estas estaciones de alegría y su intensidad de vida y trabajo le impulsaron a buscarse también un saber extra. Ignacio sorprendió a varios de ellos en misa. pronto las admitió como si fueran habituales. un muchacho de su edad. quien pensó para sus adentros: «Tienen hule esas historietas. cruzaba los Pirineos y la llanura del Ampurdán como un caballo desbocado. A Ignacio le parecía que acaso él mismo se hubiera precipitado considerando mediocres a sus compañeros de trabajo. Un hecho le había llamado grandemente la atención: por Navidad. con los muros y la bóveda de todas las arcadas chorreando y el río de color rojizo a causa de la arena que arrastraba. antes de que otros le tomaran la delantera. en el Banco. inclinando pajares. a pesar de aquella conversación. como demostrando que no se trataba de claudicación. Iniciaron conversaciones escalofriantes sobre mujeres.com/ 33 . y los consideraba nefastos. En Telégrafos caerán bien». o cultivar tabaco.

blogspot. el cielo alcanzaba su apoteosis de azul. limpio. comprendiéndose que los antepasados eligieran la piedra sólida. se caían al río. pero. Las barracas en el mercado se desplazaban solas con sorprendente facilidad.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella disponía a doblar una esquina y no podía. sereno. los altos campanarios de la Catedral y San Félix. más cerca. Todo ello desembocaba en una nitidez nocturna difícil de imaginar. Flamantes sombreros. Eran noches frías en que Pilar se ocultaba bajo las mantas. que se llevaba las nubes por el horizonte. Estrellas como los reflejos que surgían de los tejados. http://quedecosas-mg17. Gerona se convertía en una ciudad sonámbula. En las noches de tramontana aparecían millones de estrellas rodeando una luna grande. porque le parecía que de un momento a otro se iba a encontrar en medio del río. El cielo aparecía claro. las Pedreras y Montjuich y. lejanísimo y contra el se recortaban las murallas de la ciudad. tan hermosa que asustaba. o se encontraba con que una persiana le caía en la cabeza. y a veces eran pescados entre gran jolgorio por algún atento Matías Alvear. rozando las barandillas de los puentes.com/ 34 . sobre todo. La tramontana era un viento seco.

Una hora en el café.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO IV Entretanto. Dejar de llamarle Madre Caridad a la monja sorda era un poco el diploma de mayoría de edad. Pilar iba creciendo. En cuanto Matías Alvear se enteró de que su hija había conseguido este diploma. cuya fuerza motriz fuera el odio al adversario. Las paredes estaban empapeladas con carteles de toros. pues algunas de las monjas eran. Raimundo. si se le pedían. por supuesto. «Hay que respetar lo que Dios ha hecho. cuando salía de las monjas. el Neutral. Tiene mejor vista que tú». salvo excepciones. hojeando revistas y escuchando. Matías. Esta monja era sorda y se paseaba por el convento con una trompetilla en la oreja. El Neutral. Matías era un hombre liberal. el clima era más que alegre. cuyos cuernos apuntaban al techo o a los ojos de los clientes. antes de elegir el café al que iría todos los días. Por idénticas razones eligió Matías la barbería «Raimundo». Carmen Elgazu le contestó: «Tú no te metas en cosas de mujeres. las conversaciones. Pilar contaba de las monjas del Corazón de María cosas que a Cosme Vila le hubieran puesto la carne de gallina. y la barbería en la que haría tertulia tres veces a la semana. Por la trompetilla y porque tocaba el armonio. El barbero captaba sin olvido todo el rumor del barrio. por ejemplo. Todavía llevaba trenzas. no su filiación. De la familia era la que mejor hablaba catalán. dirigía. que vivían también en la Rambla y que la llamaban todos los días a la misma hora pegando un aldabonazo escalofriante en la puerta de abajo. y aquella línea era el símbolo del sosiego que reinaba en el establecimiento. No era cosa de pasarse media vida rodeado de cerebros unilaterales. Por ello. Y más de una vez me saca de apuros». otra en la barbería y luego el trabajo bastaban para tomarle el pulso a la http://quedecosas-mg17. Pilar quería especialmente. o a Ignacio. después de múltiples tanteos. La atmósfera era de benignidad y al poner a secar el alma del prójimo contaba lo humano de las gentes. Pero. Trece años. de corazón. las tres mejores antenas de Matías. a Nuri. A las alumnas internas les prohibían totalmente pintarse los labios y depilarse las cejas. los habituales del establecimiento hacían honor a su nombre. entre las amigas. Matías se sentía bien allí.blogspot. una de las internas empezó a llamarla Sor Beethoven. Sin embargo. tarde y noche. puros enormes y palmadas en la espalda. en cuanto al café. Pesaban el pro y el contra. Los clientes tenían la seguridad de que serían avisados si algo ocurría que les afectara de algún modo. o metiendo baza si se terciaba.» Les censuraban la correspondencia y si una de ellas pasaba ocho días seguidos sin comulgar. Porque. eligió. Los grandes espejos del Neutral multiplicaban a diario corros sonrientes. que encuadraban con mucha gracia sus pómulos alegres y sonrosados. Raimundo no dejaba nunca de advertirle si veía pasar por la calle a Pilar. entre las monjas prefería a la Madre Caridad. advirtió a Carmen Elgazu: «Prepara a la chica. el patrono. Por eso. Su bigote se le sostenía increíblemente horizontal. la Superiora la llamaba y con discreción le preguntaba «si había incurrido en falta grave». datos de Madrid. y cuando alguien se encabritaba le rociaban con humor de buena ley. equilibrado. la barbería de Raimundo y. María y Asunción. a quien en Telégrafos habían obligado a estudiar la gramática de aquel idioma nuevo para él. Era una barbería en que sólo era mal visto quien hablara en contra de los toros. que huía de los fanáticos en la medida de lo posible. que de un momento a otro va a ser mujer y no quiero que se lleve un susto». Telégrafos eran los tres observatorios ideales para vivir al día. Este apode tuvo poco éxito entre las pequeñas. porque Raimundo el barbero sentenciaba siempre: «Aquí lo mismo afeitamos a Alfonso XIII que a Largo Caballero». a medida que crecían comprendían el significado y entonces la llamaban también Sor Beethoven. unas chiquillas. lo pensó mucho. navaja en ristre.com/ 35 . decía siempre: «La pequeña es la que me toma la lección.

otras nacían a la vida con fuerza biológica. y Julio las aprovechaba para iniciarle en lo que él llamaba la sociología. eh. procuraba abrirle los ojos. Difícil sentarse en un banco.com/ 36 . moría la afición a los toros. el atletismo y la natación. y al oír hablar de ellos les concedía poca importancia. Se había fundado un orfeón —moría el canto individual— y un enjambre de bicicletas había penetrado en la ciudad.blogspot. mirando las ramas de los árboles. que delimitaban el campo con un cordel. Por su parte. rebelión que el nuevo clima político facilitaba. todos de autores extranjeros. Siempre hablaba de ello con Julio y con don Agustín de Santillana. dos flamantes instituciones. con la esposa del brazo. Nunca tuvo esa tendencia. por el contrario. Todo ello era notorio y cada cual lo interpretaba a su manera. El jazz surgía en todas partes. Matías creía entender que en la ciudad se operaban grandes cambios. Moría —en ello todos estaban de acuerdo— el silencio en las orillas del Ter. Ya el paseo dominguero por la Dehesa.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ciudad y al mundo. y en vísperas de competición le pedía permiso para salir más temprano. Tal vez fuera cierto. la bicicleta era la primera negativa rotunda que daba el pueblo a continuar marchando a pie. como podrían fundarse clubs de coleccionistas de cosas raras. que consideraba superficial la actitud del muchacho. estudiaba el trombón porque decía que el clavicémbalo había pasado de moda. y amenazando incluso al vals. Según él. Padrosa de apellido. Por de pronto se decía que los ingleses consideraban el espectáculo cruel e inhumano. sobre todo el boxeo. Según Julio —¡Raimundo estaba inconsolable!—. El de Cupones alardeaba de que con su bicicleta siempre dejaba atrás a los coches en el casco urbano. y Matías había accedido a ello. pues presentía que el corazón y las circunstancias son complejos: ahora el http://quedecosas-mg17. El deporte. Moría definitivamente la posibilidad de juzgar de prisa y a rajatabla. —Cometerías un grave error suponiendo que se fundan orfeones porque sí. En el Banco. El empleado bajito. muy ocupado con el trabajo y los estudios. que todas las tardes quedaban abarrotadas de atletas. Gracias a tales observaciones. la Torre de Babel se especializaba en triple salto para impresionar al director. Julio había pedido permiso a Matías para retener a Ignacio incluso dos noches a la semana. Julio. Se decía que dos antiguos almacenes habían sido habilitados para gimnasios obreros y en los escaparates de las librerías había profusión de manuales de cultura física. Las visitas de Ignacio al piso del policía eran periódicas. Julio entendía que aquellos desplazamientos obedecían a una rebelión instintiva de la masa. no sin que por detrás se les acercaran hombres con visera y les gritaran: «¡Eh. El resultado de este contacto era visible: a Ignacio le ocurría lo que a la ciudad: unas cosas morían en él. Y todo llegaba a través del cine y del prestigio de Norteamérica. Todo ello se lo contaba a Julio y éste lo gozaba. pero que acaso un día sentaran plaza. Matías no se imaginaba a sí mismo siguiendo aquellos nuevos ritmos con Carmen Elgazu pegada a su cintura. que penetraban en ella elementos nuevos. don Agustín Santillana asistía estupefacto a la irrupción del jazz. apártense! ¡Que llegan los corredores!» Ignacio. o a los jugadores de bochas. de momento en estado embrionario. los cuerpos buscando posturas menos rígidas que las adoptadas en las ceremonias religiosas. apenas advertía estos cambios. cuidado. tomando como base la gimnasia. llevándose por delante las polcas y similares. cuyos reglamentos Julio había visto aprobar en Comisaría. el jazz era el punto de evasión. iba haciéndosele difícil a Matías y a muchos matrimonios como el que éste y Carmen Elgazu formaban. Gozaba sintiéndose comprendido por Ignacio. Son movimientos que tienen su ley. otras germinaban en su pecho. el deporte era una declaración de voluntad de poder que lanzaba la gente modesta —«fíjate en que la mayor parte de los que van al Ter son trabajadores»—. Orfeón y Peña Ciclista. Ignacio acabó por pensar que el policía tenía razón. Minúsculos detalles que demostraban que unas cosas iban muriendo y que.

Uno tenía la sensación de tocar la vida con la mano. utilizaba los discos. pero había asistido al proceso de su expansión. acercándose al mueble del rincón. volviéndose hacia Julio. Guitarra. En cambio. Era muy hermoso seguir la evolución de los seres. el triunfo de la curiosidad. bajo el sol. La población aumentaba. sabía que en cualquier momento Matías llamaría a su puerta.ya tenían hijos. doña Amparo Campo le tenía a él mucha simpatía.blogspot. muchas cosas nacían y morían en Ignacio. Ignacio cruzaba las calles. No conocía al hombre ni a la mujer. Algunas de las parejas que había visto desde el balcón cuando lo del Seminario. la voz varonil que se le iba definiendo. —¿Qué quieres oír? —le preguntaba. Una sesión de discos. para con seguir esto. Pensaba que Gerona le gustaba. Julio despedía al muchacho. Y su presencia era lo único que molestaba a Ignacio. Ignacio parpadeaba como despertando de un sueño y contestaba: —Lo de siempre. Los veía llevándolo en brazos o paseándole por las aceras en un cochecito. y se dedicaba a pensar en la ciudad en que le tocaba vivir. Sentado en la cama. comprar. Y lo de siempre no era precisamente jazz. miraba las banderas y leía los anuncios de los periódicos con la convicción de que unas y otros escondían mundos.. según el policía —compraventa. el libro de texto se le caía de las manos y se quedaba pensando en la teoría de la evasión o en la influencia de Norteamérica.» «Observa que los libreros de lance quieren comprar. y asomando en pijama y zapatillas. por otra parte Julio era un erudito en la materia y tocaba incluso las castañuelas. Las sesiones no se prolongaban nunca hasta más allá de medianoche. «Observa que muchas chicas de pueblo se ofrecen para servir en Gerona. no le resultaba cómodo ni añadiría a su cuerpo un gramo de grasa. Porque éste la aborrecía. Aquella música le llegaba al alma.» Y siempre le advertía a Julio: «¿Ves? Deberías llevar brillantes los zapatos como Ignacio». que nada existe pequeño ni gratuito. su padre estaba allí. el bigote que apuntaba. el cual invariablemente se lanzaba escaleras abajo con la sensación de haber aprendido algo. y ahora habían creado un nuevo ser. a colgarse media docena de brazaletes y a embadurnarse la cara con harinas de primera calidad. entreabriéndola. http://quedecosas-mg17. mucha guitarra y cantejondo. y su piel se llenaba de granos. Nunca llegaría a explicarse cómo un hombre como Julio había elegido por compañera aquel ser fatuo —doña Amparo Campo— que se paseaba en bata roja por el piso. O: «Los ángulos de un triángulo. peticiones de empleo— una excelente piedra de toque para comprender la sociedad en que se vivía.» Nacían en Ignacio dudas y sentimientos. coplas. los seres venían al mundo sin que se supiera de dónde ni de quién. dada su edad. Los había visto cuando no eran nada. Cortaba sus peroratas y. Julio. Regordeta. Le alababa el pelo negro y encrespado. le diría: «Recuerdos a Newton». lo cual. Especulan sobre la evolución del pensamiento. de pronto. «Hay que ver lo bien que te sienta el traje azul marino ese que tienes. Porque Julio le decía que todo es síntoma. Por suerte. A estas reuniones en casa del policía asistía un tercer personaje: la mujer de Julio.» ¿Cómo no tener la luz encendida hasta una hora avanzada de la noche? Sí. A veces el muchacho barría de su mente a Julio y el resto. Con frecuencia. No concebía la vida en un pueblo más pequeño.com/ 37 . A las doce. le interrogaba de nuevo sobre algo que le interesase. le parecía tener derecho. Es la desbandada.. cuando eran simples dedos entrelazados a mediodía. En una gran ciudad todo aquello no se vivía.. creando un clima de sencillez y naturalidad. Además.. Ignacio quería a su padre cada día más y se sentía incapaz de defraudarle. ¡Los anuncios de los periódicos! Especialmente los económicos constituían. Ignacio prefería mala güeñas. Muchas veces su excitación era tal que al llegar a su casa le resultaba imposible estudiar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella sentido crítico del policía le llevaba a pesar y medir. pero tampoco en una gran ciudad. porque su marido era policía. daba un bajón y le hablaba de cualquier cosa. saetas. Saben que materias ahora corrientes serán muy pronto joyas arqueológicas. seguidillas. Ignacio no le hacía el menor caso.

Y aquello le había desconcertado.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella aumentaba como si en ello intervinieran las máquinas. Estas cosas las echaba de menos en los libros de texto. los animales domésticos cobraban demasiada importancia y ello a Ignacio le causaba también verdadero espanto. los pueblos pequeños ofrecían otras dificultades. http://quedecosas-mg17. Por desgracia. Tal vez abogado. don Agustín Santillana le dijo un día que en todos los pleitos defender a una de las partes implica atacar a la otra. La idea de defender a alguien le atraía poderosamente. En un pueblo. especialmente en los de Ciencias.com/ 38 .blogspot. Mucho Newton y demasiados ángulos y triángulos. Aquello le llevaba a pensar que nunca sería ingeniero ni químico. Gerona se le antojaba la medida exacta.

con todo http://quedecosas-mg17. Cuando sonreía. todo el mundo al evocar su imagen le veía con sombrero de pelo liso. Era la gloria de la familia. de matrimonio modesto y sólido. La única familia no rentista y no catalana con la que hacía buenas migas era la familia Alvear. A veces se iba a los Hermanos de la Doctrina Cristiana. persona muy solvente. Ello le ocurría con las monjas. que le trataban como si ya fuera canónigo. Para celebrar misa no tenía iglesia fija. que fue el primero de la familia que entró en contacto con él. Con frecuencia. no obstante. propietario. cuello almidonado. al verle sonreír pensó que a lo mejor era más sencillo de lo que la gente andaba diciendo. que continuaba viviendo en el pueblo.com/ 39 . pues. Entre las familias que más frecuentaba se contaba la del notario Noguer. le reconoció. Su sensibilidad era muy aguda y a la tercera visita notaba que la mitad de los miembros de la casa le eran simpáticos y la otra mitad lo contrario. varios cálices. manteo cayéndole con autoridad. Lo más claro que había en él era la sonrisa. servido por dos hermanas que parecían gemelas. antes de atreverse a subir a Palacio.. donde César. a pesar de contar con muchos adversarios dentro del mismo clero. pequeños propietarios. y más de una persona que le tenía prevención. Era muy intolerante.. Matías Alvear le decía: «Vea. Estaba al corriente de toda la vida religiosa de la población. los adversarios se abstenían de perjudicarle y aun se ponían de su parte. Todos los conventos de monjas le consultaban sus dificultades. Su mayor riqueza consistía en unos retablos catalanes primitivos. Vivía en el mismo Museo. Era él quien organizaba las grandes colectas de sellos para mandarlos a los negritos. el Museo. A mí lo de las misiones me inspira un gran respeto. El Museo Diocesano era una institución en la localidad. Era un hombre convencido de que Gerona era una fuente de Historia y que bastaría un poco de sentido común en las excavaciones para poner al descubierto muros sensacionales. Siempre tenía varios seminaristas a su servicio. y varias que guardaban pergaminos y papeles relacionados con la historia de la ciudad. su tonsura eclipsaba las demás de la localidad. Distribuía el tiempo entre la misa. Las monjas sentían adoración por mosén Alberto. Estaba instalado en la Plaza Municipal. en unas habitaciones inmensas.» En cambio Carmen Elgazu estimulaba a sus ocho hermanos a que le escribieran para poder dar sellos a mosén Alberto. sobre la vida de los apóstoles y sobre las misiones. zapatos de horma chata. varias casullas venerables.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO V Mosén Alberto había nacido en un pueblo de la provincia. inspiraba súbita confianza. pero lo de los sellos. El obispo tenía en él mucha confianza y más de una vez le había ofrecido una de las tres parroquias de la localidad: Mercadal. en un caserón histórico que había pertenecido a una familia de abolengo. Y. pero pronto obtuvo del Palacio Episcopal el nombramiento de conservador del Museo Diocesano. solícitas hasta lo inverosímil. las maderas de una gran colección de grabados al boj y una cama en la que había dormido el beato Padre Claret. Torroella de Montgrí. Debía de tener mucha personalidad.blogspot. Fue vicario de Figueras. en el momento de la verdad. siempre se salía con la suya. Él las deslumbraba con sus libracos. mujeres silenciosas. mosén. Siempre hablaba «de los enemigos de la Iglesia». Porque siempre les explicaba algo nuevo sobre la Pasión. Mosén Alberto daba la impresión de sentirse más próximo a esta familia que a la suya propia. Pero a última hora se decidía que continuara en el Museo y ocupándose en modernizar el sistema catequista de la Diócesis. la redacción de catecismos y las visitas a diversas familias gerundenses. San Félix o Catedral. cuyo estímulo alimentaba mostrándoles de vez en cuando algún secreto del Museo. Más bien alto. siempre impecable. la de don Santiago Estrada.

Separaba los dedos de la mano. hasta el punto que tardó poco en presentarla como modelo a las familias que visitaba. Mosén Alberto tuvo la impresión de que era una mujer de muchos arrestos y muy buena. Mosén Alberto consideraba a Julio una de las más funestas importaciones de la ciudad.» En cambio. y probablemente muy entendido en lo suyo. en forma espectacular. sonriendo: «A usted. —¿Y para el café? —le preguntó—.» http://quedecosas-mg17.» La consideraba una auténtica madre cristiana. consideraba excelente persona a don Emilio Santos. director de la Tabacalera. Habitar los grandes salones del Museo le había incitado a adoptar varias costumbres patriarcales. Pero el día que empiece. Y el serenarse dura exactamente lo que tres padrenuestros y una salve». Siempre citaba como ejemplo a uno muy joven. que se está "serenando". Tiene una cabeza venerable. —Carmen Elgazu dice: «Esperen un momento. Tal vez una suerte de repugnancia física. a la izquierda a Matías e Ignacio. —¡Eso también lo hago yo! —le interrumpió un día la esposa del notario.blogspot. y menos aún sus buenas migas con Julio García. desde su manera de hacer las camas —con respeto porque el crucifijo estaba presente— hasta cocinar. —Figúrese usted —le decía al notario Noguer—. pero le parecía que todo aquello hubiera podido llevarlo a cabo sin ser sacerdote. «No hay más que fijarse en él. Explicaba que toda su solidez giraba en torno de la religión. Le bastaba saber que algo le molestaba para ponerlo sobre el tapete.. decía. de la parroquia de San Félix..com/ 40 . acudía a besarle la mano. «Mosén Alberto tenía que haber seguido la carrera diplomática». Creo que lo huelo —añadió por último. se dio cuenta de que había situado a la derecha a Carmen Elgazu y a César. Las visitas que no eran de puro trámite tenían la seguridad de que por una de las puertas disimuladas aparecerían las dos sirvientas llevando una bandeja con chocolate y otra con picatostes. antes de servirlo a la mesa? La esposa del notario se mordió los labios. no le gustaban sus incursiones en la biblioteca municipal. Nada. La familia Alvear no escapó a la ley de la clasificación. y en Palacio se había hablado de ello con frecuencia. «Sí. Pilar pasaba inadvertida para él. que en la única medida de tiempo en que cree para hacer un huevo pasado por agua.» Ignacio pagaba a mosén Alberto en la misma moneda.. pero que no daba un paso que no fuera para prestar algún servicio. Está visto que los vascos pueden enseñarnos muchas cosas. Era el sacerdote que con más naturalidad y prestancia bajaba las escalinatas de la Catedral. siempre le quedarán resabios». No negaba que mosén Alberto fuera inteligente. sobre todo los meñiques. Mosén Alberto trasladó su manteo al brazo izquierdo. «Las obras maestras. A Ignacio le recriminaba mosén Alberto muchas cosas. Estaba seguro de que en sus últimos años de seminarista tenía que haber sido «ayo». Incluso su manera de celebrar misa le parecía afectada. Probablemente era cierto que desde el punto de vista litúrgico cada genuflexión suya era una obra maestra. A Matías le decía.. bajito y con el sombrero calado hasta las cejas. sí —decía—. no le gustaba que fuera al café Cataluña a jugar al billar. es en el rezo del Credo. Mosén Alberto no se arredró. Y no le gustaba su manera de proceder. después de la tercera entrevista. Mosén Alberto. pero Ignacio decía que lo que necesitaban los fieles eran obras santas. No le gustaba la barbería que había escogido. Matías. Asimismo la altura de los techos le habían familiarizado con los grandes espacios.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella el mundo. a pesar de que la niña. un ayo de voz más lúgubre que ninguno. al verle. los cuales ejercían su ministerio calladamente. como no había escapado a la del chocolate. que las guarde en el Museo. —Nada. Carmen Elgazu fue quien operó el milagro de que el sacerdote se interesara realmente por ellos. ¿Qué hace usted. Con Ignacio la cosa era más fuerte que él. «Es un hombre que ahora está quieto. iniciando una genuflexión. Prefería a otros sacerdotes más humildes que había en Gerona.

alrededor de los diecisiete grados. No era culpa suya si tenía facha de rico. Carmen Elgazu le contaba lo de la luz en la habitación a horas avanzadas. y que vamos proyectándolas por la Diócesis. Y puesto que él había sido quien garantizó al muchacho cerca del director del Instituto para que éste accediera a examinarle de tres cursos a la vez. Carmen Elgazu replicó: «Valdría más que te callaras. pero era así. De otro modo. tres cursos a la vez eran muchos. presenció la manifestación de júbilo popular —con representantes de Barcelona— añoró con toda su alma la procesión que por aquellos días salía en otros tiempos. Mosén Alberto sufría por aquella relegación absoluta de las funciones religiosas al interior de los templos. abril y mayo era maravilloso salir con palio. será la Virgen de Begoña. Ahora en vez de las campanas doblando a muerto o del silencio patético del Jueves y Viernes Santo. Le favoreció el brusco cese del frío. él aseguraba que antes no era así. si accionaba el manteo con aire palaciego. sardanas y tremolaban muchas banderas. al llegar mayo. En todo caso. se ponía nervioso. pues decía que los muros donde estaba instalada la Academia eran de idéntico espesor que los del Museo y que conservaban todo el año una temperatura razonable. En cambio había dos sacerdotes que guardaban a su nombre un pliego considerable de láminas. aquello era una gran responsabilidad! Matías le tranquilizó: «No lo creas. comprendió que la cosa iba de verdad. las cuales. en el Banco Arús su ficha no figuraba desde hacía tiempo. primer aniversario de la República. Las ideas de estudio y frío habían llegado a confundirse en la mente de Ignacio. Para el día del Corpus. que no había estudiado lo debido. a un plano semiclandestino. especialmente la de Semana Santa y la de Corpus. precisamente bajo el balcón de su casa. A Ignacio le constaba que esto no era cierto. Si apruebas. Inconcebible. en adquirir algún aparato de proyección para los colegios o en reparar algo del Museo. de verle salir con arrugas en la sotana. en los cristales se había anunciado con mucha anticipación: «Excursión a Perpiñán. «Le colgaré los sobresalientes en las narices. Si ganaba algo con los catecismos lo empleaba inmediatamente en editar otras cosas. triunfo de Cristo Rey. En el Banco había cierta expectación para ver si Ignacio aprobaba. por lo tanto. Cosme Vila esperaba el resultado con tanta impaciencia como mosén Alberto. en Bilbao todas tus tías hacen una novena a la Virgen de Begoña para que apruebes». ahora temía que Ignacio. antorchas y cruces y proclamar la vitalidad de la Iglesia en la rítmica sucesión de las estaciones. bien.blogspot. hombre de poca fe». http://quedecosas-mg17. Me parece que se lo toma un poco a la ligera». como remate de la Cuaresma. a pesar de que el ambiente de ésta le aburría. Porque en la Academia ocurría lo mismo que en el Seminario: no había estufas. que los exámenes estaban próximos. Porque estaba convencido de que en el Seminario no le habían enseñado nada práctico y que. los chicos acabarían no sabiendo lo que es una procesión». ¡Santo Dios. Cuando el 14 de Abril. Mosén Alberto no veía aquello claro. que al llegar marzo. Cuando Ignacio se enteró de los comentarios del sacerdote redobló sus esfuerzos. será porque no habrás estudiado».com/ 41 . el trimestre mágico fue triste para mosén Alberto. precios moderados». ale. quedara mal en los exámenes. cada vez que veía sus apellidos en algún papel del Banco.» No faltó ni un día más a la Academia. Lo que más lamentaba mosén Alberto era que hubieran sido prohibidas las procesiones. Si te suspenden. se oían himnos. Ignacio no se tomaba la molestia de contestar. El invierno era tan crudo en Gerona. habrían sufrido un ataque. que se acostumbró mal a causa de las dos sirvientas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella En el Banco criticaban mucho al sacerdote y aseguraban que tenía mucho dinero. De modo que le decía a Carmen Elgazu: «No sé. que Dios la oiga». Y referente a su pulcritud. El subdirector le animaba: «¡Ale. el sacerdote comentaba: «Bien. no sé. salida en autobús. En aquel año. Entonces su madre le dijo: «Mira. Ignacio. Mosén Alberto estaba convencido de que Ignacio habla perdido bastante tiempo desde que entró en el Banco. El día en que se instaló el primer puesto de helados en la Rambla. A don Santiago Estrada le decía: «Menos mal que tengo placas de todo esto.

un solitario sifón. los catedráticos del Instituto le suspendieran. «Bien venido. de César. ¡Tres cursos de Bachillerato! Y en septiembre se examinaría del cuarto. Cuan Pilar oyó el timbre de la puerta. pues Ignacio lo aprobó todo en un abrir y cerrar de ojos. Pilar contemplaba a su hermano pensando: «Pues claro que le quiero como a Ignacio. del otro examinando de la familia. La primavera significaba muchas cosas para los Alvear. http://quedecosas-mg17. en aquel año. Mucha alegría en la familia. expresión de inocencia.com/ 42 . Pilar cambió el uniforme azul marino de las monjas por unos vestidos floreados que le sentaban muy bien. Llegó de Telégrafos convencido de que en casa encontraría a César. la alegría de la Rambla. El acontecimiento ocurrió el 15 de junio. así fue. La estufa barrida de¿ comedor. Tal vez por culpa del viaje. En la barbería de Raimundo. El subdirector sentía que las circunstancias políticas no fueran otras para haberle buscado una recomendación. todo el mundo le felicitó. es César. como en pequeñas sacudidas. una manera muy personal de estrechar entre los brazos. y sobre todo. ¿Qué importaban las rodilleras en el pantalón? Se plancharían. Pilar decía siempre a sus amiguitas Nuri. Mi chico se come las manzanas de Newton de tres en tres». en la ciudad y en los corazones. Los cafés de la Rambla vertían sus redondas mesas de mármol al exterior. se ponía tan hermoso que la vida parecía deslizarse como los chicos del Instituto por la baranda. Nadie más que él sabía lo que sufría en estos casos. significaba el retorno del ausente entrañable. para pasar las vacaciones.. El 15 de junio César montó en un camión en el Collell. Llegó la primavera. Ya tenía ganas de verte.. le salía alfalfa por todos lados. En el Banco.blogspot. éste le dio la enhorabuena. Matías Alvear dijo en la tertulia: «Pues sí. «¡Mamá. se encontró colgado del cuello de César sin darse cuenta. al regresar del Banco. ¡César estaba allí! En cuanto Carmen Elgazu pudo verle detenidamente el rostro. María y Asunción: «El sifón tiene sabor de calambre en una pierna». Primero por Ignacio y luego porque en un momento dado temió que.» Matías fue quien afectó más naturalidad. la alegría del mundo. primer curso. Su hijo había crecido increíblemente. A Carmen Elgazu le desaparecieron los sabañones. «Vaya pase de muleta. uno de los cuales lo aprovechó para depositar los libros encima del armario. Notable. Él se sintió tan ligero que al entrar en su cuarto dio varios saltos increíbles. en dirección a Gerona. Carmen Elgazu recibió una impresión profunda.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella déjalos! Tú a lo tuyo y no te pongas nervioso». hermano. observó que sus ojeras eran muy pronunciadas. ¿Quién dice que no?» Ignacio. ¡Primer curso. Hicieron el viaje en un santiamén. sobre unas cargas de alfalfa.. Con el traqueteo se iba hundiendo en ellas y llegó un momento en que se sintió a sí mismo vegetal. siendo éste madrileño.?» Julio se alegró de ello doblemente. sintió que el corazón le daba un vuelco. al aire libre.. alocada. Al descender en la Plaza de la Independencia. Matías Alvear podía alcanzar tal grado de emoción que el corazón casi se le paralizaba. ¡en latín sobresaliente! Mosén Alberto arrugó el entrecejo. los demás no leían en su semblante más que una ternura un poco irónica. Dejó la maleta en el suelo y se quitó las briznas más aparatosas. Todo. Iba montado en la parte trasera del camión. «¡Hijo mío!» Aire feliz. pero al echar a andar los picores no le dejaban vivir. es César!» Carmen Elgazu. La hilera de sifones constituía una visión inédita para los forasteros. La Virgen de Begoña debía de tener mucha influencia. a causa de la proximidad del verano. ocupando la mitad de la calzada. cuerpo de raíces verdes. ¿eh. En el centro de cada mesa. más trabajo para Matías en Telégrafos. soltó el molinillo del café y exclamó: «¡Dios mío!» Se arregló el moño rápidamente y se precipitó al comedor en el momento en que César entraba en él y se echaba en sus brazos. bizcocho vasco con tres velas encendidas. Las luces que caían de las fachadas arrancaban del duro cristal de los sifones reflejos de todos los colores.

aquella tierra amarillenta. Y en cuanto a Ignacio. Finalmente. sin respirar http://quedecosas-mg17. sino en los siguientes. Matías Alvear dudó mucho rato entre sentarse a la mesa en mangas de camisa. Le abrió incluso la puerta del cuarto de baño. impecablemente. fue. La cortesía de César le evidenciaba que él había adquirido varios gestos vulgares. César no vio ninguna razón para negarse. debía de estar luchando a brazo partido con la ducha. o no.? ¿Estás bien en el Banco? ¿Estás bien.. robustos. No se le escapaba detalle de él. El muchacho contestaba a todas las preguntas como si cada una fuese la primera. que tenía una obsesión: «He subido el primer peldaño de la escalera». Sonrió porque. ¿Cómo adoptar. No se atrevió a llamar porque le supuso desnudo y que aquello le azoraría más aún. Le fatigaba el examen de conciencia a que la presencia de César le sometía. se dio cuenta entonces de que era terriblemente distraído. Finalmente no lo hizo: «Por un día tengamos paciencia». tal vez. Por la mañana había ayudado aún la misa del padre Director. ahora se encontraba en un pequeño comedor. No se acordaba. en la cama.. Carmen Elgazu se bajó las mangas hasta que éstas alcanzaron decentemente las muñecas... En resumen. Un hecho quedó patente a la hora de cenar: la presencia de César elevaba el tono de todos y cada uno. «¿No te han salido manchas de humedad en el techo de la celda? ¿A qué horas dices que os levantabais los domingos?» César. la tromba de agua se calmó y César salió colorado y sonriente. «¿Qué tal la pista de tenis? ¿Qué tal el director? ¿No pasabas mucho frío? ¿Te gustaba leer en el comedor? ¿No te cortaste nunca los dedos con el cuchillo del pan? ¿No te ha invitado ninguno de los internos a ir a Barcelona?» Le obligaron a sentarse en el comedor.com/ 43 . quien más se afectó. los barrancos. y Carmen Elgazu dijo: —¿Sabes qué? Ignacio te acompañará a tomar un baño. le descubrió que él intercalaba vocablos e interjecciones innecesarias. Ignacio pensó: «El latín se le nota». Ignacio le acompañó. cuya originalidad consistía en que lo era sin saberlo. Aquel brusco cambio de ambiente le tenía algo desorientado. Matías más bien lo atribuía a herencia de estilo telegráfico. Al regresar a casa y encontrar todo su equipaje cuidadosamente clasificado en el armario. rodeado de los suyos. presidiendo la reunión en torno a la mesa.?» A Ignacio le ocurría una cosa extraña: a los pocos días advirtió que el resquemor hacia su hermano no había muerto. con César tendido en la cama contigua. resolviendo los detalles administrativos con el encargado del establecimiento. «¿Habían salido o no habían salido manchas de humedad en su celda?» En cambio. Luego permaneció fuera y por los ruidos fue siguiendo mentalmente las operaciones de César. además de recordarle el latín. Y al barrer la inmensa terraza había visto aún aquellos árboles. ¡Su hermano constituía un mundo tan distinto al del Banco! Se halló como planchado entre los dos. contestaba con rara precisión y con el menor número posible de palabras. En realidad. Que con frecuencia le miraba y le sonreía: «¿Y pues. La alfalfa continuaba cosquilleándole. Cada vez inclinaba todo el cuerpo hacia el interlocutor de turno. La voz de César le pareció una invitación a moderar el tono de la suya.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Fueron días inolvidables. como siempre. la postura que le fuera más cómoda. Muchas de las cosas que le preguntaban no podía contestarlas. La concisión del lenguaje de César. no se había fijado. cuando una cosa le era conocida. se encontró ante una especie de juez. como todos los días. se sintió repentinamente más adaptado. que a veces le salía disparada con violencia. a juzgar por la catarata de agua que se oía. Ignacio. —Limpio de cuerpo —dijo.blogspot. Sin querer se encontró observando a César en forma casi enfermiza. estaba un poco aturdido y aun asombrado de que se interesaran por los detalles más prolijos de su estancia en el Collell. Y dentro de poco se encontraría dentro de una bañera. No sólo aquel día. Pilar adoptó posturas más correctas ante el plato y se dio cuenta de lo difícil que era sorber la sopa sin hacer ruido.

«Sí. quitar polvo. aparecían ante él las dos sirvientas. Y su reencuentro con los hombres retratados con el uniforme de la guerra de África y el niño del rincón sosteniendo un pato de celuloide.» Mosén Alberto le dijo: «Bien.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella apenas.. de momento. y le ponían en las manos una taza de chocolate y picatostes.? Y más con el bochorno de aquellas noches. no. sí me gusta. http://quedecosas-mg17. que le trataban con una deferencia que le abrumaba. ¡Válgame Dios! ¿Qué otra cosa deseaba César? En el Museo había tallas de la Virgen.blogspot.» Algunas tardes. estando sentado entre una gigantesca armadura y la cama del beato Claret. Vamos a ver si ponemos un poco de orden en tus vacaciones. Se dio cuenta de que las dos sirvientas de mosén Alberto eran las únicas personas en el mundo que le trataban de usted. no faltaba más! Pero en seguida leyó en los ojos de las sirvientas una tal pena que con ademán de autómata tomó la taza. le recordó la cosa definitiva que había en la muerte. montar guardia por si llegaban visitantes. todas las tardes te vienes aquí y me ayudas en el Museo. soplando también de vez en cuando. Luego veremos por las mañanas qué se puede hacer». entre los que a veces se le enredaban los pies.com/ 44 . a pesar de los bailoteos del esqueleto de la clase de Historia Natural. enterándose de mil detalles que le apasionaban y que fortalecían el gran respeto que había sentido siempre por la parte antigua. si te parece. ya es otro cantar. Fue al Museo. los empleados del Banco tomaban al seminarista en broma. muchos recados al Palacio Episcopal.. vamos a hacer una cosa. La Torre de Babel se preguntaba si César no era en potencia un campeón de alguna especialidad atlética que exigiera más destreza que fuerza. En el fondo. con pan y una tortilla. si ocurriera algo?» Había tardes en que se entretenía leyendo crónicas antiguas sobre la ciudad. turistas extranjeros. Puesto que las mañanas.» Fuera de estos empleados. por sus orejas. aparecer en el Banco inesperadamente. Será de esos curas que no llegan nunca a canónigos. que no sea un inglés o un francés con calzón corto!» A veces le entraba miedo al sentirse guardián de aquellos tesoros. barrer. más o menos. «A partir del tercer año —decía—. excepción hecha de algunos arquitectos —un tal Massana. por las piedras y los monumentos religiosos. Por suerte. hasta que se pudran. El resto eran. por su cabeza al rape. en todo caso. si Ignacio había olvidado tomarla en casa. que le llegaban al corazón. y de equilibrio. se las dejaba libres. un cuadro que representaba el martirio de San Esteban. Mira. César tenía orden de echar escaleras abajo al primero que se presentara con calzón corto. Por ejemplo. ¡Cuánto podía dar de sí el estudio de un retablo! Pero la realidad se impuso pronto. «Tu hermano es un tipo muy pintoresco —le decían a Ignacio—. De momento. las sirvientas eran las únicas visitantes del Museo porque de la ciudad no iba casi nunca nadie. el hallarlos a todos en el mismo sitio y en idéntica posición. gente extraña. «¿Qué haría.. Todo aquello no era para su edad. a media mañana. Muchas gracias.. al principio. era un prodigio de buenos deseos. Cuando menos lo esperaba. por los pantalones. César. «¡Dios mío —rezaba. se opuso ¡No. Volvió al cementerio.. al oír que llamaban a la puerta—. claro. pobre de mí. Mosén Alberto estaba muy familiarizado con el ansia de perfección de los seminaristas en los primeros cursos de la carrera.. ¿Qué sabía el chaval de la transición del gótico o de la influencia bizantina en tal o cual cruz de cobre hallada en una ermita de la Diócesis? Lo que hizo fue.. Claro. en el chocolate. Por un momento había imaginado que haría cosas importantes. el seminarista tenía detalles entrañables. La manera de pasar el brazo por la ventanilla para que Ignacio pudiera alcanzar el paquete sin necesidad de levantarse del sillón. Que el obispo manda a un pueblo y ale. un tal Ribas—. frotar metales y llevar muchos. La única diferencia con el Collell estribaba.. la persona que menos se dio por enterada del ascetismo de César fue mosén Alberto. se dedicó a sus correrías de siempre. «¿Es que no le gusta? ¿Quiere que le preparemos otra cosa?» César movió la cabeza.

y el jefe de una de estas familias era don Jorge de Batlle. ¿comprendes? La Catedral está encima de la antigua basílica.. un interno le había dicho: «Pues no era difícil. patrón de la ciudad. con el surtidor murmurando. Carmen Elgazu. las más recientes. Seguro. ahora su gran curiosidad por la miseria se había despertado en él de nuevo. Pero el arranque de aquel monumento. ¿y qué? Déjale.blogspot. Siempre había una mujer arrodillada ante la última estación. Ignacio no perdía detalle de las correrías de su hermano. por ejemplo. y por mosén Alberto.? En el Collell.. Pensaba en lo que le había dicho su profesor de latín. La Catedral: subía a ella con frecuencia. Se detuvo ante la tapia y acercándose a la yedra. no más! Un día. convencido más que nunca de que ocultaba tesoros de todas clases. se dedicaba a estudiar el barrio antiguo de Gerona.com/ 45 . Cierto.. En el Museo no hace calor». Don Jorge: mediana estatura. Y el origen era antiguo: se remontaba a los tiempos en que Ignacio hacía aquellas visitas a la calle de la Barca. solo en la carretera bajo el sol que caía. con San Félix ocurre algo parecido. También pensaba en los claustros de la Catedral. ¡Santo Dios! Aquello le atrajo de una manera especial.. dinero sobrante que permanecía allá años enteros sin convertirse en pan para nadie. Trozos de muralla. claro está. extrañas rejas. obedecía a algo maravilloso. ¡Las catacumbas eran una pieza de seis metros de largo. hizo un descubrimiento: el convento de clausura. algunas sutiles. En realidad. Había familias que guardaban en él sumas enormes. «Y si no. inesperadamente: —En pensar en los pobres. en el Banco se hablaba mucho de la injusticia del mundo. sombrero hongo. en protección simbólica. ¿Cómo era posible que brazos humanos hubieran erigido aquel monumento? Aquellos bloques inmensos unos sobre otros. Pero. Un día.. Las causas eran muchas. Con frecuencia. losas que retumbaban. mientras arrancaba la hoja del calendario para leer la historieta del dorso. No hallaréis nada. que la religión era la única potencia que había creado edificios vencedores del clima: las iglesias.. o de las catacumbas. ¡Las catacumbas ! Esta palabra obsesionaba a César. el ataque tenía mucha amplitud en la mente del muchacho. su hijo menor al lado. respiró olor de santidad. pues se decía que San Narciso. Ignacio era su aguafiestas. que hubo mano de obra. todo excitaba su imaginación. Entonces se decía: «Es cierto. tenéis casa hasta la muerte». ¿sabes? A base de esclavos». ¿por qué no se construían ya catedrales?» Volvió al camino del Calvario. rentista del que se contaba que poseía ochenta masías en la provincia y que cuando las visitaba les decía a los colonos: «Si no me robáis.... el comportamiento estúpido de un cliente del Banco y unas novelas de Baroja que le prestó Julio. —Es perder el tiempo —le decía—. con brío insospechado. ¡Hasta la muerte! Ignacio acababa de conocer a don Jorge.. El encuentro entre el propietario e http://quedecosas-mg17.. Ello significaba que si les pusieran los auriculares de la galena en las orejas. guantes. a ver. Sabía que éste. remontando el río Galligans hacia el valle de San Daniel. ¡Santo Dios! Toda la familia le miró. ¿aquel ya cerca del campanario. pues le habían dicho que albergaba dos monjas que llevaban más de cincuenta años sin salir de él. Se ha edificado encima. Tal vez hubiera intervención de manos humanas. comentó: —Bueno.. otras vulgares. a la hora de comer. a las catorce capillas que jalonaban la colina.. La respuesta le salió en tono desorbitado. Sentía un poco de vértigo.. sudaba. respiró hondo. Los de la base eran comprensibles. el seminarista llegaba sudoroso y contaba que con la ayuda de unos compañeros estaba sobre la pista de tal o cual capilla. pues las cifras que arrojaban los libros de contabilidad daban que pensar al menos impresionable. había sido martirizado en ellas. el grito espiritual que él simbolizaba. ¿En qué mejor emplear las vacaciones? E Ignacio contestó. y de ahí el ex abrupto del muchacho en el santo almuerzo familiar. estimulado por las crónicas antiguas que leía en el Museo... se llevarían un susto.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella De regreso a la ciudad. César no lo creería jamás.

Golfos. Miró a don Jorge. y en cuanto a César. sintiendo que no fuera materia más resistente para hundir en ella las manos. Ignacio no insistió. Todos creyeron que estaba afectado por lo intempestivo de la acusación de Ignacio. El director. pues no se inspiraba en la caridad. trágicos. menos civilizaciones subterráneas y más acción. que continuaba siendo el último del escalafón.blogspot.. veraniego. con la pipa apagada. enrojeció. en vez de pasarse la tarde allí. luego fue por otro cubo y luego por otro. que permanecía inmóvil. Ignacio había leído tres libros consecutivos de Baroja. como si le hubieran asestado un golpe. como él. Fue en busca del serrín y llenó un cubo. mujeres malolientes. Nadie se atrevió a mirar al seminarista. Lo estaba porque desde el primer momento pensó que la acusación era justificada. eso era todo. en el http://quedecosas-mg17. salió. Regresó vaciando su contenido. y más recientemente en el barrio de Pedret. como si Baroja les hubiera proporcionado justificación psicológica. la rechazaba. Su madre quería tocarle y él. cerebros sin esperanza. Todo ello le llevó a pensar. y en ello pensaba y no en el prójimo cuando daba el mejor pan al interno que le tratara peor. y con el índice iracundo le fue señalando el curso del agua y las salpicaduras en sus botines. Los personajes de Baroja le parecieron víctimas de don Jorge. Se encogió de hombros y se encerró en su cuarto. sin darse cuenta. ¿Por qué olía la yedra de los conventos de clausura. Se levantó. cruzando el pasillo. invitando a hombres pobres a merendar en el Museo. En sus sacrificios no buscaba otra cosa que la paz del alma. El director le dijo: —Cuando hayas terminado. El segundo toque de alarma fue Baroja. Carmen Elgazu le salió al paso diciendo que censurar a César en el aspecto que fuere. fugaces. e Ignacio. se remojaban en las pequeñas playas pantanosas del Oñar. era un acto rastrero. llamó al director. Tenía húmedos sus grandes ojos.com/ 46 . sin Dios. Ocurrió en el Banco. al llegar del Collell en el camión de alfalfa. muchas familias comían arenques. Todas las bromas anticlericales de los empleados del Banco le parecieron menos gratuitas. Mala hierba. y de que en realidad el mundo estaba lleno de peces grandes que se comían a los chicos. cargadas de chiquillos que en vez de bañarse. miró un momento a todos y luego.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio no pudo ser más desafortunado. Dio media vuelta. Y el propio Matías recordó a Ignacio que su hermano estaba en el Collell haciendo trabajos bastante más duros y miserables que los que a él pudieran ordenarle en el Banco. La Busca. Don Jorge abrió la puerta del Banco y al sortear los charcos que habían formado los paraguas al escurrir. había olvidado sembrar serrín en la entrada. o almas que se rebelaban contra él y sus semejantes. Entretanto. en un establecimiento de azulejos blancos. llamó a Ignacio y le reprendió con hipócrita severidad. Nadie sabía qué hacer. Al oír la palabra «pobre». cuando veía a mosén Alberto en su casa oliendo el café que le había preparado Carmen Elgazu. la realidad era muy otra. sino para su satisfacción interior? Consideróse a sí mismo dominado por un egoísmo feroz. Recordó escenas de miserias entrevistas en su infancia. indigno de él. entra en mi despacho. mientras Gerona hervía. abrumados de culpabilidad. César se había dado cuenta de que todo aquello era cierto. anarquistas. de que su ansia de perfección hasta entonces carecía de valor. y sin saber por qué se había sentido proyectado violentamente contra una serie de cosas en que creía. Le pareció estar en pecado. de índices que señalaban los charcos de agua. César se arrodillaba ante mosén Alberto.. y la indignación contra éste aumentó. Intercambiaba buenas acciones por alegría. Vagas intuiciones de que la vida era un desorden afloraban a su piel. y todos pensaban que sufría por Ignacio. arañándola. Había caído un chaparrón enorme. con un punto de crueldad. aventureros. que el sacerdote haría mucho mejor. Aurora Roja. con la evidente intención de levantar un parapeto de serrín. más obras de misericordia. No comprendía cómo podía buscar las catacumbas y aceptar chocolate y picatostes sentado al fresco en el Museo. Ignacio enrojeció como la grana y la sonrisa de Cosme Vila le sulfuró más aún.

vencida la primera perplejidad. en el Collell.. y a partir de ahora daré orden de que te sirvan más chocolate! Te prohíbo incluso que vuelvas al cementerio. ¡Y mosén Alberto no pensaba levantarle la condena hasta el verano próximo! Carmen Elgazu vio ante sí y ante César todo el invierno. te comprará un estuche con todo lo necesario y podrás hacer uso de él cuanto quieras en la calle de la Barca. Mosén Alberto se lo había prohibido. los diablos. a la postre. No iba por ti.. —Mosén Alberto me ha prometido que si para mayo llegas aquí sabiendo afeitar y cortar el pelo. tomar entre las manos la cara y el cráneo de viejos y enfermos y afeitarlos. y se http://quedecosas-mg17.? Ahora me acuerdo de los pobres. enfermos. Y además. Muchas veces estuvo a punto de parar a su hijo y hablarle.» Ignacio leyó en el semblante de César todo cuanto ocurría. y había conseguido lo que nadie antes que él: hablar diez minutos con el sepulturero. ¿Qué hacer? ¿Cómo dar con las palabras justas? Comprendió que lo más urgente era tranquilizar a César.. Mosén Alberto le ordenó que se levantara: —¡Te prohíbo que tengas esos escrúpulos! ¡Te prohíbo que te tortures de esa forma. Era preciso inyectarle una esperanza. A ella los ángeles no le daban miedo. el cual le dijo que no era cierto que el espectáculo de la muerte no le afectara. Todo un invierno con su hijo en el Collell. aprendiera el oficio de barbero. Por obediencia llegó a casa sonriendo. Carmen Elgazu no cantaba victoria aún. Fueron días terribles para César. ya que no bajo las sábanas del beato Padre Claret. Matías o Pilar.blogspot. Todo gracias a ti». Siempre tuvo confianza en que lo de César se arreglaría. ¿sabes?» Pero no lo hacía. tenía que tranquilizar a César. Varias veces estuvo a punto de pegarle un bofetón tremendo. y cada vez él hubiera querido esconderse en el interior de la gigantesca armadura. lavarles luego la cabeza. sin embargo. pues se sabía de memoria las fechas de nacimiento y muerte de muchos antepasados gerundenses. dar con algo que llenara su mente y saciara su hambre de misericordia. de acuerdo! ¡Eso haré!» Carmen Elgazu dio con algo inesperado y sencillo: le sugirió a César que durante el invierno. ¡Qué fácil le resultó. pues bien claro se veía que se estaba arrepintiendo? ¿Y dejar sentada su autoridad? De momento había pasado dos días mirándole con extraña dureza. la cual continuaba deslizándose por los pasillos. Decirle que obedeciera a mosén Alberto. En primer lugar. de acuerdo. en segundo lugar. que obedeciendo cumplía «como si visitara a diario a los muertos y como si acariciara las pústulas de los pobres de la ciudad». Carmen Elgazu vio la cosa clara.com/ 47 . mira.. dar con la solución! ¡Y cómo se arquearon de alegría sus cejas al ver que César. y besársela «¡De acuerdo.. aquello no era una solución. pues éste sufría demasiado. Lo que más sentía era no poder demostrar a Ignacio que le agradecía el aviso. ¡Viejos. que se hallaba en la rara situación del hombre que peca con sólo proponerse hacer el bien. pero siempre se contuvo. cortarles el pelo. Fueron días de prueba para el seminarista. le tiraba del delantal y le decía: «¡De acuerdo. Y el no poder ir al cementerio le angustiaba como quien ha de faltar a una cita. A veces tenía ganas de decirle: «Bueno. La sutileza de la situación escapaba a Matías Alvear. en cambio. Decirle: «¿Ves. «Te prohíbo que halagues ni una pulgada la vanidad de ese necio que es tu hermano. roído aquél por los escrúpulos. Pero las sirvientas de mosén Alberto cumplieron — ¡hasta qué punto!— el mandato. Nadie le quitaría de la cabeza al seminarista que su obligación era darse entero a los necesitados. tenía que dar una lección a Ignacio. en cambio. Y con su presencia tranquilizó a la familia. eso haré!» ¡Cuánta alegría aleteó en la casa! Y. He hecho esto y aquello. Ambas cosas eran difíciles y urgentes. pero siempre le estorbaba alguien: Ignacio..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella despacho donde el sacerdote redactaba sus catecismos. ¿Cómo darle a Ignacio su merecido sin herirle. que en este caso era con personas conocidas.

lo mismo que yo. http://quedecosas-mg17. El instinto le decía que adivinaba. añadió: —Bueno.. lo único que cabe es salir a la puerta y darlo todo. sólo quería hacerte una advertencia. ¿verdad? Al ver que el chico tomaba la taza sin decir palabra.com/ 48 . que sería lo eficaz. Pero tú has tenido siempre un tazón de leche.blogspot. sabes mejor que yo lo que te mereces... un tazón de leche humeante y le dijo: —Ignacio. a la cama. lo mismo que sus hermanos. Ésta fue la decisión que tomó. En todo caso. La misma noche en que convenció a César para que se hiciese barbero llevó a Ignacio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella alegraba de ello. Así que hablar de ese asunto es tontería. ¿Qué hacer? Tal vez lo más sutil fuera darle una lección de serenidad.. pues él sí ha pasado hambre. En esta casa sólo hay una persona que pueda hablar de los pobres: tu padre.

cualquier acto y el desarrollo de sus costumbres tenían para él un significado especial cuando pensaba en su origen humilde. Nada podría contra los cambios que se operaban en la ciudad. que su madre debía de haberse referido a una acción periódica. con sus padres. Cuando leía que en Andalucía había estallado un movimiento comunista libertario decía: «No me extraña. otro a Pilar. no podía disimularlo. ta.. hablando con mosén Alberto. Desde entonces la República le daba un miedo inexplicable. no me extraña». otro a César. Y en todo caso. los puros que encendía Matías Alvear le hubieran sabido amargos. le había dicho: «Puesto que no puedes impedir los movimientos comunistas libertarios de Andalucía. de prisa. Y para él. en el fondo. con todo el mundo. A la corta o a la larga. Cuando ocurrían aquellas cosas se asustaba mucho. ta. las seis pesetas tendrían valor para la vieja. que la familia se sostuviera intacta. y luego porque mosén Alberto se lo contó.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO VI Las palabras de Carmen Elgazu fueron certeras. ella se enteraba de todo e iba pensando: «Mal asunto para Ignacio». ta. El origen humilde de su padre le causaba siempre gran respeto. «No me extraña.» En cuanto a Ignacio. Por un momento casi deseó ser rico: hubiera querido hacerle un regalo a su madre. http://quedecosas-mg17. claro —contestó el sacerdote—. «El cliente siempre tiene razón. «Ver quemar una iglesia es comprobar que una iglesia puede ser quemada». filosofó a su manera. Ignacio se dijo: «Lo que tengo que hacer es llevar una vida normal y no complicar la de los míos».» Pero luego el hombre se rió.. Por ahí se empieza. A Ignacio le ocurría como a Matías Alvear: tenía sus costumbres.» Cuando.. miró el monedero. salió de aquel incidente como César del baño después del viaje: limpio. le dijo que era la segunda vez que le avisaba. sintió que algo le quemaba en el pecho. Al llegar a la esquina de la Plaza Municipal. lo que más le impresionó de la advertencia materna fue lo primero: «En esta casa sólo hay una persona que puede hablar de los pobres: tu padre». ni que sea como es Julio García. ¡Ah! Por ahí no había nada que hacer. «Claro. te quedarás en la calle. ¿comprendes?». Suponía que su rasgo era ingenuo. Incluso con el director del Banco. Porque. que el tiempo no conseguía mitigar.blogspot. Llevaba seis pesetas. no me extraña..» Y siempre pensaba que aquello podía abrir brecha en Ignacio. fue la base de su reconciliación. Siempre decía que los chicos que cambian de barbería es que no tienen estabilidad. con sólo el vago recuerdo del escozor de la alfalfa. ta» del aparato telegráfico. por lo menos hazme un favor: obedece por una vez a mosén Alberto y no vayas ni a esa barbería ni al café Cataluña».com/ 49 . al efecto. El director del Banco. en realidad. De la quema de iglesias y conventos en Madrid acabó enterándose primero por los periódicos de Bilbao. A no ser por el recuerdo del «ta. Quería mucho a Ignacio. terminó diciendo. Se desayunó sin decir nada y bajó las escaleras en dirección al Banco. pero. «A la tercera. Y se afectó extraordinariamente.. «Lo único que cabe es salir afuera y darlo todo. De su reconciliación con César. a raíz del incidente con don Jorge. Ignacio despertó. Cualquier gesto de su padre.. ni que los empleados del Banco sean como son. Carmen Elgazu hubiera querido hacer una cura radical. a la mañana siguiente. Y se dijo que. por lo menos. se las dio íntegras a la vieja que formaba parte de aquellos muros. y en cuanto al café Cataluña. que Matías no consiguió ocultar. Y. Que aquello no fuera un baño. Cuando veía los modelos de traje de baño que se exhibían en los escaparates se horrorizaba. que acaso no tuviera valor. ta. En esta disposición de ánimo entró en agosto. Carmen Elgazu se sintió satisfecha de su intervención. viendo que las vacaciones de César pasaban de prisa. pero hecho estaba. sino una purga. Carmen Elgazu se asustaba porque sabía que la edad de Ignacio era crucial y porque entendía que sus ex abruptos eran fruto de los malos ejemplos. tanto como César.

sino al contrario. hijo mío. entre el pueblo. ellos hablaban lentamente. Entonces. Hasta el punto que. para protegerse del sol. anarquista militante que alardeaba de serlo. exaltaban sistemáticamente a todo el mundo. sin gesticular. Los limpiabotas eran prácticamente el centro en torno al cual giraba la vida del bar Cataluña. además. los limpiabotas fueron los que pidieron en el Cataluña. uno de los dependientes tenía un hermano casado con una malagueña. Encuentra muchos enemigos». y el de que los obreros en paro eran seres muy desgraciados y fácilmente infalibles. Continuaba jugando al billar. E Ignacio no acertaba con él. a veces. su compañero de juego. la revolución. Aquel detalle le fue simpático. es http://quedecosas-mg17. Y luego le gustaba. excepción hecha de un tal Blasco. Deseaba que las cosas se arreglaran para sus familias. Poco a poco el ambiente había ido penetrando en él. y poco a poco iban vertiendo opiniones de una violencia inaudita. Poder entrar en la barbería y preguntar: «¿Qué. Ignacio creía que había hecho en él dos descubrimientos claves: el de que los limpiabotas eran. especialmente los domingos.. mientras no se domina el «retroceso» no hay nada que hacer». la cosa era más seria. poseía taco propio. el cual le permitía hacer retroceder su bola cuanto le daba la gana. Éstos siempre decían: «Hay que ayudar a la República a hacer la revolución. en efecto. Si nosotros cobramos alguna prima. Oriol. qué tal su cuñada?. Obreros silenciosos muchos de ellos. Su padre siempre le decía: «En el billar. «Dile a tu mujer que vaya a ver al obispo para que te de trabajo. que se sentaban en la acera fumando o dejándose caer la gorra sobre los ojos. pero ya le conocían. Muchos clientes del café los escuchaban como a un oráculo. en tener que arrodillarse ante el cliente. Aunque era evidente que eran mucho más extremistas que Raimundo y el barbero de Ignacio juntos. y los rodeaban como los muchachos jóvenes rodeaban a los ases del fútbol. Carmen Elgazu detestaba aquel café porque le parecía ordinario: futbolistas. Todos los de la ciudad se reunían en él.blogspot. En cambio. El 10 de agosto. Ignacio había notado que sus víctimas más fáciles eran los segundos seres motivo de su observación: los obreros en paro. tratantes de ganado que jugaban al julepe y por la noche al bacará. lo cual le ocurría con machacona frecuencia. algunos futbolistas se habían convertido en desechos de hombre —bebiendo y jugando— a causa de los limpiabotas. incitando a uno y otro a esto o aquello y tratando de vender piedras de mechero y postales pornográficas. Ignacio no conocía la filiación exacta de ninguno de ellos. Ignacio. eficaces porque por su forma de expresión no parecían exageradas.» Ignacio no tenía ninguna intención de cambiar. «Dios sabe lo que oirás mientras te cortan el pelo. que la República llevara a cabo. cuando Sanjurjo se sublevó en Sevilla. a cambio de que les oyeran lentas y complicadas segregaciones oratorias. pero Ignacio tenía sus razones. había pensado que en el oficio de aquellos hombres. porque entendía que aquel café era un gran campo de experiencia.. y entre todos lo sabían todo e informaban de todo a todo el mundo. Por lo menos. y. podrá sentarse en un buen sillón mientras espera. pero ¡qué hacer!— porque sabía que el patrón y los dependientes eran muy extremistas y estaban abonados a todas las revistas pornográficas.com/ 50 . por turno. limpiabotas. la cabeza del general y de los demás militares comprometidos. le traía a la memoria mil recuerdos de infancia. Los limpiabotas les daban tabaco y aun les pagaban alguna copa de anís. Los futbolistas se lamentaban: Los ricos no vienen ni siquiera al fútbol. Y en cuanto al café Cataluña. En opinión del compañero de billar de Ignacio. ¿qué cuenta de Málaga?». sacando la lengua y levantando la pierna derecha cuando la bola pasaba rozando. Había algo en su cara —o tal vez en su faja y en sus pantalones de pana— que les confería autoridad. estaba el origen de su resentimiento.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella A Carmen Elgazu no le gustaba la barbería de Ignacio —tampoco le gustaba mucho la de Raimundo.» Ignacio viendo aquellos obreros sentía por ellos una gran pena. una institución tan importante como el clero entre la clase media y alta. con más sangre fría. En todo caso. La primera era el billar. No encontraba nada especial en el establecimiento..

Nadie osaba respirar. se aficionaría a él como algunas personas que estaban allí día y noche. la navaja empezó a deslizarse por la mejilla derecha con sorprendente facilidad.. encontrándose en el salón del billar. De vez en cuando Matías estallaba en una carcajada y entonces salpicaba a todo el mundo. —Pero. Sufría tanto como los propios jugadores. Su rostro expresaba la mayor felicidad. ¿qué pasa? —barbotó Matías. ¡Tengo que aprender! Tal jolgorio se armó que Matías. en pijama y silbando. A Ignacio aquello le atraía cuando la apuesta era importante. jabón y brocha. no sólo pensó que las seis pesetas que dio a la vieja le eran devueltas con creces.. aun sin comprender los verdaderos motivos.. no desobedecía tan gravemente a su padre. Y no obstante. que Ignacio dirigió con arte consumado. las orejas. expuesta a la familia —fue excluido Matías Alvear— mereció la aprobación más entusiasta.? —¡A ti. veía que el seminarista estaba contento. —¿A mí. Contento primero por el cambio que estaba dando Ignacio. con un pequeño bache que se las http://quedecosas-mg17. cuando César salió de ella triunfalmente blandiendo una navaja. Llegó un momento en que le pareció que todo el mundo las oía... sino que no pudo resistir la tentación de decirle al limpiabotas : «Ahí van tres pesetas. Juega por mí». sonreían Pilar. el dinero ganado —once pesetas en menos de diez minutos— le produjo tal emoción.blogspot. que comprendió que aquello no era bueno. A duro y a poner todos». Carmen Elgazu. A las diez. de tener dinero. A veces. Los dos duros y la peseta le tintineaban en el bolsillo como si fuesen campanillas. Entonces salió del café incrustándose las monedas en el fondo de la mano cerrada. por encima de su hombro. luego el cuello. fue otro descubrimiento del muchacho. horrorizado al ver la navaja en manos de su hijo—.. María y Asunción. salió de su cuarto y colgó el espejo en la ventana que daba al río.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella gracias a la clase media y a los obreros». nada! ¡Que César va a afeitarte! —explicó Pilar. Ocurrió un domingo por la mañana.com/ 51 . sí! —rubricó César—. Apenas dio media vuelta en dirección a la cocina para recoger sus enseres. y con ademán cortés invitaba a Matías a sentarse en ella.. Matías. a Barcelona. especialmente por parte de Pilar.. tal desconcierto. en tanto que Ignacio retiraba el espejo y la propia Carmen Elgazu preparaba una silla de cara a la luz. entre el labio inferior y el mentón. Su padre le había advertido muchas veces: «Lo que quieras. entendió que no podía defraudar a aquel pequeño mundo y. Luego la izquierda. el último domingo de agosto.! Se sentó. —¡Hurra. especialmente los obreros parados. con aumento de sueldo. próximas a su fin las vacaciones. levantando los hombros. a juzgar por las muecas que hizo. el barbero pareció tropezar. Sin embargo. César le llenó de jabón la boca. dispuesto a afeitarse. que no cesaba de observar a César. exclamó: —¡Un momento! Me dejaré afeitar con una condición. según su costumbre. Detrás de César. En seguida comprendió que. con la baraja en las manos. se le acercaba Un limpiabotas y le decía: «Mira en aquella mesa. no teniendo él las cartas. —¿Te hago daño? —¡Adelante! —¡Espera! ¡Ponle un poco de jabón ahí! ¡Una maravilla! Sólo hacia al final. Le pareció que. Fue un pequeño complot.Nuri. pero las cartas no». ¿Qué complot es éste? —¡Nada. y luego porque había tenido una idea que. Por eso le ocurrió lo que le ocurrió. que le admitieran como meritorio. —¿Cuál? —Que por la tarde salgamos todos juntos a dar un paseo por la Dehesa. los ojos. En cuanto al juego. El día en que el director del Banco le comunicó que iba a proponer a la Central.

invisible. — ¡Servidor ! — ¡Hurra ! César ni siquiera se dio cuenta de que todos le felicitaban. que estaba a su lado.com/ 52 .blogspot. de que todo el mundo se reía y de que Carmen Elgazu exclamaba: «¡Y pensar que él siempre se corta un par de veces!» El seminarista no cesaba de contemplar la navaja y luego su mano. le guiaba la mano. — ¿Qué te ocurre? Le ocurría algo extraño. En el momento de empezar. http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella traía. le había parecido que alguien. que no se atrevió a contar.

y la orden de mosén Alberto: «Si el director del Collell me dice que has terminado con tus escrúpulos. te sientas». monótonamente.. En los últimos días había hecho un notable esfuerzo. la ermita del Calvario. El otoño pareció reagrupar las fuerzas que con el verano se habían dispersado en playas y montañas. la pasta dentífrica. la advertencia del médico: «En cuanto notes cansancio. pero aquí somos unos borregos». te ha dado buena propina mosén Alberto por tanto recado?» Doña Amparo Campo le contemplaba como si fuera un bicho raro. frente por frente del empleado que no se decidía a llevar su novia al altar. el Sindicato pita mucho. el otoño llegó a la ciudad. La CNT cobraba auge. Los obreros en paro del bar Cataluña buscaron en el interior un sitio donde molestaran lo menos posible. pero harían falta dirigentes jóvenes. Diles a las monjas que te den ración doble». En el salón del fondo. otros hermanos de su sangre. Y con él la lluvia. no le noto nada. sin el sol. para que diagnosticara sobre las ojeras del chico. el verano próximo te daremos menos chocolate». La CEDA adquirió dos pings-pongs. Y fue pensando que en el Collell no encontraría otros padres de su sangre. un amigo del director de la Tabacalera. y aprobó. el Misal Romano entre dos pijamas. no sé. Era deseo de Matías que antes de marcharse fuera a despedirse de Julio García y doña Amparo Campo. como Matías Alvear y Carmen Elgazu. industriales importantes. y sin César. y él quedaba adscrito a la sección de Impagados. César había dejado de pertenecerles. en virtud de la cual Ignacio pasaba a meritorio. Y el mismo Dios. el notario Noguer. Otra vez los calcetines. Matías le había acompañado al doctor. dirigió una última mirada a los suyos y luego a los dos campanarios de San Félix y la Catedral. El 15. Izquierda Republicana. las camisas. Es su complexión. El 20 se recibió la noticia de que la Central del Banco Arús había aprobado la propuesta del director. El día 1 de octubre otro botones le sustituía. Entonces los partidos políticos se alinearon. vicepresidente. Las murallas. César le dio» satisfacción. Carmen Elgazu hubiera preferido no leer las historietas del calendario con tal que los días se hubieran detenido. La Liga Catalana adquirió unos cuantos volúmenes para la biblioteca y renovó la Junta: presidente honorario. preparó su colosal estufa y celebró Asamblea General: presidentes. En Barcelona. y don Santiago Estrada. la juventud del Partido fue autorizada para organizar bailes los domingos y fiestas de guardar. César se llevaba consigo el afecto de todos. los hermanos Costa.» Carmen Elgazu le recomendó: «Ya lo oyes. don Jorge de Batlle. En la barbería de Raimundo el agua era puesta a calentar antes de remojar con ella a los clientes. tenían que bajarla de nuevo. una docena de pañuelos con iniciales bordadas por Pilar. Cuando el seminarista subió al autobús y éste arrancó. misal que Ignacio le había comprado con aquellas once pesetas. al verle. Apenas la maleta había sido colocada encima del armario. Ignacio se examinó del cuarto curso de Bachillerato. con un sueldo de cien pesetas mensuales. propuso que las señoras tuvieran voz y voto en las decisiones internas. Partió el 10 de septiembre. le puso la mano en la rapada cabeza y le preguntó: «¿Qué. Desde el Banco se oía llover fuera.. y los http://quedecosas-mg17.. en el Banco Arús se dijo: «Eso está bien.. reelegido. Carmen Elgazu puso en la mesa cuatro velas.blogspot. Que coma mucho. debían de estar desiertas. gemelos e inseparables.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO VII Todos se dieron cuenta de que. el mejor local de la ciudad. como Ignacio y Pilar. en cambio. «No sé. Julio.com/ 53 . Luego. prácticamente. Apenas llevaba dos meses en su compañía y ya el autobús destartalado volvía a esperarle para conducirle al Collell. El partido socialista quedó prácticamente unificado con la UGT. Matías le regaló una corbata. montado en la tramontana. encontraría una capilla hermana de aquella que se cobijaba debajo de los campanarios.

. donde los partidarios de Alfonso XIII hacían buenas migas con los que todavía guardaban la boina roja. llegaron: en Madrid se promulgaron simultáneamente el Estatuto Catalán y la Ley de Reforma Agraria. discutió acaloradamente los términos de la Ley. Y. con bigote... que Matías le dijo a don Emilio Santos: «¿Qué cree usted que va a pasar?» En Gerona se hubiera dicho que lo que estaba pasando era un huracán. era el jefe. ¿comprende? Matías Alvear se encogió de hombros. ¡cinturones y calcetines con las cuatro barras de sangre! El notario Noguer hizo un discurso desde el balcón de la Liga Catalana. la cosa le pareció menos clara. tendría que saberlo. Se reunían en el mayor de los tres gimnasios de la localidad.com/ 54 . Los militares se reunían en un café de la Rambla. y había conseguido reunir en una barbería unos cuantos admiradores de Rusia. No es que Soria le asustase.. que no sabían si eran de la FAI o de las Juventudes Libertarias.. El partido comunista era embrionario como agrupación. A Madrid. Julia García se dirigió hacia el único establecimiento de música de la localidad.. prometer. Banderas por todas partes. —¿No os parece grotesco llevar las cosas a ese extremo? ¿No somos de la misma http://quedecosas-mg17. además de que en Gerona tenía un buen piso y había encauzado como Dios manda los estudios y la educación de sus hijos. Los monárquicos se reunían en la redacción de El Tradicionalista. insignias en las solapas..blogspot. con chimenea de ladrillos rojos y arcos decorativos. Siempre decía: «Es lástima que seamos tan individualistas. La labor en este invierno tiene que consistir en eso: en agruparnos y encontrar un local».. Le daba miedo presentarse en Telégrafos. Lérida y Tarragona. Será un fracaso espantoso. ¿comprende? A la sirvienta. Víctor tenía una cabeza venerable y era muy respetado. «Es el primer esfuerzo serio que se hace desde muchos años. Estat Cátala abrió un local coquetón. Pilar.. Usted. o tal vez a Soria. abonos. en efecto. canoso y aficionado a la fotografía.. «Expropiar es muy bonito. Pero luego hay que conceder créditos. pero en la cocina. el propio mosén Alberto dio orden a la imprenta de catecismo de que retiraran los textos castellanos y esperaran el envío inmediato de un Catecismo en catalán. Los partidos políticos se alinearon porque se esperaban acontecimientos. pagarla bien y hasta buscarle un novio soldado. situado en la calle Platería. No me va usted a decir que sea justo que Romanones posea casi toda la provincia de Guadalajara.. Don Agustín Santillana.. al enterarse. Se le escuchaba con fervor. El arquitecto Ribas era el jefe. hombre ya mayor. repartir la tierra. repuso: «¡Estaría bueno! Yo tendría que rezar en vascuence». Matías perdió la respiración. sentenció. descendiente de grandes propietarios. La Torre de Babel decía: «Todavía se trabaja como en tiempo de los romanos». conseguir maquinaria. sardanas lanzando al viento las notas de sus tenoras.!» Matías Alvear casi se indignó. Si todos los comunistas de corazón y de instinto vinieran. como empleado de Hacienda. y compró seis discos de canciones catalanas de Navidad.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella limpiabotas se habían afiliado a ella en bloque. A mí me gusta estar en la mesa con mi mujer. La explosión de entusiasmo fue tal en la región.. «Hay que rezar en el idioma materno». apenas entró—. Matías Alvear no veía claro. encuadernador en los talleres del Hospicio.. Matías. Todo el mundo estaba de acuerdo: el problema del campo en España era pavoroso. y quien llevaba la batuta era el comandante Martínez de Soria. ¡Con las pocas ganas que hay de trabajar. ¿No se da cuenta de que se dedican a la demagogia? Prometer. «¡Tres doble! ¡Paso!» Se encogió de hombros porque sabía que nunca convencería a don Agustín. Pero estaba ya harto de traslados. Estat Cátala emitiendo por la radio local parabienes a Barcelona. etcétera. La Ley Agraria fue muy bien recibida. Pero lo que pueda hacer este Gobierno. Pero te trasladarán. y mucho menos Madrid... desde luego.» —Yo no digo eso. pero que obedecían ciegamente al jefe de la CNT. Tocante al Estatuto Catalán. «¿Qué va a pasar?» —No te echarán del Cuerpo —le dijeron. muy cerca del Neutral. La FAI estaba compuesta de menores de edad. Un tal Víctor.

. Badajoz o Cuenca... le aconsejo que si un día tiene ocasión. se lo aseguro. yo estuve unos días en Canet de Mar. Julio García le dio esperanzas. —Entonces ¿se lo han dicho? —Quizá. —No creo. diciendo todo eso del Cid están más que satisfechos. «¡Perro http://quedecosas-mg17. —Yo no he pretendido nunca que mi tierra fuera Grecia.. Lo que pasa es que no admiten que tener unas cuantas fábricas de tejidos signifique ser más hombre. —En nivel social. Extraño éxodo en el interior de una misma nación.. En todo. con sus familias... «No tengas miedo. jamás. ni en este mundo ni en el otro. —¿Frase de los muchachos. —¡Vamos! —¡Natural! ¿A qué tanto Cuenca y Badajoz porque allí hay menos cuartos de baño que en Barcelona? ¿Es que creen ustedes que son más felices? —Ni más felices ni menos felices. En cuanto a manera de vivir. a quien el Estatuto pareció transformar en un ser agresivo.? Llegados aquí. ¡andarán desnudos! —Bueno. somos distintos. No hacía más que hablarle en tono irónico de lo atrasadas que eran las gentes de Segovia.. —¡Claro! Allí.blogspot. no. A gusto hubiera salido a la escalinata de Correos y gritado a Cataluña entera: «¡No tantos humos!» Pero al pensar en la boina vasca de su mujer se diluyeron los suyos.. —Ya. Julio le dijo: «Agradécelo a los seis discos de canciones navideñas». ¡Imagínese que toda España fuera como Cataluña! Tendríamos una potencia mundial. pero Matías pudo quedarse. ¿por qué se hizo telegrafista? —Lo mismo digo. Quería a Matías. claro. ¡Se había puesto a escribir versos en catalán! Tenía un diccionario al lado. su inspiración quedaba cortada. creo yo. manera de vivir. —¿Económicamente? —Y culturalmente. De todos modos. Lo que me interesa es no deber nada a nadie. en. —Usted lo cree. —¿Usted ha viajado por allí? —le preguntó Matías. Jaime volvería a las andadas.. el mercado extranjero es algo. Su compañero habitual era un hombre pacífico. Matías no podía con aquello. no sin antes haber demostrado que conocía al dedillo la gramática catalana. Buscaba palabras nuevas. más joven que él. —¡Ya verá! Y en cuanto a atrasados. ¡En fin. Matías continuaba haciendo turno de noche. Por eso queremos separarnos. De diversas oficinas partieron hacia otras regiones muchos funcionarios... —¿Y si los de Segovia y el resto les declaran el boicot y no les compran nada? —¿Con qué se vestirán? —Si tan salvajes son.com/ 55 .. en producción. y luego también en la provincia de Lérida.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella raza? Sus compañeros de trabajo se encogieron de hombros. para qué hablar! —¿Es que pretende comparar Cataluña al resto? —¿Comparar en qué? —En nivel social. Jaime. Jaime. ¡El filósofo don Agustín Santillana fue uno de ellos!. vaya por esos sitios. personalmente... Cuando el aparato telegráfico se ponía de súbito en marcha. Tendrá una sorpresa. pero estaba exaltado.. no se merecía aquello. ustedes se parecen mucho a Francia. Te quedarás.» Y así fue. —No. Pero Matías quedó preocupado.. —Pues un castellano no se lo envidiaría. Simplemente. Jaime se dio cuenta de que Matías. —Si tanto le interesa la cultura. Se rió y le ofreció un cigarrillo.. pero ahora mucho menos. Nunca le gustó hacer turno de noche. —A mucha honra.

Luego.. en el vestíbulo.. me obligaréis a desembuchar del todo. En su piso o en su casa de campo leeréis siempre. compare el texto de este chotis con ese soneto pirenaico que está usted pergeñando. entraba. Matías gozaba de lo lindo oyéndole y diciéndole a Jaime: —Compare. Más aún. Matías?» A veces irrumpía en aquella tertulia de a dos el propio Julio García. Porque en esta provincia hay muchos suicidios.. El policía era trasnochador de suyo y con frecuencia se acercaba a Correos y Telégrafos. ¡No..com/ 56 . —Y además. pero invitaba a Julio y a Jaime a admitir que muchos de ellos. —¡Ya. comentando la promulgación de la Ley de Reforma Agraria. —Creéis que es simple policía. inclusive del extranjero.. imponía el tema del terrateniente español. repetía en la mesa su conversación con Julio. capaces de descarnar a un crío. Todo allí recuerda a todo el mundo. —¿Especialista en.? —Varias voces repitieron la palabra. A veces. ¿Quiere usted que le recite el Cántico Espiritual.? ¿Dónde habéis visto que un policía sepa tantas cosas. y que por ello despreciaba más aún a los industriales nuevos ricos. Matías admitía todo eso como cierto. ladearse el sombrero y canturrear flamenco o algún chotis.. Es gente fanfarrona. En este caso la discusión tomaba mayores vuelos. a lo largo de la tapia de la finca. http://quedecosas-mg17.? Matías se reía... tanta correspondencia como él recibe.. En Madrid no mandan a las provincias fronterizas como ésta a un cualquiera. Y muchos de ellos —el notario Noguer. ya! —insistía Carmen Elgazu—.. especialmente a la propia mujer y a los hijos. Si Maragall hubiese sido telegrafista. juego en que los tres eran maestros... al día siguiente... tan despóticos como los primeros y por añadidura chabacanos. terribles trozos de vidrio. para citar un ejemplo— tienen dada orden a su guarda de disparar contra el primer intruso. veréis el árbol genealógico de la familia. sí! Y también por eso se encuentra aquí. ¿eh. ¿Todos los policías reciben. Julio.. estas sesiones terminaban en partida de dominó. admitía que la aristocracia era un hecho natural. guardar la compostura siempre. —Y eso ¿qué tiene que ver? A Carmen Elgazu le parecía que tenía mucho que ver. como siempre que se hablaba del policía.. que en aquella casa hay que permanecer serios. ponía mala cara. —¡Sí.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella oficio! —se lamentaba—. Carmen Elgazu.blogspot.. Julio tomaba asiento y se ponía a hablar del problema social. en los últimos tiempos daba a entender que sabía mucho referente al amigo de infancia de Matías Alvear. sino a Goethe en alemán. porque sus discusiones con Julio eran célebres en el Neutral. no hubiera escrito el Cántico Espiritual. Ahí el propio Jaime se convertía en su oyente. pues todas las semanas desfilan por el Banco un par de docenas a cortar el cupón. pues el hombre en cuanto había tomado parte en un par de rondas de manzanilla era capaz de recitar no sólo a Maragall. Entretanto. y desde luego despótica.. no. Matías le escuchaba doliéndose de que don Agustín Santillana se hubiera marchado. La manzanilla ponía al alcance de Julio todo el léxico de que disponía. pero que era un hecho. Eso es todo. personalmente. y por la puerta que ponía «Prohibido entrar». sea tan sabio? Ignacio replicaba: —Los policías no leen nada y él sí. a la entrada: «Ave María Purísima». Aunque prefería reclinarse en la ventana que daba a la Plaza.. eran unos aristócratas. Todo eso y mucho más. Matías. después de caricaturizar la labor poética de Jaime. Consideraba al terrateniente español más responsable que los de naciones menos pobres y que no se considerasen católicas. ¡Cómo no! Julio lo admitía.. aunque no lo parezca. al que juzgaba odioso: —Ignacio sabe algo de esos personajes —decía—.? —Un día miró a todos en señal de reto y soltó—: Julio es especialista en suicidios. que a uno podía no gustarle. si no he terminado! ¿Queréis saber una cosa.

Un día en que Matías llegó celebrando los dichos de Julio más que de ordinario. regio. un billete. con figuras de tamaño natural. Ramón de nombre.. es un pobre hombre.. Matías. mujer. pero le sustituyó el subdirector del Banco de Ignacio. Para el portal. Con ello los turrones.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Nadie comprendió. El director de la Tabacalera. María y Asunción podrían trabajar sin estorbar. Luego. Matías acabó diciendo que. Pilar comenzó el montaje utilizando una mesa espaciosa. Julio. Carmen Elgazu no dio su brazo a torcer e intensificó su labor informativa.! Anda. El camarero quedó un poco decepcionado. arrellanándose en el sillón. Los belenes tienen que ser sencillos.. sentándose y pasándose las manos por los muslos: —Pues. lo mismo que Julio. nunca faltaba entre dos réplicas alguna agudeza.. haz lo que te de la gana». —¿Y usted.com/ 57 . Aquel año faltaba don Agustín Santillana. plegable. no sé. Matías colgó el sombrero en el perchero del café y dijo. le preguntó a Matías: —Así. Y aquella frase desarmó a Carmen Elgazu. que siempre soñaba con aventuras inverosímiles. —¿Y qué más. —¡Vaya! Segunda luna de miel. Dijo que Julio era. —Luego añadió—: Julio. El camarero del Neutral se detuvo a escucharle. lo primero cumplir una promesa que le tengo hecha a mi mujer: llevarla a Mallorca. que sus palabras arrancaban siempre de instintos muy profundos. los belenes y la lotería. como yo. De los turrones se encargó Carmen Elgazu. se guiaron por un plano que le había hecho César. Pintaron un fondo de montañas y cielo azul. Matías la miró y. y fue mandado un paquete de dos kilos al Collell. —continuó. y qué más? —Pues.. entre todos. —Eso. pues. pues si bien la chica no entendía nada de política. aun cuando le costaba suponer que su madre erraba. Ignacio les decía: «No seáis tontas. Ignacio se encogió de hombros. cambiando de expresión. Era un chico exaltado. Matías Alvear convencía todos los años a la tertulia del Neutral para comprar.. —¿Continuaría usted pescando en el balcón? Matías disolvió con parsimonia el azúcar en el café. Julio se pasó también las manos por los muslos..la verdad. El director de la Tabacalera le miró sorprendido... se arregló el moño y soltó la gorda. que guardaba en el cuarto de trastos de la azotea.. repuso: —¡No tantos vuelos. puso cara de circunstancias. fiel a la Biblia.... Se eligió su habitación porque era la que ofrecía más espacio libre y donde sus amigas Nuri.? —preguntó Ramón al policía al ver que se había hecho el silencio. Pilar hubiera querido algo magnífico. de continuar de aquella manera. o estar pescando en el Ter o en el balcón durante años.. de la lotería se cuidó Matías. basta ya. ¿qué haría usted.. Pilar fue la encargada del belén. ni más ni menos. Así. y llamando al camarero— creo que iría a la barbería de Raimundo y me daría el gustazo de decirle: «Anda.blogspot. que si tenía un pasar era gracias a la lotería. ex profeso. que luego le valía un éxito entre las amigas. ¡Podría uno hacer tantas cosas! Quedarse aquí. con un río de papel de plata». Me gustaría comprobar cuánto subiría la cuenta. si le tocara el gordo? Además de mandar a freír espárragos a los de Telégrafos se entiende. sonriendo. no tantos vuelos. —¿Por qué no? ¿Qué querría? ¿Que me fuera a pescar ballenas? Matías aseguraba que a él el dinero no le haría perder la cabeza jamás.. se abstendría de contar en la mesa sus tertulias nocturnas en Telégrafos. el capitoste de los comunistas de la provincia. http://quedecosas-mg17. Pilar protestó al igual que los demás. Sabía que su madre no hablaba nunca porque sí. Se acercaba Navidad y el cumpleaños de Ignacio. Todo el mundo se quedó estupefacto.

y ya cobra cien pesetas». deseaba que el ángulo visual comprendiera a Ignacio. Que las personas se cruzaran a mitad de camino. lo mismo que Matías. Estaba muy orgullosa con ella. Asunción. me parece. Todo el mundo guardó silencio un instante.blogspot. http://quedecosas-mg17. la chica salió al balcón del río. «¿Qué cuentan de sus padres?» Le interesaban porque en el Banco se decía que los militares eran los verdaderos enemigos del progreso y de la República.. El único que le daba miedo era mosén Alberto. mosén Alberto sus años de Seminario. lo mismo que a otras chicas que conocía. Si Ignacio hubiese querido.. cumpleaños de Ignacio —diecisiete años—. según mosén Alberto. Don Emilio Santos a dormir.. En un viaje que él hizo allí. dijo. Pilar ocultaba a sus amigas que Ignacio no le hacía caso.. Sota el céí blau. ni pedrea. Sin embargo. a quien felicitaba por haber estrenado unas medias y a quien censuraba su proyecto de cortarse las trenzas. Se interesaba especialmente por María y Asunción. porque éstas eran hijas de militar.. —¿Yo. «Son costumbres de quién sabe dónde». Navidad llegaba para todos.. que cada vez que se acercaba a la cerradura. Luego se habló de lo que cada uno haría aquella noche. Carmen Elgazu hizo canelones.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Yo. Nuri le dijo: «Yo quiero que tu hermano me case». Matías dijo: «Si queréis. Mosén Alberto tenía que terminar la Memoria anual de actividades del Museo.? —Matías soltó una carcajada—.. «cuando lo que ahora era patio en la Sagrada Familia era entonces huerta con coles y nabos y una acequia de agua clara».. le regalaron una participación de cinco pesetas. llamándole. Rodó la Fortuna y a la tertulia del Neutral no le tocó nada. y a la media hora ésta. Ignacio sostenía raramente una conversación larga con su hermana. —¿Usted qué hará. A todos les dio pena y. en el momento de empezar el nuevo año. ella continuaba prefiriéndole.. parloteando. de nada sirvió. De que la vida pasaba de prisa. Pero.» Todos protestaron enérgicamente. la chica le hubiera seguido a todas partes. María y Asunción se hallaban reunidas en el cuarto de Pilar. que permanecía a la escucha tres balcones más arriba. ignoraba todo aquello. puedo recitaros un soneto de Jaime. los turrones. «Nos conocimos en Bilbao. Pilar les leyó la carta de César. se invitó a todas las amistades a tomar café.... En el piso de la Rambla estaban el belén. nunca he sabido por qué. Pues ha quedado claro. pues? —le preguntó el policía. Se hablaba con particular agresividad del comandante Martínez de Soria.. preguntarle detalles de las monjas o de sus amigas. nada! Ni siquiera sabías que yo existiera. y empezaremos el año oyendo misa.. monárquico recalcitrante.. —¡Nada. les gustaba mucho ser hijas de militar. el último día del año.? Pues como todos los años. don Emilio Santos dijo: «Pues hoy hace quince años que murió mi mujer». Pilar se encogía de hombros. dijo sonriendo: «Yo quiero casarme con tu hermano». Se limitaba a decirle que a María y a Asunción. cambiando de sitio las ovejas del belén y mirando de vez en cuando al comedor por el ojo de la cerradura. En realidad. ¡Julio recordaba a Matías de pantalón corto —sin medias— correteando por Madrid!. Julio y doña Amparo Campo se irían al baile de Izquierda Republicana y se tomarían las doce uvas.lo primero que haría es ocultarle a mi mujer que me había tocado un céntimo. Aquel día les decía a todas: «Diecisiete años. Excepto si le interesaba algo preciso. una carta de César dirigida especialmente a Pilar. Matías intervino. El camarero torció la boca y se alejó. Pilar estaba muy contenta viendo a tantos hombres en casa. A Carmen Elgazu la horrorizó que alguien. En el comedor se hablaba de lo importante que era aquella fecha..com/ 58 . El 31 de diciembre. se atreviera a estar en un baile y comer uvas. Cuando éste llegó. Me llevaré a Ignacio y Pilar a la Catedral. Luego Carmen Elgazu explicó que ella y Matías se conocían desde hacía veinticinco años. Éste era el gran misterio. le hizo una seña a Nuri. Luego hubo pollo y champaña.» —¿Por qué fui a Bilbao.

supongo.» Año Nuevo. Y mis celos y mi amor propio. sonó el reloj. que en casa tengamos salud y continuemos todos tan unidos como ahora. En señal de humildad. que al salir se cayeron a la acera. con un río de papel de plata. que en este año de 1933 apruebe el quinto de Bachillerato. a Ignacio le interesaba la actuación de uno de los empleados. a ver un vaudeville que daban en el Teatro Municipal. sí... —le preguntó el policía.com/ 59 . ¿No haces nada al oír las doce campanadas? Carmen Algazu se arregló el moño que se le estaba cayendo. Sí. con su cabeza mogólica y la nuez del cuello inmóvil. destacaba sobre los sillares de la Catedral. pueda construir de nuevo el belén. De reojo miraba a su madre y pensaba: «Hace diecisiete años.. Cosme Vila. Resultó que varios de ellos también habían besado el suelo: el de Impagados y Padrosa. Es recordar que el tiempo pasa y que volveremos a ser polvo.blogspot. en el Banco. de Cosme Vila. Haréis algo más. «Porque Blasco nos empujó». Ignacio corrigió: —No es exactamente eso. estaba tendida panza arriba. ¡ambos se doblaron y pegaron su frente y sus labios a las losas del templo! La sangre le subió a Ignacio a la cabeza. El subdirector fue al cine con su mujer. esta mujer en vez de estar boca abajo. mosén Alberto se paseó solo por las inmensas salas del Museo catalogando objetos y mirando de vez en cuando las estrellas. Que Pilar.. se disculparon. escondió algo bajo la máquina de escribir. —¿Tú también lo harás?. Ignacio le preguntó: —¿Se puede saber qué es lo que lees? ¿O si es que estudias algo? Cosme Vila contestó: —Leo. Ceremonia de fin de año. dentro de un año. ¡Ignacio cumplía los diecisiete! Madre e hijo arrodillados. también. sí. Julio empequeñeció los ojos. Carmen Elgazu rubricó: —En mi casa. Un coro cantaba.. cuéntalo todo. abierto el vientre para darme la vida». «Me dolía el estómago de tanto reírme. También siento mis antipatías. cuando dan las campanadas. Me interesa lo social. Cuando las doce campanadas se extinguieron. como en este instante. —Yo hice como todos los días: me quedé en casa a leer. libros sociales. que parecía de ángeles.» En realidad. Carmen Elgazu e Ignacio se fueron a la Catedral. Don Emilio Santos miró a la mujer de Matías con admiración. Ignacio oyó resonar con magnificencia el órgano del templo... —Matías sonrió—. ayudándola a reincorporarse..? —Claro. Ignacio preguntó: http://quedecosas-mg17. las manos en los barrotes de la cama. —¿Qué quieres decir? —No sé. Ignacio asió del brazo a su madre. Sintió el tibio contacto de su antebrazo.? —protestaba a veces Carmen Elgazu—. «¿Por qué al señor obispo le rodeaban con tantos almohadones?» —Señor. «¿Yo perfecta. en Bilbao. Julio comió las uvas en Izquierda Republicana —su mujer hubiera preferido otro lugar de más postín—. —¿Besar el suelo. quiso enterarse de lo que habían hecho los empleados en la noche de San Silvestre. A Ignacio le gustaba demostrar a Julio que él continuaba estando al otro lado.. El día 2 de enero.. claro! Besaremos el suelo doce veces. Así se hizo. Se emborracharon de tal forma en el Cataluña. mujer. la Torre de Babel. Es imposible que una mujer casada sea perfecta. —Naturalmente —dijo Ignacio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Anda. El perfil de Carmen Elgazu era duro y noble... la familia lleva más de trescientos años besando el suelo a fin de año. —¡Ah. era un perfil que debía de tener también trescientos años.

De tener voto. Y. aun a riesgo de faltar a la Academia nocturna. Por su parte. Pero cuando quedamos solos me dice: «No sé. Ignacio había pensado a veces que estudiar quinto curso y haber redactado aquella protesta contra las horas extraordinarias le granjearían la consideración de Cosme Vila. que un hombre solo decidía a rajatabla. contra las inundaciones». le pareció un sistema perfecto de enlace. La idea de unas personas elegidas por voto popular. —¿Tú. —Atrajo a Ignacio hacia sí. Tolstoi. casi siempre hubiera votado por los últimos que acababa de oír. recorriendo los escenarios de la capital y los pueblos. A Matías le gustaban mucho los mítines. Preparación de la campaña electoral. El subdirector del Banco. pulsó un poco de rapé como era su costumbre y le dijo: —¡Uf. se rascó la cabeza. la gravedad de los diputados.. Siempre guardaba cierta distancia. y le parecía algo muy inferior. en esta ocasión había de acompañarle. salía de los mítines convencido.. Te puedo dar un detalle. En los mítines le pareció que empezaba a conocer lo que cada Partido pretendía y en ellos oyó hablar y conoció a los diputados. para tratar de ellas en el seno del Gobierno. http://quedecosas-mg17. rogándoles que expusieran sus necesidades. En todo eso hay mucho teatro. El Tradicionalista. le pregunta: «Esta vez. Lo mío no te interesa. la verdad. —No. sin contacto directo con la gente. ¿qué prometiste?» Mi cuñado le contesta: «Ale. ¡Qué quieres! Ignacio supuso que el subdirector hablaba en tal forma porque su partido era de derechas. —¿Sorel. no. las ovaciones. Ahora vivo solo. no seas idiota». tienes familia? —le preguntó. Ignacio se dio cuenta de que era muy sensible a aquel sistema de propaganda. cuñado del diputado don Joaquín Santaló. Cosme Vila trataba a Ignacio como a los demás.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¿Zola. que tantas veces citaban. Recordaba lo que a veces había oído sobre la Dictadura. chico! Yo soy de la CEDA. No se perdía uno. de Izquierda Republicana.. el nuevo año empezó bajo el signo de los mítines. y El Demócrata.. hombre ya maduro. Al oír la pregunta de Ignacio... Depende de lo que prometan los demás.. no todo el mundo estaba de acuerdo con él. que no tiene pelos en la lengua. La del cajero. ya lo sabes. Pero la tendré. órgano de las izquierdas. Quizá los muros de contención del Ter. sin embargo.. Le gustaban las banderas cruzándose con hermandad. del color que fueran.. Mi mujer. para bien o para mal.? Cosme Vila se pasó la mano por su prematura calvicie. como si se movieran en una órbita o en un mundo destinado a perecer. Ignacio. Pues mira. órgano de las derechas. Todos. hay mucho camelo. el calor y la sinceridad con que hablaban. ¿Por qué no? Y Marx. Ignacio se mordió los labios. Todos los Partidos organizaron mítines. —Pues sí.blogspot.com/ 60 .. —No. cerca de la caja de caudales—. Luego. Prefiero textos precisos. algo así como una gran conquista de la organización humana. —Luego añadió—: Quiero tener un hijo. y el espectáculo iba a ser para él un gran descubrimiento. Pero recogió otra opinión. pero la mayoría. En casa hay la gran juerga cuando llega mi cuñado. Pero no era así..? —Sí.. El empleado de Correspondencia los miraba a todos un poco como casos perdidos. con zonas de la nación por las que ni siquiera había pasado nunca. Y sobre todo. agradeciendo a los ciudadanos la confianza que habían depositado en ellas. —¡Bah! —sonrió—. Aquel día le dijo: —¿Y tú qué hiciste en la noche de San Silvestre? Ignacio se rascó con rapidez el negro y encrespado pelo. Claro que hay algún diputado que habla de buena fe.

blogspot. En fin. muy campechanos desde luego y muy sencillos. cuando veían entrar en el Banco a los Costa.. si no gritaban «¡Viva Izquierda Republicana!» era porque estaban en casa ajena. y no digamos por Gil Robles. Porque apenas si veía diferencia entre un programa y otro. Matías Alvear. «La Izquierda de aquí —decía— sólo piensa en Cataluña. por lo tanto. El cajero le dijo: —Bien. Adoraban a los dos industriales. pero el nombre de Marx era harto elocuente. la prensa. Padrosa y la Torre de Babel eran socialistas..» Don Emilio Santos era más bien monárquico. Cosme Vila. que se hacían la guerra entre sí. el sistema tenía muchas ventajas.com/ 61 .. Pero forma parte del caldo. Su propio padre. Los Costa. recuerda esta palabra —concluyó—. insultos. perteneciendo a una misma clase social y teniendo. siendo adversarios. «¿Cómo podían ser unos farsantes si exponían el pellejo por su idea? Porque él había presenciado muchos incidentes : interrupciones. El director hablaba siempre de los radicales. ya —admitió el cajero—. creía en Izquierda Republicana. La UGT si no hacía más. sin tener la menor intención de transportar una piedra para ello. militara con tanto fanatismo en partidos distintos. le sumía en la mayor confusión: que toda la gente que le rodeaba. Para ellos la UGT acabaría arreglándolo todo. pero no en la de los Costa. hombres como los demás. La posibilidad de derribar del poder a los vividores —en cambio a un dictador o a un rey había que aguantarle—. idénticas o muy parecidas necesidades. http://quedecosas-mg17. como tampoco a la de los mítines. el subdirector. los industriales jefes de Izquierda Republicana. El democrático fallaba por ahí: no toda la gente era lo bastante responsable para votar. —La libertad.. El sistema democrático es el único en que una persona puede considerarse verdaderamente una persona. no decía nada. ya te irás convenciendo. «El día en que cuente con dirigentes jóvenes y preparados. Eso es verdad. Y las derechas lo mismo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio se indignó. a veces prometían muros de contención de un río.» —Ya. piedras a la salida. Julio... En pro de don Santiago Estrada. daban el ejemplo tratando a sus obreros con verdadera esplendidez. de la CEDA. Ignacio estaba sumido en la mayor confusión. Todos demostraban preocuparse del bienestar de la gente. El cajero le dijo que no debía darle demasiada importancia a aquel aspecto de la cuestión. era porque no podía. Ahora bien. A Ignacio le preocupaba precisamente lo contrario: creer que todos tenían razón. se habría dejado matar. ¿y no te amosca un poco que. la libertad. a pesar de lo que le confesó el subdirector. excepción hecha del aspecto religioso.» El de Cupones y el de Impagados. y los diputados. Que todos los sistemas políticos tenían sus puntos débiles. no se sabía. todos empleen el mismo lenguaje? Un hecho inquietaba a Ignacio.

Las cartas de la madre decían: «Teresa rezará por tus hijos. que http://quedecosas-mg17. en Santander y Élbar. Mil sentimientos le embargaban a diario. Febrero y marzo fueron meses extraños en los que ni siquiera las luces eran precisas. casadas más bien que mal. Tal vez el más durable fuera la imagen de una chica de unos quince años. Hijo tuyo y de Matías. Aquello fue un toque de clarín. demasiado estudiosos. Las tres pequeñas eran solteras y las únicas que permanecían en Bilbao. Ignacio se daba cuenta de una cosa: le faltaba un amigo de su edad. A veces recibía un impacto. en un momento en que se quedó solo en la Dehesa. Luego venían dos hermanas. Era una chica de cabellos larguísimos y cuello de cisne. los de la Academia. aunque la última. el de Madrid. hará un viaje a Barcelona por motivos políticos. ¡Eligió mejor número de lotería que la tertulia del Neutral! Le habían caído veinte mil duros. le faltaba también una chica en quien soñar. El de Burgos. empezando por los hermanos de Matías. En la carta en que Santiago les anunciaba su nuevo «enlace» había una posdata que ponía: «Mi hijo José. El hombre no hubiera querido aceptar. Aquel despliegue de personajes por caminos tan diversos era muy impresionante y a Ignacio. sin embargo. dentro de unas semanas. con sus ochenta y siete años representaba el tronco inmóvil. al parecer. Y. La verdad es que se las comía con los ojos. mecanógrafa del Parlamento. por azar. El mayor se iba a Asturias. de Pamplona. que bajaba crecido. No tengas miedo. El croupier avanzaba como el Ter ahora.blogspot. Y le gustaban mucho. que al parecer te inspira temores. Al administrarle el sacerdote la Sagrada Forma cerró los párpados con tan maravillosa dulzura. que le hurgaba por dentro durante unos días. no podía ser de otra manera». pero sabía que para Matías su familia era cosa sagrada y no se atrevió a rechistar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO VIII Hubo noticias frescas de ambas familias (Alvear-Elgazu). el hermano de América sugería esa nube que de pronto se despega. hacía vida marital con una joven. en mayo entraría de novicia en el convento de las Salesas. cuidando de la madre.. El siguiente vivía en América desde hacía tiempo y no escribía. De Vasconia las noticias eran varias. Supongo que no os importará que vaya a Gerona a veros». La vida separaba a la madre y los ocho hermanos de Carmen Elgazu. He estado leyendo y releyendo su felicitación de Navidad y revela un corazón bueno. Y si la madre. para él su primo era un ser fabuloso. A Carmen Elgazu la anunciada visita no le hacía ninguna gracia. turbulento. sola. que había sido siempre la preferida de Carmen Elgazu. Teresa. le pareció que tenía mucho paralelismo con el de la Naturaleza.com/ 62 . Si se les hacía una broma parecían medir su área o la posibilidad de adaptarle corriente alterna. Los del Banco eran mayores que él. sirvió la Comunión. inesperadamente. Además. a la que un día. En cambio. que tenía una hija de la edad de Ignacio y un hijo algo más joven que Pilar. en que ayudó misa en la parroquia. parecía que le gustaban en bloque. Julio se lo había advertido varias veces. con razón. ¡Ignacio más que intrigado!. Ignacio creía que todo el mundo —excepción hecha. porque eran muchachas y él estaba en la edad. que en Madrid se jugaba la vida cinco veces al día. y moralmente estaban muy distanciados. fue nombrado jefe de la UGT. También había conocido varias muchachas en la propia Academia y otras en la Rambla. pero por fin se sacrificó porque entendió que sería útil. contemplando el Ter. estaba cansado de no tener un amigo de su edad. pero sin hallar ninguna especial cuya imagen ocultara a todas las demás. enormemente. hasta asustarlas. Santiago.. peor aún. empezando por Ignacio. Luego el que fue croupier en San Sebastián. Matías se rió mucho con aquella noticia y a partir de aquel día las discusiones de los diputados tuvieron doble significado para él. de la abuela de Bilbao— podía ser de otra manera. las hermanas casadas eran valles tranquilos. de encargado en una de las fábricas de armas de Trubia. pero nunca prosperaba.

pareció hallar precisamente lo que buscaba. Voz bien timbrada.» Veían pasar a alguien. que están hechos una porquería!» La entrada de José en Gerona fue triunfal. pero que al mismo tiempo pensaban en aquél. Ignacio pensó. pero ya era una mujer. y porque de ningún modo permitió que ni él ni Matías le llevaran la maleta. ¡Está usted más guapa que en las fotos! —La mujer sonrió lo mejor que pudo. «El próximo es con Ramón. Corpulento. Le dijeron que era hija de un abogado. —¿Qué tal. José». «Si quieres echarte una novia. Iba con un gitano mucho mayor que ella. En primer lugar no se podía dar un paso. Toda la casa se alteró.com/ 63 . como no fuera en fiestas excepcionales. Carmen Elgazu. Pero se aburrió. cuyos pies eran como sandalias. Debía de tener unos catorce años. A menos que se consideraran bombas unas hojas de propaganda de la FAI y una cajita de preservativos. http://quedecosas-mg17. Acostumbrado a hablar de mujeres. que formaban parte de la ciudad como el verde de la primavera. de un color de piel tan aristocrático. dijo que dicho tipo era a la vez su hombre y su padre. Preguntó por ella en la Academia. El director del Banco. «No hay nada que hacer. atada por el centre con un cinturón. «¡Perdona un momento!». que no se sabía si era su hombre o no. Aquello no era bailar. En cuanto al Casino. que danzaba al andar. Continuamente consultaban el carnet.» Pero en Gerona había pocos. no hay nada que hacer —comentó la Torre de Babel—. las chicas no ofrecían ningún interés. que se componía de muchachas de la fábrica y modistillas. Ignacio había ido. vete a los bailes. un par de veces al de las modistillas. pletórico de sangre joven. o sea diecinueve. Le miraban de arriba abajo y se excusaban: «Lo siento. que querían hacerle caso.» La Torre de Babel le decía siempre que un gran medio para alternar eran los bailes. sin besarle en la mejilla. cuando tenía que recibir a alguien. Le admiró por una especie de espontaneidad que se desprendió de su salto. Y luego. que los conocía. E iban a murmurarle algo al oído. Mujer joven. y éste. no sé bailar». Había uno cerca de la Dehesa. Acudieron a la estación Matías e Ignacio. tuvo muy poco éxito. Vivían una serie ininterrumpida de momentos provisionales. y luego porque le estrechó la mano con camaradería. Su raza se lo prohíbe. aunque le tuviera en el concepto en que tenía a su sobrino.blogspot. Matías se rió de buena gana. Era de las tribus establecidas en las orillas del Ter. de ojos tan misteriosos. Carmen Elgazu. gestos poco refinados pero de impresionante eficacia expresiva. o «Estoy cansada». pensó: «¡Dios mío. bastantes señoritos tengo en casa!» El 15 de abril. tiene pinta de esconder un par de bombas!». José era más alto que Ignacio. por curiosidad. en voz alta: «¿Por qué sólo tendrán cuello de cisne las hijas de buena familia?» En otro aspecto había una gitana que le sorbía el seso.. le admiró. Por lo demás. cada vez que la veía sentía un extraño cosquilleo.. con una excitación especial y extraordinariamente distraídas. Ignacio se impresionó mucho al saberlo. no vivía hasta que no quedaba una mota de polvo en el piso. decían.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio quedó sin respiración. abrazándola con familiaridad—. Despeinadas. que pertenecía a una gran familia. y tenía dos años más que él. Aquello era un huracán. Otro cerca del Teatro Municipal. Una criada dijo. ninguno a su medida. Tenía ganas de decirle: «A ver. y no era verdad. tía Carmen? —le dijo a Carmen Elgazu. cierra los párpados». Al entrar en el comedor y ver la imagen del Sagrado Corazón presidiendo. siempre siluetaba curvas en el aire. al ver aquella maleta. Matías registró con su aparato un telegrama que le iba dirigido: «Llego mañana tren tarde. con sólo verle saltar del coche al andén. maleta extraña. Desde entonces. Se veía que bailaban con éste. de madera. pelo negro y alborotado como el de la familia Pilón. «¡Pilar. que se llenaba de jóvenes mujeres de la vida. los cristales de tu cuarto. O mejor dicho. Las gitanas no van nunca con un blanco. llamada El Globo. Ignacio aseguraba que nunca había visto una joven tan hermosa. mirando a sus amigas: «¡Jolín.

la verdad —informó. A Carmen Elgazu le pareció de muy mala educación que se marcharan en seguida.blogspot. Vio la alcoba. pero no se atrevió.. Las chicas. El problema del alojamiento fue resuelto. un palco ideal. De repente. reclinándose en las paredes. cualquiera se suicida ahí! A lo mejor tocas fondo y te matas. —José le miró. José respiró hondo y miró a uno y otro lado de la Rambla.. —¡Caray. Tenéis un par de horas. José levantó el brazo como dispuesto a darle unos golpes de desagravio en la espalda. —Es verdad. José le miró. con una alfombra coquetona y una mesilla de noche a ambos lados de la cama. Matías los iba siguiendo. ¿quizá.com/ 64 . El forastero encontró aquello muy alegre. cortó: —Sí. Dormiría en la cama de César.. en tono malicioso: —¿Hay buen ganado en este pueblo? Ignacio quedó perplejo. Encantado de compartir el cuarto con Ignacio. preguntó. —Aquí viene todo el mundo a presumir. —¡Hasta luego! —¡Hasta luego! http://quedecosas-mg17. que empezaba a llenarse. ya charlaremos! Se peinaron en el cuarto de Ignacio. —Chico. —No sé. frotándose las manos—. —Pues andando —dijo Ignacio—. Pero José se negó rotundamente a aquella combinación. Matías intervino. ¿no es eso? —Exacto. No vale la pena. ¡Eso! Eso fue lo que más le gustó. Al cruzar el pasillo y ver que Carmen Elgazu se disponía a abrir una puerta pequeña. Matías consultó su reloj. Lo de siempre. al ver que Carmen Elgazu y Pilar se habían rezagado y que sólo quedaban hombres en el balcón. La franqueza de su primo continuaba gustando a Ignacio. en la habitación de Ignacio. Se volvió y señaló la Rambla. ya sé. Carmen Elgazu había dicho: «O si prefiere estar solo. Luego Matías le enseñó el piso. Cada ademán de José le recordaba a su hermano Santiago y su propia juventud. —¿Ganado.? —¡Pues claro! Ignacio se rió.? —Sí. Apenas hacía media hora que habían llegado de la estación. con sorna: —Por regla general. —No creo que estemos del todo mal. nada. ¿No sabes lo que es el ganado? Ignacio enrojeció. —No. no. José usaba brillantina.» Le abrieron la puerta para que lo viera. Y luego salieron al balcón que daba a la Rambla. «¿Por qué? Nada. sacando su pitillera—. También se las puede llamar monumentos. ahí tienes. le daremos la habitación de Pilar y que la niña duerma en el comedor». —Lo mismo da —objetó José—. empezando por la ventana que daba al río. ¡Aquí va a haber más lío que en Waterloo! Ignacio intervino: —Si quieres lavarte. la gente que llega a Gerona pregunta por los monumentos. José echó una ojeada rápida y dejó la maleta sobre la cama.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¡Ya está armada! —exclamó. —¡Ya charlaremos tía.. creo que podemos dar una vuelta antes de cenar. por mí encantado. Así podremos charlar. Vamos a estirar las piernas. —Si quieres —propuso éste—.

Empezó a hacer gala de sus procedimientos habituales. José elegía más bien mujeres rellenitas. de alto peinado. un par de gitanos sentados uno frente a otro en un rincón. e irrumpir en la Rambla. con naturalidad: —Mal. La Rambla estaba ya abarrotada. y luego silbaba o decía: «¡Niña. comentó. ¿De dónde? http://quedecosas-mg17. En el barrio de la Barca no había más que chiquillos canturreando y viejas que regresaban a sus casas llevando una col en la mano. con bufanda de seda. siguiendo la corriente de los grupos y las parejas. Y apenas hubieron dado cincuenta pasos.! ¡Que estoy cansado de pagar recargo de soltería!» A una le susurró. estando en filas. chachi? Ignacio le advirtió: —¡Vete con cuidado. Será mejor que vayamos por otro barrio. Se le veía con ganas de meter baza en la conversación. —Habría que revolucionar esto —dijo José. De la lámpara pendía un papel matamoscas. intentando adaptarse a su léxico—. que se estaba impacientando—. Cuando la Dictadura pegaba tortazos a granel.blogspot. Ignacio volvió a quedar sin respiración. aquí y en Pekín. Era el clásico ambiente: soldados con un codo en el mostrador. ¡Este pueblo huele! Ignacio contestó: —Pues a mí me gusta. Y recordando que la Torre de Babel decía siempre que «no había por dónde agarrarse». ahora. Sígueme. —¿Cómo estamos de calderilla? —preguntó José. me metí un dedo en las narices! José soltó una carcajada. —Yo también. pero nunca conseguía llegar a las diez de la noche sin haber merecido que ¿e fusilasen. con la República. un anuncio del Anís del Mono y debajo de él un tipo algo torero. Ignacio anís. al aire libre. —Ya veo el género que te gusta —le dijo. que al parecer tenía más humos que un general. —¿De veras? ¿Por qué? —No sé. —¡A mí me salieron ocho días porque. Ignacio observó muy pronto que los gustos de su primo diferían mucho de los suyos. —¡Nada! ¡Te invito a una copa! Entraron en el Bar Cocodrilo. cruzándose con mucha gente que salía de las fábricas. En realidad desconocía la metáfora.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Apenas abierta la puerta. Porque sí. —No sé por qué lo dices.. José se detuvo un momento y se rascó la nariz. que por sus dibujos en los cristales siempre llamaba la atención. no hay donde agarrarse. Pero no hubo suerte. —¿Cuánto te echó? —Un mes. pero supuso a lo que se refería. Tomaron la dirección de la calle de la Barca. —A mi me arrestó porque me faltaba un botón de la guerrera.. José se sintió a sus anchas. —¿Eres de Madrid? —le preguntó a uno de los soldados. —Sí. exagerando por hallarse en terreno forastero. inclinándose hacia su oído: —¿Te vienes conmigo. —Hablas como un carcunda.com/ 65 . Los soldados hablaban de un sargento chusquero. esquelética. que esto no es Madrid! —¡Bah! Todas las mujeres son lo mismo. Ignacio se sintió contagiado de la vitalidad de José Fue el primero en bajar los peldaños de cuatro en cuatro. de sopetón. Cuando pasaba «algo bueno» se quedaba plantado e iba virando en redondo. José pidió coñac. gruesos pendientes y risita de conejo. Continuaron andando. Al final de la Rambla pasó una mujer rubia. andaba con más cuidado. como una ráfaga de optimismo.

Se habla de la revolución como si fuera una corrida de toros..? —añadió. Ignacio estaba pensativo.. ¿El Papa? —¿Yo.. zampándose otro coñac—.. —¿A que no sabéis lo que es el anarquismo? —les preguntó el primo de Ignacio.. —Éste es un primo mío —dijo José. Se oyó una risotada. Fue un camelo —explicó José—. Era el patrón. Él había creído que hablaba en serio. haciéndose el tonto. —¿Qué te pasa. —Ahora falta saber quiénes son los mangantes —intervino el patrón... —¡Abajo los cuarteles! —¡Abajo el Estado! Salieron de allí. pues. soltando una carcajada. pero. Se bebió otra ronda. Ignacio le miró con curiosidad. —Entonces. presentando a Ignacio—. ¡Materialista! —¿Y tú qué eres? —le preguntó el del botón—. ¿cuál es tu base? —¿Base? ¡Hombre! ¿Te parece poca base la libertad? http://quedecosas-mg17. compadre? —¡La Patria! ¡Mirad! —rió el hombre... Todos estallaron en una carcajada. —Tú dirás. Los dos gitanos levantaron los hombros.. —¿Y qué más? —¡Y de todos los mangantes! —rubricó. —Así. —¿Ah. Hablando de Rusia se dice: ¡Entrega de los hijos al Estado! Y se acabó.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Carabanchel Bajo. dirigiéndose a ellos. Los dos gitanos miraron a José. echándose con indolencia el gorro para atrás.. ¡Abajo los mangantes!: esto es todo lo que se sabe del anarquismo. el de los dedos en la nariz.. Yo soy anarquista.. —¿Eh.. —¡Chócala! —exclamó José con entusiasmo. incluso Ignacio. Las luces empezaban a encenderse. ¡Pues desde Azaña hasta el alcalde de este pueblo! —¡Bravo! —¡Y todos los curas! ¡Y todos los que tienen coche! ¡Y todos los que han puesto eso de las fronteras! —¡Abajo las fronteras! —gritó alguien. Pero todavía no ha hecho la «mili». interesado.. tocándose el vientre..blogspot. —Yo lo sé —intervino uno de los soldados. —No..¿tú eres anarquista de verdad? —Desde que me parieron. avanzando los labios—. sí.com/ 66 . ¿Qué pasa? ¿Te da miedo? —¿Miedo? A mí no me da miedo ni la Siberia. —¿No te da vergüenza? —interpeló José.? Yo soy la Pasionaria. —Comprendido —cortó el de los dedos en la nariz.? —Y del Estado. —¿No estáis hartos de llevar el caqui? —prosiguió José. —Toda España es así —le dijo José—. Fraternizaron. ¿tú seguías la broma? —¡Pues qué creías! Me gusta comprobar que esto es igual que Madrid. —La Patria. —¡Anarquista! —Sí. —Conque ¿Moscú. —añadió el de Madrid.. —Yo de Arguelles. —Me vas a tomar por imbécil...? —desafió José.? ¿Qué es? —¡La abolición de la moneda! —¿Tú crees. encendiendo su caliqueño. Ignacio no supo lo que querían decir.

Y luego no te las dan.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Te diré. Llegaba a Gerona hablando de libertad y en vez de tener el espíritu libre para contemplar la ciudad. Al parecer. Como en Avila. Levantó la vista. lo cual no pasó inadvertido al hijo de los Alvear. A la derecha se erguía el convento de las Escolapias. ¡Hasta los socialistas hablan de libertad! Y luego expropian las tierras y para repartirlas te hacen firmar mil papeles. ¿Sabes lo que dice mi padre. —Ahí está —dijo—. Él conocía eso. —Ya esperaba eso —dijo—. —¿Cómo compaginarás —le preguntó. esclavo de Telégrafos. Y muy madrileño. sino salir. y entonces un marino se levantó muy serio y cuadrándose le dijo: «¡A sus órdenes. no tendremos más remedio que echaros al infierno! —Y mientras tanto pasan la bandeja. ¿quién no lo era? El patrón del Cocodrilo. José se detuvo. murallas. De pronto ladeó la cabeza. incisivo— la libertad de opinión con la quema de las iglesias? José sonrió. Habían subido por San Félix y de pronto desembocado en la Plaza de la Catedral. Éstos —y señaló la Catedral— explotan el miedo..! ¿Quiénes son para dictar leyes? Le hacen a uno morder el suelo y con los cirios le van haciendo cosquillas en los pies. Discutir de hombre a hombre. —¡Pero llevan dos mil años pasando la bandeja!. ¿me entiendes? El hombre ha de ser «libre. ¿Me comprendes? Ignacio movió las cejas.. —¡Sí. Morder el suelo. Ahí estaba su primo.? —Eso es —aceptó José.? Las murallas no impiden entrar. La fachada ocultaba el cielo y precipitaba la llegada de la noche. Subieron por las escalinatas. sin tanta estadística.. que se erguía ciclópea sobre las grandes escalinatas. Quería mostrarse a la altura de su primo. Fue una cena animada. José le miró con cierto respeto. Aquellos soldados. como en Santiago. Catedrales.. Matías Alvear no podía ocultar que sentía por José el afecto que da la misma sangre. —Marcó una pausa—. a la izquierda el del Corazón de María. Libertad quiere decir libertad: eso es todo. Matías Alvear. —Marcó otra pausa—..blogspot. esclavos de los caminos.... Ignacio se sintió algo decepcionado. José entornaba los ojos para contemplar la fachada de la Catedral.. esclavas de su columna vertebral. de lo contrario. José torció la boca como si masticara algo.. mi capitán!» Ignacio temía que en http://quedecosas-mg17... como en Segovia. La libertad.. esclavos de la vida en Carabanchel Bajo. —Yo no creo en estas cosas. ¡Y su padre. Por otra parte. esclavo de su vanidad. César era tan libre que cuando obedecía pesaba menos. —Es un juego de palabras muy bonito. esclavo de su vientre. El primo de Ignacio contó anécdotas muy graciosas de su viaje de Madrid a Barcelona. Esclavo.com/ 67 . Ignacio repuso: —Empiezan las murallas. ya sé! Tendrías que oír en Madrid... ¡Satanás.. ¿comprendes? Dicen: ¡Obedeced.. Los gitanos. ¿no es eso. Ignacio se había animado. No pudieron continuar la conversación. —¿Más allá qué hay? —preguntó. Era evidente que aquella súbita aparición le había impresionado. Le vinieron a la mente frases de pulpito: «Ser esclavo es precisamente ceder a las pasiones». se interesaba por «el ganado». a un artillero le cayó encima un paquete de harina que le blanqueó el uniforme. uh. José puso cara de anarco-sindicalista.. se ha hablado mucho. El sargento chusquero. Las viejas que habían hallado por la Barca.. —Marcó una pausa—. No era cierto. uh. donde iba Pilar. y en cuanto a la esclavitud. No estar ahí pendiente de las porras todo el día y con un Código más largo que la Castellana. confiando en la lotería para poder ir a Mallorca! Regresaron a casa.

No hay ninguna necesidad.blogspot. su padre. le parecía demasiado rotunda. Y en cuanto hubo traspuesto el umbral de la habitación. desde la cama. —¡Por favor! —intervino José—. pero no fue así. a humo. distinguirlas. oyó las voces monótonas atravesar la puerta e incrustarse en su cerebro.! A las diez y media. Carmen Elgazu dijo: —José. Procuraba superar cada una de las voces. algo cansada.. Se parecía mucho a la voz de Santiago. poco después de instaurada la República. y un compañero suyo. Su tío Matías era el que rezaba con más lentitud. Con una voz grave. El forastero. Yo me iré a acostar..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cualquier momento José olvidaría que Pilar estaba delante y soltaría alguna inconveniencia. Cada uno puede rezarlo luego en la cama. A Pilar. aunque fuera por sugestión. algo apenas perceptible. —¿No te importa? —¿Por qué? Hasta mañana a todos. pero cuando los restantes de la familia contestaban a coro.! ¡Tengo algo que decirteeee. apuntándole al corazón. los Alvear.com/ 68 .. No hay por qué alterar la costumbre. Cerraron el balcón y Carmen Elgazu inició el Rosario. Llevaba una pistola y disparó contra un santo. José le pareció también un hombre guapo y desde el balcón le había gritado a Nuri: —¡Nuriiiii. Acaso disparase contra la «Salve Regina». ¡Qué curioso! José oyó algo sobre Salve Regina y sin saber por qué recordó su entrada violentísima en la Iglesia de la Flor. A Pilar le dio un tirón en la mejilla. Su padre rociaba los altares. quedaron en el comedor. Y de pronto los altares empezaron a ser pasto de las llamas. Aquello olía a azufre. solos. ¿No decían que el fuego era purificación? Fue durmiéndose arrullado por los Ora pro nobis de su familia. pero que sin duda existía. José sentía que se le colaba por entre las sábanas como un levísimo escalofrío. ¡Cuántos años hacía que no oía rezar! La voz de Carmen Elgazu se le hacía antipática. espero que no te importará que sigamos nuestra costumbre le rezar el rosario. a sacristía y a caciquismo.. y al final lo consiguió. —¡Cómo! —cortó Matías—. —¡Hasta mañana! Se despidió. iba echando por todos lados pedazos de algodón encendidos. http://quedecosas-mg17. Se contuvo y a su manera se comportó con corrección. no sabía cuál. Martínez Guerra.

aunque no lo parezca. a deducir de los quince anuales que le correspondían.. Matías. Tal vez jugara bien al billar. —En realidad —dijo—. Un chico estupendo». cuenta conmigo! ¡Plaza de toros! ¿Qué. Hecho.. Por su parte. el teatro. De todos modos —añadió Ignacio—. Eso está pasados los cuarteles de Artillería.. pues aprovecha. ¿Mosén qué. Tal vez quisiera bañarse en el Ter. De regreso a casa.. —Pues no.? ¡Ni hablar! ¿Ves? Eso de los Museos me gusta. —¿Cómo? —Nada. —¡Bah! ¿Por qué? Cada uno tiene sus ideas. la piscina que se había empezado a construir al norte de la Dehesa. Pero los conoceré.. ¡Canela fina una discusión entre ambos! Luego al campo de fútbol. ochenta. bien.? ¿Roberto. en Telégrafos. ¿qué camaradas? ¿Conoces gente de la FAI aquí? —Nadie.. después de consultar con sus padres. —A ver. El director no tuvo inconveniente. Es un encargo del Partido. ¡El baile de las modistillas! José se haría el amo.com/ 69 . un barrio extremo. ¿irás ahora? —¡Toma! Primero el deber.— era de suponer que no le interesarían... ¡Anda! Divertíos mucho. Tocante a las instituciones de postín —Casino. la plaza de toros. ¿También seminarista? —No por cierto —contestó Ignacio. Ignacio le hubiera acompañado. levantándose—.. no faltaba más! ¿Y dos para cuidarle? ¡Ejem. comentó: «Tengo uno de mis sobrinos aquí. lo mismo da. Los tres cines. De buena gana. Ignacio. lo que tú digas. aunque el agua estaría aún muy fría. nada. O vamos allá. Ignacio iba pensando en el programa que podía ofrecer a su primo. Sí..? ¿Es catalanista? ¡Vaya.. Traigo una dirección. José fue escuchándole mientras se desayunaba: —¡No te preocupes! Habrá tiempo para todo. esta mañana.» —Pero.. Estaba encantado con toda la familia y además tenía algo que hacer.? ¡Bien. Y en cuanto al Museo Diocesano. —Sacó un papel. Ven. pues aprovecha!» ¿Qué diablos se le habría perdido a su primito en Gerona? En cuanto José hubo salido. Esta mañana he de entrevistarme con unos camaradas.blogspot. Siempre se mostraba amable con él. Ignacio se quedó perplejo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO IX Al día siguiente José dijo que podría quedarse ocho días. —¿Quién es ese primo tuyo? —le preguntaron los empleados—. —Tú esperas aquí. se fue al Banco con la idea de pedir al director que aquellos ocho días se los diera de vacaciones. —Me extraña. si no les importaba. ¿Qué es eso? ¿El local? —¿Local. desde luego al policía ese me lo traes. Y ahora me indicas esa calle. «¡Ya que vas para allá. —Esto no me gusta. una cosa se imponía: presentarle a Julio García. Desde luego. —Bien. tener un local. menos competencia para los turnos de verano. en cuanto se hubo tomado el café. Alberto. «Ya que vas para allá. http://quedecosas-mg17. etc. Porque aquí lo primero que se hace es esto.. De este modo podría acompañar a José. ¡Si hay sirenas. —Desde luego. bien. Carmen Elgazu apareció en el marco de la puerta de la cocina.? ¿Rutila? No creo.. sí. ejem! ¿Piscina?. Desde el río la verás. —Rutila. hecho está.. ¿Casino. lo que tú digas! —De todos modos —añadió... Y las bibliotecas tampoco.. Ni chóferes ni panaderos ni nadie.

—Se sentaron cada uno en una cama—.. ¡Le temía a la posible influencia de José sobre Ignacio! Había llegado en un mal momento. a ti también te gustan las armas. Ignacio se puso repentinamente serio. Y no creo que haya manejado una en su vida.. pero hay un sargento que antes que él. a distancia. El muchacho regresaba hecho un basilisco. Pero no sabía que fuera. molesto por todo aquello—.? ¡Exacto.? «Nada. —¡Al cuerno. pero sé que el número de afiliados es bastante crecido. vas a ver la que se arma. Ignacio iba a preguntarle: «¿Qué tal la entrevista?»..com/ 70 . ¿Quién es ese Responsable? —No sé. ¿mala impresión? —¡No tienen la menor técnica! Nada. Ignacio pensó: «Si pasara el cuello de cisne. Pero ¡qué fardo de vanidad! Debía de ser terrible andar con tanta vanidad a cuestas. Trabaja en una fábrica de alpargatas.. día y noche. —¡Claro. —¿Agustín. ¿Y tú? http://quedecosas-mg17. ¡Doña Amparo Campo. Este se cansó de estar en su cuarto y salió al balcón. Tenía algo.. —¿Sabes lo que diría Julio García? —¿El policía ese sabio? —Sí.. y su hija dándole el pico a un sargento.. lo de siempre! Supresión de las fuerzan armadas. me ha preguntado en seguida. —¿Qué temperamento? —El nuestro. pero no hubo necesidad. ¿Responsable de qué. Pero no dijo nada. Se llama Agustín....blogspot. ¡Si conocieras a tu tío! Simpático. Ahora hablemos de otra cosa —prosiguió.? —Reflexionó un momento—. El español. La Rambla estaba desierta a media mañana. que al parecer lo era a la vez de la FAI. Como José. —¿Y qué dice? —¡Nada! Una de las dos chicas le gusta.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Sí. Me refiero a la CNT. Carmen Elgazu se quedó pensativa. Los limpias se paseaban aburridos... Vista así. rubias? —Pues. ya sé quién es! Sí. nada más.. Lucía un sol espléndido.? ¿Alpargatas. ya ves lo que te digo. parecía menos vulgar.. —¿Sargento. Celebra que César no esté aquí. Siéntate. ¿Tú tienes novia? Ignacio se había puesto de buen humor. Le llamaban El Responsable. ¡Espera! ¿Es un hombre que tiene dos hijas.. Se reúnen en un gimnasio.. ya. Ignacio se interesó mucho. pues. ¡Sí.. Así que. vive en la Rutila. desde luego.. En el club de los oficiales se veía a un capitán joven coqueteando con una caña de bambú. Pero por la política pierde la cabeza. pues recordó que su madre le había hablado precisamente del hambre que habían pasado los Alvear. Una especie de burgués. —Ven a mi cuarto —le dijo— y hablaremos. con los brazos tocando el suelo bajo el peso de los muestrarios. —Bueno. «¿Nos traes armas?». —Yo no. con el temperamento español! —¿Ves? Tú haces lo mismo... eso creo! He visto a dos rubias por allí. le faltaban dos meses para los exámenes y lo que Ignacio tenía qué hacer era estudiar. no sé. no se puede negar.. Uno del Banco le conoce mucho. Diría que es el temperamento. Son capaces de cualquier cosa. Además. Doña Amparo Campo saludó a Ignacio con una ancha sonrisa. su sirvienta cargada como los viajantes! Le tintineaban los brazaletes. Algún viajante.. José regresó a mediodía en punto. Mujeres que regresaban de la compra. Tú no los conoces. Unos fanfarrones.» Pero no. —¡Toma! ¿Crees que en Madrid dan caramelos? —Claro. —Ignacio prosiguió—: Aquí..» De anarquismo sabía menos que el soldado del Cocodrilo.. —Pero. desde luego no sé si tendrán técnica. —¿Qué ha pasado? José había hablado con el jefe de la CNT en Gerona. —Cree que basta con echar pestes contra los santos. muy deportistas.

y las que lo disimulan bajo la capa de las Conferencias de San Vicente. —Es una tontería. si abres la cartera. por lo menos. —¡Contra esto luchamos!. Ahora parecía un tigre enjaulado. Verdaderamente. que el proletario cree que son seres humanos. José se lo jugaría a cara o cruz.. había una diferencia: si ellos hubieran podido casarse con una princesa sin temor a hacer el ridículo.. Y tú trabajando en un Banco por veinte duros al mes. mientras te estaba esperando pensaba: «Me gustaría verla pasar». —¿Es verdad que con las gitanas no hay nada que hacer? —le preguntó Ignacio. En la cabeza es igual. ¿qué? Tocándonos lo que tú sabes.com/ 71 . desde el punto de vista postín. No hay ninguno de nosotros.. Son víboras. Pareció que volvía a pensar en el Responsable o. o de los hospitales. desde luego. Tenía el proyecto de preguntarle muchas cosas. Gerona.. Si las conociéramos. Iba en mangas de camisa. es igual —le interrumpía José—. en cambio. ¿comprendes? —añadió José. pero que echaba de menos una novia. Le habló de las chicas de la Academia. puso la misma cara. Y es que —añadió—todavía no las conocemos lo bastante.. «Son más feas que yo». ni jurados mixtos ni los cuernos de Lenin! ¡Arrasar esas víboras como pulgas! ¿Crees que con gente como tu padre esto se iba a terminar? ¿Y con gente como tu hermano? ¿Qué hará tu padre toda la vida? Cursar telegramas que digan: «Princesa del Campo de Velasco de la madre que la parió: el partido de golf será el sábado a las tres». Andalucía.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella José se levantó.blogspot. que vendía cortes de traje tarados y que posaba para los pintores de la ciudad. Ignacio estaba impresionado. A veces los del Banco hablaban en forma parecida. Por de pronto. Habló de otras que conocía. En España las hay de dos clases: las que declaran francamente que lo son. ¿Tú qué opinas? Entonces José le demostró que entendía algo de la vida. —Pareció que el tema le iba gustando—. «hija de gran familia». pero que no tenían nada en la cabeza. ¿Qué hará tu hermano? Confesarlas. Figúrate —añadió— que me gusta hasta la mecanógrafa que vive con mi padre. Si yo te contara. o de la Cruz Roja.. En cambio José.. quizá no tan rotundamente. exaltándose inesperadamente—. ningún pobre. igual. Me gustan todas. porque yo soy como tú. Al cielo. dijo. que en un momento dado no sueñe con la hija de un abogado o en una princesa.. y con el que podría desahogarse sin vergüenza. por el contrario. Más de doscientos años llevamos así. que nunca arrasarían a nadie si ello implicaba jugarse el pellejo. Y por lo demás. José era el primer chico experimentado en la materia con que Ignacio se encontraba. que pasan delante de uno como si uno fuese una mosca. en el balcón. Ignacio había temido que le llamara snob y. —¿Yo. Sonríen con tanta naturalidad. Pero en Madrid. se habrían casado. Quiso cambiar de conversación.. —A todos nos ocurre —dijo—... Luego Ignacio se decidió a hablarle de lo que le había ocurrido con la chica de cabellos larguísimos. que andan por el mundo restregando su vanidad por las narices de los pobres. Seis ora pro nobis y se acabó. a pesar de que José por un lado se quejaba de que el Responsable le pidiese armas y por otro decía que había que arrasarlo todo. —Se hubiera dicho que había olvidado por completo al Responsable—. las de aquí no sé. le explicó que a él también le gustaban todas. ya no nos tomaríamos esa molestia. un don nadie. Pero ¡qué quieres! Ahora mismo. Los tirantes http://quedecosas-mg17.. se veía que nunca la acción seguiría a la palabra. descendientes de Isabel la Católica. Y los proletarios.. La corbata ponía sordina a muchas cosas. —Chico. era de una espontaneidad escalofriante. pero debajo del hábito llevan un látigo por si se les acerca demasiado.? No. Éstas son las más peligrosas y las hay en todas partes: Barcelona. José era un exaltado. ni radicales. a José le pareció todo aquello muy normal. Ignacio pensaba que allí estaba la diferencia.. Una belleza. Los del Banco hablaban por hablar.» Ignacios se reía y le habló de la gitana. ¿José no. ¡Ni socialistas. «Es.. con sus negros ojos relucientes y el espejo del armario repitiendo hasta el infinito sus gestos. Madrid..? Imposible.

—Ya te dije que desde que me parieron.. ¿qué responsabilidad hay? —Marcó una pausa—. todo estaba lleno de él. José guardó silencio un momento.. Si tiene la culpa él.... y se acabó. Se le antojaba que su primo era un exaltado.. Si hubiese nacido en Palacio. ya sé por donde vas. —¡Caray. —Pues verás. Los internos jugaban y él recogía las pelotas. La del sargento era conocida por toda la ciudad. ¿Por qué el recuerdo de César le asaltaba cada dos por tres? Claro. ¡Así que el Responsable era a un mismo tiempo jefe de la CNT y de la FAI. —Pero si fueras rey.. —Todo se lleva en la sangre. que tú crees que las ideas políticas se llevan en la sangre. cuándo empezaste a tener esa manera de ver las cosas. ¿comprendes? Hay que arrasar lo que sea. eran los de la FAI. Ya lo creo que sabía quien era. Para que mañana la sangre sea otra.. ¡Qué sé yo! A lo mejor me cargaría a los ministros uno tras otro. las dos rubias del Responsable... sería rey. pegados a sus pantalones. Era más profunda que la que acostumbraba a dejar César. balanceando el zapato. —Sí. Varios muchachos jóvenes le escoltaban siempre. claro. Ignacio pensó en la última que se había recibido del Collell. en una especie de pesebre.. Pero sería revolucionario de otra manera. Decía que no http://quedecosas-mg17. El que la hace la paga.. y pedía armas! ¡Bah. César escribía que todos los jueves por la tarde era el encargado de recoger las pelotas en las pistas de tenis. Te lo preguntaré de otra forma. ¿Por qué extraños caminos —de sangre.. Las llamaban «las vegetarianas» y siempre andaban por el Ter... Ignacio dijo: —En ese caso.. en la forma. a mi modo de ver. Ignacio oyó que la puerta del piso se abría y reconoció el ruido característico que hacía su padre con las llaves. tal vez — había llegado a querer ser una señora. lo lamento..! Y sus hijas. —Bueno. Ignacio se rió.. y si la tenía su padre... ¿Es que de pequeño viste algo que te quedó grabado? José se tumbó en la cama y se puso a fumar en esta posición. —¿Qué quieres decir? —Quiero decir.. Lo mismo que José. Ignacio asintió con la cabeza.. ahí lo tiene.. Eso del Palacio es verdad a medias. Ignacio vio la huella que José había dejado en la cama.. pero con más años a la espalda.. —Marcó una pausa—.. para el bien de la humanidad. con los pies plantados en el suelo—. Consideraba burgueses incluso a los obreros en paro del bar Cataluña.. bueno. Claro.... —de repente se incorporó y se sentó frente por frente de Ignacio.blogspot.. Pero luego se quedó pensativo de nuevo.. no tienes un pelo de tonto! Pero. ¿por qué eres así? José le miró. primito. Un ansia de justicia que. eran muy populares y llamativas. ¿Qué culpa tienen las señoras de las Conferencias de San Vicente de Paúl? José encogió las piernas y las cruzó una sobre otra. sin aliento de asno y buey. a querer figurar y humillar a su criada? Había nacido en un pueblo de Ciudad Real.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella le subían o bajaban según hablase de Isabel la Católica o de los jurados mixtos. Ignacio meditaba. ¿Cómo era posible que su padre fuera tan distinto de José? Pensó en doña Amparo Campo. —Exacto. —¡Entiéndeme! Desde luego no sería de la FAI. Ignacio le preguntó: —Dime una cosa.. A mí siempre me ha parecido que yo lo llevaba en la sangre. No vamos a andar con microscopios para ver si los glóbulos tal y si los glóbulos cual. Nunca te has preguntado. aunque su primo no lo viese. José preguntó: —¿Me da tiempo de escribir una carta antes de comer? Una carta.com/ 72 . tosiendo con impaciencia.. Eso es una frase. —Así. Eso no es una razón. Pensó en el Responsable. especialmente aquella habitación. pero que en lo más hondo de lo que decía latía un punto luminoso de verdad.

Matías intervino. José le preguntó: —¿Ah. Y las concesiones a Vascongadas. —Sí. —¿Qué hacéis.. —dijo—.! —Y todas entraron precipitadamente en la habitación. claro —explicó. con los auriculares de la galena. —¿Esas cosas os cuenta la Madre? Pilar prosiguió. Pero —añadió— no creo que sea el tema principal. María y Asunción.com/ 73 . aunque no tanto como Pilar —añadió. Después de comer. pero era así. —Claro. más importantes aún? Ignacio alzó los hombros. Los demás locales son pequeños. ¡Horrorizaba pensar que a lo mejor lo llevaba al agacharse.. un poco molesta porque él prefirió hablar de Inglaterra —de la miseria de algunos barrios de Londres — y de Norteamérica —los linchamientos de negros— a interesarse por ella. —Todo en conjunto. treinta cuarenta. por lo que hacía en las monjas y por si la había imaginado tal como era o un poco más baja. Matías estaba allí. que a los postres la chica quiso dejar sentado que también entendía algo de aquellas discusiones. —Hoy hay un mitin. Matías llamó a la puerta de la habitación.. Entraron en el comedor remoloneando. Matías preguntó: : —¿Dónde dan eso? Ignacio dijo: —En el Teatro Albéniz. Estas amigas de Pilar quieren conocerte... —¿El Gobierno? Pilar se ruborizó. —¡Oh. en efecto. llamaron a la del piso. que llevaba cilicio. cuando recogía las pelotas de tenis! Todo aquello era un modo de expresión muy distinto del de José.. —También nos ha dicho que hoy hay un mitin para protestar contra eso.. De tal modo. Treinta iguales. Pilar se refiere a la Ley sobre las Congregaciones. contra la Enseñanza laica. Matías comprendió y dijo: —Mira. no?. Entonces recordó muchas otras cosas de César.. La Madre nos ha dicho que ha salido una ley.. José. Sus padres lo ignoraban. Pilar se había pasado todo el almuerzo contemplando a su primo. Contra. —Son muy guapas —dijo—. Y hablarán de esa Ley. ¡Ah! Lo principal. desde luego.. Nuri. en vez de llamar a la puerta de abajo. http://quedecosas-mg17. Hacía ejercicio al aire libre. mirando a José—. —¿Un mitin?. —Miró a su madre e inclinó la cabeza— y a Navarra. tunantes? ¿Es que no oléis el arroz? Ignacio y José se levantaron y abrieron la puerta. Por ejemplo. —¿Quién persigue a las monjas? —El Gobierno. José miró a las tres chiquillas sonriendo.. ¿Hay otros. De la CEDA.blogspot. conducidas por Pilar y como dirigiéndose al cuarto de ésta. oh. es pedir la amnistía para los militares que se sublevaron en agosto. evidentemente dispuesta a continuar ocupando el primer plano. Esta vez fue Ignacio quien intervino. Un poco dura. estaba contento. Les había puesto un cordón larguísimo para poder pasearse por todo el piso.. y tal vez en el fondo uno y otro persiguieran lo mismo. ¡Vaya por Dios! Ignacio vio que José se agachaba para recoger un papel. —José. —Movió la cabeza—. el Estatuto Catalán. mejor dicho que no entendía su manera de contar por sets.. Un día Ignacio le vio en la cama: llevaba cilicio. Quieren protestar. «¿Qué diablos querían decir?» De todos modos..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella conseguía entender una palabra de lo que hablaban. ¿en Madrid también persiguen a las monjas como aquí? —¿A las monjas? —Sí.

—Porque es lo cierto. Ignacio precisó: —Es anarquista. Matías se volvió hacia Carmen Elgazu. —Ya. —Bueno. —Así es.. —informó Matías a su sobrino. José meditó un momento. mujer. inesperadamente. —Por lo demás —dijo—. —¿Por qué dices eso. arrugó el entrecejo. En Madrid se gastan millones para propaganda. —Y de repente añadió. —No lo dudo. —Claro. Carmen Elgazu intervino.. Ignacio se disponía a presentarlos.. —Ya sabréis que el Partido lo fundaron los jesuitas. pero en el acto comprendió que lo que buscaba José era evitarlo. mosén Alberto preguntó. Entró en el comedor sonriendo. es. mi sobrino. como dispuesta a desahogarse—. seguido de Ignacio. Tiene su manera de pensar. ya lo sabemos. pero ante su asombro Matías asintió con la mayor naturalidad. en tono de simple curiosidad. José..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella José se olvidó de Pilar y de que el fin de aquel mitin era tranquilizar a las monjas. —Pues.. —dijo. —Hizo un gesto de impotencia—. pues ya abría la puerta del cuarto y se metía en él. —Es mosén Alberto. Pero no fue así. Poco después entraron Nuri. Supuso que a José le divertiría tener un sacerdote tan cerca.. Si me permitís me iré a mi habitación a escribir unas cartas. ¡Por desgracia! http://quedecosas-mg17. Éste le miró e hizo una casi imperceptible inclinación de cabeza. En aquel momento mosén Alberto.. y se cruzó con José. que se había quitado el manteo y el sombrero en el vestíbulo. sí.... al oír la palabra mosén. —¿Va a entrar aquí? —preguntó. la Madre no ha dicho nada. Después de un silencio. Y levantándose se dirigió al cuarto de Ignacio.blogspot. Matías? —intervino la mujer. —Todos se volvieron al oír su voz y ella sonrió con coquetería.. —Ya lo veo. hay gente que los sigue. Los jesuitas son los que aconsejan a Gil Robles. Carmen Elgazu no sabía qué hacer ni qué decir.. —Sí. —¿Miedo él. ya se lo puede figurar —contestó Matías. un chico alegre. no lo dudo —asintió mosén Alberto en gesto que daba por zanjado el asunto—.. Ignacio fue a abrir. ¿comprendes? Pero en fin. Se interesó por la CEDA.. Carmen Elgazu abrió los ojos. Matías dijo: —Es. con brusquedad—.. Matías dijo: —Aquí.com/ 74 . Mosén Alberto quiso disimular. irrumpía en el pasillo.. Parece que le damos miedo. supongo. Pilar intervino. Todo el mundo presenció la escena.. por el asunto separatismo.. Exactamente. María y Asunción. Mosén Alberto se miró la sotana. dirigiéndose a Carmen Elgazu: —¿Es el que intervino en Madrid en la quema de las iglesias? Carmen Elgazu asintió con la cabeza. —De eso. y José se disponía a darles detalles sobre la familia de Burgos. Era la primera vez que en aquella casa se desairaba a un sacerdote. ¡qué duda cabe! Gil Robles tiene prestigio.. ¿Quién era? Matías y Carmen Elgazu reconocieron en seguida la voz de mosén Alberto.? —Iba a añadir algo pero Matías le hizo un signo invitándola a tranquilizarse. ¡Vamos! Quiero decir amable y tal. Pero entonces el timbre de la puerta volvió a sonar. —¿Qué tal marchan aquí? —preguntó—.para ellos es un hueso. Se le veía dudar.. ¿qué ideas tiene? —preguntó.

al igual que el cajero. y discretamente se retiró. Claro. Por ello aquel día sufrió horrores ante la actitud de Matías. dos. tía! Carmen Elgazu levantó la cabeza. Era algo extraño que le recorría la piel. Cuando estaba nerviosa. De modo que todo cuanto hacía por el Partido lo hacía con unción religiosa. ahora ya los he visto a ustedes». CAPÍTULO X El subdirector del Banco de Ignacio estaba convencido de que la CEDA obtendría mayoría absoluta en las próximas elecciones. Carmen Elgazu zurcía calcetines junto al balcón. ya eres mayorcito. brillante.. —¿Por qué se ha encerrado en su cuarto de esa manera? —insistió Carmen. —Voy en seguida. Un médico lo atribuyó a disturbios gástricos. ¿No tenéis ducha? —Lo siento. Por suerte Nuri. A veces lo notaba cuando le besaban la mano. que regresaba del colegio. —Id con Dios. —¿Me compráis un helado? http://quedecosas-mg17. mosén ya conoce su oficio. abajo. Era un hombre tranquilo. otras cuando en el confesionario el penitente se le acercaba demasiado. éste era su gran drama: con aterradora frecuencia sentía repugnancia física por las personas. Ignacio añadió. Arriba... decidida—. Cuando salieron del cuarto fue en busca de Carmen Elgazu. quien le prohibía con la mirada empeorar las cosas. Mosén Alberto se tomó la taza de café «sereno» y dijo: «Bueno. Sentía por él repugnancia física. no había conseguido tener hijos. —Anda. Nada podía mosén Alberto contra aquel sentimiento: Ignacio le sacaba de quicio. gran nudo de corbata. —Sea lo que sea.. Un hijo que le hubiera salido precoz. Ahora miraba a Gil Robles como a hijo suyo. ¡Me asusta pensar que van a salir ocho días juntos! —¡Ni una palabra! —exigió Matías repentinamente serio.. —Es algo físico. arriba. —Tú. Ignacio llamó a la habitación de su primo y entró. —Cierto —admitió el sacerdote. que. Otras al dar la Comunión. por su parte: —Y hablarle delante de mí. Encontró a José medio desnudo. —Eso. Su traje azul marino. el pelo brillante. —Estará lleno. Los empleados se mofaban de él. dos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Me gustaría que le hablara usted delante de Ignacio! —prosiguió. —Voy volando.blogspot. Tenemos que ir al mitin. María. Asunción y Pilar entraron en tromba y despejaron la atmósfera. En diez minutos José estuvo preparado. Otro le enseñó un libro en el que se decía que el ejercicio prolongado de la castidad puede en ciertos casos producir estas reacciones. Carmen Elgazu creía que era Ignacio quien le pinchaba. ¿comprendes? —¿De veras? Uno. abajo. aunque en el fondo le querían porque en el trabajo les daba facilidades. haciendo gimnasia ante el espejo. es algo físico —se repetía a sí mismo. Nada del muchacho le caía en gracia. uno. —¡Hasta luego. ¿por qué? Mosén Alberto le miró.. en slip. que es tarde. dos. pero en fin. de ojos bonachones. ¿no es eso? —No tanto. Cuando salieron a la calle se cruzaron con Pilar. En realidad. Ignacio se lo notaba en algo indefinible al clavar la aguja. de anchos hombros.com/ 75 . hay que ir. Uno. A las seis y media Ignacio subió al piso en busca de José.

.. Brillaban las banderas. No decía nada. pues vio a la Torre de Babel. las joyas de varias señoras de la presidencia y la calva del subdirector. En el camino.. El fracaso de la Reforma Agraria. sin elementos. esta vez agitando las manos: —¿Queréis una Patria próspera.com/ 76 . Debía de haber muchos curiosos como ellos. sensación de juventud. que van contra lo tradicional en la Patria. José dijo a su primo: —¿Sabes que Pilar empieza a ser de buen ver? Ignacio asintió..! El orador era un hombre experimentado. —¡Caray con los jesuitas! —comentó José. justa y cristiana. —¡Señoras y señores! —empezó de pronto el cuarto orador. ¡El primer orador! Dijo que el programa social del Partido se inspiraba en las encíclicas papales y que su fuerza residía en la moralidad de los dirigentes. y hasta los salones de espera de ciertos abogados populares están llenos de revistas pornográficas.blogspot. Las ovaciones se sucedían. Ignacio recorría con la mirada toda la platea y los palcos en busca de gente conocida. presionados por la masa. Los preparativos era lo que más gustaba a Ignacio. y todavía la Plaza de la Independencia era un hormiguero de gente. «Estamos gobernados por gentes que creen más en París y Londres que en España. —Por eso estáis aquí en tan gran número. que comunicaba. se implanta el divorcio.! http://quedecosas-mg17. con voz dispuesta a levantar a las masas—. Porque sabéis que los dirigentes de la CEDA son personas honradas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¡Hombre! —José echó mano a la cartera. El silencio sepulcral que se hacía cuando el primer orador terminaba de sacar sus cuartillas y se disponía a hablar. «Han dejado a los colonos sin créditos. Muchos de ellos piden a sus antiguos propietarios volver a las condiciones de antes. lleno a rebosar. don Santiago Estrada.. Hay que dar un oficio a cada hombre y hacer que lo ame. sin nada. —¡Un cucurucho para la señorita! —¿Vainilla o chocolate? —Mitad y mitad. y a Julio García.. El Teatro Albéniz estaba. Aumentar los salarios sin conseguir que los obreros amen su oficio. es no hacer nada.! Luego preguntó.. con el mismo aire satisfecho de quien asiste a una revista con combinaciones de luces. de pie en el pasillo lateral derecho. El aspecto del escenario era impresionante. simpatía a la multitud. es cierto! Me he dado cuenta ahora. ¡Todo eso es progreso! Y los quioscos y las barberías. Se acercaron al carro con tres capuchas que se había instalado frente al Neutral. ¡Es para mí un honor.? —¡Sííííí. todo perfecto. surgiendo un palmo más que los demás. Entre el público se veía muy poca gente de la clase trabajadora. Burguesía y muchos jóvenes del Partido. Luego describió la incalificable demagogia de los gobernantes de la República. Grandes carteles. efectivamente. Es curioso —añadió— lo que cambian las personas vistas de lejos. De la influencia del oficio sobre la mentalidad. de pie.. se persigue a las Congregaciones. como todo el mundo. Se queman iglesias.» Describió la terrible campaña antirreligiosa en todos los sectores de la sociedad. Entraron dando codazos. por algo indefinible en el optimismo de su rostro. «Un hombre sin oficio es un desgraciado —dijo—.» Todo bien.? —¡Nooooo.. se prohíbe la enseñanza religiosa. viéndola a lo lejos. Hasta el tercer orador no consiguió localizar a su padre. —¿Queréis prestaros al juego de las fuerzas marxistas y extranjerizantes que invaden nuestro suelo.. donde. la sonrisa optimista del jefe. Tuvieron que instalarse en el pasillo central.. con brazaletes verdes en la manga. pero surtía efecto. —¡Sí.» Luego habló de los obreros..

abriéndose paso hacia ellos. de pronto.? ¡Nada de ratas! Cuando tú mamabas.. ¡En Madrid hubieran salido cincuenta en mi ayuda! —Aquí nadie te conoce. Disimulando..blogspot. ¿no es eso? ¡Si estuviéramos en Madrid hablaríamos con calma! —Y le soltó. que se impuso en la sala—. Sus ojos habían ido cobrando el color del acero.. con las manos en los bolsillos. ¿en la tripa. dos. ¡Nosotros no prometemos bombones! ¡Es Largo Caballero quien los ha prometido. —Y dio media vuelta con los agentes. Sin embargo. sin afeitar.! Un silbido escalofriante cruzó la sala.. —Conque. y no los ha dado! ¡Es Azaña quien los ha prometido! ¡Para bombones. todo el mundo se puso en pie. arrastrando con lentitud las sílabas: —Nada de ratas.. guiñando un ojo a José y a Ignacio. fuera! De repente Ignacio distinguió a Julio. Ignacio vio al agresor caerse desplomado: Hubo un gran barullo.! —¿Qué les daréis? —gritó.. Ahora.. murmullos. yo ya me había jugado esto —y se pegó a sí mismo. que esto quema. nene. Julio dijo. fuera! ¿Y Sanjurjo. andando. qué?» Esta vez José no tenía nada que ver.. intentaba ver a través de sus gafas ahumadas. abajo» de aquella tarde. ¿me oyes.. componiéndose el nudo de la corbata—. —¿Y qué? La CEDA no es peligro aquí. El orador no se había dado por vencido y agitaba sus brazos intentando reconquistar la atención.. Habituado a aquellos lances. y los labios. dirigiéndose a Ignacio: —¿Es tu primo? —Sí. —¡Mira! —exclamó José—. nuevos gritos de ¡fuera. ¿Un bombón? Era la voz de José Alvear. Mueras. —¿O un pico y una pala? El escándalo fue fenomenal. Matías Alvear miraba por todos lados. una voz rotunda. salió de un café un hombre bajito.. acompañado de dos agentes. —¡Nosotros daremos a los ciudadanos. No fue gran cosa. seco.. ¿qué pasa? Mala suerte. en la mejilla—.. La Torre de Babel. apretados. —¿Tú crees? —Y de repente le agarró por la solapa—. y se quedó mirándole. Ignacio le siguió a distancia.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella La atmósfera se había caldeado. —¡No! —gritaba—. José se paró. ¡Aquí sabías muy bien que nadie te cortaría el pescuezo! Conque ¡menos chillar! —Pero el mitin continúa. Silbidos.. José. pero lo suficiente para que el agresor recibiera una respuesta que justificaba el «uno.com/ 77 . los de Casas Viejas. —Mañana le traes a tomar café. No voy a meterme entre rejas para darte http://quedecosas-mg17. como si hubiera reconocido la voz. Por fin susurró.. con la barbilla dio un golpe rápido y seco a los dedos y luego dijo. José sintió que una mano poderosa se posaba en su hombro izquierdo. moviendo la cabeza.. El hombre bajito se irguió sobre sus pies. Armar camorra.. «¡Fuera. eh? ¿Y vosotros qué? ¿Tocando el violón? —Un par de esas píldoras y van que chutan. ¡Ahora aparece el Responsable! —Buen trabajo. fue él quien recibió un puñetazo en la cabeza. con el rostro ladeado: —Cuidado. y fue acelerando el paso hasta alcanzarlos y ponerse a su lado. arriba. camaradas —dijo éste. dócilmente. —¡Qué tiene que ver! —La cosa estaba clara. —¡Qué borregos! —comentó José. erguido en primera fila. Y vosotros ¡qué! ¡Mutis como ratas! Si me cortan el pescuezo.. —¿Sí? ¿Te ha gustado? —Ese bombón lo llevarán en la tripa. le infundían una extraña expresión de energía. Al llegar afuera. se dejó expulsar del local.! —¡Bravo. vivas.

—¿Merluza. Carmen Elgazu regresó a casa desorientada. déme la merluza! —Hace usted muy buena compra. pues al día siguiente mucha gente hablaba de ello. se sentía arrastrado por una carrera apasionante. ¿eh? ¡Toma! —y escupió en el suelo—. Fue en la pescadería donde la informaron. exclamó para sí. ¿por qué me miran así? —Finalmente. La gente estaba acostumbrada a interrupciones de aquel tipo en los mítines. A su lado era imposible ordenar las ideas. aquello era vivir. Abres la boca y te encuentras con un chupinazo dentro. doña Carmen. —Y se fue. Cuatro gritos.. Aunque. —continuó. Estaba furioso porque no se había ofendido. sin acordarse en absoluto de lo ocurrido. Toda la familia de su marido. tal vez fuera él quien tuviese razón. no era la misma. Señor —pensaba Carmen Elgazu—. Sin embargo. y por las noches todos jugáis juntos al dominó! —Dominó. «Señor. al parecer. Ignacio estaba sobre ascuas. Es del Cantábrico.blogspot. José se había levantado en plena forma. Carmen Elgazu pensó incluso en ir a Telégrafos y comunicar a Matías lo que había decidido.. doña Carmen? La mujer notó algo raro en varias de las vendedoras. Aquí os querría yo ver. «¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Y no me dijeron nada! ¡Y esto tiene que durar una semana!» Estaba decidida a provocar un escándalo. y le había propuesto a Ignacio ir a ver la parte moderna de Gerona. volviendo a arrastrar las sílabas— con tanto obispo y tanto obrero lamiendo al patrón. Era preciso no aludir para nada a ello. ¡Durante la cena se estuvo comiendo con los ojos a su sobrino! Cuan cierto era lo de los «resabios» de que hablaba mosén Alberto. lo de José tuvo. no podemos nada». ¡Aquí hay mucha confitería. Si bien el otro parecía tener más experiencia. Sin embargo. Era la primera vez que le dedicaban «aquello». Procure tener caridad. http://quedecosas-mg17. pero ojalá le hubiera venido un calambre al tomar el billete en la estación.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella gusto. y luego se repitió la escena del rosario. para ti y para ése. una de ellas. —Pero ¿qué pasa?. hija mía. Claro que. Cuando los tenía cerca. hijo». en el piso ya no había nadie. Ignacio le había seguido. ¡Si es que tomó el billete!». —¡Virgen Santísima! ¡Déme. de la de Bilbao. Contra esto. un viejo canónigo de una paciencia infinita. una gracia especial. M. en realidad. y en Madrid ya os mandan de inspección. Por lo demás. pues tomaba las decisiones más bruscas e inesperadas. —Bonita excusa. ridiculizando al orador. Antes de las diez. se lo contó. —Yo querría verte a ti en Madrid —contestó José—. José continuaba arreglándose el nudo de la corbata. —Esta mañana ya te calé.. Un quinto..com/ 78 .. Durante la cena hablaron de la familia de Burgos... que le tenía gran simpatía. José era una de ellas.. El Tradicionalista juzgó un éxito que el único obstructor hubiera resultado «un forastero menor de edad». En fin. Matías se pondría furioso. Pero le pareció demasiado espectacular. y el canónigo le aconsejó: «No se torture. Carmen Elgazu tampoco lo podía remediar: sentía repugnancia por varias personas. ¿qué pasaba? La postura de José no había quedado muy holgada. Dios me perdone. A esto se refería cuando le decía a Ignacio: «¿Yo perfecta? También tengo mis celos y mis cosas. Ella había dudado menos que mosén Alberto y se lo había dicho al confesor habitual. José exclamó: «¡Aquí envejecería yo en menos de un mes!» Matías Alvear e Ignacio tenían idéntico temor: que Carmen Elgazu se enterara de lo ocurrido. El Demócrata hizo varios comentarios jocosos. Pero a la mañana siguiente Carmen Elgazu lo supo todo de pe a pa. aunque esta vez José se quedó dormido como un tronco nada más meterse en cama. Por desgracia. comprendiendo que hay personas cuyos actos impiden pensar.

«Ya ves. los jefes de Izquierda Catalana. El patrón. que la CNT pita. situada en la arteria comercial de la ciudad. Pero consideraba que para Ignacio todo aquello no era bueno. Allí tuvieron la gran sorpresa. Matías no pudo atenderlos como hubiera deseado. sintiendo que del de José se había desprendido lo antes posible.» Aquello puso definitivamente de buen humor a José.. o sólo de la CNT. Tenía mucho trabajo. sentado en su trono. Bajito. en el fondo. Pida usted el masaje que quiera». Todo aquello la tranquilizó. Pero los camareros eran menos decididos y por otra parte pertenecían a la Unión General de Trabajadores. al parecer injustificados. —¡Hombre! —exclamó José—. ¡Qué le voy a hacer!» La maleta de José estaba allí. Señor. Tenía poca ayuda. algunas de las cuales le ponían nervioso. sí. la habían hecho prosperar. A José le hubiera gustado olfatear por Telégrafos y. que a José le pareció espantosa. No se sabe si huelga general. Pero no lo hizo. Arrastraron a mucha gente y además impusieron la moda de las lociones y de las propinas crecidas. CNT. le reconozco a usted del mitin. Los ferroviarios cobraban un salario ínfimo. Lo mismo entre los camareros. Luego fueron a la Rambla comentando lo de la huelga. en la mejilla. Eso cuentan. por la Sección de Correos. pensando en Matías. al parecer. Ignacio ya había oído hablar de ello. contempló un momento su pijama.» Matías se despidió de ellos. A éste le había parecido que el gesto del jefe anarquista de pegarse... «Curioso —pensó — que un grito anticedista pueda valer un masaje. divertido. sobre todo. yo todavía ni una postal. —Mándales un telegrama —propuso Ignacio. Todavía no había digerido su encuentro rapidísimo con aquel personaje. Nunca había comprendido por qué la gente se escribía tanto.» Aquel pensamiento le envaneció tanto que decidió no mandar el telegrama. —¿Cómo huelga? —Sí. y además había habido varios despidos. ya me verán. Y su gorra calada hasta las cejas. que en cierto modo le daba carta blanca. Pero desde luego el Responsable abría brecha. calle del Progreso...Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ahora hubiera podido aprovecharse de esta última frase. usted!» Ignacio soltó una carcajada. Primero habían ido a la barbería. http://quedecosas-mg17. —Habrá huelga —les dijo— y todo el mundo manda telegramas.. Los Costa. A las doce dijo. seco. Había una gran quietud matinal en toda la casa. tuvo mucha paciencia con sus hermanas. iba pensando: «Caridad». «Contra esto no podemos nada. de repente: «Ahora me doy cuenta de que desde que salí de casa no les he mandado ni una postal». José volvió a pensar en el Responsable. echaron a andar hacia Telégrafos. Los ojos de acero del Responsable los tenía clavados en la memoria. a pesar de todo? Ignacio no estaba muy bien informado. Lo mismo que Ignacio. Recordó que éste.com/ 79 . —Y alegres. porque en el Banco le habían afiliado a la UGT. Es una idea. con mucho cuidado. sostenía en la palma de la mano el globo que representaba el mundo. en Bilbao. cinco días que faltaban no eran mucho. sin afeitar.» José le preguntó: —¿Y me dijiste que se reúnen en un gimnasio? —Sí. José le preguntó: —¿Así. Recorrieron la Gerona moderna. A la de Ignacio. Sentía deseos de abrirla. me río yo de la CEDA y de los mítines!» Luego pensó que. «Ya lo viste. Al hacer la cama de éste. lo reconoció en seguida: «Amigo. «¡Sí. «¡Si Vos protegéis a mi hijo.. José quedó estupefacto. pero no debía disgustar a Matías. pero era de una tenacidad implacable. Mientras hacía la cama de José.blogspot. al verlos entrar. tuvo una gran dignidad. Al regresar al comedor vio que el Sagrado Corazón. Le gustaba ver montones de cartas. Las andanzas de Ignacio y José eran diversas. «¡Ignacio!» Lo dobló con cuidado. «¡Nada! Cuando llegue.

A mí me parece que si peco por algo es por tomarlo todo demasiado en serio. cuerdas con anillos. y le dijo: —Aquí tomáis a los comunistas un poco a broma.. hablando del policía decía siempre: «Sólo tiene un defecto: que es un fanfarrón».. Dividía los actos en útiles e inútiles. discutiendo de salarios y demás. Miraban una revista antigua en que se veían unos oficiales rusos y el barbero decía: «¡Eso es pelo bien cortado y no lo que hacemos aquí!» Y todos los clientes asentían con la cabeza. etc. —¿A broma? Chico. Al parecer a veces terminan como si todos fueran atletas.? Ignacio reflexionó.. —¿Y los comunistas? —¡Oh! Ésos.blogspot.. El sol caía vertical.. José también se divertía.. Ya te digo.. José se volvió de repente. Sentarse en el coche del tren y desplegar el periódico como si uno estuviera solo. no. La fanfarronería la consideraba siempre inútil. —Pero.. http://quedecosas-mg17.. —¿Sus hijas también asisten a las reuniones? —¡Cómo! No abandonan nunca a su padre. precisamente frente al café de los militares. —Ignacio se animó hablando de ello—. —¿Te vienes conmigo. ¡Bueno.. lo consideraba un acto inútil. paralelas. allí es el que tiene más personalidad. Ahora recuerdo que la Torre de Babel un día fue allá y se encontró en pleno jaleo. Ello era tanto más sorprendente cuanto que Matías. A José le entraron unas ganas inmensas de conocer todos los locales políticos de la ciudad. José no reaccionó como Ignacio había supuesto.. —Ignacio se echó a reír—. La Rambla estaba abarrotada de estudiantes. Pero no sé si está afiliado o no. Del Banco. Según lo que entiendas por personalidad. ¿y qué sabe el barbero de comunismo? —No sé. José continuó mirándole e insistió: —¿Tú conoces algún comunista? —Pues. No lo he visto nunca. que desde luego siempre lee a Marx y cosas por el estilo. —Es así. peor que la CNT.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio le explicó entonces que el cajero del Banco Arús vivía enfrente y siempre les contaba el pintoresco efecto que hacía ver a unos hombres muy serios. —¡Vaya! Con el retrato de Stalin y demás... Ignacio dijo: —¡Toma! Eso significa que es la hora de comer. ¿no? Ignacio se detuvo a su vez. —¿Y la CEDA? —¡Uf! Es una especie de Balneario.. —¿Y qué tal? —Es un compañero de trabajo. —¡Vamos! Ignacio añadió: —Desde luego. y sus hijas rubias haciendo bíceps con dos bolas de hierro. no sé. —Si la sesión se prolonga —añadió— sin darse cuenta empiezan a Utilizar los objetos.. que tenía fama de certero. José sonrió: —¿Más que el subdirector. Conozco uno..com/ 80 . El Responsable sentado en el potro y éste haciéndole dar tumbos. cuando quieren. Se reúnen en una barbería. Se detuvo un momento en el centro de la Rambla. —Entiéndeme. —¿Y Liga Catalana? —¿Liga Catalana. rodeados de poleas... una familia modelo.? Un despacho de notario. se acercó a una muchacha que pasaba sola. Creo que no. no! También saben divertirse. —¡Caray! Como si dijéramos. chachi? Había algo que Julio García no podía soportar: la fanfarronería. —No sé.

.. ¿sabes? Quiero decir que los hechos. Pero un día se dio cuenta de que a fuerza de actos inútiles el prójimo acabaría por aplastarle la nariz. Cuando las cosas se ponen oscuras es cuando él tiene que dar su opinión. Julio había exclamado: —¿De veras. En cuanto todo el mundo estuvo servido. Estuvo mucho tiempo pensando. Por el físico de José y sus métodos directos dedujo que se trataba de un ser primitivo. en el camino entró en un estanco y se compró un cigarro habano. los conoce al dedillo. —¿No crees que hay anarquistas en todas partes? Julio hizo un gesto de desolación. no tuvo hermanos. «Claro. a su manera. —Señora. Las frases de trámite duraron poco. Se ha leído más de un libro. Por su colorido y exuberancia. «Ya sabes que sólo hay una verdad.? Tanto mejor. Porque estamos en el país del anarquismo.com/ 81 . José. A Carmen Elgazu aquella visita no le había hecho ninguna gracia. había dicho: «Te equivocas. junto con Ignacio. toda una licorería. José? —Viendo que José se mordía los labios para reflexionar. se dijo: «A ese mocito le doy yo una lección». Pero Matías. del clásico mozalbete de la FAI dispuesto a tirar un petardo en un desfile o a pegar una paliza al primero que defendiera la conveniencia de las Aduanas. Tuvo que arreglárselas solo. durante su infancia. Esta muy enterado. rutilante. en la que Julio se hallaba esperando. siento decírtelo. Julio http://quedecosas-mg17. quién sabe.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio García. —¡Caramba! A eso se le llama puntualidad.. Estrechó la mano de José y al mismo tiempo el antebrazo de Ignacio. Julio apretó un botón de un mueble que tenía al lado y en el acto apareció. ¿Usted qué prefiere. Y por eso le invitó a tomar café. Lo que yo daría para que fuera un auténtico teórico del anarquismo.blogspot. De ahí que cuando. pensó. El cigarro habano le daba un aspecto sorprendentemente burgués. siempre habla en términos vagos.. claro. En seguida viene mi mujer y tomaremos una copa.» ¿Te das cuenta? José se había quedado inmóvil.» «Sí. Aquel mueble-bar encantó a José.. —¿Qué periódicos lee? —Chico. que le acompañaran en sus andanzas. Una vez más le había advertido que a todas las teorías que oyera les hiciera poco caso. hijo: ser bueno.. con bata verde y encarnada. yo creo que los lee todos.. mirando a Ignacio.. José dijo. —Matías. vamos a conocer a esa fiera! —Y al saber que le daría un excelente coñac. —Especialmente en cuestiones políticas. Al verlos. bruscamente: —¡Vamos. —¡Sentaos. pero anarquistas ya sólo quedan en España. Por su parte Ignacio había advertido a José de que Julio era un hombre bastante complicado. Y entonces decidió pegar el primero. y en algunos países de la América del Sur.» Les abrió la criada y los hizo pasar a la sala de estar. Y tú lo eres. en el mitin de la CEDA. en Madrid. en el Neutral. como Matías. Me parece que es muy capaz de sostener una controversia». Sin que ello le reconciliara con la fanfarronería. pensó que se parecía mucho al mueble-bar. la República es siempre algo. —José parecía enteramente un caballero. sentaos! Encantado de teneros aquí. está muy documentado. del que nunca se sabía si decía todo lo que pensaba o sólo la mitad. vio a José con su aire de perdonavidas y supo que no sólo él había sido el primero en armar escándalo sino que había tumbado de un puñetazo a un pobre panadero que había perdido la calma. «Ignacio entre dos fuegos». Y en cuanto entró doña Amparo Campo. Matías le preguntó: —¡Bah! ¿Por qué te interesa tanto este asunto? —¿Por qué? Pues porque sí. se levantó en seguida y por su actitud creó un clima de confianza. cada vez que recibía un par de bofetadas injustas: «Ese hombre acaba de ejecutar un acto inútil».

como si la polémica hubiera llegado ya a un punto de madurez lógica: —¡Parten ustedes de un principio magistral: que el individuo es perfecto. que sean fríos. El primo de Ignacio levantó los hombros. —Claro. sí. madame? —añadió. —¡Hombre. A mí. En cambio yo.. es cierto.! ¿Por qué? —Pues. Destruir todo lo que la sociedad ha creado de ficción y coacción. soy jefe de grupo en mi barrio. a condición de contar con unos dirigentes. ¡pues se queda viudo! José añadió que no había que reparar en medios para conseguir la libertad. —¡Qué sé yo! Siempre me han gustado los anarquistas. no sé.com/ 82 . encantado. Les dije que vinieran para charlar un rato. que no es perfecto. José afirmó que ellos ya conocían esta regla desde niños.. al oír esto.? —Al ver que José miraba con fijeza. y se veía que se hallaba a sus anchas—. ¿Tengo yo cara de ser devoto de la CEDA? Doña Amparo Campo contestó: —No sé. no he dicho nada.. Y citó como ejemplo lo que ocurría en su familia.. sin inmutarse: —¿Cree usted que un hombre frío declara que es jefe de grupo a un policía que acaba de conocer. ¡Cómo se lo explicaré! Ya lo sabe mi mujer. ¡nada! Que si el padre vive. ya! Ya lo supongo. reincorporándose. Todo Madrid le conoce... Conque ¿le parecemos unos románticos? —¿Y a usted no? Julio se echó para atrás en el sillón y dijo. Julio preguntó.. y de provincia fronteriza por más señas? —¡Bah! ¿En qué puede perjudicarme? —Por ejemplo... Había enrojecido un poco. —Luego añadió—: ¿Socialista. me va a permitir una pregunta.. con calma. ¿Qué le parece. Desde luego. intentando elevar el tono del adversario—. —¡Vaya! —José se envolvió en humo—. podría arrestarle por tenencia ilícita de pistola.. no tiene usted cara de la CEDA. —¿Cómo sabe usted que llevo pistola? —preguntó José.blogspot.. claro —dijo. ¿Por qué no? —¡Vaya! Julio continuó: —No. nunca ha tenido cargo en la Federación.. —Mi padre —dijo— es un fanático del anarquismo. y que por lo tanto puede dársele libertad absoluta! —Exacto... Pero. —Porque usted me lo ha dicho. Ustedes han leído en algún sitio: «¡Hay que tener una mística!» Y la han comprado en la primera esquina. —¡Ah. —¿Qué pasa. —Marcó una pausa—.. estupendo! —¿Por qué estupendo? —preguntó José. si le molesta hablar de eso. simplemente. que aunque usted no lo crea. pues bien. Yo soy de la FAI. soy hombre frío. http://quedecosas-mg17. prosiguió: —De todos modos.. —¡Ya. Luego.? Pues. —¿Por qué? Por mí. cortando el cono truncado de la ceniza en el cenicero añadió—: Desde luego. recobró los ánimos. Julio se tomó el café de un sorbo. Julio enarcó las cejas en expresión de sorpresa. —Nada se consigue sin fanatismo. ¿verdad? —¿De mi devoción? —A José la presencia del coñac le había producido un efecto saludable. Por lo que vi —esbozó una sonrisa — los de la CEDA no son santos de su devoción.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella dijo: —José.. —¿Y qué pasa con ello? —preguntó José. dirigiéndose a doña Amparo Campo—. —Sí. y mata a su madre. todo lo romántico me gusta. —Luego viene el individuo. Julio. no crea que esté usted aquí por lo del mitin...

—Perdone. Todo aquello era interesante.. en cambio.. Por ejemplo —reflexionó un momento—. Ahora bien. Le dije: «Hazlo.. el día que se ha elegido. Doña Amparo Campo no pudo reprimir una carcajada. hijo! Yo llevo doce años con él y todavía no sé lo que piensa. —Sí —prosiguió José—.. —¿Y qué otra cosa estamos haciendo? Ignacio ladeó la cabeza.. Usted no dirá nunca: «¡Tienen razón.com/ 83 . se aprovechará del caos. debe de ser cierto. Pero José no se había dejado amedrentar. —¿De veras? —Sí. —Sí —continuó—.. yo tengo mi criterio: ganarse por méritos un ascenso.blogspot.. —¡Claro.. Ignacio iba poniéndose nervioso.. en tono que le salió inesperadamente duro: —Usted es el clásico tipo que echa al ruedo a los demás y luego se come la liebre. para pedir aumento de sueldo. Julio hizo un gesto de asombro. Sus palabras habían surtido efecto. pero hasta aquí sólo hay uno que ha expuesta las suyas: mi primo.. es el momento. si usted cree que soy así. —Marcó una pausa—. —dijo—. ¿Me permite. —Espero que no van a discutir sobre eso —dijo—. Doña Amparo Campo empezaba a sospechar que tendría que admirar a su marido. pero él añadió: —Da la casualidad de que esta huelga —que será exactamente el viernes—. ¿por qué diablos se mete en esas cosas?» Julio añadió. había parodiado con extrema gracia un pase de muleta. —Me sorprende que le interesen a usted los ferroviarios —dijo—. —¡Uy. y si tiene que tomar el tren y resulta que el tren no funciona. ¿Me permite usted que le de un dato? José no contestó.. sobre todo en Ignacio. A mí siempre me ha parecido que el oficio de ferroviario es muy duro.. —¡Mira que tal! Le advierto que por mi barrio ya nadie cree en Sherlock Holmes. ¿no es eso? Julio movió la cabeza. ¿no es eso? Es muy amigo mío. Doña Amparo Campo intervino. Se calló. Julio le miró. claro que sí! José añadió. lo que cobran los ferroviarios es una vergüenza!» Usted. pero él hubiera preferido ceñir el tema. Conocen ustedes al Responsable. criticará la manera de hacer la huelga. —Pues yo creo que no tardaría tanto en saberlo —dijo. —José se dirigió a doña Amparo—.. creo que uno de estos días va a haber huelga. en tono que no disimulaba el resentimiento. —Hacen ustedes muy bien. Julio. —No creo que sea eso. Yo tampoco. armará la de Dios es Cristo. Le hubiera gustado oír a Julio exponer sus propias ideas.. Aunque tal vez el que ejerza José todavía lo sea más. sacó otra botella del mueble-bar y se sirvió. José aplastó de nuevo la ceniza en el cenicero. la verdad. A Ignacio le pareció que en el fondo Julio perdía terreno. José se había echado para atrás y paladeaba de nuevo su coñac... —En fin. Ignacio semicerró los ojos. lo mismo que Ignacio. —De todos modos.. la he aconsejado yo. Por nada del mundo me atrevería yo a dudar de la inteligencia de un anarquista. no queriendo dejar ningún cabo suelto: —Y en cuanto a obtener aumento de sueldo. Los ferroviarios lo merecen»... Aquí lo interesante sería confrontar opiniones.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella José se mordió los labios. Ignacio pensaba: «¿Es cierto todo eso? Y si lo es. que hable con franqueza? Doña Amparo Campo se sintió halagada. porque José.. ¿Por qué será? ¿Le traen contrabando de Francia? http://quedecosas-mg17. —añadió Julio—. al término de la frase.

dispuesto a http://quedecosas-mg17. pero ustedes lo desvían de una manera grotesca. Esto en el momento en que la CEDA avanza que da gusto verla y en que por vez primera vota la mujer. En Barcelona. pero muchos miles.. Los franceses son gente de método porque tienen un suelo que da muchas coles.. ¿ve usted. Que hay señoras.com/ 84 . ahí se las den todas. Julio le interrumpió: —En cambio... para regar los terrenos. Total. Claro. —¿De veras. —¿Un Dick Turpín con bigote. Con lógica o sin ella.. y unos irresponsables.? En Francia prácticamente no hay anarquistas.. Devuélvelo a tu padre. no vota. dirigiéndose a Ignacio: —Acompaña a tu primito a la puerta. anda. en Andalucía. sería traer agua y no dedicarse al «terrorismo sistemático» como ordena el reglamento de la FAI.. es el ferroviario que si no quiere trabajar. Lo perdió en el momento en que continuó haciendo pagar cédula a los ciudadanos.. ya!. que si el individuo se emancipa. Ayer se lo contaba al padre de Ignacio.. Doña Amparo se emocionó. hombre.. ¿Qué es el individuo.. muchos miles. José se había levantado y. Si yo utilizase a los ferroviarios como contrabandistas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio se indignó. conteniéndose—. tenemos que hacer pipí. y tantos policías como en tiempos de la Dictadura. Julio dijo: —Ustedes son unos insensatos.... Y lo que queremos ante todo es lo dicho. ¿no le parece? ¿Se da cuenta de lo equivocado que está en todo? José replicó: —Eso de equivocarse no se ve hasta el final. José soltó una carcajada. José se sulfuró. —Individuo es el hombre que si no quiere votar. Cambio de expresión..blogspot. ahí está. ¿comprende? ¡Ni pum! ¡Ni así! Ignacio se había levantado a su vez.? Doña Amparo Campo palideció. en estas elecciones ganarán las derechas.) que no lleve al cuello cuatro o cinco medallas.. hablando de un viaje que pienso hacer a París. pero en todo aquello había algo que le gustaba. De pronto el policía dijo. Emancipación. sosteniendo cuarteles. —¡Ah. —Pero a mí ni pum. en Madrid... En un país en que no hay ninguna mujer (ni siquiera la mía. ¡Muy bien. Ignacio miró a su primo. Es muy bonito contemplar a los demás como si fueran peces en un acuario. —Con barrenos a lo mejor aparece un peco.? ¿Y usted qué es? —De pronto soltó—: ¿Un pillo redomado? —Váyase con cuidado. y qué significa la palabra emancipación? José estaba furioso. la emancipación del individuo. amigo.. Son ustedes niños de teta. doblándose sobre la mesa en dirección» a Julio. —Ni por casualidad uno de ustedes razona una vez con lógica —respondió. que ganen las derechas o las izquierdas! Para nosotros la República ya lo ha perdido todo.. José resoplaba y miraba la botella de coñac. ¿Por qué no son anarquistas los franceses? Porque son gente de método.. La masa tiene un instinto revolucionario certero.. La salida era inesperada. Aquí. tendría interés en que ganaran poco sueldo. Pero no olvide una cosa: somos muchos miles. —¿Otra vez en las nubes? —prosiguió Julio—. pero que muy bien! Ochocientos mil votos que la República perderá. como si nada ocurriera.. pues. —¡Ya salió! Lo que el Responsable me dijo hace poco: «En las próximas elecciones CNT-FAI nos abstendremos de votar».. Julio permanecía impasible. —Lo que interesaría. —¡Qué nos importa a nosotros que la República pierda esto o lo otro. con la uña del pulgar golpeaba uno de sus dientes. Julio se quitó la pipa.

com/ 85 .blogspot. ¿Qué quieres que busquen en España los comunistas? ¡Caray! ¡Buen país para la disciplina! —¿En España? Pues muy sencillo —dijo José—. Mi madre cree lo mismo. —¡Es curioso! —dijo por fin.. —¿Quién te lo ha dicho? ¿Otro sermón de la Madre? Matías quiso salvar la situación. ¿por qué crees que lo es? —No seas imbécil. hombre.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella derribarla de un puñetazo. y todo el discurso que había preparado se le borró de la memoria. Miedo a que fracase esta República. —Una vez calmado. Ésos no quieren a nadie. Francamente.. Y sin esperar a Ignacio. ¡Se entiende muy bien lo que http://quedecosas-mg17. José exclamó: —¡Ay! Hacía años que no me reía tanto.a nosotros nos ha hecho muchos favores. Ignacio no podía hablar.. Lo único cierto que ha dicho ese hombre es que somos unos románticos. Ha empleado todos sus argumentos. Es el retrato completo. ¿Qué tal la entrevista con Julio? Todavía no nos habéis explicado nada... Ignacio le alcanzó ya a mitad de la calle... —¡No digas tonterías! —cortó Matías—. De nada servía que Carmen Elgazu pusiera cara cada vez más seria. inesperadamente. Ignacio le alcanzó de nuevo. —¡Calla. ya está bien.. —José. Aquello era inesperado. ¡Qué barbaridad es ésa! José estalló en una risa convulsiva. —¿Es verdad.. Estadísticas. —¡Pilar! —amonestó Carmen Elgazu—... Mil pensamientos le asaltaban.. que les sirve de trampolín. sin dejar de andar. —Pues id con cuidado. Pero se contuvo. ¿comprendes? El viaje a París. Ellos a la reserva. desde luego. al cabo de un momento: —¿Y vosotros sí.. que los rusos desnudan a las monjas y las tocan? —preguntó Pilar.. lo mismo que Ignacio. olvidando el resto—. ya está bien. —¿ Comunista. ? Ignacio se quedó parado en seco.. —Es un tío listo. Lo que buscan en todas partes. —Pero. papá. Enemigo de CNT-FAI..? —¿Nosotros.. —¡Si los conoceré yo! —añadió José. Viendo la estúpida sonrisa de doña Amparo.? Más de lo que te figuras. Y los brazaletes de su mujer.. Eres más niño aún que Pilar. José preguntó: —¿Desde cuándo está ahí el tipo? —Hace cuatro o cinco años. —¿O sea que lo que busca Julio es llevarse mi aparato de galena? —¡No te hagas el tonto! —intervino Carmen Elgazu—. Echó a su marido una mirada que valía un Perú. sea como sea.. desapareció. Ignacio le preguntó.. y preguntó: —Bueno. barbotó: —¡Me asfixio! —Y dio media vuelta en dirección a la puerta. a la hora de cenar.. La cosa valía la pena. calla! ¿No te has dado cuenta? —¿De qué? —Ese marica es un comunista de marca mayor. chico. aun cuando por dentro se reía como el que más. entrar en la casa de al lado y llevarse la radio...? ¡Pues muy bien! —Luego añadió—: Tienen ustedes ahí un comunista de los de postín. A Carmen Elgazu se le pasó el mal humor.. —¡Ya lo creo! —Ignacio añadió—: Y. —¿Tu madre? —Sí. pudo contestar—: ¿Julio.

. —Lo que crea justo. —Pues. a Romanones? Por último añadió: —¿Por qué no me hablas de César? —¡Bah! No entenderías nada.. Hablaron con lentitud.. si en mayo apruebo... verías que no. ya. una de las noches dormidas de Gerona. La víspera de la huelga.. a jugar limpio. no lo sé. Ignacio preguntó. absortos. ya has visto a la mujer de tu amigo. ¿no? —¿Qué quieres decir? —Se te come con los ojos. Ignacio y José. —¿Cómo?. Más tarde Ignacio dijo: —¿Te pregunto una cosa? —Anda.. —¡Yo no pretendo eso! —Ya me lo dirás por teléfono. Las luces de la Rambla estaban semiapagadas. me faltará un año. —¿Todavía se echa sal en el agua? —Todavía.. Los pobres.? Según. pero.. —Si le miraras de frente.. salieron al balcón con una silla cada uno y tomaron asiento. —¿A mí.. —Pues.. En las mesas del paseo. Entonces los dos muchachos quedaron solos. —¡Abogado! ¿Pleitos de ricos? —¿Por qué? —¡Qué sé yo!. —¿Has matado a alguien? —¡Tú. pero luego su madre la mandó a la cama. después de cenar.. —Los hay de remate...blogspot. después de un silencio. —Habrá que mantener cierta posición social. mira. como si cada uno midiera las palabras... —Ya te dije que no entenderías...! —Es una pregunta. ¿cómo han ido ahí? —Eso mismo digo yo: ¿cómo? Al cabo de un rato.... Las tiendas http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella José quiere decir! Y creo que tiene razón. —¿Por qué te interesa? —Pues. José preguntó: —¿Así que. allá están. —¿Cómo te explicas que haya estrellas? —Pues.. Era una noche clara y dulce.. al ajedrez.com/ 86 .. Luego José comentó: —Hablando de otra cosa. gente sentada con indolencia.. debajo de un farol dos conocidos de Ignacio jugando. —Hoy sí. Pilar también salió un momento. Hoy estoy de buenas..? —¿La noche. afeitando a los criados. cuánto te falta? —¿Para qué? —Para terminar el Bachi.. —Ya. ¿qué harás? —Abogado. —Y luego. con la cara vuelta hacia el firmamento: —¿Te impresiona a ti la noche.. por el Collell anda. A Ignacio le gustaba el cariz que tornaba Gerona en un día de huelga.? —¿Pues a quién..

parados. agentes de Bolsa. demostraba irrefutablemente que quienes llevaban el peso de la producción eran los obreros. los cepillos. http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cerradas tenían un encanto especial. el sistema de declararse en huelga le parecía un hallazgo comparable al de la elección provincial de diputados. vicepresidente. tomando el sol. de modo que el servicio de trenes quedaba asegurado. esperaban la llegada de la prensa de Barcelona. en fin. el notario Noguer. El resto de huelguistas quedaba repartido entre talleres más pequeños. viernes. la fábrica de Industrias Químicas. Los huelguistas habían empezado a hacer acto de presencia. como siempre. revisores y personal administrativo de los ferrocarriles pertenecían a la UGT. El jueves por la noche le dijeron al patrón del bar: «Guárdanos ese betún. bien claro lo demostraba el aire de los limpiabotas. Ignacio salió del Banco y regresó a la Rambla. si verdaderamente los ferroviarios y los obreros de las tres grandes fábricas cobraban jornales insuficientes. así como Izquierda Republicana y demás partidos. Eran abogados. El subdirector dijo: «No creo que la Liga Catalana se atreva a hacer eso». Ignacio supuso en seguida que se atreverían. la maquinaria de las fábricas. que prevalecieran rencillas de Partido o Sindicato. y luego. Lo más entusiastas eran los limpiabotas del bar Cataluña. ¡Santo Dios! Pensó en el Responsable y en su séquito. El jueves se confirmó la noticia dada por Julio: la huelga empezaría al día siguiente.. Y le entregaron las cajas. Ignacio consideró aquello de mal gusto. en bloque. A Ignacio. la élite. accionistas de Sociedades Anónimas. diputados. No comprendía que. Lo anunció la radio y también El Demócrata. El Demócrata informó que la UGT se había desinteresado de la cuestión. —¡No es posible! —Ya lo verás. muda. los ferroviarios. «Es una de las bases de la democracia. la más importante de la ciudad —botones. que mañana no trabajamos ni por ésas». Sentados en las barandillas. simplemente: —Hoy habrá tortas. entró un momento en el Banco y allí la Torre de Babel le dijo. Se veían muchos en el Puente de Piedra.com/ 87 . artículos de mercería—. aunque en Telégrafos no hubieran hecho huelga jamás («nosotros somos como los seminaristas —decía—. En estas tres empresas el porcentaje de anarquistas era muy crecido. era partidario del derecho de huelga. a las doce. y la fundición de los hermanos Costa. Salió y. tenemos mucha paciencia»). El padre de la muchacha de cuello de cisne era de la Liga Catalana. situada en los arrabales. suficiente para paralizar el trabajo. catedráticos a la antigua. Ardía en deseos de ver el aspecto de las calles. económica e intelectual de la ciudad. especialmente del ramo de metalurgia.blogspot. como si los comerciantes hubieran dicho: «¡Al diablo el trabajo! Nos vamos al campo y allí viviremos felices»... presidente honorífico. Los trenes. decía que aquello perjudicaba a las gentes como ellos. La gente de la Liga Catalana le parecía impermeable a todo lo que fuera popular.. Ignacio se levantó más temprano que José. Los conductores.» Carmen Elgazu cada vez que se cerraban las puertas de las fábricas. Julio había dicho un día: «Se niegan a admitir que el rumor de las masas sea profundo». Ello significaba que las Empresas más afectadas serían: la fábrica Soler. En cambio. cintas. a la pacífica clase media. —¿Por qué? —La Liga Catalana ha organizado sardanas en la Rambla. a causa de la intransigencia de los dirigentes de la CNT. ¿Qué pasaría? En los «limpias» había adivinado que aquello no iba a ser como en otras ocasiones. En la mañana del viernes. entre otras razones porque la paralización de la industria que ello traía consigo. ¡Si en el Banco el día en que el botones estaba enfermo todo el mundo andaba de coronilla! Matías Alvear. Ignacio no comprendía que los socialistas no se adhirieran a la huelga. Don Jorge. no se solidarizaran con su causa todos los demás. Había un punto de violencia en el ambiente.

com/ 88 . Acudieron los barrenderos. muy joven. Pero al hijo del muerto. pero varios se habían endomingado absurdamente. comitiva algo desordenada hacia el final. Momentos después Ignacio sintió que le tocaban en el hombro: era José. Tenía algo de pequeño general vestido de paisano y recordó que se decía de él que había aprendido a hipnotizar. Llegaron los periódicos. el mercado de legumbres y carne empezó a despejarse. el Responsable. un poco más de prisa que de ordinario. Ignacio le dijo: —No sé. se reía frotándose las nalgas con las manos. A las diez y media en punto. sin embargo. así como todos los empleados menores del tren. con aire experimentado. Ignacio se había detenido en la acera del bar Cataluña. Pasaban las monjas veladoras. muchacho de la edad de Ignacio. Eran las once de la mañana. después de cenar. nosotros lo que queremos es trabajar!» Los pequeños comerciantes sudaban la gota gorda. y detrás del féretro. El monaguillo en vanguardia. Cuando llueve. el cojo. Ignacio le vio andar con su paso menudo. El Responsable acaba de llegar. o una gorra nueva. los mismos ojos de acero. Y su sobrino. ofreciéndose para leer la buenaventura. Si pagas. ¿cómo está eso? —preguntó. se acabó —contestó otro—. viniendo de la iglesia del Carmen. —Yo sí. Ignacio no pudo resistir la tentación de acercarse al grupo que se formó en torno de aquél. al que seguía una larga comitiva. llueve. —¡Ah. le acribillaron a miradas amarillas. —Pero una vez en el hoyo. dos cocheros con sombrero de copa. junto con unos futbolistas. Tan ensimismado estaba. —A mí que no me vengan con coronas. Algunos ponían: «¡El proletariado gerundense en huelga!» Aquello enardeció los ánimos. había salido solo. Pasado el entierro apareció. algunos grupos se movían con agitación. Los más vestían su habitual indumentaria de trabajo. Los transportistas hacían sonar en mitad del puente la bocina como diciendo: «¡Paso libre. se habían puesto zapatos relucientes.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Charlaban animadamente. la misma gorra del día del mitin. que llegaba con cara de sueño. yo querré una del Sindicato. Dos gitanas merodeaban por entre los grupos. los huelguistas abrieron sus líneas y todos se quitaron la gorra o la boina. pues en la huelga anterior hubo considerable rotura de cristales. Detrás del monaguillo seis sacerdotes cantando. que se retiraban. El Responsable decía: «Tenemos que esperar». decidido. más curas y más cocheros. Varios. Por el número de sacerdotes y coronas y por la calidad de la madera del ataúd. sin dar explicaciones. al pasar el féretro. Las mujeres pasaban algo asustadas con sus cestos de compras. José echó una mirada de conjunto. Luego los caballos engalanados. allá vosotros. el hijo del muerto. pero mucho más alto que él. que no se dio cuenta de que una de las dos hijas del Responsable le había clavado una banderita en la solapa.blogspot. con eternas costras en los labios. Movió de arriba abajo la http://quedecosas-mg17. —Hasta entre «fiambres» hay clases —barbotó alguien—. solo. Y de repente. Ignacio odiaba con toda su alma «los organizadores de revoluciones desde un despacho». acercándose por la orilla del río. El personal de las tires grandes empresas se había concentrado allí. vieron asomar un entierro por la plaza del Ayuntamiento. El contacto directo entre el jefe y los suyos le pareció un detalle honrado. hasta que la chica hizo tintinear por tercera vez ante él una bolsa llena de calderilla. y regresado muy tarde. con la cruz en alto. muy joven. perdón! —se registró los bolsillos hasta dar con unas monedas. aunque por fortuna él no lo advirtió. —¿Qué pasa?. levantaron el puño. cojo. que siempre llevaba un pañuelo rojo en el cuello. resultaba evidente que se trataba del entierro de alguien de categoría. José. perfectamente alineados. Le escoltaban sus dos hijas y un sobrino suyo.

clavados en el suelo.. las hay que cobran dos cincuenta y tres pesetas. Se le veía con ganas de actuar. —Salarios de paria. Pasaron unos chavales repartiendo prospectos: «¡Gran audición de sardanas. ¿no es eso? El Responsable tomó un pitillo que llevaba entre la gorra y la oreja. a pesar de ver que los músicos iban llegando. —¡José. El Responsable dudaba. —Sí. Pero muy pocos conocían a José. a las doce!» Oyóse un rugido. como consultándola. La gente ha respondido. Ni siquiera en aquellos momentos. sin preámbulos.? —Entonces —contestó el Responsable.. —¿A la Inspección de Trabajo? —Claro. Pasaban cerca de los huelguistas como diciéndoles: «A ver. Caía un sol aplastante. —¡Dos cincuenta! —A Ignacio aquel dato le había dejado sin respiración. Mucha gente salía a los balcones y entraba de nuevo. Miró a su gente. aunque todos estaban pendientes de la escena y algunos murmuraban su nombre. a ver si nos dais un espectáculo que valga la pena». ¡Todo el mundo a la Rambla! La curiosidad los movía.. Las sirenas de las fábricas que trabajaban dieron la hora. —Hay ferroviarios padres de familia que cobran jornales de seis pesetas... Por fin el Responsable tomó una decisión. —¿Hay una Comisión nombrada? —No. —Parece que esto marcha —dijo. —¿Mujeres. A la vista de los uniformes. José se abría paso entre los grupos. En cuanto veía costras en los labios de alguien. Exactamente frente al Club de los militares. que se dirigían http://quedecosas-mg17. camaradas! —dijo. ¿Qué podría hacerse sin el apoyo de los demás sindicatos? Trescientos. El Responsable se negaba a dar crédito al anuncio de las sardanas. —¿Y cómo es posible que la UGT no haya colaborado? El Responsable dijo: —A ésos un día habrá que arreglarles las cuentas. empezaron a salir del Gobierno Civil patrullas de guardias de Asalto. Hacia las doce. José dijo: —¿Y si no aceptan. que bifurcaron hacia su pies. El primo de Ignacio le sostuvo la mirada y le ofreció la mano. Esperamos que nos llamen. Quedó perplejo al ver que.blogspot.. José miró a lo largo del puente. José no perdió tiempo en explicaciones. Nadie convencería a José. incluso estando embarazadas. —¡Quietos! —ordenó el Responsable. también empezaba a frotarse las nalgas. que daba vértigo. En pocos segundos se plantó audazmente frente al Responsable. cuatrocientos camaradas.? En la fábrica Soler. Ignacio pensó en la absoluta inutilidad de aquella discusión con Julio... dando con aquel ademán por liquidado el asunto del mitin. y estrechó la mano a José. unos empleados del municipio empezaron a instalar el tablado de los músicos. enarcando las cejas—. El Responsable. El Cojo se lo encendió. los huelguistas se miraron sin decir nada. permaneció inmóvil. en la sección de embalaje. Ignacio le había seguido y pronto estuvo a su lado. ¿Para qué? Hemos presentado nuestra propuesta. Y acto seguido se la estrechó a Ignacio. —Salud —dijo.com/ 89 .Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cabeza. —¡Salud. Trabajando de pie las ocho horas. al ver a José.! José no le oyó. despidiendo a la gente. veremos. —¿Y las mujeres? El Responsable lanzó por la nariz dos larguísimas columnas de humo.

sin preámbulo: —¡Fuera! ¡Abajo! Uno de ellos. Los acontecimientos se precipitaron. pero fueron derribados. Los demás tocaremos. José no comprendía al Responsable.blogspot. derribó al músico más próximo y empezó a lanzar sillas a cinco metros de distancia. El de la tenora no pudo aguantarse. no comemos. José no se podía contener. —¿Hay compañerismo. sube! De repente. Los que permanecían cerca de los huelguistas. dejadlos. El café Neutral había instalado en un santiamén dos docenas de mesas que fueron materialmente asaltadas. —¡Fuera. —Nosotros no somos ferroviarios. mordiéndose las uñas. Los músicos se defendieron. Hubo desbandada general. La mancha oscura de los monos azules eran tan intensa que la gente les abrió paso. el viejo del trombón mostró a la multitud el instrumentó magullado y hecho trizas. No hubo necesidad siquiera de dar la señal. Última tentativa. Y a los cinco minutos se convenció de ello. Llegados allí. pataleando. el diálogo. fuera! —gritó un grupo de jóvenes. Los curiosos iban dividiéndose en dos mitades. ¡Como si estuviéramos en. —Comprendido. con franca hostilidad hacia los anarquistas.. no se atreverán —decía. Otro gritó: —¡Fuera esos de Murcia! ¡Boicotean las sardanas! Los de asalto acababan de llegar. No vamos a perder un jornal porque vosotros estéis de mal humor. evidentemente dispuesto a cortar. —A nosotros lo que nos estáis tocando es otra cosa. El Responsable empezó a comprender que aquello iba en serio. Era un hombre de ojos beatíficos que cuando hacía un solo alcanzaban su plenitud. —Aquí de la CNT sólo hay ése —y señaló a uno de los triples—. José recibió un porrazo en la cabeza.com/ 90 . Al otro lado de la Rambla aparecieron los de asalto blandiendo sus porras. irguiéndose sobre sus pies—. —¡Ignacio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella hacia el tablado llevando sus instrumentos. —¡Cantaradas! —gritó. Algunos sardanistas empezaban a protestar. Somos músicos. bub. o no lo hay? El Responsable parecía dispuesto a agotar los argumentos. Había permanecido sentado. —Veintidós obreros de metalurgia despedidos. el del trombón. La tenora tronaba en el espacio con alegría y fuerza desbordantes. Si es favorable. Se puso a tocar. —¡Camaradas! —gritó de nuevo José—. —Esperad la respuesta de la Inspección de Trabajo —dijo—. Eran estudiantes. Los huelguistas echaron a correr hacia el tablado capitaneados por José y el Responsable. —Dejadlos. Si quiere hacer huelga. podréis tocar. Pero si nosotros no soplamos. y los que se desentendían de ellos y se acercaban a los músicos dispuestos a bailar al primer soplo de la tenora. José estimó que había comprendido la señal. Otros huelguistas le imitaron. ¿Hay compañerismo o no lo hay? Por toda respuesta el del fiscorno hizo: bub. El del trombón se impacientó. —Tampoco comen los camaradas ferroviarios que cobran seis pesetas. Ignacio! —gritaba Carmen Elgazu desde el balcón—¡Sube. —¿Cómo que no se atreverán? Soplarán como demonios. que lo que querían era bailar. que la haga. Saltó del tablado al suelo y se parapetó tras un árbol. El Responsable miró al Cojo en forma al parecer convenida. el Responsable ordenó a los músicos. se levantó. Madrid! Y de un salto subió al tablado. Las hijas del Responsable vociferaban: http://quedecosas-mg17.

Todo el mundo se refugió bajo los arcos. El Cojo salió vendado de una farmacia. derribándole. en cambio. pequeña. —Pero se veía que le costaba esfuerzo mantenerse en pie. por el contrario. y Pilar sostenía un espejo entre las manos. El teniente sonrió y. ¡Todo menos republicanos!» José rabiaba de dolor y el desconocido se miraba en el espejo que le presentaba Pilar. Ignacio era menos optimista.! El camarero del café Neutral se subió a una mesa. Los que se dirigían hacia el teniente eran personas que hasta entonces habían quedado al margen. En todo caso fue una detonación seca. murmuraba: «Anarquistas. Otros. por lo que optó por dar media vuelta y meterse en la casa. iba y venía con paños y agua caliente.. —¿Por qué? Ya está terminado. bueno. tendido sobre dos sillas. Bueno. y a un desconocido con una enorme herida en el mentón. Al llegar arriba.. y los más próximos a las casas se introdujeron en ellas. en magnífico estilo. Julio. —¡Viva Cataluña. Varios se dirigieron a él. con expresión elocuente. al reconocer su voz.. un disparo. Carmen Elgazu. pues el herido tenía la mejilla manchada y muy amoratada. que habría seguido a José. El camarero había sido un imbécil gritando aquello. De pie en la puerta del pasillo. Una vez allá subió al piso. Pilar fue a abrir. Ignacio había coincidido con el cajero del Banco bajo los arcos y no parecía estar nada asustado. Entonces se oyó un grito y. las levantó a la altura de los hombros. Continuaba tras el árbol. Creo que ya estoy bien. músicos.. —Descanse usted un rato y luego le acompañaremos —ofreció. Ignacio vio en el comedor a José.. se incorporó. Se habían levantado de las mesas. después de cualquier suceso anormal en la ciudad. El cajero le dijo: —Vete a tu casa. que lleva armas! —gritó alguien. Matías Alvear había encontrado todo aquello lamentable. —¡Cuidado. El muchacho obedeció. Cruzó a grandes zancadas la desierta Rambla y se refugió también en su casa. O por lo menos lo pareció. La multitud cayó sobre el teniente. Al Inspector del Trabajo le había pillado aquello camino de la Comisaría y tuvo que refugiarse también en un portal. Liga Catalana. subía a verlos. No quiso que el policía le viera tendido sobre las sillas. —Se tocaba el tafetán que Carmen Elgazu le había pegado en la herida—. —¡Viva España! —contestó alguien. Ignacio comprendió que la cosa tomaba derroteros imprevistos. Supuso que se trataba de uno de los huelguistas. Un guardia se dirigía hacia él. resistían. José.. Era un teniente. de pronto. muchas gracias! No vale la pena. Entonces sonó de nuevo el timbre de la puerta. Entonces los de asalto. Matías estimó que era de agradecer.. Era Julio García. formaron un cordón impecable. —¡No. Cundió el pánico. abriendo las dos manos. —Te digo que te vayas. http://quedecosas-mg17. no.ra! ¡Fuera.blogspot.. —Gracias.! ¡Boicotean las sardanas! ¡Viva Cataluña! Un hondo rumor se extendió por la Rambla.com/ 91 . Ignacio juzgó aquella visita intempestiva.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¡Viva la CNT! —¡Fue. apoyado en un farol. Pero se había formado otro altercado a pocos metros y la gente retrocedía en desorden. No hagas tonterías. —¡Atrás! ¡Atrás! ¡Dispersarse! A José le dolía horriblemente la cabeza.

—¿Qué se dice en la Policía? Julio se encogió de hombros. José se mordió los labios. antes de que pudiera preguntar nada. —Luego añadió—: Lo que teníais que haber hecho era mandar subir al tablado de los músicos. —¡Si por lo menos supierais lo que queréis! —dijo. Se puso muy nervioso buscando un cigarrillo.. —¡Bah! Todo eso es corriente.? ¿Qué le ha pasado? —Ha recibido un golpe. Julio entró en el comedor y.. Pero lo que digo.. —Ante el asombro de todos explicó—: A la gente lo que la emociona es conocer directamente a las víctimas.. a saludar a la multitud. —Queremos que se nos escuche. a pesar de todo. http://quedecosas-mg17. Se disponía a barbotar algo... Matías salió a su encuentro. sí.. La toalla empapada en agua fría le bailoteaba en la cabeza. Era la primera vez que el hombre censuraba la conducta de su sobrino. cruzando el comedor en dos zancadas. —El policía se volvió hacia José—. Entonces sintió sobre sí la mirada de Carmen Elgazu. se retiró a su cuarto. ¡en Cataluña! —¡Ah. —¿Hay detenidos? —No. eso es todo. Julio se dirigió de nuevo a Matías e hizo un ademán de impotencia. El trombón ha presentado una denuncia. entonces.. La sorpresa de éste fue total. a los veinte obreros despedidos. claro! —admitió Matías—.. José se puso en pie —llevaba una toalla en la frente— y dijo que ellos no estaban dispuestos a pedir adeptos como quien pide limosna.com/ 92 . —¿Todo tranquilo. Matías no pudo reprimir una respuesta dura. Con un esfuerzo sobrehumano consiguió dominarse y. Gorra en mano. y que siempre que se tratase de una huelga justa se llevarían por delante cuantas coblas de sardanas se opusieran. verlas de carne y hueso. —¿Ah. Luego añadió.? —le preguntó a Pilar al entrar.. señalando con la cabeza en dirección a la Rambla: —Bueno. —Ya sabe usted que soy el primero en admitir que la huelga era justa. pero el desconocido de la herida en el mentón intervino inesperadamente: —Eso hubiera sido humillante. ¿Quieres decir que se habrán ganado antipatías? —¡Cómo antipatías..? —Naturalmente. Julio. Se dirigió a José..? —Atacar una cobla de sardanas. —Pero eficaz.blogspot... es que la habéis llevado con los pies. ¿Tú habías visto en tu vida algo tan insensato? —¿A qué te refieres. tomó asiento. —¿De veras. de una manera pacífica. —Por mí —hizo José— como si la presenta el Papa.! Los sardanistas les jurarán odio eterno..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella para cerciorarse de que no les había ocurrido nada malo. El policía hizo otro gesto de impotencia.. José pegó un puñetazo en la mesa. —Excepto José.

e Ignacio se enteró de que su prima. Matías dijo. pero que su propio tío le dijera: «Si por lo menos supierais lo que queréis. Se estaba preguntando si podría resistir por más tiempo semejante situación. Ignacio preguntó: —¿Qué harás ahora en Madrid? —Como siempre.! —El tren arrancó y las manos se saludaron hasta perderse de vista. Ignacio tampoco consiguió nada. con gran cordialidad. y una extraña soberbia personal. Le había tomado afecto. José pareció querer facilitar las cosas. la mecanógrafa. naturalmente. —¡Si no fuera por tantos campanarios! —¡Déjalos en paz! Se oyó un silbido.. La visible hostilidad de Carmen Elgazu no le importaba..» Una cosa sentía: separarse de Ignacio. Apenas entró de nuevo en su casa. Pero ya aprenderá. Matías le dio varios puros para su hermano Santiago. Con muchos resabios que pulir. Y menos crucifijo en la cabecera de la cama. Por fortuna. Pilar salió de las monjas media hora antes para poder darle un beso de despedida. —Pues. Había comprendido que la cosa se ponía mal.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XI Carmen Elgazu estaba indignada. —¡Nada. Era un sentimental. Creía que había en él madera de anarquista. Hablaron mucho. El espectáculo que en la Rambla había dado José la había trastornado. nada! ¡Ahora vente tú por Madrid! El tren salía a las cinco y media. —Todo Burgos se hará socialista —rió José. un poco tonto. pero creí que era mi deber. La maleta extraña.com/ 93 .. Ignacio quedó solo. Le dolía irse. en fin. y vio que la http://quedecosas-mg17. Ignacio aprovechó aquellas tres horas para estar con su primo. Al arrancar el tren. Matías quedó perplejo.blogspot. No podía salir sin que le dijeran: «Caramba. Sería necesario darle a leer mucho Bakunin y muchos Manuales Bergua. Ignacio le gritó: —¡Escribe! ¡Cuenta cosas de Madrid! José estaba menos alegre que cuando llegó. Esto les dijo a todos. en su cuarto.. de madera —rebajado su contenido— volvió a salir del cuarto y fue llevada a la estación. decidió marcharse.. Antes que el tren arrancara. Pero. a la mañana siguiente tampoco.. «hija de tío Dionisio». Pero era preciso marcharse.. con sorna: —Recuerdos a mi cuñada. A la hora de cenar no dijo nada. —¿Y el chico? —preguntó Ignacio.» No fue posible convencerle. adiós. el chico sentía que el mundo era injusto y esto era un gran paso. se ve que su familia tiene el genio vivo». doña Carmen.. «¿No quedamos que ocho días? Todavía faltan dos. —¿Trabajas en algo? —Lo que cae. —Sentiría haberte molestado ayer. Hubiera vuelto a bajar. —¡Recuerdos a César! —¡De tu parte! —¡Salud. era guapísima y que hacía de secretaria en el despacho de la UGT. Pero en cuanto vio que el chichón de la cabeza no era nada importante.. salud! —¡Adiós. Carmen Elgazu le preparó una sólida merienda. Luego hablaron de la familia de Burgos.. —¡Te veo casado con la niña esa del abogado! —No lo creas. a la hora de comer.

Entre las personas que le identificaban con José. si todo el mundo fuera como José. De todos modos. era obsesionante. porque la huelga había sido un fracaso. desgarbado. uno de estos días te vemos entrando a sangre y fuego en el Palacio Episcopal. Hubo gran revuelo en la familia. ¿comprendes? ¡Eso no! Te dejas llevar por el primer exaltado. Comprendió que su soledad era grande cuando después de cenar pasó un rato agradable contemplando un cuaderno de dibujo en colores que guardaba de cuando era chico: el prado verde. Fue una velada lenta y magnífica. Cuando más intenso el tiroteo. ni más ni menos. «¿Por qué diablos pinté yo de amarillo todas las ovejas?». Y ahora lo que tienes que hacer es no pensar más en él.. —Eso no. En la tarde del domingo. el lunes. le recibieron con sonrisas alusivas. se dio exacta cuenta de la realidad. le trataban como a un amigo. hijo. su soledad se hizo patente. nada. aunque Ignacio rechazó.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella maleta de José había desaparecido. Quería ver películas del Oeste.» Le identificaban ex profeso con José. Gente limpia y sencilla. no habría problema. Si todo el mundo fuera como él. pero José es un desgraciado. El subdirector no quería equívocos. pensaba en el disparo que se oyó en la Rambla y en que la Torre de Babel aseguraba que la bala le rozó la cabeza. Sus costras en los labios. comentó en voz alta. al sonreír. Comprendió que la marcha de José significaba el término de aquellas vacaciones extemporáneas. le saludaban como amigo. con sorna: «La lana es oro. Ciencias Naturales y Física.» Luego añadía: «¿Y qué. Al encontrarle por la calle. Un día le dijo a Ignacio: «Nos convendrían unos cuantos como tú. Ya sé que era tu primo y que le acompañaste por obligación. volvería a estudiar. «Caray. Pero se equivocó. Y en cuanto al Cojo. y en la primera ocasión propicia le echó un sermón. arreglar el mundo? ¿No ves que eres un mocoso? Merecerías un bofetón. Se evadía en la grupa de los caballos y deseaba con toda el alma el triunfo del sheriff. Lo que hace falta es gente como don Emilio Santos. Era alto. Matías le contestó. pero no cabía duda de que era toda una mujer. que todo el día iba de acá para allá. un golpe en la cabeza. con Pilar dormida al lado. Le suspendieron en Filosofía. Tanta tensión le había fatigado. Lee siento por tu padre. María y http://quedecosas-mg17. ¿Qué quieres. Nuri.blogspot. Al entrar en el Banco. Algo había ocurrido. que no acertaba a explicarse su fracaso.? ¿Te gustó el primer orador?» Le entró el sarampión del cine. Especialmente Blasco. A veces le molestaba cierto tono suyo de excesiva seguridad. Los ferroviarios habían vuelto a sus martillos y las tres empresas habían vuelto a abrir sin que el Inspector de Trabajo hubiera accedido a las peticiones del personal.. se contaban evidentemente el Responsable y su séquito. al encontrarle en el salón del billar. yo tendría que curar un par de docenas de heridos diarios. el «limpia» del bar Cataluña. También a él le habían dado. siempre con boina y un palillo entre los dientes. Carmen Elgazu el día de tumulto en la Rambla se había dado cuenta de una cosa: hubo un momento en que Ignacio se hubiera subido a gusto al tablado de los músicos. Volvería al Banco. ¿puede uno borrar de la memoria lo que le place? Su padre le dijo: —¿Te das cuenta de que tienes los exámenes encima? El contestó: —No te preocupes. y el Cojo. Tenía un punto de enajenado en la mirada. sin embargo. ya mayor. en cambio. los tejados rojos. Con cierto agradecimiento incluso. que tuvieran letra».com/ 94 . «Nada. Ignacio admiraba mucho a su madre. Blasco. los codos sobre la mesa. o por lo menos lo parecía. la lana es oro». le invitó dos o tres veces a fumar. Su primo le había dejado huella. Aprobaré. Se sintió situado de nuevo frente a la realidad de su vida: el Banco y la Academia. así como la botella de brillantina del lavabo y sus enseres de afeitar. en cierto modo. Carmen Elgazu leía en los pensamientos de su hijo. Carmen Elgazu lo atribuía simplemente a que había trabajado poco y a que en las últimas semanas pensó en otras cosas. Y aquello duró varios días. parecían abrirse. Él juró que había hecho un buen examen.

por otra parte. «Aprobaré en septiembre. nombrados después del Estatuto. Que seguía a las personas. «¡Os juro que hice un buen examen! ¡Os lo juro!» Dos días después de recibir las notas. Había en él algo religioso.. La cosa resultaba evidente pensando en José. todas las noches se concentró en los libros. sentado en la cama hasta que el sueño le rendía. Lo mismo que le ocurría con Julio... su insobornable aire distante... Sin embargo. Ciencias Naturales y Física. el de Filosofía. desviado por algún suceso imprevisto. —Sí. De tal modo que quería extender a todos los problemas que le planteara la existencia. ello no resolvía nada. entró en su casa con expresión agitada. que se había preparado a conciencia. junto a la lámpara y a su máquina de escribir. hubiera sentido necesidad imperiosa de pegar un salto y participar en la rotura del trombón? ¿Qué tenía él de anarquista para hacer una cosa así. Pilar rubricó: —¿Ése. su poderosa frente.. en cambio. y además se dejaba influir. —Bueno. Pero le atraía la persona de Cosme Vila.. Matías comprendió que la explicación era verosímil.. La noticia reconcilió a Ignacio con la familia. Matías le miró. En seguida se ha visto qué ideas tenían.? Reflexionando.. —¿Y eso qué significa? —Sencillamente —contestó Ignacio—. No se le escapaba que ahí estaba lo difícil.blogspot. veía abundancia de puntos débiles en la estructura mental de su primo... ¿Cómo era posible que. un signo más del tiempo en que se vivía. Cosme Vila no tenía ningún interés en catequizarle. la persona le había impresionado. Sin embargo.? ¿Por qué? —Porque el Director se niega a quitar el crucifijo de las clases. que a Ignacio le llamaba la atención mucho más que todas las bravatas y explicaciones de http://quedecosas-mg17. —¿Boicot. no lo que decían.. se lo han dicho claramente. Ignacio sabía que no era cierto. En fin. La dificultad le estimuló. Estudiaré como un negro todo el verano. Según como Julio se tocara el sombrero. ya lo veréis.. ¿cómo lo sabéis? —¡Uf! El director ha ido a protestar. Desde mayo. No distraído. pero será el último y no puedo exponerme a que me suspendan. en un momento dado. sino lo contrario: concentrado. Siempre solo en el diminuto cuarto de la correspondencia. Ignacio había recobrado los ánimos. El muchacho dio pruebas de energía. en efecto. Para hablar sin rodeos. sino las personas.com/ 95 .Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Asunción apenas osaban subir al piso a ver a Pilar. ¿y qué hacer ahora? —preguntó Matías. sucedía con Cosme Vila. como pretendía Padrosa. —Pues aprobaré en septiembre.. preguntó: —Y eso. —Desde luego —añadió— el próximo curso ni hablar de la Academia Cervantes. sus teorías no tenían pies ni cabeza. Según como se tocara el sombrero. —¿Quién es? —El catedrático Morales.» Le había gustado la espontaneidad con que le salió la frase.. su calvicie prematura. le parecía que era el policía quien tenía razón y no su madre. Los tres catedráticos son nuevos. porque con frecuencia pensaba una cosa y luego hacía otra..? Las monjas dicen siempre que pobres de nosotras si hiciéramos el bachillerato. como decía su madre. Le pareció que descubría un detalle muy importante: que en el fondo lo que a él le impresionaba no eran las ideas.. con sólo verle subir al tablado. pero. el hálito que emanaba de ella. —¿Veis? A todos los de la Academia Cervantes nos han suspendido de lo mismo: de Filosofía. Le parecía que veía con mucha claridad sus defectos: era demasiado impulsivo. No tendrán más remedio que aprobarme. Ahí estaba. de palabra.. y han declarado el boicot a la Academia. la actitud definida que había adoptado ante las papeletas en blanco. Lo siento. Sobre todo. Él no sabía nada de Marx.

socialista e hijo de suicida. Se dio cuenta de que se estaba examinando a sí mismo. Que al modo como sólo él. su afecto por el subdirector del Banco. la entraña. http://quedecosas-mg17. inquietos y titilantes. Porque resultó que Julio le conocía. Otro ejemplo lo tenía en la impresión que le había causado al entrar en el comedor el desconocido de la herida en el mentón. que le recordó las del Seminario y. en sus ojos. El desconocido se llamaba David Pol y era maestro. Ignacio se dijo que debía de ser la causa de esto por lo que sus simpatías y antipatías eran tan manifiestas.. Que lo realmente terrible de aquella escalera debía de ser lo cotidiano: subirla y bajarla cientos de veces. ¡Y la crueldad de los empleados! El de impagados. próxima al bar Cocodrilo. Ignacio vio la escalera tan oscura y sórdida. El día en que vio a los obreros concentrados en el Puente de Piedra se dijo: «¿Qué pasaría si volcáramos ahí un par de sacos?» Bajo las gorras nuevas llevaban el signo de la vida dura. Hombre preocupado. un día comprobar que tal peldaño empieza a crujir. había vuelto a la calle de la Barca. lo mismo que su mujer. con una bombilla. cuando leía los nombres de los comerciantes que no podían cumplir con sus pagos.blogspot. la palabra-comunismo. al parecer.. tampoco nadie podía saber lo que había allá arriba sin vivirlo. El domingo en que se quedó solo después de la marcha de José. A Ignacio le pareció comprender. hablando de la huelga y de los metalúrgicos despedidos: «Lo impresionante hubiera sido verlos». En cambio. El propio Julio se lo advirtió a José. Ignacio. Y le gustaba que fuera así. Se iba a caer con toda la familia. Le pareció que sabía perfectamente lo que había arriba. que se le escapara el fondo de muchas palabras que brincaban sin cesar a su alrededor y que iban tomando cuerpo: por ejemplo. ¿Todo el equipo? En este caso el equipo era la tienda. Aquellas montañas de plata del cajero. Verás a mi mujer. decía: «Otro que se cae con todo el equipo». barojiano. Por lo visto el patrón conocía al Cojo. En seguida sintió que no se trataba de un ser vulgar.. Le sería necesario verle actuar. su vivir cotidiano. Y. retrocedió y salió fuera. Que no bastaba con figurárselo. entró en una taberna extraña. Le pareció que. Todo convergía hacia el mismo centro: las personas. sin embargo. Le pareció comprender por qué la presencia de mosén Alberto le desasosegaba. porque le dijo: «¡Hola! Sube. —Lo que hay allá sólo lo saben ellos —comentó. Y he aquí que Julio se lo confirmó luego. a que por la CEDA aceptaba de buen grado crearse enemistades. que le invitó a una copa. un poco trágico. y respirarla. aun tratándose de un hombre modesto y de ojos beatíficos. podía saber —y no don Jorge ni el Responsable— hasta qué punto es hermoso vivir en una familia como la suya —Alvear-Elgazu— con una madre que se sentía feliz si le salía bien un estofado y un padre que ponía cara de ángel el día que conseguía oír sin interrupción la radio. era la familia. Descubrió algo en su porte. se debía seguramente a lo contrario: a que éste vivía sus ideas. Y allí. No. gracias al Cojo. lo directo. probablemente. ya me figuro lo que hay!» el Cojo le miró con una sonrisa de compasión indefinible. De ahí.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la Torre de Babel. sin saber por qué. En el fondo era verdad que el Banco constituía una gran experiencia.com/ 96 . el hálito de la persona de Cosme Vila no le bastaba. arrostraba las bromas de los empleados y ahorraba durante cinco meses para poder regalar un ventilador al Partido. que todavía no se levanta».. Imposible concebir la existencia de otra manera. Vivirla: ésa era la palabra. Aquella escalera le penetró mucho más que todos los discursos. Ello tal vez le indujera a no poder penetrar el sentido de ninguna doctrina sin verla encarnada por alguien. el Cojo tenía razón. porque debía de haber un desequilibrio entre las pláticas dominicales del sacerdote y sus actos.. ni siquiera con verlo.. cuando diez minutos después el Cojo le alcanzó y le preguntó: «¿Por qué no subiste?» y él contestó: «¡Bah. con ideas personales sobre la pedagogía. en efecto. a ceder otro que la mano se queda pegada con asco a la barandilla.

Matías no se atrevió a hablar de ello con su mujer. como siempre. pero antes no se había fijado mucho en él: su compañero de billar era un muchacho sutil. a pujar. ahora pintaba las ovejas de color azul. por entre las patas de la silla. siempre en el mismo sitio y a la vez un poco más allá. después de cenar.. En este estado de ánimo le halló César. viéndole ahora pensó: «No cabe duda de que la aristocracia es un hecho». E Ignacio. ¡Santo Dios! El muchacho se trajo del Collell un soplo de aire bienhechor.. Muchas veces había pensado que las torturas a que el billar obliga debían de perjudicar a su amigo. el fracaso de un proyecto— se refugiaba en el billar.. Pero lo venció. Éste la abrió muy intrigado. pero nunca se había atrevido a advertirle. antes de meterse en cama con los libros de texto. chico tuberculoso. Pareció como si al entrar borrara del umbral de la puerta la imagen de José y devolviera a la familia su verdadera razón de ser. un súbito cambio de decoración. Cierto. a pesar de que doña Amparo sentía por él verdadero horror. Cuando el animal permanecía horas y horas quieto. Le costó mucho darse cuenta de ello porque el chico era callado hasta lo inverosímil. a crecer. y a afirmarlo. con desesperante tenacidad. Carmen Elgazu tuvo una alegría infinita al verle. muy inteligente y de una gran distinción.» César había traído una carta del Director. iban rellenando en colores las páginas de sus cuadernos de niño que habían quedado sin pintar. Cada vez que Ignacio tenía un choque —una discusión en el Banco. sonriendo: «En el fondo. Y en esta ocasión descubrió en su compañero de juego un ser nuevo. ¡Pobre. volvió a él. el billar es perder el tiempo». y se ponía a toser. que consideraba metal más puro la alegría que el oro. respecto de Julio.. Oriol. al escuchar este relato le dijo: «Me gusta que tengas ese tipo de sensibilidad.com/ 97 . En todo caso. «Pero vas a ver cómo te trata tu madre. Y cuando su amo le acariciaba o le contemplaba sonriendo. Se desmaya con frecuencia». el bicho cobraba vida de símbolo. le ocurría algo singular. desde luego. el primer día en que Ignacio tuvo la íntima certeza de que Julio era comunista.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Tampoco le bastaban las suposiciones de su madre y de José respecto de Julio: también sería necesario verle actuar. Y desde entonces muchas veces pensó en ello. el policía era comunista. dirigida a Matías Alvear. llamaba a Pilar y entre los dos. absurdo y probablemente grotesco: al hecho de que Julio tuviera en el piso una tortuga. definitivamente alto! Con cara malucha. repentinamente indignado: «¡Natural! ¡Hace tonterías!» http://quedecosas-mg17. La primavera era tan hermosa en la ciudad que el simple hecho de mirar era un gozo. Con motivo de no aprobar. Permaneció un cuarto de hora contemplando el animal. y pensó que Julio era comunista. en efecto. con el taco inmóvil. ello se debió a algo sencillo. En cambio. Aunque. con los codos sobre la mesa. Desde los vestidos de las chicas hasta el matiz de los verdes de la Dehesa todo invitaba a la alegría. Ignacio a veces. con su universo a cuestas. bordeando la alfombra. El compañero de billar de Ignacio. en cuyo momento la bola roja parecía de sangre. Y entonces volvió a sentir un inexplicable rencor. pues era la primera vez que tal cosa ocurría: «Cuiden a su hijo. Ignacio estaba solo. se lo dijo a Ignacio y éste repuso. regular y humilde. de repente éste quedaba tendido sobre el tapete verde. ¡Alto. Operó. Es decir. Sólo de vez en cuando decía. Julio hablando por teléfono. ni los viajes de Julio a París ni los brazaletes de doña Amparo Campo. acaso fuera el mismo de siempre. El mecanismo deductivo de Ignacio operaba siempre en terrenos más poéticos. Y entonces Ignacio comprendía que el chico jugaba porque su enfermedad le impedía hacer otra cosa más importante. el muchacho pensaba: «Está preparando un gran salto». le vio avanzar implacablemente. en efecto.blogspot. pobre! En un mes vas a engordar seis kilos. A mí también me ocurren esas cosas». No el examen de la dialéctica del policía —método empleado por José—. Algo instintivo le impelía a creerlo. Iba creyendo que. Y.

Pero. Lo máximo que te permitiré será que vuelvas a afeitarme. ¿Qué sabes tú lo que te conviene? Hay quien lleva cilicio porque así se siente a cubierto. En el fondo. César dijo: —Muy bien.. cuando en los momentos más importantes de la misa se notaba a sí mismo distraído y hueco. ¡Qué suspiro dio el muchacho al saber que todo su vértigo y su inestabilidad provenían de la vista! Mosén Alberto se puso en contra de César.. —¡Quítate eso en seguida! —César.» Había llegado a la conclusión de que el ansia de César de perfeccionarse no era igual http://quedecosas-mg17. sin que tal rutina impidiera que el milagro del Verbo hecho sangre se realizara. Llevaron el chico al médico... Matías se enfureció hasta un punto indescriptible. —¡Pues anda y afeita a quien quieras.! Mosén Alberto estaba al corriente... ¡Afeitar.. en el Collell. el muchacho le había dado a la navaja. ¡De ningún modo quería contrariar a los suyos! Matías habló con su mujer. Con la yema de los dedos fue tocando las pequeñas púas. César quedó desconcertado.. papá. De pronto... que el verano anterior ya le había dicho: «¡Te prohíbo que tengas escrúpulos!». Seguía sin comprender. Había salido del cuarto.. El chico sacó fuerzas de flaqueza para hablar con el sacerdote. —¡A ver. Llamó al muchacho. Este verano. Le prometo también que obedeceré a todos mis superiores. murmurando sin emoción santas palabras ante el cáliz. Ya no llevo nada. cruzado el comedor y echado al río el hierro de su hijo. César permaneció inmóvil.. ¿Cómo negarle este permiso?. quería pedirle una cosa: que me permitiera afeitar.. todo aquello era durísimo e inesperado. o por lo menos bienintencionado. sin decirle una palabra. ¡Había debido de darle un gran disgusto a su padre para que se decidiera a pegarle! ¿Cómo era posible que un acto bueno. pero entró en su cuarto y le tiró de una oreja. mosén Alberto tenía también este censor: César. Era evidente que su padre no quería cortarle todas las alas. Fue un rayo de luz para César.. pudiera traer consecuencia tan graves? Matías no pudo soportar ver sufrir a César.! —Y el sacerdote miró cómo el seminarista se lanzaba escalera abajo y desaparecía. No acertaba a comprender: «¡Este verano harás lo que yo te diga! Menos mosén Alberto y más. —¡Pues por eso! Obediencia. le tocó la cintura y leyó en su rostro una expresión de dolor. Así se hizo y César apareció a las pocas horas llevando lentes con montura de plata. —¡Pero!... Entonces le pegó una bofetada.. Sabía que durante el invierno.. mudo y como alelado.blogspot. Le dio órdenes severísimas de no tomar ninguna decisión de tipo corporal sin consultárselo antes. con los ojos húmedos. pero. El seminarista no sabía qué hacer. y le había inundado de tazas de chocolate.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —¿Qué tonterías? Ignacio le contó lo del cilicio.com/ 98 ..» —Pero. En sus épocas de sequedad espiritual. Mosén Alberto no sabía nada de esto. descansar. Ignacio entró a peinarse y salió. teniendo buen cuidado de ocultarle el incidente del cilicio. —Padre —le dijo—. Sólo una larga serie de comuniones fervorosas consiguieron devolverle la tranquilidad. fue a su cuarto y empezó a desnudarse. Nada alarmante: «Llévenle al óptico». o porque le cuesta menos obedecer.. mosén Alberto pensaba de repente: «Si al pobre César le fuera dado celebrar. dame eso! Matías tomó el hierro en sus manos. Faltaba convencer a mosén Alberto. padre. pero asintió con la cabeza. Le prometo también que no iré al cementerio ni me pondré sal en el agua. es que yo quiero perfeccionarme. —Ya sabes lo que te dije... ¿ve? —Y se tocó la cintura—. el bofetón le dolía como si los dedos hubieran sido también de hierro. Apenas si Matías le oyó.

. —¡Eh. Así lo dijo Matías. déjate! César comprendió que allí se jugaba su destino. ni el barrio. El patrón se entusiasmó. Sin embargo. Y luego se confesaba en él... Y luego miraba el Museo con ojos de admiración. Su desgracia tal vez hubiera sido ésta: ser el primero en clase durante los catorce años de la carrera. César. tercer piso.» Y luego. le había clavado en una silla. Raimundo. No le haré daño. no se había desprendido de todo apego humano. Manolo!. lo descubrió ante él.. Pero ya el patrón del Cocodrilo había dado la vuelta al mostrador y. Cierto. que le besaba. ¿Cómo era posible que pudiera perdonar los pecados de su propia madre? Una cosa le consolaba: tal vez Carmen Elgazu experimentara frente a César impresiones similares. pero si sabe que eres cura te echará a patadas. Y ver que todo el mundo le consultaba cosas: las monjas. Tenía unos ojos pequeñísimos. —¿Afeitar. levantaba la cabeza para mirarle y asirle las manos. No pediría sino que la barba les creciera pronto. la diferencia estaba en que él no había pedido nunca a nadie permiso para afeitar. Su madre.cre-cre-cre-cre-cre-crec. casi siempre aprovechando la tartana de algún campesino que bajara al mercado. ligeramente encorvado y bamboleando la cabeza. jabón.com/ 99 .. y empezó su tarea. oye. Mosén Alberto se daba cuenta de que.blogspot. de frente hasta una cueva negra que verás al fondo. a grandes zancadas. Entra. riéndose. A las tres de la tarde. que a veces se le cansaba. navaja.. el trabajo a domicilio y el precio. César. tan lisas y llanas quedaron las mejillas de éste. Recibir a media mañana un flamante estuche que contenía todo lo necesario para el oficio: brocha. Ahí enfrente vive otro. reluciente. baja y raquítica. Y al llegar al Museo y ser recibida por su hijo. http://quedecosas-mg17. Éste fue el gran triunfo de César. fuerza a su muñeca. para poder afeitarlos de nuevo. —¡Lista de viejos.. con su minúscula gorra. —Deje. Carmen Elgazu se emocionó lo indecible.. César pidió luz al Señor. su caliqueño y su gran barriga. cre-cre-cre-crec. apunta! Ahí al lado. Tan bien le remojó.. los vicarios jóvenes. las señoras. que todo el bar Cocodrilo pareció llenarse de espejos de establecimiento de lujo. Sin embargo. para vencer a la competencia tendría a su favor varios factores: el esmera en el trabajo. Grita: ¡Fermín! Fermín contestará y le afeitas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que la de los demás seminaristas en los primeros cursos de la carrera. poniéndose la sotana.. aquí hay un barbero espontáneo! Apareció un gitanillo joven.. Pero Ignacio le había dicho: «Habla con el patrón del Cocodrilo». con un inmenso pañuelo negro sobre los hombros... ¿tú estás loco o qué? César le miró sin pestañear y luego. todo fue sencillo. Y aquello le llevaba a besar el altar con vivos deseos de contrición y devoción. eh. se dirigió a la calle de la Barca. No conocía a nadie en la Barca. Y fue un acierto. colocando el estuche sobre el mostrador... —¡Déjate. por favor. con su bigote horizontal.. Matías Alvear dijo. Pilar se adueñó de la maquinilla de cortar el pelo y se divirtió media hora persiguiendo a todos por el piso: «Cre. que siempre parecían reír aun cuando llorasen. tenía más aspecto de barbero que él con sus lentes de montura de plata.? Pero.. por lo menos. Ego te absolvo in nomine Patris. Sus mismas aficiones artísticas tenían un punto de frivolidad.? ¿Viejos. Y le gustaba que le halagaran y ahora mismo se sentía feliz porque acaso le nombraran maestro de Ceremonias de la Catedral.? ¿Enfermos. El gitanillo se pasaba la mano por la mejilla. hacía algún viaje desde el pueblo a Gerona. El patrón. ¡Mira. examinando la afiladísima hoja cerca de la ventana: «Más de una vez me afeitaré yo con ese cacharro». ¡Y su madre! Su madre le trataba con un respeto infinito como si en vez de su hijo fuera auténticamente su rey. con bufanda de seda. El patrón cambió de parecer súbitamente. soltó una carcajada al verle. tan fácilmente se llevó los escasos y arbitrarios pelos del gitano. ¡y maquinilla para cortar el pelo! Con una tarjeta de mosén Alberto. ya verá..

. encontró a su padre sentado en la cama. B. una mujer joven. como moscas o como ángeles. ¿Por qué no hace algo por nosotros?» ¡Dios mío.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Todo fue empezar. y salió con inesperada calma. al reconocer a su hijo. 4 x 4!» Detrás del Cocodrilo empezaban las casas de mala nota. Si alguno se resistía. frotando duro en las rodillas y las piernas. pesetillas. En algunas casas le recibieron con hostilidad. como Blasco. El calor echaba a la calle a todo el mundo. bromeando y distrayendo a los chiquillos. Las vecinas se turnaban para limpiarlo.... que servirían de cartelera y pizarra. «Tú. ¡Dame un caramelo!» Más tarde la cosa se complicó.. adiós. se estaba fresco. Orejas grandes. Y fue allí donde una mujer. Pero todo iba a pedir de boca. —Pero. cubrió la puerta. Más acá. Los transeúntes le tomaban por un maestro de verdad. desnudos los brazos. los chiquillos sentados en el suelo. la clase. Se sentó y depositó su cabeza sobre su barriga. —le decían—... con las paredes ennegrecidas.. El suelo del zaguán era de ladrillos rojos. menos chulería.. tampoco. Los que le clavaban sus ojos de odio y. e. Los chiquillos iban sucios. acaso vanidad..» En el barrio había millares de niños que aleteaban bajo los balcones. César supuso que debía de haber alguna impureza en su acto. cuando los alumnos se despidieron. Orejas grandes.» Días después se oyó 4x4.. y César los llevó a la orilla: del río para que se lavasen. 16. «B. César. Para viejos y enfermos». El patrón del Cocodrilo colgó un cartel a la entrada: «Barbero a domicilio. ay! No importaba. «A ellos los afeita y por nosotros no hace nada.com/ 100 . los niños! «Dejad que los niños se acerquen a mí. zarrapastrosos. y los balcones de la calle de la Barca despedían vaharadas de fuego. le obligaban a retroceder. a retroceder hasta encontrarse bajando los peldaños de cuatro en cuatro.. que trabajaba en la fábrica de los Costa. le dijo: «¿Por qué no enseña a leer a estos crios?» ¡Mosén Alberto también accedió! Y aquello fue coser y cantar. be.. Era una comunión simple y natural. tú. pálido. Consuelos no le faltaban ni miradas de simpatía y aun de agradecimiento. le lavaba él mismo. —¿Crees que aquí nos vendemos por un brochazo? ¡Anda a afeitar al obispo! —Aquí. Manolo el gitano también mostraba su rasurado rostro a los vecinos. sin moverse. sentado en el primer peldaño.. —¿Y cortar el pelo? ¿También corta el pelo? ¡Eso no sabía. Un día se hizo con champa y los llevó a una fuente más limpia. Los pelos le entraron por la camisa y le escocieron durante una semana.blogspot. nadie sabía nada. tú. guapo. Hubiérase dicho que no ocurría nada.! ¿Crees que su madre es una puerca? ¡Deja en paz a mi hijo! Otro día. que aprovechaba las vacaciones para ganarse unas.!» De pronto.. Cerca del puente del ferrocarril existía un zaguán de grandes dimensiones. que se había sumado a la comitiva. pero estaba aprendiendo! El propio patrón ofreció su cogote como conejillo de Indias. A la salida de la fábrica.. En él se improvisó la escuela. sonriendo. La hija de Fermín fue la primera en propagar la nueva. a. Más allá de la Barca. ba. la tomaron con él. Pero no importaba. gratis. http://quedecosas-mg17. más guapo y más joven que nunca. se puso a chillar: —¡Eh. Dos o tres niños sintieron celos. Entonces ella barbotó: «¡Vete ya.. y se habían unido al coro varios alumnos de más de veinte años. Otras hijas de otros Fermines reclamaron sus servicios. el panorama cobró dimensión. ¿qué ha pasado? —Un chico que ha venido. «¡Adiós. La hija de Fermín. Muchas familias no sabían en absoluto de qué casa era y la mayoría de los alumnos ignoraban su nombre.. y redobló sus esfuerzos para recrear el clima original. orejas grandes. ¡Ay. El seminarista se abrió paso. ¡Largo de ahí! Pero los peores eran los que no le hablaban. El sol caía a plomo sobre la ciudad. con las piernas cruzadas.

dispuestos a captar la naturaleza con el máximo verismo posible. El buen tiempo había traído consigo el florecimiento de las manifestaciones artísticas regionales. quien continuaba buscando palabras nuevas durante la noche. que era el que había creado aquel cielo. con sus jefes al frente. —¡Eh. Árboles altos. al regresar de Telégrafos: «No se puede negar que esto es un pueblo de artistas». sin conseguirlo. se levantó y echó a correr. que adoraba a César. Matías decía. tirando piedras a los ventanales u orillándose en los muros. Estat Cátala en pleno. se lanzó a la Dehesa y al valle de San Daniel todas las tardes después del trabajo y todos los domingos por la mañana. Julio García.com/ 101 . prestados por mosén Alberto otros. a la invasión de pintores aficionados. todo había desfilado por la ciudad. por medio de la crítica. una luna sonriente que el día anterior había dibujado con la tiza de la escuela. Porque por un lado loaban todo cuanto fuera vanguardista —y ahí estaban en la Gerona moderna los edificios que daban testimonio de ello— y por otro se extasiaban ante la pintura costumbrista y hogareña —la vieja hilando. Desde retablos antiguos. mira. En las exposiciones se oían frases que ponían los pelos de punta a Julio García. Pedrito!. prados frondosos. El arquitecto Ribas. Los más audaces pintaban figuras y escenas locales: el mercado. mira ese vaso! ¡Se puede coger con la mano! ¡Mira esa vaca. En El Demócrata intentaban. —¡Aquí. suficientemente matizada para no matar el color. la combinación de http://quedecosas-mg17. presididos por un Ser bueno y omnipotente. decía. Al principio fue un éxito. esa ropa tendida es la nuestra. Pero fue a la fachada de San Félix y borró como pudo. el Oñar y todo. No había cuadro en que no apareciera el balcón desde el que Matías Alvear pescaba. con los balcones y las ventanucas colgando. hasta las escuelas modernas. Sin embargo. primero le miraron con escepticismo. Jefe de Estat Cátala. que se paseaba mirando de caballete en caballete.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Intentó enseñar catecismo. que tenía la casa llena de reproducciones impresionistas. La opinión acabó tomando partido de acuerdo con su gusto personal. una audición de sardanas. Cuando César les explicó que aquéllos eran lugares santos. gitanos alrededor de un carro. «¡Mira. en las exposiciones. se refería a los conciertos al aire libre que daba el orfeón. María y Asunción: «¡Mira.. al día siguiente el seminarista recibió la visita de un peón ferroviario y dos o tres desconocidos. mientras mojaba su pincel: «Acabaremos creando una Escuela Gerundense». Los crios siempre jugaban por las escaleras de las iglesias sin cuidado ninguno. cielo de luz pura y diáfana. ¡Y la Catedral! La Catedral y San Félix reflejándose en el río. que le amenazaron con tirarle al río si tocaba aquel asunto. qué bien está!» Las esposas de los arquitectos Ribas y Massana suponían que era imposible pintar mejor. sobre todo. y más de una vez. frotando con su camisa. comentaba: «Yo creo que verdaderamente ya la tienen ustedes creada». y a veces le acompañaban hasta el extremo de la calle. Fue allí donde una tarde les dijo: —¡Vamos a ver! Sentaos aquí. a la multitud de ejercicios de piano que se oían gracias a los balcones abiertos.. y su íntimo colaborador el arquitecto Massana llevaban meses organizando en el salón anexo a la Biblioteca exposiciones de pintura regional. Varios de los pequeños le eran muy fieles. traídos de Barcelona unos. y. y lo tomó por la pintura costumbrista y el paisaje relamido. orientar a la opinión. ¿Dónde vas? —le preguntó César. mutis. pero de pronto uno de ellos. con una visera y un taburete portátil que se impusieron como prendas oficiales. El paisaje era realmente hermoso. letra y números! Lo demás. Era el tema inevitable. el payés bebiendo en porrón y el paisaje relamido.blogspot. Con ello no se refería solamente a los sonetos de Jaime. Pilar había dicho a Nuri. El buen tiempo desencadenó un alud de imitadores. El arquitecto Ribas. El chico no contestó.

cuadrado y de gran melena. no puede morir. Pero los ocho días de vacaciones a que todavía tenía derecho no podría disfrutarlos hasta octubre. cartero socialista al que Matías siempre tomaba el pelo.» Los trenes hacia el mar. excepto el tenor. ¡Las vacaciones! Todo el mundo dejó el pincel. abarrotados. a quien el canto enternecía. Gracias a ello. le despidió en la estación. París. la camisa de Ignacio!» El orfeón. Matías escuchaba. A medida que el buen tiempo desembocaba en el implacable sol del verano. Se llamaba «Gerunda» en honor de los que estudiaban latín. Nos vamos a Puigcerdá. Otras personas aprovecharon para hacer viajes que tenían pendientes. cuyo retrato deseaban hacer todos los pintores. a ver las francesitas.com/ 102 . «Dejo la CEDA en sus manos. Además de que consideraban que la montaña era mucho más sana. «Me dan ganas de hacerle cosquillas en la laringe». guardó las partituras.. don Santiago Estrada se despidió del subdirector.. o con los ojos fijos en la abierta boca de su amigo Raimundo. obreros en su mayor parte.. Don Jorge se fue con su familia a una de sus propiedades de Arbucias. Era año jubilar en Roma. mixtas. Ninguno de ellos había estado nunca en Roma. Y ahí llegó lo http://quedecosas-mg17. con incursiones en motetes religiosos. los demás empleados tenían prioridad en la elección de turno. Un pueblo que canta es un pueblo pacífico».blogspot. a ver al Santo Padre. Los Sindicatos habían conseguido que todas las Empresas. si se puede saber? —A ver las francesitas. Mosén Alberto tuvo una idea más espectacular aún: el jubileo de Roma. El cartero utilizaba su poderosa voz para advertir a las vecinas que tenían carta.? Eso de cantar. El Demócrata escribía: «Un pueblo que canta. —¿Y para qué va usted a París. y varias voces de bajo. ¡y las caravanas de la Peña Ciclista! ofrecían poco atractivo para ellos. sin excepción. Empezó el éxodo en masa. La afición de aquellas sesenta y ocho voces y de su director —compositor al mismo tiempo— era ejemplar. Julio García aplaudía frenéticamente. decía a veces. A Ignacio le hubiera gustado cualquiera de los itinerarios: Roma. la faz de la ciudad cambió. Don Emilio Santos. El dependiente de Raimundo les decía a los clientes: «¿Ven. Convenció al notario Noguer y a su esposa para hacer el viaje conjuntamente. No es un embuste como su afición a los toros». Los pudientes de la localidad preferían la montaña. muchas de cuyas playas desde la creación del mundo eran privilegio de sus habitantes y de algún hacendado. Una bendición para mí. La peña del Neutral no se perdía concierto del orfeón. la Costa Brava. Cuando César. ¡Julio tomó billete para París! Ignacio se dio cuenta una vez más de que el policía realizaba siempre cuanto prometía. tenía gran éxito. recibieron las primeras oleadas de turismo popular. El silencio del auditorio era también entrañable. al terminar se acercaba siempre al tablado y ofrecía al director el mejor puro de la Tabacalera. Don Jorge siempre decía que los médicos que habían puesto de moda los baños de sol o eran unos ignorantes o era gente de mala fe. entre las que se contaban personas como Raimundo el barbero. por el contrario la costa.. chico. los quince reglamentarios. bien mirando al cielo o al techo. con los ojos húmedos. cuyos bigotes molestaban a los vecinos. al llegar agosto la ciudad quedó desierta. Matías Alvear tuvo. mosén Alberto le dijo: —A ver al Santo Padre. chico. Mediado el concierto. —¡No lo olvide! —le pidió César—. Vivían para el orfeón. el patrón lo hace sintiéndolo. La masa coral se componía de sesenta y ocho voces. Muchos obreros se pasaban la jornada de trabajo canturreando el repertorio. la montaña y el mar. El director era un hombre salido del Hospicio. En cambio. de un tirón.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mamá. que los anticlericales del «Gerunda» cantaban con sorprendente seriedad. partiendo hasta Génova en barco. La base de la masa coral era el folklore. las chicas del orfeón clavaban banderitas catalanas en la solapa. para tenerlo a punto en el ensayo. concedieran vacaciones retribuidas a sus obreros.

como no fuera en el balcón. el sábado da usted un repaso a los metales y al suelo. «Las camas se las harán ellos mismos. éxito exclusivo de la UGT. Matías. Y tal vez para inspeccionarle mejor guardara silencio durante el día. Ignacio trabajaba en el Banco sólo de ocho a dos.? ¡Que los limpie Ignacio! A los dos hermanos se les hizo muy cuesta arriba comer y cenar solos. y el dinero? Carmen Elgazu tuvo entonces una sonrisa maliciosa: —Tu tío de San Sebastián —explicó. Fue un acontecimiento. César hubiera querido aprovechar aquella circunstancia para comulgar en ideas con su hermano. decía. especialmente comida y lavado de ropa. «¡Caramba con mi nariz!». Y que barran también el piso. aun cuando el periódico y Crimen y Castigo le absorbieran. seis y hasta ocho estornudos seguidos. Jornada intensiva. cuyo primer tomo había empezado. A esa hora.. A César. como cuando estaba José. no. frente a frente en la mesa. mosén Alberto le había encargado de la vigilancia del Museo y allá se iría.. http://quedecosas-mg17. en que las dos sirvientas le presentarían ¡imposible rehusar! el chocolate y los picatostes. «Cuidaos. cinco.» —¿Y los cristales. hijos.!» Al terminar. bajo el firmamento cálido de agosto. Y soltaba cuatro. alzaba la vista y los ojos le lloraban.? —Cuando le tocó la lotería. de manera que las tardes las tenía libres. muy bien.excepto cuando estornudaba.. Coincidiendo con una advertencia del médico con relación a Pilar. Muy bien. Aquélla era una jocosa y muy frecuente escena. a las murallas o a Montjuich. cuidaos. Pero unos estornudos breves. Jesús. No hacía el menor ruido.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella inesperado en la familia. entre tímido y extrañado. tenía gesto de hombre responsable de un batallón. deja.» Pilar no se retiró al interior del coche hasta mitad del trayecto. Matías decidió alquilar una casucha. esperando turistas. Se los secaba con el pañuelo.. Carmen Elgazu había llegado a un acuerdo con una vecina para que en su ausencia cuidara de los dos chicos. César. se sonaba.» Ignacio se negó rotundamente. a barrer. «Tú. ya lo haré yo. pero casi nunca conseguía ser escuchado. sí.. para hablar mucho y hacer incluso alguna excursión como antaño. —¿Cómo. Ignacio no acertaba a comprender. fracasados.. en la ventanilla del tren. Le gustaba ver la unción con que César ejecutaba el más insignificante de sus actos: el de tomar el pan. que andaba llena de granos y molestias. ¡El mar. doña Carmen? —¿Los cristales. después de cenar... Carmen Elgazu se había negado rotundamente a ponerse un pañuelo en la cabeza atado a la barbilla. por dos semanas. Tanto mejor. Y movía la cabeza. No hacía ruido. Ignacio.. hasta las cinco de la tarde. no dejaba por ello de inspeccionar a su hermano. y ante las semiapagadas luces de la Rambla. A mí no me gusta marcharme sin vosotros.. «¡Jesús. «Deja. Salían los dos.. el de plegar la servilleta. ¡qué caramba! En todo caso.. en San Feliu de Guíxols. sacando una silla cada uno. nos mandó un pequeño regalo. —¡Vamos! ¡La primera noticia! Matías añadió: —¿De dónde crees que han salido tus matrículas? ¿Y la montura de plata de César? ¿De las cuarenta pesetas que te han aumentado? —No. y luego podría ir a la calle de la Barca a afeitar y dar clase. Pilar saltaba de gozo. se ponía a estornudar.blogspot. ¡Nuri. los veraneantes! Se decía que éstos organizaban carreras de balandros. el de llevarse la cuchara a los labios.com/ 103 .. Ignacio y César quedaron solos.. —¿Pero. Ignacio tuvo que ponerse muy serio para que su hermano le permitiera limpiar los cristales. Jesús. María y Asunción ya se habían marchado y ella temía ser la única que no pudiera hacerlo! Ignacio y César fueron a despedirlos a la estación. hablaban de todo lo divino y humano. raquíticos. Ignacio se ponía a leer el periódico o Crimen y Castigo. de repente.

en el Seminario.. ¿tendría alguna vez diploma de Primera Comunión? Fueron jornadas de rara intensidad.. en 1903. con su ilustración. se sintió poseído de tal respeto. «Se lo enseñaré — se dijo—.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que lo haces muy bien..com/ 104 . No sabía por qué. con el estuche de afeitar bajo el brazo.. Cuando el día moría. en pequeñas y rítmicas sacudidas. Y sin embargo. un pecado. Nunca más le diría que debía pensar en los pobres. tras las montañas de Rocacorba.. no había sido baldía... pero habiendo utilizado el mismo aceite que Ignacio.» Ignacio recordó que cuando niño este pensamiento le había preocupado con frecuencia: que sus padres no los hubieran conocido ni a él. Le pareció que acababa de cometer una villanía. «Claro. todo con una pátina de comienzos de siglo que recordaba el estilo pictórico de la flamante Escuela Gerundense.. Ignacio se subía a la azotea para verlo. veía llegar. Les parecía que habían zonas inexploradas. en el centro. Ignacio había experimentado aquella sensación. Un día decidieron hacerse la comida. todavía yo no había nacido. como si fuera sacrilegio. al acercarse a la barandilla que daba a la Rambla. pero algo indefinible le impelía a privar a su hermano de aquel gusto. pero en la de sus padres. orlada de oro. ni a César ni a Pilar.» César explicaba que. una tarde en que se quedó solo pasó revista al armario de luna de la alcoba de sus padres. les fue imposible. Pero lo comieron muy a gusto.blogspot. El piso era ancho. Ignacio supuso que César experimentaría una emoción fortísima al ver aquel diploma. que tuvo que retroceder.. de ladrillos rojos. A César no se le reventó el suyo.» El de Ignacio quedó precioso.. a César. desde siempre. Asía la escoba por la parte más elevada del mango y apenas la levantaba del suelo. La soledad parecía conducir los pensamientos hacia algo hondo y secreto. acostumbrado a barrer la terraza del Collell. A Ignacio le encantaba ver cómo barría César. La práctica adquirida en el Collell. frente por frente.. Pero también le hablaba de una mujer. se lo enseñaré. con algo irónico que había impreso en ellos la presión de sus dedos. ¿Por qué diablos seré tan complicado?» Luego descubrió postales que Matías Alvear escribía a Carmen Elgazu cuando eran novios. se le ennegrecieron el huevo y el plato. Luego César le contaba. el diploma de la Primera Comunión de Carmen Elgazu! Firmado en Bilbao. La vecina quedaba maravillada. Fechadas en Madrid.» No. 1914. Entonces se atusó el naciente bigote. César peló las patatas. El hijo de Cosme Vila. se le ensució. con Jesús en persona dándole la comunión y dos ángeles sosteniendo uno la palmatoria. En cambio.. con las cuarenta celdas diarias. mejor que cada cual se fría el suyo. Alguna vez. enorme para los dos. claro. en un tubo de cartón. La hija de Fermín le pidió http://quedecosas-mg17. metió otra vez el diploma en el tubo de cartón y lo dejó en su sitio. Una aureola blanca.. el otro la patena... en una apoteosis de rosa y rojo y nubes áureas. en letra redondilla. Uno y otro querían freír los huevos. andando con los pies separados. diminuto. «Si lo hace mejor que yo. El nombre. imposible. riéndose como benditos al mojar en él el pan. que representaba una niña vestida de blanco —Carmen Elgazu arrodillada en el altar. 1913. barrer aquella solería era lo más fácil del mundo.. no perceptible en medio de la agitación cotidiana. Y con frecuencia. no.. «¡Lo haremos a cara o cruz! No..» Y era cierto. Uno y otro pudieron dormir en la de Pilar. Sólo al decirlo sintieron como un nudo en la garganta. impecable. ¡Luego descubrió. Y luego.. Lo hizo para que Ignacio no le tildara de timorato o para que no le dijera como otras veces que los escrúpulos le volverían loco. Avanzaba con rapidez increíble. Al cerrar el armario se vio en el espejo llevando aún uno de los sombreros de su padre. Y pensó en Cosme Vila: «Yo quiero tener un hijo». Sobre todo de los chicos. aun cuando a César le dio gran angustia. todos con la forma de su cabeza. Un día Ignacio propuso: «¿Por qué no vamos durmiendo en camas distintas? Hoy duermes tú en la mía y yo duermo en la de Pilar. Mañana yo en la de Pilar y tú duermes en la. ¿Cómo pudieron vivir? Aquel día se dijo que él también tendría probablemente hijos un día y que tampoco los conocía. al entrar Ignacio en la alcoba y encontrarse ante el robusto y tibio lecho matrimonial. Vio viejos sombreros de Matías Alvear.. y la yema amarilla. Ignacio las freiría.

.. Las primeras lluvias de septiembre barrieron playas y montañas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que cortara el pelo al rape a una mujer joven que tenía el tifus.. mamá? —Negro y muy decente —contestó ella. pero en otras ciudades se iban encadenando otras huelgas. —Pues yo no la puedo imaginar de otra manera —opinó Matías. Carmen Elgazu y Pilar! Hubo abrazos a granel.! —¡Seguro! —rubricó Pilar. cuéntanos! Matías dijo: —¡No esperéis que abra la boca! Pasó demasiado miedo. Había noches en que el cielo se extendía tan rutilante y espléndido sobre los tejados. La mujer exclamó: —¡Ay. besuqueándose. En el bar Cataluña había gran satisfacción. con las dos calabazas en la cintura. Noches en que entre estrella y estrella se presentía la oscuridad insondable.. hijos! ¿Creéis que estoy para esos trotes? A Ignacio le entusiasmó la situación. Nunca hubiera creído que vuestra madre tuviera tan buen tipo. los faroles estaban soñolientos. del brazo de su gruesa mujer. CAPÍTULO XII Todo el mundo fue regresando. ¿qué traje de baño llevabas. —¡No me imagino a mamá con gorrito amarillo! —rió César. como si no sólo la fábrica. sus sienes. de Julio García. Al llegar a Gerona se encontraban desplazados. Metía un pie. no. todos se levantaron. ¡Y los del ajedrez. un panadero en camiseta. que luego. la rodearon y abrumaron a caricias... Era la hora preferida por uno y otro. De la Rambla ascendían mil olores.com/ 105 . Y después de cenar salían al balcón. y luego retrocedía con los dos. se limitó a enseñar un http://quedecosas-mg17. hasta hacerle saltar lágrimas de enfado. Muchos habían instalado tiendas de campaña bajo los pinos y bailado en todos los entoldados de la comarca... dirigiéndose a Ignacio—. En la costa. Era una mujer bonita. El cajero del Banco. La huelga de la CNT había fracasado en Gerona. luego otro.. Llegaban con el cutis y la espalda tostados. ¡de Matías Alvear. amigos y desconocidos. pues se decía que a no tardar se anunciarían elecciones en España. Y viendo los aspavientos de Carmen Elgazu. Llamó mucho la atención.. y sin un céntimo en e) bolsillo. oh.. de emperador de la noche. de ternura y felicidad. apertura de maletas. simulando naturalidad—. ya sabes que no me gustan esas bromas! —Pilar tiene razón —continuó Matías. —¿Miedo yo? —¿Ah. En el Neutral.. sino las calles y los arcos y los sólidos edificios fueran cárceles. se puso a llorar. Pilar? —¡Precioso! Sobre todo.. contad! ¡Mamá. Julio García llegó también de París. Sobre todo cuando se puso aquel gorrito amarillo. —¡Oh. que los dos muchachos permanecían callados porque las palabras hubieran roto el encanto. las Fiestas Mayores se celebraban en verano. la hija del Responsable con su sargento. —Pero. Aquello era vivir. a lo primero. Pasaba gente extraña. —¡Contad. al mirarse en el espejo. De los peregrinos del jubileo.? Escuchad bien. el ignoto abismo planetario. exclamaciones. —¡Pilar. para cumplir la orden paterna de dormir diez horas diarias. César recibió una impresión profunda al descubrir su nuca. excediéndose—. Los obreros contaban maravillas de la Costa Brava. el realismo indescriptible de su cráneo. ¿verdad. —¡Matías! ¡Eres un sinvergüenza! —No me extrañaría que hubiese sido la causa de. El bastón del vigilante tenía una sonoridad concreta. César barrió los cabellos con mucho cuidado. Uno muy bonito. El otoño se presentaba movido..blogspot. inconmovibles! Y César despidiéndose de pronto para irse a la cama. ¡Válgame Dios! Los últimos días de agosto señalaron el retorno de los desertores.

¿qué? Julio le contestó: —¡Ah. Traía también otra boquilla. como no fuera hablando con los demás sacerdotes. especialmente entre las monjas. El matrimonio Noguer contaba y no acababa en la Liga Catalana de todo cuanto vieron y de lo útil que les resultó la compañía del sacerdote. de las grandes librerías de viejo del Barrio Latino. Y cuando le describió a Carmen Elgazu el fervor de millares de peregrinos apiñados en la plaza de San Pedro. y al contrario que los veraneantes. con un traje de baño negro y dos calabazas en la cintura. —Si mi mujer viera aquello. de los cabarets. regresó de Roma. estaba más pálido. quien al anuncio de su llegada acompañó a su padre al café..com/ 106 . Ramón. el seminarista se sintió transportado. «¿Es que tiene familia allá?» «No. del escultor español Mateo Hernández. Se fue a Barcelona. si no fuera por ustedes y los viajantes. Su capacidad admirativa divertía mucho a la tertulia. que parecía de ámbar... —¡No te preocupes! —le dijo Matías—. con tres kilos menos en el cuerpo a causa de los baños de mar. «¡Qué impresión más triste da Gerona viniendo de allá!». Pero donde se expansionó más a sus anchas fue en casa de los Alvear. de las revistas. Ignacio le preguntó a Julio: —Y sus asuntos. «El Vaticano. escuchaba como hipnotizado los relatos de viajes. Vasiliev. No sólo por el manteo nuevo que el matrimonio Noguer le regaló en Génova y que dejó patidifusa a sus dos sirvientas. Era un chico al que bastaba oír la palabra Estambul o la palabra Vladivostok para poner los ojos en blanco. iremos a Roma. empezando por Ignacio. «¡Vaya cosas que debe usted de pillar en los telegramas!». Si otro hermano tuyo saca a la lotería. la mujer comprendió que no se perdonaría nunca que mientras aquello ocurría. ella estuviera en San Feliu de Guíxols. Envidiaba muchos oficios. No olvidaba detalle. con el arco iris encuadrando la Basílica en el momento de aparecer Pío XI en el balcón. sino por el espectáculo que ofrecía Roma con motivo del jubileo.. También los del Banco regresaron. Pensando en la magnificencia de las ceremonias pontificias. que tenía la forma de un tapón de champaña. Luego mosén Alberto les dio a cada uno unos rosarios bendecidos por el Papa. No sólo por la presencia de César. ¡El de Julio no digamos! «Aquí. ¡Y esos cretinos querrían destruir la religión!» El sacerdote llegaba transformado. http://quedecosas-mg17. le decía a Matías. La Torre de Babel con la piel de la espalda hecha jirones. Siempre suponía que los demás vivían aventuras extraordinarias. Por ello fue infinitamente más explícito que Julio. de las catacumbas. y a sentenciar: «París continúa siendo la capital del mundo».» Cosme Vila no había ido a la costa. no me enteraría de nada de lo que hay por el mundo. Habló del lujo de las tiendas. que se paseaba por Montparnasse llevando en una mano un oso y en la otra una pantera. muy bien! ¡Muy bien! Todo ha salido bien. hombre de una personalidad que ya querría para sí Julio García. Con lo cual su prestigio aumentó mucha entre el mundillo eclesiástico. con el notario Noguer y su esposa. por su parte. sino por la de Carmen Elgazu. Pero mucho más que él. —Y no explicó más. «Y luego se quejan si un obrero de su fábrica prende fuego a los almacenes. Padrosa. Pero todos le acuciaron. de contar. ante los cuales se hacía un poco el misterioso. Y entonces los deslumbre. el Vaticano.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mechero muy original. triunfante. ¡cualquiera la hacía regresar! Ignacio le oía encandilado. de la torre Eiffel. El de Cupones contaba horrores del derroche de dinero de muchos veraneantes. el camarero.» Cosme Vila explicó que había conocido a un ruso.blogspot. el camarero. Mosén Alberto. dijo. lo mismo que soñaba en la lotería.» Y se ponía la servilleta al brazo en ademán de gran resignación. En realidad aquello le hizo sentir una imperiosa necesidad de expansionarse. pero tengo amigos. Cuando le explicó a César que vio al Padre Santo en persona. le parecía que sus intermitentes vanidades en el humilde Museo eran un poco más excusables. de la impecable organización del Metro. aunque en audiencia colectiva.

todo eso está muy bien.. de muchos chiquillos que continuaban recitando: «B.. Hubiera dado no sé qué para subir un día al piso en que vivía Cosme Vila. con tanto alemán y tanto ruso? ¿Tenía algo que ver aquello con las huelgas. cuatro por cuatro. Se quedó sola en su cuarto. de todos modos.. emendólos. Dormía en un diván medio roto. a: ba. pero un día en que aquél estuvo enfermo había ido a visitarle. se la puso alrededor del cuello. tú! ¡Dame un caramelo!» Cuando por la calle corrió la noticia de que César se iba a marchar. Ignacio. se ganó amigos. sí.» Algo de cierto habría. que no tenía nada. En cuanto a César.. Dejó las trenzas sobre la cama y se pasó las manos por los cabellos.» A Ignacio todo aquello le sorprendió mucho.. Se preocupaban mucho de la cintura... La última visión de César que tuvieron los suyos fue ésta: sentado entre maletas y soldados en http://quedecosas-mg17. El de Impagados lo conocía. al parecer. e: be. sonrosados. Parecido al de Ignacio cuando en la barbería ordenó: «Sólo patillas y cuello». muy gracioso. si le suspendieron en mayo por lo de la Academia?» Sin que el chico lo supiera. Al montar en el autobús. hubo un revuelo de pena. Quinto curso completo. iba para quince y. con las dos trenzas en la mano. hombre de una personalidad que ya querrían para sí... tal como observó José.com/ 107 . sí. Decía que casi no tenía muebles.. en cambio. ya era una mujer. pues Julio García le había contado hacía poco que en Barcelona había conocido a un alemán. con qué gusto en todo. Le dio un escalofrío pensar en la mujer del tifus de que habló César. «Sí. Y en San Feliu había visto muchas cosas. Pero ¿por qué los catedráticos van a aprobarle ahora. quedaron estupefactos. o con las elecciones cuya fecha se iba a anunciar? De todos modos. pero hubo dos mujeres que no querían que aquello quedara así. atusándose la barba: «Exactamente lo que yo ganaba en Odesa en 1916. Matías dijo: «Si un traje de baño parece una mujer. Ignacio no quería preocuparse demasiado por ello. pues a Ignacio le daba horror oír hablar de recomendaciones. del gitano Manolo. algo más morenos ahora a causa del sol. pues Ignacio aprobó en un santiamén. desde los bolsos de playa hasta las alpargatas. Los exámenes estaban al caer. Matías Alvear veía luz en su cuarto a las tantas de la noche y pensaba. Ya sólo faltaba uno. Ceñida. todo había transcurrido en un abrir y cerrar de ojos... como aseguraba don Emilio Santos. estaba hecha una mujer. Estudió cuanto pudo tal como había prometido. Se ganó la amistad del patrón del Cocodrilo.. todo desnudo excepto algunos libros y un canario en la cocina. Fue un momento muy importante para la muchacha.. El cuerpo desarrollado precozmente. la cintura era muy importante. Catedráticos en contra. Aquella bufanda a César le dio calórenlo en el corazón. y el 13 de septiembre le llevaron a casa.. Pómulos redondos. y se miró al espejo. Sí. Pícara nariz arremangada. de la hija de Fermín. que ya nunca más ayudaría a Ignacio a pintar prados verdes y tejados rojos en los cuadernos.» Otras comprendían que. para la calle de la Barca un hombre era poco. al oír le de Vasiliev. Matías habló con Julio. dieciséis» y gritándole: «¡Eh. delgada.. Pilar les dijo a María. claro. no pudo menos de sonreír. Claro.. Al guardar las trenzas en una caja de zapatos que le dio su madre. doctor Relken. barbilla con un hoyuelo en el centro. Bizcocho vasco con cinco velas encendidas. le pareció que entraba en la vida. Cómo vestían las chicas de Barcelona. Algunas vecinas dijeron: «¿Qué más da? Para lo que les iba a servir saber de letra. Hizo lo que pudo. una bufanda amarilla y colorada. Nuri y Asunción: «Ya veis. Al Museo fue muy poca gente. ¡zas. puesto que se vio obligado a ir arriba. anda..blogspot.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Cuando le conté lo que ganamos en el Banco me dijo. ¿Qué diablos ocurría en Barcelona. Y Julio exclamó: «¡Hombre! El catedrático Morales no me va a negar nada a mí. y a pesar de eso. La niña tenía ya catorce años.. Anda. b. Cuando César e Ignacio la vieron bajar del tren.!» Tal vez fuera Pilar quien había llegado más transformada de las vacaciones.. con los disturbios. como muestra de afecto. su cabeza era ahora más torneada. fuera trenzas». hasta el punto que la familia decidió que tenía que cortarse las trenzas. el frío hubiera terminado por echarlos de la casa muy pronto.

pues sus nombres se anunciaban en tres locales a la vez. así como las señoras y jóvenes del Partido no se daban tregua repartiendo folletos y exponiendo por todos los medios su programa. estadísticas de «desaciertos» de la República desde su instauración. revisión de la Reforma Agraria. en cambio. Ahora las dan muy baratas.blogspot. En Gerona el partido socialista no dio entrada a dirigentes jóvenes. en cambio. Los Costa se mantenían firmes. ¡Pero resultó protestante! El profesor de latín soltó una carcajada que aumentó la indescriptible confusión del seminarista. mecenas del orden. etc. junto al estuche de afeitar. reunió a los suyos en la barbería de siempre y decidieron no presentarse. anda. con la minúscula cabeza al rape y una bufanda amarilla y colorada. Ignacio advirtió en seguida el cambio de tono con relación a los mítines de unos meses atrás. muchacho de gran carácter. No es culpa tuya. Los candidatos y oradores parecían poseer el don de la ubicuidad. César llegó al Collell satisfecho. de perseguir el mismo fin y se hablaba de una alianza. los partidos derechistas tenían a su entender un punto antipático: se limitaban a atacar al adversario. Matías decía: «Si http://quedecosas-mg17. como hubiesen deseado los empleados del Banco Anís. que se reunían en un café donde jugaban al chapó. llevaba una Biblia. de momento. padre del amigo de Ignacio que jugaba con éste al billar. elecciones en España.. Los monárquicos rendían culto a sus convicciones. Cada uno con promesas que ponían la carne de gallina a la gente de espíritu conservador. encuadernador del Hospicio. graves. Los radicales socialistas. del fútbol y otros deportes. porque además. Matías contó veintiún partidos izquierdistas que presentaban candidatura en España. dando con ello razón a las teorías del cajero. no te preocupes —le explicó. Lo avanzado del programa socialista los obligó a excederse en sus promesas. Los libreros lo hacen ex profeso.com/ 108 . «No te preocupes. y sus colaboradores. que consideraban un monstruoso aborto. Un momento se habló de un tipógrafo. pero finalmente volvieron a los viejos de siempre. Sus figuras eran un símbolo opuesto al que constituía don Jorge. Sin embargo. en el campo izquierdista las divergencias eran. sus grandes protestas de catalanismo les valían muchas simpatías. el jefe comunista. y que se habían adherido a la huelga del Responsable. eran muy populares. Víctor. Todos estos partidos daban la impresión de estar unidos. al ver que estaba a punto de llorar—. por boca de su jefe. presentaron un candidato. don Santiago Estrada. en el fondo de la maleta. además. a poner de relieve la amenaza extremista que significaba la orientación de los Sindicatos. deseosos. Otra candidatura de extrema izquierda presentaba a los Costa como disfrazados paladines del capitalismo. Y por encima de todo. ¿comprendes?» Por fin los periódicos anunciaron la fecha exacta: el 19 de noviembre.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella el autobús. en Barcelona el partido comunista entraba en liza con bríos. Y se los veía ajenos por completo a los auténticos problemas de las clases necesitadas. amnistía para los militares condenados. El subdirector. Insistían en lo de siempre: mantenimiento del orden. con alusiones al control obrero en las Empresas. La moderación había desaparecido. Demócratas por temperamento. Antonio Casal. a ayudar en lo que fuera. apenas daba la hora en el Banco. don Pedro Oriol. y el notario Noguer cuidaba de que fueran puestas en práctica. al parecer. La CEDA desplegaba un gran aparato y el jefe. se cambiaba el chaleco y corría como un gamo al Partido. Don Jorge se había instalado en la Liga Catalana dando órdenes. El Demócrata publicaba páginas extraordinarias. por lo cual la clase media se asustó y echó un poco marcha atrás. de captarse el gran número de anarquistas que tenían en sus propios talleres. defensa de la religión. Todos los partidos se lanzaron al combate. Los industriales hermanos Costa representaban a Izquierda Republicana. El Tradicionalista. Por boca de éstos hablaba la UGT y su programa se manifestó violentísimo. Coches de propaganda recorrían la ciudad y los pueblos. según informes. Como una sacudida eléctrica recorrió la ciudad..

no. obligado a encontrar profesores aptos para el sexto curso de bachillerato. Sus conferencias y demostraciones llamaron mucho la atención. Su aspecto era de cuarenta y cinco años y se calculaba que tenían sesenta. Se informó en el Banco y todos coincidieron en que tenían fama de excelentes maestros. que subieron a los escenarios a exponer sus doctrinas higiénicas. Como réplica a los mítines políticos. especialmente el que le planteaban los estudios. de su sistema pedagógico. En el fondo. Ni un atleta de la ciudad dejó de asistir a ellas. hombre. Son muy inteligentes.... —Bueno. que Matías vio en seguida: las ideas de los maestros.. pero no quería perder de vista sus problemas personales. Su mujer es casi mejor que él. —Y luego añadió—: Pilar sabría algo más de lo que sabe si hubiese ido con ellos.. Más bien estaba predispuesta en favor del muchacho de la herida en el mentón. Recordó que Julio le había hablado a Ignacio del socialismo de David.com/ 109 .Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ganan las derechas. con David. Julio dijo: —Puedo darte un detalle: todavía no les han suspendido ningún alumno. Son muy buenos.. Ahí estaba el inconveniente.. de la respiración rítmica. A Ignacio la noticia de que David y su mujer enseñaban bachillerato le pilló de sorpresa.. ¿verdad? Matías contestó: —Eso dice el chico. Iba contra unos y contra otros y se desentendía de las elecciones. Ella no admitía distingos. después de reflexionar. pero Carmen Elgazu. también le daba miedo su madre. Estos informes.. pues le dio pena saber que él y su esposa eran hijos de suicidas. pero. —¿Y por qué dices que valdría la pena hacer un esfuerzo? —Porque creo que la mensualidad que cobran es bastante crecida. el jefe de la CNT movilizó dos veteranos del anarquismo. A Ignacio toda aquella confusión no le asustaba. pues para enseñar Ciencias a Ignacio una hora diaria por la noche no hacía falta hablar de Largo Caballero. le preguntó: —El programa es muy duro. después de la experiencia de la Academia Cervantes. —Ya. Desde luego su mujer no sabía nada de cuanto Julio había contado. —No.. ella estaba segura de que nada existía que fuera indiferente. —Pero ¿David enseña bachillerato? —¡Toma! ¿Crees que el sueldo de la escuela les basta? Él y su mujer dan clases particulares. le hacía gracia la actitud del Responsable. ¿Es. —añadió el policía— a mí me parece que valdría la pena hacer un esfuerzo y que fuera a clase con el maestro que conocisteis. le habrían hecho aceptar en el acto. son capaces de rebajarnos el sueldo con la excusa de hacer economías». A gusto hubiera seguido paso a paso el curso de los acontecimientos con el fin de llegar a tener un criterio definido. El de Cupones sentenció: «Es muy sencillo. Eran dos hombres muy conocidos por su austeridad de vida y por su desprecio absoluto de la civilización occidental.. La Torre de Babel quedó muy impresionado y fue a consultarles algo con referencia a las posibles mejoras en su especialidad: triple salto. Son los mejores de la ciudad». Eso. Los dos veteranos le contestaron que no había ninguna necesidad de saltar para ser feliz. —Pues. Alguien aseguraba que dormían sentados y que podrían permanecer enterrados días sin daño alguno para su organismo.. Hablaban con familiaridad de los yogas. A él todo eso le tenía sin cuidado. Matías movió la cabeza repetidas veces..blogspot.. que son muy buenos? —se interesó Matías. unidos a la curiosidad que Ignacio sintió por David desde el primer momento. Matías alzó los hombros. Matías consultó con Julio el problema de Ignacio y el policía. de que en la clase mezclaba ex profeso chicos y chicas. de que la Física y el Cálculo integral tenían mucho que ver con http://quedecosas-mg17.

. era verídica. Un poco crecidos. al hallarse entre una familia desconocida que le atendía con tanta amabilidad. de cabellos muy negros. hubieran considerado humillante confiar a un tercero la misión de bendecir un amor que nació libremente.» Entonces Olga le contestó. ¡Encantados de tenerle por alumno! La clase de sexto curso. por un súbito e irresistible impulso y estimulado porque también ellos le habían hecho muchas preguntas. Luego pensaremos si le decimos una pequeña mentira a tu madre. Y pronto se dio cuenta de que.. Entonces Ignacio. pero. Especialmente Olga pareció sentir un gran interés por Ignacio. Ignacio —concluyó. que no había nada de insolente en ello. día en que se quedó para pagarles la semana —preferían cobrar por semanas— y en que Olga le preparó un café. a explicarle. No estaban casados por la Iglesia. la cuestión era situarla ante el hecho consumado. hora a propósito para los que trabajaban. Mejor que mentira fue omisión. ¡Al diablo los profesores autómatas de la Cervantes! La pequeña mentira. como si hubiera asimilado las lecciones de los dos veteranos del anarquismo. En cuanto a la información. Se limitaron a informarle de las referencias sobre su competencia.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la Religión. si a vosotros os parece. Ignacio se enteró por sus compañeros de curso de que David y Olga no estaban casados por la Iglesia.» —Si estos lazos se rompen aquí. y tenía unos ojos muy grandes y muy hermosos. ven. sus nuevos profesores se salían de lo vulgar. Condiciones y demás. pero. les preguntó sin rodeos si la información que le habían dado sus compañeros era verídica. Carmen Elgazu no sospechó ni por un momento. empezó las clases en seguida..com/ 110 . hijo? Bien. no http://quedecosas-mg17. al reconocerle. Y en cuanto a Ignacio. veinte pesetas mensuales.. ya lo sabían. Curada su herida de la barba. Los honorarios. Sin embargo. «Ya sé que es un poco insolente preguntar eso. según la manera como fueran enseñados. David era un poco más alto. en virtud de unas frases en latín. Éste salió de allá alegre como unas pascuas. tendrás una sorpresa!» La entrevista fue cordialísima. Dicho y hecho. Los inconvenientes que veía eran muy otros. y de establecer entre ambos... Olga llevaba peinado corto y liso. que cada uno podía pensar y preguntar lo que quisiera. —¿No es muy raro? ¿Y no tendrás que ir demasiado lejos. David y Olga le presentaron los tres muchachos. daba la impresión de tener un cuerpo muy bien equilibrado. El muchacho visitó a los maestros sin pérdida de tiempo. señalándose el corazón—. Llamó a su mujer: «¡Olga. Ignacio no habló a solas con ellos hasta el primer sábado. con toda naturalidad. sin una alusión a nada que no fueran las materias del curso. lo terriblemente difícil del programa. se creyó en la obligación de decir cosas como: «¡Quién me manda a mí bailar sardanas!» Las primeras lecciones transcurrieron con normalidad.. David le pareció a Ignacio mucho más tímido y serio que cuando le conoció en el piso de la Rambla.blogspot. efectivamente. de ocho a nueve de la noche. sus facciones parecían mucho más angulosas aún y desde luego aparentaba más edad de la que tenía. diaria. Matías e Ignacio se confabularon para ocultar a Carmen Elgazu cuanto sabían sobre las ideas de David y Olga. bien. «En realidad —añadió—. Por lo visto. Sabían que mosén Alberto pondría el grito en el cielo antes de una semana. Hablaron largo rato y la simpatía fue recíproca. Delgada. Matías dijo a Ignacio: —Mira. David abrió de par en par sus ojos. Matías fue al Neutral a tomarse una copa de coñac por lo que acababa de hacer. a pesar de que Julio García lo creía así. pero de músculos desarrollados. libros de texto en mano. hijos de familias humildes del barrio. pero su sueldo era exiguo —si se ganaban las elecciones les iban a aumentar — y entretanto tenían que vivir.. lo primero vete a ver. que serían sus compañeros de curso. lo que llamaban lazos perdurables.

aunque cayeran sobre él las diez plagas de Egipto.. como siempre. la gran seguridad de sus personas le influían poderosamente.. cálmate. mujer. Aquel día fue el comienzo de periódicas conversaciones. de ausencia prolongada. El muchacho reflexionó mucho sobre ello. la experiencia era importante e Ignacio no perdía detalle de cuanto le rodeaba. las conocía muy poco. Por de pronto. —¡Pero ni siquiera están casados! Matías intervino: —Pero. o es que os habéis prestado al juego?» Mosén Alberto acababa de decirle textualmente: «Después de Julio García. y si no se rompen.. mamá. oyéndole. Carmen Elgazu comprendía que si dejaba avanzar el curso luego ya no habría remedio. A Ignacio todo aquello le causó pena. —No sé lo que quieres. o por mejor decirlo. por el contrario. David y Olga parecían tomárselo muy en serio y muchas veces se miraban como indicando: «Ya ves hasta dónde puede conducir la educación que ha recibido. De modo que gastó toda su pólvora en aquella ocasión. Desde el tamaño de los mapas en la clase —el de Cataluña mucho mayor que el de la URSS—. de nacimiento de un hijo anormal. ¡Yo qué sé qué ideas tienen! Lo que puedo decirte es que con ellos he aprendido más en un semana que en la Cervantes en un mes. son las dos personas más nefastas de la ciudad». Sus teorías le atraían menos. Julio sonreía. Me parece que querrías que hasta yo me fuera al Seminario. ¡Caray con la caridad! Al que no piensa como vosotros le negaríais hasta el saludo. —Pero ¿es que crees que sigo al primero que llega? Tengo mis ideas y se acabó. no hay ninguna necesidad de bendiciones. Los maestros.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella hay bendiciones que valgan. Ignacio acabó por reaccionar en serio. francamente. Reconoció que. Y además. Matías terminó por decirle que su fanatismo se hacía insoportable a veces. Y por lo demás. Carmen Elgazu no cedía y lloriqueaba. Somos cuatro en clase.blogspot. Nos falta ponernos de acuerdo sobre el valor de las palabras». no se sabía hasta qué punto resistiría una dura prueba de celos. De los tres compañeros de curso.» Con frecuencia Olga encendía un pitillo. pero lo que sé es que tú y yo sí lo estamos y que somos nosotros los padres de Ignacio. No faltaba más que eso. y a lo máximo se ponía a acariciar la tortuga..com/ 111 . En cambio. efectivamente. la cosa no era como para dudar. Sin embargo. y halló reparos a la teoría de Olga. Oyéndolos. frente al mar.. dos llegaban siempre leyendo Claridad. Las cuales estuvieron a punto de quebrarse en seco cuando Carmen Elgazu llegó una noche sofocada exclamando: «Pero. Pero. y bastante trabajo hay. hasta el empaque de varias gallinas que se paseaban como grandes señoras por el jardín anexo a la vivienda de que disponía la escuela. David acababa poniéndole la mano en el hombro y diciéndole: «En el fondo yo creo que estamos bastante próximos. era evidente que el matrimonio AlvearElgazu lo resistiría todo. El muchacho no se arredraba hablando con ellos y no negó que creía en todos los Misterios habidos y por haber. hubiera podido creerse que vivían muy exaltados con las elecciones y que acogían http://quedecosas-mg17. era cierto que David y Olga le atraían con fuerza. Matías e Ignacio fingieron una sorpresa absoluta. te repito que nunca se habla de eso. aquella unión parecía sólida. Sin embargo. en cuyo momento Ignacio no podía menos de pensar en el padre de la muchacha cuando se voló a sí mismo. pero Ignacio y Matías no cedieron. —Pero. —Se levantó y añadió—: No se hable más del asunto. —Le pervertirán. ¡Dios mío! ¿Es que no sabíais quiénes eran esos maestros. reaccionaban en forma distinta a la de Julio. Presentía grandes catástrofes para la mentalidad de Ignacio.. Yo no sé si están casados o no. sobre todo porque en el fondo tenía la sensación de que estaban jugando un poco sucio. su manera de vivir. con un petardo en los labios.. la pervertirán.. aunque por dentro uno y otro sentían cierto remordimiento.

los maestros entraban a su casa. A veces empleaban un vocabulario parecido al de José.blogspot. sino que la vivía.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella con entusiasmo las noticias que llegaban de todas partes referentes al malestar reinante. por lo menos durante las clases. Los alumnos. Y le parecía entender que las raíces de su gozosa adhesión a la revolución proletaria estaban ahí: más conmoción sísmica. por http://quedecosas-mg17. Los tres muchachos hablaban de socialismo por rebeldía oscura. entre lección y lección. A Ignacio le dieron un poco de pena porque los veía obsesionados por el problema sexual. elevar su entendimiento. Olga añadió un día que las personas capaces de dejarla plantada a mitad de la conversación y empezar a elevarse del suelo con un círculo luminoso alrededor de la cabeza. Claro que Julio decía siempre: «Los jóvenes confundís la ingenuidad con la sinceridad». Los muros eran blancos lo mismo los de la escuela que los de la vivienda. Era conocida por Escuela Libre. alisándose lentamente los cortos cabellos. acudían a saludarlos. Algún domingo. A Ignacio no se le escapó la alusión a César y aquel día salió algo molesto. David y Olga pertenecían a Estat Cátala. más facilidades para la vida desordenada y. siguiendo la calle en que vivía el Responsable y remontando el Oñar. No cesaban de hablar de las postales que vendían los «limpias». aludían constantemente a la virilidad y aseguraban que nada hay tan poético como una buena chávala. a oír tocar el piano o a hablar de arquitectura o de libros. Ante ellos uno no sólo veía la escalera. se paseaba de un extremo a otro de la clase con las manos a la espalda o cuando Olga le miraba con una sonrisa apretada. no se separaban jamás. Muchas veces le habían invitado a subir a ella y se había negado siempre. Sus compañeros de curso se rieron de él. Ignacio admiraba el esfuerzo de David y Olga para. En algunas ocasiones lo conseguían. «A nosotros nos gusta la gente normal. la gente que tiene defectos». Debía de estar instalada muy cerca de la escuela. Continuamente los comparaba con Julio y le parecían mucho más sinceros. —Hay que vivir la vida —decían siempre.com/ 112 . Por lo visto era su secreto. bailaban un par de piezas. y la respiraba. y luego con los arquitectos Massana y Ribas. Pero era innegable que David y Olga adaptaron sus actos a sus convicciones. Lo mismo que lo estaba Ignacio. porque se tomaba aquello en serio. al verlos por la calle. se tomaban una gaseosa y se volvían a estudiar. Los maestros se movían en su mundo con un aplomo que era muy difícil no admirar. cuando David. a la vez que por escalofriante frivolidad juvenil. le decía David a Ignacio. Y allá iban todos los sábados por la noche. sobre todo. sin dejar de hablar. en el fondo se quedaban tan frescos cuando David les decía que aquel clima de inseguridad era fatal en época de elecciones. Sin embargo. pero ellos opinaban de otra forma. los maestros también encarnaban su doctrina. todo lo hacían juntos. le inspiraban gran recelo. David y Olga parecían preferir la amistad de la gente humilde a la de personas de importancia con las que sin duda alguna hubieran podido codearse. hombre extraño que vivía solo en un quinto piso. Al igual que el subdirector. y que con ello no se conseguiría sino unir a los adversarios. como ejemplo vivo de la solidaridad humana que preconizaban. más impunidad. La escuela estaba situada casi en las afueras. Para Ignacio vivir la vida era precisamente tomarse aquellas cosas en serio. o por lo menos más espontáneos. Siempre iban juntos. —¡Tráeme una buena chavalina y te regalo la Diada! En la vida que llevaban aquellos chicos había algo que a Ignacio le había picado siempre la curiosidad: una llamada buhardilla a que siempre hacían referencia. pues iban y venían con suma facilidad. Sólo de vez en cuando se relacionaban con el catedrático Morales. A sus alumnos de enseñanza primaria —veinte niños y quince niñas— los tenían absolutamente embebidos. su entorchado. pero que en sus labios perdía la mitad de la fuerza. Las chicas del barrio imitaban a Olga y se ponían jersey alto y en verano sandalias. pero al salir a la calle se veía que todo había quedado lo mismo. y el jardín cuidado con esmero. en Estat Cátala.

com/ 113 . y en cuando estemos todos dentro encenderemos la luz. se le habían ofrecido con fuerza casi irresistible. a pesar de su picardía. la Torre de Babel. sin tener la sensación de que a la chica le quedaba señal. ¿Qué ocurría en el cuerpo del hombre. sobre su cabeza. —Tú. Los tres muchachos soltaron una carcajada.. precisamente en los días en que quedó solo con César. La primera intención de éste fue huir. Ignacio. tampoco podía huir de sus compañeros de curso ni hacerse el salvaje. Y salió. Y el muchacho recibió en la retina una impresión imborrable. Pilar. Eran fotografías de mujeres desnudas. pues era de madera. plagadas de escenas de las playas. de David. a pesar del Banco. César le había dicho un día que para él el Misterio más grande era el de la Resurrección. Eran figuras de cuerpo entero en actitudes de falso pudor. de Julio García. Ahora le ocurría lo mismo pensando en Pilar. —le ordenaron—. A tientas dio con la puerta y en el acto tuvo la sensación de que se encontraba en una habitación inmensa. y la escalera estaba oscura. de sus compañeros. Y mientras bajaba la escalera sentía en su espíritu una gran turbación. arrancadas del semanario Crónica. Pero había vencido con sólo el pensamiento de que luego tendría que enfrentarse con su hermano.. Las revistas en la barbería. se oía el rumor del río. Tentaciones las tenía por docenas y nunca olvidaría lo que tuvo que luchar aquel verano. entraremos. Podía ser humorístico. —Es aquí —dijeron. esperándole. Y.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella instintivo temor. Además de que les tenía sincero aprecio. podía ser macabro. extemporánea. no tenía idea de lo que encontraría allá arriba. litográficamente bastante imperfecto. todos habían cenado. De un tono dorado. de sus regateos con las amigas y de que mirara también por el ojo de la cerradura. precisa. ahora que ya el verano había pasado? Al alcanzar el aire libre respiró hondo. Y. Así te hará mayor efecto. de todo lo bueno y de todo lo malo. de Olga y de todo. de esa edad en que la clandestinidad dispara la imaginación hacia mundos monstruosos. abarrotadas de láminas sin nombre. Los tres muchachos eran capaces de cualquier cosa. ninguna pieza maestra de su edificio espiritual se vendría abajo. sin embargo. estalló la luz. Cuatro paredes blancas. A ciencia cierta. síguenos. Pensó en la noche en que en el Seminario cedió. Subiremos. se había quedado dormida. la castidad. sin embargo. Carmen Elgazu le miró inquisitivamente. La casa se hallaba a doscientos metros escasos de la escuela. pero valía la pena haberme advertido. Por todos lados. continuaba acariciando en su interior varias reliquias: el amor a la familia. Iba el último de los cuatro. Su hermana era tan pura. dijo: —Bueno. rendida de sueño. Eso último era muy importante para él. sillas desvencijadas. Por fin. Sentía no tener tabaco para poder fumar. no veía nada. Ignacio obedeció. Sin embargo. La escalera crujía bajo sus pies. En un rincón. De pronto.. Y casi lo que más dolorosamente resonaba en sus oídos era la carcajada estúpida. También podía ser algo digno de locos. Una lengua de niego que http://quedecosas-mg17. Hacían gran ruido. Y penetraron en ella. Al llegar a su casa. pues ya esperaban el desconcierto de Ignacio. pensó en el padre Anselmo. Sentía que mientras esto se conservara incólume..» David y Olga distinguiendo entre vicio y las exigencias de la naturaleza. que tan imperiosamente tendía al exceso? ¿Por qué la gente se empeñaba en no dejar su cuerpo tranquilo? La barbería. El camino era largo. el descubrimiento de la mujer desnuda le recorrió la columna vertebral.blogspot. Así que acabó aceptando la invitación de éstos a subir a la buhardilla. los del Banco. Muchas veces había experimentado su intervención directa.. Afectó naturalidad. que quería poder darle un beso cuando tuviera ganas de hacerlo.. diciéndole cada dos por tres: «El día que quieras yo te acompañaré. ¿Por qué todo aquello. Ignacio creía en el Espíritu Santo. dado que intentaban remontar el origen humilde de sus familias estudiando bachillerato. un ancho diván. Pero le pareció que se reirían de él toda la vida.yo no discuto eso.

silbando.com/ 114 . se abrió paso entre las mesas y salió a la calle. bien claro lo decía la esquela: «ha entregado su alma al Señor». Un octubre profundo. se sobrepusieron en su memoria a toda otra imagen o voz. Al día siguiente de la escena en la buhardilla. sino cirios juntos a un amigo. había muerto. había huido de él. tiñéndola de un color gris que daba a sus piedras una nobleza dulce.». y una vez en ella echó a correr en dirección al domicilio de su amigo dando a aquella muerte un sentido de redención exclusiva para él. sin que. ¡La escalera de la casa era distinta de la buhardilla! Arriba no habría carne en las paredes. en caso de ser interrogado hubiera podido contestar otra cosa que: «Jugaba con él al billar»... El subdirector extendió El Tradicionalista ante sus ojos e Ignacio vio en primera página una inmensa esquela: ERNESTO ORIOL. Las lluvias habían llegado a Gerona. http://quedecosas-mg17. cruzado de luces. y por ello se mecía en él. ¿Por qué no llorar? A Ignacio le había conmovido siempre la lluvia. Debía de ser un aviso. en letras negras «entregado su alma al Señor».. El cadáver le pareció enormemente reducido de tamaño. Ignacio se preguntó: «¿La CEDA. Nunca había estado allí. sin pedir permiso a nadie. Tan seco le parecía aquel cuerpo.?» Pero no fue nada de eso. Ignacio llegó hasta el cementerio con los íntimos. Él nunca había visto un muerto.? ¿Aumento de salario. Algo más hondo le había ocurrido a su amigo. como ebrio. Porque las láminas de las paredes se mezclaban en su mesa —sección de Impagados— entre los nombres de los comerciantes que no podían pagar las mercancías. su peculiar manera de coger el taco. Cultivaría aquella tristeza como otra reliquia de las que no se confían a nadie. y al oír la voz de su compañero que iba canturreando: «Otro que se va a caer con todo el equipo.. todo. un hecho corriente y elemental. Siempre había oído con encanto los relatos de su madre sobre la lluvia en las montañas vascas. pensó en ello con más intensidad que nunca. A veces le parecía que podría andar entre abismos y que si pedía ayuda al Espíritu Santo. Entró. llegó el aviso. Tanto como a los viejos el calor del fuego. De pronto oyó a su espalda los pasos del subdirector. no obstante. Algo no tocable. A ello le ayudaría un elemento de gran fuerza que acababa de llegar a la ciudad: el otoño. él iba pensando: «¡Quién sabe si esta vez seré yo quien se caiga con todo el equipo!» Y. pero se hubiera dicho que flechas en el aire indicaban la habitación mortuoria. Llegó junto a la cama de su compañero y la emoción le cortó en seco las lágrimas. que terminaban por encrespar el Cantábrico. A mí también me ocurren esas cosas». el aire de los pulmones o el cerebro. con la nariz apuntando al infinito. en el Banco.. tan muerto y como mineral. que el padre de éste presidió dignamente y al que él asistió. a media mañana. llegaría al otro lado con las manos en los bolsillos. que avanzaba entre mítines y cabalas. que a Ignacio no le bastó pensar que lo que le había ocurrido era simplemente que su corazón había dejado de latir..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella descendía sobre él salvándole de un peligro. En aquella ocasión el sirimiri estaba de acuerdo con su ánimo.blogspot. de rara riqueza interior..y otro. La puerta estaba abierta. mucho más vital que la sangre. Y otro. turbada de vez en cuando por el recuerdo de la buhardilla. Ignacio. claro. ¿Qué había ocurrido? Nada. sin acordarse de que era un empleado a sueldo. Le invadió una gran tristeza y durante muchos días la voz de su amigo y la imagen del entierro.. miró al subdirector. Recordaba de su amigo la voz. Allí estaba. De su cuerpo —no de su alma— había huido —hasta la Resurrección— el Espíritu Santo. El alma. En el acto tuvo la impresión de que se le dirigía para comunicarle algo importante. Éste le sostuvo la mirada con una expresión comprensiva y dolorosa. Ahora le tenía delante. HA ENTREGADO SU ALMA AL SEÑOR ¡Su compañero de billar! Ignacio se levantó y quedó como yerto... El subdirector le quería mucho y siempre le enteraba de lo que suponía interesante para él. El otoño montado sobre octubre. sin título aparente para ello. El muchacho sutil y magnífico que pocos días antes le había dicho: «Me gusta que seas así. no fisiológico. seco. DE 18 AÑOS. Volvió a leer la esquela.

Contemplaba a aquella mujer y nada en ella le molestaba fundamentalmente. en el que las gotas se hundían como dedos o como si fueran de plata. Y. Doña Amparo Campo le recibió: «Te encuentro raro. Con esta carga subió una tarde al piso de Julio. con tal que no fuera complicada. del río.. e incluso hallaba cierta gracia en aquellos pendientes que se le balanceaban. O del alma. ya no era un simple esbozo y su voz había adquirido rotundidad.. Quería pedirle el segundo tomo de Crimen y Castigo.. En cambio..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Sobre todo le conmovían las sonoridades insospechadas que en Gerona el agua arrancaba de las cosas.» Tuvo que sentarse y pedir coñac. las teorías de David y Olga. Su amigo estaba ya enterrado. pero estás muy bien. cualquier cosa. También quería oír cualquier pieza de música. la criada tampoco.com/ 115 . de la Torre de Babel. ningún misterio bastaría para detener el río de su corazón. a la izquierda el «Yo te acompañaré». Y al instante recordó la frase de José: «¿No has visto que se te come con los ojos?» Era cierto.. Era imposible luchar contra su corriente. —¡Estoy muy contenta de tenerte aquí! Ignacio estaba muy nervioso. las láminas de Crónica parecían bajar por sí solas la escalera de la buhardilla y acercarse a él desplegadas sobre el fondo blanco de la pared. O de las escalinatas de la Catedral. las horas y la misma lluvia diluían su figura diminuta. http://quedecosas-mg17. —¿Por qué no te sientas aquí.. negro. Su tamaño era enorme y llevaban escolta. no obstante. La lluvia arrancaba sonoridades del alma e Ignacio percibía este misterio con claridad perfecta. Todo ocurrió con sencillez abrumadora.. Julio no estaba en casa.. El bigote. a mi lado? Estarás más cómodo. A la derecha. Y entonces sobrevino la revelación. enfundada en una bata roja le decía: «¡Estás hecho un hombrecito!» También era cierto. Por ejemplo. Doña Amparo.blogspot.

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rotundamente las derechas. contaba con pocas simpatías. Matías Alvear y Carmen Elgazu votaron también uno al lado del otro. los católicos de la clase que fueran y buena parte de la burguesía— habían constituido un frente común y se lanzarían a votar en tromba. El subdirector del Banco Arús ni siquiera hacía números: tan seguro estaba de que ganarían los suyos. y dentro del respeto a la libertad de opinión habían hecho lo posible para conseguir algún adepto en el barrio. comúnmente conocido por su seudónimo periodístico «La Voz de Alerta». sino en que ante la amenaza extremista la gente de centro —que abarcaba buena parte de la clase media española. en general. Se basaba no sólo en la división izquierdista de que había hablado Matías y en la abstención de la CNT. al llegar a casa.com/ 117 . A Pilar le gustaban mucho las Notas de Sociedad y exclamó: «Gracias a Dios que los periódicos traen algo interesante». entre las familias de sus alumnos. Carmen Elgazu.. tendrán que callarse o.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XIII El pronóstico de mosén Alberto era claro: en la provincia de Gerona ganarían las izquierdas. Al día siguiente les dijeron a los chicos de la clase: —Ya veréis que dentro de poco.. en España. y el comandante Martínez de Soria. Los niños y las niñas. la redacción del periódico. un solo puesto en el Parlamento. si no. resentido e interesado. Exactamente el peligro que habían presentido David y Olga. —¡Nadie quedará sin votar! —le decía el sacerdote a Carmen Elgazu—. Se decía que en el Casino llevaba la voz cantante. serán despedidos. Figúrese que los jóvenes de la CEDA se han ofrecido para acompañar en taxis incluso a los paralíticos. otra que irguió la cabeza. En cuanto a los conventos.. votarán hasta las monjas de clausura de San Daniel. mientras que en el café de los militares era un adulón. repitió: —Papá. y prácticamente el brazo derecho de don Pedro Oriol. publicó editoriales pomposos y amplió considerablemente la sección «Notas de Sociedad». Vivía solo. Y creyó que Matías también. Permiso especial. pero fue una gota de agua en el mar. con una criada fiel. El comandante Martínez de Soria le dijo: «Mi comandante. los borraba con su servilleta. Todo Gerona discutió. lo que querían era que llegara la hora del recreo. Sus editoriales y artículos de fondo tenían fama en la provincia por su agresividad. Gente que pasó a zona oscura. sin embargo. uno al lado de otro. David y Olga habían votado juntos. el café de los militares y el Casino. y se pasaba la vida entre su clínica dental. órgano de los vencidos. Comunistas. Todo el mundo se preguntaba: «¿Has leído lo que dice "La Voz de Alerta"?» Ante el triunfo derechista volvió a pasear por Gerona su sonrisita triunfal. al comprobar de qué se trataba. El Demócrata. examinó los resultados. Hubo una evidente inversión de valores en la ciudad. El dentista era monárquico. Exhibía dos grandes sortijas en los dedos y la montura de sus lentes era de oro. amplió la sección de deportes. órgano de los vencedores. papá. De unos cuarenta y cinco años. el odontólogo Carlos Senillosa. uno de ellos. mosén Alberto acertó con sorprendente precisión: las derechas ganaron en una proporción casi de cuatro a uno. por las derechas. Y. director del periódico.blogspot.. el señor David ha dicho que si discutes con tu encargado te despedirán. si vuestros padres tienen alguna discusión con el encargado de la fábrica donde trabajan. El Tradicionalista. naturalmente. Ramón suponía que eran relatos maravillosos. pero éste en la cola trocó con disimulo la papeleta por otra que llevaba escondida en la manga. a ver si el Ejército vuelve a http://quedecosas-mg17. Las mesas de mármol del Neutral se llenaron de demostraciones a lápiz. Entre las personas que irguieron la cabeza se contaban el redactor jefe de El Tradicionalista.

. Nosotros seremos los primeros en dar la cara y nos ganaremos a las masas». «Una República en España es imposible».» En Estat Cátala. Y por lo demás. Otro que irguió la cabeza fue el subdirector. No obstante. alto. del que abusó cuando la guerra de África. No obstante. murió en Barcelona el presidente de la Generalidad. Maciá. en un momento dado las derechas podrían facilitar las cosas. a las siete y media de la mañana. o comprarnos un caballete e irnos a pintar. En Bilbao estaban tristes porque las aspiraciones vascas tropezarían sin duda con serias dificultades. Esto era lo evidente en Gerona: el Responsable y los anarquistas en bloque estaban contentos. que ejercitaba en la Sala de Armas. de pronto. Ahora hay que dar impulso a la FAI». pero el comandante le daba miedo. en la que aquél parecía satisfecho del resultado. que no perdía nunca el buen humor. http://quedecosas-mg17. «La religión ante todo. se comentó mucho en el Neutral. En su opinión lo que fallaba era el sistema.. El subdirector del Banco estaba tan contento que erraba todas las sumas. siempre era mejor convivir con las derechas que con los otros. a Raimundo. al verle entrar le temblaban los bigotes. Era evidente que la procesión andaba por dentro. Con un muchacho de cara pecosa al que llamaban el Rubio. Sus aficiones eran montar a caballo. Por ello era amigo del dentista. lo que tenía que hacer era callarse. La compañía de autobuses Vila anunció: «Salida de Gerona para el entierro. El comandante era un aristócrata. al verlos entrar puso en la gramola una Marcha Fúnebre. Regreso a la una de la madrugada. decía siempre. Su único acto democrático consistía en ir a afeitarse de tarde en tarde en la barbería de Raimundo. Con su sobrino el Cojo. Tenía poca confianza en la posible labor de los vencedores. mientras por el contrario Izquierda Republicana.blogspot. como Blasco. el comandante «amaba apasionadamente a España». No sabía por qué. con nariz borbónica y cara enrojecida a causa del alcohol. «La CNT. Vivía con su esposa y su hija en un piso espléndido —otros dos hijos estudiaban en Valladolid— sin contacto con nadie que no comulgara con sus ideas. El hecho de que Julio se hubiera abstenido de toda participación en la propaganda electoral. al Responsable le hurgaba en la cabeza que necesitaba alguien de cierto prestigio: ¡Si hubiera podido contar con Julio García! David y Olga reaccionaron en forma irónica ante el resultado. El comandante Martínez de Soria parecía menos mordaz. con el sargento novio de una de ellas. El comandante era un apasionado de los toros. dirigida a Ignacio. de «La Voz de Alerta». símbolo de la región por sus años de exilio y por su cabeza venerable. bien. Según frase de «La Voz de Alerta» en el Casino.. escribiendo en la mismísima comandancia de Estado Mayor. «Bien. socialista y demás no podían quitarse de la cabeza que a los dos años de haberse proclamado la República hubieran perdido. Pero comprendía que con el ambiente de la Peña ciclista y los limpiabotas. Los dos anarquistas-yogas volvieron a subir a los escenarios a hablar de la respiración rítmica y de las ventajas de dormir sentados. El Responsable dijo. A «La Voz de Alerta» le dijo: «No se haga usted ilusiones. Lo demostró el hecho de las caravanas que se formaron cuando. «Este año me ha tocado la lotería». como Sindicato.com/ 118 . No nos tocará más remedio que cantar en el Orfeón. La CEDA había ocupado el primer plano de la actualidad.. sólo se recibió una postal de José. La teoría del Responsable era simple: «Ahora las derechas abusarán.» En cuanto a los Alvear. que por ahora el Ejército no volverá a ser lo que era». costras en los labios. y la esgrima.. Con sus dos hijas rubias. poco podrá hacer por ahora. el arquitecto Ribas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ser lo que era».. ligeramente encorvado. pero Carmen Elgazu se encogía de hombros. Y es que el policía vio claramente que las derechas iban a ganar y quiso salvar la fachada.. decía. Ahora decía: «No sé lo que va a pasar». a causa de los carteles de toros.. lo cual hacía en la Dehesa. con otro al que llamaban el Grandullón.. su boina y sus mondadientes.. Contaba con varios anarquistas veteranos.

Por el contrario otras personas volverían a comerse el pollo sin miedo a que les atragantara un hueso. financieros. Claro está. que nunca podía tropezar con éstos sin emoción. con el cielo pintado nuevamente. lo que es ahora lo de la calefacción.» Ignacio inició un movimiento de huida. especialmente al ver a los de su curso —de sesenta y dos que habían empezado sólo quedaban dieciocho—. y Julio García. pero Ignacio no podía ya verle sin enrojecer. las monjas del convento del Pilar estaban contentas. Quería inscribirse en él. Los asistentes llevaban en la solapa temblorosas tiras con las cuatro barras de sangre. aquellas Navidades no serían tan alegres como las dos anteriores en casa de los que habían empleado con frecuencia la palabra revolución. entre las que se contaron David y Olga. Un jurado pasaría por los pisos a puntuar.. Al contemplar el suyo en su cuarto. Era la rueda del año que seguía su curso. Los ayos del Seminario. Al salir le había entrado tal vergüenza que quiso ir a confesar.. y altas jerarquías de la Iglesia. Ignacio. Sólo había que ver por la Rambla a los hijos de las familias pudientes de la localidad internos en algún colegio. su caída con la mujer de Julio le había desconcertado mucho más que las elecciones. «Militares. a su entender la intención de las derechas se vio clara desde el primer día. como siempre. Y resultaba evidente que el ataque había sido preparado concienzudamente. —¿No ves que no ganarías? Lo que más cuenta es el portal y a ti te ha salido peor que el año pasado.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella después de los espectáculos». Lo que más le llamó la atención a Pilar fue el concurso de belenes. —Al ver el disgusto de la chica añadió—: ¡No te lo tomes así. Seis coches llenos. pensaba: «Están contentos. Y. Los hermanos de la Doctrina Cristiana estaban contentos. al salir de paseo jueves y domingos tenían un aire más despreocupado y los seminaristas se beneficiaban de ello. Los dos hijos de don Santiago Estrada. y unas quinientas personas en tren.. refiriéndose a la República. Matías la desanimó. pusieron de moda el estribillo: «Pobrecita.. Todo el mundo regresó emocionado. La CEDA quiso estimular la construcción de belenes y anunció un concurso con premios. ceñida a las mismas costumbres. El entierro constituyó una de las más grandes manifestaciones de duelo conocidas en Barcelona. ¿Cómo arreglárselas para que su madre no se diera cuenta de que no iba a comulgar ni en la Misa del Gallo ni el día de su cumpleaños? El día de su cumpleaños —dieciocho— no tuvo otro remedio que acercarse al altar como todo el mundo. muchachos algo más jóvenes que Ignacio.blogspot. Y luego le entró una extraña pereza y unas ganas de correr un telón sobre el asunto. pequeña! ¿No comprendes que se llevará el premio alguien de la CEDA? A Ignacio. En cambio doña Amparo Campo parecía tan campante. estaba segura de sacar premio.. Los vendedores de turrones se vengaban atando los paquetes con estruendosas cintas republicanas. Rehuía la presencia de Julio. es natural. En el fondo el golpe había sido muy duro para cuantos habían confiado en que la República elevaría en pocos años la nación al nivel «de los otros países democráticos de Europa». que llamaban «tradiciones». Era bonita y al año y medio se murió». sin embargo. pero volvían a todos los atrasos de antes.com/ 119 . y lo mismo los vendedores de lotería. simular que se mezclaba entre la gente y regresar al banco con http://quedecosas-mg17. no podía a causa de la presencia de Julio.» Por lo pronto. Alardeaban de republicanismo. Porque.» El partido monárquico organizó aquellas Navidades una tómbola para la reconstrucción de varios edificios de Andalucía destruidos por los extremistas. Pero no lo hizo en seguida.. y una estrella colgando de unas rocas. La complicación del muchacho era todavía mayor en su casa. Llegaron a Gerona de vacaciones y prácticamente agotaron los vermuts. «¿Qué misterio era aquél que de repente uno perdía el derecho moral de estrecharle la mano a un hombre? Otra cosa resultaba evidente: no era cierto que los policías lo supieran todo.. El policía continuaba mostrándose amable con él..

a Vladivostok. Es por la efe. Nada más. Por lo visto.blogspot. A decir verdad. «¡Caray. era a mosén Alberto y a David y Olga. hasta el punto que al oír la Marcha Fúnebre le habían dicho al arquitecto Ribas: «¡Hombre. ¡Rimbombante! —decía Ignacio.. le daban un poco de asco. Porque no sólo intentó salvarle antes de la caída. chico —le decía el cajero—. pero era así. ¡Una palabra que fume un puro! —¿Que fume puro. Ni a la salida las estrellas tan hermosas. a los que chapoteaban en el río? ¿Qué les traerían el año próximo? Otro http://quedecosas-mg17..? —Sí. Acabó inventando formas extrañas de humor. porque a la larga acabó contagiándose.. Pero a éstos Ignacio los escuchaba muy poco. como Raimundo: «Tufo». —Cierto —admitió Ignacio—. conseguirían pocas notas. 31 de diciembre. tal vez a causa de su aparente seriedad. En el Banco. continuó creyendo en el Espíritu Santo. por lo visto. ¡Pobre camarero del Neutral! Adiós viaje a Estambul. por haber visto denegadas sus bases de trabajo. bigote. En realidad. pero era así. Ignacio acabó mirándose en el espejo para ver qué diablos tenía en sus facciones que hiciera reír a los demás. David y Olga le decían: —Pero. ¿Qué les trajeron los Reyes a los demás niños? ¿A los que César enseñaba. pues la jugada de la buhardilla no se la perdonaría jamás.com/ 120 . A mosén Alberto porque. los doce besos a las losas de la Catedral no fueron tan fervorosos como el año anterior. en realidad. llevaba bigote. Fuma un puro. último día de 1933. de repente había adquirido gracia por arrobas. Pronunciaba frases sencillas y corrientes. sino que luego le incitaba al arrepentimiento. Y a pesar de todo. — Reflexionaba. Cosme Vila no era insensible al humor de Ignacio. con un frío intensísimo. en todas partes. A los únicos que no conseguía divertir. y veían que su interlocutor se quedaba mirándole y soltaba una carcajada. ocupado con el Museo —las nuevas autoridades municipales habían votado una subvención— siempre andaba atareado y con mil cosas en la cabeza. Todos se reían. se habían impresionado más que los demás con el revés político. En el Banco habían hecho un préstamo a un comerciante de la calle de la Barca para que pudiera vender juguetes para Reyes. Se volvería a la rutina de siempre: el dinero estancado. Se constituyó en el contrapeso del pesimismo que sin él hubiera invadido el Banco. ¿no te das cuenta? ¿Gil Robles en el poder? Ignacio se daba cuenta.. algo halagado. —¡A ver! —preguntaba a Padrosa—. que era un hueco. No acertaba a explicárselo. Continuaban diciendo: «Hay que vivir la vida». Porque le ocurría algo singular: no podía abrir la boca sin que los demás se echaran a reír. y no vio sino unas ojeras algo más pronunciadas que de ordinario. representándose gráficamente la palabra—.. Sospechaba que uno y otro eran más vulnerables de lo que en momentos de euforia daban a entender. disolvía el recuerdo con más rapidez que la tierra el cuerpo. Los tres compañeros de curso de Ignacio compartían la opinión de éste. Los hacía reír. La Torre de Babel exclamaba: «¡Rimbombante!» Es verdad. que a su entender. E intuía que el nuevo botones del Banco Arús tendría que poner mucho serrín a la entrada y que los viajantes que llegaban a Gerona abrumados bajo su muestrario. no comprendemos que toméis todo esto tan a la ligera!» A Ignacio le parecía que los maestros exageraban un poco y que la vida tenía otros recursos..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella los ojos bajos. Incluso inventó alguna palabra. qué bien te han sentado las elecciones!» Ignacio no comprendía. a David y Olga porque. con la sensación de no merecerla. Y por la noche. Por un camino extraño: el de situarle ante la alegría. También le sorprendió comprobar la facilidad con que aceptaba la muerte de su amigo Oriol.. y vendió un mecano y dos caballos de cartón. Y una nariz con gafas de alambre.. la ausencia... Por lo visto. había razones para preocuparse.

ahora la palabra lepra. «Vayas a la hora que vayas.. de repente.. Si uno se ponía a pensar en aquello. afilada. En primer lugar. de momento. y que había dado cinco veces sangre en el Hospital Provincial. Mosén Alberto había dicho: —Llevaba mucho tiempo solicitándolo. que dirigía el doctor Rosselló. en un pueblo llamado Salt. — Y se veía que el sacerdote estaba verdaderamente impresionado. repetía. Y he aquí que ahora resultaba que a menos de seiscientos kilómetros de Gerona había una leprosería y personas que consagraban a ella sus vidas. cruzaban la Rambla..» Al parecer. el vicario de San Félix. Carmen Elgazu juntó las manos con admiración. Después de la jornada se sentaban ante la estufa comentando la evolución de los acontecimientos. El comandante siempre le había impresionado por su estatura y por su nariz borbónica. en vez de expulsar a los leprosos hacia algún bosque.. Las dos mujeres andaban siempre juntas.» Ignacio apenas conocía a los dos personajes. David y Olga habían perdido. También decían que el caballo del comandante Martínez de Soria parecía haberse adueñado de la Dehesa.. otros dos caballos de cartón. por fin lo ha conseguido. Ignacio se sintió abrumado por aquellas acciones que llevaba a cabo la gente... llamándola centro experimental y cosas peores. Una boca apretada. caray!».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mecano. Nunca hubiera prestado un céntimo a un comerciantes de la calle de la Barca para que vendiera juguetes. Miraban escaparates. se les acercaban y los cuidaban. entraban en una iglesia. Censuraban especialmente el tono en que «La Voz de Alerta» escribía en El Tradicionalista. en aquel mes de enero tuvo menos motivos de reflexión. Un día César le contó algo sobre unos misioneros en una isla. —¿Quién? —La mujer del Responsable. había hecho alusión a su escuela. colgándoles una campana en el cuello. Mosén Alberto explicó a la familia Alvear: —Pues sí.. un día era la palabra comunismo. Matías pareció que se tragaba algo.. otra nariz. La Torre de Babel le dijo: —Todavía te sorprendería más saber quién está en el manicomio. se aprovecha. Se ha ido a la leprosería de Fontilles. e Ignacio hizo lo de siempre en estos casos: se pasó la mano por el encrespado cabello. Y tanto como él le impresionaban su esposa y su hija. aquel cura bajito y con el sombrero hasta las cejas al que tanto había admirado siempre. O como las palabras de Ignacio y el regocijo de los empleados del Banco. El dentista le era antipático por las sortijas y por algo indefinible que tenía en la sonrisa. las ganas de trabajar. Parecían tan inseparables como los campanarios de San Félix y la Catedral. se enteró de que su compañero de trabajo iba con mucha frecuencia al manicomio que había en las afueras de Gerona. que. Así como por la naturalidad de sus movimientos. Ignacio.? —Así es. tomando volumen. «¡Caray. pero todo ello le había parecido siempre lejano.com/ 121 . trap-trap. al apagar la luz e introducirse bajo las sábanas.blogspot. http://quedecosas-mg17. silenciosas y aristocráticamente vestidas de negro. ¡se daba tantas a sí mismo! No obstante. Era lo de siempre: una palabra que de pronto brincaba en la vida ante él. otro la palabra mujer o la palabra muerte. en Molokai. Ignacio había oído hablar poco de la lepra. Otra de las personas que le dio una gran sorpresa fue la Torre de Babel. desapareció de la ciudad. Nunca había dudado de ello porque. aun sin hablar nunca con él.. «Se aprovecha. ésta de la edad de Pilar. —¿Cómo. Ignacio se iba dando cuenta de que la gente proporcionaba sorpresas. Pilar buscó en vano sus trenzas para tirar de ellas. oirás el trap-trap. pues había sido más o menos director espiritual del vicario. Y que aquel vicario bajito era una de esas personas. sensual. o perteneciente a un mundo aparte.

es lo que he oído decir. Recibió una impresión profunda. Lo trágico era la familiaridad con que el practicante hablaba de ellos y los comentarios humorísticos que de paso iba haciendo. Una mujer se pasaba las horas palpando los troncos y riendo. En un rincón. El comandante Martínez de Soria para curar complejos proponía la disciplina del cuartel.. —contestó el acompañante— en la oficina te lo dirán... Cuando llegaba al final de las cuentas. se levantaban y empezaban a dar vueltas por el patio. otros que hacían muecas continuamente. Pero. en fin. Dicen que se volvió loca un día en que su marido intentaba hipnotizarla.blogspot.?».. Conoció al amigo que la Torre de Babel tenía allí. de repente.. A Ignacio le mordía la curiosidad. precisamente la Psicología le tenía obsesionado. tengo entendido que la costa y el Ampurdán. Señor!» Pero el enfermero no les daba tiempo a reflexionar. Por lo demás. Todo aquello era inesperado.¿los reconoce? —¡Ni hablar! —La Torre de Babel prosiguió—: Es un caso muy extraño. AI doblar uno de los pasillos apareció una mujer que se tocaba la barriga. Viendo el interés de Ignacio.. La Torre de Babel parecía dudar del sistema. Ignacio descubrió al oír aquello que el enfermero quería a los reclusos más de lo que sus bromas pudieran dar a entender. Le dijo que el Responsable no dejaba de ir un solo domingo a ver a su mujer. un pasillo. —Y ella. le dio detalles. con naturalidad: —En fin. Perdonadme. bo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella El empleado.. por el contrario. El enfermero les aseguró que al llegar tenía una cara horrible y que después le iba ganando una expresión de gran dulzura y beatitud. La Torre de Babel preguntó si tenían estadísticas sobre los pueblos que daban mayor contingente de locos. mirando al techo. Y les explicaba que a veces era preciso pegarles y que tenían un médico joven que era un bárbaro. pasa una cosa curiosa: el campo y el mar mandan más clientes que la ciudad. Salió de ella muy satisfecho de haber visto todo aquello. pero en el acto continuó su rezo. bo. Al entrar en el inmenso edificio del fondo. otros permanecían sentados mirándose las manos con fijeza. lo mismo que sus hijas. http://quedecosas-mg17. Ignacio no quería moverse de allí. La visita al manicomio se realizó. al patrón del Cocodrilo. Y constituyó una gran experiencia para Ignacio. En realidad. Si te interesa visitar aquello. Nuevos casos. Volved cuando queráis. rezando el Rosario. no has visto casi nada. dando una monstruosa impresión de fuerza. Hombres de cráneo infrahumano. En general. una mujer prematuramente envejecida. cuando estudiaba este asunto. —Se dirigió a Ignacio—.com/ 122 . Por lo menos. pero no los reconoce. gritaba. la mayoría con un punto de raquitiquez. nuevas celdas. besaba la cruz y volvía a empezar. Al hablar de aquellas cosas parecía transformado.» El enfermero les permitió ver a través de las mirillas de las puertas casos escalofriantes en celdas individuales..» Cuando veía a su padre cada domingo se arreglaba un poco el pelo y le llamaba «Bo. —Eso. tal vez algo abatida. con gafas ahumadas y tartamudo. me lo dices y un día vamos juntos. «¿Qué. «¡Qué misterio. Ignacio aceptó. Pasaba las cuentas incluso mientras dormía. que no hacía más que experimentar con los enfermos aplicándoles extraños aparatos de su invención. Sólo una vez se quedó mirándolos. Ignacio reconoció. lo mismo que el comandante Martínez de Soria.. un enfermero que primero los acompañó por el jardín donde estaban los locos inofensivos: gente que parecía normal.. Por cierto que David y Olga tenían fe ciega en el porvenir del psicoanálisis. — De repente añadió—: No puedo atenderos más tiempo. sin parar. Algunos. Aceptó en el acto. alto. en. —Para ellos es tan sagrado como para ti ir a misa. Dijo: —Todos los domingos vienen su marido y sus dos hijas a verla. otros. todavía no. que es un caso hereditario. Llevaba años preguntando lo mismo y nadie supo nunca a qué se refería. El hombre tenía una hija allí que sólo sabía decir: «Bo. propuso. Pero los practicantes me contaron que no.

La Torre de Babel le propuso. Había locos que vivían completamente felices y que al pasar junto a Ignacio... —Comprenderás —añadió Ignacio— que todo el mundo hace las cosas por algo. exquisitos dulces y platos de crema.. http://quedecosas-mg17. añadió. alimentándose con aquellos nabos y de aquella carne maloliente? Finalmente. E Ignacio vio montones de patatas echadas a perder. —Viendo la expresión de Ignacio. ¿por qué te interesan estas cosas? La Torre de Babel se limpió las gafas ahumadas. si no? ¿Sabes tú la fuerza que tienen? ¿Cómo era posible que tuvieran tanta fuerza. La cocina y. junto a la gran tapia que circundaba el edificio.. Ignacio no comprendía. los trabajos subalternos del establecimiento. en general. le decían: «A ver. Antes hacen un análisis. acompañó al muchacho a las cocinas.... informó la Torre de Babel.. por su cuenta. Por ejemplo. Pero los había que pasaban el día bebiendo agua o mojándose la cabeza. ¿comprendes? —Natural.. la nota dominante era la raquitiquez. sí. Sí. Pero algunos entraban en ella como si fuera tierra firme.y a ti. la primera vez que diste sangre. Durante el trayecto. Al cabo de esto. llevando un enorme cubo de agua. —Así es. a los motivos que le habían impulsado a inscribirse como donador de sangre. ¿Qué voy a decirte? Ignacio se refería más bien a lo del hospital. chico. Luego el muchacho preguntó: —Y. Los había muy dichosos de poder ser útiles. natural. Ignacio le preguntó: —Pero. señalando una estatua —. ¿comprendes? La Diputación contribuye con algo. —¿Se está haciendo tarde para qué? —Antes había aquí una fuente —le explicó la Torre de Babel. Anduvieron en silencio en dirección al autobús que hacía el servicio Salt-Gerona.. claro! —La Torre de Babel añadió—: Pero no todo el mundo sirve.. —¡Ah. chaval.. La Torre de Babel tocó el botón del autobús pidiendo parada. ¿quiénes son? —Los enfermeros. ¿esas patatas y esa carne es lo que comen.. No tienen ninguna protección seria. Basta y sobra por hoy. salieron del edificio. lo suficientemente tupida para que no pudieran agarrarse a ella.. y de nabos y de carne maloliente.com/ 123 . echando a andar—: Luego me pareció bien continuar. Me interesan. sentarse aquí y allá. — Marcó una pausa—. —Pues. ya en la acera.? La Torre de Babel le contestó: —No hay más remedio. sonriendo: —¿Quieres que vayamos al Hospital? —¡Ni hablar! —exclamó Ignacio—.. —Pero. Una altísima tela metálica.blogspot. estaban a cargo de los propios reclusos... Ignacio le preguntó: —Bueno.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Entonces la Torre de Babel. Un estanque seco yacía en el lado norte. —Se apearon y. Creo que fue porque he tenido a mis dos hermanas siempre enfermas. «Esto es lo que traen las familias». Ignacio iba pensando en lo inexplicable que resultaba que no tupieran protección seria. a ver. no sé.. separaba los hombres de las mujeres.. chico. Ignacio insistió. al cabo de unos segundos. pero el resto son donativos. los que les pegan. la Torre de Babel añadió—: ¿Qué van a hacer. —Aquí también había agua. Miraba a los locos rodar por el patio. —Debe de causar mucha impresión. Que se está haciendo tarde».. ¿Quiénes van a ser? Ése que nos ha acompañado. —No sé.

Cada uno es bueno y malo a la vez».? En eso te llevarías sorpresas. Mosén Alberto lo dijo un día.. casta. —De nada. Ignacio se encontraba aún dando vueltas por el patio del manicomio.. ya puedes figurarte. ¿Mamá al cine. Sí. ¡Su madre no había visto jamás una película sonora! «Rey de Reyes». Él solo mantiene una de las salas de tuberculosas del Hospital. —¿Los jefes de Izquierda Republicana? —Sí.. la agitación continuaba. Hasta mañana. He dado una vuelta.. dirigiéndose a Ignacio—. ¿De modo que don Jorge. ¿Por qué había castas? En todo caso.. Se había vestido para ir al cine lo mismo que para ir a comulgar en la misa del Gallo.... la Torre de Babel se despidió.? —Sí. Ignacio.? —Hay una subvención de la Diputación. ¿Y el hospital también carece de elementos? —¿El hospital. ceñida atrás por el moño impecable. —Pues. el espectáculo de dos hermanas enfermas sugiriendo a la Torre de Babel buenas acciones. los ojos.. Al llegar a la Rambla. —Se acercó y le pellizcó en la mejilla—. —La Torre de Babel prosiguió sonriendo—. ¡Otros habrían reaccionado al revés «Bastantes enfermos tengo en casa»..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ignacio le preguntó: —Bueno. los hermanos Costa.? —Ignacio parpadeó—.. a ver a San Pedro. Era cierto que no faltaba nada en ella. Aquello era el remate. Otro día iremos al Hospital. En realidad. y en esto tuvo razón: «No existen hombres de una sola pieza. hijo. La vida de Cristo. Y otra vez enrojeció.blogspot. Ni siquiera en don Jorge. —¿Qué me dices? ¿Estoy guapa o no? Ignacio miró a su madre y la encontró más que guapa. Y algún trabajo. claro. Don Jorge.? ¿Llegas del cine? —No... En seguida se vio que los partidos izquierdistas http://quedecosas-mg17... A ver «Rey de Reyes». locos. Sí... habrían dicho. mira por donde —dijo. vicarios que se marchaban a Fontilles. Pero no es nada.. dadores de sangre. ¿entiendes? Es una ley de su casta».. Carmen Elgazu apareció en la puerta del cuarto.. los contrastes no eran pocos. El policía le preguntó: —¿Y pues.. chico. sí.? Claro.. —Bueno. Muchas gracias... Preparación de Cuaresma.com/ 124 . anarquistas cuyas mujeres rezaban el Rosario todo el día. ¡Hombre! El hospital y el hospicio son lo peor. —A ver a San Pedro. «Rey de Reyes». Casta. ¡Rey de Reyes! La gran cabellera. es lo normal. las negras cejas. Y luego otro que te va a gustar: don Jorge. Ahí estaba lo difícil de asimilar. Y el mal absoluto no existía. Enfermos. Y a Judas. pero empieza siéndolo consigo mismo y con los suyos. me voy. muy duro. —¡Ah! ¿Ves. Ahora recordaba que el subdirector le había contado: «¿Don Jorge. con una piel alrededor del cuello... —¿También viven a base de donativos. Ignacio preguntó: —¿Y quiénes son los donantes? La Torre de Babel se detuvo un momento.. Gente que no sospecharías nunca. Todo aquello eran informes preciosos.. Ignacio se dirigió a su casa repitiendo sin darse cuenta. Claro. Es duro... —Pues.. Tu madre y yo nos vamos al cine Albéniz.? Mucho peor que el manicomio.. Muchas gracias. —Dame un nombre.? Pero ¿qué te crees? En su casa lleva una vida más austera que tú. Ignacio se quedó perplejo. Al subir al piso encontró a Julio García. los donativos son los que van manteniendo.. sí —rubricó Matías—. —¿Al Albéniz. tacones altos y un gran bolso. Rica ciudad. por ejemplo... Aquello era un brusco cambio de decoración. En aquel instante Matías salía de su cuarto.. ¡qué sé yo! Bueno... vivos y sonrientes. con el traje de las grandes fiestas. —¡Hasta mañana! Y muchas gracias. Ignacio.

Torroella. a la Fundación Bernat Metge. ¿comprende? Los Juegos Florales son. que rodeaban a éste. camareros.. etc. el rumor no pasaba de ser interno... Pero Barcelona inundaba el mercado de literatura catalana. la economía de elementos. pues el nuevo Inspector de Trabajo se hacía el sordo a toda reivindicación.. en gesto que significaba: Observe la austeridad. Mosén Alberto presentaba a Gerona como ejemplo vivo de lo que decía. empleados de Banca. de Ausias March.... tratando de coordinar una acción común de protestas. Y peor aún: sin posibilidad inmediata de reaccionar en forma violenta. su compañero de trabajo. decían en Izquierda Republicana: «Hay que hacer algo. En Gerona había una editorial importante pero dedicada exclusivamente a libros de texto. Pecamos de confiados. como el doctor Rosselló y muchas familias de clase media. Se pasaba días y semanas retocando y puliendo un poema que presentaría bajo el lema «Amor». El Partido Socialista convocaba continuamente a los distintos oficios afiliados en bloque a la UGT —matarifes. simplemente Amor». de todos los limpiabotas del Cataluña. Jaime. su pueblo natal.. La gente tiene instinto de rebaño». Matías. Gerona tenía que limitarse a pintar más que nunca en la Dehesa. Y estaba abonado. le habían situado frente a tantas obras de arte indígenas que estaba convencido de que pocos pueblos en la tierra se le podían comparar. como el notario Noguer.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella no admitían de buen grado la derrota. A Matías aquello le parecía raro. a cantar. y unos cuantos premios— despertaran tal entusiasmo. Y si nos ponemos a hablar de Séneca y de San Isidoro. La propia «Voz de Alerta» escribía irónicamente en su periódico: «Lamentamos que Gil Robles se niegue a bailar tantas sardanas como bailaba Maciá. los Costa.» Las frases de aquel tipo provocaban la mayor indignación. No hay más que ver la colección de grabados al boj del Museo. Mosén Alberto no lo podía remediar: era catalanista. En la Edad Media. y les pagaron jornal íntegro. Tanto más cuanto que los periódicos derechistas se aprovechaban y Gil Robles organizaba mítines y desfiles monstruosos en todo el territorio nacional.. Imita a Mussolini y más de cuatro se contagiarán. Mosén Alberto se sabía de memoria trozos de Ramón Llull.. —Pero tropezarían con las sonrisitas vengativas del Responsable. «Amor. ¡claro! Para ustedes es difícil de comprender.. Matías no se explicaba que el anuncio de unos Juegos Florales —unas cuantas poesías recitadas en el Teatro Municipal. Mosén Alberto preparaba también una monografía histórica sobre la ermita de los Angeles. David y Olga aseguraban que el movimiento poético y teatral http://quedecosas-mg17. Porque una de las heridas más dolorosas entre las recibidas. y si no nos movemos se nos van a merendar». de los anarquistas veteranos. Sin que por ello el dentista dejara de tener clientes. repujado de hierro. —No tendremos más remedio que ir a una huelga general. parecía medio loco. Ríase usted. pero lo hacía Ignacio. En primer lugar. y a organizar sus magnos Juegos Florales para el 15 de mayo. le decía a Matías. cada casa era un taller de artesanos de gran calidad: orfebrería. —Mosén. En Gerona. hombres maduros.. sabe usted. en Andalucía todo el arte árabe. de los dibujantes que pueda haber en Jaén y Málaga. Cosme Vila decía: «Ese hombre no es tonto. como don Jorge.. Se aseguraba que en castellano no existía una traducción tan perfecta de los clásicos griegos y latinos. era la que afectaba a los sentimientos catalanistas.—. Baró—. pero no estaba documentado para contestar.. decía. Por de pronto.blogspot. más populares que nunca porque el día del entierro de Maciá pusieron tres autobuses a disposición de sus obreros para que asistieran al acto. —En Gerona ya se imprimían incunables —imprentas Oliva.com/ 125 . como saludo a la primavera. El número de autores crecía a diario. Matías no contestaba. antiquísimo condado y luego Gerona y el Museo. Manifestaciones externas no las había sino de carácter regionalista.. «Leyendo nuestra historia se queda uno boquiabierto». etcétera.. Mosén Alberto explicaba a los Alvear: —Es la tradición.

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en toda la región alcanzaba una altura extraordinaria. Matías tampoco conocía de ello más que los sonetos de Jaime, y estrofas sueltas de su poema «Amor». Por lo demás, Matías leía poco. En Madrid se había leído todo Dumas. Ahora, algún libro de Blasco Ibáñez. Los periódicos le absorbían. Y en cuanto a la poesía moderna, opinaba de ella lo mismo que del jazz. No llegaba a comprender el entusiasmo de Julio por García Lorca. «Para oír esto —sentenció un día—, prefiero escuchar directamente la guitarra.» A Pilar, lo de los Juegos Florales le encantó, porque supo que se elegiría Reina de la Fiesta y que ésta presidiría en el escenario rodeada de seis Damas de Honor. Las niñas en el colegio hacían cabalas sobre quién sería la Reina de la Fiesta. Se hablaba de una hermana del arquitecto Ribas, de una sobrina del notario Noguer. Nuri comentaba: «Sor Beethoven quedaría muy bien de Reina, con un vestido blanco y la trompetilla en la oreja». A Ignacio los Juegos Florales le divertían. El muchacho continuaba sintiéndose estimulado por las carcajadas que provocaban en los demás... Su alegría llevaba trazas de convertirse en hábito. Todavía no se había ido a confesar. El remordimiento le iba quedando sepultado bajo aquella suerte de traje nuevo que su espíritu había estrenado. Carmen Elgazu estaba encantada con su hijo, que en la mesa y alrededor de la entrañable estufa no hacía más que contar chistes. Casi llegó a pensar que verdaderamente había exagerado al suponer que David y Olga le envenenarían. A Carmen Elgazu lo que le interesaba eran los preparativos de Semana Santa, de la que «Rey de Reyes», que la hizo llorar, había sido un anticipo. Lerroux había vuelto a permitir las procesiones. Se celebraría la gran Procesión del Viernes Santo por la Gerona antigua. Mosén Alberto sería —¡el nombramiento había llegado por fin, prestigio del viaje a Roma!— maestro de ceremonias, y las dos sirvientas del Museo cosían filigranas en los ornamentos sagrados que el sacerdote debería llevar, y discutían qué par de zapatos le correspondían. —Mi tío me ha dado un recado para ti. Que si mañana, a las ocho de la noche, quieres ir a una reunión en su casa. ¡Válgame Dios! Ignacio, al oír la propuesta del Cojo, quedó patidifuso. ¿Qué diablos querría el Responsable? Ignacio sabía que continuaban identificándole con José, que los habían visto siempre juntos, primero en el mitin de la CEDA y luego en la huelga. Y también Blasco le veía siempre en el Cataluña jugando al billar o hablando con los parados; pero de eso a invitarle a una reunión... El Cojo le dijo: —¡Yo qué sé! Me parece que querría hacer algo con los estudiantes. Ignacio estuvo a punto de exclamar: —Pero... ¿es que suponéis en serio que soy de la FAI? —Pero le venció la curiosidad. Ya que la vida se mostraba generosa con él, ¿a qué despreciarla? Por lo demás, tal vez se sintiera más incómodo alrededor de una mesa con el notario Noguer, don Santiago Estrada y las señoras de la CEDA que con el Cojo y el Rubio y el Responsable. Lo mismo que en José, había en aquéllos algo de sinceridad. Ignacio recordó que la Torre de Babel le había dicho en el manicomio: «Uno de esos platos de crema debe de ser del Responsable. Siempre trae uno para su mujer». Rutila, 80... Todavía recordaba la dirección de cuando José sacó el papel y le preguntó por dónde había de ir a Rutila, 80. Advirtió a David y Olga que al día siguiente faltaría a clase. Llegada la hora, subió sonriendo la escalera de ladrillo rojo, sorprendentemente limpia. Llamó y le abrió la puerta una de las hijas del Responsable, la menor, que llevaba unos pendientes parecidos a los de doña Amparo Campo. —Entra. —En el perchero colgaban varias gabardinas y él dejó su abrigo. Entró en una habitación mal alumbrada, situada a la derecha del pasillo. En un rincón, una radio; en otro, una estufa al rojo vivo. Alrededor de la mesa, el Responsable y seis o siete personas más. Vio las costras del Cojo, la boina de Blasco, las pecas del Rubio. Dos o tres hombres serios, conocidos dirigentes de la CNT. Sólo un par de ellos le miraron con curiosidad. Los demás parecían acostumbrados a

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ver gente nueva. El Responsable le dijo: —Siéntate. Todavía no sé cómo te llamas. —Alvear. Y se sentó. Uno de los camaradas le preguntó: —¿En qué trabajas? —En un Banco. Se hizo un silencio, durante el cual la hija les sirvió ron y dirigió una larga mirada a Ignacio. El Responsable parecía dispuesto a no perder tiempo y comenzó a explicarse, demostrando con ello que trataba a Ignacio de igual a igual. Tenía enfrente un ejemplar de El Tradicionalista. Lo extendió sobre la mesa y señaló una columna como un general señala un punto en el mapa. —Supongo que estaréis de acuerdo en que hay que contestar a eso. Leyó en voz alta. Era un artículo corto. Leía con gran seguridad; siseando en las pausas y marcando con la cabeza un ritmo imaginario. El artículo empezaba con una sátira desmedida contra los que creían que en un país individualista y violento como España podía tener éxito un régimen parlamentario, que ha de basarse en la comprensión y la tolerancia. —De acuerdo —comentó un muchacho despeinado, el Grandullón—. El Parlamento es la reoca de los camelos. A renglón seguido se decía que era indispensable una investigación a fondo para saber de dónde procedía el dinero que derrochaban ciertas personas de la localidad, cuyos ingresos conocidos no sobrepasaban los de la humilde clase media. —Comunistas —sugirió Blasco, que se había colocado de espaldas para oír. Luego el cronista añadía que debía precederse sin piedad contra los destructores de trombones, que no podían ser ajenos al corte de la vía férrea descubierto el día anterior entre Gerona y Figueras, que precipitó al abismo tres coches que transportaban vigas de hierro, una de las cuales aplastó el cráneo a un empleado del tren. Daba una lista de nombre sospechosos, escritos con ortografía voluntariamente alterada. En vez de Responsable decía: «Incansable». —¡Cabrones! —juró el Cojo. El Responsable tomó aliento y soltó el periódico. —El Comité, decidido a que esa gente no se crea Dios porque ha ganado las elecciones, quiere contestar a esto. —Luego añadió, echándose para atrás—: Exponed un plan. Hubo un momento de silencio. —¿Conoce alguien al que ha escrito eso? —preguntó el Rubio. El Responsable volvió a desplegar el periódico. —Firma «La Voz de Alerta». Todos le conocían y dijeron: —El dentista tenía que ser. El Cojo propuso, simplemente: —Hay que ir por él. —¿Ir a qué? —inquirió el Responsable. El Cojo levantó los hombros. Su tío le hipnotizaba. —No sé —dijo—. A dibujarle otra cara, ¿no? Blasco negó con la cabeza. —Aquí el culpable es el director del periódico —afirmó. El Responsable pidió silencio. Llamó a su hija. Ésta abrió un armario y le entregó una libreta. Aquél la hojeó y fue resiguiendo nombres con el índice. Por último informó: —El director se llama Pedro Oriol. Es comerciante en maderas, monárquico. Vive en la calle de la Forsa, 180. Ignacio había palidecido desde que oyó a Blasco afirmar que el culpable era el director. Porque ya sabía que éste era don Pedro Oriol, el padre de su compañero de

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billar. No dijo nada, no sabía en qué pararía aquello. El Grandullón intervino: —Pues vamos por el director. —Cuenta conmigo —ofreció el Cojo. —Y conmigo. —Y conmigo. Ignacio sintió que le daban un codazo. Era su vecino el Grandullón, quien con las manos, hacía ademán de retroceder el pescuezo a alguien. Ignacio evocó la imagen de don Pedro Oriol en el entierro de su hijo. Le veía, alto, vestido de negro, mirando al suelo. Pero no se atrevía a intervenir. Y no comprendía que hablaran de todo aquello delante de él. Y, sin embargo, ahora varios le miraban, como extrañando su mutismo. Especialmente el Responsable. Al ver que, en efecto, esperaban que dijera algo, intervino: —Bueno... parece que tengo que decir algo... —Entonces añadió—: Antes que nada, ¿podría saber por qué he sido llamado? —¡Toma! —exclamó el Responsable—. Para que nos des tu opinión. Ignacio enarcó las cejas. —¿Mi opinión sobre lo que estáis hablando? —Sobre todo lo que se hable. Ignacio quedó un poco desconcertado. —Pues bien... —decidió—. Respecto a lo del director de El Tradicionalista, a mí me parece que os precipitáis un poco. —¿Cómo que nos precipitamos? —Sí. Hay que conocer a las personas, creo. —¿Conocer?... —En fin. Quiero decir que don Pedro Oriol... es una persona digna. —Viendo la perplejidad de todos, añadió—: ¡Bueno! Por de pronto, se le ha muerto un hijo. —¿Y eso qué tiene que ver? —preguntaron tres a la vez. —¿Es amigo tuyo...? —inquirió Blasco. —Lo era el chico. El Responsable le miró. —¿Sabías que su padre era uno de lo jefes monárquicos? Ignacio levantó los hombros. —Yo jugaba con él al billar. El despeinado dijo: —No sé... Te veo mucha corbata... —Eso no tiene nada que ver— cortó el Responsable. —¿Desde cuándo llevar corbata es pecado? —preguntó Ignacio, conteniéndose. —El muchacho tiene razón —sentenció el Responsable. —¡Basta ya! —interrumpió el Grandullón—. ¿Se zumba a ese Oriol., o no? —Por mí, sí —repitió el Cojo. —Por mí también. —Por mí también. Entonces el Responsable movió la cabeza: —Sois unos borregos. Todos le miraron. —¿Qué pasa? —¡Os he dicho mil veces que hay que hacer funcionar eso! — Y se pegó en la frente. —Nadie le quitará la gran paliza. —¿Y qué? El periódico continuará saliendo. Explotarán el asunto y venderán más ejemplares. —Se hizo el silencio. Todos comprendieron que el Responsable llevaba razón. Éste los miraba uno por uno, centelleando—. A veces me revienta que seáis tan ignorantes —les dijo—. Aquí lo que hay que hacer es algo más serio, de más fuste. —¿Cómo de más fuste? —Sí. Algo que impida que esto —señaló hacia El Tradicionalista— continúe infectando

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la provincia. El Cojo le interrumpió. Siempre miraba a su tío tan fijamente que a veces le adivinaba el pensamiento. —¡Ya está! Destruir la imprenta. Hubo un instante de perplejidad. Todo el mundo miró al Cojo y luego al Responsable. No se sabía si éste ordenaría tirar a su sobrino por la ventana o si aprobaría su plan. Aquello era inesperado y probablemente una barbaridad. Destruir la imprenta. ¿Cómo, con qué? ¿Y las autoridades? El Cojo debía de estar loco. Por fin el Responsable dijo, tomando de la oreja un pitillo según costumbre. —Eso... me parece mejor. —¡Hurra! —gritó el Cojo. Los demás se movieron en la silla. Ignacio no cesaba de parpadear. Porque El Tradicionalista se tiraba desde antiguo en la imprenta del Hospicio y, junto con su taller de encuadernación, era la principal fuente de ingreso del establecimiento. Así se lo había contado a Ignacio la Torre de Babel. Ignacio supuso que el Responsable desconocía aquel detalle, porque a la pregunta de Blasco: «¿Y dónde está la imprenta de esos burgueses?», el jefe de la CNT volvió a llamar a su hija para que le trajera del armario otra libreta. Entonces Ignacio cortó su gesto. —Yo puedo decíroslo —informó—. El Tradicionalista lo tiran en la imprenta del Hospicio. Supuso que aquella razón bastaría... Y se equivocó. —¡Magnífico! —exclamó el Grandullón, levantándose y encendiendo su cigarrillo en el hierro, al rojo vivo, de la estufa—. De noche no habrá vigilancia. Todos asintieron. Era evidente que tenían gran cantidad de energía disponible y que buscaban en qué emplearla. El Rubio, cuyo rostro expresaba generalmente una especial bonachería, añadió: —Hay otra ventaja. Se puede entrar en la imprenta por una puerta pequeña que hay que da a la calle del Pavo. No hay necesidad de atravesar el edificio. Ignacio se preguntó si el muchacho habría salido de aquel establecimiento... Pero no decía nada. Todo aquello era tan grotesco en su opinión que un sentimiento de superioridad le había invadido. Casi había adoptado un aire irónico. Pareció que el Responsable se daba cuenta de ello porque le sirvió más ron y le preguntó: —Bueno, la maquinaria se destroza, de acuerdo. Pero... ¿y el papel?, ¿qué se hace con el papel? Porque las balas de papel son así. —Y con la mano indicó una alzada enorme. El Grandullón, a quien el personal descubrimiento de que por la noche no habría guardia había animado, opinó: —Una cerilla y ¡ale!, ¡abur, mariposa! Los dirigentes de la CNT sonrieron, indicando que era un exaltado. El Responsable tiró al aire un cigarrillo que el Grandullón recogió. —Nada de incendios, idiota. A ver si vas a quemar el edificio. —Bueno... ¿y qué dice a todo esto el estudiante? Ignacio alzó los hombros. Reflexionó un momento. Dudaba entre varias preguntas que se le ocurrían. Finalmente, se decidió por dar un viraje. —Yo querría saber... antes que nada, si la acusación de El Tradicionalista es fundada. —¿Cómo...? La pregunta cayó como un martillazo. —Sí. Si fuisteis vosotros quienes saboteasteis la vía del tren. — Ignacio, de repente, había recordado la huelga de los peones ferroviarios. El Responsable le miró. —No. No fuimos nosotros. —Luego añadió—. Pero si lo hubiéramos sido, ¿qué? Ignacio vio todas las miradas fijas en él. —Pues... la cosa cambia, ¿no es cierto? Porque... destruir una imprenta... Blasco, que continuaba colocado de espaldas a la reunión, preguntó:

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—¿Qué pasa...? ¿También hay algún inconveniente? Ignacio entendió que debía hablar. Sobre todo porque el Responsable le había llamado por primera vez estudiante. Con la mayor naturalidad posible explicó su punto de vista. Que la imprenta del Hospicio era la fuente de ingresos del establecimiento. El Tradicionalista les pagaba un alquiler crecido y luego hacían otros trabajos. —Y les hace falta, ¿sabéis? El Hospicio... está peor aún que el Manicomio. El Responsable no alteró uno solo de sus músculos. Los demás continuaban escuchando sin reaccionar. —Por lo demás —prosiguió Ignacio, algo nervioso a fuerza de oír su propia voz—, en la imprenta es donde aprenden el oficio muchos de los hospicianos, que tienen también el taller de encuadernación allí. Si se destruye la maquinaria, ellos son los perjudicados. El Tradicionalista comprará otras máquinas y probablemente las instalará en otro local independiente. Así que... El Grandullón fue el primero en cortar. —Primero, un tío muerto —dijo fumando con la boca torcida y cerrando el ojo izquierdo a causa del humo—. Ahora, unos huérfanos. Ignacio no se arredró. —Lo siento —dijo—. Se me ha pedido la opinión, ¿no? El Responsable parecía dispuesto a concederle beligerancia. —¿Cuántos chicos aprenden el oficio en la imprenta? —preguntó. —Diez o doce. —¿Y cuántos hay en todo el Hospicio? —No lo sé. —Aproximadamente. —Pues... entre niños y niñas, unos trescientos. El jefe le sirvió más ron. —¿Te parece que por diez muchachos, que además podrán aprender lo mismo en otra parte, vamos a dejar de contestar a ese individuo —señaló el periódico de nuevo — que pide que nos ahorquen? Ignacio dijo: —Yo no sé si hay que contestar o no. En eso no me meto. El Grandullón tuvo entonces una intervención inesperada. —Oye una cosa —dijo—. Has dicho que en la imprenta había taller de encuadernación, ¿verdad? —Sí. El muchacho miró al Responsable y señaló a Ignacio con el mentón. —¿No será... de los de Víctor? Todos comprendieron la alusión. Supusieron que Ignacio era... comunista y que defendía la causa de Víctor, jefe del taller de encuadernador!, pues si se destruía el taller el jefe comunista se quedaría en la calle. Ignacio no pudo menos de sonreír con sarcasmo. —¿Comunista yo...? Ahora empiezo a divertirme. No obstante, el Responsable había empequeñecido sus ojos. La idea de perjudicar a Víctor le había penetrado certeramente, borrando todas las demás. En aquel momento la hija mayor del Responsable entró y entregó a éste un papel en que había algo escrito. El Responsable lo leyó para sí, ante el súbito asombro de todos. Inmediatamente levantó la cabeza y preguntó a Ignacio: —¿Tu padre es empleado de Telégrafos? —Sí. El hombre continuó: —¿Se llama Matías? —Sí. ¿Por qué? —Nada. Mi hija dice que está segura de conocerte y que tú estuviste en un seminario. —Sí, es cierto. Estuve cinco años.

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El Cojo se irguió. Se oyó un rumor general. —También dice que un hermano tuyo está aún allí. —Es exacto. Está en el Collell. El Responsable, que había dicho todo aquello en tono normal, de súbito se levantó y pegó un seco puñetazo sobre El Tradicionalista. —¡He sido un imbécil confiando en tu primo de Madrid! —¿Qué pasa? —preguntó Ignacio. —¿Qué pasa...? Nada. Eso me enseñará a quitarme de la cabeza la manía de los sabios. Blasco también se había levantado y todos parecían querer rodear a Ignacio. El muchacho había recobrado su sangre fría. Se levantó a su vez. Comprendió que, si no reaccionaba, iba a salir de allí mal parado. —A mí también esto me va a enseñar algo —dijo, sin saber a ciencia cierta a qué se refería. —¿Ah, sí...? ¿Qué? —¡Yo qué sé! —Se sintió molesto e indignado a la vez—. No meterme donde no me llaman. —Aquí te habíamos llamado. —Sí, pero suponía que se respetaban ciertas cosas. —Nosotros no creemos en el respeto, sino en la acción —contestó alguien. —¡Dejadle! —habló el Responsable—. ¡Que continúe! Ante la actitud provocadora de todos, Ignacio adoptó un aire que hubiera admirado a doña Amparo Campo. —No tengo por qué continuar. Ya lo he dicho todo. —¿Qué querías decir con eso de respetar ciertas cosas? —Hablaba en general. —Aquí hablamos siempre en particular. La hija intervino, inesperadamente: —Quieres decir que lo que sabes es escuchar y luego contarlo todo al obispo, ¿no es eso? Ignacio alzó los hombros. Recordó una frase de José y la repitió con automatismo que a él mismo le sorprendió. —Lo que no sabría es andar con papelitos y luego exhibir por las calles un sargento. —¡Animal! —gritó el Responsable. Y dominado por un furor súbito se le acercó—. ¡Los niños a beber leche!, ¿me oyes? ¡Leche! —gritó, siguiendo su costumbre de agarrar por las solapas. Ignacio le dio un empujón involuntario, que le hizo retroceder. Miró a todos como desafiándolos y al mismo tiempo buscando la salida. La hija del Responsable era la persona que más rabia le daba en aquellos instantes. Pero el Responsable, que casi se había quemado en la estufa, se había incorporado de nuevo. —¡Somos idiotas! —gritó el Cojo—. ¡Trabaja en un Banco! Ignacio se volvió hacia él. —Anda y que te zurzan —dijo. Entonces sintió un puñetazo en el rostro. Se llevó la mano a la mandíbula. Se abrió paso con fuerza. Avanzó sin darse cuenta. Se encontró frente al perchero. Tomó el abrigo. Intentó abrir una puerta, que no cedió. Finalmente halló la salida y se lanzó escalera abajo. Al aparecer en la calzada oyó la voz del Grandullón que le decía desde una ventana bruscamente abierta: —¡Y cuidado con hacer de soplón, mamarracho! Al cabo de un rato vio un grupo de personas que andaban medio ocultándose. La mandíbula le dolía, pero a pesar de ello vio un sombrero hongo. Luego reconoció al doctor Rosselló. Dos pasos más adelante descubrió a Julio García, del brazo de un coronel esquelético. Hizo un esfuerzo de memoria. ¿Qué significaba aquel grupo? Al cruzar el puente

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recordó que mucho tiempo atrás, cuando estaba en el Seminario, alguien le había dicho que, cerca de la calle de la Rutila, en la del Pavo, los masones tenían la Logia. Inventó una historia. Contó que un carro de los que hacían el servicio de la estación a las agencias, al virar bruscamente le había dado con un tablón de madera que salía más de la cuenta. La herida no tenía nada de particular, pero se le hinchaba por momentos y adquiría un tono violáceo parecido al de la bandera de la República. —No sé, no sé —decía su madre, mientras le aplicaba agua oxigenada—. ¿Dónde dices que te ha ocurrido eso, dónde? Matías le examinó la mandíbula de cerca y pensó: «Eso es un puñetazo como una catedral». Querido José: Te escribo con la mandíbula hecha un asco gracias a un directo de tu amigo el Responsable. Sois de una especie muy difícil de clasificar y no comprendo que conociendo a aquella pandilla, y conociéndome a mí, les aconsejaras que me invitaran a una reunión. Chico, el anarquismo no sé lo que será, pero los anarquistas... Claro que me lo merezco por meterme donde no me importa. Con lo bien que se está en casa, estudiando. En fin, que sois unos birrias. Recuerdos a tu padre, a pesar de todo. Tu primo IGNACIO. En cuanto hubo echado la carta al correo le pareció que todo lo veía de otro modo. Recordó que Olga le había contado detalles muy penosos de la infancia de los componentes de la pandilla, especialmente del Grandullón. Por lo visto, el chico quedó solo, sin nadie, y se dedicó a robar gallinas. Ignacio regresó a su casa pensando que evidentemente un hombre que de niño ha robado gallinas y otro cuya madre ha cocinado los huevos rezando el Credo han de juzgar de muy distinta manera las imprentas. Lo que con más fuerza le había quedado grabado de la reunión era el «No sé, te veo mucha corbata...» Lo asoció al «¡Jolín, bastantes señoritos tengo en casa!», de la criada en el baile. La verdad era que desde el primer momento, con sólo ver el aspecto de la habitación, se había sentido un extraño. En la calle le importaba poco andar con el Cojo, con quien fuera. Pero, por lo visto, alrededor de una mesa la cosa era distinta. Y luego, todo lo que ocurrió le pareció absurdo. La reacción de aquellos seres por el hecho de que hubiera estado en un Seminario no tenía ni pies ni cabeza. ¡Admitía la infancia del Grandullón! Pero ¿qué culpa tenía él? La infancia, la infancia... También había tenido una infancia penosa su padre, Matías Alvear. Y Julio García. Y lo terrible era pensar que El Tradicionalista tampoco tenía razón. No obstante, se confesó, a sí mismo, que si en lo de la imprenta hubiera protestado en cualquier caso, en lo de la agresión personal tal vez no hubiera dicho nada si la víctima elegida hubiese sido «La Voz de Alerta». Pero don Pedro Oriol... Don Pedro Oriol le inspiraba un gran respeto. Gran propietario de bosques, de acuerdo. Pero se lo había ganado con su trabajo. Los propios empleados del Banco conocían la historia y le trataban con deferencia. Era un hombre que había vencido a fuerza de tenacidad y altruismo. Siempre decía: «A mí me ha salvado el hacer favores». Su mujer llevaba una vida muy retraída y era más sencilla que la hija del Responsable. Tenían un coche anticuado, que traqueteaba por la ciudad, pero que, al parecer, subía como un demonio y en los bosques se internaba hasta donde trabajaban los carboneros. En fin, que hasta el coche era simpático. La única objeción era: ¿Por qué eligió a «La Voz de Alerta» como redactor jefe, y por qué permitía aquellos artículos con la «plebe» y demás? Según el subdirector, don Pedro Oriol se encontró con que «La Voz de Alerta» era la única persona en la ciudad que entendía algo de periodismo, y el dentista impuso como condición que en los editoriales tendría pluma libre... una vez por semana. Aquella semana habían elegido al Responsable. Y de resultas de esto él tenía la mandíbula hinchada. Y además le habían gritado: «¡Cuidado con hacer de soplón!» En compensación... había visto a Julio del brazo de un coronel esquelético, el coronel Muñoz. ¡Julio del

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brazo de un coronel! La curiosidad que sentía por el policía se renovó en él. ¿Y por qué no? Doña Amparo Campo era la primera en no dar importancia a lo ocurrido en el diván. Masones, masones... ¿Qué diablos ocultaba aquella palabra? Una cosa en contra de Julio. Se había encontrado por la calle con Pilar y en un tono, que al parecer había desconcertado a la chica, le había preguntado: «¿Qué pequeña...? Te gusta más la primavera que el invierno, ¿verdad?» Y la había mirado descaradamente al pecho. Habían entrado en Cuaresma y Carmen Elgazu prohibió muchas cosas, sobre las que ella empezaba dando ejemplo: no tomaría ni postre ni café. Había prohibido silbar y cantar. En resumen, todo cuanto fuera frívolo o extemporánea manifestación de alegría. Había prohibido ir al cine. Y Pilar volvería directamente de las monjas a casa. ¿Qué hacer los domingos sino ir al cine? Ignacio se fue a ver a Julio. Por lo demás, éste le andaba diciendo: «¿Qué te pasa, muchacho? ¿Te he ofendido en algo?» El primer domingo, Ignacio encontró a Julio en un estado que Carmen Elgazu hubiera juzgado poco cuaresmal. El mueble bar estaba abierto y todas las botellas en desorden sobre la mesa. Julio daba la impresión de que, de haber eructado, se sentiría más ligero. No obstante, tenía en los ojos la chispa especial de la cordialidad. —¡Siéntate! Tomaremos coñac. Ignacio se sentó, contento de que doña Amparo Campo estuviera ausente. Y Julio no perdió el tiempo. Le felicitó. Le sirvió coñac y le felicitó. —Te felicito, muchacho. Sé que has estado en el Manicomio... y que te has ofrecido en el Hospital para dar sangre. ¡Chisssst te digo! Anda, bebe. ¿Y qué? —añadió—. ¿Ya sabes lo del análisis? —No. —¡Anda, brindemos! Primera calidad. Tienes sangre de primera calidad. Julio tenía una expresión simpática, parecida a la que le conocía Matías Alvear las noches en que el policía iba a verle a Telégrafos. Y lo bueno de él era eso: siempre informaba de algo importante; por ejemplo, de que uno tenía sangre de primera calidad. Pero estaba completamente borracho. De pronto señaló la mandíbula de Ignacio y gritó: —¿Qué es eso? ¿Qué te ha pasado? Ignacio estaba tan cansado de mentir en casa, primero con lo de las comuniones y ahora con la historia del carro, que allí dijo la verdad. Por otra parte, el principal motivo de su visita, o uno de los principales, era explicarle a Julio el resultado de su experiencia anarquista. Quería saber su opinión. —Julio se puso más alegre aún. —Pero, hombre...¿por qué no me lo dijiste antes? No hay nada que hacer, ¿comprendes? Nada que hacer. —¿En qué no hay nada que hacer? Julio puso unas cuantas botellas en el suelo. Dejó cuatro solamente sobre la mesa, y las colocó una en cada esquina. —Separación de clases, ¿ves? El anís no será nunca coñac y el coñac no será nunca champaña. ¡Nada, nada! —prosiguió, viendo que Ignacio quería hablar—. Los de arriba —tocó el cuello de la botella de champaña— no creerán nunca en tu sinceridad, y los de abajo—tocó la base de la botella de anís—, tampoco. Tú, clase media como yo, ¿comprendes? Ignacio comprendía. —¿Verdaderamente no hay nada que hacer? —Brrrr... ¿Qué crees que ocurriría si fueras al notario Noguer y le dijeras: «Señor Notario, hace usted muy bien disparando en su finca contra los intrusos»? Nada. Ni te daría la mano. Ni hablar. Ignacio reflexionaba. Le parecía que aquélla era una magnífica ocasión para sacar algo en claro de Julio. Le seguía la broma y bebía para acompañarle.

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—Julio —le preguntó—, ¿es verdad que usted es comunista? —¿Yo...? —Julio, que había encendido un pitillo, abriendo los brazos reunió de un golpe las cuatro botellas, haciéndolas tintinear. Ignacio dijo: —Me alegro. Porque aquí se rumorea algo... —Idiotas, idiotas —repitió el policía—. Lo que pasa —se echó para atrás— es que a mí me interesa todo, ¿comprendes? —¿Todo...? —Sí. Todo lo que sea... ¿Qué te diré? Una gran transformación. —¡Hombre! —exclamó Ignacio—. ¿Y cree que el comunismo lo es? —¡Cómo! —Crujió los dedos—. ¡Caray si lo es! El otro día me contaban... —¿Qué le contaban? —Que en España no se atreven a... En fin, que se sirven del socialismo. —No entiendo. —Sí, hombre. Aquí no hay disciplina, ¿comprendes? Ya lo ves. Tú, individualista. Y el Komintern lo sabe. —¿El Komintern sabe que yo soy individualista? —¡No seas burro! Sabe que lo eres tú —le señaló—, que lo soy yo —se señaló—. Que todos somos individualistas. Por eso ha ordenado lo que te he dicho. —Con la diestra se dio un golpe en la otra muñeca, obligando a la mano izquierda a que se levantara —. El socialismo como trampolín. A Ignacio le había interesado lo de la transformación. —¿Así que le gustan las transformaciones? —Sí. —Julio continuaba alegre—. Por eso me gusta Pilar, ¿sabes? Se está transformando. Ignacio se puso repentinamente serio. —Dejemos a Pilar, ¿no le parece? —¡Bien, dejémosla! ¿Sabes qué...? Vamos a hablar de otro personaje. De Hitler. —¿Otro transformador? —Otro. También me interesa. ¿Qué? ¿No te han dicho si yo soy de Hitler? La verdad, no. —Pues...casi me interesa tanto como lo otro. A Ignacio le pareció que Julio continuaba bebiendo demasiado y que llegaría un momento en que no sacaría nada en claro de él. Así que quiso precipitar las cosas. —¿Qué sabe usted de la masonería, Julio?... —¡Uf...! —El policía hizo ademán de ahuyentar una mosca—. Nada. ¿Ves? Ahí, nada. Nunca he sabido absolutamente nada. —¿Nada, nada...? No lo creo. —¿Por qué no? —Usted siempre sabe algo. Julio pareció sentirse halagado. —¡Ah, claro! Lo de todo el mundo. Que si el rey de Inglaterra, que si Martínez Barrios... Son masones, ¿verdad? ¡Y me hace gracia —añadió riendo— que siempre se hable del grado treinta y tres! Ignacio quería estimularle. —Bien, pero... de los ritos. O de la... organización... Por ejemplo. ¿Hay logias en ciudades pequeñas? ¿En una capital como... Gerona por ejemplo? —Chico... —Julio ahuyentó otra mosca—. Pasa eso, ¿sabes? Los que no lo son, no saben nada; y los que lo son, no hablan. Así que... ¿Me entiendes? ¡Ah, a mí me gustaría más hablar de Pilar! Ignacio vio que no había nada que hacer. Julio se había levantado y se balanceaba sobre sus pies. —La ciencia... La ciencia... es otra gran... —Sí, ya sé. —Eso. —Julio añadió—: Cambiará el mundo. Una inyección a un vicario ¡y ale! —hizo crujir los dedos—, transformado en rector.

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Aquella salida extemporánea hizo reír a Ignacio. Pero de pronto le recordó lo del vicario de San Félix, que se había ido a Fontilles. Miró al policía. Tenía la cara roja y los labios algo hinchados. —Ya conoce usted la novedad, ¿no? —le dijo. —¿Qué novedad? —La del vicario de San Félix. —¿Qué ha hecho?... —Se rió—. ¿Se ha casado? —No. Se ha ido a curar leprosos. —¡Ja! —Julio hizo luego una expresión de asco—. La ciencia... arreglará eso. —¿Cómo que arreglará eso? —Una inyección... ¡y zas!... Holgarán los vicarios. Aquello desagradó a Ignacio. Que no hubiera tenido un gesto de admiración. Precisamente hallándose en aquel estado tenía que haberle salido espontáneamente. —Pero... usted admira al vicario, ¿no es eso? —No. —¿No? ¿Cómo que no? —Es un acto... tonto. Inyecciones, ¿comprendes? —repitió, apretando con el pulgar una jeringa imaginaria—. Sabios. ¡Sabios y no vicarios! Ignacio se ponía nervioso. Julio se daba cuenta de ello y le hacía ademán de que se calmara. —Quieto, quieto... No lo olvides: «Sangre de primera calidad». ¿Quieres que te diga —añadió, levantando súbitamente el índice— el mal de España? Ignacio no contestó. —Pues, escucha bien. En los partidos políticos no hay biblioteca. ¡Mentira! —añadió —. La hay, pero... no va nadie. —Se sentó para sentirse más seguro—. ¡Y miento aún! —añadió—. En muchos pueblos... van las gallinas. ¡Eso es! —Hizo un gesto de asombro—. El conserje no ve a nadie... y mete las gallinas. —¿Y qué pasa con eso? Tenemos gallinas sabias, ¿no? —¿Qué pasa?... Ya lo ves. —Señaló afuera con el índice extendido—. Otra vez Semana Santa. Ignacio le miró sin comprender. —¡La procesión! Oye... —añadió, mirándole con simpatía y guiñándole un ojo—. ¿Te puedo hacer una pregunta? —Hágala. —¿En qué mes estamos? —Pues... marzo. —¡Exacto! Marzo. Bien... En la procesión... ¿llevarás capucha? Ignacio hizo un gesto de repentina convicción. —Desde luego. Entonces Julio pareció serenarse. —Bien hecho, bien hecho... —Luego añadió—: Yo también la he llevado... algunas veces. David y Olga fueron más explícitos. Insistieron sobre la influencia que la niñez y el ambiente tenían sobre las personas. Del Cojo dijeron que las costras eran efecto de desnutrición. Su padre murió en las canteras de Montjuich. Le sepultó un bloque de piedra, con la cual luego le labraron la lápida, en la falda de la misma montaña, en el cementerio. Ahora vivía con su madre, vieja increíblemente alegre, porque estaba convencida de que su hijo era abogado. Al salir todas las mañanas, el Cojo le decía: «Hasta luego, madre, me voy a la Audiencia». Pero en realidad desde los tres años no había comido a su gusto ni siquiera cuando le invitaba su tío el Responsable. El odio que el chico sentía por los Costa, actuales dueños de las canteras de Montjuich, provenía del accidente de trabajo que sufrió su padre. El Grandullón, ya sabía; y en cuanto al Rubio, era, en efecto, hospiciano. Le recogió una mujer que le vio un día yendo al fútbol en fija con los demás chicos, pero a su lado, exceptuados un par de años de prosperidad, todo le fue malamente. Ahora el Rubio se ganaba la vida llevando maletas en la estación y se contaba que la vieja

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Un día alguien le dijo que lo hacía para el negocio. Su padre acabó encantando serpientes. Eran tantas las personas como Carmen Elgazu que habían prohibido a sus hijos silbar y cantar. el Responsable.. la depositaba como cuenco entre las rodillas y de ella iba sacando todas sus riquezas lentamente: tabaco. Si el vicario de San Félix no se hubiera marchado a Fon tilles.. La Semana Santa había impresionado siempre a Ignacio de una manera especial. exclamaba. al otro lado de las http://quedecosas-mg17. Todo estaba impregnado del olor. quien se preguntaba si no sería hora de ir a confesar. sus padres vivían holgadamente fabricando alpargatas. —¿No sabes adonde ir los domingos? —le decía Carmen Elgazu—. Por ello hacía buenas migas con Julio García. el vegetarianismo y a hipnotizar. Ignacio quería confesar su caída con doña Amparo Campo. ¿Qué decir? El padre de Blasco. De ahí le venía al Responsable su afición a la medicina empírica. una goma. pero no a Ignacio.. que cerró el taller. Empezando por el Domingo de Ramos y terminando por la Pascua de Resurrección. Cuando nació. Ahora trabajaba en el taller Corbera. Abstinencia y ayunos abundaban como el bacalao en las tiendas. Porque las personas a las que las manifestaciones cuaresmales molestaban. una serpiente que dormía con ella se le enroscó al cuello amorosamente y no podían despegarla. Y Gerona. De pronto le producía verdadero horror. Los maestros desconocían la historia del manicomio. ya verás! El Vía Crucis en las capillas que ascendían Calvario arriba. Pero ya su padre era un gran revolucionario. incluso en el Seminario.. éste era caso aparte.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella perdía la vista. pensando que al fin y al cabo Julio era amigo suyo y de la familia.» Pero. chico —dijeron—. que introducía en la mercancía folletos de propaganda. unas fotografías. vendiendo pomadas en las ferias. conseguían arrastrar a muchos.. espectáculos picarescos o carreras ciclistas. «Cuando no tenga que estudiar tanto. según les contaron en Estat Cátala.. Pero de la prosperidad de su nacimiento le había quedado cierta manía admirativa por la gente instruida. que sabía que cuanto más revoluciones hubiera más de moda se pondrían las alpargatas. En torno de la Catedral flotaba una aureola de recogimiento. desde Blasco hasta los serios dirigentes de la CNT. Todo aquello constituía una experiencia. unas monedas. Y cuando su madre murió. Todos tenían una historia parecida. y hierbas. fabricando alpargatas de nuevo e introduciendo idénticos folletos clandestinos que su padre. Y se llevaba la mano a la boca. Le dolió tanto el falso testimonio y temió hasta tal punto que la gente lo creyera. por otra parte. y sin duda por ello había intentado ganarse a Ignacio. —Pero ya ves. y que querían contrarrestarlas por medio de altavoces. Los vecinos la ayudaban porque el Rubio era bastante frívolo. «¡Dios mío!». se ponía furioso. ¡Vente conmigo al Vía Crucis del Calvario. Pero nunca se decidía. También era limpiabotas y fue quien enseñó a Blasco a hacer saltar con un estilete los tacones de los clientes. A Ignacio le vencía la constancia de Carmen Elgazu y la cara de espanto de Pilar cuando se sorprendía a sí misma tarareando un vals.com/ 136 . ofrecía un marco único para conmemorar aquellos acontecimientos. Esta imagen le quedó tan grabada al Responsable que desde entonces. ¿Al padre de Blasco qué le hubiera importado imprenta más o menos? Total. Desde entonces dio tumbos con su mujer y su hijo. Y en cuanto al Responsable. Todo aquello había terminado por impresionar a Ignacio. que el ambiente de la ciudad era silencioso. dándose pretextos y excusas. no se sabía de qué. le causaba viva inquietud entrar en Semana Santa sin haberse reconciliado con Dios. tampoco le habría cabido en la gorra. desde luego. cuando oía que alguien había aplastado la cabeza de una serpiente. Las piedras parecían más grises. color y grasa de sus cabellos y de su gorra.blogspot. era un hombre que todo lo que poseía lo llevaba en el interior de la gorra. Se sacaba la gorra. que no es fácil juzgar. papel de fumar. ¿Cómo quería Ignacio que al oír hablar del Seminario no se pusieran nerviosos? Ninguno de ellos había encontrada ayuda duradera en ninguna institución. Y la Cuaresma avanzaba. alguna vieja carta y un acta notarial.

y entonces las voces de éste y el sacerdote que iba en cabeza se unían en el aire. Y luego se cantaba. detrás de la Catedral. que manchaba la amistad. escueta y solitaria. la tercera. Todo terminaba de pronto. a http://quedecosas-mg17. el súbito ensanchamiento del horizonte y la visión de la primera capilla le obsesionaban.. con la vista baja. Señooooor!» La voz de Carmen Elgazu salió frenética. guardando aún el silencio. Casi siempre era el sol el que presidía la ceremonia.. increíblemente lejana. «Perdonadnos. puestos allí para esperar a que por Cuaresma se formara la gran comitiva del Vía Crucis hasta la ermita. hijo. La gente arrastraba los pies.» Las murallas abrían cuanto podían sus grandes boquetes para oír. abriendo el librillo. que le dijo: «Vamos al Vía Crucis del Calvario». haciendo una genuflexión ante la naturaleza y murmurando: «Señor.» Al final se prolongaba como si cada ser tuviera escondido un eco en la garganta. Porque en el lugar de concentración. Pocas veces el cielo se cubría de tinieblas amenazando tempestad. Algunos se cansaban y se sentaban en el camino. dos arcos. Ignacio se sentía en el acto prendido en el ambiente de religiosidad. avanzando a veces sobre la hierba que orillaba el camino y de pronto levantando la vista en dirección a la ermita que aparecía allá arriba. con una flor del campo en los labios.» Y el texto describía la primera caída de Cristo.blogspot. se congregaba siempre una considerable multitud que se ponía en marcha apenas el sacerdote que había de leer las Estaciones salía del Palacio Episcopal.. La Catedral surgía ciclópea. era ridículamente frívola a su lado. algo chillona. Pero las demás se erguían ya entre los prados frondosos que se caían por la izquierda. el rosario colgándole de los dedos. Olivares eternos. El sacerdote que llevaba el Vía Crucis iba en cabeza y al llegar ante cada estación subía al pequeño estrado y. y entonces las mujeres descansaban en los bancos de piedra delante de la ermita y los más presurosos regresaban a la ciudad. que con tu sangre redimiste al mundo. ellos todavía estaban en la cuarta. pero. hacía viento y los olivos se unían al coro: «Señor. Ignacio regresaba a su casa del brazo de su madre. por un camino empinado y pedregoso parecido al que Carmen Elgazu vio en «Rey de Reyes» y que conducía al Gólgota. Un domingo Ignacio aceptó.» «¡Perdonadnos. hasta el río Galligans y los olivares que trepaban por la derecha. Pronto cruzaban la antigua puerta de salida de la ciudad y atacaban en silencio la cuesta pedregosa.. sí. Entendió que haría tan feliz a su madre acompañándola. «¿A qué hora es?» «A las tres. un sol grandioso que se iba cayendo como una Hostia. Ignacio no olvidaría jamás la impresión que le produjo oír cantar a su madre al aire libre. Catorce capillas blancas. «Ahora sí puedes cantar.com/ 137 . La comitiva era tan larga que cuando éste había llegado a la undécima estación. Otros más valientes continuaban subiendo hasta las dos Oes. con la mantilla en la cabeza. tras las montañas de Rocacorba. gritaba: «¡Quinta Estación!» Y se persignaba y la multitud le imitaba. por lo visto. con sencillez. a espaldas de la comitiva. ¿De qué debía perdonar el Señor a su madre? A él. El lento avance de aquella multitud. cuando le dieron a beber hiél y vinagre. en dirección a una ermita. y se hubiera dicho que la voz del sacerdote abría también en canal el paisaje. había muchas personas que no le hacían el menor caso. En la duodécima estación Cristo moría. Saldremos juntos de aquí. Pero a su madre. restos de muralla. hijo.. entre unos prados verdes y un olivar.. Y luego hubo de aceptar muchos otros domingos.. que coronaban toda la comarca. el cuello inclinado hacia el pecho. Si Pilar los acompañaba. A veces. El Demócrata ridiculizaba aquel acto de pública penitencia. tacones altos a pesar del camino pedregoso. que con tu sangre redimiste al mundo. que llegaba un momento en que oía sin pestañear que lo que hacía falta eran inyecciones y no mártires. pero con tal sinceridad que la de Raimundo. Las tres primeras destacaban aún entre torreones y recuerdos bélicos.. Señooor.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella murallas. despedazaba las rocas. Los más rezagados apenas si oían al sacerdote. en el orfeón.» Así lo hicieron. barranco abajo. A veces surgía un lector espontáneo. Seguían la Pasión con los brazos caídos. la segunda. de propietario desconocido.

Y a veces a la media hora escasa se sorprendía silbando. Y el de Cupones pasaba raudo con la bicicleta por las calles. que casi se olvidaba de que el camino por el que bajaban conducía al Gólgota.com/ 138 . Arena sembrada a lo largo de todo el itinerario que seguiría la procesión. se notaba como una tensión. para que los que llevaran los Pasos no resbalaran. La procesión de Viernes Santo tenía muchos. a pesar de la palabra de Cristo a San Juan. lo mismo que los crucifijos de las cabeceras. porque todo el mundo sabía que Cristo estaba muerto. Pero los detractores no pudieron impedir nada. Ignacio se decía: «Todo el mundo está de acuerdo. Porque se sentía tan madre. http://quedecosas-mg17. Y mañana la Procesión.blogspot. La pequeña Virgen del Pilar del cuarto de la niña era cubierta también por una especie de capuchón morado. Y al llegar Jueves Santo. Y se ponía a estudiar. A Padrosa le resultaba difícil imaginar que al llegar a su casa se pondría a estudiar el trombón. Había algo hermoso y oloroso en el ambiente y tenía gracia que los poco habituados hundieran las manos en las pilas de agua bendita sin acordarse de que en aquellos días estaban vacías. Familias enteras entrando en la iglesia. inventado para dar miedo a los niños. aquí tienes a tu Madre». y todo ocurrió en él como desde siglos. Incluso personas como los arquitectos Ribas y Massana admitían „ que nunca las piedras milenarias adquirían tan alto sentido como en aquella Semana. la mano a la boca. La tela ocultaba la imagen. el de la cabeza e incluso el del globo terráqueo que llevaba en la mano. pero silueteaba su contorno. subir al Calvario y sentir que se acercaba Semana Santa sin ir a confesar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Carmen Elgazu le invadían grandes escrúpulos. ¿Cuántos de aquellos que cantaban entre los olivos estaban en pecado mortal? Tal vez él fuera el único. Unas horas de suspensión total de la vida.. ¿verdad? ¿Habéis oído en la duodécima estación?» A Carmen Elgazu. a las diez de la noche. vestidas de negro. Pero luego vino el Lunes Santo. ¡Ah! La procesión era distinto. Era difícil. Cosme Vila sentenciaba: «Es el carnaval de la Iglesia». y saliendo a poco. desde luego. ¿Qué hacer ante aquel acoso de las fuerzas del alma? Incluso en el Banco. la evocación de la entrada triunfal en Jerusalén. El Demócrata entendía que había algo dantesco en el conjunto. Pero se recobraba y decía: «Con qué devoción lee mosén Alberto. mujeres con peineta y mantilla. al llegar a casa y entrar en su cuarto. porque mejor que de penitencia le pareció un oasis de alegría en medio de las Estaciones. como en tiempos le ocurrió en el dormitorio del Seminario. convirtiéndola en fantasmal y nocturna. De este modo llegó el Domingo de Ramos. y el Martes y el Miércoles. desde cualquier balcón contemplaban el discurrir de la gente visitando monumentos. sustituto del órgano de la Catedral y del clavicémbalo. El Viernes Santo llegó. se distraía. Y la Torre de Babel se iba al Ter. En Ignacio imprimía huella especial la palabra de Cristo a San Juan: «Juan. Y Matías veía desaparecer su radio galena en el fondo del armario de la alcoba. Todos los años ocurría lo mismo. Sin ir a confesar. El silencio dominaba la ciudad. Aquella visión obsesionó a Ignacio. Y no sólo en las iglesias dieron comienzo los grandes sermones de meditación. sin embargo. pero su triple salto era menguado.. El dinero se escurría de las manos como algo pasajero. tan orgullosa entre los dos. a Pilar le impresionaba lo de la Verónica. Las tres horas de Agonía por la tarde. sino que de pronto Carmen Elgazu cubrió con un pedazo de tela morada el Sagrado Corazón del comedor. era lo de Simón Cirineo. sin saber por qué. Y yo sin confesar. trágico sermón que hizo estremecer a Carmen Elgazu. bajo la luna llena». en cambio. Y entonces hacía lo que Pilar: se llevaba. algunas con claveles rojos en el pecho y en el pelo. pero tocaba el timbre lo menos posible. asustado. en aquellos días. una de las cosas que más le impresionaban. Las palmas de los niños. Y. pareciéndole a la vez tenebrosa y dulce. muchísimos detractores. Y en ese domingo se excusó aún.

Los detractores no pudieron impedir que a las diez en punto mosén Alberto. Y aquella primera llama fue transmitiendo a las demás el fuego sagrado. Capirotes blancos. Por lo menos. las mangas anchas. se descubría un crecido porcentaje de mujeres. Y los capirotes. en efecto. al compás del redoblar de los tambores. negros. amarillos y rojos se mantenían enhiestos bajo la bóveda de la catedral. sus ojos titilaban inquietos. Pero de pronto una se encendió. y lo dirigía el director del orfeón. De cada hábito surgía una mano que sostenía un cirio o una antorcha. Y. esperando la señal de partida. lugar de concentración. o arrastrarían cadenas. la concentración de fieles era ingente. pues al vestirse en su cuarto se miró al espejo del armario. tras la línea de Montjuich. parecía el descenso hacia un lugar ignoto. ocultando el rostro. Matías entendía que con un representante de la familia Ignacio. el de la gran cabellera al que todo el mundo quería pintar. Formaba parte de la Cofradía de la Buena Muerte. con la doble hilera de cirios y antorchas. y que al oír la señal la comitiva se pusiera en marcha. Era uno más entre los dolorosos fantasmas. hábitos rojos —sangre derramada—. Nacían las lenguas de fuego como nacen en la noche en los camposantos. El descenso de las escalinatas de la Catedral. hábitos amarillos. Todo estaba preparado. cada una con su color. Todo el mundo estaba en su lugar. esperando la señal de partida. El hábito hasta los pies le impresionó enormemente. en el fondo de los dos agujeros que se abrían en él desorbitadamente. hacia un valle místico y desconocido en el que se iba a celebrar el juicio de la ciudad. un dentista —«La Voz de Alerta»—. los que llevarían una cruz a la espalda. Don Santiago Estrada llevaba otro que ponía: «Instituto de San Isidro». además. Las autoridades llevaban chaqué y sombrero de copa. Y era necesario calcular que en el momento de pasar el Santo Sepulcro tendrían que arrodillarse. el director de la Tabacalera. Examinando con atención los pies descalzos. El subdirector llevaba el pendón de la Adoración Nocturna con orlas y letras doradas. y un comerciante en maderas —don Pedro Oriol— sostenían sobre sus hombros el Paso de la Dolorosa. la Procesión se iba a celebrar. No pudieron impedir ni siquiera que de pronto la luna apareciera.com/ 139 . http://quedecosas-mg17. muy cerca del lugar en que Carmen Elgazu las había besado. partituras en la mano. redonda y gigantesca. Un coro de monaguillos esperaba. perdería su gracia». con una suerte de báculo de plata. la faja. Los que irían descalzos. Hábitos blancos —redención —. Todos habían hecho promesas: «Si se me cura el pecho. El muchacho sabía perfectamente cuál era su aspecto de fantasma. Carmen Elgazu le había dicho a Matías: «¿No te das cuenta? Todos los hombres van a la procesión menos tú. En la sacristía de la Catedral. pegara tres golpes en las losas de la Catedral. todos hacen algo». Pilar se había quedado pasmada y le dijo: «¿Por qué no te pones en el capuchón la estrella blanca del Belén. Bajo el capuchón. si mi hijo vuelve al buen camino».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Luego. la punta del capirote tocando el techo. derramándose sobre los tejados. los primeros penitentes subieron hacia la Catedral. había bastante. hábitos negros —luto—. Matías había contestado: «No seas así. Su aparición fue saludada por miradas de agradecimiento. Y la multitud abrió los balcones y empezó a situarse en ellos silenciosamente. Todo el mundo sabía que a la luz de la luna los colores serían más hermosos. Porque Ignacio era uno entre mil. afuera esperaban los penitentes. para que te conozcamos?» Pero Ignacio sabía que lo bueno era que nadie reconociera a nadie. Ignacio llevaba capuchón y hábito negros. don Emilio Santos. hacia las nueve de la noche. mujer. un notario —el notario Noguer —. así se lo parecía a Ignacio. Todas estaban apagadas. Las Cofradías estaban alineadas.blogspot. las llamas de las antorchas temblarían más misteriosamente. Los detractores no pudieron impedir nada. Sería preciso ceñirse mucho: tantos eran los que tenían que caber. Si no hubiera gente en los balcones.

o tres. el desgarrado. ojos inquietos y manos anónimas que surgieran sosteniendo un cirio o una antorcha. altísimo. La arena sembrada crujía. Pero ahora el Santo Sepulcro quedaba atrás. No llevaban capucha. se decía solamente: «Ya ha salido.. mucho más aún que en el Vía Crucis del Calvario. Las monjas del convento del Pilar. el Cristo enorme. en http://quedecosas-mg17. La población no participaba aún de la ceremonia. además. «La Voz de Alerta». Pegaba un golpe en el suelo y los monaguillos se ponían a cantar: «Miserere nobis». tras las celosías. la mayoría con rosarios en las manos. Ahora pensaba en el índice de Julio diciéndole: «¿Tú llevarás capucha negra?» «¿Qué rezaría en aquellos momentos la mujer del Responsable?» Probablemente. y los tambores se callaban. contemplaban aquella gran sinfonía de colores negros. Daban ganas de rezar y de llorar. cara ingenua. De pronto comprendió Ignacio que. Ernesto. uno de los personajes más importantes de la procesión: un vejete. Era el más inmóvil de todos los Cristos que había contemplado. los misterios dolorosos. se unieron a la procesión los caballos que abrirían la marcha. ya baja los escalones de la Catedral». con fajas transversales. don Emilio Santos y don Pedro Oriol. Tampoco veía los Pasos del Nazareno. ¿Quién era? Alto. en la calle de la Platería. Él se hallaba entre el Gran Cristo y el Paso de la Dolorosa. y. Ahora ya la multitud participaba de la ceremonia. Mosén Alberto lo dirigía todo y era evidente que servía para ello. Ignacio ponía buen cuidado en no quemar con su antorcha al que tenía delante. en vez de atacar la bajada de San Fermín. se percibía el esfuerzo de sus músculos. dos matarifes. en las aceras y balcones. hábitos de distintos colores. emocionadas. Al llegar al pie de la escalera. por lo tanto. Ignacio no conocía el itinerario. Ahora sabía la impresión que hacía llevar en la cabeza un gran capuchón erecto. se callaban los tambores y se hacía el silencio absoluto. Todo el mundo apiñado en los balcones y ventanas. hombre de sesenta y cinco años. con mantilla. blancos y rojos y veían cerrando la comitiva un pelotón de soldados custodiando el Santo Sepulcro iras el cual el señor obispo caminaba lentamente. En la Rambla. lo llevaban y se relevaban a cada momento. de color de pergamino. Cruzaron la calle de la Barca. se bifurcaba hacia la Barca: era preciso. el que llevaban. de la Flagelación. sentirse enfundado como las imágenes de los altares. Eran un panadero. eran muchos centenares de pies. Entonces volvían a oírse los pasos arrastrándose y las llamas silueteaban en los muros conos fantásticos. enharinada. el que según El Demócrata llegaba a los balcones. un capazo y una paleta. pues iban mucho más adelante. ¿No sería la Torre de Babel? En el centro. sudando y respirando con fatiga. de la Coronación de Espinas. ¡Y todo era visible gracias a los dos agujeros a la altura de los ojos! ¡Cuánta importancia la de los ojos! Los ojos bastaban para ver y vivir el mundo... En el Banco se decía que cobraban por aquel trabajo. detrás. Algunas guardaban su abanico cerrado y lo abrirían. dos o tres campesinos. el comandante Martínez de Soria en cabeza. Y detrás de los animales. Hacía una señal. Impresionaba. Cristo estaba muerto. Porque en cada ventana había dos de ellas. El Santo Sepulcro.. ¡Santo Dios! Ésta fue la segunda gran impresión que recibió. al pasar el Santo Sepulcro. entre pajes que sostenían cojines morados. no le veía.com/ 140 . De pronto se callaba el coro. descendiendo las escalinatas. en la plaza Municipal. Hombres forzudos. con blusa azul.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que sólo se vieran capuchas. Ignacio había visto muchas veces la imagen de aquel Cristo yacente.blogspot. amarillos. Seis caballos montados por oficiales del Ejército. Se les veía la cabeza. Aquello era ya la ciudad. Prefirió no saberlo. el notario Noguer. ya debían de estar desembocando en la parte céntrica de la ciudad. cruzar de parte a parte el barrio de las mujeres de mala nota. el ruido de los pies arrastrándose. para ir recogiendo los excrementos. Prefirió descubrirlo.

Y ello significaba que pronto entrarían en ella y vería a los suyos en el balcón de su casa. Era el regreso por la calle de Ciudadanos.blogspot. papel de fumar. Guardaba aquella caja de caudales para que no entraran allí hombres enmascarados y con capucha negra a robarlo todo.. Y la ciudad fue un abanico que se desplegaba. mosén Alberto impedía con soberana maestría que se cortara la procesión. a todo el mundo. En las esquinas había gitanos. A veces la llama chisporroteaba. Formaba estalactitas que de repente resbalaban y quedaban petrificadas. aquel acta notarial. abajo el de la cera de las antorchas derritiéndose. los Pasos. «Cuidada. ¿Cómo era posible? Debían de estar desconcertados por la luna. Arriba. ¡Los limpiabotas estaban allí! Blasco con la boina en la mano. se disponía de espacio para maniobrar. miró hacia arriba inclinando hacia atrás el capirote. Así.. Y al cruzar bajo la http://quedecosas-mg17. Eran muchas caras con los ojos asombrados. ¿Y si fuera el coronel esquelético que vio por la calle de la Rutila. a aquél. tiendas mudas y avergonzadas. Los pies debían de sangrarles a causa de la arena. dentro había luz. era preciso no quemar al que iba delante. no le reconocieron. el gran misterio de la noche. reclinadas en las barandas. las calles ya no eran angostas. Ahora ya se encontraban frente al bar Cataluña. ¡Válgame Dios. para abajo. Carmen Elgazu decía: «Pero ¿qué más da? Le reconoceremos en seguida». tabaco.» No. Ignacio no reconocía a nadie. Miraban a todos lados excepto a donde él se encontraba. ¿Escondería también en ella todo cuanto poseía. con peineta y mantilla. ¡Qué corto era aquello y qué largo a la vez! Algunos de los pies descalzos sangraban. cuando el pie avanzaba. Un murmullo de admiración corría a ras de las azoteas.. Los ojos miraban para arriba. las perspectivas eran majestuosas. ¿No veían sus ojos titilando como estrellas en el fondo de los agujeros del capuchón? Ahora ya no cabía hacer nada. a Ernesto con la paleta y el capazo. para que mi hijo vuelva al buen camino. Un crío muy pequeño. Matías decía que no. a Pilar y a las dos sirvientas de mosén Alberto con expresión arrobada. Se notaba en la mano una humedad caliente. agitó su antorcha. ellas avanzaban en pequeñas sacudidas. a mosén Alberto.com/ 141 . sentado en un alféizar. soy yo». La antorcha de Ignacio se había pegado a su mano. El abanico volvía a cerrarse.. vio a su padre.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella las esquinas. semicerrado. Doña Amparo Campo presidía el suyo. del brazo de Julio? La procesión daba la vuelta hacia la plaza Municipal. niños. los altos edificios. Porque todo ello quedaba a su espalda. Todas las muchachas hermosas estaban en los balcones. las familias volcadas al exterior sobre las tiendas. en efecto. a su madre. Las cadenas quedaban inmóviles un instante en el suelo. Su vecino le dijo: «Hubieras debido atarte un pañuelo». era imposible! Pilar había visto los caballos. «Para que mi pecho se cure. Menos mal que le había dicho a Pilar: «Tú mira las antorchas. Porque ya veía a lo lejos los árboles de la Rambla. la altísima capucha que precedía a Ignacio no era la Torre de Babel.! Era la luz del guardián nocturno. A Ignacio le latía el corazón. o por lo menos lo parecía. ¡En la puerta de su establecimiento. Se avanzaba lentamente. por los tambores. Ignacio pasó justo bajo el balcón. llevaba una nariz de cartón con gafas de alambre. Matías quedó estupefacto una vez más al ver los penitentes descalzos. Cuando veas una que se agita tres veces en el aire. el patrón del Cocodrilo! Se había quitado la minúscula gorra y se le veía la casi afeitada nuca. mujeres de las que en verano comían arenques y sandías en las aceras. Habían avanzado mucho. Le impresionaban más los que llevaban la cruz a la espalda que los que arrastraban cadenas. había gente incluso en los faroles. Y luego la calle de la Forsa —el barrio gótico— y luego la Catedral. Y veía docenas de antorchas que se agitaban tres veces en el aire. mirando para otro lado. pues. Era el regreso. señalando a éste. Ello significaba el regreso. Ahora se arrepentía de no haberse colgado la estrella en el capuchón. Era la ciudad que se abría. que era imposible pero también lo creía.» Y de repente. mujerucas. ¡Por delante del Banco Arús! ¡Santo Dios. protegido tras de gafas ahumadas. Ya no eran gitanas.? También estaba allí la Torre de Babel. entraron en la Platería.

No causó ningún daño. dejadme. Las mujeres habían ido al Sepulcro y lo habían encontrado vacío. las de la Catedral sobrecogían el espíritu. La del Hospital les contestaba con la pureza del oro. Por eso tañían las campanas. Los cafés se llenaron. Y entonces se quedó dormido en el acto. ¿Qué dirían ante todo aquello el Responsable. Entonces fue cuando empezó a correr el rumor: había estallado un petardo en el Palacio Episcopal. —¡Hijo mío! ¿Dónde te has metido? —¡Yo qué sé! He agitado la antorcha más de veinte veces. Echó a andar hacia su casa. Sombras negras aleteaban aún. forastero. Sólo el pánico de aquellos que oyeron la detonación. era preciso ir a dormir. gravemente. Ignacio pensó que el Cenáculo fue el primer Seminario. De repente. Luego volvieron a salir las muchachas hermosas. Y colgó la capucha tras la puerta. gloriosamente. adquiriendo de pronto calidades de bronce. ¿Qué diría http://quedecosas-mg17. largamente. La losa levantada. se deslizaba con sabor amargo. Lo encendió un hombre solitario. Allá lejos se oía la de las monjas Veladoras. —¿Pues cómo te íbamos a reconocer? Habíamos quedado en que una. pobre. Era el Sábado de Gloria. La de San Félix se hundía. un ángel sentado a la puerta.blogspot. el Grandullón? Continuarían conspirando.. Y era curioso que. Se desnudó. La noticia era jubilosa. Todo el mundo olvidó al hombre pobre.. Y respiró. despertando ecos de alegría en los patios y plazas de la ciudad. la Resurrección. prestando atención. Pilar pataleó. Por eso. Las dos campanas gemelas del Sagrado Corazón repicaban frenéticamente. Ignacio se vistió precipitadamente y salió. Le detuvieron y le preguntaron: «¿Por qué lo bis hecho?» Él contestó: «Dejadme. Allí estaba como muestra el hombre pobre que quería estar solo. el Cojo. Luego Cristo penetró en el Cenáculo y dijo a los apóstoles: «Id y predicad el Evangelio por el mundo». la niña del cuello de cisne estrenó un precioso sombrero juvenil. se metió en cama. minúsculo din-din que parecía de cristal. hombre patético. sus hijas. —¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? —¡Sábado de Gloria! Resurréxit! Ignacio se incorporó en la cama y escuchó. dos y tres. ¡Cómo hubiera gozado César! Los campaneros eran izados todos. pues. sobre todo. la medianoche. Ignacio entró en su cuarto. La procesión de las horas seguía. Se encontraba fatigado. Soñó toda la noche. los sonidos pudieran ser distinguidos.com/ 142 ..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella puerta sonó arriba. Aquél fue. Pero. pero no contaba con otro vehículo que la tortuga de Julio García. Su madre había quedado inmóvil. en el agua del río. yo quiero estar solo». sin excepción. sin parar. porque aquello no resolvía el hambre de justicia de sus vidas. Soñó que David y Olga le perseguían con cirios gritando: «¡Eh. Ignacio se quitó el capuchón. La gente andaba por las calles indefensas ante el gran júbilo que se había desencadenado en el cielo azul. Ya la madrugada se abría paso. Gerona entera soñó con cirios. Resurréxit! Como si desde años hubieran esperado aquel instante. mil novecientos treinta y cuatro años después Carmen Elgazu había abierto la ventana de su cuarto y la niña del cuello de cisne había estrenado un precioso sombrero juvenil. el de la Sagrada Familia de los Apóstoles. que anduviste sembrando terror con los curas para sugestionar a la gente sencilla!» Él quería huir. Y soñó. Todas las campanas de la ciudad volteaban a un tiempo. respirando profundamente.. Se hubiera dicho que eran las piedras las que chocaban entre sí. Pensó: «Y todavía estoy en pecado mortal». Las de la Catedral dominaban. Ignacio se encontraba deshecho. Las sienes recibieron un soplo de aire fresco. ¿Qué había ocurrido? Entró el sol a raudales. Carmen Elgazu abrió la ventana del cuarto de su hijo. Gerona era un mar de alegría y mil olas de color salpicaban las fachadas. a varios metros de altura. huir. al día siguiente hablarían. el primer Seminario.

con más júbilo. ¿Qué dirían David y Olga? David y Olga estarían contentos porque ya se había terminado aquella Semana de sombras negras. ¡Incluso las de la Academia Cervantes.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio? Nunca a base de inyecciones se conseguirían Sábados de Gloria. La que con más frenesí tañía. la del minúsculo din-din.blogspot. Pero ahora se los veía verdes y ufanos.com/ 143 . Carmen Elgazu creía que las monjas Veladoras eran las personas que mejor sabían que nunca.. era la de las monjas Veladoras. durante la mañana del sábado. jamás nadie podría resucitarse a sí mismo. de muchachas hermosas. la más lejana. que vio en grupo en la Plaza de la Independencia. Los árboles de la Rambla en la procesión le habían parecido maderos para crucificar. tenía algo de belleza resucitada! Y es que además de todo aquello estaban en el corazón de la primavera. como ebrio. Porque las campanas continuaban tocando. Emborrachándose de colores. riéndose con los niños. si no era Dios.. http://quedecosas-mg17. ni se resucitaría a nadie. Ignacio recorrió la ciudad. ¡y con el primer vendedor de mantecados! Iba a costar mucho esfuerzo volver a la realidad.

lo consiguió con sólo entrar en el Banco el martes por la mañana y encontrarse con un montón de Impagados. Víctor y el viejo Ernesto se decían ahora. encorvado. cuarenta y ocho horas después del Sábado de Gloria. nunca más a su amigo Oriol. Víctor. la UGT. Menos mal que los Juegos Florales estaban cerca —el fallo se iba a hacer público de un momento a otro— y que el buen tiempo iba a permitir bailar sardanas sin respiro. en segundo lugar. Pero después todos querían justificarse.blogspot. En cuanto a Ignacio. aseguró que pronto se cansó del desfile y que se fue a su casa a estudiar el trombón. Por el contrario. en la barbería comunista donde continuaba reuniéndose el Partido. «que si no reaccionaban se los iban a merendar». los del Banco. Todo cuanto le ocurría lo convertía en su interior en una experiencia. siempre medio artista y aficionado a la fotografía. Menos mal que las derechas no podían presentar junto a las procesiones un balance de realizaciones prácticas referentes a los mil problemas sociales planteados. David y Olga. para no ser piedra de escándalo y porque el subdirector se expansionaba con él como con la única persona capaz de admirar el pendón de la Adoración nocturna que había llevado todo el rato. las Cofradías.com/ 144 . La Torre de Babel decía: «Yo salí un momento porque quería ver al director del Orfeón dirigiendo el coro de monaguillos». El Demócrata. guardaba en una carpeta todos aquellos documentos. En cuanto éste le viera entrar le diría: «¡Cuidado con hacer de soplón. había sacado unos clisés. Y cuando Cosme Vila sacó uno de sus bocadillos del escritorio y le preguntó: «¿Qué tal. El Tradicionalista. el viejo Ernesto recogiendo excrementos. camino de su casa. los vencedores en las elecciones habían desencadenado aquella ofensiva de antorchas. qué tal la capucha? ¿Ya tienes el cielo asegurado. prodigiosamente detallados a pesar de la nocturnidad. Ahora le impresionaría mucho el Cataluña. Pero le penetró cierto despecho. que consideraban el acto como una demostración inequívoca del fervor religioso de la ciudad. los anarquistas. ya no vería en él. En uno de los clisés se veía. mamarracho!» Tal vez le preguntara por la mandíbula. Sólo su innato sentido del ridículo le impedía declararse a sí mismo: «¿Qué más da? Lo importante es que estoy viviendo intensamente». Izquierda Republicana. Un hecho quedaba claro: la ciudad se iba dividiendo en dos bandos. Ignacio vio a estos obreros al salir del Banco. la cifra hubiera dado mucho que pensar al señor obispo y a los redactores de El Tradicionalista. Víctor.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XIV La teoría de David y Olga era que si se hubieran levantado todas las capuchas de la procesión y contado los obreros que había debajo de ellas. pero. el número de obreros en paro frente al Bar Cataluña señalaba un cincuenta por ciento de aumento con relación a la primavera anterior. el propio don Pedro Oriol y. en general. lo cual le fue más fácil de lo que imaginaba. mosén Alberto. en el fondo. don Santiago Estrada con su pendón — pendón del Instituto de San Isidro. a Ignacio le había entrado el sarampión de las experiencias. ahí estaba Blasco todo el día. El Demócrata insistía en el tono supersticioso de todo aquello. En primer lugar. En cuanto a Padrosa. la multitud acudió a contemplar la procesión por mimetismo. cuarenta y ocho horas después del repique de campanas. http://quedecosas-mg17. instituto que defendía los intereses de los propietarios de la provincia—. el barbero de Ignacio. Se veía obligado a disimular. no?». Por fortuna. consiguió volver a la realidad. contestó con violencia porque entendió que era su deber. porque un espectáculo es siempre un espectáculo. A Ignacio le ocurría algo singular: también sentía cierto despecho. y al comandante Martínez de Soria contemplándole desde lo alto de su caballo. Según los empleados. al evocar su imagen se sentía un poco absurdo.

en primer término.. creo que Gil Robles ha concedido una subvención importante a esa leprosería». hombre alto. dijo: «Sí. la cara o donde les mordiera la dolencia. su presentación como maestro de ceremonias le valió toda suerte de plácemes. Pero. a mí no me importa ver lo que sea. Gracias a la carta confesó que la procesión se había roto un momento al llegar al Puente de Piedra. Porque la carta era ejemplar. visitas que inició el martes: el notario Noguer y esposa. Él iba diciendo: «No crean. mejor que manifestación de luto. ni hablaba para nada de las personas que servían a los enfermos. ex vicario de San Félix». Y. Y. «De aupa. porque anduvo oculto todo el rato bajo el paso. Un detalle le impedía saborear a sus anchas el triunfo: había recibido carta del vicario de San Félix que se había ido a Fontilles. acaso las dos personas que más habían gozado —más. El sacerdote subió a su casa el miércoles. impecable toda su indumentaria. no levantaron la vista hasta mucho después que mosén Alberto hubo leído. que la fue leyendo a todo el mundo. Y algunos terminaban completamente borrachos. Por más que les prohibieran tener espejos.. En ella el ex vicario describía brevemente la vida de la leprosería de Fontilles. Leprosos que vivían poco resignados.» Don Emilio Santos no podía opinar. sin embargo. era bonita y al año y medio se murió»— y a los siete de don Jorge — cuatro varones y tres hembras— les era imposible rechistar. la ceremonia significó el triunfo de mosén Alberto.. ésa es la verdad.blogspot. ¿en qué había parado el proyecto de la imprenta? Matías era el más ecuánime. les gustó.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Por cierto. según él. debido a la excesiva duración y al temperamento la gente tenía que salir de la fila a comer y beber. don Santiago Estrada. el pecho. Recibió los plácemes. Cuando vieron a éste en medio de la Procesión. lea! —le había rogado Carmen Elgazu—. Sus siete hijos —cuatro varones y tres hembras— y las dos criadas. en cualquier charco. con los zapatos que le relucían a la luz de los cirios. siempre hallaban donde contemplarse: en un vaso de agua —sosteniéndolo largo rato. con aquella especie de báculo de plata dirigiéndolo todo. que Carmen Elgazu— fueron las dos sirvientas de mosén Alberto. donde. Don Jorge alineó en el comedor a toda su familia. dando órdenes aquí y allá. Todavía pudo ir mejor. pues el árbol genealógico de la pared habría agitado sus ramas lanzando sus frutos contra sus cabezas. quien continuaba mirando a mosén Alberto como si éste llevara eternamente capucha negra. los dos de don Santiago Estrada ya habían regresado al internado —«pobrecita. como siempre. en casa de los Alvear. ahora bien. Nos gustará mucho. En las visitas a sus amistades. Le impresionó tanto. al final de la hoja que tenía en las manos: «Un abrazo en Cristo de su reverendo Luis. en efecto. sin darse cuenta. pero eso de la lepra. don Jorge y los Alvear. o en http://quedecosas-mg17. Desde sus criadas hasta el señor obispo. después de comer. No se detenía en detalles de horario ni arquitectónicos. «Digan lo que digan. no crean. Para ellas. En casa de los Alvear todo ocurrió de otro modo porque en ella había un exaltado: Ignacio. contemplándose sin cesar las manos. Se rompió un momento cuando la Cofradía de la Purísima Sangre llegó al Puente de Piedra».. —¡Lea. eternamente vestido de gris. no recibió sino parabienes. Julio García comentó: «No se puede negar que la Iglesia Católica sabe organizar estas cosas». y muchas veces he ido al Hospital. Ignacio. no cupieron en sí de satisfacción. Matías prefería la austeridad de aquella procesión a lo que ocurría en la de Sevilla. increíblemente inmóvil—. incluso. En resumen decía que en Fontilles ocurría como en todas partes: había enfermos de todas clases.» Don Santiago Estrada. El notario Noguer le dijo: «Vea usted. sentadas en dos taburetes a la puerta de la cocina. y les obligó a escuchar la lectura de la carta del vicario. disolvió el azúcar en el café y luego leyó la carta. en el fondo. Y aquello le había devuelto a la realidad de sus vanidades humanas. en ninguna de aquellas casas ocurrió nada de particular.com/ 145 . Y en cuanto a éste en persona. incluida la esposa. hablaba exclusivamente de éstos. el espectáculo en Gerona es de aupa.» En el Neutral no escatimó elogios. todo el mundo le felicitó... El notario no tenía hijos. situándolos.

vivir allí debe de ser. diminuto. le miró. éstos eran. nervioso como siempre que oía demasiado su propia voz. el porcentaje de grandes sacrificados era abrumadoramente mayoritario en el haber de la Iglesia Católica.. Se equivocaba mosén Alberto al extrañarse de que hubiera hombres así. No supo por qué. ¿Por qué aquel hombre estaba tan asombrosamente seguro de sí mismo? Ignacio no supo lo que le ocurrió. Era viejo y siempre pintaba cuerpos magníficos. en ! http://quedecosas-mg17. ¡Leche!» El caso es que al oír aquellas palabras del sacerdote. Le vio tomarse el café de un sorbo. a los hombres solitarios. como buscando por los rincones su identidad perdida. pero de eso a lo dicho.» y no halló nada suficientemente admirativo con que terminar la frase. y que no se podía condenar de aquella manera. Decía: «¡Hermanos. Otros andaban siempre apartados de los demás.. Otros estaban resignados y alegres. los elegidos de la gracia. ¿A qué insistir? Mosén Alberto insistía porque había algo que al parecer no le cabía en la cabeza: que siendo todo aquello así. Él. Entendía que era admirable hacerse misionero y convencer con sellos a los negritos para que se dejaran bautizar. con muy buen sentido. marcharse al mundo y vivir. A Matías. la enfermedad avanzaba lentamente y querían marcharse. el más alegre de todos. que despedían rayos de oro.. el muchacho se cegó.. Días después lo atribuyó a que no había ido a confesarse. Eso dijo. muchos de ellos se echaban a llorar. En cuanto a Ignacio. que pintaba. un vasco. de la mano de su padre. ¿Qué sabían en Palacio —qué sabía mosén Alberto— de la infancia de aquel hombre pobre que había tirado el petardo en el Palacio Episcopal? No supo lo que le ocurrió.. En otros. me voy a la Audiencia» y la del Responsable.. Dirigiéndose a Matías añadió: «Usted mismo. se pasó la mano por el cabello negro y encrespado. Resistió hasta el momento en que el pintor vasco se había subido a la colina. Aceptaba el porcentaje de obras de misericordia en el haber de la Iglesia Católica. Ignacio.com/ 146 . admite que las misiones. Empezó hablando de eso. La infancia. pero entonces ya no pudo más y se había llevado el pañuelo a la nariz. por ferias y mercados para vender pomadas. así seremos un día todos nosotros!» Carmen Elgazu tenía los ojos húmedos.. De repente. sino que hubiera exaltado que se atrevieran a tirar un petardo en el Palacio Episcopal. La infancia de los seres. según mosén Luis. aunque se ría de lo de los sellos a los negritos. Otras veces pensó que fue simplemente una demostración de la violencia de su carácter. Mosén Alberto explicó.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella los cristales de la ventana. ¡Con qué entusiasmo y fe hablaban de la Resurrección de la Carne!. algo comparable a lo que debió de ocurrirle al Responsable cuando de pronto le agarró de la solapa gritando: «Los niños a beber leche ¿oyes?.. en lo alto de una colina. Se había impresionado ¡cómo no! Y había pensado sin cesar en las teorías de Julio sobre las inyecciones. a condenar a los descontentos. En realidad. Y continuó hablando. en un tono que le salió inesperadamente duro. Y ante la estupefacción de Carmen Elgazu y el miedo de Pilar. le había desagradado una cosa: que una carta así hubiera sido leída delante de Pilar. que sin negar que había personas no religiosas que practicaban obras de misericordia. sin dejar de mirar a los labios de mosén Alberto. Y al ver la expresión súbitamente dolorosa y un tanto sarcástica del sacerdote.blogspot. como a veces le ocurría sin darse cuenta. había muchos. pero el malestar que comúnmente sentía en presencia del sacerdote aumentó en su interior en proporciones y rapidez desconcertantes. todo desapareció de su entendimiento excepto una fulgurante sucesión de imágenes: la del Grandullón robando gallinas cuando era niño. no sólo El Demócrata hiciera la campaña que estaba haciendo. entonces. yendo. Ignacio. Había uno de ellos. los labios que acababan de decir: que se atrevieran a tirar un petardo al Palacio Episcopal. le dijo a Mosén Alberto que era preciso distinguir. éste era el misterio que más impresión producía en los leprosos.. no hacían más que mirar afuera y acercarse a las rejas o palpar las puertas.» Todo el mundo lo admitía. madre. la del Cojo diciéndole a su madre: «Hasta luego.. sacarse el pañuelo. En realidad. Incluso dijo: «Desde luego.. un crío aún. y cambiándose el manteo de brazo. rendía homenaje a mosén Luis y le besaba la mano. Pero entonces ocurrió lo inesperado.. secarse con él los labios.

hombres necesitados. Tabaco. si se podía. En cuanto los oían blasfemar o los veían salir de un local con la cara enrojecida. http://quedecosas-mg17. nada. Y nada de soberbia jerárquica.blogspot.. Poner en la puerta de la iglesia carteles que dijeran: «¡Prohibida la entrada a los que no consideren hermanos a los demás hombres!» ¡Llegar a ser. había muchos sacerdotes asombrosamente seguros de sí mismos. pero... Los sacerdotes eran impopulares: ésta era la verdad. ¡bueno! les consideraban pecadores. absolutamente nada. o a las mujeres que cobraban tres pesetas en la fábrica Soler o en Industrias Químicas. ¿Por qué todo aquello? ¡Era muy fácil no pensar en petardos teniendo cuenta corriente en el Banco Arús! Pero al Cojo y al Grandullón y a los parados del Cataluña. Él. ¿Cuántos obreros hubo bajo las capuchas? Desgraciadamente muy pocos. llevando mono azul. ¿por qué ocultar aquello? Al fin y al cabo. «Id y predicad el Evangelio por el mundo. convivir con ellos. se daba cuenta de que muchas palabras pasaban sin rozarlos. de envanecerse o abusar de la gracia de estado que la ordenación les ha conferido. ¿No sabía mesen Alberto lo que le había ocurrido a César en la calle de la Barca? En muchas casas le dijeron: «¡Cura! ¿Qué quieres? ¿Comprar nuestros votos?» Claro está. Claro que... ¡Era muy bonito predicar! Pero cuando uno trabajaba ocho horas diarias entre quince hombres y empezaba a leer en su interior. La verdad era que ahora. a censurar su conducta y a profetizarles grandes males. repartir mucho tabaco y constituirse en una fuerza terrible contra los potentados y los orgullosos.. por el momento. denunciarlos desde el pulpito con escándalo.. Un ¡viva!. En el Seminario lo vio. Y no mezclarse en asuntos políticos ni arreglar bodas ni aconsejar financieramente a las viejas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella a procesión sumaron más de la cuenta las «Voces de Alerta». por un César o un mosén Luis que hubiera.. Convivir con ellos. Hacer lo que algunos sacerdotes del campo. Ni sabían por qué eran así y no de otra manera. les decían cosas peores. los padres. vio que era incapaz de hacer esto y colgó los hábitos. que en la práctica vivían totalmente desconectados de los hombres humildes. si sus propios hijos los miraban irónicamente? Tal vez la Iglesia debiera dirigirse directamente.» No habló para nada de poner cartelitos en latín a los retablos.com/ 147 . Su estupefacción era absoluta y su dolor tan intenso que no había acertado a levantarse a interrumpir el discurso de su hijo.. ¡Doloroso decirlo. A veces desde el pulpito. ¿Y todo por qué? Era lamentable decirlo. al pueblo.. que no se les satisfacía su sed. —iba a decir una barbaridad— consiliarios de la CNT! ¿Qué? Parecía un disparate ¿no es eso? Pues no lo era... ¡Qué se le iba a hacer! Ya en el Seminario se había dado cuenta de que se les hablaba de todo menos de que los desahuciados eran los elegidos del Señor. El señor obispo no se preocupaba de ninguno de los problemas de aquellos hombres que lanzaban petardos... que prácticamente eran los hermanos de todo el pueblo. Nada de consejos tímidos a los ricos. Los sacerdotes. no estaban acostumbrados a que un seminarista o un cura fueran a afeitarlos. ¡Y menos hablar del infierno y más de las ventajas de la fidelidad y el amor! ¡Y no emplear sino muy raras veces la palabra resignación. poco menos que casos perdidos. siervos de la gente. absoluto.. estaban allí para hablar... un ¡hurra! para muchos curas de pueblo que eran el sostén moral de muchas familias en caso de apuro. se imponía. contra la ignorancia y determinados artículos de El Tradicionalista. Ignacio... lo primero que hacía falta para eso era conocer a los obreros. pero lo que hacía falta era.. Tampoco los apóstoles le seguían a Cristo llevando cojines rojos o morados. Se limitaban a eso. Había permanecido sentada bajo el calendario de corcho del comedor. para exponer opiniones y decir verdades. sino denunciarlos. porque entonces los que sufren creen que la religión está de acuerdo con los poderosos para que los obreros continúen dejándose explotar! Un cambio radical. ¿qué se les reservaba? ¿Cómo hablar de procesiones y catecismo a aquellos parados. a esos.. no los conocían. Carmen Elgazu estaba completamente horrorizada. quién sabe! Tal vez menos pendones con letras doradas y más mezclarse con los necesitados. Mosén Alberto debía comprender todo eso antes de sorprenderse y de condenar. Precisamente le habían contado que en otros países había sacerdotes que incluso trabajaban en talleres.. Amistad: los curas debían ser amigos de la gente e invitarla a fumar y jugar a las cartas con ellos.. pero para otros sacerdotes.

hubiera salido de sus entrañas. Ignacio veía claro. había una diferencia. contra la riqueza mal adquirida o mal administrada.. como ahora en Alemania. tendríamos a todo el mundo con nosotros! ¡Ricos y pobres! En cuanto a lo del terror. dirás que pierdo el tiempo y que lo que quiero es divertirme. Has aprovechado muy bien las lecciones de los maestros que te has escogido.com/ 148 . http://quedecosas-mg17. Antes de casarse había tenido muchos amigos en Madrid. Pero de eso a defender a mosén Alberto. es decir. César y Pilar. alto. inteligente y con los ojos fuera de las órbitas. ¡Naturalmente que somos impopulares! Predicamos que el hombre debe dominar sus pasiones. que de un tiempo a esta parte parecía tener varias caras. Y se había encontrado en mitad de la vida como un imbécil. ¿Cómo vamos a ser populares? Si dijéramos: ¡Ale. hubiera preferido haberle perdido. Tenía fe. Pilar estaba desconcertada y una vez más buscaba en vano sus trenzas para tirar de ellas. ¿A qué iba cada semana a su casa? ¡Su mujer ya estaba convencida. al cabo de un rato. había enrojecido. Y era cierto que existía Dios. la lujuria. sobre todo cuando las cosas marchaban medianamente. la avaricia. después de bautizado! Matías no decía nada. tabaleando en la mesa—. ¡Que Dios la perdonara. Ahora bien. Pero después de casarse había comprendido que alguien existía superior a los hombres. ¡Si su hijo fuera diputado votaría por él! Él. Primero dices que no nos metamos en asuntos de familia y luego pides que seamos como hermanos. Y por lo demás. ¡Consiliario de la CNT! Tenía gracia. Ignacio.. pero voy a contestarte. estás hecho un mar de contradicciones. —Bueno. sería algo perfecto. Si me ves jugando a las cartas... ¡Lástima que no seas Papa! ¿Qué quieres que te conteste? Ya de pequeño eras así. sollozando. no. Todo tu discurso está lleno de contradicciones. Le pareció revivir los dolores del parto y recordaba con ironía las palabras de las vecinas de Málaga. y tú mismo dices que nadie debe condenar. muy bien —le dijo. Él los había imitado. y si te refieres a las reservas de los obispados ten en cuenta que son para el culto y en previsión de persecuciones. que se lo tomaban a chacota.. todos nosotros tenemos que pedir ayuda a la gente que tiene dinero. Ignacio era un tío. Si no. Las lágrimas le habían ido cayendo y le parecía imposible que aquel ser de dieciocho años que tenía delante.. más gloria tendréis en el cielo. Pero si alguien va contra los ricos. Su mujer lloraba porque era ignorante.. Siempre tendría fe.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mirándole y llorando. que juguemos a las cartas. Alguien total y único. Te parece muy fácil. ni que uniéndose él y Carmen hubieran nacido Ignacio. Impopulares. sus vicios. como en el café. cuanto más comáis y robéis. que se llamaba Dios. ¡Nuri. Sentía un respeto inmenso por su hijo. antes no era así! —interrumpió Carmen Elgazu. no se explicaba el mundo. María y Asunción no darían crédito a lo que acababa de suceder! En cuanto a mosén Alberto. entendido como decía Ignacio. Él lo había comprendido gracias a Carmen Elgazu. Hacían lo que Julio. todo muy fácil. y él ya tenía tabaco! Mejor lo que decía Ignacio: que fuera por el barrio de la Barca. Ni que Pilar fuera tan hermosa y tuviera aquellas mejillas sonrosadas. —Muy bien. Que fumemos con la gente. por todas partes. que cada uno haga lo que quiera. como padres. sin saber por qué estaba en Madrid y no en otro lugar y por qué las personas se enviaban tantos telegramas unas a otras. que era la madre de aquel ser. ¡qué quieres! Si hablamos del infierno es porque el infierno existe y hay que advertir de ello a la gente y no porque nos guste.blogspot. Vamos contra sus apetitos. Matías. Fumaba.. que por desgracia no faltan. Sentía que le tocaba defenderse so pena de hacer un papel lamentable. era creyente. quizá fuera mejor no decir nada. El Director de la Tabacalera se reiría mucho con aquello. es precisamente la Iglesia la que les recuerda constantemente lo difícil que será para ellos salvarse. —¡No. Sin religión la gente no sabía qué hacer. La religión era indispensable. que porque había nacido en treinta y uno de diciembre profetizaron que sería obispo. ¡Prohibida la entrada! Ya sabrás que en la Iglesia no puede prohibirse la entrada a nadie. todo es válido: la gula. pero ella. y otros acababan como los padres de David y Olga. y César también. tenía razón y era un valiente. El sacerdocio.

¿Lavarme los pies. porque la Iglesia vela sin cesar y porque aquí no faltan nunca monaguillos que canten el Miserere. El odio que muchos sienten hacia nosotros no se debe sino al extremismo de los corazones. que. en Alemania. —¿Qué quiere.blogspot.. lo cual no significa que nos dejemos pisotear sin ton ni son.. —¿Por qué no? Me voy a jugar al dominó. Carmen y el sacerdote. Me has dicho cosas muy desagradables. ya lo sabes.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Pero te desafío a que en toda España me cites a cincuenta sacerdotes que no lleven una vida personal de acuerdo con sus votos! Si los semanarios como La Traca te han convencido de que comemos pollo todos los días y nos emborrachamos y tenemos secretos en casa. En cuanto a la soberbia. Pero yo estoy dispuesto a demostrarte que también soy capaz de hacerlos. hubo un instante de gran tensión. todavía con el pañuelo entre los dedos. de su cuarto. examina su caso y verás que no disfruta de él personalmente. En el fondo. otras lo va distribuyendo conforme a su manera de pensar y en la mayoría de los casos con acierto. ¡quién lo niega! ¡Cómo vas a exigir que la tonsura nos convierta automáticamente en santos! Pero conseguimos conservar la fe en el alma de muchos españoles. Si existe una reserva espiritual en el mundo es en Italia. Ignacio! —ordenó—. que a sacerdotes como yo. No sólo muchos sacerdotes. y en España. ¡Y tú. Tú mismo en el Seminario te lamentabas de la excesiva austeridad. Pero la verdad es que la mayoría no poseemos sino una sotana nueva y otra estropeada. —Y más aún. En los países escandinavos no se da importancia a nada. Si alguno de nosotros heredó algún dinero. también hay mucho que hablar. Se encogió de hombros y luego se dirigió al pasillo y abrió la puerta. Ya ves. —¡Basta. trasplantados aquí ante temperamentos como el tuyo. como a los apóstoles. Somos más humildes de lo que crees. ante el ex abrupto de su hijo. pues actualmente los seminaristas salen casi todos de familias muy pobres —y sobre ello también te invito a reflexionar—.. Que somos hombres y tenemos flaquezas. en Inglaterra lo adoran a la chita callando. Podría citar docenas de ejemplos de humildad. se casa como Dios manda y muy pocos son los que mueren sin arrepentirse. ¡En otras naciones se ha ensayado. sino que allí la degeneración es completa. tu sistema de que los sacerdotes salgan de las iglesias! Mira los resultados.? —interrumpió Ignacio—.. le dijo: —No te irás a marchar. A veces se encuentra atado por cláusulas de testamento. aquél se levantó de visible mal humor. CAPÍTULO XV http://quedecosas-mg17.? Matías. pues estoy dispuesto a humillarme delante de ti. Estoy dispuesto a pedirte incluso excusas por todo cuanto haya hecho o dicho que haya podido ofenderte. confesarse y recibir la bendición. y sólo se comenta si la liturgia nos ordena ponernos un casquete con ribetes dorados. Matías. Pilar. en Francia han entronizado el placer.. en caso de revolución. Su mujer.. cruzó e) comedor y abrió la puerta del suyo. con timidez. te compadezco de veras.. según tu opinión no hacemos nada que valga la pena. Y la prueba está en que. reaccionó de una manera fulminante. El muchacho se levantó sin prisa. Puesto que hemos pasado la Cuaresma. tus ideas son protestantes y lo que ha traído el protestantismo es que cada cual campe por su gusto. es cierto. —¡Por Dios. mosén Alberto! —gritó Carmen Elgazu. gracias al aroma del Vaticano. lo mismo! Hubo un cambio de decoración. para sus gustos.com/ 149 . De estos sacrificios nadie se entera. Vete a tu habitación. y de esfuerzos íntimos para no reaccionar ante gente que nos es antipática como reaccionaríamos si fuésemos seglares. lo mismo se mata a sacerdotes como el vicario que cuida leprosos. Dio dos chupadas a su cigarrillo y se dirigió a su vez hacia la puerta. La mayoría de gente se bautiza. porque no es cierto. Pilar.. delante de tus padres y de tu hermana. lo cual es muy raro. Finalmente. Al quedar solos Matías. serían piedra de escándalo.

Ignacio se levantó para irse a la cama. Es decir. —Si «La Voz de Alerta» fuera bebida. presentarles en un tablero todas las concepciones. Al dar las buenas noches. Estimular la afición para todo cuanto tendiera de un lado a la conquista del espacio: cometas.. planeadores. y sobre todo de las de Olga. Proponían muchas cosas. y que ellos eligieran poco a poco. globos. después de dos meses de mudez. Ignacio pasó toda la velada del jueves en casa de los maestros. Y una vez por semana lavarse la cabeza bajo una fuente. uno tras otro. mirándola con fijeza. Después del rosario. Y adoptar en colectividad a una persona pobre. Entonces su madre le dio un beso y acto seguido. segundo. Ignacio los oía con sumo interés. No les contó una palabra de la borrasca que azotaba a la familia. Antes de los diez años. aviación. juego predilecto de Olga. Buen humor por dos motivos. reconocía que el muchacho había estado insolente con lo de lavar los pies y pensaba castigarle. sobre la maldad de la gente o los grandes problemas de la conciencia. geología. obligatorio. etc. porque el surtidor del jardín. —¿Qué le parecía el surtidor? Chorro puro de agua. Tenían respuesta para todo. El francés. El mundo submarino es el botón mágico de la poesía. una copia estaría ya en manos del Ponente de Cultura de la Generalidad. plenamente identificados. Matías Alvear se negó a ello. Cantar. ¿qué bebida sería? —¿«La Voz de Alerta». Era el fruto de su experiencia y de interminables horas de diálogo. ante un mapamundi y unas estadísticas. En cuanto al Manual de Pedagogía. Primero. Nada de imprimir en el cerebro de los niños huellas que luego pudieran perturbar su juicio. un tribunal formado por los propios alumnos. Y cultivar todos juntos un pequeño campo. Sostiene todo el jardín. —Le obligaré a ir a pedir perdón a mosén Alberto..com/ 150 . se había decidido a funcionar de nuevo. —Y ahora espérate.blogspot. del otro. que tu padre quiere hablarte.¡Y sobre todo acuarios! Un gran acuario en la clase. con absoluta objetividad.? Horchata. ¡Acabar pronto con el misterio del problema sexual! Insistir continuamente en la idea de solidaridad. pozos petrolíferos.» ¿De qué color las pizarras? «Según el paisaje. al conocimiento del subsuelo: arqueología. especialmente a la luz del atardecer. barbotó algo ininteligible y desapareció en su cuarto. en la clase no porque el movimiento de los peces distrae. de modo que ellos no tuvieron por qué disimular el buen humor de que disfrutaban.. con un surtidor murmurando. Ignacio. ¡Matías! —llamó Carmen. Ahora bien. http://quedecosas-mg17. etc. Para juzgar las faltas cometidas en clase. —Bastón en el que no se apoya nadie —rió David. todas centradas en la idea de la libertad del hombre.. fuera de sí. de quien todo el barrio de la Rutila decía que parecía un hombre y que en verano se la había visto en el jardín llevando pantalones.. Pero la mujer vio que su marido había desaparecido de nuevo. porque en aquellas fiestas de Semana Santa habían conseguido terminar su Manual de Pedagogía. Y nada de pizarras negras: los ojos necesitan alegría. Jugaron a Analogías. Carmen Elgazu le llamó: —Acércate. pero en un cuarto anexo. —¡Santa palabra! Te advierto que yo tampoco se lo dejo pasar. A los diez. ni una palabra sobre religión. que ascendía como una flecha y que al final se curvaba como el puño de un bastón. —¡Qué dices! —protestó Olga—. porque entendía que podía perjudicar sus estudios. Si había suerte Ignacio vería el librito impreso y adoptado por gran número de maestros catalanes. ¿Cómo solucionar lo del problema sexual? «Figuras anatómicas. un terrible bofetón.» Era consolador ver aquella unión. Hablaban con gran aplomo. Él obedeció.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Carmen Elgazu pedía sacar inmediatamente a Ignacio de las garras de David.. con premeditada violencia. La cena transcurrió en silencio.

aquello no era todo. como la ducha el día en que César fue a bañarse. Tenía un aspecto obsesionante. en aquella cena se le oía gotear sobre los platos con un punto de fatiga. la boca. en la leve disminución de energía con que abría el grifo de la cocina. cuando aquélla le subió a la Giralda. era nuestro huésped. la masa del cuerpo. su pecho. en opinión de Olga. Ignacio supuso en seguida que era obra de Carmen Elgazu. Cualquier acontecimiento bueno o malo en la familia recibía su representación simbólica en algún objeto depositado sobre la cama o dentro de ésta. La escena fue muy breve. A pesar de que muchas de las cosas que dijiste me parecen acertadas. Porque lo estuviste. En jornadas triunfales. Se la dio cuando el muchacho estaba a punto de apagar la luz. Ni siquiera tu primo de Madrid —que en estas cosas piensa más lejos que tú— se hubiera atrevido a decirle semejantes cosas. la montaña. hasta que el peligro hubo pasado. Debía de ser muy importante lo ocurrido. Ignacio le leía el disgusto en la manera de retirar los platos. pero no le salió porque la expresión de su padre era también de estar muy disgustado. Sobre todo porque a última hora.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella -¡Sí. enteramente. puesto que su propio padre le dio una sorpresa en el cuarto. su cintura e incluso las piernas se le hinchaban un poco. las piernas. Cuando se disgustaba sufría todo su cuerpo. el chorro del grifo salía con fuerza arrolladura. estuve un poco grosero. Y así fue. al verle. sus ojos. Ignacio. estaba en el centro de la almohada. trágicamente reclinado. Carmen Elgazu tenía una manera entera de disgustarse. Ignacio se desnudó desasosegado. te portaste de una manera indigna. No fue ningún objeto entre las sábanas.. como un impacto en la blancura de la ropa. le miró intentando sonreír con los ojos. Y. Matías había dicho un día en el Neutral: «En cuestión de saber disgustarse. Y. —Vas mañana. Matías se sentó en la cama de César. cuando estuvo enfermo y ella le cuidó noches enteras sin dormir. ¿Qué hacer? Sentía lo ocurrido.com/ 151 . Matías prefirió presentarse allí en persona. dos lejanísimas chimeneas de fábrica. y luego le dio la orden —sin excusa ni pretexto— de ir a pedir perdón a mosén Alberto. la cabeza. los brazos en alto. Todavía eres jovencito para que un hombre de la edad de mosén Alberto te lave los pies. Ignacio sabía que la mayor demostración la tendría como siempre al entrar en su cuarto. Los rayos. Ignacio estaba seguro de que aquella noche tendría una sorpresa. el cuello. —Si Julio García fuera animal. El crucifijo no estaba en la cabecera. o al introducirse entre las sábanas sus pies tropezaban con una escalera de puros. La frente.. además —añadió—. éste se encontraba al acostarse con una carta de felicitación cosida en el pijama. vieron la puesta del sol. Su madre le quería con toda su alma y él le correspondía. En el santo de Matías. http://quedecosas-mg17. jugó un momento con la estrella del belén. ¿Me oyes? Le dices: Mosén. ¿qué animal sería? —¡Araña! —¡Pulpo! —¿Estáis seguros de que no es un centauro? Ignacio regresó a su casa con los nervios bastante templados.. levantándose y dirigiéndose a la puerta—. sí! —¡Agua de Carabaña! —Eso. el disco. —Después de un silencio terminó. A Carmen Elgazu más de una vez le habían cosido los puños de las mangas de su camisón de dormir.blogspot. Era la costumbre de los Alvear. porque la estrella del belén que bailoteaba sonriente entre los barrotes de la cama era evidentemente obra de Pilar. Pero la cena volvió a ser silenciosa. mi mujer es un hacha». el astro pareció un ser humano. una nube tenue le puso en la cara un bigote blanco parecido al de Lerroux. eso está mejor. desde el jardín. En otro instante. Hubo un momento en que. sin embargo.. Recordó mil escenas de la niñez. que Ignacio había arrancado y depositado en la mesilla de noche.

pero ya ves. Y lo primero que admitió fue que debía hacer el gran esfuerzo de todos los años por aquella época: estudiar.. —Se le acercó y le dio un beso. —Pues hazme un favor... A buscar los periódicos. A veces pensaba que Julio tenía razón cuando le advertía: «Créeme. fofas.... ¿comprendes? Anda. —Mamá. De acuerdo. Hacerlo como un autómata. de diecisiete. Platea»... Se sentó y escribió: Distinguido mosén Alberto: Mis padres me han ordenado que le pida perdón por mi grosería. Unos dedos alargados. abogado. porque los exámenes se acercaban. al lado del Ayuntamiento— y entrega esto a la sirvienta que te abra la puerta.. Entonces tomó una súbita determinación. Todavía no había digerido aquellas palabras. Créalo usted también. ¡Ahí sería nada llevarla a la Dehesa —ahora que todo estaba verde y oloroso— y enlazar ¡por fin! su dedo meñique con su dedo meñique. En ocasiones parecidas había encontrado un medio fácil para no sentir la punzada de la humillación: ir allí pensando en otra cosa. —¿Tienes que salir? —Luego. Lo mismo que en Málaga. Una novia. Sube al Museo Diocesano —ya sabes.. Pero al día siguiente.. Carmen Elgazu se lo devolvió en movimiento reflejo. pequeño.. Ignacio respiró hondo. una chica de diecisiete años. Unos dedos como los de la chica de cuello de cisne.. En efecto.pero que no fuera hija de un abogado tan importante.. ¿Por qué un plato de crema podía comunicar tanta fuerza? Por fortuna. Si lo aprobaba. Abogado. Puso la nota en un sobre y llamó al botones. Ignacio no tuvo ánimos para analizar. no todo estaba perdido! El grifo de la cocina volvería a chorrear con fuerza. sonriendo. que bien sabes que lo merece. Piensa siempre en lo que te ha enseñado tu madre. el tono que empleó. pero. —De acuerdo. toma! Y cómprate un mantecado. Estaba un poco fatigado en seriedad. Yo quería decírtelo luego. Esfuerzo mucho más intenso que en los años anteriores.. se lo niego. La figura de mosen Alberto se le apareció con relieve angustioso. —¡Ah.. es el representante de Dios.? ¿Qué has ido a ver.. finos. sopesar. No. Iría al Museo y le diría: «Mosén. he ido a ver a mosén Alberto. —¿Qué dices. La mujer se arregló el moño. en el Banco.? Matías desde el balcón intervino: —Sí.y me hará un lavar. Como quien dice en la taquilla del cine: «Una entrada. Claro que él no habló para nada de si los curas comían pollo o se emborrachaban. Pediría perdón a mosén Alberto. ya sobraban tanto futbolista y tanta capucha. Y luego. cambió de idea. buscar argumentos. —Muchas gracias. Le pediría perdón.blogspot.. Un sacerdote.. de hacer cosas..! Al diablo el de Impagados arrastrando aquella mujer de manos redondas. Un plato de crema. Así lo hago. mujer. de dieciséis. créeme. Bueno..com/ 152 . Su affmo. No.. ya está hecho. como en otras ocasiones. Ellos creerán que he ido personalmente.. en fin.estuve algo grosero». la reconciliación. Esto último le rindió. Le entraron una ganas incontenibles de ordenar sus pensamientos.. Llegó a pensar que la teoría de las vitaminas de que hablaba Julio debía de tener sus puntos débiles. sino ordenar sus pensamientos. búscate una novia». ¿No sería él abogado. ¿oyes? No escuches a los demás. cinco http://quedecosas-mg17. dado que era el último del Bachillerato. hijo! No me des estos disgustos. Fue. ¡Ah. — IGNACIO. Era difícil vivir cuando la familia sufría por culpa de uno. te daré un plato de crema. ¡Bien. de dieciséis. de terciopelo. Con este propósito se durmió. Ahora yo te perdono a ti el bofetón.. Pidió prestada un momento la máquina de escribir a Cosme Vita.. Porque lo primero sin lo segundo. cuando era pequeño. servidor. —Y cuando lo hayas hecho le das un beso a tu madre.. En fin. le he pedido que me perdonara. pero que aparentara diecisiete.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ya en la puerta se volvió. sí. ya era un hombre.. no sólo había decidido hacer cosas. hijo. La frente de Carmen Elgazu rejuveneció. tenía que buscarse la novia.

Y la perfección armónica que aquel coro había alcanzado. un mar interminable. ¡Válgame Dios. Fue un éxito que se apuntó el arquitecto Ribas: consiguió que aquella imponente masa de cantantes de Barcelona se trasladara. No recordaba haberla visto nunca. barcas de vela que se hacían a la mar. Todavía no tenía nada.. el escenario quedaba iluminado. Cuando ésta sonreía.. La corona en la cabeza le sentaba como si se la hubieran puesto al patrón del Cocodrilo.. Otras veces la masa arrancaba débil de la base e iba ascendiendo en olas sucesivas construyendo la gran pirámide. Fue una fiesta magnífica para él. En el Teatro Municipal estaba presente Gerona entera. en el escenario». Se decía que apenas si había grandes voces. Nada. Suerte tuvo ella de él. Matías ya se lo había advertido. humo.. aire. no.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella años después de haber terminado el Bachillerato? ¿Y no llegaría a serlo también importante? Pilar siempre le decía: «Asunción me ha dado recuerdos para ti». ¡Qué tontería! Asunción era una niña. en consecuencia. No tenía. frufrú de seda. Porque de haber estado en uno.blogspot. «¿Pero no comprende usted. que si le hubieran premiado se lo habrían notificado ya?» Jaime contestaba: «Que no que no. bajo la dirección del maestro Millet. un mar de gargantas humanas en plena creación de arte. todo se debía a la tenacidad. vio la que le convenía en la fiesta de los Juegos Florales. Pero no importaba.. la cantidad de dificultades técnicas resueltas con la maestría con que mosén Alberto resolvía las de la procesión.. Ahora dirán: Amor.» Porque en las poesías premiadas las metáforas no faltaban. a los ensayos. ¡Suerte de ella! Porque las poesías premiadas. cantó en Gerona el Orfeón Catalán. Una de las poesías premiadas se titulaba: «El pueblo cautivo». Pero entre las Damas de Honor había una muchacha que era la primavera en persona. campanas. al llegar a la cima se desplegaba en una apoteosis de notas que era un mar. el borrarse cada uno para servir al conjunto. si la sesión de los Juegos Florales pecó tal vez de sentimentaloide. Escondido en un palco iba siguiendo con el alma fuera de los ojos la apertura de los sobres por el Secretario del Jurado. pobre Jaime empleado de Telégrafos!. Podían ser caballos al galope. júbilo. sin resultado! «Pecó usted por demasiada austeridad —le decía Matías—. Las mujeres eran sirenas. al que habían reservado un palco. Aquello constituía una implícita protesta contra la política anticatalanista que Lerroux llevaba a cabo desde el Gobierno. la habría visto. en el Teatro Municipal! Una de las Damas de Honor. la increíble matización de cada frase. para los que no eran Jaime. al conjunto. al final de http://quedecosas-mg17. ni un accésit. Por demasiada economía de elementos.com/ 153 . El entusiasmo era extraordinario. Y por lo demás. ¡Qué aplausos y qué vivas y qué repeticiones! El poeta laureado recitaba como si de cada sílaba dependiera el porvenir de la raza. Había momentos en que las voces estallaban como un trueno súbito que rebotaba contra el techo y que luego descendía en modulaciones lentas hasta terminar en un austero lamento. que una por una las voces eran corrientes. Y de pronto. luna. al alma. Porque el resto del público. aplastaron sus almas contra las sillas. transportaron a todo el mundo. Ignacio necesitaba una forma de mujer. Jaime. ¿En qué balcón estaría cuando la procesión? En ninguno. No abren el sobre hasta última hora. El pobre director del Orfeón Gerunda. Nada. al director. el espectáculo de la noche fue de una calidad excepcional. Como la de la gitana que iba con aquel hombre que era a la vez su hombre y su padre. sin acordarse de su sonrisa. la belleza de las composiciones. La reina fue la hermana del arquitecto Ribas. ¡Tantas noches de búsqueda. brisa. contenían en sí toda la naturaleza. Matías decía: «Lo son todo menos mujeres». gorda y de mirada boba. Composiciones como La Mort de l'Escolá redujeron a la nada a los oyentes. nada. Otros poemas que no eran el suyo. La reina. Las voces eran humanas y. fieles a la batuta del maestro Millet. al parecer. estaba absolutamente embebido con las poesías y las banderas catalanas.. en cambio. Contempló a la muchacha durante todo el rato.. ¡Pobre Jaime.

cuya naturaleza no había sido sujeta aún a la vigilancia del hombre. viril. lo mismo que su padre. Con sus defectos como en todas partes. la mano señalaba pocas. algo grande y digno. todo aquello ocurría en primavera y el concierto no duró más de dos horas. el valle de San Daniel. No había plátanos milenarios.. No sólo los verdes sino los azules. ¿Quién se atrevería a cantar. los rosas de que se cubrían el cielo y la tierra al atardecer. con la línea del corazón —los jugosos y fértiles prados—. como El Demócrata. Enfermedades. Había olmos. sin matices. el Galligans. al amor—. En Málaga no pintaban así. profundo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cada pieza. al terminar. En opinión de Matías era una lástima que los pintores que habían inundado aquella maravilla no acertaran con los verdaderos colores de aquel valle. para pintarlo. Por lo demás la primitiva orientación de la escuela pictórica había evolucionado. caray!» Por desgracia para el arquitecto Ribas y su acompañamiento. que contenía hierro milagroso. Los cuadros se llamaban fauve u otro nombre importante. lanzaban profecías sobre el triunfo —combinación Sol-Júpiter— o la derrota de sus vidas. como por el de la Crehueta. En la palma de aquella mano los enamorados —y el arquitecto Ribas— soñaban en los viajes que harían. Ignacio se había quedado absolutamente estupefacto. Ignacio husmeaba entre los caballetes. sobre todo.blogspot. muchos prados verdes y muchos ladridos de perros cerca o lejos. Con una fuente en su desembocadura. el valle. En el entreacto. recortadas. y entonces los organizadores del acto volvieron a tomar. ¡El valle de San Daniel! Era el valle que el riachuelo. él eligió. De pronto Cataluña se le presentaba bajo otro aspecto. Matías salió murmurando: «¡Caray. al fondo de la platea. como todos los años en aquella estación. y de la soberbia que podía dar la superioridad conseguida por propio esfuerzo. a su entender la mayor parte no veían en los troncos de los árboles sino las cuatro barras de sangre. Al día siguiente. hacia el arte o las matemáticas. a tono con lo que acababan de oír. nacidos tal vez del deseo de emulación. Era considerada pintura valiente. Tenía el valle algo escondido y remoto. con su taburete portátil y su visera. que temblaban por cualquier cosa. Era difícil substraerse al contagio y no creer. se quedaba mirando al escenario como hipnotizado. Con la línea de la vida surcándola —el Galligans—. Por aquel valle no pasaba el tren. tenía la boca más abierta que cuando él mismo cantaba. Ya no era el paisaje relamido. excesivo. Si la tierra hubiera tenido una mano. El arquitecto dio el ejemplo.com/ 154 . Y el barbero Raimundo.. Como algo serio. Olmos graciosos.. montaña arriba otra vez. Y puesto que el maestro Millet le había dicho: «Yo me inspiro en la melodía popular y virgen». como en la Dehesa. cruzaba al fondo oeste de la vertiente del Calvario. Por desgracia. le hubiera regalado al maestro Millet no un puro sino toda la Tabacalera. Tal vez gracias al agua ferruginosa. Eran las líneas duras. todo el mundo tenía la sensación de que aquello constituía un golpe mortal para el Orfeón Gerunda.» http://quedecosas-mg17. era tal el entusiasmo que todo el mundo quería hacer algo. Matías decía: «Hay que ver. El valle era como un reposo que se daba la tierra. la paleta y los pinceles.. altísimos. en vez de aplaudir. aquel valle de San Martín habría sido su palma abierta. En aquel valle lo milenario era sólo eso.. después de aquello? En varias revistas extranjeras se citaba al Orfeón Catalán como el mejor del mundo. Don Emilio Santos. que un pueblo que cantaba de aquella manera no podía morir. los colores mezclados en torbellinos. Lo abrupto no empezaba sino siguiendo hacia el norte. Y acacias y. estudiaban sus inclinaciones. hay que ver. con el monte de Venus —una colina propicia al sueño de los enamorados.. los amarillos.

Le gustaba todo cuanto era sólido y los muebles de su piso parecían una prolongación de los de Liga Catalana: vetustos. Entendían que nada de lo proyectado por el Gobierno anterior era aceptable. le decía siempre: «¿Qué le vas a enseñar tú a un obrero? Y un obrero. no le respetarían jamás. Era un hombre bajito.blogspot. en substitución. era verdad. práctico.com/ 155 . Por ello quería vivir independiente y se atrincheraba tras su profesión. En Barcelona habían soltado. Ya no eran las tímidas protestas de los primeros días. de mentón enérgico. CEDA. Pero estimaba que el sistema patrimonial que ello implicaba era necesario para la conservación de la tierra. lanzaban piedras contra los que se negaban a abandonar su azada. armados con hondas. En primer lugar. un palo que descendía y luego una serpiente que se le iba enroscando. y los huelguistas. si un día tienes que hablar con él. http://quedecosas-mg17. pues a los pocos años el que lleva algo en las venas ha vuelto a subir unos peldaños. Estaba convencido de que en sus propiedades una huelga como la de los campesinos de Jaén era imposible. sin frenos. con libracos.» El notario Noguer era una persona distinta. Estaba absolutamente convencido de que la multitud lo echa todo a perder y que los repartos no sirven para nada. algo instintivo —por el ruido de los pasos. En todo caso. El palo debía de ser él y la serpiente los obreros en paro y el malestar reinante. Y muchos disturbios. por la manera de entrar en una escalera— le iba diciendo: «Ése es un pequeño comerciante. los trenes marchando a la pata coja. El Demócrata consideraba a todos los dirigentes derechistas de Gerona —Liga Catalana. triangular. siempre decía que todo el mundo tenía derecho a ser respetado. «Los propietarios andaluces debían de haber dado a sus colonos demasiada confianza. un tranvía que bajó por la calle Muntaner como un fantasma. En Jaén se había declarado una tremenda huelga de campesinos. los ánimos se exaltaban con todo ello. sembrando el espanto entre los transeúntes. pero cada uno en su mundo». Su signo notarial era algo extrañísimo. pero nada surgía. el mecanismo interno de estos dirigentes difería mucho uno de otro. Nunca quiso tener grandes propiedades porque estaba convencido de que los campesinos. de roble. con párpados caídos y esquinados que daban a sus ojos un aire cansado. por lo cual parecía extraño que no se diferenciaran sus actos. Componendas ministeriales. ¡Extraña muerte la de un agricultor encorvado sobre los surcos recibiendo una piedra en plena frente! En Gerona. Ya no se trataba solamente del problema regional. los vencedores en las elecciones demostraban no tener ninguna prisa. Al contrario. don Jorge.. ¿qué va a enseñarte a ti? Respétale. Jorge. despliegue de fuerzas. Al andar por la calle. Al no tener hijos se había ido introvertiendo. Creía que. A su heredero. ésa es una criada».. Por ahí estaba el paro obrero aumentando. hasta que se precipitó contra un coche en la Gran Vía reduciéndolo a chatarra y envolviéndolo en llamas. las zonas misérrimas en el campo. y procura que tus colonos tengan para vivir. cada una perdía lo mejor de sí misma sin adquirir nada en cambio. y fuera cual fuera el tono de El Tradicionalista. banquetes. Un frente común izquierdista se delineaba para hacer frente a aquel período. pero opinaba que las personas de distinta clase social no debían mezclarse unas con otras. que no actuara. monárquicos— igualmente ineficaces y responsables. Le molestaba que don Jorge fuera Presidente de Liga Catalana a título prácticamente honorífico. los encogimientos de hombros. Don Jorge poseía aproximadamente cuarenta fincas. al mezclarse. que no se creía en la necesidad de mirar enteramente a las personas para reconocerlas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XVI El malestar crecía como una oleada. Había estallado una cadena de huelgas en todo el territorio nacional. lo mismo si se mezclaba con ellos como si no. No los despreciaba. Hombre más bien raquítico. los proyectos de reforma de la enseñanza detenidos. Y el tono de El Tradicionalista no servía para atenuar las cosas.

En cambio los Costa. Consideraba que don Jorge era demasiado unilateral y que el notario Noguer carecía de sentido del humor. Porque la CEDA era el único partido en situación de privilegio para arrancar de Madrid soluciones globales. Tenía una mujer hermosa. en parte. porque entendía que había llegado la hora de no dormirse. al Manicomio y al Hospicio no había sido aumentada. el comerciante en maderas era carlista— imposibilitaban que la acusación de El Demócrata fuera cierta. bromeando. Por eso en la procesión se exhibió llevando un pendón alto y dorado. que constituían su pasión. Antes de las elecciones estaba seguro de ganar. Pelo brillante. vamos a ver. ni los petardos en el Palacio Episcopal ni los tranvías le imprimían la menor huella. El comandante Martínez de Soria le tenía por frívolo. Hay que ver cómo se van cayendo las grandes familias. de ser dueños de las http://quedecosas-mg17. Julio García comentó: «Aquí el que demuestra más instinto es don Jorge.. si la subvención al Hospital. a la cobardía de algunos en el momento de plantar cara. uno de los personajes decorativos de la ciudad.. que «La Voz de Alerta». No nos precipitemos. Le interesaba la tapia amurallada. El Demócrata. como don Jorge. y ganó. No tenía sentido productor del campo. del alcalde y demás autoridades. desde luego. a la frivolidad de don Santiago Estrada. Siempre decía de él: «Es un hombre al que todo le sale bien». el subdirector del Banco Arús le adoraba. Por eso había elegido un partido político joven. mientras el notario Noguer se escondía bajo un catafalco. La gente que le trataba veía en seguida que tras sus párpados caídos se ocultaba una gran energía. Consideraba sus propiedades como un regalo que agradecer a su buena estrella y como un medio que le permitía dedicarse a la política y al tenis.. y sus hijos rebosaban ingenio. incluso por las hijas del Responsable.» Los Costa eran bien vistos a pesar de su posición social. Su coche no traqueteaba como el de don Pedro Oriol. era. De un optimismo desconcertante. monárquicos —el dentista se mantenía fiel a Alfonso XIII. «Si nosotros no aguantáramos —decía. a las envidias y. a su entender. «Vamos a ver.com/ 156 . los radicales en el café en que jugaban al «chapó» y los socialistas hacían tabla rasa y repetían sin cesar: «Habrá que ir a una huelga general». si en Gerona las reivindicaciones obreras se habían visto paralizadas. más limitada. en opinión de Matías ello se debía. En realidad. piel en la que se notaba la diaria fricción de colonia. tener gruesas llaves cuyo destino sólo conocieran él y su mujer. al notario Noguer le ha incapacitado para tener ninguno. Lo único que los contenía era la evidencia de que el Gobierno de la Generalidad había empezado a tomar posiciones y a enfrentarse enérgicamente con el Gobierno de Madrid.. Tenía una dentadura maravillosa. que todos los dirigentes derechistas tuvieran idéntica responsabilidad. Consideraba su propiedad de Arbucias como su isla. Don Santiago Estrada era un poco el revés de la medalla.» Su despacho era el gran puesto de observación. a la desunión de la propia gente. don Santiago Estrada no cree en ella». Estas diferencias.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella «Ahora la responsabilidad cae enteramente sobre mí. si en el campo faltaban abonos y la industria pesquera no recibía el apoyo necesario. Dirigía la CEDA como jugaba al tenis. Alto y elegante. en la sección «Dime con quién vas y te diré quién eres» escribió un día: «A don Jorge el miedo a la palabra revolución le ha impelido a tener siete hijos. añadidas a las que separaban entre sí a «La Voz de Alerta» y don Pedro Oriol. En el fondo se encontraba a gusto entre señoras.» Pero hacía honor a ella.—. le había propuesto comprar para guardarla en una urna como modelo. en cambio. del notario Noguer. Su elegancia era reconocida por todas las mujeres. ojos algo aniñados. Todo lo hacía con la sonrisa en los labios. un ciprés plantado desde muchos años y observar como iba creciendo. a pesar de haber aumentado los gastos de estos establecimientos.blogspot. Ahora estaba seguro de que la CEDA conduciría a España a buen puerto. La responsabilidad de don Jorge. Y no sería extraño que un día el notario Noguer y don Santiago Estrada tuvieran que pedir ayuda a los siete hijos de don Jorge para defender sus propiedades». en Izquierda Republicana.

a ver cuando don Jorge o don Santiago Estrada pagan una orquesta para que se diviertan los chóferes o las criadas». señor. se veían dentro hilos eléctricos cortados. fundiciones y hornos de cal». para que Víctor las encuadernara en pasta española. que contentaba a los chicos ingenuos dándoles un poco de regaliz. Hermanos gemelos. Los empleados del Banco Arús. pensando en Víctor —jefe comunista. Seguidnos y un día vosotros también poseeréis canteras. Por eso una noche más estrellada que las demás decidieron llevar a la práctica su proyecto. Para ellos el principal enemigo. obsesionadas: por ejemplo. y el material allí preparado. barbotaba: «¡Bah! Eso es buscar tres pies al gato. el que era preciso aniquilar inmediatamente. enemigo de los anarquistas. La calle estaba llena de letras de plomo de todos los tamaños.com/ 157 . el Grandullón. Fue un acto decisivo. especialmente Padrosa y el cajero. Aquél era el primer incidente serio en Gerona. les decían a Ignacio y al subdirector: «A ver. Uno buscaba la G por entre los zapatos de los curiosos. Cuando el botones llevó la noticia al Banco Arús. Aquello no iba a beneficiar a nadie. El Director palideció. porque pocos días antes había llevado al taller de encuadernación las Obras Completas de Pérez Galdós. la gran rotativa. la que daba a la calle del Pavo. Llevaba entre las manos algo que brillaba: era la cajita de los panes de oro que se empleaban para el dorado en la encuadernación. ¡De modo que el Responsable se había decidido. inundaron hasta deshacerlas las balas de papel. salió del local «La Voz de Alerta». el Cojo. Se le veía furioso. Se hacían perdonar los enormes puros que fumaban porque repartían otros igualmente enormes a todo el mundo. Peña Ciclista y fútbol—. mis dependientes tendrían una casa suya y un huerto». y destruyeron la linotipia. Ignacio hasta la hora de la salida se mordió las uñas. Todo aquello era complejo y la mentalidad general estaba un poco desconcertada. Del Banco. a pesar de todo! Le pareció grotesco. paso! http://quedecosas-mg17. más odioso que los accionistas del periódico— destrozaron todos los utensilios del taller de encuadernación. de la fundición más importante de la ciudad y de unos hornos de cal que acababan de adquirir. el Responsable. excursiones. era gracias a sus cheques. Era difícil acercarse a la puerta. irrumpieron en la imprenta del Hospicio por la pequeña puerta indicada por el Rubio. eran demócratas por naturaleza. daban la impresión de que deseaban que los demás vivieran como ellos vivían. Lo comentarios eran de todas clases. continuaba siendo el mismo: El Tradicionalista. todos los empleados dejaron la pluma sobre la mesa y se interrogaron entre sí. la primera protesta activa. y armados de martillos y otros extraños instrumentos de golpear. Decía que hacían lo mismo que el sacristán del Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana. desencajado. y en cambio perjudicaría a muchos. a pesar de los guardias de asalto. Ellos no habían variado un ápice porque los verdes fueran más intensos o porque hubiera cantado el Orfeón Catalán. Tenían autoridad moral para decir: «Sí. De repente. llevado a cabo por pocos hombres. Y luego. Pero el barbero de Ignacio. En el fondo simbolizaban el triunfo posible. ¿Cómo lograrlo? El Jefe de Policía en persona andaba por allí. arrasaron los caracteres de letras. los pisotearon. Ignacio se puso en pie. los mordieron. a media mañana.blogspot.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella canteras. El taller daba la impresión de que había pasado por él un huracán. por preferir temperamentalmente hablar con futbolistas que con personas distinguidas. Y si había alegría popular —fiestas de barrio. Sus finos labios le temblaban y su raya a la derecha prolongaba su cráneo. Todos en comitiva se dirigieron hacia el Hospicio en cuanto terminaron el trabajo. astillas. la aglomeración era enorme. siempre perfumados y con la punta del pañuelo saliéndoles del bolsillo. Macizos. con su cicatriz en el labio. por sus maneras. con eficacia absoluta. —¡Paso. Varios pequeñuelos jugaban con ellas a formar su nombre. Sin embargo. Ignacio quería entrar. Se salvaban las inteligencias rectilíneas. La conmoción fue considerable en la ciudad. pues. Si todo el mundo fuera como ellos. sólo Cosme Vila consideraba a los Costa unos burgueses más peligrosos que los demás.

esto va mal».. Avanzó hacia el centro del local pisando un clisé de Alfonso XIII.. Dentro no se podía dar un paso. Ignacio se dirigió al de la cara tiznada. De pronto el muchacho se decidió a hablar con los aprendices. Comió de prisa. con blusa uniforme. me preguntaron en http://quedecosas-mg17. alto. Los empleados ya no estaban. ¿verdad? —dijo.¿y qué haréis ahora?. —Es una lástima. -¡Qué le vamos a hacer! Ignacio salió. con seguridad. «¿Dónde?». espigado. Adoptó aire decidido y puesto a su lado. Don Pedro Oriol había llegado y se había reclinado en el armazón de la linotipia. No pudo menos de acercárseles. ¡Fiesta! —Y el tiznado se rió. El cajero comentó: «Ya lo veis... Muy cerca de ellos estaba Julio García. Aquellos de los que él había dicho en casa del Responsable: «Por lo menos. Se dirigió a todos. ¡Qué aire de competencia y sentido de la responsabilidad el suyo! Sombrero ladeado. No tuvo ojos sino para el grupo que formaban diez o doce niños del Hospicio. —Tú. ¿Dónde estaban los veinticuatro tomos de Pérez Galdós propiedad del Director? No tenía nada que hacer allí. que aprendan un oficio». Ante aquel silencio absurdo. En seguida comprendió que eran los aprendices de la imprenta y del taller de encuadernación. sin contestar. Ignacio se preguntaba si los demás sabían como él. Cuando yo vivía allí. Fue a su casa a comer. Tiene cinco años de bachillerato».. chicos. mirándole con hueca curiosidad.blogspot. Bajó la escalera saltando.. Le pareció un misterio que las cosas fueran como eran. señalando el aspecto desolado del taller. Carmen Elgazu estaba desconcertada y Matías dijo: «Mal. Uno de ellos. pudo entrar en el taller con pasmosa inmunidad. Su intención era ir al Cataluña para saber noticias. Ignacio vio que por la calle del Pavo se acercaba Julio García.. Dijo en seguida: «El Responsable». Pero Ignacio dejó inmediatamente de ver policías. aunque de momento no se atrevió a decirles nada. escuchaba a unos y otros moviendo la cabeza. pelados al rape como él en el Seminario. una vez me robaron la cartera. La policía tiene ya sus listas. Uno de los chicos. periodistas. como cuando salía a pasear con su primes José. Los demás permanecían impasibles. Reflexionaba. todavía no?» Dio media vuelta. Cruzó la Rambla. frente combada. Sin querer adoptó un aire de enterado ante la gente que esperaba fuera. ¿Y si se les ocurría hacer lo propio con algo más importante? Pilas lamentaba: «¡Adiós Notas de Sociedad!» Al parecer. Pensó: desnutrición. En la manera de jugar con la boquilla. bajito. —Sí. Él no contestó.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella En medio de la confusión. las monjas estaban desoladas pues todos los impresos del Colegio se los servían a precios mínimos en la imprenta del Hospicio.¿eres encuadernador? —le preguntó. Alguien le pidió detalles. Claro que sí. Todos le miraron. No supo por qué pensó en la vieja mujer del manicomio que preguntaba: «¿Qué. menos concretamente de lo que hubiera deseado. Ignacio añadió: —Bueno. como de presidiario. contestó: —¿Qué haremos?. Ignacio comprendió que le habían encargado de la investigación. El muchacho quedó perplejo. en conjunto. con aspecto apesadumbrado. Lo mismo que en Barcelona.com/ 158 . que cinco o seis hombres pudieran reunirse al lado de una estufa y al cabo de unos días destruir una imprenta. en un rincón. La Torre de Babel no había dudado un momento. Ignacio permanecía callado en la mesa. Junto a las balas de papel inservibles. Y nada más entrar en el Cataluña oyó la voz de un limpiabotas que decía: —Desengañarse. Los miró a los rostros. tenía la cara completamente tiznada. y ante la estupefacción de Padrosa y el resto de los empleados.. astillas. quiénes habían sido los autores.

Le gustaba llevar la contraria. pero negando con la cabeza.. Ignacio se estaba preguntando si el subdirector se habría vuelto loco.» «Entonces ha sido la banda de Fulano de Tal»... Por fin levantó la calva y dijo: —Nada.. todos opinaban que el Responsable y sus satélites lo iban a pasar mal. Se había entretenido antes de comer y era tarde.. —exclamó. Julio García —lo había dicho cien veces. Aquello le daría ocasión de pasarles la factura. Y ensanchando increíblemente su cara. —Es muy sencillo —dijo—. —Lo sabemos todos —repetía—. Todos los empleados. Padrosa intervino. insistió: —Pero.. Ignacio respetaba al subdirector. No les harán nada. Julio los protegerá. http://quedecosas-mg17.? El subdirector ocultaba algo. para desprestigiar al Gobierno.. —Sí.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Comisaría. El subdirector llevaba mucho rato sin decir nada. ¿no sabe usted que Julio no puede ver a los anarquistas ni en pintura? —Claro que lo sé. o tal vez la indignación por haberse quedado sin periódico le hubiera sacado de sus casillas. excepto el subdirector. La Torre de Babel explicaba que la policía había mandado llamar al más joven de todos. no se vería obligado a dirigirse en abstracto al grupo que formaban los empleados.. contesté. —¿Cómo que no? Todos se dirigieron a él.blogspot.? Cada vez comprendían menos. Todos.. Ignacio se dirigió a uno de los camareros: —¿Qué ha pasado? ¿Hay alguien detenido? —Todos. Sin embargo. y los masones ahora protegen a los anarquistas. Blasco. comiéndose ya el bocadillo destinado a la merienda.com/ 159 . ¿Por qué no? —añadió. pasado el primer estupor. Lo que les interesa es que haya malestar. excepto Ignacio. ¡El Tradicionalista! —comentaba con un matiz de fruición en el tono. No acertaban ni siquiera a reírse. El subdirector le agradeció que hubiera cambiado de lugar. «En el Metro».. repitió: —No les harán nada. Padrosa opinaba que la pandilla lo iba a pasar mal. ¡Reíos! Es el acuerdo que han tomado. ¡Y caray si fue verdad! ¡A las dos horas me devolvieron la pasta! Era raro que aquel limpiabotas hablara así. al Rubio. Pero. —¿Que Julio los protegerá?. chicos! ¡Ya tenemos a los masones aquí! —Sí. dijo el policía. por fin. Viendo la mirada de todos.. masticando: —¿Y pues. pues era tan anarquista como Blasco. «¿Qué trayecto?» «De Aragón a Urquinaona.. no temáis. como siempre. En realidad. Todos hacían gran juerga. —Pronunció el «temáis» con visible ironía—. —¡Eh. sentándose en el sillón frente al subdirector. Todos. Julio García es masón. —¿Julio. Otros se hacían misteriosos signos: —¡Rito gerundense! —gritó Cosme Vila. Ahora podía mirarle mientras exponía su teoría. El Responsable. y que empleando alguno de los argumentos persuasivos de que disponían le habían hecho cantar en seguida. sí. soltaron una carcajada. La Torre de Babel se había colocado un pañuelo en el pecho a modo de mandil. Ignacio miró el reloj. —¿Pero qué? Por fin levantó los hombros. Era lo normal. Se dirigió al Banco. Su comentario era absurdo. a pesar de simular perfecto afecto por el Responsable— tenía a los anarquistas atragantados..

porque se oyeron los pasos del director. y se limitaba a culpar también de todo a los masones. —Pero. En Gerona tenía un competidor: el portero de la Inspección de Trabajo.! Cuando el sainete acabó.. sin descuidar por ello el aspecto práctico de la reinstalación.com/ 160 . ni de carbonarismo. Sus coartadas tenían visos de verosimilitud. un mes lo menos sin El Tradicionalista. sin embargo. que había permanecido frente al subdirector.... Y encorvándose sobre sus gafas ahumadas recorrió los escritorios haciendo: ¡Uh. —Todo esto huele a leyenda.. si te interesa. http://quedecosas-mg17. Julio no contaba sino con la declaración de un niño del Hospicio. —¡Déjate de pamplinas! Hay algunos afiliados de buena fe. uh.. a pesar de que él estaba convencido de que era la masonería la que dirigía completamente la política universal. ¿no le parece? —¡Bueno! Ya hablaremos del asunto. y la finalidad de éstos es el exterminio del cristianismo. «La Voz de Alerta» era otro cantar. Y en realidad no las había. no aquí! Pero son los iniciados los que cuentan. Y el propio Rubio ahora había adoptado un aire malicioso. y de instalarse en otro local más conveniente. pues. ¡Por el Norte.blogspot. ¿Usted. Opinaba que la propia caída de la Monarquía española se fraguó en las logias de París. los empleados todavía hacían: ¡Uh.! CAPÍTULO XVII Siempre que don Pedro Oriol oía hablar de un accidente preguntaba. Fue exactamente esta actitud la que adoptó ante la destrucción de la maquinaria de la imprenta. Pedía para el Responsable y los demás culpables el máximo rigor de la Ley. dijo. consideraba que la importancia de lo ocurrido era escasa.? —¿Qué crees? ¿Que es una institución benéfica? —En Inglaterra. en efecto. fuimos nosotros». Gerona viviría. se cruzó en la calle con un grupo anarquista. sin otro medio de información que El Demócrata y la emisora local. —¡Claro que me interesa! A la salida del Banco.. Ignacio puso cara de decepcionado. no había leído a Benoit ni a Ragon.. ni sabía nada de símbolos. en manos izquierdistas. más moderna.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella obtuvo una expresión horrible.. Ignacio. No pensó sino en la manera de adquirir otra nueva. cómo sabe que Julio García es masón? El subdirector le miró con fijeza. ¿exactamente la masonería. ¿quién lo sabría? —¿Por qué lo dice? —¿Por qué? ¡Llevo veinte años estudiando ese asunto de la masonería ! Era cierto. si bien éste era un simple aficionado. No pensaba sino en los agresores. El Rubio. simulando que escribía le preguntó: —Oiga una cosa. Y viendo que la pregunta iba en serio le contestó: —Si no lo supiera yo. armado éste de martillos.. «¿Ha habido desgracias personales?» Si le decían que no. y luego la confesión del Rubio. El subdirector era un erudito en la materia y estaba desesperado porque contadas personas le hacían caso. No les haga caso a esos palurdos. Y.. —¡Rito escocés! —rubricó La Torre de Babel. en cuanto entró en el despacho de Julio. pruebas. Pero el Responsable y los demás lo negaban rotundamente y aseguraban que el Rubio estaba loco. antes que nada.. de persona que ha mentido. que habiendo salido de madrugada a buscar pan de hostia a las Monjas Adoratrices. uh. ya lo sé. Pero por de prisa que ésta se llevara a cabo siempre se tardaría un mes en volver a imprimir el periódico. parecía algo difícil contentar a «La Voz de Alerta» con su petición del «máximo rigor de la Ley». según los vecinos. La Ley exigía. no se sabía si por miedo o chulería: «Sí.

mientras la célula comunista. el comedor. «¡Bah! Se bastan para defenderse. empezando por las de usted. mientras me quede un rincón para dormir. Sus ideas le habían penetrado a través de la soledad. la cocina. fuera aún embrionaria. «La Voz de Alerta» estaba furioso. Algunos camaradas le decían: «Anda. Y era verdad.» Otros proponían preocuparse de encontrar un abogado para que defendiera al Responsable. En la barbería se suprimió todo cuanto fue juzgado lujoso o no estrictamente necesario. La barbería donde se reunían iba pareciendo un hormiguero. En la cocina. Le molestaba que la CNT-FAI diera que hablar. Nada de masajes ni agua de colonia.. y las viejas beatas. Todo nuevo y joven.» Abierta aquella puerta todos se sintieron más importantes. Vivían en la calle de la Barca. él era un hombre extraño. entrad». se instaló un mueble que hizo las veces de biblioteca. El dentista no era el único en estar furioso.. se lo ruego. el arte fotográfico ruso le http://quedecosas-mg17. «¡Pero no me va usted a decir que no hay huellas digitales en el taller!» Julio abría los brazos. Los espejos se conservaban porque los militantes acudían allí con sus mujeres.» Había algo en la imagen de aquellos anarquistas que desbordaba las posibilidades normales de lo jurídico. El comunismo le parecía una solución como sociedad nueva. Hasta tal punto que el patrón. el Responsable va a quedarse atrás! Si tarda en salir del calabozo. Convirtamos todo el piso en local. el eterno mal humor de la vieja. muchos se reían viendo los traqueteos de «La Voz de Alerta» y otros iban teniendo la sensación de que en el fondo los anarquistas constituían la única fuerza predispuesta al combate. manejando aparatos fotográficos y diciendo: «Algún día habrá que arreglarles las cuentas a esos hijos de Bakunin». el Responsable había conseguido romper el hielo y la indiferencia.. y los militares? En algunos cafés se hablaba de suscripción para llevar comida a los detenidos. un buen día. Sillas escuetas. «Total. En las revistas soviéticas.» «La Voz de Alerta» sugería simplemente una bañera. no te quejes.. el contacto con los niños del Hospicio en el taller y la mugre del barrio le habían llevado insensiblemente a creer que la sociedad en que vivía estaba en trance de descomposición. La tristeza de esta habitación.blogspot. A ver en qué para eso. Lenin y Stalin brotaron en las paredes. Por lo demás. Muchas veces se sentía orgulloso de lo que estaba creando y se decía: «¡Bah. Y atarle con cuerdas a los grifos. en una habitación que había alquilado —¡veinticinco años hacía ya!— a una vieja gruñona. Se pasaba el día en la barbería. En todo caso. nada de mugre. En un santiamén la vivienda quedó convertida en laboratorio ideológico. y una escupidera en un rincón. se llevará una sorpresa». «Vamos a esperar un poco. También lo estaba Víctor. había dicho: «Vamos a hacer una cosa. era preciso contar con ellos. desnudo. Una bañera de agua helada e introducir dentro. al Responsable. así como en el cine. Y si algunos consideraban su acto tan estúpido como el de interrumpir las sardanas cuando la huelga. anda. Retratos de Marx. Pero la sola idea les parecía grotesca. diminuta. Simultáneamente. joven. Esto y la audiencia que se le concedió el primer día que había entrado en aquella barbería decidieron su destino. Lo de la imprenta le tenía sin cuidado. «Nada de viejas gruñonas. que estás ganando mucho terreno». El motivo por el que Víctor le tenía la guerra declarada al Responsable era la envidia. una corriente de austeridad se había apoderado de todos. Víctor había asistido a todo aquello pasándose lentamente la mano por su cabeza plateada.» El ejemplo lo tenía en la fotografía. Para bien o para mal. Los sillones giratorios fueron vendidos en subasta. ¿Cómo se las arreglarán los curas sin El Tradicionalista.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Sin pruebas no se podría mantener indefinidamente a los detenidos. a pesar de haberse ensanchado considerablemente. Luego sentarse allí y esperar. Entrad. Y había abierto la puerta que comunicaba con el pasillo.com/ 161 . pero el taller de encuadernación. El jefe de policía y Julio rechazaron tal procedimiento con una mirada muy expresiva. En el taller de El Tradicionalista hay huellas de todo el mundo. Él mismo se ofrecía para cumplir esta misión. «Sea usted inteligente.

tenían gran sentido práctico. «Sí le haces caso al subdirector —le decían a Ignacio—. porque el contacto más íntimo con Víctor descubrió al barbero y al grupo de fanáticos que en el fondo Víctor era un hombre débil.» La destrucción de la imprenta y el taller tuvo en la barbería gran repercusión. y el Responsable a las diez». ¡por fin!. Lo mismo ocurría en la UGT. Ahora El Demócrata acababa de publicar. ¡Matías opinaba lo contrario. aquel librito no era letra muerta. y decir luego. lo habían puesto en práctica con resultados sorprendentes. pues Blasco entró en el Cataluña con aires de triunfador. Porque la teoría de inyectar juventud a las organizaciones sociales —adoptada ya por la CEDA— no era exclusiva. Lo mismo que ocurre con la fotografía ocurre allá con todo. Por ello su curiosidad era grande para saber en qué pararía el asunto anarquista y si Julio verdaderamente protegería al Responsable o si el castigo sería duro. Ignacio acabó haciéndoles caso. ¿Es que los obreros y campesinos rusos permitirían que la luna le diera masaje a una catedral? Por lo visto la palabra «joven» era mágica. les parecía asunto cómico.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella parecía de un realismo impresionante. desde las manifestaciones del subdirector. No se trataba de una lucubración en el aire. Aquellos meses de frecuentar la Escuela le habían demostrado que David y Olga. En segundo lugar. El subdirector dirigió a todos una sonrisa que ahorraba todo comentario. David y Olga le decían a Ignacio: «Lo mejor que puedes hacer es olvidar todo eso y prepararte para los exámenes. Yo aquel día me levanté a las nueve. en cuanto a la masonería.» —¡Estudia. ya desde mucho tiempo antes. Los chicos y las chicas salían de allí con aire más precoz. Los maestros ejercían influencia sobre él. aunque sujeto a expediente. ¿Te das cuenta de que falta escasamente un mes?» Ignacio comprendía que los maestros tenían razón.com/ 162 . En primer lugar. de acuerdo. Y cuando el grupo de asaltantes fue puesto en libertad provisional. era precisamente el propio Víctor. en sus clases con los pequeños. más http://quedecosas-mg17. Estudiar. Decía de él: «Tiene muchos hilos en la mano y me temo que al final se arme un lío». que lo que faltaba en el mundo era madurez y experiencia! Entendía que el propio Julio García era demasiado joven para ocupar el puesto que ocupaba. aunque profetizaban que a primeros de junio el periódico volvería a salir «en mejores condiciones». «Naturalmente. eran partidarios de la inyección de juventud. pensaba más que nunca que uno de estos hilos era la masonería. Bien claro lo veía. a la logia gerundense y al papel que Julio desempeñara en ella. dos artículos firmados por el tipógrafo del propio periódico. En tercer lugar. odiarás a los judíos y a los protestantes. y llegarás a la conclusión de que Felipe II era un gran rey. en el campo izquierdista. de los comunistas. se alegraban de que faltaran pruebas y de que el Responsable estuviera en libertad. Al diablo todo aquello. Ignacio. En realidad. Antonio Casal. joven. se alegraban de la destrucción de El Tradicionalista. de quien ya se había hablado cuando las elecciones. con sólo comprobar lo que ocurría con su Manual Pedagógico. mostrando una ampliación: «¿Qué os parece? Se ve que la luna resbala por la fachada». Y por lo demás. el título de bachiller estaba ahí. Y que si alguien había no joven allí. las sospechas de Ignacio se pusieron al rojo vivo y su consideración por el subdirector aumentó. La actitud de los liberados empeoraba las cosas. La noticia de que faltaban pruebas para condenarlos fue recibida en el Banco con cierta perplejidad. Ella suponía que todavía «La Voz de Alerta» no tenía poder para ahorcar a la gente. David y Olga le conocían y siempre le habían dicho a Ignacio que Casal era un joven de gran calidad. pero con más pasión. Pero ¿a qué fotografiar el campanario de la Catedral. Con igual técnica que los alemanes. y contempla nuestro surtidor! —rubricaba Olga. ¿qué os creíais? Todos dormíamos.blogspot. acabarás creyendo que nosotros también somos masones. Dijo a los demás limpiabotas: «Pues. sus manías artísticas empezaban a desconcertarlos. que los masones tienen la culpa de que en Gerona no haya ni siquiera mercado cubierto. Pero no se le ocultaba que David y Olga habían adoptado una actitud muy definida ante cada uno de aquellos acontecimientos. es gente nueva. No. Que retratara a Ernesto recogiendo excrementos en la procesión.

la mecanógrafa del Parlamento. Siempre tenía que permanecer en las monjas más de la cuenta. Santiago. decía. para el curso próximo. Una posdata añadía que en Castilla unos estudiantes metían mucha bulla con un partido «fascista» que habían fundado unos meses antes. La abuela se mantenía tiesa. en Madrid. «Aunque sea de esas de doce pesetas». iba a casarse. junto con su compañera. prolongándose hasta la falda de Montilivi y el río. El partido se llamaba Falange Española. ¡Pozos petrolíferos. Alguna noche se habían reunido para estudiar el firmamento y conocer los nombres de las estrellas. Pero ¿qué iba a pasar? —Una cosa me preocupa —continuó el padre de Pilar. Todos los días se hacía acompañar al mar por sus dos hijas solteras. donde se ejecutarían trabajos manuales que permitirían. y que la sobrina de Matías tenía relaciones con un joven valor del Sindicato. Para las vacaciones estaba prevista una estancia colectiva de un mes en algún pueblo de la costa. ¿comprendes? —le decía David—. a las órdenes de un hijo de Primo de Rivera. un tribunal de alumnos deliberaba y dictaba sentencia contra los autores de desaguisados cometidos en clase. para preparar no sé qué de fin de curso y una especie de homenaje a sor Beethoven. mientras David explicaba a los chicos las teorías de la velocidad del viento y toda suerte de fenómenos meteorológicos. ninguno descubierto por el momento. a tono con el campo ubérrimo que se divisaba desde los ventanales. regresaba a su casa. Su popularidad era mucha gracias a ello.» Los de Bilbao se quejaban de que la primavera era lluviosa. «trabajaba horas extraordinarias». Nuri. Porque los jóvenes serán algún día de otra manera. ¡Descubierta! Su padre sabía que ella. Media docena de cometas cruzaban el cielo a la hora del recreo.. en San Sebastián. y en el que se declaraban partidarios «de la dialéctica de los puños y las pistolas».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella emancipado que los alumnos de los Maristas o de la Doctrina Cristiana.com/ 163 . El tío de Ignacio. Continuamente pedía retratos de ella pues decía que a la edad de la muchacha todos los días se cambia. allí mismo. —Por eso creemos en la juventud. que luego venían los carretes y el revelado y las copias. Un día Matías le dijo: «Bueno. adquirir un acuario. esto había que reconocerlo. cogiendo la caña y examinando el anzuelo—. Las noticias que se recibían de las familias Alvear-Elgazu también acusaban malestar. encargado de una fábrica de armas de Trubia. Por eso Pilar reclamaba siempre una máquina fotográfica. preveía «acontecimientos para otoño». ¿Cómo no renovarse ante aquellos procedimientos? Las pizarras en las paredes de la clase eran verdes. y los niños tenían la sensación de ser útiles. Planeadores. Cuando el aire del Cantábrico se ponía húmedo.blogspot. —¿Del bolso de tu madre? http://quedecosas-mg17. Pero se veía que la preferida de la abuela era Pilar. ¡Con las precauciones que había tomado! La culpa era de que los cines estuvieran instalados en la Plaza de la Independencia. Debía de ser cierto. con un enorme pañuelo negro sobre los hombros. En la última carta ponía: «Si Ignacio aprueba le mandaré como regalo una pluma estilográfica». pero en los mítines hablaban como Dios. Desde Burgos se anunciaba que la UGT se abría paso. Matías le había dicho aquello en ausencia de Carmen Elgazu. María y Asunción iban al cine dos veces por semana. José. Pilar andaba muy misteriosa aquellos días. parecido al que usaba la madre de mosén Alberto. Pero Matías opinaba que el gasto de la compra era lo de menos. decía «que actuaba de lo lindo» sin especificar en qué sentido. El ex «croupier». más de uno había aterrizado en la calva de algún pacífico vecino del barrio. y era una lástima! Iniciación sexual.¿y qué pasa? ¿Para ese homenaje tenéis que ir a documentaros al cine?» Pilar casi se desmayó. ante el alborozo del propietario. al lado de Telégrafos. «La mayoría de afiliados eran hijos de papá. ¿De dónde sacas el dinero? La muchacha se calló. Cada semana.. y el hermano de Matías. Los jueves y los domingos los alumnos cultivaban una huerta situada a un par de kilómetros. Se había constituido un fondo económico y todos los sábados llevaban parte de él a una persona necesitada de los contornos.

¿y cuánto lleváis de ganancia?. las cuentas salen... Les hizo tanta gracia y se rieron tanto que desde entonces bastaba que uno de ellos... —Bueno.. el poste ponía: «¿Catarros.. tirándose de la nariz para arriba.com/ 164 .. ¿Y qué película te ha gustado más? Pilar... —Mis amigas me acompañan... dejó el bolso sobre la mesa y dijo: —¡Ay. —Desde luego. por el lado de San Gregorio. Carmen Elgazu. El año próximo volveremos a verla... Todos.. con los brazos de Pilar colgados a su cuello. —«Rey de Reyes» —gritó. Por desgracia. Matías se hacía el serio...? La muchacha estaba algo aturdida.. al entreabrir la puerta del cuarto del muchacho y verle estudiando. «Rey de Reyes»... Lo pronunció en inglés. papá. yo unas seis pesetas cada semana. Clark Gable.. a las tantas de la noche.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella La muchacha negó con la cabeza. dijo con gravedad: —Jugamos a la Bolsa. Pero. habían visto en la carretera un poste con un anuncio de neumáticos. A veces ni siquiera decía: «¿Catarros?» Con levantar el índice era suficiente. obligándole a sentarse y en el acto cayó sobre sus rodillas.?» y debajo: «Neumáticos Michelin».. porque padre e hija eran felices. Apretaba los dientes. —¡Ah.. leído de prisa. —Bueno. ¿qué papel representas tú ahí? Pilar se había recobrado enteramente... con interrogante. Ésta era la pregunta que Matías hacía ahora a Ignacio.. —El que más. —¡Caray.. sí! ¡Es Ignacio. —No sé si le conocerás. —¿A la Bolsa. viendo que la tocaba responder. al oír aquello. Ignacio sabe mucho y gana siempre. Pilar juntó las manos.? —Avanzó en dirección a Pilar—. y gana! Matías enarcó las cejas. Pero Matías simuló no haberla oído y cuando su madre entraba en el pasillo preguntó: —Oye. A ver si me explicas eso.. Un día en que Ignacio y Matías habían salido de paseo juntos. vocalizando—. Así que ahora. La lluvia había borrado la parte superior del texto y sacado a flote una palabra del anuncio que hubo anteriormente: la palabra «Catarros». —Y. tosió y se acercó a su madre para darle un beso..! ¿Y se han multiplicado. chica! Es una preciosidad.. —Yo le di tres pesetas hace un mes. Pero ellas sacan el dinero guardándoselo de la merienda. —¡Sí.? —De verdad. —Bueno.?» para que el otro soltara una carcajada y contestase: «Neumáticos Michelin».! —Matías le dio un beso. Era Carmen Elgazu Fue una lástima. ¿qué artista te gusta más? —No sé. http://quedecosas-mg17.blogspot. Matías sonrió y aquello le perdió.. de acuerdo.. —¿O de mi monedero.. —Pues. lo cual hizo estallar a Matías en una risotada. Pilar se levantó y en voz baja rogó a su padre que desviara la conversación.. preguntara: «¿Catarros.¿y por qué te gusta? —Porque trabaja muy bien. palmeteando para rubricar su explicación. le empujó hacia el sillón.. Matías quedó asombrado y apoyó en la pared la caña de pescar.. Pilar hábilmente. caray. sí. Carmen Elgazu estaba desesperada porque nunca habían querido explicarle el significado de las misteriosas palabras. Matías calculó ayudándose de los dedos. Por fin se mordió los labios y.. en el Banco! ¡Juega a la Bolsa. Pilar hizo un mohín. se oyó el ruido de la cerradura.. levantando el índice. Y me da lo que me corresponde.

¡Papá. Había tomado una costumbre: estudiaba sentado en la cama y haciendo bailotear en la diestra. Ignacio se tragó la escalera. Al día siguiente. Matías le llevó al mediodía unos bocadillos y unas pastas.. Vivían horas de extrema agitación intelectual. CAPÍTULO XVIII http://quedecosas-mg17. ¡Aprobado! David y Olga le esperaban en la acera de enfrente. La redondez del objeto le resultaba agradable al tacto. Ignacio temblaba de gozo. Pero le pareció indigno el trueque con Dios. paseándose de arriba abajo y fumando con disimulada impaciencia. todavía perfectamente enlazados. ebrio de emoción. Y al doblar la primera esquina vio unas sombras que le detenían haciendo: ¡Uh. Miraba la papeleta y temblaba.. sin salir del Instituto. la cual no era de esperar pues ya no iba a la Academia Cervantes. Le escoltaron triunfalmente. o La Torre de Babel. —¡Tontas! Me habéis dado un susto. vete a tu casa a decirlo.. La víspera de los exámenes se quedó dormido apretando la bombilla. pero no tuvo más remedio que apelar a ellas. Ignacio tenía confianza. Se pasó la mano por la cabeza. Nuri. ¡Aprobado! Los dos maestros le abrazaron. sonriendo—. entre ellos el de Química. Y algo doloroso sería el sueño porque. aprobado! De no ser por miedo a los vecinos. "A veces la levantaba y miraba a contraluz los hilos. Asunción contemplaba a Ignacio pensando: «Me gusta más que Clark Cable». Ignacio reconoció en seguida en el balcón a Matías Alvear. ¡Aprobado. la cosa fue un éxito rotundo. «Neumáticos Michelin». Los tres compañeros de curso. aprobaría. a pesar de la buhardilla. también aprobaron. Repasándolo todo. María y Asunción. la bombilla que se llevó como recuerdo del Seminario.com/ 165 . David y Olga vivían íntegramente dedicados al muchacho y a sus tres compañeros de curso. nada —dijo Ignacio. Salió Carmen Elgazu al balcón con los ojos fuera de las órbitas. Un día entero ante los tribunales.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Y es que faltaban quince días para los exámenes.! Pensó que eran masones. Pilar se adelantó. Matías agitaba en el aire una pluma estilográfica. Sus plateadas sienes resplandecieron. Volvió a pensar en ir a confesar. Cruzaron el puente de las Pescaderías y entraron en la Rambla. que le debían múltiples favores. machacando. insistiendo. o aprisionándola.blogspot. mordiéndose las uñas. que ya conocían el resultado. La víspera de los exámenes le entró un gran desasosiego. ¡aprobado! El bigote siempre ameno de Matías tembleteó de arriba abajo. Al verle echaron a correr a su encuentro. Miedo repentino ante la magnitud de la carta que se jugaba. en una contracción. Olga le dio un beso en la mejilla. No sabía qué hacer. no seas bobo! Echó a correr aturdido. la gestión de Julio García cerca del catedrático Morales y la de mosén Alberto cerca de otros catedráticos. Si los catedráticos no le jugaban una mala pasada. La puerta del piso ya estaba abierta. Carmen Elgazu abrió sus brazos y obligó a su hijo dar dos o tres vueltas bailando. Todas las asignaturas de un golpe. Clase de ocho a once si era necesario.. Era preciso aprobar.. y a la medida exacta de la mano cerrada. Se notaba bastante preparado. el diálogo se hubiera desarrollado desde el balcón a la calle. uh. secándose las manos en la punta del delantal. papá! ¡Aprobado!. Eran Pilar. la bombilla estalló en un ¡plaf! terrible. —¡Anda.. Entre los rezos. No era partidario de las pastillas contra el sueño. —Nada. Eran cuatro mujercitas. que le despertó con los cabellos erizados. Carmen Elgazu y Pilar fueron al Sagrado Corazón a oír misa y comulgar en favor de los propósitos de Ignacio. Al medio minuto la puerta se entreabrió. A las seis de la tarde salió del local con las papeletas en la mano.

Los huelguistas zaragozanos carecen de reservas. ya te lo puedes figurar. arrugó el entrecejo y le dijo a «La Voz de Alerta» en el café de los militares: «Eso no puede ser verdad». habían asesinado a un muchacho de las juventudes socialistas. —Lo que ocurre en Zaragoza. Pasaron en coche y le ametrallaron bonitamente.? —Pues. Habrá que repartirlos entre Lérida. Porque. —¿No te gustaría —le decía— recibir un aviso que pusiera: «Ramón. aunque el nombre de Falange Española no le hacía ninguna gracia. contestó: «Pues yo he de enterarme y en cuanto saquemos El Tradicionalista pondremos las cosas en claro». Todo el mundo estaba de acuerdo en que de seguir aquello así. de la que había hablado el hermano de Matías. váyase usted a Valladolid y encárguese de descubrir los culpables»? Luego Julio le contaba que. Julio era quien alimentaba más sutilmente su imaginación. En Madrid. cuyos dos hijos varones estudiaban en Valladolid. «La Voz de Alerta» no era excepción. Tarragona y Gerona.. tenía una persona en la que verter su capacidad de ternura.. Pero una huelga general. —De repente le preguntó—: ¿Quieres adoptar un niño? Ramón se rascó la cabeza.. que al prolongarse crea curiosísimos problemas. además de que en todo aquello había gran parte de verdad. ¿Van a venir aquí niños de Zaragoza? —Si salen voluntarios. —¿En Zaragoza?. pues. escalofriante..¿los doscientos niños que faltan. es célebre —decía. —¿Y qué han respondido los Sindicatos? —¡Ah! Ahí está la cosa. también tenía una válvula sentimental de escape: su criada Dolores.. El camarero estaba impaciente. Por ello gran número de familias se encuentran en la más absoluta miseria. En la ciudad todo el mundo. «La Voz de Alerta». La trataba con gran corrección y ayudaba eficazmente a su familia... Había ocurrido algo que había aumentado la tensión de la gente. «Señorito. incluso los secos de corazón como Julio.. —Así.com/ 166 . por ejemplo.. a causa de la pasividad del Gobierno. inteligente y justa. —¿Gerona?. Las Organizaciones Sindicales acaban de preguntar a los Sindicatos de las cuatro provincias catalanas si están dispuestos a recoger quinientos hijos de huelguistas. al parecer. —Sí. —¡Apúnteme para uno! —¿Rubio o moreno? Matías le reprochaba a Julio que le tomara el pelo a Ramón. cuyo único atenuante consistía en que no había de ella confirmación oficial: En Valladolid. y repartirlos entre afiliados mientras dure el conflicto. y han recordado que en Aragón se los llama con más que excesiva frecuencia «perros catalanes». Y luego. En Barcelona han salido trescientos voluntarios. que voceaba Claridad en una esquina. Pero otros han alegado que Cataluña está harta de hacer de nodriza... ley que los campesinos de la región consideraban de absoluta equidad.. era la propia existencia de Cataluña la que estaba en peligro. Pero el reproche parecía un poco injustificado. de quien mosén Alberto decía que su peor enemigo era él mismo y que sin su manía «antiproletaria» hubiera podido arrancar muchas muelas gratuitamente. No sé..blogspot. El comandante Martínez de Soria. fa agitación se extendía a toda España. En el Neutral. El Demócrata publicó una noticia inesperada.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella En el Neutral y en la barbería de Raimundo reinaba cierto nerviosismo. ha http://quedecosas-mg17. El camarero abrió los ojos.. Ramón el camarero presentía que pronto todos vivirían aventuras sin cuento. El hombre. En Zaragoza hay huelga. lo cierto era que el policía quería verdaderamente al camarero y le había prestado infinidad de pequeños servicios. Por ejemplo el de los niños. unos afiliados a Falange Española. Ramón sabía que podía contar con él. el Tribunal de Garantías Constitucionales había declarado ilegal la Ley de Contratos de Cultivo redactada por la Generalidad.

en tres meses has faltado al trabajo cuarenta y dos días. Ignacio. Un muchacho del barrio. Continuaban inseparables.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella venido mi hermana del pueblo y me ha pedido. Le hacía gracia ver los pelos del señor Corbera saliéndole como lanzas del fondo de las orejas. ni a César ni a Pilar. Con escalofriantes detalles de crueldad para con los animales. Cosme Vila llevaba el pelo mejor cortado. Los cuales. El Responsable lo tomó sin rechistar. para que no se volvieran locas de contento. A menudo la llevaba de paseo hacia el paso a nivel. A quien sinceramente quería mosén Alberto era a sus dos sirvientas. al verlos llegar por la carretera. sonriendo por dentro. El Responsable tenía también una debilidad: el dueño de la fábrica de alpargatas en que trabajaba. Toda la familia de la criada le consideraba un santo. Ni siquiera sintió rencor hacia él cuando dijo: —Bueno. De temperamento violentísimo. Siempre le decían: «Deberías contenerte un poco. que no vería ni a Matías Alvear. En primer lugar. Los anchos hombros de Cosme Vila la sepultaban cuando éste la tomaba del brazo.» «La Voz de Alerta» cogía el teléfono o echaba mano a la cartera. La válvula de escape sentimental de otro personaje. El otro ser por el que los maestros sentían afecto era uno de sus alumnos. He hablado con el Inspector de Trabajo y me ha dicho que tengo derecho a despedirte.. había elegido la barbería de Víctor. al que llamaban Santi. su hambre de verdad y su vigor emocional habían ganado por entero el corazón de los dos maestros. Los altibajos del muchacho.com/ 167 . ni a Ignacio. ¿Qué importaba? Aquello encajaba con sus planes. como los campanarios y como la esposa y la hija del comandante Martínez de Soria. del miedo que ésta sentía cuando le aseguraba que en el cielo le bastaría la contemplación de Dios. donde trabajaban los padres de la chica. Otro tanto podía decirse del Responsable. se querían mutuamente. lo cual era lógico. Cosme Vila. Luego. que era evidente que le contemplaba como a un dios. Por fin había encontrado novia. Le querían de veras. el sacerdote no vivía hasta que todo había pasado. Quería a su patrono. Desde que tenía novia. un buen día. a hincar la azada más hondo que nadie. Y lo mismo podía decirse de mosén Alberto. mira. Al parecer dijo: «Parecéis monaguillos y no obreros revolucionarios». fogoso. trabajo. no lo podía remediar.blogspot. Antes se pasaba semanas enteras sin ir a la barbería: ahora era puntual. Y sus comentarios al ver las fotografías de la luna resbalando por la catedral. y a través de ella todo el pueblo. Después de aprobar. había dejado de hacer alpargatas. Pensó que también su padre. De modo que aquí están las cuentas y a otra cosa. desamparado de la familia.. era su novia. La hija del guardabarrera en el paso a nivel del tren que iba a Barcelona. ¡La imprenta del Hospicio! ¡La imprenta del Hospicio! El Responsable aguantó. El señor Corbera era un vejete de mal genio que por menos de un real soltaba los peores insultos. salían de la garita y agitaban sonriendo la banderita roja. A pesar de que pertenecía a Liga Catalana. tímida.. le invitaron a una solemne merienda en la que hubo hasta discursos. Lo disimulaba un tanto. El día en que el Responsable salió del calabozo y se presentó al. el señor Corbera le echó un sermón en que las palabras cretino y salvaje fueron las más suaves. pero si una de ellas tenía que permanecer en cama por enfermedad. de otro modo en pocos años agotarás las posibilidades de rectificación que da la vida». Imposible trabajar y cuidar de la revolución. Entre unas cosas y otras. siempre dispuesto a cruzar el primero la pasarela del río. tenían varios seres en quienes verter su capacidad de ternura.. De orejas tan grandes como las de César y píes enormes. y en la que se habló principalmente de Carmen Elgazu. habían levantado en vilo la célula comunista. El Responsable los soportaba con un estoicismo que dejaba perplejos a los demás obreros. Una mujer guapilla. el señor Corbera. ¡Que te diviertas! —Y le entregó un sobre. En cuanto a David y Olga. Y según La Torre de Babel. Pero los maestros procuraban enderezar su http://quedecosas-mg17. el mayor y más desgarbado de la clase.

Don Santiago Estrada decía: «Antes de irnos a Mallorca. aseguraban que la propuesta de la Generalidad era un alto ejemplo de sentido progresista. Los propietarios del Instituto Agrícola de San Isidro denunciaban otro hecho: lo que ocurría con las licencias de armas a los cazadores.blogspot. Y quedaba claro que lo que más había molestado y dividido a la gente era lo de la Ley de Contratos de Cultivo y la noticia de la acción de Falange Española en Valladolid. En un merendero situado junto al puente largo del Ter había un vivero de ranas. despechados por haber perdido las elecciones.. «que ya los diputados socialistas habían advertido en el http://quedecosas-mg17. Eran las ranas. Y cuando llegaban allí con los dirigentes de la Peña Ciclista. fijar una cuota». de un lado una predisposición a conceder una tregua al adversario. con unos ojos de ternura que emocionaban a los demás comensales. Y dado que el muchacho «asesinado» —el comandante Martínez de Soria continuaba desmintiendo la noticia— era un voceador de Claridad. que en cierto modo se consideraban agricultores por el cultivo de la huerta con los alumnos. uno de los muchachos aseguró que los obreros españoles «no permitirían de ningún modo que el fascismo arraigase en España». También en las conversaciones se notaba cierta prisa para pasar revista a los acontecimientos. Aseguraban que las Comisarías.» Y minutos después mordían en las ancas y patas de los animalitos. decían al patrón: «Ésta. La palabra «fascista» se había incorporado al léxico corriente de las tertulias. Estaban al corriente. de repente se inscribían y se presentaban en la Armería Casabó por una escopeta de dos cañones. que en una visita que hicieron a David y Olga. retiraban la licencia a unos cazadores y a otros no.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella carácter. Era gran fortuna para la ciudad que la gente tuviera tales detalles. y que daba miedo quebrar aquellos lazos que habían costado tantos años y que habían procurado goces tan simples y duraderos. Cosme Vila decía en la barbería: «Antes de salir de vacaciones. de otro una necesidad de apurar los días antes de que esta tregua llegara. Y añadió. Y aseguraba que se había retirado la licencia a personas como don Pedro Oriol. de subordinar la solidez de la economía y la seguridad de la región a las exigencias de los partidos políticos. de su estado y evolución. Suerte también que el sentimiento de familia estaba muy arraigado en muchas casas. aún que de sus obreros. Los propios David y Olga. No obstante. Habían mandado telegramas de felicitación a Madrid.. Porque el clima de nerviosismo se iba apoderando de todos. La pasión de los Costa. los propietarios la consideraban pura demagogia. Hasta tal punto. día por día. ahora el más destacado redactor de El Demócrata. Los campesinos. incluida la de Gerona. ponía en los corazones. y que se habían concedido a otras como el tipógrafo Antonio Casal.. El subdirector tenía listas. con lo que suponía de vacaciones y de Oxígeno. rabassaires. deberíamos organizar un desfile de nuestras juventudes en la Dehesa». De forma que cazadores de tradición se veían privados de ella. La inminencia del verano. serían capaces de repartir la tierra a los limpiabotas». empedernidos lectores de este periódico. Los Costa cuidaban de este vivero con mucho mayor cariño.com/ 168 . y sin la resistencia que oponían las virtudes de cada cual la cosa iría de mal en peor.Y ésta. era hombre ordenado. de consolidar posiciones. En cambio. Don Jorge le decía a su heredero: «Para ganar adeptos. continuaban desesperados por la denegación de esta Ley. la indignación producida por lo ocurrido en Valladolid sepultaba aquellos balbuceos de protesta derechista. deberíamos legalizar la constitución del Partido Comunista local.. en tanto que gran número de personas que jamás habían pensado en matar un pájaro. algunos solistas del Orfeón u otros camaradas se dirigían inmediatamente al vivero y señalando una por una las ranas que con más brío se chapuzaban en el agua. y habiéndose puesto este tema sobre el tapete. eran de otra índole. extender los carnets. Acusaban al gobierno de la Generalidad de insensatez. la noticia había afectado particularmente a los tres compañeros de curso de Ignacio.. periódico en mano..

porque Cataluña vive mucho más abierta a las grandes corrientes democráticas. Olga añadió que la doctrina era peligrosa porque disimulaba su despotismo bajo un programa social amplio. se puso serio. Sin embargo. En Cataluña. el fascismo era toda una doctrina. lo cual podía encandilar a un sector de buena fe. Menos mal que al llegar a su casa se encontró con que César había mandado un telegrama diciendo: «Llego mañana». aunque a su entender la cosa era más seria de lo que a simple vista podía parecer. no tendrán nada que hacer. e implicaba un retorno a un tipo de esclavitud. El maestro contestó a su alumno que era una gran estupidez decir que se vigilaría al fascismo. no un sombrero que se pudiera tirar. Lo mismo daba decir que se vigilaría la Geometría o la concepción materialista de la Historia. oyéndole. Quisiérase o no. junto con el auge de Hitler en Alemania. Menos mal que al salir de la escuela vio los campos verdes. desde la que se divisaba el valle de la Crehueta. desde luego. David. Lo máximo que podía hacerse era vigilar a los militantes de esta doctrina. constituían dos sutiles amenazas. Ignacio se quedó muy preocupado después de aquella conversación. lo cual. http://quedecosas-mg17. era preciso reconocer que en Italia el Partido hacía progresos y que Mussolini era muy hábil. que no por ser moderna perdía un ápice de su terrible significado. que atacarían los puntos débiles de cada país. tranquilo.com/ 169 .blogspot. Por ejemplo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Parlamento que lo vigilarían con atención especial». vio la cumbre de Montilivi. Ignacio no recordaba haberle visto tan serio jamás. era lo contrario de los derechos del hombre. de grandes realizaciones y fundamentalmente anticapitalista. —Ya es significativo —concluyó— que en España el movimiento haya nacido en Castilla.

Cuando el cajero ya no podía más. no! No diga nada. Tan segura estaba la madre de Carmen Elgazu de que Ignacio aprobaría. Aquello le hizo daño.blogspot. probablemente.com/ 170 . ventanillas grasientas. las arterias de la vida llegaban a Ignacio coloreadas de júbilo. Todo ello ocurría cuatro días antes de recibir el telegrama de César. al de Cupones. El verano había llegado. La Torre de Babel elevó el clima gritando: «¡Nada. Sin esperar a terminar la carrera. Lo fue gracias a su inscripción como donador de sangre en el Hospital Provincial. Los cobradores se quejaban de que los sacos pesaban demasiado. el de Cupones.» Y lo fue. supuso que el Director le felicitaría por lo del bachillerato. cobrando cuarenta duros. Llevaban una gorra azul con las iniciales del Banco Arús. Cosme Vila. pero no había presupuesto para alquilar un taxi. como siempre le ocurrían las grandes cosas. el botones avisó a Ignacio.. Aquella mañana. Luego estas monedas iban regresando lentamente al Arús. consultas de 3 a 7». Había recibido felicitaciones de todo el mundo. Una ola de deseo de ser útil le inundó el corazón. por el contrario. Y ¡qué monótono aquel trabajo! Los cobradores salían a primera hora a reclamar dinero a los comerciantes de la ciudad.. nada! Dentro de cuatro años. No sabía que te dedicaras a esas obras. De todos modos. El cajero comentó: —Te veo defendiendo nuestras bases. éste tocó el timbre. en cambio en otros empleados —Padrosa. Una llamada telefónica al Director. El Director ponía cara de desear que la gente necesitara sangre en horas que no fueran de trabajo. el de Impagados— vio un punto de recelo. blandiendo la pluma estilográfica que había mandado la abuela. Se habían dejado vencer por la rutina. ¡Dar sangre! ¡Qué curioso! Habían esperado aquel día. de los vecinos. Aquello le emocionó. el cajero. levantándose de vez en cuando para estirar las piernas. volvían a llevarlas al Banco de España. Se iba repitiendo: «Sí. ocho días antes de los exámenes. inscripción que efectuó a raíz de su visita al Manicomio en compañía de La Torre de Babel. http://quedecosas-mg17. pues lo cierto era que la mayoría le querían mucho. tal vez llegue a ser útil. como él? Todos habían soñado en hacerlo. Debía de ser alguien que quería sangre de un bachiller. para no ofender a Padrosa. Suponía que en el Banco le recibirían también triunfalmente. En el Banco funcionaban dos ventiladores que traían a intervalos soplos de aire fresco. ¡Qué destartalado era el Banco! Paredes negruzcas. continuarían hundidos en aquellos sillones. Le felicitaron sinceramente el subdirector. Padrosa y los demás lo sabían y sabían que ellos. ¿Por qué no hicieron. Tal vez estuviera llamado a hacer algo importante. Apenas si lo sabía él. Acertó sólo a medias. A esto podía oponer un argumento. de las chicas de la Academia Cervantes. a través de mil manos distintas. La Torre de Babel. que ya ves que no hay manera. Las arterias de la vida. Millones habían pasado por sus manos. abogado. Todos los sábados llenaban unos sacos de monedas de plata y los transportaban a hombros al Banco de España. Ignacio había entrado eufórico en el Banco porque ya era bachiller. verlos dudar y caerse por fin al suelo. Regresaban fatigados. y quedaba sepultado bajo las monedas de plata. Ignacio no dijo nada.. Ignacio se presentó. te llaman del Hospital.. pero luego pensó que era natural. masticando gomillas. Pero la vida era así. de don Emilio Santos y del propio mosén Alberto. Era hermoso ver volar los papeles. y el Director le dijo: —Chico. pero le dijo: —¿Quieres que avise a tu casa? —¡No.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XIX Ignacio había entrado en el Banco triunfalmente. de Julio García. veo una placa en la Rambla: «Ignacio Alvear. al de Impagados. Todo ocurrió con sencillez abrumadora. ¿Qué significaba para él ser bachiller? Que al cabo de cuatro años sería abogado. o no hacían.

de lo heredado de Carmen Elgazu. Sentía vértigo. en el río. Pilar intervino: —Mamá. nada. de Matías Alvear. con un hombre cadavérico —un tal Dimas. Le pareció que oía campanas y que llevaba capucha. largo rato. Yo también he tenido buenas notas. el hijo. increíblemente alto. —Luego añadió—: Y pon un poco para mí.. La Torre de Babel le animó. es un masón de marca mayor». dulce. Le pareció que su padre. César en persona. Iba pensando: «Sangre de primera calidad.com/ 171 ..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella No habló con nadie... Las miró y le pareció que volvía a hallarse en la procesión. El subdirector le había dicho: «Sí. Ya a nadie se le ocurriría llamarle pájaro. La montura de plata de los lentes de César iluminaba la estancia.. Carmen Elgazu le preguntó: —¿Qué tienes. De repente cortaron la comunicación entre su cuerpo y el de Dimas. del vecino pueblo de Salten otra cama contigua. El subdirector repetía siempre: «Lo que quieren es que todo funcione mal para desprestigiar al Gobierno». Y al día siguiente del telegrama. flotando durante todo el invierno por el piso. Se habló. En el plato de crema se encendieron seis velas.. era más real que la de ahora.. los seis cursos de Bachillerato. más que Ignacio. Él no se movía en absoluto y. mamá.. Era el lento fluir de lo que a él le sobraba. más alegres que antes.. a partir de aquel momento. Se miró al espejo. ¿Por qué. También había obtenido buenas notas.» Luego llegó el telegrama de César. ¡Hijo! Tuvo que contar. Todo con sencillez. Pusieron sus venas en comunicación. Ahora. http://quedecosas-mg17. ¿Qué tendría él de común. Era eso. Se lavó las manos. o por su vecino. más reposado en sus movimientos. que contar. solo e independiente. ¡Santo Dios! No parecía el mismo. Sintió que perdía peso. Verás que es una sensación. no mejoraban las instalaciones del Hospital?» Su cama crujía. La familia se sentía completa con él. Matías dijo: —Una indigestión de bachiller. hijo mío? ¿Te sientes mal? —Nada. diciéndole en voz baja: —No tengas miedo. Y las sienes y el bigote de Matías Alvear. a pesar de ello. Al llegar a su casa. Entonces él contestó. Ignacio sentía vértigo. todo el verano.? ¡Uy! Un éxito. Llegó un momento en que casi estaban a oscuras en el comedor y no se habían dado cuenta. con naturalidad: —«Neumáticos Michelin. Pensó: «Yo. La familia le rodeó. —¡Ya vuelvo a estar aquí! Gerona.blogspot. Se hablaba por años.. No sabía si rezaba por él. y las manos de ésta asiendo de vez en cuando las de César. Ignacio Alvear. con aquel hombre? ¿Quién era? Los asistía el doctor Rosselló. La gente que he afeitado. mientras afuera. le miraba y levantaba el índice de la mano izquierda. Tendido en una cama. Y sus ojos. sólo con La Torre de Babel mientras se cambiaba el chaleco. Se levantó. —¿Y qué talla navaja?. —¿Qué tal el viaje? ¿En un camión de alfalfa? —No. —¿La navaja. que a todos les había desconcertado. Tenía mejor aspecto. Ojos profundos. ¡Válgame Dios! El doctor Rosselló. Volvía a ser él.. hazle un plato de crema.» Y rezaba.. ¿Era César.. lo fue. si era masón y la masonería era una institución benéfica.. como siempre. Y los ojos de Carmen Elgazu. más que Matías. este año no. parecía más fuerte.. consultas de 3 a 7». por Dimas. el hermano? Alto. Presidió la mesa. Oía murmullos a su lado. crujía. por encima de la mesa. el día iba cayendo. al servirle. Y ya tengo cuatro cursos. En efecto. de su salud de hierro. ¡Cuánto tiempo sin verle! Su presencia espiritual. que su presencia física. le ayudaron.. abogado. que su fuerza disminuía. como si un enjambre de monjas hablara de él.

com/ 172 . en la de Ignacio. En cambio..... que desde la discusión con Ignacio había espaciado las visitas a la familia. Que volveríais a hablarme de las calabazas.. Es de cine. podrás ir a todas partes. —Un día iremos todos a oír eso —intervino Matías. volvió. Varias veces. Ahí. El mes próximo empiezo el corte». sujeta con el clip. Me la dio Nuri. César los miraba a todos. A Ignacio. Julio..? Ya me he despedido de las monjas. ¡Con algo reclinado en la almohada! Una pluma estilográfica.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —No me irás a decir que has afeitado a las monjas —dijo Matías. Julio también subió al piso a saludarle. idéntica a la de Ignacio. admirador de los artículos de Casal en El Demócrata. Mosén Alberto. Le consideraba demasiado humilde. que le invitaba a oírlos.. Pilar le decía: «¿Sabes. Como mosén Alberto. Su cama intacta. era capaz de disimular hasta tal extremo. partidario de la Ley de Contratos de Cultivo de la Generalidad. «Rey de Reyes». César recorrió el piso. entre botón y botón de vestido—. —¡Anda. al río. Pero no grites tanto. al río. Sí. en el Neutral.. A sus padres los encontraba un poco envejecidos. César ya volvía a formar parte de él. Miró afuera. gracias a aquellos baños. Quería saber si llevaba cilicio. Era el mismo. —¡Jesús! —exclamó Pilar. Matías se sentía feliz. Pilar. Julio. un poco más pálido.. con dos anaqueles preparados para su ropa interior. dejad los baños! —cortó Carmen Elgazu.. —Y esa revista. Pero no lo sabía seguro. Y le tiró de las orejas a César diciéndole: «Bien. César le preguntó: —¿Podré ir al cementerio? Mosén Alberto le contestó: —Mientras no exageres. Pilar le dijo: —Ya sé dónde te la pondrás cuando lleves sotana. Los reconocía con mayor precisión. que César no es sordo».. qué tal las pelotas de tenis? —Le dijo que había comprado varios discos de música religiosa. ¿Qué. a Vladivostok. «¡Pero si estás hecha una mujer!» —Fue en San Feliu. en ese año estaba más presente. porque el verano estaba ahí. chico! Has crecido. chico. César abrió la puerta de la alcoba de sus padres.. Sin embargo. Entendía que http://quedecosas-mg17. El armario. Su silla.. experto en suicidios y hombre convencido de que el fascismo era uno de los mayores peligros de la era moderna. César no había expresado dolor ninguno. sentía en presencia de César algo» especial. sin entrar. La llegada de César no alteró el ritmo de la ciudad. y con él la tregua. Ahora ya le reconocía de nuevo. al pasar le había puesto como por casualidad la mano en la cintura.blogspot.? Pero en cambio alteró el ritmo de la casa. Encontrarás novedades en el Museo». Matías no decía de alguien o de algo «que lo tenía aquí» hasta que lo sentía moverse en el centro exacto de su pecho. No sabía por qué. junto con César. ¿qué es?. Entró en el cuarto de Pilar. a pescar como en el verano anterior. te estás elevando. César quedó asombrado. La gente se dispersaba en playas y montañas.. El cambio de Pilar le impresionó mucho. —Y se señaló el centro del pecho. —¿De cine?. —Nada. Luego entró en su habitación. el camarero: —¿Y tú dónde te vas? ¿A Estambul. no. acudiendo en su ayuda.. Carmen Elgazu la interrumpía: «Bien. En Telégrafos había dicho: «Tengo al obispo aquí».. pero suponía que sólo era registrada en discos la música profana. Presentía grandes caminatas. —Sí. le decía a Ramón. riendo—. —¡Caramba. —Sí. Pilar. —¿Ahí fue donde pusiste el belén?.

parecía estar en condiciones de defenderse discretamente. ni empezaría a sonar la palabra «revolución». la lengua del Espíritu Santo. hablando del incremento del atletismo: «Vas a ver dentro de unos años. jugando una partida de pelota a mano. Y se decía que debía establecer su plan de acción para el verano. ¿no era eso?— lo celebró también. En el Collell se había convertido en una institución.» Ignacio notaba que su hermano había cambiado. Era cierto.blogspot. —¿Es que has estudiado mucho? —le preguntó. El cumpleaños de Pilar —quince. —Sí. de parecerse todo el mundo a César. Respecto al pensamiento. que continuaba destrozando la almohada cada noche. ¿Qué podrán en contra esos pálidos muchachos de la Congregación Mariana o los de Acción Católica?» En presencia de César se reía. arrancó muchos ayes que hubieran podido ser evitados. Poco a poco les fue contando su vida en aquel invierno. De repente. conversaciones oídas y alguna lectura. y algunos cínicos por costumbre. Había dado un gran salto. Un grupo de esos obreros morenos. comiéndose un pastel magnífico que le preparó la directora de la «enfermería. los años de Ignacio. Carmen Elgazu le escuchaba viendo en cada una de sus palabras la gracia de Dios. se hubiera dicho que el profesor de latín le había iluminado el cerebro. Hasta aquel curso tenía ideas muy vagas sobre las cosas. Un detalle en contra suya: jamás aprendería a poner inyecciones. Los internos de pago habían acabado por rendirse a su sencillez. http://quedecosas-mg17. ni el campo entero andaluz se declararía en huelga.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la Religión creaba este tipo de ser. Por cierto que la monja jugaba a las damas como nadie. Rezaba y procedía a su cotidiano examen de conciencia. sin haber llegado aún a los cursos de Filosofía. Las orejas de éste y sus movimientos de asombro le hacían tanta gracia como al Responsable los pelos como lanzas del señor Corbera. Dos días por semana tuvo que ir. El día del cumpleaños de Ignacio lo había celebrado con otro de los criados. probablemente César habría desplegado ante él. «Dele café a su hijo —le decía a Carmen Elgazu—. Aquel año hubo muchos enfermos. ¿cómo es posible que los ángeles se rebelaran si eran espíritus puros?». Torció no sabía cuántas agujas. César hablaba lentamente. una teoría verosímil y ceñidamente ortodoxa. no se celebrarían en Barcelona aquellas terribles manifestaciones de protesta. Se convencía cada vez más de que. todas le trataban con afecto. dejando pudrirse tos frutos al sol. con sorprendente facilidad. que empezarían con el quinto de la carrera. que era más hombre. Resultó que un buen día —en noviembre creía que fue— las Hermanas le reclamaron para que las ayudara en la enfermería. y un poco al ajedrez. Le daban ganas de sentarse encima de su rapada cabeza y de dar varias vueltas sobre sí mismo. en los planos físico y humano. Todo lo que contaba era importante para la familia. Más grande si cabe. dejando morir de sed al ganado en las cuadras. Etcétera. Bastante. fuertes. Y si Cosme Vila le hubiera preguntado: «Bueno. de la historia de los cinco continentes. Mucho café. lo importante en César continuaba siendo no su cerebro. Aprendió a jugar a las damas para entretenerles. Empezaba a tener una visión precisa de la configuración del Universo y se había formado un cuadro sinóptico embrionario.com/ 173 . previamente derrotado. por reflexión. Un día le había dicho a Ignacio.. Probablemente Julio se hubiera llevado una sorpresa si le hubiera hablado del libre albedrío o de la legitimidad de la confesión. no ocurriría todo lo que estaba ocurriendo. Tuvo que vencer muchas repugnancias: los tumores daban náuseas. pero exacto. Pero el ejemplo de las monjas lo estimuló. la sangre le mareaba y cuando alguien tosía de cierta manera le parecía que le iba a contagiar todos los microbios. De todos modos. sino su corazón. Perdió —21-18—. Dieciocho. De Apologética andaba preparado. con buenos puños y conociendo la técnica del jiu-jitsu. Varios enfermos habían levantado la cabeza y le habían llamado «monstruo».. y de repente se retiraba a su cuarto a rezar. y excepto el pelirrojo.

el proyecto íntimo. La mayor parte de las imágenes que circulaban por el mercado eran indignas de lo que representaban. a la calle de la Barca.. que no obedecía a impulso temperamental. Luego. que. Era preciso sanear su corazón. en Olot. de santos. en la que Ignacio dijo cosas tan graves. y en otra lo nefasta que resultaba para él la influencia de David y Olga. ¡Pero. En la provincia había grandes fábricas. de la propia Virgen. sobre el que todavía no se había confiado con nadie: aprender el oficio de imaginero.. Carmen Elgazu. Dar con las catacumbas. no sabía.. consideraba muy pequeña».. pero que ella. Además de que con Ignacio llevaría las de perder. secreto. 16—. siempre gran conocedor de las almas.. Los actos.. la túnica de tal color. Entrañable proyecto. pero sí a algo rigurosamente meditado.. durante las vacaciones. Ya casi se arrepentía de haber hablado tanto en el comedor. ¡Atención a la Hagiografía y a la Liturgia! Se pueden interpretar simbólicamente la verdad. Y a Pilar. «maestros que en vez de decir Dios decían no sé qué substancia cósmica o fuerza. Ahí estaba Julio como ejemplo vivo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Válgame Dios! Algunos de los proyectos que tenía eran fáciles de llevar a cabo: volver al cementerio.blogspot. En primer lugar. cuidado. pero no de trabajar en su ejecución. rezaría. lanzaban series sin ningún respeto. y proponer una reforma total.. ¿Cómo no confiar en la plegaría? Era infalible.. daría ejemplo. al lado de modelos decorosos. http://quedecosas-mg17. porque ya rompió el hielo el año anterior. Había que cuidar de la familia.. César se decía: «Aparte de consagrar. mucho cuidado con los ojos.. ¡Y pintar las copias luego. Él pensaba entrar en uno de los dos pequeños talleres existentes en Gerona. Su madre le había contado en una carta la tremenda escena que tuvo con mosén Alberto. Pensaba en los consejos de su profesor de latín. Volver a Ignacio al buen camino. Fácil ir al Museo. del mismísimo Cristo en la Cruz?» ¡Cuántas veces había pensado en ello! Sentíase incapaz de crear el original. ¡Exacto! Esto era importante. Luego. de mártires. Porque aquella revista de cine. ¿qué cosa podía existir más hermosa que crear con las propias manos imágenes religiosas. sobre todo cuando hay que erigirla en símbolo. cada caso es arte mayor! ¡Cuidado con aquellas imágenes del Niño Jesús tierno. Pero era preciso salvar a Ignacio. oro en la corona! Tenía ideas muy personales a este respecto. de ladrillos sojos —4 x 4. Pero llevar a cabo otro de sus proyectos. Y luego.. regordete.. Fácil todo eso. por ejemplo.. Se había informado. Ya vería.com/ 174 . Esto último era lo principal. agrupar de nuevo a los niños en aquel vestíbulo fresco. Hablar hablaría poco. las sandalias de tal otro. era lo básico. una substancia que ellos consideraban muy grande. de ojos azules abiertos de par en par y una piernecita al aire! Mosén Alberto le ayudaría para que le admitieran en un taller de Gerona. No bastaba con que Ignacio guardase su compostura y hubiera aprobado el último de Bachillerato. pues destruir una teoría es siempre más fácil que construirla. a esperar algún turista inglés con pantalón corto.

—¿Y por qué la independencia? —Mira. ¿no te parece? Mira. Ignacio habló de su proyecto con César. tunante! ¿Estás seguro de que no has pensado nunca en eso?» Luego se arrepintió de esta insolencia.» Aquello tenía una ventaja: le saldría muy barato. al ver a su hermano tan servicial y atento. —¡No digas eso. sí! Quieren la independencia completa antes de fin de año. —Y tomaba la Biblia de la mesilla de noche. y entonces le hacía confidencias de todas clases. Le decía que en Asturias y Madrid las organizaciones obreras repartían armas a todos sus afiliados. se sentía poseído de una gran responsabilidad y medía mucho sus palabras. Entonces César miraba a Ignacio con fijeza. cuyo Ayuntamiento les había cedido generosamente un edificio situado en un promontorio al oeste de la bahía.. César movía la cabeza. te das cuenta de lo que puede significar? —Pues... Su pensamiento volaba.. Los maestros iban a partir de un momento a otro. y en la tolerancia de Cristo Jesús. Vas a ver.blogspot. entre pinos. Verás cuando la gente regrese de las vacaciones.. César parpadeaba. Se están pudriendo hasta las azadas. estaba en la isla llamada Patmos por causa de la http://quedecosas-mg17. pues. En realidad.? —Concretamente eso. fíjate: «Yo... a veces innecesarias. junto a la Torre del Salvamento de Náufragos.? Yo.. Incluso en las ganaderías de reses bravas se hace huelga.. algo de la autonomía. con David y Olga. —Pues. ¿no? —Sí. con dieciocho alumnos. Finalmente la abría en las Lamentaciones de Jeremías o en el Apocalipsis de San Juan—. César se aturdió. —¡Sí. liberado de la preocupación del Bachillerato. Son así. ya llevan varias semanas. no sabía. También él acariciaba un proyecto: pasar las vacaciones en el mar...Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XX Ignacio. si dura mucho no habrá ni siquiera corridas de toros. Se habla de revolución.. mira aquí. ¿sabes.. «¡Ah. a San Feliu de Guíxols. Ahora piden el traspaso de las contribuciones territoriales a la Generalidad y que la policía sea de la Generalidad. eso decían en el Collell. —Sí. y en el reino de los cielos. El día en que Ignacio le comunicó que buscaba novia. Muy importante teniendo en cuenta que la incorporación de César desequilibraba todos los veranos la economía familiar. Juan. y como quien hace un descubrimiento decía: —Todo esto es lógico. en estos casos. a la estrella del belén que pendía de los barrotes de la cama. de repente. —Ya sabes que hay gran agitación..com/ 175 . la huelga. Le tiró de la oreja. a él le resultaba más cómodo rezar y dar ejemplo. le entraba una ráfaga de cariño por él. Otras veces le hablaba de los acontecimientos políticos y sociales. ¿Qué diferencia había en que las contribuciones fueran de un lugar o de otro? A veces a Ignacio le entraba un sentimiento de superioridad y se complacía anonadándole con datos y asustándole. Porque.. Sonrió y se tocó las gafas. Una especie de hotel deshabitado. César. Le habían propuesto a Ignacio: «¿Por qué no te vienes con nosotros? Si tus vacaciones coincidieran. que Raimundo el barbero se desmayará! Luego Ignacio continuaba: —¿Y lo de Cataluña. Escucha. para ver hasta qué punto llegaba su incapacidad de adaptación en este terreno. chicos y chicas. César. —Así.. se sentía libre y fuerte. entraría en el presupuesto colectivo. «En eso.no...» Ignacio se echó a reír. vuestro hermano y compañero en la tribulación. —¿Sabes lo de Andalucía.. hojeándola con familiaridad..

los locos de Salí. Carmen Elgazu. con el pretexto de los granos y demás. en el edificio entre pinos. Mosén Alberto aceptó la invitación del notario Noguer y esposa y se fue también a Camallera.. por el contrario. y oí detrás de mí una gran voz. y así se le dio una grande espada. Olga y sus alumnos se marcharon el 20 de julio. Destituirán al Comisario de un momento a otro y he de permanecer aquí». Que venga a verme alguna vez. Un mes en la playa. a comprar hierro. Vi. en el llamado Campo de Marte. En el Banco se sabía que los Costa eran accionistas de la Piscina. podrían hacerlo: el 30 de julio se inauguraría la Piscina Municipal.. pero Ignacio le paró los pies. en el que quedara muy claro el ejemplo dado para explicar la Trinidad: «Así como un árbol que tiene tres ramas. El notario Noguer se fue a Camallera. —¿Qué haré. Porque la piscina. «¿De qué te quejas? El año pasado estuviste tú. pusieron autocares a la disposición de sus obreros y ellos se fueron al Norte. Había gente que consideraba aquello una profanación y la pérdida definitiva del silencio en la Dehesa. al fondo el mar. Y a la iglesia de Sardis: "Sé vigilante. Matías Alvear.blogspot.» Otra de las personas que se quejaban era doña Amparo Campo. pues.. «La Voz de Alerta» a Puigcerdá. doña Amparo Campo y todos los que se quedaran en Gerona y quisieran exhibir sus brazos. pues. Gran acontecimiento..com/ 176 ..? No le veo casi nunca. fecha en que comenzaría las dos semanas de vacaciones que le correspondían. La muchacha quería armar una revolución en casa. o tribulación. Y todo el barrio de la Barca en pleno.. sin recursos para viajar. En Gerona quedaría poca gente: Carmen Elgazu. Doña Amparo Campo. ¿Por qué aquel lenguaje? Caballos bermejos. porque después que fuere probado. También por este motivo Pilar empleaba la palabra revolución. los enfermos del Hospital. donde junto con unos amigos quería fundar un club de golf. esposa. Pilar. Los Costa cerraron sus establecimientos industriales. trampolín y duchas. César entonces abría en las páginas de los Salmos o en la Carta Católica de Santiago el Menor: «Bienaventurado aquel hombre que sufre la tentación. junto al ciprés del jardín.» David. y remítelo a las siete iglesias de Asia. Julio le dijo: «No puedo abandonar Jefatura. se llevó un berrinche. que Dios ha prometido a los que le aman. porque yo no encuentro tus obras cabales en la presencia de Dios". los centros deportivos de la localidad lo consideraban un gran adelanto. ilustrado. además de agua corriente.» Ignacio se reuniría con David y Olga en San Feliu de Guíxols. al saber que el policía se hallaba http://quedecosas-mg17.. con altavoz! El Tradicionalista preveía un alud de escenas indecorosas. los Pirineos a la izquierda. sin embargo. hijos y criadas se instalaron en una propiedad a los pies de Nuestra Señora del Mont. escríbelo en un libro. Y. don Santiago Estrada a Mallorca con la familia.. Don Jorge..» Ignacio se sentía algo molesto. todo el verano? ¿Salir con la tortuga? Encontró a Carmen Elgazu en la pescadería y le dijo: —¿Qué hace Ignacio. escribir un nuevo catecismo.. Dígale que me aburro. César. Julio tampoco quería llevarla a ningún sitio. que en la playa hubiera podido exhibir la redondez de sus brazos. y al que lo montaba. porque Ignacio se iba quince días al mar y ella no. los chicos del Hospicio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella palabra de Dios. y que Julio había intervenido de algún modo en su realización. Un día de domingo fui arrebatado en espíritu. Díles que se verán en gran aflicción si no hicieran penitencia de sus obras". y del testimonio que daba de Jesús. en San Feliu de Guíxols. situada al norte. desde la que se divisaba la inmensa llanura del Ampurdán. espadas. que decía: "Lo que ves. recibirá la corona de !a vida. el primero de agosto. cómo salía otro caballo bermejo. como de trompeta. ¡dispondrían de pista de baile. donde pensaba. se le concedió el poder de desterrar la paz de la tierra y de hacer que los hombres se matasen unos a otros.

bajaban a la playa. Sin dejar de sentirse feliz por todo ello resopló un instante y.com/ 177 . devuelve lo que puedas». Los propios alumnos cuidaban de todo. David le había dicho: —Llévate el slip. de dinero. como un calambre. A pesar de lo cual oyó. volviendo de vez en cuando la mirada hacia el pueblo. y la quietud. Lo primero que hizo Ignacio fue esperar a que llegara la noche para irse solo al rompeolas y contemplar el mar. La primera sensación al subir a la superficie y hallarse solo fue la de vivir un momento absoluto. de trabajo. se dirigió a tierra. cubista. aquel rompeolas. aquella quietud. con el Banco. de conciencia. resplandecía de luces porque era la Fiesta Mayor. Los halló a todos muy bien instalados. cuya bahía. le pareció tan hermosa el agua que le rodeaba por todas partes. y el cielo que se extendía de punta a punta sobre su cabeza. aquel faro que giraba silenciosamente. pensamiento. Con la espuma que le llegaba se mojó la frente y las sienes.» Y no obstante. Era el faro del edificio en que él viviría aquellas dos semanas. A las doce en punto regresó del puerto. con una terraza que dominaba la bahía entera. Ya se encontraba en San Feliu. las niñas en la otra. niños y niñas. los maestros arriba. Esta mancha era el único cordón que le enlazaba con el mundo. Todo por turno riguroso: ayudar a la cocinera. ya para siempre. Entonces le pareció que la marea subía. y escucharlo hasta que su corazón se sintiera satisfecho. de repente. Siguió este último consejo. bajo sus pies. la propia arquitectura. sobre todo hoy que hay luna. junto a la torre del Salvamento de Náufragos. Se dijo que ya nunca más tendría preocupaciones de sociedad. Sin hacer el ridículo. a su entender. casi casi con su Bachillerato. Por dignidad dio unas brazadas aún. Por la mañana la comitiva. Y al mismo tiempo un escalofrío en las piernas. que tuvo la impresión de que rompía con su pasado. Al día siguiente entró en tromba en la vida de la Colonia y en la vida de San Feliu. de entera plenitud. la cuestión es pervertir la ciudad. descendió a la playa y se echó al agua. bajar al pueblo a comprar. Los niños en un ala del edificio.blogspot. isla humana. reclinado en la barandilla. El hotel era blanco. le dio una pequeña suma de dinero diciéndole: «Tú mismo. «Sus líneas recuerdan perfectamente los símbolos geométricos de la masonería. un ritmo jubiloso en la sangre. limpieza. con Gerona. Si pudiera. No sólo porque sus autores eran los arquitectos Ribas y Massana. El agua en la noche le producía un inédito placer en la piel. advirtió hasta qué punto era total su soledad. en compañía de los alumnos y sus maestros. las niñas reclamaron la exclusiva. pondría piscinas en cada iglesia». Un baño a medianoche es incomparable. una rara claridad intelectual que le capacitaba para recibir cualquier mensaje que viniera del mar. bajo el faro que giraba silencioso.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella vinculado a aquel asunto comentó: «Claro. lo revelaba. Un miedo inexplicable le invadió. Olga había replicado: —¿Para qué? Mejor aún bañarse desnudo. deslizándose sin hacer ruido. a lo lejos. en la estación. después de despedirse de todos y de oír mil consejos de Carmen Elgazu. que las sombras de las barcas ancladas a su alrededor cobraban vida. a Ignacio todo esto le tenía sin cuidado. precedidos en lo alto por http://quedecosas-mg17. que apenas había visto desde que se marchó de Málaga. hijo. Al toque de diana eran levantadas las camas y en su lugar se instalaban las mesas que luego servirían de comedor. Y apenas llegado a él. en el edificio cedido por el Ayuntamiento a David y Olga. pues por aquel lado el bosque de pinos clareaba. extraños chasquidos emergentes de ignotas lenguas submarinas. Su vida iba a ser. Para servir la mesa. sin dejar lugar a dudas. de quienes aseguraba que formaban parte de la Logia de Gerona. pero sin dejar de mirar la mancha que el montoncito de su ropa hacía en la arena de la playa. Luego marchó con lentitud a la Colonia. era perfecto. Y allá quedó al paso de las horas. Una de estas luces titilaba al viento junto a la Torre del Salvamento de Náufragos. Pero. El orden interno de la Colonia —la colectividad había adoptado este nombre—. Lo que ocurriera en la Piscina no le interesaba para nada. excepto de la administración y la cocina. Así lo hizo. Matías. su única seguridad. Y respiró hondo. Por su parte el subdirector la llamaba la piscina masónica. sino porque. El uno de agosto tomó el tren pequeño.

pues reconoció en él al comandante Martínez de Soria. Por de pronto. Ninguna idea preconcebida. todo lo contrario. se dijo que no se encontraba allí para escarceos psicológicos. A veces desaparecía bajo el agua y surgía al cabo de un rato mucho más lejos. sobre todo. y especialmente la zona acotada por una valla —donde iba la gente de pago—. Ignacio pensó que en San Feliu no ocurría nada de eso. Pero tenía presente la advertencia de su padre: «Gasta lo menos posible». era un milagro de muchachas hermosas.com/ 178 .. que ejercía en el pueblo. Todavía era temprano para emitir un juicio sobre ellos. balón que en seguida revoloteó por entre los bañistas levantando gran algazara. cortó en diagonal hacia el terreno acotado. salpicándola de comentarios sobre la vida de los veraneantes en sus residencias. ¡Válgame Dios. con el esqueleto de alambre. ¡Qué se le iba a hacer! Como reconocía Julio. se desnudó. de una de las casetas. escoltada por los mayores de la clase.blogspot. se internó en el mar y luego. o bien aire de languidez que atraía irresistiblemente. Tocaba la guitarra y aportaba un fondo sentimental al corcho y a las muñecas. Ignacio se dijo: «He de bañarme en la zona de pago». Cuerpo atlético. bajar por su cuenta al pueblo de San Feliu. Aparte las consabidas deformidades y raquitiqueces. Ejercicios gimnásticos. Ignacio no perdía detalle de las reacciones de los alumnos. pronto comprendió la expresión de los ojos de los chicos! Toda la playa. nadando.» De todos modos. que era lo peculiar del país. Sería absurdo negar aquella evidencia. Algunas de las niñas se tendían en la playa y los chicos las iban cubriendo de arena. Tal vez sus ademanes y su mirar revelaran cierto sensualismo. centro veraniego de la región. Luego se encendía una hoguera y se cantaba. no sin que David se hubiera llevado un buen susto. asistía a su muerte con la mirada. ningún plan concreto. Las chicas tenían. «¿Qué virtudes tendría ocultas? O tal vez le prefirieran por caridad. dejó la ropa al cuidado de uno de ellos. de belleza y fuerza que encandilaba los ojos. sin que nadie se preguntara por qué. Santi. «¿Por qué cubrían de arena las piernas y el vientre de las chicas? ¿Por qué empleaban un vocabulario superior al que les correspondía por la edad?» Debía de ser la distensión que creaban las vacaciones. Cuadritos tallados en madera y. lección de tema vario y luego trabajo manual. aunque ya de hombre maduro. que por lo demás cuidaban muy bien de no exhibirse demasiado. Cuando el sol se ponía. Pronto comprobó un hecho: el nivel de belleza era muy superior entre la gente que se bañaba en la zona de pago. compañero de promoción. Por la tarde. y luego el baño. de esconderse entre las barcas. Era incomprensible que David y Olga le prefirieran. Una vez allí nadie le pidió explicaciones y usó de todos los privilegios como los demás. sobrecogido el ánimo ante la grandeza de la hora y el tono violento — morado y escarlata— en que se resolvía la inmensidad del cielo. Hacia el atardecer. excursión. sentado. Olga enseñaba a las niñas a hacer muñecas. Mirar y gozar de la alegría del mar. del cromatismo de la Fiesta Mayor. que la excesiva desnudez atenúa el misterio. Era un hombre que se movía con sorprendente naturalidad. Así que se decidió a usar de un ardid corriente para cruzar la valla sin pasar por la taquilla: la vía marítima. había ido a visitarlos. http://quedecosas-mg17. en corcho. todo el mundo. era muy grosero. pintarrajeada de líneas blancas y verdes. Le habían dicho muchas veces que las mujeres en el mar no hacen ninguna impresión. salió un hombre con un inmenso balón azul. Quería aquilatar de cerca los resultados del Manual. a todos les había tostado el sol. Ignacio movió la cabeza varias veces consecutivas. A media mañana. por entre los pinos. Un amigo de David. bordeando la costa. la elegancia era un hecho humano anterior a las teorías democráticas. Se hizo el amo. o bien daban una sensación de plenitud. el chico de los enormes pies. llevaban once días allí. Fumaba en un larga boquilla..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella constelaciones de cometas. Unas muñecas de trapo muy expresivas. Olga llevaba un maillot blanco y nadaba a la perfección. Lo mejor era salir él solo a la buena de Dios. Esperó a que se bajaran a la playa los niños de la Colonia.

casi desierta. no querían soltarle... —Pero. sentado en una barca. pobre chico! Lo siento de veras. La cordialidad de los alumnos le halagaba. ¿Y los alumnos? ¿Y su ropa. pues todo el mundo le estaba contemplando. Él se levantó y correspondió al saludo.!» Los veraneantes de plantilla. su camisa. Pero algo superior a él le retenía en la arena. Crines rocosas de tono amarillento o rojizo. tan inclinados que parecía que de un momento a otro se decidirían a tenderse horizontalmente en el agua. Salió del mar empapado de agua y Chorreando de vergüenza. resbaladizo. tres. entoldado. a la muchacha no la veía porque había quedado tras la masa azul del balón. el Paseo de San Feliu tenía aspecto de parque familiar. Minutos después volvía a sumergirse en el mar para cruzar la zona acotada. Se peinó en su cuarto. saludando a todos. que en el Paseo del Mar adoptaban aires de venir de mucho más lejos. arriba. Alguna amiga le diría: «¡Ya ves! Debe de ser un pescador». pero no importaba. ambos destacándose contra los macizos acantilados de Garbí. una gran multitud. Su proeza debió de ser algo verdaderamente fuera de serie. ¡Qué grandiosidad! Reconoció a muchas personas de Gerona. dio un enorme salto.blogspot. ¡Hermoso combate! Y los acantilados. Cada balandro llevaba un experto y una venus. se secó. Ya se oían las sardanas. Las tres y media. En la orilla.. claro. tal vez un poco de soberbia. Temió que el balón. Mujeres de color de rosa que cambiaban tranquilamente su piel. Entonces le asaltó un pensamiento cómico: si se marchaba nadando. La muchacha era de una belleza que barría todo cuanto había conocido antes.. Autobuses. con gorro de goma que le minimizaba la cabeza. enormes. Pasó todo el resto de la mañana en estado febril.com/ 179 . le jugara una mala pasada. creo.. avanzaban como flechas en dirección a la meta. Se acercó: las regatas. Eran las cuatro y media en punto. ella descubriría que había entrado fraudulentamente en las zonas de la elegancia. «¡Helao. viéndole algo apartado. ante un mar a la vez neto y profundo. Hasta que. Se prolongaban durante kilómetros y kilómetros. Tenía plena conciencia de lo mezquino que era aquello. —Empezaba a comerme las alpargatas. A medida que se acercaba al lugar iba mirando la playa. se dirigió hacia Ignacio con ademanes coquetos y. emergiendo del agua hasta medio cuerpo. solo. un impulso más fuerte que él se le hacía irresistible. lo cual sería grave. En realidad no tenía idea del tiempo transcurrido. dos. al chico al que había confiado sus pantalones. Miró al niño.. http://quedecosas-mg17. sin embargo. Por lo demás.. ¿qué hora es? —No sé. una muchacha de extraordinarios ojos verdes. muy tarde. Ignacio quedó en suspenso.. Luego pegó un puñetazo. de repente se erguían. ocho balandros doblaban la curva del rompeolas. pero sabían mal. hasta Tossa de Mar. salió de la Colonia y. Uno. El Paseo del Mar estaba abarrotado.. cafés rebosantes.? No veía a nadie. —¡Oh. refugiados en la terraza de su Casino habitual. A media tarde los chicos le rodeaban. Al pasar a su lado dijo: «Adiós». Tenía expresión inteligente. Por fin descubrió. —No habrás comido.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Minutos después. se mojó la cara. Ignacio se dejó ganar por el espectáculo.. en honor a aquellos ojos verdes que no se apartaban de su piel. dándose cuenta de que hacía teatro. situada en zona de pago. la muchacha entró en una caseta y salió vestida. contemplaban el bullicio con irónico agradecimiento. al rico helao. Pero él se moría de ganas de bajar a San Feliu. un Circo. le mandó el inmenso balón azul. Ignacio se sintió avergonzado. pues todo el mundo aplaudió. miles de pinos descendiendo en cabalgata hasta el agua. Concentrando todas sus fuerzas. Al muchacho le parecía extraordinario que una cosa tan importante como cambiar la piel ocurriera de tan sencilla manera. se lanzó cuesta abajo. En un santiamén se encontró en el llano. inmensamente solo y aburrido. a la derecha de la bahía. Sin embargo. Temprano. sus alpargatas...

. —Yo me llamo Ignacio. Al oír el nombre del ganador exclamó—: ¡Ah. y las cintas http://quedecosas-mg17. sin quitarse el meñique de los labios. nariz chata. ajeno a los suyos. Ignacio enarcó las cejas con asombro. —Me parece que no le he gustado —dijo Ignacio. en uno de los sillones de la calzada. la frente morena. que eran aquellos magníficos gerundenses que se volvían a la estación con la bolsa de la merienda vacía y la piel de la espalda arrancada a jirones. perdona un momento! —Y escuchó. levantándose—. Cuando se reía. pero Ana María cortó sus pensamientos. Luego escucharon un charlatán —limeño— que vendía relojes de pulsera por dos duros. Loli sonrió. La muchacha le miraba con desconcertante insolencia las alpargatas —de trenzas. Se detuvo ante ella y renunció a todo preámbulo: puso una mano sobre la mesa y le preguntó si le había hecho daño con el balón azul. Primero. Y. ¿Qué demonios hacía allá. por el Paseo central. Al tiempo de sentarse. Un pensamiento divirtió a Ignacio.. Ana María le dijo: «¡A ver. Ignacio. Ignacio. Ella hizo un mohín inteligente y gracioso. algo espontáneo. Dos o tres comentarios de la chica le llamaron la atención. propicio a la amistad.!» Ahí andaba él. remató el examen: —¿Qué estudias? —Ahora empezaré abogado. de veras. el pantalón —azul marino. ¡Al vuelo las campanas! La muchacha de ojos verdes estaba sentada con una amiga en el Casino llamado «de los señores». Está loca. Luego el pecho. Acodada en el sillón. Ella le contestó que sí. —Se pegó una absurda palmada en la cabeza. un momento en que el sol se rodeó de rayos blancos observó: «¿A ti no te parece que el sol es poco humilde?» Se levantaron. Ana María se quitaba algo de la solapa del vestido. Llevaba un traje de hilo. Os dejo. Le parecía que todo el mundo le miraba. —Me parece que no —rubricó ella sonriendo—.blogspot. Ignacio leyó mensajes totalmente distintos en los ojos de las dos muchachas. Ignacio pensaba: todo esto es un milagro. no obstante. Y ya de espaldas levantó la mano y la agitó—: Au revoir! —Y se alejó. sin reflexionar un segundo. «¡El único defecto que tienen —decía— es que cuando marcan las doce no se sabe si es mediodía o medianoche!» La tarde se encendía. En los de Ana María. —¡Bien chicos! —dijo. Quería poner aquello en claro. Se peinaba con un moño a cada lado. No sabía lo que le diría. Al cabo de poco rato suspiró con absoluto aburrimiento. se sentía satisfecho. cuando los altavoces dieron el resultado de las regatas. se le acercó. avanzaba la cabeza en actitud de gran cordialidad. al lado de una muchacha cuyos pendientes bastarían para pagar su carrera y aun sobraría para que Carmen Elgazu y Matías Alvear hicieran su tan suspirado viaje a Mallorca? «¡Qué los débiles no vayan al mar. e inclinándose ligeramente le mostró un exquisito corte que tenía sobre una ceja. pero es muy simpática. pómulos salientes. Era un encanto. Entraron en el teatro guigruol —un real cada uno— y se rieron como benditos con el intercambio de garrotazos entre la mujer buena y Lucifer. ¿verdad? Ignacio se volvió. entusiasmado. Luego presentó. La muchacha tenía una barbilla diminuta. no blanco—. le pidió permiso para quedarse a su lado hasta que la herida hubiera cicatrizado. el pelo negro y rizado. Era un momento hermosísimo. en los de Loli una terrible sospecha: la sospecha de que él era pescador. Hablaron de cosas neutras. y señaló un sillón a su izquierda. Ignacio se sentía molesto. opinando sobre marcas de automóvil.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Dio media vuelta y pasó frente a los cafés. —Mi amiga «Loli». con sus dos moños. la camisa no de seda. claro como la vela de un balandro.com/ 180 . Ana María debía de llamar la atención. no de crep—. muy correcto. la muñeca sin reloj. —Tú no eres catalán. pero no importaba. ja! ¡Papá rabiará!» Luego. uno a cada lado. Yo me llamo Ana María.

Habló de la línea de los balandros. Del sistema planetario y del Apocalipsis de San Juan. ¿qué? Ya no sería el hijo. sin más ilación que su voz. a viajar. Si bien ahora. Me gusta oírte. En cuanto a él. Rusia.... Toda la experiencia de hombre nacido en Málaga. otro. no defendería sino pleitos perdidos.. de la calidad de las piedras de Gerona. —¿De qué quieres que te hable? —De lo que quieras.. riendo sin saber de qué. Llegó un balón azul. no sabía lo que le había ocurrido.. él se sintió mucho más alto. Hitler. con David y Olga. Aunque luego todas las piezas casaran. los seres venían al mundo ignorándose de dónde ni de quién. aunque al parecer en el Santo Sepulcro ocurrían escenas deplorables con las parejas.. Nunca había hallado un ser tan expectante.. Y en cuanto al amor. cuando fuera abogado. naturalmente.» ¿Dónde estaba la victoria? No se sabía. Ana María balanceaba sus piernas.. ¡En fin! Todo aquello no importaba... —¡Anda. ¿Dónde había aprendido que de repente se encuentra uno con una alma gemela. otro. Toda la ciencia acumulada en seis años de Bachillerato.. ¡De veras! Pero los ganaría.. de César y del mar.. Y luego.. Suspiró y dijo: —Cuéntame cosas. de repente. con el subdirector y La Torre de Babel. que ha llevado medias negras. Sí. cabellera venerable. peor aún que la ciencia era el maquinismo. Él conocía.? —Va. una Dama de Honor. Incluso Gerona. se tocaba la vida con la mano. en cambio. para la cual vale la pena volcar todo cuanto se lleva en el pecho? Se entusiasmó. sin embargo. otra la cabeza. Egipto y.. y http://quedecosas-mg17.... avanzar.. mientras ella estaba sentada en aquella barca..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella de las alpargatas perfectamente entrecruzadas hasta media pierna.. El crepúsculo era grandioso. De un tema al otro. ¿Había oído hablar de Fontilles? ¿Conocía algún donador de sangre en los Hospitales? Y. En cuanto al fascismo. en Gerona. el trabajo en serie.. Salió todo.blogspot. Le gustaría mucho Italia. Pero no. Adelante en la carrera. ¡Al diablo los escrúpulos! Tomaron asiento sobre una barca muerta en la arena...com/ 181 . De que el mundo. en conversaciones con Julio. ¡En fin! «Prefería la intensidad a la dispersión. en el fondo todo era milagroso. por vía marítima... Ningún obrero ejecutaba una obra entera.. luego Grecia.. ¿No quería ambiente nuevo? Ahí lo tenía. tomando la vida en serio! ¿No le parecía que la guitarra era más profunda que.. deslizándose desde el rompeolas en dirección a donde ellos estaban. ¡El mar! El milagro que más impresión le causaba —aparte el de la autorresurrección— era el de Jesús caminando sobre el agua. ¡Qué bien se sentía en Gerona! ¿Por qué una gran ciudad? En una gran ciudad la población aumentaba sin que se supiera cómo. todos iguales. Luego. Avanzar era lo que él hacía. La ciencia avanzaba implacable y si no se hacía buen uso de ella. La barca era muy pequeña. Un cuello de cisne. la verdad es que entendía muy poco. ¡Al diablo el pescador si es que rondaba por allá y le oía! Habló de la Masonería.? Olvidó decir que le gustaría ir a Palestina. Lo importante era ser hombre. Como si las madres parieran a los hijos una un brazo.. Pero lo que más miedo le daba era la ciencia. otra la pierna. Tenía un amigo que decía que llegaría un momento en que las inyecciones. Nunca a nadie tan dispuesto a escuchar. no se podía vigilar. hombre.? ¿Va. otra vez la realidad. solitaria.. Un pescador que pasaba oyó la frase. Ignacio se irguió y quedó frente a la muchacha.. —¿Ahora.. Ahora pasaría quince días soñando. cuéntaselas! Y la hora avanzaba. ¿Cómo amar el trabajo en tales condiciones? Un tornillo. luego.. como no se podría vigilar la Geometría o la concepción materialista de la Historia.. sino piezas sueltas. ¡Los rusos se parecían tanto a la gente que ha nacido en Málaga y. —Tienes una voz muy serena. ¡Qué maravilla! Ana María debía de imaginar aquello: un hombre con túnica hasta los pies. ocurrían transformaciones: el comunismo.

. Además. —¿Ya. sin oponer resistencia.. —¿Baile. De repente. Abandonó su asiento y rogó: —Vamonos.. A la chica le entró una especie de temor. Iba a decir algo y no podía. David comentó: —Todo eso está muy bien. Por fin musitó: —Tengo que dejarte. El gran ojo del faro se encendió... Ana María se detuvo. Se estrecharon las manos. Cruzaron el paseo en diagonal sin hablar. Ana María apenas podía respirar... Pero te veré esta noche en el baile. —Estoy muy contenta de haberte conocido. Oscurecía. Sus piernas habían quedado inmóviles. ¡Bueno! Creo que habrá estrellas. Una tras otra eran botadas espectacularmente. La vio alejarse. —Yo más que tú. —¿Quién eres tú? ¿Quién eres? Nunca nadie me había hablado así.? —Sí.. acababa de darse cuenta de que la barca se llamaba también Ana María.? ¿Por qué? —Es tarde.. Sus pequeños motores estremecían al agua. A Ignacio le parecía que se deslizaba sobre el agua. Al llegar a la Escuela.. Las barcas de pesca se hacían a la mar. —Y.. en el techo. espero.com/ 182 . Ignacio preguntó: —¿Al aire libre? —No. —Muy bien. que Ignacio la había elegido sin que ella se diera cuenta. Él la siguió.. sin embargo. No podían separarse.. ¿No quieres? Ahí en el Casino.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡zas! parecía que le había hinchado el corazón. tenía ganas de chillar y de dar saltos.blogspot. —¿A qué hora empieza? —A las once. ¡Era cierto! El corazón pedía paso. pero. contó todo lo ocurrido.. Le miró con fijeza. Allá estaré... ¿sabes que para entrar en el Casino es obligatorio llevar smoking? http://quedecosas-mg17.

Otra posdata de Matías: Saluda a los maestros. Querido Ignacio: No le hagas caso a tu padre. ¡Pilar hubiera podido añadió algo! Tan charlatana. Ya conoces la fórmula. diviértete mucho.¿Os interesa? http://quedecosas-mg17. te lo puedo asegurar. alineados bajo unos pinos. si lee esto me mata! Pilar dice que a ver si cuando vuelvas te acuerdas de que ella por tu santo te regaló unos gemelos. ¿No has oído a nadie que hablara de su tipo? ¡Ja. Sobre todo no escuches demasiado a los maestros. afeitando y tal. ¿entienden algo de eso? —¡Cómo! Son muy inteligentes. aunque añorando las calabazas del año pasado. la cena me espera.blogspot. Ignacio. Hoy —y no te rías— me oirás hacer una gran disquisición sobre materia religiosa. Y párate alguna vez ante los charlatanes. sin novedad. ¡Duro. Bueno. hijo. David empezó su discurso de pie.. ¿Necesitas algo? Adiós. Todos contaban más de diez años de edad. MATÍAS. En todo caso. que dicen que es un paisaje formidable. que ya sabes el miedo que me dan. reclinándose en un tronco. —Bien. Nada más. aunque no estés acostado. Lo captan perfectamente. Ignacio preguntó: —¿Crees que puedo quedarme? —¡Claro! Te conocen igual que a mí. No sé por qué me casé con él. que tienen mucha gracia. clara. Pero en fin. que supongo que sí. Luego firmaba Pilar. no bebas después de las doce. si yo estuviera en tu lugar! Temo que perdáis el tiempo hablando de filosofías. hay que empezar a hablarles en serio. no estés demasiado tiempo en el agua. Ignacio le preguntó al maestro: —¿Qué pasa hoy? ¿Hay sesión extraordinaria? —Sí. que es lo que tu madre te ha enseñado. de viejo lince. de entre los mayores. Lo dicho. Sobre todo si está un tal limeño. Olga dio orden de recoger las cometas. que es un fanfarrón. Es sorprendente. junto a un mapa que se había traído de la clase y que representaba el sistema planetario. A Ignacio le divirtió la perspectiva. aprovéchate! ¡Ah. No te pierdas el Circo. Cuídate mucho.com/ 183 . A las seis de la tarde. No te olvides de rezar todas las noches. Olga debe de estar hecha una campeona de natación. Tu madre guapa como siempre. Además. César ponía: Un abrazo de tu hermano en Cristo. Lo había colgado entre dos ramas de pino. algo temblorosa. Aquí. Ignacio se sentó cerca del árbol donde estaban los alumnos. quedaron sentados. sujeto con pinzas de tender la ropa. dicho. Escribe mucho. y David se acercó a ellos con una brizna en los labios. Tu padre. Las niñas le preguntaron: «¿Quién te ha escrito. y que el domingo por poco que puedas vayas a comulgar. quién te ha escrito?» La letra de su padre era irónica. Estoy un poco fastidiado porque se me ha estropeado la galena. A partir de los once o doce años. Te lo digo para que no te extrañe el lenguaje directo que uso con ellos. Luego preguntó: —Pero. La de Carmen Elgazu.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXI Querido hijo: Suponemos que estás bien y que te diviertes mucho. y cuando tenía que escribir no se le ocurría nada. Escribe cada tres o cuatro días. hijo mío. nada más. César está bien. Ale. Yo quiero recordarte. CARMEN ELGAZU. CÉSAR. Vamos a hablar de religión. sienten por ti mucha simpatía. También podrías llegarte hasta Palomos. Ocho. que entre tantas diversiones no te olvides de Dios. Ya conocéis el plato de hoy. Tu madre te manda miles de besos. te lo juro. acto seguido se llevó a los alumnos más jóvenes a dar un paseo por la costa..

Quien obre bien y muera en gracia de Dios. que me interrumpáis lo menos posible. el de la infalibilidad del Padre Santo. Después de una pausa añadió: http://quedecosas-mg17. «Nosotros empezaremos hablando del Catolicismo. pero las veremos más tarde. »Ahora bien. »Primero.. »El catolicismo. ¿Qué hacer? Para borrar el primero han instituido la confesión. En todo el país los hay. —Mejor. Juicio. a Pedro. era hijo de Dios y que instituyó primer Papa a uno de sus discípulos. Estamos muy bien. Desde entonces ha habido Papas. varios otros sacramentos. en Roma. pues.. al decirle: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi iglesia». Por cierto que católico significa universal.. porque no es nada fácil. Como veis. en Asia encontramos infinidad de religiones. etcétera. e infinidad de instituciones paganas se han basado en ella para organizarse. salvará su alma y gozará de un cielo eterno. Los creyentes se rigen por los mandamientos de la Ley de Dios. adoptaron la Biblia. en cambio. Que el fin de este hombre en la tierra es amar a su Creador y unirse luego a Él. los católicos viven organizados en una comunidad llamada Iglesia —volvió a señalar los campanarios del pueblo— con un jefe que es el Papa. son también importantes. Sólo os pido una cosa. en número de diez. «Para conseguir esta unidad —y juntó las palmas de sus manos— la Iglesia ha ido decretando los llamados dogmas. En consecuencia.com/ 184 . Primero: ¿Cuántos católicos hay? Según las últimas estadísticas. que trajo al mundo una doctrina revolucionaria basada en la caridad. si bien su interpretación se reserva exclusivamente a la Iglesia. Que este Dios creó también al primer hombre. En la práctica. y le deja en el sepulcro con las ceremonias funerarias. creen que el Universo —y señaló el sistema planetario— fue creado de la nada por un Ser omnipotente al que llaman Dios. como. Como libro sagrado. Hay que aceptarlos como profesiones de fe. esta vida es un simple período de prueba. en número de cinco. —Pues adelante.blogspot. ¿no es eso? Bien.. sí.. en otros la fe mahometana. pues. «Naturalmente. existiendo el mal existe el pecado —mejor dicho el pecado es el mal— y existiendo el bien existen muchos grados de perfección. al que insufló lo que llaman alma. le acompaña a lo largo de la vida con los mandamientos y los sacramentos. Éstas son las creencias principales. porque es la religión tradicional en Cataluña y España. ¿Estáis cómodos? —Sí.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Sí. que son los obispos.. sí. Las demás: revelación. pues. etcétera. —Mirando al pueblo veis varios campanarios. como si dijéramos la contabilidad de todo esto. sacerdotes. cruzó las manos a la espalda y se levantó sobre la punta de los pies. —Y como siempre. la estructura es inteligente. En otros lugares. trescientos millones de personas en el planeta que profesan una serie determinada de creencias. Esta imposición del misterio a muchos les ha parecido un método demasiado fácil. Mucho. y cuyos campanarios no hay que decir son muy distintos también de los de San Feliu. que consiste en ingerir un pedazo de pan sin levadura en el que afirman que está Cristo en persona. Adán. ¿Cuáles son las principales? Vamos a ver. »Para llevar. por ejemplo. después de la muerte. y representantes en todas partes. unos trescientos millones. se condenará y sufrirá por toda la eternidad junto al Ángel Malo. y por los de la Iglesia. Estos dogmas no pueden ser discutidos. con la misión de conservar la unidad de la doctrina.. recoge al recién nacido. especialmente el que llaman la comunión. algunas de ellas antiquísimas.. modélica. fundador de nuestra era.. Ya sabéis lo que significan. Hay. Para ascender en la segunda. ¿cómo sabrían los fieles si obraban bien u obraban mal? Entonces se eligió el sistema de los mandamientos. domina el protestantismo. se presentaba un problema. o el de que los cuerpos resucitarán al toque de unas trompetas. que consideran inmortal. Esto significa que en nuestra tierra mucha gente —incluso los padres de algunos de vosotros— son católicos. para los católicos. Los católicos afirman que Cristo. con el bautismo.. quien peque y muera en pecado.

señor maestro. y por lo tanto el primer Papa recibió unos poderes falsos.creer o no creer es una cuestión de fe. Otro alumno insistió: —¿Qué es lo que no se ha podido demostrar? David repuso: —Ni siquiera lo primero: si fue verdaderamente un Ser omnipotente quien creó el universo. además de que muchas de las fórmulas simbólicas que utilizaban han sido desplazadas por los avances de la ciencia. pues no existen signos visibles de ella. —Entonces. nada se sabe con certeza. o lo ha hecho posible? Y siguiendo el argumento: Si Dios creó al hombre para que se salvara. no une cuestión matemática. Más bien las teorías modernas afirman que todo se desarrolla en el plano físico. como pretenden muchos científicos. —Exacto. ha creado el mal.? David se rascó la cabeza. sino en lo primero que ha dicho. y parecía que se iba a extender por toda la tierra. abriendo los brazos—: ¡Lo cual no significa que no sea cierto! http://quedecosas-mg17... para hacerse entender usaban metáforas y parábolas. David contestó: —¡Ah! Chicos. etc. pues se acusa a los Papas de haber desvirtuado la simplicidad primitiva del Cristianismo. Empezó a quebrarse con los llamados cismas. en superstición... En este caso falta saber si su hijo fue precisamente Cristo. El maestro se quitó la brizna de los labios. —¿Y si el auténtico hijo de Dios fuera Cristo? —En este caso —insistió David— todavía faltaría demostrar si cuando dijo: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi iglesia». si usted considera que. No en lo del bien y del mal. —Yo.com/ 185 . —¿Por qué? —Pues. y ahora.. como dije. incluso actos como el pensar. Dios no existe y es la materia misma la que lleva en sí las leyes de evolución y continuidad. poniéndole en peligro de que se condene por toda la eternidad? Los católicos responden a esto diciendo que lo creó libre porque el hombre libre es más perfecto que no forzado a realizar el bien. por lo tanto. lo mismo que todos aquellos que en aquel tiempo hablaban en público. ¿quién sino Dios. —Tampoco. Y actualmente va perdiendo más prestigio aún. y luego: «lo que tú atares en la tierra atado quedará en el cielo» dio verdaderamente carta blanca a Pedro para organizar dicha Iglesia como lo hizo. pues ya sabéis que Cristo. El mayor de los alumnos preguntó: —¿Y lo del alma. —Entonces ¿si Dios existe todo queda perfectamente claro? —preguntó otro. »Otra objeción con la que han tropezado siempre ha sido ésta: si en principio sólo existía Dios.blogspot. ¿no? —¿Por qué lo dices? —Pues. si no hay alma.. —Eso es lo más importante. —Luego añadió. Mahoma. De ahí que cada religión pretende ser la verdadera.. porque hasta la fecha nada de lo sobrenatural se ha podido demostrar. Todo esto ha sido motivo de grandes discusiones. ¿por qué lo somete a la prueba de la existencia terrenal.. —¿Alguien quiere hacer alguna pregunta? Uno de los alumnos levantó la mano. —Es otro de los campos de batalla. a pesar de todas esas objeciones. existe el mal. y todos sus sucesores y todo el culto y todos los templos se convierten en humo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Esta religión tuvo un momento de gran auge en el mundo. hay algo de cierto. en lo de las creencias. Quería saber. Ya que en este caso Cristo tampoco era el hijo de Dios. y. porque si Dios no existe todo se viene abajo. Hubo un momento de silencio. ¿dónde queda lo del cielo y el infierno? —¡Ah! Eso entra de lleno en el terreno de lo fabuloso. o bien si. Porque muchos otros apóstoles o profetas han pretendido serlo: Buda.

Como inspiradora del arte. Es curioso que todo sea tan complicado. si hay algo sagrado es la vida humana. Con más mérito por su parte. Y en cuanto a inspirar leyes de justicia. en las Bibliotecas y Universidades.. como el de la cera. En realidad. ¿la religión no es un atraso? —inquirió Santi.. parece algo exagerado atribuirse la exclusiva. etc. Entonces David volvió a reclinarse en el tronco del árbol. Esto prueba un hecho concreto: que existe en nosotros una tendencia a buscar lo Superior.. las mismas estatuas. Todo lo cual es sorprendente si se piensa que su doctrina se basa en el amor y el perdón. También originó la creación de muchas órdenes religiosas que se han dedicado a la práctica del bien: como en Gerona las Hermanas de la Caridad. las Adoratrices. Señalando la tierra en el mapa planetario contestó: —Históricamente encontramos. gusanos. los objetos funerarios. Viendo que nadie preguntaba nada. América. desde pequeña orfebrería hasta inmensas moles de piedra. Por ejemplo. es evidente que ha habido y hay personas sin religión que han frenado sus pasiones y han sido justas. Recuerdo que me impresionó mucho saber que hubo una época en que en Roma todos ellos tenían mujeres y que además. lo cual constituyó un evidente progreso. todas las doctrinas tienden a ser justas y universales. Ya sabéis. Uno de los alumnos preguntó: —¿El Catolicismo ha sido un bien. Creó misioneros que han ganado para la civilización muchas zonas distantes y difíciles —señaló Asia. te diré. desde luego. En primer lugar. Pues bien.. las habréis adivinado. pues al morir nuestra materia se transforma en otra: ceniza. Luego... por ejemplo. aspectos negativos los hay. aboliendo la esclavitud. La católica —ya que de ella hablamos— ha obtenido conquistas indiscutibles.... —Claro. sino el único que existe capaz de frenar sus pasiones y de inspirar leyes que permitan establecer una sociedad justa. Más que positivos.. continuó: —¿Ventajas que puede proporcionar la religión? Los católicos afirman no sólo que es el único medio eficaz para consolar al hombre. —¿Y lo de la inmortalidad? —Pues mira.. Los chicos parecían asombrados. pues. Hubo un murmullo general. ¿no? Pues la Iglesia no ha dudado en atravesar a la gente con espadas si le ha parecido necesario.com/ 186 . Primero. Ha propagado incluso magníficos olores —como el del incienso—. los Papas. empezando por el anarquismo y terminando por la Sociedad de Naciones.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Entonces el maestro se reclinó en el tronco de un árbol. o ha sido un mal? David se separó del tronco del árbol.. —Así. —Naturalmente. Ha llegado incluso a convertir en arte montañas enteras. supongo. las Cruzadas. viento.. ¡En fin! parece que era gente http://quedecosas-mg17. —prosiguió—. las objeciones que se pueden presentar... —Pues. hay otra cosa sagrada: cumplir una promesa. En el fondo.. Claro que el origen de ello puede radicar en el miedo que el hombre siente al enfrentarse con las fuerzas de la naturaleza. en este terreno lo único que importa es la posibilidad de llevar la teoría a la práctica. dondequiera que se han hallado vestigios de vida humana se han hallado pruebas de que adoraban a Algo. aunque cabe decir que en realidad ya lo somos. la Inquisición..— Y durante varios siglos los religiosos fueron los guardadores" de casi la totalidad del saber humano. varias influencias que hablan en su favor.. todo demuestra que también deseamos ser inmortales.. aunque también los haya creado detestables.blogspot.. con monasterios o con capillas de Vía Crucis.. que llevaba la camisa completamente desabrochada.. pues no esperaban premio eterno. En primer lugar. —Ahora pensaréis: ¿qué necesidad tiene el hombre de montar estos aparatos? ¿Veis. Sin hablar de la música litúrgica —el gregoriano es muy sutil— de las campanas.? Este aspecto es más delicado. La momificación. El Catolicismo. propagó la doctrina de Cristo. los Salesianos.

—Sin contar con lo de los obispados. Y desde luego cuando hay revolución el pueblo se levanta contra la Iglesia.. ya lo veis. —Pues creo que sí. desde luego! Ahí está... Ignacio le miró con simpatía. Rafael. Hubo otro murmullo. supongo.. pero no. —Es un hecho histórico. Hay muchas cosas que. Santi inquirió: —Señor maestro. Uno insinuó: —¿Y de ser así.Ignacio pidió. —Pero.? —¿Qué? —cortó David—.. en España podríamos vivir varios años sin trabajar.. en fin. —Basta. no. —¡Señor maestro! ¿Me permite una cosa. —De todos modos. aunque no sea de la clase? —Desde luego. —¿Veis? —añadió— el método es inteligente: «Si os equivocáis. castigo eterno». mirando el reloj: —¿Tal vez un poco trágico. —Hay otro aspecto de la cuestión. Usted y Olga no creen en nada. todo el mundo se va inhibiendo.. En cambio.. ¡qué se le va a hacer! Ya somos mayorcitos. ¡en fin! que no vemos claras. nosotros continuaremos cultivando nuestra huerta.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella bastante animada.. —¿Por qué cree usted que lo hacen. De todos modos... Varios se rieron. Iba a decir de los ricos. Parece ser que si se vendieran todos los tesoros que hay en el Vaticano. la religión exalta la pobreza. —Eso no lo sé. Aunque a mí me parece que a la larga salen perdiendo.? http://quedecosas-mg17.. David inquirió. —cortó David— que a mí me parece más negativo aún: el social. Todos aconsejando la justicia. en la práctica no sé lo que les pasa: siempre se han colocado al lado de los.. echándose para atrás. dirigiéndose al interlocutor. que nosotros no creamos no quiere decir que no estemos equivocados. —¿Es cierto que el hermano de Ignacio es un santo? La cosa cayó bien. El mayor de los chicos volvió a preguntar: —¿Cree usted que si ahora hay revolución se quemarán iglesias y se matarán sacerdotes? David hizo un gesto de ignorancia... Nada de bromas. No hay mujer que resista a tal argumento. repuso con dignidad —: Si nos hemos equivocado.. Pero. ¿no te parece? Hubo un silencio.. —David. aparte los ricos.. ¿verdad? David contestó: —¡No! Nosotros. que mi hermano es un santo. ¿El infierno? —¡Uuuhhh. —¿Por qué? —Porque. ¿no? —interrogó uno. claro.. —¿Es cierto que tuvieron hijos? —preguntó uno de los chicos. —¡Ah.. Por ejemplo: encíclicas y sermones..com/ 187 .. En todo caso. la caridad. señor maestro? —No sé. —¿Lo de los milagros? —¡Oh! No es precisamente eso. Nunca.blogspot.. ¿no os parece? Todos sonrieron..! —hizo Santi sorprendentemente animado.. que no es de la clase? —A ver. estamos en familia. El de las pecas levantó la mano. dirigiéndose al maestro y levantándose: —¿Puedo yo contestar. —Eres un imbécil —rió David—.. Porque son los que les pueden sostener. es más preciso decir de los poderosos.

.blogspot. con los menores. —¡Ole. apareció Olga. por la cuesta. ole! http://quedecosas-mg17. —Basta por hoy. Entonces.com/ 188 .. reflexionando—.. las faldas de las chicas revoloteaban. Depende.. Cantaban algo entre los pinos. —Ignacio añadió.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —No creas. claro.

Era un gran aficionado al refranero español. lo cual sumió a César en gran perplejidad. Ellas. él los tenía estudiando en Madrid. Hablaré con mi padre. En realidad gozaba dando buenas noticias. Su hija le halló un día sentado en la cama y sonriente. Don Emilio Santos era un hombre más sentimental de lo que su aspecto elegante podía dar a entender. Y se veía que el verle tan crecido y tan hombre les inspiraba mayor confianza aún que en el año anterior. En otras casas fue bien recibido. César le decía: «¡No. «¿No podría hacernos perdonar eso en el Ayuntamiento?» César se rascaba la cabeza. sentado al fresco cerca de un ventanal.» «¡Dios mío! —pensaba—. sin smoking —¡allí no había forma de entrar por vía marítima!—. Una serie de atletas pululaban a su alrededor.» Le enseñaban avisos de multas que les habían impuesto. si se empeña. Ahora la mujer andaba liada con un limpiabotas. en Gerona se sucedían pequeños acontecimientos. Más espectacular fue su entrada en la calle de la Barca. Era de la edad de éste y se llamaba Mateo. «A ver si consigue un empleo para el chico. Al subir a casa del viejo Fermín se encontró con que éste había muerto. consideraba que su edad era impropia de aquellas cosas. De sonrisa afable y peinado algo romántico. César había empezado a poner en práctica sus proyectos. del que decía que contenía en sí todo el sentido común acumulado por los hombres. Don Emilio Santos estaba cansado de vivir solo. Algo había ocurrido que a la gente afeitarse o no afeitarse le importaba menos que antes. La blancura de sus pañuelos tenía fama.. También quiere estudiar abogado. no sé. Carmen Elgazu le quería mucho por su corrección. ante la decepción de Pilar y otras chicas que habían soñado en que se convertiría en un lugar más o menos elegante. no! En todo caso. en la mayoría de las visitas que hizo sintió que le recibieron con hostilidad. Al verle tan fino suponían que tenía influencia. De modo que le mandaron sentar y charlaron con él. los anarquistas se habían apoderado de la Piscina. Una llevaba un maillot azul. «Pues no sé. en la que nunca tuvieron un huésped de su categoría. por no llevar placa en la bicicleta. pero muerto. Varias mujeres parecieron olvidar que lo único que podía ofrecerles era una navaja y una maquinilla. con mejores notas aún que Ignacio. Entonces alquilaremos un piso y por fin podré disfrutar también un poco de la vida de familia». Don Emilio Santos le dijo a Matías: «Pues sí.. por haber tirado basura al río.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXII Mientras en la Colonia de San Feliu Ignacio andaba pensando en cómo se las arreglaría para entrar en el baile del Casino.blogspot.» Sin embargo.com/ 189 . Por de pronto. El Responsable no iba nunca. otras le salieron mal. déme una gaseosa». la otra amarillo y sus cuerpos eran sorprendentemente esculturales. Otro acontecimiento se desarrolló en el cerebro de un amigo de Matías Alvear: don Emilio Santos. Quería mucho a los Alvear y estaba seguro de que su hijo Mateo sería el gran amigo que a Ignacio le faltaba. Llevaba reloj de bolsillo con cadena de plata. andaba pensando que Ignacio en San Feliu debía de pasar mucho más calor que él. El patrón insistía en que ningún barbero que se apreciara tomaba gaseosa. He decidido traerme a Mateo para acá. Pero era hombre sencillo.. Encontraba http://quedecosas-mg17. Y se lamentaban de la miseria y de las dificultades que pasaban.. Debía de ser lo que decía Ignacio: el malestar político. todo esto se lo arreglaba yo a esta gente. Así como el comandante Martínez de Soria tenía dos hijos estudiando en Valladolid. Las hijas del Responsable ocupaban prácticamente el trono. En el Museo no hubo contratiempo y mientras leía. El patrón del Cocodrilo le recibió de tal suerte que quería meterle en el cuerpo un cuarto de litro de anís. el menor acababa de obtener el título de bachiller. los fáciles y los difíciles. Si Julio quisiera. sin perder la seriedad se pasaban la mitad del día en el agua o saltando desde el trampolín. Ahora vivía en una pensión humilde. Unas cosas le salieron a pedir de boca. Director de la Tabacalera. Por último. El mayor preparaba oposiciones a Hacienda.

. César parpadeó. —¿Seminarista. en las clases.. Algunos chicos del año anterior habían desaparecido del barrio. en tono de quien propone un negocio—.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella a los hombres sentados en el balcón en actitudes rumiantes. Un seminarista que da clases en el barrio.. de las palabras insertas en él: «Bienaventurados los que. en alguna ilusión que elevara sus vidas. Le rodearon. A ver si hablas con tu organización. trepar a un balcón como si fuera un pulpito. ya lo ves. también en las miradas infantiles se notaba cierto desequilibrio.. reunir abajo a todo el mundo —chicos. Luego había dos hermanos que el año anterior no daban una y ahora se hubiese dicho que les habían inyectado entendederas. Irían creciendo y absorberían todo el veneno que flotaba a ras del barrio. «Están excitados. tú. Porque. no sé —dijo—. —Oye una cosa —habló por fin. ¿Viene para el viejo. A César aquellos chicos... enfermos. Todo aquello tomaba derroteros inesperados. En la casa había un hombre que en el año anterior no estaba. la vida era allí como un líquido comprimido. patronos de bar. pero él preguntó: —¿Quién es ese crío? —Pues... Yo con el señor obispo no he hablado nunca. Algunos parecían exaltarse al ver un forastero en casa. los encontró en una escalera hojeando un folleto que escondieron en la pechera cuando él se les acercó. Se veía que hablaba en serio. Ésta y yo no estamos casados. los mayores pedían http://quedecosas-mg17. y el zaguán fresco y de ladrillos rojos estaba aún allí. Entre unos y otros. —Le enseñaban la casa desmantelada—.» Revolución. ahora que volvía a mirarlos con atención. le daban miedo. Pero si el obispo quiere pagarnos un traje a cada uno y el viaje de novios. el zaguán volvió a ser una alegre colmena todas las tardes. —Ah. César no sabía qué decir. Ya Ignacio se lo había advertido. Se prepara una revolución.» Pero no se atrevía. el Apocalipsis de San Juan! Todo el mundo hablaba de revolución. El patrón del Cocodrilo le aconsejó que tuviera paciencia. —Marcó una pausa—. —Anda. y nos echan una mano. ? El hombre le miró escrutadoramente.. ¡Lo habían olvidado todo! Excepto el nieto de Fermín. Otros le reconocieron en seguida. pues su Organización era él solo. fíjate cómo estamos. dame caramelos!» Uno gritó al verle: «¡Tío César!» El apodo hizo fortuna. Ella le recibió cordialmente. ¿Qué hacer? ¿Cómo ceñir todo el barrio de un golpe. que nos eche una mano. que ahora leían con facilidad.» ¿Qué hacer? A veces le daban ganas de abandonar la clase. a las paredes de su casa aunque fueran pobres? «A ver si hablas con tu Organización. Déjale en paz. Esto fue más fácil.. Los pequeños crecían en insolencia. mirando con fijeza el muro de enfrente. gitanos— y hablarles del Evangelio. Se refugió en los pequeños.blogspot. Las cosas andan mal. legalizaremos la situación.. «¡Tú.com/ 190 . «¡Tío César!» Se reanudaron las clases. Había envejecido increíblemente. ferroviarios. —Pues. que les diera resignación. que de repente podía estallar. Ya le hablaré yo luego. Andaban de aprendices o de Dios sabe qué. ¡Y era él quien les había enseñado a leer! Irían creciendo y se pondrían brillantina en el pelo. pero todo el mundo empleaba esta palabra. Una de las dos mujeres que le regalaron la bufanda parecía otro ser. Y sin embargo. Oye. Nadie concretaba quiénes la harían ni contra quién. —La mujer añadió—: Haz el favor de respetarle. Pronto pudo reunir de nuevo a un grupo de dos docenas. Porque en algún lugar casi le insultaron. que dio pruebas de una memoria prodigiosa. Había continuado estudiando todo el invierno.? —le miraban de arriba abajo—.. —¿Cómo que no has hablado nunca con el obispo? La mujer intervino... se unieron otros niños que no sabían quién era. que uniera cada persona a su familia. un chico. ¡Ah. y aquellas mujeres que rondaban sin pudor por la acera los tentarían. A los dos hermanos.

Lo sacaba de todas partes.. Al poco rato llegaba el fuerte de la casa. César huyó por primera vez de la calle de la Barca. )o trituraban entre los dientes como comiéndose la ficción que aquello representaba. El sitio más céntrico en aquellas semanas era la calle de la Barca. úlceras.com/ 191 . le tomaban por médico! Le consultaban casos dificilísimos. tío César. César hubiera querido hacer algo. Con los niños se iba arreglando. y los propios beneficiarios de sus actos los aceptaban sin darles mayor importancia. mirando con ironía los pedazos de cielo que se dignaban asomar por entre los tejados...» César se preguntaba: «¿Sería falta de caridad decirles que hay un tesoro escondido?» Les regalaba tabaco.» El día en que César los vio medio disfrazados. Probablemente no tenían idea de lo que decían los carteles. el cabeza de familia.blogspot. ¡Tal vez hubiera cometido una falta! Cuando mosén Alberto regresara de Camallera. pero si sólo les hablas de San Narciso. los viejos se iban marchando para la eternidad. como si él tuviera obligación precisa y casi administrativa de llevarlos a cabo. Él se sentía desolado. Y así lo hacía. sí. ¡Pero Dios mío. Y en el caso de que consiguiera hablar. de los empleados de Telégrafos y. le tomarían por loco. con la colilla en los labios. y decía: «¿No comprendes que un puro así a los enfermos los marea?» Y lo sacaba de debajo de la almohada y lo encendía en el acto. Pero siempre ocurría lo mismo. no digo que no. El día que conseguía arrancar del Director de la Tabacalera un gran cigarro habano. La práctica adquirida en la enfermería del Coüell en aquel invierno le era útil ahora. nuevo empleo que el limpiabotas le procuró. Pero le parecía que un seminarista podía acompañar a las personas en su muerte.. César había observado que un simple puro transformaba a las personas.. aunque no enteramente nuevo. ¡Pero era tan poca cosa! ¡Y se sentía tan inhábil! ¡Qué tontería pensar en trepar a un balcón! En cuanto viera los ferroviarios y los gitanos abajo. quedarla sin palabra. se lo consultaría. Pero cuando de repente una mujer se levantaba la falda sin pudor ninguno y le decía: «Oye.» O. Se consolaba pensando: «De todos http://quedecosas-mg17. estando en la cama. Obtuvo. le bastaba descubrir el brillo de la curiosidad en la mirada de un niño para pensar de nuevo: «¿Y si pudiera ilusionar a esa gente en algo que no fuera lo cotidiano. encorvados bajo el peso. de su padre. para curas de menor importancia. daba un tirón a la sábana y quedaba al descubierto. Les habían dado instrucciones.. ¡Consiguió trabajo para tres parados! Fue Julio García quien se encargó de ello. no en su nacimiento. de Julio. de don Emilio Santos. durante un par de horas dejaban de hablar de revolución. Pasearse por los sitios céntricos. Consiguió algún traje gracias a su madre. al más enfermo.. en las de las bicicletas no se pudo hacer nada. ¡De la taberna a la que Ignacio fue con el Cojo le llamaron para ayudar en un parto! César huyó. Gracias a su padre y a Julio García. A ver si me traes algo para esta urticaria. Eran tres carteles iguales y los tres hombres iban en fila. como Fermín. que murió solo mientras su hija trabajaba en una fábrica de lejía. Un cigarro habano y se sentían optimistas. El patrón del Cocodrilo le contestó: «Si les aseguras que hay algún tesoro escondido. Hacia el final lo masticaban. sobre todo. Su intención era siempre regalarlo al más humilde..... Nadie del barrio había salido de veraneo. mal de ojo. cada uno metido dentro de un artefacto del que arrancaba un cartel que anunciaba el establecimiento en la ciudad de una nueva tienda de óptica quedó estupefacto. entraba en el barrio como un rey. sobre todo. como no fuera para la eternidad. Muchos niños tenían tracoma. como si hubiera oído la advertencia de Ignacio a mosén Alberto. A medida que los días pasaban se daba cuenta de una cosa: sus acciones quedaban ahogadas en la inmensa mugre física y espiritual del barrio como gotas en el mar. algunos éxitos. Todo seguía su curso independientemente de él. A veces.. mucho tabaco. Quedaron sin efecto varias multas por tirar basura. aplastados por el sol. Ellos habían dicho: «De cualquier cosa.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella justicia y trajes nuevos. Su huida fue muy comentada. Los demás allí estaban.que los distrajera?» Un día pensó que acaso la palabra catacumbas surtiera efecto. paludismo y.

Su corazón lloraba al oírlas.. los traperos sólo se interesaban por los demás si éstos tenían algo que vender a precio regalado. No había abandonado por ello su proyecto de dar con las catacumbas. Están en casa Pilón. una puerta nunca abierta. «¿Eh.. tú. Sí.. con la ayuda de Dios!. nos moriríamos de hambre!» También para él todo aquello era una revolución. también en la Barca se vivía en compartimientos cerrados: los murcianos tenían una colonia y sus costumbres. que tenía una hija interna en las monjas y que trataba a César con gran respeto. Excepto la Andaluza. su bar cobraría gran importancia. Presentía que si se encontraban las catacumbas. en clase.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella modos.. De repente había una que acertaba con el arco exacto y cobraba aspecto de mujer hermosa. la cosa era auténtica.» ¡Gran técnico. El gran gitano de millones de cabellos de azabache le http://quedecosas-mg17.... El patrón se avino a servir de intermediario. un muro que sonara a hueco. Y cuando hacia el atardecer veía llegar los soldados y muchos obreros. La gente le decía: «¡Caray.. A veces las rayas se prolongaban hacia arriba.. y dos o tres de sus discípulas. el patrón en el arte de tratar a los gitanos! Tenía un sistema muy simple. El patrón del Cocodrilo le desengañaba: «Si no aprovechas ahora. que yo te enseñaré el alfabeto.? Un día.. a cincuenta metros. El patrón del Cocodrilo se mostraba duro con ellas. los comerciantes se parapetaban tras sus sucios mostradores. la mezcolanza era allí más aparente que real. tal vez su más difícil obstáculo. se sacaba del bolsillo un duro y lo iba mirando y remirando. Así lo hizo en aquella ocasión. Pero. tío César. ¡Quién sabe. y en cuanto a las mujeres de mala nota. en efecto.com/ 192 .. con cansancio. con algo de diabólico. ese algo prematuramente marchito en sus mejillas.? ¿Es verdad que no tienes lo que tienen los hombres? Ven un momento. que vistes como yo. las demás le tomaban descaradamente el pelo. bastante correctas.el día que lleves sotana ya no podrás lograrlo». los gitanos tenían las suyas. ¡Sorprendente! Todos contestaron: «Oye.» El gran misterio para César era que hubiera seres humanos que hicieran del pecado su profesión. con una sola alma que se salvara. desde luego. Por lo demás. En realidad.. brincaba por el barrio rezando jaculatorias... con mitigar algún dolor bastaba. la palidez de sus rostros. César olvidó por unas horas la necesidad en que se encontraba el barrio de que él trepara a un balcón con la Biblia en la mano. habló del asunto con los alumnos. la cueva del gran gitano! —¡Arriba. Pondría una flecha en la fachada que dijera: «Catacumbas..... cinco están aquí por su culpa.blogspot.. César pensaba siempre en las cejas poderosas de su madre y su compasión se acentuaba. —Nunca ha bajado nadie al pozo. Decía que las conocía demasiado. eran la pesadilla de César. normal..» ¡Santo Dios. lo sabe de sobra! ¡Un pozo! ¡Pilón lo sabe! —Pero. Si él quiere. A veces se curvaban hacia abajo..! —¡Muy hondo! —¡Pilón lo sabe. Al tiempo de pedirles algo. que se dirigían automáticamente hacia aquellas casas. negra o marrón.. ¿cómo conseguir que Pilón le abriera la puerta de su casa? Los chicos le dijeron: «El patrón del Cocodrilo.» César no se avenía a razones. Casi todas se habían arrancado materialmente las cejas y se pintaban en su lugar una raya arbitraria.. ¡Si eso cae debajo del campanario de San Félix! Los alumnos se encogieron de hombros. arriba hay un pozo. Imposible. «Por una que haya digna de lástima. si no fuera eso.» Y aunque nada consiguiera. Porque las catacumbas debían de encontrarse forzosamente en aquel barrio. La Andaluza también lo sabe. ¿Quién no había visto por allí un pasadizo subterráneo. patrona que se las daba de buena crianza.. mientras con la otra mano se echaba la minúscula gorra para atrás.. al ver sus ojos. Soñaba en terminar la carrera para dedicar íntegramente su vida a aquel barrio.. soñar en nada colectivo. rico. Pilón te dejará entrar».

y precisamente por su seriedad las gestiones del sacerdote http://quedecosas-mg17. la época de los artesanos. que bien sabes tú que está ahí. Subieron. Veremos. Los chicos le seguían. —¿Y pues. y mostró un semblante divertido. su martillo y su linterna. quedó suspendido. En cambio. con todas sus fuerzas. un martillo. No tema. trabajando casi exclusivamente para éstos. En sus proyectos de catequización del barrio le ordenó que anduviera con cuidado. pensando en San Narciso.? —Pilón. Era un taller muy pequeño que ponía: «Casa fundada en 1720». Le pareció hallarse en un lugar sin Dios. ¿No has visto en aquella piedra de la derecha uno enorme. Es el lugar exacto. Quitaron la madera que lo cubría y ataron a César como para un largo viaje. César lo dejó en sus manos. Necesitaban cuerdas. Pronto se halló en el cono salvador.. La gran gitana apareció y preguntó: —¿Qué es eso? —Déjate —contestó el gitano.. tradicional y serio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella dijo: «Bueno. Descendió en tijera. subiendo.blogspot. eh!». Una piedra fue echada al fondo: tardó en retumbar. en un rincón. Y de pronto. El pozo estaba allá. Intentó agarrarse a algún sitio y se le cayó el martillo. al día siguiente llegó de Camallera mosén Alberto.. ojos fosforescentes. subiendo. mientras el haz de luz de su linterna hacía visible un charco de agua del que surgían patas verdosas. el tubo se estrechaba. Pero en aquel taller. Tiró de la cuerda tres veces. El muchacho se repuso y contó la aventura. hasta que la luz diurna desapareció. una lámpara de mano. Y César se introdujo en el negro agujero. con su corazón. le gritaba arriba el patrón del Cocodrilo. «¿Estás preparado?» El patrón del Cocodrilo se ofreció para ayudar a sostener la cuerda desde arriba. Los dos talleres que había en Gerona los conocía. con un dedo ensangrentado. Dios sabe a qué profundidad. que venga el crío». —Desde luego. el sacerdote se pasó la mano por la mejilla. Espantosos chillidos y batir de alas resonaron en una especie de gruta sin salida. —Que venga.. César le dijo: —Lo primero que hay que hacer es acabar con esos animaluchos. Una de las paredes ha de conducir a la nave. Esto indicaba lo que el taller era por dentro. —Ninguno. Y cuando César le explicó la expedición que estaban preparando. Y sintió que le izaban con gran fatiga. Y se tocó la faja de una manera particular. La época en recuerdo de la cual le dijo a Matías Alvear que amaba los Juegos Florales. Le acompañaron a buscar otros dos seminaristas. Vestigio de aquella época gerundense que mosén Alberto amaba tanto. No perdió tiempo. —Poco ruido —ordenó Pilón.. Vio la luz diurna. El sudor le caía a los abismos. —Hay que bajar preparado —concluyó—. Cuando yo era estudiante también fue lo que nos dio más miedo. desde luego —le contestó el sacerdote—. César dio un salto de alegría.le ayudó sin reservas en su deseo de entrar de aprendiz en un taller de imaginería. Uno de los seminaristas era experto en montañismo y conocía los trucos. agrupados alrededor de los conventos. pequeños cuerpos zambulléndose. «¡Eh.. Y se presentaron en la casa. que sembró el pánico entre los indescriptibles seres de la gruta. Un miedo sin palabras le atenazó la garganta. Por desgracia.. Descendió más aún. fumaba. Más de doscientos años haciendo imágenes. resbaló. con escamas que parecen de lagarto? Mosén Alberto le cortó las alas en lo de las catacumbas. tentáculos. Y mosén Alberto se ocupó en ello seguidamente. patrón de la ciudad. El corazón se le paralizó. en la calle de la Forsa. que algunos de aquellos hombres en un momento de borrachera podían jugarle una mala pasada. Se halló solo. veremos. —Vendrá a las seis de la tarde por lo del pozo de arriba.com/ 193 . Le dijo: —Eso está bien pensado.. Todo con facilidad. Uno estaba enclavado muy cerca de las escalinatas de la Catedral. y dijo que eran lo más opuesto que darse pudiera.

sino incluso la corrección. pero sobre todo llevaba las cuentas. se había instalado hacía un par de años en la planta baja de un inmueble del Ensanche. Entonces el operario. César entró de aprendiz.. —¡Eh. en cambio. que daban paso a la luz. que era esencial en el negocio. Bernat?» Su aspecto era campechano. En seguida se dio cuenta de que aquello era un verdadero oficio y que se necesitaba mucho tiempo antes de poner las manos en algo de una manera personal. a César. que ya le esperaba con un pincel mojado en rojo.. Decían de ellos que eran higiénicos. Había escultor. Aquella escalera de blasfemias.» Fue un argumento que al parecer convenció al director del Banco al que fue a pedir crédito. Su trato cotidiano con santos y vírgenes. le anonadó. al oírlo por primera vez. carpintero. de aceras perfectas. Al seminarista se le heló la suya en las venas. de ventanas todas iguales. César no hubiera supuesto jamás tal lenguaje hablando de atributos religiosos. Aquélla había sido la equivocación de César: suponer que entraría y ¡zas! empezaría a fabricar imágenes. tenía un remate que a César. «Y como a los seis meses todo el mundo se habrá arrepentido. transformándose en mil colores. le importaba poco la procedencia de los obreros. de las compras. Junto al taller había inmensos solares sin edificar. Era un espectáculo que ponía la carne de gallina. los tres operarios y los dos restantes aprendices eran peores aún. pues adelante. lo cual hacía suponer que un día u otro las imágenes serían quemadas. Miró al dueño. habían matado en ellos no sólo el respeto. Nunca lo hubieran consentido. El otro taller era reciente. le llamaban «el banderillero». Hasta el punto que. incluso el taller de paredes encaladas. en los rosetones de la Catedral. Aquellos edificios enormes. Bernat sabía un poco de cada cosa. Allá la tentativa tuvo éxito. como siempre le ocurría. otras veces a la actitud o el gesto. el dueño. recibía a los viajantes. pero consiguió desplazarla. cuando sus compañeros de juego le visitaban en la imaginería. Y como César se ofreció para trabajar durante las vacaciones sin cobrar. Y ya el primer día se enteró de algo que le dejó estupefacto. Por lo tanto. ¿A qué luz? César pensaba en la que chocaba. Él contestaba: —¡Bah! Palmo más o menos poco importa. Pesaba horrores. tú! —le gritaron a César—. una copia tras otra. vaciador. ¡Trae aquel banderillero para acá! Hay que pintarle la sangre. los garajes florecían.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella fracasaron. y hablarles de alguien ajeno a la familia era hablarles en otro idioma. y Bernat imprecó: —¡Anda! ¿No oyes? ¿Eres tonto. Murillo de nombre. mártir.com/ 194 . Por lo visto. Fue emocionante para César conocer de cerca la parte moderna de Gerona. La idea que se había hecho era la de que trabajaría en una especie de templo. ¡Válgame Dios! Si Bernat tenía esa mentalidad. «¿Quién era aquel hombre. Se hablaba de un cine. En la zona moderna todo le parecía oler a clínica. Se gastaban bromas inauditas sobre los modelos que tenían en las manos. a http://quedecosas-mg17. Gerona mordía sobre estas bases la llanura por el oeste. casi le hizo llorar: a un modelo de Cristo en la Cruz. decorador. Uno de los mejores jugadores de bochas de la localidad. se puso a silbar y empezó a rellenar las cinco llagas. decía siempre que si había escogido aquella época para fabricar santos era precisamente porque era época anticlerical.blogspot. que algún día serían Bancos. obispo o confesor tenía un mote alusivo a alguno de sus símbolos. en plena ciudad moderna. unido al hecho de haber visto lo que las imágenes tienen por dentro de yeso y harpillera. al que llamaban simplemente Bernat y al que los propios obreros tuteaban. El dueño había puesto aquel negocio como pudo poner otro. más allá pondrían un cine. que tenía los brazos muy altos y las manos ligeramente adelantadas. Trabajaban en él el padre y los dos hijos. César asió la imagen de Cristo. le asustaron. se cuidaba del embalaje. al ver tantas figuras rotas por el suelo le preguntaban si utilizaba el taller para entrenarse. acrecentada a medida que las imágenes aumentaban de tamaño. o qué? Enfrente había un garaje. Cada santo.

—Así. A César le destinaron a los trabajos subalternos: barrer. Cuando Carmen Elgazu se enteró de las condiciones en que todo aquello se desarrollaba. quiso hablar inmediatamente con mosén Alberto. ¿cuántas Cármenes queréis? —Media docena de la talla B. Sobre todo. en casi todas partes ocurre lo mismo. Además. por lo menos intentarlo. http://quedecosas-mg17.com/ 195 . para que dieran orden en la diócesis de que nadie comprara imágenes a Bernat. ¿qué se le va a hacer? Por eso luego se las bendice».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella los compradores. arrancarla luego. Mosén Alberto le contestó: «Por desgracia. preparar la cola. tirar de carretón. un San Ignacio de Loyola elaborado por sus propios dedos. Le dijeron que al cabo de unas semanas podría empezar a frotar los moldes con papel de lija.. dándole los consejos necesarios.blogspot. porque su máxima ilusión hubiera sido regalar a su hermano. Y tal vez allá se lo hubieran permitido.. Él hubiera preferido colocarse en el otro taller.. por su santo. en el fundado en 1720. llevar bloques de un lado para otro.. la gelatina.

lo que no tenía era smoking. Ignacio la siguió. se había puesto un vestido largo. para bailar con él. Se le acercó sin perder tiempo. —No tengo nada que perdonarte. —Se levantó. Al llegar a la playa. —La verdad es que. David y Olga le habían dicho que el comandante daba lecciones de esgrima en el Casino. Se había propuesto inventar en el camino la excusa que había de dar a Ana María por no haber asistido al baile. pero Ana María salvó la situación. como una tonta. Pero era tan grande su emoción que el pecho le latía y no sabía qué le iba a decir. Era la alegría del mar. de su juventud desbordante. Las horas pasaban volando y llegó el momento de separarse. pues ella.com/ 196 . El baile habrá terminado a las cuatro de la madrugada. Se tocó los moños. Ignacio prefirió esperar a que saliera en traje de baño. Y luego explicó que había sido una lástima. frente por frente a la muchacha y entonces fue ella la que desapareció. Perdona. Imposible resolver lo del smoking. pero sin Ana María se le hacía odioso... llevando el albornoz enrollado.. La muchacha empequeñeció sus verdes ojos. El balón azul del comandante Martínez de Soria flotaba entre las cabezas. el silencio creado les satisfacía. con un malliot verde. Y al encontrarse en el fondo del mar se sintió otro. déjala. desistió de ir al baile del Casino. También los ojos de Ana María tenían color de cielo mediterráneo.. Luego añadió que se había pasado la velada entera mirando a la puerta. Surgió inesperadamente a la superficie. Ignacio llegó a su lado. «Claro. El agua parecía que le entraba por una oreja y le salía por la otra —como en las casas de Gerona cuando había inundación— barriendo todo orden posible en el pensamiento. tenía algo de complicidad.. En el fondo. Ana María. aunque se lo había prometido a Ana María. Por fin la muchacha llegó. Con naturalidad le asió de la mano y se lo llevó aparte. por fin. se puso aquel gorro que le minimizaba la cabeza y echando a correr entró en el agua como un delfín. Se ocultó en el agua y a poco vio a Ana María aparecer en la puerta de su caseta alquilada. y quedó mirándole con ojos de infinito reproche. Y así anduvieron jugando. de verano. —Deja a ésa.. volvió a internarse en el mar y a cortar en diagonal hacia la zona de pago. Ignacio sentía tal odio hacia Loli. Al rozar la arena y mirar hacia arriba y ver las piernas de Ana María pataleando como si estuviera en el aire tuvo ganas de asirle un pie. «para olvidar». Era el encuentro con el alma gemela que despertaba las posibilidades latentes de la vida. Loli estaba allí y soltó una carcajada.» Se divirtió como pudo. Ignacio se sentía en ridículo. es una tonta. Que a medianoche incluso bebió champaña. Dejemos eso. se hubiera sentido inferior. No tenías ninguna obligación. En otras circunstancias se hubiera desmayado de felicidad. Y una flor en el pelo.blogspot. de tirar de él y ahogarse los dos juntos. o darle un beso de agua que no se terminara nunca. Ana María dijo de pronto: —Anda. de color de cielo mediterráneo... —Déjala. más ceñido aún que el anterior. Es una nueva rica. inundándose de espuma. colgado a la espalda. Al día siguiente volvió a dejar la ropa al cuidado de un chico. Ignacio desapareció hacia la zona de los pobres después de haber quedado con la muchacha en que se http://quedecosas-mg17. Pero pronto se dio cuenta de lo difícil que es pensar mientras se nada.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXIII Ignacio. En cuanto ella le vio se detuvo. claro —pensó—. Ana María no estaba aún. Ignacio se quedó mirando a la arena. de sol. que ello le impedía saborear la exquisitez de aquellas palabras... Él en slip y ella vestida. Vamos a bañarnos.

Pero con frecuencia buscaban. Hubiérase dicho que los rodetes. Se asustó y huyó en busca de su niñera. Era el maestro local. desde la que se divisaba un panorama inmenso de agua. Así lo hicieron y en cuanto las niñas. bajaremos bordeando el Salvamento de Náufragos». la mayor. se llamaban y se hacían señas. y el siguiente y todos los atardeceres. Luego el sol les dedicó una de las más hermosas agonías del año. y con una esponja le frotaba todo el cuerpo. se preguntaban pocas cosas uno a otro. Desde el de sentarse en el suelo con la falda temblorosa rodeándole. Un pulpo. Me gustaba. otras veces. Al tropezarse con alguien de Gerona. hacia el atardecer. Y tan pronto descubrían. por otro lado se detenía de repente y acercándose a Ignacio le decía: «¡Puedo confesarte una cosa! Me gustas». A veces se encontraban por la mañana y asistían a la llegada de las barcas de pesca. Se decía a sí mismo que en San Feliu se había concentrado todo lo que el mundo podía dar de sí. Andaban juntos y les bastaba. con un horizonte lejanísimo. con las piernas fuera. playas pequeñas y escondidas como se encaramaban cada uno a un árbol y desde arriba. sí. Les rodearon como si fueran dos novios. «A mí llévame al aire libre. si. desnudo. con los peces plateados y rojos coleando. que estaban a la escucha. ocultándose entre el follaje.. En realidad. en un recodo o tras unas rocas. Era una criatura serena. a punto de salir del agua. después de cenar. le sentaba dentro de una palangana. Tienes una voz —te lo digo en serio— que me vuelve algo loca». Aquel día. que se había escondido allí. hablaban de cosas grandes: cuando hallaban un abrigo.» Era maravillosa la capacidad de Ana María para trepar por las rocas y luego enfrentarse con los grandes espacios sin sentir vértigo. hasta la serie ininterrumpida de mentiras que estaba contando en casa para que todo aquello le fuera permitido. Avisó a las alumnas de la Colonia y le dijo a Ana María: «Hoy vamos a ir por el lado de S'Agaró. Lo más lejano que Ana María recordaba era un pulpo. Ana María se zafaba de sus padres y de su grupo de amigos y se iban al rompeolas. Y echaba a correr.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella encontrarían «en la barca de siempre». Con asir el dedo meñique de Ana María le bastaba para ser feliz. hablaban de trivialidades. Podía asomarse a un acantilado y ver la caída vertical de la piedra y la lengua de mar al fondo sin sentir vértigo. Ignacio la admiraba.. le defendían las sienes. en lo hondo. A veces se cruzaban con el grupo de veraneantes pertenecientes a la pandilla de la http://quedecosas-mg17. amigo de David y Olga. Un día añadió: «Sobre todo tu voz. en la playa. en Málaga. Y si se encontraban un conocido de Ana María decía ésta: «Es un amigo de casa». subir a una montaña. Y si por un lado le gustaba andar. Nada hermoso faltaba ni en la bahía ni en su corazón. los vieron aparecer. Dondequiera que se encontrase. y una de las alumnas. que les gustaba porque les daba un poco de miedo. Se reían por cualquier tontería. Ana María gozaba lo suyo imaginando las gotas resbalando por la diminuta columna vertebral de Ignacio. Carmen Elgazu.blogspot. Ana María en todos sus actos y movimientos era mujer. como ocultando un secreto. se levantaron como un enjambre de pájaros y salieron a su encuentro gritando y saltando.? —Sí. ella era el centro de sí misma. Podía subirse a la ermita de Sant Elm. sin sentir vértigo. uno a cada lado. oyeron que de un matorral brotaban unos rasgueos de guitarra. Ignacio lo más lejano que recordaba era cuando su madre. Un día Ignacio le preparó una sorpresa. Era un momento inolvidable para Ignacio. que siendo ella muy niña vio. los sábados. se las apretaban impidiendo la dispersión. Ignacio le decía: «Ése es de Gerona». Si el viento los azotaba. le ofreció a Ana María una muñeca de trapo con dos moños uno a cada lado. En el momento de despedirse. Y así lo hicieron. sin darse cuenta. andar en silencio y reírse y mirar con picardía.. Ana María se emocionó y dijo que la guardaría en su corazón. y con frecuencia de recuerdos infantiles. desde Francia hasta la costa barcelonesa.. —¿Te gustaba. Recorrían todos los alrededores del pueblo.com/ 197 . la soledad. Y si puede ser.

Eran tan maravillosos aquellos días —y pasaban tan de prisa— que había perdido la conciencia de sí mismo.blogspot. Ignacio descubrió otra sociedad: «Los amigos de la Atlántida»... «Él cree que no lo sé. —¿Y tú. Había sobornado a uno de los operarios para que le fabricara una imagen de San Ignacio de Loyola... O mejor. Me gustaría que conociera a una chica como tú.? —Desde luego. Gente que soñaba en sociedades universales. y les recitó gratis unas estrofas. Hijos de fabricantes.» En fin. —¿A la Bolsa?. Ana María se sentaba. me dará una bendición especial. Y supongo que a mí me hará un precio especial.. Ignacio?. No me inventes nada. y que consideraba prueba irrefutable de ello el hecho de que todos los años emigraban de las costas de África occidental unas bandadas de pájaros y que al llegar a un punto determinado del océano empezaban a buscar y a dar vueltas sobre sí mismos y chillar con desesperación. A mí siempre me parece más interesante la verdad. que se parecían a las que Jaime recitaba en Telégrafos a Matías Alvear. Un poco trágica.. como los pájaros de la Atlántida. era otro cantar. Y el lugar siempre el mismo: la barca a la que fueron el primer día.... la bahía.. ¿Qué tenía aquella mujer que hablaba de esta manera? Ignacio le decía que tenía un padre de cabellos ya canosos. Un grupo de taponeros que creía en la existencia de la Atlántida. sería cura y casaría a la gente... sí! Ya te he dicho que tiene mucha gracia... demasiado sentimentales para ofrecer sus servicios al Responsable. Afeitaba y tal. pues les había secuestrado a Ana María. en la Colonia... en la plaza de la iglesia. o en una barbería de un tal Raimundo pensando en cualquiera de sus tres hijos. Al chico le ponía nervioso verlos. Pero era una mujer magnífica. era un santo. y se despertaba soñando que también buscaba algo... con las manos en sus piernas entrelazadas por las tirillas de la alpargata.. De momento allí estaba la barca. ¿cómo Colón habría encontrado habitantes en América?» El hombre escribía un poema inmenso titulado «La Atlántida». Ha empezado corte. que la camisa de Ignacio está sin planchar!» César.. ¿Cómo eres en realidad? Ignacio no lo sabía. que no le preguntara detalles! Por desgracia la realidad volvería pronto. dormía como un bendito. con estudiado desgarbo...com/ 198 . —¿De veras.! Mi hermana. De noche. Debía de ser un sentimental. un sentimental. —¿Y Pilar?. La madre. el agua y el http://quedecosas-mg17. Y se gana para sus gastos jugando a la Bolsa. Pero ¿cómo sabe uno como es cuando es feliz? ¡Por Dios. Allí Ana María le rogaba que le contara cosas de su familia. Anarquistas sin saberlo. pero con mucha más sinceridad. Precisamente se lo había dicho a los maestros: era un santo. Eran muchachos vanidosos. Uno de los taponeros le dijo un día a Ana María: «Y si no.. Se encontraría en el fondo del mar rodeada de peces agresivos y pensaría: «¡Dios mío.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella chica. La hora de las confidencias era siempre la misma: el atardecer. —¡Ah.! Trabajaba en un taller de imágenes.. desde luego. ¡Si los viera andar solos por aquellos acantilados! Si viera a Ana María con aquel maillot verde. ¡Porque en el pueblo había muchos esperantistas! Era un pueblo de escondidas y escalofriantes imaginaciones.. ¡Tenía unas orejas. que ahora estaba disgustado porque se le había roto la radio y que probablemente en aquellos momentos se encontraba sentado en un café llamado el Neutral. un as en el dominó. —Pero cosas ciertas —pedía—.. ¿No ves que se aburren?» Una de las cosas que les gustaba era asistir a las reuniones de los esperantistas. Eso es. Pero tiene mucha gracia... pero mi padre me lo ha escrito.. lo cual Julio ya había advertido. Miraban a Ignacio con cierta insolente curiosidad. —¡Sí.. que llevaban el jersey anudado al cuello a modo de bufanda... Es un poco. Ana María le decía: «Déjales.

. Tú crees en la existencia del alma. los emborrachaba. le hizo un sermón de diecisiete minutos sobre la castidad. Pero sabía que lo que le ocurría era humano. tener un padre que pudiera disgustarse porque se le ha roto la radio de galena.. «Ya ves lo que son las cosas. Claro que él ya había soñado con tres. Pero su divorcio con la realidad no era total. Pobre frente. ¿Por qué no me hablas de los tuyos? Los padres de Ana María. —A mí me gustaría. un limpiabotas conocido —Blasco. pero todavía no ha conseguido llevar uno con naturalidad. Ignacio no la besó. bajo el mismo cielo azul. ¿verdad. El pensar que aquellas rocas rojizas llevaban siglos allí. era exactamente lo que sería doña Amparo Campo de haberse realizado sus ambiciones. Pobres labios. soñamos con una princesa». su primo de Madrid. pero es que a veces gusta cambiar de ambiente.. ¡quién sabe! Pero lo que ella quería era casarse un día y tener hijos.: una carta de sus padres. ¿comprendes? También sus amigos del jersey en el cuello a modo de bufanda van a veces a beberse un vaso de vino en una taberna. que los días pasaban de prisa y que pronto tendría que regresar a Gerona. Había cometido una torpeza: el segundo día. —¿Y la inmortalidad. ahora rojos y llenos de vida... tenía que hacer honor a su sermón y aguantarse. Cualquier detalle le recordaba. El propio José. a pesar de tener los labios de Ana María muy próximos a los suyos.com/ 199 . Todo se secaría. que Ana María no era para él. en el momento más impensado.» Ignacio no contestaba. por desgracia. de verdad. que no podían desaparecer? Ella no había dudado jamás de que llevaba en sí misma algo que sería inmortal.. ¡Qué duro aquello. ni ella al abrir por las noches la ventana del cuarto sentiría aquellas oleadas de ternura invadirle el pecho. Por ejemplo... Todo se iría secando como el pequeño riachuelo que había delante de la iglesia. Pisoteaban fuerte la tierra y se reían de la impotencia de sus pies. por lo que contó de ella.. que debía una gran parte de su intensidad a la naturaleza que los circundaba. aquella muñeca.? —¿Creía Ana María en la inmortalidad? ¡Cómo no creer en ella! ¿Cómo no creer que había cosas que durarían siempre. todo aquello era hermoso! E incluso existían fotógrafos ambulantes dispuestos a inmortalizar la excelente pareja que ellos hacían.... de que su muerte sería aparente y transitoria.. pobres ojos. Suponiendo que sin el alma se pudiera vivir. hablando de hijos y de inmortalidad.» Su madre.. «Es una mujer rica. Aunque.blogspot. decrépitos y horribles. Y Ana María. Por eso quería tener hijos. sentada en la arena con la falda desplegada. qué granítico y eterno ! ¡Qué débiles parecían las piernecillas humanas! —¿Y el alma?. u otro— paseándose por San Feliu dispuesto a limpiar el blanco del calzado que la gente usaba en verano. No la besó nunca. ahora noble.. Va contigo de buena fe. Y por eso. porque un ser humano era lo único que uno podía crear con la seguridad de que viviría siempre. Sin el alma Ignacio no tendría la voz que tenía. moriría un día. Sin el alma nadie hubiera concebido jamás la vela de un balandro. ¡Válgame Dios....Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella faro. en la barca.. Es una aventurera.. no es para ti. tiene tres smokings.. Ana María? ¡Cómo! ¿Cómo no creer en ella? ¿Qué sería de los pobres cuerpos sin el alma? Pobres ojos. Le dijo que cuando un hombre respetaba verdaderamente a una mujer.. Ya antes de tener uso de razón —cuando de pequeña vio aquel pulpo en la playa— había sentido que la existencia del cielo era una verdad. http://quedecosas-mg17. temblorosa a su alrededor. contemplando el mismo mar. «Lo único qué puedo decirte es que quiero ser un hombre. eran un poco absurdos.. David y Olga le decían que se llevaría un disgusto. aquella malagueña de un moño a cada lado. Tal vez se arrastrarían por el suelo.» —¿Y tus padres?. se lo había dicho: «A todos nos ocurre.. Ignacio tenía una ventaja: todo aquello ya lo sabía. Mi padre. los cuerpos andarían por el mundo encorvados. no la besaba nunca antes de casarse: por lo menos en los labios. y los hombres y las mujeres se vieran obligados a hablar y comer y trabajar en esta postura. Ana María era la tercera. ya era distinto. Lo demás. Era una alegría ascendente.

. su carpeta. Ya lo ves.. de que ellos creyeran que el socialismo conseguiría incluso pesca más abundante en el mar. o lo eran ellos escuchándole con una sonrisa de amarga indulgencia? ¿Y por qué no cesaban.. y había dicho: «Se está bien aquí..añadió que el terreno era peligroso. que se llamaba Marta.. Al día siguiente le encontraron con los pies balanceándose y una nota en el bolsillo que ponía: «Me voy porque me da la real gana». ni siquiera los japoneses se quieren marchar.» Había señalado al barco japonés. ni de que el artesano del corcho se hubiera colgado de un faro. o pasarse uno al otro el balón azul del comandante Martínez de Soria.. había mandado a los maestros una ráfaga de recuerdos violentos y tristes: se había suicidado un artesano del corcho que ellos conocían. Y se enteraron de que la madre leía «El Escándalo». David pensó en su padre. embarrancado. Era muy original. http://quedecosas-mg17.» La hélice del barco decapitaba a los peces. de imaginaciones esperantistas. Ana María hablando de la «revolución» le había dicho que sí. Tal vez por eso David y Olga le dijeran: «Te llevarás un disgusto. su boquilla. «¡Hombre! Tu padre me dijo ayer que te diera recuerdos. «Arriba». que había construido en corcho una prodigiosa miniatura del monumento a Colón erigido en Barcelona. Y a veces.. La madre era alta. Ignacio no podía hablarles de felicidad. y una noche. balazo en la sien. Siempre se sentaban en uno de los bancos del Paseo a leer de cara al mar.. Julio se había encontrado a Ignacio en el Paseo y le había saludado con su cordialidad de siempre..» Debía de ser una visión simplista del problema. y de un perfil sereno y grave. Pero ¡lo decía con una seguridad! Las alumnas. en la playa.. para verlos nadar en la zona de pago. debía de tener la edad de Pilar. en San Feliu. hacían una gran correría por el paseo para verlos a los dos. Ana María quiso acercárseles disimuladamente para ver lo que leían. y en cuya portada se veía el retrato de José Antonio Primo de Rivera. Algo menor que Ana María... de las que decía que tenían una gran personalidad. pueblo de la costa. La chica les pareció a todas preciosa y muy simpática. Era otro de los detalles que devolvían a Ignacio a la realidad. por quince días aunque fuera. que salía en Madrid. Con su sombrero. que llegaban a la playa muertos. El comandante Martínez de Soria.. pero así me ahorro la caminata. que ella presentía muchas injusticias en el mundo y que muchas veces se había preguntado si su padre en la fábrica no robaba el dinero de los que trabajaban para él. Julio había acudido en el acto al saberse lo del suicidio. Un hombre extraño. En Barcelona había conocido un chico socialista que la apabulló a discursos. Pero.. en cambio. Por otra parte. Porque la esposa y la hija del comandante estaban también allí. de Alarcón y de que Marta leía el periódico de Falange Española. Ana María sentía una gran curiosidad por aquellas dos mujeres. San Feliu. Trabajar y estudiar.. Hubiera subido a la Colonia a verte. Aquel suicidio había impresionado profundamente a los dos maestros.blogspot. ¿Sería verdad que era especialista. Luego resultó que era un simple resentido. encendido a modo de cigarro. Era cierto que daba clases de esgrima en el Casino. Ignacio se preguntaba por qué su madre terminaba siempre por tener razón. la hija. recordándoles que eran hijos de suicida. le estimulaban a que fuera con Ana María. Otra de las personas que se paseaban por San Feliu era Julio. de hablar de fascismo y revolución? Él no tenía la culpa de que «Gil Robles fuera frívolo». petardo en los labios. Un día. aunque vestidas de negro. A Ana María pareció impresionarla mucho el detalle.com/ 200 . Ignacio se mordió los labios y no supo qué comentario hacer. ¿Era él egoísta habiéndoles de Ana María a pesar de todo.? Carmen Elgazu aseguraba que tenía un fichero particular de suicidas. Vivía solo..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Había algo inoportuno en su felicidad: David y Olga no podían compartirla. llevaba un flequillo hasta las cejas y los cabellos caídos a ambos lados de la cara. Esto no es para ti». Olga en el suyo. fue al faro y se ahorcó. en el momento en que entraba en el puerto un barco japonés. Y llegar a ser abogado. «¿Por qué mucha gente no hace como tú? —concluyó—.

Una suerte de acto de desagravio porque el párroco del pueblo se había negado a darle sepultura cristiana. con esos chicos vanidosos? Cada banco del Paseo me recordará tu persona.» Un día Ignacio no pudo más y la besó. A Santi le hubiera gustado presenciar una autopsia. Olga tenía que reprenderlas porque no se peinaban. pero sí el encuentro con la pasión. Las imágenes que imprimía en la retina. Miraba a Ignacio y le veía unos ojos un poco encendidos. y su cuerpo en la playa era el punto de mira de los muchachos. en un rectángulo adyacente al cementerio común.pero que no mirara de aquella manera. Se había roto algo.. Ignacio hubiera debido de contenerse. algunos de ellos parecidos al palo de la firma del notario Noguer. Ignacio. David les hizo allí un pequeño discurso.. a visitar la fosa del suicida. el sol. fumando y escondiendo revistas bajo la almohada al menor ruido. después de cenar. Los chicos habían avanzado enormemente en insolencia durante aquellos días. tendremos que escribirnos todos los días. pegado al cráneo. enervaba. «¿Qué haremos. el aire salitre y el yodo que hacía temblar las ventanas de la nariz. separados uno del otro? ¿Qué haré yo aquí. Por otra parte. en comunidad. Todo aquello le devolvía un poco a la realidad. No. —Luego añadía—: Tendremos que escribirnos. Al despedirse.. que había acudido a rezar un Padrenuestro.. el sol y la proximidad del regreso a Gerona. Compusieron un ramo de flores silvestres y lo depositaron sobre el montón de tierra. Julio le había dicho a Ignacio: —Los del Banco te esperan. Querían exprimir cada instante que pasaba. La besó con una fuerza inaudita. reservado a los no bautizados y a los suicidas. no era bueno.. se echó a llorar. del nuevo curso. Tal vez ella fuera exagerada y aquello resultara lo normal. David y Olga habían tenido una peregrina idea: llevarlos a todos. Y contar las horas que faltaban para regresar a Gerona le desazonaba.. tan grande fue su agradecimiento.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Ana María había comentado: —Es inteligente ese hombre.. Ahora al llegar la noche se reía de la gente que decía: «Me voy al mar a descansar». Todo aquello daba un poco de miedo.» Ignacio comprendía que el nerviosismo de los niños tenía un origen idéntico al suyo: el yodo del mar. gesticulaban groseramente. Los niños recorrieron luego el cementerio y terminaron por reírse ante las caprichosas inscripciones. Y aunque me maten no miraré esas barcas de la playa. y una hermana del suicida. ¿A qué ha venido aquí? —No sé. al cementerio. desplegando todos los días El Demócrata con una especial inquietud. Ana María le decía que verdaderamente era muy triste tener que separarse. de acuerdo.blogspot. Ella quedó totalmente desconcertada y apenas si pudo recordar los diecisiete minutos de sermón sobre la castidad.com/ 201 . Les han denegado la paga extraordinaria que habían pedido. aquello no estaba bien. Les horrorizaba la perspectiva de la Escuela. las chicas miraban a Ignacio con descaro y en la cama éste se encontró varias cartas firmadas colectivamente por medio de garabatos. «¿Dónde está la sala de autopsias? —preguntaban—. —Pero. Ignacio comprendió que a Ana María no le daban vértigo los acantilados. sino observando a los alumnos. y provocar.. unos ojos que no eran los suyos habituales. Es experto en suicidios. y varias veces. abandonado y triste. tan bruscamente? Ana María se levantó y echó a andar. aunque pudieran comprar un acuario. con Loli. Lo cierto era que el mar era agotador. El escote de Olga. En cuanto a las chicas. ¡Pero es que él era un hombre! También el escote de Olga http://quedecosas-mg17. De acuerdo. nerviosos. sobre todo Santi. Ignacio había sorprendido a algunos de ellos sentados en la misma cama. A veces salían todas con los labios horriblemente pintados o con una raya negra que les prolongaba los ojos. ¿Cómo podía un rostro cambiar de expresión de tal suerte. Se llamaban unos a otros con frases alusivas. Les gustaba llevar el pelo mojado. Ello resultaba evidente no sólo viendo a los maestros.

porque a las seis de la tarde tenía que marcharse. Ha traído esto para ti. Ha venido un hombre diciendo que era un hermano de un tal Dimas. ya te lo ha contado todo?» Ignacio subió a la Colonia. ¿por qué ella se había puesto aquel mediodía unos pendientes que brillaban como estrellas? No. No... el corazón dibujado y una flecha atravesándolo. hablando sinceramente. Todo aquello les ocurría porque estaban nerviosos. como verdes eran sus ojos. Se emborrachó de mar.. se había asustado. En todas las rocas encontraría sus nombres. no lo era. Ana María quedóse sentada en la barca con los ojos húmedos. Y se desnudó.. Ella estaba seria. era natural. El fondo del mar era fino. Difícil que alcanzara el grado de sequedad de su espíritu. ¡Uy. para tomar el último baño. http://quedecosas-mg17. El agua del mar hacía tabla rasa siempre... Odiaba las despedidas. había sido. una rabia insospechada por el hecho de tener que marcharse.!» En el momento de vestirse vio llegar. Se lo llevaría y lo dejaría secar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella le ponía nervioso. Él le dijo: «No seas rencorosa. Con algo de duro animal humano. Él le escribiría en tinta verde. Comprendía a Ignacio.blogspot. en todas partes. uy. Él notaba una gran sequedad.. Pero. Ignacio la besó en la frente y dio media vuelta. Toda la tarde la pasó en el agua. Camisa desabrochada. Su madre se asustaría al verle. tan pálido él.» Ignacio apenas le oyó. Olga le había dicho: «¡Cómo has cambiado en quince días! Estás hecho un tigre. ¡Cuántas veces se había echado al agua para serenarse! Al llegar a la Colonia encontró a David dando a los alumnos su segundo curso sobre el islamismo. y que también a la barca de su pecho le pondría el nombre que era su refugio: Ana María. el vivero de moluscos. al día siguiente. «¿Qué. Y César aún más. El barco japonés había conseguido salir del puerto. «No.. sumergiéndose. se despidió de todo el mundo y bajó a la playa con la maleta. De todos modos. a David. déjame. no tenían que enfadarse. «El islamismo es mucho más intolerante que el cristianismo en lo que se refiere a la idea de un Dios único.. tras las gafas de montura de plata. siempre sincero. Ana María acabó por reírse. no quería que ella fuera a la estación. De ahí que dos de los misterios católicos horroricen a los mahometanos: el de la Trinidad y el de la Encarnación. casi negro. Pasó el pescador. anda».. Se escribirían. estréchame la mano. al encontrarse con Ana María. con millones de incrustaciones en las cuerdas. —¿Sabes que eres un tunante? Nunca nos habías dicho que diste sangre en el Hospital. sudoroso.com/ 202 . Ningún vestigio en el agua. Y se alejó. Comió.» «¡Bah! También él era. Pero ella tenía que prometerle que seguiría una y mil veces los itinerarios que ellos habían seguido. era lógico. Ésta fue la despedida. A ver.» Sincero cuando le había dicho que nunca había encontrado una mujer como ella. Visitó por última vez. con sus verdes ojos. Ana María se le acercó y le asió las dos manos y se las estrechó. de arena fina. Estaba moreno.. sí. le pidió perdón.. Cogió un puñado y lo asomó a la superficie.

—Ignacio sonrió y sacó el monedero. que era la manera que tenía de hacerles sonreír. No creas que me he olvidado. más anzuelos. un rollito de hilo de pesca.. como dando a entender que habría sorpresa. dando súbitamente media vuelta. a ver. representaba a http://quedecosas-mg17. ¡Anzuelos de todos tamaños y formas. Luego se acercó a la mesilla de noche: una imagen pequeña. Ignacio replicó: —¡Esperad! Hay otras cosas.. Camisas.. —Yo también.. especial. lanzó gritos de admiración. la abrimos? Matías echó una bocanada de humo. sin dejar de analizar el hilo... ¿Cuánto quieres gastar. Pero pensé: ¡Mejor que me diga ella misma lo que quiere! La chica tuvo una gran decepción. —Pues manos a la obra.. nada.blogspot. mujer! —Pues mira. unas sandalias verdes. Ignacio le miró. —¿A ver. —Lo que hay encima de la cama es de toda la familia. Se mordió el índice. Nuevos. Por último dijo: —Pues mira. Carmen Elgazu le guiñó el ojo y entonces. de Pilar y mío. ¿comprendes? Matías contemporizó.. «¡Vaya regalo. —¿Cuánto valen? Unas que me gustan. —¿De veras me lo compras? —¡Claro que sí. nada de lamentos! Que Pilar diga lo que quiera e Ignacio sale ahora mismo a comprarlo.. —Yo también. chico! —La sopesó—.? ¡Caray. pañuelos. —¿Y lo mío. César intervino. —¿Qué. ¿Llegas?. con las tapas sólidas. jabón. entra en la habitación. flamantes. —¡Ale.. mostrando su delgadez. no te preocupes. mirando a Ignacio: —Antes de salir.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXIV Cuando Carmen Elgazu vio la lata de anchoas que le llevaba Ignacio. ¡Más de un kilo! ¡Y con lo que conocen el oficio en San Feliu. seguido de todos. —Voto a favor. —De acuerdo. con curiosidad. Abrió la maleta. y se acercó a la maleta. lo mismo da. —¡No seas terca! Entonces la chica pareció dejarse vencer. Sobre la cama.. chico... La miró con picardía. en dos zancadas alcanzó la habitación. recomendado por el patrón de la barca «Ana María»! Matías entornó los ojos. de unos veinte centímetros de alto. No sabía si iba en serio.. El muchacho se quedó mirándolos.? —¡Ah! Eso. ésas son palabras mayores! Pilar permanecía a la expectativa. —Nada. —Nada..!» —Tenemos para todo el invierno. —Cerró la maleta—.. Carmen Elgazu intervino: —Le hubiera hecho ilusión algo de San Feliu. para disimular. —Reflexionó un momento—. doce cincuenta. sin saber qué decir. todos los libros de texto de primer curso de abogado.? Ignacio se mordió los labios. Lo de la mesilla de noche. —Entonces. Ignacio se rascó la nariz..com/ 203 . Encogió los hombros en forma enternecedora..

ahora no iba con ellos. Vamos por las sandalias. Ignacio le conocería. El Responsable no se bañaba nunca. que vivían solos: adoptar un chico del Hospicio. Mateo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella San Ignacio de Loyola. Y allí se encontró con las hijas del Responsable. Y puesto que su madre le tenía prohibido que fuera a la piscina. Pilar —añadió—. Lo bueno pasa pronto. su mesa de trabajo. ¡Santo Dios! ¡Qué cambio de decoración! ¡Qué extraño resultaba todo aquello: las caras. En la mesa se mostraba irritable. Lo habían consultado con su cuñado el diputado de Izquierda Republicana Joaquín Santaló.. La noticia de los hijos de los huelguistas de Zaragoza repartidos entre familias barcelonesas les había sugerido algo a él y a su mujer. seguía todas las fiestas Mayores. El Rubio.blogspot. Menos mal que tengo amigos como tú. —Estudiar y rezar. él dijo en su casa que se bañaba en el Ter. Ahora vienen con frecuencia el doctor Rosselló.... uno a cada lado. Y el arquitecto Ribas. Personas muy educadas. le esperaba doña Amparo Campo. no recordaba sino imágenes que más bien turbaban su espíritu: el escote de Olga. Ignacio. sin conseguirlo aún. Anda. al que llamaban «chivato». de modo que la excusa que le dio Julio para no salir de veraneo debió de ser inventada. en integrarse en su nuevo hogar.¿no es eso? —Hubo un silencio—. eran un peinado completamente ridículo y pasado de moda. Se vengaba pellizcándole y diciéndole que los moños. Ignacio sólo dominaba sus nervios en los momentos en que conseguía pensar muy http://quedecosas-mg17. Luego. ¡Con qué facilidad mentía entonces Ignacio! Había regresado de San Feliu completamente desorientado. Ahora iría a Bellas Artes. los veraneantes abriéndose paso entre los esperantistas. la de La Torre de Babel. que le miraron irónicamente. esperaba a Ignacio el Banco.» Ignacio echaba tanto de menos el bañarse.. para decirle que era un hecho que su hijo.com/ 204 . Fueron al Hospicio y eligieron un muchacho de once años al que llamaban Paco. chico. Era conmovedor ver cómo se esforzaba. el del Hospital. gracias a la UGT. lo mismo que lo eran ya el cajero y su mujer. los cobradores preparando sus hombros para llevar sacos de plata. llegaría a Gerona en octubre.? —Sí. el cajero del Banco Arús.. con el Grandullón. para ayudarle en la Tabacalera y estudiar Derecho. «Ésta. llena de papeles. El de Impagados se reía. Sin saber por qué. Llegó de San Feliu el domingo por la noche. Se había pasado todo el verano prácticamente sola. Ni siquiera había dado un vistazo amistoso a los campanarios de San Félix y la Catedral.. Por fin no habían destituido al Comisario. y movía los brazos sobre el inmenso escritorio. Las horas iban sepultando en su memoria todos los buenos ejemplos que hubiera podido recibir. los alumnos de la Colonia fumando en la cama. el lunes tuvo que reintegrarse al Banco. Blasco estaba en San Feliu. La hacía rabiar. Ignacio hizo caso omiso de aquellas miradas..» —¿Amigos. Se volvió hacia su familia. el de Impagados. había elegido una víctima: Pilar. pero el rencor por haber tenido que irse de San Feliu cuando tantos señoritos permanecían allí hasta quién sabe cuándo. no se la perdono. ¡Cuántas manchas de tinta en su mesa! Nunca se había dado cuenta. En segundo lugar. «Sí. De pronto creía hallarse aún en el mar. que venís a verme de vez en cuando. Además de aquellas personas. con Julio andando de acá para allá con carpetas bajo el brazo. Cuando lo lograra sería completamente feliz. aprovechando que haría jornada intensiva hasta el 15 de septiembre. No sabía por qué. Apenas si reconoció su sillón crujiente. En primer lugar don Emilio Santos. Con el Cojo. la cara del subdirector. otras varias personas habían esperado con impaciencia el regreso de Ignacio. Pero la chica no se quedaba atrás. Además de la familia. le quemaba cada vez más. y éste aprobó la idea y facilitó todos los trámites. que les había gustado porque todo el mundo aseguraba de él que sería un gran dibujante. Se pasó la mano por la cabeza. Cosme Vila! Los ventiladores. que decidió irse a la piscina por las tardes.

en el Casino. lo que costaban todos sus libros. David y Olga. Iba al bar Cataluña y nada de lo que decían los futbolistas o los taxistas — nueva colectividad que había invadido el café— le lastimaba los oídos. Regateaban un céntimo y aseguraban que en la esquina se encontraba más barato. con el cerebro embotado. Nadie se mezclaría. alegando que por las noches había bochorno. En ningún caso se conseguiría la fusión. para improvisar.» Vivían completamente separados de la gente del pueblo. Buscarían una de aquellas playas diminutas y escondidas que veían desde la ermita de Sant Elm. si Ana María había consentido sin esfuerzo en mezclarse con él. El Oñar olía mal. llevando en su interior hombres vestidos de blanco. Ignacio se preguntaba si era por eso por lo que había esperantistas.. los envanecían. A veces. con las piernas separadas. sus gestos excesivos. Pensó: «¡Qué poco respeto inspiro!» Tan pronto intentaba borrar totalmente de su memoria el recuerdo de Ana María como se detenía en un banco de la Dehesa y evocaba su imagen.! ¿Significaba derribar la valla de la zona de pago? Entonces Ana María no se bañaría allí. con extrañas viseras. eran los ricos que gastaban en un día. pagaban y salían mirando irónicamente la mercancía.. regateaban. Ello no impidió que Ana María quedara correctamente. sentada con las piernas al aire. porque también allí podía echarse al agua y ver escotes estimulantes. entrando o saliendo del agua.blogspot. fuera cual fuera su gesto o actitud.. varias siluetas se adueñaban de sus pensamientos: las de los coches de los veraneantes en San Feliu. Por eso en la piscina se encontraba a sus anchas. ante el contento de don Jorge y sus teorías. Eran ricos. Su risa era intermitente. Finalmente. Sin embargo. al entrar. en Pilar con las sandalias verdes. En la barbería. hecha unas pascuas con la lata de anchoas. Los libros de texto los había amontonado en un rincón. Los veía rodando majestuosamente descapotados. Las cloacas eran su principal alimento. corriendo. las mujeres les tocaban el brazo con muestras de cansancio. el dependiente malagueño se le acercó y le dio una palmada en la espalda. No le había escrito..de acuerdo. Todavía no le había escrito. como dando a entender que la habían comprado porque sí y que por menos de nada la romperían allí mismo. Matías. pues suministraría a los humildes medios de defensa. Poco a poco.com/ 205 . y en César..¿qué significaba la palabra socialismo? ¡Había socialismo de tantas clases. en tanto que él tenía que medir sin cesar sus movimientos para no ser grosero. Entraban en las tiendas riéndose. como él hacía cuando tenía tres años. no seáis tontos. empleado de Banca. No vale la pena. «Anda. Todo el mundo caminaba con lentitud. que ya habían regresado. en Carmen Elgazu. y los días pasados juntos en todos sus pormenores. y tampoco el comandante Martínez de Soria.... Había familias que llevaban años veraneando en San Feliu y no conocían a nadie del pueblo. Los dignos esfuerzos de la dependencia para convencerlos de que estaban equivocados. y si aquel taponero se habría suicidado de haber encontrado comprensión y calor humano en un par de fabricantes. En la cama se tendía cuan largo era. y si un día el agua corriente empezara a verter obreros a la piscina se encerrarían en la cocina y se bañarían en una palangana. Había algo que le gustaba en la situación que su silencio crearía.? Sí. pero el Banco y su rutina le sulfuraban. con gafas de sol. y que sólo el socialismo era capaz de arreglar aquel estado de cosas. ridiculizando un poco al dueño o a la dependencia. pero ello no cambió las cosas. Le extrañó aquella familiaridad. le aseguraban que las lamentaciones no servían para nada. yendo a pescar en el Ter con el nuevo material que él le había regalado. y bellezas morenas. La ciudad estaba prácticamente indefensa. Entonces se construirían una piscina particular.. También los echarían de allí. todo el santo día fuera de casa.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella intensamente en su familia: en su padre. El calor tenía a la gente pegada al suelo.. A veces pensaba que tenía que evitar a toda costa volver a encontrarse a solas con doña Amparo Campo. ¿Por qué pensaba estas cosas. Notaba un relajamiento de toda su persona. http://quedecosas-mg17.

era la imagen de San Ignacio de Loyola que le había regalado su hermano.. ella durmió mucho. El resultado iba siendo que no escribía a San Feliu. Ésta era ahora su obsesión. La piel que trabajaba en el Banco era otra. Pero la gran historia era la de Cosme Vila: Cosme Vila había hecho el viaje de bodas con la hija de los guardabarreras.. Nada de regalos ni de comprar un comedor y un dormitorio y lámparas. habían cambiado la piel. La órbita que describía el pensamiento de Ignacio durante la jornada. Cosme Vila pretendía saber incluso el valor de las joyas que las familias guardaban en las Cajas del Banco. en San Feliu. aquello recordaba las clases de esgrima del comandante http://quedecosas-mg17.. Ningún detalle burgués en todo el piso. Sus palabras recordaban las de David y Olga. vieron varios espectáculos en el Paralelo.blogspot.. aunque te esfuerces. Un sentimiento de solidaridad se despertaba en él. Tú. Cosme Vila lo sabía. siempre inteligente —en el Partido Comunista— y habían regresado. en compañía de personas de su misma clase social. era obsesionante. y a su estado de ánimo. bebieron mucha horchata. Entre personas de la misma clase las palabras tenían el mismo significado. y que desde la mesilla de noche presidía ahora su cuarto. Unos y otros estaban seguros de comprender lo que se estaba hablando. En cambio. o en la India. Era aquél un fenómeno óptico conocido. según Cosme Vila. ¿qué quería decir? Cada uno de los empleados tenía su historia veraniega que contar. en cambio. Los de Contabilidad le informaban. Allí. si quería. o en América del Sur. para peinarse podría ir. A ti si te dicen que en China hay trescientos millones de hambrientos te quedas tan fresco.. fundador de los jesuitas». De modo que la piel no era lo esencial. como La Torre de Babel. El único contrapeso de Ignacio. militar. En el Banco se complacía en pedir a los de Contabilidad las cifras que tenían amontonadas en aquellas Cajas las familias pudientes. Te parece que confesándote de vez en cuando esto se va a arreglar. teniendo los ojos de San Ignacio fijos en los propios ojos. los ricos. a la barbería a que él iba. maravillosa de expresión. sino que luego le seguían implacablemente dondequiera que se hallara de ella. Lenin y Stalin en las paredes. Imposible entrar en el cuarto sin tropezar inmediatamente con los ojos del santo.cuando uno de aquellos señoritos comentaba: «Esto es la monda. que César le había relatado con entusiasmo le puso más nervioso aún: «noble.. —Vente un día por allí y verás —le decía Cosme Vila a Ignacio—. Varios. llegó a constituir para Ignacio una auténtica pesadilla. Porque. Cosme Vila ni eso siquiera. Ahora vivían los dos juntos y tendrían un hijo. él y su compañera tomaron el tren y se fueron a Barcelona. que continuaba sin escribir. La imagen.. ¡pero hubiera podido producirse en otros lugares! Resultaba algo incómodo pensar en los maillots azul y amarillo de las hijas del Responsable. Salvando las distancias. le ocurría una cosa absurda: la historia del santo. Compañía de Jesús.. Pero no —añadía—.. Austeridad. ¿Cómo consiguió abrirlas? De repente.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Los ricos. Ignacio se sintió trabajando. él habló mucho con el camarada Vasiliev. Le gustaba pensar que todos aquellos seres y sus parientes tenían las mismas preocupaciones. a pesar de tenerlo prohibido. La llamaba su compañera. A gusto Ignacio hubiera colocado la imagen cara a la pared. además. sometido a pruebas de aquel tipo.». en la que habían suprimido totalmente la separación de sexos. Ello debía de ser imposible.. Su compañera tenía prohibido pintarse. Los suegros consintieron. Porque los ojos no se limitaban a mirarle cuando entraba en la habitación. pero con más despotismo. la de Marx. o en África. que ejercía cierta influencia sobre él. David y Olga habían registrado en el Juzgado su unión. le miraban incluso en la oscuridad.com/ 206 . que a su compañera la volvía loca. Pero el ser era el mismo. eres un burgués. Y que César le mirara un poco asustado. cuyo modelo César consiguió gracias a un viajante de una fábrica de Olot que pasó por el taller Bernat. Lo llevaba todo anotado en un carnet. el General de la Orden: en todas partes dejó huella militar. Tú no comprendes que todo esto terminará un día u otro. y que las exclamaciones por una lata de anchoas habrían sido las mismas en cada uno de aquellos hogares.

y vosotras en las monjas..! Cuando las dos solteronas. su madre a veces se equivocaba... Pilar. A Carmen Elgazu le horrorizaba que Pilar viera todo aquello. los indescriptibles colores del cielo por el lado de Rocacorba y alrededor de la Catedral. que siempre decían que no se habían casado porque los hombres les daban miedo. La encontraban muy mona y muy simpática. Porque sabía que Carmen Elgazu le dio a él su nombre en cumplimiento de una promesa: «Si el primer hijo era varón.» Las conversaciones del taller influyeron sobre Pilar como las conversaciones del Banco habían operado sobre Ignacio.. estaban presentes. A varias de las chicas del taller les gustaban los hombres con pañuelos de cuatro nudos en la cabeza. Sólo le habían molestado un poco los mosquitos. En el fondo le interesaban más las cosas que ahora oía. Porque. Casi se sorprendía de lo poco que las echaba de menos. Porque César la adoraba y estaba enamorado del Santo. ¡Suerte tuvo Pilar de haber hecho aquellas escapadas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Martínez de Soria. ¿eh?» «Chicas. del santo vasco por excelencia. a César y Pilar y habían cenado todos juntos en la orilla del río. —Fíjate. Gozaba lo suyo en aquellas salidas campestres. Al encontrar en el taller chicas mayores que ella había descubierto mundos nuevos.com/ 207 . además. sentados en el suelo. de cuya educación monjil a veces se reían.. todas cosían muy comedidas. Por eso las chicas empleaban con frecuencia un léxico medicinal.. ¡Cuántas cosas aprendió. «porque era mona». Dos o tres de las chicas conocían a Ignacio de vista. María y Asunción no las había visto desde fin de curso.. las otras no.. mayores que Nuri. Eso debe de ser... próximo a la subida de San Félix. Por dos veces se había llevado a su mujer. El segundo día llevó unas fotografías de Ignacio y aquello alborotó el taller. pescando en el Ter. pero lo cierto era que apenas si las echaba de menos. Pilar había sido bien acogida en el taller de costura. pero en cuanto las dos daban media vuelta.. no sé. —¡Los sátiros! —precisó Matías. A las que tenían novio las interrogaba con un realismo impresionante sobre sus actividades. pues éstas también se habían despedido de las monjas y además habían salido de veraneo en seguida. Carmen Elgazu había lanzado mil exclamaciones admirativas ante el paisaje: los verdes de los árboles y de la hierba. y a la caída de la tarde era costumbre rezar el rosario.» A Pilar. según opinión unánime. que deambulaban por allí prácticamente desnudos y con pañuelos de cuatro nudos en la cabeza. El taller estaba situado encima de un herbolario..imposible tocar la imagen. el agua que bajaba tumultuosa... Pero.. A Nuri. Además. —Eso. le habían asignado tazas de tila media docena de veces lo menos. además de que no podía soportar los pañuelos de cuatro nudos en la cabeza. chica. Matías Alvear había pasado sus vacaciones en Gerona. No. sonriendo. era de la provincia de Guipúzcoa ! Este último argumento impresionaba a Ignacio. basó toda su labor en dos virtudes: obediencia y acción. ¿qué? ¡No vas http://quedecosas-mg17. las jefas.. Pero fue bien acogida. se llamaría Ignacio en honor del santo de Loyola». ¡Y por si esto fuera poco. A ver si me arreglas con tu hermano. María y Asunción. ya tenía nuevas amigas. Ignacio —le decía—.. Fue él quien escribió los Ejercicios Espirituales. A Pilar los pañuelos le importaban muy poco. Sin olvidar que. «Bueno. Decía que daban aspecto de diablo o de esos malvados que corrían por los bosques. Ella se esforzaba en hacerse agradable. Porque como estudia Derecho. que te den un poco de tila. no conocería ninguna película y habría hecho el ridículo. eran los jesuitas los que llevaban actualmente la política en España y a causa de ello se hablaba de revolución. Aunque hubiera querido llevar con ella un par de sus nuevas amigas del corte. «Anda. la ausencia de Ignacio y la proximidad de los atletas. gracias a la Bolsa! Porque si no. Ignacio. no.. ante el escándalo de las pudorosas hermanas Campistol. que dirigían dos solteronas beatas —las Campistol—. Y. A Pilar le decían: «Bueno. Habían coincidido con las de Ignacio. Se hablaba del cine y de baile.blogspot.

Y procuraba no molestar. su sotana parecía ondear: tanto deseaba estar en varios sitios a la vez. A mí un teniente no tendría que decírmelo dos veces». A César le conocía de haberle visto por la calle de la Barca. y luego tomarse de un sorbo la leche. «¿Dios mío. Las otras formaban parte del grupo sardanístico «La Tramontana». morenas y con grandes pendientes. Su padre el primer día la había advertido severamente: «Nada de discusiones. de Torroellas. A Pilar le llamaban particularmente la atención dos hermanas.. en aquel mes de agosto se sintió mal y tuvo que guardar cama. En cuanto a César. Con una máquina. pasar http://quedecosas-mg17. Dos de las muchachas cantaban en el Orfeón. grandes zancadas. Pilar mientras rompía el hilo entre los dientes. Mosén Francisco se parecía a su antecesor. pues mosén Alberto estaba enfermo. pero no podía celebrar misa.. Los sábados siempre iban a verle algunos «payeses» llevándole recados de su madre. que él juzgaba entrañables: acercar la silla a la mesa. Y era estando enfermo cuando el hombre demostraba lo que valía: en la cama no cesaba de trabajar. César conoció allí un vicario joven. le notó cuál era su estado de ánimo. estudiaba pergaminos. Sacerdote y sotana eran dos ideas inseparables en la mente del seminarista. A César le causó gran impresión ver a mosén Alberto en la cama. de una gran vitalidad.. Al sacerdote le dolía el estómago a menudo. y los rezos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella a decir que no ibais a las murallas con los chicos del Instituto!» El clima. que compraría por suscripción.» Cuando salía del cuarto. que se acercaban grandes acontecimientos. Ponía el alma en cada palabra. bajo y cuadrado. Otras chicas decían: «Pues mira lo que te digo. artículos. y que hablaban de las dientas del taller como Cosme Vila de los clientes del Banco. Era un apasionado. manos ennegrecidas. Escribía todo el santo día. el calor sofocante.blogspot. otros sacerdotes y gente de su pueblo. muy fuerte a la sazón gracias a los cuidados de Carmen Elgazu. También criticaban con frecuencia a los militares llamándoles chulos. Por fortuna le salían masas de vello por el escote. ¿eh? ¿Cataluña es lo mejor?. Catecismos. pensaba por su cuenta que a ella los hombres con uniforme le gustaban mucho. como si les viera: mono azul. El aspecto de mosén Alberto en camisón tenía algo femenino. en la redondez de los hombros y en la línea del cuello.. ganador en el último concurso. A las sirvientas les había dado orden de no estar pendientes de él continuamente. decía. mosén Francisco.. «No sabes lo que significa para un sacerdote no poder celebrar misa. y el ángel blanco esperando sobre el tejado del Collell?» César le veía estirado en la cama con los pies separados. más tarde ejecutar en forma distraída y por rutina esas mil acciones diarias dentro del hogar. y anunciaban que pronto habría «revolución». los olores de la tienda de hierbas medicinales y la quietud del taller a media tarde sumían a todas en un estado de lasitud especial. campo abonado para pensar en aquellas cosas. que parecía sostenérsele sobre las aletas de las orejas. Se ocupaba en preparar unas ilustraciones. Pilar no sabía en que partido militaban pero. y los ejemplos. Pilar tenía mucho cuidado de no herirles la sensibilidad en este aspecto. Estaba en la cama. el sustituto en la parroquia de San Félix del que se fue a Fontilles a cuidar leprosos. al Museo y al taller Bernat. para enseñar la Historia Sagrada por medio de proyecciones. «Es preciso modernizar los métodos». su hermano y su padre eran «revolucionarios». Iban a verle el notario Noguer.» Lo que más le dolía era no poder celebrar misa.com/ 208 . En el Museo tenía mucho trabajo. que siempre llevaban la merienda envuelta en El Demócrata. «Magnífico —le dijo—. Al parecer. especialmente a un tal teniente Martín.» Podía afeitarse. pasaría semanalmente por todos los Colegios y catequesis de la ciudad. continuaba yendo a la Barca. Las azules venas del cuello se le marcaban. Enorme y ancho sombrero. Ya sé que haces muy buena labor. enfundado en un camisón blanco que le abombaba el pecho. Pues es lo mejor». A César quien le preocupaba era Ignacio.. que ya había regresado. Mosén Alberto le decía a César que era preciso estar alerta. gorra o boina calada hasta las cejas. En cuanto éste regresó de San Feliu. «En cuanto todo el mundo haya regresado de veraneo.

César. De repente pegó un brinco. No hablarle ni de la Carta Católica de Santiago el Menor ni siquiera de lo que andaba leyendo: páginas escogidas de Santa Teresa de Ávila. Se encogió de hombros. Ocurría eso. borrad del pensamiento de Ignacio todo lo que no os sea agradable.. ¿por qué no nevará. fíjate. devolvedle aquella alegría de Navidad. Ignacio le había cortado el pasó el primer día. Era una acusación monstruosa. excepto por lo que se refería al decorador Murillo. Fue quien le gritó un día a César: «¡A ver. sino de Casal. arrancar la hoja del calendario. el tipógrafo de El Demócrata... Ignacio.. que el contacto con las personas con que uno convive. Le dijo que hacía falta un estado de ánimo muy particular para leer los místicos españoles. «¡Dios mío! —pensaba César—.. te darás cuenta»... que siempre despedía hiél... le arrebató la revista.blogspot... el nuevo vicario de San Félix. Que te falta alegría para que tu apostolado sea eficaz. que tendrá una gran responsabilidad.» César había hablado de Ignacio con mosén Francisco. por qué no llegará una ola de frío de los Pirineos o de los Alpes?» El seminarista comulgaba todos los días en favor de su hermano. Ignacio se levantó de un salto e hizo ademán de agarrar a César de la solapa del pijama.. alegría.. de Fray Luis de Granada... incluso en el taller Bernat. ¡San Francisco de Asís! Sin darse cuenta de lo que hacía se acercó a la cama de Ignacio.. porque con mosén Alberto no podía contar. Soltó a César.. qué cosa había más importante que lo inmediato. de fin de Año.. —¡Yo qué sé. los peones ferroviarios. comprenderás lo que quiero decir. la despedazó y luego le dio una patada al borde del colchón sobre el que yacía su hermano. —Anda. Murillo. Pensad que ya es bachiller. «Señor. El método le dio resultado en todas partes. una sátira que a César le detuvo la sangre en las venas. que un día lo había impreso en las Hojas Dominicales de la parroquia. El seminarista miró a Ignacio. «¡Fíjate.» —Se acercó al seminarista y le dio a leer un comentario sobre las relaciones que sostuvieron San Francisco de Asís y Santa Clara. uno de esos ex abruptos fue de tal magnitud que provocó en César el mayor llanto de su vida. Cuando tengas un confesionario a tu cargo. procuraba pasar inadvertido.» ¡Válgame Dios. abrir la ventana.? Ignacio volvió a tenderse en la cama. http://quedecosas-mg17. Se vistió rápidamente —la noche era calurosa— y salió dando un portazo. chico! Los santos eran hombres.» Mosén Francisco le dijo un día: «A mí me parece. que eres demasiado serio. Le entró una rabia desconocida. César. «Vete quince días a San Feliu o una tarde a la Piscina.! Era cierto.. ¿no? César quedó estupefacto. Si la Rambla fuera el mar. Era un muchacho serio. Y mosén Francisco le había dicho: «Chico. No soy tan malo como te figuras —le decía a veces Ignacio. —¿Pero tú. El seminarista parecía llorar. Un día. de San Juan de la Cruz.com/ 209 . Entonces Ignacio se vio de soslayo en el espejo del armario y al instante su estado de ánimo cambió. Se pasó la mano por la cabeza. lo que pone aquí!. que despreciaba las imágenes que pintaba. Si hubiese podido tomarse un baño de medianoche.. que había gente que oponía resistencia. el bigote de foca. con los objetos?» César era discreto. los veranos son terribles. Se veía que odiaba su oficio.. Ignacio se hallaba tendido en la cama leyendo y fumando.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella al lado de la madre.. Pero en otras ocasiones no conseguía dominarse y soltaba un ex abrupto. no seas tonto. «¿En qué pensaba Ignacio. tráeme esa Putísima!» Aunque Bernat dijo luego que aquel juego de letras no era de Murillo. En el verano yo no sé cómo contener las imaginaciones.

Los Costa regresaron del Norte. No me tengas con esa zozobra. en la punta de Garbí. los socialistas en Madrid y Asturias continúan repartiendo armas. de comprar hierro y de bañarse en San Sebastián. A veces voy a leer donde tú y yo nos sentábamos. En Estat Cátala. Apenas los calendarios anunciaron septiembre. no te lo mereces. luego en el corazón de las familias que le recobraban. ha cambiado mucho en pocos días. pues papá dice que la situación política no le gusta.. al que cada tren. en la fábrica. que nosotros fuimos los primeros en zumbar. He reseguido todos nuestros itinerarios. Valencia iba a ser declarada puerto franco. el arquitecto Ribas. da recuerdos para ti y me dice que a ver si aprendes a estrechar la mano con corrección. y si te haría daño. Nuestras iniciales en las rocas.. Aquí parece que nos dejaremos pillar en traje de baño». luego en el despacho. se había presentado. y ahora los socialistas y demás ralea pretenderán que los verdaderos proletarios son ellos». o a las canteras de Montjuich. Ignacio. Antonio Casal. ¿Es que estás enfermo? ¿Te ocurrió algo después de despedirnos? Me pregunto si te bañarías después de comer. Loli me.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXV Ignacio: Te escribo desde la playa. con sus trajes grises y la punta del pañuelo saliéndoles del bolsillo del pecho y diciendo: «Amigos. CNT-FAI. ¡por fin!. coche o bicicleta llevaba una nueva pieza hasta que quedase completa. Los obreros de los Costa habían regresado en sus autobuses. por favor. y entraron en Izquierda Republicana. acusar las diferencias. no estaban: pero ahora sí están. Hay que acabar con el Gobierno de Madrid. con el corazón atravesado. El Responsable —su expediente por lo de la imprenta estaba en un punto muerto: faltaban pruebas— convocó reunión general en el Gimnasio.. 180. David y Olga iban a alcanzar la máxima violencia. a última hora de la tarde. La ciudad parecía un rompecabezas. Todo el mundo había tenido tiempo de rumiar su represalia. ANA MARÍA. Escríbeme. Al Partido Socialista. quien se asustó al verlos llegar tan excitados. Los partidos políticos. ¿Por qué no me has escrito? ¿He de pensar que no me escribirás? ¿Dónde está todo lo que dijiste? Yo he cumplido. Y se habían reincorporado a la fundición —gafas de motorista y pistola en las manos que despedían chorros de fuego—... Los Costa tenían una hermana soltera. Y unos sentados en los potros de madera. San Feliu. Laura.. Nosotros también nos marcharemos pronto —Muntaner. la gente de playas y montañas y la devolvió a Gerona. Barcelona—. donde los martillos repiquetearon de nuevo. Mucha gente se va marchando. No quería escribirte. Visto desde lo alto habría sido un espectáculo maravilloso comprobar la precisión con que cada persona iba a ocupar su puesto. primero en el piso que le correspondía.com/ 210 . desde la barca que tú conoces. Y aquello barrió.. Elecciones municipales por su cuenta y riesgo.. Luego se habló de las primeras lluvias por el lado de Cadaqués. los vascos nos dan ejemplo. se sintió una sacudida eléctrica.. en los partidos políticos. que lo haces como si fueras un boxeador. ¡La tregua había terminado! El Demócrata estaba ahí.. Su puesto. otros colgados de las anillas oyeron que el Jefe les decía: «Cuidado. como siempre. El verano no había hecho más que calentar las cabezas... Un saludo de «tu novia de vacaciones». para http://quedecosas-mg17. Vale. y mirando el retrato de Largo Caballero que presidía el salón y señalando la puerta a la izquierda que ponía «Comité Directivo de la UGT» dijo: «Camaradas. el arquitecto Massana. pero lo hago para que veas que las chicas con brillantes en las orejas a veces no somos tan malas ni rencorosas como supones. El Tradicionalista estaba ahí. Vamos a celebrar Asamblea General».blogspot.

habría sido respetado para siempre. «Un pequeño trabajo. Cosme Vila se hacía el remolón. al regresar de Puigcerdá. Todo el mundo intuyó la diferencia que había entre un jefe que lo era por azar y otro que lo era por temperamento. «La Voz de Alerta» atribuía a Francia el origen de todos los males.com/ 211 . Víctor —añadía. —¿Qué concentración? —Todos los propietarios del Instituto de San Isidro se concentrarán en Madrid.» Mucha gente se iba acercando a la barbería.. que http://quedecosas-mg17. él sonrió.blogspot. que ya había quedado constituido. Don Pedro Oriol se alegró del regreso de «La Voz de Alerta». Su veraneo consistió en ir a diario.» En el otro lado. le esperaban sus amigos en el casino. que Vasiliev me dio esas fotografías de Odesa. «Cuando todos los demás —describió un ademán que englobó a todos los partidos izquierdistas— se hayan estrellado entonces hablaremos. algún chaval se cuidaba de recogerla. «Para nosotros —explicaba—.. Aseguraba que los dirigentes republicanos españoles obedecían las órdenes de los prohombres franceses. como si quisieran convertir el jardín que era Cataluña en un erial como Aragón. para recogerla y llevarla en coche a Gerona. El Tradicionalista sin él era papel muerto.. Don Pedro Oriol no se había movido de Gerona.. Barcelona o Tarragona.. por donde la luna resbala es por las fábricas y por los aeródromos. A mí y a unos cuantos camaradas nos gustaría que el jefe fueras tú». y porque llevaba mucho tiempo preparándose para ello. Decía que trabajar ocho horas y además ocuparse en serio del Partido. el problema del campo. que le dijo al empleado de Banca: «Se avecinan acontecimientos. La criada parpadeó.. Teo. Y además. el decorador del taller Bernat. en el café de los militares. La Dehesa le gustaba enormemente y no era cierto.» ¡Qué iba a ocurrir nada malo! Los de Estat Cátala creían que ellos dormían. tenía prisa. que se dejaban asustar por sus bravatas.? —¡De toda Cataluña! Dolores ya estaba acostumbrada a recibir confidencias de este tipo. Puedo asegurarle que la concentración será un éxito sin precedentes.. En Puigcerdá alguien había querido casarle. En cambio se negó rotundamente a poner un pie en Francia. Cosme Vila les decía a todos que lo mismo daba que el puerto franco en el Mediterráneo fuera Valencia. a la Dehesa. sobre todo. toda la familia salió. Murillo.. el puerto de Odesa. y te parecerás a Stalin». le dijo a la criada: —Bien. Querían levantar fábricas textiles en la provincia de León y en Andalucía para competir con Sabadell y Tarrasa. Había pasado unas vacaciones magníficas.. Contestó: «Mientras no ocurra nada malo. como aseguraba El Demócrata. y a poco todo el pueblo. Realizó misteriosas visitas a varios propietarios de la comarca.. todo el mundo se alineaba para resistir la embestida. Dolores. Mientras el coche iba dejando a su espalda los Pirineos. del brazo de su esposa. donde unos cuantos don Jorge pudieran ir de caza. un gigante. Muchos monárquicos y mucho golf.. deferente con el Jefe—. Había un carretero.. Sus bigotes de foca entusiasmaban al barbero. era imposible. para protestar contra la imbécil política agraria que sigue la Generalidad... Cuando el automóvil del dentista se detuvo ante la puerta. le ofrecía..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella escamotearles el tráfico a los de Barcelona y Tarragona. de la corrupción de costumbres y del ateísmo. El sitio que hubiera ocupado en la mesa. perfumista. Cuando la pelota de golf cruzaba la línea fronteriza. sus jefes. Y. Dolores quería que el señorito se quedara a comer con ellos. pasó por el pueblo de su criada. la estrella de Víctor declinaba. Un tal Gorki. La prebenda de Cosme Vila le había asestado el golpe de gracia... En Gerona le esperaba El Tradicionalista. —Pero. Por cierto. En la barbería comunista.. «La Voz de Alerta». al atardecer. Dolores. ¿los propietarios de Puigcerdá.. salvo algún viaje que hizo con su carromato por necesidades de su negocio de bosques y madera. tijereteando.. ya lo ves. especialmente de León Blum. Él no cruzaría la línea jamás. camarada. pero «La Voz de Alerta» no quiso molestar. Aunque allí.

Ya te irás dando cuenta. Tarragona. Lo hacen a la descarada. sin embargo. Le enseñaban los vidrios de las tapias. Yo. «Ya ves la vida que nosotros llevamos. personalmente..com/ 212 . don Pedro Oriol asistía al vertiginoso encanecimiento de su pelo. se pasó el verano cuchicheando con los colonos. Se la conferían su calvicie. cuyo titular ponía: «Nuevo atentado de Gil Robles contra Cataluña». tenía autoridad. Era inaudito que don Jorge quisiera emprender aquel largo viaje. Lo que pedían los campesinos y la Generalidad debía de afectar a algo vital. ahora eternamente de luto.. «Señorito. y divertirme un poco y recorrer las Fiestas Mayores de los pueblos vecinos. Era raquítico. su cráneo noble y lo impecable de su cuello blanco..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella cuando miraba sus plátanos milenarios calculara lo que podría sacar de ellos. Lérida y Gerona. y entrar en el café que me apeteciera. Ciento sesenta y ocho fichas.blogspot. Iba a la Dehesa porque. a pesar de las advertencias de su padre. más encorvado que nunca. muy duro. de otra los Sindicatos entregaban armas a los obreros no sólo en Madrid. estaba sentado en el sillón presidencial. ocupando de él una parte mínima. Alianza Obrera. Pero. Jorge. Era cierto que se había pasado el verano yendo de acá para allá. Tener un patrimonio que defender es muy duro. O pondría colonos y lo haría mucho peor que yo lo hago.. También era cierto que cultivaba un fichero particular de suicidas. pero dulce. Éste. las rotas alpargatas de los chiquillos. como ellos hacen? Figúrate que ignoro lo que son estas alegrías. concentración del Instituto de San Isidro en Madrid». una vez talados. que era mucho más fácil ser buen colono que buen propietario. aquí tenemos al hombre fiel! A Mallorca tendría usted que ir.». A Jorge todo aquello le impresionaba. Muchos viajes a Barcelona. Su padre acabó prohibiéndole que saliera solo por los campos. Por su parte.. con el taponero de San Feliu ciento sesenta y nueve. por los mercados. Estaba algo inquieto por su heredero. Ninguno de esos hombres con quienes has hablado resistiría un mes. si el Municipio se los vendiera. señora de expresión triste. desde la muerte de su hijo le gustaban la tranquilidad.. Se lo vendería todo y se iría a la ciudad.. «Ahora ya no se trata de licencia de armas. le decían éstos. Le dijo que los colonos estaban equivocados. Él entró en la CEDA y saludó al subdirector del Banco Arús.. con sus párpados caídos dando a sus ojos una forma triangular. «¿Qué pasa? ¿Vamos a tener un demagogo en la familia?» Don Jorge le echó un sermón que hizo reflexionar al chico. quiero ir a Madrid y desfilar como el primero. después de saludarle. junto a don Santiago Estrada». Lo dejo en sus manos. que copiaba no sé qué fichas sobre masonería. si usted supiera. Una especie de milagro posaba de un golpe luz de plata en su cabellera. que ahora se encontraba allí. De una parte. de donde siempre regresaba hablando de aquel doctor Relken de gran personalidad.» Don Jorge al entrar en la Liga Catalana se encontró con el notario Noguer.. Don Jorge regresó con su esposa. Ahora Julio tenía uno por uno todos los hilos del rompecabezas de la ciudad en la http://quedecosas-mg17. ¿Crees que no me gustaría poder ir por ahí. nosotros nos adherimos al Instituto de San Isidro. extendió ante sus ojos el último número de El Demócrata.» Don Jorge le dijo: «Yo me encuentro muy fatigado. El subdirector. En el centro de unos y otros se encontraba situado Julio García. desde luego. porque tenemos una responsabilidad y hay que dar ejemplo. A su paso mucha gente humilde saludaba a su esposa. La muerte del hijo había unido al matrimonio aún más. el fresco y la sombra de los árboles. sus siete hijos y las dos criadas. El notario Noguer. Don Santiago Estrada. Hay mucho masón.. Sus dos hijos se fueron al Internado. la vergonzosa ofensiva contra Cataluña era un hecho.. El notario Noguer le dijo a don Jorge que se encontraban entre dos fuegos. Le dijo: —¡Hombre. las Casas del Pueblo. regresó de Mallorca... sino en Barcelona. y. mucho masón y mucho judío. al centro de lo que don Jorge creía que convenía a la tierra. Don Santiago Estrada comentó: «Nuestra respuesta es ésa..

» Los remendones de paraguas. ¡Cataluña. Tan pronto estaba en la redacción de El Demócrata como David y Olga le encontraban en el jardín de la Escuela contemplando el surtidor. más le parecía que era un elemento de gran valor. Iba a todas partes. pues corría la voz que aquel invierno sería particularmente lluvioso. tijeraaaas.. el coronel Muñoz. fumando. se pasaba una hora en el balcón de su casa. las flores de los muertos con http://quedecosas-mg17. cuidaba de todo el mundo..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella mano. arreglo». que la tertulia del Neutral volvía a completarse. y él contestó: «Siguiendo la rueda.. Julio hablaba con unos y otros. Raimundo había visto dos corridas de todos en el verano. fábricas.. y dijo: «Hay que ver. sin exceptuar Carmen Elgazu..blogspot. que tenía fama de haber recorrido media Europa. En la fábrica Soler. el aspecto catalanista de la revolución de que se hablaba les interesaba poco. los capataces de cada sección sentían rebotar en sus rostros las miradas agresivas. excepto de su esposa. a ellos. con quienes celebró una reunión: —No vamos a dejar que el Responsable nos de lecciones. desde luego. con el sombrero ladeado y acariciando la tortuga. especialmente de las mujeres. Cataluña! Cataluña rigiéndose por sí sola cambiaría aquel estado de cosas.. de Kant. Los afiladores reaparecieron por las calles: «¡Cuchillos. Querían hablar con los anarquistas de Barcelona. en Barcelona.. pero también con los de Madrid. dispuestos a armar bulla en la manifestación. Y sabía que una noticia dada en el Neutral pasaba inmediatamente a oficinas. Se iba a Telégrafos a ver a Matías y a Jaime. El Responsable no había olvidado a José. Hasta el punto de que ésta le había dicho: «Si no fuera una mujer decente. En el cementerio. En aquel comienzo de septiembre todo tomaba grandes proporciones..com/ 213 . al doctor Rosselló y a los Costa. Era un septiembre prematuramente frío. Ellos eran de la CNT-FAI. «Caiga quien caiga. Tío y sobrino ya tenían los billetes. la posibilidad entrevista por los obreros de mejorar su suerte y de vivir una vida libre les hacía más insoportables las naves de las fábricas. A veces entraba en la barbería comunista a afeitarse. que en Madrid debía de actuar con gran eficacia. Con frecuencia se iba al cuartel de Infantería a jugar una partida a las damas con el coronel esquelético. Era cierto. el Cojo. inmensa. les daba trabajo. Julio tenía los hilos de Gerona en la mano. El recuerdo del verano. Cuanto más tiempo pasaba. amigo del patrón del Cocodrilo. A los extranjeros que critican las corridas querría yo verles allí».. ¿verdad? —¿Por qué lo dice? —Pues. Cada persona ocupaba su lugar. Concedía suma importancia a la Asamblea de propietarios en Madrid y decía que había que tomar represalias contra todos los que asistieran a ella. A Ramón el camarero le hablaba de Nietzsche. Y la gente. En las oficinas los codos se pegaban a las mesas con mala voluntad. que todos los agentes y guardias se incorporaban a sus puestos. que en la barbería de Raimundo volvía a hablarse de corridas de toros. Habían dicho: «Vamos a ver si hacemos tragar un puro a alguno de esos propietarios».» Los arquitectos Ribas y Massana asentían. el primo de Ignacio.. En la Rambla no faltaba nunca si se tocaban sardanas. se van a Madrid.!» A uno de ellos. Era quien mejor sabía lo que iba a pasar. subían por los pisos pregonando: «Arreglo paraguas. gitanos en su mayor parte. de Voltaire.. porque él y su sobrino. ésa es mi opinión. Julio conocía la psicología de la ciudad. Disfrutó mucho viendo que a Comisaría volvía a llegar el personal. talleres. En el bar Cataluña se lo habían dicho a Ignacio. doña Amparo Campo. éste le preguntó: «¿Cómo te las arreglaste para llegar hasta Rusia?». Hay que ver un cuerno de cerca para saber lo que es. Le gustaba porque siempre había mujeres. pero les parecía todo aquello de mucha trascendencia. En su casa oía música y cante flamenco y hasta canciones de Navidad. Por lo demás. con una elasticidad que asombraba a Matías Alvear. Julio les dijo.. te aseguro que me iría con otro hombre». que el Orfeón volvía a cantar.

el Oñar recibía rejuvenecidos caudales que animaban la ciudad. la tramontana. Las piedras del barrio antiguo permanecían inmóviles. al anochecer los cerrojos de las iglesias. entró por primera vez. De vez en cuando.. especialmente a las del taller de costura de Pilar. como era su deber: Mosén Alberto pudo liberarse de la cama y subió a leerles otra extraordinaria carta del vicario de Fontilles. con la ayuda de Julio. con un traje azul marino que dejó boquiabiertos a los niños del Hospicio. los guardias urbanos sudaban la gota gorda.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella uniforme de la guerra de África se marchitaron con el viento.com/ 214 . en la vía del tren. el vejete que recogía excrementos en las procesiones. Paco. http://quedecosas-mg17. En la Dehesa apuntaba el amarillo en las hojas. El hijo adoptivo del cajero. A mediodía se oían las campanas. en la escuela de Bellas Artes.. sin que nadie pudiera contenerle. al ponerse un elegantísimo sombrero para ir a misa. consiguió colocar. en el Puente de Piedra. Los limpiabotas invadieron de nuevo el Cataluña y los cafés. el sol. fue hallado inerte en plena calle. las capillas del Calvario. pues al recobrar el conocimiento se puso a cantar interminables motetes de Viernes Santo. sus antiguos compañeros. Pasaban. uno tras otro. De vez en cuando. La Catedral. los tres hombres-anuncio que César. y fue llevado primero al Hospital y más tarde al Manicomio. Ernesto. los olivares de propietario desconocido. Los viejos salían a tomarlo en los lugares de siempre: en la Gran Vía. El número de bicicletas había aumentado. Los escaparates se iluminaban. Los soldados se iban a ver a la Andaluza. la esposa y la hija del comandante Martínez de Soria habían asombrado a todas las mujeres de la ciudad.blogspot. carpeta bajo el brazo.

no seas loca!» Pero Canela. bien vestidos. Banderas con las cuatro barras de sangre. administrativos. Un día. a la que llamaban Canela. pero especialmente por una nueva amistad que había contraído: una muchacha de dieciocho años.blogspot.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXVI Los periódicos catalanes se lanzaron a la ofensiva. Ignacio se encontró con César a boca de jarro. que se había abrogado. Le dijo: —¡Hola! ¡Qué casualidad! ¿Vas hacia casa? Ignacio. que se concentraban para asistir a la Asamblea de Madrid. muerta de risa. que recibía en su habitación a gente de todos los estamentos sociales de la ciudad. Y emprendieron el regreso juntos. Los periódicos hablaban sin cesar del fascismo. Ignacio se enteraba de todo aquello en el Banco y por los periódicos. Y siguiendo su tradicional costumbre. «¡Canela. hijo del Dictador». El subdirector.. Armas de procedencia danesa. al salir de casa de la Andaluza. ¿Quién organizaba la ofensiva? Los masones. que en un principio iban destinadas a dar un golpe de Estado en Portugal.. Don Jorge y don Santiago Estrada presidían la comitiva. Y por su parte el Gobierno denunció. Los dos muchachos subieron a casa y Matías Alvear les comunicó. Era un monomaníaco de la masonería.. por medio de El Debate. como todo el mundo. que unos misteriosos portugueses habían llegado a Madrid y vendido un arsenal de armas a los socialistas. la discípula predilecta de la Andaluza. La muchacha. se dirigió al Gobierno de Madrid exigiendo el reconocimiento inmediato de una serie de privilegios sociales. sin mirarle. en términos solemnes. «La Voz de Alerta» estaba con ellos. en el Banco Arús. pero tal vez ser monomaníaco fuera el único sistema de enterarse en http://quedecosas-mg17. Un mequetrefe que ingresó el mes pasado me ha dicho sin rodeos que le gustaría que me trasladaran por ahí. La respuesta fue negativa. en tono molesto: «En Telégrafos ya vuelven a las andadas. Se decía que en el mismo Barcelona funcionaban unas escuadras de Falange. le hacía cosquillas en los costados. por la habitación. sin hablarse. Los militares tomaban vermut. desnuda.. Eran propietarios. y. El seminarista disimuló. que descendían de unos autobuses y se dirigían a la estación. En el trayecto vieron gran cantidad de forasteros. Y por supuesto. Ignacio entonces pegaba un brinco. entretanto. —Ha refresco. Ahora las armas iban aumentando los depósitos de las Casas del Pueblo y muchas partían vía Asturias. mayor sería el triunfo de la CEDA. hombres de edad. molesto por el encuentro. al doblar la esquina de la Barca. Y mientras leía lo que ocurría en el Norte dijo: «Si el traslado ha de llegar. El Responsable y el Cojo habían salido un par de días antes. que estaba abarrotada.com/ 215 . La agitación aumentaba y. pide Bilbao». ¡plin! ¿No te parece? Tanto valen los unos como los otros». a Cuenca o Cáceres». la gran adquisición de la patrona cara al invierno. se tocaba la Santa Espina. continuaba persiguiéndole. golpe que había sido planeado con pleno conocimiento de Azaña. La Generalidad.. «de los crímenes que cometían los "fascistas" a las órdenes de José Antonio Primo de Rivera. «que llevaba camisa azul y unas flechas bordadas en el pecho». contestó que sí. Más allá. pero que había fracasado antes de empezar. Llegaban del mismo barrio. movía repetidas veces la cabeza. Carmen Elgazu abrió El Diario Vasco que Matías acababa de traerle de Correos. limpiándose los lentes de oro.. pero le decía a Ignacio: «A nosotros. los afiliados al Instituto de San Isidro. de orden público. Ignacio le decía: «A mí me parece que todo eso es popular. el subdirector se frotaba las manos. Cuanto más hicieran. Ignacio había terminado por tomar en serio al subdirector. estaba al corriente de todo. es espontáneo». la aceptación de la Ley de Contratos de Cultivo. en la Rambla. —Sí. sin embargo.

Fue un gran acontecimiento para Ignacio. en la ciencia.... ¿Desde lo que significaba la Logia de Gerona. lo cual impedía al doctor Rosselló ser feliz. tipógrafo de El Demócrata. en el consejo de Redacción de El Pueblo Vasco. de la eutanasia... que leía Carmen Elgazu. !a de la calle del Pavo. Si usted quiere. el coronel Muñoz. reflexionándolo bien. los masones? ¿Por qué tendrían representantes en todas partes. ¡Era tan fácil conseguir adeptos! Con decirle al de Impagados: «Los propietarios van a Madrid para impedir que en el Banco te aumenten el sueldo». El coronel Muñoz.. con la luz de la lámpara iluminando su calvicie y su cajita de rapé. El doctor Rosselló era partidario del aborto.. porque quería revolucionar el sentido paternal de la medicina que siempre hubo en el país. unir en un solo bloque todas las fuerzas izquierdistas. tenían la Logia en la calle del Pavo. para extirpar de Gerona su sentido religioso y tradicional.en Gerona los masones. contestó: «De acuerdo. era en realidad el empresario de todos los cines de la ciudad. se explicó. el subdirector. Hoy nos quedamos». como se hacía en el Bachillerato. tal como ya sabía. por una sola mano. y no le gustaba que las enfermeras del Hospital fueran monjas. cuando los demás se marchen.? De acuerdo. en definitiva. Su objetivo local era detener el auge de los partidos derechistas. y hablamos.com/ 216 . no trajera consecuencias? ¿No era cierto que la elasticidad de Julio desbordaba los moldes de cualquier Partido. ¿Más datos.. Por eso se captaron a los arquitectos Ribas y Massana. Creían en el progreso. «¿Qué buscarían. Quedaría satisfecho». y que muy bien podían haber sido redactados en un despacho. Los Costa. substituyéndolo por las frías vitaminas y los fríos instrumentos de cirugía. sentado en la mesa frente a Ignacio. pretextando cualquier trabajo. El mayor iniciado era aquel coronel esquelético que había visto. aunque no http://quedecosas-mg17. tenía uno la seguridad de contar con una voz más en el coro. que sus fines parecían más ambiciosos que los de Estat Cátala o Izquierda Republicana? Pero Ignacio no conseguía ordenar sus ideas. En realidad. La insistencia del subdirector en que esa sola mano eran los masones. que tenía el grado de maestro. un día de éstos. Pero tenía un hijo que había descubierto sus andanzas y le trataba continuamente de inmoral. que ahora soñaban en construir un rascacielos en el centro de la ciudad. ¿Quería saberlo todo? ¿Desde lo pequeño a lo grande? Mejor..blogspot. en cambio. La teoría de que la campaña.. por múltiple que pareciera tenía una cabeza directora. Pronto le señalarían su puesto. Ya conocía a Julio. que eclipsara la sombra maléfica de la Catedral. El subdirector le miró.. de ello no cabía dudar.. A Ignacio le parecía que espigar aquí y allá. había conseguido preocupar a Ignacio.? Antonio Casal. en lo funcional. no conducía a nada. que tenía dinero. hasta esas palabras tan sonoras como Gran Oriente. a pesar de los esfuerzos de Julio.. era personaje clave y acababa de ingresar en la Logia. y sólo se oyó la intermitente tosecilla del director en su despacho.. No perdamos tiempo. repasando la prensa y oyendo las radios se llegaba a la conclusión de que los puntos básicos del malestar eran los mismos en todos los sectores de la opinión.. «Pues sí. Y observando que la petición era sincera.. que eran muy sinceros y muy buenas personas. Julio García tenía el grado de compañero.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella serio de algo. nos quedamos aquí. Por eso formaba parte de la Logia el doctor Rosselló. en un país de prensa libre. Le dijo que «lo mejor era que le hiciera las preguntas que quisiera y él le iría contestando. entre los que en Madrid esperaban a don Jorge y a don Santiago Estrada para saldar cuentas?» Un día le dijo al subdirector: —Me gustaría que me explicara en serio lo que significa la Masonería. Cuando todos los empleados se hubieron marchado. ¿No era inaudito que la destrucción de un periódico. no habían querido nunca nada con la Logia. acaso no fuera del todo inverosímil. pero ascendería a maestro pronto. Éste no olvidaba que por fin fue el subdirector quien tuvo razón al afirmar que Julio protegería al Responsable. en la Rambla en las audiciones de sardanas. y disminuir el poder del Ejército.

etc. Compañero —lo eran Julio y los arquitectos— y Maestro —lo eran el coronel Muñoz—. de un Caballero de Malta. Los espectáculos eran también muy importantes y con sólo prestar atención a los títulos de las películas y revistas presentadas en la última temporada la trayectoria quedaba clara. hasta. el comportamiento de los masones variaba. Más tarde fueron Corporaciones sueltas. Y que Hiram. fuera un obrero fundidor del Templo de Salomón. los franceses.. declarado la guerra a toda idea mística o simplemente espiritual. Respecto de la religión... 1717 exactamente. Hiram. liturgia. ya le demostraría que no era un fanático. El propio Julio se lo confesó al coronel Muñoz. Martínez Barrios y demás formaban parte del Gran Oriente.blogspot. para no flotar sobre la nada. Contra-Iglesia seglar. Prieto. Desde entonces se constituyeron en otra Iglesia. http://quedecosas-mg17. Había jurado el exterminio del cielo. en cualquier caso.? En absoluto.. Todos a las órdenes de un Gran Maestro. ¿No le sonaba este tipo de literatura? El Demócrata andaba lleno de ella. Aquello no era muy ortodoxo. pensando en su compañero de oficina! En fin. iluminados. El Hombre era libre. el Absoluto no existía porque contradecía las ventajas de la evolución.com/ 217 .» «¿Qué significaba este grado? La explicación era poética... pues siempre actuaron sin escrúpulos y apoyándose en el Imperio habían pretendido ser los amos de la tierra. si bromeaba... El obrero fundidor. que trabajaban cada uno por su lado o en grupos dispersos. se trataba de la construcción de un Templo. la práctica de la asistencia mutua. dogmas e incluso premios y castigos «¿Que dónde había mayor número de masones. pero así lo había hecho. albañil o jugador de cricket. en su Constitución. de un Caballero RosaCruz. si en Inglaterra o en.. nacidas para protestar contra la disciplina social que imponía la Iglesia. que sus sesiones se llamaran Trabajos y los símbolos de sus rituales lo fueran de material de construcción o de albañilería: la escuadra. Cosme Vila llamando a la esposa compañera. alquimistas. ahora..» «¿Que cuántos grados había en la Masonería? Actualmente. obedeciendo a Constituciones. En cambio.. Gerona? ¡Bueno..» «¿Si la antigüedad que se atribuían era verídica. tres: Aprendiz —lo eran Casal y el doctor Rosselló—. citado en la Biblia.. la plomada. el. Pero. con mayúscula! Y la moral natural bastaba: David y Olga... con el grado 33. El Gran Maestro de los masones de Gerona era Pérez Farras. de los cuales tres millones se reclutaban en las Islas Británicas y en América del Norte.. el compás. fuera listas. Lo remontaban a la construcción del Templo de Salomón y algunos retrocedían más aún. en la mayoría de Grandes Logias.. en su ritual representaba el buen Republicano asesinado por la Reacción.. ¡Todos los acontecimientos de España tenían su origen en aquel vocabulario! Los gobernantes españoles se habían aliado a la Masonería francesa.. En Gerona no eran más que once. con mayúscula. los llamados masones antiguamente eran simplemente teósofos.. Claro que acaso fueran los peores. —el padre del Responsable hubiera sido uno de ellos—. en fin. Si un día iba al Hospital.. un dios inglés. esa era la palabra. que sabía distinguir y no veía lobos de mar en la montaña. la paleta. vería que en todos los instrumentos del doctor Rosselló figuraba un pequeño triángulo.El Gran Oriente de Francia se había declarado oficialmente ateo. La cosa empezó en Inglaterra. En cuanto a los ritos.. iba a ver. etc. de Barcelona. Julio sabía algo de ello. los principales eran. por lo menos no excluían la idea de Dios. con jerarquía. seis: el inglés.. hasta el levantamiento de la Torre de Babel.. Pero en realidad no hubo Logias disciplinadas. si no le gustaban!» «¿Origen de la Masonería? Los masones no se andaban con chiquitas. el escocés.. aun cuando sus ataques contra la Iglesia Romana hubieran sido feroces..» «Ah.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella había conseguido serlo del Teatro Municipal. Según los ritos. le iba a dejar plantado! El número de masones en el mundo se calculaba en tres millones y medio. En realidad... Los masones anglosajones habían conservado siempre cierto tono espiritual. Un equipo de fútbol. De ahí que el dios masónico se llamara Gran Arquitecto del Universo —lo cual encantaba a Ribas y Massana—. con sus obras filantrópicas. ¡Bien. el martillo. su mito principal. su culto a la prudencia. Se la atribuían. ¡En Gerona todo el mundo quería ser libre.. aunque fuera un dios a su manera. ¡Tenía gracia el nombre..

pero.? —El subdirector bajó la voz—. Fraternidad era la de su ceremonial.. no hacían más que allanar el terreno al comunismo. Sentencias contra Reyes habían sido decretadas en las Logias. para imponer su concepción del mundo basada en la Inteligencia sobre la Moral. Todas las revoluciones las preparaban ellos. La divisa Libertad. Prieto— era. De ahí que su obra llevara una especie de estigma diabólico. su director. Donde estallara una revolución. ¡La redacción de los Derechos del Hombre! ¡La edición de la Enciclopedia! Todos los amigos de Diderot eran masones. luego dos: 3-1-2. algún día se lo traería a Gerona. le invitaría a su casa a oír unos discos. Si algún día quería hacer abortar a una chica. por odio contra el triunfo de la Iglesia. Y preparaban el levantamiento en Cataluña y la revolución en el resto del país.» «De acuerdo. Ese doctor Relken del que siempre hablaba era un agitador profesional. a veces sin que ellos lo advirtieran. por la creencia en la Virginidad de María. utilizando desde el cine y la prensa. ¿no era eso? Y el día que se diera cuenta de quién era Cosme Vila. que estaba en el despacho de al lado. donde diez mil conciudadanos vivieran como hormigas. ¡La hoja de la guillotina tenía forma de triángulo! Ellos prepararon la caída del Imperio ruso. conducirían el mundo al desastre. nada de teorías. Podría dar mil detalles demostrando que ésta era la finalidad de la Logia Francesa. por la expulsión de los judíos. La voz del http://quedecosas-mg17. en la Ciencia y en la Felicidad gracias al Progreso... Y para demostrar que no tenían prisa. ¡por tantas cosas! Sobre todo por haber rechazado la Reforma. el director del Banco Arús.. Le conoció en París. no había más que estudiar su ritual! En las reuniones daban tres golpes. sobre todo.. año en que el Papa y el Rey destruyeron la Orden de los Templarios. En Inglaterra durante mucho tiempo.!» Ignacio se quedó preocupado.. ¿Quería un nuevo dato. ya la Revolución americana había sido obra masónica.. El director. de acuerdo. buscaron el apoyo de la nobleza. ¿Qué cómo lo sabía.. En fin. ¿Quién si no Julio había mandado a Madrid al Responsable y al Cojo? Podía cobrarse el haber enterrado su expediente por lo de la imprenta. pues no perseguía sino el provecho económico.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Incomprensible la pobreza de imaginación de la Masonería francesa! La misión de los grados 33 —Martínez Barrios. en Gerona habían elegido como mascota la tortuga. España era para ellos una espina clavada.» «Por ejemplo. por resentimiento contra el Dios Todopoderoso. fieles a la divisa Igualdad por abajo y queriendo emanciparse de la Gran Logia inglesa. ya sabía: el doctor Rosselló. No. Si escribía un sainete pornográfico.blogspot. Todo aquello tenía visos de realidad.. En fin... pedía perdón por tanto detalle erudito. Los comunistas estaban por encima de los masones. En Francia. Mimaría mucho a Casal y no cejaría hasta que éste se hiciera cargo del partido socialista y de la UGT. el culto a Caín había sido muy popular en las Logias. Julio era el personaje clave. a costa de lo que fuera.. ¿no era cierto? Y un tesorero. como la de la Monarquía española. hasta la asfixia de pequeños Bancos como el Anís.. Washington y Franklin fueron también Grandes Maestros. Y la inglesa. Igualdad. Ahora veían la ocasión.. persiguieron la destrucción del Papa y del Rey. valía la pena.. como la de Luis XVI. debía de haber masones idealistas. Si quería construir un rascacielos en Gerona. Los Grandes Maestros prepararon la Revolución francesa. los utilizaban como monigotes. en alusión a la fecha 1312 después de Jesucristo. ¡Faltaba un experto en materia financiera. luego uno.? ¡Bah.era masón. con lentes de sabio. de buena fe. El elemento judío influía en ello.... social y política. pues la República obedecía sus órdenes. Pero con Cosme Vila perdería el tiempo. etc. Caídas de regímenes se habían decretado en las Logias. ¿Quería más datos? En la Logia de Gerona se había decretado la destitución del alcalde y en el Hotel Oriente de Barcelona la implantación del separatismo en Cataluña. ya sabía: los arquitectos Ribas y Massana.com/ 218 . grande o pequeña.. No podían soportar aquello de Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré. allí estaban los masones. ya estaba en Barcelona. Pero la mayor parte operaban por ansia de poder temporal.. Cada paso que daban era una desgracia para la humanidad.» «Por lo demás. ahí estaba el coronel Muñoz: lo representaría en el Albéniz.

afuera. ¡Hurra! Blasco. Canela le había asegurado a Ignacio que Julio siempre nadaba y guardaba la ropa.blogspot. sin pérdida de tiempo. La Torre de Babel destacaba siempre un palmo más que los demás. el Grandullón.» La agitación entre los campesinos y la actividad que éstos demostraban tuvieron una repercusión inmediata sobre la atmósfera reinante en las fábricas. de su profesor de latín. Esto es una calamidad. las cuatro barras de sangre. con todo aquello «La Voz de Alerta» tenía coche y Julio no. La CNT de Madrid se había lanzado a la calle en señal de protesta. Tenemos que hacer algo. Las muñecas y los paisajes de corcho eran una nota de paz en el ambiente. o a los arquitectos Ribas y Massana entrar y asomarse al balcón de Estat Cátala. de repente. en la de Industrias Químicas. y exhortándoles a organizar en Gerona. En el bar Cataluña los limpiabotas ponían en marcha la radio y el dueño había instalado un altavoz. Todo el mundo se concentraba allí. «Todos vosotros. se puede esperar cualquier cosa. César recibió una nota del Collell. en la fundición de los Costa. Don Jorge y don Santiago Estrada habían regresado. sin firma. El subdirector acababa de obtener un gran triunfo sobre Ignacio. en el ambiente ciudadano. decía que no. de Lérida. comentando los acontecimientos. http://quedecosas-mg17. fuertes. el cielo se cubría de octavillas. don Santiago Estrada y los demás propietarios fueron recibidos. soportaban el frío. Algunas de estas octavillas se posaban en el balcón de los Alvear y Matías las leía. «Han matado a un propietario de Lérida. en colores rojo y amarillo. Verdaderamente. Huelga. Pero el Responsable y el Cojo regresaron triunfalmente contando que un tipo gordo. Hubo muertos. Se celebré una reunión de todos los dirigentes izquierdistas y se mandó un mensaje a la Generalidad. Joaquín Santalo. sus ojos de buena persona. El diputado de Izquierda Republicana. Anónimas. Lo que debía de saber aún. campesinos de Gerona. Y pedían que El Demócrata publicara la lista de los industriales que pagaban salarios de miseria. sobrepasaba todos los cálculos. La Asamblea de propietarios en la capital de España se había celebrado. con vuestras manos callosas y vuestras alpargatas. Y todos juntos fueron a la Piscina. entonces. cuñado del cajero. en el salón anexo a la Biblioteca Municipal. en los talleres los obreros decían: «Los campesinos nos dan el ejemplo. donde ya no había nadie. de todos los cargos públicos que ocuparan en la provincia. Mientras tanto. los dos yogas les dieron la mano. Los tejados y las azoteas lanzaban centenares de octavillas que iban cayendo lentamente. anunciándole que no se moviera de Gerona hasta nuevo aviso. Ignacio negaba. Desde la Generalidad se enumeraban los atentados contra Cataluña. de momento. heridos. Largo Caballero sigue las órdenes del Komintern. de la que el mal tiempo había barrido los cuerpos desnudos. tenéis que acudir a la ciudad. Y cuando el clima subía como una ola. nadie conocido. seré muy breve. Hacia el atardecer. una concentración que fuera la contrarréplica a la de Madrid. ¡Gran triunfo! Ellos eran vegetarianos.com/ 219 . y se veía al Cojo pasar corriendo. la Rambla era un hormiguero. no mentían. los timbres de las bicicletas sonaban. Ya no eran las pacíficas parejas que Ignacio viera al salir del Seminario. lo que sea». la exposición de trabajos manuales que los alumnos habían ejecutado en San Feliu.. —No te asustes. Reconocía en el estilo la mano de Julio. ya no encendería ninguno más. El «caiga quien caiga» de Julio se estaba convirtiendo en realidad.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella subdirector. recorrió los pueblos para demostrar a los campesinos que no estaban solos. el triunfo correspondía. que actuaría sin dejar pruebas de ello. Madrid está en manos del populacho. Los atletas en el Ter hinchaban los pulmones..» Mientras tanto David y Olga habían abierto. que en plena Puerta del Sol había encendido un puro con un billete de veinticinco pesetas. Y otros. En la fábrica Soler. Sólo desearía que no me interrumpieras. un gran conocedor de la Agricultura.. La violencia con que don Jorge. ¡Veinte años de especialización! Hay que ver las cosas que aquel hombre calvo sabía sobre Masonería. pidiendo permiso para destituir a los asistentes a la Asamblea de Madrid. al Responsable y el Cojo. doña Amparo Campo estaba indignada porque.. a demostrar vuestra voluntad de defenderos y de defender vuestras familias.

Claro que tal vez todo aquello le distrajera de los libros.. te esperan cosas más importantes. Tenía un gran sentido común. De acuerdo. que ya es decir. Y tu madre lo mismo.. ¿Quién le habría dado la pista? Su madre llevaba varios días mirándole a los ojos.. se halló desnudo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Hablaremos como siempre hemos hablado tú y yo.. Hijo mío.. ¿Me comprendes? Pero hay algo más.. pienso que pierdo el tiempo. pero cuando me acuerdo de ti hasta el papel de los telegramas me parece de color de rosa.com/ 220 . Una confianza ciega y eres mi gran orgullo de pobre hombre. http://quedecosas-mg17.me darás una gran alegría si no vuelves por allí.. Gran persona. Su padre había hablado con gran dignidad. A veces. Cuando me acuerdo de ti. Ignacio se afectó. para tener experiencia y demás.créeme.. Pero.blogspot. Éstos estaban sin abrir. Pero vas a ver cómo te llevas la gran sorpresa. comprendo que no es lo corriente. que te quiere. Pero yo quiero advertirte que las de su edad son las más peligrosas. a tu edad se va «para hacer el hombre». ¡ocurrían tantas cosas! ¿Qué hacer? «Eres mi gran orgullo de pobre hombre. Cuando los hombres van allí muestran lo peor y de esto ellas no pueden darse cuenta.. Hombre de experiencia su padre.. Comprendió que era grave vivir tranquilamente varias vidas a un tiempo. pero no lo creas. ¡Bah!. Pero te quiere tanto como yo.. No era cierto que a su lado no se aprendiera nada. y como yo entiendo las cosas.. Lo que pasa es que. mucho mejor que él. Yo tengo una gran confianza en ti.. Cualquier día te enterarás de que le está diciendo lo mismo a cualquier chulo imbécil.. Al principio parece una gran experiencia y que esas mujeres saben la verdad de todo.. Antes de levantarse añadió: —Si no me haces caso. te equivocas. Se sintió al descubierto. Además. hasta el papel de los telegramas.. por ahí no aprenderás nada. ¡Tomar otra determinación! ¿Por qué aquella amenaza? ¿Y qué sabía su padre de Canela? «Cualquier día te enterarás de que le está diciendo lo mismo a cualquier chulo imbécil... Todas las excusas que puedas darme las conozco: que vas allá para conocer el ambiente. Me he informado sobre esa mujer..» Un gran desasosiego le invadió.» Los ojos de San Ignacio continuaban fijos en él. Y luego. tendré que tomar otra determinación. »Por último... Si a veces te parece que prefiere a César. en Telégrafos. Eres el mayor y tienes una gran responsabilidad. Tú estás convencido de que no va contigo por dinero. Canela no era como las demás. Sin embargo. Sí. Para ella un hijo cura es lo máximo.luego verías que siempre es lo mismo. ya sabes..

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la tierra se convirtió en barro. «La Voz de Alerta» reseñó el acto titulando la primera página de El Tradicionalista: «Campesinos convertidos en lobos de mar. levantando los brazos. Distaba mucho de ser la ciudad entera. pero era suficiente para imponer la opinión y para enardecer a los tímidos.blogspot. Gerona entera quedó paralizada. Cada uno en su puesto. Solemnes coches iban y venían con misterio. en las ventanas. el nuevo alcalde —el Jefe de Estat Cátala. consciente de lo que aquello significaba. al recibirlo. desde el balcón. proclamó en Gerona el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. la jovialidad de don Santiago Estrada y algunas carpetas del subdirector. Por dos veces vio pasar a David y Olga.. ocultando tras los visillos las cabezas rectoras del movimiento. El día 3 de octubre. Y un hombre vestido de negro. Familias cogidas de la mano se dirigieron hacia el lugar señalado.. con voz emocionada y rotunda. donde se decía que estaban reunidas las nuevas autoridades. llevando cada uno una bandera. Le habían hecho un gesto como diciendo: «Ya lo ves. y que debían abandonar sus casas y concentrarse todos en la Plaza Municipal y calles adyacentes. Los gerundenses sabían lo que tenían que hacer. que el comandante Martínez de Soria había desaparecido del Cuartel. «La Voz de Alarma» se encontraba en el pueblo de su criada Dolores. una Comisión formada por representantes de todos los izquierdistas decretó la huelga general. asistía al ir y venir de la multitud. Y el himno antiguo y venerado tronaba por doquier. Ignacio. descompuestos de emoción. las gargantas no podían expresar lo que las almas sentían. Por fin una gigantesca bandera catalana apareció en el balcón. El golpe contra el Gobierno de Madrid era inminente. Matías fue quien recibió el despacho para el Comisario que confirmaba el aviso telefónico. ¡Cataluña independiente! El grito recorrió la plaza y las calles abarrotadas. El Comisario arengó a los campesinos: «Regresad a vuestros hogares. Estado Catalán dentro de la República Federal Española. capitaneados por el diputado Joaquín Santaló.. La masa movilizada era impresionante. y lo cursó. arquitecto Ribas—. extendió en el acto la orden de destitución del Ayuntamiento y de ocupación del edificio. Los altavoces proclamaban la noticia de que Cataluña entera había respondido al llamamiento. Las radios continuaban informando. esperaba las órdenes definitivas. Las filas se iban apretando y todo el mundo. Banderas con las cuatro barras de sangre florecían en las manos. formado ante el edificio del Ayuntamiento. Y simultáneamente la emisora anunció a los ciudadanos que el momento había llegado. asombrado de que todo ocurriera de tan sencilla manera. El momento era histórico. una y otra vez. Seis mil hombres.. los Costa y los directores de Estat Cátala y la UGT. los manifestantes se hundieron en ella afirmando su voluntad de que las raíces de la revolución fueran profundas. En la provincia de Barcelona centenares de rabassaires se dirigían a la capital por carretera y caminos para ayudar a las fuerzas http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXVII El día 29 de septiembre se verificó la concentración de campesinos. El día 5 fue asaltado el centro de la CEDA y una hoguera redujo a cenizas sus muebles. y en el camino iban enlazando unas con otras formando la gran cadena. ¿Dónde estaban los representantes del Gobierno de Madrid? Se decía que el alcalde había huido. Espero que. ¡Cataluña independiente! Un pueblo alcanzaba su meta. En las primeras horas de la mañana del día 6 llegó la esperada consigna de Barcelona. los retratos de la Presidencia. llegado el momento. Sus vivos colores flamearon ocupando la fachada. Concentración agraria pasada por aguas». invadieron las calles de la ciudad gritando: «¡Viva Cataluña Libre!» Llovió mucho. cada uno sabrá cumplir con su deber».» Y habían doblado la bocacalle que conducía a Comisaría.com/ 222 . El Comisario de la Generalidad.

no cesaba de pasarse el lápiz de una a otra oreja y de comunicar con su hermano de Burgos. se oyó un redoble de tambores. en perfecta formación. ¡Enemigos! El ejército se había declarado enemigo. San Feliu nuestro. que descendía hacia la parte baja de la ciudad.. Hasta mucho después los ojos no empezaron a acostumbrarse a aquella oscuridad.blogspot. se oían perfectamente los cascos del caballo blanco del comandante. ¡Por lo visto no habían creído que la cosa fuera tan seria! En Asturias los mineros. Las horas transcurrían vertiginosamente. todas las luces se hundieron en la nada. situados detrás del Seminario. Puigcerdá nuestro. El camarero Ramón. Entonces la gente pareció recobrarse. En cuanto a Ignacio. Alguien corrió Rambla abajo. Pasaban camiones y de los pueblos llegaban mensajeros que transmitían de un lado para otro la buena nueva. Matías acertó. consciente del momento que vivía. se estrechaba sin cesar el lazo del cuello. ¿Dónde estaba don Santiago Estrada. a lo largo del río. soldados con antorchas. agitados sin saber por qué. Bajaba por la Rambla.com/ 223 . Era un redoble rítmico que se iba acercando. El patrón del Cocodrilo mandó un recado a César: «Si pasa algo. en el Neutral. escoltados por sus canteros recorrían la ciudad. marcialmente. Pero en aquel momento. mientras oficiales y números presentaban armas. Los oficiales en cabeza. Eran dos columnas que iban a confluir en el Puente de Piedra.» El seminarista se colgó los auriculares de la galena. su optimismo y el desfile de sus juventudes? Las rejas del café de los militares parecían haberse encogido. sin una sola voz que gritara «¡Españoles!». Camallera. Matías ordenó a Ignacio: «¡Entra y cierra el balcón!» Pero el muchacho se resistía. ¡Estado de guerra! Sin bajar de su caballo. entre las sombras. nuestro. clavó en él una bandera. Los hermanos Costa. acercándose al campanario. los locos se paseaban. Detrás. Los manifestantes tropezaban unos con otros. el comandante Martínez de Soria. la ciudad quedó a oscuras. Nadie sabía si aquellos piquetes de tropa eran amigos o enemigos. contra las sillas de los bares. hacia la Plaza Municipal. A lo largo del río. montado sobre un caballo blanco. un hombre vendado apareció en el tejado y. Como un río se proclamó el rumor. En el Hospicio. La multitud se dispersó con inaudita rapidez.. Se decía que iban a cortar la corriente eléctrica y aquello resultaría peligroso. el Gobierno de Madrid no sabía qué hacer. el Comandante Jefe de Estado Mayor. Matías llegó de Telégrafos y prohibió a Ignacio. Porque el redoble de los tambores se oía cada vez más claramente. En cambio. ¿Qué pasaba? También de los cuarteles de Artillería iban saliendo soldados. Se decía que aquello era un sabotaje y era preciso no dejarse amedrentar. Al parecer. Cuando los tambores callaban. en Telégrafos. Figueras nuestro.. por el lado de los cuarteles de Infantería. De súbito se oyó un toque de corneta. El ejército tenía orden de disparar al menor conato de resistencia. En el Manicomio. A ambos lados del Jefe de Estado Mayor. A las siete y media de la tarde en punto. Los alrededores de Comisaría quedaron también desiertos. le sacaba de quicio. el Responsable y sus monaguillos no se veían por ninguna parte. y en el momento en que un camión en el que habían instalado un altavoz y una ametralladora cruzaba el Puente de Piedra conminando a la gente a que se concentrara ante Comisaría. Matías. La gran iluminación del Ayuntamiento se eclipsó. el comandante leyó el Bando declarando el estado de guerra en la ciudad..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella de la Generalidad. ven aquí. Al frente de todos. cuando ya las sombras descendían sobre la ciudad. Fue algo insólito y espectacular. habían formado un verdadero ejército. el espectáculo de Gerona. como llevando un mensaje. A última hora de la tarde. perfectamente equipados. sus movimientos eran torpes. Carmen Elgazu propuso cerrar todas las ventanas y rezar las tres partes del Rosario. Los faroles de la Rambla se apagaron. que en aquellos momentos se dirigía también hacia Oviedo. http://quedecosas-mg17. César y Pilar que salieran de casa. abriéndose paso. Gerona entera calló para oírlo.

com/ 224 . todo dependía del desarrollo de los acontecimientos en Barcelona. Los militares. Todas las radios que no habían sido desconectadas lanzaron intempestivamente sus potentes voces. consideraron inútil toda resistencia. desencajados. y el sol y el otoño doraban los muros de la cárcel y de toda la ciudad. Varios altavoces cumplían su misión. No se oían más que bailables que crispaban los nervios. Nadie pegó ojo. En Barcelona. Sobre todo en Barcelona. alguien llegó a los Cuarteles.. los micrófonos de Barcelona daban cuenta de que la Generalidad se rendía a las tropas del general Batet. Pocos minutos después. don Pedro Oriol deseó que todo se desarrollara pacíficamente. los hermanos Costa y David y Olga— se habían encerrado en el edificio gubernativo. empezando por Telégrafos. Del interior de Comisaría apenas si salía de vez en cuando algún tiro. tanto más cuanto que hasta el momento en que se oyeron los tambores se hubiera dicho que a las autoridades se las había tragado la tierra! ¿Por qué nadie impidió el asalto al Ayuntamiento. En Gerona había un silencio como si la batalla se hubiera dado allí. con los brazos en cruz. Las gentes entraban en las iglesias y salían de ellas silenciosamente. Por fin. deteniéndose ante la puerta. Los soldados se habían visto obligados a disparar contra sus hermanos civiles. sabía que. y que resultó ser uno de los taxistas del bar Cataluña. Corrían rumores de que el Gobierno de Madrid les dejaría las manos libres.. Inmediatamente fue cercado el edificio. ahí estaba: Doscientos detenidos. bajo los arcos. sórdida revolución. Los cafés recibieron orden de abrir sus puertas. Los oficiales lanzaron un alarido de indignación. http://quedecosas-mg17. los dirigentes del movimiento se habían hecho cargo de la situación y unos doscientos hombres —entre ellos Julio García. de que serían implacables. Los piquetes de tropa se dirigieron allá y el comandante. De modo que pasó toda la jornada esperando órdenes. A las cinco y media de la madrugada la corriente eléctrica volvió. ávidas de noticias. jugando al ajedrez con el comandante Martínez de Soria. La apuesta es demasiado fuerte para que no intenten resistir. pero volvía a entrar al oír una patrulla de soldados.» Horas más tarde todo el mundo le dio la razón. salía al balcón. desbocado. dueños de la situación: todo el mundo sabía lo que aquello significaba.. la batalla entre el Ejército y las fuerzas populares adictas a la Generalidad había sido encarnizada y las calles estaban sembradas de cadáveres. Entre las familias de los detenidos la situación era de terror. leyó el Bando conminatorio. de vez en cuando. Tenían hambre y reclamaban tabaco. las dos sirvientas de mosén Alberto se arrodillaron ante la cama del Beato Padre Claret. El comandante Jefe de Estado Mayor. Cada noticia tenía color de sangre. en el edificio de la Comisaría de Gerona apareció la bandera blanca. El resultado.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Al oír el toque de corneta. ocupaban las calles céntricas y los edificios públicos. calle abajo. En el acto un disparo salió del interior y el Jefe cayó de su caballo con el corazón atravesado. La . encargado de sofocar el movimiento en la capital. la ocupación de la ciudad por la multitud? Todo el mundo daba la batalla por ganada. Bayonetas caladas escoltaban la Catedral. Toda la noche fue transcurriendo de esta forma..blogspot. cuando la ciudad quedó a oscuras. pero permanecieron vacíos. con lentitud. ahora muerto. húmeda y oscura. Sólo Cosme Vila le decía a su compañera: «Algo preparan los militares. detrás del Seminario. «¡A las armas!» «La Voz de Alerta» sonrió por fin.. La tropa estaba acuartelada. solo. Aquello significaba la derrota. Ignacio. Abarrotaban las celdas de la cárcel.única mujer era Olga.. Las tropas ocuparon los sitios dominantes. Todos quedaron detenidos.. Llegaron refuerzos. Era domingo. Las tropas entraron en tromba. El Comisario se rindió al frente de sus doscientos hombres. Extraña revolución —opinó Matías—. Las familias se congregaron alrededor.. Y al instante la partida de ajedrez entre los dos jefes se interrumpió y comenzó el redoble de tambores. en efecto. que llegaba precisamente con la luz del alba. Por último. a las seis y cinco minutos en punto. Al saber lo de Barcelona. Un oficial quiso vengar al comandante muerto y disparó contra el primer amotinado que apareció en la escalera. El caballo relinchó y huyó. oliendo a cuerpo humano.

Con el resto de España era imposible comunicar. enseñando a sus alumnos. a España. cuya gravedad no se podía negar.. Matías intentó informarse desde Telégrafos.blogspot. o dos. Y sin embargo. de David y de Olga. bajo el sol. Ocupación de edificios sin asegurarse la adhesión de las piezas maestras del orden público. La visión de la multitud. Ya Generalidad se había rendido oficialmente a las seis y cinco minutos de la mañana. ello les llevaba a odiar. cara al mar! Olga esperándole afuera —jersey de cuello alto— cuando terminó el Bachillerato. en Barcelona. condenas a muerte! David y Olga se le aparecían como sus amigos más íntimos. ¿Por qué la gente siempre quería más.. para aquellas familias de la calle de la Barca? ¿Quién pintaría las llagas de Cristo en el taller Bernat? A grandes zancadas se dirigió a la Catedral y entró en ella entre bayonetas. Allí estaban impecables. a última hora viró en redondo —en Gerona el Responsable había desaparecido— y se había opuesto a la huelga general. ahora. realmente perseguían algo más: la revolución proletaria y social.. Sin embargo. peor que los demás. La mordacidad de «La Voz de Alerta» chorreaba en cada línea. pero nada tenía color de domingo en la ciudad. Ignacio se alegraba del fracaso separatista. le revolvía el estómago.. El periódico traía algunos detalles.com/ 225 . Y Julio García. serenos. ¿Cómo condenar un odio que el amor inspira? Claro. Varios ejemplares fueron llevados a la cárcel. sobre todo. César sentía una pena profunda. ¿Qué diablos ocurría con los demócratas que no se ponían de acuerdo ni siquiera cuando se jugaban la cara? En cambio. Carmen Elgazu tenía una obsesión: saber lo ocurrido en Bilbao. Pilar también había sido testigo de los acontecimientos. varios cabezas de familia de la calle de la Barca.? Fue a misa del brazo de su madre. los militares. contenida aquí y allá por don Pedro Oriol. Las discrepancias entorpecieron los movimientos desde el primer instante. la independencia de Cataluña fue el móvil de la Generalidad. conducidos más http://quedecosas-mg17. mar!» Con una estrella. Condenas a muerte. «Tenemos hambre. En realidad. El muchacho había asistido al oleaje de la multitud con una especie de estupor. Pero. dando la cara. de todos gritando «¡Viva Cataluña libre!» desorbitados los ojos. anguloso. «¡Derecha. Aquellas gentes amaban a Cataluña y querían organizar a su modo su destino. Sólo de Burgos contestaron: «Alvear no está de servicio». Se hablaba de penas de muerte en masa. afeitados. como siempre. Ahora estaba detenido como los demás. Aquello no le gustaba. Fue una mañana violenta.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella especialmente en un lugar como Gerona donde se había matado un jefe a sangre fría. algo indescriptible... más. Y aquello inquietó a Matías.. lo delgado como un hilo era simplemente el corazón humano. ¡La cárcel. En toda Cataluña la cosa no había durado ni siquiera veinticuatro horas. pues todos cuantos se habían encerrado en el edificio de Comisaría lo hicieron por propia voluntad. queremos tabaco. Mentira que supiera nadar y guardar la ropa. Permaneció en Comisaría. se hallaba sumido en una gran perplejidad.. como si estuviera de acuerdo con el propio general Batet. las antorchas y se dijo que en el fondo los oficiales que ocupaban las calles eran unos valientes. sin ponerse previamente de acuerdo ni siquiera sobre los móviles de la Revolución. España habría recibido la herida. ¿Quién ganaría el pan. ¡David. Porque. en tanto que las organizaciones obreras. sin darse cuenta. o tres.. el infantilismo de los amotinados había sido. del taller Bernat. recordó los tambores. la tarde se extendió interminable. en Asturias la cosa revestía otros caracteres. que no se apartaba de la radio galena.. Entre los detenidos se hallaban Murillo.. con estupor. pero sin resultado. Sin posibilidad de escape o defensa. En opinión de Matías.» A última hora apareció una edición especial de El Tradicionalista. Y la CNT. Algo había en la vida delgado como un hilo. Y la actuación del mismísimo Comisario de Defensa de Barcelona había sido confusa.. besándole en la mejilla. Todo fue llevado con los pies y destinado al fracaso antes de empezar. a la salida. Aquel contagio popular le dio pena porque entendió que era sincero. cuando se lanzaba a la calle sin un fin sobrenatural. Veinte mil mineros se habían adueñado de la región.

suficientemente equipadas para «acabar con ellos» pronto. El subdirector estaba serio. con una fantástica puesta de sol presidida por los Pirineos. la escoba del botones barriendo. al parecer. Se oía el rasgueo de las plumillas. y echó una ojeada. disimulaba su satisfacción. sentenció. Ahora.. Todos se habrían encerrado en su casa cuando la ciudad quedó a oscuras y se oyeron los tambores. que los separatistas catalanes.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella inteligentemente. debía de considerar que había sido demasiado fácil. cosa inesperada en él. ¡No es fácil condenar. Sin embargo. Lo que les haría falta a los mineros sería que mucha gente rezara por ellos y no esos gobiernos que les prometen lo que no les pueden dar. «¡Que nadie salga de casa!» Matías sentía una tristeza tan grande como la que sentía César. Nada más empujar la puerta del Banco comprendió que su suposición era fundada. El silencio era impresionante. «¡Veinte mil hombres y acabar con ellos!» César no pudo dormir pensando en lo que aquello significaba. pues la soltó y. Desde que llegó de vacaciones no habían hecho más que hablar de que pronto todo cambiaría. de que por fin los catalanes serían catalanes. ¡Que te crees tú que la tierra no engaña! La tierra engaña muchas veces. colilla en los labios. muchas lágrimas. Las órdenes que habían para la jornada del lunes eran tajantes: todo el mundo al trabajo. Ignacio. Carmen Elgazu miró a su hijo con la intensidad que le era característica cuando alguien de los suyos desenfocaba alguna verdad que ella juzgaba fundamental. En el fondo. sobre todo. comercios abiertos. hijo. por algo será. la capilla ardiente ante el cadáver del Comandante de Estado Mayor. sería el blanco del odio y del resentimiento. ¡Sobre todo de matar curas! Esto que no falte. En los cuarteles. En lo sucesivo. todo el mundo estaba pendiente de una cosa: de la llegada del http://quedecosas-mg17. ya lo ves. Todos formaban parte de esa masa amorfa que sólo es capaz de matar a los muertos. Algo hay en tu voz que no marcha como es debido... él. ¿Qué sabes lo que han hecho? Yo lo que puedo decirte es que los sé capaces de todo. Ignacio tomó asiento sin decir nada.blogspot. Allá estaban todos.. algo oiría por la radio galena. ya lo sabemos! Pero si todo el mundo escuchara a la Iglesia. lanzó una terrible diatriba contra las Casas del Pueblo y. Primero lamentó lo de Cataluña porque entendía que el pueblo catalán tenía grandes virtudes. Las cárceles llenas. Pero tiempo habría de recuperarlo todo: en los partidos catalanistas no faltaban muebles. Y temía por sus hermanos de Burgos y Madrid. excepto leves incidentes en Madrid.. —No seas descarado. contra los sistemas revolucionarios que empleaban los mineros de Asturias. Sin hablarse. Ignoraba si alguno de ellos se encontraba en la cárcel. ni siquiera Cosme Vila. Escucha la radio. ¡Cuántas desgracias! A las madres ya nadie les devuelve los hijos. terreno abonado para el pecado. Su empleo quedaba asegurado. el local de la CEDA estaba destruido. etc. A veces me da miedo oírte. pensando en el estado de ánimo en que hallaría a los empleados. pero ¡a qué precio! El director de la Tabacalera pasó la velada con ellos. lo que no engaña es la Ley de Dios. Si bien su suerte estaba echada: el Gobierno había mandado varias columnas desde Madrid. No faltaba uno solo. Don Emilio tiene mucha razón hablando de los mineros como habla.» Luego. «Son auténticos salvajes». no habría revoluciones. Ninguno de ellos se había jugado el pellejo. Ignacio salió de su casa y se dirigió al Banco algo inquieto.com/ 226 . Tal vez Cosme Vila. de que tirarían el lastre al Oñar. es que tiene razón. «Lástima que no se sientan nuestros hermanos. Todo el mundo esperaba noticias del resto de España. la tierra no engaña». por culpa de su acento madrileño y porque de sobra conocían sus ideas. todo normal. Ignacio intervino con decisión: «¡Qué fácil es condenar! Cuando un minero sale del fondo de la tierra gritando.. También pensó: «¡Menuda papeleta se le presenta al subdirector!» Las calles estaban silenciosas. En Bilbao los llaman «dinamiteros». El resto de España tranquilo. sus carpetas fueron a parar al río. el choque de los duros que el pagador iba amontonando. Extraño atardecer de domingo de otoño.

unos héroes. Pilar podía continuar admirando apuestos oficiales. el edificio de la Universidad ardía por los cuatro costados. El cajero temía que a su hijo adoptivo le quitaran la beca de Bellas Artes. César había ido al Museo. Naturalmente. hubiérase dicho que un auténtico cataclismo había destruido la vida de los quince empleados. Los brazaletes le tintineaban en forma alocada. Matías había trabajado infatigablemente en Telégrafos. ¡Asaltada la fábrica de armas de Trubia! Ignacio pensó en su tío. por primera vez. Las sirvientas de mosén Alberto le habían preguntado: «¿Cree usted. sofocadísima.. defenderían su bandera contra todo aquel que se opusiera a su avance. y sacerdotes y monárquicos y mujeres aparecían por las cunetas con los miembros destrozados. —Si crees que esto es la ley. con su biblioteca de 300. El botones salió con el encargo de comprar una Hoja del Lunes para cada uno. Continuaba papeleando como si tal cosa. que los fusilarán?» Carmen Elgazu contó que en la pescadería no pudo comprar nada. Los mineros de Asturias continuaban dueños de la región. En Oviedo. docenas de muertos. todo el mundo se dispersó. La Torre de Babel iba diciendo: —Otra vez los militares. Ignacio se resistía a creer. El subdirector llamó a Ignacio. «¿Qué http://quedecosas-mg17. Ignacio. en San Sebastián. Pero.com/ 227 . Se había presentado en el Gobierno Militar a protestar contra la detención de Julio y un alférez chulo la había echado escalera abajo. Los vendedores sólo satisfacían a aquellos que no regateaban el precio: el botones dio el dinero de todos para obtener un ejemplar. doña Amparo. ninguna visita. nadie había salido al mar. de seguro harían lo que sus padres: se suicidarían antes que se ejecutara la sentencia. si los condenaban a muerte. pues su cuñado Joaquín Santaló estaba detenido. Se dijo que. A la una en punto salieron. El anterior Ayuntamiento había sido repuesto con todos los honores. en él fondo esto era la ley. Matías bajó la cabeza. pensó en serio en la posibilidad de perder para siempre a David y Olga. Inesperadamente llamó a la puerta. en aquellos momentos el socialismo estaría implantado en toda España. entonces no hay más que hablar. en la Rambla la llegada del periódico había originado un verdadero motín. César. Al parecer.blogspot. pero a los diez minutos regresó con un solo ejemplar.. encargado en ella desde principios de año. Ignacio se equivocó en lo del odio. La idea de los maestros desangrándose. La nota dominante era el descorazonamiento. Se había pasado la noche oyendo emisoras de onda corta. Las noticias eran precisas: las cárceles de Cataluña llenas.. ¡Por fin había podido comunicar con Bilbao! En Bilbao todos bien: la abuela escribiría una larga carta. en una celda húmeda y oscura tras el Seminario. sin poder comer. La derrota los había abrumado a todos. Veinte cabezas rodearon el periódico. Soldados en cada esquina. y también en Barcelona los militares habían disparado sin piedad. ¡Extraña actitud la del director! No mostraba ninguna curiosidad. ¿Quién podía saber lo que ocurría en Asturias? Las radios dirían lo que les viniera en gana. consiguió quebrar la suerte de frialdad con que asistía a todo aquello. Familias que se interesaban por el mutuo paradero... Nadie le miró de forma especial. Si en las demás regiones les hubieran secundado. Sólo faltaban noticias de Trubia. Nadie sabía lo que pensaba. Quedó con la cuchara en alto. —¿Y de Burgos? —preguntó Ignacio. abrazados..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella periódico de Barcelona. chico. Le dijo que no se hiciera demasiadas ilusiones sobre el heroísmo de los mineros. telegramas de pésame. Cientos de manos lo reclamaron.000 volúmenes. sin novedad. Los mineros eran gente que había oído la voz de la tierra. —Tu tío está en la cárcel. órdenes recibidas de Madrid a Capitanía General de la Región. que lo que hacían era cometer atrocidades sin cuento. Habían asaltado la fábrica de armas de Trubia y con el material requisado en ella arrasaban cuanto hallaban a su paso.

Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ha hecho Julio? Comisaría era su sitio.com/ 228 .blogspot. ¡Qué prueben a tocarle un pelo y va a salirles caro!» http://quedecosas-mg17.

Cuando los hermanos Costa los interrogaron respondieron: «Cataluña nos dio pan. con sus bigotes de foca y una gabardina sucia. se llevaba las manos al cuello. Comentando la situación decían: «¡Qué le vamos a hacer. Los hermanos Costa eran los amos de la situación. de los que no podrían esperar ninguna ayuda ni comida de fuera y les dijeron: «No os preocupéis.. Confiaba en que su hermana. ¡El caballo blanco! Aquélla era la obsesión.» Olga había sido destinada al otro lado del edificio. No había camastros para todos. con otras mujeres recluidas por delitos comunes: tres gitanas y una prostituta que gritaba: «¡Quiero vino. El diputado Joaquín Santaló. las barbas habían crecido increíblemente.. vestidos de azul marino. pues aquí estamos». quiero vino!». En dos días. podría salvar algo del naufragio». dando lentas vueltas por el patio. Honor a los muertos de Barcelona. Hablaba poco. David no podía mirar su reloj. en los muros no veía nada interesante. ¿no habría uno solo que llevara en el pecho la palabra DELATOR? No sabía por qué. Los dientes y mirarse las venas de las muñecas. Julio le dijo: «¿Qué haces?» Él ya había apretado el gatillo. Cada vez que una vena le saltaba. Por el ojo de la cerradura fue el visor. recta al corazón del Comandante. puesto que no sabía nada de Olga. No fumaba. Comprendió que la línea era recta. a veces se le hubiera tomado por mudo. Hasta el momento todos estaban incomunicados con el exterior. algo sobre la suerte que les esperaba. sólo Murillo. por los rincones. Los cuatro ejemplares de La Hoja del Lunes fueron devorados. Los doscientos hombres habían invadido celdas y pasillos. Varios tenores del orfeón local. pero David le daba miedo. con frecuencia todas las miradas se dirigían a Julio García. ninguno de los cuales era catalán. la mayoría se hallaban tendidos por el suelo. mezclándose con los delincuentes comunes. esperaban con ansia el momento de poder afeitarse. La capacidad del edificio era de sesenta reclusos. masticando su boquilla. levantaba los hombros.com/ 229 . Gente desconocida: el repartidor del café Debray. porque se lo había prestado a Olga. De la calle de la Barca había cinco hombres. abultadas. e intentaban elevar la moral de unos y otros. prohibido recibir una sola línea o paquete... los hermanos Costa le parecían algo fanfarrones. De modo que David había quedado como cercenado por la mitad. porque quien había disparado había sido él. http://quedecosas-mg17. «por ser tan religiosa. En cambio. Sustituyó el ojo por el cañón de la pistola. Cuando alguien se dirigía a él. de todos los oficios. Laura. David temía que le hubiera ocurrido algo a su mujer. ¡qué misterio! Sangre también partida por la mitad. Ningún anarquista. Entre ciento noventa y nueve. Conservaban su buen humor. El caballo blanco del comandante les daba miedo. dando de pronto fantásticas sacudidas. Había detenidos de todas clases. Julio conservaba una calma admirable.. corre de nuestra cuenta». en tres enormes cacerolas hervía un líquido negro dos veces al día. En el patio. Todos parecían esperar que Julio sabría algo más que ellos. Todo el mundo disimulaba por los pasillos. Inmediatamente oyeron los aullidos de los oficiales.. «¡Pobres hornos de cal. La muerte de un jefe bien valdría doscientas miserables vidas separatistas. Su única distracción era tocarse los dientes.. ¡Los mineros estaban tan lejos! Traidor el Comisario de Defensa de la Generalidad.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXVIII En el interior de la cárcel el espectáculo era deprimente. Sin saber por qué. Era el camino azul de la sangre. Y se había convertido en el único confidente de Julio. el herrero de un pueblo vecino. Pasaba el tiempo mirándose el reloj. cuñado del cajero del Banco Anís. que los recibieron con vivas muestras de satisfacción. Comunista. y que se tocaba el vientre como aquella loca del Manicomio. pobres canteras!» Ambos. los cascos del caballo blanco. A ratos lo conseguían. un empleado de la Cruz Roja. en Barcelona falló! Otra vez será»..blogspot. En seguida habían organizado una lista de los más necesitados. Las contemplaba sin cesar. «Ellos son los amos.

. prepararon los cestos. ven acá! Bueno. en mi casa la otra mitad. y la cárcel es dura. ¡Maruja. sin restricción. Cada uno pensaba: «Mi pecho será diana dentro de poco».» Quedó perplejo viendo la indiferencia con que su propuesta era acogida. «Yo no me meto en líos». Estos dos últimos no pertenecían a Izquierda Republicana y no aceptaron nada de los Costa.. y tabaco. ¡Qué escalofrío pensar en él!..blogspot. Entre ellos Murillo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Julio le dijo al maestro: —Me pregunto qué estará haciendo mi mujer.. Uno de los guardias preguntó: «¿Quién sabe tocar silencio y diana?» Nadie... Un poco exaltado. el dueño.. han nombrado un cura para confesaros.! No.. Se admitiría comida. En vano se les dijo que la cárcel iguala a todo el mundo. Eran los únicos que conocían la casa. cuando oscurecía completamente. dos de los cinco hombres de la calle de la Barca.. ésa está hecha una señorita. Uno de ellos era gitano y se ofrecía para decir la buenaventura.» Todos parecieron impenetrables moldes de yeso.. Por fin encontró un colaborador eficaz e inesperado: la patrona. Silencio. de bicicletas—. Vete y habla con el patrón del Coco.. David y Olga. ¡Válgame Dios! La misma historia. César le dijo: —Pediré a mi madre que haga la comida.» César pedía a unos y otros. El gitano se ofreció para tocar diana. Las familias. Mira. De los cestos te encargas tú. El empleado de la Cruz Roja dijo: «Si alguno se salva. no siendo catalanes?. por razones personales o por susceptibilidad. ya llevas uno. escribieron en una etiqueta el nombre del ausente. Uno de los reos comunes trajo la última noticia: «¡Je.. que no se habían inscrito en la lista. ¿Qué hacer con los desahuciados? Quedaban varios reclusos sin protección. en la puerta de la cárcel. Maruja se metería contigo. Los vecinos le dijeron: «A lo mejor hacen listas de los que lleven los cestos. El único que reaccionó fue el propio Bernat. quien bajo su cachaza estaba resultando ser un hombre sensible. no te quiero sofocar. ¿Qué dicen esos gilipollas? Tienen miedo. a perra gorda el amén». quién quiere confesarse? A perra gorda el amén. Dos detenidos del barrio habían rehusado la ayuda de los Costa... «Murillo no tiene a nadie. comentaban entre sí: «¡Siempre los hay peores» Y jugaban a las cartas. dónde se hallaba un poco de agua. ellos opinaban que no..? Pues habrá que espabilarse. abierta por los hermanos Costa. A las 12 y a las 6. «Estoy seguro de que aceptará que los del taller le ayudemos. El anuncio produjo gran conmoción. el tío ése de los Museos de no sé qué!» Y del brazo de otro ladrón de gallinas recorrió los pasillos gritando: «¿Quién quiere confesarse. Los reos comunes —ladrones de gallinas.. Nada de libros ni periódicos. Bernat se rascó la cabeza. será por don Pedro Oriol». tres guardianes irían recogiendo los cestos que las familias depositaran. «Yo ya le advertí que hacía una tontería. cómo hacer funcionar el retrete. El Tradicionalista dio la noticia. tío César.. yo me encargo de uno y el patrón del Cocodrilo aceptará el otro. ¿Ah. la Andaluza.. pero nadie le ha enseñado nunca otra cosa. La mayor parte de los detenidos no se quitaban un nombre de la cabeza: «La Voz de Alerta». David contestó: —Y yo me pregunto que estará haciendo la mía.com/ 230 . ésa no. ¡Canela. ¿Qué hacer? Era preciso buscar un arreglo entre los propios vecinos. usted paga la mitad. que quería hacer algo útil —había asistido al entierro del taxista— entró en tromba en el taller Bernat y propuso a sus compañeros de trabajo ocuparse entre todos del decorador.. —¿Crees que en tu casa aceptarán? —¿Por qué no? En la calle de la Barca le ocurrió algo parecido. César. El guardia no hizo caso. Yo me encargo de subirle el cesto. mira. chaval.» César convenció sin mayores dificultades a Matías Alvear. repentinamente ganadas de esperanza. dijo uno.. «Ven acá. ¿no es eso? Y luego se llaman gente honrada..» http://quedecosas-mg17. ¿Por qué se metieron en el bollo. Guardia Civil con tricornio flamante..

¡en fin. en tono solemne: —Quería hablarte de una cosa. estamos exagerando! —Se sentó en la cama—. de cuyas asas pendía una etiqueta. El muchacho parecía pensativo. al alma por separado. —No puedo decirles que paguen. Todas vuestras amistades están en la cárcel. Ignacio se le acercó y Matías le detuvo. César. son mis amigos. Matías se levantó.. Miró alternativamente a los dos hombres.. hablar con Murillo.. —Cuesta mucho llegar a finales de mes.. —¿Qué pasa? —Ignacio me pide también para los maestros.. ¡Caray. desde la mesilla de noche. Lo de los Costa no cuenta para ellos. pero de habérsele olvidado... Ya sabes que en la cárcel..! Ignacio se mordió los labios. David y Olga no tienen a nadie. El policía contestó a David: «Claro. con todos! ¡Corrían tantos rumores! Todo el mundo esperaba lo peor. ahora los maestros. San Ignacio. con una bata y un lápiz. secándose las manos en una toalla. le miró. ale. ¡Podríais elegir un poco mejor! Ignacio no decía nada. César estaba sobre ascuas. Carmen Elgazu intervino: —¡Pero le dices a la maestra que no espere requisitos! ¡Qué gran mentira acababa de decir Carmen Elgazu! Sobre todo. llegando del Museo o del taller. algún viejo. Cinco canteros en fila india. Las escenas de este tipo le cansaban. Los brazos bien torneados. claro! Trescientas pesetas. ¿comprendes? —Lo ahorramos de algún lado. no hablemos más. o dos.» El rasga de los Alvear emocionó aún mucho más a otros seres: a David y Olga. «No quiero que luego diga que si patatín y que si patatán. Carmen Elgazu se arregló el moño.. Y. —¡Yo tampoco puedo hacer milagros! « Carmen Elgazu entró. Tendréis que apretaros un poco el cinturón... lo habría propuesto el propio Matías».. «para que todo el mundo viera quienes eran los García». antes que él! —¡De Burgos me piden ayuda..blogspot. Matías se rascó la nariz.. —¿En qué? —Me obligas a desear que los juzguen pronto. Las calles que desembocaban en la cárcel eran una hilera de personas con un gran cesto.» Dos veces al día se formaba la caravana. ¡Si pudiera entrar en la cárcel. con los de la Barca.. y así se lo comunicó a Julio. ¡Qué le vamos a hacer! Por mí. Su seriedad le hizo gracia. lo destinado a Olga no estaría nunca en su punto... lo cual era una lástima. —Habla con tu madre. niñas que apenas podían soportar la carga. a quien doña Amparo Campo mandaba pollo a grandes dosis. Ignacio lo habrá propuesto. solo. llegó Ignacio.. Después de muchas dudas llamó a su padre a su cuarto y le dijo. mujeres..com/ 231 . ¡Primero el decorador.. ¿comprendes? —Ahora tienes el empleo asegurado. El maestro vio en todo ello la mano de Ignacio. de Madrid! Y yo aquí. Todos se rieron. Deberíamos tomarlos a nuestro cargo! —Pero... —¡Sí. sofocado. ¿por quién me habéis tomado? Soy un funcionario de trescientas pesetas. Los dos cestos diarios les llegaron al alma. Maruja. Y el último.. —Ale.. padre! Algo más tarde.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Pero es que es mucho gasto.. El rasgo de la Andaluza emocionó a los dos detenidos de la calle de la Barca.. —¡Gracias. algo le bailaba en la cabeza. ¡César siempre metiendo la pata. —No has pensado en una cosa. Uno de ellos dijo: «Claro que cobrado se lo tiene. en El Tradicionalista había aparecido un editorial que decía: «Es mejor dar un http://quedecosas-mg17.

Muchos de los reclusos le conocían. al fin y al cabo. Ahora.. de repente los ganaba el http://quedecosas-mg17. A perra gorda. Sin embargo. «Que nos deje en paz. dadas las circunstancias. era un simple funcionario de Comisaría. Si las sentencias fueran de muerte. al capitular. intentó dar nobleza a todo aquello y pidió para sí toda la responsabilidad. patético. por necesidad. La aventura les había despertado aptitudes latentes. Asistía a una gran prueba personal..... sin embargo. en el Museo.» Para sotanas estaban. El obispo le había elegido porque le creía hábil y porque tenía fama de catalanista. Cuando el Tribunal empezara a actuar. Mosén Alberto entró en la cárcel con la mejor de las voluntades. él y los demás tenían cara de asistir a su propio entierro. ello comentando varias fotografías del entierro del Comandante Jefe de Estado Mayor. y se reservan el as de triunfo para más tarde».. de los maestros. ¡Cómo pensar que Julio ignoraba que. la noticia de que mosén Alberto visitaría a los detenidos causó gran revuelo.. Luego. al levantarse y mientras se afeitaba. tenía tanta influencia. Bien claro estaba que no podrían nada contra el Ejército». Y. Canela le dijo a Ignacio: «¿Fusilar a Julio.... de los tenores del orfeón local. Con los muchos Martínez de Soria enseñando esgrima por los Casinos. Ahora la incorporación de doscientos reclusos y los que continuamente iban llegando de los pueblos exigía una persona con recursos: esta persona era mosén Alberto. Y sobre todo. sin embargo. Muchos de éstos no querían afeitarse hasta que salieran. Su teoría era precisa: «Había muchos masones detenidos. pero sin ninguna confianza. Ahora ya era del dominio público que al entrar en el Salón de San Jorge después de proclamar la República Catalana desde el balcón.? ¡Ni hablar! No le admires tanto porque se dejó detener. y de su tacto quizá dependieran muchas almas y algunas vidas. pero comprendió en el acto que la papeleta sería dura. En la cárcel. De ningún modo admitir que Julio había caído en la trampa con la buena fe de los Costa. estaban de buen humor. El sacerdote sentía que su vida interior se había modificado. Sólo una persona opinaba que no llegaría la sangre al río: el subdirector.. Aquélla era Historia humana. él sabrá por qué.. que se fatigaba con sólo subir la cuesta que conducía al edificio. y además renunciaban a declararse vencidos. Sin embargo. Le consideraban un vanidoso. El cura adscrito oficialmente a la cárcel era un pobre hombre. Cualquier cosa. Aquello era mucho más directo y complejo que ordenar ilustraciones para enseñar Historia Sagrada. Mosén Alberto admiraba esta disposición de ánimo. pronto su influencia se dejaría sentir.. intentó sonreír para ganar confianza. en fin... Pero. Y sobre todo. El subdirector añadió: «En realidad. quería ir a Palacio. aquello eran palabras.blogspot. les daba un aspecto desagradable. todas las venas de las muñecas dieron una sacudida.» Otra persona que tenía un punto de vista análogo era Canela. los dirigentes de la revolución no han hecho más que un ensayo general. En Barcelona el mismo Companys hizo la revolución llevado por las circunstancias y por la presión de unos y otros. En Gerona empezaba a hablarse de que Julio.com/ 232 . Ello y el rencor o la ironía con que intentaban superar la situación. —¿Por qué lo dices? La muchacha sonrió.. la partida estaba perdida antes de empezar! El pueblo contaba con armas. ¿Y qué? El ministro de la Guerra imposible que se dejara sorprender. Mosén Alberto inundó las celdas de tabaco y dijo: «No forzaré a nadie. ya sabéis». el subdirector opinaba lo mismo que Canela.. ya anciano. De seguro sería el portavoz en el Tribunal. tenía presentes los rostros de los detenidos. Los había que silbaban todo el día. Ignacio hizo un gesto de desagrado. —A mí me lo cuenta todo.. Lo ha hecho calculadamente. ¡Aquello no le gustaba nada! Más tranquilas las inscripciones latinas. La palabra obediencia le detuvo en el umbral. Cuando el hombre se enteró del nombramiento. Y. y los reos comunes no consiguieron vender un solo amén..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella escarmiento que dejar crecer la bola de nieve»..

http://quedecosas-mg17. a escondidas de su padre. David. el camarero del Neutral. se sentía desamparado.com/ 233 . «Dura papeleta. Don Jorge se interesaba por la suerte de tres colonos suyos. director de la Tabacalera.blogspot. Es gente que hunde a España». a fe. Pero el sacerdote no quiso aceptarlo sin el consentimiento de don Jorge. decía: «Se lo merecen. Joaquín Santaló.. Cuando subía a casa de los Alvear. a la Rambla. Varias veces. «Don Jorge.» Don Emilio Santos.. previa censura.. siento decírselo. murmuraba. le dio a mosén Alberto tabaco para ellos. disculpando a los colonos.. El sacerdote tenía la impresión de que los conocía uno por uno. Ramón. Había conseguido que les permitieran escribir cartas y recibirlas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella abatimiento.. «que habían caído en la redada». el arquitecto Massana. de que para él no constituían una masa anónima. sin Julio y sin dos o tres de los más asiduos clientes. pero sus tres pupilos son de lo más reacio que hay. mirando afuera.. «La cárcel». tendría usted que ver aquello!. el arquitecto Ribas. mosén Alberto se desahogaba un poco.. Murillo.» El hijo del terrateniente adoptaba una actitud inquietante. ¡Doña Carmen.. Al notario Noguer le decía: «Algunos dan verdadero miedo». Y pensaba conseguir otras cosas aún.

. hombre. Nada más.. En realidad.. 182. Tenía el arte de elegir lo preciso para dar una visión de conjunto. sin revoluciones. la operación militar fue planeada con extraordinaria pericia y las fuerzas marroquíes —de Regulares y La Legión al mando del teniente coronel Yagüe— habían hecho gala de una preparación de primera línea. yo en el 180.. citando nombres. Una sobre todo..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXIX Ignacio: Sólo unas líneas para saber si no te ha ocurrido nada. Y éstas habían dado la vuelta a la situación en un santiamén. que combatían con verdadero fanatismo. Mateo traía noticias frescas sobre el particular. organizadas por el Gobierno de Madrid. que acababa de llegar de Madrid. Con las consabidas fotografías. en medio de estas revoluciones? Creo que cumplo con mi deber siguiendo mi vida. en el Sur.blogspot. César observó que llevaba camisa azul. Se diría que las interminables horas que Carmen Elgazu pasaba en la cocina cuidando de la familia y de los detenidos. escribe.. pues aquí dicen que en Gerona. de sacerdotes. No debería escribirte pues no te dignaste contestar a mi carta de San Feliu. Mateo insistía en que había llegado a extremos inconcebibles. Le pareció un muchacho extrañamente seguro de sí mismo.. Algo mayor que Ignacio. fueron diezmadas por los mineros. Mateo. he empezado el quinto curso de piano. de frailes. como si nada pudiera sorprenderle. Ignacio. qué curioso que las mujeres se entretuvieran cambiando de peinado. La verdad es que Pilar se llenó de admiración oyéndole. sin novedad (si es que fe interesa. Tu novia de vacaciones. César tuvo el tiempo justo para ser presentado al hijo del Director de la Tabacalera. Una cosa se resistía a creer: lo relativo al salvajismo de los mineros. Contaba horrendos asesinatos de mujeres. al decir eso Ignacio pensaba en lo que ocurría en Asturias. Ya no podía acusársele de espectador.»? Las separadas y rojas orejas de César se fueron al Collell.. Rumores de hojas caídas. Adiós. Según él. auscultando el otoño que había invadido la provincia. ¡cómo se les iba a olvidar! http://quedecosas-mg17. es mi única amiga. vuelta la normalidad. El Director de la Tabacalera le miraba con orgullo de padre. y que prefiero San Feliu a Barcelona. Loli me da recuerdos. Sin embargo. ¡Qué extraordinaria batalla. de la misma estatura. Llegó una postal urgente diciendo que. la verdad es que casi no salgo.mientras los mineros hacían frente a un Ejército cien veces más fuerte! Las primeras columnas de que había hablado El Tradicionalista. Los mineros habían sido ya cercados en Oviedo. le habían reconciliado con ciertos valores. Ignacio seguía atento a cuanto ocurría...? ¿Defiendes ya pleitos perdidos? ¿Eres feliz? Yo. ANA MARÍA.com/ 234 . y en todas partes. El lago de Bañolas en paz. las cárceles están llenas. Y sin embargo ¿hasta cuándo persistiría en su actitud? El Debate daba toda clase de detalles. Vive en Muntaner. ¿qué hacer? El Gobierno había llamado a las fuerzas de Marruecos. Además.. ¿Qué quieres que haga una chica como yo.. hora y lugar. las clases se reanudaban. ya anunciado por el subdirector. Explicó muchas cosas sobre la revolución en la capital de España.. que yo no soy separatista. que hablaba poco y con aplomo. saberlo). en primera página —El Tradicionalista la reprodujo. circunstancias. y oyó muy bien cuando preguntaba a Ignacio: «¿De verdad crees en el Socialismo?» Ignacio le había contestado: «Aún no se ha hecho la prueba». César se marchó al Collell. el amor y entereza de ánimo con que cumplía esta misión. Posdata: Anda. pero Ignacio continuaba atribuyéndolo a propaganda. pero ha podido más el buen concepto en que te tengo. de arroyos que crecían. ¿Quién llevaría el cesto al decorador? ¿Quién velaría para que la Andaluza y el patrón del Cocodrilo fueran constantes? ¿Quién diría a Canela: «Deja en paz a mi hermano. que conmovía. ¿Qué tal tu familia? ¿Tienes novia. la capital. Me he cambiado el peinado..

eran unos ingenuos. Era preciso estudiar los motivos humanos del descontento de los mineros y de España entera. ¡Válgame Dios! Al parecer cuanto informaba El Debate era la pura realidad. El hermano de Carmen Elgazu explicaba que los mineros. como El Debate. Ignacio le dijo a mosén Alberto: —No comprendo cómo usted. amistosa a un invento mecánico que levante por sí la cabecera del lecho. con un letrero que ponía: «Se vende carne de cerdo». Los legionarios fueron controlados en parte por la oficialidad. lo cual estimaba lógico. También en el Banco se supieron detalles. al asaltar la fábrica. ya ves qué extraño es todo esto.. Carmen Elgazu se había llevado las manos a la cabeza horrorizada. por una carta que el Director recibió de un apoderado de un Banco de Gijón. Mosén Alberto rubricó la declaración del Director de la Tabacalera. también. su padre. estos obreros no pudieron impedir que. preferimos un rato de conversación. Estos acontecimientos eran precisos: los mineros acababan de capitular. con las teorías que tiene. que parecía tener mando. Y su desconcierto aumentó más aún cuando por fin se recibió la carta de Bilbao. era un error creer que los mineros se habían levantado en armas para pedir dos pesetas más de jornal. Al parecer. de pronto. Aquélla pareció ser. Ignacio se quedó aterrado. la arenga hecha a las fuerzas marroquíes antes del asalto consistió en contarles la ferocidad de los defensores de Oviedo. —¡Qué se va a hacer! —dijo—.. Dijo que. pero fue lo suficiente para que Matías le dijera a Ignacio: «Hijo mío. simplemente porque era capataz. siempre ecuánime e intentando ver las cosas con equilibrio y perspectiva. motivo de la capciosa pregunta de Mateo. En caso de enfermedad. pues opinaba que en un país extremista como España el socialismo. qué doloroso. un tipo extranjero. Sólo Franco. diezmados por los moros y legionarios al mando del general López Ochoa. y los que cantaban victoria. Y entonces comenzó a conocerse el reverso de la medalla. no podía servir sino de trampolín. Las causas eran más profundas. quien por fin había podido refugiarse en Bilbao. creía saber que en Asturias los socialistas habían sido absorbidos inmediatamente por cabecillas anarquistas y comunistas. deseaba que en Cataluña http://quedecosas-mg17. y lo mismo Pilar. pero los regulares. Sin embargo.? El Director de la Tabacalera. Este reverso de la medalla llegó a oídos de Ignacio gracias a Matías. ¿Y el socialismo. Por ello el Gobierno no había conseguido nada definitivo mandando los moros a Oviedo. aun cuando los propios mineros no se dieran cuenta. la teoría de Mateo. unos místicos. lo cual no llevaron a cabo gracias a que dos obreros que le estaban agradecidos tomaron su defensa. Ignacio quedó mudo. eran espirituales.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella — era algo pavoroso y conmovió a España entera. ¡Y el cementerio destruido!» Su combate fue de pronto más terrible aún porque los acontecimientos se sucedían vertiginosamente. doctrina de David y Olga. sin exceptuar a Ignacio: en ella se veía a un cura abierto en canal y colgando en una carnicería de Oviedo.000 volúmenes y hundiendo la nave de la Catedral. De qué cosas es capaz el hombre». se adelantara hacia él y con un hacha le cortara cuatro dedos de la mano izquierda.. quien tuvo una intervención que a Matías le pareció original. doctrina motriz de la revolución. con su prestigio.. A la carta de la abuela seguía una posdata del tío de Trubia. en el mejor de los casos. Y remediar las causas originales si no se quería volver a empezar unos meses o unos años más tarde. «¿Qué diablos hacía aquel yugoslavo entre mineros de Asturias? Y el fuego destrozando la Biblioteca de 300. que desde la llegada de su hijo se había vuelto sorprendentemente locuaz y teorizante.. Los españoles somos así.. impidió que la acción de estas tropas igualara en ferocidad la de los mineros. ¡Qué más podían desear! Entraron a sangre y fuego. y en darles libertad de acción y de botín. quisieron disparar contra él. con aportaciones que volvían a inclinar la balanza sentimental.com/ 235 . precisamente por las razones que exponía mosén Alberto.blogspot. yugoslavo o algo así.

Hábleme de la cultura de los rabassaires y de la de las mujeres con que mi madre se encuentra en la pescadería. En Barcelona y en todas partes hay gentes aptas para gobernar y sostener las riendas. sí. —Pues no lo han demostrado.com/ 236 .Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella tuviera éxito la revolución. me parece que aquí los revolucionarios han sido unos cobardes». Además. aquí se blasfema mucho. y en el momento de la verdad se deja absorber con la misma facilidad que los socialistas en Asturias.blogspot. —Cataluña es distinta —le contestó—. —No son tan brutos como crees. porque es más culta y tiene un nivel de vida más elevado. El sacerdote negó con la cabeza. También aquí el catalanismo hubiera servido de trampolín. aunque no lo quieras admitir. Aquí la gente es menos extremista. En Cataluña hay gran cantidad de personas con sentido común y muchas familias sólidas. El Gobierno de la Generalidad fue el primero en excitar los ánimos. Aquí hay una considerable minoría. Pero lo que importa es la minoría. http://quedecosas-mg17. Desgraciadamente. —Sí. Es cuestión de lenguaje.

Las que carecían de reservas económicas tenían que espabilarse. todo marchaba viento en popa. El frío había llegado. de los treinta y cinco de la Escuela Laica. Joaquín Santaló. se habían ofrecido para llevar el cesto a David y Olga. Aquellas familias formaban una especie de cadena en contacto continuo. eran crueles. Los limpiabotas. El barbero de Ignacio había perdido la mitad de la clientela.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXX Más de veinte alumnos. renqueando un poco. Habían reanudado sus conversaciones habituales.. que resultaron netamente desfavorables para los métodos pedagógicos de los maestros. Visitó a los directores de Banco. descartados los Costa. La pasión del juego había sepultado el resto. La esposa del arquitecto Ribas se pasaba el día visitando a la esposa del arquitecto Massana. la esposa del cajero se preocupaba de su hermano. Ignacio se dio cuenta una vez más de que los empleados. Coincidiendo con los informes de las modistillas en el taller de Pilar. ¡Visitó incluso a «La Voz de Alerta». Las estufas atraían a la gente hacia los interiores. nadie se atrevía a correr los riesgos de una novillada por la Feria. Las tertulias se prolongaban en los cafés. Las componentes del grupo sardanístico «La Tramontana» no sabían cuándo podrían actuar de nuevo. lavando ropa. aceptando cualquier labor.blogspot.. el cual empezaría a actuar inmediatamente... Se habían cansado de compadecer y lamentarse. pues a veces tenía reuma. Ignacio comprendió. sabría defenderse! Pilar volvió al taller de costura..com/ 237 . El de Impagados refiriéndose a los comerciantes detenidos decía: «Esta vez sí que se han caído». advirtiéndole que si El Tradicionalista continuaba desorbitando las cosas y atacando el honor de sus hermanos. Organizaron turnos. doña Amparo Campo hacía mil gestiones a la vez. demostró una energía inesperada defendiendo los negocios de sus hermanos. por otra parte se constituyó oficialmente el Tribunal Militar de Represión. Su intención era enterarse de lo que pudiera mientras sacaba brillo a las polainas. El día 15 de octubre hubo acontecimientos importantes. Ni siquiera las familias de los presos podrían pasarse las noches llorando. Raimundo estaba furioso porque. viendo la marcha de la ciudad. Los taxistas habían olvidado por completo a su compañero muerto y el taxi de éste tuvo en seguida comprador. que tampoco él personalmente podía detenerse. En el Cataluña sucedía lo propio. Por un lado se anunció que las Ferias y Fiestas se celebrarían como siempre el 29 del mes. Las jefazas —hermanas Campistol— al término del Rosario añadían ahora un padrenuestro «para que la paz se restableciera en España». Blasco era el único que parecía consciente. Eran las mujeres las que llevaban el peso de la ausencia. La hermana de los Costa. de quien sospechó que en camino de la cárcel aligeraba el peso del cesto. Se había trasladado al café de los militares. vivir. en las barberías. por lo menos durante las horas de trabajo. Ningún futbolista entre los presos. y que durarían una semana. el oficial que consideraban «enemigo número uno» era un tal teniente Martín. ¡Ferias y fiestas! La vida no se detenía. beata llena de escrúpulos. no habían tomado parte en la revolución. y ahora adoptaban aire de ladinos y sagaces. El julepe dominaba en las mesas. lo cual le permitió examinarlos uno por uno y sacar sus personales conclusiones.. y tal vez fuera eso lo que diera a la ciudad un aspecto de tristeza. Y entendió que lo más práctico era empezar a estudiar http://quedecosas-mg17. sus pequeñas preocupaciones volvieron a absorberlos. a los que presentó documentos que la acreditaban como poseedora de un tercio de las acciones. Especialmente le desagradó Santi. En el Banco. festividad de San Narciso. anarquistas. de modo que Carmen Elgazu entregaba cada día la comida a un chaval distinto. Era necesario trabajar.

un hecho parecía evidente a personas como el director de la Tabacalera: escarmentada la gente de orden. Mateo. pero de muy competente. Estaban seguros de que los cerebros de Ignacio y Mateo funcionaban a gran velocidad. primer curso de abogado. Otra excentricidad : no aceptaba alumnos tontos. Porque entonces olvidaba por completo lo que interesaba a sus alumnos. segunda y tercera clase. entre su padre y el director de la Tabacalera. el Gobierno tenía gran cantidad de triunfos en la mano. los segundos argumentaban que con la violencia no se conseguiría nada. en la persona del comandante Martínez de Soria. Por lo que se refiere a la situación política. Cobraba honorarios crecidos. responsable de trescientas personas en la cárcel. Los mismos trenes para ir de Málaga a Gerona. Si veía que su cerebro funcionaba con cierta lentitud. las mismas carreteras infernales. estudiara con él. Los examinaba previamente. mosén Alberto.com/ 238 . habían saltado de nuevo al primer plano de la actualidad. y don Pedro Oriol. los mismos aparatos telegráficos.. pues se había decidido que el hijo de éste. y hacer inevitable la guerra un día u otro. Matías no tenía la menor confianza en el Gobierno. pedían un escarmiento ejemplar.. El director de la Tabacalera y Matías estaban muy tranquilos a este respecto. Los dividió en dos grupos. Santiago y José se habían salvado gracias a que la CNT dio orden de que en su barrio se abstuvieran de intervenir.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella inmediatamente Derecho romano y Derecho Natural. se imposibilitaría la gestación de una guerra civil.blogspot.. En tiempos había ejercido de abogado. agotados los comerciantes e industriales de tanta inseguridad y malestar. les decía: «Tengo los horarios completos». Todo continuaría lo mismo. en la ciudad. a condición de que no se dejara absorber por los militares. los vencedores abombaron el pecho y la victoria los dividió. El número de personas detenidas era muy elevado. Algunos decían viendo llegar las atracciones de la Feria: «¡No ha pasado nada! ¡Todo está lo mismo!» No era cierto. y la derrota los unió en un sentimiento común. Y personalmente. No harían nada. en la persona del director del Museo Diocesano. el Ejército y la Iglesia. aquel día. sólo aumentar los odios. Después de mucho dialogar fue elegido el profesor don José Civil.. y cuyos campeones eran en Gerona «La Voz de Alerta» y el teniente Martín. ellos. Los primeros alegaban que si se pronunciaban unas docenas de sentencias de muerte en las personas de los cabecillas —en el fondo siempre eran los mismos—. decepcionados muchos socialistas de buena fe. nombrado presidente del Tribunal Militar de Represión. don Jorge en representación de Liga Catalana. En Madrid. el notario Noguer. que vivía en la Plaza Municipal. Al parecer llevaba en casa gafas con un solo cristal. al margen de los problemas vitales de la nación.. Otros opinaban que Gil Robles haría algo. Tenía su opinión sobre Lerroux y estimaba conocer las consignas que Gil Robles daría a los ministros de su partido. ¿Con qué profesor? La elección debía ser tomada entre todos. http://quedecosas-mg17. a la cabeza de los cuales. y lo mismo podía optar por aprovechar estos resortes y encaminar el país hacia una era de trabajo y solidez que por continuar con su clásica política de zancadilla. que también había terminado el Bachillerato y tenía el título en el bolsillo. y los que se inclinaban por la benevolencia y el perdón. «cortar por lo sano». perfectamente reconocibles: los que. el Ejército. tuvieron pereza. Tenía fama de algo excéntrico. pues prefería tener pocos alumnos. Formados en todas partes los Tribunales Militares. en consonancia con el editorial de El Tradicionalista. La Iglesia. Los vencidos se retiraron a sus islas espirituales.. Y entierros de primera. figuraban el señor Obispo. En una ciudad como Gerona se veía claramente: había pasado que los dos pilares de siempre. El balance en toda España era desolador. Un hombre ya de edad. en opinión de Matías el abismo entre vencedores y vencidos era diez veces más profundo que al comenzar la revolución. Y era preciso impedir que se pusiera a teorizar.

. Su esposa le recordaba continuamente: «Vete a dar una vuelta por el Tribunal». al preguntar a un recluso si necesitaba algo del exterior. Al parecer. En opinión de mosén Francisco. Que éstos lo fueran por amor a Cataluña — desorbitado o no..blogspot. Tocante a mosén Alberto. Y además el espectáculo de la esposa del arquitecto Ribas. Jorge. donde los cascos sonaban opacos sobre los millares de hojas muertas. pues la cárcel hubiera necesitado http://quedecosas-mg17. si quería algún recado para la familia. recorría ahora las calles con intenciones altruistas. les temían a los militares. En vano Carmen Elgazu. De pronto.. esos tíos van a cargarse a la mitad. podía imponer su criterio y en consecuencia absolver o condenar. Don Pedro seguía este consejo. Por ello. nombró a «La Voz de Alerta». mentón enérgico y bastón negro con puño de plata. y lo cierto era que el comandante Martínez de Soria prestaba mucha atención a sus palabras. Un detalle bastó para clasificar al comandante : como asesor civil. no era cosa de discutirlo—. con porte estatuario y magnífico.. cobraba entre las familias y amigos de los detenidos un significado singular y suspendía los ánimos.com/ 239 . Por lo demás. Las dos mujeres continuaban paseándose por Gerona vestidas de negro. para que se escribiera en la carpeta de cada expediente «persona honrada» o «indeseable». que sólo pensaba en los detenidos. diciendo que «por él no iba a quedar». la revolución volvió a ocupar el primer plano. Don Jorge. sombrero hongo. En cuanto a don Pedro Oriol. Lo mismo el notario Noguer que don Jorge eran antimilitaristas y opinaban que nadie que no fuera catalán podía juzgar con conocimiento de causa a los catalanes. hacía lo que estaba en su mano. los había conmovido. ponían toda su influencia al servicio de los detenidos. había que reconocerlo. en la pescadería. Su heredero. De nada le valían las sonrisas. su hija Marta —flequillo hasta las cejas. el sacerdote no daba con el tono y el gesto exactos al ofrecer el paquete de cigarrillos. los obligaba moralmente. en contacto continuo con él. y sin poder ver a nuestras mujeres! ¡Pues ahora que nos fusilen. Pronto la opinión tomó partido. lo que más perjudicaba a mosén Alberto era haber empleado la palabra «resignación» y frases como «los que sufren son los elegidos» o «el hombre puede sacar gran provecho espiritual de los contratiempos». cabellos cayéndole a ambos lados de la cara— leyendo Arriba con la fotografía de José Antonio Primo de Rivera. Ojos que antes le consideraban despótico ahora le miraban suplicantes y esperanzados. se supo que el Tribunal había empezado sus deliberaciones. mosén Alberto. superior en facultad jurídica y en personalidad a los demás miembros del Tribunal. defendía al sacerdote. tal vez el manteo que el notario Noguer le regaló en Génova tuviera la culpa de ello. podía servir de apaciguador.. La esposa del arquitecto Ribas y la hermana de éste. en el circuito de la Dehesa. eternamente llorando. le suponían enemigo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ¡Santo Dios! La mujer del comandante leyendo El Escándalo. que fue reina en los Juegos Florales. El notario Noguer y don Jorge. expresión o palabra. En opinión de todo el mundo el comandante. La reacción de todos los reclusos había sido instantánea. «¡Elegidos. Las familias de los presos le temían. no lo veía claro. tras el caballo de su padre.. así podremos sacar más provecho todavía!» Todo aquello era una lástima. célebre porque montaba una graciosa jaca. cualquier gesto de uno u otro. En vano las dos sirvientas aseguraban por doquier que mosén Alberto había abandonado virtualmente el Museo. representando a la Liga Catalana. Y al instante. Bastaba que por la mañana el comandante entrara en la barbería con cara seria para que por la tarde dijera en el Cataluña: —La cosa no marcha. la incomprensión que reinaba entre él y los detenidos era penosa. pero él no daba explicaciones. Marta.. y ninguno de los dos personajes cobró fama de bienhechor. Y todas las miradas y todas las súplicas de la ciudad convergieron en mosen Alberto y en el comandante Martínez de Soria. y el de varias mujeres de clase mediana lavando ropa en el río.

No había sido así. de pie a la derecha del altar. A Olga. luego el corneta —el gitano de las gallinas— indicó a los asistentes que había llegado el momento de la Consagración. y se volvió hacia los asistentes para hacerles una plática. en la última fila. un privilegiado: podía ver a Olga. Se improvisó un altar. Eran unos trescientos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella ciertamente un viento benéfico llégalo del exterior. Dimas. dos guardias civiles hicieron de acólitos. Mosén Alberto habló de los sufrimientos de Cristo para redimir a la humanidad pecadora. el corneta —el gitano— preguntó a mosén Alberto si al otro domingo podría pasar la bandeja. para quien Ignacio había dado sangre. su condena a muerte. pero se desprendía una gran tristeza de su pecho y de sus manos caídas. incluyendo a Julio. las mujeres a la derecha. ¡Un pensamiento había aterrorizado al maestro!: el de que hubieran podido cortar al rape el pelo de su mujer. de Salí.» Se oyó un murmullo. excepto los dos maestros y un tercero. Trescientos detenidos miraron a mosén Alberto.com/ 240 . David era. Y empezó diciendo: «Cuando en el Huerto de los Olivos se acercaron a detener a Cristo. Llevaba su jersey alto de siempre.blogspot. Y su culminación llegó el domingo en que mosén Alberto juzgó oportuno celebrar la misa en el patio. mosén Alberto se quitó la casulla. la afición pudo en ellos más que otras razones. terminada la plática y reanudada la misa. Julio con una piedrecita trazó triángulos en la arena. lisa. Describió los interrogatorios a que fue sometido. Después de la misa. excepto. Joaquín Santaló pensó en el cañón aplicado al ojo de la cerradura. empezó una nueva era. Julio García se tocó un diente y sintió que también las venas de sus muñecas podían alterar su curso normal. Los demás... Todos los reclusos hincaron la rodilla derecha. para David. La atmósfera estaba muy cargada. Todos se alinearon. tal vez. en el Calvario. se acercaban al altar y empezaban a cantar motetes religiosos. Allá estaba su cabellera. No existía consuelo para aquellos reclusos. al suelo. El guardia civil acólito tocó el Sanctus. desde luego. Después del Evangelio. pegada a su cráneo tan amado. inmóvil entre las otras cinco mujeres detenidas. Quería ser breve y conciso. Mosén Alberto se lo había pedido. Éste continuó. Dijo que aquel día. Las escenas penosas menudearon. Y se cargó más aún cuando. http://quedecosas-mg17. Los hermanos Costa apoyaron todo el peso de sus cuerpos sobre un solo pie. mirando al maestro con amor infinito. sin darse cuenta de lo que ocurría. su sed en la Cruz. su soledad. Se había pasado la velada del sábado preparándola. era que para los hombres tenía que ser jubilosa. Los detenidos fueron llevados al patio a media mañana. los detenidos vieron que cinco de sus compañeros —los cinco del Orfeón Local— salían de la fila. En el fondo del patio. pues se habían incorporado los de los pueblos.

Sus sonrosadas mejillas se colorearon más aún. Para ganarse a Carmen Elgazu. Llevaba seis o siete medallas. Eligió la hipocresía como norma de conducta. —Decidme lo que pasa en esa buhardilla. la esposa y la hija del comandante Martínez de Soria. ja! En el taller se hablaba poco de la cárcel. —Anda. Estaba muy orgullosa de su hermano. que más competencia hacían a las bellezas de la ciudad. enhebrando la aguja: —¿Quién es ese Mateo? Entonces fue Pilar la que jugó a intrigar a sus compañeras. y de otras que habían pasado al primer plano de la actualidad: por ejemplo. cuando oía un vals mandaba callar a todo el mundo.. tu hermanito no pierde el tiempo. igual lo sabremos! —Pero no este año. casada.. Ignacio no había renunciado a ver a Canela. Y vaya preguntita. Pero Matías no dejaba de observarle. Adoptó un aire de misterio y enarcó las cejas. y con sus húmedos labios mojaba la punta del hilo. Canela obsesionaba a Ignacio. —Si os lo dijera. La Torre de Babel le decía: «Esa chica es una alhaja. las sardanas.. —¡Claro. Interesaban más la Feria.. -Si vierais. y le gustaba que se hablara de él en el taller. organizó su entrevista en un lugar menos vigilado que en casa de la Andaluza —la buhardilla de sus ex compañeros de bachillerato reunía todas las condiciones— y en su hogar procuraba que su mirada fuera clara y sobre todo no exteriorizaba su fatiga. su amor era alegre.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXI A pesar de la grave advertencia de Matías. —Será el otro. Pilar.. y. que pronto volverían a estar permitidas. Sólo podría verla jueves y domingo. y no las tenía todas consigo.. Pilar quedó muy intrigada.com/ 241 .!» Todas se rieron.. con un amigo nuestro que se llama Mateo. http://quedecosas-mg17. No blasfemaba como muchas otras y bebía muy poco. ¿Canela o el profesor de Derecho? Imposible faltar a clase. le eran seguidos todos los pasos. Es el tipo de mujer que. —Ahora ha empezado abogado. La muchacha tenía algo inocente en el fondo de los ojos...? —Sí.blogspot. claro! Si ya te dijo ésa que no pierde el tiempo. Marta. Una de las muchachas que trabajaban con Pilar en el taller de costura había descubierto casualmente el ir y venir de la buhardilla y había dicho a la chica: «¡Caramba. Una de las muchachas inquirió. vale más que las demás». su cuarto está lleno de asignaturas. —¿De Madrid? ¡Uf. —¿En la cama. en la mesa se mostraba alegre. no nos interesa! —Bueno. sabríais tanto como yo.. —¡Bah. antes de cenar. A la hija del comandante. Todo cuanto se refiriera a Ignacio le interesaba mucho más que lo que se refiriera a César. —¡Ja. También se hablaba de las mujeres de los detenidos. ya me interesa a mí. porque ella y Pilar eran las dos muchachas no gerundenses. Los calificativos que en la intimidad le daba a Ignacio ruborizaban al muchacho. Por ello siempre tenía a sus compañeras al corriente de las novedades. sobre todo. —¿Y a qué horas estudia? —De noche. Ignacio estaba desesperado porque no sabía cómo compaginar el horario. que acaba de llegar de Madrid. forasteras. dinos quién es.

—Claro. El padre es de Madrid. su esposa es vasca. mentón algo agresivo.. Mateo tenía unos ojos lentos. aunque a veces la criticaban. con el profesor don José Civil. Le avergonzó que Mateo viera la fonda en que él vivía. Ignacio.» Mateo se encogió de hombros.. pero se nota de dónde es. Cuando se pasaba por la frente el pañuelo azul. Gerona aparecía en el confín nordeste de la Península. Era la cabellera que hubiera deseado el subdirector.. Aquí hay montañas. «Es un jardín — dijo—.com/ 242 . Quiso llevarle la maleta. Idéntica estatura. le recordaba la de su difunta esposa. que le aureolaba la cabeza. Sin embargo. La frente despedía un halo de energía. Le pareció que revivía. Cuando se daba una seca palmada en ella. —Hablad lo que queráis. que los cuidaría. En todas partes hay bellezas así. se sintió otro hombre. En fin. —Levántalo tú. saber la alegría que le daría a éste. la ciudad le impresionó. Mateo tenía un año más que Ignacio. Gesticulaba con una precisión que a su padre.. mirando el mapa. las casas colgando a uno y otro lado.? La que monte a caballo como ella que levante un dedo. no. Pero en Madrid había dejado todos sus amigos.» Su padre le describió minuciosamente la provincia. Se preguntaba por qué su padre había sido destinado allí. ¿comprendes? Y un gran equilibrio. Tampoco se les había perdido nada en Cartagena. «Hay que ver las bromas que gasta Hacienda. Don Emilio Santos le habló en seguida de los Alvear. Cuando vio el río. don Emilio Santos. No conocía nada de la ciudad. —¿Presumir. Orencia. uno estaba seguro de que acudiría a su piel el pensamiento exacto. en la plaza de la estación. Vestía con cierta indolencia. El color amarillo de la mecha era la única nota clara de su figura. por las tardes estudiaba y de noche iba a clase en compañía de Ignacio.. estoy seguro de que te va a gustar.» Su hermano había sacado plaza en las oposiciones de Hacienda y fue destinado a Cartagena. «¡Qué maravillosa es España! —exclamó—. —¿Son catalanes? —No. con un modelo de traje de noche que ellas tenían en un figurín parisiense en el taller. —Hay que aprovechar y casarla. nunca brillante. De su persona destacaban la frente y la cabellera. Se lo estaban cortando otras modistas. Zapato negro. ya tenían piso alquilado. recomendada por Carmen Elgazu. Mateo había llegado a Gerona desorientado.. «porque se las daba de original con su flequillo». Pilar salió en su defensa.blogspot... las más acreditadas de Gerona. —¿Y qué pasa allí? —Mirad la muestra. http://quedecosas-mg17. sintió que algo le daba en el pecho. al recibir a su hijo en la estación. pero ocho días después. «Hay que ver las bromas que gasta la Tabacalera. ¿cómo no? La política rinde mucho. pues se había traído muchos libros. perdida como en un destierro. y una muchacha. Ahora se habían enterado de que en el baile que se celebraría en el Casino por las Ferias sería presentada en sociedad.» Le consolaba reunirse con su padre. Desde Madrid. hay de todo. También usaba mechero de pedernal. Tenía una cabellera abundante. —¿Algo especial? —De Valladolid. —Yo no la critico. Aquel detalle chocaba. Pero Mateo se mostró escéptico. cuando vio los campanarios y subió hacia la Catedral. Pero no como los de Aranjuez. Don Emilio Santos. —Mucho presumir. Era la frente que hubiera deseado Ignacio. Ahora por las mañanas ayudaba a su padre en la Tabacalera. «tan variada como la de Guipúzcoa». pero limpio. su cabellera se oscurecía. Invariablemente usaba pañuelo azul. que no eran pocos.» Mateo se organizó en el piso su despacho. oscura. los puentes. parecido al de don Jorge.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Marta gustaba mucho a todas. No la imaginaba tal cual era. Era muy serio. «Son mis amigos y el hijo mayor.

empezarían las clases. Era un hombre complicado de pensamiento.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Cuando conoció a los Alvear. no —rectificó el profesor Civil—. «Guerra en Mieres o Almadén. que se conocía al dedillo. que todos los días llamaban a la puerta. o de filósofos». uno arquitecto y el otro delineante. sus despejadas frentes y sus ojos.. acariciándose la barbilla. «O es un pueblo de nerviosos. —Es lógico —intervino Mateo—. El profesor Civil estaba de acuerdo con Mateo en que las raíces de aquel movimiento eran profundas. Eligió la barbería de Raimundo. Les habló de la revolución.com/ 243 . Lo mismo que todos los cafés. que acostumbraba a ser el sol. el énfasis. Conocía la afición de su padre por los refranes y le trajo uno de Madrid. Por lo demás. Se había negado rotundamente a tener teléfono y radio. sería la destrucción. en cambio. Cuando vio el pañuelo azul de Mateo se tocó las gafas de un solo cristal con ademán clásico de hombre que anda un poco encorvado. bromeando. le gustó desde el primer momento. Bajito y feo. Tenía un solo vicio: levantar con frecuencia la tapa del piano y pulsar una tecla. Y tenían nietos rubios. pues sus hijos les ayudaban en lo que les hacía falta. Ignacio le pareció un poco desorientado. «Lo único que no me habías dicho era que Pilar fuese de rechupete». si de Mateo no sabía nada en absoluto. —Éste es nuestro defecto —cortó—. y no consintió en que su mujer comprara una plancha eléctrica hasta que se convenció de que el artefacto no hacía el menor ruido. por lo de los toros.blogspot. Matías le pareció un tipo muy corriente en las tertulias madrileñas. Ahora gozaba de la recompensa. Intelectualmente tenía varias obsesiones: los judíos. La prueba de inteligencia a que el profesor Civil los sometió antes de aceptarlos quedó virtualmente terminada en cuanto vio el aspecto de uno y otro. una mujer que sabía preparar perfectamente el café. creer que la técnica haría infeliz al hombre. Les formuló muchas preguntas en torno a los conceptos de justicia y caridad. a veces llamaban a la puerta a mitad de la lección. Todo lo que ocurre en España es profundo. Tenía dos hijos casados. La primera clase con el profesor Civil fue importante. banquero inglés toma barco o tren. César le llamó mucho la atención. —De la sabiduría. excelentes de todo punto. Y sabía que su padre. son objetos más bien de montaña. sin exceptuar el Cataluña y el de los radicales. Cuando vio el mechero de pedernal dijo: «Caramba. España es un pueblo cansado. Por desgracia. Don Emilio Santos le dijo: «Un poco las dos cosas». Al cortar la primera hoja de los libros de Derecho. pero de vida modesta.. Matías Alvear. le dijo a su padre. A Ignacio aquello pareció fatigarle. El profesor Civil vivía solo con su esposa. andaba algo encorvado no por el peso de las culpas sino por el del Derecho Romano. Le había costado mucho levantar los dos edificios. Mateo dio la impresión de encontrarse a sus anchas. Y Carmen Elgazu.» En la Tabacalera quedó patidifuso al ver las montañas de tabaco que se fumaba la provincia de Gerona. En realidad. ordenado y no se echaba para atrás en el sillón. de tendencia republicana. También opinaba que si la ciencia continuaba avanzando sin que paralelamente avanzara en humildad el espíritu del hombre. físicamente. era un hombre honrado. ¿no?» Mateo comentó: —No comprendo que un chisme tan práctico llame tanto la atención. Pero su intención era recorrer todas las de la ciudad. ni mejor ni peor que los demás. Charlaron de temas muy diversos. seguro de que le iba a gustar. a Mateo y a Ignacio les pareció que «rasgaban ante sus ojos el velo de la sabiduría». sentenció. en cambio de Ignacio ya tenía referencias. Pero sí del sentido común. El profesor Civil ofrecía ventajas como profesor: era minucioso. Con cuatro lecciones podían vivir. sin exceptuar la de los comunistas. Dijo de él: «Ese muchacho es auténtico». Pilar. El profesor Civil hizo un mohín que denotaba escepticismo. Una hora de charla le bastó para formarse una idea de Ignacio y Mateo. http://quedecosas-mg17. Al día siguiente. Esta carrera os ordenará el pensamiento. le gustaron.

En el taller de costura una de las chicas «se había puesto» con un alférez ayudante en la oficina del Tribunal Militar de http://quedecosas-mg17. se limitó a preguntar naderías. hasta mañana. no le había impresionado sino el triunfo de los militares y el relato de la huida del caballo blanco. Ignacio contestó: a medias. —Porque el pensamiento latino es. acompañándolos a la puerta. para Ferias. multas. pero.. le interesaban su ropero. el único que puede conducir espiritualmente el mundo. Pero ya lo ven ustedes. El profesor Civil no insistió. El profesor Civil repuso: —En Gerona hay un abogado que pierde todos los pleitos de poca monta — desahucios. pero su rostro era noble y dulce. ella contestaba que elegir un peinado o un abrigo no era ninguna tontería. pero se ha encerrado en el cuarto de Ignacio. Son la manzana de la discordia. Excuso decirle la miseria que pasan en su casa. Cierto que de su casa no le interesaban ni el calendario de corcho ni la ventana que daba al río. —En realidad. a estudiar. pero eso pasó. quedamos agotados después de nuestro esfuerzo en América. señalando Palestina en el mapa. Mateo replicó: —Por fortuna. Ignacio continuaba acusándola de no interesarse por nada serio. La sana nutrición y su naturaleza habían hecho de ella una muchacha precoz. sino porque siempre dice que sólo le interesan los pleitos importantes. ocho de la noche. España no es un bufete de abogado. añadió: —Aunque los grandes responsables del desconcierto son los judíos. y a duras penas la imagen de San Ignacio. Primera lección. estaba hecha una mujer. estamos en la cola.. Se levantaron. me parece que usted y yo vamos a discutir bastante. nada. Estos pendientes se los había comprado Matías Alvear a un árabe que pasó por Telégrafos cargado de tapices. Casi tan alta como Ignacio. alfombras y quincalla. respecto a su significado. Se estaba formando una idea de sus alumnos. en efecto. Últimamente. CAPÍTULO XXXII Pilar. en cambio. Tiempo habría de cotejar los conceptos de cada uno. el balcón que daba a la Rambla. exuberante. había compuesto su cabellera a base de ondas o colinas —los ricitos le sentaban muy mal—. —Bien. Mateo contestó que no. y un diario íntimo que había empezado: Día 30 de octubre. aunque estaba seguro de que Ignacio era más charlatán de lo que había demostrado. Y referente a lo de Asturias. Ignacio había observado que aparte el ¡qué horror! con motivo de la carta del tío de Trubia. y unos pendientes. El profesor les dijo que algo le hacía lamentar doblemente la decadencia de España: el hecho de que España fuera nación latina. se parecía cada vez más a Carmen Elgazu. Debía de estar enferma. Si pudiera hacer un agujero en el tabique. Les preguntó si tenían novia. y una mujer espléndida. Profesor —añadió riéndose—. etc. no por falta de competencia.. Los dos moños de Ana María habían acudido a su mente...com/ 244 . Él ha venido. con los nombres en latín.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Mateo se estrechó el nudo de la corbata y dijo que ningún pueblo en el mundo contaba con las reservas de energía con que contaba el pueblo español. Confío en ustedes. En el pasillo había un gigantesco grabado que representaba el Mediterráneo. En verano se había cortado el pelo. La esposa del profesor salió de la cocina para saludarlos.. Ahora ha sonado de nuevo nuestra hora y sólo nos falta recobrar nuestra conciencia de Imperio. ahora.blogspot. También estrenaría un abrigo de entretiempo hecho en el taller. pues se movía con dificultad. parecía preocuparse algo más. en efecto. desde España hasta Turquía. como por ejemplo si era cierto que los moros podían tener tantas mujeres como quisieran.—. De la revolución. Luego.

Aquello había cambiado el rumbo de las conversaciones en el taller. como las Grutas del Miedo. desde Izquierda Republicana hasta Estat Cátala. Cierre total de los partidos izquierdistas.com/ 245 . En Barcelona..blogspot. pues cada pueblo tenía por lo menos un detenido. Matías opinaba que la noticia sobre Julio. patrón de la ciudad. las medidas adoptadas habían sido draconianas. el teniente era un apuesto http://quedecosas-mg17. y al parecer gozaban de bastantes comodidades. y aquello constituyó su fortuna. Ya nadie dudaba de este hecho. en la CEDA. alardeó en todas partes. ¿qué vamos a hacer?» Algunas atracciones. A una mujer que domaba serpientes y que daba gritos para llamar la atención del público. se negó el permiso a las barracas de tiro. expedientes que luego eran revisados por el comandante Martínez de Soria. Martín. bastaba para descartar definitivamente la idea de que las sentencias serían de muerte. Otro síntoma que confirmaba la postura de clemencia adoptada por el Gobierno. Las fiestas fueron pobrísimas en el aspecto popular. La provincia carecía de ánimos para acudir a Gerona. Pilar contestó: «¿Los maestros. Parecía imposible que el joven oficial no fuera más discreto. Sólo funcionaban los sindicatos. lo cual se atribuía a que entre éstos se contaban hombres de verdadera importancia. Desde los mejores tiempos de la Monarquía no se recordaba cosa igual. Prohibidos los estacionamientos. los propietarios de las barracas decían: «Si se prohíben los grupos. los presos habían sido trasladados a un barco.» La opinión pública era que en Madrid se habían movilizado grandes influencias en favor de los detenidos.. Al llegar las fiestas. aparte de otros detalles que se iban conociendo. el Uruguay. sobre todo por la absoluta prohibición de recibir visitas. en lugar de imitar la prudencia de la tortuga. «Cuando un Tribunal amontona papeles. como. la gente empezó a llamarla «La Voz de Alerta». rehacía ahora su fichero masónico gracias a una «Underwood» propiedad del Partido Socialista. de quien se decía había sido encontrado en Barcelona escondido en una alcantarilla. fueron permitidas. El baile del Casino. No estando comprendidos entre las letras A y G. y al cual se acusaba formalmente de haber acudido a Cataluña para preparar el levantamiento. en cambio. El cuerpo incorrupto de San Narciso. Sólo la mujer de las Grutas del Miedo hizo su agosto.. Cada tarde la chica llevaba a sui compañeras las últimas novedades. Los farolillos venecianos representaban lunas sonrientes. Entonces la mujer. Los coches eléctricos dispusieron de espacio para maniobrar. En las clases elevadas.? ¡Uy. la sopa era distinta. no sabría nada». Cuando Ignacio le rogó a Pilar: «A ver. Ni siquiera la orquesta del Ateneo Popular consiguió atraer la masa. por ejemplo. fue apoteósico. en vez de callar. el mismísimo Azaña. El subdirector. pues el alférez era el encargado de preparar los expedientes de los detenidos comprendidos entre las letras A y G. Tal vez en lugares como Gerona la cosa continuara siendo dura. etc. destacaban por encima del resto: el comandante Martínez de Soria y su teniente ayudante. Contó incluso que «gente muy importante» se había interesado por Julio García. fue escasamente visitado. Ignacio dijo de ella que.. ¡El director del Banco Arús apareció ocupando una mesa con su familia y bailando con las mujeres de los amigos de Liga Catalana! Dos hombres. imitaba el mal flamenco de algunos de los discos de la colección de Julio. «La Voz de Alerta» descorchaba champaña a troche y moche. Doña Amparo Campo había recibido una misteriosa nota que decía: «Esté tranquila». a pesar de que los músicos se habían puesto un gorro de papel en la cabeza. La severidad menguada. los grupos. El propio don Pedro Oriol asistió.. sin embargo. Lo terrible es un fulminante Consejo sumarísimo. pregunta a esa chica por los maestros». organizado por los militares. Las autoridades lo presidieron.. o no hay hombres». El comandante se había puesto un clavel en la solapa. muy digno en su vestido de smoking. En el plano de la ciudad. e incautación de su mobiliario. La misma Andaluza dijo al patrón del Cocodrilo: «O no hay humor. no sabría nada.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Represión. declaración de tenencias de armas. se desprendía del trato que se daba a los reclusos.

que sabía sacar humo formando anillos. La cantidad de expedientes —trescientos aproximadamente— había asustado al comandante Martínez de Soria. le dijo. cuyos resultados definitivos tardarían en conocerse. para ahorrarse explicaciones enojosas. En seguida dejó entrever que era contrario a extremar el rigor.. A la hora de la verdad influían más en él las palabras de don Pedro Oriol que las sugestiones de «La Voz de Alerta». preguntándole. lo pasaba mal. de la que formaba parte el teniente Martín. en el Casino de los Señores. uno del orfeón.com/ 246 . En Gerona. Esto puso furioso al teniente. la práctica de la esgrima y la equitación. Los guardianes de la cárcel recorrían los pasillos con una lista. anónimos y desconocidos. atlético y engomado. Sin embargo. ¡Fernando Gavaldá! Y el recluso en cuestión se levantaba. a los simples comparsas del movimiento. un día le dijo en tono afectuoso: «¡Mosén. al llegar a la cárcel. se deshacían en comentarios: «Que deje en paz nuestra vida privada». En lo único en que consintió fue en no ir al café de los militares.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella galán. Con su uniforme http://quedecosas-mg17. A su esposa le pareció que exageraba. en efecto. mosén! ¡Este anillo se lo dedico al señor obispo!» Pero la mayoría continuaban no comprendiendo las sonrisas del sacerdote. Llegado de Galicia. en el patio. la otra.blogspot. en tanto que en Asturias simples mineros. Matías dijo en seguida: «Son unos arbitrarios». quien no los tenía. muchos de los cuales apenas si comprendían el castellano. y se negaban a admitir que interviniera en su favor. Mosén Alberto hacía cuanto podía para apaciguar. En el café de los militares dijo: «Es curioso lo que cuesta enfrentarse con un acusado». el comandante Martínez de Soria dio una gran sorpresa a sus detractores. La mayor parte de los acusados que le tocaron en suerte eran campesinos. Por ejemplo. preguntándole. clavaban en sus ojos los ojos del rencor. quien solicitó dividir el Tribunal en dos sesiones. su entrada en sociedad. La suya interrogaría a los detenidos de más responsabilidad. Por lo que establecía unos horarios propios de hombre que no tiene prisa. Informaba favorablemente. El Tribunal Militar anunció que iban a empezar los interrogatorios. lo decía por lo que se iba sabiendo de otros Tribunales de España. ¡Válgame Dios! Toda la ciudad se dispuso a vivir al minuto los acontecimientos.. en las oficinas. El desfile de acusados comenzó. A David le dijo: «¿Está usted seguro de que hará de sus treinta alumnos ciudadanos de provecho?» Aquel tipo de pregunta era inadmisible. El teniente Martín era un incorrecto y apenas si permitía meter baza a los restantes del Tribunal. caserón húmedo de la calle de la Forsa. En Barcelona anunciaron la conmutación de la pena de muerte de los cabecillas directores del movimiento como Pérez Farras. La tónica era evidente: quien tenía padrinos se salvaba. y a algunos el tabaco que les repartía les pareció menos amargo. En seguida se supo que había gran diferencia entre el trato que se recibía en la sección del teniente Martín y en la del comandante Martínez de Soria. Más que por lo de Gerona. De todos modos. decían. Los interrogatorios eran larguísimos y casi siempre humillaba a los del banquillo. el comandante no quería alterar sus inveteradas costumbres. entre las muchachas. Su vestido se parecía al que Ana María estrenó en San Feliu. Y cada domingo. interrogaría.. no acababa nunca. El Tribunal se había instalado en la Caja de Reclutas. aparecían en las listas de ejecutados. sus sermones. Pero luego pareció demasiado espectacular que los detenidos tuvieran que hacer el trayecto desde la cárcel y se decidió interrogarlos en el primer piso del edificio.. los demás miraban y esperaban con impaciencia su regreso. Pero el comandante no dio su sable a torcer. tenía a la gente en un puño. Era quisquilloso. en la sala contigua. De este modo todo quedaría en casa. Ello se supo en la cárcel. Marta hizo. A Olga la mantuvo cuatro horas de pie. Los acusados. «Piensa que esa gente está inquieta». lo cual produjo entre la masa una gran decepción. cultivaba un odio especial contra los catalanes. Al día siguiente hubo un brusco cambio de decoración. «¡Propaganda!». Ordenó que los juicios se celebraran a puerta cerrada.

. Le habían dicho que todo el mundo estaba de acuerdo. Otros se mostraban cobardes. las diferencias humanas quedaban marcadas. todos los demás estaban salvados. ¿Es que el Gobierno de Madrid no había llegado al poder por vía legal. En cuanto a participación directa en el movimiento subversivo. con la cara del jefe enrojecida. hizo de sí mismo una defensa intempestiva. con un crucifijo presidiendo en la pared. —¿Quién disparó por el ojo de la cerradura? —Eso. En Gerona hubieran podido beneficiar a todo el mundo. que tenía sobre el colchón. ¡Julio García había tejido los hilos de todo aquello! Si cargaba sobre sí con la responsabilidad. Les dijo eran jefes de un Partido cuya acción antiespañola era constante. En cambio. le reconozco. no hacían sino halagar instintos populacheros. si no. y dio origen a muchos comentarios.. Y. Al ser preguntado por qué pretendía separar Cataluña del resto de España. En cambio. Murillo desagradó a todo el mundo porque. El Comisario no fue de los más dignos. y sentimos lo ocurrido. todos esperaban el colofón. que no sabía nada. y. con el miedo retratado en el semblante. Y lamento lo ocurrido». «¡Retírese!». fue repetido luego en los pasillos. oyó http://quedecosas-mg17. y echó a andar.. Y aquel «retírese». tomó el sombrero. gracias a las elecciones? Todo aquello era sabotear los mismísimos principios de la República. preguntaba: «¿Conoce usted a este hombre?» La respuesta era invariablemente: «No. al Ejército y a la Patria les importaba muy poco. que entraron allí porque al oír los tambores y al ver que la ciudad quedaba a oscuras. Pero. nadie la confesaba.blogspot. Que favorecieran el fútbol. se puso nervioso. Les hizo un discurso. Los acusados se contaban unos a otros el interrogatorio. cuando de pronto el comandante Martínez de Soria tomaba en su mano derecha una fotografía del comandante Jefe del Estado Mayor muerto. gritó. cuando dos hombres eran populares y ricos. su fundición estaban al servicio de la propaganda antiespañola. Los Costa dijeron: «Estamos dispuestos a pagar una multa». Y. sus hornos de cal. en la forma. Había detenidos que hacían gala de una gran dignidad y de un perfecto dominio. sabemos quién es. —¡Retírese! —Los guardias civiles casi le dieron un empujón. señor». sus actos ejercían una gran influencia en una capital de provincia. Sus canteras. Demostraban que estarían dispuestos a repetir su gesto cuantas veces fuera necesario o se presentara la ocasión. ¿Por qué querían separar Cataluña del resto de España. En la puerta le esperaban los dos guardias civiles de turno. mostrándola con calma al acusado.com/ 247 . excepción hecha de los componentes de aquel Ayuntamiento que había durado veinticuatro horas escasas.. Los campesinos se desmoralizaban y optaban por callarse.. la condena sería colectiva probablemente. No lo sabríamos decir. Lo más duro del interrogatorio sobrevenía siempre al final. Al cruzar el umbral de las oficinas y encontrarse ante el Tribunal solemnemente formado tras la gran mesa de escritorio. A la décima negativa que el comandante oyó. en cuanto se halló frente a la fotografía del comandante Jefe de Estado Mayor contestó: «Sí. montado en su caballo blanco. El Tribunal pronto advirtió que los reclusos obedecían a una consigna común: decir a todo trance que se encontraban en Comisaría por azar. Cuando el guardián apareció en el pasillo y llamó: ¡Julio García!. pronunciado en tono de amenaza. Pegó un puñetazo en la mesa. él y el arquitecto Ribas. presidía obsesionantemente las paredes.? Ante la fotografía del comandante de Estado Mayor contestaron: —Sí. El comandante perdió la serenidad. la piscina y las colonias veraniegas. Una monumental fotografía del Comandante Jefe de Estado Mayor.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella se sentía fuerte y poderoso ante los raquíticos acusados en el banquillo. no supieron adonde dirigirse. correcto. Precisamente a él Madrid y Sevilla y Valencia le gustaban mucho. sin embargo. el policía se levantó. contestó que no sabía nada. con sus bigotes cayéndole lacios y su gabardina sucia.. el comandante Martínez de Soria se mostraba. sin embargo. la declaración de Julio García.

¿Por qué no siendo catalán había tomado las riendas de aquel asunto? ¿A santo de qué las expropiaciones de la provincia le interesaban tanto? ¿A qué fue a París tiempo hacía.com/ 248 .. ¿Qué mano sostenía el revólver? Imposible saberlo. sin abogado. no sabía nada de la organización de aquello.. ¿Es que estaba prohibido ir a París.imposible suponer que el señor fiscal hablara en serio al acusarle.. en Rosas debía de encontrarse la antigua colonia griega de Rodas. los folletos no podían ser suyos..blogspot..Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella la voz del comandante Martínez de Soria que le ordenaba: —Haga usted el favor de quitarse de los labios la boquilla. sus visitas a Montjuich no tenían nada que ver con el Polvorín.. era un arqueólogo alemán. pues aseguraba que.? ¿No podía uno ser llamado hermano.. y todo se extraviaba.. Julio. Había dejado el sombrero en la silla y permanecía en pie. El acusado obedeció. Porque. En realidad todo cuanto se relacionase con el campo le interesaba. En cuanto el fiscal hubo terminado. Y en cuanto a la muerte del comandante Jefe de Estado Mayor.. o recibir cartas de Praga. «Se encontraba en Comisaría como tal funcionario. su tono se iba tornando irónico.. el fiscal interrumpió al comandante. invitando a la ciudad a la rebelión? De pronto. el 15 de mayo un lista de las personas derechistas a las que era oportuno retirar la licencia de armas? ¿Por qué diablos subía con frecuencia a echar un vistazo al Polvorín de las Pedreras? ¿Reconocía su letra en aquel documento.... no se inmutó. En cuanto a su interés por las expropiaciones.... ¿Qué tenía aquello de particular? Tal vez el señor fiscal hubiera leído la Ilíada. o de Madrid. Pero no por ello se insurreccionó. se decía: «y el pastor siente el gozo en su corazón. Empezó hablando en tono normal. actuaba de fiscal y dio lectura a la acusación.. Respecto al doctor Relken. puesto que no escribía en absoluto el catalán.¿cómo saber quién disparó? Doscientos hombres encerrados. los tambores le sorprendieron hablando por teléfono con. Hacia el final del Canto VII.. en efecto. que iba dirigida a él. que había solicitado defenderse por su cuenta. dos manos cada hombre... y en aquel otro. ni a la vuelta de los propiciaros había esperado con una escopeta a don Jorge y a don Santiago Estrada. que se interesaba mucho por la provincia de Gerona. La mesa llena de papeles. situado a la derecha.. No era hora de hablar de ella. aunque no en el lugar en que la situaban los eruditos locales. pero. y en aquel otro? ¿Comprendía o no comprendía que muchos oficiales y soldados habían muerto en aquella revolución totalmente ilegal? ¿Reconocía que él había redactado los folletos lanzados desde las azoteas. con negativas idénticas a las de los demás acusados.» Luego. por qué una carta de Praga.. La lista de las personas derechistas dada al Comisario el 15 de mayo. Y más difícil aún saber qué dedo apretó el gatillo. El comandante Martínez de Soria invitó a Julio a contestar a todas aquellas preguntas. por un amigo? La amistad. era otro asunto. ¡Cuántas veces les había advertido a los agentes de su despacho que prestaran atención! Eran unos distraídos. y otra de Madrid empezaban diciendo: Distinguido hermano Julio García? ¿Qué había sido del expediente instruido contra los anarquistas con motivo de la destrucción de la imprenta del Hospicio? ¿Por qué presentó al Comisario. Julio le escuchó con sumo interés. En cuanto al expediente de los anarquistas... a medida que iba recordando la lista presentada por el comandante. Un capitán del Cuerpo Jurídico. que se supone al acusado autor del disparo que mató al comandante Jefe de Estado Mayor. Ellos lo atribuían al poco salario que percibían. Ni fue a Madrid a protestar. el comandante Martínez de Soria tomó la palabra y repitió las acusaciones en términos menos jurídicos.no tenía nada que ver con la recogida de las licencias de armas.» A él le hubiera gustado que los campesinos de la provincia sintieran el gozo en su corazón.. Ésta http://quedecosas-mg17.. quién era un tal doctor Relken. Se levantó y dijo: —Deseo recordar al Tribunal. se había extraviado.

sonrió y comentó: —Gran tipo ese comandante. la acumulación de elementos. tenía la boquilla entre los labios. O sea. Si el examen de los expedientes y algunos nuevos interrogatorios no demuestran que estos cargos son infundados. http://quedecosas-mg17. se beneficiará de una conmutación. Los demás miembros del Tribunal apenas podían contenerse. Julio García inclinó un momento la cabeza.blogspot. Sólo en el caso de que el acusado consiga probar que fue otra persona la que disparó. Los dos guardias le escoltaron. Al levantarla. retírese. Cuando David salió a su encuentro en el pasillo.com/ 249 . Claro que era a la vez su gran ventaja: el anónimo. El fiscal no cesaba de sonarse estruendosamente. El comandante Martínez de Soria guardó un momento de silencio. Luego dijo: —Como Presidente del Tribunal advierto al acusado que todos los cargos que se le imputaban quedan en pie. merecía un hombre como el que tenía delante. se aceptará la propuesta del fiscal y la sentencia de muerte será cumplida a las cuarenta y ocho horas. Lo mismo cuando en el Casino se ponía un clavel en la solapa que cuando reflexionaba qué extraña tortura. y se le supone autor del disparo que mató al comandante Jefe de Estado Mayor. —¿Eso es todo? —Eso es todo. siempre guardaba la compostura. Las intermitentes manchas rojas de su rostro intensificaron su color. Sin embargo. se le considera responsable moral de la revolución. Ahora.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella era la gran desventaja de los movimientos democráticos: la mezcla de la gente. uno a cada lado. desconocida aún en Occidente. Salió del despacho bajo la mirada de todos. El comandante Martínez de Soria había oído toda la perorata echado para atrás en el sillón.

En un rincón. pero el director de la Tabacalera se sentía largamente compensado teniendo al lado a su hijo. hizo de su despacho el eje de su vida. No te arrepentirás de que tus hijos formen parte de él.. o qué sé yo. y. Sin volver en sí asistió a diversas maniobras de Mateo: a la de escribir la palabra «CIRCULARES» en la cubierta de una carpeta. preparo las reuniones de Falange Española de Gerona. Luego preguntó: —¿Y tu hermano.. en la presidencia del despacho. y.. todo el mundo divaga. Don Emilio Santos. Mateo no quiso verle sufrir. Movió la cabeza. es un movimiento sano. o mecánicos. con el ¡Arriba España! de los primeros días. Ha sido providencial que me llamaras. su padre le preguntó: —¿Por qué tantos asientos? ¿Preparas ya tu bufete de abogado? Mateo le contestó: —Con tu permiso. sobre todo. llegaban al techo. Tocante a Mateo. En todo este pedazo de tierra española se ignora por completo lo que es. No importa. Si todo esto trae algún contratiempo. sabía que en Madrid bastantes estudiantes se habían afiliado a Falange. no sé a quién acudir.. tenía tanta confianza en él que en el acto pensó: «Entonces resulta que Falange debe de ser otra cosa de lo que yo pienso»..? —También lo es. una fotografía de José Antonio Primo de Rivera. un pájaro disecado. JOSÉ ANTONIO». que su cuna era Castilla. Y como llevó allí cinco o seis sillas. Pero ni un solo momento había pensado que Mateo pudiera militar en este Partido. Sus ojos. la palabra fascismo le http://quedecosas-mg17.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXIII El piso amueblado que Mateo y el director de la Tabacalera habían alquilado —en la misma plaza de la Estación— era pequeño.blogspot. Empezamos siendo unos pocos. noble.com/ 250 . y que se decía de todos ellos que copiaban de Mussolini y de Hitler. sobre todo. Sin embargo. sobre todo los derechistas. además de un sillón. Tenía el inconveniente de estar un poco lejos del Neutral. El director de la Tabacalera sintió que todos sus proyectos de tranquilidad se venían abajo. padre. España lo necesita y es inevitable que algunos nos alineemos en vanguardia. Tal vez en el piso la falta de la esposa se le hiciera más patente. director de la Tabacalera. El hombre tenía una idea muy vaga de lo que Falange Española pudiera ser. llenos de libros. Con seis o siete camaradas me basta. A lo mejor serán peones ferroviarios. Pero habrá que descubrir la gente donde se encuentre. Concédenos un margen de confianza. no lo veía claro. pero confortable. sobre un pedestal. y prohibió a la sirvienta que entrara en él. —Mateo añadió—: La diferencia estriba en que en Cartagena la cosa ya está en marcha desde hace tiempo. En el Escorial. ahora ya somos muchos. que su jefe. Amaba entrañablemente a España. Me va a ser difícil. A lo mejor algunos que ahora son comunistas. Don Emilio Santos quedó inmóvil en una de las cinco sillas. pero tenía otras muchas ventajas. La Falange. Silencioso en su parte trasera. algo raro. Provincia fronteriza. y viviendo en un hogar suyo y no en una fonda. —Y sonrió. Pronto todo el mundo sabrá de qué se trata. casi todos estudiantes. intervenía con frecuencia en el Parlamento. te lo juro.. su sonrisa afable y su bigote blanquecino se inmovilizaron con él. el muchacho instaló en ella su despacho. a la de colgar en la pared. En muchos puntos estamos más cerca de éstos que de «La Voz de Alerta». enero de 1933. Al pie de la fotografía la dedicatoria era clara: «Al camarada Mateo Santos. que los dos hijos que el comandante Martínez de Soria tenía en Valladolid eran falangistas. usando un lenguaje tajante. —No te inquietes. Los armarios. José Antonio Primo de Rivera. padre. cara al mar. Se acercó a su padre y le puso la mano en el hombro. La declaración de su hijo le dejó turulato. siempre un tanto húmedos. estudiantes y obreros. que asesinaban a los obreros por las esquinas. espero que te harás cargo. Le parecía intuir que bajo la mirada de su hijo latía una gran verdad.

como decía José Antonio. que había entregado la vida entera a aquel asunto. ¡Qué sé yo! Sin embargo. hacerles comprender lo que era la Patria.. Reconocía que aquel lenguaje tenía algo de poético. darles alguna gran ilusión colectiva en la vida. sobre todo concretando su número.. municipio. y se había pasado la mano por la cabellera con la peculiar manera que tenía de hacer aquel ademán en los mementos importantes. No quiero que a ti y a tu hermano os peguen un balazo por una tontería. con lentitud. Falange había tenido diez. al hablar casi se había puesto firme y luego había sacado un pañuelo azul y su chisquero.blogspot. No obstante. las cinco flechas. Don Emilio Santos no lo veía claro. ¡era tan complejo todo aquello! Que unos hombres de veinte a treinta años hubieran elaborado una concepción total de la vida. no sé.. Falange creía. o.. Quiero decir que no sé si os bastará con cinco flechas. a primera vista parecía imposible. las cinco rosas. familia.. sino a exigir. se dirigió a la puerta. que no bastaría con que su padre juzgara aquello una chiquillada para que él compartiera tal opinión. Dios. Sin embargo.. y que si la escisión se producía. Un español de edad —cincuenta y cinco años— ¡había oído tantos discursos! Claro que era la primera vez que oía hablar de rosas y de flechas.. satisfechas las necesidades. http://quedecosas-mg17.. Mateo. hay mil caminos espirituales por los que avanzar. Segundo. se vería en la necesidad de desobedecerle. los cuales se limitaban a prometer mejoras económicas. en el sacrificio. Y tantas otras. por encima de todo. que ni un solo tiro había salido de pistolas falangistas que no fuera en legítima defensa. no sé. Todo esto me parece algo utópico. primero. explicarles que lo económico no lo es todo. hacer que amaran su familia y su trabajo. ni que os tomen el pelo. Quinto. Cuarto. Entonces Mateo contestó que no quería herirle. sintiendo sobre sí los estúpidos ojos del pájaro disecado que se erguía en el pedestal. Falange pretendía. ¡Falange era una organización revolucionaria! Mucho más revolucionaria que cualquiera de los Sindicatos. Y en cuanto a Gerona. so pena de milagro. —Hijo mío. cortaré en seco. al oírle. una concepción total de la vida. estadística en mano. se puso serio. lo cual no era de prever. que había prestado juramento. y luego. pero que también deseaba aclarar.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella venía a la mente. no sé qué decirte. Don Emilio Santos le miró con fijeza un minuto largo y luego. ¿qué diablos significaba no prometer sino exigir? Tampoco veía claro que ofreciendo sacrificios pudieran tener muchos adeptos. no era un programa sino una doctrina y en sus filas no tenían cabida ni los pedantes ni los cobardes. Patria. y era una mística. Tal vez los jóvenes tengáis razón. que.com/ 251 . ¡en fin! Tiempo habría de delimitar todo aquello. desde el primer momento. personas. «Individuo. convencer a los productores de que no eran proletarios sino de que eran hombres. Y le juró por su honor que todo aquello eran calumnias. y que. Pronto verás lo que quiero decir. como figuraba en el emblema que iba a colocar bajo la fotografía del Jefe. No hay nada más triste que el heroísmo gratuito. Sobre todo porque Mateo. Tercero. Y la noticia de lo ocurrido en Valladolid. por cada víctima que ellos habían ocasionado. Falange no venía a prometer. O. Y en cuanto a perseguir a los obreros. desearía advertirte una cosa: si un día descubro que todo esto es una chiquillada. es un país muy difícil. España.» He aquí los cinco puntos.

desconocida. Por alguien que estaba cansado de que en la ciudad se hicieran las cosas a medias: un vicario joven. cargando sacos. respirando Dios sabe qué.. tenía ideas nuevas y audaces sobre el apostolado. Pero a Laura acababa penetrándole en la cabeza. Desde arriba. rectangulares. del fondo del mar. que en seguida habló de crear una guardería para los hijos de los obreros y obreras a su cargo. al quitarse las gafas. amigo de César y vicario de San Félix. En los hornos de cal. los Costa se enteraron de lo que ocurría. fundador de una escuela de aprendices.com/ 252 . el polvillo de la montaña los teñía ligeramente de amarillo.. la sacudían. El río la partía en dos. había dicho a Laura: «Demuestre que se puede ser católico y generoso. En la cárcel. Las gafas negras le daban miedo. El notario Noguer le aconsejaba que esperase. Esto ocasionó que algunos de los obreros se felicitaran. Los barrenos mordían la montaña. Era el ritmo del trabajo. los obreros interrumpían un momento su trabajo y echaban un trago. con los campanarios presidiendo. sino por un superior. la temperatura insoportable. la piel blanca. y no por ella misma. Hierros por todas partes. Aquello le producía una emoción vivísima. Sí. Más aún: que siempre será más generoso un buen católico que un buen librepensador. de los arcos. Pagando. la muchacha dijo: «Inmediatamente». Laura obraba de tal suerte de acuerdo con un plan perfectamente trazado. que todos los obreros eran hijos suyos. del vivir. mosén Francisco. Laura contemplaba la ciudad a sus pies. sus hermanos teñían a los hombres del color que les venía en gana. Lo mismo le ocurría en los hornos de cal. Le parecía que su vida tenía un sentido. Los inmensos bloques debían de ser transportados y luego los canteros les daban forma.. que a la mujer le ha dado vergüenza!» La muchacha se entusiasmaba de tal modo oyendo aquellas cosas. el cementerio. conocedor del latín y hombre de tres horas de rezo diarias. Ahora se daba cuenta de hasta qué punto el contacto directo humanizaba las relaciones. Al los canteros. de los beneficios que le correspondían. negra en la fundición. sobre los ojos. de mandíbulas enérgicas. Personalmente. pues los obreros saludaban a Laura con devoción. Curiosa la reacción http://quedecosas-mg17. Laura decidió aumentarles a todos el jornal. de las iglesias. hijo de ella. Los de la fundición. con inmensas palas en las manos.. Los hombres hundidos en pantanos de materia pegajosa.. Antes que sus hermanos entraran en la cárcel. Al levantarse. distintos tamaños. a veces mordían la carne. El incesante martilleo parecía una canción en la montaña. Lo mismo ocurría en la fundición. Los obreros de la cal habían perdido la voz. miraban el mundo como si llegaran de otro. Al advertir que los derechistas se pavoneaban por su triunfo del 6 de octubre y creyendo que sus hermanos los sacerdotes no hacían nada eficaz. El resultado había sido magnífico. Laura estaba muy contenta. A su izquierda. subía a las canteras a dar un vistazo. Formas cuadradas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXIV Cada vez que Laura. se limitaba a enterarse por un papel que recibía del Banco. enamorado de Gerona. Demuestre que puede usted hacer mil veces más que sus hermanos». las calderas. Y las chispas. Un cantero sentado tenía algo de oriental. o del fondo del fuego. «La Voz de Alerta» decía: «Ahora será esa mujer la que organizará una revolución». La piedra de los panteones había salido de las canteras lo mismo que la piedra de los puentes. Sonrieron.blogspot. Ante tal espectáculo. se escupían en las manos. Luego volvían a martillear. Mosén Alberto estaba orgulloso de su obra. y quitándose la gorra. había llegado a una conclusión: el trabajo de aquellos hombres era duro. que se posaba sobre todo en sus viseras y en sus pestañas. de que los Costa estuvieran en la cárcel. la hermana de los Costa. De ello a una clínica de maternidad había un paso. Todos negros de la cabeza a los pies.. Otros dijeron: «¡Imaginaos lo que debían de ganar. el carbón. en la falda de la montaña.

lo que poseyeran los demás. era preciso revisar de arriba abajo la táctica empleada. ni uno ni otro habrían conseguido fundar. del que toda la ciudad hablaba. actuar sin descanso en el exterior. Inclinó la cabeza y salió. y desde luego abandonar la restauración de retablos. tales eran su empuje y su naturalidad. tal vez con falta de respeto.. Estamos bien gracias al cura. a mosén Alberto». El vicario comprendió. se sintió con ánimos para hacer otra sugestión más difícil aún. sin gran temperamento. Los hermanos Costa confesaron que uno no tiene nunca bastante experiencia de la vida. que invariablemente. Invitó al hombre a un trago del vino que tenía para consagrar. Siempre la habían considerado flacucha. No consiguió ningún resultado positivo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella de su hermana. hablaba a los detenidos en términos aptos para ser comprendidos por gente de vida espiritual muy intensa. pero de ningún modo por hombres sin afeitar. temían que exagerara. Sin embargo. Las dos sirvientas le acompañaron. En consecuencia. se sentó a su lado y le preguntó: «¿Qué tal los presos? ¿Qué tal mosén Alberto?» El reo común contestó: «Mal. Luego habló del estado de ánimo de los mismos. Subió al primer piso del venerable edificio y encontró a mosén Alberto absorto en su despacho. Un pensamiento le consoló: César estaría de acuerdo con él. cuando las razones de su encierro son políticas. La iglesia estaba vacía. Pero fue un momento. Por desgracia. lo menos posible.. un orfeón. Probablemente. Tengo algo que hacer». profesional de la quincena. Mosén Francisco estaba convencido de que César era un santo. Entonces le dijo a su amigo: «Ahora vete. En aquella ocasión el sacerdote aprovechó para interrogarle sobre lo que ocurría en la cárcel. andando de espaldas. En seguida se le pasó. acudía a la sacristía del vicario a pedirle un duro. comprendió hasta qué punto le había herido. Un rato de angustia y un grave problema de conciencia. salió de la parroquia y se lanzó cuesta abajo en dirección al Museo Diocesano. se dirigió a la puerta. La cosa había ocurrido de una manera lógica. Cada mujer escribiría a su hombre detenido: «¿Sabes? No te preocupes por mí ni por tus hijos. porque en el inesperado tratamiento de usted que le dio mosén Alberto.. que también quiso darle lecciones. en cuanto salía en libertad. Mosén Alberto estaba más yerto que la armadura. en la cárcel. A su entender. de la mañana a la noche. Visitarlas una a una. Y resultaba que a la primera ocasión daba la gran sorpresa. Mosén Alberto se levantó y le dijo: —La suficiencia es grave pecado. Pidió para sí y para el mundo. lo que un sacerdote debía hacer era dejarse ver poco por la cárcel. Primero trazó un esquema de la responsabilidad de un sacerdote que tiene a su cuidado trescientos detenidos. para que a las familias de los detenidos no les faltara nada. de una fundición. y. Mosén Francisco. según como. Le despidió. ni un obrero de un horno de cal. Recordaba a Ignacio. Por exceso de celo o por lo que fuera. http://quedecosas-mg17. Al contrario. que le conocía desde pequeño. De pie frente a él. Les dice que si saben sufrir sacarán gran provecho». Sintió una pena honda y se dijo: «Acaso yo esté ofuscado». le planteó el problema a boca de jarro. «¿Quiere un poco de chocolate?» Al bajar la escalera. Ni un cantero. Inmediatamente añadió que mosén Alberto. ahora el joven vicario. Los Costa eran partidarios de la justicia con los obreros. al parecer. reverendo. Tenía ganas de llorar y de arrodillarse a sus pies. pero entendían que. esta vez su fracaso fue rotundo. si hacía falta. Le cayeron las lágrimas.com/ 253 . Entró en la primera iglesia que halló a su paso y rezó. Apenas si dio tiempo a los saludos de rigor. Le ruego que de por terminada esta conversación. ateos y que se creían inocentes. Mosén Francisco recibió la visita de un reo común. Resuelto el asunto de Laura.blogspot. y ofrecerles todo lo que uno poseyera e incluso. un sermón y una llamada al orden. sería el cuento de nunca acabar. ¡Sorprendente tipo el vicario! Sus gestiones acostumbraban a verse coronadas por el éxito. Aquello les llegaría al alma mejor que todos los sermones. Mosén Francisco quedó inmóvil. había hablado con extrema agitación. con el inmenso sombrero se ocultó la cabeza entera.. tomó su inmenso sombrero. en cambio.

. que confundían al hombre. —En Cataluña. —En este sentido son culpables —sentenció—. lo noble y. Yo no concedo idéntica capacidad política y de criterio a todo el mundo. Si estos hombres creen que una doctrina es válida.blogspot. El profesor Civil contestó que éste era un excelente sistema para justificar toda clase de levantamientos. sobre todo. sacándose el pañuelo azul—. sino el destino histórico para el que la Patria estuviera llamada.¡Lo que es válido para unos es delictivo para otros! —¿Y eso qué importa? —contestó Mateo. Mateo aceptó la versión del profesor. Es la farsa de las urnas la que ha establecido esta igualdad. Esto hubiera sido lo sensato. la ley será cumplida». pues al profesor le interesaba mucho la interpretación jurídica que los jueces darían a los hechos. sino en que el intento fuera separatista —responsabilidad patriótica—. Sabía también que el comandante Martínez de Soria había dicho a Julio: «A las cuarenta y ocho horas.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXV Un hecho llamaba la atención de Ignacio y de Mateo: el profesor Civil no tenía radio.. Ignacio quedó estupefacto. y otro de los comprendidos entre la H y la Z. ¿cómo saber.. no era el Código el que debía imponer su texto. Su personalidad. ¿no es eso? —Desde luego. en cambio. Es ley eterna.. el profesor Civil opinaba que. el Gobierno de la Generalidad hace lo que tiene que hacer y hará lo que sea necesario según las circunstancias de cada momento!». —Pero. el alcance entrañable de su doctrina. lo delictivo no radicó en que el intento separatista se hubiera producido ilegalmente —responsabilidad jurídica—.com/ 254 . lo democrático. pero con una reserva. en ese momento casi. su sinceridad. puede apostar a que ese hombre carece de autenticidad y del mínimo de seguridad en sí mismo exigible un Jefe. Por ejemplo. los militares eran pésimos jueces. casi. ¡Ficha de inscripción! En aquel instante lo comprendió http://quedecosas-mg17. y a pesar de ello estaba al corriente de todos los acontecimientos del mundo y de Gerona. por ejemplo —dijo—. puede usted pedir una ficha de inscripción. Por aquellos días era forzoso comentar la labor de este Tribunal. Cuando usted oiga a Companys diciendo en pleno 6 de octubre: «¡Catalanes. el castigo que se les impondría sería sin duda severo. Yo creo que existen minorías u hombres con sentido profético y es a éstos a los que hay que escuchar. queda justificado implantarla por la fuerza. —Según su teoría. perfectamente prevista por el Código. frío. por una razón: los revolucionarios se habían levantado contra un Gobierno legítimamente constituido. yo creo que el hombre es portador de valores eternos!». y ello era grave falta.. por pequeños que fueran. con un ser automático. de hecho pasa a serlo. no si se produce dentro o fuera de la ley. dual y complejo. Los separatistas y los socialistas debían de haber esperado las próximas elecciones. su mujer era muy callada. cuando usted oiga a un diputado de treinta años que en el Parlamento se levanta contra unos y otros y grita: «¡Señores. Con respecto a los responsables de la revolución. Lo grave es el contenido de la revolución —concluyó Mateo—. —Pero. Sabía incluso que un alférez cuidaba de los expedientes entre las letras A y G. Dijo que en política y en el arte de conducir los pueblos. por lo común. de la labor del Tribunal Militar de Represión no se le escapaba detalle. si la minoría o los hombres que se han pronunciado contra la ley son precisamente esos seres superiores a que usted alude? —Hay signos infalibles que lo demuestran —afirmó Mateo—. contrariamente a los rumores que circulaban. en cada caso. y salvo excepciones como la de Napoleón. El profesor Civil opinaba que. El profesor Civil pareció escandalizarse. si la doctrina es válida.

—Desde siempre. ¡Camisa azul! ¡Pañuelo azul! «Levantarse contra unos y otros. Y luego contestó que antes había que proceder a una serie de distinciones. Preguntó al señor Civil si cuando dijo: «Esto hubiera sido lo democrático». Desde la Revolución francesa hasta la Revolución rusa. a su vez.. pues los reyes y los zares. Aunque se daba cuenta de que aquellos minutos de conversación al viejo profesor le sabían a gloria. ¿no? He preferido que lo supieras cuánto antes. es válido imponer una doctrina por la fuerza. Ignacio se sentía molesto. dieron unas vueltas.. Tal vez la democracia fuera positiva en tal sitio. recordándole que Cosme Vila había dicho que los fascistas en Barcelona llevaban camisa azul. Y sacó su mechero de gasolina. Me hubiera embarcado para conquistar América. Ignacio repuso: «El inconveniente del tuyo es que para encenderlo hay que soplar». Ignacio guardó silencio. Le había impresionado su aspecto serio y una rara precisión en el lenguaje. Ignacio declinó la oferta diciendo «Muchas gracias». La habitación en que daban la clase era obsesionante.» La frase era retórica y no implicaba que quien la hubiera pronunciado tuviera dones proféticos y sirviera para gobernar un pueblo.. Automáticamente. Unas viejas fotografías reclinadas en los libros. la estufa y el piano. de pronto. Al ver a Mateo había pensado: «Ahí está». estudiar y tener un amigo. pasando por todas las demás. Mateo sacó de su bolsillo el mechero de yesca. portador de valores eternos. Al llegar a la Rambla las parejas se paseaban. Todo aquello le distraía. —En todo caso no olvide —inquirió Mateo— que el advenimiento de la democracia se debió también a la fuerza. Mateo era de Falange. en tal ocasión. —¿Hace mucho tiempo que piensas así?. Ignacio no acertaba a volver en sí. mapas mediterráneos. Mateo contestó: —¡Bah! Ha quedado claro. Ignacio decidió que a partir de aquel día saldría de casa del profesor Civil en cuanto la lección hubiera terminado. con ademán que le era peculiar. mientras en la misma hora. mejor. Ignacio lió un cigarrillo. Un extraño sentimiento de recelo le invadió. Mateo exclamó: —¡Se equivoca usted! ¡Llevaría hasta la rebelión de los Ángeles! En aquel instante.. Era de suponer que con su mujer no podía hablar de aquellas cosas. Ignacio pidió al profesor Civil permiso para fumar: el profesor se lo concedió. No se veía un centímetro de pared. un viejo reloj. El viejo profesor. Pero resultaba que era de Falange y que llegaba de Madrid cargado de proyectos. La luz se hizo en su cerebro. ¿Quién le había dado aquel sujeto por compañero? «El hombre. rejuvenecía. Comprendió que Mateo aludía a José Antonio Primo de Rivera. Los dos muchachos salieron. La escalera estaba oscura. Mateo le dijo: «El inconveniente de tu mechero es que se apaga con el viento». cuanto antes fijar posiciones. en otro sitio.blogspot. No obstante. cuando se levantaba para buscar un volumen. El profesor Civil entendió que tal planteamiento retrospectivo llevaría lejos.. resultara inoperante. que quisiera hacer algo extraordinario.com/ 255 . habló en serio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella todo.. Ignacio reflexionó: http://quedecosas-mg17. se habían impuesto por la fuerza. Pero si conseguía provocar una discusión. con calma. Él quería estudiar. Los demócratas no dudaron en cortar cabezas para imponerse.» La cosa estaba clara. Mateo se había dado cuenta de que algo pasaba por la mente de su compañero. Quiero decir que ya de pequeño deseaba formar parte de un grupo. El profesor cerró el libro que tenía enfrente. parecía un tigre cansado recorriendo su jaula. ¡En Mateo había encontrado la horma de su zapato! Pero Ignacio se sentía molesto. Tal proceso conduciría hasta el mismísimo fratricidio de Caín. Abarrotada de libros hasta el techo. mejor dicho si creía seriamente en la democracia. —¿Qué te propones con todo eso? —preguntó Ignacio.

tomaba la forma del desaparecido. Contestó: «Todo esto es una pena». Ahí estaba. La silueta del colchón. aceptando su sacrificio antes que denunciar a Joaquín Santaló. Interróguele y comuníquenos el resultado. se unía a última hora un oficio inserto en la valija que se cruzaba a diario con el Tribunal de Barcelona. El Tribunal levantó la sesión. Ignacio se levantó las solapas del abrigo. estudiar. Nadie osaba comunicárselo. David le dijo a Julio: —Te has salvado. ¿comprendes? Nosotros lo que queremos es infundir a la gente una ilusión que sea grande.. El comandante reunió el Tribunal sin pérdida de tiempo y fue llamado el recluso Joaquín Santaló.» Incluso en el Casino se produjo cierto silencio. etcétera. Don Pedro Oriol luchaba a brazo partido con su conciencia. ¡Han llamado a Joaquín Santaló! El policía no movió un solo músculo de su rostro. no le habría disgustado. «Si no sale el autor del disparo. Este oficio decía: «Relativo al asesinato del comandante Jefe de Estado Mayor de esa plaza. —¿No te parece mejor llevar una vida normal. En la cárcel... será usted condenado a muerte. En cuanto oyó su nombre en el pasillo dijo a sus compañeros: «Ya está».? Mateo negó con la cabeza. Inmediatamente dos guardias civiles se acercaron a él y le esposaron las muñecas. a un paso de los fusiles apuntando a su cerebro. el comandante Martínez de Soria acababa de recibir el golpe de gracia. no sé.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Ya. Estos compañeros acudieron inmediatamente a dar la noticia a Julio García.. pues entonces el hombre se hubiera visto obligado a denunciarse a sí mismo. El ultimátum que el comandante Martínez de Soria había dado a Julio García llegó pronto a conocimiento de toda la ciudad.blogspot. Dijo: «Fui yo».. pues él no creía de ningún modo que el policía hubiese disparado. Crees que esas cosas se llevan en la sangre. En cualquier caso muchos veían en todo aquello el fracaso definitivo de la teoría según la cual Julio quedaba siempre cubierto. se nos asegura que su autor fue el recluso Joaquín Santaló. A los incesantes comunicados de Madrid y de Capitanía General aconsejando prudencia.com/ 256 . Cuando unos guardianes subieron a buscar su colchón y sus utensilios personales. Ya veremos. ir al cine. ¿no es eso? —Desde luego. Doña Amparo Campo empezó a alarmarse. se le veía inquieto. Un hombre se mantenía en sus trece: el subdirector. se pongan en movimiento». Matías pasaba momentos angustiosos y la propia Carmen Elgazu se daba cuenta de que sentía por el policía más piedad que otra cosa. «¿Quién le habría mandado el papelito: Esté usted tranquila?» A lo mejor el propio teniente Martín. situada en la planta baja de la cárcel. doblado sobre la espalda de uno de los guardias. El policía repitió: http://quedecosas-mg17. El cuñado del cajero confesó sin grandes requisitos. sobre todo al hacérsele saber que iba en ello la cabeza de Julio García. En España es imposible inhibirse de ese modo. El cuñado del cajero entró en la sala prácticamente vencido. —¿Por qué? —El temperamento. para evitar que cada tres días hagan una revolución por motivos mezquinos. El reo fue conducido a una celda individual. era comentado con auténtica veneración. diputado de Izquierda Republicana. hacerse un hombre. en otras circunstancias. —Todo eso es un espejismo. quien cada vez que se cruzaba con ella por la calle la miraba de arriba abajo con una insolencia que. Cuando Ignacio se acercó a su mesa y le dijo: «Bien. El único que no sabía nada de lo que ocurría era el propio Joaquín Santaló. En cambio. en toda la cárcel reinó un gran silencio. ahora es el momento de que las grandes Logias y los golpes 31-2.. Excesiva capacidad de vida. el rasgo de Julio. —Sin embargo. el subdirector se pasó la mano por la calva reluciente: —No sé.

Mosén Alberto le decía: «No importa. El cajero ignoraba en absoluto que su cuñado hubiera sido el autor. Por tres veces había sido despedido violentamente por el condenado. Pero no se puede matar a un hombre». Imaginaba un grupo escultórico sobre la tumba. Su excelente corazón le dio un inusitado vuelco. En el café de los militares. Cuando se confirmó la sentencia de muerte. pies que se arrastraban.. no compasivo. El diputado mató al comandante a sangre fría.. Pero mosén Alberto recibió sus insultos con tanto estoicismo. allá a media cuesta. Mosén Alberto argumentaba: «No se lo digo porque fuera militar.. «La Voz de Alerta» comentó: «El pueblo es siempre así. ¿Qué hacer? Sus ojos se volvieron hacia Ignacio. y Paco permaneció insensible. Mosén Alberto. obtuvo un triunfo indiscutible en su carrera. no importa. ¡Una cosa le resultaba imposible! Arrepentirse de haber disparado. lamía el jugo de los muertos. con don Jorge. pero de eso ya nadie se acuerda». La viuda del comandante Jefe de Estado Mayor rezaba para que todo ocurriera lo más rápidamente posible. se oyó http://quedecosas-mg17.blogspot. La voluntad vale». se levantaron contra un Gobierno legítimamente constituido». lo haría cien veces. Los portadores de los cestos rezongaron ante la cárcel. contra Montjuich. la esposa del detenido acudió en seguida del pueblo. El profesor Civil comentó: «Natural. se oyó el ruido de un motor en marcha! El cementerio fue el lugar elegido. Las seis de la madrugada dieron en la Catedral. Alegó que la muerte del taxista había vengado la del comandante Jefe de Estado Mayor. Se le veía molesto por el ajetreo. En cuanto a éste. eso no tiene importancia. como si el muchacho pudiera ayudarle de algún modo. El cajero movilizó cuantas personas pudo. Doña Amparo respiraba tranquila. A Mateo la sentencia le parecía justa. Pronto se supo en la ciudad. Luego llegó la última noche. con la fotografía de Joaquín Santaló en primera página. El guardia civil cumplía su misión. El río. a la mujer del condenado? Por las calles voceaban El Tradicionalista. en las canteras que presidían la ciudad. En la cárcel nadie dormía. Él insistía. lloró y con la mano mojada de lágrimas mosén Alberto le dio la absolución. Se lo comunicaron en el Banco. Apenas si el penitente sabía hacerlo. Mosén Alberto intentó algo por su parte: idéntico resultado. Era un hombre gordo. próximo. Cuando el eco de la descarga se extinguió. que de repente el diputado de Izquierda Republicana llamó al guardia y le dijo: —Que venga el cura. La Andaluza y Canela ofrecieron cirios para que a última hora llegara el indulto.com/ 257 . La suerte estaba echada. la cual corría de un lado para otro barbotando la palabra criminales. don Pedro Oriol se personó en la Sala del Tribunal. Mosén Alberto le confesó. No consiguió nada. Toda la ciudad vivía el drama de la mujer del detenido. después de rebotar contra las tumbas. Aquello era una catástrofe. Las esposas de los demás detenidos veían el indulto de los suyos tras todo aquello. que se encontraba en un estado de extrema agitación. Los cristales de la sala del Tribunal estaban helados. quería decirlo todo. las mujeres arrodilladas como Dolorosas. La casa hecha un mar de lágrimas. Volvería a hacerlo. La luz del alba se abrió paso en el mundo. Fue el primer choque del cajero con su hijo adoptivo. Paco. exclamaba al ver al sacerdote. con la esperanza de poder ver al condenado. ¿Cómo prevenir a su mujer. «¡Ahora sí sacaré gran provecho de todo esto!». Un hombre quedó asombrado. estaba en el fondo de una celda pequeña. El condenado en pie. Faltaban quince días para Navidad. No pensaba sino en su carpeta de Bellas Artes. sin ventilar. El lugar que el reo había ocupado despedía cierto resplandor. en los terrenos de los Costa y de Laura.. «Entonces ¿por qué me matan a mí?» Finalmente lloró. explicarlo todo. sin palabra: el cajero. llegando incluso a la ermita de los Angeles. Y sólo dos personas le veían: el guardia civil encargado de su custodia y mosén Alberto. Consiguió hablar con el notario Noguer. ¡Sonó un manojo de llaves. cuyos pasos resonaban demasiado en el pasillo. Se llamaba Padilla.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella —Todo esto es una pena.

descendió vertiginosamente de la tapia del cementerio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella un ritmo de martillos. http://quedecosas-mg17. y echó a correr por la carretera hacia la ciudad. Paco. llevando una carpeta debajo del brazo.blogspot.com/ 258 . el hijo adoptivo del cajero. Los canteros iniciaron la canción de la montaña.

y. Nunca Mateo me había hablado así. «Héroe o monstruo. algo abrumado. comprendió. Pilar!". que algo ocurría también en casa de los Alvear. Don Emilio Santos esperaba el momento para hablar con su amigo de un asunto que le quitaba el sueño. cerca de la estación. espero que te harás cargo. Ayer le vi y me dijo: "¡Hola. ¿Cómo no? Aquel género de visitas encantaba a la mujer. su consuelo era Mateo..» La frase le había recordado a Matías que él tenía también algo que http://quedecosas-mg17. más humano. a veces. en cambio. Don Emilio Santos. ¿Qué mejor ocasión? «Matías. sonriendo: «30 de noviembre. Cuando los domingos vestían traje de fiesta. tener dos hijos y una hija era verdaderamente un tesoro. ¡Y si su hijo de Cartagena pensaba lo mismo que Mateo. Pero el muchacho tenía un temperamento demasiado fuerte. Matías Alvear tenía los ojos más vivos. Después de recorrer pieza por pieza.». Él era antiguo en la ciudad y sabía cómo las gastaban. nuestra época es extraña. la dedicatoria. antes de cenar. era innegable que parecían dos auténticos señores. a fe.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXVI Don Emilio Santos. el diario de Pilar.. lamentable error. quería confiarle algo que me preocupa. Tal vez el director de la Tabacalera hubiera dejado ya un poco en el camino. Don Emilio Santos le envidiaba a Matías algo muy importante: que su hogar fuera completo. Matías reaccionó tanto más fuerte cuanto que desde el primer día había sentido gran simpatía por el muchacho. el hombre no había podido reprimir una casi imperceptible sacudida de gozo.. Lo que Mateo debía hacer era estudiar Derecho y ayudar a su padre.. Matías. Hay momentos en que uno no sabe si es padre de un héroe o de un monstruo. Entretanto. Mire ese retrato. Lo demás. Carmen Elgazu se detuvo en la cocina con la sirvienta. Le dijo que debía impedir por todos los medios que Mateo cometiera aquella insensatez. Don Emilio Santos era un artesano de la vida. El director de la Tabacalera imponía por su estatura y por sus canas. Toda su autoridad de padre debía oponerse a ello.» «Si me pones obstáculos te desobedeceré. debía arreglárselas para celebrar un consejo de familia y arrancar la promesa de uno y otro! Además. los dos hombres se quedaron en el despacho de Mateo. que le había escuchado con mucha atención. de la que se sentía en cierto modo responsable. a pesar de hallarse vivamente afectado. Él. se sentía solo. con mucha vida sobre sus espaldas. Y no erraba. una retahíla de recetas vascas. En cuanto la cosa fuera tomando cuerpo. todo era más expresivo en él. Mateo quiere fundar la Falange en la ciudad. Don Emilio se había empeñado en que Carmen Elgazu y Matías fueran a visitar su piso. Si me ocurre algo. Amigo mío.blogspot. Matías concluyó: —Es curioso que al llegar a los veinte años los hijos nos coloquen ante problemas insolubles. El hijo mayor. y Matías Alvear acabaron siendo grandes amigos. ¡Falange se parecía mucho a la dinamita. hasta el punto que cuando Carmen Elgazu le trajo una noche.. director de la Tabacalera. Lo cual no impedía que Matías continuara sintiendo por Julio una atracción especial. por el tono en que Matías pronunció estas últimas palabras. Su esposa estaba enterrada. Julio un científico. sobre todo en manos de muchachos como Mateo! E introducirla en Gerona cuando lo que se necesitaba era apaciguar los ánimos le parecía una idea de loco. Era menos complicado. Tener una Carmen Elgazu al lado. y le hizo leer. sobre todo. Gerona era peligroso. Sí. dándole consejos caseros y. Matías Alvear quería mucho a don Emilio Santos.com/ 259 . sobre todo.. cerca del pájaro disecado.» «Duro lenguaje. escribía de tarde en tarde. y me miró de una manera distinta de otras veces. Habló a su amigo con toda franqueza.» Matías se sorprendió hasta tal extremo que al pronto no acertó a contestar nada. en Cartagena. No sabía si don Emilio se había dado cuenta exacta de la importancia de lo dicho. porque en el fondo se entendía mejor con él que con Julio García...

¡se le llevaba el dinero.. Por lo menos. imprimió a su rostro una extraña expresión de sorpresa y como de persona que ha visto confirmarse algo que suponía. Bajaron la escalera despacio.. El director de la Tabacalera admiraba mucho a la esposa de Matías. otro día en casa de otros.» http://quedecosas-mg17. Mateo era noble. besuqueaba a su madre como si tal cosa. un día en casa de unos.» Ahora. pero entonces era la ocasión. Don Emilio interrumpió la escena. cada uno llevaba su cruz. «Le advertí una vez. Matías? —No se vayan.. Ignacio llegaba a casa. Carmen Elgazu se envolvió en su piel negra. queremos demasiado a nuestros hijos. Carmen Elgazu.. Canela. Su hijo era responsable de algo peor que de tener una idea loca. El director de la Tabacalera dijo: —¿Por qué ha empleado usted el plural. puesto que no querían quedarse por más tiempo. Orencia les preparará algo. Carmen Elgazu sonrió. ahora seré más serio.» Don Emilio le miró. La despedida fue afectuosa.. Comer juntos. Carmen Elgazu exclamó: ¡Jesús! Y Orencia. al verla. que rodaba sus ojos por el despacho.blogspot. en el vestíbulo. por lo menos que Matías Alvear aceptara un recuerdo de la visita: una caja de habanos. Los dos hombres. ¿qué te parece que si nos fuéramos. daba las buenas noches. —¡Pues mire por dónde! Orencia y yo ya nos lo hemos tomado en la cocina. Por lo visto. —¿Quién es ese joven? —preguntó.? ¿Pasa algo con Ignacio? Matías asintió. estudiaba poco y mal! Pero lo peor era la hipocresía. retírese.. Nunca había hablado de ello con nadie. no se vayan aún —rogó don Emilio Santos—. «¡Adiós. la salud. la piel que vio «Rey de Reyes». «Tal vez pudieran organizar un periódico intercambio de visitas. De repente. y eso no. daba la cara. Don Emilio Santos soltó una carcajada y la felicitó por la idea. En aquel momento apareció Carmen Elgazu en el umbral de la puerta. José Antonio Primo de Rivera. se levantaron. vio el retrato de José Antonio Primo de Rivera.. Su cabellera y su moño la protegían del frío en la cabeza. Acabarán tomándonos el pelo. o de andar por las calles con dinamita en las manos. que no se movía del umbral. retírese! Y sentimos no haber podido saludar a Mateo. La mujer dijo.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella comunicar a su amigo. Sí. Ahora su presencia disipó los pensamientos sombríos que le embargaban.com/ 260 . sonriendo: —Bueno. Y hasta rezaba el Rosario. Una mujer de la vida.. que le rodeaba el cuello y le caía por la Espalda. una taza de café. —Es el jefe de Falange. ni siquiera con su mujer.

. Y. ni cajas. pensándolo bien. Riquelme. Ideal.blogspot.? —Como lo oyes. Estimaba que Oviedo. —Escucha con atención. Miaja. al que el comandante Martínez de Soria había despedido de las oficinas. Blasco. que en adelante se llamaría Ideal. Ignacio se rascó la cabeza. acerados como siempre. todo aquello gustaba mucho a las hijas del Responsable.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXVII En el Banco. Aunque sólo consiguió convencer al Grandullón. el Grandullón y el sargento novio de su hija mayor. pertenecían casi todos al ramo del transporte.com/ 261 . así como a evitar que el nombre del coronel Muñoz friera pronunciado. donde permaneció un mes.. El asalto final en todo el país se haría más tarde. la población civil estaba aterrorizada. en la sublevación de Julio de 1917. La Torre de Babel sentía un especial respeto por el diputado. el propio López Ochoa. a la izquierda del comandante Martínez de Soria. Te puedo dar los nombres: Cabanellas. ¡Y vas a ver lo que ocurrirá ahora! Esos generales colocarán las piezas en el lugar pertinente. Estaba convencido de que el 6 de Octubre no había sido más que un ensayo general. Los dirigentes de la CNT que secundaban al Responsable. Pero. con la revolución en marcha. había ocupado el mismo lugar que en Rusia ocupó Retrogrado.. Gómez Morato. pues sabía que varías veces había dado sangre en el Hospital. muchacho al parecer de gran temperamento y que quería cambiar los nombres de todos sus compañeros. su intención era dedicarse de lleno a la acción política. Todas las presiones oficiales que recibió se encaminaron a salvar a Julio García y a los arquitectos Ribas y Massana. el Cojo.. Siempre decían que los pobres no recibían nunca nada. habría nombres de leyenda como el de Joaquín Santaló en Gerona. ni siquiera paquetes. Pero.. El subdirector se explicó. Los odios eran más profundos. Con grado de Maestro. Aquella rata de sacristía llamada Laura http://quedecosas-mg17. en el plan de la revolución masónica-socialista española.» Los argumentos corrientes eran: «No es lo mismo disparar el 6 de Octubre.. —No entiendo. El Responsable había llegado enarbolando una flamante bandera revolucionaria: Joaquín Santaló.. El momento de locura que tuvo Joaquín Santaló al disparar facilitó las cosas. —Bueno. —¿El comandante Campos. que firmar una sentencia de muerte en un despacho». Llevaba gorra nueva. El subdirector le decía a Ignacio que el comandante Martínez de Soria no se había dado cuenta del juego de que había sido objeto. se había traído de Barcelona. se había sentado un masón: el comandante Campos. Le escoltaban sus hijas. el fusilamiento del diputado Joaquín Santaló había provocado una gran indignación. ¿no eran tanto o más responsables los primeros? Ignacio no sabía qué pensar.. hay veintiún generales masones. En el propio Tribunal. De momento se habían conseguido muchas cosas. un camarada llamado Porvenir. Ni vagones. que dirigió lo de Asturias. sin embargo. el hombre daba detalles. A veces las ideas del subdirector le parecían folletinescas. «¿Qué habrán ganado con eso? Crearse más enemigos. además. De repente apareció en Gerona el Responsable.. En España. Lo curioso era que todo el mundo hablaba de la viuda del diputado.¿y las presiones oficiales de que habla? El subdirector tomó un poco de rapé.. nadie de la viuda del taxista. Despedido de la fábrica de alpargatas. habría «Asesinos» como el comandante Martínez de Soria. las etiquetas llevaban siempre los mismos nombres. Ahí estaba el mártir. Porvenir. bajándola de la montaña.. En las estaciones y en los camiones.. Sus ojos. Los canteros de los Costa habían tallado una losa para su tumba.

De Auditoría General de Barcelona habían ordenado: «Julio García. Tres grados bajo cero. el hombre que había dado su sangre en el Hospital. Todo el mundo sabía que precisamente los anarquistas se habían abstenido de apoyar la revolución. se encontraron por fin David y Olga. Prohibido estacionarse a la salida de la cárcel. jubilosa por una vez. ¡Válgame Dios! Las venas dieron una fantástica sacudida. que cruzar el río tenían que ir a casa de los Alvear. El gitano de las gallinas lloriqueaba en un rincón. A Berta. Ciento ochenta reclusos. Pero no consiguieron gran cosa. el repartidor de los cafés «Debray». el empleado de la Cruz Roja. los hombres de la calle de la Barca. El Responsable. Primero había salido David. Excepto el Comisario.. ¡Libres! En la cárcel también corría este rumor. El frío alcanzó su máximo rigor. Se acercaba Navidad y los anarquistas querían obsequiar con un aguinaldo a la viuda de Joaquín Santaló y a sus hijos. La orden iba destinada a las familias. libres». ¡Adiós cestos. «La Voz de Alerta» denunció la maniobra. la enseñaba a leer. Asidos de la cintura. De repente. la nuez del cuello le subió y dos lágrimas como de escarcha cubrieron sus ojos. los diputados y los que habían constituido el Ayuntamiento revolucionario. abrir la ventana del comedor y pescar en el río! Imposible. La explanada de la Piscina sugería la idea de estepa. Mosén Alberto y la voz popular acertaron. los demás. Subían por los pisos. para Pilar. Joaquín Santaló. Las mujeres desanimaban a Olga. Entre ellos.blogspot. Un vaho espeso salía de las bocas. para la viuda de Joaquín Santaló. no osaban separarse y mirarse a los ojos. la cárcel vertió casi entero su contenido. que habrían organizado un espectáculo. Al frío de diciembre. Varios. esqueléticos. ¡Cuántas horas en la cocina Carmen Elgazu! ¡Cuánto tabaco —para Olga— Matías Alvear! ¡Cuántos cestos habían http://quedecosas-mg17. vecinos de la ciudad. Los trenes empezaron a traer viajeros que llegaban a pasar las Navidades con las respectivas familias. caería de nuevo en la más burda ignorancia. que ir a su casa. «¡Qué va! No os soltarán hasta después de las fiestas. para Matías. Las piernas les flaqueaban. Sus propias mujeres se lo echarían en cara. adiós gitano! Fue un tropel. los dos hijos del comandante Martínez de Soria.. Porvenir. el Cojo. precedidos por el vaho espeso que les salía de la boca. también». Mosén Alberto decía a unos y otros: «Creo que sí. «Para la viuda de Joaquín Santaló. Los anarquistas recorrían las calles. La querían mucho. ahora desamparados. Olga dio un salto y se le echó al cuello. ¡nadie les reconoció!. Ahora les remordía haber cantado. le contestaron. Permanecieron largo rato abrazados. ¡Imposible. Todo el mundo fuera. escribir su diario en su cuarto. otros habían engordado. Gerona estaba gris. creo que sí». insensibles al frío. en la noche del 23 de diciembre recibieron la noticia: «A las ocho de la mañana. otro hecho acaparaba entonces la atención: se decía que los detenidos iban a salir en libertad de un momento a otro. ¡Qué importaba! Los primeros en salir fueron los del Orfeón. Luego se dio la salida a los de los pueblos.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella había ordenado vaciar en ella una cruz. con pequeñas bolsas. que azotaba a Gerona.» Todos guardaban su dinero para poder pagar el billete en la estación. Tendrían que apostarse en las calles adyacentes. llenaron las calles con sus inmensas bufandas. Pronto volvería a encontrarse solo en el patio. Murillo. Entre la nada que ocupaba sus cerebros se abrió paso una luz tímida. «¡La viuda de Joaquín Santaló condenada al hambre!». porque cada uno tenía la sensación de que éstos expresaban algo superior a lo que el otro podría resistir. todos abrieron una suscripción a beneficio de la viuda de Joaquín Santaló.» Olga había hecho gran amistad con sus compañeras de celda. una prostituía. ¡Pobre Berta! Cuando Olga saliera.com/ 262 . Algunas barbas parecían llegar del Himalaya. bajaron las escalinatas de Santo Domingo. Al ver aparecer a su mujer en el marco de la puerta quedó yerto. En la acera de la cárcel. Idéntica luz en cada uno de los dos. llegaron de Valladolid. prueba de que continuaban siendo un solo hálito humano: David y Olga pensaron que antes que mirar el cielo libre. Y por lo demás.

le apretó la muñeca. al verlos. quien. David quiso bromear y dijo: «¡Así entraron los moros en Oviedo!» A los veinte minutos estaban libres. Subieron la escalera y llamaron a la puerta. El río estaba casi helado... sólo un mapa caído: el de Europa.. el limbo. Querían irse para casa. imposible pagarles cuanto habían hecho.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella subido los propios Ignacio y Pilar. Se miraban a los ojos. presintiendo el exterminio de la raza. «¿Qué ocurría?» Avanzaron hacia la cocina. Los maestros se miraban de vez en cuando. Y al instante. ¡Adelante.» ¿El señor Civil.. bien.. danzando como los locos del Manicomio. un refugio. Con Ignacio hablarían más tarde. Tal vez se hubieran caído los mapas. Fue Pilar la que les abrió. Muerta. Entonces David y Olga volvieron a abrazarse y se rieron como benditos. cruzaron la valla.. Las cucarachas se dirigieron hacia el comedor en guerrillas. como la revolución y la.. Matías.. Fue una escena muy difícil. Adelantaban a otros indultados.. Llegaron a la Escuela cogidos del brazo. Buscaban la calle. como diciembre y el frío.blogspot. Imposible tomar el desayuno con ellos.. con expresión absolutamente desolada. inseparables otra vez.. Como una maldición se había agostado el jardín. Salieron a la calle.. La cocina.?» «¿Quién era el profesor?..» ¿Qué significaba aquello? Adelante.. Olga avanzó un pie. claro. desayunándose— y se levantó.. que con la prisa había olvidado meter en el último cesto. David ante Pilar. para la escuela.?» «¿Ah. Tres cucarachas negras se dirigieron hacia él en el momento en que David las alcanzó. sobrecogido. Entretanto Olga había alcanzado a Carmen Elgazu... David. tomó la escoba. desde que los alumnos tuvieron que ir a otras escuelas y Santi había desertado. en los rincones.» La familia entera los acompañó a la puerta... http://quedecosas-mg17. dejó la servilleta —estaban en la mesa. ¡Varias alcanzaron la clase! En ésta. «Para la viuda de Joaquín Santaló. flotante de cucarachas. «¿Tal vez por la noche..com/ 263 .? Bien. al andar saltaban sin darse cuenta. caliente por el horno de un panadero vecino que comunicaba con ella.! Entraron en la Rambla. que odiaba las escenas.. David continuaba con los ojos húmedos. olvidó sus resabios pedagógicos. negra. qué sintió que continuaba queriendo de todo corazón a los maestros. ¡Enhorabuena! David y Olga bajaron la escalera.. Matías avanzaba por el pasillo. El miedo había pasado. David se separó de Pilar y se fue hacia él y le abrazó. sin articular una sílaba. ardían en deseos de ver qué había sido de ella. Los cadáveres. «De todos modos.. Fueron veinte minutos mortíferos. el lecho frío. tenía clase.. Al terminar. ¿Qué había pasado en aquellos dos meses y medio? ¿Cómo pensaba cada uno? Si la revolución hubiera triunfado. David vio una cucaracha. Cruzaron el Puente de Piedra. La expresión de Olga impresionó a Pilar.claro. En el centro del pasillo. como los campanarios de San Félix y la Catedral. sangre. tambaleante su caparazón. impresionada ante las ojeras de la maestra. Olga devolvía un tenedor. se cruzaban con seminaristas que se iban de vacaciones. los pupitres de la clase sepultados bajo el polvo y las telarañas. Y luego le tocó el turno a Ignacio. Negras cucarachas que ante la presencia humana se precipitaron de un lado para otro. solos. El jardín estaría raso como el patio de la cárcel. no detenerse! La puerta crujió.

sus conocimientos. los tres reyes —Melchor. Todas las ventanas se abrieron. desde Madrid. se conmovió. por el frío insoportable. del diputado. Hasta después de Reyes. seguro de sí.. muy emperifollada para recibirle. Hizo tintinear sus llaves.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXVIII Una alegría humana invadió la ciudad. su mujer. las huellas del gitano y de Berta la prostituta. Solo consigo mismo. que. Mucha gente subió a las Pedreras para contemplar los blancos tejados y la llanura circundante.. del comandante. mis hijos. la Logia. El ángel sin cabeza —un obús francés la arrancó— del campanario de la Catedral. Julio había adelgazado en la cárcel. la popularidad. tez aceitunada. con los arquitectos Massana y Ribas. yo le daba una pata de conejo.. cine. era el fuego de los corazones. Ahora. en gesto triunfal.com/ 264 . con el coronel Muñoz. http://quedecosas-mg17. la nieve se posó en la ciudad. al ver por encima de los hombros de su esposa la lámpara de hierro forjado.. Pero había vuelto a la vida. ahora exhibía una cabeza de nieve. los discos. se había refugiado en el saxofón. el mundo.. Teatro. Cada hombre libre esperaba alcanzar algún milagro por el aire. la presión de los zapatos se delataba desigual. Cuando el rostro del comandante Martínez de Soria intensificó el color de sus manchas rojas. se le echó en los brazos lloriqueando. Cada uno presentaba su familia... A Julio le ocurrió algo singular. ¡Ohhh. Gaspar y Baltasar— ya estaban en camino.. «Mi mujer. En su caso. la tortuga en un rincón. Mientras estuvo en la cárcel pensó mucho en su mujer. de almendra. los chicos sacudían los árboles. Ahora esperaba la reunión con el comandante Campos. con su sombrero ladeado. El Rubio. Y en cuanto doña Amparo Campo.blogspot. Gerona tenía otro color. boicoteado por la pandilla. recordándole algunas excursiones a la Sierra. el jardín era la Logia. La Rambla quedó convertida en barro. en cambio. la Dehesa permaneció pura. La nieve le había alegrado como a un chiquillo. El miedo había pasado. la cultura. al regreso de los espectáculos. La silueta de Julio sobre el fondo de nieve hubiera sido africana. lo mismo podían hacerlas los malos recuerdos y el espíritu de venganza. Extrañas indumentarias salieron a la calle. Más de lo que nunca se habría figurado. Ojos negros. De cada hogar salía humo por algún lado. En la noche del 28 de diciembre ocurrió algo mágico. Incluso sus jardines giran alrededor de un centro». En el cementerio quedaron uniformadas las tumbas del taxista. bajo el cielo nítido y estrellado. el Responsable e Ideal.! Gerona bajo la nieve parecía una inmensa Hostia. Amistades contraídas en las celdas se visitaban mutuamente. perfectas. Tácito armisticio. recorrió el piso canturreando: «. En el patio de la cárcel se veían. El asno y el buey. ajenos al lirismo del paisaje. guiados por una estrella. Navidad. En el Manicomio. el anarquista «chivato». Rápidos. Julio siempre decía: «La Cultura musulmana es centrípeta. Ciento ochenta familias comieron turrón y bebieron champaña celebrando el regreso del ausente. los libros. continuaban subiendo a los pisos y pidiendo: «Para la viuda de Joaquín Santaló». Las llaves. él. Se puso el batín rojo.» «¡Menudos platos de arroz le mandaba usted a ese tunante! Partíamos la ración. el centro era él mismo. su boquilla.» La libertad infundía a los hombres una ansia desconocida de vivir. fría cabeza redonda que presidía la ciudad. los tacones resonaban en las aceras. volvió a sentirse el amo. Inaudito espectáculo. pero a los pocos segundos. con el director del Banco Arús. Si los estudiantes hacían vacaciones. levantaba en el Ateneo su instrumento hasta el techo. Los presos libres se tiraban bolas de nieve de uno a otro balcón. Sólo Porvenir. no pensar en nada. Muy tarde. Los tres reyes avanzaban en su camino.y el pastor siente el gozo en su corazón». Por la mañana las gentes se levantaron y todo estaba blanco. En las canteras de Laura —otra vez de los hermanos Costa— cada piedra llevaba capucha. ¡Todo había pasado! Hubo un momento en que temió. por un momento. Le parecía de buen agüero que al ángel de la Catedral le faltara la cabeza. Sin que nadie lo advirtiera.

Ignacio quedó ensimismado. luego hacia el ángel decapitado. con frecuencia. qué lejos quedaban las cloacas? Todos tenían frío. «¡Que Dios se lo conservara!» Los Alvear recibieron una inesperada visita: Murillo. Ignacio parecía de mal humor. excepto Mateo. —Les moldearé dos imágenes —dijo—. Contó cosas interesantísimas sobre España. —¡Se lo agradecemos mucho! —exclamó Carmen Elgazu. qué iba a ser de ellos!» Sus hermanos se oponían a la guardería infantil. allá está nuestra casa!» ¡Cómo cambiaba de sentido el mundo con sólo elevarse cincuenta metros. —¿César se las había pedido? —Sí. Era evidente que sus hermanos se opondrían a todo aquello en que ella pudiera tomar parte. por los cestos de comida.» Pilar estaba encantada con las fiestas. pertenecía a otra clase. «¡Mirad. «¿No te basta con tu tercio? No te faltará.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Los hermanos Costa discutieron con Laura.com/ 265 . Murillo se fue. Por fin iba a poder reintegrarse de lleno a su labor. De vez en cuando volvía su mirada hacia la cárcel. Dijo que había que arrancar las pezuñas de aquellos niños. teniendo hogar. suspirando: «¡Qué tristes serían las ciudades sin campanarios!» Matías añadió: «Y sin cúpulas de Correos». al salir. bien está lo que acaba bien. Espero que las aceptarán. invitados por Matías Alvear y Carmen Elgazu. En fin. sobre cuchillerías de Toledo en que los obreros trabajaban tumbados boca abajo. extraño privilegio! ¡Qué grandiosidad! Gerona entera a sus pies. sobre niños de Segovia que se ponían pezuñas de cerdo en la punta de los dedos. el Ter hasta muy lejos. Carmen Elgazu e Ignacio le recibieron en el comedor. no sé qué hacer para corresponder. pero no era lo mismo. ¡Subieron al campanario de la Catedral. «¡Pobres. con un perro en la espalda para calentarse. fue a dar las gracias a su patrón. premiar a tales perros e ir todos juntos. en cambio.» De pronto vio el Sagrado Corazón presidiendo el comedor.. César me las había pedido. mirad. preferían pasar las Navidades en la barbería? ¿Y qué diablos hacía Cosme Vila allí? Empleado de Banca. Matías. Mateo y su padre habían comido en su casa. Nadie pudo encender su mechero. Un Francisco de Asís y una Clara. Te doy la enhorabuena en nombre de todos. precisamente el día de la nevada. y Bernat le dijo: «Chico. cien metros! ¡Qué cerca se oían las campanas —qué miedo—. Bernat. el Partido Comunista local considera tu reclusión como un acto de servicio que has prestado. Laura no sabía si alegrarse o no de la liberación de sus hermanos. Mateo estuvo muy brillante. qué distinto el aire que se respiraba. Año nuevo. Francamente. de momento tenía que modelar y pintar lo mejor posible un Francisco de Asís y una Clara. Sus dos sirvientas se volvían locas de contento. la inmensa llanura blanca hasta Rocacorba.blogspot.. Navidad. sintió como si le dieran dos ¡golpes en el pecho. «¿Y por qué aquellos camaradas. bueno. Le dolía en las entrañas abandonar a sus obreros. ¿Por qué no tendría él una familia como aquélla? ¿Por qué siempre solo? En la barbería comunista los camaradas le habían recibido como a un hermano. su seriedad y sus vestidos negros. Bueno. ¡Había exagerado! Era una chiquilla. hacer que aquellos obreros trabajaran de pie. que había engordado. Ignacio. Murillo. Escríbele una postal al Collell». Incluso Cosme Vila le había dicho: «Camarada. a quienes tienes que dar las gracias es a los padres de César y al chico. Mateo comentó riendo: «¡Algún día pondremos ahí la cabeza de un francés!» Carmen Elgazu se horrorizó.» http://quedecosas-mg17. Y en cuanto editemos nuestro periódico publicaremos tu nombre». Pilar le oyó embobada y le pareció que comprendía muy bien a Castilla y lo que Mateo quería decir. y solo. al oír aquellos dos nombres. serpenteando. luego dijo. En el Museo mosén Alberto respiraba satisfecho. Aquello era cosa de hombres. «Les agradezco mucho lo que han hecho por mí —les dijo el comunista de la gabardina sucia—. Le pareció que se explicaba mucho mejor que antes el flequillo de Marta Martínez de Soria. vida antigua. Luego fueron a sacar fotografías de la nevada. sobre El Escorial. a afilar los cuchillos en las piedras de El Escorial. subió al piso de la Rambla. Ahora le tendrían todo el día en casa otra vez.

de pronto. En la parte trasera del pantalón cada uno de ellos llevaba un revólver. sacó su revólver y disparó. La bala se incrustó en un árbol. Ambos vestidos de azul marino. Ningún remordimiento por la condena de Joaquín Santaló. lloraban de felicidad. La gente los miraba. sobre todo. Lo había meditado mucho y creyó que era su deber. La esposa de don Jorge quería ponerse zapatillas para andar por el piso. Las sirvientas recibieron un soberbio obsequio.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella Era Navidad. «La Voz de Alerta» tuvo unas Navidades menos cómodas. Él era monárquico y pronosticaba que todos acabarían en la cárcel. mientras ellos.com/ 266 . Lo mismo le ocurrió a don Pedro Oriol. besos en la frente. ordenó que se respetara la nieve del balcón. en cuanto la gente me ve se queda con la boca abierta!» «La Voz de Alerta» había llevado a la redacción de El Tradicionalista. La esposa del comandante y Marta no cabían en sí de gozo. a lo largo del piso. paseándose de este modo. estudiaba ingeniero. José Luis. a veces.. algo menos que el comandante. Al comandante le desagradaba el tono de exaltación con que hablaban sus hijos. construyó una grúa con el mecano del benjamín de la familia. Se tocaba el flequillo y pensaba: Son dos hombres serios.. Se llevaron a Marta de paseo a las Pedreras. Sus dos hijos le dijeron: «Hiciste muy bien. para contemplar la blancura del paisaje. de pronto sonreía y les ponía la mano en el hombro. Marta quedó estupefacta. a la oca con las tres hijas. recuerdos del 6 de octubre. Tenían el cuello delgado y los dedos aristocráticos. Al comandante le bailaba por la cabeza que tanta seriedad era un poco artificial. pero lo tenía prohibido. Su clínica dental se vio abarrotada. A Fernando y José Luis. Le bajaban clientes de toda la provincia. el mayor. ¡Por fin había terminado la labor del Tribunal! Había sido una pesadilla. Dolores no hacía más que lavar ropa blanca. Al ajedrez con el heredero. La nieve del inmenso balcón de don Jorge sería la última de la ciudad en derretirse. Extrañamente serios. Tocante al comandante Martínez de Soria.. hubo misa del Gallo. Al regresar hablaron de ello y el comandante les dijo: «¿Estáis seguros de no ser un par de comediantes?» El comandante estaba alegre. Don Santiago Estrada permitió que sus hijos le vertieran media botella de champaña en la cabeza. Un pedazo de la bandera separatista que fue izada en el Ayuntamiento. Fernando.» A Marta le gustaba verlos así. agotado. Jorge. Sus ojos. su madre les dijo: «¡Chicos. la bala que mató al comandante jefe de Estado Mayor. A menudo se dirigían uno al otro miradas de inteligencia como diciendo: «¿Ves? Lo que tantas veces hemos hablado». los hijos habían llegado de Valladolid. Algo más altos que Mateo. a su despacho. se arreglaban el nudo de la corbata sobre la camisa azul. Y luego en el día de la nevada. El comandante disimulaba su ternura y miraba a los dos muchachos con cierto aire inquisitivo. Sólo el día de Navidad parecieron estar alegres. se tumbaba en el sillón y exclamaba: «¡Ah. alcanzando la época del noviazgo. El notario Noguer y su esposa sintieron no tener hijos. sentía sobre sí miradas de recelo. Jugaron con la nieve como chiquillos. A la legua se veía que eran hermanos. se diría que andáis mal de amores!. Sin embargo. Fernando. levantó los brazos como un orangután y persiguió a su esposa por el pasillo. Don Jorge jugó con sus hijos con camaradería excepcional. El turrón despertaba dolor de muelas a los que tenían alguna pieza cariada. En casa de don Jorge se siguieron ¡os ritos tradicionales. medicina. la monarquía concebida por su http://quedecosas-mg17. Marta iba muy orgullosa entre los dos. Hubo candelabros en la mesa. Sentados junto a la lumbre. aniñados. Y además. Eran los turrones. Fernando y José Luis daban la impresión de hallar a los demás muy frívolos y preocupados por cosas que no tenían importancia. repasaron álbumes familiares y hablaron de los años que llevaban juntos. Y. El día de la nevada tomaron todos juntos el tren y se fueron a La Molina a esquiar. en medio de los dos. Por la calle.. Falange le parecía un pequeño tigre que se había escapado de la jaula con pretensiones a la vez políticas y militares...blogspot. Pero debiste condenar también a los cabecillas». de vez en cuando. con un pañuelo en la cara. Corrió a gatas por el piso. Llegados a un paraje solitario. su hogar rebosaba satisfacción. «La Voz de Alerta» ensuciaba una ¡bata blanca por día y cuando llegaba al Casino.

«Mateo Santos. Ignacio se encogió de hombros. el hombre. El vaho que en el establo de Dios. —¿La sociedad? —Sí. al respirar.» —Yo creía que los falangistas no tenían sentido del humor —comentó Olga. —¿Creéis. comparable al de César». David y Olga fueron a visitarle a su casa y se encontraron con mosén Alberto. cierta grandiosidad. no —contestó Ignacio—.. habla. que el hombre es portador de valores eternos? David le miró con fijeza.. Ignacio entró en su cuarto y se peinó. Y al quedar en el comedor. víctima del pecado original. Canela. aunque sea algo intempestiva. —¿Vas a dejarme sola? —preguntó Pilar.. El día 31 de diciembre. que era lo único que a veces le temblaba de su figura. Mateo se despidió muy pronto.. los maestros se fueron. Volvió a pensar en que había transcurrido otro año y en que Canela le esperaba. la palabra Imperio brincaba por entre los cubiertos. les preguntó: —Perdonadme una pregunta. Conocía a Ignacio y esperaba algo fuera de lugar. entró Mateo y se vio a Pilar meterse azorada en su cuarto y salir al cabo de unos minutos con los labios ligeramente pintados. quien se mostraba siempre muy amable con ellos. Se habló de la nieve. como en la cárcel habéis tenido tanto tiempo para reflexionar. —Sola. Salió y tomó la dirección de la buhardilla.? —continuó Ignacio—. Si el profesor Civil los hubiese oído. al jefe de Telégrafos.. en efecto... en abstracto? ¡Con el trabajo que le costaba a uno ser un hombre! «Canela. sacó la conclusión de que el muchacho era un hombre casto. Pero la entrevista fue cordial. ¿Creéis. en que las místicas brotan como setas».Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella padre les parecía corta de alcances. ¡Psé! Ahora le parecía que aquella idea tenía. David y Olga. acercándose a la puerta del cuarto. ¡Cuántas cosas habían ocurrido! ¿Qué les reservaría a todos el próximo 1935? Los maestros espiaban todos los movimientos de Mateo. oyendo a Mateo. —Sí. ¿Qué te pasa?.. David había replicado: «Terrible época. Te dejo con tu Diario. En cuanto el sacerdote se despidió.. despedía por las narices el consabido vaho. La que va transmitiéndose ciertos valores. Olga. Olga levantó la vista. Se lo notó en los ojos y en los labios. Pero. Al separarse de los maestros. Carmen Elgazu y Matías salieron a hacer una visita de cortesía. Pilar.. solos. Hablaron del año que acababa de transcurrir. ¡Cuánto frío! Ignacio. Olga se alisó los cabellos. Fin de año. ante el entusiasmo de Marta. cumpleaños de Ignacio: veinte. Olga se reía mucho con Pilar.blogspot. Gerona. pues quería ir al cine con su padre. ya lo sé. hubiera pensado: «Mateo no está solo». Pilar llegó con el café... les dio una tarjeta que los dejó estupefactos.com/ 267 . Poco después. En todo caso es la sociedad la que. como los demás transeúntes. con ademán habitual. Olga repuso: —Por desgracia.. Durante las comidas. el primero se puso repentinamente serio. —¿Por qué preguntas eso? —dijo David. El maestro añadió: —Me parece que ya en San Feliu se habló del asunto. según los http://quedecosas-mg17... Se sintió desasosegado y le dijo a Pilar: «¿Quieres prepararme otro café?» De pronto. —De repente pensó—: ¿También Canela es portadora de valores eternos?» Mateo había dicho: «Todo el mundo. Ignacio. La encontraba muy femenina. Estaba excitado. Ignacio les había dicho de él: «Tiene un admirable dominio de la voluntad. ¿Por qué los maestros hablaban siempre de la sociedad así. jugando con migas de pan que habían quedado en la mesa. incluso Julio García». tradicional. —Habla.. viendo que los maestros estaban silenciosos. a pesar de la festividad.

com/ 268 . dos. Tres Reyes. despedían el asno y el buey. Uno. tres. como la del comandante Martínez de Soria.. Una estrella los guiaba.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella villancicos. Los veía deslizarse por la superficie del agua del río..blogspot. http://quedecosas-mg17. Los tres Reyes caminaban en dirección a este establo. Él caminaba hacia la buhardilla. como la que él había dejado prendida en los barrotes de su cama.

Gibraltar—. Prudencio. primero. «Al principio era el Verbo. Gaspar. Segundo.com/ 269 . El mundo está lleno de trinidades. Lucano. Falange no empleará nunca la violencia como medio de opresión. ni permitirá intromisiones de la Iglesia con daño posible para la dignidad del Estado. a todos los ciudadanos españoles en un frente común. La justicia. Todas las demás concepciones de España son chatas. ahora bien. Ni el Estado asumirá directamente funciones religiosas. Melchor. que la República acrecienta por todos los medios a su alcance. Judaismo. Los anglosajones. en una labor común. las pugnas entre los partidos políticos. quiere decir que nada serio en la tierra ni en el mar se ha hecho con un programa preciso. Trinidades del bien: fe. Si la doctrina es clara. »El obstáculo con que tropieza España es su división. la razón de ser de la raza serán defendidas por la violencia cuando por la violencia —o por la insidia— se las ataque. esperanza.. Falange cree en la supremacía de lo espiritual. Juvencio. Los soviets son más agudos y han condenado la cíclica teoría mecánica y pretenden imponernos la evolución de la Materia en sentido lineal.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella CAPÍTULO XXXIX —La teoría de José Antonio está clara. importadas de sociedades secretas enemigas. «Yerras condenándonos por anticipado. La Falange rechaza unos y otros y cree en Dios y en el cielo. Adriano. En consecuencia. la lucha de clases. unir a todos los españoles y proyectar su luz espiritual al mundo. Pero de una manera ciega y sin finalidad ultraterrena. Comunismo. legándoles una lengua y una religión. patronos y obreros. ni derechas ni izquierdas. Baltasar.blogspot. Religión que considera verdadera: la Católica. creaciones artificiales. Séneca. sino en las doctrinas. no militar como creéis. Ser fiel a la tradición de España. En el fondo tu drama consiste en que ningún programa de los que tienes a mano llena tu juventud. y el Verbo se hizo carne. la Patria. separatismos regionales.. la considera lícita cuando el ideal lo justifique. a todos los productores españoles. no sujetos a intereses opuestos. y con ello se eleva por encima del más perfecto de los socialismos. que han elegido el camino fácil de la promesa. Exige de ellos disciplina y peligro. pero no para lesionar los intereses de sus hermanos. Deberías meditar sobre nosotros. sino guerrero. que las huellas que Grecia. continentes desconocidos. Roma. descompusieron nuestro imperio geográfico —América. Por su sentido de Catolicidad. célula viviente. otra Trinidad. pretenden hacernos olvidar que suministramos al Imperio Romano un tercio de sus valores —Trajano. el programa brota luego por sí solo.» La doctrina de Colón era http://quedecosas-mg17. nuestra filosofía y nuestra razón de ser radican en la Fe y en la creencia en el hombre. Siempre el número tres. que aspira a la unidad. Filipinas. y que nuestra fuerza. puesto que nadie nace miembro de un partido: serán las realidades implícitas en el nacimiento del hombre: la familia. espíritu. aunque ello horrorice al profesor Civil. la jerarquía y el orden. molécula. intenta unir a todas las regiones en un destino común. España se encuentra dividida por: primero. En nombre de una civilización mecánica superior a la nuestra. Tercero. sociedad. Aspecto preeminente de lo espiritual es lo religioso. Trinidades del mal: Masonería. planta. el Municipio. el oficio o profesión. El 7 de diciembre de 1933 precisó su pensamiento. etcétera—. el Islam y el Cristianismo imprimieron en nuestro espíritu nos capacitaron para crear veintidós naciones. al mar y a la barbarie. Marcial. cree en la autoridad. de menos a más: átomo. caridad. no en destinos antagónicos.. de Universalidad. ahora pretenden hacer lo propio con nuestra herencia espiritual. Para conseguir esta victoria llama a una cruzada a los españoles. »Al servicio de ellos. «Falange. ¡Cómo van a llenarte! Cuando Falange dice que no cree en los programas. ganó España.. el Estado. »Esto es lo que quiere Falange Española. «Falange considera que el hombre es libre. Los intermediarios entre el individuo y el Estado no serán los partidos políticos. hombre. Todo ello con alegría.

más despótico que las luchas entre los demás. Todos los orgullosos le dan miedo. los del Banco y los canteros continuarán con sus plumillas y con sus barrenos. aunque me parece algo pomposo. Los porches de la Rambla estaban solitarios. condenándolo por las buenas. el socialismo también está claro. Hablas como los ángeles. etc. guerra. Tú y yo seremos abogados. La lluvia había barrido incluso el frío. lo cual constituye su fuerza. deteniéndose de vez en cuando y haciendo resonar sus zapatos. Ignacio sonrió. como cree que lo son Francia. Los amantes no redactan jamás un programa de los abrazos y besos que se darán: el amor es su doctrina. lo religioso. La nieve había desaparecido. sin el apoyo de sus compañeros de otros oficios. protección tanto mayor cuanto mayor sea el número de descendientes. destronar a sus representantes. al contrario la protege de una manera especial. hacemos guardia con espadas. ¿Puedo contestar? Imitaré tu estilo. También yerras. Los partidos políticos ¿cómo eliminarlos? Sólo es posible creando uno solo. Clases. no hace falta tanta charanga. a que todo el mundo reciba una educación. imposición. ¡Pobre España. más humilde que tú y tus amigos.. —Bien. ahora bien. al contrario. niega que España sea algo excepcional. El Parlamento da vueltas sobre sí mismo. la clase privilegiada queda automáticamente creada. sino que contribuya a un fondo común de reserva. sobre todo. Excelente sistema para que los obreros se encuentren solos frente a sus amos. lo intelectual. a que todo el mundo encuentre un trabajo adecuado. Ahora empiezo a pensar: tal vez ganes adeptos. Es un socialismo. muy bien. la Unidad será ficticia.com/ 270 . Una vuelta entera bajo los porches. Los diputados tienen defectos ¡cómo no! A veces incluso disparan desde el ojo de una cerradura.. yo estoy en contra.. sobre todo en un país de tanta personalidad individual como el nuestro.. en silencio. De lo que se trata es de que los abogados no lo tengan todo y los canteros nada. pues el socialismo comunista es otro cantar. por tu parte. Ignacio fumaba. Una gran claridad mental le invadía y al mismo tiempo ganas de hablar. Inglaterra o Suecia. Separatismo. El socialismo no rechaza la familia. pueda tener descendencia y la vejez asegurada. Pues bien. El socialismo de que hablo. como muy bien demuestra David. y en cuanto a la empresa común. y que por otra parte no cree conseguir jamás que todos los habitantes de un territorio piensen de la misma manera. siempre las habrá. y. sólo él y Mateo los medían de una a otra punta. Esto os obliga a inmensas síntesis. No todo el mundo que figure en él será sincero. ¡Todos sacrificados en nombre de una abstracción! Tampoco veo claro lo de los intermediarios. como Marta de sus hermanos: «Son dos hombres serios». Su impunidad los convierte inmediatamente en déspotas. para lo interno. predestinada a mejores cosas que Francia. así que no aspira al tipo de Unidad Nacional que proclamáis. pretende un tan perfecto aprovechamiento de sus recursos que no sólo se baste a sí mismo. que en http://quedecosas-mg17. Pilar los había entrevisto un momento y había pensado. y considera que de la exaltación nacional a la guerra hay un paso. lo económico. A menos que tal empresa sea la creación de ese Estado-Dios de que hablas. Dio una gran chupada a su cigarrillo. Me refiero al socialismo occidental. Pero. Al no poder los humildes elegir. ¿Qué propones? ¿Un dictador? Un error de éste es mucho más fatal. Hay algo que falla en todo esto. decapitando de nuevo el ángel de la Catedral.blogspot. La lluvia la había barrido. cansada de reyes sifilíticos! La idea central es que pretendéis abarcarlo todo. pues. cree que España es una nación muy digna. las solapas levantadas. de modo que. una vez más.Los cipreses creen en Dios Jose María Gironella que al otro lado del mar había tierra: el programa. Hubiérase dicho que fumaba con fruición. superior a la mismísima suma de los intereses de los ciudadanos. Tampoco rechaza el Municipio. por si alguien se opone. lo estableció al desembarcar. ¿qué puede ser sino invadir el país vecino? Porque. y me parece que es una de las trinidades que se te olvidó citar: egoísmo. Falange no concreta todavía los puentes que construirá: de momento llama a los españoles a la unión. ¿cómo lo diría yo?. se contenta con aspirar a que a nadie le falte lo necesario. para llamarlo de algún modo. me ha parecido comprender que vosotros los concebís independientes. Inglaterra o Suecia. Y en cuanto a los Sindicatos.

lo cual equivale a aumentar la carga de pólvora del enemigo. que en el preciso momento en que consideraba que los obreros debían unirse para luchar. una fraternal comunión? ¿Y quién le había dicho que la unidad era imposible de alcanzar? Cuando una trompeta anunciaba: «La independencia de la Patria está en peligro. aparte las ruinas de Ampurias.. por el suelo. con provincias enteras que no han prosperado desde el año 1492. Aunque no comprendo que se pueda hacer una excursión sin explicar de antemano: «Se sale a las ocho de tal sitio y vale tanto». por los porches.. Y desde luego Colón llevaba consigo una brújula. morir cantando. con dialéctica de tipo racionalista. En fin. por la desierta Rambla. habían entrado otras más peligrosas aún. patronos y obreros se sentirían copartícipes y podrían formar. ¿Cómo demostrarle que el retórico era él. en principio. Atentaban contra la independencia de España por medio http://quedecosas-mg17.blogspot. no entiendo una palabra. Imposible hablar de Trajano y de Séneca a los estómagos vacíos. de Antonio Casal. el Partido. a mí me parece qu