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Regulación emocional

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Regulación emocional, mentalización y constitución del sí-mismo

Introducción El tema de las emociones ha interesado de antiguo a los filósofos. No parece ser casualidad que un autor como Damasio haya invocado en el título de dos de sus trabajos a filósofos tan importantes en la tradición occidental como Descartes y Spinoza.

En su magnífica obra conjunta (Fonagy, Gergely, Jurist y Target, 2002) sobre regulación emocional y mentalización, los autores revisan también la historia de la filosofía y concluyen que a lo largo de ella encontramos dos posiciones antagónicas: la de aquellos que afirman que las emociones escapan a nuestro control y los que defienden la posibilidad de manejarlas a través del conocimiento y la razón. Podría decirse que ambas corrientes van a encontrar eco en los estudios de la neurociencia ya que la propuesta de ésta es que en nuestro cerebro se puede encontrar un doble procesamiento emocional: automático, primitivo y al margen de la conciencia el uno; y ligado a nuestra capacidad de pensar y de modular la intensidad, el otro.

Fonagy y col. ( 2002) al igual que otros (Pally, 1998, Bucci, 2002) citan la clasificación de Ekman (1992) sobre las emociones básicas y universales (felicidad, tristeza, rabia, miedo e irritación (disgust); un poco distinta de lo que Damasio denomina “emociones propiamente dichas y entre ellas se encuentra felicidad, tristeza, miedo, ira, sorpresa y asco. Ambos autores (Ekman, Damasio) distinguen entre emociones básicas y sentimientos o “emociones sociales” (vergüenza, culpa, orgullo, celos, envidia, gratitud, admiración, desdén, turbación y un largo etcétera). En general, se suele hablar de “afectos” para incluir las emociones y los sentimientos.

Se considera discutible la “universalidad” en la expresión de las emociones y la psicología también ha contestado a la teoría de W. James para quien la emoción era una mera percepción de los cambios físicos que se producen en nuestro cuerpo como reacción a estímulos del mundo exterior.

Habría un debate entre los que sostienen que puede haber afectos sin cognición (aquí se incluirían algunos autores como Zajonc) y los que afirman que no puede haber experiencia afectiva que no involucre el nivel cognitivo. Pero como bien subrayan los autores, la clave puede estar en cómo definamos el término “cognición” (2002, p. 74).

Los estudios de la neurociencia

Un breve resumen sobre las posiciones de los autores que trabajan en el campo de la neurociencia. Como ya hemos dicho, LeDoux distingue dos sistemas de repuesta emocional en nuestro cerebro. El primero implica la amígdala y tiene un tipo de respuesta rápida, automática; el segundo, que implica a la corteza cerebral, refina nuestras respuestas y tiene componentes cognitivos. El autor insiste en que no existe una única localización cerebral para nuestras emociones. La representación de un objeto ocurre simultáneamente en los dos sistemas cerebrales. Habría un “sistema de alarma” más antiguo, común a otras especies.

Según LeDoux pueden activarse reacciones emocionales sin participación de lo cognitivo. Pero el mismo autor habla de que para la activación de un segundo tipo de respuesta (que involucra lo cognitivo) es importante la conciencia de la relación que existe entre uno mismo y la relación de uno mismo con el mundo. Fonagy y colaboradores (2002) subrayan la importancia de que LeDoux invoque al self aunque ciertamente no haya un desarrollo al respecto.

En cuanto a Damasio, éste es un autor que va a rechazar de plano el dualismo cuerpo-mente y va a afirmar que las emociones forman parte de nuestra “racionalidad”. Es éste un punto importante, efectivamente, pues Damasio usando material de lesiones cerebrales prueba cómo las lesiones que afectan al procesamiento emocional tienen efectos dramáticos sobre el pensamiento, los juicios morales y la dirección de la propia vida y las relaciones. Esto ya aparece en su libro “El error de Descartes” (1999) pero lo ampliará en su libro “En busca de Spinoza” (2005)

Damasio considera que en la regulación homeostática, que es tanto como decir vital, se pueden distinguir varios niveles (de lo simple a lo complejo) pero caracterizados por el anidamiento (el funcionamiento de cada uno depende en parte del superior). En la base de esta pirámide arbórea (así lo representa el autor, 2005, p. 41 y ss.) encontramos las respuestas inmunes, los reflejos básicos y la regulación metabólica. En el segundo nivel, se hallan los comportamientos de dolor y placer, parte de los cuales dependen de instintos y motivaciones (hambre, sed, sexo, curiosidad, exploración y

campo en el que desde 1985 trabajó . nota 11). Otro aspecto interesante puede ser tratar la relación tan estrecha entre algunos pacientes con lesiones en las áreas relacionadas con los mapas y algunas formas de patología límite o fronteriza que nosotros vemos en la consulta 1. entre las cuales se irá produciendo una distinción entre las primarias y los sentimientos (de orden social).1. Damasio considera que el concepto de “afectos de vitalidad” de Stern (1985) se encuentra en el mismo plano que el suyo de emociones de fondo (Damasio. según Damasio. o. sería la consecuencia del la imbricación entre los distintos niveles de regulación que hemos visto. La perspectiva del desarrollo Los autores invocan dos teorías básicas para abordar la relación entre regulación afectiva y desarrollo del sí-mismo en la evolución de la infancia. Damasio no deja de mencionar los efectos que tienen sobre el cuerpo los esquemas mentales (auténticos mapas sensoriales) que nuestro cerebro va construyendo sobre los estados corporales y que pueden desplegarse con un estímulo competente. 1. sea afectivo o químico..juego). Mentalización y regulación afectiva Como podemos leer en la reseña de Manuel Abad publicada en Aperturas Psicoanalíticas (2006) Fonagy (1998) no ha dejado de considerar que durante los años treinta y cuarenta del pasado siglo XX se produjeron dos grandes revoluciones científicas que el psicoanálisis se resiste a integrar: las relativas a los trabajos de investigación sobre el funcionamiento del cerebro y la sistematización de las teorías cognitivo-conductuales.. Parte de todo este funcionamiento se incorpora al siguiente nivel en el que encontramos las emociones. 47) para referirse a nuestro estado de ánimo básico que. 280. p. La primera sería el modelo social de biofeedback sobre la función parental de reflejar las emociones infantiles.c. Damasio cree que el objetivo de la regulación homeostática es el bienestar y acuña el término “emociones de fondo” (o. c. p. Parece importante retener la idea de la diferencia que Damasio efectúa entre dolor (como registro mental) y el conjunto de emociones que acompañan o que se despliegan frente a la sensación dolorosa.

2004) se encuentra una buena reseña de Ariel Perea sobre una publicación conjunta de Watson y Gergely del año 1996: “The social biofeedback theory of parental affectmirroring: the development of emotional self-awareness and self-control in infancy” (La teoría de la bio-retroalimentación (bio-feedback) social del reflejo parental del afecto: el desarrollo de la autoconciencia emocional y del autocontrol en la infancia). Según Damasio. p. los niños irán integrando estas dos vías. suponer. 375). El concepto de realidad psíquica nos remite a Freud (los autores lo invocan. Gergely lleva trabajando con este modelo desde el año 1995. de manera que la realidad psíquica no sea considerada como realidad externa. La segunda teoría sería la relativa a lo que los autores denominan “la equivalencia psíquica” y alude a que ya en edades tempranas los niños adjudican a sus experiencias mentales el mismo poder de producir efectos que a fenómenos o eventos del mundo físico (2002. los cuales observaron que había una conexión precoz entre la expresión emocional de los niños pequeños y la respuesta facial y vocal de los cuidadores que permitía a los pequeños una conexión mental de ambos procesos. La droga sería otro de los simuladores potentes de lo que sucede en el cuerpo sin que ello tenga necesariamente que acontecer. pues. 130). a pesar de las diferencias de actuación de dichas sustancias (algunas sobre la dopamina y otras sobre la serotonina). Pero el autor denomina estados corporales “como si”. En el nº 17 de Aperturas Psicoanalíticas (julio.). forma simuladora). los efectos de ellas -si se escuchan los testimonios de los adictos. Es a lo que los autores denominan “Pretend mode” (el modo simulador.que suponen la activación de un mapa corporal ligado a la presentación de un objeto emocionalmente competente (EEC) que desencadena por empatía o asociación el estado experimentado con dicho objeto.son asombrosamente similares (Damasio. 120 y ss. A lo largo de todo un proceso. no es tan importante el tipo de neuro-transmisor. de manera que éstos se activarán cuando se presenten los estímulos que los produjeron. p. por supuesto) pero también podría verse en relación con las teorías de Damasio según las cuales nuestro cerebro construye “configuraciones del estado corporal representadas en los mapas somatosensoriales” (p. Como esto puede volver terrorífica la vida. los niños desarrollan otra vía: simular. El autor resulta convincente cuando nos expone que. a la reproducción de estados corporales que serían “falsos” -en el sentido de no estar sujetos a algo que acontece en el cuerpo. Lo que se quiere subrayar es que parece que nuestro cerebro posee la capacidad .Watson y otros. que lo fantaseado no es real.

construcción de las representaciones (secundarias) sobre las emociones primariamente experimentadas c.sensibilización b.instauración de la capacidad de comunicar y mentalizar las emociones .regulación de las emociones negativas d. Distinguen varios elementos de dicha función (p. La función de los padres de ser “espejo emocional” Los autores denominan “espejo emocional” a la función parental de reflejar (amplificadas) las emociones de los infantes. la forma de “simular” tiene una cierta conciencia de la naturaleza mental y de la posibilidad de representación de nuestras emociones. 201) a. En contraposición. Como ya se ha indicado. la equivalencia psíquica deriva del concepto freudiano de realidad psíquica y se refiere al nivel más primitivo en el que los sentimientos y las fantasías se experimentan como realidad y no como estados mentales. 2.hacernos sentir que nuestro cuerpo experimenta algo que no está sucediendo en la “realidad”. Volviendo a Fonagy. 1. se podría decir que los autores introducen una diferencia entre dos niveles de representación en la evolución normal: el que denominan “equivalencia psíquica” y las formas de “simulación” (pretend) que permiten el proceso de mentalización.

el hecho de considerar que las representaciones mentales de lo que sucede son la causa de las acciones de los otros implica considerar que la representación de tales intenciones puede ser verdadera o falsa en un momento dado. quien en 1987 lo acuñó para referirse a que los seres humanos poseemos un sistema mental de interpretación que nos permite explicar y predecir los comportamientos de los otros. así como a nosotros mismos. 3). “el proceso a través del cual tenemos la percepción (realize) de que nuestra mente es mediadora de la experiencia que tenemos del mundo” (2002. esto es. cada uno de forma independiente. una serie de intenciones. p. Este sistema de interpretación funciona tanto para atribuir a los demás. Fonagy cita los trabajos de Mary Main (1991) y de Inge Bretherton (1991) en los cuales. Esta última es un proceso automático de interpretación de las acciones humanas que está absolutamente por fuera de la conciencia. una construcción mental que ha de desarrollarse para que un sujeto pueda acceder a ella. Esta capacidad se construye en el contexto de las primeras relaciones de la infancia. 27). la capacidad de predecir comportamientos en los demás a partir de atribuirles una serie de intenciones se da entre los tres y los cuatro años (Fonagy y col. En cualquier caso. p. 348) . El concepto. La “función de reflejar” será la capacidad que generaría mentalización. más bien. 2002. Ahora bien. los autores distinguen entre introspección y “función reflexiva” (p. creencias y deseos que guiarían nuestras acciones. se usa el concepto de “postura intencional” como un concepto básico para dar cuenta de la forma de apego seguro.El reflejar las emociones de los bebés y los niños tiene dos efectos: modular la intensidad de tales afectos y crear un “segundo orden” de representación de dichas emociones La tesis de los autores es que hay una estrecha relación entre el desarrollo del sí-mismo y la regulación emocional. De manera que para los autores la mentalización está inextricablemente unida al desarrollo del símismo. En el concepto de mentalización se incluirían tanto los aspectos relativos al ser “agente mental” como los incluidos en el “yorepresentación”. a diferencia de la introspección que es consciente. pues. puede referirse tanto a la teoría psicoanalítica como a la cognitiva. El concepto proviene de D. Dennett. Según experimentos llevados a cabo por Wimmer y Perner. Se considera una herencia cartesiana el dar por innata una capacidad para la introspección y captación de los propios estados que los autores quieren mostrar que es. El concepto que articula ambos es el de mentalización. Trabajos sobre desarrollo evolutivo muestran que tener conciencia de la intencionalidad de nuestros estados mentales y nuestras acciones no está asegurado por un mero crecimiento biológico.

Esto puede deberse a varias causas (Fonagy. que es justamente lo que está puesto en entredicho en las deficiencias de capacidad reflexiva. Pero esta mentalización no tiene los afectos que produce en los niños de apego seguro (organización del sí-mismo y sentimiento de seguridad).3. en tres niveles de la relación infante-cuidador. Esta función de espejo es interpretada al comienzo por el niño como teleológica (es decir. Esta es la base de lo que los autores denominan “segundo orden de representación del afecto”. 1. ya que aceptar que existe un sistema de creencias sobre las intenciones y deseos de los otros que pueden ser falso supone la existencia de una representación de sí-mismo y del otro como diferenciado. Apego y regulación emocional Según los autores. de forma consecuente. bien sea el cuidador alberga deseos y tiene actos malvados contra el niño o bien porque el niño le produce temor .el cuidador distorsiona los estados del niño . que cree que lo que hace produce la respuesta del cuidador). En relación a las teorías del apego. los autores relacionan el apego seguro con alta capacidad para la intimidad. Las características de los primeros es la hipervigilancia y. el apego está implicado en la constitución de la función reflexiva. el niño con apego seguro comenzará a investigar motivos e intenciones en la conducta del cuidador (será el paso de una postura teleológica a una “intencional”). 2000): . Los niños con apego desorganizado son considerados como una clase aparte de los resistentes y los evitativos.el estado mental del cuidador evoca mucha ansiedad en el niño. En primer lugar. el necesario reflejo que la figura que prodiga cuidados efectúa de los afectos que le llegan del niño-a. el inseguro con baja capacidad y el desorganizado con una falta de capacidad de mentalización. construyen muy pronto sistemas que les permiten mentalizar la conducta de los cuidadores.Este tema de la intencionalidad tendrá mucha importancia para los autores y su teoría de la mentalización. Poco a poco.

c.Marcador de la ansiedad del niño exagerada. estaría la actitud del adulto en el juego y la relación con el niño. Fonagy (1999) dice que esto podría explicar la sensación que tienen algunas personas de que los síntomas de la ansiedad conectan con algo catastrófico como un ataque al corazón o una muerte súbita. donde se marca la diferencia entre el mundo subjetivo y el exterior.el niño necesita excesivos recursos para entender la conducta parental y esto se hace a expensas de entender la propia.Fallo en los marcadores de las emociones. b. si extraemos los procesos psicológicos que se producen en la infancia en torno a la regulación emocional tendríamos los siguientes problemas: a. En cualquier caso. la figura de apego se convierte tanto en la fuente de . se dificulta la función simbólica pues el mismo marcador se torna un peligro.Marcador de la ansiedad como un reflejo exacto. El niñoa va pasando desde una equivalencia psíquica entre lo que siente y lo que sucede afuera a la aceptación de que lo que él experimenta es una representación de lo que ocurre y no una copia de la realidad exterior. Del mismo modo. En resumen.. Cita como relevantes el trabajo de Main y Solomon (1990) en el que se describe las formas desorganizadas del apego y el de Main y Hesse (1990) en el que se plantea que la desorganización en las estrategias de apego de algunos infantes está relacionada con un miedo sin resolver de los padres. En el tercer nivel de apego implicado en la constitución de la función reflexiva. Aquí el reflejo de la emoción infantil por parte del adulto es exagerada. Lyons-Ruth (2004) ha realizado mucho trabajos sobre los tipos de conducta maternal inadecuada. falta de atención y reacción contaminada. Según este razonamiento. si el propio padre/madre despierta el miedo en sus hijos-as. de manera que las representaciones de segundo orden de los estados emocionales no pueden ver limitada su intensidad a través de la simbolización. en el sentido de un déficit de señales. miedo que se transmite a través de una serie de conductas. Aquí no sólo se enfrentarían problemas en la regulación emocional sino que la falta de atención o la reacción muy contaminada por los afectos del cuidador producirían problemas en el desarrollo del sí-mismo.

hasta errores que implican distorsiones de los mensajes infantiles (lo que la autora denomina “errores de comunicación afectiva”). pero también porque el fundamento estadístico se vuelve relevante mientras que para nosotros. Aunque el sistema relacional de apego se considera sólo un sistema motivacional entre otros sistemas –añade Lyons-Ruth. mientras que las madres con un historial de haber sufrido . Lyons-Ruth presenta su estudio en el que se codifican cinco factores de conductas inadecuadas. además de las ya señaladas (conductas atemorizadas o atemorizantes). Estos cinco aspectos incluyen: a) respuestas de retraimiento parental. aparecían más probabilidades de que presentaran el perfil de conducta hostil en el hogar. y e) un conjunto de respuestas que denominan “errores de comunicación afectiva” y que incluían indicaciones afectivas conflictivas dirigidas al infante y fallos en la respuesta a lo que se consideran claras señales afectivas que provienen del niño. se presenta una diferencia entre las madres que han sufrido traumatismos en la infancia.van desde un desfallecimiento en la respuesta frente a los reclamos del niño o la niña. Por último. c) respuestas de confusión de rol. el sistema de apego también puede ser fundamental en un nivel fisiológico en el establecimiento de patrones relativamente duraderos de actividad neurotransmisora y niveles de receptividad del eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal al estrés o la amenaza. incluyendo una elevada secreción de cortisol como respuesta a estresores leves durante la infancia. 1999).temor como en un refugio seguro. Lyons-Ruth afirma que si bien pudiera pensarse que las conductas parentales temerosas o retraídas resultan menos problemáticas que las hostiles y atemorizantes. como clínicos.también se considera como preferente una vez que se activa puesto que es el que moviliza las respuestas al miedo o a la amenaza. Al igual que lo señalado por Fonagy y colaboradores (2002). así como altos niveles de patrones de apego controladores hacia los padres a la edad de seis años (Lyons-Ruth y Jacobvitz. En el caso de madres con historial de haber sufrido abuso físico o que hubieran sido testigos de actos de violencia. importantes conductas hostil-agresivas hacia otros niños en la escuela infantil y en la educación secundaria. parecen existir evidencias de que los niños criados en unas y otras condiciones sufren consecuencias muy negativas. b) respuestas negativas-intrusivas. parece poco pertinente. Sí puede serlo el retener las variadas formas que subyacen en un vínculo parental inapropiado y que -como hemos dicho. juego de fantasía inhibido o caótico durante la etapa preescolar. No nos vamos a extender en una serie de subgrupos diagnósticos que nos presenta la autora porque es muy amplio. Esto sitúa al infante en una paradoja irresoluble en cuanto a recurrir o no al padre/madre en busca de bienestar y tranquilidad. Por lo tanto. d) respuestas desorientadas.

tenían más probabilidades de retraerse de la interacción con sus infantes. Sander 1977. ya que la hostilidad de los cuidadores excluye la posibilidad de un sí-mismo coherente. Función reflexiva y psicopatología El hecho de que los autores consideren que la función reflexiva es la base para la organización del sí-mismo les lleva a considerar que este “self constitucional” o primario (Fonagy. y el infante intuye maneras para mantener. una experiencia óptima de seguridad. Winnicott se refería tanto a madres asustadas como a madres atemorizantes que los niños internalizaban como algo ajeno al sí-mismo. Estos aprendizajes y comunicaciones se han denominado “conocimiento implícito relacional” (Stark 1977. los ciclos de vigilia y sueño. Este sistema de retroalimentación. de manera que para éste último el énfasis está puesto en la importancia de la proximidad para asegurar la supervivencia. 1988 b). 2001) reconocen que Bowlby no se refirió explícitamente a la regulación del afecto. Jaffe & cols. 2000) puede sufrir graves distorsiones cuando en la infancia se sufren malos tratos. ofrece al infante las oportunidades para la regulación interactiva y la autorregulación (Emde 1999. Silverman 1988 a. Los dos miembros de la diada van desarrollando simultáneamente experiencias internas. Sin embargo. en el futuro. . Y la autora concluye: En el curso de las interacciones diádicas se produce una gran cantidad de aprendizajes por parte del infante. Tronick 1997) o memoria procedimental –las señales comunicativas no conscientes y no verbales que fluyen recíprocamente entre la madre y el infante. incluyendo adecuadas señales mutuas y una respuesta maternal razonablemente adaptativa.abuso sexual o pérdida parental (pero no abuso físico). no es difícil comprender que en un sistema inicial de interacción madre-niño la coordinación entre ambos se dirige a atender necesidades fisiológicas como la regulación de la temperatura. Fonagy y su equipo van a trazar un puente entre estas deficiencias de los cuidadores en los primeros años y la patología psíquica posterior. no publicado. Stern 1977. 2. éste puede verse compelido a internalizar los afectos de la madre como si fueran propios. Los mismos teóricos del apego (Silverman. Fonagy alude a Winnicott que ya sugirió que cuando la madre falla en su función de especular los estados del hijo. y conducen a complejizar cada vez más la regulación diádica-. Gianino & Tronick 1985. etc donde el componente psicológico sería la regulación del afecto (Silverman).

Pero lo interesante es que. cuándo hay incapacidad de interpretar al otro como diferente y portador de un aparato psíquico deseante y pensante. los autores distinguen dos tipos de desviación: . en cuanto a la patología de esta función. de “saber” el impacto de mis deseos sobre los otros. dado que su desarrollo comienza con el descubrimiento de los afectos en el seno de las primeras relaciones entre el niño y sus cuidadores. En ausencia de esta capacidad. los autores proponen el concepto de “externalización” a partir del cual reconsiderar procesos como la identificación proyectiva o la proyección en las que habría que distinguir si se produce. pero también de mediar entre los actos o palabras de los otros y lo que aquellos producen en mí.Los autores no dejan de manifestar que el concepto de mentalización no es cognitivo. También resaltan la doble faz del concepto: capacidad de reflexionar sobre los propios estados y una dimensión de la relación con los otros. De hecho. simbolización. no nos podríamos responsabilizar de los efectos de nuestras palabras y acciones sobre los demás y tampoco tendríamos la impresión de que podemos mediar entre nuestros deseos y la realización de éstos a través de actos o palabras. Resulta obvio que si una persona no puede percibirse con una “mente” activa y compleja tampoco podrá adjudicársela a los otros.fallo en la función de marcador. p. o no. o no. en este contexto. 192). Es interesante pensar que la capacidad de mentalización tiene claras consecuencias sobre las relaciones interpersonales. Externalización y distorsiones en la función especular de los cuidadores En la función de reflejar las emociones del niño pequeño (función de espejo) se dan varios procesos: la expresividad (aumentada) que los padres devuelven al niño-a permite un referente para la emoción primariamente sentida.1. 2002.está en el mismo corazón de nuestro funcionamiento social. pero con afectos congruentes (se entiende que congruente con la emoción del niño-a) . pues se trata de ser capaz. 2. repensar el concepto de “proyección” en el sentido de distinguir cuándo se trasfieren al otro deseos o emociones propios y cuándo hay una incapacidad de pensar al otro como diferente. La mentalización –abundan los autores. también una separación entre la “marca” en el rostro de las figuras paternas y lo experimentado por él (Fonagy y col. Sería interesante.

p. el foco de interés para Winnicott lo constituían los trastornos de la identidad. mecanismo que ha sido descrito como central en la patología borderline.. Los autores usan el concepto de “externalización” para definir una estrategia de control que ejerce el niño-a sobre las figuras de apego con el fin de sacar de sí una representación que siente ajena a su self. Estamos en el campo de la identificación proyectiva. 206). hay una distorsión entre el afecto del niño y la reacción o la marcación afectiva de los padres. La única salida para el niño.fallo en cuanto a la congruencia del afecto reflejado En el primer caso nos encontramos con padres que responden al afecto negativo de los hijos de manera automática. la preocupación de Winnicott giraba en torno a la calidad de la experiencia subjetiva. en pocas palabras. Otra prueba indirecta de que esto es así la constituye la observación de que estos niños-as toman muy precozmente las riendas del cuidado de los padres. como bien ha señalado Mitchell (2004. sin capacidad de diferenciar lo que el niño siente y lo que provoca en ellos. Este engranaje entre lo interno y lo externo será también una cuestión fundamental para los autores cuando presenten sus conceptos de equivalencia psíquica. Algunos autores consideran que el problema es que no se internaliza la representación de la madre sino que una representación de ella se alberga en la representación del sí-mismo (Fonagy. Los autores lo ejemplifican con madres que viven con ansiedad e ira (reacciones defensivas) la normal excitación libidinal de los hijos-as. Esto deja a los hijos sin posibilidad de tener conciencia de sus propios estados emocionales y mucho menos de regularlos o de conocer el efecto sobre los otros. En el segundo caso. que es devuelta como si se tratara de agresión. Esta patología estaría relacionada con el concepto de Winnicott de “falso self”. 2000). es externalizar esta parte ajena del yo para volver a encontrar la coherencia del sí-mismo. también que estos . Esta constitución de la subjetividad va a venir marcada por un proceso “transicional” entre vivencias internas omnipotentes y nointegradas y la realidad externa. entonces. El uso de conceptos de Winnicott resulta muy congruente ya que. Aquí hay una distorsión entre la emoción primaria del niño y el marcador parental. a los problemas de esas personas que actúan como tales pero no se sienten así. lo cual crea una distorsión en la percepción de sí-mismo.

Mentalización y sintomatología del trastorno borderline de personalidad Los autores (2002) afirman que la causa de los trastornos borderline es tanto una deficiente capacidad de mentalización como una serie de problemas a la hora de hacerse cargo de la intencionalidad de sus acciones o pensamientos. sin haber accedido al “como si” de los estados mentales. Tal como plantea Fonagy (2000). estas incluirían: . Además de la referencia a la teoría de Winnicott sobre “falso self” encontramos alusiones al mismo autor en la diferencia que éste establece entre privación y deprivación como problemas derivados del proceso de especularización. la sensación de vulnerabilidad así como la inmensa necesidad de contacto al mismo tiempo que éste se les vuelve insoportable (incluyendo. que la representación de dichos estados no equivale a la activación de ellos y que no todo afecto implica que en el mundo exterior esté sucediendo lo mismo.manifiestan que se sienten fusionados con los hijos -como hemos visto en los trabajos de Lyons-Ruth (2004)-. por supuesto la relación terapéutica). La personalidad límite continúa funcionando en un nivel de equivalencia psíquica. Fonagy (2000) es consciente de que esta “externalización” de una parte de sí-mismo en el otro a través de la proyección se correspondería con la definición kleiniana de “identificación proyectiva”. 2. esto es. También proponen la noción de alien self para poder dar cuenta de los serios problemas de estos pacientes con su sentimiento de identidad. Para los autores. aunque el autor prefiere la de Spillius (1994) de “identificación proyectiva evocadora”. 2. La deprivación sólo puede existir cuando el niño es conciente de sus propias necesidades y es capaz de captar deficiencias en sus cuidadores. por tanto. La privación se experimenta en una etapa en la que el niño-a no tiene conciencia del cuidado materno. podría decirse que todos los conceptos sobre la constitución del sí-mismo y la capacidad reflexiva se van a relacionar con las descripciones que tenemos sobre lo borderline. La externalización de la imagen de la madre sirve para preservar una imagen coherente del sí-mismo pero obliga a controlar a la figura cuidadora para conseguir que aquello que se experimenta como ajeno sea efectivamente tomado por el otro como propio.

En la infancia. . en muchos de estos últimos casos aparecen violentos ataques contra su propio cuerpo o contra los otros. Tan sólo comentan que encontramos una cierta predisposición de los individuos a actuar sobre los cuerpos y no sobre las mentes. en el caso de los varones.. Con respecto al tema de la agresividad.Inestabilidad emocional e irritabilidad . sería la incapacidad para representarse mentalmente la relación de apego cuando hay agresividad lo que torna posible actos violentos en las relaciones interpersonales o actos agresivos contra el propio cuerpo. si bien Fonagy y col.Escisión . Los autores apenas dedican cuatro líneas (2002. (2002) consideran que puede haber relación entre las actitudes de enfado en el niño y la amplia presencia de la agresividad en las relaciones interpersonales de los pacientes límites. 476) a considerar que la tendencia a la “acción” cuando falla la regulación emocional se distribuye de forma distinta entre hombres y mujeres.Sentimiento de vacío Un primer acercamiento a la descripción de esta patología consiste en afirmar que hay una deficiente diferenciación entre la representación de la realidad externa y la de la interna. Según ellos.Sentido inestable del sí-mismo . estas personas se ven expuestas a sensaciones tan intensas y terroríficas que no pueden ser “pensadas”. el motivo es que la representación de la madre (como cuidadora más habitual) suele residir para las mujeres en su propio cuerpo mientras que. p. ellos tenderían a externalizar esta imagen sobre los otros.Impulsividad . respecto a los cuales los autores consideran que sería preciso tener en cuenta otro factor para poder explicarlos.

A procesos de identificación con figuras que practican el maltrato en sus variadas formas. deberíamos tomar en consideración los formatos que adopta la construcción de la masculinidad en los cuales el ejercicio de la agresividad y la violencia está legitimada (social y. desde mi punto de vista. propiedad de un self que puede recurrir a su destrucción si ésta no cumple funciones de cuidado o amenaza la estima del “sujeto” (masculino). considera que si ésta es correcta podría dar cuenta de ese conocido fenómeno de que las personas que sufren trastornos de pánico atribuyan un significado inmenso a desequilibrios biológicos relativamente moderados. Y en esta génesis lo importante no es sólo el nivel de sufrimiento infantil sino la medida en la que alguien acudió. 2. Para ello. cabría especular que no pueden modular sus emociones porque el proceso de “representación de segundo orden” es limitado ya que el reflejo que hizo el cuidador del estado emocional fue demasiado exacto o exagerado. debería añadirse el repudio de representaciones de sí-mismo y de sentimientos que se consideran femeninos y. Otra línea sería la representación de la mujer como objeto y no sujeto. la ternura o el sentimiento de ser vulnerable como imagen del sí-mismo). inferiores (estos sentimientos pueden ser la tristeza. Por otra parte -y esto lo veremos en el apartado tercero . Lo decimos porque no siempre los desequilibrios biológicos son tan moderados como plantea Fonagy. independientemente de que su maltrato sea psicológico. Aunque Fonagy insiste en que es una hipótesis.Bleichmar considera la importancia de tener en cuenta el funcionamiento del sistema neurovegetativo en cuanto que éste “marca” (en expresión de Damasio) el orden de las representaciones mentales. lo que mina su potencial simbólico. por tanto. de violencia física o de ambas. . 3. a tranquilizar. o no. Mentalización y trastornos de ansiedad Fonagy (1999) plantea que en el caso de aquellas personas para quienes la angustia es catastrófica. La propuesta de Hugo Bleichmar (1999) es que consideremos la génesis del sentimiento de control/descontrol de la angustia. una cierta profundización en la génesis de la violencia de género. Considero que este déficit de “sujeto” en la representación de la feminidad por parte de algunos hombres convierte a estos en abusadores. en ocasiones. familiarmente). Podría decirse que en una crisis de pánico la representación secundaria contiene demasiado la experiencia primaria.Falta aquí.

el término de intersubjetividad a esta gran expansión de las capacidades de relacionarse que se observa en los niños a partir de los nueve meses (Stern. Según Marrone. 2006) del libro conjunto de Marrone.. 1996. 2000). 121) es que Fonagy y colaboradores tratan la capacidad reflexiva . 2005). Los autores (2001) invocan la teoría de Trevarthen sobre las dos fases en la forma de emerger la intersubjetividad (una primaria en la que los bebés responden de manera automática a gestos.p. 1998). localizadas en la ínsula. Marrone no está de acuerdo con la crítica de Fonagy a las posiciones de Trevarthen. 1996. con conexiones con el sistema límbico. más bien. Para defender la existencia de una subjetividad innata. Diamond y Juri y en ella se presentan críticas a la teoría de Fonagy y colaboradores. Rizzolatti et al. Marrone y colaboradores apoyan la propuesta de Trevarthen sobre una intersubjetividad primaria (no simbólica) y no están de acuerdo con Fonagy cuando éste critica a Trevarthen sus posiciones de un bagaje innato en cuanto a las capacidades de entrar en contacto afectivo con los otros desde el inicio de la vida. en el sentido que éste último atribuye capacidades introspectivas a los bebés. de una “conciencia primaria no reflexiva” que un autor como Edelman denomina como una conciencia primaria (Edelman & Tononi. señales y ritmos de los cuidadores y una fase posterior –que se inicia en torno a los nueve meses de edad. sin embargo.. 1985). Daniel Stern habría reservado. Rizzolatti & Arbib. Se podría hablar. de manera que se considera probable que otras emociones se comporten de manera similar (Miller. recientes descubrimientos apuntan a que el sistema de neuronas espejo no sólo incluye la capacidad de captar la intencionalidad sino que dichas neuronas espejo. Críticas a la teoría de Fonagy En el número 24 de Aperturas Psicoanalíticas se publica una reseña (Cortina. Otra crítica de Marrone (2001.en la que los bebés comienzan a captar de forma rudimentaria que los cuidadores tienen intenciones propias).3. Marrone y colaboradores invocan los trabajos sobre las neuronas espejo descubiertas por Rizzolatti y Gallese (Gallese et al. se activan cuando una emoción como el disgusto se produce espontáneamente como reacción a un olor pútrido o cuando solamente se observa o imita una reacción de disgusto en los demás.

Esta crítica parece un poco injusta ya que para el equipo de Fonagy el desarrollo de la capacidad reflexiva no sólo se produce en el marco de una relación. quien cita las obras de Marty. ya que estos permiten incorporar los desarrollos en neurociencia.. II. OTROS PUNTOS EMOCIONAL DE VISTA ACERCA DE LA REGULACIÓN La disociación como mecanismo frente a los problemas para procesar emociones. El punto de vista de Wilma Bucci. incluida la información emocional. Compartimos las modalidades no verbales subsimbólicas y simbólicas con otras especies. Bucci (2002)3. La autora nos señala que nuestra capacidad de integrar estos distintos sistemas es amplia. en el sentido de que opera un código simbólico y un código subsimbólico. más específicamente. pero posee sus limitaciones Parecen resonar aquí las palabras de Freud en su inconcluso y póstumo artículo (La escisión del yo en el proceso defensivo) acerca de su error al presentar como obvia la función sintética del yo en Nuevas Conferencias (1933. la modalidad verbal simbólica es el avance humano.71) cuando.solamente desde el punto de vista de un ser aislado con una conciencia autónoma —un prejuicio filosófico que anima muchas concepciones sobre la conciencia. procesamiento múltiple. p. ha realizado una revisión de la teoría psicoanalítica a la luz de constructos aportados por la psicología cognitiva. c. sino que la capacidad de atribuir estado y sentimientos autónomos a los otros está en estrecha relación con la posibilidad de captar lo propio. lo señalado por los autores (o. Lo que aporta la autora es utilizar este esquema para explicar el procesamiento de la información emocional y. p. La psicoanalista W. en realidad esta función “tiene sus condiciones . 121) en cuanto a que el concepto de “mentalización” proviene originalmente de la tradición psicoanalítica francesa (especialmente de Pierre Marty) de ninguna manera es ignorado por Fonagy. entonces tres sistemas principales de representación y procesamiento de la información. El psiquismo es así presentado como un procesador de información. Los humanos utilizamos. para entender la comunicación analítica. Por último. pero no creo que ese origen condicione la teoría de Fonagy ni que existan las supuestas incongruencias con los estudios de neurociencia.

sin embargo. entonces. consciente/ello. sino que hay varios sistemas de procesar la información y la integración entre ellos es limitada. La traba. y al inconsciente con lo reprimido. yo. si bien la distinción entre procesamiento subsimbólico y simbólico hace en parte referencia a las dimensiones bien conocidas por los psicoanalistas (inconsciente. Bucci nos señala que. Transferencia. de la teoría freudiana es haber identificado al yo con la conciencia o con funciones como la percepción. es ver de qué manera el estudio de estas dos formas de procesamiento pueden explicar aspectos importantes de la teoría y de la práctica analítica. incluidas las habilidades motoras. superyó/ proceso primario. esto es.particulares y sucumbe a toda una serie de perturbaciones” (1940. serían los múltiples términos para hacer referencia a una serie de estados emocionales que se activan en el vínculo terapéutico sin que . de hecho. y. 276). 1992). idea ésta que sería cara a Freud. identificación proyectiva. Bucci (2002) cita los trabajos de diversos autores de los que se podría concluir que el procesamiento consciente es la punta del iceberg psíquico. tiene una lugar en nuestro desarrollo racional. Lo que se propone la autora. en contraste con la memoria declarativa que permitiría el acceso consciente a hechos específicos de nuestro pasado. o no declarativa (Squire. De hecho uno de los campos en los que Bucci se va a internar con su formulación del código múltiple es el de la comunicación emocional. preconsciente. p. OC XXIII. en general cualquier aprendizaje que nos permita una acción sobre nuestro entorno. toda información puede almacenarse y procesarse fuera del foco de la conciencia. Bajo el epígrafe de memoria procedimental se recogen el conjunto de conductas hábiles o hábitos. cuando en realidad el inconsciente es múltiple como Bleichmar ha puesto repetidamente de manifiesto. 1987) y la memoria procedimental. Buccci (2002) cita los trabajos de psicólogos cognitivos sobre la memoria implícita (Schacter. La autora concluye que ya no se puede sostener la antigua asociación entre procesamiento consciente e intencionalidad como tampoco entre procesamiento inconsciente y funciones automáticas. secundario). contra-transferencia. perceptivas y cognitivas. proyección. sin embargo el procesamiento subsimbólico es más abarcativo en el sentido de que es un funcionamiento que no depende de determinados contenidos psíquicos ni está relacionado con el cumplimiento de deseos. el aprendizaje condicionado y emocional. En realidad. el conjunto de referencias y teorías que los psicoanalistas han acumulado sobre una transmisión de la vida afectiva propia que el paciente realiza sobre el analista. A la luz de los conocimientos actuales diríamos no sólo que la capacidad sintética del yo es limitada.

la activación de determinados afectos desligados de cualquier referencia simbólica (en forma de recuerdo de una figura. también. Otro concepto importante de la teoría de Bucci es el de “proceso referencial”. Es aquí donde el trabajo de Bucci da frutos muy fecundos. al haberse referido a estos procesos como “inconscientes”. captar las emociones contenidas en un relato. en una amplia y cuidada reseña (2004) sobre el artículo de Bucci (2003) nos presenta la definición de los esquemas emocionales como “un tipo de esquemas de memoria que se desarrollarían a partir de la interacción con otros. Los esquemas emocionales De Celis. en particular los cuidadores. esto es.guarden concordancia con las palabras o los silencios del paciente. El proceso referencial es doble ya que no sólo nos permite trasmitir una emoción a través de una imagen sino. describe cualquier esquema de memoria como “una lente a través de la que se ve la realidad”. y darían cuenta del conocimiento de uno mismo en relación con los demás”. determinando cómo uno ve el mundo y también susceptible de ser modificado por las percepciones que se captan. o asociada a una escena o imagen) tendría que ver no tanto con lo reprimido como con un proceso de disociación fruto de un trauma o de las actitudes de los cuidadores que resultan perturbadoras para el desarrollo psíquico de los niños. Cualquier esquema de . Bucci. resulta pensable que es esa capacidad subsimbólica-simbólica la que permite al analista captar emociones del paciente opacas para este último. efectivamente. Ahora bien. Por otra parte. desde el comienzo de la vida del individuo. el psicoanálisis ha supuesto que se trata de deseos que han sido reprimidos y se activan en la transferencia. como bien señala Bucci. Así nos podemos desenganchar de explicaciones más o menos esotéricas de una comunicación de inconsciente a inconsciente que no se sabía a qué remite. Pues. de manera que se relacionan las distintas modalidades en las que procesamos la información. la tendencia de nuestro psiquismo a conectar los niveles simbólico y subsimbólico. basándose en autores relevantes en ciencia cognitiva. Cuando esta actividad referencial no puede hacerse efectiva en alguno de los esquemas emocionales estaríamos en presencia de una forma de trastorno disociativo.

no verbal. o el de Sullivan de “representación self-otro”. no podemos desembarazarnos del afecto. podemos evitar los objetos que nos causan miedo o ira pero. Los objetos del esquema. somáticas y motoras. como podemos leer en la mencionada reseña (De Celis. si hemos disociado nuestros afectos de los objetos simbólicos que le dan algún significado. Y añade (De Celis. sino que ha sido privada de su conexión simbólica. 2004) sobre la relación que Bucci establece entre los conceptos de “representación de objeto internalizado” y de “relaciones de objeto” como formas de esquema emocional. III EL ENFOQUE MODULAR-TRANSFORMACIONAL . así como el concepto de Stern de “representación de interacción generalizada (RIG)”. Habría. o sea las personas involucradas en él. los afectos siguen activos pero la persona no sabe qué siente ni hacia quién. El alejamiento de lo que nos causa dolor es el mecanismo princeps de nuestro psiquismo. simbólico no verbal. pero los esquemas emocionales incluyen predominantemente representaciones y procesos de experiencias sensoriales y corporales en formato subsimbólico. como Bucci nos señala. Es más. pudiendo ser estos múltiples esquemas de uno mismo y de la relación con los otros más o menos compatibles entre sí. de forma que una posible rectificación a través de un cambio en la realidad se vuelve imposible y el esquema continúa operativo con su rigidez y falta de regulación.memoria contiene componentes de los tres sistemas de procesamiento (subsimbólico. En este núcleo afectivo las experiencias emocionales pasan a ser categorías. y simbólico verbal). 2004) que Bucci describe dentro del esquema emocional el “núcleo afectivo”. Ahora bien. La autora puntualiza que no es que la emoción sea inconsciente. pues esquemas prototípicos de las personas significativas en la vida del sujeto y esquemas prototípicos de uno mismo en relación con distintos objetos. el de Bowlby de “modelos de trabajo”. Como psicoanalistas no nos resulta ajena esta formulación ya que atañe a la construcción de la representación de sí-mismo (self) y del otro. se abstraen del contexto en el que se produjeron. y que estaría compuesto por representaciones subsimbólicas sensoriales. de manera que se pueden generalizar a otras personas o situaciones distintas de las originarias. una vez que el núcleo afectivo se ha activado. estarían representadas en formato simbólico. Bucci (2002) agrega que la disociación dentro de un esquema emocional entre el afecto y símbolo vuelve al paciente incapaz de incorporar y conectar nueva información simbólica. que sería la base sobre la que el esquema se desarrolla.

La regulación psicobiológica: un módulo del psiquismo especial Revisando los textos sobre el módulo de lo que Bleichmar denomina “regulación psico-biológica”. De hecho. a proveer un sentimiento de vitalidad. apasionante-.1. de entusiasmo. Si bien es cierto que en el origen la conservación de la vida y la regulación de las emociones que se producen ante los múltiples desequilibrios psico-biológicos están profundamente incardinadas. a organizar su mente. sabemos que siempre interesó a Freud pero quizás sólo en dos sentidos: como acompañando a la representación (o desgajándose de ella si intervenían los mecanismos de defensa) y para considerar algunos impulsos y emociones como “constitucionales”. sin embargo. El sentimiento de desvitalización. En cuanto al tema del “afecto”. a disminuir su angustia. en el artículo “Aplicación del enfoque Modular-Transformacional al diagnóstico de los trastornos narcisistas”. múltiples y de doble dirección: . a contrarrestar la angustia de fragmentación. En su artículo -por otra parte. se dice: El objeto del apego puede ser el que contribuye a la regulación psíquica del sujeto. a medida que se construye una autonomía este tipo de necesidad-deseo va a presentar diferencias individuales en la medida en que haya una mejor o peor regulación emocional pero también en la medida en que el sí-mismo presente una mejor integración o no. se incluye de hecho la regulación psicobiológica en el módulo de la heteroconservación “[…] con el de la hetero-autoconservación -incluido el subsector de la regulación psicobiológica-. “Del apego al deseo de intimidad: las angustias del desencuentro” (1999). O sea que la entidad de este módulo puede presentar más variaciones que otros módulos. Bleichmar parece dudar si darle autonomía o nombrarla como subconjunto del módulo de la hetero-autoconservación. de vacío. se echa en falta un mayor desarrollo teórico sobre un módulo que nos parece fundamental. En el número cinco de aperturas (julio de 2000). sería interesante que pudiéramos ir viendo algo más de la discriminaciónarticulación entre estos y otros módulos del psiquismo. de aburrimiento ante la ausencia del objeto del apego hace que se le busque compulsivamente.[…]”. si en los comienzos de la vida sí puede hablarse de una necesidad de regulación psicobiológica. Bleichmar (2005) ya nos muestra que las relaciones entre lo ideativo y lo afectivo son. Ahora bien.

pero sobre todo para el adulto. de acuerdo a ciertos estados afectivos. tanto para repetición como para abrir la posibilidad de algo que no se dio en los primeros vínculos. lo que no podemos perder de vista. creo. llegándose a fuertes estados disociativos tipo catatonoide. Aun cuando la cognición determina la activación de estados afectivos congruentes con ella. Este patrón es el que se desplegará en la relación terapéutica y funcionará tanto para encuentros como para desencuentros. Uno de los objetivos de este trabajo es llamar la atención sobre la importancia de todas las emociones y sentimientos. a veces explosiva. Los estudios recientes cuestionan seriamente una posición cognitivista en que sólo de acuerdo a cómo se piensa. una vez que está constituido el psiquismo y los modos de relación característicos de cada persona. al que el infante se adapta. Si bien el miedo tiene un papel importante. La forma que esto adopte estará en relación con lo que resultó tolerable para cuidador y niño-a. Mientras preparaba este trabajo me he movido durante un tiempo entre el título grande “regulación del afecto” y el de toda la clínica de adultos que se construye en torno a la regulación de la angustia. entonces. del miedo a la agresividad. etc. También. de manera automática. pero también de los distintos tipos de angustia que se pueden desplegar en relación a dichos deseos o a situaciones a los que nos vemos confrontados. aunque sabemos que serán la angustia y el miedo (y no . así se termina pensando. El problema. es la doble dimensión en que nos movemos en el sentido de un presente donde el sufrimiento del paciente siempre aparece en términos de angustia y una teoría sobre los orígenes de nosotros mismos en la que nos aparece el conjunto de los afectos. incluso neurohormonales. así se siente."(…) debemos considerar también la compleja relación existente entre afectos e ideas. o del miedo al embotamiento emocional. un encadenamiento de estados afectivos de modo que en ciertas personas se pasa. Los teóricos del apego plantean que de la relación entre cuidador y niño acaba emergiendo una forma particular de regulación del afecto que tendrá componentes de auto-regulación y de regulación vincular. tanto en nuestros orígenes como en nuestro presente. la afectividad no es exclusivamente dependiente de la primera: existe también una articulación. Al concepto clásico en psicoanálisis de asociación de ideas le debemos agregar un equivalente de “asociación” (encadenamiento) de estados afectivos." Es. esta múltiple articulación entre estados afectivos e ideas y en el interior de unos y otras. Uno de los aspectos muy importantes del enfoque modular-transformacional es la complejidad entre los múltiples deseos. la regulación afectiva está “invisibilizada” en el sentido de que forma parte del estilo y el carácter.

Mientras hace el relato de la sensualidad de la experiencia (el aroma de las plantas. que le ha pasado algo para que se corte su entusiasmo y que me parece muy importante que lo podamos ver. quisiera centrarme en lo que plantea sobre la angustia en su artículo sobre los trastornos narcisistas (2000) en el sentido de que habría que distinguir el grado de desorganización psicobiológica que la angustia puede ocasionar y en el que señala tres problemáticas a) Desequilibrio neurovegetativo -ej. Sin embargo. era demasiado para mí”. se calla. Por motivos que no vienen al caso. una paciente comienza a hablarme de lo que ha sentido durante un paseo (para ella la relación con la naturaleza es muy importante). .debemos olvidar la vergüenza) aquellos con los que más nos veamos las caras en la consulta. cuando vuelve a hablar aparece un tono más o menos apagado para decirme que tenía que contarme una cosa que había pensado. la tibieza del sol) noto que se expresa progresivamente entusiasmada. a través del vínculo. La paciente se echa a llorar y susurra: “sí. esto y en condiciones de afirmar que no se trata de una represión de deseos de grandiosidad y sí de que en ella lo admirado es colocado siempre sobre la persona amada que. 2005). que sufrió en la infancia niveles altos de desatención por parte de los padres. en cuya familia se daban muchos problemas de violencia y que siempre tiende a verse como menos que los demás. Diferentes efectos de la angustia sobre el funcionamiento psíquico Hugo Bleichmar se ha ido refiriendo a este tema de la regulación emocional en casi todos sus trabajos donde se expone el modelo modulartransformacional (1997. sin embargo. Yo. Es esto lo que yo le señalo. No hace muchas sesiones. 1999. de pronto. sostiene un sistema narcisista desfalleciente.: manifestaciones somáticas de las crisis de pánico. resulta novedoso que exprese entusiasmo y me muestre su capacidad para percibir y disfrutar. Ese “demasiado” creo que expresa una falta de experiencia de mostrar sus capacidades con la expectativa de conmover y asombrar al otro. 2000. Voy a poner un ejemplo. 2. me intereso por la interrupción de su estado emocional. Para esta paciente.

Bleichmar pone el foco en aquellos pacientes en los que los procesos mentales comprometen al cuerpo y éste reacciona con “hiperactivación neurovegetativa” que. el estado biológico neurovegetativo existente en el momento de vivir cierto acontecimiento es el que le otorga valor. representacional. dado por la activación de complejos circuitos subcorticales neurohumorales que "marcan" a un pensamiento con una carga específica afectiva y le hacen tomar relevancia (Damasio. y no sólamente el significado que el episodio pudiera tener para el sujeto dentro de sus sistemas de significación" (el subrayado es del autor). 1996). etc. en este caso nos encontramos ante los efectos de la angustia en la operatoria del psiquismo y de su relación con lo somático. A diferencia de la dimensión "tolerancia subjetiva ante la angustia". No puede decirse sencillamente que todo fallo grave en la regulación corporal se deba a los déficits de simbolización. No se trata de un fenómeno puramente imaginario.b) Emergencia de manifestaciones de enfermedad psicosomática. el fenómeno de "amentación". Específicamente. En el artículo “El cambio terapéutico a la luz de los conocimientos actuales sobre la memoria y los múltiples procesamientos inconscientes” (2001) Bleichmar parece matizar y hacer más complejo el esquema anterior al ampliar el punto a) y considerar que la reacción corporal. Y concluye Bleichmar: "Por tanto. Los pacientes reaccionan sufriendo diarreas. lo marca. en su grado máximo. sino de las consecuencias en el funcionamiento psíquico – por ejemplo los fenómenos de suspensión de grado variable de la capacidad representacional. . Mientras que las personalidades neuróticas resisten altos niveles de angustia. Bleichmar invoca el concepto de Damasio de “marcador somático” con el que éste se refiere a que lo que otorga valor a una experiencia no es sólo la evaluación cognitiva sino también por cierto estado somático. pues la clínica muestra que estos dos problemas unas veces van aparejados y otras. alteraciones en el curso del pensamiento. descrito por Ogden. Y añade Bleichmar que la vulnerabilidad de la operatoria del psiquismo ante la angustia es una variable que distingue a las personalidades borderderline o psicóticas. no. neurovegetativa. Igualmente. hipertensión u otras manifestaciones corporales. es un área que el psicoanálisis ha desatendido en gran medida. reemplazo del proceso secundario por el primario y del nivel conceptual-verbal por el alucinatorio. a su vez marca a la mente. aquéllas se desorganizan psíquicamente con relativa facilidad. c) Desorganización psíquica. la mente "en blanco" o.

A raíz de un incidente de su infancia (que ya habíamos comentado con . ni tampoco todos los efectos de la angustia que impliquen problemas importantes en la regulación corporal nos señalan con tanta claridad problemáticas borderline. pero lo que me llama poderosamente la atención es el poco espacio que dedicamos en la terapia anterior a los temas relativos a la angustia. problemas de una cierta severidad en cuanto a la regulación emocional no siempre pueden entenderse a la luz de los fallos en la simbolización. este es un tema que recorre gran parte de la obra de Fonagy sobre su compresión de la patología severa. De hecho. A lo largo del proceso sí se pudo conseguir que dejara la medicación (tomaba antidepresivos cuando vino a consulta) y que encontrara lo que hoy denominaría un mayor grado de regulación emocional. Caso D. vuelve a pedir consulta y me dice que se encuentra fatal y que ha tenido una “crisis”. D. Considero que la relación entre fallas en la mentalización y la estructura borderline es clara.Como bien plantea entonces Bleichmar. las cuales podían terminar con la sensación de que había perdido el motivo principal de aquello que quería expresar. pensaba: ¿esto es el efecto de unos tres años de terapia? Tras dos o tres sesiones. Este tipo de proyecto no pudo ser llevado a cabo y ella se puso a trabajar para ayudar a su marido en un negocio que éste había iniciado. pero donde siempre le era recordado que su aportación era muy “secundaria”. pero no así que toda falla en la mentalización nos remita a dicha estructura. D. Yo. Comienza a relatarme una típica crisis de angustia y yo apenas doy crédito al nivel de confusión entre sensaciones corporales (alteración del ritmo respiratorio. había abandonado un cierto desarrollo artístico y estuvimos contemplando la posibilidad de que pudiera poner en marcha algún proyecto más personal (trabajo en el módulo del narcisismo). Solía tener casi permanentemente la impresión de estar sobrecargada (y existían motvos que lo justificaban: tres hijos bastante seguidos -una de ellos con deficiencias mentales-). altamente desilusionada. (Mujer de 58 años en la actualidad) Hace unos años (principios de los noventa) traté a una paciente que presentaba síntomas más o menos difusos de ansiedad y depresión. veo que los años de terapia no han cursado del todo en balde. lo que permitió a la paciente una mejor comprensión sobre sí misma y una cierta mejoría en uno de sus rasgos de personalidad que consistía en ser excesivamente prolija en sus explicaciones. que me podía morir”). sensación de mareo) y psicológicas (“sentía que me podía pasar cualquier cosa. Después de más de diez años. Consideraba que hicimos un buen trabajo sobre la historia de su vida. Este es un punto interesante para debatir y que quisiera ilustarar con una viñeta clínica.

En su artículo “Consecuencias para la terapia de una concepción modular del psiquismo” (2005).anterioridad) aparece un rasgo de su madre muy sobresaliente y es que tenía “ataques” que ahora hemos comprendido pronta y claramente que eran crisis de pánico. No aparecían en su historia –me decíahechos que justificaran este problema e incluso no descartaba algún tipo de abuso por los niveles de afectación corporal que aparecían ante una consulta ginecológica. . al igual que en el caso de otros módulos del psiquismo. Como Hugo Bleichmar ha mostrado. Doris K. Hace unos cinco años. podemos encontrarnos con una falta de desarrollo de la capacidad para regular la ansiedad. Añade: “más mayor vi que no se moría e intentaba tranquilizarla pero era imposible en algunos momentos. es el aspecto más sobresaliente de la transmisión intergeneracional de estilos de apego. pero con unos índices de desregulación realmente notables. identifica cualquier sensación corporal como “peligrosa”. Como conocía a ésta última. Creo que pensarlo en estos términos nos permite buscar mejor las posibles articulaciones con otras fallas en el psiquismo de cada paciente. El motivo era que su hija menor había empezado a tener problemas de angustia y D. en el sistema de apego. Creo que estamos en presencia de graves desórdenes como consecuencia de la angustia sin que ello lleve aparejado una estructura límite de la personalidad. D.. D. de desorientarse. Lo que resultó muy llamativo es que la analista de Sandra (así llamaremos a la hija de D. sensación de perder el equilibrio.) estaba extrañada de los niveles tan altos de angustia que presentaba Sandra. Bleichmar plantea que. hasta el punto de que ha dejado de conducir. ella pierde la capacidad de concentrarse en el trabajo. quería que le recomendara una terapeuta. Yo no sabía qué le pasaba”. me llamó por teléfono y me pidió una entrevista. afirma que las característica de la regulación del afecto. Pero quisiera añadir algo que me parece notable. tiene olvidos graves. En un artículo. En el caso de D. Silverman (2001). fue testigo de alguna de estas crisis y todavía recuerda el espanto que le causaban y la impresión que tenía de que su madre se iba a morir. comenté el caso con ella. los grados de desorganización que produce la angustia en algunos pacientes son muy notables. D.

En el primero. a la intensidad de su afectividad” Hugo plantea dos condiciones contrarias: pacientes que fueron criados por padres que no respondían a las necesidades de comunicación. se trata de de que el paciente observe y reconozca el estado de tensión corporal. En estos casos. que no se comprometían con lo que ocurriera en la vida del hijo/a y que eran distantes. por el otro. De manera que Bleichmar concluye: Cada paciente requiere un ritmo cognitivo y afectivo que sea el que permita su mejor desarrollo. lo que va más allá del contenido temático.1 El concepto de “enfriamiento emocional” Bleichmar propone. Una vez que el paciente ha hecho frente a esta disociación tan común entre las representaciones corporales y mentales. a diferencia de otras (como lo erógeno o la dimensión narcisista). En el otro extremo. de aquello de lo que hablen las interpretaciones que se le puedan formular. se abre la posibilidad de un enfriamiento para el que pueden ser tan importantes las técnicas clásicas de la respiración y relajación como las psicológicas. habríamos de considear a pacientes que tuvieron padres invasores con excesos de afectividad que estuvieron cerce del hijo-a pero produciendo problemas de regulación afectiva y cognitiva. El analista . es decir que al percibir la hiperexcitación el paciente pueda rebajarla a través de un estado mental de relajación 3· Regulación emocional y vínculo terapéutico Con respecto al vínculo terapéutico.2. de apego. para los pacientes en los que la hiperactivación del sistema vegetativo es el foco del tratamiento. Aquí un analista activo puede estar resultando tan invasor como lo fueron los padres. no suele ser un punto de referencia para los analistas ni para los pacientes. Bleichmar (2005) llama nuestra atención sobre la influencia que tiene tanto el grado de actividad del analista como la intensidad afectiva de éste: “Y esto nos conduce a dos temas: por un lado el grado de actividad del analista. que es una dimensión de lo corporal que. una intervención que denomina “enfriamiento emocional” y que es descrita en dos tiempos. un analista también distante o que sencillamente trata de ser neutral afectivamente puede duplicar las primitivas experiencias del paciente con figuras significativas.

La emoción pierde su carácter de componente de estados interiores cognitivo-afectivos y pasa a ser convocada sólo para generar el encuentro Otra problemática en torno a los avatares del vínculo terapéutico estaría dada con esas cuatro formas de búsqueda de intimidad que Bleichmar propone en su artículo “ Del apego al deseo de intimidad: las angustias del desencuentro ” (1999) en el sentido de que el deseo de estar en contacto con el otro puede ser corporal.y para el paciente es el encuentro emocional. acota que . En el vínculo analítico la modalidad corporal está impedida. cognitivo e instrumental. Por ejemplo. se trata de una emoción “comunicación-inducción” destinada a tratar de promover en el otro una respuesta emocional y un posicionamiento (un rol en la relación) desde el cual responder a la demanda del sujeto expresada en forma de esa emoción particular. pero pueden surgir problemas cuando las otras modalidades de sentir la intimidad son muy distintas para el analista y el paciente. ya que el propio conocimiento de las mismas supone ya un cierto grado de encuentro cuando no pueden darse otras coincidencias. Bleichmar propone reconocer estas diferencias. la posibilidad de compartir estados afectivos. lo que hace que el paciente dispare más sus emociones como medio de comunicarse con el analista. Bleichmar describe el circulo vicioso que puede establecerse entre un terapeuta que no tolera la hiper-emocionalidad y reacciona ante los signos de la misma en el paciente bloqueando cualquier expresión emocional. En cualquier caso. una más conocida. afectivo. Considera.no se puede permitir ser monocorde en cuanto a ritmo de intercambio y a intensidad afectiva. es cognitiva -pensar con alguien. no va a haber coincidencia en las vías para sentir que se comparte un cierto grado de intimidad. Bleichmar sostiene que la emoción cumple una función a la que podemos denominar “fusional”: es un medio para producir el encuentro. Pero llama nuestra atención sobre otras dos. su forma caracterológica óptima de intimidad . también. La dimensión expresiva del afecto está más estudiada (reacción frente a acontecimientos externos o activación de un recuerdo o fantasía). tanto para inducir en los otros aquellos estados afectivos que dan satisfacción a algún módulo del psiquismo como para evitar aquellas angustias que prevalecen en el sujeto. compartir insights. que los afectos tienen una triple dimensión: expresión. construcciones o teorías sobre el funcionamiento psíquico. si para el analista la forma de “estar junto con”. la emoción como comunicación. sin tener en cuenta la necesidad del paciente” (2005) Otro aspecto que este autor considera importante en la relación terapéutica es el uso que cada paciente hace de sus emociones como medio de comunicación y de acción sobre los otros. Tendríamos un última casuística y es aquella en la que lo que se anhela es compartir un espacio psíquico. comunicación-inducción y acomodación. en que el sujeto activa o intensifica una emoción para llegar al otro y hacerle sentir lo que él siente.

Pone el ejemplo de que el analista se quede en silencio y entonces el paciente entre en un sopor. un acto propio de la denominada “memoria procedimental” y que puede corresponder a la reacción que el paciente tenía en la infancia cuando era abandonado.la intimidad exige una “teoría de la mente”. . que puede ser un enactment. Por último. 1996). en el sentido que se le da actualmente: la atribución al otro de estados mentales (Fonagy. Bleichmar llama nuestra atención sobre la necesidad de prestar atención a los encadenamientos entre estado afectivos y de acción que se producen el la consulta.

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