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Principales problemas limítrofes entre Venezuela y Colombia Siglo XIX y XX

Principales problemas limítrofes entre Venezuela y Colombia Siglo XIX y XX

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10/01/2015

Universidad Central de Venezuela Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Escuela de Estudios Políticos y Administrativos Historia Diplomática de Venezuela II Profesor

: Fernando Falcón

Principales problemas limítrofes entre Venezuela y Colombia Siglo XIX y XX

Integrantes: Escalona, Nazly Osío, Patricia Padrón, Zarhavictoria Pepe, Sandra Petit, David Rivero, Rómulo Rossell, Jomaris Quiñones, Víctor

Caracas, Junio de 2009

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Índice

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9.

Presentación……………………………………………………………….2 Tratado Michelena-Pombo 1833………………………………………...3 Negociaciones Toro-Acosta (1844-1845)……………………………….7 Negociaciones Guzmán-Murillo Toro 1874-1875……………………..10 El compromiso arbitral entre Venezuela y Colombia………………...13 Protocolo de París: Ampliación de las funciones arbitrales………....16 Laudo Arbitral 1891……………………………………………………...17 Tratado Suárez-Unda…………………………………………………...20 Tratado Holguin-Suárez-Silva Gandolphi……………………………..22

10. Convención Rico-Briceño……………………………………………….24 11. Polémica sobre la libre Navegación de los Ríos…………………….25 12. Venezuela y Colombia: Camino hacia el Laudo Suizo………………28 13. 1900: Delimitación de la Guajira: Acta de Castilletes………………..28 14. Laudo Suizo 1922………………………………………………………..38 15. Delimitación de aéreas marinas y submarinas: De Los Monjes al Golfo de Venezuela…………………………………………………………...47 16. Los Monjes. Breve recorrido desde 1856 a 1952…………………….47 17. Crisis de Los Monjes. Posesión de Venezuela 1952………………...49 18. Reservas: Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar………………………………………………………………………………51 19. Golfo de Venezuela: Negociaciones a nivel de Ministros de Minas e Hidrocarburos…………………………………………………………………..52 20. El Incidente “Pedro Gual”………………………………………………..57 21. El Incidente de la Aventurera……………………………………………60 22. Se reanudan las conversaciones……………………………………….60 23. De Caraballeda a Caldas………………………………………………..62 24. Consideraciones Finales………………………………………………...70 25. Referencias Bibliográficas……………………………………………….73

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PRESENTACIÓN

El problema limítrofe entre Venezuela y la Nueva Granada, luego República de Colombia, es un problema muy complejo que ha marcado las relaciones entre estos dos países hermanos desde 1830 (con la disolución de la República de Colombia) hasta nuestros días. Debido a las tormentosas delimitaciones fronterizas que se han realizado entre Venezuela y Colombia, las relaciones bilaterales se han tornado siempre entre la cooperación y el conflicto. Este trabajo pretende describir brevemente los diferentes

momentos y problemas que se han presentado entre los dos países andino-amazónicos. En primer lugar, trataremos las primeras negociaciones que se dieron a raíz de la separación de Venezuela de la República de Colombia en 1830 y el primer tratado integral que se dio entre los dos países, a saber: el Tratado Michelena-Pombo y sus consecuencias. En segundo lugar, describiremos el proceso de arbitraje para delimitar la frontera entre los dos países, el cual tuvo lugar a partir del año 1881 y culminó con el Laudo español en 1891. En tercer lugar, mencionaremos las negociaciones entre Venezuela y Colombia para llevar a cabo lo expuesto en el Laudo español, las cuales derivaron en el Laudo suizo de 1922. En cuarto lugar, exponemos el devenir de las relaciones entre los dos países luego del Laudo Suizo y su aplicación, así como el problema pendiente del Golfo de Venezuela, el cual puso a los dos Estados al borde de una guerra. Esperamos que este breve recuento de nuestra historia de límites con Colombia sirva de base para poder aprender y comprender las relaciones de regular tensión que hemos tenido con el vecino y el papel que han jugado nuestros negociadores en la delimitación de nuestras fronteras con Colombia.

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Tratado Michelena-Pombo 1833

A sólo tres años de disuelta la República de Colombia (1830), había quedado pendiente un problema por resolver, nada más y nada menos que la delimitación territorial entre la Nueva Granada y la República de Venezuela. Es por ello, que en 1833 comienzan las negociaciones entre el plenipotenciario de Venezuela, Santos Michelena y Lino de Pombo, por la Nueva Granada.

Es preciso indicar que estas negociaciones comenzarían sobre la base del utis possidetis juris, por medio del cual todo lo que poseía Venezuela a partir de la creación de la Capitanía General de Venezuela en 1777 lo seguiría poseyendo.

Las negociaciones entre Michelena y Pombo derivaron en un Tratado de amistad, alianza, comercio, navegación y límites. Para los efectos de este trabajo, es necesario destacar el artículo 27 del tratado que especifica lo referente a los límites entre ambos países:
“Artículo 27: La línea fronteriza comienza en el Cabo de Chichivacoa, siguiendo por la línea Chichivacoa-teta de la Guajira a fin de dividir la provincia en dos partes (la occidental para la Nueva Granada y la oriental para Venezuela); desde allí seguiría rectamente por las alturas de las montañas de Oca y las cumbres de Perijá, hasta encontrar el origen del río Oro; luego bajaría por sus aguas hasta la confluencia con el Catatumbo; seguiría por las faldas orientales de las montañas y, pasando por los ríos Tarra y Sardinata, iría rectamente a buscar la embocadura del río de La Grita en el Zulia, desde allí la curva reconocida como fronteriza, continuaría hacia la quebrada de Don Pedro y bajaría por este al Táchira; luego por las crestas de las montañas donde nacen los ríos del Torbes y del Uribante, hasta las vertientes del Nula hasta el desparramadero del Sarare; hacia el sur a buscar la laguna de Sarare y, rodeándola por la parte oriental, seguiría hasta el río Arauquita, continuaría hasta el Arauca y por las aguas de éste, al paso del Viento, desde éste rectamente, a pasar por la parte más occidental de la laguna del Término y de allí al

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Apostadero sobre el río Meta, continuando su dirección norte-sur hasta encontrar la frontera del Brasil1”.

La línea divisoria entre la Nueva Granada y Venezuela a la que se llegó a partir del Tratado Michelena-Pombo, fue la siguiente:

Rojas Cabot, R. & Viña Laborde, E.(1984). Al otro lado del Golfo, Colombia refuta a Colombia. Caracas: Impresos Urbina.
1

Venezuelatuya (1997). Tratado Michelena-Pombo. http://www.venezuelatuya.com/historia/michelena_pombo.htm. 10/05/2009.

Disponible recuperado

en: el

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Y la línea que más adelante y hasta nuestros días traería más controversia entre los dos países, a saber la del territorio de la Guajira, quedó de este modo:

Rojas Cabot, R. & Viña Laborde, E.(1984). Al otro lado del Golfo, Colombia refuta a Colombia. Caracas: Impresos Urbina.

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Sin embargo, sólo dos años más tarde (1835), el Congreso venezolano rechaza el Tratado logrado por Santos Michelena en 1833, según Pablo Ojer2 los congresistas alegaban que:

El Cabo de Chichivacoa no podía ser el punto de comienzo de la línea fronteriza con la Nueva Granada sino el Cabo de la Vela tal como se disponía en la Real Cédula de 1777 por Carlos III en la cual se creaba la Capitanía General de Venezuela.

El territorio de la Guajira pudo haberse dividido en partes iguales y, en el trazado hacia el sur, cuando se hablaba de la curva que debía seguirse desde la desembocadura del río de la Grita en el Zulia hasta la quebrada de Don Pedro, debían comprenderse tierras como el territorio de San Faustino.

Luego, en 1839 el Congreso venezolano consigue la Real Cédula del 15 de febrero de 1786 en la que se crea la Comandancia de Barinas y, las fronteras establecidas en dicho documento contradecían totalmente la línea Michelena-Pombo, sin embargo se mantuvo igual hasta 1882, ya que el Congreso neogranadino rechazaba las modificaciones propuestas por el legislativo venezolano y pretendía continuar con las delimitaciones establecidas en 1833 (como de hecho se hizo).

Los problemas principales que aparecieron entre 1835 y 1840 estuvieron en torno a la Guajira (específicamente sobre el Cabo de la Vela) y la línea Orinoco-Atabapo-Río Negro, la cual unos años más tarde nos traería bastantes problemas.

2

Ojer, Pablo (1988). La década fundamental en la controversia de límites entre Venezuela y Colombia 1881-1891. Biblioteca Fundación Pampero.

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Por su parte el Congreso de la Nueva Granada sí aprueba el Tratado en 1834, pero como ya sabemos no pudo aplicarse dado que el Congreso de Venezuela lo rechaza. Sí hacemos énfasis en la teoría de la negociación vemos que este Tratado debe entenderse como un paquete y no como la mera negociación de los límites; a los plenipotenciarios les fue encomendado acordar un Tratado de Amistad, Alianza, Comercio, Navegación y Límites, como bien señala Rojas Cabot y Londoño Venezuela siempre insistió en negociar los límites junto a los asuntos de comercio y navegación.

En el marco de esta negociación estaba también la Convención para la Liquidación y División de los Créditos Activos y Pasivos de Colombia (23/12/1834), donde se adopta la propuesta inamovible de Michelena que termina repartiendo la deuda de Colombia en 50% para Nueva Granada, 27,5% para Venezuela y 22,5% para Ecuador. Michelena al ver que Pombo y el propio Santander insistían en repartir la deuda sobre la base criterios distintos declaró estar dispuesto a suspender la negociación del paquete.

El alegato principal de Nueva Granada está en que si bien Venezuela exigía la aplicación de la línea de iuris de 1810; que no era otra cosa que remitirse a los límites correspondientes al año en el cual comienza la gesta independentista como punto de referencia anterior a la unión bajo el nombre de Colombia; no puede establecerse con exactitud tal criterio porque al pertenecer estos a la misma metrópoli España no tuvo el interés de delimitar exhaustivamente territorios que de todos modos le pertenecían. Por lo tanto las reales cédulas y otros documentos serían la única prueba de qué pertenecía o no a Colombia para 1810.

~9~

Negociaciones Toro-Acosta (1844-1845)

Durante

cuatro

años

(1840-1844),

las

negociaciones

sobre

delimitación entre la Nueva Granada y Venezuela se mantuvieron estáticas, es decir, seguía rigiendo el Tratado Michelena-Pombo de 1833. En 1844, la Nueva Granada presenta la Real Cédula de 1792 en la que se establecen los límites de Maracaibo y según la cual, Sinamaica había sido cedida a Nueva Granada.

Ante esto, el plenipotenciario venezolano, Fermín Toro reconoce la autenticidad de los documentos que le han presentado sobre el territorio guajiro y expresa su desconocimiento sobre la existencia de los mismos. De aquí en adelante, la Nueva Granada comienza a reclamar toda la Guajira.

No obstante, es preciso saber que años más tarde se conoció que la Real Cédula de 1792 no era tal sino que era un documento unilateral en el que el gobernador de Ríohacha proponía tales límites pero, eso nunca fue firmado por el Rey de modo que la transferencia de ese extenso territorio (que siempre ha sido venezolano), nunca se hizo efectivo 3.

Por otra parte, Toro declara con relación al pequeño territorio de San Faustino que toda discusión al respecto cesó cuando la Nueva Granada demostró actos de jurisdicción ejercidos en ese territorio después de la agregación de Maracaibo a la Capitanía General de Venezuela.

3

Ibídem.

~ 10 ~

En cuanto a la frontera llanera, Toro rechazó la línea MichelenaPombo basándose en la Real Cédula de 1786 sobre la Comandancia de Barinas y manifestó su reclamo sobre la villa de Arauca4.

Sobre lo que sí fue muy acucioso Fermín Toro, fue con lo referente a la médula fluvial venezolana. Cuando el plenipotenciario neogranadino, Joaquín Acosta, expuso basándose en la Real Cédula de 1768 en la que se fusionan las Comandancias de Guayana y la Comandancia General de nuevas fundaciones del Alto y Bajo Orinoco y río Negro, que la línea divisoria de la Nueva Granada era la vaguada del Orinoco, desde su confluencia por el Meta hacia el sur, siguiendo por la del Casiquiare y río Negro, aproximadamente 300Km lineales de profundidad. Toro alegó lo siguiente:  La provincia de Guayana fue el resultado de la división de Cumaná en 1762 y se le dieron por límites: por el Este el Atlántico, por el Norte el Orinoco, por el Oeste los ríos Orinoco, Casiquiare y Negro.  Por la Real Cédula de 1768 se le agregaron las misiones del Bajo, Alto Orinoco y río Negro.  Pertenecientes a esa jurisdicción eran los pueblos de Picure, Arrecifal y Caño Morocoto que la línea Michelena-Pombo no cubría a pesar de que correspondían a Guayana.  La posesión de los pueblos al Oeste de la línea Orinoco, Casiquiare, Negro por parte de Venezuela, ha sido legítima, perfectamente ininterrumpida durante el siglo XVIII.

4

Para entender las reclamaciones de los negociadores venezolanos y neogranadinos a lo largo de este período, es preciso tener en cuenta el trazado limítrofe que se acordó en 1833.

~ 11 ~

Ante estos alegatos, Acosta le propone a Venezuela llevar la negociación a arbitramiento, mientras se estudiaba la propuesta en el Consejo de Estado neogranadino se suspendieron las negociaciones.

Ya en estas negociaciones, se ven más claros los cuatro ejes problemáticos entre los dos países: la Guajira, San Faustino, la línea llanera y la línea Orinoco – Atabapo - Río Negro. Estos ejes son los que van a guiar la negociación hasta el laudo arbitral de 1791.

El problema principal con San Faustino más allá de las razones de iure, está en que en este lugar nació Francisco de Paula Santander cuando su padre gobernaba en la localidad, era por ende un punto de honor para Nueva Granada reafirmar su posesión y no admitir que era parte de San Cristóbal. Asimismo, Nueva Granada quería garantizar la libre navegación de los ríos para el transporte de mercancías hacia el Caribe y por ello la cabecera del río Orinoco fue parte de las líneas más problemáticas de la negociación.

Negociaciones Guzmán-Murillo Toro 1874-1875

Durante el primer período presidencial de Antonio Guzmán Blanco (1770-1777), se reanudan las negociaciones entre la Nueva Granada y Venezuela. En 1874, el presidente Guzmán Blanco plantea, en su mensaje al Congreso una solución a la controversia territorial en dos etapas: en principio, fijación del utis possidetis juris estricto y, luego la búsqueda de una frontera de conveniencia cuyo perfil delineó así:
…después de haber estudiado la materia, y quizás penetrado de lo que realmente quiere la Nueva Granada, exigiendo la mitad de la Guajira, a San Faustino y lo queda del lado de acá del Táchira y que no pertenece

~ 12 ~

de derecho en el Desparramadero del Sarare; y cediendo en cambio una línea de conveniencia en la región del Alto Orinoco, de modo que pueda la Nueva Granada navegar sus aguas sin aparecer como tributaria nuestra, habremos conciliado las dificultades presentes y conjurado todas las del porvenir5.

Viendo que la Nueva Granada estaba dispuesta a restablecer las relaciones con Venezuela, el presidente venezolano nombra a Antonio Leocadio Guzmán para llevar a cabo la negociación. Para comenzar, éste último rechaza las declaraciones de Fermín Toro de 1844 en las que reconoce la soberanía neogranadina sobre toda la Guajira hasta la línea Socuy-Limón- Caño Paijana.

Sobre el problema de la Guajira, propone como línea de derecho del Cabo de la Vela rectamente hasta la teta Guajira, y de ésta a la cima de los Montes de Oca.

En lo que respecta a San Faustino, Guzmán defiende la soberanía venezolana sobre ese territorio basándose en un expediente de arriendo del puerto fluvial de San Faustino en fecha 17 de agosto de 1764, por lo cual, el gobierno neogranadino habrá demostrado el reconocimiento de Venezuela sobre ese territorio.

El límite occidental fue propuesto por Guzmán atendiendo a gran cantidad de documentos y partiendo del principio de utis possidetis juris, estableció la siguiente frontera:
“De la boca del Apaporis en el Yupurá (Caquetá) y por el Thalweg del Yupurá hasta la embocadura del río de los Engaños; de aquí línea recta al norte, cortando dicho río de los Engaños y otros afluentes del Apaporis y El Vaupés, hasta las cabeceras del negro, en la sierra Padavida, siguiendo al punto de unión del Guayabero con el Ariari, para
5

Ibídem, p. 62

~ 13 ~

formar el Guaviare, y de dicha unión, a pasar por las cabeceras de los ríos Vichada y Muco, hasta la boca del Caño Isimena, en la margen meridional del río Meta6”.

Como la propuesta fue rechazada por Colombia, Guzmán planteó una partición del territorio de forma integral, veamos:
“… Bahíahonda quedara por Venezuela y Porlete por Colombia: línea del río Táchira, como límite natural hasta su confluencia en el Zulia de manera que San Faustino quedara por Venezuela; en la frontera llanera, si Colombia no aceptaba el lindero natural por el río Ele. Venezuela no tenía dificultad de atenerse a la Cédula de 1786; mediante la cesión a Colombia del territorio al sur del Meta hasta el Vichada se le hacía ribereña del Orinoco, y seguiría la línea por el curso del Vichada hasta el meridiano del proyecto de Tratado de 1833, para continuar por él hacia el sur hasta los territorios brasileños7”.

Además, le ofrecía a Colombia la libre navegación por el Orinoco con salida al mar. Por supuesto, la propuesta de Guzmán era bastante exigente, de modo que el diálogo se paralizó por algún tiempo.

La posición de Colombia en esta negociación se expresa de la siguiente manera (Londoño, 1973:78):  En la Guajira: Se acepta la iniciación de la línea fronteriza en el Cabo de Chichivacoa.  En Táchira: Se exige un territorio de 13 leguas desde la Grita has la desembocadura de la quebrada Don Pedro.  Paramo de Tama y Río Meta: Se respaldan los derechos basados en la Cédula de 1786.

6 7

Ibídem, p. 68. Ibídem, p. 72

~ 14 ~

 Orinoco: rechazo a la línea Meta-Orinoco-Vichada-Meridiano planteada por Venezuela.

El 24 de junio de 1875 Murillo protesto ante el gobierno de Venezuela por la fundación del pueblo “Guzmán Blanco” a las orillas del río Guainía que según Venezuela queda justamente dentro del llamado triángulo Orinoco-Casiquiare-Río Negro, y siempre perteneció a su jurisdicción, pero que empezó a ser parte de las pretensiones colombianas en 1844. Mientras tanto Colombia arguye que era parte de su territorio y lo reclamó como una usurpación por parte de Venezuela. Debido a este percance se rompen nuevamente las relaciones entre Colombia y Venezuela.

Hasta este momento las negociaciones entre ambos países no tuvieron ningún fruto más que plantear nuevas delimitaciones, por lo que seguía prevaleciendo la línea Michelena-Pombo.

El compromiso arbitral entre Venezuela y Colombia

Para el año de 1880, bajo la presidencia del Gral. Guzmán Blanco en el período denominado “el quinquenio” se establecen una serie de reuniones que van a restituir las conversaciones entre Venezuela y Colombia, a fin de negociar el conflicto de límites del cual se ha venido conversando a lo largo del presente informe. A continuación se desarrollan los hechos que dieron apertura a la realización del compromiso arbitral, fundamental para la perpetración del Laudo Arbitral ejecutado por el Reino Español y del cual se hablará con posterioridad.

~ 15 ~

Para esa época asume la presidencia de Colombia el Dr. Rafael Núñez, quien acreditó a Justo Arosemena como Agente Confidencial en Caracas, con la intención de mejorar las relaciones con Venezuela.

Es necesario destacar que la presencia de Justo Arosemena facilitaría las negociaciones con la contraparte venezolana a cargo de Antonio Leocadio Guzmán; el panameño Arosemena tenía toda una trayectoria como fundador del Partido Liberal de Panamá, pero además era amigo de Guzmán, esto dulcificó las conversaciones y se establece posteriormente para el 7 de enero de 1881 un Protocolo de Reconciliación previo a la firma del Compromiso Arbitral.

Pasado ocho meses desde ese Protocolo de reconciliación, el cual permitió el restablecimiento de las conversaciones entre Venezuela – Colombia en materia de límites, Guzmán y Arosemena se reúnen nuevamente para discutir puntos de vista sobre el problema limítrofe en ambos países. Guzmán entregó a Justo Arosemena el Extracto de Negociación de Límites de 1874 – 75, el Agente Confidencial de Colombia le responde con su Estudio crítico de todas las discusiones previas junto a un Proyecto de Tratado de concesiones mutuas8.

Se accedió entonces el 13 de septiembre de 1881 a la firma del Compromiso Arbitral. Este acuerdo debía ser aprobado por los Congresos de las partes contratantes, ambos lo aprobaron y desde allí comienza un nuevo camino hacia la negociación de los límites colombo – venezolanos.

Es importante señalar que tanto Venezuela como Colombia querían que el gobierno español se encargará de este arbitraje, en principio

8

Ojer, Pablo (1988). La década fundamental en la controversia de límites entre Venezuela y Colombia 1881-1891. Biblioteca Fundación Pampero, p. 87.

~ 16 ~

porque ambos territorios formaron parte del reino español, y en España se encontraban los documentos de los linderos de la Capitanía General de Venezuela y el Virreinato de Santa Fe, sumado a ello el hecho de que existían buenas relaciones de ambos contendientes con España.

El tratado planteaba que sometería el problema de los límites a un Arbitraje en Derecho ejercido por el gobierno de su Majestad el Rey de España Alfonso XII, y decía:

Art. 1- Dichas Altas Partes Contratantes someten al juicio y sentencia del gobierno de Su Majestad del Rey de España, en calidad de árbitro, Juez de derecho, los puntos de diferencia en la expresada cuestión de límites, a fin de obtener un fallo definitivo e inapelable, según el cual todo el territorio que pertenecía a la jurisdicción de la antigua Capitanía General de Caracas por actos regios del antiguo soberano hasta 1810, quede siendo territorio jurisdiccional de la República de Venezuela, y todo lo que por actos semejantes y en esa fecha perteneció a la jurisdicción del Virreinato de Santa Fe, quede siendo territorio de la Actual República llamada Estados Unidos de Venezuela9.

En febrero de 1883, el Rey Alfonso XII de España acepta el cargo como juez para el mencionado arbitraje de derecho.

Colombia nombra a Antonio Galindo como Preclaro Internacionalista, básicamente sus funciones serían redactar los alegatos que iban a ser presentados al Árbitro, Galindo se basó en los documentos:  La Guajira. Cédula del 18/04/1878 y Real Orden del 13/08/1790.  San Faustino. Real Orden de 29/07/1795.  Sector Meta-Arauca: Real Cédula del 15/02/1786.  Sector Orinoco-Meta-Casiquiare: Real Cédula del 05/05/1768.

9

VALOIS, A. (1970). Reseña sobre los Límites entre Colombia y Venezuela. Medellín: Editorial Bedout. Pág. 62

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Por su parte Venezuela nombró al Doctor Julián Viso como el Abogado que prepararía los alegatos para el Laudo, éste

Mientras que el gobierno español organizaba la Comisión de Examen integrada principalmente por historiadores e investigadores, ambos países preparaban sus alegatos, los cuales serían presentados ante el Rey para el Arbitraje.

Protocolo de París Ampliación de las funciones arbitrales

Para el año de 1885 fallece el rey, inmediatamente el gobierno español envía notas a ambas partes que habían designado al rey como árbitro de iuris, señalando que debido a la muerte del rey, la obligación que él había asumido para solucionar el diferendo de los límites fenecían; además solicitaba que las partes contratantes aclararan si las obligaciones sólo recaían en la persona del rey Alfonso XII o en el gobierno español en abstracto y manifestaba también que la Regente María Cristina (esposa del Rey) tenía la disposición de asumir la obligación, siempre y cuando fuera aprobado por los plenipotenciarios de cada Estado.

En esta ocasión Colombia envió a Carlos Holguín como el representante, mientras que por el lado venezolano asistió Antonio

Guzmán Blanco, ambos representantes aceptaron el compromiso de la Reina de España, suscribiendo un acta en la cual se expresaba:
“…En efecto, ven que en ese artículo las dos partes designan como árbitro, no a su majestad don Alfonso XII, sino al gobierno del Rey de España, sin expresar siquiera quien lo fuese a la sazón, como para significar que cualquier Gobierno que hubiese en España, ya presidido

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por don Alfonso XII, ya por algunos de sus sucesores, había de tener jurisdicción bastante para conocer y decidir de las disputas sometidas a su fallo…10”.

También al acta se le agregó otra disposición, la cual autorizaba al árbitro “fijar la línea del modo que crea más aproximado a los documentos existentes, cuando respecto de algún punto de ella no arrojen toda claridad apetecida…11”.Convirtiendo al Árbitro que era de Iuris en un Árbitro Arbitrador, esta nueva facultad generó controversia en ambos países, pues argumentaban que de esa manera iban a perder territorio, además creían que el Árbitro pasó a ser un “Árbitro Amistoso Componedor”, sin embargo ésta posición le incomodaba más a Colombia que a Venezuela, ya que, la ampliación de las facultades arbitrales había sido una propuesta por parte de Guzmán Blanco, en un intercambio de notas desde París, el 21 de diciembre de 1886.

Laudo Arbitral 1891

Luego de haberse aclarado mediante el Protocolo de Paris la situación de arbitraje, la Comisión de examen Española comenzó a estudiar y analizar los alegatos presentados por ambos países. Y fue hasta el 16 de marzo de 1891 cuando la regente presentó el Laudo, la demarcación se dividió en 6 secciones:

1. La Guajira
10

LONDOÑO, P. (1973). Derecho Territorial de Colombia. Bogotá: Colección de

Oro Del Militar Colombiano, Volumen V. Pág. 81
11

Ídem.

~ 19 ~

2. Sierra de Perijá y de Motilones. 3. San Faustino. 4. Línea de la Serranía de Tamá. 5. Línea del Sarare, Arauca y Meta (frontera llanera). 6. Línea del Orinoco y Río Negro (sub-dividida en dos trozos I. del Meta a Maipures y II. De Maipures a la Piedra del Cocuy).

La primera y la tercera sección fueron las zonas de acuerdos más litigiosas. En cuanto a la primera sección
“La Comisión es de parecer que la línea de frontera que ha de separar el territorio de los Estados Unidos de Colombia del territorio de los Estados Unidos de Venezuela, se establece de la manera siguiente: Desde los Mogotes llamados los Frailes, tomando por punto de partida el más inmediato a Juyachí , en derechura a la línea que divide el Valle de Upar de la Provincia de Maracaibo y Río de el Hacha por el lado de arriba de los Montes de Oca, debiendo servir de precisos linderos los términos del referido Montes de Oca por el lado del Valle de Upar y el Mogote de Juyachí por el lado de la serranía y orillas de la mar12”

La tercera sección a evaluar para litigar en el Laudo era la de San Faustino, donde como se mencionó con anterioridad, la sensibilidad que tocaba ésta frontera era relevante, ya que había sido el lugar de nacimiento de Francisco de Paula Santander.

El Laudo señalaba que en las secciones segunda y cuarta, las partes contendientes habían decidido de común acuerdo la frontera del litigio. Por esa razón se centrarían en las secciones restantes, teniendo presente la cláusula que le permitían fijar las líneas de las fronteras en las secciones donde no estaba claro.
12

Tomado de “Informe presentado por la Comisión encargada del examen de las cuestiones sobre las que había de fallar S.M. el Rey de España”. Expediente del Laudo. Fondo Fronteras, 9 (2) fol. 37. Ojer, Pablo (1988). La década fundamental en la controversia de límites entre Venezuela y Colombia 1881-1891. Biblioteca Fundación Pampero, p. 238.

~ 20 ~

En la sección quinta la comisión estipuló que por ser desconocido “las Barracas del Sarare y el Paso real de los Casanares”, se tomaría el curso del Rio Arauca como un límite natural y luego se desplazaría para buscar el “Antiguo Apostadero del Meta”.

En la sección sexta ocurría lo mismo que en la quinta, además ese territorio era solicitado por ambas partes, tomaron como límite natural los Ríos Atabapo y Negro, con interrupción de algunos kilómetros de Yávita a Pimichín.

En cuanto a la repartición de territorio se puede decir que fue bastante equitativa, ya que, Colombia obtiene los territorios de la Guajira (sección 1) y San Faustino (sección 3), mientras que Venezuela obtiene la sección del Sarare, Arauca y Meta, y Línea del Orinoco y Río Negro 13. Y como se mencionó anteriormente hubo acuerdo en las secciones de la Sierra de Perijá y de Motilones (2da.) y en Línea de la Serranía de Tamá.

Sin embargo, comenzó a

presentarse poca disposición para la

aplicación del Laudo, sobre todo por parte de Venezuela que intentó eludir tal ejecución, generando así un tortuoso y largo camino hacia la aplicación del mismo, según Alfredo Vásquez “la sentencia arbitral no era el fin, sino el comienzo de una nueva etapa”14 iniciando en un primer momento con un intercambio de notas que posteriormente conllevaron a nuevos acuerdos:

13

Para Colombia la división de segundo trozo, significó la pérdida del triángulo de los ríos Negro (Guaviare), Orinoco y Casiquiare. 14 VASQUEZ, A. (1988). Colombia y Venezuela una Historia Atormentada. Bogotá. Editorial Tercer Mundo Editores. Pág. 104.

~ 21 ~

Julio de 1891 Colombia envía una nota a Venezuela recordando que deben hacer la demarcación sobre todo en los Limites Artificios (lugares que nunca habían sido explorados) y propone conformar una comisión.

Ante la falta de respuesta por parte de Venezuela en octubre, envía de nuevo una nota notificando que enviara una comisión en el sector comprendido entre el meridiano de Masparro y los Montes de Oca para que tomar posesión de los territorios e invita a Venezuela a realizar lo mismo.

En esta ocasión Venezuela protesta por considerar que no debería tomar posición unilateral y argumenta que la comisión debe ser aprobada por el Congreso.

La próxima nota fue enviada por Colombia en febrero de 1892, la cual explicaba a Venezuela que para la ejecución del Laudo no debía someterse a aprobación por parte del Congreso, de lo contrario sería flagrante Violación de Derecho Internacional. Venezuela responde que no pretende someter a aprobación el Laudo pero necesita tiempo para realiza modificaciones político-administrativas.

Colombia argumenta que le interesan poco los procedimientos internos de Venezuela y que sólo necesita comisión mixta para ejecutar el laudo y así evitar la ocupación unilateral.

Por un periodo de aproximadamente dos años las intenciones de ejecución del laudo quedaron congeladas. Hasta que asume el poder en Colombia Miguel Antonio Caro, quien ve la necesidad de resolver la aplicación del laudo, además que él consideraba que el laudo sólo

resolvía cuestiones jurídicas, dejando de lado aspectos como los

~ 22 ~

económicos-comerciales15 y políticos, proponiendo establecer Acuerdos de Libre Navegación. Para Venezuela esto representaba la oportunidad de realizar modificaciones territoriales a cambio de los Acuerdos de Negociación y Comercio.

Tratado Suárez-Unda

En esta ocasión el presidente venezolano Joaquín Crespo designa Ministro Plenipotenciario al José Antonio Unda para que efectúe conversaciones en Bogotá con el Ministro de Relaciones Exteriores colombiano Marcos Fidel Suárez.

Lo primero que realizan es un Acta-declaración, con fecha del 04 de abril de 1884, en la cual aceptan que se debe ejecutar el laudo español, ambos reconocieron lo conectadas que estaban ambas Repúblicas por compartir una frontera común por donde constantemente hubiese intercambios comerciales y de tránsito de personas, así que acuerdan realizarle modificaciones al laudo “en miras de su mutua conveniencia y el desenvolvimiento de sus comunes intereses16”. Para Valois, esta acta-declaración “le restó fuerza jurídica, validez y firmeza al Laudo Español y retardó su ejecución17”.

Luego de firmar el acta, se suscribió un nuevo Tratado donde se establecían las modificaciones al Laudo y las libertades de Navegación,
15

Para Colombia era de suma importancia resolver el problema de la navegación de los ríos, pues significaba una vía para trasladar y comercializar sus productos, y la salida al mar por el atlántico. 16 VALOIS, A. (1970). Reseña sobre los Límites entre Colombia y Venezuela. Medellín: Editorial Bedout. Pág. 80 17 Ibíd. p. 81

~ 23 ~

Tránsito y Comercio. Para Venezuela en el art. 14 Colombia le reconoce que tiene asentamiento en parte de la Guajira Oriental y las adyacencias de los Ríos Atabapo y Negro, por esta razón se los cede. Modificando los límites que irían:
“Desde Punta-Espada, en la Península Guajra, una línea en dirección a la Teta Guajira, pasando por los cerros de Yuripiche y Masape; de la Teta Guajira (…) Hasta la desembocadura del río Guaviare en el río Orinoco; por la vaguada del Guaviare hasta la desembocadura del Inírida, aguas arriba de este río, Hasta el encontrar el meridiano que pasa por el antiguo Apostadero del Meta (…) Bajando hasta encontrar el terreno que divide en dos sistemas los afluentes del Guainía o río negro (…) luego seguirá el limite por la línea demarca por esta división hidrográfica hasta cerro Cordero, y éste a la piedra del Cocuy18”.

Colombia recibió facilidades de navegación, tránsito y comercio por los Ríos Orinoco, Atabapo, negro y los ríos que naciente en Colombia

desagüen en el Lago de Maracaibo. Además de libre tránsito de personas y equipajes por la fronteras sin tener que cancelar impuestos.

Posteriormente se envía este tratado a los congresos para su aprobación, pero el congreso venezolano no acepta el tratado y realiza modificaciones en la zona comprendida entre el Meta y el Vichada. Colombia acepta alguna de las modificaciones propuestas por Venezuela.

De nuevo comienza un intercambio de notas, pues Venezuela pedía que se aceptara el acuerdo en su totalidad. A lo que Colombia exigía la aprobación y ejecución inmediata del acuerdo con las modificaciones que había aceptado. Meses más tarde Unda le informó al gobierno colombiano que el congreso de su país autorizó la ejecución del laudo, sin embargo continua insistiendo en la aprobación del Tratado.

18

Ibíd. 82

~ 24 ~

Colombia para 1895 atravesaba una crisis política, que se concretaba con un intento golpe de Estado al Presidente Caro que no tuvo éxito, de esta manera este tratado quedó sólo en el papel porque al final no lo aprobaron, pasando de nuevo un tiempo para volverse a sentarse y conversar sobre los límites.

Tratado Holguin-Suárez-Silva Gandolphi

Para agosto de 1895 Venezuela de nuevo toma la iniciativa de reanudar las negociaciones con Suárez, en esta ocasión es nombrado como plenipotenciario Mario Silva Gandolphi quien propone un cambio en la demarcación, específicamente en la línea del Atabapo por una línea que pasará por el Vichada hasta el Orinoco, esta propuesta no fue aceptada por Colombia. No obstante, se reanudan las negociaciones, en 1896 el gobierno colombiano la solicita al Ministro de Relaciones Exteriores de su país Jorge Holguín que trabajara en conjunto con Suárez para establecer un nuevo acuerdo. En líneas generales iba a continuar con lo estipulado en el tratado de 1984, aunque se le realizaron modificaciones a favor de Venezuela, Colombia la concedía perpetuidad de la servidumbre de Atures y Maipures, en el Laudo Arbitral de 1891 se le concedía paso sólo por 25 años19. El art. 36 señalaba que “Acepta Colombia a favor de Venezuela la servidumbre perpetua de tránsito por el camino de Atures y Maipures”20.

19 20

Era un puente que comunicaba a las poblaciones. LONDOÑO, P. (1973). Derecho Territorial de Colombia. Bogotá: Colección de Oro Del Militar Colombiano, Volumen V. Pág. 97

~ 25 ~

El Acta establecía que si no se aprobaba este Tratado, ambas Repúblicas aplicarían sin modificaciones el Laudo Arbitral de 1891 y se reservarían la facultad de legislar en cuanto a la navegación y comercio fronterizo. Otro artículo estipulaba que en el caso del rechazo del tratado sobre navegación y comercio, ambos gobiernos aceptarían una comisión mixta para que marcara los límites respectivos, con un plazo no mayor a 8 meses, en caso “cualquier país puede proceder a hacerlo sin menoscabo del interés de la contraparte21.”

Este acuerdo fue profundamente criticado y rechazado el por Congreso Colombiano.

Convención Rico-Briceño

Luego del rechazo que tuvo el acuerdo anterior, en diciembre de 1898 se reúnen el Plenipotenciario colombiano en Caracas Luis Carlos Rico y el Plenipotenciario venezolano Santiago Briceño para reglamentar la

ejecución del Laudo. Designaron dos comisiones que se encargarían de demarcar y amojonar los límites que estipulaba el Laudo, se pedía que la constitución de las comisiones mixtas no se demorara más de 4 meses.

Las comisiones se dividirían en:

1. San Faustino, Yávita-Pimichín y Arauca-Meta (secciones 1, 2, 3 y 4). 2. Oirá-Sarare-Arauca. (Secciones 5 y 6)

21

Art. 39 del Tratado Holguín-Suárez-Silva Gandolphi

~ 26 ~

Este convenio fue aprobado por Venezuela el 04 de enero de 1899 y por Colombia el 02 de marzo de 1899, la primera reunión se llevó a cabo en Curazao a finales de ese año.

Polémica sobre la libre Navegación de los Ríos

Al mismo tiempo que se estaban organizando las comisiones para la demarcación territorial entre ambos países. Se desarrollo una discusión entre Luis Carlos Briceño y Calcaño Mathiu (Canciller Venezolano) sobre la libertad de navegación, contraponiendo dos tesis la del Derecho Natural y Derecho de Gentes versus la Soberanía.

Colombia argumentaba apoyándose en el derecho internacional y en la realidad europea, basándose específicamente en el Tratado de Viena (1815), el Congreso de Paris (1856) y Berlín (1878). En cambio Venezuela sólo aceptaría la libre navegación a cambio de justas compensaciones. Rico argumentaba según el derecho de gente “Cuando un río navegable cruce de dos o más Estados antes de desembocar en el mar, el derecho de navegarlo para objetos comerciales es común a todos los Estados ribereños22”. En consecuencia Colombia goza del derecho de navegar el Orinoco (que es navegable) porque es un río que cruza por ambos Estados antes de llegar al mar.

Calcaño respondió a este argumento que Venezuela goza del derecho de dominación como único dueño de sus vías fluviales, además consideraba que el problema de la libre navegación es un asunto que está
22

VASQUEZ, A. (1988). Colombia y Venezuela una Historia Atormentada. Bogotá. Editorial Tercer Mundo Editores. Pág. 135.

~ 27 ~

muy relacionado con temas importantes como el de “Dominio Territorial y la Seguridad Interior”. Además señalaba que mediantes tratados se le podrían conceder beneficios de libre navegación a los Estados ribereños (Colombia) pero a cambio de “positivas Compensaciones”. Él se basó en la doctrina de la soberanía fluvial de Martens23 .

Ambos argumentos eran ciertos y validos, sin embargo ninguno de los dos Estados cederían en relación a la libre navegación, llegando de esta manera a un punto muerto en la negociación sobre la libre navegación, afectando significativamente la satisfacción de intereses colombianos.

A continuación un mapa Tomado del Libro de VALOIS, que representa las líneas que fueron demarcadas de acuerdo al Laudo Español de 189124

23

Martens, era un ruso que consideraba que los tratados de navegación marítima y fluvial se fundan en concesiones recíprocas 24 VALOIS, A. (1970). Reseña sobre los Límites entre Colombia y Venezuela.

~ 28 ~

El color Rojo Indica el trazado resuelto El color verde las secciones de las fronteras en que están conformes las dos Repúblicas.

~ 29 ~

Venezuela y Colombia Camino hacia el Laudo Suizo

En vista que no se pudo llegar a un acuerdo con respecto a las rectificaciones solicitadas por Venezuela, se decidió ejecutar lo acordado en el Laudo Español. Santiago Briceño como representante de Venezuela y Luis Carlos Rico en representación de Colombia, firmaron un pacto en donde se reglamentaría la ejecución del Laudo de 1891.

Tanto en Venezuela como en Colombia se aprobó el instrumento en los respectivos Congresos y cada país nombró sus representantes a las comisiones mixtas.

En 1900 se reúne la Comisión Mixta en Curazao para discutir lo referente al sector de la Guajira. Posteriormente se traslada a Sinamaica y desde ahí se procedió a recorrer el sector en busca de los Mogotes de los Frailes, punto de inicio para trazar la frontera según el Laudo Español.

1900: Delimitación de la Guajira: Acta de Castilletes

En esta fecha, se conforman dos Comisiones Conjuntas o mixtas Demarcadoras, las cuales fijarían los límites correspondientes a lo dispuesto por el Laudo español.

Uno de los primeros escollos fue que, en vista del desconocimiento del lugar donde se encontraban los “Mogotes de los Frailes”, ni donde se hallaban dicho sitio, ni pleno conocimiento del área exacta para el comienzo de la delimitación respectiva, se tomó un punto que ~ 30 ~

geográficamente parecía el más idóneo para comenzar a fijar los hitos y demarcar así la línea divisorio de ambos Estados. Este punto era el de Castilletes. Sin embargo, la representación colombiana en la comisión, argüía que se hallaban más abajo del punto de Castilletes, es decir, kilómetros más abajo de la Laguna de Cosinetas. En Venezuela se decía que la línea debía comenzar en los monjes, es decir las islas o “peñascos” como quieren algunos25, que fueron confundidos semánticamente con los Frailes. En Colombia que los Frailes se hallaban más al Sur26.

Se consideraba que este punto reunía las condiciones del lugar señalado en el Laudo como ya mencionamos, y de esta forma se escogería a Castilletes como línea divisoria y punto extremo de la Guajira entre Venezuela y Colombia27. Es importante destacar que la escogencia de Castilletes como punto de partida fue en primera instancia sugerida por la representación venezolana en la Comisión., y los miembros de la Comisión colombiana aceptaron esto como nos cuenta el mismo Londoño Paredes28.

La comisión debía comprender que, si no existía el primer punto de referencia mencionado en el Laudo, el llamado Mogote de Los Frailes, su misión quedaba fuera de toda posibilidad de cumplirse. La sustitución, conjeturación o aproximación carecería de todo valor jurídico y no podía oponerse a los gobiernos de Colombia y Venezuela, independientemente del hecho de que algunos hitos ya habían sido fijados29.

25

Hacemos acotación aquí a la denominación de islas por parte de Venezuela en la actualidad, sobre todo, por la necesidad de mantener esto por lo que respecta al Mar territorial que estas islas nos hacen tener. Mientras que, en la vecina Colombia se arguye que son peñascos y que no los mismos por ende no generan mar territorial. 26 LONDOÑO PAREDES, J. Derecho Territorial de Colombia, 1973. 27 AREA, L. El Golfo de Venezuela, Tomo I, 1996. Instituto de Estudios Políticos, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Universidad Central de Venezuela: Caracas. 28 Ibídem. Vide supra nº 1. 29 NWEIHED, K. Panorama y Crítica del Diferendo, 1995.

~ 31 ~

La cuestión presentada es que Venezuela apareció con una faja en la península que ni en el Laudo ni en el Mapa que enseñó el Duque de Tetuán estaban30.

Así pues, Colombia había cometido un error mediante los delegados de su Comisión, es decir, en palabras de un autor de esta nación, haber reconocido que el Río Oirá no desembocaba en el Sarare sino en el Arauca, lo concerniente al Sector Alto Orinoco y el punto referente al Río Negro31.

La Libre Navegación de los Ríos seguía siendo un objetivo fundamental en las negociaciones colombianas y a esto se dedicó con entereza y disciplina la política exterior colombiana durante gran parte de la primera mitad del siglo XX.

Como hecho aislado del ámbito diplomático y de la negociación por así denominarle, ocurrió el cierre del Puerto de Encontrados en la región zuliana del Río Catatumbo, lo que supuso graves pérdidas para las regiones del norte de Colombia, especialmente para las casas exportadoras e importadoras alemanas que se encontraban instaladas en el país. Esto se puede traducir en una medida de presión por parte de las autoridades venezolanas, en hacer ver a su vecina que tenía un gran poder en cuanto a las vías de navegación y que esto podía afectar notablemente sus actividades comerciales.

Al mismo tiempo y en otro punto, en Venezuela ocurren algunos disturbios por el ascenso de Cipriano Castro a la presidencia de la República.

30 31

Veremos más en detalle esta faja en el Mapa Anexo nº 1. Ibídem. Vide. Supra, nº 2.

~ 32 ~

Aunado a lo anterior, en 1901 se suspenden las relaciones diplomáticas durante la Presidencia de Marroquín de Colombia, ante las recíprocas intervenciones en asuntos internos como allá se argüía por parte del gobierno de Castro, mediante el Decreto 1237 de 16 de Noviembre de ese año. Tales relaciones, fueron “congeladas” por todo el período de su mandato ejecutivo.

De igual forma, aquí en nuestro país también hubo penetración de ejércitos colombianos “conservadores” que tenían en sus filas a propios venezolanos “liberales” en sus filas. Esto como nos comenta con seriedad un autor, se tradujo en enfrentamientos más ideológicos y políticos que nacionales propiamente, esto es, el bando liberal por un lado frente al bando conservador, el primero apoyado desde Venezuela por Castro, mientras que el segundo apoyado desde Colombia por Marroquín32.

En 1904, adviene al poder Rafael Reyes está en la Presidencia de la República Colombiana, lo que aviva nuevas reuniones para poder “canalizar” el objetivo primario y fundamental de los intereses colombianos: la libre navegación de los ríos, y “abre” las posibilidades en nuestro país de nuevas conversaciones acerca del tema que estaban negadas durante el mandato de Marroquín.

En 1905 Venezuela rectifica su posición y se niega a aceptar el Acta de Castilletes. Por lo que procede a convocar de nuevo las negociaciones del Laudo, buscando enmendar el error cometido en el pasado, ya que se pensaba que el Laudo le había sido perjudicial. Se conviene que se estudiarán nuevamente las líneas de división de las fronteras y se reconocen la posibilidad de otorgar compensaciones de parte y parte para llegar al acuerdo.
32

Vázquez Carrizosa, Alfredo, Colombia y Venezuela: Una Historia Atormentada, 1988, Tercer Mundo Editores, Bogotá.

~ 33 ~

Para las negociaciones se nombran a Díaz Granados como representante de Colombia y López Baralt por Venezuela, En dichas negociaciones se trataron los límites en la Costa Oriental de la Guajira y en los territorios comprendidos entre el Meta, el Orinoco, Atabapo y el Rio Negro33.

Venezuela, en este año conviene en delimitar la Guajira en Punta Espada34. Colombia por su parte, centraba su interés en conservar el territorio de San Faustino, y exigía rectificaciones en el Tarra y Sardinata, debido a que le interesaba posesionarse de una parte llana para la construcción del ferrocarril de Tamalameque35.

Según lo pactado en 1905, Antonio José Restrepo negociador Colombiano, propone la partición de la Guajira entre los dos países, a través de un memorándum el 17 de septiembre de 1907. Esto le daría a Venezuela el control absoluto sobre el “Golfo de Venezuela” o “Golfo de Maracaibo”. Y además Colombia ofrece prorrogar por otros 25 años la servidumbre de tránsito por el sector de Atures y Maipures36.

Venezuela, representada por Clemente Urbaneja, no aceptó las propuestas colombianas y pide que Colombia ceda el cuadrilátero formado por el río Edague, desde su entrada al Orinoco hasta su nacimiento, y de allí en línea recta hasta el meridiano del Apostadero, éste hacia sur hasta el río Tupare, aguas abajo del Orinoco y aguas arriba a la entrada del Edague. De este modo Venezuela quedaría en posesión del sector comprendido entre Atures y Maipures pero con el compromiso de mantener la servidumbre del paso a perpetuidad37.
33 34 35 36 37

NWEIHED Ibídem. Vide supra, nº 2. NWEIHED Ibidem. Ibidem.

~ 34 ~

Ese año muere el negociador venezolano Clemente Urbaneja y lo sustituye Garbiras Guzmán. Éste estuvo de acuerdo en la repartición de la Guajira que había propuesto Restrepo. Sin embargo hubo diferencias en otros sectores en disputa, como fue el alto Orinoco.

En 1909

Alfredo Vázquez Cobo en representación

de Colombia,

rectifica la línea de la frontera en la Guajira y ahora la sitúa en Punta Espada. Es Recibido en Caracas y propone el respeto a los cinco primeros puntos del Laudo y una modificación en el sexto. Esto es, margen izquierda del Orinoco, región del Inírida, Atabapo y Guanía o del Río Negro para Venezuela, a cambio de servidumbre perpetua del Tráfico en los raudales de Atures y Maipures sobre el Orinoco, a cambio de lo estipulado en el `96 sobre Comercio y Navegación)38. Por su parte, Ángel Cesar Rivas como negociador de Venezuela ofrece la libre navegación por los ríos venezolanos a cambio de rectificaciones en el Alto Orinoco y en el Río Negro. Lo que dio como resultado la firma del Acta de Bases en junio, la cual fijaba los términos de tratado de navegación, Fronteras, comercio Fronterizo y Tránsito.

El gobierno colombiano rechaza toda propuesta y mediante una reforma constitucional establece que los límites con Venezuela son los fijados por el Laudo Arbitral del rey de España, lo que significa que todas las negociaciones a las que se había llegado posterior al mismo quedan sin validez alguna.

A pesar de la reforma constitucional, y lo que esta significaba para las negociaciones anteriores, las conversaciones acerca de los límites entre Venezuela y Colombia continuaron su rumbo a cargo de Gustavo Sanabria y Carlos Arturo Torres respectivamente.

38

Esto lo podemos ver mejor en el Mapa Anexo nº 2.

~ 35 ~

Venezuela sostenía que los Mogotes de los Frailes se encontraban al norte de la Guajira, en el Mar de las Antillas y no costeando como se había buscado en el pasado. Es decir, estaba hablando de Los Monjes que semánticamente se había confundido con Los Frailes como se expresó arriba.

Colombia mantuvo su posición acerca de considerar a Castilletes como inicio de la línea fronteriza, fundamentándose en que al no hallarse los llamados Mogotes de Los Frailes se debía proceder a ubicar un

nuevo hito en el territorio de la Guajira tomando en cuenta los demás puntos de referencia, trazando la línea por los montes de Oca por el Valle de Upar, por el lado de arriba, en derechura hacia la Serranía y orilla de la mar.

La primera tesis colombiana también significaba tomar posesión de los pueblos, poblaciones y áreas que le habían sido adjudicadas por el Laudo español; mientras que, Venezuela por medio de sus encargados decía que hasta que no se fijase y delimitara la totalidad de la frontera y límites, no se podría acceder a la petición de Colombia.

Posterior a esto, es importante destacar la llegada al poder de Carlos E. Restrepo a la presidencia Colombiana en 1911, quien mantendría una política exterior centrada en la fijación de los límites del país con sus vecinos, determinante a la hora de las negociaciones.

Surgieron dificultades al no encontrar el origen del Río de Oro, el cual era sumamente importante para fijar la frontera que dictaba el Laudo español. La multiplicidad de afluentes en la zona hacia difícil el acuerdo en donde comenzaba dicho río, problema que se extiende hasta 1941.

~ 36 ~

Entre los años de 1911 y 1913, continuaron las negociaciones de parte de Sanabria por el lado venezolano pero ahora se encontraba José Borda en representación de Colombia. Ambos acordaron el nombramiento de nuevas comisiones demarcadoras para la ejecución de lo expresado en el laudo arbitral de 1891. Las negociaciones giraron en torno a las modificaciones en la Guajira, San Faustino, Orinoco y zona del Inírida y del Guanía a cambio de un Tratado de Comercio y Navegación y Tránsito.

La soberanía colombiana sobre San Faustino era un punto irrenunciable en la agenda colombiana, ya que éste era el lugar de nacimiento de Francisco de Paula Santander, algo intangible pero de mayor relevancia en la nación colombiana.

En 1913 Venezuela ocupó Cazuarito por lo que Colombia protestó y a su vez designó autoridades en el Maipures, acto que también fue protestado por Venezuela.

En Marzo del mismo año Venezuela propone aceptar el Laudo en los 5 primeros sectores y someter a arbitraje el 6to sector pero Colombia rechazó nuevamente dicha propuesta.

Entra José Vicente Concha a la presidencia de Colombia y con su llegada comienzan los trámites que llevarán al Segundo Laudo. Pero antes de ello, Concha decide crear la Comisaría del Vichada, la cual formaba parte de los territorios que aún no se había convenido y que era parte de las reclamaciones de Venezuela.

Venezuela sostenía que el Laudo no podía ser ejecutado parcialmente sino de manera integral, por lo que se acordó con Colombia la celebración de una Convención para el nombramiento de un nuevo

~ 37 ~

árbitro encargado de aclarar los puntos. Ésta se llevaría a cabo el 3 de noviembre de 1916.

Víctor M. Londoño en 1915 representa a Colombia, y el Gral. Ignacio Andrade a Venezuela. Este último insiste en la cesión de territorios a cambio de facilidades de navegación siguiendo la tesis de Calcaño Mathieu de “Justas Compensaciones”.

El 27 de Diciembre: Venezuela exige el retiro de las autoridades colombianas de las zonas que le habían sido asignadas en el Laudo.

En 1916, se da la Convención Suárez-Lossada para proseguir con las conversaciones limítrofes. Al mismo tiempo Colombia ocupa las áreas que le fueron asignadas en el Laudo. Venezuela protesta esto. El 20 de Marzo de este año, tras rumores de posibles conflictos por unos incidentes acaecidos en Cazuarito y en el Meta, más una adquisición de equipo bélico por parte de Venezuela, nuestro país propone llevar las diferencias a un Tribunal de Árbitros, de acuerdo a lo previsto en el Capítulo IV de la Convención de La Haya de 1907 sobre la Solución Pacífica de los Conflictos Internacionales.

Para evitar enfrentamientos se convino mantener sin mudanzas la ocupación que ambas partes tenían hasta el momento.

En la Convención de Bogotá de 1916, se acuerda que el arbitramento quedará a cargo del Presidente de la Confederación Helvética, y éste estaría en la parte técnica a los siguientes expertos suizos: Coronel Paul lardy, Pierre Bonna y Frederic Stierlin, entre otros; quienes darían solución al problema de límites entre Venezuela y Colombia.

~ 38 ~

Se establecieron dos comisiones una al norte y otra al sur. En el norte localizaron la desembocadura del Río de Oro en el Catatumbo y trazaron de allí a la unión del Tarra y el Sardinata en línea recta, y de allí otra recta, a la unión del Grita con el Río Zulia. Y demarcaron el Río Guarumito y San Faustino. Al sur, trazó esta comisión el sector no arcifinio39 entre los ríos Atabapo y Río Negro, donde cortaron 36 km al occidente de Pimichín y 36 km al norte de Yávita para trazar una recta entre esos dos puntos como decía el Laudo español. Además trazaron una línea recta entre la orilla derecha del Arauca en el sitio denominado montañitas hasta la orilla izquierda del Meta en el caño llamado culebra, cerca de la población de Nueva Antioquia.

A pesar de dichos acuerdos, posteriormente surgieron problemas debido a que el origen o fuente cierta del Río de Oro, y verdadera desembocadura del Río Oirá que baja del Páramo de Tamá, que resultaba no ser afluente del Arauca como se creía.

La función del Consejo Federal Suizo. Básicamente era decidir si era válido o no lo estipulado en el Laudo español, y cual de las tesis prevalecía: por partes como indicaba Colombia, o la totalidad como reivindicaba Venezuela.

Por Colombia irían a Suiza: Francisco José Urrutia (Ministro Plenipotenciario en Suiza) y Antonio José Restrepo. Por Venezuela José Gil Fortoul y Vicente Arrojo Parejo.

39

No natural, es decir, de manera artificial se hizo el trazado.

~ 39 ~

Laudo Suizo 1922

El árbitro suizo fungió como árbitro de juris y como árbitro arbitrador, puesto que definió que el Laudo español era completamente válido y cual tesis era la correcta, así como decidió luego acerca de los territorios que cada país debía poseer para la culminación de la disputa territorial entre ambos países.

Las partes así, podían ocupar los territorios que les correspondían por el Laudo, a excepción del 2º, 3er y 5º Sector donde hubiesen reclamaciones de territorio por ambas partes. Una Comisión se encargaría de demarcar esto definitivamente.

El Consejo Federal Suizo en su fallo del 24 de marzo de 1922, decidió a favor de la tesis Colombiana al dictaminar que sí era procedente la ocupación parcial de los territorios que se encontraban definitivamente deslindados, ya por fronteras naturales en el laudo de 1891 o por fronteras artificiales demarcadas por las comisiones a partir de 190040.

En la parte técnica de delimitación, la Comisión suiza se pronuncia el 30 de Abril de 1923 sobre la delimitación de Yávita-Pimichín. Aquí gana la postura de Venezuela.

El 5 de octubre de 1923 define la frontera artificial entre el Grita y el Catatumbo, donde gana la posición colombiana.

El 5 de Marzo de 1924, define lo concerniente a la línea entre el Arauca y el Meta. Vuelve a ganar Venezuela en este espacio.

40

NWEIHED.

~ 40 ~

Una vez concluida la labor de los expertos suizos, se originaron nuevos problemas en torno al Rio de Oro y a la desembocadura del río Oirá. Fue necesaria la conformación de comisiones mixtas las cuales se encargarías de resolver estas controversias. Estas comisiones no podían modificar las líneas ya demarcadas por los expertos suizos, su función era simplemente señalar con hitos las líneas fronterizas para que no hubiera confusiones.

Se procedió a demarcar la recta que va del Arauca al Río Meta, la inspección en la región del Vapor y determinar la vaguada de todos los ríos que formaren la frontera fluvial. Como la zona con mayor caudal del río, o, por donde mejor de navega en verano según los expertos técnicos; donde hubiese dos brazos, se tomaría la vaguada por donde mejor se navegase en verano, pero si en los dos se podía navegar de igual forma, se haría un aforo, es decir, una medición técnica de unidad de volumen sobre unidad de tiempo, o litros por segundo en este caso para fijar dicha vaguada.

Además de la demarcación de las dos rectas entre el Río Zulia y el Río Catatumbo, las tres rectas entre el Atabapo y al Guainía, y las fuentes del río Orinoco.

El 17 de Diciembre de 1928, se dio el Acuerdo Relativo a la Demarcación de la Frontera. Se dispusieron así dos Comisiones: la del Catatumbo y Río de Oro; y la del Meta y el Guanía. Aquí hubo dos Divergencias: en la Castilletes-Laguna de Cosinetas gana Venezuela. En la de la terminación de los Montes de Oca ganó Colombia41.

41

Veremos la primera en el mapa anexo nº3, y la segunda en el mapa anexo nº 4.

~ 41 ~

Entre 1932 y 1939 se realizaron numerosos trabajos de exploración terrestre y aerofotográfico, aforos, entre otros. Para determinar el curso principal del Río de Oro se realizaron reuniones de Comisiones en 1936 y en 1938, en donde Venezuela establecía que el curso principal lo constituía el brazo Suroeste mientras que Colombia mantenía que lo constituía el Brazo norte.

Luís López Mesa, canciller colombiano, verificó que el Río Oirá sí desembocaba en el Sarare y no en el Arauca, por lo que se descubrió que la comisión de 1900 y 1901 había incurrido en un error, y que gracias a esto Venezuela había obtenido 1300Km. Ante esto, Venezuela sostuvo que los trabajos de la comisión eran definitivos a pesar que hayan caído en ese error. Además los trabajos de Luís López no habían sido verificados por lo que Colombia también acepto el trabajo de las comisiones como definitivo.

Con respecto a la demarcación sobre Río de Oro y Oirá la repartición quedó de la siguiente forma: de 3600 Km se le otorgaron 2800 para Venezuela y 800 para Colombia. Según el Embajador José Santiago Rodríguez, había triunfado la “Equidad Efectiva” de la que habló alguna vez el Canciller colombiano López de Mesa (sobre dividir todo a la mitad). Solo que aquí se jugó no solo territorio, sino la “amistad de dos pueblos hermanos, que tienen el mismo grandioso destino y que anhelaban ponerle término a una discusión secular, que lo que hacía era ir minando lentamente los cimientos de ese mismo destino42”.

Tratado de Límites del 5 de Abril de 1941 (Villa del Rosario, Cúcuta): Sobre Demarcación de Fronteras y Navegación de los Ríos Comunes.

42

Ibídem. Vide Supra nº 8.

~ 42 ~

Eleazar López Contreras y Eduardo Santos, presidentes de Venezuela y Colombia respectivamente, inspirados en la amistad entre ambas naciones, decidieron dar fin a la controversia de límites. Subscribieron así, un tratado de Demarcación de Fronteras y Navegación de los Ríos Comunes. En el que reconocen definitivamente la demarcación hecha por la Comisión de 1901 y de Expertos suizos. Y que según el Art. 1: “…Todas las diferencias sobre materia de límites quedan terminadas…”. Y se estableció que la próxima negociación sería en torno a la celebración de un tratado de Comercio y Navegación entre ambas naciones.

En lo concerniente al Río de Oro, se eligió un curso intermedio o Río Intermedio o “Duda”, que promediaba las aspiraciones de las partes. De igual forma se decidió en los ríos Oirá y Arauca, según el Acta del Paso del Viento. Earle Herrera43 nos comenta que el Diputado al Congreso de ese entonces Nava Spínola, decía que la negociación consistía en una especie de “trueque”, es decir, territorio por libre navegación del río Orinoco y otros ríos para Colombia. Salvaron su voto él, Sárez Flamerich, Vivas, Blanco, Hernández Rovatti, Calderas y Lara Peña; los votos negativos fueron de los diputados Guglielmi, Vegas, De Armas y Oropeza. Blanco en su intervención dijo en ese entonces que Venezuela en un siglo “había perdido la quinta parte de su territorio sin disparar un solo tiro 44,” Lo que denota un tratamiento jurídico-territorial de la apreciación y no desde el punto de vista de las negociaciones que se habían dado a raíz de todo el proceso limítrofe con la vecina Colombia, y olvidando las oportunidades que se tuvo en años anteriores (por solo citar una el Michelena-Pombo)

43

Herrera, Earle. ¿Por qué se ha Reducido el Territorio Venezolano?, 1978. Alfadil/Trópicos, Venezuela. 44 Ibídem, p. 32.

~ 43 ~

para fijar unas líneas demarcadoras más “beneficiosas” en materia de territorio para Venezuela y que en otrora el Congreso tampoco aceptó. Esto es lo que algunos posteriormente llamarán “el regalo” que dio Colombia a Venezuela, cuando se le dan luego de este Tratado Los Monjes a Venezuela, que eran considerados por os colombianos como suyos (libro Límites de Colombia del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia de 1944)45.

Finalmente, Colombia logró obtener lo que tanto anhelaba en cuanto a la libre navegación de los ríos que atraviesan o separan los dos países pero después de “largas jornadas de trabajo”, además de sacrificar por así decirlo, algunos sectores al principio para forzar a una negociación para poder acceder a la libre navegación que señalamos, cuestión que no se materializó definitivamente por las repetitivas exigencias venezolanas. Sin embargo, el Laudo suizo le fue favorable y marcó el camino para el Tratado final de 1941 en lo que respecta o concierne a esta materia y a la primera mitad del siglo XX, lo que “terminaba” con cualquier diferencia de límites entre ambos Estados como estipulaba el artículo 1 de dicho Tratado.

Venezuela por su parte, mantuvo firme su posición de no ceder territorio si no era bajo la tesis de Justas Compensaciones, pero ante esto, el Laudo suizo rectificó la decisión del árbitro español, el cual no fue favorable a nuestro país, y más aun, reivindicó lo que pedía Colombia en cuanto a ocupar los territorios que le habían sido adjudicados en el Laudo de 1891, y solo logró algunas reivindicaciones territoriales como fue primordialmente lo respectivo al sexto sector (Yávita-Pimichín AtabapoRío Negro).

45

Eastman, jorge M., y Monroy Cabra, Marco G. El Diferendo ColomboVenezolano. Editorial Oveja Negra.

~ 44 ~

En general, creemos que a pesar de lo anterior, donde ambos Laudos no le fueron del todo benévolos a Venezuela, el país logró mantener su posición y obtuvo ciertamente algunas “recompensas” territoriales como acabamos de señalar. No cedió ante la posición colombiana, lo que tal vez a manera de la teoría de la negociación y no meramente diplomáticojurídica, hubiese representado mayores ganancias territoriales a cambio de algunas concesiones en cuanto a la libre navegación de los ríos. Parece que, tanta “dureza” y obcecación no nos permitió obtener tales resultados, y por el contrario accedimos a lo que Colombia tenía en el tintero, ir a arbitraje, luego de haber salido de manera desfavorable en el siglo XIX nuevamente en el siglo XX, donde no perdimos el fallo notoriamente, pero sin duda alguna no lo ganamos.

Anexos

Mapa nº 1

En este Mapa, la zona del círculo rojo representa la faja de territorio que obtuvo Venezuela a la cual hicimos alusión, mediante los trabajos de la Comisión Demarcadora de 1900 y 1901. ~ 45 ~

Mapa nº 2

Proyecto Cobo 1909

Zona que daba Colombia a Venezuela

Zona pedía

que

DondeColombia podemos observar en este mapa, como Cobo en 1909 por como Colombia, pedía al norte (círculo azul) los raudales de Atures y Maipures,
“servidumbre”

a cambio de entregarle a Venezuela la región del Inírida, Atabapo y Guanía o del Río Negro como se mencionó a Venezuela en dicha negociación (en el círculo vinotinto).

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Mapa nº 3

Aquí, el círculo blanco marca el punto de Castilletes (arriba en el mapa) y la Laguna de Cosinetas (imagen satelital), lo cual se estaba disputando en 1928.

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Mapa nº 4

En este mapa, el círculo rojo representa sucintamente la zona de controversia respecto a los Montes de Oca de 1928 donde ganó la posición colombiana.

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Delimitación de aéreas marinas y submarinas De Los Monjes al Golfo de Venezuela

Después de lo ocurrido en 1941 nos encontramos en una relativa calma entre las dos naciones. Para el año 1954 se inician nuevas negociaciones entre Colombia y Venezuela esta vez con respecto a la delimitación de aguas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela (o Golfo de Coquivacoa para Colombia), en este periodo nos encontraremos con posiciones “apasionadas” de ambas partes, así como también la influencia de la opinión pública en dichas negociaciones. Es pertinente además hacer referencia al archipiélago de Los Monjes dado que se inserta en dicha problemática. El problema referente a los Monjes se inicia desde febrero de 1896 y se solventa en noviembre de 1952 mediante el reconocimiento de Colombia a Venezuela.

Los Monjes. Breve recorrido desde 1856 a 1952

El tratadista Germán Cavelier citado por Marco Monroy Cabra expone que Los Monjes

Son diez islotes, peñascos o cayos que emergen de la plataforma continental colombiana al Este de la península de la Guajira y más precisamente al Noroeste de ella, situados a una distancia de 35 kilómetros del Cabo de Chichibacoa y de 39.96 kilómetros de Punta Espada, extremo más oriental de la dicha península de la Guajira, perteneciente a Colombia. Por otra parte, los cayos de Los Monjes están situados a 78.33 kilómetros de Punta Macolla en la península venezolana

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de Paraguaná, sitio más cercano a Los Monjes del lado de Venezuela46 [lo que quiere demostrar el autor es que Los Monjes se encuentran más cercanos a Colombia por lo cual van a alegar que se encuentran dentro de área de influencia colombiana47.]

Según el Mayor Julio Londoño Paredes en el año 1856, la Nueva Granada se realiza un contrato para la exploración y aprovechamiento del guano en los grupos de “islas” en donde figuraban: San Andrés, Providencia y Los Monjes; dicho contrato fue concedido al Sr. John E. Gowen. El contrato fue aprobado por el Senado colombiano y publicado en Gaceta Oficial No. 1917 el 28 de febrero del mismo año. Venezuela mediante nota dirigirá a Lino de Pombo, Secretario de Relaciones Exteriores de la Nueva Granada protesta tal concesión dado dichos islotes pertenecían a Venezuela48, la respuesta de Colombia de fecha 3 de marzo de 1856 manifiesta que existían erratas tipográficas en mencionaban Los Monjes en vez de Los Mangles, dicha errata fue aclarada aunque Pombo manifestó que “parecía natural la anexada de la Península de la Guajira49”.

El 22 de agoto de 1871 emite un decreto en donde expresa que Los Monjes son parte de su jurisdicción a lo cual Colombia no emite protesta, posteriormente el 7 de marzo de 1919 el Ministerio de Obras Publicas colombiano emite un contrato con el General Enrique Arboleda para la explotación del guano a lo cual Venezuela no emite protesta. Así mismo Colombia en 1934 y ratificado nuevamente en 1944 se refiere en un folleto publicado y en una Publicación del Ministerio que Los Monjes, se

46

MONROY CABRA, M. Delimitación terrestre y marina entre Colombia y Venezuela, 1989, p. 57. 47 Ver Mapa No. 1 48 LONDOÑO PAREDES, J. Derecho Territorial de Colombia, 1973.p.136-137 49 Ibídem, p. 138

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encuentran en los dominios colombianos de lo anterior Venezuela no emitió ningún tipo de protesta.

Estos hecho de algún modo se repetirán con la Publicación “Territorios Nacionales”, en donde Colombia anexa Los Monjes a su jurisdicción (Enero 1952), no obstante un año antes Venezuela mediante el Decreto No. 214 de 1951, determina que todo el territorio que comprendía las Capitanías de la República incluían a Los Monjes, para lo cual Colombia no emitió ningún tipo de protesta a excepción de la posición de Vásquez Carrizosa y Uribe Holguín. El 26 de febrero de 1952, Venezuela informo por medio de la prensa la construcción de un faro en el archipiélago nuevamente Colombia no protesta.

Como vemos desde 1856 hasta mediados de 1952, tanto Colombia como Venezuela insistirán que Los Monjes pertenecen a sus

jurisdicciones. Pero esto se solventara por el impase ocurrido en septiembre de 1952.

Crisis de Los Monjes. Posesión de Venezuela 1952

Como expusimos con anterioridad de modo breve, el 29 de Junio de 1951 se publica el Decreto 214 en Venezuela, el mismo, reorganizaba las Capitanías de Puerto de la República. El artículo 2 de ese decreto delimitaba la jurisdicción de la Capitanía de Puerto de Las Piedras, adscribiéndole el archipiélago Los Monjes. Tal sanción administrativa generó reacciones inmediatas por parte del gobierno Colombiano, de primer momento el Secretario General de la Cancillería colombiana Alfredo Vásquez Carrizosa y luego el Canciller Uribe Holguín. El primero señalaba que el archipiélago era propiedad de Colombia ahora reclamado

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por Venezuela; y el segundo se limitó a declarar sobre la disposición de Colombia en solventar estos asuntos en términos cordiales.

Luego de estas declaraciones Venezuela realiza una maniobra militar sobrevolando sus aguas interiores con los aviones recién adquiridos para la época, los Canberra50.

El 17 de enero del año 1952 la cancillería venezolana emitió un comunicado en el que señala que la soberanía sobre el archipiélago Los Monjes era indiscutible, así mismo, el Canciller encargado Rafael Gallegos Medina, ratificó que Venezuela ha ejercido y ejerce la soberanía sobre el archipiélago. Poco después el Ministro de la Defensa de Venezuela, General Marcos Pérez Jiménez, ratificó a los funcionarios con la siguiente proclama “La voz del Canciller es la voz del Gobierno”

El 27 de Febrero el gobierno venezolano hace saber la instalación de un faro de 248 pies de altura en el Monje Sur y posteriormente de la instalación de una base permanente con dos helipuertos y demás instalaciones militares. Para finales de ese mismo año Uribe Holguín reconocía la indiscutible soberanía de Venezuela sobre el archipiélago y reconocía que Colombia no tenía nada que objetar sobre el tema51.

Esto también por los hechos que ocurrieron el 1 de septiembre de 1952, en donde la fragata Almirante Padilla (Colombia), realizó operaciones de vigilancia en donde dispararon contra unos de Los Monjes del norte. Esto causo una reacción inmediata de parte de Venezuela lo que llevo a este país a realizar maniobras militares en el área52.
50

NWEIHED, KALDONE. (1995). Panorama y Crítica del Diferendo. El Golfo de Venezuela ante el Derecho del Mar. Universidad de los Andes: Mérida. Venezuela. P.93 51 Libro Amarillo de los Estados Unidos de Venezuela. 1953 p. 48-49 52 LONDOÑO PAREDES, J. Derecho Territorial de Colombia, 1973.p.144

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Reservas Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar

Durante la década de los 50 no existirán otros enfrentamientos entre ambos países, pero es importante señalar tal vez el hecho de mayor preponderancia del Derecho Internacional con afectación en este problema, La Primera Conferencia de Derechos del Mar en Ginebra.

Además como primer acercamiento en 1954 en Caracas, el canciller venezolano Aureliano Otáñez, le entrega a Francisco Urrutia Holguín Embajador de Colombia en Venezuela “un croquis para el estudio de la delimitación de la Plataforma Continental entre los dos países, indicando la línea de prolongación53 de la frontera, a partir de Castilletes hacia la Península de Paraguaná54”.

En ésta Conferencia realizada en 1958 se discutieron cuatro aspectos fundamentales sobre el derecho marítimo55, el primero sobre la Alta Mar, no hizo sino recoger las prácticas consuetudinarias y convertirlas en Derecho Internacional agregando la materia; la segunda convención trata sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua, esta es la convención que más afecta el desarrollo de la problemática limítrofe en el Golfo de Venezuela, pues en esta convención se establece el uso de la “línea media” para delimitar mares en los cuales las costas de un Estado se encuentre ubicadas frente a otro, también se plantea en esta convención el uso de las 12 millas de mar contiguo y como cláusula se

53 54

Ver Mapa No. 2 Vázquez Carrizosa, Alfredo, Colombia y Venezuela: Una Historia Atormentada, 1988, Tercer mundo Editores, Bogotá, p. 363 55 NWEIHED, KALDONE. (1995). Panorama y Crítica del Diferendo. El Golfo de Venezuela ante el Derecho del Mar. Universidad de los Andes: Mérida. Venezuela. p. 86-91

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advierte que la convención no elimina la validez de convenciones o tratados bilaterales anteriores en materia limítrofe.

También se desarrolló la Convención sobre Pesca y Conservación de los Recursos Vivos de Alta Mar y la Convención sobre Plataforma Continental, esta última vuelve a emplear el término de línea media para la delimitación entre Estados con costas adyacentes y se usa el término “equidistancia” para establecer las longitudes pertinentes al estudio geográfico.

Golfo de Venezuela Negociaciones a nivel de Ministros de Minas e Hidrocarburos

En octubre de 1965, Colombia recibe una invitación por parte de Venezuela en donde se manifiesta el deseo de estudiar la delimitación de áreas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela. Los motivos de Venezuela según lo expuesto por Vásquez Carrizosa “era la creencia de que convenía efectuar esa delimitación, antes que el descubrimiento de reservas petrolíferas en la zona o consideraciones de prestigio nacional dificultaran la solución del asunto56”, el 9 de noviembre del mismo en año en Bogotá, Manuel Pérez Guerrero Ministro de Minas e Hidrocarburos por parte de Venezuela acompañado de Rubén Sader Pérez; Gerente de la Corporación Venezolana de Petróleo se reúnen con el Ministro de Colombia. Carlos Gustavo Arrieta en donde se considera la idea de exploración y “eventualmente” explotación conjunta de hidrocarburos en el área disputada. En el periodo que va desde 1966 hasta el primer

56

Vázquez Carrizosa, Alfredo, Colombia y Venezuela: Una Historia Atormentada,

1988, Tercer mundo Editores, Bogotá, p. 370

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semestre de 1967 se dan entre ministros intercambios de iniciativas en las reuniones realizadas.

De dichas reuniones rescatamos la propuesta del Embajador venezolano en Bogotá Miguel Ángel Burrelli en Marzo de 1966, en donde propone aplicar “a) La proporcionalidad de las costas en la parte interna del Golfo de Venezuela al sur de la línea trazada entre Punta Salinas y Punta Gorda; b) La equidistancia en la parte externa entre Los Monjes y la Guajira57” en septiembre del año siguiente en Caracas el Ministro Arrieta propone a su homologo venezolano, José Antonio Mayobre lo siguiente:

a) Señalamiento de los Mares Territoriales aplicando las leyes nacionales de cada país. Ambas coinciden en las 12 millas náuticas. b) Señalamiento de la Zona Contigua venezolana en 5 kilómetros, 556 metros y en igual dimensión otra para Colombia. c) En el área restante así despejada aplicar los procedimientos del Derecho Internacional para decidir la delimitación de la Plataforma Continental de cada país, a falta de acuerdo entre éstos58.

Nos llama la atención que el 31 de agosto de 1967, que el Gerente de la Corporación Venezolana de Petróleo59 informara al Ministro Arrieta que Venezuela realizaría un levantamiento sismográfico en áreas submarinas del Golfo, tal decisión causo confusión dado que de modo unilateral Venezuela realizaría tales estudios, Colombia por su parte exige aclaraciones y se llega a un acuerdo para realizar el levantamiento en conjunto el 29 de diciembre que no afecte los derechos de cada nación en el área.

57 58

Ibídem, p. 370-371 Ibídem, p. 371 59 ¿Nos preguntamos que injerencia podría tener el Gerente de la Corporación Venezolana de Petróleo, en materia sismográfica?

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Sin llegar a nada de las dos propuestas anteriormente plateadas, de los Ministerios de Minas e Hidrocarburos pasa el asunto a las cancillerías, en Bogotá se realiza la primera conferencia diplomática entre ambos países (9 al 13 de octubre de 1967), en dicha conferencia se puso sobre la mesa la posición jurídica de cada país. Colombia saco la propuesta que el Canciller Otáñez (Venezuela) en 1954 le había dado al Embajador colombiano Urrutia, en este sentido el Embajador Ramón Carmona invoca nuevamente la circunstancias especiales por el expuesta en la Conferencia de Ginebra en lo referente delimitación de Mar Territorial y Plataforma Continental de acuerdo a la CONVEMAR60 de 1958. En dichas reunión cada parte alegaba un criterio diferente, Colombia aprovecho exponer su tesis de la línea media (mejor conocida como Línea Boggs, gracias al aporte del geógrafo Whittemore Boggs), que divide el golfo en la mitad con una variante en Los Monjes. Las negociaciones quedan estancadas formalmente por medio de la comunicación del Presidente Carlos Lleras Restrepo a su homologo venezolano Raúl Leoni, dado que cada parte tenia divergencias con respecto a lo estipulado por el Derecho del Mar.

Venezuela el 4 de marzo 1968 por medio de su Canciller Ignacio Iribarren Borges dirige una nueva propuesta/nota al Embajador

colombiano en Caracas, Germán Arciniegas; una línea que iría desde el paralelo de Castilletes hasta Punta Salinas61 cerrando de esta manera el golfo y limitando según Colombia su acceso al mismo; el canciller colombiano Germán Zea declina tal propuesta (11 de marzo). La intención de Iribarren según explica Vásquez Carrizosa (10 de mayo) era “simplemente, reservar la posición venezolana ante la formula de la

60

En dicha Convención sobre el Derecho del Mar, tanto Venezuela como Colombia mostraron reservas con el Artículo 13 de la convención sobre Mar Territorial y Artículo 6 de la Convención sobre Plataforma Continental. 61 Ver Mapa No. 3

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posición colombiana, invitando a su colega de Bogotá a visitar a Caracas62”.

Ese mismo año el 22 y 23 de julio de 1968 el Ministro de Relaciones Exteriores colombiano Germán Zea en conjunto con miembros de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores: Dr. Antonio Rocha y Dr. Alfredo Vásquez Carrizosa realizan una visita oficial a Caracas en vista del estancamiento de las negociaciones. La intención colombiana desde un primer momento era invocar el Tratado de 1939 sobre No Agresión, Conciliación, Arbitraje y Arreglo Judicial, ratificado por ambas partes el 12 de septiembre de 1941, pero el canciller venezolano expresó su convicción de que se podría encontrar una solución al tema discutido, lo cual “ofreció un procedimiento en dos etapas con plazos anticipados. Era una perspectiva a término fijo63”. Por lo cual se abre nuevamente una etapa de negociación que un primer momento se pospondrá por las elecciones en Venezuela y debido a la renuncia del canciller Zea es designado Alfonso López Michelsen quien será presidente de Colombia para 1975

A primera vista podemos decir que a lo largo de las negociaciones referentes a la delimitación de áreas marinas y submarinas nos encontraremos con estancamientos de ambas partes, pero destacando que siempre existirá la buena voluntad de negociar con respecto al tema. El 9 de agosto de 1969 con motivo de la conmemoración del Sesquicentenario de las batallas del Pantano de Vargas y Boyacá dio lugar a que Carlos Lleras Restrepo Presidente de Colombia y Rafael Caldera Presidente de Venezuela se reunieran.

62 63

Ibídem, p. 373-374 Ibídem, p. 375

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De dicha reunión luego de una larga entrevista entre ambos mandatarios, en Sochagota en vista de todos las infructuosas

negociaciones realizadas con anterioridad, se emite una Declaración Conjunta en donde se expresa que “Ambos Presidentes señalan la conveniencia de proseguir, en un término razonable, las amistosas conversaciones tendientes a buscar soluciones justas y equitativas para delimitar las áreas marinas y submarinas entre los países64”.

De dicha declaración en palabras de Vásquez Carrizosa podemos resaltar que al incluir “áreas marinas y submarinas” se ponía en juego el Mar Territorial colombiano ya que las negociaciones llevadas a cabo con anterioridad entre ambas naciones se discutía la Plataforma Continental; en este sentido debemos aclarar que más que una interpretación jurídica o terminológica de dicha declaración, tal como ha sido dejado claro por el autor; esta es producto de un acuerdo diríamos nosotros en palabras de Manuel García-Pelayo eminentemente político que trastoca la soberanía de ambos países. Así mismo como hemos visto a lo largo de todas las negociaciones se ha utilizado la terminología “áreas marinas y submarinas” englobando el todo, dado que como bien sabemos ambos países mostraron reservas de acuerdo a lo planteado por las Convenciones de Mar Territorial y Plataforma Continental respectivas.

De la Declaración de Sochagota posteriormente se acordaron un conjunto de reglas de procedimiento para llevar acabo dichas

negociaciones, conocida como Modus Operandi, firmado el 14 de marzo de 1970 en Bogotá suscrito por los plenipotenciarios Carlos Gustavo Arrieta (Colombia) y Carlos Sosa Rodríguez (Venezuela).

64

Ibídem, p. 377.

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El Incidente “Pedro Gual”

En 1969 la embarcación del Ministerio de Hacienda de Colombia, Pedro Gual, ancló sin permiso frente a la isla Monje Sur, esta medida fue tomada por aparente mar de leva. La importancia de este evento está en el reconocimiento que hace el embajador de Colombia en una nota a la Cancillería de Venezuela, según la cual la embarcación estaba en aguas venezolanas por razones de emergencia65.

Hay que destacar que estas notas son de gran importancia en las negociaciones de Venezuela con Colombia pues es la reiteración del reconocimiento del archipiélago los Monjes.  El Modus Operandi

Luego del incidente de la embarcación Pedro Gual, el Presidente Caldera y su homólogo Lleras Restrepo, que ya abandonaba la Casa de Nariño, sostuvieron conversaciones sobre la delimitación del Golfo en Sochagota como bien expresamos con anterioridad y plantearon la creación de un Modus Operandi que serviría de guía para llevar las conversaciones sobre el problema limítrofe que afectaba a ambas naciones. Este Modus Operandi consistía en cuatro puntos básicos66:

1. Las negociaciones tendrían carácter confidencial; 2. No existen ni relación ni prioridad de temas;
65

NWEIHED, KALDONE. Venezuela ante el Derecho P.116-117 66 NWEIHED, KALDONE. Venezuela ante el Derecho P. 118

(1995). Panorama y Crítica del Diferendo. El Golfo de del Mar. Universidad de los Andes: Mérida. Venezuela. (1995). Panorama y Crítica del Diferendo. El Golfo de del Mar. Universidad de los Andes: Mérida. Venezuela.

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3. Las explicaciones, posiciones o proposiciones que se hagan no serán invocadas a favor o en contra de ninguna de las partes posteriormente; 4. El acuerdo final sería suscrito con la aprobación de ambos gobiernos y sometido a los trámites constitucionales.

Del Modus Operandi se realizaron cuatro reuniones de las cuales la primera fue en Caracas y en vista de los ánimos pesimistas que reinaban en el país se trasladan a Roma. De estas reuniones las actas eran de carácter privado y no vinculantes (las cuales no comprometen a la partes). El Ministro colombiano Carlos Gustavo Arrieta expuso en la primera reunión (realizada del 8 al 15 de junio de 1970) en un memorándum la posición colombiana:

(..) para comenzar su exposición de la tesis opuesta, es decir, la línea equidistante o media. (…) afirmó, que todo Estado ribereño tiene “ipso jure” derecho a plataforma y que el régimen más racional y justo para delimitarla es la equidistancia. En especial, declaró: “La equidistancia, que es a la vez el principio o regla o método técnico, permite, mediante una construcción geométrica, dividir adecuadamente la zona referida en dos partes iguales. A la vez refleja otra idea fundamental e inherente al régimen de la plataforma, cual es la de dejar dentro de la jurisdicción y control del Estado costanero toda aquella porción de territorio sumergido que esté más cerca de sus costas que las de cualquier otro Estado. Así por aplicación de una u otra de las razones anteriores, se acepta que tal regla o método da plena expresión real a la equidad, principio rector de la delimitación67”

En la II reunión realizada del 6 al 19 de noviembre de 1970, nos encontramos con la afirmación de Venezuela de sus derechos históricos

67

Vázquez Carrizosa, Alfredo, Colombia y Venezuela: Una Historia Atormentada, 1988, Tercer mundo Editores, Bogotá, p. 403

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en el Golfo remontándose a las conferencias Acosta-Toro de 1844. Así mismo el endurecimiento de Venezuela por medio de un Comunicado emitido por Cancillería para sostener la línea de prolongación de la frontera, “por ser aguas tradicional e históricamente venezolanas las áreas comprendidas entre costas venezolanas68”.

Por su parte Colombia no podía hacer nada para evitar esas declaraciones y actas ultra secretas según términos utilizados por Vásquez Carrizosa. La posición de Venezuela en el Modus Operandi fue pragmática, la prolongación de la línea terrestre, esta tesis es mantenida por Carlos Sosa Rodríguez69, el jefe de la delegación, hasta su dimisión en 1972 tras no encontrarse ningún punto de arreglo.

Para el año 1973 Colombia dio por terminadas las negociaciones, pero la delegación venezolana determinó que las negociaciones estaban suspendidas porque no se podía pretender la culminación si no existía una conclusión. Este proceso de tres años que culminó con las negociaciones de Roma no generó ningún adelanto en la solución al problema limítrofe razón de esto las condiciones iniciales expuestas en un principio se cumplió70.

Y es que el carácter no vinculante de las actas, además de su privacidad ya era un punto de no avance. Cada parte se limito a mantener su posición.

68 69

Ibídem, p. 407 Además de ello tal como se ha expresado desde 1958 Venezuela ha mostrado y mantendrá sus reservas con respecto a las Convenciones sobre el Mar Territorial (Art. 12) y sobre Plataforma Continental (Art. 6), en vista de que no puede aceptar la línea equidistante; línea que mantiene Colombia como máxima aspiración. 70 NWEIHED, KALDONE. (1995). Panorama y Crítica del Diferendo. El Golfo de Venezuela ante el Derecho del Mar. Universidad de los Andes: Mérida. Venezuela. P.123

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El Incidente de la Aventurera

En 1970 se presenta un incidente entre Venezuela y Colombia por la embarcación pesquera La Aventurera, dicha embarcación fue retenida por la Armada de Venezuela en un muelle de Punto Fijo, posteriormente se procedió a hacer la investigación pertinente y colocarle la multa a la empresa colombiana, que había estado pescando en aguas venezolanas.

Este hecho, ocurrido durante la presidencia de Lleras Restrepo en Colombia generó revuelo, pues meses después de su separación del cargo, señaló a una revista que Venezuela no tenía derecho a capturar el navío y mucho menos cobrar una multa, pues esas aguas eran Colombianas. A esto la Cancillería Venezolana respondió que la Aventurera fue capturada en aguas históricamente venezolanas y que siempre han estado bajo su jurisdicción71.

Se reanudan las conversaciones

En 1974 existe un acercamiento entre los cancilleres Schacht Aristigueta y López Carrizosa, estas conversaciones prometían un futuro mejor pues ambos representaban gobiernos de la misma tendencia política, la social democracia, pero realmente poco pueden adelantar por la falta de tiempo y la reserva con la que se llevaron las conversaciones. Vázquez Carrizosa alega que las conversaciones habían realmente

71

NWEIHED, KALDONE. (1995). Panorama y Crítica del Diferendo. El Golfo de Venezuela ante el Derecho del Mar. Universidad de los Andes: Mérida. Venezuela. P.118-119

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adelantado mucho en materia pesquera y de explotación de áreas marinas y submarinas.

Para el año 1975 hay un golpe de timón en los planteamientos de negociación cuando el Presidente de Colombia Alfonso López Michelsen, dirigiéndose al Congreso de su país, genera una nueva posición; la misma consiste en el cierre del Golfo de Venezuela a terceros, creando un condominio en el que ambas naciones salgan beneficiadas de la explotación de sus recursos. La respuesta de Venezuela fue inmediata, señalando el planteamiento interesante pero de poca afinidad con el problema real que es la delimitación interna del golfo. Esta nueva ventana que se abre en las negociaciones realmente tiene sus implicaciones políticas en la negociación siguiente, la hipótesis Pérez-López. La hipótesis Pérez-López72 consiste en una proposición nacida en Venezuela como respuesta al Condominio de López Michelsen, esta proposición de carácter gerencial sostiene que deben ocuparse ambas naciones por delimitar internamente el golfo, pero para que fluya la negociación en cuanto a la explotación de recursos se refiere, se plantea la creación de empresas mixtas de ambos lados de la delimitación, es decir, 51% Venezuela y 49% Colombia del lado de Venezuela y al revés del lado Colombiano, garantizando que los recursos serán explotados por ambas naciones y no terceros.

Esta proposición no contó con el apoyo interno de los partidos en Venezuela y por esa razón fracasa, por la inexistencia del consenso interno que garantizara la toma de decisiones en la cuestión externa.

72

Ibídem p.141-142

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Dentro de este mismo escenario, el pronunciamiento ante el Congreso colombiano del Presidente López Michelsen en donde se propuso el condominio también salió la Tesis de la Bahía Histórica propuesta desde hace tiempo por Venezuela, tal tesis se extrae parafraseando a Vásquez Carrizosa que en palabras de Fauchille, Scelle, Balladore Pallieri y Gidel, el estado ribereño debe demostrar

históricamente el uso exclusivo de la bahía además de que no basta con demostrar tal posesión sino que sea reconocida por los demás Estados.

De Caraballeda a Caldas

Del proyecto de explotación conjunta de los yacimientos petrolíferos entre ambas naciones no se llego a nada, la consulta realizada por el Presidente Carlos Andrés Pérez en enero de 1976 “para informar una propuesta del Gobierno colombiano en la búsqueda de una solución al diferendo con el país limítrofe73” a los partidos políticos de la oposición (Movimiento al Socialismo y COPEI74) en la cual asistió el Embajador colombiano José Melich Orsini, al parecer no calo dado que compromete la soberanía venezolana.

Entre 1979 y 1980 se llevara a cabo las negociaciones en distintas ciudades de Colombia y Venezuela la buena disposición de la administración Turbay Ayala y Herrera Campins con continuar las mismas serán infructuosas de acuerdo a los discutido y planteado en Caraballeda. En Caraballeda se realizo la última reunión de los plenipotenciarios de

73

Vázquez Carrizosa, Alfredo, Colombia y Venezuela: Una Historia Atormentada, 1988, Tercer mundo Editores, Bogotá, p. 435 74 En donde COPEI, manifestó su renuencia a dicha explotación conjunta.

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Colombia y Venezuela, bajo un clima según Vásquez Carrizosa de hostilidad.

En un primer momento del acuerdo se daba como un hecho, los diarios colombianos se rescata lo siguiente: ”El Tiempo” de Bogotá, vocero del gobierno del Presidente Turbay, en la edición del 5 de octubre de 1980, hacia el anuncio: “Listo acuerdo con Venezuela”, en su primera página, adornadas con mapas de “una posible propuesta de compromiso”. La crónica que acompañaba esta noticia auguraba, que “Colombia y Venezuela están, ahora sí, definitivamente a las puertas de un trascendental acuerdo de límites marinos y submarinos…”. Era una pieza arreglada en un escenario previsto en todos sus aspectos. Estaba, inclusive, fijada la fecha del 17 de diciembre, para la firma solemne del Tratado Turbay-Herrera Campins, en el lugar sagrado de Santa Marta, cuando se celebraría el Sesquicentenario de la Muerte del Libertador Simón Bolívar75. La difusión por prensa en Bogotá y Caracas de la conocida “Hipótesis Caraballeda”76, la ausencia de las firmas de los plenipotenciarios que según Vásquez Carrizosa le dan a todo acuerdo credibilidad; era un síntoma de que las cosas empezaban mal. En palabras del autor, explica que el uso del término “Hipótesis” le restaba importancia al acuerdo, dado que el mismo significa “un supuesto de algo”, aunado a esto por parte de Venezuela el Presidente Herrera Campins expreso que “Es menester el consenso nacional para firmar el acuerdo con Colombia77”.

75 76 77

Ibídem, p. 438 Ver Mapa No 4. Ibídem, p 439

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Dentro de todo el meollo publicitario y las declaraciones de ambos mandatarios “salió a flote” la tesis propuesta de Pedro José Lara Peña denominada Costa Seca78; la cual
“(…) pretendía que la orilla del mar fuere una frontera para Colombia en el Golfo al cual llegan nuestras playas. [Expone el autor colombiano] La presencia de Puerto López entre Castilletes y Punta Espada resultaría inexplicable para quienes advirtieran el mapa de una costa sin mar adyacente, aguas territoriales o plataforma continental. Ya no era la línea de Castilletes a Punta Salinas la que prevalecía, sino la de Punta Espada a Punta Macolla cerrándose el Golfo para convertirlo en un lago venezolano (…)79.

Dicha “Hipótesis” expiró ocho días después de publicada en prensa, para el 4 de noviembre del mismo año la presan colombiana y venezolana anunciaban que por suspendían las negociaciones de Caraballeda y de modo unilateral el Presidente de Venezuela Luis Herrera Campins congelara las negociaciones para reanudarse nuevamente en 1985.

El Canciller de Venezuela Isidro Morales Paul esta vez en la administración, declaró que “Venezuela no descartaba ningún medio de resolución de controversia (…) [y que] respecto a la Corte Internacional de Justicia, podría ser eventualmente una posibilidad80” tales declaraciones presentaron optimismo por parte de Colombia inclusive el mismo Morales Paul se mostraba optimista; de las declaraciones del canciller venezolano se hizo eco en Colombia de la disposición de Venezuela de someter el diferendo en la Corte Internacional de la Haya. El Presidente de Venezuela en este sentido declaro que desautorizaba a canciller a emitir tales declaraciones y por ende descartaba que se pudiera someter el problema de Golfo de Venezuela a organismos internacionales

sustituyendo al mismo por Simón Alberto Consalvi.

78 79 80

Ver Mapa No 5. Ibídem, p. 440 Ibídem, p. 453-454

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Con Belisario Betancourt Presidente de Colombia y Jaime Lusinchi Presidente de Venezuela en una reunión que se realizo en el Puente Internacional José Antonio Páez se firmo la Declaración de Arauca que pretendía la continuación de las negociaciones una vez superado lo sucedido con la Hipótesis Caraballeda en dicha declaración se estipulaba además la formulación de un nuevo Modus Operandi que no se acordó.

A partir de este momento nos encontraremos con lo que Vásquez Carrizosa llama el “error en la diplomacia colombiana”, bajo la administración del Presidente de Colombia Virgilio Barco. La designación del urbanista Pedro Gómez Barrero significaba un salto atrás en las negociaciones desde el punto de vista colombiano, dado que para el problema colombo-venezolano se necesitaba de alguien con experiencia en el tema y conocimientos en el área diplomática. Se suma a esto la precipitada invocación de Tratado de 1939 sobre No Agresión, Conciliación, Arbitraje y Arreglo Judicial, lo que en palabras del autor significaba el último recurso colombiano, ya que para tal fin se necesitaba una preparación adecuada con la Cancillería de Venezuela. Así mismo, es criticado el modo en que se hizo dado que la invocación fue pública y no por medio de una nota confidencial a través del embajador colombiano en Caracas. Esto causo que en Venezuela se diera un “revuelo”, lo que obligo al Presidente Jaime Lusinchi a convocar una reunión de Alto Nivel con los ex presidentes Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campins. La declaración publicada en Colombia sobre la posición de Venezuela dejaba claro la imposibilidad de aplicar dicho tratado, en vista de que trastoca los intereses vitales de la nación venezolana y afecta la integridad territorial, por los cual no procede.

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Desde julio entre ambos países reinaba la tensión; tensión que se acrecentó en agosto del mismo año cuando dos naves de guerra se encontraban en la región en disputa. Cabe acotar que ese mismo año “un comando del grupo guerrillero ELN el 12 de junio anterior, [incursiono en territorio venezolano] dejando un saldo de 48 muertos, 15 soldados venezolanos además de un capitán y 33 guerrilleros colombianos, en un combate ocurrido en la Sierra de Los Motilones81”.

El 9 de agosto la corbeta ARC Caldas y la cañonera ARV Libertad se comunicaban en aguas en disputa cada una expresando que se encontraban en aguas de sus respectivas naciones. La tensión fue tal que por un momento se pensó el cruce de fuego entre ambas naves; los intentos por cortar la proa de la ARC Caldas en conjunto con la incursión de la fragata ARV Urdaneta sobre la corbeta ARC Independencia significaban el punto máximo para el estallido de un conflicto entre ambos países. De los hechos ocurridos en la zona en disputa el presidente colombiano Virgilio Barco ordeno el retiro de las naves.

De tales actos explica Vásquez Carrizosa explica que fueron denunciados ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos realizada el 21 de agosto a solicitud de Colombia el mismo año. Así mismo, se observo la preocupación del Presidente Argentino Raúl Alfonsín quien fue llamado por Colombia y el contacto con Joao Baena Soares, quien era Secretario General de la OEA.

De los hechos de la ARC Caldas, observamos que Venezuela esta disputa a defender su soberanía en el Golfo de Venezuela, y que no se basa en una suposición de ejercicio y no que la ejerce.

81

Ibídem, p. 461

~ 68 ~

Anexos. Mapa No 1.

Ubicación de Los Monjes

Mapa No. 2

La línea roja muestra la propuesta del Canciller Aureliano Otáñez: La línea de prolongación de la frontera que va desde Castilletes hasta la Península de Paraguaná. ~ 69 ~

Mapa No. 3

Línea roja muestra la Posición de Venezuela vs. La línea negra que muestra La Posición de Colombia.

Mapa No. 4

Hipótesis Caraballeda ~ 70 ~

Mapa No. 5

Línea roja Tesis Costa Seca y Línea punteada color negro Máxima aspiración colombiana.

Mapa No. 6

Máxima Aspiración de Colombia y Venezuela. ~ 71 ~

Consideraciones Finales

A lo largo de este breve recorrido histórico que comprenden los problemas limítrofes entre Colombia y Venezuela se trato de poner sobre el papel las posiciones de ambas partes y su desenvolvimiento en los procesos de negociación. Se nos ha vendido a lo largo de nuestra formación que hemos sido despojados de nuestro territorio, obviando de esta forma las máximas aspiraciones de Venezuela y Colombia en esos procesos, frente a lo alcanzado. Inclusive nos atrevemos a decir que el que mantenga la posición de que no hemos sido “despojados” incurre en el delito de lesa patria. La “complejidad” del asunto implica tratar de quitarnos de encima esas pasiones que nos enturbian analizar de una manera al menos objetiva las negociaciones; por lo general hemos recurrido a que tanto Colombia como Venezuela comparten un mismo destino, una misma historia que quizás no se puede poner en duda. Desde las aspiraciones de Bolívar de una república unida, de la efímera República de Colombia (conocida como la Gran Colombia), lo cierto es que Venezuela ha actuado de manera eficiente en las negociaciones con la disolución de la República de Colombia era inminente que la deuda contraída por esta se repartiera entre Ecuador, Nueva Granada y Venezuela, Pombo el plenipotenciario de la Nueva Granada proponía que la división de la deuda se hiciera bajo la base de la riqueza de cada República, Santander por su parte aludía a la división de la misma en nueve partes de la cuales tres corresponderían a Venezuela, cuatro para la Nueva Granada y las restantes para Ecuador; como sabemos de esta propuesta “triunfo” la de nuestro plenipotenciario Santos Michelena que consistían en el reparto

~ 72 ~

bajo la base de la población de cada República82. Traemos a colación este ejemplo para que observemos la destreza de los negociadores venezolanos que por lo menos desde el periodo que va desde 1833 hasta 1952, serán acertadas a excepción de la desaprobación del Tratado Pombo-Michelena.

La segunda etapa de las negociaciones Colombo-Venezolanas que van desde 1952-1987 con respecto al diferendo por el Golfo de Venezuela, es un problema singular que mucho tiene que ver con las situaciones internas, negociadores y crisis políticas de ambos Estados en cuestión. Para Venezuela el Golfo que lleva su nombre es de vital importancia como ha quedado demostrado en las distintas acciones militares para resguardar la soberanía en el mismo, desde la acción de los Canberra en el año 1952 en Los Monjes hasta el conflicto de la ARC Caldas. Para Colombia es una reclamación de importancia económica por los recursos marinos y submarinos que allí se encuentran.

Los distintos gobiernos con el transcurrir del tiempo han tratado de estrechar lazos y de eliminar barreras que eviten la negociación cordial entre ambos, realizando planteamientos que van desde las tesis históricas de ambas naciones hasta un condominio y la explotación de recursos mixta, pero esto no ha sido suficiente, pues para Venezuela el Golfo significa un área que permite seguridad en cuanto al transporte de su principal producto de exportación, el petróleo.

Es importante señalar la materia de relaciones interiores y sus extensiones a la política externa de cada Estado, pues en el escenario interno es donde se encuentran los principales rechazos de ambos hacia alguna iniciativa en particular como puede verse con los acuerdos de
82

Véase a GIL FORTOUL, José (1954) Historia Constitucional de Venezuela. Ministerio de Educación. Caracas, 3 Vols.

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Caraballeda y la tesis de Carlos Andrés Pérez sobre delimitación y explotación mixta, casos en los cuales la situación interna volcó un rechazo por parte de la oposición a la política exterior. En el caso colombiano hubo fuerte rechazo sobre todo al reconocimiento de Los Monjes como islas venezolanas, de hecho en distintas ocasiones intentaban reanudar el debate sobre la soberanía de Venezuela en el archipiélago.

Sin embargo, existe un estancamiento generalizado en la negociación entre ambas partes, sin conclusiones sobre el problema del Golfo y sin adelantos en su delimitación y acuerdo, sólo existe la reafirmación sobre cámaras de comercio y producción. Ambos países sostienen en general unas buenas relaciones, pero pareciera un tema tabú la solución del Diferendo sobre el Golfo de Venezuela.

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Referencias Bibliográficas

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EASTMAN, J.; C. Monroy y G. Marco (s.f). El Diferendo ColomboVenezolano. Editorial Oveja Negra.

HERRERA, E. (1978) ¿Por qué se ha reducido el Territorio Venezolano? Caracas: Alfadil/Trópicos.

LONDOÑO, J. (1973). Derecho Territorial de Colombia. Bogotá: Colección de Oro del Militar Colombiano. Vol. V.

MONROY C. y G. Marco (1989). Delimitación Terrestre y Marítima entre Colombia y Venezuela. Colombia: Universidad Santo Tomas.

NWEIHED, K. (1995). Panorama y Crítica del Diferendo. El Golfo de Venezuela ante el Derecho del Mar. Caracas: Universidad de los Andes: Mérida.

OJER, P. (1988). La década fundamental en la controversia de límites entre Venezuela y Colombia 1881-1891. Caracas: Biblioteca Fundación Pampero. ~ 75 ~

ROJAS C., R. y E. Viña (1984). Al otro lado del Golfo, Colombia refuta a Colombia. Caracas: Impresos Urbina.

VALOIS, A. (1970). Reseña sobre los Límites entre Colombia y Venezuela.

VÁZQUEZ, A. (1988). Colombia y Venezuela: Una Historia Atormentada. Bogotá: Tercer mundo Editores.

 Documentos oficiales

Libro Amarillo de los Estados Unidos de Venezuela, 1953

 Fuentes electrónicas

Venezuelatuya

(1997).

Tratado

Michelena-Pombo.

Disponible

en:

http://www.venezuelatuya.com/historia/michelena_pombo.htm. recuperado: 10/05/2009.

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