Está en la página 1de 3

EL CONSUELO Y LA JUSTICIA

JAVIER SICILIA MÉXICO, D.F., 24 de mayo, 2011.- Cuarenta mil muertos, 10 mil desaparecidos –tratados como cifras, como abstracciones estadísticas–, miles de familias rotas y despreciadas por la impunidad del sistema de justicia, y millones de seres humanos desprotegidos, abandonados a la violencia de un crimen organizado que crece a la sombra de un Estado que, en su podredumbre, no ha sabido cumplir con su vocación primera, dar seguridad a sus ciudadanos, era el saldo que hasta el 27 de marzo vivíamos los seres humanos de esta nación. A partir de esa fecha algo cambió. Los asesinados de ese día tenían nombre, un nombre que gritaba, desde el dolor de sus amigos y de sus padres, un “Estamos hasta la madre” de los criminales y de los políticos, un reclamo que repentinamente no sólo comenzó a nombrar a sus muertos, sino a exigir una justicia de la que todos los mexicanos hemos estado privados durante los últimos cuatro años. Si de alguna manera puedo definir lo que desde entonces han sido la marcha del 6 de abril en Cuernavaca y la que el 5 de mayo salió de esa misma ciudad para llegar el 8 del mismo mes al Zócalo de la Ciudad de México, es a través de dos palabras que los criminales y la “clase” política han extraviado en su inhumanidad: el dolor y el consuelo. Fue el dolor que, convertido en dignidad, inició esta forma de nombrar lo innombrable. Fue esa dignidad, la que a lo largo de las marchas fue sumando dolores, rompiendo el miedo y generando el consuelo. El dolor, me decía mi padre –a diferencia de la alegría que reúne–, une, y esa unión se llama consuelo. La palabra es hermosa. Consolar es estar con la soledad del otro. Ir a su encuentro para abrazarla y acogerla. Para decirle –como coreaban

muchísimos cuando llegamos a la Ciudad de México–: “No estás solo”. y sus lágrimas. para encontrar el amor y la paz que nos arrancaron. hijos. les estábamos diciendo y continuamos diciéndoles a los criminales que. “Tu dolor es el nuestro”. “No estamos solos”. madres. Lo que el 27 de marzo fue una tragedia personal –tan personal como la de 40 mil muertos y familias hundidas en la soledad– se fue convirtiendo en una muchedumbre de soledades que se unía para compartir su dolor con el de otros. un plato de comida. madres. no les tememos. por gracia. un llanto. pero a quienes la compasión unía y une en un nosotros. que si el crimen está campeando en nuestro país como lo hace es porque el Estado está cooptado por criminales y sólo sirve a intereses ajenos a la ciudadanía. no conocen en carne propia ese dolor. hijos. en su caminar juntos. desde los dolores más atroces y las injusticias más viles llegaban padres. a pesar del terror que quieren imponernos y del sufrimiento que crean. que es reconocernos como seres humanos y caminar juntos. Las soledades llegaban de todas partes. que nuestro consuelo y nuestra dignidad son más fuertes que ellos y que con nuestro andar recuperamos nuestras carreteras. Con ese caminar. y continuamos diciéndoles también a los poderes del Estado y a los partidos políticos. nuestras calles. que por ello esta guerra estúpida se va perdiendo y los muertos y el horror los . hijas mutilados con los nombres y las fotografías de sus muertos. llegaban para abrazar nuestro dolor y nosotros el suyo. se consolaban. Con ese caminar y nuestro arribo al Zócalo de la Ciudad de México les estábamos diciendo. nuestro territorio. Desde los pueblos y las ciudades más remotas. llegaban también padres. una botella de agua y hacer de nuevo la primera de las justicias. hijas que. Las 300 personas que el 5 de mayo salimos de Cuernavaca arropadas por la Bandera de México se fueron al paso de los días convirtiendo en miles. que están podridos. para consolarse y consolarnos con una caricia. y en su abrazo.

un Estado criminal. Les estamos diciendo que juntos o sin ellos vamos a refundar esta nación para que la dignidad que hemos mostrado permanezca viva y se haga una ley de seguridad nacional que no sólo piense en la violencia sino en el tejido social que la incompetencia del Estado ha desgarrado. si eran criminales. Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés. indemnizar a las familias. y trabajar por rehacerlo–. esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez. Un consuelo en la impunidad es un consuelo mutilado. Una justicia que. sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro. sino también atrapar a los asesinos. los que sostenemos todos los días a esta nación desgarrada. que es del orden del amor. qué sucede en el tejido social de sus lugares que los convirtió en criminales. Con eseconsuelo llegamos y articulamos una movilización que demanda al Estado y a los partidos políticos la segunda justicia que nos deben.estamos poniendo los ciudadanos. No sólo tiene que nombrar a nuestros muertos –darles rostro y presencia. y el Estado nos debe esa justicia. si eran inocentes. la legal. hablan y piden justicia. los hombres y mujeres de a pie. . liberar todos los presos de la APPO y hacerle juicio político a Ulises Ruiz. junto con la recomposición de las instituciones. y aplicarles la ley. derruir el Costco-CM del Casino de la Selva. Nuestros muertos. a no ser que el Estado acepte ser lo que hasta ahora ha sido. estén en donde estén (en la ilegalidad o en la legalidad). que llevamos a cuestas el dolor de miles de muertos y de injusticias atroces. nadie debe regatearles. que se consuelan. liberar a todos los zapatistas presos. Nosotros. saber de dónde venían. hemos hecho con nuestras marchas la primera de las justicias negadas: la del consuelo. por voz de los vivos.