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CLASIFICACIÓN DE LOS TEXTOS

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Departamento de Lengua y Literatura Castellana

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Miquela Ollers López

CLASIFICACIÓN DE LOS TEXTOS
Los criterios por los que se clasifican los textos son muy variados. Los criterios más usuales en la clasificación de textos son: la forma, la intención, la presencia de iconos y el contenido. POR LA FORMA Los textos presentan disposiciones muy distintas, según intervengan dos o más interlocutores, diálogo, o bien se trate de un monólogo, es decir, se represente o esté implícita una sola voz. El diálogo puede darse de manera más o menos formalizada en la entrevista y el debate. En la entrevista una voz se limita a preguntar y otra a responder. En el debate, hay un moderador que plantea un tema de discusión y que se limita a regular el tiempo de intervención de los demás interlocutores y a reconducir el tema hacia los puntos propuestos, evitando desviaciones. Pero el más corriente es el diálogo informal, como el coloquio familiar, el amistoso, el utilitario. Un diálogo informal o conversación puede darse tanto en la vida real como en la ficción, generalmente formando parte de un texto más amplio, cuento, relato o novela. El género dialogado por excelencia es el dramático, propio del teatro. POR LA INTENCIÓN En cuanto a los monólogos, se clasifican dependiendo de si la intención del hablante o del escribiente es relatar acontecimientos, narración, dar cuenta de un estado de cosas, exposición, o dialogar con uno mismo. Esto da lugar a fragmentos de textos de ficción, una novela, una obra de teatro, etc., llamados monólogos. En el texto narrativo el factor temporal es decisivo, se hace patente. La voz narradora puede ordenar los acontecimientos cronológicamente o dando grandes saltos temporales o iniciando el relato por los acontecimientos finales, dilatando el ritmo temporal o comprimiéndolo, etc. En el texto expositivo, sin embargo, casi se prescinde del factor temporal porque lo que importa ya no son los acontecimientos sino el dar a conocer un fenómeno, del tipo que sea. Si se recurre al pasado es para informar de ideas, teorías, experimentos, etc., de otro tiempo, pero no de sucesos. El texto argumentativo es un tipo de texto relacionado con el expositivo. Responde a la intención de demostrar algo, defender unas ideas determinadas, rebatir otras, etc. Hacer patentes las relaciones de causa-efecto es especialmente importante en estos textos. La argumentación puede estar presente también en un diálogo, en una narración o en otro tipo de texto. El texto descriptivo está relacionado con el texto expositivo principalmente. Consiste en dar cuenta de algo prescindiendo del factor temporal, pero se limita a aislar un objeto, un paisaje o una persona y a mostrar sus rasgos físicos o psíquicos. Se llama descripción topográfica si es sobre un lugar, objetual si es sobre objetos, retrato cuando es sobre personas y etopeya sobre caracteres psíquicos y morales. La narración contiene a menudo también descripciones en ciertos altos del ritmo temporal del relato. Cabe resaltar también el carácter exhortativo de algunos textos publicitarios, de folletos de instrucciones e incluso de textos literarios que son básicamente conativos. POR LA PRESENCIA DE ICONOS Se llaman textos icónico-lingüísticos aquellos que combinan la imagen y la palabra impresas. En estos textos suele ser frecuente el repartote papeles, encargándose de la parte narrativa o descriptiva, la imagen , y de la parte dialogada, la palabra, como sucede a menudo en las historietas o comics. Cuando la combinación de imagen y palabra se basa en sistemas de transmisión oral hablamos de textos audiovisuales; por ejemplo el teatro y la televisión en los medios a distancia. POR EL CONTENIDO Los textos pueden dividirse en: informativos (científicos y técnicos, jurídicos y administrativos, periodísticos y publicitarios), literarios (prosa, verso, diálogo) y coloquiales. Esta clasificación es la que da pie a los distintos textos que presentamos en el siguiente resumen.

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Miquela Ollers López 1. TEXTOS CIENTÍFICOS Y TÉCNICOS
Cuando un científico habla o escribe sobre su propio trabajo no se rige por reglas lingüísticas distintas de cuando lo hace sobre asuntos cotidianos. La diferencia está en que al expresarse en el modo propio de la ciencia utiliza adicionalmente términos específicos de la disciplina que le ocupa y también, con frecuencia, términos ordinarios con un sentido especial o teórico, cuyos significados dependen de la disciplina científica. Por consiguiente, sólo resultan totalmente comprensibles para los que comparten este tipo de conocimiento. El rasgo fundamental, pues, de los textos científicos técnicos, en tanto que tales, es la terminología.

CLASIFICACIÓN
Formalmente, los textos científicos suelen presentarse a modo de exposición o de su forma derivada, la argumentación.

1.1.1. La Exposición

El modo expositivo domina las presentaciones de cualquier fenómeno desde una perspectiva actual, incluyendo la manera en que desde el momento de la redacción o de la conferencia se juzgan los puntos de vista del pasado, o las posibilidades que se ven de futuro.
Aspectos ESTRUCTURALES: Las formas de estructuración /ordenación del contenido pueden ser diversas, pero todas ellas deben tener una característica fundamental: ORDENACIÓN CLARA Y COHERENTE DEL CONTENIDO. Es frecuente que su estructura se ajuste al esquema básico de: Introducción o presentación, desarrollo, conclusión. Aspectos lingüísticos: ― Vocabulario con significado denotativo; escasez de verbos de acción; escasez de epítetos; abundancia de tecnicismos, adjetivos especificativos y sustantivos abstractos. ― Conectores: Los que marcan el orden del discurso y organizan la información: en primer lugar, en segundo lugar, para resumir; para empezar, en otro orden de cosas, a propósito, en fin... y conectores de tipo lógico (consecutivo, causal, explicativo, opositivo, ilativo, final): por tanto, por ello, sin embargo, en efecto, así pues... ― Sintaxis oracional: Predominio de oraciones de modalidad enunciativa en 3ª persona; utilización de oraciones impersonales y pasivas reflejas; plural de modestia (Ya hemos señalado) y plural asociativo (como sabemos); frecuente uso de oraciones atributivas y estructuras nominales. Aparecen habitualmente la coordinación y yuxtaposición, la subordinación adjetiva, la adverbial que expresa relación lógica de ideas (causal, final , consecutiva) e hipótesis (condicional). Estructuras de carácter explicativo (subordinadas adjetivas, aposiciones, incisos...). ― Nivel morfológico: Dentro de la morfología verbal, es general el empleo del presente de indicativo a menudo con valor atemporal y del pretérito imp. de indicativo, cuando se expone algo sometido a un proceso temporal.

1.1.2. La Argumentación
El modo argumentativo domina las polémicas entre unas teorías y otras o al exponer las razones que apoyan una hipótesis determinada. Tanto la exposición como la argumentación suelen apoyarse en datos, aportar demostraciones, experimentos, ejemplos, etc. y se desarrollan de forma lógica y ordenada. A veces la apariencia es menos clara si abundan los incisos y las precisiones. Para comentar estos textos conviene tener presente el alcance de algunos conceptos como el de hipótesis y el de tesis. Se llama hipótesis la teoría que se presenta sin que haya sido demostrada todavía su validez por medio de la experimentación. Se llama tesis al conjunto de ideas sobre un fenómeno y objeto de estudio cualquiera, que ha sido analizado y cuya validez se ha podido demostrar de forma empírica o práctica: la teoría de la relatividad es ahora mismo una tesis; la robótica biológica es una hipótesis, de momento. Un mismo trabajo puede incluir las dos formas si, primero, presenta una hipótesis, a continuación la demuestra para, finalmente, establecer una tesis.
* Aspectos ESTRUCTURALES: Como en todo tipo de texto, la organización de las ideas es fundamental para alcanzar el objetivo propuesto: convencer al receptor. En todo texto argumentativo hay dos elementos fundamentales: la TESIS y el CUERPO ARGUMENTATIVO. Aunque cada texto tiene su propia organización y estructura, la retórica clásica distinguía cuatro partes en todo texto argumentativo bien construido: Introducción. Debe servir para enmarcar el problema que se debate (presentando una serie de ideas generales, formulando la tesis, enumerando los temas que se van a tratar...), captar la atención del destinatario (señalando la importancia del tema, presentando hechos sorprendentes y curiosos, narrando un hecho particular...) Exposición /datos (premisas o datos de que se parte): Se informa al destinatario de los hechos significativos relacionados con la idea o tesis que se pretende defender. Argumentación: Se presentan las pruebas o argumentos pertinentes para la comprobación de la tesis. (A veces exposición y argumentación se presentan fundidos: se exponen hechos o ideas y argumentos Conclusión: Se resumen las ideas fundamentales que se han desarrollado. * Aspectos lingüísticos: Dado que el propósito primero de toda argumentación es la persuasión, los recursos lingüísticos tienen que ver con los objetivos de: COHERENCIA, CLARIDAD y capacidad de INFLUENCIA AFECTIVA. ― La distribución del contenido en párrafos ayuda a asimilar mejor el contenido y favorece la organización de las ideas. También es importante el empleo de los adecuados mecanismos de cohesión, especialmente los conectores supraoracionales (adición, concesión-adversación, causa-consecuencia, condición, cambios de tema, enumeraciones, etc.: en cambio, ahora bien, por tanto, entonces, dado que... y también elementos que sirven para introducir la propia opinión: a mi modo de ver, desde mi punto de vista...) — El vocabulario es denotativo en las argumentaciones de tipo científico (con presencia de tecnicismos); pero en textos persuasivos de tipo más subjetivo, se suele hacer uso de los llamados RECURSOS ESTILÍSTICOS (hipérboles, metáforas,

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antítesis...), de adjetivos y adverbios de tipo valorativo y de un vocabulario más connotativo que produzca un determinado efecto en el destinatario. — La sintaxis: predomina la modalidad oracional enunciativa. Pero en textos donde se acentúa la actitud personal del autor son frecuentes las modalidades exclamativas, interrogativas y dubitativas. Uso de la 1ª o 3ª persona en función del mayor o menor grado de subjetividad. La sintaxis suele ser compleja, con aparición de largos períodos oracionales. Predomina la subordinación acorde con la expresión del razonamiento: comparativas, condicionales, concesivas, consecutivas. Abundan los incisos explicativos. TIPOS DE ARGUMENTACIÓN: a) Argumentación racional: Es una argumentación que se basa en el análisis y valoración racional de los hechos. Puede ser una argumentación lógica, que se basa en los principios lógicos del razonamiento humano causaefecto, condición-resultado, concreto-abstracto (se suelen utilizar, EJEMPLOS, que concretizan, MÁXIMAS y REFRANES que revelan un sentir general y una verdad aceptada...); y una argumentación analógica: se establecen comparaciones entre hechos que tienen alguna semejanza. b) Argumentación afectiva: pretenden convencer provocando determinadas reacciones emocionales: simpatía, pena, admiración, temor... TIPOS DE ARGUMENTOS _Según el contenido, pueden ser de sentido común o del sentir general (se apoya en máximas, refranes), éticos o morales, estéticos, de cantidad o de la mayoría, de calidad, de la existencia (Lo real y existente es preferible a lo no existente), del progreso, del placer, de la novedad. _Según su finalidad, pueden ser racionales o afectivos (ver supra). _Se llaman falacias los argumentos no válidos o incorrectos: ad hominen (contra el hombre), ad baculum (al bastón), ad populum (apelar a los sentimientos del destinatario), ad verecundian (apelación a la autoridad), ad ignorantiam (algo es falso porque no se ha probado que sea verdad), tu quoque (tú también). •

NIVEL MORFOSINTÁCTICO

Desde el punto de vista gramatical, podemos decir que abundan las construcciones en tiempo presente de indicativo si se trata de presentar una tesis y de subjuntivo si se trata de una hipótesis. Se recurre a menudo a las fórmulas impersonales (se dice que…), a la primera persona del plural (supongamos…), y a las construcciones condicionales y consecutivas (si … luego…). La adjetivación se reduce a lo indispensable y con frecuencia se trata de términos específicos, propios de la terminología; es decir, tiene un valor estipulado dentro de cada disciplina. En general, las frases del lenguaje técnico no presentan excesiva complejidad, salvo la que requieren los incisos a que nos hemos referido antes; se evitan ambigüedades y se tiende a la repetición de términos, precisamente para eludir el uso de sinónimos que pudieran ampliar la significación a costa de la precisión. > Nivel morfológico: - Predominio de adjetivos especificativos, que precisan el significado del sustantivo hasta el punto de designar entidades diferentes. Es habitual la presencia doble de adjetivos - Uso del plural y del artículo de generalización. - Empleo de formas verbales del modo indicativo, en especial en presente atemporal. - Utilización de la 1ª persona plural, o plural de modestia. En algunos casos obedece a un sujeto plural: la ciencia y la tecnología no es hoy labor individual, sino de equipo. > Nivel sintáctico. - Construcciones sintácticas claras, bien ordenadas. - Se combinan oraciones simples con subordinadas lógicas ( condicionales, causales, etc) - Utilización de oraciones con indeterminación del agente. (El interés recae sobre los avances científicos) - Pasiva refleja - Pasiva pura - Segunda de pasiva - Impersonal con se - Presencia de complementos del nombre, complementos circunstanciales y de proposiciones adjetivas y adverbiales que desarrollan y matizan los objetos y las afirmaciones sobre los mismos. - Abundantes incisos, explicaciones aclaratorias y ejemplos

NIVEL LÉXICO

Las características de la terminología científica y técnica se atienen a ciertas exigencias que impone la transmisión de un saber específico. La univocidad, la universalidad, la permeabilidad para los préstamos y la evolución son las características más notables de la terminología científica y técnica. Léxico preferentemente denotativo .Tendencia a la monosemia, es decir, al empleo de términos con un único significado .Abundante uso de tecnicismos (xenismos, préstamos, neologismos y cultismos) propios de cada disciplina científica. Tienen un grado considerable de universalidad y rigor. • La univocidad La ciencia pretende ocuparse de la descripción de los fenómenos con objetividad, independientemente del estado de ánimo de los investigadores, de los valores culturales propios o del medio en el que se investiga, de los efectos estéticos que se puedan producir o de cualquier otro factor de influencia. La pretensión de objetividad impone una terminología unívoca, es decir, que a un término le corresponda solamente un significado, que ni el contexto ni la situación puedan enriquecer o matizar. Esto, por

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supuesto, es un planteamiento ideal al que se tiende. En realidad, la ciencia, o la técnica, como todo lo humano, está sometida a influencias ambientales y a manipulaciones intencionadas, y su lenguaje, lo mismo. El término común admite la pluralidad de significados. Por eso se mezclan, en el lenguaje corriente, usos poéticos de forma esporádica. Los términos científicos, por el contrario, son incompatibles con el uso poético debido a la necesidad de correspondencia unívoca entre el significante y el significado. No debemos engañarnos con la apariencia poética de ciertos términos técnicos. Llamamos a estos términos denotativos porque remiten a un significado previamente definido y convencional. En este sentido, se oponen diametralmente a los del lenguaje poético. • La universalidad La actividad científica y técnica necesita imperiosamente intercambiar conocimientos en el ámbito internacional para su progreso. Tiene que sortear, pues, no sólo el escollo de la multiplicidad de significados que los términos tienen o pueden adquirir dentro de cada lengua, sino también las ambigüedades propias de las traducción de una lengua a otra. Cuando el latín era la única lengua de cultura, esta lengua colmaba las necesidades de términos específicos; pero cuando el latín fue perdiendo peso como lengua universal del saber, las lenguas modernas heredaron sus tecnicismos y la capacidad para formar neologismos, nuevos términos, a partir de la base griega y latina, como ludoteca, por ejemplo, que se ha formado a partir del verbo latino ludo, “jugar” y del griego teca, “caja”. Actualmente, el inglés está ejerciendo, cada vez más, la función que en los siglos XVI y XVII, por ejemplo, fue propia del latín. Del mismo modo, el deseo de universalidad, y de univocidad explicado en el apartado anterior, se reflejan en la tendencia a representar el signo lingüístico a través de símbolos matemáticos y lógicos. Al mismo deseo responde la tentación de crear acrónimos, es decir, palabras formadas muy artificialmente a partir de iniciales, o de las dos primeras letras de una palabra como en el caso de radar (radio detection and ranking). • La permeabilidad para los préstamos de una lengua a otra Prácticamente, la totalidad de los términos científicos y técnicos del español son de origen extranjero, préstamos. Esos préstamos se aceptan sin modificaciones, como en el caso de play back, feed back, stop, etc., o se adaptan ligeramente a la morfología y fonética propias: voltio, ionizar, comando, etc. Sólo en algunos casos se traducen literalmente, dando lugar a los denominados calcos, como en fin de semana.. La mayoría de os términos científicos se asimilan en todas las lenguas por los dos primeros procedimientos: incorporación sin cambios o con una pequeña adaptación. La lengua con más actividad científica es la que presta más términos. Por eso hay tantos, ahora, de procedencia inglesa.

• • •

Prestamos léxicos son las palabras que una lengua toma de otra: bypass, escáner. Préstamo semántico es el que se produce cuando una palabra de una lengua adopta un nuevo significado procedente del que tiene una palabra paralela en otra lengua: en ingles, mouse Þ ratón. Calco es el compuesto o la combinación de palabras que se han adaptado de otra lengua y mantienen el mismo significado que la combinación tenía en la lengua de origen: en ingles, acid rain Þ lluvia ácida.

• La evolución Los tecnicismos evolucionan según evolucione la disciplina de que dependen. Esos términos no están sometidos al desgaste natural del uso común. Lo que ocurre es que muchos de los términos específicos pasan al lenguaje común. Por ejemplo, transistor significaba en un principio “dispositivo electrónico”. Al pasar al lenguaje común designa un aparato receptor de radio portátil. El abandono de una técnica determinada hace que desaparezca la palabra que la designa. Así ha ocurrido con fonógrafo que se convirtió en gramófono y, más adelante, fue sustituido por el tocadiscos. Ahora el compact disc se ha incorporado a aparatos con magnetófono, tocadiscos convencional radio, y al resultante le llamamos cadena de sonido. También puede suceder que el término desaparezca sin dejar sustituto. La antigua técnica médica de la sangría, hemorragia provocada para paliar determinados efectos como la presión arterial y otros, ha desaparecido. La palabra sigue existiendo en el acervo común, pero con otros significados que nada tienen que ver con el significado técnico antiguo. Formación de tecnicismos La ciencia y la técnica recurren a los procedimientos morfológicos habituales de una lengua para la creación de los términos (derivación, composición, abreviación y prestamos lingüísticos), pero con ciertas peculiaridades. • Derivación a partir de las lenguas clásicas: A lo largo de la historia se ha recurrido al latín y al griego para crear la mayor parte de los términos científicos del español y de muchas otras lenguas. Actualmente, a menudo se recurre al inglés, pero también a las lenguas clásicas. Neologismos por composición: En los léxicos especializados la composición permite numerosas formaciones, especialmente con elementos latinos y griegos. Neologismos por abreviación:

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o o

Siglas: consiste en combinar las letras iniciales de cada una de las palabras que componen la unidad conceptual:

FM, SIDA, ADN.
Abreviación: forma palabras reduciendo otras: cardiólogo Þ cardio, poliomielitis Þ polio.

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Además, el vocabulario científico y técnico se obtiene:

o o o o

Directamente de las lenguas clásicas (latín y griego). Dotando de acepciones especializadas a palabras de la lengua común: conjunto, hembra, película. Utilizando términos de otro campo de la ciencia o la técnica: virus informático. Por invención de palabras (quark), metáforas (agujero negro), etcétera.

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2. TEXTOS JURÍDICOS, ADMINISTRATIVOS Y COMERCIALES
Los textos jurídicos, administrativos y comerciales se caracterizan por tratar de comunicar con eficacia contenidos de ámbitos burocráticos muy determinados mediante esquemas formales preestablecidos. Sin embargo, no siempre alcanzan esa eficacia comunicativa, a pesar de que sus autores suelen relegar cualquier tentativa de originalidad o de expresión personal en beneficio de las exigencias temáticas y formales impuestas para los diferentes subgéneros. El emisor de los textos jurídicos, administrativos y comerciales es, con frecuencia, un redactor anónimo del que no interesan sus rasgos de estilo, precisamente por dirigirse a un público receptor muy amplio e indiferenciado que necesita creer que las leyes responden a un criterio de exactitud, firmeza y objetividad. Las normas de obligado cumplimiento, por ejemplo, están pensadas para su conocimiento y observación por parte de todos los ciudadanos, no sólo de unos cuantos. Como disposiciones procedentes de la autoridad deben estar por encima de cualquier particularismo y, por consiguiente, tienen que estar redactadas de manera que no puedan dan origen a interpretaciones subjetivas. Para evitar las lecturas interesadas y cubrir todas las situaciones posibles, el legislador incurre a veces, en la casuística y en la exhaustividad: intenta prever todas las argucias que puedan alegar los afectados por incumplimiento de una determinada norma. Este afán de extrema explicitud al tipificar pormenorizadamente las conductas sociales se convierte en un lastre para el estilo jurado. El propósito de claridad y precisión lleva, paradójicamente, a la práctica de un estilo lleno de acumulaciones y repeticiones. Un estilo farragoso, incómodo y confuso para aquellos a quienes la ley se dirige.

2.1. SUBGÉNEROS
En términos generales, los textos jurídicos, administrativos y comerciales se clasifican como fonológicos por su forma, expositivos por su intención e informativos por su contenido. Sin embargo, ante la diversidad de fórmulas, objetivos y componentes temáticos que manifiestan, cabe agruparlos en diversos subgéneros. Según su rango podemos distinguir varios tipos de textos normativos:

• • • •

La Constitución, conjunto de leyes fundamentales de ámbito estatal, y los Estatutos de Autonomía, normas institucionales básicas vigentes en cada una de las comunidades. Las leyes o disposiciones por las que se regulan ciertos aspectos de la convivencia social. Pueden ser orgánicas si se refieren a derechos fundamentales y ordinarias si regulan cualquier otra materia. Se votan en el Parlamento y las de una misma área se reúnen en códigos: el código civil, el código penal, etc. El real-decreto, norma de menor rango que la ley, viene a completarla y se promulga sin necesidad de que sea votada en el Parlamento, por decisión del presidente del Gobierno y con el refrendo ministerial. El decreto-ley es una disposición intermedia entre el real-decreto y la ley. Lo utiliza el Gobierno en caso de necesidad urgente para ordenar materias que no afecten a las instituciones básicas del Estado. Tiene que ser sometido a debate en el Congreso para ser convalidado. Otras disposiciones de menos alcance son las órdenes ministeriales, las resoluciones, reglamentos, dictámenes, sentencias, etc. Los edictos y bandos son mandatos de otro carácter. Mientras que un edicto es un mandato emitido por la autoridad judicial o gubernativa para anunciar alguna cosa o para citar a alguien, un bando es un texto administrativo hecho público por el alcalde de una localidad con carácter exhortativo: se pido a los vecinos un determinado comportamiento.

En cuanto a otros subgéneros administrativos, derivados en gran parte o por lo menos deudores de los jurídicos, citaremos: los oficios, notificaciones, anuncios, citaciones, instancias, testamentos, escrituras, etc. Y entre los propiamente comerciales habrá que considerar: contratos, escrituras de compraventa, pólizas de seguro, circulares, etc. Cada uno de estos subgéneros suele tener un conjunto de características distintivas, un esquema formal fijo, nombres para cada uno de sus apartados ( los artículos de las leyes, las cláusulas de los contratos, etc) y un lenguaje propio rígidamente codificado.

2.2. NIVEL FONOLÓGICO

En el lenguaje administrativo y comercial aparecen a veces tecnicismos de origen inglés y francés: affaire, stock, marketing, etc., que por introducir fonemas ajenos a la lengua castellana habrá que considerar en este nivel. Asimismo, será necesario destacar, si tenemos que realizar un análisis minucioso, las repeticiones léxicas, las anáforas, las construcciones bimembres, de participio más nombre, por ejemplo, y, en general, todos aquellos elementos que contribuyan a marcar el ritmo, aunque éste sea monótono y solemne.

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2.3. NIVEL MORFOSINTÁCTICO
La sintaxis de los textos jurídicos y administrativos, como consecuencia de su origen, el derecho romano, y del mencionado afán de exhaustividad, suele presentar un período largo, complejo, repleto de oraciones subordinadas seriadas. Se trata de frases muy alejadas del habla común, que incurren a veces en una involuntaria ambigüedad. Esta dificultad de la prosa se remacha con otros rasgos morfosintácticos como los que se enumeran a continuación: ► El uso de varias palabras en lugar de una sola se manifiesta en perífrasis y circunloquios: debemos declarar, puedo disponer …; en las enumeraciones con que se intenta cubrir las distintas posibilidades que ofrece la ley y en la acumulación de nexos complejos: para en lo sucesivo, en y contra la disposición … ► Mientras que el legislador o juez, por ejemplo, aluden a sí mismo en primera persona del singular (FALLO: Que debo condenar …), en primera del plural (FALLAMOS: Que debemos condenar …), o en tercera con un recurso impersonalizador (la Ley, los Tribunales de justicia, la Autoridad competente …), el ciudadano utiliza la tercera persona cuando se dirige a la Administración en instancias y solicitudes (el abajo firmante), como una forma protocolaria de distanciamiento. Al mismo tiempo, a él se le menciona con un apelativo referido a su función: el denunciante, el acusado … ► Utilización de las formas no personales del verbo como mecanismo para subrayar la objetividad: abundancia de construcciones absolutas (notificada dicha sentencia, considerando el período de garantía …), reiteración del llamado “gerundio del BOE”, que consiste en darle un valor de adjetivo (las documentaciones solicitando subvenciones, la resolución recogiendo la sentencia …) y utilización de participios de presente latino en número muy superior al de la lengua estándar: concordantes, solicitantes, concernientes … ► Tendencia a la impersonalización, por ejemplo, mediante la pasiva refleja (se garantiza la legalidad, se mantendrá un orden de prioridad …), y la nominalización de frases verbales, que consiste en la sustitución de un verbo en forma personal por un sustantivo abstracto (se posibilitará la investigación en vez de se investigará, prestar asistencia por asistir …). ► Empleo característico de algunos tiempos verbales: del presente intemporal para marcar la generalización de algunas normas y la permanencia de su validez (los poderes públicos aseguran la protección integral de la familia), y del futuro imperfecto de subjuntivo, ya desaparecido ene. Uso común, como introductor de una posibilidad (si no se hubiere deslindado el área perteneciente a cada propietario). ► Para conseguir precisión y univocidad es frecuente el uso de numerosas aclaraciones e incisos, que dan como resultado una sintaxis compleja en la que dominan las subordinadas: oraciones de relativo, temporales, condicionales, etc. Estos y otros aspectos morfosintácticos confluyen en un estilo de escaso dinamismo verbal, abundante en elementos nominales y, en consecuencia, formulario y distante. Un estilo que quizá habría que reformar en beneficio de la claridad y de su comprensión por parte del destinatario.

2.4. NIVEL LÉXICO-SEMÁNTICO

Los textos jurídicos, administrativos y comerciales presentan una terminología técnica propia, amplia y variada. Palabras como recurrente, derogación … aunque pueden encontrarse empleadas fuera de un contexto burocrático, tienen una fuerte connotación jurídica. Esa terminología va unida a otros usos léxicos que enumeramos brevemente: ► Como consecuencia del afán de explicitud ya mencionado, el lenguaje burocrático se caracteriza, en general, por el uso de más palabras de las necesarias. Se emplea, a veces por inercia estilística, un estilo acumulativo y perifrástico, lleno de repeticiones: ofender el pudor y las buenas costumbres; volumen de negociación; personas de cualquier edad, sexo y condición social … ► Abundancia de latinismos, frente a los términos de origen griego tan frecuentes en el lenguaje científico, y de palabras en desuso en la lengua común: pedimento (escrito que se presenta ante un juez), in situ, a retro, etc., muchos de ellos procedentes del derecho romano: injuria, difamación, alevosía … ► Para evitar los equívocos se prefieren términos de significado muy preciso: la monosemia frente a la polisemia, la denotación frente a la connotación. Las diferencias de matiz pueden llegar a ser fundamentales: homicidio > asesinato, orden> resolución, etc. ► Aunque no se alcance el grado de formalización de la lengua científica, los esquemas formales de cada uno de los subgéneros y el uso de abreviaturas y acrónimos tienen un cierto carácter de recurso formalizador: Adm. Territ. (Administración Territorial), Sec. (Sección) IMPI (Instituto de la Mediana y Pequeña Industria), etc. ► Insistencia pleonástica: debemos declarar y declaramos, cesar y desistir, etc. ► Eufemismos, sobre todo en el lenguaje administrativo y comercial: quiebra técnica, reajuste de plantilla, etc. ► Empleo de fraseología: el abajo firmante, aquien corresponda, en ambos efectos, recurso de casación, testigo de cargo, etc. ► Figuras literarias como la hipérbole, sobre todo en los tratamientos de cortesía: Ilustrísimo, su seguro servidor; metonimias: el firmante, el recurrente, el testigo, etc. ► Formación de palabras compuestas por aglutinación, sin que sufra ningún cambio el primero de los dos elementos yuxtapuestos: decreto-ley, concurso-oposición, etc. ► Creación de nuevas palabras a partir de prefijos cultos: vicedirector, subinspección, intercomunitario, infraestructura, etc.

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3. TEXTOS PERIODÍSTICOS
El periodismo nos pone en contacto con nuestro mundo en un sentido amplio: pretende proporcionar información sobre acontecimientos de la actualidad o aportar datos, comentarios, documentos, etc., que por alguna razón son de interés general en el momento presente, a través de los medios de comunicación de masas. Se divide en tres grandes grupos, según el medio: el que se basa en la palabra hablada, auditivo, es el radiofónico; el que se basa en la combinación de palabra hablada e imagen, audiovisual, se da a través de la televisión; y el basado en la palabra escrita es la prensa, que puede ser diaria, semanal, quincenal, etc. y puede tener forma de folleto o, incluso, de libro, como es el caso de los anuarios. Vamos a centrarnos en el análisis de la prensa, y concreto, en el periódico. De entre los componentes del periódico nos centraremos en la noticia.

1.1. LOS COMPONENTES DEL PERIÓDICO

Los periódicos se componen de materiales muy distintos que dan lugar a subgéneros: La noticia. Es la base misma del periodismo, en la medida que da cuenta de algún acontecimiento de interés actual. El editorial. Artículo que analiza o comenta una noticia o cualquier otro tema de interés general, con cierta extensión, y que representa la línea ideológica del periódico. Por esta razón, suele ir sin firma. La columna. Artículo de comentario en tono menor a veces humorístico, de apariencia intrascendente, sobre algún tema de actualidad. Se llama así porque ocupa una columna del periódico. Los artículos de opinión. Artículos en los que priva la opinión del que los firma por encima del propósito informativo. Son también comentarios sobre la actualidad. Colaboraciones especiales. Artículos de escritores que destacan en cualquier especialidad, ya sea filosofía, ciencia, arte, creación literaria, etc. No hay tema prefijado ni exigencia de actualidad. La actualidad es, ya de entrada, su presencia en el periódico. La crítica. Recensiones críticas de los estrenos en teatro y cine, de los conciertos y exposiciones y de las novedades en libros y discos. Pasatiempos. Crucigramas, criptogramas, revoltigramas, problemas de ajedrez, etc. Historietas, chistes, comentarios gráfico-satíricos y caricaturas. Son las secciones de entretenimiento, humorísticas y satíricas de tipo gráfico. Suplementos. Páginas suplementarias o añadidas, bajo un pretexto común, y generalmente de aparición periódica. El más extendido es el dominical. Suele ir ilustrado a todo color y consiste en varias páginas de reportajes de interés general pero no urgente ni imprescindible. Incluye, asimismo, secciones especiales como viajes, compras o regalos, etc. Algunos periódicos ofrecen otro tipo de suplementos de periodicidad también semanal como son: libros, enseñanza, deportes, etc. Estos temas monográficos reciben un tratamiento más amplio y variado que en la sección especializada diaria a través de reportajes y artículos de cierta extensión.

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1.2. LA NOTICIA 1.2.1. Formas de la noticia
La noticia se presenta de distintas formas, según el grado de implicación del periodista y la forma que adopte:

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Crónica: narración escueta de los hechos. Reportaje: reportaje algo más amplia sobre los hechos, que incluye precedentes, origen, consecuencias, etc., llevada a cabo por un periodista, reportero, sobre el terreno. Entrevista: coloquio transcrito con la persona o personas que han protagonizado o han sido testigos de un hecho, o bien con alguien que se considere cualificado para opinar sobre el mismo. También se entrevista a personas que interesan por su relevancia en cualquier campo. Comentarios de las noticias: suelen concentrarse en apartados fijos como son los artículos de opinión, la columna, los editoriales y en secciones especializadas.

1.2.2. El tema de la noticia

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Es tema o fuente de noticia todo aquello que sea de interés público. Se considera mejor noticia la que interesa a un mayor número de lectores. Su valor viene condicionado por una serie de factores que se combinan: - La importancia. Será más importante aquel hecho que se refiera a un mayor número de personas, a personas muy conocidas, que afecte a instituciones preeminentes, etc. - La oportunidad. La noticia tiene más valor cuanto más inesperada y reciente sea. - La proximidad. Una noticia interesa más si se produce en un sitio cercano al lector que si proviene de uno lejano. - El tamaño. Hay hechos que sin tener una relevancia en sí, adquieren por sus dimensiones físicas.

1.2.3. Estructuras externa e interna de la noticia
La noticia no se presenta de cualquier forma, sino que su disposición obedece a una intencionalidad que facilita la tarea de selección de la parte que más interesa al lector. - Titulares. Los titulares, a diferencia de los rótulos en general, no se limitan a identificar aquello a lo que se refieren porque, de hecho, remiten a una comunicación lingüística más amplia que viene a continuación. El titular debe servir para seleccionar la noticia. Hay titulares que concentran de manera concisa y clara el contenido que encabezan. Otros se proponen llamar la atención del lector subrayando la importancia, el interés, la rareza o la novedad que la justifica. Los titulares pueden ser de diversos tipos: * Titulares objetivos y titulares comentarios. Los objetivos son aquellos que seleccionan los datos de mayor interés y condensan la noticia. Los de tipo comentario dan por supuesto que el lector conoce ya los principales datos de la noticia y ofrecen una interpretación del hecho. * Titulares breves y titulares amplios. La brevedad no siempre es posible si al mismo tiempo se pretende cumplir con la función de concentrar el contenido. Hay titulares amplios, que contienen citas, comentario, etc. * Titulares explícitos y titulares implícitos. Frente a los titulares explícitos, es decir, los que seleccionan y concentran los principales datos, están los implícitos, que son los que no dicen aparentemente lo que quieren decir. Éstos se basan en llamar la atención del lector invitándole a leer todo el texto para poder resolver el enigma. Una de las formas más frecuentes de titular implícito es el que se consigue a través del lenguaje figurado (metáforas; metonimias; paradojas y antítesis; ironía y doble sentido; parafraseos…) - Entrada o primer párrafo. Debe dar a conocer de forma concisa lo sustancial de toda noticia. El periodismo norteamericano definió la entrada como un primer párrafo que da respuesta a las seis W, es decir, Who, What, When, Where, Why y How. En algunos casos puede ser importante responder a otras cuestiones. - El resto del material informativo. Después de la entrada, la noticia se puede presentar de varias maneras: * Siguiendo un orden cronológico que suponga la continuación de la entrada, es decir, la narración de los hechos posteriores al sustancial que ya ha sido narrado. Se suele representar el desarrollo de la noticia por medio de un triángulo en el que el vértice significa el punto más alejado en el tiempo respecto al echo que ha sido destacado en la entrada. * Otras noticias requieren distinta forma. Son aquellas en que los hechos que han dado pie a la noticia tienen una historia anterior que desemboca en los hechos motivo de la noticia. En este caso, después de la entrada, se da un salto temporal hacia atrás y luego la narración avanza hasta llegar a la situación correspondiente a la entrada. * Otra forma característica es la narración cronológica de los hechos, dejando el punto culminante de interés para el final * Otras noticias se redactan dando importancia a distintos aspectos de un mismo hecho de forma similar y sin que implique una sucesión cronológica. * También son posibles otras formas, siempre que su desarrollo sea lógico, atienda al interés en el sentido de más a menos y resulte apropiada a los hechos que se narran y al público al que se dirige.

1.2.4. El lenguaje de la noticia

Las características del lenguaje periodístico proceden, como es natural, de los condicionamientos del emisor, del mensaje y del receptor. El periodista, como emisor, se debe a los demás. Cuando redacta noticias no manifiesta libremente sus propios pensamientos, por lo que rehúye una expresión con marcado sello individual. Sólo en los artículos de opinión puede expansionarse. En la noticia, tiende a un lenguaje poco personalizado. Además, trabaja en equipo y sabe que puede ser corregido por su redactor jefe en función de ciertas exigencias: oportunidad, espacio, etc. Por otra parte, está urgido por necesidades prácticas: debe ser rápido, sobre todo. También se ve condicionado por su público. La noticia, como mensaje, pretende por encima de todo ser oportuna. Está sometida a las coordenadas espaciotemporales el momento actual y del lugar en que se publica y destinada a ser perecedera. La inmediatez de la noticia se traduce en un lenguaje también inmediato, actualizado, como vivido en el momento. El lector, como receptor, busca por encima de todo informarse. Necesita, por tanto, claridad, efectividad y ligereza. Como vive en las mismas circunstancias de espacio y tiempo que el periodista acepta fácilmente las innovaciones lingüísticas como señales de modernidad. Señalaremos los rasgos menos encomiables, como son las formas incorrectas, atribuibles a la rapidez con que trabaja el periodista:

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Formas incorrectas: derivados léxicos, como arruinación de las empresas > ruina, visionar una película > ver, organizaciones cooperacionales > cooperadores; mal uso de los tiempos verbales, como las que aparecen entre el imperfecto y el indefinido, como Han sido suprimidos ayer > Fueron, Habían muchos espectadores > había … Neologismos, por préstamo de otra lengua, muchas veces poco aceptables debido a la rapidez con que se realizan las traducciones de las noticias que mandan las agencias extranjeras. El tiraje de una revista > tirada (galicismo); body, Light, gymkhana, handicap, spray (anglicismos); calcos literales de formas inglesas como línea del cielo (skyline), vuelos domésticos (domestic fly), lavado de cerebro (brainwash) ; sustantivación de adjetivos como La ejecutiva > la comisión ejecutiva, la gestora > la comisión gestora. Abundancia de prefijos de tipo geográfico como sur (sud), nor-, centro-, empleados con gentilicios para subrayar diferencias regionales: norafricana, centroamericano, survietnamita … Abundancia de sufijos propios dedl lenguaje político que pueden invadir también otros campos, como –ista con el significado de “partidario de”: laborista, izquierdista, felipista,pujolista … En este casp srve para aligerar el lenguaje evitando frases de relativo y, en otros casos, evita construcciones con la preposición de + sustantivo: la carrera armamentista. Uso de prefijos para evitar ciertas expresiones perifrásticas y en aras de la ligereza, no empleado como prefijo adjetival. Se utiliza con el significado de negación, similar al de los prefijos a- o in-: objetos no identificados, países no desarrollados… Anti- es otro prefijo que además del valor original (contra algo), adquiere un nuevo valor negativo: antisolidario. Sufijos que evitan construcciones con la preposición de o los que evitan una oración de relativo.-Al ,- ero, -ico, -icio, -ble, -ado/-ido, -ante,-ente ( primaveral, futbolero, ciclístico, ficticio, potable, recopilado, agrvante …) La actualización es un mecanismo el lenguaje periodístico que permite una mayor participación emocional del lector. Consiste en la tendencia a redactar expresiones que le involucran, por ejemplo, usando la primera persona del plural: Ayudaremos a Bosnia por medio de un contingente de soldados; o usando el presente activo sin precisiones cronológicas.

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Por otra parte, el lenguaje periodístico puede estudiarse como un terreno donde convergen los registros lingüísticos colindantes, pues tiene características del lenguaje literario, del administrativo y del oral.

El registro literario en el lenguaje periodístico:

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Abundante uso de sustantivos y verbos de significado bélico: derrota, batalla, contendiente, proeza, víctima … Términos que designan unidad frente a los embates del adversario: alienación, convergencia, homogeneidad,

solidaridad …
Los adjetivos y los adverbios presentan su mayor gradación: Momentos de máxima tensión, de interminable

espera …, el increíble espectáculo ofrecido por sus señorías resultó inenarrable.
Empleo de la hipérbole épica: El héroe de la Vuelta. Sintagmas verbo + nombre, en los que el verbo implica una invitación a un esfuerzo: apuntalar la negociación,

forzar los acuerdos, reagrupar las propuestas …

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El registro administrativo en el lenguaje periodístico: Del lenguaje administrativo cabe destacar los términos que rehúyen la sencillez de la expresión: las formas abstractas, los eufemismos, los tecnicismos y, en general, todos aquellos que buscan la solemnidad y el empaque oficial. El registro oral en el lenguaje periodístico: El lenguaje oral está presente en la prensa por derecho propio a través de entrevistas, encuestas, mesas redondas y cada vez que se transcribe en estilo directo lo que alguien ha dicho. Pero también lo detectamos en artículos de comentario informal. No se trata de descuido ni de confusión de registros, ni de malévolos intentos de desterrar la lengua escrita. Casi todos los periódicos dedican alguna columna o este tipo de comentario que requiere un lenguaje coloquial o conversacional, vivo y sin formalismos, como si se estuviera hablando en familia o entre compañeros.

1.2.5. El tratamiento de la noticia: iconos y disposición gráfica

Una vez analizada la noticia en su localización, su estructura y su lenguaje, hay que tener en cuenta otros factores: tamaño de las letras y del texto, color, fotografías y otros gráficos, número de columnas y lugar que ocupan dentro del conjunto del periódico.

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4. TEXTOS PUBLICITARIOS
A diferencia de los textos informativos que sólo tienen, al menos en teoría, la función de transmitir información, los propagandísticos y los publicitarios aspiran a informar y a influir en el receptor, bien para que secunde una determinada actividad o conducta social, bien para que se convierta en consumidor de ciertos productos. Aunque suelen identificarse los textos propagandísticos de los publicitarios, conviene establecer una diferencia importante: los textos propagandísticos, en principio, tratan de persuadir argumentalmente, esto es, aportando razones, reales o inventadas, pero aparentemente objetivas, sobre las cualidades de un producto, una organización, un establecimiento, etc.; los publicitarios, en cambio, tratan de ejercer una cierta atracción sobre el posible consumidor para conseguir interesarle por una marca o un artículo.

4.1. EL CONTENIDO DEL TEXTO PUBLICITARIO

La verdadera finalidad de los textos publicitarios y propagandísticos queda enmascarada, en ocasiones bajo una capa de aparente objetividad, como si los publicistas quisieran hacer creer que su producto tiene tantas cualidades que apenas necesita promoción. Veamos algunos ejemplos de los argumentos en los que se apoyan los eslóganes publicitarios: > Argumento de autoridad. Algunos mensajes publicitarios aluden a investigadores, especialmente extranjeros, para destacar el carácter científico del producto anunciado y producir mayor confianza en el consumidor. > Argumento de singularidad. Consiste en presentar un producto revestido de una cualidad que los demás productos de su especie no tienen. > Apelación al prestigio social. El producto que se promociona se presenta como propio de una elite o de un grupo social de prestigio. > Apelación al éxito. Un producto se anuncia como si por ser muy vendido tuviese que ser mejor.

4.2. LA FORMA DEL TEXTO PUBLICITARIO

En cuanto a los mecanismos expresivos de la publicidad, aunque son muy variados, se pueden agrupar en dos clases: mecanismos gráficos e icónicos (visuales) y mecanismos verbales y sonoros (auditivos), según los canales de comunicación a través de los cuales se transmita el mensaje: carteles, periódicos, prospectos, cuñas televisivas y radiofónicas, etc. Lo más común es que un texto publicitario no tenga nunca sólo un carácter icónico, pero sí, en cambio, puede tenerlo sólo verbal y sonoro.

4.2.1. Nivel fonológico

Aunque en los textos publicitarios emitidos por los medios audiovisuales la entonación, la música, etc. serían aspectos merecedores de atención en este plano, como lo más común es el análisis de los textos escritos, consideraremos ahora sólo aquellos aspectos fónicos reconocibles por escrito. Los textos publicitarios acostumbran a ser muy breves para que puedan recordarse con más facilidad, incluso emplean la rima y otros juegos fónicos para facilitar su memorización. También se utilizan algunas figuras como la aliteración, paronomasia, anáfora, calambur, onomatopeyas, uso de grafías extranjerizantes con letras como por ejemplo la k, la x, la ph (Alucinarax con Pepsimax) y variaciones melódicas producidas por la correlación entre preguntas y respuestas.

4.2.2. Nivel morfosintáctico
Muchos de los eslóganes publicitarios se caracterizan por su brevedad; de ahí que no siempre estén formados por oraciones completas. A veces, se trata de meros enunciados nominales en los que es posible suponer un verbo: Nada comparable al nuevo Opel Corsa. En otras ocasiones la oración aparece completa, pero siempre con un predominio de los elementos nominales, bien por acumulación de adjetivos con valor atributivo alrededor del nombre del producto: Corto, cremoso y de sabor intenso. En cuanto a las modalidades oracionales dominantes, encontraremos una gran variedad: la enunciativa, la exhortativa, la imperativa, la desiderativa, la interrogativa, la exclamativa, etc.; y, por consiguiente, también de sus formas verbales idóneas. Pero las más frecuentes son las de carácter imperativo y exhortativo, es decir, aquellas que animan a realizar una determinada acción.

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En consecuencia, las personas gramaticales dominantes serán la segunda, tanto del singular como del plural, y la tercera referida a la segunda por cortesía, aunque hay que advertir que esta variación de usted y tú está condicionada por el tipo de público al que se dirige el mensaje y por las connotaciones que se pretenda sugerir.

4.2.3. Nivel léxico-semántico

El fenómeno léxico-semántico utilizado con más habilidad y astucia por parte de los publicitarios es el de la connotación. Ciertas palabras se connotan de significado suplementario de éxito, poder, sexo, elegancia, patriotismo, lujo, etc. Se trata de palabras conjuro, de palabras especializadas en evocar ciertas sensaciones agradables. Algunos recursos léxicos empleados como reclamo son: > Extranjerismos: body milk, rimmel, bitter … > Neologismos formados sobre prefijos o sufijos llamativos: Transonic, ahuyentador de mosquitos; Blancolor… > Empleo de tecnicismos para connotar cientifismo. > Metáfora: Cuerpo de Clio y alma de Williams. > Prosopopeya o personificación: Fanta, llena de buen humor. > Metonimia: La vaca en casa, por la leche de una determinada vaca. > Paradojas: Disfruta de los tragos amargos, de un anuncio de bitter Schweppes. > Equívocos: Ayúdanos a no publicar más este anuncio. > Antítesis: Algo grande va a pasar a un precio muy pequeño > Hipérbole: El último milagro. Nuevo Fairy Ultra para lavavajillas. > Manipulación de frases hechas: Amor a primera lista

4.2.4. Elementos icónicos
La iconocidad de los textos publicitarios suele captarse a simple vista. De ahí que, a menudo, la imagen más utilizada para publicitar un producto sea la del producto mismo, bien dibujado, bien fotografiado. Aunque los publicistas acostumbran a recurrir al tópico de que una imagen vale más que mil palabras, lo cierto es que cualquier producto no sólo se anuncia con imágenes; también requiere un componente verbal que sirva de apoyo, como el propio nombre del producto o alguna de sus cualidades. Podríamos decir incluso que la imagen acompañada del nombre tiene frecuentemente un valor redundante, retórico, y, por tanto, dirigido a impresionar con más fuerza la memoria del destinatario. Destaca la variedad tipográfica. Además, los textos adoptan disposiciones libres o formas determinadas que imitan el producto (semantización del significante).Se ven con frecuencia transgresiones ortográficas que aseguran la atención del lector y juegos fónicos con el fin de que el mensaje se fije en la memoria del receptor:

¡Qué bien, qué bien, hoy comemos con Isabel!
Formas de persuasión La racional, en la que se argumenta para mostrar la conveniencia de adquirir el producto por sus cualidades objetivas y valores de uso. En este caso abundan los datos informativos. La emocional, que trata de convencer apelando a los sentimientos y las emociones. La inconsciente, que se apoya en los instintos y en los deseos más íntimos de la persona para dirigir sus acciones. Análisis funcional del mensaje publicitario El anuncio se compone de elementos diferentes cuyas principales funciones son:· Implicar al lector (elementos implicativos).· Informar sobre el producto (elementos predicativos).· Ponderar el producto (elementos ponderativos), para tratar de convencer al público de la conveniencia de su adquisición.· Favorecer la fijación del mensaje en la memoria (elementos de extrañamiento o retóricos).

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5. TEXTOS COLOQUIALES E HISTORIETAS GRÁFICAS
5.1. REGISTROS COLOQUIALES
Dentro de lo que es el lenguaje coloquial cabe distinguir el registro estándar o neutro frente a los otros dos registros coloquiales: el familiar y el popular. El registro familiar se caracteriza por tener un grado de corrección inferior al estándar oral. Rehúsa las exclamaciones consideradas groseras o blasfemas y las sustituye por otras. Algunos ejemplos son: hacer el amor, ¡me cago en diez!, ¡córcholis!, ¡caray!, y la persistencia de ciertas denominaciones del lenguaje infantil en la edad adulta como pipí, mamá, papá… El registro popular se distingue básicamente por un mayor grado de incorrección: contracciones como pal > por el, se me cayó > se me cayó; dequeísmo como pensé de que no venía; uso de palabras y expresiones consideradas groseras: joder, ¡coño!, la hostia …

5.2. NIVEL FONOLÓGICO, MORFOSINTÁCTICO Y LÉXICO-SEMÁNTICO

El énfasis con que se dicen ciertas cosas, la exageración, el afán de divertir, la manifestación de los sentimientos en general, determinan algunos rasgos de una intención expresiva del hablante. Otros son producto de la oralidad. Se pueden agrupar según los distintos niveles lingüísticos:

5.2.1. En el nivel fonológico:

- Contracciones: pa > para; pal > para él; -ao > -ado; etc. - Abundantes altibajos en la entonación por medio de interrogaciones y exclamaciones, y presencia de entonaciones enfáticas.

5.2.2. En el nivel morfosintáctico:

- Tematizaciones: ¡ hijos, tenía siete!; ¡los cuartos, eso es lo que le gusta! - Sintaxis simple, reiteración de una misma estructura sintáctica y escasez de nexos. - Frases nominales: nosotros allí parados sin decir nada. Dominan los sustantivos y los verbos frente a los adjetivos y adverbios. - Formas redundantes y repeticiones: le dije a Miguel; dale, dale; bajó abajo. - Construcciones del tipo lo+ de + sintagma nominal (lo de la corbata, lo del piso) y expresiones de contenido neutro en general: lo que pasa, no le divierte la cosa … - Uso abundante de los pronombres personales, a veces redundantes: oye, tú; a mí me parece … - Frecuente utilización de verbos pronominales y formas impersonales: darse un atracón, uno se cansa … - Uso de la segunda persona con valor impersonal: tú entras y sales sin que nadie se entere - Uso del dativo de interés: el niño no me come - Utilización de sufijos nuevos con diversos matices, como en sociata, bocata y sudaca, y creación de palabras con sufijos ya existentes en la lengua: señorón, generalote. - Truncamiento de palabras, como poli > policía, uni > universidad, profe > profesor, etc. - Expresiones intensificadoras: la mar de … - Abundantes diminutivos: andandillo, pequeñín …

5.2.3. En el nivel léxico-semántico:

- Uso de eufemismos: los cataplines, un fiambre … - Comparaciones estereotipadas: callado como un muerto; blanco como el papel. - Onomatopeyas abundantes, sobre todo en los cómics: tris, tras; pim, pam, pum; ris, ras; brrr. - Expresiones que pretenden ser divertidas, exageradas, groseras, etc., a través de metáforas, hipérboles, metonimias y juegos de palabras.

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6. TEXTOS LITERARIOS EN PROSA
6.1. CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS
Se considera prosa narrativa todo escrito que no sea en verso, ni teatral, y que se proponga contar una historia, en principio, de ficción. Las autobiografías, memorias y biografías eran tradicionalmente géneros históricos, pero ocupan ahora un lugar intermedio entre la literatura narrativa y la disciplina histórica.

6.1.1. Clasificación

En los textos literarios en prosa encontramos un uso especial de la lengua, basado en la finalidad estética y su riqueza connotativa. El nombre de novela se aplicó a diversos tipos de relatos, dando lugar a distintos subgéneros: pastoril, bizantina, sentimental, morisca, picaresca, etc. En Espala, se desplazó la palabra novela para las narraciones largas en prosa y se fue fijando la de relato para las intermedias. Las narraciones cortas se denominan hoy en día cuentos. Los subgéneros de las novelas, los relatos y los cuentos dependen de la trama, de los personajes, del espacio, del propósito y sólo algunos reciben nombre específico: policíacos, del Oeste, rosas, de aprendizaje, psicológicos, etc. Las narraciones biográficas se distinguen de las anteriores por partir de un material no ficticio. Se llaman memorias cuando el narrador participa en los hechos que relata como testigo, más que como protagonista. La biografía consiste en que un autor escribe sobre la vida de otra persona.

6.1.2. El punto de vista
Éste es uno de los factores de la narración que más se han tratado en la teoría narrativa. Consiste en la perspectiva desde la que se cuenta la historia. El punto de vista se ha identificado muy a menudo con la voz del narrador, pero no se trata de una equivalencia. La voz narrativa es la que cuenta la historia, y puede ser: * Explícita, cuando hay rastros de la misma en la narración: y como digo, sucedió que … * Implícita, cuando no existen tales rastros, aunque se puede caracterizar igualmente al narrador por el tono y los criterios generales con los que se cuenta la narración. La voz explícita puede ser interna a la obra, siempre que el narrador participe en mayor o menor medida como personaje. En este caso se encuentran desde los narradores protagonistas como en las novelas picarescas hasta los narradores cuya misión como personaje se limita a narrar la historia. Será externa cuando no participa en la historia y sólo algunos rastros nos permiten detectar su presencia. A su vez, en muchas ocasiones hay un narratario, es decir, un personaje al que se le cuenta la historia o al que se dirige el narrador: las Leyendas,de Bécquer, son ricas en narradores y narratarios. También se habla del lector implícito, el “querido lector” que aparece en muchas novelas hasta finales del siglo XIX.

6.1.3. Los principales elementos de la narración

Aparte de la voz narrativa, otros elementos que se refieren, sobre todo, al contenido tienen un interés fundamental para el análisis de los relatos. * La acción o trama sería el esqueleto de los sucesos. Se consideran núcleos de la trama aquellas situaciones en las que el personaje que mueve la acción, ante una alternativa, toma una opción que significa un cierto quiebro para la historia. Las tramas dan lugar a tipologías o subgéneros (novelas de aventuras, novelas de amor, etc.), y algunos elementos de las tramas que han sido recurrentes a lo largo de la historia dan lugar a motivos (el motivo de las madrastras malas o el de la lechera). * Los personajes son los sujetos de los hechos de la narración. Se puede distinguir entre personajes planos y redondos. Los primeros son los caracterizados por un solo rasgo: la niña curiosa, el anciano avariento, el joven intrépido, etc. Son los típicos

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de los cuentos, de los personajes secundarios y de los personajes caricaturescos aunque sean principales. Los segundos son aquellos que se caracterizan por múltiples rasgos, el conjunto forma lo que llamamos una personalidad. Sus reacciones son un tanto imprevisibles y tienen capacidad para evolucionar o para dejarse afectar por los acontecimientos. * El tiempo. Toda narración necesita situar los hechos en el tiempo, es decir, darles un orden, una duración y una frecuencia. El orden es lo que determina qué acontecimientos se cuentan antes y cuáles después. Por ejemplo, en La Colmena de Camilo José Cela los hechos que se cuentan no aparecen en el mismo ordenen que tuvieron lugar: el capítulo tercero narra acontecimientos posteriores a los narrados en el capítulo cuarto y en el sexto. El orden cronológico es un elemento importantísimo en la estructura de una novela. La duración. Toda narración representa un tiempo global. Además, los acontecimientos se desarrollan en un tiempo más o menos extenso. A veces, el tiempo narrativo se para, como ocurre en las descripciones, y otras veces da saltos, se acelera, se ralentiza, etc. Hay varios procedimientos para acelerar o retardar la duración de la narración: elipsis, resúmenes, digresiones, descripciones. La frecuencia tiene que ver con el aspecto verbal. No es lo mismo puntualizar una acción en un momento determinado que presentar una acción como iterativa o habitual. Se suele distinguir entre tiempo externo y tiempo interno. El tiempo externo es el tiempo de los hechos (o de la “historia”). El tiempo interno o tiempo de la narración hace referencia tanto al orden en que se cuentan los hechos como al tiempo que se tarda en contarlos. Si el narrador no cambia el orden cronológico de los acontecimientos, la narración es lineal(generalmente de acuerdo con el esquema clásico de Planteamiento, Nudo y Desenlace); pero el narrador puede en la narración de los hechos alterar el orden mediante saltos hacia atrás (EVOCACIONES RETROSPECTIVAS, ANALEPSIS o FLASH BACK) o hacia adelante (ANTICIPACIONES PROSPECTIVAS o PROLEPSIS). También puede narrar acciones simultáneas, alternando secuencias de una y otra acción (técnica del CONTRAPUNTO). * El espacio es el lugar en el que se sitúan los acontecimientos y debe ser caracterizado de alguna manera. Puede ser un espacio abstracto –muy ligeramente caracterizado- o concreto –ambientación que reproduce con mayor o menor grado de realismo un ambiente real. El espacio es simbólico si adquiere un valor evocativo de un sentimiento o idea. Es espacio es mágico cuando está producido por un efecto que escapa a la comprensión de los personajes que lo habitan, como el que describe don Quijote cuando sale de la cueva de Montesinos. Por otra parte, puede tratarse de un espacio urbano o rural, abierto o cerrado, público o privado, etc. En el espacio hay ciertos existentes que sin ser personajes tienen una importancia más o menos grande para la narración, como los famosos molinos de viento en El Quijote. * El argumento no es propiamente un elemento de la narración sino un resumen de la misma, en la que deben incluirse todos los factores anteriormente descritos, expuestos de forma sustancial pero breve. Sirve para informar sobre lo fundamental de la historia. * El narrador no debe confundirse con el ‘emisor’ o autor real del texto. El narrador es la ‘voz’ que ordena y cuenta los hechos desde una ‘mirada’ concreta de los mismos (punto de vista) y, en ocasiones, introduce comentarios. Puede contar la historia en tercera o primera persona (los relatos en segunda persona, con la que el narrador se dirige a un tú, que puede ser otro personaje o él mismo, son menos frecuentes). a) SEGÚN LA PERSPECTIVA o PUNTO DE VISTA podemos distinguir: a.1) Perspectiva externa (el narrador se sitúa fuera de la historia) * Narrador omnisciente: Suele narrar en tercera persona; no interviene en la acción; domina toda la historia, lo que ocurre dentro y fuera de los personajes, emite juicios de valor.. * Narrador observador externo o narrador vídeo (otros lo llaman narrador equisciente): sólo cuenta lo que se ve y lo que se oye, como una cámara fotográfica, sin emitir juicios de valor y sin adentrarse en el mundo interior de los personajes. * Narrador editor: El escritor finge que la obra no la ha escrito él, sino que la ha encontrado escrita y se limita a editarla. A veces se finge que son cartas las que el autor dice estar publicando. a. 2) Perspectiva interna * Narrador personaje (protagonista o no). Usa preferentemente la narración en primera persona, ya que cuenta “su” actuación. Pero aunque sean la misma ‘persona’ no hay que confundir ‘personaje’ y ‘narrador’: uno actúa y el otro cuenta. Cuando el narrador es un personaje secundario, se alternan la 1ª y la 3ª persona narrativa. * Narrador testigo: está presente en los hechos como mero espectador: forma parte de la historia, pero su intervención en los acontecimientos es muy escasa o nula. La primera persona sólo aparece esporádicamente * Monólogo interior: Se reproduce en primera persona los pensamientos de un personaje, tal como brotarían de su conciencia, mezclando recuerdos con razonamientos en aparente desorden. * Narrador identificado (Con uno o varios personajes) Cuenta en 3ª persona pero adopta el punto de vista de un personaje; conoce el fuero interno de dicho personaje, pero sólo puede ver a los demás personajes desde afuera ( es como una cámara en el hombro de un personaje). b) SEGÚN LA PERSONA NARRATIVA: · Narrador en 1ª persona (propia del narrador protagonista) · Narrador en 3ª persona (propia del narrador omnisciente y del equisciente) · Narrador en 2ª persona. Es menos frecuente. El narrador se dirige a un tú, que puede ser otro personaje o

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el mismo narrador

ASPECTOS LINGÜÍSTICOS DE LOS TEXTOS NARRATIVOS: a) Nivel semántico: Utilización de verbos de movimiento, de acción y de lengua. b) Nivel morfosintáctico. • Empleo de verbos en pretérito perfecto simple para enunciar los hechos. • Uso del pretérito imperfecto para presentar acciones en su desarrollo. • Uso del presente de indicativo con significado actual, con valor habitual o histórico. • El futuro aparece en las anticipaciones o prolepsis. • Otros tipos de tiempos verbales permiten ordenar unas acciones con respecto a otras • Predominio de oraciones enunciativas predicativas (las atributivas aparecen en las descripciones). /1ª o 3ª persona. • Relevancia de los complementos circunstanciales de tiempo y lugar. • Conectores. Los más frecuentes son los que tienen valor temporal: entonces, luego, de pronto, a continuación, varios años después, más tarde, al mismo tiempo, de repente... • Subordinadas sustantivas, adjetivas y adverbiales de causa, finalidad y consecuencia. El ritmo lento de la acción suele estar asociado a la sintaxis compleja que alarga los enunciados con múltiples subordinaciones; en cambio, la sucesión de oraciones simples, sencillas y breves, la coordinación y, sobre todo, la yuxtaposición crean un ritmo rápido • Presencia de estilo directo e indirecto.

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7. TEXTOS LITERARIOS EN VERSO
Si todo texto literario presenta una serie de desviaciones con respecto a la lengua normal, ene. Caso de los textos literarios en verso esas desviaciones aumentan de manera considerable, pues ya el verso mismo supone una ruptura con respecto a los usos lingüísticos habituales. La singularidad del verso radica en presentar una forma indisociable de su contenido; sus signos constituyentes aparecen tan fuertemente trabados (cohesión poética) que no pueden ser sustituidos por sinónimos. Esto significa, de hecho, que el verso es en puridad intraducible o que lo es sólo aproximadamente. Y que el verso está destinado a ser repetido como fue concebido, no de otra manera.

7.1. GÉNEROS
En verso podemos encontrar textos épicos, líricos y dramáticos. En los épicos se cuentan las peripecias de unos personajes, entre los cuales puede figurar el propio narrador, bien como simple testigo, bien como protagonista o como un personaje más; en los líricos el autor desahoga sus sentimientos personales, y en los dramáticos los personajes plantean directamente sus conflictos sin la mediación del autor.

7.2. NIVEL FONOLÓGICO: RECURSOS MÉTRICOS
En métrica se considera el verso como la unidad estructurada más pequeña en que podemos dividir un poema. Los elementos sonoros del verso adquieren relevancia porque están sometidos a una serie de repeticiones periódicas: recurrencias, isotopías (repetición de una unidad lingüística de cualquier nivel: fonológico, morfosintáctico, semántico), emparejamientos. Estas repeticiones afectan a las pausas (ritmo de tono), al número de sílabas (ritmo de cantidad), a la distribución de sílabas tónicas (ritmo de intensidad) y a los últimos fonemas de cada verso (ritmo de timbre o, simplemente, rima). > Ritmo de tono (pausas) La altura musical que alcanza la voz, como todo sonido, con arreglo a su número de vibraciones por segundo es la propiedad que llamamos tono. Las sucesivas variaciones de tono originan la línea melódica de la cadena hablada, la entonación, fuente de numerosos efectos expresivos. Cada una de las interrupciones de la entonación es una pausa. En métrica se distinguen varios tipos de pausas: * La pausa estrófica se produce al final de cada estrofa y se representa así: (///) * La pausa versal se guarda al final de cada verso; se representa así: (//). Hay dos recursos estilísticos que tienen su origen en esta pausa: el encabalgamiento (consiste en repartir un grupo fónico entre dos o más versos y produce un efecto muy sugerente, sugiere deslizamiento y anulación de la pausa versal) y la esticomitia (implica la coincidencia exacta en un verso de un enunciado completo y cada verso esticomitio sugiere un hachazo, supone la intensificación de la pausa versal). * La pausa interna puede producirse en el interior del verso como consecuencia de un signo de puntuación. No impide la formación de sinalefa (fusión a efectos fonéticos y métricos, de la vocal o vocales iniciales de una palabra con la vocal o vocales finales de la palabra siguiente) y se representa por (/). En el caso de que esta pausa se marque entre las 4 primeras sílabas del verso o entre las 4 últimas, tendremos el recurso llamado braquistiquio (pausa breve en que queda encerrado un grupo fónico de menos de 5 sílabas), que sirve para resaltar una palabra determinante en el poema o para crear un efecto dramático de suspensión. * La cesura es una pausa interna especial; aparece sólo en los versos largos, de 12 sílabas o más, los divide en dos mitades (hemistiquios) y se simboliza con (//). > Ritmo de cantidad (cuantitativo) Aunque en la prosodia se llama cantidad a una cualidad del sonido, a su duración, cuando se habla de ritmo de cantidad se puede aludir a dos conceptos diferentes: * El ritmo conseguido por la alternancia de sílabas largas y breves propio de la poesía latina y griega. Este ritmo no es genuino en la poesía castellana, aunque ha habido intentos de adaptación por parte de algunos poetas a partir de la identificación de las sílabas acentuadas castellanas con las sílabas largas latinas y de las no acentuadas con las breves correspondientes.

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* El ritmo de un conjunto de versos obtenido por la repetición de la cantidad, su número de sílabas. Recordemos algunos de los versos más comunes: heptasílabo (7 sílabas), octosílabo (8 sílabas), endecasílabo (11), alejandrino (14) … Tampoco conviene olvidar que todos los versos de 8 o menos sílabas se clasifican como de arte menor, mientras que los de 9 o más pertenecen al arte mayor. Las estrofas y series más usadas son: - El terceto: tres versos de arte mayor con rima ABA. - El cuarteto: 4 versos de arte mayor con rima ABBA. - El serventesio: variante del cuarteto con rima ABAB. - La redondilla: 4 versos de arte menos con rima abba. - La cuarteta: 4 versos de arte menor con rima abab. - La lira: combinación de 2 endecasílabos y 3 heptasílabos con rima aBabB. - El soneto: dos cuartetos y dos tercetos. - El romance: serie de octosílabos con rima asonante en los pares. - La silva: combinación ilimitada de heptasílabos y endecasílabos. Al medir un verso hay que tener en cuenta una serie de fenómenos que implican en la práctica una variación del número de sílabas métricas con relación al número de sílabas fonológicos. Estos fenómenos métricos son: - La sinalefa se produce al unir en una sola sílaba métrica la vocal final de una palabra y la inicial de la siguiente. La sinalefa es una licencia, un recurso al que puede recurrir el poeta si así lo considera necesario. En cualquier caso, cada vez que no se constituya sinalefa entre las dos vocales final e inicial de dos palabras contiguas estaremos ante el fenómeno llamado hiato. - La sinéresis se produce al pronunciar en una sílaba métrica dos vocales que no forman diptongo. - La diéresis consiste en leer las vocales que forman un diptongo como si fueran dos sílabas distintas. - La acentuación de la última palabra del verso, aparte de determinar su clasificación en oxítonos (los que terminan en aguda), y paroxítonos (los que terminan en llana) y proparoxítonos (los que terminan en esdrújula), incide en el primer y en el último caso en el número de sílabas métricas. El verso oxítono añade una sílaba más a las que ya tiene y el verso proparoxítono descuenta la sílaba siguiente a la que lleva el acento. > Ritmo de intensidad (acentual) Una propiedad fundamental del sonido es su intensidad: la mayor o menor fuerza con que se pronuncia. El ritmo de intensidad será, por tanto, el que se basa en la distribución de los acentos a lo largo del verso. Si a los versos oxítonos se les añade una sílaba y a los proparoxítonos se les descuenta, a los paroxítonos no les afecta en el cómputo su condición. Esto supone que todos los versos habido y por haber en castellano tengan que llevar inevitablemente su último acento en la penúltima sílaba. Éste es el acento principal, el llamado acento estrófico, el que condiciona el ritmo de intensidad de todo el verso (en los versos compuestos distinguiremos dos acentos estróficos, uno para cada hemistiquio). Así, si el acento estrófico recae sobre sílaba par el ritmo será yámbico y si sobre sílaba impar, trocaico. Todos los demás acentos del verso serán rítmicos si su situación, par o impar, coincide con la del estrófico y extrarrítmicos ni no coincide. Finalmente hay que recordar que cuanto mayor sea el paralelismo acentual, mayor será la impresión de equilibrio y armonía que transmitirán los versos. > Ritmo de timbre (la rima) Aunque en sentido estricto llamamos timbre a aquella cualidad física que el sonido adquiere según el órgano que lo produce y según su resonancia, se conoce como ritmo de timbre el que se basa en la rima. La rima es la coincidencia de sonidos entre dos o más versos a partir de su última vocal acentuada; si la coincidencia es total, de vocales y consonantes, la rima es consonante; si la coincidencia es parcial, sólo de vocales, la rima es asonante. De los versos que carecen de rima en una composición en la que los demás versos sí riman se dice que van sueltos; si a todos los de un poema les falta la rima y poseen, en cambio, ritmo de cantidad y de intensidad, se dice que son blancos. En el caso de que tengan medidas muy diferentes, pero conserven la rima, se llaman libres. Por lo que respecta a los versos que no guardan ningún tipo de regularidad –ni de medida, ni acentual, ni de rima- se dice que son versículos; en ellos el ritmo se obtienen por medio de repeticiones de palabras, esquemas gramaticales, etc. Aunque los aspectos métricos sean decisivos en la configuración del verso, debemos tener en cuenta en cualquier análisis la aparición de otros recursos relacionados con la repetición de sonidos (la aliteración, la paronomasia, la anáfora, etc.), y justificar su presencia siempre que sea posible.

7.3. NIVEL LÉXICO-SEMÁNTICO
La especificidad del lenguaje de la poesía se pone de manifiesto, a veces, con la creación de palabras nuevas a partir de la aglutinación de otras ya existentes o mediante deformaciones: sonllorando, dulcedumbre, de Juan Ramón Jiménez; horintaña, violondrina, de Vicente Huidobro, etc. Sin embargo, los recursos léxicos y semánticos más comunes en la poesía suelen ser la imagen, las metáforas, las metonimias, las personificaciones, etc.

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8. TEXTOS DRAMÁTICOS
Los textos teatrales son textos literarios concebidos para ser representados en un escenario frente a un público. Es allí donde adquieren su máxima expresividad, su máxima capacidad de comunicación. Esto supone que para valorar con rigor una obra en cuanto pieza teatral hay que verla y oírla más que leerla, pues, a menudo, la tensión dramática no la transmiten las palabras. Los factores extraliterarios que condicionan el desarrollo del hecho teatral son varios. Por ejemplo, los actores con sus gestos, sus voces, etc., pueden potenciar un texto teatral anodino o, por el contrario, anular el dramatismo de otro de gran mérito artístico. Otro factor de importancia son los empresarios, que, movidos por intereses comerciales, rechazan, en ocasiones, las obras teatrales más audaces por no considerarlas rentables.

8.1. CLASIFICACIÓN

Según la clasificación tradicional, los tres géneros dramáticos fundamentales son la tragedia, el drama y la comedia. Mientras que la tragedia desarrolla un conflicto de graves consecuencias para sus protagonistas (acostumbran a ser personajes arrastrados por impulsos invencibles contra los que luchan a veces impotentemente) y el drama enfrenta a personajes normales que tratan de resolver situaciones conflictivas coyunturales, la comedia pone en marcha un tipo de personajes y situaciones de carácter liviano, familiar y, a ratos, divertido. Otros subgéneros menores son: el entremés, el sainete, la farsa, el vodevil, etc. Cercano a algunos de estos subgéneros dramáticos se halla el llamado teatro lírico (cantado, musical), con manifestaciones como la ópera, la zarzuela, la comedia musical, etc.

8.2. PROPÓSITO Y PUNTO DE VISTA
A lo largo de la historia del teatro se han sucedido diferentes concepciones respecto a la finalidad del hecho teatral. La tragedia clásica, por ejemplo, aspiraba a producir en el espectador el efecto llamado catarsis (efecto de identificación del espectador con los sentimientos de los personajes), la purificación de sus pasiones como consecuencia de haber sentido horror y piedad frente a la desgracia del protagonista. Lope de Vega, en cambio, parece adoptar otro criterio más acomodaticio cuando escribe aquello de: “Y escribo por el arte que inventaron los que el vulgar aplauso pretendieron; porque, como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto”. Más modernamente, Bertolt Brecha pretendería objetivos muy distintos. Para él, la obra teatral tenía que incitar a reflexionar críticamente y de ninguna manera debía implicar la afectividad del espectador. En cuanto al punto de vista aplicado a los géneros teatrales, el resultado sería en la tragedia el autor adoptaría un punto de vista de inferioridad con respecto a sus criaturas (que serían héroes admirables), mientras que en el drama el punto de vista elegido sería de igualdad (personajes y autor son seres humanos, semejantes) y en la comedia los personajes estaría contemplados como seres inferiores, grotescos, ridículos.

8.3. CONTENIDOS ESTÉTICOS

Gran parte de la estética teatral se expresa icónica o plásticamente, a través de los decorados, las luces, las composiciones que a modo de cuadros van formando los actores sobre el escenario, el ritmo de movimientos y elocución, el vestuario, las máscaras y el maquillaje, etc. Y sólo puede ser captada de forma aproximada en el texto teatral. El juego de entradas y salidas de los personajes, por ejemplo, puede ser fuente de cierta expresividad que sólo se materializa en la representación, en su visualización sobre un escenario.

8.4. ESTRUCTURA
La estructura teatral más clásica se compone de 3 actos, cada uno de los cuales coincide con un bloque temático: presentación, nudo y desenlace. Cada acto, a su vez, se subdivide en escenas, las cuales frecuentemente no están marcadas explícitamente en el texto; hay que deducirlas a partir de las entradas y salidas de los personajes presentes sobre el escenario. Cada escena, lógicamente, ha de contener una parte decisiva del conjunto del significado si la obra está bien engarzada.

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8.5. PRESENCIA Y ANÁLISIS DE ICONOS
Aparte de la iconocidad manifiesta en la representación, tanto en las acotaciones (diferenciadas topográficamente del resto del texto) como en los diálogos pueden mencionarse objetos que tengan en algún momento un papel central en el desarrollo de la trama. Esos objetos que se representan a sí mismo s enriquecen la significación icónica del texto teatral al centralizar en muchos casos el interés de la acción (por ejemplo, el billete de lotería que don Latino le roba a Max Estrella en Luces de bohemia, de Valle-Inclán, pues resultará premiado demasiado tarde, como si se tratara de una broma cruel del destino).

9. TEXTOS HUMANÍSTICOS
Llamamos textos humanísticos a aquellos relacionados con las disciplinas que tratan de la naturaleza espiritual de los seres humanos (filosofía, psicología, pedagogía, etc.), de su naturaleza social (sociología, política, etc.) y del conjunto de sus manifestaciones históricas y culturales (estética, antropología, historia, derecho, lingüístico, etc.) Frente a las ciencias de la naturaleza que parten de la experimentación, las disciplinas humanísticas se caracterizan por emplear un método de conocimiento más especulativo. Por eso mismo, la reflexión teórica humanística tiene siempre un carácter más provisional y susceptible de revisión que las exposiciones científicas, que suelen presentar ciertas conclusiones como hallazgos prácticos demostrables. Con esa diferencia tiene que ver el empleo del lenguaje: en el caso de las ciencias físicas se tiende a la formalización y al uso de nombres concretos (tecnicismos) definidos con precisión para evitar equívocos, tal como vimos en su momento. En el caso de las humanidades, en cambio, se utilizan términos abstractos cuyas definiciones a menudo arrastran una fuerte carga ideológica y connotativa, lo que, sin embargo, no quiere decir que no se busque –al menos en algunas disciplinas- un cierto grado de objetividad.

9.1. SUBGÉNEROS

Aunque los textos humanísticos se clasifican fundamentalmente por su temática –textos filosóficos, sociológicos, etc.-, también podemos establecer entre ellos algunas diferencias por su forma y por su intención. En lo referente a su forma, distinguimos tres tipos fundamentales: la exposición, la argumentación y el ensayo. * Los textos expositivos son aquellos que tratan de explicar y desarrollar un tema. Que la exposición presente un alto grado de rigor y objetividad dependerá en ocasiones del medio para el que se elaboró. Si se trata de una exposición publicada en una revista de divulgación, acaso contenga una información menos contrastada y técnica que si va dirigida a un grupo de especialistas. * Los textos argumentativos son aquellos que se articulan de manera ordenada en torno a la defensa de una o varias ideas aportando una serie de razones. La argumentación puede presentar a veces un carácter polémico, de réplica o refutación de lo sostenido por otros autores, y otras, un carácter meramente especulativo y didáctico. * Los ensayos son escritos de extensión variable dedicados a plantear una opinión subjetiva acerca de cualquier tema sin tratar de agotarlo. Como este concepto de ensayo parte del modelo establecido por Montaigne, muchos autores posteriores no han olvidado los valores estéticos o formales que todo ensayo debería tener y han dado al subgénero una consideración literaria. A pesar de la gran variedad temática y estilística de los ensayos, podemos clasificarlos en. - Ensayos de creación: potencian los aspectos formales y emplean un estilo rico en imágenes, metáforas, comparaciones, etc. - Ensayos de crítica: conjunto de reflexiones que sugiere una obra literaria, artística, etc. - Ensayos expositivos: presentan un abanico de ideas sobre un tema de interés universal. Mientras que algunos textos humanísticos se mantienen en un terreno puramente teórico, sin pretender la conversión del lector a ningún tipo de sistema ni buscar una proyección práctica, otros en cambio, amparándose en una visión del mundo ya definida, tratan de conseguir una modificación de los puntos de vista de sus lectores y, en consecuencia, una repercusión en la realidad. Esto implica una diferencia entre textos especulativos y textos doctrinales: los primeros no tienen finalidad práctica y los segundos aspiran a una proyección fáctica sobre la realidad.

9.2. ESTRUCTURA INTERNA

Aunque cada subgénero puede presentar algún rasgo estructural específico, lo más común es que el contenido de los textos humanísticos se organice en tres bloques: - Información: la exposición de la tesis en los textos argumentativos. - Desarrollo: el bloque argumentativo. - Conclusión: síntesis de lo argumentado.

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Sin embargo, este modelo clásico de estructura analizante puede presentar variaciones, según el contenido y la intención del autor.

9.3. CONTENIDOS

En el análisis de un texto humanístico será determinante siempre la definición de su contenido temático (filosófico, político, sociológico, literario, etc.), así como el carácter de las referencias culturales empleadas por el autor y la ideología implícita o manifiesta: aunque muchos ensayos pretendan ser neutros ideológicamente, otros no pueden ni quieren olvidar su compromiso doctrinal con un determinado sistema.

9.4. NIVELES LINGÜÍSTICOS

La sintaxis de los textos humanísticos no presenta unos moldes fijos; está subordinada a las exigencias estilísticas de sus autores. Lo mismo podemos entrar frases largas con abundancia de elementos subordinados que otras cortas sin apenas subordinación. Algunos rasgos morfológicos parecen indiscutibles, como la presencia de nombres abstractos; otros dependerán del tipo de texto de que se trate: los doctrinales, por contener a veces una serie de preceptos que han de cumplirse, se caracterizan por la presencia de formas verbales obligativas, como el imperativo y la perífrasis de obligación, y otras exhortativas, como el subjuntivo; los especulativos, por el contrario, por tener un carácter más abierto, manejan fórmulas verbales hipotéticas: puede ser … En términos generales, el lenguaje de los textos humanísticos se sitúa a medio camino del lenguaje científico y del lenguaje literario, pero hay que tener en cuenta que aunque en algunos subgéneros como el expositivo se preconice la precisión, en los textos argumentativos y ensayísticos, por contener un elemento subjetivo que puede llegar a manifestarse en una actitud muy definida del autor (sarcástica, cínica, etc.), los tecnicismos están asociados a definiciones propias de escuelas o de grupos, suelen perder la unicidad propia del tecnicismo científico por el uso de sinónimo y se cargan de significaciones suplementarias (connotaciones). Finalmente no debemos olvidar que, sobre todo en el caso del ensayo, muchos autores emplean un lenguaje figurado (metáforas, metonimias, imágenes, etc.) cuyo significado no siempre resulta unívoco.

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