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rusche, georg & kirchheimer, otto - pena y estructura social

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Las condiciones de vida de las clases inferiores comenzaron a tor-
narse menos favorables durante el siglo xv, primeramente en Italia
y después en Alemania, Flandes y Francia. Superada la disminución
de la población causada por la peste en Europa, con la única posible
excepción de Francia, la población urbana a la que se le sumaba el
éxodo rural se incrementó con gran rapidez. Ello condujo a un aumento
de los individuos oprimidos, sin trabajo y privados de propiedadio.

* HOLDSWORTH, op. cit., iii, pág. 242. El mismo cuadro se revela en una queja
mencionada en Recess of Coarten, que data del 14 de diciembre de 1543, donde se
reclama porque los gobernadores imponían excesivas penas pecuniarias y costas legales
a estos tópicos. Lo cual es fácilmente comprensible si se tiene en cuenta la práctica
de dividir, entre jueces y funcionarios, los ingresos de estos dos rubros; ver GRAVEN,
op. cit., págs. 208-13.

' A. DOREN, Italienische Wirtschaftsgeschichte, i, Jena, 1934, pág. 577, escribe
con respecto a esto: "El sistema de penas pecuniarias está ya en un avanzado estado
de evolución hacia su posición actual en la administración del derecho penal. Esencial-
mente, se está ya muy lejos del sistema conformado por las leyes alemanas. Las conside-
raciones fiscales son claramente perceptibles en los estatutos de las ciudades y de las
corporaciones". Para el mismo desarrollo en Inglaterra, ver. J. C. Fox, The History
of Contempt of Court, the Farm of Trial and the Mode of Punishment,
Oxford,
1927, pág. 138; para Francia, R. GARRAUD, Traite théorique et pratique du droit
penal franjáis, 2'
ed., París, 1898, i, pág. 111. Más recientemente, GOEBEL, op. cit.,
págs. 133, 222.227, 228 y 236, enfatizaba el carácter exclusivamente fiscal de la justicia
señorial.

10 R. H. TAWNEY, Religión and the Rise of Capitalism, London, 1926, pág. 86.
En Florencia, en 1380, 17.000 habitantes, de una población total aproximada a los
90.000, dependían de la caridad; ver G. DAHM, Das Strafrechl llaliens im ausgehenden
Millelalter,
Berlín, 1931, pág. 23.

DE LA EJECUCIÓN PENAL EN LA BAJA EDAD I MEDIA

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cuya existencia es posible explicar por varias causas concomitantes.
Una de ellas parece ser el agotamiento de la productividad de la tierra.
En épocas anteriores, con una pequeña población, era frecuentemente
posible la obtención de tierras vírgenes por medio del drenado de panta-
nos o la quema de bosques, de modo que las tierras ya cultivadas podían
dejarse descansar por un largo período hasta que recobraran su fertili-
dad. Sin embargo, con el incremento de la población las nuevas tierras
comenzaron a ser trabajadas en forma ininterrumpida, por lo cual debió
ser introducido el sistema de los tres-campos (producción rotativa),
consistente en que solo un tercio de la tierra era dejado sin cultivar.
La introducción de este sistema provocó una reducción en la productivi-
dad del suelo, muy a pesar de los progresos realizados en los nuevos
métodos de cultivo.

Para esta época, parte de la Alemania occidental fue trasformada
en praderas, al tiempo que vastas extensiones de su parte oriental fueron
dedicadas al cultivo de grano que era exportado hacía el occidente
por el camino de Danzig. Esto resultó posible cuando la agricultura
en la parte occidental no pudo satisfacer ya las crecientes necesidades
de la población urbana, aumentando la demanda de importación de
granos baratos.

A causa de la imposibilidad de la venta local de los productos,
la tierra poseía originariamente en la parte oriental un escaso valor.
Los dueños de la tierra podían considerarse satisfechos si lograban
arrendarla a pequeños agricultores que pagaban una renta nominal
por su uso. Con los mercados asegurados, sin embargo, el cultivo de
la tierra comenzó a convertirse en una actividad de tipo rentable, valori-
zándose al tiempo que se cerraba su acceso a los nuevos pobladores.
La población de las llanuras se incrementó velozmente, lo cual
produjo consecuencias alarmantes^; los pocos espacios que permane-
cían libres fueron ocupados rápidamente con el gradual aumento de
la mano de obra de reserva, lo que permitió a los poseedores de tierras
disminuir las condiciones de vida de los campesinos dependientes. Las
condiciones de existencia de la población rural fueron radicalmente
alteradas.

Para comienzos del siglo xvi , la opresión de los campesinos por
los terratenientes alcanzó situaciones extremas en el oeste y particular-
mente en el sudoestei2. La situación de las clases bajas se desarrolló
también desfavorablemente en Inglaterra como consecuencia de la polí-

" G. VONBELOVÍ, Probleme der Wirtschaftsgeschichte, Tiibingen, 1920, pág. 443.
12 F. G. KNAPP, Die Bauernbefreiung und der Ursprung der Landarbeiter in den
(¡Iteren Theilen Preussens,
Leipzig, 1887, i, págs. 43-44.

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PENA Y ESTRUCTURA SOCIAL

tica de cercamiento de los campos que comenzó en el siglo xv . TOMÁS
MORO, refiriéndose a las ovejas, comenta: "que tan mansas eran y
que solían alimentarse con tan poco, han comenzado a mostrarse ahora,
según se cuenta, de tal modo voraces, e indómitas, que se comen a
los propios hombres y devastan y arrasan las casas, los campos y las
aldeas"».

La trasformación de las tierras agrícolas en tierras de praderas
y el surgimiento de sistemas capitalistas de pastoreo, produjeron la
pauperización de grandes extensiones de territorio, lo cual resultó coin-
cidente con un incremento general de la población en Inglaterra. Las
condiciones ventajosas de los artesanos fueron amenazadas por la emi-
gración de campesinos empobrecidos hacia las ciudades. Resultaba ya
evidente que los incrementos en la producción no lograban satisfacer
el crecimiento demográfico. Aun en el caso de las grandes ciudades,
su reducida dimensión y el número de habitantes no permitían una
inmigración masiva de artesanos y comerciantes. Por ello, las municipa-
lidades dificultaban a los extranjeros la obtención de la ciudadanía
o la participación en las corporaciones, que permanecían cerradas a
los recién llegadosi^. Forzados a permanecer fuera de los límites de
la ciudad, los extranjeros se convierten en delincuentes, vagabundos
y mendigos constituyendo de este modo las bandas de asaltantes, una
verdadera plaga.

Ninguna política social coherente fue puesta en práctica para en-
frentar tal situación, abandonando a la gente a la sola posibilidad de
incorporarse a las bandas de tropas mercenarias que comenzaban a
formarse. Principes ambiciosos y otras autoridades encontraron en esta
nueva y económica provisión de soldados, los medios para consoUdar
y extender su poder. A mediados del siglo xv, puede verificarse una
lenta pero perceptible expansión de las tropas mercenarias en el sur
de Alemania, que alcanza su pico más alto alrededor de 148015. Es-
ta oferta barata de mercenarios tornó superfluos a los caballeros
y les significó la pérdida de buena parte de sus ingresos. Algunos sufrie-
ron doblemente esta situación, sobre todo aquellos de rango inferior,
a causa de que el agotamiento del suelo y la miseria creciente imposi-
bilitaban a los campesinos pagarles sus rentas. Además, el incremento
en el tamaño de las familias durante el trascurso de las generaciones

» MORE. Utopia with the "Dialogue of Comfort". London, 1928, pág. 23; trad.
cast. Utopías del Renacimiento, 3* cd., México, Fondo de Cultura Económica, 1966,
pág. 53.

'* W. ANDREAS, Deutschland vor der Reformation, Stuttgart, 1932, págs. 370-71.
" G. STEINHAUSEN, Geschichte der deutschen Kultur, 3' ed., cor., Leipzig, 1929,

pág. 312.

DE LA EJECUCIÓN PENAL EN LA BAJA EDAD MEDIA

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significó la existencia de numerosos jóvenes, hijos de castas militíires,
sin expectativas de recibir herencia, lo que hacía la situación aún más difícil.
Muchos de estos caballeros sin tierra se dedicaron al pillaje, del
mismo modo que lo hacían sus subditos en menor escala. La principal
diferencia consistía en que mientras los campesinos pobres debían robar
abiertamente, los caballeros podían ocultar sus objetivos bajo el pretex-
to legitimador de un estado de guerra o como acto de venganza a las
masas, pauperizadas por los ricos comerciantes de la ciudad que habían
"arruinado moral y económicamente el cuerpo social y frente a los
cuales los propios caballeros se sentían atacados" i6.
Los intentos de reducir la tasa de nacimientos por medio de la
prohibición de matrimonios y medidas similares, tuvieron como resulta-
do solamente el incremento en el número de hijos ilegítimosi^.
Fue la explotación de las masas empobrecidas de esa época lo
que dio origen a enormes fortunas familiares como las obtenidas por
los Fuggers o los Welsers. Para los empresarios de las diversas industrias
características de las ciudades de la baja Edad Media, una abundante
mano de obra se encontraba siempre disponible. Por lo cual, a fines
del siglo XV, la tasa de acumulación de capital se incrementa en forma
notableis. TAWNEY describe la alta Edad Media como una época en
la cual el capital era aliado y secundario respecto a la fuerza de trabajo
de los artesanos. Pero ya en el siglo xv , en Alemania y muchos más
temprano en Italia, el capital pierde su carácter secundario para conver-
tirse en dirigente. Adoptando una vitalidad independiente, como afírma
TAWNEY, el capital reclama el derecho de asumir el papel predominante
en el trazado de la organización económica, conforme a sus propios
requerimientos. Estas nuevas fuerzas, si bien no alteran el aspecto for-
mal de las instituciones existentes, cambian su espíritu y condiciones
de funcionamiento. Las corporaciones en las grandes ciudades, ante-
riormente una barrera para la introducción del capital, se convierten
en el instrumento para consolidar su poder. Las reglas de las fraternida-
des enmascaran la división de sus miembros en una plutocracia de co-
merciantes protegidos por barreras que ninguno, excepto los artesanos
más acaudalados, lograban superar, y un proletariado dependiente del
crédito y del capital de sus patrones para su supervivencia. Un proleta-
riado como recuerda TAWNEY, que se debate constantemente entre

•« ANDREAS, op. cit., pág. 289.
" E. FROHNEBERG, Bevólkerungslehre und Bevólkerungspolitik des Merkantilis-
mus,
Frankfurt, 1930, pág. 17.
" J. STRIEDER, Zur Génesis des modemen Kapitalismus, 2' ed., München, 1935,

pág. VIII.

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PENA Y ESTRUCTURA SOCIAL

las revueltas y la miseria crecientei^. La totalidad de este proceso pue-
de ser comprendida fácilmente con la lectura de la historia de los salarios.

La caída del nivel de los salarios ilustra los cambios sociales de la
época, es decir, el desarrollo de la forma de producción y del sistema social
capitalista, y la opresión de los asalariados urbanos y rurales20. Las investi-
gaciones de BEISSEL, WIEBE y otros indican que los salarios reales disminu-
yeron de un índice 100 en el periodo comprendido entre los años 1450
y 1499, a un índice 48 en el período de 1550 a 155921. Se verifican ya
en esta época conflictos considerados como característicos del siglo
xix: huelgas en demandas de aumento de salarios, boicots obreros y
lock-outs patronales22.

El descontento entre las clases desposeídas del campo y la ciudad conti-
núa extendiéndose durante el trascurso del siglo xv, y la existencia de
una amplia libertad de expresión hace a los individuos conscientes de los
defectos del sistema social. Resulta acaso sorprendente —se pregunta
HuiziNGA— que la gente percibiera su destino individuíd y colectivo como
una sucesión sin fin de calamidades, si tomamos en cuenta el predominio
de malos gobiernos, exacciones, avaricia y violencia por parte de los podero-
sos, además de guerras, bandolerismo, escasez, miseria y pestes23.

" TAWNEY, op. di., pág. 86. DOREN, op. rít., i, pág. 660, tiene una visión muy similar
de las condiciones prevalecientes en las ciudades italianas en este periodo. Es digno de señalar
que también describe a las corporaciones como una fachada e instrumento de la política
de los empleadores. Anota que el proletariado estaba ahogado por la imposibilidad de obtener
materias primas e instrumentos de trabajo tanto por la ley como por los propios reglamentos
de las corporaciones que, admitían a los trabajadores sin concederles ninguna clase de derechos
en su carácter de miembros; el proletariado quedó cautivo del Estado, decididamente un
Estado clasista que actuaba como protector de los intereses vinculados a las grandes corporacio-
nes capitalistas; quedó sujeto a las restricciones legales en sus derechos de asociación y,
por ende, impedido de mejorar su condición a través de medios legales. F. RÓRIG,
Dieeuropáische Stadt, Propylaen Weltgeschichle, IV, Berlín, 1932, págs. 324-26, escri-
be algo similar sobre las ciudades flamencas.

2« T. SoMERLAD, Zur Geschíchte der Preise, Handwórterbuch der Staatswissenschaf-
ten,
VI, 4" ed., Jena, 1925, págs. 1037-55.
21 ScHMOLLER, op. cU., II, pág. 295. Según los cálculos de LAMPRECHT, el salario pro-
medio de un carpintero en los años 1277-84 era de 3.43 g. de plata; aumenta en 1344-45
a 6.84 g.; después comienza a decaer y para 1465 baja hasta 3.20 g. y en 1497 se detiene

en 2.50 g.; ver SOMERLAD, op. cit., pág. 1042.

22 E. BIELSCHOWSKY, Die sozialen und ókonomischen Grundlagen des modemen ge-
werblichen SchlicMungswesens und seine Bedeutungfür die Lósung der sozialen Frage,
Berlin,
1921, pág. 30.

23 J. HuiziNGA, The Waning of the Middle Ages, trad. deF. Hopman, London, 1927,
pág. 21, trad. cast. El otoño de la Edad Media, Madrid, Edit. Revista de Occidente, 1945, pág. 41.

DE LA EJECUCIÓN PENAL EN LA BAJA EDAD MEDIA

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