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La Evaluacion Como to de Calidad

La Evaluacion Como to de Calidad

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En los años treinta del siglo XX, la figura de Ralph W. Tyler (1902-1994),
cobra gran importancia y significatividad, convirtiéndose en una de las personas
más influyentes en el campo de la educación estadounidense, gracias a su
propuesta de programar objetivos claros y mensurables que posibilitasen la
adecuada evaluación de los mismos, publicando así una amplia y renovada visión
del curriculum y la evaluación.

Ralph Winfred Tyler, que fue discípulo de Charles Judd y W. W. Charters,
nació en Chicago en 1902, entra en la escuela secundaria durante el estallido de la
Segunda Guerra Mundial, la cual tuvo un efecto dramático en la educación
estadounidense.

En 1923 obtiene el grado de Master por la Universidad de Nebraska, en 1927
el de Doctor por la Universidad de Chicago. Durante los años de 1927-1929 trabaja
en la Universidad de Carolina del Norte, dejándola para irse en 1929 a la
Universidad estatal de Ohio, donde permanece hasta 1938, universidad donde
desarrollará su acercamiento a la evaluación o testing.

Entre los años de 1933-1941 dirige el Eight-Year Study, utilizando una
muestra poblacional de 30 escuelas secundarias desde Los Ángeles hasta Boston y
de 300 universidades. Este estudio es una respuesta a la preocupación por la rigidez
y estrechez del curriculum y su relación con el ingreso a la universidad. En su
momento se le consideró como el experimento más importante y más comprensivo
del plan de estudios seguido en EEUU, ya que en esa época, como ya se ha
expresado, la evaluación era sinónimo de medida y, fue la crítica a esta concepción,
la que motivó el estudio.

Así, se crearon instrumentos nuevos para la valoración del funcionamiento de
los estudiantes; el producto de esta investigación convenció a la comunidad
educativa de que las escuelas podían desarrollar programas útiles e interesantes a
sus estudiantes, preparando un gran número de los mismos para el éxito
universitario.

En 1938 se traslada a la Universidad de Chicago, hasta 1948, donde es
decano de la división de Ciencias Sociales, siendo el primer director del centro para
el estudio avanzado de las ciencias del comportamiento, donde se mantiene en el
cargo durante 14 años (1953-1967).

Tyler mantiene una gran influencia en la política educativa nacional, es
miembro fundador y primer presidente de la National Academy of Education,
desempeña servicios en múltiples comités, comisiones y fundaciones; incluyendo el
Consejo Consultivo Nacional para niños perjudicados (Nacional Advisory Council on
Education for Disadvantaged Children) y el Centro para el Estudio Avanzado (NAEP),

Fundación del desarrollo del sistema; es además asesor de 6 presidentes, entre los
que cabe señalar a Lyndon Jonson.

Escribió más de 700 artículos y 16 libros, de los cuales el que más influencia
tuvo fue “Basic Principles of Currículo and Instruction” compuesto de 128 páginas de
apuntes que preparó para impartir su curso en 1949, el cual fue publicado en 1950,
su aplicación fue tal que tuvo 36 reimpresiones. Que con “General Statement of
Education” (1942) presentó un modelo de evaluación cuya referencia eran los
objetivos externos propuestos en el programa.

Tyler desarrolló el primer método sistemático de evaluación educacional, el
cual surgió del trabajo que realizó en los años treinta y principios de los cuarenta,
en el ya mencionado Eight-Year Study de la Universidad del Estado de Ohio (Smith
& Tyler, 1942), cuya finalidad era conocer la efectividad de ciertos curricula
renovadores y estrategias didácticas empleados en treinta escuelas de Estados
Unidos; desde ese mismo momento Tyler continuó desarrollando aspectos de la
evaluación a nivel nacional, siguiendo la evolución de los programas educativos
federales. Su reputación es contrastable por la cantidad de reputados evaluadores
que han basado su metodología en las teorías tylerianas.

Durante la década de los años treinta del pasado siglo, los Estados Unidos, al
igual que el resto del mundo, cayeron en las profundidades de la llamada Gran
Depresión, llevando a las instituciones públicas y, con ellas a las escuelas, a una
ausencia de recursos y optimismo. Es en el momento en el que el presidente
Roosevelt (1933-1945), con su plan del New Deal, intenta sacar del abismo la
economía norteamericana, cuando John Dewey (1859-1952) y algunos otros
intentaron contribuir a que la educación se convirtiera en un sistema dinámico e
innovador, que se renovara a sí mismo. Con el nombre de Educación Progresiva,
este movimiento educativo, reflejaba una filosofía del pragmatismo y empleaba los
instrumentos de la psicología conductista.

Tyler se vio metido de lleno en este movimiento, cuando le eligieron para
dirigir la parte de investigación del hoy famoso Eight-Year Study (1933-1941), que
ayudó a difundir la noción de evaluación propuesta por Tyler, la cual llega a
extenderse a lo largo del siglo XX, ejerciendo gran influencia en los aspectos
prácticos, a pesar del surgimiento de nuevas corrientes y de la generación de
nuevas propuestas, ya que la evaluación tyleriana, incluía comparaciones internas

entre los resultados y los objetivos, evitando recurrir de esta forma a costosas y
problemáticas comparaciones entre grupos de control y experimentales.

Antes de la publicación del estudio de Tyler en 1942, la evaluación se
centraba en el alumno y en la valoración de los logros alcanzados por el mismo, era
prácticamente una valoración. En EEUU, antes del año 1900, había poco que decir
del marco teórico de la educación, es por ello que Tyler procuró poner el énfasis en
una amplia gama de objetivos educativos, como los curricula y las ayudas,
destacando la necesidad de definir objetivos en términos de rendimiento, como
etapa inicial del estudio evaluativo, convirtiéndose así la evaluación en un proceso
para determinar la congruencia entre los objetivos y las operaciones.

La evaluación, desde la perspectiva de Tyler, va unida a la necesidad y
efectividad de curricula renovadores y estrategias didácticas para su desarrollo,
partiendo de la definición precisa de los objetivos a alcanzar, los cuales han de

constituir el referente de cualquier evaluación que será entendida como “el proceso
de determinar hasta qué punto han sido alcanzados los objetivos educativos” (Tyler,
1950), siendo así como Tyler acuña por primera vez el término “Evaluación
Educacional”.

Tyler acentuó el estudio de las técnicas estadísticas, ya que en esta época el

“testing” era en gran parte un proceso estadístico de encontrar las preguntas que le

darían una distribución normal. Hay una sobreestimación de la memorización frente
a la comprensión, motivo por el que Tyler provocó el cambio de estas tendencias.

Para llevar a cabo este proceso, delimita ocho fases de trabajo muy

concretas:

1. Establecer los objetivos.
2. Ordenar los objetivos en clasificaciones amplias.
3. Definir los objetivos en términos de comportamiento.
4. Establecer las situaciones adecuadas para que pueda demostrarse la
consecución de los objetivos.
5. Explicar los propósitos de la estrategia a las personas responsables, en
las situaciones apropiadas.
6. Seleccionar o desarrollar las medidas técnicas adecuadas.
7. Recopilar los datos de trabajo.
8. Comparar los datos con los objetivos de comportamiento.

Sin embargo, el concepto de evaluación elaborado por Tyler, ha sido a
menudo aplicado con una estrechez de miras que su autor nunca propugnó,
mientras que Tyler ofrecía medios prácticos para proporcionar información durante
el curso de una evaluación, la atención acabó fijándose en los datos, que fueron
considerados válidos cuando el programa había recorrido su ciclo completo.

El método, por lo tanto, se centra en determinar el grado de éxito, evitando
métodos indirectos que determinan factores, siendo que las evaluaciones tylerianas
no se ven demasiado afectadas por la fiabilidad de las diferencias entre las
puntuaciones individuales de los alumnos, ya que generalmente cubren una franja
más amplia de variables exógenas que las cubiertas por los test tipificados.

Esta época representa un cambio cualitativo relevante en la forma de
entender la evaluación, Tyler la asume como un proceso, claramente distinto de la
medición, en el que, la selección de contenidos, elaboración de materiales,
estrategias didácticas e instrumentos de evaluación, se llevan a cabo a partir de la
expresión de objetivos que buscan generar cambios observables de conducta en los
alumnos y que constituyen el criterio de referencia para emitir juicios de valor sobre
el proceso educativo.

“El proceso de la evaluación es esencialmente el proceso de

determinar hasta qué punto los objetivos educativos han sido
actualmente alcanzados mediante los programas de curricula y
enseñanza. De cualquier manera, desde el momento en que los
objetivos educativos son esencialmente cambios producidos en los
seres humanos, es decir, ya que los objetivos alcanzados producen
ciertos cambios deseables en los modelos de comportamiento del
estudiante, entonces la evaluación es el proceso que determina el
nivel alcanzado realmente por estos cambios de comportamiento”
(Tyler, 1950).

Tyler, tras la publicación del “Informe General sobre la Evaluación” en 1942,
había conseguido una categoría suficiente, como para ejercer una gran influencia en
el panorama educativo norteamericano durante los próximos veinticinco años.

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