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Por Rev. Claudio Freidzon

Texto: Josue 1:1-7


Sabemos a través de la Palabra de Dios que Él tiene
algo especial para cada uno de nosotros y que la
vida del cristiano es una vida que va creciendo,
progresando y obteniendo todo aquello que Dios nos
preparó y nos dijo que nos pertenece.

El Señor llevó a su pueblo Israel a través del desierto para que pudieran entrar en la tierra
prometida, un lugar donde fluía leche y miel, tierra de abundancia y plenitud.
En Romanos 15:4 dice: ³Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se
escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza´.
La escritura está diciendo que para que por medio de la paciencia y la consolación de la palabra de
Dios poseamos lo que Él nos prometió.
En el Salmo 51:10 dice: ³Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro
de mí´.
No deberíamos quedarnos en una etapa espiritual, Dios quiere llevarnos a otra etapa superior.
En Isaías 40:29-31 dice que ³Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene
ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que
esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se
cansarán; caminarán, y no se fatigarán´.
Veremos algunos ejemplos que nos ayudarán a poseer, a ocupar el espacio que nos corresponde
como cristianos a través de la vida de Josué quien llevó a los hijos de Israel a poseer y a ocupar la
tierra prometida que Dios les había dado. Josué 1:1-9 (Ver)
Pero, ¿cómo lograrlo?
   
Este pasaje dice que Josué escucho la voz de Dios que le dijo que era ese el tiempo para poseer
la tierra. Ellos se animaron a cruzar el Jordán que los separaba de la tierra prometida, pero lo
hicieron porque Josué había oído la voz de Dios. Esa voz es la que nos guía, la que nos marca el
camino para que podamos alcanzar nuestra herencia de bendición.
Dios le habló a Josué cuando se encontraban frente a un río imposible de atravesar con la familia y
el ganado. Fue ante un imposible, sin embargo él había escuchado a Dios y obedeció y el Señor se
encargó de hacer el milagro para que su pueblo entrara definitivamente a una tierra de abundancia.
Cuando Dios habla, las limitaciones comienzan a quebrarse.
Después del Jordán tenían que enfrentarse a Jericó y Dios les dio la victoria total. No permitió que
quedaran a mitad de camino. Él no quiere que te quedes a mitad de camino, sino que su deseo es
que tomes tu herencia de bendición.
  
Josué estaba atravesando un momento muy difícil cuando justamente Dios le habló diciendo: ³Mi
siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la
tierra que yo les doy a los hijos de Israel´.
Este era el momento para que Israel se levantara. Si Dios te dijo que llegó el tiempo de levantarte,
entonces no habrá obstáculo que pueda detenerte porque    .
Este pasaje nos enseña que para tomar todo aquello que Dios tiene para nosotros debemos dejar
el pasado atrás.
En Filipenses 3:13 dice: ³Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa
hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a
la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús´.
Esa debe ser nuestra actitud, olvidando ciertamente lo que queda atrás. Muchas personas cargan
con errores, culpas que le estorban para seguir avanzando hacia sus sueños y propósitos.
En Lamentaciones 3:22-24 vemos lo siguiente: ³Por la misericordia de Jehová no hemos sido
consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu
fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré´.
Dios declara a través de su palabra que cada mañana nos da un nuevo comienzo y una nueva
oportunidad.
Muchos, humanamente, vamos cargando con situaciones del pasado que van generando
sentimientos que agobian día a día el presente. Si quieres tomar la herencia de bendición debes
dejar el pasado atrás. No importa cuanto te dolió o cuantas marcas quedaron, te mereces disfrutar
del presente.
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³Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran
mar donde se pone el sol, será vuestro territorio´.
Debemos conocer las bendiciones que Dios tiene para nosotros. Estas son: El perdón, la salvación
de tu alma y la de tu familia, el gozo, la sabiduría, la paz, la sanidad y la victoria en las finanzas.
Josué tenía que conquistar y debía saber cuál era el territorio a tomar, por eso es fundamental que
reconozcamos aquello que debemos conquistar.
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³Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo;
no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por
heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos´.
Esta es una gran verdad que Josué debía conocer, es por ello que Dios le dijo que estaría con él al
igual que lo había hecho con Moisés, no lo iba a dejar ni a desamparar. Estas mismas palabras
debes tomarlas para tu vida hoy; la Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, esto
quiere decir que Él mismo Dios que estuvo con Moisés y con Josué está contigo! Él no te dejará ni
te desamparará, sino que te llevará a poseer esa herencia de bendición!!
¡Jesucristo es la fuente de nuestra fuerza!
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³Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo
Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en
todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día
y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito;
porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te
esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en
dondequiera que vayas´.
El paso fundamental para que Josué tomara la tierra, estaba en obedecer la palabra de Dios de
manera esforzada y valiente sin apartarse de ella en ningún momento. Dios quiere que nos
afirmemos en Su Palabra, que nos esforcemos valientemente en aprenderla (meditar) y ponerla por
obra (guardar) para conocer y luego poseer la tierra que Él preparó para nosotros.