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El paraíso de Pantaleón

Mientras iban caminando por la calle camino a


la librería, Ricardo y Dylan jugaban a que eran
aventureros recién llegados a un lugar desconocido y
previsiblemente hostil.
-¡Cuidada, a tu derecha! Viene un monstruo rarísimo
que tiene en su cabeza una especie de cuerno. Puede
ser peligroso…
-Espera, voy a consultar nuestro Informador
Universal Portátil. Conectando, Conectando… No te
preocupes, no muerde se llama <<paraguas>>.
-Y esas tortugas gigantes que pasan a toda velocidad
lanzando rugidos. ¡Que fieras! Hay muchísimas…
Debe ser una estampida
-Mira el rebaño de tortugas
-Se han parado. ¿Qué esperan?
-Ni idea pero podemos aprovechar para intentar
evitarlas corriendo hasta allí enfrente.
-¿Y si nos atacan?
-¡Tenemos qué arriesgarnos! Pero deprisa.
Y cruzaban de acera a acera corriendo, muertos de
risa.
Mejor dicho, vivos de risa, porque cuanto más se
reían Ricardo y Dylan más vivos estaban. ¿Qué edad
tenían? Es difícil establecerlo a simple vista: Desde
luego no menos de trece años pero tampoco mas de
catorce.
Ricardo parecía un poco mayor, pero es porque
era un poco más corpulento, era todo un atleta: muy
moreno, porque alguno de sus abuelos procedía
desde el caribe y tenia un tono color miel en la
epidermis y un pelo negro. En cambio Dylan era mas
pequeño, casi rubio, muy blanco y de ojos azules.
Siempre estaban juntos en el patio del colegio, por la
calle, en el cine y todo lo compartían desde los
bocadillos hasta los secretos.

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Se encaminaban ahora a la librería de don Pantaleón casi
como cada tarde al salir de clase. Aunque esta vez no iban solo de
visita: Buscaban un consejo, si era posible ayuda.

La tienda se llama <<La playa de los libros>>. Esta resultaba


ser un lugar estupendo, alto y estrecho como una iglesia gótica,
llena de libros hasta el techo: los que estaban en las repisas mas
altas apenas eran visibles.

En la estantería del muro derecho cuando se entraba al


local, había un pequeño cuarto como un armario, donde cabían 2 o
3 personas, cerradas por una puerta de cristal esmerilado. Como
no parecía servir para nada y nunca nadie estaba allí (Que iban a
buscar hay) tenia muy intrigados a Ricardo y Dylan.

Don Pantaleón llamaba a ese lugar <<El laberinto de los


centauros>>. De vez en cuando, parecía contarles algo misterioso
que había ocurrido allí… pero después de pensarlo mejor
cambiaba el tema. Cierto día empezó a murmurar: <<aquel perro…
¡vaya con el perro! Pues…>> después silbo entre dientes y se callo.
Cinco minutos después empezó a contarles sobre un cuento de
espionaje muy bueno que acababa de leer. Del <<Laberinto>> y el
gato ni una palabra. De modo que los chicos tuvieron que
abstenerse a imaginar cosas fantásticas que sucedían en ese
lugar. ¿O tendría alguna utilidad secreta? A los dos chicos les
apasionaban los libros, por que descubrían nuevos sentimientos,
aventuras y escalofríos.
La librería era como un hogar que adentro albergaba selvas
inexploradas y mares tenebrosos. Pero sobre todo les gustaba
don Pantaleón, con su gran barriga, sus enormes patillas canosas,
una cabeza calva y sus gafas.

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Me parece que alguien tiene preocupaciones y no me las cuenta
observó don Pantaleón casi cuando llegaron los dos chicos se
miraron. Después contaron todo como si no les importara.
Cuando veníamos para acá vimos a varias personas con
banderas de sus equipos iban muy animados haciendo ruido. Hacia
el estadio. Nos dijeron que si queríamos ir con ellos… -Dijo
Ricardo: Que simpáticos ¿no? Dijo don Pantaleón
.
Demasiado más bien les dijimos que se ocuparan de sus
cosas.
Luego Dylan se decidió a hablar:
Bueno la verdad es que mis papas y el tío de Ricardo siguen
sin salir del Estadio. Llevan mas de una semana sin salir de hay
Lo peor de todo – dijo Ricardo- no es que no salgan es que ni se
acuerdan de salir.
Pero han hablado con ellos están bien añadió don Pantaleón
Yo hable con mi madre hace dos días por teléfono –dijo Dylan-
Me dijo que no la distrajera que el juego estaba muy bueno. ¡El
partido! si lleva hay mas de una semana y además ella siempre ha
detestado el futbol. En fin queremos ver si usted nos dice que
podemos hacer-Añadió Ricardo
Pues si ellos no salen creo que ustedes deben entrar y
sacarlos.
Ir a buscarlos dentro del estadio… ¿dentro del estadio?
-Pues claro, ¿donde mas?
Ricardo y Dylan comenzaron a analizar los pros y los contras
del consejo que les había dado don Pantaleón.
Aunque en el fondo había otra cosa que les preocupaba mucho
mas: <<Entraremos fácilmente pero ¿Podremos salir? ¿Por qué si
no quieren salir los que ya entraron?>> ¿Y si les gustaba y si ni
siquiera pensaran en volver a salir?
Ellos seguían preguntándose ¿y si no salimos?, ¿y si no queremos
volver a salir?

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Lo pensaron mucho y después de un rato se despidieron del
librero.

Entonces… ¿vamos?-pregunto Dylan.


Pues que mas-contesto Ricardo.
Cuando se fueron de la tienda, don Pantaleón se sintió culpable
por verlos ir donde el no iría por nada en el mundo.

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En el estadio

Era gris y enorme. El arco de la entrada era grandioso,


precedida por una leyenda en letras gigantes: <<Estadio Municipal
¡El Partido del Siglo! ¡Bienvenidos!>>.
Allí dos empleados recibieron a los dos chicos.
¡Hola, hola, hola! ¿Que tal vienen a disfrutar del partido?
Bueno no exactamente –respondió Dylan- vinimos a buscar a
nuestros familiares. Hace tiempo que no los vemos en casa.
Los dos porteros rieron cordialmente. ¡Claro que no iban a ir
a casa! Porque lo están pasando de maravilla en el estadio. El gran
partido esta pasando por su momento mas emocionante.
¿O que acaso no les gusta el futbol?
A mi me gusta el futbol –dijo Ricardo- pero me gustaría que los
partidos empezaran y terminaran en una tarde
Bueno si quieren entre a buscarlos –dijo uno de los porteros
con sonrisa diabólica.
Luego los dos chicos entraron, adentro había alrededor de mil
personas. Ricardo y Dylan se separan para buscar a sus
familiares.
Dylan iba caminando, tropezando y arrastrándose por entre la
multitud.

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Cuando de repente logro divisar entre la multitud a sus padres y
empezó a corre hacia ellos.
Mama, papa dijo Dylan con mucho entusiasmo.
Hola hijo –le contesto su padre- bienes a ver el partido con
nosotros
No papa quiero que regresen a casa
¿Por qué? Si el partido esta muy interesante.
Dylan voltio hacia el campo y no se parecía en nada a un campo
común: era rectangular, gris, parecido a una selva y en el campo
No había jugadores sino monstruos que parecían estar echas de
humo.
Cuando de repente un hombre que estaba sentado a unos pocos
metros de ellos se levanto y grito ¡GOL! Luego una de las
criaturas lo arrastro al campo y lo enveneno con sus gases
tóxicos.
Papa viste eso- dijo Dylan horrorizado-
Si pero a mi me pareció fuera de lugar.
Papa vámonos de aquí por favor déjame el partido esta muy
bueno.
Entones Dylan salio corriendo cundo de repente tropezó con
un niño pequeño y ambos cayeron al piso
Cuidado tonto tiraste a mi hermanito-Dijo una niña ayudando al
chico a levantarse.
Disculpa es que estoy muy asustado mis papas no ven lo que esta
pasando- dijo Dylan.
Si mis, papas están igual-dijo la niña- me llamo Sofía y este es mi
hermano Sebastian. Vengan conmigo -dijo Dylan-
Los tres chicos siguieron corriendo y después de unos minutos se
encontraron con Ricardo.
Dylan encontré a mi tío pero no se quiere ir y esas criaturas son
horribles-dijo Ricardo muy asustado. Salgamos de aquí rápido-
propuso Sofía
Luego se dieron cuenta de algo muy extraño.

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Y la entrada estoy seguro que estaba aquí-dijo Dylan asustado y
enfadado
De pronto una señora con una gran bolsa se les acerco y les
dijo:
-¿Quieren salir de aquí?
-Si por favor le dijeron los 4 chicos.
-Para salir y salvar a todos deben introducir la palabra clave en el
puerto de control y presionar el botón verde
-¿Cuál es la palabra clave? ¿Qué son esas criaturas? ¿Qué esta
pasando?-le pregunto Dylan confundido-
-La palabra deben hallarla ustedes en cuanto a esas criaturas: se
llaman humofagos son criaturas creadas por la contaminación y su
misión es destruir a los seres humanos, deben salvarlos a todos o
si no morirán.
Tomen esta caja, escóndanla y váyanse.
La señora saco una caja metálica y Dylan la escondió.
-Ahora váyanse hay esta la puerta sálvenos a todos.

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Tras el viento escarlata

Ya en la librería los chicos le contaron todo a Pantaleón


Vamos a ver ¿les e contado alguna ves sobre lo que le paso a mi
perro?
No- respondió Dylan como si nunca había oído hablar sobre el
tema
En fin, la que paso fue que una tarde, mi perro Max se metió hay-
y señalo hacia el pequeño cubículo de cristal esmerilado
¿En <<El laberinto de los centauros>>?- preguntaron los dos
chicos-
Justamente. Debí cerrar la puerta después sin darme cuenta y
deje encerrado al pobre. Cuando se hizo de noche lo busque para
darle su comida, pero no lo encontraba por ninguna parte.
Entonces me pareció ver algo dentro del <<Laberinto>>, una
especie de resplandor rojo.
Y ¿que paso luego? –dijo impaciente Sebastian.
Pues abrí la puerta y el perro salio, tan tranquilo con una flor en
la boca.

Lo raro es que en ese cuartito no hay flores. Ni en ninguna parte


de la tienda la pregunta es ¿de donde saco Max esa flor?
Dylan saco una conclusión:
Me parece que cree que el perro fue transportado a un sitio
lejano mientras estaba en el <<Laberinto>>.

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¡Quien sabe! Se diría que Max volvía de un largo viaje… aunque no
se como se arreglo para viajar.
Vamos a intentarlo entremos y cerremos la puerta –les dijo Dylan
a Ricardo y Sofía
No nos queda alternativa vamos a intentarlo
de esta manera los 3 chicos entraron cerraron la puerta y de
pronto un tornado de color rojo escarlata se los llevo al principio
de su aventura.

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Salvando la Venus

Cuando Dylan abrió los ojos estaba en un


refugio lleno de hombres uniformados y a lo lejos se
oían sonidos de disparos y explosiones.
Informe: fecha 20 de agosto de 1944, lugar Berlín
Alemania, estado actual segunda guerra mundial.
Hola están heridos -les dijo un joven soldado a los 3
chicos
¿Qué sucedió?-preguntaron los 3 chicos
Los encontramos a pocos metros de nuestro refugio
debemos ayudar a los que podamos- les respondió el
joven soldado-
¿Están bien? en la guerra cualquier cosa puede pasar
Los 3 chicos se miraron sorprendidos
Estamos en guerra ¿Con quien? ¿Quién eres?-Le
pregunto Ricardo muy nervioso
Desgraciadamente si Alemania, Roma y Tokio
combaten contra Gran Bretaña, Francia, Polonia y
Checoslovaquia y muchos otros.
Nuestro grupo es uno de pocos que luchan para
terminar la guerra y proteger los tesoros de nuestro
mundo.
Ustedes son defensores dijo Ricardo
Algo así soy Víktor Rascalofv su líder.
Les are una pregunta
¿les gustaría ayudarnos?
¿Cómo que podemos hacer por usted?
Le pregunto Ricardo
Solo devén llevar este paquete
a un refugio seguro para que no
le pase nada hasta que termine la guerra.
Luego Víktor les entrego una gran caja
¿Qué es este paquete exactamente?
Es una pieza de arte prehistórico

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llamada la Venus de Willendorf es un tesoro
y seria una
desgracia que se destroce.

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¿Entonces lo harán?
Si lo haremos-respondió Ricardo muy entusiasmado
-Esta es la ubicación del refugio necesitaran este
código para abrir la puerta-
Víktor les entrego 2 papeles uno con la ubicación y
otro con una palabra extraña que decía: CATARATA
-Ese es el código ahora vallan mientras mas rápido
este la Venus a salvo mas rápido podremos acabar la
guerra.
Dylan tomo los papeles y Ricardo la Venus y así los
tres chicos partieron hacia el refugio indicado
despidiéndose de víktor con la mano en la frente.
Caminaron y caminaron protegiéndose de los
peligros de la guerra.
-No puedo creer que realmente funciono, el armario
nos transporto a la segunda guerra mundial-dijo
Dylan a sus dos amigos.
-Es cierto y creo que en unos pocos minutos
llegaremos al refugio-dijo Sofía
Siguieron caminando y pudieron divisar una gran
cueva
-Ese debe ser el refugio vamos-les ordeno Ricardo a
los otros 2 chicos.

Cuando entraron divisaron una gran


computadora que media más de 20
metros de largo y contenía más de
5000 tubos al vacío y detrás había un
gran contenedor vacío y tenia un
teclado enorme.

Si llegamos solo falta meter la Venus


allí habremos cumplido nuestra tarea
dijo Ricardo corriendo hacia la gran

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computadora. ¡Dylan dame el papel
con el código! -le ordeno Ricardo, Dylan
le entrego el papel a Ricardo-

¿Pero como lo ingresamos a la computadora?


Creo que se como podemos hacerlo-dijo
Sofía- saltemos en las teclas.
Que buena idea.Ricardo puso la Venus

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en el suelo y los tres chicos comenzaron a saltar


sobre las teclas hasta que ingresaron el código y la
puerta se abrió.

Si lo logramos terminemos esto.


Cuando Ricardo levanto la Venus se rompió un
pedazo que tomo y lo guardo como si fuera un
recuerdo. Colocaron la Venus en la bóveda y de
repente el mismo tornado rojo los atrapo y los llevo
devuelta a la librería.

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La lucha contra el Paraleucosito

En el armario apareció de nuevo el resplandor rojo y


don Pantaleón abrió la puerta cuando allí
aparecieron los 3 chicos que luego le contaron todo
al librero y al pequeño niño.
Vaya la segunda guerra mundial he leído mucho
sobre ella y pensar que ustedes ayudaron a
preservar la gran pieza de arte como es la Venus de
Wilendorf. –les dijo el librero muy entusiasmado.
Si y mire esto-Dijo Ricardo metiéndose la mano en el
bolsillo y saco el trocito de barro que había agarrado
de la Venus y tenia la forma de una letra D al igual
que Dylan que saco el troza de papel que le dio
Víktor y solo quedaba una esquina con la letra C.
Que maravilla entonces esas pueden ser las letras
que buscamos- les dijo don Pantaleón.
Entonces que estamos esperando entremos y
busquemos las que nos faltan-Dijo Dylan
Este bien pero yo no quiero ir esta vez-dijo Sofía
Puedo ir yo- dijo Sebastian
Claro pero vamos rápido no quiero que esas cosas
maten a mis padres. ¡De acuerdo!
Y así fue como los 3 chicos entraron en el armario y
el resplandor rojo se los llevo.
Llegaron a una pequeña aldea, había pequeñas
casas y varios aldeanos protestando.

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¿Qué vamos a hacer? ¿Qué es esta enfermedad?-
gritaron varios aldeanos

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Vamos para alla –Dijo Dylan
¿Qué esta pasando?
Estamos protestando por la epidemia
Epidemia ¿Cuál epidemia?
La epidemia del Paraleucosito
Paraleucosito ¿Qué es eso?
Es un virus que afecta el sistema nervioso,
permitiéndole captar los estímulos pero no somos
capaces de dar respuestas, además también nos
nula las funciones de nuestros órganos
reproductores y al no poder reproducirnos y no
poder dar respuesta al ambiente todos nos
extinguiremos. Me nombre es Peter Longobit.
Los 3 chicos se presentaron y luego Peter los llevo a
su casa donde le presento a su esposa que estaba
infectada.
Hemos intentado de todo pero nada funciona solo al
algo que no hemos intentado

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¿Qué es? esa podría ser la cura de todo esto- dijo
Dylan
Es ir a la casa de un hechicero para ver si el puede
hacer algo
Bueno y ¿Por qué no lo han hecho?
porque vive muy lejos en una montaña muy lejana y
nadie se atreve a hacer el viaje.
Nosotros podemos hacerlo
En serio estaremos en deuda con ustedes
¿Donde queda esa montaña?
Peter les enseño el camino y los 3 chicos
emprendieron su segunda aventura.
Subieron y subieron hasta que por fin divisaron una
casa de la que emanaba un olor horrible
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Alli esta vamos-dijo Sebastian


Dylan toco la puerta y un hombre con una bata roja
con un sobrero azul les abrió la puerta
-¿En que puedo ayudarlos?
-Señor necesitamos ayuda en la aldea esta pasando
algo muy malo
-Estoy enterado de lo que pasa en la aldea pasen. Mi
nombre es Baltasar, e estado trabajando en un elixir
para terminar con esta epidemia de una vez

En el momento de que los tres niños obtuvieron el


elixir, fueron al pueblo, y les entregaron a los
residentes, infectados de Paraleucosito, un vaso de
el elixir mágico, que funciono como el antidoto del
virus-

-¡Gracias niños por buscar una cura de la epidemia


del paraleucosito!- Dijo el gobernante del pueblo.

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-Como podremos pagarles por darnos la cura en el
elixir mágico?.

-Ya lo se! Dijo Ricardo

-Estamos en busca de letras mágicas, y necesitamos


terminar la palabra CUIDA, ya tenemos la C y la D,
ahora solo falta que nos de la U, la I, y la A.

-Veo que están en una gran misión, pero no tenemos


todas las palabras que están buscando. –El
gobernador del pueblo saco de la bóveda del banco
principal, una misteriosa bola de cristal, y se la dio a
los 3 niños-

-Tomen niños, de esta bola de cristal pueden salir


varias palabras mágicas, pero serán al azar, y cada
uno de ustedes tendrán una oportunidad.

-Bueno, Dylan, ve tu primero- dijo Ricardo.


-Esta bien- Dijo Dylan.
Dylan, agarro la bola de cristal magica, y con ella la
froto, la bola de cristal se abrió mágicamente y de
allí salió la palabra I.
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-Bien hecho Dylan, ahora es tu turno Sebastian- Dijo


Ricardo

Sebastian, levantó la bola de cristal y la frotó, un


poco mas fuerte que Dylan, derepente la bola de
cristal se abrió en dos, y de allí salio la palabra U.

¡Genial, ahora solo es mi turno, si sale la letra A,


terminaremos nuestra misión.

Fue el turno de Ricardo, y froto la bola de cristal con


más presión y rapidez que Dylan y Sebastian… de
repente, la bola de cristal se destrozo, debido a la
fuerza que le dio Ricardo.

-Oh no, ahora que haremos!-Dijo Ricardo

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Una Ayuda presidencial


Cuando los tres niños discutían, culpando a Ricardo,
apareció el tornado de color rojo escarlata, y los
llevo a la librería.

Una vez en la librería, los niños le contaron todo a


Don Pantaleón.

-No puedo creer que hallamos perdido la oportunidad


de salvar a las personas del estadio por culpa de
Ricardo- Dijeron Dylan y Sebastian.

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-Anímense muchachos, obtuvieron dos palabras, solo
les falta una, y ocasionalmente el armario dice que
tiene un lugar mas que requiere ayuda, quizás allí
puedan conseguir la palabra A.

-Bueno, iré yo, porque soy el causante de que la bola


de cristal se haya roto- Dijo Ricardo

-No, sabemos que eres culpable, pero somos un


equipo, y eso nunca cambiará- Dijeron Sofía, Dylan y
Sebastian.

Todos los niños entran al armario magico, y viajan


por el tiempo hasta Venezuela.

-Wow, que es este lugar- Dice Dylan


-Es Venezuela, lo dice en aquel letrero- Dice Ricardo

Mas tarde, aparece la misteriosa señora que ayudo a


los niños a que escaparan en el estadio de futbol.

-Esa es?!?.. no, no puede ser.


-Claro! Ella es la señora que nos ayudo a escapar del
estadio- Dice Ricardo.

La señora se les acerca y les dice:


-Niños, que bueno verlos sanos y salvos, veo que han
progresado con las palabras, y solo les, falta una. Ya
lo tengo, se me olvidó que

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todos los presidentes de Venezuela, desde 1830
hasta 1859 han necesitado favores, y haré un
hechizo, que hará que cada día sea una fecha nueva,
con un presidente nuevo. Solamente así podrán
conseguir la palabra faltante.

-¡De Acuerdo!- dijeron todos los niños.

Cuando los niños van al palacio Presidencial, se


encuentran con José Antonio Páez.

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-Bienvenidos niños, soy el presidente de Venezuela
José Antonio Páez-
-Hola señor presidente, mucho gusto en conocerlo-
Dicen los niños

Un rato después, cuando los niños entablaron una


conversación con el presidente, menciono de un
problema que tenía con sus soldados.

Los niños aceptaron ayudar a el presidente.

El presidente les explica, que los soldados tienen


quejas de tener poca caballería.

-Esta bien presidente, iremos y lo ayudaremos- dicen


los niños

-¡Gracias muchachos!-

Los niños llegan a los cuarteles de los soldados, y el


sargento les dice:
-Niños salgan de aquí, esto es un área restringida-
-Vinimos a ayudar con el problema de los caballos-
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-Bueno, para que dejemos la huelga tienen que ir al
establo a comprar los caballos, porque nosotros por
ser soldados, no nos dejan comprarlos y el
presidente no hará nada-
-Esta Bien-

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Ya cuando los niños obtuvieron el dinero, ayudando a
las personas de Venezuela, fueron a comprar los
caballos.

-Ufff..., alfin tenemos todos los caballos, fue un día


duro, y todavía faltan mas- dijo Ricardo

Ya cuando los niños entregaron los caballos al


sargento, les dio un lugar donde quedarse, para
pasar la noche.

Pasaron los días y los niños fueron ayudando a todos


los presidentes, desde 1830 hasta 1959, que son
José Antonio Páez, José María Vargas, Carlos
Soublette y José Tadeo Monagas.

Cuando finalmente quedo el último día, les toco a los


niños ayudar a José Tadeo Monagas, que les dijo:

-¿Hola niños como están?, soy José Tadeo Monagas, y


necesito que me hagan un favor-

-Díganos cual es su problema presidente- Dijeron los


niños

-Mi perro, llamado Rex se ha sentido muy mal estos


días, no ha comido nada y eso que tengo la comida
más cara del país-

-Esta bien, lo ayudaremos-


-Ojala tuviéramos a Max, para que hablara con Rex, y
usáramos el otro hechizo secreto que nos dio la
señora con la bolsa que hace que los animales
conocidos hablaron con nosotros- Dijo Sebastian

-Ya se!, solo tenemos que desear que Max este aquí
y se tele transportara!-

Los niños desean que tuvieran a Max al lado y


aparece un tornado de color rojo, que esta vez no se
llevo a los niños, sino trajo a Max hacia los niños.

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-Que bien!-Dijo Ricardo

Ya cuando Max pudo interactuar con Rex, este le dijo


que tenia la comida mas cara, pero era la peor, que
extrañaba su comida vieja.

Los niños le dicen eso a Jose Tadeo Monagas y les


manda a comprar una lata de comida de perro de
clase media.

En la lata decía: COMIDA DE PERROS “EL 38


SUERTUDO”, Cuando se la dieron a Rex, le encanto, y
tuvo tanta hambre que lamió la lata hasta que un
pedazo que contenía la letra A cayo, y Ricardo la
levanto y los niños saltaron de la alegría.

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Liberando al Estadio
-Hurra! Tenemos todas las letras!, ahora podemos
irnos al estadio y liberar a las personas del allí- Dijo
Dylan

Se libero el tornado color rojo más grande que los


anteriores, y los transporto directamente al estadio,
donde los persiguieron los Humofagos.

-Rápido, no hay tiempo, debemos ir a la maquina


para introducir el las letras-

Después de una gran persecución, los niños utilizan


el otro hechizo animal, que convertía a Max en un
feroz lobo, llamado Balverino.

El cual dio una feroz batalla contra los Humofagos.

Ya cuando los niños encontraron la maquina, los


humofagos hirieron a Max.

-Noo Max!- Dijo Dylan

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-Dylan! No mires hacia atrás! Camina hacia delante!-
Dijo Sofía
-¡Ya encontré la maquina muchachos!- Dijo Ricardo
-Bien, yo distraeré a los humofagos, y tu ingresa el
código rápido-Dijo Sebastian

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Mientras los niños distraían a los humofagos de
Ricardo, este se tardo 20 minutos en ingresar el
codigo, pero requería 10 mas para que eliminara a
cada humofago, y liberara a cada persona del
estadio.

-Ya lo tengo- dijo Ricardo

Ya pasados 9 minutos, un humofago alcanzo a


Ricardo.

-Arrrgh! Me tiene, ayúdenme-

-Oh no, hay que ayudarlo!-

El tiempo pasaba, pero ese humofago no


desaparecía, y cuando iba a golpear a Ricardo,
apareció Max y empujo al Humofago y lucho contra el
hasta que llegaron los 10 minutos y el humofago
exploto, abriendo un Tornado, color dorado,

que se llevo a todos los humofagos del mundo, y le


lavó el cerebro a las personas del estadio para que
no recordaran nada de lo que paso.

-¡Hurra!, Lo logramos, alfin podemos estar con


nuestros familiares!- Dijeron los niños

Y cada niño les dieron una gran abrazo a sus


familiares, y fueron al centro del estadio, recogieron
al microfono, y gritaron:

¡CUIDA AL AMBIENTE!

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