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MICRORRELATOS: BIBLIOTECA Y AMOR.

Un día la biblioteca desapareció, se había hundido en las marismas del


Guadalquivir. Todos comprendimos que no quiso despedirse, había
llegado el monstruo técnico devorador .

Verla y amarla todo fue en un instante. Ella tenía lomos, páginas y


estanterías. Él tenía unos ojos profundos como la mar: estaban hechos
uno para el otro.

La esperó tanto, un curso tras otro. Hasta que un año la buscó con tanto
ardor que no encontró más que un resto de libros carcomidos por el
tiempo.

Pasaba todo el día junto a ella. Soñaba con margaritas envueltas de papel
de seda. Pero él jamás le demostró cuanto la amaba. El libro de Bécquer
de la biblioteca guarda cada pétalo .

La biblioteca fue testigo privilegiado de su amor. Fue en ese recinto


mágico donde se le declaró. La miró a sus ojos con ternura y el halo del
entorno lo agradeció.

Te sientes vacía. Y aunque te sientas vacía siempre tendrás órganos


debajo de tu piel. Esas puertas de cristal abre tu cuerpo y me deja ver tus
entrañas. Ya estoy tocando tu corazón. Lo oigo palpitar. Cada página,
cada palabra, cada línea...

Cada mañana esperaba con ansiedad que llegara el recreo y tras tocar el
timbre corría a tropel. Había quedado con ella como de costumbre en la
puerta de la biblioteca leeríamos el último capítulo de Romeo y Julieta.
Pero no apareció, todo había sido un sueño.
Sevilla, 02/05/2011

Antonio Alba.

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