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DESAFÍOS DOCENTES EN EL CONTEXTO DEL


MARCO PARA LA BUENA ENSEÑANZA1

Dr © ÁLVARO GALINDO G.

Quiero comenzar esta exposición, diciendo que me surgen muchas interrogantes


de este nuevo proceso de evaluación docente, pero quiero dar respuesta a una de
ellas que me parece clave al momento de hacer una lectura más detenida del
Marco para la Buena Enseñanza (MBE), de los cuatro dominios, de los veinte
criterios y de sus setenta descriptores. Y desde allí hacer una mirada prospectiva
de los desafíos que nos proponen estos estándares de evaluación para la práctica
pedagógica en el aula.

Les propongo un comienzo de interrogantes, no de afirmaciones ni de


conclusiones inmediatas, ya que este nuevo proceso que comenzamos ha hacer
en Chile, aún no se pone en práctica ni se sabe las consecuencias que estos
estándares de desempeño pueden tener en la práctica profesional de nuestros
profesores y el impacto que tendrá en los colegios donde serán aplicadas las
evaluaciones. Pero debemos sí tener presente, y no ser ingenuos, que hay
supuestos que subyacen en la evaluación del desempeño docente, como teorías
pedagógicas, ideologías, intereses, y también, muy buenas intenciones de parte
de quienes hoy dirigen los destinos de nuestra patria y de la educación de las
presentes y futuras generaciones.

Comparto mis interrogantes con ustedes y que nos van a acompañar en el


desarrollo de esta reflexión, pero daré respuesta sólo a una de ellas, ya que aquí
el tiempo es muy importante.

 ¿Cuáles son las características más relevantes que permiten convertir la


práctica pedagógica en una “buena enseñanza”?. ¿Qué significa una buena
enseñanza, según los estándares de evaluación docente?

 ¿Qué significa evaluar en el marco de la “buena enseñanza”? y ¿cómo el


proceso de evaluación, al mismo tiempo que permite acompañar el proceso de
aprendizaje de nuestros estudiantes, puede convertirse en una poderosa
herramienta para la planificación y para el desarrollo profesional del docente?.
¿Una nueva cultura evaluativa en el colegio?

 ¿Cómo abordar el desafío de la “buena enseñanza” para achicar la brecha


entre lo que decimos y lo que hacemos? ¿ El MBE es un camino orientador y
facilitador para estrechar la brecha entre teoría y práctica?

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Ponencia en el Seminario comunal sobre el Marco para la Buena Enseñanza, Osorno 2008. Seminario
convocado por el Departamento de Educación Municipal de Osorno.
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 ¿Cómo el marco para la “buena enseñanza”, en el contexto de la globalización,


y la reforma, nos ubica en un cambio de paradigma en la educación?
Desarrollemos algunas respuestas a nuestras primeras interrogantes:

¿Cuáles son las características más relevantes que permiten convertir la


práctica pedagógica en una “buena enseñanza”?. ¿Qué significa una buena
enseñanza, según los estándares de evaluación docente?

¿QUE VAMOS A ENTENDER POR “BUENA ENSEÑANZA?

Haremos un análisis del MBE, para poder descubrir el sentido que los estándares
dan al concepto de “buena” enseñanza:

1º El MBE relaciona la “buena” enseñanza con los conocimientos básicos que el


profesor debe dominar, para que ejerza adecuadamente su docencia. Al respecto
dice el MBE: “Existe amplio consenso en que los conocimientos básicos
requeridos para que un educador o educadora ejerza adecuadamente su docencia
se centran en cinco áreas principales...” ¿Debemos suponer que a un mayor
conocimiento, o manejar ciertos conocimientos básicos, tendrá como implicancia
realizar una enseñanza “buena”?

2º El MBE centra la “buena” enseñanza en el dominio de cinco áreas de


conocimiento “significativos”, ¿cuáles son éstos?:

1. Conocimiento de los “contenidos del campo disciplinario o área de


especialización respectiva, con énfasis en la comprensión de los
conceptos centrales de este campo y su modo de construcción”.

2. Conocimiento de “los alumnos a quienes van a educar”: ¿qué debe


conocer el profesor de sus alumnos?

2.1.Conocer cómo ocurre el desarrollo de los niños y jóvenes en sus


dimensiones biológicas, emocionales, sociales y morales.
2.2. Conocer los procesos de aprendizaje,
2.3. Conocer cómo se da la relación entre aprendizaje y desarrollo,
2.4. Conocer la diversidad de estilos de aprendizaje y de
inteligencias (¿múltiples?)
2.5. Conocer las diferentes necesidades de niños y niñas.

3. Conocer instrumentales considerados importantes para la docencia,


como son:
3.1. Las TIC o las tecnologías de la información y la comunicación,
3.2. Los métodos de investigación del trabajo escolar
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3.3. La formación en áreas relacionadas con el respeto a las


personas, la convivencia y participación democráticas y el cuidado
del medio ambiente.

4. Entender la relación entre conocimiento disciplinario y pedagogía. ¿Qué


debe conocer el docente para lograr hacer esta relación?
4.1. Conocer tres relaciones fundamentales en la enseñanza: el proceso
de enseñanza, las formas de organización de la enseñanza y el
currículum de los distintos niveles. Y esto Incluye cómo traducir el
conocimiento disciplinario en acciones de enseñanza, o sea en
pedagogía;
4.2. Conocer las maneras de conceptuar la enseñanza, las estrategias
para organizar los procesos de enseñanza y crear ambientes
conducentes a ello;
4.3. Conocer el sentido y propósito de la evaluación y calificaciones y
conocer fórmulas variadas para atender las distintas metas de la
enseñanza.
4.4. Conocer los diversos modos de apoyar a niños y jóvenes en sus
dificultades personales, sociales y de aprendizaje, de comprensión y
manejo del comportamiento social.

5. Conocer las bases sociales de la educación y de la profesión docente.


5.1. Conocer las bases sociales de la educación: Esto implica
comprensión de factores sociales y culturales que afectan los
procesos educativos (contextos, códigos y valores culturales) en los
espacios estructurados de las instituciones educativas. También la
comprensión del sistema educacional, su manera de operar, sus
problemas y sus demandas, incluyendo sus dimensiones históricas.
5.2. Conocer las bases sociales de la profesión docente. Esto implica
conocer todo lo que tiene que ver con el conocimiento de la profesión
docente y de la disposición y actitudes requeridas de un buen
profesional: colegialismo, ética profesional y responsabilidad por las
personas que le corresponde atender.

3º ¿Qué subyace en este nuevo concepto de “buena enseñanza”?, creo que las
dimensiones antes mencionadas, centradas en el conocimiento, nos dejan entre
ver una dimensión que se supone implícita, pero se requiere ponerla de forma
explícita aquí en este seminario.
Según el MBE puedo interpretar que el concepto de “buena” va en dos líneas, una
de ellas es la enseñanza exitosa, de calidad, esto es que los resultados deben ir
acordes a los objetivos, a la planificación, a las metas propuestas en la
planificación, por ejemplo existe una serie de párrafos donde se expresa esta
dimesión:
a) “Los actos de enseñanza deben ser preparados. Ello significa saber
cuáles metas son valiosas y posibles y elegir aquellas que sean
apropiadas para el grupo concreto que se tiene a cargo, en un momento
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y contexto concreto. A partir de este reconocimiento y comprensión y de


la formulación de metas apropiadas se diseña el proceso de instrucción
propiamente tal.”
b) “El acto mismo de enseñar requiere establecer un ambiente de
aprendizaje propicio para las metas planteadas”
c) “La evaluación o monitoreo del aprendizaje necesita dirigirse tanto a las
metas planteadas antes como a las que emergieron durante el proceso
de enseñanza...”
d) Refiriéndose al acto de enseñanza realizado por el profesor, el
documento invita a la reflexión en torno a las metas propuestas y que
esto garantizaría la calidad: “Al relacionar los actos de enseñanza ...su
calidad depende también de la voluntad y capacidad de cada educador
para analizar su trabajo una vez ocurridos los procesos pedagógicos.
Ello significa reflexionar, ponderar lo ocurrido, valorar su efectividad,
relacionarlo con nuevas metas posibles y tomar conciencia de aquellos
problemas que necesitan atención.
e) Un criterio formulado, apunta a la eficacia y a la eficiencia en el proceso
de aprendizaje, es el caso del Criterio C.4: Maximiza el tiempo
disponible para la enseñanza. En tal sentido, este criterio se refiere a
la utilización efectiva del tiempo disponible, evitando perder importantes
períodos en actividades que no apuntan directamente al aprendizaje de
los alumnos. Y esto será evaluado con los siguientes descriptores:
 Utiliza en forma efectiva el tiempo disponible para la enseñanza.
 Organiza el tiempo de acuerdo con las necesidades de aprendizaje de sus
estudiantes.

Respecto de este último punto, el semestre pasado en la asignatura de Teoría y


Práctica de la Educación, mis alumnos realizaron una pequeña investigación, que
consistía en reconocer qué modelo pedagógico representaba el profesor en su
práctica en el aula, allí uno de los indicadores era el uso del tiempo. La
investigación se realizó en 10 colegios de Osorno, y en 20 cursos del NB1 y NB2.
La conclusión de estos trabajos es que los profesores demoran entre 10 a 15
minutos para normalizar el curso desde que entran a la sala y pasan la lista de
asistencia. Creo que esto es para todos nosotros, que trabajamos en el aula, un
tiempo prudente para luego dar inicio al desarrollo de la clase. Pero sí me llamó la
atención dos casos extremos, uno de ellos muy interesante y digno de imitar,y el
otro es un caso que no debiera darse. Transcribo lo que dicen mis alumnos:
 Caso nº 1: “La clase no demoró mucho en normalizarse, porque la
profesora los reúne en un círculo para contar una breve historia y lograr
la atención de los alumnos hacia ella, posteriormente los manda a sus
asientos cantando una canción con relación a la materia que va a realizar
en la clase” (Curso primero año básico).

 Caso nº 2: “La profesora les da la bienvenida y los alumnos responden en


forma eufórica, y un tanto indisciplinada, luego la profesora comienza a
organizar sus materiales para el desarrollo de la clase...El transcurso del
tiempo que pasa desde que la profesora entra a la sala de clases hasta
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cuando da inicio a la misma es aproximadamente 30 minutos..la


profesora trata de imponer su autoridad frente a los alumnos para dar
paso a la clase.” (curso tercero básico)

Frente a este último caso, es donde hay que poner atención, en la maximización
de nuestro tiempo, que es también el tiempo de nuestros alumnos.

Decíamos que el concepto de “buena” va en dos líneas, una de ellas es la


enseñanza exitosa, la otra, va en la línea de la significación del rol docente, lo
que implica que la buena enseñanza recupera la ética y los valores en las
prácticas de la enseñanza. Preguntarse ¿qué es buena enseñanza? en el sentido
moral, equivale a dimensionar que las acciones docentes están preñadas de
sentido ético, de valor, de principios morales, y que son capaces de provocar
acciones de principio por parte de los estudiantes.
El documento que estamos analizando, explicita una diversidad de acciones
pedagógicas que tienen un marcado carácter ético-valórico y que invitan también
al estudiante a hacerse parte de éstas para el logro de un aprendizaje de calidad,
pero de calidad humana.
Veamos algunos ejemplos que el MBE nos propone en esta línea:
1. Dominio A:
Preparación de la enseñanza: implementación del
currículum para que todos los estudiantes logren
aprendizajes de calidad.

 Docente con un conocimiento del ser humano, de su proceso y


desarrollo. (Criterio A2, Descriptores 1 y 2)
 Docente con un conocimiento de las diferencias culturales. (Criterio
A2, Descriptor 2)
 Docente con actitudes que faciliten el aprendizaje de sus alumnos.
(Criterio A2, Descriptores 3 y 4).
 Docente con respeto a la particularidad de los alumnos (Criterio A4,
Descriptor 2).

2. DOMINIO B:
Creación de un ambiente propicio para el aprendizaje de
los estudiantes.
Yo diría que el Dominio B, junto a sus 4 criterios y 14 descriptores es uno de los
dominios transversales del Marco para la Buena Enseñanza, es el dominio que
deja en claro, que todo profesor debe tener un alto y siempre creciente grado de
equilibrio pedagógico. De modo que le permite estar en condiciones de realizar
acciones eficaces y constituirse en modelo apropiado para los estudiantes.
El dominio B desafía al profesor a conocer y ser capaz de facilitar el proceso que
lleva al desarrollo de valores, y preocuparse porque sus alumnos los adquieran.
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El dominio B evidencia que nosotros los profesores somos los transversales en


educación, porque se espera de nosotros coherencia entre los valores y lo que se
dice y se hace.

¿Que desafío nos propone este dominio?:

 Docente capaz de convivir y establecer relaciones afectivas y sólidas con


sus alumnos.
 Docente con marcados valores de aceptación, equidad, solidaridad y
respeto por sus alumnos.
 Docente que reconoce la centralidad de la persona en su quehacer
educativo.
 Docente democrático, que potencia, ayuda y provoca a los alumnos para
el intercambio de ideas y opiniones en el aula.
 Docente con reconocida autoridad moral.

3. DOMINIO D: Responsabilidades profesionales.

Este dominio, es uno de los que debería provocar en el colectivo de profesores, de


una Escuela o Liceo, el desafío para una sana convivencia, para establecer
relaciones profesionales y afectivas sólidas:
a) Con sus colegas: lo que le permitiría contribuir a lograr un ambiente
gratificante de trabajo, facilitar la obtención de los objetivos de la escuela y
modelar ante los alumnos una forma concreta de entendimiento y vida fraterna.
b) Con sus alumnos: lo que le facilitaría su labor formativa y docente, y
generaría niveles de confianza y auto-estima conducentes a mejores logros de
aprendizajes.
c) Con los padres y apoderados: lo que le permitiría lograr una empatía, un
intercambio de información valiosa para la educación de los hijos y una
permanente y leal colaboración formativa y educativa.
d) Con la comunidad: comprendiendo las costumbres y necesidades locales y
procurando la mutua colaboración para la satisfacción de necesidades básicas
de la población, para mejor desarrollo colectivo de la actividad educativa, y
para el reforzamiento de actitudes positivas de pertenencia de los estudiantes
hacia la sociedad a la cual pertenecen.

El dominio D desafía a ser un profesor autocrítico y crítico. Autocrítico porque


debe realizar su práctica de forma consciente y no mecánica, debe analizar su
práctica y reformularla a partir de los resultados que obtenga de sus alumnos.
Debe crear el hábito de la reflexión pedagógica, lo que le permitirá hacer más
efectiva su enseñanza.
Y crítico, haciendo valer sus ideas y formación profesional, está invitado a
reflexionar críticamente la realidad de su establecimiento a la luz de las nuevas
ideas, pensamientos, y a la luz de las políticas de educación vigentes.
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Pues bien, concluyendo con el concepto de “buena enseñanza”, resta decir que lo
bueno no sólo va en la línea de la eficacia educacional, el logro de metas y de
objetivos, de una enseñanza eficiente y eficaz; si no, que nuevamente nos
estamos acercando a redescubrir el rol que cumplimos como profesores en el
aula, en la escuela, en la familia, en la comunidad y en la sociedad. El Marco para
la Buena Enseñanza, no evalúa “a solas” las estrategias didácticas, ni mi
comportamiento como profesor en el aula, sino que la evalúa en relación a la
calidad humana del profesor, a su calidad valórica, a su papel de promotor del
cambio social.

Entendiendo así la evaluación docente, como una “buena enseñanza”, debemos


tener presente que el compromiso y el resultado de todo este proceso debería
convertirse en un sistema que:

a) Reconozca y recompense a los buenos docentes.


b) Acompañe el proceso de quienes serán evaluados como insatisfactorios o
básicos. Que se disponga para ellos de planes y programas específicos para
fortalecer sus debilidades pedagógicas.
c) Sea una oportunidad de repensar la manera en la cual la profesión se organiza
para promover el crecimiento y el desarrollo continuo de sus miembros.
d) Sea una oportunidad de diseñar nuevas maneras de organizar y administrar las
escuelas y liceos, de manera que se capitalicen sobre la base de la experiencia
de los educadores destacados y competentes.
e) Se convierta en un espacio de autoreflexión respecto del desempeño
profesional.
f) Se convierta en un valioso aporte a la reflexión de la formación inicial docente
en nuestras universidades.
g) Sirva para achicar la brecha entre lo que decimos y lo que hacemos.
h) El MBE sea camino orientador y facilitador para estrechar la brecha entre
teoría y práctica.
i) Inicie una nueva cultura evaluativa en el colegio: del diálogo y de aprendizaje
de los errores.
j) Garantice a los profesores que en sus establecimientos, los directivos, sabrán
aprovechar este nuevo proceso como una oportunidad para crear una Escuela
reflexiva, una escuela de equipos pedagógicos, una escuela democrática y
abierta a los cambios, que serán producto de la evaluación docente.

Quedan invitados a dar respuestas a las interrogantes que no les hemos dado
respuesta aquí en este seminario, los invito a reflexionar en este nuevo contexto,
no debemos temer a la evaluación, al contrario es la evaluación un poderoso
instrumento para tomar conciencia del propio desempeño.
Estoy cierto, que si esto resulta en Chile, todos los que formamos parte de la vida
educacional saldremos fortalecidos, pero creo que serán nuestros alumnos, a
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quienes nos debemos, los que cosecharán los frutos que pueda traer la evaluación
docente.

Muchas Gracias.