Vestimenta tradicional de los pueblos indígenas de Guatemala

M. Lorena Castellanos Rodríguez La vestimenta tradicional de los pueblos mayas de Guatemala tiene su origen en la Época Prehispánica. Desde esa época, los pueblos de Mesoamérica tejían sus trajes. Si eran parte de la nobleza, se hacían de un fino algodón; si eran agricultores o comerciantes, su vestimenta era tejida con fibras más rústicas como el henequén. Los hombres tenían diferentes trajes según las ocasiones: ceremoniales, de guerra, para usar durante el juego de pelota y el traje de diario. Las mujeres siempre usaban un huipil largo. Se decoraban con pintura o bordados. Esta fue la forma de vestir que encontraron los españoles. Durante la Época Colonial, los miembros de cada grupo étnico de cada región fueron ubicados en un poblado para que vivieran juntos. En ese momento, se inicia la evolución del traje que hoy conocemos. Cada población desarrolló una forma propia de decoración. Usaron los tintes que encontraron en el área y bordaron elementos de la naturaleza que estaban cercanos a ellos. Por eso algunos tienen quetzales, otros colibríes, dependiendo de las aves que habitaban en el área. Lo mismo sucedió con las flores y con otros animales. Sin embargo, hubo símbolos de su cosmovisión que todos compartieron, como el de los puntos cardinales, el centro del pueblo, la serpiente, el maíz y otros. En cuanto a las fibras, continuaron usando el algodón, pero incorporaron la lana y la seda que fueron traídos por los españoles. Hoy, la variedad de trajes representa una de las riquezas culturales que distinguen nuestro país. Cada prenda representa, con cada detalle, la región, la cultura y la historia de su lugar de origen. Los huipiles, en especial, narran historias al combinar los símbolos. Algunos narran historias del pueblo y de la comunidad; otros, narran historias familiares. Los huipiles tejen palabras, palabras que nos hablan si sabemos interpretar los símbolos y su significado.

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