Está en la página 1de 5

SAN IGNACIO DE LOYOLA

En el año 1521, cuando tenía 30 años de edad, su


lealtad al Virrey de Navarra lo había llevado a estar
liderando la defensa de la ciudad. Probablemente
hubiera triunfado en las cosas del mundo, y se
hubiera llenado de fama y poder, de no haber sido
por la bala de cañón que en la toma de Pamplona le
rompió una pierna, quebrando su resistencia y
haciendo que sus compañeros de lucha se rindiesen.

Durante su convalecencia pasaba largas horas de


lectura y reflexión. Le prestaron unos libros de la vida
de Cristo y de los santos que lo llevaron a repensar
su vida: ¿vale la pena buscar poder, riquezas y fama
durante esta vida temporal? Descubre así que la vida y la felicidad no consisten en
tener ni en buscar el mayor provecho personal, sino en dar y en servir a Dios y a
los demás. Y en vez de dedicarse a trabajar por un señor temporal, decide ser
caballero del único Señor Jesucristo, a quien estará dispuesto a servir hasta dar la
vida por él.

Ignacio decide dejarlo todo y dedicarse íntegramente al servicio de Dios. Todavía,


necesitará unos meses más de soledad y oración para confirmar su decisión y
asentar el proceso de su conversión. Lo vivido durante este tiempo lo va a poner
por escrito, y con el tiempo esta experiencia dará lugar a sus "Ejercicios
Espirituales".

Seguro de su decisión, decide ir a Jerusalén, tierra de Jesús para servir como un


apóstol de Él, sin embargo la guerra con los turcos le obliga a regresar. En
España, su deseo de 'ayudar a los demás' se ve obstaculizado porque no tenía los
estudios adecuados. Entonces decide ir a estudiar a París. Durante este tiempo,
se va a costear sus estudios pidiendo limosna y recibiendo ayudas de amigos y
benefactores.

En París conocio un grupo de jóvenes a quienes entusiasma con su proyecto de


trabajar y ayudar como apóstol de Jesucristo. Este grupo se consolida y decide, al
término de los estudios, ir a tierra santa a gastar la vida por la salvación de los
hombres. Pero, nuevamente, la guerra con los turcos impide este proyecto; y,
según lo acordado, el grupo viaja a Roma a presentarse al Papa y ponerse a su
disposición para que los envíe a donde crea conveniente.
Como el Papa empieza a disponer de ellos, el grupo ve la necesidad de
constituirse en orden religiosa y que la gente los reconozca como "compañeros de
Jesús". Es así como este grupo de amigos decide prolongar su amistad fundando
la "Compañía de Jesús".

En Roma más allá de gobernar la naciente Compañía de lo cual son testigos las
más de 8,000 cartas que se conservan, y el texto de las "Constituciones" que rige
el modo de proceder de la Compañía- Ignacio se dedicó a una serie de
apostolados: Ejercicios Espirituales, atención a huérfanos y prostitutas, fundación
de colegios, dirección espiritual, etc.

El 31 de julio de 1556, Ignacio de Loyola muere en Roma, a los 65 años de edad.


Su amor al Señor, su bondad, su entereza, su desprendimiento y su celo por la
gloria de Dios y 1a salvación de los hombres han quedado grabados en las dos
herencias que ha dejado a la Iglesia universal: los "Ejercicios Espirituales" y la
"Compañía de Jesús".

Fechas Importantes en La Vida


de San Ignacio De Loyola
1491- Año probable del nacimiento de Ignacio de Loyola

1521- Colabora en la defensa de Pamplona acosada por el rey de Francia. Es


herido en la pierna derecha y enviado a Loyola, donde pasa la convalecencia. En
este tiempo caen en sus manos algunos libros piadosos que le hacen descubrir,
en la vida de Jesús y de los Santos, un nuevo horizonte en su vida. Se produce en
Ignacio una primera conversión. Experimenta, igualmente, una lucha interior entre
deseos piadosos y deseos mundanos.

1522- San Ignacio comienza una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de


Montserrat. Una vez en Montserrat, hace una confesión general y deja sus
vestidos y su espada. Continúa el camino hacia Manresa donde da comienzo a
una vida de pobreza, oración, y penitencia. Después de un tiempo de turbación,
escrúpulos, dudas y angustias, vivirá una singular experiencia de Dios que
recordará toda la vida: "la ilustración del Cardoner". Igualmente comenzará a
formular su experiencia espiritual con lo que da comienzo a lo que más adelante
será el libro de los Ejercicios Espirituales.

1527-A lo largo de este año Ignacio vivirá dos procesamientos más y será
encarcelado. Al salir de la prisión viaja a Salamanca. Nuevamente tendrá procesos
inquisitoriales, se le prohibe predicar y enseñar materias teológicas por no haber
hecho suficientes estudios. Ignacio decide marchar de Salamanca, pasa por
Barcelona y se encamina a París.
1538- San Ignacio celebra su primera misa en la iglesia de ¨Santa María la
Maggiore¨.

1540- Paulo III confirma la fundación de la Compañía de Jesús.

1541- Ignacio comienza la redacción de las Constituciones de la Compañía y es


elegido superior general de la misma. A partir de este momento Ignacio vivirá
permanentemente en Roma.

1556- Muerte de San Ignacio de Loyola. Es enterrado en el lugar donde


actualmente está la iglesia del Gesú en Roma.

1609- El Papa Paulo V beatifica a Ignacio de Loyola.

1622- Canonización de Ignacio de Loyola por el Papa Gregorio XV.

Introducción

La vida de Ignacio de Loyola puede dividirse en dos épocas: la primera va desde


su nacimiento en Loyola en 1491 hasta que cae gravemente herido cuando
defendía la fortaleza del Virrey de Navarra contra la invasión francesa en 1521; la
segunda comienza con su convalecencia en 1521 y va hasta su muerte en Roma
el 31 julio de 1556.

Hasta los treinta años de edad, Iñigo López de Loyola (nombre de pila) se dedicó
a vivir sin ocuparse mayormente de cultivar su vida espiritual. Su vida de juventud
fue desordenada. Él mismo cuenta que "fue hombre dado a las vanidades del
mundo, y principalmente se deleitaba en ejercicio de armas, con un grande y vano
deseo de ganar honra" . Sin embargo, también se formó en los valores
caballerescos de la época: el honor, la palabra empeñada, la lealtad a su señor, la
nobleza de corazón, la valentía y el coraje.

ACNETODAS
"Hay esperanza para aquellos que piensan
Es demasiado tarde... si supieras mi pasado".
Este es un testimonio de que, a pesar de lo burros que podemos ser,
hay santos que han pasado por ahí
y que todavía pudieron rectificar sus vidas.

Presentación de ´Ignacio. Los años de la espada´ Ignacio de Loyola, un


“juerguista” durante su vida en Arévalo

San Ignacio de Loyola vivió 11 años en Arévalo


San Ignacio de Loyola vivió unos 11 años en Arévalo;
una etapa de su vida en la que fue conocido por ser
"un juerguista y un mujeriego".

Aunque no quedan en la villa arevalense muchos restos del paso del que entonces
se llamaba Íñigo de Loyola -cambió su nombre al tomar los hábitos-, el escritor
José Luis
Urrutia ha recuperado toda la documentación existente sobre él en el libro Ignacio.
Los
años de la espada, que este viernes presentó en Arévalo, donde se conmemora
ahora el
V Centenario de la llegada del fundador de los jesuitas a esta localidad, donde
vivió
entre 1506 y 1517.

El libro se divide en tres partes y una de ellas es, precisamente, la dedicada a


Arévalo, a donde
llegó Íñigo de Loyola con unos 15 años, procedente de Azpeitia (Guipúzcoa) a la
casa
de un pariente que ocupó el cargo de Contador Mayor de Castilla en tiempos de
los
Reyes Católicos: el señor Juan Velázquez de Cuéllar.

Vida cortesana
De ser el menor de trece hermanos, hijo de una familia de hidalgos guipuzcoanos
de tradición guerrera bastante insolente y orgulloso. de carácter, de baja estatura,
un poco
rubio y un ignorante en cuestión de escritura, lectura, música... Íñigo de Loyola se
convirtió en un "niño mimado" bajo la tutela de Juan Velázquez de Cuéllar, quien
le
enseñó latín, matemáticas, literatura e, incluso, el oficio de las armas.

Portada del libro de Urrutia


Fueron años en los que el joven Íñigo, futuro san Ignacio de Loyola, según explicó
Urrutia en su
presentación en Arévalo, vivió en el ya inexistente Palacio Real y tuvo una vida de
"auténtico
cortesano", llegando, además, a conocer a Fernando el Católico y a su segunda
esposa, Germana
de Foix, de la que se dice, incluso, que estuvo enamorado.

Los líos de faldas le trajeron, de hecho, de cabeza a Íñigo de Loyola. A modo de


anécdota,
Urrutia destacó que durante las fiestas de carnaval, cuando el posterior fundador
de los jesuitas c
ontaba unos 24 años y regresaba a su casa, en Azpeitia, "se hirió o murió una
persona", por lo
que Íñigo fue acusado y encarcelado en el Obispado de Pamplona de donde salió
"por la influencia
de Velázquez de Cuéllar".

La familia de su protector, sin embargo, cayó en desgracia y tuvieron que


marcharse de Arévalo
hasta Madrid, donde Íñigo de Loyola pasó a estar al servicio del duque de Nájera,
virrey de
Navarra, como soldado, aunque esta es ya otra historia.