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Derecho Penal Del Enemigo y Criminalizacion de Las Demandas Mapuche en Chile

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117

Al decir “no violenta” nos referimos a que se trata de métodos de dominación más sutiles que el

de la mera fuerza, que es a lo que responde, por ejemplo, el tratamiento jurídico en el estado de
excepción. No desconocemos que la estrategia biopolítica sí encierra violencia desde que esta
dirigida a reproducir la violencia estructural en la sociedad capitalista.

118

FOUCAULT, M. Seguridad, Territorio, Población: Curso en el Collage de France 1977-78.
Fondo de Cultura económica. México. 2007.

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La noción de control social fue formulada por primera vez de manera explícita por
el sociólogo norteamericano E.A. Ross en 1901, aunque ya en pasado otros
teóricos habían vislumbrado en sus proposiciones teóricas formas de control
social, aún sin denominarlo de tal manera. Así podemos encontrar presente la idea
de control social, aún indirectamente, en las obras clásicas de la filosofía política
que han tratado sobre el Estado, el poder, el fundamento del derecho a comandar
partiendo de la relación entre la acción individual y la acción colectiva.

En el concepto de control social encontramos posturas dispares, de un lado

aquellas que le atribuyen una intervención “positiva” con el fin de prevenir

desviaciones (criminales o no), y por ende restringido a métodos no punitivos de
intervención, y al que llamaremos concepto restringido de control social; y de otro
lado hay quienes estiman que el concepto de control social es omnicomprensivo
tanto de los mecanismos no punitivos de intervención, como de los mecanismos

punitivos de reacción frente a la desviación criminal, y que llamaremos “concepto
amplio” de control social.

El concepto de desviación no encuentra aunamiento de criterios, pues lo que
es desviado para algunos puede no serlo para otros. Esto pone de relieve una
primera interrogante y a su vez los problemas para dar respuesta: ¿Quién define
lo que es una conducta desviada? y ¿Quién es el que tiene interés en su control?.
No hay repuestas que sean válidas universalmente, ya que la definición de la
conducta desviada siempre estará en relación con una estructura social
determinada en un momento histórico concreto. Digamos entonces, que la

“desviación”, en términos generales, es simplemente “un comportamiento no
acorde con normas sociales” 119

.

Dando un concepto restringido de control social, Garelli, señala que es
"aquel conjunto de medios de intervención, sean positivos sean negativos, usados
por cada sociedad o grupo social a fin de conformar sus propios miembros a las
normas que la caracterizan, impedir o desalentar los comportamientos desviados,
y reconstruir condiciones de conformidad también en relación a una mutación del
sistema normativo"120

. No alude al control penal.

Dando un concepto amplio de control social, y mayoritariamente, Cohen lo define
como “los recursos de que dispone una sociedad determinada para asegurarse de
la conformidad de los comportamientos de sus miembros a un conjunto de reglas

119

LARRAURI, Elena. La herencia de la criminología crítica, Edit. Siglo XXI, 1991, p.XVII.Como

ella misma señala, la palabra “desviación” es más amplia y limitada que la palabra delincuente,

porque la desviación no necesariamente está penalizada. Y a la inversa, no todos los actos
delictivos pueden ser catalogados como desviados. No son necesarios demasiados argumentos

para percibir que hay algunos “delitos” que merecen escasa reprobación social.

120

GARELLI F., en “Dizionario di Politica”, dirigido por Bobbio N., Matteucc M.,i y Pasquino G.,
Torino, ed. Tea-Utet, 1990, p.232. La traducción del texto es personal.

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y principios establecidos, así como las formas organizadas con que la sociedad

responde a sus transgresiones” 121

.

Ambos conceptos esbozados de control social comprenden todas las
instancias, formales e informales, de adecuación de los comportamientos sociales
a las pautas de organización de la convivencia que cada sociedad o grupo social
quiere o puede darse. Este control social se ejerce mediante mecanismos no
formalizados jurídicamente (medios de control social informales): el sistema
educativo, el sistema sanitario y asistencial del Estado, las normas morales, las
ideas religiosas, y en general todo el sistema de organización social. Desde esta
perspectiva, el control social no solo tiene por objeto el estudio del
comportamiento desviado, sino el comportamiento del cuerpo social en general, a
fin de introducir subjetividades para que ellas se reproduzcan.

Se diferencian en que, en la postura de Cohen, el control social se ejerce
también (y mas notoriamente) a través de mecanismos formalizados: las normas
jurídicas, las generales y las penales, junto con el aparato institucional destinado a
aplicarlas y hacerlas cumplir, como son los jueces, la Policía y el sistema
penitenciario. Todas estas normas establecidas formalmente con disposiciones
legales y los aparatos institucionales son las instancias que realizarían el llamado
control social formal. Y desde esta perspectiva, el control social tendría por objeto

de estudio la “reacción social” o la “respuesta social” al comportamiento desviado.

2. Doctrinas Mayoritarias sobre el control social: Control Social de Acción
y Control Social de Reacción

Las teorías mayoritarias entre penalistas y criminólogos122

parten de un
concepto amplio de control social, identificado con el estructural-funcionalismo,
en el que se complementan dos aspectos:
a) De un lado, las estrategias de prevención de una conducta, las que tratan
de actuar sobre el individuo para que éste internalice las normas, se
conforme con ellas.
b) De otro lado, la reacción social frente a la realización de esa conducta, las
respuestas sociales que provoca una conducta no deseada123
.

Esto les permite distinguir entre control social de acción y control social de
reacción.

121

COHEN, Stanley. Visiones del control social, PPU, BARCELONA, 1988. Similar, BUSTOS-
HORMAZÁBAL, Lecciones de Derecho Penal., T.I, Edit. Trotta, 1997, p. 15.

122

BUSTOS, Juan- HORMAZÁBAL MALAREE, Hernán, Lecciones de Derecho Penal., T.I, edit.
Trotta, 1997, pp. 15 y ss., MUÑOZ CONDE- GARCÍA ARÁN, Derecho Penal. Parte General, Edit.
Tirant Lo Blanch, 1996; LUZON PEÑA. Diego. Curso de Derecho Penal. Parte General. Tomo I.
Editorial Universitas, Madrid, 1996, LARRAURI, Elena. La herencia de la criminología crítica, Edit.
Siglo XXI, 1991, entre otros.

123

BUSTOS-HORMAZÁBAL, 1997, p.16.

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a) Control social de acción.

El control social de acción se manifiesta a través de diversos mecanismos sociales
que están dirigidos al individuo para que acepte el sistema de valores del orden

social, pero tienen un objetivo común: “que el individuo internalice esos valores

hasta el punto de aceptarlos como propios y que en sus relaciones sociales se

comporte conforme a estos valores”124

. Al hacer suyos estos valores, el individuo
va generando controles internos que posibilitan su comportamiento adecuado a la
norma social, es decir, se conforme con el orden social. Esto es lo que Garelli
denomina Controles sociales “autónomos” o “internos”: “mecanismos por medio de
los cuales la sociedad busca de hacer interiorizar a los sujetos, desde luego
durante la socialización primaria, las normas, los valores, las metas sociales

reputadas fundamentales para el mantenimiento del orden social”.

Se trata de “conformar” al individuo a través de mecanismos de socialización,

que tienen por objeto inducir en el individuo las significaciones del mundo social,
que las internalice como realidad, se trata, en ultimo término, de la construcción de
identidad de un sujeto en la sociedad. A decir de Berger y Luckmann125

: “Los

controles internos dependen de una socialización bien alcanzada: si esta última ha
sido completamente conseguida, entonces el individuo que hace ciertas
transgresiones a las reglas de la sociedad será condenado por su misma

conciencia que en realidad constituye la internalización de los controles sociales”.

En la construcción de conformidad tiene también importancia destacada los
mecanismos de legitimación de un orden socialcuya realidad demuestra

contradicciones entre lo que proclama y lo que manifiesta.”126

Importante es considerar que los mecanismos de socialización en la
modernidad no son de uso privativo del Estado. Muy por el contrario, y sobre todo
a la llegada de la globalización, estos mecanismos han ido siendo usados
paulatinamente por entes privados a objeto de mantener el sistema y confirmar
una ideología de la defensa de lo social. Asistimos a lo que Juan Bustos denominó

una “privatización del control”127

.

Las limitaciones a que está sujeto el individuo, especialmente las que
generan los desequilibrios económico y social, ponen de manifiesto que la
"prevención de las conductas delictivas” son susceptibles de fallar. Frente a esta
eventual incapacidad del control social activo para que el individuo internalice la
norma, surge una respuesta del sistema social ante una ocasional desviación.
Esto es lo que las teorías mayoritarias conocen como control social reactivo o de
reacción.

124

Ídem

125

BERGER P. y LUCKMANN T., (1966), La construcción social de la realidad, México D.F., Ed.

Amorrortu, 1987.

126

BUSTOS-HORMAZABAL, 1997, p.17

127

Ídem, p.20

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b) Control social de reacción.

Las formas que asume la reacción social frente a la conducta desviada
depende de la naturaleza de la desviación, si ésta es criminal, la respuesta
será la criminalización del conflicto. Si la conducta es patológica, la reacción
social es la y si son desviaciones calificadas simplemente como indeseadas
socialmente, la respuesta es la inocuización.

Esto es lo que Garelli llama Controles sociales “heterónomos” o “externos”:

aquellos mecanismos (sanciones, puniciones, acciones reactivas) que se activan
hacia los sujetos que no se uniforman a las normas dominantes. Ej: la pena de
muerte, la privación de determinados derechos, la reprobación social, la sátira.
Desde esta perspectiva, la reacción puede estar o no formalizada. Retomando y
precisando la distinción entre control social formal e informal, hay que señalar que
el criterio de distinción entre control social formal e informal no radica en los
niveles de institucionalización y formalización de los mecanismos de control, sino
en la naturaleza del órgano que ejerce el control, es decir, según si el órgano tiene
o no como actividad el ejercicio del control.

El control social informal, que es el que ejerce el Estado a través de
instituciones sociales como la familia, el vecindario, el lugar de trabajo, el partido
político, se rige por un sistema normativo informal de usos, costumbres,

tradiciones y “frecuentemente apelando a códigos morales o éticos no escritos”128

.
Sus sanciones pueden ser, según las circunstancias, desproporcionadas e incluso
arbitrarias. Por ejemplo, reproches, llamadas de atención, aislamiento social,
pérdida del puesto de trabajo. En la actualidad los controles sociales informales
tradicionales (familia, escuela, iglesia, ejército), están siendo reemplazados por

otros métodos más sutiles y perversos. Juan Bustos habló de una “programación
de las personas”, de una verdadera “ingeniería de la persuasión” que se produce

ya desde el nacimiento, a través de la televisión, el cine, la publicidad, el
marketing, la literatura129

. Como apunta Bustos, ya no son los aparatos del Estado
los que lo monopolizan, sino que éste ha entrado a compartirlo con centros
privados, que son los que hoy por hoy van asumiendo cada vez mas el control
social de acción. Los grupos privados, dominando los medios de comunicación,
van reproduciendo los valores del sistema, influyendo en la mente del individuo
para que éste los internalice.

El control social formal, en cambio, es el ejercido por instancias que han
sido concebidas precisamente con la finalidad de ejercer el control social reactivo:
la policía, los tribunales, el derecho penal, el procedimiento penal, las cárceles. En
estos casos, la respuesta o reacción de este tipo de control ante la conducta
desviada está regulada por el derecho escrito. Lo destacable es que todas estas
instancias se integran dentro de un sistema total dinámico en el que cada una de

128

BUSTOS – HORMAZABAL, 1997, p. 18

129

En este sentido BUSTOS- HORMAZABAL, 1997, p. 20.

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ellas constituye una pieza con funciones definidas. De ahí que cuando se habla de
control social formal se esté aludiendo a este complejo de instituciones que
conforman el sistema penal, cuya función específica es ejercer un control social
específico: el control penal.

Luego, en las teorías mayoritarias, el control penal es una paradigmática forma de
control social.

DOCTRINAS MAYORITARIAS

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