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SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO

El sistema nervioso autónomo o de la vida vegetativa o la porción autónoma del sistema nervioso periférico se
compone de dos porciones distintas: la porción simpática y la porción parasimpática.

I. CENTROS DEL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO


Los centros del sistema nervioso autónomo o centros vegetativos son en parte comunes a las porciones simpática y
parasimpática.
Se escalonan a lo largo del sistema nervioso central desde el diencéfalo hasta el extremo inferior de la médula
espinal, situándose en torno al conducto central (Laruelle), en la región derivada del surco limitante del tubo neural
(Deimas y Laux).
En el diencéfalo, los centros del sistema nervioso autónomo comprenden: la región hipotalámica, la parte medial
paraventricular del tálamo (v. pág. 67), la adhesión intertalámica y la pared posterior del tercer ventrículo, cuya parte
superior está ocupada por la glándula pineal.
En la región hipotalámica se encuentran numerosos núcleos, de los cuales los más importantes son, a cada lado (fig,
44): el núcleo posterior del hipotálamo, el núcleo supraóptico, el núcleo ventromedial del hipotálamo y el núcleo paraventricular del
hipotálamo. La adhesión intertalámica contiene otro núcleo denominado núcleo reuniens.
Estos centros superiores del sistema nervioso autónomo (J. y A. Delmas) o centros vegetativos anfótropos (Daniélopolu) están
en conexión; con la hipófisis por medio de las fibras procedentes de los núcleos paraventricular del hipotálamo,
supraóptico y ventromedial del hipotálamo; con los centros vegetativos de las regiones subtalámica y sublentiforme; con
el mesencéfalo; con los centros inferiores del sistema nervioso autónomo, y probablemente también con la corteza
cerebral, ya que ésta puede modificar, en ciertas condiciones, el funcionamiento del sistema nervioso autónomo.
Los centros superiores del sistema nervioso autónomo controlan los centros vegetativos subyacentes y ejercen una
función reguladora sobre su funcionamiento, bien directamente bien por medio de vías nerviosas o de glándulas
endocrinas del diencéfalo, con las cuales los centros nerviosos del sistema nervioso autónomo se hallan relacionados.
Este aparato endocrino comprende la hipófisis (v. págs. 69 y 108), la glándula pineal y los órganos glandulares
ependimarios del tercer ventrículo.
Los productos coloides de la adenohipófisis se dirigen a la neurohipófisis, a los núcleos vegetativos de la región del
mfundíbulo, al líquido cerebroespinal meníngeo y del receso infundibular y, a través de este líquido, a todo el sistema
nervioso central.
La secreción de la glándula pineal se transporta probablemente por los mismos medios que los coloides de la
hipófisis.
Con el nombre de órganos glandulares ependimarios se distinguen en el epéndimo del tercer ventrículo tres regiones
productoras de coloides: el órgano subfornical, situado sobre la pared anterior, entre las columnas del fórnix; el núcleo
paaraventricular del hipotálamo, y el órgano subcomisural, situado inferiormente a la comisura epitalámica.

Al sistema de correlación neuroglandular del sistema nervioso autónomo también se puede añadir la fibra de
Reissner, que se halla ausente en el hombre pero que en la mayor parte de los vertebrados se extiende en el epéndimo
desde el órgano subcomisural hasta el extremo inferior de la médula espinal. J. y A. Delmas consideran que facilita la
circulación de los coloides en el conducto central.
En el mesencéfalo se encuentra el núcleo accesorio del nervio oculomotor, que es el centro de los movimientos de la pupila.
En el rombencéfalo los centros del sistema nervioso autónomo están constituidos por los núcleos autonómicos de los
nervios facial, intermedio, glosofaríngeo y vago (v. págs. 122-124).
En la médula espinal, por último, los centros del sistema nervioso autónomo se sitúan en la columna lateral y en la
comisura gris.

II. PORCIÓN SIMPÁTICA DEL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO

La porción simpática del sistema nervioso autónomo está compuesta por: a) neuronas centrales situadas en los
centros autonómicos medulares de la porción torácica de la médula espinal, de la parte superior de la porción lumbar de
la médula espinal y finalmente, de la porción cervical de la médula espinal a nivel de los segmentos medulares tercero y
cuarto; es verosímil que estos centros medulares estén unidos a los centros autonómicos más elevados, intracerebrales,
por vías aún poco conocidas; b) dos cadenas de ganglios, los troncos simpáticos, escalonadas a cada lado de la columna
vertebral, desde la base del cráneo hasta el cóccix, y unidas entre sí por un cordón nervioso intermedio, y c) filetes
nerviosos que se extienden desde los ganglios de los troncos simpáticos hasta los órganos. Estos ganglios y nervios han
sido descritos, al igual que los nervios craneales y espinales, con los diferentes segmentos del cuerpo a los que
pertenecen.
1. Tronco simpático. Ganglios del tronco simpático. Los ganglios del tronco simpático son de volumen y forma muy
variables y de coloración grisácea; están situados a lo largo de la columna vertebral, a cada lado de la línea media, pero
en una situación que varía según la región. Se hallan situados: a) en el cuello, anteriormente a las apófisis transversas y a
los músculos prevertebrales; b) en la región torácica, anteriormente a las articulaciones costovertebrales; c) en la región
lumbar, sobre la parte anterolateral de los cuerpos vertebrales y medialmente a las inserciones del músculo psoas mayor,
y d) en la región sacra, sobre la cara anterior de las vértebras sacras, medialmente a los agujeros sacros anteriores. Por
último, suele observarse anteriormente al cóccix un solo ganglio, situado sobre la línea media, denominado ganglio
impar.
Los ganglios del tronco simpático han perdido en el hombre su disposición segmentaria y su número es menor que el
número de pares de nervios espinales, lo cual se debe a que, en ciertas regiones, varios ganglios se unen en uno solo. Se
encuentran por término medio de 22 a 23 pares de ganglios del tronco simpático, que se dividen en 2 o 3 pares
cervicales, 12 torácicos, 4 lumbares y 4 sacros. La región coccígea posee tan sólo un ganglio medio, que además es
inconstante.

2. Ramos interganglionares. Los ganglios de cada tronco simpático están unidos entre sí por un delgado ramo
interganglionar. habitualmente simple pero a veces desdoblado. Se extiende desde el primer ganglio cervical hasta la
cara anterior del cóccix. En su extremo inferior, el ramo interganglionar se une al del lado opuesto, formando un asa
nerviosa en cuyo vértice se halla el ganglio impar.

3. Ramos comunicantes. Los ganglios del tronco simpático están unidos al sistema nervioso central por medio de
uno o varios filetes nerviosos conocidos con el nombre de minos comunicantes (fig. 76).

Algunos de ellos, denominados ramos comunicantes blancos, están formados por fibras que se extienden desde los
centros autonómicos del sistema nervioso central hasta los ganglios del tronco simpático. Comprenden también fibras
sensitivas dependientes de células de los ganglios sensitivos de los nervios espinales, que unen estos ganglios al
territorio inervado por los nervios correspondientes de la porción simpática. Los ramos comunicantes blancos sólo
existen en la región de la médula espinal comprendida entre la segunda vértebra torácica y la segunda vértebra lumbar;
ambas incluidas. Están representados en la región cervical por fibras mielinicas que contienen los ramos comunicantes
grises (Kiss y Julia).
Los otros, denominados ramos comunicantes grises, están formados por fibras amielínicas. Se extienden desde las
células de los ganglios del tronco simpático hasta los nervios craneoespinales. Aseguran la inervación simpática del
territorio de estos nervios.
Los ramos comunicantes grises destinados a los nervios craneales son también denominados ramos comunicantes.
4. Ganglios periféricos y nervios periféricos. Los ganglios del tronco simpático parten de filetes nerviosos que no
suelen dirigirse directamente a los órganos a los que están destinados, sino a otros ganglios de forma y volumen
variables. De estos ganglios parten otros filetes nerviosos que de forma habitual se comunican formando plexos, de
donde parten finalmente las ramificaciones destinadas a los órganos.
Estos ganglios periféricos, así denominados por oposición a los ganglios del tronco simpático, pueden dividirse en dos
categorías: a) ganglios situados anteriormente a la columna vertebral y a distancia variable de los órganos que inervan;
se trata de los ganglios intermedios, y b) aquellos que ocupan el espesor mismo de las visceras; se denominan ganglios
viscerales.

5. Conexiones de las fibras de la porción simpática (fig. 77). El estudio macroscópico que precede ha mostrado las
vías seguidas por las fibras de la porción simpática del sistema nervioso autónomo, cuyo origen, trayecto y terminación
se pueden resumir de la manera que se expone a continuación:
Las células de los centros medulares dan origen a las fibras nerviosas preganglionares. Éstas son fibras mielínicas y
terminan bien en un ganglio del tronco simpático, bien en un ganglio periférico.
De las células de estos diversos ganglios parten las fibras nerviosas posganglionares, que son amielínicas. Estas fibras
pueden ser somáticas o autónomas.
Las fibras somáticas tienen su origen en los ganglios del tronco simpático. Alcanzan el nervio espinal correspondiente
y constituyen un ramo comunicante gris. Se ha señalado anteriormente que las fibras de estos ramos aseguran la
inervación autonómica del territorio inervado por los nervios espinales, a los cuales acompañan a lo largo de su trayecto.
Las fibras autónomas nacen de células de un ganglio del tronco simpático o de un ganglio periférico, donde efectúan
sinapsis con las fibras nerviosas preganglionares. Se dirigen al órgano al que están destinadas, bien directamente bien
después de haber participado en la composición de un plexo nervioso simpático. Muy a menudo las acompaña un vaso
sanguíneo, concretamente una arteria; sin embargo, su trayecto puede ser independiente del de los vasos sanguíneos.

III. PORCIÓN PARASIMPÁTICA DEL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO

A. Constitución general y conexiones


La porción parasimpática del sistema nervioso autónomo se compone, como la porción simpática, de dos categorías
de elementos nerviosos: unos son de origen cra- neoespinai y su cuerpo celular se halla situado en los núcleos
autonómicos de origen de ciertos nervios craneales motores o en la sustancia intermedia lateral de algunos segmentos
de la médula espinal; los otros se localizan en los plexos viscerales o plexos autónomos y sus ganglios viscerales o
ganglios autónomos.
Los elementos nerviosos de origen craneoespinal, al igual que los de la porción simpática, se hallan muy
probablemente conectados con los centros más elevados, intracerebrales.
La porción parasimpática se subdivide en las porciones craneal y pélvica.

B. Porción parasimpática craneal


Ciertas glándulas, como la hipófisis y la glándula pineal, reciben su inervación parasimpática directamente de
centros nerviosos vecinos.
Las otras fibras de la porción parasimpática craneal nacen de células situadas en la porción cervical de la médula
espinal, la médula oblongada, el puente o el mesencéfalo, y participan en la constitución de algunos nervios craneales:
fibras parasimpáticas de los nervios oculomotor, facial, intermedio, glosofaringeo y vago (fig. 77).
1. Nervio oculomotor. El núcleo de origen de este nervio da nacimiento no sólo a las fibras destinadas a la mayor parte
de los músculos de la órbita, sino también a fibras iridoconstrictoras, que nacen de un pequeño núcleo accesorio del nervio
oculomotor y se dirigen al ganglio ciliar a través de la raíz parasimpática, raíz oculomotora o ramo del nervio oculomotor
para el ganglio ciliar de este ganglio (fig. 77; v. también tomo 1).
Las células de este ganglio parten de fibras que se dirigen a los músculos ciliar y esfínter de la pupila por medio de
los nervios ciliares cortos.
2. Nervio facial y nervio intermedio. Las fibras parasimpáticas del nervio facial y del nervio intermedio se dividen en
dos grupos.
Unas parten de un pequeño núcleo situado posteriormente al núcleo del nervio facial y denominado núcleo lagrimal;
se dirigen al ganglio pterigopalatino por medio del nervio petroso mayor o raíz parasimpática del ganglio pterigopalatino.
Este ganglio da origen a fibras que terminan en la glándula lagrimal por medio del nervio cigomático del nervio maxilar
y en la mucosa de las cavidades nasales, del paladar blando y de la faringe por medio de los ramos nasales postenores
superiores, los nervios palatinos menores y el nervio faríngeo (fig, 77).
Otras fibras proceden de un núcleo situado posterior al precedente, entre el núcleo del nervio abducens y el núcleo del
tracto solitario; se trata del núcleo salivatorio superior o núcleo salivar superior, del cual parten fibras que se dirigen al tronco
del nervio facial siguiendo el nervio intermedio y a continuación, por medio de la cuerda del tímpano y menor termina
en el ganglio ótico, de donde parten los filetes nerviosos secretores que alcanzan la glándula parótida a través del nervio
auriculotemporal (v. tomo 1).

4. Nervio vago. La porción paras impática del nervio vago también comprende dos núcleos. Uno, visceromotor, es el
núcleo posterior del nervio vago; el otro, viscerosensitivo, está situado lateralmente al precedente; ambos se hallan situados
inferiormente a los ganglios autónomos del nervio gloso faringe o.
El núcleo posterior del nervio vago emite fibras que se dirigen al corazón y a la casi totalidad de los aparatos
digestivo y respiratorio, con excepción de la boca, las cavidades nasales, la parte izquierda del intestino grueso y el recto.
Al igual que las fibras procedentes de las neuronas centrales de la porción simpática, las del núcleo posterior del
nervio vago son fibras nerviosas ¡preganglionares que terminan en los ganglios viscerales de los plexos viscerales de los
órganos que inervan: ganglios de los plexos cardíaco, pulmonar y entérico. Hacen sinapsis con las células de estos
ganglios, que dan origen a las fibras nerviosas posganglionares, las cuales se dirigen a las visceras vecinas.

5. Nervio accesorio. El nervio accesorio también presenta fibras vegetativas, al menos en su porción espinal, como ha
sido demostrado por Laruelle. Estas fibras nacen en la sustancia intermedia lateral de la porción cervical de la médula
espinal, a la altura de los cinco o seis primeros nervios cervicales. Pertenecen a la porción simpática del sistema nervioso
autónomo y están probablemente en relación con el ganglio cervical superior (v. tomo 1, pág. 272).

6. Nervio terminal. Después de Vries y Johnston, Lazorthes ha reemprendido el estudio de este nervio minúsculo,
apenas visible a simple vista, aún poco conocido y casi ignorado por los autores clásicos. No se conocen sus conexiones
centrales. Emerge a lo largo de la estría olfatoria medial, se dirige a la parte anterosuperior del tabique nasal, bordea el
tracto y el bulbo olfatorios, y atraviesa los agujeros olfatorios mediales y la hendidura etmoidal.
Este nervio está formado por fibras amielínicas que nacen, sin embargo, de células más estrechamente relacionadas
con el sistema nervioso central que con la porción simpática del sistema nervioso autónomo.
Lazorthes considera este nervio como un primer nervio craneal atrofiado, cuyo «papel vasomotor o vasosensible
favorecería tal vez los fenómenos de la olfacción».

C. Porción parasimpática pélvica


El territorio de la porción parasimpática pélvica es la parte terminal del intestino grueso, la vejiga, los órganos
genitales internos y los órganos eréctiles. Su origen se localiza en la parte de la sustancia gris que constituye la sustancia
intermedia lateral de la porción sacra de la médula espinal, que es la que da origen a los nervios sacros.
Las fibras de la porción parasimpática pélvica participan en la constitución de los ramos anteriores de los cuatro

últimos nervios sacros, en particular el segundo, el tercero y el cuarto. Estas terminan en los ganglios del plexo

hipogástrico inferior. Las fibras que nacen de este plexo forman los nervios esplácnicos pélvicos y se dirigen directamente a

los órganos pélvicos y al colon izquierdo.

IV. FUNCIONES, SUPERPOSICIÓN Y ANTAGONISMO DE LAS PORCIONES SIMPÁTICA Y


PARASIMPÁTICA DEL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO

La porción simpática asegura la vasoconstricción; desempeña también una función en la secreción de las glándulas y
en la contracción de ciertos músculos.
La porción parasimpática participa asimismo en la inervación de las paredes vasculares, de los músculos lisos y de la
secreción de las glándulas.
En consecuencia, las porciones simpática y parasimpática del sistema nervioso autónomo están superpuestas, es
decir, ambas dirigen la secreción de las glándulas, la contracción de los músculos lisos, etc. Sin embargo, mientras que la
porción simpática es aceleradora del corazón, vasoconstrictora, dilatadora de la pupila, etc., la porción parasimpática es,
por el contrario, inhibidora del corazón, vasodilatadora, etc. En una palabra, las dos porciones son antagonistas.