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Función policial

Función policial

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  • CONCLUSIONES
  • APÉNDICES
  • FUENTES

Oscar Antonio Müller Creel

Función policial
e
Instrumentos
Internacionales

1

1

2

Oscar A. Müller Creel

ÍNDICE

Tabula gratulatoria. ………………………………………………………. I

Introducción. …………………………………………………………… II
CAPÍTULO I
ESTADO Y POLICÍA

1.El Estado y la fuerza. ………………………………………………….
2

2.

E

l Sistema Penal y el control social. ………………………………. 8

3.El concepto de policía, reseña histórica. ………………………….
9

a.

Introducción.

b.

En la Antigüedad.

c.

Absolutismo e Ilustración.

d.

La etapa decimonónica.

e.

El siglo XX.

b.Función Policial como prevención y como investigación. …. 24

c.La función policial en la reforma Constitucional del 18 de
Junio del 2008. ……………………………………………………. 31

CAPÍTULO II
DERECHO INTERNACIONAL Y
LA NORMATIVIDAD INTERNA.

1.Las Normas Jurídicas Internacionales. …………………………..
36

2.

Los Tratados Internacionales. …………………………………….. 37

3.Los Principios Generales Del Derecho Internacional. …………
39

4.La obligatoriedad de las Normas Jurídicas Internacionales. ...
39

a)Jerarquía de los tratados internacionales conforme a la
Suprema Corte de Justicia de la Nación.
b)El principio Pacta Sunt Servanda en materia internacional.

I.

La Convención de Viena.

I

I

3

4

Oscar A. Müller Creel

II.

El Pacto de San José.

5.La Responsabilidad Internacional de los Estados y las
consecuencias del incumplimiento de las obligaciones
internacionales. ………………………………………………………. 50

6.Ley sobre la celebración de tratados.

a.Antecedentes.
b.Los riesgos de la facultad Presidencial.

7. El derecho internacional y la función policial. ……………… . 59

CAPÍTULO III
CÓDIGO DE CONDUCTA PARA LOS FUNCIONARIOS
ENCARGADOS DE HACER CUMPLIR LA LEY.

1.

Aspectos

Generales. ………………………………………………. 64

2.

Deber de

hacer cumplir la ley. ……………………………………. 66

3.

Respeto a

la dignidad humana. ………………………………… 72

4.

Secreto

profesional. ……………………………………………. 75

a.Como un deber.
b.Como un derecho.
c.Excepciones a la obligación de reserva.

5.

Protecció

n de la salud de los detenidos. ……………………… 81

6.

Prohibició

n de corrupción. ………………………………………… 83

a.

Tratados internacionales en materia de corrupción (La
Convención de la Organización de las naciones Unidas contra la
corrupción).
b.

El fenómeno de la corrupción.

c.

Daños que causa la corrupción.

d.

El sistema legal en el combate a la corrupción.

e.

El Derecho Penal en el combate a la corrupción.

II

II

5

6

Oscar A. Müller Creel

f.

El Derecho Civil en el combate a la corrupción.

g.

La corrupción en la normatividad del Estado de

Chihuahua.

7.Observancia del Código. ………………………………….. 106

CAPÍTULO IV

PRINCIPIOS BÁSICOS SOBRE EL EMPLEO DE LA FUERZA Y DE
ARMAS DE FUEGO POR LOS FUNCIONARIOS ENCARGADOS
DE HACER CUMPLIR LA LEY.

1.Aspectos Generales. …………………………………………. 109

2.El Uso de la Fuerza. ……………………………………….. 110

3.Disposiciones generales. …………………………………… 116

a.

Obligaciones de los gobiernos.

b.

Obligaciones de los funcionarios. Uso de medios no

violentos.

4.Cualidades en el uso de las armas de fuego. ………………. 119

a.

Casos en los cuales se puede hacer uso del arma

de fuego.

I.El uso de arma de fuego por defensa.
II.El uso de arma de fuego por necesidad.
b.Pasos a seguir para el uso de arma de fuego.
c.Control de armas de fuego.

5. Actuación en caso de reuniones ilícitas. ……………………. 138

a.

Reuniones ilícitas pero no violentas.

b.

Reuniones ilícitas violentas.

6. Principios relativos a la vigilancia de personas bajo custodia o
detenidas. ……………………………………………………………… 139

7. Calificaciones, capacitación y asesoramiento. …………….. 141

a.

Requisitos de selección de los funcionarios.

b.

Capacitación de los funcionarios.

c.

Orientación psicológica.

8. Procedimientos de presentación de informes y recursos. ….. 149

9. La reglamentación del uso de la fuerza en el ámbito interno. . 151

III

III

7

8

Oscar A. Müller Creel

CAPÍTULO V
CONVENCIÓN CONTRA LA TORTURA Y OTROS TRATOS O
PENAS CRUELES INHUMANOS O DEGRADANTES.

1.

La Tortura

a través de la historia. ……………………………… 165

a.Época Antigua.
b.Edad Media.
c.La ilustración y la tortura.
d.La tortura en México.
e.El futuro de la Tortura ¿Su relatividad?

2.

Principale

s Instrumentos Internacionales relacionados con la Tortura.
………………………………………………………………… 190

3.

Análisis

de la Convención contra la Tortura y otros
tratos o Penas Crueles Inhumanos o Degradantes.
Fundamento………..................................................................... 201

a.

Primera parte. Contenido.

i.

Definición de la tortura.
Definición de la Tortura en la Legislación interna.

ii.

Traslación de la norma internacional al derecho
interno y elevación de la tortura a tipo penal.

iii.

La tortura y la extradición.

iv.

Obligación de los Estados de establecer

jurisdicción en casos de tortura.

v.

Obligación de los Estados de detener a las
personas que se supone han cometido delito de tortura en
otros Estados.

vi.

Obligación de los Estados de prestarse
auxilio en los procedimientos contra delitos de tortura
incluyendo el suministro de pruebas.

vii.

Obligación de los Estados de crear una
cultura contra la tortura entre los sistemas de uso de la
fuerza.
viii.Obligación de los Estados de someter a continuo análisis
las metodologías de interrogatorio y disposiciones para
custodia y sometimiento de prisión o arresto.

ix.

Investigación pronta e imparcial contra actos

de tortura.

x.

Rehabilitación e indemnización justa y
adecuada para las víctimas de tortura o sus allegados.

IV

IV

9

10

Oscar A. Müller Creel

xi.

Eliminación como prueba de cualquier
declaración que se demuestre fue resultado de tortura.

b.

Segunda Parte. Comité contra la tortura. …………. 210

c.

El Protocolo De Estambul y su aplicación en el Estado de
Chihuahua. …………………………………………… 212

CAPÍTULO VI
CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA LA
DELINCUENCIA ORGANIZADA TRASNACIONAL.
(CONVENCIÓN DE PALERMO)

1.Generales. …………………………………………………………… 220

a. Finalidad.
b. Definiciones.

2. Ámbito de aplicación. ……………………………………………… 224

a.

Delitos trasnacionales.

b.

Delitos de participación en grupo delictivo.

3.Tipificaciones. ……………………………………………………..
225

a. Legislación Mexicana contra la delincuencia
organizada.
b. Delitos relacionados con la delincuencia organizada.
I. Legislación Federal.
II. Legislación del Estado de Chihuahua.
III. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

4. Blanqueo del producto del delito. ………………………………… 239
a. Penalización de conductas.
b. Medidas contra el blanqueo del producto del delito.
c. Regulación en la legislación Mexicana.

4.Corrupción. …………………………………………………………
243

a. Conductas reguladas.
b. Medidas contra la corrupción.

5. Responsabilidad de las personas jurídicas. …………………… 245
a. En la legislación Federal.
b. En la legislación del Estado de Chihuahua.

6. Proceso, fallo y sanciones. ………………………………………… 246
Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

7. Decomiso e Incautación. …………………………………………… 248
a. Bienes objeto de decomiso.

V

V

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12

Oscar A. Müller Creel

II. En la legislación Federal.
II. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.
b. Cooperación internacional para fines de decomiso.

8. Extradición. …………………………………………………………… 251

9. Asistencia judicial recíproca. ……………………………………… 252
a. Generales.
b. Requisitos para la solicitud de asistencia judicial
recíproca.
c. Causas para negar o diferir la asistencia judicial.

10. Investigaciones. …………………………………………………… 255
a. Investigaciones conjuntas.
b. Técnicas especiales de investigación.

I.

Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

II.

En la Ley Federal Contra La Delincuencia

Organizada.

11. Protección de testigos. ………………………………………….. 268
a. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.
b. En la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada.

12. Asistencia y Protección a las Víctimas. ………………………. 275
a. En al Legislación Federal.
b. En la legislación del Estado de Chihuahua.

13. Desarrollo económico y asistencia técnica. ……………………. 278

14. Medidas para intensificar la cooperación con las autoridades
encargadas de hacer cumplir la ley. ………………………………….. 279

a. En la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada.
b. En la legislación del Estado de Chihuahua.
c. En la reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

15. Cooperación en materia de cumplimiento de la ley
y cooperación en materia de recopilación, intercambio
y análisis información, sobre la delincuencia organizada. ……… 2 83
(Acuerdos de cooperación celebrados por México).

16. Capacitación y Asistencia Técnica. ……………………………… 286
(Acuerdos de capacitación y asistencia técnica entre
México y los Estados Unidos de Norteamérica).

CONCLUSIONES.

Conclusiones derivadas del capitulo I. …………………………….. 289

VI

VI

13

14

Oscar A. Müller Creel

a.

En cuanto a las actividades de prevención del

delito.
b.

En cuanto a la Ley que establece las Bases de
Coordinación para el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
c.

En cuanto a la reforma constitucional de 18 de

Junio del 2008.

Conclusiones derivadas del capítulo II. ------------------------------------ 295

a.

En cuanto a la necesidad de homologar
internacionalmente la normatividad relacionada con
el combate el crimen.
b.

En cuanto a las facultades del Presidente de
la República en materia de Tratados
Internacionales.

Conclusiones derivadas del capítulo III. …………………………… 297

a.

Respecto al principio de proporcionalidad en

el uso de la fuerza.
b.

Respecto a la obligación policial de reserva

de información.

Conclusiones derivadas del capítulo IV. …………………………….. 300

a.

En cuanto a la reforma Constitucional del artículo
21 constitucional del 18 de Junio del 2008.
b.

En cuanto a la forma que debe darse a las reglas
para el uso de la fuerza y control de detenidos por la Policía
Ministerial.

Conclusiones derivadas del capítulo V. …………………………… 302

a.

En cuanto a la tortura.

b.

En cuanto a la regulación de la tortura en las
codificaciones federal y del Estado de Chihuahua.

Conclusiones derivadas del capítulo VI. …………………………… 304

APÉNDICE I
“Reglamento que contiene las reglas sobre el uso de la fuerza
letal y no letal y de las armas de fuego y de la Agencia Estatal de
Investigación del Estado de Chihuahua”. ……………………….. 305

APÉNDICE II
“Reglamento que contiene las reglas para control de detenidos
de la Agencia Estatal de Investigación del Estado de Chihuahua”. 327

VII

VII

15

16

Oscar A. Müller Creel

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS. ………………………………………….. 331
FUENTES HEMEROGRÁFICAS. ……………………………………….. 335
FUENTES INFORMÁTICAS. …………………………………………….. 336
SERVIDORES DE LA RED INTERNACIONAL DE INFORMÁTICA
CONSULTADOS. …………………………………………………………. 340

VIII

VIII

17

18

Oscar A. Müller Creel

Dedicatoria:

A mis hijas:

Laura, Catalina y

Luisa de Lourdes

IX

IX

19

20

Oscar A. Müller Creel

Tabula Gratulatoria

El presente trabajo se ha concluido gracias a la ayuda que me han prestado
muchos amigos, quiero hacer mención especial a la Maestra en Derecho
Patricia L. González Rodríguez, Procuradora General de Justicia del
Estado, y al Licenciado Mario Trevizo Salazar, Director del Centro de
Estudios Penales y Forenses, de la misma Procuraduría, por la confianza
que me han depositado para participar en esta estimulante experiencia que
ha sido el cambio del Sistema Penal del Estado; Mi gratitud al Sr.
Licenciado Mauro Antonio Rodríguez Leegi, por sus acertados consejos y
opiniones, sustentados en una vida dedicada a la ejemplar práctica y al
estudio del Derecho Penal. A mis alumnos de la generación 2005-2008 de
la carrera de Licenciatura en Ciencias Forenses, quienes, como miembros
de la Policía Ministerial de Estado, con años de experiencia, han contribuido
en gran medida, para lograr la creación de los trabajos finales que se
reflejan en este estudio, los proyectos de Reglamentos que contienen: “Las
reglas sobre el uso de la fuerza letal y no letal y de las armas de fuego y de
la Agencia Estatal de Investigación del Estado de Chihuahua” y el que
contiene “Las reglas para control de detenidos de la Agencia Estatal de
Investigación del Estado de Chihuahua”, aplicando en ello su experiencia de
campo, que fue necesaria e invaluable para elaborar dichos proyectos. Mi
agradecimiento para mi auxiliar la estudiante de Derecho Wendy Stephanie
Moreno Holguín, por su valiosa cooperación para la revisión de los
manuscritos que fueron dando vida a esta tesis; al Doctor Luís Ponce de
León Armenta pues su inteligencia, tesón e imaginación han logrado traer el
Doctorado en Derecho a su tierra, en momentos que es necesario abrir la
investigación en las provincias mexicanas, a la Amiga y Maestra la Doctora
Leoba Castañeda, por su paciencia y valiosas sugerencias.

X

X

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Oscar A. Müller Creel

Introducción

México inicia, a partir de la reformas constitucionales de 18 de Junio del
presente año, el reto de crear un sistema penal novedoso y efectivo, reto que el
Estado de Chihuahua ha enfrentado ya durante más de tres años; en este
esfuerzo, se ha creado en la estructura de la Procuraduría General de Justicia
del Estado, un órgano de perfil académico denominado “Centro de Estudios
Penales y Forenses” el que entre sus objetivos se ha dado a la tarea de
establecer la carrera de “Licenciatura en Ciencias Forenses”, para la formación
del personal de la Policía Ministerial que ya se encontraba en funciones.

He tenido el honor de participar en esta carrera, como catedrático
impartiendo, entre otras, la cátedra de “Tratados Internacionales”; tarea que no
ha sido fácil, pues ha implicado la necesidad de elegir entre el universo de
tratados, declaraciones, principios y la amplia gama de normatividad
internacional, aquella que tenga no solo relación con la función policial sino
también una aplicación práctica, lo que me ha llevado a la necesidad de
rehacer la curricula de la materia.

La correlación con los agentes policiales ha sido gratificante e
instructiva, dándome a entender no solo la riqueza personal de estos
individuos, sin también las graves carencias con que tienen que cumplir su
función, de las que me ha llamado la atención una marcada reticencia al uso de
la fuerza y sobre todo de las armas de fuego, facultades que es necesario
ejecutar y volver expeditas para que la función policial sea efectiva.

También pude percibir que este temor deriva del riesgo que para el
funcionario de policía implica el efectuar acciones de coerción; riesgo que se
personaliza en los organismos de control internos y externos, como son las
comisiones de Derechos Humanos y el propio aparato judicial.

Lo anterior plantea la primer hipótesis de este trabajo, que consiste en la
necesidad de elaborar reglamentación que permita a los agentes policiales
hacer uso de la fuerza y de las armas de fuego, minimizando los riesgos que el

XI

XI

23

24

Oscar A. Müller Creel

desarrollo de actividad acarrea; para lo anterior, en la impartición de la cátedra
en correlación con los agentes ministeriales, abordamos la tarea de elaborar
instrumentos legales que permitan al funcionario policial cumplir efectivamente
con su función coactiva, pero dentro de los límites que en la regulación
internacional y nacional de los Derechos Humanos se establece. El instrumento
así elaborado y que forma parte de este trabajo, debo reconocer que es el
producto del esfuerzo de mis alumnos y que mi intervención en su elaboración
fue tan solo directiva, pero esto acarrea la ventaja que en estas reglas se
refleja no solo los aspectos teóricos y jurídicos que debe contener, sino
también la experiencia derivada del ejercicio de la función policial.

El desarrollo de las comunicaciones y el comercio internacionales, ha
acarreado un fortalecimiento de la comunidad internacional, que no tiene
parangón; este fortalecimiento se refleja al espacio de la normatividad
internacional, en la existencia de organismos multinacionales y la necesidad de
equiparar las legislaciones internas, para facilitar las relaciones entre Estados,
corporaciones e individuos; esto ha llevado a una continua creación de derecho
en el ámbito interestatal el que tiene una fuerte influencia en el espacio interno
derivada en la elaboración de normatividad jurídica doméstica que se sustenta
en los convenios y declaraciones internacionales. Así observamos, en materia
de legislación mercantil, las figuras jurídicas se homologan como sucede con el
procedimiento arbitral; en materia de derecho familiar las normas sobre
adopción o custodia, han requerido también de homologación; la materia penal
no ha escapado a esta influencia, cada vez es más prolija la normatividad
jurídica que en esta rama brota de los organismos internacionales, situación
que tiene su raíz en el crecimiento exponencial que la delincuencia ha tenido
en este nuevo mundo, el tráfico de armas, el robo de vehículos, la trata de
personas y por supuesto el narcotráfico, son actividades criminales que
trascienden las fronteras y por consecuencia no pueden ser tratadas a través
de un enfoque interno.

Entre las formas de derecho internacional que influyen continuamente en
las legislaciones internas, se encuentran la relativas a los Derechos Humanos,
área del derecho que internacionalmente se considera como perteneciente a

XII

XII

25

26

Oscar A. Müller Creel

ius cogens1

, es decir como aquella cuya validez no puede ser discutida por los
Estados y así observamos la resolución de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, emitida en el caso Maritza Urrutia vs. Guatemala, en
donde el Juez Cancado menciona que el ius cogens responde a una categoría
abierta que se expande en la medida que se despierta la conciencia jurídica
universal (fuente material de todo derecho) para la necesidad de proteger los
derechos inherentes a todo ser humano en toda y cualquier situación...”2
Galdámez, expresa como esta categoría abarca cada vez más derechos
individuales al manifestar: “Adicionalmente a la consideración de la pertenencia
de la prohibición de la tortura al dominio del ius cogens internacional, creemos
importante destacar que encontramos en ella una puerta para la inclusión de
nuevos derechos a esta categoría”3

En el ámbito de la actividad policial, lo anterior tiene clara vigencia, pues
existen multitud de normas internacionales que se aplican a esta función y que
encuentran una decidida importancia para que la fuerza coercitiva del Estado
cumpla con su función de preservar la seguridad ciudadana a través del
combate al crimen, con la necesidad de adecuar el uso de la fuerza al respeto
a los Derechos Humanos y la normatividad aplicable, la que no puede
considerarse exclusivamente la propia del Estado respectivo, debido a la
necesidad cada vez más apremiante de que el combate al crimen adquiera
parámetros homologados a nivel internacional, para ser así más efectivo, esto
ante la facilidad del propio crimen organizado o esporádico de cruzar las
fronteras de los países.

1

NOTA DEL AUTOR: El concepto de ius cogens se encuentra establecido en el artículo 53 de
la Convención de Viena Sobre el Derecho de los Tratados de 1969, que establece: “Tratados
que estén en oposición con una norma imperativa de derecho internacional General (ius
cogens). Es nulo todo tratado que, en el momento de su celebración, esté en oposición con una
norma imperativa de derecho internacional general. Para los efectos de la presente
Convención, una norma imperativa de derecho internacional general es una norma aceptada y
reconocida por la comunidad internacional de Estados en su conjunto como norma que no
admite acuerdo en contrario y que sólo puede ser modificada por una norma ulterior de derecho
internacional General que tenga el mismo carácter”

2

Citado por Galdámez Zelada Liliana. en “Alcance de la prohibición de la tortura y los otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en la jurisprudencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos”. Publicado en Estudios Constitucionales, año 4 N° 2,
Universidad de Talca, Chile. 2006. Pag. 686

3

Obra citada. Página 690.

XIII

XIII

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Oscar A. Müller Creel

Sobre lo anterior son de considerarse los argumentos que expone

Tonatiuh García Castillo4

, en el sentido de que el elemento fundamental del
estado es la función de policía, pues ésta es una función del orden y seguridad
que debido al poder que lleva intrínseco se centra en la discusión de la
soberanía, circunstancia que influye negativamente para la aplicación del
derecho internacional en esta materia y que es aprovechada por la
delincuencia organizada que actúa a través de redes globales y que se
pretende combatir con medios locales.

Se observa la necesidad de que los Estados busquen homologar su
normatividad doméstica de combate al crimen, con las reglas que se están
formando día con día en el ámbito internacional, a fin de lograr una actividad
policial, reactiva y preventiva, más efectiva frente a lo retos que el crimen
globalizado representa.

De lo anterior surge la segunda hipótesis que justifica este trabajo,
advirtiéndose imprescindible que los miembros de la comunidad policial
conozcan la normatividad internacional que se relaciona con su actividad; tanto
en su preparación inicial, como en su capacitación permanente; esto da la base
para la elaboración de un documento que sistematice el material relacionado
con el derecho internacional y la función policial; debe hacerse notar que la
reglamentación que sobre este aspecto existe es muy numerosa, pues abarca
tratados que obligan a la mayor parte de la comunidad internacional; normas
que tienen vigencia en alguna región específica, como por ejemplo la
Convención Interamericana de Derechos Humanos y otras normas que tienen
aplicación bilateral; es de considerarse también que la normatividad
internacional, se divide en dos grandes campos: los tratados y los principios
generales del derecho internacional, pero dentro de estos encontramos una
multitud de formas, como las declaraciones, convenciones, expresiones de
principios, etc.; esta situación es la que justifica la denominación del presente
trabajo, pues el limitar la normatividad internacional exclusivamente a los
tratados, sería ignorar lo anterior, es por esto que se decidió incluir en la

4

“Derecho Penal Internacional vs. Derecho Internacional Penal". En: Revista Mexicana De
Justicia. Los nuevos desafíos de la PGR. Sexta época. Número cuatro. México 2002.

XIV

XIV

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45

46

Oscar A. Müller Creel

denominación, los dos grandes rubros que comprenden el objeto principal de
estudio, que son la función policial y los instrumentos internacionales.

En este trabajo se ha hecho un esfuerzo por seleccionar aquella
normatividad internacional de aplicación más general; emanada de la
Organización de las Naciones Unidas y que tiene relación con la función
policiaca, sobre todo de combate directo al crimen, pues está dirigido
básicamente a la función de la procuración de justicia.

El estudio se realiza a través de seis capítulos, los dos primeros tienen
un carácter introductorio en aplicación de un método sistemático y deductivo5
,
a través del cual se tratan los dos grandes temas que conforman el núcleo
central del estudio, la función policial y la normatividad internacional; en los
siguientes cuatro temas se desarrolla el análisis de normas jurídicas
internacionales que se encuentran relacionadas en forma directa con la función
policial.

En el análisis de la normatividad internacional, se aplica el método
comparativo mediante la confrontación de las normas respectiva con las de la
Legislación Federal Mexicana y del Estado de Chihuahua. Este análisis implica
también la aplicación de métodos hermenéuticos y jurisprudenciales.6

El primer capítulo tiene como objetivo el determinar el concepto sobre el
cual gira el trabajo, que es el de la función policial del Estado; se hace un
análisis de la obligación que este tiene de preservar la seguridad y la paz en la
sociedad y la consecuente necesidad excepcional de hacer el uso de la fuerza;
del control social a través del sistema penal, lo que conlleva a la idea de la
policía, figura que se analiza en primer término desde un punto de vista
histórico, para luego pasar al estudio de las funciones básicas que debe tener
el trabajo policial dentro de la sociedad, que son la preventiva y la labor de
investigación; se concluye este capítulo con un examen de la reglamentación
de la función policial en la reforma constitucional del 18 de junio del 2008, que

5

Véase Ponce de León Armenta, Luís. “Metodología del derecho.” Décima Edición. Editorial
Porrúa. México. 2006. Páginas 72 y 73.

6

Ib Idem. Página 66.

XV

XV

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50

51

Oscar A. Müller Creel

deriva en crítica a la confusión en que se incurre respecto de las funciones
policiales mencionadas.

El segundo capítulo tiene como objetivo el establecer el papel que
cumple el derecho internacional en la relaciones entre los Estados, las fuentes
de este derecho y la obligación que tienen los Estados de observar las
obligaciones internacionales adquiridas a través de la reformas legislativas
internas, así como la operatividad sistemática de dichas obligaciones dentro de
su propia estructura; en este capítulo se lleva a efecto un estudio de las
facultades presidenciales en materia internacional y se establece una relación
entre estas y los avances que ha tenido el derecho internacional en cuanto a su
influencia en el derecho interno; proponiéndose modificaciones que permitan
limitar la actividad presidencial en este campo.

En el tercer capítulo se efectúa la observación de las reglas
deontológicas que la Organización de las Naciones Unidas ha establecido para
los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley; en aplicación del método
discursivo y debido a su importancia se realiza en este capítulo un apartado
específico sobre el fenómeno de la corrupción así como su reglamentación
internacional y en la legislación del Estado de Chihuahua. El análisis que se
hace respecto de esta reglamentación, plantea conclusiones relacionadas con
el principio de proporcionalidad en el uso de la fuerza y la obligación de reserva
de información que se implica en la función policial.

En el cuarto capítulo se llevó a cabo el estudio de normatividad derivada
de las reglas deontológicas que se analizaron en el capítulo anterior y que se
encuentran relacionadas directamente con el uso de la fuerza, estos son los
“Principios básicos sobre el empleo de la fuerza y de armas de fuego por los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley”. Dentro de este capítulo se
incluye un análisis de la Ley Federal de Armas de Fuego, concluyéndose la
necesidad de reformarla, para acceder a una mayor agilidad en la dotación de
armamento a la policía, que le permita combatir en condiciones equitativas con
el alto grado de capacidad armamentista que tiene el crimen organizado.

XVI

XVI

52

53

Oscar A. Müller Creel

El quinto capítulo efectúa el estudio de la “Convención contra la tortura y
otros tratos o penas crueles inhumanos o degradantes”; se inicia con un
estudio histórico de la tortura en el que se incluye la situación de esta en
nuestro país y el futuro que esta figura pudiera tener en el sistema
internacional; se desglosa el contenido de la convención relacionándolo con la
aplicación y la reglamentación jurídica en nuestro México; se elabora un
análisis del Protocolo de Estambul y la aplicación del mismo en el Estado de
Chihuahua. En este apartado se concluye como el sistema judicial de nuestro
país, durante un siglo, permitió, en una indirecta complicidad con el sistema de
procuración de justicia, la tortura como un método de investigación policial.

En la sexta parte el trabajo contiene el estudio de la “Convención de las
Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional”; se llevó a
cabo un análisis del contenido de esta convención y se relaciona con la
aplicación del mismo en la legislación interna de nuestro país, incluyéndose el
estudio de la reforma constitucional del 18 de junio del presente año, así como
de una serie de instrumentos que se encuentran relacionados con esta
convención y a través de los cuales México aplica la misma. Se observa como
el delito de trata de personas se encuentra regulado incorrectamente en la
legislación federal al violar el principio de presunción de inocencia y la
necesidad que se dará en el Estado de Chihuahua de eliminar la regulación
que respecto de la Delincuencia Organizada se tiene en la legislación penal en
virtud que la reforma atribuye a la federación la regulación exclusiva de este
fenómeno delincuencial.

Además de los métodos de investigación antes mencionados, se realiza
un uso constante de las técnicas la dialéctico/histórica, así como los análisis
inductivo y deductivo; todo esto precedido lógicamente por la búsqueda,
lectura y selección de las fuentes de información que sustentan los resultados
obtenidos.

XVII

XVII

54

55

Oscar A. Müller Creel

Considero importante hacer referencia específica sobre las técnicas de
selección para las fuentes informáticas7

, esto en atención a que la información
contenida en la red internacional de informática (INTERNET), es tan variada
que se debe ser en extremo cuidadoso para obtener con seguridad fuentes de
contenido científico que permita elaborar un trabajo de calidad; por este motivo
se utilizó un proceso selectivo sustentado en la confiabilidad de los sitios
consultados, con el objeto de confirmar la veracidad de la información
contenida en los mismos, esta selección se dio bajo los siguientes parámetros:

a.

Organismos reconocidos internacionalmente. En este rubro se
eligieron aquellas organizaciones que a través de su trabajo
han logrado hacerse de un prestigio tal que son citadas
continuamente como fuentes de información válida.

b.

Organismos internacionales. En este rubro se incluyeron las
corporaciones que tienen reconocimiento como autoridad y
por consecuencia como fuentes de normatividad jurídica, por
la comunidad internacional.

c.

Organismos gubernamentales. En este rubro se incluyeron las
instituciones que forman parte de la estructura oficial, tanto
Mexicana como de otros países.

d.

Instituciones académicas. En este rubro se consultaron
organismos educativos y de investigación científica. Debo
hacer especial referencia al buscador de libros y artículos de
la Universidad de la Rioja, instrumento informático que resultó
de mucha utilidad para la obtención de información en
Bibliotecas y revistas especializadas.

Para la mención de las fuentes electrónicas específicas, se utilizó la
Norma Internacional ISO (Organización Internacional de Normalización) 690-2,
en la que se contemplan los elementos de los datos que deben contener las
referencias bibliográficas de los documentos electrónicos, que deben incluir
además de los datos normales de una cita, como son: autor, nombre de la
obra, editorial, país y año; la referencia de la dirección de la red internacional

7

Ib Idem. Página 69

XVIII

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de informática en que se encuentra el documento, así como la fecha de
consulta.8

Este método se utilizó exclusivamente en los documentos de formato
electrónico. Esta aclaración se hace porque en la red se suelen encontrar
documentos que fueron elaborados en formato impreso y posteriormente
publicados en el formato electrónico; por tal motivo, estos documentos no son
considerados estrictamente como electrónicos y por consecuencia no
encuadran dentro de la norma referida, en tanto pueden ser consultados en su
versión física.

El producto de este trabajo, viene a constituir, un análisis de la función
policial y el sistema jurídico internacional; una exposición coherente de los
principales tratados internacionales que se relacionan con la función policiaca,
estableciendo un cuadro comparativo de estos con la reglamentación legal
nacional, en el área federal, incluyéndose las reformas constitucionales de 18
de junio del presente año, así como con la normatividad del Nuevo Sistema
Penal del Estado de Chihuahua y por otro lado la reglamentación para el uso
de la Fuerza y las armas de Fuego y como los instrumentos para aplicarla.

Oscar A. Müller Creel
Chihuahua, Chih., junio del 2008

8

Véase: Rohads James B. “La aplicabilidad de las directrices del UNISIST y de las normas
internacionales de la ISO a la gestión de registros y administración de archivos”.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la cultura
(UNESCO).París, Francia. 1982. Página 1. Versión electrónica visible en:
unesdoc.unesco.org/images/0004/000482/048223so.pdf [Consultado el 5 de Octubre del
2008]

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CAPÍTULO I
ESTADO Y POLICÍA

1)El Estado y la fuerza.

2)El Sistema Penal y el control social.

3)El concepto de policía, reseña histórica.

A)Introducción.
B)En la Antigüedad.
C)Absolutismo e Ilustración.
D)La etapa decimonónica.
E)El siglo XX.

4)Función Policial como prevención y como investigación.

5)La función policial en la reforma Constitucional del 18 de Junio del

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1. El Estado y la fuerza

De acuerdo a Recasens Siches9

, la utilidad del derecho no se encuentra
en los altos valores que desarrolla como la justicia; sino en un valor de rango
inferior, que consiste en la seguridad de la vida social.

Es indudable la circunstancia de que el ser humano, desde un punto de
vista de su individualidad, se encuentra fuertemente limitado para hacer frente
a los retos que la naturaleza le presenta; lo que no sucede con la mayoría de
los otros seres vivos. Es por esta circunstancia que el ser humano encuentra
en su naturaleza la necesidad de asociarse con los demás para poder subsistir.

La idea de la relación entre el Estado y el Derecho, ha sido un tema
bastante discutido; según Atienza10

, no existe consenso en afirmar que el
Estado y Derecho han existido en todas las sociedades, se asevera que sólo
en las sociedades complejas es en donde se ha dado este binomio;
argumentándose que desde un punto de vista histórico ambos conceptos son
fenómenos que varían en el espacio y el tiempo y sólo aparecen en aquellas
sociedades en las que los conflictos sociales alcanzan cierto nivel de gravedad;
así por ejemplo en las sociedades primitivas cuya supervivencia se sustenta en
la cacería, las decisiones brotan por sí solas en la interrelación y el líder del
grupo no tiene fuerza coactiva para imponerlas; pero cuando la sociedad se
vuelve más compleja y surgen las prácticas agrícolas y por consecuencia el
intercambio de bienes entre los individuos, se requiere de pautas de conducta
que sean cumplidas de manera más estricta y es entonces cuando la propia
sociedad empieza organizarse para lograr el cumplimiento de aquellas normas
que le son necesarias para su supervivencia.

9

Luis Recasens Siches. “Tratado General De Filosofía Del Derecho”. Editorial Porrúa, S.A.
México. 1978. página 219.

10

Atienza Manuel. Introducción Al Derecho. Segunda reimpresión 2003. Distribuciones
Fontamara, S. A. México. Pp. 35 y siguientes.

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Pero esa asociación lleva implícita una paradoja puesto que limita al ser
humano su capacidad de libertad, al encontrar esta un contrapeso en la
necesidad de actuar de los demás. De lo anterior, que sea indispensable la
existencia de pautas conductuales que permitan regular el actuar de los
hombres en sus relaciones.

Esas pautas dan certeza en la convivencia social y, cuando son de una
alto rango de importancia para lograr esta convivencia, como sucede con el
caso del respeto a la integridad física, a la libertad sexual, a la propiedad, etc.
las reglas de conducta que limitan esa convivencia deben ser cumplidas, pues
es necesaria la seguridad de que las conductas así reguladas sean acatadas
por los demás.

Es por lo anterior que el derecho implica pautas de conducta que deben
cumplirse de manera inexorable, "de una manera práctica, eficaz, es decir, de
tal manera que la solución planteada en las normas para regular las relaciones
humanas, sea cumplida necesariamente, forzosamente. Es decir, el derecho
impone las soluciones, dadas en sus pautas normativas, de un modo
inexorable, irrefragable, sin admitir la posibilidad de rebeldía. O expresando lo
mismo con otros términos: las normas jurídicas son coercitivas, no admiten, en
principio, libertad de dejarlas incumplidas; en caso de rebeldía, son impuestas,
si fuese menester, mediante la violencia física. Por eso el derecho es dictado y
aplicado por el Estado, la organización social que quiere ser más fuerte que
todas las más fuertes, puesto que sus decisiones deben ser impuestas no sólo
a los débiles, sino incluso a los más fuertes.”11

Es debido a la necesidad de esa seguridad que, cuando en la sociedad
nacen conflictos que se relacionan con las conductas de alta importancia para
la convivencia social, estos conflictos deben ser resueltos, para lo cual existen
dos opciones: el uso individual de la fuerza, que puede ser material o
intelectual como en el caso de la astucia, o el uso de la fuerza de la sociedad
organizada, la que se encuentra reflejada en el Estado.

11

Recasens Fiches. Obra citada. Paginas 228 y 229

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El Estado moderno, surge en el Renacimiento y tiene como
característica la concentración del poder político. Así, la conexión entre
Derecho y Estado se acentúa y este último adquiere el monopolio del uso
legítimo de la fuerza física; se afirma de esta manera que el poder del Estado
es legítimo en cuanto que se encuentra sometido a Derecho.

La anterior afirmación no es aceptada universalmente, se habla, no sin
cierta razón, que existe un Derecho paralelo al que crea el Estado y se
establecen, desde el punto de vista de la Filosofía del Derecho, posiciones
contrarias como son el iusnaturalismo y el positivismo jurídicos; sin embargo
estos aspectos no son objeto de estudio del presente trabajo; para su análisis,
como referencia puede estudiarse la obra de Recasens Siches, aquí
mencionada.

La existencia del Derecho en la sociedad implica la del poder de imponer
por la fuerza las normas jurídicas violadas; Norberto Bobbio12

, establece la
existencia de dos tipos de poderes, el poder sobre la naturaleza y el poder
social, dentro de este último encuentra tres modalidades: El poder económico,
que se detenta por quienes tienen la posesión de ciertos recursos; el poder
ideológico, que se da a través de las ideas y, el poder político, que es el que se
detenta a través de los instrumentos necesarios para el uso de la fuerza física;
es este último el que puede denominarse poder coactivo.

Lo anterior es la pauta para que estos principios se consagren en
nuestro sistema jurídico, en el Artículo 17 de la Constitución General de la
República, que establece:

“Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer
violencia para reclamar su derecho.
Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por
tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos
que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa

12

Citado por Atienza. Página 39

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e imparcial. Su servicio será gratuito, quedando, en consecuencia,
prohibidas las costas judiciales.
Las leyes federales y locales establecerán los medios necesarios
para que se garantice la independencia de los tribunales y la plena
ejecución de sus resoluciones.
Nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter puramente civil.”

Es en esta disposición donde encontramos la prohibición de auto tutela,
que se establece al señalar que ninguna persona puede hacerse justicia por sí
misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho.

Esto obedece a lo antes analizado en el sentido que en las sociedades
modernas, es a la organización estatal a la que se le acredita el monopolio de
la violencia legítima13

, lo anterior implica que los conflictos que surjan entre los
particulares deberán ser sometidos a la potestad estatal para que puedan ser
resueltos a través de las normas jurídicas que ordenan a esa sociedad; con
esto se elimina la venganza privada y sólo en forma excepcional se permite la
autodefensa como sucede con las modalidades de la defensa propia o el
estado de necesidad14
.

Sobre este tema, Fernando Escalante Gonzalbo, Menciona: “La libertad
de los modernos requiere que el Estado se abstenga de imponer una norma de
conducta, en el terreno que sea. Pero es igualmente necesario impedir la

13

Véase: Miguel Carbonell. “Los Derechos Fundamentales en México”. Universidad Nacional
Autónoma de México. Comisión Nacional de Los Derechos Humanos. México 2004. Páginas:
724 y 725.

14

NOTA DEL AUTOR: En el Código Penal Federal, se definen los conceptos de Legítima
Defensa y Estado de Necesidad, en el artículo 15, fracciones IV y V, en los siguientes términos:

IV. Se repela una agresión real, actual o inminente, y sin derecho, en protección de bienes
jurídicos propios o ajenos, siempre que exista la necesidad de la defensa y racionalidad de los
medios empleados y no medíe provocación dolosa suficiente e inmediata por parte del
agredido o de la persona a quien se defiende.
Se presumirá como defensa legítima, salvo prueba en contrario, el hecho de causar daño a
quien por cualquier medio trate de penetrar, sin derecho, a lugar del agente, al de su familia, a
sus dependencias, o a los de cualquier persona que tenga la obligación de defender, al sitio
donde se encuentren bienes propios o ajenos respecto de los que exista la misma obligación; o
bien, lo encuentre en alguno de aquellos lugares en circunstancias tales que revele la
probabilidad de una agresión;…
V. Se obre por la necesidad de salvaguardar un bien jurídico propio o ajeno, de un peligro real,
actual o inminente, no ocasionado dolosamente por el agente, lesionando a otro bien menor o
igual valor que el salvaguardado, siempre que el peligro no sea evitable por otros medios y el
agente no tuviera el deber jurídico de afrontarlo.

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injerencia de cualquier otra organización. Al constituirse como poder autónomo
el Estado neutraliza espacios de actividad, sistemas entre relaciones y
prácticas, campos sociales que pasan a ser privados pero a la vez el Estado se
instituye como autoridad última y única, con el monopolio efectivo de la
coacción, de modo que no sólo se abstiene de decidir sobre esas materias, si
no que prohíbe cualquier otra sanción sobre ellas. (....). Lo que vemos en la
actualidad en el orden jurídico que conocemos, es el resultado final de un
proceso histórico largo, lleno de conflictos.” 15

El referido autor hace ver como el Estado, en la medida en que pretende
tener el monopolio de la violencia legítima, priva a los individuos y a las demás
instituciones de esta facultad; pero esto acarrea también la necesidad de que la
normatividad jurídica sea cumplida y por consecuencia la obligación del Estado
de ejercer la fuerza cuando esto sea necesario para respetar al régimen de
derecho.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos16

,en diversas
resoluciones, hace referencia a esa obligación del Estado, disponiendo como
este tiene la obligación de conservar el orden público, y que la eficacia en el
cumplimiento de este deber encuentra sus límites tanto en los procedimientos
establecidos por la normatividad jurídica como en los derechos fundamentales
del ser humano y el primero de estos límites es precisamente la
excepcionalidad en el uso de la fuerza, la que sólo puede darse cuando no es
posible utilizar otro medio de control o ya se ha hecho un uso de este sin
obtener resultado.

Dichos criterios mencionan lo siguiente:

15

"El derecho a la privacidad". Instituto Federal de Acceso a la Información. Dirección General
de Estudios e Investigación. México 2004. De la colección Cuadernos de Transparencia.
Versión electrónica. Visible en: http://www.ifai.org.mx/publicaciones/derecho.pdf [ consultado el
27 de noviembre del 2006]. Páginas 19 y siguientes.

16

NOTA DEL AUTOR: Las resoluciones de la Corte Interamericana De Derechos Humanos,
pueden ser consultadas en: http://www.corteidh.or.cr/bus_temas.cfm

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“17. Que el Estado debe adoptar de forma inmediata las medidas
necesarias para evitar en forma eficiente y definitiva la violencia en el
Internado La Pica, de tal suerte que no muera ni se afecte la integridad
personal de ningún interno. Entre ellas, debe adoptar medidas tendientes a
prevenir que en el futuro se desarrollen situaciones de amotinamiento u
otras que alteren el orden en dicho centro. Al debelar alteraciones al orden
público, como las acontecidas en el presente caso, el Estado debe hacerlo
con apego y en aplicación de la normativa interna en procura de la
satisfacción del orden público, siempre que esta normativa y las acciones
tomadas en aplicación de ella se ajusten, a su vez, a las normas de
protección de los derechos humanos aplicables a la materia. En efecto,
como lo ha señalado en ocasiones anteriores, esta Corte reconoce “la
existencia de la facultad, e incluso, la obligación del Estado de ‘garantizar
[la] seguridad y mantener el orden público’”. Sin embargo, el poder estatal
en esta materia no es ilimitado; es preciso que el Estado actúe ‘‘dentro de
los límites y conforme a los procedimientos que permiten preservar tanto la
seguridad pública como los derechos fundamentales de la persona
humana”. En este sentido, el Tribunal estima que sólo podrá hacerse uso de
la fuerza o de instrumentos de coerción en casos excepcionales, cuando se
hayan agotado y hayan fracasado todos los demás medios de control.”17
“124. Como lo ha señalado en ocasiones anteriores, esta Corte
reconoce la existencia de la facultad, e incluso, la obligación del Estado de
“garantizar su seguridad y mantener el orden público”. Sin embargo, el
poder estatal en esta materia no es ilimitado; su actuación está
condicionada por el respeto a los derechos fundamentales de los individuos
que se encuentren bajo su jurisdicción y a la observación de los
procedimientos conforme a Derecho.”18

17

Resolución De La Corte Interamericana De Derechos Humanos de 9 de febrero de 2006
medidas provisionales respecto de la República Bolivariana De Venezuela Caso Del Internado
Judicial De Monagas (“La Pica”). Visible en :
http://www.corteidh.or.cr/docs/medidas/lapica_se_02.pdf [Consultada 16 de Diciembre del
2007]

18

Caso Bulacio contra Argentina. Sentencia de 18 de septiembre de 2003. Serie C No. 100,
párr. 124. Visible en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_100_esp.pdf

[consultada 22 de Octubre 2007]

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Para que el Estado pueda cumplir con su deber de imponer el
ordenamiento jurídico, debe ejercer la fuerza y esto lo logra a través de una
serie de elementos de control social, entre los que se encuentra el sistema
penal y, dentro de este, la policía, que es esencial para la efectividad de la
función estatal mencionada, pues es la función pública que tiene como premisa
el uso de la fuerza para hacer cumplir el estado de derecho directamente en el
grupo social.

Es por lo anterior, que en el siguiente apartado estudiaremos la función

policial.

2. El Sistema Penal y el control social.

La sociedad vista como un sistema a través de la corriente estructural

funcionalista19

, se compone de diversos elementos que se ordenan y
jerarquizan para conformar una estructura y permitir su funcionamiento. Para
Parsons20

, dentro de este sistema, se pueden ubicar los siguientes
subsistemas: a. El físico orgánico que pretende la adaptación de los individuos
al medio ambiente; b. El de la personalidad cuyo objeto es el alcance de metas
por parte de los actores en la sociedad y c. El normativo, cuya función es la
integración de los individuos dentro del grupo social.

El subsistema normativo tiene por objeto la integración social y el
combatir a aquellas conductas que afectan gravemente a la convivencia social;
es con base en esto que se habla de los sistemas que tienen por objeto el
control social institucionalizado, del cual forma parte del sistema penal de un
país.

Loubet del Bayle, incorpora a la institución policial en el control social,
para lo cual, establece el concepto de policía en los siguientes términos: "la
organización institucional que está encargada en una sociedad de asegurar el

19

Citado por Ortiz Ortiz Serafín. "Función Policial y Seguridad Pública". Mcgraw-
hill/Interamericana Editores. México 1998. Págs. 57 y 58

20

Citado por Serafín Ortiz O.

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respeto de las reglas que regulan la relaciones sociales mediante la utilización
eventual, como último recurso, de la fuerza física"21
.

De lo anterior, el autor que se comenta, menciona como, el concepto de
policía, desde un punto de vista sociológico, se encuentra estrechamente
relacionado con el concepto de control social o de regulación social; que
implica la actividad que pretende asegurar que las conductas de los individuos
se establezcan conformes a las normas propias de la colectividad, para lograr
así la coacción y el funcionamiento sociales.

El control social puede ser considerado desde un ángulo interno y otro
externo el primero encuentra estrecha relación con la capacidad de
autodisciplina del individuo, el que adecuando la reglas sociales a su propio
actuar, reacciona en forma espontánea en el cumplimiento de las normas, al
considerarlas obligatorios por sí mismas.

Por lo que se refiere al aspecto externo el control social, se sustenta en
las presiones sociales exteriores que los individuos sufren para adecuar su
comportamiento; esto se plantea desde dos enfoques uno inmediato, que se da
en la vida social y que implica la vigilancia que los individuos ejercen unos
respecto de los otros y que tiene mayor efectividad en los grupos sociales más
reducidos, en los que el individuo por temor al rechazo de su grupo, acata las
normas sociales.

El otro enfoque del control externo social, es el que se denomina
institucionalizado. La sociedad procura el cumplimiento de sus normas en
forma indirecta a través de órganos de control, es en este tipo de control
institucional en el que se puede encuadrar a la función policial.

2. El concepto de policía, reseña histórica.

21

Loubet del Bayle Jean-Louis. "Policía, sociedad y los nuevos problemas de relación". En:
Cuadernos de Trabajo Social, Número 7. Págs. 299-306. Editada por Universidad
Complutense. Madrid. 1994.

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a. Introducción.

En lo que se refiere a la evolución histórica del concepto que se analiza,
se puede observar que el Diccionario Jurídico Mexicano, respecto al vocablo
policía, menciona el siguiente significado: “Del latín politia, organización
política, administración, que a su vez proviene del griego politeia, perteneciente
al gobierno de la ciudad. Aún cuando el término policía puede entenderse
también como lineamientos de la actividad política administrativa de acuerdo
con su acepción original, en el ordenamiento mexicano, su sentido propio
corresponde a la de los cuerpos de seguridad pública encargados de la
prevención e investigación de los delitos y faltas, el auxilio del Ministerio
Público (MP) y de los tribunales judiciales.”22

La función de la policía se encuentra relacionada con la de sociedad
organizada, pues ésta es una actividad que difícilmente escapa a todos los
ciudadanos.

Así Gonzalo Jar, menciona: "Hablar de la Policía significa remontarse a
los orígenes de la constitución de los primeros núcleos de población
organizada, como representación evidente la autoridad ejercida por los que, en
cada momento, detentaban el poder. Se puede decir, sin temor a equivocarse,
que el servicio de policía es una actividad que, de una u otra manera, afecta a
todos los ciudadanos en algún momento de su vida; de ahí que nadie ponga en
duda la necesidad de su existencia, pues a todo Estado se le exige, por encima
de cualquier otra consideración, que sea capaz de asegurar la tranquilidad del
conjunto de los ciudadanos".23

A pesar de lo anterior, entre las funciones del Estado, ésta es una de las
que menos estudiadas se encuentra; de acuerdo a Bayley24

esto obedece a
tres razones: la primera, en tanto que esta actividad, debido a ser rutinaria tiene

22

Diccionario Jurídico Mexicano. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional
Autónoma de México. Editorial Porrúa. México 1996. Páginas 2453 y 2454

23

Gonzalo Jar Couselo. “Papel de la Policía en una sociedad democrática” en Reis: Revista
española de investigaciones sociológicas, ISSN 0210-5233, Nº 85, 1999, pags. 199-220.
Universidad Complutense Madrid.

24

Citado por Jar. Página 200

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escaso prestigio frente a los historiadores; la segunda obedece a la
circunstancia de que la policía es más afecta a recabar información que a
proporcionarla sobre ella misma y, por último, debido a la reacciones que ésta
actividad causa en los medios científicos, que generalmente la descalifican.

Un estudio histórico sobre la policía no puede separarse de la estructura
que el sistema político ha tenido en los distintos momentos y sociedades,
puesto que el modelo policiaco siempre estará constituido de acuerdo a los
objetivos que la organización social se fija; así la historia de la función policial,
ha variado de acuerdo a las siguientes formas de sociedad: mundo-
rural/mundo-urbano; absolutismo/liberalismo; militarismo/civilismo y
centralismo/municipalismo.

Esta idea del concepto evolutivo de la policía, no es generalmente
aceptada y algunos autores sostienen que sólo puede hablarse de este
concepto a partir del Estado moderno, sin embargo, no puede negarse la
existencia del control social a través de la historia de la humanidad y por
consecuencia la necesidad de imposición de reglas sociales a través de la
fuerza que en las sociedades primitivas no tendría los mismos límites que en
las sociedades modernas, pero éste no es motivo para excluir este tipo de
control social.

Es de observarse como Serafín Ortiz Ortiz25

niega que pueda hablarse
del concepto de policía en los sistemas sociales antiguos, mencionando que:
“... con frecuencia se considera la policía como una institución que extiende sus
orígenes hasta la antigüedad y probablemente su reconstrucción se pretende
remontar desde la prehistoria. Ello implicaría que la policía ha existido a lo largo
del devenir social, concomitante a la historia humana y como parte de la
sociedad; cuya unión ineludible presentaría la imagen perenne de los humanos
vigilando a sus semejantes, lo cual es un planteamiento ahistórico. No obstante
esta visión ahistórica de la policía, con mucha frecuencia y con facilidad se
presenta como una constante en la historia humana sin que ello sea totalmente
cierto, ya que en realidad su historia debe reconstruirse a partir de la

25

Obra citada, páginas 15 y 16

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instauración del moderno estado de derecho que es propiamente su punto de
partida....”

b. En la antigüedad.

Respecto a las circunstancias que imperaban en la función policial de la
antigüedad, Guillermo Floris Margadant26

, al hacer referencia al Código de
Hamurabi, menciona como el derecho penal tiene características primitivas que
se regulan a través de la ley del talión cuyas cualidades se diferencian de
acuerdo al rango social de las personas que intervienen en el conflicto que se
trata; los juicios de Dios, son medios probatorios y por lo general las
disposiciones terminan con la palabra Idak que significa "será matado"; se
distingue esta época por el hecho de que el poder judicial es arrancado de los
sacerdotes y entregado a los jueces laicos.

En la Cultura Helénica, vemos que en la etapa clásica de Atenas las
atribuciones del control de las leyes y la justicia penal son atribuidas, por lo
general, al Consejo; los cargos oficiales eran anuales y se procuraba que la
mayor parte de los ciudadanos recibieran oportunidad de participar en la vida
pública. Los magistrados eran controlados en forma represiva, a través de una
comisión de arcontes.27

En la época republicana de Roma, Floris Margadant28

, refiere: "Entre las
facultades de los cónsules encontramos las siguientes: la coerticio (función
policial), la iurisdictio (facultad de dirigir la administración de justicia), el mando
militar, el ius agendi cum populo (derecho a hacer proposiciones a los
comicios), el ius agendi cum senatu (derecho a pedir la opinión del senado), y
amplias facultades financieras. El conjunto de estos poderes se designa con el
nombre de imperium en sentido amplio, una figura jurídico política que viene de

26

Floris Margadant Guillermo. "Panorama de la historia universal del derecho". Segunda
reimpresión, Miguel Ángel Porrúa, México, febrero del 2004. Páginas 40 y siguientes.

27

Obra citada. Páginas 67 y 68

28

Floris Margadant Guillermo. “El Derecho Privado Romano como introducción a la cultura
jurídica contemporánea". Décima séptima edición corregida y aumentada. Editorial esfinge S.A.
de C.V. Naucalpan estado de México 1991. Páginas 28 y siguientes.

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los etruscos, lo mismo que su símbolo: el hacha con sus varas." … la figura de
los cónsules fue perdiendo fuerza debido a la creciente complejidad de la vida
en Roma y nacieron así distintas magistraturas entre las que cabe mencionar a
la cuestura, que fue creada en el año 421, antes de Cristo, los cuestores tenían
facultades para intervenir en la justicia penal e imponer multas y a los ediles,
nombrados en el 366 a. c. y existían magistrados responsables del orden en las
calles y los mercados, en la época del imperio las funciones republicanas son
absorbidas por el emperador y por consecuencia la función policíal empieza a
perder el carácter de comunal que había adquirido en la república y a
militarizarse.

En lo que concierne al derecho prehispánico en nuestro país, es
conveniente hacer distinción entre las dos grandes culturas conocidas previas a
la conquista, la Maya y la Azteca29
.

La primera de dichas culturas floreció entre los siglos III y XVI de nuestra
era, tuvo un carácter teocrático y por lo que se refiere a la burocracia
administrativa, ésta se encontraba formada por funcionarios de alto nivel que
acataban las órdenes del gobernante; en lo que concierne al derecho penal
consideraba los siguientes delitos: el robo, que era castigado con la esclavitud
hasta que el ladrón pagara la deuda; el homicidio, que era penado con la
muerte a no ser que los parientes estuviesen dispuestos a indemnizar a los
dedos; el adulterio y la Lesa majestad, recibían también pena de muerte.

Por lo que se refiere a los aztecas encontramos que la ciudad de
Tenochtitlan se encontraba dividida en calpullis el que de acuerdo a Cruz
Barney "… era el sitio ocupado por un linaje, es decir, por un grupo de familias
emparentadas consanguíneamente con un antepasado divino o nagual común,
de ahí que cada calpulli tuviera un Dios, el nombre, insignia y gobierno
particular"30

. La autoridad suprema se encontraba integrada por un consejo de
ancianos quienes elegían entre ellos un tlacuilo o teachcauh que tenía a su
cargo la administración del calpulli; de igual importancia era la figura del

29

Cruz Barney Oscar. "Historia del derecho en México". Oxford University Press. Segunda
edición. México 2004. Páginas 4 a 14.

30

Obra citada. Página 13.

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tecuhtli que era electo por sus méritos militares y tenía como función el
entrenar a los jóvenes para dicha actividad. Otros funcionarios eran los
calpizques que se encargaban de la recaudación de los tributos, los tequitlatos,
cuya función era atender la dirección del trabajo comunal; los sacerdotes y
médicos hechiceros; el tlacuilo o escribano del grupo y los topiles, que ejercían
funciones policiales

Como se observa del recorrido antes hecho, la idea de policía se
encontraba muy relacionada con las actividades típicamente militares, en esta
concepción de la función policial persiste la idea de eliminar al enemigo sobre
la idea de prevenir al delito y capturar al delincuente, que se da, parcialmente,
en la noción actual de la policía; la época de la ilustración que se dio en el siglo
XVIII ve al progreso como una práctica de libertad que adquiere mayores
espacios mientras más progresa el desarrollo económico; Jar menciona como
en España en esta época, la policía tiene funciones preferentemente
represoras de los desórdenes públicos; sin embargo en esta época en los
países anglosajones surge la denominada doctrina Mansfield que acepta la
intervención de las fuerzas militares para el mantenimiento del orden público,
pero siempre bajo el control de la autoridad civil que solicitó dicha
intervención31
.

b. Absolutismo e Ilustración.

Durante la época del absolutismo, la función policial fue aceptada como
un concepto bondadoso puesto que combatía dos de los grandes defectos
sociales que había nacido en la época feudal, los ataques que se sufrían por
parte de grupos anárquicos por el hambre y la arbitrariedad de los Señores
feudales; con el paso del tiempo y al haberse eliminado esos problemas, la
ambición del monarca utilizaba a la policía como un instrumento del poder con
vías económicas, buscar una mayor recaudación fiscal para utilizar sus
ingresos en el crecimiento militar, así al pretendido bien común en el que se
sustentaba la idea de la policía fue pervirtiéndose para transformarse en un
bien propio del monarca.

31

Obra citada. Página 202.

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Con el advenimiento de la Revolución Francesa surge un nuevo
concepto de policía que se vio reflejado en el artículo 12 de la Declaración de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano que menciona: derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza pública. Esta
fuerza se instituye, por tanto, para beneficio de todos y no para la utilidad y
aquellos que la tienen a su cargo>.

De acuerdo a Loubet 32

, es a partir de esta concepción de la fuerza
pública que nace un enfrentamiento entre dos modelos de policía: el
anglosajón, denominada por dicho autor como Policía Del Pueblo, que surge
como una necesidad de autorregulación social y la que denomina Policía Del
Príncipe, en la que las razones políticas de construcción del Estado tienen
preeminencia.

La idea de la policía sustentada en el bien común que había fortalecido
al sistema monárquico, ahora debe flotar en un ambiente de liberalismo
individual en la que el eudemonismo ahora pertenece a cada quien y por
consecuencia la función policial debe limitarse a ser garante de la seguridad y
el orden públicos lo que se idealiza a través de dos imágenes de la policía, la
primera de ellas como un sistema que ya no existe para solventar al Estado,
sino como un patrimonio social que deba buscar el respeto a la libertad
individual y por el otro lado, el sometimiento de la actividad de la policía a las
normas jurídicas, lo que acarrea la posibilidad de que la función policial se vea
controlada a través de la protección judicial.

Influencia de las ideas de la Ilustración, se dejan ver en la constitución
española de Cádiz de 1812, que contiene dos rasgos básicos y característicos:
una amplia declaración de derechos y libertades y una especial regulación de
la administración encargada de mantener el orden público y su relación con el
Derecho Militar. Debe tomarse en consideración que la constitución de Cádiz,
tuvo vigencia en nuestro país al haber sido jurada solemnemente el 30 de
septiembre de 1812 por las autoridades virreinales, situación que prevaleció
hasta septiembre de 1821, en que se consumó la independencia de México,

32

Citado por Jar, página 202.

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aunque dicha legislación se siguió aplicando, en tanto se expidió la legislación
doméstica que fue sustituyendo aquella. Ejemplo de lo anterior fue la
habilitación y confirmación interina de las autoridades coloniales determinada
por el primer Congreso Constituyente de 26 de febrero de 1822, que confirmó a
los tribunales y justicias establecidos para que continuasen administrando
justicia de acuerdo a las leyes vigentes33
.

Esta concepción de la función policial llegó a nuestro país y arraigó en
el, como se puede observar de las expresiones de Castillo Velasco34

, al
establecer al orden público como un deber de la administración frente a las
personas, en los siguientes términos: "... una de las condiciones esenciales de
nuestra conservación es el orden público interior o la paz doméstica de las
naciones. Sin orden público no hay seguridad personal, sosiego a las familias,
estabilidad de la posesión, estímulo para el trabajo. Cuando el orden no existe
en nuestra vida y nuestros bienes están a disposición de cualquier atrevido,
como las cosas en si no a merced del primer ocupante, o como en el estado
salvaje toda propiedad se deja la violencia del más fuerte. Sin embargo, el
principio del orden no debe ejercer un imperio omnímodo y absoluto en las
sociedades políticas, si no compartido con el principio de la libertad. Orden y
libertad son los dos platillos de la balanza cuyo fiel es el derecho o la ley de la
equidad aplicada al régimen de los pueblos. Suprimid la libertad y el orden
degenera en despotismo; eliminad el orden y la libertad raya en anarquía. Que
la seguridad personal y real sean atacadas por el Gobierno o por los individuos,
el desorden reina de la misma suerte y produce iguales resultados".

d. La etapa decimonónica.

Sobre el concepto que de la función policíaca se tenía en nuestro país
en la segunda mitad del siglo XIX, es de observarse como Castillo Velasco,
menciona las siguientes tipos de policía: la Policía Sanitaria, la Policía Sanitaria

33

Véase: Soberanes Fernández José Luis. "Historia del Derecho Mexicano". Sexta edición
revisada. Editorial Porrúa. México, 1998, página 79 y siguientes.

34

Castillo Velasco José María del. “Ensayo sobre el derecho administrativo mexicano". Primera
edición: 1874. Primera edición facsimilar: 1994. Universidad Nacional Autónoma De México.
Instituto De Investigaciones Jurídicas.

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Exterior, la Policía de Alimentación, la Policía Rural y la Policía de Seguridad.
Respecto a la policía sanitaria, menciona lo siguiente: "Las providencias de la
administración encaminadas a mantener la salubridad pública constituyen la
policía sanitaria que es un ramo de la policía General, y también parte de la
policía municipal"(página 218). La Policía Sanitaria del Exterior, la describe
como aquella que " Tiene está por objeto evitar la introducción de
enfermedades por las costas y fronteras" (página 234). La función de la Policía
de Alimentación, la describe en los siguientes términos: " La alteración de los
alimentos y de las bebidas debe ser objeto muy especial de la inspección
administrativa. No se trata ya de abastecer a los pueblos, sino de prohibir que
los artículos destinados a su consumo sean adulterados con peligro de la salud
pública" (página 236). Respecto a la Policía Rural, describe lo siguiente: " Bajo
dos aspectos es considerada la policía rural, como la acción de la autoridad
para obtener la más completa seguridad de las personas y de las propiedades
en los campos y como la acción de la autoridad para remover todas las causas
que puedan hacer malsano el vivir en dichos campos o determinar una
epidemia o epizootia o destruir las siembras y ganados con daño no sólo de los
moradores de los campos, sino de los centros de población que se abastecen
de los productos de estos" (página 130) y, por último, respecto de la Policía de
Seguridad, menciona que es " … La vigilancia que la administración ejerce
sobre los individuos y a los lugares sospechosos para evitar el menor atentado
sobre la seguridad a las personas y contra las propiedades de los
administrados" (página 258).

La idea de la policía que Castillo Velasco nos plantea en su obra implica
una concepción fragmentaria de dichas función que se adecua claramente a la
concepción francesa decimonónica de la policía, conforme lo hace ver
Alejandro Nieto, al referir que en el país galo existía, en el concepto doctrinal
de la policía, una negación a una concepción unitaria de esta institución,
mencionando: "En el orden doctrinal lo más característico de los autores
franceses es que no suelen esforzarse en construir una teoría general de la
policía -cuya unidad no buscan, según hacen los alemanes, ni en la comunidad
y objeto ni en la identidad de los instrumentos jurídicos utilizados-, convencidos
como están de que bajo ese nombre se ocultan figuras muy diversas. Solución

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muy cómoda, desde luego, auténtico corte de nudo gordiano, muy útiles a
efectos expositivos de un , pero insatisfactorio para
quien quiera estudiar con profundidad la cuestión, desde el momento en que
así se esquiva el gravísimo problema jurídico que surge de la tensión entre los
poderes de la Policía y la esfera jurídica de los administrados. ... MaCareal en
1833, definía a la Policía como ´´la práctica de todo los medios de orden,
seguridad y tranquilidad públicas, bajo cuya vigilancia ´´ …se haya cuanto
pertenece a la seguridad, tranquilidad, buen orden y comodidad del público, y
comprendiendo el culto, las costumbres, la salubridad, los alimentos, las calles
y caminos, los sirvientes, los obreros y artesanos, los mendigos, los
espectáculos, los presidiarios, etc.´´ 35

; para, a renglón seguido, dividirla en

policía civil, policía criminal, militar, religiosa y, en fin, económica.

La evolución en el sistema anglosajón toma otras directrices, en
Inglaterra, en 1829, se funda la Policía Metropolitana de Londres en la que
definitivamente se da la separación con las fuerzas militares, a esto siguieron la
Ley de Corporaciones Municipales de 1835 y en 1839, la Ley de Policía de los
Condados, en la que se establece una fuerza policial retribuida, con agentes
sin armas y con funciones generalmente de prevención; de esta forma la policía
anglosajona se conforma como un cuerpo incrustado en la sociedad que
recibía órdenes de las autoridades civiles locales, lo que deviene en un uso
cada vez menos importante de las autoridades militares en la solución de los
conflictos internos.

e. El siglo XX.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la influencia de la
actividad policíaca se ve acentuada ante la necesidad de controlar las crisis
sociales, de donde se deriva una actividad inicialmente represiva, fue de esta
manera que la función policial se transformó en un instrumento de protección
del Estado a través del control social, procurando que los ciudadanos
otorgasen su consentimiento a los gobernantes para los proyectos de estos, sin

35

Nieto Alejandro. “EL concepto de policía”. Revista de administración pública. año 1976.
Instituto de Estudios Políticos Madrid España. número 81. Pagina 64

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establecer alguna alternativa, o se obedecía o se era sujeto de los aparatos
represivos del Estado; 36

el concepto de "seguridad nacional" fue la pauta para
entender a los cuerpos policíacos como un instrumento represor, claros
ejemplos de esto, en nuestro país, son la represión religiosa que se dio a
finales de los años veinte y principios de los treinta, así como las represiones
estudiantiles de los sesentas y ochentas, del siglo pasado.

De esa manera el término "seguridad nacional", como hace ver López

Chavarría,37

conlleva cargas políticas e ideológicas que han pretendido
legitimar acciones represivas y autoritarias; este término se confunde con el de
seguridad de Estado, lo que a su vez se transforma en la idea de seguridad del
régimen y en nuestro país en la seguridad de un partido político y los grupos
que lo representaban.

Se observa por el referido autor, como en México, la " seguridad
nacional" se encontraba depositada en instituciones tales como las fuerzas
armadas, la Secretaría de Gobernación, la Procuraduría General de la
República; todas estas, instituciones que conservaban a la seguridad nacional
dentro de una reserva propia de un régimen autoritario.

A partir de los ochentas, comienza a estabilizarse la sociedad en nuestro
país y la idea de seguridad nacional empieza a manejarse más abiertamente;
en el sexenio de José López Portillo en el Plan Global de Desarrollo 1980–
1982, se vinculó a la seguridad con las fuerzas armadas; en el Plan Nacional
de Desarrollo 1989 -1984, ya se vincula esta idea como una función integral del
Estado en la cual deben colaborar todos los agentes del mismo. En el plan de
desarrollo 1995-2000, se menciona a la política de seguridad nacional, como
un elemento para el fortalecimiento de la soberanía del país.

36

Véase: González Vidaurri Alicia. Klaus Dieter Gorenk y Sancho Sandoval Aburto en: control
social en México, D. F. Criminalización Primaria, Secundaria y Derechos Humanos. Universidad
Nacional Autónoma de México. Facultad de Estudios Profesionales Acatlán. Primera
reimpresión: 2004. Página 150

37

López Chavarría José Luis. “Desarrollo Evolutivo De La Ley De Seguridad Nacional". En:
Seguridad Pública, Segundo Congreso Iberoamericano De Derecho Administrativo. Instituto De
Investigaciones Jurídicas, serie Doctrina Jurídica, número 368. Universidad Nacional Autónoma
De México. 2007. Páginas 169 a 191.

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El 5 de abril del 2004, se publicó la reforma constitucional en la cual se
facultó al Congreso de la Unión: " Para expedir leyes en materia de seguridad
nacional, estableciendo los requisitos y limites a las investigaciones
correspondientes" y se modificó igualmente la fracción VI del artículo 89, para
establecer facultades del Presidente de la república para: "preservar la
seguridad nacional, en los términos de la ley respectiva". Anteriormente, el 30
de octubre del 2003 se había presentado la iniciativa de Ley de Seguridad
Nacional, que fue aprobada hasta el 9 de diciembre del 200438

, en su análisis

López Chavarría plantea las siguientes conclusiones:

"La seguridad nacional constituye una temática cuyo discusión jurídica y
política apenas comienza a presentarse en el país, fueron diversos los factores
los que contribuyeron para que ello ocurriese, desde el impacto causado por
los lamentables atentados terroristas en los Estados Unidos de Norteamérica,
hasta el nuevo contexto sociopolítico que vive México, resultado de la llamada "
transición política"; sin descontar la conveniencia de que las instituciones
encargadas de tal responsabilidad cuenten con un marco normativo que les
permita cumplir sus funciones, pero garantizando al ciudadano que sus
derechos fundamentales no serán quebrantados". Más adelante expresa: " Es
en este contexto que la Ley de Seguridad Nacional representa un primer
ejercicio para perfeccionar la observancia de nuestra democracia y el respeto
de los derechos humanos de los ciudadanos; seguramente varios de los
aspectos regulados son perfectibles, no obstante, cabe reconocer que su
expedición en sí representa un avance, al patentizar la voluntad política para
desterrar atropellos y prácticas abusivas por todos conocidos".39

El 31 de diciembre de 1994, se había publicado en el Diario Oficial de la
Federación el decreto mediante el cual se adicionaron dos fracciones al artículo
21 de la Constitución General de la República40

, para quedar como sigue:

38

Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de enero del 2005. Tomo DCCXVI,
número 21. Primera sección. Página 2. México, D. F.

39

Obra citada, páginas 190 y 191-

40

Primera Sección. Página 2. México, D. F.

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“Articuló 21.- La imposición de las penas es propia y exclusiva de la
autoridad judicial. La investigación y persecución de los delitos incumbe al
Ministerio Público, el cual se auxiliará con una policía que estará bajo su
autoridad y mando inmediato. Compete a la autoridad administrativa la
aplicación de sanciones por infracciones de los reglamentos gubernativos y de
policía, los que únicamente consistirán en multa o arresto hasta por treinta y
seis horas; pero si el infractor no paga de la multa que se le hubiere impuesto,
se permutará ésta por el arresto correspondiente, que no excederá en ningún
caso de treinta y seis horas.

...

...

...

...

La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito
Federal, los Estados y los Municipios, en las respectivas competencias que
esta Constitución señala. La actuación de las instituciones policiales se regirá
por los principios de legalidad, eficiencia, profesionalismo y honradez.

La Federación, el Distrito Federal, los Estados y los Municipios se
coordinarán en los términos que la ley señale, para establecer un sistema
nacional de seguridad pública.”

En la exposición de motivos de estas reformas se menciona lo siguiente:

"La rica tradición constitucional de México nos ha enseñado que la
convivencia armónica sólo está garantizada en el marco del Derecho; que el
progreso nacional sólo es posible a partir del cumplimiento de la ley y de la
constante adecuación de nuestro marco jurídico a las nuevas realidades del
país. Hoy, los mexicanos nos encontramos frente a la apremiante necesidad de

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adecuar las instituciones responsables de la seguridad pública y la justicia para
que el Derecho siga siendo garantía de convivencia pacífica e instrumento
efectivo de cambio"

Por lo que se refiere a la procuración de justicia, menciona lo siguiente:

"En el ámbito de la procuración de justicia, la Procuraduría General de la
República debe consolidarse como protectora de los intereses de la federación
y fortalecer su carácter de representante de la sociedad y su capacidad para
perseguir los delitos. En este sentido, un paso decisivo es dotar a este órgano
de una mayor legitimidad republicana, al someter la designación de su titular a
la aprobación del Senado.

Por otra parte, para alcanzar la seguridad que demandan los mexicanos
es necesario sentar las bases legales para un sistema nacional de seguridad
pública que facilite la coordinación de acciones entre los distintos niveles de
gobierno".

En el ámbito de la seguridad pública, se refiere:

"Por último, la iniciativa plantea las bases de un Sistema Nacional de
Seguridad Pública en el que la Federación, los Estados y los Municipios
deberán garantizar una política coherente en la materia. Esta debe incluir, entre
otros elementos, la integración de un sistema nacional de información sobre
delincuentes y cuerpos policiales, la coordinación de elementos humanos y
materiales entre los distintos niveles de gobierno en la prevención y en
combate a la delincuencia, y la profesionalización creciente de estas
corporaciones y su vinculación de manera renovada con la comunidad para
recuperar su prestigio y credibilidad a través del cumplimiento cabal y
respetuoso de su deber".

De todo lo anterior se puede observar que en nuestra legislación
nacional se ha dado un avance al distinguirse los conceptos de seguridad
pública, como una seguridad propia de la sociedad y de seguridad nacional
como una seguridad propia del Estado como tal.

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Se observa entonces como, a partir de esta reforma, existe en nuestro
país una policía cuya función es la persecución del delito y que forma parte del
sistema de procuración de justicia y por la otra, una policía que tiene como
función el proteger a los ciudadanos y que forma parte de de seguridad pública.

Respecto de la primera de las policías mencionadas, como cuerpo de
investigación fue creada a través del artículo 21 de la Constitución Política de
1917; en los Códigos de Procedimientos Penales de 1880 y 1894, esta función
se encontraba depositada en los cuerpos preventivos y otros funcionarios
administrativos pasando a la policía investigadora como la conocemos
actualmente; a partir de la reforma constitucional de 1994, ha variado la
denominación al que anteriormente tenía de "Policía Judicial" a la actual de
"Policía Ministerial", más adecuada en cuanto que es un órgano que depende
directamente del Ministerio Público; por lo que se refiere a la policía preventiva
como aquella que tiende a proteger a los ciudadanos y que forma parte la
seguridad pública, en su concepción actual tiene sus orígenes en la reforma al
artículo 115 constitucional de diciembre de 1982, en donde se estableció como
propio de los municipios, en concurso con las autoridades estatales y federales,
lo relativo a la seguridad pública y tránsito41
.

Sin embargo, como veremos unas líneas adelante, la ley reglamentaria
de esta disposición constitucional, establece un grave error al confundir la
función policial preventiva con la función investigadora en el que se insiste con
las reformas de 18 de Junio del presente año.

4. Función Policial como prevención y como investigación.

La imagen que los medios han formado de la policía se ha vuelto en
contra de esta, pues implica la promesa de contener a la delincuencia a través
de la fuerza, mediante la aplicación de la ley. Esta idea de lucha contra la

41

Véase: Diccionario Jurídico Mexicano. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad
Autónoma de México. 1986. páginas 2454 a 2455

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delincuencia escapa realmente a las posibilidades reales del Estado y su
cuerpo policiaco, sobre todo en los nuevos tiempos en que el crimen ha
adquirido un matiz de empresa de carácter internacional. El crecimiento de la
delincuencia se ha convertido en un factor de primer orden en la imagen del
poder público lo que ha producido una reacción política de una mayor
regulación penal y acrecentamiento de las penas, pero está visto que esto no
es una política de combate al crimen eficiente.

Un modelo de policía racional y burocrático se orienta el cumplimiento de
la ley mediante el proceso eficaz de los delitos que se detectan; es decir por
regla general tiene una función reactiva pues entra en funcionamiento cuando
el acto delictivo se ha realizado y por consecuencia la afectación al bien
jurídicamente protegido; esta regla General encuentra su excepción en las
actividades de patrullaje y vigilancia que se desarrollan por parte de la policía y
que implica la presencia social de la misma, es decir el aspecto potencial de la
fuerza que antes se ha estudiado42
.

Pero este modelo del combate al crimen, no es suficiente para las
necesidades modernas, conforme lo afirma Peñaloza: “… Las antiguas recetas
ya conocidas y reprobadas, como son las visiones exclusivamente punitivas y
reactivas que no han servido para resolver de manera integral los problemas
centrales de seguridad pública, procuración de justicia y readaptación social"43

Se observa como necesario el realizar actividades cuya finalidad sea
anticiparse a la delincuencia, es decir prevenir el delito, pensar en la función
policial no tan sólo como algo reactivo, sino preventivo. No se puede pensar en
eliminar definitivamente el aspecto punitivo del combate al crimen, pues la
delincuencia es un fenómeno propio de la sociedad y la impunidad solo
produce más crimen; sin embargo es indudable que el Estado debe atender a
realizar acciones preventivas que permitan disminuir la criminalidad.

42

Véase: Torrente Robles Diego. Universidad de Barcelona. "Prevención del Delito y Futuro de
la Policía”. ISSN 0210-5233, Nº 85, 1999, Págs. 85-96. Revista Española de Investigaciones
Sociológicas. Editada por: Centro de Investigaciones Sociológicas. Madrid, España.

43

. Peñaloza Pedro José "Prevención social del delito: asignatura pendiente". Editorial Porrúa.
Segunda edición. México 2004. Introducción. Página XXIX

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De lo anterior que por prevención del delito se entienda: “Toda acción de
carácter social dirigida al mejoramiento de la calidad de vida, mediante la
ejecución de acciones tendientes a que un determinado fenómeno
delincuencial no aparezca o atenúe sus efectos”.44

La prevención del delito

como fenómeno histórico45

es reciente, en 1764, Beccaria en su libro “De los
delitos y las penas”, afirmaba las bondades de la prevención sobre la aplicación
de las penas. La revolución industrial en Europa trajo consigo el hacinamiento
de la población en las ciudades y con esto mayor delincuencia lo que derivó a
que en 1872, se celebrara en Londres el Primer Congreso Internacional sobre
Prevención y Represión del Delito, del que derivaron otras tres conferencias,
pero este esfuerzo se vio suspendido por la II Guerra y es hasta 1950 en que la
Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, estableció la
Fundación Internacional Penal y Penitenciaria y a partir de entonces, cada 5
años auspicia la celebración de un Congreso sobre prevención del delito y
tratamiento del delincuente.

A estos dos modelos que presenta la función policial y que han sido
denominados “modelo de intervención reactivo” y “modelo de intervención
proactivo”, pudiera agregarse otro al que el Dr. Serafín Ortiz, denomina: “
modelo de intervención garantista”, y que describe en los siguientes términos:
“... cuyo eje es el respeto a las garantías del gobernado, que imperan en
materia penal y que sin lugar a dudas deben ser extensivas a la función policial,
desde esta particular visión se debe retomar el sentido histórico de la
instauración de la policía en el estado de derecho, que no puede ser otro que
estar al servicio del pueblo para conferir seguridad a la vida, la libertad
individual de los gobernados y la protección de sus bienes. En este modelo la
función policial actuará como salvaguarda de los bienes jurídicos más
importantes de los gobernados; su intervención frente a los conflictos sociales
la convierte en coadyuvante en la solución, no en represora; en tanto que el
uso de la fuerza debe ser la última ratio y no desproporcionada; su propósito
reside en conferir el máximo de seguridad para la sociedad que no delinque y
el mínimo de violencia para el infractor y el delincuente”. 46

44

Ib Idem.

45

Peñaloza. Introducción. Páginas XXX y XXXI

46

Ortiz Ortiz Serafín. Obra citada. Páginas 89 a 92.

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Esta concepción de la función policíaca denominada "Garantista", tiene
un sustento individualista, en tanto que se estima que la actividad de la policía
debe fundamentarse en el respeto a los derechos de los individuos, de la
víctima, del delincuente y de las diversas personas que se pueden relacionar
en un momento dado con la actividad que realiza la policía en el combate al
delito. Se destaca lo anterior en consideración a que la concepción garantista
de la función policíaca tiene su contrapunto en la concepción estatista, que ve a
la función de la policía como una protección del Estado y de la sociedad, sobre
los intereses del individuo.

La anterior distinción adquieren trascendente relevancia cuando se
estudia el tema del uso de la fuerza y de las armas de fuego, así como de la
tortura; pues se observará como la regulación que ha emitido la Organización
de las Naciones Unidas es contradictoria al no soportar un análisis
individualista de la forma como se reglamentan dichas circunstancias.

Debido a que la delincuencia es un fenómeno que obedece múltiples
causas que son tan variantes como distintos tipos de cultura y necesidades
comunitarias podemos encontrar en la sociedad, es difícil dar reglas fijas y
aplicables a todas las circunstancias en las que se gestan las conductas
delictivas, Esta situación fue prevista desde el congreso para "La Prevención
del Delito y la Calidad de Vida" auspiciado por la Organización de las Naciones
Unidas en Caracas, Venezuela en 1980, en donde se reconoció que los
programas para prevención del delito, para ser efectivos, deben sustentarse en
las circunstancias sociales, culturales, políticas y económicas, de cada país.

Sin embargo en forma muy genérica, se puede partir de una política
preventiva para cada grupo o comunidad tomando en cuenta los siguientes
aspectos: 1. Detectando las necesidades de seguridad de la población e
institucionalizando esta investigación para ir adecuando las políticas
preventivas según varíen los factores criminógenos; 2. Detectando las causas y
analizando los contextos en que la delincuencia se produce, para partir a: 3. La
elaboración y aplicación de estrategias de combate a esas causas, adecuadas

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a la comunidad en que se presentan; 4. Dirigiendo los recursos de la
comunidad (lideres, medios de comunicación, etc.) y del Estado (presupuesto,
sistemas educativos, recursos policiales, etc.) y coordinarlos para lograr
eliminar o disminuir la delincuencia. Todos estos factores deben estar bajo una
constante observación para evolucionar las estrategias preventivas de acuerdo
a las variaciones que se vayan dando.47

Anteriormente analizamos como se distingue, en el artículo 21
Constitucional, entre la Policía que forma parte del Ministerio Público y que
tiene por objeto la persecución del delito y la Policía que conforma el sistema
de seguridad pública, cuyo objeto es la preservación de la paz y armonía
social.

La actividad preventiva del delito se da en ambos tipos de policía; en lo
que se refiere a la seguridad pública ésta tiene la función preventiva entre sus
objetos inmediatos, en cambio la policía persecutoria su objeto directo en el
esclarecimiento de los actos delictivos y la persecución del delincuente.

Se afirma que la policía de seguridad pública tiene como objeto directo la
prevención del delito, en tanto que si pretende evitar los mismos, la búsqueda y
aplicación de aquellos instrumentos que permitan disminuir la tasa delictiva a
través de actividades de prevención, es indudablemente una de sus funciones
directas.

Por lo que se refiere a la Policía Ministerial su función directa es reactiva,
es decir actúa cuando el delito ya se cometió y el daño al bien jurídicamente
protegido se realizó; sin embargo las actividades de esclarecimiento del delito y
la persecución del delincuente, tienen aparejadas otras actividades que buscan
prevenir el delito a través de la función directa; así el combate a la impunidad
conlleva la disminución de las actividades criminales. Por otro lado, la actividad
de procuración de justicia implica también la aplicación de soluciones alternas
de conflicto y ayuda a las víctimas del delito; actividades que tienen como
resultado indirecto la disminución de las actividades delictivas.

47

Véase a Torrentes Robles Diego. Obra Citada, página 90.

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La Organización de las Naciones Unidas ha establecido la necesidad de
que ambas funciones policiales se encuentren diferenciadas, mencionando
que: " La policía preventiva y la policía judicial son instituciones diferentes, que
tiene funciones distintas y dependen de autoridades también diferentes. La
policía judicial depende del ministerio público y debe estar subordinada a éste,
que es el órgano facultado constitucionalmente para la investigación de los
delitos y su persecución ante los tribunales; órdenes de aprehensión contra los inculpados; buscar y presentar las
pruebas>. No obstante, en las décadas pasadas se reformó esta idea
constitucional, hasta constituir a la policía judicial en órgano, -cuerpo- o
-corporación- responsable de tareas propias".48

En la exposición de motivos de la reforma constitucional de 5 de
diciembre de 1994, en la creación del apartado A, se conserva la facultad del
titular del Ejecutivo Federal para designar al Procurador General de la
República, pero se restringe esta a la ratificación del Senado, se razona: "En el
ámbito de la procuración de justicia, la Procuraduría General de la República
debe consolidarse como protectora de los intereses de la Federación y
fortalecer su carácter de representante de la sociedad y su capacidad para
perseguir los delitos. En este sentido, un paso decisivo es dotar a este órgano
de una mayor legitimidad republicana, al someter la designación de su titular a
la aprobación del Senado."

Pero además de lo mencionado, debemos considerar que la actividad de
Procuración de Justicia, debe tener un alto grado de independencia, al respecto
se ha manifestado: "En efecto, la falta de autonomía de los integrantes del
Ministerio Público, en el ejercicio de sus funciones y principalmente por su
dependencia directa e inmediata del Poder Ejecutivo y de otras causas, han
originado que se le vea con recelo, porque el interés social que debe

48

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Diagnóstico sobre la situación de los Derechos Humanos en México. Mundi-Prensa México, S.
A. de C.V. 2003. Páginas 43 y 44. Versión Electrónica, visible en:
http://www.cndh.org.mx/publica/gacetas/pdfs/200.pdf
[consultado 12 de Diciembre del 2007]

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protegerse, puede en muchos casos subordinarse a intereses o presiones y,
por ende, ausente de imparcialidad en sus actos confundirse como apuntó
Francesco Carrarra en "El celo por la condena con el celo por la justicia". Si la
actividad del Ministerio Público está encaminada a la realización de objetivos
tan importantes, debe estar encomendada como lo señala Alcalá Zamora, a
funcionarios independientes: satisfagan las instrucciones del mandante, en perjuicio, según a éste convenga,
del individuo o de la sociedad, constituyendo de ese modo una institución que
sin obstáculos, que la maniatén o le hagan desvirtuar sus funciones, garantice
a la sociedad su normal desenvolvimiento a través de la persecución de los
delitos>."49

La Organización de los Estados Americanos se ha manifestado también
respecto a la necesidad de independencia del Ministerio Público mencionando
que: "... la necesidad de desarrollar la independencia, autonomía e
imparcialidad que debe gozar el Ministerio Público en México, en especial por
las características particulares que éste tiene en ese país al haberle sido
otorgado el monopolio del ejercicio de la acción penal, y por ser una
dependencia, según el caso, de las Procuradurías Estatales o de la
Procuraduría General de la República, ambos órganos del Poder Ejecutivo
estatal o federal respectivamente..."50

. Más adelante señala: "Además, cabe
señalar que él Ministerio Público es una institución pública autónoma, y no
debería ser una dependencia administrativa coordinada por el Ejecutivo. El
nombramiento de los funcionarios del Ministerio Público no puede ser
discrecional, sino debe hacerse de acuerdo con la ley respectiva, es decir, de
acuerdo con las normas aprobadas por el Congreso. Además, es el Procurador
quien preside el Ministerio Público, no el titular del Poder Ejecutivo."51

Haciendo
referencia específica a la Ley que Establece las Bases de Coordinación del
Sistema de Seguridad Pública y la confusión de funciones que en ésta se hace,

49

Colín Sánchez Guillermo. "Derecho Mexicano de procedimientos penales". Décimo octava
edición. Editorial Porrúa. México 2001. Páginas 125 y 126.

50

Organización de los Estados Americanos. Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
"Informe sobre la situación de los derechos humanos en México". 1998. párrafos 372 y 381.
Versión electrónica visible en: http://www.cidh.oas.org/countryrep/Mexico98sp/indice.htm
[Consultado 31 mayo 2008]

51

Ib Idem. Párrafo 380.

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menciona lo siguiente: "... de su análisis pareciera desprenderse un
enfrentamiento con los principios que inspiran y deben orientar la institución del
Ministerio Público, pues existe una clara vulneración de los niveles de
autonomía con que debe contar ese órgano. Más aún, en un país en donde el
Ministerio Público tiene el monopolio de la acción penal, una unidad de esta
naturaleza pone en peligro el espíritu, propósito y razón de la institución, puesto
que para el debido ejercicio de sus funciones aquel debe gozar de
independencia y autonomía de las demás ramas del poder público"52
.

La Organización de las Naciones Unidas, emitió las siguientes
recomendaciones: “Modificar la Ley General que establece las Bases de
Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad Pública, para excluir de dicho
sistema la procuración de justicia y la ejecución de sentencias penales, por
cuanto éstas son instituciones que pertenecen al sistema de justicia penal y no
al ámbito de seguridad pública. Preservar la división constitucional entre la
investigación de los delitos y la función preventiva de los mismos, de manera
que la policía investigadora no se dedique a prevenir los ilícitos y la preventiva
no realice funciones de investigación de los mismos, sin perjuicio de la
coordinación entre el ministerio público y la seguridad pública. Rediseñar
igualmente el Sistema Nacional de Seguridad Pública a efecto de que no se
considere la procuración de justicia como parte de la seguridad pública, sino
del sistema de justicia."53

Aplicando lo antes analizado a la confusión que en la reforma
constitucional de 1994 y en la ley emanada de la misma, se observa, respecto
a los diversos tipos de policía, encontramos que, conforme a la regulación que
en la propia constitución se establece, la seguridad pública depende
directamente del Poder Ejecutivo en cualquiera de los tres órdenes de
gobierno; al confundirse la función policial de averiguación criminológica con la

52

Ib Idem. Párrafo 381.

53

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Diagnóstico sobre la situación de los Derechos Humanos en México. Mundi-Prensa México, S.
A. de C.V. 2003. Página 44. Versión Electrónica, visible en:
http://www.cndh.org.mx/publica/gacetas/pdfs/200.pdf

[consultado 12 de Diciembre del 2007]

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función policial de prevención de delito, se está abriendo la puerta para qué el
Poder Ejecutivo incida en las actividades propias de la Procuración de Justicia,
invadiendo así ámbitos de competencia, con el grave deterioro que esto
pudiera acarrear a la función pública que en este estudio se analiza.

5. La función policial en la reforma Constitucional del 18 de Junio

del

2008.

A pesar de lo anterior, el 18 de Junio del presente año, se publicó en el
Diario Oficial de la Federación el decreto de las reformas constitucionales en
materia de Justicia Penal54

, en el que se confirma la idea confusa de las
funciones policíacas, al modificarse el artículo 21 Constitucional, para quedar
como sigue:

“Artículo 21. La investigación de los delitos corresponde al Ministerio
Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de
aquél en el ejercicio de esta función.

El ejercicio de la acción penal ante los tribunales corresponde al
Ministerio Público. La ley determinará los casos en que los particulares podrán
ejercer la acción penal ante la autoridad judicial.

La imposición de las penas, su modificación y duración son propias y
exclusivas de la autoridad judicial.

Compete a la autoridad administrativa la aplicación de sanciones
por las infracciones de los reglamentos gubernativos y de policía, las que
únicamente consistirán en multa, arresto hasta por treinta y seis horas o en
trabajo a favor de la comunidad; pero si el infractor no pagare la multa que se le
hubiese impuesto, se permutará esta por el arresto correspondiente, que no
excederá en ningún caso de treinta y seis horas.

Si el infractor de los reglamentos gubernativos y de policía fuese
jornalero, obrero o trabajador, no podrá ser sancionado con multa mayor del
importe de su jornal o salario de un día.

54

Primera Sección. Página 3. México, D. F.

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Tratándose de trabajadores no asalariados, la multa que se imponga por
infracción de los reglamentos gubernativos y de policía, no excederá del
equivalente a un día de su ingreso.

El Ministerio Público podrá considerar criterios de oportunidad para el
ejercicio de la acción penal, en los supuestos y condiciones que fije la ley.

El Ejecutivo Federal podrá, con la aprobación del Senado en cada caso,
reconocer la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.

La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito
Federal, los Estados y los Municipios, que comprende la prevención de los
delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva, así como la
sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las
respectivas competencias que esta Constitución señala. La actuación de las
instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad,
objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos
humanos reconocidos en esta Constitución.

Las instituciones de seguridad pública serán de carácter civil,
disciplinado y profesional. El Ministerio Público y las instituciones policiales de
los tres órdenes de gobierno deberán coordinarse entre sí para cumplir los
objetivos de la seguridad pública y conformarán el Sistema Nacional de
Seguridad Pública, que estará sujeto a las siguientes bases mínimas:

a) La regulación de la selección, ingreso, formación, permanencia,
evaluación, reconocimiento y certificación de los integrantes de las instituciones
de seguridad pública. La operación y desarrollo de estas acciones será
competencia de la Federación, el Distrito Federal, los Estados y los municipios
en el ámbito de sus respectivas atribuciones.

b) El establecimiento de las bases de datos criminalísticos y de personal
para las instituciones de seguridad pública. Ninguna persona podrá ingresar a
las instituciones de seguridad pública si no ha sido debidamente certificado y
registrado en el sistema.

c) La formulación de políticas públicas tendientes a prevenir la comisión

de delitos.

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d) Se determinará la participación de la comunidad que coadyuvará,
entre otros, en los procesos de evaluación de las políticas de prevención del
delito así como de las instituciones de seguridad pública.

e) Los fondos de ayuda federal para la seguridad pública, a nivel
nacional serán aportados a las entidades federativas y municipios para ser
destinados exclusivamente a estos fines.”

Del primer párrafo se observa como la función policial reactiva que se
limitaba a la policía ministerial, al hacerse referencia a “las policías”, en la
reforma se da a la policía preventiva la facultad y obligación de participar en la
investigación de los delitos; esto muy posiblemente tomando en consideración
que generalmente esta policía es la primera en llegar a la escena del crimen.
Sin embargo es esencial que en la ley reglamentaria se especifique muy
claramente cuales deberán ser la funciones que en materia de investigación,
puede realizar la policía preventiva, para evitar confusiones que puedan dar
lugar a fallas investigativas que propicien la impunidad.

Al establecerse que la seguridad publica “comprende la prevención de
los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva, …” Se insiste
en una confusión de funciones al atribuir a la policía preventiva facultades para
investigar los delitos, lo que no es comprensible en tanto que dicha función
corresponde al Ministerio Público y las policías preventivas no se encuentran
bajo el mando directo de este; de esto se observa un desconcierto que puede
dar motivo a conflictos de competencia. Puesto que no se distingue
específicamente las naturalezas propias de las policías investigadora y
preventiva y por consecuencia las funciones que desempeñarán cada una.

Una circunstancia que cabe resaltar, es que se determina que la policía
tendrá el carácter civil, eliminando con esto la intervención de las fuerzas
armadas en la funciones de seguridad pública; esto traerá como consecuencia
la modificación de la Ley que establece las bases de coordinación de la
seguridad pública, cuya constitucionalidad ha sido dubitada por incluir en el
Consejo de Seguridad Público a los ministros de las fueras armadas.

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Es conveniente aclarar que el presente estudio es destinado a la
actividad de investigación y persecución que realiza la policía ministerial, por lo
que se enfoca a aquella normatividad internacional relacionada directamente
con estas funciones.

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CAPÍTULO II
DERECHO INTERNACIONAL Y
LA NORMATIVIDAD INTERNA.

1.Las Normas Jurídicas Internacionales.

a.Los Tratados Internacionales.

b.Los Principios Generales Del Derecho Internacional.

2.La obligatoriedad de las Normas Jurídicas Internacionales.

a.Jerarquía de los tratados internacionales conforme a la
Suprema Corte de Justicia de la Nación.

b.El principio Pacta Sunt Servanda en materia internacional.

i.La Convención de Viena
ii.El Pacto de San José.

3.La Responsabilidad Internacional de los Estados y las consecuencias
del incumplimiento de las obligaciones internacionales.

4.Ley sobre la celebración de tratados.

a.Antecedentes.
b.Los riesgos de la facultad Presidencial.

5. El derecho internacional y la función policial.

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1. Las Normas Jurídicas Internacionales.

Tradicionalmente se ha considerado que es potestad de los Estados
establecer dentro de su regulación interna las condiciones que regirán entre el
poder público y los individuos que se encuentran bajo su jurisdicción, así en
principio pudiera pensarse que la regulación de las relaciones entre los órganos
estatales y los individuos, es competencia exclusiva del Estado, sin embargo la
tendencia futura, plantea otros panoramas, como lo afirma Lorenzo Morillas
Cueva: “Una de las cuestiones que ha de presentarse con mayor intensidad en
el Derecho Penal del futuro es el de su mundialización o, al menos, el de su
relación con el acelerado movimiento económico de la globalización y su
incidencia en el respeto a los derechos humanos desde una perspectiva de
compromiso mundial."55

Sin embargo, el desarrollo de las comunicaciones y el comercio
internacional, ha llevado a considerar que la relaciones de que se habla han de
dejado pertenecer al ámbito interno para trasladarse al derecho internacional,
que es de origen básicamente convencional; así esta práctica dio origen a las
instituciones de protección diplomática mediante la responsabilidad de los
Estados por lesiones a la persona o bienes de extranjeros.

La protección del individuo frente al Estado, brota así en el ámbito
internacional, mediante el reconocimiento de los Derechos Humanos, que se
dio por primera vez en forma sistematizada, en la Carta de la Organización de
las Naciones Unidas.

55

Lorenzo Morillas Cueva. “Reflexiones sobre el derecho penal del futuro”. Revista Electrónica
De Ciencias Penales Y Criminología. Páginas 14 y siguientes. Visible en:
http://criminet.ugr.es/recpc/recpc_04-06.pdf
[consultada 28 Diciembre 2007].

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Así, los Derechos Humanos se encuentran regulados actualmente tanto
dentro de las legislaciones internas de los países, como en las normas jurídicas
internacionales.

En el ámbito internacional, la carta de la Organización de las Naciones
Unidas, tiene un carácter cuasi-constitucional, para la comunidad internacional,
planteándose como anexo de esta carta el Estatuto de la Corte Internacional de
Justicia, el que establece como fuentes formales del derecho internacional, los
tratados, la costumbre internacional y los principios generales del derecho que
se analizan a continuación.

a. Los tratados internacionales.

El tratado internacional, es un acuerdo surgido de la voluntad de los
Estados y estos se encuentran regulados por la Convención de Viena sobre el
Derecho de los Tratados, de la cual México es parte, como se verá
posteriormente.

Es conveniente hacer la aclaración que la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, ha atribuido a la expresión que se estudia un sentido mas amplio,
conforme se desprende de la siguiente tesis:

“TRATADOS INTERNACIONALES. ADMITEN DIVERSAS
DENOMINACIONES, INDEPENDIENTEMENTE DE SU CONTENIDO. Aun
cuando generalmente los compromisos internacionales se pactan a través de
instrumentos en la modalidad de tratados, debe tomarse en cuenta que de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 2, apartado 1, inciso a), de la
Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, de la que es parte el
Estado mexicano, por "tratado" se entiende el acuerdo celebrado por escrito
entre uno o varios Estados y una o varias organizaciones internacionales, o
entre organizaciones internacionales, ya conste ese acuerdo en un instrumento
único o en varios conexos, cualquiera que sea su denominación particular, de
lo que resulta que la noción de tratado es puramente formal e independiente de
su contenido, pues desde el punto de vista de su carácter obligatorio los

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compromisos internacionales pueden considerarse como tratados,
convenciones, declaraciones, acuerdos, protocolos o cambio de notas, además
de que no hay consenso para fijar las reglas generales a que deben sujetarse
las diferentes formas que revisten tales compromisos internacionales, los que,
en consecuencia, pueden consignarse en diversas modalidades.”56

Siendo los tratados internacionales de origen convencional, es decir
acuerdo de voluntades entre los Estados, los principios generales que se
aplican a los contratos privados, se aplican también a las convenciones
internacionales, así rigen en tal sentido la vinculación entre las partes, la buena
fe en el cumplimiento, la generación de obligaciones y derechos, etc.; de lo
anterior se observa que si un Estado asume voluntariamente las obligaciones
derivadas de un tratado, no puede invocar posteriormente disposiciones del
derecho interno para realizar conductas de incumplimiento sobre el tratado.

Lo anterior tiene importancia para el tema tratado, dado que, como se
verá posteriormente, aún cuando desde el punto de vista de la regulación
interna, en materia constitucional la norma máxima es precisamente la
constitución, desde el punto de vista del derecho externo, los Estados están
obligados a adaptar a su normatividad interna, inclusive su constitución, a los
tratados internacionales con el objeto de dar cumplimiento a estos.

b. Los principios generales del derecho internacional.

La práctica que se está dando en la aplicación de los tratados, en el
ámbito internacional, genera la costumbre internacional, la que debe reunir los
dos elementos planteados por el derecho canónico es decir la práctica de la
conducta y la opinio iuris respecto de la misma.

Sin embargo, no todas las costumbres internacionales se conforman de
la manera indicada, sino que en ciertos casos los Organismos Internacionales,

56

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Novena Época. Tomo: XVII,
México. Marzo de 2003. Página: 561

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proponen a los Estados declaraciones, que son adoptadas por estos,
adquiriendo de esta forma valor en cuanto fuentes de derechos y obligaciones,
y al referirse a materias trascendentes para la comunidad internacional, se
consagran como Principios Generales Del Derecho Internacional, cuyo
cumplimiento les valida.

En el área de los derechos fundamentales de los individuos, la principal
normatividad se encuentra establecida en la Declaración Universal de
Derechos Humanos, a la que han seguido una serie de declaraciones
aceptadas por los Estados miembros y que pretenden desarrollar los principios
plasmados en aquella, entre estas se encuentran declaraciones sobre la no
discriminación, la protección de la persona contra la tortura y otros tratos
crueles, inhumanos o degradantes; la protección de la mujer, del niño, el
retrasado mental, del impedido, etc.

2. La obligatoriedad de las Normas Jurídicas Internacionales.

Este apartado tiene su antecedente en la ponencia titulada "Derechos
Humanos y la Constitución Mexicana" en al cual analizo los antecedentes
iusnaturalistas de los Derechos Humanos, su internacionalidad normativa y su
influencia en el Derecho Mexicano interno.57

a. Jerarquía de los tratados internacionales conforme a la Suprema
Corte de Justicia de la Nación.

En sesión del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
celebrada con fecha 28 de octubre de 1999, se estableció un criterio novedoso
en materia de Derecho Internacional, al determinar, que los Tratados
Internacionales se encuentran sobre la legislación secundaria.

Dicho criterio establece lo siguiente

57

Muller Creel Oscar. "Serie Jurídica. Ponencias". OGS, Editores Sociedad Anónima de Capital

Variable, México 2004.

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“TRATADOS INTERNACIONALES. SE UBICAN JERÁRQUICAMENTE
POR ENCIMA DE LAS LEYES FEDERALES Y EN UN SEGUNDO PLANO
RESPECTO DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Persistentemente en la
doctrina se ha formulado la interrogante respecto a la jerarquía de normas en
nuestro derecho. Existe unanimidad respecto de que la Constitución Federal es
la norma fundamental y que aunque en principio la expresión "... serán la Ley
Suprema de toda la Unión ..." parece indicar que no sólo la Carta Magna es la
suprema, la objeción es superada por el hecho de que las leyes deben emanar
de la Constitución y ser aprobadas por un órgano constituido, como lo es el
Congreso de la Unión y de que los tratados deben estar de acuerdo con la Ley
Fundamental, lo que claramente indica que sólo la Constitución es la Ley
Suprema. El problema respecto a la jerarquía de las demás normas del
sistema, ha encontrado en la jurisprudencia y en la doctrina distintas
soluciones, entre las que destacan: supremacía del derecho federal frente al
local y misma jerarquía de los dos, en sus variantes lisa y llana, y con la
existencia de "leyes constitucionales", y la de que será ley suprema la que sea
calificada de constitucional. No obstante, esta Suprema Corte de Justicia
considera que los tratados internacionales se encuentran en un segundo plano
inmediatamente debajo de la Ley Fundamental y por encima del derecho
federal y el local. Esta interpretación del artículo 133 constitucional, deriva de
que estos compromisos internacionales son asumidos por el Estado mexicano
en su conjunto y comprometen a todas sus autoridades frente a la comunidad
internacional; por ello se explica que el Constituyente haya facultado al
presidente de la República a suscribir los tratados internacionales en su calidad
de jefe de Estado y, de la misma manera, el Senado interviene como
representante de la voluntad de las entidades federativas y, por medio de su
ratificación, obliga a sus autoridades. Otro aspecto importante para considerar
esta jerarquía de los tratados, es la relativa a que en esta materia no existe
limitación competencial entre la Federación y las entidades federativas, esto es,
no se toma en cuenta la competencia federal o local del contenido del tratado,
sino que por mandato expreso del propio artículo 133 el presidente de la
República y el Senado pueden obligar al Estado mexicano en cualquier
materia, independientemente de que para otros efectos ésta sea competencia
de las entidades federativas. Como consecuencia de lo anterior, la

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interpretación del artículo 133 lleva a considerar en un tercer lugar al derecho
federal y al local en una misma jerarquía en virtud de lo dispuesto en el artículo
124 de la Ley Fundamental, el cual ordena que "Las facultades que no están
expresamente concedidas por esta Constitución a los funcionarios federales, se
entienden reservadas a los Estados.". No se pierde de vista que en su anterior
conformación, este Máximo Tribunal había adoptado una posición diversa en la
tesis P. C/92, publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
Número 60, correspondiente a diciembre de 1992, página 27, de rubro: "LEYES
FEDERALES Y TRATADOS INTERNACIONALES. TIENEN LA MISMA
JERARQUÍA NORMATIVA."; sin embargo, este Tribunal Pleno considera
oportuno abandonar tal criterio y asumir el que considera la jerarquía superior
de los tratados incluso frente al derecho federal.” 58

En concordancia con este criterio el Congreso del Estado de Chihuahua,
mediante decreto 412/99, publicado en el Periódico Oficial del Estado, reformó
el Artículo 1° del Código Civil, para establecer: “Las Leyes del Estado son
iguales para todos, y se aplican y obligan a sus habitantes así como a los
transeúntes, cualquiera que sea su nacionalidad. Igualmente se aplican a los
actos celebrados dentro de su territorio y aquellos que, celebrados fuera de él,
se sometan a sus leyes, salvo que los mismos provean la aplicación de leyes
de otra jurisdicción, tomando siempre en cuenta los tratados y convenios
internacionales en que México sea parte.”

Con lo anterior, la interpretación del artículo 133 de la Constitución
General de la República, que hasta esa fecha se encontraba vigente dio un giro
sustancial, dado que anteriormente se consideraba que las leyes secundarias y
los tratados internacionales se encontraban en un plano horizontal.

El criterio prevaleciente hasta esa fecha, establecía lo siguiente:

“LEYES FEDERALES Y TRATADOS INTERNACIONALES. TIENEN LA
MISMA JERARQUIA NORMATIVA. De conformidad con el artículo 133 de la

58

Suprema Corte de Justicia de la Nación. Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Novena Época. Pleno. Tomo X, México, D. F., Noviembre de 1999. Pág. 46

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Constitución, tanto las leyes que emanen de ella, como los tratados
internacionales, celebrados por el ejecutivo Federal, aprobados por el Senado
de la República y que estén de acuerdo con la misma, ocupan, ambos, el rango
inmediatamente inferior a la Constitución en la jerarquía de las normas en el
orden jurídico mexicano. Ahora bien, teniendo la misma jerarquía, el tratado
internacional no puede ser criterio para determinar la constitucionalidad de una
ley ni viceversa. Por ello, la Ley de las Cámaras de Comercio y de las de
Industria no puede ser considerada inconstitucional por contrariar lo dispuesto
en un tratado internacional.” 59

El cambio establecido en la interpretación del artículo 133 en mención,
tiene un gran impacto en el Sistema Legal Mexicano, debido a que en materia
de Derecho Internacional, rigen los principios "pacta sunt servanda" y de
"Estado receptivo", que obligan al Estado Mexicano a adecuar su legislación
interna a los tratados internacionales que la nación mexicana ha suscrito y
avalado, por esto nuestro país se ve obligado a adecuar su legislación interna y
su práctica jurisdiccional a dichos tratados.

Del análisis del criterio sustentado en 1999, se observa que la Suprema
Corte de Justicia de la Nación ha adoptado los principios antes mencionados,
variando el criterio anterior, de tal forma que en nuestro sistema legal
actualmente es imprescindible que tanto los tribunales como los abogados
conozcamos y apliquemos los principios que se plasman en los tratados
internacionales, para poder con esto interpretar nuestra legislación interna o
inclusive argumentar aquellos para aplicarlos en contra de esta.

Pero aún más, debe observarse que la influencia del derecho
internacional hacia el ámbito del derecho interno de los Estados, ha crecido en
los últimos años y su influencia en las transformaciones del derecho interno de
las naciones, es innegable; Tan es así que en el Reglamento Interior de la
Secretaría de Relaciones Exteriores, se establecen entre las atribuciones del
Consultor Jurídico, en el artículo 11, fracción XIII, el "Vigilar y dar seguimiento a

59

Suprema Corte de Justicia de la Nación. Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Octava Época. Apéndice del año 2000. Tomo I, Constitucional. México, D. F., Pág. 1230

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la instrumentación jurídica de los compromisos derivados de los tratados
internacionales."

Al referirse a este fenómeno en el área de los Derechos Humanos,
Miguel Carbonell Sánchez, ha expresado lo siguiente: "El terreno internacional
tiene una doble influencia positiva en el tema de los derechos; por un lado,
suministra las posibilidades para ir construyendo un constitucionalismo global
que haga realidad las aspiraciones universalistas de los derechos; por otro, ha
permitido la construcción de una serie de códigos lingüísticos y operativos que
circulan entre los países para ir formando un nuevo derecho común de los
derechos humanos.... . Se trata, en algunos de sus aspectos de utilizar el
derecho comparado (nacional e internacional) como un nuevo método de
interpretación constitucional. No son pocos los países que recogen
disposiciones constitucionales expresas para dar un rango supremo a
documentos internacionales de derechos humanos quizás el ejemplo más
representativo, como indica nuestro autor, sea el artículo 75.22 de la
constitución argentina. A la constitución mexicana de 1917 le haría falta incluir
un precepto como ese".60

De acuerdo a Ferrajoli, el estado de derecho encuentra su complemento
en el constitucionalismo, en cuanto que implica una extensión que sujeta a la
norma jurídica a todos los poderes y esto implica una disolución de la
soberanía estatal interna, en tanto que en un estado constitucional de derecho,
no existen poderes soberanos puesto que éstos están sujetos a la ley. Por lo
que se refiere a la influencia del derecho internacional en los derechos internos,
dicho autor manifiesta: "Este cambio de paradigma se ha extendido, por otro
lado, al menos en el plano jurídico y normativo, también al derecho
internacional. Gracias a ese embrión de constitución del mundo que está
formada por la Carta de la ONU y por las declaraciones, convenciones y pactos
internacionales sobre derechos humanos, también la soberanía estatal externa
ha sido jurídicamente limitada, por la sujeción de los Estados al imperativo de

60

En el estudio introductorio del libro Derechos Fundamentales, Estado Democrático y Justicia
Constitucional, de Rolla Giancarlo. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de
Investigaciones Jurídicas. México. 2002.

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la paz y a la garantía de los derechos humanos establecidos en esas cartas
internacionales".61

México no escapa a dicha situación y ha suscrito diversos tratados en
los que se determinan los derechos básicos que tienen los sujetos que son
sometidos a la potestad del Estado lo que hace indispensable el conocimiento
de dichos tratados.

b. El principio Pacta Sunt Servanda en el Derecho Internacional.

Sobre el principio pacta sunt servanda, Agustín Basave ha manifestado
que este implica una obligación ética por parte de los Estados que facilita la
convivencia pacífica entre los mismos, mencionando:

“Se suele fundamentar el Derecho Internacional en la norma pacta sunt
servanda. Una fundamentación de esta especie adolece de falta de radicalidad.
No vamos a negar que el respeto de los tratados es condición de la existencia
de un orden internacional. Pero un tratado no se respeta por el solo hecho de
que es tratado, ni el pacto puede servir de fundamento último al Derecho
Internacional. Si el hombre y las naciones son entidades abiertas, no
conformadas por la naturaleza hasta el final, tienen que autodeterminarse en
base al escrito y a un orden jurídico.... La estabilidad del orden jurídico
internacional está basada, en buena parte, en el respeto a los tratados. Es
imperativo de convivencia pacífica restablecer la confianza en la disciplina
jurídica de las relaciones internacionales. Por los tratados se previenen
disensiones. Las cláusulas pueden impedir el surgimiento de controversias. Y
en caso de que surjan, los tratados reglamentan su solución pacífica. Cuando
pierden eficacia los tratados, la decisión queda confiada las armas. Esta muy
bien que se restablezca la función vital y moral que le corresponde a la norma

61

Ferrajoli Luigi. “Sobre Los Derechos Fundamentales". Traducción de Miguel Carbonell,
investigador del Instituto De Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Revista mexicana de
derecho constitucional. Cuestiones constitucionales. Número 15. Julio - Diciembre 2006.
Páginas 114 y 115.

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pacta sunt servanda (hay que cumplir lo pactado) en las relaciones jurídicas
interestatales.” 62

I. El Principio Pacta Sunt Servanda, en la Convención de Viena.

La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969, fue
aprobada en México por la Cámara de Senadores con fecha 29 de diciembre
de 1972 y ratificada por el ejecutivo el 5 de julio de 197463

. Con lo anterior dicho

tratado llegó a formar parte de nuestra legislación interna.

En su preámbulo, el tratado de mención establece lo siguiente:

“Los Estados Partes en la presente Convención,

Considerando la función fundamental de los tratados en la historia de las
relaciones internacionales,

Reconociendo la importancia cada vez mayor de los tratados como fuentes del
derecho internacional y como medio de desarrollar la cooperación pacífica
entre las naciones, sean cuales fueren sus regímenes constitucionales y
sociales,

Advirtiendo que los principios del libre consentimiento y de la buena fe y la
norma pacta sunt servanda están universalmente reconocidos,

Afirmando que las controversias relativas a los tratados, al igual que las demás
controversias internacionales, deben resolverse por medio pacíficos y de
conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional,

Recordando la resolución de los pueblos de Naciones Unidas de crear
condiciones bajo las cuales puedan mantener la justicia y el respeto a las
obligaciones emanadas de los tratados,

62

Basave Fernández del Valle, Agustín. Filosofía del Derecho Internacional. Instituto de

Investigaciones

Jurídicas.

UNAM.

Segunda

edición

1989.

http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=27

63

Diario Oficial de la Federación. 14 de febrero de 1975. Tomo CCCXXVIII, número 31. Página

4. México, D. F.

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Oscar A. Müller Creel

Teniendo Presentes los principios de derecho internacional incorporados en la
Carta de las Naciones Unidas, tales como los principios de la igualdad de
derecho y de la libre determinación de los pueblos, de la igualdad soberana y la
independencia de todos los Estados, de la no injerencia en los asuntos internos
de los Estados, de la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza y del
respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de
todos y la efectividad de tales derechos y libertades,

Convencidos de que la codificación y el desarrollo progresivo del derecho de
los tratados logrados en la presente Convención contribuirán a la consecución
de los propósitos de las Naciones Unidas enunciados en la carta, que consisten
en mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar entre las naciones
las relaciones de amistad y realizar la cooperación internacional,

Afirmando que las normas de derecho internacional consuetudinario
continuarán rigiendo las cuestiones no reguladas en las disposiciones de la
presentes Convención.”

En su Artículo Quinto, el tratado establece:

“Tratados constitutivos de organizaciones internacionales y tratados adoptados
en el ámbito de una organización internacional. La presente Convención se
aplicará a todo tratado que sea un instrumento constitutivo de una organización
internacional y a todo tratado adoptado en el ámbito de una organización
internacional, sin perjuicio de cualquier norma pertinente de la organización.”

En los artículos 26 y 27, se plasma el principio pacta sunt servanda, en materia
de derecho internacional y su aplicación en materia derecho interno, en los
siguientes términos:

“Pacta sunt servanda

Todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de
buena Fe.

El derecho interno y la observancia de los tratados

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Oscar A. Müller Creel

Una parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como
justificación del incumplimiento de un tratado. Esta norma se entenderá sin
perjuicio de lo dispuesto en el artículo 46.”

El artículo 46, regula la contradicción que pudiera existir entre el derecho
interno de un Estado y lo establecido en un tratado internacional celebrado por
el mismo, de la siguiente manera:

“Disposiciones de derecho interno concernientes a la competencia para
celebrar tratados

El hecho de que el consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado
haya sido manifestado en violación de una disposición de su derecho interno
concerniente a la competencia para celebrar tratados no podrá ser alegado por
dicho Estado como vicio de su consentimiento, a menos que esta violación sea
manifiesta y afecte a una norma de importancia fundamental de su derecho
interno.

Una violación es manifiesta si resulta objetivamente evidente para cualquier
Estado que proceda en la materia conforme a la práctica usual y de buena fe.”

De las disposiciones transcritas se desprende como el Estado Mexicano al
celebrar el Tratado De Viena, se obligó conforme al principio pacta sunt
servanda, cuyo sentido lo presenta el propio preámbulo antes transcrito, al
establecer que en la aplicación de los convenios internacionales deben regir los
principios de buena fe y respeto a la independencia de los Estados.

Se observa también, que la convención en mención, conforme al artículo 133
de la Constitución y la nueva interpretación que al mismo ha dado la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, se encuentra sobre las legislaciones federales y
locales en nuestro país y por consecuencia, México está obligado a adaptar su
legislación interna a los convenios internacionales que suscriba y cuando exista
contradicción entre esta y éstos, deberá prevalecer la disposición del derecho
internacional.

II. El principio pacta sunt servanda en el "Pacto de San José".

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Oscar A. Müller Creel

El 18 de diciembre de 1980, el Senado de la República, aprobó la Convención
Interamericana sobre Derechos Humanos, publicándose el decreto respectivo,
en el Diario Oficial de la Federación el día 7 de Mayo de 198164
.

Con lo anterior, la legislación internacional de referencia, pasó a formar parte
de la normatividad jurídica vigente en nuestro país.

La anterior afirmación se realiza, atendiendo tanto a la obligación que adquirió
México al adoptar la Convención de Viena, como por las obligaciones en forma
particular que se establecieron en el pacto de derechos humanos en mención,
conforme se pasa a observar:

En el "Pacto de San José", se plasma la obligación de los Estados parte, en el
sentido de adecuar su legislación interna al tratado en mención, en su artículo
segundo, al establecerse lo siguiente:

"Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno.

Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo primero
no estuviera ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los
Estados partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos
constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas
legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivo tales
derechos y libertades."

Precedentualmente, La Comisión Interamericana de Derechos Humanos han
refrendado la obligación de los Estados de adecuar su derecho interno al
Tratado de Costa Rica, en la resolución emitida en el caso 11.381, relativo al
caso de Milton García Fajardo y otros contra el Estado de Nicaragua,
resolviendo que:

“La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados establece en
su artículo 18 “la obligación de no frustrar el objeto y el fin de un tratado antes
de su entrada en vigor. Un Estado o una organización internacional deberá
abstenerse de actos en virtud de los cuales se frustren el objeto y el fin de un

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Tomo CCCLXVI, número 3. Página 5.

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Oscar A. Müller Creel

tratado”. Esta posición ha sido apoyada por la Corte Interamericana en su
Opinión Consultiva OC/14, en la cual se refiere “a la interpretación de los
artículos 1 y 2 de la Convención que establecen el compromiso de los Estados
de respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre
y pleno ejercicio a toda persona sometida a su jurisdicción y a adoptar, en su
caso, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para
hacer efectivos tales derechos y libertades”. La Corte agrega que “si se ha
contraído la obligación de adoptar las medidas aludidas, con mayor razón lo
está la de no adoptar aquellas que contradigan el objeto y fin de la
Convención”65
.

Por su parte, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sustenta
también dicho principio, lo que se puede observar en el caso Duránd Ugarte,
citado por Sergio García Ramírez, en los siguientes términos:

"En el derecho de gentes, una norma consuetudinaria prescribe que un
Estado que ha celebrado un convenio internacional, debe introducir en su
derecho interno las modificaciones necesarias para asegurar la ejecución de
las obligaciones asumidas. Esta norma aparece como válida universalmente y
ha sido calificada por la jurisprudencia como un principio evidente (“principe
allant de soï; Echange des populations grecques et turques, avis consultatif,
1925, C.P.J.I., series B. Núm. 10, p. 20). En este orden de ideas, la Convención
Americana establece la obligación de cada Estado parte de adecuar su
derecho interno a las disposiciones de dicha Convención, para garantizar los
derechos en ella consagrados".66

De la influencia de los convenios internacionales hacia la legislación interna de
los Estados, se observa, como es indispensable que tanto los tribunales, como
los abogados, mexicanos, conozcamos tanto en forma teórica como práctica, el

65

Caso 11.381. Milton Fajardo vs. Nicaragua. Informe sobre admisibilidad. Emitido el 12 de
Marzo de 1997. Versión electrónica visible en:
http://www.cidh.org/annualrep/96span/Nicaragua11381.htm [Consultado 7 de Octubre del

2007]

66

García Ramírez Sergio. La Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Universidad Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas. México. 2001-2002.
Pág. 508.

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manejo de la normatividad supranacional de referencia, la que en materia penal
tiene gran importancia y aplicabilidad como se observará posteriormente.

3. La Responsabilidad internacional de los Estados y las consecuencias
del incumplimiento de las obligaciones internacionales67
.

Anteriormente mencionamos que en el área de las prerrogativas de los
individuos, la norma fundamental de validez universal, es la Declaración
Universal de los Derechos Humanos.

La referida normatividad, tiene los siguientes antecedentes: La Carta de
la Organización de las Naciones Unidas, establece la existencia de los
Derechos Humanos, y otorga a órganos específicos, competencia sobre esta
materia; así el Consejo Económico y Social (ECOSOC), en cumplimiento al
artículo 68 de la Carta, creó la Comisión de Derechos Humanos (Resoluciones
de 16 de Febrero de 1946 y 21 de Junio del mismo año). Con base en las
atribuciones de la ONU, estos organismos, crean a su vez diversas comisiones
o subcomisiones con facultades específicas en áreas económicas, sociales,
culturales, educativas, etc., todo ello mediante acuerdos del Consejo
Económico y Social, aprobado por la Asamblea General.

A ejemplo de los organismos nacidos bajo esta estructura, se pueden
citar, La Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación racial o la Convención sobre la eliminación de todas las formas
de discriminación contra la mujer.

La Piedra angular que sustenta a estos organismos, es la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, que fue aprobada por la Asamblea
General de la ONU, el 10 de Diciembre de 1948.

67

Sobre este tema puede analizarse: Gutiérrez Posse Hortensia. “Los Derechos Humanos y
las Garantías”. Zavalia Editor. Argentina. 1988

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Como se observa, esta normatividad, tiene el carácter de declaración y
no de tratado, por lo que por si misma no es vinculante hacia los Estados que
conforman la Organización de la Naciones Unidas, sin embargo, se ha
propuesto como base para de ella extraer principios que se plasman en
tratados, que si son obligatorios para los Estados que convienen los mismos,
ejemplo de esto lo es la “Convención Interamericana de Derechos Humanos”.

Al ser la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fuente formal
de tratados sobre Derechos Humanos, estos se vinculan de manera
interpretativa con aquella, luego la Declaración, como fuente inspiradora de la
protección internacional de los derechos del individuo, ha creado validez como
norma consuetudinaria.

Luego entonces las resoluciones que adoptan los organismos
internacionales, en aplicación de la Declaración, se vuelven vinculantes para
los Estados y por consecuencia obligatorias para sus organismos o autoridades
en cuanto a su derecho interno, esto, en aplicación del principio Pacta sunt
servanda ya analizado.

Por consiguiente se observa que las recomendaciones emitidas por los
organismos de derechos humanos, no pueden ser consideradas como simples
opiniones, pues implican determinaciones referentes a la aplicación del
derecho internacional, que tienen fuerza vinculante para el Estado al que se le
emite.

De lo anterior se desprende que aún y cuando un Estado pueda
desatender las recomendaciones que se le hagan, esto acarrea consecuencias
en el ámbito internacional que repercuten en el aspecto interno.

Entre dichas consecuencias, pueden derivar la pérdida de amistades
políticas, sanciones económicas, disminución o eliminación de ayuda en

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Oscar A. Müller Creel

materia de asistencia técnica, cultural, económica, etc. y, en casos graves, la
intervención militar68
.

Así en la Carta de las Naciones Unidas, se establecen facultades para el
Consejo de Seguridad, entre las que destacan:

a.La facultad de instar a las partes que se encuentren en conflicto
para dar solución a sus diferencias mediante medios pacíficos de solución
de conflictos (Artículo 33.1).
b.Recomendar medidas preventivas (Artículo 36).
c.Tomar medidas para hacer efectivas sus decisiones, que no
impliquen la fuerza armada, como: interrupción total o parcial de relaciones
económicas, de comunicaciones y ruptura de relaciones diplomáticas
(Artículo 41).

d.El uso de fuerzas aéreas, terrestres o navales para:
demostraciones, bloqueos, etc. (Artículo 42).
e.Los miembros de las Naciones Unidas, tienen obligación de poner
a disposición de la ONU, fuerzas armadas, ayuda y facilidades, como
derecho de paso, para cumplir con esas funciones.

Aunado a lo anterior debe observarse que la imagen del Estado
contumaz, se deteriora a nivel internacional, disminuyendo así las ventajas que
puede dar la buena convivencia internacional, cuya importancia es actualmente
indiscutible.

También debemos considerar que México, es suscriptor de los
principales Tratados de Derechos Humanos, entre los que destacan, en el
ámbito Internacional el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales

68

NOTA DEL AUTOR: Esta decisión puede ser tomada por el Consejo de Seguridad si se
determina la existencia de una amenaza para la Paz o la violación de los Derechos Humanos.
También se ha considerado que las violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos
trascienden la frontera del estado y pueden constituir una amenaza a la paz y seguridad
internacionales. Como ejemplos de esto el Apartheid en Sud África y los homicidios de mujeres
en Ciudad Juárez. Sobre esto último puede observarse Las “Observaciones finales del Comité
para la eliminación de la Discriminación contra la Mujer: México.” Emitidas el 25 de Agosto del
2006. Versión electrónica visible en:
http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/cedaw36/cc/Mexico_es.pdf [Consultado 12 de
Noviembre 2007]

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y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y, en el
ámbito regional, la Convención Interamericana de Derechos Humanos.

Luego entonces, las convenciones mencionadas y otras muchas que
han sido adoptadas por nuestro país en materia de prerrogativas de los
individuos, establecen normas jurídicas obligatorias, no solo en el ámbito
internacional, sin también en lo interno, dado el deber jurídico que tiene nuestro
país de dar cumplimiento a dichos tratados.

La influencia de la Normatividad Internacional, abarca todas las ramas
del Derecho y la administrativa, en la cual encuadra la función policial, no
escapa a esto, de aquí la necesidad de realizar un estudio de esta actividad, en
relación con las normas del derecho de las naciones que le regula.

4. Ley sobre la celebración de tratados.

a. Antecedentes.

Primordialmente las facultades para la celebración de los tratados
internacionales se encuentran reguladas inicialmente, en la Constitución
General de la República, de acuerdo a las siguientes disposiciones:

En el artículo 89, fracción X se establece que es facultad del Presidente
de la República: "Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales,
así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas
y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la
aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder
Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación
de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la
proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones
internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación
internacional para el desarrollo; y la lucha por la paz y la seguridad
internacionales."

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En la fracción I del artículo 76, se establece como facultad exclusiva del
Senado: "Analizar la política exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal con
base en los informes anuales que el Presidente de la República y el Secretario
del Despacho correspondiente rindan al Congreso.
Además, aprobar los tratados internacionales y convenciones
diplomáticas que el Ejecutivo Federal suscriba, así como su decisión de
terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y
formular declaraciones interpretativas sobre los mismos".

En reglamentación de lo anterior, se creo la Ley sobre Tratados

Internacionales69

, la que distingue dos actos que se pueden celebrar con
motivo de las relaciones internacionales: Los Tratados y los Acuerdos
Interinstitucionales.

Los Tratados tienen las siguientes características:

Son celebrados entre el gobierno de los Estados Unidos
Mexicanos y uno o varios sujetos de derecho internacional público.
Deben ser aprobados por el Senado y adquieren rango inferior a
la constitución, pero superior a toda la demás normatividad del país.
Para ser obligatorios en el país deben ser publicados en el Diario

Oficial de la Federación.

Los Acuerdos Interinstitucionales tienen las siguientes características:

Son celebrados, por parte de México, entre una dependencia u
organismo descentralizado de la Administración Pública Federal, Estatal o
Municipal.

La diversa parte en el acuerdo, puede ser un gobierno extranjero
o una organización internacional.
Para su obligatoriedad se requiere de aprobación por parte de la
Secretaría de Relaciones Exteriores, a través dictamen en el que se

69

Publicada en el Diario Oficial de la Federación el jueves 2 de enero de 1992.Tomo CDLX.

Número 1. Página 2.

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establezca la procedencia de la celebración del acuerdo y, en su caso, la
inscripción en el registro respectivo.

Las entidades federativas en el país carecen de la capacidad para la
celebración de tratados internacionales, conforme lo observamos previamente.

Sin embargo, en muchas ocasiones es práctico que las Entidades
Federativas o instituciones gubernamentales, sobre todo en los Estados
fronterizos, celebren acuerdos con entidades el extranjero para desempeñar de
una forma más eficiente las funciones públicas que les corresponden.

Así en el caso de la legislación estatal, se puede observar como en la
Ley de Desarrollo Urbano se establece en sus artículos noveno y doce en la
posibilidad de que la Secretaría de Desarrollo Urbano célebre acuerdos
interinstitucionales para la planificación del desarrollo de las poblaciones
fronterizas.

Por lo anterior, estimo conveniente hacer la observación que se ha
considerado que los Acuerdos Interinstitucionales establecidos en la Ley sobre
la Celebración de Tratados, son inconstitucionales, en tanto que los Estados y
los municipios encuentran prohibición expresa para la celebración de este tipo
de tratados en la fracción I del artículo 117 constitucional y en lo que se refiere
a la Administración Pública Federal no puede celebrar tratados, en tanto que
esta facultad está destinada exclusivamente al Presidente de la República.70

b. Los riesgos de la facultad Presidencial.

De lo antes analizado se desprende que existe la necesidad de
replantear la concepción tradicional de las fuentes del derecho y su atribución
exclusiva a la organización interna de los estados, pues la legislación, la
costumbre y la jurisprudencia, se ven ahora influenciadas por una serie de
elementos externos al ámbito estatal, a los que sea han denominado como de

70

Veáse: Garza García, César Carlos. "Derecho Constitucional Mexicano". McGraw–Hill
Interamericana Editores, S.A. de C.V. México 1997. Página 129

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supraestatalidad, y que se trata "de la aparición de poderes normativo
superiores al Estado, por la aceptación de reglas jurídicas de determinadas
organizaciones internacionales y supranacionales (piénsese, por ejemplo, en el
desajuste que produce el derecho comunitario en los sistemas de fuentes de
los países miembros de la Unión Europea)."71

Como ya vimos, en nuestro sistema la facultad de celebrar tratados, se
encuentra atribuida al Presidente de la República, y si tomamos en
consideración la influencia del Derecho Internacional sobre el Derecho Interno,
se observa que el titular del Ejecutivo ha adquirido una fuerte posibilidad de
influir en el contenido de la legislación que formulen los Congresos Federal,
Estatales y la Asamblea del Distrito Federal, de donde se deriva que el aspecto
internacional ha desequilibrado el balance de poderes que se contempla en
nuestra constitución.

De acuerdo a Ignacio Burgoa, la facultad de celebrar Tratados
Internacionales debiera corresponder exclusivamente al Senado de la
República, con base en los siguientes argumentos: "Esta facultad (se refiere a
la facultad del Senado de aprobar los Tratados Internacionales celebrados por
el Presidente de la República) se corrobora por el artículo 133 de la
Constitución, el cual inviste a los tratados internacionales que con la
aprobación de dicho órgano concerte el Ejecutivo Federal, con el carácter de
normas supremas de la nación, pero siempre que no estén en desacuerdo con
la constitución misma. Sin embargo, esta facultad exclusiva está contradicha
por la fracción X del artículo 89 que consigna la atribución del Presidente de la
República para - Dirigir las negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con
las potencias extranjeras, sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal.
- Esta contradicción debe de seguirse en el sentido de que la facultad
mencionada es exclusiva del Senado, ya que obedece a un mero descuido
parlamentario. Bajo el sistema único camaral que implantó la Constitución de
1857, la aprobación de los tratados internacionales correspondía a, como era

71

Betegon Carrillo Jerónimo. "Lecciones de Teoría del Derecho". Obra colectiva (Marina
Gascón Abellán, Juan Ramón de Páramo Argüelles, Luis Prieto Sanchís). MacGraw–
Hill/Interamericana de España,S. A. U. Madrid, España, 1997. Página 204

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lógico, al Congreso Federal compuesto únicamente por diputados (fracc. XIII de
su artículo 72); pero esta disposición se debió entender derogada al crearse el
Senado mediante las reformas y adiciones constitucionales de 13 de noviembre
de 1874 y dentro de cuyas facultades exclusivas se consideró la potestad
aprobatoria aludida. No se tuvo el escrúpulo de modificar la tradición apuntada
y en este descuido también incurrieron los constituyentes de 1917, pero sin
advertirla, aprobaron el artículo 89 del Código supremo vigente, estimando en
la fracción X de este precepto que la ratificación de los tratados internacionales
debía corresponder al Congreso Federal".72

Estimo que el error mencionado pudiera causar graves quebrantos al
equilibrio de poderes en nuestro país, pues al atribuir al Presidente de la
República facultades para la celebración de los tratados se está incidiendo
indirectamente en las facultades de los órganos legislativos. En el desarrollo de
este capítulo hemos observado que la influencia del Derecho Internacional
hacia el derecho interno, implica la necesidad que el Estado adecue su
organización interna para poder dar cumplimiento a las obligaciones
internacionales adquiridas; esta adecuación implica la elaboración de leyes que
reglamenten, internamente, la aplicación del tratado internacional
correspondiente.

De lo analizado se observa que cada vez que el Ejecutivo adquiere el
compromiso internacional, establece pautas que deben ser seguidas
forzosamente por el Legislativo.

Es cierto que existen candados hacia esta facultad del Poder Ejecutivo,
como son los principios generales que deben observarse en el ejercicio de la
referida facultad y que se encuentran plasmados en la fracción X del artículo
89; la necesidad que el Senado apruebe el tratado celebrado e inclusive la
posibilidad del ejercicio de la Acción de Inconstitucionalidad, facultad que se
concede en la fracción II, incisos b, c y g, al 33% de los integrantes del Senado,

72

Burgoa Ignacio. "Derecho Constitucional Mexicano". Quinta edición. Editorial Porrúa, S.A.
México 1984. Página 694.

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al Procurador General de la República o a la Comisión Nacional de los
Derechos Humanos, en el caso específico de esta materia.

Es indudable que el avance en la tecnología y las comunicaciones
acarrea que el Derecho Internacional influya en el contenido del derecho
interno de los Estados y México no es ajeno a este fenómeno, que contrario a
decrecer, tiende día a día a tomar más fuerza. De lo anterior que sea necesario
efectuar una revisión de las facultades que tiene él Presidente de la República
en materia de celebración de Tratados Internacionales, para evitar que el poder
legislativo vea restringida su capacidad para crear normas jurídicas por
voluntad del Ejecutivo y, tal vez, corregir el error que se cometió en el pasado y
al cual hace referencia el maestro Ignacio Burgoa.

7. El derecho internacional y la función policial.

El desarrollo del comercio internacional, ha impulsado una fuerte
relación entre los gobiernos de los países y las corporaciones particulares, esta
práctica internacional ha llevado a considerar que las relaciones entre el poder
público y los individuos han dejado de pertenecer al ámbito interno, para
trasladarse al derecho internacional, es así como la protección del individuo
frente al Estado, escapa del ámbito estatal doméstico, mediante el
reconocimiento de los Derechos Humanos, que se dio por primera vez, en
forma sistematizada, en el ámbito internacional, en la Carta de la Organización
De las Naciones Unidas.

Así, los Derechos Humanos se encuentran regulados actualmente tanto
dentro de las legislaciones internas de los países, como en las normas jurídicas
internacionales y los organismos internacionales han adquirido una fuerte
influencia, en la observancia que los Estados realizan sobre las normas
internacionales de Derechos Humanos, a grado tal que existen órganos con
facultades de control administrativo o jurisdiccional que establecen

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determinaciones respecto a la conducta de los poderes públicos de un Estado
en relación con esto; ejemplos de estos organismos son el Comité De la
Organización De las Naciones Unidas Contra La Tortura, el Tribunal Europeo
de Derechos Humanos y en el ámbito regional la Organización de los Estados
Americanos cuenta con la Comisión y La Corte Interamericanas de Derechos
Humanos, la primera de ellas con facultades para emitir recomendaciones
sobre el respeto a los derechos humanos en forma genérica o respecto de
casos particulares y la segunda, con facultades para desahogar consultas o
emitir resoluciones vinculantes.

En el ámbito de la actividad policial, lo anterior tiene clara vigencia, pues
existen multitud de normas internacionales que se aplican a dicha función y que
encuentran una decidida importancia para que la fuerza coercitiva del Estado
cumpla con su objetivo de preservar la seguridad ciudadana a través del
combate al crimen con el agregado que esto debe ser siempre en el respeto a
los derechos humanos y la normatividad aplicable, en la que no puede
considerarse exclusivamente la propia del Estado respectivo, debido a la
necesidad cada vez más apremiante de que el combate al crimen adquiera
parámetros homologados a nivel internacional, para ser así más efectivo; esto
ante la facilidad que el propio crimen organizado o esporádico, tiene de cruzar
las fronteras de los países.

Relacionado con lo anterior, debe observarse que el fenómeno de la
globalización no es exclusivamente económico, de comunicación o humanista;
existen también fenómenos sociológicos no deseados que se benefician con
estas circunstancias, como lo es la delincuencia y así el delito también se
internacionaliza, sobre todo en los aspectos de delincuencia organizada, como
sucede con el terrorismo, el tráfico de menores, la explotación de personas o el
tráfico de armas. Se observa así la necesidad de que las políticas de combate
al crimen tengan pautas comunes que permitan hacer más efectivo este; es
indudable que las políticas criminales enfrentan el grave obstáculo de los
Estados nacionales y sus soberanías lo que implica diversidad de legislaciones
y prácticas en el combate al crimen, e inclusive culturas en el cumplimiento de
la ley; sin embargo el delito y los delincuentes no tienen estos obstáculos y por

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consecuencia llevan la delantera a la voluntad de combatir el crimen, así
Tonatiuh García Castillo73

se expresa en el sentido de que el elemento
fundamental del Estado es la función de policía, pues ésta es una función del
orden y seguridad que, debido al poder que lleva intrínseco, se centra en la
discusión de la soberanía; esta circunstancia influye negativamente para la
aplicación del derecho internacional en esta materia, lo que es aprovechada
por la delincuencia organizada que actúa, a través de redes globales y a la que
se pretende combatir con medios locales.

De todo lo anterior se observa la necesidad de que los Estados busquen
homologar su normatividad doméstica de combate al crimen, con las reglas que
se están formando, día con día, en el ámbito internacional, y que tienen su
origen en la experiencia de la función policial en muchos de los países del orbe;
esto con el objeto de lograr una actividad, reactiva y preventiva, más efectiva
frente a lo retos que el crimen globalizado representa.

En consecuencia se aprecia necesario que los miembros de la
comunidad policial conozcan la normatividad internacional que se relaciona con
su actividad. Debe hacerse notar que la reglamentación que sobre este aspecto
existe, es muy numerosa pues abarca tratados que obligan a la mayor parte de
la comunidad internacional; normas que tienen vigencia en alguna región
específica, como por ejemplo la Convención Interamericana de Derechos
Humanos, también conocida como “Pacto de San José” y otras normas que
tienen aplicación bilateral.

En este trabajo se ha hecho un esfuerzo por seleccionar aquella
normatividad internacional de aplicación más general; emanada de la
Organización De las Naciones Unidas y que tiene relación con la función
policial, sobre todo de combate directo al crimen, pues está dirigido
básicamente a la función de la procuración de justicia.

73

“Obra citada. Páginas 84 a 86.

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CAPÍTULO III

CÓDIGO DE CONDUCTA PARA LOS FUNCIONARIOS ENCARGADOS DE
HACER CUMPLIR LA LEY

1.Aspectos Generales.
2.Deber de hacer cumplir la ley.
3.Respeto a la dignidad humana.
4.Secreto profesional.
a.Como un deber.-
b.Como un derecho.-
c.Excepciones a la obligación de reserva.
5.Protección de la salud de los detenidos.
6.Prohibición de corrupción.
a.Tratados internacionales en materia de corrupción (La
Convención de la Organización de las naciones Unidas contra la
corrupción).
b.El fenómeno de la corrupción.
c.La corrupción, concepto.
d.Daños que causa la corrupción.
e.El sistema legal en el combate a la corrupción.
El Derecho Penal en el combate a la corrupción.
El Derecho Civil en el combate a la corrupción.
La corrupción en la normatividad del Estado de
Chihuahua.

En la Constitución Política del Estado de
Chihuahua.
En la legislación penal del Estado de Chihuahua.

7.Observancia de las reglas.

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Oscar A. Müller Creel

1. Aspectos Generales.

El Código de conducta para los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley, fue adoptado por la Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas en resolución 34/16974

, del 17 de diciembre de 1979; y

encuentra sus motivaciones en las siguientes circunstancias:

Se sustenta en la Carta De las Naciones Unidas, entre cuyos objetivos
se encuentra la realización y el estímulo al respeto de los Derechos Humanos;
en la Declaración Universal De Derechos Humanos; así como en los Pactos
Internacionales de Derechos Humanos y la Declaración sobre la Protección De
todas las personas contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes.

En estas motivaciones, se reconoce como elemento consecuente de la
función de aplicar la ley, la defensa del orden público y cómo esto ejerce
influencia en la calidad de vida, tanto de los individuos como de la sociedad;
igualmente en la necesidad de que la función de cumplir la ley se lleve a cabo
de conformidad con los Derechos Humanos, así como las posibilidades de
abuso que entraña el ejercicio de la fuerza pública

Que además del principio de respetar la ley, las funciones relacionadas
con esta actividad, deben procurar:

a)

Que el órgano de aplicación del derecho sea

representativo de la comunidad.
b)

Que la conducta ética de los funcionarios, se
sustente en un sistema jurídico que debe ser adecuado a la
sociedad que rige, aceptado por esta y humanitario.

También se reconocen como elementos propios de la función de hacer

cumplir la ley:

74

Véase: Organización de las Naciones Unidas. Asamblea General. “Resoluciones aprobadas
sobre la base de la Tercera Comisión”. Pag, 215. Versión electrónica visible en
http://www.un.org/spanish/documents/ga/res/34/ares34.htm [consultado el 14 de julio del 2007]

61

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a.

Que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley,
forman parte del sistema de justicia penal que busca prevenir y combatir al
delito, por lo que la conducta de cada funcionario en lo individual, influye en
la totalidad del sistema.
b.

Que los actos de los funcionarios encargados de hacer cumplir
la ley deben estar sujetos a órganos de control y autodisciplina.
c.

Que la capacitación y educación de los funcionarios son los
elementos que pueden dar valor práctico a las normas que regulan la
actividad ética de los mismos.

Al final de la parte considerativa, la resolución de la Asamblea General
de la Organización de las Naciones Unidas, que se analiza, establece la
decisión de trasmitir el Código de Conducta a los gobiernos "con la
recomendación de que consideren favorablemente la posibilidad de utilizarlo en
el marco de legislación o las prácticas nacionales como conjunto de principios
que han de observar los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley"75

Conforme con las anteriores motivaciones, el Código de Conducta que
se analiza, establece los siguientes rubros: deber de hacer cumplir la ley; el
respeto a la dignidad humana; regula el uso de la fuerza, estableciendo la
necesidad que sea excepcional y proporcional; la necesidad de preservar el
secreto profesional; la prohibición de la tortura y tratos crueles, inhumanos o
degradantes; la obligación de preservar la salud de los detenidos y la
prohibición de corrupción.

Es entonces procedente entrar al análisis de los mencionados rubros,
salvo los relativos al uso de la fuerza y la prohibición de tortura, pues estos se
analizarán cuando de desglosen los Principios Básicos Sobre El Empleo de la
Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de hacer
Cumplir la Ley, así como la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles Inhumanos o Degradantes.
.

2. Deber de hacer cumplir la ley.

75

Ib Idem.

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Se establece como deber primordial de los funcionarios la obligación de
observar la normatividad jurídica, de la siguiente manera:

"Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, cumplirán en todo
momento los deberes que les impone la ley, sirviendo a su comunidad y
protegiendo a toda las personas contra actos ilegales, en consonancia con el
alto grado de responsabilidad exigido por su profesión".

El ámbito de aplicación de este código abarca a todas aquellas personas
que tengan la función de hacer cumplir la ley, ya sean nombradas o electas,
cuando ejerzan funciones de policía, y especialmente tratándose de facultades
de arresto o detención, incluyéndose, en este concepto a las autoridades
militares, cuando ejercen funciones de policía.

Al referirse al servicio de la comunidad, esta disposición implica la
obligación del funcionario de destinar sus labores en beneficio de la sociedad
de la que forman parte, bajo una concepción de la función policial basada en
un Estado de Derecho Democrático, el que encuentra su sustento en el respeto
a los Derechos Humanos y la libre determinación de los individuos, siendo la
función del Estado el reconocer, respetar y promover estas situaciones, de
donde surge la necesidad de una policía adecuada a dicho modelo, conforme
observamos anteriormente. 76

Abarca no sólo los actos violentos o nocivos sino toda la gama de
prohibiciones establecidas en la legislación penal incluyendo, conducta de
personas que no pudieran incurrir en responsabilidad penal, como los
incapaces o menores de edad.

76

También puede verse: Domínguez Vial Andrés. “La Policía De Investigación Criminal.
Fundamentos, racionalidad y operación”. Procuraduría General de Justicia del Estado de
Chihuahua. México. 2006. Páginas 13 y 14.

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En el tema del cumplimiento de la ley por parte de la policía77

, se
observa que los estándares mundiales de la actividad policiaca indican una
apreciación generalizada de incertidumbre en los procesos de la justicia penal,
la que es considerada como engorrosa y corrupta. Es común que los policías
no tengan una clara conciencia de las consecuencias de la violación al estado
de derecho puesto que consideran a éste como un estorbo para el
cumplimiento de sus funciones, esto acarrea que sea constante la violación a
los principios legales en la actuación de la policía; es así como prácticas como
el uso excesivo de la fuerza, la siembra de falsas evidencias, el perjurio ante
los tribunales; son prácticas comunes y aceptadas en la mayoría de las policías
del mundo; esto porque por regla general la policía piensa que la ley y los
Derechos Humanos, son obstáculos para el eficaz desempeño de su función en
el combate al delito.

De acuerdo a Bayley78

, las razones principales que se dan en los medios

policiales para la violación de la ley, son las siguientes:

a. Seguridad pública. Al formar parte del sistema de justicia penal, la
policía es consciente de que su función es controlar y disuadir la comisión de
delitos; su función de disuasión adquiere un tinte subjetivo desde el momento
en que es el policía quien está en contacto directo con el daño que causa la
delincuencia; de esta forma para el policía la necesidad de castigar al
delincuente se transforma en una urgencia y por consecuencia, cuando la ley
se convierte en un obstáculo para este efecto se ve tentado a pasarla por alto.

Sería difícil comprobar que los arrestos ilegales tuvieran un efecto
disuasivo en la sociedad porque esto hace más seguras a las comunidades; la
disuasión específica que se refiere al efecto inhibitorio sobre el individuo
afectado, indudablemente no tendría resultado en los casos en que la persona

77

NOTA DEL AUTOR: Este tema es analizado conforme al estudio de David H. Bayley.
Profesor de la Escuela de Justicia Penal de la Universidad Estatal de Nueva Cork - Albany.
“Eficacia policial y el respeto a los derechos de otros: ¿Es de suma cero?” Páginas 1 a 16.
Publicado en: Conferencia Internacional sobre Rendición de Cuentas ("accountability") Policial.
(Obra colectiva). Instituto para la Seguridad y la Democracia, A. C. Octubre, 2003. Versión
electrónica visible en

http://insyde.org.mx/products.asp?prod=77&cat=57&hierarchy=0

[consultado el 19 de Noviembre del 2007]

78

Ib Idem.

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sentenciada sea inocente. Por otro lado, las detenciones crean efectos de
inestabilidad sobre las familias y en consecuencia sobre las comunidades de lo
que se observa que las detenciones injustas vendrían a impulsar este efecto y
por consecuencia influirían el crecimiento de la criminalidad.

b. Exclusividad de la fuerza. El uso de la fuerza es excluyente, sólo
pueden efectuarlo quienes están autorizados por la ley, esto implica la violencia
física hacia las personas y aunque esto es excepcional, el celo del policía por
cumplir con su función, puede tener como consecuencia el que la regla
excepcional se convierta en la conducta común.

c. Respeto público. La sociedad, al igual que el policía, tiene interés en
que el delincuente sea castigado y los cuerpos policiales reciben presión en tal
sentido, es decir existe un elemento adicional que obliga a los policías a buscar
el castigo del delincuente y se premia más, dentro de las organizaciones de
policía, el logro de resultados en combate a la delincuencia que la actuación
conforme a la ley.

Esa búsqueda de respeto público lleva a lo que el autor que se comenta
denominada "respeto situacional", que implica la idea de que la comunidad
debe tener respeto a la imagen del policía y por consecuencia, las faltas de
respeto que se dan en circunstancias específicas, son castigadas con
severidad, abusando de la fuerza en muchas ocasiones.

Los elementos de exclusividad del uso de la fuerza y de necesidad de
respeto público se encuentran estrechamente relacionados en cuanto a la
efectividad de la función policíaca; esto tomando en consideración que cuando
la policía tiene por costumbre abusar de la fuerza y violar los derechos de los
individuos, pierde autoridad moral frente al público aún y cuando ganase
terreno en cuanto al temor que la delincuencia pudiera tenerle. Es un hecho
probado que el combate a la delincuencia y la seguridad pública son
circunstancias que, aún y cuando correspondan en cierta medida al Estado,
requieran de un fuerte apoyo de la comunidad; la investigación de los delitos y
la aprehensión de los delincuentes, para ser efectiva requiere del apoyo que la

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comunidad puede prestar a la policía y este apoyo se ve demeritado cuando los
ciudadanos tienen temor a los cuerpos policiales. Por consecuencia, el abuso
de la fuerza influye negativamente en la imagen de la policía y por tanto en su
efectividad para combatir al delito.

Esto tiene especial aplicación en nuestro país, en el que, de acuerdo a la
Cuarta encuesta nacional sobre inseguridad urbana realizada por el Instituto
Ciudadano de estudios sobre la Inseguridad, A. C.79

, respecto a la cifra negra
del delito en la México, sólo una de cada cinco víctimas comparecen ante las
autoridades a denunciar los hechos delictivos que se han cometido en su
contra, los datos que se tomaron en consideración para determinar dicha
estadística, fueron los siguientes: a. Los delitos no denunciados; b. Los delitos
que no dan lugar a la averiguación previa a pesar de haberse denunciado; c.
Los varios delitos sufridos en un solo incidente, por una o varias víctimas, que
quedan registrados en una sola averiguación previa, y d. Los delitos que no se
registran por deficiencias en el sistema estadístico oficial.

Las cifra de dicha encuesta, revelan que de cada diez ciudadanos, siete
consideran que su entorno es inseguro e igual porcentaje se da en la sensación
de inseguridad en la ciudad en que radican; Por lo que se refiere al Estado de
Chihuahua, las cifras que se publican en ese sentido, son las siguientes: en
Ciudad Juárez, un ochenta y cuatro por ciento de los ciudadanos tienen esa
percepción, en tanto que en la Ciudad de Chihuahua ese porcentaje se reduce
a veinticinco de cada cien habitantes. En lo que concierne a la percepción del
aumento en la delincuencia, casi la mitad de los ciudadanos perciben que esta
aumentado en vez de disminuir.

En lo que se refiere al nivel de confianza de los ciudadanos respecto de
las corporaciones policíacas, se dan los siguientes números:

•La Policía Federal Preventiva, 6.17.

79

“Cuarta Encuesta Nacional sobre Inseguridad”.

Visible en:

http://www.icesi.org.mx/documentos/encuestas/encuestasNacionales/ensi4_urbana_2005.pdf
[consultada el29 de Diciembre del 2007]

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•Las Policías Judiciales o Ministeriales, 4.98

•Las Policías Preventivas locales, 5.30

Existe mayor confianza en otro tipo de instituciones; entre las que se
llevan los mejores índices son las educativas, el ejército, los organismos de
Derechos Humanos, la presidencia de la república, y en los niveles más bajos
se encuentran los partidos políticos y los órganos legislativos.

También respecto al índice de confianza de los ciudadanos hacia la
policía en México, se ha mencionado lo siguiente: "Es claro que una buena
parte de los delitos no llegan al conocimiento de las autoridades por el temor
que los ciudadanos tienen de las represalias que pudieran sufrir por parte de
los delincuentes, como por el deficiente desempeño de los órganos de
procuración de justicia. El reto consiste, entonces en mejorar la calidad de
estos servicios y en incrementar la confianza de los ciudadanos. Esta última no
puede ser sino una consecuencia de la eficacia y de la eliminación de los
abusos. Hoy en día, en cambio, quien denuncia no sólo teme enfrentarse a una
autoridad que no cumplirá cabalmente con su función, sino que también teme
que el delincuente pueda sobornar a la autoridad y perjudicarle aún más"80
.

Colombia presenta un caso excepcional a la imagen pública de la policía
que cuenta con la aprobación de la gran mayoría de los ciudadanos, pero esto
obedeció a un proceso de varias décadas en que los cuerpos policíacos fueron
sometidos a una presión superior a lo normal por los conflictos armados y el
narcotráfico "Si se sigue la propuesta de Jaume Courbet 1983, p, 141), se
podría afirmar que los objetivos de la labor policial se engloban en prevenir la
delincuencia, responder inmediatamente a los incidentes que amenazan de
forma directa a la seguridad de los ciudadanos, efectuar la investigación sobre
cualquier delito o accidente que ocurra en su sector y controlar el tránsito
vehicular. La magnitud del conflicto armado (que incluye guerrilla y
paramilitares) y el narcotráfico, hacen que la policía en Colombia desborde
estos objetivos que pueden enmarcarse dentro de la búsqueda de la seguridad

80

Elena Azaola y Marcel Berman. “El deterioro en las condiciones de vida en las cárceles
mexicanas”. Publicado por México Unido contra la Delincuencia. México. 2007. Pag, 9.

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ciudadana. No obstante, este capítulo sugiere que las acciones de la Policía
Nacional, especialmente en la lucha contra la producción y tráfico de drogas
ilícitas, han potenciado la capacidad de la institución para responder a los
objetivos señalados previamente".81

Los anteriores datos nos hacen ver que falta mucho por hacer para que
la comunidad tenga confianza y respeto hacia los cuerpos policiales y esto se
traduzca en un combate al crimen más eficaz.

Continuando con el análisis del estudio de Bayley, observamos los
siguientes elementos por los que se da violación a la ley en los cuerpos
policiales:

d. La carrera policial. El servicio civil dentro de las instituciones policiales
implica reconocimientos conforme a lo resultados que se obtengan (detención
de delincuentes, recuperación y decomiso de bienes, etc.); por el contrario,
cuando el funcionario policiaco procura tener autocontrol y respeto a los
Derechos Humanos, no se le reconoce y esto, sobre todo, por la dificultad de
evidenciar este tipo de conductas.

e. Pertenencia. El policía forma un sentimiento de comunidad con sus
compañeros y desea ser considerado por estos; bajo estas condiciones si
dentro del grupo la cultura implica actos de corrupción o abuso de autoridad, es
muy difícil que los elementos que conforman ese grupo realicen actividades en
contra de los mismos, ante su necesidad de ser aceptados en esa comunidad.

Respecto de esta circunstancia debe observarse que los actos de
corrupción o abuso de autoridad aún y cuando sean comunes dentro del grupo
policial, sus consecuencias son individuales, es decir aquel policía que para

81

Gonzalo de Francisco Z. "El doble reto del conflicto armado y la seguridad pública: la
evolución de la Policía Nacional de Colombia". En "Seguridad y reforma policial en las
Américas. Experiencias y desafíos". Obra colectiva. Lucía Dammbert y John Bailey
(coordinadores). Siglo XXI Editores , Sociedad Anónima. México. 2005. Página 171. El autor
hace referencia a la encuesta de Gallup realizada en el 2002, en la que, en Colombia, de entre
las instituciones, la policía contaba con una imagen favorable del 72% de la población,
superada sólo por la Iglesia Católica y las Fuerzas Armadas.

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pertenecer al grupo viola la ley debe ser consciente que en el momento que se
le descubre en algún acto ilícito, las consecuencias de esa violación recaen
sobre el mismo y no sobre el grupo; por otro lado, la práctica común de realizar
violaciones a la ley y ocultar estas, a través de un “código de silencio”, al
interior del cuerpo policial, se implica una constante posición de riesgo que
genera estrés, lo que implica una baja en la moral y hace menos gratificante el
trabajo policial.

f. Oscuridad legal. El conocimiento de la ley es muy difícil, pues la
estructuración de los sistemas jurídicos suele ser muy complejo y si a esto
sumamos lo impredecible de la discrecionalidad judicial; es muy difícil para el
policía conocer cuáles son las reglas a las que debe adecuar su conducta; si se
agrega que el policía no tiene una formación mental entrenada para la
discusión, sino para el resultado objetivo, las circunstancias se agravan. Por
otro lado, es común, en los sistemas de justicia, el soslayar situaciones de
violación a la ley en los procedimientos policíacos, para poder obtener
sentencias de condena; estas libertades que el sistema de justicia se toma,
influyen también en el quehacer policial, pues este observa que las violaciones
que cometió tuvieron el efecto deseado: el procesamiento y condena del
delincuente.

g. Personalidad policíaca. El policía suele ser una persona práctica
orientada a la acción y al logro de resultados; lo que se confronta directamente
con los sistemas de justicia que suelen ser largos e impredecibles y por
consecuencia inadecuados para la mentalidad policial; esto también influye
para que el policía estime como bondadosa la violación a la ley.

Sobre estas razones relativas a la oscuridad y lentitud de los sistemas
judiciales debe tomarse en consideración que el policía no tiene por qué cargar
con las fallas de un sistema de justicia ni tratar de solventar estas, mediante
abusos de poder o violaciones a la ley, pues estás conductas sólo ayudan a
aumentar dichas fallas.

3. Respeto a la dignidad humana.

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Oscar A. Müller Creel

Esta situación se regula en el Código, en los siguientes términos:

"En el desempeño de sus tareas, los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley respetarán y protegerán la dignidad humana y mantendrán y
defenderán los Derechos Humanos de todas las personas".

Llama la atención como la normatividad regula, en distintos apartados,
los rubros de respeto a la ley y respeto a los Derechos Humanos; esto
encuentra su explicación en la circunstancia de que la primera, forma parte del
régimen interno del Estado, en tanto que los segundos adquieren relevancia
internacional, tomando en consideración que al hablar sobre los Derechos
Humanos, esta disposición se refiere a aquellos que están consagrados, en el
ámbito internacional, en múltiples instrumento, entre los que destacan, para
efectos de nuestro análisis, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Declaración sobre la
Protección de Todas las Personas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes, la Declaración y la Convención
Internacional de las Naciones Unidas, sobre la Eliminación de todas las Formas
de Discriminación Racial; la Convención sobre la Prevención y Sanción del
Delito de Genocidio; en el ámbito regional, la Convención Interamericana de
Derechos Humanos y ya en nuestra regulación interna la parte dogmática de
nuestra constitución.

De acuerdo a Ferrajoli82

, al estar condicionadas las constituciones al
derecho positivo no solamente en su existencia sino también en su entorno de
validez, éstas se encuentran su límite en el contenido de sus decisiones; límite
que son los principios y derechos fundamentales de los individuos, como son
los derechos de libertad y los derechos sociales. Estas limitaciones no se dan
tan solo en el campo interno de los Estados sino que también conforman parte
de este las declaraciones, convenciones y pactos internacionales sobre los
Derechos Humanos; a esta restricción a favor de los individuos se le denomina

82

Ferrajoli Luigi. Obra citada. Páginas 114 y 115.

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garantismo, que no significa otra cosa más que el que todo sistema de derecho
debe preservar los derechos fundamentales, de donde surge la pregunta
respecto a cuáles son estos.

Conforme al autor que se ha venido citando, podemos encontrar tres
respuestas a esta pregunta: la primera, estos derechos fundamentales son los
que se encuentren afectos a todos en cuanto somos personas, pero no basta
responder cuáles son, sino que también es necesario determinas que son; la
respuesta a esta interrogante, la ofrece el derecho positivo y se da en el
sentido de considerar que los derechos fundamentales son aquellos que se
encuentran consagrados en los sistemas jurídicos nacionales en que se
mencionan. La tercera respuesta que propone el autor debe responder a la
siguiente pregunta ¿cuáles son los derechos que deben ser garantizados como
fundamentales? Para este autor, dichos derechos son los siguientes: todos
aquellos cuya protección es una condición necesaria para la protección de la
paz, la vida y la integridad personal. El segundo criterio obedece al principio de
igualdad tanto entre los individuos como el Estado como ente económico frente
a la necesidad de garantizar la reducción de las desigualdades económicas y
sociales. El tercer criterio obedece a la ley del más débil, que implica el que los
derechos fundamentales deben proteger al que es más débil frente al que es
más fuerte, tanto desde el punto de vista físico, político o económico.

Como se observa de lo manifestado por Ferrajoli, los derechos civiles y
políticos encuadran en el primer criterio de concepción de los derechos
fundamentales, el que se refiere a la paz, la que desde el punto de vista
interno, es decir del Estado hacia los individuos, abarca los derechos a la vida,
a la integridad y a la libertad personal en cuanto a su protección contra la ley
del más fuerte propia de un estado natural; pero esta concepción abarca
también los derechos sociales como son: el derecho a la salud, a la
subsistencia, a la previsión social, etc.

El otro aspecto de la paz, se refiere al ámbito externo del Estado y que
de acuerdo a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, implica la
capacidad de autodeterminación de todos los pueblos y por consecuencia de

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su facultad para disponer de sus recursos naturales y de determinar su
autoregulación interna, siempre con respeto a las normas internacionales de
convivencia.

Ya se podrá desprender de lo anterior, que de un tratado que determina
los derechos fundamentales, como lo es el Pacto de Derechos Civiles y
Políticos, lo que interesa para nuestro objeto de estudio son aquellos derechos
fundamentales que tienen relación directa con el ser humano considerado en
su individualidad, es decir los derechos a la vida, a la integridad y a la libertad
personal.

En el ámbito Internacional, estos derechos se encuadran en multitud de
tratados, entre los que destaca el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, que
tiene por objeto reglamentar la Declaración Universal De los Derechos
Humanos; fue abierto a firma, por la Organización de las Naciones Unidas el 19
de diciembre de 1966; en nuestro país, fue aprobado por la Cámara de
Senadores el 18 de diciembre de 1980 y publicado en el Diario Oficial de la
Federación el 20 de mayo de 1981, por lo que su contenido constituye norma
jurídica obligatoria para las autoridades mexicanas.

4. Secreto profesional.

El código de conducta que se analiza establece la obligación de reserva,

bajo las siguientes pautas:

"Las cuestiones de carácter confidencial de que tengan conocimiento los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley se mantendrán en secreto, a
menos que el cumplimiento del deber o las necesidades de la justicia exijan
estrictamente lo contrario".

Domínguez Vial83

, menciona que el secreto profesional en la función
policial, tiene influencia directa en la eficiencia de los procesos y en la

83

Domínguez Vial Andrés. Obra citada. Página 22.

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seguridad jurídica de las personas que en ellos participan, así como también en
la formación de un caudal de conocimientos sobre el fenómeno criminal
específico que se investiga y también para las bases de datos criminológicas.

La naturaleza de la función policial, implica la intervención en las
circunstancias más sensibles de la vida privada de las personas, incidiendo en
su intimidad; por lo que el uso imprudente de esta información podría causar
daño a los intereses y reputación de otros, es por esto que se debe ser
sumamente cuidadoso en el cumplimiento de este deber.

Observamos que la función policial tiene como fundamento el respeto a
la dignidad humana, lo que debe estar presente en el ejercicio de la potestad
punitiva del Estado. La investigación de los delitos conllevará siempre la
intervención en la intimidad personal y familiar de los individuos.

El Derecho a la Intimidad puede verse desde una perspectiva positiva,
que comprende el ámbito de la vida del individuo que se encuentra fuera del
conocimiento ajeno o del control de la información relevante que se tiene de
cada persona; desde un punto de vista negativo, la intimidad implica el poder
excluir a terceros, incluyendo al estado, de injerencias en la privacidad de la
persona, con el domicilio, las comunicaciones, y otras84
.

Observamos que en nuestro sistema jurídico el derecho a la intimidad se
encuentra consagrado en forma indirecta en el artículo 16 de la Constitución
Política, al establecerse que todo acto de molestia en la persona, familia,
domicilio, papeles o posesiones, deberá darse siempre a través de un
mandamiento fundado y motivado y en la misma disposición se establece la
orden de cateo como un requisito necesario para la intervención en la intimidad
del domicilio y la inviolabilidad de las comunicaciones privadas, salvo el caso

84

Ignacio José Subijana Zuzunegui, desarrolla el tema de la intimidad y la función policial,
ampliamente en “Policía Judicial y Derecho a la Intimidad en el seno de la investigación
criminal”. Cuaderno del Instituto Vasco de Criminología, San Sebastián, España, 1997. No. 10
Extraordinario- Octubre 1997. Pp. 121 a 162.

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de autorización judicial fundado y motivado que especifique el tipo de
intervención que se realizará.

De lo anterior, se desprende que, salvo el caso de el consentimiento
expreso, la obtención de información personal, sólo puede llevarse a cabo
cuando existe finalidad legítima y a través en los medios adecuados para el
logro de esta finalidad; de acuerdo a Subijana, la restricción referente a una
finalidad legítima, lleva consigo la eficacia jurídica de información que se
obtiene, pues una vez cumplida la finalidad para la que se obtuvo la
información, deja de tener valor como prueba y el uso de esos conocimientos
con fines distintos para los autorizados, implicaría la violación a la intimidad de
la persona y por consecuencia a la obligación de discreción que el órgano
investigador tiene85
.

El secreto profesional, en el que se incluye el policial, debe ser
entendida desde dos ángulos: como un deber y como un derecho86
.

a. Como un deber.-

Implica una restricción que tiene el funcionario de revelar aquellas
circunstancias que ha conocido con motivo de sus funciones; dicha revelación
puede ser:

•En forma directa, haciendo referencia a las personas y hechos o,

•En forma indirecta, cuando se relatan las circunstancias de tal

forma que quien escucha se encuentre en posibilidad de deducir en forma
específica las circunstancias propias de lo revelado.

De acuerdo a la adaptación realizada por Transparencia Internacional
del Código del Servicio Civil del Reino Unido, de 1996, se establecen, para el
funcionario público, las siguientes restricciones:

85

Ora Citada, Pag. 128

86

Sobre este tema puede verse: Müller Creel Oscar. “La función del Abogado”. Textos
Universitarios. Universidad Autónoma de Chihuahua. México 2007. Pp. 96 a 107.

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“Los servidores públicos no deben hacer mal uso ni de su cargo oficial ni
de la información que obtengan durante el desempeño de sus deberes oficiales
a favor de sus intereses particulares o de terceras personas. No deben recibir
de terceras partes gratificaciónes de tipo alguno que pudieran considerarse
comprometen su juicio o integridad personal.

•Los servidores públicos no deben revelar, sin autorización previa,

información oficial que se les haya comunicado confidencialmente dentro de
la administración o por parte de terceros. No deben intentar frustrar o influir
en las políticas, decisiones o acciones de los ministros o los legisladores a
través de la revelación no autorizada, inadecuada o prematura por fuera de
la administración de información a que hayan tenido acceso en su calidad
de servidores públicos.

•Los servidores públicos no deben intentar frustrar las políticas,

decisiones o acciones de las administraciones negándose o absteniéndose
de tomar medidas que se deriven de las decisiones de los ministros o los
miembros de la legislatura. Cuando no sea posible resolver un asunto de
conformidad con los términos que el servidor público pueda aceptar, deberá
cumplir con las instrucciones recibidas o renunciar al servicio público. Los
servidores públicos deben continuar cumpliendo con sus deberes de
confidencialidad después de haber abandonado el empleo de la Corona.”87

Se observa de lo anterior que la prohibición de revelación de secretos
abarca los que se conozcan tanto dentro de la administración pública como por
conducto de terceros y que esta obligación subsiste después de haber dejado
el trabajo, circunstancia que es análoga a la regulación de este tema en
nuestra propia legislación, conforme se pasa a observar:

La Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de
Chihuahua, regula la situación que se comenta, en su artículo 23, al establecer
que es obligación de los funcionarios del gobierno: "III. Utilizar los recursos que
tengan asignados y las facultades que le sean atribuidas o la información

87

Transparencia Internacional. “La anatomía de la corrupción”. El libro de consulta 2000.
Páginas 180 y 181. Versión electrónica visible en:
http://www.transparenciamexicana.org.mx/publicacionesti/#source

[consultado 15 de

noviembre del 2004]

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reservada a que tengan acceso por su función, exclusivamente para los fines a
que estén afectos."

Tradicionalmente se ha estimado que la revelación de secretos puede
ser de tal forma dañina del derecho a la intimidad que esta conducta ha sido
regulada como tipo delictivo, así él Código Penal del Estado, establece en su
artículo 207.

"A quien sin consentimiento de quien tenga derecho a otorgarlo y en
perjuicio de alguien, revele un secreto o comunicación reservada, que por
cualquier forma haya conocido o se le haya confiado, o lo emplee en provecho
propio o ajeno, se le impondrá prisión de seis meses a dos años y de 25 a 100
días de multa.

Si el agente conoció o recibió el secreto o comunicación reservada con
motivo de su empleo, cargo, profesión, arte u oficio, o si el secreto fuere de
carácter científico o tecnológico, la prisión se aumentará en una mitad y se le
suspenderá de seis meses a tres años en el ejercicio de la profesión, arte u
oficio.

Cuando el agente sea servidor público, se le impondrá, además,
destitución o inhabilitación de seis meses a tres años".

b. Como un derecho.-

Se menciona también que el secreto se transforma en un derecho, en
cuanto que el funcionario público puede oponerse lícitamente a cualquier
presión que se pretenda ejercer sobre el para el efecto de que revele
circunstancias que ha conocido con motivo de su función.

c. Excepciones a la obligación de reserva.

Las circunstancias que pueden eximir de la obligación de reserva, son

las siguientes:

a.Cuando al revelar el secreto se evite la comisión de un delito.

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b.Cuando exista un orden judicial debidamente fundada y motivada
que exija la revelación del secreto.
c.Cuando el posible afectado haya dado su consentimiento para la

revelación del secreto.

Aún y cuando estas circunstancias no se encuentren reguladas de
manera específica en la ley, se pueden entender como causales excluyentes
de responsabilidad, de acuerdo a lo previsto por el artículo 28 del Código Penal
del Estado que establece las causas de exclusión, en los siguientes términos:

Por lo que se refiere al consentimiento del titular del secreto, se aplica la
fracción III. Que establece dicha causa de exclusión de la siguiente manera:

“(Consentimiento del titular). Se actúe con el consentimiento del titular
del bien jurídico afectado, o del legitimado legalmente para otorgarlo, siempre y
cuando se cumplan los siguientes requisitos: a. Que se trate de un bien jurídico
disponible; b. Que el titular del bien jurídico, o quien esté legitimado para
consentir, tenga la capacidad jurídica para disponer libremente del bien; y c.
Que el consentimiento sea expreso o tácito y no medie algún vicio del
consentimiento.

Se presume que hay consentimiento, cuando el hecho se realiza en
circunstancias tales que permitan suponer fundadamente que, de haberse
consultado al titular del bien o a quien esté legitimado para consentir, éstos
hubiesen otorgado el consentimiento.”

Para la excepción relativa a la orden judicial que determina la revelación
del secreto, se aplican el artículo 16 Constitucional antes mencionado, así
como la fracción VI del artículo 28 del Código Penal que venimos analizando,
que describe:

“(Cumplimiento de un deber o ejercicio de un derecho). La acción o la
omisión se realicen en cumplimiento de un deber jurídico o en ejercicio de un

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derecho, siempre que exista necesidad racional de la conducta empleada para
cumplirlo o ejercerlo;”

Cuando al revelar el secreto se evita la comisión de un delito,
encontramos el enfrenamiento entre dos intereses jurídicos, el de la intimidad
de quien es titular del secreto y la necesidad de evitar la comisión de actos
delictivos. Por lo anterior se estima que esta situación da base para relevar de
la obligación de reserva, conforme a la fracción V del artículo 28 del Código
Penal, que establece:

“(Estado de necesidad). Se obre por la necesidad de salvaguardar un
bien jurídico propio o ajeno, de un peligro real, actual o inminente, no
ocasionado dolosamente por el sujeto, lesionando otro bien de menor o igual
valor que el salvaguardado, siempre que el peligro no sea evitable por otros
medios y el agente no tuviere el deber jurídico de afrontarlo; “

5. Protección de la salud de los detenidos.

Esta obligación se establece en el Código de Conducta que venimos
analizando, de la siguiente manera:

"Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley asegurarán la
plena protección de la salud de las personas bajo su custodia y, en particular,
tomarán medidas inmediatas para proporcionar atención médica cuando se
precise".

Por atención médica, se refiere a cualquier tipo de atención que se
requiera, ya sea a través de un médico calificado, enfermeros o personal
paramédico, y deberá otorgarse cuando el funcionario observe la necesidad de
esto o dicha atención sea solicitada.

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El funcionario deberá tomar en consideración la opinión del personal
médico cuando sea necesaria la atención a la salud del detenido en un lugar
distinto al de la reclusión.

En el conjunto de principios para la protección de las personas
sometidas a cualquier forma de detención o prisión, adoptados por la Asamblea
General en resolución 43/173, del 9 de diciembre de 1988, se hace referencia a
la obligación de atender médicamente a los detenidos, mencionándose que:

a.La persona detenida tiene derecho a un examen médico
apropiado y al posterior tratamiento médico cuando sea necesario.
b.El derecho a través de su abogado, con sujeción a condiciones
razonables de seguridad, de un segundo examen médico o una segunda
opinión médica.

c.Del examen médico deberá levantarse debida constancia en el
que conste el nombre del profesionista que lo practicó y los resultados del
examen.

d.En caso de que se violen estos principios, las pruebas que se
hayan recabado en violación a esos principios pueden afectar su
admisibilidad en el juicio.

La falta de atención médica por parte del funcionario público, se
considera como delito de acuerdo a lo previsto por el artículo 253 del Código
Penal del Estado, que en su fracción V, establece que Comete el delito de
ejercicio ilegal de servicio público quien:

“Teniendo obligación por razones de empleo, cargo o comisión, de
custodiar, vigilar, proteger o dar seguridad a personas, lugares, instalaciones y
objetos, incumpliendo su deber, en cualquier forma propicie daño a las
personas o a los lugares, instalaciones y objetos, o pérdida o sustracción de
objetos que se encuentren bajo su cuidado...”

Igualmente por el Delito de omisión de auxilio, que se establece en el
artículo 154, en los siguientes términos:

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“A quien abandone a una persona incapaz de valerse por sí misma
teniendo la obligación de cuidarla, se le impondrán de seis meses a cuatro
años de prisión si no resultare lesión o daño alguno. Si el sujeto activo fuese
médico o profesionista similar o auxiliar, también se le suspenderá en el
ejercicio de su profesión hasta por dos años. Las mismas penas se aplicarán a
quien, estando a cargo de un establecimiento asistencial público o privado,
realice la conducta descrita”.

6. Prohibición de Corrupción.

Este tema, de vital importancia en el medio policial mexicano, se regula

de la siguiente manera:

"Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no cometerán
ningún acto de corrupción. También se opondrán rigurosamente a todos los
actos de esa índole y los combatirán."

La idea genérica de corrupción que se plasma es la comisión u omisión
de actos en el desempeño de sus funciones o con motivo de estas en virtud de
dádivas, promesas o estímulos.

Debido a la importancia del tema que se trata en este apartado, estimo
necesario proceder a realizar un análisis de la figura de la corrupción, tanto
desde el enfoque normativo como práctico, conforme a lo siguiente:

b. Tratados internacionales en materia de corrupción.

En lo que se refiere a combate a la corrupción, México tiene celebrados
dos tratados específicos para este tema.

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a.

La Convención Interamericana contra la Corrupción, que
pertenece al ámbito de la Organización de los Estados Americanos,
celebrado en la ciudad de Caracas, Venezuela, el 29 de marzo 199688
.

b.

La Convención de la Organización de las Naciones Unidas
Contra la Corrupción, que fue adoptada en Mérida, Yucatán en los días 9 al
11 de diciembre del 2003, aprobada por el Senado el 29 de Abril del 2004. 89

El último de los mencionados instrumentos toma en consideración, para
la justificación del tratado90

: la amenaza que la corrupción implica para los
valores democráticos y el desarrollo sostenible de los países, su influencia en
la delincuencia, sobre todo organizada, la influencia que produce este
fenómeno en la economía de un país, la trasnacionalidad de la corrupción, la
necesidad de ayuda entre los países y la circunstancia de que el combate a la
corrupción es una responsabilidad compartida por los Estados, así como la
necesidad de transparencia en la función pública.

Así mismo se hace referencia a los diversos instrumentos
internacionales que a nivel regional se han dado para el combate a la
corrupción, entre otros, la Convención Interamericana contra la Corrupción,
aprobada por la Organización de los Estados Americanos el 29 de Marzo de
1996, el Convenio relativo a la lucha contra los actos de corrupción en los que
estén implicados funcionarios de las Comunidades Europeas o de los Estados
Miembros de la Unión Europea, aprobado por el Consejo de la Unión Europea
el 26 de mayo de 1997; el Convenio sobre la lucha contra el soborno de los
funcionarios públicos extranjeros en las transacciones comerciales
internacionales, aprobado por la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económicos el 21 de noviembre de 1997; el Convenio de Derecho Penal sobre
la Corrupción, aprobado por el Comité de Ministros del Consejo de Europa el
27 de enero de 1999; el Convenio de Derechos Civiles sobre la corrupción,
aprobado por el Comité De Ministros de Consejo de Europa el 4 de noviembre

88

Publicada en el diario Oficial de la Federación, el 9 de enero de 1998.
Tomo DXXXII, número 6. Sección única. Página 2.

89

Publicada en el Diario Oficial de la Federación el miércoles 14 de octubre del 2005. Tomo
DCXXVII, número 10, página 2.

90

Suprema Corte de Justicia de la Nación. Compila tratados. 2006

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de 1999 y la Convención Africana para prevenir y combatir la corrupción,
aprobada por los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana el 12 de
julio del 2003,

En el preámbulo se encomia la labor realizada por otras organizaciones
internacionales y regionales en esta esfera, incluidas las actividades del
Consejo de Cooperación Aduanera (también denominado Organización
Mundial de Aduanas), el Consejo de Europa, la Liga de los Estados Árabes, la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, la Organización de los
Estados Americanos, la Unión Africana y la Unión Europea,

La convención constituye el primer documento vinculante a nivel
internacional contra la corrupción en búsqueda de una respuesta mundial para
combatir dicho fenómeno y se compone de las siguientes partes:

Prevención. En esta parte se plantean políticas preventivas, como el
establecimiento de órganos contra la corrupción, de la transparencia para
campañas electorales y partidos políticos y la búsqueda de instrumentos para
promover la eficiencia, la transparencia y la contratación basada en las mejores
condiciones. Para evitar el blanqueo de productos, se establece la necesidad
que los Estados implementen mecanismos que permitan el análisis de
transacciones sospechosas, datos financieros e intercambios de información.
También se estimula la participación ciudadana en la prevención contra la
corrupción a través de organizaciones no gubernamentales y de los elementos
de la sociedad civil, para despertar conciencia pública hacia la corrupción y la
prevención de ella.

Penalización. Se establece la necesidad de que se tipifiquen como delito
una serie de conductas que se estiman encuadran dentro del concepto de
corrupción, como el soborno, la malversación de fondos públicos, el blanqueo
de dinero y la obstrucción de justicia. Para respaldar la penalización se
establecen figuras para promover cooperación entre organismos encargados
de hacer cumplir la ley e impulsar la elaboración de normas para salvaguardar
a las entidades del sector privado.

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Recuperación de activos. En este temática se busca el descubrimiento y
recuperación de los activos que constituyen objeto de delito o producto del
mismo; como en el caso de la disposición de fondos públicos realizada por
funcionarios, en este caso específico se establece la restitución de los bienes al
Estado requirente cuando derive de la comisión de alguno de los delitos
planteados en la convención.

Cooperación internacional. En la búsqueda de evitar que los
delincuentes puedan utilizar la residencia en los países para evitar el castigo,
se establecen formas de asistencia judicial recíproca que tienen por objeto
reunir y transmitir pruebas así como la extradición de los delincuentes;
igualmente se establecen mecanismos judiciales para facilitar la localización de
personas y bienes así como el embargo o la incautación de los productos de la
corrupción.

Mecanismos De Aplicación. Se establece la Conferencia de los Estados
Partes y el Programa Mundial contra la Corrupción, cuya finalidad es facilitar
asistencia práctica y fortalecer la capacidad técnica de los Estados para aplicar
la Convención.

c. El fenómeno de la corrupción.

Para Transparencia Internacional, la corrupción consiste en: " el mal uso
del poder encomendado para obtener beneficios privados"91

, pero también
incluye el incumplimiento del deber de establecer cierta distancia en el ejercicio
de la función pública, como la que se da en las relaciones personales o de
parentesco.

Esta definición comprende los siguientes elementos:

a.Un uso incorrecto del poder

91

Obra citada. Página 55.

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b.Un poder que ha sido encomendado a quien ejerce los actos de
corrupción; este poder puede derivar de la función pública o de la empresa
privada.

c.Un beneficio privado, no necesariamente para quien realiza los
actos indebidos, puede ser alguna persona cercana a el, como familiares o
amigos.

La corrupción abarca a todos los países y sistemas, desde civilizaciones

antiguas92

, hasta los sistemas modernos, en el libro que se analiza se
mencionan dos causas de esto: 1. La pérdida de valores en donde la ética
personal pierde terreno ante el prestigio material, y 2. La falta de transparencia
y rendición de cuentas en la función pública.

d. Daños que causa la corrupción.

La corrupción en la función pública causa grave daño a la comunidad,
pues el funcionario se limita a realizar los actos indebidos sin tomar en
consideración la importancia de su función y el beneficio a la comunidad que
esta debe acarrear. Eleva el costo de bienes y servicios y aumenta la deuda del
país, disminuyéndose los estándares de calidad en el servicio y la obra
públicos y tomándose decisiones en base en el monto del interés económico
dejando a un lado el interés social.

Lo anterior tiene efectos negativos en la inversión privada y en la
inversión extranjera directa, pues en el primer caso, los costos que implican
una burocracia corrupta afectan las posibilidades de crecimiento de las
empresas y en lo que se refiere a la inversión extranjera, es evidente que lo
anterior constituye una mala nota que incide la búsqueda, por parte de los
inversionistas, de países con menores índices de corrupción para realizar sus
actividades. Basta con pensar en el pequeño ahorrador que tiene la posibilidad
de invertir sus ahorros en el mercado de un país de alto nivel normativo como

92

NOTA DEL AUTOR: En el estudio de Transparencia Internacional (capítulo I. s/n) se
mencionan ciento cincuenta inscripciones encontradas en Rakka Siria, en que se menciona la
existencia en dicho lugar de un centro administrativo de la civilización Asiria, del siglo XIII ante
de Cristo. Se encontró un archivo sobre investigaciones que se estaban realizando respecto de
altos funcionarios que recibían sobornos.

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pueden ser Alemania o Japón o en uno cuya burocracia es calificada por los
estándares internacionales como corrupta.

De lo anterior se observa que el combate a la corrupción no es un lucha
inútil, pues esta tiene efectos dañinos en la sociedad y limita la posibilidad de
lograr un gobierno más eficiente y justo; se observa como evidente la
imposibilidad de acabar totalmente con la corrupción en un sistema, sin
embargo si es posible reducirla sustancialmente y mantenerla en límites
tolerables,

La relación entre la corrupción y el desarrollo de un país, se refleja
como pautas que van unidas en proporción, Reyes Heroles menciona: “Si se
toma el índice de desarrollo humano de la Naciones Unidas y se le sobrepone
otro de los niveles de corrupción encontraremos una primera lectura tan veraz
como inútil: los países más desarrollados, son a la par los menos corruptos o, a
la inversa, los países más corruptos son los menos desarrollados” 93

. Al
principio estas mediciones fueron tomadas, por el Banco Mundial, como
elementos para el combate a la corrupción en los países pobres, sin que se
hubiesen logrado alcances significativos ni en el desarrollo ni en la disminución
de la corrupción; luego hubo que concluir que se tenía una imagen equívoca en
el sentido que la capacidad económica es la que permite eliminar la corrupción,
sino que son los índices bajos de corrupción los que permiten el desarrollo. Al
decir del autor que se comenta: “Quizá no es que sean menos corruptos por
ser desarrollados, sino a la inversa, son desarrollados por ser menos
corruptos”94
.

Volviendo al estudio de Transparencia Internacional, se observa que
entre los factores que facilitan la corrupción, se encuentran los sistemas legales
demasiado rígidos y formales en los que la corrupción se transforma en la
mejor vía para obtener acceso a la justicia; se da en los casos en que se
requieran muchos procedimientos y estos son tardados, las soluciones que se

93

Reyes Heroles Federico. “Corrupción: de los ángeles a los índices”. Instituto Federal de
acceso a la Información Pública. México 2003. Página 11.

94

Ib Idem.

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presentan son cambiar el sistema o entrar en el medio de corrupción para
poder obtener resultados.

En similar sentido se expresa Abascal Carranza quien menciona que en
el proceso de transición de un sistema político autoritario a un Estado
Democrático de Derecho, debe darse dentro del respeto a los Derechos
Humanos, pero también dentro de una reforma educativa y cultural que
establezca una base de principios éticos-axiológicos, lo que estuvo fuera de
nuestro sistema educativo durante setenta y un años, entre los principales
obstáculos que encontramos para este camino de respeto los Derechos
Humanos, menciona los siguientes:

“Corrupción. No puede ser confiable un sistema de protección y defensa
de los Derechos Humanos en una sociedad mediatizada por el temor y el
poder. No es lo mismo, sin embargo, la corrupción de las instituciones, que la
corrupción en las instituciones. En este último caso la corrupción es corregible,
en la medida en que no han destruido las instituciones de la república.

Lentitud en la impartición de la justicia. En el lenguaje de los Derechos
Humanos existe una máxima que dice "Justicia retardada es justicia
denegada". Es verdad que el Ministerio Público y los jueces no actúan con la
eficacia exigible por la justicia, pero también es cierto que las instituciones
creadas para la defensa de los Derechos Humanos han disminuido los niveles
de rezago existentes antes de su creación. Al día de hoy, la mayor cantidad de
denuncias y quejas ante los ombudsman, tienen que ver con exasperante
lentitud (inducida en muchas ocasiones por la corrupción) de los aparatos de
justicia nuestro país.

Impunidad. Es un hecho que se deriva, necesariamente de los dos

anteriores.95

e. El sistema legal en el combate a la corrupción.

95

"Derechos Humanos, Seguridad y Justicia" en: " Los desafíos de la seguridad pública en
México". Procuraduría General de la República. Universidad Nacional Autónoma de México.
Instituto De Investigaciones Jurídicas. Primera edición 2002. Página 27

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Es un hecho evidente que los sistemas legales no están siendo
suficientes para el combate a la corrupción, lo que en gran medida tiene su
causa en la ineficiencia de los sistemas judiciales y la falta de una verdadera
voluntad para fortalecer estos sistemas.

Transparencia Internacional, establece como, el enfoque de combate la
corrupción a través del castigo puede ser ineficaz, pero además indicativo de
que un sistema preventivo ha fallado; no debe obviarse la necesidad de
castigar las conductas corruptas, pero esto debe ir acompañado de una
aplicación de la ley segura y eficaz, para que se cree una conciencia de
combate a la corrupción.

La referencia a un sistema legal para combatir a la corrupción no se
refiere exclusivamente a las leyes penales, pero tampoco puede centrarse
exclusivamente en este elemento, la regulación jurídica contra la corrupción
debe abarcar elementos tales como:

1.El secreto oficial.
2.Conflicto de intereses.
3.Contratación pública.
4.Libertad de expresión.
5.Libertad de prensa.
6.Protección a testigos y víctimas.
7.Obsequios y cortesías.
8.Sometimiento de las acciones administrativas a revisión oficial.
9.Activación de la democracia y de las libertades de prensa y de

expresión.

El estudio que se realizará, en términos generales, se refiere
exclusivamente al Derecho Penal, en lo que se refiere a la sanción y, en el área
civil, por lo que concierne a la necesidad de indemnización de las víctimas de
los actos de corrupción.

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Sin embargo contiene también un análisis de la regulación de los delitos
cometidos por funcionarios públicos, así como la regulación de las faltas
administrativas y la responsabilidad, relacionadas con el servicio público, de
acuerdo a la constitución del Estado de Chihuahua y su reglamentación
respectiva en la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios Públicos.

f. El Derecho Penal en el combate a la corrupción.

La regulación penal de la corrupción, presenta un conflicto de
temporalidad. Este problema corresponde a la circunstancia común a los
sistemas legales, que se da en el transcurso de una alta temporalidad entre la
Comisión del acto de corrupción y el conocimiento de esto por parte de la
autoridad; por regla general las reglas de prescripción implican el inicio de esta
a partir de la fecha de comisión del delito; contra esto se proponen dos
soluciones conjuntas: a. Que el que el período de prescripción se inicie a partir
de cuándo se conoce el hecho delictivo y b. El ampliar los términos de
prescripción en los casos de corrupción.

Es conveniente observar que en el Código Penal del Estado de
Chihuahua, el inicio de la prescripción, se regula de la siguiente manera:

Artículo 108. Los plazos para la prescripción de la pretensión punitiva
serán continuos; en ellos se considerará el delito con sus modalidades y se
contarán a partir de:

I. El momento en que se consumó el delito, si es instantáneo;
II. El momento en que cesó la consumación, si el delito es permanente;
III. El día en que se realizó la última conducta, si el delito es continuado;
IV. El momento en que se realizó el último acto de ejecución o se omitió
la conducta debida, si se trata de tentativa; y
V. El día en que el Ministerio Público haya recibido el oficio
correspondiente, en los casos en que se hubiere librado orden de
reaprehensión o presentación, respecto del procesado que se haya sustraído
de la acción de la justicia.

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Aunque en la regulación relativa a algunos delitos relacionados con la
corrupción, como son: tráfico de influencias; cohecho, cuando comprende más
de 500 salarios mínimos; peculado, cuando los fondos públicos serán utilizados
para la promoción del imagen política o social del funcionario público, de su
superior jerárquico o de un tercero o a fin de denigrar a cualquier persona;
concusión, cuando su monto supere los 500 salarios mínimos y
enriquecimiento ilícito, son imprescriptibles conforme se previene en el artículo
105 del propio código.

Transparencia Internacional, establece como requisitos, que debe reunir
un sistema penal para ser efectivo en el combate a la corrupción, los
siguientes96
:

1.La normatividad debe apegarse a las normas internacionales de
derechos humanos, para evitar que los esfuerzos de combate la corrupción
sean inútiles por declaraciones de inconstitucionalidad.
2.Las penalidades no debe ser demasiado estrictas, se mencionan
los casos de Corea del Sur y de Uganda en donde por este motivo, las
leyes penales contra la corrupción se han vuelto letra muerta, ante la
condolencia de los tribunales de aplicarla.
3.Debe analizarse el sistema legal, para adecuarlo a las técnicas
más sofisticadas con las que se cometen los actos de corrupción, como
pueden ser los sistemas de cómputo; así como las nuevas formas de
conductas delictivas, ejemplo de esto pueden ser los denominados "círculos
de licitadores", en los que esto se coluden para distribuirse las obras
públicas.

4.Debe determinarse, para los casos de enriquecimiento
inexplicable, la necesidad de que la persona acusada compruebe el origen
legal de sus bienes, una vez que se ha comprobado que su riqueza excede
los límites de sus ingresos. Al regular esta conducta se debe ser cuidadoso
para evitar violar el principio de presunción de inocencia, se recomienda
que esta conducta sea regulada de tal forma que se establezca que el

96

Obra citada. Páginas 392 y 393.

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tribunal puede establecer conclusiones, ante la ausencia de una explicación
satisfactoria por parte del acusado.
5.Debe regularse correctamente la posibilidad de confiscación de
los bienes productos de la corrupción, ya sea que éstos encuentren en
poder de delincuente, de terceras personas o incluso fuera del país.
6.La regulación legal debe incluir el castigo tanto en el pago como
en la aceptación de los sobornos; excepción hecha de los casos de
extorsión.

En lo que se refiere al caso de enriquecimiento inexplicable, la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha establecido que la presunción
derivada de un patrimonio que no coincide con los ingresos del funcionario,
no contraviene el principio de presunta inocencia, conforme se observa en
la siguiente tesis: “ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO. LA PRUEBA
CIRCUNSTANCIAL DE ILICITUD DEL INCREMENTO PATRIMONIAL QUE
RECONOCE EL ARTÍCULO 224 DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL NO ES
ATENTATORIA DEL PRINCIPIO DE PRESUNCIÓN DE INOCENCIA. El
artículo 224 del Código Penal Federal al expresar que "Existe
enriquecimiento ilícito cuando el servidor público no pudiere acreditar el
legítimo aumento de su patrimonio", reconoce la existencia de una
presunción de ilicitud del enriquecimiento, sustentada en hechos que deben
demostrarse plenamente, consistentes en que un servidor público
incrementó sustancialmente su patrimonio, de manera desproporcionada a
sus ingresos. Esta forma indirecta de probar uno de los elementos del delito
no es atentatoria del principio de presunción de inocencia que le asiste al
inculpado, por más que lo vincule a demostrar la legítima procedencia de
sus bienes para poder desvirtuar la prueba presuntiva que pesa en su
contra, ya que es propio del proceso penal que al Ministerio Público le
corresponde allegar pruebas incriminatorias y al procesado las de su
defensa, entre ellas, las que tiendan a destruir o a desvanecer las aportadas
por su contraparte.” 97

97

Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Pleno. Novena Época. tomo XVI, México,
D. F., Agosto de 2002, Página: 13

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g. El Derecho Civil en el combate a la corrupción.

De acuerdo al análisis de Transparencia Internacional que se comenta98
,
en el campo del derecho privado podemos también encontrar soluciones que
ayuden al combate a la corrupción.

El supuesto se da en el sentido que la riqueza que proviene de los actos
de corrupción y que queda bajo la posesión del funcionario corrupto u otro, en
realidad pertenece al Estado, en tanto que fue obtenida en virtud del ejercicio
de la función estatal, y por consecuencia, a nombre del Estado; esta situación
se ha equiparado en el sistema Inglés, a un fideicomiso estatal en el que dichos
bienes deben ser entregados a su propietario; de donde deriva la posibilidad de
demandar civilmente al funcionario la entrega del producto de los actos de
soborno, así como una pena por la retención ilegal de esos fondos.

Se plantea la posibilidad de establecer también responsabilidad a quien
haya dado el soborno; de esta manera quien realiza los actos de corrupción,
tendrá en su contra la amenaza de un doble costo al tener que dar al Estado
dicha retribución cuando la dio al funcionario; como vimos los sobornos influyen
necesariamente en el precio y calidad de los bienes y servicios que adquiere el
Estado, lo que conlleva un daño al patrimonio público; por esto el riesgo que
correría el particular de un doble pago cuando realiza actos de soborno,
pudiera elevar tanto el costo del mismo que ya no se lograra simular en la
calidad o precio de los bienes o servicios prestados. Por otro lado, cuando el
acto de corrupción se realiza mediante una distribución de ingresos entre los
funcionarios que intervienen, la posibilidad de demandar en forma solidaria, por
el total percibido por todos, a cualquiera de ellos, implicaría un riesgo alto que
dificultaría los actos de corrupción.

Otra situación que se menciona, es la posibilidad de anular aquellos
contratos que tengan su origen en actos de corrupción, si los particulares

98

Páginas 397 a 400.

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ejercitasen este tipo de acciones inclusive demandas contra el propio Estado
por la responsabilidad derivada de los actos de corrupción de sus funcionarios,
obligaría a las instancias de gobierno a vigilar con mayor entusiasmo la
conducta de sus funcionarios.

Así se puede dar el caso en que una licitación adjudicada por medios
corruptos pudiera dar lugar a que quien debió obtener ese contrato demandase
al Estado por lo daños y perjuicios causados al no haber realizado este
contrato.

En los sistemas anglosajones, se utiliza un instrumento que ha dado
buenos dividendos en el combate a la corrupción, es la denominada Acción
Qui tam; que tiene su origen en la Inglaterra Medioeval en el año 1424, en el
que se dio la circunstancia que a una persona que había puesto en evidencia
actos de corrupción, fue premiada al otorgársele una parte de la multa que la
corona impuso al funcionario corrupto, ante la efectividad de este instrumento
jurídico, la practica se continúo como parte del sistema.

En los Estados Unidos esta figura se empezó a aplicar durante la Guerra
Civil, en que los proveedores del gobierno realizaban actos de defraudación
ante la urgencia de recibir los productos que ayudasen a sostener el conflicto
bélico, la denuncia y sanción premial a los particulares de los actos de
corrupción, tuvieron gran éxito; a grado tal que en la actualidad se sigue
aplicando dándose casos en los que el denunciante ha obtenido ganancias
millonarias.

Para protegerse contra denuncias falsas, se plantea un plazo para que el
Estado ejercite la demanda civil en el cual puede negarse por estimar la
falsedad de la denuncia, pero en el procedimiento se da intervención al
denunciante; en caso que el Estado decida no intervenir, el particular lo puede
hacer, pero bajo el riesgo de sanciones económicas, como el pago de costas o
daños, en caso de improcedencia del juicio.

92

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h. La corrupción en la normatividad del Estado de Chihuahua.

En la Constitución Política del Estado de Chihuahua.

El artículo 178 establece el concepto de servidor público determinando
que son: “Todos los funcionarios y empleados de los Poderes Legislativo,
Ejecutivo y Judicial del Estado, de los Organismos Autónomos, de los
Municipios, de los Organismos Descentralizados y en general, a toda persona
que desempeñe en las entidades mencionadas un empleo, cargo o comisión de
cualquier naturaleza, ya sea que su designación tenga origen en un proceso de
elección popular, en un nombramiento o en un contrato. “

Se determinan como responsabilidades en que puede incurrir el Servidor

Público, las siguientes:

Penal, por la comisión de delitos;
Administrativa, por la realización de actos u omisiones que
afecten la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que deban
observar en el desempeño de sus empleos, cargos o comisiones;
Oficial, por los actos u omisiones que redunden en perjuicio de los
intereses públicos fundamentales o de su buen despacho; y
Civil, por los actos u omisiones que lesionen el patrimonio público.

Se establece que los procedimientos para la determinación y aplicación
de responsabilidades, deben ser autónomos, es decir que por cada tipo de
responsabilidad se llevará un propio proceso ya que por una sola conducta no
pueden duplicarse sanciones de igual naturaleza, esto en atención al principio
non bis in idem, consagrado en el artículo 23 de la Constitución General de la
República.

Al respecto, observamos que en tesis Jurisprudencial, el Pleno de la
Suprema Corte de Justicia, ha establecido la naturaleza de proceso autónomo
en los siguientes términos: CONTROVERSIAS CONSTITUCIONALES.

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DESAFUERO, PROCEDIMIENTO DE. SUS NOTAS DISTINTIVAS. La
declaración de procedencia o de desafuero, como tradicionalmente se le
conoce, es diferente al juicio político; constituye un requisito de procedibilidad
sin el cual no se puede ejercitar la acción penal correspondiente ante las
autoridades judiciales y, por tanto, es un procedimiento autónomo del proceso
que no versa sobre la culpabilidad del servidor, es decir, no prejuzga acerca de
la acusación. El resultado del primero no trasciende necesariamente al sentido
del fallo en el proceso penal. Por eso, la Constitución Federal atingentemente
prevé que una resolución adversa de la Cámara de Diputados para suprimir del
fuero a determinado servidor público no impide que cuando éste haya
concluido el ejercicio de su encargo, el procedimiento inicie o continúe su
curso, si no ha prescrito la acción penal.”99

También se puede ver que el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, determinó que la garantía de seguridad jurídica consagrada en el
artículo 23 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no se
limita a la materia penal, toda vez que conforme al numeral 14 de la propia
Constitución Federal tal garantía debe regir en todas las ramas jurídicas;
afirmando que: por su parte, el principio non bis in idem, derivado del invocado
artículo 23 constitucional, se refiere a la proscripción de iniciar un nuevo juicio o
procedimiento sobre una cuestión ya resuelta en forma definitiva en un
procedimiento judicial o administrativo.100

La comisión de delitos se persigue en los términos de la legislación
correspondiente y hace mención específica a los casos de enriquecimiento
ilícito que serán conocidos por los tribunales comunes. El caso de
enjuiciamiento penal de los funcionarios que gozan de fuero, se regula en los
artículos 183, 185 y 186.

Se establece acción popular para denunciar las conductas a que se
refiere dicho artículo, sin embargo esta prescripción se da en términos que

99

Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Novena Época. Pleno. III, México, D. F.,
Junio de 1996.Tesis: P./J. 38/96. Página: 387

100

Esta tesis es visible en Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época,
Tomo VI, México, D. F., noviembre de 1997, página 57.

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desalientan la actividad ciudadana en el combate a la corrupción al establecer:
“Cualquier ciudadano bajo su mas estricta responsabilidad y mediante la
presentación de elementos de prueba suficientes, podrá formular denuncia
respecto de las conductas a que se refiere este artículo.” Es evidente que el
ciudadano común mucho se va a cuidar de denunciar actos de corrupción si
tiene que probarlos en forma suficiente y en caso de no hacerlo incurrir en
responsabilidad; pues esta regulación exageradamente abstracta se presta
para ser interpretada en protección de los funcionarios corruptos y en contra
del ciudadano.

Se determina la responsabilidad directa y objetiva del Estado por la
actividad administrativa irregular, estableciendo el derecho de los particulares a
ser indemnizados.

Como sanciones por responsabilidad administrativa, se establecen, en el
artículo 187, las siguientes: suspensión, destitución, inhabilitación para servicio
público y reparación pecuniaria, de acuerdo a beneficios económicos obtenidos
y daños y perjuicios causados.

En la legislación penal del Estado de Chihuahua.

El Título Décimo Séptimo del Código Penal del Estado, regula los Delitos
contra el Servicio Público Cometido por Servidores Públicos101

, que en términos
genéricos, implican actos de corrupción, en esta reglamentación se contemplan
los siguientes aspectos:

En el artículo 250, se establece el concepto de servidor público como
“Toda persona que desempeñe un empleo, cargo o comisión de cualquier
naturaleza en la administración pública Estatal o Municipal, centralizada o

101

En el Código Penal Federal, estos delitos se encuentra comprendidos en el Título Décimo,
que comprende los artículos 212 a 224 , en los que se regulan los siguientes tipos delictivos:
Ejercicio indebido de servicio público, Abuso de Autoridad, Desaparición forzada de personas,
Coalición de servidores públicos, Uso indebido de atribuciones o facultades, Concusión,
Intimidación, Ejercicio abusivo de funciones, Tráfico de influencias, Cohecho, Cohecho a
servidores públicos extranjeros, Peculado y Enriquecimiento ilícito.

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paraestatal, y en los Poderes Legislativo, Judicial del Estado y órganos
autónomos por disposición constitucional.”

En el caso de delitos de contenido patrimonial, se amplía el concepto del
servidor público, en los siguientes términos: “… se considerarán servidores
públicos a aquellas personas que manejen o apliquen recursos económicos
estatales, municipales y concertados o convenidos por el Estado con la
Federación.”

Es de apreciarse la diferencia ente esta definición y la que se contiene
en la Constitución Política del Estado, en principio se observa que en el Código
Penal no se hace referencia al poder Ejecutivo, tampoco se cae en la
redundancia de hacer mención al origen del cargo; sin embargo, la Constitución
no contiene el concepto ampliado que homologa al funcionario público a quien
maneja recursos públicos, de donde podría estimarse la inconstitucionalidad de
esta circunstancia.

Para efectos de la individualización de las sanciones, en el artículo 251,
se establecen los eventos que deberá considerar la autoridad judicial: la
antigüedad del servidor público en el empleo, cargo o comisión; nivel
jerárquico; antecedentes de servicio; percepciones; situación socioeconómica;
grado de instrucción; las circunstancias especiales de los hechos constitutivos
del delito así como el monto del beneficio obtenido o del daño causado.

En el artículo 252, se establecen además, de las penas previstas para el
delito, las siguientes: la suspensión del empleo, cargo o comisión en el servicio
público por un término de dos meses a un año; la destitución del empleo, cargo
o comisión en el servicio público; la inhabilitación de 3 a 15 años para obtener y
desempeñar un empleo, cargo o comisión de cualquier naturaleza en el servicio
público; y el decomiso de los productos del delito.

En lo que se refiere a las conductas típicas descritas, encontramos las

siguientes:

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a)El ejercicio ilegal de servicio público, que se regulan en el
artículo 253 bajo las siguientes hipótesis:

•El ejercicio de las funciones de un empleo, cargo o comisión, sin

haber tomado posesión legítima, o quien lo designe sin satisfacer todos los
requisitos legales;

•La continuidad en el ejercicio de las funciones de un empleo,

cargo o comisión, después de saber qué se le ha revocado su
nombramiento o suspendido o destituido;

•El ejercicio de un empleo, cargo o comisión encontrándose

inhabilitado.

•La sustracción, destrucción, ocultamiento, alteración, uso o

inutilización en forma indebida de información o documentación que se
encuentre bajo su custodia o a la cual tenga acceso, o de la que tenga
conocimiento en virtud de su empleo, cargo o comisión;

•Cuando por razones de empleo, cargo o comisión, se tiene

obligación de custodia, vigilancia, protección o dar seguridad a personas,
lugares, instalaciones objetos, incumpliendo su deber, y de cualquier forma
se propicie daño a las personas, lugares, instalaciones u objetos, o la
pérdida o sustracción de los objetos que se encuentren bajo su custodia; y

•En el caso de que quien tenga un empleo, cargo o comisión en los

establecimientos penitenciarios, facilite o fomente en los mismos la
introducción, uso, consumo, posesión o comercio de bebidas alcohólicas,
sustancias psicotrópicas, así como de teléfonos celulares, o cualquier otro
instrumento de comunicación radial o satelital para uso de los internos.

En el artículo 254, se establece como conducta sancionable bajo este
rubro la que comete el servidor público que en el ejercicio de sus funciones o
con motivo de ellas, otorgue o autorice el nombramiento de un empleo, cargo o
comisión en el servicio público o persona que por resolución firme de autoridad
competente se encuentre inhabilitada para desempeñarlo. Se establece
sanción agravada en dos terceras partes a quien otorgue identificación como
servidor público a una persona que no desempeña el empleo cargo o comisión
e igual sanción para quien acepte dicha identificación.

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b) El abandono del servicio público, que se regula en el artículo 255,
bajo los siguientes términos: “Al servidor público que sin justificación abandone
su empleo, cargo o comisión y con ello perturbe gravemente la función pública,
se le impondrá de seis meses a tres años de prisión.”

b)El abuso de autoridad y el uso ilegal de la fuerza pública, se
regulan bajo la descripción de las siguientes conductas:

En el artículo 256, a quienes en ejercicio de sus funciones o con motivo
de ellas: I. Ejerza violencia a una persona sin causa legítima, la vejare o la
insultare. II. Use ilegalmente la fuerza pública.

En el artículo 257, se describe la conducta del “…. servidor público que
en el ejercicio de sus funciones o con motivo de ellas, otorgue empleo, cargo o
comisión públicos, o contratos de prestación de servicios profesionales o
mercantiles o de cualquier otra naturaleza, que sean remunerados, a sabiendas
que no se prestará el servicio para que se les nombró, o no cumplirá el contrato
otorgado dentro de los plazos establecidos en la normatividad aplicable o en
los señalados en el contrato correspondiente”.

En el artículo 258, se describe la siguiente conducta: “… Al que acepte
un empleo, cargo o comisión públicos, remunerados, cuyo servicio no va a
prestar, o acepte algún contrato de prestación de servicios profesionales,
mercantiles o de cualquier otra naturaleza, remunerados, cuyas obligaciones
no va a cumplir, dentro de los plazos establecidos en la normatividad laboral
aplicable o en los señalados en el contrato correspondiente”.

En el artículo 259, se encuadra dentro del rubro que se analiza, las
siguientes circunstancias: “Al servidor público que con cualquier pretexto
obtenga de un subalterno parte del sueldo de este, dádivas o cualquier otro
provecho, se le impondrán de dos a nueve años de prisión y de cien a
ochocientos días (sic.) multa”.

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d) La coalición. Esta conducta, se encuentra sancionada con pena de
prisión de dos a siete años y multa de cien a trescientos días y es descrita, en
el artículo 260, en los siguientes términos: “A los servidores públicos que, con
el fin de impedir o suspender las funciones legislativas, administrativas o
jurisdiccionales se coaliguen y tomen medias contrarias a una ley, reglamento o
disposición de carácter general, impidan su aplicación, ejecución o dimitan de
sus puestos”. Se excluyen los casos en que la coalición se realice para ejercer
derechos constitucionales o el derecho de huelga.

e) El uso ilegal de atribuciones y facultades. El artículo 260,
considera dentro de este concepto los casos en los que el servidor público, en
forma ilícita: “a) Otorgue concesiones de prestación de servicio público o de
Explotación, aprovechamiento y uso de bienes patrimonio del Estado; b)
Otorgue permisos, licencias o autorizaciones de contenido económico; c)
Otorgue franquicias, exenciones, deducciones o subsidios sobre impuestos,
derechos, productos, aprovechamientos o aportaciones y cuotas de seguridad
social, en general sobre ingresos fiscales, y sobre precios y tarifas de los
bienes y servicios producidos o prestados por la administración pública del
Estado; o d) Otorgue, realice o contrate obras públicas, deuda, adquisiciones,
arrendamientos, enajenaciones de bienes o servicios, o colocaciones de fondos
y valores con recursos económicos públicos.” En una diversa fracción se
incluye la conducta en la que: “El servidor público que teniendo a su cargo
fondos públicos, les de una aplicación pública distinta de aquella a que
estuvieren designados o hiciere un pago ilegal.” Estas conductas son
sancionadas con seis meses a dos años de prisión y de quinientos a mil días
de multa y en el artículo 262, se regula el caso de que alguna de las conductas
antes descritas, redunde en beneficio económico al propio servidor público, a
su cónyuge, descendientes o ascendientes, parientes por consaguinidad o
afinidad hasta el cuarto grado, concubina o concubinario, pareja permanente,
adoptante, o adoptado, a cualquier tercero con el que tenga vínculos afectivos,
económicos o de dependencia administrativa directa, socios o sociedades de
las que el servidor público o las personas antes referidas formen parte, en el
que la sanción variará de acuerdo al monto del beneficio que se calculará con
base en un factor calculado sobre salarios mínimos diarios vigentes en el

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Estado al momento de la comisión del ilícito, de acuerdo a lo siguiente: en el
caso que no exceda del equivalente a mil quinientos salarios mínimos, se
aplicarán de dos a nueve años de prisión y multa de mil a mil quinientos
salarios y en el caso que exceda del referido factor, la prisión será de cuatro a
doce años y multa de mil quinientos a dos mil unidades del dicho factor.

f) La intimidación. En el artículo 263 se encuadran dentro de este
concepto, las conductas, realizadas por servidor público o por interpósita
persona, siguientes: en su fracción primera, la de utilizar la violencia física o
moral inhibiendo o intimidando a cualquier persona, para evitar que ésta o un
tercero denuncie, formule querella o aporte información o pruebas relativas a la
presunta comisión de un delito o sobre la presunta comisión de algún servidor
público en una conducta sancionada por la legislación penal o por la Ley de
Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado y en su fracción
segunda, cuando ejerza represalia contra persona que ha formulado denuncia
o querella o aportado información o pruebas sobre la presunta comisión de un
delito o sobre la presunta comisión de algún servidor público en una conducta
sancionada por la legislación penal o por la Ley de Responsabilidades de los
Servidores Públicos del Estado, o ejerza cualquier represalia contra persona
ligada por vínculo afectivo o de negocios con el denunciante, querellante o
informante. Este delito encuentra sancionado con uno a diez años de prisión y
cien a mil días de multa.

g) La negación del servicio público. Este tipo se encuentra regulado
en el artículo 264 y comprende las conductas, realizadas por servidor público,
siguientes: La negativa o retardo indebidos del auxilio o servicio que tenga
obligación de otorgar a los particulares y la negativa a proporcionar la fuerza
pública cuando esta hubiese sido requerida por una autoridad competente.
Estas conductas son sancionadas con prisión de seis meses a tres años.

h) El tráfico de influencias. En los artículos 265 a 268, se regula este
tipo delictivo que implica el aprovechamiento de la relación personal o
jerárquica del servidor público hacia otro servidor público o de un particular
hacia aquel, para el trámite de un negocio o la obtención de una resolución que

100

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pueda generar directa o indirectamente, un beneficio económico propio o de un
tercero, lo que implica la imposición de una pena privativa de libertad con un
mínimo de seis meses y un máximo de tres años en el primer caso y de dos
años en el segundo, así como sanción económica de cien a quinientos salarios;
estas sanciones son agravadas hasta un medio más en los caso que redunden
en un beneficio económico. Se incluye también, dentro de este injusto, el caso
en que el servidor público por dádivas o un beneficio económico, ofrezca a un
particular influir sobre otro servidor público, para que realice alguna de las
conductas antes descritas, en este caso la pena de prisión sería de seis meses
a un año. En todos los casos, se implica también como sanción el decomiso de
las dadivas presente o regalos.

i) El cohecho. En este caso se implica la conducta en la que el servido
público por si o a través de un tercero, solicite o reciba indebidamente para si o
para otro, dinero, o cualquier otra dadiva, o acepte una promesa, para hacer o
dejar de hacer algo relacionado con sus funciones. La penalidad variará de
acuerdo al monto de la dadiva, que se calcula sobre el factor económico antes
descrito, de seis meses a cuatro años así como multa de treinta a trescientos
días si el valor del cohecho no excede quinientas unidades del factor o uno a
nueve años de prisión y trescientos a ochocientos días de multa cuando el
valor del cohecho excede la cantidad antes referida.102

j) El peculado. La conducta identificada bajo este rubro comprende los
casos en que el funcionario público: I. Disponga o distraiga de su objeto,
dinero, valores, inmuebles o cualquier otra cosa, si los hubiere recibido por
razón de su cargo; o II. Indebidamente utilice fondos públicos, con el objeto de
promover la imagen política o social de su persona, de su superior jerárquico o
de un tercero, o a fin de denigrar a cualquier persona. La sanción se determina

102

NOTA DEL AUTOR: En lo que se refiere a este delito, la Cámara de Comercio Internacional
ha establecido una distinción entre el soborno y la extorsión, en el sentido de que cuando la
persona que tiene el derecho a recibir el servicio por parte del funcionario público, se ve
obligada a dar pagos al mismo para tener acceso a dicho servicio, no se considera que el
particular incurre en una actitud criminal; en este caso deberá considerarse que quien pagó el
soborno es una víctima inocente por parte del funcionario, que de otra forma hubiera negado el
servicio al cual tenía derecho. Situación que no se encuentra regulada en nuestra legislación.
Véase: Transparencia Internacional. Obra citada. Capítulo 8. Página 15.

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bajo los siguientes parámetros: cuando el monto o valor no exceda de
quinientas veces el salario mínimo, se impondrá prisión de seis meses a cuatro
años y multa de cincuenta a quinientos días y si excede de dicha cantidad, de
cuatro a doce años y quinientos a dos mil días de multa.

k) La concusión. En el artículo 271, este tipo delictivo se describe como
la conducta realizada por servidor público que con dicho carácter exija para sí o
para una interpósita persona a título de impuesto o contribución, recargo, renta,
rédito, salario o emolumento o dinero, valores, servicios o cualquier otra cosa
que sepa no es debida, o en mayor cantidad o calidad de la que señale la ley.
Se encuentra sancionado con tres meses a dos años de prisión y treinta a
trescientos días de multa cuando el valor de lo exigido no excede de quinientos
días de salario y cuando sobrepasa esta cantidad, la sanción es de dos a doce
años de prisión y trescientos a quinientos días de multa.

l) El enriquecimiento ilícito. Este ilícito se encuentra regulado en el
artículo 272, en los siguientes términos: “Comete el delito de enriquecimiento
ilícito el servidor público que, durante el desempeño de su cargo o en los dos
años posteriores al término de dicho cargo o de su dimisión, incremente
injustificadamente su patrimonio, por sí o por interpósita persona, bienes que,
en razón de su valor, sean notoriamente superiores a sus posibilidades
económicas. Para los efectos de comprobación de este ilícito, salvo prueba en
contrario, se considera que son propiedad del servidor público, los bienes del
cónyuge cualquiera que sea su régimen matrimonial, los de la persona con
quien mantenga de hecho una relación similar a la conyugal, así como los que
aparezcan acreditados a favor de sus hijos, y adquiridos, preferentemente,
durante el término señalado en el párrafo anterior.” En el artículo 273, se
establece la sanción, para este delito de tres a quince años de prisión y multa
de cien a quinientas veces el salario, y en su caso, destitución del cargo que
está desempeñando e inhabilitación hasta por ocho años para desempeñar otro
cargo y decomiso en beneficio del Estado de aquellos bienes cuya legítima
adquisición no logre acreditar el servidor público.

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Como analizamos anteriormente al comentar el enriquecimiento ilícito,
en el combate a la corrupción, para la comprobación de este delito, el Ministerio
Público solo está obligado a comprobar la desproporción en el valor del
patrimonio y los ingresos que como funcionario percibía el implicado.

8. Observancia del código.

El Código de Conducta que hemos venido comentando, establece una
norma autoprotectora al determinar la obligación de denunciar los actos
violatorios al mismo, en los siguientes términos:

"Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán la ley y
el presente Código. También harán cuanto esté a su alcance para impedir toda
violación de ellos y por oponerse rigurosamente a tal violación.

Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que tengan motivos
para creer que se ha producido o va a producirse una violación del presente
código informarán de la cuestión a sus superiores y, si fuere necesario, a
cualquier otra autoridad u organismo apropiado que tenga atribuciones de
control o correctivas.

La obligación de observancia del código se da cuando el mismo se ha
incorporado a la legislación o las prácticas nacionales, a no ser que estas
tengan regulaciones más estrictas, en cuyo caso se aplicarán estas últimas.”

Este código plantea la posibilidad de un equilibrio entre la necesidad de
disciplina interna en los organismos de procuración de justicia y por otro lado,
los Derechos Humanos. La obligación de denunciar las violaciones al código se
entiende referida hacia el superior inmediato, salvo los casos en que esto no
surta ningún efecto, en los que el funcionario estará legitimado para acudir a
organismos de instancia ulterior.

El término autoridad u organismo propio con atribuciones de control o
correctivas, puede referirse a instancias dentro de la propia organización

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burocrática o a instancias externas, como sucede en los países en los que los
medios de información masiva cumplen funciones de control similares.

Por último el código menciona lo siguiente:

Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que observen
las disposiciones del presente código merecen el respeto, el apoyo total y
la colaboración de la comunidad y del organismo de ejecución de la ley
en que prestan sus servicios, así como de los demás funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley.

104

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CAPÍTULO IV

PRINCIPIOS BÁSICOS SOBRE EL EMPLEO DE LA FUERZA Y DE
ARMAS DE FUEGO POR LOS FUNCIONARIOS ENCARGADOS DE
HACER CUMPLIR LA LEY.

1. Aspectos Generales.
2. Disposiciones generales.
A. Obligaciones de los gobiernos.
B. Obligaciones de los funcionarios.
I.Uso de medios no violentos.
II.Cualidades en el uso de las armas de fuego.

3. Disposiciones especiales.
a.Casos en los cuales se puede hacer uso del arma de fuego.
b.Pasos a seguir para el uso de arma de fuego.
c.Control de armas de fuego.
4. Actuación en caso de reuniones ilícitas.
a.Reuniones ilícitas pero no violentas.
b.Reuniones ilícitas violentas.
5. Vigilancia de personas bajo custodia o detenidas.
6. Calificaciones, capacitación y asesoramiento.
a.Requisitos de selección de los funcionarios.
b.Capacitación de los funcionarios.
c.Orientación psicológica.
7. Procedimientos de presentación de informes y recursos.
8. Procedimientos para presentación de informes y recursos por parte de
los funcionarios.
9. Derechos de las personas afectadas.
10. Responsabilidad de los funcionarios superiores.
11. La reglamentación del uso de la fuerza en el ámbito interno.

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1. Aspectos Generales.

Estos principios fueron adoptados por el Octavo Congreso de las
Naciones Unidas sobre la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente,
celebrado en la Habana Cuba, de agosto a septiembre de 1990.

En la parte considerativa se establece que la amenaza a la vida o a la
seguridad de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, implica
también una amenaza a la estabilidad social; que dichos funcionarios tienen
como papel fundamental la protección de los derechos a la vida, a la libertad y
a la seguridad de las personas.

Se establece como antecedente el "Código de Conducta para
Funcionarios Encargados de hacer cumplir la Ley"103

, en el que se establece
que el uso de la fuerza sólo se realizará cuando sea estrictamente necesario y
en la medida requerida para cumplir con la función que se encomienda; que el
uso de la fuerza debe conciliarse siempre con el respeto a los derechos
humanos.

Se resalta la importancia de la calificación, capacitación y regulación
conductual de estos funcionarios en atención a su responsabilidad para el
mantenimiento de la seguridad pública y de la paz social.

Se establece que los principios básicos tienen como finalidad el servir
como una base para los Estados Miembros a fin de asegurar y fomentar el
papel que corresponde desempeñar a los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley, así como la necesidad de que estos principios sean promovidos
en los ámbitos judiciales, de procuración de justicia, de abogados, etc.

Estimo pertinente resaltar las menciones que se hacen a la circunstancia
de que la función policial tiene como finalidad principal la protección de los
derechos fundamentales como son la vida, la libertad y la seguridad y que debe
siempre realizarse en cumplimiento de los Derechos Humanos; de donde se

103

Analizado en el capítulo previo.

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observa que estos principios se sustentan en una concepción de la función
policial fundamentalmente garantista.

2. El Uso de la Fuerza.

En el capítulo Primeo, concluimos que dentro de los grupos sociales
podemos encontrar mecanismos que tienen por objeto el producir la obediencia
a las normas de conducta existentes; así por ejemplo el temor a la crítica social
induce a los individuos a seguir ciertas pautas. El uso de la fuerza es el
mecanismo extremo con que se cuenta en la sociedad para lograr la
obediencia a las pautas conductuales. La experiencia histórica, generalmente
ha relacionado al uso de la fuerza con un poder autárquico e ilimitado que se
sustenta generalmente en la mayor potencialidad de fuerza de los individuos,
ya sea esta física o intelectual, como pudiera suceder con la astucia.

A pesar de lo anterior, el uso de la fuerza siempre se encontrará limitado
por las condicionantes propias de la sociedad en la cual se pretenda aplicar,
así en una sociedad primitiva, quien tuviese la posibilidad de usar la fuerza lo
haría siempre buscando provocar la conducta que se pretende imponer y por lo
general, pretendiendo cuando menos en cierto sentido, beneficiar al grupo
social.

La organización política de la sociedad que se ha plasmado en el Estado
Moderno, el cual pretende sustentarse en normas jurídicas, busca imponer la
fuerza mediante el control del derecho, por lo que se le considera como un uso
legítimo de la fuerza.

De acuerdo a Muñiz y Proenca104

, el uso de la fuerza como medio
colectivo para la imposición de una conducta, implica un aspecto real y un
aspecto potencial.

104

Sobre este tema véase el artículo de Jacqueline Muñiz y Domicio Proenca Junior. "El uso
policial de la fuerza. El estado de derecho y la completa rendición de cuentas.” Publicado por:
el Instituto para la Seguridad y la Democracia, A. C. Conferencia internacional sobre rendición
de cuentas ("accountability") policial. Páginas 1 a 10. Octubre, 2003. Edición virtual 2005.
Visible en: http://insyde.org.mx/publicaciones.php?pag=2 [Consultado el19 de noviembre del
2007]

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El primer elemento que debe tomarse en cuenta es que el uso de la
fuerza lo que pretende es provocar una conducta; esto se puede lograr a través
de la imposición de la fuerza física al individuo o grupo de individuos que se
encuentra realizando aquellas actividades que se estiman contrarias a la
normatividad jurídica.

Pero en muchas ocasiones, existen elementos de índole psicológica que
permiten lograr la conducta deseada, como la exhibición de un arma o la simple
presencia policial, que al implicar la posibilidad del uso de la fuerza física,
logran provocar la obediencia prevista.

El uso potencial de la fuerza es la circunstancia que determina a la
función policíaca como un mecanismo social elemental para el cumplimiento
del estado de derecho. Cuando en una sociedad existe una fuerza policial
durante un tiempo prolongado y que realiza su función en forma efectiva y
logrando el cumplimiento del estado de derecho; los miembros de la comunidad
se forman una idea de la policía, que implica la expectativa del cumplimiento
del orden bajo un estado de derecho105
.

Lo anterior determina una reducción elemental en la aplicación de la
fuerza física y por consecuencia, las políticas públicas sobre la conservación en
la sociedad de la idea de la policía el para el uso de la fuerza, se ven también
condicionadas por estas circunstancias.

Conforme a los referidos autores, debemos encontrar distintas
directrices según se trate del control a través del uso policial de la fuerza o de
la idea de la policía.

El uso policial de la fuerza, que implica la posibilidad real o potencial de
la fuerza, debe tener, como prioridad máxima, la suficiencia, es decir: "Debe
ser capaz de producir una salida aceptable para cualquier situación. Esto
conlleva muchas cualidades deseables.... En sí mismo el uso policial de la

105

Ib Idem. Página 3.

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fuerza debería siempre imponer la aceptación de su solución, pero sólo con la
suficiente fuerza para hacerlo.106

" Las cualidades deseables de la fuerza,
conforme a los mencionados autores, son las siguientes: oportunidad,
idoneidad, predictibilidad, moderación, responsabilidad y consecuencia.

El uso de la fuerza a través de la idea de la policía, tiene otra prioridad,
la resolución, es decir: " Debe ofrecer la expectativa de un resultado decisivo
para los conflictos sociales.... Sin embargo, esto aclara el aspecto de lo que no
se puede hacer: no se puede fracasar o incumplir con expectativas del público.
En sí misma la idea de policía debería siempre probar ser cierta, brindando
fuerza en apoyo de una necesidad legal y legítima, no importa qué tan lejos se
encuentren las expectativas del público”107

. Otras prioridades que dichos
autores encuentran a la idea de la policía, son las siguientes: sostener las
garantías individuales y colectivas, oportuna conciliación de lo que es legal y lo
que es legítimo, alcance universal, aplicación imparcial, credibilidad y
disponibilidad.

En el Código de Conducta para los Funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley, el aspecto relativo a las cualidades que debe reunir el uso de la
fuerza, por parte de los funcionarios, se plantean las de excepcionalidad y
proporcionalidad, de la siguiente manera:

"Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley podrán usar la
fuerza sólo cuando sea estrictamente necesario y en la medida que lo requiera
el desempeño de sus tareas".

De esta disposición se desprenden cualidades que deben darse cuando
el funcionario ejerza su deber de aplicar la fuerza, la excepcionalidad y la
proporcionalidad:

a. El carácter excepcional del uso de la fuerza.

106

Ib Idem. Página 4

107

Ib Idem

109

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563

Oscar A. Müller Creel

En este aspecto, los comentarios generales que la Organización de las
Naciones Unidas realiza, se menciona que: “… si bien implica que los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden ser autorizados a usar
la fuerza en la medida en que razonablemente sea necesario, según las
circunstancias para la prevención de un delito, para efectuar la detención legal
de delincuentes o de presuntos delincuentes o para ayudar a efectuarla, no
podrá usarse la fuerza en la medida que se exceda estos límites. El derecho
nacional establece restricciones, ordinariamente, al uso de la fuerza por los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, de conformidad con un
principio de proporcionalidad, el que debe ser respetado al interpretar a dicha
disposición, en ningún caso podrá justificarse el uso de fuerza
desproporcionada en relación con el objeto legítimo que se pretende lograr.”108

Por lo que se refiere al uso de armas de fuego, los comentarios de la
ONU lo consideran como una medida extrema que debe evitarse, dentro de lo
posible, especialmente contra niños; como regla general se establece que éste
uso podrá darse cuando el delincuente ofrezca resistencia armada o ponga en
peligro la vida de otras personas y no puede reducirse ese peligro mediante la
aplicación de otras medidas menos extremas y en su caso, el uso de arma de
fuego deberá reportarse inmediatamente a las autoridades superiores.

De lo anterior se desprende que las condiciones para poder hacer uso
de la fuerza, son las siguientes:

•Sólo podrá utilizarse por aquellos funcionarios a quienes la ley les

permite hacerlo y

•Siempre se hayan utilizado los medios necesarios para evitar el

uso de la fuerza; cuando esto sea posible.

En nuestra legislación, la Ley sobre el Sistema Estatal de Seguridad
Pública, en su artículo 50, establece que los Cuerpos de Seguridad Pública,
deberán ajustar su actuación fundamentalmente en los siguientes principios
específicos:

108

Véase pie de página 74

110

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Oscar A. Müller Creel

“IV. Recurrir a medios persuasivos, no violentos, antes de emplear la

fuerza y las armas.”

b. El carácter proporcional del uso de la fuerza.

El concepto de proporcionalidad es difícil de determinar debido a su
causalidad; sin embargo, podemos acudir a la precedentes judiciales para
poder dilucidar elementos que puedan tomarse en consideración a fin de
establecer si el uso de la fuerza se realiza sujeto a este principio.

En la sentencia dictada con fecha 31 de agosto del 2004, por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Ricardo Canese contra
Paraguay, se puede observar que debido a un proceso penal por calumnias, al
Sr. Ricardo Canese, se le sometió a restricción para abandonar el país
(Paraguay) durante un período de ocho años y cuatro meses, al analizar lo
anterior, la Corte estimó que las medidas cautelares para la restricción de la
libertad de una persona, deben estar sujetas a los principios de necesidad y
proporcionalidad, respecto de este último, menciona lo siguiente:

“132. En cuanto al requisito de proporcionalidad en una sociedad
democrática, el Comité de Derechos Humanos (se refiere al Comité de
Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas) manifestó en
su Observación general que:
14. (…) Las medidas restrictivas deben ajustarse al principio de
proporcionalidad; deben ser adecuadas para desempeñar su función
protectora; deben ser el instrumento menos perturbador de los que permitan
conseguir el resultado deseado, y deben guardar proporción con el interés que
debe protegerse.

15. (…) El principio de proporcionalidad debe respetarse no solo en la
ley que defina las restricciones sino también por las autoridades administrativas
y judiciales que la apliquen. Los Estados deben garantizar que todo
procedimiento relativo al ejercicio o restricción de estos derechos se lleve a

111

567

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Oscar A. Müller Creel

cabo con celeridad y que se expliquen las razones de la aplicación de las
medidas restrictivas.

133. La Corte considera que la restricción al derecho de salir del país
que se imponga en un proceso penal mediante una medida cautelar debe
guardar proporcionalidad con el fin legítimo perseguido, de manera que se
aplique solamente si no existen otro medio menos restrictivo y durante el
tiempo estrictamente necesario para cumplir su función, en este caso la de
evitar la fuga del señor Canese (supra párr. 130)” 109

De lo mencionado podemos definir tres principios que debe reunir la
proporcionalidad en la actividad estatal, incluyendo el uso de la fuerza:

1. Debe tener una función protectora. Este principio implica que la fuerza
solo podrá usarse para evitar el daño que pueda darse contra alguno de los
valores elementales que se protegen con la actividad policial, la vida, la
integridad física y psicológica, la libertad y la propiedad.

2. El principio del menor daño. Este principio consiste en que el uso de la
fuerza solo puede darse en la intensidad necesaria estrictamente para cumplir
con la función protectora antes mencionada.

3. El principio de equilibrio de intereses. En este sentido, el funcionario
que hace uso de la fuerza debe ponderar los bienes jurídicos que se encuentra
en juego al momento de ejercer la coerción; es decir el daño que se cause
debe tener como objetivo la protección de un bien jurídico de igual o superior
naturaleza; así por ejemplo el uso de la fuerza letal no debe darse cuando el
bien en riesgo es la propiedad.

Los anteriores principios se tornan fundamentales para la aplicación de
la fuerza policial, pues nos dan la pauta para determinar cuando esta se ejerce

109

Véase: Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Ricardo Canese contra
Paraguay. El documento se encuentra relacionado por párrafos, según se indica en la
transcripción. Visible en:
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_111_esp.pdf [consultado 6 de enero 2008]

112

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lícitamente y se evita así la comisión del delito considerado como uso ilegítimo
de la fuerza pública.

2. Disposiciones generales.

En el capítulo de disposiciones generales se establecen obligaciones
para los gobiernos y para los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley,
de la siguiente manera:

a. Obligaciones de los gobiernos.

1. La necesidad de que se adopten y apliquen normas que regulen el
uso de la fuerza y de las armas de fuego por parte de los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley110

y el que esta regulación se encuentre
continuamente revisada para su actualización a fin de cumplir con las
cuestiones éticas que se relacionan con el empleo de la fuerza y de las armas
de fuego.

Se observa de lo anterior, que la vigilancia sobre el uso de fuerza y
armas de fuego no tienen por único objeto el sancionar a los funcionarios en las
conductas incorrectas en que incidan al realizar las funciones respectivas, sino
que por el contrario, esta vigilancia debe tener como finalidad el establecer
medidas correctivas que permitan a los cuerpos policíacos ser más eficientes
en el cumplimiento de su función y el respeto a los derechos de la ciudadanía.

Sobre lo anterior, es conveniente tomar en consideración el estudio que
han realizado el Instituto para la Seguridad y la Democracia, AC y el Centro de
Investigación y Docencia Económicas, para promover en nuestro país el
concepto de Accountability, en la función policiaca a la que se define como
aquella actividad que "combina la detección, la investigación y la adjudicación
de la mala conducta de agentes policiales particulares (incluyendo el abuso de

110

NOTA DEL AUTOR: La Procuraduría General de Justicia del Estado de Chihuahua,
carece de estas reglas y es la elaboración de estas uno de los principales motivos de
este trabajo.

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derechos, la corrupción y otros fracasos en el desempeño policial), junto con el
análisis de patrones agregados, con el propósito de adoptar medidas
preventivas y correctivas"111
.

En el referido estudio se menciona: “... la evaluación del uso de la fuerza
es más efectiva cuando la información en torno al incidente particular no se
utiliza únicamente para adjudicar casos individuales de disciplina. Cuando esta
información se recicla para ayudar a realizar ajustes de personal, analizar
patrones y proporcionar orientación para mejorar la capacitación, es probable
que mejore el desempeño a nivel institucional. Dado que los agentes suelen
estar más propensos a acotar información con base en acciones concretas en
vez de hacerlo sobre discursos o declaraciones políticas, el cuerpo
administrativo de una organización policial puede afectar el impacto de los
controles internos a través de la comunicación efectiva (y cuidadosa) de lo
resultados a los demás miembros de la corporación. Por supuesto que el
impacto especial de los mecanismos externos se vincula directamente al hecho
de que la información atraviesa la barrera entre la policía y el público. La
manera en que los cuerpos externos comunican sus hallazgos y
recomendaciones también afecta la probabilidad de obtener lo resultados
deseados.”112

De lo anterior se observa que la organización estatal al dar cumplimiento
a la regla que se comenta, deberá vigilar la actuación policial, con el objeto de
procurar que la misma se ajuste continuamente a los valores que permitan a
ésta mejorarse en beneficio de la sociedad y el respeto a los derechos
humanos en el seno de la misma.

2. Se establece también que la organización estatal tiene obligación de
buscar aplicaciones de uso diferenciado de la fuerza y de las armas de fuego, a
través de métodos que permitan esto y de proporcionar a los funcionarios

111

Instituto para la Seguridad y la Democracia, AC / Centro de Investigación y
Docencia Económicas “Accountability, Sistema policial de rendición de cuentas”
Primera edición, 2005. Coordinador Robert O. Varenik. Pag. 17. Versión electrónica
visible en: http://insyde.org.mx/publicaciones.php?pag=2 [consultada el 19 de
noviembre del 2007]

112

Ib Idem. Página 36.

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encargados de hacer cumplir la ley de distintas armas y municiones para tal
efecto. Se ejemplifica, en la regla que se analiza, el caso de armas
incapacitantes no letales, con el objeto de procurar evitar en lo posible el uso
de aquellas armas que puedan ocasionar lesiones o muertes.

También se establece como obligación del gobierno el proporcionar a los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley equipo protector, como
escudos, cascos, chalecos antibalas y medios de transporte blindados, tanto
para la protección de dichos funcionarios como para establecer una posibilidad
de disminución del uso de armas.

La fabricación y distribución de armas no letales incapacitantes deberá
someterse a una continua evaluación con el objeto de reducir en lo posible el
riesgo de causar lesiones a personas ajenas a los hechos y así mismo se debe
llevar a cabo un cuidadoso control del uso de tales armas.

3. Por lo que se refiere a las medidas legislativas que los gobiernos
deben de adoptar, se establece que deberá regularse como delito el empleo
arbitrario o el uso abusivo de la fuerza o de las armas de fuego, por parte de
los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.

De acuerdo a James Fyfe113

, para ponderar la forma como el funcionario
policial ha utilizado la fuerza, debe establecerse distinción entre dos formas de
exceso: La brutalidad, que define como: “el uso intencional y doloso por parte
de agentes que conscientemente exceden los límites de su oficio para infringir
el dolor y sufrimiento” y la fuerza innecesaria, que diferenciándolo del anterior,
a este uso excesivo de la fuerza, lo clasifica como aquel que: “… puede ser el
resultado de la ineptitud, la inexperiencia y una pobre capacitación, y a menudo
ocurre cuando agentes bienintencionados se muestran incapaces de manejar
las situaciones sin caer en el uso innecesario o precipitado de la fuerza”

113

Citado por el Instituto para la Seguridad y la Democracia, AC / Centro de
Investigación y Docencia Económicas.2005. Página 156.

115

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Oscar A. Müller Creel

Se añade que los Estados, en ningún momento se podrán invocar
circunstancias de excepción como la inestabilidad política interna o cualquier
otra situación pública de emergencia para justificar el quebrantamiento de esos
Principios Básicos. Lo anterior destaca la circunstancia de que situaciones de
conflicto social o de riesgo de la autoridad pública no pueden justificar
excepciones a las reglas que se fijan para el uso de la fuerza y de las armas,
de donde, de nueva cuenta, se observa que los principios que se analizan,
tienen su sustento, en una función policial garantista, es decir de respeto a los
Derechos Humanos en su carácter individualista y no autocrática en la que la
policía está para sustentar el Estado como una entidad política del control del
poder.

b. Obligaciones de los funcionarios.

I. Uso de medios no violentos.

La reglamentación que se analiza, establece en su regla cuarta que:

"los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, en el desempeño
de sus funciones, utilizaran en la medida de lo posible medios no violentos
antes de recurrir al empleo de la fuerza y de armas de fuego. Podrán utilizar la
fuerza y armas de fuego solamente cuando otros medios resulten ineficaces o
no garanticen de ninguna manera el logro del resultado previsto."

3. Cualidades en el uso de las armas de fuego.

a. Casos en los cuales se puede hacer uso del arma de fuego.

En el Código de Conducta para los funcionarios encargados de hacer
cumplir la Ley, el uso de arma de fuego es considerado como una medida
extrema y debe procurarse excluirlo; permitiéndose su uso, en forma general,
en los siguientes casos:

116

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Oscar A. Müller Creel

a.Cuando el presunto delincuente ofrezca resistencia armada.
b.Cuando el presunto delincuente de algún otro modo, ponga en
peligro la vida de otras personas.

Luego de haber hecho uso del arma de fuego, el funcionario deberá dar
aviso de esta circunstancia a sus superiores.

En lo que se refiere a la reglamentación que de lo anterior se hace en los
principios que en este capítulo se analizan, observamos que en el principio
noveno se establecen las reglas iniciales para el uso de armas de fuego, en los
siguientes términos:

"Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no emplearán
armas de fuego contra las personas salvo en defensa propia o de otras
personas, en caso de peligro inminente de muerte o lesiones graves, o con el
propósito de evitar la comisión de un delito particularmente grave que entrañe
una seria amenaza para la vida, o con el objeto de detener a una persona que
represente ese peligro y oponga resistencia a su autoridad, o para impedir su
fuga, y sólo en los casos que resulten insuficientes medidas menos extremas
para lograr dichos objetivos. En cualquier caso, sólo se podrá hacer uso
intencional de armas letales cuando sea estrictamente inevitable para proteger
la vida."

Conforme a lo anterior, el encargado de hace cumplir la ley, puede hacer
uso de las armas de fuego, en alguna de las siguientes circunstancias:

•Defensa o necesidad.

•Para evitar la comisión de un delito.

•En el caso de detención de personas.

Es conveniente proceder al análisis de cada una de las mencionadas
circunstancias para su mejor comprensión.

117

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Oscar A. Müller Creel

El uso de arma de fuego para defensa o por necesidad.

Las circunstancias en las cuales se deberá el uso del arma de fuego en
defensa, conforme nos marca la regla novena que se analiza, pudiera
resumirse de la siguiente manera:

Propia

De otra persona

Defensa

Muerte

Peligro inminente

Lesiones graves

En algunas legislaciones se estima que el uso de la fuerza se encuentra
justificado por realizarse en "cumplimiento de un deber", estimándose que el
empleo de la fuerza pública y el uso de armas de fuego tienen como finalidad la
conservación del orden público y alcanzar los fines del Estado; situación con la
que no concordamos, según se puede observar del primer capítulo de este
trabajo, en el que se hacen observaciones el sentido que la función policíaca
tiene una etiología garantista, en tanto que debe salvaguardar los derechos
fundamentales del individuo, como la libertad, la integridad física, la vida y la
propiedad y sólo a través de esto se logra el orden público; sin embargo
cuando a la función policíaca se le ha estimado como una actividad estatal
inquisitiva, el uso de la fuerza y de las armas de fuego se ha justificado a través
de la figura jurídica antes mencionada.

Así en consideración a lo anterior podemos observar lo mencionado por
Walter Raña Arana, que manifiesta lo siguiente: "Como se señaló
precedentemente, el ejercicio de la función policial acarrea una serie de
deberes y derechos, entre estos últimos se encuentra el empleo de la fuerza
pública, especialmente de las armas de fuego, con la finalidad de conservar el
orden público y alcanzar los fines del Estado; sin embargo el uso de la fuerza y
de las armas de fuego dentro de un Estado de Derecho, debe estar

118

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Oscar A. Müller Creel

debidamente regulado, aceptándose su utilización sólo en aquellos casos en
los que, por su naturaleza, es necesario aplicar la fuerza, lo que implica hacer
referencia a criterios de necesidad y proporcionalidad. Esta referencia a
criterios de necesidad y proporcionalidad ha hecho que el tema del uso de la
fuerza por parte de los funcionarios policiales sea estudiado dentro de la
legítima defensa, cuando en rigor, él Código Penal Boliviano establece un
supuesto específico para el tratamiento de estos casos en el artículo 11.II, es
decir el ejercicio de un derecho, oficio o cargo, cumplimiento de la ley o de un
deber. Lo dicho no significa desconocer que, en algunos casos, la misma
conducta del funcionario policial puede ser analizada a la luz de otras causas
de justificación, por ejemplo la legítima defensa, siempre que se presente (sic.)
los requisitos exigidos por el artículo 11.1) del Código Penal, esto es: la
defensa de un derecho propio o ajeno, la agresión injusta y actual, la
racionalidad de la defensa y la proporcionalidad del medio empleado"114
.

Lo anterior no es el caso de nuestra legislación, dado que la causa de
justificación que se analiza, se encuentra regulada en la fracción VI, del artículo
15 del Código Penal Federal, atribuyéndole el carácter de causa excluyente de
delito, en los siguientes términos: " La acción o la omisión se realicen en
cumplimiento de un deber jurídico o en ejercicio de un derecho, siempre que
exista necesidad racional del medio empleado para cumplir el deber o ejercer el
derecho, y que este último no se realice con el solo propósito de perjudicar a
otro; ...".

Como se puede observar del texto transcrito, a diferencia de la
regulación del Código Penal Boliviano a que se hace referencia en el estudio
mencionado, no se mencionan las circunstancias referentes al oficio o cargo
que sería la forma cómo podría incluirse a la función policial en la causa
excluyente de mérito.

114

Walter Raña Arana. En el articulo: “Jurisprudencia Procesal en el uso de la fuerza y
armas de fuego como medio de legítima defensa”. Publicado por el Tribunal
Constitucional del Gobierno de Bolivia. P. 2. Versión electrónica visible en:
http://www.tribunalconstitucional.gov.bo/descargas/articulos/JPUF_WRA.pdf
[consultado el 22 de Enero del 2007]

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Oscar A. Müller Creel

En el estudio ya referido, Raña Arana, hace mención a la sentencia
emitida con fecha 4 de noviembre de 1994, por el Tribunal Supremo de Justicia
de España, en la que se determinó que el uso de la fuerza policial, en cuanto al
sujeto activo debía reunir los siguientes requisitos: 1. Que el sujeto activo sea
una autoridad o funcionario público autorizado, por las disposiciones
correspondientes, a hacer uso de medios violentos en el ejercicio de los
deberes de su cargo; 2. Que el hecho típico se haya producido en el ejercicio
de sus funciones. En lo que se refiere a la conducta del funcionario policial, en
la mencionada sentencia, se establece que debe reunir los siguientes
requisitos: 1. Que para el cumplimiento de su deber el funcionario tenga
necesidad de hacer uso de medios violentos (necesidad en abstracto de
violencia); 2. Que se utilice el medio violento menos peligroso y del modo
menos lesivo posible atendiendo a las circunstancias (necesidad en concreto
de la violencia empleada), y 3. Proporcionalidad de la violencia utilizada en
relación con el hecho que origina la intervención de la fuerza pública115
.

En mi concepto, el uso de la fuerza por parte de la policía, de acuerdo a
nuestra legislación, se legitima, en atención a las figuras de la legítima defensa
o del estado de necesidad, de acuerdo a los siguientes razonamientos:

Conforme a Eugenio Zaffaroni116

, la legítima defensa tiene un único
fundamento, que se sustentan en la circunstancia de que nadie puede ser
obligado a soportar lo injusto, la licitud de actuar del sujeto, se da desde el
momento en que el sistema jurídico no tiene otra forma de garantizar que el
ejercicio de sus derechos o la protección de sus bienes jurídicos.

Se observa legítima defensa se encuentra vinculada a una diversa causa
de justificación que es el estado de necesidad; la diferencia entre ambas es
que en el segundo de los mencionados, se hace necesaria la aplicación de un
medio lesivo con el objeto de evitar un daño mayor en tanto que en la legítima
defensa el medio lesivo se aplica para repeler una agresión carente de
derecho.

115

Obra citada. Página 7.

116

Zaffaroni y Eugenio Raúl. "Manual de derecho penal. Parte general" Cárdenas
editor y distribuidor. Tercera reimpresión 1997. México páginas 521 y siguientes.

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Si analizamos la regla de la Organización de las Naciones Unidas que se
estudia en este apartado, podrá observarse que abarca ambos tipos de
circunstancias.

Por lo que se refiere a la legítima defensa, la regla que se estudia
menciona que se podrá hacer uso del arma de fuego en defensa propia o de
otras personas, siempre que exista una agresión que implique un peligro
inminente de muerte o lesiones graves, de donde se observa que en el uso de
la fuerza policial en este caso, es más estricto que el concepto general que se
da al de legítima defensa; esto se afirma desde el momento en que el concepto
que se analiza, doctrinalmente, implica el rechazar agresión a cualquier bien
jurídico.

Observamos cómo, en el Código Penal Federal, se regula la legítima
defensa como "Causa de exclusión del delito", en el artículo 15, mencionando
que el delito se excluye cuando:

"IV.- Se repela una agresión real, actual o inminente, y sin derecho, en
protección de bienes jurídicos propios o ajenos, siempre que exista necesidad
de la defensa y racionalidad de los medios empleados y no medie provocación
dolosa suficiente e inmediata por parte del agredido o de la persona a quien se
defiende.

Se presumirá como defensa legítima, salvo prueba en contrario, el hecho
de causar daño a quien por cualquier medio trate de penetrar, sin derecho, al
lugar del agente, al de su familia, a sus dependencias, o a los de cualquier
persona que tengan obligación de defender, al sitio donde se encuentran los
bienes propios o ajenos respecto de los que exista la misma obligación; o bien,
lo encuentre en alguno de aquellos lugares en circunstancias tales que revelen
la probabilidad de una agresión."

Se puede determinar de la lectura anterior que la legítima defensa se
puede ejercer por los ciudadanos para la defensa de cualquiera de sus bienes,
el autor que se comenta, establece dos ejemplos que considero detallan bien la

121

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posibilidad de que la legítima defensa se aplique en casos en que no exista una
agresión a la integridad física o a la vida de las personas: así menciona que se
puede defender el derecho de preferencia a un estacionamiento atravesando el
propio vehículo de forma tal que quien pretenda agredir al derecho no se pueda
estacionar y, citando a Stratenwerth, da el ejemplo de cómo se puede defender
hasta el derecho a descansar sin los ruidos de un borracho bullanguero, con un
baldazo de agua.117

Ahora bien, la legítima defensa puede darse respecto de una agresión
existente o del peligro inminente de ella, de lo que se observa que se puede
repeler la agresión cuando ésta se ha iniciado o cuando existe el peligro
inminente de ésta y se le impide.

Respecto a la inminencia, Zaffaroni menciona que esto no implica un
concepto cronológico, es decir de inmediatez temporal, sino que basta con que
el agresor se encuentre en posibilidad de llevar a cabo la agresión, siendo
inequívoca su voluntad de hacerlo y teniendo a su disposición los medios para
lograrlo.118

Ahora bien, si la regla que se analiza establece que el funcionario
encargado de hacer cumplir la ley sólo podrá hacer uso de su arma de fuego
en los casos en que exista un peligro inminente de muerte o lesiones graves,
es indudable que está limitando el ejercicio de la legítima defensa a la agresión
de los bienes respectivos, lo que se confirma de la lectura del último párrafo de
la referida regla, que establece: "En cualquier caso, sólo se podrá hacer uso
intencional de armas letales cuando sea estrictamente inevitable para proteger
la vida".

Aunque contrario al criterio anterior, encontramos el establecido por la
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que ha
considerado que el cargo oficial otorgado a un policía, no le confiere a este la
facultad ejercer violencia sobre las personas a las que va detener, y si éste

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puede repeler agresiones injustas y actuales, que impliquen un peligro
inminente y grave, esto lo hace en su calidad de ciudadano y no como
funcionario. 119

Sin embargo estimo erróneo este criterio, pues lo que
caracteriza el uso de la fuerza policial, es precisamente su licitud, lo que
significa que cuando un agente policial ejerce la fuerza, lo hace en
cumplimiento del deber que tiene el Estado de hacer cumplir el Derecho,
conforme se despende del artículo 17 Constitucional, y esto establece
diferencia en el uso de la fuerza que realiza un ciudadano, en tanto que cuando
este repele un agresión, actúa en violación al deber que tiene de respetar la
integridad del agresor, sin embargo las circunstancias propias de la legitima
defensa excluyen la antijuridicidad de la acción.

Mencionamos anteriormente, que la regla que se analiza implica también
la posibilidad del uso de arma de fuego cuando se presenta el estado de
necesidad; esto se concluye de la circunstancia establecida en la regla de que
el funcionario puede utilizar el arma de fuego en los casos en que se presente:

a.La necesidad de detener a una persona que
represente peligro (para la vida propia o de otros)
particularmente grave, y esta oponga resistencia a la
autoridad, o

b.Para impedir su fuga.

Como antes mencionamos, la legítima defensa implica una agresión en
tanto que el estado de necesidad implica el tener que evitar un mal mayor.

De lo anterior, se observa que cuando se presenta una seria amenaza a
la vida y ésta no implica una agresión, el uso del arma de fuego sólo podrá
realizarse siempre que la amenaza de mérito implique la necesidad de evitar
una pérdida de vida y lo mismo puede decirse respecto de la detención de una
persona que representa peligro o el impedimento de una fuga.

119

Semanario Judicial de la Federación. Sexta época, Primera Sala, Apéndice 2000,
tomo II Penal, tesis 69, México, D. F., página 36

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Se puede observar que en estos casos, pudiera plantearse la necesidad
de evitar un mal mayor, sin que necesariamente se de la agresión, siempre que
dicho mal implique una amenaza a la vida; es evidente que en este caso no
necesariamente se trata de legítima defensa, pues si se dan los dos elementos
que nos marca la regla, decir: la posibilidad de la comisión de un delito
particularmente grave y que ésta posibilidad de conducta implique amenaza a
la vida del funcionario o de terceros; se legitima el uso del arma de fuego.

Circunstancias similares encontramos en los requisitos que se plantean
en la regla que se analiza cuando permite el uso de armas de fuego para la
detención de personas o para impedir su fuga, estableciéndose como requisitos
para ambos casos el que:

a.se represente un peligro particularmente grave y
b.se oponga resistencia a la autoridad.

En estos casos, no se trata de repeler una agresión actual o inminente,
sino el evitar un mal mayor al que se puede causar por parte de la persona que
se opone a la autoridad.

Es por lo anterior que se afirma que en las circunstancias que se
comenta el uso de arma de fuego está permitido para el funcionario en virtud
de una necesidad, que se plantea en el artículo 15 del Código Penal Federal,
de la siguiente manera:

V.- "Se obre por la necesidad de salvaguardar un bien propio o ajeno, de
un peligro real, actual o inminente, no ocasionado dolosamente por el agente,
lesionando otro bien de menor o igual valor que el salvaguardado, siempre que
el peligro no sea evitable por otros medios y que el agente no tuviere el deber
jurídico de afrontarlo."

En lo que se refiere al concepto que nos marca la regla en análisis
tocante a la necesidad de evitar la comisión de un delito particularmente grave

124

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que entrañe seria amenaza a la vida, debemos discernir que puede
entenderse por el concepto “particularmente grave”.

Resulta evidente que cuando las pautas que se estudian se refieren a la
gravedad de la conducta injusta, no podemos aplicar las reglas que en el
derecho nacional se siguen para determinar la gravedad del delito como puede
ser una determinación casuística o basada en la posibilidad de la pena como
acontece en diversas legislaciones, pues estos criterios obedecen a
circunstancias referentes a la lesión que se causa al bien jurídico y la penalidad
que la conducta respectiva implica.

Encontramos criterio referente a la gravedad del delito, que pudiera
servirnos de parámetro de medición para la interpretación de la regla que se
analiza, lo normado en el artículo 52 del Código Penal Federal, que nos
establece factores que deben tomarse en consideración para la fijación de la
pena y que nos pueden dar pautas para estimar la gravedad de la conducta
que el funcionario pretende repeler a través del uso del arma de fuego; dichos
elementos, son: La magnitud del daño que pudiera causarse al bien jurídico o
al que éste se encuentra expuesto; la naturaleza de la acción que se repele o
de los medios que se emplean para ejecutarla y las circunstancias de tiempo,
lugar, modo y ocasión del hecho realizado.

Sin embargo, en ningún momento podemos soslayar que además de la
gravedad del delito, para actualizar la posibilidad del uso del arma de fuego se
requiere, de acuerdo a la regla que estudia, que exista un peligro inminente a la
vida o integridad del funcionario o terceros.

b. Pasos a seguir para el uso de arma de fuego.

De acuerdo a la regla quinta, el funcionario encargado de hacer cumplir
la ley, para el uso del arma de fuego, deberá seguir los siguientes pasos:

125

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Oscar A. Müller Creel

1.Moderación con Proporcionalidad, la que deberá sustentarse en:
la gravedad del delito que se esté cometiendo en el caso particular y el
objeto legítimo que se persiga.

2.Se buscará la protección de la vida humana y reducir los daños y

lesiones al mínimo posible.

3.Se dará advertencia de la intención de usar el arma, con tiempo
para que el amenazado lo considere, salvo:

a.Cuando la advertencia ponga en peligro al funcionario.
b.Con el aviso se ponga en riesgo de muerte o daño grave a

otras personas.

c.Cuando se evidentemente inútil el aviso por las

circunstancias del caso.

2.Se buscará la asistencia médica en forma inmediata.

3.Se procurará la notificación a parientes o amigos del afectado.

4.Cuando se produzcan lesiones su muerte se comunicará en forma

inmediata al superior.

Estos principios no podrán quebrantarse con argumento de inestabilidad
política interna o situaciones de emergencia y los gobiernos castigarán el uso
indebido de la fuerza y armas de fuego, como delito.

c. Control de armas de fuego.

En la norma once, se establecen los requisitos mínimos que deberán
contener las reglamentaciones relacionadas con las armas de fuego, bajo las
siguientes circunstancias:

126

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Oscar A. Müller Creel

a.Se especificará las condiciones en las que se pueda portar el

arma de fuego.

b.Se prescribirán el tipo de arma y municiones autorizadas.
c.Se asegurará el que el arma de fuego se utilice tan sólo en las
circunstancias apropiadas y con la disminución del riesgo de daños.
d.Se prohibirá el uso de armas de fuego o municiones que puedan
provocar lesiones no deseadas o que impliquen un riesgo injustificado.
e.Se regulará el control, almacenamiento y distribución de las
armas y los instrumentos necesarios para que los funcionarios respondan
por aquellas que se les hayan entregado.
f.Se señalarán los avisos y advertencia y las cualidades de estos.
g.Se establecerá un sistema de presentación de informes para
cuando se ha realizado el uso del arma de fuego.

El trabajo elaborado por el Instituto para la Seguridad y la Democracia,
AC, a que se ha venido haciendo mención, refiere que: “Las entidades
policiales generalmente arman a sus miembros; además de las armas (armas
de fuego, bastones, herramientas para el control de multitudes y otras armas
no letales), otros tipos de equipos también son importantes, como los chalecos
antibalas y las esposas. El suministro de estos elementos debe integrarse con
la capacitación para apoyar el empleo adecuado y limitar el uso de tales armas.
Las inspecciones se usan para asegurar que las armas estén correctamente
mantenidas. También es responsabilidad de la organización y, por lo tanto, de
los directivos, confiscar las armas de fuego de sus miembros, ya sea de modo
temporal o permanente, cuando existe evidencia de un uso inapropiado o
inadecuado para portar dichas armas”120
.

Sobre el control policial de armas en nuestro país considero necesario
resaltar algunas deficiencias que han acarreado consecuencias graves en la
lucha contra el crimen.

Desde el punto de vista legal, observamos que los cuerpos policiales se
encuentran limitados en cuanto a su capacidad armamentista. La Ley Federal

120

Obra citada. Página 158.

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Oscar A. Müller Creel

de Armas de Fuego y explosivos, restringe el uso de armas, para personas o
instituciones diversas al ejército y la armada, en el artículo 9 disponiendo lo
siguiente:

“Pueden poseerse o portarse, en los términos y con las limitaciones
establecidas por esta Ley, armas de las características siguientes:
I.- Pistolas de funcionamiento semi-automático de calibre no superior al .
380" (9 mm.), quedando exceptuadas las pistolas calibres .38" Super y .38"
Comando, y también en calibres 9 mm. las Mausser, Luger, Parabellum y
Comando, así como los modelos similares del mismo calibre de las
exceptuadas, de otras marcas.
II.- Revólveres en calibres no superiores al .38" Especial, quedando
exceptuado el calibre .357" Magnum.
Los ejidatarios, comuneros y jornaleros del campo, fuera de las zonas
urbanas, podrán poseer y portar con la sola manifestación, un arma de las ya
mencionadas, o un rifle de calibre .22", o una escopeta de cualquier calibre,
excepto de las de cañón de longitud inferior a 635 mm. (25"), y las de calibre
superior al 12 (.729" ó 18.5 mm.).
III.- Las que menciona el artículo 10 de esta Ley.
IV.- Las que integren colecciones de armas, en los términos de los

artículos 21 y 22.

En el artículo 10 se regulan las armas que se pueden poseer
únicamente para fines deportivos, mencionándose que:

“Las armas que podrán autorizarse a los deportistas de tiro o cacería,
para poseer en su domicilio y portar con licencia, son las siguientes:
I.- Pistolas, revólveres y rifles calibre .22", de fuego circular.
II.- Pistolas de calibre .38" con fines de tiro olímpico o de competencia.
III.- Escopetas en todos sus calibres y modelos, excepto las de cañón de
longitud inferior a 635 mm. (25"), y las de calibre superior al 12 (.729" ó 18.5
mm.).

IV.- Escopetas de 3 cañones en los calibres autorizados en la fracción
anterior, con un cañón para cartuchos metálicos de distinto calibre.

128

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Oscar A. Müller Creel

V.- Rifles de alto poder, de repetición o de funcionamiento semi-
automático, no convertibles en automáticos, con la excepción de carabinas
calibre, 30", fusil, mosquetones y carabinas calibre .223", 7 y 7.62 mm. y fusiles
Garand calibre .30".

VI.- Rifles de alto poder de calibres superiores a los señalados en el
inciso anterior, con permiso especial para su empleo en el extranjero, en
cacería de piezas mayores no existentes en la fauna nacional.
VII.- Las demás armas de características deportivas de acuerdo con las
normas legales de cacería, aplicables por las Secretarías de Estado u
Organismos que tengan injerencia, así como los reglamentos nacionales e
internacionales para tiro de competencia.
A las personas que practiquen el deporte de la charrería podrá
autorizárseles revólveres de mayor calibre que el de los señalados en el
artículo 9o. de esta Ley, únicamente como complemento del atuendo charro,
debiendo llevarlos descargados.”

En la siguiente disposición establece cuales son las armas que son de
uso exclusivo de las fuerzas armadas del país, refiriendo:

“Artículo 11. Las armas, municiones y material para el uso exclusivo del
Ejército, Armada y Fuerza Aérea, son las siguientes:
a) Revólveres calibre .357" Magnum y los superiores a .38" Especial.
b) Pistolas calibre 9 mm. Parabellum, Luger y similares, las .38" Super y
Comando, y las de calibres superiores.
c) Fusiles, mosquetones, carabinas y tercerolas en calibre .223", 7 mm.,
7.62 mm. y carabinas calibre .30" en todos sus modelos.
d) Pistolas, carabinas y fusiles con sistema de ráfaga, sub-
ametralladoras, metralletas y ametralladoras en todos sus calibres.
e) Escopetas con cañón de longitud inferior a 635 mm. (25"), las de
calibre superior al 12 (.729" ó 18.5 mm) y las lanzagases, con excepción de las
de uso industrial.

f) Municiones para las armas anteriores y cartuchos con artificios
especiales como trazadores, incendiarios, perforantes, fumígenos, expansivos,

129

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Oscar A. Müller Creel

de gases y los cargados con postas superiores al "00" (.84 cms. de diámetro)
para escopeta.

g) Cañones, piezas de artillería, morteros y carros de combate con sus
aditamentos, accesorios, proyectiles y municiones.
h) Proyectiles-cohete, torpedos, granadas, bombas, minas, cargas de
profundidad, lanzallamas y similares, así como los aparatos, artificios y
máquinas para su lanzamiento.
i) Bayonetas, sables y lanzas.
j) Navíos, submarinos, embarcaciones e hidroaviones para la guerra

naval y su armamento.
k) Aeronaves de guerra y su armamento.
l) Artificios de guerra, gases y substancias químicas de aplicación
exclusivamente militar, y los ingenios diversos para su uso por las fuerzas
armadas.

En general, todas las armas, municiones y materiales destinados
exclusivamente para la guerra.”

En la última parte de esta disposición se establece la posibilidad que
entidades distintas el ejército, armada o fuerza aérea, puedan utilizar las armas
de uso exclusivo, de la siguiente manera:

“Las de este destino, mediante la justificación de la necesidad, podrán
autorizarse por la Secretaría de la Defensa Nacional, individualmente o como
corporación, a quienes desempeñen empleos o cargos de la Federación, del
Distrito Federal, de los Estados o de los Municipios.”

Como se observa, para que los cuerpos policiales puedan utilizar armas
de mayor capacidad que las autorizadas para cualesquier ciudadano, es
necesario justificar la necesidad, lo que limita a la autoridad civil en dos
sentidos: El tener que justificar en cada caso específico la necesidad del uso de
armas de alto poder y la imposibilidad de continuar con el uso de estas armas
una vez se extinga el estado de necesidad que lo justifico.

130

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Oscar A. Müller Creel

Sin embargo la delincuencia no encuentra limitaciones de esta índole,
pues aunque exista las prohibiciones legales mencionadas, es evidente que los
grupos criminales en México gozan de un poder armamentista de alto nivel, así
lo reconoce la Presidencia de la República en el “Plan Nacional de Desarrollo
2207-2012”, al referir: “los recursos producto del narcotráfico dan a las bandas
criminales un poder enorme para la adquisición de distintas formas de
transporte, armas de alto poder y sistemas avanzados de comunicación, así
con equipamiento que con gran frecuencia supera al de los cuerpos policíacos
encargados de combatirlos y de prevenir a los delitos asociados a dicha
actividad. Por eso es necesaria la colaboración de las Fuerzas Armadas en
esta lucha.”121

La consecuencia lógica de lo anterior es que la capacidad de combate al
crimen organizado se encuentra en las fuerzas armadas del país por lo que
esta actividad, se ha confiado a estas, con el consecuente detrimento en la
capacidad combativa de los cuerpos policiales, cuyos elementos al estar en
continuo roce con la delincuencia, no pueden evitar los enfrentamientos con
criminales fuertemente armados con resultados evidente. Esta limitada
capacidad de enfrentamiento lleva a los elementos de los cuerpos policiales a
dos opciones: el actuar en su función con un alto riesgo para su vida o
integridad física o el dejarse corromper por los criminales.

No es parte de este trabajo el análisis de las funciones propias de las
fuerzas armadas y las policiales, sin embargo es indudable que el combate al
crimen debe corresponder a las instituciones públicas que tienen directamente
esta función y la intervención del ejercito en actividades que son propias de la
autoridad civil, trae consigo un daño social evidente, en malestar, intromisiones
y violaciones a los Derechos Humanos; los Organismos Internacionales, se han
manifestado en tal sentido, conforme se desprende de lo siguiente:

121

Presidencia de la República. Página 59. Versión electrónica visible en:
http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/index.php?page=documentos-pdf [consultado
28 de mayo del 2008]

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, emitió en 1998 un
informe sobre la situación de los Derechos Humanos en nuestro país, refiriendo
textualmente lo siguiente:

“La CIDH (sic. Comisión Interamericana de Derechos Humanos)
considera que en un Estado democrático, las Fuerzas Armadas tienen como
objeto propio la seguridad y la defensa exterior del país. Su misión consiste en
hacer frente a los actos de invasión o perturbaciones que amenacen la
seguridad y la independencia interna y externa del Estado.
Ante la presencia de un acontecimiento que amenace gravemente de
manera fundada la seguridad interior o exterior de la Federación, las Fuerzas
Armadas en el marco de los estándares internacionalmente aceptados, deben
adoptar las medidas necesarias en el campo militar respetando las garantías
individuales que establece la Constitución, las cuales sólo podrán ser
suspendidas de cumplirse los extremos previstos en el artículo 27 de la
Convención Americana y en el ordenamiento constitucional.”122
....
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, crítica la reforma
legales que se realizaron respecto al Sistema Nacional de Seguridad Pública,
en el sentido de haber incluido en las funciones policiales al Ejército y la
Armada y respecto a la intervención de éstos en el combate al crimen,
menciona lo siguiente: “Durante la visita in loco a México, la Comisión recibió
diversas denuncias en las cuales se señalan a las fuerzas armadas como
responsables de detenciones arbitrarias, de realizar interrogatorios a los
presuntos delincuentes y cateos sin orden judicial. En este sentido, se debe
señalar que el artículo 21 constitucional establece que incumbe exclusivamente
al Ministerio Público y a la Policía Judicial la persecución de los delitos”123
.

Cinco años después, la Organización de las Naciones Unidas, emitió
dictamen sobre la situación de los Derechos Humanos en nuestro país124

, en el

122

Párrafos 400 y 401.

123

Párrafo 405.

124

“Diagnóstico sobre la Situación de los Derechos Humanos en México”. Coordinador
Principal Anders Kompass. Representante de la Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México. Mundi-Prensa Mexico. 2003.
Versión electrónica visible en:

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que se observa que no solo no se cumplieron con las recomendaciones
emitidas por la Organización de los Estado Americanos, sino que la
intervención de las fuerzas armadas en áreas de competencia civil, se había
incrementado, las menciones sobre este tema, son las siguientes:

Respecto a los actos de tortura cometidos por miembros del ejército,

menciona:

“2.1.5.7... La intervención del Ejército en la lucha contra el narcotráfico
se ha traducido en graves y reiteradas violaciones a los derechos humanos. Al
soldado se le forma, entrena y condiciona para luchar contra el enemigo, un
enemigo abstracto contra el cual debe imponerse por la fuerza, pues en la
guerra el envite es matar o morir. “Cuando se mezclan las funciones y la
capacidad de fuego de la policía con las de los militares – señala el Informe de
Desarrollo Humano 2002, de las Naciones Unidas - se corre el riesgo de que se
cometan excesos y se incurra en violencia innecesaria.”125

En lo que se refiere a la necesidad de diferenciar entre las funciones
castrenses y las de combate al crimen, menciona:

“En 1996, el gobierno invitó a los altos cargos militares del país a
incorporarse al Consejo Nacional de Seguridad Pública, concediendo así a las
Fuerzas Armadas un papel directo en el establecimiento de la política de
seguridad pública. El gobierno del presidente Vicente Fox aumentó la
participación de los mandos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de
México en dicha política, a través de los grupos de coordinación
interinstitucional de cada Estado de la República. Las acciones de estos grupos
de coordinación han originado denuncias de desapariciones forzadas, tortura,
detenciones ilegales y ejecuciones extrajudiciales en los Estados de Guerrero y
Oaxaca, desde el surgimiento del EPR en junio de 1996. En este sentido, se
constató la preocupación entre diversos grupos de la sociedad civil organizada
que participaron en los foros regionales convocados, por los retenes militares y

http://www.sre.gob.mx/derechoshumanos/docs/Diagnostico.pdf [Consultado el 14
noviembre 2007]

125

Ib Idem P. 32

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las bases de operación mixtas que constituyen en sí mismas manifestaciones
violatorias de los derechos de los individuos, dadas las facultades
inconstitucionales y ampliamente discrecionales que poseen para actuar.
...
La Policía Federal Preventiva ha incorporado en sus filas a numerosos
contingentes provenientes del Ejército y de la Armada. Igualmente, los militares
participan en actividades de formación y selección de las policías. En 2002,
oficiales del Ejército aplicaron exámenes de habilidades psicomotrices a 4,924
elementos de corporaciones policíacas municipales, estatales y federales y
adiestraron a 4,334 policías estatales y municipales, 75.3% menos y 249%
más, respectivamente, con relación al periodo previo.
....
La separación entre las tareas de seguridad y justicia y las de naturaleza
militar, ha sido una preocupación constante en el seno de los organismos
internacionales intergubernamentales, que han recomendado a México:
• La separación de los militares de las tareas policíacas.
• Logre la desmilitarización de la sociedad y evite delegar en las fuerzas
armadas el mantenimiento del orden público o la lucha contra el delito.
Como corolario, es pertinente citar al respecto el Informe sobre
Desarrollo Humano 2002, de las Naciones Unidas:

“Puede ser tentador convertir a los soldados en agentes de policía, pero
esto debe manejarse con cuidado. Los soldados, sobre todo los que han
cometido violaciones de los derechos humanos, pueden tener métodos y una
experiencia poco adecuados para la policía.”126

...
La separación entre las funciones militares y la justicia es una exigencia
de toda sociedad democrática. El nombramiento de militares en activo o en
retiro como titulares de la Procuraduría General de la República, así como en
los principales puestos directivos de la misma, aunado a la participación de
autoridades militares en activo en tareas ordinarias de procuración de justicia,
contraviene el carácter civil del sistema de justicia penal. De acuerdo con el
artículo 4 de las Directrices sobre la función de los fiscales, los Estados deben
garantizar que los fiscales ejerzan sus funciones profesionales sin “injerencias

126

Obra citada. P. 44

134

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indebidas.” Los vínculos de lealtad entre los miembros de las Fuerzas
Armadas, pueden resultar en este tipo de injerencias, por lo que dada la
importancia de la credibilidad en el sistema de justicia por parte de la sociedad,
el interés público exige que aun cuando no existiere dicha vinculación, debe
hacerse lo necesario para evitar inclusive su sospecha.
...
Este riesgo de injerencia indebida en el sistema de justicia se manifiesta,
asimismo, en la persecución de los delitos relacionados con el narcotráfico, así
como en la lucha contrainsurgente. En tanto que ambas conductas constituyen
delitos tipificados en la legislación federal ordinaria aplicable a civiles, deben
ser perseguidos única y exclusivamente por las autoridades civiles. Esta
situación ha sido observada por la Relatora Especial de Naciones Unidas para
las Ejecuciones Extrajudiciales, que ha recomendado al gobierno mexicano que
evite delegar en las fuerzas armadas la lucha contra el delito.”127

De lo mencionado se ve la necesidad de reformar la legislación que
regula las armas de fuego y explosivos, con el objeto de facilitar a los cuerpos
policiales de elementos materiales necesarios, para que puedan enfrentar con
más eficiencia una criminalidad cada vez mejor preparada y armada.

4. Actuación en caso de reuniones ilícitas.

La situación referente al uso de la fuerza en el caso de reuniones o
manifestaciones, se regula en las reglas doce a catorce en las que se plasma
diferencia entre reuniones lícitas e ilícitas, así como violentas y no violentas.

Respecto de las reuniones lícitas, se menciona lo siguiente:

"Dado que todas las personas están autorizadas a participar en
reuniones lícitas y pacíficas, de conformidad con los principios consagrados en
la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, los gobiernos y los organismos y funcionarios

127

Obra citada. P. 170

135

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encargados de hacer cumplir la ley reconocerán que la fuerza y las armas de
fuego pueden utilizarse solamente de conformidad con los principios 13 y 14."

En el principio treceavo, se regula lo concerniente a manifestaciones
ilícitas pero no violentas, describiéndose:

"Al dispersar reuniones ilícitas pero no violentas, los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley evitarán el empleo de la fuerza o, si no es
posible, lo limitarán al mínimo necesario."

En el principio catorce, se hace referencia a las reuniones violentas, lo
que se regula de la siguiente forma:

"Al dispersar reuniones violentas, los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley sólo podrán utilizar armas de fuego cuando no se pueden utilizar
medios menos peligrosos y únicamente en la mínima medida necesaria. Los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley se abstendrán de emplear las
armas de fuego en esos casos, salvo en las circunstancias previstas en el
principio 9."128

5. Principios relativos a la vigilancia de personas bajo custodia o
detenidas.

Estos principios se encuentran consagrados en las normas quince a
diecisiete, bajo las siguientes circunstancias:

No se empleará la fuerza sobre las personas detenidas salvo:

a.Cuando sea necesario para mantener la seguridad y el orden.
b.Cuando corra peligro la integridad física de las personas.

Sólo se utilizarán las armas de fuego:

128

NOTA DEL AUTOR: Como analizamos anteriormente, en el principio nueve se plasman las
reglas para el uso de la fuerza bajo las condiciones de excepcionalidad y proporcionalidad.

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a.Frente a un peligro inminente de muerte o lesiones graves.
b.Para impedir la fuga de una persona que represente peligro

de:

1.

Muerte o lesiones graves.

2.

Para evitar la comisión de un delito
particularmente grave que entraña amenaza la vida.

Quienes realizan contacto directo con las personas detenidas no podrán

estar armados.

Por lo que se refiere al uso de medios de coerción, de las personas
detenidas, los principios que se estudian, remiten a "Las Reglas Mínimas para
el Tratamiento de Reclusos"129

, que establece las siguientes regulaciones:

“Medios De Coerción.
33. Los medios de coerción tales como esposas, cadenas, grillos y
camisas de fuerza nunca deberán aplicarse como sanciones. Tampoco
deberán emplearse cadenas y grillos como medios de coerción. Los medios de
coerción sólo podrán utilizarse en los siguientes casos:
Como medida de precaución contra una evasión durante un traslado,
siempre que sean retirados en cuanto comparezca el recluso ante una
autoridad judicial o administrativa;
Por razones médicas y a indicación del facultativo;
Por orden del director, si han fracasado los demás medios para dominar
a un recluso, con objeto de impedir que se dañe a sí mismo o produzca daños
materiales; en estos casos, el director deberá consultar urgentemente al
médico, e informar a la autoridad administrativa superior.
34. El modelo y los métodos de empleo autorizados de los medios de
coerción, serán determinados por la administración penitenciaria central. Su
aplicación no deberá prolongarse más allá del tiempo estrictamente necesario.”

129

Adoptadas en el Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención y
Tratamiento del Delincuente, celebrado en Ginebra Suiza en 1955 y aprobadas por el
Consejo Económico y Social en resoluciones 663C (XXIV), de 31 de julio de 1957 y
2076 (LXII) del 13 de mayo de 1977.

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6. Calificaciones, capacitación y asesoramiento.

En las normas dieciocho a veintiuno, se regula la situación referente a la
calificación, capacitación y asesoramiento, de los funcionarios encargados del
uso de la fuerza.

En el aspecto de calificación de los funcionarios, se reglamentan los
elementos que se deben tomar en consideración para elegir a las personas que
cumplirán con la función de utilizar la fuerza pública, haciendo referencia a la
necesidad de que posean aptitudes éticas, psicológicas y físicas necesarias
para el cumplimiento de sus funciones. En este sentido, el estudio que se ha
venido consultando130

, menciona que el reclutamiento y la selección no debe
darse exclusivamente por criterios relacionados con educación, la experiencia,
la actitud física u otros criterios de este carácter, sino también en indicadores
de integridad y psicológicos que permitan predecir la reacción de los
funcionarios en los casos de situaciones de extremo peligro o tensión.

Refiriéndose a los procesos de selección y las condiciones laborales en
los cuerpos policíacos de México, la Organización de las Naciones Unidas, ha
mencionado la siguiente: "... Si la imagen de diversas policías en el país está
asociada a formas de actuación arbitraria y corrupta, los aspirantes a
desempeñar esta función naturalmente buscan lo que ven. Incluso, el perfil de
la generalidad de los jóvenes que quieren ser policías es muy distinto del de
aquellos que desean dedicarse al magisterio o cursar una carrera técnica o
profesional.

El círculo vicioso en la contratación de policías no se romperá sin
preseleccionar aspirantes que no respondan a esa imagen. Se requiere que el
Estado no escoja de entre quienes le dan a escoger, sino entre quienes quiere
escoger. Este objetivo se obtiene a partir del procedimiento denominado
reverse selection, que sustituye las convocatorias abiertas."131

130

Instituto para la Seguridad y la Democracia, AC/Centro de Investigación y Docencia
Económicas. 2005. Páginas 158 y siguientes.

131

Obra citada. Diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en México. 2003. P. 43

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En lo que toca a la capacitación, los principios en estudio, mencionan
que debe darse en forma continua y completa que sólo puede autorizarse el
que porten armas de fuego una vez que hayan concluido con el proceso inicial;
determinándose también que en este rubro deberá prestarse especial atención
a cuestiones de ética policial y derechos humanos, en los que se debe incluir
capacitación para sustituir el empleo de las armas de fuego, la solución pacífica
de conflictos, el control de multitudes y técnicas de persuasión, negociación y
mediación; determinándose que esta actividad deberá estar siempre
sustentada en casos prácticos.

El estudio sobre Accountability ya mencionado, establece que la
capacitación debe darse sobre una articulación de valores, haciendo mención a
la práctica en algunas entidades policíacas en las que se procura motivar a los
miembros de las mismas a través de declaraciones de misión que enfatizan
valores específicos como puede ser la inviolabilidad de la vida humana; se
menciona como la capacitación para el uso de la fuerza debe implicar el uso
efectivo de la misma conforme a las distintas situaciones que puedan
presentarse procurando utilizar el mínimo de fuerza, pero siempre en la
protección de la propia seguridad del funcionario policial y del público132
.

En lo que se refiere al asesoramiento, en las reglas de la Organización
de las Naciones Unidas, se menciona la necesidad de proporcionar a los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, ayuda profesional que les
permita sobrellevar las tensiones que se derivan del empleo del uso de la
fuerza o de las armas de fuego.

El estudio de Accountability, establece la necesidad de dar apoyo a los
agentes que sufren agotamiento por estrés o por haberse expuesto o a
incidentes traumáticos, determinándose como las entidades policiales deben de

132

Instituto para la Seguridad y la Democracia, AC / Centro de Investigación y Docencia
Económicas “Accountability, Sistema policial de rendición de cuentas” Primera edición, 2005.
Coordinador Robert O. Varenik. Páginas 158 a 160. Versión electrónica visible en:
http://insyde.org.mx/publicaciones.php?pag=2 [consultada el 19 de noviembre del 2007]

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contar con un sistema que permita a los funcionarios el poder sobrellevar los
riesgos que implica el síndrome de estrés postraumático u otros problemas
psicológicos; pues esto influirá definitivamente en la forma en que la policía
reacciona en situaciones posteriores de necesidad de uso de la fuerza133
.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha reiterado la
necesidad de que el Estado, capacite correctamente a los elementos de la
fuerza pública para el uso de esta en consonancia con el respeto a los
Derechos Humanos, como se puede observar del precedente asentado en el
caso Myrna Mack Chang Vs. Guatemala, que refiere:

“281. Las características de los hechos de este caso, revelan que los
cuerpos armados, cuerpos de policía y los organismos de seguridad e
inteligencia del Estado actuaron extralimitadamente mediante la aplicación
de medios y métodos que no fueron respetuosos de los derechos humanos.
Se hace imperativo impedir que vuelvan a repetirse las circunstancias y los
hechos descritos al respecto en esta misma Sentencia.
282. El Estado debe adoptar todas las providencias necesarias para
ello y, en particular, las tendientes a formar y capacitar a todos los
miembros de sus cuerpos armados, de policía y de sus organismos de
seguridad sobre los principios y normas de protección de los derechos
humanos, aun bajo los estados de excepción. En particular, el Estado debe
incluir, dentro de los cursos de formación de los miembros de sus fuerzas
armadas, de la policía y de sus organismos de seguridad, capacitación en
materia de derechos humanos y de Derecho Internacional Humanitario.”134

En la parte final del primer capítulo de este trabajo hicimos referencia
a las reformas constitucionales del 18 de junio del presente año; de éstas
resalta, para el tema que tratamos en este apartado, lo que tiene relación

133

Ib Idem. Página 161

134

Corte Interamericana De Derechos Humanos Caso Myrna Mack Chang Vs.
Guatemala. Sentencia De 25 De Noviembre De 2003. Versión Electrónica consultable
en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_101_esp.pdf

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con la selección y capacitación de la policía, en donde se menciona lo
siguiente:

"El ministerio público y las instituciones policiales de los tres órdenes
de gobierno deberán coordinarse entre sí para cumplir los objetivos de la
seguridad pública y conformarán el Sistema Nacional de Seguridad Pública,
que estará sujeto a las siguientes bases mínimas:

a) la regulación de la selección, ingreso, formación, permanencia,
evaluación, reconocimiento y certificación de los integrantes de las
instituciones de seguridad pública. La operación y desarrollo de estas
acciones será competencia de la Federación, el Distrito Federal, los Estados
y los municipios en el ámbito de sus respectivas atribuciones."

La reforma constitucional de marras implica un grave error al fusionar
los procesos de selección, formación y capacitación de las policías
investigadoras y preventiva, pues ambas tienen propósitos diferenciados y
por ende estos procesos deben también ser diferentes.

En lo que se relaciona con las actividades propias de la Policía
Investigadora, observamos que la iniciativa propuesta al Congreso de la
Unión, por el Ejecutivo Federal, el 19 de marzo de 1996, para reformar el
artículo 21 de la constitución con el fin de modificar el nombre de la policía a
cargo de la investigación y persecución de los delitos, menciona los
siguientes antecedentes:

"Según la historia de este precepto constitucional la institución del
Ministerio Público, tal y como la conocemos ahora, sólo fue posible a través
de un largo proceso en el que se fueron recibiendo diversas influencias, que
conforman su actual fisonomía. En efecto, la Constitución de 1857, en su
forma original, determinaba que la Suprema Corte de Justicia se
compondría de once ministros propietarios, cuatro supernumerarios, un
fiscal y un procurador general (artículo 91). Esta es la primera vez que la ley
constitucional mexicana, distingue entre el Fiscal y el Procurador General.

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Oscar A. Müller Creel

Las funciones del Procurador General y del Fiscal, adscritos a la Suprema
Corte, fueron precisadas en el Reglamento del citado Tribunal, expedido por
el Presidente Juárez el 29 de julio de 1862. Bajo la influencia de la
legislación francesa se determinó una modificación sustancial en la
estructura y fines del Ministerio Público, ya que le sustrajo del Poder Judicial
para incorporarlo al Poder Ejecutivo y, además, se le institucionalizó al
crearse un órgano unitario bajo la dependencia del Procurador General de
la República. El 16 de diciembre de 1908 se expidió la primera Ley de
Organización del Ministerio Público Federal, según la cual el Ministerio
Público Federal es una institución encargada de auxiliar a la administración
de justicia en el orden federal, de la persecución, investigación y represión
de los delitos federales y de defender los intereses de la Federación ante la
Suprema Corte de Justicia, tribunales de circuito y juzgados de distrito.

No obstante la evolución legislativa anterior, en los hechos, el
Ministerio Público no podía asumir la función de investigar y perseguir los
delitos, los cuales, según se manifestó en los debates que dieron origen al
artículo 21 constitucional, siguieron realizándose por los jueces como habla
ocurrido desde la consumación de la independencia. En efecto, respecto de
los jueces se decía que "ellos son los encargados de averiguar los delitos y
buscar las pruebas, a cuyo efecto siempre se han considerado autorizados
a emprender verdaderos asaltos contra los reos, para obligarlos a confesar,
lo que sin duda desnaturaliza las funciones de la judicatura".

En virtud de lo anterior, el constituyente de 1917 quiso dejar muy
clara la división de competencias, estableciendo que la imposición de las
penas es propia y exclusiva de la autoridad judicial, mientras que la
persecución y la investigación de los delitos corresponde al Ministerio
Público y a la Policía Judicial que se encuentra subordinada a aquél, el
Constituyente de 1917, concibió a la policía Judicial, como un cuerpo
especializado y unitario, ya no como una actividad que antes se atribuía
tanto al Ministerio Público como al juez de instrucción.

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Como podrá observarse, históricamente la denominación de "Policía
Judicial", que se asigna a los cuerpos policiales que auxilian al Ministerio
Público en la averiguación de los delitos, surge como derivación de su
estrecha vinculación con el Poder Judicial que, como se ha visto, en una
época se encargó de la investigación de los delitos. Sin embargo, a partir de
la Constitución de 1917, esta denominación ya no tenia justificación, puesta
que al encargársele la investigación de los delitos al Ministerio Público, lo
más lógico y natural hubiera sido que a la policía que lo auxilia se le
asignara el nombre de "Policía Ministerial", "Policía Investigadora" u otra
similar.

En la parte sustancial de este proceso, se considera necesario
reafirmar la subordinación que existe de la hoy Policía Judicial al Ministerio
Público, y para esos efectos se estima necesario que el articulo 21 de la
Constitución se refiera expresamente a ese cuerpo policial auxiliar del
Ministerio Público, con el nombre de Policía de Investigación; cambio que,
además, vendrá a corregir la inercia histórica antes explicada."

De las motivaciones transcritas se desprende claramente que la
policía investigadora depende estrictamente de Ministerio Público, debido a
las funciones que éste desempeña en la averiguación y el esclarecimiento
de los delitos.

El anterior análisis resalta la confusión que de las funciones de la
policía ministerial investigadora y de la policía preventiva, que anteriormente
habíamos mencionado la que también incide en la regulación de la reforma
constitucional del 2008 al artículo 21 en los temas de selección y
capacitación de los elementos policíacos; sin embargo la situación de la
capacitación de los miembros de las corporaciones policiales preventivas o
de investigación, si se encuentra diferenciadas en las legislaciones federal y
del Estado de Chihuahua, actualmente vigentes, conforme se pasa a
analizar:

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Por lo que se requiere a la policía preventiva Federal, encontramos
las siguientes disposiciones:

La Ley General que Establece las Bases de Coordinación del
Sistema Nacional de Seguridad Pública, dispone en su artículo 23: "La
carrera policial es el elemento básico para la formación de los integrantes
de las instituciones policiales, a fin de cumplir con los principios de
actuación y desempeño. Comprenderá los requisitos y procedimientos de
selección, ingreso, formación, capacitación, adiestramiento, desarrollo,
actualización, permanencia, promoción y separación del servicio, así como
su evaluación".

En el Reglamento Interior de la Secretaría Seguridad Pública, las
funciones de selección y capacitación del personal se le otorgan a la
Dirección General de Profesionalización y Normatividad de Carrera Policial,
estableciéndose en el artículo 30, facultades para: "II. Proponer criterios
para el cumplimiento de los requisitos de reclutamiento, selección,
formación inicial, ingreso, permanencia, promoción, régimen de estímulos y
conclusión del servicio de los policías federales;... V. Diseñar y evaluar
estrategias para la capacitación, formación y profesionalización de los
aspirantes e integrantes de la policía Federal;... VII. Establecer lineamientos
y criterios para la profesionalización de los integrantes de las instituciones
policiales".

En lo que se refiere a la policía investigadora, la Ley Orgánica De la
Procuraduría General De la República, determinó en su artículo 30 que “El
Servicio de Carrera de Procuración de Justicia Federal comprende lo
relativo a agente del Ministerio Público de la Federación, agente de la
Policía Federal Investigadora y perito profesional y técnico, y se sujetará a
las bases siguientes: I. Se compondrá de las etapas de ingreso, desarrollo y
la terminación del servicio: a) el ingreso comprenderá los requisitos y
procedimientos de selección, formación, capacitación y adscripción inicial.
b) El desarrollo comprenderá los requisitos y procedimientos de
actualización, especialización, estímulos y reconocimientos, cambios de

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adscripción, desarrollo humano, evaluaciones de control de confianza y del
desempeño, ascensos y sanciones...”. Se establece también que lo anterior
se organizará tomando en consideración lo dispuesto en la ley General que
Establece las Bases de Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad
Pública y en su fracción VI, menciona que el servicio de carrera
“determinará los perfiles, categorías y funciones de los agentes del
Ministerio Público de la Federación, de la policía federal investigadora y de
peritos profesionales y técnicos.”

En lo que toca a la regulación del Estado de Chihuahua,
encontramos las siguientes disposiciones:

La Policía Preventiva, encuentra regulada su capacitación en la Ley
sobre el Sistema Estatal de Seguridad Pública, artículos 21 y 30, que
establecen como las situaciones de capacitación deben ser aprobadas por
el Consejo Estatal de Seguridad Pública; el artículo 53 determina como la
profesionalización de los Cuerpos de Seguridad Pública debe tener como
finalidad una más eficaz prestación del servicio policial y, para tales efectos,
se contará con un Reglamento de Formación Policial que deberá disponer
la formación y desarrollo de los diferentes Cuerpos de Seguridad Pública,
los que se desarrollarán a través de las academias de policía u organismos
equivalentes y tendrán como objeto la capacitación teórica y práctica de los
elementos que integren los Cuerpos de Seguridad en las modalidades de
policía al mando del Ministerio Público, de Tránsito y Preventiva.

Por lo que corresponde a la Policía Investigadora, la Ley Orgánica
del Ministerio Público del Estado de Chihuahua, contiene las siguientes
disposiciones: en el artículo 19, se establece: "los procedimientos para la
selección, ingreso, formación, capacitación, actualización, especialización,
ascenso, adscripción, rotación, reingreso, estímulos, reconocimientos de
retiro del personal operativo de la Procuraduría, serán regulados por el
reglamento que establezca las Bases para la Organización, Funcionamiento
y Desarrollo del Servicio Civil y Profesional de Carrera en la Procuración de
Justicia del Estado". En el artículo 23 se establecen como requisitos para

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ser Agente Investigador de la Policía dependiente del Ministerio Público, el
ser ciudadano mexicano, en pleno ejercicio de sus derechos; el haber
acreditado buena conducta y no tener en su contra sentencia ejecutoria que
le condene por la comisión de delito doloso y además deberá tenerse el
Título de Licenciado en Derecho o de disciplinas afines a la función
investigadora y, preferentemente, haber egresado del Centro de Estudios
Penales y Forenses.

Como consecuencia de lo anterior, la capacitación de los
investigadores ministeriales tiene una naturaleza muy típica y la reforma
constitucional de este año, determina una confusión que puede acarrear
consecuencias indeseables en el futuro; de lo que se desprende la
necesidad de que al menos, en la legislación secundaria se distingan
claramente las funciones de selección y capacitación que deben darse a los
cuerpos policiales preventivos y a los que tengan la función indagatoria de
actos delictivos..

7. Procedimientos de presentación de informes y recursos.

Las reglas que se han venido comentando, establecen la obligación de
los gobiernos de establecer procedimientos eficaces para:

Presentación de informes. En éstos se deberán especificar:

Las circunstancias que obligaron al funcionario a hacer uso de las
armas de fuego o de la fuerza,
Las características que permitan identificar las armas que se
utilizaron y la fuerza que se aplicó.

Estas reglas encuentran su razón en la necesidad que existe de que los
gobiernos lleven un control de las armas de fuego que se encuentran en poder
de los cuerpos policiales; en el caso de nuestro país esto adquiere especial
relevancia debido al estricto control de este tipo de instrumentos que se
establece en la legislación respectiva.

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Además estos informes tiene una doble finalidad: El que el funcionario
determine las circunstancias que le obligaron a usar la fuerza y por ende
establezca los elementos que justifiquen su actuar y por otra parte, el que los
órganos de control conozcan las circunstancias comunes de uso de la fuerza, y
detectar conductas anómalas en los cuerpos policiales para establecer
medidas preventivas que permitan eliminar y controlar este, dentro de lo
posible.

Planteamiento de recursos. Respecto de estos se deberá:

Tendrán por objeto el que autoridades administrativas o judiciales
independientes revisen las circunstancias en las que se hizo uso de las
armas de fuego o de la fuerza.
En caso de muerte o lesiones graves el informe deberá ser
supervisado por la autoridad judicial.

Las personas afectadas por el empleo de la fuerza y de las armas de
fuego tendrán derecho a un proceso independiente de naturaleza judicial.

Se deberá establecerse responsabilidad de los funcionarios superiores
cuando éstos no adopten medidas para impedir, eliminar o denunciar el uso
ilícito de la fuerza y las armas de fuego.

Se deberán establecer medidas para que el funcionario que se niegue
ejecutar una orden para empleo de la fuerza o armas de fuego o que denuncia
el uso ilícito de estas, no sea sujeto de represalias o sanciones.

Las circunstancias en las cuales el funcionario podrá negarse a ejecutar
un orden, deberán reunir las siguientes condiciones: que sea manifiestamente
ilícito el uso de la fuerza, y hubiese tenido una oportunidad razonable de
negarse a cumplirla, y solo se le sancionara, cuando de la ejecución de las
órdenes resultaran muerte o heridas graves a una persona.

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Estas reglas pretenden preservar los derechos tanto de los agentes
policiales, como de las personas afectadas por el uso de las armas de fuego;
debido a que la policía está cumpliendo con una función social y el ejercicio de
la fuerza es un acto licito por provenir del poder coercitivo del Estado; los
órganos sancionadores deben ser cuidadosos en el análisis particular de los
casos que se presenten, tomando en consideración las motivaciones de estas
reglas que consideran que el Estado tiene el deber de hacer cumplir el
ordenamiento jurídico y que por tanto una amenaza a un agente de la ley
implica una amenaza a la sociedad misma, lo que lleva a concluir que el uso de
la fuerza letal, implica el ejercicio de una función estatal y por consecuencia no
puede ser analizado bajo la misma óptica que el uso de la legitima defensa que
ejerce un ciudadano común.

Aunado a lo ya mencionado, se toma en consideración, el derecho que
tienen las personas afectadas de que el caso específico sea revisado por
organismos con suficiente independencia para garantizar un juicio objetivo del
actuar policial.

Todo lo anterior, se fortalece con la existencia de sistemas de
impugnación que permitan corregir los errores que se cometan en los
procedimientos respectivos sean corregidos, como una garantía de las partes
involucradas.

11. La reglamentación del uso de la fuerza en el ámbito interno.

Del análisis que se ha venido realizando de las reglas establecidas por la
Organización de las Naciones Unidas para el uso de la fuerza, por parte de los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, se desprende la necesidad de
regular en el ámbito interno de los estados esta situación; esta necesidad no
sólo encuentra sustento en la obligación que tiene el estado mexicano de
adecuar su organización interna a la normatividad internacional de la que forma
parte; se observa también que esta reglamentación debe darse con el objeto de
proteger a los ciudadanos de los excesos que en el uso de la fuerza pueden
darse por parte de los cuerpos policiales y también, determinar los cauces a

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través de los cuales los funcionarios públicos encargados de aplicar la fuerza
podrán ejercer esta función, protegiéndoles de esta manera de la incertidumbre
que en nuestro sistema legal existe al respecto y que es la causa en muchas
ocasiones, de recomendaciones por parte de los organismos de Derechos
Humanos, de sanciones administrativas por parte de los órganos de control
interno y de sentencias condenatorias derivadas de procesos judiciales
seguidos en contra de los servidores públicos, que ejercen la labor de aplicar la
fuerza, cuando es necesario.

Esta regulación, para que sea adecuada, a las reglas para el uso de la
fuerza, deberá contener también los parámetros de control de personas
detenidas, así como los esquemas a través de los cuales deberán realizarse
los reportes policiales en caso que ejerzan facultades de coerción física.

La primera duda que surge se refiere a la formalidad que deberá llenar la
normatividad que se pretende elaborar; ¿requerirá de una reforma
constitucional, será necesario establecerlo como una ley secundaria o bastará
con una simple reglamentación administrativa?

Se ha llegado a sostener que el uso de la fuerza por parte de la policía
debe formar parte de la norma fundamental; José Arturo Yáñez Romero,
expresa esta opinión en el siguiente sentido: "En la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos no hay facultación ni mención expresa sobre la
función policial ni sobre el uso de la fuerza. Lo que encontramos es el supuesto
de que ya la policía existe de hecho, pues esta es mencionada en seis de sus
artículos. Desde la perspectiva constitucional se desprende que la actuación de
las instituciones policiales se rigen por cuatro principios (Art. 21), que, ningún
extranjero puede servir en el ejército, ni en las fuerzas de policía o seguridad
pública (Art. 32); que el Congreso es el que expide leyes para su coordinación,
organización y funcionamiento, el ingreso, selección, promoción y
reconocimiento de los integrantes de las instituciones de seguridad pública en
el ámbito federal (Art. 73. XXIII); que los municipios tienen a su cargo las
funciones de seguridad pública, policía preventiva municipal y de tránsito (Art.
115. III. h); que los presidentes municipales tienen el mando sobre ellas y que

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deberá acatar las órdenes del gobernador en casos excepcionales. Así mismo
que el ejecutivo federal tiene el mando de la fuerza pública en el lugar donde
resida (115. VII), así como en El Distrito Federal es el Jefe del Gobierno quien,
como facultad y obligación ejerce las funciones de dirección de los servicios de
seguridad pública (Art. 122 II. e); que en términos laborales son trabajadores de
confianza, se rigen por sus propias leyes y que, si son removidos de su cargo,
por motivos justificados, no procederá su reinstalación (Art. 123.B. XIII)."135

Más
adelante, concluye lo siguiente: "… la inexistencia de un derecho que regule la
fuerza pública y por consiguiente su uso policial es muy crítica, así como
alarmante es que tampoco existe una configuración jurídica de la totalidad de la
función policial (preventiva y judicial). Por ello, junto con otros especialistas, he
propuesto la inclusión de la definición de la función policial y del uso de la
fuerza pública en la norma constitucional y la consecuente creación de una Ley
General de Policía que regule sus funciones, establezca facultades y determine
los derechos laborales y profesionales de los agentes de policía, defina los
mecanismos de evaluación y rendición de cuentas entre otras temáticas.”136

No concerto con la opinión del referido jurista en el sentido de que es
necesaria una reforma constitucional para poder establecer en nuestro sistema
jurídico la normatividad que regula la policía; esto tomando en consideración
que el artículo 17 Constitucional, establece, como ya se analizó, la prohibición
de la justicia privada, lo que implica la obligación del estado de llevar a cabo los
actos necesarios para lograr la paz y la seguridad pública, entre los que
lógicamente, se incluye el uso de la fuerza como monopolio de la organización
estatal. Aunque no debemos soslayar que este monopolio tiene que encontrar
su sustento en la licitud, es decir en la normatividad general y abstracta que
brota de los órganos del estado, a través de los funcionarios que han sido
electos en forma democrática, pues es esto lo que sostiene a un Estado
Constitucional y Democrático de Derecho, como es la organización que se

135

Yáñez Romero, José Arturo. "Fuerza policial y el uso de la fuerza policial en México". En:
"Conferencia internacional sobre rendición de cuentas (“accountability”) policial. Obra colectiva.
No se menciona coordinador. Editada por Instituto para la Seguridad y la Democracia,
Asociación Civil. Edición virtual México 2005. Páginas seis. Visible en:
http://insyde.org.mx/publicaciones.php?pag=2 [consultado el 19 de noviembre del 2007]

136

Ib idem página 12.

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pretende sustentar en nuestra Carta Magna. Argumento que encuentra mayor
sustento en la circunstancia de que la existencia de las fuerzas policiales, si se
encuentra establecida en la constitución al igual que la fuerza pública; por
consecuencia no considero pertinente el realizar una reforma constitucional,
sino extraer de la interpretación de la propia Norma Fundamental los elementos
necesarios para crear la normatividad secundaria que regule a las fuerzas
policiales de acuerdo a sus funciones y naturaleza.

Una vez excluida la norma constitucional como el elemento para regular
el uso de la fuerza policial, nos encontramos con otra situación a dilucidar que
consiste en la naturaleza que deberá tener el catálogo normativo que se
elabore; es decir deberá tener esta el carácter de ley, entendiendo por tal la
norma general y abstracta desde un punto de vista formal y material o podrá
efectuarse a través de un gran norma general y abstracta exclusivamente
desde el punto de vista material, es decir un reglamento administrativo.

Como antes se mencionó, la actividad estatal sólo puede encontrar su
fundamento, en el Estado Moderno, en el derecho conforme al principio de
legalidad, el que es "aquel en virtud del cual -los poderes públicos están
sujetos a la ley-, de tal forma que todos sus actos deben ser conforme a la ley,
bajo la pena de invalidez. Dicho de otra forma: es invalido todo acto de los
poderes públicos que no sea conforme a la ley"137

Este principio se encuentra regulado en nuestro sistema, en los artículos
14, 31, fracción IV y 16 Constitucionales; las dos primeras disposiciones
regulan el principio de legalidad, aplicable a las materias penal, fiscal y la
primera y tercera de estas disposiciones, regulan el principio de legalidad en
forma genérica, conforme se pasa a analizar.

En estas disposiciones, encontramos dos formas de aplicación del
principio de legalidad: 1. El necesario que implica la obligatoriedad que la
norma jurídica tenga el carácter de ley en su doble aspecto: formal, que

137

Guastini Riccardo. "Estudios de teoría constitucional" traducción de Miguel Carbonell.
Distribuciones Fontamara, Sociedad Anónima. México, Distrito Federal, Primera Edición 2001.
Página 117.

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considera el órgano que la emite y material, que observa a la naturaleza
general y abstracta de la norma, este es el caso de las pauta que establecen
los delitos y las penas, así como las contribuciones fiscales; y 2. El amplio que
implica la posibilidad de que el acto de autoridad se sustente en una norma
jurídica general y abstracta, es decir atendiendo exclusivamente el aspecto
material.

La generalidad y la abstracción, como características propias de la ley
en un Estado de Derecho, son definidas de la siguiente manera: "La
generalidad supone que la ley no regula para ningún sujeto en particular, sino
para todos los que se encuentren en su condición de aplicación.... la
abstracción de la ley, por su parte, traducía una exigencia de previsibilidad del
Derecho que impedía la formulación de leyes con un objeto concreto y
destinadas a agotarse rápidamente. Exigía, en definitiva, que el < hecho>> de las leyes (la <> de la doctrina italiana o el
<> de la doctrina alemana) no sé formularse con referencia a
situaciones particulares o históricamente concretas, sino de manera
indefinida".138

El principio de legalidad necesaria, se aplica a las materias penal y
fiscal, según se puede desprender del contenido de las disposiciones antes
mencionadas y conforme a los siguientes argumentos:

El artículo 14 Constitucional, lo establece para la materia penal, en los
siguientes términos: "En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer,
por simple analogía, y aún por mayoría de razón, pena alguna que no esté
decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata".

Esta disposición abarca el principio de legalidad desde dos aspectos: los
delitos y las penas; y se da en el sentido de que ninguno de estos puede estar
establecido en una disposición normativa que no sea ley desde el punto de
vista material, es decir una regla de conducta de carácter abstracto y general, y
formal, lo que implica que haya sido emitida por el órgano del Estado cuya

138

Ver Betegon Jerónimo y otros. Obra citada. Página 296.

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función primordial es precisamente la elaboración del acto legislativo.139

Este
principio, encuentra su sustento en el diverso principio denominado "reserva de
ley", que tiene su origen en el pensamiento liberal que consideraba que la
salvaguarda de la libertad de los ciudadanos tenía que reservarse a los
órganos legislativos, y debe entenderse "... como la previsión que hace
normalmente la Constitución y de forma excepcional la ley, para que sea
justamente una ley y no otra norma jurídica la que regule una determinada
materia. En otras palabras, se está frente a una reserva de ley cuando, por
voluntad del Constituyente o por decisión del legislador, tiene que ser una ley
en sentido formal la que regule un sector concreto del ordenamiento jurídico."140

El principio de legalidad necesaria, en materia fiscal, se plasma el
artículo 31 fracción IV, que prescribe el deber de los Mexicanos a: "Contribuir
para los gastos públicos, así de la Federación, como del Distrito Federal o del
Estado y Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que
dispongan las leyes". Esta disposición, al mencionar la leyes, lo hace en los
aspectos formal y material, lo que se explica por la circunstancia de que: "... el
impuesto constituye una carga para los gobernados, éstos deben ser los que
intervengan en su establecimiento por medio de su genuino representante, el
Poder Legislativo, y esa misma razón explica el precepto de que sea la Cámara
de Diputados, es decir la Cámara popular, la que forzosamente debe discutir,
en primer término, los proyectos de leyes sobre impuestos Const. Fed., art. 72,
inc. h".141

El principio de legalidad en un sentido amplio se encuentra plasmado en
el segundo párrafo del artículo 14 Constitucional que establece: "Nadie podrá
ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino
mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que
se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las
Leyes expedidas con anterioridad al hecho"; así como en el primer párrafo del

139

Véase: Burgoa Ignacio. "Las Garantías Individuales". Editorial Porrúa, S. A. México 1972.
Séptima edición. Página 568.

140

Carbonell. Obra citada. 2004. Página 674.

141

Fraga Gabino. "Derecho Administrativo". Edición revisada y actualizada por Manuel Fraga.
Editorial Porrúa, Sociedad anónima. México 1985. Página 317.

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artículo 16, que menciona: "Nadie puede ser molestado en su persona, familia,
domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de un mandamiento escrito de
autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento".

En estas dos disposiciones se establece el principio de legalidad en el
sentido de que el acto de autoridad debe estar sustentado en una norma
general y abstracta, independientemente del origen de esta; esto ha sido
sostenido por los tribunales del país al interpretar la Facultad Reglamentaria
que tiene el Poder Ejecutivo en relación con la necesidad de fundamentar y
motivar los actos de autoridad.

Así, en materia de facultades de vigilancia, por parte de las Autoridades
Fiscales, se ha determinado que si estos fundamentan su actuación en un
reglamento, se cumple con la garantía de legalidad, conforme se observa en la
siguiente tesis:

“COMPETENCIA. INVOCAR PRECEPTOS DEL REGLAMENTO
INTERIOR DE LA SECRETARIA DE HACIENDA Y CREDITO PUBLICO PARA
JUSTIFICAR LA COMPETENCIA DE LA ADMINISTRACION LOCAL DE
AUDITORIA FISCAL DEL CENTRO DEL DISTRITO FEDERAL DE LA
SECRETARIA CITADA, CUMPLE CON LA GARANTIA DE
FUNDAMENTACION. Conforme a lo dispuesto en los artículos 14 y 18 de la
Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, las autoridades y
atribuciones que conforman cada secretaría de Estado deben enumerarse en el
reglamento interior respectivo; consecuentemente si el presidente de la
República, en uso de la facultad consignada en la fracción I del artículo 89
constitucional promulgó el Reglamento Interior de la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público, en el cual se señala, entre otros, el nombre y atribuciones de la
Administración Local de Auditoría Fiscal del Centro del Distrito Federal de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público, resulta que si esta autoridad invoca
como fundamento de su competencia dispositivos contenidos en el Reglamento

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citado, cumple con la garantía de fundamentación consagrada en el artículo 16
constitucional.”142

En diversas tesis, el Poder Judicial Federal, ha establecido que los
reglamentos cumplen con su función cuando regulan situaciones sociales
pragmáticas, como se observa de la siguiente transcripción:

“REGLAMENTOS. SU FUNDAMENTACION Y MOTIVACION. La
fundamentación de los reglamentos se satisface cuando el Presidente de la
República actúa dentro de los límites de las atribuciones que la Constitución le
confiere y la motivación se cumple cuando los reglamentos que emite se
refieren a relaciones sociales que reclaman ser jurídicamente reguladas, sin
que esto signifique que todas y cada una de las disposiciones que integran
estos ordenamientos deban ser necesariamente materia de una motivación
específica.”143

La Sala Superior del Tribunal Electoral, ha considerado que el principio
de fundamentación pude darse a través de un reglamento, en tanto que este
tiene las cualidades de generalidad y abstracción y desarrolla un precepto legal
que es, a su vez, el fundamento de la propia disposición reglamentaria, lo que
se puede observar de la siguiente tesis jurisprudencial:

“FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN DE LOS ACUERDOS DEL
INSTITUTO FEDERAL ELECTORAL, QUE SE EMITEN EN EJERCICIO DE LA
FUNCIÓN REGLAMENTARIA.-
La fundamentación y la motivación de los acuerdos expedidos por el
Instituto Federal Electoral, en ejercicio de su facultad reglamentaria, es
entendible que no se exprese en términos similares que las de otros actos de
autoridad. De ahí que para que un reglamento se considere fundado, basta que
la facultad reglamentaria de la autoridad que lo expide se encuentre prevista en

142

Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Novena Época. Instancia: Tribunales
Colegiados de Circuito. III, página 899. México. Marzo de 1996.

143

Semanario Judicial de la Federación. Tesis aislada. Octava época. Materia administrativa.
Primera sala. Tomo VI. Primera parte. Página 103. México. Julio a diciembre de 1990.

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la ley. Por otra parte, la motivación se cumple, cuando el reglamento emitido
sobre la base de esa facultad reglamentaria, se refiere a relaciones sociales
que reclaman ser jurídicamente reguladas, sin que esto signifique que todas y
cada una de las disposiciones que integran el reglamento deban ser
necesariamente materia de una motivación específica. Esto es así, porque de
acuerdo con el artículo 16, párrafo primero, de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, todo acto de autoridad que cause molestias a los
derechos previstos en el propio precepto debe estar fundado y motivado. En la
mayoría de los casos se considera, que lo primero se traduce, en que ha de
expresarse el precepto legal aplicable al caso y, lo segundo, en que deben
señalarse, las circunstancias especiales, razones particulares o causas
inmediatas que se hayan tenido en consideración para la emisión del acto; es
necesario además, que exista adecuación entre los motivos aducidos y las
normas aplicables, de manera que quede evidenciado, que las circunstancias
invocadas como motivo para la emisión del acto encuadran en la norma
invocada como sustento del modo de proceder de la autoridad. El surtimiento
de estos requisitos está referido a la fundamentación y motivación de aquellos
actos de autoridad concretos, dirigidos en forma específica a causar, por lo
menos, molestia a sujetos determinados, en los derechos a que se refiere la
propia norma constitucional. Es explicable que en esta clase de actos, la
garantía de fundamentación y motivación se respete de la manera descrita,
puesto que la importancia de los derechos a que se refiere el párrafo primero
del artículo 16 constitucional provoca, que la simple molestia que pueda
producir una autoridad a los titulares de aquéllos debe estar apoyada clara y
fehacientemente en la ley, situación de la cual debe tener pleno conocimiento
el sujeto afectado, incluso para que, si a su interés conviene, esté en
condiciones de realizar la impugnación más adecuada, para librarse de ese
acto de molestia. En cambio, como los reglamentos gozan de los atributos de
impersonalidad, generalidad y abstracción, es patente que su confrontación con
el párrafo primero del artículo 16 constitucional para determinar, si se ha
observado la garantía de fundamentación y motivación, debe hacerse sobre la
base de otro punto de vista, como es el señalado al principio.”144

144

Semanario Judicial de la Federación. Apéndice del Año 2000. Tomo VIII, Jurisprudencia
Electoral. Tesis 15, Página 26. México 2000.

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Del anterior análisis se puede desprender que las reglas para el uso de
la fuerza y de armas de fuego, no se encuentran dentro de las excepciones
constitucionales al principio de legalidad y por consecuencia, pueden
establecerse a través de una norma "ley", desde el punto de vista
exclusivamente material.

La facultad de expedir tal tipo de normas se encuentra conferida
constitucionalmente al Presidente de la República, en el ámbito federal, por el
artículo 89 fracción I, que establece entre las facultades y obligaciones del
titular del Poder Ejecutivo: "Promulgar y ejecutar las leyes que expida el
Congreso de la Unión, proveyendo en la esfera administrativa a su exacta
observancia."

Garza García, define dicha facultad de la siguiente manera: "la facultad
reglamentaria es la capacidad autoritaria para especificar la ley, de tal forma
que sea fácil y certeramente aplicable" y determina que esta facultad se
encuentra limitada por tres principios: el de primacía de la ley, que implica que
la ley es superior al reglamento y por consecuencia que no puede modificar a
aquella; el de autoridad formal de la ley, que implica la circunstancia de que la
extinción de la ley por causas normales (derogación o aprobación) o anormales
(declaración de inconstitucionalidad) lleva consigo la extinción del reglamento y
el principio de reserva de la ley, que implica el que los reglamentos no pueden
regular materias que se encuentren designadas específicamente a leyes en
sentido formal y material.145

La distinción entre el reglamento y ley se establece claramente en el
precedente que continuación se transcribe:

“REGLAMENTOS ADMINISTRATIVOS. FACULTAD DEL PRESIDENTE
DE LA REPÚBLICA PARA EXPEDIRLOS. SU NATURALEZA. El artículo 89
fracción I, de nuestra Carta Magna, confiere al Presidente de la República tres

145

Garza García, César Carlos. "Derecho Constitucional Mexicano". McGraw-Hill. México.
1997. Páginas 147 y 148.

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facultades: a). La de promulgar las leyes que expide el congreso de la unión;
b). La de ejecutar dichas leyes y c). La de proveer en la esfera administrativa a
su exacta observancia, o sea la facultad reglamentaria. Esta última facultad es
la que determina que el Ejecutivo pueda expedir disposiciones generales y
abstractas que tienen por objeto la ejecución de la ley, desarrollando y
complementando en detalle las normas contenidas en los ordenamientos
jurídicos expedidos por el Congreso de la Unión. El reglamento es un acto
formalmente administrativo y materialmente legislativo; partícipe de los
atributos de la ley aunque sólo en cuanto a ambos ordenamientos son de
naturaleza impersonal, General y abstracta. Dos características separan la ley
del reglamento en sentido estricto: este último emana del Ejecutivo, a quien
incumbe proveer en la esfera administrativa a la exacta observancia de la ley, y
es una norma subalterna que tiene su medida y justificación en la ley. Pero aún
en lo que aparece común en los dos ordenamientos, que es su carácter
General y abstracta, sepáranse por la finalidad que en el área del reglamento
se imprime a dicha característica, ya que el reglamento determina de modo
general y abstracta los medios que deberán emplearse para aplicar la ley para
los casos concretos.”146

La autorización respectiva, se encuentra establecida, en la Constitución
Política del Estado, que establece, en su artículo 93 fracción IV, la facultad que
tiene el Gobernador de: "Expedir todos los reglamentos que estime
convenientes y, en general, proveer en la esfera administrativa cuando fuere
necesario o útil para la más exacta observancia de las leyes;"

Como corolario de lo antes analizado, podemos concluir que el uso de la
fuerza y de las armas de fuego, por parte de la Policía Ministerial del Estado de
Chihuahua, puede regularse a través de un reglamento administrativo,
agregándose al presente trabajo el apéndice que contiene la propuesta para
regular dicha actividad policial, así como los formatos a través de los cuales se
podrían emitir los informes que se establecen en las reglas que se analizan en
el presente capítulo.

146

Semanario Judicial de la Federación. Octava época. Segundo Tribunal Colegiado del Sexto

Circuito.

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CAPÍTULO V
TORTURA

1.La Tortura a través de la historia.-
a.Época Antigua.
b.Edad Media.
c.La ilustración y la tortura.
d.La tortura en México.
e.El futuro de la Tortura ¿Su relatividad?
2. Principales Instrumentos Internacionales relacionados con la Tortura.
3. Análisis de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles Inhumanos o Degradantes.
a.Fundamento.
b.Primera parte. Contenido.
I.Definición de la tortura.
II.Traslación de la norma internacional al derecho interno y
elevación de la tortura a tipo penal.
III.La tortura y la extradición.
IV.Obligación de los Estados de establecer jurisdicción en casos
de tortura.
V.Obligación de los Estados de detener a las personas que se
supone han cometido delito de tortura en otros Estados.
VI.Obligación de los Estados de prestarse auxilio en los
procedimientos contra delitos de tortura incluyendo el
suministro de pruebas.
VII.Obligación de los Estados de crear una cultura contra la
tortura entre los sistemas de uso de la fuerza.
VIII.Obligación de los Estados de someter a continuo análisis las
metodologías de interrogatorio y disposiciones para custodia
y sometimiento de prisión o arresto.
IX.Investigación pronta e imparcial contra actos de tortura.
X.Rehabilitación e indemnización justa y adecuada para las
víctimas de tortura o sus allegados.
XI. Eliminación como prueba de cualquier declaración que se
demuestre fue resultado de tortura.

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c.Segunda Parte. Comité contra la tortura.
4. El Protocolo De Estambul.
5. Aplicación del Protocolo de Estambul en el Estado de Chihuahua.

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CAPÍTULO IV
TORTURA

1. La Tortura a través de la historia.-

a. Época Antigua

Históricamente, la tortura, ha sido reconocida como un medio lícito de
investigación, prueba o castigo, así observamos que Pietro Verri, afirma que “el
origen de una invención tan feroz, sobrepasa los confines de la erudición y,
verosímilmente la tortura será tan antigua como lo es en el hombre, el
sentimiento de dominar con despotismo a otro hombre, cuanto lo es que el
poder no esté siempre acompañado de las luces de la virtud, y cuanto lo es, en
el hombre armado de la fuerza prepotente, el instinto de extender sus acciones
a medida más bien de sus posibilidades de razón.”147

Floris Margadant, al
hablar del derecho en el antiguo Egipto, menciona lo siguiente: "Sabemos que
hubo tribunales locales, dos cortes superiores y la suprema corte del faraón,
con un ordenado sistema de apelaciones. Sin embargo, no sólo los Juicios de
Dios, sino también la tortura aplicada inclusive a los testigos inocentes para
ayudarlos a apegarse a la verdad, y la evidente existencia de una llamativa
corrección judicial, sugieren un procedimiento con muchos defectos"148
.

Por su parte, Bravo Aguilar, destaca como los Griegos veían la tortura un
instrumento para equilibrar el valor del testimonio de una persona que carecía
de honorabilidad respecto de aquel que gozaba de credibilidad suficiente en
razón de su status social149

. De acuerdo a lo anterior, el honor de un ciudadano
establecía la pauta para dividir los testimonios en naturales, que eran aquellos
emitidos por un miembro de la polis y forzados, estos últimos derivaban de las
personas que carecían del estatus que daba la ciudadanía, tales como los
esclavos, extranjeros o personas a que se ocupaban de oficios vergonzantes, a

147

Citado por: Plascencia Raúl. “La Tortura y su tipificación en el ámbito nacional e
internacional”. En Memoria del Foro sobre la Tortura en México. Comisión Nacional de los
Derechos Humanos. Primera edición. México. 2002. Página 29

148

Floris Margadant 2004. Página 48

149

Nauhcatzin Tonathiu Bravo Aguilar. “El santo oficio de la inquisición en España: una
aproximación a la tortura y autoincriminación en su procedimiento”. Artículo publicado el:
Anuario Mexicano de Historia del Derecho. Universidad nacional autónoma de México. Instituto
de investigaciones jurídicas. Numero 16 año 2004.

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quienes se les sometía a tortura con el objeto de obtener veracidad sobre su
dicho, como un elemento procesal de confirmación de la prueba; en tanto que
los ciudadanos por el simple hecho de tener un honor que sostener frente a la
comunidad, no había necesidad de confirmar su dicho pues el simple perjurio
implicaba una pena tan infamante que le podría excluir de la comunidad150
.

En las primeras etapas de la civilización romana, los esclavos podían ser
torturados siempre y cuando fueran acusados de un crimen; sin embargo
durante el imperio la posibilidad de aplicar tortura a los hombres libres se fue
dando cada vez con mayor amplitud al acabarse las distinciones entre patricios
y plebeyos, al eliminarse dicha distinción se establecieron dos tipos de
ciudadanos: los honestiores y los humiliores, estos últimos, por el hecho
dedicarse a labores más humildes, o por su pobreza o desarraigo, eran más
susceptibles a la tortura. Ulpiano, en el siglo III, refería que por quaestio
(tortura) debería entenderse el tormento y sufrimiento del cuerpo, con el fin de
obtener la verdad; Faustín Gudin151

, menciona como dicho jurista romano
desconfiaba de la tortura, refiriéndose al Digesto XLVIII, 18, 23, que menciona:
"Las declaraciones arrancadas por medio de la tortura son poco seguras,
incluso peligrosas y traicionan a la verdad, puesto que unos endurecidos y
dispuestos al dolor de tal modo que no puede sonsacarseles nada, mientras
otros prefieren para evitar el dolor aceptar no importa qué mentira. No es
preciso dar fe en todo caso a tal procedimiento, ni negarle toda confianza".

b. Edad Media.

En Europa continental posiblemente una de las instituciones que más
promovieron la tortura como instrumento procesal o sancionatorio, durante el
medioevo, fue la Inquisición, que abarcó un período del siglo XII, hasta el siglo
XIX. Siendo de observarse que sus prácticas se trasladaron al continente
americano y por consecuencia, también el uso de la tortura como un medio

150

Faustino Gudín Rodríguez – Magariños. “Evolución de la tortura en España: de un reputado
instituto procesal a un execrable delito”. Boletín de información del Ministerio de Justicia de
España. Año 60, Nº 2021, 2006, Págs. 3827-3858.

151

Gudín Rodríguez. Página 7.

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legítimo dentro del sistema penal. La complicidad que se dio entre la iglesia y
el Estado, permitió a la primera utilizar la fuerza del segundo, como un recurso
para el uso legítimo de la violencia, sobre todo para combatir la herejía, es
decir aquellas prácticas o ideas que se oponían de las impuestas por la
iglesia.152

Se observa que en los concilios de Reims y de Oxford en los años 1157
y 1166, se establece el castigo a los herejes con la marca de Hierro candente
en el rostro; en el año de 1199 se emite la bula papal Vergentis in senium, en la
que se considera a la herejía como un crimen de Lesa majestad que permite
establecer la pena de la hoguera. En el año 1252, el papa Inocencio IV, emite
el decreto Ad extripanda, dirigido a las autoridades italianas y en éste se
establece la obligación de encarcelar y procesar a los herejes y se establece el
tormento o la tortura, aplicable a los reos como medio procesal para obtener
confesiones creíbles.

Por lo que se refiere a España y su posterior traslación al continente
americano, la inquisición inicia en el año 1478 a través de la Bula Papal Exigit
sincerae devotionis affectus que permite el establecimiento del Tribunal del
Santo Oficio. Debe considerarse el caso especial de España en el que al
realizarse la integración territorial y política por parte de Fernando de Aragón e
Isabel de Castilla, se incluye el dominio sobre población que practicaba
diversas creencias religiosas, judíos, moros y cristianos; las exigencias de la
mayoría cristiana aunadas al poder económico que habían adquirido los judíos,
fueron circunstancias que permitieron la expedición de la autorización papal
antes mencionada; en el año de 1483 nace el organismo central de la
inquisición en España que fue denominado Consejo de la Suprema y General
Inquisición, encabezado por el religioso Tomás de Torquemada, fue este
personaje quien estableció las primeras reglas escritas para la actuación del
Tribunal de la Inquisición, denominadas Compilación de las Instrucciones del
Oficio de la Santa Inquisición, a la que siguieron una serie de instrumentos que
fueron regulando la actuación del tribunal religioso cuyo estudio nos ocupa.

152

El tema de la Santa Inquisición, se analiza de acuerdo al estudio de Bravo Aguilar, antes

referido.

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En los primeros tres artículos de la compilación de Torquemada, se
establecía la obligación del tribunal de dirigir proclamas a las poblaciones para
integrarse ante su presencia y dar un período de gracia para confesar los actos
de herejía; quienes acudían durante este periodo eran absueltos de acuerdo a
lo previsto por el artículo séptimo; en el artículo octavo se establecía que
aquellos que se presentaban después del período de gracia, pero de forma
voluntaria, podrían tener sanciones leves como la confiscación parcial de los
bienes; lo relativo al tormento, que es lo que nos ocupa, se establecía en los
artículos 15 y 18.

El proceso ante el Tribunal del Santo Oficio, era inquisitorial; autorizaba
el juez a realizar la investigación, lo que le convertía en parte protagónica del
proceso transformándose así en el acusador, el procedimiento no era público,
sino que se realizaba bajo una estricta privacidad y al acusado se le considera
culpable, debiendo probar su inocencia. Lo anterior, contrario al procedimiento
acusatorio que contemplaba al juez como un árbitro entre acusadora y la
acusada, buscando la igualdad de las partes, estableciendo la carga de la
prueba en el Estado y mediante juicios públicos; de esta manera, se protegía al
acusado frente a los excesos en la acusación, evitando así las denuncias
falsas, estando el acusador obligado a probar su imputación y en caso de no
poder hacerlo se le podría sujetar a la misma pena que buscaba para su
acusado.

La aplicación del tormento dentro del proceso, tenía la misma cualidad
de reserva que el propio proceso, expresaba la voluntad jurídica del tribunal de
obtener la verdad a través de medios lícitos; la aplicación del tormento se
presentaba cuando, habiéndose dado suficientes pruebas de culpabilidad
dentro del proceso, a juicio del tribunal, el procesado seguía negando su
culpabilidad; para proceder al tormento, se llevaba al acusado a una habitación
específica para tales fines donde era torturado por una persona especializada;
a los actos de tortura comparecían exclusivamente los miembros del tribunal y
el verdugo, las torturas más comunes eran la garrucha, el agua y el potro, una
vez que el reo había confesado, se esperaba hasta el día siguiente para que

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ratificara su confesión y, si se negaba a esto, se procedía a una nueva sesión
de tortura; dado que las ejecuciones o autos de fe, debían ser públicos, era
común la espera a que el reo se recuperase, aunque fuese parcialmente de las
lesiones sufridas durante la tortura; Liebman153

, menciona el caso de un reo
que necesitó de cuatro años para restablecerse de las lesiones que se le
ocasionaron con motivo de la tortura, pero una vez realizado esto se le hizo
desfilar en público para recibir su castigo.

En lo que concierne a la inquisición en la Nueva España, en un principio
se nombró Comisario De la Inquisición al fraile dominicano Martín de Valencia y
fue la orden de los Dominicos quien tuvo a su cargo esta institución hasta el
año de 1571, en el que se instituyó en México el Tribunal de Inquisición a cargo
del Arzobispo Pedro Moya de Contreras, que tenía facultades respecto de los
herejes y los judaizantes, pero no en cuanto a los indios. Fueron pocas las
vidas que costó en la Nueva España el tribunal de la inquisición, pero no
dejaron de aplicarse penas como la prisión vitalicia, azotes, castigos
difamantes, etc., Las cortes de Cádiz eliminaron la inquisición el 22 de febrero
de 1813, aunque se aplicó en los procesos inquisitoriales en contra de Hidalgo
y Morelos.154

c. La ilustración y la tortura.

Es en el siglo XVIII, que empiezan a quebrantarse las monarquías y con
esto viene la crítica a los sistemas penales hasta entonces aceptados155

. La
obra de Montesquieu establece una conexión entre lo penal y lo político y
menciona como la severidad de un sistema penal estaba en relación directa
con lo despótico del concierto que los sostenía; este filósofo observa en su
obra una circunstancia que aún actualmente se plantea en la palestra de la

153

Citado por Bravo Aguilar, página 106.

154

Sobre este tema véase a Guillermo Floris Margadant. “La iglesia ante el Derecho Mexicano,
esbozo histórico- jurídico”. Miguel ángel Porrúa, grupo editorial, México 1991 (edición emanada
de la obra publicada por el título “La Iglesia Mexicana y El Derecho” editada en 1984). Páginas
150 y siguientes.

155

NOTA DEL AUTOR: Para el análisis de este tema se ha tomado en consideración el artículo
de María Isabel Marín Tello, “El debate sobre la tortura en la segunda mitad del siglo XVIII”.
Publicado en el Anuario mexicano de historia del derecho. Numero 18. Año 2006. Universidad
Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Jurídicas.

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discusión sobre la efectividad del derecho penal y de las penas para combatir
el delito, cuando en el Libro VI, capítulo XII, de su obra denominado “De la
fuerza de las penas” menciona: “… Cualquier irregularidad que se observa en
un Estado, el gobierno violento quiere corregirla de repente; y en lugar de hacer
que se cumplan las antiguas leyes, establece una pena cruel que corte el mal
al momento. Pero así se gasta el resorte del gobierno, la imaginación se
acostumbra a la pena mayor como antes se había acostumbrado a la menor, y
como mengua el temor que está inspira, pronto es preciso establecer la otra en
todos los casos. Eran frecuentes en algunos Estados los robos en los caminos
públicos; tratóse de evitarlos y se inventó el suplicio de la rueda, que durante
algún tiempo los hizo desaparecer. Después, sin embargo, se ha vuelto a robar
en los caminos públicos lo mismo que antes. … Es preciso no usar con los
hombres de medidas extremas, pues se deben economizar los medios que la
naturaleza nos da para conducirlos. Examinese la causa de cualquier relajación
y se verá que procede de la impunidad de los delitos y no de la moderación de
las penas”156

. En el mismo libro VI, Montesquieu trata el tema de la tortura, a la
que denomina tormento, mencionando que el hecho de que las naciones
civilizadas lo hubiesen abolido sin inconvenientes implica que no es necesario
por su propia naturaleza; ejemplifica esto con el caso de Atenas en donde los
ciudadanos no podían ser sometidos a tormento, salvo en los casos que se
tratase de delitos de lesa majestad y que en cuanto a los romanos las leyes
tres y cuatro, establecían la excepción de tormento por causas de nacimiento
(ciudadanía romana) y profesión de la milicia, salvo también los delitos de lesa
majestad.157

Las ideas de Montesquieu antes mencionadas son el reflejo del
pensamiento de la etapa de la ilustración que se dio en el siglo XVIII, a estas
debemos agregar las ideas contractuales entre las que se puede mencionar la
de Rosseau que sustentará el origen del poder político en el consenso de los
seres humanos para unirse en sociedad y no en el linaje y la divinidad como
era el sustento de la monarquía.

156

Montesquieu, Barón de. “El Espíritu de las Leyes”. Vertido al castellano con notas y
observaciones por Siro García del Mazo. Librería General de Victoriano Suárez. Madrid 1906.
Páginas 129 y 130.

157

Obra citada. Páginas 139 y 140.

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Esta dubitación del sistema político tiene como consecuencia el que la
efectividad del sistema penal sea también sujeta a juicio, las penas que se
aplicaban, podían ir desde las leves, como el destierro, prisión por poco tiempo
o las pecuniarias, pero también existían penas fuertes como eran los azotes, la
mutilación, trabajos forzados en minas o canteras y la pena de muerte.

Todo lo anterior fue creando el terreno fértil para la obra de Cesar
Beccaria “De los Delitos y las Penas” que planteó un parte aguas entre el
sistema penal derivado de los gobiernos despóticos y una propuesta de un
sistema penal mas humanitario que lógicamente proscribía la tortura, se
observa como este pensador comenta sobre la tortura lo siguiente: “… una
crueldad consagrada por el uso entre la mayor parte de las Naciones es la
tortura del reo mientras se forma el proceso; ó para obligarlo para á confesar
un delito, ó por las contradicciones en que incurre, ó por el descubrimiento de
los cómplices, ó porque no se qual metafísica é incomprensible purgación de la
infamia; ó finalmente por otros delitos, de que podría ser reo; pero de los
quales no es acusado.”. Luego de analizar que el tormento constituye en sí
mismo una pena y se ha convertido también en un ridículo motivo para purgar
la infamia, bajo el falso argumento que el dolor y el fuego limpian el alma;
menciona cómo una diversa razón para rechazar la tortura: “El tercer motivo es
el tormento que se dá á los que se suponen reos, quando en su examen caen
en contradicciones; como si el temor de la pena, la incertidumbre del juicio, el
aparato y la majestad del Juez, la ignorancia común á casi todo los malvados y
á los inocentes, no deban probablemente hacer caer en contradicción al
inocente, que teme, y al reo, que procura cubrirse; como si las contradicciones
comunes en los hombres quando están tranquilos, no deban multiplicarse en la
turbación del ánimo, todo embebido con el pensamiento de salvarse del
inminente peligro.” 158

158

Beccaria Cesare. “Tratado de los delitos y de las penas”. §. XVI Del Tormento. Editado por
Centro de publicaciones Ministerio de Justicia y Biblioteca Nacional Ministerio de Cultura,
Madrid, 1993, Págs. 77 a 95.

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Estas ideas fructifican en la Declaración de los Derechos del Hombre y
del Ciudadano de 1789, que en su artículo noveno, establece: “Todo hombre es
considerado inocente hasta que ha sido convicto. Por lo tanto, siempre que su
detención se haga indispensable, se ha de evitar por la ley cualquier rigor
mayor del indispensable para asegurar su persona”. De esta disposición se
desprende un principio que es elemental para cualquier Estado que se
considere civilizado y democrático, la presunción de inocencia, que establece,
en beneficio del reo, la necesidad de que sea el Estado quien pruebe la
culpabilidad de la persona a la que se acusa; por otro lado, al establecer que la
detención de las personas sólo puede implicar la fuerza necesaria para su
arresto, se está prohibiendo implícitamente la tortura como medio probatorio y
como elemento de sanción.

Las nociones de la Ilustración que han quedado mencionadas, fueron
adoptadas con lentitud en España; en el siglo XVIII la tortura no era
considerada como una pena sino que era tomada como una parte del proceso
penal, que perseguía tres finalidades: obtener la prueba de confesión a través
de medios violentos contra quien hubiese indicios de culpabilidad; la obtención
de acusación del reo contra sus cómplices o la obtención de declaraciones
testimoniales. Se consideraba la mejor prueba con que el juez podía contar
para sustentar una sentencia condenatoria. La aplicación de la tortura si bien
tenía un objetivo procesal inmediato, también implicaba un instrumento
intimidatorio. Sin embargo existía quienes se opusieron a la aplicación de la
tortura, por considerar que, en si misma, esta práctica conlleva la aplicación de
una pena.

La tortura no era una práctica generalizada, cuando menos en el
territorio de España, incluyendo las colonias de América, su aplicación se
encontraba restringida por circunstancias de clases sociales y por la decisión
del órgano judicial. Se observa que uno de los privilegios con que contaba la
clase noble era el que sus miembros no podían ser sometidos a tortura, salvo
casos de delitos graves como los de Lesa majestad divina o humana.

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Por lo que se refiere a la penetración de las ideas de la ilustración en

España, Marín Tello159

, refiere lo siguiente: “En el Setecientos, España no se
caracterizaba por la apertura hacia las nuevas corrientes: era un Estado
absolutista, que se dejaba llevar más por las tradiciones y costumbres que por
los cambios, a pesar de las reformas que se apreciaban desde la llegada de los
Borbonés. El motor del cambio debía ser la facultad legislativa del monarca,
cuyo poder absoluto no se ponía en duda, impulsada por la ayuda y las
soluciones propuestas por los sabios ilustrados. Para Juan Delval, la justicia
criminal en España en la edad moderna y en particular en el siglo XVIII no
difería mucho, ni era mejor que la del resto de los países europeos; en general,
el caos de la legislación era semejante”.

A pesar de lo anterior, la Constitución de Cádiz, trajo avances en materia
penal, se abolió el tormento en las cárceles, en 1813 se suprimió la pena de
azotes y el 24 de enero de 1812, la horca por garrote, en la ejecución de las
penas de muerte160

. Esta constitución estableció una serie de garantías en los
procesos criminales, entre estos la formación de juicios breves y sin vicios, la
detención a través de mandamiento de juez salvo los casos de flagrancia, la
prohibición del tormento, la confiscación de bienes, etc. El Código Español de 9
de julio de 1822, sustentado bajo dichos principios, fue la base para la
codificación penal en México, que no se vino dando sino hasta el año de 1871.

d. La tortura en México.

En la vida independiente de México, la problemática de inseguridad que
se dio en los primeros años posteriores a la consumación de la independencia,
permitió que se establecieran sistemas penales con bajos índices de garantías,
así por ejemplo a los salteadores de caminos o ladrones en despoblado o
malhechores que se opusieran a su arresto se les podía someter a juicio
sumario en jurisdicción militar. Se dieron en la República una serie de intentos
para crear Códigos Penales entre los que cabe mencionar el del Estado de
Oaxaca de 7 de febrero de 1828, que concluyó con una Ley Penal de un fuerte

159

Obra citada página 226.

160

Sobre este tema véase: Cruz Barney. 2004. Páginas 719 a 729

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tinte publicista, pues en ella se abordaban delitos contra el Estado como la
sedición o la rebelión y actos contra la autoridad pública. Otro esfuerzo fue el
“Plan General de Código Penal para el Estado de México”, de 1831. En el
Estado de Veracruz, surgió el primer Código Penal del país en el año de 1832 y
en 1868, se dieron los códigos Penal y de Procedimientos Penales. La
Constitución de 1857, establecía en sus artículos 13 a 24 una serie de
garantías en materia penal, referentes a la prohibición de leyes privativas y de
tribunales especiales, la supresión de fueros, con excepción del militar; la
prohibición de la aplicación retroactiva de la ley; la aplicación exacta de la ley;
la prohibición de aprehensión por autoridades no competentes, la prisión
exclusivamente por delitos que merecieron pena corporal, etc.

Durante el segundo imperio, Maximiliano de Habsburgo formó una
comisión para la redacción de los Códigos Penal y Procesal Penal, así como
disposiciones en materia penitenciaria; mientras tanto se aplicaron en el país
los códigos de Instrucción Criminal y Penal franceses, de 1885 y 1886161

. Una
vez restablecida la república en el país, se reintegra una comisión para la
elaboración del Código Penal, promulgándose en diciembre de 1871 e
iniciando su vigencia el primero de abril de 1872; en el año de 1880, se
promulgó el Código de Procedimientos Penales del Distrito Federal y Territorio
de la Baja California, el que fue derogado por un nuevo código, de 1894. En 15
de diciembre de 1929, entró en vigor el Código Penal que luego fue sustituido
por el de 1931, vigente a la fecha en el ámbito federal aunque con una gran
cantidad de reformas.

El 27 de diciembre de 1991, se publicó en el Diario Oficial de la

Federación162

, la Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura, que en el
ámbito federal de nuestro país implica la aplicación de la convención contra la
tortura que se estudia en este capítulo

161

Véase: Cruz Barney, Oscar. “La codificación en México: 1821-1917. Una aproximación”.
Instituto De Investigaciones Jurídicas. Serie Doctrina Jurídica, número 180. Universidad
Nacional Autónoma De México. México 2004. Páginas 70 y siguientes.

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Tomo CDLIX, Número 19, Página 3, México, D. F.

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A pesar de todas las declaraciones y disposiciones que se han dado en
México desde su vida independiente, partiendo de la constitución de Cádiz
hasta la ley mencionada en el párrafo que antecede, pasando por la
constitución vigente de 1917, en cuyo primer párrafo se estableció: “ Quedan
prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes,
los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación
de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales”; en nuestro
país la aplicación de la tortura, sobre todo con efectos disuasivos o procesales,
se ha aplicado en forma consistente frente a una justicia que ha actuado como
cómplice de esto y solo ha sido hasta las últimas dos décadas en que la
práctica de la tortura ha disminuido.

Lo anterior, obedeció a una situación práctica, que no lo justifica; un
sistema policial ineficiente, corrupto y mal pagado fue la base para que la
persecución e investigación de los delitos, generalmente se tuviera que
sustentar en la prueba de confesión del supuesto responsable, obtenida con
base en la tortura física o psicológica; aunado a esto, debe agregarse un
sistema judicial que, en complicidad con las carencias del sistema de
procuración de justicia, daba un exagerado valor a la declaración del imputado
para emitir sentencias condenatorias.

La anterior aseveración puede sustentarse con un análisis de los
precedentes que fueron dándose en la práctica judicial.

El 12 de febrero de 1923, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, estimaba que la declaración de un testigo tenía plena validez en el
juicio aún y cuando no hubiese sido emitida ante el juez, sino ante la policía, en
la fase de investigación del delito, determinando que dicha fase tenía gran
importancia por ser la base de un proceso.163

163

Semanario Judicial de la Federación. Quinta Época. Pleno. Semanario Judicial de la
Federación. Tomo XII. México, D. F., 1923. Página: 333.

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En marzo de 1931, la Primera Sala del máximo tribunal, estimó que la
declaración del acusado debería aceptarse en su integridad, si no existieran
circunstancias que desvirtuaran su veracidad.164

En octubre de 1937, la Primera Sala, emite criterio en el sentido de que
la retractación del acusado, de la declaración rendida ante el ministerio público,
carece de validez si no se encuentra sustentada por pruebas distintas en el
proceso y por el contrario, es acorde con las declaraciones de los ofendidos.
Considerado en forma aislada esta tesis puede verse como correcta; sin
embargo en el contexto en el que se encuentra debe resaltarse que la simple
confesión del reo rendida ante la autoridad administrativa, es suficiente para
emitir una condena, a pesar de que ante la autoridad judicial, se llevó a cabo
una retractación.165

En 1942, la misma Primera Sala, emite un criterio que siguiendo la
tendencia establecida en los antes descritos, incidiría directamente en la
confesión que deriva de la tortura, el sumario de la tesis menciona literalmente
“Es inadmisible la impugnación que haga el acusado, alegando que la
confesión le fue arrancada mediante coacción, si nada demuestra la existencia
de actos violentos contra el detenido o contra los testigos que declararon en su
contra”166

. Se observa como este precedente está determinando prácticamente
que es obligación del reo en el proceso, comprobar los actos de tortura que le
obligaron a aceptar su responsabilidad.

En el mes de junio de 1955, se vuelve a emitir por la Primera Sala
criterio que confirma a la confesión como prueba suficiente para condenar al
reo, a pesar de la retractación que se hayan dado ante la autoridad judicial;
estableciendo que correspondería al procesado probar que fue por un error la
aceptación de responsabilidad que hubiese emitido ante el órgano

164

Semanario Judicial de la Federación. Quinta Época. Primera Sala. Semanario Judicial de la
Federación Tomo XXXI. Mexico, D. F., Marzo de 1931. Página: 1777.

165

Semanario Judicial de la Federación. Quinta Época. Primera Sala. Semanario Judicial de la
Federación- Tomo LIV. Mexico, D. F., Octubre de 1937. Página: 978.

166

Semanario Judicial de la Federación. Quinta Época. Primera Sala. Semanario Judicial de la
Federación. Tomo LXXIII. Mexico, D. F., jlio de 1942. Página: 16.

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investigador167

. Esta reversión de carga de la prueba indudablemente contraría
el principio de presunción de inocencia, pero además obliga a probar al reo, la
parte débil dentro del proceso, circunstancias que se procuran ocultar por la
autoridad, como son los hechos de violencia que se ejercen en contra de la
persona para obtener su declaración.

Dos años después, en junio de 1957, se establece que de las
declaraciones que hubiese vertido el reo, la primera (que generalmente se
rendía ante la policía investigadora), es a la que debería dársele mayor valor,
porque al estar “desprovista de toda tendencia”, es la que representa la
verdad168

. Se observa cómo en esta tesis, el Poder Judicial Mexicano, violenta
el derecho de defensa del reo, al determinar que la declaración que no se rindió
dentro del debido proceso, con una correcta posibilidad de defensa, es a la que
debe dársele valor probatorio.

En criterios emitidos los días 19 y 20 de enero de 1961, acudió la Corte
al principio de inmediatez procesal, dándole un sentido que no tiene, pero
conveniente en cuanto a las circunstancias de un sistema penal ineficiente que
obligaba a tomar a la confesión, generalmente obtenida a través de violencia,
como el elemento primordial para poder emitir una sentencia, en estos criterios
menciona textualmente: “Por el principio de inmediación a los hechos, las
primeras declaraciones deben aceptarse en cuanto a su veracidez y validad y
validez, por inferirse su espontaneidad, y por el contrario debe recelarse de las
ulteriores, porque en ellas puede presumir la meditación o el consejo técnico
preparado por la defensa, a menos que se demuestre la causa evidente que
fundamente la ratificación, modificación o retractación de las originales
deposiciones”. La otra tesis menciona: “El principio jurídico de la inmediatez en
el proceso reconoce mayor veracidad a la primera declaración, por ser más
espontánea y producirse a raíz de que los acontecimientos tuvieron lugar.” 169

167

Semanario Judicial de la Federación. Quinta Época. Primera Sala. Mexico, D. F., informe

1955. Página: 37.

168

Semanario Judicial De La Federación. Quinta Época. Primera Sala. Tomo CXXXII. Mexico,
D. F., junio de 1957. Página: 400.

169

Ambas tesis son visibles en el Semanario Judicial de la Federación. Sexta Época. Primera
Sala. Segunda Parte, XLIII. México, D. F. 1961. Página: 37.

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Es evidente que todos los criterios que han sido analizados se aplicaban
por los tribunales del país, aún y cuando no fuesen obligatorios por ser
aislados, sin embargo, por el hecho de derivar del máximo órgano judicial,
constituían una guía para las decisiones de los jueces penales, pues esto no se
atreverían a contradecir lo sustentado por la Suprema Corte, ante la muy
evidente posibilidad de que los recursos que interpusiera la parte acusadora
revocarían sus decisiones.

Bajo las circunstancias descritas, derivó Jurisprudencia Firme, que
transformó los criterios analizados, en norma jurídica obligatoria, suficiente para
sustentar sentencias condenatorias, aplicable a todos los casos en que la
prueba con la que se contase en el proceso penal fuese la confesión del reo,
independientemente de la forma como esta se hubiese obtenido. La norma
jurisprudencial de que se habla, menciona lo siguiente:

“CONFESION. PRIMERAS DECLARACIONES DEL REO. De acuerdo
con el principio procesal de inmediación procesal y salvo la legal procedencia
de la retractación confesional, las primeras declaraciones del acusado,
producidas sin tiempo suficiente de aleccionamiento o reflexiones defensivas,
deben prevalecer sobre las posteriores.”170

Es indudable que la Suprema Corte de Justicia de la Nación otorga al
principio de inmediación procesal un carácter de temporalidad que no coincide
con su concepción técnica que implica la relación directa del juez con las partes
y las pruebas; esta situación se agrava al considerar que la propia Corte, desde
mucho antes de fijar el criterio mencionado, había emitido tesis que daban al
principio de que se habla su dimensión correcta, al estimar que las pruebas
testimoniales o de inspección rendidas ante Notario Público, no podrían tener
valor en juicio, en virtud que no se habían rendido ante el juez lo que debiera
estimarse violatorio del principio de inmediatez; dichos criterios mencionan:

170

Jurisprudencia. Sexta Época. Primera Sala. Apéndice de 1995. Tomo II, Parte SCJN. Tesis:
106. México, D. F., Página: 60.

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“NOTARIOS, FUNCIONES DE LOS (PRUEBA TESTIMONIAL). La fe
pública que tienen los notarios no sirve para demostrar lo que está fuera de sus
funciones, ni menos para invadir atribuciones reservadas a la autoridad judicial,
como evidentemente lo es la recepción de una prueba testimonial, que
necesariamente y por disposición de la ley debe prepararse en debida forma y
oportunidad y recibirse con citación de la parte contraria, para que ésta pueda
repreguntar o tachar al testigo, lo que sólo puede hacerse en el juicio; tanto
más cuanto que conforme al conocido principio procesal de la inmediatez, el
juez debe tomar contacto directo con el declarante para que, a través de tal
contacto, esté en aptitud de darse mejor cuenta del grado de veracidad con que
éste declara. Amparo civil directo 918/54. Martínez Camacho Antonio. 18 de
marzo de 1955. Mayoría de cuatro votos. Ponente: Mariano Ramírez
Vázquez.”171

“NOTARIOS. SUS CONSTANCIAS NO PUEDEN SUPLIR LAS
PRUEBAS JUDICIALES TESTIMONIAL Y DE INSPECCION. La intervención
del Notario no puede suplir a la prueba de inspección judicial y a la prueba
testimonial desahogada ente el juzgador, pues dicho notario no puede dar fe de
hechos que solamente el juez debe apreciar conforme al principio de
inmediatez. El procedimiento judicial es de orden público y es irrenunciable, por
lo que aquellas pruebas que deben desahogarse ante el juzgador y dando
oportunidad de objetarse e impugnarse por la parte contraria, no pueden ser
rendidas ante un notario que es llamado por una sola de las partes. Amparo
directo 3829/56. Jaime Estrada Martínez. 1o. de marzo de 1957. Unanimidad
de cuatro votos. Ponente: Mariano Azuela.”172

“PRUEBAS, APRECIACION DE LAS, EN PRIMERA Y SEGUNDA
INSTANCIAS. Aunque la sentencia condenatoria del ad quem esté razonada,
también lo es que en función de la inmediatez, es indudable que el juzgador de
primer grado tuvo mayor oportunidad de tomar contacto directo, tanto con los

171

Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Quinta Época. Tercera Sala. Tomo
CXXIII. Página 1807. México. 1955.

172

Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Quinta Época. Tercera Sala. Tomo
CXXXI. Página 482. México. 1957.

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ofendidos como con los testigos presentados por la defensa, y si bien los
razonamientos del sentenciador de segundo grado no resultan absurdos, los
que sirvieron de apoyo al de primero merecen mayor confianza especialmente,
como se ha expresado, en razón de la inmediatividad. Amparo directo 3370/58.
Enrique Cano Serrano. 6 de noviembre de 1958. Unanimidad de cuatro votos.
Ponente: Rodolfo Chávez S.”173

“NOTARIOS, ALCANCE DE LA FE PUBLICA DE LOS. La fe pública que
tienen los notarios no sirve para demostrar lo que está fuera de sus funciones
ni menos para invadir terrenos reservados a la autoridad judicial, como
evidentemente lo está la recepción de una prueba testimonial. En efecto, ésta
necesariamente y por disposición de la ley, debe prepararse en tiempo y forma
y recibirse con citación de la contraria para que ésta esté en condiciones de
repreguntar o tachar al testigo, lo que naturalmente sólo puede hacerse en el
juicio, tanto más si se tiene en cuenta que conforme al conocido principio
procesal de la inmediatez, el Juez debe tomar contacto directo con el
declarante para que, al través de tal contacto, esté en aptitud de darse mejor
cuenta del grado de veracidad con que éste declara. Amparo directo 5934/56.
Alma Leticia Ceballos Dueñas. 16 de marzo de 1959. Cinco votos. Ponente:
Gabriel García Rojas.”174

El anterior análisis de precedentes, no deja lugar a dudas que la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, legitimó la aplicación de la tortura,
como instrumento de investigación criminal y consecuentemente como
instrumento procesal para lograr resoluciones condenatorias dentro del sistema
de justicia penal; con argumentos no solo contrarios a la doctrina y técnica
procesales sino a sus propias consideraciones emitidas previamente. Todo
esto en colusión con un sistema policial ineficiente.

Esta postura del sistema judicial, empieza a ceder en el año 1994
cuando el Tribunal Colegiado en Materia Penal del Séptimo Circuito, determinó

173

Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Sexta Época. Primera Sala. Segunda
parte. Tomo XVII. Página 259. México. 1958.

174

Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Sexta Época.Tercera Sala. Segunda
parte. Tomo XVII. Página 133. México. 1959.

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que el principio de inmediatez no podría tener validez cuando de los elementos
de prueba se pudieran desprender circunstancias que rompieran con el
mismo175
.

La fuerza que el sistema judicial mexicano ha otorgado a la práctica de
la tortura como un instrumento de investigación se resalta y critica por la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la siguiente referencia: “La
práctica de la tortura como método de investigación policíaca, se ve aumentada
por la fuerza jurídica que el sistema jurídico mexicano otorga a la primera
declaración del presunto inculpado, la cual como ya se ha dicho en el presente
informe, no es recabada por el juez, sino por el Ministerio Público. Sobre el
particular, la Corte Suprema de Justicia mexicana incluso ha establecido que
ante dos declaraciones de un inculpado en diverso sentido, debía prevalecer la
declaración inicial: … Esta tesis ha sido calificada erradamente en México,
como la de “inmediación procesal”; sin embargo ésta solo tiene lugar
jurídicamente, cuando el propio juez presencia los actos procesales. … La
experiencia histórica ha demostrado fehacientemente, que al otorgar efectos
probatorios a las declaraciones extrajudiciales, o realizadas durante la etapa de
investigación del proceso, se ofrece un aliciente a las prácticas de tortura, en
cuanto la policía prefiere ahorrar esfuerzos de investigación, y obtener del
propio inculpado la confesión de su crimen. ….”176

En el 2006, se determina por la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, jurisprudencia firme que establece interpretación del
derecho de defensa, en el sentido de que las declaraciones rendidas por el
inculpado sólo podrán tener valor probatorio cuando se haya cumplido con este
derecho no sólo de manera formal, a través de la presencia de su defensor,
sino de manera efectiva mediante la oportunidad de la intervención conjunta del
defensor y el inculpado177
.

175

Semanario Judicial de la Federación, Octava Época, tomo 86, México, D. F. febrero de 1995,

página 43.

176

Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Organización de los Estados Americanos.
Informe sobre la situación de los derechos humanos en México. 1998. Párrafos: 309 a 311.

177

Semanario Judicial de la Federación y Su Gaceta. Novena época. Tomo XXIII, México, D. F.,
mayo del 2006. Página 132.

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Se observa, entonces que durante todo el siglo XX, en México, la tortura
fue una práctica indagatoria admitida por el sistema de justicia y no es sino
hasta el presente siglo que empezamos a ver resultados en la lucha contra esta
actividad denigrante del ser humano.

Por lo que se refiere al ámbito legislativo y a pesar que nuestro país
suscribió la "Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles
Inhumanos o Degradantes", desde el 16 de abril de 1984, las reformas han
sido lentas; como ya vimos, es hasta 1991 que, en materia federal, se
promulgó la "Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura" y hasta
septiembre de 1993 la prohibición de la tortura se elevó a rango constitucional,
al reformarse la fracción II del artículo 20 del la Norma Suprema.

Sin embargo, estos resultados no son totales, pues observamos que los
organismos internacionales hacen referencia a la existencia en el presente
siglo, de la práctica de la tortura en nuestro país.

Amnistía Internacional, en informe sobre la tortura en México, emitido en
marzo del 2003, menciona lo siguiente: "La tortura es el más flagrante de los
abusos que se cometen en cadena contra muchos individuos atrapados en el
sistema de justicia penal mexicano. Desde el momento en que el individuo es
detenido arbitrariamente hasta que resulta condenado sobre la base de una
confesión obtenida mediante tortura, las garantías que establecen las normas
internacionales ratificadas por el gobierno mexicano para la realización de
juicios justos se vulneran de manera sistemática y constante. Tal injusticia se
agrava por el hecho de que los mecanismos judiciales que permiten a los
individuos tratar de obtener un remedio efectivo y recurrir contra una condena
sobre la base de que su confesión ha sido obtenida mediante coacción son
limitados, en la práctica, deplorablemente insuficientes.... El hecho de que el
uso de tortura quede impune y se siga condenando a sospechosos, en función
de confesiones obtenidas mediante coacción, propicia el uso continuado de la
tortura como método de investigación y demuestra que muchos de los diversos
elementos del sistema judicial, policía, agentes del ministerio público,

179

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defensores, jueces y funcionarios judiciales aceptan esta para aplicarla, abierta
o tácitamente...”178

Sobre el derecho a la defensa y la tortura, hace referencia la
circunstancia de que: "Para la inmensa mayoría de los casos de menor
trascendencia, no existe actualmente un mecanismo eficaz que permita a los
acusados recurrir contra su condena sobre la base de que se ha conculcado su
derecho a un juicio con las debidas garantías, en particular si se ha admitido
como prueba una confesión obtenida mediante coacción.... la situación
respecto a la administración de justicia es todavía peor en el ámbito estatal,
donde numerosos factores impiden que los afectados obtengan justicia. Si los
presuntos autores en los actos de tortura son agentes estatales o municipales,
la investigación de las denuncias es prácticamente insólita y más todavía el
procesamiento y la condena de los responsables"179
.

Debemos considerar que a partir del 2003, se han dado avances en
nuestro país sobre este tema, lo que se puede observar en el análisis del
informe presentado, por México, ante el Comité contra la Tortura, de la
Organización de las Naciones Unidas, en febrero del 2007, en el que se
destacan los aspectos positivos de la lucha contra la tortura entre los que cabe
destacar la adhesión de México a una serie de instrumentos internacionales,
los esfuerzos en materia de capacitación sobre la prohibición de la tortura y la
protección de los derechos humanos, la implementación del Protocolo de
Estambul y el monitoreo realizado por la Comisión Nacional de Derechos
Humanos para evitar la tortura.180

e. El futuro de la Tortura ¿Su relatividad?

Del análisis que hemos hecho en los párrafos precedentes sobre el
tema de la tortura, se desprende que el Estado, ha utilizado este instrumento
con alguno de los siguientes fines:

178

Amnistía Internacional. México. “Juicios injustos: tortura en la administración de justicia”.
Página 5. Publicado el 25 de Marzo del 2003. Versión electrónica visible en:
http://www.amnesty.org/es/library/info/AMR41/007/2003/es [Consultado el 8 de marzo 2008]

179

Obra citada página 8.

180

Organización De Las Naciones Unidas. Comité contra la Tortura. 37° Período de Sesiones.
CAT/C/MEX/CO4. 6 de febrero del 2007. Pag. 2. Visible en:
http://www.unhchr.ch/tbs/doc.nsf/317ab54d16e0e6aac1256bdd0026bd27/368b95356ee75621c
12572800052e338/$FILE/G0740334.pdf [Consultado el 15 de octubre del 2007]

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a.Como instrumento de investigación, en este caso la tortura ha
sido utilizada con el objeto de obtener de la persona sometida, información
relevante que permita dilucidar las circunstancias que se investigan.

b.Como instrumento procesal, caso en el cual, es generalmente
utilizada para obtener la confesión de la comisión de algún hecho delictivo y
utilizar esta como prueba dentro del procedimiento; como vimos también, en
la antigüedad se utilizaba para confirmar la veracidad del dicho del testigo.

c.Como instrumento punitivo, éste es el caso en que la tortura se
utiliza con el objeto de crear un sufrimiento al individuo, generalmente para
evitar de este la realización de algún tipo de conductas; el caso más común
se da como procedimiento disciplinario en los centros de reclusión.

La Declaración Universal de Derechos Humanos, establece prohibición
absoluta de la aplicación de la tortura, cuando prescribe en su artículo 5°,
“Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes”.

La convención contra la tortura, objeto de estudio en este apartado,
también establece la prohibición determinante de esta práctica, al regular que
no pueden invocarse circunstancias excepcionales, tales como estado o
amenaza de guerra, inestabilidad política interior u otra emergencia pública y
que igualmente no se podrán invocar uno orden de funcionario superior o de
autoridad pública, para justificar la tortura.

Por su parte, la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la

Tortura181

, prescribe también esta prohibición absoluta al determinar en su
artículo 4, “El hecho de haber actuado bajo órdenes superiores no eximirá de la
responsabilidad penal correspondiente” y en el artículo 5, “No se invocará ni
admitirá como justificación del delito de tortura la existencia de circunstancias

181

Aprobada por la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión, el día 16 de diciembre de
1986 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 11 de septiembre de 1987. Tomo
CDVIII. Página 2. México, D. F.

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tales como estado de guerra, amenaza de guerra, estado de sitio o de
emergencia, conmoción o conflicto interior, suspensión de garantías
constitucionales, la inestabilidad política interna u otras emergencias o
calamidades públicas. Ni la peligrosidad del detenido o penado, ni la
inseguridad del establecimiento carcelario o penitenciario pueden justificar la
tortura”.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha ratificado lo anterior,
en los siguientes términos: “Existe un régimen jurídico internacional de
prohibición absoluta de todas las formas de tortura, tanto física como
psicológica, régimen que pertenece hoy día al dominio del ius cogens. La
prohibición de la tortura es completa e inderogable, aun en las circunstancias
más difíciles, tales como guerra, amenaza de guerra, lucha contra el terrorismo
y cualesquiera otros delitos, estado de sitio o de emergencia, conmoción o
conflicto interior, suspensión de garantías constitucionales, inestabilidad política
interna u otras emergencias o calamidades públicas.”182

Como se observará posteriormente, la veda total de la tortura, se
encuentra también determinada en la legislación mexicana.

A pesar de lo anterior esta prohibición absoluta de la tortura es
actualmente objeto de discusión; tres circunstancias son las que han venido a
poner en tela de juicio la referida prohibición: la admisión de la Suprema Corte
Israelí, en 1996, de la licitud del empleo de la fuerza contra presuntos
terroristas, con el objeto de evitar un acto eminente de terrorismo; el ataque a
las torres gemelas del World Trade Center, en la ciudad de Nueva York el 11
de septiembre del 2001 y caso Metzler-Gäfgen-Daschner que se dio en la
ciudad de Frankfurt, en Alemania. 183

182

Caso Tibi contra Ecuador. Sentencia de siete de septiembre del 2004. Párrafo 143. Visible
en: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_114_esp.pdf [Consultado 12 Mayo del
2008].

183

Véase: Luís Greco. “Las reglas detrás de la excepción. Reflexiones respecto de la tortura en
los grupos de casos de las ticking time bombs”. Revista para el Análisis del Derecho.
Barcelona, España. 2007.]

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Los dos primeros casos, encuentren una justificación de la tortura en la
circunstancia excepcional que implica el terrorismo y de interés común para
sendos países, el último de los mencionados implica una circunstancia de
interés particular.

En este caso, el director adjunto de la policía de Frankfurt am Main,
ordenó, a un subordinado, que en el interrogatorio llevado a cabo el primero de
octubre del dos mil dos, a un detenido que el día veintisiete de septiembre de
ese año, había secuestrado a un niño de once años, se le amenazara con la
aplicación de la violencia física si no revelaba en donde se encontraba el
infante; ante la amenaza, el detenido reveló el lugar en el que se encontraba la
victima, a la que se le encontró ya fallecida por haberse asfixiado con la cinta
aislante con que se le ataba. Tanto el superior, como el agente que aplicó las
amenazas fueron condenados por amenazar con tortura.

Los argumentos que se dieron para la defensa de este caso, fueron del

siguiente tenor184
:

Desde el aspecto del derecho público, en el sentido que la prohibición de
la tortura es válida para la persecución penal, pero no para la defensa ante un
peligro; se argumentó que en el caso, la tortura no se aplicó para lograr un
interrogatorio desde el punto de vista procesal, sino exclusivamente para
localizar a la víctima del delito y que en el caso se justifica en tanto que el
Estado tienen obligación de salvaguardar a los ciudadanos, evitándoles
perjuicios, aplicando la tortura únicamente con efecto indagatorio.

Otro argumento se dio en el sentido de que el derecho alemán permite a
la policía el uso de la fuerza, inclusive letal ante un peligro inminente de muerte
y esta circunstancia se utiliza como analogía para permitir la tortura a fin de
salvar una vida.

184

Vease: Roxin Claus. ¿Puede justificarse la tortura? Instituto Nacional de Ciencias Penales.

México 2005.

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También se apeló al estado de necesidad, como una causa de
justificación, argumentándose una ponderación de los intereses en conflicto,
que lleva a la conclusión que el interés protegido, la vida del menor, debe
prevalecer sobre el interés menor del secuestrador, en cuanto a su propia
dignidad.

Otro argumento que se planteó para la defensa de la tortura fue en el
sentido de que la renuncia, por parte del Estado, a aplicar la tortura, implica
una afectación a la dignidad humana no del autor del hecho delictivo, sino de la
víctima del mismo y en consecuencia el Estado no está realizando todo aquello
que está a su alcance para salvar a la víctima, incumpliendo con su obligación
de salvaguarda de la vida humana. Entonces se establece que en cualquiera
de los casos, aplicando o no la tortura, se plantea una ofensa a la dignidad
humana, ya sea del autor de los hechos o de la víctima de los mismos.

La sentencia que declaró culpables tanto al jefe de la policía como a su
subordinado por haber amenazado de tortura al secuestrador, provocó mucha
discusión en el medio alemán, la que aún continúa.

Por otro lado, respecto a la tortura en los casos de terrorismo, que son
los que se han presentado en Israel y Estados Unidos, lo que se argumenta es
el evidente estado de necesidad que se presenta ante el conflicto de la
integridad de la persona que es considerada terrorista y el riesgo de muerte
que la amenaza terrorista implica, en algunos casos, para miles de personas.

Los argumentos de defensa de la relatividad de la tortura, pueden
sustentarse en las siguientes reglas excepcionales:

La regla de la caducidad, según la cual aun y cuando sea la tortura un
acto contra la dignidad humana, esto sería algo que pudiera perderse por un
comportamiento precedente propio; así quien violenta al derecho da el motivo
suficiente para que se extinga para el caso específico, su facultad de que se
preserve su dignidad humana.

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La crítica a la regla de la caducidad, se da en el sentido que este tipo de
consideración nos llevaría a estimar que la dignidad ya no es un elemento que
tiene el hombre per se, sino un elemento artificial que podrá acompañar o no al
ser humano de acuerdo aquellos actos de conducta que haya realizado y que
le permitan conservar su estatus jurídico; el aceptar la regla de la caducidad,
nos lleva a aceptar también la pena de muerte, la castración obligatoria a
delincuentes sexuales o el irrespeto de las garantías individuales en los casos
de delincuencia organizada.

Se menciona también que el sustento de nuestra concepción de la
dignidad humana se basa en el hecho de que es el Estado el que ejerce el
monopolio de la violencia y de acuerdo a la teoría política, el Estado se
diferencia de una banda de ladrones en el hecho de que el poder que ejerce es
un poder legítimo, pero corresponde al Estado justificar esta afirmación desde
una perspectiva jurídica y moral; esto ha variado de acuerdo al momento
histórico, en algunos casos el título de justificación derivaba de la propia
divinidad que atribuía el poder a quien lo ejercía, en otros casos se ha tratado
de justificar a través de una sociedad depurada racialmente o de una sociedad
sin propiedad privada; en el Estado actual esta legitimación para el uso del
poder deriva del hecho de ejercerlo en nombre de la sociedad, es decir los
propios destinatarios del uso del poder son quienes justifican el ejercicio del
mismo.185

Otro argumento para justificar la relatividad de la tortura es la
denominada regla consecuencialista, de acuerdo a este pensamiento, la tortura
podría justificarse por las consecuencias que esto pudiera tener, como en el
caso de una acción terrorista en la que se encuentran en riesgo decenas de
miles de vidas. Esto sería la aceptación implícita de la regla de los costos en
donde la dignidad solamente podrá respetarse cuando los costos de este
respeto no exceden ciertos límites de importancia. Greco rechaza esta regla en
cuanto que no existiría un límite para protección a la personalidad humana,

185

Greco. Obra citada. Páginas 11 a 16.

185

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pues si ésta se somete al interés ajeno, pudiera pensarse ya no en torturar
exclusivamente al terrorista sino también a sus hijos para que aquél hablase.186

Las reglas antes mencionadas tienen un substrato que es el fundamento
final de aquellas que sostienen la relatividad de la tortura; éste se encuentra en
el monopolio de la violencia que tiene el Estado y que deriva también en la
obligación de ejercer dicha violencia cuando sea necesario proteger a la
sociedad o a los individuos en particular. Es por ese motivo que se argumenta
que el Estado tiene el deber de ejercitar la tortura para ejercer la legítima
defensa de terceros o cuando se presenta en conflicto de intereses
resolviendo, por necesidad, a favor del más importante de ellos.

Quienes sostienen la prohibición absoluta de la tortura, alegan lo
siguiente: la dignidad es un principio inherente y propio de la naturaleza
humana y, por consecuencia, absoluto, por ende, no pueden existir
excepciones a este principio y al ser la tortura una actividad que elimina la
dignidad, para transformar al individuo en un instrumento, indudablemente,
contraría a aquel. El otro argumento que se establece, es de naturaleza
eminentemente práctica y suele llamarse “Rompimiento del dique” y se hace
consistir en la circunstancia de que, una vez aceptada alguna excepción para
aplicar la tortura, se abre el camino para otras excepciones y por tanto, para el
autoritarismo estatal. Un último argumento se sustenta en el principio de
presunción de inocencia, pues la aplicación de sufrimientos para obtener
información de una persona implicándole la comisión de un acto ilícito,
evidentemente rompe con el referido principio.

Es conveniente resaltar que la discusión sobre la posibilidad de aplicar la
tortura, se ha concentrado a los casos en que la tortura se utilice como un
método de indagación (eliminándose los casos de tortura procesal y punitiva) y
con fines de rescate, cuando se encuentran en evidente y grave peligro vida o
vidas humanas.

186

Obra citada. Páginas 16 a 19.

186

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Lo que es indudable, es que la discusión sobre la relatividad de la
tortura, está en la mesa y si bien, de momento, la normatividad internacional y
en el caso de nuestro país, la normatividad interna, establecen prohibición
absoluta de la tortura; en el horizonte se vislumbra un derecho penal
excepcional para combatir a la delincuencia organizada, de acuerdo a la
convención respectiva que fue aprobada el 15 de noviembre del 2000, por la
Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, por lo que
estimó que sobre este tema no se ha dicho la última palabra.

2.Principales Instrumentos Internacionales relacionados con la Tortura.

Cuando analizamos el Código de Conducta para los funcionarios
encargados de hacer cumplir la Ley, observamos que se establece prohibición
de la Tortura y Tratos Crueles, Inhumanos y Degradantes, lo que hace de la
siguiente manera:

"Ningún funcionario encargado de hacer cumplir la ley podrá infligir,
instigar o tolerar ningún acto de tortura u otros tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes, ni invocar la orden de un superior o circunstancias
especiales, como estado de guerra o amenaza de guerra, amenaza la
seguridad nacional, inestabilidad política interna, o cualquier otra emergencia
pública, como justificación de la tortura u otros tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes".

Los principales instrumentos relacionados directamente con el problema
de la tortura y respecto de los cuales, México se encuentra vinculado, son los
siguientes:

La Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles
Inhumanos o Degradantes, que fue adoptada por la Asamblea General de las
Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1984; firmado el 16 de abril de 1984,

187

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aprobado por la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión el 9 de
diciembre de 1985187
.

La Convención Interamericana para prevenir y sancionar la Tortura,
Adoptada en la Ciudad de Cartagena de Indias, Colombia, firmado el 10 de
febrero de 1986 y ratificada el 11 de febrero de 1987; fue publicada en Diario
Oficial de la Federación el 11 de septiembre de 1987.188

El Manual para la Investigación y documentación eficaces de la Tortura y
otros tratos o penas crueles, inhumanas y degradantes, que es mejor conocido
como el “Protocolo de Estambul”, denominación derivada por haber sido en esa
ciudad en la que se aprobó el proyecto final de este documento.

Conforme a los estudios que se han hecho anteriormente, al haber
reunido estos instrumentos internacionales los requisitos legales de celebración
o aceptación por parte del Ejecutivo, su aprobación por el Senado de la
República y su publicación en el Diario Oficial de la Federación, deben
considerarse como parte integral del sistema jurídico del país y por
consecuencia aplicables obligatoriamente por los tribunales y las diversas
autoridades.

En atención a que los instrumentos mencionados en primero y tercer
término, forman parte de la reglamentación de la Organización de las Naciones
Unidas y, por consecuencia, tienen mayor generalidad de aplicación que la
Convención Interamericana, el presente análisis se abocará al estudio de los
mismos.

3. Análisis de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles Inhumanos o Degradantes.

a. Fundamento.

187

Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de marzo de 1986. Tomo CCCXCV,
número 4, página 2. México, D. F.

188

Tomo CDVIII, número 8, página 2.

188

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La Convención Contra la Tortura, encuentra su fundamento en el artículo
quinto de la Declaración Universal de Derechos Humanos que establece:
“Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes”; así como en el artículo séptimo del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, que además de la declaración anterior, incluye a
los experimentos médicos o científicos como actos de degradantes de la
dignidad humana al establecer: “ En particular, nadie será sometido, sin su libre
consentimiento, a experimentos médicos o científicos”.

b. Primera Parte. Contenido.

La convención se divide en tres partes:

1. La primera parte contiene regulación respecto a la tortura y su
combate, tratando los siguientes temas:

a.Se define la tortura.
b.Se establece la obligación del Estado de tomar medidas contra la
tortura. Se prohíbe la invocación de circunstancias excepcionales.
c.Prohibición de extradición o expulsión cuando hay peligro de

tortura.

d.Elevación de la tortura a tipo penal.
e.Obligación de los Estados de establecer jurisdicción en casos de

tortura.

f.Obligación de los Estados de detener a las personas que se
supone han cometido delito de tortura en otros Estados.
g.Obligación del Estado que detiene a la persona y no le extradita o

expulsa, de juzgarla.

h.Obligación de los Estados de establecer a la tortura entre los
delitos que permiten extradición.
i.Obligación de los Estados de prestarse auxilio en los
procedimientos contra delitos de tortura incluyendo el suministro de
pruebas.

189

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j.Obligación de los Estados de crear una cultura contra la tortura
entre los sistemas de uso de la fuerza.
k.Obligación de los Estados de someter a continuo análisis las
metodologías de interrogatorio y disposiciones para custodia y sometimiento
de prisión o arresto.

l.Garantizar una investigación pronta e imparcial, siempre que haya
motivos para creer que se cometió tortura,.
m.Expeditar el derecho de quejarse contra la tortura y la protección

de testigos y quejosos.

n.Rehabilitación e indemnización justa y adecuada para las víctimas

de tortura o sus allegados.

o.Eliminación como prueba cualquier declaración que se demuestre

fue resultado de tortura.

p.La prohibición de tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes aún cuando no encuadran dentro del concepto de tortura
siempre y cuando sean realizadas por funcionarios públicos en ejercicio de
sus funciones o con el consentimiento de estas.

2. En la segunda parte se regulan los órganos que tendrán la función de
aplicar el tratado bajo los siguientes temas:

a.Se constituye el Comité contra la Tortura constituido por diez
expertos elegidos por los Estados parte.
b.En sus funciones se encuentra el recibir informes de los Estados
parte que deben presentarse cada cuatro años y hacer comentario respecto
de los mismos.

c.Realizar investigaciones confidenciales cuando existe información
fiable de una práctica constante de tortura.
d.Recibir comunicaciones enviadas por personas o representantes,
respecto de hechos de violación de la convención.

3. La tercera parte regula las situaciones concernientes a la firma

y adhesión al tratado.

190

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I. Definición de la tortura.

La convención, establece los elementos de la tortura, en los siguientes

términos:

“Se entiende por tortura: todo acto intencionado que inflija dolores o
sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o
de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya
cometido o se sospeche que ha cometido o de intimidar o coaccionar a esa
persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de
discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un
funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a
instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán
torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de
sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a estas.”

De la anterior definición podemos desprender los siguientes elementos:

1. Elementos subjetivos, que a su vez son:

a. Activo, el causante de la Tortura, que puede ser:
i. un funcionario Público y
ii. otra persona a instigación del funcionario público.
b. Pasivos, la víctima o persona coaccionada, que puede ser:
i. aquel a quien se le inflinge directamente el sufrimiento o
ii. aquel de quien se pretende obtener la información.

2. Elementos objetivos, que pueden ser:

a. Directos, que se traducen en la afectación de dolores o
sufrimientos graves, que pueden ser: físicos o mentales.
b. Indirectos, que son los objetivos que se persiguen y que

pueden ser:

i. Obtención de información,

191

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ii. Castigo,
iii. Intimidación o coacción o
iv. Discriminación.

La definición que propone el convenio internacional, contiene un
concepto abstracto y por consecuencia difícil de deslindar, que es “la gravedad”
de los dolores o sufrimientos que se impone; sobre este particular es
conveniente analizar la tesis emitida por la Corte Europea De Derechos
Humanos189

, en el caso propuesto por Irlanda en contra del Reino Unido, que
fue dictaminado el 18 de enero de 1978, con los siguientes antecedentes: en
agosto y octubre de1971, catorce personas detenidas en centros no
identificados, sufrieron lo que se denominó un interrogatorio “extremo”, que
comprendía la acumulación de técnicas tendientes a debilitar la voluntad de las
personas detenidas, estas técnicas eran: a. Cubrir la cara del detenido con
capuchas de tal forma que se le impidiera la visión; b. Exposición a ruidos de
alto nivel por un tiempo prolongado; c. Privación del sueño; d. Limitación del los
alimentos al mínimo y e. Prolongadas posiciones de pie o en condiciones
incómodas y dolorosas. De las pruebas obtenidas se constató que estas
técnicas se aplicaban en periodos de 4 a 5 días con repeticiones intermitentes
y una duración no establecida. La decisión de la Corte estableció que si bien no
se habían ocasionado a las víctimas verdaderas lesiones corporales, sí se
habían producido intensos sufrimientos físicos y morales, que habían dejado
secuelas psíquicas; sin embargo determinó que este tratamiento podría ser
clasificado como inhumano o degradantes, mas no como tortura pues los
sufrimientos causados no tenían la intensidad y crueldad particulares de este
concepto. Esta decisión de la Corte Europea estableció en el concepto de
tortura el factor intensidad; el juez Matscher, emitió voto particular en contra, en
el siguiente sentido:

“El elemento de intensidad, como siendo complementario del de sistema:
más en el método será estudiado y refinado, y menos los dolores (en primer
lugar de los dolores físicos) que deberá provocar para alcanzar su objetivo

189

Véase: Gomez-Robledo Verduzco, Alonso. “Derechos Humanos en el Sistema
Interamericano”. Editorial Porrúa, SA de C.V. México 2000, Páginas 179 y siguientes.

192

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llegarán a ser particularmente agudos… Los métodos modernos de tortura…
Difieren enormemente de los métodos brutales y primitivos que se empleaban
en épocas anteriores. En este sentido, la tortura no es, en forma alguna, un
grado más elevado de un trato inhumano”190

La decisión de la Corte Europea de Derechos Humanos, fue muy
criticada puesto que abría el camino a técnicas de interrogatorio establecidas a
través de nuevas tecnologías que pudieran disminuir la intensidad el
sufrimiento físico o psicológico, pero que de igual manera podrían vencer la
voluntad de la persona interrogada haciéndola de esta forma un instrumento de
investigación o sanción, lo que implica violación a sus derechos elementales
de defensa y a su dignidad.

Por consecuencia, estimo que para considerar el término grave que se
utiliza en la Convención Contra la Tortura y otros Tratos o Penas Inhumanos o
Degradantes, deberá considerarse que la intensidad del sufrimiento aplicado,
independientemente de la técnica utilizada, sea de tal grado que pueda
doblegar, en el caso particular, la voluntad de la persona que es sometida a
dichos tratamientos; pues es en estos casos en que se violaría un elemento
básico el derecho de defensa previsto por el artículo 20, apartado A, fracción II,
de la Constitución Política del País, que establece el derecho del inculpado a
no declarar en su contra.

Lo anterior coincide con la interpretación que ha dado la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, en la siguiente tesis:

“DERECHO DE NO AUTOINCRIMINACIÓN. ALCANCE DEL
CONTENIDO EN EL ARTÍCULO 20, APARTADO A, FRACCIÓN II, DE LA
CONSTITUCIÓN FEDERAL. El artículo 20, apartado A, fracción II, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece la garantía
específica del derecho del inculpado de no declarar en su contra, la cual
supone la libertad de aquél para declarar o no, sin que de su pasividad oral o
escrita pueda inferirse su culpabilidad, es decir, sin que su derecho a guardar

190

Citado por Gómez-Robledo. Obra citada. Páginas 111 y 112.

193

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silencio sea utilizado como un indicio de responsabilidad en los hechos ilícitos
que se le imputan; de ahí que el derecho de no autoincriminación deba
entenderse como la garantía que tiene todo inculpado a no ser obligado a
declarar, ya sea confesando o negando los hechos que se le imputan, razón
por la cual se prohíben la incomunicación, la intimidación y la tortura, e incluso
la confesión rendida ante cualquier autoridad distinta del Ministerio Público o
del Juez, o ante éstos sin la presencia de su defensor, carecerá de valor
probatorio. De dicha garantía no se desprende que el inculpado esté autorizado
para declarar con falsedad ante la autoridad, sino solamente a no ser obligado
a declarar, pues de las exposiciones de motivos del referido artículo
constitucional se infiere que lo que pretendió el Constituyente fue que el
inculpado no confesara, por motivos de conveniencia, un delito que no cometió,
o que su confesión fuera arrancada por tortura de parte de las autoridades,
pretendiendo con ello la veracidad de dicha prueba confesional o, en su caso,
que el inculpado tuviera el derecho de guardar silencio. Además, la referida
garantía rige todo el proceso penal, incluida la averiguación previa, sin que
existan limitaciones al respecto por parte de la ley secundaria, ello en términos
del último párrafo del apartado A del artículo 20 constitucional.”191

Definición de la Tortura en la Legislación interna.

La Ley Federal para prevenir y sancionar la tortura192

, define a esta

práctica, de la siguiente manera:

“ARTICULO 3o.- Comete el delito de tortura el servidor público que, con
motivo de sus atribuciones, inflija a una persona dolores o sufrimientos graves,
sean físicos o psíquicos con el fin de obtener, del torturado o de un tercero,
información o una confesión, o castigarla por un acto que haya cometido o se
sospeche ha cometido, o coaccionarla para que realice o deje de realizar una
conducta determinada.

191

Semanario Judicial de la Federación. Novena época. Primera Sala. Tomo XXI, Enero de

2005. Pág. 415. A

192

Publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 27 de diciembre de 1991. Tomo CDLIX.

Página 3. México, D. F.

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No se considerarán como tortura las molestias o penalidades que sean
consecuencia únicamente de sanciones legales, que sean inherentes o
incidentales a éstas, o derivadas de un acto legítimo de autoridad.”

En Código Penal del Estado de Chihuahua, la tortura se encuentra

definida al establecerse:

“Artículo 289. Se impondrán de tres a doce años de prisión y de
doscientos a quinientos días de multa, al servidor público que, en el ejercicio de
sus atribuciones o con motivo de ellas, inflija a una persona dolores o
sufrimientos físicos o psicológicos, con el fin de:
I.Obtener de ella o de un tercero información o una confesión.
II.Castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche que ha

cometido.

III.Coaccionarla para que realice o deje de realizar una conducta

determinada.

Las mismas sanciones se impondrán al servidor público que, en el
ejercicio de sus atribuciones o con motivo de ellas, instigue o autorice a otro a
cometer tortura, o no impida a otro su comisión; así como al particular que,
instigado o autorizado por un servidor público, cometa tortura.”

Se observa que en términos generales, las definiciones coinciden, salvo
las siguientes circunstancias:

En las normas internacional y federal, se menciona que las lesiones o
daños deben ser graves y en la regla internacional, se establece como causa
de motivación de la tortura, la discriminación, lo que no acontece con las
normas internas.

Se observa también, que las normas internacional y federal, establecen
excepción al hecho de que los sufrimientos o dolores sean consecuencia de
sanciones legítimas, lo que no sucede en el caso de la norma estatal; así por
ejemplo el sufrimiento que causa a una persona el aislamiento o el ser

195

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sometido a medidas de coerción como el uso de esposas o camisas de fuerza,
muy bien puede derivar de un uso legítimo de la fuerza como se observó en el
capítulo quinto de este trabajo y por consecuencia no podrían ser considerados
como sanciones.

II. Traslación de la norma internacional al derecho interno y
elevación de la tortura a tipo penal.

El artículo dos de la convención, establece la obligación de los Estados
de trasladar a su derecho interno las medidas legislativas y del orden judicial o
administrativo que sean necesarias para la aplicación de la normatividad
internacional que se analiza, mencionándose que:

1.“Todo Estado Parte tomará medidas legislativas, administrativas,
judiciales o de otra índole, eficaces para impedir los actos de tortura en todo
territorio que esté bajo su jurisdicción.
2. En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales
una orden de un funcionario superior o de una autoridad pública como
justificación de la tortura.”

Estrechamente relacionada con esta disposición, se encuentra la
prevista en el artículo cuarto de la convención, que establece lo siguiente:

1.“Todo Estado Parte de la convención velará porque todo los actos
de tortura constituyan delitos conforme a la legislación penal. Lo mismo se
aplicará a toda tentativa de cometer torturas y a todo acto de cualquier
persona que constituya complicidad o participación en la tortura.
2.Todo Estado Parte castigará esos delitos con penas adecuadas
en las que se tenga en cuenta su gravedad.”

En nuestra legislación el sustento básico de prohibición de la tortura se
encuentra en el artículo 20 fracción II de la constitución, que establece, las
garantías que tendrá el procesado en el juicio penal:

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“No podrá ser obligado a declarar. Queda prohibida y será sancionada
por la ley penal, toda incomunicación, intimidación o tortura...”

La circunstancia de que la tortura se encuentre prohibida
constitucionalmente y regulada como delito en las codificaciones penales del
país, implica el cumplimiento de la primera parte de la norma que se analiza y
la necesidad de que las autoridades, tanto judiciales como administrativas,
cumplan con el principio de legalidad, aplicando las normas jurídicas de nuestro
derecho interno que regulan la figura que se analiza, lleva al cumplimiento de la
segunda parte.

Por lo que se refiere a la prohibición absoluta de la tortura, encontramos,
en el Código Penal del Estado, la siguiente regulación:

“Artículo 292. No se considerarán causas excluyentes de
responsabilidad del delito de tortura, el que se invoquen o existan situaciones
excepcionales como inestabilidad política interna, urgencia en las
investigaciones, la orden de un superior jerárquico o cualquier otra
circunstancia.”

En el artículo sexto de la Ley Federal para Prevenir y Sancionar la
Tortura se establecen también la circunstancia de que no pueden invocarse
causas excluyentes de responsabilidad en la comisión del delito de tortura.

III. La tortura y la extradición.

En materia de extradición, se regulan, en la convención, una serie de
circunstancias que determinan la importancia de la cooperación entre los
Estados para el combate de este delito.

En primer lugar, se establece la posibilidad de que un Estado requerido
niegue la extradición bajo las siguientes circunstancias:

197

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“No se procederá a extradición cuando haya temor de que la
persona vaya a ser sometida a torturas en el país que extradita”.

Para fundar el temor a la tortura se deben estimar las condiciones
pertinentes del caso concreto pero también cuando en el Estado que pretende
extraditar existe un cuadro persistente de violaciones a los derechos humanos.

En la Ley de Extradición Internacional193

, no existe disposición expresa

que regule esta circunstancia.

Sin embargo, estimo que esta condición debe cumplirse en cualquier
acuerdo de extradición en acatamiento del artículo 119 constitucional, párrafo
tercero, que establece:

"Las extradiciones a requerimiento de Estado extranjero serán
tramitadas por él Ejecutivo Federal, con la intervención de la autoridad judicial
en los términos de esta Constitución, los Tratados Internacionales que al
respecto se suscriban y las leyes reglamentarias. En esos casos, el auto del
juez que mande cumplir la requisitoria será bastante para motivar la detención
hasta por sesenta días naturales."

Por otro lado, y con el fin de evitar la impunidad en los actos de tortura a
través del asilo o residencia en países que nieguen extradición, se establece la
obligación del Estado que detiene a la persona y no extradita o expulsa, de
juzgarla.

De acuerdo al artículo séptimo de la convención que se estudia, el
Estado en cuyo territorio se encuentre una persona que ha cometido el delito
de tortura y no la extradita, deberá verse obligado a enjuiciarle en las mismas
condiciones aplicables a los casos de delitos graves, de acuerdo con la
legislación del Estado.

193

Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de Diciembre de 1975. Tomo CCXXXIII.
Número 39. Página 4. México, D. F.

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También se determina, en el artículo octavo, la obligación de los
Estados de establecer a la tortura entre los delitos que permiten extradición.

En el caso de los Estados que requieran tratado de extradición
específico con otro Estado y reciba la solicitud de un país con el que no tiene
dicho tratado, la convención establece que la misma podrá servir como base
jurídica para realizar dicha extradición.

En el caso de nuestro país no es necesaria dicha aplicación supletoria,
pues cuando se da la circunstancia de que no se tiene tratado de extradición
con el país que se trate en lo concreto, se aplica la Ley de Extradición
Internacional, que establece:

Articuló 1. Las disposiciones de esta ley son de orden público, de
carácter federal y tienen por objeto determinar los casos y las condiciones para
entregar a los Estados que lo soliciten, cuando no exista tratado internacional,
a los acusados ante sus tribunales, o condenados por ellos, por delitos del
orden común.

IV. Obligación de los Estados de establecer jurisdicción en casos

de tortura.

Esta obligación se encuentra plasmada en el artículo cinco de la
convención, estableciéndose que los órganos judiciales del Estado deberán
conocer sobre el delito de tortura, en los siguientes términos:

1.Cuando el delito se comete en cualquier territorio bajo jurisdicción

del Estado,

2.Cuando el delincuente sea nacional de ese Estado,
3.Cuando la víctima sea nacional de ese Estado y este considere
apropiado conocer del caso.

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En caso que el Estado en el que se encuentre el delincuente, no tenga
prevista la extradición para los casos anteriores, deberán tener órganos
judiciales competentes para juzgar a ese individuo.

La primera parte de la norma internacional que se comenta, determina
obligación del Estado de ejercer jurisdicción de los delitos de tortura que se
comentan en su territorio, encuentra reglamentación en el código penal
Federal, en las siguientes disposiciones:

“Artículo 2o. Se aplicará, asimismo:

I. Por los delitos que se inicien, preparen o cometan en el extranjero,
cuando produzcan o se pretenda que tengan efectos en el territorio de la
República, y

II. Por los delitos cometidos en los consulados mexicanos o en contra de
su personal, cuando no hubieren sido juzgados en el país en que se
cometieron.”

Por lo que se refiere a la jurisdicción extraterritorial, se encuentra la
reglamentación del artículo 5, que establece:

“Se consideran como ejecutados en territorio de la República:

I. Los delitos cometidos por mexicanos o por extranjeros en alta mar, a
bordo de buques nacionales.

II. Los ejecutados a bordo de un buque de guerra nacional surto en
puerto aguas territoriales de otra nación. Esto se extiende al caso en que el
buque sea mercante, si el delincuente no ha sido juzgado en la nación a que
pertenezca el puerto;

III. Los cometidos a bordo de un buque extranjero surto en puerto
nacional o en aguas territoriales de la República, si se turbare la tranquilidad

200

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pública o si el delincuente o el ofendido no fueren de la tripulación. En caso
contrario, se obrará conforme al derecho de reciprocidad.

IV. Los cometidos a bordo de aeronaves nacionales o extranjeras, que
se encuentren en territorio o en aguas territoriales nacionales o extranjeras, en
casos análogos a los que señalan para buques las fracciones anteriores, y

V. Los cometidos en las embajadas y legaciones mexicanas.”

Respecto a la circunstancia de establecer jurisdicción cuando el
delincuente sea nacional del Estado,

Encontramos lo dispuesto en el artículo cuarto del Código Penal Federal,

en los siguientes términos:

“Articulo 4. Los delitos cometidos en territorio extranjero por un mexicano
contra mexicanos o contra extranjeros, o por un extranjero contra mexicanos,
serán penados en la República, con arreglo a las leyes federales, ocurren los
requisitos siguientes:

I. Que el acusado se encuentre en la República;

II. Que el reo no haya sido definitivamente juzgado en el país en que

delinquió, y

III. Que la infracción de que se le acuse tenga el carácter de delito en el
país en que se ejecutó y en la República.”

Por lo que se refiere al caso que el Estado no tenga establecida la
posibilidad de extradición por el delito de tortura, no es aplicable a nuestro país,
dado que de acuerdo a la forma como se encuentran penalizado el tipo
delictivo de la tortura; este delito si es considerado en México entre aquellos
que pueden ser motivo de extradición.

201

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V. Obligación de los Estados de detener a las personas que se
supone han cometido delito de tortura en otros Estados.

Esta es, una facultad que se deja a criterio del Estado y que consiste en
la necesidad en que examine la información relativa a la persona que se
encuentra dentro de su territorio y en lo concerniente a la comisión del delito de
tortura, en caso de estimarlo pertinente podrá detenerla por el período
necesario para iniciar un procedimiento penal o de extradición.

Si se realiza esta detención, deberá dar aviso inmediato a los Estados
en cuya jurisdicción pudiera corresponder en procesamiento del detenido,
comunicará también el resultado de su investigación y el hecho de si se
propone ejercer jurisdicción en el caso concreto.

VI. Obligación de los Estados de prestarse auxilio en los
procedimientos contra delitos de tortura incluyendo el suministro de
pruebas.

Esta obligación se da entre los Estados partes a fin de que proporcionen
todo el auxilio posible en los procedimientos penales que se lleven a cabo con
motivo de la tortura; lo que deberá llevarse a cabo de conformidad con los
tratados de auxilio judicial mutua entre ellos exista.

Como ejemplo de lo anterior, se puede observar el "Convenio de
Asistencia Judicial en Materia Penal entre los Estados Unidos Mexicanos y la
República Francesa", el que fue publicado en el Diario Oficial de la Federación
el 15 de marzo de 1995.194

En su artículo primero, se dispone que:

1. Los dos Estados (denominados las Partes) se comprometen a
brindarse mutuamente, conforme a las disposiciones del presente Convenio, la

194

Tomo CDXCVIII, número 12, página 12. México, D. F.

202

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más amplia asistencia judicial posible en todo procedimiento relacionado con
delitos cuya sanción sea, al momento de solicitarse la asistencia, competencia
de las autoridades judiciales de la Parte requirente.

2. El presente convenio no será aplicable ni a la ejecución de órdenes de
aprehensión y condenas ni a los delitos militares, que no constituyan delitos del
derecho común.

VII. Obligación de los Estados de crear una cultura contra la tortura
entre los sistemas de uso de la fuerza.

En la obligación del Estado de crear la cultura contra la tortura, es el
reflejo de la diversa obligación, más genérica, de impulsar la cultura de respeto
a los Derechos Humanos.

La especificidad que se da en el convenio que se analiza, es en el
sentido de que dicha promoción de cultura contra la tortura debe dirigirse
principalmente a los funcionarios o personas que participen en: a.
Interrogatorios, b. Custodia y c. Tratamiento de cualquier persona sometida a
arresto o detención.

Con base en esto se pueden incluir en esta capacitación al personal
médico o civil, que intervenga en cualquiera de estos actos.

VIII. Obligación de los Estados de someter a continuo análisis las
metodologías de interrogatorio y disposiciones para custodia y
sometimiento de prisión o arresto.

Esta disposición tiene por objeto el que a través de un análisis continuo
de las prácticas de interrogatorio, custodia y tratamiento, que se realizan a las
personas sometidas a arresto o detención, se permitan detectar aquellas
situaciones de la reglamentación que contengan fallas que pudieran dar acceso
a prácticas de tortura o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

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En nuestro Estado se cumple con esta obligación, a través del "Manual
para la Investigación y Documentación Eficaces de la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes", cuyas particularidades se estudian
en este capítulo.

En este Manual se crean dos organismos que tienen la finalidad

indicada:

El Comité de monitoreo y evaluación del dictamen médico/psicológico
especializado para casos de posible tortura o maltrato.

Dicho comité debe encontrarse integrado por personas capacitadas para
lo anterior, tales como juristas destacados, médicos, personal de la
Procuraduría General de Justicia del Estado, etc.

El Grupo consultivo del comité de monitoreo y evaluación del dictamen
médico/psicológico especializado para casos de posible tortura o maltrato.

El comité deberá reunirse cuando menos dos veces al año y el Grupo

Consultivo cuatro.

IX. Investigación pronta e imparcial contra actos de tortura.

El Estado debe observar, cuando hay alegación de tortura, que la
persona pueda presentar queja y como consecuencia se le practique examen,
por autoridades competentes e imparciales, vigilando de la seguridad de quien
se queja así como de la protección contra malos tratos o intimidación de los
testigos.

Sobre este particular, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, se ha
manifestado en la necesidad de realizar este tipo de investigaciones en forma
efectiva, refiriendo, que la investigación debe llevarse a cabo siempre que
existan circunstancias que hagan verosímil la queja, y además que: "Esta
obligación deberá poder conducir a la identificación y castigo de los

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responsables. Si así no se hiciera, la prohibición legal general de la tortura y
otros tratos y penas inhumanos y degradantes, pese a su importancia
fundamental, quedaría sin efecto en la práctica y en ciertos casos agentes del
Estado podrían violar con virtual impunidad los derechos de las personas que
se encuentran bajo su custodia195

".

El mismo tribunal ha determinado que se puede violar el artículo tercero
del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las
Libertades Fundamentales, al no haberse realizado una investigación efectiva
respecto a las denuncias de tortura en el caso que se trataba196
.

X. Rehabilitación e indemnización justa y adecuada para las
víctimas de tortura o sus allegados.

En la convención se menciona lo siguiente:

"Todo Estado Parte velará porque su legislación garantice a la víctima
de un acto de tortura la reparación y el derecho a una indemnización justa y
adecuada, incluidos los medios para su rehabilitación lo más completa posible.
En caso de muerte de la víctima como resultado de un acto de tortura, las
personas a su cargo tendrán derecho a indemnización".

Esta obligación de indemnizar se regula en la Ley federal para prevenir y
sancionar la tortura, en su artículo décimo que establece:

“El responsable de alguno de los delitos previstos en la presente ley
estará obligado a cubrir los gastos de asesoría legal, médicos, funerarios, de

195

Tribunal Europeo de Derechos Humanos, “Caso Assenov y otros contra Bulgaria (90/1900
97/ocho 174/1086)”. Citado en: Organización de las Naciones Unidas. Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Serie de Capacitación
Profesional 8. "Protocolo de Estambul". Naciones Unidas Nueva York y Ginebra. 2001. Página
9. Versión electrónica visible en: http://www.unhchr.ch/pdf/8istprot_spa.pdf [Consultado 14 de
Noviembre del 2007].

196

Ib Idem.

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rehabilitación o de cualquier otra índole, en que hayan incurrido la víctima o sus
familiares, como consecuencia del delito. Asimismo, estará obligado a reparar
el daño y a indemnizar por los perjuicios causados a la víctima o a sus
dependientes económicos, en los siguientes casos:
I.- Pérdida de la vida;
II.- Alteración de la salud;
III.- Pérdida de la libertad;
IV.- Pérdida de ingresos económicos;
V.- Incapacidad laboral;
VI.- Pérdida o el daño a la propiedad;
VII.- Menoscabo de la reputación.
Para fijar los montos correspondientes, el juez tomará en cuenta la
magnitud del daño causado.
El Estado estará obligado a la reparación de los daños y perjuicios, en
los términos de los artículos 1927 y 1928 del Código Civil.”

En el Código Penal del Estado de Chihuahua, esto se encuentra
regulado en las siguientes disposiciones:

“Articulo 290. Para la reparación de daño en las víctimas del delito de
tortura, se estará a las reglas establecidas por el Capítulo X del Título Tercero
del Libro Primero, el pago a que se refiere el artículo 49 de este Código, se
realizará en una sola exhibición.”

Las reglas que se mencionan en el referido capítulo X, hacen referencia

a que:

La reparación del daño deberá ser fijada por el juez y tienen preferencia
respecto de cualquier otra obligación, salvo los alimentos.

Se establece el derecho al cobro de la reparación del daño a la víctima,
al directamente afectado por el delito, a las comunidades indígenas y en caso
de muerte de la víctima, al cónyuge, dependientes económicos, descendientes
y descendientes consanguíneos y parientes colaterales.

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XI. Eliminación como prueba de cualquier declaración que se
demuestre fue resultado de tortura.

Esta obligación, la menciona la convención, en los siguientes términos:

"Todo Estado Parte se asegurará de que ninguna declaración que se
demuestre que ha sido hecha como resultado de tortura puede ser invocada
como prueba en ningún procedimiento, salvo en contra de una persona
acusada de tortura como prueba de que se ha formulado la declaración".

En los artículos ocho y nueve de la legislación federal comentada, se
establece la inutilidad de las pruebas, confesión u otras, obtenidas a través de
la tortura, así como en el artículo 20, apartado A, fracción II, de la Constitución
General de la República, conforme se analizó en párrafos previos.

En nuestra legislación estatal, se da cumplimiento a la convención que
se analiza, en el Código de Procedimientos Penales del Estado, se refiere lo
siguiente:

"Artículo 19. Legalidad de la prueba.
Los elementos de prueba sólo tendrán valor si han sido obtenidos y
producidos por medios lícitos e incorporados al proceso del modo que autoriza
este Código.

No tendrá valor la prueba obtenida mediante torturas, amenazas, o
violación de los derechos fundamentales de las personas."

b. Segunda Parte
Comité contra la Tortura.

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Como hicimos referencia anteriormente, la parte segunda de la
convención que se analiza, establece la creación del "Comité contra la Tortura",
organismo que tiene por objeto vigilar la aplicación de la convención.

Dicha función de vigilancia de la realiza a través de los informes que le
rinden los Estados Partes, respecto de los cuales el Comité puede formular
recomendaciones y comentarios generales e incluirles en su informe anual a la
Asamblea General.

En caso de recibir informes sobre violaciones graves y continuas en un
país, el Comité puede realizar investigaciones que alcanzan visita del territorio
del país y la emisión de recomendaciones específicas que traten de solucionar
la situación que se haya expuesto.

El Comité también tiene capacidad de analizar quejas sobre casos
individuales de tortura, siempre y cuando el Estado Parte haya reconocido
dicha competencia. México la aceptó en declaración efectuada el 15 de febrero
del 2002197

. Por otro lado, el Comité, emitió dictamen sobre la situación de la
tortura en nuestro país el 6 de febrero del 2007, en el que luego de analizar el
informe presentado por México, El Comité, realiza las siguientes
observaciones:

“1. El hecho de que la tortura no se encuentren tipificada de igual
manera en los códigos penales de las entidades federativas y que en el Estado
de Guerrero no se haya establecido el delito.
2. Debe acelerarse la reforma del sistema integral de justicia para que el
proceso penal acusatorio oral se incorpore en todo el país.
3. Eliminarse la jurisdicción militar cuando el delito de tortura se ha
cometido por un miembro de la milicia, para que esto sea juzgado por un juez
civil.

4. Debe incluirse el delito de tortura en él Código de Justicia Militar.

197

Diario Oficial de la Federación .México, D. F. 3 de Mayo del 2002. Tomo DLXXXIV, número
2. Primera Sección. Página 7.

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5. Muestra preocupación por la figura del "arraigo penal", en el que la
persona puede ser detenida desde 30 hasta 90 días, de acuerdo a la
legislación estatal. Se observa procedente la jurisprudencia de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación que establece al arraigo como inconstitucional,
pero exclusivamente referido al Estado de Chihuahua, por lo que propone que
se aplique en todo el país.
6. Respecto a las investigaciones por tortura recomienda:
a.Investigar todas las alegaciones de tortura de manera pronta,

efectiva e imparcial.

b.Formar profesionalmente al personal médico encargado de
atender a la presunta víctima, para aplicar así el "Protocolo de Estambul".
c.Asegurar la validez como prueba plena en juicio de la
documentación de la tortura, cuando se hizo conforme al "Protocolo de
Estambul".

d.Determinar a los crímenes de lesa humanidad y de tortura como

imprescriptibles.”
7. Sobre casos específicos, comenta los siguientes:
a.“hace propuestas para realizar mayor esclarecimiento de los
hechos en lo que se refiere a los usos excesivos de la fuerza en los casos
de manifestaciones o de violencia tumultuarios, como Guadalajara o San
Salvador Atenco.

b.Hace propuestas específicas para el caso de Ciudad Juárez, a fin
de que se encuentren los responsables de tortura y se cumplan con las
recomendaciones emitidas por la CEDAW (Comité para la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer)
8. El Estado debe procurar garantizar la indemnización a las víctimas de
tortura, así como su rehabilitación.
9. Debe también garantizarse que las declaraciones obtenidas como
resultado de la tortura no puedan utilizarse como prueba.”

c. El Protocolo De Estambul y su aplicación en el Estado de Chihuahua.

Se denomina así al manual emitido por la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en el año de 1999.

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Este manual fue elaborado con la intención de crear un instrumento que
permita dar cumplimiento a la convención contra la tortura y tiene por objeto
establecer directrices para investigar y documentar en forma eficaz actos de
tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

En su elaboración participaron una gran cantidad de personas e
instituciones, que aportaron sus conocimientos médicos, psicológicos, jurídicos
y sobre todo, la experiencia que han adquirido en el combate a las prácticas
contra la tortura.

El protocolo tiene la siguiente estructura:

1. Normas jurídicas internacionales aplicables, en esta parte se
describen las normas jurídicas de aplicación internacional, así como las
organizaciones que han derivado los tratados de derechos humanos y que
tienen por objeto, entre otros, el combate a la tortura.

2. Códigos éticos aplicables, en esta parte se determinan los códigos y
otros tipos de normatividad deontológicos relacionados con las profesiones
jurídica y médica, que conllevan una serie de disposiciones cuya aplicación
encuentra estrecha relación con el combate a las prácticas de tortura.

3. Investigación legal de la tortura, en esta parte, se establecen cuáles
son los objetivos que debe tener la investigación de los actos de tortura; los
principios elementales de investigación y documentación y los procedimientos
de investigación. Por otro lado, se establece en este capítulo la creación de la
comisión de encuesta, que tiene por finalidad llevar a cabo la aplicación de los
procedimientos de investigación contra la tortura y buscar la actualización de
estos procedimientos para adecuarlos a la práctica.

4. Entrevista, esta parte comprende las reglas que deben aplicarse a
llevarse a cabo las entrevistas relacionadas con la tortura, se refiere
especialmente a dos tipos de entrevistas: las genéricas que se llevan efecto

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generalmente en los centros de detención y que tienen por objeto determinar la
aplicación de prácticas comunes y sistemáticas de tortura; la entrevista
individualizada, que se realiza en los casos específicos de tortura denunciados,
se contienen reglas que deben seguirse para interrogar tanto a la persona
torturada, como a los testigos.

5. Documentación de señales físicas de tortura, se contienen reglas
respecto a la entrevista que se realiza con la persona torturada, el análisis de
su historial médico, la exploración física, el examen que debería aplicarse en
casos específicos de tortura (golpes en los pies, suspensión, choques
eléctricos, etc.).

6. Signos psicológicos indicativos de tortura, en esta parte se marca las
reglas a seguir para determinar la existencia de la tortura cuando ésta se haya
realizado en forma psicológica o moral, con el objeto determinar las secuelas
de daño psicológico que haya alcanzado la tortura y realizar una evaluación
psicológica y/o psiquiátrica de la persona.

Anexos. En esta parte se contienen formatos para la documentación de
la tortura relacionadas con pruebas de diagnóstico, dibujos anatómicos y
directrices médicas.

Aplicación del Protocolo de Estambul en el Estado de Chihuahua.

En octubre 13 del 2005, se expidió, por la Procuradoría General de
Justicia del Estado el acuerdo número PGJE/1/05198

en el cual, se establecen
las directrices institucionales que deberán seguir los Agentes del Ministerio
Público, los Peritos Médicos Legistas y/o Forenses y demás personal de la
Procuraduría General de Justicia, para la aplicación del dictamen
médico/psicológico especializado para casos de posible tortura y/o maltrato.

198

Periódico Oficial del Estado de Chihuahua. Chihuahua, Chihuahua. México. 15 de
Octubre del 2005. No. 83. Página 7543 a 7550.

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En las motivaciones de dicho acuerdo se hace referencia al informe
CAT/C/75 expedido por el Comité contra la Tortura de la Organización de las
Naciones Unidas, en mayo del 2003, relacionado con México y en el
recomendó que las denuncias de tortura fueron investigadas en forma pronta e
imparcial incluyéndose un examen médico realizado conforme al protocolo de
Estambul.

En dicho acuerdo, se establece que el dictamen Médico/Psicológico, es
el documento suscrito por los peritos médicos legistas y/o forenses de la
Procuraduría General de Justicia.

En realidad considero defectuosa dicha definición, en tanto que en
realidad el documento sólo es la forma, y el dictamen es el acto de análisis y
conclusión a la que llega el perito para determinar la existencia o inexistencia
de tortura u otros malos tratos.

Los casos en que un Agente del Ministerio Público, debe ordenar el

dictamen, son:

a.Cuando lo solicite la persona que alega haber sido torturada, su
representante legal o un tercero.
b.Cuando a juicio del perito medico existan signos o indicios de

posible tortura o maltrato.
c.Por instrucción del Procurador General de Justicia.

Llama la atención, algunas circunstancias de esta disposición; en primer
término, se observa que no se dan al Agente del Ministerio Público, facultades
discrecionales para solicitar el dictamen, sino que esto es obligatorio; esta
circunstancia impide que entre el fiscal y los agentes investigadores pueda
darse en contubernio para ocultar los actos de tortura.

Consentimiento para el dictamen:

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Siguiendo los lineamientos del “Protocolo de Estambul” se establece la
necesidad de obtener el consentimiento de la persona supuestamente torturada
y si ésta se niega, deberá hacerse constar esta circunstancia.

Para obtener dicho consentimiento, deberá informársele:

a.El propósito del examen.
b.La valoración de la evidencia física y/o psicológica del posible

abuso.

c.El uso que se le dará a la información.
d.La posibilidad de negar su consentimiento.
e.El derecho a ser reconocido por el médico legista o por otro

médico de su confianza.

Circunstancias del examen:

a.Se realiza en forma individual o privada, sin la presencia de
Agentes del Ministerio Público o Agentes Ministeriales, salvo caso de riesgo
para el facultativo. Si el médico opina la existencia de lesiones da vista
inmediata al Agente del Ministerio Público.
b.En el caso que en el lugar no exista persona capacitada para
realizar el examen, el ministerio público debe solicitar le sea designado a
través de la Dirección de Servicios Periciales o de la Subprocuraduría de
Derechos Humanos y Atención a victimas del Delito.
c.Las huellas de lesiones visibles serán fotografiadas y se
señalarán en los gráficos corporales.
d.Si las lesiones no son evidentes pero se presenta un cuadro
clínico de padecimiento orgánico funcional, se deberá notificar al Agente del
Ministerio Público la necesidad de atención médica.

El formato del dictamen:

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a.Deberá estar impreso en papel seguridad y con tinta fugitiva199
.

b.Estará foliado en forma seriada.
c.Contendrá un holograma en tercera dimensión con el Escudo
Mexicano y el acrónimo de la Procuraduría General de Justicia del Estado.
d.Se guardará en un sobre especial y sellado.
e.Se expide original y cuatro copias en colores azul, amarillo, rosa y

verde.

El control de dichos formatos se lleva a cabo a través de la Dirección de
Servicios Periciales de la Procuraduría de Justicia del Estado.

199

NOTA DEL AUTOR: Conforme al Glosario Filatélico del Servicio Postal Mexicano, la tinta
fugitiva es: “Tinta pata impresión preparada especialmente para que ésta se desvanezca o vire
de color cuando se intenta lavar o limpiar la cancelación.” Véase:
http://www.sepomex.gob.mx/Sepomex/Cultura+Postal/Glosario+Filat%C3%A9lico/ [consultado
el 18 de noviembre del 2007]

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CAPÍTULO VI
CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA LA
DELINCUENCIA ORGANIZADA TRASNACIONAL.
(CONVENCIÓN DE PALERMO)

2.Generales.

a. Finalidad.
b. Definiciones.

2. Ámbito de aplicación.

c.Delitos trasnacionales.
d.Delitos de participación en grupo delictivo.

5.Tipificaciones.

a. Legislación Mexicana contra la delincuencia organizada.
b. Delitos relacionados con la delincuencia organizada.
I. Legislación Federal.
II. Legislación del Estado de Chihuahua.
III. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

4. Blanqueo del producto del delito.
a. Penalización de conductas.
b. Medidas contra el blanqueo del producto del delito.
c. Regulación en la legislación Mexicana.

6.Corrupción.
a. Conductas reguladas.
b. Medidas contra la corrupción.

5. Responsabilidad de las personas jurídicas.
a. En la legislación Federal.
b. En la legislación del Estado de Chihuahua.

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6. Proceso, fallo y sanciones.
Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

7. Decomiso e Incautación.
a. Bienes objeto de decomiso.
II. En la legislación Federal.
II. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.
b. Cooperación internacional para fines de decomiso.

8. Extradición.

9. Asistencia judicial recíproca.
a. Generales.
b. Requisitos para la solicitud de asistencia judicial recíproca.
c. Causas para negar o diferir la asistencia judicial.

10. Investigaciones.
a. Investigaciones conjuntas.
b. Técnicas especiales de investigación.
I. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.
II. En la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada.

11. Protección de testigos.
a. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.
b. En la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada.

12. Asistencia y Protección a las Víctimas.
a. En al Legislación Federal.
b. En la legislación del Estado de Chihuahua.

13. Desarrollo económico y asistencia técnica.

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14. Medidas para intensificar la cooperación con las autoridades
encargadas de hacer cumplir la ley.
a. En la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada.
b. En la legislación del Estado de Chihuahua.
c. En la reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

15. Cooperación en materia de cumplimiento de la ley y cooperación en
materia de recopilación, intercambio y análisis información, sobre la
delincuencia organizada.
Acuerdos de cooperación celebrados por México.

16. Capacitación y Asistencia Técnica.
Acuerdos de capacitación y asistencia técnica entre México y los
Estados Unidos de Norteamérica.

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1. Generales.

Los avances tecnológicos en materia de comunicaciones, así como la
globalización comercial y cultural, han traído no tan sólo beneficios para las
sociedades sino también circunstancias que han favorecido el crecimiento de la
delincuencia organizada, que se refleja en actividades criminales relacionados
con terrorismo, narcotráfico, trata de seres humanos, etc., a través de grupos
delincuenciales que han sabido expandir sus fronteras.

Es ilustrativo sobre este tema, lo manifestado por el Doctor Sergio
García Ramírez, en los siguientes términos: "La nueva delincuencia -que no
desplaza a la antigua o tradicional- ha salido de sus confinamientos
acostumbrados: una ciudad o un país, y 'viaja' por encima de las fronteras
nacionales, e incluso de los linderos regionales. Díganlo, sino, el terrorismo, el
comercio de personas -desde la conocida 'trata de blancas' y él 'turismo
sexual', hasta el comercio con migrantes, acentuado por las fuertes corrientes
migratorias determinadas, a su vez, por ciertos procesos económicos-, los
fraudes cibernéticos a gran escala, el narcotráfico, el comercio de armas.
Las características de esa novedosa criminalidad, que plantea retos
mayores a la acción de la sociedad y del Estado, implican modificaciones
importantes en los personajes del crimen, sean los victimarios, sean las
víctimas. Hay una delincuencia difusa, protagonizada por sujetos innominados,
si se permite la expresión, que tiene al frente una víctimación también difusa:
ésta se vuelca sobre grupos humanos, poblaciones, sociedades nacionales. De
ahí la atención y la reacción internacionales. Los delincuentes se organizan; las
víctimas dependen de la organización defensiva que provean los Estados a los
que pertenecen, a lo largo de la cadena de daño o peligro que entraña el delito
trascendente, y sin perjuicio de la también creciente participación de
potenciales victimados -a menudo, grandes empresas o uniones de interés
económico o profesional- en su propia defensa, a través de acciones
preventivas o de colaboraciones persecutorias."200

200

García Ramírez Sergio. En el prólogo al libro "Prevención Social del Delito: Asignatura
Pendiente" de Pedro José Peñaloza. Editorial Porrúa. Segunda edición. México 2004. Páginas
XVII y XVIII.

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Frente a lo anterior, la Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas, estableció un comité especial con la finalidad de elaborar un
instrumento internacional que permitiera combatir la delincuencia organizada
así como delitos relacionados con problemas relativos a la trata de mujeres y
niños, fabricación y tráfico de armas de fuego y transporte de migrantes.201

El resultado de esta comisión fue la Convención de las Naciones Unidas
contra la Delincuencia Organizada Trasnacional, cuyos antecedentes son:

La Conferencia Ministerial Mundial sobre la Delincuencia Trasnacional
Organizada, de noviembre de 1994, conocida como la Declaración de Nápoles.

De los trabajos realizados en esa conferencia, surgieron las resoluciones
53/111 y 53/114, de la Asamblea General de la ONU, de Diciembre de 1998, en
las que se decidió la instauración del comité que se encargo de la elaboración
de la convención que se analiza.

El gobierno mexicano, participó activamente en las referidas
conferencias a través de las secretarías de Relaciones Exteriores, Defensa
Nacional y de Marina y la Procuraduría General de la República.202

El proyecto presentado por la Comisión, fue aprobado 15 de Noviembre
del 2000, por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.

La convención, fue suscrita, por el Poder Ejecutivo Mexicano, Ad
Refrendum, el trece de diciembre del 2000. Aprobada por la Cámara de

201

Sobre los antecedentes de la convención ver: Ibarrola Nicolín Eduardo. “La convención de
las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional y sus protocolos
adicionales. Un nuevo marco de cooperación internacional”. Artículo publicado en “Los
desafíos de la seguridad pública en México“. Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad
Nacional Autónoma de México. Serie Doctrinas Jurídica. No- 120. Pedro José Peñaloza y Mario
A. Garza Salinas. Coordinadores. México. 2002.

202

Sobre los trabajos de la comisión y la intervención de México en la misma, puede verse:
“Proyecto de Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada
trasnacional y proyecto de protocolos conexos”.Resolución aprobada por la Asamblea General
de las Naciones Unidas 54/126. 26 de Enero del 2000. Visible en:
http://www.un.org/spanish/Depts/dda/ares54126.pdf [Consultado 14 de Noviembre 2007]

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Senadores el 22 de Octubre del 2002 y publicada en el Diario Oficial de la
Federación el 11 de Abril del 2003. 203

a. Finalidad.

En el artículo 1° de la Convención, se establece que esta tiene como
propósito promover la cooperación para prevenir y combatir en forma eficaz la
Delincuencia Organizada Trasnacional.

b. Definiciones.

Para la debida interpretación de la convención, en el artículo 2 se
determinan los siguientes contenidos semánticos:

a)Por grupo delictivo organizado se entenderá un grupo
estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que
actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos
graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras
a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio
de orden material;

b)Por delito grave se entenderá la conducta que constituya un delito
punible con una privación de libertad máxima de al menos cuatro años o
con una pena más grave;

c)Por grupo estructurado se entenderá un grupo no formado
fortuitamente para la comisión inmediata de un delito y en el que no
necesariamente se haya asignado a sus miembros funciones formalmente
definidas ni haya continuidad con la condición de miembro o exista una
estructura desarrollada;

203

Diario Oficial de la Federación. 11 de abril del 2003. Tomo DXCV, número 9. Primera
sección. Página 5. México, D. F.

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d)Por bienes se entenderá los activos de cualquier tipo, corporales o
incorporales, muebles o inmuebles, tangibles o intangibles, y los
documentos o instrumentos legales que acrediten la propiedad u otros
derechos sobre dichos activos;

e)Por producto del delito se entenderá los bienes de cualquier
índole derivados u obtenidos directa o indirectamente de la comisión de un
delito;

f)Por embargo preventivo o incautación se entenderá la prohibición
temporal de transferir, convertir, enajenar o mover bienes, o la custodia o el
control temporales de bienes por mandamiento expedido por un tribunal u
otra autoridad competente;

g)Por decomiso se entenderá la privación con carácter definitivo de
bienes por decisión de un tribunal o de otra autoridad competente;

h)Por delito determinante se entenderá todo delito del que se derive
un producto que pueda pasar a constituir materia de un delito definido en el
artículo 6 de la presente Convención;

i)Por entrega vigilada se entenderá la técnica consistente en dejar
que remesas ilícitas o sospechosas salgan del territorio de uno o más
Estados, lo atraviesen o entren en él, con el conocimiento y bajo la
supervisión de sus autoridades competentes, con el fin de investigar delitos
e identificar a las personas involucradas en la comisión de éstos;

j)Por organización regional de integración económica se entenderá
una organización constituida por Estados soberanos de una región
determinada, a la que sus Estados miembros han transferido competencia
en las cuestiones regidas por la presente Convención y que ha sido
debidamente facultada, de conformidad con sus procedimientos internos,
para firmar, ratificar, aceptar o aprobar la Convención o adherirse a ella; las

221

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Oscar A. Müller Creel

referencias a los "Estados Parte" con arreglo a la Convención se aplicarán a
esas organizaciones dentro de los límites de su competencia.

2. Ámbito de aplicación.

La convención busca prevenir, combatir y procesar la comisión de los
delitos que regula en sus artículos 5, 6, 8 y 23, cuando sean considerados:

De carácter trasnacional
Cometidos por grupos delictivos organizados.

a. Delitos trasnacionales.

Se considera que un delito tiene carácter trasnacional, en alguno de los

siguientes casos:

Cuando se comete en más de un Estado.
Cuando se comete dentro de un solo Estado, pero se prepara,
planifica, dirige o controla desde otro Estado.
Cuando se comete en un solo Estado pero se comete con la
participación de un grupo organizado que actúa en mas de un Estado.
Cuando los efectos sustanciales del delito cruzan las fronteras de

un Estado.

b. Grupo Delictivo.

Por grupo delictivo organizado se entiende la reunión de tres o más
personas que trabajan en un grupo cuya estructura ha sido creada para la
comisión continua de algún delito de los regulados en la convención.

En la reforma constitucional publicada el 18 de junio del 2008, se agrega
un octavo párrafo al artículo 16, que da una definición de delincuencia
organizada genérica, dejando las particularidades a la legislación secundaria,

222

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Oscar A. Müller Creel

regulando “Por delincuencia organizada se entiende una organización de hecho
de tres o más personas, para cometer delitos en forma permanente o reiterada,
en los términos de la ley de la materia”.

3. Tipificaciones.

El Tratado establece que los Estados deberán sancionar las conductas
delictivas que se realicen a través de grupos que encuadren dentro del
concepto de delincuencia organizada.

Determina las siguientes obligaciones relacionadas con la penalización
de grupos delictivos, en los que se encuadran las siguientes conductas:

a)El acuerdo con una o más personas de cometer un delito grave
con un propósito que guarde relación directa o indirecta con la obtención de
un beneficio económico u otro beneficio de orden material y, cuando así lo
prescriba el derecho interno, que entrañe un acto perpetrado por uno de los
participantes para llevar adelante ese acuerdo o que entrañe la participación
de un grupo delictivo organizado;

b)La conducta de toda persona que, a sabiendas de la finalidad y
actividad delictiva general de un grupo delictivo organizado o de su
intención de cometer los delitos en cuestión, participe activamente en: I.
Actividades ilícitas del grupo delictivo organizado; II. Otras actividades del
grupo delictivo organizado, a sabiendas de que su participación contribuirá
al logro de la finalidad delictiva antes descrita;

c)La organización, dirección, ayuda, incitación, facilitación o
asesoramiento en aras de la comisión de un delito grave que entrañe la
participación de un grupo delictivo organizado.

Se establece la posibilidad que el acuerdo a que se refiere el inciso “a”
antes transcrito, pueda inferirse con base en inducciones.

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También se establece la obligación de los Estados de incluir en la
categoría de Delincuencia Organizada, todos los delitos graves que se
relaciones con tales actividades delictivas.

a. Legislación Mexicana contra la delincuencia organizada.

México tiene legislación relacionada contra la delincuencia organizada
desde antes de la elaboración y firma de la convención; en 19 de marzo de
1996, se promovió por el Ejecutivo Federal, ante el Congreso De la Unión, la
iniciativa de ley contra la Delincuencia Organizada sustentada, entre otras, en
las siguientes motivaciones:

“La delincuencia organizada es, sin duda, uno de los problemas más
graves por los que atraviesa México y toda la comunidad mundial, que en sus
diversas manifestaciones, entre las que destaca el narcotráfico, afecta la vida
de miles de seres humanos y atenta contra los principios básicos de la vida
comunitaria y de la esencia del Estado, generando descomposición social e
inestabilidad política. Se trata, además, de un fenómeno de carácter
trasnacional, que plantea incluso una amenaza directa para la estabilidad de
las naciones y constituye un ataque frontal contra las autoridades políticas de
los Estados.

Los métodos y técnicas que se utilizan en las formas modernas de
delincuencia, así como su realización cada vez mas violenta y su
internacionalización, hacen que la delincuencia organizada observe
actualmente una mayor eficacia frente a los medios tradicionales de control
estatal, por lo que éstos también deben modernizarse para combatir la
eficazmente. Si ello no ocurre, se debilita la capacidad efectiva del Estado para
proteger los derechos fundamentales del ser humano.” 204

204

Suprema Corte De Justicia de la Nación. Disco óptico. Compila XV. Contiene la legislación y
Reglamentos Federales, así como del Distrito Federal. Su evolución legislativa y exposiciones
de motivos. México 2007.

224

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En consideración a lo anterior, en México, en el ámbito federal se
promulgó la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada205

, que establece a

la organización delictiva bajo los siguientes términos:

“Artículo 2. Cuando tres o mas personas acuerden organizarse o se
organicen para realizar, en forma permanente o reiterada, conductas que por
si o unidas a otras, tienen como fin o resultado alguno a algunos de los delitos
siguientes, serán sancionadas por ese solo hecho como miembros de la
delincuencia organizada.”

b. Delitos relacionados con la delincuencia organizada.

I. Legislación Federal.

Los delitos que enumera dicha disposición, en sus fracciones I a IV, que
son de competencia federal y en cuya comisión se puede incurrir en
delincuencia organizada, son:

a)Terrorismo, que es definido en el artículo 139 del Código Penal
Federal, bajo los siguientes términos: “… Al que utilizando explosivos,
sustancias tóxicas, armas de fuego o por incendio, inundación, o por
cualquier otro medio violento, realice actos en contra de las personas, las
cosas o servicios al público, que produzcan alarma, temor, terror en la
población o en un grupo o sector de ella, para perturbar la paz pública, o
para tratar de menoscabar la autoridad del Estado, o presionar al autoridad
para que tome una determinación.” Dentro de la conducta punible se incluye
también “… Al que teniendo conocimiento de las actividades de un terrorista
y de su identidad, no lo haga saber a las autoridades”.
b)Delitos contra la salud, estos delitos se encuentran definidos en
el Libro Segundo, Título Séptimo, Capítulo I, de la siguiente manera:
c)En el Código Penal Federal, artículo 193, se definen cuáles son
los narcóticos que se incluyen en este tipo de delitos, regulando: “Se

205

Publicada en el Diario oficial de la Federación el 7 de Noviembre de 1996. Tomo DXVIII,
número 5. Primera Sección. Página 2. México, D. F.

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consideran narcóticos a los estupefacientes, psicotrópicos y demás
sustancias o vegetales que determinen la Ley General de Salud, los
convenios y tratados internacionales de observancia obligatoria en México y
los que señalen las demás disposiciones legales aplicables en la materia.
d)Para los efectos de este capítulo, son punibles las conductas que
se relacionan con los estupefacientes psicotrópicos y demás sustancias
previstas en los artículos 273, 245, fracciones I, II y III y 248 de la ley
General de Salud, que constituyen un problema grave para la salud
pública”.

e)En el Código Penal Federal, artículo 194, se describen las
conductas típicas de las actividades del narcotráfico, bajo los siguientes
términos: I.- Produzca, transporte, trafique, comercie, suministre aun
gratuitamente o prescriba alguno de los narcóticos señalados en el artículo
anterior, sin la autorización correspondiente a que se refiere la Ley General
de Salud. Para los efectos de esta fracción, por producir se entiende:
manufacturar, fabricar, elaborar, preparar o acondicionar algún narcótico, y
por comerciar: vender, comprar, adquirir o enajenar algún narcótico; II.-
Introduzca o extraiga del país alguno de los narcóticos comprendidos en el
artículo anterior, aunque fuere en forma momentánea o en tránsito. Si la
introducción o extracción a que se refiere esta fracción no llegare a
consumarse, pero de los actos realizados se desprenda claramente que esa
era la finalidad del agente, la pena aplicable será de hasta las dos terceras
partes de la prevista en el presente artículo; III.- Aporte recursos
económicos o de cualquier especie, o colabore de cualquier manera al
financiamiento, supervisión o fomento para posibilitar la ejecución de alguno
de los delitos a que se refiere este capítulo; y IV.- Realice actos de
publicidad o propaganda, para que se consuma cualesquiera de las
sustancias comprendidas en el artículo anterior.
f)El Código Penal Federal, en su artículo 195, se regula la simple
posesión de narcóticos, al establecer: “… al que posea alguno de los
narcóticos señalados en el artículo 193, sin la autorización correspondiente
a que se refiere la Ley General de Salud, siempre y cuando esa posesión
sea con la finalidad de realizar alguna de las conductas previstas en el
artículo 194”. En los siguientes párrafos, se regula la posesión por

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farmacodependencia: “No se procederá en contra de quien, no siendo
farmacodependientes se le encuentre en posesión de alguno de los
narcóticos señalados en el artículo 193, por una sola vez en cantidad tal
que pueda presumirse que está destinada a su consumo personal. No se
procederá por la simple posesión de medicamentos, previstos entre los
narcóticos a los que se refiere el artículo 193, cuya venta al público se
encuentra supeditada a requisitos especiales de adquisición, cuando por su
naturaleza y cantidad dichos medicamentos sean los necesarios para el
tratamiento de la persona que los posea o de otras personas sujetas a la
custodia o asistencia de quién los tiene en su poder”.
g)En el Código Penal Federal, artículo 196 ter., Se penaliza la
posesión o actos relacionados con sustancias químicas, maquinaria, y
demás que se relacionan con las actividades de narcotráfico, de la siguiente
manera “… al que desvíe o por cualquier medio contribuya a desviar
precursores químicos, productos químicos esenciales o máquinas, al
cultivo, extracción, producción, preparación o al condicionamiento de
narcóticos en cualquier forma prohibida por la ley. I. Produzca, posea o
realice cualquier acto u operación, precursores químicos, máquinas o
elementos, con el propósito de cultivar, producir o preparar narcóticos a los
que se refiere el artículo 193, en cualquier forma prohibida por la ley, o II.
Financie cualquiera de las conductas señaladas en la fracción anterior. …
Son precursores químicos, productos químicos esenciales y máquinas en
los definidos en la ley de la materia.”
h)En el Código Penal Federal, artículo 197, se prescribe la conducta
relativa a la administración de narcóticos, de la siguiente manera: “Al que,
sin mediar prescripción del médico legalmente autorizado, administre a otra
persona, sea por inyección, inhalación, ingestión o por cualquier otro medio,
algún narcótico a que se refiere el artículo 193… cualquiera que fuere la
cantidad administrada. Al que indebidamente suministra gratis o prescriba a
un tercero, mayor de edad, algún narcótico mencionado en el artículo 193,
para su uso personal e inmediato,…”
i)Por lo que se refiere a las actividades agrícolas relacionadas con
los estupefacientes, se encuentran reguladas en el Código Penal Federal,
artículo 198, que prescribe lo siguiente: “... al que dedicándose como

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actividad principal a las labores propias del campo, siembre, cultive o
coseche plantas de marihuana, amapola, hongos alucinógenos, peyote o
cualquier otro vegetal que produzca efectos similares, por cuenta propia, o
con financiamiento a terceros, … al que en un predio de su propiedad,
tenencia o posesión, consienta la siembra, el cultivo o la cosecha de dichas
plantas en circunstancias similares a la hipótesis anterior.”
j)Falsificación o alteración de moneda. En lo que se refieren a la
falsificación de moneda, se encuentra regulada en el artículo 234 del
Código Penal Federal, que define moneda, como: “.. los billetes y las piezas
metálicas, nacionales o extranjeros, que tengan curso legal en el país
emisor”; la conducta típica la describe de la siguiente forma: “… El que
produzca, almacene, distribuya o introduzca al territorio nacional cualquier
documento o pieza que contenga imágenes u otros elementos utilizados en
las monedas circulantes, y que por ellos resulten idóneas para engañar al
público, por ser confundidos con monedas emitidas legalmente”. Incluye
como conducta punible el uso doloso de la moneda falsificada. La alteración
de moneda se encuentra regulado en el artículo 236, que prescribe: “… Se
entiende que altera un billete aquel que forme piezas mediante la unión de
dos o más fracciones procedentes de diferentes billetes, y que altera una
moneda metálica, aquel que disminuya el contenido de oro, plata, platino o
paladio que compongan las piezas monetarias de curso legal, mediante
limaduras, recortes, disolución en así dos o empleando cualquier otro
medio”.

k)Operación de recursos de procedencia ilícita, el capítulo I, del
Título Vigésimo Tercero, del Código Penal Federal, regula dos tipos de
conducta relacionadas con los recursos de procedencia ilícita, el
encubrimiento y las operaciones; a esta última la define en el artículo 400
bis., Bajo los siguientes términos: “adquiera, enajene, administre, custodie,
cambie, deposite, dé en garantía, invierta, transporte o transfiera, dentro del
territorio nacional, de éste hacia el extranjero o a la inversa, recursos,
derechos o bienes de cualquier naturaleza, con conocimiento de que
proceden o representan el producto de una actividad ilícita, con alguno de
los siguientes propósitos: ocultar o pretender ocultar, encubrir o impedir

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Oscar A. Müller Creel

conocer el origen, localización, destino o propiedad de dichos recursos,
derechos o bienes, o alentar alguna actividad ilícita.”
l)Delitos contra derechos de autor, estos delitos se encuentran
regulados en el Título Vigésimo Sexto, del Código Penal Federal,
estableciéndose en el artículo 424, las conductas relacionadas con el abuso
que pudieran hacer terceros de los derechos de autor, describiendo se las
siguientes: “I. Al que especule en cualquier forma con los libros de texto
gratuitos que distribuye la Secretaría de Educación Pública; II. Al editor,
productor o grabador que a sabiendas produzca más números de
ejemplares de una obra protegida por la Ley Federal del Derecho de Autor,
que los autorizados por el titular de los derechos y III. A quien use en forma
dolosa, con fin de lucro y sin la autorización correspondiente obras
protegidas por la Ley Federal del Derecho de Autor.” La producción de
obras en violación a derechos de autor se regula en el artículo 424 bis.,
Describiendo las siguientes conductas: “I. A quien produzca, reproduzca,
introduzca al país, almacene, transporte, distribuya, venda o arriende copias
de obras, fonogramas, videogramas o libros, protegidos por la Ley Federal
del Derecho de Autor, en forma dolosa, con fin de especulación comercial y
sin la autorización que en los términos de la citada Ley deba otorgar el
titular de los derechos de autor o de los derechos conexos. … quienes, a
sabiendas, aporten o provean de cualquier forma, materias primas o
insumos destinados a la producción o reproducción de obras, fonogramas,
videogramas o libros a que se refiere el párrafo anterior, o II. A quien
fabrique con fin de lucro un dispositivo o sistema cuya finalidad sea
desactivar los dispositivos electrónicos de protección de un programa de
computación.” La comercialización de obras producidas en violación a los
derechos de autor, se regulan el artículo 424 ter., que describe la siguiente
conducta: “…a quien venda a cualquier consumidor final en vías o en
lugares públicos, en forma dolosa, con fines de especulación comercial,
copias de obras, fonogramas, videogramas o libros, a que se refiere la
fracción I del artículo anterior.”La ejecución indebida de estas obras, se
regulan el artículo 425, que menciona la siguiente conducta: “… al que a
sabiendas y sin derecho explote con fines de lucro una interpretación o una
ejecución”. La protección electrónica de los Derechos de Autor, se define en

229

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el artículo 426, que establece como conductas punibles las siguientes: “… I.
A quien fabrique, importe, venda o arriende un dispositivo o sistema para
descifrar una señal de satélite cifrada, portadora de programas, sin
autorización del distribuidor legítimo de dicha señal, y II. A quien realice con
fines de lucro cualquier acto con la finalidad de descifrar una señal de
satélite cifrada, portadora de programas, sin autorización del distribuidor
legítimo de dicha señal.” La sustitución de autores se describe en el artículo
427, de la siguiente manera: “… a quien publique a sabiendas una obra
substituyendo el nombre del autor por otro nombre”.
m)Acopio y tráfico de armas, El acopio de armas, se define en el
artículo 83 bis., de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos,
refiriendo que por tal debe entenderse la posesión de más de cinco armas
de las de uso exclusivo del Ejercito, Armada o Fuerza Aérea206

. No existe en
la referida ley alguna conducta descrita específicamente como tráfico de
armas, conductas que pudieran encuadrar en este concepto son las
siguientes: Las descritas en el artículo 84, bajo los siguientes elementos: “I.
Al que participe en la introducción al territorio nacional, en forma
clandestina, de armas, municiones, cartuchos, explosivos y materiales de
uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea o sujetos a control, de
acuerdo con esta Ley; II. Al servidor público, que estando obligado por sus
funciones a impedir esta introducción, no lo haga. Además, se le impondrá
la destitución del empleo o cargo e inhabilitación para desempeñar
cualquier cargo o comisión públicos, y III. A quien adquiera los objetos a
que se refiere la fracción I para fines mercantiles”. En el artículo 85 bis., I. A
quienes fabriquen o exporten armas, municiones, cartuchos y explosivos sin
el permiso correspondiente; II. A los comerciantes en armas que sin
permiso transmitan la propiedad de los objetos a que se refiere la fracción I,
y III. A quienes dispongan indebidamente de las armas con que se haya
dotado a los cuerpos de policía federales, estatales o municipales o al
Ejército, Armada o Fuerza Aérea.” En el artículo 86. “… a quienes sin el
permiso respectivo…. II Transporten, organicen, reparen, transformen o
almacenen los objetos aludidos en esta ley ...”

206

Estas se encuentran reguladas en los artículos 9 y 10, que fueron analizados en el capítulo

V de este trabajo.

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n)Tráfico de indocumentados, que se encuentra definido en el
artículo 138 de la Ley General de Población, de la siguiente manera: “… a
quien por sí o por interpósita persona, con propósito de tráfico, pretenda
llevar o lleve a mexicanos o extranjeros a internarse a otro país, sin la
documentación correspondiente. … a quien por si o por medio de otro u
otros introduzca, sin la documentación correspondiente expedida por
autoridad competente, a uno o varios extranjeros a territorio mexicano o,
con propósito de tráfico, los albergue o transporte por el territorio nacional
con el fin de ocultarlos para evadir la revisión migratoria.”
o)Tráfico de órganos, conducta que se describe en el artículo 461
de la Ley General de Salud, al describir como actividad punible la que
comete quien saque o pretenda sacar del territorio nacional, órganos o
tejidos de seres humanos vivos o de cadáveres, sin permiso de la
Secretaría de Salubridad y Asistencia, y en el artículo 462, que define las
siguientes acciones: “I.- Al que ilícitamente obtenga, conserve, utilice,
prepare o suministre órganos, tejidos, cadáveres o fetos de seres humanos;
II.- Al que comercie con órganos, tejidos, cadáveres, fetos o restos de seres
humanos, y III.- Al responsable o empleado del establecimiento donde
ocurra un deceso o de locales destinados al depósito de cadáveres, que
permitan alguno de los actos a que se refieren las fracciones anteriores o no
procuren impedirlos por los medios lícitos que tengan a su alcance.”

Se establece también delitos que competen a los ámbitos federal y local,
corrupción, lenocinio, turismo sexual, etc., relacionados con menores o
incapaces. Esto último cuando se cometa en el rango de delincuencia
organizada y la federación ejerza facultad de atracción.

En el artículo cuarto, se establecen sanciones privativas de libertad que
pueden variar de los 4 a los 40 años, dependiendo del delito que se encuentra
relacionado y de la intervención en la comisión del mismo.

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Mediante decreto de dos de febrero de 2007207

, se adicionó a la fracción
V, del artículo 2 de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada,
incluyéndose como delitos que pueden ser comprendidos en el tratamiento de
la referida modalidad delincuencial:

a. Corrupción de personas menores de dieciocho años de
edad o de personas que no tienen capacidad para comprender el
significado del hecho o de personas que no tienen capacidad para
resistirlo
, previsto en el articulo 201 del Código Penal Federal, de la
siguiente manera: “Comete el delito de corrupción, quien obligue,
induzca, facilite o procure a una o varias personas menores de 18 años
de edad o una o varias personas que no tienen capacidad para
comprender el significado del hecho o una o varias personas que no
tienen capacidad para resistirlo a realizar cualquiera de los siguientes
actos: a) Consumo habitual de bebidas alcohólicas; b) Consumo de
sustancias tóxicas o al consumo de alguno de los narcóticos a que se
refiere el párrafo primero del artículo 193 de este Código o a la fármaco
dependencia; c) Mendicidad con fines de explotación; d) Comisión de
algún delito; e) Formar parte de una asociación delictuosa; y f) Realizar
actos de exhibicionismo corporal o sexuales simulados o no, con fin
lascivo o sexual.” Se establece como excepción a lo anterior lo referente
a programas de educación sexual, función reproductiva o prevención de
embarazo de adolescentes.

b. Pornografía de personas menores de dieciocho años de
edad o de personas que no tienen capacidad para comprender el
significado del hecho o de personas que no tienen capacidad para
resistirlo
, previsto en el artículo 202, que se encuentra descrito en bajo
los siguientes parámetros: “... quien procure, obligue, facilite o induzca,
por cualquier medio, a una o varias de estas personas a realizar actos
sexuales o de exhibicionismo corporal con fines lascivos o sexuales,
reales o simulados, con el objeto de video grabarlos, fotografiarlos,

207

Diario Oficial de la Federación. 27 de Noviembre del 2007. Primera Sección. Tomo DCL,
número 18. Página 2. México, D. F.

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filmarlos, exhibirlos o describirlos a través de anuncios impresos,
transmisión de archivos de datos en red pública o privada de
telecomunicaciones, sistemas de cómputo, electrónicos o sucedáneos;
c. Turismo sexual en contra de personas menores de dieciocho
años de edad o de personas que no tienen capacidad para comprender
el significado del hecho o de personas que no tienen capacidad para
resistirlo, previstos en los artículos 203 y 203 BIS, que es descrito en los
siguientes términos: “Comete el delito de turismo sexual quien
promueva, publicite, invite, facilite o gestione por cualquier medio a que
una o más personas viajen al interior o exterior del territorio nacional con
la finalidad de que realice cualquier tipo de actos sexuales reales o
simulados con una o varias personas menores de dieciocho años de
edad, o con una o varias personas que no tienen capacidad para
comprender el significado del hecho o con una o varias personas que no
tienen capacidad para resistirlo.” Respecto a la realización directa de
actos sexuales, la segunda de las disposiciones mencionadas describe:
“A quien realice cualquier tipo de actos sexuales reales o simulados con
una o varias personas menores de dieciocho años de edad, o con una o
varias personas que no tienen capacidad para comprender el significado
del hecho o con una o varias personas que no tienen capacidad para
resistirlo, en virtud del turismo sexual,...”

d. Lenocinio de personas menores de dieciocho años de
edad o de personas que no tienen capacidad para comprender el
significado del hecho o de personas que no tienen capacidad para
resistirlo
, previsto en el artículo 204, bajo los siguientes rubros: “I.- Toda
persona que explote el cuerpo de las personas antes mencionadas, por
medio del comercio carnal u obtenga de él un lucro cualquiera; II.- Al que
induzca o solicite a cualquiera de las personas antes mencionadas, para
que comercie sexualmente con su cuerpo o le facilite los medios para
que se entregue a la prostitución, y III.- Al que regentee, administre o
sostenga directa o indirectamente, prostíbulos, casas de cita o lugares
de concurrencia dedicados a explotar la prostitución de personas
menores de dieciocho años de edad o de personas que no tienen

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capacidad para comprender el significado del hecho o de personas que
no tienen capacidad para resistirlo, u obtenga cualquier beneficio con
sus productos.”

e. Trata de personas menores de dieciocho años de edad o
de personas que no tienen capacidad para comprender el
significado del hecho o de personas que no tienen capacidad para
resistirlo
, descrita en el artículo 205, que refiere: “quien promueva,
facilite, consiga, traslade, entregue o reciba a una de estas personas
para someterla a cualquier forma de explotación, ya sea explotación
sexual, trabajos o servicios impuestos de manera coercitiva, o para que
le sea extirpado cualquiera de sus órganos, tejidos o sus componentes,
dentro o fuera del territorio nacional,...”
f. Trata de personas, previsto en el artículo 207, en al que se
describen las conductas descritas en el artículo 205, solo que aplicadas
a cualquier persona, con independencia de su edad.
g. Asalto, previsto en los artículos 286, que se refiere a la
modalidad de asaltos en despoblado o terreno solitario y 287, que regula
el atraco a población.

h. Secuestro, previsto en el artículo 366, que comprende la
privación de la libertad, en alguna de las siguientes modalidades:
obtención de rescate; para obtener que la autoridad o un particular
realicen o dejen de realizar alguna acción; causar un daño personal al
secuestrado o un tercero; secuestro exprés; la privación de libertad a un
menor de dieciséis años con el propósito de trasladarlo fuera del país.
i. Tráfico de menores o de personas que no tienen capacidad para
comprender el significado del hecho, previsto en el artículo 366 Ter.,
como el traslado de un menor de dieciséis años o su entrega a un
tercero, fuera del territorio nacional con el objeto de obtener algún
beneficio económico. y

j. Robo de vehículos, previsto en el artículo 381 bis del Código
Penal Federal, o en las disposiciones correspondientes de las
legislaciones penales Estatales o del Distrito Federal.

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II. Legislación del Estado de Chihuahua.

Por lo que se refiere a la legislación del Estado de Chihuahua, en el
Código Penal de 1987, artículo 238 se describía la asociación delictuosa,
definiéndola en los siguientes términos: al que de manera permanente forme
parte de una asociación o banda de tres o más personas, destinada a delinquir.
Se presumirá que las organizaciones armadas tienen por objeto delinquir,
cuando carezcan de la autorización legal correspondiente.

En el código penal actual, Título Décimo Sexto, Capítulo I, se regulan las
conductas típicas definidas como Asociación Delictuosa y Delincuencia
Organizada, la primera de dichas conductas típicas es definida como en el
código anterior, sin embargo la segunda es considerada como un delito
diverso, en los siguientes términos:

“Artículo 247. Cuando tres o más personas se organicen para realizar,
en forma permanente o reiterada, conductas que por sí o unidas a otras, tienen
como fin o resultado cometer uno o varios delitos, serán sancionadas, por ese
solo hecho, como miembros de la delincuencia organizada.
Se entiende que hay delincuencia organizada cuando el grupo delictivo
opere mediante estructuras funcionales.
En este caso, además de las sanciones que correspondan por el o los
delitos cometidos, se aplicará prisión de uno a doce años o multa y de cien a
trescientos salarios mínimos.”

La pena se agrava en los casos en que el delincuente tenga o hubiese
tenido el carácter de funcionario encargado de la seguridad pública o
pertenezca a una institución privada de seguridad, que le haya permitido sacar
ventajas de esta situación para delinquir. En el artículo 181, se establece
también agravación cuando se cometa inducción a un menor de edad o
incapacitado para formar parte una asociación delictuosa o de delincuencia
organizada.

235

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Por lo que se refiere al delito de trata de personas, el Código Penal Del
Estado lo regula en sus artículos 198 a 200, bajo las siguientes condiciones: se
tipifica de la siguiente manera: “ Comete el delito de trata de personas quien
induzca, procure, promueva, facilite, reclute, mantenga, capte, ofrezca,
traslade, entregue o reciba para sí o para un tercero a una persona recurriendo
a la coacción física o moral, a la privación de la libertad, al engaño, al abuso de
poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de
pagos o beneficios para someterla a cualquier forma de explotación o para
extirpar sus órganos, tejidos o sus componentes. Para los efectos de este
artículo se entenderá por explotación el obtener provecho económico o
cualquier otro beneficio para sí o para otra persona, mediante la prostitución
ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la
esclavitud o las prácticas similares, la servidumbre, la mendicidad ajena o la
extracción de órganos o tejidos. Cuando las conductas anteriores recaigan en
una persona menor de dieciocho años de edad o persona que no tenga la
capacidad de comprender el significado del hecho, se considerará como trata
de personas incluso cuando no se recurra a ninguno de los medios señalados
en el primer párrafo del presente artículo.”

Se establece también que el consentimiento de la víctima no puede
constituir una causa de exclusión del delito y por lo que se refiere a la
penalidad ésta es similar a la legislación federal, con la agravación de pena
para los mismos casos, pero estimándose también aquí el caso en que el delito
es cometido contra una persona mayor de sesenta años.

III. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

Se observa la necesidad de reformar la legislación penal del Estado,
para eliminar de su contenido lo referente a la delincuencia organizada, pues
en la reforma de 18 de Junio del presente año, se adicionó la fracción XXI del
artículo 73 de la constitución General de la República, para establecer como
facultad exclusiva del Congreso Federal la de legislar en materia de
Delincuencia Organizada.

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Lo anterior tomado en consideración lo previsto en el artículo sexto
transitorio del decreto que establece la reforma en cuestión, regulando que:
“Las legislaciones en materia de delincuencia organizada de las entidades
federativas, continuarán en vigor hasta en tanto que el Congreso de la Unión
ejerza la facultad conferida en el artículo 73, fracción XXI, de esta Constitución.
Los procesos penales iniciados con fundamento en dichas legislaciones, así
como las sentencias emitidas con base en las mismas, no serán afectados por
la entrada en vigor de la legislación federal. Por lo tanto, deberán concluirse y
ejecutarse, respectivamente, conforme a las disposiciones vigentes antes del
entrada en vigor de esta última.”

4. Blanqueo del producto del delito.

a. Penalización de conductas.

El artículo sexto la convención, establece la obligación de los Estados de
tomar medidas legislativas para tipificar las siguientes conductas:

a.

La convención o transferencia de bienes con conocimiento de
su origen ilícito con el propósito de ocultar o disimular este o de ayudar al
delincuente a eludir las consecuencias jurídicas de sus actos.

b.

La ocultación o simulación de la naturaleza, origen, o actos
jurídicos relacionados con bienes que se conoce son productos de delito.

c.

La adquisición, posesión o uso de bienes con conocimiento

que tienen origen delictuoso.

d.

La participación en cualquiera de los actos antes

mencionados.

En el Código Penal Federal, se regula esta situación a través de la figura
denominada: "Operaciones con recursos de procedencia ilícita”, prevista en el

237

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Oscar A. Müller Creel

artículo 400 bis. que describe como acción típica: “.... al que por sí o por
interpósita persona realice cualquiera de las siguientes conductas: adquiera,
enajene, administre, custodie, cambie, deposite, dé en garantía, invierta,
transporte o transfiera, dentro del territorio nacional, de éste hacia el extranjero
o a la inversa, recursos, derechos o bienes de cualquier naturaleza, con
conocimiento de que proceden o representan el producto de una actividad
ilícita, con alguno de los siguientes propósitos: ocultar o pretender ocultar,
encubrir o impedir conocer el origen, localización, destino o propiedad de
dichos recursos, derechos o bienes, o alentar alguna actividad ilícita. Se
incluyen a los empleados y funcionarios del sistema financiero “... que
dolosamente presten ayuda o auxilien a otro para la comisión de las conductas
previstas en el párrafo anterior,... Se establece presunción en contra del
imputado, al referir “... se entiende que son producto de una actividad ilícita, los
recursos, derechos o bienes de cualquier naturaleza, cuando existan indicios
fundados o certeza de que provienen directa o indirectamente, o representan
las ganancias derivadas de la comisión de algún delito y no pueda acreditarse
su legítima procedencia.” Describe al sistema financiero como el integrado por:
“... las instituciones de crédito, de seguros y de fianzas, almacenes generales
de depósito, arrendadoras financieras, sociedades de ahorro y préstamo,
sociedades financieras de objeto limitado, uniones de crédito, empresas de
factoraje financiero, casas de bolsa y otros intermediarios bursátiles, casas de
cambio, administradoras de fondos de retiro y cualquier otro intermediario
financiero o cambiario.”

En el Código Penal del Estado, encontramos similar regulación en el

artículo 246.

b. Medidas contra el blanqueo del producto del delito.

Se establece obligaciones de los Estados Parte de tomar medidas para
evitar el blanqueo del producto del delito de la siguiente manera:

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a)Establecer reglamentación y supervisión de las instituciones
financieras y bancarias para prevenir y detectar las formas de blanqueo de
dinero, incluyéndose la denuncia de transacciones sospechosas.
b)Deberán establecer los instrumentos en su organización interna,
para que las autoridades que se encuentran relacionadas con el combate al
blanqueo de dinero, pueden intercambiar información a nivel nacional e
internacional.

c)Mediante la aplicación de instrumentos que permitan detectar y
vigilar el movimiento transfronterizo de dinero y títulos negociables,
estableciendo la exigencia que se notifiquen las transacciones de
cantidades elevadas de dinero títulos negociables.

c. Regulación en la legislación Mexicana.

En este sentido, el Código Penal Federal, en el artículo 400 Bis, antes
mencionado, establece la aplicación de la pena por el delito de manejo de
recursos de procedencia ilícita, a los empleados y funcionarios de las
instituciones que integran el sistema financiero, cuando dolosamente presten
ayuda o auxilien a otro para la Comisión de las conducta respectivas. En dicho
artículo también se describen a las instituciones que conforman el sistema
financiero del país.

Con el fin de agilizar la lucha contra la Delincuencia Organizada,
mediante decreto de promulgación de fecha 26 de Diciembre del 2005208

, se
reformó el artículo 117 de le Ley de Instituciones de Crédito, este decreto tuvo
su origen en cinco iniciativas distintas, entre cuyas motivaciones son de
resaltarse las siguientes:

La del Diputado Marcos Morales Torres, que menciona como la forma
tradicional de ver al secreto bancario se ha transformado en un instrumento en
beneficio de la delincuencia, al referir: “La sociedad moderna evoluciona y entra
en contradicción con las figuras jurídicas tradicionales, como es el secreto

208

Publicado en el Diario Oficial de la Federación. el 30 de Diciembre del 2005. tomo DCXXVII,
número 22.Tercera parte. Página 111.

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bancario. La delincuencia organizada utiliza estas fallas jurídicas para seguir
actuando con impunidad. El delito que más utiliza el secreto bancario es el
establecido en el artículo 400 bis. del Código Penal Federal, llamado
-operaciones con recurso de procedencia ilícita-, conocido como –lavado- o
-blanqueo de dinero-.” Por lo que toca a las facultades de investigación
criminal, menciona: “Otra limitación en nuestro país es que solamente las
autoridades federales pueden tener acceso a la información bancaria; esto,
contraponiéndose a las facultades concurrentes en los ámbitos federal y local.
Así el Ministerio Público está limitado en sus facultades constitucionales de
investigación, porque en el artículo 117 de la Ley de Instituciones de Crédito no
se le menciona como autoridad facultada para pedir informes en manera
inmediata a la institución bancaria, con el fin de integrar rápida y correctamente
la averiguación previa. Actualmente, para qué la ostente el Ministerio Público
debe realizarse por intermediación de la Comisión Nacional Bancaria y de
Valores, a través de los directores generales, de los subprocuradores o del
mismo procurador general de la República, perdiendo tiempo valioso en
investigación y, por tanto, en el combate de los delitos. Más aún, el Ministerio
Público Federal debe recurrir a sus superiores para pedir información a los
bancos, en comparación con el Ministerio Público Local, que no tiene manera
de llegarse información de los bancos."209

La del Congreso de Zacatecas, encabezado por el señor Diputado
Simón Pedro de León Mojarro, que menciona lo siguiente: "El texto vigente del
artículo 117 y del artículo 118 de la Ley de Instituciones de Crédito, ciertamente
obliga a los bancos a dar información de los depósitos, servicios o cualquier
tipo de operaciones pero solamente a las autoridades judiciales, no ocurre así
cuando se trata de autoridades ministeriales, lo que perjudica el avance y
resultado de las averiguaciones previas, ya sea impidiendo, ante la falta de
información, la posibilidad de acreditar el cuerpo de algún delito o de identificar
a algún responsable o bien provocando un retraso en integración de la
averiguación." Más adelante menciona: "La iniciativa que se pone a
consideración de ese H. cuerpo colegiado, obliga a las instituciones del sistema

209

Suprema Corte De Justicia de la Nación. Disco óptico. Compila XV. Contiene la legislación y
Reglamentos Federales, así como del Distrito Federal. Su evolución legislativa y exposiciones
de motivos. México 2007. Sin paginación.

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financiero mexicano, respetando el secreto bancario, a dar la información que
le es requerida no solamente por los órganos del poder judicial, sino por el
Ministerio Público en la integración de la averiguación previa, ...".210

Esta reforma reguló excepciones al Secreto Bancario que se prevén en
el artículo 117 de la ley de instituciones de Crédito, estableciendo que se
encuentran obligadas a dar noticias e informaciones cuando éstas les sean
solicitadas por diversas autoridades, entre las que destacan:

a)Para efectos de investigación criminal.- Los Procuradores,
General de la República, de Los Estados, del Distrito Federal, sub
procuradores o el Procurador General de Justicia Militar.
b)Para efectos de investigación fiscal.- La Secretaría de Hacienda y

Crédito Público.

c)Para efectos del control de servidores públicos.- El Tesorero de la
Federación, la Auditoria Superior de la Federación y la Secretaria de la
Función Pública.

En el artículo 717 Bis. Se establece la facultad de la Comisión Nacional
Bancaria y de Valores para proporcionar a las autoridades financieras del
exterior información sobre las operaciones bancarias siempre y cuando existan
acuerdos de intercambio de información sustentados en un principio de
reciprocidad.

4. Corrupción.

a. Conductas reguladas.

En la convención se establece como funcionario público, a toda aquella
persona que preste un servicio público conforme a la definición del derecho
interno con su aplicación en el derecho penal.

210

Ib Idem.

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En el artículo octavo, se plantea la necesidad de establecer como
actividades que sean tipificadas como corrupción y que, lógicamente,
encuadren como actividades relacionadas con el crimen organizado, las
siguientes:

a)La promesa, ofrecimiento o concesión a un funcionario público, de
un beneficio indebido para el u otra persona o entidad, a fin de que actué o
se abstenga de actuar en relación con sus funciones oficiales.

b)La solicitud o aceptación del funcionario público para los efectos
que se mencionan en el párrafo anterior.

b. Medidas contra la corrupción.

En el artículo noveno se establece que los Estados deberán tomar todas
las medidas necesarias, legislativas o administrativas, para promover la
integridad y combatir la corrupción en la función pública.

Tomar medidas también para combatir y castigar los actos de
corrupción. Entre estas medidas deben incluirse la independencia en la función
pública, suficiente para poder lograr este objetivo.

En este trabajo se ha analizado el fenómeno de la corrupción y las
medidas que nuestro país ha tomado para su combate211

; baste mencionar que
en todas las legislaciones penales a nivel federal y estatal, que se regulan
delitos que se cometen en ejercicio de la función pública e igualmente, en el
ámbito administrativo encontramos legislaciones que regulan la responsabilidad
de los funcionarios públicos.

En la Ley Contra La Delincuencia Organizada, se establece penalidad
agravada hasta en una mitad, en el caso de que el delincuente tenga el
carácter del servidor público, estableciéndose también que deberá ser
destituido e inhabilitado para desempeñar cualquier cargo o comisión pública.

211

Ver Capítulo III

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En lo que se refiere al Código Penal Del Estado, como observamos
anteriormente, se establece penalidad agravada en los casos en que los delitos
se cometan a través de la delincuencia organizada y el sujeto activo tenga el
carácter de funcionario público.

5. Responsabilidad en las personas jurídicas.

En el artículo décimo, se establece la necesidad de que los Estados
establezcan dentro de su regulación interna la responsabilidad en que pueden
incurrir las personas jurídicas de la participación de delitos relacionados con la
delincuencia organizada, en forma independiente a la responsabilidad penal en
que incurran las personas naturales.

a. En la legislación Federal.

En el Código Penal Federal se regula esta situación en los siguientes
términos: “Artículo 11. Cuando algún miembro o representante de una persona
jurídica, o de una sociedad, corporación o empresa de cualquiera clase, con
excepción de las instituciones del Estado, cometa un delito con los medios que
para tal objeto las mismas entidades le proporcionen, de modo que resulte
cometido a nombre o bajo el amparo de la representación social o en beneficio
de ella, el juez podrá, en los casos exclusivamente especificados por la ley,
decretar en la sentencia la suspensión de la agrupación o su disolución,
cuando lo estime necesario para la seguridad pública.”

b. En la legislación del Estado de Chihuahua.

En el Código Penal del Estado de Chihuahua, la responsabilidad de las
personas jurídicas, se regula estableciendo:

En el artículo 26. “Para los efectos de este Código, sólo pueden ser
penalmente responsables las personas físicas. Sin embargo, cuando un
miembro o representante de una persona moral, con excepción de las

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instituciones públicas del Estado, cometa algún delito con los medios que para
tal objeto la misma persona moral le proporcione, de modo que el delito resulte
cometido a su nombre, bajo el amparo o en beneficio de aquélla, el juzgador
impondrá en la sentencia, previo el procedimiento correspondiente y con
intervención del representante legal, las consecuencias jurídicas accesorias
previstas en el artículo 64 de este Código para dichas personas,
independientemente de la responsabilidad en que hubieren incurrido las
personas físicas por los delitos cometidos”.

El artículo 64, por su parte establece: “Las consecuencias jurídicas que
se podrán imponer a las personas morales son las siguientes: I. Suspensión.
Consiste en la cesación de la actividad de la persona moral durante el tiempo
que determine la autoridad judicial, la cual no podrá exceder de dos años; II.
Disolución. Consiste en la conclusión definitiva de toda actividad social de la
persona moral, además de la imposibilidad de constituir una nueva sociedad
con el mismo objeto social e integrantes; III. Prohibición de realizar
determinados negocios u operaciones. Se refiere exclusivamente a los que
determine la autoridad judicial, que deberán tener relación directa con el delito
cometido, y podrá ser hasta por cinco años; IV. Remoción. Consiste en la
sustitución de los administradores por uno designado por la autoridad judicial,
durante un periodo máximo de tres años y V. Intervención. Consiste en la
vigilancia de las funciones que realizan los órganos de la representación de la
persona moral, hasta por tres años.”

6. Proceso, fallo y sanciones.

El artículo once, establece las siguientes reglas procesales:

a)Se deberán regular los delitos que se definen en la convención,
tomando en consideración la gravedad de los mismos.
b)Las decisiones para conceder la libertad de espera de juicio o la
apelación, deberán buscar garantizar en la mayor medida posible la
presencia del inculpado en el procedimiento posterior.

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c)La naturaleza del delito será considerada también para la
concesión de la libertad anticipada o condicional a personas que hayan sido
condenadas.

d)El plazo de prescripción deberá ser mayor en la regulación de los

delitos de que se trata.

Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

En la legislación federal, se encuentran reguladas las circunstancias
anteriores, de la siguiente manera:

La Libertad Provisional, debe negarse, para los casos previos a la
reforma constitucional del 18 de junio del presente año, pues el artículo 399 del
Código Federal de Procedimientos Penales, establece que dicho beneficio no
debe concederse en los casos de delitos calificados como graves y el artículo
194, califica como grave, en su fracción II a los delitos previstos en el artículo
dos de la Ley contra la Delincuencia Organizada.

En los casos posteriores a la referida reforma constitucional el
fundamento para negar la libertad provisional, será el segundo párrafo del
artículo 19 de la norma máxima, que dispone: “El juez ordenará la prisión
preventiva, oficiosamente, en los casos de delincuencia organizada, homicidio
doloso, violación, secuestro, delitos cometidos con medios violentos como
armas y explosivos, así como delitos graves que determine la ley en contra de
la seguridad en la nación, el libre desarrollo de la personalidad y de la salud”.

De los artículos 85 y 90 del Código Penal Federal se observa que los
beneficios de Libertad Preparatoria y Condena Condicional, no se otorgan en
los casos de delitos contra la salud, relacionados con los menores e
incapacitados y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

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Por lo que se refiere a la prescripción, el artículo seis de la Ley Federal
contra la Delincuencia Organizada, los plazos de prescripción se duplican
respecto de los delitos a que se refiere el artículo dos.

7. Decomiso e Incautación.

a. Bienes objeto de decomiso.

El artículo doce de la convención establece que las medidas para
autorizar decomiso, deberán darse respecto de los siguientes bienes:

De los productos de los delitos regulados en la

convención.

De los bienes, el equipo o instrumentos utilizados o
destinados para la comisión de los delitos.

También se dispone que los Estados deberán adoptar medidas de
regulación interna, tomando en consideración lo siguiente:

Los Estados deberán facultar a los tribunales y otras autoridades
competentes para poder decomisar o incautar documentos bancarios,
financieros o comerciales.

Se podrá exigir al delincuente que demuestre el origen lícito de los
bienes presuntamente producto del delito o de otros bienes expuestos al
decomiso.

II. En la legislación Federal.

Lo referente al decomiso de bienes, se encuentra regulado en la Ley
Federal contra la Delincuencia Organizada, de la siguiente manera:

En el artículo 4, que establece: “Sin perjuicio de las penas que
correspondan por el delito o delitos que se cometan, al miembro de la

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delincuencia organizada se le aplicarán las penas siguientes: … En todos los
casos a que este artículo se refiere, además, se decomisarán los objetos,
instrumentos o productos del delito, así como los bienes propiedad del
sentenciado y aquéllos respecto de los cuales éste se conduzca como dueño,
si no acredita la legítima procedencia de dichos bienes.

En el Titulo Segundo, Capítulo Quinto, se regula lo referente al
aseguramiento de bienes, que podrá darse en los casos en que se presuma
que los mismos han sido adquiridos con productos de las actividades delictivas
o en que sean propiedad de alguna persona que pertenezca a algún grupo que
opere en dicha modalidad criminal; el Ministerio Público deberá solicitar la
confirmación judicial del aseguramiento y este deberá levantarse si se acredita
la legal procedencia de los bienes.

II. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

Con la reforma de junio del presente año, deberá tomarse en cuenta la
aplicación de la figura de extinción de dominio que se regula en el artículo 22
de la Constitución, de la siguiente manera:

“No se considerará confiscación la aplicación de bienes de una persona
cuando sea decretada para el pago de multas o impuestos, ni cuando la
decrete una autoridad judicial para el pago de responsabilidad civil derivada de
la comisión de un delito. Tampoco se considerará confiscación el decomiso que
ordene la autoridad judicial de los bienes en caso de enriquecimiento ilícito en
los términos del artículo 109, la aplicación a favor del Estado de bienes
asegurados que causen abandono en los términos de las disposiciones
aplicables, ni la de aquellos bienes cuyo dominio se declare extinto en
sentencia. En el caso de extinción de dominio se establecerá un procedimiento
que se regirá por las siguientes reglas:

I. Será jurisdiccional y autónomo del de materia penal;

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II. Procederá en los casos de delincuencia organizada, delitos
contra la salud, secuestro, robo de vehículos y trata de personas,
respecto de los bienes siguientes:

a) Aquellos que sean instrumento, objeto o producto del
delito, aún cuando no se haya dictado la sentencia que determine
la responsabilidad penal, pero existan elementos suficientes para
determinar que el hecho ilícito sucedió.
b) Aquellos que no sean instrumento, objeto o producto del
delito, pero que hayan sido utilizados o destinados a ocultar o
mezclar bienes producto del delito, siempre y cuando se reúnan
los extremos del inciso anterior.
c) Aquellos que estén siendo utilizados para la comisión de
delitos por un tercero, si su dueño tuvo conocimiento de ello y no
lo notificó a la autoridad o hizo algo para impedirlo.
d) Aquellos que estén intitulados a nombre de terceros,
pero existan suficientes elementos para determinar que son
producto de delitos patrimoniales o de delincuencia organizada, y
el acusado por estos delitos se comporte como dueño.
III. Toda persona que se considere afectada podrá
interponer los recursos respectivos para demostrar la procedencia
lícita de los bienes y su actuación de buena fe, así como que
estaba impedida para conocer la utilización ilícita de sus bienes.

b. Cooperación internacional para fines de decomiso.

La hipótesis de cooperación se presenta cuando un Estado tiene
jurisdicción para conocer de un delito planteado en la convención y los bienes
relacionados con las actividades criminales respectivas, se encuentran en el
territorio de otro Estado.

En el caso anterior, el Estado requirente podrá solicitar que el otro
Estado tome medidas para identificar, localizar y embargar preventivamente,
con miras al posterior decomiso, los bienes relacionados con el delito.

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La solicitud que se plantee, con base en este artículo deberá reunir,
según sea el caso, los siguientes requisitos: a. Copia autorizada de la orden de
decomiso expedida por el Estado requirente; b. Exposición de los hechos en
que se basa el Estado requirente; c. La descripción de las medidas solicitadas
y d. En su caso, identificación de los bienes.

Los bienes decomisados deberán destinarse a: a. Indemnizar a las
víctimas del delito o a devolver los bienes a sus legítimos propietarios; b.
Aportar los valores al desarrollo económico de las zonas más vulnerables o a
organismos intergubernamentales dedicados a la lucha contra la delincuencia
organizada y c. Podrá repartirse entre los Estados el valor de dichos bienes.

8. Extradición.

En el artículo dieciséis se regula lo relativo a la extradición, sobre las

siguientes bases:

Los Estados deberán considerar a los delitos regulados en la convención
como aquellos que permiten la extracción.

En caso de no existir convenio específico de extradición, la convención
puede ser aplicada supletoriamente212
.

Los Estados deberán regular, en su derecho interno, las posibilidades de
que cuando se solicite extradición en aplicación del convenio, se puedan
establecer medidas que impidan que los delincuentes se oculten o sustraigan.

Los Estados requeridos pueden optar, para que el nacional condenado
en otro Estado, cumpla su sentencia en su lugar de origen.

212

A al ratificar la convención, México estableció declaración interpretativa del artículo 16, el
sentido de considerar a la convención como la base jurídica útil para la cooperación en los
casos de extradición, respecto de aquellos Estados Parte con los que no tuviese celebrados
tratados de esa materia. Lo anterior puede ser consultado en el servidor Web de la Secretaria
de Relaciones Exteriores visible en: http://www.sre.gob.mx/tratados/ [consultado el 30 de
noviembre del 2007] tema: Delincuencia Organizada y Delitos Conexos.

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9. Asistencia judicial recíproca.

a. Generales.

El artículo 18 de la convención, establece la obligación de los Estados
de prestarse asistencia judicial recíproca, la que puede ser para fines de
investigación o también de procesamiento a fin de recabar pruebas o
decomisar o incautar bienes, con los siguientes fines:

a) Recibir testimonios o tomar declaración a personas;

b) Presentar documentos judiciales;

c) Efectuar inspecciones e incautaciones y embargos preventivos;

d) Examinar objetos y lugares;

e) Facilitar información, elementos de prueba y evaluaciones de peritos;

f) Entregar originales o copias certificadas de los documentos y
expedientes pertinentes, incluida la documentación pública, bancaria y
financiera, así como la documentación social o comercial de sociedades
mercantiles;

g) Identificar o localizar el producto del delito, los bienes, los
instrumentos u otros elementos con fines probatorios;

h) Facilitar la comparecencia voluntaria de personas en el Estado Parte

requirente;

i) Cualquier otro tipo de asistencia autorizada por el derecho interno del

Estado Parte requerido.

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Los Estados partes pueden transmitir información relativa a cuestiones
penales entre las autoridades competentes sin que medie acción judicial o
solicitud previa; determinándose obligación de todas las autoridades que
intervengan en este intercambio de información el respetar el carácter de
confidencialidad de la misma, salvo en los casos en que la información que se
reciba sea exculpatoria de una persona acusada, procesada o sentenciada.

Entre las obligaciones de asistencia mutua, se encuentran la del traslado
de personas que se encuentren detenidas en un Estado o cumpliendo una
condena, para que puedan servir como testigos o ayuda para la obtención de
pruebas en una investigación contra el crimen organizado; esto siempre con el
consentimiento informado y libre de la persona.

b. Requisitos para la solicitud de asistencia judicial recíproca.

Toda solicitud de asistencia judicial que realice un Estado a otro, deberá
reunir los siguientes requisitos:

a)La autoridad que solicita.
b)Objeto de índole de la investigación e identificación de las
autoridades que intervienen en la misma.
c)Resumen de los hechos concernientes, salvo cuando se trate de

solicitud de documentos.
d)Descripción de la asistencia que se solicita.
e)Identidad, ubicación y nacionalidad de las personas interesadas.
f)El destino que se dará a la prueba, información o actuación.

Cuando se requiera la intervención de un testigo o perito, para
protección del mismo, la audiencia respectiva puede celebrarse a través de
videoconferencias.

En el caso de que a través de la asistencia judicial una persona sea
trasladada de un Estado a otro para fungir como medio de prueba, el Estado

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requirente no la podrá detener ni establecer ninguna restricción a su libertad
personal por acciones previas a la fecha en que abandonó el Estado requerido.

Las pruebas así obtenidas no pueden ser utilizadas en un procedimiento
judicial distinto para el cual fueron solicitadas, a no ser que sean exculpatorias
de una persona acusada.

Cuando la persona que deba ser transportada se encuentre detenida, el
traslado deberá darse bajo las siguientes condiciones: a través del libre
consentimiento de la persona a trasladar; el Estado al cual se traslade será el
responsable de su custodia, el Estado que recibe no podrá iniciar
procedimientos de extradición para la devolución de esta persona y el tiempo
que haya permanecido en el Estado que recibe, se tomará en consideración
para el cómputo de la pena.

Se establece también la obligación de cada Estado parte de designar
una autoridad central encargada de recibir y tramitar las solicitudes de
asistencia judicial y los Estados establecerán comunicación a través de dicha
autoridad central.213

c. Causas para negar o diferir la asistencia judicial.

La asistencia judicial podrá ser negada:

a)

Cuando la solicitud no reúnan los requisitos planteados en la

convención.

b)

Cuando el Estado estime que podría menoscabarse su soberanía,
seguridad interna o intereses fundamentales.

213

En la ratificación del convenio, México designó como autoridad central a la Procuraduría
General de la República y se establecieron como requisitos para la solicitud de asistencia
judicial el que ésta fuera elaborada en el idioma español o en su caso, en el idioma del estado
requirente pero acompañado de traducción al español. Lo anterior puede ser consultado en el
servidor Web de la Secretaria de Relaciones Exteriores visible en:
http://www.sre.gob.mx/tratados/ [30 de noviembre del 2007] tema: Delincuencia Organizada y
Delitos Conexos.

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c)

Cuando el derecho interno del Estado requerido prohíba a las
autoridades actuar como ha sido solicitado respecto de delitos análogos.

Se podrá diferir la asistencia judicial cuando se perturben
investigaciones, procesos o actuaciones judiciales en curso.

Previo al establecer la negación o diferimiento de asistencia, el Estado
requerido planteará al requirente diversas condiciones en las cuales se puede
prestar la asistencia.

10. Investigaciones.

a. Investigaciones conjuntas.

En el artículo diecinueve de la convención se establece la posibilidad de
que los Estados establezcan órganos mixtos de investigación, ya sean
generales o para investigaciones específicas.

b. Técnicas especiales de investigación.

El artículo 20 de la convención establece la posibilidad de que las
investigaciones en materia de crimen organizado se lleven efecto a través de
recursos de entrega vigilada214

y en caso de considerarlo apropiado, la
utilización de técnicas especiales de investigación, como lo puede ser la
vigilancia electrónica o de otra índole y las operaciones encubiertas.

214

Sobre el concepto de entrega vigilada, puede verse la “Convención de las Naciones Unidas
contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas”, que define en su artículo
1, la “entrega vigilada”, como: la técnica consistente en dejar que remesas ilícitas o
sospechosas de estupefacientes, sustancias psicotrópicas, etc., o por las que se hayan
sustituido aquellas, salgan del territorio de uno o más países, lo atraviesen o entren en él, con
conocimiento y bajo la supervisión de sus autoridades competentes, con el fin de identificar a
las personas involucradas en la comisión de delitos. Visible en:
www.unodc.org/pdf/convention_ 1988 _es.pdf [consultado el 30 de Noviembre de 2007]

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Se establece que los Estados pueden celebrar acuerdos bilaterales o
multilaterales para utilizar estas técnicas de investigación en un contexto de
cooperación internacional y en esto se pueden incluir métodos para interceptar
bienes, retirarlos o sustituirlos total o parcialmente.

I. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

En la reforma Constitucional de junio del presente año, se regula con
mayor precisión la intervención de las comunicaciones privadas,
estableciéndose:

“Las comunicaciones privadas son inviolables. La ley sancionará
penalmente cualquier acto que atente contra la libertad y privacía de las
mismas, excepto cuando sean aportadas de forma voluntaria por alguno de los
particulares que participen en ellas. El juez valorará el alcance de éstas,
siempre y cuando contengan información relacionada con la comisión de un
delito. En ningún caso se admitirán comunicaciones que violen el deber de
confidencialidad que establezca la ley.
Exclusivamente la autoridad judicial federal, a petición de la autoridad
federal que faculte la ley o del titular del Ministerio Público de la entidad
federativa correspondiente, podrá autorizar la intervención de cualquier
comunicación privada. Para ello, la autoridad competente deberá fundar y
motivar las causas legales de la solicitud, expresando además, el tipo de
intervención, los sujetos de la misma y su duración. La autoridad judicial federal
no podrá otorgar estas autorizaciones cuando se trate de materias de carácter
electoral, fiscal, mercantil, civil, laboral o administrativo, ni en el caso de las
comunicaciones del detenido con su defensor.
Los Poderes Judiciales contarán con jueces de control que resolverán,
en forma inmediata, y por cualquier medio, las solicitudes de medidas
cautelares, providencias precautorias y técnicas de investigación de la
autoridad, que requieran control judicial, garantizando los derechos de los
indiciados y de las víctimas u ofendidos. Deberá existir un registro fehaciente
de todas las comunicaciones entre jueces y Ministerio Público y demás
autoridades competentes.

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Oscar A. Müller Creel

Las intervenciones autorizadas se ajustarán a los requisitos y límites
previstos en las leyes. Los resultados de las intervenciones que no cumplan
con éstos, carecerán de todo valor probatorio.”

II. En la Ley Federal Contra La Delincuencia

Organizada.

Por su parte, la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada,
establece en sus artículos 8 a 11, reglas especiales de investigación en los
siguientes términos:

a)Se establece una unidad especializada para el combate al crimen

organizado.

b)Contará con un cuerpo técnico de control relacionado con la
intervención de las comunicaciones privadas.

c)Los requerimientos relativos al sistema bancario y financiero se
realizarán por el Ministerio Público se realizarán a través de la Comisión
Nacional Bancaria y de Valores, la Comisión Nacional del Sistema de
Ahorro para el Retiro y la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.

d)Se establece que el Procurador General de la República podrá
autorizar la infiltración de agentes.

Conforme a los artículos 16 al 28, la intervención de las comunicaciones
privadas se realizará previa solicitud al Juez de Distrito, que se fundamentará y
motivara, señalándose la persona o personas que serán investigadas, el tipo de
lugar en donde se realizará, Etc., El juez tiene dos horas para resolver y
determinará la intervención, sus modalidades y limites. Esta regulación se
modifica con la reforma constitucional, al establecerse la posibilidad que las
ordenes sean emitidas por jueces de control.

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Oscar A. Müller Creel

En la intervención deberá inmiscuirse un perito calificado y no podrá
exceder de un plazo de seis meses incluyendo las prorrogas que se soliciten.

Del resultado de las intervenciones se deberá levantar acta
circunstanciada y una vez iniciado el proceso, las cintas y demás material que
se haya obtenido con dichas intervenciones, serán puestas a disposición del
procesado y su defensor para que en un plazo de diez días expresen sus
observaciones.

Si no se ejercita la acción penal, el material deberá ser destruido
poniéndolo a disposición del Juez de Distrito.

Los concesionarios y empresas de comunicaciones tienen obligación de
auxiliar a las autoridades para realizar este tipo de intervenciones.

Se establece el tipo delictivo relativo a la intervención de
comunicaciones privadas no autorizada que puede ser sancionado con prisión
de seis años y años, así como el de la revelación de la información obtenida a
través de la intervención de comunicaciones con igual pena.

11. Protección de testigos.

En el artículo 24 de la convención se establece la obligación de los
Estados de prestar a los testigos los medios que permitan protegerlos contra
eventuales actos de represalias o intimidaciones; sin perjuicio de la posibilidad
de establecer otras medidas, se señalan las siguientes:

a)Protección física, reubicación y prohibición de revelar información
sobre identidad o paradero.
b)Normas probatorias que permitan el testimonio de tal manera que
no se ponga en peligro al testigo.
c)Acuerdos entre los Estados para reubicación de testigos.

a. Reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

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Oscar A. Müller Creel

En la Reforma Constitucional del presente año, se establece protección
procesal a testigos, en el artículo 20, inciso B, fracción III, que establece entre
los derechos del imputado: “A que se le informe, tanto en el momento de su
detención como en su comparecencia ante el Ministerio Público o el Juez, los
hechos que se le imputan y los derechos que le asisten. Tratándose de
delincuencia organizada, la autoridad judicial podrá autorizar que se mantenga
en reserva el nombre del acusador.

b. En la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada.

La Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, establece un principio
de protección genérica en el artículo 34, al establecer:

“La Procuraduría General de la República prestará apoyo y protección
suficientes a jueces, peritos, testigos, victimas y demás personas, cuando por
su intervención en un procedimiento penal sobre delitos a que se refiere esta
ley, así se requiera.”

Por lo que se refiere a la protección a testigos, ésta se encuentra
regulada específicamente en el artículo 14, que prescribe:

“Cuando se presuma fundadamente que está en riesgo la integridad de
las personas que rindan testimonio en contra de algún miembro de la
Delincuencia Organizada deberá, a juicio del Ministerio Público de la
Federación, mantenerse bajo reserva su identidad o el ejercicio de la acción
penal”

En el Código De Procedimientos Penales del Estado, se establece en
forma genérica la protección a testigos, en el artículo 342, en los siguientes
términos:

“El Tribunal, en casos graves y calificados, podrá disponer medidas
especiales destinadas a proteger la seguridad del testigo. Dichas medidas

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Oscar A. Müller Creel

durarán el tiempo razonable que el tribunal dispusiere y podrán ser renovadas
cuantas veces fuere necesario. De igual forma, el Ministerio Público adoptará
las medidas que fueren procedentes para conferir al testigo, antes o después
de prestadas sus declaraciones, la debida protección.”

También en esta codificación estatal se establece la posibilidad de
prestar a protección a terceros, en el artículo 346, que señala:

“En caso necesario, los peritos y otros terceros que deban intervenir en
el procedimiento para efectos probatorios, podrán pedir a la autoridad
correspondiente que adopte medidas tendientes a que se les brinde la
protección prevista para los testigos.”

12. Asistencia y Protección a las Víctimas.

En el artículo 25 se establece la obligación de los Estados:

a)Dar asistencia y protección a las víctimas de los delitos.

b)Establecer indemnizaciones y restituciones a favor de las

víctimas.

c)Establecer instrumentos que permitan tomar en consideración las
opiniones y preocupaciones de las víctimas dentro de las actuaciones
penales.

a. En la Legislación Federal.

Como observamos anteriormente, el artículo 34 de la Ley Federal Contra
la Delincuencia Organizada, establece la obligación de la Procuraduría General
de la República de prestar a protección a las víctimas del delito.

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Oscar A. Müller Creel

Por lo que concierne a los demás derechos de la víctima del delito que
se menciona en la convención, se encuentran establecidos en forma general en
el artículo 20 apartado C de la Constitución General de la República, que con
las reformas de junio del presente año, determina los siguientes:

I. Recibir asesoría jurídica; ser informado de los derechos que en
su favor establece la Constitución y, cuando lo solicite, ser informado del
desarrollo del procedimiento penal;
II. Coadyuvar con el Ministerio Público; a que se le reciban todos
los datos o elementos de prueba con los que cuente, tanto en la
investigación como en el proceso, a que se desahoguen las diligencias
correspondientes, y a intervenir en el juicio e interponer los recursos en
los términos que prevea la ley.
Cuando el Ministerio Público considere que no es necesario el
desahogo de la diligencia, deberá fundar y motivar su negativa;
III. Recibir, desde la comisión del delito, atención médica y

psicológica de urgencia;

IV. Que se le repare el daño. En los casos en que sea procedente,
el Ministerio Público estará obligado a solicitar la reparación del daño,
sin menoscabo de que la víctima u ofendido lo pueda solicitar
directamente, y el juzgador no podrá absolver al sentenciado de dicha
reparación si ha emitido una sentencia condenatoria.
La ley fijará procedimientos ágiles para ejecutar las sentencias en
materia de reparación del daño;
V. Al resguardo de su identidad y otros datos personales en los
siguientes casos: cuando sean menores de edad; cuando se trate de
delitos de violación, secuestro o delincuencia organizada; y cuando a
juicio del juzgador sea necesario para su protección, salvaguardando en
todo caso los derechos de la defensa.
El Ministerio Público deberá garantizar la protección de víctimas,
ofendidos, testigos y en general todas los sujetos que intervengan en el
proceso. Los jueces deberán vigilar el buen cumplimiento de esta
obligación;

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Oscar A. Müller Creel

VI. Solicitar las medidas cautelares y providencias necesarias
para la protección y restitución de sus derechos, y
VII. Impugnar ante autoridad judicial las omisiones del Ministerio
Público en la investigación de los delitos, así como las resoluciones de
reserva, no ejercicio, desistimiento de la acción penal o suspensión del
procedimiento cuando no esté satisfecha la reparación del daño.

b. En la legislación del Estado de Chihuahua.

En el Estado de Chihuahua, en el mes de enero del 2007, inició vigencia
de la Ley de Atención y Protección a Víctimas u Ofendidos del Delito215

, de la

que son de destacarse las siguientes situaciones:

En el artículo 3, se menciona claramente que la obligación de prestar las
medidas de atención y protección a las víctimas del delito, corresponde al
Poder Ejecutivo Estatal, a través de la Procuraduría.

En su artículo 6, se menciona que la calidad de víctima, ofendido y
sujeto protegido no se encuentra supeditada a la identificación, aprehensión,
enjuiciamiento o condena del responsable del delito216
.

En el artículo 7, se señalan los derechos que tiene la víctima del delito,
que reglamentan la disposición constitucional antes mencionada, debiéndose
destacar lo siguiente:

A. Por lo que se refiere al derecho a recibir asistencia jurídica:

215

Publicada en el Periódico Oficial del Estado de Chihuahua, el 21 de Octubre del 2006.
Número 84. Página 8264. Chihuahua, Chih., México. 2006.

216

Esto en concordancia con la Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para
las víctimas de delitos y abusos de poder. Adoptada por la Asamblea General de la ONU en su
resolución 40/34, de 29 de noviembre de 1985, visible en:
http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/h_comp49_sp.htm [Consultado el 1 de Noviembre
del 2007]

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En la fracción III, se establece el derecho de solicitar en forma
justificada, a la Subprocuraduría de Derechos Humanos y Atención a las
Víctimas del Delito, la sustitución del asesor jurídico que le haya sido asignado,
debiendo resolverse la solicitud en un plazo máximo de 48 horas.

En la fracción XIII, el derecho a ser orientado en la celebración de
acuerdos reparatorios, respecto de las consecuencias legales y patrimoniales
que implique la celebración del mismo.

B. En lo que concierne a la asistencia médica y sociológica, se
establecen, además del establecido en la norma constitucional, los siguientes
derechos:

En la fracción V, el derecho a que el tratamiento médico o psicológico
sea permanente, cuando la víctima carezca de servicios básicos de seguridad
social y por sus condiciones socioeconómicas no puede obtener o sufragar
directamente los gastos respectivos.

En la fracción VIII, el derecho a ser canalizado hacia instituciones de
asistencia o beneficencia pública, social y privada del Estado.

En la fracción XI, el derecho a recibir apoyo y otorgamiento de bienes
materiales en los casos que sea procedente, pero en ningún caso se podrá
hacer entrega de recursos en efectivo.

C. En lo que se refiere a las medidas de seguridad y auxilio, se regulan

de la siguiente manera:

En la fracción VII, el derecho a qué la autoridad investigadora o
jurisdiccional, dicte las providencias necesarias para protección de su vida,
integridad física, psicológica y moral, en sus bienes posesiones y derechos
siempre y cuando existan datos que demuestren la posible afectación de estos
por parte del o los responsables o de un tercero.

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En la fracción XII, el derecho a recibir la protección física o de seguridad
en los casos que se requiera.

13. Desarrollo económico y asistencia técnica.

En el artículo 30 de la convención, se establecen como medidas para el
combate a la delincuencia organizada el desarrollo económico de los Estados
Parte, así como la asistencia que en tal sentido deben darse los Estados y
también en el aspecto técnico; para lograr lo anterior se propone lo siguiente:

a.Establecer coordinación entre los Estados y las organizaciones
internacionales y regionales para:
b.Fortalecer la capacidad de los países para el combate y
prevención de la delincuencia trasnacional.
c.Asistencia financiera y material de apoyo a los países en
desarrollo para el combate a la delincuencia organizada.
d.Asistencia técnica a los países en desarrollo y con economías en
transición. Se propone contribuciones voluntarias y periódicas a una cuenta
en la Organización de las Naciones Unidas, a la cual podrá aportarse
también a través del producto de los bienes decomisados.

14. Medidas para intensificar la cooperación con las autoridades
encargadas de hacer cumplir la ley.

Éstas medidas, se refieren a la posibilidad de que los delincuentes
establezcan cooperación con las autoridades para el combate al crimen
organizado, cuando hayan pertenecido a alguna organización de este tipo o
aún cuando no sea así.

Los Estados están obligados a adoptar medidas apropiadas para alentar
a los delincuentes a realizar alguna de las siguientes acciones:

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Oscar A. Müller Creel

1. Proporcionar información a las autoridades competentes que

sea útil

para el combate al crimen organizado, respecto de:

a)La identidad, naturaleza, composición, estructura, ubicación o
actividades, de los grupos delictivos organizados.
b)Los vínculos, internos o internacionales, con diversos grupos

delictivos organizados.

c)Las actividades criminales que hayan realizado los grupos
delictivos o que puedan realizar.

2. Prestar ayuda efectiva a las autoridades para privar a los

grupos

delictivos organizados de sus recursos o del producto de los

delitos.

Las medidas que se proponen en la convención, para alentar al
delincuente, a cooperar con las autoridades, se encuentran siempre
condicionada a que la cooperación sea eficiente y son las siguientes:

a)La mitigación de la pena a las personas acusadas.
b)La posibilidad de otorgar inmunidad judicial.

La protección que debe otorgarse a los cooperadores, de acuerdo a la
convención, es la misma que a los testigos, conforme se encuentra previsto en
el artículo 24, antes analizado.

Cuando el posible cooperador se encuentre en un Estado Parte y pueda
ayudar con su información al combate al crimen organizado en otro Estado,
éstos podrán celebrar acuerdos para la eventual concesión de los beneficios
antes mencionados.

a. En la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada.

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En la Ley Federal Contra La Delincuencia Organizada, lo concerniente a
la colaboración, se encuentra regulado en el capítulo séptimo (artículos 35 a
39), de la siguiente manera:

Para aplicar los beneficios por aportación de información, se toman en
consideración dos elementos: la situación del individuo frente al proceso penal
y la gravedad del delito que se le hubiese podido imputar o se le haya
imputado, de la siguiente manera:

Si no se encuentra sujeto a investigación, los elementos de prueba que
se encuentren o se aporten no podrán ser usados en su contra.

Si es sujeto a una investigación en la que está implicado y aporta
pruebas para poder consignar a otros miembros de la delincuencia organizada,
las penas le podrán ser reducidas a dos terceras partes.

Si el cooperador ya se encuentra sujeto a proceso penal y aporta
pruebas útiles para sentenciar a otros miembros de la delincuencia organizada
que ejerzan funciones de administración, dirección o supervisión, la pena podrá
reducirse hasta la mitad.

Si ha sido ya sentenciado y aporta pruebas útiles contra otros miembros
de la delincuencia organizada, con niveles altos de dirección, se le podrá
reducir la pena impuesta en dos tercios.

En el artículo 37, se establece también la posibilidad de ofrecer
recompensas en los casos en que se haya girado orden de aprehensión en
contra de un miembro de la delincuencia organizada, para aquellos que auxilien
efectivamente con la ejecución de esta, situación que se amplía a los casos de
secuestro217
.

217

Esto último debido a la adicción que se realizó al mencionado artículo de acuerdo a Decreto
publicado en el Diario Oficial de la Federación del 21 de diciembre del 2004. Tomo DCXV,
número 16. Primera parte. Página 2. México, D. F. 2004.

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En lo referente a las denuncias anónimas, se establece la obligación del
Ministerio Público Federal de realizar investigaciones, pero dicha denuncia no
podrá ser utilizada como prueba dentro del proceso.

Se establece también la obligación de las personas que tienen en su
poder objetos o documentos que pudieran servir como prueba, de exhibirlos en
cuanto sea requerido para ello.

b. En la legislación del Estado de Chihuahua.

En lo que se refiere al Código Penal del Estado de Chihuahua, el artículo
83, fracción II, regula la posibilidad de que el Ministerio Público prescinda en
forma total o parcial de la persecución penal o limite el ejercicio de esta a
hechos o personas que hayan participado en los mismos, se conoce como
criterios de oportunidad y, para el caso que se estudia, se aplica cuando: “Se
trate de la actividad de organizaciones criminales, de delitos que afecten
seriamente bienes jurídicos fundamentales o de investigación compleja, y el
imputado colabore eficazmente con la misma, brinde información esencial para
evitar que continúe el delito o se perpetren otros, ayude a esclarecer el hecho
investigado u otros conexos o proporcione información útil para probar la
participación de otros imputados que tengan funciones de dirección o
administración dentro de las organizaciones criminales, y siempre que los
hechos que motivan la acción penal de la cual se prescinda, resulten
considerablemente más leves que aquellos cuya persecución facilita o cuya
continuación evita”.

Las facultades que en esta disposición se otorgan al Ministerio Público,
se encuentran sujetas a criterios de oportunidad y bases objetivas de acuerdo
al caso individual y según criterios generales que haya dispuesto la
Procuraduría General de Justicia del Estado y siempre que el daño que se
hubiese causado haya sido reparado en forma razonable.

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Oscar A. Müller Creel

Las decisiones que por criterio de oportunidad tome el Ministerio Público,
deben estar fundadas y motivadas y ser revisadas por el Procurador General
de Justicia, concediéndose facultades de impugnación a la víctima u ofendido.

En el tema que se trata fue analizado judicialmente impugnándose el
testimonio el informante, bajo el argumento de que éste había sido sobornado a
través de los beneficios que se le otorgaron en aplicación del artículo 35 de la
ley Federal contra la Delincuencia Organizada.

El caso fue planteado ante el Segundo Tribunal Colegiado en Materia
Penal del Segundo Circuito, el que decidió que no pudiera estimarse como
soborno el otorgamiento de los beneficios establecidos en la ley, en tanto que
dicho concepto implica la corrupción de quien acepta la dádiva y no puede
tener tal calificativo el que se proporcione información verídica y eficaz para
castigar a un delincuente.218

c. En la reforma Constitucional de 18 de Junio del 2008.

En al reforma Constitucional de junio del presente año, se regulan los
beneficios al informante en el artículo 20, apartado B, fracción III, que
establece: “La ley establecerá beneficios a favor del inculpado, procesado o
sentenciado que preste ayuda eficaz para la investigación y persecución de los
delitos en materia de delincuencia organizada.”

15. Cooperación en materia de cumplimiento de la ley y cooperación en
materia de recopilación, intercambio y análisis información, sobre la
delincuencia organizada.

218

Véase la resolución en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Novena época.
Tribunales Colegiados De Circuito. Tomo XX, México, D. F., septiembre del 2004. Página 1886.

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Establece la convención, en su artículo 27, la obligación de los Estados
de instrumentar legislativa y organizacionalmente formas de cooperación, para
el combate del crimen organizado, y propone las siguientes:

1. Implementar o mejorar los canales de comunicación entre los
organismos para el intercambio seguro y rápido de información tanto de la
delincuencia organizada como de actividades ilícitas vinculadas con esta.

2. Cooperar en las investigaciones relacionadas con:

a)La identificación, localización y actividades de los presuntos

delincuentes.

b)El movimiento de bienes, equipo o instrumentos relacionados con

la comisión de los delitos.

3. El proporcionar sustancias para fines de análisis e investigación.

4. Establecer coordinación eficaz entre organismos que incluye el
intercambio de personal y expertos, incluyendo la designación de oficiales de
enlace.

5. Intercambiar información sobre los métodos y medios utilizados por
grupos delictivos, tales como rutas, identidades falsas, documentos falsos, etc.

Todo lo anterior a través de acuerdos bilaterales o multilaterales que
celebren los Estados Parte o en defecto de éstos, mediante la aplicación de la
convención.

En su artículo 28, la convención establece obligaciones de los Estados
Parte en el sentido de realizar análisis y consultas a los medios científicos y
académicos cuyos trabajos se encuentren relacionados con el fenómeno de la
delincuencia organizada, el compartir experiencias analítica aplicando
definiciones, normas y metodologías comunes y la constante vigilancia de
políticas y medidas encaminadas al combate de este tipo de delincuencia.

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Oscar A. Müller Creel

a. Acuerdos de cooperación celebrados por México.

En el ámbito de la cooperación México ha celebrado acuerdos bilaterales
relacionados con el combate a la Delincuencia Organizada con multitud de
países y sobrepasaría los límites de este estudio del análisis de cada uno de
dichos acuerdos, sin embargo debido a su vecindad con los Estados Unidos de
Norteamérica, es conveniente hacer referencia a los principales acuerdos que
existen entre ambos países y que pueden tener aplicación para el combate a la
delincuencia organizada.219

1. En lo relativo a cooperación jurídica, existen los siguientes acuerdos:

a.El Tratado entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados
Unidos de América sobre la ejecución de sentencias penales. Aprobado por
el Senado de la República el 30 de diciembre de 1976. Fue publicado en el
Diario Oficial de la Federación el 10 de noviembre de 1977220

e inició su

vigencia el 30 de noviembre de 1977.
b.El Tratado Extradición entre los Estados Unidos Mexicanos y los
Estados Unidos de América. Aprobado por el Senado el 20 de diciembre de
1978. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de enero de
1979221

, con vigencia a partir del 25 de Enero del mismo año.
c.Convención entre los Estado Unidos Mexicanos y los Estados
Unidos de América para la recuperación y devolución de vehículos y
aeronaves robados o materia de disposición ilícita. Aprobado por el Senado,
el tres de diciembre de 1981. Publicado en el Diario Oficial de la Federación
el 23 de diciembre del mismo año y con vigencia a partir del 28 de junio de
1983.

d.Tratado de Cooperación entre los Estados Unidos Mexicanos y
los Estados Unidos de América sobre asistencia jurídica mutua. Aprobado
por el Senado el 29 de septiembre de 1987, publicado en el Diario Oficial de

219

Para ver los convenios bilaterales o multilaterales celebrados por México para el combatir la
delincuencia organizada, puede acudirse al servidor de la Secretaria de Relaciones Exteriores
en la dirección web: www.sre.gob-mx/tratados/

220

Tomo CCCXLV. Número 8. Página 3. México, D. F. 1977.

221

Tomo CCCLII, número 16, página 3. México, D. F.

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la Federación el ocho de enero de 1988222

y con vigencia a partir del 3 de

mayo de ese año.

e.Acuerdo Bilateral sobre cooperación para combatir el Narcotráfico
y la Farmacodependencia. Celebrado en la ciudad México el 23 de febrero
de 1989. Aprobado por el Senado de la República el 30 de noviembre de
1989. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 8 de febrero de
1990223

y con vigencia a partir del 30 de junio del mismo año.224
f.Acuerdo entre los Estados Unidos Mexicanos y Los Estados
Unidos de América para el Intercambio de Información Tributaria. Aprobado
por el Senado de la República el 19 de diciembre de 1989, publicado en el
Diario Oficial de la Federación el 10 de enero de 1990225

, con vigencia al 18

del mismo mes y año226
.
g.Acuerdo de cooperación mutua entre el gobierno de los Estados
Unidos Mexicanos y el Gobierno de los Estados Unidos de América para el
Intercambio de Información respecto de transacciones en moneda
realizadas a través de Instituciones Financieras para combatir actividades
ilícitas. Aprobado por el Senado el 16 de diciembre de 1994, publicado el
10 de enero de 1995227

y con vigencia a partir del tres de febrero del mismo

año228
.

16. Capacitación y Asistencia Técnica.

En el artículo 29 de la Convención que se analiza, se establece la
obligación de los Estados Parte de desarrollar y perfeccionar programas de
capacitación:

222

Tomo CDXII. Número 5. Página 1. México, D. F. 1988.

223

Tomo CDXXXVII. Número 5. Página 48. México, D. F. 1990.

224

Para el caso específico del cumplimiento a este acuerdo, se estableció la Comisión Mixta
Permanente México-Estados Unidos de Cooperación contra el Narcotráfico y la
Farmacodependencia.

225

Tomo CDXXXVI. Número 7. Página 2. México, D. F. 1990.

226

Modificado por protocolo de 9 de noviembre de 1989.

227

Tomo CDXCVI, número 7, Primera Sección. Página 4. México D. F. 1995

228

Modificado por protocolo de 28 de octubre de 1994.

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a)Para el personal encargado de la persecución y castigo en
materia de Delincuencia Organizada, incluyendo fiscales, jueces, personal
de aduanas, etc.

b)Para el personal encargado de la prevención, detección y control
de los delitos de que se trata.

Los programas de capacitación deberán enfocarse principalmente,
respecto de los siguientes aspectos:

a)Los métodos para la prevención y atención de la Delincuencia

Organizada.

b)El conocimiento de rutas y técnicas utilizadas por la Delincuencia
Organizada y las medidas de lucha contra la misma.
c)La vigilancia del movimiento de bienes de contrabando.
d)La detección y vigilancia del producto del delito o de los bienes,
equipo o instrumentos utilizados para su comisión, así como los métodos
para la transferencia ocultación o disimulación de estos bienes.
e)Acopio de pruebas.
f)Técnicas de control en fronteras y puertos.
g)Actualización de tecnología para el cumplimiento de la ley,
incluyendo vigilancia electrónica, entrega vigilada, operaciones encubiertas,
telecomunicaciones, etc.
h)Los métodos para protección de víctimas y testigos.

Acuerdos de capacitación y asistencia técnica entre México y
los Estados Unidos de Norteamérica.

En el ámbito de asistencia técnica y científica, existen entre México y los
Estados Unidos de Norteamérica, los siguientes acuerdos:

a.Arreglo General de cooperación técnica entre los Estados Unidos
Mexicanos y los Estados Unidos de América. Celebrado en la ciudad de

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México el 27 de junio de 1951. Sin fecha de aprobación por el Senado ni de
publicación en el Diario Oficial de la Federación.229
b.Acuerdo de cooperación científica y técnica entre los Estados
Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América. Celebrado en la
ciudad de Washington el 15 de junio de 1972.230

De este acuerdo ha
derivado en Programa de Cooperación Científica y Técnica entre ambos
países, así como la comisión mixta en esa materia; con base en este
acuerdo se han suscrito diversos instrumentos de cooperación y se han
realizado modificaciones del diez de agosto y el 22 de septiembre de 1994.

229

La información que proporciona la Secretaria de Relaciones Exteriores en su página web, se
da en el sentido de que este arreglo no se encuentra aprobado por el Senado de la República
ni publicado en el Diario Oficial de la Federación, sin embargo señala como fecha de iniciación
de vigencia el 27 de junio de 1951

230

De acuerdo a la información proporcionada por la Secretaria de Relaciones Exteriores en su
servidor web, este acuerdo tampoco fue aprobado por el Senado de la República ni publicado
en el Diario Oficial de la Federación.

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