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Texto de O’Donnell

En su texto sostiene que justamente al contrario de lo que las teorías de


modernización postularían (las cuales tomarían los casos sudamericanos como
una desviación a causa de ‘obstáculos’ que reconfirmarían la teoría), O’Donnell
considera que por el contrario, en Sudamérica los países con mayor nivel de
modernización son los que recaerán en regímenes autoritarios burocráticos
(autoritarios: son más limitados que los totalitarios ya que sólo se trata de
imponer un régimen y reducir los sectores de participación políticas, no implica
una ideología y su consiguiente aparato; burocráticos: como unidades que
funcionan de acuerdo a una lógica tecnocrática).

Desde un principio hace varias aclaraciones teóricas acerca de las elecciones


que hizo al construir su modelo, las más importantes:

• Toma como ‘referente empírico’ el conjunto de los países


SUDamericanos y no Latinoamericanos en su totalidad ya que
considera que es lo posible de estirar las categorías sin caer en un
nivel extremo de generalización

• Sostiene que en la actualidad todo trabajo que implique una


conexión entre la estructura socioeconómica y la política está
viciado por la percepción de que en la mayoría de los países
donde el desarrollo económico es notorio coincide con regímenes
democráticos

• Se toman correlaciones pero en función de observaciones


estáticas, es decir que sólo describen los patrones de interacción
entre los distintos actores en un momento dado pero no dan una
explicación acerca de cómo llegaron a esa posición

• Como se mencionaba, la teoría desarrollista definida por la


ecuación MÁS DESARROLLO SOCIOECONÓMICO = MÁS
PROBABILIDAD DE DEMOCRACIA POLÍTICA, basa su diagnóstico en
inventariar una sucesión de ‘obstáculos’ que propiciarán la
desviación respecto de la democracia hasta que no sean
removidos; todo esto de alguna manera para salvaguardar la
coherencia y universalidad de la teoría de modernización.
O’Donnell critica que tratan la explicación de un proceso (con una
cierta duración en el tiempo) con datos transversales, es decir
correspondientes con un momento en particular y de allí la
incoherencia de la cual derivarían todas las demás discrepancias.

• Sugiere además que si bien es cierto que al darse el crecimiento


económico se produce una pluralización en la participación
política, lo cual no equivale a una democracia
• Otro desacuerdo es respecto de que tanto para la categorización
dentro de la escala de desarrollo político como económico, los
modernistas emplean un ‘continuo’, en el cual suele estar como
tope la situación de los países centrales y en el otro extremo la
situación opuesta

En oposición a los datos empleados por las escuelas del desarrollo (índices de
ingreso, pbi, etc etc per cápita), O’Donnell sostiene que no deben utilizarse
medias para la clasificación del grado de modernización de los distintos países,
ya que detrás de una misma media se pueden encontrar diversas
distribuciones y dispersiones. No criticará el uso de datos estadísticos en este
sentido, pero sí efectuará un relevamiento en función de ellos describiendo en
qué proporción estos países se encuentran más o menos modernizados,
sosteniendo que la comparación no debería llevarse a cabo en función de
promedios nacionales sino comparando estrictamente los centros modernos de
cada uno de los países directamente en función de distintos indicadores (nivel
de industrialización, de empleo, de consumo, de comunicaciones, de
transporte, incluso de libros adquiridos discriminados entre ellos los traducidos
y los técnicos), es decir basándose en el clivaje centro-periferia.

Respecto de la dimensión política, hará una distinción en cuanto a si los


regímenes son excluyentes o incluyentes y si son autoritarios o no, dando
como resultado distintas organizaciones según cómo resulten combinadas
estas variables.

Los conceptos que define para el análisis de la dinámica de los procesos en


Argentina y Brasil (su evaluación implicará el análisis de dos casos similares
con resultado distinto) son los siguientes:

 DEMANDAS POLÍTICAS: son preferencias acerca de políticas o


decisiones del gobierno nacional, sostenidas por actores políticos
que tienen capacidad suficiente para colocar con continuidad esas
preferencias dentro del campo de atención de quienes ocupen las
posiciones más altas en el gobierno nacional.

 ACTIVIDAD POLÍTICA: (también denominada activación) es una


propiedad de sectores de la población que viven en los ‘centros
modernizados’, que les otorga capacidad suficiente para
transformar meras preferencias políticas en ‘demandas políticas’,
tal como han sido definidas en el punto anterior. Requiere dos
condiciones que un sector sea políticamente activado: 1- debe
contar con una base de organización permanente y no
subordinada a otro sector; 2- debe hallarse dentro de una red de
comunicaciones que permita a sus dirigentes dirigirse (sic)
fácilmente a aquel y sus componentes puedan responder
rápidamente a sus mensajes. La AMPLITUD de la activación
depende de la cantidad de individuos involucrados en sectores
activados; la INTENSIDAD refiere a la frecuencia y grado de apoyo
que cierto sector activado reciba para sus demandas.

 ACTORES POLÍTICOS: sectores sociales cuya activación permite a


sus dirigentes una participación constante en el proceso político

 ROLES TECNOCRÁTICOS: son posiciones en la estructura social


que para su desempeño requieren un cercano contacto con la
tecnología moderna y su aplicación como una parte importante de
la rutina diaria de desempeño de dicho rol.

En definitiva lo que va a plantear es que tanto en Argentina como en Brasil,


luego de la década del 30 comienza el proceso de sustitución de
importaciones, que provoca una expansión horizontal de la industria, es decir
que sólo crece hasta su límite sólo un sector que es el de la industria liviana
(bienes de consumo) y que a la larga por no expandirse verticalmente (es decir
supliendo todos los eslabones de la cadena industrial) en realidad implicaba un
desequilibrio en la balanza de pagos internacional. Esto se debía a que tanto
los bienes capitales como muchas materias primas debían ser igualmente
importadas. Una vez que el crecimiento de esta industria comenzó a agotarse,
en parte por saturación en parte por la situación económica internacional,
sobrevino el estado crítico de cosas, donde las empresas capaces de producir
eran mayoritariamente de capital extranjero.

Dado que todo el proceso de crecimiento industrial se dio de la mano de la


‘coalición’ con los sectores populares que habían adquirido participación
política, la solución que se les presento a los sectores minoritarios,
tecnológicos y que detentaban la mayor parte de la entrada de divisas, fue la
exclusión de los sectores populares de la arena política.

Como se dijo anteriormente, esta exclusión fue efectiva en el Brasil, donde se


‘cortaron’ las organizaciones sindicales y demás movimiento de índole popular
(creo que a través de una propuesta corporativista), mientras que en la
Argentina, tal intento de ‘descabezar’ los movimientos sólo implico una
reestrcuturación aún mucho más compleja que la anterior, donde si bien las
masas no estaban pudiendo ejercer efectivamente sus preferencias mantenían
en su poder un control de un aparato que lo habilitaba en cierta manera a
manejar ciertos aspectos de la vida social, resultando de allí los mecanismos
de canalización las huelgas y la violencia creciente de distintas cuadrillas
organizadas.