Está en la página 1de 1

DESDE EL OTRO LADO

El ser humano es por naturaleza bueno y predispuesto a la búsqueda, continua y


perseverante de la felicidad, la vida, es en suma un camino con luces que
demarcan la finalidad última de ser peregrinos de avance pausado y casi
imperceptible a una meta dorada y luminosa…

Estamos sujetos a la luz, que siempre significó bondad y gloria, estamos


convencidos de que las tinieblas no tienen más que fantasmas y obstáculos
imperceptibles que en cualquier momento nos harán caer, somos adictos a la
claridad, como podríamos serlo de cualquier alucinógeno, de cualquier fármaco
que nos de confianza y fuerza para hacer, decir y sentir lo que “es debido” lo
que se puede y se necesita sentir para llegar a ser felices.

¿Y si aquel, al ver el horizonte tan desdibujado, se trazó un fin más propio, más
suyo, más realizable?, ¿y si aquel, aunque persigue grandes cosas en la vida y
sabe de entrega, de sacrificio y de satisfacción, no va tras la felicidad? Sería
aceptable, que un hombre del siglo XXI con estadísticas en mano y con la
realidad a la distancia de un clic, tenga el deseo y la necesidad irrefrenable de
safarse del fantasma utópico de la felicidad, para hacerse conciente de sus
alcances y logros mediatos, que significarían un sostenido desarrollo y un
espacio más cercano a lo que desea y sueña.

En el vaivén de la vida, nos encontramos en situaciones en las que todo indica


que estamos equivocados (todo el mundo dice y cree lo contrario) y defender
tu “equívoco” es estar loco, ceder es ser coherente y cuerdo. Estar loco, aún
vale ser pionero y forjador, descubridor e innovador, conciente de un Angulo
opuesto de la vida que nadie – hasta hoy – vio como tú lo estás viendo ahora.

Correr el riesgo es morir con la sonrisa en los labios sabiendo que la muerte no
mata ni el alma ni las ideas, que lo que es el fin para todos, es el principio
oscuro, real e intencionalmente equivocado que te hará SER siempre algo más.

Walter
22 de noviembre de 2007
11:31 PM