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Historia e introducción a la nutrición

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Sodio

Sodio en la planta

No está aceptado como elemento esencial para todas las plantas, si bien si se
acepta como estimulante o un sustituto parcial del potasio.

Es absorbido como Na+

, y el valor medio en planta está en torno a 1200 ppm en

peso seco.

Puede incrementar los rendimientos, particularmente en situaciones de
insuficiencia de potasio, aunque si el aporte potásico es correcto, su adición,
generalmente disminuye los rendimientos.

Además el sodio puede retrasar el marchitamiento de la planta al mantener el
potencial osmótico celular, disminuir los daños por heladas al hacer descender el punto
de congelación de la savia y proporcionar mayor color y aroma a las hortalizas.

Bien es cierto, que el sodio está frecuentemente en exceso, y puede causar
importantes daños a los cultivos mediante amplias quemaduras y necrosis.

Toxicidad por sodio en rosal

Sodio en el suelo

En los suelos destacar que es muy lixiviable, y que en zonas áridas puede
acumularse, predominando en el complejo de cambio hasta tal punto que se vean
destruidos los agregados estructurales y se impida el normal crecimiento vegetal.
Surgen así tres tipos de suelos:

Suelos salinos: presentan una elevada proporción de sales solubles a base de
calcio, magnesio y sodio, aunque el sodio ocupa menos del 15% de la
capacidad de cambio, y el pH es inferior a 8.5. Frecuentemente se acumulan
costras blancas superficiales debido al exceso de sales (álcali blanco). Se

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pueden recuperar estos suelos mediante la aplicación de grandes cantidades
de agua, siempre y cuando pueda mantenerse un buen drenaje.

Suelos salino-sódicos: también presentan una elevada proporción de sales
solubles, pero ahora el porcentaje de sodio de cambio es superior al 15%. El
pH raramente es superior a 8.5, ya que el exceso de sales solubles neutras
actúa de freno.

Suelos sódicos: cuando no existe un exceso de sales solubles, el sodio
adsorbido sale a la disolución por hidrólisis, incrementándose la
concentración de OH-
:

-Na + H2O

-H + Na+

+ OH-

Los Na+

, ahora activos, disgregan los coloides, haciendo impermeable el
suelo y aumentando simultáneamente la toxicidad de sodio para las plantas.

Estos suelos no contienen gran cantidad de sales solubles neutras, el
porcentaje de sodio de cambio es superior al 15%, y el pH es superior a 8.5,
llegando a menudo a pH 10, tanto por el proceso de hidrólisis antes descrito,
como por la hidrólisis del carbonato sódico:

CO3Na2

CO3-2

+ 2 Na+

CO3-2

+ 2 H2O

H2CO3 + 2 OH-

La materia orgánica, a este valor de pH se dispersa, y se distribuye en la
superficie de las partículas dándoles un color oscuro (álcali negro).

Estos suelos son prácticamente impracticables desde el punto de vista
agrícola, y son de lenta y difícil recuperación, por lo que hay que hay que
prestar gran atención al proceso de sodificación. Su recuperación pasa por
aporte de calcio (yeso), ya que el catión calcio tiene una acción floculante de
los coloides, manteniendo húmedo el perfil del suelo. También un buen
aporte de materia orgánica y la plantación de plantas resistentes a la
salinidad favorecen la recuperación de los suelos sódicos.

Silicio

No existe confirmación científica suficiente para considerar el silicio elemento
esencial para todas las plantas, pese a presentarse en los vegetales como un componente
constante y en notable proporción. Para el arroz sí se comporta como un elemento
esencial.

La planta lo absorbe como ácido silícico soluble, presente en la disolución del
suelo como tal ácido (H4SiO4) polimerizado o como sílice hidratada (SiO2.nH2O). Su
contenido oscila entre 0.25 y 2% de SiO2 sobre peso seco.

Arcilla

Arcilla

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Puede que su efecto beneficioso radique en la sustitución parcial de P y B. Sí
parece estar demostrado que favorece la asimilación del P.

Además aumenta la tolerancia a excesos (Mn y Fe en suelos ácidos) e
incrementa la resistencia mecánica, aspecto importante en monocotiledóneas que lo
absorben en mayor cantidad.

Cobalto

En estos momentos es considerado como esencial por algunos investigadores,
aunque no existe acuerdo al respecto.

Su contenido en las plantas es bajo (0.02-0.5 ppm). Sí parece ser esencial para
las leguminosas, ya que es requerido en el proceso de fijación del nitrógeno, a nivel de
la síntesis de leghemoglobina.

Su contenido en pastos es muy importante, ya que es esencial para los rumiantes
al ser componente de la vitamina B12.

Níquel

Recientes investigaciones proponen al níquel como elemento esencial, aunque
aún no está plenamente aceptado. Parece ser esencial en el metabolismo de la urea,
concretamente en el funcionamiento del enzima ureasa. Concentraciones inferiores a 0.1
ppm pueden manifestar síntomas de deficiencia parecidos a la deficiencia de hierro, en
determinados cultivos como la cebada.

Vanadio

Se encuentra en plantas en una concentración en torno a 1 ppm. Puede estar
involucrado en el proceso de fijación del nitrógeno atmosférico, al parecer
reemplazando al molibdeno, aunque siempre de forma parcial.

Aluminio

Pequeñas cantidades de aluminio soluble son capaces de reducir la toxicidad
provocada por excesos de Cu, Mn y P. Ahora bien, más importante es su efecto tóxico
en suelos ácidos (pH<6), tanto por su toxicidad directa como por mostrar antagonismos
con P, Ca, Mg y K.

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