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Elementos para un matrimonio feliz

Podemos decir que entre muchos factores, hay algunos que


definitivamente pueden ser claves para un matrimonio
feliz
500 parejas, felizmente casadas, fueron entrevistadas recientemente acerca de lo que más les ha
ayudado a sostener su matrimonio, y sus respuestas, en orden de importancia fueron las siguientes:
la confianza mutua(52%); La fe y la espiritualidad (27%); Una buena comunicación (18%). Y muy
cerca de estos porcentajes, ellos destacaron el aporte de: El compromiso, amar y luchar por los hijos,
trabajar juntos en la solución de conflictos, la paciencia y el perdón, así como pasar tiempo juntos.
(Fuente: CARA, Marriage in the Catholic Church: A Survey of U.S. Catholics, 2007, p. 90)

Por su parte, al interrogar a un gran número de personas separadas o divorciadas las encuestas
revelaron que para la gran mayoría de ellos (el 58%), lo que más afectó su relación fueron problemas en
la comunicación, seguido por la falta de compromiso o confianza (51%). Y especialmente entre los
hispanos, los problemas económicos (48%), problemas por la crianza de los hijos (47%)y la relación
con la familia del cónyuge (38%). Le seguían en dificultad, el no poder pasar tiempo juntos y
dificultades en la vida íntima o sexual (CARA, Marriage in the Catholic Church: A Survey of U.S.
Catholics, 2007, p. 100-101)

Si tratamos de resumir, podemos decir que entre muchos factores, hay algunos que definitivamente
pueden ser claves para un matrimonio feliz. Por eso, tendiendo en cuenta estos datos y otros
provenientes de especialistas en la relación de pareja, esta sección abordará los siguientes temas:

El compromiso

Como lo muestran las encuestas y lo repite la doctrina de la Iglesia, el amor matrimonial se basa en la
fe y compromiso que un cónyuge profesa por el otro. Muchos problemas de comunicación, de intimidad,
y de convivencia se evitan si ese voto de confianza y la decisión de amar al otro, pronunciado el día
del matrimonio, se sigue usando y fortaleciendo cada día, y ante cada situación. Por eso vale la pena
explorar el sentido y el valor práctico de este elemento tan importante para su matrimonio.

Valores en común

Uno de los elementos que más contribuyen a la armonía y estabilidad de una pareja son las valores
que tienen en común. Ellos son como el tesoro del cual se nutren las decisiones diarias, tanto para la
vida de pareja como para el manejo del dinero, la crianza de los hijos, las relaciones con las familias
respectivas, etc. En fin, el poder de este tesoro es enorme y es algo que puede aprenderse a usar y a
enriquecer, como se verá aquí.

La comunicación

Aprendemos a habar en los primeros años de nuestra vida, pero aprendemos a comunicarnos a lo
largo de ella y en la medida que descubrimos que no todas las personas entienden las cosas de la forma
que cada cual lo hace, ni se expresan a través de los mismos medios. Unos son más espontáneos, otros
reservados. Unos usan palabras, otros gestos o acciones para dar a conocer sus sentimientos. Muchas
dificultades que hacen que las parejas se disgusten o digan “es que no me entiende”, etc.,
probablemente tienen su origen en estas diferencias de comunicación. Descubrir la forma de
comunicación de su pareja y la mejor forma para expresarle los sentimientos les será por eso de
gran ayuda.

Herramientas para la solución de conflictos

Discrepar en opiniones o puntos de vista es normal. Pero para que estas diferencias no sean la ocasión
de un conflicto y mucho menos de una crisis matrimonial, se requiere aprender las técnicas de
comunicación y solución de conflictos. Este aprendizaje es conveniente para todos pues, aunque a
veces tendemos a imaginar que el problema es del otro, es claro que comunicarse es un arte con
técnicas muy variadas, y cada persona es un mundo que vale la pena aprender a descifrar y conquistar
desde su particularidad.

Espiritualidad y Fe

Hablando de recursos para un matrimonio feliz debemos considerar de manera muy especial lo que Dios
aporta a nuestros matrimonios y relaciones afectivas. El es el Amor y su fuente. Por eso, aprender a
amar no es otra cosa que aprender a escuchar la voluntad de Dios y seguirla, en nuestra vida
personal y de pareja. Y cuando este camino de búsqueda del amor verdadero o espiritualidad es un
empreño que los dos cónyuges quieren experimentar juntos, grandes bendiciones se hacen presente en
la vida de pareja. Por eso, ya sea que estén pasando por un momento difícil de su relación, o que
deseen conservar la felicidad que ahora experimentan, aprender a desarrollar la espiritualidad
fortalecerá sin duda su amor.
Herramientas para la solución de conflictos

Muchas diferencias en la pareja provienen del hecho que


cada uno trae consigo su propia experiencia de vida y
cultura
Dr. Alicia I. Pérez-Nuño

Aunque el matrimonio está fundado en el amor es natural que las parejas encuentren diferencias y
dificultades que deben aprender a reconocer y resolver, para evitar el conflicto. Un conflicto no es un
desacuerdo. Los desacuerdos son normales. Pero cuando los desacuerdos no son respetados o causan
problemas en la pareja, se convierten en conflictos.

Muchas diferencias en la pareja provienen del hecho que cada uno trae consigo su propia experiencia
de vida y cultura. Es decir, con frecuencia cada cónyuge tiene una forma de hacer las cosas y de ver
el mundo muy distintas, según lo aprendieron en sus respectivas familias o en el ambiente donde
crecieron.

En la familia cada individuo aprende cómo resolver dificultades y conflictos de acuerdo a como lo
hicieron sus padres y quienes los rodeaban, así como la forma de expresar la rabia o frustración. En
algunas familias, por ejemplo, no se permite que los hijos expresen su enojo o rabia. Por eso estas
personas crecen no sabiendo qué hacer con estos sentimientos. Cuando se casan, al primer signo de
conflicto, ellos pueden pensar que hay algo muy malo en su relación; que se equivocaron de pareja e
incluso deseen el divorcio.

La cultura también nos enseña cómo actuar frente a los conflictos. Por ejemplo, en muchas de las
culturas latinoamericanas mientras al hombre se le permite no sólo expresar su enojo sino incluso ser
agresivo, a la mujer por el contrario se le ha enseñado a quedarse callada para evitar los conflictos,
no expresando lo que siente o necesita. Este tipo de actitudes aprendidas de la cultura y en la familia son
precisamente las que hacen difícil que haya un diálogo franco entre los dos cónyuges, que les permita
crecer juntos y resolver sus conflictos de una manera saludable.

La experiencia de vida también cuenta a la hora de formarnos una visión del mundo; Lo que puede
causar miedo o ser difícil para alguien, no lo es para otro, según haya aprendido a vivir con eso o no.
Por ejemplo, alguien que creció con personas enfermas sabe cómo sobrellevar esta situación mejor que
quien nunca tuvo a alguien con limitaciones de salud o físicas en su casa. Nuestras reacciones tienen
mucho que ver con el mensaje que tengamos asociado con ese fenómeno. Y por supuesto, los dos
miembros de la pareja no siempre tienen las mismas experiencias.

Es claro entonces que el pasado de una persona (lo que aprendió de su familia, de su cultura o de su
experiencia de vida) es muy importante para entender sus reacciones y sus formas de ver la vida.
Por eso novios y esposos deben interesarse en conocer el pasado, las raíces, la historia personal y los
recuerdos de su pareja, para tratar de entender también qué huella han dejado estos en su vida y ser
así más comprensivos y menos conflictivos.

Conocer que no todos aprendimos lo mismo ni de la misma manera debe igualmente ayudarnos a
relativizar nuestra manera de hacer las cosas, si al final se llega al mismo resultado. Así por ejemplo,
“aunque haga el arroz con una receta diferente a la de mi mamá, lo importante es que sabe igual de
sabroso. “

Todos podemos tener una manera de pensar diferente, sin que esto, necesariamente cause un
conflicto. Nuestras actitudes ante las diferencias son las que determinan si estas se van a convertir en
un conflicto o no.

Nuestras actitudes ante las diferencias son las que determinan si estas se van a convertir en un conflicto
o no.

He aquí algunas actitudes que los expertos señalan como de gran ayuda para favorecer el diálogo y
la solución de conflictos

• Mejore su habilidad y disposición para escuchar. No se puede entrar en comunicación con


una persona que no desee escuchar. Y para escuchar, se necesita poner toda la atención a la
persona que le habla.
• Aprenda a expresar sus puntos de vista, deseos o necesidades. Nadie sabe mejor lo que
una persona piensa o necesita que ella misma. Por lo tanto esperar que la otra persona le
adivine el pensamiento es irreal.
• Tenga una mente abierta donde puedan caber otras opciones y formas de ver una realidad.
Nadie posee toda la verdad. El punto de vista de otro puede además enriquecerle.
• Diga las cosas sin ofender, procurando dar a la otra persona el beneficio de la duda. Esto quiere
decir, que al expresar un desacuerdo o enojo sea capaz de usar un lenguaje que exprese el
interés por saber o comprender el porqué de las actitudes o comportamientos de la otra
persona, sin culparlo o descalificarlo. Por ejemplo, diga, “¿lo que quieres decirme es que te
molesta mi desorden?... Esta es quizás una de las mejores herramientas para la comunicación.
• Procure hablar de un asunto a la vez, no se salgan del tema. No caiga en la trampa de
responder a insinuaciones o conductas destructivas que desvíen la comunicación y hagan que el
conflicto se agrande.
• Procure asumir la responsabilidad por aquello en lo que usted considere que ha contribuido al
problema. Puede decir por ejemplo, “Yo reconozco, o, yo lamento que yo...”. Cuando se intenta
resolver un conflicto con frecuencia se busca la reconciliación. Pero si no tomamos
responsabilidad por nuestros actos o pedimos disculpas, el encontrar una solución al conflicto
será más fácil.

Aunque todas estas habilidades le serán de mucha utilidad se debe reconocer que quizás, lo más
importante para la buena comunicación es el cómo se ve usted mismo(a), es decir, su auto estima.
Esto significa valorarse y al mismo tiempo saber reconocer sus errores. Finalmente, no olvide tratar
de ponerse en el lugar del otro, es decir, esté dispuesto a reconocer que en muchas ocasiones si usted
estuviera en las mismas circunstancias posiblemente actuaría igual o quizá hasta peor.

Si desea aprender técnicas de resolución de conflictos se recomiendan los siguientes talleres que se
dan en varios lugares del país: “Comunicación Activa” del Active Relationship Center y “Habilidades para
Familias Saludables” del Family Wellness Association.

Lecturas complementarias: Escobar Isaza, Gustavo Adolfo, Hacerse Pareja: Guía para construir una
relación Duradera. Editorial Mad, SL, 2005; Aaron Beck, Con el amor no basta: cómo superar
malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas de pareja. Ed. Paidos, 1990; Gustavo
Salesman, Cómo llegar a obtener un matrimonio feliz.. Ed. San Pablo

Con frecuencia pensamos que lo que nos gusta a nosotros o nos alegra va a halagar a nuestra pareja.
Sin embargo con el tiempo y observación, nos damos cuenta que esto no es tal. La comunicación entre
parejas debería mejorar con el tiempo. Las parejas entre más se conocen puede estar más atentas a
las necesidades del otro.

Problemas En La Pareja
La felicidad matrimonial no depende sólo de la fuerza de los sentimientos sino también de la manera
como, movida por esos sentimientos, la pareja asume y afronta las dificultades y retos al amor que las
circunstancias le presentan. Y particularmente en nuestros días el amor matrimonial afronta amenazas
nuevas y difíciles de manejar frente a las cuales vale estar preparados:

• Amenazas provenientes del hedonismo desenfrenado que promueven los medios de


comunicación y el Internet que están poniendo retos muchos mayores a la fidelidad y a la
castidad del amor matrimonial.
• Así mismo, los cambios culturales y de ambiente confrontan a las parejas de inmigrantes con
formas nuevas y diferentes de manejar la disciplina con los hijos y la distribución de los oficios
fuera y dentro de casa, entre otros.
• Finalmente, la separación a veces obligada de las parejas y familias por la migración y las leyes
migratorias, ponen retos muy especiales a la comunicación, fidelidad y unidad de las parejas,
más allá y a través de las fronteras.

Todos estos retos y otros en los cuales a veces no pensamos pero que están ahí amenazando las
relaciones matrimoniales, son el objeto de esta sección. Cada tema contiene información y consejos
que le serán de gran utilidad, y testimonios en vivo que pueden ayudarle a encontrar solución a sus
problemas. Entre los problemas desarrollados están:

1. La Infidelidad en el matrimonio, sus causas y retos a la pareja.


2. Problemas que las adicciones traen a la vida de Pareja
3. Cómo manejar las finanzas para que no sean una fuente de conflicto en la pareja.
4. Problemas que puede causar la distribución de los trabajos dentro y fuera de casa.
5. Qué tipo de roles en la pareja maneja usted que pueden causar problemas en su convivencia.
6. Los conflictos en la crianza de los hijos que pueden afectar su vida de pareja
7. Problemas por la migración
8. Cómo las enfermedades físicas y mentales de uno de los cónyuges pueden afectar al matrimonio
y la familia.
9. La Violencia doméstica: cómo identificarla y salir de ella.
10. Las dificultades que la pareja puede enfrentar en su intimidad y sexualidad
11. Problemas que la pornografía está trayendo hoy a las parejas.

Las finanzas

Es responsabilidad de cada pareja encontrar una manera


sana y justa para manejar las finanzas en el matrimonio
Valentín Araya

El matrimonio es un espacio que exige a los cónyuges compartirlo todo. Esto es, se comparten los
cuerpos, los sueños, las actividades y tareas del hogar, las responsabilidades y proyectos; se comparten
igualmente el tiempo, los momentos hermosos y los que no son tan hermosos y entre todo ello, se
comparte también el dinero. Poder compartirlo todo hace que un matrimonio crezca con raíces fuertes y
profundas.

Algunas parejas, envueltas en la magia del enamoramiento y la luna de miel, inician su matrimonio
pensando que lo único que tienen que compartir son sus sentimientos, sus cuerpos y algunas otras
cosas, y excluyen completamente la parte económica. Conozco incluso parejas con 5 y hasta más años
de casados que todavía no han aprendido a compartir el dinero: Ella no sabe cuánto gana él ni qué
hace con su dinero y viceversa. Mantienen cuentas de banco separadas; se dividen los gastos de la
casa pero no logran hacer la comunión de bienes e intereses que les permita ser “una sola carne” (Gn
2,24)

La falta de una verdadera solidaridad y comunión de bienes puede terminar enfriando la relación e
incluso destruyéndola. A continuación se exponen dos tipos de mentalidades que impiden la sana
integración de las finanzas en el hogar, para luego hacer algunas recomendaciones.

1. Mentalidades que llevan a conflictos por las finanzas:

1. Considerar el dinero como símbolo de poder. Es la mentalidad de quienes creen que


las personas valen por lo que tienen, o por lo que pueden aportar. En consecuencia, “el
que tiene más o gana más se cree superior y con más poder”. Cuando esta mentalidad
se trae al matrimonio las parejas experimentan resistencias para compartir el dinero
(Véase, 1 Timoteo 6,10), desigualdades e injusticias que desequilibran el interior de la
relación matrimonial.
En muy raros casos él y ella ganan la misma cantidad de dinero. Si el dinero de ambos
no se pone en un fondo común, entonces quien gana más y aporta más a la economía
del hogar podría, consciente o inconscientemente, percibirse como la persona con más
derechos y por tanto, como la que debe tomar todas las decisiones relacionadas con
dinero. Correlativamente esto puede poner en una situación injusta a la persona que
no trabaja o que gana menos dinero.

2. Actitudes machistas. Desde esta actitud se cree que el hombre es el que debe, no sólo
ganar el dinero, sino también manejarlo y tomar todas las decisiones relacionadas con el
mismo.

2. Sugerencias para manejar el dinero en el matrimonio

Es responsabilidad de cada pareja encontrar una manera sana y justa para manejar las
finanzas en el matrimonio. Ciertamente no hay una sola manera. La clave está en buscar una,
en la que los dos se sientan confortables para así reducir a un mínimo los conflictos en el
matrimonio.

Permítanme mencionar una que ha trabajado muy bien en mi relación matrimonial y en otros
matrimonios con los cuales trabajo. Me refiero específicamente a la elaboración y manejo de
un presupuesto familiar. Esta es una herramienta de gran ayuda para manejar sabiamente las
finanzas.

Para realizar este Presupuesto Familiar se recomienda a las parejas que:

1. Abran una sola cuenta de banco en donde se depositen todos los ingresos. Por
ejemplo: Siéntense en pareja y listen la cantidad mensual que cada uno de los dos gana.
Listen también otros ingresos provenientes de pensiones, rentas, etc. No dejen ningún
ingreso sin listar. Sume las cantidades para obtener el total de ingresos del matrimonio.
2. Hagan una lista de todos los gastos mensuales. Por ejemplo: Pago de renta o
hipoteca, seguros de la casa y carros, teléfonos, gas y luz, cable, Internet, impuestos
sobre la casa, arreglos de casa, comida, pago y mantenimiento de carros, gasolina,
ropa, gastos personales de ambos, cuidados médicos y medicinas, niñera, tarjetas de
crédito, diversión, regalos, Iglesia, vacaciones, etc. Sume las cantidades para obtener el
total de gastos mensuales del hogar.
3. Obtengan el excedente. Réstenle al total de ingresos, el total de gastos mensuales,
para obtener un excedente o dinero sobrante. De ese excedente, tomen una parte para
gastos extras como educación, jubilación, ayuda a las familias, emergencias y cuenta
de ahorros.
4. Revisen su presupuesto periódicamente. Tengan en cuenta que las situaciones en el
hogar son cambiantes. Por lo tanto, es necesario revisar el presupuesto familiar cada
cierto tiempo.
5. Es recomendable que uno de los dos sea el que escriba los cheques y se
responsabilice de llevar las cuentas. Aun así, debe siempre informar al otro pues el
hogar es de los dos y los dos son responsables y tienen el derecho de saber cómo va la
situación económica.

Este manejo de las finanzas en el matrimonio reduce a un mínimo los conflictos relacionados con
dinero.

Más sobre este tema puede verse igualmente en: Alba Liliana Jaramillo, Las soluciones que buscas/en
las Finanzas, y Cinthya Arcega de Montalvo, Manejo de las Finanzas. Bibliografía complementaria:
Victoria Collins, Mi dinero, tu dinero, nuestro dinero: cómo resolver los conflictos del dinero en la vida de
pareja. Ed. Norma. 1991

Infidelidad

ciertos traumas o experiencias sexuales en la infancia o


adolescencia pueden llevar a algunas personas a
obsesiones no saludables por el sexo, a la infidelidad o a
fuertes rechazos de las relaciones sexuales
Valentín Araya

De acuerdo a los expertos, la infidelidad se va gestando, poco a poco, mucho antes de que uno de los
dos se decida a ser infiel. Comunicación deficiente, hábitos dañinos, rutinas aburridas, malhumores,
poco tiempo para compartir con su pareja, desgano sexual, y lucha de poderes, etc., se podrían
contar entre las causas de la infidelidad.

El machismo, por otro lado, puede inducir a algunos hombres a pensar que tienen el “derecho” a tener
aventuras amorosas fuera del matrimonio. Este puede incluso hacer que culturalmente el hombre
“macho” se sienta presionado a ser infiel, para demostrar su “hombría.”

Así mismo, ciertos traumas o experiencias sexuales en la infancia o adolescencia pueden llevar a
algunas personas a obsesiones no saludables por el sexo, a la infidelidad o a fuertes rechazos de las
relaciones sexuales.

Otra causa importante de infidelidad es la ausencia de Dios en la vida de una persona. Sin Dios, la
persona puede sentirse más libre y vulnerable frente a las influencias de la sociedad libertina y hedonista
y optar por la infidelidad.
Si estás experimentando el dolor causado por una infidelidad, busca ayuda. La felicidad te espera al final
del proceso.

La alternativa del perdón y la reconciliación:

La infidelidad es la herida más profunda que un cónyuge le pueda hacer a otro y, por tanto, la ofensa
más difícil de perdonar. Con todo, muchas personas, movidas por su fe cristiana, logran descubrir el
poder del perdón e inician el proceso largo, difícil y doloroso de perdonar.

Con el perdón, la persona no está ignorando el daño recibido, justificando tal comportamiento o
disponiéndose a que le vuelvan a ser infiel. Su decisión sólo significa que renuncia a la venganza y se
decide a superar el dolor, liberándose del rencor y los resentimientos, como medio para sanar su
herida.

Algunas parejas logran también llegar a una reconciliación y restablecer su relación matrimonial. Esto
requiere que la persona infiel haga los méritos suficientes para ganarse de nuevo la confianza de su
cónyuge y que la víctima aprenda a confiar nuevamente en su pareja. Intentar ver a su pareja con los
ojos misericordiosos de Dios facilita esta decisión. Con todo, los expertos estiman que este proceso
puede durar entre dos y cuatro años, siempre que la conversión sea sincera, y la pareja reciba la
ayuda profesional y espiritualidad necesarias.

Muchas parejas reportan que después de llegar a la reconciliación, cuando la herida ha sanado por
completo y la confianza se ha restablecido, experimentan mucho más cercanía, amor y seguridad en
su relación matrimonial.

Perdonar es siempre la mejor opción. Si estás experimentando el dolor causado por una infidelidad,
busca ayuda. La felicidad te espera al final del proceso.

La violencia domestica

“La violencia doméstica es cualquier clase de


comportamiento utilizado por una persona para controlar
a otra a través del miedo y la intimidación.”
Valentín Araya
Cuando se habla de violencia doméstica algunas personas pueden pensar en golpes o acciones
violentas de un esposo contra la esposa o viceversa. Sin embargo, la violencia física, los golpes y las
heridas son sólo una parte de lo que es verdaderamente la violencia doméstica.

La violencia doméstica se puede definir como todo tipo de acción, actitud, uso de la fuerza física o de
palabras para controlar a una persona, dentro de una relación afectiva. Hay violencia cuando se ataca
la integridad emocional o espiritual de una persona. Ésta puede darse entre esposos, parejas de novios,
de padres a hijos y de hijos a padres y es de tipo físico, emocional y sexual.

Los Obispos de Estados Unidos definen el abuso como “cualquier clase de comportamiento utilizado
por una persona para controlar a otra a través del miedo y la intimidación. Éste incluye el abuso
emocional y psicológico, los golpes, y el ataque sexual (Véase, Cuando Pido Ayuda. Una respuesta
Pastoral a la Violencia Doméstica contra de la mujer. USCCB.)

“La violencia doméstica es cualquier clase de comportamiento utilizado por una persona para
controlar a otra a través del miedo y la intimidación.”

Violencia física: Es toda agresión física que una persona hace a otra. Por ejemplo: puñetazos,
patadas, heridas, pellizcos, jalones de pelo, mordiscos, cachetadas, etc.

Violencia emocional es toda acción, actitud o palabra que denigre, rebaje o lastime las emociones o
autoestima de una persona. A diferencia de la violencia física que generalmente involucra una
descarga agresiva sobre la víctima, la violencia emocional no necesariamente requiere de acciones
violentas. Una persona puede rebajar y hacer sentir mal a otra con palabras, acciones y actitudes
suaves, de doble sentido, sarcásticas y que hasta suenen cariñosas. He aquí algunas formas de
violencia emocional:

1. Abuso verbal. Ridiculización, desprecios, insultos, como estrategia consciente o


inconsciente para rebajar la autoestima de la víctima.
2. Aislamiento: Negarle la palabra a una persona, ignorarla; no tomarle en cuenta para nada.
3. Intimidación y amenazas. Amenazas de muerte si habla, de quitarle a los niños, de pegarle,
etc.
4. Echarle la culpa a la víctima. El abusador le echa la culpa a su víctima de su mal carácter,
de sus arranques violentos, de sus problemas, de sus desilusiones, de sus fracasos y de los
golpes y abusos que recibe.
5. Abuso económico. En muchos casos la víctima no trabaja y cuando lo hace, debe darle su
cheque al abusador, quien es el que controla todo lo relacionado con el dinero en el hogar. Él
(o ella) toma todas las decisiones sin darle cuentas a su cónyuge de lo que hace con el
dinero.
6. Utilización de los hijos. Utilizar a los hijos para hacer que la otra persona se sienta culpable.
Convencer a los hijos de que su cónyuge está mal, poniéndoles en contra de ella. Le hace sentir
culpable y responsable de la crianza y educación de los hijos. Si los hijos se portan mal es
siempre culpa de su pareja, por ejemplo.

Violencia sexual: Siempre que uno de los cónyuges, sin consentimiento del otro, demanda y obliga a
su pareja a tener relaciones sexuales, está ejerciendo violencia en contra de su pareja. Se incluye aquí
todo tipo de prácticas sexuales que uno de los dos puede imponer al otro por la fuerza, por ejemplo: la
imposición del uso de anticonceptivos, abortos, menosprecio sexual e inclusive la tolerancia de la
infidelidad.

La violencia en el hogar viola el mensaje de Jesús

Como dicen los Obispos, “En realidad, la violencia en contra de cualquier persona es contraria al
mensaje del Evangelio de Jesús de Ámense los unos a los otros como yo los he amado" San Pablo
nos dice igualmente que somos templo del Espíritu Santo y que lo que hagamos a nuestro cuerpo o al
cuerpo de otra persona se lo estamos haciendo también al templo de Dios (1Cor 3, 16) . Por eso “La
violencia en cualquier forma - física, sexual, psicológica, o verbal - es pecaminosa; muchas veces es
también un crimen”( Véase, Cuando pido ayuda. Una respuesta pastoral a la violencia domestica en
contra de la mujer. USCCB) Y ciertamente, en Estados Unidos la violencia doméstica es un crimen que
se castiga con la cárcel.

La agresión doméstica viola la dignidad de la persona:“La dignidad de una mujer es destruida de una
manera particularmente cruel y atroz cuando se le trata violentamente”(Ibíd.). Y aunque las estadísticas
dicen que un 85% a un 90% de la violencia física se da de hombres hacia mujeres, hay también un
porcentaje que se da de mujeres hacia hombres.

La agresión en el matrimonio viola también las promesas matrimoniales que la pareja intercambia el
día de su boda, pues en ese momento promete fidelidad, amor y respeto a su cónyuge. Cada vez que
hay agresiones y abusos entre esposos, se está siendo incongruente e infiel con la alianza
matrimonial que la pareja hizo ante un Sacerdote o Diácono, ante la comunidad y ante Dios.

Obtenga ayuda

1. Línea nacional para víctimas de violencia doméstica 1-800-799-7233 ó www.ndvh.org


2. Coalición Nacional Contra la Violencia Doméstica 303-839-1852 o www.ncadv.org
3. Alfa y Omega. Estrategia Pastoral de fin de semana, con dos años de seguimiento, para ayudar
eficazmente a las parejas a superar la agresión domestica, adiciones, drogas, alcohol y otros
conflictos. Para más información sírvase llamar a Valentín Araya al 312-534-8274, Arquidiócesis
de Chicago. Visite la página digital www.vidafamiliar.org
Intimidad y sexualidad

La intimidad supone aceptación, confianza y la ternura


Dora Tobar, PHD

La característica esencial del amor matrimonial es su condición de entrega total de la vida, con el
propósito de constituir una comunidad de personas que se dan mutua seguridad, placer, compañía,
consuelo y apoyo. Por eso el tipo de intimidad que esta entrega establece incluye la donación libre y
gozosa de nuestros cuerpos a través de la intimidad sexual, pero no se limita sólo a ella. Es más, el
grado de complementariedad y beneficios de la sexualidad tiene que ver con el grado de intimidad
que la pareja ha alcanzado en los diferentes aspectos de su vida. Esto es, con el grado de
comunicación, de confianza, de respeto, de trato delicado y con la solidaridad y mutuo apoyo en su
convivencia diaria.

Se puede por eso decir que, a excepción de las limitaciones que a veces una enfermedad o una
disfunción biológica pueda traer a la vida sexual, la gran mayoría de los problemas que afrontan las
parejas en la cama, tiene que ver con su intimidad en la vida diaria. Así por ejemplo, es muy difícil que la
esposa se sienta atraída y dispuesta a dar todo de sí en la noche, a un esposo que durante el día no ha
hecho más que criticarla u ofenderla, o que la vio cansada y no le dio una mano en las tareas de la casa.

La mayoría de los problemas que afrontan las parejas en la cama, tiene que ver con su intimidad o trato
en la vida diaria

Para mejorar el nivel de intimidad, una pareja debe por eso tener en cuenta, al menos lo siguiente:

1. La intimidad supone aceptación: Aceptamos a nuestro cónyuge cuando le hacemos sentir


que, aún sabiendo sus defectos y limitaciones, tanto de carácter como físicos, ella o él, es la
persona más importante en nuestras vidas y que por eso, puede contar siempre con
nosotros. Esto lo demostramos a través de la atención con la cual escuchamos, a través de las
palabras de consuelo que le damos, a través del interés y preocupación que manifestamos por
saber cómo se siente la otra persona, y por la forma como, aún cuando manifestamos nuestros
desacuerdos, lo hacemos sin juzgar las intenciones del otro.
2. La intimidad supone confianza: la confianza no es algo que se pueda exigir sino una realidad
que nace espontáneamente entre dos que se sienten aceptados. Pero la confianza se puede
cultivar. Para ello, es preciso partir de un acto de fe fundamental: creer que en ningún momento
el otro tiene la intención explícita de ofendernos o hacernos daño. Esta actitud de confianza
en las buenas intenciones del otro y en su bondad fundamental es decisiva para que se de un
diálogo abierto entre las parejas, tanto a nivel de las diferencias de opinión o modos de actuar,
como sobre las preferencias que tenemos a nivel íntimo.
La falta de confianza puede en cambio obstaculizar todos los niveles de comunicación tanto emocionales
como corporales. Conozco por ejemplo parejas que se sienten muy incómodas en la intimidad porque su
cónyuge tiene mal aliento y tiene pena de decírselo. Esto la ha llevado a desarrollar un gran desgano y
fastidio por la sexualidad y su esposo no sabe lo que pasa y piensa que ya no lo quieren.
Gracias a la confianza las parejas deben poder decirse qué caricia les agrada más y cuál en cambio
no les agrada o les satisface. En pocas palabras, la confianza crea la complicidad y amistad que se
requiere entre dos buenos amantes y que los hace compañeros para siempre.
Esa confianza debe poder dar igualmente a la pareja la libertad tanto de poder sugerir tener una relación
como poder negarse a ella porque no se siente con ganas de hacerlo, sin que esto lleve al otro a pensar
que lo están rechazando o que no lo aman.

Y cuando, con el paso de los años, la intimidad sexual no sea la que prime, la confianza puede mantener
en la pareja el grado de unidad gracias al cual se experimenta que no hay secretos entre los dos; que
con el cónyuge se pueden abordar aun los temas más difíciles como sentimientos respecto de la
relación con su familia, o los problemas de trabajo, incluso nuestros dilemas de conciencia.

1. La intimidad supone la ternura. La ternura se compone de gestos o palabras generosas con


las cuales una persona acaricia no sólo el cuerpo sino también el alma de la otra persona. Es
decir, son esas miradas de admiración, esa guiñada de ojo que le levanta el ánimo a nuestro
cónyuge; son las flores con las cuales queremos decirle a alguien: “Hoy pensé especialmente
en ti”; es el abrazo de consuelo o de compañía con que recibimos a nuestra pareja después de
un día de trabajo. Pueden ser también los “piropos” o frases de halago que, aunque pase el
tiempo y el espejo deje ver el deterioro, hagan sentir a nuestra pareja que la seguimos
admirando y amando. En fin, el poder de la ternura es tal, que podemos decir que es el mayor y
mejor afrodisíaco, no sólo porque motiva a las caricias, sino porque mantiene a la pareja
enamorados.

Por todo esto es claro que “hacer el amor” es mucho más que ir a la cama. Es desarrollar en todos los
aspectos de la comunicación y convivencia las posibilidades de entrega e intimidad de las cuales
Dios nos ha hecho capaces, y que con su gracia podemos siempre mejorar.

Más sobre este tema se puede ver en: Alba Liliana Jaramillo, Las soluciones que buscas/ en lo sexual.
Lecturas que pueden ayudar: Zig Ziglar , Cómo hacer que el romance no muera con el matrimonio. Ed.
Norma, 1991; Hendrix Harville Amigos y amantes: la relación de pareja ideal. Editorial Norma 1991

Conflictos en la crianza de los hijos


El hecho de ser padres no nos da automáticamente la
sabiduría para educarlos. Busquen cursos, talleres, libros y
películas que pueden ayudarles.
Valentín Araya

Algunas parejas tienden a contemplar la paternidad y la maternidad sólo desde su aspecto romántico.
Piensan en lo bello de tener a un bebé entre sus brazos para llenarlo de caricias y amor. Desean tener
ese primer bebé para que su amor “sea completo”.

Y no es para menos pues, como dice el catecismo de la Iglesia Católica, "Por su naturaleza misma, la
institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la
prole”( CIC # 1652). Sin embargo, la llegada de ese primer bebé trae muchos cambios que pueden
introducir una serie de conflictos en la pareja.

Un bebé demanda cuidados que implican desvelos, gastos extras, medicinas y sacrificios. A partir de
ahora hay que buscar y confiar en una niñera, si es que los dos trabajan y orientar las actividades de
pareja al cuidado y protección de esa criatura. Por eso, con frecuencia la pareja se enfoca
completamente en el bebé y se olvida de su propia relación matrimonial. Esto mismo puede llegar a
afectar la comunicación, los momentos de esparcimiento y de intimidad, con consecuencias no
muy saludables para la relación matrimonial.

Los dos deben de estar a cargo de los niños.

Hay hogares en los que el hombre asume que la mamá es la única responsable del cuidado de los hijos,
olvidando que fueron los dos quienes los concibieron y que por tanto, su educación y crianza es
responsabilidad de los dos.

También es responsabilidad de los dos impartir una disciplina sana a los niños. Para esto, la pareja
necesita ponerse de acuerdo en las reglas y formas de disciplina que empleará en la educación de sus
hijos. Los niños resienten cuando no hay ese acuerdo y uno de los dos padres cede la autoridad
disciplinaria al otro. Esto sucede cuando por ejemplo, la madre que dice a su hijo: “Ya verás cuando
venga tu papá”. Así, los niños perciben que ella no tiene autoridad para disciplinarles y que en la pareja
ella no tiene el mismo valor que su papá. Esto puede traer graves consecuencias para el futuro del niño y
para la pareja.
Los padres deben igualmente tener en cuenta que la educación de los hijos es una tarea continua e
integral. Es decir, debe proveer una formación en el aspecto físico, emocional, intelectual y
espiritual. En este punto, es importante que los padres se pregunten: ¿Qué valores necesitamos
transmitirle a nuestro hijo o hija en este proceso formativo, de aquí hasta los 18 años, para que se
convierta en una persona trabajadora y de respeto; honesta e íntegra; fiel y cariñosa; en una persona de
Dios que sepa amar y servir a su comunidad?

Formas de disciplina

Hay algunas parejas que tienen dificultad en ponerse de acuerdo en los métodos o formas de
disciplinar sus hijos. Puede darse el caso que uno de los dos quiera utilizar el castigo físico, pues
quizás desconoce otras maneras o porque ese fue el método que utilizaron con él o ella. Sin embargo,
aunque esa era una forma de disciplina aceptada en el pasado, hoy día, la mayoría de psicólogos están
de acuerdo en que el castigo físico no es una manera sana y aceptable de disciplina. Por tanto, es
necesario que los padres hablen sobre esto y aprendan juntos métodos prácticos para disciplinar, sin
recurrir al castigo físico o las agresiones.

Hay otras parejas que aunque están de acuerdo en las reglas, uno de los dos es más permisivo que el
otro y no aplica a sus hijos las consecuencias disciplinarias por haber roto una regla, o el otro es más
estricto y pone castigos más severos de lo que realmente debiera. Esto causa muchos problemas en la
pareja y gran confusión emocional y moral en los hijos.

Sugerencias:

1. No discutan las diferencias de opinión sobre la disciplina delante de sus hijos. Busquen un
acuerdo en privado y luego preséntelo a los hijos
2. Nadie nace aprendido. El hecho de ser padres no nos da automáticamente la sabiduría para
educarlos. Busquen cursos, talleres, libros y películas que pueden ayudarles.
3. La persona no pude dar lo que no tiene. Si tienen autoestima baja busquen maneras para
mejorarla, pues una autovaloración sana de si mismo/a, dará seguridad y confianza a sus
hijos y por ende, los elementos necesarios para que crezcan con una autoestima sana. Para
esto no necesitan presentarse como personas prefectas frente a sus hijos, sino como personas
con valor y dignidad .
4. Hablen mucho con sus hijos. Esto les ayudará a confiar en sí mismos y a entender sus propias
emociones.
5. Dediquen tiempo a las tareas escolares de sus hijos.
6. Los hijos aprenden lo que ven. Enséñeles pues, con su ejemplo, cómo relacionarse con los
demás, cómo afrontar las dificultades de la vida, cómo ser personas de bien de una manera
integral y cómo vivir unidos a Dios, practicando los valores cristianos.
7. Roles en la pareja
8. Cada miembro de la pareja debe evaluar los roles y
expectativas que tiene frente a su cónyuge y ajustarlos
a las necesidades reales de la pareja.

9. Valentín Araya
10. Los roles y funciones que se le adjudican a los hombres y a las mujeres, dentro del matrimonio,
se aprenden en el hogar de origen y en el contexto cultural en que crecimos. Tanto el
hombre como la mujer pueden llegar al matrimonio con expectativas preestablecidas de lo que
será su rol como cónyuge y con los hijos. Por tanto, es muy importante confrontar estas
expectativas con su pareja, puesto que la falta de congruencia en este punto puede causar
conflictos en el matrimonio.
11. Lo primero que habría que decirse aquí es que no hay papeles predeterminados para el
esposo y la esposa dentro de la vida matrimonial.
12. Cada miembro de la pareja debe evaluar los roles y expectativas que tiene frente a su cónyuge y
ajustarlos a las necesidades reales de la pareja.
13. Tradicionalmente, y sobre todo en nuestra mentalidad latina, el hombre se definió como el
proveedor de todo lo necesario y la mujer como la que se quedaba en casa, encargada del
cuidado de los hijos y de las mil tareas domésticas. Como consecuencia, el hombre aprendía
que no tenía responsabilidades en los oficios domésticos ni en el cuidado de sus hijos, pues
esas eran “cosas de mujeres”. La mujer por su parte, aceptaba además que ella era la que debía
atender al esposo.
14. Eso fomentaba una división muy drástica entre las actividades masculinas y femeninas
dentro de la relación matrimonial y traían un desbalance poco sano al matrimonio.
15. En algunos hogares latinos, aún en épocas actuales, la mujer tiene que trabajar muchas
horas, sin goce de salario, sin derechos y sin ese “tiempo personal” para recargar sus baterías.
Todavía hay quienes no consideran el trabajo doméstico como propiamente un trabajo, sino
como una “obligación” que tiene la esposa en el matrimonio.
16. Hoy en día, por el contrario, la sociedad reconoce que el hombre y la mujer participan por igual
en el campo laboral fuera de casa y el trabajo doméstico, aunque no es siempre remunerado,
es visto como un verdadero trabajo. Así mimo, los hombres están tomando conciencia de que
también ellos deben participar por igual en los oficios domésticos, tradicionalmente asignados a
las mujeres.
17. El matrimonio es como un regalo que tanto el esposo como la esposa reciben. En ese regalo
vienen ciertos privilegios y derechos, pero también vienen ciertas responsabilidades,
obligaciones y tareas y no hay manuales que especifiquen cuáles tareas debe hacer el hombre
y cuáles la mujer.
18. El que la mujer esté naturalmente mejor dotada para realizar ciertas tareas en el hogar, no
impide que el hombre pueda aprender a hacerlas. El hogar, el matrimonio y los hijos no son
sólo de uno, sino de los dos. Cada miembro de la pareja debe evaluar los roles y expectativas
que tiene frente a su cónyuge y ajustarlos a las necesidades reales de la pareja.
Comunicación clara y precisa es siempre una herramienta importantísima en este proceso.
19. Más sobre este tema también en, Compartir las labores del hogar y Profesión y familia.

Pornografía

Los factores que pudiesen conducir al desarrollo del hábito


de mirar pornografía incluyen el estrés, los conflictos
conyugales, el egocentrismo o el “principio del placer” un
término freudiano para calificar el deseo de evitar el dolor
y buscar la satisfacción inmediata.
Pornografía en el Internet: Una amenaza moderna para los matrimonios
y las familias

Por Gerald Korson

Enrique parecía tenerlo todo—un matrimonio con amor, cuatro hijos pequeños y un sólido cargo
administrativo de mando medio en una corporación financiera local. Él y su familia vivían en los
suburbios y eran muy activos en su parroquia local, en donde él participaba en el ministerio musical. A
los 35 años, Enrique estaba listo para que lo ascendieran a un cargo administrativo más alto y más
lucrativo.

Él siempre trabajaba largas horas, tanto en la oficina como en la casa pero, en estos últimos meses,
Enrique había empezado a mostrar síntomas de cansancio. Su esposa e hijos lo notaban distante,
irritable y deprimido y él pasaba cada vez más y más tiempo frente a la computadora. Con frecuencia él
se perdía de asistir a las reuniones familiares aduciendo que tenía que trabajar. Hasta sus compañeros
de trabajo se dieron cuenta de un cambio negativo en su humor, su eficiencia y su productividad.
Enrique ya no era el mismo de antes.
Una noche, ya tarde, todo su mundo se le vino abajo a Enrique cuando Ana, su hija de 11 años, se le
acercó y vio que él estaba viendo por Internet un video de un hombre y una mujer en plenos actos
sexuales. Llena de horror, Ana corrió donde su madre y le conto todo y, de esta manera, su familia,
desilusionada de inmediato, tuvo que enfrentar una dura realidad.

Trágicamente, la situación de Enrique no es única. Aunque la pornografía ha existido a través de los


siglos, el problema de la adicción a la pornografía ha crecido de forma impresionante en estos últimos
años, principalmente, por su desmesurada presencia en el Internet.

El doctor Patrick Carnes, quien en 1983 fue el primero que propuso la idea de que una persona puede
volverse adicta al sexo, dice que la adicción a la pornografía por Internet es “como el crack de la adicción
sexual”. Así como sucede con el crack, al usuario del Internet no le toma mucho tiempo volverse adicto
y eso se convierte en realidad en muy pocas semanas. Y, así como sucede con el crack, el ver
pornografía por Internet en forma constante crea un ciclo de adicción muy fuerte el cual es
extremadamente difícil de romper sin la ayuda de un experto.

Estos son algunos de los efectos devastadores de la pornografía por Internet en el matrimonio, la
familia y el individuo:

Por lo general, la pornografía conduce al desenlace de un matrimonio.

(1) Destruye la confianza y la intimidad dentro de la relación de la pareja y, con frecuencia, conduce al
desenlace del matrimonio en sí.
(2) Crea obstáculos para una verdadera comunicación y una interacción personal con el cónyuge y con
los demás.
(3) Estimula en el adicto a la pornografía una visión distorsionada de la sexualidad que le puede
ocasionar el deseo de comportarse de una manera más riesgosa, perversa y hasta criminal.
(4) Esto aparta a la persona de la vida familiar y de su relación con Dios y establece un patrón
destructivo para sus hijos.

Se ha convertido en una epidemia

La adicción a la pornografía es una epidemia que ha ido creciendo en la era del Internet. (Ver Porn by
the Numbers). Algunos estimados dicen que cerca de un 50% de los hombres que asisten a la iglesia
hacen uso de la pornografía, una cifra que no difiere mucho del porcentaje de uso entre la población
masculina adulta en general.
Para Robert Peters, presidente de Morality in Media, el Internet es el factor principal en el incremento del
uso de la pornografía.

Peters dice: “cuando hablamos del Internet, generalmente se mencionan tres cosas: el acceso, la
capacidad de pago y el anonimato. Algunas veces yo agrego una más: la adicción. La pornografía es
adictiva en cualquier medio, pero cuando a uno se le presentan tantas oportunidades con sólo apretar un
botón en el teclado y uno es tan astuto que logra esconder todo esto de los demás, entonces es muy fácil
para la persona alimentar la adicción a la pornografía”.

Estos factores también facilitan el acceso de los niños y de los adolescentes a la pornografía, según lo
manifiesta el doctor Richard Fitzgibbons, director del Institute for Marital Healing, ubicado cerca de
Filadelfia.

“Desafortunadamente, los niños que están en las escuelas primarias y secundarias pueden, a una tierna
edad, crearse un gran y horrible problema con la pornografía”, dice Fitzgibbons. “Ellos asisten a la
escuela y conversan con sus amigos acerca de estos sitios pornográficos. Si no fuera por el Internet,
estos muchachos no estarían sumergidos en ese mundo de fantasía”.

Las estadísticas arrojan lo siguiente: Según los estudios, el 90 por ciento de los niños de 8 a 16 años han
visto pornografía en línea y los menores de 12 a 17 años constituyen el grupo más numeroso de los
usuarios de pornografía por Internet.

¿Cómo se desarrolla la adicción a la pornografía?

El hábito de mirar pornografía por Internet puede empezar como una simple curiosidad, ya sea al
encontrar un aviso publicitario o un mensaje electrónico algo picante o, al caer de casualidad, en uno de
esos sitios en línea. Un hombre pudiese seguir explorando la pornografía en línea porque siente que esto
llena una necesidad real o imaginaria, nos dice Mark Houck, cofundador y presidente de The King’s Men,
un apostolado católico cuya sede está ubicada en el área de Filadelfia.

“Quizás él se sienta estresado por su trabajo o esté algo aburrido de su vida o esté buscando algún tipo
de entretenimiento”, agrega Houck. “Cualquiera que sea su caso, esto empieza con una falsa percepción
de su parte, creyendo que estas mujeres y las imágenes que él ve por Internet van a satisfacer sus
necesidades. La verdad es que eso nunca va a satisfacer sus necesidades y luego se va a encontrar en
una situación peor de la que estaba antes… Él está usando la pornografía como substituto de una
relación humana genuina y eso lo hace sufrir”.
Los factores que pudiesen conducir al desarrollo del hábito de mirar pornografía incluyen el estrés, los
conflictos conyugales, el egocentrismo o el “principio del placer” un término freudiano para calificar el
deseo de evitar el dolor y buscar la satisfacción inmediata.
Algunas veces hay una causa que contribuye a esto y que Fitzgibbons llama “la soledad dentro del
matrimonio”.
“La pareja se ha distanciado dentro del hogar”, dice Fitzgibbons. “Ellos se aman pero no están juntos,
especialmente en las noches. Ellos se encuentran en habitaciones separadas y hasta en diferentes pisos
dentro de la casa. Ese es el peor error”.

Otros conflictos emocionales y personales que pudiesen llevar a la adicción incluyen: una pobre imagen
corporal, un excesivo sentido de responsabilidad, la falta de equilibrio en su vida, la desconfianza en los
demás, el aislamiento social, la falta de aceptación de parte de sus semejantes y una ira reprimida. Con
frecuencia, estos rasgos están arraigados en las experiencias negativas que sufrieron en sus años
formativos de la infancia. Otro factor principal que incrementa la vulnerabilidad a la adicción a la
pornografía es si uno de sus padres miraba pornografía o era adicto a ella.

Cualesquiera que sean las causas raíces, la atracción de un hombre hacia las imágenes pornográficas
pueden producir en él un estado mental “elevado” que le brindan un breve escape de cualquier estrés o
desdicha que esté viviendo en su vida cotidiana.

Con el tiempo, la adicción a la pornografía se va intensificando.

Gradualmente, la adicción a la pornografía se va intensificando según vaya haciéndose más tolerante de


los diversos niveles de experiencias en línea. Pueda ser que él empiece a buscar pornografía más
explícita o perversa. Esto puede atraerlo a las salas de conversación (chat rooms) en donde los usuarios
de Internet pueden encontrarse en línea.

Para algunos hombres adictos a la pornografía, la obsesión puede llegar a tal punto que las imágenes y
los encuentros en línea ya no logran satisfacer sus deseos. Entonces buscan ser protagonistas de sus
propias fantasías pornográficas, por ejemplo, teniendo una aventura amorosa, buscando encuentros
sexuales casuales, utilizando prostitutas, yendo a “clubes para caballeros”, participando en actos de
voyerismo e, inclusive, en el abuso sexual de otra persona.

Dónde buscar ayuda

Al final, la anonimidad termina cuando el secreto sale a la luz. Según va creciendo la adicción, sus
habilidades cognitivas van disminuyendo y empieza a tomar muchos riesgos. Su comportamiento cada
vez más arriesgado y sus esfuerzos para esconder sus problemas empiezan a suscitar sospechas entre
sus familiares y sus compañeros de trabajo. Su esposa, o alguno de sus hijos, pueden encontrarlo
mirando pornografía o descubren su secreto por casualidad cuando él deja una página web abierta o una
foto o mensaje electrónico incriminatorio en la pantalla, o no llega a borrar en el historial de su navegador
las páginas pornográficas que visitó.

El incremento en la adicción a la pornografía ha traído consigo un incremento en la cantidad de hombres


y de parejas que buscan ayuda para superar este problema, aunque al hombre, por lo general, no es el
primero en buscar ayuda, dice Fitzgibbons.

Con frecuencia las esposas consideran que el uso de la pornografía es tan dañino como el adulterio.

“Algunas veces es el hombre pero, con más frecuencia, son las esposas quienes primero se dan cuenta
que sus esposos tienen este problema,” agrega Fitzgibbons. La mayoría de las esposas consideran que
el uso de la pornografía por parte de sus esposos es una traición tan fuerte y tan dañina como si
hubiesen cometido adulterio.

“El impacto nocivo en sus matrimonios es bastante profundo”, dice Fitzgibbons. “He escuchado a muchas
mujeres decir que, para ellas, esto es el equivalente a haber sostenido una relación amorosa. Algunas de
ellas les dicen a sus esposos: ‘A menos que tú abordes este asunto y lo resuelvas, este matrimonio no
va a sobrevivir ya que lo que yo siento es una tremenda traición’. Ellas dicen: ‘Cuando tú haces eso, no
estás pensando en mí. Tu corazón está cometiendo adulterio’. Y para eso no tenemos respuesta”.

Un arduo camino hacia la rehabilitación

La mayoría de los terapeutas concuerdan que mirar pornografía por Internet en forma obsesiva puede
calificarse como una adicción conductual. Cuando un hombre ve las imágenes, la satisfacción que las
acompaña tiende a establecer un “cableado” neuroquímico en su cerebro y fija una impresión
permanente en su memoria lo que algunos doctores llaman el “erototoxin effect”, o sea, el efecto de los
químicos que secreta el cerebro en esos momentos.

Mark Houck, de The King’s Men, lo explica en palabras sencillas: “Superar la adicción a la pornografía es
más difícil que superar la adicción a la heroína. Cuando la persona se rehabilita de una adicción a las
drogas, hay un período de desintoxicación de la droga. Cuando se trata de la pornografía uno puede
desintoxicarse, pero las imágenes que se grabaron en el cerebro nunca desaparecen. Eso da miedo,
¿verdad?
Ya que la compulsión a la adicción a la pornografía tiene tantas de las mismas causas y efectos de un
adulterio, el tratamiento y el asesoramiento son muy parecidos, dice el doctor Fitzgibbons. (Ver How to
Strengthen Your Marriage After Porn Addiction).

“En el caso de un adulterio, la esposa diría: ‘Quiero saber todos los detalles’. Así que usted tiene que ser
totalmente abierto, transparente y honesto acerca de todos los errores que usted haya cometido, cuándo,
dónde y por qué”, agrega. “Luego debe haber un profundo sentimiento de dolor, un arrepentimiento. Por
lo tanto, el tratamiento es exactamente igual que en el caso de adulterio en el sentido que debe haber un
verdadero compromiso para identificar los problemas y resolverlos”.

El restablecimiento de la confianza en el cónyuge es, en sí, una tarea difícil. Es necesario que el marido
responda, de la forma más paciente, extensa y frecuente, todo lo que la esposa quiera saber. El deberá
prestarle mucha más atención y concentrarse más en la amistad conyugal de la pareja. Con el tiempo, si
él demuestra que puede ser casto y responsable, podrá renacer en su esposa la confianza que ella le
tenía.

Como parte del proceso de recuperación, y como medida preventiva, es necesario que el esposo y la
esposa establezcan una buena comunicación interpersonal y que, juntos, compartan su tiempo
dedicándolo a la familia, en otras palabras, deberán construir y mantener una fuerte amistad conyugal.

“La amistad conyugal se basa en la conversación, en la comunicación, en el estar presente para el otro—
no sólo para sentarse a ver la televisión sino tomarse el tiempo para discutir asuntos comunes o hacer
cosas juntos, inclusive, orar juntos”, agrega Fitzgibbons.

Aunque las clínicas para el tratamiento y los grupos de apoyo pueden ser de mucha utilidad, Fitzgibbons
enfatiza la necesidad de tener un sólido componente espiritual si es que un hombre desea abordar y
superar su adicción de manera eficaz.

“Hemos visto un gran éxito cuando existe el componente espiritual dentro del proceso de recuperación,”
agrega Fitzgibbons. “El Señor no quiere que esta oscuridad interfiera con el gran sacramento del
matrimonio”.

La oración, la recepción frecuente de los sacramentos, el estudio de la Biblia y los grupos de apoyo
pueden ser de mucha utilidad dentro del proceso de recuperación.

Para más información relacionada a este artículo, vea:


Por Julio y María Cristina Hidalgo Matrimonio servidor del Encuentro Matrimonial
Tel. 2710728 – e-mail cris@cable.net.co Bogotá D.C.
Los conflictos más usuales, como son las diferencias de opinión, de deseos, de intereses, etc., ocurren
con frecuencia en la pareja y no tienen por qué desembocar en enfrentamientos ni peleas, y mucho
menos en violencia. Sólo con aceptar que somos diferentes, que así debemos serlo y que es conveniente
que lo seamos, ya habremos dado un paso gigantesco para asumir la mayoría de nuestros conflictos
normales con paz y sabiduría. Esto requiere una permanente y eficaz comunicación entre nosotros dos;
el diálogo tranquilo es el clima en el cual todo conflicto puede ser solucionado y transformado en una
enriquecedora experiencia de crecimiento personal y de pareja, de renovación de nuestro inmenso amor.
No hay una manera única de manejar constructivamente los conflictos, sino que existen diversas formas
y debemos crear respuestas adecuadas en cada situación que se nos presente, según el contexto
particular en que se dé. Lo fundamental es tener siempre en cuenta que la resolución del conflicto será
correcta mientras con ella no nos causemos daño a nosotros mismos ni a la otra persona y logremos
ganar ambos, para que así crezcamos en nuestra relación. Cuando se presenta un conflicto en general,
la forma de enfrentarlo debe contener varios elementos que contribuyen a su eficaz solución, con miras a
un desenlace benéfico y transformador para todos. Lo mismo se aplica en los conflictos de pareja: 1.
Análisis del conflicto que permita llegar a la raíz de los desacuerdos, a la identificación del problema
clave. 2. Proceso de comunicación profunda para clarificar las diferentes perspectivas mediante la
escucha abierta e inteligente del otro, con el fin de llegar a comprender su punto de vista. 3. Encuentro de
salidas que permitan lograr un acuerdo entre las partes en conflicto y que no sólo lo resuelvan sino que
restauren y mejoren la relación. 4. Establecer propuestas de solución, evaluarlas conjuntamente, elegir
las más adecuadas, ponerlas a prueba Veamos un caso concreto: Desde que Berta y Martín se casaron,
hace tres meses, todos los domingos vienen los papás de ella a almorzar con los dos y al comienzo él
aceptó esto complacido y como algo normal. Pero ahora, cada vez que Berta le dice que van a venir,
Martín se indispone, hasta el punto de que el último domingo no pronunció casi palabras durante el
tiempo que sus suegros estuvieron en su casa. Al llegar la noche, su esposa, que había notado su
contrariedad durante todo el día se le acercó y le pidió que dialogaran al respecto, presintiendo que
detrás de su comportamiento había algo más que ella no comprendía. Siguiendo el proceso arriba
indicado ambos iniciaron un análisis del conflicto para ubicar la raíz del disgusto, y mediante preguntas
que ella le hacía con cariño, y a través de una escucha afectuosa de los sentimientos que Martín estaba
experimentando, ella logró descubrir que él se sentía aburrido de tener que recibir todos los domingos la
obligada visita de sus suegros, pues su necesidad de autonomía quedaba al descubierto, pero no había
encontrado cómo decírselo a Berta, ya que no quería herirla, ni generar un enfrentamiento entre los dos.
Por medio de una escucha inteligente y activa, abierta y serena, ella llegó a comprender los sentimientos
de su esposo y a colocarse en su lugar, comprendiendo su situación y su punto de vista. Todo esto les
ayudó a crear un ambiente de cercanía, propicio para encontrar salidas y a la vez fortalecer su amor.
Ambos decidieron, de común acuerdo, expresarles con sinceridad a los padres de Berta que disfrutaban
de sus visitas, pero que preferían hacerlas más flexibles y espaciadas, o hacerlas alternadamente, es
decir, a veces ir ellos a donde los suegros y otras que éstos vinieran a su casa, pero que era necesario
no hacer las cosas de una manera tan rígida. Ahora están experimentando estas diversas alternativas y
esto ha generado más confianza en sus relaciones con los papás de Berta, a la vez que les demostró a
todos que cualquier conflicto puede ser solucionado por la vía del diálogo maduro y pacífico, que lo más
importante en todo momento es el amor que ambos se tienen y que la armonía puede reinar en su hogar
la mayor parte del tiempo si se esfuerzan positivamente por alcanzarlo. En otros casos más difíciles que
éste, si las dos partes no logran solucionar solas el conflicto, puede ser necesario que intervenga alguien
más en el papel de árbitro, misión delicada que debe desempeñar quien tenga la autoridad, la objetividad
y la capacidad y la preparación para ello, así como el ascendiente apropiado sobre las partes, es decir,
que inspire respeto y confianza en los involucrados. El manejo de conflictos requiere siempre paciencia,
claridad y habilidad. En los conflictos, tanto de pareja como de otra índole, muchas personas cometen el
error de llevarlos al terreno personal, o sea que en lugar de centrarse en las cuestiones esenciales que
las separan del otro, se enfocan en él como adversario. Un experto en el tema nos aclara: “Esto siempre
intensifica y polariza el conflicto, lo que hace que las posturas de las personas sean cada vez más
extremistas... El error se manifiesta cuando pensamos que sólo venciendo al otro mantenemos nuestra
dignidad. Pero hay una alternativa: se puede mantener la dignidad y, a la vez, hacer frente al conflicto,
sin llevarlo al terreno personal. La única manera de lograrlo es hacer una clara distinción entre la persona
a quien no se debe juzgar ni menospreciar, y la dificultad, tomando ésta como algo que demanda una
solución y no como una batalla que se debe ganar” (LEDERACH, JUAN PABLO. Enredos, pleitos y
problemas. Ediciones Clara-Semilla, Bogotá D.C., Colombia, 1997, p. 24-25). No podremos resolver
positivamente un conflicto de pareja si entre los dos hay falta de comunicación o ésta es deficiente; si nos
dejamos llevar de ciertos prejuicios o estereotipos, es decir ideas falsas y preconcebidas que no nos
dejan ser objetivos y mirar la situación calmadamente; si existe en uno o en los dos desinformación o
interpretaciones equivocadas cuando dialogamos al respecto; si nos dejamos influenciar negativamente
de terceros (familiares, amigos, etc.). Es el caso, por ejemplo, de la pareja en la cual el machismo de él le
impide valorar las ideas, sentimientos y puntos de vista de ella, o el caso en el cual se presenta un
conflicto porque a la esposa le han contado ciertos chismes sobre él y no los verifica antes de plantear el
enfrentamiento. Es indispensable partir de la decisión de amar al otro, de confiar en él y en su bondad,
escuchar paciente y amorosamente sin hacer juicios, sin atacar ni criticar al otro, ni siquiera mentalmente
y buscar sinceramente el crecimiento de nuestra relación como nuestra máxima prioridad.. Ante un
conflicto, los miembros de la pareja pueden asumir alguno de los siguientes estilos de comportamiento: 1.
Competir por obtener el interés propio sin importarle el de la otra persona. 2. Evitar a toda costa el
conflicto que permanece latente entre los dos. 3. Ceder ante los deseos e intereses del otro sacrificando
los propios. 4. Negociar buscando un punto medio en el cual cada uno cede para encontrar un equilibrio.
5. Colaborar, es decir, cooperar para encontrar una solución en la cual ambos se beneficien. “Colaborar
es un fenómeno muy distinto a los otros estilos, y poco practicado. Se sugiere que es posible
preocuparse y tratar de cumplir con los propios deseos y objetivos, y a la vez cumplir con los deseos y
objetivos del otro... Cuanto más importante sea la relación, más importante será aprender a colaborar y a
preocuparse por uno mismo y por el otro” (IBID., p. 49). Este estilo es, indudablemente, el mejor para
superar los conflictos y exige aprender a percibir las diferencias desde una perspectiva que no pretenda
mantener intransigentemente el punto de vista propio sino que lleve a la búsqueda conjunta de una
solución. Esta habilidad para hacer cada vez más comprensibles y manejables los conflictos es algo que
como pareja podemos desarrollar a través de la práctica continua y sin duda notaremos los avances en el
fortalecimiento de la relación. La estrategia reside en compartir las necesidades que los motivan a cada
uno y tratar de encontrar una salida que los ayude a satisfacerlas mutuamente, gracias a la coordinación
recíproca, a la capacidad de ponerse en el lugar del otro y al grado de creatividad que ambos pongan en
juego. Igualmente es necesario partir de todo lo que los une en ese momento, aquello que tienen en
común, y no de lo que los separa. Es conveniente concretar el conflicto en puntos específicos y no
limitarse a plantearlo en forma de generalidades vagas a las cuales es difícil encontrarles solución. De allí
la importancia de fraccionar la dificultad en sus diversos componentes, lo que permitirá una más ágil
resolución del conflicto global. Es poner en acción una fuerza superior, la de la sinergia, con todo su
maravilloso potencial que nos llevará a la cercanía al más alto nivel. En conclusión, la mejor forma de
resolver los conflictos es lograr una transformación que nos ayude a construir una mejor unión de pareja
y no quedarse en una simple transacción que no nos permita crecer en nuestro amor. *Tomado de la
Colección Ser Pareja, escrita por los autores de esta sección y publicada por la Editorial Inodamerican
Press en seis libros que se consiguen en la Librería Diálogo. Bogotá D.C. Libros escritos por los autores
1. Colección Ser Pareja 2. Colección En tiempo de crisis 3. Colección AMO para formar a los niños de 2 a
8 años en valores LIBRERÍA DIÁLOGO – BOGOTÁ D.C.

ICAS DE RESOLUCIÓN DE
CONFLICTOS
Pastoral Juvenil
www.pjcweb.org
Parroquia de San Miguel Arcángel de Coyuca de Btez. Gro. México
“EL YO AUXILIAR”
OBJETIVOS:
- Practicar habilidades sociales.
- Resolver conflictos individuales.
PARTICIPANTES:

El número de participantes es indeterminado. Esta actividad se puede realizar con todo tipo de grupos a partir

de la adolescencia, adaptándose a sus necesidades, (adolescentes, jóvenes, adultos).


TIEMPO:
Dependerá del animador.
MATERIAL:
No precisamos ningún tipo de material.
LUGAR:
Esta técnica la podemos realizar tanto en espacios abiertos como cerrados, es importante que
sea espacioso.
PROCEDIMIENTO:

Los componentes del grupo se agrupan por parejas. Uno de cada pareja le cuenta un problema personal a su

compañero/a correspondiente. La persona que escucha tiene que empatizar con él, es decir, practicar sus habilidades

sociales. Posteriormente se intercambiarán los roles a desempeñar.


Parroquia de San Miguel Arcángel Pastoral Juvenilwww.pjcweb.org

COLECCIÓN DE DINÁMICAS: Dinámicas de resolución de conflictos


- 58 -
OBSERVACIONES:
Terminada la actividad, pondremos en común una reflexión sobre los objetivos y los
procedimientos para conseguir dichos objetivos.
Es un psicograma con mediador/a para enfocar los problemas. Es importante que la
mecánica de la técnica nos sirviera para practicar las habilidades sociales y resolución de conflictos.
“EL GATO Y EL RATÓN:
OBJETIVOS:

- Experimentar sentimientos de empatía hacia otras personas.

- Ponerse en el otro punto de vista.

- Puede servir para hablar de valores.


PARTICIPANTES:

El número de participantes es indeterminado. Esta actividad se puede realizar con todo tipo de grupos a partir

de la adolescencia, adaptándose a sus necesidades, (adolescentes, jóvenes, adultos).


TIEMPO:
Aproximadamente 20 minutos.
MATERIAL:
No precisamos ningún tipo de material.
LUGAR:
Esta técnica la podemos realizar tanto en espacios abiertos como cerrados, es importante que
sea espacioso y tranquilo.
PROCEDIMIENTO:

El animador pide a los integrantes del grupo que cierren los ojos y se concentren. Seguidamente cuenta una

historia del “gato y el ratón”. La historia dice así: “ Entramos en una casa, es muy grande, inmensa, llega un momento
donde nos convertimos en ratón, todo aquello que nos rodea nos parece inmenso. Cuando nos encontramos a un gato y

nos quiere comer, justo en el momento de darnos el primer bocado, nosotros nos convertimos en gato y el gato en ratón.
OBSERVACIONES:
Parroquia de San Miguel Arcángel Pastoral Juvenilwww.pjcweb.org

COLECCIÓN DE DINÁMICAS: Dinámicas de resolución de conflictos


- 59 -
Es un psicograma con mediador/a para enfocar los problemas. Es importante que la
mecánica de la técnica nos sirviera para practicar las habilidades sociales y resolución de conflictos.
“¿CÓMO ES MI GRUPO?”:
OBJETIVOS:
- Ver cuál es la situación del grupo.
- Hablar del por qué de esa situación.
PARTICIPANTES:
Todo tipo de grupos formado por adolescentes.
TIEMPO:
La duración de la actividad es de 15 minutos aproximadamente.
MATERIAL:
Fotocopia con los diferentes gráficos respecto al grupo.
LUGAR:
Se puede realizar en lugares tanto abiertos como cerrados.
PROCEDIMIENTO:

El animador repartirá una fotocopia con una serie de gráficos con respecto a la situación del grupo. El grupo

deberá seleccionar el tipo de gráfico que se asemeje más al grupo que pertenece. Posteriormente debatiremos entre todos,

llegaremos a un gráfico concreto mediante consenso.


OBSERVACIONES:
Entre todos los integrantes del grupo, comentaremos la actividad, reflexionaremos sobre cómo
nos hemos sentido, si nos ha gustado, si nos pareció divertida, etc...
“EN ESTE GRUPO YO...”:
OBJETIVOS:
- Reflexionar individualmente en torno a los sentimientos e impresiones sobre las interacciones
de la persona, dentro del seno del grupo
- Descubrir sentimientos en torno al grupo.
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Es una técnica muy importante para conocer el funcionamiento del grupo, la interacción que
se produce, detectar conflictos, roles, etc...

“GANE CUANTO PUEDA”:


OBJETIVOS:
- Observar los mecanismos de competición y cooperación que pueden darse en el seno de un grupo.

- Aprender a valorar la cooperación como fórmula según la cual todos ganan.

- Reflexionar en torno al tema de la cooperación, por los sentimientos provocados durante el juego.
PARTICIPANTES:
El número de participantes del grupo no es importante. Se debe realizar con grupos a partir
de la adolescencia.
TIEMPO:
La duración de la actividad es de 25 - 30 minutos aproximadamente.
MATERIAL:
Hoja de indicaciones.
LUGAR:
Se puede realizar en lugares tanto abiertos como cerrados.
PROCEDIMIENTO:

Dividimos el grupo en cuatro subgrupos de aproximadamente cinco personas. Cada subgrupo corta una

octavilla, en las que deberán de poner según su turno “X” o “Y” a elegir. El animador recoge la elección “X” e “Y”, anotamos

los puntos obtenidos.


OBSERVACIONES:
Con esta técnica conseguiremos que entre todos los subgrupos consigan la mayoría de los
puntos posibles, evitando competencias entre los mismos grupos.
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ANEXO: “ ¡ GANE CUÁNTO PUEDA ! “
4x
Pierden todos 1000
4y
Ganan todos 1000
3x, 1y
Ganan 1000 cada “x”
Pierden 3000 cada “y”
2x,2y
Ganan 2000 cada “x”
Pierden 2000 cada “y”
1x, 3y
Ganan 3000 cada “x”
Pierden 1000 cada “y”
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