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Fortuna y libertad financiera

2do Curso: LOS PENSAMIENTOS SON COSAS.

Segunda entrega: Aproximación al pensamiento de Napoleón Hill (1883-1970)

El motor V8 es el logro más significativo y trascendental de Henry Ford.

Este hecho tecnológico nos servirá para irradiar sobre uno de los hombres más importantes, influyente y
cuestionado del siglo XX, una luz totalmente distinta, no el aura clásica que todos conocemos, la del
hombre que puso a América sobre ruedas, sino la que nos presenta Napoleón Hill en su libro “Piense y
Hágase rico”. Una luz que nos muestra a Ford como un empresario capaz de tomar grandes decisiones
en momentos terribles como fueron los de la famosa depresión de 1930. Un hombre capaz de pensar de
un modo lúcido, genial y tan tenaz que cambió no solo las reglas del juego para todos sus competidores,
sino que también cambio la sociedad en forma definitiva.

Henry Ford I

Pero veamos porque Napoleón Hill toma la anécdota de Henry Ford y su revolucionario motor V8 como
ejemplo en su libro y porque este acontecimiento tecnológico esta tan relacionado con nuestras
enseñanzas, con la enseñanzas de Club Privado de Inversión para que logres la independencia
económica y la libertad financiera.

El Viejo Henry, sabía que pese a cualquier contratiempo, era preciso ofrecer al gran público un tipo de
planta motriz que hiciera una gran diferencia entre los automóviles de la época para salir
definitivamente del pantano de la Gran Depresión. Durante más de 20 años la industria automotriz y la
Ford misma incluida estaban estancadas en el formato de cilindros alineados, con una gran mayoría de
motorcitos de cuatro cilindros, como el del Ford Modelo T o el Ford A, motorcitos que a lo sumo
desplegaban 40 HP de potencia, que servían como caballitos de trabajo, híper confiables, muy baratos
pero que no despertaban demasiado entusiasmo entre los consumidores e impulsaban a los coches a no
más de 60 o 70 KM por hora, un poco más rápido que la aun clásica “tracción a sangre”.

Un año después de ordenar a sus técnicos que desarrollasen este nuevo motor, encontramos a Henry
Ford solo, sentado en la cabecera de una mesa, con el ceño fruncido y escuchando atentamente a sus
ingenieros que en varias pizarras, munidos de abundante y calificada documentación, intentaban
demostrarle “Al Viejo” que desde el punto de vista técnico era imposible embutir 8 cilindros en un solo
bloque, que además, como había ordenado el, debería ocupar poco espacio en la carrocería del
automóvil y por sobre todas las cosas que el motor fuera confiable y que se pudiera fabricar en serie en
las líneas de producción. “Imposible Sr. Ford, no insista con esta loca idea, usted no es ingeniero y no
entiende de las limitaciones de la técnica, este motor es imposible”.

No me interesan sus excusas técnicas, ¡prodúzcanlo!, grito Ford, sigan con su trabajo, quiero ese motor
y lo tendré de cualquier manera aunque tenga que pasar por encima de ustedes.

Un año más tarde de esta tensa reunión de febrero de 1931 apareció esto

Un motor de 8 cilindros en V, fabricado en una sola pieza, apto para ser producido en serie, muy barato,
preparado para desarrollar una potencia de 90 HP, y capaz de impulsar a los automóviles comunes, los
del gran público, a 150 KM. por hora. Pero además, cuando el Ford ’32 salió a la venta se ofrecía en las
concesionarias americanas a un precio entre los 400 y los 600 dólares, (la verdad que estas cifras nunca
dejaran de impresionarme), un valor de venta imposible de igualar por la competencia ya que comprar
un auto así, que pudiera desarrollar esas velocidades en esa época, era como hoy comprar una Ferrari,
algo imposible para el común de los mortales.

La tenacidad, firmeza y determinación de Ford habían cambiado para siempre la industria


automovilística, habían derrotado a las limitaciones técnicas, pero lo más importante, habían cambiado
a la sociedad.

El célebre Ford V8 de 1932

Por eso desde 1932 hasta la actualidad el V8 es el motor para automóviles más reconocido del mundo.

Como dice Napoleón Hill en su libro “Piense y hágase Rico”. “Deduzca de esta anécdota el secreto de la
inmensa fortuna que amaso Henry Ford”.
En Club Privado de Inversión sabemos que uno de los principios de éxito es el Deseo, saber
decididamente lo que uno quiere, la libertad financiera y la independencia económica comienzan para
usted como comenzó para Ford la idea de construir el famoso V8, con un decidido, tenaz y audaz deseo
de saber lo que queremos.

En próximos análisis que haremos sobre del pensamiento de Napoleón Hill, profundizaremos sobre
estos tan famosos principios del éxito, pero lo que debe quedarnos claro, lo que no debe plantearnos
ninguna duda es que la libertad financiera y la independencia económica solo se logra si estamos
absolutamente convencidos que es nuestra meta, que es nuestro ferviente deseo. Este, como en el caso
del V8 de Ford, es el primer paso, después invariablemente los pensamientos se transforman en cosas.

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